CONTABILIDAD FISCAL
La contabilidad fiscal es la rama de la contabilidad que trata el control, la
supervisión de los compromisos y obligaciones tributarias de una empresa; es
decir, se encarga de que esta misma cumpla con el pago de los impuestos
correspondientes al Estado, cada una de ellas contará con un enfoque
diferente en su tipo de contabilidad, dependiendo de múltiples factores como la
naturaleza de la misma, los productos o servicios que ofrece y el sector en el
que participe. La importancia de estos trámites y la adaptabilidad del proceso a
las normas impuestas por la contabilidad financiera obliga a las sociedades
mercantiles a contratar a un asesor contable y fiscal para resolver este tipo de
documentación y presentarla ante los administradores.
Tiene como principales objetivos:
- Recoger la información económica de una empresa.
- Realización de informes
- Adaptarlos a las normas de contabilidad.
Utiliza herramientas fundamentales como el IR, el IGV, las retenciones y
percepciones.
El Impuesto a la Renta (IR) es un tributo que grava los ingresos generados por
personas naturales y jurídicas (empresas) dentro de un país. Su finalidad es
contribuir al financiamiento del Estado, destinando los recursos recaudados a
salud, educación, infraestructura, entre otros.
Se aplica sobre la renta neta, es decir, los ingresos menos los gastos
permitidos por ley. Existen distintos tipos de renta:
Renta de trabajo (sueldos, honorarios)
Renta de capital (intereses, alquileres)
Renta empresarial (ganancias de negocios)
El impuesto puede ser progresivo, es decir, a mayor ingreso, mayor porcentaje
de pago. Se calcula de forma anual y está regulado por la SUNAT (en el caso
del Perú).
El Impuesto General a las Ventas (IGV) es un tributo que pagamos cada vez
que compramos un bien o recibimos un servicio. Aunque lo pagan las
empresas en cada etapa del proceso de producción y comercialización, quien
realmente lo asume es el consumidor final, ya que está incluido en el precio.
La tasa total del IGV es del 18%, que se compone de dos partes:
- 16% para el IGV
- 2% para el Impuesto de Promoción Municipal (IPM)
Este porcentaje se aplica sobre el precio de venta de productos o servicios,
siempre que no estén exonerados o infectos por ley.
El IGV grava principalmente las siguientes operaciones:
- Venta de bienes muebles dentro del país
- Prestación y uso de servicios en el Perú
- Contratos de construcción
- Primera venta de inmuebles hecha por los constructores
- Importación de bienes
No se aplica a exportaciones ni a las operaciones exoneradas o infectas por
norma especial. No es acumulativo: solo se aplica al valor que se va agregando
en cada etapa del ciclo de producción. Funciona con un sistema de
compensación: las empresas pueden restar el IGV que pagaron en sus
compras (crédito fiscal) del IGV que cobraron en sus ventas (débito fiscal). Solo
pagan la diferencia, es decir, el valor agregado.
Las retenciones son un régimen mediante el cual el agente de retención,
generalmente el comprador, retiene un porcentaje del monto total de la
operación y lo entrega directamente a la SUNAT. El vendedor recibe un
comprobante de retención que podrá utilizar para acreditar el pago
correspondiente.
Por otro lado, tenemos las percepciones que son un sistema de pago
anticipado del IGV en el cual el agente de percepción, usualmente el vendedor,
cobra al cliente un monto adicional sobre el precio de venta. Este importe será
posteriormente deducido por el cliente al momento de declarar su IGV.
Finalmente, la contabilidad fiscal es esencial para cumplir con las leyes y
regulaciones fiscales, nos ayuda a preparar las declaraciones de impuestos de
forma eficiente y clara además de identificar oportunidades para poder
minimizar la carga tributaria, con el uso de deducciones y créditos. Es
fundamental para empresas de cualquier tamaño, ya que les permite operar
legalmente y evitar problemas legales derivados por incumplimiento fiscal.
Ello puede ser complejo, por lo que es muy común que las empresas contraten
a contadores o asesores fiscales con experiencias en el área especializada, por
otro lado, mantiene su enfoque abierto más allá de solo la situación financiera
general de la empresa, centrándose en los aspectos fiscales de las
transacciones.