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La Entrevista Inicial

La entrevista inicial es un componente crucial en la evaluación psicológica infantojuvenil, ya que permite a los profesionales obtener información integral sobre el niño y su entorno familiar. Este proceso, que se basa en un enfoque centrado en la familia, busca establecer una relación de confianza con los padres y comprender las dinámicas familiares que afectan el bienestar del niño. A través de una estructura flexible y multidimensional, la entrevista inicial facilita la identificación de problemas y la planificación de intervenciones adecuadas.

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La Entrevista Inicial

La entrevista inicial es un componente crucial en la evaluación psicológica infantojuvenil, ya que permite a los profesionales obtener información integral sobre el niño y su entorno familiar. Este proceso, que se basa en un enfoque centrado en la familia, busca establecer una relación de confianza con los padres y comprender las dinámicas familiares que afectan el bienestar del niño. A través de una estructura flexible y multidimensional, la entrevista inicial facilita la identificación de problemas y la planificación de intervenciones adecuadas.

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La entrevista inicial.

La puerta de entrada al proceso de evaluación y diagnóstico


infantojuvenil
Autora: Dra. Paola Coronel
Año 2025

La evaluación psicológica es un proceso de toma de decisiones (Sendin, 2000;


Furlan Alderete, 2004). Este proceso da cuenta de una modalidad de intervención
interdisciplinaria en todos los ámbitos que interactúa la Psicología y que involucre a la
salud mental, tanto a nivel de prevención, diagnóstico, como en el terapéutico (Muniz,
2002; 2005). Por lo tanto, esta perspectiva preventiva da cuenta del proceso mediante la
intervención junto a otros, para dar sentido, encontrar el por qué y el para qué de la
situación problema (Coronel, 2011).
La evaluación psicológica es un proceso complejo y multifacético, implica la
recolección de información desde diversas fuentes y la utilización de diferentes
herramientas. Una de las etapas cruciales de este proceso es la entrevista inicial a los
padres, pues constituye la base para comprender de manera integral la situación del niño
o adolescente que se está evaluando. Este capítulo tiene como objetivo explorar la
importancia de la entrevista inicial con los padres, sus objetivos, su estructura y los
elementos clave para su administración, análisis e interpretación.
Curiosamente el término familia significa esclavitud, deriva del latín famulus,
que significa "siervo o esclavo". En la Roma antigua, famulus se refería a los sirvientes
y esclavos que menudo estaban emparentados entre sí. Con el tiempo, la palabra
empezó a designar grupos de personas que vivían juntas y se encontraban emparentadas.
La Real Academia Española, la define como a un grupo de personas vinculadas por
relaciones de matrimonio, parentesco, convivencia o afinidad. Díaz Leiva (2021)
expresa que la familia, como célula orgánica de mayor importancia de la comunidad, es
protegida por legislaciones, y está conformada como un sistema social, cuyas funciones
son materiales, afectivas y sociales. Este sistema está compuesto por un número
variable de personas unidas por diversos lazos, que pueden vivir juntos o no en un
mismo espacio.
Bauman (2020), sociólogo polaco conocido por su concepto de "modernidad
líquida", ha sido uno de los pensadores más influyentes en la comprensión de las
transformaciones sociales en la era posmoderna. Su trabajo ofrece una lente crítica para
analizar fenómenos como la familia, las relaciones interpersonales y las instituciones en

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general. ¿Cómo Bauman entiende la familia en el contexto de la modernidad líquida?
Esta pregunta abre una interesante perspectiva para ubicar la técnica de la Entrevista
Inicial. Así, la familia, en la modernidad líquida refleja los mismos procesos de
transformación que caracterizan a la sociedad en general: fluidez, inestabilidad y una
constante reconfiguración de los vínculos humanos. La familia ya no es un espacio fijo
ni inmutable, sino que se ha convertido en un lugar donde las relaciones son más
transitorias y las expectativas individuales juegan un papel clave. En un mundo marcado
por el consumo y la búsqueda de satisfacción personal, los lazos familiares son más
frágiles y volátiles. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, la familia sigue siendo un
espacio crucial para la búsqueda de afecto, pertenencia y apoyo en una sociedad cada
vez más fragmentada. En este contexto, la globalización como marco social expone a un
constante movimiento provocando miedo e incertidumbre (Escudero, 2022). ¿Por lo
tanto, la familia, como institución se encuentra en crisis? La familia como estructura
sólida y segura, hoy, se ve desafiada por relaciones más fluidas, en las que sus
miembros siguen decisiones individuales en lugar de patrones preestablecidos por
nomas sociales o religiosas. Esto puede provocar que sus integrantes se mantengan
distantes, evitando el compromiso pleno de una solidaridad familiar.

La familia como eje fundamental del desarrollo


Autores como Bowlby (1969), con su teoría del apego, y Bronfenbrenner (1979),
con su modelo ecológico del desarrollo humano, subrayan la importancia del entorno
familiar para el bienestar y desarrollo de los niños. Los primeros años de vida son los
pilares en el desarrollo de una persona: la construcción de los primeros vínculos, los
modos de interacción, internalización de normas, identidad, entre otros muchos aspectos
que son cruciales.
La familia proporciona no solo los cuidados básicos, sino también los modelos
de interacción social, los primeros vínculos emocionales y las normas que guiarán las
futuras relaciones del individuo. Por esta razón, comprender la estructura y dinámica
familiar a través de una entrevista inicial es esencial para lograr un adecuado
diagnóstico y diseñar las estrategias de intervención.

La importancia de la entrevista inicial


La entrevista inicial con los padres es un componente fundamental dentro de la
evaluación psicológica, ya que ofrece una perspectiva única sobre el niño, que puede no

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ser evidenciada en otros contextos, ni por otros instrumentos de evaluación. Los padres
son quienes mejor conocen el entorno familiar, las dinámicas interpersonales, los
antecedentes médicos y psicológicos, así como los factores de riesgo o protección que
pueden influir en el bienestar del niño o adolescente.
Desde enfoque centrado en la familia (Arellano Torres et al 2015; Blacher et al
2005), si bien este enfoque nació en el campo de la discapacidad, resulta sumamente
interesante su aplicación al proceso de evaluación psicológica. El enfoque centrado en
la familia supone un nuevo modo de comprender las necesidades de las familias. La
familia tiene un rol protagónico en el proceso de evaluación, no solo por el
conocimiento en sí del paciente designado, esto es, como emergente del campo familiar
(Contini, 1999), sino que la familia es esencial para la planificación, provisión y
evaluación de los apoyos y estrategias de intervención que se identifiquen como
necesarios para el caso (Arrellano Torres y Peralta López, 2015). Este enfoque tiene en
cuenta los siguientes componentes:
- Interdependencia de sus miembros
- Desarrollo de los vínculos
- Valores, metas, y creencias familiares
- Resiliencia familiar
El objetivo fundamental de este enfoque es superar la idea del experto omnipresente,
avanzando hacia un modelo de colaboración mutua, confianza, comunicación abierta.
Por lo tanto, desde este enfoque el profesional se convierte en un facilitador, su base
para iniciar su labor son las fortalezas y cualidades familiares para poder orientar a la
familia a identificar sus necesidades y los recursos propios. De esta manera elaborar en
forma conjunta metas según sus necesidades.
Es fundamental que en la entrevista inicial los psicólogos no solo busquen datos
concretos, sino que también generen un espacio de confianza y apertura con los padres.
Esto permitirá una colaboración más efectiva durante toda la entrevista e
indudablemente en el proceso de evaluación.
La entrevista, como apertura de un proceso de evaluación, y cuando la consulta es
por un niño, se realiza en primero lugar con los padres. Si se trata de un adolescente, el
profesional podrá decidir si realiza el primer encuentro con el adolescente o lo hace con
los padres. Esta decisión, basada en criterios clínicos, se orienta según el motivo de
consulta y las características del caso.

