Año VIII—Núm.
91 Diciembre: 1912
DB HISTORIA T ANTIGÜEDADES
ORGANO DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
Director, PEDRO M. IBAÑEZ
Bogotá — República de Colombia
SESION SOLEMNE REGLAMENTARIA
DE 1912
Tuvo lugar el doce de octubre último, de acuerdo con
el siguiente
PROGRAMA;
i— Him n o n a c io n a l .
ii — Lectura del acta dela sesión solemne de 1911.
m—Obertura Isabel....................... So u ppé
iv —Informe del Secretario perpetuo, doctor
Pedro M. Ibáñez.
v—Fantasma, Serenata............. . .................. Pu n t u r e
v i —Posesión de los nuevos dignatarios.
vil—Valse, Conde de Luxeníburgo................. Le h a r
vin—Discurso académico, doctor Manuel Ca-
rreño T.
ix—Marcha, Cartagena.............................. Co n t i
Bogotá, octubre de 1912.
ACTA
DE LA SESIÓN SOLEMNE DEL DÍA 12 DE OCTUBRE DE 1911
(Presidencia de honor, doctor Carlos E. Restrepo; Presidentes titu
lares, don Ernesto Restrepo Tirado y don Diego Mendoza).
Reunidos a las ocho y media de la noche en el Salón de
Grados, galantemente cedido por la Presidencia de la
honorable Cámara de Representantes, los académicos se
ñores Enrique Alvarez Bonilla, Gerardo Arrubla, CKmaco
Calderón, Rafael María Carrasquilla, Manuel Carreño T.,
Bernardo Caycedo, Simón Chaux, Mateo Colón, Roberto
Cortázar, Luis Augusto Cuervo, Idelfonso Díaz del Castillo,
Emilio Durán L., Manuel María Fajardo, Antonio Gómez
vm—25
386 Boletín de Historia y Antigüedades
Restrepo, Max. Grillo, Rufino Gutiérrez, Antonino Gómez
Calvo, Jorge Holguín, Hernando Holguín y Caro, Nicolás
García Samudio, Pedro M. Ibáñez, Emiliano Isaza, Adolfo
León Gómez, Fabio Lozano y Lozano, José D. Monsalve,
Diego Mendoza, Ricardo Moros, Eugenio Ortega, Anselmo
Pineda, Carlos Putnam, Jorge Pombo, Arturo Quijano,
Carlos E. Restrepo, Ernesto Restrepo Tirado, José María
Restrepo Sáenz, Jorge Roa, Eusebio Robledo, Raimundo
Rivas, Marco Fidel Suárez y Januario Triana, el señor
Presidente declaró abierta la sesión, a la cual se excusaron
de concurrir los señores académicos José Joaquín Casas,
Carlos Cuervo Márquez, José Joaquín Guerra, Jesús María
Henao, Luis Orjuela, Miguel Arroyo Diez, Eduardo Posada,
Antonio José Uribe, Nicolás Esguerra y Cayetano Vásquez.
Numerosa y escogida concurrencia, compuesta de los
miembros del Poder Ejecutivo Nacional, de la Corte Su
prema de Justicia, del Tribunal Superior de Cundinamar-
ca, de las Cámaras Legislativas, del Cuerpo Diplomático,
de distinguidos representantes del Clero, de la Prensa Aso
ciada, del comercio, los bancos y clubes de Bogotá, los Pre
sidentes y socios de academias científicas y literarias, y de
distinguidas damas y caballeros de lo más selecto de nues
tra sociedad, dio brillo a la junta solemne.
Ocuparon el dosel de la Presidencia el doctor Carlos
E. Restrepo, Presidente de la República y honorario de la
Academia; Monseñor Ragonesi, Delegado Apostólico, y
don Diego Mendoza, Presidente electo de la corporación’
La Presidencia titular la desempeñó el señor General Er
nesto Restrepo Tirado, cuyo período anual termina hoy.
Ejecutado el himno nacional, que fue oído de pie por
los circunstantes, se leyó y aprobó el acta de la junta so
lemne de 1910. Concedida la palabra por la Presidencia al
señor Presidente del Centro de Historia de Facatativá, don
Pedro Toro Uribe, pronunció en breves frases una felicita
ción a la Academia.
En seguida don Roberto Cortázar, Secretario Auxi
liar desde esta fecha, dio lectura al informe del Secretario
perpetuo, presentado a la corporación conforme a lo pres
crito por los Estatutos, informe que resume la historia y tra
bajos de la Academia en el período anual que hoy finaliza.
La primera banda del Ejército Nacional ejecutó por
primera vez la marcha triunfal Tarquín ofrecida a la Aca
demia por el Profesor Arturo Patiño.
El señor General Restrepo Tirado, en corta oración,
honró la memoria del descubridor de América, e hizo en
trega de la Presidencia a don Diego Mendoza, y éste, en
galana frase, dio gracias a la corporación por el alto honor
que le había discernido.
Informe reglamentario 387
Por último, el académico de número don Marco Fidel
Suárez, en correctísimo lenguaje y con sorprendente eru
dición, hizo elogio del lamentado académico honorario don
Rufino José Cuervo, fallecido recientemente en París. El
señor Suárez honró a la Academia y se honró a sí mismo
al rendir tan bello tributo al autor del libro más imparcial
de historia colombiana, que con el modesto título de Vida
de Rufino Cuervo, escribieron el ilustre filólogo y su her
mano Angel.
Agotado el programa, el señor Presidente levantó la
sesión, siendo las diez de la noche.
INFORME REGLAMENTARIO
del Secretario perpetuo de la Academia Nacional de Historia, doc
tor Pedro M. Ibáñez, leído en junta pública el día 12 de octubre de 1912.
Señor Presidente, señores académicos:
Los Estatutos de la Academia imponen a la Secretaría
el deber de rendir un informe anual, en el cual quede cons
tancia de las más salientes labores de la corporación; man
dato que lleno esta vez en forma breve para no fatigar la
atención de tan distinguido auditorio.
PUBLICACIONES
Ha aparecido regularmente el Boletín de Historia en el
año académico que se cierra hoy. El señor Ministro de Go
bierno, doptor Pedro M. Carreño, respetando la ley, como
su antecesor, nuestro distinguido colega don Jorge Roa, ha
apoyado decididamente la aparición de esta revista, de cuyo
mérito estoy excusado de dar concepto, por haberme hon
rado la Academia con su dirección; pero sí estoy en el deber
de dejar constancia que la buena aceptación del Boletín en
Colombia y en el Extranjero se debe a la interesante cola
boración délos miembros de la Academia, entre los cuales
señalaré aquí los nombres de los autores cuyos trabajos son
de mayor extensión y méritos: don Eduardo Posada ha
publicado Luis Aury, Canal del Atrato, Mártires de Honda,
Los Geiser, Mercedes Abrego y Laguna de Guatavita; don
J. D. Monsalve, Biografía de Girardot; don Marco Fidel
Suárez, Elogio de don Rufino J. Cuervo; don Fabio Lozano
y Lozano, El doctor Miguel Ibáñez; don Ernesto Restrepo
Tirado, Ensayo Etnográfico y Arqueológico de la Provincia de
los Quimbayas, Informe sobre el Museo Nacional y Proceres ve
nezolanos; don Nicolás García Samudio, Independencia de
388 Boletín de Historia y Antigüedades
Tanja, Boceto del Coronel Fernando Campo y Las Memorias
de Serviez; don Tulio Samper y Grau, Sámano gobierna
■por segunda vez; don Santiago Pérez Triana, Homenajea
Santiago Pérez; don Eugenio Ortega, Los panches; don Ro
berto Ramírez B., Historia del Telégrafo en Colombia; don
Luis Augusto Cuervo, Antonio París y don Pedro Agar;
don José María Quijano Wallis, Instrucciones al doctor Aní
bal Galindo; don Francisco José Urrutia, Antonio José de
Sucre; don Andrés M. B. Rebollo, Bocetos biográficos de pa
triotas barranquilleros; don Carlos E. Restrepo, Doctor Ma
riano Ospina; don Andrés Posada Arango, Zea; don Martín
Medina, Apuntes sobre la lengua chibcha; don Max. Grillo,
Lecturas de la Academia; don Pedro M. Rebollo, presbíte
ro, Municipio de Juan de Acosta; don Mateo Domínguez E.,
Documentos Históricos; don Ph. Hakspiel, Girón en 1798;
don Manuel Landaeta Rosales, La Guerra a Muerte; don
José María Restrepo M., Biografía de don José Januario He-
nao; don Pedro Salcedo del Villar, Biografía de Gabriel
Gutiérrez de Piñeres; don Luis Febres Cordero, Mercedes
Abrego; don Miguel Arroyo Diez, Doña Asunción Tenorio;
don B. Tavera Acosta, Juan Getmán Roscio. Menciono tam
bién aquí la biografía de don Sinforoso Mutis, por don Fa
cundo Mutis Durán-
LIBROS
Han aparecido durante el año los siguientes, escritos
por miembros de la Academia: Bolívar y San Maitin, por
Carlos A. Villanueva; Historia ilustrada de Pamplona, por
H. Rocheraux; Genealogías de las familias de -Antioqiiia, por
Gabriel Arango M.; Biografía de don José Celestino Mutis,
por Federico Gredilla; Maynas, por Ricardo Beltrán Ros-
pide; Lenguas Guaraníes, Dialectos Panos, Familia Betoyao
Tucano, Antropología, por el Profesor Rivet; Idiomas y Étno-
gtafia de la región oriental de Colombia y Rufino José Cuervo
y la Lengua castellana, por el Reverendo Padre Fabo; Misce
láneas, por don Federico González Suárez, Arzobispo de
Quito; Nuevo Traductor Latino, por don Roberto Cortázar;
Instrucción Cívica, por don Eduardo Posada y don Roberto
Cortázar; Prehistoria Colombiana, por Arthur Ponsnansky;
Elementos de Hacienda Pública, por don Clímaco Calderón;
Elocuencia Colombiana, por don Roberto Ramírez B.;- Mo
nografías Históricas, par E. Constantino Guerrero; Don Mi
guel Antonio Caro y su obra, por don Alfonso Robledo; Bolí
var y la emancipación de las colonias españolas, por don Ju
lio Mancini; Cartagena y sus cercanías, por don Eduardo G.
de Piñeres; El Panteón Nacional, Biografía del Coronel Ma
nuel Antonio Vásquez, La batalla de Carabobo y Medallas, mo
nedas y fichas, por don Manuel Landaeta Rosales; Colom
Informe reglamentario 389
bia, maestra del arbitraje, por don Arturo Quijano; Across
SouhAmérica, por Hiram Bingham; Panamá, por don Juan
B. Pérez y Soto ; Documentos históricos de los hechos ocurri
dos en Pasto en la guerra de la Independencia, por Ildefonso
Díaz del Castillo y Gustavo S. Guerrero, y Discurso, por don
Arcesio Aragón.
En prensa y en preparación se encuentran los siguien
tes trabajos de miembros de la Academia: Contribución de
Zipaquirá en la Independencia, por don Luis Orjuela; Se
gundo volumen de la Historia de Colombia, por los señores
Jesús María Henao y Gerardo Arrubla; Gula del Museo Na
cional, por don Ernesto Restrepo Tirado; T7íZa del doctor
José Ignacio de Márquez y Tratado de Botánica comparada,
por don Carlos Cuervo Márquez; Estudio sobre Lenguas
Americanas, por don Tulio Ospina; El doctor Argañil, por
don Emilio Duran L. y don Ernesto Restrepo Tirado; La
Libertadora, por don Luis Augusto Cuervo; La moneda en
la época colonial, por don Clímaco Calderón; Pavajeau, por
don José Manuel Goenaga ; Murillo Toro, por don Nico
lás Esguerra; Historia de Medellin, por J. María Mesa Ja-
ramillo; Don Mariano Ospina y su época, por Estanislao Gó"
mez Barrientos; Los señores del Cabildo de Guayaquil, por
Gabriel Pino Roca.
En las interesantes revistas Popayán, de Popayán; Lec
turas, de Bucaramanga, y El Boyacence, deTunja, cuyos re
dactores son: de.la primera, don Antonino Olano y don Mi
guel Arroyo Diez, y de las otras dos, respectivamente, la
Sociedad Pedagógica de Santander y don Mateo Domín
guez E., don Cayo L. Peñuela y don Ozías S. Rubio, han
aparecido numerosos trabajos de historia colombiana sus
critos por algunos de los miembros de la Academia y de los
Centros de Historia, trabajos que lamento no poder men
cionar aquí detenidamente, por no hacerme demasiado ex
tenso, razón por la cual no menciono los que han aparecido
en Sur América, periódico del doctor Adolfo León Gómez ;
en Horizontes, de Ciudad Bolívar, uno de cuyos redactores
es nuestro colega don B. Tavera Acosta; en El Trabajo de
Cúcuta, debidos ala pluma de don Luis Febres Cordero, y en
el Boletín Municipal de Guayaquil.
Entre las obras de historia recibidas por la Academia
merece nombrase especialmente la que ha escrito el señor
Ricardo Castro^ de Medellin; y anotarse el estudio sobre
don Rufino J. Cuervo, de don Obdulio Palacio M., al cual
dio cabida la Academia Colombiana en el Anuario de 1911.
CONFERENCIAS
Los señores académicos don Clímaco Calderón, don
Emilio Durán L. y don Luis Augusto Cuervo dictaron
390 Boletín de Historia y Antigüedades
sendas conferencias públicas; en el siguiente orden: el 2 de
abril, el doctor Calderón, sobre la moneda en la época co
lonial ; el 10 de mayo, el señor Duran, sobre el doctor Arga-
nil, y el 12 de julio, el señor Cuervo, sobre Bolívar íntimo.
Estas conferencias, que son verdadera cátedra de ense
ñanza histórica, las ha patrocinado la Academia desde años
atrás, y se promete continuarlas con tan laudable éxito
como el alcanzado por las aquí señaladas.
BIBLIOTECAS
Por la inesperada desaparición del distinguido miem
bro de número don Jorge Pombo, y por una muestra de
deferencia y respeto de la Academia hacia su honorable fa
milia, la corporación ha tenido por conveniente no gestio
nar todavía de manera definitiva la entrega de la Biblioteca
Pombo, cuyo .patrocinio tiene por expresa voluntad del
finado. Con todo, mediante acuerdo con el señor Ministro de
Instrucción Pública, ha sido elegido en propiedad, para
servir dicha Biblioteca el señor don Nicolás García Samu-
dio, quien próximamente la pondrá al servicio del público.
La biblioteca de la Academia se ha enriquecido en el
curso de este año con numerosos libros y folletos. Las do
naciones más generosas se deben a la Academia de Historia
de Venezuela, al Conde de Cartagena y a nuestros colegas
Emilio Durán L., José J. Guerra, José Manuel Goenaga,
Juan Jacobo Restrepo, Adolfo León Góméz, D. Federico
González Suárez y D. J. B. Pérez y Soto.
Don Raimundo Rivas, por haberse ausentado del país,
renunció el cargo de Bibliotecario, y por tal motivo se nom*
bró auxiliares, ad honorcm, a los señores Fabio Lozano y
Lozano y Nicolás García Samudio. Hoy entran a ejercer
dichos cargos el señor General J. D. Monsalve, como titular,
y los señores Luis A. Cuervo y Fabio Lozano y Lozano,
como auxiliares.
BIBLIOTECA DE HISTORIA NACIONAL
Siendo Ministro de Instrucción Pública el distinguido
académico don José Joaquín Casas, y antes de fundarse la
Academia, nos fue confiada la dirección de esta Biblioteca
al doctor Eduardo Posada y a mí. El último volumen apa"
recido, ix de la colección, fue editado bajo la especial di
rección del doctor Posada, y contiene la compilación de
las obras científicas del sabio Caldas. En otro volumen se
publicará la correspondencia del mismo Sabio. Va a em
Informe reglamentario 391
pezarse la impresión de la segunda edición de las Crónicas
de Bogotá por excitación del doctor Posada y de un o-rupo
distinguido de miembros de la Academia y con la venida v
simpatía del señor Presidente de la República y de los Mi
nistros de Gobierno, Instrucción Publica y Obras Públicas.
DICCIONARIO BIOGRÁFICO
La Comisión que estuvo encargada por el Ministerio
de Instrucción Publica en tiempo de la Administración Re
yes, de ordenar los materiales para este trabajo, de difícil
y laboriosa ejecución, se extinguió, por haberse suprimido
la partida correspondiente en el Presupuesto Nacional, y
dejó apenas iniciada la ardua tarea, que hubo de desechar
se, no sólo por la razón atrás apuntada, sino porque en la
Comisión no reinó unidad de pensamiento. Los Secreta
rios hemos continuado tomando numerosas apostillas, que
serán útiles más o menos tarde a quien le toque llevar a
cabo tan importante y tan vasto estudio.
FESTIVIDADES PATRIÓTICAS
Por especial invitación concurrió la Academia, en no
viembre, a la inauguración del busto de bronce del Tribuno
del Pueblo, en el Palacio Municipal. En aquella solemni
dad llevaron la palabra, en nombre del instituto, don Ar
turo Quijano y don Adolfo León Gómez, descendiente di
recto éste de Acebedo Gómez.
En diciembre del mismo año se celebró en Tunja el
primer centenario de la sanción de la Constitución Fede
ral del Estado que llevó el mismo nombre. El Centro de
Historia de la legendaria ciudad fue comisionado para re
presentar a la Academia, y en el Boletín se insertaron los
documentos del caso y el estudio especial que sobre la
Constitución hizo el señor García Samudio. ,
En el mismo mes coadyuvó la corporación a la fiesta
centenaria del nacimiento del eximio jurisconsulto y ex-
Presidente de la República, doctor Francisco Javier Zal-
dúa. Los académicos Durán L., Lozano y Lozano y Vas-
quez presentaron a la familia Zaldua el acuerdo especia
con que se honró la limpia memoria del piobo Magis-
En abril del presente año se inauguró el busto del dis
tinguido bogotano don Ignacio Gutiérrez Á-ergara, en e
jardín del Palacio de la Gobernación. Presidio el acto el
señor Gobernador, don Eduardo Posada, “V*
Academia- y en nombre de esta hizo el elogio e c ppctreoo.
cendista, el reputado orador don Antonio Go
392 Boletín de Historia y Antigüedades
En mayo de 1912, por excitación de la familia del pa
tricio doctor Vicente Azuero, de la cual hacen parte los
señores Lozano T. y Lozano y Lozano, aceptó la Academia
el honroso cargo de presidir la peregrinación que se efec
tuó con el objeto de erigir en la tumba del procer su busto
de mármol. A este acto solemne concurrió el doctor Car
los E. Restrepo, en su doble carácter de Presidente de la
República y honorario de la corporación, y ocuparon la
tribuna los académicos Eusebio Robledo, Arturo Quijano y
Fabio Lozano T., quienes desempeñaron su cometido con
singular acierto.
Por iniciación de la Academia Colombiana de Juris
prudencia, la de Historia ha prestado apoyo y simpatía a la
idea de levantar en la capital un busto que honre la memo
ria del célebre estadista y hombre de letras doctor Salvador
Camacho Roldán.
El 20 de julio último asistió la Academia a la inaugura
ción de otro busto: el del legendario General Maza, levan
tado en la plaza que hoy lleva su nombre, y por esfuerzo del
señor Cura del barrio de Egipto, doctor Guillermo Angel,
y de una Sociedad patriótica de vecinos del barrio.
En las fiestas del 20 de julio pasado también concurrió
a la inauguración de la estatua del ilustre Mariscal de Aya-
cucho, costeada por la Comisión del Centenario; al acadé
mico don Emiliano Isaza se debe en primer término el que
la capital posea digno recuerdo del vencedor en Pichincha
y segundo Presidente de Bolivia. Esta fiesta no fue única
mente nacional; la presidió el Jefe del Estado, y coadyuva
ron a su brillólos Representantes diplomáticos de las Repú
blicas hermanas: Venezuela, Ecuador, Bolivia y Chile. A
más de hermosos discursos, adornan el pedestal emblemas
de bronce que recordarán a las futuras generaciones el es
plendor de esta festividad continental.
