LUIS ALONSO RICO PUERTA
Magistrado Ponente
STC4737-2023
Radicación n° 11001-02-03-000-2023-01792-00
(Aprobado en sesión del diecisiete de mayo de dos mil veintitrés)
Bogotá, D.C., dieciocho (18) de mayo de dos mil
veintitrés (2023).
Decide la Corte la acción de tutela promovida por
Terravilla S.A.S. contra la Sala Civil del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá, trámite al
cual fueron vinculados el Juzgado Octavo Civil del Circuito
de la misma capital, así como los intervinientes en el
pleito radicado bajo el n° 2022-00346.
ANTECEDENTES
1. Actuando a través de apoderado judicial, la
solicitante reclama la protección del derecho fundamental
al debido proceso, presuntamente vulnerado por la
autoridad convocada en el diligenciamiento del asunto
antes referido.
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2. En síntesis, expuso que «presentó demanda
declarativa en contra de la sociedad JJME COLOMBIA S.A.S.», la
cual admitió el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Bogotá
el 18 de agosto de 2022, ordenando «notificar a la parte
demandada de conformidad a lo establecido en el artículo 8 de la
Ley 2213 de 2022».
Que «el 29 de agosto de 2022 procedió a realizar la
notificación electrónica del auto admisorio (…), mediante el servicio
de correo electrónico certificado de Servientrega», y con la
respectiva comunicación, adjuntando «auto admisorio,
demanda y sus respectivos anexos», y al establecerse que la
parte demandada «guardó silencio», solicitó «se tuviera por no
contestada la demanda y, en consecuencia, se profiriera sentencia
anticipada».
Que «el 12 de octubre de 2022, el juzgado [dispuso que] no
tiene en cuenta la notificación personal», por lo que interpuso
recurso de reposición el cual fue decidido favorablemente,
pues «por auto del 24 de octubre de 2022 (…) tuvo por no
contestada la demanda y programó fecha y hora para la audiencia
inicial».
Que el 25 de octubre de 2022, «misma fecha en que se
notificó el auto del 24 de octubre, el demandado le confirió poder al
abogado para asumir su representación», siendo ello «prueba de
que el demandado ya estaba enterado y debidamente vinculado al
proceso, pues estaba incluso realizando la respectiva vigilancia
judicial sobre el mismo», pues, «a tan solo 1 día de notificado el
auto del 24 de octubre de 2022, el apoderado del demandado
presentó la solicitud de nulidad».
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Que «copia de la solicitud de nulidad fue enviada al correo
electrónico del apoderado de la demandante, lo que demuestra que
el demandado -desde el momento de la notificación personal- tuvo
acceso a la demanda (acápite de notificaciones) y a los memoriales
subsiguientes que envió el extremo activo».
Que «por auto del 01 de febrero de 2023, el juzgado negó la
nulidad», y en virtud al recurso de apelación que su
contraparte interpuso, «por auto del 24 de marzo de 2023, la
Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá revocó la anterior
providencia, y, en consecuencia, decretó la nulidad», señalando
«que en la notificación desplegada no se había especificado la
fecha de la providencia y la advertencia de cuándo se consideraba
surtida la misma».
Que el ad quem, actuó en contravía de lo previsto en
la normativa aplicable, en particular, «el artículo 8 de la Ley
2213 [el cual] señala expresamente que la notificación personal no
requiere envío de citatorio o aviso físico, lo que excluye los
requisitos del CGP», aunado a que «presumió
inconstitucionalidad [de la disposición en cita], con fundamento en
una supuesta omisión legislativa relativa (…), y acto seguido, se
aventuró a realizar una integración o adición normativa (para lo
cual carece de competencia)» y «entremezcló las disposiciones de
la Ley 2213 de 2022 (artículo 8) con las del Código General del
Proceso (artículos 291 y 292), a pesar de que la jurisprudencia de la
Sala [de Casación] Civil de las Corte Suprema de Justicia ha había
determinado la coexistencia pero autonomía de ambos cuerpos
normativos».
3. Pretende, «se deje sin efectos el auto del 24 de marzo
de 2023, proferido por [la colegiatura acusada], dentro del proceso
con radicado 11001310300820220034601».
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RESPUESTA DE LA ACCIONADA Y VINCULADOS
1. La magistrada ponente de la decisión refutada,
manifestó que la misma «se adoptó con estricto apego a los
lineamientos sustanciales y procesales», y que por ello la
presente acción debía ser denegada.
