Ética
Ética
La ética o filosofía moral es la rama de la filosofía que estudia la conducta humana,12 lo correcto y lo
incorrecto,34 lo bueno y lo malo,4la moral,5 el buen vivir,6 la virtud, la felicidad y el deber. La ética
contemporánea se suele dividir en tres ramas o niveles: la metaética estudia el origen, naturaleza y significado
de los conceptos éticos, la ética normativa busca normas o estándares para regular la conducta humana, y
la ética aplicada examina controversias éticas específicas.78
Ética y moral son conceptos muy relacionados que a veces se usan como sinónimos, pero tradicionalmente se
diferencian en que la ética es la disciplina académica que estudia la moral.5La ética no inventa los problemas
morales, sino que reflexiona sobre ellos.9 Las acciones relevantes para la ética son las acciones morales, que
son aquellas realizadas de manera libre, ya sean privadas, interpersonales o políticas. 10 La ética no se limita a
observar y describir esas acciones, sino que busca determinar si son buenas o malas, emitir juicio sobre ellas
y así ayudar a encauzar la conducta humana.11
El estudio de la ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, y su desarrollo
histórico ha sido amplio y variado. A lo largo de la historia ha habido diversas maneras de entender la ética y
distintas propuestas morales orientadoras de la vida humana.
Aunque la ética siempre fue una rama de la filosofía, su amplio alcance la conecta con muchas otras
disciplinas, incluyendo la antropología, biología, economía, historia, política, sociología y teología.12
Definiciones[editar]
La palabra ética se deriva del griego antiguo ēthikós (ἠθικός), que significa "relativa al carácter de uno", que a
su vez proviene de la palabra raíz êthos (ἦθος) que significa "carácter, naturaleza moral".13 Esta palabra fue
transferida al latín como ethica y luego al francés como éthique, del cual fue transferido al español.
Rushworth Kidder afirma que las "definiciones estándar de ética han incluido típicamente frases como 'la
ciencia del carácter humano ideal' o 'la ciencia del deber moral'". 14 Richard William Paul y Linda Elder definen
la ética como "un conjunto de conceptos y principios que nos guían para determinar qué comportamiento
ayuda o daña a las criaturas sensibles".15 La Cambridge Dictionary of Philosophy establece que la palabra
"ética" es "comúnmente usada indistintamente con 'moralidad' ... y a veces se usa de manera más estricta
para referirse a los principios morales de una tradición, grupo o individuo particular." 16 Paul y Elder afirman
que la mayoría de las personas confunden la ética con comportarse de acuerdo con las convenciones
sociales, las creencias religiosas, la ley, y no tratan la ética como un concepto independiente.17
La palabra "ética" en inglés se refiere también a varias cosas. 18 Puede referirse a la ética filosófica o la
filosofía moral, un proyecto que intenta utilizar la razón para responder a varios tipos de cuestiones éticas.
Como el filósofo moral inglés Bernard Williams escribe, intentando explicar la filosofía moral: "Lo que hace que
una investigación sea filosófica es la generalidad reflexiva y un estilo de argumentación que pretende ser
racionalmente persuasivo."19 Williams describe el contenido de esta área de investigación como abordar la
cuestión muy amplia, "cómo se debe vivir".20 La ética también puede referirse a una habilidad humana común
para pensar en problemas éticos que no es particular de la filosofía. Como ha escrito el bioeticista Larry
Churchill: "La ética, entendida como la capacidad de pensar críticamente sobre los valores morales y dirigir
nuestras acciones en términos de tales de valores, es una capacidad humana genérica."21 La ética también se
puede utilizar para describir los propios idiosincrásicos principios o hábitos de una persona en particular.22 Por
ejemplo: "Joe tiene una ética extraña."
La Bioética no es sencillamente “Ética”, por ejemplo, una rama de la Ética que se ocupa de la vida, o una
aplicación de la Ética a la vida. Pues con este género de respuestas nada logramos aclarar en realidad.
¿Acaso la Ética no se ocupa siempre de algo que vive? ¿Y dónde podrá aplicarse la Ética si no es a algo que
está viviendo? Si se agrega: la Bioética es la Ética aplicada a la vida tal como es tratada por los médicos, es
“aplicación de la Ética a la Medicina” (Biomedicina), tampoco con ello damos más allá de dos pasos.
Primero, porque hay muchas cuestiones que ocupan a la Bioética y que no pertenecen al campo de la
Medicina (ni siquiera al campo de la llamada Medicina social), p orque son cuestiones estrictamente políticas
(por ejemplo, las que tienen que ver con la planificación y el control de la natalidad) o ecológicas (por ejemplo,
las que tienen que ver con la destrucción masiva de las especies vivientes en la biosfera) o biológicas (por
ejemplo, la cuestión de la clonación). Segundo, porque la Medicina, en tanto que es un arte o una praxis, no
es “Ética aplicada” sino Ética fundamental y originaria, si por Ética entendemos, atendiendo a una larga
tradición, y a la propia etimología del término, la actitud práctica orientada hacia la conservación de la salud de
los cuerpos humanos, es decir, a la transformación de los cuerpos enfermos en cuerpos sanos (o del cuerpo
sano en cuerpo sano); pero no a las transformaciones recíprocas que, sin embargo, interesan también a la
Biología científica, que, por ello, entra en conflicto constante con la Medicina. [259-260]
La Bioética no es, por tanto, Ética, de modo exclusivo; es también Moral (si “Moral” equivale a todo cuanto
se refiere a las normas que presiden a un grupo humano dado entre otros grupos), es decir, “Biomoral”; y es
Biopolítica, e incluso, según algunos, Biopraxis en general, es decir, control de la biosfera, en la medida en
que ello sea posible. La Bioética no se deja reducir ni a la Ética, ni a la Moral, ni a la Política, ni al Derecho…
aunque los problemas de los cuales se ocupa sean problemas éticos, o morales, o políticos, o jurídicos… Pero
son problemas que, aunque semejantes a los que tradicionalmente se planteaban, han de experimentar un
replanteamiento nuevo. Y esto en función de las grandes novedades que caracterizan a nuestro presente.
Podemos dibujar estas novedades desde dos frentes (que, por otra parte, están en profunda interacción
mutua). [444-480]
En primer lugar, el frente constituido por el desarrollo demográfico, social y político, tal como ha ido
decantándose una vez concluida la Segunda Guerra Mundial. Una población de casi seis mil millones de
hombres, estratificada en “mundos” muy desiguales y en conflicto permanente; y una tendencia de los países
más desarrollados (los del “primer mundo”) hacia las formas de una sociedad democrática de mercado, una
sociedad libre (en el sentido capitalista), una sociedad concebida como “sociedad de consumidores”. Un
concepto que incluso ha llegado a recubrir el concepto tradicional de paciente o enfermo: el enfermo llegará a
ser ante todo un consumidor o usuario de servicios médicos o de medicamentos. En segundo lugar, el frente
constituido por todo lo que tiene que ver con el desarrollo científico (muy especialmente, con el desarrollo de
la Biología y de la teoría de la evolución) y tecnológico (muy especialmente con lo que llamamos
biotecnologías). Es bien sabido que la explosión demográfica de los últimos siglos no hubiera podido tener
lugar al margen de la revolución científica y tecnológica.
Es de la confluencia de estos dos “frentes” de donde ha surgido el punto de vista bioético. Pues esta
confluencia ha determinado la aparición de situaciones nuevas, que desbordan ampliamente las fronteras de
la ética, de la moral, de la política, del derecho, de la medicina o de la biología tradicionales. Ingeniería
genética, avances espectaculares en tecnologías quirúrgicas, diagnósticos precoces de malformaciones en el
embarazo (que obligan a intervenir sobre el feto en circunstancias que la ética o la moral tradicionales no
tenían previstas); y otro tanto se diga respecto de las técnicas de la clonación, trasplantes de órganos,
problemas de crioconservación, efectos ecológicos, etc. El conflicto entre las exigencias de una investigación
científica, de una “Biología pura”, y los intereses ligados a la vida de los individuos o de los pueblos (o de las
especies vivientes en general), que podría presentarse en formas muy débiles en la antigüedad, en la edad
media, y aún en la edad moderna, ha estallado con toda su fuerza en nuestro presente contemporáneo. La
Bioética (y la bioética) aparece precisamente en esta coyuntura en la cual la vida humana se nos presenta
desde luego como una parte integrante de la biosfera, pero una parte que ha alcanzado la posibilidad de
controlar, si no “el todo”, sí importantes regiones suyas, alcanzando muchas veces el poder de decisión sobre
alternativas nuevas que se abren y que desbordan los límites de la misma ética y aún de la misma moral. El
nombre mismo de “Bioética” comienza ya siendo engañoso, al sugerir que todos los problemas que bajo tal
rótulo se acumulan, son siempre “problemas éticos” (sólo si el término Bioética se interpreta como una
sinecdoque, pars pro toto, sería posible mantenerlo con un mínimo rigor). {QB / → BS25b}
Qué es la Moral
Licenciada en Letras
La moral es un conjunto de normas, valores y creencias existentes y aceptadas en una sociedad que
sirven de modelo de conducta y valoración para establecer lo que está bien o está mal.
A nivel filosófico y cultural, se ocupa de conceptos relativos a la conducta del ser humano dentro de una
sociedad, como el bien y el mal.
Moral es también el estado de ánimo de una persona o un grupo de personas. Habitualmente se usa con un
significado positivo de ánimo o confianza en las capacidades para conseguir un objetivo, aunque también
puede tener un sentido negativo, por ejemplo, moral baja.
Moral significa que algo se considera como bueno a nivel social. De un modo coloquial y genérico, moral
indica que algo es correcto, aceptable o bueno con relación a la conducta de la persona. Lo que no es moral
se considera inmoral.
Moral es algo que no responde al orden jurídico, sino que pertenece a los valores propios del ser humano
dentro de la sociedad, como, por ejemplo, la obligación y responsabilidad moral.
Esta palabra procede del latín morālis, derivada del término latino mos, moris que significa ‘costumbre’.
Vea también:
Inmoral.
Costumbre.
Ejemplos de normas morales
Ética y moral
Ética y moral son conceptos que están relacionados aunque no poseen el mismo significado. De modo
genérico, se puede decir que la moral está fundamentada en las normas, principios y valoraciones
establecidas dentro de una sociedad.
La ética supone un estudio más amplio, basado en un análisis teórico, científico y racional de la moral.
El Código de Ética se fundamenta en dos clases de normas: Principios y Reglas de conducta. Los principios
son normas amplias que proveen un marco general para las Reglas de conducta, más específicas y
detalladas. Las Reglas de conducta contienen los estándares específicos que recomiendan el nivel de
conducta profesional que se espera de nuestros empleados y profesionales. El cumplimiento de dichas
normas de conducta depende, en primer lugar, del propio entendimiento y las acciones voluntarias de
nuestros profesionales y, en segundo lugar, de la reafirmación del cumplimiento de dichas normas con sus
compañeros de trabajo y hacia el público en general.
Principio I
Principio II
Principio III
Principio IV
Obligaciones para con los Accionistas y la Alta Dirección de LEGAL COMPLIANCE, S.L.
Se mantendrán informados, tanto a los accionistas como a la alta gerencia, como al máximo órgano directivo
en cada momento, sobre el estado y evolución del programa de ética y compliance, tanto en lo que se refiere
a la implementación del programa, como a las áreas de riesgo en su cumplimiento. Esta regla complementa el
deber de la alta gerencia y del máximo órgano directivo de asegurarse de que existe un sistema de
información adecuado en la organización, diseñado en forma razonable para proveer a la alta gerencia y a los
administradores la información exacta y suficiente para permitir que puedan formular un juicio informado, tanto
sobre el cumplimiento de nuestra organización con la ley, como sobre su desempeño de negocio.
Principio V
Obligaciones Internas
Nos comprometemos en lograr la máxima calidad individualmente, en equipo y de forma corporativa.
Nos obligamos a cumplir estrictamente con todas las leyes, regulaciones y normas aplicables a nuestra
prestación de servicios.
