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Semana 6 - Cuidado Enfermero I

El documento aborda el cuidado de enfermería para pacientes con problemas gastrointestinales, centrándose en la gastritis y la úlcera duodenal. Se describen las causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento de la gastritis, así como recomendaciones dietéticas y áreas clave de intervención para el manejo del dolor y las náuseas. Además, se clasifica la gastritis en aguda, crónica y corrosiva, destacando la importancia de un diagnóstico histológico y un tratamiento personalizado.

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Semana 6 - Cuidado Enfermero I

El documento aborda el cuidado de enfermería para pacientes con problemas gastrointestinales, centrándose en la gastritis y la úlcera duodenal. Se describen las causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento de la gastritis, así como recomendaciones dietéticas y áreas clave de intervención para el manejo del dolor y las náuseas. Además, se clasifica la gastritis en aguda, crónica y corrosiva, destacando la importancia de un diagnóstico histológico y un tratamiento personalizado.

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CURSO

CUIDADO ENFERMERO I

TEMA
Cuidado de Enfermería al paciente
con problemas médicos
gastrointestinales: Gastritis. Úlcera
duodenal.

SEMANA N.º 06 DOCENTE:


MG. PAICO VENTURA DORIS UDELIA
OBJETIVOS
Al finalizar la sesión los estudiantes serán capaces de :
• Reconocer los signos y síntomas de los trastornos gastro
intestinales.
GASTRITIS
La gastritis es una inflamación de la mucosa gástrica. que es la capa de
células que reviste el estómago por dentro protegiéndolo de la acidez
de los jugos gástrioos. Aunque no es correcto, es frecuente que el
término gastritis sea utilizado como sinônimo de dispepsia (dolor o
molestias en el abdomen superior, así como síntomas de quemazón,
presión o plenitud relacionados muchas veces, aunque no
necesariamente, con las comidas).
• La gastritis puede estar producida por múltiples causas: alcohol,
tabaco, alimentos, fármacos (antiinflamatorios no esteroideos), cirugías
importantes, o infecciones (la bacteria HeTicobacter pylori se relaciona
con algunos tipos de gastritis). Los signos y síntomas son muy variables,
ya que cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente.
Los más frecuentes son malestar o dolor de estómago, náuseas,
vómitos, eructos, ardor, o presencia de sangre en el vómito o en las
heces.
• El diagnóstico de la gastritis es histológico, es decir, es
necesario realizar una gastroscopia y obtener una
muestra de la mucosa gástrica mediante biopsia para
que pueda ser analizada. Por tanto, el diagnóstico de la
gastritis no es Únicamente clínico (no se basa solo en
los síntomas) sino que es necesaria la realización de
pruebas invasivas (gastroscopia y biopsia) para
confirmar su existencia.
• Generalmente, el tratamiento de la gastritis incluye
antiácidos y otros medicamentos que ayudan a
disminuir la acidez en el estómago, aliviando así los
síntomas y favoreciendo la curación de la irritación de
su pared. Si la gastritis está relacionada con una
enfermedad o una infección, también se tratara ese
problema.
• Por último, se recomienda a los pacientes realizar
cambios en su dieta, evitando ciertos tipos de alimentos,
bebidas o fármacos que puedan producir irritacion de la
parecl estomacal.
• La clasificación de las gastritis es compleja, pero a modo de
resumen se puede decir que se dividen en aguda, crónica, y
formas especiales de gastritis (corrosiva). A continuación
veremos las características en cuanto a causas, síntomas y
tratamiento de cada una de ellas.
• La forma principal es la gastritis aguda
erosiva o hemorrágica, que se caracteriza
por la presencia de erosiones en la pared del
estómago que afectan únicamente a la mucosa.
