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Cartilla 4°2023

La cartilla del Colegio Nº 5.029 'Ejército del Norte' para 4° año del ciclo lectivo 2023 presenta un programa anual de Lengua y Literatura que abarca el ensayo, la literatura hispanoamericana y el realismo. Se establecen criterios de evaluación centrados en la lectura analítica y la producción de ensayos argumentativos, así como en el reconocimiento de elementos del género dramático. Además, se incluyen recursos argumentativos y conectores lingüísticos para facilitar la expresión escrita y el análisis crítico.

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Cartilla 4°2023

La cartilla del Colegio Nº 5.029 'Ejército del Norte' para 4° año del ciclo lectivo 2023 presenta un programa anual de Lengua y Literatura que abarca el ensayo, la literatura hispanoamericana y el realismo. Se establecen criterios de evaluación centrados en la lectura analítica y la producción de ensayos argumentativos, así como en el reconocimiento de elementos del género dramático. Además, se incluyen recursos argumentativos y conectores lingüísticos para facilitar la expresión escrita y el análisis crítico.

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COLEGIO Nº 5.

029 “EJÉRCITO
DEL NORTE”

Cartilla de
4°año

CICLO LECTIVO
2023
ESTA CARTILLA ES DE USO OBLIGATORIO
Colegio Secundario N°5029 “Ejército del Norte” El Carril

PROGRAMA ANUAL DE LENGUA Y LITERATURA 2023


Profesoras: Mariela Olarte, Teresa de los Ángeles Martínez y María Rosa Abilés
Curso: 4º año División: 1º, 2º, 3º y 4º Turno: Mañana y Tarde
Modalidad: Bachiller en Informática, Bachiller en Artes Visuales y Bachiller en Ciencias Naturales.
CONTENIDOS

UNIDAD 1 El género ensayístico como espacio de reflexión sobre problemáticas juveniles de la sociedad
hispanoamericana. Procedimientos argumentativos. Conectores discursivos.
Informe académico. Función. Tipos. Estructura general. Presentación.

UNIDAD 2 La literatura. Concepto. Características. Ficcionalidad. Canon literario.


Los géneros literarios: clasificación y características. La literatura Hispanoamericana.
Literatura gauchesca. Contexto histórico, social y cultural. Civilización y barbarie.
Poema: Martín Fierro de José Hernández (fragmentos).
Novela: Las botas de Anselmo Soria de Pedro Orgambide.

UNIDAD 3 La literatura del realismo. La inmigración de finales del siglo XIX y principios del XX. La
visión del otro. Novela: Lucía, no te tardes de Sandra Siemens. Historia y discurso.
El teatro realista. Características. Estructura interna y externa del género dramático. El teatro
argentino. El sainete y el grotesco.

CRITERIOS DE EVALUACIÓN:

Leer analíticamente obras literarias hispanoamericanas de diversos géneros con el fin de reconocer los
discursos que las atraviesan y las particularidades de los movimientos literarios: Literatura gauchesca y
realismo.
Leer y producir ensayos argumentativos coherentes y cohesivos con el fin de crear una postura crítica frente
las obras leídas.
Adquirir conocimientos sobre la producción de informes y técnicas de estudio con el fin de aplicarlas en su
formación académica.
Reconocer los elementos específicos del género dramático en clave de humor a partir del análisis de su
contexto de producción, los discursos que abordan, la realización de adaptaciones y puesta escena con el fin
de que el estudiante pueda apreciar y vivenciar el hecho teatral.