Representamos a LEGAL COMPLIANCE, S.L. siempre y en todo lugar, con honestidad y franqueza, con
máxima objetividad a la hora de aludir a hechos u opiniones.
Desarrollamos todas nuestras relaciones con integridad, ética y responsabilidad.
Somos honestos en nuestra forma de hacer negocios y en la relación con los compañeros de trabajo.
Aseguramos la confidencialidad de la información que nos haya sido confiada y protegemos la información
cuyos derechos pertenecen a la firma.
Mantenemos nuestra competitividad con respecto a los avances que se produzcan en la profesión, incluyendo
los conocimientos y familiaridad de las teorías actuales, las mejores prácticas de la industria y las leyes.
LEGAL COMPLIANCE, S.L. reconoce que las personas y la confianza son la razón de su éxito. Por ello,
garantiza el respeto de los derechos humanos y presta especial atención a las condiciones de trabajo de sus
trabajadores y trabajadoras, así como a las condiciones de salud y seguridad propias de su actividad
profesional.
Principio VI
Principio VII
Canal Ético
Nuestra organización pone a disposición de nuestros empleados, clientes y proveedores un canal de
denuncias, [Link]@[Link], donde cualquiera que tenga dudas o
preocupaciones acercar de posibles incumplimientos de leyes que afecten a las operaciones de LEGAL
COMPLIANCE, S.L. o a nuestro Código de Ética puede dirigir sus comunicaciones.
En todos los casos mantendremos una estricta confidencialidad sobre la identidad de cualquier persona, sea o
no empleado nuestro, en relación con cualquier comunicación o denuncia que realice a través de de nuestro
Canal Ético.
Tampoco se tolerará ninguna forma de represalia contra ningún empleado de la compañía por haber realizado
una comunicación o denuncia de un presunto incumplimiento de nuestro Código de Ética o de las leyes
aplicables. Se respetará igualmente la normativa prevista en la Ley Orgánica de Protección de Datos
Personales y Garantía de los Derechos Digitales.
Qué es la bioética?
La bioética no es algo sencillo de definir, puesto que existe una gran cantidad de orientaciones, análisis y
resoluciones que la conforman. Sin embargo, una posible definición es que es una subdisciplina de la
ética que está relacionada, directamente, con los problemas morales de la sociedad.
A lo largo de la historia, son múltiples veces las que se han violado los derechos humanos, lo que ha llevado a
la existencia de repercusiones negativas y positivas en los avances científicos de la biomedicina en la vida
humana, aunque la prioridad era el avance de la industria, a pesar del daño que esta genera en el
medioambiente.
Precisamente, en un intento de dar respuesta a la necesidad social y profesional de encontrar una solución
para los nuevos dilemas éticos, se creó una nueva área dentro de la ética general: la bioética.
El bioquímico y oncólogo Van Renssealer Potter fue uno de los primeros en usar la palabra bioética, en la
década de 1970, y la definió como una disciplina que tiene como objetivo el estudio “al problema de la
supervivencia de la humanidad”. También indicó que podría ser usada como un “puente” entre las ciencias
de la vida y la ética clásica.
Por otro lado, la enciclopedia de bioética la define como el estudio sistemático de la conducta humana en el
ámbito de las ciencias de la vida y el cuidado de la salud, siempre y cuando esta esté examinada desde los
valores y los principios morales que rigen la humanidad.
Fue en el año 1979 cuando los bioeticistas Tom Beauchamp y James Franklin Childress definieron los cuatro
principios de la bioética, que ayudan a su expansión con una mayor aceptación:
Autonomía. Es la capacidad que tienen las personas de deliberar sobre sus finalidades personales, así
como actuar bajo sus propias decisiones, sin presiones. Además, todos los individuos deben ser tratados
como seres autónomos y las personas que tienen la autonomía mermada tienen derecho a la protección.
Este principio tiene un carácter imperativo y debe respetarse como una norma, excepto cuando se dan
situaciones en las que las personas no pueden ser autónomas.
No maleficencia. No producir daño y prevenirlo. Incluye no matar, ni provocar dolor o sufrimiento, así
como tampoco producir incapacidades. Es, básicamente, no hacer daño. Además, este principio es de
ámbito público y su incumplimiento está penado por la ley.
Beneficencia. La obligación moral de actuar en beneficio de los demás o lo que viene a ser “hacer el
bien”. Este principio también engloba curar el daño y promover el bien o bienestar. Además, es de ámbito
privado y su no-cumplimiento no está penado legalmente.
Justicia. Es la igualdad en la distribución de cargas y beneficios. De hecho, el criterio que se utiliza para
saber si una actuación es o no ética, desde el punto de vista de este principio, es valorar si es equitativa.
Además, incluye el rechazo a la discriminación y también es un principio de carácter público y legislado.
Cabe, por tanto, destacar que el método de la bioética es interdisciplinar y triangular. Esto es así porque en
ella intervienen muchos elementos que provienen de diferentes disciplinas, como de la ciencia, la filosofía, el
derecho… Por tanto, contempla temas muy variados.
La bioética se aplica en casos muy concretos que, por sus características, generan debate. Así, algunos
ejemplos de estos casos son:
La regulación de los avances de la genética es uno de esos campos, en el que además se incluye todo
aquello que está relacionado con el nacimiento, incluida la clonación.
Precisamente, existe un gran debate bioético en torno a la clonación humana. Por un lado, se encuentran los
que opinan que es una nueva forma de esclavitud, que altera el valor ético de la humanidad y atenta contra la
dignidad humana y su condición, así como que pone en peligro la seguridad biológica y el orden social. Sin
embargo, también hay un grupo que la acepta como una nueva alternativa para la longevidad, puesto que
podría ayudar a la lucha contra el cáncer o actuar como medio de protección en contra de algunas
enfermedades genéticas.
Otros de los campos en los que se debe aplicar la bioética es en la regulación de los avances que pongan
en riesgo al medioambiente y al planeta. Esto incluye todas aquellas prácticas que pongan en peligro los
hábitats naturales, el aire o el agua, o que conllevan al calentamiento global.
La regulación en los centros de salud tiene también una gran importancia, puesto que incluye conceptos
que generan mucho debate, como la eutanasia, los paliativos o los cuidados que se le dan a las personas que
están en terapia intensiva.
Por último, también se requiere una regulación en los avances y conocimientos que tengan que ver con
la procreación, donde se incluye el aborto, los métodos conceptivos, la fecundación asistida y las
regulaciones natales.
La maternidad subrogada, también conocida como “vientre de alquiler”, es cuando un niño es gestado por una
mujer ajena a quien, o quienes, desean tener un hijo. No se trata de una innovación tecnológica, sino que
viene derivada de la fecundación in vitro.
En líneas generales, un informe elaborado por el Comité de Bioética de España expone los principios y
razones que considera fundamentales a la hora de sustentar una posición coherente sobre esta práctica. Y el
principal dilema es si la legislación española vigente debería de reformarse para permitir la maternidad
subrogada, lo que algunos argumentan que sería una mercantilización del cuerpo de la mujer, en
determinadas condiciones o si debería de mantenerse tal y como está, lo que provoca una práctica sin control
sanitario alguno.
El deseo de una persona de tener un hijo es una noble decisión, pero el colectivo indica que no puede
“realizarse a costa de los derechos de otras personas”.
Por otro lado, la donación de óvulos y esperma en España podría dejar de ser una actividad anónima. Al
menos, así lo indica el informe que hizo público el Comité de Bioética de España, donde reconoció el “derecho
a conocer su origen biológico del hijo nacido a través de las técnicas de reproducción humana asistida” por
encima del anonimato del donante.
En varios países de Europa, está prohibido este tipo de donaciones anónimas, aunque la legislación
española, a través de la Ley de Reproducción Asistida de 2015, sí que garantiza la confidencialidad de la
persona que dona, salvo en dos ocasiones: cuando la vida del niño esté en peligro o cuando se necesite
conocer al donante por un proceso penal.
No obstante, la postura de la Sociedad Española de Fertilidad es totalmente opuesta, ya que teme que si el
sistema deja de ser anónimo, el número de donantes se reduzca considerablemente, como ya ocurrió en otros
países como Reino Unido. De hecho, son muchas las mujeres, donde la donación no es confidencial, que
viajan a España para realizar este tipo de tratamientos.
Consentimiento informado
En la relación del médico con el paciente se confrontan dos principios fundamentales de la bioética: la
beneficencia y la autonomía. Precisamente, este último tiene como máxima expresión el consentimiento
informado.
El consentimiento informado supone un derecho del paciente y un deber del médico, pues las preferencias y
los valores del enfermo son primordiales desde el punto de vista ético y, por tanto, suponen que la intención
del médico es respetar esa autonomía.
Obligación moral
Una persona puede estar obligada legalmente a embargar a una familia con grandes dificultades económicas;
no obstante, puede a su vez hallarse obligada moralmente a no hacerlo tras considerar todas las
circunstancias y consecuencias que rodean tal hecho.
Conciencia moral
El árbitro interior que nos obliga a actuar moralmente en algunas circunstancias es la conciencia moral, es
decir, el sujeto en cuanto reflexiona acerca de la valoración ética de un acto moral.
Los valores
Son los valores morales por los que podemos decir que una persona es buena o mala, virtuosa o viciosa. Hay
además valores positivos y negativos.
La buena voluntad
Una persona con la mejor voluntad del mundo puede solo aparentemente hacer un favor a alguien, de ahí la
importancia, no solo de cultivar la buena voluntad sino también de analizar minuciosamente todas las
circunstancias para actuar con la mayor justicia posible.
Son aquellas que contribuyen a la perfección de las personas que la realiza o a la planificación de su carácter
moral. La bondad o maldad dependerán de la calidad del acto moral, de las circunstancias que lo rodean y del
fin que se desea alcanzar.
La persona
Es el realizador de los actos intencionales que se hallan ligados por una unidad de sentido.
Responsabilidad
Se basa en la reflexión de las personas sobre sus propios actos realizados en el ámbito de su conciencia.
Autonomía y libertad de la persona
Solo me pueden pedir cuentas solo se aquellos actos que realizo libremente, así soy responsable de mis
palabras y acciones cuando me encuentro en pleno ejercicio de mis facultades mentales y físicas y cuando
además tengo información suficiente del hecho y sus circunstancias, así como sus consecuencias. Puedo ser
también responsable, en el caso de desconocer estos aspectos si estaba en mis manos informarme de ellos.
La ética se plantea el problema de dar sentido y significado a la vida del hombre: dar un orden a la propia vida
a través de un comportamiento justo es una exigencia que, a diferencia de lo que imponen el derecho o los
hábitos sociales o la moral corriente, no obliga a causa de sanciones económicas o sociales; por el contrario,
obliga en razón del hecho de que se dirige al hombre como ser racional y libre, por lo tanto capaz de tomar
decisiones y asumir responsabilidades.
Pero la ética no afecta solo al ámbito subjetivo de las opciones personales, sino también a la vida colectiva y
al juicio sobre las leyes e instituciones fundamentales de nuestra sociedad. Además del problema de la
responsabilidad individual, la ética afecta también al de la justicia. Sin embargo, existen numerosos y
diferentes tipos de ética, y en este artículo de Psicología-Online, profundizaremos algunos de ellos,
destacando sus características y acompañándolos con algunos ejemplos. Veamos cuáles son los tipos de
ética que existen.
También te puede interesar: Valores éticos: qué son, lista y ejemplos
Índice
1. Ética descriptiva
2. Ética normativa
3. Ética religiosa
4. Ética laica
5. Ética cristiana
6. Ética de la virtud
7. Ética profesional
8. Ética médica
9. Ética de fin de vida
10. Ética de los medios de comunicación
11. Ética en el deporte
Ética descriptiva
Para la ética descriptiva, el problema no es determinar lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo,
sino comprender los mecanismos que determinan las decisiones humanas. El problema de una ética
meramente descriptiva es que no responde a preguntas realmente relevantes.
