DEFENSA TFM: MORALIDAD, PLACER Y PELIGRO: ANÁLISIS DEL
ANTEPROYECTO DE LEY ORGÁNICA “SOLO SÍ ES SÍ”
INTRODUCCIÓN - CONTEXTUALIZACIÓN
- El Anteproyecto de Ley Orgánica surge por la necesidad de reforma del Código
Penal en tanto a los delitos contra la libertad sexual y así, poder ir más acorde
con los reclamos sociales y el contexto actual.
- En los últimos años, la problemática de las violencias sexuales ha alcanzado
mayor visibilidad y ello ha conllevado una mayor potencia de los reclamos en la
búsqueda de justicia, que ha ido acompañado de una ampliación del marco
normativo y de la creación de espacios institucionales especializados en la
materia. Por ello, se ha mantenido una fuerte crítica hacia la actuación del
Estado en el abordaje de la violencia sexual caracterizado por la falta de
perspectiva de género
- Al compás de las reformas legales para enfrentar las violencias machistas,
sobretodo entorno a la violencia sexual, han crecido los discursos centrados en
las soluciones penales y, en nombre de la protección de las mujeres, se han
defendido respuestas punitivas (Uría, 2022). De este modo, localizamos el origen
del APLO de Garantía Integral de la Libertad Sexual, objeto de estudio y análisis
de mi trabajo. A través del cual quiero realizar un recorrido por el anteproyecto
de ley analizando los apartados de mayor debate social.
Objetivo: El objetivo es mostrar cómo el APLO de Garantía Integral de la Libertad
Sexual oscila sobre el término de consentimiento y las numerosas contradicciones que
ello supone, como ha situado el trabajo sexual en el mismo y las consecuencias que
puede implicar hacia las trabajadoras sexuales y, por último, el replanteamiento del
sistema penal como solución a problemáticas estructurales de género.
Objetivos específicos:
1. Precisar qué se entiende por consentimiento y sexualidad.
2. Corroborar la falta consideración de la problemática de criminalizar la
prostitución, por el uso de la lógica abolicionista.
3. Mostrar que el populismo punitivo no es la solución.
4. Escuchar los feminismos que quedan en los márgenes de la institucionalización.
Metodología: La metodología que se llevará a cabo en este TFM será cualitativa a
través del análisis del APLO de Garantía Integral de la Libertad Sexual,
transversalmente con la revisión bibliográfica con perspectiva de género, teoría
fundamentada y análisis de discursos de teóricas feministas. El eje central se basa en
el análisis de la doctrina y de la legislación, así como, de los conceptos que la
envuelven como es el consentimiento, la sexualidad, la punitividad y la prostitución.
Según Alda Facio (2004), el concepto de género hace referencia tanto a las
características como a los comportamientos, roles, funciones y valoraciones que se han
impuesto a cada sexo mediante el proceso de socialización mantenidos
estructuralmente. El derecho, por su parte, tiene un gran papel en estas relaciones de
género, por ello es importante aplicar la perspectiva de género en él.
En este proyecto se ha realizado un análisis y extracción de conceptos importantes que
van entorno a la ley y que se deben tomar en cuenta para su aplicación sin perder la
perspectiva de género.
ESTADO DE LA CUESTIÓN
A causa de la violación grupal de “La Manada” en los Sanfermines de 2016 se constató
la necesidad de reformar legalmente el capítulo de agresiones sexuales que acoge el
CP.
Lo más relevante del APLO es que presenta una nueva definición de consentimiento, un
nuevo modelo de consentimiento afirmativo (pese a que se describa en negativo).
Los aspectos cambiantes y que han llevado a mayor debate son:
- La unificación de abusos y agresiones en el tipo penal de agresiones sexuales.
- La nueva noción de consentimiento como punto de oscilación de la ley, es decir,
se determinará si hubo violencia sexual a través de la constatación de si ha
habido o no consentimiento.
- La tercería locativa, que ha sido suprimida con posterioridad en su aprobación,
pero que ha hecho que el colectivo de prostitutas alzara la voz como sujeto
emergente.
- Nuevos delitos como el Acoso Sexual callejero que ha llevado al cuestionamiento
del sistema penal como medio de reparación de problemáticas estructurales.