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Objetivos de la entrevista inicial
La entrevista con los padres tiene varios objetivos claves. En primer lugar, se
busca obtener información sobre el motivo de consulta, que puede estar relacionado con
comportamientos específicos, dificultades escolares, problemas emocionales, problemas
de comportamiento o dificultades familiares. Además, la entrevista inicial permite al
psicólogo recolectar datos relevantes sobre el desarrollo del niño, antecedentes médicos,
escolares, hábitos y rutinas, así como las interacciones que mantiene con sus
compañeros y adultos significativos.
Otro objetivo esencial de la entrevista es establecer una relación de confianza
con los padres. A través de una escucha activa y empática, el psicólogo lleva a cabo un
proceso cuya finalidad es lograr un diagnóstico temprano, certero y diseñar, junto a la
familia, las recomendaciones que favorezcan el bienestar del niño.
Asimismo, durante la entrevista, el psicólogo debe transmitir claramente el proceso de
evaluación, los tiempos estimados y las posibles intervenciones, lo que ayuda a que los
padres se sientan más involucrados y comprometidos con el proceso.
La entrevista inicial se puede dividir en tres fases: 1) Fase de administración; 1)
Fase de análisis e interpretación y 3) Fase de elaboración de hipótesis diagnósticas y
diseño del proceso de evaluación. Estas fases responden a la lógica multidimensional
del proceso de evaluación y diagnóstico psicológico. Estas dimensiones atraviesan de
forma transversal las tres fases. Esta estructura dimensional da cuenta de que el niño por
el cual se consulta es un sujeto en desarrollo, que pertenece a un determinado contexto
familiar y social.

Estructura y desarrollo de la entrevista: Criterios de administración


La entrevista inicial, generalmente, sigue una estructura flexible en cuanto a su
fase de administración, que se adapta a las características particulares de cada caso, el
motivo de consulta y la edad cronológica del niño o adolescente por el que se consulta.
Antes de llevarse a cabo la entrevista, el profesional dispone de información relevante.
A saber: quién realiza el pedido, de qué modo, la claridad y la urgencia del pedido. Por
ejemplo, si la consulta es a un profesional en el ámbito privado, generalmente el pedido
es realizado por las aplicaciones de mensajería instantánea a través de dispositivos
móviles. Con lo cual el profesional debe solicitar el nombre, la edad por quien se

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consulta, el motivo y si hay derivación y quien la hace. Cuando el profesional pertenece
a centros de atención en salud, públicos o privados, los pedidos suelen ser
registrados por un tercero. Para ello sugerimos que quien realice la admisión solicite la
información anteriormente indicada: nombre, edad, motivo de consulta y derivante. En
ambas situaciones es necesario indicar claramente que el primer turno o encuentro es
para los padres, o cuidadores principales del niño, sin el niño. Por lo tanto, podemos
diferenciar la consulta espontánea o sin derivante, aquí debemos considerar quién y
cómo solicitan nuestra intervención. Y en las consultas con derivante, diferenciamos las
derivaciones del ámbito escolar (docentes, profesionales del equipo técnico); ámbito
forense: jueces, abogados y las del ámbito clínico como pediatras, neurólogos,
psicopedagogos, psicólogos que requieran la realización de un proceso de evaluación
psicológica.
La entrevista inicial es la puerta de entrada al proceso de evaluación psicológica.
El profesional debe comenzar la entrevista estableciendo un ambiente acogedor y de
confianza. Es importante que los padres sientan que están en un espacio seguro para
compartir sus preocupaciones sin ser juzgados.
En esta fase inicial, se debe establecer el encuadre de trabajo, el acuerdo de
confidencialidad de los datos, la firma del consentimiento informado, la duración del
proceso de evaluación, la función del rol del psicólogo durante el proceso y la
modalidad en cuanto al cierre y finalización de este.
Es importante tener en cuenta que la técnica de Entrevista Inicial en el marco de
un proceso de evaluación y diagnóstico infantil se realiza en una única sesión. Por lo
tanto el juicio clínico y la experticia del entrevistador son fundamentales. Hay
excepciones en las cuales el profesional puede requerir una segunda entrevista. Por
ejemplo, en aquellos casos en los que la pareja parental no asistieron juntos a la cita,
solo asistió uno de los padres. También en aquellos casos de parejas que se encuentran
divorciadas o separadas o en un proceso similar, el psicólogo necesitará realizar dos
entrevistas.
En esta fase inicial de la entrevista se debe indagar exhaustivamente acerca de los
datos personales y la conformación del grupo familiar: quienes viven con el niño, sus
edades, nivel de estudios y ocupación laboral. En cuanto al niño por el que se consulta
los datos a considerar son: edad, fecha de nacimiento, escolaridad, institución escolar a
la que asiste, tipo de institución (pública, privada, laica, confesional) turno en el que
asiste y si esta institución pertenece a algún enfoque educativo especifico como la

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metodología Montessori o Waldorf, o si es una institución de educación especial. Si el
niño se encuentra con algún acompañamiento o asistencia personal, maestra integradora
o algún otro tipo de profesional que se encuentre involucrado en el ámbito de su
escolarización.
Considerando los clásicos lineamientos brindados por autores de gran relevancia en
el área de la evaluación psicológica (Aberastury, 1974; García Arzeno, 2003; Siquier de
Ocampo et al, 1987; Contini, 1999; Castro Solano et al, 2017) y las características de la
actualidad (Bauman, 2020; Han, 2023) hacen necesario una actualización de los
criterios de análisis y de interpretación de esta técnica. Para ello consideramos a la
evaluación psicológica como multidimensional. Las dimensiones madurativa, cognitiva,
emocional, la dimensión de habilidades adaptativas y los factores de riesgo y de
protección como principales organizadores de todos los datos necesarios para lograr una
comprensión lo más lograda posible del niño en contexto. A su vez, cada una de estas
dimensiones presenta aspectos diferenciables según sea en la etapa de administración o
bien en la fase de análisis e interpretación.

Se detallan grandes dimensiones que deben estar presente en toda entrevista que
esté destinada a la comprensión de problemáticas infantojuveniles. Cada dimensión
hace referencia a aspectos clave de la vida del niño y de su contexto. El profesional
indagará el motivo por el cual se nos pide nuestra intervención. De allí se explorarán
todas aquellas dimensiones y aspectos que sean necesarias para poder obtener la mayor
información posible de la problemática del niño y de su familia.
Es fundamental que el profesional tenga muy en claro las preguntas a los padres.
Si no se logra formular con claridad las preguntas, las respuestas dadas no serás la más
pertinentes, las estrategias clínicas que deriven de ello serán erróneas, el juico clínico no
será preciso y la integridad del proceso y del psicólogo se verán comprometidas. Por lo
tanto, el psicólogo debe conducir la entrevista y el proceso diagnóstico desde las buenas
prácticas y la ética profesional. Tener presente los principios éticos, que aquí
resumiremos en tres aplicables a la entrevista inicial a padres: a) justicia: tratar a los
padres o cuidadores principales de modo equitativo para evitar los sesgos. Muchas
veces las limitaciones en cuanto a la experiencia del profesional y su competencia
pueden provocar prácticas injustas; b) beneficencia y no maleficencia: nuestras
acciones, intervenciones durante el desarrollo de la entrevista puede afectar la vida
familiar, es necesario ser conscientes del posible efecto que puede causar la salud física

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y mental del profesional en su capacidad para ayudar al niño y a su familia y c) respeto
por los derechos y la dignidad de las personas: respetar lo que cada uno de los padres
sin juzgar (American Psychological Association, 2010).

