UNIVERSIDAD TECNOLOGICA
BOLIVINA
CARRERA DE DERECHO
CARRERA: DERECHO
MATERIA:
DOCENTE:
ESTUDIANTES: AGUIRRE ALEJO MAGALI PAMELA
CALLA CONDORI LUZ CLARITA
CALDERÓN CHOQUE JOSUÉ DAVID
ESPINOZA CHAMBI JOSÉ DARIO
MAMANI GUTIÉRREZ ELIZABETH
VELASCO CATACORA MICHAEL MARTIN
SEMESTRE: 5
TURNO: NOCHE.
PARALELO: A
LA PAZ – BOLIVIA
2025
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN...............................................................................................................1
2. PRINCIPIO DE LEGALIDAD O RESERVA DE LEY...................................................................2
3. PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD.................................................................................5
4. PRINCIPIO DE RAZONABILIDAD........................................................................................8
5. PRINCIPIO DE CAPACIDAD ECONÓMICA...........................................................................8
5.1. Régimen Tributario Simplificado........................................................................................10
5.2. Sistema Tributario Integrado.............................................................................................11
5.3. REGIMEN AGROPECUARIO UNIFICADO..............................................................................12
6. PRINCIPIO DE IGUALDAD...............................................................................................12
7. PRINCIPIO DE PROGRESIVIDAD......................................................................................14
8. PRINCIPIO DE TRANSPARENCIA......................................................................................15
9. PRINCIPIO DE CONTROL.................................................................................................16
10. PRINCIPIO DE UNIVERSALIDAD...................................................................................17
11. PRINCIPIO DE SENCILLEZ ADMINISTRATIVA................................................................18
12. PRINCIPIO DE CAPACIDAD RECAUDATORIA................................................................18
13. PRINCIPIO DE BUENA FE.............................................................................................19
14. PRINCIPIO DE VERDAD MATERIAL..............................................................................21
15. PRINCIPIO DE NEUTRALIDAD IMPOSITIVA..................................................................23
16. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS .-................................................................................25
1. INTRODUCCIÓN
El sistema tributario boliviano se rige por una serie de principios fundamentales
que garantizan la equidad, legalidad y eficiencia en la aplicación de los tributos. Estos
principios, establecidos en la Constitución Política del Estado (CPE) y en diversas
normativas como el Código Tributario Boliviano (Ley N° 2492), buscan asegurar que la
carga impositiva sea justa y proporcional a la capacidad económica de los
contribuyentes, promoviendo al mismo tiempo la transparencia y el control en la gestión
fiscal.
Entre los principios más relevantes se encuentran el principio de verdad material,
que exige que las autoridades prioricen la realidad de los hechos por encima de
formalismos, y el principio de neutralidad impositiva, el cual establece que los tributos
no deben distorsionar las decisiones económicas de los ciudadanos ni afectar la libre
competencia..
En virtud a lo expuesto, los principios constituyen fundamentos del derecho que
delimitan al poder del Estado; su clasificación atiende a dos ámbitos: constitucionales y
legales. Los primeros contenidos en la CPE en cuyo Artículo 323, Parágrafo I indica: La
política fiscal se basa en los principios de capacidad económica, igualdad,
progresividad, proporcionalidad, transparencia, universalidad, control, sencillez
administrativa y capacidad recaudatoria. En cambio, los segundos, son los que
se encuentran regulados en las leyes, complementando de esta manera el elenco de
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los principios constitucionales, asemejando la importancia debido a su lógica,
operatividad y necesidad para el adecuado funcionamiento del sistema tributario.
Por otro lado, el Artículo 74, Numeral 1 de la Ley N° 2492 dispone que los
procedimientos tributarios se sujetaran a los principios constitucionales de naturaleza
tributaria; siendo aplicables los procedimientos tributarios administrativos en sujeción a
los principios del Derecho Administrativo, sustanciándose en apego a las normas del
Código Tributario Boliviano; sin embargo, ante la falta de disposición expresa, se
aplicará supletoriamente la Ley Nº 2341 y demás normas administrativas.
En ese sentido, a continuación, se desarrollarán los principios tanto
constitucionales como legales en relación al ámbito tributario y administrativo.
2. PRINCIPIO DE LEGALIDAD O RESERVA DE LEY
Este principio resulta aplicable a todo el ámbito del Derecho; se encuentra
normado en el Artículo 116, parágrafo Il de la CPE que indica: Cualquier sanción debe
fundarse en una ley anterior al hecho punible.
Básicamente este principio responde al aforismo no hay tributo sin ley que lo
establezca, el cual deviene del ámbito penal nullum crimen, nulla poena sine lege. Para
una mejor comprensión, el tratadista SPISSO refiere:
La razón del principio de legalidad se fundamenta en que la obediencia que las
personas prestan a los gobernantes se basa racionalmente en la creencia de que éstos
gobiernan en nombre de la ley y de acuerdo con sus prescripciones. La finalidad del
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principio es afianzar la seguridad jurídica mediante la predeterminación de las
conductas debidas, de modo que tanto gobernados como gobernantes sepan a qué
atenerse al conocer de antemano qué es lo que tienen que hacer u omitir.
