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Lecturas 7 y 8

El documento analiza la evolución del Estado y la política social desde el capitalismo competitivo hasta el Estado de Bienestar Social, destacando cómo el liberalismo promovió una intervención mínima del Estado en asuntos sociales. Con la crisis de 1929 y la influencia de Keynes, se dio un giro hacia un Estado más intervencionista que buscaba estabilizar el capitalismo a través de políticas sociales. Sin embargo, a partir de los años 70, el auge del neoliberalismo cuestionó este modelo, promoviendo una reducción del Estado en el ámbito social y priorizando el libre mercado.

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Lecturas 7 y 8

El documento analiza la evolución del Estado y la política social desde el capitalismo competitivo hasta el Estado de Bienestar Social, destacando cómo el liberalismo promovió una intervención mínima del Estado en asuntos sociales. Con la crisis de 1929 y la influencia de Keynes, se dio un giro hacia un Estado más intervencionista que buscaba estabilizar el capitalismo a través de políticas sociales. Sin embargo, a partir de los años 70, el auge del neoliberalismo cuestionó este modelo, promoviendo una reducción del Estado en el ámbito social y priorizando el libre mercado.

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Introducción: estado y política social

Desde las primeras formas del capitalismo, el Estado viene asumiendo algunas responsabilidades
sociales, no con el fin de garantizar el bien común, sino para mantener el orden, que a menudo
ocurrió a través de acciones represivas.

En la segunda mitad del siglo XVIII, el escocés Adam Smith, uno de los más grandes pensadores del
liberalismo, en uno de sus principales trabajos, “La Riqueza de las Naciones”, defendió el principio
del trabajo como mercancía y su regulación por el libre mercado, cuyo funcionamiento debía darse
sin la interferencia del Estado. Para él, había una “mano invisible” asegurando el equilibrio entre la
oferta y la demanda. influenciado por este pensamiento, el inglés David Ricardo, a principios del
siglo XIX, También defendió la libertad del libre comercio.

Estos pensadores tuvieron gran influencia en el mundo occidental, lo que hizo que había un
predominio del pensamiento liberal, especialmente a partir de mediados del siglo XIX hasta la
tercera década del siglo XX, alimentado por sus tesis de que la regulación de las relaciones
económicas y sociales por el libre mercado produciría el bien común (BEHRING; BOSCHETTI, 2007,
p.56).

El Estado que surgió en este momento de transformación fue el Estado Liberal, cuyo presupuesto
es la seguridad de todos – el individuo libre. Su punto de partida es el de que todos son libres,
incluso para construir su propio destino y el derecho a la propiedad parece poner a todos en la
misma condición. Sin embargo, ser propietario de un medio de producción es diferente de ser
propietario de la fuerza de trabajo y, aunque el punto de vista del derecho, las leyes garanticen
que todos sean iguales, en el campo de las relaciones de La producción es desigual.

En su crítica, Benedicto (2003) afirma que la teoría que fundamenta este Estado Liberal admite la
igualdad en el campo formal y jurídico, pero no la exigencia de igualdad de hecho, entendida como
la igualdad socio-económica. De acuerdo con la visión liberal, la la prosperidad y el bienestar
dependen de la competencia y del trabajo individual, ya que la todos tienen igualdad de
oportunidades.

En esta forma, el Estado tiene una reducida intervención en lo que se refiere a la garantía de
derechos sociales, justificado por la idea de que contribuirían a desestimular el interés por el
trabajo, generarían acomodación y, por lo tanto, pondría en peligro a la sociedad de mercado. La
pobreza podría ser mitigada por la caridad privada, y el Estado solo puede garantizar la asistencia a
las personas que no puedan competir en el mercado, como los niños, los ancianos y los
discapacitados.

Behring y Boschetti (2007) sintetizan elementos esenciales del liberalismo que permiten
comprender la escasa intervención del Estado en las políticas sociales, como son: predominio del
individualismo, el bienestar individual superándose al bienestar colectivo, predominio de la
libertad y de la competitividad, la naturalización de la miseria, el predominio de la ley de la
necesidad, el mantenimiento de un Estado mínimo.
Además, según estas autoras, a finales del siglo XIX, en respuesta a la creciente movilización y
organización de los trabajadores, además de acciones de carácter represivo, se incorporaron
algunas demandas de los movimientos obreros, transformando las reivindicaciones en leyes que
proporcionaron mejoras en las condiciones de vida, sin llegar, sin embargo, al corazón de la
cuestión social.

Es importante destacar que, hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX, lo que se tuvo fue
un capitalismo denominado competitivo, es decir, regido por la libre competencia. A partir de
entonces, con el fin de viabilizar uno de los objetivos primarios del capitalismo, que es el aumento
de los beneficios capitalistas por el control de los mercados (NETTO, 2005, p.26)Se produce un
proceso de concentración de producción y de capital en manos de grandes corporaciones y la libre
competencia es sustituida por los monopolios capitalistas.

Según Netto (2005, p.19 20) “La edad del monopolio altera significativamente la dinámica entera
de la sociedad burguesa: al mismo tiempo que potencia las contradicciones fundamentales del
capitalismo ya explicitadas en la etapa competitiva [...] las combinan con nuevas contradicciones y
antagonismos.”

Por lo tanto, si en el capitalismo competitivo el Estado intervenía puntualmente en cuestiones


sociales, en su fase monopolista, asume otras funciones, con una intervención permanente en la
reproducción de la fuerza de trabajo.

En 1929, una gran crisis golpeó a todo el mundo capitalista que, según Niveau (1969) era
esencialmente norteamericana, pero sus efectos se extendieron a todo el mundo a través del
comercio internacional, debido al peso de esa economía en el mundo. Al principio, era una crisis
financiera que podría haber quedado en el campo del capital financiero, pero se desplegó y
alcanzó todo el sistema productivo y comenzó a afrontar la calidad tan explícita de la economía
capitalista, revelando un carácter cada vez más irracional.

a Toledo (2002), ante las luchas sociales y políticas, desde finales del siglo XIX, y de la incapacidad
del mercado para sostener el crecimiento económico sin crisis, hubo un descrédito de las
concepciones liberales y un cambio de rumbo hacia el Estado social, Basado en las proposiciones
de Keynes.

Según los postulados del economista inglés, John M. Keynes, el mercado no tendría fuerza,
autodisciplina, para recuperar el equilibrio de la economía y, en contraposición a la postura liberal,
defendió la presencia del Estado en el interior de la economía capitalista. Según Keynes, esta
intervención debería darse a través de inversiones en el sector productivo con el fin de activar la
economía y, con ello, recomponer la ecuación demanda empleo aumento de ingresos. La
economía capitalista se levantaría por medio del Estado. A doctrina keynesiana

[...] estimuló la creación de medidas macroeconómicas, que incluían: la regulación del mercado; la
formación y control de los precios; la emisión de monedas; la imposición de condiciones
contractuales; la distribución de renta; la inversión pública; la lucha contra la pobreza. Y todo esto
iba dirigido no exactamente a la socialización de la producción, hacia la institución de una sociedad
socialmente igualitaria, sino a la socialización del consumo, la cual fue concebida como un
contrapunto a la socialización de la producción (PEREIRA, 2002, p.32 33).