-Motivo de consulta: el objetivo es identificar el motivo de consulta para deslindar la


sintomatología. Nuestro objetivo es identificar síntomas. Para ello escucharemos lo que
los padres, o adultos significativos, manifiestan como problema o problemas. El
profesional, a partir de su escucha (atención flotante) deslindará las áreas básicas de
conflicto que refieren a la sintomatología.
Iniciamos nuestra entrevista preguntando ¿por qué han venido a vernos? Esta
pregunta abierta posibilita que los consultantes puedan hablar sobre aquello que los trae
los motivó a vernos y que técnicamente llamamos motivo de consulta. Es fundamental
la escucha atenta para delimitar cuál es el motivo por el cual solicitaron la entrevista.
No siempre hay claridad en relación al por qué consultan, mucho más cuando han sido
derivados por otro profesional o por la institución escolar a la que asiste el niño. En esta
fase de la entrevista nos detenemos, todo lo necesario, para obtener la mayor claridad e
información en cuanto a la sintomatología. Respecto al motivo de consulta, Aberastury
(1974) señala que suele ser uno de los escollos más difíciles para los padres, hablar de
lo que no anda bien con su hijo, y que el hecho de asistir a la consulta no
necesariamente implica que las resistencias o el insight de la situación problema es clara
o está aceptada.
La conducción de la entrevista, enmarcada en un proceso diagnóstico, debe ser
sostenida por la lógica del discurso e ir desde el motivo de consulta al síntoma. Esto es
fundamental y atañe de forma inherente al rol del psicólogo. Los padres requieren de
nuestra intervención porque hay algo que les preocupa; nuestra función es identificar,
desde este punto de partida, el o los síntomas.
La Psicopatología del desarrollo muestra la importancia de indagar acerca del inicio
de los síntomas. Hay síntomas de inicio abrupto; como así también síntomas que
presentan múltiples signos. Hay síntomas que muestran un exceso en el
comportamiento, como los problemas de agresividad, estos son síntomas estridentes.
Luego aquellos que muestran un déficit, síntomas silenciosos, en las relaciones
interpersonales como suelen ser los comportamientos retraídos, la timidez, las
inhibiciones. A su vez, considerando el momento del ciclo vital, los especialistas

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concuerdan que algunos síntomas, más allá de la etapa del ciclo vital y de la edad
cronológica, presentan un índice de gravedad en sí mismos.
Es necesario que el profesional indague exhaustivamente acerca de la frecuencia,
intensidad y duración de la situación problema. Las preguntas más adecuadas para
investigar el motivo de consulta son: desde cuándo (sucede la situación problema),
quien o quienes lo ha detectado, con qué situaciones o sucesos piensan que se asocia.
Solicitar que relaten con la mayor claridad posible esa situación. Este relato o discurso
es una trama, un tejido historizado, la biografía familiar, el relato acerca de la propia
historia familiar. Por lo tanto, es importante tener presente lo que dicen, cómo lo dicen,
los silencios, las pausas, el lenguaje corporal, los gestos, los cambios de tono de voz, las
contradicciones.
Por ejemplo, la madre solicita de forma espontánea la consulta por su hija de 8 años,
9 meses porque la niña tiene miedos. El profesional debe pedirle que describa estos
miedos que ella observa en su hija. Desde cuándo le sucede, con qué frecuencia
presenta esos miedos. Si la madre describe que estos miedos son por la noche a la hora
de dormir; entonces debemos indagar cuántas veces se presenta en una semana. Al
solicitarle que nos describa el miedo de la niña, buscamos identificar la intensidad y
duración de esta situación; por ejemplo, durante la misma noche, cuántas veces se
despierta, cómo se despierta, y qué es lo que la niña hace cuando le pasa esto.
Es fundamental indagar desde cuándo, cómo se inició, cómo se dieron cuenta, quién
observó lo que le sucede al niño. Si pueden indicar alguna situación desencadenante y
algún factor de riesgo asociado. Al respecto indagamos si ellos recuerdan de algún
acontecimiento asociado a esto, o que pueda estar vinculado con el inicio de esta
situación.
Indagaremos los efectos que esto provoca en la familia y en cada uno de sus
miembros (culpa, miedo, angustia, enojo, frustración.) ¿Cómo se sienten con esta
situación? Aquí tendremos en cuenta quien ha solicitado la entrevista, y si fueron
derivados y por quién. Indagar el por qué fueron derivados, si es la institución escolar, si
esta viene por parte del docente, del equipo pedagógico. Solicitar a los padres que
puedan brindarnos la mayor información al respecto. Si esta información no es clara o
está incompleta, deberemos considerar la posibilidad de solicitar una entrevista con el
derivante o bien un informe donde se detalle con la mayor especificidad el pedido de
evaluación psicológica.

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Otro aspecto por preguntar es si hicieron una consulta anterior y si la hicieron cuáles
fueron los resultados.

-Dimensión madurativa/cognitiva: En un proceso de evaluación psicológica es


necesario contar con la información de diversas fuentes: docentes, pediatras,
neurólogos, fonoaudiólogos. Esta información se encuentra relacionada al motivo de
consulta. Si se nos consulta porque el niño presenta dificultades en el habla, será
necesario contar con la información de profesionales vinculados a este aspecto
(fonoaudiólogos, neurolingüistas, pediatras). Si en cambio, la consulta refiere a
problemas en el rendimiento académico, deberemos contar con la información de
docentes, o tutores o del equipo de orientación escolar.
En esta dimensión, nos abocaremos a investigar acerca del desarrollo como
proceso evolutivo; los procesos cognitivos superiores: atención, memoria, aprendizaje,
lenguaje, capacidad para resolver problemas. Estos procesos se indagan de modo
independiente. Por ejemplo: en cuanto al aprendizaje preguntaremos cómo es su ritmo y
proceso de aprendizaje. Cómo se desenvuelve en relación con las tareas y cuál es su
desempeño. Si tiene alguna materia preferida, y cuál es la que más ayuda o dificultades
presenta. Indagar sobre el lenguaje requiere de experticia tal del profesional que pueda
tener claro cómo fue este aspecto en la vida del niño. Indagar sobre el lenguaje requiere
de experticia tal del profesional que pueda tener claro cómo fue este aspecto en la vida
del niño: les solicitaremos que puedan comentarnos sobre cómo fue el desarrollo del
lenguaje.
Situado en el presente, el profesional indagará en esta dimensión
(madurativa/cognitiva) para tener lo más claro posible la historia de vida del niño.
Indagar acerca de este periodo es de fundamental importancia. Preguntas que refieran al
desarrollo del embarazo, la salud materna, la nutrición, los cuidados parentales
recibidos y brindados. Las preguntas deben hacerse de tal manera que sus respuestas no
impliquen un sí o un no, o respuestas cortas que cierren el sentido, respuestas como: el
embarazo fue normal, o bueno, etc. Solicitaremos que nos puedan relatar cómo fue la
época durante el embarazo, desde sus inicios, la etapa del nacimiento.
Otro aspecto fundamental para indagar son los dos primeros años de vida en
funciones tales como adquisición de la marcha, lenguaje, control de esfínteres. Por
ejemplo, en cuanto a la adquisición de la marcha recordemos que esta tiene una historia:
tercer mes se logra el control encefálico; entre el sexto y el noveno mes la sedestación

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sin apoyos, para lograr la marcha autónoma entre el año y los 19 meses. El desarrollo
responde a leyes: ley céfalo-caudal, ley próximo-distal, ley de lo general a lo específico
y ley del desarrollo de flexores-extensores. Aquí es fundamental tener presente que el
cuerpo para el niño funciona como punto de referencia a partir del cual se ordena su
mundo (Poca-Silvestre, 2011).