Pongamos un ejemplo. A menudo, se dice que los hombres tienden por naturaleza al placer. Esta proposición
general (todos los hombres tienden por naturaleza el placer) sería una generalización realizada sobre
proposiciones singulares y, en principio (pero se podría discutir) confirmada por los datos de hecho. El
problema es que incluso si los hombres realmente tienden al placer por naturaleza, eso no significa que
deberían hacerlo, que es justo, pone una opción, se determina hacia "el mundo posible" que nos da más
placer que otro con menos placer pero más justo, por ejemplo.
Por lo tanto, la ética descriptiva puede ser útil para verificar los límites y las posibilidades de los
comportamientos efectivos, pero permanece en silencio ante el problema normativo.
Ética normativa
La ética normativa es un tipo de investigación filosófica que se basa, esencialmente, en un análisis a
priori: se trata de determinar a priori las propiedades de los actos que deben considerarse justos o
equivocados, lo que significan los juicios morales, como considerar el papel del carácter de las personas en
las elecciones, cuál es la vida a considerar virtuosa, etc. Uno de los problemas fundamentales de la ética
filosófica es establecer el significado de los juicios morales: ¿tienen valor de verdad? De este problema se
pueden extraer muchas respuestas, clásico caso en filosofía en que a una simple pregunta no siga una simple
respuesta.
La ética normativa puede dividirse en tres tipos de análisis:
1. Una se refiere al estudio de casos particulares dados por la realidad de los hechos.
2. Una plantea el problema del primer nivel de análisis reglamentario.
3. Otra plantea el problema del segundo nivel de análisis normativo.
En los siguientes artículos , encontrarás más información sobre la Diferencia entre ética y moral y Los dilemas
morales.
Ética religiosa
En la base de cada concepción de la ética está la noción del bien y del mal, de la virtud y de una determinada
visión del hombre y de las relaciones humanas, ideas a menudo relacionadas con una religión particular, o en
todo caso con una ideología. La ética de base religiosa, en efecto, fija normas de comportamiento que
pretende válidas para todos, mientras que la ética laica no pretende imponer valores.
Ética laica
Como hemos visto, la ética laica no pretende imponer valores y se muestra generalmente atenta a las
exigencias humanas que tengan en cuenta las condiciones y las transformaciones históricas. En realidad,
hablar de una ética laica presupone ya la confrontación con la ética religiosa, es decir, con un sistema de
valores dogmática y universalmente identificados; en realidad es más oportuno hablar de un enfoque laico al
problema ético, definiendo este enfoque como libre de referencias a una ideología predeterminada y más
dispuesta a afrontar los problemas del individuo y del contexto histórico concreto en el que se expresa.
Ética cristiana
La ética cristiana está dominada por la idea, predicada por Jesús de Nazaret, de la inefable paternidad de
Dios ante la cual los hombres son todos iguales y todos hermanos. La regla de conducta evangélica,
precisamente porque ejemplifica sobre la perfección divina, se traduce en mandamiento de amor para los
demás; cae toda distinción étnica y social y el amor incondicional por el hermano, aunque sea enemigo y
pecador, es el mandamiento supremo.
Al insertarse en la tradición y civilización del mundo mediterráneo, el cristianismo tenía que medirse
necesariamente con la cultura griega y, al tiempo que reclamaba su absoluta originalidad, iba absorbiendo
razones esenciales para transformarlas y adaptarlas a la nueva concepción de la vida y del mundo.
Ética de la virtud
Una ética de la virtud se basa evidentemente en el concepto de la virtud. Con este término se entiende una
disposición, un habitus, una cualidad o un rasgo del carácter que un individuo tiene o intenta tener. Esta
ética no asume los principios deónticos como base de la moralidad, sino que considera básicos los juicios
areteicos. Los principios deónticos derivan de los aretes y si no se derivan de éstos, son superfluos. Una ética
de la virtud considera los juicios areteicos sobre las acciones como juicios secundarios y basados en los
juicios areteicos sobre las personas y sobre sus motivos o rasgos del carácter. Por tanto, para la ética de la
virtud la moralidad no tiene que ver con la obligatoriedad de la acción. Para ser moral, hay que ser cierto tipo
de persona, no simplemente actuar de cierta manera. Se mira, pues, ante todo a la persona y a su ser más
que a la acción que realiza.
Ética profesional
Por ética profesional se entiende el conjunto de las convicciones y de las normas morales que regulan el
ejercicio de la profesión y que, en una sociedad determinada, se consideran universalmente vinculantes
para quienes ejercen dicha profesión.
La idea de alguna forma de ética profesional, es decir, del hecho de que también el ejercicio de la profesión,
así como muchos otros sectores de la existencia (familia, sexualidad, vida social), esté sujeto a normas éticas
y comprometido en la realización de valores morales, ha estado presente en la sociedad desde que se
establecieron las profesiones. El famoso juramento hipocrático puede ser considerado como un primer
testimonio de verdadero código de la epopeya profesional.
En el siguiente artículo, hablamos de los Valores profesionales: qué son, lista y ejemplos.
Ética médica
Los principios y valores que, desde la antigüedad, han gobernado la práctica profesional de la medicina (a
través de los juramentos y los códigos deontológicos) obligaban al médico a actuar siempre para el máximo
beneficio del paciente, prohibiendo cualquier intervención que pudiera dañarle o ir en contra de los valores
morales que prevalecen en la sociedad. Por supuesto, los contextos culturales eran diferentes, por lo que
también los criterios y valores. La ética médica antigua ponía el acento en el carácter y las virtudes requeridas
al médico que ejercía el arte. Debía tener un cierto porte, que definiera su perfil o estilo profesional (etiqueta),
incluyendo el estar en buena salud, no sobrepeso, alegre, sereno, reservado, pero decidido, y educado.
A partir de los años sesenta del siglo veinte, algunos teólogos y filósofos morales comenzaron a cuestionar la
posibilidad de que una ética médica basada en los principios morales de los códigos deontológicos pudiera
garantizar el respeto de los derechos individuales de las personas. La nueva ética biomédica, o bioética,
se desarrollaba en aquellos años sobre todo a partir de los presupuestos filosófico-jurídicos
del consentimiento informado y de la posibilidad de que el paciente tuviera el derecho de rechazar, sobre
la base de su propio sistema de valores, el tratamiento terapéutico.
Pili, G. (2011). Etica descrittiva e normativa e i tre generi dell’etica normativa. Recuperado de:
[Link]
normativa
A través de los años han existido multitud de denuncias contra profesionales en enfermería y sus instituciones
empleadoras por mala práctica profesional. En Estados Unidos por ejemplo, según el National Council of State
Boards for Nursing, más de cinco mil profesionales en enfermería son sancionados por conductas
profesionales irregulares anualmente, pero muchos más son investigados e incluso en algunos estados, el
profesional en enfermería es sancionado más frecuentemente que el grupo de médicos (3). Se debe tener
presente que la responsabilidad profesional constituye la sanción natural de una actividad libremente escogida
y ejercida, en cualquiera de sus tres niveles: liberal, privado y público. En Costa Rica, se carece de una
casuística al respecto, sin embargo no son raros los casos en que se denuncia por mala práctica profesional
no a un médico sino al personal de enfermería que se encargó de brindar atención al paciente.
El profesional en enfermería tiene, al menos, los siguientes deberes con el paciente: atención optima, atención
oportuna y continua, atención cuidadosa, acatamiento de instrucciones del médico tratante, consentimiento
escrito previa explicación para procedimientos riesgosos (4). De tal forma, que el ejercicio de la enfermería
como Ciencia de la Salud, implica para el profesional una gran responsabilidad, y dependiendo de los
resultados, lo puede llevar justificada o injustificadamente a controversias administrativas, disciplinarias, civiles
y penales, cuando se sospeche conductas por omisión, descuido, negligencia, impericia, error o imprudencia.
Para garantizar la calidad de la atención, no solo se debe disponer de personal suficiente, con conocimientos
adecuados, actualizados permanentemente, con entrenamiento en el mantenimiento del material y tecnología,
sino además tener en cuenta que se trabaja sobre una persona, por lo que hay que cuidar los aspectos
informativo organizativo - hospedaje y de trato humano, en el orden y la prioridad citada.
Las enfermeras y enfermeros necesitan conocer y entender su propia práctica de adiestramiento en servicio,
tanto como las normas de atención que han sido establecidas por las instituciones y sus servicios de
enfermería, sin embargo, la mayoría de las enfermeras y enfermeros recibe poca información formal
pertinente a tópicos legales, el estudio, la comunicación y la participación activa en organizaciones
profesionales, como forma de prevenir o ayudar a responder apropiadamente ante este tipo de denuncias.
Las funciones de las y los profesionales de la enfermería deben estar reguladas por protocolos y normas de
carácter interno, que si no se cumplen son objeto de una acción disciplinaria, sin peljuicio para que el paciente
o familiar establezca una demanda contra el enfermero o enfermera que supuestamente le causó una lesión o
la muerte, así como la acción ante la Autoridad Judicial respectiva contra la Institución, en procura de
resarcimiento de los daños y peljuicios tanto morales como materiales, que se hubiesen podido causar (5).
Actualmente en Costa Rica casi todos los hospitales cuentan con sus respectivas normas y protocolos, el
personal de enfermería debe conocerlos y consultarlos para evitar errores.
De acuerdo con La Duke, muchas pueden ser las causas de una acción disciplinaria contra un profesional en
enfermería, incluyendo las siguientes:
Antecedentes o actos ilegales: fraudes, conducir bajo los efectos de las drogas.
Errores en medicaciones: puede incluir un simple error que resulte en un daño serio al paciente o varios
errores menores.
Falsificación de información: incluye falsificación de prescripciones, referencias, hojas de entrada, registros
falsos de datos, remover información o incluir información falsa.
Errores en los documentos de enfermería: incluye errores en la cartilla de transcripción y la hoja de atención al
paciente.
Uso de drogas: incluyendo el robo de estas para el paciente, obtener drogas con falsas pretensiones, ser un
consumidor habitual.
Implementar tratamiento médico sin una orden médica: comúnmente relativa a medicamentos.
Valoración del paciente: incluye falla en identificar o responder apropiadamente a hallazgos anormales en su
valoración.
Violación de términos de prueba: se refiere a la falla para cumplir los requerimientos impuestos por un
procedimiento disciplinario previo.
Misceláneas: esta categoría incluye la falla para implementar correctamente la orden de un médico, mal uso
de los equipos, falla para evacuar las dudas de los supervisores y el abuso a los pacientes (puede ser fisico,
mental o sexual)
El enfermero o enfermera como cualquier persona, puede abordar los límites del código penal, dolosa o
culposamente, empleando los elementos que le brinda el ejercicio lícito de su profesión. Generalmente en el
ejercicio de su profesión, tal y como otros profesionales de la Salud, incurren en delitos culposos, que van
contra la vida, la salud o la integridad de las personas, la acción no es voluntaria pero se produce porque se
ha infringido con la actuación el deber de cuidado.
Inobservancia u omisión por el enfermero o enfermera de los deberes de cuidado: Esta exigencia está
impuesta por la norma penal en los delitos culposos, en el deber de acomodarse a las reglas con el fin de
evitar la puesta en peligro de la vida o la lesión, esto se conoce por "deber de cuidado".
Producción de la muerte o lesión del paciente: Para la existencia de responsabilidad penal no basta con una
conducta imprudente, negligente o de impericia, se requiere un resultado frente a esa conducta y con relación
al paciente.
De acuerdo con Fernández Paz, se han determinado como causas fundamentales del delito culposo: la
negligencia, la imprudencia y la inobservancia de las leyes, reglamentos, órdenes o disciplinas propias de la
actividad realizada:
Imprudencia: Se basa en una acción de la cual había que abstenerse, por ser capaz de ocasionar
determinado resultado de daño o de peligro, o que ha sido realizada de manera inadecuada, representando
peligro para el paciente. Por ejemplo: No tomar precauciones necesarias para evitar resultados desfavorables,
como el uso de material no esterilizado.
