La iglesia de Marc Dever es una obra excepcional que ayudará al lector a
navegar por los aspectos más importantes que definen la esencia y el carácter de La
iglesia de Cristo. A través de los diferentes temas de la primera parte del libro, el autor
explicará la importancia y rol principal de las iglesias locales, así como cuestiones
logísticas y litúrgicas que se expresan tanto desde el Antiguo Testamento, como del
nuevo. Para hacerlo, Dever comienza su libro postulando la tesis principal de toda su
argumentación, esta es que “La iglesia es el cuerpo de personas llamado por la gracia de
Dios a través de la fe en Cristo, para glorificarle juntos sirviéndole en su mundo 1”. Esta
frase contiene el corazón de toda la obra que resume en breves palabras la identidad y la
razón de ser la iglesia, lo cual como explicará más adelante, es el llamado de todas las
iglesias locales del mundo que pertenecen a Cristo.
El autor comienza su argumentación explicando que La iglesia no es un invento
de último minuto, que aparece en el N.T. sino que siempre fue el plan de Dios,
establecer un grupo de personas específico, como su pueblo amado para servirle y
testificar de sus obras. Esto se aprecia mejor cuando leemos historias como el arca de
Noé y el deseo de Dios de preservar a toda su familia, o cuando llama a Abraham a
servirle y le promete una gran descendencia. Mucho más adelante, Dios llamará a Israel,
su pueblo especial para gloria de las naciones. Esto es el reflejo de que el plan de Dios
para el mundo desde un inicio, siempre ha incluido grupos de personas. En el N.T.
vemos un desarrollo mucho más acelerado de La iglesia, quien, por medio de Cristo, da
la bienvenida a todo aquel que se acerque a él con verdadero arrepentimiento y fe. Sin
embargo, el llamado sigue siendo el mismo que desde la fundación del mundo: Dios
desea formar un pueblo Santo para sí mismo, este sigue siendo el propósito de La
iglesia.
En los siguientes capítulos, Dever reflexionará sobre los atributos que definen la
iglesia de Cristo, resaltando su carácter santo, apostólico y universal. Sobre su cualidad
de “universal” el autor hace un comentario oportuno al explicar que, aunque la iglesia se
encuentra actualmente dividida, en realidad es una, y esta cualidad espiritual se hará
plenamente visible en la nueva tierra. Es muy importante para el autor definir lo que es
una verdadera y sana iglesia, de aquellas que no lo son, por ello dedica varias páginas
1
La iglesia, M. Dever, 3.
del libro a esclarecer este asunto. Menciona que las marcas distintas de toda iglesia de
Cristo deben ser la correcta administración del bautismo y de la santa cena, de acuerdo a
la instrucción bíblica y a la tradición apostólica e histórica. No se debe tomar a la ligera
tampoco asuntos como la membresía, ya que si La iglesia universal es un grupo de
personas especifica, eso implica que las iglesias locales están compuestas también de
personas específicas, con autoridad para exhortarse unos a otros y animarse en la fe.
Otra cualidad importante de la Iglesia de Cristo, es su sistema de organización. La
Biblia la describe como un cuerpo en el que todos desempeñan diversas funciones para
el avance del reino. Dever llama la atención sobre la importancia de la correcta
administración de los dones. Me parece de mucha utilidad que el autor dedique tanto
contenido del libro para aclarar lo que es un pastor/ anciano, un diácono y cuales deben
ser sus labores principales. Esto ayudará a las iglesias a ser más eficientes en la liturgia
y logística de su congregación, identificando los dones de cada miembro, para ponerlos
a funcionar en contexto correcto.
Ha sido una sorpresa encontrar en este libro un capítulo referido a la relación
que la Iglesia debe tener con la justicia, ya que pocos libros abordan este asunto. La
importancia de este capítulo radica en que es a menudo difícil encontrar el equilibrio
entre la predicación del evangelio y su participación en la comunidad. Dever señala
acertadamente que cada iglesia local debe preocuparse en primer lugar de sus miembros
y sus necesidades, después de esto, tiene la libertad de elegir de qué manera puede
aportar en su comunidad, ya sea a través de repartición de alimentos, cuidado físico, etc.
La sesión finaliza con el recordatorio de que, aunque de este lado de la historia,
el evangelio no ha prometido renovar la tierra, La iglesia debe permanecer en
expectativa y esperanza, esperando el regreso de Cristo, quien tiene el poder de hacer
todas las cosas nuevas. En relación a esto, un asunto sobre el cual me hubiese gustado
conocer más es, ¿cuál es la correcta relación entre la misión de la iglesia y la justicia
social?, Ya que sabemos que Dios creará cielos y nueva tierra, ¿cuál es la importancia de
las buenas obras fuera de la iglesia? ¿Tienen estas algún aporte significativo para la
nueva vida?
Reflexión personal y ministerio.
Esta lectura ha sido de mucha utilidad para mí porque me ha ayudado a
comprender mejor las funciones principales y la naturaleza de la iglesia universal de
Cristo. Resulta una lectura bastante oportuna, sobre todo en nuestro contexto actual, en
el que con cada vez más frecuencia se crean nuevas denominaciones. A simple vista, la
realidad de las iglesias protestantes de Occidente parecen ser un mundo de
contradicciones en la que cada denominación ostenta tener la verdad absoluta y rechazar
rápidamente aquellas que tienen posturas teológicas diferentes en asuntos que no atañen
a las doctrinas esenciales de la fe. Ha resultado tranquilizador para mí, leer que, en
medio de toda esta pluralidad, La iglesia de Cristo se define por unos aspectos claros y
específicos y que, en última instancia, la iglesia invisible está siendo santificada y
guardada por Cristo, hasta el día de su regreso.
La importancia de tener una teología adecuada respecto a la iglesia, se debe a
que esto facilitará que se lleve a cabo con mayor eficacia el propósito por el cual la
iglesia existe, que es glorificar a Dios en medio de las naciones. Una iglesia local que
desconoce el origen, las funciones y la esencia de la iglesia, a través del testimonio que
encontramos en las Escrituras, es una iglesia propensa a la autodestrucción o en el peor
de los casos a la inmadurez de sus miembros. Por otro lado, es necesario la correcta
administración de los dones y roles que Cristo por medio de los apóstoles ha establecido
para la liturgia y logística de la iglesia. A menudo, algunos cristianos evangélicos
consideran que estar en el Nuevo pacto, da una libertad de la cual no se gozaba en el
Antiguo testamento, con todo el sistema cultico , para adorar a Dios, sin embargo y
aunque en cierto sentido esto es cierto, la adoración a Dios sigue estando enmarcada
dentro de unos límites específicos, los cuales él mismo ha diseñado para instruirnos
respecto a cómo debemos adorarle y servirle, en este sentido, La iglesia procurar
escudriñar con un corazón humilde las Escrituras, para conocer estas instrucciones y
cumplir con la gran comisión de una manera que honre y glorifique a Dios.