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Módulo 5

El Módulo 5 se centra en las acciones individuales de los jugadores en el ataque, destacando la importancia de la capacidad individual para crear peligro y los movimientos intencionales para superar a los defensores. Se abordan las técnicas de desmarque, finta y lanzamiento, así como la necesidad de equilibrar desmarques ofensivos y defensivos. Además, se enfatiza la formación de jugadores que no solo sean peligrosos individualmente, sino que también mejoren las oportunidades de sus compañeros en el juego.

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Módulo 5

El Módulo 5 se centra en las acciones individuales de los jugadores en el ataque, destacando la importancia de la capacidad individual para crear peligro y los movimientos intencionales para superar a los defensores. Se abordan las técnicas de desmarque, finta y lanzamiento, así como la necesidad de equilibrar desmarques ofensivos y defensivos. Además, se enfatiza la formación de jugadores que no solo sean peligrosos individualmente, sino que también mejoren las oportunidades de sus compañeros en el juego.

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Módulo 5.

Las Posibilidades Individuales de Intervención

MÓDULO 5:
LAS POSIBILIDADES INDIVIDUALES DE INTERVENCIÓN

Lo primero que debo hacer es dar una explicación sobre el título de este módulo. “Las
Posibilidades Individuales de Intervención” me suena a rebuscado hasta a mí. Pero no
se me ocurrió otro que resumiera mejor el tema a tratar.
Hay algo que quiero aclarar antes de que nos metamos en el desarrollo de la materia
correspondiente a esta unidad: en este módulo vamos a abordar las acciones que los
jugadores realizan en el ataque. Vamos a explicar cómo son sus movimientos intencionales
para tratar de superar la oposición de los defensores y cómo entrenar para mejorarlos.
Pero resulta que algunos movimientos parten sólo de la iniciativa individual de cada jugador
y, sin embargo, otros son movimientos coordinados con otros atacantes y son esencialmente
colectivas.
A los movimientos pactados que involucran a varios atacantes les llamaos “procedimientos
tácticos ofensivos” (o “medios tácticos”) y no se estudian en esta asignatura. Corresponde a
la asignatura de “Táctica Colectiva Ofensiva” tratar sobre ellos.
Así que no me vino una idea mejor para titular el módulo. Porque lo que vamos a ver en él
son solo las opciones de actuar desde la iniciativa estrictamente individual de cada
jugador; aunque luego las iniciativas individuales tengan consecuencias colectivas, porque
eso siempre sucede, dada la naturaleza fundamentalmente colectiva del balonmano.

1. ALGO IMPRESCINDIBLE: LA CAPACIDAD INDIVIDUAL DE LOS JUGADORES PARA


CREAR PELIGRO
Organizar al equipo colectivamente es una obligación del entrenador, somos como generales
de un pequeño ejército. Planificar tácticas y estrategias es necesario para poder competir a
buen nivel, pero ningún ejercito gana una sola batalla si no tiene armas potentes, armas que
creen peligro por sí mismas.
Es una metáfora que he utilizado en muchas ocasiones para recalcar algo que con frecuencia
se olvida: los entrenadores somos generales de nuestro pequeño ejército, sí, pero ahí no
acaba nuestro cometido, también somos fabricantes de armas.
Las armas que entregamos a nuestros jugadores no vienen en cajones para que las
repartamos. En realidad les ayudamos a acumular recursos que son los que les proporcionan
la capacidad de crear peligro. Un jugador sin recursos individuales es un soldado sin armas,
es decir, un soldado inútil en la batalla.
Claro que los recurso no se les entregan en una bolsita para que los guarden, los recursos los
adquieren con su esfuerzo y nuestra contribución a través del entrenamiento.
Formar jugadores peligrosos y acrecentar día a día su peligrosidad de cara a la puerta
contraria es una faceta de nuestro trabajo que nunca debemos relegar a un segundo plano.
¿Cómo hacer para que nuestros jugadores sean cada vez más peligrosos?
El peligro que representa un jugador viene determinado por dos características:
. La capacidad de lanzamiento
. La capacidad individual para conquistar circunstancias de lanzamiento
El estudio de cómo aumentar la capacidad de lanzamiento lo abordaremos en el Módulo Nº 6
y es en este que iniciamos ahora, donde nos centraremos en el tema de cómo mejorar los
movimientos individuales del jugador para que sea más eficaz en el juego de ataque.
No es una cuestión trivial, hay jugadores con un buen brazo para lanzar y que, sin embargo,
en el juego real no consiguen muchos goles. Siempre he dicho que en nuestro deporte se
consiguen los goles con las manos… ¡¡Pero la oportunidad de lanzar se gana con los
pies!!

1.1 Conquistar situaciones de lanzamiento

El atacante quiere llegar a un lugar desde donde tenga posibilidades de conseguir gol, pero
no es fácil porque los defensores luchan para impedir esto
¿Qué puede hacer? ¿Qué recursos puede poner en marcha?
Pues sobre el papel no es muy complicado – otra cosa es sobre el terreno – porque en
esencia sólo hay tres cosas que pueda hacer:
. Escaparse, cuando no está en posesión del balón, y conseguir entrar a una zona libre de
marcaje eludiendo la vigilancia de los defensores (y confiar en que le pasen la bola). A esto lo
llamamos desmarque.
. Conseguir, estando en posesión del balón, eludir a los defensores mediante algún tipo de
engaño, superándoles y penetrando en la zona eficaz. A esta acción la llamamos finta.
. No superar físicamente a los defensores, pero lograr anticiparse y alcanzar una zona desde
donde el jugador es eficaz lanzando con oposición, antes de que los defensores puedan
controlarle físicamente. Esto lo denominamos como “ganar distancia de lanzamiento”.
Las dos primeras posibilidades implican superar físicamente a los defensores; en la otra no se
considera la necesidad de superar la situación donde se encuentran los defensores, basta
con lograr una distancia adecuada, donde el jugador se sabe eficaz, aunque los defensores
aún estén entre él y la portería.
Como vemos, parece simple, pero te pido que pienses un momento en jugadores que
conoces (incluso de buen nivel) y verás que pocos son hábiles en todas y cada una de estas
facetas.
Comprobarás que hay jugadores que son buenos lanzadores con oposición, pero que no
fintan ni a un cono de los que utilizamos para señalizar, otros que fintan muy bien, pero con
oposición ni se plantean tirar. También comprobaremos que los hay hábiles con el balón en la
mano, fintan y lanzan muy bien, pero esperan a tener el balón en las manos para jugar; jugar
sin balón (desmarques) no se les pasa por la cabeza.
Y todas las combinaciones que se os puedan ocurrir, pero la verdad es que no hay tantos
jugadores que en esto de conquistar circunstancias de lanzamiento dominen bien y en igual
medida las tres posibilidades. En eso consiste nuestro trabajo en conseguir que nuestros
jugadores empleen recursos que normalmente no utilizan mucho y mejoren los que ya
utilizan.

