Vulnerabilidad, Autenticidad y Contacto Intersubjetivo:
Principios Filosóficos de la Psicoterapia Integrativa
Richard G. Erskine, PhD
Instituto de Psicoterapia Integrativa
Traducción: Rafaela Esclapez
Revisión: Angela Pérez Burgos
Vulnerabilidad, Autenticidad y Contacto Intersubjetivo son tres palabras que
reflejan varios principios filosóficos de una Psicoterapia Integrativa centrada en el
aspecto relacional. En el proceso de escribir sobre la Psicoterapia Integrativa y
enseñarla, con frecuencia he demostrado y me he referido a varios supuestos
filosóficos que son la base para trabajar relacional e integrativamente. Con ocasión
de este 6º Congreso bianual de la Asociación Internacional de Psicoterapia
Integrativa, quiero abordar el tema de los principios de este congreso articulando
algunos de los principios inherentes en una psicoterapia respetuosa, co-construida
y centrada en lo interpersonal.
En varias publicaciones describí y di ejemplos de diferentes métodos para facilitar la
integración de la fisiología, el afecto y la cognición de nuestros clientes. Con tal
integración, la conducta del individuo se convierte en un tema de consciencia y
elección y no está estimulada por la compulsión o el miedo. Al releer los libros
Integrative Psychotherapy in Action (1988/2011), Beyond Empathy (1999) y The
Art and Science of Relationship (2004), me doy cuenta de que no he identificado
específicamente o articulado claramente los principios filosóficos clave de la práctica
terapéutica. El discurso de este congreso pretende remediar esa omisión y
proporcionar un esquema y una síntesis de los principios filosóficos y los supuestos
centrales de una Psicoterapia Integrativa centrada en el aspecto relacional.
Los principios y supuestos fundamentales detallados en este artículo son la base
para nuestras intervenciones terapéuticas cuando realizamos una psicoterapia
centrada en el aspecto relacional —una psicoterapia que considera la relación entre
el terapeuta y el cliente como fundamental para un proceso de curación y
crecimiento personal. No he enumerado estos principios en ningún orden específico.
Lo más probable es que esta lista no esté completa y que pueda haber otros
principios importantes que quieras añadir. Los siguientes son los supuestos
filosóficos que influencian mi visión, mi actitud terapéutica y las interacciones con
los clientes:
Todas las personas son igualmente valiosas. Esto parece una afirmación tan
simple y sin embargo, el concepto es profundo. Muchos de nuestros clientes han
crecido en hogares y sistemas escolares donde les trataron como si no tuvieran
valor como seres humanos. Ellos, como nosotros, intentan protegerse de ser
vulnerables ante la presencia de negligencia, humillación o abuso físico.
Es responsabilidad nuestra encontrar formas de valorar a cada cliente incluso si no
entendemos su conducta o qué les motiva. Esto implica respetar su vulnerabilidad,
así como sus intentos de ser invulnerables, al tiempo que mantenemos una relación
terapéutica que promueva una sensación de seguridad.
Mostramos este principio de igualdad cuando tratamos a nuestros clientes con
amabilidad, cuando les proporcionamos opciones y elecciones, cuando creamos
seguridad, y cuando les aceptamos como se presentan en vez de buscar una
posible agenda ulterior. Cuando estamos de verdad en un contacto interpersonal,
creamos un entorno seguro en el que nuestros clientes son libres para ser
vulnerables con nosotros y nosotros con ellos. Ésta es una sensación de
vulnerabilidad muy alentadora.
La vulnerabilidad puede ser sanadora cuando la persona tiene oportunidad de
expresar las necesidades físicas y relacionales y de ser valorada justo tal y como
uno es, al tiempo que permanece interpersonalmente segura. La vulnerabilidad
incluye la apertura a cualquier encuentro interpersonal, en ausencia de defensas.
