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Dudas

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Dudas

¿Sales? o apenas llegas, solo son las seis de la mañana,


en otro lecho estuviste, hueles a rancia empanada,
o... ¿solo tus compañeros te jugaron mala pasada?
No importa, si llegaste a comparar, notarás la diferencia,
pasaste horas de dicha, más el amor no encuentras,
porque fuera del lecho divino, que Dios bendijera un día,
solo la pasión de un rato, te alegra una madrugada,
donde añoras sentimientos, que tu misma has evadido,
donde tu reputación en tu conciencia duda,
porque sabes que en el nido encuentras lo que has perdido,
porque el tálamo te espera sin reproches cada noche,
aunque tu misma repitas en tu conciencia interior,
el amor esta la casa, donde me tratan mejor,
donde siempre soy una reina y mi esposo emperador,
donde los besos y mimos te llenan de la ilusión,
de saber que eres ansiada, amada de corazón
y nunca se pone en duda tu buena reputación.

Llanto

¿Por qué lloras?

no son lágrimas,

es un torrente de amor,

que desborda mi pasión por ti

Reposando

Te busco en la penumbra,
te escondes en la sombra,
te llamo y no hay respuesta,
siento tu aliento en mi interior,
siento tu aroma entre mis dedos,
percibo que estas y no te veo,
te escondes en el fondo de mi alma
y descansas en la dulzura de los sueños.

Tu abrazo
Un abrazo, una mirada, una sonrisa,
el mundo cambia en un instante,
es tu voz, tu caminar, tu palpitar,
Un abrazo al despedirnos, queda grabado
queda en el fondo, reposando tierno
queda vibrando cuando el corazón lo siente
Un abrazo palpitando fuerte,
es tu presencia, es tu aroma,
es tu mano tierna de quien enamora,
un abrazo, una mirada, unas buenas noches
para mi bien amada.

Rutina de amor

Mañana tras mañana, repite su camino


realiza el mismo recorrido y lo hace con placer,
lleva en su mente cosas bellas, son la razón de sonreír,
son la esencia de su vida, no importa a quien,
sabe que una sonrisa abre caminos
y caminos es lo que le hacen su vida mantener,
caminos de amor, caminos de enseñanza,
caminos que se abren en soleada lontananza.

Caminos que le dicen que el amor es una fruta,


es veneno para quien no lo disfruta,
es dulce miel a quien deleita,
es también angustia, ensoñación y vida,
es definitiva esperanza a quien le siga,
es alimento para el alma,
es la paz que lleva hacia la calma
cuando necios buscan sacarte de casillas,
cuando nobles te llevan en sus sillas
porque saben que el sabio calla,
escucha con paciencia y disfruta
haciendo que lo bello no se vaya.

Mi Bandola

Me encanta cuando mis manos te acarician,


cuando con voz sutil anuncias bellos momentos,
cuando tu cintura se convierte en parte de mi
abdomen,
Cuando tu esbelto cuando se acerca al mío
y me hace disfrutar al máximo tu voz, tu sonoridad,
Sonoridad que canta y encanta, cuantas noches compartimos,
Cuantas horas sin emitir quejas, ni manifestar dolor,
Más de medio siglo cantando y celebrando,
Recorriendo parajes increíbles y disfrutando el amor en tantas formas.
Son tus cuerdas la locura en los oídos,
Porque traen recuerdos increíbles, desde serenatas dulces,
hasta encuentros increíbles. Gracias, mi compañera inseparable
.

Buenos días

Buenos días sol radiante, con tu luz esplendorosa,


iluminas mi camino dándome pautas armónicas,
en donde cada nota es una muestra de luz gloriosa,
que procede de lo alto, porque Dios es melodía,
es también la maravilla de la música en la tierra,
porque cada blanca, las corcheas, las fusas y semifusas,
con la magnífica redonda y las sutiles semicorcheas,
dan la magia al combinar, las excelsas melodías,
donde el amor es presencia, cuando eres bella musa
entre mis risas y llantos del peregrinar cotidiano.
Buenos días sol radiante de belleza sinigual.

Servicio

Pensando en voz alta pregunté una vez:


¿Por qué amar es complicado?
y una voz dulce respondió: Porque en verdad no amas.
Amar es perdonar, pero para ello es necesario vivir el presente,
el pasado fue y el futuro aún no llega.
Amar es entregarse,
la otra persona siente y vive para el amor de ambos,
si prima el egoísmo es porque en tu corazón,
la distancia con el amor es muy grande.
Amar es vivir en paz con la naturaleza,
tu pareja es naturaleza viva,
es creación e imagen del ser supremo,
si no puedes vivir en paz tu espíritu no siente el
equilibrio,
tu corazón sigue pasos egocéntricos que solo conducen a vivir tu
satisfacción.
Piensa en la felicidad si miras al pasado,
en las cosas bellas que contribuyes abonando cada día,
el la dicha de tener por quien vivir gracias a tu pareja,
los hijos son un regalo para cuidar en par y son la extensión de
nuestros ideales, gracias a tu pareja.
Vive para servir, que sirviendo se aprende a amar.

Soñar

Miro,
contemplo,
sufro,
sonrío,
imagino,
sueño,

¿Qué puedo hacer?


mirarte,
desearte,
contemplarte,
anhelarte,
saber que estas,
pero no estas,
porque amarte es solo un sueño.

Temprano

La mañana fría, helada, nublada, como cuando encontramos seres que


su trato es igual, nada les inmuta, todo les resbala, solo en su interior
su ego se alborota cuando se sienten lesionados.
Lesionados porque no se hace su santa voluntad, lesionados porque no
se corre a realizar sus deseos, lesionados porque evaden sus
obligaciones, lesionados porque la mañana esta fría, helada, nublada y
ya no hay nadie que encienda la llama.

Guía

Un lucero me ilumina
en las noches, madrugadas,
me susurra con su luz
hay amor, hay alegría
hay tanto en el corazón
el servicio es lo mejor
cuando en tu ser la razón
te invita a dar lo mejor.

Hijo

Me llamaste con tu voz muy suavemente,


con tus brazos me estrechaste con ternura,
no pudiste contener decir te amo,
cuando en la noche te acercabas en silencio.
Nuestros rostros se juntaron tiernamente,
la mirada era diálogo amoroso,
solo el palpitar era sonido que decía:
buenas noches querido hijo.

Mientras…
Mientras le gritas a tu mujer,
hay un hombre deseando hablarle al oído.
Mientras humillas, ofendes, insultas y degradas a tu mujer,
hay un hombre cortejándola y recordándole que es hermosa.
Mientras le pegas a tu mujer,
hay un hombre deseando hacerle el amor.
Mientras haces llorar a tu mujer,
hay un hombre que le roba sonrisas.

Pasado presente.
Caminemos juntos el mismo sendero
mirando hacia el frente, seguro y alegre,
recuerda el pasado, perdimos en lucha,
idioma y costumbre de un pueblo guerrero,
no sé qué ganamos, si rezos o lenguas,
si salimos siempre perdiendo riquezas,
porque el "Compañero" fijo su mirada
en brillantes joyas de orfebres labradas.
Perdimos la esencia de vivir tranquilos,
de saber que hierbas eran medicina,
que otras tantas eran delicias de aromas
y mono perverso las volvió unas drogas
y perdimos todos esa gran cultura,
de vivir de esencias de la tierra pura
que siempre nos brinda entre la espesura
lo mejor que un día regaló natura.
Caminemos juntos el mismo camino
que hace muchos años nos vistió de armiño,
de colores fuertes y del oro fino
que manos maestras tejían con cariño
las plantas, bejucos y hasta duras piedras
para bendecir al creador de ellas,
Camina no temas, que en algún momento,
no sabemos cuándo, ni donde, ni quien,
nos dirá con frases de arrepentimiento,
que el pasado fue, pero ya no existe,
porque el pensamiento voló al infinito
y la pacha mama sintió en aquel grito
que el dolor profundo de su vientre herido
era una trompeta que anuncia sonidos
de una nueva era de cosecha y frío,
porque los motores arrancan su piel
y el hombre nativo impotente ve
como aquí el progreso acabó con él.

Buenas noches

Buenas noches vida mía, buenas noches mi ilusión,


aunque lejos, aunque cerca, tu despiertas la pasión,
con tu aroma, con tu aliento, con tu vibrar de emoción,
cuando tus manos me dicen, no me dejes corazón,
cuando tu cuerpo me dice eres todo mi Señor,
en la noche que comienza, en la alborada feliz,
en la tarde refrescante o en la soleada mañana,
en cualquier lugar, cualquiera hora,
en el sitio más oculto, o en el parque nacional.
Buenas noches, buen dormir
con tu arrullo celestial,
con tu piel junto a la mía,
aunque muy lejos estas,
aunque la distancia sea larga,
o mi piel roce la tuya,
siempre es tu voz quien me arrulla
en el momento ideal.
Son tus besos, tus caricias, una fuerza inmaterial,
que se lleva en el silencio de la noche y su cantar,
que trasciende en la penumbra con aromas de jazmín,
de flores de mil fragancias, que te invitan a reír,
de espinitas que te dicen que el amor es buen vivir.

Así son
Cantos, llantos, alegrías y sinsabores,
dolores, amores, desamores, ilusiones,
gorditas, flaquitas, blancas y morenas,
altas y bajitas, serias y espontáneas,
unas más calladas, otras muy loritas,
un ramillete bello para escoger.
Algunas parecen las corcheas,
otras redondas sin querer,
las fusas y confusas, logas y cuadradas,
todas bellas, todas llenas
de ilusión y... algo más,
algunas en tiempo pausado,
otras alegres con moto,
no falta alguna bien forte,
otra pianísimo esta, susurrando bellos cantos,
que parecen la marcha nupcial,
entre flores, fandanguillos y alegrías,
entre cumbias, bambucos, piquerías,
o mazurcas, arrullos y cuadriles,
van pasando los años juveniles,
con las danzas, Festones y comida,
pero siempre queda en el recuerdo tu figura,
tu voz tranquilizante, tus manos sanadoras,
tu encanto en las mañanas, tu presencia ensoñadora.
La que canta y encanta con la aurora,
la que siempre con su presencia embelesa,
porque deslumbra con su ternura y belleza,
en instantes de cordura y de locura,
porque el amor no tiene Cura.

La noche
Llega la noche con sus sonidos alegres,
los sapos, los grillos, luces refulgentes,
luciérnagas vagan por la senda virgen,
lagartijas raudas que cruzan senderos
donde alegres cantas los búhos serenos.
Llega la noche, llega la luna, los luceros brillan
llegó la hermosura de tus lindos ojos,
llegó la sonrisa de tu rostro joven,
llegan las miradas, coquetas, silentes,
llegan las caricias de pasión candente.
Llega la noche, llega muy tranquila,
ella bien conoce las almas sumisas,
que ente las cobijas cantan celestinas,
porque en las almohadas hay vida y calor,
porque en lecho tierno se respira Amor.

Viajera
Viajaste muy lejos,
¿llegaste?
No sé si temprano,
talvez en la tarde,
siempre callada,
siempre serena,
siempre amorosa,
como una diosa,
de gracia bien plena.
Viajaste muy lejos,
llevando mensajes,
talvez muy coquetos,
alcahuetes... ¿Serán?
Siempre tan sencilla,
siempre tan soberbia,
con tu voz sonora
como campanilla.
Viajaste muy lejos,
y dando consejos,
que se porte bien,
que no haga maldades,
que se muy fiel,
que siempre este presta,
porque a la vecina
el vecino acecha.
Viajaste muy cerca,
porque desde lejos,
tu alma se agita,
tu corazón late,
tus ojos me buscan,
tu mano me guía,
y en silencio lleva
la dicha del día.

Mi Madre
Su cabellera gris me recibía con amor,
no importara la hora, ni el día,
era siempre su rostro de apariencia ruda,
de corazón blando y manos de trajín duro
ella contaba las horas, minutos, segundos,
porque sabía que al menor descuido la puerta sonaba.
Ella era inclemente cuando de formar trataba,
no perdonaba mentira, ni excusa sin validez,
ella era nerviosa, observadora, atenta,
siempre en sus labios palabras de aliento,
voces de consuelo, de ayuda y reproche
si la conducta ameritaba, de día, de noche.
Su voz temblorosa, demostraba alegría,
sentía que todo en un momento caía,
sabía de angustias, de penas, tormentos,
pero también anhelaba los besos más tiernos,
ella, ella muy dura, pero de corazón noble,
porque sabía, que era necesario
para hacer del niño, un viejo muy sabio.
Ella, ella era mi todo, mi vida mi anhelo,
ella era mi madre, que todo lo cuida,
que todo lo vela, que todo contempla,
que todo vigila desde el alto cielo.

Mi Padre

De caminar pausado, respuestas serenas,


con mirada seria, de ambiente jocoso,
siempre entre sus manos pulsaba serruchos,
luchaba con clavos, con madera dura,
con mimbre mojado, me enseñó a tejer,
no solo las sillas, tejía esperanzas,
de días venideros, con suaves consejos,
casi musitados.
De estatura corta, pero grandes ideas,
de apariencia débil, pero fuerte el alma,
me enseñó que el roble era resistente,
pero la palmera todo lo soporta,
que así debe ser el hombre integral,
que siendo muy fuerte es como un cristal,
porque con su cuerpo moldea figuras,
pero con su alma solo las finuras
que el amor le trae en bandeja `e plata.
Era bailarín, festivo y alegre,
no faltaba trago, ni chiste solemne,
era parrandero, de largo trajín,
era carpintero de fama y festín,
reunía en las noches trabajo y los cuentos,
porque a su niñito había que dormir,
el fin de semana el río lo llama
y nos vamos todos junto con su mama.
Era carpintero, era bailarín,
ese era Alejandro, de gran corbatín,
ese era mi padre, alegre y feliz.

El niño y la paz
Con tu mirada triste me cuentas historias,
que narran la infancia de muy poca paz,
llegaron de lejos, perdiste tu esencia,
en el fondo luchas por nuevas quimeras.
Mi niño no llores, hay paz en tu alma,
porque hay un futuro más prometedor,
ni guerras, ni muertes, soldados, ni armas
solo canto en tu alma, música de amor

Paisaje
Una mañana con cielo bien despejado
mirando la luna, que evade el descanso,
los picos plateados acompañan su ruta,
la montaña majestuosa deja sentir su hermosura,
al otro lado los farallones, erguidos, soberbios,
con sus faldas iluminadas, casi resplandecientes,
diciendo estamos presentes,
somos la mirada serena que el contempla la mar,
aquel pedacito de cielo que confunde el final,
no sabemos dónde empieza, ni donde va a terminar.
Esa mañana repite con voz sonora y triunfal,
que no hay un ser en la tierra
que deje su mirada ajena,
al espectáculo matinal,
porque la luna plateada,
en medio de la celesta,
dice que hay una fiesta,
en la bóveda celestial.
En la inmensa cordillera,
donde los picos se juntan,
parecen enamorados
con sus cuerpos enlazados,
como tu alma y la mía
no importa cuán separados.

Mis montañas

Con tus picachos erguidos como pechos en lactancia,


Se ven tus cimas hermosas, decoradas con la nieve,
Esa fuente tan plateada, que me invita a visitarte,
Para contarme en la noche las historias ancestrales.
Para decirme que antaño, cuando todo era sereno,
Muchas personas llegaban con sacrificios rituales,
Porque en las horas del fuego, en las noches solitarias,
Rendían tributo pleno a los dioses protectores.
Me contabas que aquel fuego, era sagrada hermosura,
Porque en noches y con luna, el calor nos abrigaba,
Nos llenaba de emoción, ver la tierra engalanada,
Era el fuego celestial, que anunciaba la ternura.
Una ternura silente, que cautivaba la noche,
Porque la noche era hermosa, era fría, era celosa,
Celosa de tu hermosura, celosa de tus aromas,
Porque eras la tierra fértil, de maravillas en flor.
Eras tierra de verde esperanza, de contrastes inmortales,
Eras la tierra de antaño, que sembraban con frutales,
Eras la tierra fértil, de guanábanas, papayas,
De alimentos bien selectos, de nutrientes de deidades.
Mi tierra, mi tierra virgen, que violentaron extraños,
Que llegaron sin pensar más que en tesoros dorados,
Y arrasaron con violencia tus caminos de rituales,
Tus mujeres tan hermosas, como los mismos paisajes.

Mi tierra, mi tierra fértil, la que nos da el alimento,


La que nos dice que sombra no da el árbol cuando está muerto,
La que con suave susurro, canta canciones al viento,
La que con furia me incita a defender mi tesoro.

Mi tierra, tierra de ancestros, de sabios y emprendedores,


Que cambiaron sus anacos, por los lánguidos dacrones,
Que portaban los violentos, que tumbaron las creencias,
La sabiduría del Mamo y llenaron con el ocio y el veneno del adicto
A la sublime corteza de plantas benefactoras
y las hojas selectas de la esencia protectora.
Mi tierra que desde el sur, hasta el norte bien helado,
Era tranquila pradera, de plumajes bien portados,
De colores en los rostros, demostrando su belleza,
Porque el color de los hombres lo da la naturaleza.

Mi tierra es verde esperanza,


Es también azul celeste con un brillo sin igual,
Mi tierra es bondad sentida por la mano celestial,
Porque Dios nos la dio pura, para saberla
explorar,
Porque ella en su belleza, esconde al humano
mortal,
El alimento del cielo, que Dios nos quiso brindar.

El abuelo Salvador
De mirada penetrante y sonrisa contagiosa,
A flor de piel se gozaba las travesuras del nieto,
Jugaba con las serpientes, con los monos, con las aves,
Era de piel muy canela, de color más bien cobrizo,
era el abuelo en el tambo, respetado por su hechizo.

Un hechizo seductor, porque contaba la historia,


Del abuelo Salvador, que era su propia historia,
Que sabía de memoria, donde empezar a asustar,
Porque en historia mi abuelo, era experto pa´narrar,
Y con sobradas razones en las noches de verano,
Nos sentaba en sus rodillas y su cuento no fue en vano.

El abuelo nos decía, que el hombre de aquellas tierras,


Era sencillo y muy bueno, trabajador muy honesto,
Con sus manos bien grandotas y con gigante sombrero,
Era un indio de estas tierras, soñador y muy alegre,
Era muy tierno en la casa, con sus hijos y su amada,
Y que en las noches de luna llena, su sonrisa iluminaba,
Todo el campo de sembrados, que su mano bien labraba,
Y que con dulces lamentos, su flauta nos encantaba.

Aquel indio de cabeza oscura, sin arrugas en la cara,


Aunque los años tenía, de toda la selva entera,
Su cabeza bien cuidada y sus manos de labriego
Me decían hijo mío, cuida la tierra entera,
Ella es tu firme esperanza, de alimento y de solaz,
Ella te brinda la sombra con samanes solariegos,
Ella te da el alimento con los frutos dulces, tiernos,
Ella te brinda buen techo, con la sombra e´los almendros.

Aquel indio era muy sabio, él simplemente decía:


Cuidamos la Pacha Mama, ellos es alimento, techo, amor,
Es también la que nos cuida con solícito fulgor,
Porque nos pide que al cielo elevemos un clamor:
Que el hombre cuida el futuro, con alegría y Amor.
Ese era mi abuelo, el abuelo Salvador.

Mi tierra
Buenos día su majestad luminosa,
te levantaste temprano para guiar nuestro camino,
para llevar con tu luz, la alegría en el destino,
sabiendo que cada día su afán trae consigo.
Las montañas te agradecen, calentar su hermosa falda,
el cielo ya resplandece con tu luz maravillosa,
es el paisaje precioso de mi tierra esplendorosa,
tierra que Dios puso justo, para vivir como hermanos,
tomémonos de la mano, aquel blanco con el negro,
el mestizo con el indio, el amarillo y el zambo.
Nuestra tierra el paraíso, de pura fertilidad,
ella nos brinda alimento de manera fraternal,
miles de años pasaron, sin embargo, joven va,
con sus andes imponentes y ramas de vigor,
con sus puntas soberanas de blanco puro y sensual,
con sus mares que refrescan a la tierra señorial.
Es mi tierra ella tan bella, América Señorial,
con magníficos paisajes, dan envidia natural,
los antiguos habitantes, la cuidaban de verdad,
nos dejaron un legado de responsabilidad,
que poco a poco dejamos sin importar que será,
el futuro no es muy claro, se hacen profundos esfuerzos,
por rescatar lo que un día, era la tierra ideal.

Tú y yo

Miro tus ojos


Contemplo tu rostro
Anhelo tus manos,
Deseo tu piel
Tu fuerte latido,
Tus besos tan suaves
Tú linda sonrisa
Un amor ideal

Mis hijos

Cuento las estrellas en la noche clara,


me dicen que mis hijos por la tierra van,
ellos cantan sus canciones dando gracias al dios sol,
disfrutan de la noche porque el fuego está presente,
sus manos se entrelazan porque saben que hay unión,
son lobatos, son Scouts, son ilusiones que caminan,
son proyectos que avanzan fulgurantes con furor,
ellos cuidan la tierra, respetan la Pachamama,
disfrutan al natural, son hermanos de la gran familia.
Recuerdan muchas faenas, bajo el sol bajo la luna,
con el viento en rostro alegre, no importa la adversidad,
la lluvia es la compañera, trae mensaje de paz,
se recorren los caminos, las sendas de la aventura,
se buscan nuevas maneras de llegar a lo ideal,
tener una multitud que disfrute de la paz.
Cuantas estrellas en la noche me dicen
que mis hijos disfrutando están,
cantando canciones verdes,
soñando un nuevo ideal.
Deseos

Serena,
¿piensas?
descansa, alguien te espera ya.
Son mis sueños,
mis anhelos, mi amor,
en la oscuridad.

Pradera

Tierra brava,
tierra fértil,
agradecida siempre,
generosa eternamente,
es mi tierra,
es mi Madre,
Pachamama,
luminosa,
anhelando paz,
anhelando amor,
anhelando...
que tú,
nosotros,
ellos,
yo,
sembremos
fraternidad.

Nuevo horizonte

Señalabas al oriente con tu manita extendida,


tus ojos relucientes señalaban el camino,
ilusionada estabas por caminar de la mano
sembrando las esperanzas que escuchabas en antaño.

Eran voces ancestrales que cuidaban nuestra infancia,


eran voces muy serenas porque así lo disfrutaban,
los caminos muy seguros, la gente que amable era,
todos eran como hermanos y anhelaban micha plena
sembraban las esperanzas, cosechando paz completa.

Hoy, tu manito señala al oriente, buscando nuevo horizonte


donde el hombre sea consciente de la necesidad del hermano,
de extender su franca mano, al que más la necesita,
extiende tu corazón con tu sublime dulzura, no con la mano dura
del que imponerse quiere, solo con tu bondad encontraremos de nuevo
los caminos de los viejos, con sus cantos y sus ritos,
con mano firme y amigable, para cantar con voz tierna
y decirle al mundo entero, que somos hombre de fiar,
que tenemos la nobleza de un pueblo beligerante,
que solo empuño las armas, para defender lo que es suyo,
dame tu mano hermano, caminemos por la senda,
que aunque el camino sea largo, siempre habrá quien lo recorra,
entre luceros y el fuego, entre la lluvia y el sol,
entre la brisa que besa, tu rostro con emoción.

Mi camino

Caminabas bajo la lluvia,


¿adónde ir?
No sabías,
cualquier sitio,
No tengo rumbo,
no tengo, no tengo, no tengo,
¿será verdad?
No tengo preocupaciones,
mi conciencia tranquila,
mi amor está contigo
y tú eres mi senda

Indio

Indio soy y al mundo canto mi verdad,


Nací de una hermosa india y de padre muy señorial,
Orgulloso de mi raza, de ancestros muy importantes,
Porque ellos me enseñaron que enseñar es primordial,
Que ser Maestro es un don,
Que ser músico una alegría,
Que ser carpintero un día, llena de orgullo la raza,
Porque la madera fina enaltece a quien la talla.

Me dijeron que los viejos, eran verracos obreros,


que la tierra que labraban le daba frutos benéficos,
que todo era gran armonía, con natura y con el día,
porque la noche era fresca y el fuego una melodía,
que regaba en la pradera placentera cantoría
y así llegué yo a este mundo, entre cantos y labranzas,
entre maderos y tiza, pizarrones y guitarras,
para cantarle a la vida los himnos de la esperanza,
y comentarles a mis hijos la dicha de la añoranza.

Soy indio de pura raza, de mirada siempre al frente,


Porque la conciencia tranquila, me dice que hay un camino,
Que debemos recorrer enalteciendo a los viejos,
Que siempre nos vieron crecer con angustias sobre el lomo,
Porque pensaron que, a un lado, el infierno estaba cerca,
Destruyendo flores verdes, amapolas y jazmines,
Para extraer de sus vientres sustancias que muy sublimes
Se convierten en veneno en las manos delincuentes.

Yo soy indio y no lo niego, llevo mi ancestro en la sangre,


Llevo los genes del indio que cultivó nuestras tierras,
con bondades vegetales y mansedumbre animal,
tallando en la tierra misma dibujos artesanales
que indicaban los caminos que llevaban festivales,
indios que con su lucha perpetuaron las fragancias
de la selva, viejos robles, gigantescos guayacanes,
florecidos tulipanes traídos de tierra extraña,
para aumentar la maraña de nuestra selva amorosa,
la que nos da pomarrosas, los caucheros, los almendros,
la que nos da el alimento, ese que viene del Cielo.
Ahora sabes, porque mi orgullo es ser INDIO.

Mi tierra

Mis planicies verdes son,


Con un azul primoroso
Con sus picos impotentes y erguidos,
Cual penachos en el cielo,
Con cromáticos paisajes
De bosques enamorados,
porque la tierra es amor,
esta tierra americana
que nos brinda con sudor
alimentos, frutos, frutas,
nutrientes de gran sabor,
medicinas naturales
como encantos de la flor,
porque se curan los males
con pócimas de emoción,
Emoción al ver la tierra,
Labrada de corazón,
Por las manos de los indios
Que habitan sagrada región.
Esas manos gigantescas
Que empuñan la pala al sol,
El arado lo levantan con emotiva pasión,
Porque saben que aquel surco
Diseñado, dibujado,
Es la ruta del perdón, de la paz,
De la dulzura, del fuerte apretón de manos,
Para vivir hermanados,
Entre arados y sembrados,
Entre flores, mil aromas,
Armonías de mil colores,
entonadas por las voces,
de mil niños y un clamor,
que haya paz en esta tierra,
una sonrisa de Dios,
que quiso premiar al indio
por su invencible fiereza,
expresada ante la tierra,
para sacar de su entraña,
la fruta, sabor latente,
de una sonrisa presente,
porque solo el arquitecto
sabe de construcción
y el mejor paisaje se hizo,
en esta tierra de Amor.

Partida

Se van del tambo los hijos a buscar nuevos caminos,


Dejan el tambo paterno y a los taitas pensativos,
Cumplen la ruta marcada, por la senda del destino,
Dejan inmensa morada con un vacío sentido,
No importa que tan dura sea la senda
Que varias veces camines,
Es la misma que tus padres en otra ocasión recorrieron.

Los mamos aún te acompañan, con sus brazos entreabiertos,


Te brindan nuevas señales de las rutas conocidas,
De aquellas que, en el pasado, tantas familias seguían,
Porque con firme esperanza, mejor futuro creían,
Sus manos eran su aliento, su corazón escudero,
Miraba entorno a su amada el futuro venidero.

La maloka estaba sola, las ñapangas no llegaban,


Porque todos en la minga, buenas nuevas te aportaban,
así crece la familia, así crecen ilusiones,
las parejas hoy se unen, a entonar nuevas canciones,
porque con notas sublimes su futuro lo engalanan,
pronto serán nuevos padres, y de ello ya se ufanan.
Pronto se escuchan quejidos, en el bosque oscuro y fresco,
Donde las madres se juntan a traer nuevos retoños,
Algunos, guámbitos dicen, otras guaguas denominan,
Todos los miran, los cargan, los besan, los miman,
Quisieran tener el suyo, anhelo de las menores,
Todo a su debido tiempo, exclaman nuestros mayores.

