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Secreto

El documento es una historia de ficción M/M ambientada en el universo de 'Módào Zǔshī', que explora la relación entre Jiang Cheng y Lan XiChen, dos líderes de sectas, mientras lidian con sus deseos y las expectativas de sus roles. A través de diálogos y situaciones, se aborda el tema del amor, la amistad y las presiones sociales en un contexto de celebraciones y reclusión. La narrativa incluye elementos de romance, humor y la complejidad de las relaciones interpersonales dentro de un mundo de cultivadores.

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Secreto

El documento es una historia de ficción M/M ambientada en el universo de 'Módào Zǔshī', que explora la relación entre Jiang Cheng y Lan XiChen, dos líderes de sectas, mientras lidian con sus deseos y las expectativas de sus roles. A través de diálogos y situaciones, se aborda el tema del amor, la amistad y las presiones sociales en un contexto de celebraciones y reclusión. La narrativa incluye elementos de romance, humor y la complejidad de las relaciones interpersonales dentro de un mundo de cultivadores.

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Secreto

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Rating: Explicit
Archive Warning: No Archive Warnings Apply
Category: M/M
Fandom: 魔道祖师 - 墨香铜臭 | Módào Zǔshī - Mòxiāng Tóngxiù
Relationships: Jiang Cheng | Jiang Wanyin/Lan Huan | Lan Xichen, Lan Zhan | Lan
Wangji/Wei Ying | Wei Wuxian
Characters: Jiang Cheng | Jiang Wanyin, Lan Huan | Lan Xichen, Wei Ying | Wei
Wuxian, Lan Zhan | Lan Wangji
Additional Tags: Smut, Slow Burn, Masturbation, Oral Sex, First Time, dark XiChen
maybe, versatile sex
Language: Español
Stats: Published: 2020-08-24 Completed: 2021-06-16 Words: 16,457 Chapters:
7/7
Secreto
by BlueDreamsSM

Summary

¿Dejarse llevar por sus deseos a pesar de ser dos líderes de secta?

Ya eran adultos y no había razón para no hacerlo.

Notes
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Capítulo I

¿Qué era aquello sobre almas gemelas?

Su estúpido recién reencarnado hermano no paraba de hablarle de ello y de cómo estaba


seguro de que lo era con HuanGuang Jun. Bien por él, le contestó ya cansado de toda esa
palabrería que comenzaba a provocar un dolor de cabeza. Lo que menos le interesaba era
inmiscuirse en cuentos románticos de otros, ni siquiera la importaba su propia situación, así
que, ¿por qué gastaría de su valioso tiempo en seguir escuchando aquello?

Sin siquiera importarle parecer descortés –una cosa era su carácter y otra eran sus malas
maneras-, se disculpó con los presentes y salió de la sala del banquete. Esbozó una sonrisa de
medio lado, pues banquete era solo una palabra de cortesía para llamar a aquella cena tan
insípida, conocía las reglas y costumbres de la secta GusuLan y su alimentación, así que fue
ingenuo al creer que por tener invitados de otras sectas servirían más variedad de comida. O
que al menos la condimentaran.

Sentir el aire fresco de montaña sobre su cansado rostro le ayudó a despegar un poco su
mente, Zidian quien siempre despertaba ante cualquier leve provocación se encontraba
calmado, las cosas no iban tan mal después de todo, pensó Jiang Cheng. Hasta que alguien
habló a su lado.

―Wei WuXian puede ser un poco intenso cuando habla emocionadamente sobre algo, ¿no
cree líder Jiang? ―la suave voz viajó con una suave brisa que apareció acompañándolo.

―Es intenso en todo momento. No sé cómo es que aún no ha destruido Cloud Recesses, el
maestro Qiren debe estar haciendo un esfuerzo sobrehumano para evitarlo. ―contestó Jiang
Cheng mientras cruzaba los brazos sobre su pecho, sería descortés no contestar aquello,
además de que en parte sentía que era verdad cada una de sus palabras.

Lan XiChen sonrió y apenas se escuchó el murmullo de una risa provenir de él. Al parecer
estaba de acuerdo con su compañero líder de secta.

―La verdad es que debo reconocer el haberme preocupado por el tío una vez que aceptó que
WangJi volviera a Gusu para vivir junto a Wei Wuxian, creo que todos nos preocupamos de
que sufriera una desviación de qi; mas el comportamiento de tu hermano hasta el momento ha
sido ejemplar ―guardó unos segundos bajo la mirada curiosa de aquel de Yunmeng―,
dentro de lo que cabría esperar ―terminó por señalar.

Jiang Cheng bufó.

―La muerte puede que lo haya hecho más precavido, pero de seguro que es para que
Huanguang Jun no pierda cara. Y por cierto, ya no es más mi hermano ―afirmó.

El líder de GusuLan sonrió como si supiera que aquella declaración era mentira pero que no
quería ponerlo en evidencia, cortésmente levantó su mano y señaló un camino, en una clara
invitación para que Jiang Cheng lo acompañara a caminar hacia donde fuese que quería
llevarlo.

Esta era la primera vez que se veía en público a Zewu-Jun libre de su autoproclamada
reclusión luego de dos largos años. Durante ese tiempo las cosas de la secta recayeron
nuevamente sobre Lan Qiren y también sobre Lan WangJi –y por lo tanto también sobre Wei
WuXian-, ambos habían logrado que su secta no cayera ante el gran peso de los rumores
generados tras el incidente en el templo, en donde Jin GuangYao había mostrado sus
verdaderas intenciones y donde Lan XiChen había tenido un papel sumamente importante al
haberle dado muerte por su propia espada.

Tras perder a dos de sus hermanos jurados, uno en manos del otro y haber asesinado al
culpable, nadie podía encontrar impropia la posterior manera de actuar de Zewu-Jun al
recluirse; era obvio que necesitaría un largo tiempo de meditación por lo menos y más tiempo
para pensar. Lo que sí sorprendió al resto del mundo de la cultivación había sido el romance y
consolidación entre Lan Zhan y Wei Yin, y no porque precisamente fueran mangas cortadas,
sino porque aquello sacaba de la ecuación heredera a Lan WangJi, por lo que volvía a recaer
el peso de la sucesión en Lan XiChen.

Pero ahora se llevaba a cabo la ceremonia de bodas entre Wei Yin y Lan Zhan, por lo que se
aprovechó la oportunidad para que el líder de GusuLan saliera de su reclusión. Jiang Cheng
siempre trataba de mantenerse al margen de los rumores pues no eran de su agrado, pero
siempre terminaba enterándose de todo y tampoco podía negar que le había llamado la
atención que Zewu-Jun eligiera aquella ocasión para salir. Se daba cuenta de la realmente
importante que era su hermano para él.

―¿Sabes? ―interrumpió los breves pensamientos de Jiang Cheng luego de haber dado ya
unos cuantos pasos por el camino apenas iluminado con luz de luna―, reconozco que es un
tanto abrumador salir de la reclusión directo a una celebración. No me malinterpretes
―añadió de forma rápida―, estoy muy feliz por mi hermano y Wei WuXian, solo que es
demasiado para mí en estos momentos. Por eso cuando noté que saliste del salón fue una
excelente excusa para hacerlo yo también. Espero que no te moleste el haberlo hecho.

Jiang Cheng solo se encogió de hombros.

Aunque conocía perfectamente esa sensación, le había sucedido algo similar luego de que
reconstruyera su secta y la campaña para Derribar el Sol se terminara; los banquetes y
celebraciones que le siguieron lo hicieron sentir nauseabundo y asqueado, sin ganas de asistir
a ninguna parte, solo siendo arrastrado por su sentido del deber y de seguir posicionándose
como el líder de una prominente secta que había renacido de las cenizas a pesar de todas las
dificultades. Años pasaron así, incluso hasta ese mismo día seguía sintiéndose incómodo por
las grandes celebraciones, aunque aquello era más debido a su propia personalidad que a otra
cosa en la actualidad.

―Líder Jiang ―volvió a hablar XiChen―, ¿me permitiría hacerle una pregunta?

―Por supuesto Zewu-Jun.

―Aunque es de una índole un tanto personal ―bajó un tanto la voz.


―No dije que la contestaría ―respondió Jiang Cheng en parte verdad, en parte queriendo
aliviar el tenso ambiente que se había creado entre ellos ante el bajo tono de voz actual.

―Cierto. ―los pasos del líder Lan no disminuyeron, seguía pareciendo que flootaba en su
andar debido a su impoluta vestimenta. ―¿Cómo ha podido mantener a raya al concejo de
ancianos? Me refiero ante la idea del matrimonio y su heredero.

Ahora Jiang Cheng entendía porque era de índole personal, la cuestión del matrimonio entre
líderes de secta no se podía tomar a la ligera y mucho menos las opciones de tener herederos,
incluso algunas sectas se tomaban el asunto como un profundo secreto y mantenían a los
herederos escondidos hasta finalizar su preparación, esto debido a ciertos temores de
venganza, envidias o un montón de cosas que a Jiang Cheng no le interesaban en verdad.
Pero sí entendía la envergadura del problema en sí.

―Fácil ―respondió calmadamente―, no hay concejo de ancianos.

Zewu-Jun lo volvió a ver asombrado, él tenía conocimiento que luego de que Yunmeng Jiang
fuera arrasada por la secta Wei, Jiang Cheng había reclutado a un pequeño grupo de personas
mayores que se habían salvado del ataque y que toda su vida habían vivido o servido a
Yunmeng, y por los informes que recibía de su tío y hermano, no había escuchado la noticia
de su desintegración.

―Creo que no entiendo, ¿acaso…? ―dejó la pregunta en el aire al ver una sonrisa mordaz en
el rostro del otro líder.

―Existe un concejo para Yunmeng, no para mi vida privada. Ellos sabes que eso es
prácticamente un tema tabú y que aquél que ose en decir alguna palabra al respecto sufrirá de
las consecuencias de Zidian.

―Oh, ya veo. ―respondió escuetamente Lan XiChen, bajando en decepción sus hombros de
una forma sutil pero perceptible para el otro cultivador a su lado.

―Lamento no poder ofrecer ayuda al respecto, Zewu-Jun.

―No tienes nada que lamentar, solo quería escuchar la opinión de otra persona ―informó―.
Después de tanto tiempo, supongo que efectivamente no existe nadie con quien pueda hablar
de temas así.

Aquello hizo que Jiang Cheng frunciera el ceño, no sabía porque pero las palabras recién
dichas le habían ofendido en algún punto. Aunque entendía a qué se refería el otro líder, pues
durante su reclusión de seguro que solo entabló conversación con Lan Qiren y su hermano, y
antes de ello su amistado con el líder de Nie había acabado en manos de su otro hermano
jurado. Todos conocían de la íntima relación entre los tres, la tríada llevaba más allá la idea
de una alianza, eran la personificación de lo que debía ser una verdadera hermandad jurada.
Hasta que se destapó todo lo que Jin GuangYao había hecho.

Y Lan XiChen se había quedado solo.

Al igual que Jiang Cheng tiempo atrás. Por supuesto que lo entendía.
―¿Zewu-Jun está teniendo problemas con eso? ―se atrevió a preguntar a pesar de que creía
que si el otro no seguía hablando era por una razón.

―No realmente, la verdad es que el concejo me ha dado mi espacio con respecto a eso,
aunque WangJi ya no es una opción en la línea de sucesión, está su hijo. SiZhui se convertirá
en un excelente cultivador cuando sea más grande.

Jiang Cheng no quería mencionar que el supuesto hijo llevaba sangre Wen y no Lan
corriendo por sus venas, pero eso no le incumbía a él. Aun así, la respuesta no le aclaraba
porque el otro líder le había realizado tal pregunta, por lo que solo asintió a lo dicho como
muestra de haberlo escuchado más que de estar de acuerdo con ello. ¿Si insistía en el tema
sería muy grosero? Aunque no había sido él el que sacara el asunto a colación.

―De todas formas, no veo porque Zewu-Jun tendría problemas en encontrar una buena
esposa, es usted quién lidera las listas de cultivadores en todos los sentidos. Tanto su
personalidad como apariencia son agradables ―¿era necesario que dijera lo último? Por
supuesto que no, se contestó mentalmente.

―¿Agradable? ¿Sólo eso? Hieres mi orgullo ―Lan XiChen realizó un gesto como si
estuviera herido por una flecha directo en el corazón, lo que provocó que Jiang Cheng rodara
los ojos.

―Creí que los dentro de sus reglas tenían prohibido el sentir orgullo ―contraatacó.

―Es cierto, ―volvió a sonreír el líder Lan― solo es un decir que se me quedado pegado de
su hermano, lo siento.

―Ya dije que no es mi hermano ―gruñó Jiang Cheng.