ANÁLISIS DE A LEY
Partimos por entender que:
1. "Las violencias sexuales no son una cuestión individual, sino social; y no se trata
de una problemática coyuntural, sino estructural, estrechamente relacionada con
una determinada cultura sexual arraigada en patrones discriminatorios que debe
ser transformada”
2. Los debates que se han generado alrededor de la nueva reforma cuestionan el
nuevo término de consentimiento para valorar los delitos contra la libertad
sexual, puesto que no deja de ser un concepto de difícil plasmación legislativa,
dado que tiene muchos matices que posiblemente no pueda encuadrar un tipo
penal.
3. Al establecer el consentimiento como el ángulo principal para la valoración del
delito ha provocado la eliminación del abuso sexual como categoría delictual y
convirtiéndose en la unificación del delito de agresiones sexuales que se
determina por el ataque a la voluntad de la víctima.
4. Poniendo el foco en la ausencia de consentimiento se quiere acabar con las
preguntas impertinentes en los juzgados en tanto a los comportamientos de la
víctima, que llevan a una estigmatización de la misma y así, acabar con la re-
victimización o victimización secundaria. Esto está redactado en las
Recomendaciones Generales por parte del Comité para la Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer de NNUU de 3 de agosto de 2015.
5. Desde diferentes sectores del feminismo se ha manifestado que el APLO
contiene un carácter proteccionista atendiendo tan solo a las soluciones penales
y no tanto al reto de ampliar la libertad de las mujeres de poder deshacerse del
estigma del deseo y el placer femenino. El hecho de exigir un sexo explicito, libre
de ambigüedades, dudas, inconciencias o malentendidos que son características
que conforman la negociación sexual, supone que se limiten los márgenes de las
mujeres para poder explorar los deseos con libertad. Si atendemos a la noción
de consentimiento afirmativo que el APLO puede suponer una imagen de
vulnerabilidad, fragilidad e infantilidad de las mujeres en el sexo. Ya que, con el
reclamo de “solo sí es sí” puede dar lugar a entender que las mujeres nunca
queremos mantener relaciones sexuales.
6. Pese a las diferentes visiones y percepciones del análisis de la ley, vemos que
ésta ha seguido las recomendaciones comunitarias e internacionales para dar
una mejor respuesta a las demandas de las violencias sexuales, aún así, la ley
tan solo es un efecto normativo que debe ir acompañado de la mejora en la
perspectiva de género en todos los medios y organismos que participan en el
momento en que se constituye delito. (es un bon tancament d’apartat però
també es pot dir a conclusions després d’exposar-ho tot)
CONSENTIMIENTO
El consentimiento sexual sucede o se puede decir que sucede cuando dos (o más)
personas están de acuerdo en realizar una práctica sexual de un determinado modo y
en un momento cualquiera y cuando éste se vulnera se traduce en la máxima
expresión que es la violación. El consentimiento parte de una negociación sexual, que
puede darse aceptando verbalmente o no por la voluntad de participar en una
actividad sexual.
- La libertad sexual es un bien jurídico protegido y el consentimiento forma parte
de esta libertad, por involucrar la integridad, el control, la autodeterminación y el
placer.
- El consentimiento se ha entendido siempre como una conducta individual que
tiene un papel central en la reproducción del sistema de género y que actúa en
detrimento de los derechos sexuales de las mujeres tanto a nivel social,
simbólico y subjetivo. El consentimiento está lleno de contradicciones y
ambigüedades que se estructura a raíz de un sistema de oposición
jerárquicamente organizado en el orden sexual, haciendo de la mujer la
responsable del mismo, porque son quienes autorizan, atendiéndolo como un
fenómeno aislado del contexto sociocultural y de las experiencias subjetivas de
las mima. Parece que el consentimiento sexual tiene género.
- El derecho ampara el consentimiento de las mujeres con la libertad sexual, pero
al mismo tiempo, las hace responsables por su incapacidad por no poder
ejercerlo en plenitud, es decir, no parar una agresión sexual, no resistirla, etc.,
cuando manca la perspectiva de género.
- El consentimiento también ha sido un concepto que en los órganos judiciales ha
revictimizado a las mujeres por no tomar en consideración el contexto particular,
las acciones y las configuraciones de género que se dan en la misma sexualidad.
