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El ensayo compara los gobiernos de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque, destacando sus diferencias en programas de gobierno, políticas de paz y enfoques ideológicos. Uribe se centró en la seguridad y el control territorial, Santos promovió la paz y la reconciliación, mientras que Duque intentó equilibrar legalidad y modernización en un contexto de crisis social. Cada administración dejó un legado complejo que sigue influyendo en el debate nacional sobre paz, desigualdad y democracia en Colombia.

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El ensayo compara los gobiernos de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque, destacando sus diferencias en programas de gobierno, políticas de paz y enfoques ideológicos. Uribe se centró en la seguridad y el control territorial, Santos promovió la paz y la reconciliación, mientras que Duque intentó equilibrar legalidad y modernización en un contexto de crisis social. Cada administración dejó un legado complejo que sigue influyendo en el debate nacional sobre paz, desigualdad y democracia en Colombia.

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Tres Visiones de Nación: Un Ensayo

Comparativo entre los Gobiernos de


Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e
Iván Duque
Introducción
Durante las dos primeras décadas del siglo XXI, Colombia ha sido gobernada por
tres presidentes cuyas gestiones marcaron profundamente el rumbo del país:
Álvaro Uribe Vélez (2002–2010), Juan Manuel Santos Calderón (2010–2018) e Iván
Duque Márquez (2018–2022). Aunque los tres surgieron del espectro de centro-
derecha y comparten una genealogía política común, sus programas de gobierno,
enfoques ideológicos, políticas de paz y resultados en temas clave como
economía, educación y seguridad reflejan diferencias sustanciales. Este ensayo
propone un análisis comparativo de sus gobiernos, con el fin de comprender
cómo cada uno interpretó y transformó el proyecto nacional colombiano.

1. Programas de Gobierno: Seguridad, Paz y


Emprendimiento
Álvaro Uribe accedió al poder en 2002 con el lema de la “Seguridad Democrática”,
en un contexto marcado por el auge de la guerrilla, el paramilitarismo y la
desconfianza hacia el Estado. Su propuesta, plasmada en el programa “Hacia un
Estado Comunitario”, se enfocó en el fortalecimiento del aparato militar, la
recuperación del control territorial, la inversión extranjera y la participación
ciudadana. En su segundo mandato, mantuvo la prioridad en seguridad, pero
también impulsó políticas de infraestructura y programas sociales como
“Familias en Acción” y la cobertura del SISBEN.

Juan Manuel Santos, inicialmente elegido como sucesor de Uribe, mantuvo en su


primer mandato la estabilidad macroeconómica y la inversión en seguridad. Sin
embargo, en su segundo periodo cambió el rumbo político, centrando su
programa en “Todos por un Nuevo País”, cuyos ejes fueron la paz, la equidad y
la educación. Esta transformación marcó su distanciamiento con el uribismo y
colocó la reconciliación como prioridad nacional.

Iván Duque, elegido por el partido uribista (Centro Democrático), presentó su


propuesta bajo el título “Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad”. Su plan se
basó en tres pilares: legalidad, emprendimiento y equidad. Aunque conservó
elementos de la visión uribista —como el énfasis en la seguridad y el orden—,
introdujo temas contemporáneos como la economía naranja, la innovación y la
sostenibilidad energética. Sin embargo, su mandato se vio fuertemente afectado
por la pandemia del COVID-19 y el estallido social de 2021.

2. Procesos de Paz: De la Guerra a la Negociación


Uribe adoptó una posición abiertamente hostil hacia cualquier proceso de
negociación con la guerrilla. Bajo su política de Seguridad Democrática, el
Estado recuperó control en vastas regiones, debilitó militarmente a las FARC y
desmovilizó parcialmente a los grupos paramilitares mediante la controvertida
Ley de Justicia y Paz. Aunque logró reducir homicidios y secuestros, fue criticado
por violaciones a los derechos humanos, como los falsos positivos (ejecuciones
extrajudiciales de civiles presentados como guerrilleros muertos en combate).

En contraste, Santos optó por el diálogo como estrategia de pacificación,


liderando el proceso de negociación con las FARC en La Habana, que culminó con
la firma del Acuerdo de Paz en 2016. Este histórico acuerdo incluyó desarme,
reincorporación, justicia transicional y una agenda rural. También propició
avances en los derechos de las víctimas. Santos recibió el Premio Nobel de la
Paz, aunque enfrentó una dura oposición liderada por Uribe y sectores
conservadores, quienes consideraron el acuerdo demasiado permisivo con los
excombatientes.