Son las tierras bendecidas, las de nuestro hermoso terruño,


Aquel que tenía riqueza, sabiduría en grado zumo
La que brindaban los astros medidos con precisión
Para sacarle provecho a la luna y las estrellas,
Midiendo con todas ellas un anhelado deseo,
De tener fertilidad en sus tierras y mujeres,
Manteniendo así el legado de la vida en nuestras manos.
Se alejan pronto los hijos, del tambo y de la maloka,
Pero dejan en lo profundo sus ansias y risa loca,
Esa risa que de niños alegraban corazones,
Esas ansias que en la selva nos llenaban de emociones,
con el agua, con el fuego, con la brisa, con la tierra,
siempre gritando con furia, que somos hijos del viento,
que el padre nos dio riqueza, para explotar en la tierra
y a ella la cuidaremos como la gema preciosa,
como ella nos ha cuidado, dándonos todo lo bueno.

Vibremos con nuestros cantos, melodías de ensoñación,


Que no llevan en silencio a la paz del corazón,
Esa paz que tú y yo, en un abrazo fraterno,
Pediremos al padre creador, al eterno.
Que nos de su bendición.

Dulce

Que deleite en tu mirada,


Dulce miel,
Riega mi piel,
Son tos ojos
Tan hermosos,
Me endulzan con su mirar,

Juntos

Dame la mano, dame tu piel, tu corazón completo,


bailemos juntos las rondas infantiles, las polkas, los boleros,
la música del viento, del agua, del aroma,
dancemos tomados de la mano, un solo corazón.
Dame tu mano, sembremos alegría, respeto, paz, amor,
abonemos la tierra del sentimiento en la nobleza de tu ser,
llenemos de colores el camino de la escuela,
reguemos la semilla del perdón y la amistad sincera.
Dame tu mano, cantemos la canción de la alegría,
entonemos los cantos de esperanza, de ternura y comprensión,
aquellos que cantaron nuestros padres, dándonos ejemplo y su valor,
aquellos que nos dicen que el respeto es una honra que al mayor da su
lugar.
Dame tu mano, dame tu mano y celebremos,
porque juntos hacemos el camino,
porque juntos luchamos con fervor,
por traer una esperanza, una nueva ensoñación.
Dame tu mano y cantaremos, los himnos del Amor.
Memoria

Marchabas temprano en la calle oscura,


de semblante sereno y pisada firme
con tu abrigo negro y tu camisa blanca,
zapatos charol y blusa abotonada.

No era tu pinta casual, tampoco la dominguera,


era una simple ropa, que se acomoda a cualquiera,
tu caminar siempre lento, bamboleando los dos brazos,
tu mirada siempre al frente , buscando lo inesperado.

Llevabas prisa, talvez alguien te esperaba,


o simplemente el reloj, aceleraba tus pasos,
el corazón palpitaba, con desmedido latir,
Contrastaba con tu rostro de sereno aparentar.

Era tu amor verdadero, o tan solo una ilusión,


eran los labios que frescos te brindaban la pasión,
era aquel cuerpo cálido, de expresión abrazadora,
era solo una sombra del pasado en la memoria.

Medito.

Pensaba,
¿soledad?
¿Qué temes?
¿Vivir?
¿Morir?
Pensaba
vivo
y Muero
a cada instante
cuando estas lejos de mí.

Tu amor

Fijas tu mirada,
me gritas tu amor,
y… ¿sabes por qué?
porque tú misma
te ubicaste a la distancia
¿Pasión de un día?

Quisiste que dejara mis genes en tu vientre juvenil,


solo anhelabas un hijo, no el amor, ni el compartir,
pasaron ya muchos años y el semental ya está viejo,
disfruta con sus recuerdos, sus metas y sus cariños,
buenas semillas dejaron, en caminos con espinas,
en algunas sendas áridas o entierra bien abonada.
Pasa el tiempo con sus brechas, con su antorcha ardiente y cruel,
pasan las horas eternas, los minutos sin parar,
las células muestran ya, señales de atardecer,
y en lejano horizonte, se reflejan los amores,
aquellos que su momento te hicieron llenar de flores,
de encantos y de piropos, aquellos que en cuerpo joven
brindaron dicha y placer, aquellos que en buena noche,
te ilusionaron la mente, pensando que con el vástago,
evitabas dolor y muerte.

Han pasado muchos años, los hijos que me diste,


ya crecieron, ya son fuertes,
viven su vida feliz, en escuela, en el hogar,
viven del amor más simple, sin pensar el qué dirán,
viven soñando ilusiones en su mente juvenil,
en la infancia aún cercana.

Mis genes se multiplican y con ellos mi alegría,


porque son continuación, de tu alegría y la mía,
porque ellos son el fruto del amor y la esperanza,
no importa si está muy lejos, o aún compartes el lecho,
o te abrigas con el techo, donde una vez me juraste
un amor casi perfecto, un idilio soñador,
de caricias y de besos, de abrazos y de embelesos.

Nuestros sueños se cumplieron, no sé si continuarán,


son los sueños juveniles que nunca terminarán.
Solo la mente lo acaba, cuando se pierde el Amor,
pero eso solo no dice, que apenas hubo pasión.

Mirando atrás
Has mirado la realidad a tus espaldas,
tienes la indiferencia a flor de piel,
todo te resbala, todos pasa si importar nada,
lo tienes todo,
nada te afecta,
no son los tuyos,
nada tienes que ver,
será que...
No eran tus hijos,
no eran tus hermanos
menos tus padres,
ningún familiar.
Que equivocado,
nuestra raza es única,
nuestros genes también,
somos un solo tronco,
tenemos las mismas raíces,
amarillos, negros, blancos, colorados,
indios, esquimales, orientales,
ricos, pobres, oprimidos, desvalidos,
todo porque no vivían en tu casa,
todo porque no dependían de tí.
Parece que en cada pensamiento humano
se despierta el odio, la venganza,
fruto de la indiferencia, la codicia, el poder,
¿habrá poder para poder vivir en paz?
aquí, allá o acullá, somos hermanos,
somos humanos, reclamemos de todos el vivir en armonía,
protestemos porque dejamos de sonreír,
Salgamos a la calle porque no nos permiten bailar,
gritemos a los cuatro vientos que el planeta necesita paz,
la humanidad Amor y la tierra descanso,
porque solo dolor le llega a ella,
ya que tu, yo, él, nosotros, ustedes, ellos
Miramos la realidad sin voltear a ver nuestras espaldas.
Tu amor

Un amor, aunque lejano prevalece


la distancia es solo el palpitar profundo
el amor cuando es seguro no tiene medida
el amor cuando es verdadero no tiene reparo.
¿Buscas un amor perfecto?
el tuyo, el que imaginas, el que sientes
el que al amanecer esperas en tus brazos,
el que te consiente con sus mimos,
el que te lleva al infinito y te deleita,
aquel que solo mira por tus ojos
porque tus ojos son honestos, son Amor

Mis besos

Besándote la espalda me dijiste


Tus besos son ardientes, son volcanes,
Al besar tus pechos exclamaste
Me dejan entregar el elixir del amor
Cuando beso tus muslos me preguntas
¿Dónde tienes la vara del amor?
Y yo contesto con sublime ensoñación
estoy midiendo lo profundo de tu pasión
derramando la miel de nuestro idilio
y sintiendo la lava de tu volcán en erupción
luego reposar en las mansas praderas de tu vientre.

El encuentro

Una risa en medio de la noche manifiesta la alegría del sueño


alentador,
un suspiro acompañando los besos de la amada,
son el fruto del placer ensoñador,
la pasión que dejan tus huellas en mi cuerpo,
me ablandan la razón y el corazón,
una luz, la de tus ojos, un canto,
el de tu voz, un aroma, el de tu piel,
como complemento al vaivén de nuestros cuerpos
armonizados por las notas de esperanza,
recuerdas cuantas veces nos miramos aquella noche en la cocina,
recuerdas el mar llenando nuestro ser con su canto de sirenas,
miradas furtivas, llenas de amor y de esperanza
en el silencio de amantes placenteros,
roces de cuerpos, de cálidos abrazos de saludo y despedida,
sonrisas que envuelven con el tiempo la esperanza,
anhelos de verte y contemplarte,
deseos de amarte una vez más,
entre plumas de amor y cobijas de pasión.

10 Maderos
10 maderos a la sombra de la luna,
Luna creciente, como crecen los muchachos
cielo despejado al igual que la mente de un Scout,
10 maderos a la luz del fuego sacro,
fuego ardiente como el mismo latir al interior.
Los maderos refrescan el ambiente,
el ambiente natural de nuestro ser,
son fragancias, son el leño, son la esencia en el bosque natural
ellos crecen dando sombra, son la vida en el silencio forestal
son soporte de las aves, con sus nidos,
con sus crías, con su canto otoñal.
El madero guarda mitos, también es fantasma y es guardián
en la noche se reúnen con el fuego a celebrar.
10 maderos se reúnen en ambiente fraternal

El suave descanso

Sueño con los gnomos en las noches estrelladas,


con las hadas cuando la música arrulla mi descanso,
contigo alegrando mi vida con tu canto
contigo compartiendo alegrías y algún desencanto,
porque eres mi roble en pesares y la palma en la tormenta,
pareces guayacán florecido en alegrías
que el tiempo detiene en su feliz deleite.

Eres orquídea de colores fuertes y aromas sublimes,


de encantos preciosos en ambientes boscosos,
de sutil presencia, como tu hermosura,
se frágil textura como tu figura,
de recia estructura como de tus labios dulce comisura.

Eres ave ágil de vuelo seguro y extenso planear,


de plumaje hermoso y colorido traje,
eres acuciosa como halcón de presa,
eres silenciosa como búho expectante,
eres la mujer soñada, dulce interesante.

Soñando en la noche, o en la corta siesta,


siempre tu presencia iluminará mi vida
porque con tus besos y con tus caricias,
llenas de frescura como suave brisa,
el amor eterno como alegre fiesta.

Suspiros
¿Tu?
¿Estas?
presiento tu llegada.
¿Amas?
¿Deseas?
Anhelo tu presencia.
¿buscas?
¿Encuentras?
Me encuentro entre tus brazos.
¿Lloras?
¿Perdonas?
Estoy en tu regazo.
Aunque distante, aunque lejana,
estas presente con el ser que ama.

Mi cielo.

Miles de estrellan velan la noche,


la luna coqueta les acompaña,
los luceros silentes brillan suavemente,
la noche es clara, serena sonriente.

El fuego me abriga, ilumina el rostro,


calienta mi piel, me llena de gozo,
alejas las penas, llega el alborozo,
y ante ti Señor humilde me postro.

Todas las estrellas con su luz te cantan,


armoniosos cantos de amor y de paz,
en la cordillera y tras las montañas,
en el ancho mar o en verde pradera,
mi alma se goza con fe verdadera.

Gracias Señor por la noche clara,


por miles de estrellas que en el cielo cantan,
por la luna llena con su brillo firme
y por los luceros que encantan mi alma.

Mañana

Mañana de mañanita, por el sendero de flores,


pasará la reina amada con sus cánticos de amores,
llevará la luna llena, con estrellas y luceros,
bailará la ronda alegre, zapateando el joropito.

También bailará sanjuanito y bambuquito sureño,


arrimando la guabina con su amado torbellino,
sin descansar con la polka, el arrullo y abozao,
estarán también la cumbia, con su sombrero vueltiao.

Mañana de mañanita, en la plaza del mercado,


se sentirá el currulao, con su amiga la mazurka,
invitarán al paseo, con el son y la tambora,
porque en cuestiones de sones, el caribe si da lora.

La danza con su elegancia, el pasillo compañero,


están buscando al fiestero para hacer una comparsa,
donde el pasaje les cuente esas penas del arriero,
que las coplas y las trovas, las cantan aquí en confianza.

No olvidemos al calipso, elegancia del isleño,


Ni los ritos ancestrales, que en la selva y los ramales
también bailan en festejos con las quimbas y aquel leño
que con su luz nos invita a vivir los festivales.

Mañana de mañanita, por el sendero de flores


pasará la reina amada con sus cantos y rumores.

Buscándote

Un nuevo día con el mismo sol resplandeciente,


¿será verdad? ¿es el mismo sol?
es aquel mensaje que llega tu mente,
cada día es nuevo y como tal la luz del sol,
un amor se llena con cada instante cual transparente crisol,
tus brazos se extienden buscando la piel,
tus poros reciben la cálida miel.
Te busco en el cielo, cual hermoso velo,
te busco en el mar siempre pa´soñar
te busco en el coche, de día o de noche
te busco en la sombra, te busco en lo claro,
con amor sincero, con amor preclaro.

Aquí
Cantas,
ríes,
bailas,
¿Dónde?
aquí,
allá
acullá,
gozas,
sientes,
vibras,
en la noche,
en el día,
en la tarde,
solo basta que estés aquí en mi corazón

Brillo.

Buscaba en el cielo un lucero


con su brillante fulgor,
como un puntico brillante
que me diera resplandor,
era el fuego de la noche,
Era la luz de tu amor.

El camino.

Por la senda tranquila y serena


Camino con paso lento y mirada soñadora
Recuerda su amor eterno, el de la bella melena,
Recuerda su amor sublime con su fuerza abrazadora,
Él sueña con dulces besos, ella con abrazos protectores,
Él canta su amor eterno, mientras ella sueña ilusiones,
Juntos ven el futuro cargado de bendiciones.
Ella recuerda su infancia, él su ambiente escolar,
Ella prefiere las rosas, él el aroma sensual.

El caminar de las penas


Caminas entre la hierba verde, que deja el rocío en tus pies,
ella deja una huella, que no percibes, sutil,
ella deja su aroma, que no llega a tu nariz,
ella deja su color que tu ojos se empeñan en no ver.
Caminas entre hierbas y entre aromas,
caminas a varias velocidades, entre colores y aromas,
entre la brisa y la lluvia, entre el amor y el olvido,
caminas entre fulgores y también entre las sombras.
Caminas a la carrera, olvidando lo sencillo,
caminas entre las piedras sin percibir muchos golpes,
caminas, pronto, ligero, dejando con tus pisadas
la fragancia de la infancia y cubriéndote de las penas
con caparazón de armadillo

Recuerdos.

Miles de aromas en tu piel se esconden,


Son las fragancias del amor concentradas en tu corazón.
Vividas en la noche, con sublime ilusión

Mi verde.

Contemplo tu mirada, dulce sombra en la noche,


Tierna mano abrigadora, desvelo de mis desvelos.
Esperanza entre las metas,
Sanación a mis tormentos,
Ideal en el amor
En la sublime esperanza
En la ternura del lecho.

Una estrella, un amigo.

Una estrella está saliendo, desde el cielo en lo profundo,


va en silencio, va cantando porque vive en otro mundo,
son millones sus anhelos porque siempre le acompañan mil millones de
luceros,
una estrella en la penumbra, siempre tiene su orgullo,
ella sabe que en la noche donde quiera siempre alumbra,
esa estrella es nuestra meta, es nuestro plan,
es nuestro anhelo es objetivo, donde queremos llegar.
una estrella es nuestro ser, es natural, es deseo con verraquera,
es la luz de mi destino, es el faro de esperanza.
Una estrella en el camino, es una mano, extendida con fervor,
una mano que te estrecha y te dice con amor,
juntemos nuestras manos, son anhelos, son las metas por cumplir,
son las risas del camino, son las gotas de sudor,
son lágrimas de la dicha que se encuentra en el sendero,
porque siempre en el camino se encuentra al amigo sincero

Mis latidos

Canta alegre, sereno, va camino a la miel

de los labios anhelados, buscando el néctar aquel


que

llene su corazón del dulce abrazo, de la mano tierna


y
blanca que de niño le tomaba y la acera caminaban
sin pensar

en los peligros, solo cruzaban la calle, con su inocencia de niños


y su

amor sin contratiempos, pensando solo en silencio, que el


futuro los
uniera en la senda del amor, en la ruta deliciosa, donde no
exista el
rencor, donde todo es armonía, donde todo es puro amor,
donde el
sol cada mañana los abrigue con la luz y con calor,
calor de
ensueños sublimes que en la infancia florecieron, entre
risas

y sonrojos, entre escondidas y más, entre la lleva, el coclí,


o el salto de caucho en lazo con caídas tropezones,
o porque no aquel abrazo, sin intención preparada,
pero
grato en la mirada tan cercana, amada, anhelada y sorpresiva,

deseando que los labios se acercaran


impulsando los latidos, sonrojando la carita,

angelical para ella, para ti, con


mucho ensueño la vida entera,

con mirada ensoñadora,


que te hace perder la
calma. Solo por
amor a
ti

Tu llegada

Llego en la mañana, con sus ojos miel,


traía el ritmo de la noche en su piel,
era hermosa, toda una diosa, todo un portento de mujer.
Su figura pequeña, su alma grande,
como su amor entero, como su amor sublime,
como las largas noches del verano boreal.
Recuerdo su rostro, de labios carnosos,
de piel sonrosada, de mirada tierna, de cabello negro,
de pupilas chicas, de palabras dulces, tierna enamorada.
Llegó en la mañana, llevando su sueño,
cantándole al mundo quien era su dueño,
Porque vivía alegre, cantando su dicha, viviendo el ensueño.
Llegó en la mañana, con su cuerpo frágil,
de cintura fina, de pechos bien hechos,
de sensuales piernas, brazos amorosos,
llegó con la brisa de los años mozos.
Siempre

Las noches son largas con tu ausencia,


pero tienen la delicia del retorno,
Los días son eternos cuando partes,
siendo la alegría en el instante del regreso,
mis brazos recogen el calor de tu regazo
y es mas fuerte el aliento de tu abrazo.
Contemplar la luna en una playa,
contar las estrellas en la noche iluminada,
es llenar el cielo de ilusiones y de aromas,
el aroma de tu piel en mi epidermis,
y la ilusión del eterno abrazo en tu cálido refugio
Que bien se siente la llanura de tu vientre,
que descanso subiendo tus montañas,
son los valles las llanuras de cuerpo,
son las grutas, manantiales cuerpo abierto,
son delicias de natura hecha mujer.
No importa que estés cerca o estés lejos,
tu fragancia siempre esta en mi pensamiento,
no importa que haya sombras o iluminado el camino,
siempre habrá un amor latente
por tomar tu corazón presente
y deleitarse con las mieles en la mente.

Un Adiós.

Hola Baloo, hola papito como te va,


pequeñas grandes palabras de cada semana,
entre risas, alegrías y travesuras,
el tiempo pasa, las risas crecen,
las amistades se fortalecen y los corazones se acercan.
Somos grandes, somos niños,
somos ilusión, verdad y vida,
somos la semilla, somos floración,
nuestro lema: Siempre mejor.
Una voz muy clara, otra ya cansada,
se estimula el juego, se busca la razón,
también un espacio para la oración,
gracias mis lobatos, buena caza y un adiós.
El gran Jefe espera, nos brinda su amor,
la manada crece, ángeles de amor,
querubines cuidan el encanto en flor,
una flor muy tierna, una flor de amor
esos son los lobatos al lado del creador.
La peste.

Llegaste con el sigilo


Entonando tu victoria
Te encontraste con la respuesta
De la aguerrida batalla
Donde perdiste tu impulso
Con la lanza temeraria
De la bondad y el amor

¿Sientes?

Aquí,
Más cerca,
¿Donde?
En la penumbra,
En el vacío,
en tu corpiño,
entre tus pechos,
el vientre plano,
la gruta plácida,
aquí,
allí, más cerca
será feliz

Feliz

Camina cara al viento


La sonrisa es su escudero,
Su paso firme adelanta las acciones,
Las copas de vino entusiasman su canción,
Las rimas, los sonetos, las historias del momento,
El silencio es su fortuna,
Piensa, calla, solo vive su razón.

La noche.

Las estrellas,
Los luceros,
Esa luna,
Andrómeda,
Ganimedes,
Allí,
Definitivamente,
Todo me dice que eres tú.

Aurora.
Hay silencio entre la bruma,
El blanco manto extiende el brazo,
Nos cobija con su aroma,
Nos invita a disfrutar,
Flores, verde,
El ganado del pastor,
El trinar en la espesura,
La belleza que nos dice que temprano has de llegar,
Que ya el sol despierta pronto
Es tu aura matinal.

La senda.

Contemplo el paisaje ante mis ojos,


Son praderas, son montañas, son la fuente de la vida,
Los gramales se mecen con la brisa,
Todo un canto, armonía por doquier,
Los penachos erguidos arman fiesta,
Las rocas de la senda mil figuras,
Un paraíso que invita a visitarlo
Penetrando en lo profundo del secreto,
Con la lava fecunda en su interior.

Cromatismo

Verde tu mirada, en medio de la angustia


Anhelos de sosiego, contemplando la batalla
Azul el pensamiento, buscando pensamiento claro
Suspiros, mil suspiros en la noche clara
Amarillos tus deseos, fuente de placer y de alegría
Calor, entre tus brazos fuertes.
El arco iris tú lo muestras,
Con fulgurantes matices
Eres belleza, color y dulzura
Eres tú.
Olor y sabor

Perfumes y aromas irradian por doquier,


Colores, sabores, todo un manjar de rica miel
Cercanos, Lejanos, en guerra o en paz
Te pienso, Te anhelo, dormir solo quiero
La dicha soñada, de un alma calmada
Saber que eres viento, sin ningún tormento
La matina brisa que llena y embriaga,
La matina brisa que llena y perdura.

El brindis

En una copa de vino vislumbro tu cuerpo,


Parece una esfinge, parece un retrato
Parece mi amada colmando la copa,
Con sabor a piel, con sabor a ti,
Con néctar nutrido
De piel y sudor.
Pasión,
Celos,
Fervor,
Olor,
Sabor,
De finos suspiros
De fragancias mustias, deseando amor.

Partida.

Con la noche saliste,


La luna compañera seguía tu rastro,
El lucero grita, porque esta solito,
La constelación te espera,
Pronto volverás.

Vacío.

Aire, solo aire,


No hay sonido,
El eco se olvidó de mí,
La brisa ya no está.
Se escucha tu voz, solo en mi interior,
Palabras de aliento, de amor y de fuerza,
Partiste del planeta, revives en mi alma.

El Circo.
Arlequines, saltimbanquis,
Una cebra aquí, con pijama soleada
El león allá de melena rockera,
La foca sonríe, se burla de todos
La jirafa mira, pregunta y pregunta
El payaso llora, porque en el tablado,
Solo un niño ríe, pues solo contempla la belleza del circo.

Huérfano.

Contabas las noches,


Mirabas estrellas,
Lunas medio enloquecidas,
Estrellas fugaces cantando en inglés,
No entendiste nada, todo era difícil,
Ella se marchó, él nunca te dijo,
Porque en su silencio
Siempre estaba ausente.

La gruta.

Parece que pronto la hora se acerca,


Palpita a millón, parece que explota,
Mis manos gotean, mi cuerpo se enfría,
Camino y camino, mientras más me agito,
Mi cuerpo parece que ya desfallece,
Solo me imagino, todo aquel paraje,
Donde todo es calma, todo es explosión,
Donde el mundo dice descansa y disfruta
Porque todo mundo a la gruta llega
Y piensa quedarse rígido y volátil
Sin pensar en nada, pensando ya en todo
Y en silencio goza, pensando que es lava,
Que llega hasta el cielo y alcanzó el paraíso.

Mirada
Contemplando el nuevo árbol de la vida
Comprendí las sombras de la muerte.

Tu figura.

Delicada,
Casi imperceptible,
Llena de angustia,
Caminando con sigilo
Llenando de pavor todo el entorno
Así eres, así te ven.
En la noche oscura,
Junto a la tormenta.
Descansa en paz.

Sentimientos

Lloras,
Gimes,
gritas de dolor,
talvez de emoción,
lloras,
gimes,
es tarde,
ya partieron.

Viento

En las sombras de la noche,


El brillo del relámpago ilumina,
Se oye voces, se oyen cantos,
Es la brisa cantarina enamorada

La cara

Mostraba su rostro,
De mirada penetrante
De sonrisa mitológica,
Su aliento de Atenea,
Su fragancia como Gea,
Sus mejillas eran fuego,
Su sonrisa vía láctea,
No hay medusas,
No hay quimeras,
Solo piensa que el amor.
Mil figuras representa

Interrogante

Por qué preguntabas temprano.


Por qué Señor tanto odio,
Por qué no puedo ver al hermano,
Por qué no puedo ver al abuelo,
Por qué cuando más lo deseo,
Se van de la mano los sueños.

¿Regalar?

Una flor blanca,


una rosa en su capullo,
un ave peregrina,
o una piedra preciosa en su lugar de origen.
Mejor,
te regalo
el espacio de tus cantos,
y la melodía de del sosiego.

Siembra.

Siempre hay una semilla,


Siempre hay una pasión,
Un lugar donde las sombras,
Son un pensamiento,
Siembra aquí, siembra allá,
Siembra paz, siembra amor,
Siembra siempre,
Siembra esperanza,
Cultivarás mil deseos,
Siembra anhelos,
Florecerán mil sonrisas,
Siembra, siempre no importa el campo.
Los frutos serán felices.

El cantor.
Mañanera melodía,
Con aguda afinación
En la ventana cercana,
Con su guitarra en la mano,
Pregonaba su sentir,
Él, enamorado por siempre,
Ella su auditorio preferido.
Siempre atenta, siempre fiel,
Siempre alerta, siempre, siempre,
A mi madre con placer.

Mi batalla.

Cada noche,
Cada día,
En el cielo o en la tierra,
Mi batalla es con quimeras,
Porque en mis sueños me vences,
Y en las jornadas me abrazas.
Gracias a tu existencia,
Mi vida vive epopeyas,
Unas veces solitario,
Pero siempre vencedor.

Incógnita

Me preguntas con voz suave, donde están mis abuelitos,


y un susurro te responde cuidando a mis angelitos,
algunos están muy grandes, aunque tú eres pequeñito,
pero piensas como gigante y a veces me quedo corto.
Extrañando a tus abuelos, me la paso todo el tiempo,
Sus sabios consejos llenan, mi mente a todo momento.
No sé qué pasa en tu mente, cuando te veo en silencio,
Creo que siempre buscas respuestas en tu interior,
Tantas cosas sin respuesta, tantas preguntas al tiempo,
Solo en tu mente puedes, responder tus inquietudes,
Porque solo sabes respuestas, a tus preguntas de niño.
Que por que los gnomos bailan, y las sirenas entonan,
Si las hadas van y vienen, Con las musas en los campos,
Ya las brujas se calmaron, contando muchas lentejas,
Que pusieron los vecinos, en los jardines y patios,
Hasta el mago de la esquina, su varita ya partió,
Porque no encontró palomas en su pañuelo blanqueao.
Ahora ya sabes porque pregunto, susurrandándote al oído,
Para que nunca me escuchen, los duendes que hay escondidos.

Angustia

Cuando contemplo el cielo


Se ve reflejado un rostro
Su mirada es inquietante
En ella refleja la angustia
De aquel niño abandonado,
Donde todo es pesadilla,
¿Dónde estará la esperanza?
¿También estará perdida?
¿También estará perdida?
¿Estará?
¿Perdida?
Perdida.

Paisaje

Mil montañas tengo en frente,


De picachos muy erguidos,
nos dan el ejemplo de esfuerzo
para alcanzar la gloria,
la meta, la esencia,
nos dicen que todo es recto,
¿será que el hombre también?

El abuelo

Con pensamiento claro contemplando el infinito


Veo el rostro del abuelo reclamando con firmeza
Los sueños que alguien robó.

Justicia

El hombre llegó al estrado, con tranquilidad pasmosa,


La justicia tiene los ojos vendados, ¿Debo preocuparme? Se preguntaba
Una voz le respondió,
Si.
Puede despertar.

Tu y yo

Un ratón muy orgulloso al gato enseñaba sus dientes,


El gato muy tranquilito contemplaba su bocado.

La conciencia.

Sobrios pensamientos van en la conciencia tranquila,


Del amor y otros demonios, se llena el alma de penas,
El corazón se endurece y el dolor aqueja
Abandona tu Tal ego, pesa y es peregrino
Si con dolores se junta, es porque el pensamiento en cuidados
intensivos,
Se acuesta con ignominia.

El pato y la flor

Un pato mirando las flores


contemplaba sus colores
y pensando en sus amores
su blanco traje observaba,
la flor que también ojeaba
al pato con disimulo,
le dijo muy efusiva
en qué piensas viejo ánade,
y el muy orondo le dijo.
En que tu eres muy blanco
Igual que mi traje hermoso,
Pero vivo presuroso
de mantener mi marfil
en cambio tu tan serena,
mirando a la luna llena
te la pasas tan tranquila
sin que nada te moleste.
Es que el viento me maquilla,
La lluvia limpia mi traje,
Y los pájaros disfrutan
del néctar que aquí les traje.
Tienes razón bella flor
Lo que Dios nos regaló,
Nada lo puede cambiar,
ni el barro que al caminar
salpica mi bello traje,
por eso voy al estanque
a lavar mis plumas densas
y saber que en esas prendas
el humano bien contempla
la belleza natural.