El consentimiento no es un término fácil de plasmar legalmente y según como se
formule podemos volver a indagar más en la victima que en el agresor. La definición
que se instaura de consentimiento es permitir algo sabiendo de lo que se trata. Por
tanto, parece que la facultad de consentir es garantía de las mujeres y la preocupación
aumenta cuando se debe expresar mediante la contundencia de solo sí es sí.
ELEMENTOS ENTORNO AL CONSENTIMIENTO
Conceptos a tomar en cuenta alrededor del consentimiento
SEXUALIDAD Y DESEO
La sexualidad es una zona conflictiva que se ha convertido en un campo de batalla
moral y político.
Para hablar de sexualidad es importante distinguir la sexualidad de las agresiones
sexuales. Agredir se puede hacer a través de la sexualidad, pero también desde
cualquier otra faceta del comportamiento de las personas, debido a que lo que define
una agresión es la imposición mediante la violencia o la intimidación de la voluntad de
una persona sobre otra.
Tanto el enfoque jurídico como el psicológico hablan de una decisión consciente e
intencionada, dando mucha importancia al raciocinio, la libertad y la autonomía de los
individuos sin tomar en cuenta los condicionantes estructurales.
Gracias a la sociología se ha cuestionado el consentimiento sexual y, desde tres
corrientes del feminismo se han mostrado las diferentes perspectivas del
consentimiento:
- Feminismo radical; expone que en la sociedad heteropatriarcal el
consentimiento por parte de las mujeres se sustenta por dos falsedades:
o el control y el empoderamiento a través de la sexualidad
o la hipotética libertad de las mujeres para decidir qué tipo de sexo, como y
con quién tenerlo,
- Entiende la sexualidad como un sistema de desigualdad y opresión que se ha
definido por los hombres y ha subordinado a las mujeres. Comprende que la
masculinidad está ligada a la agresividad y que las mujeres aceptamos
relaciones que no son consentidas y libres como tal.
- El postfeminismo: Crítica a la “victomología” de las feministas radicales. Esta
corriente coloca a las mujeres como agentes sexuales con capacidad y agencia
para poder tomar decisiones libres, de manera autónoma y responsable.
Entienden el sexo como un símbolo de liberación femenina y de reivindicación de
deseo y placer en las relaciones. Una mujer puede decir “sí” a un sexo no
deseado y que no constituya una agresión sexual, ya que el deseo no es fruto de
nuestra decisión y también decir “no” aunque lo desee y si se anula esta
voluntad, entonces sí que hablamos de una agresión sexual.
- Feminismo estructural-constructivista: se opone tanto al determinismo de
las feministas radicales y a la superabundancia racionalista de las
postfeministas. Este feminismo hace hincapié en el análisis del impacto del
consentimiento ante una sociedad marcada por la desigualdad, que tiene como
precepto la diferencia sexual, y del mismo modo, toma en consideración las
intersecciones que puede sostener una persona (etnia, clase social, etc.) y que
toman valor en la toma de decisiones.
El APLO ha apostado por la concepción de consentimiento en positivo para
determinar si ha habido voluntad, pero decir “sí” no es la única posibilidad de
aceptación de una relación sexual, ya que hay muchas conductas alrededor que
pueden sugerir un consentimiento, como puede ser el lenguaje verbal directo e
indirecto, el no verbal o no expresar respuesta. El consentimiento no deja de ser un
planteamiento variable, dinámico y cambiante que responde a muchas
circunstancias que se dan en una relación sexual
IDEAL DE VÍCTIMA
La justicia penal es una tecnología de construcción de la subjetividad femenina y de
género que exige cuales son los mandatos de lo que entendemos por víctima y, esto
impacta sobre los colectivos que se encuentran en los márgenes sintiéndose excluidos,
visto que muchas mujeres no se reconocen en los modelos de supervivencia ni de
feminidad susceptible, temerosa de la sexualidad, incapaz de asumir riesgos que
implica la vida y de más, de ahí que, no se sientan interpeladas por los sistemas de
protección que tienen las leyes.
Para poder adquirir el estatus social de víctima se debe encuadrar en los marcos
sociales impuestos. Se despoja a la víctima de su identidad para que entre en la
etiqueta de víctima emocional, sufridora y conmovedora.