2. El Juzgado Octavo Civil del Circuito de Bogotá,
envió el link para acceder al respectivo expediente digital.
3. JJME Colombia S.A.S., se opuso a lo pretendido,
aseverando «por no encontrarse vulnerado ningún derecho
fundamental y menos aún existir una vía de hecho por parte del
Tribunal Superior de Bogotá al momento de declarar la nulidad de
lo actuado por indebida notificación, en los términos de los artículos
133 y siguientes del C.G.P., menos cuando dicha decisión no se
torna absurda o arbitraria, sin que pueda o deba la Accionante
imponerle su interpretación de las normas procesales al fallador».
CONSIDERACIONES
1. Problema jurídico.
Corresponde a la Corte establecer si la Sala Civil del
Tribunal Superior de Bogotá, vulneró las prerrogativas
invocadas por la accionante, porque, en sede de apelación
surtida al interior del declarativo n° 2022-00346, declaró
la nulidad de la notificación practicada a la allí
demandada.
2. De la tutela contra providencias judiciales.
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La jurisprudencia de esta Corte de manera invariable
ha señalado, por regla general, que el referido auxilio no
procede contra providencias judiciales y, por tanto, sólo
en forma excepcional resulta viable para atacar tales
decisiones, cuando con ellas se causa vulneración a los
derechos fundamentales de los asociados.
Los criterios que se han establecido para identificar
las causales de procedibilidad en estos eventos se basan
en el reproche que merece toda actividad judicial
arbitraria, caprichosa, infundada o rebelada contra las
preceptivas legales que rigen el respectivo juicio, con
detrimento de los derechos fundamentales de las
personas que han sometido la ventilación de sus
conflictos a la jurisdicción.
De igual forma, es imprescindible que cuando se
trate de una irregularidad procesal, ésta sea determinante
o influya en la decisión; que el accionante identifique los
hechos generadores de la vulneración; que la providencia
discutida no sea una sentencia de tutela; y, finalmente,
que se haya configurado alguno de los defectos de orden
sustantivo, orgánico, procedimental, fáctico, material,
error inducido, o se trate de una decisión sin motivación,
que se haya desconocido el precedente constitucional o
se haya violado directamente la Carta Política.
3. Del caso concreto.
Realizada la revisión a los argumentos de la presente
queja constitucional y con vista en la información que
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brindan las pertinentes piezas procesales, la Sala
establece que el amparo deprecado está llamado a
prosperar, toda vez que la decisión criticada constituye
defecto específico de procedibilidad con la fuerza
suficiente para quebrantarla.
3.1. De la coexistencia de regímenes para la
notificación personal y exigencias para práctica
virtual.
Para contextualizar el análisis, es menester recordar
que la decantada jurisprudencia de esta Corte ha definido
que en tratándose de la notificación personal, a partir de
la expedición del Decreto 806 de 2020, replicado en la
Ley 2213 de 2022, la parte interesada en practicar dicho
medio de enteramiento procesal, «tiene dos posibilidades (…).
La primera, notificar a través de correo electrónico, como lo prevé
el canon 8° de ese compendio normativo. Y, la segunda, hacerlo de
acuerdo con los artículos 291 y 292 del Código General del Proceso.
Dependiendo de cuál opción escoja, deberá ajustarse a las pautas
consagradas para cada una de ellas, a fin de que el acto se cumpla
en debida forma» (CSJ STC7684-2021, 24 jun., rad. 00275-
01).
En ese sentido, la Sala ha dilucidado controversias
suscitadas en relación con la aplicación de los dos
sistemas de notificación personal, esto es, el inicial que
regula el estatuto adjetivo y que imperaba cuando el
servicio de administración de justicia era exclusivamente
«presencial», y el «virtual» que se implementó tras la
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Rad. n° 11001-02-03-000-2023-01792-00
pandemia, conforme al uso de las Tecnologías de la
Información y las Comunicaciones (TIC), señalando:
«(…) en los tiempos que corren, es necesario armonizar tales
reglas con el uso de las TIC, pues es evidente que en el lapso
en el que estuvo vigente la emergencia sanitaria que provocó
el Covid 19, los usuarios de la justicia, en la mayoría de las
veces, no pudieron acceder a los despachos judiciales. O, en
las actuaciones que se desarrollarán hacia el futuro, algunos
ciudadanos querrán interrelacionarse con sus jueces sin
necesidad de asistir a las sedes físicas.