Iván Duque, si bien no desmontó el acuerdo, adoptó una actitud de desconfianza


frente a su implementación. Presentó objeciones a la Jurisdicción Especial para
la Paz (JEP) y criticó los beneficios otorgados a los antiguos miembros de las
FARC. En materia de diálogo con el ELN, Duque fue más tajante: suspendió las
conversaciones tras el atentado de 2019 en la Escuela de Policía General
Santander. Su gobierno privilegió la vía militar y judicial como medio de
contención del conflicto armado residual.
3. Ideología: Tres Matices del Centro-Derecha
Colombiano
Uribe encarna una visión conservadora y nacionalista, con énfasis en el orden, el
libre mercado y una fuerte presencia del Estado en seguridad. Aunque fue elegido
como independiente, luego fundó el Centro Democrático, un partido basado en
su figura y doctrina. Su visión presidencialista, su retórica militarista y su crítica a
la justicia internacional marcaron su estilo autoritario y personalista.

Santos, proveniente de una familia tradicional liberal, representa una versión más
liberal y tecnocrática del centro-derecha. Aunque su primer mandato fue de
continuidad uribista, su segundo se alineó con valores más progresistas:
derechos humanos, justicia social, multiculturalismo y reconciliación. Su
pragmatismo político y su apertura al pluralismo le generaron tanto elogios como
críticas.

Duque, formado en economía y política pública, adoptó una postura


moderadamente conservadora, siendo una especie de híbrido entre la ideología
uribista y una visión moderna de Estado. Sus discursos incluyeron elementos
tecnocráticos, de innovación, defensa de la empresa privada y valores
tradicionales. Sin embargo, su falta de experiencia política y su dependencia del
expresidente Uribe lo mostraron como un mandatario limitado en autonomía.

4. Resultados en Áreas Clave

Seguridad

Uribe logró una reducción significativa de los homicidios, secuestros y ataques


armados, con mejoras notables en movilidad y control territorial. No obstante, sus
políticas fueron cuestionadas por su dureza, la expansión del paramilitarismo y
los escándalos de derechos humanos.

Santos mantuvo la reducción de los indicadores de violencia, pero dio prioridad al


desarme negociado y a una seguridad más civilista. Aunque disminuyó el
conflicto con las FARC, emergieron nuevas amenazas como el crimen organizado
y las disidencias armadas.

Duque enfrentó un recrudecimiento de la violencia en zonas rurales, asesinatos


de líderes sociales y masacres, lo que evidenció falencias en la implementación
del acuerdo de paz y en el control estatal. Su respuesta fue más reactiva que
preventiva.

Economía

Uribe gobernó en tiempos de bonanza petrolera, logrando un crecimiento


promedio superior al 4% anual. Impulsó la inversión extranjera, los tratados de
libre comercio y la reducción de la pobreza.

Santos enfrentó la caída de los precios del petróleo, pero mantuvo la estabilidad
macroeconómica, fortaleció la infraestructura (vías 4G) y consolidó acuerdos
comerciales. Implementó reformas tributarias impopulares.

Duque vivió la recesión más profunda de la historia reciente por la pandemia.


Aunque logró una recuperación en 2021–2022, los niveles de pobreza y
desempleo aumentaron drásticamente. Su reforma tributaria de 2021 desató
protestas masivas.

Educación

Uribe aumentó la cobertura educativa, impulsó la jornada única y las pruebas


Saber. No obstante, la calidad seguía siendo desigual.

Santos avanzó en cobertura y calidad, creó programas de excelencia docente,


universalizó el preescolar y promovió la educación gratuita en universidades
públicas.

Duque se centró en educación digital y técnica, con programas como


“Generación E”. La pandemia obligó a un giro hacia la virtualidad, afectando el
acceso y aumentando la brecha rural-urbana.

Salud

Uribe logró la universalización del sistema de salud basado en la Ley 100,


aunque criticado por su privatización.

Santos fortaleció el sistema público mediante la Ley Estatutaria de Salud, que


reconoció este derecho como fundamental y reformó su orientación.

Duque enfrentó el desafío sanitario del COVID-19, logrando una vacunación


eficaz, pero con limitaciones estructurales en el sistema y crisis financiera en las
EPS.
5. Política Exterior y Legado
Uribe fue un presidente de política exterior nacionalista y confrontacional,
especialmente con los gobiernos vecinos de izquierda (Venezuela, Ecuador).
Priorizó las relaciones con EE. UU. y rechazó mecanismos multilaterales que
juzgaran su política de seguridad.