La víctima ideal se caracteriza por ser pasiva, inocente, vulnerable y dependiente, y
es víctima por la presión de fuerzas que estuvieron fuera de su control. Por el contrario,
todas aquellas que se exponen al riesgo y no se precaven quedan excluidas del sujeto
de víctima.
La divulgación de los estereotipos juega un gran papel para acrecentar el peligro
sexual en la cotidianidad.
El empoderamiento erótico y sexual de las mujeres no va en consonancia con lo que
después se espera de ella en categoría de víctima, puesto que son culpabilizadas por
incitar las violencias sexuales
La iniciativa de LO es más que necesaria, pero a través de espacios de escucha
feminista ya que se puede llegar a consensuar una LO donde la palabra víctima no
venga asociada a más conceptos como incapacidad y pasividad, donde se pueda definir
un nuevo paradigma que se priorice al sujeto de las mujeres como libres y autónomos
de esta ley y no como objetos de ella; en definitiva, una ley que no refuerce un discurso
sobre el victimario y vaya en contra de los dictámenes heteropatriarcales sobre el
comportamiento correcto de las mujeres en todos los espacios y asimismo, supere la
identificación del sexo a través de una mirada moralista, que reconozca las dificultades
para hablar de las violencias sexuales y que defina las estrategias frente al discurso del
miedo.
ANÁLISIS CONSENTIMIENTO
La sexualidad es un terreno donde hoy muchos debates le atraviesan, el feminismo
nunca ha estado de acuerdo en la cuestión de la sexualidad y la manera de legislar
entorno a la misma.
El APLO realiza un cambio de paradigma y pone el foco en el consentimiento de la
víctima o de la persona agredida y no tanto en la resistencia y oposición que se ejerce,
visto que muchas veces no es posible por parte de la misma oponer resistencia y no es
necesario que exista un nexo causal. De ello resulta necesario decir que, el APLO “Solo
sí es sí” da respuestas que son pertinentes e implica una ampliación de los límites y los
márgenes de la LO 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral
contra la Violencia de Género.
La falta de consentimiento se incluye en el APLO por la necesidad que interpone el
Convenio de Estambul en su artículo 36.2, para que los países que lo ratificaron lo
incorporen en sus ordenamientos “se entenderá que no existe consentimiento cuando
la víctima no haya manifestado libremente por actos exteriores, concluyente e
inequívocos conforme a las circunstancias concurrentes, su voluntad expresa de
participar en el acto”.
Ante la nueva noción de consentimiento en positivo, pese que en el mismo se describa
en negativo, ha creado un debate con doble perspectiva, desde el positivismo que
puede implicar en los delitos contra la libertad sexual a nivel jurídico y todo lo que
implica este consentimiento en positivo en la valoración de la sexualidad de las
mujeres.
- Es una descripción complicada y puede dar lugar a errores en su interpretación,
del mismo modo, puede ser que en relaciones sexuales que no se haya
expresado un consentimiento tácito, pero si sean actos consentidos, podrían
constituirse como delito, exigiendo a las partes que se comporten de una
manera determinada para que no se incluyan en la tipicidad del delito.
- De manera análoga en el terreno de las políticas del consentimiento y las nuevas
propuestas hay una gran confusión y ambigüedad, dado que cuando hablamos
de consentimiento se distorsiona qué es el deseo de las personas y la voluntad
de las mismas.
- Otro factor a tener en cuenta, entorno al consentimiento es la carga probatoria,
puesto que la carga de la prueba en los delitos de agresiones se centrará en la
ausencia o no de consentimiento, que recaerá entonces sobre la persona que
debe consentir, en efecto, en la víctima.
- El término de consentimiento es delicado y es importante no frivolizarlo, dado
que debería ser de lógica común que todo acto que obvie el consentimiento
provoca una vulneración de la víctima.
- En contraposición, cabe atender que ocurre con el consentimiento en positivo
(“Solo sí es sí”) en lo que atañe a la sexualidad de las mujeres y como ésta se
concibe visto que la formulación responde a la idea que hay alrededor de la
sexualidad femenina. Se concibe que el sexo de las mujeres tiene una finalidad
de amor, afectividad y búsqueda de pareja y el placer queda relegado a un
segundo plano. Además, este cambio de paradigma en la doctrina jurídica
acentúa que decir “no” por parte de las mujeres es un hecho imposible o
problemático.