2. La principialística1 y la teleología de las máximas
contempladas en los artículos 291, 292 y 91 del Código
General del Proceso permiten sostener que tales normas
procuran por que la parte demandada o el sujeto convocado,
en últimas, conozca (i) de la existencia del proceso; (ii) del
contenido del auto de apertura o que lo llamó a juicio; y, (iii)
de la demanda y de sus anexos.
Así, cuando los plazos para que se concreten tales
actuaciones fenezcan, inmediatamente empezará el término
de ejecutoria de la providencia notificada y comenzará, según
corresponda, a correr el plazo de traslado para contestar la
demanda, presentar excepciones de mérito o realizar
cualquiera de las actuaciones permitidas por la ley en dicho
periodo.
Con ese marco como faro, es posible armonizar las referidas
disposiciones del Código General del Proceso con las nuevas
prácticas judiciales a través de la virtualidad que incorporó el
Decreto 806 de 2020 y la Ley 2213 de 2022, pues no existe
discusión que los trámites de notificación personal y por aviso
(arts. 291 y 292) siguen vigentes, que sus reglas no se
entremezclan con la nueva y autónoma forma de notificar
mediante mensaje de datos (art. 8 del decreto 806 de 2020 y
la ley 2213 de 2022), y habrá que reconocer que el asistir a la
secretaría del despacho judicial a retirar la copia de la
demanda y sus anexos (art. 91), en adelante, no será
obligatorio y, por tanto, podrá realizarse dicha actuación
mediante la interacción remota de los ciudadanos con sus
jueces» (CSJ STC8125-2022, 29 jun., rad. 01944-00).
Destaca la Sala.
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C.G.P. «Artículo 12. Vacíos y deficiencias del Código. Cualquier vacío en
las disposiciones del presente código se llenará con las normas que regulen
casos análogos. A falta de estas, el juez determinará la forma de realizar los
actos procesales con observancia de los principios constitucionales y los
generales del derecho procesal, procurando hacer efectivo el derecho
sustancial».
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En reciente pronunciamiento, además de afianzar la
posibilidad de opción que tienen los sujetos procesales
para realizar la notificación personal, la Sala se pronunció
sobre los canales de notificación y otros aspectos
atinentes a la notificación virtual, refiriendo sobre las
exigencias jurídicas para su realización y demostración
probatoria, que:
«Al margen de la discrecionalidad otorgada para que los
litigantes designen sus canales digitales, la ley previó algunas
medidas tendientes a garantizar la efectividad de las
notificaciones personales electrónicas -publicidad de las
providencias-:
i). En primera medida -y con implícitas consecuencias
penales- exigió al interesado en la notificación afirmar «bajo
la gravedad de juramento (…) que la dirección electrónica o
sitio suministrado corresponde al utilizado por la persona a
notificar»; además, para evitar posibles discusiones, consagró
que ese juramento «se entenderá prestado con la petición»
respectiva.
ii). En segundo lugar, requirió la declaración de la parte
tendiente a explicar la manera en la que obtuvo o conoció del
canal digital designado.
iii). Como si las dos anteriores no resultaran suficientes,
impuso al interesado el deber de probar las circunstancias
descritas, «particularmente», con las «comunicaciones
remitidas a la persona por notificar».
De lo expuesto, no queda duda que las partes tienen la
libertad de escoger los canales digitales por los cuales se
comunicarán las decisiones adoptadas en la disputa, sea cual
sea el medio, siempre que se acrediten los requisitos legales
en comento, esto es, la explicación de la forma en la que se
obtuvo -bajo juramento, por disposición legal- y la prueba de
esas manifestaciones a través de las «comunicaciones
remitidas a la persona por notificar».
Tampoco hay vacilación al indicar que esa elección, al menos
en la etapa inicial del proceso, compete al demandante quien
debe demostrar la idoneidad del medio escogido, sin perjuicio
de que se modifique en el curso del proceso, conforme lo
permiten los numerales 5° de los artículos 78 y 96 del Código
General del Proceso y el canon 3° de la Ley 2213 de 2022.
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(…) Para la satisfacción de esa carga demostrativa, el
legislador no dispuso solemnidad alguna, razón por la que se
cumple mediante cualquiera de los medios de prueba
enlistados en el canon 165 del Código General del proceso,
incluidos, por supuesto, «cualesquiera otros medios que sean
útiles para la formación del convencimiento del juez.