La jurisprudencia constitucional a través de la Sentencia Constitucional
Plurinacional Nº 0394/2014, de 25 de febrero de 2014, expresa: La
jurisprudencia constitucional, ha desarrollado ampliamente el principio de legalidad,
señalando que para su observancia, se debe cumplir con dos condiciones esenciales
para su aplicación: "...a) la garantía formal expresada en el resguardo del principio de la
reserva legal en la medida en que es la Ley la que contiene las normas que tipifican las
conductas como ilícitos o infracciones administrativas, así como las sanciones; y la
garantía material que en resguardo del principio de la seguridad jurídica se expresa en
la necesaria tipificación de las conductas y el establecimiento de las sanciones tanto en
forma directa, a través de las normas contenidas en la Ley, cuanto por remisión
conocida como tipificación indirecta" (el resaltado es nuestro) (SC 22/2002 de 6 de
marzo).
Conforme a lo expuesto, resulta necesario que todo tributo sea creado por ley,
figurando además la estructura y cuantía de la obligación tributaria (base imponible,
alícuota, exenciones, sujetos, etc.); teniendo como fundamento la protección del
derecho a la propiedad de los sujetos pasivos; es decir, que los tributos importan
restricciones a citado derecho, debido a que se sustrae a favor del Estado una parte del
patrimonio con el objetivo de sustentar las cargas públicas.
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Para el ámbito administrativo, el principio de legalidad se encuentra regulado en
el Artículo 4, Inciso g) de la Ley N° 2341; que complementa a la materia tributaria
según el Artículo 6 de la Ley Nº 2492 que indica: ARTÍCULO 6. (PRINCIPIO DE
LEGALIDAD O RESERVA DE LEY).
Ahora bien, cabe indicar que el principio de legalidad se encuentra conformado
por dos sub principios; taxatividad que implica la suficiente predeterminación normativa
de los ilícitos y sus consecuencias jurídicas; pues la indeterminación supone una
deslegalización material encubierta; por otra parte se encuentra el principio de tipicidad
que desarrolla el principio fundamental nullum crimen, nulla poena sine lege; se
entiende como la obligación de que los jueces y tribunales apliquen la ley sustantiva
debidamente enmarcando la conducta del imputado exactamente en el marco
descriptivo de la ley penal a efectos de no incurrir en calificación errónea que afecte al
debido proceso y devenga en defecto absoluto insubsanable.
Si bien este principio ha sido ampliamente desarrollado en el ámbito penal, no se
debe olvidar que no solo aplica a la creación de tributos, sino también a los ilícitos
tributarios que se clasifican en delitos y contravenciones; consecuentemente, a
momento que la Administración Tributaria (solo en el caso de contravenciones) inicie
un proceso sancionador, corresponde que la conducta infringida por el sujeto pasivo se
encuentre claramente tipificada; en cambio, para el caso de delitos será conforme
dispone el Artículo 149 y siguientes de la Ley Nº 2492.
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3. PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD.
El principio de proporcionalidad se encuentra regulado en el Artículo 108,
Numeral 7 de la CPE y según la jurisprudencia constitucional, en un sentido amplio
comprende tres conceptos parciales: 1) la adecuación de los medios escogidos para la
consecución del fin perseguido; 2) la necesidad de la utilización de esos medios para el
logro del fin (esto es, que no exista otro medio que pueda conducir al fin y que
sacrifique en menor medida los principios constitucionales afectados por el uso de esos
medios); y 3) la proporcionalidad en sentido estricto entre medios y fin, es decir, que el
principio satisfecho por el logro de este fin no sacrifique principios constitucionalmente
más importantes.
Lo anterior implica, a su vez, que no se debe buscar la efectividad de un derecho
mediante el sacrificio o restricción total de otro. Lo que significa que debe realizarse
una ponderación superficial o una prelación abstracta de uno de los bienes jurídicos en
conflicto. Esta ponderación exige tener en cuenta los diversos bienes e intereses en
juego y propender su armonización en la situación concreta, como momento previo y
necesario a cualquier jerarquización o prevalencia de una norma constitucional
sobre otra.
En este proceso de armonización concreta de los derechos, el principio de
proporcionalidad, que se deduce del deber de respetar los derechos ajenos y no abusar
de los propios, juega un papel crucial. Los límites trazados al ejercicio de los derechos,
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en el caso concreto, deben ser proporcionales, esto es, rio deben ir más allá de lo
indispensable para permitir la máxima efectividad de los derechos en pugna.