Negligencia: Se fundamenta en la omisión o en la acción, siempre que ambas se deban a un descuido, hay
ausencia de diligencia y genera como consecuencia un error. Por ejemplo: Error en el suministro de
medicamentos.
Impericia: Capacidad técnica para el ejercicio de una función determinada, por tanto se fundamenta en
inidoneidad, en una inhabilidad o en un error. La persona cree saber desenvolverse, en una determinada
labor, profesión u oficio, pero no tiene la suficiente práctica o experiencia para cumplida. Por ejemplo: Cuando
se ignora el uso de un determinado equipo o cuando se equivoca en el empleo de cierta técnica o
procedimiento.
Estos últimos elementos son sobre los que se pronuncia el medico forense encargado del caso, basado en la
Historia Médico Legal, el estudio del expediente médico y la valoración de exámenes complementarios, su
función es ser un auxiliar de la Administración de Justicia, y en ese sentido no es él a quien le corresponde
concluir si efectivamente se cometió o no Mala Práctica en Enfermería.
Como se ha dicho, según Guzmán y otros, desde el punto de vista de los procedimientos médicos, cuando un
paciente es tratado en un hospital o clínica, puede serlo de varias formas, cada una de las cuales origina un
tipo especial de responsabilidad:
Bajo la dirección del médico que ordena el tratamiento, en cuyo caso los demás participantes son
dependientes. El jefe del equipo responde por el daño que ocasione en forma directa. Si se plantea una
demanda por daño, la responsabilidad es solidaria: responde el autor del daño y quien debe supervisarlo.
Cuando la atención médica se presta en forma simultánea, sin depender uno del otro, bajo su propio campo
de responsabilidad. La responsabilidad es individual por parte del autor directo del daño.
En actos asociados pero independientes: cada uno responde se ocasiona daño y se prueba culpa.
Causas administrativas: cuando dentro del planteamiento y logística no se previó la adquisición y el suministro
necesario e indicado para el adecuado mantenimiento de la infraestructura que permita brindar u ofrecer
servicios de calidad en los niveles de atención.
Fallas en los Recursos Humanos: cuando el representante legal, omitió o no previó el apoyo oportuno de
personal, teniendo los medios y facultades para hacerlo.
Fallas humanas: Cuando el profesional por descuido, negligencia e impericia ocasiona el daño, lesión o la
muerte.
Al respecto, es necesario aclarar que si bien son múltiples las causas por las cuales se denuncia a un
profesional por mala práctica, la mayoría no corresponden a actos sanitarios negligentes, imprudentes o de
impericia, sino que responden a:
Fricciones entre el profesional con algún miembro de la familia del paciente, un familiar no está de acuerdo
con un procedimiento, se presenta alguna forma de maltrato al paciente por parte del profesional, falta de
atención al paciente o falta de cortesía.
Falta de seguimiento de las indicaciones: en el momento de la salida del paciente es indispensable anotar
todas las recomendaciones y prescripciones terapéuticas en la historia clínica e incluir las opiniones verbales
y telefónicas.
En este sentido, a continuación se citan algunos lineamientos o recomendaciones para evitar estas denuncias
(7).
¿Por qué demandan a los profesionales en enfermería y que hacer para evitarlo?
Caídas de pacientes:
Asegúrese que se da la asistencia apropiada. Esté enterado(a) de la medicación de los pacientes y conozca
potenciales efectos adversos (somnolencia).
De acuerdo con las normas y procedimientos, utilice medidas de protección (por ejemplo, barandas en las
camas o sujetar al paciente cuando sea prudente) para minimizar el riesgo del paciente.
Errores de medicación:
Conozca el rango de dosis de los fármacos, posibles efectos adversos, niveles de toxicidad, indicaciones y
contraindicaciones.
Si tiene preguntas acerca del fármaco, consulte una guía terapéutica de enfermería, al farmacéutico, al
médico o a su supervisor (a).
Siga las normas hospitalarias y los procedimientos considerados para administrar los fármacos.
Confié en sus instintos, rechace utilizar un aparato si tiene temor, no asuma si existen situaciones
extraordinarias.
Tenga más cuidado cuando el paciente es incapaz de discernir o comunicar el disconforme -especialmente si
el paciente es joven, está sedado o anestesiado.
Reporte todo el equipo dañado.
Esté seguro(a) que todos los cuerpos extraños que deben ser removidos lo son enteramente luego de los
procedimientos.
Familiarícese con el instrumento a remover, el procedimiento de remoción, y las normas hospitalarias con
respecto a la responsabilidad de removerlas.
Conozca y siga las normas hospitalarias con respecto a la remoción de instrumentos y el conteo de
instrumentos en la Sala de Cirugía.
Conozca las limitaciones de su práctica profesional, esté enterado(a) de las leyes de su país con respecto al
acto de la práctica de la enfermería.
Esté seguro(a) de la frecuencia del monitoreo especificada en las órdenes médicas o normas y
procedimientos.
Siempre monitore al paciente tanto como lo garanticen las condiciones y como esté ordenado.
Este seguro de documentar la frecuencia del monitoreo del paciente y el estado del paciente.
Fallas de comunicación:
Indique con la mayor brevedad síntomas de distress y cambios en el estado del paciente al médico.
Tome en cuenta que cualquier falla en seguir de una orden médica o protocolo hospitalario, lo colocan en una
posición legalmente vulnerable y son muy dificiles de defender.
Si tiene preguntas acerca de órdenes o protocolos de atención hágalas al médico o su supervisor, pero no los
ignore.
Como se desprende de las recomendaciones anteriores, toda indicación o procedimiento que reciba o realice
el profesional en enfermería debe estar debidamente documentado en los registros que realiza, es la
constancia escrita de las comprobaciones realizadas en el examen, en el curso de la evolución y del
tratamiento. Asimismo es importante documentar cualquier cambio en el paciente o problema que se
presente, esto desde varios aspectos y no solo como profilaxis de las denuncias:
Es un medio de comunicación entre todos los miembros del equipo de salud de todo lo que acontece con el
paciente inclusive para que posibilite la continuidad del tratamiento en caso de cambio de servicio, lo mismo
que para otras instituciones que en un momento dado deban participar de la atención, como podrían ser
instituciones aseguradoras, o bien documentarse para posteriores comparaciones, elaborar estadísticas
vitales de enfermedad y la confrontación con el resultado de la autopsia en caso que se requiera.
Es el registro de todos los datos relativos a las condiciones de salud del paciente con el propósito fundamental
de facilitar la organización y calidad de la atención a las personas.
Si bien el paciente tiene la responsabilidad de suministrar, bajo su mejor entendimiento, información precisa y
completa sobre sus quejas actuales, enfermedades anteriores, hospitalizaciones, medicamentos y otros
asuntos relacionados con su salud y la responsabilidad de informar sobre cualquier cambio inesperado en su
condición y si entiende claramente el tratamiento y lo qué se espera de él. El ideal del papel de los miembros
del equipo de salud (que incluye a todos los profesionales en Ciencias de la Salud involucrados en la atención
del paciente y no solamente al personal médico y de enfermería) es enfatizar menos el aspecto de supervisión
y exigir más responsabilidad por parte del personal. Al respecto Gilmore enfatiza la importancia de una
comunicación adecuada entre los miembros del equipo de salud y recomienda:
Respeto, confianza y apoyo mutuo. Participación equitativa y expresión de opiniones disidentes, solicitar y
compartir ideas.
El paciente tiene el derecho a participar, razonablemente informado, en las decisiones relacionadas con su
tratamiento. Hasta donde sea posible, esto deberá basarse en una explicación clara y concisa de su condición
y de todos los procedimientos técnicos implícitos, incluyendo la posibilidad de cualquier riesgo de muerte o
reacciones serias, de problemas relacionados con su recuperación y su posible egreso satisfactorio. El
paciente no deberá ser sujeto a ningún procedimiento sin su consentimiento voluntario, competente y
razonable y menos aún a procedimientos innecesarios generados de fallas en la comunicación de los
miembros del equipo de salud.
Desde el punto de vista forense los registros en enfermería son obligatorios y deben hacerse con claridad,
veracidad y oportunidad, observando en su elaboración y manejo todos los elementos y obligaciones
asistenciales, administrativas y éticas (8).
Si bien el expediente médico es la prueba que más solicitan o aportan los pacientes demandantes debe
tomarse en cuenta que este no es una plena prueba a favor o en contra del profesional, pues es adulterable (a
él tienen acceso una serie de personas que pueden cambiarla) y favorece al profesional en la gran mayoría de
los casos, por lo que se necesitan muchas más pruebas para establecer su veracidad y el correcto proceder
del enfermero o enfermera. Además, un problema existente es que a pesar de que el expediente clínico
contiene el resultado y notas de todos los involucrados en la atención al paciente, en los archivos hospitalarios
solamente se realiza microfilm de las notas médicas y no de enfermería lo que podría colocar en desventaja a
algún profesional que sea investigado dentro de un proceso judicial.
A pesar de lo anterior, resulta indiscutible su gran importancia dentro de un proceso en que se está
discutiendo la idoneidad de un acto de enfermería. Los registros no sólo se deben confeccionar en todos los
casos, consignar cada procedimiento y archivar adecuadamente, sino que deben ser legibles, estar firmados y
debe verificarse el cumplimiento de las normas que han sido difundidas y conocidas sobre su elaboración. En
este sentido se debe concientizar a las y los profesionales de enfermería, en el sentido de que los registros de
enfermería son elementos que no solamente ayudan en la investigación de un proceso donde pueden incluso
no ser parte o los pueden ayudar a probar su inimputabilidad en un caso donde figuren como acusados, por lo
que estos deben tener un estilo claro, sencillo y conciso, que los haga útiles y comprensibles para quien los
recibe y que sean adecuados a su finalidad.
Para lograr esta toma de consciencia se requiere del esfuerzo conjunto y de cooperación entre los y las
profesionales en enfermería para la educación continua en Derecho Sanitario que fomente el compartir
conocimientos, experiencias, cualidades, logros y recursos, si bien llevarlo a la práctica es dificil en una cultura
donde el individualismo es predominante y se estimula la competitividad.
Referencias bibliográficas
La Duke, Sh. "The effects of professional discipline on nurses". American Joumal of Nursing. 100(6): 26-33.
Jun. 00. [ Links ]
Ugalde, J. y Castro, J. "Suicidio en hospitales generales de Costa Rica". Medicina Legal de Costa Rica. 9(1):
9-14, May. 92. [ Links ]
Eskreis, T. R. "Seven common legal pitfalls en nursing". American Joumal of Nursing. 98(4): 34-40. Apr. 98.
[ Links ]
Arredondo P., L.G. "La auditoría del proceso científico (Método Clínico)". En: Auditoría en Salud. Editorial
Médica Panamericana: Colombia, 1998. [ Links ]
* Dra. Grettcben Flores Sandi, es Tesorera de la Asociación de Derecho Médico de Costa Rica y labora en el
Poder Judicial.
La enfermera tiene como misión el cuidado de la salud del ser humano. Un propósito que
ejecutará a través de una serie de acciones de atención dirigida al paciente o grupos con
afecciones físicas reales o potenciales, con el fin de mejorar y aliviar las molestias y
dolencias generadas por el desarrollo de una enfermedad.
Cabe destacar que los cuidados que realiza la enfermera deben ser cumplidos en forma
eficiente, eficaz, oportuna y de acuerdo a los procedimientos establecidos para procurar
la satisfactoria y pronta recuperación del paciente.
Es una de las razones principales por las cuales esta profesión exige poseer el
conocimiento y la capacidad intelectual que permita a la enfermera resolver los casos,
comunicarse y reflexionar críticamente sobre los problemas inherentes o que alteran la
salud de la persona está bajo su cuidado.