-Dimensión habilidades adaptativas:


Si bien las habilidades adaptativas pertenecen al campo de la evaluación de la
discapacidad intelectual, consideramos fundamental indagar en toda entrevista inicial,
sea o no el motivo de consulta referido a presunción de discapacidad intelectual,
aquellos aspectos relacionados a esta dimensión. Entendemos por habilidades
adaptativas a un conjunto de capacidades que han sido aprendidas por las personas para
funcionar en su vida diaria. Implica un conjunto de competencias y dan cuenta de
ejecuciones habituales. Se define como un conjunto de habilidades conceptuales,
sociales y prácticas que han sido aprendidas por las personas para funcionar en su vida
diaria (Tassé, 2013). El comportamiento adaptativo da cuenta de la eficacia como del
grado en el que una persona cumple con los estándares sociales y culturales, de la
autonomía personal y de la responsabilidad social.
Las habilidades adaptativas refieren al desempeño del niño en las siguientes
áreas: Habilidades conceptuales: lenguaje, lectura, escritura, conceptos relacionados con
el dinero, el tiempo y los números. Habilidades sociales: interpersonales,
responsabilidad social, autoestima, candidez, ingenuidad, seguimiento de reglas y
normas, evitar la victimización y resolución de problemas sociales. Habilidades
prácticas: actividades de la vida diaria (cuidado personal), habilidades ocupacionales,
manejo del dinero, seguridad, cuidado de la salud, viajes/desplazamientos,
programación/rutinas y uso del teléfono. Estas habilidades son desempeños habituales,
estos desempeños están íntimamente vinculados a la edad cronológica.
En el caso que el pedido sea una evaluación por presunción de discapacidad
intelectual o bien para el certificado único de discapacidad se deberá realizar -junto a la
entrevista inicial a padres- la administración de instrumentos específicos para lograr la
evaluación de esta dimensión. Tales como Vineland-3; ABAS II, EEDI, Entrevista
Cualitativa para la Evaluación de la Conducta Adaptativa.
En relación con el lenguaje, lectura y escritura las preguntas giran alrededor de
los siguientes aspectos. Nuevamente aclaramos que esta exploración depende de la edad

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del niño por el que se consulta: Sabe comprender y recibir un pedido, o dar mensajes. Si
relata espontáneamente sus experiencias. Si lee en voz alta o en silencio. Si sabe escribir
y cómo es esa escritura. Si puede tener un uso conceptual del dinero, el tiempo y los
números. Si sabe hacer compras. Si demuestra comprender la función del reloj. Si puede
ubicar la fecha. Si conoce la fecha de su cumpleaños cuando se le pregunta.
En cuanto a las habilidades sociales indagaremos si tiene amigos; si muestra
preferencia por algunos amigos, si tiene un mejor amigo y un grupo de amigos. Si
puede disculparse por errores cometidos sin querer; si sigue las normas sociales (por
ejemplo: hacer fila para subir al colectivo, saludar al entrar a un lugar, etc.). Si puede
compartir sus juguetes. Si puede controlar su enojo cuando no puede hacer lo que
quiere. Si puede expresar cuando se siente feliz, triste, con miedo.
El área de las habilidades prácticas, interrogaremos acerca de si emplea
utensilios de manera apropiada (tenedor, cuchillo, cuchara, etc.); si se viste solo, si tiene
un aseo adecuado, cuida de su pelo, ropa y útiles escolares sin que se le recuerde, si se
baña solo, se cepilla los dientes, se lava las manos correctamente) si participa en las
tareas domésticas; si está consciente de las necesidades del hogar (cuidado del dinero,
ahorro de la luz, cuidado del orden/limpieza). Si sabe utilizar adecuadamente el celular,
si demuestra comprender la función del reloj; si sabe cruzar solo la calle; si puede
vestirse anticipando cambios del tiempo sin que se le recuerde; si puede indicar la hora
en segmentos de cinco minutos e indicar el valor de los billetes cuando se le pide.
Es importante recordar que una evaluación válida tiene en cuenta la diversidad
cultural y lingüística, así como las posibles diferencias en la comunicación y en
aspectos sensoriales, motores y conductuales. Es fundamental comprender que en una
misma persona coexisten limitaciones y capacidades; que podemos llamarlas áreas o
puntos fuertes, talento, etc.

-Dimensión emocional:
Sin dudas esta dimensión es el corazón de nuestra entrevista. Su relevancia es tal
que las otras dimensiones orbitan alrededor de ella.
La Psicopatología del Desarrollo puntualiza tres grandes aspectos a considerar:
a) la existencia de un contiuum entre lo normal y lo patológico; b) la cronodependencia
de las organizaciones psicopatológicas se organizan de una u otra forma según las
distintas edades y c) la continuidad-discontinuidad en el desarrollo. De esta manera, por
ejemplo, para explorar acerca de la socialización y sus diversas problemáticas, debemos

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tener siempre presente la edad de aparición y la persistencia en el tiempo, dado que
varían de acuerdo con la edad. El rol parental en la crianza y el contexto.
En esta dimensión consideramos los siguientes aspectos a indagar:
Juego: el juego es la actividad central en la infancia. A través del juego el niño descubre
el mundo que lo rodea. Produce placer, es fundamental para su desarrollo integral. A
través del juego el niño despliega su imaginación y aprende a convivir junto a los
demás. Winnicott (1979) expresa que un niño que no juega debe llamarnos la atención
tanto como aquel que no come. Nuestro objetivo en esta área es identificar si el niño
juega y si su juego es simbólico. Debemos considerar la edad cronológica para el tipo
de juego que se espera según la edad. Otro objetivo es analizar el uso de la tecnología
en la vida del niño y si esta ha reemplazado al juego simbólico y si el uso de la
tecnología es significativo en la vida del niño y de la familia. Si los dispositivos
tecnológicos (Tablet, PlayStation, teléfonos) son mediadores, como lo es un juguete en
el desarrollo de un juego, o bien la tecnología ha invadido toda actividad lúdica en la
vida cotidiana del niño o del adolescente.
Indagar si juega, cómo es el juego. Les solicitaremos que describan los tipos de
juegos que plantea y el juego elegido: si es solitario, prefiere jugar con otros niños,
cómo se comporta en relación con las reglas en el juego. Qué tipo de juguetes son sus
preferidos, cómo es el cuidado hacia sus juguetes. ¿Los dispositivos tecnológicos
colaboran, irrumpen o reemplazaron al juego? Si puede diferenciar y pausar el juego de
las tareas escolares.