(…) Ahora, sobre la forma de acreditar el acuse de recibo –
que no es otra cosa que la constatación de que la misiva llegó
a su destino- amerita reiterar que el legislador no impuso
tarifa demostrativa alguna, de suerte que, como se dijo,
existe libertad probatoria, bien sea en el trámite de nulidad o
por fuera de él. (…)» (CSJ 16733-2022, 14 dic., rad.
00389-01).
3.2. Del yerro específico de procedibilidad.
3.2.1. Preliminarmente, la Sala encuentra que como
epílogo del trámite incidental de nulidad planteado dentro
del pleito ordinario, el juzgador de segundo grado,
mediante auto del 24 de marzo de 2023 resolvió «revocar
el auto proferido por el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Bogotá,
el 01 de febrero de 2023», para en su lugar, «declarar la nulidad
de todo lo actuado a partir del auto del 24 de octubre de 2022, por
configurarse la causal prevista en el artículo 133.8 del Código
General del Proceso», porque:
«(…) conforme la documentación que milita en el dossier, se
observa que Teravilla S.A.S., optó por enviar a su contraparte la
notificación prevista en el articulo 8°de la Ley 2213 de 2022 (…).
Empero, si bien con la regulación novísima no se subsumió, derogó
o siquiera modificó el trámite previsto en las disposiciones 291 y
292 del Código General del Proceso, lo cierto es que, a juicio del
Tribunal, las normas procedimentales que rigen la materia deben
estudiarse de manera armónica y con miras a garantizar el derecho
al debido proceso y la contradicción de las partes.
Así, con sustento en la premisa precedente, se tiene que
como el artículo 8° de la Ley 2213 de 2022 no indicó
textualmente los requisitos que debe contener el acto de
intimación para agotarse en debida forma, habrá de
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volverse sobre la ley procesal general, para concluir que los
datos mínimos de que debe contener una notificación, cualquiera
sea la forma en que se evacúe, son los siguientes: i) el juzgado que
conoce del asunto, ii) la naturaleza del proceso, iii) el nombre de
las partes, iv) la fecha de la providencia que debe ser comunicad y
v) la advertencia de cuándo se considera surtida la misma.
Además, se debe adjuntar la copia de la providencia, el
escrito de demanda y los anexos que compongan su traslado.
Con soporte en lo apenas dicho, erró la Juez de primera
instancia al denegar la nulidad y continuar con el trámite del
proceso, [en tanto que], en la misma que se remitió al buzón
[email protected], el cual se obtuvo del certificado de
existencia y representación legal de la Cámara de Comercio de
Bogotá de la empresa JJME Colombia S.A.S., (…) Terravilla S.A.S., le
puso de presente (…), que en su contra se adelantaba un
“PROCESO DECLARATIVO VERBAL DE MAYOR CUANTÍA” en el
Juzgado 008 Civil del Circuito de Bogotá” cuyo demandante y
demandado son las referidas personas jurídicas.
Sin embargo, en el mensaje al que se alude, omitió la parte
actora manifestar, como se afirmó en precedencia, la fecha de
la decisión que se le notificaba y el momento puntual en la
cual se le entendería por intimado al juicio al cual se le
convocó.
Finalmente, sobre los anexos, baste recordar que con la
comunicación se indicó que, para ilustración de la demandada, se
adjuntaban los siguientes documentos: [demanda, poder, poder,
mensaje de datos, anexos de la demanda y auto admisorio]».
Resaltado fuera del texto.
3.2.2. Según lo que acaba de verse, aunque la
colegiatura accionada -actuando en sala unitaria de
decisión-, reconoció que «en la actualidad y con avenimiento
de las tecnologías de la información, existen dos modos de
notificación», y que la actora eligió la prevista en el artículo
8° de la Ley 2213 de 2022, entendió que no era autónoma
para otorgar validez a dicho acto procesal, sino que, en su
sentir, debía acompasarse con las exigencias que prevé el
Código General del Proceso.
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El anterior razonamiento se muestra improcedente
porque, a tono con los pronunciamientos jurisprudenciales
antes descritos, son dos los sistemas de notificación y
aunque el objetivo fundamental de ambos es que el
demandado conozca la existencia del proceso, el
contenido del auto admisorio, el de la demanda y sus
anexos, son independientes y por ello, para su
consolidación, no se ciñen estrictamente a las mismas
exigencias de ese acto procesal.
