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Rafaela

La protagonista reflexiona sobre las complicaciones del amor real en contraste con las historias románticas, mientras lidia con la ruptura de su relación con Ney. A pesar de sus sentimientos confusos y el deseo de entender lo que sucedió, decide que es mejor terminar la relación y seguir adelante. La conversación final con Ney revela la dificultad de dejar ir y la necesidad de cerrar ciclos para poder sanar.

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Rafaela

La protagonista reflexiona sobre las complicaciones del amor real en contraste con las historias románticas, mientras lidia con la ruptura de su relación con Ney. A pesar de sus sentimientos confusos y el deseo de entender lo que sucedió, decide que es mejor terminar la relación y seguir adelante. La conversación final con Ney revela la dificultad de dejar ir y la necesidad de cerrar ciclos para poder sanar.

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Las cosas parecen fáciles en los libros de amor, tan sencillas como chocar con el amor de tu vida

por una simple casualidad, enamorarse a primera vista y vivir felices por siempre. Pero en la
realidad son mucho más complicadas que eso, rara vez encontramos al amor a la vuelta de la
esquina, mucho menos al amor verdadero, las veces que pensamos encontrar a nuestra alma
gemela la verdad solemos encontrar a horrendos sapos de pantano que difícilmente llegaran a
convertirse en príncipes.

Y porque rayos desvarío sobre esto en medio de mi clase de inglés en lugar de prestar aunque
sea el mínimo de atención ni yo misma me lo explico, se supone que terminar con Ney debía ser
un alivio, ya no me tendría que preocupar por si llamaba o no, por si recordaba que a pesar de
todo yo seguía siendo su novia, todo sería más fácil, como antes de que ambos nos
apresuráramos a dar un paso más allá en nuestra amistad. Me seguía preguntando a menudo
donde quedó el chico del que me “enamoré” a estas alturas ilusión era más propio para definir lo
que sentía y misterio era lo único que quedaba sobre Ney.

Obviamente entendía que él estaba muy mal, las cosas en su casa se ponían cada vez más
tensas, pero si debía decidir entre él y yo, había llegado el momento de portarme egoísta y ver
por mi antes que por nadie, si Ney no quería que este a su lado para apoyarlo, lo más sano a mi
modo de ver fue dejarlo. Admito que no lo hice de la forma correcta pero no me dejó otra
opción.

-Raf, ¡Hey! Raf, despierta niña termino la clase- Ok esto estaba mal había divagado sobre el
asunto más de lo que creí, ¿Cómo paso el tiempo tan rápido?.

-¡Oh!, lo siento estaba pensando-

-En Ney supongo, últimamente lo haces a menudo-.

-Es solo que, no dejo de darle vueltas-.

-Supongo que es normal, cuando una relación termina piensas que hiciste mal, que pudo
evitarse y cosas por el estilo, pero realmente creo que las cosas pasan por algo, no deberías darle
tantas vueltas. El AMOR en la realidad no es como en las historias que leo, es mucho más
complicado y bueno todos estos falsos amores sirven de aprendizaje para cuando llegue el
AMOR perfecto.- La verdad que siempre que me salía con argumentos así no sabía hasta qué
punto ella estaba convencida de lo que decía, aun así siempre me hacía pensar.

-Y tú crees en el AMOR PERFECTO, de verdad ¿Crees que existe?.-

-El amor perfecto, no existe cariño, lo creas tu misma y pues para crear algo perfecto, pues
debes practicar, por decirlo de una manera, en lo que sí creo es en la palaba AMOR; como
sencillamente eso una palabra que engloba un sentimiento.- por eso me mareaban sus
explicaciones pero ella era así y ya estaba acostumbrada.

-Supongo que tienes razón, aunque lo que realmente me molesta es la manera en que termino,
por un simple mensaje de Facebook, no es mi manera de actuar nena-. Eso el quid de la cuestión
no le puede decir de frente todo lo que escribí y eso me carcomía.

-Bueno si eso es obvio, pero también te molesta que no te contestará nada, te conozco y sé que
eso es una espina en tu corazón.-

-Ok, tal vez sea eso también, peor la necesidad de acláralo todo frente a frente es lo que más me
pesa, la necesidad de una respuesta me está matando.-

-Entonces solo queda decir que ahora tendrás esa oportunidad- ahora sí que no la entendía.

-¿A qué te refieres?

-Mira allá- lentamente gire a ver el lugar donde señalaba- Maldición de verdad quería
solucionarlo pero tenía que ser justo en este momento.

-No es cierto ¿verdad?

- Pues, yo creo que sí. En fin voy a buscar a Sophie, suerte. Te quiero.

Y ahí estaba la razón de mis despistes, yo no sabía que había venido a hacer aquí y aún peor que
eso, no sabía que decir o cómo actuar. Lo tenía a menos de veinte paso y yo temblaba, no vi que
moviera sus labios peor si oí su voz.

-Hola Rafaela, ¿Podemos hablar?.

Había aparecido después de esfumarse de la faz de la tierra durante un mes y estaba tan
tranquilo como si nos hubiéramos visto apenas ayer. Quería entenderlo con todas las fuerzas de
mi corazón pero hay cosas que ni el corazón más enamorado logra asimilar y ahora que lo veía
no sabía si realmente quería escucharlo. Como se supone que iba a tomar una decisión si ni yo
misma sabía que quería tener como resultado de nuestro encuentro.