El río

Las aguas mansas invitan a penetrar en su mundo,


nunca nadie se pregunta porque el regreso es incierto

Suspiros

Tu ausencia solo hace que tu presencia sea cada día más cercana

Anhelos
Te siento en la noche llegar en silencio,
Con palabras cortas, con abrazos largos y besos que dicen,
En secreto guárdalos, que son mi tesoro

Maestro.

De su mano tierna empecé mis letras, con su paciencia me enseñó a


leer,
toda su paciencia daba para que yo de niño, fuera gran profesional,
su mano era fuerte, más con gran finura me llevó la mía,
ella era muy recia, era protectora y muy perfeccionista,
fue mi gran Maestra, mi guía, mi faro, hoy tendría más de cien,
y aún sus palabras brotan del ayer.
Cuando fuí a la escuela, recibía enseñanzas que la hacían más sabia,
pues yo ya sabía lo que el viejo Rafa en la clase contaba.
Mi Maestra en Casa, Rafael Sánchez en la gran escuela,
Con Francisco Montes, director emérito del mejor recinto,
donde desde primero a quinto, la lucha era diaria,
pero grandes hombres del seno salían, para confirmar grandes
enseñanzas de grandes personas y seres sin tacha.
Gracias Mis Maestros, desde mi Madre hasta mis amigos,
porque de ellos aprendo a ser siempre el mismo y llenarme de honor,
mis "Hijos" de siempre, aquellos que siguen los pasos del claustro del
saber, tantos regocijos, tantas alegrías me han dado en mi senda,
que cada momento se vuelve lección, desde el preescolar hasta el
universal, desde aquella ronda hasta el laboratorio, en el pasamanos o
en el auditorio.
Gracias Maestros, Gracias muchachos, porque con sus actos me dicen
Maestro.
Marcas

Recorriste mi cuerpo con tus manos, estructuraste tu figura y


pensamiento con tus pies sobre mi espalda.
Las huellas son difíciles de borrar

Sentir cercano

El sendero es amplio, con espinas cortas, tus pies van sangrando,


el camino es correcto,
hay otros más suave sin destino cierto,
así es el amor, cuando es verdadero.

Maestra

Con una sonrisa levanta el día, la mirada dulce, las manos cálidas,
una palabra de aliento, la voz recia con palabras suaves,
va por el sendero, derecho a su labor, sendero de abrojos,
de rostros variados, unos con sonrisas, otros con enojos,
ella es miel, es algodón, ella es también roble y a la vez palmera,
ella está en la casa, también en la escuela,
es una Maestra de gran vocación, una gran Maestra con dedicación.

El campo

Largas noches de silencio en la pradera agitada


solo las luces de los cocuyos y las luciérnagas brillan
por instantes los grillos celebran su cortejo
su canto es canto de amor y de pasión
el campamento empieza y el descanso clama.
La sonora voz del rio se escucha a lo lejos,
los búhos y lechuzas hacen sentir su presencia,
Los trinos del campo entonan su melodiosa obra,
de nuevo el ruido y la maraña nos dice que todo terminó.
La ciudad está de nuevo en camino.

Ella.
Tiene mirada serena, en sus labios palabras amorosas se oyen siempre,
Ella va con paso firme y caminar cadencioso,
Piensa rápido, obra despacio, siempre segura, siempre amorosa, esa es
Ella.

Amanecer

Concierto de ángeles en la madrugada serena,


diferentes aromas con las más hermosas fragancias,
el calor que mitiga el frío mañanero,
es mi cuerpo disfrutando la cercanía del tuyo

La senda

Un camino largo de frondoso bosque,


donde todo es canto, aroma y color,
mis manos son aves recorriendo pradera,
mis ojos son faros iluminando el sendero,
mis labios altavoces pregonando tu hermosura.

Ella

Fresca la mañana aunque nublada


La suave brisa llega con llovizna
Tus ojos resplandecen como el sol
Hay encuentros, hay pasiones, deseos en el corazón,
Calor en tus manos, fervor en tu entrega,
Cada instante es nuevo, aunque se repita,
Cada beso innova porque es dulce entrega, porque es la caricia,
Porque es el mensaje del amor de Madre.

La cima

Se ve adelante imperiosa, con su blanca cabellera


Su falda verde llamando a alcanzarla,
Sus brazos agita y el viento besa el rostro,
Delicada brisa, cálido atardecer, ella siempre espera:
Sabe que has de volver
Piel

Tu piel cerca de la mía es fuego, es ardor, calidez,


me encanta el volcán de tu epidermis porque contamina mi fulgor

Razones

¿Por qué estas con tu cabeza baja, la mirada perdida,


temblorosa tu voz y sudorosa tu piel?
¿Acaso no fue tu cabeza la que puso la mirada en su rostro, te tembló
la voz cuando te acercaste y gozaste con el líquido derramado en cada
poro?
Las venturas y desventuras cobran con deshidratación nuestro placer.

Tu

Dos luceros iluminan


Tu rostro con alegría,
Debe ser satisfacción
Del amor y el día a día.
Eres piedra preciosa
De color primaveral
Con aromas celestiales
Y belleza sinigual.
Por esta y muchas razones
Te amo con devoción
No importa que nubes negras
Se atraviesen en el cielo
Siempre serás mi lucero,
Mi sol, mi constelación
Eres mi reina, mi ama,
Mi dicha, mi ensoñación
Era quien libra mi alma
Con ternura y con pasión

Anhelos

Hay sabor a canela y miel en el camino de abrojos,


son tus deleites tardíos, que llenan la noche clara

Jornadas
Rasgos en mi piel, de una jornada plena en la arena,
en el cemento, en el bosque, en la pradera, en el cielo y en la tierra,
jornada de Maestro en su quehacer cotidiano,
jornada de agradecimiento al supremo Arquitecto,
jornada diaria que se refleja y satisface.

Sombras.

Una tenue luz penetra hasta el fondo de mi ser,


Es tu aliento que me alimenta en cada amanecer

Mi niño

Me encanta tu sonrisa porque muestra tu alegría,


me encanta tu mirada porque expresa tu dulzura,
me fascinan tus caricias porque transmiten tu calor,
me fascinan tus locuras porque comunican vida.
Si tu sonrisa enamora, tu mirada es un hechizo,
tus caricias dulce embrujo, tus locuras vida plena,
tus abrazos aliciente, tu voz retorna la calma,
aunque seas muy pequeño, que grande presencia tienes.

La noche

Serena se siente la noche, con luceros muy brillantes,


son tus ojos tan hermosos, velando los dulces sueños.

La noche

Largas noches y en silencio la luna ilumina el cuarto,


es el resplandor de tu dulzura penetrando en la alcoba,
son tus manos recorriendo poro a poro la semblanza del amor

Nocturno.

Qué triste que esta la noche, con sus luceros dormidos,


qué triste que esta la noche, con las nubes somnolientas,
será solo la tristeza de quien oculta belleza
Porque luceros y nubes danzan en la penumbra
comentando sus amores, sus sueños y sus anhelos,
tu yo seremos luceros, seremos nubes, cúmulos, cirros,
seremos sueños y anhelos.

Anoche

Anoche sentí tus manos, entre mis dedos ardientes,


Eran tus brazas de amor en mi cuerpo relucientes.

Un día.

Camino como un romero entre flores y verde prado,


Me iluminan tus luceros con la luna compañera,
llevo fresca mi boca con el dulce de tus labios,
va mi mente despejada con el fulgor de tu mirada,
son tus ojos, son tus labios, es tu vientre, es tu fulgor,
quien me dice que el camino, es la senda del amor.

Camino entre espinas duras, entre abrojos y quimeras,


es el pasado que tuve para llegar a tus brazos,
llevo el recuerdo intacto, de una tarde entre neblina,
de vueltas y revueltas en la cima de aquel Valle,
porque fueron tus ojos, tu mirada, tus labios, todo tu ser,
que llegaron a mi pecho y alli sembraron querer.

Fue una tarde de verano, entre música y teatro,


entre compadres lejanos e instrumentos muy cercanos,
cuando tu mano tomé y mi corazón amarraste,
un nudo de tierna soga, con vibrantes emociones,
un nudo de fuerza bruta, alegrando corazones,
un nudo de fina fibra, para compartir razones,
que solo dos seres amantes, conservan eternamente.

Sueltos

Siento el calor de mi cuerpo en cada descarga de tu energía


desbordada.
Suave aliento refresca mi piel, es tu respiración, diciendo te extraño
Sabes, robaste la dulzura de mi ser, te llevaste el néctar de mi
esperanza, succionaste todo el almíbar de mi pasión, eres vampiro,
abeja del amor

En la mañana soleada
Tu rostro resplandeciente
Llega de brisa amorosa
La cima de la montaña
Eres aliento supremo
Eres la brisa anhelada
Eres plena dulzura
Del alma tierna y amada.

Son tus labios el néctar de la vida


Son tus ojos el faro de ilusión
Es tu boca el muro de las perlas
Es tu vida mi única pasión

Recorro tu mar serena


Con tu playa extensa y sonora
Me encumbras a tus montañas
Con sus fuentes cristalinas
Es la pradera frondosa
Donde disfruto a placer

Azul soñador
Roja aliciente
Verde sosiego
Es tu amor bien claro

El reencuentro

Dos "Hermanos"
Dos caminos
Dos escritos
Un propósito
Ser poemas, qué más da.
La dicha del encuentro, la ternura del abrazo,
la dulzura de aquel canto,
de las cuerdas y el espacio que mantiene la hermandad.

Recordando

De figura grácil y labios torneados,


Caminabas plácida en la calle oscura,
Mirabas serena entre la espesura de gente furtiva
Buscando al amado, del que pronto huías
Porque tú esperanza era, verle en desespero.

Que grata sorpresa de que te encontrara


Tu mente volaba, tus ojos saltaban,
Era la sorpresa que siempre esperabas,
Aunque lo negaras con tímidas frases,
Aunque palpitara de prisa tu corres.

Caminaste rauda, aunque prevenida,


Giraste tu rostro con gran emoción,
Cruzaste miradas con profundo amor,
Ya que en tu interior solo deseabas sus besos,
Caricias, el eterno abrazo y la dicha inmensa
De ser siempre amada, la mujer soñada,
Y su amante presto a cumplir sus anhelos,
A vivir por siempre entre el tálamo fresco
Y el ósculo eterno, de vibrante fuerza,
de dulzura tierna y profunda emoción.

Agosto

La mañana era soleada y como siempre las aves saludaban la mañana,


Tranquila y serena organizaba su ajuar,
La familia entera celebraba encantada,
La vida premiaba un onomástico a la matrona,
Ella, con su voz de mando, tranquila y muy sobria,
Da caminar pausado y pensamiento acelerado.

Levantan las ollas, el rio que espera,


La tarde era fresca con brisa coqueta,
Con besos y aromas se espera la torta, el vino y helado,
Era la esperanza de un día soñado, como tantos otros
Vívidos al lado, como aquellas noches de frío ambiental,
Pero que los cuerpos se ofrecen calor con mimos y arrullos,
Con palabras tiernas de inmenso sentido,
Porque el amor es grande y no tiene medida.

Sus pechos erguidos, su vientre muy plano,


Eran el orgullo de un ser muy amado,
Ella con sus manos recorre mi ser, en cada momento,
En cada lugar, no importa que el sitio parezca humedal,
Ella con su cuerpo calidez le da, ella con su piel aleja aquel frío
Que muy pronto deja la ilusión volar.

Son ya muchos años, donde las miradas


Son recuerdos tiernos de un amor pasado,
Pasado de entrega, sin tiempo ni edad, de un pasado dulce
Que siempre latente en el cuerpo está.
Porque no ha pasado tiempo, ni hermoso lugar,
Donde esas dos almas, se dejen de amar.

La noche

Todo está tranquilo, todo está sereno,


Su voz llama al lecho, la emoción embarga,
Su cuerpo desnudo espera con gracia, la caricia tierna,
La fuerza que vibra, que llena vasijas de emociones fuertes.

Ella está tranquila, ella solo espera,


Ser la fuente inmensa de eterno placer,
Ella es complaciente, es furia viviente cuando con su vientre,
Toca en armonía, bellas melodías que su amor entona.

Ella esta tendida, espera a su amado, ella es siempre vida,


Porque ha dado frutos, sus vástagos son vida, su anhelo,
Porque son el premio que llegó del cielo,
Porque fue una tarde de dulce embeleso
Cuando la semilla se sembró en el suelo
De un vientre muy fértil que abonado fue,
Con dulce semilla que surgió en el campo de tu verde arado,
Siempre bien cuidado, siempre bien amado.

Cantando

Ella era la negra, que saltaba alegre, también era blanca, paciente y
sonora,
Porque con redondas imitó figuras, que en su vientre inmenso
Cantaba con gracia y dicha profunda.
Un Amigo

Pocas veces estreché su mano, creo que nunca lo hice,


No hacía falta, el me dio su alma entera.

Nubes.

Una nube blanca ilumina tu cabeza,


una nube gris se aleja del pensamiento,
una nube negra despejó con la luz del sol resplandeciente.

Tantas nubes, tantos miedos,


tantas nubes, tantos triunfos,
que ni el sol pudo ocultarlos.
No importa como este el cielo,
ni la tarde con su brisa,
es tu alma pura y serena,
que me brinda solo calma.

¿Perdí?

Cuando te perdí, tú ganaste.


Empezaste a ver lo lindo de la soledad,
a realizar tus cosas por ti misma y saber que hacer en toda ocasión.
A disfrutar el poder acariciarte el corazón con tus propias manos.

Similares.

Te pareces tanto a ella,


Con la figura agraciada, delicada y juvenil,
Con tu humor tan generoso, hoy sonrisa,
Mañana tal vez cambien con la brisa.

Con las noches tan fogosas,


o con las nieves perpetuas,
con tu memoria bien fresca
evocando el mal momento.

Con tu semblante sereno,


O con el caos por dentro,
Parecen almas gemelas,
Con las mismas amistades.

Con la costeña celebras,


Con la paisa te conviertes,
La de la esquina te brinda
El licor que nunca tomas.

También está el caballero


Que sutilmente invita
A compartir cancioneros
Del ayer y el hoy de siempre

Aquel que muy tenuemente


Deja ver su figura
Porque sabe con holgura
Que algo trae en su mente.
Te pareces tanto a ella
Que a veces me desconcierto
Porque pienso en la espesura
Como pensaba aquel muerto.

El día.

Hoy me levante esperando, Si esperando que cambiaras,


Que mutaras con tu genio, porque en la noche las hadas,
Se desnudan en mi mente.

Sereno.

La noche cayó temprano con su manto celestial,


Pasaron lentas las horas en la fría soledad,
Habían tantas personas, que no se sabía cuál,
Sería tu compañía en la noche de arrabal.

Era una noche de estrellas, de cantores y juglares,


Era una noche de gala, porque tú eras primicia,
Era la noche del viento, que llevaba alegres notas,
Era la noche del gnomo, que agita la foresta.

Tus pasos no tenían norte, porque todo era confuso,


Tu mente perdía batallas, como pierdes los momentos
Por estar embelesada en recuerdos sin sentido,
Porque todo lo pasado, solo alteran nuestro espacio.

La noche cayó temprano, y con ella el sufrimiento.


Despierta pues muy al alba, con sonrisas y contento,
Porque las cuerdas empiezan muy temprano su concierto,
Porque el corazón te dice, que es más grande el sentimiento.

Caricias

Tus caricias son como el tempano que rompe las olas,


Dejando siempre el calor de la fricción.

El tiempo
Pasan las horas, el sol brilla más,
es tu mirada surcando el camino,
es tu calor irradiando mi piel

Aquel día

Pasabas de largo con tu caminar sensual,


Eran las mañanas de un abril primaveral,
Flores amarillas, rojas, azuladas,
Todas tan hermosas, como poder olvidar.

Era la avenida de transito obligado,


Era nuestra ruta, camino al hogar,
Era aquel sendero de aromas y color
Donde solo besos se escuchan tronar.

Aquel día dijiste palabras sublimes,


Que el canto del ave no pudo imitar,
Eran dulces frases de amor y ternura,
Eran los momentos de franca locura,
Eso fue aquel día, entre la penumbra.

Naturaleza.

Se oyó el ruiseñor,
Abrieron las flores,
También tus sentidos,
Sentiste el amor.

Miraste aquel prado


Olías su aroma,
Tomaste mi mano,
Sentiste el calor.

Recogiste el agua,
Manantial florido,
Cerraste mis ojos,
Sentiste fragancias de suave color.

Miraste hacia el cielo,


gozabas diciendo
que cogiste el mundo
con mi mano en flor.

Los gnomos

Dos gnomos muy grandes caminan juntitos,


Ellos van cantando su alegre canción,
Van de rama en rama, van de flor en flor,
Van buscando seres que canten su amor.

Dos gnomos muy chicos, caminan juntitos,


Buscando otros chicos que canten también,
Van entre los pastos, van de flor en flor,
Van buscando amores, de canto tenor.

El sapo

Miraste esa hormiga, le dijo aquel sapo a la sapa amiga,


Está muy pequeña y flaca también
Le dijo la sapa con tanto desdén.

Viste el abejorro, grito emocionado,


Está muy gordote y sucio talvez,
Susurró la sapa con mucha altivez.

Y así transcurrieron las horas los días,


Y los dos sapitos, murieron felices
viendo su comida pasando t´ueldía,
salvando su vida, porque hambre…
No tenían.

Mi Maestra.

Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis,


Decía mi Maestra cantando a la vez,
Ella era muy linda, muy flaca talvez,
Pero era muy ágil, muy diestra también.

Sabia de lenguaje, ¿de historia? No sé


Siempre preguntaba que quien fue fulano,
Que donde esta sutano, que cuando se fue,
Preguntaba cosas que nunca se supo
Si fueron leyenda o rumor quizá.

Por aquí pasó un caballo, me decía con dulzura,


Con las patas al revés y yo no le contaba
Que eran cuatro y eran seis, eran ocho, o
De pronto dieciséis.

No importa aquel tiempo, ni ahora tampoco,


Pues yo vivo loco pensando el momento
De ver mi maestra contando hasta cien.

Geografía

Estando en tu bahía,
Disfruta las olas,
llegué desde el polo,
subiendo montañas,
buscando lagunas,
océanos y mares,
buscando en tu rostro
la estrella de Antares.

Me acerqué hasta el golfo,


Visité la ensenada,
Observé el nevado,
Y la tierra plana,
Dormí en isla sola,
Pasé el archipiélago,
Descansé en tus riveras
Y llegué a la gruta
Donde solo encanto
Encontró mi alma,
Pues eres un mapa,
Todo un hemisferio,
Enorme mapamundi
De sueños de amor.

Aquellos ojos

Ella era delgada, cuidaba su figura,


Sus pequeños ojos conversaban siempre,
Decían palabras de colores claros,
Emitían sonidos de armónicos tonos.

Su hermosa pupila, redonda y pequeña,


Era un homenaje al cantar sereno,
eran todo un himno, un canto solemne,
un místico sueño, alabanza pura con voz celestial.

Sus ojos hermosos, deleitan momentos,


Acarician suave, la piel, los oídos,
En una palabra, todo alrededor.

Las palabras.

Cuando tienes muchas horas en silencio y muy tranquilo,


no importa quién te diga que eres esquivo y aislado,
solo en tu mente reposa el abrigo del hogar,
Que muchos con sus lenguajes, solo quieren acabar.
Allí brota la paciencia, la dulzura en tu interior,
algo que pocos comprenden y que piensan es tu error.
El amor es bondadoso, es tranquilo y muy certero,
porque cualquier lisonjero, en el alma débil y altiva
puede con unas palabras arruinar el verdadero.

La envidia.

Que me dirán mis amigos,


decía la cara del monte,
tantos brincos, tantos saltos
pareces un saltimbanqui,

Que te preocupan mis saltos,


si me divierto en el brinco,
si alegro mi corazón
y fortalezco mi ser.

Que pena contigo amigo,


envidioso y cascarrabias,
porque no puedes cantar,
ni brincar saltar y amar.
solo puedes rebuznar
con tu carga de pesares.
El corazón.

Mi corazón traicionero, me juega malas pasadas,


Cuando más tranquilo estoy, me llegan malas palabras,
Aquellas que pronunciadas por infantes querendones,
Se convierten en puñales por los años ya doblones.

Quien no recuerda las frases, de las aulas infantiles,


Quien puede olvidar los tesoros juveniles,
Las frases de solteronas, en los labios magistrales
De aquellos que nos enseñan que la edad es solo un decir.

Mi corazón siempre lleva, el fondo una razón,


Brindar toda su alegría a quien me brinda su amor,
Ese afecto del salón, que nació en el jardín,
¿O en primaria? O quizás en secundaria,
En la Universidad, que sé yo.
Ese amor que compartimos por enseñanzas y notas,
Por las flautas y los versos,
Por las carreras y el árbol,
Que sembramos con amor.

Mi corazón siempre lleva, la franqueza de tu mano,


Aquel beso del hermano o de la amada escondida,
Aquella que en silencio un día, te dijo papá en plena clase,
Aquella que con miradas admirada tu presencia.

Mi corazón traiciones se embelesa hoy y siempre,


Porque con dulces recuerdos, me han hecho Maestro siempre.

¿Será posible?

En el país del Sagrado corazón,


parece que todo es desazón,
ningún personaje ilustre
enfrenta la corrupción.
¿Será que entre las cobijas
todos culpables son?

El pueblo reclama y grita,


pero ninguno evita
llevar a los honorables
a robar con prontitud,
siempre se elijen los mismos
provocando siempre sismos
de reclamos sin cesar.

Donde están los leguleyos


que pregonan sin descanso
que al congreso hay que cambiar
y no dejan de robar,
que al alcalde quien lo ronda,
que corrupta sigue oronda
y no hay nada que arreglar.

trove, trove compañero


que el ladrón esta en tu casa,
puede ser tu misma mama
o quien escribe esta nota,
porque con tanta paciencia
y aguantando tanto inútil
creceremos protestando,
pero nada ejecutando.

¿Por qué hay tanto sinvergüenza


en las clases dominantes?
Porque el pueblo con tamales,
con cemento o con costales,
les permite cada día,
que se aumenten sus caudales.

La sombra.

Se extiende cada vez más,


Con su tamaño me invade,
Así como tu locura
Con tus besos nada evade.

Ella.

Una mirada lo dice todo en cualquier lugar,


Su voz puede retumbar en el espacio,
Escuchar el más mínimo sonido, sin importar su origen,
Ve el pasado como una tortura, el presente como reto y el futuro con
ansia.
Sueña despierta con anhelos predecibles y cercanos,
Canta en momentos de inquietud y armoniza en instantes de emoción
Encuentra en los suyos alimento espiritual,
Ella es ternura y comprensión, es ciclón y tempestad
Es la calma que lleva suave brisa, frescura y regocija,
Es aliento que impulsa con las pasiones,
Es rumor, es un volcán, cuando de amar se trata.

Esa es ella, es Vida, es pasión, es alegría, es Amor, ternura, es todo.


Es ella-

¿Te quiero, y?

No importa el momento, ni lo que haya pasado,


Poco menos la distancia que hoy nos separa,
La vida es un giro y la rueda no para,
Ayer fue alegría, hoy simple silencio.

No importa el espacio, menos el lugar,


El amor es grande y siempre se da,
Que dicen… murmuran… hostigan…
Cuantos dichosos de vernos lejanos, anhelos tendrán.

Te quiero en silencio, no importa que digan,


El amor se siente, no grita jamás,
Me amaste algún día, solo tú lo sabrás,
Te amo en silencio y siempre lo haré.

No importa distancias, ni lenguajes raros,


Amarse es entrega, también aceptar,
En manos de otros jamás puede estar,
La dicha que un día sembramos en paz.

No importa que digan, ni menos que pienses,


Mi amor es sublime, ilumina el día,
Porque con tus besos más fuerte será,
no importa en qué instante, sea realidad.

Una Semana
Llegó el domingo de San Gravito,
No importa, si hay seco o, hay frito,
Se asoma ya el lunes el del zapatero,
Tiene cara de cura, o de culebrero.

Tarde llegó el martes, con traje de gala,


Ninguno lo invita siquiera a la sala.
Porque el miércoles viene sembrando maíz
Pues él es centro, se cree raíz.

Ni que decir del jueves, todo prendidito,


Porque el viernes juega a llegar tempranito,
Diciendo que el sábado anda perdidito
y que ya el Domingo celebró poquito.

Así va pasando toda la semana,


Cantando y bailando como la cigarra
Que canta y encanta diciendo a su hermana
Que toda la noche debe ser de farra

Ella

Ella es tierna, amorosa y dulce,


Es armonía en el hogar,
Rectitud en sus quehaceres, exigencia en su cotidianidad.
Es la esencia solidaria como esposa, es virtud, es esperanza, ilusión y
canto alegre.
Es ella silenciosa y complaciente como amante, creativa y entusiasta
compañera.
Es ella.

El tiempo.

¿Qué es el tiempo si no recuerda lo bello?


La infancia transcurre entre llantos y emociones,
la juventud vuela cuando disfrutas espacios, amigos,
una madurez nos ofrece alternativas de gozo,
Pero, ¿Que ha sido de tu memoria feliz?
¿Una palabra, un abrazo, tal vez un beso robado?
O... una amistad que perdura, no importa distancia, ni hora,
un recuerdo en tu historia, que nunca se borrará.
Rostros bellos, aún con el pasar de los años,
rostros con piel canela, porque el sol puso su toque personal,
rostros que nos dicen que el tiempo ha pasado,
pero el cariño sigue intacto, no importa cual fuera el espacio,
la situación, el discurso del momento o la mirada inquisidora,
cautivadora, Paternal, contemplativa, permisiva tal vez.
Tanto tiempo puede haber pasado, pero los recuerdos bellos siguen
como si fuera ayer, como sin las horas fueran solo un referente.
Tanto tiempo desde aquel instante en que nos vimos,
tanto tiempo amando el espacio compartido,
tanto tiempo de palabras que acercaban,
tanto tiempo, tanto tiempo.

Los números.

Aquí viene el uno


Por eso no fumo
Detrás viene el dos
Que tiene la tos
Después viene el tres
Con todo al revés
Luego viene el cuatro
Como un garabato
Trasito está el cinco
Pegando su brinco
feliz llega el seis
como tu lo veis
y atrás llega el siete
con un ramillete
que le entrega al ocho
comiendo bizcocho
y se mete el nueve
Porque esta que llueve
y en casa del diez
cuentan otra vez

Sueño

Mi amor, ¿Por qué duermes con los ojos abiertos?


Porque deseo contemplar en cada instante la grandeza de tu amor y tu
belleza

La playa

En la arena blanca de suave textura


Posaba tu cuerpo cual toda hermosura,
Era longa playa, de granos muy finos,
Era cristalina la mar incitante,
Como era tu cuerpo cual tierna sirena,
Con cantos alegres de dulce tonada.

Era blanca arena de silencio amoroso,


Donde peces blancos cantaban tonadas,
Diciéndole al mundo que todo está en calma.
Que almas serenas se brindan su amor,
Que cuerpos ardientes expresan fervor.

Era arena blanca de blancura extrema,


Diciéndole al mundo que el mundo es muy bello,
Que todos gozamos del ambiente fresco,
Del aroma puro que esparce la mar,
Como aliento tierno del cardumen raudo,
Que roza tu cuerpo, diciendo aquí estoy.

Era arena blanca donde dos figuras,


Con tonos oscuros de su piel bronceada,
Gritaban al mundo su alegría total,
Porque el mar fue testigo de besos, caricias,
Los peces sumaron el himno del sol,
Que con rayos tiernos calentó la arena,
Tan blanca, tan tierna, como tu y yo.

Tu Mirar

Quiero ver en tus ojos la alegría del amor,


Saber que eres esencia de la natura en Flor

Color

El blanco es más sorprendente, cuando es el reflejo de tu alma

Tu aire

Alborozada mi alma al sentir tu respirar,


fuerte como huracán y dulce como la miel,
Arrecias con tu cuerpo las bondades y el placer,
Serenas con tus labios la ira convertida en dura hiel.
La Huida

¿Temes al amor o a ser amada?