- Se está asumiendo que, si no hay un consentimiento afirmativo, hay agresión y
hay violencia.
- Generalizar la intervención del Estado tan solo refuerza el mandato de que las
mujeres somos seres vulnerables sin ningún tipo de agencia para hacer valer lo
que de verdad queremos. Por eso, es necesario darle vueltas al consentimiento
con el horizonte de que todas las personas puedan ser capaces de decir “sí” o
“no” en todo momento ante la propuesta de terceros. Por ende, se debe
reconocer todo lo que envuelve al juego sexual de situaciones no explícitas, que
incita nuestro deseo porque se mueve en los límites y entronca lo prohibido y a
raíz de aquí saber establecer límites y respetarlos, entender y empatizar y
atrevernos sin tener el sexo como un espacio hostil.
En conclusión, podemos observar una doble perspectiva, en tanto a como se construye
la sexualidad de las mujeres bajo el imperativo de “solo sí es sí” y a su vez la
importancia de la definición del consentimiento en la aplicación del sistema judicial
para evitar cierta violencia institucional que se puede ejercer en los tribunales por la
falta de perspectiva de género.
TRABAJO SEXUAL
- Ejercer el trabajo sexual desplaza a las mujeres de las características
históricamente asignadas por parte del patriarcado ubicándolas en el espacio
público y haciendo un uso de la sexualidad que no es el reproductivo,
subvirtiendo todas estas formas de colocar a la mujer en el espacio público y
mercantilizando su cuerpo y su sexualidad.
- Actualmente, existe un gran debate ante la oportunidad de que las trabajadoras
sexuales se puedan unir al movimiento feminista.
- La polémica generada en la sexualidad ha dado lugar a dos posicionamientos
ante la prostitución, la regulación o abolición, que explica la fuerte interpelación
social a la que se somete el trabajo sexual.
CONSECUENCIAS DE INTRODUCIR LA TERCERÍA LOCATIVA EN LAS
TRABAJADORAS SEXUALES
Los arts. que este APLO acoge para regular la tercería locativa y de mayor controversia
son los siguientes, el 187, 187 bis y el 194.
1. Pese a que se esté castigando el entorno de la trabajadora sexual, se está
criminalizando todo su entorno y quedan en una posición de acorralamiento. Se
entiende incongruente que este APLO oscile sobre la noción de consentimiento,
pero paradójicamente anule el de las trabajadoras sexuales.
2. La negación del consentimiento y de capacidad de agencia a través del APLO, da
lugar a la categorización de víctimas de las trabajadoras sexuales. invalida el
consentimiento de las trabajadoras sexuales en la prestación de sus servicios,
por no aceptarse que se encuentran en una relación pactada de intercambio
remunerado. Al mismo tiempo, asumir que un intercambio económico por la
prestación de servicios sexuales tiene relación directa con un abuso o una
violación, impide reconocer realmente cuando se producen estos actos
delictivos.
3. Es necesario, que se distinga qué es el trabajo sexual voluntario, qué es la trata
y qué es el tráfico, puesto que esto puede derivar a un mal abordaje de las
problemáticas que acarrea cada uno de estos fenómenos. Por otro lado, el
concepto de explotación sexual es un concepto del que aún no hay acuerdo
internacional que haya logrado definirlo, por lo tanto, es mejor que se hable de
trata con fines de prostitución forzada o explotación laboral cuando se hable de
prostitución.
4. Referente a la tercería locativa, expuesta en el art. 187 se posibilita la
imputación por este delito desde los arrendatarios de inmuebles donde muchas
veces trabajan mujeres para evitar trabajar en el espacio público, trabajadoras
sexuales que subarriendan habitaciones a compañeras para trabajar y poder
vivir, ya que no tienen más posibilidades y exprostitutas que arriendan a
trabajadoras sexuales porque están en condición administrativa irregular y no
tienen otra posibilidad de arrendar un inmueble. Todo esto refuerza la
clandestinidad de las trabajadoras sexuales.