1.2 El juego 1x1 en ataque

Hablé en el apartado anterior de “los defensores” y hablé en abstracto. Lo hice de forma


intencionada, porque en principio, el jugador tiene que conquistar circunstancias de
lanzamiento sin considerar si tiene que superar a uno, a dos o al número de jugadores que
haga falta.
Se desmarca escapándose de “los defensores”, finta engañando a “los defensores” y llega a
distancia de lanzamiento antes de que “los defensores” puedan controlarle.
No obstante, es habitual que en defensa se establezca de alguna forma un reparto de
responsabilidades donde cada defensor tiene la responsabilidad prioritaria de controlar a un
atacante determinado.
De esta forma en el juego se establecen pequeñas escaramuzas individuales 1x1 que forman
parte de la batalla general.
El resultado de esas refriegas tiene un peso importante en el balance total de la batalla, pero
no lo es todo. Pensar en el juego de ataque como una suma de acciones 1x1 es una
reducción simplista y errónea: jugar bien supone que el valor del ataque sea mayor que la
mera suma de las luchas 1x1.
En cualquier caso, tener recursos para esas pequeñas peleas es fundamental para que un
atacante se convierta en un jugador peligroso.
Los recursos posibles son “casi” los mismos que mencioné al principio: desmarcarse, fintar
o lanzar con oposición.
¿Significa eso que, si el atacante no consigue una de esas tres cosas, perdió la batalla?
Pues no, puede que no la haya perdido.
La habría perdido si esto fuese un deporte individual, pero no lo es, y de una acción donde
uno no logara superar a su oponente directo se puede sacar una ventaja colectiva grande. La
cuarta opción de actuación eficaz en el juego es la fijación del defensor.
La posibilidad de fijar a un oponente es el motivo del “casi” que puse cuando enumeré los
recursos ofensivos en el juego 1x1, la utilización inteligente de este recurso es un arma
poderosa en las manos del que la sabe emplear. Es la razón por la que muchas veces el valor
del juego ofensivo es mayor que la suma de las luchas 1x1.
Jugar 1x1 en el ataque con la obsesión constante de “o supero siempre a mi oponente o
estoy fracasando” es no comprender bien el juego.
Las opciones son cuatro: demarcarse, fintar, lanzar con oposición o fijar al oponente y
el buen jugador es el que administra inteligentemente esos cuatro recursos.

1.3 Formar jugadores para el ataque: Jugar y hacer jugar

Empecé este apartado hablando de “formar jugadores capaces de crear peligro por sí
mismos” y es cierto que es algo imprescindible en la formación de los atacantes, si no
tenemos esto, prácticamente no tenemos nada.
Sin embargo, conformarnos solo con esto sería plantear el problema con cortedad de miras.
¿Qué más tenemos que pedir a los jugadores, aparte de su peligrosidad individual?
Para mí hay otros dos aspectos fundamentales:

. La capacidad de hacer peligrosos a los compañeros


Un jugador, con la utilización de las fijaciones y otros recursos, puede mejorar
sustancialmente las posibilidades de los compañeros
Esa idea de “trabajar también para los demás”, más allá de generosidad, demuestra
inteligencia en el juego, porque al mismo tiempo hace que los oponentes no se puedan
centrar únicamente en sus recursos para crear peligro individual (desmarques, fintas o
lanzamientos) sino en otras opciones igualmente lesivas para la defensa.

. La capacidad de aprovechar lo que los compañeros hacen para beneficiarle


Me gustaría explicar bien esta idea.
Hay jugadores que crean peligro por sí mismo, que además son capaces de mejorar las
circunstancias de los compañeros (ampliando espacios, evitando ayudas defensivas,
bloqueando defensores o con cualquier otro recurso) pero que su juego lo centran solo en sus
propias iniciativas, que juegan pensando en sus propias ideas y son incapaces de secundar y
aprovechar lo que sus compañeros hacen para ofrecerle mejores circunstancias.
Podríamos decir que son jugadores con poca empatía en el juego.
Aumentar esa empatía de juego es otro de los pilares de la formación individual de los
jugadores en ataque. En realidad se trata de “Jugar y hacer jugar”.
Una vez planteada la idea general de cómo abordar la tarea de formar a los jugadores para
que mejoren sus acciones individuales ofensivas, en los apartados siguientes de este módulo
vamos a estudiar en detalle cada uno de los recursos que he citado.

2. LOS DESMARQUES

El desmarque le podíamos definir como: “Acción de eludir el control de los defensores


cuando el atacante no está en posesión del balón”
Es una acción simple y común a todos los deportes colectivos donde los contendientes
comparten el terreno de juego (Fútbol, Basket, Rugby, Hockey, etc.)
Pero no siempre se hacen con la misma intención ni de la misma forma, por eso es necesario
que inmediatamente veamos los diferentes tipos de desmarques que se hacen.

2.1 Tipos de desmarques

Igual que he hecho en relación al bote o al pase, vamos a hacer dos clasificaciones distintas
de los desmarques, utilizando para ello criterios que de diferente naturaleza
. Clasificación de los desmarques según el objetivo táctico
En función de la intencionalidad con que se hace, los desmarques pueden ser:

 Desmarques Ofensivos

Aquellos donde el atacante que se desmarca consigue mejorar su posición de cara a


portería.
Son desmarques que buscan crear peligro y desestabilizar el sistema defensivo de los rivales