Temes en la noche las caricias,
Temes en el día la pasión,
Temes en el fondo dar amor.

El tálamo es muy grande para ti,


Un ósculo te lleva al frenesí,
Pero temes entregarte plenamente,
Porque temes expresar lo que hay en ti.

Buscando

Que buscas escondiendo el sentimiento,


Tal vez… ¿esperando al ser amado?
Si el amado no es amado
Solo amado es, el escondite del amor.
Y el lecho del amado ensoñación
Sin los mimos, sin los besos: Total desilusión.

Tu llamada

Me llamaste en la noche con tus besos,


Me acercabas con caricias a tus pechos,
Lentamente susurrabas un te quiero,
Y furtiva te llevaste mi ilusión.

La comilona

La hormiga con su pulgón, corre de prisa en el árbol,


lo mismo dice la yegua con el alegre potranco,
Que no hay que llegar primero para alcanzar el sustento.
Muy perezoso aquel oso, le comenta a su peque osezno
no te preocupes ni gordo, que aquí feliz y contento
siempre me encuentro al jumento cargando la comedera.

Alegre va el elefante, con su trompa por delante,


que atrás viene la leona, con corte y comilona,
el delfín saltó violento, porque lo dejan atento
gritándole a todo volumen, que dejen para el cardumen
solo un poco de alimento.

Al final vienen los lobos, con los chigüiros y dantas,


espantan a gentes tantas, porque peligra la carne,
peligra también la miel, dijo la abeja enfadada,
además las empanadas del dormido jardinero,
que no supo el metedero al ver al león de frente,
pues con tanto comensal, la comida en abundancia
la barriga te hace sonar con trompetas y timbal.

Tu fragancia

Desnudaste tu cuerpo temprano,


como delicada fuente el agua rozó tu piel
Varias gotas en tu rostro mostraban felicidad.

Una fragancia muy tuya inundaba el cuarto frío,


habías dejado tu aroma entre almohadas y cobijas,
ellas saben el secreto que tu espíritu conserva
y que nadie en la espesura de tu hermosa y fresca selva
promueve salvajes encuentros entre fragancias muy sueltas.

Cascarrabias

Buenos días mi querido Cascarrabias,


son tus besos, tus caricias,
los que hacen cálida la noche,
son los que llenan de emoción el día a día.
Sentir la calidez de tu piel,
el aliento de tu vigor, no importa el calendario,
ni los rigores del sol sobre la piel,
ni las sombras del pasado turbulento.
Cascarrabias, en silencio va el amor,
en los poros la alegría
al interior el gozo de las noches pasionales.
Recuerdos de momentos especiales,
la piel aún se eriza,
el amor nunca se olvida. ¿Lo recuerdas?
Callate esos ojos me decías
Mientras el dulce cascarrabias
Tu piel blanca recorría.

Ven

Sueñas,
Juegas,
Cantas, ríes,
Bailas, gozas,
Disfrutas de la vida,
Encantas con tu risa y tu mirada,
Deleitas con tu sonora y dulce carcajada,
Asombras cada instante con ideas muy de tu corte.
Juvenil, vigoroso, enamorado, cristalino y puro de rostro transparente.
Eres árbol,
Eres fuente,
Eres el aire,
Eres el agua,
Eres, eres, eres tú.
El bosque. (Parque de las garzas)
En un bosque majestuoso,
entre acacias, comadrejas,
se oye el concierto natural
del río y la madrevieja.
Pasa rauda la ardillita,
con su cola levantada,
entre chochos, gualandayes,
y la iguana cautivada.
Se oyen sonrisas y gritos,
de muchachos atrevidos,
salieron de los salones
muy contentos y... dormidos.
La Maestra muy juiciosa
da sus últimos informes,
ella sigue refrescando
en el río muy conforme.
ojalá nunca olvidemos,
que natura nos regala,
un espacio maravilla
que al corazón engalana.
El amor

Me acerqué lentamente,
eran solo las…
no importa,
su corazón latía a millón,
sus pechos crecían cual montañas,
su vientre plano,
contrastaba con su respirar,
sus labios gruesos,
de rosado impresionante,
de provocar tantas cosas,
su mirada tierna,
sus ojos saltarines,
queriendo decir tantas cosas,
su rostro juvenil, casi de niño,
inspirando la ternura en cada instante,
Así, así es el Amor cuando se duerme.
Y ella es el Amor siempre sonriente.

Amanecer.

Estaba la hormiga traviesa,


en la copa de un algodón,
la mariposa volaba cantándole una canción.

Era mañana soleada,


con chicharras bullangueras,
abejas madrugadoras
y grillos trasnochadores.

No faltaban azulejos,
devorando los bananos,
también iban tominejos
con el néctar en sus manos.

No importa como esté el día,


ni que la noche fue fría,
siempre se canta temprano
cuando el alma es alegría
Insomnio

Acercabas tu cuerpo respirando fuerte,


Solo el canto de la rana armonizaba la noche,
El calor de tu cuerpo era suficiente
Para irradiar el contorno de la alcoba.

Suspiraste mi nombre con dulzura,


Me tomaste entre tus brazos,
Acercaste mi cuerpo a tu regazo,
Me besaste con ternura sin igual.

Tantas noches, tantas horas,


Con la misma rutina amorosa y sin igual,
Tantas noches, tantas horas
Con el sublime amor maternal

El día

Ha transcurrido el tiempo,
No sé si son años, horas o siglos,
Solo recuerdo tu rostro juvenil,
De mirada tierna y esa risa loca,

Ha transcurrido el tiempo,
En que tus brazos se aferraban a mi cuello,
En tus labios refrescaban con furor los míos,
En que cada espacio tenía la fragancia del amor

Ha transcurrido el tiempo
En que tus aromas perduran en mi piel,
Las palabras son memoria en mis oídos
Tu mirada es un ciclón de atardecer.

No dejemos que el tiempo se nos vaya,


Porque hay mucho entre dos almas que se aman,
Brindemos por el tiempo nuestro aliado,
El que nos lleva de la mano y nos mantiene.

Miremos juntos el futuro lento,


El que permite disfrutar cada momento,
Con sosiego y el encanto
De saber que el tiempo, el tiempo es todo nuestro.
La luna.

Ella tenía su propia luz,


Brillaba en la noche con pálido fulgor,
Se veía serena y delicada,
Se veía profundamente enamorada.
Su rostro iluminado era sonriente,
Ella sabía que era hermosa y muy alegre,
Que tenía licencia para disfrutar la noche,
Porque era mayor y era insolente.

Misterios

El sendero era oscuro, aunque la luna llena estaba,


A mi lado dos sombras caminaban,
Daban seguridad, aunque no se veían
Daban compañía, sin conocer de quien trataba.

La luna no extendía sobra alguna,


Solo el viento traía aromas de personas,
Seres conocidos desde infancia,
seres que siempre te cuidaron.

No sabría decir quiénes serían,


Eran dos y a cada lado me hicieron compañía
No sé cuanta distancia recorrí,
Solo sé que sus pasos me seguían.

Mis amigos me dijeron esa noche,


Porque traes compañía para tu ruta,
Si el camino se emprende en solitario,
Porque buscas tu ideal en la penumbra.

Son dos seres que en la noche me acompañan,


En el día de mi no se separan,
No sé dónde se encuentran, ni que hacen,
Solo sé que a mi lado permanecen
Y las noches mis sueños y desvelos cuidan.
Serena.

Mirabas las cortinas preguntando,


Donde pasaste los momentos más sublimes,
contemplabas mi rostro sin cesar
y tus manos mis cabellos enredabas en tus dedos.
Tus labios a mis oídos acercabas
Susurrando palabras de inquietudes,
Dejando que tus ojos preguntaran
Que hacía en las noches solitario.

Solo sabría responder por mis pasiones,


Por tantos instantes entre voces de tonadas diferentes,
Por conocer tantas blancas y corcheas,
En medio de redondas, negras fusas,
Todas ellas en mi vida más confusa.

Las respuestas no faltaron, sin evasión y sin reparos,


Porque en cada instante los recuerdos brotan,
Y el rostro se ilumina trayendo a la memoria la dicha del ayer.
El andén, mudo testigo, la calle alcahueta hasta morir,
Hoy recuerdos son de una infancia muy feliz.

Dime.

¿Estás triste?
¿Añoras el tiempo?
¿Deseas su presencia?
¿Extrañas sus caricias?
¿Recuerdas su pasión?
Dime, Dime, que no era Yo

Soy de aquí

Aquí nací, aquí me criaron y aquí me formé.


Conozco desde el charco del burro, la pila del crespo y los solares de
las casas donde el matriarcado era lo usual,
me paseaba entre piedra grande, Cañasgordas, Miraflores y Mulaló,
gracias a mi padre carpintero y ebanista,
a mi madre costurera y luchadora,
aunque tengo abolengo presidencial,
me importa un comino la genética Payán.
Estudiante de Escuela pública, la mejor de la ciudad,
de colegio magisterial de formación sin igual.
Santiaguino a Morir y egresado franciscano.
Orgulloso de mi ciudad y mi ancestro campechano.
El aroma de mis sueños

De las tierras de Cuyabros y Quimbayas,


De mi fértil Valle del cauca,
Llega el sabor matutino que nos hace
estremecer.
Es la fragancia sentida, con aroma de mujer,
De aquellas que llevan fragancias impregnadas
en su piel.
Fuerte aroma matinal, que invade nuestros
sentidos,
El olor del negro néctar por los árabes traído
Que lleva hasta el pensamiento energía por
doquier
Despertando al somnoliento, deleitando el
paladar.
Es el café de mi tierra, de fragancia sin igual,
Café suave de la tierra, cultivado con amor,
Grano tierno, grano negro que deleita al
corazón.
Llega el sabor matutino, que alimenta la
jornada,
Llega el sabor de mi tierra, preparando el
laboreo,
Llega el sabor dulce y suave, como labios de
mujer.
Es el café de mi tierra, que nos invita a beber

Perdida

Estas tan absorta mirando las estrellas


Que perdiste el sol que abrazaba tu corazón.
La canción

Llegaste en silencio hasta mi alma


Impulsando mis ansias de ternura,
Llevabas en la mano un instrumento
Para armonizar con las notas de tu encanto

Compañía

En las noches estrelladas y calladas


Caminabas en penumbras con firmeza
A tu lado dos figuras familiares
Apoyaban sus manos en tus hombros.
Eran ellos, eran sus manos, sus aromas,
Eran dos seres especiales que nunca te fallaron.
Eran dos manos fuertes y amorosas,
Eran las manos fraternas de mis padres.

Tus ojos

En el fulgor de tus ojos


Vi las cálidas ansiar de amar con libertad

Fragancias

En el jardín de los recuerdos reposan el aroma de tu piel,


Van jazmines, azaleas y geranios,
Van también azahares y violetas,
Todos ellos esparcen suave olor
en el fondo del frasquito de tu amor.

Periplo

Viajabas desde muy lejos para llegar hasta mi lecho,


Eran hora y horas sin parar,
Te impulsaba ver aquel sendero, que juntos caminamos el ayer.
Una sombra de samanes y eucaliptos, marcaban el camino hasta la
casa,
Nuestros pies descalzos no dolían entre piedras y cascajo,
El peso del morral no se sentía y el sudor refrescaba nuestro cuerpo,
Viajaste muchas horas en el fondo del recuerdo
Excusa

¿Por qué?
Porque si
No me viste
Estaba triste
Era el pasado
Estabas presente
No tengo futuro
¿Estas?
No en mi mente. Te fuiste sin explicar el por qué

Un anhelo

Estabas contemplando la noche y su ilusión.


Te llenabas del polvo estelar que llegaba a tus entrañas,
Era cálido, era dulce, era fuego en tu interior,
Estabas contemplando una ilusión, estabas anhelando el corazón.
La playa

En la suave brisa se escuchaba tu voz llamando a las sirenas.


Era claro tu clamor sobre la espesura de la playa,
Se escuchaba claro el latir de tu agitado pecho,
Gritabas y el silencio respondía,
Varias gotas de sudor dejaban ver tus ojos,
El esfuerzo por llegar a los brazos del iluso
Marcaban el camino de tu anhelo.

Furtiva.

Te fuiste volando con las alas extendidas,


Imitando a Ícaro, en el reto de ilusiones por amar.

Sentías el mundo girar ente tus manos,


Los susurros inundaban tu cabeza,
Él te hablaba,
ella te gritaba,
todos reclamaban,
nosotros cantábamos,
ellos discutían
y tu…
tu solo estabas escuchando el horizonte.

Oscuro

No es la noche la que marca oscuridad,


Es tu pensamiento nublado de pasiones,
Es tu mente cercada por los celos,
Es el pensamiento volátil e inseguro,
Aquel que te lleva entre el follaje,
Porque no quieres ver los colores de las flores,
Ni sentir el aroma del bosque entre tu piel.

El pasaje

Compraste el boleto en el tren de las canciones,


Entonando la melodía del arco iris en las tardes,
Porque las gotas de lluvia son armonías celestes
En el ocaso del pentagrama enamorado

Tu caminar

Eran los pasos más firmes que escuchaba,


Solían venir de la alcoba vecina nuestro cuarto,
Muchas veces detenían su marcha sosegada
y retomaban la ruta al fondo de tu pecho.
Era él entre sábanas y almohadas,
Estiraba sus brazos amorosos,
Aunque grande, seguía siendo el niño,
El niño grande de mis sueños.
Eran pasos firmes y serenos,
Eran los pasos del infante ya crecido,
Eran los pasos del amado,
Dicen que nunca ha dejado de ser niño.

¿Por qué mientes?

Te conocí desde niño, regordito y bien travieso,


Mimado por tu familia y tus amigos cercanos,
Perdí el rastro cuando creciste, pero no el afecto existente.
Nos volvimos a encontrar, creciditos, pero alegres,
Compartimos alegría y buscamos experiencias,
Un camino similar nos encauzó y juntos abrimos brecha.
Hoy aquí, mañana allá, pero siempre el mismo ideal,
Discusiones no faltaron, por diversos puntos de vista,
Pero nunca faltar al respeto hasta que un día mentiste.
Mentiste por buscar beneficios, o por miedo a n no se qué.
Mentiste porque sentiste que se debía corregir,
Que el camino para el futuro implicaba obligaciones,
Muchas ya conocidas y que juntos asumimos,
Mentiste porque faltas a tu promesa y la ley,
Mentiste porque pensaste que el poder ya se perdía,
Mentiste porque creíste ser el dueño de la vida.
Qué triste ver el futuro sin poder dar el ejemplo,
Que siempre se pregona, llega el furtivo momento
En qué más puede el tormento de perder el poderío
Que en tu mente habías creado y que pensaste en peligro.
Han pasado muchos años de travesura escolar compartida a la
distancia,
No solo en cronología, también en claustro y grados.
Pero siempre pensando en fraternos espacios de regocijo.
Que triste es verte mentir, en minucias, en detalles
Solo por mantener el poder y las falacias que te van uniendo a él.
Me despido compañero, pensé en amistad muy sincera,
Como decía Martí: Cultivo la rosa blanca en junio como en enero,
para el amigo sincero que me da su mano franca.
Ahora mis rosas blancas, tendrán destinos distintos
Porque fallaste en lo más profundo
Al mentir sin argumentos, solo por vanos intentos
De mantener el poder.

La Noche

Una noche de septiembre y disfrutando las ausencias,


Cupido llegó a la alcoba y sin mediar palabra se arrojó sobre mi cuerpo.
Fue un momento sublime, de retozonas caricias,
que inundaron como albricias el espacio marital.
Que dulces aromas brotaban de tu piel blanca y sedosa,
comparada con la rosa que brota en el jardín.
Noche corta, noche alegre, con la luna por testigo,
con el corazón henchido de latir junto a tu cuerpo.
Noche linda, noche hermosa, cómo solo tú mujer preciosa,
con el cielo comparada, al ver la noche estrellada,
como el alma enamorada.

Ella.

De figura frágil y temperamento recio,


suave como la rosa,
pero enérgica como el trueno,
sus labios dulces cual néctar de las flores,
de mirada serena y amorosa.
Ella llena el espacio en cada instante.,
Ella es pasión, fulgor, calor, es vida,
Es la memoria perdida entre mis sueños,
Quien con ternura me recuerdo mi amnesia prematura,
Ella es el volcán que irradia su lava por mi cuerpo,
Su mano frágil me guía en el paisaje freso de su cuerpo
No hay momento, no hay hora, ni minuto,
Hay eterno recorrido por parajes sinigual.
Son montañas, son paisajes,
son manantial de vida sus fuentes cristalinas,
son cálidos parajes donde se penetra en el profundo ensueño.
Ella es vida, es un anhelo,
Es el sueño contemplado con pasión,
Son sus palabras alimento del amor,
Es su voz la melodía que encanta el entorno del hogar,
Esa es ella, con su figura frágil y temperamento recio.
Esa es ella, la ninfa de mis sueños,
Ella, Afrodita hecha canción,
Ella, el sereno tiempo de ardiente despertar.

Pandemia.

Con pandemia y cuarentena yo no paro de enseñar


pues mis pupilos disfrutan la alegría de jugar.
Creamos poemas, versos con la prosa universal
gozando escribir historias sobre este virus letal.
Se multiplican horarios frente al tablero virtual,
pero disfrutan momentos de creación sin igual.
Los miserables volvieron, y la peste de Albert también
igual retornó Rafael con su rin rin a joder.
Caperucita cambio, pues el virus la afectó
De rosado se vistió y al buen lobo enamoró.
Y así se pasan los tiempos escribiendo a toda hora
creyendo que a la Pandora, su caja se le perdió.

Celebrando el Amor

Hoy celebramos de nuevo,


casi nos acercamos a bodas de plata,
cada instante es un recuerdo,
cada instante una emoción.
Hoy celebramos de nuevo,
encerrados y unidos en el amor,
un despertar sereno con labores a granel,
pero siempre la esperanza de amoroso amanecer.

Hoy celebramos de nuevo la dicha de estar unidos,


de saber que somos uno y permaneces igual,
cada noche una canción del latir del corazón,
agitados o serenos,
pero siempre con sonrisas sin igual.

Tanto tiempo ha transcurrido,


que ahora parece ayer cuando miraba tu rostro en pasillos con placer,
una carita sonriente, con miradas inocentes,
pero fuerza en su saber.

Como han pasado los años, como dice la canción.


pero nada se a perdido del amor y la pasión,
Hay ambiente enamorado que nos lleva a celebrar
cada espacio, cada tiempo, como volviendo e empezar.

Hoy celebramos de nuevo, que el amor presente esta,


que la promesa que hicimos se cumple a cabalidad.

En las buenas y en las malas,


gracias a Dios las primeras abundan con saciedad,
en la salud que no falta y enfermedad que no llega,
en la riqueza abundante de caricias y alborozos,
en la pobreza que solo en la mente de envidiosos
o en quien no logra entender, que al amor es algo grande
y siempre se sabe aprender.

Hoy celebramos de nuevo un radiante amanecer,


como hace más de 20 años anhelábamos tener,
porque juntando emociones, en el día y en el tiempo,
unidos formando ideales, que pronto vemos tener,
los nuestros nos acompañan sin límite y sin censura,
porque nuestros deseos de siempre permanecer,
unidos muy amorosos, les complace por doquier.

Hoy celebramos de nuevo, que el amor sigue presente,


y con fuerza esperamos que lleguen muy pronto otros veinte.

¿Lo vi? ¿Lo viví?


Con unas formas extrañas
y llamando la atención
llega con mucha solvencia
el virus a la nación.

Muchos usan tapabocas


Otro pañuelo común
Piensan que es solo resfriado
Y no compran ataúd.

Se perdieron esos lujos,


Del avión particular
Y la mansión sensacional.

Ya no hay dinero que valga


La salud es primordial
Descuidarte ya es mortal.
Una tarde

Una tarde como muchas, tal vez sí, o quizás no,


Como siempre con sonrisas, complacientes y pacientes
Amorosa a plenitud y apasionada a morir.
Voz sensual, casi susurro, de expresiones cariñosas,
Llenas de vida y amor, como solo en tu interior,
permanecen sin cesar.

No hay disculpas, no afán, todo en la calma destinada para amar,


No hay espacio, menos tiempo,
puede ser ahora, o en la mañana otoñal.
El amor no tiene prisa y menos preocupaciones,
Solo necesitamos el deseo de ser los dos.

Esas ansias juveniles, que permanecen aún,


Como si el tiempo pasara como la luz al cristal,
Hay colores, hay sabores, con tu toque personal,
Hay la mano exploradora que recorre aquel lugar,
Hay los labios temblorosos buscando el nido, el panal,
Buscando solo la miel y el deleite prenupcial.
Muchas tardes, tal vez, o quizás no,
La sonrisa permanente, me dice ven al balcón,
Llenemos de polen fresco esta tarde del amor,
Muchas tardes, muchas noches y madrugadas también,
El amor se hace presente, en tu cuerpo y en tu rostro
Diciendo vuelve otra vez, empecemos como siempre
Una tarde como muchas, tal vez sí y o quizás no,
Pero siempre con Amor.

Estudiante.

Te levantas muy temprano cada día


No importa si eres niño o adolescente tal vez,
No importa que este lloviendo, o haya sol esplendoroso
Siempre sales a la escuela presuroso
A cumplir tu formación.

Van dos años estudiante, tal vez cinco o hasta doce,


No importa, no pararás, porque siempre hay que aprender,
Serás un hombre instruido, un gran profesional,
Los libros serán gemelos de tu vida y trasegar.

Siempre serás estudiante, posiblemente estudiosos,


Llenarás de informes tu vida y experiencias a granel,
Estudiarás tu futuro y tu compañera también
Y formando la familia, estudiarás otra vez.

La vida del estudiante, fabulosa siempre es,


Los recuerdos de la infancia, de aquel joven siempre alegre,
Al recordar episodios, te vuelven a ser feliz.
Nada como el colegio, con nuestros pares traviesos,
Nada como la infancia y la alegre juventud
Nada como hacer los chistes y recordar otra vez,
Que, siendo siempre estudiante, el gozo está siempre presente
Y la vida es fascinante entre amores juveniles,
historias de nunca acabar y libros sin estrenar.

BambuScout

Bambuquiemos compañeros,
que el camino lo amerita,
con el tiple y la guitarra
La bandola bien lo aplica.

El bambuco me acompaña
Con fogatas y con nudos,
Con amarres, construcciones,
Caminatas y canciones.

Alcanzando picos altos,


Correteando en la llanura,
Refrescándome en cañadas
Y contando las estrellas.

En la manada disfruto,
Y en la tropa voy creciendo,
Soy caminante, andariego
Y en el clan tengo sosiego.

Ser Scout es un anhelo


Que en la vida voy cumpliendo
Ser mejor es mi consigna
Y ayudar toda mi empresa.

Siempre listo y a servir


Es mi lema y mi promesa
Con bambucos de mi tierra
Yo canto con fortaleza.

Creo
Creo que al mirarte me quemo entre tus brazos,
creo que al desearte, mi alma llega al fuego inclemente del verano,
creo no hay heladas entre nuestros cuerpos,
creo que solo fuego incesante de vivir.

Pienso en las horas, en las noches,


Pienso que son muy cortas para abrazar los anhelos,
Pienso que cada momento es el comienzo del fin,
Pienso que eres la diosa que calma mis ansiedades.

Sueño y disfruto lo onírico,


Sueño que tú eres la reina,
Sueño con grandes amores
Sueño que aportas nobleza,
Sueño que eres riqueza,
Sueño que todo lo entregas.
Creo que pienso y pienso que creo,
Que todo mi sueño, en ti se concentra.

Las manos.

Unas manos suaves recorren cada noche mi cuerpo sin cesar,


manos llenas de amor y de ternura,
manos que invitan la pasión y la locura,
manos unidas a los labios de juvenil presencia,
manos y labios que amanecen entrelazados en oración.

Hay calor y mucha paz


entre besos y caricias
cada noche, cada despertar
cada promesa refrendada en el altar.

Fragancia

Se siente en la mañana fresca,


solo aromas que invitan a soñar,
la fragancia de tu piel inunda nuestro ser,
son esencias del amor en pleno curso,
son perfumes en el centro de la vida.
Hay perfumes, hay la brisa que lleva nuestros sueños,
estas en el centro de la esencia incitadora,
aquella que nos lleva al sublime encuentro del amor.

A solas.

Hay silencio en la noche,


Solo recuerdos vienen a mi mente,
son muchos años sin tu presencia
y aún retumban en mi mente tu voz y tus palabras.

Callate esos ojos, yo te llamo cascarrabias,


Cuantas frases, cuanto tiempo,
Cuanto espacio a recordar,
Aun mi piel se agita al pensar que llegarás.

Muchas rutas recorrimos,


con tu mano protectora,
Desde curvas muy cerradas y profundos precipicios
hasta polvorientas trochas,
que dejaban su huella en nuestro rostro.

No importaba el tiempo, ni la lluvia matinal


O aquel sol de la tarde solariega,
No importaba el espacio gigantesco
O las cuarto paredes de la alegre habitación.

En el frío o en el calor tu presencia se sentía,


Abrigando mis anhelos, refrescado desvaríos,
Alimentando ilusiones, aterrizando ideales, en el frío,
en el calor, con la lluvia o con el sol,
eras manta o tal vez ventilador.

Como pasa el tiempo, como se extraña tu amor

Tu.

Hermosa niña de preciosas trenzas,


Di fino rostro y angelical sonrisa,
¿Eres ángel o demonio?
Eres un ser sublime con mal genio como dioses.
Tienes encanto en tu voz
Y dulzura en muchos gestos,
Eres criatura muy tierna
Por tus años bella flor.
No comprendes lo que es tierno,
Pues tu ambiente es muy hostil,
Las palabras son ofensas
Cuando todo grita violencia entre los pares.
No te culpo, es tu contexto,
por eso bella sílfides de juvenil aliento
disfruto en todo momento
ver tu rostro a la distancia.

Amanecer

Radiante está la mañana


Inundada de poemas,
Voces de escritos hermosos
Saludando magno día.
Hoy nos unimos dichosos
Expresando nuestro sentir
Es la mañana triunfal
De una mujer muy berraca
Que enfrenta batallas de rimas
Y escritos de pluma fértil.

Fertilidad.

Me impulsasteis a escribir
Con directriz muy flexible
Hoy revienta el huevo lírico
De tu mano acogedora.
Gracias te doy mi poeta,
Mi Jefe y mi protectora
Por el espacio que abriste
Mi gigantesca SEÑORA.

Sembrar.

Ilumina el sol
La pradera reverdece
Llega navidad

Una flor se abre


Una planta reverdece
Nace Jesús

Flores y poemas
Bellos rostros
Sembramos arte

Pregunta

Tenías los ojos cerrados


Mirada perdida
sueño pesado
profundo recuerdo.

Soñabas despierta
Vivías ilusión,
Vibrabas a solas
Recuerdos de amor
Un beso sutil
Quizás la caricia
Calor en tu piel
La sangre también

Soñabas profundo
Mirada perdida
¿Estoy en tu sueño?
En el mío también.

Onirismo

Sueñas, disfrutas
ves tus ojos negros
cálido sudor de amor.

Vienes o te vas
Fuego en aquel tálamo
Volcán de fantasías.

Riegas el campo
Brotan aromas de miel
Dulce fulgor de placer.

Hoy 15/12/2020

Noche grandiosa
Estrellas fulgurantes
Paz en la constelación

Brillo celestial
Gotas de lluvia caes
Tormenta de amores

Música de amor
Sinfonía primaveral
Las flores cantan primor

Picos de color
Blancos espejos de mar
Suave caricia de amor
Naturaleza

Mañana clara
turpiales entonando
Llega navidad

Mirada sutil
Hermosa ensoñación
canto a la vida

Canto de aves
alborada de encanto
entona el rio.

Cromatismo

Te vestiste de blanco ilusionando,


Dejando el azul del cielo en tu mirada,
Solo el verde llenaba de esperanza de llegada,
Dejando el gris para las nubes de tormenta.

No dejaste huellas negras en camino,


Solo amarillos resplandores a tu paso,
El café es el aroma de excelencia
Y el naranja para exprimir el jugo de la vida

Hoy hay morados en tu mente


Al dejar pasar el rosa de la dicha
Y el blanco de la ilusión.