• Puede estar producida por diferentes causas:
• Gastritis de estrés: los pacientes con enfermedades graves
(politraumatizados, grandes quemados, hipertensión
intracraneal...), específicamente aquellos ingresados en las
unidades de cuidados intensivos, pueden presentar úlceras o
erosiones que a menudo se manifiestan como hemorragia.
Estas lesiones se producen por múltiples causas, entre las que
se encuentran la hipersecreción ácida del estómago y la
pérdida de los mecanismos defensivos de la mucosa gástrica
• Gastritis por tóxicos: antiinflamatorios, alcohol, cocaína,
cáusticos, enzimas producidas por el páncreas, reflujo biliar.
• Gastritis producida por Helycobacter pylori, que es una
bacteria que infecta la mucosa del estómago produciendo en
ocasiones úlceras o algunos tipos de gastritis. En muchos
casos, las personas infectadas nunca llegan a desarrollar
ningún síntoma.
Los signos y síntomas de la gastritis aguda varían mucho de
unas personas a otras, y en muchos casos los pacientes
permanecen asintomáticos. Los más frecuentes son dolor
abdominal, náuseas, vómitos, pérdida de apetito, dispepsia
(dolor, molestias o sensación de plenitud gástrica, más
frecuente en la gastritis producida por Helycobacter pylori)
y, en los casos más graves, hemorragia digestiva (vómitos
con sangre o deposiciones negras, pegajosas y malolientes).
En ocasiones, esta hemorragia digestiva puede ser muy sutil,
manifestandose Únicamente a través de anemia leve debida
a las pequenas pérdidas de sangre que se producen.
• La historia clínica y la analítica de sangre (donde se
puede ver anemia) ayudan a sospechar una
gastritis aguda, pero el diagnóstico de
confirmación de ésta es histológico, es decir, es
necesario analizar en el microscopio una muestra
de tejido del estómago obtenida mediante una
gastroscopia. En esta muestra se observan
erosiones que afectan únicamente a la mucosa y
no afectan a capas más profundas de la pared
estomacal
• Existen diferentes opciones para el tratamiento de
la gastritis aguda. En ocasiones no es necesario
tratarlas, puesto que las gastritis se pueden
resolver espontáneamente. En primer Iugar es
importante evitar los alimentos irritantes (café, té,
alcohol, pimienta, mostaza, vinagre...) o las
sustancias que pueden dañar la mucosa gástrica,
como los antiinflamatorios.
• Los fármacos que se pueden utilizar para prevenir la
aparición de gastritis son los antiácidos, los
antagonistas H2 (que disminuyen la secreción ácida
del estómago), o el sucralfato. Estos fármacos
consiguen mantener un pH en el estómago no
excesivamente ácido, disminuyendo así los
síntomas de la gastritis y facilitando la curación. Sin
embargo, esto tiene un inconveniente, pues al
disminuir la acidez se favorece que puedan crecer
bacterias que produzcan otro tipo de infecciones,
como las infecciones pulmonares.
• La gastritis mejora a medida que lo hace la
situación del enfermo, desapareciendo las
lesiones a las 48 horas de la agresión
aproximadamente. Cuando aparecen complicaciones
como la hemorragia digestiva puede ser
necesaria la realización de una gastroscopia,
aunque la mayoría de las veces la hemorragia
cede de forma espontánea sin necesidad de
realizar pruebas invasivas. La cirugía (que
generalmente consiste en la extirpación de todo el
estómago) presenta una mortalidad muy elevada,
y solo debe utilizarse como último recurso.
• La gastritis crónica consiste en una inflamación
crónica de la mucosa del estómago que afecta
Inicialmente a áreas superficiales y glandulares
de la mucosa, progresando a la destrucción
glandular (atrofia) y metaplasia (el término
metaplasia intestinal indica la conversión de las
glándulas del estómago en otras parecidas a las
del intestino delgado). De esta forma, la gastritis
supelcial se acaba transformando en gastritis
atrófica.
síntomas