 Desmarques defensivos

Son desmarques que su intención primera no es la de crear peligro, sino la de facilitar el


pase al compañero que tiene el balón.
Puede sonar extraño esto de que no busquen crear peligro cara a la portería contraria,
porque la idea intuitiva es que uno se mueve siempre para hacer daño, pero piensa, por
ejemplo, que si el compañero que tiene el balón está en un apuro porque se le acabó el
tiempo y el ciclo de pasos, es necesario darle apoyo, aun yendo a una posición menos
peligrosa de la que tenemos previamente, o se perderá la posesión
Puse este ejemplo aludiendo a una situación de emergencia porque creo que se entiende
muy bien, pero tengo que advertir que los desmarques defensivos no son solo “desmarques
de emergencia” para resolver apuros.
A veces interesa que el balón circule rápido y fluido y para eso necesita apoyos. Si queremos
mover rápido el balón no queda más remedio que facilitar el pase y esto implica la utilización
frecuente de desmarques defensivos (desmarques de apoyo), aunque no haya ninguna
emergencia

La importancia del equilibrio entre desmarques ofensivos y defensivos


Si miramos globalmente el ataque de un equipo, es fácil darse cuenta que es necesario que
constantemente haya equilibrio entre las acciones de los atacantes sin balón.
Si todos (o una mayoría) intentan a la vez crear peligro haciendo desmarque ofensivos, la
situación es que se suele cerrar el espacio (no hay espacio para que todos entren a la vez) y
el balón no corre, porque se queda sin apoyos.
Si, por el contrario, todos buscan a la vez desmarques defensivos para apoyar a la pelota, es
posible que haya muchas opciones de pase, pero la defensa puede descansar tranquila,
porque el peligro será cero.
Es imprescindible el equilibrio entre desmarques defensivos y ofensivos, tanto en el ataque
posicional como en el contraataque. A veces los jugadores corren mucho… tanto que lo que
consiguen es que no avance el balón.
En las etapas de formación, progresar en esta idea de que “no todos pueden atacar a la vez
o todos deben apoyar el balón defensivamente a la vez” lo considero fundamental.
Saber adaptar las iniciativas propias, adaptándolas a las de los compañeros, es una cuestión
que tienen que llegar a dominar intuitivamente, sin dedicar esfuerzos reflexivos en esto.

. Clasificación de los desmarques según la forma de ejecución


En función de la forma en que se realizan, los desmarques pueden ser:

 Desmarques Directos

Aquellos donde el atacante consigue desmarcarse por su propia acción

 Desmarques Indirectos
Son los desmarques donde un jugador queda desmarcado por la acción de un compañero.
Para ilustrar esto pongo un ejemplo típico: un jugador está controlado por su oponente
directo. En un momento determinado, un compañero atacante, consigue fintar a su oponente
y avanza libre hacia la portería y el oponente que estaba defendiendo al primer atacante,
deja de hacerlo para ir a por el jugador que fintó. El jugador quedó libre sin hacer nada activo
para ello.
Contado así, es muy evidente, pero estas situaciones suelen ser más sutiles y más rápidas en
el juego real. Tanto, que muchas veces los jugadores que quedan desmarcados de forma
indirecta no aprovechan esta circunstancia, bien porque ni la perciben como tal, o bien,
porque la perciben pero no reaccionan lo suficientemente rápidos para sacar partido de esta
situación (suelen ser de corta duración).
Es frecuente que a los jugadores inexpertos se les pasen muchas de estas situaciones, sobre
todo si no son muy evidente o si son muy rápidas, por eso siempre digo que “los desmarque
directos hay que enseñar a hacerlos y los desmarques indirectos hay que enseñar a
aprovecharlos”.

2.2 Las bases del entrenamiento táctico de los desmarques

Lo primero que abordé en relación a los desmarques fue su clasificación, y lo hice por una
razón: lo que expliqué es en gran medida la base del trabajo táctico.

. Un proceso a través de dos clasificaciones


Las dos clasificaciones que propuse (en función de las intenciones tácticas y en función de
la forma de ejecución) prácticamente nos señalan el camino a seguir en la enseñanza y el
entrenamiento táctico de los desmarques.

El primer paso que se da siempre es que los jugadores aprendan a desmarcarse en


abstracto, es decir la idea de que hay que escaparse de los defensores.
Cuando esta idea está establecida, se plantea la diferenciación entre desmarques
“ofensivos y defensivos”. Variar la intencionalidad en la ejecución de los desmarques
(crear peligro/apoyar la bola) ya es un buen avance táctico.
Aunque se puede avanzar más: lograr el equilibrio global entre los desmarques de
uno y otro tipo implica saber adaptarse a las iniciativas de los compañeros y mejorar en un
concepto más general del juego. Los jugadores que juegan así dejan de jugar pensando sólo
en sus iniciativas.
Para que podamos introducir en la mejora táctica del desmarque la diferenciación entre
desmarques “directos” e “indirectos” es preciso que se haya abordado ya el trabajo de
defensa individual o de defensas zonales con repartos de oponentes.
Cuando esto sucede, los desmarques indirectos van a aparecer de forma espontánea,
aunque también se empezarán a provocar de forma intencional.
La primera cuestión a trabajar respecto a esos desmarques, como ya señalé anteriormente,
es aprender a detectarlos y aprovecharlos, el hecho de que la intención no parta del jugador
que finalmente se beneficia es lo que provoca esta dificultad.
No obstante, cuando se empiezan a buscar intencionalmente y se detectan y rentabilizan
sistemáticamente, podemos decir que la riqueza táctica de los jugadores, respecto a este
recurso, está bastante madura y, lo que es mejor, también que el bagaje de juego colectivo
del equipo se incrementó notablemente.

. Algo más
Pero con conocer las clasificaciones de los desmarques, no basta. Hay otras consideraciones
tácticas que debemos tener en cuenta en el proceso de formación y entrenamiento del
desmarque.
Paso a enumerarlas:

 Los desmarques se deben hacer relacionándolos siempre con las


posibilidades de recibir el balón. Tanto por el espacio hacia donde se desmarca
el jugador como por el momento en que se desplaza.
 Hay que respetar las necesidades espaciales del colectivo.

A veces por intentar desmarques lo que se consigue es cerrar espacios.

 Hay que supeditarlos a prioridades tácticas

El desmarque es un buen arma, pero en ocasiones las armas más indicadas para atacar un
tipo de defensa determinada son prioritariamente otras. Si esto se estableció así
previamente, es prudente seguir las indicaciones generales y hacer prevalecer lo que se
decidió que era mejor.
 Adaptarse a los defensores

No todos los defensores son iguales y, por lo tanto, otro recurso a desarrollar entre nuestros
jugadores es que sepan adaptar sus estrategias de desmarque a las características de los
oponentes.