Fundamentos De La Relación
Enfermera-Persona Sana O
Enferma
Home | Blog Classic | Citar | Fundamentos De La Relación Enfermera-Persona Sana O Enferma
31 Dic2004
quiasmo Citar
Todo lo cual motivó a realizar una reflexión teórica sobre los reales fundamentos que
sustentan la relación enfermera-persona sana o enferma y que lo hacen distinta a la relación
médico-paciente, asumiendo el basamento histórico social y religioso que sirvieron de base
en el origen de ambas profesiones. Considerando finalmente que el tema se declara abierto
al análisis y debate y no lo da por concluido o agotado, resaltando que el tratar de igualar los
fundamentos de la relación médico-paciente y enfermera-persona sana o enferma constituye
un error ético y asume que colocar este tema a debate obligaría a repasar los elementos que
desde el punto de vista religioso y social tiene de antecedentes la problemática enfermera-
paciente y médico-paciente porque, sin lugar a dudas, la hegemonía y preponderancia
médica ha minado las relaciones médico-paciente las cuales han jugado un papel en la
historia de la medicina y en el modelo de cuidados e imagen que sobre la actuación de
enfermería poseen los profesionales de la salud y la sociedad.
El médico es la persona que por su preparación y conocimiento está facultado para realizar
el diagnóstico de las enfermedades y establecer un tratamiento que alivie o resuelva el
problema que aqueja al enfermo,4,10 y otras acciones como las de promoción, prevención y
rehabilitación de salud; profesional éste que se ha desempeñado desde siglos atrás de
manera preponderante, que desde luego tiene un basamento histórico social concreto con
un elevado reconocimiento social y que de cierta manera ha influido en la función e imagen
social de otras ciencias y en este caso, la enfermería. Por citar un ejemplo, en estudios
realizados y publicados por la Organización Mundial de la Salud en África y los Estados
Unidos de América ocupan un status social mayor los médicos que el personal de
enfermería, lo cual lo hace objeto de estudio prioritario que realza la imagen social de esta
profesión a diferencia de la enfermería.
Esta relación se da, además no de un modo aislado, sino dentro de un sistema social con un
peculiar modelo organizativo y un entramado complejo de situaciones y relaciones.
De esta manera, junto a las dificultades derivadas de cualquier relación personal se sitúan
en la relación enfermera-paciente aquellas otras que han hecho que la relación nazca.
Habitualmente el enfermo entra en contacto con la enfermera cuando se encuentra en una
situación problemática. Pero los problemas humanos no son nunca exclusivamente
biológicos, psicológicos y/o sociales, sino también morales, formando una unidad indisoluble,
ya que todos estos aspectos forman parte de la naturaleza única del hombre.
Revista Cubana de Salud Pública, versión impresa ISSN 0864-3466versión On-line ISSN 1561-
3127
Artículo
Muchos y constantes son los esfuerzos realizados por el área de salud para aumentar la
expectativa de vida de las personas, datos recientes evidencian que la esperanza de
vida al nacer es de 77,9 años1. En este contexto, es sabido que de la mano del aumento
en la expectativa de vida no está precisamente la calidad de la extensión de ésta, siendo
este punto analizado constantemente por las instituciones para tratar de realizar
acciones destinadas a su mejoramiento2. Además, la gran tecnología con la que se
abastecen los centros de salud, sobre todo aquellas áreas de atención y cuidados críticos
que se enfocan y destinan sus cuidados a personas con patologías graves y/o
pluripatológicos crónicos que requieren de atención especializada y personalizada 3.
Muchas de las personas que requieren atención en estos servicios de alta complejidad
padecen de enfermedades terminales, convirtiéndose en un factor estresante y
angustiante no solo para el paciente sino además para su familia y entorno, en ese
entorno se encuentra el equipo de salud viviendo junto al usuario el proceso de su
enfermedad, sabiendo y muchas veces no tocando el tema tan delicado del fin de la
vida.
El médico es el encargado legal de comunicar el diagnóstico y las medidas a seguir
durante este proceso velando por la buena comprensión y afrontamiento por parte del
paciente y de los familiares en aquellas situaciones difíciles como es la limitación de
tratamiento, que trata de actividades cuya no implementación van a tener como
resultado acelerar la muerte de la persona gravemente enferma, no prolongándola
infructuosamente3, siendo importantísimo la incorporación de la percepción del paciente,
como una necesidad en la evaluación de resultados en salud 4 y velar por entregar una
atención proporcionada según el estado del usuario, sin dejar de lado el cumplimiento de
los principios éticos. Pero como se dijo anteriormente el equipo de salud está en este
proceso y es aquí donde la enfermera puede y debe realizar acciones en pro del paciente
y de la familia.
La enfermera es vital en esta etapa por las diversas áreas de manejo que implica
nuestra disciplina, debemos entonces, favorecer que la atención no sólo se centren en
los aspectos biológicos, considerando únicamente la atención técnica, que separa el
cuerpo biológico del cuerpo social. Debemos ver, sentir y percibir la subjetividad de la
persona y familia que se encuentra en etapa terminal, para así ayudar en la
humanización de los cuidados entregados en esta etapa de la vida, entendiéndose por
esto como el compromiso no sólo para trabajar en el área práctica, sino también a las
dimensiones subjetiva y social de la vida que cuidar, priorizando la construcción de
relaciones, comunicación, autonomía y responsabilidad, donde la integridad del sujeto
está plenamente garantizada5. Pero ¿Tenemos claro cuál es el rol de la enfermera en
este proceso? y ¿Qué intervenciones debe realizar?, estas son algunas de las
interrogantes que se trataran de responder en el transcurso del presente artículo, con el
fin de concientizar la relevancia del rol de la enfermera y la necesidad de reflexionar
respecto a los aspectos éticos que deben tomarse en consideración obligatoriamente en
aquellas situaciones de limitación de tratamiento 6.
El Código de Ética Médica Título III, de las relaciones del médico con sus pacientes,
artículo 23. Enuncia que toda persona tiene derecho a morir dignamente. Por
consiguiente, los procedimientos diagnósticos y terapéuticos deberán ser proporcionales
a los resultados que se pueda esperar de ellos 17. La finalidad de esto es no entregar
tratamiento que solamente este orientado a una prolongación penosa y precaria de la
existencia del enfermo, sino más bien a una preparación digna del proceso de la muerte.
Enfermería en este ámbito tiene mucho que aportar, el código sanitario artículo 113,
inciso 4, promulgado el 6 de diciembre de 1997, en que el quehacer de la enfermera
quedó claramente establecido: «Los servicios profesionales de la enfermera comprenden
la gestión del cuidado relativo a promoción, mantención y restauración de la salud, la
prevención de enfermedades o lesiones, y la ejecución de acciones derivadas del
diagnóstico y tratamiento médico y el deber de velar por la mejor administración de los
recursos de asistencia para el paciente»18. Nuestro trabajo está enfocado en la gestión
del cuidado, en las diferentes áreas descritas anteriormente, por lo que también somos
indispensables en el tratamiento y preparación de estos pacientes y familias,
acompañándolos durante el doloroso proceso de la muerte.
Alschul y Sanson Fisher19 refieren que la enfermera pasa la mayor parte de su tiempo en
tareas administrativas y sólo una pequeña cantidad de tiempo en contacto directo con el
paciente. El Código de Ética del Colegio de Enfermeras de Chile enuncia que “La
enfermera debe verificar que las personas (paciente, familia, acompañante) reciban
información suficiente para aceptar o rechazar los cuidados y tratamientos, excepto en
casos de urgencia, incapacidad del enfermo o ausencia de familiares” 20. Es por esto que
el tratamiento de este tipo de pacientes no es solo una labor exclusiva médica, sino
también de enfermería, por lo que debemos acompañarles, ayudarles a verbalizar sus
inquietudes, producir un acercamiento con el equipo de salud, favoreciendo una relación
basada en la confianza y respeto de sus derechos humanos, valores, costumbres y
creencias espirituales. La Declaración de Ética de la Federación Panamericana e Ibérica
de Medicina Crítica y Terapia Intensiva (1991)21 hace referencia a los derechos de los
pacientes críticamente enfermos, dentro de los cuales destaca el derecho de: Obtener
información acerca de su situación, sobre los procedimientos diagnósticos o terapéuticos
de importancia a los que vayan a ser sometidos, con el fin de que ellos mismos den su
consentimiento para que éstos se lleven a cabo, a la confidencialidad y de ser atendidos
de forma personalizada, con especial referencia al trato respetuoso y considerado en su
relación con los médicos y enfermeras. Dado lo expuesto debemos contribuir a que estos
pacientes tengan una muerte digna, trabajando en la calidad de vida, cuidados
centrados en el niño y familia, conocimientos específicos sobre cuidados paliativos,
decisión compartida, alivio del sufrimiento, comunicación clara, relación de ayuda y
ambiente acogedor22. Es por esto que para realizar las actividades correctamente
debemos de reflexionar al respecto y además tener total claridad de cuál es nuestro rol
en aquellas situaciones de limitación de tratamiento con el fin de realizar prácticas
beneficiosas para el paciente y familia.
Principios éticos en situaciones de limitación de tratamiento
Beaumchamp y Childress23 en su libro sobre Principios de Ética Biomédica, destacaron
cuatro principios éticos, a los que denominaron “moral común universable”, estos son:
Autonomía: se basa en que toda persona debe decidir por sí mima de todas aquellas
materias que le afecten de una u otra manera, con conocimiento de causa y sin coacción
de ningún tipo.
Beneficencia: es el derecho de todo ser humano a vivir de acuerdo con su propia
concepción de vida, a sus ideas de perfección y felicidad.
No maleficencia: alude a que toda persona tiene el derecho a no ser discriminada por
consideraciones bilógicas, tales como raza, edad, sexo, situación de salud, etc.
Determinando no hacer daño aún cuando la persona lo solicite.
Justicia: se refiere a que la persona no debe ser discriminada por consideraciones
culturales, ideológicas, políticas, sociales o económicas.
Por este motivo, decisiones tan importantes como son aquellas que se toman en
situaciones de limitación de tratamiento, deben ser analizadas y reflexionadas por
personal idóneo, adecuadamente capacitado para dicho proceso, no es actuar de
manera mecánica ejecutando solamente indicaciones, sino se debe ser un ente activo e
informado al respecto para poder servir de adecuada manera y orientar decisiones
médicas y familiares basadas en conocimiento ético, en raciocinio moral pudiendo
reconocer y determinar que debe ser hecho, o no, en determinadas ocasiones.
Para que la enfermera pueda entregar un cuidado integral a aquellos pacientes que se
encuentran en fase terminal debe poder identificar y manejar los conflictos, la toma de
decisiones difíciles, y las cuestiones éticas, tiene que complementarse con los otros
profesionales trabajando de manera interdisciplinaria, además de ayudar a establecer
lazos entre la persona y el resto del equipo de salud.
Secreto profesional en enfermería
Resumen
URI
[Link]
La versión oficial de los hechos viene a ser esta: Hasta no hace mucho, la
relación médico/paciente se regía básicamente por las normas de la vieja ética
profesional y se basaba en la confianza del enfermo en la figura paternalista
de su médico. Hoy ya no es así: esa relación ha adquirido un carácter
contractual, aparece orientada a lo jurídico, y en ella parece dominar el
concepto de autonomía del paciente que negocia con el médico la decisión que
haya de tomarse. Ya no es aceptable una regulación basada en criterios
dictados unilateralmente por los médicos, ni que éstos sigan manteniendo un
papel dominante en la relación médico/paciente. El movimiento en favor de los
derechos de los pacientes surgió para acabar con la situación de dependencia
del paciente y con el tradicional desequilibrio de poder en esa relación.
Se suele afirmar que los derechos de los pacientes tienen su origen remoto en
la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y en los
documentos que la desarrollan2. A mi me parecen que, en la tradición católica,
se pueden encontrar antecedentes lejanos de ellos. En efecto, la idea de que el
paciente, por no ser dueño absoluto de sí mismo sino sólo administrador de su
vida y de su cuerpo, está investido de la responsabilidad de ser guardián de su
propia dignidad humana y del poder de autorizar o rechazar las intervenciones
que en su cuerpo se propone hacer el médico aparece reiteradamente en los
viejos manuales de moral médica de los primeros decenios de nuestro siglo.