La delimitación proporcional de los bienes jurídicos en conflicto, mediante su
armonización en la situación concreta, se hace necesaria cuando se considera la
finalidad social del Estado de Derecho de garantizar la efectividad de los principios,
derechos y deberes consagrados en la Constitución Política del Estado, y se pretende
impedir que, por la vía de la restricción injustificada de los derechos, termine por
socavarse el contenido de uno o varios de ellos. Dicho de otro modo, la restricción o
limitación en la que se traduce la medida legal a adoptarse por la autoridad
competente, debe guardar una relación equilibrada y razonable con el fin perseguido.
Rompe el mencionado equilibrio, la medida legal que impone a la persona una carga o
restricción irrazonable, excesiva o inadecuada. Por consiguiente, cuando se establezca
el respeto del principio de proporcionalidad, se podrá llegar al principio de justicia
material. El principio de justicia material o verdaderamente eficaz se opone a la
aplicación formal y mecánica de la ley en la definición de una determinada situación
jurídica. Exige, por el contrario, una preocupación por las consecuencias mismas de la
decisión y por la persona que es su destinataria, bajo el entendido de que aquella debe
implicar y significar una efectiva concreción de los principios, valores y derechos
constitucionales, (15) (Las negrillas son propias).
Éste principio también se encuentra regulado en el ámbito de la administración
pública, al efecto se cuenta con el Artículo 4, Inciso p) de la Ley Nº 2341.
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Por su parte, el presente principio es aplicable al ámbito tributario por cuanto
tiene que ver con la capacidad económica de los ciudadanos, principio en virtud del
cual todas las leyes tributarias, por mandato constitucional deben establecer cuotas
tasas y tarifas progresivas que graven a los contribuyentes en función de su verdadera
capacidad económica, es decir, afectar fisicamente una parte justa y razonable de los
ingresos, utilidades o rendimientos obtenidos por cada contribuyente individualmente
considerado. (16)
En suma, el principio responde a que el monto de los gravámenes esté en
proporción a las manifestaciones de capacidad contributiva de los obligados a su pago,
lo que implica el lograr la igualdad de sacrificios en los sujetos pasivos. El máximo
tribunal ha dicho que el impuesto progresivo ha sido aceptado como legitimo porque se
funda sobre la base de la solidaridad social, en cuanto exige más a quien posee mayo
riqueza en relación a quien posee menos, porque supone que el rise puede sufragarlo
sin mayor sacrificio de su situación personal.
Para concluir, éste principio también cobra una relevancia en el ámbito
sancionador, debido a que amerita una proporción de la sanción frente a la infracción
cometida, tomando como ejemplo lo dispuesto en el Artículo 162, Parágrafo I de la Ley
Nº 2492 en sentido que la multa por cada incumplimiento a deber formal tiene como
monto mínimo 50 UFV, siendo el máximo 5.000 UFV.
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4. PRINCIPIO DE RAZONABILIDAD.
La definición dada por LINARES (citada por SPISSO) expresa la exigencia
referida a la ley que debe contener una equivalencia entre el hecho antecedente de la
norma jurídica creada y el hecho consecuente de la prestación o sanción, teniendo en
cuenta las circunstancias sociales que motivaron el acto, los fines perseguidos con él y
el medio, que como prestación o sanción, establece dicho acto.
La razonabilidad como garantía constitucional de la tributación funciona: a)
independientemente, como garantía innominada; y b) como complemento del resto de
las garantías constitucionales. 19) Entonces, el principio de razonabilidad responde al
fundamento de verdad o justicia, lo que conlleva a que las normas deben mantener
coherencia con las disposiciones constitucionales durante el lapso de su vigencia en el
tiempo, sin que dé lugar a contradicciones.
La postura del TSJ, respecto a este principio, responde a la finalidad de
preservar el valor de justicia en las resoluciones, normas y actos emitidos sean
públicos o privados, por cuanto las garantías y derechos reconocidos por la CPE no
pueden ser alterados por las leyes que regulen su ejercicio ni necesiten de
reglamentación previa para su cumplimiento.
5. PRINCIPIO DE CAPACIDAD ECONÓMICA.
El deber general de contribución al sostenimiento de los gastos públicos
derivado del principio estudiado, debe concretarse o personalizarse en cada obligado
tributario en atención a su nivel de renta o de riqueza... se individualiza el deber general
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de contribuir expresado en el principio de generalidad, en la situación económica
particular y determinada de cada sujeto.
En nuestro ordenamiento jurídico, este principio se encuentra regulado en el
Artículo 108, Numeral 7 de la CPE constituyendo un deber de tributar en proporción a
la capacidad económica; por su parte, según el Artículo 70, Numeral 1 de la Ley Nº
2492 lo cataloga como una obligación, debiendo considerarse además el principio de
legalidad a fin de que la prestación tributaria exigida se encuentre fundamentada en
una ley.
Artículo 70. (Obligaciones tributarias del sujeto pasivo). Constituyen obligaciones
tributarias del sujeto pasivo:
1. Determinar, declarar y pagar correctamente la deuda tributaria en la forma,
medios, plazos y lugares establecidos por la Administración Tributaria, ocurridos los
hechos previstos en la Ley como generadores de una obligación tributaria.