Hoy hay grises en tu corazón


Al pensar solo en tu luz
Y dejar el azul tenue del amor en otros brazos.

Un día
Un día pronunciaste palabras de aliento
Palabras llenas de sentimiento
Salidas del corazón y con visos de entrega total.

Transcurre el tiempo inefable


Decaen muchas promesas
Se mantiene alguna luz de esperanza
Llegan cambios positivos
Pero… siempre hay un pero en el camino.

De aquellas tardes y noches eufóricas


Parecen tener finales agónicos,
Cuantos cambios han surgido,
Cuanto aliento se ha perdido.
¿Será pandemia o será el olvido?
O simplemente el sentimiento confundido.

Se siente llegar el fin,


De la cálida epidermis al gélido abrazo
O al fuerte cambio de hormonas seniles en la historia.

De efusivas noches a congelados lechos,


De gritos fuerte de emoción sin tregua,
A profundo silencio de poca elocuencia.
Así transcurren los días y las noches
Del uniforme guardado esperando un nuevo amanecer.

Más tarde.

Hoy no parece enero, han transcurrido tres días, en muchos lugares la ciudad
parece muerta y en otros nada ha cambiado.

Llegó la nochebuena, con ella el jolgorio para muchos y el encierro para


otros, los incrédulos siguieron en su rumba, para ellos el virus no existe, es
solo una manera de manejar a los imbéciles que piensan en una muerte
invisible, en un rival que no se ve. Para ellos los muertos allegados murieron
de algo, pudo ser una gripa mal cuidada, o sufrieron la bala perdida de cada
amanecer, o la almarada cotidiana del sector.

La rutina no ha cambiado, Mario cruza la calle para encontrar a Gabriela y


poder darle aquel beso que no se dio el 24, porque tenía que cumplir con la
abuela, llevándole el pollo asado que no ingería desde agosto, porque le
tenían la cuerda pisada y sabía que no podía dar papaya. Mientras tanto
Justina estaba embelesada, andaba con su pensamiento
perdido sabía que había perdido otras cosas y no era momento de devolver el
tiempo, solo pensaba y pensaba, con su rostro en la quinta dimensión y
buscando al Crisanto, pues el sabía que pasaba y en cual planeta ella andaba.

El Jorge Absalón miraba sus bolsillos, aunque estaban remendados


y habían algunas monedas, no alcanzaban para llenar su mente con el viaje
de la nocturna, donde debía asistir porque su ausencia tenía alto precio y
podía dejar de respirar.

Al frente de la casa estaba Julián Francisco, invitando a Victoria Eugenia a dar


su paseo por el condominio que vigilaba Mamían, el que siempre mostraba su
arma par decirle que estuviera tranquilo, que todo estaba normal.

También estaba Tomás y su hermano el alfarero, apodo que le acertaron por


no poder pronunciar la marca de su alfa romeo que le regaló su hermano. El
pobre era taciturno tenía ínfulas de Jeque Árabe, pero en la casa era el taxista
de turno. Su nombre pocos sabían, pues nunca lo pronunciaban, ni siquiera su
Madre y mucho menos su padre pues tenia su mismo nombre y a él le decían
tocayo.

Hepaminondas llamaban el padre y el hijo, solo el cura de la parroquia tenía


en su despacho el acta de tan especial bautizo, pues a los dos colocaron de
cabeza el mismo día en la pila bautismal, porque el viejo era un ateo ferviente
y el hijo casi que un indigente.

Todos ellos vivían en el sol de los pingüinos, un barrio muy especial, pues solo
setenta casa formaban la gran ciudad, con murallas de ancestro moro y vigilancia
especial, una quebrada la atravesaba, era un brazo del río que de la montaña
bajaba y que al pueblo cercano bañaba, pero era el brazo que llegaba el que de
agua surtía la ciudadela encantada.

Allí vivía el alcalde, diez secretarios de las tres secretarías que en el pueblo
existían, pero que el alcalde nombraba para que por turnos su función
cumplieran. También un sargento mayor en la ciudadela habitaba, con cuatro
bomberos y el farmaceuta famoso, porque al juez del circuito calmaba de dolores
prostáticos que frecuentemente aquejaba.

Nadie sabía que Mario, vivía ilusionado con Francy, la hija del ingeniero que en la
ciudadela vivía y que estaba embarazada porque una noche le dijo a Mamian el
vigilante, que si por ella preguntaba, contestara que se estaba confesando para
llegar pura al altar con su amado Serafín.

Sara le hacía el cuarto, pues era muy rezandera y a Mamian lo convencía con el
rosario de Aurora que, en la garita rezaban cuando Cuellar hacía la ronda.
Mientras tanto Tomás disfrutaba la mieles de Rosa Herminda, la que vivía con
Jorge Absalón, pues ella llevaba el mercado cuando en la casa de aquel, nadie
solía morar, pues entre tanto alboroto, el alcalde se perdía viendo a Victoria
Eugenia bañarse en el brazo del río y soñando que en sus brazo su inocencia
perdería.
Y así pasaron tres días de aquel enero inusual, donde en el pueblo pensaban que
todo era normal, las calles estaban solas, pero la noche, la noche era infernal.

Tus manos.
Son delicadas, pequeñas, de una calidez envidiable,
son tiernas, son muy blancas, también suelen ser morenas,
quizás sean muy pequeñas para algunos menesteres,
pero grandes para amar.
son tus manos de una calidez envidiable,
tal vez delicadas para acariciar
pero fuertes para expresar lo que quieren agarrar,
no se deja escapar la ilusión con que se vive,
no se puede huir cuando a tu puerta llega,
porque esas manos divinas,
son las manos de mi Madre,
las que siempre me mantienen
aferrado a la ilusión de soñar cada mañana,
con tu mano y mi canción.

La noche y su música.
Sonaba desde un balcón,
retumbaba en la soledad de la calle,
dulces melodías se escuchaban en la proximidad,
una flauta, un metalófono,
una guitarra, un violín,
una canción de cuna, una canción de amor,
un corazón henchido de dulzura y comprensión.

Ella sigue muy dulce, como el primer día,


su corazón late como tierna melodía,
se nota una mano frágil, con seguridad sonora,
con ganas de ser amada y entregar su corazón,
sin límites, ni reparos y mucho menos presión,
porque las notas del alma con encantos en la ocasión.

Caminando
Recorro la extensa pradera de tu vientre hasta disfrutar los picos
helados de tu cordillera, bajando raudo hasta la gruta de febril calor
que estimula mi lanza para llegar hasta la profundidad de tus anhelos

Memorias.
Van llegando uno a uno los recuerdos,
Desde la infancia placentera en el hogar,
Llega la época escolar con quien concuerdo,
Que los sucesos se presentan sin igual.

Dulces labios en silencio se entrelazan


Unos con pasión, otros ingenuos,
Otros cuerpos intensamente se abrazan
Dejando el fuego intenso y vigoroso en su final.

Llegan emociones a granel en nuevo espacio,


Multiplicas energías en tu mundo,
Hay presencia de ninfas y de musas,
Odas, villancicos y canciones,
Baladas, danzas y bambucos
Muchos bailes y fiestas familiares,
O simplemente celebrando onomásticos cercanos.

Aparecen las nupcias, los grados y los partos,


Llegan dos, y tres a la familia,
Crecen entre risas, alegrías y tristezas,
Unos llegan y otros parten, algo simple en el ciclo de la vida.

Don Facundo el inútil

Todo un personaje en su vecindario, de figura delgada, alto y de


cabellera larga y oscura. Solía salir en las mañanas acompañado de su
perro, un galgo de igual figura que su amo. Ambos juguetones y
amables con todo el vecindario conocido.

Facundo tenía una historia llena de alegrías, todas ellas cosechadas


desde infancia, de ello sabrían Justina, Etelvina, Josefina, Adelina,
Agripina e Isolina, además de Ruperto, Ceferino, Cupertino y Tancredo,
todos ellos crecieron a su lado y conocían al detalle la vida de Facundo.

Se casó a los 20 años con Francisca, la hija del boticario Melquiades,


bella niña de preciosos ojos verdes y cabellos dorados, fruto de los
menjurjes de la botica, ella ardorosa y primorosa le dio dos vástagos a
Facundo cuando apenas bordeaba los quince años. Era una mujer que
vivía maldiciendo su matrimonio. Facundo es un inútil solía decir. No
sabe más que trabajar de día y de noche, de día en el campo y de
noche en la cama. Pero ella disfrutaba todo lo que Facundo llevaba y
compartía en familia.
Francisca murió de Amnesia senil prematura, solo tenía veinte años
cuando llegó su infortunio. En el funeral, Facundo fue consolado
profundamente por Ismenia, mujer de tez morena, de figura notoria por
su estatura que superaba a Facundo por casi 20 centímetros, aspecto
que disfrutaba Facundo al reposar en su pecho. Era mujer fogosa,
trabajadora y golosa, no solo de nutrición, también de carne, que bien
era satisfecha en la interinidad de la casa. Tenía la misma forma de
pensar de Francisca y pregonaba que Facundo era un inútil, todo
porque ella no podía saciar el apetito carnal de su esposo, quien de
lejos superaba su apetito.

No duró la dicha para él, Ismenia murió en un accidente al bajarse de


un árbol y caer de espaldas sobre los cuernos de la vaca que Facundo
ordeñaba con amor y mucho entusiasmo.

Todo el vecindario consolaba a Facundo, no había alcanzado los 40 y


enviudaba por segunda vez. Él solo preguntaba en su interior porque la
vida le proporcionaba semejante destino, cruel y despiadado. Solo
daban consuelo a sus angustias Manuel Augusto y Carlos Martín, los
hijos que Francisca le había dado.

Y llegó la emoción a su vida. Ella, ella era dulce, Ella era su bombón,
ella, ella era su todo, su vida, su anhelo, su fortaleza y su todo. Salía a
pasear por la ciudad, pero ni por el chiras admitía que la tomara de la
mano. Que van a decir los vecinos de la cuadra, Solo quiere lo que
Facundo ha cosechado con labor y sacrificio. Ah, pero en las noches
silenciosas todo el barrio escuchaba los gritos placenteros de la dama.
Efigenia no quería perder a su amado, pero tampoco admitía llegar
hasta el altar. Aunque prodigaba ternura y apapachos a granel, no
quería ser tratada como dama de burdel.

Pasó el tiempo y al altar llegaron, fue Crisanto quien la convenció, igual


trabajo hicieron las amigas de infancia de Facundo y, llegó el día,
celebraron por lo alto, en el ático de la mansión que con tesón y tiempo
había construido Facundo con sus manos.

Efigenia le dio dos hermosos gemelos, uno mono y ella trigueña, Ulises
de ojos verdes y Atenea de sorprendente miel en su mirada, el chico de
sorprendente parecido a la Mamá y la niña la encarnación de Francisca
la hija del boticario.

Sin embargo la fama de inútil continuaba, todo porque Efigenia no


quería perder su figura de Sílfides suprema y cada día un nuevo mal
decía que le aquejaba, además de manifestar que Facundo era un
inútil, porque nada de lo que hacía le agradaba.

No sabes barrer la casa, ni mucho menos trapear, te quedan grande la


loza y los baños huelen muy mal, solo quieres montar tu burra y salir al
pueblo a pasear.

Y así fue pasando el tiempo y Facundo en silencio estaba, solo pensaba


en su hora de visitar más allá. Facundo murió de viejo, con casi 90
almanaques encima, vió pasar el sepulcro de Francisca, Ismenia y
Efigenia, disfrutó a sus cuatro hijos, profesionales ya. Y a la distancia
del féretro se ve a Susana gozar, porque ella supo desde joven que
Facundo de Inútil, No tenía Ná.

De ir y venir

En mi mente vagabunda cada día te veo pasar,


Muy hermosa con tu blusa que me hace ilusionar,
es tu rostro es tu mirada, lo que me invita a soñar,
porque en la calle me encuentro evadiendo la pandemia,
si no fuera por el virus a tu casa iría a parar,
para verte en la mañana con el pan desayunar
y que me invites de a poco a calmar la soledad,
esto dijo el armadillo, cuando se encontró la abeja,
dame tu miel deliciosa, que yo comparto termitas,
tostaditas y al calor.
Y se fueron por la senda compartiendo mucha miel,
Pues pronto se enamoraron y el dulce los acercó,
Las termitas fueron anzuelo para compartir calor.
Vivieron tiempos felices, con deliciosos manjares,
Pues amor siempre tuvo, las mieles de la pasión.

El poeta Gay.
Hubo una vez un poeta de pluma firme y sincera,
llenaba de amor todo su espacio
sin importar tras la puerta quien quería su pura esencia.
llegó la mujer del pastor y muy bien que la atendió,
multiplicó las ovejas con el verso y con pasión.
Luego tocó la puerta el rabino y encantado disfruto
de bellos versos y salmos que a su prole repitió.
Barones y Condesas Príncipes y princesas
muy contentos disfrutaban de la lengua del poeta,
entre risas y libaciones con el néctar de la dulzura y la envidia del
bribón

Luna.
La noche es larga
Disfruto el conticinio en su esplendor
Nada más maravilloso que disfrutar el ambiente natural
La selenofilia está presente,
ella coqueta iluminada
Esconde su apariencia entre las nubes
Yo me gozo la bibliosmia en el rincón de mis amores.
Los tres hacen un profundo himeneo de pasiones
En medio del ósculo ardiente
De quién sabe que en su interior
Todo es amor.

¿Te envidio?

Mucho tiempo ha pasado desde el primer momento en que te vi.


Son 15 años, tal vez 20 o posiblemente 50,
Siempre que te encuentro me dices que me envidias,
Que son tus éxitos, tus amistades, tus amores,
Que es tu casa, tu familia, tus viajes, tu vejez.

Siempre dices que me envidias,


Porque tengo paciencia como pocos a granel,
Porque tengo permanente alegría en rostro juvenil,
Porque gozo con minucias, sin reparos de vejez

Me envidias porque con el pasar de los años soy más lento,


Quizás olvidadizo también, sin que nadie me reproche,
también me envidias porque mi vida es tranquila
y las noches pasan contemplando estrellas,
divisando el panorama e inventando ilusiones en el cielo,
porque el viejo solo tiene alientos para ver
que el conticinio es espesura y detiene la vejez.

Me envidias porque soy viejo,


Porque la selenofilia esta presente, ella me ama,
Ella disfruta mis noches de pasión,
Ella es eros, es cupido, también venus y afrodita,
Ella calma mis angustias sometido en mi bibliosmia,
Que me lleva al himeneo de largo onirismo cotidiano

Me envidias porque; aun viejo; disfruto a diario mis pasiones,


Pasiones por las negras, las blancas, las redondas y las fusas.
Pasiones por la piel siempre dispuesta, al calor de tu presencia,
pasiones por sentir tu respirar muy cerca al mío,
como cada noche, sin importar el calor
o el dolor de un día nefasto, porque la vejez todo lo entiende.

Me envidias, porque tu juventud aún mantiene la energía,


La vitalidad de poder amar sin descanso, ni límite de tiempo,
Porque tu vigor se hace presente en cada instante,
En cada espacio de tu vida, tu entorno y tus amores,
Mientras tanto en mi mente son períodos pasados,
Tiempos de fulgores y recuerdos, que solo llena de alegría mi vejez.

A ti.

Vengo ante ti mi amoroso Señor


A ofrecerte mis pesares
Eres mi único sostén en mi labor
En momentos de abundantes azares.

No te pido fervoroso
Que me lleves de tu mano
Solo te ofrezco mi mente
Centrada en servir al prójimo.
Soy Maestro y tú me guías
Por eso no pido ayuda
Pues tu mano poderosa
Hace que mi voz tartamuda
Tenga abundante glosa.

Vengo ante ti mi Señor


A ofrecerte mil acciones
A decirte con mis notas
Que son múltiples balotas
Con múltiples soluciones
Realizadas con amor.

Vengo ante ti mi Señor


A pedir por mis hermanos
Que tomados de las manos
No olviden la dura prueba
De soportar con natura
Como tú nos enseñaste
Para salir adelante
Con entereza suprema.

Gracias

Señor Omnipotente
Humildemente te pido
Que ilumines al de ciencia
Y al mortal tan afligido,
Al científico acucioso
Para ver la realidad
Y en su obrar meticuloso
Encuentre la solución
A flagelo tan mortal.

Al humano del corriente


Que sepa que no es inmortal
Que tus nos diste la vida
Pero es en nuestras manos
Que debemos preservar.

Padre de paciencia extrema


Recoge nuestra plegaria
Con fragancias y colores
De naturaleza herbaria
Colocadas con amor
Ante tu presencia suprema.

Hoy como siempre me inclino


Para entregar mi jornada
Para poner en tus manos
Mis hermanos, la manada,
La familia, la legión,
De tus hijos predilectos
Reunidos en oración.

Ayer.

Ayer te vi con tu fino talle


Con tus ojos dulces y mirar sereno
Ibas muy de prisa, muy enamorada
Con tu fino talle, con tus ojos dulces,
Sin que nadie espere que el amor se calle.

Nada te inmutaba
Todo te agradaba
Eran rosas rojas
Eran lirios verdes

Ayer te vi con tu talle fino


Con tus ojos grandes que expresan anhelos
Que dicen te quiero
Con tu talle fino cual alto palmero

Todo te asombraba
Nada te inquietaba
Era el mar tranquilo
Será el viento fresco

Ayer vi tus ojos, vi tu talle fino


Vi tu andar sereno
Hoy siento tu aliento
Es… es solo un recuerdo.
Eres…

Bajo tus pechos erguidos


Se extiende preciosa pradera
La selva del pájaro herido
Y la gruta placentera.

Toda la geografía
De tu cuerpo deseado
Marca un anhelo apreciado
De tenerte vida mía.

Juntos marcamos las horas


Des rastreo en nuestros cuerpos
Asombrados al desnudo.

Miro tus labios


Anhelantes de mis besos
Miras mis manos pequeñas
en tu vientre majestuosos

Todo se funde en abrazos


Y deseos tormentosos
Donde dos almas se juntan
Extasiados en su gozos.

No descanses de agitar volcán ardiente


Ni llenar el fogosos manantial
Conservar los nevados erigidos
Con la nieve celestial.

Mi lucha

No sigo ningún color político y mucho menos a un “líder”


Un pizarrón, marcador y una almohadilla
También un pentagrama, atril y un instrumento
Son mis armas letales para el duro enfrentamiento.

Me han tildado de Extremista por mis notas tan agudas


Tanto en lo literario como en la composición,
Cosas que bien disfruto Pues son toda mi pasión
Porque se dicen verdades cocinadas y bien crudas.
Mi lucha es verte crecer, en estatura y saber
Darte todas mis escopetas de alegría y de saber,
Cargar con inquietudes el cañón de la ignorancia
Y acomodar los misiles de invenciones a granel.

Ya son muchos guerrilleros que inundan la faz mundial


Son soldados preparados en la lucha principal
La ignorancia a toda costa es objetivo a alcanzar
No importa que con ello, al gobierno hay que atacar.

Menos mal que somos muchos en el frente radical


Todos somos comandantes con suficiente arsenal
Nuestros soldados lo saben y al contrario hay que acabar,
Con las ciencias con las artes, el poder a conquistar.

No se nos queda el deporte, somos potencia mundial


Jugamos con los mejores donde toque demostrar
Con disciplina y trabajo el salario a mejorar

Mi lucha es por tanto joven que anhela mejores tiempos


Por esos grandes talentos que solo buscan surgir
Y en la miseria enfocada quieren entre los libros
Encontrar ya sus respuestas para mejor vivir.

Mi lucha y la de mis compañeros;


Siempre será por ti.

El Líder

Se levanta muy temprano recorriendo la ciudad,


Lo acompaña su perro, cafetera y un canasto,
Su figura no deslumbra, mucho menos el andar,
Va contento porque sabe que una mano va a ayudar.

Toma tinto, también tienes un pan,


Un poco de arroz, ensalada y un manjar,
Es lo que siempre escuchan
Quienes duermen en la plaza o el solar.

Nadie conoce su rostro, pero si su olor a paz,


él llega en la noche silente, con mensaje celestial,
son las palabras de aliento para quien sabe esperar.
Muchos le llaman papá, otros jefe y algo más,
Solo conocen su voz, pues su rostro esta cubierto.
Alguien le preguntaba porque regala su ropa,
Y alimenta a tanta gente que no conoce en verdad.

Su respuesta entre sonrisas es la misma en cada esquina


Conozco la soledad y también la desnudez,
Sé del frío que entumece y del sol que quema el rostro,
Pero sobre todo sé del cuerpo que agradece,
Porque también padecí, la humillación y el desprecio
Por luchar por mis hermanos en la empresa en que crecí.

Ahora mi Dios me protege y algo traigo a repartir,


Porque disfruto la risa de quien hoy puede comer,
De quien soporta la helada con un abrigo de piel,
De piel de ternura inmensa, porque abriga solo al hermano,
Que agradece en cada instante ser tan rico como él.

Él levanta con su mano la energía de vivir,


Es un líder, es un santo, es un hombre de pasiones,
Con las fuerzas de sus comensales, unos niños, otros grandes
Ha sembrado gran empresa, donde hay un salario grandioso,
Porque toda la ganancia, es labor de un universo,
Un universo en la noche, que como estrellas se riega,
Produciendo a cada instante millones de risas plenas.

El tiempo.

¿Cuántos años van?


No sé, pueden ser 10 o 30 o 50
Pueden ser 10 viendo que cada día te ves más joven
Quizás 30 al ver cuanto hemos logrado
O 50 madurando entre la piel y el deseo.

Las miradas se cruzaron en el espacio cerrado,


No hubo cruce de palabras, solo el suspiro del viento,
Llevabas tu sonrisa alegre y tu voz de especial sonoridad.

El cruce de una calle en la oscuridad de la noche,


Abrieron el rompehielo de una conversación amena,
Eras de frágil figura de gentiles sentimientos,
Eras la tierna fragancia del jazmín en el jardín.

¿Cuántos años han pasado?


Tal vez 10, quizás 30 o alcanzamos los 50.
Pueden ser 10 lleno de energía son olvido,
A lo mejor 30 de entrega sin reparos
O 50 de mirarte embelesado en tu mirada
Cacheticoloradita, de mejillas sonrojadas
y perlas finas en tu rostro enamorado.

Hoy llegaste a los ticinco,


Recordando cuanto logras, recordando cuanto vales,
Meditando en tu silencio si ha sido una nueva victoria
Estar juntos en la cerca del amor.

Hoy celebras la vida, con emoción y tristeza


Porque sabes que el tiempo implacable pasa y el nene se nos creció.
Hoy celebras la vida con entusiasmo febril
Recordando muchas noches, todas del mes de abril.
Rememorando lugares y acciones de enamorados
Que viven latiendo a millón, sin percatarse que el tiempo
No abandona la ilusión.

¿Cuántos años van?

No sé, pueden ser 10 o 30 o 50,


creo que llegamos a 100,
pero en la piel que abrigamos
parece que fuera ayer.

Lo mío

Pepe era un taxista amante de vivir bien


Con esfuerzo y disciplina un taxi compró a lo bien,
Su patrimonio creció y otro carrito compró
Poco a poco satisfecho toda una flota surtió.

Defendía sin cesar a quien nunca conoció


Pero era su líder supremo y siempre lo veneró,
No aceptaba discusión y menos el irrespeto
Era su líder supremo, aunque nunca lo conoció.

Supo que era injusticia, discriminación también,


Pero su líder supremo, muy pronto lo convenció
Que con sutileza y violencia, todo se puede arreglar,
Vivió soñando en su líder, un hombre desconocido,
Al que solo su ego llenaba y su imagen mantenía.

Pepe aumentó el patrimonio y feliz se mantenía


Promovía a su líder a diario, no importaba la ocasión,
Cuando llegó la ocasión, los tributos le cayeron
Importante era el sistema sostenido por el pueblo
Sin importar los esfuerzos y que pepe todo perdiera.

Ellos

Eran el padre, cinco hijos y la madre


Vivian de su labor, madrugando cada día,
Cada uno en sus quehaceres disfrutaban a porfía,
No importaba el sirimiri, ni el ambiente del descuadre.

Entregados a su lucha, cada uno diletante,


No perdían un instante para atesorar saberes,
La angustia estaba presente con la inflación galopante,
Pero el líder con muchas carcundas y pocos amaneceres
Solo pensaba y gozaba alimentando el cubil.

El padre y sus cinco hijos no tenían petimetre,


Su madre los había criado con fortaleza y amor,
Pidiéndole a cada uno luchar sin ningún pavor,
Para alcanzar sus anhelos son que nadie los enclaustre.

Amada

Una Madre es toda la belleza del hogar,


Sus manos tiernas curan las heridas más profundas de sus hijos,
Sus manos cálidas abrigan los anhelos de su esposo,
Su corazón palpita con furor al arribo de los dos.
Ella es la sombra que protege,
Es la brisa que refresca,
La gota de agua que calma la sed,
Ella es la cuna mecedora en la jornada maternal
Ella es la pasión desenfrenada en el lecho marital,
Ella, ella es mi Amada, una Madre y esposa sinigual.

El calor de mi Madre.

Sus manos se extendían para darme bendiciones,


Sus manos se abrían para recibirme en cada regreso
Unas manos con arrugas del tiempo y el trabajo,
Mostrando la dureza de los tiempos
Y la rutina de las acciones cotidianas.

Sus manos se multiplicaban para servir,


Sus pies caminaban raudos para llevar amor
Sus ojos prestos para divisar el peligro,
Sus oídos atentos para escuchar la voz de auxilio.

Con voz férrea ordenaba la casa,


Con voz dulce invitaba a la mesa,
Con voz armoniosa arrullaba en la noche,
Con voz melódica pronunciaba mi nombre.

Sus manos, su voz, sus ojos, sus pies,


No descansan jamás,
Desde el sitio donde se encuentra
Siempre habrá el calor de mi madre.

Mi padre.

De figura menuda y andar pausado,


Piel trigueña, bronceada por el sol.
De manos fuerte tallando con ternura la madera,
Disfrutando herramientas de duro metal
Para obtener figuras de hermosos acabado.

Sus manos con callos, de áspera textura,


Su voz recia y de fuerte sonido
consejos tenía, tiernos y proféticos para la vida futura
donde todo fuera de perdón y olvido.
La tierna caricia nunca se sentía
Pues sus manos duras me envolvían con fuerza
Con aquel formón o la garlopa grande
Que mis manos chicas, abrazar no podían.

Mi padre fue artista, de madera fina


De cepillo y martillo, serrucho y pincel
Y así formó mi carácter donde todo atina
Que el fuerte corcel
En mi cuerpo habite para hacer el bien.

Así aprendí.

En largas jornadas de estudio sin fin,


Llegaba a la casa como un serafín,
Leía, comía y escuchaba radio,
A mi lado él, esperaba paciente
Para hacerme oyente de sabiduría.

Él guiaba mis manos con firmes puntadas,


Con precisos quiebres y trabas en mimbre.
Sus ásperas manos sembraban astillas
Entrelazando líneas de tejido libre,
Que formaban mil figuras y mil maravillas.

Que cortas las noches, aprendiendo a tejer,


Con sus cuentos tiernos antes de dormir,
Con historias bravas de nunca creer,
personajes locos que te hacían reír.
Y el padre muy serio te hacía dormir.

De su rostro adusto, casi antipatía,


Llegaba el domingo para ir a pasear,
Recordando el sábado, con música en casa
Donde los acordes hacían bailar,
Donde con mi madre aprendí a danzar.

Mi padre fue guía, un explorador,


Un gran bailarín, un gran tallador,
Era un ebanista, era un carpintero
Él era un artista, él era un obrero,
Él era un Maestro, era un soñador.
Una mañana.

Una mañana desperté con el canto de las aves,


Me recordaron que la música se lleva en el alma,
Que mis manos se deleitan con las cuerdas,
Que mi voz en mi interior canta con energía y amor,
Una mañana desperté con armonía natural.

Una mañana soñaba con tu cuerpo,


Miraba tus manos recorriendo mi figura,
Sentía tus labios cálidos en mi fría piel,
Escucha tus latidos en mi ansioso pecho,
Una mañana soñaba con tu amor desenfrenado.

Una mañana desperté viendo la soledad y la ignominia,


Se perdieron ilusiones juveniles y anhelos de mayores,
Solo ruido y sangre corrieron por las calles,
desolación y amargura en muchas madres,
tristeza y abandono en otros padres.
Una mañana desperté moribundo entre los vivos.