La cosa empezó, como no podía ser menos, en los Estados Unidos y por
iniciativa de una organización que trataba de trasladar al terreno de los
derechos lo que en algunos hospitales se estaba haciendo por caridad para la
protección a los desvalidos4. La National Welfare Rights Organization preparó
una lista de derechos de los pacientes de los hospitales públicos y de los
privados que voluntariamente quisieran sumarse a la propuesta, en la que se
consagrasen diferentes manifestaciones del derecho de los pacientes a recibir
un trato digno, pues era habitual entonces que los pacientes pobres fueran
ingresados en salas de muchas camas, diagnosticados y tratados por jóvenes
médicos residentes o por estudiantes, y obligados a participar en
experimentaciones clínicas o en sesiones docentes.
Los derechos de los pacientes han tenido una existencia muy agitada.
Conviene advertir, antes de seguir adelante, que los datos en que se basa este
análisis son parciales y quizá, en algunos casos, obsoletos. No es fácil obtener
una información completa y actualizada sobre una materia tan dispersa y
cambiante.
No faltan los países en los que no se ha legislado sobre la materia, porque las
propuestas legislativas han encontrado dificultades de momento insuperables
(Bélgica, Italia, Luxemburgo) o donde, como es el caso de Canadá, Estados
Unidos y Australia, se prefiere de momento estar a lo que señalan las
sentencias judiciales10.
Asimismo, todos los pacientes tienen el deber de solicitar información sobre las normas de
funcionamiento de la institución sanitaria que le esté atendiendo y sobre los canales de
comunicación existentes en la misma. También han de conocer el nombre de su médico.
Por otro lado, existe el deber de firmar el documento de alta voluntaria en caso de que no se acepten los
métodos de tratamiento propuestos frente a su enfermedad y el de responsabilizarse del uso
adecuado de las prestaciones ofrecidas por el sistema sanitario, fundamentalmente en lo que se
refiere a la utilización de servicios, procedimientos de baja laboral o incapacidad permanente y
prestaciones farmacéuticas y sociales.
Leyes y reglamentos:
Se desarrolló una regulación básica en la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, en la que se
reconoce el derecho al respeto de la personalidad, dignidad e intimidad del paciente. Recoge
también el derecho a la no discriminación, a estar informado sobre los servicios sanitarios, el derecho a la
confidencialidad y a la asignación de un médico que notifique los procedimientos.
La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y
obligaciones en materia de información y documentación clínica centra su atención en la voluntad de
humanización de los servicios sanitarios.
16 años después, surge la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de
Salud, que, entre otros, cuenta con diferentes objetivos como:
o La prestación de servicios a los usuarios del Sistema Nacional de Salud en condiciones de igualdad y
calidad.
o El aseguramiento universal y público por parte del Estado.
La coordinación y cooperación de las Administraciones públicas sanitarias.
Prestación de una atención integral de la salud.
La financiación pública del Sistema Nacional de Salud.
Igualdad de oportunidades y la libre circulación de los profesionales sanitarios.
Colaboración entre los servicios sanitarios públicos y privados.
La colaboración de las oficinas de farmacia con el Sistema Nacional de Salud.
Ante la importancia creciente de los derechos de los pacientes, estos organismos han promovido
declaraciones o desarrollado normas jurídicas bien sobre aspectos genéricos bien sobre cuestiones
específicas. Pero sin duda, el más importante, sobre todo por su trascendencia y su papel como punto de
referencia, es la Declaración Universal de derechos humanos, del año 1948.
En su artículo 25 se reconoció que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le
asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la
vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros
en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de
subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.
A partir de ahí, han ido apareciendo múltiples declaraciones internacionales de mayor o menor
alcance e influencia que se han referido a dichas cuestiones:
En 1994 con la Declaración sobre la Promoción de los Derechos de los Pacientes en Europa,
promovida por la Oficina Regional para Europa de la OMS, que tras la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, se convirtió en un referente en el ámbito más estrictamente sanitario.
Dos años después, en 1996, se aprobó por unanimidad en la OMS la Carta de la Reforma de la
Atención Sanitaria de Ljubljana, en el que se reconoció que “debe haber cobertura universal y acceso
equitativo para toda la población a la asistencia necesaria”.
Un año más tarde se celebró la 4ª Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud, surgió
la Declaración de Yakarta sobre la Promoción de la Salud en el s. XXI, que ofrece una visión y
enfoque para la promoción de la salud en este siglo.
En mayo de 1998, fue adoptada, durante la 51ª Asamblea Mundial de la Salud, la Declaración Mundial
de la Salud. Firmada por todos los países miembros de la OMS, la Carta Mundial de la Salud supone un
espaldarazo a la salud como uno de los derechos fundamentales de todo ser humano. A su vez, afirma la
dignidad y el valor de cada persona, así como la igualdad de derechos y deberes y la responsabilidad
compartida de todos en lo que a salud se refiere.
Art. 1. El presente código rige la conducta del profesional de la enfermería en sus relaciones con las personas, instituciones públicas,
privadas o autónomas, usuarios de sus servicios, autoridades civiles y/o militares, colaboradores, colegas y consigo mismo y será aplicable
en todos los actos de su vida profesional y/o privada.
Art. 2. El profesional de la enfermería estará regido por criterios éticos genéricos, en el desempeño de todas las intervenciones de
Enfermería encomendadas a prestar cuidados humanos fundamentados en los principios de la ética profesional, competencia profesional,
sentido de la responsabilidad y lealtad hacia sus compañeros e integrantes del equipo de salud, sujeto, familia y comunidad.
Art. 3. El profesional de la enfermería tendrá por norte de sus actuaciones los principios de: el valor fundamental de la vida humana,
beneficencia y no maleficencia, terapéutico de totalidad, doble efecto, Justicia, autonomía, confiabilidad, solidaridad, tolerancia, privacidad,
veracidad y fidelidad.
Art.4. Las normas éticas y/o morales, contenidos en este código son de obligatorio cumplimiento para todos y todas los profesionales de la
enfermería en todos los ámbitos de su vida pública y privada su aplicación le corresponde a los organismos gremiales a través de los
Tribunales Disciplinarios de la Federación de Colegios de Profesionales de la Enfermería y Colegios de Profesionales de la Enfermería, según
lo establece el artículo 31 L.E.P.E.
Art. 5. El máximo ideal de los (as) profesionales de la enfermería es el bienestar social, implícito en el fomento y preservación de la salud,
respeto a la vida y a la integridad física, social y mental del ser humano.
Art. 6. Las profesionales y los profesionales de la enfermería deben mantenerse permanentemente actualizados en el ámbito de los
conocimientos científicos, mediante la participación en postgrados, diplomados, congresos, talleres, jornadas y/o seminarios.
Art. 7. Los servicios de enfermería son universales. Al ejercer su función el profesional de la enfermería no hará distinción o discriminación
alguna en cuanto a: edad, raza, sexo, nacionalidad, credo, opinión política o posición socio-económica.
Art. 8. Las situaciones conflictivas por reclamos laborales. Contractuales justos y de pleno derecho, no serán factores que justifiquen el
descuido en la atención debida al enfermo grave, de sumo cuidado o en situación de emergencia.
Art. 9. El o la profesional de enfermería al valorizar un individuo en situación privativa de su libertad, tiene el deber de denunciar cualquier
lesión física o mental que presente por ante las autoridades judiciales y los organismos gremiales de su jurisdicción, mediante acta
contentiva de la valoración física realizada.
Art. 10. Los derechos humanos, consagrados en la carta de las Naciones Unidas son de carácter irrenunciables e inalienables para los (las)
profesionales de la enfermería.
Art. 11. El sagrado deber de los (as) profesionales de la enfermería se encuentra circunscrito dentro de la premisa aliviar el sufrimiento
humano. Esta noble acción no puede ni debe admitir las discriminaciones o distinciones personales, colectivas, religiosas y/o políticas.
Art. 12. Los (as) profesionales de la enfermería ejercerán con la libertad plena, y serán de su particular competencia la aplicación de normas
y criterios científicos encaminados a precisar la atención y cuidados de enfermería adecuados para cada enfermo en particular.
Art. 13. La relación enfermera(o) paciente, se fundamenta en el respeto a la dignidad humana basados en la responsabilidad y el secreto
profesional en total acatamiento a los principios éticos y normas morales que forman parte esencial de la actividad realizada por las (los)
profesionales de la enfermería.
Art. 14. El profesional o la profesional de la enfermería no debe hacer uso de sus conocimientos para lucrarse de la dignidad humana, sus
actos deben estar ajustados a los principios de la equidad justicia y honestidad.
Art. 15. Se considera violación a las normas morales y éticas de Enfermería: a. Cualquier publicación, científica o divulgativa inclusive que
no satisfaga los principios del Código Deontológico. b. Avisos publicitarios que no estén debidamente autorizados por el respectivo Colegio
de Enfermeras. c. Cualquier presentación pública por medios radiales, televisión e impresos, que no se ajusten al Código de Enfermería. d.
Declaraciones a través de cualquier medio de información sea radial, televisivo o impreso que no cumpla con los principios del código o
estatutos de la Federación de Colegios de Profesionales de Enfermería. e. Declarar y escribir certificaciones que aconsejen de cualquier
manera procedimientos farmacéuticos y terapéuticos. f. Estarán en contra de Principios y Normas del Código Deontológico toda
demostración, en escenas fílmicas o fotográficas aún con fines educativos sobre prácticas obstétricas y quirúrgicas donde involucren a un
Profesional de Enfermería sino ha sido avalado por el Colegio respectivo.
Art. 16. Los profesionales de Enfermería que ejerzan cargos ejecutivos o disciplinarios, deben acatar las decisiones que por mayoría de
votación se resuelvan en el Colegio respectivo y la Federación.
Parágrafo uno:
Será motivo de sanción por los Tribunales Disciplinarios respectivos, la violación de algunos de los artículos hasta ahora descritos.
Art. 17. Cuando los derechos de los profesionales de Enfermería sean violados, deben acudir con prontitud a los organismos gremiales en la
entidad respectiva para que se apliquen los procedimientos de la ley a que diera lugar.
Art. 18. Las (os) profesionales de la enfermería que ocupen cargos gerenciales o gremiales podrán disponer de ventajas de ninguna índole,
valiéndose de la condición del cargo que ejercen.
Art. 19. Las informaciones en materia de enfermería emanarán a través de la oficina de Prensa encargada por el Comité Ejecutivo de la
Federación de Profesionales de Enfermería, o de los Colegios respectivos.
Parágrafo uno:
Los miembros serán autorizados por las juntas directivas de las correspondientes Entidades de Enfermería, para informar y orientar los
posibles avances académicos y científicos, o nuevas técnicas y procedimientos en Enfermería.
Parágrafo dos:
Cualquier profesional de Enfermería puede opinar sobre asuntos gremiales, haciendo la salvedad que lo hace bajo su responsabilidad, pero
las informaciones oficiales, es decir, resoluciones y doctrinas, serán suministradas al público por los directivos del organismo de Enfermería
correspondiente.
Parágrafo tres:
Los principios éticos de la Profesión de Enfermería son de carácter obligatorio para todos sus afiliados y son los colegios respectivos los
entes autorizados en hacer cumplir las normas establecidas.
Parágrafo cuatro:
Todo Profesional de Enfermería tiene la obligación de repudiar cualquier ejercicio de actividades reiteradas o habituales, sin título Legal de
Enfermería, además de denunciar ante el Colegio respectivo, cualquier provecho de la fe y credibilidad de las personas.
Art. 21: Pueden ser precisadas las siguientes clases de ilegalidades en el ejercicio de la profesión de Enfermería: Ilegalidad de ejercicio de la
Profesión de Enfermería propiamente dicho.