También según la autora, el Estado social ha tomado como parámetro un modelo estatal de
intervención en la economía de mercado, que ha ampliado y fortalecido el sector público y ha
gestionado sistemas de protección social” (PEREIRA, 2008, p 23).

La expansión del sector público, por medio de su estructura administrativa, con un cuerpo
especializado, fue una de las necesidades encontradas para que el Estado pudiera ser guía de la
economía y capaz de implementar las medidas deseables. Se convierte así en un Estado
burocratizado que actúa por medio del llamado sistema estatal.

El Estado significa un número de determinadas instituciones que en su conjunto constituyen su


realidad y que interactúan como parte de lo que puede ser denominado de sistema estatal
(MILIBAND, 1972, p.67).

Se puede afirmar que, a pesar de algunas injerencias en períodos anteriores, a partir de 1930, el
Estado pasó a ser instrumento para dar cuenta de la crisis en el sistema capitalista y actuar para
remediar problemas que la economía capitalista produjo y reprodujo en su interior. Sin embargo,
eso no significó haber dejado de ser un Estado capitalista, ya que el objetivo fue intentar
contribuir para la superación de la crisis y dar al capitalismo cierta estabilidad.

Después de la Segunda Guerra Mundial el capitalismo vivió una fase de gran expansión – los años
dorados de la economía, cuando hubo altas tasas de crecimiento económico en todo el mundo
(HOBSBAWM, 1995).

Esta extensión tenía como pilares la asociación de los postulados del keynesianismo y del
fordismo1 combinando la producción en masa con el consumo de masa. Sobre esta asociación
Behring y Boschetti (2007, p. 86) comentan: “Al keynesianismo agregó si el pacto fordista – de la
producción en masa para el consumo de masa y de convenios colectivos con los trabajadores del
sector monopolista en torno a las ganancias de productividad del trabajo”.

Estado capitalista regulador e intervencionista se involucró con la administración y la financiación


del seguro social y de actividades afines, es decir, el ascenso de la protección social desde la
perspectiva del derecho (PEREIRA, 2002).

[...] pero tal ascensión no se dio por encima y por fuera de los conflictos de clase. En estos
conflictos, gana prominencia la participación histórica de los trabajadores en su lucha contra el
despotismo del capital y el poder tendencialmente concentrador del Estado. A falta de condiciones
objetivas para transformar el sistema que los oprimía, la clase obrera aprovechó los impactos de
otras condiciones objetivas y subjetivas presentes [...] para abrazar, en el seno mismo sistema, la
causa de los derechos sociales (PEREIRA, 2002, p.33).

Esto fue considerado un contexto de mucha politización. Había, en particular en sociedades


europeas, donde se expandía el nuevo paradigma socialista, cuestionamientos sobre la capacidad
de una sociedad capitalista para satisfacer las necesidades de la sociedad en general.
Esta amenaza ha llevado a los Estados Unidos de América a realizar inversiones para la
recuperación inmediata de algunos países de Europa, ya que, tal como estaba el mercado, no
había forma de recuperarse. Así, en julio de 1947, sale a la luz el plan de recuperación de Europa –
denominado Plan Marshall, a fin de que se recuperara dentro del capitalismo, para que la
izquierda, que llegó con cierto júbilo después de la derrota del nazismo/fascismo, podría impedirse
que Europa se convirtiera en socialdemócrata.

Fue el llamado Estado de Bienestar Social que surgió, en este momento, y que, se derivó del marco
social y político generado al final de la Segunda Guerra Mundial, y que ha promovido reformas.

La mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, sumada a la sensación de estabilidad de


empleo, llevaron al movimiento obrero a creer en la posibilidad de combinar la acumulación y los
niveles de igualdad y, por lo tanto, renunciar a un proyecto más radical en pro de logros y
reformas inmediatas. Son los partidos sociales demócratas que conducirán estas alianzas
comprometidas con una política reformista, protegiendo el capitalismo de un socialismo
revolucionario.

El Estado de Bienestar Social fue, por lo tanto, un pacto en el que los partidos sociales Los
demócratas han renunciado a hacer la revolución socialista para obtener la atención de
reivindicaciones mínimas, de reformas inmediatas, viabilizadas por las políticas sociales (BEHRING;
BOSCHETTI, 2007).

Con esto, se puede afirmar que Keynes proporcionó los instrumentos, para que la social
democracia, que ascendió en la posguerra, se utilizara del keynesianismo de una manera peculiar,
es decir, para la implantación de políticas sociales orientadas a la elevación de los niveles de
igualdad. Esta es, por tanto, la inspiración socialista de las reformas.

El keynesianismo proporcionó la base para el compromiso de clase, dando a los partidos políticos
representantes del operariado una justificación para ejercer cargos políticos en sociedades
capitalistas. (...) En todas sus formas, el compromiso keynesiano se basó en un programa dual:
pleno empleo y igualdad (PRZEWORSKI, 1991, p.244 246).

También de acuerdo con este autor, el Estado pasó a actuar también en la esfera social y, como
consecuencia, las relaciones sociales dejaron de permanecer dependientes de la esfera privada
para ser mediadas por instituciones políticas.

El Estado en su forma de bienestar ha asumido, más ampliamente, por medio de políticas sociales,
la función de reproducir la fuerza de trabajo. Para Benedicto (2003, p.29) a expansión del Estado
de Bienestar Social.

[...] se dio en el intento de solucionar el siguiente problema: el de elaborar estrategias


sociopolíticas que concilien la necesidad de integración permanente de la mano de obra en el
mercado de trabajo, imprescindible para la continuidad del proceso de acumulación, y los
derechos sociales reivindicados por la clase trabajadora.
El Estado de Bienestar Social no fue mantenido simplemente por compromiso con la clase
dominante, pero también con las clases trabajadoras, con cierto nivel de organización y que
presionaron para la implantación de políticas sociales. Según Figueiredo (2003, p.164)

Los beneficios obtenidos por la clase trabajadora en el período de la forma de Estado de Bienestar
se derivan de las luchas de los trabajadores para mejorar sus condiciones de vida y sólo se
concretaron porque las ganancias de productividad del trabajo fueron tales que permitieron
mantener la tasa de acumulación en niveles satisfactorios.

Por lo tanto, se puede afirmar que el Estado de bienestar social no fue un Estado de trabajadores,
aunque podía beneficiar a grandes partes de los trabajadores asalariados, mediante la mejora de
las condiciones de vida. Significa que combinó medidas de carácter social sin perder su carácter
capitalista.

Es importante destacar que el Estado de Bienestar Social no se dio de la misma forma en los
diferentes países capitalistas desarrollados y que influyen en características y contenido de las
políticas sociales. Esping Andersen (apud LAURELL, 2002, p.154), distingue tres grupos básicos de
bienestar social, en los que agrupa dichos países:

1) socialdemócrata, ejemplificado por los países escandinavos, y que se caracteriza por el


universalismo y por una importante reducción del papel del mercado en el ámbito del
bienestar social
2) el conservador corporativo, ejemplificado por Alemania e Italia, que se basa en los
derechos sociales, pero que perpetúa una diferenciación social importante, y que implica
efectos distributivos mínimos;
3) el liberal, ejemplificado por Estados Unidos, Canadá y Inglaterra, que está dominado por la
lógica del mercado.

