TROYA
Esta historia comienza con los príncipes de Troya: Héctor y Paris
quienes se encuentran en una negociación con Menelao, el rey de
Esparta. Durante la cena, todos brindan, y Menelao, no nota que Paris
mira a su Esposa, Helena, quien es considerada la mujer más bella
del Mundo. Y es que desde que Paris llegó a Esparta, él y Helena
desarrollaron un fuerte romance. Esa misma noche Paris nota que
Helena sube a su habitación y decide acompañarla, Héctor nota eso,
sospecha de las intenciones de su hermano, sin embargo, no lo
detiene. Héctor encuentra a Helena en su habitación y los dos hablan
sobre el destino que les espera, pues a la mañana siuiente Paris y
Héctor volverán a Troya. Ambos se despiden por última vez y Paris
baja las escaleras, encontrándose con Héctor quien le advierte lo
peligroso que podría ser que Menelao lo encontrara con su mujer.
Al día siguiente cuando el barco hacia Troya ya se encontraba
cruzando el Mar Egeo, Paris le muestra a Héctor lo que sería su
condena hacia la guerra, pues este había traído con él a Helena,
escondida en el barco, por lo que Héctor reacciona de una manera
muy frustrada, y no le falta razón, pues le ha robado la esposa a
Menelao, quien al enterarse de esto, desata su furia sobre Troya.
Menelao era rey de Esparta, una ciudad de Grecia, pero su hermano,
Agamenón, era Rey de muchas tierras, por lo que su ejército era
mayor, por esta misma razón, Menelao le pida ayuda a su hermano,
para así poder conquistar Troya. Agamenón tiene en sus manos la
oportunidad de poder expandir su reinado, ya que no había podido
entrar a Troya gracias a las altas murallas que rodeaban la ciudad,
además, Troya tenía grandes riquzas y una ubicación estratégica.
Aquí es donde entra nuestro personaje principal, Aquiles el mayor
guerrero de toda Grecia, y un semidiós, esto debido a que su madre
fue Tetis una Diosa y su padre Peleo, un mortal. Según la mitología,
cuando Aquiles nació, su madre lo sumergió en un río sagrado para
hacerlo fuerte e invulnerable, sin embargo al sujetarlo del talón, fue
esta única parte que quedó sin protección (de aquí la expresión “talón
de Aquiles”), siendo su único punto débil.
Agamenón desea tener a Aquiles en su ejército, puesto a que es un
excelente guerrero, pero no será fácil convencerlo, es conocido que
Aquiles pelea por él mismo, por orgullo y egocentrismo, su
satisfacción es concedida cuando la gloria es otorgada solo a su
nombre. Por lo que para persuadirlo, Agamenón manda a Odiseo, el
rey de Itaca, a convencerlo, mientras Aquiles entrena con su primo
Patroclo. Odiseo le dice que la guerra será por Grecia, sin embrago,
este argumento no logra convencer a Aquiles, por lo que Odiseo
decide jugar sus únicas cartas, y le dice que los guerreros que
pelearán en esa guerra, jamás serán olvidados, sus nombres
quedarán en alto y serán por siempre admirados. Aquiles reúne a su
ejército y se prepara para la guerra. Mientras tanto en Troya el rey
Priamo recibe a sus hijos con orgullo, pero al saber que su hijo Paris
ha traído consigo a Helena, su expresión cambia, pues sabe lo que
viene.
Entre los que los reciben está Briseida, prima de Paris y Héctor, y
también está la esposa de Héctor, Andrómaca, quien sostiene a su
hijo en brazos.
Más tarde Priamo y Héctor hablan sobre lo que harán, ya que si
devuelven a Helena a Esparta, Paris la seguirá y será asesinado, pero
si lo detienen de ir, Esparta declarará la guerra y toda Troya pagará el
precio. En la noche, Paris y Helena piensan en lo que han hecho, y él
le dice a ella para huir juntos, sin embargo Helena dice que Menelao
no se cansará hasta encontrarla y que quemará cada casa a su paso.
Aceptando su destino, Troya se prepara para la guerra, pasando
tiempo con sus familias y entrenando para lo que se avecina.
