Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Odontología
Anatomía Patológica
Gpo.02
Dr. Guillermo Cano Verdugo
NORMA OFICIAL MEXICANA NOM-015-SSA2-2010,
PARA LA PREVENCIÓN, TRATAMIENTO Y
CONTROL DE LA DIABETES MELLITUS.
Producto Integrador de Aprendizaje
Carolina Padilla De la Cruz
2179446
Monterrey, Nuevo León
13 de mayo 2024
Introducción
La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe a la diabetes mellitus (DM) como un
problema urgente de escala mundial. Aproximadamente hay 180 millones de personas que padecen
esta enfermedad y se espera que la cifra pudiese duplicarse en 10 años. Las personas de bajos
ingresos parecen ser las más vulnerables a la mortalidad de la diabetes, ya que, del total de muertes,
el 80% sucedieron en países en desarrollo. El no contar con las herramientas suficientes para
combatir la enfermedad supone un factor de riesgo.
Dentro del país, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en 2000 identificó prevalencia de
diabetes mellitus (DM) en el 7.5% de los pacientes adultos (3.6 millones de casos), de ellos, a sólo
el 77% se les había diagnosticado previamente. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
en 2006 la cifra había aumentado de 7.5% a 14% (8 millones de casos).
La DM lidera en número de fallecimientos anuales, con tasas de mortalidad en constante aumento
tanto en hombres como en mujeres, superando las 70 mil muertes y 400,000 casos nuevos al año.
Los resultados de Dirección General de Información en Salud en 2007 subrayan la importancia de
considerar acciones preventivas, de detección, diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad. En
términos de sufrir un desenlace cardiovascular, tanto la diabetes mellitus (DM) como la cardiopatía
isquémica son igual de peligrosas.
La escasez de medicamentos, equipos en mal estado en nuestras instalaciones de salud, dificultad
para acceder a pruebas de laboratorio, deficiencias en el sistema para realizar el seguimiento de
pacientes, poca disponibilidad de acceso a terapias psicológicas y nutricionales, falta de promoción
de la actividad física y falta de supervisión personal y profesional para garantizar el correcto
cumplimiento del tratamiento hacen que muchos programas para la erradicación de esta
enfermedad fracasen. Tener mal control de la enfermedad se traduce en complicaciones que
deterioran la calidad de vida y morbilidad prematura.
El panorama empeora cuando las capacidades del sistema no son suficientes para detectar la DM
de forma oportuna y eficaz y causan peores complicaciones y descontrol metabólico. Además, el
descuido de grupos con factores de riesgo para desarrollar DM junto con la desinformación de la
población constituye un marco desfavorable.
Desarrollo
Se denomina diabetes mellitus (DM) al grupo de patologías metabólicas, de etiología múltiple,
caracterizadas por la presencia de hiperglucemia crónica producida por la deficiencia absoluta o
relativa de la insulina, resultante de defectos en su secreción, en su acción o en ambos. La poliuria,
la polidipsia, la polifagia y la pérdida de peso se consideran síntomas o más comunes.
La clasificación y registro se realiza de acuerdo con la CIE-10 (Clasificación Internacional de
Enfermedades, 10.ª edición). Para el diagnóstico y tratamiento de personas con diabetes, se
mencionan los siguientes tipos principales de la enfermedad, basados en la etiología y
características fisiopatológicas que presentan.
Clasificación de la DM
Diabetes Tipo 1
• Mediada inmunitariamente
• Idiopática
Diabetes Tipo 2
Diabetes gestacional
Otros tipos específicos
• Defectos genéticos en la función de las células beta
Cromosoma 12, HNF-1 alfa (antes MODY 3)
Cromosoma 7, glucocinasa (antes MODY 2)
Cromosoma 20, HNF-4 alfa (antes MODY 1)
Mutaciones puntiformes del DNA mitocondrial asociado a sordera
• Defectos genéticos en la acción de la insulina
Resistencia a la insulina tipo A
Leprecaunismo
Síndrome Rabson-Mendenhall
Diabetes lipoatrófica
• Enfermedades del páncreas exócrino
Pancreatitis
Trauma/pancreatectomía
Neoplasia
Fibrosis quística
Hemocromatosis
Pancreopatía firocalculosa
• Endocrinopatías
Acromegalia
Síndrome de Cushing
Glucagonoma
Feocromocitoma
Hipertiroidismo
• Diabetes inducida químicamente, o por drogas
Vacor
Pentamidina
Acido nicotínico
Glucocorticoides
Hormonas tiroideas
Diazóxido
Agonistas beta-adrenérgicos
Tiazidas
• Infecciones
Rubéola congénita
Citomegalovirus
• Diabetes poco común mediada inmunitariamente
Síndrome de "stiff-man”
Anticuerpos contra el receptor de insulina
• Otros síndromes genéticos, algunas veces asociados con diabetes
Síndrome de Down
Síndrome de Klinefelter
Síndrome de Turner
Síndrome de Wolfram
Prevención
Prevenir significa adoptar acciones dirigidas a evitar tanto la aparición como la progresión de la
enfermedad y sus consecuentes complicaciones agudas y crónicas. En la práctica, prevención es
toda acción que tiene lugar antes de las manifestaciones de la enfermedad con el propósito
específico de prevenir su aparición. Este objetivo se puede lograr con la ayuda de grupos
multidisciplinarios que consigan erradicar los factores de riesgo asociados a diabetes mellitus. A
continuación, se revisará la información más relevante respecto a la diabetes mellitus tipo 2 en
específico.