El Presidente de la República ocupó el puesto de ho
nor el 7 de agosto, día en que se inauguró el mausoleo
que guarda las cenizas del sabio jurisconsulto y recto Pre
sidente doctor José Ignacio de Márquez. Su bisnieto, don
Luis Augusto Cuervo, supo desempeñar con brillo la comi
sión de llevar la palabra en nombre de la Academia.
En el mismo día del aniversario de Boyacá comunica
ron los señores E. Matos Hurtado y Gonzalo Villamizar
Cote que se había colocado una lápida en la ciudad de
Pamplona, en honor del famoso guerrillero Ambrosio Al-
meida, uno de los hijos más distinguidos de aquella históri
ca ciudad.
Del mismo lugar envió el corresponpiente Rocheraux
el dibujo de la cabeza de otro guerrillero pamplonés, José
Esteban Ramírez, sacrificado por los expedicionarios en
1817.
Informe reglamentario 393
LA ACADEMIA EN EL EXTRANJERO
• U5 «^distinguido, Mr. Clements R. Marckam
miembro de la Academia de Historia de Antioquia y Pres ’
dente del decimoctavo Congreso Internacional de America
mstas que se reunió en Londres, invitó oportunamente a la
Academia para enviar trabajos, de acuerdo con el programa
y Delegados al Congreso. Fueron designados los académico^
don Ignacio Gutiérrez Ponce y don Enrique Pérez, y se en
viaron los siguientes trabajos : Los Quiníbayas, por Restrepo
Tirado; Los Ponches y Epitafio del gran Sugamuxi. por E.
Ortega; Anotaciones sobre los idiomas americanos y el idioma
vasco, por E. Posada; Apuntaciones sobre los orígenes del
pueblo chibcha, Orígenes etnográficos de Colombia, Las ruinas
de.San Agustín, Los Paeces, etc., por C. Cuervo Márquez.
El señor Gutiérrez Ponce, nuestro Ministro en Austria
y Holanda, representó dignamente a la Academia, y se le
hizo el alto honor de designarlo Vicepresidente del Congre
so, en asocio de Henry Cordier, miembro del Instituto de
Francia.
El sabio Marckam dio aviso a la Academia de que ha
terminado una historia de los chibchas y de la conquista de
Quesada, que no se conocen en lengua inglesa, pues el his
toriador Prescott apenas describió las hazañas de Cortés y
de Pizarro; «pero los chibchas, dice Marckam, aunque
tienen una historia de igual interés que los aztecas y los
incas, y Quesada, que es sin duda una figura en la historia
muy superior a Cortés y Pizarro, nunca ha tenido historia
dor inglés. Tuve conversación sobre esta cuestión con el
General Mosquera hace cincuenta años, y desde ese tiempo
he pensado mucho y leído mucho.* Ha tenido el acierto el
Presidente del Congreso de Londres de dedicar su obra
histórica, que ya debe estar impresa, al actual Presidente de
Colombia. El señor Marckam honró a la Secretaría con la
comisión de solicitar la venia del doctor Carlos E. Restrepo.
Los demás detalles sobre este asunto se encuentran en
los números 87 y 90 del Boletín. _ .
También se ha recibido invitación para enviai delega
do al primer centenario de la fundación de la American
Antiguarían Society, de Worcester, Mass., que se cumplirá
dentro de tres días. El académico don Raimundo Rivas,
residente en Nueva York, aceptó gustoso esta honrosa co
Nuestra fiesta nacional se celebro con especial espíen
dor en Santiago de Chile y en la capital de Bolina Don
Gustavo Arboleda, don Mariano Aiamburo y . j
don Eduardo Poirier, correspondientes, asstieion
festejos de Santiago; el Ministro, doctor i , aAcade-
cretario, doctor Grillo, distinguidos miembros de la Acade
394 Boletín de Historia y Antigüedades
mia, representaron a ésta en las fiestas de La Paz. En esta
última ciudad, y durante las fiestas patrias, se dio a una de
las calles el nombre de Calle de Colombia, en testimonio de
cordial simpatía y leal aprecio.
CENTROS DE HISTORIA
En enero de 1912 se instaló el Centro de Historia de la
ciudad de Cartagena, y eligió dignatarios a don Eduardo
Gutiérrez de Piñeres y a don Manuel Pájaro H., y Secreta
rio a don Miguel Gómez Fernández. La Academia quiso
que dicho Centróse instalase desde el 11 de noviembre del
año anterior, como digno festejo de la celebración del pri
mer centenario de la declaración de independencia abso
luta déla Ciudad Heroica, fiesta para la cual la Academia
contribuyó con estudios históricos del señor Lozano y Lo
zano y del autor de este informe.
En el mes de junio del presente año, y debido a esfuer
zos laudables y patrióticos de nuestro colega don Ildefonso
Díaz del Castillo, se inauguró de nueva el Centro de Histo
ria de la ciudad de Pasto, y nombró Presidentes honora
rio y titular, en su orden, a los señores Gustavo S. Guerre
ro y Díaz del Castillo.
Con el nombre de Centro Vallecaucano de Histo
ria se creó esta sociedad en abril del presente año, en la
ciudad de Cali, y como premio a los méritos de su iniciador
el ilustre médico doctor Evaristo García, el Centro lo eli
gió su Presidente.
Han continuado con provecho sus tareas sobre historia
nacional los Centros del Atlántico, Bucaramanga, Facata-
tivá, Manizales, Neiva, Tunja y Popayán, lo mismo que la
distinguida Academia de Historia de Antioquia.
Como lo hemos hecho notar en ocasiones semejantes a
ésta, la organización de centros correspondientes de la
Academia, en diversas e importantes ciudades de la Repú
blica, ha dado el benéfico resultado de organizar el des
arrollo de los estudios históricos en todo el país.
CONCURSOS
Ha continuado abierto el promovido por Monseñor Ra-
gonesi, Delegado Apostólico, quien fijó cotnotema el Ideal
Político de Bolívar, hasta el 1° de septiembre de 1913.
Pueden tomar parte en él todos los colombianos, y el ven
cedor tendrá como premio mil quinientas liras, debidas a
la generosidad del señor Rogonesi, suma que la Academia
ha depositado en el Banco de Colombia.
CANJES
Ha cultivado relaciones la Academia con la célebre
Palé University, la Academia de Ciencias Naturales de Fi-
Informe reglamentario 395
ladelfia, la Sociedad Chilena de Historia y Geografía el
Archivo Nacional de La Habana, el Museo de Buenos Aires,
la Biblioteca Municipal de Guayaquil, la Sociedad de Estu-
dios Geográficos e Historíeos de Santa Cruz, de Bolivia la
Academia Contemporánea de París, la Academia de Historia
de Venezuela y otras entidades similares. Esta corporación
ha podido atender los numerosos e importantes canjes que
frecuentemente recibe de estos lugares, con el envío de sus
publicaciones, mediante la intervención acertada de los
distinguidos académicos don Pedro María Carreño y don
Carlos Cuervo Márquez, Ministros del Despacho.
PERSONAL
Durante el año ha ocurrido una vacante de miembro
de número con la inesperada y dolorosa partida de nues
tro colega don Jorge Pombo, ocurrida en la mañana del 15
de mayo; la Academia, teniendo en cuenta que Pombo era
individuo de número; que se distinguió por sus servicios a
la corporación; que en las fiestas del primer centenario
donó a la República la Biblioteca que lleva su nombre, dic
tó el mismo día un Acuerdo que honra su memoria y cuya
parte resolutiva transcribo:
«La Academia resuelve :
<1° Lamentar profundamente la inesperada desapari
ción del socio señor Pombo.
«2° Asistir en corporación a las exequias del finado.
«39 Transcribir el presente Acuerdo a la familia del ex
tinto por medio de una Comisión, designada por la Presi
dencia; y
«4° Levantar la sesión en señal de duelo.»
Ocupó la tribuna fúnebre en representación de la Aca
demia, y para hacer el elogio del señor Pombo, el senoi
doctor don Eusebio Robledo.
También han fallecido los socios correspondientes Tho-
mas C. Dawson, que sirvió la Legación de los Estados Uni
dos de América en Bogotá, y que es autor del libro Ihc
South American Re^ublics; el señor General don u
drade, también Ministro Diplomático de su país en Colom
bia, miembro saliente por sus talentos, y Eduardo
trágicamente en la capital del Ecuador, Caracas
Blanco, ilustre historiador venezolano, nacido ^ Caracas
en 1839, y quien venía figurando en la lista don
desde las fiestas del centenario de la In eP desde los
Manuel Posada, de Cartagena, correspondiente desd^ los
principios de este instituto, y uno de lo=> ortoaniz
Centro de Historia de su ciudad natal.
396 Boletín de Historia y Antigüedades
La Academia, en atención a sus trabajos y méritos, ha
concedido diploma de correspondientes a los siguientes se
ñores: don Rafael María Camargo, presbítero; don Pedro
M. Carreño, Luis Gonzaga, Hermano Cristiano, y don Fa
bio Lozano T., colombianos; don Federico Gredilla, espa
ñol; Reverendo Padre Henry Rochereaux, francés, que re
side en Pamplona; don Lino Duarte Level y José Ladislao
Andara, venezolanos; don Mariano Aramburo y Machado,
de Cuba, y don Heliodoro Villazón, don Claudio Pinilla,
don Daniel Sánchez Bustamante, don Tomás O’Connor
Darlach, don Manuel V. Ballivián, don Arthur Posnansky,
don José Carrasco, don Juan W. Chacón, don Ismael Mon
tes y don Luis Paz, ciudadanos de Bolivia.
Los nombramientos hechos en extranjeros no sólo han
tenido como fundamento su saber y méritos personales,
sino que responden al deseo de la Academia de estrechar re
laciones literarias y científicas en amplios horizontes.
DIGNATARIOS Y EMPLEADOS
En el curso del año ha tenido la Academia veintiocho
juntas; los cargos han sido desempeñados así: Presidente,
don Diego Mendoza; Vicepresidente, don J. D. Monsalve;
Secretario Auxiliar, don Roberto Cortázar; Tesorero, don
Manuel María Fajardo; Bibliotecario titular, don Raimun
do Rivas; Auxiliares, don Nicolás García Samudio y don
Fabio Lozano y Lozano; Director del Boletín, don Pedro
M. Ibáñez. Entran a desempeñar los mismos cargos en el
año académico que empieza hoy, los señores: don Ernesto
Restrepo Tirado, Presidente; don José Manuel Goenaga,
Vicepresidente; don Roberto Cortázar, Secretario Auxiliar;
don Manuel María Fajardo, Tesorero; don J. D. Monsalve,
Bibliotecario titular; Auxiliares, don Luis A. Cuervo y don
Fabio Lozano y Lozano, y Director del Boletín, don Pe
dro M. Ibáñez. El señor García Samudio servirá la Biblio
teca Jorge Pombo.
CONSULTAS OFICIALES
Cumpliendo con el deber impuesto por la ley, la Aca
demia, en su calidad de Cuerpo consultivo del Gobierno, ha
estudiado los méritos y servicios de multiplicados expedien
tes relativos a servidores de la Independencia, formados
por los particulares, con el objeto de conseguir las pensiones
a que da derecho la legislación nacional. También se han
solicitado de la Academia datos oficiales sobre historia na
cional, destinados a figurar en libros editados en Europa, y
ha resuelto numerosas consultas de particulares en casos
dudosos o poco conocidos.
Informe reglamentario 397
ARCHIVO SANTANDER
Santander falleció en esta ciudad el 6 de
mayo de 1840. En su testamento, cláusula trigésim acu arta
dice: ’
<....................................................
«Item, los dos mil y quinientos pesos que tengo ordenado
se saquen del quinto de mis bienes, en todo caso los destino
en la forma siguiente: mil y quinientos pesos para recom
pensar la persona que se encargue de arreglar todos mis
papeles oficiales y particulares y escribir, según ellos y los
papeles impresos, una especie de historia de mi vida públi
ca y de mis servicios a la Patria, que acredite a la posteri
dad que he procurado ser un ciudadano útil a ella; y los
otros mil pesos, para que se imprima dicho trabajo, cuya
operación encargo a mis albaceas y herederos.»
Esta última línea de la cláusula transcrita deja estable
cido, de manera incontrovertible, el derecho que tiene la fa
milia del General Santander para dirigir, como único man
datario, la publicación del archivo, puesto que los albaceas
fallecieron hace ya muchos años.
El propósito de la Academia al dar publicidad al archi
vo del General Santander, con anuencia expresa de la fa
milia, complementándolo con todas las noticias y documen
tos que se encuentren dispersos en archivos oficiales y par
ticulares y en libros^ folletos y periódicos, es realizar la
grandiosa idea de completar Ja historia de Colombia, laque
no puede escribirse de manera exacta y documentada sin
tener a la vista la correspondencia oficial y particular diri
gida a Santander, mucha de la que él escribió, los libros de
que fue autor y las publicaciones de todo género que tienen
conexión íntima con su vida pública. ,
Al morir el General Santander, su, archivo quedo al
cuidado de su esposa, doña Sixta Pontón de Santander,
quien lo conservó hasta su fallecimiento. Las dos únicas hi
jas del General Santander, doña Clementina Santander de
Freyre, que vive, y doña Sixta Tulia Santander de Suárez,
recibieron la preciosa herencia. Al ausentarse del paísjas
señoras Santander confiaron la guarda del archivo al
don Diego Suárez Fortoul, hecho que queda comprobado
con las siguientes palabras de carta escrita el lo de jun’o
de este año por doña Clementina al General E. Res rep
Tirado*
«Confié (el archivo) a don Diego Suárez como la perso
na más allegada y que profesaba culto a ^a/
padre; y él, con anuencia mía, lo paso a , o er falta-
quien se propuso llevar a cabo la publicación, pe* ° tr / en
ron el tiempo o la perseverancia, y su mujei
posesión de él.» (Página 184 del Libro ni e a
398 Boletín de Historia y Antigüedades
Lo aseverado por doña Clementina Santander de Frey-
re es la verdad evidente, y no solamente contradice siño
que borra lo expuesto por el señor Roberto Suárez en la
página 278 del volumen xvni del Repertorio Colombiano, al
afirmar que el archivo es de su propiedad, idea que reafir
mó él marcando con letras doradas, en el lomo de los volú
menes que guardan dicha documentación, estas palabras:
Archivo Roberto Suárez.
Al fallecer inesperada y súbitamente don Roberto Suá
rez, tenedor y no propietario del archivo, quedó tan valiosa
documentación en poder de su respetable viuda, doña Ma
ría Costa de Suárez.
En carta de la señora Santander de Freyre, de 28 de
diciembre de 1911 (Libro ni de actas, 145), se lee :
«............. Antes de que Manuel (Freyre, su hijo) sa
liera de Bogotá, se formó una Comisión de varios caballe
ros, de la cual hizo parte mi hijo, para exigir de la señora
María Costa de Suárez que devolviera el archivo que su
marido tenía, con anuencia mía, y esta Comisión decidió
confiarlo al señor Laureano García.»
Por este tiempo, 1903, obtuvo el señor Restrepo Tira
do que la señora Costa de Suárez le permitiera la copia de
los dos primeros volúmenes del archivo, que fue cuidado
samente tomada y se publicó en los primeros volúmenes del
Boletín de Historia. Los señores Luis Fonnegra y Restrepo
Tirado, nietos políticos del General Santander, se dirigieron
el 17 de octubre de 1903 a la señora Costa de Suárez, rei
vindicando los derechos de los herederos sobre la propiedad
de los papeles del General Santander. El 21 del mismo mes
recibieron contestación, en la cual la señora viuda de Suá
rez reconoce claramente que su difunto esposo era simple
depositario del archivo; pero, a pesar de esto, en vez de
hacer entrega formal a los herederos, lo dejó en poder de la
mencionada Junta y se ausentó del país.
En la correspondencia de la señora Santander de
Freyre, del mes de junio de este año, dirigida al General
Restrepo Tirado, leemos (Libro ni, actas, #34) :
<.... Por lo que entiendo, la señora María C. de Suá
rez no intervino en el nombramiento de los miembros de la
Comisión, ni comprendo qué derecho habría tenido de ha
cerlo ....
«Mi opinión es la de usted : que el archivo pertenece a
la familia o a la Nación : si yo hubiera permanecido en Co
lombia no habría salido de mi poder sino para la publica
ción ; desgraciadamente todas las tentativas que hice para
ello fueron inútiles, y lo confié a don Diego Suárez, como la
persona más allegada,» etc.
El General Restrepo Tirado tiene poderes de los here
deros del General Santander para ser depositario del archi-
Informe reglamentario 399
V° S i’ ™!unta/ dcl General y la fam¡lia para darle
publicidad. Los herederos son : la señora Santander de
Freyre que res.de en los Estados Unidos, y los hijos de la
señora Santander de Suárez. señora Suárez, viuda de Fon-
negra, señora _Suarez de Restrepo Tirado, y la señora
Suárez de Umana, cuyos derechos están representados por
sus dos hijas, las señoras Leonor Umaña de Gómez y Tulia
Umaña de Vargas.
La familia Santander ha renunciado siempre a todo
derecho pecuniario y que pudiera provenir de la publica
ción del archivo; desea la publicación como un homenaje
de gratitud eterna a quien supo dar brillo imborrable al
apellido Santander; y con unidad de pensamiento quiere
que el señor Restrepo Tirado, su único mandatario, lleve a
cabo la impresión de los importantes documentos con el res
petable apoyo de esta Academia, la cual, por su parte, hon
rada con esta alta misión, ha buscado decorosa colaboración
de los Gobiernos Departamentales que llevan el nombre de
Santander, de las Municipalidades del Rosario y de Cúcuta,
y en general, de todos los colombianos, para hacer de esta
obra grandiosa un tributo eminentemente nacional.
Me complazco en nombrar aquí el apoyo eficaz que ya
han prestado a la Academia los patriotas doctor Carlos E.
Restrepo, los Gobernadores Rafael Valencia, Manuel M.
Valdivieso y Eduardo Posada, el doctor Alberto Camilo
Suárez, el General Benjamín Herrera y los miembros del
distinguido centro social Gun Club, en especial los señores
don Pablo Rocha, don Gonzalo Ramos U. y don José Joa
quín Pérez.
La prensa nacional, sin diferencia de opiniones polí
ticas, ha prestado su valioso concurso en este proyecto pa
triótico, lo que demuestra que el General Santander no se
mira ni debe mirarse como jefe de un partido, sino como
una de nuestras grandes figuras históricas.
Para terminar este asunto dejo constancia de que
existe documento en que la señora Santander de Freyie y
los demás deudos del General Santander no han autorizado
jamás para representarlos sino al Presidente electo de a
Academia, y que ésta ha conferido al mismo Genera es
trepo Tirado la jefatura en todo lo relativo a la publica
ción de tan importante obra. Por feliz coincidencia, e se
ñor Laureano García Ortiz, hoy tenedor del archivo, ha
hecho promesa solemne de entregarlo en la proxi_ <
mana al General Restrepo. Así podra la Academia p
piar inmediatamente la impresión, pues cuenta ya,;am^
de algunas sumas de dinero e imprenta, fiOCUmen-
oferta de varios de sus miembros, de facl^tarl| . •
tos auténticos, de hacer y cotejar pesonalmente las copias
400 Boletín de Historia y Antigüedades
y los índices respectivos. El país recibirá con júbilo esta
grata nueva cuando la conozca en breve término por me
dio de la respetable prensa de la capital.
Se debe a la Academia, con la organización de los Cen
tros de Historia y con sus numerosas e importantes publica
ciones, el haber despertado en todo el país, con la afición a
los estudios históricos, nuevos lazos de unión y patriotismo.
