Reforma LFPIORPI 2025: Claves en la identificación del
Beneficiario Controlador y Beneficiario Final para la prevención
del lavado de dinero
La reforma LFPIORPI 2025 representa un paso importante en la lucha
contra las operaciones con recursos de procedencia ilícita. Para su
correcta implementación, es fundamental que los Sujetos Obligados
adopten medidas proactivas, actualicen sus sistemas de información y
establezcan mecanismos eficientes de verificación y control,
garantizando así la trazabilidad de las operaciones y el cumplimiento de
la normativa vigente.
Uno de los cambios más significativos es la equiparación del
Beneficiario Controlador con el Beneficiario Final y el Propietario
Real. En la legislación vigente, la LFPIORPI solo contempla la
figura del Beneficiario Controlador, mientras que el Servicio de
Administración Tributaria (SAT) solicita información adicional
sobre el Beneficiario Final en sus Visitas de Verificación. Esta
discrepancia ha sido utilizada en juicios administrativos por los
Sujetos Obligados, quienes han logrado resoluciones favorables
debido a la ambigüedad de la norma. Con la reforma, esta
laguna legal se cierra, otorgando mayor claridad y
homogeneidad en la aplicación de la ley.
Además, el umbral de participación accionaria para definir al
Beneficiario Controlador en las Personas Morales se reducirá del
50% al 25%. Esta medida ampliará el número de individuos que
deberán ser identificados y registrados, lo que implica un reto
para las empresas, que tendrán que actualizar sus
procedimientos de identificación y documentación.
Principales modificaciones a la Ley
Las reformas a la LFPIORPI y al Código Penal Federal incluyen
cambios sustanciales para fortalecer la regulación y supervisión
de actividades vulnerables. Entre los aspectos más destacados
se encuentran:
Ampliación del objetivo de la Ley: Se incluye
explícitamente la prevención del financiamiento al
terrorismo, equiparando su importancia con la del lavado
de dinero.
Identificación del Beneficiario Final: Se refuerza la
obligación de identificar y reportar a los beneficiarios
finales en todas las actividades vulnerables.
Regulación de Organizaciones Sin Fines de Lucro: Se
delimitan las OSFL sujetas a medidas de prevención para
evitar su uso en actividades ilícitas.
Actualización de la definición de relación de negocios: Se
incluyen transacciones ocasionales dentro del marco
regulatorio.
Inclusión de Nuevas Actividades Vulnerables: Se
incorporan sectores como el desarrollo inmobiliario, la
comercialización de criptoactivos y los servicios de
fideicomiso.
Monitoreo de personas políticamente expuestas (PEP): Se
establecen controles específicos y el uso de tecnología
para la supervisión de estas personas.
Reportes electrónicos de Operaciones Sospechosas: Se
agiliza la notificación de operaciones sospechosas
mediante plataformas digitales.
Sistemas automatizados: Se exige a las entidades la
implementación de tecnología para el monitoreo de
transacciones en tiempo real.
Protección de la Identidad de los Encargados de
Cumplimiento: Se establecen medidas para resguardar la
identidad de estos profesionales y evitar represalias.
Cooperación interinstitucional: Se refuerza la colaboración
entre la Secretaría de Hacienda, la Guardia Nacional y
otros organismos para mejorar la detección y prevención
de operaciones ilícitas.
El impacto de esta modificación será considerable en términos de
cumplimiento normativo. Las empresas deberán reforzar sus controles
internos y capacitar a su personal para adaptarse a los nuevos
requerimientos y evitar sanciones. Esta actualización legislativa no solo
impone mayores responsabilidades, sino que también brinda mayor
certidumbre jurídica en la prevención del lavado de dinero.