El Estado de Bienestar Social, que tuvo su cumbre en los años 50, se caracterizó por la expansión
de los gastos sociales y la importante acumulación de capital. Sin embargo, al final de los años 60,
las expectativas de crecimiento comenzaron a agotarse. En este mismo período, se intensificaron
los movimientos de los trabajadores, cuyas reivindicaciones no se limitaban a las cuestiones
económicas, pero sobre todo a la democracia en el interior de las fábricas. Según Navarro (2002,
p.92)

[...] los movimientos obreros reivindicaban el control obrero sobre el proceso laboral, considerado
por amplios sectores como estrechamente ligado a la propiedad de la empresa. El derecho de la
clase capitalista de controlar el proceso productivo pasó a ser cuestionado por los trabajadores.

Esto significó una ruptura con la condición del capital existir – la subordinación del trabajo lo que
representó, por lo tanto, un choque con el capital, en un período que expresaba el fin de su
expansión.

A principios de los 70, otra gran crisis golpeó al mundo capitalista, cuyas manifestaciones más
importantes fueron: la crisis financiera y del comercio internacional y la inflación crónica asociada
al bajo crecimiento económico. El Estado de Bienestar Social, elegido como uno de los principales
responsables, comenzó a ser bombardeado por los economistas denominados neoclásicos,
neoliberales o incluso liberales, en un movimiento llamado “retorno a la ortodoxia”. Las medidas
neoliberales traían consigo a idea de neutralidad, ya que el libre juego del mercado permitiría una
mejor utilización de los factores productivos en beneficio de toda la colectividad (SOARES, 2002).

Liderada por los Estados Unidos de América e Inglaterra, en los gobiernos Reagan y Thatcher,
donde ocurrió de forma más efectiva, la ofensiva neoliberal apuntó como alternativa a la
reducción del Estado en los sectores sociales para centrarse en el apoyo directo a capital.

Los argumentos en los que se apoyaba el pensamiento neoliberal eran, según Pereira (2002, p.36)

políticas sociales públicas es nefasto para la economía, porque genera déficit presupuestario que,
a su vez, consume la ahorro interno, aumenta los tipos de interés y disminuye la tasa de inversión
productiva; [...] que la regulación del mercado por el Estado es negativa porque, al restringir el
libre juego mercantil, tal regulación desalienta al capitalista de invertir; [...] que la protección
social pública garantizada en forma de política redistributiva, es perniciosa para el desarrollo
económico porque grava las clases poseidoras, además de aumentar el consumo de las clases
populares en en detrimento del ahorro interno.

Estas eran algunas de las críticas al Estado de Bienestar Social por parte de los segmentos más
conservadores. Estas tesis ya habían sido colocadas desde 1945, pero no habían ganado fuerza en
el interior de la sociedad, ya que el capitalismo vivía sus “Años de Oro”. Pero, en este momento en
que había una crisis financiera, este capital financiero vio que su capacidad de éxito se daría en el
interior de los mercados, con una política abierta, sin protección nacional. Existe, por lo tanto, por
los neoliberales, la defensa de desmonte del Estado, en particular del sector social, con el
argumento de que este Estado es paternalista y que el gasto gubernamental en políticas sociales
genera déficit presupuestario.

así, única solución es la reducción del propio Estado y de sus responsabilidades sociales (EN EL
2002, SOARES).

Por lo tanto, la solución a la crisis consistía en reconstituir el mercado, la competencia y el


individualismo. Las funciones relacionadas con el bienestar social, entendidas por los neoliberales
como pertenecientes al ámbito privado: familia, comunidad y servicios privados deberían ser
reducidos. La intervención del Estado debería ocurrir solamente para aliviar la pobreza y colmar
las lagunas de los servicios privados y para los apropiación colectiva. Fueron propuestas políticas
de carácter asistencialista, cuyo grado de la imposición tenía como objetivo evitar la generación de
derechos (LAURELL, 2002).

Para contener el movimiento obrero y para asegurar los beneficios capitalistas ante la crisis, la
clase capitalista implantó una política de desempleo, dirigiendo los inversiones del sector
productivo para el sector financiero. Según Navarro (2002), las respuestas del capital ante la fuerza
del movimiento obrero fueron la internacionalización de la producción, subcontratación o
subcontratación de pequeñas empresas, flexibilización, con la creación de puestos de trabajo a
tiempo parcial pero mal remunerados . Según Soares (2002, p.13)
Este nuevo modelo de acumulación implica que: los derechos sociales pierden la identidad y la
concesión de la ciudadanía se restringe; profundiza si la separación entre el público privado y la
reproducción se devuelve completamente a este último ámbito; la legislación laboral evoluciona
hacia una mayor mercantilización (y, por lo tanto, desprotección) de la fuerza de trabajo; la
legitimación (del Estado) si reduce a la ampliación del asistenciaismo.

En los países donde ya se había instalado, hubo resistencias al desmonte del Estado de Bienestar
Social. Sin embargo, debilitando la presión del mundo del trabajo, ha desaparecido la posibilidad
de un Estado de Bienestar Social.

Para Przeworski (1991), aunque hubo similitudes entre la ofensiva de derecha de los años 1920 y
la ofensiva liberal de los años 1970, uno de los aspectos más preocupante es que la primera se
justificaba a partir de razones derivadas de la experiencia, siendo la teoría cuantitativa de la
moneda la única base teórica que lo sustentaba.

La segunda ocurrió de manera mucho mejor planeada, en la que los defensores de un Estado
distante de la economía presentaron razones científicas amparadas en varias teorías que
explicaban las ventajas para que los capitalistas pudieran ocuparse de la acumulación sin
consideraciones de orden distributivo.

Llevada a nivel mundial por los Estados Unidos de América y las instituciones financieros
controlados por ellos, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, la economía
basada en el libre mercado global de después de 1970 trajo crecimiento y prosperidad para el
capitalismo, pero generó sobre todo desigualdades e injusticia social, ya que los sistemas de
protección social se han convertido en el blanco de la ofensiva neoliberal.

El crecimiento de la pobreza y de la desigualdad social fueron las mayores consecuencias de la


aplicación de este ideal y, a pesar de estos resultados en el ámbito social, el neoliberalismo no
logró revitalizar el capitalismo. Según Pereira (2002, p.39) “[...] as formas de regulación
neoliberales no han producido efectos satisfactorios. Con excepción de la reducción de la inflación,
todas sus metas presentaron índices negativos, en comparación con las políticas keynesianas de
los años 1960”

El resultado fue que, al comienzo del tercer milenio, una nueva gran crisis golpea a todo el mundo
capitalista que comenzó en Estados Unidos en 2006, y terminó por convertirse en la mayor crisis
financiera de la posguerra provocando una reacción en cadena, cuyo desenlace y consecuencias
son aún desconocidos. Sobre esta crisis, Santos (2008) afirma, “lo impensable sucedió: el Estado
dejó de ser problema para ser solución”, ya que los gobiernos, en particular de los Estados Unidos
de América, acabaron por realizar intervenciones estatales, para rescatar instituciones privadas,
por medio de paquetes económicos que, juegan por tierra, las tesis neoliberales de la capacidad
de autorregulación de los mercados.
Ciudades inteligentes como campo emergente de estudio