Una mañana anhelé ver tu sonrisa,


entre libros, cuadernos, con abrazos mañaneros,
con los gritos de alegría en un salón,
o en un patio solariego, o el jardín de la vecina.
Una mañana quise ver el nuevo renacer de mi país.

La noche.

Con cantos de grillos y ranas llega la noche serena,


También el aroma de tu piel morena,
Se escucha melodías con cantos de amor y dulzura,
Se tiene la llega de aquella alma pura.
Llega la noche y con ella estas tú.

Transcurren las horas y siento tu aliento,


Como cada noche me abrigas el alma,
Tus brazos me encierran en candente pasión,
Tus piernas, me aprisionan deseosas
De fulgorosa emoción.
La luna brillante, cual estrella fugaz,
Nos mira serena llegar al altar,
Ella sabe que en suaves murmullos
Me invitas a glorias de aquel verbo amar.

La piel se emociona, el corazón late,


Se sube el calor, la mente desvela,
El cuerpo responde porque anhela cantar.
Se agitan los pechos, se agranda el fervor
De ver los dos cuerpos gemir con tesón.

¿Solo?

Mucha gente alrededor o tal vez nadie


una pregunta constante o una inquietud latente
es lo que dice un docente o lo que pregunta mi gente
cuando todo en el ambiente hace que te falte el aire.

Se construye al interior, con el alma y con el cuerpo


Aprovechando ver gente que te impulsa a disfrutar,
Esa que te ve aislado o en medio de muchedumbres
La que te mira en penumbras o te invita a preguntar.

Estas solo en medio de tanto pueblo,


Estas solo meditando en tu silencio,
Estas solo en medio de la soledad,
constante compañera que siempre causa revuelo.

Los de tu casa te miran como bicho de rara cuna


No preguntan que sucede alrededor de tu vida
Solo contemplan silentes y mirando siempre a la luna
Por absortos viven también guardando su propia herida.

Duermes plácidamente, con tu conciencia tranquila,


Plenamente convencido de brindarles lo mejor,
Aunque la gente no creas toda la experiencia que apilas,
Entre gritos muy silentes de angustias y mucho amor.

Esta solo en cada instante,


No importa la compañía,
porque solo tu entiendes
que dar el más importante
que recibir empatía.

¿Estas?

Estiro mis brazos y no te encuentro


Te busco con la mirada y no te hallo
Siento tu respirar, más no tu presencia,
Siento tu cuerpo mas no tu ser.

Escucho palabras, pero no oigo tu voz,


Caminas por el jardín, pero no siento tus pasos,
Hay algo en tu presencia que solo es ausencia,
Hay algo en tu mente que solo es recuerdo.

Mi mente te llama, mi cuerpo te reclama,


El lecho es gigante, aunque cerca te encuentres,
Eres tan ajena, jurando ser mía
Eres tan lejana, sintiendo tu calor.

Pasan las horas, tal vez muchos días,


Nada te inmuta, pues sigues absorta,
No sé si en tu mente aún tengo cabida,
No sé si te acuerdas de tantas promesas,
No sé si tu piel aún siente la mía
Porque ya mi aliento solo es un recuerdo
De noches de invierno y albas de pasión.
Mi compañera fiel

Siempre con su dulce mirada,


Su mano se extendía a mi llegada,
Y su mirada se perdía en la ventana al despedirme.

Nunca hizo reclamos,


Nunca estuvo de mal genio,
Siempre alegre, no importa donde fuera,
Triste en nuestra ausencia,
No importa que fueran minutos.

Su nariz se acercaba siempre al rostro,


Tal vez deseando reciprocidad,
Encontraba en mi mano la suave caricia que aceptaba,
Moviendo su cuerpo festejando.
Era parte de alegrías y aventuras.
Jugueteaba todo el día con juguetes,
Celebraba el arribo de nosotros
Se despidió con la ausencia de sus amos.

Diálogos.

Ayer me encontré con Cirilo


Mi amigo de loca infancia,
Era mi amigo Cirilo, un periodista muy pilo.

Me dijo que Gloria un día, le expresaba su pasión,


Que había guardado por siglos en el fondo del corazón,
Que tenía mucha Esperanza de Socorro y protección,
Que Consuelo tendría seguro con Piedad y mucha razón.

Cirilo conocía mi Alma y también a la Victoria,


Sabía que Lucía preciosa con su figura delgada,
Ni día, ni noche, tampoco de madrugada descansaba plenamente,
Cirilo vivía in Clemente, añorando el Dulce lecho,
Porque en las noches Serenas, Selene le cobijaba.

Esperaba desenfrenado que Alba y Aurora llegaran,


Porque en horas de madrugada el amor con Aura estaba,
Ellas llegaban con Luz, con aromas de Jazmín,
la Rosa adornaba su espacio convirtiéndolo en fortín.

Cirilo contaba que Gloria,


le amaba desde pequeño,
que era sublime su sueño
porque su vida ilusoria
esperaba con ansias locas
no llevar más tapabocas
para contarle sus cuitas.

Y asó con su risa sinigual y su figura delgada,


Cirilo siempre contaba sus amores y desdichas,
Porque en sus sueños deseaba ver su lecho con encanto,
Llevar sus manos al Cielo, disfrutar con cada Estrella
Y sentir que cada Luna, con el Sol frente a su anhelo,
Pudiera tener Consuelo a su amor tan elocuente,
Diferente y muy activo, tal vez voraz y salvaje,
Que solo su Alma gemela, de Gloria llene y ataje.

¿Pensé?

La oscuridad de mediodía siembra en la arena fértil los gritos del


silencio, Porque con dulce almarada, llena de vida a los muertos.
No importa el color que tengan, ni menos que alegres lloran,
son seres que siempre mienten, con verdades soñadoras.

Las horas, mil horas.

Van pasando las horas, los minutos, los segundos,


Pasan como siempre dejando huella,
Lo dicen los periódicos, la prensa, los iracundos,
Los de la melena, los calvos y la mujer aquella.

Pasan las horas en el tálamo agreste,


Aquel donde los límites no existes, pero el placer el pleno,
aquel donde la entrega total se siente,
donde solo se respira furor, pasión y risas.

Van pasando los días, los meses los años,


Vienen a la mente los recuerdos de antaño,
Rememoran los momentos de lujuria y desengaño,
Llegan las penas y también las alegrías,
Llega tu imagen furtiva, deleitando la impaciencia.

Pasan segundos de zozobra y de sosiego,


Pasan las horas contemplando como el ciego,
Imaginando tu emoción al sentir mi mano en tu corazón,
Al vibrar conjuntamente en las noches de ilusión.

Las preguntas sin respuestas

Esto preguntaba Roberto en la esquina del salón


¿Por qué han cambiado las cosas y no tengo explicación?
Ayer saludaba a mis padres, no están en su habitación,
Miro a mi alrededor y solo me encuentro ahora.
¿Qué pasó, si ayer éramos felices, sin plata ni ostentación?
¿Dónde se fueron caricas que alimentaban pasión?
¿Será que la pandemia, el sentimiento acabó?
O, ¿Será que no sentimos como antes el amor?

Ya las escuelas cerraron, el virus las atacó


Y en los centros comerciales parece que nada pasó.
También aquel templo refleja, que ya hay poca devoción,
Pues las bancas son grandes y no se escucha la oración.

Los hospitales clamando que cuiden la población,


Los médicos meditando como acabar la infección,
Y en mi casa se nota que hay mucha desolación,
Ya los hijos se marcharon buscando una orientación,
Pues su profesión obliga a buscar ubicación.

Que triste se ve aquel rancho, donde brilló la ilusión,


De ver crecer sentimientos y el furor de la pasión.
Parece que las protestas entraron a la nación,
Pero las siento cerquita, aquí en la habitación.

María mira pa´l techo y se queda moribunda,


Parece que el aire le falta, no palpita el corazón.
Ella que era un torrente de anhelos y aspiración,
Solo contempla en el cielo preguntando ¿Qué pasó?

Parece que la pregunta el universo invadió,


Pues todos andan absortos preguntando qué pasó.
Los seres humanos cambiamos o el mundo me atropelló,
Es la pregunta que se hace cada individuo en razón,
Porque por mas que buscamos, no hay respuestas ni colchón.

Si, ni un colchón donde dormir,


Ni la almohada de plumitas,
Aquella que siempre abrazaba
Cuando contaba ovejitas.

Roberto esta casi muerto y María lo acompaña,


Porque sabe que juntitos se abrazaban en la cama.
Ya no hay cama, ni el colchón con vieja almohada,
Solo recuerdos pasados de un anhelo que se amaba.
Mar, Valle y Montaña
Dos montañas bien erguidas Invitaban a soñar
A escalarlas con premura disfrutando la nieve otoñal,
Una miel jugosa y fresca con nutrientes sin igual,
Que invitaban cada instante a escalar cada día más.

Un valle resplandeciente con un sol abrazador,


Con una apariencia fértil y cultivos por doquier,
Llenos de extensa llanura que invitaban a soñar,
A recorrer los senderos de pura vitalidad.

La mar me espera en silencio, con su cálido vaivén,


para ingresar muy profundo al paisaje natural
y llenar de semillas fuertes al océano boreal,
con volcanes y estrellitas y el descanso colosal.

Las noches

Hay noches serenas y plácidas,


Hay noches dulces y apasionadas,
Hay noches de luna clara y brillante,
Y hay noches con estrellas como tu.

Hay cielos con nubes blancas y radiantes,


Hay cielos con sol cálido y ardiente,
Hay cielos con nubes que anuncia refrescar el día,
Hay cielos llenos de brillo como tu.

Hay tardes de brisa soñadora,


Hay tardes de lluvia encantadora,
Hay tardes de plácidos momentos,
Hay tardes sin iguales como tu.

Hay amaneceres de grandes esperanzas,


Hay amaneceres fríos, como la hiel,
Hay amaneceres cálidos, con pasión.
Hay amaneceres ardientes como tu.

Hay noches que se anhelan,


Hay noches que rememoran,
Hay noches que entusiasman,
Hay noches en que espero tu llegada.
Me veo en tus ojos.

Me veo en tus ojos cuando despiertas,


Recorres mi cuerpo, recorres mi alma,
Tus pupilas se dilatan al contemplar mis manos,
Anhelan que siga la ruta trazada,
La que envuelve tus minas,
La que demarca tus fuentes,
La que marca el peaje del pasaje encantado.

Me veo en tus ojos de pequeñas pupilas,


Pero de grandes sorpresas cuando ellos me miran,
Me dicen verdades con gran fantasía,
Se inventan historias de damas y héroes,
Tal vez de villanos y amantes furtivos,
De pobres amantes de ricos vestidos,
de ricos amores de entrega total,
que con poca ropa te abrigan sin par.

Me veo en tus ojos de néctar y miel,


Donde soy abeja, colibrí también,
Donde hay un espejo, que refleja tu alma,
Donde hay una fuente que refresca mi sed,
por eso tus ojos de dulce brillar,
sofocan mi angustia y me hacen soñar.

Mi comadre

Esto decía mi comadre


Conversando con Lucrecia
Que le pasa a mi compadre
Que anda con anestesia.

Ay comadrita querida
Él me tiene abandonada
Ya ni cositas me dice
Solo agarra duro la almohada.

Será que vusté no lo mira


Y en la noche solo duerme
El necesita la mano que lo estimule
El sueña que algo concuerde.

Usted comadrita querida


Vive muy contenta su vida
No le falta ni comida
Mucho menos, un macho en la cocina.

El compadre duerme infeliz


En la silla o el sofá
Porque siempre hay una disculpa
Una razón sin maldad.

Yo le doy gallina comadre


Y cuido bien su ropita
Pero daño mi figura
Si le doy una cosita
Que me pide cada noche
Y me quita siempre el broche.

Comadrita no se ofenda
Usted guarda su figura
Y el compadre con dulzura
Le ofrece una buena muenda
De caricias y de abrazos
De calores y de saltos
Que buena falta les hace.

No discuta, mi reniegue,
Deje que con agua riegue
El árbol de la esperanza,
Porque en el huerto de amor.
Lo que no se abona se seca.

Siembra

Siempre contemplo tu belleza,


La suavidad de la rosa en tu piel
Aquel geranio en tus mejillas,
La dulzura de las fresas en tus labios.

Siembra esperanza en cada flor


Hay una orquídea entre tus ojos,
Hay un Jazmín en tus palabras,
Son bromelias que iluminan la senda del amor

Cada parte de la hortensia es parte del corazón,


Tulipanes, nardos y claveles,
Anturios, margaritas y azucenas,
todas ellas ramilletes en tu cuerpo.

Dejaste que sembrara en ti


Un jardín florido de belleza,
Abonamos con amor la tierra fértil,
Crecieron sendos cromatismos de aromas,
Sin importar piedras y espinas del camino.

Tu rostro un girasol,
Tus brazos extendidas heliconias,
Tus piernas como diente de león
Largas y torneadas, fuertes, voluptuosas,
Bella fuente inspiradora del jardín de la ilusión.

Mis gametos llegaron a tu estigma


Abrieron sus pétalos en flor,
mostraron la esencia de la umbría,
llenando de fragancias variadas el plantío.

Han pasado muchas lunas, los eclipses,


Con cactus, cardos y membrillos florecientes,
También soles, primaveras y veranos
llenando de colores nuestras vidas.

Los tres

El bruto, el torpe y el terco


En un morro se juntaron
Todos saltaron el cerco
Y así pronto dialogaron.

El bruto dijo primero


Que siempre pensaba mal
Su cabeza era un tamal
su pensamiento chochero.

Cuando voy pa´la derecha


Me dicen que pa´la izquierda.
No importa saltar la brecha
Igual se va a volver mierda.

Entonces le dice el torpe:


No importa que estás pensando
Si a todo le sale al corte
A caballo o cabalgando.

Si estas en silencio hundido


Con tu sentir apresado,
A quien le importa que sientes
Si el mundo vive apurado.

De pronto repunta el terco


por mi nadie se interesa
solo me dicen que tuerto,
no mira ni a la dehesa.

Los tres se miran silentes


Porque saben que les espera
No importa si desesperan
Tampoco que es lo que sienten.

Todos los ven impolutos


Con extrema amabilidad
No importa que vivan putos
Con tanta incredulidad.

Ya se ven longevos, sanos


Pensando que todo fue en vano,
Porque en sus mentes distintas,
Las ideas quedaron extintas
Ante la sabia elocuencia.

Cuando de extrema sapiencia


Te ufanes en esta vida
Recuerda tener la paciencia.
De experiencia concebida.

Pues no todos piensan igual


Ante tu firme conciencia.
Hay algo que inmaterial
Remueve la fibra y dolencia.

No importa que no lo expresen


Ni brutos, tercos ni torpes
En su interior los dolores se mecen,
Aunque no brillen los cobres.
Mis ilusiones.

Son como gotas de agua


Con frescura juvenil,
La más pequeña ilusiona,
Con sonrisa y travesuras,
Su padre mira en silencio,
Contemplando su hermosura.
Los tíos gozan cargando,
La delicada figura
Del ángel de la ternura, que embrujados miran bailando.
Muchas horas han pasado
De infortunios y penurias,
Que Dios solo en las alturas,
Sabe cómo afrontamos.

Las Jotas están felices,


Se Gozan mucho a la ninfa,
Ella llena los espacios
Con su risa y alegría,
Con sus brazos extendidos,
Pidiendo con gracia plena
Una elevada energía.

Gracias.

Muy temprano en la mañana


A la UCI fuiste a parar,
Nos dejabas con sorpresa
Que algo andaba muy mal.

Solo la mano de Dios


Con su amor tan poderoso
Nos brindaba un nuevo gozo
Al verte de nuevo en casa
Y volver a disfrutar.
Gracias Señor por tus manos
En las manos del galeno,
Que con pasmosa destreza
Nos retorna al lado bueno
De la hermandad tan puntual.

El hermano preparado
En el rol de medicina
Recibía de tus manos
Dádivas y vitamina.

Gracias Señor por el aire,


Por el agua y por tu presencia
Sabemos con la conciencia
Que nos diste con donaire
La presencia de nuevo en casa
Del hermano, esposo y del hijo
Que tu amor siempre bendijo.

El inútil.

Creo que me llamo Pedro, Juan, Tomás,


no importa también puede ser Jazmín, Rosa o Violeta,
el caso es que somos inútiles y no se diga más
porque en el fondo no importa quien lo interpreta.
Puede ser en una esquina o en la alcoba de la casa
Para tener cualidades cualesquiera que lo merezca
No necesita ser sabio y menos tener realeza.

El inútil no tiene alzhéimer, ni nada que se parezca,


Solo el olvido en su mente, aunque muy joven se sienta.
No tiene mala intención, pero vive muy elevado,
Tal vez soñando despierto, con un amor agitado,
Quizás busca la brisa, el sosiego y se atormenta,
Porque su mano no encuentra quien corresponda su afrenta
Pues el muy solo se encuentra y solitario se enfrenta
A tener la compañía del amor lejano y esquivo
Que en las noches le acompaña, pero no corta su frío.

El inútil es fogoso, el alegre y animoso,


Pero todo queda en su mente, en intenciones y anhelos
Porque siempre tiene presente obligaciones y metas,
Que sobre sus hombros delegan los que son inteligentes.
Ellos con mucha cordura, saben de sus talentos
Y aprovechan como el viento, la brisa pa´la cometa.

Que tal que algún día reúnan


Los inútiles del universo,
Es posible que en cada verso,
su inteligencia lo una.

Formemos un sindicato
De inútiles en el mundo
Porque de amor muy profundo
El universo está lleno
De inútiles amorosos,
Que por ser tan vigorosos
Nadie los cataloga
Pues ellos manejan la soga
que ha de servir al ahorcado
el que se siente agobiado
de ver tanto inútil al lado.

Anoche

Anoche,
Anoche fue una gran noche,
Donde Selene extendió su mano
Y millares de estrellas
llenaron de fulgor el firmamento.
Anoche, anoche fue delirio,
Fue inspiración de Helio,
Iluminando a Nisha,
Mostrando con sus manos
La suavidad de la caricia,
aquella que se anhela
en la paz de la alborada.
Anoche se reunieron las estrellas,
Con Alba y con Aurora,
Dejaron ver su tenue luz en la espesura,
Erupcionaron de placer has el ocaso,
Porque a medianoche
Cantaron con as fuerza las ranitas
En concierto de amor con los ardientes grillos,
Dejando ver el esplendor natural de la pasión.

Ellos.

Con sonrisas infantiles


Crecieron y se estiraron
Superaron en altura a los padres tan enanos,
Pero siguen obedientes por la senda que heredaron.

Dejaron ya los juguetes,


También el chupo y las pataletas,
Aunque por rato que fuera,
Estas no fueron las predilectas.

Crecieron entre vacas y el aroma de los montes,


Silbaron como sinsontes y cantaron como turpiales,
Aunque nunca parecieron ser las voces celestiales,
Pero si con tonos fuertes para el futuro que afrontes.

Escogieron sus anhelos, sus pasiones y sus gustos,


Crecieron fuertes y sanos, aunque con algunos sustos,
No dejan de sonreír, aunque no estén siempre juntos,
Y tengan en su camino resolver muchos asuntos.

Van creciendo, van subiendo a cumplir con sus anhelos,


A celebrar muchos triunfos, fruto de sus desvelos,
A extender el apellido y los genes predilectos,
A disfrutar sus amores con otros seres “Perfectos”

Aún los tengo en mis brazos, como hace tiempo lo hacía,


Porque el beso matutino en frases se ha transformado,
Y en las noches estrelladas, la oración no faltaría.

Son mis hijos ya crecidos,


Con alma de infante grande y corazón de aventureros,
Dios los bendiga en su brega, con esperanza eterna,
que en poco tiempo dirán: Mis hijos también crecieron.

Cancionero

Déjame acariciar tus dos gardenias


Así me llega la fragancia del paisaje natural
Donde las dos puntas del camino
Me hacen recorrer mi cafetal.

Aquel donde el aroma de las flores


Mantienen el acíbar en mis labios,
Donde las delicias del café amargo
Brotan en medio del paraíso de tus encantos.

Donde el pueblito viejo cuenta nuestras cuitas,


Las acacias nos llevan por el camino viejo,
Alegrando en cada instante con humorismo pausado,
Con la compañía del sotareño,
La riqueza de la nieve de los años,
Envueltos en camisón rosado.

Déjame llegar a tu piragua,


Aquella donde está la gota fría,
Donde el pescador tiene su navidad negra,
Donde la creciente trae espuma,
Donde quiero amanecer contigo en la distancia..
Quiero decirte cuanto te amo,
Al abrigo de inmensos sabanales,
Donde me puedas decir: Aquí esta tu diosa coronada,
Donde la víspera de año nuevo
Nos bebamos el recuerdo
De haber disfrutado el paraíso.

Guerreros.
Creciendo en cada momento,
Luchando en frecuentes batallas,
No importa quien est adversario,
Tampoco quien es enemigo,
Siempre extendemos la mano,
Compartiendo el vino y el manjar
Con contrincante o amigo.
No somos seres perfectos,
Somos humanos mortales,
Con virtudes y defectos,
Tal vez maduramos muy lento,
Pero somos Guerreros audaces.
Amamos con fortaleza,
Posiblemente en silencio,
Entre paredes oscuras,
O entre soleados parajes.
Quizás tercos, obstinados,
Pero nunca abandonados
En los anhelos propuestos,
Y menos en los arrestos
De entregar al ser amado
Hasta el néctar de los huesos.
Posiblemente atacados
En pensamientos ajenos
Al creer que somos vamos
En asuntos de quereres.
Somos fósforo, tal vez vela,
Destinados a brillar,
Falleciendo en nuestra meta
De querer siempre en Amar.
Posiblemente incomprendidos,
Por ser serenos, a veces ser explosivos,
Pero dar en cada caricia,
El mejor de los olivos.
Somos Guerreros fervientes,
luchadores incansables,
Somos amantes fervientes
De quienes el néctar nos da
Con pasión y con ternura,
Abandonando cordura
En las huestes de cupido.
A nuestras mujeres dejamos
Nuestra vida en dulces manos
Pidiendo al Señor del cielo
Amarlas en tiempos cercanos
Teniendo el cronometro en ceros
En momentos cotidianos.

Vacíos.

Hay vacíos que duran una eternidad,


Otros pasan sin mayor contratiempo,
Pero los vacíos de amor
Son un terrible tormento.

Los vacíos que han dejado nuestros padres,


Los de aquellos amigos de la infancia,
Los de compañeros a la distancia,
Los que hicieron en la vida los encuadres.

Hay vacíos que duelen en el alma,


Los que te hacen perder la calma
Los que recuerdas cada minuto
Porque te hicieron ver bruto
Ante la mirada agresiva
De quien siendo amado
y de forma muy exclusiva,
deja sus dardos filosos
en el vacío eternal.

Llenuras.
Hay llenuras sorprendentes,
Aquellas que llenan mentes,
pero nunca el corazón.

Llenuras que en noche ardiente.


Te distraen con dulzura
Pero quedas lleno de dudas,
Por ser espacio espontáneo
De cada seis meses o un año.

Hay llenuras cotidianas,


Con palabras asombrosas,
Aquellas que dicen cosas
que te halagan al oído.

Llenuras que en un instante


Transforman todo el idilio
Haciéndolo muy radiante,
Y Dios pidiendo su auxilio.
Hay llenuras eternas,
que en silencio llenan el alma
y te mantienen la calma
con las caricias más tiernas
que solo el amor te brinda.

Las miradas
Las cosas que tengo que ver
Cuando paso por tu casa,
Tus ojos que me hacen volver
Y tus labios de dulce brasa.

Se cruzaron las miradas,


También los sueños fervientes
Aquellos que a mucha gente
La matan porque no agradan.

Hay promesa en tu mirada,


Hay voluntad en la mía,
Juntemos nuestras miradas
Y a disfrutar todo el día.

Gocemos estos momentos


De efervescencia y calor
Porque ya después de muertos
Solo nos queda el dolor
Al despreciar nuestro Amor.

Amanecer.

Suave brisa golpea mi ventana,


No es la lluvia pasajera,
Ni tampoco el ave que pelea con su reflejo,
Es tu aliento mañanero y amoroso.

Un claro resplandor,
Una luz ensoñadora,
Es el brillo de rostro
Que acerca tu amor ante mis ojos.
Un trinar de pajarillos,
El canto del turpial en la arboleda,
El pellar anunciando su llegada,
Tu voz armoniosa en mis oídos.

Es tu aliento,
Es tu luz,
Es tu voz,
Es mi vida entrelazada,
Con tu canto, con tu hálito,
Con brillo luminoso
Que nos guía por la senda,
Aquella que siempre recorremos,
Aquella que nos llena de amor,
Al sentir el palpitar agitado,
Disfrutando la paz de tu ternura.
Sueños.

Hay un sonido en la noche,


Un susurro en mis oídos
Un armonioso derroche
Como cantos en bohíos.

Un sonido muy sutil,


Un sonido esplendoroso,
Como solo se escucha en abril
Cuando el paisaje es hermoso,
cuando las aves gorjean
animando a su pareja,
sin pensar joven o vieja,
sin detenerse a mirar
quien las pudiera guindar.

Hay un sonido en la noche,


La noche de enamorados,
Aquellos que en su silencio,
Disfrutan entrelazados,

Son dos almas peregrinas,


Son poetas en su nido,
Son semilla que germinas
En el vientre con su cuido
Porque el amor en la noche
Se inicia con desabroche
Y altera el silencio nupcial
Con los sonidos del toche
Que aplaude tal agarroche.

Me fascina.
Me fascina tu mirada,
El encanto de tu risa,
La calidez de tus manos,
Y el ímpetu que demuestras.

Me fascina tu entusiasmo,
La furia de tu emoción,
Lo ardiente de tu pasión,
Y el tiempo de tus orgasmos.

Me fascina tu calor,
Aquel que en cada momento
Parece ser fuego eterno,
Donde el amor es cimiento,
Y la pasión pebetero.

Tantas cosas me fascinan,


Cuando tu cuerpo se mece,
Cuando tus manos me alcanzan,
Y mi alma desfallece
Entre tus brazos y besos,
Como los dulces cerezos,
Que deleitan noche oscura,
Entre tinieblas de abrazos
Y tormentas de caricias,
Entre tus pechos erguidos
O en el fulgor de tu ser.

¿Sabatino o sabático?
Dichoso el que goza siempre,
No importa que no sea sábado,
La semana lo estremece
Y en el día todo lo mece.
Algunos el sábado anhelan
Porque se encuentran dormidos
Pasaron la nochebuena
En los brazos de Cupido.
Otros viven felices
Por tener año sabático,
Ellos comieron perdices
Y viven en aquel ático.
Otros maldicen los años
Parecen todos sabáticos
Los mandan a los infiernos
Y allá viven congelados.

Libre

Ella amaba su libertad


Disfrutaba la lectura,
Se encantaba con los insectos,
Con las plantas y las flores,
se deleitaba en amores,
Aunque nunca se casó.

Probó entregar su hermosura,


Y fue bien correspondida,
Fueron momentos felices,
Aunque fue amor a escondidas.

Disfrutó la Nochebuena,
También el cirio pascual,
El tronco del fuerte roble
Y la mañana otoñal.

Ella cubría de besos,


Aquel personaje añorado,
Con quien había soñado
Seguir en amor oculto,
Aunque disfrutó el exceso,
En las tardes sosegadas,
De duras y ardientes jornadas.
Entregadas al embeleso.

El sol de mi ventana

Se asoma todos los días


A través de mi ventana
Alumbrando sueños y anhelos
De mi vida cotidiana.

Unas veces amarillo,


Otras de dulce naranja
También él empalidece,
Cuando la niebla aparece
Y quiere tapar su figura,
Cuando con dulce ternura
Me abriga con su calor.

Sus ojos son los destellos


Que animan las alboradas,
Él se mete entre mis almohadas
Y me anima en los quehaceres,
Me calienta con su aroma
Y multiplica placeres.

Aquel sol por mi ventana,


Me acompaña cada día,
Me invita con mi jornada
a disfrutar la armonía,
de saber que soy amado
aunque sea por Helio
el radiante calentado.

Negras y blancas

Me deleito con las negras,


Las blancas son mi pasión,
Ellas me llegan al fondo,
Al fondo del corazón.