―Que por cierto, deberíamos regresar a la celebración. Hoy como un evento especial se ha
dado permiso de que el toque de queda se extienda hasta las once de la noche, podrá
comprender la gran connotación de esto, todos nuestros discípulos se sintieron
revolucionados lo que provocó que mi tío casi tuviera una desviación de qi.

El líder de Yunmeng volvió a sonreír maliciosamente al escuchar aquello, por alguna razón la
idea de un viejo Lan Qiren sufriendo una desviación de qi le era atractiva y hasta un poco
entretenida. En su adolescencia estuvo bajo sus clases el tiempo suficiente para preguntarse si
es que aquello sería posible en algún momento debido a la personalidad de Wei WuXian,
pero luego de años la posibilidad se había esfumado. Aunque ahora resurgía y él quería estar
en primera fila cuando sucediera.

Los dos cultivadores volvieron sobre sus pasos hasta que regresaron al salón en donde el
banquete se seguía llevando a cabo. La gran parte de los invitados provenía del mismo Gusu,
aunque había otros colores de túnicas como él mismo, también Nie Huasang y otros
cultivadores que sus caras y sectas apenas le eran conocidas a Jiang Cheng. Entró seguido de
Zewu-Jun y trató de sentarse lo más alejado de la pareja recién casada, suerte suya de que una
mesa ya había sido desocupada por la dispersión actual de comensales que se movían para
entablar conversación con otros.
Su suerte creció cuando comprobó que la jarra que se encontraba allí contenía la sonrisa del
emperador, el licor que tantas noches de borrachera mediante contrabando les había
proporcionado en su adolescencia.

―Parece que el alargue del toque de queda no es la única excepción que se ha hecho este día
―comentó en cuando notó que Lan XiChen se había sentado a su lado, queriendo tal vez
proseguir con la conversación anterior o también queriendo alejarse del bullicio general.

―Así es, aunque solo para los invitados, aquella regla sigue estando vigente para nosotros.

Lan XiChen acercó una taza de té y señaló alrededor, en donde pocas botellas con licor
habían sido consumidas. Más para mí, pensó Jiang Cheng al servirse la primera vez.

―Zewu-Jun debería al menos beber un poco, a modo de brindis por la feliz pareja.

―Sí, tal vez debería.

―¿Cómo es que no ha recibido propuestas de matrimonio?

―Zewu-Jun sigue siendo el cultivador número uno, no hay nadie más perfecto que tu.

―Rayos, si hasta tus pestañas son largas, de verdad que no hay nada mal en ti.

―Estoy convencido que no hay nadie más hermoso que tu en este salón.

―Tengo frío, refugiémonos en tu hanshi y sigamos conversando.

―Me pregunto cómo se sentirá probar tus labios, Zewu-Jun.

―Sólo llámame A-Cheng.


Capítulo II

Jiang Cheng despertó con un terrible dolor de cabeza y la boca seca, aquello que de seguro
era debido a haber bebido toda la noche la sonrisa del emperador, pero no se arrepentía de
nada.

O eso creía.

Abriendo de a poco sus ojos recordó que el techo que miraba no era el propio de Yunmeng
Jiang porque se había alojado en GusuLan, todo bien hasta ahí, incluso su cabello suelto y la
falta de ropa podía justificarse de que cayó dormido causando un desastre de él en el proceso.
Pero al darse vuelta sobre sí mismo, la presencia a su lado que lo sujetaba firmemente por la
cintura no podía justificarse de la misma forma.

¡¿Qué hacía durmiendo desnudo y entre los brazos de Lan XiChen?!

De seguro que habría otra explicación para ello, pensó Jiang Cheng mientras trataba de
desenredarse de los brazos del Jade, solo que falló en su inútil intento y terminó por
despertarlo.

―Buenos días A-Cheng ―lo saludó con una radiante sonrisa Lan XiChen mientras
reafirmaba su agarre alrededor de su cuerpo.

¿Acaso no se extrañaba de nada de aquello? ¿Era muy común para el líder de GusuLan el
despertar desnudo abrazado a otro hombre? ¡¿Dónde estaba su ropa?! –gritaba internamente
Jiang Cheng.

―¡Su… Suéltame! ―terminó de farfullar cada vez más indignado y avergonzado por la
situación.

XiChen lo miró con extrañeza y lo soltó como pidió. De inmediato el otro saltó de la cama
arrastrando la ropa que los había cubierto con anterioridad y comenzó a buscar con la vista
su propia ropa. ¡Ni siquiera llevaba a Zidian! Aquello nunca antes había sucedido y no podía
pensar en un contexto en que pasara. Volteó a ver a su acompañante y volvió a cambiar su
vista de lugar al verlo desnudo.

―Ze…Zewu-Jun… ―inhalo tratando de expresar las palabras correctas― ¿qué ha sucedido?

Lan XiChen sonrió tristemente, tenía la esperanza de que no le hiciera esa pregunta, mas por
la cantidad de alcohol que WanYin había bebido durante la noche, existía aquella posibilidad.
Como evaluando qué contestarle, los ojos dorados como el oro bajaron por el cuerpo de Jiang
Cheng y luego sobre su propia desnudes, como si aquello bastara para entender la situación.
Y claro que lo hacía, pero el joven líder de secta se negaba a aceptar tomar conclusiones
precipitadas al respecto, necesitaba escucharlo directamente de la boca del otro.

―Bueno, anoche hablamos mucho, tu te emborrachaste e incluso insististe en que yo también


bebiera algo. No fue mucho a decir verdad pero sí lo suficiente para que saliera un lado de mí
que ni siquiera sabía que existía, y tu también mostraste un lado completamente encantador
que estoy seguro que tampoco le has mostrado a otra persona; de lo contrario todas las
casamenteras te hubieran quitado de su lista negra. Y bueno, una cosa llevó a la otra…
―dejó de hablar para que las palabras fueran procesadas por el de Yunmeng, quien parecía
seguir en shock.

―¿Qué más? ―inquirió con el rostro pálido.

―Cuando ya la mayoría se retiraba a sus habitaciones, insististe en seguir bebiendo y que en


el único lugar que podrías hacerlo era en mi hanshi, así que esa es la razón por la que estamos
aquí. Luego ―desvió un poco la mirada buscando también algo de ropa, hasta que se
encontró con su bata exterior, eso le serviría para cubrirse por el momento, la verdad es que
también se sentía algo avergonzado―, luego nos besamos e hicimos más cosas. ―ante la
mirada furiosa que el otro le dio, XiChen se apresuró a explicarse. ―¡Pero no llegamos hasta
el final, A-Cheng!

―¡No me digas de esa forma! ¿Dónde está Zidian para azotarte? ―reclamó Jiang Cheng
mientras buscaba su anillo y comenzaba a vestirse con la ropa esparcida por todo el lugar.

―La verdad joven WanYin, ―el líder de Gusu prefirió cambiar su forma de llamarlo a algo
un poco menos familiar pero igual de amistoso― es que usted mismo me pidió que lo
llamara de esa forma. Y Zidian lo dejó en la mesa que se encuentra en el recibidor, al lado de
la taza de té.

Jiang Cheng prácticamente corrió a buscar a su anillo, no iba a azotar al otro líder de secta en
su propia residencia y bajo esas condiciones, pero la verdad es que se le estaba haciendo
demasiado dificultoso enfrentar aquella situación de manera calmada. Al menos al volver a
tener a Zidian en sus manos sentía que tenía algo de poder y que no se encontraba tan
indefenso. Sonrió al colocarse el anillo de vuelta y al volver hasta la habitación para buscar el
resto de su vestimenta, notó su reflejo en el espejo de cobre del Jade.

Fue en ese instante que la ira dentro de Sandu Shengshou quiso salir sin importar a quién
estaba a punto de golpear.

La parte superior de su cuerpo tenía marcas de besos y mordiscos por doquier, al menos no en
el área del cuello, pero sí cerca de sus pezones y camino a su entrepierna. Definitivamente el
Jade se había entretenido marcando su piel como si de un dulce fuera, ¿acaso no tenía
vergüenza?, pensó Jiang Cheng. Enojado se dio la vuelta para encararlo y encontrarlo con
que se ataba la cinta en la frente.

Por un segundo la ira disminuyó al percatarse de que en el momento de despertar y observar a


Lan XiChen a su lado, aquella cinta blanca con diseño de nubes no se encontraba en el sitio
que siempre estaba. Aunque desechó la idea de inmediato, de seguro que solo se la había
sacado para dormir, como toda la ropa que llevaba. Aquel pensamiento lo devolvió a la furia
reinante anteriormente.

―¡Lan XiChen! ―bramó enfurecido, volviendo a llamar la atención del otro. ―¿Qué me
hiciste? –señaló como prueba una de las marcas moradas cerca de su pectoral.
―Puedes llamarme Huan, WanYin ―la sonrisa en el rostro de Lan XiChen no retrocedía, si
bien parecía que no disfrutaba la situación en la que se encontraban, tampoco parecía
desagradarle―. Y con respecto a eso, creo que no tienes mucho para reclamar ―recalcó en el
momento de abrir un poco la bata que llevaba y mostrar como él también se encontraba lleno
de esas marcas, con la sutil diferencia que estas sí estaban hechas en zonas visibles del
cuello―. Como te dije, fue algo mutuo. Por favor, no quiero que creas que me aproveché de
ti de cualquier forma, si ese hubiera sido el caso, habríamos llegado hasta el final.

―¿Y quieres que te agradezca por eso acaso? Buena suerte tratando de explicar aquello
―señaló las marcas visibles―, pero ni se te ocurra meterme dentro de tus excusas, ¿oíste
Lan XiChen? O de lo contrario te azotaré con Zidian.

―No está bien que mienta, sería romper las reglas.

Jiang Cheng bufó.

―¿Acaso beber no está también dentro de las reglas? Y quizás qué otras rompiste anoche
para terminar en este… estado ―el líder de Yunmeng tuvo que volver a darse la vuelta, la ira
y la vergüenza causaban un caos dentro suyo, ¡Él no era un manga cortada como su hermano!
Se repetía mentalmente una y otra vez.

―Solo la de beber ―contestó XiChen, aunque Jiang Cheng podría estar seguro de que tenían
prohibido el contacto íntimo con otro que no fuera su consorte, pero no le discutiría las reglas
al líder de secta―. WanYin, ¿de verdad que no recuerdas nada? ¿Ni siquiera partes de la
conversación y las cosas que me dijiste?

―¡Por supuesto que no! Estoy seguro de que todo lo que dije se debió al alcohol, por favor
no te tomes nada en serio de anoche, Zewu-Jun ―Jiang Cheng prefería volver a tratarlo con
respeto para imponer la distancia adecuada y desaparecer cuanto antes de allí.

Los hombros de Lan XiChen bajaron con decepción y una sombra de dolor atravesó sus ojos.
Él no podría olvidar lo sucedido la noche anterior, como Jiang Cheng lo había hecho sentir
consigo mismo especialmente luego de salir de la reclusión y todas las cosas de la que
hablaron y cómo fue que llegaron a perderse en el cuerpo del otro. Pero si insistía más en ese
momento, estaba por completo seguro que terminaría probando a Zidian en su propio cuerpo.

Tal vez lo más adecuado fuera poner distancia, así como el líder de Yunmeng había
implicitado.

―Líder Jiang ―al de la cinta en la frente le dolió tener que volver a llamarlo por aquél
nombre luego de llenar su boca de A-Cheng―, espero que pueda perdonar mi actuar bajo los
efectos del alcohol y todo lo que ha sucedido hasta este momento ―se inclinó con ambas
manos juntas hacia el frente, aquello era lo correcto, y esperaba que limara un poco las
asperezas generadas tras tan –al parecer- fatídica noche.

Jiang Cheng se mordió el interior de la mejilla con fuerza hasta que sintió el metálico sabor,
era muy consciente de que debía aceptar las disculpas y hacer un borrón y cuenta nueva con
el líder Lan. Sus sectas eran de las más prominentes y no podían entrar en malos términos,
por sobre todo debido a la precaria situación de Jin Ling como nuevo líder de JinLanling; y
por si eso no fuera suficiente, ahora estaban emparentados para bien o para mal.

Debía tragarse su orgullo mancillado y aceptar.

―Me parece que tal vez su tiempo en reclusión fue demasiado o que tal vez la presencia de
Wei WuXian en su vida lo ha manchado de cierta forma. Pero por el bien de ambas sectas
haré aquello que usted propone, Zewu-Jun. Ahora, si me disculpa ―realizó una breve
inclinación como señal de despedida y tomando lo último de sus cosas salió, aun con su
cabello suelto y la ropa desaliñada. Solo esperaba no encontrarse con nadie antes de poder
arreglar su apariencia y volar sobre Sandu lejos de allí.