Más del 50 por ciento de las vidas mundiales demográficas en ciudades (Naciones Unidas, 2011) y
gobiernos de ciudad afronta una amplia gama de desafíos: ellos tienen que producir la riqueza y la
innovación, pero también la salud y la sostenibilidad. Las ciudades deben ser verdes y salvas, pero
también culturalmente vibrantes (Landry, 2006). Sobre la cima de esto, las ciudades tienen que ser
capaces de integrar poblaciones crecientes de diferente (étnico, religioso, socioeconómico)
fondos. Recientemente, el Peluquero (2013) ha argumentado que el gobierno de ciudad es crucial
a la solución de problemas globales y declara que ' alcaldes gobiernan el mundo '. El énfasis
corriente administrativo sobre ciudades como centros de gobernanza ha sido paralleled por la
atención académica. La gobernanza urbana se ha desarrollado en un campo maduro académico
(Pierre, 1999, 2011) pero, más recientemente, esta disciplina está siendo unida a las disciplinas
que enfocan la tecnología y la innovación. El gobierno de e y estudios de innovación están siendo
unidos a la gobernanza urbana para desarrollar los accesos que pueden hacer ciudades más
simpáticas (Nam y Pardo, 2011).

Mientras Richard Florida (2002) el trabajo sobre ciudades creativas acentúa la competición global
entre ciudades, Carlos Landry (2006) toques de luz que políticos locales y administradores
municipales no deberían esforzarse de ser la mejor ciudad en el mundo, pero para el mundo. La
fabricación de ciudades más simpático es algo que nadie puede estar opuesto a si esto causa
soluciones más eficaces con una amplia gama de problemas sociales. Tecnologías simpáticas, la
colaboración simpática, las instituciones sumamente cultas demográficas y eficaces son
argumentadas para ser necesarias para afrontar los desafíos de ciudades modernas. Este discurso
sobre ciudades simpáticas rápidamente se extiende en el mundo entero. La idea que las ciudades
son el núcleo de desarrollo económico es extendida y, para gobernar la ciudad, esto quiere decir
que los políticos de ciudad y administradores no deberían apuntar para solucionar todos los
problemas en la ciudad pero más bien ellos deberían reforzar la capacidad de sistemas urbanos
para abordar una amplia variedad de problemas y producir una amplia gama de valores públicos
(Landry, 2006).

Un ejemplo del énfasis actual en la gobernanza urbana en hacer la ciudad smarter is Amsterdam
Smart City (amsterdamsmartcity.com). cooperación entre las empresas, las autoridades, las
instituciones de investigación y los Ámsterdam’con el objetivo de desarrollar el Área
Metropolitana de Ámsterdam en una ciudad inteligente con un enfoque en los temas de vida,
trabajo, movilidad, instalaciones públicas y datos abiertos. La ciudad se presenta como un
laboratorio urbano de vida’que permite a las empresas para probar y demostrar productos y
servicios innovadores. crea una infraestructura para el intercambio de conocimientos y el
aprendizaje entre agentes y resultados en proyectos concretos centrados en la energía sostenible,
soluciones de salud, mejor transporte y más participación ciudadana (digital).
Este ejemplo destaca que las ciudades se están volviendo inteligentes no sólo en términos de la
forma en que pueden automatizar las funciones rutinarias al servicio de personas individuales,
edificios, y sistemas de tráfico, pero en formas que les permitan monitorear, comprender, analizar
y la ciudad para mejorar la eficiencia, la equidad y la calidad de vida de sus ciudadanos en tiempo
real (batty et al., 2012). tema en revistas y libros internacionales. Esta literatura es rica pero
también fragmentada: aunque se han hecho varios intentos para formular una definición de la
ciudad inteligente, este término es un concepto borroso que no se utiliza de forma consistente
dentro de la literatura (Tranos y Gertner, 2012).

La fragmentación se reproduce en el concepto de gobierno de ciudades inteligentes. está


ampliamente de acuerdo en que las políticas gubernamentales tienen un papel fundamental que
desempeñar en la ciudades inteligentes (Yigitcanlar et al., 2008) y esto encaja bien dentro de la
perspectiva de la gestión pública que destaca que la solución de problemas sociales no es
simplemente una cuestión de desarrollar buenas políticas, pero mucho más una cuestión de
gestión de Organizar una estrecha colaboración entre el Gobierno y otros interesados (Torfing et
al., 2012). Los investigadores del campo de los estudios de e-gobierno están empezando a
interesarse en la gobernanza del nivel de la ciudad y los académicos interesados en la gobernanza
urbana se está interesando en la tecnología, pero una conexión fructífera entre estas disciplinas
requiere que los conceptos se aclaran y se reposicionan en perspectivas teóricas.

La cuestión del diseño de las sinergias entre la estructura social y la nueva tecnología ha estado en
el corazón del e-gobierno estudios en las últimas décadas (Danziger et al., 1982; Fuente, 2001; Gil-
García, 2012). Estos estudios han estado investigando cómo las nuevas tecnologías podrían
utilizarse para reforzar la calidad y la eficacia del gobierno. es que la cuestión de la sinergia socio-
tecno se está ampliando desde el nivel de la organización – o la cadena de organizaciones – al nivel
del sistema urbano. Los conceptos y teorías existentes pueden utilizarse como base para estudiar
el nivel superior de escala, pero también tienen que ser revisados para que sean adecuados para el
estudio de las interacciones. Al mismo tiempo, estas teorías pueden ayudar a desarrollar
analíticamente rico sino también perspectivas críticas sobre la idea aparentemente atractiva de
una ciudad inteligente.

Este artículo presenta un panorama conceptual de los diversos enfoques de la gobernanza de las
ciudades inteligentes para analizar las diferentes raíces conceptuales y disciplinarias del creciente
cuerpo de literatura. Nuestro análisis se basa en una revisión bibliográfica extensa y sistemática.
Nuestro objetivo es crear algo de claridad en un pantano conceptual, señalando las diferentes
perspectivas para gobernar la ciudad inteligente y destacando diferentes focos en la investigación
de la gobernanza de ciudades inteligentes. Además, identificaremos deficiencias u omisiones en
los enfoques actuales y desarrollaremos una agenda de investigación.

Revisión de la literatura: método y cuerpo resultante

La revisión de la literatura consistió en tres fases. Consciente del carácter multidisciplinario del
tema de la ciudad inteligente, la primera fase trató de recuperar un amplio conjunto de
documentos. Para lograr este objetivo, se realizó una consulta de búsqueda anticipada en el ISI
Web of Knowledge, ScienceDirect, Scopus EBSCO Host (Business Source, Library, Information
Science & Technology Abstracts, SocINDEX with Full Text and ebook Collection) y bases de datos
ABI/INFORM (ProQuest). En cada una de las bases de datos se introdujeron las palabras ‘smart
city’ en todos los campos para recuperar artículos y otros documentos, como documentos de
procedimiento, libros, capítulos de libros o tesis doctorales. la palabra ‘smart city’fue introducida
para ser buscada en las opciones ‘all text’, ‘theme’, ‘title’, ‘keywords’y ‘abstract’en cada una de las
bases de datos seleccionadas. Además, la búsqueda se llevó a cabo sin limitar el campo de
conocimiento de las revistas en las que se podía publicar el artículo. Las consultas de búsqueda
introducidas en las bases de datos ISI Web of Knowledge, ScienceDirect, Scopus EBSCO Host y ABI/
INFORM (ProQuest) nos llevaron a obtener, respectivamente, un total de 171, 226, 128 y 212
documentos sobre ciudades inteligentes.