BIBLIOGRAFÍA:
Avendaño Fernando (2011). Literatura IV. Las cosmovisiones mítica, épica y la mirada trágica. Santillana. Avendaño
Fernando (2017). Literatura V. Las cosmovisiones realista y fantástica: ciencia ficción y visión del mundo. Santillana.
Delgado M, Ferrero de Ellena I, Peláez de Baillat A. (2010). La aventura de la palabra . Lengua y Literatura.
Hispanoamericana y Argentina. Polimodal. Comunicarte.
Villanueva D, Bobes, M.C., Garrido M.A. , et al. (1994).Curso de literatura. Taurus Ediciones. Santillana S.A.
UNIDAD I
[Link] ENSAYO
La palabra ensayo proviene del latín “exagium”, que significa “pesar algo”. De acuerdo con la etimología de la palabra, es
pesar, reconocer, examinar, probar o desarrollarse en algo.
El origen del ensayo se encuentra en el género epidíctico de la antigua oratoria griega. Se trataba de una exposición oral
realizada en público, quien juzgaba la capacidad del orador, referida a hechos propios de un tiempo presente o inmediato a
fin de elogiarlos, refutarlos o censurarlos. Michel de Montaigne (1.533-1592) es el escritor francés que introdujo por primera
vez el ensayo como forma literaria. En sus Ensayos, trata sobre las contradicciones e incoherencias propias de la naturaleza
y las conductas humanas. Con tal obra –y tal título- se inauguraba en la tradición occidental de este nuevo género.
En la actualidad, por derivación de este concepto original, llamamos ensayo a un texto escrito en prosa, generalmente breve,
que expone, analiza, o comenta un determinado tema (histórico, filosófico, político, literario, etc.) desde el punto de vista
personal y subjetivo del autor.
Es difícil caracterizar al ensayo, pues puede adoptar muchas formas y estilos. Pero hay características que la mayoría
comparte.
• Estructura libre y extensión relativamente breve.
• Composición en prosa.
• Variedad temática.
• Relativa profundidad en el tratamiento del tema, pues se dirige a un público amplio.
• Estilo cuidadoso y elegante, con inclusión de citas.
• Amenidad en la exposición del estilo coloquial, es decir busca un “estilo amistoso” en la redacción. (Usualmente,
se construye como una conversación imaginaria entre el autor y el lector).
La característica que si encontramos en todo ensayo es su cualidad polémica: al ser una expresión del punto de vista personal
de un autor, puede generar la adhesión de sus destinatarios, o, muy por el contrario, el rechazo hacia esa postura. Todo
ensayo contiene reflexiones, comentarios, experiencias y opiniones del autor, que entran en conflicto con otras posturas.
[Link] del ensayo
El ensayo busca:
• Despertar el interés del lector hacia determinados temas que son expuestos y discutidos por el autor.
• Exponer esos temas desde una visión personal y de manera creativa, para persuadir y convencer al lector.
[Link] del ensayo
Si bien el ensayo no posee una estructura fija, porque es considerado un género abierto debido a la variedad temática y
a la fuere carga subjetiva, podemos reconocer tres partes:

[Link] RECURSOS ARGUMENTATIVOS


Estas estrategias consisten en distintas formas de justificar, de respaldar una opinión, empleando el razonamiento, apelando
a la experiencia o recurriendo a figuras discursivas y se diferencian porque hacen reflexionar de distintas maneras, a quien
se desea convencer, tratando, en última instancia, que sus argumentos resulten “evidentes”, “obvios”, “objetivos”, para el
interlocutor, cuando en realidad se trata de cuestiones “subjetivas”, de opiniones, puntos de vista, etc.
RECURSOS LÓGICOS O DE RAZONAMIENTO
1) La causa: para fundamentar una opinión se buscan relaciones de causa que la respalden, es decir, se dan sus motivos, de
los cuales derivan, por lógica deducción, las ideas que se defienden.
Sus conectores: porque, por eso, por tal motivo, dado que, en razón de que, como, puesto que, ya que, debido a, en
vista de que, etc.
Ej: La “pena de muerte” no es efectiva porque no repara el daño que provocó el delito.
Ej: Lo condenaron a la “pena de muerte” por ser pobre.
2) La consecuencia: para respaldar una opinión se destacan los efectos que producirá un hecho o una idea.
Sus conectores: por lo tanto, en consecuencia, por consiguiente, consecuentemente, como resultado, por eso, así, por
ende, entonces, pues, por esta razón, etc.
Ej: La “pena de muerte” no le da posibilidad a un delincuente a rehabilitarse, por lo tanto, al sentirse atrapado, hará
cualquier cosa para no caer preso.
Ej: Hay delitos que son aberrantes, inaceptables y totalmente repudiables, por lo tanto, debe dictarse la “pena de muerte”.
3) La generalización: considerando una cantidad de hechos particulares se infiere alguna norma, regla o afirmación que
incluye a todos o la mayoría. Emplea el razonamiento inductivo. Utiliza el efecto inverso a la ejemplificación.
Sus conectores: en general, la mayoría de las veces, casi siempre, casi todos, generalmente, etc.
Ej: La mayoría de los delincuentes no dejarían de violar la ley, aunque se dictara la “pena de muerte”.
Ningún político está al servicio del pueblo. Todos llegan al poder y terminan corrompiéndose.
4) La analogía: es una relación que establece semejanzas entre relaciones, la cual comúnmente se expresa mediante el
esquema “A es a B lo que C es a D”. La analogía intenta convencer mediante la asociación de una idea o un hecho con otro
que resulte más cercano, conocido o evidente. Al igual que en el caso de las comparaciones, las analogías pueden ser:
*exactasBuenos Aires es a la Argentina lo que Bogotá a Colombia. // El veterinario es al animal lo que el médico al ser
humano.
*figurativasEl presidente es al estado lo que el piloto al avión. //El paracaídas es al aire lo que el salvavidas al agua.
5) La comparación: consiste en establecer una relación de semejanza o diferencia entre dos objetos, ideas o personas. Sirve
para igualar o contrastar dos situaciones.
Sus conectores: es como…, cual…, así como, de tal modo, es mejor que, parecido a, es tan... como, es igual a, es
superior a, es más... que, es peor que, de manera semejante, mientras que, a diferencia de, etc.
Ej: La “pena de muerte” es tan efectiva como la “cadena perpetua”.
Ej: El hombre que está a favor de la “pena de muerte” es como si fuera “Dios”, capaz de juzgar la vida de los demás.
6) La ejemplificación: se mencionan casos concretos de la realidad que constituyen una muestra de lo que justifica una
opinión.
Sus conectores: por ejemplo, a saber, es el caso de, como, tal es el caso, por ejemplo, signos de puntuación (comas,
guiones, paréntesis, rayas), etc.
Ej: Los delitos no disminuyen con la implantación de la “pena de muerte”, es el caso de China, Egipto, India, Cuba o
Arabia Saudita, entre otros países.
7) La cita de autoridad y de testimonios: se apela a la palabra de una persona, grupo de personas, texto, encuesta
estadística, etc., cuyo valor es indiscutible. Se jerarquiza el argumento haciendo referencia a opiniones respetables. A veces
se citan opiniones contrarias para criticarlas.
Sus conectores: como dice..., según..., como afirma..., siguiendo a..., citando a..., como señala, etc.
Ej: Como dijo el Papa “hay que poner fin a una medida de innecesaria crueldad”, para referirse a la “pena de muerte”.
8) La concesión: consiste en reconocer “en parte” una idea opuesta con la intención de reforzar nuestra opinión y convencer
al otro.
Sus conectores: aceptando que, si bien, reconociendo que, aunque, sin embargo, por un lado y por el otro, por más
que, aun cuando, no obstante, de todos modos, a pesar de que, al fin y al cabo, sea como sea/fuere… etc.
Ej: Admito que un asesino merece ser castigado, pero no creo que se lo deba matar.
9) La refutación: consiste en incluir ideas opuestas a la que se defiende para discutirlas, contradecirlas o descalificarlas.
Sus conectores: pero, en lugar de…, sino, por el contrario, muy al contrario, sin embargo…, a pesar de ello,
no obstante, de otro modo, etc. Ej: En lugar de pedir la pena de muerte deberíamos construir lugares de
rehabilitación, aún para los peores asesinos.
10) La pregunta retórica: se fundamenta una opinión con una pregunta que no espera respuesta porque queda
sobreentendida. El emisor finge preguntar, pero él mismo la responde o deja sin responder.
Ej: ¿No les parece realmente imposible que la amenaza de la pena de muerte termine con los delitos?
11) La descripción de imágenes, la enumeración de datos, etc.: se trata de utilizar las características de una persona,
objeto o idea para respaldar una opinión, para que las imágenes o los datos “hablen” por sí solos.
Ej: La pena de muerte en cámara de gas consiste en el uso de píldoras de cianuro potásico que caen en ácido sulfúrico
produciendo el gas cianhídrico que asciende desde la parte baja de la silla y es respirado por el reo, que se contorsiona y
pierde el conocimiento, la cabeza cae de lado y se produce una intensa caída de saliva que sale al exterior. El médico
controla desde fuera el latido cardiaco. En algunos casos se detiene después de un minuto, pero en la mayoría tarda hasta
10 minutos y aún más.
12) La desmentida: descarta la calidez de un argumento opuesto.
Sus conectores: no es cierto que…, contrariamente a…, por el contrario…, es necesario aclarar que…
Ej: No es cierto que el fútbol genere violencia como sostienen algunos periodistas.
13) La ironía: consiste en decir lo contrario de lo que verdaderamente se piensa, en un tono humorístico, de burla, para que
se sobreentienda lo que pensamos. Ej: ¡Seguramente, con la pena de muerte no habrá más asesinos!
14) Los datos estadísticos: Se brinda información numérica o estadísticas confiables que refuerzan y le dan mayor
veracidad a la hipótesis planteada por el emisor. Los datos ayudan a ilustrar el [Link]:La emergencia alimentaria sigue
siendo una amenaza a nivel mundial pese a que el planeta produce alimentos para el doble de su población. De acuerdo a
la FAO, 113 millones de personas de 53 países experimentaron niveles elevados de inseguridad alimentaria en 2018.
[Link] lingüísticas
El carácter dialogal del ensayo.
El ensayista dialoga con su lector, busca despertar su interés, atraerlo hacia su propia perspectiva. Establece una
“conversación” con él.
Tanto la presencia de la reflexión subjetiva del ensayista como la apelación a su lector se manifiestan en el texto a partir
de ciertas marcas lingüísticas.
Las marcas lingüísticas del emisor.
a. La presencia de pronombres personales y posesivos y formas verbales conjugadas en primera persona.
“Tanta curiosidad me despertó el tema que en mis investigaciones me encontré con dedicatorias literarias…”
b. Uso de palabras subjetivas, ponderativas, de expersiones de duda o interrogación.
“Tomé otro taxi… sentí mareo, horror, estupor, asombro alegría, entusiasmo… ¿Qué me atraía?”
c. Frecuencia de recursos poéticos y expresivos.
“Cuando pienso que todo me falla, que la vida no es más que un teatro absurdo sobre el viento armado, sé que
la palabra está ahí dispuesta a devolverme la fé en mí misma y en le mundo…”
Las marcas lingüísticas del destinatario.
a. La presencia de formas pronominales (usted/es, vos, tú, su, te, ti, contigo) y verbales en segunda persona
(imagina, descubre, siente…)
“No conozco a otros hombres por dentro, ni siquiera a ti a quien me dirijo”
b. Empleo de oraciones imperativas e interrogativas.
“¿Cuál de esas muchas traducciones en fiel?, querrá saber tal vez mi lector”.
“Reflexiona sobre la situación que estamos viviendo”
c. La inclusión de vocativos para apelar al lector.
“Si esto le parece amable lector, una pretención demasiado grande, consideremos unos cuantos ejemplos…”
“Amigo mio, sin duda lo que digo te sorprenderá…”