Metafóricamente, la vulnerabilidad es como un bebé desnudo —un bebé libre de
cualquier defensa— que busca contacto y necesita satisfacción, abierto al cuidado,
y susceptible a un daño potencial.
Recuerdo un incidente en concreto, en el que valorar la experiencia del otro fue
muy importante. El marido de una clienta irrumpió furioso en mi consulta,
acusándome de destrozar su matrimonio. Se encolerizó, me maldijo y amenazó con
causarme daño físico porque su mujer había cambiado como resultado de la
terapia.
No había oportunidad de que yo hablara. Empecé a defenderme de su rabia. Quise
tensar mi cuerpo para hacerme invulnerable. En vez de eso, me quedé sentado y
quieto, respiré profundamente, escuché con atención su rabia, me tomé muy en
serio su preocupación, observé la vulnerabilidad oculta, y valoré las diferentes
necesidades-relacionales incrustadas en su rabia. Respondí a su necesidad de
causar impacto, de definirse y de tener seguridad en su matrimonio. Él suavizó su
voz cuando yo le hablé de sus necesidades como normales y valiosas. Fuimos
vulnerables juntos. Accedió finalmente a asistir a una sesión de pareja al siguiente
día.
Toda experiencia humana se organiza fisiológica, afectiva y/o
cognitivamente. Nuestros imperativos biológicos requieren que otorguemos
significado a nuestras experiencias fenomenológicas y que compartamos esos
significados con otras personas. La gente está siempre comunicando una historia
sobre su vida, ya sea de forma consciente o inconsciente. La comunicación
inconsciente de nuestros clientes está entretejida en sus tensiones físicas, está
trenzada en sus reacciones emocionales, está codificada en la forma que dan
sentido visceral y cognitivo a sus situaciones actuales y del pasado.
Por tanto, nuestra tarea terapéutica es observar, indagar, escuchar, y decodificar
los muchos intentos inconscientes de nuestros clientes de comunicar su historia
vital y buscar una relación sanadora. Esto requiere que nos descentremos de
nuestra propia perspectiva y que experimentemos al cliente a través de la propia
forma de estar en el mundo que él o ella tiene.
Una clienta, mujer de mediana edad, no me permitía que indagara. Se ponía tensa
con cada indagación fenomenológica o histórica y, o bien se quedaba callada
durante unos minutos o respondía con “No lo sé”. Yo podía ver la intensa tensión
corporal que parecía aumentar con cada indagación.
Me di cuenta de que su cuerpo estaba inconscientemente comunicando una historia
importante sobre sus experiencias vitales. Dejé de indagar y, en vez de eso, hice
afirmaciones —afirmaciones que reflejaban sus tensiones corporales, su postura y
su silencio. Tales afirmaciones incluían “Parece que es importante quedarte en
silencio” y “Tal vez al mantener tensos tus músculos no tienes que sentir”. Después
de varias sesiones en las que yo sólo empleé afirmaciones descriptivas, empezó a
hablar sobre el abuso sexual en su familia y la falta de oportunidad para hablar con
alguien que pudiera protegerla. Su historia se plasmaba en su tensión física y se
comunicaba a través de su silencio.
Nuestra autenticidad está en nuestra consciencia de que “Yo no sé nada sobre el
proceso interno de este cliente, por tanto, debo indagar continuamente sobre la
experiencia fenomenológica de él o ella”. La autenticidad también se expresa
cuando hablamos con sinceridad desde nuestro corazón —cuando contactamos
verdaderamente de corazón a corazón. La curación de una confusión psicológica se
da mediante una relación terapéutica de contacto pleno sostenido —una relación
que involucra a dos individuos en un contacto interpersonal pleno— vulnerable y
auténtico.
Incluso cuando hablamos de corazón a corazón, la relación terapéutica no es lo
mismo que una amistad. Como psicoterapeutas, aportamos nuestro interés,
compromiso, habilidad, y ética a cada encuentro terapéutico. Nuestras indagaciones
y respuestas siempre están determinadas por las necesidades y el bienestar del
cliente. Buscamos proporcionar una relación que permita que cada cliente exprese
completamente su historia vital a otra persona respetuosa e implicada.