La segunda fase consistió en una selección de los artículos abstractos. Todos los artículos de la
amplia búsqueda de la literatura fueron analizados para su relevancia para los debates sobre la
gobernanza de ciudades inteligentes. se leyó la sección, y se comprobó una visión general de la
estructura del artículo. Los artículos de carácter técnico específico sin examinar ninguno de los
ámbitos analizados en el artículo fueron eliminados de la muestra. Además, se evitó el doble
cómputo de artículos contando únicamente los artículos que eran diferentes las bases de datos.
Estos procesos dieron lugar a una muestra de 80 artículos.

La tercera fase consistió en una lectura exhaustiva de los documentos seleccionados en el segunda
fase para seleccionar sólo los documentos que eran pertinentes para nuestra pregunta de
investigación. Para realizar esta tercera fase, realizamos un análisis cualitativo de contenido para
cada uno de los dominios identificados en este artículo. la muestra ya que no hacen una nueva
contribución a los dominios. Como resultado, se obtuvo una base de datos final compuesta por 51
artículos publicados en revistas, libros, actas o estudios de investigación (véase ‘Referencias
utilizadas para la literatura opinión’más abajo).

Esto dio lugar a un corpus de 51 documentos que tratan de una variedad de diferentes aspectos
de la gobernanza inteligente de la ciudad. La atención a este tema es bastante reciente: el
documento más antiguo fue de 1999 y la mayoría de los documentos fueron de 2011 (nueve
documentos) o 2012 (18 artículos). La mayoría de las publicaciones fueron artículos publicados en
revistas (35) pero también libros encontrados (cinco), capítulos en libros (cuatro) y otras formas
como inéditos informes de investigación (cuatro), actas de la conferencia (dos) y una tesis inédita
(una). Estos documentos fueron publicados en una amplia variedad de revistas y actas de
conferencias con sólo dos revistas con más de dos artículos sobre temas relacionado con la
gobernanza de ciudades inteligentes: Revista de electrónica teórica y aplicada Investigación de
Comercio (cuatro artículos) y Revista de Tecnología Urbana (tres artículos).

Hemos analizado estos documentos cualitativamente para identificar cómo los documentos
conceptualizan ciudades inteligentes, gobernanza inteligente, los motores de las ciudades
inteligentes y los resultados. el objetivo principal del análisis era determinar la diversidad de
enfoques y hasta qué punto ciertas cuestiones atraen más o menos atención. Para ello,
desarrollamos categorías para estas diferentes dimensiones inductivamente y aplicamos estas
categorías al conjunto de publicaciones. Se llevó a cabo un análisis completo del texto para
determinar definiciones, diferentes papeles del gobierno y diferentes reivindicaciones de
legitimidad.

Leemos los documentos completos para posicionar el argumento y luego se centró en explícito
definiciones de la gobernanza inteligente de las ciudades, debates explícitos sobre el papel del
gobierno y referencias explícitas a los objetivos de la gobernanza de ciudades inteligentes.
aplicado por un asistente de investigación y ampliamente comprobado por los otros dos
investigadores en el equipo y en varios momentos discutidos para fortalecer la cualitativa
compleja análisis. El enfoque en definiciones explícitas, roles y objetivos dio lugar a un número de
valores que faltan ‘’. El conjunto de datos resultante de los documentos fue analizado para la
variación y similitudes por dominio para mapear la fragmentación conceptual de enfoques de la
gobernanza inteligente de la ciudad.

Definir ciudades inteligentes: ¿tecnología inteligente, personas inteligentes o colaboración


inteligente?

En la literatura que analizamos sobre ciudades inteligentes, encontramos tres tipos diferentes de
definiciones ideales-típicas: ciudades inteligentes como ciudades que utilizan tecnologías
inteligentes (enfoque tecnológico), ciudades inteligentes como ciudades con personas inteligentes
(enfoque de recursos humanos) y ciudades inteligentes como ciudades con colaboración
inteligente (enfoque de gobernanza). construir claramente sobre uno de estos ideal-tipos mientras
que otros construyen definiciones compuestas. Hemos analizado los documentos para identificar
si definen ciudades inteligentes dentro de uno de los estos ideal-tipos o hacer una combinación de
estas perspectivas. El análisis de la bibliografía se presenta en el cuadro 1.

El cuadro 1 muestra que muchos documentos no presentan una definición de ciudad inteligente.
Dentro del grupo de documentos que presentan una definición, hay un número igual de
documentos con enfoque tecnológico y con una combinación de dos o tres elementos y menos
documentos con un enfoque exclusivo en recursos humanos o gobernanza. analizado estos
documentos cualitativamente para obtener una mejor comprensión de la forma en que un
inteligente ciudad se define desde estas diferentes perspectivas.
En el grupo de publicaciones con enfoque tecnológico, los autores destacan las posibilidades que
ofrecen las nuevas tecnologías para fortalecer el sistema urbano. las publicaciones fueron
identificadas por sus (implícitas) referencias a la tecnología como la característica definitoria de
una ciudad inteligente. Las tecnologías van desde la energía sofisticada tecnologías (redes
inteligentes) para sistemas de transporte y sistemas de regulación del tráfico. el aspecto
recurrente en la definición de ciudad inteligente es el uso de las TIC (Lee et al., 2013; Odendaal,
2003; Walravens, 2012). Washburn et al. (2010: 2) definen una ciudad inteligente como ‘el uso de
tecnologías inteligentes de computación para hacer los componentes y servicios esenciales de la
infraestructura de una ciudad– que incluyen la administración de la ciudad, la educación, salud,
seguridad pública, bienes raíces, transporte y servicios públicos – más inteligentes,
interconectado, y eficiente’. Aurigi (2005) argumenta que, aunque hay diferentes perspectivas
sobre las ciudades inteligentes, la idea de que las TIC son operación de la ciudad futura está en el
centro de todas las perspectivas. Muchos de estos autores - subrayar cuestiones sociales como la
importancia del desarrollo urbano dirigido por empresas, la agenda de inclusión social, el papel de
las industrias creativas en el crecimiento urbano, el importancia del capital social en el desarrollo
urbano y la sostenibilidad urbana. La característica clave de este enfoque es que la tecnología
constituye el punto de partida para reconsiderar todas estas otras cuestiones (Lee et al., 2013;
Walravens, 2012).

Las publicaciones centradas en los recursos humanos no pasan por alto la tecnología, sino que se
centran en sobre las personas inteligentes como elemento central para el funcionamiento de las
ciudades inteligentes. fueron identificados por su enfoque en el capital humano y/o los recursos
humanos como la clave de una ciudad inteligente. Las ciudades inteligentes se conceptualizan
como áreas metropolitanas con gran parte de la población adulta con título universitario (Shapiro,
2006). ciudades inteligentes son a menudo pequeñas y de tamaño medio-áreas urbanas que
contienen estado insignia las universidades y que han experimentado un crecimiento sustancial en
los últimos años (Winters, 2011). El concepto de ciudad inteligente en este capítulo se basa
principalmente en las características de habitantes inteligentes, en términos de su grado educativo
(personas inteligentes) y esto se considera que el nivel de educación es el principal motor del
crecimiento urbano (Lombardi et al., 2012; Shapiro, 2006). Opiniones sobre las razones para tener
una población altamente educada Diferente: Shapiro (2006) indica que una población educada se
traslada a ciudades con alta calidad de vida mientras Winters (2011) argumenta que los
estudiantes simplemente se quedan en la ciudad después de haber terminado su educación.