Este principio, tiene cuatro implicancias fundamentales: Requiere que todos los
titulares de medios aptos para hacer frente al impuesto, deben contribuir en razón de
un tributo o de otro, salvo que por no contar con un nivel económico mínimo, quedan al
margen de la tributación; El sistema tributario debe estructurarse de tal manera que los
de mayor capacidad económica tengan una participación más alta en las entradas
tributarias del Estado; No pueden seleccionarse como hechos imponibles,
circunstancias o situaciones que no sean estrictamente idóneas para reflejar la
capacidad contributiva; En ningún caso el tributo o conjunto de tributos que recaiga
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sobre un contribuyente puede exceder la razonable capacidad contributiva de las
personas, ya que de lo contrario se está atentando contra la propiedad, confiscándola
ilegalmente. El ordenamiento jurídico nacional regula una diferenciación de los
contribuyentes dada la condición socio-económica; teniendo los siguientes regímenes o
sistemas:
5.1. Régimen Tributario Simplificado.
Se encuentra regulado en el DS Nº 24484 "Régimen Tributario Simplificado", donde los
Artículos 2 y 3 indican los sujetos pasivos del presente régimen:
Artículo 2. El ejercicio habitual de las actividades realizadas por los
artesanos, comerciantes minoristas y vivanderos, genera la obligación de
tributar en este régimen.
Artículo 3. Son sujetos pasivos del Régimen Tributario Simplificado, las
personas naturales que realicen con carácter habitual las actividades
mencionadas en el Artículo 2° de este Decreto y que además cumplan los
requisitos establecidos a continuación:
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Los montos fueron modificados por el Artículo 2, Parágrafos I y Il del Decreto Supremo
3698, de 25 de octubre de 201824).
5.2. Sistema Tributario Integrado.
Se encuentra regulado en el DS N° 23027 "Sistema Tributario Integrado" en
cuyo Artículo 3 regula los sujetos pasivos:
Artículo 3. Son sujetos pasivos del Sistema Tributario Integrado las personas
naturales propietarias hasta de dos (2) vehiculos afectados al servicio de transporte
público, urbano, interprovincial e interdepartamental de pasajeros y/o carga en un
mismo distrito Dentro de este sistema se determinan categorías reguladas en el
Artículo 4 de citado DS, siendo la siguiente:
La categoría descrita repercute en el pago trimestral según sus ingresos:
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5.3. REGIMEN AGROPECUARIO UNIFICADO.
Se encuentra regulado en el DS Nº 24463 "Régimen Agropecuario Unificado",
siendo los Artículos 2 y 3 que norman los sujetos pasivos:
Artículo 2. Son sujetos pasivos del RAU las personas naturales y sucesiones
indivisas que realicen actividades agrícolas o pecuarias en predios cuya superficie esté
comprendida dentro de los límites establecidos para pertenecer a este régimen
consignados en el Anexo I del presente DecretoSupremo.
Artículo 3. Son también sujetos pasivos del RAU todas las personas naturales y
sucesiones indivisas propietarias de tierras cuya extensión no sea superior a los limites
máximos establecidos para pertenecer a este régimen, inclusive cuando dicha
extensión esté comprendida dentro de la Pequeña Propiedad a que se refiere el
Artículo 10° de esta norma legal, que estén dedicadas parcial o totalmente a
actividades de avicultura, apicultura, floricultura, cunicultura y piscicultura.
6. PRINCIPIO DE IGUALDAD.
Inicialmente es pertinente indicar qué se entiende por igualdad; al respecto, el
TCP a través de la Sentencia Constitucional Plurinacional N° 1058/2013, de 12 de julio
de 2013, refiere: Sobre la alegada violación del principio de igualdad, es menester
señalar que el mismo es uno de los pilares esenciales de la construcción del Estado
Social de Derecho, e impone al Estado de manera general la obligación de no realizar
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discriminaciones lesivas de derechos (principio de no discriminación); y también de
crear las condiciones para una mejor distribución de los recursos en miras a construir
una sociedad con justicia social. En ese sentido, se tiene una dimensión objetiva de la
igualdad y una dimensión subjetiva; es decir, como derecho subjetivo (derecho a no ser
discriminado).
La jurisprudencia constitucional además menciona: El mismo Fernando Pérez
Royo en su libro referido sostiene que: "El principio de igualdad, constituye un valor no
solo del sistema tributario, sino del conjunto del ordenamiento. No es solamente la
igualdad formal ante la ley; sino, también la igualdad sustancial y el deber de los
poderes públicos de promover las condiciones para hacerla efectiva, junto con la
libertad".