Las últimas palabras dichas por Jiang Chen le dolieron especialmente a Lan XiChen, ya que
una de las conversaciones que sostuvieron antes de siquiera llegar al hanshi había sido sobre
la reclusión y los cambios que XiChen había experimentado, lo bien que le había hecho para
superar muchas cosas, dejar atrás otras y seguir pensando las menos. Incluso evaluaron los
contras de todo aquello. Y ahora se lo echaba en cara.

Pero Lan XiChen había visto cosas de él que estaba seguro que nadie conocía y que se
encontraban en la superficie más de lo que se creía, y él como todos los Lan, se enamoraba
sin importar nada.

―Hermano XiChen, ¿estás seguro de lo que me estás diciendo? ―preguntó la única persona
en toda la secta GusuLan que osaba en ocupar vestimentas negras.

―Puede que sí, puede que no. Confieso que es por eso que también estoy hablando contigo,
Wei WuXian. ―habló el primer Jade de Gusu mientras desviaba su vista hasta las bolas
peludas y blancas que saltaban de un lado a otro en sus pies.

―Hermano, fuiste tu quien tuvo que gritarme en la cara lo que Lan Zhan sentía por mí. No
creo ser un muy buen consejero en el amor.

―A veces estamos ciegos con respecto a las cosas que nos pasan a nosotros mismos, pero no
para observar y entender al resto del mundo. Por favor, ¿con quién más podría hablar de este
asunto? ¿Con mi tio Qiren? ¿Con WangJi? Al primero le daría una desviación de qi y mi
hermano… bueno, tampoco le cae bien el líder de secta Jiang.

―Es cierto, nadie en el mundo de la cultivación apostaría a que serías tu el que le provocara
la desviación de qi al viejo Qiren. Y Lan Zhan… ―Wei WuXian tomó a uno de los conejos
en sus manos y lo acarició a su estilo, Lan XiChen se sorprendía de la paciencia que debían
tener los roedores con él. ―La verdad es que Lan Zhan es solo un reflejo de los sentimientos
de Jiang Cheng por mi, supongo. Es demasiado sobreprotector y sabe que las cosas con Jiang
Cheng son difíciles.
―Pero Jiang WanYin vino a la ceremonia de boda entre ustedes, pensé que las cosas luego de
tanto tiempo se habían solucionado. ―el líder de secta Lan no pudo aguantar la tentación y
finalmente se decidió a tomar una bola esponjosa blanca en sus manos, la sensación era
reconfortante.

―Pues sí, la verdad es que hemos vuelto a tener una relación similar a la que teníamos antes
de la destrucción de Lotus Pier, y eso es lo que a Lan Zhan no le gusta; muchas veces
terminamos peleando, ya sabes, como hermanos, pero eso para mi esposo es una gran ofensa.

―Ya veo. ¿Y qué hay de la idea del matrimonio para Jiang WanYin?

Los conejos al ver que el recién llegado era mucho más amable que su usual visitante,
inmediatamente comenzaron a rodearlo abandonando a Wei Yin, quien enfurruñado se tiró al
suelo hasta que atrapó a una nueva víctima y volvió a tirar de las orejas de este. Lan ZiChen
sabía que aquello no era realizado con malicia, pero entendía ahora porque todos los animales
huían de su cuñado.

―Descartado. Completamente ―sentenció Wei WuXian―, todas las casamenteras lo tienen


en la lista negra. Pero todo esto es algo que Zewu-Jun sabe, ¿no?

―Pues así es, él me comentó acerca de una lista que tenía y que al parecer el único capaz de
cumplirla era yo. Excepto por el tema del nivel bajo de cultivación. ―Lan XiChen suspiró
algo cansado, la verdad es que salir de reclusión y toparse inmediatamente con un problema
de esa envergadura e índole amoroso era lo último que había deseado. De haberlo sabido, el
último año dentro del hanshi lo hubiera pasado meditando sobre ese asunto.

Wei WuXian rió y se acomodó de lado mirando con una enorme sonrisa al hermano de su
esposo.

―Hermano XiChen, la verdad es que es cierto, cumple con todos los requisitos. Y aunque
me hayas contado a grandes rasgos lo que pasó entre ustedes, puedo ver que Jiang Cheng
actuó de esa manera por lo mismo. No hay nadie que pueda compararse a ti.

―¿En lo patético? Porque así es como me siento ―un conejo había logrado encaramarse
hasta sus hombros y mordía su cabello.

―No te preocupes, supongo que es normal. El primer amor pone a todo el mundo a actuar
como idiota.

Zewu-Jun volteó la vista un poco avergonzado, lo que Wei WuXian entendió como respuesta
a lo que había dicho y por ser atrapado en ello. Pero nada más lejos de la verdad, Lan Huan
ya había tenido un primer amor, solo que nunca fue correspondido y al final de su reclusión
terminó de agradecer eso. Especialmente porque ahora lo encontraba ingenuo, juvenil y hasta
insípido en comparación con lo que despertó en su interior con Jiang Cheng.

Era la diferencia en un amor de juventud y uno real.

―Lo más importante Zewu-Jun, ¿por qué dices que estás enamorado de Jiang Cheng? Que
yo recuerde, antes de la celebración de la boda e incluso antes de tu reclusión no eran muy
cercanos, solo mantenían tratos cordiales como líderes de secta. ¿Qué fue lo que sucedió?

Definitivamente los conejos ahora preferían la compañía del Jade que de Wei WuXian. Lan
XiChen suspiró al verse cada vez más lleno de bolas blancas y peludas y luego de tomarse su
tiempo, respondió:

―Sus palabras, demuestran mucho de su ser interno, de aquel que no deja ver a nadie para no
parecer vulnerable. Y si lo piensas tiene razón, ¿Quién mostraría sus debilidades así cómo así
frente a desconocidos? Él ha tenido que vivir fuertes y horribles experiencias a muy corta
edad, igual que tu, solo que el peso de las responsabilidades fue diferente para cada uno.
Estoy convencido que son pocas las personas con quienes Jiang WanYin ha conversado
honestamente, incluso podría creer que he sido el único, de lo contrario su opinión pública no
sería tan mala.

―Eso es cierto, a Jiang Cheng siempre le han gustado los perros, eso para mí dice mucho.
Una persona que pueda ser capaz de amar y disfrutar de la compañía de esas bestias salvajes
es increíble. ―Asintió Wei WuXian mientras sujetaba de una pata a un conejo que se paseó
demasiado cerca de él. Ahora había sido atrapado. ―Me alegra saber que Zewu-Jun fue
capaz de escucharlo de verdad.

―El problema está en que él no creyó en mis palabras, aunque no puedo culparlo, despertar
de esa forma y sin recordar nada debió ser difícil y confuso.

―No sé cuánto haya sido lo que bebió Jiang Cheng como para luego no recordar nada, pero
puedo asegurarle que con un poco de tiempo y esfuerzo puede que vuelva a recordar ciertas
cosas. Tal vez si lo estimula de la misma forma o recree lo que pasó funcione.

―Muchas gracias por tus consejos joven maestro Wei. Me siento mucho mejor ahora que he
podido sacar esto de mi interior y declarar mis sentimientos en voz alta.

―Pues como último consejo, declare mejor sus sentimientos a quien quiere conquistar.
Capítulo III

¿No podía pasar un día sin tener pesadillas?

El líder Jiang odiaba la hora para ir a dormir, siempre buscaba seguir trabajando lo más
posible hasta quedar exhausto y caer rendido en la cama, pues si se iba a acostar sin tener
sueño, el dormir se le dificultaba y sus pensamientos tomaban control de la situación. Y
claro, al estar pensando en situaciones agobiantes todo el tiempo, su subconsciente lo llevaba
a un mundo onírico de terror, donde sus grandes miedos se repetían una y otra vez pero de
distintas formas.

Aunque al parecer esa noche sería diferente.

Para empezar, no reconocía esa habitación, era demasiado pequeña para ser la propia en
Yunmeng y estaba llena de cosas como para ser la de una hospedería. Podía escuchar su voz
escapar de la garganta en suaves y quedos quejidos y hasta gemidos, aunque no era la única
voz que se escuchaba en el lugar.

Volteó su vista un poco y se encontró con el perfecto perfil de jade blanco, suave y delicado.
Los ojos de Lan XiChen también se encontraban entrecerrados mirándolo y las mejillas
notoriamente rojas, aunque Jiang Cheng no supo identificar si era por el alcohol bebido o la
situación en la que se encontraban. Y tampoco le importaba.

Volvió a asaltar aquellos labios sonrojados e hinchados con su boca, había descubierto
minutos antes que los besos eran una de las mejores cosas del mundo que hacer, ¿cómo
había pasado tanto tiempo sin intentarlo siquiera? Y es que el romance para él era tópico
tabú. Aunque en brazos del líder Lan no le importaba recuperar el tiempo perdido.

Llevaban mucho tiempo besándose, o eso creía él, y los ánimos dentro de la habitación de
Lan XiChen iban en aumento. Los brazos recorrían las espadas del otro e incluso una mano
aventurera comenzó su camino por debajo de la túnica blanca para acariciar y apreciar la
pierna bajo esta. Jiang Cheng estaba maravillado con lo que tocaba bajo la túnica, la piel
lampiña era sedosa y firme, un placer al tacto y probablemente al gusto. ¿Con tantas capas
de ropa, cómo podrían sentirse a conciencia?

Como si el otro pudiera adivinar sus pensamientos, jadeante se retiró y colocó sus manos en
los hombros vestidos de morado.

―Líder Jiang, por favor ponga límites, de lo contrario no habrá un punto de detención.

―Ya te dije que me llamaras Jiang Cheng, Lan Huan. Y por hoy, quiero llegar tan lejos
como la noche nos lo permita.

Jiang Cheng despertó de un sobresalto en su cama, aquello no era una típica pesadilla como
las que usualmente lo reclamaban, sino que era algo mucho más placentero y vergonzoso.
¿Era un recuerdo o un deseo subconsciente? Llevó una mano a su cabeza y comenzó a
masajear su sien, considerando lo pasado con Zewu-Jun la última vez que se encontró en
Cloud Recesses, lo más probable es que fuera un recuerdo de esa noche.

Se tiró de espaldas y frunció el ceño, algo incrédulo levantó el cobertor y maldijo. Desde su
adolescencia que no despertaba con una erección debido a un sueño húmedo, porque claro, su
biología a veces le jugaba esas bromas y él cumplía con satisfacer sus necesidades y nada
más; pero desde que había asumido como líder de secta no había vuelto a tener interés sexual
en nadie.

¿Aquello ahora significaba que sentía interés sexual hacia Lan XiChen? Volvió a bufar por lo
inverosímil de aquella pregunta. Por supuesto que no, aunque…

¿Debería masturbarse pensando en aquellos últimos recuerdos que surgieron en su mente?


Por lo que recordaba de estos y por la reacción de su cuerpo, lo había gozado bastante bien
hasta ese momento. Aunque también sería una falta de respeto hacerlo sin el consentimiento
de la otra persona… Pero, ¿realmente quería tocarse pensando en el líder de la secta
GusuLan?

Hastiado y frustrado de todas las preguntas sin respuestas que su mente le estaba haciendo,
tiró la almohada lejos y decidió que ya había dormido lo suficiente. Se daría un baño frío y
saldría a ejercitarse, así liberaría todo el estrés de su cuerpo y lograría olvidarse de aquellas
estupideces.

Al menos eso había pensado la primera vez que tuvo un sueño de ese tipo, ya con el
transcurrir de los días estos recuerdos contenidos siguieron mostrándose mientras él dormía y
ya su erección matutina –de madrugada en verdad- no se conformaba solo con ser ignorada y
el agua fría no ayudaba a disminuirla en lo más mínimo, como tampoco los ejercicios.

La ropa ya no existía, fue desapareciendo a medida que iban avanzando más hacia el
interior del hanshi, hasta toparse con la cama del líder Lan. Para ese entonces las prendas
interiores eran lo único que les quedaba, pero sus manos apresuraron el camino y ambos
llenos de impaciencia despojaron al otro de lo que quedaba de tela en el cuerpo. Jiang
Cheng levantó la barbilla orgulloso al ver cómo era observado, no, admirado por el primer
jade, a la vez que comprendía porqué Zewu-Jun era el primero en la lista de cultivación
como la personificación de la perfección.

Si bien eran pocos los centímetros de diferencia entre ambos, Jiang Cheng se preguntaba
dónde era que Lan XiChen se ocultaba la masa muscular del cuerpo, porque no entendía
cómo era que sus túnicas no le hicieran justicia a aquél magnífico cuerpo, aunque también
dudaba que algo excepto la desnudez pudiera hacerlo. No tardó mucho en abalanzarse hacia
él y comenzar a lamer y besar por doquier, su lengua y labios ansiaban recorrer esa prístina
piel y marcarla con su color de secta, el morado.