• La incidencia de la gastritis crónica se


incrementa con la edad, siendo más
frecuente en ancianos que en
jovenes. Existen varios tipos cle
gastritis crónica:
• Gastritis tipo A o fúndica: es bastante rara. En este tipo de gastritis,
la inflamación afecta fundamentalmente al cuerpo y al fundus, que
son las porciones superior y media del estómago. Puede causar
anemia perniciosa —un tipo de anemia producida por una
deficiencia de vitamina B 12, ya que una de las causas más comunes
de anemia perniciosa es el debilitamiento de la pared del estómago
(gastritis atrófica). Es frecuente que al realizar una analítica de
sangre a estos pacientes se observen en la sangre anticuerpos
frente a las células parietales del estómago y frente al factor
intrínseco (una sustancia producida por las células del estómago que
permite la absorción en el intestino de la vitamina B12). Lo que
sugiere que esta enfermedad tiene una base autoinmune. Este tipo
de gastritis predispone a un mayor riesgo de desarrollar cáncer de
estómago (adenocarcinoma).
• Gastritis tipo B: es la más frecuente. Afecta al antro
(porción más inferior del estómago, cercana al
píloro) en personas jóvenes, o a la totalidad del
estómagD en ancianos. Aparece en casi toda la
población mayor de 70 años, y está producida por la
infeccion crónica por la bacteria H. pylori. Este tipo
de gastritis también predispone a tener mayor riesgo
de cáncer (fundamentalmente los tipos
adenocarcinoma tipo intestinal y linfoma MALT).
• El diagnóstico de la gastritis crónica es también
histológico (es necesaria la obtención de una muestra
mediante gastroscopia), observándose al microscopio los
cambios típicos que se producen en la mucosa del
estómago. Se debe hacer diagnóstico diferencial con
otras enfermedades como la Úlcera duodenal, la hernia
de hiato, la pancreatitis crónica, o el síndrome de
intestino irritable.
crónica
• Las gastritis crónicas asintomáticas no necesitan tratarse.
• En los pacientes con síntomas el tratamiento debe ser
personalizado. Se aconseja evitar alimentos irritantes y
antiinflamatorios.
• En la gastritis atrófica producida por H. pylori es necesario
instaurar tratamiento con antibióticos (la pauta más utilizada
es la asociación de inhibidores de la bomba de protones —el
más conocido es el omeprazol—, amoxicilina y
claritromicina, durante 7 o 10 dias.
• En la anemia pernictosa se necesita el aporte indefinido de
vitamina B12.
Finalmente, si se presenta anemia por niveles bajos de hierro,
se utilizaran suplementos de hierro para recuperar los
depósitos.
La gastritis corrosiva puede manifestarse de manera similar a
la gastritis aguda, pero generalmente con una sintomatologia
más grave, a consecuencia de las lesiones anatómicas
producidas en la mucosa del estómago, las cuales son más
profundas, con signos de necrosis, escaras, y a veces con
hemorragias. La gastritis corrosiva se acompaña siempre de
lesiones en la mucosa del esófago (esofagitis corrosiva), que
tienen las mismas características anatomopatológicas que las
del estómago. Los cáusticos que lesionan la mucosa esofágica
se clasifican en:
• Ácidos: sulfúrico, nítrico, clorhídrico, acético, etc.
• Alcalinos: soda caustica, metálicos, etc.
Los cáusticos ácidos coagulan las albuminas y los alcalinos
licuan los tejidos. La soda caustica o lejía, empleada
frecuentemente para usos caseros, es ingerida casi siempre por
equivocación.
La sintomatología de estas intoxicaciones consiste en disfagia
regurgitación de mucosidades sanguinolentas, sialorrea y
vómitos. Si las lesiones son profundas puede sobrevenir la
muerte por toxemia y shock. La evolución depende de la
cantidad del caustico ingerido y de la profundidad de las
lesiones anatómicas. Después de 7 a 10 días, se inicia el periodo
de remisión en las formas leves, seguido del periodo de
recuperación, caracterizado por la cicatrización de las lesuines
gástricas, pero quedando generalmente en el esófago estenosis
cicatrizal que dificulta la alimentación.
Durante las primeras horas se intenta la neutralización del
caustico ingerido cubriendo la mucosa del esófago y del
estomago con líquidos protectores.
Si el caustico es alcalino, se hace beber al enfermo una solución
de agua con vinagre (en partes iguales) o, en cambio, jugo de
limón con agua o acido cítrico en agua)
Si el caustico es acido se aconseja beber agua bicarbonatada,
leche de magnesia, leche de vaca, aceite de oliva, o agua
albuminosa (una clara de huevo batida en un vaso de agua)

Los lavados de estomago y la provocación del vomito están


contraindicados, pues pueden agravar las lesiones anatómicas.
En pacientes con gastritis se recomienda seguir ciertas pautas
dietéticas, evitando el consumo de comidas y bebidas que
puedan empeorar los síntomas