Factores de riesgo para la DM Tipo 2 (DMT-2)
• Sobrepeso y obesidad.
• Sedentarismo.
• Familiares de primer grado con diabetes.
• Población de ≤45 años.
• Antecedentes de productos macrosómicos (>4 kg).
• Diabetes gestacional.
• Síndrome de ovarios poliquísticos.
• Hipertensión arterial (>140/90 mmHg).
• Dislipidemias (colesterol HDL ≤40 mg/dl, triglicéridos ≥250 mg/dl).
• Pacientes de enfermedades vasculares (cardiopatía isquémica, insuficiencia vascular
cerebral, o insuficiencia arterial de miembros inferiores).
• Antecedentes de enfermedades psiquiátricas con uso de antipsicóticos.
La prevención primaria tiene la finalidad de evitar el inicio de la enfermedad, dependiendo el tipo
de población que se abordará se tomarán diferentes estrategias. En la población general el propósito
especifico es prevenir la aparición de los factores de riesgo. Se deben tomar medidas para modificar
el estilo de vida y las características socioambientales desencadenantes de la diabetes y se deben
mantener de manera permanente.
En población con factores de riesgo ya presentes es imperativa la intervención inicial y el
tratamiento no farmacológico por todo el transcurso de la enfermedad. Evitar el sobrepeso y
obesidad mediante dietas que son bajas en alimentos procesados, pero ricas en fibra alimentaria.
También pueden ser de ayuda fármacos preventivos que disminuyan el porcentaje de conversión a
DMT-2. Por ejemplo, la metformina puede ayudarle a reducir el nivel de azúcar en la sangre.
La prevención secundaria está dirigida a diabéticos con la meta de prevenir complicaciones agudas
y retrasar las complicaciones crónicas. Se basará en mantener un control metabólico óptimo.
La prevención terciaria se enfocará en pacientes con complicaciones crónicas, con el fin de prevenir
la discapacidad causada por problemas como la insuficiencia renal, la ceguera y el pie diabético
(PD), además de evitar la muerte prematura debido a enfermedades cardiovasculares. Este enfoque
demanda la colaboración de profesionales especializados en cada una de estas complicaciones.
En las metas básicas para la prevención de la diabetes se incluye el control de peso sin provocar
sarcopenia, el régimen estará personalizado a las características de cada paciente. Adoptar el hábito
de actividad física habitual, esta se incorporará gradualmente al estilo de vida hasta llegar a 150
minutos a la semana. El plan de alimentación se apegará a las recomendaciones de la NOM-043-
SSA2-2005, aporte energético diario de 1200 Kcal, el valor calórico total (VCT) debe provenir un
30% de grasas, 50-60% de carbohidratos y 15% proteínas, la ingestión de colesterol será
<200mg/día.
Se educará a toda la población por medio de la promoción de estilos de vida saludable, es esencial
la comunicación social y participación de la comunidad, la Secretaría de Salud debe implementar
programas de educación para la salud para sensibilizar sobre la diabetes, así como de otras
enfermedades no transmisibles frecuentes.
Se considera como individuos de alto riesgo a familiares de personas que padezcan diabetes y
prediabetes identificados por medición de glucosa de ayuno, personas que presentes uno o varios
de los factores de riesgo antes mencionados.
Asimismo, personas con hipertensión arterial (>140/90 mmHg), dislipidemias (colesterol HDL <40
mg/dl, triglicéridos >250 mg/dl), a los pacientes con enfermedades cardiovasculares (cardiopatía
isquémica, insuficiencia vascular cerebral, o insuficiencia arterial de miembros inferiores) y con
antecedentes de mediación antipsicótica.
La detección se realiza con ayuda de un mediador de glucosa automatizado, si la glucemia es <100
mg/dl y el paciente presenta obesidad, sedentarismo, tabaquismo debe cambiar su estilo de vida a
uno más saludable y repetir la detección en un año. Si la glucemia es >100 mg/dl en ayuno o casual
>140 mg/dl se establece el diagnóstico.