Rutinas, hábitos, autonomía: Para ello pediremos que nos relaten un día común y un
día diferente (fin de semana, vacaciones, feriados, etc). El objetivo en esta área es
comprender sus intereses, preferencias en cuanto a su vida cotidiana. Indagar qué
actividades le gusta hacer; si puede seguir una rutina y si esa rutina se encuentra
internalizada o los adultos a cargo deben insistir para que pueda seguirla. Indagar acerca
de los mecanismos de autorregulación y tolerancia a la frustración: ¿cómo resuelve los
desafíos en determinadas situaciones? ¿puede ajustarse al cumplimiento de normas?
Este apartado se relaciona con las habilidades adaptativas.

Vínculos y apego: explorar los vínculos familiares es un aspecto ineludible de toda


entrevista inicial. Debemos tener la mayor información posible acerca de la historia de

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la pareja parental y de las relaciones interpersonales entre los distintos miembros de la
familia.
Conocer la conflictiva familiar y los recursos que dispone para resolverla. ¿Cómo
abordar este aspecto? los desafíos cotidianos constituyen el materia de la vida familiar:
conocer cómo es la dinámica cotidiana en cuanto a lo laboral, tareas de la casa y la vida
escolar de los hijos. De este abanico de situaciones indagaremos cómo la familia aborda
el tema de los límites y la configuración de los diferentes subsistemas y díadas. Por
ejemplo, ¿los padres son cercanos a sus hijos? ¿las diferentes tareas domésticas son
conocidas por los distintos miembros de la familia? ¿hay alguien que tenga una mayor
carga en cuanto a la rutina familiar?
Los vínculos familiares no se reducen solo a la relación entre padres e hijos, sino
que abarcan patrones de comunicación, roles, reglas implícitas, alianzas y coaliciones
que definen la estructura y el funcionamiento del sistema familiar. Un principio central
de la teoría sistémica es que cualquier cambio en una parte del sistema afecta a todo el
sistema, lo que se conoce como la noción de circularidad. De esta manera, debemos
solicitar que puedan contarnos cómo es la vida familiar, de allí ir profundizando según
el material que nos brinden.
El apego es la relación especial que un niño establece con una figura determinada
de su entorno, a quien se vuelve para obtener apoyo, aliento, consuelo o protección. Los
trastornos del apego son específicos a las perturbaciones en el establecimiento o en el
funcionamiento de esta relación.

Fantasías de enfermedad y de curación: ¿por qué consideran que le pasa (…)? Con
esta pregunta habilitamos un espacio para que los padres puedan pensar y pensarse en la
problemática por la que están solicitando nuestra intervención. Recordemos lo señalado
por Doltó “un niño al que llevan a consulta, con frecuencia es el síntoma de los padres.
Con esto quiere decir que muchas madres y a veces padres utilizan inconscientemente
los problemas de su hijo para decidirse a ver al psicoanalistas ellos mismos. De hecho,
llegan y trabajan con el terapeuta, sin darse cuenta de lo que quedó obstruido en su
propio desarrollo y en sus relaciones con sus propios padres (1982, p. 13).
¿Qué piensan que esta situación les está mostrando o manifestando? Esta
pregunta habilita a lo que Lacan (1969), plantea acerca de las diferentes modalidades
del síntoma en relación con los padres: los que están relacionados con la pareja y los
que se derivan de la relación dual del niño y la madre.

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Criterios de análisis
Para el análisis del material que han aportado los padres acerca de su hijo
debemos considerar tres pilares básicos: por un lado, la niñez como un tiempo de
construcción de la subjetividad, un tiempo de construcción junto a otros. Por otro, el
derecho del niño a ser escuchado, que nos permite ubicarnos en la salud integral, la
llamada una salud, desde la Ley de Salud Mental y su perspectiva de derechos. Y el
tercer pilar, como trabajadores de la salud mental, podamos comprender que nuestras
prácticas -especialmente las prácticas clínicas- forman parte del entramado
sociohistórico, son parte de un época y de una ética.
Recordemos que en la infancia trabajamos con diagnósticos móviles, situados,
inacabados y dinámicos.
En esta etapa de análisis de la entrevista, el psicólogo a través del juicio clínico,
tendrá la laboriosa tarea de generar hipótesis diagnósticas del caso. El juicio clínico se
define como un tipo especial de juicio arraigado en el alto nivel de conocimiento
profesional, experiencia clínica, que emana de una práctica exhaustiva, conocimiento
profundo del caso junto a la responsabilidad profesional, las buenas prácticas, los
estándares profesionales y la ética profesional (AADI, 2011). Este juicio clínico
posibilita la realización de la transformación e integración del material clínico para la
elaboración de hipótesis diagnósticas (Frank de Verthelyi, 1989; García Arzeno, 1993;
Leibovich de Duarte, 1980;). Para llegar a la enunciación de un juicio clínico el psicólogo
selecciona, compara, ordena, relaciona, jerarquiza e integra datos. Intenta que su hipótesis
esté sustentada en evidencias múltiples. Se trata de una tarea de decodificación del material
clínico mediante la búsqueda de recurrencias, convergencias y datos aislados que conducen
a la integración de indicadores de segundo nivel de lectura, en una síntesis congruente
(Contini y Coronel, 2015). Para ello utilizamos la triple lectura de la información: el pasaje
del primer nivel (discurso de los padres) al segundo nivel de lectura, el nivel inferencial
(articulación teórica/clínica a través de las recurrencias y convergencias) para poder llegar
al tercer nivel de integración (hipótesis diagnóstica).
Nuestro material de análisis es el discurso de los padres que pudimos recoger en
nuestro encuentro. El análisis del discurso se ha consolidado como una herramienta de
análisis útil cuyo potencial heurístico es fundamental para la integración del material clínico
y la construcción de hipótesis (Santander, 2011). De esta manera, seguiremos las

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recomendaciones dada por Contini (2011) y nos centraremos en el qué dicen los padres, y
cómo lo dicen, llamado estilo comunicacional. Para ello, señala la autora, realizaremos una
lectura longitudinal del discurso para identificar el orden de presentación de los temas,
cómo pasaron de un tema a otro, cuando y referido a qué emergieron fracturas en el
discurso, inconsistencias, lapsus, silencios, ansiedades, variaciones en el estilo
comunicacional acompañadas o no de gestos o posturas corporales.
Este análisis longitudinal es seguido por el análisis transversal. Para este análisis
tendremos en cuenta los siguientes criterios: 1) Motivo de consulta, sintomatología y áreas
básicas de conflicto; 2) Dimensión madurativa/cognitiva; 3) Habilidades Adaptativas; 4)
Dimensión emocional y 5) Factores de riesgo y de protección.