Hoy se estudia nuestra historia social y el desarrollo de la ci
vilización, junto con los anales políticos y militares, cosas es
tas últimas que hasta hace poco llenaban únicamente las pági
ñasescritaspor nuestros historiadores, con rarasexcepciones.
Siguiendo las opiniones del célebre sabio alemán Jae-
ger, creemos que «un pueblo sano, como un hombre inteli
gente, puede soportar la verdad ; y que el más eficaz de los
medios de decir la verdad a un pueblo es la enseñanza de la
historia patria que se da ala juventud de sus clases diri
gentes.»
—
DISCURSO
DEL PRESIDENTE SALIENTE, DOCTOR DIEGO MENDOZA
Señoras y señores :
La Academia de la Historia ha tenido el singular
acierto de elegir sus dignatarios para el período reglamen
tario que hoy principia, en miembros suyos que han demos
trado anteriormente infatigable consagración a las investi
gaciones hitóricas.
La labor ejecutada en el año que hoy termina, expues
ta por el señor Secretario, no ha desmerecido de la llevada
a cabo en épocas anteriores. El mérito de esa labor corres
ponde íntegramente a todos los miembros de la Academia.
Al Presidente sólo le ha tocado dar testimonio del esfuerzo
inteligente y constante con que así la Academia como los
Centros délos Departamentos han enriquecido el acervo
histórico de la Nación colombiana.
El Gobierno le ha prestado a la Academia generoso
apoyo ; y en nombre de ella le doy en esta ocasión las gra
cias más expresivas. Grandes labores están preparadas para
el año que hoy principia; y puedo asegurar, respecto de
ellas, que el Gobierno y el público contribuirán, en loque a
cada uno corresponde, a su completo y feliz coronamiento.
Réstame sólo felicitar calurosamente al señor Presi
dente y a los demás dignatarios por la honra muy justa y
merecida que la Academia les ha discernido. ¡Que todo lo
que lleven a cima redunde en pro de sus nombres y en glo
ria de la Patria!
He dicho.
Discurso 401
DISCURSO
DEL PRESIDENTE ENTRANTE, GENERAL ERNESTO RESTREPO
, TIRADO
No debido a mis méritos, que son muy escasos, sino a mi
consagración a la Academia, a la benevolencia de mis cole
gas, y niás que todo a mi paciencia e incansable labor por
llevar a cabo la publicación del archivo del General Santan
der, debo el alto honor de ocupar por segunda vez el puesto
de Presidente de esta ilustre corporación. Aquí me ha traí
do el patriotismo de los amigos. Ellos han comprendido la
grandeza del asunto, han querido ser mis colaboradores y
trabajar a mi lado para levantar ese monumento, el de ma
yores proporciones que hayamos emprendido hasta ahora.
Dentro de un año al entregar el puesto a aquel de mis cole
gas que deba reemplazarme, me declararé satisfecho, digo
iri^, me sentiré orgulloso si puedo presentar uno o más vo
lúmenes de la obra. Creo que basta para honrar una presi
dencia dar principio y dejar encarrilada una empresa que
encierra un recuerdo de tántas grandezas, que nos trae re
cuerdos tántos de los hermosos días de la Patria, que
viene a corregir errores tántos. Cada piedra de ese edificio
será el pedestal sobre el cual vendrán a erguirse las figuras
de los granadinos que nos dieron libertad y patria, y por en
cima de todos ellos, en la cúspide, descollará, esbelta y ra
diante, la figura de Santander.
Casi desde que principió su carrera pública, el Liberta
dor vio su vida acibarada por la envidia de quienes no le
comprendían, y más tarde por la ingratitud de los mismos
pueblos que había libertado y por la traición de muchos de
sus amigos. Después de su muerte asomó la aurora de las
reparaciones, y cada día que pasa agrega un rayo más de
esplendor en torno de la cabeza del héroe que libertó cinco
naciones. También Santander fue víctima de la calumnia y
tuvo que sufrir persecuciones, pero menos afortunado que
Bolívar, no ha oído resonar aún en su tumba, claras y sono
ras, las voces de la trompeta de la fama. El sol de la Verdad
no ha penetrado aún en aquella vida que fue toda de sacrifi
cios por la Patria. En gran parte sus admiradores, cuando
han tratado de engrandecerle, le han envilecido. La igno
rancia de sus enemigos le ha pintado con tan negros colores,
que han borrajeado su figura. Santander esperaba su com
pleta rehabilitación de la publicación de sus memorias y de
los documentos que las acompañaban. Y el dinero que legó
con tal objeto se perdió, y los albaceas dejaron amonto
nados aquellos papeles como cosa sin importancia, y ellos
fueron pasando de mano en mano y de depósito en depósito,
vni—26
402 Boletín de Historia y Antigüedades
y como árbol secular de nuestras cordilleras que arrastra
torrente impetuoso, muchas hojas, y quizá sus más sobrosos
frutos, han ido quedando rezagados en las márgenes o han
sido arrebatadas a extranjeras playas. Era ya tiempo de
salvar lo que quedaba.
Hubiéramos privado nuestra Historia de una de sus
más bellas páginas; a la República le hubiéramos quitado el
testimonio de sus más brillantes glorias. Es que allí están
condensados no sólo lo mucho y bueno que hizo Santander,
y multitud de actos heroicos y generosos llevados a cabo
por nuestros proceres, sino que surgirán a la luz destellos
de acciones ignoradas, armas brillantes con qué combatir
muchas calumnias. Con esta publicación se borrarán as nu
merosas relaciones erróneas que han sido propaladas por
los émulos de Santander y de los granadinos, y que han si
do aceptadas como verdades establecidas, por falta de un
documento en qué apoyar contrarias aseveraciones. Ella será
para Colombia y la honra de sus fundadores lo que las gae-
morias de O’Leary han sido para Venezuela y sus liberta
dores. Allí aprenderán nuestros hijos a reverenciar la me
moria de los grandes hombres y a imitar sus virtudes. Allí
aprenderán los calumniadores que más o menos tarde res
plandece el espejo de la Verdad.
Lleno de gratitud para con mis compañeros hago pú
blica y solemne promesa de consagrar las horas que me
deje libres el cumplimiento de deberes contraídos con an
terioridad, para trabajar en darle, si posible fuere, más
brillo y renombre a nuestra ya muy acreditada institución.
Tarea fácil por cierto, contando con vuestra vasta e ilustra
da colaboración.
DISCURSO
DEL DOCTOR MANUEL GAKREÑO T.
Señores:
Para cumplir el honroso cargo que me ha encomenda
do la Academia, de ser su orador en esta sesión, evocaré
algunos recuerdos históricos, someramente, relacionados
con el aniversario que celebramos esta noche, algunos de
ellos.
Cuando en su primer viaje saltó a tierra Cristóbal Co
lón en la isla de San Salvador o Ghanahaní, a la una de la
mañana del día 12 de octubre de 1492, hacía ya muchos si
glos que en el Viejo Mundo se sospechaba la existencia de
éste que llamamos Nuevo y que puede ser tan viejo como es
Antiguo, sólo que en cada hemisferio se ignoró por muchol
siglos la existencia del otro. Mas ello no desvirtúa en lo míni
Discurso 403
mo la gloria de nuestro héroe, ni la de su patria, ni la de
España, puesto que fue patrocinado por ésta como él des*
cubrió el Nuevo Mundo o lo restauró y lo puso en comuni*
cación definitiva con el otro, después de suplicar en vano
ante las demás Cortes la protección de su empresa.
Hay noticia histórica positiva de que Solón, uno de los
siete sabios que constituían el Areópago de Grecia, viajó
a Egipto seiscientos años antes de la era cristiana, en busca
de conocimientos históricos, pues en aquellas remotas eda*
des eran los sacerdotes egipcios y los caldeos los depositarios
délas más antiguas tradiciones. A su regreso escribió sus
conocimientos adquiridos, en una obra que llegó a manos de
Platón trescientos años después, quedando por tal manera
salvada del olvido. Hé aquí el testimonio de Platón al res
pecto :
«Más allá del estrecho que conocieron los griegos con
el nombre de Columnas de Hércules, estaba situada una isla.
Se dice que era de mayor extensión que la Libia y el Asia
reunidas, y que de ellas se pasaba a otras islas, y después se
aportaba a un continente cercano que se encontraba en
frente (1). Un terremoto y una inundación de veinticua
tro horas sumergieron en el vasto mar la Atlántida. El
cieno producido por las ruinas esparcidas por el mar lo hi
cieron innavegable.
«Esta tradición la oyó Critias de su abuelo Critias, y
éste de Solón, su tío, quien la dejó escrita. Solón la recibió
de los saites, sacerdotes egipcios, a cuyo cargo estaban los
anales y las historias antiguas. Estos tenían el cuidado de
anotar los acaecimientos de aquella época y daban fe de
ellos.
«Noticias son estas que adquirieron los egipcios median
te ciertos navegantes fenicios y cartagineses que fueron
arrojados hacia el Occidente por las tempestades del Océa
no. y que pudieron regresar y dar noticia de la existencia
de la Atlántida y de algunas otras islas muy pobladas y
propias para la fundación de empresas comerciaíes. Ello
dio motivo para que el Senado de Cartago prohibiese con
riguroso decreto la navegación de aquellos mares, temiendo
que si la riqueza de aquella isla venía a noticia de las nacio
nes extranjeras, llevadas de su codicia harían sus navega
ciones a ella y la constituirían un propugnáculo y un lugar
de defensa en donde fortificarse para tener el dominio y se
ñorío de todos. La libertad de los cartagineses sufriría per
turbación, y el poder de Cartago experimentaría la deca
dencia. Por esta razón el Estado mandó en su Acuerdo que
fuesen muertos todos los que poblaran aquella isla, a fin de
(1) América.
404 Boletín de Histot ia y Antigüedades
que se ignorasen las navegaciones ocultas entonces a las
demás naciones.»
Conforme a estos datos históricos, cuyo origen se pier
de en la oscuridad de los tiempos prehistóricos, existió pues
frente a un continente cercano, la Atlántida, isla inmensa,
por el espacio de muchos siglos, y que luego desapareció en
medio del Oceáno que heredó su nombre. Y si tenemos en
cuenta que tales acontecimientos son naturales y propios de
la evolución geológica del planeta, la desaparición de la
Atlántida no tiene nada de raro, como no lo tendría la de
nuestra América. Cuando ocurrió el terremoto de Java,
en época relativamente reciente, desaparecieron grandes
montañas en el mar, y emergieron de él varias islas nuevas.
Aquí en los antípodas se percibió u d sordo y profundo re
tumbar en días que coincidieron precisamente con aquel
cataclismo. Posteriormente ocurrió algo semejante en Fort
de France y después en Sicilia. Y eé de advertirse que en
épocas ya muy pretéritas los trastornos sísmicos eran
de mayor magnitud, al extremo que las inundaciones
por ellos producidas pasaron por tradición en concepto de
diluvios universales, cosa muy natural, dado lo limitado de
los conocimientos geográficos de entonces. Así, por ejem
plo, desde muchos siglos antes del descubrimiento de Amé
rica, debieron ocurrir aquí, como en otras regiones del glo
bo, accidentes sísmicos de gran magnitud, de que nos dan
cuenta sus respectivas cosmogonías. La de los chibchas, de
cía en esa materia:
< El mundo fue poblado por un primer hombre y por
una primera mujer; luégo que fue el primer día, salió de
la laguna de Iguaque, situada a dos miriámetros al norte
de Tunja, una mujer de extraordinaria hermosura, que
conducía a un niño por la mano. Caminó la sagrada pare
ja hasta que halló lugares bellos y descampados, donde se
estableció, y cuando la edad hizo hombre al niño, se casó
con su guía.»
A los chibchas les fue enviado su diluvio universal, en
castigo de sus muchos pecados, y lo causaron las avenidas de
los ríos Sopó y Tibitó, tributarios del Funza, que fueron
tan abundantes, que no quedó a los habitantes de la plani
cie de Bogotá, para guarecerse, sino lasrimasde los cerros.
Esta grande inundación la había ordenado Chibehacún,
dios subalterno, y los chibchas volvieron sus ojos a Bochi-
ca, deidad protectora. Esta se les apareció una tarde al
ponerse el sol, sobre un arco iris, con una barra de oro en
las manos, con la cual dio un golpe en la roca, que partió
en dos, y dio paso a las aguas detenidas en la Sabana, que
dando ésta más fértil que antes, con el limo acumulado en
Discurso 405
su seno. Tal fue el divino origen del Salto de Tequenda-
ma.» {Geografía General de Colombia, por Felipe Pérez
página 26).
Prescindiendo de lo fantástico de la cosmogonía, mo
dernos estudios geológicos demuestran que, efectivamen
te, en alguna época distante ya muchos siglos, debió estar
cubierta de agua esta altiplanicie andina, como lo asevera
Reclus, por manera que bien puede percibirse un reflejo
de verdad en la tradición chibcha, en este punto, armóni
ca con las leyes geológicas. Pero demos de mano a la fábula
y a los datos históricos que se pierden en la oscuridad del
pasado, y dandp un salto de muchos siglos volvamos a nues
tro héroe.
Vivía Colón hacía ya algunos años en las islas Ca
narias, cuando arribó allí Alonso Sánchez, natural de Huel-
va, Provincia de Sevilla; decía venir del Nuevo Mundo, a
cuyas costas lo había arrojado furiosa tempestad. < Yo es
toy persuadido, dice Fray Joaquín de Finestrad (autor del
Vasallo Instruido, de donde tomo estos datos), de que el pi
loto marino que se hospedó en casa de Colón y le dio las car
tas que había demarcado en su inopinada y derrotada nave
gación, arribó a Canarias después de haber navegado con
tra viento y marea, a causa de una furiosa tormenta- que
desde las costas de Africa lo condujo a tierras remotas
y desconocidas, y se alojó en casa de Colón, en donde
pasó el resto de su vida, y murió, dejándole noticias de
talladas de la posición "de las tierras que había cono
cido.»
Fundado en tales datos elaboró Colón sus planos y sus
cálculos, y se dirigió a España, en primer término, solici
tando el apoyo oficial para su proyecto de buscar aquellas
tierras, que él suponía ser las Indias Orientales ; mas fue
en vano, así como lo fueron también las gestiones que en
seguida movió ante los soberanos de Portugal, Inglaterra
y Francia, porque en todas partes lo miraron como loco
visionario. Por manera que su empresa habría fracasado
irremisiblemente, y medio mundo habría continuado igno
rado del otro medio, sabe Dios por cuántos siglos más, sin
que nos fuera dable estar reunidos en estos momentos evo
cando aquellos recuerdos históricos, si la empresa no hubie
ra levantado al fin eco simpático en el corazón de una mu
jer, que se sintió poseída de un poderoso movimiento de re
beldía contra la universal corriente de negación e indife
rencia en que ya zozobraba la generosa impulsión del gran
marino.
Fue sobreponiéndose ala burla de los soberanos de Eu
ropa a y la renuencia de su esposo, como la Reina doña Isa
bel la Qatólica dio ser y vida al proyecto de Colón. Desde
40b Boletín de Historia y Antigüedades
ese punto de vista son ellos, la gran Reina y el ilustre Al
mirante, a q uienes pudiéramos considerar como genitores de
la transformación que en las Américas se operó desde en
tonces. Esa la razón de la gratitud que ha modelado en
bronce sus egregias figuras, para que vivan con nosotros
como personas de la familia nacional.
Hay sobre todas una consideración que. enaltece por
modo extraordinario la noble actitud asumida entonces
por aquella ilustre dama, y es la de hallarse en abierta
pugna con los conocimientos geográficos comunes y con
otros prejuicios de la época las ideas que sustentaban el
proyecto de Colón, pues faltaban aún muchos años para que
nacieran Copérnico, Jordano Bruno y Galileo, y demostra
ran la redondez de la tierra; y aunque el concepto rodaba ya
hipotéticamente entre los intelectuales, una Comisión de
frailes enviada por el Papa Juan xv, el año 987, a buscar el
confín del cielo con la tierra, regresó al cabo de cinco años
de perigrinación, e informó haberlo hallado, y haber tenido
que bajar la cabeza para no tropezar con el cielo. Y es lo más
probable que si la augusta señora no le hubiera tendido la
mano al loco sublime, éste habría corrido la suerte del sabio
mártir Jordano Bruno, quemado vivo en la plaza de Roma
el 16 de febrero de 1600, por haber escrito un libro muy
superior a su época, sobre consmografía, en que demostra
ba la redondez de la tierra y otras leyes o principios cien
tíficos, que hoy son verdades elementales.
A primera vista parece incomprensible que fuera una
mujer la que rompiera los diques opuestos por la indiferen
cia de las Cortes europeas a.la empresa de Colón, y sin em
bargo, nada es más natural, dada la misteriosa y complica
da psicología del bello sexo, completamente subordinada
a su extremada sensibilidad nerviosa; de donde le resulta
aquella rara facultad del presentimiento, que casi nunca
la engaña, que le comunica quilates de sabiduría en ocasio
nes a sus consejos íntimos, y que al mismo tiempo la torna
inhábil para otras cosas de la vida en que es preciso no de
jarse dominar por las impresiones del momento. Justamen
te, de ahí provienen sus rebeldías y caprichos, al parecer
inexplicables, que pueden conducir a la felicidad y a la glo
ria, sobre todo si la cultura ha encendido la luz de la razón
en su cerebro y henchido de virtudes su corazón.
Mas hay un sentimiento en que todas ellas coinciden
por manera instintiva o inconsciente muchas veces: su
pasión por la libertad y su consiguiente rebeldía contra las
restricciones.
Y no se necesita ocurrir a reinas ni a heroínas de afue
ra, para comprobar el concepto, que en el jardín de nues
tra historia las tenemos a profusión, y pueden cpmpetir
Discurso 407
ventajosamente en paralelo de gloria con las más dignas de
las extrañas.
Permitidme recordaros algunas escenas que lo demues
tran, aun cuando sea con la brevedad de una película que
corre ; y en primer término va una tomada del natural por
mano maestra: la del sabio Caldas en su Diario de Santafé.
La escena pasa en Bogotá el 20 de julio de 1810 :
«Mientras iban y venían las diputaciones—dice—el pue
blo hacía movimientos de arrojo y de valor contra el par
que; decían: aun cuando no lo tomemos, a lo menos impedi
remos sacar los cañones contra los que organizan en la pla
za. Una mujer, cuyo nombre ignoramos, y que sentimos no
inmortalizar en este Diario., reunió a muchas de su sexo, y a
su presencia tomó de la mano a su hijo, le dio la bendición
y le dijo : ve a morir con los hombres; nosotras las mujeres
(volviéndose a las que la rodeaban) marcharemos delante:
presentaremos nuestros pechos al cañón; que Ja metralla
descargue sobre nosotras, y los hombres que nos siguen y a
quienes habremos salvado de la primer descarga, pasen so
bre nuestros cadáveres, que se apoderen de la artilleríay sal
ven la patria. Pregunto—dice el sabio Caldas:—¿Hay heroí
nas entre nosotros que nos pueden presentar de más gran
de la historia griega y romana? El sexo delicado olvidó su
debilidad y su blandura cuando se trataba de la salud de la
patria.» Boletín de Historia y Antigüedades—página, 352.
Trasladémonos ahora mentalmente a Tumaco, en el
día 17 de julio de 1813, á las nueve de la mañana. Una es
colta saca de la cárcel a dos reos condenados a muerte por
traidores: son don Nicolás de la Peña y su esposa Rosa Zára-
te. Su delito o su traición consistió en huir a las selvas, per
seguidos por los realistas para despojarlos de sus alhajas y
dinero que llevaban consigo; se les perseguía bajo el pre
texto de haber ellos asusado al pueblo de Quito cuando le
dio muerte al Conde Ruiz de Castilla. Llegados al banqui
llo, los hacen arrodillar, y en seguida los fusilan por la espal
da, luégo les cortan la cabeza y las remiten a Quito, con esta
comunicación:
«Excelentísimo señor Montes—Quito.