 Explotar las situaciones de déficit colectivo en la defensa

Hay veces que las defensas caen en situaciones de desequilibrio, que puede ser de
diferentes naturaleza (espacial, de campo visual, de desequilibrio dinámico, etc.), los
jugadores deben saber detectarlas y aprovecharlas en sus desmarques.

 Por último, más que hacer una apreciación, quiero dejar una pregunta en el aire para
que cada cual busque su respuesta ¿Interesa mantener alerta al defensor con
acciones intensas reiterativas?

2.3 Las bases del entrenamiento técnico de los desmarques

Los desmarques se basan en la capacidad de desplazarse de los jugadores.


Dicho así, lo primero que viene a la cabeza es la velocidad: los jugadores más rápidos parece
que son los que más posibilidades tienen de escaparse, y algo de verdad hay en eso, pero no
es una verdad absoluta
Si nos ponemos a observar un juego infantil donde se trate de atrapar o de tocar a alguien,
veremos que no siempre son los más veloces los que mejor se escapan. Observaremos que
hay chicos que frenan, cambian la dirección o el ritmo de tal forma que casi siempre logran
eludir a los rivales.
Desde luego que la velocidad es un argumento para desarrollar la técnica de los desmarques,
pero no el único.

. El dominio de los recursos de los desplazamientos


Ser rápido pero algo más ¿qué es lo que debemos mejora mecánicamente para que nuestros
jugadores sean más eficaces utilizando los desplazamientos?
En esencia el dominio mecánico de tres cuestiones.

 Las paradas

Todo el mundo que corre sabe parar, eso es evidente, pero no todos saben frenar en forma
eficiente, consiguiendo hacerlo de forma repentina (“en seco”) y sin movimientos parásitos
que puedan alertar sobre la inminencia de la detención (pasos más corto, repetir un pie la
carrera, disminución de la velocidad).

 Los cambios de dirección

Tengo que insistir, aún a riesgo de quedar como pesado, pero evidentemente todo el mundo
sabe cambiar la dirección cuando corre, pero no todo el mundo lo hace con la misma eficacia
mecánica y ahí es donde tenemos que poner el acento.

 Los cambios de ritmo

Igualmente, me refiero no solo a emplearlos, sino a mejorar la eficacia de estos cambios


Y otro detalle importante de la mejora técnica.
Este trabajo no debe hacerse en únicamente en plan general – que también – con el aumento
del dominio mecánico, los ejercicios se tienen que ir adaptando cada vez más a dos criterios:
 El espacio útil

Los ejercicios deben plantearse en espacios similares a los que luego se tienen que
desenvolver los jugadores en el juego real. Esto supone adaptaciones a dos situaciones
espaciales bastante diferentes: el contraataque (con espacios amplios) y el ataque posicional
(con espacios mucho más reducidos)

 El tiempo útil

De la misma manera, tendremos que hacer adaptaciones temporales teniendo en cuenta las
circunstancias específicas de las dos fases del ataque
Entrenar los desmarques supone darle importancia a los aspectos intencionales, creando
ejercicios donde los jugadores deben observar y tomar decisiones, pero también supone
ocuparse de la mejora mecánica de los recursos de los desplazamientos.
Esto último requiere ejercicios específicos que se centren en el hecho mecánico y nada más
Si pretendemos trabajar todo mezclado – sobre todo con jugadores inexpertos – solo
conseguiremos crear confusión en los deportistas a nuestro cargo.
Es bueno tener ejercicios diferentes para abordar necesidades diferentes.
No quiere decir que no pueda haber ejercicios que requieran las dos cosas (intencionalidad y
eficacia mecánica) los hay y muchos, pero en esos ejercicios hay que tener la precaución de
saber poner el acento prioritariamente en el lado de lo que se quiera resaltar ese día. Sólo los
jugadores muy expertos pueden lidiar con todo a la vez.

3. LAS FINTAS

Voy a empezar tratando de ofrecer una definición lo más ajustada a lo que pienso que son las
fintas: “Acción de superar al oponente, a través de un engaño, cuando se está en
posesión del balón”.
En la lucha 1x1, la capacidad para superar al oponente es importante en cualquier momento,
pero si además el jugador es hábil para conseguir hacerlo cuando tiene el balón en su poder,
con las dificultades que esto conlleva, podemos decir que su juego 1x1 es bastante más
pujante.
En consecuencia, como entrenadores, tenemos que conseguir que todos nuestros jugadores
aumenten sistemáticamente su capacidad de fintar.

3.1 Algunas consideraciones previas

Las fintas son acciones que están condicionadas por tres razones y esto hace que sean
bastante específicas en nuestro deporte, es decir que tanto su planteamiento intencional
como su ejecución tenga aspectos muy precisos que las diferencian de acciones similares de
otros deportes.
Concretamente, están condicionadas por:

. El manejo de un móvil
Las fintas se hacen estando en posesión del balón y eso ya es un condicionante mecánico
que dificulta la movilidad en cierta medida.
El tamaño del balón permite manejarlo con una sola mano, lo que implica que la limitación de
la movilidad del jugador no sea drástica, pero aun así, no se puede mover con la misma
facilidad que si no llevara nada en las manos.
Cuanto más hábil sea el jugador en la manipulación del balón, más facilidades tendrá para
moverse y, en consecuencia, para fintar
Es un ejemplo de cómo el aumento de la capacidad de manejo del balón, más allá de
contribuir a la circulación fluida de la bola, ayuda a mejorar otras habilidades.

. Las reglas de juego


La regla que más característicamente condiciona la ejecución de las fintas es la que
determina el ciclo de pasos.
Sabemos que se pueden dar tres pasos con el balón en la mano, pero que si se bota y se
adapta el balón, se pueden dar otros tres pasos más sin perder la bola. Sobrepasar eso no
está permitido y en esos límites, como máximo, debe efectuar la finta el jugador
Hay otras reglas que también afectan a la ejecución de las fintas, como la que determina el
comportamiento con el contrario y en consecuencia el tipo de contactos permitidos o no, y
esto también es importante, porque marca las posibilidades del fintador, pero también las del
jugador que defiende estas acciones.
. El jugador con balón es el centro de atención
Hay muchos desmarques que se consiguen aprovechando que los defensores tienen puesta
la atención momentáneamente en otras circunstancias del juego, pero es difícil que esto
ocurra en el caso de las fintas, ya que siempre el foco de atención prioritario de los
defensores es el balón y quien lo tiene en ese momento.