5. A modo de conclusión, la criminalización y la pretendida abolición de la
prostitución acarreará las siguientes consecuencias:
a. desahucios y problemas en la vivienda, ya que los espacios de trabajo
muchas veces son la vivienda de las trabajadoras sexuales, porque
carecen de nómina con la que justificar los ingresos y viven en los
espacios que alquilan para poder ejercer la prostitución, el cierre de
locales, por lo tanto, llevará a muchas mujeres a no saber a donde ir.
b. Mayor clandestinidad para las trabajadoras migrantes en situación
irregular a causa de la presencia policial, en caso de que no se encuentren
en situación de trata de seres humanos serán repatriadas a sus
respectivos países de origen y en el caso de que fueran víctimas de trata
de seres humanos, serán obligadas a aportar información que será
beneficiosa para la investigación, pero perjudicial para ella y sus familias.
c. Mayor aislamiento ya que habrá miedo porque sea reconocida su
identidad como trabajadoras del sexo y en consecuencia disminuirá el
contacto con entidades que trabajen con la prevención del VIH, siendo
menos frecuentes los materiales de profilaxis, los análisis de detección de
enfermedades de transmisión sexual y el contacto con los programas de
prevención del daño de manera gratuita. Esto generará un
distanciamiento de los colectivos politizados que trabajan en el
empoderamiento de cara a decir que no a prácticas de riesgo.
6. A través del movimiento pro-derechos no se pretende defender la prostitución ni
tampoco la asunción de riesgos indiscriminados, sino la ampliación de derechos
redistributivos y de las libertades civiles, de la capacidad de negociación de los
colectivos más precarizados y estigmatizados para así poder agrandar su marco
de negociación y actuación. La nueva política sexual que impulsa el Ministerio de
Igualdad mediante la criminalización indirecta de la prostitución dificulta la
actividad laboral de las trabajadoras sexuales.
SITEMA PENAL COMO MEDIO DE REPARACIÓN A PROBLEMÁTICAS
ESTRUCTURALES
- El DP tiene muchas limitaciones en el momento de intervenir ante problemas
sociales, dado que se trata de un instrumento represivo que tiene como fin el
castigo y para llegar a éste, se debe individualizar la conducta prohibida, sacarla
de contexto social y cultural de donde emerge y atribuirla a personas. En este
sentido, la violencia sexual se desvirtúa de ser un problema social, político y
estructural a un conflicto individual y puntual.
- La tutela penal de las mujeres es indiscutible, pero tiene muchas limitaciones. La
clave penal se muestra como una herramienta poderosa para visibilizar el
malestar de las mujeres y todas sus repercusiones.
- Criminalizar determinadas conductas se convierte en la estrategia para
repudiarlas socialmente e intentar desnormalizarlas.
- La respuesta punitiva a los conflictos sociales va acompañada por la tendencia
del uso de la justicia penal para la formalización de las demandas feministas en
clave punitiva.
- Es la representación de una solución incuestionable, sencilla e instantánea que
busca evitar el debate social y la perpetuación de la criminalización de actos o
sectores sociales, sin querer ir a la raíz estructural de las conductas.
- El concepto de paternalismo punitivo es el más ajustado para la situación, se ha
hecho un uso abusivo del sistema penal para poder acallar las demandas
sociales feministas, como si fuera un instrumento mágico para cambiar los
patrones sociales de comportamiento
- El derecho penal como objeto simbólico una respuesta simbólica a la demanda
de pena y seguridad política, supone una ficción pero que genera tranquilidad en
la ciudadanía, por lo que, la realidad no cambia, sino la percepción que tenemos
de la misma.
- Hay conductas que afectan a las mujeres que deben ser abordadas por el
sistema penal, pero centrar los discursos en el lenguaje de la violencia
invisibiliza la situación de opresión social que sufren las mujeres y da respuestas
en el ámbito de justicia penal, limitando la perspectiva a un fenómeno mono-
causal, que solo se puede prevenir desde el ámbito del castigo y del poder
simbólico.
- Si realizamos un análisis del sistema penal, lo que hace frente a la violencia es
trasladar un individuo aislado de la sociedad y de los factores que promueven la
desigualdad y la discriminación dando una respuesta individualizada de castigo
penal aislándolo de todo el contexto estructural.
- La violencia sexual se debe abordar de manera integral y en todas sus
expresiones, el DP es y debe ser siempre la última de las acciones para llevar a
cabo las violencias.
