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Filosofía-Informe Final Mayo 2025

El informe final de Mariana Atan analiza la relación entre el acto fallido y el deseo en el contexto filosófico, vinculando las ideas de Lyotard sobre Sócrates y el Bien Supremo de Aristóteles. Se exploran las diferentes formas de vida y la búsqueda de la verdadera felicidad, contrastando la visión aristotélica con la crítica contemporánea de Byung-Chul Han sobre la superficialidad de la vida moderna. Finalmente, se reflexiona sobre la importancia de la virtud, el conocimiento y la contemplación en la búsqueda del bienestar.

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Filosofía-Informe Final Mayo 2025

El informe final de Mariana Atan analiza la relación entre el acto fallido y el deseo en el contexto filosófico, vinculando las ideas de Lyotard sobre Sócrates y el Bien Supremo de Aristóteles. Se exploran las diferentes formas de vida y la búsqueda de la verdadera felicidad, contrastando la visión aristotélica con la crítica contemporánea de Byung-Chul Han sobre la superficialidad de la vida moderna. Finalmente, se reflexiona sobre la importancia de la virtud, el conocimiento y la contemplación en la búsqueda del bienestar.

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Facultad de Ciencias Sociales. Lic.

en Psicología
FILOSOFÍA
Profesor: Daniel Berisso
Alumna: Mariana Atan
Modalidad Asincrónica.

Informe final.

Consigna: Desarrollar un análisis siguiendo pautas indicadas.

“…Habla, yo, te escucho o


te presiento o te fuerzo a que me cuentes
o te capto para sugestionarte y devolverte, pobremente, algo de tu alma profanada, degradada cada día de tu infancia.
Cómo se dice, con palabras, que ya no logro más palabras para decir desesperanza.
“Sin salida, (declaras en palabras)
estoy cansado de esta nada, de este todo que me abarca
y se desdibuja en mis palabras que me llevan hasta el núcleo que me enciende, me dispara”.
…Tus palabras insultan, pero no me intimidas, te salvas, te liberas, respiras.
Pronuncia las palabras que sostienen tu ignorancia de ti mismo, háblalas, quiero desanimarlas… no puedes, lo sé.
Agradezco tus ojos que me cubren y te cubren de otras ignoradas amenazas.
…Delicada pero fijamente incrustada en tu piel, improviso mi visual y te recorro lindando la demencia, hurgando en tu contorno
para exterminar tu descontento, tu fantasía más profunda, aquella que te paraliza cuando la armonía intenta rescatarte, imaginarte
vivo y sin temor…
…Te extraviaste de mí aquella mañana, cuando el gesto se acomodaba para la escena, pero la realidad, que coexistía afuera, se
mostraba contrariada y ya sin quimeras para articular, con solo una expresión,
objetaba que tu esencia y tus palabras…ya no estaban.”
Mariana Atan

I. Introducción

Desde mi mirada, pero respetando la instancia, mi propósito en este texto es dedicarme a


la compleja tarea de relacionar el acto fallido y el deseo, con la Filosofía y luego
vincularlos en el análisis que hace Lyotard de la respuesta de Sócrates a Alcibíades en
“El Banquete” de Platón.
Posteriormente procuraré reseñar qué es el Bien Supremo para Aristóteles, cuáles son las
formas de vida con las que se puede confundir e intentaré establecer su correspondencia
con Lyotard y con la descripción de Byung-Chul Han: “El Phono sapiens, que solo
experimenta, disfruta y quiere jugar” (p. 23, No Cosas).
Ambas etapas implican situaciones problemáticas muy arduas para conectar ya que son
conceptualizadas desde períodos históricos muy distantes en el tiempo, incluso por varios
pensadores con diferentes puntos de información, pero con la misma intención de señalar
y demostrar temáticas existencialmente transigentes.
II. Desarrollo primera parte.