La igualdad natural de todos los hombres, su igual capacidad jurídica y la
imparcial aplicación del derecho a todos los hombres constituye los pilares del nuevo
sistema, que nace como reacción a los privilegios y discriminaciones" Ahora bien, la
doctrina menciona: "un complemento del principio de capacidad económica y conlleva
la idea de establecer una igualdad o paridad de tratamiento fiscal a igualdad o paridad
de capacidad económica, en el sentido de que a situaciones iguales debe corresponder
siempre una igual tributación e impide los tratamientos fiscales arbitrarios o
discriminatorios entre situaciones objetivamente iguales"En este contexto, podemos
afirmar que se entenderá vulnerado este principio de igualdad cuando "sin justificación
objetiva y razonable, indices de capacidad económica idénticos son objeto de
gravamen diverso" (STC 54/2006, de 13 de marzo, FJ 6),(25)
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En virtud a lo expuesto, evidentemente todos debe contribuir, sin embargo, el
Artículo 108, Numeral 7 de la CPE marca una limitante que es la capacidad económica;
lo que implica que habrán excepciones como se desarrolló en el Punto V a raíz de la
citada capacidad económica, caso contrario no existiría constitucionalmente la
obligación de tributar.
Por tanto, el punto de partida para aplicar el principio de igualdad será el
principio de capacidad económica, respondiendo de esta manera a los fines
constitucionales.
7. PRINCIPIO DE PROGRESIVIDAD.
Fernando Pérez Royo en el libro mencionado refiere: "Se entiende por
progresividad, aquella característica de un sistema tributario según la cual a medida
que aumenta la riqueza de cada sujeto, aumenta la contribución en proporción superior
al incremento de riqueza". Los que tienen más contribuyen en proporción superior a los
que tienen menos.
El principio de no confiscatoriedad está vinculado con el principio de capacidad
económica, e implica que, a medida que aumente la riqueza del sujeto pasivo, deberá
aumentar su contribución al sostenimiento de las cargas públicas. La progresividad no
es una característica que tienen que presentar todos y cada uno de los tributos
individualmente considerados, sino que la progresividad debe entenderse a nivel
global.
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Es importante descartar que la progresividad se predica en la Constitución del
sistema tributario, en general, y no de cada uno de los tributos, en particular, que
integran aquél. Es evidente que no todos los tributos pueden tener tarifas progresivas,
pues para ello es necesario individualizar perfectamente al sujeto pasivo del tributo, fin
de establecer su renta y patrimonio de una manera cierta. Lo anterior es posible
tratándose de impuestos directos, pero no de impuestos indirectos. (29)
Por lo expuesto, se concluye que este principio se determina en función a la
base imponible y no en razón al sujeto; por lo que aquellos que tienen mayor capacidad
económica conlleva mayor contribución, siendo proporcional con los de capacidad más
baja.
8. PRINCIPIO DE TRANSPARENCIA.
La transparencia se encuentra definida en el Artículo 5, Numeral 5 de la Ley Nº
974, de 4 de septiembre de 2017 que comprende: Administración de los recursos del
Estado visible y limpia, por parte de las servidoras y servidores públicos, personas
naturales y jurídicas, nacionales y extranjeras, que presten servicios o comprometan
recursos del Estado.
Así como, la honestidad e idoneidad en los actos públicos, y en el acceso a la
información en forma veraz, oportuna, comprensible y confiable, salvo la restringida por
norma expresa.
Complementariamente el Artículo 4 de la Ley Nº 004, de 31 de marzo de 2010,
lo regula como un principio, al efecto menciona: Transparencia. Es la práctica y manejo
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visible de los recursos del Estado por las servidoras y servidores públicos, asi como
personas naturales y jurídicas, nacionales o extranjeras que presten servicios o
comprometan recursos del Estado.
Según lo dispuesto por ley, la transparencia implica un manejo visible, diálogo
auténtico y responsable entre gobierno y sociedad, que se desarrolla en un ambiente
ético y de confianza, para establecer compromisos orientados al logro del bienestar
común; asimismo se cuenta con componentes para impulsar la transparencia en la
gestión pública referidos a: el acceso a la información, el control social, la ética y la
rendición pública de cuentas.
Por tanto, la transparencia es el manejo honesto y adecuado de los recursos
públicos, así como el acceso a la información pública desde los Órganos del Estado y
las entidades privadas que administran recursos fiscales y/o recursos naturales, de
forma veraz, oportuna, comprensible y confiable.
La transparencia se configura como principio esencial para la obtención de
información con regularidad suficiente que permita el seguimiento de las cuentas y del
cumplimiento de los objetivos de todos los subsectores. (30)
Por lo tanto, el principio responde al correcto manejo público de los recursos
recaudados por la Administración Tributaria, aspecto que debe ser plasmado en
documentos que sean de libre acceso u obtención no solo de los contribuyentes, sino
de todos los sectores sociales.