1- Dimensión Motivo de consulta, sintomatología y áreas básicas de conflicto:


La primera entrevista brinda datos clínicos valiosos en cuanto a la sintomatología
del niño y de la dinámica del funcionamiento familiar (Borelle y Russo, 2013).
Comprender esto a la luz del enfoque integral y unificador del llamado “Una sola salud”
es fundamental para lograr un diagnóstico situado del niño en su contexto. El enfoque
llamado Una sola salud da cuenta de la importancia del conocimiento de todos los
elementos que intervienen en la salud: las personas, los animales, el clima. De allí que
adherimos, como trabajadores de la salud mental infanto-juvenil a este enfoque y al
Objetivo de Desarrollo Sostenible número 3 de la Agenda 20230 que establece que la
salud es prioridad de los Estados (Calvo-Torras, 2023).
En cuanto a los motivos de consulta más frecuentes en niños de edad escolar están
relacionados a problemas de rendimiento escolar; presunción de discapacidad
intelectual; problemas de comportamiento y problemáticas emocionales. En niños
pequeños, pre-escolares, específicamente entre los 2 años y medios a 5 años, los
motivos de consulta suelen estar referidos a aquellas problemáticas en la adquisición de
pautas o hábitos: control de esfínteres, adquisición del lenguaje, problemáticas
emocionales, entre otros. Los motivos de consulta de niños entre los 5 a 13 años, se
encuentran relacionados a problemas de rendimiento escolar; presunción de
discapacidad intelectual; problemáticas externalizantes referidas a dificultades con las
normas sociales, agresividad o bien problemáticas internalizantes referidas a
dificultades en los vínculos: inhibiciones, timidez (Achenbach, 2008).
El profesional debe poder circunscribir si la situación problema o motivo de
consulta es o no un síntoma. Para ello debe considerar en primer lugar la edad

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cronológica del examinado y la etapa del ciclo vital, el cronosistema (Bronfenbrenner,
1979; Coronel et al., 2024). Continuando con el ejemplo de la niña cuyo motivo de
consulta son los miedos. Esta examinada tiene 8 años, 9 meses y el ciclo vital es según
Berger (2007) el de los años escolares. Desde el Psicoanálisis estaría en la latencia.
Desde Piaget en la etapa lógico-concreta.
Un comportamiento patológico aquel que se desvía de las normas sociales
discretas y que ocurre con una frecuencia e intensidad tales que los adultos que rodean
al niño lo consideran como excesivo o insuficiente. Para ello se deben considerar dos
criterios: el de desarrollo y el situacional. Como expresamos anteriormente, un síntoma
difiere según se manifiesta en una edad o en otra edad. Las consecuencias de un
determinado síntoma serán diferentes según la etapa de su configuración,
mantenimiento o agravamiento.
¿Qué es un síntoma? El concepto de síntoma ha sido fundamental en la comprensión
de la psicología y el psicoanálisis, con diferentes interpretaciones que han evolucionado
a lo largo del tiempo. En términos generales, el síntoma se refiere a un signo o
manifestación de una condición psicológica o emocional subyacente. Sin embargo, en el
contexto psicoanalítico, el síntoma tiene un significado más complejo y específico,
relacionado con la dinámica del inconsciente.
Para el psicoanálisis, el concepto de síntoma adquiere una dimensión más compleja
y multifacética. Sigmund Freud fue el pionero en la formulación de un modelo teórico
en el cual el síntoma se entendía como una manifestación del conflicto inconsciente.
Según Freud, los síntomas representan deseos, pensamientos o emociones reprimidas
que no pueden ser expresadas, es considerado una forma de que el inconsciente exprese
aquello que no puede ser dicho abiertamente. Para Lacan (1964) el síntoma no solo es
un vestigio de un conflicto inconsciente, sino que también está vinculado a la estructura
del lenguaje, representa un sentido cifrado, una forma de articulación del deseo. Lacan
subraya la importancia de escuchar y trabajar con el síntoma para desentrañar las
estructuras subyacentes de la subjetividad del paciente. En este sentido, el síntoma es un
elemento crucial en el proceso de cura del sujeto, ya que al comprenderlo y
transformarlo, el sujeto puede acceder a una nueva configuración de su deseo.
Como expresamos anteriormente, para Doltó (1982) un niño al que llevan a
consulta, con frecuencia es el síntoma de sus padres. De hecho, llegan y trabajan con el
terapeuta, sin darse cuenta de lo que quedó obstruido en su propio desarrollo y en sus
relaciones con sus propios padres. La llegada de su hijo a sus vida y todas las

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circunstancias que conlleva el crecimiento, puede actualizar conflictos no resueltos, que
tuvieron a la misma edad con sus padres. Esta autora se pregunta ¿cómo es que los
grandes no comprenden a los niños? Ella señala que esto es algo muy sorprendente para
los niños: primero porque creen que los grandes lo saben todo, hasta el día en que,
preguntando sobre la muerte, se dan cuenta de que los grandes o bien tienen miedo de
hablar de la muerte, o, si dicen la verdad, no saben nada acerca del tema: entonces, a
partir de ese día, los niños saben que los grandes, si no los comprenden, no lo hacen a
propósito. Los niños aprenden que nadie sabe realmente lo que quiere decir.
Para analizar el síntoma desde el psicoanálisis consideraremos dos perspectivas:
sobre el mismo: a) Sostener la idea freudiana del síntoma como mensaje que nos dice
algo, pero de manera oculta. Se trata de descifrar el síntoma singular que se manifiesta
bajo formas aparentemente incomprensibles y b) Si bien el síntoma es un querer decir,
también es satisfacción libidinal, de ahí la resistencia a abandonarlo. Las diferentes
modalidades del síntoma en relación con los padres: los que están relacionados con la
pareja y los que se derivan de la relación dual del niño y la madre. El síntoma del niño
se encuentra en posición de responder a lo que hay de sintomático en la estructura
familiar (Lacan, 1969).
A lo largo del tiempo, se han desarrollado modelos para clasificar y diagnosticar los
síntomas, siendo uno de los más influyentes el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico
de los Trastornos Mentales, 2014). Desde una perspectiva conductual o cognitiva, los
síntomas pueden ser entendidos como respuestas aprendidas o patrones de pensamiento
disfuncionales que requieren intervención para cambiar. Los enfoques cognitivos-
conductuales, por ejemplo, tienden a ver el síntoma como un comportamiento que
necesita ser modificado a través de técnicas de reestructuración cognitiva o
desensibilización.
Áreas básicas de conflicto:
Luego de haber identificado la sintomatología, podremos tener en claro cuál o
cuáles son las áreas básicas que se encuentran comprometidas. Estas áreas refieren a:
víncular (paterno-filial; fraternos), socioemocional, escolar. Por ejemplo: un área de
conflicto podría ser una fuerte rivalidad (en un determinado caso) hacia su hermano
mayor.

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2- Dimensión madurativa/cognitiva
En esta dimensión, nos abocaremos a analizar el desarrollo como proceso
evolutivo; los procesos cognitivos superiores: atención, memoria, aprendizaje,
percepción, lenguaje, capacidad para resolver problemas. Para ello tendremos en cuenta
los aportes del Modelo Ecológico de Bronfenbrenner (1986). Fundamentalmente el
llamado Cronosistema. Bronfenbrenner (1986) enriquece su modelo con el concepto de
cronosistema, considerado como la influencia de los cambios y continuidades en el
desarrollo de la persona a través del tiempo en el ambiente en el que vive. El
cronosistema contempla que el tiempo es tan importante como el ambiente para el
desarrollo humano. Recordemos que uno de los aportes fundamentales de este modelo a
la evaluación psicológica está referido a la importancia del contexto y del papel de la
percepción de la realidad en la salud. A su vez brinda una nueva perspectiva de la
concepción del niño en desarrollo, especialmente a la interacción del niño con el
ambiente. El concepto topológico de ambiente ecológico da cuenta de un conjunto de
estructuras seriadas, cada una de las cuales cabe en la siguiente, como las famosas
muñecas rusas.
El cronosistema da cuenta de que todo comportamiento debe ser evaluado en un
contexto de desarrollo. Ese desarrollo en el niño se da a través del tiempo; por lo tanto,
la edad cronológica es fundamental para contextualizar el motivo de consulta y la
sintomatología.
Otro de los aportes de la Psicología Perinatal para indagar en este aspecto.
Conocer acerca del embarazo y los primeros mil días es fundamental para generar
hipótesis diagnósticas sobre esta dimensión. Por ejemplo, los desarrollos de las
neurociencias han demostrado que los cinco sentidos se desarrollan a lo largo de la vida
intrauterina. A su vez, la importancia de los 1000 días. Los primeros 1000 días de vida
constituyen el período de tiempo que transcurre desde la concepción hasta finalizados
los primeros dos años de vida de un bebé. Comprendiendo los 270 días desde el vientre
hasta el nacimiento, más 365 días del primer año de vida y más otros 365 días del
segundo año de vida. Monge Zamorano et al (2020) ratifican que durante el embarazo y
los dos primeros años son cruciales para el desarrollo de los niños. Recalcan que se ha
demostrado dos factores disruptivos que pueden ser modificados para lograr una
adecuada salud: la nutrición inadecuada y la privación afectiva. Nutrientes tales como
macronutrientes, micronutrientes y vitaminas, un déficit de ellos determina una
disfunción cerebral, por lo que perder esta ventana de oportunidad puede llegar a ser de