La negra con hermosura,


Me estremece cada instante.
Con su gracioso talante
Me lleva hasta la locura.

La blanca suaviza mi rostro,


Con extendida caricia,
Ella el amor auspicia
Con su largo suspirar.

Ente negras he nacido


Y entre blancas me formé,
De ambas me enamoré,
Hasta llegar la corchea
Y redondo me quedé.

Las vocales.

Con Alba siempre soñaba


Elisa era mi emoción
Isabel me cautivaba
Ofelia me susurraba
Que Úrsula era pasión.

Aurora me despertaba,
Emilia cantaba un son
Ingrid siempre lloraba,
Omaira la castigaba
Umbría sería el fisgón.

Y aquí acaban las vocales,


Con anhelos, emociones,
Disfrutando las ilusiones,
De otrora tiempo mejor
unidos por el amor.

Las notas del amor

DOnde se encuentra mi amada,


REcostada en el sofá,
MIrando tu piel morena
FAcinada por soñar
SOLamente con amar
LAnzándose con la furia
SIlenciosa de pasión.
La clave sol la mira,
El calderón le sonríe,
El tiempo le abre el compás,
La armadura se deleita
Con la fermata silente.

La coda se hace presente


Y al segno va acompañando,
Porque la clave de Fa
Debajo emite sonidos,
Que solo el bajo conoce.

Los coros con la armonía,


Y la barra de repetir
Con dacapo quieren decir
Que el alegretto sigue vigente,
el adagio va muy campante
con andante moderato
va presto con el legato
que en decrecendo se calma
porque estaba ritardando
la llegada del motete.

Ilusiones.

Siempre se veía serena


No se inmutaba por nada,
Parecía anonada
Por la alegría y la pena.

Ella soñaba despierta,


El solamente miraba,
Sus almas siempre soñaban
Porque gemelas estaban,
Alejados de la huerta,
Donde las flores abrían
Entre geranios y rosas
Con aromas de jazmines
Y colores de las diosas.

Soñaba un lecho nupcial


Con pareja ensoñadora,
Vibraba en la alfombra sola
Añorando un lazo firme
Que le inundara su ser.

Un volcán de lava ardiente


En su interior deseaba
Porque el sismo de su cuerpo
Muchas cosas anhelaba.
Soñaba cada mañana
Con las flores en la cuna,
Con fragancias de himeneo,
Y ruidos de sinfonías
En el recinto amoroso,
donde todo era fogoso
en su imaginación bien porfiada
donde todo era falsía.

La gloria

De figura frágil y ojos llamativos,


Voz dulce, pero autoritaria,
Siempre hay un contraste en los tonos,
Siempre hay un canto en su voz.

Su mirada dice muchos,


Sus ojos de brillo y color
Expresan la dicha, expresan dolor,
Son muy efusivos,
Son muy transparentes,
Son muy recursivos,
Son muy elocuentes.

Su sonrisa fresca
inunda el ambiente,
una carcajada
es una tormenta
de palabras dulces
y caricias plenas.

Ella con su mano lleva al infinito,


ella con sus besos transporta planetas
ella con su aliento transforma el espacio,
ella con su aroma traspasa fronteras,
ella con su cuerpo...
Nos lleva a la gloria.

El sendero.

No era un camino de abrojos


Tampoco un atajo en el monte
Era una trocha con flores
Donde cantaban turpiales,
Donde el agua cristalina
Cruzaba rauda y serena,
Con la armoniosa canción
Que solo el campo te expresa.

Con sus piedras de colores,


También animales gigantes,
eso decía el gusano
a su padre en el camino
viendo diversos sabores
en semillas y guisantes.

Cruzaba hatos y fincas,


También haciendas vacías
Donde el amor no cabía,
Porque el sentir ya no brinca
Y anhelas cosas que hacías.

En las noches estrelladas


El sendero se ilumina,
Con los rayitos de luna
Como sintiendo la tuna
Con picotazo y espina
En la cara acuarelada.

El sendero me recuerda
Las noches y sus luceros,
Las caricias, los te quiero,
Y tus brazos en mi pierna
Allá en la vieja taberna
Donde sembramos los sueños
A la vera del camino.

El sendero fue testigo


De la intimidad furtiva,
Del corazón agitado
Y el amor a la deriva.
Largos tramos recorrimos
Teniendo la piel como abrigo
Dejando que nuestras manos
Con espíritu encantado
Recorrieran el camino
de tu cuerpo enamorado.

La montaña

Desde la casa diviso


Un enorme verde olivo,
Una brisa yo percibo,
Desde el dintel hasta el friso.

Se ve imponente a lo lejos,
De cerca la cima bien elegante,
La que con mucho talante,
Moldearon siempre los viejos.

Ella cambia los colores


Cuando se siente ofendida
Del azul celeste y claro
Hasta el gris de nubarrones
O de blancos algodones
Cuando quiere impresionar.

Ella es frescura y aromas,


Ella también cromatismo,
Donde aparta el egoísmo
Al compartir con ternura
Lo profundo de su abismo.

Es la madre de la brisa,
Hermana de la tormenta,
Donde la niebla contempla
Y el granizo se desliza.

Pide a gritos cuidados


Porque el hombre le ha atacado
Busca llenar de cemento
Lo que ella a cultivado.
La montaña nos invita
A disfrutar su belleza,
con espíritu de gozo
preservando su grandeza.

Suavidad

Nos vemos en la penumbra


Y mis manos te recorren
Son mis besos auscultando
Las delicias de tu piel

Promesa

Juraste hoy.
¿Amarnos?
El fin del día
Desespero total.

Paciencia

Ella pasa reposada cada día,


No se inmuta, no se azara,
Solo mira su camino embelesado,
Solo escucha el silencio del susurro.

Ella mira alrededor con entusiasmo,


Disfruta el paisaje de las sombras,
Guarda en silencio la emoción
De ver los tonos de verde con pasión.

Le gritan, tal vez insultan,


Se hace sorda en la ciudad,
Le agreden sin piedad en todo lugar,
El silencio compañero permanece.

Tantas cosas pasan por su lado,


Tantas voces entonando la canción,
Tantos gritos increpando al dictador,
Tantos golpes evadiendo ya el dolor.

Su mirada se detiene en cada rostro,


Sus oídos atinan y se afinan en el campo,
Al escuchar los clamores de la gente,
Y ver la actitud del indolente.

Una lágrima resbala en su mejilla,


Nadie entiende que sucede en el contexto,
Solo ella contempla las dolencias,
Que con fuerza acaban la paciencia.
Ella sufre avatares diariamente,
Las ideas del ignorante y la sapiencia,
Los contrastes de la vida y de la gente,
Que muy raudos se dirigen a la muerte.

Va tranquila por el mundo,


Va entonando,
Va marcando el compás de la desdicha,
Porque el hombre con afanes pregonando,
No detiene su camino ni su empeño,
En que cada instante ha dejado de ser dueño,
de sus sueños, de su anhelo,
por la prisa de vivir lo inevitable,
por dejar de soñar lo inalcanzable,
porque hace rato, en la esquina y en su cuarto,
dejó escapar la dicha y la paciencia.

Atención

Cierto día se encontraron


La paciencia y la soberbia,
Como siempre poco hablaron,
La paciencia en su silencio,
La soberbia en cubil.

No me prestas atención
Reclamaba enfurecida,
Siempre guardas tu silencio,
Cuando requiero tu vista.

Yo te escucho con afecto,


Y medito lo que cuentas,
No creas que ando en las nubes,
Cuando ordenas tus deseos.

Pero alejas la mirada


Y te pierdes en el cielo,
solo atención requiero
cuando yo lo necesito.

Pasa el tiempo sin medida


Y tú nunca te imaginas
Si estoy triste o satisfecho,
Si tu presencia yo anhelo
Y quisiera compartir
Las estrellas y luceros
Y que puedas comprender
Que mi silencio es eterno
Porque mantienes el velo
De tu mandato en mi piel.

Pasa la dicha cantando,


También el anhelo veloz,
Raudo te besa amor
Para no entorpecer tu labor.

También corren las caricias


Y es furtivo la autofilia,
Porque te cuentas entender
Que la atención es común.
Que lo que a ti te interesa
También llama mi atención
Pero la selenofilia
que nos invita a soñar,
Solo recibe el desdeño
De tu soberbia imperial.

Longevo

Soy longevo, ya muy viejo, muy anciano,


me lo dice mi rostro, lo repite mi hermano,
lo escucho en el campo, en el templo, en la vía,
mi rostro se arruga, mi piel ya se quiebra,
mis ojos cambiaron su color café,
los ven muy azules, los ven con un aura.

Soy anciano, tal vez venerable o…


Seré aquel cucho, abuelo o muy cano,
no siento el calor de aquellos brazos,
de aquellos labios ardientes un día,
no siento que vivo, soy difunto vivo,
de arrugas y canas que no inspira ganas.

Quizás sea senil, vejestorio caduco,


Mi esposa se aleja, talvez soy maluco,
Nada me alimenta, nada me enamora,
Porque octogenario o… ¿Seré milenario?
A nadie le inspiro ternura o deseo,
Porque soy muy viejo o porque soy muy feo.

Tal vez huelo a rancio, tengo mal aliento,


Pecueca y la chucha, olor a cebolla,
Me dicen ya tío, otro viejo chocho,
Pero nadie piensa que puedo se útil y menos alegre,
Me preguntan por sexo y al lobo yo imito,
Me cuestionan mi ropa, también mis sandalias,
No huelen a esencias y menos a dalias.

A nadie le importa si vivo la vida, si gozo en silencio,


O muero en penumbras con rostro ochentón,
Porque en miles de años perdí la memoria,
Amigos de antaño y amores furtivos,
Perdí ya esencia de triunfos y gritos,
De momentos cruciales entre las doncellas y los bacanales.

Me voy derrotado, con gritos de euforia,


Porque aquella novia de mis años mozos,
Tuvo entre mis brazos risas y sollozos,
Porque así vetusto disfruté montañas,
Llanuras y simas, y bebí del néctar del amor sombrío.
comentaba Matu, con Enoc su padre,
en noches de farra que Baco animaba.

Madre

Una voz susurra en la noche fría y serena,


una voz llena de encanto y dulzura,
sus palabras son armonía natural
y son la eterna alegría de sabes que existe.
Siempre será la voz de una madre cuidando el sueño
y despertar de sus amados hijos.
Feliz día.

Enfermera

A ti, que cuidas mis sueños,


Tienes el suero de la emoción para el alma,
Dispones la jeringa de la alegría,
Aplicas la pomada de la emoción en cada instante de agobio.
Colocas la venda de la ternura en los momentos de aflicción,
Tienes a mano el termómetro
para subir la temperatura del amor cada momento.
Feliz día.

Soneto amado.

Bella como la noche estrellada,


Iluminada por luceros y centellas,
Brillantes espacios relucientes,
Y la oscuridad con presencia amorosa de Selene

Solo Dios sabe cuánto te amo,


Amo tus ojos y tu risa,
Amo tus manos dulces, las caricias,
Amo tu cabello entre la brisa.

Amo aquel día en la espesura,


Amo el radiante beso con dulzura,
Amo tu rostro cuando evita la amargura.
Amo todo en ti en todo momento
La locura de tus besos, mi tormento
La ternura de tus manos son mi aliento.

Mi deseo

Quiero devorarte en un instante,


Cubrir con mis manos todo tu vientre,
Llegar al profundo sabor de tus esencias,
Hacer explotar el volcán de mis anhelos
Terminar ahogado en el calor de tus sabores.

Gracias Hamburguesa 911

Ellas

Con sus manos ásperas del trabajo cotidiano,


La piel rajada por el sol y el azadón,
Levantada al alba y apagando siempre el fogón
Con orgullo muestra los vástagos orgullo de ébano en su
piel.

Con sus manos suaves, de dulzura insuperable,


La piel lozana por las cremas y loción,
Levanta con la aurora su jornada y apaga la noche, quizá el
fogón,
Arrullando sus críos con dulce canción.

Con sus lindas manos de sinigual belleza,


Le pide a la nana que oriente a los niños,
Que cuide a los críos como ella lo haría,
Que no se le olvide el café con leche,
La tostada ardiente con la crema fría.
Ellas, ellas siempre atentas, siempre primorosas,
Ellas con sonrisas, con un fuerte abrazo
aunque tenga espinas, siempre dolorosas
en su piel lozana o quizá flagelada.

Ellas son la vida, la esencia amorosa, son la melodía,


De figura frágil o de fuerte brazo pa´cargar su anhelo,
No importan sus manos, no importa su cuerpo,
Primero es la vida que salió de ella,
Con dolor paría la alegría bella.

Ellas son mujeres de extremo valor,


Seres superiores que el Señor nos dio,
Para que en el mundo cantemos su gloria,
Porque allá en el cielo, el coro cantó
Los mas bellos himnos que el hombre entono.

Son mujeres bellas, jóvenes o viejas,


Porque desde el vientre cosechó la vida,
La abonó con besos, con fuerza abrazó,
Pa´decirle al mundo Mujer como Yo,
Solo Dios creó.

Preguntas

Alguna vez te preguntas


¿Porque no todo tiene respuesta?
Sencilla razón que tiene
Lo que no tiene razón.

No me miras a los ojos


Cuando interrogo severa.
Porque la luz que me irradias
Es la que siempre enceguece.

¿Por qué miras todas las fotos


De tiempos lejanos siempre?
Porque en ellas está el recuerdo
De un pasado incandescente,
De un presente decadente
Porque aquel amor ardiente
Parece estar más ausente.
¿Por qué extraño tus besos ardientes?
Será porque en cada uno
se despiertan emociones
Que anhelas tener dormidas.

Paso las noches enteras deseando tus caricias.


Creo que rozas tus manos con mi piel tan agrietada
Y pueden salir arrugas en la mente complicada.

Ya olvidé que es la pasión,


Porque todo con razón,
Elimina la emoción y cuando se vuelve razón
No palpita el corazón.

Parecen preguntas necias


En el diario trajinar,
Que no por mucho explorar
Se encuentra contestación,
Porque siempre la razón,
Elimina la emoción.
No por mucho preguntar
Respuestas puede encontrar
Aquel ser que su interior
Sabe respuestas dar,
Y somete sus deseos
Al rincón para olvidar.

Hoy
Una mañana soleada,
con vestigios de amor en las venas,
donde regar las semillas
es una dicha en pareja.

Gracias a ti mi compañera amada,


La que cobija mi cuerpo cada noche con su piel,
Me da calor con su abrigo, tan dulce como la miel.
La que lleva mi mano recorriendo las praderas,
Me invita a conocer lo parajes donde reposa la dicha
Donde el trinar de las aves se confunde con tu voz.

Gracias a ti mi musa ardiente


la que siempre es complaciente,
aquel la que entre su vientre
dejó la huella de buena cimiente
y hace que se acreciente
la lujuria en un torrente.

Gracias a ti mi eterna amante,


Quien con caricias y mimos
Mantiene llama viviente
De los besos con ternura
En las noches de locura
Sin medir tiempo ni espacio.

Una mañana soleada


Trae recuerdos nocturnos
De momentos efusivos,
De días soleados y frescos
Donde la piel se confunde
En abrazo, besos y mimos
Que alimento fuerte
De dos almas muy sedientas
Que calman la sed de poros
Que anhelan sentir aromas
De pasión desenfrenada,
Para decirle a la amada,
que el tiempo que has compartido
siempre será bienvenido
porque estar dentro del otro
o recibir el furor tierno y amante
es conservar el semblante
del amor puro y ardiente
que solo espera el momento
para decir son susurros
que esta llegando el momento
de repetir las faenas,
aquellas que a manos llenas
inundan nuestro fulgor
de esperanza y mucho amor.

Verde.

Caminemos como hace tiempo


Mirándonos fijamente,
Tomados de la mano
Con la lluvia en nuestra frente,
Como hace tiempo lo hicimos,
Entre piedras y jardines,
Entre los perros y gatos
Que vivían tan felices.

Unamos nuestros anhelos,


Esos que siempre tenemos,
De vivir con la sonrisa
Y disfrutando lo bueno.

Miremos que hemos sembrado


Entre espinas y desiertos,
Entre carroña y los muertos
Que nunca tuvieron razón.

Cantemos con la esperanza


De una mañana tranquila,
Donde la voz sea templanza
Mientras la jornada avanza
y todo sea una alabanza
al creador que nos permite
llegar todos al convite
con extremada ilusión.

De sirven las riquezas


Si escondidos siempre estamos,
Porque todos los humanos
Solo buscan ser malezas
Que entre las flores del mundo,
Ahuyentan olor nauseabundo
De la guerra y sus efectos.
Juntemos pues nuestras manos,
Afinemos la guitarra,
Que nuestra voz de cigarra
Entone las más bellas melodías,
En los soleados días
De aquel sendero placentero
Donde sembramos las flores
De los más bellos colores
Para vivir nuestra esencia
De compartir con amor
La fragancia de la flor
y la textura sublime
de acariciar con Amor.
Azul.

Mirar al cielo es un amoroso delite,


En él veo reflejada tu mirada,
Son las nubes las traviesas creativas
Que me dicen que tu amor es un océano,
Donde me deleito en lo profundo,
cuando con besos cambias mi mundo
y con suaves caricias me llevas al otro plano,
en el que me siento un piano con excelsas melodías.

Mirar al cielo es pensar en aquel soplo malicioso,


En el que siento alborozo
Al saber que suave brisa mi dura piel ya se eriza,
Porque sabe que tus manos, cual diestras y generosas,
Me sumergen en las nubes de las pasiones gloriosas
Que solo sabes brindar, cuando en noches muy serenas,
Son tus poros una ducha que irriga solo pasión.

Mirar el cielo y el mar, también la montaña cercana,


Es conocer tu natura, con el arco y cerbatana
Atravesando la niebla y entrando por la ventana
Para impulsar el volcán, que llenara lo profundo
De aquel oleaje sereno que recorre y yo fecundo
En tu vientre juvenil.

Eres cielo y eres mar, eres aire y eres fuente,


Eres sublime paisaje, que con colores invita
A recordar que el amor sin pasión se marchita
Y que con dulce ternura invita
A volar en cromatismos de ilusiones y canciones
Que juntos vivimos siempre entre besos y sudores.

Anhelos

Me encanta entera la noche


Con la buena compañía
sumido en pleno derroche
placentero de alegría.
También me gusta el sereno
Acompañado del alba
disfrutando lo que es bueno
y no haga perder la calma

Quisiera
Quisiera recorrer tus llanuras
y llegar a la cima de tu cordillera
para deleitarme en la gruta de los sueño
irradiando de lava tu cálida morada.

Al evaporarse las gotas,


van recorriendo tu cuerpo,
el sol hace su labor
guiñando 😜 su ojitos tuerto.
Agua y calor sanadores,
frescura y calor compañeros,
Sustancias de mil amores,
que hacen soñar placentero.

Donde el brillo de tus ojos


refleja la emoción del duro impacto
de un beso sereno y armonioso
en cada movimiento brioso
de fulgores sinigual.

Otra celebración
Cada vuelta al sol es un reencuentro.
Es devolver el tiempo y ver la alegría de tus amigos,
con su risa, sus abrazos, los enojos, las tristezas, en fin,
es saber que han pasado los años y algunos han partidos hacia
lejanos lugares o espacios desconocidos.

Cuanto regocijo hay en todo mi ser


al ver y escuchar tantas voces y escritos
de quienes de diferente manera extienden su mano para
estrechar y reafirmar que están presentes.
La dicha inmensa de la amistad se refleja en una nota,
en un llamado, en retomar la historia de diferentes hitos,
en donde compartimos el helado, la sandia,
el cono al final de la jornada de la escuela,
o aquel fiambre en los paseos del colegio,
o quizás el almuerzo en la esquina de la U,
o en la casa de "Mi mamá" un fin de semana.

Gracias, infinitas gracias por tantos años tomados de la mano,


con bandola, Guitarra, flauta, tiple, guayos, tiza, tablero
Teatro,
o la botella en la mano disfrutando la mixtura de las uvas y el
anís.
Gracias Juan Carlos, Jorge, Antonio, Isabella, Claudia, Nancy,
Francisco, Teresita, Luis Carlos, Emmanuel, María, Antonia,
Daniel, Leonor Yolanda, Jennifer, Rosa, y tantos nombres,
dulces, sonoros, amorosos, enamorados o reservados,
en momentos de ternura, de dulzura y compañía,
de mano fuerte para avanzar en la penumbra, de mano tierna
para compartir las esperanzas.
Gracias por cumplir las esperanzas y compartir el cronograma
inefable en la cita cordial de la existencia.

La hebra plateada.

Mi niño se acercó tocándome la cabeza


Tienes un hilo muy largo que te llega a las orejas,
Voy a cortarlo en tiritas
Para guardarlo en mi bolso.
Parece un hilo de plata
Que adorna tu cabellera,
También parece riachuelo,
El que a la finca la riega.

Papito tienes más hilos,


Todos de brillo especial,
Quisiera tener tuis cabellos
Y sentirme un personaje,
De aquellos de historias lindas
Donde siempre vive alegre,
Como tu rostro encantado
El que me mira a lo lejos
Y con cuentos me sorprende.

Ya se crecieron mis críos,


Alguno recuerdo la infancia,
Otros la escuela y sus actos
Donde mirando maestros
Comparaban sus cabellos
Con esos hilos de plata
Que siempre en los dedos de niños
Enredaban con sus juegos.

Hoy nos mantiene Selene,


Con luz también de plata,
Como los hilos que vieran
En la silla mecedora
O en la cocina y la plaza,
Donde el domingo en campanas
Nos llamaban a la casa.

Hay nieve en mi cabellera,


Y alegría en mi aposento,
Son los recuerdos de infancia
Que acrecientan sentimiento,
Aquel que solo permite
Evadir la realidad,
aquella que solo se siente
cundo hay longevidad.

No necesitas cien años


Tampoco vivir extra tiempo,
Solo contemplar tus hijos,
Unas vigas, un portento,
Una parte de tu fragmento
Cuando en cualquier momento,
Apaciguan tu tormento
De ver como pasa el tiempo
Y hay nieve en el campamento.

Muchos hilos han crecido


Y con ellos el bordado
Aquel que niño feliz
Jugaba mientras cantaba
La canción del dulce arrullo,
Que siempre le recordaba
Que aquellos hilos de plata
Tendieron brazos de acero
Para cargar con esmero
La genética del Guerrero.

Café

Café, dulce embeleso,


Que adornado con un beso,
Produce las ansias de amar,
Para las penas calmar,
Y dar fuego a nuestra vida.
Café, dulce o amargo,
El del beso amoroso y largo
Donde se excita piel,
Con labios sabor a miel
Y el encanto de entonar
La más bella melodía
Para alegrar el día
Con especial compañía.

Cafecito claro.

Mirando tu piel despacio


Me sorprende su color
Parece café con leche
Endulzado con amor.
Parece que hubo más lácteo
Y por eso el sol de lejos,
De lejos se estremeció
Fijando rayos sublimes
Que en tu piel se reflejó.

Cuando me acerco a tu piel


La mía se enorgullece
De saborear tanto dulce
En un café sin igual.
Contemplando la textura
Y el aroma celestial
Tu piel encanta la mía
En amoroso ritual.

¿Quién falta?

Siempre hay un vacío del tamaño que queramos,


Tal vez grande o muy pequeño.
¿Seré yo o serás tu?
El vacío no se mide, se presiente y quien lo siente…
No se sabe que se siente cuando el vació presente
Hace que aquel ser ausente, de repente…
La perfección es latente, porque a vece se hace presente,
Porque el corazón latente, lo hace profundamente.
Sabes en tu vida, ¿Quién falta hoy?
Podrás decir que tu Madre, tu abuela o quizás tu padre,
Posiblemente tu hermano, o quien llevaba tu mano,
aquel que, en silencio ardiente, deseaba ser amado.
¿Sabes quién falta en la vida?
Posiblemente el ausente, aquel que nunca en su mente
Abandonó los deseos de ser tu amante ferviente,
aquel que en las noches serena, plenos de luna candente,
miraba tu cuerpo en silencio, añorando estar presente
en lo profundo del vientre de aquella persona amada,
ser un solo caricia anhelada en segundos de pasión.
¿Sabes que falta en la vida?
Aquella mano que desdeñamos p0or la soberbia viviente,
Aquella que en nuestra mente nos hace ser indolente
Ante el amor ya presente que conoce nuestro ser.
¿Sabes que falta en tu vida?
Ser el fuego que caliente, porque apagas la sed ardiente,
Porque con suave caricia alejas el espíritu presente,
Que solo inspira en tu frente el desdén de la mirada,
Aquella que cautiva sus ansias por retenerte,
Sabiendo que solo era aquel ente
Que ayudó a calmar tus ansias para alcanzar tu patente
De ser progenitor ferviente, de un alma que dulcemente,
En cada frase decía “mírame que estoy presente.

Soy yo o…

Siento que tengo gran peso


No son kilos, ni mucho menos la ropa.
Solo me pregunto: Soy quien solo…
Miro pasar la existencia, aquella que me acompaña,
Miro pasar las personas, siempre con rostro fruncido,
Algunas con la sonrisa de un amanecer dichoso,
Otros con luz fulgurante al ver a sus semejantes.

Soy quien solo… Piensa en lo que prometes,


En aquellas palabras que lleva el viento,
En aquellas lágrimas, cual gotas de rocío
Que como decía Antonio, son agua y van al mar.
Te amaré toda la vida, no puedo vivir sin ti,
Suenan a canciones, boleros, sones y hasta salsa de ya tu sabes.
Solo soy yo… Quien presiente que todo nos ha cambiado,
Desde lujurias de un antaño no lejano,
Hasta figura de sílfide, o reencarnación de Atenea,
Lo juras ante un altar, un Rabino, un patriarca o el pastor,
Promesas de un viejo amor, con la furia y el calor
De aquella inmensa pasión que en otrora fuera lava,
Que dulcemente buscabas que fuera la fértil erupción
Que tu vientre nos mostrara que la vida ya brotaba
Y lo sublime del lecho en criatura se formaba.

Solo soy yo… quien desea que cada instante eterno fuera,
Que las manos fueran tentáculos para abrazar tu figura
Y que, con dulce embeleso, nos fundiéramos en besos
Caricias, miradas tiernas y por siempre enamorados
Eternamente enlazados disfrutáramos de aquel nuevo amanecer.
Pero también lo pienso que… a veces soy solo Yo.

Artesano

Quisiera ser carpintero


Para pulir con garlopa asperezas del espíritu.
También podría ser el martillo
Que profundice emociones.
sellando con las pasiones
Los golpes del corazón.
Quisiera ser aquel clavo que rompe la tradición
Con una punta efectiva, clavada en el corazón
Para decir lo que siento cuando al taller yo me enfrento
Para moldear la ilusión.

También puedo ser serrucho, acompasado al vaivén


Cortando las mil tristezas de traiciones y desamor,
Colocando aquel nivel, que rige la perfección
De las líneas y con la escuadra para empatar sin fricción.
Y no descuido ese metro, el que en centímetros plasma
La dimensión del afecto, que pocas veces le cuadra.

No quisiera ser tan violento, como el taladro feroz


Que con ruido muy atroz
Perfora nuestra epidermis para sacar la viruta
Y dejar aquella huella de un sentimiento,
que ninguno me refuta.

Eres o Soy..
Eres aquella diva en la noche oscura y serena,
La que con tierna locura sus brazos presionan mi cuerpo
Tienes la dulce armonía entre tus dedos silentes,
Los que con diestra firmeza recorren mi puerto
Donde la barca te espera besando tu piel morena.

Soy aquel soñador de estampas


De cantares y de emociones
Dando rienda a las pasiones
Donde lujurias escampas.

Eres princesa de otoño, primaveras o de invierno,


Donde tu vientre se mece cual palmeras con la brisa
Inspirando melodías, pinturas y cuerpo tierno
Cuya belleza se encuentra donde ausente esta la prisa
Y entre caricias y besos, hay armonía y fuego interno.

Soy aquel aventurero,


Que visita la espesura
Disfrutando la llanura
Que me inspira la locura.

Eres la niña soñada, que en mil noches me visita,


La que con sus labios incita a tener fogosa cita
Entre versos, pentagramas, pinceles y dulces llamas,
Calentando nuestro canto, con poemas sin quebranto
Porque el amor nos da tanto, que aleja cualquier espanto
Que perturbe nuestro idilio, nuestro eterno domicilio
Donde reposa cupido, anhelando con Dionisio
Que llegue Atenea con furia, para acabar el suplicio.