―Jiang Cheng ―Lan XiChen tiró del cabello sujeto del otro para detenerlo―, no seas tan
intenso, dejarás marcas.

―Quiero ver si el color de Yunmeng Jiang va contigo.

Y ambos se perdieron en probar la desnudez del otro.


Al despertar, Jiang Cheng se rindió a sus bajos instintos y cedió ante la tentación de tocarse a
sí mismo mientras evocaba aquellos últimos recuerdos, en como la boca de Lan XiChen
había recorrido su torso y sus manos lo habían tocado en los lugares precisos, aunque parecía
que solo bastaba con su toque para encenderlo. La acumulación de tantos días reprimidos no
se hizo esperar y estalló en su mano antes siquiera de poder terminar de disfrutar su fantasía
del todo.

Un gran peso que Jiang Cheng no sabía que había sobre sus hombros se disolvió y buscando
con qué limpiarse pensó en las opciones a seguir. Podría simplemente hacerse el
desentendido y tratar de olvidar todo aquello en lo más remoto de su mente, lo que para él
sería prácticamente huir. O, afrontar lo que fuese que era aquello y enfrentar las
consecuencias.

Sandu Shengshou no era de los que huían.

Aprovechando que apenas comenzaba a aclarar, arregló sus cosas, dejó unas cuantas
instrucciones y salió sobre Sandu hacia Cloud Recesses.

Su mente estaba vacía mientras volaba, no quería perder la concentración y caer en mitad de
la nada, mientras antes llegara a la secta GusuLan, mejor. Yendo lo más rápido posible,
fueron unas cuantas horas para que él llegara hasta las escaleras de entrada, en donde dos
discípulos guardias lo interceptaron. Al ser el líder reconocido de una secta, fue llevado de
inmediato a un salón en donde lo recibiría Zewu-Jun.

¿Estaba nerviosos? Jiang Cheng no podía asegurarlo y tampoco negarlo, la verdad era que
solo tenía una cosa en la mente y no tenía espacio para algo más; ni siquiera había tenido en
cuenta la posibilidad de encontrarse con su hermano, ya luego pasaría a saludarlo si es que
Hanguang-Jun se encontraba lejos.

Al entrar en el salón, Lan XiChen ya se encontraba ahí, sentado impolutamente frente a una
mesa que ya contenía un juego de té listo para ser servido. Los saludos formales se dieron
como se esperaba de la cortesía y Jiang Cheng se sentó frente a su anfitrión.

―Líder Jiang, debo reconocer que su visita me sorprende, ¿ha sucedido algo? ―Lan XiChen
comenzó a servir el té en las tazas y se llevó la suya a los labios.

―Zewu-Jun, sí ha pasado algo pero no es concerniente a las sectas, no se preocupe de eso.


―Jiang Cheng esperó a que el de túnicas blancas bebiera del té para que tuviera que
demorarse en contestar y habló. ―Me he masturbado pensando en usted.

Listo, ahí estaba. Directo al grano.

El líder de la secta Lan se trapicó con el líquido en su boca y logró taparse la mitad de la cara
con el ancho de su manga, provocando que el blanco de la tela contrastara con el rubor no
leve que se formó en sus mejillas. Por primera vez Jiang Cheng lo veía tan fuera de lugar y
comportándose tan poco… “Lan”, aunque si fuera él el que hubiese escuchado aquello,
Zidian ya se encontraría enterrada en la piel de la otra persona.
―¿Disculpe? ―luego de unos segundos o minutos, el tiempo se volvió relativo dentro de la
habitación, Lan XiChen habló. Contemplando como el líder frente a él sorbía del té
calmadamente.

―Así es, es como lo ha escuchado Zewu-Jun. Debido a una serie de circunstancias que no
vale la pena mencionar, me vi forzado a actuar de esa forma. Y como me parece impropio
realizar ese tipo de acciones a costa de otra persona, la verdad es que decidí venir aquí y ―¿a
qué exactamente había ido a GusuLan? ¿Qué esperaba lograr con aquello? No lo sabía con
certeza, así que tendría que improvisar sobre la marcha, pensó―, creo que usted debía
saberlo. También estoy dispuesto a tomar un castigo en caso de que sea necesario o dar algún
tipo de compensación por mi falta de moralidad hacia su presencia.

Lan XiChen se encontraba anonadado por cada una de las palabras dichas por su compañero
de liderazgo. O sea, ¿siquiera era consciente de lo que reconoció? ¿Y él cómo debería
sentirse al respecto? Era un tema verdaderamente fuerte el escuchar que alguien se tocó
sexualmente pensando en uno, aunque era primera vez que escuchaba que algo así sucedía.
Ni siquiera él recordaba haber satisfecho sus necesidades sexuales pensando en alguien en
específico.

―Líder Jiang, me deja sin palabras ―reconoció―. La verdad es que no estoy seguro de que
exista una regla como tal, y menos si es que un posible castigo pueda efectuarse a alguien
externo a la secta; usted ya ni siquiera es un estudiante aquí e incluso es el líder una
prominente secta, por lo que un castigo sería impensable en cualquier otro caso. Ahora
―desvió la mirada, no podía mirarlo a los ojos, sentía que su corazón no dejaba de latir al
pensar ya con algo más de calma sobre lo que ello podría implicar―, tampoco creo que sea
necesario alguna compensación de su parte por esta… falta de moralidad como usted señaló.

Un silencio bastante incómodo se instaló en el salón, ni siquiera el ruido de la porcelana fue


capaz de romperlo, la tensión era evidente. Jiang Cheng se encontraba empeñado en que su
actuar no podía quedar así como así y Zewu-Jun sufría de bastante vergüenza ajena y propia
como para actuar como siempre, incluso estaba usando bastante energía en hacer que su
rostro no se volviera extremadamente rojo.

―Somos adultos, debemos pagar por nuestras acciones. ―Jiang Cheng insistió con tono
firme y que no aceptaría un no por respuesta.

―Es cierto, pero no puedo ver cómo es que se puede castigar algo como aquello. Tal vez si
me dice un poco más sobre el contexto… ―ahora estaba jugando con fuego y lo sabía.

Jiang Cheng bufó.

―Solo empecé a tener sueños recordando lo que pasó aquella noche, sumado a la tensión del
trabajo, a la frustración acumulada y ¡qué sé yo! Solo… tuve que hacerlo, ¿está bien?

―Pensando en mí.

―Pensando en ti, sí. ―Por primera vez Jiang Cheng se sentía avergonzado de decirlo en voz
alta, mientras más lo confirmaba más vergonzoso era.
―Y me vino a contar esto en cuento sucedió.

―Sí.

―Esperando un castigo.

―¡Maldición Zewu-Jun! ¡Ya le dije que sí! ¿o acaso quiere que saque a Zidian mientras
repito toda la historia?

Lan XiChen por un momento pensó en verse atado por el látigo purpura y recibir diminutas
dosis de electricidad… No, no y no, no era correcto fantasear esas cosas, y menos con el
arma de cultivo de otra persona, por mucho que le erizara la piel.

―Solo me estoy asegurando, comprenderá que no es algo fácil de procesar. Y ya le dije la


vez anterior que puede llamarme XiChen, me parece más correcto. Especialmente después de
lo que me cuenta.

Por la osadía puesta en el tono de voz del líder Lan, Jiang Cheng apretó uno de sus puños y
cerró los ojos tratando de que Zidian dejara de soltar chispas. Creía que el otro estaba
empezando a disfrutar de la situación y antes de que pudiera gritarle, enviarlo a la mierda y
retirarse, Lan XiChen habló.

―Usted me ha pedido un castigo o una compensación. Por lo súbito de su declaración me es


imposible contestarle de inmediato, así que lo invito cordialmente a que se quede en Cloud
Recesses el tiempo que usted quiera o hasta que yo pueda pensar en algo. Estoy seguro de
que al Maestro Wei le gustará encontrarse con usted aquí.

―Esperaré hasta mañana en la mañana por una respuesta, de lo contrario me iré y nunca más
se hablará del asunto. Puede consultarlo con la almohada. Y en cuanto a Wei WuXian, creo
que prefiero ignorarlo durante mi estancia, no estoy de humor para tratar con él.

Lan XiChen asintió, la verdad era que sentía que no podría dormir nada solo por pensar. Y
tampoco le apetecía que Jiang Cheng se encontrara con Wei WuXian, el esposo de su
hermano sabía acerca de los sentimientos que guardaba por su hermano de sangre. Y
reconociéndolo, él no era el más discreto del mundo y alguna cosa podría escapársele.

―Está bien entonces. Si no hay algo más, llamaré a alguien para que le muestre su
habitación.

Antes de que Lan XiChen pudiera colocarse de pie, Jiang Cheng volvió a hablar.

―La verdad es que sí hay algo. ¿Acaso no se siente asqueado?

Aquella pregunta lo descolocó un poco, así que decidió contraatacar.

―¿Debería estarlo?

―Pues sí, al menos eso creo.


―Sé bien que de haber sido al revés, ni un segundo hubiera pasado para que Zidian se
estrellara en mí, por lo que agradezco que la última vez en que nos vimos no contara con su
anillo a mano. Por otra parte, no todos nos ofendemos por cosas así.

Jiang Cheng frunció el ceño ante las palabras dichas. Por algún motivo veía imposible el
hecho de atacar con Zidian a Zewu-Jun, aunque le hiciera una confesión desvergonzada como
esa. Pero solo asintió tratando de darle la razón, no se pondría a debatir sobre la veracidad de
eso y tampoco desmentiría a su anfitrión bajo tales condiciones. Lan XiChen se colocó de pie
seguido de Jiang Cheng y de inmediato llegó un discípulo, el líder de Yunmeng Jiang
entrecerró sus ojos tratando de dilucidar si es que había escuchado algo de la conversación,
pero por su actitud parecía que no; o era un buen actor.

―Espero verlo para la cena, será a la misma hora y en el lugar de siempre, líder Jiang.
Capítulo IV

―Espero verlo para la cena, será a la misma hora y en el lugar de siempre, líder Jiang.

Jiang Cheng había asentido y fue tras el chico de ropajes blancos. Luego de entrar en la
habitación designada y de encontrarse solo luego de haber dicho todo aquello, sintió el peso
de sus acciones. Si era sincero, aquello había sido realmente estúpido de su parte, ¿qué
lograba ganar o siquiera perder? Ser totalmente sincero tampoco era su estilo como para ir
volando a confesar sus pecados. Y lo peor era que se volvía a sentir como el adolescente que
fue a estudiar a GusuLan y esperaba los castigos por su mala conducta.

No quería realmente pensar en nada, así que se tendió de espaldas en la cama y cerró los ojos
tratando de meditar vagamente, pero luego de un viaje desde su secta hasta Cloud Recesses y
de haberse sacado la gran carga que no sabía que llevaba, el sueño lo invadió y le entregó un
buen descanso; eso, hasta que alguien llamó a su puerta para avisar que pronto la cena estaría
servida. A regañadientes se levantó y alistó lo mejor posible, lo más seguro era que se
encontrara con su hermano y tuviera que sufrir sus quejas del porqué no le dijo que se
encontraba en el lugar.

Y eso no sería lo peor, tendría que encontrar alguna excusa para justificar su presencia en el
lugar, y todo mientras sentía la mirada del líder Jiang encima de sí. Cancinamente caminó sin
entusiasmo, sabiendo que la comida insípida tampoco le ayudaría a pasar el momento y se
preguntó porque no contrabandeó algo de Sonrisa del Emperador antes de haber llegado.

En la puerta del gran salón se encontraba Lan Huan sonriendo a todos los que entraban, y al
verlo sonrió. Jiang Cheng sintió un escalofrío de terror recorrer no solo su espina, sino que
todo el cuerpo, aquella sonrisa era aterradora. Por un momento se congeló y sopesó la idea de
darse la vuelta y retirarse del lugar, pero ya había sido visto y él no huía.

―Líder Jiang, quiero que sepa que su solicitud ya ha encontrado una propuesta adecuada, así
que por favor le pido que luego de la cena me acompañe para hablar mejor del asunto.

Cada una de las palabras dicho por el líder con más experiencia había sonado apropiada,
nadie que hubiese escuchado por casualidad aquello hubiera pensado en la naturaleza misma
del asunto a discutir. Jiang WanYin asintió entendiendo claramente y entró, para ser asaltado
de inmediato por el enérgico de Wei WuXian.

―Jiang Cheng, ¿por qué no me viniste a buscar en cuanto llegaste aquí? ―lo cuestionó de
inmediato.

―Porque el motivo por el cual estoy aquí no tiene nada que ver contigo y porque tampoco
quería verte.