Santos reconstruyó las relaciones diplomáticas regionales, promovió la


integración latinoamericana, y posicionó a Colombia como un líder en
sostenibilidad y paz en foros multilaterales. También lideró el ingreso a la OCDE.

Duque volvió a una línea más ideológica y occidentalista, rompiendo con


Venezuela, apoyando al Grupo de Lima y fortaleciendo la alianza con EE. UU. Bajo
su gobierno, Colombia ingresó a la OCDE formalmente.

Conclusión
Los gobiernos de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque ofrecen una
radiografía compleja de las tensiones entre seguridad, paz, desarrollo y
gobernabilidad en Colombia. Uribe personificó la mano dura y el control territorial;
Santos, la conciliación y la justicia restaurativa; y Duque, un intento de equilibrio
entre legalidad y modernización, atravesado por crisis sociales y sanitarias.

Cada uno dejó un legado con luces y sombras. Uribe logró devolverle al Estado el
control, pero a un alto costo en derechos humanos. Santos avanzó hacia una paz
duradera, aunque polarizó a la sociedad. Duque enfrentó desafíos inéditos con
una gobernabilidad limitada.

Hoy, sus decisiones siguen marcando el debate nacional y condicionan los retos
del futuro: consolidar la paz, reducir la desigualdad, modernizar el Estado y
fortalecer la democracia.

Reflexiones sobre el impacto estructural y la continuidad de las políticas


públicas

Una lectura más profunda de estos tres gobiernos no puede limitarse a sus
diferencias discursivas o ideológicas; es necesario considerar también las
continuidades estructurales que los conectan. Pese a las tensiones políticas
entre Uribe y Santos, o las aparentes renovaciones que Duque prometió durante
su campaña, los tres gobiernos operaron dentro de un mismo marco económico:
un modelo neoliberal que apostó por la apertura comercial, la atracción de
inversión extranjera, la flexibilización laboral y la promoción de megaproyectos
extractivos. Esta línea de continuidad explica, en parte, la persistencia de brechas
socioeconómicas, la dependencia del petróleo y el carbón, y la fragilidad del
tejido productivo nacional.

En materia de reforma institucional, los avances fueron limitados. Uribe


concentró el poder presidencial, debilitando el equilibrio de poderes. Santos, si
bien respetó más las formas institucionales, se enfrentó a una Corte
Constitucional cada vez más crítica y una oposición beligerante. Duque, por su
parte, tuvo una relación tensa con el Congreso y la rama judicial, marcada por
escándalos como la “Ñeñepolítica” y la limitada independencia frente a
decisiones del expresidente Uribe. Esto reflejó una crisis más amplia del sistema
político, en donde la gobernabilidad depende más de alianzas clientelistas que de
programas de largo plazo.

Otro punto que merece atención es el papel de la sociedad civil. Durante el


gobierno de Uribe, la protesta fue estigmatizada y las organizaciones sociales
operaban bajo fuerte presión. Con Santos, si bien hubo mayor apertura
institucional, la implementación del Acuerdo de Paz reveló enormes dificultades
para que los sectores históricamente excluidos participaran en igualdad de
condiciones. Durante el gobierno de Duque, la sociedad civil recobró un papel
protagónico a través de masivas movilizaciones como las de 2019 y 2021, que
denunciaron la falta de oportunidades, el abuso policial y la desconexión entre el
poder político y las demandas ciudadanas. El Paro Nacional de 2021 mostró que
la juventud urbana, los movimientos indígenas y las organizaciones de base están
dispuestas a ocupar el espacio público como un nuevo escenario de deliberación
democrática.

En términos de visión de nación, se evidencia que Uribe apostó por una Colombia
fuerte en control estatal, alineada con EE. UU. y enfocada en el orden. Santos, por
el contrario, imaginó una Colombia reconciliada, abierta al mundo y con un nuevo
contrato social basado en la justicia transicional. Duque intentó sintetizar ambos
legados, pero terminó encarnando las tensiones entre una base conservadora y
las exigencias de una ciudadanía más crítica, interconectada y plural.

El análisis de estos tres gobiernos permite concluir que la historia reciente de


Colombia no puede entenderse en términos maniqueos. Cada administración
enfrentó contextos complejos y tomó decisiones con efectos duraderos. La
comprensión crítica de estos legados es indispensable para construir un futuro
político más inclusivo, donde la paz no sea solo un proceso entre élites armadas,
sino una transformación profunda que alcance los territorios, reduzca las
desigualdades y fortalezca la democracia.

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