«El 14 de éste recibí el superior oficio de Su Excelencia,
de fecha 18 del próximo mes pasado, y en cumplimiento de
lo que en él se expresa pasé a la prisión donde se hallaban
don Nicolás de la Peña y su mujer, a quienes tomé las de
claraciones que adjunto; en seguida los hice poner en ca
pilla, y el 17 del presente fue ejecutada la sentencia, como
lo acredita la inclusa certificación que me ha parecido con
ducente su remisión. Siguen las cabezas en dos pequeños
408 Boletín de Historia y Antigüedades
cajones, bien acomodadas, y es el único modo de que pue
dan llegar en el mejor estado; y en el instante las he pues
to en vía, con oficios a los Jueces de la Tola y Esmeraldas,
para que con reserva y ala mayor brevedad sigan.
«Dios guarde a usted muchos años.
«Tumaco, 17 de julio de 1813.
«Excelentísimo señor,
«José Fá b r e g a »
Pasemos ahora a Cúcuta, en donde tres meses después,
no completos, el- 13 de octubre del mismo año, fue cruel y
villanamente sacrificada la heroína y dignísima matrona
doña Mercedes Abrego, junto con el anciano octogenario
don Francisco Ramírez, entusiasta servidor déla causare-
publicana.
«Dos asesinos—dice Restrepo el historiador—se dispu
taban la horrible preeminencia de bajar con sus sables la ca
beza de una mujer, sólo porque había bordado a Bolívar el
uniforme de Brigadier, dejando por muchos días expuesto
su cadáver al ludibrio de esa gavilla de fieras, horror de la
humanidad.»
Don Narciso Reyes, nieto de la heroína, cuenta así la
escena de muerte :
«La señora Abrego fue presa inmediatamente en su
misma casa, y a las pocas horas se le condujo a un patio in
terior en medio de una escolta. El que mandaba ésta dijo f
“Salga al frente el que se considere capaz de cortar de un sólo
golpe la cabeza de esa mujer.” Todos ellos dieron ün .paso
adelante, y el que se consideró más esforzado y audaz fue
el preferido; y en efecto, lo efectuó a contentamiento de to
dos sus compañeros, que aplaudieron su destreza. ¡La cabe
za de Mercedes Abrego rodó por el suelo!.........
«Como la espantosa tragedia se efectuó en presenciarle
sus dos niños, Pedro y José María Ai>rego, ya^es de supo
nerse cómo serían sus gritos de horror, por lo cual el asesi
no Lizón, autor de la sentencia, los mandó encerrar en la
cárcel para que no “molesten con sus lamentos, dijo.’’» {Bole
tín de Historia y Antigüedades, página 155, por Pedro M.
Ibáñez) (1).
En Cartagena, Barranquilla y Mompós, las señoras fue
ron legión de heroínas y de mártires ; transportaban caño
nes para la defensa de los puertos, y morían de metralla o
recibían ultrajes horribles de la soldadesca brutal. No
cito sus nombres, porque son muchos.
En el Cauca yen Antioquia el expedicionario Fran-
(1) La actual Legislatura acaba de expedir una Ley que votó
dos mil pesos para conmemorar el centenario de ésta mártir, que se
cumple el 13 de octubre del año entrante.
Discurso 409
cisco Warleta fundó su celebridad en su saña y su persecu-
ción contra las mujeres y los niños, como que en Popayán
hizo azotar en la plaza publica a la señorita Matilde Gueva
ra, según refiere el General Mosquera, a la manera que ha
cían azotar a los escolares en las escuelas de antaño; a la se
ñora Mercedes Martínez, de Cali, la hizo encerrar en el
cuartel de húsares de Fernando vn, de donde la sacaba to
dos los días, con grillos, montada en burro para pasearla
por las calles y plazas, si no delataba a su marido Manuel
Scarpetta. Allí mismo un Juan Valdés, subalterno de War
leta, hizo azotar a las señoritas Cabal, porque no denuncia
ban el paradero de su ilustre padre; y a una mujer, cuyo
nombre se ignora, la amarraron en la Plaza de Toros, y
condenaron a un hijo suyo, patriota prisionero, a que la azo
tara, y como el hijo se negara a obedecer semejante infa
mia, le dio Valdés tantos planazos con su sable, dice Groot,
que a las pocas horas murió.
Aquí en Bogotá fueron secuestradas en el divorcio, si
tuado entonces en la primera calle de la Concepción, las
damas de la más alta distinción social, y luego se las confinó
a los pueblos de las Provincias, adonde se las hizo marchar
a pie, separadamente, y se las obligaba a trabajar bajo la
vigilancia de capataces, en coser vestidos para el Ejército
realista. A la señora Angela Gama, esposa del patriota don
Sinforoso Mutis, se la confinó a Guasca; a la virtuosísima
señora Francisca Moreno, esposa de don Pantaleón More
no, a Bojacá; a Usme, la señora Josefa Acero ; a Suba, la se
ñora Francisca Caicedo ¿e Manrique, y a otras distintas po
blaciones a las señoras de las familias Groot, Vergara, To
bar, Gutiérrez, Pey, Acebedo, Barriga, Herrán, Pardo y
otras, de lo más honorable de la capital, y a la señora Agus
tina Arias de Ibáñez, abuela de mi noble amigo y colega,
Secretario de la Academia, doctor Ibáñez, a Purificación.
Quiero ahora traeros a la memoria una interesantísi-
m'a escena en que una bella y espiritual señorita une su
suerte en matrimonio con el egregio procer y Presidente
de la República, General Custodio García Rovira, en mo
mentos de supremo peligro para él; pero cedo la palabra al
General Joaquín París, testigo presencial:
«Al día siguiente de la batalla del Tambo, ocurrida el
29 de julio de 1816, se encontraron los dispersos con el Ge
neral Rovira en el Tambo, de Gregorio López, situado al
pie del páramo de Guanacas. Rovira iba con la estimable
familia Predrahita, compuesta de cuatro lindas señoritas,
padre y madre, que hacía días andaban vagando por huir
de los españoles. Allí pasaron la noche juntos, y al rayar el
alba se disponían a seguir su marcha los que iban en direc
ción a La Plata, que eran casi todos, cuando hé aquí que
410 Boletín de Historia y Antigüedades
montados en sus muías y despidiéndose de la familia nom
brada, sobrevino un incidente verdaderamente irregular,
que dio a la inopinada escena un desenlace tan imprevisto
como interesante.
«La señorita Pepita Piedrahita, que era la más inte
resante de las cuatro hermanas, y que durante la reciente
perigrinación acababa de ser objeto de las más finas aten
ciones de Rovira, le rogaba que se la llevara en su compa
ñía, pero él se excusaba pintándole los trabajos que nece
sariamente experimentarían, pues su intento, como el de
otros patriotas proscritos, que también debían unírsele,
era nada menos que internarse en unas montañas intran
sitadas, y embarcándose en el Caquetá, llegar al Marañón
y salir al Brasil, si la suerte los favorecía. Que los compa
ñeros (a quienes se juntarían por varios caminos, hombres
respetables como Caldas, los Torres, Madrid, Dávila, To-
rices, etc.) no verían bien que él llevara a una señorita a su
lado, sin ser casados o parientes. A estas razones oponía
ella las circunstancias extraordinarias en que el país se ha
llaba, y decía que por no caer en poder de los españoles,
pasaría por cuantas críticas se le hicieran. En fin, después
de prolongado un tanto este original debate, en que la seño
rita no cedía de su pretensión, y a Rovira le faltaba valor
para cortarlo bruscamente, le propuso éste, pan, pan, vino,
vino, que se casaran : ella accedió inmediatamente, y los pa
dres se apresuraron a dar su permiso. Entonces, bajándo
se Rovira de su muía, suplicó al Padre Florindo que hiciera
lo mismo para que los casara, a Liborio Mejía, Presi
dente de la República a la razón, para que fuera su padri
no, y la futura suegra, su madrina. Los testigos todos se ha
llaban montados alrededor del grupo principal, y unos y
otros alumbrados por la pálida luz de la mañana, al pie de
un inmenso páramo ofrecían un cuadro digno de la pluma
de Walter Scott.
Terminado el ceremonial, sin más solemnidad que la
que daban la soledad del campo y lo peregrino de la situa
ción, siguió cada cual su camino, quedando los recién casa
dos atrás, atrás.........
«Aquellos momentos de felicidad fueron un rayo de
sol en la vida de García Rovira, dice Vergara y Vergara.
« El matrimonio se efectuó el l9 de julio de 1816; el 19
cayeron prisioneros los novios, después de un desgraciado
combate que dio Tolrá en el puente de La Plata.
«El 8 de agosto del mismo año fue fusilado Rovira en
la Plaza de los Mártires, y colgado su cadáver en la horca
con esta inscripción:
* García Rovira, el estudiante, fusilado for traidor.*
(Boletín de Historia y Antigüedades, página 543).
Discutso 411
¡Diez y nueve días de luna de miel, y veinte de capilla.
Hé ahí el idilio de un gran procer!
Voy a mostraros ahora la curiosa escena en que una
mano femenina vengó la muerte de otro gran procer, con
el bofetón más solemne y merecido que jamás se haya es
tampado en rostro humano.
Oigamos a nuestro honorable colega doctor Manuel
Arroyo Diez referir aquella interesantísima escena :
« En el año de 1816, el año del terror, doña Asunción
Tenorio no era de las que se cocían en tres hervores: lle
gaba a los sesenta y cinco abriles, pero su espíritu estaba
en los veinticinco. La aristocrática dama nunca fue decidi
da por la causa de los insurgentes, y veía de mal grado a
don Francisco José de Caldas metido en esos andurriales;
mas la disparidad de ideas en nada había aminorado el
amor por el varón primogénito de su hermana Vicenta.
Tocó todos los resortes para conseguir la libertad de su
amado sobrino, y puso todo el influjo de su godistno insos
pechable, hasta alcanzar de don Juan Sámano que éste ga
rantizara la vida de don Francisco José. Sucedía esto pro
bablemente en agosto de 1816.
« En noviembre del mismo año se recibió en Popayán
la noticia del fusilamiento de Caldas en Bogotá. Doña Asun
ción sale precipitadamente a buscar a don Juan Sámano en
su Despacho; lo encuentra, le increpa su falta de palabra,
su falta de honor, lo abominable del crimen cometido, lo
cobarde del asesinato, y le asesta terrible bofetada en la
cara huesosa del viejo brigadier.
« ¿Qué dijo Sámano? . .. . ¿ acaso soltó una palabra des
compuesta de usanza entre soldados?......... ¿Disimuló aca
so su ira o su vergüenza diciendo como el Príncipe de la
Paz, “ manos blancas no ofenden ? ”
«Nada: no sabemos lo que dijera; pero la historia
comparada sí dice que una dama payanesa, realista por los
cuatro costados, estampó la mano en la cara del feroz don
Juan Sámano, en los mismos días en que Morillo obligaba
a los patriotas santafereños a danzar y a ver toros y cuca
ñas.»
Hé aquí otra escena de lujoso patriotismo, ocurrida en
Antioquia, descrita por nuestro colega doctor Ramón Co
rrea ; ocurre en el Despacho privado del entonces Tenien
te Coronel José María Córdoba. Entra una dama respeta
ble, y Córdoba la interroga:
«—¿En qué puedo servirle, mi señora?
«—Vengo, señor, a traer mis joyas para contribuir por
mi parte a salvar la Patria, contesta ella.
«—Doy a usted las gracias en nombre de la Repúbli
412 Boletín de Historia y Antigüedades
ca, y acepto su generosa oferta, porque como sabrá usted,
aún quedan enemigos en el territorio, y es preciso exter
minarlos.
< - Con ese fin he traído, Coronel, lo que tengo.
« ¿Y qué será, señora, su ofrenda tan espontánea y
tan oportuna?
« - Son cinco de mis hijos, contestó la señora, y come
al punto llamase a los que estaban allí cerca, se presenta
ron cinco jóvenes altos, robustos y bien parecidos.
«- - Señora, ¿ y qué deja usted para atender a su sub
sistencia? preguntó el Jefe, que no comprendía cómo a su
edad podría una viuda desprenderse de sus únicos apoyos.
« Todavía sé y -puedo trabajar, contestó llena de arro
gancia la señora.»
Estos fueron los distinguidos militares de apellido Al
zate, y la heroína, doña Simona Duque, de familia distingui
da de Antioquia.
Tócale su turno a Policarpa, la sublime heroína de in
domable fiereza, que se dio el lujo de recriminar a sus ver*
dugos que la condujeron al patíbulo. Oíd sus últimas pa
labras a los religiosos que la acompañaban y que la exhor
taban a callar y a perdonar a sus enemigos ; les decía :
« En vano se molestan. Padres míos (esto lo refiere un
testigo presencial, honorabilísimo y procer, José II. Ló_
pez); si la salvación de mi alma consiste en perdonar a los
verdugos míos y de mis compatriotas, no hay remedio,
ella será perdida, porque no puedo perdonarlos, ni quiero
consentir en semejante idea. Déjenme ustedes desahogar
de palabra mi furia contra esos tigres, ya que no puedo
hacerlo de otro modo; pero ya llegará el día de la vengan
za, día grande ,en que se levantará del polvo este pueblo es
clavizado y arrancará las entrañas de estos crueles señores.
« No está distante la hora en que esto suceda, y se enga
ñan mucho los godos si creen que su dominación puede
perpetuarse.»
Estas y otras cosas decía a voz en cuello, cuando dete
niéndose en la puerta del cuarto en donde la tenían en ca
pilla, en el Colegio del Rosario, varios Oficiales, y entre ellos
el Teniente Coronel don José M. Herrera, americano (cu
bano), Jefe de Estado Mayor de 3a División, dijo esto a
la Pola en acento chocarrero 5’ burlesco:
«Hoy es tigre, y mañana será cordero.»
Con esto se lanzó la Pola sobre él, en términos que fue
preciso que el centinela la detuviera a viva fuerza, y en
tonces gritó enfurecida :
«Vosotros, viles, miserables, medís mi alma por las
Discurso 413
vuestras; vosotros sois los tigres y en breve seréis los cor
deros. Tigres, saciáos, si esto es posible, con la sangre mía
y de tántos incautos americanos que han confiado en vues
tras promesas. ! Mostruos del género humano! encended
ahora mismo las hogueras de la inquisición; preparad la
cama del tormento y ensayad conmigo si soy capaz de diri
giros una sola mirada de humildad. ¡Americano Herrera,
instrumento ciego y degradado! Que los españoles me inju
rien, no lo extraño, porque ellos jamás se condolieron ni
de la edad, ni del sexo, ni de la virtud ; pero que un ame
ricano se atreva a insultarme, apenas es creíble. Quitaos
de mi presencia, miserables, y preparaos a festejar la muer
te de las víctimas que vais a inmolar. Sabed que no llevo
otro pesar a la tumba, que el de no ser testigo de vuestra
destrucción y del eterno restablecimiento de las banderas
de la independencia en esta tierra que deshonráis con vues
tras plantas.*
Llegada al banquillo, se dirigió al pueblo y dijo :
<¡ Miserable pueblo ! yo os compadezco ; algún día ten
dreis más dignidad.»
Entonces se le ordenó que se montase en el banquillo,,
para que diese la espalda a la escolta, pues debía ser fusi
lada como traidora a la Patria ; ella contestó:
« Ni es propio ni decente en utfa mujer semejante po
sición ; pero sin montarme, yo daré la espalda, si esto es
lo que se quiere.»
Medio arrodillándose sobre el banquillo presentó la es
palda; la vendaron y ataron al poste, y en seguida la asesi
naron a balazos. «•
Y para cerrar esta noble aunque muy incompleta gale
ría, tributemos nuestro recuerdo a Antonia Santos, la her
mosa joven de rostro ovalado, señoreado por grandes y
expresivos pjos negros guarnecidos de largas y sedosas
pestañas, rica y mimada por la sociedad cuyo encanto era,
por su amable jocosidad, quien no vacila en poner al servi
cio de la revolución sus recursos e influencias, proveyendo
a la organización y mantenimiento de una fuerza patriota
que no da momento de reposo a los realista^ de su comarca.
Vedla marchar después al patíbulo con admirable sereni
dad, en el Socorro, el 28 de julio de 1819 y cuando allí se
le ofrece la vida y la libertad para que descubra a sus cóm-
plices.
«Jamás—grita indignada;—podéis fusilarme mil veces
sin que yo delate a mis amigos. Fusiladme, pero antes
de concluir el año llegará el día de las reparaciones.»
En seguida, por un movimiento de sublime pudor, ciñe
414 Boletín de Historia y Antigüedades
su traje a los pies con un pañuelo, encarga a sus criados que
velen por su compostura al caer, y entregándole un valioso
anillo al Oficial de la escolta, le dice:
«Para vos, como Comandante, pero dirigid la puntería
al corazón.»
Se oye un redoble, luego una descarga asesina, y la he
roína se desploma en brazos de la gloria; diez días antes no
más de que su bella profe6Ía quedara confirmada con las
dianas del 7 de agosto en Boyacá.
Como dije al principio de esta reseña feminista, me pro
puse comprobar con ella el concepto de la pasión por la li
bertad en las mujeres, es decir, por lo que constituye el
alma, la esencia misma del patriotismo y de todas las gran
des virtudes que pueden ennoblecer y dignificar a la espe
cie humana y marcar una distinción positiva; pero debo de
clarar que deliberadamente di este curso a mi razonamien
to, más que por esto, por levantar en nuestra mente
un eco de admiración y simpatía por nuestras heroí
nas, y porque yo creo que es un deber de la Academia
excitar cuantas veces le sea dable la noble pasión del
patriotismo, de esa noble pasión cuya ausencia ha genera
do en ocasiones la desmembración de la Patria y las or
gías fiscales y políticas de ciertos períodos vergonzosos de
nuestra historia. He pretendido hacer esta reseña feminista,
además, como un tributo u ofrenda de gratitud, pero en
manera alguna como modelos que imitar para vosotras,
dignísimas señoras, no porque el heroísmo sea menos que
en el hombre una altísima virtud en la mujer, siendo, al
contrario, tanto más meritoria en ella cuanto más se aparta
de su íntima y delicada naturaleza, sino por esto mismo y
porque su verdadero y propio campo de accción radica
en el sagrado del hogar. Es allí en donde ejerce su benéfica
influencia, su noble sacerdocio, para desarrollar seres ca
paces de todos los heroísmos y las virtudes, ó también víc
timas de todas las miserias e indignidades, cuando no está
provista convenientemente de sólidas bases para su cultura
moral, de modo que en lugar de ser ella causa de disensio
nes domésticas, que debilitan y destruyen en ocasiones los
sagrados vínculos del afecto entre los miembros de la fámi*
lia, téngala virtud necesaria para cultivarlos y conservarlos,
porque los grandes afectos generan las grandes determina
ciones de la voluntad que forma los titanes, no los que de
voran a sus hermanos, sino,los que aniquilan a los villanos
que pretenden hollar con su planta el suelo de la Patria.
Y para terminar, permitidme desenvolver un concep*
to más:
La historiase repite en ocasiones, y da lecciones que no
Discurso 415
deberían olvidarse para aprovechar sus dolorosas enseñan
zas, y a ese propósito, quiero referirme aúna, la más elo
cuente tal vez, y la más costosa también de nuestra his
toria.
Pasada la proclamación del 20 de julio de 1810, por la
ley del ritmo universal se pasó virtualmente, de hecho, del
régimen centralista y despótico de la Colonia, al de la fede
ración autónoma más exagerada, pretendiendo nuestros
prohombres implantar desde entonces instituciones políticas
admirables y armónicas con la libertad y el derecho, pero
en manera alguna a propósito, tal vez, para las circunstan
cias del momento, en que necesariamente debía preverse
y esperarse el rigor de una reconquista violenta, no obs
tante la situación desastrosa en que se sabía estaba la Corona
de España, con motivo de la invasión de Bonaparte.