Parto del tan divulgado acto fallido Freudiano, que es un hecho que pone de manifiesto
abruptamente una intensión distinta o incluso contraria a lo que nuestro consciente
pretendió actuar. Un quiebre repentino, en el hacer, en el decir, en un gesto, en la pérdida

Mayo 2025.
Facultad de Ciencias Sociales. Lic. en Psicología
FILOSOFÍA
Profesor: Daniel Berisso
Alumna: Mariana Atan
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de un objeto y en distintas circunstancias humanas. Y digo repentino porque podría


pensarse directamente como algo que nos abarca completamente que irrumpe desde el
inconsciente y se exterioriza impulsivamente sin que uno capte el infortunio en el que ha
incurrido incluso que tampoco sepa el motivo de tal precipitado manifiesto. “La filosofía
se falla a sí misma… vamos en su búsqueda…la olvidamos sin cesar, olvidamos dónde
está. Aparece y desaparece…” (Lyotard, pág-3.) Así mismo, el deseo es igual de
espontáneo y nos brinda una impetuosa propensión al acto. La Filosofía es la realidad
viva y al unísono es falta, porque la deseamos y al ser faltante es deseada. En Filosofía
estamos enamorados y deseosos de conquistar el saber, de comprender la verdad y
“Filosofar no es desear la sabiduría, es desear el deseo” dice Lyotard (pág- 10). Pero esa
aspiración es imposible de agenciar e insaciable ya que, si bien creemos lograrla, no
podemos. Porque, dice Lyotard, “Lo esencial del deseo estriba en esta estructura que
combina la presencia y la ausencia”. “…no es más que esta fuerza que mantiene juntas,
sin confundirlas, la presencia y la ausencia”. (pág- 4.) Este acontecer humano de desear
es tan dificultoso como movilizador para existir y perdurar en tanto seres deseantes.
Acometiendo entre el Eros y Thanatos del Psicoanálisis, pero privados de vencer la
batalla, tan perdida como el saber filosófico, el objeto que deseamos, contra la
consolidada finitud de la muerte. Ligando lo antedicho con lo analizado por Lyotard sobre
la negación de Sócrates a Alcibíades en “El Banquete” de Platón. Podríamos decir que,
al demandar Alcibíades, tan intempestivamente un intercambio de joven amor, hermosura
y deseo sexual que consideraba sentía hacia él Sócrates, por la sabiduría tan exquisita y
venerada que atribuía a Sócrates gozar y que lo engrandecería en su desarrollo como
político. El filósofo le responde con una serie de preguntas que lo desafían y lo enfrenta
así a su verdadera ignorancia, el imaginario de creer que él posee el saber. Le muestra
que el trato no es justo. No le da una contestación imperiosa, más bien le indica que debe
dudar sobre lo que todos creen sobre su sapiencia, como si fuera el dueño de la verdad.

III. Conclusión primera parte.

Siendo lectora desde niña, me he preguntado, por qué estudiábamos solo filosofía
occidental y ubicábamos su nacimiento en Grecia. Supuse que debía haber algo más. Así
fue como busqué, pregunté y claro no todos los caminos me llevaron a Grecia y mucho
menos a Roma. (Intelectualmente hablando, porque supe de su encanto, al conocerlas

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personalmente casi su totalidad y amo, inexcusablemente.) Supe de filosofías orientales,


africanas, asiáticas y latinoamericanas desbordas de saberes admirables. Pero no tenían
el peso del imperialismo filosófico occidental. Comentario personal al margen, Lyotard
pone el acento en Sócrates, porque se presentaba como ignorante y no como “sabelotodo”
y esto mismo es lo que el autor intenta, que seamos críticos de los saberes absolutos que
desestiman al otro, así como a sus ideas o palabras. “…la cuestión del uno y de lo múltiple
y a la vez por el problema del Logos, de la palabra, que es el de la reflexión del deseo
sobre sí mismo: y es que filosofar es dejarse llevar por el deseo, pero recogiéndolo y esta
recogida corre pareja con la palabra.” (Lyotard. Pág- 11)

IV. Desarrollo segunda parte.


Quiero abordar esta segunda etapa de deliberación, aclarando que Aristóteles, parte de un
enfoque racional, empírico y finalista del mundo. Que el propósito central de su filosofía
es conocer la realidad lógica, racionalmente. Sostiene, además que todo tiene una causa
y una intención, que todo ser tiene una esencia, un fin. Que no debe ignorarse que las
cosas tienen 4 causas, a saber: causa material, causa formal, causa eficiente y causa final,
para acceder al conocimiento verdadero. Manifiesta la noción de sustancia (ousía), el
concepto de acto y potencia. Para Aristóteles, el ser humano es un animal racional.
Explicar la realidad es El Bien Supremo Aristotélico y la felicidad (eudaimonía) es el
objetivo final de la vida humana. Pero la misma se adquiere practicando las virtudes éticas
y la intelectualidad, o sea, mediante la virtud y la razón.