El esposo de Wei WuXian, Lan Zhan se colocó de inmediato detrás de su marido, él nunca
aceptaba la forma en como Jiang Cheng trataba a Wei WuXian y parecía estar siempre listo
para defenderlo a la menor oportunidad. Jiang Cheng lo saludó cordialmente llamándolo por
su título de cortesía y se acomodó en la mesa designada para él, lo que no evitó que Wei
WuXian se saltara todas las reglas del protocolo de la cena y se sentara a su lado.

―¿No te preocupa hacerle perder cara a tu esposo? ―claramente había intercambiado


puestos con él para sentarse al lado de su hermano.

―Claro que sí, pero estamos en familia, te aseguro que todos los presentes aquí me han visto
hacer cosas peores que cambiar un puesto para cenar.

El líder de Yunmeng Jiang negó con la cabeza mientras ya todos guardaban silencio para
comenzar a comer, porque “mientras se come no se habla” era una de las reglas más
conocidas y respetadas de la secta GusuLan.

―Jiang Cheng, ¿por qué viniste? ¿hay algo en lo que te pueda ayudar? ―Wei Ying murmuró
lo más bajo posible, siendo que aun así todos en el salón podían escucharlo.

―Secreto y no ―murmuró de igual forma Jiang Cheng, tratando de ser cortante aunque
deseando poder quejarse en voz alta de lo insípida que era la comida y de lo mucho que
necesitaba algo de carne y sabor en ella.

Enfurruñado Wei WuXian decidió ignorarlo, si su hermano no quería hablar con él sobre sus
motivos para ir a Gusu, él tampoco lo buscaría incansablemente. Aunque se moría de ganas
de saber el trasfondo de la visita y la relación con su cuñado, ya que por el rabillo del ojo
podía verlo actual con naturalidad… muy natural para su gusto; aunque claro, Lan Zhan
tampoco había mostrado señales de su interés por él así que Lan XiChen podía hacer lo
mismo en presencia de Jiang Cheng.

Suspiró y apretó los labios tratando de discernir sobre intervenir o no en lo que entre ellos
dos pasaba, creía con todas sus fuerzas que sí, pero algo le susurraba en su cabeza que era
mejor no hacerlo sino que dejarles el espacio necesario. Tal vez era su consciencia lo que le
susurraba, todo sería mejor si pudiera callarla con un poco de Sonrisa del Emperador. Antes
de que pudiera llegar a una resolución, la cena terminó y todos a su alrededor ya se habían
colocado de pie, así que se apresuró y tomó de la manga a su hermano de crianza.

―Jiang Cheng, de verdad que quiero hablar contigo.

―El líder Jiang se quedará hasta por lo menos mañana, si no es muy urgente Maestro Wei,
podría resolverlo después del desayuno. Por el momento, debo ocuparme de una situación
con él. ―Lan XiChen se había interpuesto de manera cordial entre ellos, aunque por la
sonrisa que le dedicó a Wei WuXian, este supo que algo más que tensión había en el
ambiente.

Soltó de la manga a Jiang Cheng y asintió, con la punta de las palmas picándole de curiosidad
y un extraño sentimiento recorriéndole la nuca. Su esposo se juntó a él y pasó el brazo por su
cintura para acercarlo y consolarlo a pesar de no saber el motivo de su actuar y preocupación.
Wei WuXian suspiró en resignación, no debía inmiscuirse en la vida privada de dos adultos;
solo esperaba escuchar luego lo que había sucedido.
Tanto el líder de Yunmeng como el de Gusu caminaron en silencio en la joven noche, el sol
apenas había oscurecido para cuando habían entrado a cenar así que el frío nocturno no era
tan acérrimo. Jiang Cheng caminaba altivo como siempre, por más dura y difícil que la
situación fuese, él no bajaría su barbilla jamás, ni siquiera por el castigo de otro líder. En
cambio, Lan XiChen caminaba con las manos dentro de sus mangas, evitando así que el otro
viera como jugaba con sus dedos en señal de nerviosismo.

Una vez que entraron al hanshi y las puertas se cerraron tras de ellos, el ambiente volvió a
tornarse pesado. No hubo té de cortesía ni tiempo para sentarse y charlar banalmente, los dos
se mantuvieron de pie uno frente al otro y luego de unos momentos de incómodo silencio, el
primero en romperlo fue el de vestimentas moradas.

―¿Y bien?

Lan Huan tragó saliva, rogando a los dioses que el azote de Zidian no fuera tan terrible como
todos osaban decir.

―Quiero que me observe masturbarme frente a usted.

Otro silencio.

Zidian no aparecía y tampoco saltaban chispas del anillo.

Jiang Cheng estaba en shock.

―Antes de que rechace esto, recuerde que es un castigo. Y así como usted obtuvo placer
por… pensar en mí, creo que sería equitativo que pasara lo mismo; aunque no sé si sería
capaz de hacer lo mismo, por esa razón creo que sería más… estimulante tenerlo frente a mí
en el momento de realizar el acto, ¿no está de acuerdo líder Jiang? ―habló torpemente Lan
XiChen tratando de justificar su petición de la manera más rápida que podía antes de que el
hombre frente a él recuperara el raciocinio.

Más segundos en silencio pasaron hasta que finalmente unas leves chispas moradas
provinieron de la mano derecha de Jiang Cheng, quien habló con parsimonia.

―¿Quieres que observe como te tocas a ti mismo? ¿No habrá un castigo público?
¿Represalias contra mi secta o una denuncia formal?

―Pues no, ya que es de un carácter personal en más de un sentido no veo necesario y


tampoco justo implicar a su secta o su reputación. Haremos que solo quede entre los dos.

Jiang Cheng se dio la vuelta y caminó por el recibidor, era mucho menos de lo que él creyó y
para lo que se había preparado, pero a la misma vez parecía ser mucho más de lo que él
estaba dispuesto a aceptar. Pero su palabra valía así que decidido se dio la vuelta y respondió:

―Me parece bien, así podremos cerrar este asunto y a primera hora podré regresar a
Yunmeng antes de encontrarme con Wei WuXian.

―¿Entonces está de acuerdo? ―Ni siquiera Lan XiChen podía creer que hubiera aceptado
tan fácil.
―Hazlo antes de que me arrepienta, honroso Zewu-Jun. ―el sarcasmo en las últimas
palabras era casi palpable.

Algo extasiado por la respuesta afirmativa e ignorando lo último, Lan XiChen asintió y lo
guió hasta el interior de su hanshi. Jiang Cheng ya lo conocía por el abrupto despertar que
había tenido allí la mañana posterior a la boda de su hermano, aunque en esa ocasión no le
prestó mayor atención más que solo para buscar sus cosas. Ahora todo le parecía sumamente
interesante y digno de su total atención, todo menos al líder de ropas blancas que cerraba las
ventanas y colocaba talismanes a lo largo del lugar.

Finalmente Lan XiChen le llamó la atención para señalarle un cojín situado en la mitad del
piso de la habitación, justo enfrente de su cama, donde se sentó él y abrió poco a poco sus
túnicas para poder llevar a cabo el castigo para Jiang Cheng. Aunque ahora con la vergüenza
sumiendo a su cuerpo en un mar de nerviosismo, se preguntaba si el castigo era
efectivamente para el otro líder de secta o para él mismo.

Al levantar la vista y dirigirla hacia Jiang Cheng, se perdió en la intensa mirada color cobalto
que el otro le estaba dando, atento a cada movimiento que realizaba, como si sus
respiraciones estuvieran coordinadas y sin siquiera pestañar para no perderse ningún detalle.

Estaba decidido.

Tomó su miembro entre los dedos de una mano y tragó saliva, a pesar de su nerviosismo y
vergüenza habitual, su pene no se encontraba flácido. Los primeros movimientos fueron
suaves y delicados, haciendo que incluso Jiang Cheng se preguntara si es que aquella era la
primera ocasión en la que el jade se tocaba a sí mismo, pero claro, descartó la idea de
inmediato por lo absurda.

Los movimientos continuaron de la misma forma un poco más de tiempo y parecía que la
situación no iba a mejorar mucho más allá abajo. Incluso Lan XiChen había trasladado su
vergüenza de ser visto masturbándose a que su pequeño jade no se alzara orgulloso en aquella
misión. Aquello sí que sería vergonzoso, debía cambiar la situación de inmediato, pensó.

Y claro, lo mejor era cerrar los ojos y tratar de olvidar el contexto en el que se encontraba.
Aunque tal vez no, podía pensar libremente sin sentirse culpable en porqué estaba haciendo
eso, podía imaginar cómo Jiang Cheng se había tocado a sí mismo pensando en él, creando
prácticamente un círculo vicioso. Seguramente el líder de Yunmeng no se tocaba tan suave y
gentil, sino que con seguridad y algo de fuerza, pensó Lan Huan mientras apretaba su agarre
y jalaba más fuerte aun con los ojos cerrados.

Mientras Jiang Cheng cambiaba el apoyo en sus piernas se percató del cambio de actitud y
ritmo que el líder de Gusu llevaba, aquello era más similar a como él solía hacerlo. ¿Qué se
sentiría ser tocado por esos dedos tan finos y delicados? De seguro que actuarían con timidez
como lo habían hecho, y podía apostar que además eran fríos. Pero bueno, con la fricción se
irían calentando, pensó Jiang Cheng.

Un tirón en su entrepierna.
Aquella no era buena señal, pensó de nuevo el líder con túnicas moradas. Ver a Lan XiChen
tocarse a sí mismo lo estaba calentando. No le había bastado con saciar su necesidad al
pensar en él con los recuerdos recuperados entre ellos, sino que ahora era consciente de que
también contaría con la imagen mental del otro tocándose. Y además una clara imagen de su
largo, delgado y rosado falo que ahora por fin se erguía digno del hombre al que le
pertenecía.

Lan XiChen abrió los ojos al igual que su boca y se fijó nuevamente en Jiang Cheng sentado
frente a él, no era una larga distancia pero tampoco estaba en la proximidad de un metro, pero
estaba seguro que era perfectamente capaz de escucharlo comenzar a gemir.

Sus miradas se encontraron, ambas con lujuria y necesidad. Los dos querían más, pero
ninguno se sentía capaz de dar el primer paso, no había alcohol de por medio y ninguna otra
excusa barata que sirviera para luego pedir perdón. Solo ellos y sus deseos.

¿Por qué no rendirse a ellos?

Porque eran líderes de sectas, porque eran hombres, porque no había ningún tipo de relación
entre los dos, porque supondría más problemas que beneficios. Aun así, deseaban hacerlo
más que nada en esos momentos. Ya luego podrían afrontar las consecuencias.

Y sucedió.
Capítulo V

Y sucedió.

Ninguno fue consciente de cómo pasó, de quién fue el que dio el primer paso, o si fueron
ambos a la vez, solo sucedió.

Jiang Cheng se encontraba besando a Lan XiChen mientras este se rendía y caía de espaldas
sobre su cama. El peso del líder de Yunmeng era bien recibido, hacía aquello real, eso y las
mordidas en el labio inferior; XiChen creía que en cuanto el beso terminara tendría sus labios
hinchados, si es que no con un poco de sangre. Pero nada de eso le molestaba, por el
contrario, lo hacía ansiar más.

La lengua de Jiang Cheng invadió la cavidad bucal del jade y acarició la parte interior de los
dientes, dejando espacio en su propia boca en una invitación para que el otro también lo
acariciara con ella. El beso se profundizó y sonidos comenzaron a escapar por falta de aire,
pero ninguno de los dos quería renunciar al contacto que por fin estaban teniendo. La
necesidad fue mayor pero el descanso para respirar solo duró unos cuantos segundos, los
suficientes para que se miraran mutuamente y admitieran a través de sus ojos que aquello
estaba bien, que querían más y que no se arrepentirían de ello.

―Te tocas de forma horrible, líder Lan ―susurró Jiang Cheng mientras mordía el lóbulo y
trasladaba su mano hasta el miembro erecto que aún se encontraba fuera de la ropa.

Lan XiChen gimió y se estremeció cuando el de Yunmeng agarró y tiró de él, efectivamente
los movimientos masturbatorios eran mucho más fuertes y decididos que los que él mismo se
había dado, además de que los dedos estaban más calientes que su propia piel y el contraste
de temperaturas lo hizo cerrar los ojos y tirar la cabeza para atrás.

―Zewu-Jun, no seas egoísta. Tu también puedes participar en esto.

Las palabras de Jiang Cheng lo encendieron mucho más, ¿qué era lo que tenía aquél hombre
que lo hacía perder la razón y olvidarse de su moralidad y enseñanzas de buenas costumbres?
Tragando saliva trató de imitar lo que le estaban haciendo, así que con nerviosismo comenzó
a desnudarlo, tomando la atribución de retirar más ropa de la necesaria para masturbarlo.
Como no recibió quejas, prosiguió con su labor.