• Alimentos recomendados para la gastritis' pasta, arroz, pan


blanco, verduras cocidas y sin piel, papa, frutas cocidas,
carnes magras, pescados, clara de huevo, productos lácteos
desnatados, agua y bebidas sin cafeína. Los alimentos se
deben preparar hervidos, al horno, a la plancha o al grill,
evitando las frituras.
• Alimentos que se deben tomar con moderación' verduras
crudas, ajo, ceboIIa, tomate, pepino, pimiento, productos
integrales o ricos en fibra, frutas con piel, leche entera, nata y
mantequilla, quesos curados, embutidos, chocolate, zumos de
uva y citricos, bebidas corbonatadas.
• Alimentos que es mejor evitar durante la gastritis
alimentos y bebidas muy fríos o muy calientes,
pimienta, vinagre, pimiento molido, mostaza, café,
té, alcohol.
• Por último, también se recomienda no ingerir
fármacos que dañen la mucosa gástrica (aspirina,
antiinflamatorios) y evitar, en la medida de lo
posible, situaciones de estrés, pues éste favorece la
secreción ácida del estómago.
Áreas clave de intervención:
1. Valoración Integral:
•Anamnesis:
• Recopilar información detallada sobre la historia clínica del paciente, incluyendo
antecedentes de gastritis, otras enfermedades gastrointestinales, alergias, medicamentos
que esté tomando (especialmente AINEs), hábitos alimenticios, consumo de alcohol y
tabaco, y nivel de estrés.
• Preguntar sobre los síntomas actuales: tipo, intensidad, localización del dolor abdominal
(epigástrico es común), náuseas, vómitos, sensación de plenitud temprana, eructos, pirosis
(acidez), cambios en el apetito, y presencia de sangre en vómito o heces.
•Exploración Física:
• Evaluar el estado general del paciente, signos vitales.
• Realizar una palpación abdominal suave para identificar áreas de sensibilidad o dolor,
distensión.
• Observar si hay signos de deshidratación (sequedad de mucosas, turgencia de la piel).
•Revisión de Exámenes Diagnósticos:
• Estar atento a los resultados de endoscopias, biopsias, pruebas de Helicobacter pylori,
análisis de sangre (hemograma, electrolitos), y pruebas de heces si se han realizado.
2. Manejo del Dolor:
•Valorar la intensidad del dolor utilizando una escala
apropiada (por ejemplo, la escala visual análoga - EVA).
•Administrar analgésicos según la prescripción médica,
teniendo en cuenta el tipo y la intensidad del dolor.
•Fomentar medidas no farmacológicas para aliviar el dolor,
como:
• Aplicación de calor suave en la zona abdominal.
• Posiciones cómodas que disminuyan la presión
abdominal (semifowler).
• Técnicas de relajación y respiración profunda.
3. Manejo de Náuseas y Vómitos:

•Evaluar la frecuencia, cantidad y características del


vómito.
•Administrar antieméticos según la prescripción médica.
•Ofrecer pequeñas cantidades de líquidos claros a
temperatura ambiente de forma frecuente para prevenir la
deshidratación.
•Evitar olores fuertes que puedan desencadenar
náuseas.
•Promover el reposo después de las comidas.
4. Educación y Modificación de la
Dieta:

•Proporcionar información clara y detallada sobre la dieta recomendada:


•Comidas pequeñas y frecuentes en lugar de grandes comidas.
•Evitar alimentos irritantes como picantes, grasosos, fritos, cítricos, tomate, café, alcohol,
bebidas carbonatadas.
•Fomentar el consumo de alimentos suaves y de fácil digestión como arroz blanco, pan
tostado, plátano, puré de papas, pollo o pescado hervido.
•Masticar bien los alimentos y comer lentamente.
•Evitar acostarse inmediatamente después de comer.
•Educar sobre la importancia de evitar el consumo de alcohol y tabaco, ya que pueden
exacerbar la gastritis.
•Instruir sobre la correcta administración de los medicamentos prescritos, incluyendo la
dosis, horario y posibles efectos secundarios.
5. Manejo del Estrés:

•Evaluar el nivel de estrés del paciente y su impacto en


los síntomas.
•Fomentar técnicas de manejo del estrés como la
relajación, meditación, ejercicio suave.
•Brindar apoyo emocional y escuchar las
preocupaciones del paciente.
•Considerar la derivación a profesionales de la salud
mental si es necesario.
ÚLCERA
GASTRODUODENAL
Una úlcera gastroduodenal es una llaga circular u
ovalada que aparece en el lugar donde se ha
erosionado la mucosa gástrica o duodenal por la acción
del ácido y los jugos digestivos del estómago.