El objetivo del tratamiento de la diabetes es aliviar los síntomas, controlar el metabolismo, evitar
complicaciones a corto y largo plazo, elevar la calidad de vida y disminuir la mortalidad asociada
con la enfermedad y sus efectos secundarios.
Para personas con niveles anormales de glucosa en ayunas o intolerancia a la glucosa, se sugiere
como primera opción intervenir con medidas no farmacológicas, como cambios en la dieta y
aumento de la actividad física.
En cuanto a la nutrición, se recomienda reducir la ingesta calórica, especialmente de carbohidratos
refinados y grasas saturadas, con el objetivo de lograr una disminución del peso corporal de al
menos un 5 a un 10%.
En cuanto al ejercicio, se aconseja realizar un mínimo de 30 minutos de actividad aeróbica al día,
cinco veces por semana, adaptando el tipo e intensidad del ejercicio a la edad y condición física de
cada individuo. También se enfatiza la importancia de considerar las actividades cotidianas de cada
género para proponer acciones específicas para promover la salud. Este cambio en el estilo de vida
se recomienda de manera indefinida. Para el control del proceso se realizan consultas periódicas,
su frecuencia va a depender del total de metas del tratamiento cumplidas, de la respuesta a las
medidas farmacológicas y no farmacológicas y de la evolución de los síntomas.
En la DMT-1 la insulina es el tratamiento indispensable que debe ser utilizado a partir del
diagnóstico. En la DMT-2 cuando hiperglucemia en ayuno es constante, se puede administrar
insulina por las noches y de manera combinada con hipoglucemiantes orales por el día, se utilizará
insulina humana o análogo de insulina, esta es considerada como el medicamento de primera línea.
La terapia con insulina reemplaza a la insulina que el cuerpo produciría de manera normal, los
hipoglucemiantes son agentes reductores de la glucosa que disminuyen los niveles de azúcar en
sangre.
Complicaciones
En caso de que en la consulta clínica se presenten las siguientes patologías: maculopatía,
disminución de la agudeza visual, cambios proliferativos, poca visibilidad de la retina y cataratas,
se referirá a un oftalmólogo por riesgo de problemas en los ojos asociados a la DM.
En caso de presentar mononeuropatía aislada, hiperestesia o dolor nocturno de pies o piernas y
neuropatía autonómica el paciente es referido a un especialista. La neuropatía es el antecedente
inmediato del pie diabético y la causa número uno de amputación no traumática. Asimismo, es
irreversible, por lo que su detección temprana es de suma relevancia.
La identificación de los signos se lleva a cabo mediante una meticulosa revisión clínica, que incluya
revisión de los reflejos, de la sensibilidad periférica, dolor, tacto, temperatura, vibración y posición.
Los factores de riesgo para desarrollar el pie diabético incluyen a el calzado inadecuado,
deformidades del pie, alcoholismo y tabaquismo. La neuropatía periférica como la enfermedad
vascular periférica conlleva a la ulceración, infección y gangrena de las extremidades inferiores.
Las estrategias para prevenir las complicaciones se basan en el autocontrol del paciente.
Conclusiones
En resumen, la diabetes mellitus (DM) representa un desafío de salud pública significativo en la
actualidad, con una prevalencia en constante aumento. Sin embargo, esta enfermedad es en gran
medida prevenible. A través de la implementación de hábitos de vida saludables, como una dieta
equilibrada, la práctica regular de actividad física y el control del peso, así como la educación y la
concientización de las comunidades sobre los factores de riesgo, se puede moderar
considerablemente la tendencia a desarrollar Diabetes Mellitus tipo 2, que conforma la forma más
común de la patología.
La prevención no solo es más efectiva que el tratamiento una vez que la enfermedad se ha
manifestado, sino que también es más práctica y menos invasiva ya que el paciente la puede
implementar desde el hogar, además que mejora la salud de las personas afectadas a largo plazo.
La DM es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero con la que se puede vivir. De primera
instancia, la prevención de la Diabetes Mellitus requiere un enfoque interdisciplinario que
involucre tanto a personas sanas, pacientes que padezcan la enfermedad, comunidades,
profesionales de la salud y autoridades. Al tomar medidas proactivas para identificar y abordar los
principales factores de riesgo, podemos trabajar hacia un futuro en el que la prevalencia y sus
consecuentes complicaciones se reduzca significativamente, mejorando así la salud y la calidad de
vida de las futuras generaciones.
Referencias bibliográficas
Mexicana, N. O. (1994). NOM-015-SSA2-1994. Para la prevencion, tratamiento y control de la
diabetes mellitus en la atencion primaria.