¿Quién?

Eres quien domina el ambiente con ternura,


Con tu brazo cálido cobijando mi cuerpo,
Aquella mano que no pone límites, horas, ni espacio,
Donde la respuesta es siempre la acogida tierna,
La que impulsa el volcán de lava ardiente,
Porque eres la figura que evoca la furia loca
Del amor latente y el deseo ferviente de la entrega plena.

Eres quien domina el aire, el fuego, la tierra,


Eres agua que refresca la fogosidad de aquel momento,
Donde con tu brazo cálido hay respuesta al amor que aferra,
Que busca sosiego, también la dulzura,
De manos inquietas que recorren llanuras,
Montañas y selvas, también troncos fuertes
Que crecen frondosos en las cuevas húmedas
Del amor sonriente.

Eres quien domina el cielo, colmado de estrellas,


también de luceros que intermitentes titilan.
Llamando con voces sutiles a todas las bellas,
Que extiende sus notas, cual musas jubilan,
Porque cada noche la luna y luceros
Al furor se entregan de amoríos ardientes,
De besos fugaces y entregas profundas.

Eres quien domina el ruido, el silencio y la furia,


Cuando con tu cuerpo invades el mío,
Me dices a besos que mi bordón enrute,
Que el camino es dulce, como es tu mirada,
Que gigante crece entre caricias y mimos,
Nada desfallece, entre tu amor y el mío.

¿Mi problema?

Cierto día se encontraron varios amigos de infancia, recordaban sus épocas


escolares, las travesuras y pilatunas de barrio y los romances del momento.

Cada uno de ellos de manera muy orgullosa, contaba sus triunfos como
profesionales, sus sacrificios para alcanzar su Status económico, social,
profesional y la manera como alcanzaron su “Estabilidad”.

- Conocí a mi esposa en la universidad decía uno de ellos. Es una


excelente profesional, como ama de casa no hay nada que envidiarle a
mi Madre, quien estuvo al frente de la casa de manera impresionante.

- También conocí a mi esposo en la Universidad, expresaba una de las


damas quien creció en el mismo vecindario y compartieron escolaridad.
Mi esposo es un gran Ingeniero, ha realizado obras de gran
envergadura a nivel continental, su fama es reconocida.

- El más joven de ellos observaba atentamente como sus compañeros


hacían énfasis en sus éxitos profesionales, la forma como habían
alcanzado su solvencia económica, la cantidad de sociedades a las que
pertenecían, el aspecto filantrópico como mantenían algunos centros
de ayuda a Madres Solteras, huérfanos, jardines infantiles de pocos
recursos, hogares gerontológicos y hasta centros de rehabilitación.
Algunos de ellos manifestaron que a veces quisieran tener más tiempo
para ayudar.
Inquieto por saber un poco más, preguntó sobre las diversiones, pues
recordaba cómo se divertían en el vecindario, las reuniones de cada fin de
semana, las salidas a las fincas, los famosos “Agüélulos”, los juegos de mesa
o los asados preparados en el patio trasero o el solar de las respectivas casas.

Todos manifestaron tener un círculo de compañeros de trabajo con los cuales


departían ocasionalmente, pero añoraban la época de juventud y las
amistades con los que realizaban sus eventos.

Algo había en la mente del joven. Veía a sus amigos narrando éxitos
profesionales, reconocimientos sociales, recorridos a nivel mundial,
conocimiento de lugares exóticos, pero poco hablaban de su vida familiar y
esto los llevó a preguntar sobre la parte emocional en familia. Encontró
respuestas como estas.

- Me casé muy joven, a disgusto de mis padres, dijo el que parecía ser el
mayor de ellos; aunque sus diferencias de edad eran muy cercanas; un
noviazgo emocionante, donde nos entregamos al amor de manera
cotidiana y placentera. Fue muy linda esa etapa, luego nos casamos. Y
no hubo mayor comentario.

- Una de las damas intervino y emocionada narraba como su noviazgo


fue maravilloso, su príncipe azul había llegado y era del color que
anhelaba, las salidas cada fin de semana eran un derroche de vigor y
alegría, algo que la esposa de uno de ellos complementó con las idas a
cine o a aquellos sitios donde disfrutaban un trago a media luz, todos
rieron de manera maliciosa al evocar sitios, momentos, personas y
tantas cosas maravillosas de antaño.

Y así fueron transcurriendo las horas, en medio de brindis y alegorías,


sonrojos y abrazos afectuosos, amorosos e insinuantes.

Todo era un derroche de afecto, muestras de cariño y remembranzas,


añorando esos momentos, los cuales, al fragor de la ingesta del licor,
evocaban a Baco y a Cupido, viendo en las figuras de los asistentes a Atenea
y Apolo, estimulados por Afrodita y Eros. Diversión a mas no poder, los
ósculos abundaban, cada uno de los varones miraba como sílfides a sus
compañeras asistentes, las evocaciones fueron convirtiéndose en realidad y
las parejas tomaron rumbos diferentes para terminar la noche que ya
despuntaba la aurora.

Al día siguiente las evocaciones tuvieron diferente tono, algunos se


encontraron con expresiones como. “No lo habíamos pasado así desde que
éramos novios”, otros la consabida frase “Muy bonito NO”, la señora se pasó
de tragos o, claro el Señor se dio su cana al aire.

El más joven de ellos, aunque participó de la faustuosa celebración, preguntó


a sus compañeros ¿Qué había sucedido?
¿Por qué los rostros de tragedia después de tanta euforia?
¿Qué había al interior de cada uno de ellos con su vida de pareja?

La respuesta no se hizo esperar. Nos Casamos.

Una corta reflexión que, sabemos nos han hecho en millones de asambleas,
homilías, encuentros, etc.
No dejemos que el tiempo, los hijos, la familia y el trabajo, olviden los
momentos del noviazgo y su emoción.

16/20/45/70

Ella tiene 16,


Yo… quizás 20, 30, 50 80
Solo sé que no rechaza mis caricias,
Aunque le doble en edad, siempre será cariñosa
Aunque mis manos sean torpes, ella recibe mi dulce clamor,
Aunque mi panza le abrigue, ella soporta en silencio
Los quiebres constantes de resbalosas acciones.

Ella tiene 16,


Yo… quizás le triplique en edad,
Sigue siendo afectuosa, en la noche, en el invierno,
En el cálido verano, o en las frías madrugadas.
Ella conserva su aroma, aunque ha pasado los años,
Ella mantiene su forma sin las muestras del pasado.

Ella tiene 16,


Mantiene su energía, cada instante vibra fuerte,
Cada momento es sublime, recoge mi mano diestra
Y responde con ternura cada caricia que doy,
Nunca hay un no de respuesta, no tiene dolor de cabeza,
Tampoco el stress la irrita,
Tampoco aplica un horario,
o hay fecha en el calendario para entregarse de lleno
a entonar las melodías que al amor brinda sereno
quien su cuerda estremece entre las copas de anís,
malta o centeno, para decirle a su amada:
Mi bandola es mi amoroso alimento.

Distancias

Mi cuerpo desea abrigarte para darte mi calor,


La distancia puede ser corta entre los cuerpos yacentes.
Mis labios anhelan los tuyos, llenos de vigor y frescura
El aliento cercano se percibe, pero la ignorancia promueve distancia.

Hay calor para irradiar y ternura en mmi interior,


La distancia, aunque corta, para que fuera infinita.
Tu cuerpo parece alejarse, mil disculpas se pronuncian
La sombra de mil razones con solo verte me excita,
No comprendo porque evades la pasión que siempre anuncian
Las bondades unir las epidermis y el fulgor que ella suscita.

Son tus ojos mil rayos que iluminan mi entusiasmo


Por tener cerca tu cuerpo y llegar hasta el espasmo
Teniendo el cuerpo inundado de gotas de mar salado
Que saboreo con esmero pensando que estas a mi lado.

Silencio
Con una mirada tu silencio dice mucho, con una
sonrisa sobran las palabras, pero cuando siento tu
cuerpo cerca del mío, solo queda esperar los
resultados

Daños

No sé cuánto daño causa, el hacer las cosas bien.


El puntual pone los nervios de punta
Cuando un percance te alcanza
Y a la no llegas nunca.

Reportarse a cada instante, como soldado de guardia


Tiene problemas muy graves, si el celular se descarga
Muy pronto tendrás episodios de una grave taquicardia
Y ya tu descanso no alcanza, por una semana larga.

Para ti ya no hay sosiego, pues alerta siempre estás


Para que todo mantenga el orden muy militar,
No importa que estés cansado y menos que nunca expreses
Que también eres humano y que el cuerpo se adolece
Tu silencio es lengua muerta, aunque quisieras gritar,
Que el daño que tus siempre haces nadie lo aguanta jamás.

Que daño el que siempre causas


Al complacer siempre a todos
No importa que atrás estés.

Lo importante es no fallar
De ti parece depende
El mundo en su trasegar
Porque en el momento preciso
Tu. Nunca puedes fallar.

El Asesino.
Una palabra mortal
llena de sangre ardiente
permite al pobre doliente
una muerte con umbral.
Las frases que a veces salen
de la boca enardecida
parecen armas suicidas
que a menudo nos invaden.
"Solo quiero ser padre/madre,
no importa con quien me acueste
ni cual el precio que cueste.
Aunque ya el perro no ladre.
Quisiera tener las alas
para escapar de tu vida
porque no aguanto la brida
que me pusiste a las malas,
aunque fui quien aceptó
compartir la vida entera
como manzanas y peras
comiendo la dulce espera
de las noches placenteras.
Que palabas tan furtivas
las que lanzas con violencia
No conoces la paciencia
cuando el enfado te inunda
y cual alma vagabunda
te ahogas en tus pesares.
Tu mirar

Con la ternura de un niño


Te acercaste lentamente
a mi vida sosegada,
cantando la melodía
que tu mirada entonaba.

Una canción juvenil


Con espontánea dulzura,
Con la caricia sutil
De la infantil ternura.

Una mirada bastó


Para irradiar el espacio
Porque con fuerte fulgores
Tu mirada se filtró
Entre cortinas y velos
Del corazón impaciente
Porque ya el otoño ha llegado
En la vida del paciente
Y con graciosa emoción
Te contempla tiernamente.
El viaje.
En la nefasta penumbra de una tarde Umbría,
emprendimos el periplo por el alcorce solitario.
Mi mano sujetaba la tuya y el fortín veíamos cerca,
pero faltaba el resuello que espoleara nuestro intento
de atracar en nuevo puerto, incólume y sin contratiempo, pero de
escueta contienda que anhelaba desde antaño.
Helio salía cual Febo soberbio, calcinaba la
epidermis expuesta en aquella alborada, donde con
suave adicción a tierna filemamanía, nuestros
cuerpos se estremecían inundándose de diaforesis,
que pronto refrescarían la tez cada vez más lóbrega
y lastimada.
Transcurrieron muchas lunas, sendos amaneceres, disfrutamos los
placeres que Afrodita nos brindó. Nuestra carga poco a poco se
destroncó, el camino se alongaba a cada instante, solo tu mano
consistente y amorosa, brindaba como una diosa, tono de coriácea
ensoñación.
Pronto pasó cesó el ímpetu fogoso, de tu porte glamoroso al terminar el
periplo, aquel que con tanto empeño afrontáramos con tozudez.
Ya vuelve la realidad con su nostalgia presente, la que nos lleva a
emprender un viaje más diligente, donde se hace presente la odisea de
viajar, encontrarse con la mar mirando todo el Olimpo que nos brinda
su frescura, con hermosa tesitura de algodones con figuras que solo la
menta humana sabe como descifrar.

Ellas
Como la canción:
Quién será la mujer que a muchos inspiró,
palabras llenas de amor.
Siempre habrá seres que llenan tus espacios con ternura.
Siempre habrá mujeres que,
como mariposa abren sus alas para darte la visión maravillosa de sus
colores.
Eternamente las féminas nos darán el agua de su fuente,
para refrescar nuestra piel azotada por las penas.
Ellas siempre nos llevarán a las profundidades de la dicha
con la cálida manta de su abrigo.

Arrugas

Hay un rostro serio, talvez tenebroso


Me mira y me asusto, estoy aterrado
Sus manos son ásperas, sus brazos un oso
Su cuerpo gigante me tiene asombrado
Es todo un Goliat, tal vez un titán.

Me mira y sonríe, me quita el aliento,


No siento temor, me siento contento,
Admiro sus canas, también sus arrugas,
Me acerco despacio como las tortugas,
Lo miro despacio y corro a su encuentro

Ay, quien lo creyera, me colma de besos,


También mucho abrazo, me oprime mi panza,
Arranca cabezas con mimos, caricias,
Su rostro ha cambiado, también su semblante,
Por eso me animo a seguir su talante.

Pero no es solo uno, a veces son dos, que pueden ser cuatro
Uno el domingo, el otro el lunes quizá,
Las otras son dulces, con cara de almíbar,
Que siempre sonriendo me hacen jubilar
Porque con sus brazos tan suaves tan tiernos
En las noches frías saben calentar.

Son sus arruguitas, marcadas, profundas,


Son las carreteras de ensueños y risas
Que con todo el tiempo me abrigan me miman
Con sábanas frescas y peluches de osos
Ellos son almohadas sin bordes ni fundas,
Porque con dulces caricias y la tierna vocecita
No permiten que los ogros, ni los nocturnos diablillos
Se acerquen a tu camita y tu mente la confundan.

Cuantos abuelos a diario, encontramos por la calle


Con sus bellas arruguitas y su cabeza blanquita
Añorando que sus hijos y sus nietos
Los inviten a jugar, porque su alma de niño
E inocentes travesuras, el tiempo trae recuerdos
Que jamás podrán olvidar y con aquellos pequeños
Los hagan rememorar.

Remembranzas.

Como han pasado los años,


Tu figura no ha cambiado,
Sigues siendo la niña
De aquel uniforme añorado.

Son yo treinta, talvez cuarenta,


No importa, cuantos lustros han pasado
Tu voz sigue siendo dulce
Al igual que tu mirada.

Recuerdas cuando temblabas


Porque el universo era inmenso
No comprendías los teoremas,
Tampoco las anatemas
Y menos las armaduras.

Solo unos ojos traviesos


Clavaban su inquieto mirar
En las manos del Maestro
Que te hacia tambalear.

Como han pasado los años


No hay recreo, ni la tienda,
Tampoco el timbre sonoro
Que nos hacía correr.

Hoy te miro y te contemplo


Con un aíre aseñorado
Con la mirada tranquila
Recordando el gran espacio
Que compartías dichosa.

Hoy te veo igual de niña,


Solo falta el uniforme
También las risas sonoras
De traviesas picardías
Que a pleno pulmón gritaban
Que ya viene Mi Maestro
Quisiera

Quisiera que mis manos llegaran al infinito de tu placer,


Quisiera que mis labios fueran el néctar de tu dulzura,
Quisiera un día de mil horas para contar tus emociones,
Quisiera que el infinito fuera el amor entre tu pecho.
Quisiera ser el sol para irradiar tu bienestar
Quisiera ser la nota que entona tu melodía,
quisiera ser el labial de tu boca acerezada,
quisiera ser tu mente y llenarme de alegría
cuando quisiera verte y escuchar:
Quisiera ser tu esencia
Para expandir nuestro aroma.
¿Qué más quisiera?

Verte

Verte en la penumbra
Calentando la piel,
Sentir el fuego de tus entrañas
Para refrescarte con la lava de mis energías.

Así me gusta el día

Me encanta el canto de las aves en la mañana,


Jilgueros, turpiales y los canarios
Presentan conciertos diarios
En el marco de mi ventana,
siempre se dan cierta maña,
para afinar su garganta, con severa precisión.

Ellos invitan al juego y la diversión,


Sorprenden a los soldados, en el cuartel o las calles
Se posan sobre sus armas, porque su canto las calla,
Queriendo cantarle al mundo, su melodiosa versión
De aquella dulce canción de paz y certero perdón
Porque la voz del cañón se adormece en su prisión
Cuando el hombre en su mente necia predica que hay invasión.

Disfruto también de noche, con los grillos, los cocuyos


Con su canto entre la hierba, en las flores y pantanos
Ellos también envían mensajes para todos los humanos,
Queriendo seguir cantando el concierto que construyo
Entre el croar de aquel sapo que se hincha junto a la rana
Para decirle al Señor don Gato, que la paz es para rato
Y que el creador inefable, en plena sabiduría
Le dijo a los animales, sin ninguna separación
Que la armonía entre especies es la mejor solución
Para vivir entre hermanos de toda generación.

Me encantan las flores blancas, también las multicolores,


Ellas con sus aromas y sus vestidos galantes
Cada día más elegantes, entre ardillas y elefantes,
Muestran al mundo el paisaje de la paz y sus sabores.

También el ruido del río


Y el crujir de la madera
Cuando la vieja escalera
De peldaños ya muy viejos
Le dicen a los cangrejos
Que defiendan con señorío
Aquel espacio sombrío
Que una vez fue su festejo
En las noches del cortejo.

Ya me quiero despedir, entre flores y animales


Con el verde del paisaje y el canto de cardenales
Con los peces en caudales de avalanchas indomables
Con el azul de los cielos y los fuertes cromatismos
Para decirle al planeta que, aunque ya nada parece lo mismo,
La paz esta en tu mirada y en el pequeño organismo
Que desea igual que tu, vivir en el paraíso.

El espacio gerontológico

Cierto día en medio de la selva se reunieron los animales mas viejos.


Cada uno de ellos se quejaba de sus dolencias. El león manifestaba
tener artritis, el tigre sufría de vértigo. El elefante se quejaba de
reumatismo, la cebra de daltonismo, el rinoceronte decía que no podía
con su colon irritado, mientras tanto el caballo miraba y pensaba en
sus adentros: Todos se quejan de algún dolor en el cuerpo, yo quiera
vivir contento porque nada me duele en el cuerpo, pero algo tiene que
faltar, porque todo no es perfecto.
Miraba la leona plácida en su aposento, la tigresa dormía sobre el
samán, las demás damas parecían muy atentas a ver quien de todas
en algún momento cualquier chillido lanzaban.
Muy sobrio el caballo se acercó, con cierto temor y mucho sigilo.
Mirando a todos les dijo: Que esta pasando en sus cuerpos, Eres el rey
de la selva , cuidadoso le dijo al león, tu agilidad es pasmosa mirando
al tigre dormido, la selva es todo un incendio y rino correo inmediato a
buscar con su talento, como apagar el flagelo, porque es hábil sin
manguera y diestro como un bombero. Y empezaron los lamentos.
Todos culpaban al otro, porque si o porque no, porque hizo, no pasó.
Las damas que estaban presentes, inmediato respondieron, es que
ustedes tienen la culpa, porque nunca están atentos a nuestros
requerimientos para hacer del territorio un lugar de mucha paz. La
leona muy apuesta al león le ripostó: Solo piensas en apareos y yo
quiero compañía, este dijo muy tranquilo: Siempre gruñes cuando
acecho a lo largo del espacio que consideramos el lecho. La tigresa
muy elegante a su pareja le dijo, vives diciendo bobadas a cuanta gata
traviesas y el tigre le respondió: desconoces la belleza de cuantas
felinas hay, todas ellas muy hermosas, parecen que fueran eternas
mosas, con elegancia al andar. ¿Qué hay de malo en ofrecer la belleza
de un piropo, si casi de poco a poco hace meses no te veo y en el lecho
el paso de lado a lado, buscando calor y abrigo para compartir contigo?
Y así todos empezaron la disputa conyugal y el caballo preguntaba en
su cerebro inquietante: ¿Por qué los dolores aquejan a quien tiene su
pareja y no encuentra lo nupcial?, Será acaso que: ¿La pareja
estableció que quería la prole para mantener la descendencia? O
Solamente deseo la vejez con compañía, porque eso del sexo no me
apetece en el día y la noche es un descanso. Siempre escucho a la
cebra hablar de la necedad que su pareja le busque para tener
himeneos que ambos disfruten, pero ella se resiste porque no la dejan
dormir, además de gritarle a toda hora que mal que haces las cosas, te
lo he dicho una y mil veces que eres muy descuidado.
Por fin encontré la razón de sus dolencias y achaques, simplemente el
egoísmo reina es sus propios hogares.
Si encuentras algún parecido con la vida de los humanos, no son simple
coincidencia, es que a veces todos erramos, porque cuando querer
hablamos, al otro lado solo hay el sentimiento de que nunca
dialogamos, pero cuando al hablar no escuchamos, el tiempo solo
perdemos porque agotamos esfuerzos en vano.

Soy
Yo soy fuego, tú eres agua,
Vivo en el aire, tú en la tierra,
Yo soy el caos, tú eres el orden,
Yo soy la paciencia, tú la exigencia,
Manejo mis tiempos, mis pensamientos,
Deseas ser reina y mandar al carajo y todo tajo,
Ser árbol frondoso, que nunca hace el oso,
Porque todo es perfecto para tu aspecto
Que siempre deslumbra, aun en la penumbra.

Soy el soñador, tú la realidad,


Yo soy el poeta, la letra mi arma secreta,
Aquella que un día entre frases de inmensa alegría,
Brindó sus palabras a un alma serena que con mucha luz
Alumbró un sendero de tiza y tablero de guitarra y cuerdas
En un aula fría, o en la capilla enorme de oraciones profanas
Donde celebraban traviesas venturas, dichas, desventuras
De seres pequeños con grandes anhelos y muchos desvelos.

Soy el soñador, el de brazos abiertos,


De frases muy dulces y tiernas miradas,
Soy aquel gordito, de pelo negrito,
Con ansias perdidas de ilusas ideas
Que siempre forjaron grandes creaciones
Que solo aquel ser, de sublime dulzura
Compartió las letras de amor y ternura.

¿Qué estás haciendo ahora con tu tiempo?

Muchas cosas anhelo hacer,


desde poder abrazar más tiempo,
con esa extensión de extremidades que desean abarcar todo mi amor,
aquel ser que siempre está allí,
aquel que soporta mis torpezas,
aquel que pacientemente observa cada acción.

Quiero prolongar un beso que dure un mes de regocijo al saber que


estás allí, deleitándome con el manjar de tu dulzura,
preparando la ensalada de ternura,
para saborear el refresco de tus labios
y luego ingerir el postre de caricias
que emanan fuego de amor enloquecido.

Quiero contemplar la noche


en medio de tus enormes emociones que dejan que mi alma vuele
y se entretenga admirando la belleza de tu rostro,
la suavidad de tu piel que pide a gritos que no cesen los rítmicos
movimientos de cadera con la armoniosa voz que aguanta tu placer.
Quiero seguir viviendo una ilusión
que cada instante llena el pensamiento creativo,
donde el tiempo es solo el viejo Cronos,
que mira con envidia como se ama.

Maravillas de la naturaleza:

Ver cada mañana un nuevo amanecer.

Escuchar el canto de la vida

Palpar la suavidad que tiene la piel del amor

Disfrutar el aroma del universo

Saborear el néctar de la fraternidad universal.

¿Y ahora?
Han pasado los años y el tiempo hace lo suyo
No sé si tu eres mía o ya, soy solo tuyo
A veces me pregunto que tienes porque huyo,
No de tus besos y caricias, talvez porque en tu piel yo fluyo
O es mi cuerpo vibrante en el ritmo acelerado del capullo
Que es tu armónico danzar mientras te arrullo
Con el suave recorrido de mis labios con los tuyos.

Han pasado las horas extasiados en la danza,


Donde cada movimiento es la más dulce alabanza,
Porque evoca con frenesí la firme alianza
Que juramos eufóricos y sin tardanza
Entre risas, gemidos y gritos de esperanza,
Donde solo nuestros cuerpos vibraban nivelando la balanza
Entre el tiempo y la furia sin venganza
De dos seres entregados a la andanza
Del amor y la lujuria que se amansa
Entre besos y caricias de añoranza.

¿Y ahora?
Ahora llega el fruto del amor enternecido
Aquel que siempre se mantiene florecido
Porque nunca se ha dejado adormecido
Siempre vivo y además de entusiasta, muy erguido
Porque sabe que en las hondas que le esperan al ungido
Esta la dicha de un eterno amor muy bien tañido
Entre aromas y notas de instrumento convertido
En armónico, melódico y acompasado sonido
Producto de la intensidad de un amor bien complacido.

Soñé

Soñé admirando el paisaje corporal de tu figura,

Mis labios no cesaban de besar los picos de tus montañas,

Mis manos recorrían la llanura en su esplendor.

y explotaba con furia en la gruta cálida

y fraternal de tu ilusión.

Hay un día.

Hay un día en que todo es excelente,

La noche es cómplice del amor,

El día esta soleado e invita a la intimidad,

La luna coqueta extiende su mano,

Los luceros guiñan de seguido,

Los planetas alumbran como nunca,

Se siente el calor de tu piel rozando,

La fragancia de tu cabello incita,


Tus manos se acercan amorosas,

Tu piel recibe la mía,

Tus labios recuerdan mi existencia,

Hay fulgor, hay explosión,

Hay vigor, hay frenesí.

Hay que despertar para ver la realidad.

Hay un día en que se sueña con la ilusión.

Gotas de lluvia tintinean en las ventanas para decirte que hay un


nuevo día, alegre y juguetón Cronos con sus travesuras matinales.

La fresca brisa demuestra el amor del Creador por cada una de sus
criaturas.

Amanece con la frescura de la brisa y el tibio asomo de Helio tratando


de iluminar el día y brindar su cálido aliento.

Una nueva luz del astro rey ilumina tu camino. La esperanza brilla en el
horizonte para decirnos que somos guías de nuestro propio destino.

Soledad

Hay un temor en el ambiente

Algo que no se siente, pero siempre está presente

Algo que mueve el ambiente y hace todo inclemente


Algo que vive latente y se muestra tan doliente.

Soledad es su nombre, tiene nombre de mujer

Pero aunque no quieras ver más cerca,

Esta siempre en nuestra mente, difícil reconocer.

Es constante compañía, en las noches de desvelo,

En los días de sosiego y en las tardes del labriego.

Ella coqueta y furtiva, se siente el cualquier instante,

Desde que miras la moza con corazón palpitante.

Aquella que en sus ternuras te dijo con voz vibrante

No esperes que en un instante mi pasión, pon adelante.

Porque eres hombre galante ya ti corresponde el talante

De seducir arrogante la furia de aquel gigante

En las noches de dulce himeneo que pone mi rostro radiante.

Soledad vive ente todos, con artimañas furtivas,

Aquella como las divas, esconde pasiones activas.

En el fondo de su ser.

Soledad me dijo un día: No esperes que yo te busque

Porque siempre estoy a tu lado

Siento clamor helado de tu cuerpo maltratado,

Siento que pasa el tornado en tu deseo anhelado


De saber que irradia fuego en el fondo de tu estado

Y que en silencio lo vives, aunque estés muy desolado

Y compañía mantienes, aunque te encuentres aislado.

Soledad, Soledad, compañía permanente,

Aunque rodeado te encuentres, de seres en agonía

Porque teniendo deseos de compartir la utopía,

En silencio siempre esperan, que seas tú, quien amor produciría.

Entorno

Ella se acercaba sigilosamente,

Sus pasos eran medidos con certeza,

Solo su fragancia denotaba su presencia,

Era el dulce encanto de su belleza,

Aquel que ofrecía el exquisito manjar como un presente.

Para ser grabados en los espacios de ausencia.

Ella tiene la magia entre sus manos,

Su mirada es un encanto que cautiva,

Ella mantiene la llama viva

Con sus besos y su aliento tan cercano

Dejando mi asombro entre las hadas,


Entre besos y caricias anheladas.

Su figura frágil de ensoñador vaivén,

Donde la cumbia y el tambor también

Tiene notas melódicas de ternura.

Que invitan al amante con locura

A tender sus brazos con impulso sacro

E incitar en la mente un simulacro.

Solo son horas deleitando ver la musa

Aquella de voz suave y figura primorosa

Aquella de lenguaje que poco se usa

Pero expresa con firmeza la intención.

De vibrar con furia esa emoción

Que se entrega en la noche esplendorosa.

¿Estas?

Hay sombras,

Palabras,

Gestos,

Miradas insinuantes,

Caminar provocador.
Hay luces,

Cortineros, biombos celestinos,

Aromas, sonidos,

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