Para el caso revisado, la finalidad en comento se
satisfizo a cabalidad, comoquiera que el mensaje de datos
que la actora -a través de su representante judicial- dirigió
a la demandada, se hizo sin desconocer lo antedicho,
pues además de que el respectivo mensaje enunció la
información echada de menos por el tribunal, esta
reposaba en los documentos remitida a la dirección de
correo electrónico de la sociedad demandada conforme a
la norma que para tal propósito acogió la actora.
Ciertamente, de cara a la notificación bajo la
modalidad elegida en el sub lite, para su verificación sólo
era dable exigir los requisitos contemplados en el artículo
8° de la Ley 2213 de 2022, el cual, en lo pertinente,
preceptúa:
«Las notificaciones que deban hacerse personalmente
también podrán efectuarse con el envío de la providencia
respectiva como mensaje de datos a la dirección electrónica o
sitio que suministre el interesado en que se realice la
notificación, sin necesidad del envío de previa citación o
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aviso físico o virtual. Los anexos que deban entregarse
para un traslado se enviarán por el mismo medio.
El interesado afirmará bajo la gravedad del juramento, que se
entenderá prestado con la petición, que la dirección
electrónica o sitio suministrado corresponde al utilizado por la
persona a notificar, informará la forma como la obtuvo y
allegará las evidencias correspondientes, particularmente las
comunicaciones remitidas a la persona por notificar.
La notificación personal se entenderá realizada una
vez transcurridos dos días hábiles siguientes al envío
del mensaje y los términos empezarán a contarse
cuando el iniciador recepcione acuse de recibo o se
pueda por otro medio constatar el acceso del
destinatario al mensaje.
Para los fines de esta norma se podrán implementar o utilizar
sistemas de confirmación del recibo de los correos
electrónicos o mensajes de datos.
Cuando exista discrepancia sobre la forma en que se practicó
la notificación, la parte que se considere afectada deberá
manifestar bajo la gravedad del juramento, al solicitar la
declaratoria de nulidad de lo actuado, que no se enteró de la
providencia, además de cumplir con lo dispuesto en los
artículos 132 a 138 del Código General del Proceso». Se
resalta.
Esto, bajo el entendido de que el inciso 5° del canon
6° de la precitada ley de 2022, señala que «salvo cuando se
soliciten medidas cautelares previas o se desconozca el lugar
donde recibirá notificaciones el demandado, el demandante, al
presentar la demanda, simultáneamente deberá enviar por medio
electrónico copia de ella y de sus anexos a los demandados». Es
decir, en el régimen de notificación personal seleccionado,
el envío de la demanda y anexos sólo se exige cuando no
se hubiere remitido al momento que se instauró la
correspondiente acción.
En este orden, si la actora recurrió a la notificación
personal de la demandada mediante el trámite regulado
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por la Ley 2213 de 2022, y para surtirla no se apartó de
las exigencias allí establecidas, deviene inviable atender
los reparos que planteó el fallador ad quem para declarar
la nulidad procesal, pues, se itera, estos hacen parte de
los que debe contener la «comunicación» prevista en
artículo 291 del Código General del Proceso, y, por ende,
a la otra modalidad de notificación personal que no eligió
la interesada para obtener la vinculación de su
contraparte.
De acuerdo con lo anterior, la supuesta omisión
enrostrada a la actora respecto a «la fecha de la decisión que
se le notificaba», se muestra infundada y sólo configura un
condicionamiento que además de no estar contemplado
en la norma, deviene inocuo o superfluo, pues para
conocer la data del auto, sólo basta revisar ese
documento por estar anexado al mensaje de datos
diligenciado el 29 de agosto de 2022.
3.2.3. Ahora, sobre el momento a partir del cual se
entiende surtida la notificación que eligió la hoy tutelante
y por ende la manera en que debe computarse el término
para responder la demanda, esta Sala ha dicho que:
«(…) La ley 2213 de 2022, por cierto, replica en su inciso
tercero una regla compuesta de dos partes, la primera
idéntica a la que consagraba el Decreto 806 de 2020 («La
notificación personal se entenderá realizada una vez
transcurridos dos días hábiles siguientes al envío del
mensaje»), y la segunda con ciertas modificaciones,
orientadas a que el cómputo de los términos de traslado inicie
a partir del momento en que «el iniciador recepcione acuse
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de recibo o se pueda por otro medio constatar el acceso del
destinatario al mensaje».