- Atendiendo a las demandas, la reparación del daño a través de una condena
recrea la visibilidad de estas violencias como actos graves que se atentan contra
las mujeres, donde el Estado no quiere mantenerse impune. Esto es importante,
puesto que muestra la gravedad de estas conductas, pero no debe de ser el
único medio para afrontarlas, ya que es entonces cuando se pierde todo el
sistema de opresiones contra el que se está luchando, dado que no se trata de
un hecho individual de forma aislada, sino de una conducta que pervive y se
encuentra encajada en unos marcos estructurales.
CONCLUSIONES
Tras la investigación y análisis del APLO de Garantía Integral de la Libertad Sexual se
puede concluir que nos hallamos ante una normativa que ha respondido a las
demandas sociales y a las recomendaciones internacionales y comunitarias que se
establecen para poder tener un mejor tratamiento en el sistema jurídico entorno a las
violencias sexuales.
En este sentido, existe una intencionalidad de cambio en el paradigma jurídico que
busca la mejora de las condiciones y el acceso a la justicia por parte de las mujeres
cuando se atenta a su libertad sexual. Esto es positivo, siempre y cuando la
perspectiva de género no solo quede plasmada en el proyecto de ley, sino que también
se transporte a los organismos y operadores jurídicos para que todo ello vaya en
consonancia.
Asimismo, el paradigma de las violencias sexuales se focalizará en el término de
consentimiento, cuestión que ha generado cierta controversia y dudas en su aplicación.
El uso del consentimiento en positivo, es decir, la reafirmación de “Solo sí es sí”, puede
ser dificultoso cuando éste no se exprese de manera tácita, al mismo tiempo, este
concepto puede configurar a la mujer en una posición de negativa constante a la
sexualidad.
Del mismo modo, es necesario que los organismos jurídicos incorporen la perspectiva
de género, obviando y eliminando toda estigmatización que existe entorno a la víctima
de violencia sexual.
La sexualidad es una temática con muchos matices y posturas, donde incluso el mismo
feminismo ha encontrado controversias. Hacer de la sexualidad de la mujer una
categoría estática tan solo hará que nos volvamos a encontrar bajo mandatos
estructurales donde se vuelva a enmarcar que es la buena y mala sexualidad, la buena
y mala mujer.
Prosiguiendo, parte del APLO ocupaba a penalizar la tercería locativa teniendo como
sujeto protegido a las trabajadoras sexuales. Los diferentes posicionamientos ante el
trabajo sexual sitúan el feminismo en momento de escisión, es decir, donde se
encuentran dos corrientes muy marcadas.
El abolicionismo del trabajo sexual se ha tomado desde una posición moralista, sin
tomar en cuenta los reclamos y voces de los sujetos que se pretenden proteger, puesto
que el prohibicionismo de esta práctica, en la actualidad, acarrea grande barreras y
riesgos hacia las trabajadoras sexuales. Pese que no se las pene a ellas directamente,
no dejan de ser repercutidas, ya que afectará a todo aquello que les engloba.
Por el contrario, el feminismo pro-derechos aboga por una situación, tomando en
cuenta el contexto actual, en la que las trabajadoras sexuales se encuentren en una
mejor posición de derechos ante el sistema estatal, donde puedan acogerse y
protegerse, atendiendo a sus demandas y reconociendo a las prostitutas como sujetos
de derecho con plena agencia.
Finalmente, el sistema penal no deja de ser una herramienta con la que difícilmente se
resolverán los agravios y problemáticas estructurales de la sociedad, no deja de ser un
instrumento que debe ser usado en última ratio, pero a causa de las demandas sociales
hace que se tome por una postura más restrictiva y punitiva. El derecho penal
difícilmente resolverá el sistema de opresión donde se aguardan las mujeres, ni
tampoco dará respuesta a el por qué de estas conductas delictivas, éste tan solo
cumple con la función de visibilizar, proteger y resarcir un daño que se ha cometido por
una conducta delictiva a través de una pena.
Así, dada la transversalidad de la ley, resulta difícil poder hacer un análisis de todas las
ramas que tiñe. Por ello, y para comprender mejor las implicaciones de la misma, es
interesante el abordaje de varios aspectos novedosos y que han generado mayor
polémica entorno a su aprobación.
La ley tiene una buena pretensión de ataque contra las violencias, pero el CP no es el
único instrumento estructural que debe ponerse en reforma, debe ir todo en
consonancia para que cuando ésta se ponga en marcha sea efectiva.