Las publicaciones con un enfoque de gobernanza destacan las interacciones entre los diversos
interesados de la ciudad en su definición como la característica definitoria de una ciudad
inteligente. Las ciudades inteligentes se ven desde una perspectiva usuario-centrada con más
énfasis en los ciudadanos y otras partes interesadas que los otros conceptos de la ciudad
(Calderoni et al., 2012). Esta perspectiva destaca la importancia de conectar los centros de
conocimiento con las perspectivas de acción de varios actores de la ciudad para crear centros de
innovación’ (Kourtit et al., 2012). La idea de colaboración es más central en este enfoque y los
autores se centran en el desarrollo de interacciones productivas entre redes de actores urbanos
(Kourtit et al., 2012; Yigitcanlar et al., 2008).

Las combinaciones de estos tres elementos - la tecnología simpática, la gente simpática y la


colaboración simpática - son hechas en la multitud de papeles. Holanda (2008) acentúan que
ciudades simpáticas requieren tecnologías no sólo sofisticadas de la información, pero también la
entrada de varios grupos de personas (mirar también Sauer, 2012; Schuurman et al., 2012).
Giffinger et al. (2007) presentan una discusión complicada del concepto de una ciudad simpática y
aún identifican seis características. Su conceptualización, sin embargo, mezcla lo que ciudades
simpáticas son (la gente simpática, la gobernanza simpática) y lo que ellos apuntan para alcanzar
(la economía simpática, la movilidad simpática, el entorno simpático y la vida simpática). Una
definición prominente y sofisticada ha sido desarrollada por Caragliu et al. (2011: 70): ' Creemos
que una ciudad es simpáticos cuando las inversiones en la capital humana y social y tradicional (el
transporte) y la infraestructura de comunicación moderna (ICT) abastecen de combustible el
crecimiento sostenible económico y una alta calidad de vida, con una dirección sabia de recursos
naturales, por la gobernanza participativa. '

Estos toques de luz de análisis que hay tres nociones diferentes ideales típicas de ciudades
simpáticas en la literatura. Una definición comprensiva, como el que presentado por Caragliu et al.
(2011), tiene que incorporar todos estos hilos y, además, pensamos que una ciudad no puede ser
calificada como simpático 'o estúpido', pero podría ser analizada en términos de sus características
estructurales y culturales en estos tres dominios. Ser explícito sobre los tres componentes de
gobernanza de ciudad simpática y destacar aquella elegancia es un concepto gradual, nos gustaría
presentar la definición siguiente de la elegancia de una ciudad: la elegancia de una ciudad se
refiere a su capacidad de atraer la capital humana y movilizar esta capital humana en
colaboraciones entre el vario (organizado y el individuo) actores por el empleo de tecnologías de
comunicación e información.

Papel del gobierno: gobernanza de ciudades inteligentes o inteligentes gobernanza?

Sobre la base de nuestra extensa revisión de la literatura, identificamos cuatro ideal-típico


conceptualizaciones de la gobernanza de ciudades inteligentes: (1) gobierno de una ciudad
inteligente, (2) toma de decisiones inteligente, (3) administración inteligente y (4) colaboración
urbana inteligente. Estas conceptualizaciones reflejan diferentes perspectivas teóricas sobre el
papel de gobierno en una sociedad moderna (Osborne, 2006; Torfing et al., 2012) y difieren en sus
ideas sobre la necesidad de la transformación del gobierno para hacer ciudades más inteligentes.
Concepciones más conservadoras sugieren que las instituciones existentes Los arreglos nos
pueden traer ciudades inteligentes mientras que las conceptualizaciones más radicales sugieren
que el propio gobierno necesita ser transformado para crear una ciudad inteligente. El
documentos fueron clasificados por el examen de la perspectiva sobre el papel del gobierno
presentado en la introducción y la conceptualización del marco teórico. Se presentan ejemplos de
indicadores para las diferentes funciones infra. En el cuadro 2 se presenta el número de
documentos correspondientes a las cuatro perspectivas.

Este cuadro muestra que la mayoría de las publicaciones no presentan una perspectiva explícita de
gobernanza inteligente de la ciudad, pero hay por lo menos tres publicaciones para esbozar cada
perspectiva. La perspectiva con el más alto nivel de transformación colaboración urbana – se
presenta en la mayoría de las publicaciones y esto ilustra el dominio de las ideas transformadoras
en la literatura sobre la gobernanza de ciudades inteligentes. Es importante señalar que la
cuestión de si un mayor nivel de transformación

El segundo tipo de conceptualización de la gobernanza inteligente hace hincapié en la necesidad


para procesos inteligentes de toma de decisiones y la implementación de estas decisiones-.
cualificar esta conceptualización a un bajo nivel de transformación ya que no se trata de re
estructuración de la organización o de las instituciones gubernamentales, pero subraya la
necesidad de reestructurar la toma de decisiones-. UNCESPAP (2007) hace hincapié en que La
gobernanza es el proceso de toma de decisiones y el proceso por el cual las decisiones- son
implementados (o no implementados)’. Walravens (2012: 125) agrega que la toma de decisiones
puede ser innovadora mediante el uso de tecnologías de red. Schuurman et al. (2012: 51) definen
la gobernanza inteligente como el proceso de recopilación de todo tipo de datos y información
relativa a la gestión pública por redes de sensores o sensores. tecnologías se utilizan para
fortalecer la racionalidad del gobierno mediante la utilización de más completar – y más
fácilmente disponible y accesible – información para los procesos de toma de decisiones
gubernamentales y la implementación de estas decisiones.

El tercer nivel de conceptualización es que la gobernanza simpática es sobre la creación de una


administración simpática. Gil-García (2012: 274) indica que ' un estado simpático ' es una nueva
forma de gobernanza electrónica que usa tecnologías sofisticadas de la información para
interconectar e integrar la información, procesos, instituciones, y la infraestructura física para
mejor servir a ciudadanos y comunidades. Este tipo de gobernanza simpática está en un nivel más
alto de transformación ya que esto requiere la reestructuración de la organización interna de
gobierno: las administraciones tienen que ser innovadoras para tratar con las exigencias de
política diferenciada. Caragliu y Del Bo (2012) el estado que ' spacespecific características podría
influir en el desarrollo de ciudades simpático y, por lo tanto, allí es una necesidad de las acciones
geográficamente diferenciadas de política. Batty et al. (2012: 497) el toque de luz que ' la
gobernanza simpática es una función de inteligencia mucho más fuerte para coordinar muchos
componentes diferentes que comprenden la ciudad simpática.