Como puede verse, en ambos casos la pauta legal diferencia
dos fenómenos muy distintos: la notificación personal de una
providencia que está sujeta a esa especial forma de
enteramiento, y el hito inicial del término de traslado de la
demanda, es decir, el punto de partida del plazo que confiere
la ley al demandado para ejercer su derecho de contradicción.
Ahora bien, prima facie, ambos segmentos de la norma
estarían llamados a operar de forma concatenada; primero se
materializa una forma especial de notificación personal –dos
días después del envío del mensaje–, y a renglón seguido
inicia a discurrir el traslado pertinente. No obstante, esa
sistemática solo resulta admisible en tanto el demandado
tenga a su disposición una copia de la demanda formulada en
su contra y sus anexos, pues sin el conocimiento de esas
piezas del expediente no es posible concebir una estrategia
de defensa armónica con las exigencias del debido proceso.
Naturalmente que tanto el Decreto 806, como la Ley 2213
(artículos 6-4 y 6-5, respectivamente), suponen que la
demanda y sus anexos fueron remitidos a la parte convocada
–por medios electrónicos o físicos– antes del inicio del juicio, y
con base en esa suposición, consideran suficiente con ponerle
de presente el auto admisorio o el mandamiento de pago en
los términos del artículo 8-3 de esos estatutos, otorgando
además dos días hábiles, siguientes al envío del mensaje,
como lapso prudente para presumir –de derecho– que el
destinatario conoció su contenido .
Pero como existen múltiples eventos en los que la parte
actora puede obviar –lícitamente– la remisión de ese mensaje
previo, es imperativo conceder al convocado un lapso
prudencial para que solicite y obtenga la información que
requiere para defenderse. En esos eventos, la parte se
considerará cabalmente notificada de la existencia del
proceso apenas se verifiquen los supuestos previstos para
ello, pero el término de traslado solo se contabilizará a partir
del día siguiente a aquel en el que se le garantice acceso
efectivo a la demanda y sus anexos.
En línea con lo expuesto, pueden extraerse tres conclusiones
principales.
(i) El artículo 8-3 del Decreto 806 de 2020 (así como la
norma ídem de la Ley 2213 de 2022) consagra un modo
sustituto de notificación personal, que se hace efectivo
mediante «el envío de la providencia [a notificar] como
mensaje de datos a la dirección electrónica o sitio que
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suministre el interesado», debiéndose entender surtido su
enteramiento transcurridos dos días hábiles, contados a partir
del envío del mensaje, término que el legislador estimó
suficiente para garantizar la lectura del mensaje por parte del
demandado, hasta entonces ajeno por completo a la
controversia judicial.
(ii) Tan pronto se surta la notificación del auto admisorio de
la demanda o el mandamiento de pago, bien sea por la senda
indicada previamente, o por las que prevén los artículos 291,
292 o 301 del Código General del Proceso, iniciará el cómputo
del término de traslado de la demanda, a condición de que la
persona notificada haya tenido acceso efectivo a la demanda
y sus anexos.
(iii) En caso contrario, es decir, si el demandado fue
efectivamente notificado de la primera providencia del
proceso, pero desconoce el contenido de la demanda
formulada en su contra y de sus documentos anexos, podrá
solicitar al juzgado «la entrega, en medio físico o como
mensaje de datos, de copia de la demanda y sus anexos», en
los términos del canon 91 del Código General del Proceso. En
esos eventos, el término de traslado solamente correrá a
partir del día hábil siguiente a aquel en el que se
suministraron las referidas piezas del expediente a la parte
recientemente noticiada» (CSJ STC10689-2022, 17 ago.,
rad. 00203-01).
Sobre el mismo punto, posteriormente precisó que a
fin de llevar a cabo el procedimiento de notificación
siguiendo las pautas previstas en la Ley 2213 de 2022, tal
disposición:
«(…) consagró una serie de medidas tendientes a garantizar
la efectividad de una notificación más célere y económica, pero con
plenas garantías de defensa y contradicción para el demandado.
i). Como ya se vio, la primera de ellas fue la de exigir al
libelista que en su demanda cumpliera las tres cargas descritas en
precedencia, esto es, el juramento relativo a que el canal escogido
es el utilizado por el demandado, la explicación de la forma en la
que lo obtuvo y la prueba de esa circunstancia.
ii). La segunda, consistió en otorgar al juez la facultad de
verificar la «información de las direcciones electrónicas o sitios de
la parte por notificar que estén en las (…) entidades públicas o
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privadas, o utilizar aquellas que estén informadas en páginas web o
en redes sociales» (Parágrafo 2° del art. 8 ibidem).