No, no es necesario que lo entienda,


porque nunca le ha servido la razón
al corazón, el corazón no piensa…
No mi vida, ¿para qué te esfuerzas?
No me tienes que explicar,
siempre amare tu libertad, por mucho que eso duela

No era una persona cruel claro que comprendía muchas de las razones por las que él se sentía
tan mal, lo que no entendía era porque precisamente eligió que yo era una más del montón y no
podía ayudarlo a superar todo. Se supone que una relación es de dos cierto pero había momentos
desde que todo se puso de cabeza, donde prefería que sinceramente se esfumara de mi vida,
momentos donde ni siquiera quería saber más de él o del caos que era su vida. El problema es
que esos momentos no duraban para siempre ni eran eternos, efímeros era de hecho la palabra
adecuada.

Y si, entiendo que quieres hablar,


que a veces necesitas saber de mi
pero no sé si quiera saber de ti,
y vivir así, seguir así… pensando en ti

La vida sin duda era más fácil cuando solo éramos amigos, cuando la ilusión de si podíamos
estar juntos era una fantasía entretenida de comentar durante los recesos con mis amigas y no la
triste realidad que ahora vivíamos, antes no podíamos vivir separados de nuestros móviles
porque aunque vivíamos una distancia física, no había kilómetros que un mensaje no pudiera
separar. Era casi una necesidad mantenernos en contacto, tanto como saber que nos ocurría cada
segundo del día, pero esto de solo divagar que se encontraba haciendo, si está bien o está mal,
no era bueno ni para mi salud ni para mi cabeza. Claro que necesitaba que las cosas regresaran a
ser como antes pero quería que volvieran, bueno esas era dos cosas completamente diferentes.
Lo malo es que ambas lograban mantenerme pensando en él. Cuando en realidad quería dejar
marchar ese barco y que se fuera sin tanto drama emocional, algo difícil en realidad.

Suelta mi mano ya por favor


entiende que me tengo que ir,
si ya no sientes más este amor
no tengo nada más que decir.

Cuanto de sus explicaciones creía en realidad no estaba segura, lo oía hablar, mover su boca y
emitir sonidos pero cuanto registraba mi cerebro era el dilema, había aceptado hablar con él,
caminaba a su lado y ni siquiera sabía hacían dónde nos dirigíamos, a tomar un café tal vez o un
lugar más público para que no explotará si era necesario. Era obvio que esto que teníamos no
era Amor, o por lo menos ya no lo sentíamos, ¿Qué era? La costumbre de siempre hablar o las
ganas de arreglar las cosas que apresuramos. Ya no había nada que decirnos más que un
verdadero ADIOS aun así seguíamos alargando las cosas con excusas que no tenían sentido.

No digas nada ya por favor,


te entiendo, pero entiéndeme a mí.
Cada palabra aumenta el dolor
y una lágrima quiere salir

Las palabras sonaban superfluas, porque mientras más intentaba explicarse más me perdía yo,
¿Ahora necesitaba un psicólogo? Bueno también existía algo llamado terapia de pareja, claro
que para nosotros eso ya no era posible nunca lo fue porque ¿Cuándo en realidad fuimos un
verdadera pareja? Había llegado la hora de acabar con esto de manera definitiva y él con tanto
rodeo no lo haría pues bien hablaría yo:

-Ney, creo que si seguimos caminando vamos a llegar a otra ciudad, mira ya oí todo que tenías
para decirme y de verdad que comprendo los motivos que tuviste para desaparecer, no es eso lo
que me molesta, me molesta el hecho de que me hayas apartado cuando más me “necesitabas”,
como se supone que iba ayudarte si no me dejabas entrar en tu mundo, ceraste tus puertas como
si yo fuera un virus letal. Todo este tiempo me he preguntado que hice mal y sé que no eres él
único que se equivocó en esta relación por eso y antes de lastimarnos más creo que es necesario
que terminemos, no sé si podamos ser los amigos de antes, casi nuca después de terminar una
relación eso es posible. Pero lo voy a intentar, solo te pido de favor que no detengas mis intentos
de seguir adelante apareciendo de la nada a pedir explicaciones que ya no te incumben, ni que
prometas cosas que no vas a cumplir ni como amigos.

Y por favor no me detengas,


siempre encuentro la manera de seguir
y de vivir aunque ahora no lo tenga.
Y no mi vida, no vale la pena
para que quieres llamar
si el que era yo, ya no va estar
esta es la última escena…

-Rafa yo….- lo vi dudar y pensar por unos 2 minutos lo que iba a decirme pero al final se
arrepintió- Esta bien, lo entiendo de verdad, asumo la culpa de todo lo que pasa porque fui yo el
que se alejó, quiero que seas feliz y no me importa si no es conmigo, después de todo siempre
has sido mi amiga. Solo una cosa déjame saber que es de ti no me apartes como lo hice yo.

Y si, entiendo que quieres hablar,


que a veces necesitas saber de mi
pero no sé si quiera saber de ti,
y vivir así, seguir así… pensando en ti
No sabía que tanto podría cumplir eso así que siendo sincera solo podía responderle:

-Haré lo que pueda Ney….- Después de darle un beso en la mejilla lo dejé ahí parado en la
vereda, podían decir que mi comportamiento era infantil, pero era lo que necesitaba ahora y si
ser egoísta me salvaba del nudo en mi garganta que amenazaba con ahogarme pues bienvenido
fuera. Era momento de dejar volar todo aquello que me lastimaba……

Suelta mi mano ya por favor


entiende que me tengo que ir,
si ya no sientes más este amor
no tengo nada más que decir.

No digas nada ya por favor,


te entiendo, pero entiéndeme a mí.
Cada palabra aumenta el dolor
y una lágrima quiere salir...

Mientras tanto deje correr una lágrima, la última lágrima que Ney provocaría….todo iría bien.

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