El diagnóstico de la úlcera gastroduodenal se basa en


los síntomas de dolor de estómago y en los resultados
de la exploración del estómago con un tubo flexible de
visualización (endoscopia alta) y de la prueba de
Helicobacter pylori.
Los nombres dados a úlceras específicas identifican su
localización anatómica o las circunstancias bajo las cuales se
desarrollan.
• Las úlceras duodenales, el tipo más frecuente de úlcera
gastroduodenal, se producen en los primeros centímetros
del intestino delgado (llamado duodeno).
Causas de la úlcera gastroduodenal

Las úlceras se desarrollan cuando las defensas y los mecanismos de reparación


normales de la mucosa gástrica o duodenal se debilitan, haciendo más probable
que sea dañada por el ácido gástrico.
Sin lugar a duda, las dos causas más frecuentes de las úlceras gastroduodenales son
• Infección del estómago por Helicobacter pylori
• Uso de fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como la aspirina (ácido
acetilsalicílico), el ibuprofeno o el naproxeno
La infección por H. pylori está presente en más del 50% de las personas con úlceras
duodenales y en el 30-50% de las personas con úlceras gástricas.
El uso de los AINE causa más del 50% de las úlceras gastroduodenales. Sin embargo, la
mayoría de las personas que toman AINE no desarrollan úlceras gastroduodenales.
Las personas que fuman son más propensas a desarrollar úlcera gastroduodenal que
las que no lo hacen, y además sus úlceras se curan más lentamente y es probable
que reaparezcan.
• Aunque el alcohol aumenta la producción de ácido gástrico, beber cantidades
moderadas de alcohol no parece causar úlceras ni retrasar su curación.
Síntomas de la úlcera gastroduodenal

• Los síntomas de la úlcera gastroduodenal pueden


variar según la localización de la úlcera y la edad del
individuo. Por ejemplo, los niños, las personas de
edad avanzada, así como las personas cuyas úlceras
tienen su origen en fármacos antiinflamatorios no
esteroideos (AINE) pueden no presentar los síntomas
habituales o simplemente no presentar síntomas. En
estas circunstancias, las úlceras se descubren
únicamente cuando se desarrollan complicaciones.
El síntoma más frecuente de la úlcera
gastroduodenal es

• Dolor entre leve y moderadamente intenso en la parte


superior del abdomen
• El dolor se describe típicamente como punzante, como
una sensación de quemazón, dolor vago o molestias o,
a veces, como una sensación de hambre, y por lo
general se encuentra en la parte superior del abdomen
justo debajo del esternón. Suele aliviarse al ingerir
alimentos o al tomar antiácidos. La úlcera típica tiende
a cicatrizar y volver a aparecer. Por lo tanto, el dolor
puede aparecer durante días o semanas, luego
disminuir o desaparecer, y volver de nuevo cuando la
úlcera reaparece. Sólo la mitad de las personas
presentan síntomas característicos.
• Los síntomas de úlcera duodenal tienden a seguir un
patrón. En general, las personas no tienen dolor cuando se
despiertan, pero el dolor aparece a media mañana. El dolor
suele aliviarse al tomar leche o comer (lo cual neutraliza el
ácido en el estómago) o tomando antiácidos, pero por lo
general vuelve a aparecer al cabo de 2 o 3 horas. Es frecuente
que el dolor despierte a la persona durante la noche. Con
frecuencia, el dolor aparece una o más veces al día durante
un periodo de una a varias semanas y luego puede
desaparecer sin tratamiento. Sin embargo, generalmente el
dolor vuelve, a menudo durante los primeros 2 años y en
ocasiones después de varios años. Es habitual que las
personas afectadas sufran cada vez los mismos síntomas y, a
menudo, por experiencia, saben cuándo es probable la
reaparición del dolor (habitualmente en primavera y en
otoño y también durante periodos de tensión).
Complicaciones de la úlcera gastroduodenal