(…)
iii). La tercera, relacionada con el deber de acreditar el
«envío» de la providencia a notificar como mensaje de datos al
canal elegido por el demandante. En últimas, es de esa remisión
que se deriva la presunción legal contenida en el canon en cita,
esto es, que (…):
«La notificación personal se entenderá realizada una vez
transcurridos dos días hábiles siguientes al envío del
mensaje y los términos empezarán a contarse cuando el iniciador
recepcione acuse de recibo o se pueda por otro medio constatar el
acceso del destinatario al mensaje» (Subrayado y resaltado
propios)
Al respecto, no sobra precisar que una cosa es el momento en
el que se entiende surtido el enteramiento -dos días hábiles
siguientes al envío de la misiva- y otra distinta es el inicio del
término derivado de la providencia notificada que puede verse
afectado si se demuestra que el destinatario no recibió el mensaje
de datos. (…)
iv. También se consagró la posibilidad que tienen las partes
de «implementar o utilizar sistemas de confirmación del recibo de
los correos electrónicos o mensajes de datos», obvia resaltar, sin
limitarse al correo electrónico como canal de comunicación posible.
En esa línea de pensamiento, avaló la opción de «hacer uso
del servicio de correo electrónico postal certificada y los servicios
postales electrónicos definidos por la Unión Postal Universal -UPU-
con cargo a la franquicia postal».
v. Finalmente, como una de las medidas más garantistas del
derecho de defensa y contradicción del demandado, el legislador
optó por salvaguardar expresamente el derecho que asiste al
destinatario de la notificación, de ventilar sus eventuales
inconformidades con la forma en que se surtió el enteramiento
mediante la vía de la solicitud de declaratoria de nulidad procesal.
Así las cosas, de lo expuesto no queda duda que el
demandante debe cumplir unas exigencias legales con el objetivo
de dar convicción sobre la idoneidad y efectividad del canal digital
elegido, actividad sobre la cual el juez tiene facultades oficiosas de
verificación. Tampoco hay inconveniente en afirmar que para la
notificación personal por medios electrónicos es facultativo el uso
de los sistemas de confirmación del recibo de los distintos canales
digitales y del servicio de correo electrónico postal certificado.
Igualmente, no hay problema en admitir que -por presunción legal-
es con el envío de la providencia como mensaje de datos que se
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entiende surtida la notificación personal y, menos, con reconocer
que no puede iniciar el cómputo del término derivado de la
determinación notificada si se demuestra que el destinatario no
recibió la respectiva comunicación» (CSJ STC16733-2022, 14
dic., rad. 00389-01).
Según las anteriores premisas, la otra «falencia» que
la sala enjuiciada endilga a la notificación, atinente a que
no se indicó «el momento puntual en la cual se le entendería por
intimado», se advierte que independientemente de que esa
información también consta en el auto admisorio puesto
en conocimiento de la demandada, es inconducente
exigirle a la parte actora que le advierta a su contraparte
a partir de cuándo se contabilizaría el término para que
ejercer su defensa.
Esto, porque en tratándose de una situación
legalmente reglada, no puede resultar ajena al litigante,
máxime cuando por la naturaleza y cuantía del asunto, su
concurrencia demanda acreditar el derecho de
postulación, razón de más para recordar el principio de
derecho según el cual, el desconocimiento o ignorancia de
la ley no sirve de excusa. Aunado a ello, la jurisprudencia
de esta Corporación, ha sido prolífica en reiterar su
adecuado entendimiento.
3.2.4. Así, resulta contrario al derecho fundamental
al debido proceso de la accionante, que el tribunal, a fin
de otorgar validez y eficacia a la notificación personal
realizada al interior del litigio, disponga gestionar la
renovación del referido acto procesal para incluir
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información que la ley no exige y que está anexada a los
documentos que remitió a la demandada; igualmente, por
sumarle una exigencia no prevista para ese tipo de
notificación.
Por consiguiente, la autoridad convocada actuó al
margen del procedimiento al haber impuesto a la actora
una carga adicional a las previstas en el ordenamiento
jurídico, vulneradora de sus prerrogativas, por lo que
habrá de removerse mediante la intervención del fallador
constitucional.