Las dos grandes mentalidades de aquella época, Nariño
y Camilo Torres, resultaron en absoluto desacuerdo; To
rres era federalista y Nariño centralista; optó por las vías
de hecho; derrocó al Gobernador Jorge Tadeo Lozano,
aquí en Bogotá; se adueñó del mando, proclamó el centra
lismo, organizó milicias y las envió a Tunja a combatir las
que sostenían al Gobierno de aquella sección federalista,
asesorada por Torres. El resultado fue un combate en Ven-
taquemada, en que vencieron las fuerzas federalistas. Las
centralistas regresaron a Bogotá, en donde las rehizo Nariño
y las apercibió para la defensa contraías otras, que en breve
se presentaron y libraron combate en las calles de esta ciu
dad, pero con fortuna entonces para Nariño, quien logró
luégo persuadir a sus contrarios de la peligrosa inconve
niencia que implicaba disgregarlos pocos elementos que te
nían en un régimen de federación, cuando la reconquista
era inminente.
En aquellos días apareció en la Costa el entonces Coro
nel Simón Bolívar, derrotado por los realistas en Venezue
la, y vino a Tunja en demanda de auxilios para continuar
la lucha. No obstante las circunstancias que lo traían, To
rres adivinó en él la presencia de una grande alma dotada
de poderosas energías, y obtuvo que el Congreso de Tun
ja lo nombrara Brigadier del Ejército. Después de su cam
paña en Venezuela, volvió a Bogotá, en solicitud de elemen
tos; mas encontró rebelde al dictador Manuel Bernando
Alvarez, y para obtener los elementos fue necesario derro
carlo por medio de otro combate, librado también en las
calles de esta ciudad.
Acordados nuevamente los ánimos, se tomaron algu
nas providencias para resistir la reacción realista que ya
tronaba en el Cauca y en Santa Marta. Nariño marchó al
Cauca, en donde hizo la célebre campaña que todos cono-
416 Boletín de Historia y Antigüedades
cenaos, y Bolívar, a la Costa, en donde fue desconocido por
el Gobernador Manuel del Castillo, en Cartagena. En pre
sencia de tamaña contrariedad, el futuro Libertador evi
tó patrióticamente el conflicto, marchándose solo para las
Antillas. Justamente por esa época se divisó en el mar la
flotilla del Pacificador Morillo, con una expedición de diez
mil soldados, provista de gruesa artillería y cuantiosos ele
mentos.
Bien sabéis lo que siguió entonces, y que constituye
ciertamente la grandiosa epopeya de nuestras glorias, sí;
pero a costa de nuestro más caro y sensible martirologio
también. Lo que pudo ser obra de una ventajosa defensa,
se tornó en lucha desesperada y guerra a muerte, que ge
neró odios profundos e inextinguibles. Mal podían resistir
los patriotas al formidable empuje, estando ocupados en
matarse unos a otros. Muchos huyeron a los desiertos a
organizar milicias en lugares remotos, despoblados, malsa
nos y desprovistos de recursos; otros se ocultaron donde
pudieron, y los demás cayeron bajo el látigo y la cuchilla
inexorable de los pacificadores.
Veamos pues señores a dónde pueden conducir las in*
transigencias y los odios políticos: los mismos que ayer no
más nos privaron, con mengua del honor nacional, de la
más importante sección geográfica de la República, y con
sideremos si no sería un crimen de lesa patria, un crimen
de alta traición, encender los odios partidaristas y negar el
contingente a la Patria, cuando nuevos enemigos extraños
pretenden invadir el suelo de la Patria.
—-
PRONUNCIAMIENTO
DE ZIPAQUIRA CONTRA LA DICTADURA DE URDANETA
En la villa de Zipaquirá, a catorce de abril del año del
Señor de mil ochocientos treinta y uno, reunidos en la casa
municipal las autoridades civiles y militares, los empleados
en rentas del Estado y del público y los padres de familia
de la villa y del Cantón, que suscriben, con el objeto de
deliberar sobre su puesto político en las presentes convul
siones del Estado, y habiéndose considerado :
l9 Que la República de Colombia se ha dividido de he
cho y por su deber y espontánea voluntad, en tres Estados
independientes ; que el de Venezuela y el del Ecuador se
han constituido legalmente por medio de su Representación
Nacional, y disfrutan con plenitud de las ventajas y ga
rantías que les ofrecen su Constitución y sus leyes.
Pronunciamiento 417
Que el Gobierno de la Nueva Granada establecido
por el Congreso General del año de mil ochocientos treinta,
fue atacado y destruido por una facción a mano armada,
apoyada con el ominoso Batallón Callao.
3° Que desde aquella infausta época empezó a despe
dazarse el Estado granadino, separándose en primer lugar
todo el Departamento del Cauca, que no quiso sujetarse al
Gobierno intruso, sosteniendo la segregación de otro De
partamento, las tropas regladas de él, al mando de los
señores Generales José M. Obando e Hilario López ; que
igual suerte han seguido las Provincias de Neiva y Mari
quita, del Departamento de Cundinamarca ;'las de Carta
gena y Santa Marta, del Departamento del Magdalena ; la
de Casanare, del de Boyacá, y aun los pueblos más inmedia
tos a la capital, como los del Cantón de Ubaté. los de Fusa-
gasugá y Cáqueza ; que igual aunque desgraciados esfuer
zos ha hecho la Provincia del Socorro, y últimamente todos
los pueblos de la Nueva Granada manifiestan los mismos
conatos.
4° Que los Estados de Venezuela y el Ecuador apoyan,
protegen y auxilian la empresa de otros pueblos, para esta
blecer el Gobierno legítimo.
S9 Que ya se hace indispensable uniformar los movi
mientos para hacer conocer al Gobierno existente la obsti
nada tenacidad en querer sostenerse contra la voluntad
bien pronunciada de toda la Nación y evitar, por este me
dio. el progreso de la guerra civil y la efusión de la preciosa
sangre granadina.
6° Que aunque no nos moviera un sentimiento de puro
patriotismo, nos movería un efecto de despecho y desespe
ración, destrozada nuestra Patria, arruinada nuestra agri
cultura y comercio, perseguidos nuestros más ilustres ciu
dadanos, porque el Gobierno, en vez de emplear medios de
conciliación y beneficencia, sólo ha usado de la proscrip
ción, el destierro, las prisiones, las cárceles y cuarteles,
dejando despoblada la más hermosa ciudad de Colombia, la
capital de Bogotá, y sus mejores poblaciones, prestando,
por medio de sus agentes, una vigilancia fastidiosa y un es
pionaje tan extensivo, ¿jue apenas puede el hombre dar un
paso sin que se le aceche y sin que se le interpreten mal
sus acciones y aun sus palabras, las más indiferentes, ha
ciéndose de todos modos insoportable, poi* evitar los ma
les imaginarios que le sirven de pretexto; han resuelto des
conocer, como de hecho desconocen, el Gobierno y autori
dades establecidos, a consecuencia del funesto triunfo de
veintisiete de agosto de ochocientos treinta, y obedecen y
defienden a los Magistrados nombrados por el Congreso del
mismo año, y por el Gobierno legítimo, protestando soste-
vni—27
418 Boletín de Historia y Antigüedades
ner con sus intereses y con la propia vida este pronuncia
miento, que apoyan quinientos hombres armados y re
sueltos a morir antes que dar un paso atrás.
El Juez Político, José María Bernal—José María Pun
ta—Juan de DiosValdés, Cura Excusado r—Rogé rio Corona
do—José González—Luis Ovalle—Francisco Bernal—A rue
go del señor Alcalde Parroquial primero, Francisco Rodrí
guez, Santiago Navas—José María Torres—Luis Forero.
El Comandante,‘Juan Nepomuceno Lugo—Joaquín Gaitán.
Manuel Torres—Lorenzo Pardo—Francisco Riaño—Ab-
dón González-r-Esteban Gaitán—Ignacio Castellanos*—Ber
nabé Vargas—Santiago Galvis—Francisco Riaño — José
María Rico—Francisco Benito —José Martínez—Benardino
Tobar—Eusebio Bernal—Salvador Torres—Pedro Talero.
Pastor González Vásquez—Agustín Domínguez—Matías
Coronado—Gregorio González—Jorge Silva—Ambrosio Ta
lero—Miguel Bpnell — El Presbítero, José María Vera.
Antonio Pérez—Gabriel Casas—Matías Bulla—Fermín Ca-
macho—Luis Alvarez—Pedro José González—José María
León—A ruego del señor Salvador Riaño, Santiago Navas.
José Nava—Salvador Mora—Paulino Nieto^—A ruego de
Atanasio Iriarte, José María Vera—Pascual Rueda—Mi
guel Bonilla—Manuel Antonio Novoa—Jacobo Wiesner»
Bruno Bulla—José María Luna—Miguel Fajardo—Angel
María Gaitán—Ramón del Castillo—Leonardo Benito.
Rafael Duráñ —Antonio Pinzón—Marcelino Casas—A rue
go de Antonio Rodríguez, Marcelino Casas—Juan López.
A ruego del señor Santiago Bonilla, Santiago Talero—Juan
Manuel Bernal—Pedro Forero—A ruego de Gregorio Fo
rero, Juan López—A ruego de José María Pachón, Juan
López—Toribio Bello—Francisco Porras—Miguel Liza-
rralde—Santiago Ruge—Eliecer Ruge—Francisco Díaz.
Joaquín Morales—Miguel Casas—Vicente Castellanos.
Nepomuceno, Coronado—Antonio Matéus—Francisco Bu
lla—Ignacio Cortázar—Doctor don Ciprián Cuenca—An
gel María Flórez—Indalecio Flórez—Antonio Echeverría.
Domingo Peña—Rafael Peña—Segismundo Flórez.
Ante mí. Manuel de la Peña. Escribano público.
Es copia del acta original.
Zipaquirá, en la misma fecha de su celebración.
Manuel de la Peña., Escribano público.
(Documento original perteneciente al archivo particu
lar del Coronel Pineda).
Deuda exterior 419
DEUDA EXTERÍOR
Al historiar nuestra deuda extranjera se parte gene
ralmente de las negociaciones de Zea: en ellas se pone el
origen de ese gravamen que ha pesado sobre nuestro Era
rio desde el nacimiento de la República. Y si bien se men
ciona a López Méndez y sus contratos, pocos detalles se
dan de éstos y aún no han sido publicados sino algunos de
ellos. Es, sin embargo, importante conocer esos pactos para
el estudio de las causas de esa deuda, y para la historia de la
legión británica y de esos años anteriores ala misión de Zea.
Las negociaciones de éste pudieron ser ruinosas, hubo sin
duda grandes despiltarros, pero conviene tener en cuenta,
al tratar de su delicada misión, que ya a su llegada a Euro
pa, en 1820, existía una fuerte deuda de estos países en favor
de acreedores extranjeros. Veamos cuáles fueron los nego
cios que se hicieron allá en el Viejo Mundo en los diez años
anteriores a esa legación.
En 1810, como es sabido, envió el gobierno de Vene
zuela una Embajada a Inglaterra en busca del apoyo de
aquella gran nación para los patriotas que habían procla
mado su independencia. Componían esa Legación don Luis
López Méndez, don Simón Bolívar y don Andrés Bello
No se trató en ese año de asuntos fiscales, sino del recono
cimiento y demás detalles que pudiesen asegurar esa inde
pendencia.
Bolívar regresó a Caracas a fines del año, y quedó Ló
pez Méndez al frente de la Misión, pues el señor Bello era
Secretario. Hé aquí la credencial que le fue expedida en
el año siguiente:
<Don Cristóbal de Mendoza., Presidente en turno del Supre
mo Poder Ejecutivo de la Confederación de Venezuela, etc.
«Por cuanto el estado de independencia y soberanía
que las Provincias Unidas de Venezuela acaban de obtener,
por la solemne declaración que el Congreso General de Re
presentantes hizo el 5 de julio de este año, exige que esta
nueva calidad sea reconocida por las demás naciones, en
cuyo número van a contarse los Estados Unidos de Vene
zuela, para pasar, en consecuencia, a entablar con ellas
las relaciones de amistad, comercio y comunicación pro
pias de los Estados libres e independientes; y siendo entre
estas relaciones de utilidad recíproca una de las más ob
vias la que nos ofrece nuestra situación comercial respec
to a las colonias de Su Majestad Británica, por tanto, en
uso de las atribuciones de la suprema autoridad ejecutiva
que reside en esta Presidencia, os constituyo, elijo y nom-
420 Boletín de Historia y Antigüedades
bro a vos, don Luis López Méndez, nuestro comisionado
privado en la Corte de Londres, para que con esta inves
tidura. que ahora os confiero, de Agente extraordinario de
la Confederación de Venezuela, os presentéis al Rey del
Reino Unido de Inglaterra e Irlanda, a comunicarle so
lemnemente la declaración de independencia que acaba
de sancionar y promulgar el Congreso General de las Pro
vincias Unidas de Venezuela, de la España y cualquiera
otra dominación extranjera y obtenido que sea el debido
reconocimiento de nuestra soberanía nacional, deis parte
a esta Presidencia, para proceder a entablar las relacio
nes comerciales y demás que sean convenientes para la mu
tua felicidad, seguridad y estabilidad de ambas naciones.
«Dado en el Palacio Federal de Caracas, firmado de mi
mano, sellado con el gran sello provisional de la Confedera
ción, y refrendado por el Secretario de Estado y Relacio
nes Exteriores a 26 de julio de 1811.
, «Cr is t ó b a l d e Me n d o z a —Miguel J. Sáenz, Secretario
de Estado > (1).
Esa nueva Misión, después de la del año anterior, era
también simplemente política, y quizás en ella no contra
jo el señor Méndez compromisos de dinero. Fue en 1817
cuando empezaron sus tareas fiscales. Véase el nombramien
to que le expidió Bolívar en enero de ese año :
« Cuartel General de Barcelona, a 5 de enero de 1817
«Simón Bolívar. Je fe Supremo de la República. Capitán Ge
neral de los Ejércitos de Venezuela y de la Nueva Grana
da. etc. etc.
«A todos los que las presentes vieren, salud.
«Por cuanto en el Consejo provisional de Estado institui
do para acordar lo que mejor convenga a la dirección
de los negocios públicos, mientras que se reúne el Congre
so, que ya está convocado, se ha reconocido que el Gobier
no de la República ha adquirido ya bastante firmeza y con
sistencia, para poder comprometerse en cualesquiera tran
sacciones. negociaciones, contratos y todo género de obli
gaciones políticas y comerciales; en el concepto de que
le sobran medios y recursos para desempeñarlos hemos
tenido a bien autorizar al efecto, como por las presentes
autorizamos, a los señores Luis López, Méndez, y en su au
(1) Cadena, Anales Diplomáticos.
Deuda exterior 421
sencia o muerte, a Andrés Bello, residentes en la ciudad de
Londres, ofreciendo bajo la fe más sagrada en nombre y
representación de la República, dar el más pronto y exac
to cumplimiento a todas las estipulaciones, de cualquier
naturaleza que sean, políticas o comerciales, que contraje
ren en virtud de las facultades que por estas letras les con
ferimos en toda la extensión, grado y fuerza que se requie
re para que sean válidas y firmes ahora y en todos tiempos,
como que no se hacen en nuestra representación personal
sino en la de la República, que siempre subsiste. En con
secuencia, nombramos y constituíalos a los expresados se
ñores Luis López Méndez y Andrés Bello, por ausencia
o muerte del primero, Agentes y comisionados especiales
de la República de Venezuela en la ciadad de Londres,
autorizándolos para que, con arreglo a las instrucciones
que les cometemos, puedan otorgar jurídicamente todo
género de escrituras y obligaciones a nombre de la Repú
blica, del modo y con las condiciones que les parezcan, en
el concepto seguro de que estaremos literalmente a lo que
convinieren, sin entrar en examen ni observación alguna
sobre los contratos que hicieren ; pues todas las aprobamos
anticipadamente, en fuerza de las facultades plenas, enteras
y sin restricción alguna que les concedemos para estipu
lar y tratar a nombre de la República, hipotecando to
das sus propiedades, rentas, arbitrios y recursos que con
preferencia a toda otra atención serán empleadas en satis
facer los créditos contraídos por los expresados señores
comisionados Luis López Méndez o Andrés Bello, por au
sencia o muerte del primero.
<Y para que conste dondequiera que convenga, da
mos la presente, firmada^ por Nós, sellada con el sello
provisional del Estado, refrendada por el Secretario interi
no de Estado, y consignada en los registros del Consejo
Provisional del Estado y en la Dirección General de las ren
tas de la República.
«SIMON BOLIVAR
«J. G. Pé r e z ,
« Secretario de Estado interino » (1)
El primer contrato que hemos hallado fue el celebrado
con el señor H. C. Wilson en el mes de julio siguiente.
(1) Cadena, Anales Diplomáticos.
422 Boletín de Historia y Antigüedades
«PROPOSICIONES HECHAS VOLUNTARIA Y ESPONTÁNEAMENTE
POR MR. H. C. WILSON, EX-OFICIAL DEL EJÉRCITO DE SU MA
JESTAD BRITÁNICA, A DON LUIS LÓPEZ MÉNDEZ, RESIDENTE EN
LONDRES, DIPUTADO Y REPRESENTANTE DEL SUPREMO GOBIER
NO DE LAS PROVINCIAS UNIDAS DE VENEZUELA EN SUR AMÉRICA,
Y QUE CONSISTEN EN LOS DIEZ Y SEIS ARTÍCULOS SIGUIENTES:
«1° El expresado Mr. H. C.Wilson ofrece y acepta volun
taria y espontáneamente formar y disciplinar en Venezue
la, para defender la libertad e independencia de aquel Go
bierno, un Cuerpo o Regimiento de caballería, compuesto
de seiscientos hombres, que ha de llamarse Húsares Rojos
de Venezuela, para cuyo objeto se compromete a conseguir
en Londres y a llevar consigo a Venezuela los Oficiales y
otros individuos (excepto soldados) que necesite dicho Re
gimiento.
«29 El expresado don Luis López Méndez, Diputado y
Representante del Supremo Gobierno de Venezuela, ac
tuando como tal, en nombre de dicho Gobierno, en virtud
de los plenos poderes que le están conferidos, declara y
nombra desde ahora a dicho Mr. H. C. Wilson Comandan
te, con el grado de Coronel efectivo y con los honores y
distinciones concernientes, desde el 1° de junio último; pero
el sueldo de Comandante y Coronel efectivo sólo le empe
zará a correr desde la llegada de dicho H. C. Wilson a Ve
nezuela, con los Oficiales y demás personas que van con él
para dicho Regimiento.
<3° Don Luis López Méndez espera que el nombramien
to hecho por él a favor de Mr. H. C. Wilson, para Coronel
y Comandante de dicho Regimiento de Húsares, será apro
bado y confirmado, sin ninguna dificultad, por el Gobierno
de Venezuela.
<4? Los soldados del mencionado Regimiento de Húsa
res de Venezuela los presentará el Gobierno de Venezuela,
y serán disciplinados por dicho H. C. Wilson, sus Oficiales y
sus Sargentos, apenas desembarquen.
<5° El expresado H. C. Wilson tendrá la facultad de nom
brar, aquí en Londres, a los Oficiales y subalternos de di
cho Regimiento.
«6° El expresado don Luis López Méndez asegura la
aprobación y confirmación por parte del Gobierno de Ve
nezuela. sin dificultad ninguna, de todos los Oficiales y su
balternos nombrados por el Coronel H. C.Wilson para dicho
Regimiento.
<7° El número de Oficiales y subalternos será el si
guiente:
«Un Teniente Coronel,dos Mayores,ocho Capitanes,diez
y seis Tenientes, ocho Alféreces, un Ayudante, un Habili-
Deuda exterior 423
tado, dos Cirujanos, dos Asistentes Cirujanos, un Albéitar
Proveedor, cuarenta y cinco Sargentos, treinta y dos Cabos,
diez y seis Trompetas y diez y seis herradores.