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9. PRINCIPIO DE CONTROL
Inicialmente corresponde señalar el Artículo 4, Incisos b) e i) de la Ley Nº 2341;
el primero referido al principio de autotutela, donde la administración pública ejecutará
los actos emitidos, sin perjuicio que sean sometidos a control judicial posterior; el
segundo, efectúa énfasis en dicho control, siendo el Órgano Judicial (anterior Poder
Judicial) el que controle la actividad de la citada administración conforme a la CPE y las
normas legales aplicables.
En consecuencia, éste principio permite el sometimiento de los actos
administrativos definitivos emitidos por la Administración Tributaria al control de
legalidad por medio de jueces y tribunales, que en el ordenamiento jurídico boliviano se
cuenta con dos vías de impugnación; la Demanda Contencioso Tributaria y el Recurso
de Alzada.
El control de la actividad administrativa por los jueces y tribunales es la
expresión procesal del sometimiento de la Administración a la legalidad. Este concepto
de legalidad enlaza con la idea de juridicidad de la actuación del poder público o, lo que
es lo mismo, como sujeción de todos los poderes públicos al Derecho, en el sentido de
que éste sea límite y cauce del ejercicio del poder. Sólo en un Estado constitucional la
legalidad es juridicidad y se garantiza que la ley se ajuste a las normas y principios
establecidos expresa o implicitamente en la Constitución.
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10. PRINCIPIO DE UNIVERSALIDAD.
El principio de universalidad supone la ausencia de privilegios y discriminaciones
en materia tributaria; considerando que la carga tributaria afecta a todos los que tengan
o manifiesten la capacidad económica sujeta a cada tributo; no obstante, la concesión
de beneficios tributarios puede estar materialmente justificada y ser
constitucionalmente legítima, siempre que la misma cuente con respaldo constitucional.
Corresponde indicar además que este principio implica que la política fiscal
recae a todos los bolivianos sin distinción alguna. Igualmente tiene su relación con el
principio de imparcialidad regulado en el Artículo 4, Inciso f) de la Ley Nº 2341 por
cuanto las autoridades administrativas actuarán en defensa del interés general,
evitando todo género de discriminación o diferencia entre los administrado.
Tomando en cuenta que todo lo recaudado por las Administraciones Tributarias
nacionales van a formar parte del Tesoro General de la Nación, éste aspecto forma
parte de la estructura y organización económica del Estado, el cual cuenta como
máximo valor al ser humano, teniendo en consecuencia la obligación de redistribuir los
ingresos a todos los bolivianos sin distinción alguna; esto implica el acceso universal a
la educación, salud, servicios básicos, entre otros.
11. PRINCIPIO DE SENCILLEZ ADMINISTRATIVA.
Este principio puede ser entendido desde varias acepciones; por un lado, la
simplicidad o simplificación de las actuaciones de la administración, que en el
ordenamiento jurídico se asemeja al principio de informalismo -Artículo 4, Inciso l) de la
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Ley Nº 2341- referido a la inobservancia de exigencias formales no esenciales por
parte del administrado. Asimismo, puede considerarse en la simplicidad en la
configuración del ordenamiento, lo que se traduce en el denominado principio de
practicabilidad de la norma, siendo regulados los diferentes procedimientos de una
forma clara y sencilla.
12. PRINCIPIO DE CAPACIDAD RECAUDATORIA.
El Estado forma parte de la relación jurídico-tributaria (CAPÍTULO 6), contando
con la facultad de recaudación que son ejercidas en todo momento por las
Administraciones Tributarias nacionales (Servicio de Impuestos Nacionales y Aduana
Nacional); Administraciones Departamentales (Gobiernos Autónomos
Departamentales);Administraciones Municipales (Gobiernos Autónomos Municipales).
En ese contexto, las citadas instituciones ejercerán este principio a fin de
recaudar la deuda tributaria determinada por el sujeto pasivo o la propia
Administración.
13. PRINCIPIO DE BUENA FE.
La Sentencia Constitucional Plurinacional Nº 1130/2016-S2, de 7 de noviembre
de 2016, citando a la SCP Nº 0025/2014, expuso: La Ley de Procedimiento
Administrativo, dispone que la actividad administrativa se rige por determinados
principios generales, entre ellos, el de buena fe que se describe, según su art. 4 inc. e),
de la siguiente manera: 'En la relación de los particulares con la Administración Pública
se presume el principio de buena fe. La confianza, la cooperación y la lealtad en la
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actuación de los servidores públicos y de los ciudadanos, orientarán el procedimiento
administrativo.
De lo apuntado, se puede establecer que el principio de buena fe, es
fundamental dentro de la relación entre el Estado y sus ciudadanos, debiendo en todo
caso, regir los actos de ambos, mediante este principio, aspecto que sin duda es
importante dentro de un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional y Comunitario.
En virtud a las disposiciones antes citadas y la jurisprudencia constitucional de
referencia, es posible establecer una clara consecuencia que involucra el actuar tanto
del ciudadano como de la administración pública, de que ambos deben guardar un
comportamiento leal en la fase previa al procedimiento o acto administrativo y durante
el desenvolvimiento de las relaciones jurídicas ya constituidas entre ellos. Así, el
principio de buena fe debe involucrar una guía de interpretación para los operadores
jurídicos, para el ejercicio de los derechos subjetivas y el cumplimiento de
obligaciones...