Toda conducta humana tiene significado en algún contexto. Es tarea
terapéutica nuestra ayudar a que nuestros clientes sean conscientes de los diversos
significados de sus conductas y fantasías y los aprecien. Esto incluye una
implicación terapéutica de normalizar sus comportamientos ayudándoles a entender
los contextos de los que derivan sus conductas, creencias o fantasías. Todas las
conductas problemáticas y las interrupciones del contacto interno y externo sirven a
alguna función psicológica, tales como reparación, predicción, identidad,
continuidad, estabilidad o mejora. Antes de enfocar la terapia en el cambio
conductual, es esencial conocer y apreciar las experiencias fenomenológicas de
nuestros clientes y las variadas funciones psicológicas.
Una joven clienta se hacía repetidamente quemaduras con cigarrillos. En muchas
ocasiones, su familia había intentado que parara, pero ella continuaba haciéndose
quemaduras. Yo enfoqué nuestra terapia en las funciones de su auto-lesión y
descubrimos que el objetivo de hacerse las quemaduras era “sentirse real” en vez
de desensibilizada y disociada.
La resolución de los conflictos, tanto actuales como arcaicos, se produce cuando el
cliente se hace consciente de los patrones relacionales implícitos, de la función
psicológica de esos patrones y de cómo esos recuerdos implícitos tienen efecto en
las relaciones actuales. Parte de nuestra tarea terapéutica es explorar con el cliente
las múltiples funciones psicológicas que subyacen a dichas dinámicas, como las
creencias de guión fijadas, las fantasías repetitivas, y/o la crítica interna.
El contacto interno y externo es esencial para el funcionamiento humano.
Muchos de nuestros clientes han perdido la competencia o incluso la capacidad de
mantener el contacto interno y/o interpersonal. En una psicoterapia centrada en el
aspecto relacional, estamos siempre invitando al cliente a un contacto pleno —un
contacto con sus procesos internos de sensaciones corporales, afecto, recuerdos y
pensamientos. Y también les invitamos al contacto externo —a que se comuniquen
interpersonalmente con consciencia e intimidad. En una psicoterapia integrativa,
una de las definiciones de salud psicológica es la capacidad de un individuo de ir
pasando del contacto interno al externo.
Utilizamos el proceso intersubjetivo para identificar las interrupciones del contacto
externo. Tales interrupciones en el contacto interpersonal puede que representen
interrupciones internas significativas en el contacto con sensaciones físicas, con el
afecto, con la memoria o con el razonamiento. También invitamos a nuestros
clientes a que de forma consistente establezcan contacto intersubjetivo. Yo
frecuentemente me entablo en una indagación relacional en la que le pregunto al
cliente cómo él o ella experimenta nuestra relación. Le pregunto a él o a ella cómo
experimenta mi tono de voz, cómo es que yo le señale una conducta o un gesto, o
que me quede sentado en silencio. Una indagación relacional así, o bien lleva a una
indagación fenomenológica adicional o a que yo comparta mi experiencia personal
de nuestra relación.
El contacto intersubjetivo supone ese proceso vulnerable de que cada persona
exprese sus propios y únicos sentimientos, fantasías, pensamientos y necesidades
relacionales al tiempo que permite que los sentimientos, pensamientos, deseos y
perspectivas del otro hagan un impacto en él o ella. Con un contacto intersubjetivo
así, se co-crea una nueva sensación de entendimiento y apreciación y cada persona
se desarrolla como consecuencia del encuentro.