El jugador siempre debe contar con que los defensores estarán atentos a sus movimientos.

Estos tres rasgos van a ser determinantes en la realización de las fintas en situaciones de
juego real.

3.2 Conclusiones

De los condicionantes expuestos en el apartado anterior, se pueden sacar dos conclusiones


importantes de cara a la realización de las fintas
. La fintas se realizan en dos fases: “Fase Previa o de Engaño” y “Fase de
Resolución o Salida”
Efectivamente, si no se puede contar con la improbable distracción de los oponentes, el
emplear alguna clase de engaño (los hay de muchos tipos) es imprescindible.
También hay que contar con que, una vez conseguido el engaño, el jugador saber
capitalizarla ventaja obtenida, realizando una salida de la finta que cree peligro a la portería
contraria.

. Las fintas deben realizarse en proximidad al defensor


Pongo la figura para que se comprenda mejor.
El jugador, con un engaño, puede crear un desequilibrio en los defensores que origina un
espacio de salida donde el atacante tiene ventaja.
Si la distancia al defensor es pequeña, ganar ese espacio favorable es posible porque, antes
que los defensores se equilibren, puede estar ocupando ese lugar.
Sin embargo si se hacen engaños a distancia excesiva, aunque se logre el desequilibrio, la
distancia a recorrer por el atacante para ocupar el espacio conquistado puede ser demasiado
grande y proporcionar a los defensores suficiente tiempo de reacción.
Recordar esta premisa: las fintas siempre en proximidad.

3.3 Las bases del entrenamiento táctico de las fintas

Para abordar el tema del entrenamiento táctico de las fintas, quiero empezar con una
afirmación que sintetiza mis creencias respecto a los aspectos intencionales de este recurso:
“La mejor finta es la que no se piensa”.

No hemos abordado en este curso de nivel 2 el tema de la toma de decisiones en


profundidad, pero sí he resaltado que no todo está relacionado con los procesos reflexivos,
que la inteligencia intuitiva, basada en buena medida en el tratamiento inconsciente de la
información, tiene un papel relevante, y si el tiempo útil es muy reducido (como suele
suceder en estas acciones) más aún.
Para mejorar la intencionalidad de las fintas hay que huir de los procesos hiper-reflexivos en
que frecuentemente metemos a los jugadores.
Tenemos que conseguir diseñar ejercicios donde, por su construcción, las decisiones sean
necesariamente adaptativas, que surjan espontáneamente, no fruto de un razonamiento
intenso.
Trataré de poner algún ejemplo para ilustrar, pero antes quiero hacer alguna matización más.
¿Qué decisiones se toman básicamente en la realización de las fintas?
Desde mi punto de vista hay dos decisiones claves en la práctica de las fintas y están
relacionadas con las dos fases en las que se ejecutan: Decisiones respecto al engaño a
utilizar y decisiones respecto a la salida (“Cómo engaño y hacia donde salgo”).
Esta es una consideración importante en el diseño de ejercicios para la mejora intencional,
porque se pueden diseñar tareas centradas sólo en una de las dos decisiones fundamentales
o tareas genéricas donde esté todo por decidir.
Otra apreciación que se debe tener en cuenta es que ejercicios que incluyan tomas de
decisiones hay de muchos estilos, desde ejercicios simples, muy analíticos, con decisiones
binarias (todo está estructurado y solo hay que elegir entre dos opciones), hasta ejercicios
muy abiertos, con mucha información inconcreta a percibir y procesar y con múltiples
opciones de elección.
Por último, igual que se planifican los ejercicios, hay que controlar inteligentemente la
información que el entrenador va a proporcionar a los jugadores antes, durante y después de
la realización del ejercicio, puesto que eso, como ya vimos en el módulo 2, es tan importante
en el desarrollo de los jugadores como la tarea que se les propone.
Un ejercicio bien diseñado y mal dirigido puede ser tan perjudicial como un mal ejercicio, por
eso en los ejemplos que incluyo, a la vez de poner la descripción del ejercicio y el esquema,
destaco en la columna de la derecha la información básica a manejar en la interactuación
con los jugadores
Paso a poner algunos ejemplos:
. Ejercicios simples, centrados en la fase de salida y con decisiones sencillas

Como vemos son ejercicios muy analíticos y muy simples, que lo único que pretenden es que
el jugador elija de forma rápida y fluida el lugar por donde escaparse del oponente.
Es importante no parar la dinámica de los ejercicios y detenerlos para hacer continuas
correcciones, los errores aparecerán, pero es mejor dejar fluir la acción e ir marcando con
pequeñas señales o comentarios, las salidas exitosas y rápidas. Poco a poco se irán haciendo
más frecuentes, hasta que todos las vayan dominando a ambos lados.

. Ejercicios un poco más complejos, con decisiones tanto de engaño


. como de salida

Los ejercicios que pongo de ejemplo en esta parte son un poco más complejos, pero siguen
siendo analíticos.
Tienen exigencia de intencionalidad y capacidad de adaptación en las dos fases de la finta: la
fase de engaño y la fase de salida.
Es importante que al jugador atacante no se le obligue a finalizar cada vez que pasa el balón
a un colaborador, porque así puede crear incertidumbre en el defensor y desequilibrarle más
con los pases, también es importante que no se busque solo la penetración (directa o con
finta) y se propicie el lanzamiento a distancia; con esta medida se fomenta el uso de engaños
distintos, no siempre fintas basadas en los desplazamientos, sino también en los engaños de
pase y de lanzamiento.
El segundo ejercicio puede parecer igual que el primero, sin embargo, si le probáis, veréis
que es bastante diferente en la práctica. La circulación libre de la bola hace que los
atacantes tengan problemas con el campo visual (controlar la bola, el oponente y la portería
se hace muy complicado) y, en consecuencia, genera dificultades relativas a la intervención y
al momento de intervención.

. Ejercicios globales
En este tipos de ejercicios no se les pide a los jugadores específicamente que finten,
realmente los pueden resolver de muchas forma (con desmarques y lanzamientos con
oposición incluidos) pero por la estructura que tienen es fácil que aparezcan muchas
ocasiones espontáneas de fintar.
De eso es de lo que se trata precisamente, que sean capaces de introducir las fintas como
recurso en situaciones de juego en que no pueden pensar solo en fintar, sino simplemente en
tratar de ganar.
Podríamos decir que un jugador es un buen fintador cuando, en el juego real, es
capaz de fintar sin tener que estar pensando mucho en ello.