<8° El expresado H. C, Wilson entregará a don Luis Ló
pez Méndez una lista de todos los Oficiales y subalternos
que nombre para dicho Regimiento.
<9° El sueldo del expresado H. C. Wilson como Corone,
efectivo, como el de los Oficiales y subalternos de dicho Re
gimiento, no será menos que el sueldo que da el Gobierno
inglés a los Oficiales de igual rango que están a su ser
vicio.
<10. La paga de los Oficiales sólose contará desde» el día
en que lleguen a Venezuela; pero la de los subalternos corre
rá desde el día de su embarque en Londres, a bordo del bu
que que los lleve a Venezuela.
<11. El expresado H. C. Wilson y los Oficiales recibirán
cada uno del Gobierno de Venezuela, a su llegada, la suma
de doscientos pesos fuertes por gastos de viaje; y en el mis
mo concepto recibirán también cada uno de los subalternos
ochenta pesos fuertes a su llegada a Venezuela.
<12. Él expresado H. C. Wilson, como Coronel Coman
dante de dicho Regimiento, recibirá del Gobierno los artí
culos necesarios en la oficina de su Secretaría, como papel,
tinta, etc. para el uso de dicho Regimiento, o su equivalente
en dinero.
<13. En caso de que el expresado H. C.Wilson, o alguno
de sus Oficiales y subalternos quede incapacitado para el
cumplimiento de sus deberes, por heridas recibidas en el
servicio de la República de Venezuela, el Gobierno remu
nerará a cada uno de los inválidos.
«14. Ningún Oficial ni subalterno será destituido ni tras
pasado de dicho Regimiento a ningún otro Cuerpo, Regi
miento o destacamento, sino con el consentimiento del ex
presado H. C. Wilson, como Coronel Comandante, y tam
bién con el consentimiento de la persona a quien se desee
traspasar.
<15. El expresado H. C. Wilson se obliga a actuar en Ve
nezuela como Coronel Comandante de dicho Regimiento de
Húsares de Venezuela, empleando esta fuerza bajo las ór
denes del Gobierno republicano, en defensa de la libertad
y de la independencia.
• <16. El expresado H. C. Wilson, como individuo particu
lar y como Coronel Comandante de dicho Regimiento de
Húsares, prestará a su llegada el correspondiente juramen
to de fidelidad y obediencia al Gobierno de las Provincias
Unidas de Venezuela, juramento que se tomará a los Ofi
ciales y subalternos.
'Londres, l9 de julio de 1817.
H. C. Wil s o n
424 Boletín de Historia y Antigüedades
«ACEPTACIÓN DE LAS PROPOSICIONES ANTERIORES, POR DON
LUIS LÓPEZ MÉNDEZ
«Don Luis López Méndez,Diputado y Representante del
Supremo Gobierno de 1^. República de las Provincias Uni
das de Venezuela en Sur América, enterado de todos y de
cada uno de los diez y seis artículos que contienen las ante*
riores proposiciones, los admite, y acepta, en nombre de
dicho Gobierno, en virtud de los poderes que éste le ha
conferido; y en consecuencia, desde ahora declara y nombra
a dicho H. C. Wilson Coronel Comandante del expresado
Regimiento, cuyo nombramiento, así como los nombramien
tos de Oficiales y. subalternos de dicho Regimiento, hechos
por el Coronel H. C. Wilson. promete dicho don Luis que se*
rán aprobados y confirmados por el Gobierno de Venezuela;
lo mismo que todos y cada uno de los diez y seis artículos arri
ba mencionados.
< En fe de lo cual lo firma en Lonres a 10 de julio de
1817.
«Luis Ló pe z Mé n d e z » (1)
Con fecha 26 de septiembre de 1817 firmó López Mén
dez con W. Powles y W. Gibbon una escritura de fletes
de la fragata Indian, comandada por James Davison. Las
facturas correspondientes tienen 6 de octubre de ese mis
mo año, y al pie llevan el visto bueno del señor López
Méndez, como Diputado de Venezuela. Hemos hallado
también un contrato entre el mismo señor López y el se
ñor James Wade, sobre varias obras en la misma fragata
para el acomodo de los militares que lleva, y alcanza el
costo de ellas á ciento noventa y tres libras diez y ocho
chelines, que se obliga a pagarlas el señor López seis me
ses después, contados desde el 6 de octubre.
En ese mismo mes de octubre de 1817 se celebró un
contrato con el señor Gustavo Hippisley, el cual dice así:
«CONTRATO CON DON GUSTAVO HIPPISLEY
«En uso y por virtud de la autoridad en mí investida
por el Supremo Poder Legislativo y Ejecutivo, ejerciendo
las funciones de la Nación y del Gobierno de las Provincias
Unidas de Venezuela, en el Continente colombiano, yo don
Luis López Méndez, residente en Grafton Street, Fitz*
(1) Memorias de O’Leary, tomo xv.
Deuda exterior 425
roy Square, en el Condado de Middleses, declaró y nombro
por la presente, y con mi firma y sello garantizo, y en defi
nitiva apruebo, el grado de Coronel a favor de don Gustavo
Hippisley, a quien por tal declaro, desde el 1? de junio úl
timo, en el Ejército de los Estados Unidos de Venezuela,
para que corra su antigüedad desde la expresada fecha ; y
confirmo en él la paga y los demás emolumentos correspon
dientes en tal concepto, como Coronel Comandante del pri
mer Regimiento de Húsares de Venezuela, cuyos soldados
se escogerán entre los naturales de Sur América y serán
disciplinados por el expresado Coronel Gustavo Hippisley,
por sus Oficiales y sabalternos, a la llegada de éstos a Cara
cas; cuyo Regimiento, cuando esté completo, se empleará
en sostener y defender el Gobierno y la Constitución de las
Provincias Unidas e independientes de Venezuela, en la
América del Sur.
«Y a consecuencia del nombramiento y aprobación
que hago a favor del dicho Coronel Gustavo Hippisley,
antes de su embarque para las costas de Colombia, suscri
bo por la presente, del modo más completo y libre, los ar
tículos siguientes:
<19 Garantizo al expresado Coronel el sueldo entero de
todos los Oficiales, subalternos, cornetas, herradores^ arti
lleros que han de componer dicho Regimiento de Húsares,
bajo su mando inmediato, así actuando como en cualquie
ra épocafutura en que sea necesario; y que Su mismo rango
les será reconocido a todos ellos, individual y colectiva
mente, a su llegada a Caracas ; y que el pie de dicho Regi
miento será el siguiente :
«Oficiales: un Coronel Comandante, un Teniente Co
ronel, dos Mayores, ocho Capitanes, diez y seis Tenientes
y ocho Alféreces.
«Clases: dos Sargentos primeros del Regimiento, ocho
Sargentos primeros de la tropa, un Sargento de Habilitado,
un Sargento del cuarteJ maestre, un Sargento del hospi
tal, treinta y dos Sargentos, treinta y dos Cabos, un Corne
ta mayor, un herrador mayor, un maestro talabartero, un
maestro armero, un maestro sastre, quince cornetas y
quince herradores.
«Plana Mayor: un Habilitado, un Ayudante, un Cuar
tel maestre, dos Cirujanos, dos Ayudantes de cirujano, un
albéitar, un maestro picador.
«Soldados: seiscientos húsares nativos, cincuenta y seis
no efectivos, para ayuda de gastos imprevistos.
«Artillería agregada : dos Sargentos, dos Cabos, ocho
artilleros, dos obuses de" 5% pulgadas. *
<2° Por la presente confirmo el grado y nombramiento
de todos los Oficiales de dicho Regimiento de Húsares, en el
426 Boletín de Historia y Antigüedades
grado para que cada uno ha sido nombrado por el expresa
do Coronel Gustavo Hippisley. Los nombres y grados de
dichos Oficiales, y sus fechas de antigüedad, sujetos no obs
tante a las alteraciones y cambios que el expresado Coro
nel crea convenientes, son los siguientes:
<A. B. Coronel Comandante.
«C. H. Teniente Coronel, etc. etc.
<3® Garantizo al expresado Coronel Gustavo Hippisley,
para él, sus Oficiales, subalternos y artilleros la paga y gra
tificación correspondientes, iguales, por lo menos, a la suma
o sumas que actualmente da el Gobierno inglés a sus Ofi
ciales de los rangos respectivos. Dicha paga y gratificación
empezarán a correr desde el día inclusive de su llegada a
Caracas, isla de Margarita o cualquier otro punto de lá
Tierra Firme ; y la paga de los subalternos y artilleros se
contará desde el día de su embarque a bordo del buque
que los lleve de Inglaterra. Y garantizo además al expre-
do Coronel Gustavo Hippisley, a sus Oficiales y subalter
nos, la gratificación y prima de una suma de dinero a la
llegada de él y de ellos a Caracas, como ayuda de los gas
tos de pasaje desde Inglaterra hasta la Costa Firme.
«Dicha prima será acordada de conformidad con las
proporciones siguientes:
«Al Coronel Comandante, doscientos pesos fuertes; a
los Oficiales superiores, doscientos pesos fuertes cada uno ;
a los Oficiales subalternos, doscientos pesos fuertes cada
uno ; a, las clases, ochenta pesos fuertes cada uno, además
de sus sueldos regulares y de sus gratificaciones. También
se suministrarán al Coronel 'objetos de escritorio de toda
clase, o una suma de dinero equivalente, parauso del Re
gimiento.
«4® Garantizo, en nombre de los Estados Unidos e In
dependientes de Venezuela, que en caso de que el expre
sado Coronel Gustavo Hippisley, o alguno de sus Oficiales,
.subalternos, cornejas, herradores* o artilleros, se invalide
por heridas y quede inapto para el servicio activo, el Go
bierno de Venezuela remunerará a todos y a cada uno de di
chos Oficiales, subalternos, cornetas, herradores -y arti
lleros que se hayan inutilizado eh servicio de la Repú
blica.
«Y'Finalmente, me prometo, en nombre de dicho
Gobierno, a que ningún Oficial sea nunca traspasado de
dicho Regimiento a ningún otro, sin el permiso del expre
sado Coronel y sin la aquiescencia del mismo Oficial o subal
terno. Y en garantía del puntual y honroso cumplimiento
de todos y de cada’uno de los artículos arriba expresados,
me obligo por la presente, y en su conformidad pongo mi
Deuda exterio 427
firma y sello, en Londres, hoy día quince de octubre del
año de mil ochocientos diez y siete.
«Luis Ló pe z Mé n d e z ,
«Diputado de Venezuela.
«Firmado, sellado y entregado, en la presencia de
« William Walton* (1).
Bolívar le ratificó a López Méndez sus credenciales a
fines de. ese año :
«Simón Bolívar, Jefe Supremo de la República, Capitán Ge
neral de los Ejércitos de Venezuela y Nueva Granada, etc. etc.
«A todos los que las presenten vieren, salud.
«Habiéndose consolidado el Gobierno de Venezuela,
por el voto unánime de los pueblos, Generales y Ejércitos ;
y hallándose dotado de todo el vigor y toda la energía ne
cesaria para poderse prometer el triunfo de la justa causa,
que sostiene en defensa de sus derechos naturales, y para
el bien de todas las naciones, hemos determinado ampliar
los poderes a nuestro Agente y comisionado en la Cor
te de Londres, señor Luis López Méndez, autorizándole, en
plena y debida forma, para negociar, ajustar y concluir,
cualesquiera pactos, convenios o tratados que juzgue con
venientes al país, en los términos y bajo las condiciones
que ha recibido.
« Por tanto, revalidando y confirmando, en todas sus
partes, los poderes que en enero de este presente año le
fueron conferidos por Nós, como Jefe Supremo de la Repú
blica, al expresado señor Luis López Méndez, le nombra
mos y constituimos de nuevo, por las presentes, Agente y
Diputado de Venezuela, y, su Enviado Extraordinario y
Ministro Plenipotenciario en la Corte de Londres, para que,
previos los oficios privados y atenciones debidas a la digni
dad de tan respetable Gabinete, pueda, llegado el caso y
obtenido el consentimiento de aquel Gobierno, presentarse
a sus Ministros con el carácter expresado de Enviado Ex
traordinario y Ministro Plenipontenciario de Venezuela;
y en su virtud solicitar la augusta protección de Su Ma
jestad Británica, en favor de una causa tan grande, tan
gloriosa, tan importante al género humano y por todos tí
tulos tan digna de la asistencia de la primera de las na
ciones.
(1) O’Leary, tomo k v , página 345.
428 Boletín de Historia y Antigüedades
«A estos fines damos y confiamos plenos poderes y las
más amplias facultades al expresado señor Luis López
Méndez, autorizándole en debida y legal forma, cuanto por
derecho de gentes y usos recibidos en los Gabinetes se re
quiere y necesita para que dirigiéndose a los Ministros de
Su Majestad Británica, proponga, negocie, ajuste, conclu
ya y firme a su nombre y bajo la fe de la República de
Venezuela, cualesquiera pactos, convenios y tratados fun
dados sobre el principio de reconocimiento, como Estado
libre e independiente, y de prestarle apoyo y protección,
estipulando al efecto cualesquiera condiciones en que se
convenga para indemnizar a la Gran Bretaña de sus genero
sos sacrificios, y darle pruebas más positivas* y solemnes de
una noble gratitud y perfecta reciprocidad de servicios y
de sentimientos.
«Y para que los tratados que se celebren obtengan toda
la autoridad, fuerza y firmeza necesaria, rogamos y encar
gamos al Ministro o Ministros de Su Majestad Británica a
quienes corresponda, tengan y reputen al expresado señor
Luis López Méndez por Enviado Extraordinario y Ministro
Plenipotenciario de la República de Venezuela, suficiente
mente autorizado por las presentes, sin que obste la falta
de alguna o algunas de las formas diplomáticas; pues sin
embargo de esto nos comprometemos y obligamos del modo
más auténtico y solemne a guardar, cumplir y ejecutar
cuanto el dicho Enviado Extraordinario y Ministro Pleni
potenciario pactare, ofreciere y estipulare a nombre y bajo
la fe de la República de Venezuela, a quien representa cer
ca del Gabinete británico.
<En fe de lo cual damos y firmamos las presentes, se
lladas con el sello provisional del Estado, refrendadas y re
gistradas por el Secretario de Estado y del Despacho de
Relaciones Exteriores, en Santo Tomás de Angostura, a
veintiún días del mes de noviembre de mil ochocientos diez
y siete, séptimo de la República.
« SIMON BOLIVAR
«Por Su Excelencia el Jefe Supremo, el Secretario de
Estado y Relaciones Exteriores,
«Pe d r o Br ic e ñ o Mé n d e z » (1).
Pocos días después pasó Bolívar una nota al señor Ló
pez Méndez, con fecha 30 de diciembre, escrita en Cariaco,
en lá cual le daba cuenta del Congreso de Cariaco, y le
agregaba :
(D Cadena, finales Diplomáticos, página 5.
Deuda exterior 429
«Como este acontecimiento puede haber alterado la
conducta política de usted, ratifico a usted los poderes que
le conferí el 5 de enero de este año en Barcelona, y lo facul
to expresamente para que pueda comprometer los fondos
de la República de Venezuela por armas, municiones de
guerra y vestuarios, celebrando contratas sobre estos obje
tos con los negociantes que quieran conducirlos, estipulando
los precios, plazos y especies en que deben pagarse.»
Posteriormente, ya en 1818, le dirigió la sig-uiente
nota :
«Cuartel General de Angostura, a 23 de Julio de 1818-8*?
«Simón Bolívar, Jefe Supremo de la Repzíblica, Capitán Ge
neral de los Ejércitos de Venezuela y de la Nueva Granada,
etc., etc.
«Al señor don Luis López Méndez, Agente de Negocios de la Repú
blica de Venezuela en Londres.
«Si el empréstito que he autorizado a Vuestra Señoría
para que negocie, tuviere efecto, pagará Vuestra Señoría
a la Casa de Ephain Lindo & Compañía la cantidad de diez
mil ciento veinte libras esterlinas, por cuenta del Excelen
tísimo señor Almirante Luis Brion, y exigiendo los docu
mentos de pago, me participará Vuestra Señoría haber
satisfecho aquella deuda.
«Dios guarde a Vuestra Señoría muchos años.
«BOLIVAR
«Pe d r o Br ic e ñ o Mé n d e z
« Secretario de Estado y
Relaciones Exteriores.>
Existen en nuestros archivos los siguientes documen
tos correspondientes a 1818:
«Excelentísimo señor Alexandro Smith :
« Con el debido respeto a usted dice : que como apo
derado que soy del Coronel J. Jorvers English, el cual está
actualmente en viaje para Inglaterra, con el objeto de ir
a levantar un Regimiento de infantería conformante a la
contrata que tiene celebrada con este Gobierno; y llevado
del interés que me anima para la causa, como igualmente
por efecto de la amistad que profeso al citado Coronel, me
430 Boletín de Historia y Antigüedades
tomo la libertad de someter a la alta consideración de
Vuestra Excelencia la siguiente propuesta para que en
virtud de las ventajas que de ella puedan resultar al país,
Vuestra Excelencia se sirva honrarla con su aprobación;
esto es :
« l9 Que el servicio de aquellos individuos compren
didos en la expresa contrata quede limitado a un período
de cinco años, contados desde la fecha de su desembarque
en el territorio de Venezuela;
« 29 Que a la expiración de este término se le concede
cincuenta acres de tierra (medida inglesa) a cada soldado
y a los Oficiales una extensión proporcionada a sus gradua
ciones.
«Me conducen a esta solicitud las reflexiones posteriores
que me han ocasionado sobre el particular, y también las
que me ha comunicado un Oficial inteligente que falta de
Inglaterra hace poco, y si Vuestra Excelencia tiene a bien
abrazar este proyecto, no me queda duda de que facilita
ría mucho la empresa del Coronel English, determinando
al mismo tiempo mucha gente de clase más distinguida a
transportarse con él a Venezuela.
«En este concepto, a Vuestra Excelencia suplico se
digne mandar se me comunique su determinación, para
obrar en consecuencia. Gracia que espero merecer de
Vuestra Excelencia, que Dios guarde muchos años.
«Nueva Guayana Inglesa. 15 de 1818 (sic).
«Excelentísimo señor.
«A. Sm it h
«Excelentísimo señor Jefe Supremo de Venezuela.»
«Excelentísimo señor :
«Los cuatro buques siguientes, que pertenecen a la
contrata del Coronel English, salen ahora para ahí, llevan
do en todo 570 hombres, a saber :
«El Duque de Bedford, Capitán Nankins. de 314 tonela
das, con 141 hombres; el Suffolk, de 338 toneladas, Capitán
Alison, con 153 hombres; el Blenhiem, de 328 toneladas.
Capitán Solstter, con 148 hombres, y el Melansho, de 286
toneladas, Capitán Parny, con 124 hombres. Este es el por
tador de la presente, que me atrevo a recomendar a Vues
tra Excelencia, confiado en que Vuestra Excelencia lo lle
vará a bien. Dentro de una semana saldrá armada de 22
Deuda exterior 431
cañones la corbeta Fruncís-Elisa, perteneciente a la misma
contrata.
«Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años.
«Londres, diciembre 22 de 1818.
«Excelentísimo señor.
«Besa la mano de Vuestra Excelencia su obediente
súbdito y atento compatriota.
<Luis López Méndez
«Excelentísimo señor don Simón de Bolívar, Supremo Jefe de la Re
pública de Venezuela, etc. etc. etc.»
«Excelentísimo señor don Luis Brion, Almirante y Comandante en
Jefe de la Marina de la misma República etc., etc., etc.