Aquel otro cuerpo estaba formado en duro músculo y suave piel blanca de porcelana, era más
esbelto que el líder Lan, pero con cada movimiento se sentía lo bien entrenado que estaba. Su
calor corporal fue otro claro contraste entre los dos, mientras que XiChen se encontraba frío,
Jiang Cheng mantenía una temperatura más elevada. Aunque al final de cuentas, el ambiente
se iba calentando por partes iguales en el hanshi.

Finalmente la mano de Lan Huan se posicionó firme en el miembro de Jiang Cheng y


comenzó a masturbarlo como lo había hecho momentos antes a sí mismo. Una imperceptible
risa resonó desde el fondo del pecho del líder de Yunmeng y susurró en el oído de Lan
XiChen provocando un escalofrío en él al escuchar aquella ronca voz llena de jactancia.
―Realmente apestas en esto líder Lan, ¿acaso era tu primera vez?

Inmediatamente la mano que lo sujetaba dudó y se detuvo. Jiang Cheng se separó


apoyándose en el codo y miró al jade que se veía notoriamente avergonzado y con el rostro
radiante en un tono carmesí. Maldición, pensó Jiang Cheng, había dado en el blanco.

―¿Cómo es eso posible? ―preguntó alejándose del otro, la lujuria había pasado a un
segundo plano debido a la fuerte curiosidad y extrañeza que el hecho le producía.

―No está permitido caer a los bajos instintos en la secta, la auto complacencia incluida.
―Lan XiChen se acomodó también, no se sentía cómodo ahora estando acostado sin nadie
encima de él, lo hacía sentir mucho más desnudo de lo que ya estaba.

―Claro, por supuesto que en sus miles de reglas debía haber algo referente a eso, pero, fuiste
adolescente alguna vez, ¿no?

―Sí, lo fui. Pero dentro de mi formación para futuro líder de secta fue el de meditar y
cultivar como medio de apaciguar los deseos mundanos.

―Deseos mundanos ―bufó Jiang Cheng―, lo haces sonar como si fuera algo malo. Aunque
no dudo que tu tío te lo haya inculcado de esa forma.

Prácticamente WanYin ahora sentía lástima por el otro líder, incluso era probable que nunca
hubiese sentido un orgasmo. Que horrible, era mucho más que virgen.

―Solo trato de ejercer bien mi papel de líder respetando todas las reglas de la mejor forma
posible. No quiero perder cara frente a mis discípulos, ¿no crees que hay que actuar con el
ejemplo?

―Por supuesto que sí, pero no hay que ser tan… santurrón.

Eso realmente le dolió de cierta manera a Lan XiChen, quien se volvió a acomodar sus ropas
y se sentó derecho, Jiang WanYin supo de inmediato que lo había arruinado todo. El
ambiente se volvió incómodo entre ellos y las erecciones ahora se encontraban flácidas y
resguardadas donde correspondía.

―Sí era así, entonces… ¿por qué? ―preguntó Jiang Cheng queriendo romper el silencio tan
abrumador y agobiante que se sentía.

―¿Por qué quería vivir una experiencia así? ¿Quizás para no pasar mi vida como un
completo santurrón? ―WanYin comprobó que sí lo había herido con sus palabras―. No lo
sé, nunca sentí algo como lo que sentí aquella noche que estuve contigo, WanYin. Creí que
mi vida estaba bien y completa, que era feliz; pero luego de lo que pasó con A-Yao, yo…
sentí como se desmoronaba por completo. Viví otro tipo de emociones, sentimientos
negativos que ni siquiera para la Campaña del Sol había tenido dentro. Y luego llegaste tú y
despertaste otro lado que también desconocía, dime, ¿acaso eso estaba mal? ¿Eres tan egoísta
que no pensaste en lo que sentiría al contarme lo que hiciste y solo corriste para sentirte
mejor contigo mismo?
―No, no es eso ―la voz del de Yunmeng disminuyó, la verdad es que no lo había pensado
de esa forma, debía reconocer que no había tenido en cuenta los sentimientos del otro hacia él
o lo que fuera a pensar más allá de enojo. Al parecer sí había sido egoísta.

Por su parte, XiChen se colocó de pie y fue hasta la ventana. Jiang Cheng no era su primer
enamoramiento, tiempo atrás se había enamorado –o eso creído- de otro líder de secta. Men
Yao lo había cautivado con su inocencia y espíritu de superación, siempre buscando la
aprobación de su padre por sus propios méritos, y luego cuando cambió su nombre a Jian
GuangYao, siguió cautivándolo por su actuar. Pero jamás sintió aquella emoción al verlo o
ese nerviosismo y lujuria al estar en su presencia como con el de vestimentas moradas. El
dueño de Zidian efectivamente tenía algo que lo enloquecía y hacía desear romper todas las
reglas para estar a su lado.

Y el destino se encargaba de esperanzarlo para luego romper sus ilusiones. ¿Qué tan idiota
era en realidad? Se merecía ser tratado así por el otro.

―Líder Lan ― la voz resonó detrás de él y una mano se colocó en su hombro, con la fuerza
suficiente para pedirle que se diera la vuelta y lo mirase de nuevo―. No fue esa mi intención,
solo que no pensé en que fuera real y solo me descolocó un poco ―era la primera vez que
Jiang Cheng veía como el líder Lan elevaba una sola ceja―, está bien, fue más que un poco.
Pero si tu estás bien con eso, creo que yo… ―tragó saliva―. Podría acompañarte en este
proceso.

―¿Proceso?

―Bueno, no sé cómo decirlo, ¿está bien? ―lo soltó y caminó nervioso de vuelta hacia la
cama donde se sentó con un fuerte golpe.

―Líder Jiang, usted me desea, ¿me equivoco?

―¿Y qué si es así?

―Pues que yo también lo hago. Y si no le molesta mi falta de experiencia en ello, pues no


veo motivos para detenernos en lo que estábamos haciendo.

Sonidos húmedos resonaban por todo el lugar, ambos ya se sentían en confianza con el otro
como para hacer lo que quisieran y dejarse hacer lo que el otro deseara. Estaban allí juntos
para satisfacer sus fantasías recién despertadas y no terminarían hasta estar saciados.

La ropa y la vergüenza habían quedado juntas y abandonadas a nivel del suelo, no había
espacio ni siquiera para que cupiera el aire entre ellos. Ambos cuerpos sudorosos y llenos de
saliva, probablemente quedarían algunas marcas de succión y leves mordiscos que no
permitirían que nadie observase sus cuerpos, pero ninguno de los dos quería ser observado
por otro que no fuera el que se las hacía.

Lan XiChen volvía a estar de espaldas y totalmente entregado al líder de Yunmeng, no le


molestaba ceder en el aspecto sexual, le parecía que Jiang WanYin necesitaba tener el poder
incluso en aquellas situaciones y si era sincero también, le encantaba dejarse llevar por el
otro. Debido quizás a su inexperiencia era que todavía no se atrevía a dar el primer paso en
todo aquello, así que solo asentía y acomodaba su cuerpo para darle más accesibilidad a lo
que quisiera.

Por su parte, WanYin gozaba de saborear la piel blanca e impoluta del jade y llenarla de
marcas como si estuviera mancillándola; era una buena metáfora literal de lo que estaba
haciendo. Su boca marcó el cuello, pectorales y luego los abdominales increíblemente duros
y bien marcados, hasta que llegó a los oblicuos y sintió que perdía la razón. Mordisqueó todo
el hueso de cada lado a placer y con ganas. ¡Cómo lo estaba volviendo loco aquello!

Hasta que sintió en su propio pecho la erección de Lan Huan, al estar ambos desnudos y con
el continuo roce de los cuerpos era notorio su deseo. Era tiempo de la travesura, pensó Jiang
Cheng, y con determinación dejó su –hasta el momento- zona favorita de los oblicuos y posó
su vista en el largo y rosado pene del líder Lan.

Se saboreó el labio inferior y abrió la boca mientras sujetaba la base con su mano. XiChen se
enderezó apoyándose en sus codos para observar aquella escena lujuriosa y quedarse con la
boca abierta cuando fue atrapado por la azulada mirada de WanYin. Su miembro era tragado
por la boca y los labios apretaban el falo con ahínco, sus testículos fueron apretados por la
mano que hasta ese entonces había estado libre y tuvo que cerrar los ojos y echar la cabeza
hacia atrás.

Si bien Jiang Cheng estaba disfrutando ver como el jade se removía y gemía bajo suyo,
quería más. No quería ser meloso en aquello, quería sentir y vivir la lujuria a su máximo
potencial, así que succionó con fuerza, sus mejillas empezaban a doler por dentro y trató de
meter toda la virilidad de Lan Huan en su boca, la abrió y aprovechó de respirar para luego
hacerlo entrar; fácilmente tocaba la campanilla al final de su cavidad bucal y tocaba el inicio
de la garganta. Se estaba ahogando pero gotas de líquido preseminal salían de su propio
miembro.

―WanYin, no, no hagas eso ―gimoteó XiChen volviéndose a incorporar. Sentía que aquél
placer era demasiado para su cuerpo, había querido sentir cosas así pero no pensó que todo
sería tan intenso.

Jiang Cheng sacó con una última succión que resonó como un “pop” al salir el miembro todo
húmedo y chorreante de saliva. Sus ojos seguían vidriosos y de inmediato se volvió a subir a
XiChen y colocar su trasero sobre la erección del otro, se lamió la mano que contenía parte
de los fluidos procedentes de la felación y tiró de la cinta que sujetaba su cabello. Este cayó
en cascada de seda negra por su espalda y Lan Huan volvió a sentir un tirón en la parte baja
de su estómago.

―Me dices que no haga eso, pero tu tampoco haces mucho, ¿no?

¿Desde cuándo que Jiang WanYin era tan agresivo? Bueno, la pregunta era que desde
siempre; pero Lan XiChen no se lo imaginaba así sexualmente aunque tampoco se quejaba.
Tal vez debía aprender un poco más de él y hacer lo que deseaba, pero ni siquiera conocía la
respuesta de aquello.

―WanYin ―gimoteó enderezándose hasta rogarle con la boca abierta para que le
correspondiera con un beso, y así fue. Luego de que las lenguas se encontraran, Jiang Cheng
interrumpió el beso y volvió a tirarlo a espaldas de la cama, enarcando una ceja como si
esperara la continuación de su nombre de cortesía en una oración―. No sé qué tan lejos
llegar contigo esta noche.

―¿Por qué no hacerlo hasta el final? Esta podría ser la única vez que tendrías la oportunidad
de que estemos juntos.

―¿Tan mal lo estoy haciendo?

―Si ―sus palabras no dejarían de ser afiladas, aunque algo de diversión se pudo notar a
través de su tono de voz―. Terminemos con esto rápido, que la temperatura en tu cuarto está
bajando.

―Podrías acomodarte bajo la ropa de cama ―aconsejó XiChen, recibiendo un leve manotazo
en su hombro por la absurda sugerencia.

Jiang Cheng rodó los ojos, al parecer el primer jade era tan denso en las insinuaciones como
podría serlo su hermano. De nuevo todo recaía en él, de lo contrario solo seguirían
besándose, tocándose y tal vez volviendo a traspasar la segunda base en intensidad. Y la
verdad era que él mismo no sabía si aquello volviese a ocurrir, y no precisamente debido a él,
sino que no estaba seguro de cómo se lo tomaría el líder Lan una vez que el calor del
momento pasara. Así que aprovecharía lo más posible ya dada la situación.
Capítulo VI

―¿Tienes algún aceite o líquido resbaladizo para utilizar?

XiChen entrecerró los ojos durante un segundo, hasta que algo hizo click en su cabeza y
asintió. En el espacio en donde se encontraba la bañera tenía varias lociones y aceites para
colocar en el agua, tal vez algo de eso podría ayudar. Se lo mencionó al líder de Yunmeng y
este asintió para luego bajarse de él y darle el tiempo suficiente para que fuera por ello.

Una vez que llegó allí, dudo en entregárselo o no.

―WanYin ―ojos azules se fijaron en él nuevamente―, ¿quién debería prepararse primero?

―¿Primero? ¿Sugieres que luego intercambiemos roles?

―Pues sí, me parece lo más justo.

Una carcajada real y frenética resonó por la estancia, XiChen estaba seguro que de no haber
colocado talismanes de silencio en su estancia, aquella risa hubiera resonado en todo Gusu. Y
libre de aquella preocupación, pensó que era una melodía extraña pero riquísima, quería
hacerlo reír más de esa forma.

―¿Era necesario llevar a cabo el lema de tu secta precisamente en este momento y en una
situación así?