Esto es una estructura que junta las funciones tradicionales de gobierno y negocio. ' El nivel cuarto
y más transformable de conceptualización acentúa que la gobernanza simpática es sobre la
colaboración simpática urbana entre varios actores en la ciudad. Calificamos esta
conceptualización en el nivel más alto de transformación ya que es no sólo sobre la
transformación de la organización interna, pero también de la organización externa. ¿Ba? ¿ta? gan
(2011: 85) indica que ' el medio de gobernanza simpático que colabora a través de departamentos
y con comunidades, ayudando a promover el crecimiento económico y operaciones de fabricación
de nivel como máximo importantes y servicios realmente ciudadano céntrico '. Asimismo Tapscott
y Agnew (1999: 37) el toque de luz que la gobernanza simpática es la adopción extendida de un
modelo más a base de comunidad de gobernanza con la conectividad mayor siendo facilitada por
nuevas tecnologías. Kourtit et al. (2012) argumentan que ' la gobernanza simpática es las
estructuras de gobernanza proactivas y openminded, con todos los actores complicados, para
maximizar el funcionamiento socioeconómico y ecológico de ciudades, y enfrentarse con
exterioridades negativas y las dependencias de camino históricamente cultivadas.

La sinopsis muestra que existe una creencia dominante de que la transformación de la gobernanza
es deseable y necesaria para que las ciudades sean inteligentes. Uno puede preguntarse si esto es
siempre necesario, y un pequeño grupo de publicaciones de hecho destacan que hacer una ciudad
más inteligente es encontrar mejores maneras de hacer las tareas básicas del gobierno. Para
nuestra comprensión de la gobernanza inteligente de las ciudades, es importante darse cuenta de
que la gobernanza inteligente de las ciudades puede clasificarse en una escala que va desde la
conservación institucional (gobernanza tradicional de una ciudad inteligente) hasta la
transformación institucional (gobernanza urbana inteligente).
Demandas legítimas de ciudades inteligentes: ¿resultados o procesos?

Nuestro análisis mostró que algunos autores enfocan el refuerzo de la legitimidad de gobernanza
urbana por la producción de mejor resultado de política en términos de riqueza, salud, y la
sostenibilidad mientras los otros enfocan el refuerzo de participación ciudadana y abren las
formas de colaboración. La primera perspectiva enfoca en el contenido de acciones de gobierno
como una fuente de legitimidad de gobierno, mientras que la segunda perspectiva destaca el
proceso de gobernanza (cf. Scharpf, 1999). La clasificación de papeles estaba basada en un análisis
texto completo con un foco específico sobre la introducción, el marco teórico y las conclusiones
del papel. Los ejemplos de indicadores para las categorías diferentes son presentados debajo. El
número de publicaciones por perspectiva es presentado en la Mesa 3. Los toques de luz de mesa
que los objetivos no a menudo son mencionados, pero, cuando ellos son mencionados, ellos
igualmente son divididos entre el resultado y el proceso.

La mayor parte de descripción general de las reclamaciones de legitimidad de gobernanza de


ciudad simpática en términos de resultados es encontrada con el trabajo de Sotavento et al.
(2013). Ellos destacan esto los gobiernos deberían diseñar mapas de caminos de tecnología para
apoyar la investigación y desarrollo de futuras tecnologías y los servicios de sector público que
podrían mejorar la calidad de vida para ciudadanos para realzar la legitimidad de gobierno. Las
indicaciones más específicas de como esta calidad de vida podría ser reforzada son mencionadas
por Inglaterra (2009). Él acentúa que los gobiernos deberían diseñar un plan para subvenciones de
gobierno para promover ciudades simpáticas en el dominio de infraestructura (provisiones de
agua, sistemas de electricidad, sistemas de transporte, la infraestructura urbana), la educación, la
salud, y la innovación. El foco tanto sobre la salida material (la riqueza) como sobre salidas
postmateriales (la salud y la sostenibilidad) es destacado por Kourtit et al. (2012).

Caragliu et al. (2009: 48) añaden que el objetivo es también inclusión de los residentes urbanos en
los servicios públicos. Muchos autores mencionan reivindicaciones de legitimidad general de la
gobernanza de ciudades inteligentes, pero Kourtit et al. (2012) enfatizan que la ciudad inteligente
debe encajar dentro de las dependencias de trayectoria crecidas históricamente. Aunque, para
una medida, todas las ciudades se enfrentan a problemas similares, la inclusión social puede ser
un objetivo importante para ciudades inteligentes con una población dividida, mientras que la
salud puede ser considerada como más importante. Además, los objetivos de las ciudades
dependen de lo que población considera que es importante. En algunas ciudades, el arte y la
cultura puede ser considerado un objetivo central de los proyectos de ciudades inteligentes,
mientras que un mejor transporte puede ser una prioridad en otras ciudades. El punto clave aquí
es que, aunque algunos autores destacan la naturaleza contextual de los sistemas urbanos
(Caragliu y Del Bo, 2012; Giffinger et al., 2007; Kourtit et al., 2012), la idea de una todavía bastante
dominante en el discurso (tecnológico) sobre las ciudades inteligentes.

Las publicaciones de poder y democracia juegan un papel clave en las publicaciones que enfocan la
legitimidad de obtención de gobernanza urbana por la ciudad simpática como un proceso. Esta
perspectiva destaca el contrato activo de ciudadanos y tenedores de apuestas en la gobernanza
urbana. Este tipo de contrato, sin embargo, es apenas político en la naturaleza. Varios autores
destacan esto la ciudad debe hacerse más simpática cuando esto puede dar un toque en la
inteligencia de todos los actores urbanos para generar un simpático, aprendiendo el sistema. Dvir
y Pasher (2004) la tensión que los gobiernos deberían proveer de sus ciudadanos de las
condiciones de permiso que promueven la creación de conocimiento, el cambio de conocimiento y
la innovación. La idea de crear un mejor entorno de estudio es también el presente en la conexión
fuerte entre datos abiertos y gobernanza de ciudades simpáticas. Datos abiertos extensamente
son propagados como el medio de reforzar la inteligencia colectiva de ciudades por permitiendo a
empresas, innovadores, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos extraer el valor de estos
datos. La cosa interesante es aquella elegancia no es igual para abrir el acceso para cada uno.
Walravens (2012) indica que ' gobiernos debería promover sistemas de datos abiertos pero el
organismo administrativo responsable con cuidado debería considerar los términos conforme a los
cuales estos datos son abierto y a cual los actores. Asimismo Batty et al. (2012) indicar que
regulaciones de gobierno deben proteger datos y el desarrollo modelo, interfaces apropiados,
seguridad de quien es capaz o no tener acceso al material en línea, las preguntas de
confidencialidad, IPR (Derechos de Propiedad intelectual), la intimidad etcétera bajo un marco de
ciudad simpático. La política de acceso es claramente identificable en estas declaraciones pero
ellos son presentados como las publicaciones de manejar la inteligencia urbana.