Al respecto la Doctrina más calificada señala que: "La buena fe representa, a
juicio de la opinión mayoritaria de la doctrina y la jurisprudencia, que el actor manifieste
una firme creencia de no obrar contra derecho; esto es, que actúa legítimamente. La
doctrina normalmente ha hecho dos distinciones sobre el concepto de Buena Fe: 1) En
un primer sentido ha querido significar con estos términos las ideas de probidad, lealtad
y ausencia de intención dañosa. 2) Desde otro punto de vista, la expresión traduce la
idea de creencia, persuasión o convicción sobre la legitimidad de una situación o
actuación jurídica".
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En consecuencia, el principio o noción de buena fe, es de aplicación universal y,
debe ser atendida y comprendida en todas las actuaciones del contribuyente y de los
órganos de la administración tributaria. (32)
Bajo ese contexto doctrinal y jurisprudencial, en nuestro ordenamiento jurídico, el
principio de buena fe se encuentra regulado en el Artículo 4, Inciso e) de la Ley Nº
2341 que dispone: En la relación de los particulares con la Administración Pública se
presume el principio de buena fe. La confianza, la cooperación y la lealtad en la
actuación de los servidores públicos y de los ciudadanos, orientarán el procedimiento
administrativo.
Por otro lado, cabe indicar que este principio no se encuentra definido en la
normativa tributaria; sin embargo, el Artículo 69 de la Ley Nº 2492 hace mención a la
presunción a favor del sujeto pasivo, entendiendo que en aplicación al principio de
buena fe y transparencia, se presume que el sujeto pasivo y los terceros responsables
han cumplido sus obligaciones tributarias cuando han observado sus obligaciones
materiales y formales, hasta que en debido proceso de determinación, de
prejudicialidad o jurisdiccional, la Administración Tributaria pruebe lo contrario,
conforme a los procedimientos establecidos en este Código, Leyes y Disposiciones
Reglamentarias.
En base a lo expuesto, la buena fe siempre se presume, mientras que la mala fe
debe ser demostrada de lo contrario los actos no pueden ser calificados de ilícitos,
indebidos o injustos,(" Consecuentemente, es obligación de la Administración Tributaria
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demostrar la mala fe incurrida por el sujeto pasivo, caso contrario se presume que éste
ha cumplido con sus obligaciones tributarias. (34)
14. PRINCIPIO DE VERDAD MATERIAL.
El Artículo 108, Parágrafo I de la CPE dispone que la jurisdicción ordinaria se
fundamenta, entre otros principios, en el de verdad material; ahora bien, este principio
también se encuentra plasmado en el Artículo 4, Inciso d) de la Ley Nº 2341 que indica:
La Administración Pública investigará la verdad material en oposición a la verdad
formal que rige el procedimiento civil.
Habiendo delimitado el marco normativo general de citado principio, es
necesario comprender qué se entiende por el mismo; según CASSAGNE en el
procedimiento administrativo, el órgano que lo dirige e impulsa ha de ajustar su
actuación a la verdad objetiva o material, con prescindencia o no de lo alegado o
probado por el administrado.
De esta manera, el acto administrativo resulta independiente de la voluntad de
las partes, a la inversa de lo que acontece en el proceso judicial, donde el acuerdo de
los litigantes obliga al juez.
Para una mejor comprensión, se cuenta con la Sentencia Constitucional
Plurinacional Nº 1783/2014, de 15 de septiembre de 2014, que menciona:
El art. 180.1 de la CPE, establece como principio jurisdiccional que rige la
función judicial, el de verdad material, teniendo tanto jueces y tribunales el deber y la
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obligación de velar por su cumplimiento, a tiempo de emitir sus resoluciones. Al
respecto, la SC 0713/2010-R de 26 de julio, manifiesta lo siguiente: "...a jurisdicción
ordinaria se fundamenta, entre otros, en el principio procesal de verdad material, que
abarca la obligación del juzgador, a momento de emitir sus resoluciones, de observar
los hechos tal como se presentaron y analizarlos dentro de los acontecimientos en los
cuales encuentran explicación o que los generaron; de ello, se infiere que la labor de
cumplimiento de este principio, refiere a un análisis de los hechos ocurridos en la
realidad, anteponiendo la verdad de los mismos antes que cualquier situación, aunque,
obviamente, sin eliminar aquellas formas procesales establecidas por la ley, que tienen
por finalidad resguardar derechos y garantías constitucionales" (las negrillas nos
pertenecen).