Todas las personas a lo largo de la vida buscan relaciones y son
interdependientes. Muchas de las dificultades que nuestros clientes describen
están basadas en interrupciones repetidas de sus sistemas relacionales y en la
incapacidad resultante para confiar en otras personas importantes cuando fue
evolutivamente necesario. Como consecuencia, están inhibidos inconscientemente
por modelos internos de funcionamiento relacional arcaicos que influyen en el
desarrollo de un sentido del self y en la calidad de las relaciones interpersonales.
Mediante la psicoterapia, proporcionamos la autenticidad del contacto intersubjetivo
que pueda retar las creencias de guión antiguas de nuestros clientes y los patrones
de conducta disfuncionales. Ofrecemos una nueva relación intersubjetiva que
proporciona seguridad emocional, validación y fiabilidad.
A medida que realizamos un cambio en un aspecto de los sistemas relacionales de
nuestros clientes, influimos en sus otras relaciones también.
Cuando estamos en sintonía afectiva, rítmica y evolutiva con nuestros clientes,
cuando de forma consistente indagamos sobre sus experiencias y cuando estamos
auténticamente implicados con ellos, entonces cambiamos sus perspectivas de lo
que es posible en el contacto intersubjetivo y abrimos nuevas posibilidades de que
sean vulnerables y auténticos con otras personas en sus vidas.
El poder curativo del contacto intersubjetivo está ejemplificado en los casos de
Elizabeth y Kay. Ambas llegaron a la terapia deprimidas y sintiéndose solas. Para
cuando terminó la terapia, Elizabeth había cambiado su aspecto, ya no buscaba
compulsivamente a su madre y había conseguido intimidad con su marido (Erskine,
2010). Kay llegó a la terapia enfadada con muchas personas de su vida. Tenía una
profunda sensación de haber sufrido negligencia. Una constante sintonía a su nivel
evolutivo, una validación de su afecto y de sus necesidades, y las respuestas
reparativas a sus traumas produjeron una transformación en su personalidad.
Después de determinar la terapia, Kay empezó como voluntaria en un hospital
donde le encantaba trabajar con niños. (Erskine, 2008).
Los humanos tienen un impulso innato para crecer. Los antiguos griegos
usaban el término “physis” para describir la vitalidad y la energía psíquica que hay
en la salud, en la creatividad y en la expansión de nuestros horizontes personales.
La physis es la fuente de nuestro impulso interno para desafiar lo conocido, para
explorar formas diferentes de hacer y ser, para tener aspiraciones y para
desarrollar nuestro pleno potencial.
Como psicoterapeuta, es mi compromiso que cada cliente establezca una relación
plena de contacto que vitalice este impulso de crecer innato.
Una relación terapéutica así:
• mejora la comprensión de cada cliente sobre su historia y su experiencia interna;
• proporciona a cada cliente una sensación de que su conducta tiene una función
psicológica importante;
• fomenta la capacidad para un contacto interno y externo pleno;
• proporciona la oportunidad de que cada cliente experimente que es visto como
ser humano único y valioso; y
• nutre la posibilidad de placer en las relaciones.
Me acuerdo de una mujer joven a la que vi una vez a la semana durante más de un
año. Ella empleaba la mayor parte del tiempo de la sesión para hablar sobre
películas, acontecimientos sociales y sobre la vida de los actores y los cantantes.
No importaba con cuanta habilidad indagara yo, ella dirigía la conversación a hablar
sobre cualquier tema menos de ella. Me expresó que “no tenía nada que decir”
cuando le hice preguntas sobre su vida. Me cuestioné qué historia inconsciente me
estaba contando cuando relataba sobre las películas y la vida de los famosos. ¿Me
estaba contando algo sobre su vida familiar temprana en alguna forma codificada, o
estaba viviendo una vida de manera vicaria por medio de esas historias?
Después de las vacaciones de verano, llegó a la primera sesión sintiéndose mucho
más vivaz y enérgica. Parecía más atractiva. Con mucho entusiasmo, me dijo que
durante el verano había decidido cambiar su vida. Dejó a su pareja anterior,
consiguió un nuevo trabajo y se compró ropa nueva. Le pregunté qué había
motivado esos importantes cambios. Ella respondió: “Hablé contigo durante un año.