XiChen tragó saliva y sonrió ante el comentario, la verdad era que ni siquiera había pensado
en que había citado el lema de su secta, podría haber sido incluso por costumbre el hacerlo.
Se encogió de hombros quitándole importancia y decidió que ya era tiempo de hacer algo por
su cuenta.

Se agachó para tomar las largas y torneadas piernas de Jiang Cheng y colocarlas estiradas a lo
largo de la cama, un jadeo de sorpresa provino de quien ahora estaba de espaldas en la cama
y una sonrisa lo atravesó cuando Lan Huan se acomodó entre sus piernas y lo tomó decidido
entre sus manos mientras que con su lengua acariciaba sus testículos y la parte interna de sus
muslos.

―Creo que ya has tomado una decisión.

Una sonrisa distinta a todas las que Jiang Cheng había visto con anterioridad apareció en el
rostro de Lan Huan, mostraba una parte que dudaba que otras personas hubiesen tenido la
oportunidad de ver y creyó que por fin el jade estaba mostrando parte de su verdadera
personalidad, ya que por muy amable que fuera, seguía siendo el líder de una importante
secta.

Un fuerte mordisco terminó con la atrevida sonrisa y la boca de XiChen se acercó


nuevamente hasta los testículos de Jiang Cheng, quien decidió dejarse llevar en ese momento
y consentirlo. La lengua pasó tanteando entre sus glúteos y trató de presionar aquella salida
que prontamente se convertiría en entrada. Jiang Cheng abrió más sus piernas y se afirmó el
trasero con las manos para darle mayor acceso al jade, quien agradeció con otro lametón y
una fuerte caricia en su miembro.

Buscó el aceite que había traído con anterioridad y mojó sus dedos con él y el trasero de
WanYin, ahora tendría que encargarse de prepararlo para que su intrusión fuera más
placentera que dolorosa. Actuaría solo por instinto, a diferencia de lo que había escuchado
sobre su hermano que sí estudió aquello con anterioridad a que Wei WuXian volviera a la
vida, así que prácticamente rogó a los cielos para que lo guiaran.

Presionó un dedo en aquél imposible agujero y no hubo respuesta, así que procedió a
masajear el lugar alrededor, soltando los músculos de a poco, tendría que darse el tiempo para
hacerlo bien desde afuera hasta dentro. Por mientras, tampoco quería desatender a Jiang
Cheng que se había acomodado para mirar todo lo que estaba haciendo entre sus piernas, así
que imitándolo, metió su miembro en la boca y chupó el glande sin descuidar la misión de
sus dedos en el trasero. Escuchó un leve jadeo y supo que al menos lo estaba haciendo bien,
así que prosiguió ejerciendo más presión en ambas tareas.

Jiang Cheng soltó su trasero y trasladó sus manos hacia delante para jalar de sus cabellos, él
no esperaría un trato gentil, así que lo presionó para que su boca lo aceptara por completo. A
diferencia del miembro de Lan Huan, el de WanYin era más grueso y no tan largo, así que no
llegó a tocarle el fondo de la garganta pero sí a ahogarlo y dejarlo sin aire. La succión dentro
de la boca pronto haría que sus mejillas dolieran pero se sentía bien para ambos y la saliva
que escurría desde los labios de XiChen iba a parar directo hasta los dedos que por fin iban
logrando aflojar algo el ano de Jiang Cheng.

Cuando uno de los dedos logro entrar un poco, sonrió para sí y succionó más fuerte. Era hora
de seguir masajeando, solo que más adentro. Jiang Cheng no dejaba de jalar los largos
cabellos negros y lacios, aunque también iba alternando en suaves y casuales caricias para
que la sensación no resultara del todo molesta. La situación fue avanzando hasta que por fin
dos dedos se encontraban dentro de Jiang Cheng, momento en que Lan Huan aprovechó de
abrirlos poco a poco dentro para ir aflojando, al final no había sido tan difícil como creía.

Y ese fue el estímulo que Jiang Cheng necesitó para terminar dentro de la boca de XiChen,
pues este al hacer el movimiento de tijeras había presionado el punto exacto que lo llevó a la
cima. Cuando Jiang Cheng pudo abrir los ojos y centrar su azulina mirada hacia abajo, sonrió
al contemplar su semen escurriendo por las comisuras de la boca del primer jade de Gusu.

―Si la gente conociera este lado pervertido del cultivador número uno, me pregunto cómo
cambiaría la percepción que tienen de ti.

―¿Te complace verme de esta forma A-Cheng?

El líder de Yunmeng no alcanzó a contestarle por el confianzudo apodo con que lo había
llamado, pues XiChen volvió a presionar aquél diminuto bulto en la entrada de Jiang Cheng.
Había dado en donde quería, ahora era WanYin quien volvía a echarse hacia atrás y lo
apretaba entre sus muslos por las sensaciones que lo invadían.
―Maldición, ¿falta mucho? ―logró articular ansioso Sandu SengShou mientras removía sus
caderas buscando el contacto y la fricción que le había hecho encoger los dedos de los pies.

―WanYin ―XiChen volvió a su usual forma de llamarlo―, si trato de entrar en estos


momentos podría provocarte un desgarro y no sentirás nada de placer. Deja que te afloje un
poco más.

―Te tienes en tan alta estima, ¿eh? No creo siquiera que eso pueda hacerme sentir algo.

XiChen bufó, no entendía porque Jiang Cheng volvía a levantar sus defensas con él luego de
haberse venido y sobre todo en las condiciones en que estaban. Estaba tentado de caer en su
provocación y entrar sin más en él y que luego se quejara del dolor en el trasero que tendría,
pero no quería hacerlo así la primera vez, así que en vez de meter su miembro, ingresó el
tercer dedo y siguió jugueteando allí, mientras cubría a Jiang Cheng con su cuerpo y se perdía
en besar su pecho y partes del cuello. Atrapó un pezón con los dientes y mordisqueó hasta
que volvió a sentir que lo jalaban del cabello.

―No soy una maldita mujer para que juegues ahí.

―Lo sé, pero pensé que te sentirías bien.

Ahora fue el turno del líder de la secta Jiang para bufar, aunque un jadeo llenó la habitación y
ya algo desesperado, trató de huir.

―¿A dónde crees que vas? ―XiChen lo sujetó firmemente de una muñeca, su agarre podría
dejarle una marca, lo que hizo que WanYin se lamiera el labio.

―Pienso terminar esta pose, ya es hora de hacerlo y no quiero estar abajo aunque seas tu
quien entre en mí.

Lan Huan sonrió complacido, ya había dominado a Jiang Cheng en más de un sentido y no le
importaba volver a cederle el control. Soltó el agarre y se recostó mientras que el otro se
ponía de pie y le colocaba más aceite en el miembro erecto del jade para poder resbalarse por
él con más facilidad.

Jiang Cheng colocó las rodillas a los lados de la cadera de XiChen y comenzó a bajar.

Presionó su entrada contra el glande resbaladizo de Lan Huan y con algo de esfuerzo logró
que entrara, pero nada más. Efectivamente sentía que no se había aflojado lo suficiente y
XiChen pudo observar desde abajo su rostro fruncido en dolor, acercó sus manos hasta las
caderas y por mucho que quisiera apretarlo y empujarlo hacia abajo para entrar por completo
en él, más se limitó a solo acariciarlo desde las caderas hasta los muslos rítmicamente para
volver a hacer que se relajase.

―Con calma WanYin, deja que vaya bajando poco a poco.

―Tu no me dirás qué hacer ―gruñó Jiang Cheng mientras se presionaba a seguir bajando, ya
yendo por la mitad del miembro del jade.
XiChen tuvo que morderse el interior de la mejilla para no sonreír de ternura, ahora sentía
que estaba con un malcriado gatito que se dejaba acariciar pero luego te rasguñaba sin motivo
aparente. Pero cuando lo tomó por completo, olvidó de inmediato aquél pensamiento y gruñó.
Se sentía excesivamente bien el ser apretado por el calor interior del líder de Yunmeng.

Apretó sus manos en los muslos que lo rodeaban y jadeó, necesitaba fricción para seguir
sintiéndose bien, pero antes de que pudiera guiar al otro que se encontraba encima de él, este
amenazó:

―Ni se te ocurra hacer cualquier tipo de movimiento, te dije que yo tomaría el control por
ahora ―Jiang Cheng se movió un poco para caer aún unido sobre el pecho de XiChen y
besarlo.

En aquél momento era una buena estrategia, pues los besos podrían hacerlo relajarse más y
facilitar el movimiento. XiChen aprovechó para que sus manos recorrieran ahora la espalda
de Jiang Cheng, recorrió cada una de las cicatrices que la marcaban con la yema de sus dedos
y sintió como provocaba el efecto contrario que quería, Jiang Cheng volvía a tensarse ante
ese toque de las imperfecciones creadas por la secta Wen.

―No tienes que sentirte incómodo, me gustan. Son parte de lo que eres. ―Le susurró
XiChen mientras delineaba la gran cicatriz en el pecho de Jiang Cheng.

Algo en el interior del prematuro líder de Yunmeng Jiang se removió, su corazón latió con
más fuerza y su estómago se apretó; aquellas palabras calaron más profundo de lo que creía
por muy cursi que pensaran que fueran. Bajó su cabeza y capturó los labios de Lan Huan en
un beso diferente a todos los anteriores, este estaba cargado de ternura, agradecimiento y
calidez.

―Comenzaré a moverme ―susurró.

Lan XiChen asintió todavía saboreando el dulce sabor en su boca y se dejó utilizar. Los
movimientos de Jiang Cheng eran lentos pero profundos, sentía cada milímetro del miembro
del jade entrar y salir lánguidamente de él. Aquella posición le permitía además de tener el
control de la profundidad y rapidez le genera fricción en sus rodillas y eso, sumado a los
cariños que XiChen le estaba haciendo, provocaban que sus terminaciones nerviosas
estuvieran a tope.

El dolor no había desaparecido del todo, seguía presente y creía que con cada movimiento se
rompería o al menos empezaría a sangrar, pero encontró una posición en que el glande de
XiChen tocaba y presionaba su punto G, por lo que el placer fue haciendo su aparición,
además de que la fricción de su propio miembro entre ambos estómagos también iba
haciendo lo propio. Todo aquello era demasiado caótico como para procesarlo lógicamente.

No faltó mucho para que apretara un pectoral de XiChen y le dejara marcas por el fuerte
orgasmo que surgió en su interior. Cayó agotado sobre el cuerpo del otro y ni siquiera le
importó como sus estómagos se manchaban con su seme. Fue un orgasmo lento y profundo,
que fue creciendo poco a poco y en nada comparado a los que tenía cuando se tocaba a sí
mismo impaciente y deseoso de terminar con esa necesidad biológica.
―¿WanYin? ―una suave caricia removió su cabello de la cara, dejándola disponible para sus
ojos se toparan directamente con los ojos dorados como el oro de Lan Huan―. ¿Estás bien?
―Jiang Cheng asintió y se relajó sobre el amplio pecho de XiChen, dispuesto a descansar.
Pero las caderas del mayor de los jades se movieron bajo suyo. ―Me alegro de eso, pero,
como podrás darte cuenta, yo no he terminado.

Una escalofriante sonrisa apareció en el líder de la secta Lan, nada bueno vendría a
continuación pensó Jiang Cheng y lo confirmó para cuando las manos de XiChen lo sujetaron
más fuerte que nunca de su cintura y lo estamparon contra el aún erecto falo dentro suyo. Las
embestidas dejaron de tener ese ritmo parsimonioso que él había dominado y se convirtieron
en frenéticas en cuanto a fuerza y velocidad; el dolor volvió pero fue reemplazado en pocos
golpes precisos en aquél punto.

Ya poco importaba mantener la voz baja, los jadeos y gemidos resonaban por todo el lugar,
sobre todo cuando ambos sintieron que ya no podrían más y terminaron corriéndose con poca
diferencia. XiChen cerró los ojos y abrazó con fuerza a WanYin, para besarle el cuello y
gritar en su oído:

―A-Cheng, te amo.
Capítulo VII
Chapter Notes
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Habían pasado ya minutos desde que ambos habían terminado y sus respiraciones se habían
calmado, pero no se separaron, siguieron en esa posición; incluso Lan XiChen llegó a creer
que a Jiang Cheng le gustaba que lo acariciara en la espalda y que se había quedado dormido.
Pero no era así.

―¿Por qué no dices nada? ―preguntó ya intrigado el jade de Gusu.

―Porque no hay nada que decir ―eso sonó horrible inclusive para los oídos de Jiang Cheng,
así que trató de arreglarlo―. O más bien, no sé qué decir.

―¿No te molestó lo último que dije? ―los movimientos de la mano de XiChen se hicieron
dubitativos y Jiang Cheng se enderezó para mirarlo a la cara.