«Excelentísimo señor :
«En consecuencia de la contrata del Coronel English van
ahora para ahí 570 hombres de tropa eij cuatro buques, a
saber :
«141 en el Duque de Bedfoid, de 314 toneladas, Capi
tán Nankins; 153 en el Suffolk, de 338 toneladas. Capitán
Alison; 128 en el Melansho, de 289 toneladas, Capitán Par-
ny, y 148 en el Blenhiem, de 328 toneladas, Capitán Sols-
tter, portador de ésta, a quien suplico a Vuestra Excelen
cia se digne atenderle y favorecerle en. cuanto Vuestra
Excelencia tenga a bien. Dentro de ocho días se harán a la
vela, para el mismo destino, y perteneciente a la misma
contrata, la corbeta Franas-Elisa; armada de 22 ca
ñones.
«Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años.
«Londres, diciembre 23 de 1818.
«Excelentísimo señor:
«Besa la mano de Vuestra Excelencia su obediente
súbdito y atento compatriota.
«Luis López Méndez*
«COPIA DE UNA CARTA ESCRITA POR DON LUIS LOPEZ MÉN
DEZ AL GENERAL BOLÍVAR, JEFE SUPREMO DE LA REPÚBLI
CA DE VENEZUELA, RECOMENDADA AL COMERCIANTE MR. C.
HENRY
«Excelentísimo señor: Mr. Charles Henry, portador de
ésta, es compañero de la Casa de comercio en esta ciu-
432 Boletín de Historia y Antigüedades
dad, titulada Mexlars Henry, Potilard aud Henry, herma
no del principal de ella, que es Mr. Eduard Henry. El
dicho Charles Henry va ahora para ahí, a fin de hacer un
establecimiento mercantil y ofrecer al Gobierno los ser*
vicios que él y la dicha su Casa pueden prestarle proveyén
dole de los artículos de Europa de que tenga necesidad, y
encargándose de recibir los frutos en pago de ellos, según
y en los términos de los convenios que para el efecto se ce
lebraren; como también para cualesquiera otras operacio
nes en que sea interesante hacer uso de la inteligencia y
economía mercantil. Es indudable que el dicho Charles
Henry posee todas las cualidades necesarias para el des
empeño de la confianza que en semejantes asuntos se de
posita en él, porque es inteligente, activo-)’ hombre de
bien. Por tanto me tomo la libertad de recomendarlo a Vues-
tra Excelencia, a fin de que cuente con tener a este indivi
duo a sus órdenes en todo lo que lo considere de utilidad
para nuestra causa, a la cual es sumamente adicto. Lleva
consigo su familia, que se compone de su mujer, cuatro hi
jos, y criados. El ciudadano don D. M. Palacio, que va
junto con él (en el bergantín Mojen, de diez y seis caño
nes, que despacho ahora para ahí por cuenta del Gobierno,
con varios artículos, mandado por el Capitán Chitty, Ofi
cial de la marina inglesa), podrá dar a Vuestra Excelen
cia todos los informes necesarios acerca de dicho Mr. C.
Henry.
«Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años.
«Londres, julio 4 de 1818.
«Excelentísimo señor.
«Besa las manos de Vuestra Excelencia su más obe
diente súbdito y afectísimo compatriota,
<Luis López Méndez*
«Excelentísimo señor don Simón de Bolívar, Supremo Jefe de la
República de Venezuela (1).
En carta de Bolívar al General Páez, fechada en An
gostura el 7 de junio de 1818. dice lo siguiente :
«En el acto que reciba fusiles y municiones, bien sea
de los que tiene el Almirante a su bordo, bien de los que
conduce un bergantín inglés que se asegura, está ya dentro
(1) Archivo de la Colonia, Asuntos importantes, tomo 3"
Deuda exterior 433
del río Orinoco, enviaré a usted del primer punto donde
los reciba, y con toda diligencia y prontitud posible, cuan
tos ustedes necesiten, como también vestuarios completos
de muy buena calidad.
«Durante mi ausencia, el Consejo de Gobierno celebró
con Mr. Hamilton, procedente de Londres, una contrata
de diez mil fusiles, de los que deberá conducir a esta plaza
el bergantín Colombia, perteneciente al Estado; cuatro mil
dentro de tres semanas, y el resto a la posible brevedad,
pagadero este crédito en tabaco de Barinas, y muías; pero
con la expresa condición que el bergantín Hunter debe es
tar cargado de aquel fruto para el 15 de julio, precisamen
te y hasta completar el valor de los fusiles y vestuarios que
también tomó, en toda especie de frutos del país y necesa
riamente dentro del término de cuatro meses. Esta con
trata, después que nos asegura estos preciosos elementos,
nos da, además, un gran crédito en Inglaterra, de donde po
demos extraer cuanto necesitemos, si__cumplimos religiosa
mente nuestros comprometimientos y si los negociantes
publican que nosotros somos exactos en pagar. Si no, en
trará la desconfianza, y no querrán tratar con nosotros, y
nuestro crédito, que está muy bien puesto en Londres,
caerá por tierra. A usted, pues, toca, señor General, to
mar el más decidido interés en recoger.y enviar a esta pla
za primeramente todo el tabaco de esa Provincia que le sea
posible, haciendo el mayor esfuerzo por que la cantidad que
debe llevar el bergantín Hunter esté en esta plaza antes
del 15 de julio, procurando igualmente recoger todas las
producciones del país, como cacao, añil, cueros, sebo, mu-
las, y enviarlos para satisfacer este crédito, pues esta con
trata sola, sin contar con los inmensos elementos que nos
conduce el Almirante, basta para equipar, armar y vestir"
nuestro Ejército.
«Por cartas de Londres, de 15 de febrero de este año,
que he recibido al llegar aquí, he sido informado que nues
tro Agente de negocios en aquella corte ha contraído un
crédito de doscientas mil libras esterlinas, con las que de
ben comprarse cinco navios de línea de sesenta y cuatro
cañones cada uno, perfectamente tripulados y abastecidos,
que debían ser mandados por un célebre marino inglés, y
debían dirigirse sobre nuestras costas, después de haber
batido la expedición que se preparaba en Cádiz. En Ingla
terra todo está a nuestro favor, según anuncian los papeles
públicos y las cartas particulares.»
En una comunicación del mismo Bolívar al Almirante
Brión, fechada también en Angostura el 12 de julio del
mismo año, le dice:
«Nuestro Diputado en Londres me participa oficial
mente que ha comprado allí cinco navios de sesenta y cua-
vm—28
434 Boletín de Historia y Antigüedades
tro, que estarán muy pronto sobre nuestras costas. Aun
que yo no veo esta compra como útil para Venezuela, que
no puede mantener buques de tanto porte, es indispensable
que Vuestra Excelencia disponga de ellos, dirigiendo sus
avisos a las Colonias, a fin de que tengan noticias de Vues
tra Excelencia.
<E1 señor General Mac-Gregor debe salir de In
glaterra con una fuerte expedición para Venezuela, de
acuerdo con nuestro Diputado en aquel país; para evitar
que esta expedición vague por las Antillas, como las de
más que el señor Méndez ha dirigido, tomará Vuestra Ex
celencia las medidas necesarias para que a su arribo a ellas
sea informado con seguridad de nuestro estado y lugar
adonde debe dirigirse, pues la cooperación de esta expedi
ción sobre la costa será infinitamente ventajosa a nuestras
operaciones militares.»
En otra comunicación al mismo le dice el Liberta
dor, el 22 de septiembre :
«Ayer he recibido cartas y gacetas de Londres, en que
dicen que había salido para Venezuela un bergantín de
guerra con treinta y cuatro mil libras esterlinas empleadas
en elementos de guerra, y a su bordo el ciudadano Palacio, y
las gacetas hablan de la salida también de Londres para Ve
nezuela con una expedición del General Renovales : quizá
estos son los buques que están frente a Barcelona. Haga
Vuestra Excelencia lo posible por indagar lo cierto y to
mar todas las noticias posibles. Si efectivamente ha llega
do ya el buque en que viene el ciudadano Palacio con ele
mentos de guerra, incorpórelo Vuestra Excelencia a la
escuadra, pues aquí tenemos ya demasiadas armas y muni
ciones por ahora, y las necesitamos más sobre la Costa,
debiendo nosotros obrar en este mes entrante sobre ella,
practicando Vuestra Excelencia lo mismo con los bu
ques que conduzca Renovales, que incorporará a la escua
dra para obrar sobre la Costa, conservando los elementos
que conduzcan.
«Espero de la actividad de Vuestra Excelencia que
nada faltará para la época que señalo : es tiempo de obrar
y aprovechar los momentos.
«La expedición del General Mac-Gregor no tiene ya
efecto, porque habiendo malgastado el dinero que le entre
gó nuestro Diputado en Londres, aquél retiró los fondos y
Mac-Gregor ha quedado en inacción.»
También dice el Libertador, en carta de 8 de octubre,
al Generel Páez lo siguiente :
«Los empeños del Gobierno se aumentan todos los dí®s
extraordinariamente. Sobre los contraídos, como usted
sabe, tiene ahora el de treinta y cuatro mil libras esterli-
Obras de Caldas 435
ñas, que hacen ciento setenta mil pesos, valor de lo oue
trae el bergantín Imogenea de guerra, con diez y ocho
cánones, que ha llegado procedente de Londres con cua
tro mil fusiles, pólvora, plomo, vestuarios v otros efectos
de guerra, a que se agregan los crecidos 'costos que ha
cen la escuadra de alta mar y fuerzas sutiles. Su Exce
lencia el Almirante y otros continuamente expiden li
bramientos, y el Gobierno se encuentra muv embarazado
para cumplirlos.»
En próximos artículos insertaremos algunos otros do
cumentos sobre estos años anteriores al viaje del señor Zea.
Luego hablaremos de la misión de éste, así como de la de los
señores Vergara, Peñalver y algunos otros.
E. Po s a d a
OBRAS DE CALDAS
El señor Eduardo Posada acaba de reunir en un volu
men que hace parte de la Biblioteca de Historia Nacional
de Colombia un gran número de memorias, escritas por
Caldas (1). Todos los americanos conocen el nombre de
este sabio, que fue colaborador y discípulo de Mutis; su
obra científica, más extensa aún que la de su maestro, ha
bía permanecido inédita en parte, y lo que de ella hasta
aquí se había publicado se encontraba diseminado en pe
riódicos a menudo inaccesibles. Al agrupar todos estos ma
teriales esparcidos, el señor Posada no solamente ha rendi
do homenaje a uno de los hombres, de los cuales Colombia
se enorgullece con justo título, sino también un vivo ser
vicio a los investigadores. Y se puede decir que cada uno
de ellos, cualquiera que sea el asunto de sus estudios, en
contrará allí documentos interesantes, pues la curiosidad
insaciable de Caldas lo conducía, sin extraviarlo jamas, poi
las más diversas vías. Ya geográfo, físico, astrónomo, ar
queólogo, biólogo, botánico, el sabio colombiano se mues
tra cual un verdadero enciclopedista. Al lado de memo
rias consagradas a un método nuevo para medir las alturas,
encontramos una relación pintoresca y vivida de su viaje
al Ecuador, un estudio sobre la quina, otro sobre el cii.tivo
de la cochinilla, una nota sobre la aclimatación de la ncu
ña en Colombia, etc. Llama particularmente la atención
un estudio de la influencia del clima sobre los seieb
nizados, en donde Caldas expone, con una claridat soi pi_tn
dente, el gran prolflema de la influencia de, medio. Kom-
por Eduard»
(1) Obras de Caldas, recopiladas y publicadas
tomo ix. Bogotá. 1912/.
sada. (Biblioteca de Historia Nacional,
436 Boletín de Histoi ia y Antigüedades
piendo resueltamente con las ideas entonces dominantes,
escribe no sin orgullo :
«Mis rodillas no se doblan delante de ningún filósofo.
Que hable Newton o el Caribe ; que Saint-Pierre halle ar
monías en todas las producciones de la naturaleza; que Bu-
ffon saque a la tierra de la masa del sol; que Montesquieu
no vea sino el clima de las virtudes, en las leyes, en la reli
gión y en el gobierno ; poco importa si la razón y la expe
riencia no lo confirman.»
Observador antes que todo, Caldas ha sabido dividir
la extraordinaria complejidad de las acciones que obran
sobre los seres vivientes. «Por clima—explica él—entien
do, no solamente el grado de calor y frío de una región,
sino también la carga eléctrica, la cantidad de oxígeno, la
presión atmosférica, la abundancia de ríos y lagos, la dis
posición de las montañas, las selvas y los pastos, el grado
de población o los desiertos, los vientos, las lluvias, el true
no. las nieblas, la humedad, etc.»
El comprendió qué maravilloso campo de estudio ofre
ce su país al biólogo.
«Observo—escribe él—que el anacardo, la rizófora, la ce-
salpina, la heliconia, las plumerías, desaparecen a las 2,000
varas sobre el Océano ; veo que a estas formas suceden las
grandes malastromas, los robles, las clusias, las quinas; que
a éstas siguen la barnadesia, la valea, las gencianas, la mutr
cia, la alstonia, las gramíneas, la espelecia y los musgos.
Las primeras no se conocen sobre los Andes, y las últimas
no se han visto en nuestras costas. ¿ En qué punto dejan de
existir las unas para ceder el lugar a las otras? ¿Hay un
nivel, existe algún límite de donde no puede pasar la vege
tación de la especie? Este es el secreto que es preciso
arrancar de la naturaleza.»
Y el sabio nos explica que con este objeto ha recorrido
los Andes desde la base hasta la cumbre, y que con el baró
metro en la mano ha explorado en latitud y 5930’ en lon
gitud.
Como precursor, Caldas había comprendido el interés
capital de la geografía botánica. Heredero del pensamiento
de Mutis y único capaz de poner en obra los materiales y
las notas innumerables recogidas por éste y de completar
las por sus propias investigaciones, Caldas tenía el proyec
to de publicar una geografía botánica de toda la zona equi
noccial, un tratado sobre la quina, sus observaciones sobre
la constitución geológica de los Andes, sobre la existencia y
las leyes de las mareas atmosféricas, soby los límites de las
nieves perpetuas en la cordillera, etc. /
Pero surgió la revolución que debía libertar la Améri
ca. Caldas tomó parte activa en ella; cayó en manos de las
Mártires de Boyacá 437
tropas españolas, y fue fusilado el 29 de octubre de 1816 De
la obra inmensa a la cual consagró él todos sus esfuerzos
no han quedado sino algunas memorias fracmentarias que
el Gobierno colombiano ha tenido la piadosa idea de salvar
del olvido.
(De Journal de la Société des Americanistes de Parts)
MARTIRES DE BOYADA
Señor Secretario perpetuo de la Academia de Historia.
En su Despacho.
He visto publicada en el número 89 del Boletín de His
toria y Antigüedades una lista de los mártires sacrificados
ante las aras de la Patria, en territorio boyacense, suscrita
por nuestro honorable colega el doctor Cayetano Vásquez,
la cual requiere una pronta rectificación, a fin de que este
importante dato histórico quede consignado hasta ahora, lo
más completo posible, en el órgano oficial de la Academia.
I9 El doctor Vásquez hace figurar a don Joaquín Uma
ña como Gobernador, y este procer no desempeñó tal car
go. Fue un buen jurisconsulto; y
29 No aparecen en la referida lista los nombres de don
Manuel Otero, fusilado en Tunja el 20 de septiembre de
1816, y del Sargento Mayor Juan Salias, fusilado y despe
dazado en Pore el 25 de octubre del mismo año.
Es de lamentarse que el doctor Vásquez no tuviera a la
vista el número 160 de El Instittitor, periódico editado en la
ciudad de Tunja, correspondiente al 20 de julio de 1910. en
el cual está publicado ese Martirologio Patrio^ trabajo digno
de todo encomio y llevado a cabo por el señor doctor don
Jorge Wills Pradilla, atildado escritor y distinguido instruc-
cionista, quien en dicho año desempeñaba las funciones de
Director de Instrucción Pública del Departamento de Bo-
yacá. ~
Al presente informe tengo el honor de acompañar ei
número de El Institutor, que he citado, para que se publi
que en el Boletín, con la firma de su autor, si la Academia
lo tiene a bien.
Soy del señor Secretario atento, seguro servidor y colega
Be r n a r d o Ca y z k d o
Bogotá, noviembre 2 de 1912.
438 Boletín de Historia y Antigüedades
A LA MEMORIA DE LOS MÁRTIRES SACRIFICADOS ANTE LAS ARAS
DE LA PATRIA EN TERRITORIO BOY ACENSE
1910.
Fusilados por el Gobernador Remigio Bobadilla:
En Pore, José María Rosillo y Vicente Cadena, 19 de
junio. *
1816.
Fusilados, ahorcados y despedazados por orden del Pa
cificador Pablo Morillo:
En Tunja, Alberto Montero, Ignacio Plaza y José Ma
nuel Otero, fusilados el 20 de septiembre; Antonio Palacio,
Gobernador, fusilado el 26 de septiembre; Juan Nepomuce
no Niño y Cayetano Vásquez, Gobernadores, y José Ramón
Lineros, Teniente Coronel, fusilados el 29 de noviembre.
En Sogamoso, Pedro Manuel Montaña, Escribano, e
Isidro Plata, fusilados el 12 de diciembre.
En Leiva, Joaquín Umaña, jurisconsulto, fusilado el 6
de abril; Juan Bautista Gómez y Manuel José Sánchez, ahor
cados y despedazados el 26 de octubre; Joaquín Viana, fu
silado el 27 de octubre.
En Chita, Martín Gamboa y Victorio Valbuena, fusi
lados el 29 de diciembre.
En Pore, Frutos Joaquín Gutiérrez, miembro del Con
greso; Joaquín Zerda, Luis Báez (canario) y Luis Abad
(vizcaíno), Comandante, Capitán y Oficial, respectivamen
te, fusilados el 25 de octubre; Francisco Olmedilla, Coronel,
y Juan Salías, Sargento Mayor, fusilados y despedazados el
25 de octubre (1).
Jo r g e Wil l s Pr a d íe l a
Julio xx—MCMX.
REAL CEDULA SOBRE MONEDA
EL REY
Por cuanto con motivo de haberse encontrado trescien
tas cincuenta y dos pesetas de fábrica de España, entre
una partida de mil doscientos cincuenta y dos pesos, pro
cedidos de la residencia de don Basilio de Gante, Goberna
dor que fue de la ciudad y Provincia de Cartagena, que en
plata sencilla remitieron los Oficiales de mi Real Hacienda,
(1) Aunque con la mejor voluntad hemos procurado consignar en
este Martirologio Patrio los nombres de todos, que nos han propor
cionado diversos textos de historia, rogamos, no obstante, a quienes
sepan de otros mártires, nos suministren los datos precisos a fin de
completar lo que sólo por ignorancia nuéstra haya podido quedar in
suficiente—N. d k i . A.