Nunca te comportaste como si hubiera algo mal en mí. Así que decidí que era hora
de crecer y de cambiar mi modo de vida”
Aunque yo escuché sus historias con interés y con presencia, aunque intenté
establecer un contacto pleno, e intenté indagar sobre cómo se sentía internamente,
los cambios reales en su vida surgieron de su impulso innato para crecer. Nuestra
relación proporcionó una base para el crecimiento, pero fue su energía psíquica —
physis— la que le impulsó a desarrollar su potencial. Añadió “Si no hay nada mal
en mí, soy libre de vivir mi propia vida”.
Los humanos sufren interrupciones-relacionales, no “psicopatología”. Una
psicoterapia integrativa centrada en lo relacional enfatiza una perspectiva no
patológica en cuanto a entender la conducta de las personas.
Los molestos síntomas fisiológicos y emocionales, los arraigados sistemas de
creencias, las obsesiones y las conductas compulsivas, la agresión o el retraimiento
social, son todos ellos ejemplos de intentos creativos de satisfacer necesidades-
relacionales y de resolver interrupciones en el contacto interpersonal.
Cuando vemos a alguien como “patológico” perdemos nuestra consciencia de la
acomodación creativa única de la persona y de sus intentos de manejar situaciones
de negligencia, ridículo y/o abuso. También perdemos una valiosa oportunidad de
contacto interpersonal cuando equivocadamente nos enfocamos en un individuo
como un “trastorno de la personalidad”, o consideramos a las personas como
pasivas o como manipuladoras, o incluso las definimos como que juegan a juegos
psicológicos. Sí, las personas pueden ser pasivo-agresivas, manipuladoras, pueden
jugar a juegos psicológicos; pueden ser crueles; pueden mentir y engañar —
seríamos tontos si no reconociéramos tales conductas— pero nuestra ventaja
terapéutica está en nuestra comprensión de la acomodación creativa de nuestro
cliente, de sus modelos de funcionamiento internos y de sus intentos desesperados
de resolver conflictos intrapsíquicos.
Tasha era una mujer de treinta años que había estado en una terapia previa en la
que el terapeuta la había diagnosticado como “borderline” y le había dicho
repetidas veces que nunca estaría “totalmente cuerda”. A lo largo de las primeras
etapas de nuestra terapia juntos, ella continuamente se refería a sí misma como
“loca”, “incurable” y “borderline”.
Con cada comentario de desprecio hacia sí misma, yo hacía hincapié en cómo sus
reacciones corporales, sus afectos y sus conductas eran un intento de describir la
manera en que ella gestionó un entorno familiar de su temprana infancia que era
emocionalmente confuso y traumático.
Un elemento importante en la curación del malestar emocional, del conflicto
intrapsíquico y de las interrupciones relacionales conlleva que el psicoterapeuta
comunique de forma auténtica al cliente que sus acomodaciones psicológicas eran
intentos creativos de solucionar las rupturas relacionales. Protegemos la sensación
de vulnerabilidad de nuestros clientes y ofrecemos una oportunidad para su
sanación cuando percibimos sus defensas, sus creencias inhibidoras y sus
conductas problemáticas como reacciones evolutivamente apropiadas, reacciones
normales a previas interrupciones en las relaciones.
Cuando reconocemos y apreciamos de forma auténtica la vulnerabilidad emocional
de la otra persona, sus necesidades relacionales y sus intentos desesperados de
auto-reparación, auto-regulación o auto-mejora, entonces creamos la posibilidad de
un contacto intersubjetivo pleno —un contacto que cura antiguas heridas
psicológicas.