¿Qué ejercicios son mejores?


La verdad es que no hay unos más indicados que otros, en realidad debemos combinar en el
entrenamiento unos y otros (simples y complejos, globales y específicos) lo que se trata es
de ir modelando la capacidad de los jugadores de tomar decisiones respecto a la utilización
de las fintas en el juego y, para eso, debemos atender a unos aspectos y a otros. Cada
detalle se aborda mejor según con qué tipo de tarea se plantee en los entrenamientos.
Para terminar estas reflexiones sobre el entrenamiento táctico individual de las fintas,
debemos añadir una serie de apreciaciones que tenemos que tener en cuenta, tanto en los
entrenamientos como en el juego de competición para ir ajustando la actuación de nuestros
jugadores en la utilización de las fintas.
Las resumo en el cuadro que insertamos a continuación.

3.4 Tipos de fintas

La clasificación de las fintas las vamos a abordar, como en casos anteriores, según diferentes
criterios, por lo que sería mejor que hablara de “clasificaciones” de las fintas.

. Según la acción de engaño


Para fintar hay que tratar de engañar a los defensores. Los engaños pueden ser de diferente
naturaleza, la verdad es que podríamos pensar en casi cualquier cosa que pudiera
sorprender a los rivales y, como anécdota, yo podría referir casos muy curiosos.
Pero en este apartado quiero destacar tres clases de engaño que desde mi punto de vista
son más frecuentes y más factibles y, por lo tanto, sobre los que más sistemáticamente
tenemos que trabajar.

 Fintas de desplazamiento

El engaño es cualquier desplazamiento eficaz que intente el atacante y que obligue a


reaccionar al defensor, provocándole un desequilibrio o una sorpresa la acción posterior

 Fintas de lanzamiento

El engaño se hace a través de una amenaza de lanzamiento, aprovechando posteriormente


el posible desequilibrio que esto pueda causar en los defensores

 Fintas de pase

La simulación de un pase puede producir un desequilibrio en los defensores que tratan de


neutralizar los efectos de ese posible pase anticipándose y, en su caso, el atacante puede
intentar aprovechar esta circunstancia.

. Según el número de engaños


He hablado de la fase de engaño y no he aclarado que puede haber más de un engaño en la
acción de fintar.
Según el número de engaños las fintas más habituales son

 Fintas simples

Son las que emplean un solo engaño en su ejecución. Son las más habituales.

 Fintas dobles
Son bastante frecuentes y se ejecutan empleando dos engaños, como su nombre indica.
Los engaños pueden ser de la misma naturaleza o diferente

 Fintas múltiples

No es habitual introducir más de dos engaños en la ejecución de una misma finta, pero sí se
dan casos donde esto ocurre.

. Según la ejecución del cambio de dirección en la salida


Normalmente para aprovechar los desequilibrios defensivos creados en la fase de engaño, se
emplean cambios de dirección en la salida de la finta.
Es muy frecuente, pero no estrictamente necesario.
Las fintas donde se cambia la dirección pueden ser:

 Fintas con dos pies

Siempre que el cambio se ejecute de esta manera.

 Fintas con un pie

En estas el cambio de dirección se hace con un pie, pero se puede ejecutar de dos formas.

 En forma de marcha

En el momento del cambio, tanto el pie que soporta la parada en la que se sustenta el
cambio (adelantado) como el atrasado están en contacto con el suelo.

 En forma de impulsión

Nunca los dos pies están en contacto a la vez sobre el suelo, el pie sobre el que se sustenta
el cambio impulsa directamente el cuerpo en otra dirección.

. Según el ciclo de pasos


Las fintas pueden realizarse en cualquier momento del ciclo de pasos. En función de este
parámetro, las fintas pueden ser:

 Fintas al 1º, 2º o 3er paso

Según el momento en que se haga la finta.

 Fintas con bote unitario


Las que emplean un bote para ampliar el ciclo de pasos.

 Fintas con bote continuado

Las que se hacen en una situación de progresión con bote, sin interrumpir el bote de balón.

. Según la orientación relativa a los oponentes


El jugador cuando finta puede estar en distintas orientaciones en relación a sus oponentes.
En función de esta características las fintas pueden ser:

 Fintas de frente

Cuando el atacante está dando la cara a los oponentes.

 Fintas de espaldas

Cuando el atacante está de espaldas a los oponentes.

 Fintas combinadas

Cuando las empieza en una orientación determinada y cambia la orientación durante la


ejecución de la finta.

3.5 Las bases del entrenamiento técnico de las fintas

Igual que los desmarque, técnicamente las fintas se apoyan, en una buena parte, en el
dominio mecánico de los recursos que aumentan la eficacia de los desplazamientos.
Esto es así en la fase de salida, en cualquier tipo de finta, y en la fase de engaño de las fintas
de desplazamiento.
Pero el entrenamiento de la ejecución mecánica de las fintas debe atender a otras exigencias
que no tienen relación con los desplazamientos y eso, que muchas veces se olvida,
contribuye a mejorar la eficacia mecánica de estas acciones.

Mi opinión es que se debe atender a tres cuestiones:

. La técnica de la finta en relación a los desplazamientos


En esencia, el entrenamiento técnico que propuse para los desmarques sirve de base para la
mejora técnica de esta faceta de las fintas.
Como en el caso de los desmarques, es preciso trabajar en el aumento de la eficacia
mecánica de las paradas, los cambios de dirección y los cambios de ritmo; aunque con
ajustes específicos motivados por los condicionantes a que está sometida la ejecución de las
fintas.
Fundamentalmente son dos:

 Ajustarse al ciclo de pasos que marcan las Reglas de Juego

Este es un aspecto importantísimo en el entrenamiento técnico de las fintas.


No se trata únicamente de que sean capaces de entrar en los límites que marca el
reglamento, más allá de eso, deben ser capaces de dominar la ejecución en cualquier
momento del ciclo (1er, 2º, 3er paso, utilización de bote unitario o continuado, etc.).
Otra apreciación es que, puesto que las fintas se hacen en posesión de balón,
frecuentemente se hagan este tipo de ejercicios, aunque no tengan propósito intencional
ninguno, con el balón adaptado en una sola mano.