Real cédula sofríe tnoneda 439
de ella pertenecientes parte apenas de mi Cámara, y el
resto a los derechos de Relator y Escribano de Cámara de
mi Consejo de las Indias. Habiéndolas hecho reconocer por
el Ensayador de mi Real Casa de Moneda de esta Corte, se
halló sei* labradas en estos Reinos y llevadas a aquéllos con el
fin de lograr la perniciosa granjeria de un veinte por ciento,
respecto de regularse allí cuatro pesetas por un peso fuerte,
y valer aquí no siendo columnarias (como no lo eran estas)
sólo diez y seis reales de vellón, lo que con dificultad se hi
ciera creíble, como el que hubiera españoles que admitie
ran este cambio con tan conocida quiebra, si en dicha par
tida no lo manifestase la experiencia; pues sacada la cuenta
de la cantidad remitida, aparece haberse dado a cada cua*
tro de estas pesetas el valor o estimación de un peso fuerte,
de que se evidencia que es común este error, que trascien
de a mis Ministros, no tiene repugnancia el ascenso a que
los extranjeros practicaran este comercio e introdujeran
entre las de España otras falsamente fabricadas por ellos,
de que por otros antecedentes resultan sobradas y seguras
pruebas. Enterado de todo, y reflexionado este punto con
la seriedad y madurez que merece su importancia, para
precaver en adelante semejantes inconvenientes, he resuel
to, a consulta del expresado mi Consejo, prohibir (como por
la presente prohíbo) en todos mis dominios de la América
toda moneda que no sea de la acuñada en ellos. Por tanto,
advirtiendo a aquellos mis Virreyes y Gobernadores lo ex
traña que ha parecido su tolerancia en este particular, y
en que se den cuatro pesetas de España por un peso fuerte,
les prevengo y mando que poniendo el mayor cuidado en
celar y prohibir su contravención con las más rigurosas pe
nas, que se han de ejecutar precisamente en los contraven
tores, y no sólo el detestable comercio de las pesetas ex
tranjeras, sino el uso de las acuñadas en España; hagan
publicar bando, para que dentro del competente término,
que según su prudente arbitrio pareciere a cada uno seña
lar en su respectivo Distrito, se manifieste y Hevea mis cajas
reales toda la moneda que hubiere de esta especie, para
que recogiéndose en ellas, se entregue por la ley y peso su
equivalente a quien la llevare, y no en. otra forma; y que
cumplido el dicho término no corra en parte alguna, y que
en todas ocasiones avisen lo que ocurra en tan grave asun
to; en inteligencia de que quedo muy a la mira de cómo se
cumple esta providencia.
Fecha en Aran juez, a cuatro de mayo de mil setecientos
v cincuenta v cuatro.
Yo El Re y
Por mandado del Rey Fernando,
Don Joaquín Joseph Vásquez y Morales.
440 Boletín de Historia y Antigüedades
Aranjuez, 4 de mayo de 1754
Vuestra Majestad prohíbe en sus dominios de la Amé
rica toda moneda que no sea de la acuñada en ellos, y para
extinguir el detestable comercio, así de las pesetas extran
jeras como de las fabricadas en España, manda ejecutar
las providencias que se expresan.
BIBLIOTECA JORGE POMBO
Bogotá, agosto 16 de 1911
Señor Presidente de la Academia Nacional de Historia.
En su Despacho.
Como esa honorable corporación tuvo la condescenden
cia, de acuerdo con los deseos del suscrito, de tomar a su
cargo el manejo y el fomento de la Biblioteca que, con oca
sión del Centenario de nuestra Independencia, tuve el ho
nor de obsequiar ala Nación el año pasado, me es grato co
municarle hoy que después de asidua labor, de más de un
año, están ya perfectamente terminados los catálogos de
las obras que hasta el presente la constituyen.
Para mayor claridad, y para hacer más fácil el mane
jo de dicha Biblioteca, he hecho de las obras que la forman
cuatro catálogos:
l9 Obras colombianas.
29 Publicaciones periódicas colombianas,
39 Obras extranjeras, referentes a América.
49 Publicaciones periódicas americanas o referentes
a América.
Más tarde, cuando la Biblioteca se abra al servicio pú
blico, me será grato dotarla con una regular cantidad de
obras extranjeras, referentes a diversos ramos científicos y
literarios, que puedan servir de base para su futuro ensan
che, como Biblioteca de carácter universal, capaz de ser útil
para toda clase de consultas.
Agradecería mucho a esa Academia si se digna nom
brar una Comisión que se sirva examinar los catálogos y la
Biblioteca, y en vista de su informe la Academia gestione
lo conducente a fin de que la Biblioteca en cuestión se abra
para el público, y preste el servicio a que está destinada.
Del señor Presidente muy atento, seguro servidor,
Jo r g e Po mb o
Archivo de Santander 441
INFORME OE UNA COMISION
Bogotá, 1® de octubre de 1912
Señor Presidente de la Academia Nacional de Historia—Presente.
He estudiado, con la debida seriedad, el asunto que se
me pasó en comisión jiara decidir «si el j>rócer de la
Independencia, señor José María Ranjel y José Buenaventu
ra Ranjel o José María Buenaventura Ranjel son la misma
persona, que prestó sus servicios en las filas del Ejército li
bertador desde el año de 1816 hasta 1828, y luégo en las fi
las del Ejército Nacional, desde 1830 hasta 1854.» y tengo el
honor de informar lo siguiente:
El señor José María Ranjel¿nonagenario ya en 1865, ob
tuvo pensión por sus servicios a la Patria, en virtud de una
ley del Congreso del citado año, y murió en el de 1868.
Había contraído matrimonio en la parroquia de Las Nieves
de Bogotá en 1858.
El Teniente Coronel efectivo José Buenaventura Ran
jel, cuyos méritos contraídos desde el año de 1811 hasta el
de 1852, constan en abundante expediente que se encuentra
en el tomo x l de Hojas de Servicio del Archivo Nacional, fa
lleció en marzo de 1855, según dato contenido en El Tiempo
de esta ciudad, del mismo año, dato que se ve compro
bado en la página 602 del referido expediente del Archivo,
en la cual aparece una representación de María Josefa Fran-
qui «legítima madre del finado Teniente Coronel efectivo
José Buenaventura Ranjel.» fechada el 31 de julio de 1855.
Vuestra Comisión,
Jo s é Ma r ía Re s t r e po Sá e n z
Secretaría—Bogotá, octubre 3 de 1912.
El anterior informe fue aprobado en sesión del 1° de
Jos corrientes, y se acordó devolverlo al interesado.
El Secretario Auxiliar,
Roberto Cortázar
—♦386.4—
ARCHIVO DE SANTANDER
Gun Club—Bogotá, agosto 28 de 1912.
Señor Presidente de la Academia Nacional de Historia—La ciudad.
Muy señor nuéstro:
Complacidos de que esa alta corporación baya acometi
do la muy importante empresa de publicar el archivo del
442 Boletín de Historia y Antigüedades
General Santander, manifestamos a usted que en el mes de
julio de 1910 fuimos comisionados por los socios del Gun
Club de esta ciudad para colectar una cuota entre ellos
que sirviera de base a la publicación del citado archivo. Pos
teriormente se eligió una Comisión para que organizara es
tos'trabajos, la que se llamó Comité Santandei, y el cual
eligió su Presidente al señor doctor Laureano García Or-
tiz, Secretario al señor don José Joaquín Pérez, y Tesorero
al señor don Joaquín Samper B., a quien le fueron entre
gados doscientos setenta y ocho pesos noventa y seis cen
tavos oro inglés, como valor de las cuotas suscritas por los
socios del Gun Club.
Creemos interpretar los sentimientos de los caballeros,
quienes deseaban, con su cuota, coadyuvar atan importante
obra, manifestando, por su muy honorable conducto, a esa
distinguida corporación que veríamos con sumo agrado
que esa Academia recabara del Comité Santandei el tras
paso de la suscripción de los socios del Gun Club, iniciada
con tan laudable fin.
Con el testimonio de nuestra más distinguida conside
ración nos suscribimos de usted muy atentos y seguros
servidores,
Sa l v a d o r Ra mo s —Pa b l o Ro c h a D.
Bogotá, agosto 29 de 1912
Señor doctor don Pedro M. Ibáñez—En la ciudad.
Estimado doctor y amigo :
Acuso recibo de su atenta del 26 del presente, a la cual
gustoso me refiero.
Efectivamente, soy Secretario de Gobierno del Depar
tamento Norte de Santander, actualmente en uso de licen
cia. A mi regreso, si continúo de Secretario, será para mí
altamente placentero gestionar con el Departamento y los
Municipios de Cúcuta y El Rosario, con el fin de que se
preste todo el apoyo que merece la publicación del archivo
del General Santander. Ya he escrito a varios de mis ami
gos excitándoles en el mismo sentido.
De usted atento amigo, seguro servidor,
Al b e r t o Ca m il o Su á r e z
Archivo Santander 443
Buenaventura, octubre 14 de 1912
Señor don Pedro M. Ibáñez, Secretario perpetuo de la Academia Na-
‘ cional de Historia—Bogotá.
Muy señor mío :
Honrado por el Director de El Faros ha llegado una
circular alusiva a la publicación que se trata de hacer del ar
chivo del General Santander, y comoquiera que soy el due
ño de El Fato, me apresuro a corresponder a la excitación,
que de manera especial agradezco.
Con muchísimo gusto me suscribo a la valiosísima pu
blicación, pero le estimaría se sirviera decirme si la sus
cripción es por suma voluntaria o tiene alguna rata fija.
Con toda consideración, soy su muy atento, seguro servidor
y compatriota,
Da n ie l S. Ca ic e d o C.
Bogotá, agosto 24 de 1912
Señor General don Ernesto Restrepo Tirado—En la ciudad.
Muy señor mío:
He visto en la prensa dé la ciudad, que la Academia
Nacional de Historia ha resuelto publicar las memorias del
General Francisco de Paula Santander, obra que será lleva
da a cabo por una Comisión dignamente presidida por usted.
Nacido yo en la misma ciudad, cuna del Hombre de
las Leyes, y admirador, como todo colombiano, de esta
gran figura, gloria la más ilustre de la Patria, solicito aten
tamente de usted autorización para contribuir a tan impor-
tante publicación; al efecto me permito acompañar un che
que a cargo del Banco de Bogotá por la suma de cien pesos
($ 100) oro.
Con sentimientos de consideración quedo de usted
atento servidor,
Al b e r t o Ca m il o Su á r e z
República de Colombia—Gobernación del Departamento del Cauca
Número 501—Popayán, 30 de septiembre de 1912.
Señor Secretario de la Academia Nacional de Historia—Bogotá.
Tengo el honor de acusar a usted recibo de su atenta
circular del corriente mes, por la cual se digna excitarme
a que coopere en la patriótica empresa que se propone lle
var a cabo esa ilustre corporación, de publicar las obras del
procer y muy ilustre General Santander.
En respuesta debo manifestarle que con gusto coope
raré en lo que esté a mi alcance, como gobernante y como
particular, poniendo en conocimiento de todos mis gober
nados, por medio déla prensa, la laudable intención de esa
respetable Academia.
444 Boletín de Historia y Antigüedades
Con sentimientos de toda consideración tengo el honor
de suscribirme de usted atento y compatriota,
Al f r e d o Ga r c é s
República de Colombia—Departamento de Bolívar—Administración
de la Aduana—Cartagena, octubre !.• de 1912.
Señor doctor don Pedro M. Ibáñez, Secretario de la Academia Nacio
nal de Historia—Bogotá. '
Acuso recibo de su atenta circular fechada el mes
próximo pasado, en la que en nombre de la Academia de que
usted es digno Secretario, hace un llamamiento a todos los
colombianos, y en particular a los empleados de esta Aduana,
para que contribuyamos con nuestro contingente pecunia
rio a la impresión de las obras del General Santander.
Por lo patriótico del fin que persigue esa honorable
corporacción, confío en que mis subalternos acogerán gus
tosos la idea lanzada por esa Academia y se apresurarán a
ayudar, en la medida de sus fuerzas, a obra tan meritoria.
La suma que se recaude en esta Oficina le será remitada
tan pronto como sea posible.
Tengo el honor de suscribirme su atento servidor y
compatriota.
Luis Fe l ipe An g u l o
CENTROS OE HISTORIA
Pasto, 26 de junio de 1912
Señor Secretario de la Academia Nacional de Historia—Bogotá.
Me es satisfactorio comunicar a usted, y por su digno
conducto a los señores académicos, que el Centro de Histo
ria de esta ciudad quedó reorganizado el día 23 de los co_
rrientes, de conformidad con la autorización con que fui
honrado según la nota de usted, número 1180, de 13 de di
ciembre de 1911.
De acuerdo con el señor Gobernador de este Departa
mento y con los caballeros designados anteriormente por
esa ilustre corporación, el Centro quedó integrado con el
siguiente persónal:
Señores: Andrade Manuel Segundo, presbítero; Al-
bán Francisco, Belalcázar B. Benjamín, presbítero; Bu-
cheli Julián, Bucheli José María, Díaz del Castillo Ildefonso,
Guerrero GustavoS., Guerrero Angel María, Gómez Adolfo,
Gutiérrez Aristides, presbítero ; Guerra Justo, Hinestrosa
Ulpiano, Hurtado Nicolás, Miranda Gonzalo, Ortiz Marco
Nota s ofaciales 445
Antonio, Pereira Gamba Fortunato, Sañudo José Rafael,
Santander Modesto, Villota Elíseo, S. J., y Zarama Daniel.
Los dignatarios nombrados para el período de un año
son los siguientes : Presidente honorario, General don Gus
tavo S. Guerrero; Vicepresidente, don Julián Bucheli; Se
cretario, don Nicolás Hurtado, y Presidente, el suscrito.
Espero que el Centro así constituido trabajará eficaz
mente ; del resultado de sus trabajos se dará noticia opor
tuna a la Academia.
Soy del señor Secretario muy atento y seguro servidor,
Il d e f o n s o Día z d e l Ca s t il l o
Centro de Historia de 7 unja—Secretaría—Tunja, 22 de julio
de IQ12.
Señor Secretario de la Academia Nacional de Historia—Bogotá.
Por el digno conducto de usted me es honroso poner
en conocimiento de la Academia que este Centro, usando
de la autorización que recientemente ha recibido, ha teni
do a bien nombrar miembros suyos a los señores doctores
Nebardo Rojas, Domingo A. Combariza, Fernando Torres
y General Próspero Márquez C.
Soy de usted atento servidor,
Os c a r Ru b io
NOTAS OFICIALES
República de Colombia—Ministerio de Instrucción Pública—Sec
ción 1?—Número 1756—Bogotá, agosto 29 de 1912.
Señor Secretario perpetuo de la Academia Nacional de Historia.
En su mano.
Para conocimiento de usted y fines a que hubiere lugar
me es grato transcribirle la siguiente nota:
«Ministerio de Gobierno—Número 5854.
«Señor Ministro de Instrucción Pública—Presente.
«Tengo el honor de avisar a usted que he dado las órde
nes del caso a la Imprenta Nacional para que allí sean im
presas, con destino a la Academia Nacional de Historia, las
mil hojas de papel con sus correspondientes cubiertas y los
mil ejemplares de la circular de la misma corporación, de
446 Boletín de Historia y Antigüedades
acuerdo con los modelos que deben ser suministrados opor
tunamente.
<De usted atento servidor.
<Por el Ministro, el Subsecretario,
«Ca r l o s Br a v o >
Dios guarde a usted,
C. Cu e r v o M.
Centro de Historia—Presidencia—Número 43—Bucaramanga, 31
de agosto de 1912.
Señor Secretario de la Academia Nacional de Historia—Bogotá.
Me es.grato referirme a la atenta nota de usted, de fe
cha 4 de marzo del año en curso.
He obtenido del Administrador de Lecturas una colec
ción casi completa de esta revista, que tengo el gusto de
remitirle, en paquete separado, y por la cual acepta este
Centro, de muy buen grado, una colección del Boletín de
Historia, aun cuando le falten algunos números.
Se ha recibido con alguna regularidad el Boletín desti
nado a este Centro. Faltan los números 72 y 73 del año vi,
y 79 del año vn, los cuales agradeceríamos se nos hiciera el
favor de reponer.
También le quedaré agradecido por el envío de un
ejemplar de las Obras de Caldas, cuya publicación reciente
he visto anunciada.
Tengo el gusto de remitirle por este correo el número
8° de Lecturas, último publicado, que contiene un trabajo
de este Centro, titulado Alejandrode Humbpldt en sus relacio
nes con Colombia y Venezuela.
Sin asunto para más, tengo el gusto de suscribirme de
usted atento, servidor y colega,
Da n ie l Ma r t ín e z
República de Colombia—Ministerio de Instrucción Pública—Sec
ción 1?—Número 1864—Bogotá, septiembre 11 de 1912.
Señor Secretario perpetuo de la honorable Academia Nacional de
Historia—En su mano.
Por la atenta nota de usted, número 1285, de 3 del pre
sente, me he impuesto de que esa corporación encargó de
la administración de la Biblioteca Jorge Pombo al miembro
correspondiente don Nicolás García Samudio.
Notas oficiales 447
Doy a usted los debidos agradecimientos por este aviso.
Dios guarde al señor Secretario.
C. Cu e r v o M.
Bogotá, 13 de Septiembre de 1912.
Señor doctor Pedro M. Ibáñez, Secretario perpetuo de la Academia
Nacional de Historia—La ciudad.
Tengo el honor de devolver a usted adjunto el informe
que rindió el señor don Fabio Lozano y Lozano a la Acade
mia, sobre el trabajo histórico Elocuencia Colombiana, y que
usted tuvo la bondad de remitirme con nota de 4 del pre
sente mes, número 1293.
Doy a usted las más expresivas gracias por su honrosa
felicitación, y le suplico transmita a la Academia mis pro
fundos agradecimientos por la aprobación unánime que dio
a la proposición del señor Lozano.
Quedo de usted muy atento servidor,
Ro b e r t o Ra m ír e z B.
Bogotá, septiembre 16deT912.
Señor Presidente de la Academia de Historia—En su Despacho.
Tengo el gusto de acompañar a este oficio un ejemplar
del mapa de las regiones orientales de Colombia, levantado
por mí, con el objeto de que usted se sirva, silo tiene a bien,
confiarlo a una Comisión que lo estudie y rinda un informe
acerca del valor geográfico y científico de la carta.
Del señor Presidente atento servidor,
Ab f ;l Ca l d e r ó n S.
Bogotá, septiembre 16 de 1912
Señor doctor don Pedro M. Ibáñez, Secretario perpetuo de la Acade
mia de Historia—En la ciudad.
He recibido la atenta comunicación de usted, en que
me comunica la elección que la Academia, en sesión del l9
del corriente mes, ha hecho en nií para Director de la Bi
blioteca Jorge Pombo.
Al aceptar el cargo con que la Academia se ha servido
distinguirme, presento a los miembros de ella la manifesta
ción de mi más cumplido agradecimiento.
De usted amigo y seguro servidor,
Nic o l á s Ga r c ía Sa m u d io
448 Boletín de Historia y Antigüedades
República de Colombia—Ministerio de Instrucción Pública—Sección 1*
Número 2017—Bogotá, octubre 3 de 1912.
Señor Secretario perpetuo de la honorable Academia Nacional de
Historia—En su mano.
Por la muy atenta nota de usted, número 1307, de fecha
de ayer, me he impuesto, con la más viva satisfacción, de
que esa honorable Academia designó para dignatarios y
empleados en el período anual que principiará el próximo
12 de los corrientes, a los siguientes miembros:
Doctor Ernesto Restrepo Tirado, Presidente; doctor
J. M. Goenaga, Vicepresidente; doctor Roberto Cortázar,
Secretario Auxiliar; doctor Manuel M. Fajardo, Tesorero;
doctor José D. Monsalve, Bibliotecario titular, y a los seño
res F. Lozano y Lozano y L. A. Cuervo, Bibliotecarios Auxi
liares, y para Director del Boletín de Historia a usted.
Le ruego aceptar mis felicitaciones por tan merecida
distinción, y le suplico se digne hacerlas extensivas a todos
los dignatarios nombrados.
Soy de usted muy atento servidor,
C. Cu e r v o M.
República de Colombia—Ministerio de Gobierno—Sección H—Nego
cios Generales—Número 6731—Bogotá, 3 de octubre de 1912.
Señor Presidente de la Academia de Historia—Presente.
Por el digno conducto de usted tengo el honor de ma
nifestarle a esa ilustrada corporación que desearía el valio
so concurso de sus indicaciones en relación con anteceden
tes de cualquir género y época, acerca de nuestras regiones
orientales.
Los datos que tengan a bien suministrarme los miem
bros de esa Academia deben referirse particularmente a
hechos o documentos que advierten por parte de Colombia
el ejercicio de su soberanía en los territorios amazónicos.
Con los elementos que por esta vía obtengan y los da
tos que ya tengo en mi poder, me propongo llevar a cabo
una publicación, que espero sea de interés nacional.
Soy de usted servidor muy atento,
Pe d r o M. Ca r r e ñ o
I M P R E N TA N ACI O N AL