El proceso intersubjetivo de psicoterapia es más importante que el
contenido de la psicoterapia. La intersubjetividad se refiere a la síntesis de dos
personas compartiendo juntas una experiencia. Cada persona aporta a cualquier
encuentro interpersonal la propia experiencia fenomenológica que tiene. El proceso
intersubjetivo supone la fusión conjunta de la experiencia subjetiva de cada
persona, sus afectos, sus sistemas de creencias, sus modelos relacionales internos,
las memorias implícitas y explícitas y las necesidades relacionales.
Una psicoterapia efectiva surge con la creación de una nueva perspectiva y
comprensión —una síntesis única. Una nueva síntesis psicológica ocurre cuando hay
un contacto auténtico y abierto entre dos personas. Cada una está influida por la
otra; el proceso de terapia es co-creado. Por tanto, no habrá dos psicoterapeutas
que hagan la misma psicoterapia —cada uno de nosotros es idiosincrásico en el
modo de interactuar con nuestros clientes.
Los aspectos importantes de la psicoterapia están imbricados en la peculiaridad de
cada relación interpersonal, no en lo que hacemos conscientemente como
psicoterapeutas, sino en la calidad de nuestra forma de ser en la relación con la
otra persona. Las actitudes y el comportamiento del terapeuta, la calidad de la
relación interpersonal y la implicación, son más importantes que cualquier teoría o
método específico. Una curación efectiva del malestar psicológico y de la
negligencia relacional ocurre mediante una relación terapéutica —una relación en la
que el psicoterapeuta valora la vulnerabilidad, la autenticidad y el contacto
intersubjetivo.
REFERENCIAS
Erskine, R.G. (2008). Psychotherapy of Unconscious Experience.Transactional
Analysis Journal, 38:128-138.
Erskine, R.G. (2010). Life scripts: Unconscious Relational Patterns and
Psychotherapeutic Involvement. In R.G.Erskine (Ed.), Life scripts: A transactional
analysis of unconscious relational patterns, (pp.1-28). London: Karnac Books.
Erskine, R. G., & Moursund, J. P. (2011). Integrative psychotherapy in action.
London: Karnac Books. Originally published 1988. Newbury Park, CA: Sage.
Erskine, R. G., Moursund, J. P. & Trautmann, R. L. (1999). Beyond Empathy: A
therapy of contact-in-relationship. Philadelphia: Brunner/Mazel.
Moursund, J.P. & Erskine, R.G. (2003). Integrative psychotherapy: The art and
science of relationship. New York: Thompson/Wadsworth (Brooks/Cole).
Copyright: Marzo 13, 2013. The Institute for Integrative Psychotherapy, Vancouver,
BC, Canada
Nota: Este artículo está basado en un discurso dado en el 6º Congreso de la
Asociación Internacional de Psicoterapia Integrativa, Grantham, UK, 11-14 Julio de
2013.
Gracias a Paul Stei, MD y a los miembros del Seminario Profesional de Desarrollo
del Instituto de Psicoterapia Integrativa, de 1989 a 1994, por su contribución en el
desarrollo de estos principios filosóficos.
Richard G. Erskine, PhD es el anterior presidente de la Asociación Internacional de
Psicoterapia Integrativa y es director de formación del Instituto de Psicoterapia
Integrativa. Imparte talleres y programas de formación en varios países. Se le
puede contactar a través de la página web: www.IntegrativePsychotherapy.com
Palabras clave: Filosofía de la Psicoterapia, Psicoterapia Integrativa, Contacto
Intersubjetivo, Vulnerabilidad, Autenticidad, Contacto Interpersonal, Relación
Interdependiente, Physis, Psicopatología, Interrupciones-Relacionales, Psicoterapia
Relacional.
Abstract: Los principios filosóficos de la Psicoterapia Integrativa centrada en el
aspecto relacional se describen a través de los conceptos de vulnerabilidad,
autenticidad y contacto intersubjetivo. Se exponen ocho principios o actitudes
terapéuticas con ejemplos clínicos que ilustran la filosofía. Estos principios
filosóficos proporcionan la base para una teoría de los métodos.