 Adaptar los ejercicios de entrenamiento a espacios y tiempos reducidos

Las fintas se hacen en proximidad al defensor y eso implica que la acción se desarrolla en
espacios limitados y que la conquista de las ventajas obtenidas deben hacerse a la mayor
velocidad posible, so pena de perder esas ventajas (que a veces son mínimas)
En consecuencia, los ejercicios, aunque sean meramente mecánicos, los debemos acercar a
estas circunstancias.
No se trata de buscar un ejercicio para cada situación; simplemente, los mismos ejercicios
mecánicos que se hacen para el dominio general de los desplazamiento, a veces se pueden
plantear en espacios mucho más pequeños y con más exigencias de velocidad en la
ejecución.

. La técnica de la finta en relación a los engaños a utilizar


Los jugadores, en la fase inicial de la ejecución de las fintas, emplean engaños para tratar de
desequilibrar a los defensores o sorprenderlos (o ambas cosas a la vez). Estas acciones
previas tienen que ser acciones que supongan un peligro para los intereses de los
defensores.
Como hemos visto en la clasificación de las fintas, las acciones de engaño pueden ser de
muy diferente naturaleza, aunque las más habituales son las fintas de desplazamiento, de
lanzamiento o de pase.
Este es un aspecto técnico importante a cuidar en la ejecución de las fintas: cuanto más
depurada sea la técnica de desplazamientos, gestos de lanzamiento o gestos de pase, más
factible y más eficaz será el engaño.

. La técnica de la finta en relación a la anticipación gestual


Vuelvo a aludir a la necesidad de hacer las fintas en proximidad y las consecuencias que esto
implica, porque esto condiciona más de un aspecto de la técnica.
No siempre se logran ventajas espaciales relevantes y, no obstante, se consigue rentabilizar
el desequilibrio o la sorpresa producidos en el defensor.
Para eso es imprescindible el dominio de la anticipación gestual.
Hay muchas ocasiones en que la finta se termina ejecutando incluso en contacto físico con el
defensor y ahí la anticipación gestual lo es todo.
Por el contrario, las carencias en este sentido condenan al fracaso ocasiones de ventaja
evidente.
Mi opinión es que el dominio de la anticipación gestual lo debemos fundamentar en el trabajo
para aumentar dos tipos de recursos.

 El manejo de balón en contacto con los adversarios

Los ejercicios habituales de manejo, en ocasiones se pueden proponer en situaciones de


defensores próximos (incluso de contacto corporal y oposición) y el jugador tiene que ir
progresando en su capacidad manejo en estas circunstancias.

 La capacidad de “ganar la posición” de cara a portería

Ganar la posición de cara a portería implica que, aunque se siga en contacto con el defensor
este no se puede interponer físicamente (al menos de modo total) entre el atacante y la
portería.
La conquista de este tipo de ventajas, se relaciona directamente con la capacidad del
atacante de sobrepasar gestualmente con las piernas o los brazos (o ambas cosas) al
defensor.
Para tener un ejemplo de lo que quiero explicar, esto es el fundamento de lo que
popularmente la gente que juega a balonmano llama “finta de brazo”, que en realidad no es
más que una finta de cualquier tipo de los descritos en la clasificación dada, en la que el
atacante, para anticiparse gestualmente, sobrepasa al defensor con su brazo, dejándole en
una situación gestual desventajosa.
También, y según el tipo de finta que hagamos, sobrepasar gestualmente al defensor
anticipando un movimiento de la pierna que libere el camino a la portería.

4. CONQUISTAR DISTANCIA PARA EL LANZAMIENTO CON OPOSICIÓN

En el balonmano ofensivo no todo es penetración hacia la portería, es decir, no se juega


únicamente con el objetivo táctico de superar a todos los defensores y conseguir
lanzamientos de un atacante solo contra el portero. Hay otras circunstancias de lanzamiento
en las que, sin llegar a sobrepasar a los defensores, se pueden conseguir eficacias bastante
grandes.
De hecho, sólo hace falta observar un partido de nivel alto, para comprobar que un buen
porcentaje de los goles conseguidos en el ataque posicional son de lanzamientos a distancia,
sin llegar a sobrepasar a los defensores.
Claro que cualquier circunstancia no es buena.
¿Cómo podríamos valorar si una circunstancia de lanzamiento con oposición es buena o mala
para un jugador determinado?
Es una cuestión difícil de definir exactamente, pues depende en gran medida de las
capacidades físico/técnico/tácticas relativas del jugador que va a lanzar y de los que se
pueden oponer. Pero se puede admitir que determinados jugadores, si alcanzan una
profundidad y un ángulo de tiro suficientes sin que nadie actúe sobre ellos directamente, las
posibilidades de que hagan un lanzamiento exitoso son grandes.
Por eso los defensores no se limitan a evitar que les sobrepasen, luchan también por evitar el
acceso de los lanzadores a zonas de eficacia. En esta lucha es en la que deben especializarse
los atacantes; no basta con tener un buen brazo, es preciso también tener recursos para
conquistar esas zonas antes de que las ocupen los defensores.
Los recursos para esta lucha son, en esencia, los mismos que los de los desmarques. De
hecho, esta conquista de zonas para lanzar no es más que una forma de desmarcarse sin
llegar a sobrepasar a los rivales.
Lo que se trata es de llegar suficientemente cerca de la portería, como para garantizar la
eficacia del lanzamiento, pero suficientemente lejos de los defensores como para eludir
su control físico. En cierta forma es como el juego de los recortadores taurinos: lo más cerca
del toro posible, pero evitando que te pille.
De momento, el enfoque de “un desmarque sin llegar a sobrepasar a los defensores” es lo
esencial y suficiente para el nivel de este curso.
Sin embargo, hay algunos detalles que solo conciernen a este tipo de acciones y que se
analizan en el curso superior.

5. LAS FIJACIONES

En la lucha 1x1, como explicaba en el apartado 1.2 de este módulo, el hecho de


no “vencer” directamente al defensor no tiene por qué significar un fracaso del atacante,
siempre que el hecho de no conseguir sobrepasarle con un desmarque o una finta y, ni tan
siquiera, haber conseguido lanzar eficazmente con oposición, esté motivado porque el
defensor tuvo que intervenir decisivamente sobre el atacante. En este caso, cuando el
defensor se ve obligado a centrarse en un atacante concreto, se dice que el defensor fue
fijado.

