¿PORQUÉ ME PASA ÉSTO?
Tengo premoniciones. Sé lo que va a pasar, antes de que pase, y me da mucho miedo. ¿Me estaré
volviendo loca?
Constantemente acuden a la consulta personas muy preocupadas porque, aunque les cuesta aceptarlo
tienen capacidades no usuales, formas especiales de percibir la realidad, distintas a las de la mayoría de
las personas. Tiene eso que pomposamente algunos llaman "poderes extrasensoriales", y que yo
prefiero llamar "Dones".
En realidad, todos, en mayor o en menor medida, en algún momento de nuestra vida tenemos alguna
forma de percibir la realidad que no corresponde a nuestros limitados cinco sentidos: quién más, quien
menos, todos hemos sentido alguna vez esa sensación en la espalda de que alguien nos está mirando,
todos hemos tenido algún presentimiento cumplido o nos hemos despertado inquietos por la suerte de
algún ser querido, a quien lamentablemente acababa de pasarle algo desagradable. Pero esos instantes
son raros, fugaces e impredecibles, y casi siempre están ligados a sucesos de una altísima carga
emocional.
Pero hay gente que ha traído al mundo otras capacidades que no comprenden, no desean, que las
confunden y atemorizan.
Hay gente que "ve" el porvenir y hay gente que "ve" el pasado de alguien. Hay gente que percibe el
estado de salud del otro, o su estado de ánimo. Hay gente que "sabe" que si tan solo le permitieran
pasar sus manos cerca de una persona dolorida, el dolor cesaría. Hay gente que sabe lo que los demás
están pensando y se enteran así de cosas que jamás quisieran saber. Hay gente que siente dentro de su
organismo los dolores del cuerpo o del alma de la persona que tienen enfrente, y que ni siquiera son
capaces de discriminar frente a un dolor si es propio o si lo está "sintonizando".
Y toda esa gente sufre y la pasa bastante mal. Entre otras cosas no entiende lo que le pasa ni porqué le
pasa. Su don le pesa como un castigo. Reniegan de él.
Qué significan:
Esto que digo ahora es sólo una interpretación "posible", ya que no soy ni un gurú ni un iluminado. Si
cuando venimos al mundo, alguien puso en nuestra mochila una capacidad de más, distinta a la del
común de los mortales, seguramente cuando salgamos de él, cuando vayamos a devolver el envase que
es el cuerpo, nos interrogará para ver qué hicimos con ese plus que nos dieron. Si le dimos algún uso, si
lo desarrollamos, si nos sirvió para ser mejores, iguales o peores. Esa es - imagino - la razón por la cual
ese "equipo" nunca viene con manual de instrucción, para que cada uno lo use como crea conveniente,
como todo en esta vida, como una prueba para el crecimiento y el desarrollo.
Entonces ¿ Qué hacer ?
A mi consultorio acuden constantemente gente con dones. Quizás mi don sea atraerlos y ayudarlos a
pensar con serenidad en ellos. Suelo entonces darles cinco consejos:
No te alarmes ni te asustes. Casi todo el mundo tiene en uno u otro momento algún "don", algún
conocimiento paranormal, y algunas pocas personas como vos han venido a este mundo con un
plus en la mochila. ¿Para qué ? No se sabe. Esa es parte de la gracia: te dan el equipo pero no
te explican ni para qué ni cómo funciona.
Sé discreto. No podés hablar de esto con cualquiera: te tildarán de "raro" o de loco. Te
discriminarán. Te envidiarán. Recordá que cuando hablás a una persona que no tiene ningún
don, es algo así como hacer ostentación de dinero frente a un pobre, o describirle una sinfonía a
un sordo total.
Desarrollalo. Si el don que tenés es que has nacido sabiendo tocar el piano sin que nadie te lo
haya enseñado, no podés dar conciertos si no practicás, aprendés más y desarrollás tu don.
Sé tu propio maestro. Muchos te podrán esclarecer y enseñar, pero deberás forjar tu camino por
vos mismo. Así como no hay dos dotados iguales no hay un maestro que te pueda eliminar la
responsabilidad del destino final de tu don.
Decidí que harás con tu don, sólo cuando lo hayas desarrollado. Y aquí disiento con quienes
afirman que no se puede cobrar para aplicar un don. Eso será verdad en una sociedad como la
de la India, donde los "santones" son mantenidos por la comunidad, pero no en Occidente. Si mi
don es ser un "sanador" ¿Se supone que me tengo que ganar la vida conduciendo un taxi y curar
sólo en los tiempos libres? No me parece. Esto que acabo de decir no justifica volverse rico a
costa de terceros o negar la atención a aquellos desposeídos que lo necesiten. Ni tanto ni tan
poco.
Algunas historias :
Marcela es Psicóloga. Me cuenta que en la escuela secundaria estudiaba solamente cuando sabía que
le iban a tomar y que se recibió con más de nueve de promedio. Pero que tuvo algunas premoniciones
de muertes y enfermedades. Se asustó mucho e inhibió por completo ese don. Hoy no lo tiene, o mejor
dicho, está profundamente dormido.
Daniel es un joven estudiante cuya salud mental peligró: su mente "sintonizaba" todos los estados de
alteración cercanos: se entristecía con tristezas ajenas y le dolían los dolores del cuerpo y del alma de
otros. Primero debió aprender a discriminar las sensaciones entre propias y ajenas, y luego a "cerrarse"
a la invasión de éstas.
Yanina tiene dos intentos de suicidio: cuando su madre hoy fallecida, tenía recrudecimientos de su
proceso canceroso ella sufría convulsiones de tipo epiléptico. Ahora "comprendió", dejó de temer y está
tratando de desarrollar su fantástica capacidad de predecir el futuro y ayudar al prójimo.
Reina - cuyo caso de alguna manera me impulsó a escribir este artículo - me pidió a través del mail, sin
conocerme, auxilio desde una lejana localidad del sur argentino: había recibido un mensaje telepático de
una adolescente recién fallecida por un accidente, para sus padres, y no se animaba a transmitirlo
porque dudaba que le creyeran.
Conclusion:
Si usted tiene un don, piénselo así: por alguna razón que ambos desconocemos alguien confió lo
bastante en usted como para darle un equipo más sofisticado que al resto de los mortales. Crezca
entonces lo bastante como para merecerlo finalmente.
LIC. ARMANDO SCHAROVSKY