Entonces, adicional a desconocer precedentes de
esta Sala, el tribunal incursionó en un defecto
procedimental absoluto por no dar una interpretación
idónea a la normativa adjetiva que rige el acto de
notificación personal, y de paso irrumpió en exceso ritual
manifiesto, pues desconoció el principio de prevalencia
del derecho sustancial, porque en lugar de revisar si los
supuestos esbozados y las circunstancias concretas se
ajustaban a lo previsto en el texto legal, optó por
sujetarse a un riguroso formalismo, lo cual ha sido
cuestionado de vieja data por la jurisprudencia, al
sostener que los jueces en su laborío:
«(…) deben ser conscientes de la trascendental importancia
que tiene el derecho procesal en cuanto a medio garantizador
de los derechos materiales, dentro del marco de un debido
proceso. En consecuencia, el actuar general debe ser guiado
por la coexistencia de estas manifestaciones normativas
permitiendo que en un marco jurídico preestablecido se
solucionen los conflictos de índole material.
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Sin embargo, si el derecho procesal se torna en obstáculo
para la efectiva realización de un derecho sustancial
reconocido expresamente por el juez, mal haría éste en darle
prevalencia a las formas haciendo nugatorio un derecho del
cual es titular quien acude a la administración de justicia y
desnaturalizando a su vez las normas procesales cuya clara
finalidad es ser medio para la efectiva realización del derecho
material (art. 228).
De lo contrario se estaría incurriendo en una vía de hecho por
exceso ritual manifiesto que es aquel que se deriva de un
fallo en el cual haya una renuncia consciente de la verdad
jurídica objetiva evidente en los hechos, por extremo rigor en
la aplicación de las normas procesales convirtiéndose así en
una inaplicación de la justicia material » (CC T-1306/01).
Del mismo modo, la Corte Constitucional ha dicho
que se incurre en yerro procedimental cuando el juez: « (i)
aplica disposiciones procesales que se oponen a la vigencia de
derechos constitucionales en un caso concreto; (ii) exige el
cumplimiento de requisitos formales de manera irreflexiva, aunque
en determinadas circunstancias puedan constituir cargas
imposibles de cumplir para las partes, siempre que esa situación se
encuentre comprobada; [y] (iii) incurre en un rigorismo
procedimental en la apreciación de las pruebas » (CC T-031/16),
y en suma cuando «por un apego extremo y una aplicación
mecánica de las formas, renuncia conscientemente a la verdad
jurídica objetiva patente en los hechos, derivándose de su actuar
una inaplicación de la justicia material y del principio de la
prevalencia del derecho sustancial» (CC T-234/17).
4. Conclusión.
Sin necesidad de ahondar en otros criterios de
procedibilidad y consideraciones adicionales, se
dispondrá, conforme a lo discurrido, acceder al resguardo
implorado. Por tanto, se invalidará el proveído del 24 de
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marzo de 2023 dentro del litigio adelantado por la acá
reclamante, y se le ordenará al tribunal que, en el término
de cinco días, emita nuevo pronunciamiento en sede de
apelación contra el auto proferido por el juzgado a-quo el
1° de febrero de 2023, con observancia de las
consideraciones plasmadas en el cuerpo de esta
providencia.
DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, en Sala de Casación Civil y Agraria, administrando
justicia en nombre de la República de Colombia y por
autoridad de la ley,
RESUELVE:
PRIMERO: CONCEDER el amparo del derecho
fundamental al debido proceso invocado por la
demandante dentro de la acción de tutela de la
referencia.
SEGUNDO: DEJAR sin valor ni efecto la providencia
que profirió la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá el
24 de marzo de 2023 y la actuación que de ella dependa,
dentro del declarativo radicado bajo el n° 2022-00346.
TERCERO: ORDENAR a la magistrada ponente de la
decisión confutada, que en el término de cinco (5) días,
contados a partir de la notificación de la presente
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sentencia, resuelva nuevamente el respectivo recurso de
apelación contra el auto que desató el incidente de
nulidad dentro del pleito antes referido, corrigiendo el
yerro observado en esta excepcional sede.
CUARTO: COMUNICAR lo acá resuelto a las partes
por un medio expedito, y de no ser impugnado, remítase
el expediente a la Corte Constitucional para su eventual
revisión.
MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ
Presidente de Sala
HILDA GONZÁLEZ NEIRA
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
LUIS ALONSO RICO PUERTA
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
FRANCISCO TERNERA BARRIOS
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