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un costo altísimo en la vida del niño. Considerar la salud materna, el contexto de
vulnerabilidad psicosocial, los factores económicos y estilos de vida como una de las
variables que influyen en el desarrollo del niño.
Por su parte, la privación afectiva temprana dada por cuidados parentales
inadecuados son la causa de resultados negativos en la salud física y mental, en la
cognición y en el comportamiento. Es fundamental tener presente el rol de la
epigenética. Hay que recordar que es un mecanismo que modula los efectos de las
primeras adversidades. De esta manera, los primeros 1000 días de vida se constituyen
como un período particularmente crítico en el que la interacción de los factores
ambientales impacta para el resto de la vida del niño.
El rol protagónico del lenguaje, el juego y la socialización marcan el ritmo de
desarrollo de estas funciones. Indagar acerca del lenguaje, su adquisición y su
desarrollo, al respecto Vigotsky construye una compleja teoría del lenguaje y
pensamiento. Este resalta que para que se desarrolle el lenguaje este necesita de otros
conceptos como ser el habla interna que el niño va desarrollando hasta convertirse en
pensamiento. Este autor además suma la expresión de la experiencia y de la
observación. Todo esto posibilita en el niño la representación. Pensamiento y lenguaje
son dos procesos dinámicos, complejos y mutuamente relacionados. Este autor nos
habla también del habla externa y cómo el pensamiento se materializa en palabras.
Por lo tanto, en esta dimensión analizaremos aquellos descriptores o indicadores
de riesgo en el desarrollo. Los descriptores o indicadores son criterios construidos y
confrontados con los hitos del desarrollo. Constituyen guías de metas unificadas en
desarrollo integral. Identifican no solo los avances y logros de los niños, sino que
también las alertas del desarrollo.

3- Habilidades adaptativas

Identificar cuál de las áreas de habilidades adaptativas se encuentra acorde a lo


que se espera según la edad y contexto sociocultural y cuáles se encuentran con
problemas o dificultades. Detallar cada aspectos en cada una de ellas: social, conceptual
y práctica.

4- Dimensión emocional

Cuando en el contexto familiar determinadas funciones culturales se ven


debilitadas y las pautas de crianza difieren de las esperables para contribuir a la

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estructuración del psiquismo saludable; los niños suelen manifestar a través de su
comportamiento, algunos padecimientos que de otro modo no logran tramitarlos.
(Janin, 2013; Muniz, 2013; Untoiglich, 2013).
Los aspectos a analizar en esta dimensión son: a) Fantasías de enfermedad y curación,
vínculos y apego y b) Caracterización del niño
a) Fantasías de enfermedad y curación, vínculos y apego
En este apartado analizaremos qué es lo que los padres pueden decir acerca de lo
que le pasa al niño o adolescente, que pueda revelar aquello que va más allá de lo
visible de la conducta. Por ejemplo: los padres de Celeste, de 15 años, consultan porque
su hija no quiere ir al colegio después de haber ido a una fiesta de 15 años de su
compañera. Expresan que la adolescente manifiesta que le hacen bullying. Ante la
pregunta del profesional ¿por qué piensan que le pasa eso? La madre responde desde su
propio miedo “a mí me pasaba lo mismo, yo la entiendo, a mí me dejaban siempre de
lado mis amigas”. Aquí podemos observar cómo esta posición de la hija revela la propia
posición materna, ese entrelazamiento que hace síntoma. Es el segundo y tercer tiempo
del síntoma, señalados por el Psicoanálisis. Recordemos que el primer tiempo hace
referencia que el sujeto no lo reconoce como tal, obteniendo un beneficio. El yo se
encuentra en sintonía con el síntoma. El segundo tiempo el sujeto se implica con lo que
le pasa, puede observarse, emerge la angustia, se vuelve enigma y molestia. El tercer
momento del síntoma el sujeto recurre al terapeuta en busca de un saber acerca de lo
que le pasa.
En esta dimensión debemos analizar en profundidad cómo el niño está situado
en la familia y cómo este soporta el peso de la historia parental y en la fantasía de la
madre y del padre. Muchas veces el pedido de ayuda profesional por un hijo es
vehiculizar el pedido de ayuda para ellos mismos. Esto es fundamental tener presente
para la entrevista de devolución que realizaremos una vez finalizado nuestro proceso
diagnóstico. Otras veces, solo el pedido se limita a satisfacer una demanda externa, ya
sea de la institución escolar o de algún otro profesional.
En cuanto al análisis de los vínculos desde la teoría sistémica, analizaremos el
conflicto familiar: ¿Cuál es el conflicto familiar? Qué recursos dispone esta familia para
resolver conflictos? Para esto analizaremos el funcionamiento de los subsistemas y la
permeabilidad sí o no variable. Por ejemplo: lo límites permeables dan cuenta de padres
cercanos a su hijo; en cambio, los límites rígidos se pueden manifestar en una mamá
despegada al subsistema padre/hijo. Analizaremos si el sistema familiar se presenta a

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través de un funcionamiento desligado con límites claros. O bien funcionan de modo
aglutinado. Estos extremos son generadores de síntomas, malestar y conflictos. Una
familia con funcionamiento aglutinado tienen un exaltado sentido pertenencia y
desalientan la autonomía de sus hijos o la retrasan. En cambio aquellos que son
desligados funcionan de forma autónoma, con un desproporcionado sentido de
independencia. Los tipos de vínculos en el sistema familiar, los podemos analizar
considerando los siguientes Subsistemas: Los adultos de la familia. Los niños de la
familia. Subsistema femenino – masculino. Familias extensas: lazos de sangre. Las
hipótesis diagnósticas que se generen de este aspecto darán cuenta de la familia y el
análisis de los subsistemas familiares y de los límites, considerando la flexibilidad:
maneras alternativas y espontáneas de relacionarse. La predictibilidad: los miembros
permanecen previsibles el uno para el otro. La lealtad: a los roles (crecimiento o
cambio), elemento coercitivo. Las tensiones que mantienen el equilibrio en el sistema
familiar: a) Tensión entre el sentido de pertenencia y la autonomía; b) Yo / Nosotros; c)
La tensión se activa diariamente en cada familia o no y d) Las diferentes negociación o
acuerdos implícitos y explícitos para mantener el equilibrio.
Desde la teoría desarrollada por Bowlby y Ainsworth (1980) se pueden distinguir el
apego seguro y el apego inseguro. Dentro del apego inseguro se encuentran el evitativo
y el ambivalente. Tanto el apego seguro e inseguro dan cuenta de un patrón de apego
organizado los casos que no podían ser clasificados en primer lugar se consideraron
como no apego y luego pasaron a considerarse inclasificables. Con relación al no apego
descripto en una primera instancia se logró nombrar el cuarto tipo de apego, como
desorganizado. En estudios realizados en Argentina, Rodriguez y Oiberman (2014),
comprobaron el apego seguro, el inseguro evitativo y el perturbado. Guiándonos de
estos aportes analizaremos el tipo de apego entre el niño y los padres.

b) Caracterización del niño:


En este apartado analizaremos la descripción del niño: hábitos y preferencias. Si
presenta autorregulación del comportamiento. Juego: Identificaremos si el juego del
niño es acorde a la edad y etapa del ciclo vital, si hay juego simbólico o no. Si el juego
es puramente repetitivo o ha sido reemplazado por el uso de la tecnología. Analizar el
impacto de esto en los procesos de socialización y vinculación. Autoconcepto. Cuál de
las fases se encuentra atravesando (según el Psicoanálisis)? Oral, anal, fálica y su
correspondiente modo de transitarla.