Llega el día, en el que se ven a lo lejos las tripulaciones surcando el
océano, pero una resalta de las demás, es la de Aquiles, quien lleva la
delantera, él, su primo Patroclo y los mirmidones, su ejército. Cuando
todos llegan a tierra firme es donde empieza la masacre. Durante
todo esto los Espartanos secuestran a Briseida y se la entregan a
Aquiles para que “se divierta” con ella, haciéndola ver como un
trofeo. Pero Agamenón se la quita por lo que Aquiles decide ya no
pelear para él.
Mientras tanto Paris propone que él se enfrentará con Menelao y
quien gané se quedará con Helena, sin embargo el que pierda morirá.
A la mañana siguiente se da esta batalla.El desafío comienza y
Menelao ataca con brutalidad, mientras que Paris sin experiencia
apenas resiste, Menelao lo golpea sin piedad hasta dejarlo en el suelo
pero antes de que pudiera acabar con él, Paris huye hacia las piernas
de su hermano, rindiéndose, lo que desata que toda Troya pelee por
él.
Sin Aquiles peleando para Esparta, Troya gana la batalla, haciendo
que los troyanos recogan los cuerpos de sus muertos y se alisten para
la batalla del día siguiente. Agamenón se reúne con Odiseo para
discutir como recuperar el control de la guerra, por lo que este le dice
que le devuelva a Briseida a Aquiles, entonces Agamenón accede.
Aquiles intenta curar las heridas de Briseida, pero ella no deja que él
la toque, pero esa misma noche ambos se rinden al deseo. Y a la
mañana siguiente Aquiles empieza a considerar que existen cosas
más importantes que su búsqueda de la gloria.
Aquí es donde Aquiles decide irse a casa para ya no seguir peleando.
Sin embargo los Troyanos atacan sorpresivamente, sin dejarle
opciones por lo que Aquiles se une a la pelea, cara a cara con Héctor,
y este lo mata, solo para darse cuenta que en realidad era Patroclo, el
primo de Aquiles. Los espartanos van a darle la noticia a Aquiles, le
informan que durante el ataque de los Troyanos, Patroclo se colocó la
armadura de Aquiles, por lo que Héctor lo confundió y terminó
asesinándolo. Aquiles al enterarse de esto, estalla en furia y
frustración golpea a su soldado más fiel e incluso a Briselda.
A la mañana siguiente Héctor y Aquiles se enfrentan en un duelo,
Héctor se despide de su esposa, hijo y padre, Héctor dice: “Ha sido un
honor servirte” y su padre responde: “Ningún hombre ha tenido un
mejor hijo”
Finalmente Héctor muere atravesado por la lanza de Aquiles quien
arrastra su cuerpo muerto hacia su campamento. A diferencia de
Héctor quien dejó siempre los cuerpos muertos de los Espartanos
para que así ellos pudieran llevarse a sus familiares y enterrarlos.
Priamo observa esto y se hunde, por lo que va con Aquiles a suplicarle
el cuerpo muerto de su hijo. Aquiles accede y va por el cuerpo para
entregarlo, sin embargo no puede evitar llorar. Nadie se había
compadecido con él, besándole las manos como lo hizo Priamo,
siendo un rey.
Pasaron los días y el ejército Espartano había desaparecido, y en su
lugar había una gran figura de madera de un caballo, Los Troyanos
toman esto como una ofrenda hacia Apolo y lo meten dentro de sus
murallas, sin saber lo que pasaría.
En la noche mientras el reino duerme, dentro del caballo se
encontraba el ejército Espartano, esperando para poder abrir las
puertas de las murallas y así arrebatar Troya. Priamo ve su ciudad en
llamas y no puede evitar llorar. Mientras tanto Aquiles no busca
Gloria, solo a Briseida. Priamo inetntando salvar lo que queda es
asesinado por Agamenón, este también encuentra a Briseida quien
termina con él, con un cuchillo en el cuello, Aquiles corre para
protegerla pero Paris llega y le dispara en el talón, su único punto
débil.
Así, en sus últimos momentos, Aquiles le dice a Briseida que ella le
dió algo que nunca tuvo: paz.
FIN