Acorde con dicho criterio, la SCP 0144/2012 de 14 de mayo, estableció que:
"...la estructura del sistema de administración de justicia boliviano, no puede concebirse
como un fin en sí mismo, sino como un medio para obtener el logro y realización de los
valores constitucionales, por otra parte, impele a reconocer la prevalencia del derecho
sustantivo sobre el derecho adjetivo o sobre las formas procesales, que a su vez y en
el marco del caso analizado obliga a los administradores de justicia entre otros a
procurar la resolución del fondo de las problemáticas sometidas a su jurisdicción y
competencia dejando de lado toda nulidad deducida de formalismos o ritualismos
procesales que impidan alcanzar un orden social justo en un tiempo razonable".
Consiguientemente, el principio de verdad material consagrado por nuestra
Norma Suprema, encuentra su materialización en la función de administrar justicia, en
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cuyo mérito no es admisible la presencia de extremadas formalidades en dicha función,
siendo deber y obligación de las autoridades jurisdiccionales procurar que las
decisiones sometidas a su consideración sean emitidas procurando la solución de los
conflictos y, si bien conforme al derecho adjetivo existen formas que se deben cumplir,
éstas no pueden ser aplicadas por encima del derecho sustancial o de la justicia
material.
En ese sentido, dentro de un procedimiento tributario, el Artículo 200, Numeral 1
de la Ley Nº 2492 regula que los recursos administrativos responderán además de los
principios contenidos en la Ley Nº 2341, a tener como finalidad establecer la verdad
material sobre los hechos, de forma de tutelar el legítimo derecho del sujeto activo a
percibir la deuda, así como el del sujeto pasivo a que se presuma el correcto y
oportuno cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
15. PRINCIPIO DE NEUTRALIDAD IMPOSITIVA.
El principio de neutralidad impositiva postula que, las distintas formas de
tributación que se puedan establecer, no deben afectar las decisiones de los
contribuyentes, en razón a que en una economía de mercado fundada en la libertad de
iniciativa y de empresa, la decisión de inversión previa, estimación de costos y
utilidades demanda un clima de seguridad jurídica y de previsibilidad en el obrar
gubernamental porque toda la actividad de las empresas, está de por sí supeditada a
los imponderables del mercado. A este principio se añade el "del país de destino", que
tiene como finalidad garantizar la libre circulación de bienes, servicios y demás factores
productivos de manera que las mercancías de exportación no son gravadas en el
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territorio de origen sino en la jurisdicción territorial del país importador; por ello, se
devuelven los impuestos al consumo y de comercio exterior.
Este principio se aplica a la actividad exportadora de conformidad a la normativa
tributaria contenida en la Ley 843 y en la Ley 1489 de
"Desarrollo y Tratamiento Impositivo a las Exportaciones", también llamada ley
de Exportaciones; así el art. 12 de la Ley 1489 modificado por el art. 1 de la Ley 1963
dispone que: "En cumplimiento del principio de neutralidad impositiva, los exportadores
de mercancías, servicios sujetos de la presente Ley, recibirán la devolución de
Impuestos Internos al consumo y de los aranceles incorporados a los costos y gastos
vinculados a la actividad exportadora".
A su vez el art. 13 de la Ley de Exportaciones, modificado por el art. 2 de la Ley
1963, establece: "Con el objetivo de evitar la exportación de componentes impositivos,
el Estado devolverá a los exportadores un monto igual al Impuesto al Valor Agregado
(IVA) pagado, incorporado en los costos y gastos vinculados a la actividad exportadora.
La forma y modalidades de dicha devolución serán reglamentadas por el poder
Ejecutivo de acuerdo con el segundo párrafo del art. 11 de la Ley 843", es decir se ha
normado la devolución del impuesto pagado por las compras incorporadas a los
productos de exportación con la finalidad de lograr un efecto impositivo neutral.
16. CONCLUSIÓN
los principios tributarios en Bolivia buscan un sistema fiscal justo y eficiente, alineado
con la capacidad económica de los ciudadanos y orientado a la transparencia y el
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control. Además, se enfatiza la importancia del equilibrio entre la carga tributaria y la
capacidad contributiva para evitar efectos confiscatorios o desincentivos económicos.
17. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS .-
Constitución Política del Estado (CPE) de Bolivia.
* Ley N° 2492 - Código Tributario Boliviano.
* Ley N° 2341 - Ley de Procedimiento Administrativo.
* Ley N° 843 - Sistema Tributario Boliviano.
* Ley N° 1489 - Desarrollo y Tratamiento Impositivo a las Exportaciones.
* Ley N° 1963 - Modificaciones a la Ley de Exportaciones.
* Ley N° 004 - Ley de Lucha Contra la Corrupción, Enriquecimiento Ilícito
* Ley N° 974 - Ley de Unidades de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción.
* Decreto Supremo N° 24484 - Régimen Tributario Simplificado.
* Decreto Supremo N° 23027 - Sistema Tributario Integrado.
* Decreto Supremo N° 24463 - Régimen Agropecuario Unificado.
* Sentencia Constitucional Plurinacional N° 773/2005-R, de 07 de julio de 2005.
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