La mayoría de las úlceras gastroduodenales pueden curarse


sin complicaciones. Sin embargo, en algunos casos, las
úlceras gastroduodenales pueden ocasionar complicaciones
que comprometen la vida del paciente, como por ejemplo
• Hemorragia (sangrado)
• Penetración
• Perforación
• Obstrucción (bloqueo)
• Cáncer
Hemorragia
El sangrado (hemorragia) es la complicación más frecuente de las úlceras incluso cuando no son dolorosas (véase
también Hemorragia gastrointestinal). Los síntomas de una úlcera hemorrágica pueden ser un vómito de sangre de color
rojo brillante o con restos de sangre de color pardo rojizos, parcialmente digeridos, que parecen posos de café
(hematemesis), y la presencia de heces negras alquitranosas (melena) o bien heces con evidente presencia de sangre
(hematoquecia o rectorragia).
Penetración
Una úlcera puede traspasar (penetrar) la pared muscular del estómago o del duodeno (el primer segmento del intestino
delgado) y continuar hacia un órgano adyacente, como el hígado o el páncreas. Esta penetración causa un dolor intenso,
punzante y persistente, que puede notarse en otra zona del cuerpo distinta de la zona afectada.
Perforación
Las úlceras de la cara anterior del duodeno o, menos frecuentemente, del estómago, pueden traspasar la pared muscular,
creando una abertura (perforación) hacia el espacio libre en la cavidad abdominal. El dolor resultante es repentino, intenso
y constante. El dolor irradia rápidamente a todo el abdomen. La persona puede sentir dolor en uno o ambos hombros.
Obstrucción
La inflamación de los tejidos alrededor de una úlcera o la cicatrización de brotes ulcerosos previos pueden estrechar la salida
del estómago o el duodeno. Una persona con este tipo de obstrucción vomita de forma repetida y a menudo regurgita
grandes cantidades de alimentos ingeridos varias horas antes. La sensación de saciedad excesiva después de comer, la
hinchazón y la inapetencia son síntomas de obstrucción. Con el tiempo, los vómitos pueden producir pérdida de peso,
deshidratación y desequilibrio de sustancias químicas corporales (electrólitos).
Cáncer
• Las personas con úlceras causadas por Helicobacter pylori tienen de 3 a 6 veces más probabilidades de desarrollar cáncer
de estómago al cabo de los años. No existe riesgo aumentado de padecer cáncer si la causa de las úlceras es otra.
Tratamiento de la úlcera
gastroduodenal

• Antibióticos
• Medicamentos que reducen la producción de ácido
• Antiácidos
• En ciertas ocasiones, intervención quirúrgica
Intervenciones Específicas de
Enfermería:
1.Manejo del Dolor:
•Valoración regular de la intensidad, características y localización del
dolor.
•Administración oportuna de analgésicos prescritos, evitando AINEs.
•Fomento de medidas no farmacológicas: reposo, calor local, posiciones
cómodas, técnicas de relajación.
•Evaluar la efectividad de las intervenciones para el alivio del dolor.
2.Manejo de la Acidez Gástrica:
•Administración precisa de medicamentos antisecretores (IBP, anti-H2,
antiácidos) según la prescripción médica.
•Educación sobre la importancia del cumplimiento del tratamiento y los
posibles efectos secundarios.
•Observación de signos de alivio de la acidez (disminución de la pirosis,
dolor).
3. Erradicación de Helicobacter pylori (si aplica):
•Asegurar la correcta administración y cumplimiento del
régimen antibiótico.
•Informar sobre la importancia de completar el ciclo completo
de antibióticos.
•Monitorizar y manejar los posibles efectos secundarios de
los antibióticos.
4. Educación al Paciente y Familia:
•Dieta: Identificar y evitar alimentos que exacerben los
síntomas, fomentar comidas pequeñas y frecuentes, evitar
alcohol, cafeína y tabaco.
•Medicación: Explicar la dosis, horario y vía de
administración de los medicamentos.
•Estilo de vida: Promover el manejo del estrés, evitar el
tabaquismo.

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