―¿Cuál? ¿Qué me digas A-Cheng o que me digas que me amas?

―Las dos, supongo.

El líder de Yunmeng bufó y se retiró de encima del cuerpo de Lan Huan, necesitaba un baño
caliente, pero sería demasiado descarado pedir a los discípulos de GusuLan a que les llevaran
una bañera a esas horas de la noche; sin contar que no podrían explicarles la situación sin
tener que delatarse. Tuvo que conformarse con un pequeño contenedor con agua que había
por ahí y limpiarse como pudo los vestigios del desenfrenado sexo con su homónimo.
Todavía tenía a XiChen esperando por una respuesta y eso le gustó, pues se le veía algo
perdido en cómo actuar pero de todas formas no perdía la oportunidad de apreciarlo desnudo.

―Me parece ilógico preocuparme por la forma en que me llamas luego de haber hecho lo
que hicimos, A-Huan ―XiChen sentía que volvía a empalmarse solo por ser llamado así,
pero no quiso interrumpirlo―. Y por otra parte, ya sabía que sentías algo por mí, no creas
que es porque me creo mucho o algo por el estilo, sino que tu mismo me lo hiciste entender la
vez pasada en que comenzó todo.

―Ya veo, y, ¿no recibiré respuesta de tu parte? ―XiChen se colocó de pie y fue por otro
jarro con agua que se encontraba en otro lado de la habitación. En ese momento le era difícil
poder mirar Jiang Cheng directo al rostro sin querer besarlo o sentirse herido por la respuesta
que recibiría.

―Acabo de llamarte A-Huan, ¿no te basta? ―Jiang Cheng volvió hasta la cama y buscó su
ropa, que era un completo desastre―. ¿Tienes algo qué prestarme?

Mientras Lan XiChen se lavaba de igual, solo que suspirando por la escueta respuesta
recibida, se sorprendió un poco por aquellas últimas palabras y se dio la vuelta para
encontrarse con la imagen de WanYin desnudo sentado en su cama y desenredándose los
largos cabellos, exquisito. Sintió como su lengua se trababa antes de hablar y contó hasta diez
para volver a obtener el temple con el que se caracterizaba y contestarle.

―Claro que sí, aunque creí que preferías irte a tu habitación en estos momentos. ―se acercó
ofreciéndole unas blancas ropas interiores.

―¿Me vas a sacar de tu cuarto luego de haber tenido sexo? Que cruel es, líder Lan. Pero
déjeme decirle que no puedo caminar y estoy muy cansado como para siquiera inventar una
excusa si es que alguien me ve rondando por ahí con sus ropajes.

―Creo que prefiero que me sigas llamando A-Huan, en tu boca suena impresionante. Por
otra parte, sabes que mi cama es más que bienvenida para que reposes en ella, si mi presencia
te molesta puedo dormir en otra parte del hanshi.

Jiang Cheng enarcó una ceja ante lo último y le arrebató la ropa que le ofrecía, fue hasta un
lado de la cama, dejando claramente disponible el otro espacio mientras acomodaba una
almohada y hablaba, con un leve sonrojo en la parte superior de las orejas.

―No es como que vaya a ser la primera vez que dormimos juntos, al menos ahora estamos
sobrios.

―Tienes razón, WanYin.

XiChen entró para acostarse a su lado luego de colocarse solo los pantalones que ocupaba
como pijama, la parte de arriba se la había dado al líder de Yunmeng. Jiang Cheng le dio la
espalda luego de murmurarle un “buenas noches” y Lan Huan apagó las pocas velas que
seguían encendidas. Ya en completa oscuridad lo único que podían percibir sus sentidos era
la respiración del otro, sabían que ninguno había caído dormido aún y XiChen se atrevió a
darse la vuelta y abrazar por la espalda a WanYin. Este no dijo nada, por el contrario, parecía
que se había acomodado más para estar apegado a su pecho y XiChen creyó que ya no podía
pedir nada más en ese momento.

La madrugada se hacía presente y Lan XiChen en esos momentos quiso no ser un Lan y
mucho menos su líder, había dormido por pocas horas pero su cuerpo ya se encontraba
despierto debido al reloj biológico interno y que le decía que ya eran las cinco de la mañana y
debía despertar. Pero el calor a su lado le estaba pidiendo a gritos que no lo hiciera, se sentía
tan bien quedarse retozando en la cama sin tener la prisa de levantarse que creyó que estaría
rompiendo unas cuantas reglas de solo pensarlo.

Pero es que también se le dificultaba el hecho de levantarse, pues su cuerpo se encontraba


aprisionado por las piernas de Jiang Cheng, aunque su torso se encontraba libre de agarre.
Trató de desenredar sus piernas y levantarse lo más pronto posible debido a que se acercaba
la hora en que le traían la bañera con agua caliente y lo ayudaban a preparar, pero el agarre
por parte del otro líder era impresionante. XiChen estaba empezando a fantasear el ser
ahorcado por esos muslos cuando el sonido de golpes en la puerta externa lo sorprendió.
Había perdido demasiado tiempo fantaseando al parecer y los sirvientes ya habían llegado.
Tuvo que utilizar gran parte de su fuerza para poder sacarse a Jiang Cheng de encima, tomó
una de sus batas y prácticamente corrió hasta la puerta de entrada para recibir a los
ayudantes; más de uno debió sorprenderse de verlo así y no con su habitual pulcridad, y
como si necesitara explicarse, habló.

―Buenos días, ¿puedo hacerles una solicitud?

Los sirvientes le miraron ahora sí claramente asombrados, pues eran pocas las oportunidades
de que pasara algo así y asintieron entusiasmados.

―Verán…anoche el líder Jiang y yo estuvimos charlando hasta bien entrada la noche y por la
hora preferimos que se quedara a dormir aquí. Ustedes entenderán que él no puede
presentarse con el atuendo de ayer, sería impropio, por lo que… me gustaría que fueran por
un cambio de ropa a su habitación, trajeran otra bañera con agua y desayuno para los dos. Si
no fuera mucha molestia.

No era muy común que dijera mentiras, así que XiChen esperó que su excusa fuera necesaria
que sus sirvientes le creyeran y no circularan rumores por Cloud Recesses.

―Pero Zewu-Jun, ¿no sería mejor llevar todo aquello directamente al cuarto del líder Jiang?

Maldición, no había contado con ello. La verdad era que sí, todo era más fácil de esa forma y
no se le ocurría una buena razón para no hacerlo así, se sintió atrapado y cuando abrió la boca
para responder, una voz filtrando molestia habló detrás de él.

―¿Qué parte de que no me puedo presentar así frente a los demás fue lo que no entendiste?
Zewu-jun, ¿acaso tus sirvientes cuestionan las órdenes que les das? En Lotus Pier ya les
habría azotado las piernas por cuestionarme.

Todos los presentes en el recibidor desviaron su mirada hacia quién había hablado,
incluyendo Lan Huan.

Allí apoyándose en la pared y con los brazos cruzados estaba el líder de Yunmeng, su ropa
morada usual se encontraba arrugada y en mal estado a comparación a lo perfecta que
siempre se veía, su cabello recogido también parecía un desastre y era evidente que nadie
podía verlo con esas apariencias, pues ni siquiera luchando contra una centena de cadáveres
feroces luciría así. Los sirvientes agacharon sus cabezas y presentaron sus manos para acto
seguido salir de ahí sin decir nada más.

―¿Qué clase de patética excusa diste, A-Huan?

―Fue lo primero que se me ocurrió ―caminó en su dirección pero temeroso de acercarse


demasiado hasta que se detuvo delante de él―. Pensé que estarías dormido, aún es muy
temprano.

―En cualquier momento caigo dormido, si es que el dolor no me mata antes ―se quejó
WanYin―, pero sentí cuando te fuiste de mi lado. ¿Habrá que esperar mucho para el
desayuno?
XiChen sonrió levemente, no quería mostrar lo feliz que era en esos momentos pero la
felicidad se le escapaba por los poros de la piel.

―Será mejor que tomes el baño primero, eso ayudará a los músculos de tu cuerpo. Mi bañera
debe estar caliente todavía, por favor adelántate, seguramente cuando salgas el desayuno
debería estar aquí.

Lan XiChen hizo un gesto con la mano para que el líder Jiang fuese a tomar aquél baño, pero
no se esperaba que este lo tomara de la manga de la bata y lo arrastrara hasta la humeante
bañera, sin soltarlo se llevó una mano a la barbilla como si pensara en algo y mientras le
soltaba la ropa para deshacerse del alto moño de su cabello le dijo como si nada.

―Es lo suficientemente grande para que quepamos los dos, luego les dirás a tus sirvientes
que usamos el mismo agua, aunque obvio que en tiempos diferentes.

Como XiChen no dijo nada y solo se quedó de pie mientras Jiang Cheng se desvestía, este lo
miró y ya entrado en la bañera le preguntó:

―¿Qué? ¿No quieres bañarte conmigo acaso, A-Huan?

El líder del clan Lan cerró los ojos y quiso tirarse al suelo para agradecer a los dioses por
todo aquello, pero tuvo que aguantarse, inhalar y exhalar y se quitó la bata y pantalón para
entrar sin demora al agua caliente. Jiang Cheng le dio la espalda y le acercó una esponja para
que lavara su espalda, sin demora el otro líder lo hizo, solo que no aguantó las ganas y
terminó dando un suave beso en el área de la nuca; gesto que no fue rechazado.

Eso le dio pie para que dejara de lado su quehacer y se concentrara en seguir besando y
tocando toda la piel de WanYin a su disposición. Zewu-Jun ni siquiera pensó por un
momento en que alguien podría entrar en esos momentos y encontrarlos en aquella situación
comprometedora, se dejó llevar complacido de no ser el único que quería más y luego de
unos momentos, estaban volviendo a hacerlo.

Sus cuerpos se unieron rodeados por el agua y parecía que la bañera quedaría completamente
vacía por toda la cantidad que salpicaban hacia fuera. Sus cabellos mojados se pegaban a la
piel del otro pero nada importaba, se tenían el uno al otro y a pesar de que Jiang Cheng había
asegurado que la siguiente vez sería él el que entraría en Lan XiChen, los roles siguieron
como la noche anterior. Lo hicieron de manera salvaje y necesitaba, sabiendo que no tendrían
tiempo suficiente para perderse en el otro y que sería sospechoso de que demoraran más en
alistarse.

Una vez terminaron, se arreglaron sin hablarse, el silencio no era incómodo, pero ambos
sabían que tenían que seguir guardando las apariencias y no perder el tiempo hablando, ya
habría otra ocasión para ello. Jiang Cheng sintió su sangre helarse cuando encontró su
cambio de ropa en la antesala de la habitación del líder Lan, pues la bañera estaba tras unos
biombos dentro de la habitación misma. De seguro que los habían escuchado.

―A-Huan, voy a tener que romperle las piernas a tus sirvientes ―declaró WanYin
comenzando a vestirse.
―Por favor no, hablaré con ellos de ser necesario.

Un bufido fue toda la respuesta dada por Jiang Cheng, salieron hasta la sala en donde el
desayuno estaba dispuesto, se suponía que debían haber ido al gran salón para comer con
todo el resto de la secta, pero preferían un poco de privacidad, tal vez entre bocado y bocado
podrían aclarar un poco su situación. Pero nada salía, los sentimientos y emociones eran pura
confusión y no había manera de abordar el tema sin colocarse incómodos, la comida estaba
por terminar sin decir palabra alguna hasta que la puerta del hanshi se abrió sin que alguien
hubiera tocado antes. Solo existía una persona que haría eso.

―¡Jiang Cheng! ¡Hermano XiChen! ¡Los estaba esperando a los dos para desayunar pero
cuando no aparecieron y pregunté por ustedes me dijeron que estaba aquí! ―detrás de Wei
WuXian apareció Lan Zhan, quien solo saludó presentando sus manos mientras su esposo se
adentraba en la habitación de su hermano y se sentaba sin ser invitado. ―Díganme, ¿de qué
tanto hablaron anoche que se quedaron hasta ahora aquí?

―Es un secreto.

Mencionaron ambos líderes al unísono.

Y sus reuniones cada vez más frecuentes seguirían siendo un secreto de ahora en adelante.

Chapter End Notes

Bueno, esto iba a ser un oneshot que se terminó alargando demasiado.

Tengo muchas ideas XiCheng pero la verdad es que gustaría escribirlas sin la presión de
insertarlas en una historia.

Espero que les haya gustado uwu


End Notes

Esta historia sería un oneshot que se alargó demasiado, así que decidí dividirlo en partes,
espero que no se note mucho. También es mi primera incursión en MDZS así que cualquier
comentario u occ no duden en hacerlo saber.

XOXO

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