Ilegalidad académica en su formación. Ilegalidad dentro del ejercicio de la profesión de enfermería. Ilegalidad del profesional de Enfermería
con título no revalido. Ilegalidad Empírica. Prácticas populares o tradicionales de la profesión de Enfermería. Utilización de medicamentos,
equipos y prácticas en las que se generan diagnósticos, criterios y métodos terapéuticos pseudo científicos. Ilegalidad político
administrativo. Ejercicio de personal no calificado en Instituciones privadas y públicas, ajustados irresponsablemente a programas de
sanidad y asistencia. Violación de presupuesto, la carencia de materiales y ambientes físicos que permitan las acciones efectivas del
profesional de Enfermería.
Art. 22: El Profesional de Enfermería debe actuar equilibradamente, conservando los principios éticos y morales de su práctica.
Art. 23: Para ejercer libre de la profesión el profesional de enfermería debe acatar lo establecido en el Código Deontológico:
Cualquier aviso de prensa impresa llevará anexo el nombre, apellido, especialidad su número de inscripción del Colegio respectivo, teléfono
del Centro de Asistencia y residencia, días, horas, disponibles de atención. Este aviso antes de hacerse público, será puesto a consideración
del Colegio de Enfermeras respectivo; la población le adjudicará la siguiente leyenda: “Este aviso tiene el visto bueno del Colegio de
Enfermeras “.
Cualquier tarjeta de Presentación del Profesional de Enfermería no debe exceder lo estipulado en el presente Código.
Art. 24: El profesional de enfermería no realizará contratos de sus servicios con personas naturales u jurídicas que usufructúen la acción
individual o colectiva del profesional de Enfermería infringiendo los principios éticos de este código.
Art. 25: El ejercicio de la profesión de Enfermería es una función única, la cual no podrá delegarse ni cederse.
Parágrafo único:
En caso de delegación de cualquier actividad en la observación u orientación del usuario, el profesional de Enfermería evaluará con espíritu
crítico profesional del personal en quien delega, retendrá la responsabilidad por la actividad delegada.
Art.26: Todo profesional de Enfermería tiene la obligación ética moral de estar debidamente colegiado, en el colegio de profesionales de la
enfermería de su jurisdicción laboral, para el ejercicio de la profesión en cualquiera de sus ámbitos o modalidades y tener acceso de pleno
derecho a todos los beneficios y logros socio-económicos que se obtengan o hayan obtenido a través de las luchas gremiales .En los casos
de ejercer ocasionalmente en el ámbito territorial diferente al de su colegiación, están en el deber de comunicarse previamente a través
del colegio al que pertenezcan. En los casos de cambio de residencia laboral permanente deben participar su cambio previamente y
solicitar su inscripción en el colegio respectivo.
Art. 27: Todo profesional de Enfermería está obligado a cumplir y hacer cumplir, los estatutos, reglamentos acuerdos y resoluciones
dictados por los órganos de la Federación de Colegios de Profesionales de la Enfermería y por los órganos de los Colegios de Profesionales
de la Enfermería.
Parágrafo único:
Todo Profesional de Enfermería en función administrativa, pública, privada o autónoma debe cumplir las responsabilidades gremiales que,
materia de trabajo, estabilidad laboral en su dependencia diese lugar, además de cumplir con los acuerdos y resoluciones generados en el
colegio de la entidad y federación de los Profesionales de Enfermería.
CAPITULO VI:
DEBERES DEL PROFESIONAL DE ENFERMERÍA HACIA LOS USUARIOS. los derechos de los usuarios y el enfermo terminal
Art. 28: Las relaciones interpersonales del personal de enfermería con el usuario, deben ser estrictamente profesional, efectuándose
dentro de un clima humano de confianza y respeto mutuo.
Art. 29: El profesional de enfermería al proporcionar los cuidados al usuario deberá tratarlo en forma holística. (Biológica – psicológica y
social).
Art. 30: El profesional de enfermería tendrá la obligación de dar a conocer al usuario su nombre y responsabilidad dentro del equipo de
salud.
Art. 31: El profesional de enfermería reconocerá que sus deberes profesionales que extiendan a la familia del usuario, cuyos derechos
siempre subordinados a los del enfermo han de ser rigurosamente respetados y protegidos.
Art. 32: El profesional de enfermería tendrá en cuenta que el enfermo forma parte de una familia y comunidad, procurara en la medida de
lo posible, integrar los miembros más cercanos al enfermo en el plan de cuidados con el previo consentimiento del mismo.
Art. 33: El profesional de enfermería debe recordar que tiene la obligación de informar, adecuadamente a los familiares durante todo el
proceso de la enfermedad dentro de los limites de sus competencias y deberes del enfermo.
Art. 34: El enfermo tiene derecho a ser tratado con respeto y dignidad; el ambiente de su ubicación debe reunir higiene y confort. Atender
la solicitud del enfermo de acuerdo a su religión. Recibir una atención de elevada calidad por el profesional de enfermería y demás
miembros del equipo de salud. Ser informado sobre cualquier procedimiento que deba realizarse para confirmar su diagnóstico. Dar su
consentimiento previo a la aplicación de cualquier procedimiento diagnóstico o terapéutico y respetar su decisión.
Que sea respetada las confidencias acerca de su estado de salud. Solicitar explicación sobre los honorarios a pagar y exigir montos
adecuados ante la Ley.
Art. 35: El profesional de Enfermería está en la obligación de defender y respetar las deudas del enfermo en fase terminal derivadas del
concepto de muerte y la manera de asumirla.
Art. 36: Es derecho del enfermo en fase terminal solicitar y recibir drogas analgésicas para evadir el dolor originado por su enfermedad.
Art. 37: Es derecho del enfermo en fase terminal ser atendido por profesionales idóneos.
Art. 38: Es derecho del enfermo en fase terminal respetar su individualidad y privacidad.
Art. 39: Es derecho del Enfermo en fase terminal, que se considere a la familia como parte integrante de su asistencia y en el procurará el
soporte apropiados, para prepararlo y afrontar la muerte del ser querido, cuando ésta sea inevitable.
CAPITULO VII
Art. 40: La historia elaborada por el profesional de Enfermería esta conformada por la apreciación objetiva y subjetiva del usuario.
Art. 41. Los registros en la historia clínica de Enfermería, deben reflejar con certeza las emociones del enfermo a su ingreso al
establecimiento de salud y la evolución mientras dure la estadía y debe ser manejado con sinceridad y responsabilidad.
Secreto profesional
Art. 42. Todo Profesional de Enfermería cuando realice un trabajo de investigación o publicación relacionado con los usuarios, en
dependencias universitarias, comunitarias o asistenciales, debe guardar confidencialidad de toda la información para que no perjudique al
usuario o a la institución.
Art. 43. Todo Profesional de Enfermería en razón de su ejercicio deberá mantener el secreto profesional; es importante para su protección,
amparo, salvaguarda y honor del usuario.
Art. 44. El Profesional de Enfermería velará por la confidencialidad de la historia clínica impidiendo ser leída por el usuario, familia o
personas ajenas al equipo de salud.
Art. 45. El secreto Profesional será cumplido por todos los Profesionales de Enfermería y solo pueden dar información en los siguientes
casos: Cuando sea ordenado por mandato de Ley. Cuando por autorización del usuario, el Profesional de Enfermería pueda revelarlo.
Cuando se denuncian enfermedades infecto contagiosas ante las autoridades sanitarias. Cuando hay que preservar el honor y la vida del
enfermo.
Art. 46. El Profesional de Enfermería no revelará ningún diagnostico médico, aunque esté presionada por familiares o amigos del usuario
pero tendrá la obligación de sobre la evolución de la enfermedad dentro de los límites permisibles, como Profesional de Enfermería.
Art. 47. El Profesional de Enfermería mantendrá el secreto de su actuación aún después de la muerte de los usuarios que haya tratado,
evitando de esta forma perjuicios a terceros.
CAPITULO VIII
Certificación
Art. 48. El Profesional de Enfermería no está autorizado para elaborar certificaciones que describan el estado de salud, enfermedad o
fallecimiento del usuario.
Parágrafo único:
El Profesional de Enfermería que viole este artículo sufrirá las sanciones establecidas en la Ley que rige la materia.
Art. [Link] Profesional de Enfermería incurrirá en falta y responderá penal, civil o administrativamente cuando expida certificaciones
falsas de cualquier naturaleza.
CAPITULO IX
Deberes de confraternidad
Art. 50. Son deberes del Profesional de Enfermería, cumplir con los reglamentos internos establecidos por la Federación y Colegios de
Profesional de Enfermería.
Art. 51. El Profesional de Enfermería participará activamente en la fijación de sus condiciones de trabajo, acatando disciplinadamente las
convocatorias que realicen la Federación o Colegios de Profesionales de Enfermería para tal fin.
CAPITULO X
Del ejercicio institucional de la profesión de enfermería y de los deberes del profesional en materia de enfermería social
Art. 52. Cuando el Profesional de Enfermería realice un contrato individual con instituciones públicas o privadas, debe exigir al ente
empleador las condiciones de dicho contrato el cual debe contemplar: salario, beneficio socio económico y otros beneficios existentes en
la institución.
Art. 53. La garantía de independencia Profesional de Enfermería debe estar fundamentada en la participación directa en programas
técnicos, científicos, asistenciales y gremiales promocionados por las instituciones acreditadas tales como: Ministerios, Instituciones
Privadas y la Federación de Enfermeras o Colegios respectivos.
Art. 54. Todo Profesional de Enfermería debe estar adscrito al Departamento de Enfermería del establecimiento de salud respectivo y
comprometerse a pertenecer a sociedades científicas, comisiones de trabajo, comisiones deportivas, comisiones científicas, comisión de
revisión de credenciales y en fin todo lo que involucre la función de enfermería dentro del contexto al cual pertenezca en ese momento.
Art. 55. Todo Profesional de Enfermería está en la obligación de colaborar con las autoridades sanitarias en casos de epidemias, tragedias y
emergencias que afecten el colectivo local y nacional.
Art. 56. Tanto en las Instituciones Públicas como Privadas el servicio de Enfermería se le proporciona al usuario en base a sus necesidades y
no a su condición social.
Art. 57. Los servicios de enfermería en Instituciones tanto Públicas como Privadas, deben estar enmarcadas en la jornada máxima de
trabajo prevista en las disposiciones legales vigentes.
Art. 58. Ningún Profesional de Enfermería puede ser separado de su cargo en forma injustificada bajo amenazas o presiones que afecten su
salud mental y física.
Art. 59. El cargo de cualquier Profesional de Enfermería, debe ser obtenido únicamente por concurso por lo cual no podrán ser desplazados
en ninguna institución sin haber cumplido con dicho requisito.
Art. 60. El ejercicio de la Profesión de Enfermería debe otorgar al profesional el goce de una remuneración justa denominada honorarios.
Art. 61. La exoneración de pagos de honorarios de pagos de profesionales solo es posible para personas de pobreza manifiesta, filiación
profesional o familiares hasta el segundo grado de consanguinidad.
Art. 62. Cuando un grupo de Profesionales de Enfermería proporciona asistencia privada deben aparecer por separado los honorarios de
cada Enfermera.
Art. 63. Constituye falta a la moral y a este código el aceptar honorarios inferiores a los establecidos como honorarios mínimos, o en caso
contrario recibir de los familiares remuneración adicional por servicios prestados en su horario de trabajo.
Art. 64. Queda prohibido el cobro anticipado de honorarios por asistencia y estos deben ser especificados con anterioridad informando al
enfermo el costo de sus servicios.
CAPITULO XII
De los deberes de los profesionales de enfermería hacia los miembros del equipo de salud
Art. 65. El Profesional de Enfermería coordinará y cooperara con el resto del equipo de salud en beneficio del individuo, familia y
comunidad basándose en el respecto mutuo y en la delimitación de sus funciones.
Art. 66. La solución de problemas que requieran el juicio activo del Profesional de Enfermería, no debe delegarse como responsabilidad a
un personal subalterno.
Art. 67. El Profesional de Enfermería en las unidades de atención debe ser comprensivo con el estudiante de Enfermería, corrigiéndolo
adecuadamente y atendiendo las necesidades de su proceso enseñanza – aprendizaje.