Respecto de la felicidad como la considera Aristóteles existen varias formas de vida que
pueden ser confundidas con la verdadera felicidad. Un estilo de vida “inferior”, el de los
sentidos terrenos, que se comparten con los animales, de los placeres carnales, que
ofrecen una gratificación inmediata y no tienden a la virtud. Lo limitan y lo hace
dependiente de ese objeto de placer. Un estilo de vida dedicada a la política, que al
ejercerla expone al ser humano a la vida pública y lo lleva a querer ser reconocido y
honrado, situación que cree lo hace dueño de la felicidad, pero ésta es imperfecta ya que,
en realidad, lo aleja del fin en sí mismo de la eudaimonía y como los placeres físicos, lo
deja dependiente de otros hombres que deciden si se los bridan o no. Un estilo de vida
contemplativa que supone la más alta, ya que se dedica a la búsqueda del conocimiento y

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la verdad. La vida así vivida, es autosuficiente y es la más continua, placentera y


necesaria, pero necesita la acción virtuosa para ser completa de felicidad. Los bienes
externos como el poder, la riqueza, el placer, la salud y otros, integran el Bien Supremo,
pero en tanto medios para alcanzar la plenitud. No son fines en sí mismos y no ratifican
la felicidad verdadera. Aristóteles hace una comparación del Bien Supremo con el tiro al
blanco de un arquero, en el cual “todos los fines deben converger en un fin último que
valorice a los demás”.

Lyotard, sostiene que, en la vida contemporánea, no se aspira a un compartido "bien


supremo" se busca la fragmentación, la individualidad y la pluralidad de experiencias y
esto, se puede corresponder con la felicidad aristotélica, diluida en variadas formas de
vida que no siempre conducen a la verdadera felicidad.

Byung-Chul Han describe al "Phono sapiens" como un individuo que se limita a


experimentar, disfrutar y jugar, sin necesitar un significado, como crítica a la liviandad
inmediata de la vida actual, donde es secundaria la idea de felicidad profunda, duradera
y verdadera porque se ha sustituido por los placeres inmediatos.

V. Conclusión segunda parte.


La eudaimonía aristotélica se opone a la vida de placer superficial que describe Han.
La fragmentación de la búsqueda de sentido en la modernidad, según Lyotard, refleja la
pérdida de un objetivo en común, el Bien Supremo.
El Phono sapiens vive alejado e ignorante de la virtud y con el “llame ya” inauguró la
distancia casi máxima de la contemplación.
Virtud, Conocimiento y Contemplación elementos centrales en la noción aristotélica del
bienestar.
VI. Reflexión
Cuando leía filosofía en el colegio secundario, encontré por ahí un pasaje que no recuerdo
exactamente si corresponde a un filósofo específico o una inferencia del pensamiento de
la mayoría decía algo como, “…hace falta estar ocioso, para estar trabajoso o estar
trabajoso para estar ocioso…” no tengo claro si era una afirmación o un cuestionamiento
y no me interesa demasiado, yo lo sostengo desde aquellos días casi como una máxima
en mi vida y se la he transmitido a mis hijos.
Para mí aun hoy, año 2025, momento cuando el ser humano es un voto o un elemento en
la mira de los satélites que orbitan la tierra, cuando somos habitados por la incertidumbre,

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donde reina la supremacía del dinero y los recursos individuales de todo tipo, no solo las
no cosas…
Para mí, cada día de vida es uno menos y por eso agradezco, a nada o alguien excepcional,
agradezco simplemente y puedo estar maravilladamente ociosa y contemplativa o
auténtica y profundamente trabajosa y eso, desde mi alma, es muy semejante a la
felicidad.

Mariana Atan

Bibliografía consultada
Lyotard J-F. (2004) ¿Por qué filosofar? Cuatro conferencias, Barcelona, Paidós.
Byung-Chul Han. (2021) Ullstein Buchverlage GmbH, Berlín , Grupo Editorial Penguin
Random House, Imagen de portada: Grupo Editorial © Getty Images.
Aristóteles, (2003) Ética Nicomaquea, Madrid, Gredos.
Freud, Sigmund. (1937) Análisis terminable e interminable, seguido de Construcciones
en el análisis. 1ª ed. - Buenos Aires: Amorrortu, 2016.
Freud, Sigmund. (1923) El yo y el ello.
Freud, Sigmund. (1920) Más allá del principio del placer.
Freud, Sigmund. (1900) La interpretación de los sueños.
Freud, Sigmund. (1915-1916) La 14° conferencia. El cumplimiento de deseo. Parte II,
El sueño de Conferencias de introducción al psicoanálisis.

Mayo 2025.

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