Esta discusión muestra que la idea de una ciudad simpática puede contribuir a la legitimidad de
gobernanza urbana por el refuerzo de los resultados (el más pretenciosamente: no sólo riqueza
pero también sostenibilidad) pero también por las formas más democráticas de gobierno (el más
pretenciosamente: no sólo la representación pero también dirige la participación ciudadana). Esta
doble legitimidad reclama apto bien dentro de la posición postmaterial como identificado por
Inglehart (1971) en el auge de hippys. Weggeman (2003: 51) analizó esta teoría y toques de luz
que la posición postmaterial consiste en dos dimensiones: (1) crecimiento económico contra
protección de medio ambiente (y 2) orden estructurada contra participación. De modo
interesante, estos valores postmateriales son combinados con una perspectiva tecnócrata sobre la
gobernanza buena que causa la idea de una ciudad simpática que produce una amplia gama de
valores públicos por la colaboración innovadora.
Hacia una perspectiva sofisticada de la gobernanza inteligente de las ciudades

Concluimos que el debate actual sobre la gobernanza de ciudades inteligentes es bastante


confuso, ya que muchas perspectivas diferentes sobre ciudades inteligentes y la gobernanza
inteligente son presentado. Esta confusión puede ser productiva cuando la diversidad de enfoques
puede ser entendido sobre la base de los principios de organización.

Hemos demostrado que un primer ámbito de confusión concierne a la técnica o social la


naturaleza de las ciudades inteligentes. Nuestra revisión de la literatura muestra que muchas
publicaciones tienen un enfoque técnico, mientras que otros se centran en el nivel de educación o
los habitantes de la ciudad. Otros combinan estas perspectivas en una perspectiva socio-técnica
sobre ciudades inteligentes (en particular: Caragliu et al., 2011; Giffinger et al., 2007; Nam y Pardo,
2011). Hemos argumentado que la perspectiva socio-técnica es la perspectiva más rica, pero
puede basarse en más análisis técnicos y más análisis sociales (Fuente, 2001; Orlikowski, 1992)
para presentar una rica comprensión teórica y empírica de la dinámica socio-técnica de una ciudad
inteligente. Identificamos la necesidad de más análisis socio-técnicos sofisticados de ciudades
inteligentes para mejorar nuestra teoría comprensión de las interacciones (contextuales y
específicas) entre las estructuras sociales/gubernamentales y las nuevas tecnologías.

El segundo dominio de confusión concierne la necesidad de la transformación de existir


estructuras gubernamentales para hacer ciudades más simpáticas. La revisión de la literatura
muestra que algunas publicaciones conceptúan la gobernanza simpática como nada más que la
gobernanza de una ciudad simpática mientras los otros lo ven como los caminos innovadores de
toma de decisiones, la administración innovadora o las formas aún innovadoras de colaboración.
Argumentamos que el foco sobre la colaboración innovadora apela, pero no puede ser
conveniente para estudiar prácticas de gobernanza simpáticas. En un análisis real de gobernanza
simpática, tenemos que analizar el nivel de transformación y luego relacionar esto con el nivel de
éxito de la ciudad simpática. Uno no puede asumir de antemano que un nivel más alto de
transformación es por definición más eficaz en arreglar una ciudad. En cuanto a esto, la futura
investigación debería investigar los modelos de gobernanza para ciudades simpáticas para
deshacerse alguna luz sobre los niveles diferentes de transformación de estructuras
gubernamentales en el marco de una ciudad simpática. Una conexión más fuerte a la literatura en
la administración pública sobre transformaciones (de la vieja) administración pública (a la nueva)
gobernanza pública tiene que ser hecha (Osborne, 2006). Por el análisis de estos modelos en la
práctica, la futura investigación podría reforzar la conexión entre debates sobre la gobernanza de
ciudad simpática y la gobernanza colaborativa (Torfing et al., 2012).

El tercer dominio de confusión concierne las reclamaciones de legitimidad de gobernanza de


ciudad simpática. Aunque algunas publicaciones académicas destaquen beneficios económicos, la
mayor parte de estudios de ciudades simpáticas destacan resultados postmateriales (la
sostenibilidad) o un proceso postmaterial (la participación realzada ciudadana) como las fuentes
de legitimidad de gobierno (mirar Inglehart, 1971). De modo interesante, ni la sostenibilidad ni la
participación ciudadana son analizadas como las publicaciones de lucha política y debate, pero
más bien como desirables para ' una sociedad buena '. La política de ciudades simpáticas hasta
ahora apenas ha sido analizada ya que una ciudad simpática es asumida para ser una publicación
'de perplejidad' más bien que 'el impulso'.

Este resumen del trabajo académico sobre la ciudad inteligente muestra que muchos de los
puntos ciegos y sesgos en los sistemas de información y los estudios del e-gobierno se están
reproduciendo en el nuevo dominio en desarrollo de los estudios de ciudades inteligentes.
Presentamos las siguientes recomendaciones para la investigación sobre la gobernanza de
ciudades inteligentes:

 Conceptualizar la gobernanza de ciudades inteligentes como una práctica socio-


tecnológica emergente. La literatura actual hace hincapié en la tecnología o en la
estructura social y una comprensión limitada de las interacciones entre ellos y el
emergente naturaleza de las prácticas socio-tecno. gobierno muestra que estas
interacciones complejas entre la tecnología y estructura social necesita ser analizada para
desarrollar una comprensión teórica de techno-governance (Fuente, 2001; Orlikowski,
1992).
 Centrarse tanto en la transformación como en la conservación de las instituciones de
gobernanza urbana. Muchas publicaciones se centran en la transformación de la
gobernanza sin explorar la conservación de las organizaciones y las formas institucionales.
El trabajo clásico sobre tecnología en el gobierno destaca que en su mayor parte se
traduce en el fortalecimiento de las relaciones de poder y la distribución de valores
(Danziger et al., 1982). La investigación empírica debe investigar si el refuerzo tiene lugar
en las prácticas de las ciudades inteligentes.
 Evaluar la contribución de la gobernanza inteligente de las ciudades tanto al crecimiento
económico como a otros valores públicos. Faltan estudios de evaluación sólidos sobre el
impacto de la gobernanza de ciudades inteligentes en la realización del crecimiento
económico y otros valores públicos. Existe una necesidad urgente de estudios que evalúen
la realización de estos objetivos a través de análisis de casos en-profundidad o mediante
un trabajo comparativo cuantitativo.
 Analizar la política de la gobernanza de ciudades inteligentes. La mayoría de las
publicaciones enmarcan la gobernanza de ciudades inteligentes como un tema técnico o
de gestión. La suposición subyacente es que una ciudad inteligente hace la vida mejor para
todos y hay una falta de atención a la política de las opciones técnicas. La obra clásica de
Winner (1986) sigue siendo importante aquí: los artefactos tienen política. Las opciones
específicas sobre infraestructuras (tecnológicas) tienen consecuencias para la distribución
de energía en la ciudad y, por lo tanto, deben estudiarse en consecuencia.

Aumentando la búsqueda de socio-La sinergia tecnológica desde el nivel de las organizaciones


hasta el nivel de los sistemas urbanos puede ciertamente tener ventajas, pero la investigación de
estas cuestiones debería evitar una simplificación del nuevo matrimonio entre tecnología y
estructura social. La investigación sobre la gobernanza de ciudades inteligentes debería aprender
de los factores de éxito identificados para el e-gobierno (Pardo y Gil-García, 2005), basándose en
las teorías existentes de cambio socio-tecno (Bijker et al., 1987; Fountain, 2001; Orlikowski,
1992)debería estudiar el desarrollo de ciudades inteligentes como un proceso complejo de cambio
institucional (Snellen y Van de Donk, 1997) y reconocer el carácter político de las visiones
atractivas de la gobernanza socio-tecno (De Wilde, 2000).

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