CAPITULO XIII
De la docencia de enfermería
Art. 68. La docencia de Enfermería debe ser satisfacer las necesidades de orden ético como contribución a la educación integral de los
futuros profesionales de Enfermería.
Art. 69. Entre las cualidades principales para ejercer la docencia en Enfermería, se consideran como fundamentales: Conducta moral
intachable, preparación académica cónsona, aptitud y actitud profesional, entendimiento y capacidad de aceptación del ser humano como
un todo; resolver situaciones sin prejuicios.
Art. 70. Los programas de pre grado y post grado deben incluir la ética y bioética como materias obligatorias en el pensum de estudios.
Art. 71. Las especialidades, Maestrías y Doctorados deben ser cumplidas en las Escuelas de Enfermería de las Universidades Nacionales
debidamente autorizadas por los organismos competentes.
CAPITULO XIV
El transplante de órganos
Art.72. La Enfermería consciente de los avances científicos que vayan a favor de la salud y bienestar de la humanidad admite los
procedimientos tan significativos como es el trasplante de órganos.
Art.73. Los procedimientos que involucran al trasplante de órganos son considerados actos confidenciales entre el equipo de salud y el
paciente, cualquier revelación debe contar con la debida autorización expresa de éste.
Art.74. Incurre un delito que conlleva a responsabilidad civil y penal; la enfermera que propicie, ejecute, incurra o facilite el tráfico de
órganos o tejidos de origen humano.
CAPITULO XV
Art.75. Los Colegios Profesionales de Enfermería están en la obligación de impartir éste Código y cátedras deontológicas en las Escuelas de
Enfermería y Colegios Universitarios de Enfermería.
Art. 76. Los Profesionales de Enfermería tienen la obligación de asistir a todas las reuniones convocadas por los Colegios o Federación de
Profesionales de Enfermería, así como cumplir y hacer cumplir la Ley de Ejercicio, los Estatutos, los Reglamentos, los acuerdos y
resoluciones emanadas de los consejos y de las Asambleas.
CAPITULO XVI
Disposiciones transitorias
Art. 77. Este Código deroga todo lo dispuesto hasta ahora en esta materia
Art. 78. El presente Código entrará en vigencia, una vez que sea aprobado en Asamblea y registrado en la Oficina del Registro Público
respectivo.
CAPITULO XVII
Disposiciones finales
Art. 79. Este Código fue aprobado en la IV Asamblea Nacional extraordinaria celebrada en el auditorio de laboratorio Biomed en
la ciudad de Maracay Estado Aragua los días 27 y 28 de Noviembre del año 2008 y podrá ser modificado por la Asamblea
Anual Ordinaria o Extraordinaria, máximo órgano de la Federación. Las reformas deben ser aprobadas por las dos terceras
partes de los delegados presentes. Quedando derogadas cualesquiera otras disposiciones legales que colinda con ellas.
Quedando registrado en la oficina subalterna de segundo circuito de municipio libertador del Distrito Capital bajo el Numero 12,
folio 70, tomo 62 del protocolo de trascripción de fecha 06 de agosto de 2009. (La Enfermería Venezolana: Compendio,
concepciones y argumentos del Ejercicio. Julio Garcia) @julioporlavida
El CI de un enfermo es "la aceptación autónoma de una intervención médica o la elección entre cursos
alternativos posibles". En otras palabras, el CI es la aceptación de una intervención médica por un
paciente, en forma libre, voluntaria y consciente, después de que el médico le ha informado de la
naturaleza de la intervención con sus riesgos y beneficios respectivos.
Según el Manual de Ética de 1984 de la Asociación Médica Americana sostiene que "Consiste en la
explicación, a un paciente atento y mentalmente competente, de la naturaleza de su enfermedad, así
como del balance entre los efectos de la misma y los riesgos y beneficios de los procedimientos
diagnósticos y terapéuticos recomendados, para a continuación solicitarle su aprobación. La presentación
de la información al paciente debe ser comprensible y no sesgada; la colaboración del paciente debe ser
conseguida sin coerción y el médico no debe sacar partido de su potencial dominio psicológico sobre el
paciente".
Es un acto por medio del cual el médico debe informar al paciente la variedad de métodos diagnósticos y
terapéuticos, explicando además, las ventajas y desventajas de estos, para que sea el paciente quien elija
la alternativa que mejor le parezca según la información brindada por el facultativo. La explicación se
efectúa a un paciente atento y mentalmente competente, de la naturaleza de su situación, así como del
balance entre los efectos de la misma y los riesgos y beneficios de los procedimientos o intervenciones
recomendadas, para a continuación consentir o rechazar los mismos de acuerdo con su escala de valores.
OBJETIVOS DEL CONSENTIMIENTO INFORMADO
Desde una perspectiva ética, clínica y jurídica, la figura del CI tiene por objetivos: reconocer y respetar el
derecho de autonomía de los pacientes, lo que constituye no sólo una exigencia jurídica, sino por sobre
todo, una exigencia ética; promover la participación del paciente en su proceso de atención en salud, lo
que significa que comparte responsabilidades y asume riesgos, y optimizar la relación equipo médico-
paciente: el paciente que posee una adecuada comunicación de la información, queda más satisfecho con
la atención, sin tener en cuenta únicamente los resultados. En última instancia, el CI tiene como objetivo
fortalecer la seguridad de la atención del paciente.
7. Introducir en la medicina una mentalidad más probabilística y con mayor capacidad de hacer frente a la
incertidumbre.
El CI es un derecho del paciente, pero no es un derecho ilimitado. Y no significa que los pacientes puedan
imponer al médico cualquier cosa que deseen. La profesión médica y la sociedad en su conjunto pueden
imponer restricciones a la capacidad de elección de los pacientes.
Los médicos no tienen obligación de realizar intervenciones daniñas para el enfermo o que sean
médicamente inútiles; y tampoco tiene que informar acerca de las mismas. Las normas de buena
práctica médica también imponen restricciones. La selección de las técnicas corresponde
exclusivamente al médico. Y una vez que el paciente una intervención, la lex artis establece cómo tiene
que ser realizada. La sociedad puede establecer límites a la capacidad de elección de los pacientes por
razones de justicia distributiva. Por ejemplo, puede restringir el uso de ciertas alternativas terapéuticas
excesivamente costosas, siempre que exista otras más baratas, con igual eficacia.
1. Información suficiente: la información necesaria para el CI se limita a la que pueda ser necesaria
para tomar la decisión en cuestión. No incluye toda la información que puede suministrar un médico. Los
pacientes para consentir, no necesitan saber tanto como el médico, ni saberlo de la misma forma. El
objetivo de la información es procurar que el enfermo adquiera una impresión realista sobre su propio
estado y una valoración adecuada de las alternativas que se le ofrecen.
- Molestias y riesgos más significativos por su frecuencia o por su gravedad. No es obligatorio mencionar
los riesgos muy leves, ni aquellos que no siendo graves son muy infrecuentes.
- Alternativas factibles, si es que existen. Pudiendo excluir los tratamientos experimentales y los
claramente inútiles.
- Curso espontáneo que tendría la enfermedad del paciente, y las consecuencias de dejarlo sin tratar.
- Existe una "dificultad de comprensión objetiva". que es propia del tema que hay que explicar. Algunas
cuestiones son muy técnicas o necesitan conocimientos previos para ser entendidas, pero el buen
profesional puede superar casi siempre esta dificultad, utilizando palabras e ideas adecuadas a los
conocimientos del paciente.
- También existe una "dificultad subjetiva" ligada a la mayor o menor capacidad de comprensión de cada
paciente. En los casos en que esta dificultad subjetiva sea insuperable, el CI será imposible. Este caso, es
uno de los motivos que permiten considerar a un paciente como incapaz para decidir.
En cualquier caso, es imprescindible que el profesional en salud se asegure de que el paciente comprende
y elabora la información. Para ello debe invitarle a hacer preguntas que, por un lado, mejoren la
comprensión del paciente, y por otro lado, aseguren al médico que esa comprensión se ha producido
Solo una persona competente puede dar un CI válido legalmente, ya sea el paciente y/o familiar. En el
caso de menores de edad o de enfermos mentales corresponde sumir esta competencia al familiar o tutor
responsable.
3. Libertad para decidir: para que el CI se valido debe ser otorgado libremente y sin ninguna coerción,
sobre el proceso de decisión del paciente. Por ejemplo, un médico no puede solicitar el consentimiento de
su paciente planteándole la disyuntiva de firmar o no ser atendido. El CI debe ser voluntario y estar libre
de influencias indebidas. La voluntariedad es cuestión de grados, y puede estar limitada en mayor o
menor medida. En el contexto de la medicina, es un acto mediante el cual un individuo libre ejerce su
autodeterminación al autorizar cualquier intervención médica para sí mismo, en forma de medidas
preventivas, de tratamiento, de rehabilitación o de participación en una investigación.
Aunque parezca obvio lo anteriormente señalado, cada situación particular durante el desarrollo de la
relación médico-paciente puede verse viciada por algunas limitantes a la voluntariedad. En este sentido,
pueden existir tres formas de influir en la decisión de las personas: la persuasión, la manipulación y la
coacción.
- Persuasión: el paciente es sometido a un procedimiento sin darle la oportunidad de que efectúe ningún
tipo de elección. La persuasión es el uso de argumentos razonables con la intención de inducir en otra
persona la aceptación de una determinada opción. No pretende anular la autonomía del paciente. Es
éticamente aceptable, siempre que la argumentación sea leal y no esté sesgada por intereses ajenos al
paciente.
- Manipulación: el médico le presenta la información de tal manera que lo empuja a tomar una decisión
determinada. La manipulación incluye todo intento de modificar la decisión de los pacientes o de las
personas por medios no puramente persuasivos, aunque sin llegar a la amenaza ni a la restricción física.
Existe una manipulación puramente informacional, que consiste en falsear, desfigurar u ocultar ciertos
hechos. También puede existir una manipulación psicológica de los procesos mentales
indirectamente relacionados con la comprensión (el tono de voz, los gestos, las reacciones emocionales,
etc.) Otra forma de manipulación es la que se ejerce sobre las opciones disponibles, modificando
selectivamente sus características o su atractivo. En general, toda manipulación es inaceptable.
- Coacción: el paciente está amenazado de forma explícita o implícita, con consecuencias no deseadas y
evitables si accede a sus requerimientos. La coacción es el uso de amenazas o ejecución de daños para
influir en alguien. Los daños pueden ser físicos, psíquicos, económicos, legales o de cualquier tipo.
Éticamente, la coacción es siempre inaceptable cuando se ejerce sobre un paciente capaz de decidir por sí
mismo.
4. Capacidad para decidir: según la teoría del CI solo los pacientes competentes tienen el derecho ético
y legal de aceptar o rechazar un procedimiento propuesto, o sea de otorgar o no el CI. La competencia se
define como "la capacidad para comprender la situación a la que se enfrenta, los valores que están en
juego y los cursos de acción posibles con las consecuencias previsibles de cada uno de ellos, para a
continuación tomar, expresar y defender una decisión que sea coherente con su propia escala de valores.
Existe capacidad para decidir cuándo se posee un conjunto de aptitudes, entre los que pueden señalarse
las siguientes:
- Para que una decisión tenga relevancia jurídica y sea considerada como voluntaria deben existir tres
elementos internos: discernimiento, intención y libertad y un elemento externo: la exteriorización de la
voluntad. En algunos casos cuando el paciente no es capaz de comprender los componentes y opciones
que les son presentados, sus familiares o representantes designados por una corte pueden servir para
tomar decisiones por el paciente.
ORGANIZACIONES INTERNACIONALES Y
NACIONALES DE ENFERMERÍA
Publicada porLourdes Medina SalasModificado hace 8 años
Insertar
Descargar la presentación
2 ORGANIZACIONES INTERNACIONALES:
CIENANDACICIAMSANECALADEFEANAAENTDEORGANICACIONES
NACIONALES:ACHIEENFENEECHFENASENFCOLEGIO DE ENFERMERAS DE CHILE