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5- Factores de riesgo y de protección. Indicadores pronósticos.
En esta dimensión analizaremos los factores de riesgo involucrados en la
sintomatología, y en aquellas dificultades que encontradas en la dimensión
madurativa/cognitiva y emocional. Donas Burak (2001) define a los factores de riesgo
como aquellos cuya presencia indican una mayor probabilidad de sufrir daños no
deseados y prevenibles. Por ejemplo: una familia cuyas relaciones son disfuncionales,
padecimiento de violencia, vivir en una zona de alto nivel de violencia. Algunos
factores protectores refieren a formar parte de una familia acogedora y estimulante,
permanencia en el sistema escolar formal, la creatividad y la motivación personal, tener
lazos de amistad duraderos, practicar deportes o tener actividades extraescolares que
enriquezcan el crecimiento.
Las experiencias tempranas, así como los recursos de protección
son importantes para comprender la manera de responder al riesgo y al estrés a lo largo
del desarrollo.
Los factores de riesgo no implican necesariamente causalidad, pero sí conllevan
la existencia de una mayor probabilidad de observar una determinada consecuencia en
un niño expuesto a un factor determinado (Almonte, 2012).

Análisis de los factores de riesgo:


1- Factores genéticos o biológicos: problemas de salud física en el niño o en algún
miembro de la familia. Tener en cuenta trastornos asociados, la gravedad. De
esta manera el pronóstico diferirá según la etapa del desarrollo. Cuanto menor es
la edad de aparición de los síntomas mayor es la gravedad, si no se interviene de
modo adecuado.
2- Factores contextuales: Es importante recordar que los factores de riesgo y
protección no son independientes. Un niño puede estar expuesto a varios
factores de riesgo, pero si cuenta con factores de protección (como una red de
apoyo familiar o escolar), puede mitigar los efectos negativos. De igual manera,
la ausencia de factores de riesgo no garantiza que un niño no desarrolle
síntomas; la presencia de factores de protección es esencial para su bienestar
general. Comprender tanto los factores de riesgo como los de protección es
fundamental para la prevención y la intervención temprana en la sintomatología
infantil. En este punto analizaremos las redes de apoyo familiar, escolar y

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contextual con la que cuenta el niño. Además de identificar los recursos propios
del niño. Debemos identificar la calidad del entorno y responder a la pregunta
¿el niño se encuentra en un entorno saludable? Para ello tendremos en cuenta las
características de los entornos saludables, son tres: proporcionan oportunidades,
fomentan el bienestar y promueven la estabilidad (Schalock y Kiernan, 1990).

El modelo ecológico resalta que el desarrollo y bienestar de un niño depende no solo


de sus características internas, sino también de cómo interactúa con su entorno. En este
contexto, los factores de riesgo y protección son determinantes para la manifestación de
problemas del desarrollo, ya que las características del entorno en el que el niño crece
pueden amplificar o mitigar estos riesgos.
Aquí deberemos identificar indicadores de pronóstico favorable basado en: insight
acerca de la problemática; si pudieron expresar sus fantasías de enfermedad y de
curación por lo que se observaría que no se encuentran presentes excesivas defensas ni
inhibiciones. Si los padres y el niño presentan tolerancia la frustración y adecuación a la
realidad.

Elaboración de hipótesis diagnósticas y diseño del proceso de evaluación

Como expresamos anteriormente, la entrevista inicial se puede dividir en tres fases:


1) Fase de administración; 1) Fase de análisis e interpretación y 3) Fase de elaboración
de hipótesis diagnósticas y diseño del proceso de evaluación. En esta fase de
construcción de hipótesis da cuenta de la formulación de supuestos acerca del
padecimiento del niño, su grupo familiar en un determinado contexto y etapa del ciclo
vital. Esta construcción de hipótesis la realizamos a través del análisis de las evidencias
múltiples. Podemos encontrar dos problemáticas que co-existen, llamado comorbilidad.
Esto es, dos problemas simultáneos que se pueden dar porque comparten factores de
riesgo o cuando se producen mecanismos por el cual un problema da lugar a otro
problema. Podemos encontrar dentro de la comorbilidad causas multifactoriales. En esta
fase es fundamental que el profesional pueda deslindar qué es propio del desarrollo o
del cuadro o dificultad, el momento del ciclo vital y las posibilidades de adaptación
(factores de protección).
Una vez identificado el síntoma y las áreas básicas de conflicto junto a la hipótesis
diagnóstica se diseñará la batería diagnóstica considerando las características de la

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evaluación psicológica: multi-informantes: si se ha identificado el área escolar y la
dimensión madurativo/cognitiva con dificultades, se preverá el pedido de un informe o
bien una entrevista con la institución escolar. Pluritécnicas: usaremos los instrumentos
psicológicos que pertenezcan al grupo de pruebas proyectivas, como las psicométricas
considerando que estas últimas posean adaptación a nuestra población. Diseñaremos
nuestro proceso de aquellas pruebas inestructuradas (entrevista al niño o adolescente,
Hora de Juego, Pruebas Proyectivas Gráficas; Pruebas Proyectivas Verbales; Pruebas
Psicométricas). Para finalizar con la Entrevista de Devolución y si el caso fue derivado
por otro profesional la elaboración de un Informe Psicológico.

Aspectos clave a tener en cuenta. Consideraciones finales

La entrevista inicial es una relación singular, con objetivos precisos, dentro de un


marco clínico. Tiene una duración estimada de aproximadamente una hora y una
modalidad semi-dirigida. El objetivo principal es formular las hipótesis diagnósticas
que guiarán nuestro proceso de evaluación diagnóstico, entre otros. Los padres deben
sentirse seguros de que la información compartida durante la entrevista será tratada con
confidencialidad. Es importante que el psicólogo explique claramente los límites de la
confidencialidad, especialmente en situaciones en las que podría ser necesario informar
a otros profesionales si el niño está en riesgo.
La entrevista inicial con los padres es una etapa fundamental en el proceso de
evaluación psicológica. A través de ella, se recopila información esencial sobre el niño,
se establece una relación de confianza y se sientan las bases para un diagnóstico y una
intervención adecuada. El psicólogo debe ser sensible brindando un espacio donde los
padres puedan expresar sus preocupaciones y expectativas de manera abierta y sin
juicio. Nuestra evaluación es dinámica, es decir, no solo centrada en los síntomas
actuales del niño, sino que también tener en cuenta la historia de vida del niño, de su
familia y el contexto de su desarrollo.

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