Fijar a algún defensor en determinados momentos del ataque puede resultar enormemente
beneficioso para el equipo que está atacando, siempre que a la fijación se la dé una
intencionalidad adecuada.
La capacidad de fijar defensores y utilizarlo en beneficio del propio equipo es otra de las
cualidades que debemos desarrollar, a través del entrenamiento, en la formación individual
de nuestros jugadores para el ataque.
No hay una acción especial que fije a los defensores, las fijaciones surgen como
consecuencia de un intento de cualquiera de las acciones descritas en los apartados
anteriores (desmarques, fintas o lanzamientos) que no llega a culminarse. La única diferencia
está en la mente de jugador que ataca: que conciba la falta de éxito individual en la acción
como un fracaso o una oportunidad colectiva y actúe en consecuencia.

5.1 Fijar y pasar, la amalgama del juego colectivo

En realidad, con las fijaciones ocurre como con los pases y las recepciones: son acciones que
no se pueden concebir si no es en grupo; se necesita de los compañeros para darlas sentido.
El binomio fijar/pasar constituye la base de la construcción del juego colectivo ofensivo; es
como la amalgama que une todas las acciones individuales de los atacantes y proporciona
armonía al ataque del equipo.
Desde el punto de vista estrictamente docente, de desarrollo del curso, las fijaciones y la
circulación de balón son puntos comunes de esta asignatura y la de Táctica Colectiva
Ofensiva.

En relación a las fijaciones, yo trataré de ofrecer una visión relacionada con la formación
individual, es decir, lo que los jugadores deben dominar para ir haciéndose más hábiles en la
utilización de este recurso.
En la asignatura de juego colectivo se da una visión más centrada en la utilización grupal de
este tipo de acciones que, por otra parte, constituyen una parte importante de muchos
procedimientos tácticos colectivos y es significativo en el diseño de sistemas de juego
ofensivos.
De todas maneras, igual que con otros aspectos individuales que ya hemos visto, el tema de
las fijaciones en este curso no lo abordaremos en hondura, ya que es uno de los temas donde
se profundiza en el curso superior.

5.2 Tipos de fijaciones

En función del defensor al que se fija, las fijaciones pueden ser Pares o Impares.
. Fijaciones par
Se dice que un jugador ha fijado al “par” cuando consigue fijar a su oponente directo.
. Fijaciones impar
Se dice que un jugador ha fijado a un “impar” cuando consigue fijar a un jugador que no es
su oponente directo.

5.3 El aprovechamiento de las fijaciones

Las fijaciones pueden crear ventajas colectivas, pero no siempre las crean.
Sería más exacto decir que depende de cómo, cuándo y dónde se consigan pueden ser
beneficiosas o no. Por eso, es importante que los jugadores aprendan a utilizarlas
correctamente en el juego. Que aprendan qué tipos de beneficios pueden proporcionar y las
busquen en las circunstancias que esos beneficios aparecen.
Las fijaciones no producen beneficios directos al que las hace, sino que en realidad originan
beneficios para algún o algunos compañeros. Y esto es importante tenerlo claro, porque en el
entrenamiento no se trata solamente de “enseñar a hacerlas”, sino también de “enseñar a
aprovecharlas”. Todos los jugadores se tienen que hacer duchos en estas dos facetas.
. El aprovechamiento de las fijaciones par
El que un jugador fije a su oponente sin superarle a algunos les podría parecer más un
fracaso que un éxito
¿Qué beneficios pueden sacarse de alguien que fue incapaz de vencer a su oponente?
Sin embargo esto no es así, la lucha uno contra uno, solo es una parte de la batalla y lo que
parece el fracaso de un jugador, en realidad puede suponer un éxito colectivo.
Jugar centrado sólo en la búsqueda de la superación continua del oponente directo, no sólo
es poco sutil, sino que es irreal, nadie puede pensar que en cada acción va a dominar a su
oponente.
La posibilidad de que el hecho de fijarle sea un daño añadido al juego, permite que el
defensor tenga que atender a más peligros que la mera acción directa de su oponente.
Hay básicamente dos formas de rentabilizar las fijaciones par.

 La ampliación del espacio para un compañero

Hay una cosa simple de entender: para un defensor es mucho más complicado defender a su
oponente cuando el espacio de maniobra de que dispone este es más amplio. En un espacio
reducido se puede controlar mejor al oponente.

El primer beneficio que se puede conseguir con una fijación par es el de ampliar el espacio
útil de un compañero.

 Provocar el error en el cambio de oponentes con un cruce

La fijación intensa de un defensor, puede ocasionar que sea incapaz de dar el cambio de
oponente si un compañero de su oponente se cruza con él.
. El aprovechamiento de las fijaciones impar
El hecho de que un atacante logre la fijación de un oponente que no es el suyo, ya implica
que un jugador quedó liberado.
Aunque esto ya lo hemos visto antes, esto es lo que hemos llamado – visto desde el punto de
vista del jugador que se beneficia – un “desmarque indirecto”, porque un jugador queda
liberado sin que él haya hecho en principio nada por conseguirlo.
Ya lo subrayé en su momento, pero no está de más insistir que las fijaciones impares hay que
aprender a hacerla, pero también a verlas y aprovecharlas.

Tal vez le di demasiadas vueltas, pero es fácil resumir: a través de las fijaciones, si se utilizan
inteligente mente, se pueden generar espacios amplios libres de marcaje y liberar
jugadores atacantes.

6. A MODO DE SÍNTESIS

Trabajamos para formar jugadores que sean capaces de crear peligro por sí mismos.
Para eso, a través del entrenamiento, les hacemos que aumente su capacidad de
lanzamiento, pero también la capacidad de conquistar situaciones favorables para
lanzar.
Jugar sin balón, con los desmarques; superar oponentes con fintas cuando tienen el balón
en su poder o lanzar con oposición, es parte del bagaje que hace que un jugador sea
realmente peligroso para la defensa.
Aunque el juego no se reduce a una suma de luchas 1x1, los jugadores, a través de
las fijaciones se pueden crear espacios favorables para sus compañeros e, incluso,
liberarlos del defensor que les estaba controlando. Para esto, también se les entrena.
Y, por supuesto, también se juega secundando las iniciativas de los otros y
aprovechando lo que los demás generan para beneficiarlos.
Todo se reduce a una idea muy simple, que ya anticipé: JUGAR Y HACER JUGAR.

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