[Link]
ADITIVOS: Expresan suma de ideas.
NOCIÓN DE SUMA: y, además, también, asimismo, también, por añadidura, igualmente.
MATIZ INTENSIFICATIVO: encima, es más, más aún.
GRADO MÁXIMO: incluso, hasta, para colmo.
OPOSITIVOS: Expresan diferentes relaciones de contraste entre enunciados
CONCESIÓN: con todo, a pesar de todo, aun así, ahora bien, de cualquier modo, al mismotiempo.
RESTRICCIÓN: pero, sin embargo, no obstante, en cierto modo, en cierta medida, hastacierto punto, si bien, por
otra parte, empero.
EXCLUSIÓN: por el contrario, en cambio.
CAUSATIVOS-CONSECUTIVOS: Expresan relaciones de causa o consecuencia entre los enunciados
CONSECUTIVOS: por tanto, por ende, por consiguiente, de ahí que, en consecuencia, asípues, por consiguiente,
por lo tanto, por eso, por lo que sigue, por esta razón, entonces, entonces resulta que, de manera que.
CAUSALES: porque, pues, puesto que, ya que, a causa de, visto que, dado que, como, considerando que, a causa de, por
culpa de.
COMPARATIVOS: Subrayan algún tipo de semejanza entre los enunciados
Del mismo modo, igualmente, análogamente, de modo similar.
REFORMULATIVOS: Indican que un enunciado posterior reproduce total o parcialmente,bajo otra forma, lo expresado
en uno o más enunciados anteriores.
EXPLICACIÓN: es decir, o sea, esto es, a saber, en otras palabras, de hecho.
RECAPITULACIÓN: en resumen, en resumidas cuentas, en definitiva, en suma, total, en una palabra, en otras palabras,
dicho de otro modo, en breve, en síntesis, recapitulando, brevemente, en pocas palabras, globalmente, en conjunto,
recogiendo lo más importante, asípues, como se ha dicho
EJEMPLIFICACIÓN: por ejemplo, así, así como, verbigracia, por ejemplo, particularmente, en particular,
específicamente, incidentalmente, para ilustrar, en el caso de, vale la pena decir, hay que hacer notar, conviene destacar,
lo más importante, la idea central es, enefecto, efectivamente.
CORRECCIÓN: mejor dicho, o sea, bueno.
● ORDENADORES: Señalan las diferentes partes del texto
COMIENZO DE DISCURSO: bueno, bien (en un registro coloquial): ante todo, para comenzar,primeramente (en un
registro más formal), antes de nada, primero.
CIERRE DE DISCURSO: en fin, por último, en suma, finalmente, por fin, al final, terminando, para resumir, en
conclusión, para finalizar, así pues, en definitiva.
TRANSICIÓN: por otro lado, por otra parte, en otro orden de cosas, a continuación, después,luego, además, con respecto
a, en cuanto a, acerca de, otro punto es, por lo que se refiere a.
DIGRESIÓN: por cierto, a propósito, a todo esto.
TEMPORALES: después (de), después (que), luego, desde (que), desde (entonces), a partird antes de, antes que,
hasta que, en cuanto, al principio, en el comienzo, a continuación, inmediatamente, temporalmente, actualmente,
finalmente, por último, cuando, al mismotiempo, anteriormente, acto seguido, más adelante, más tarde.
Actividades
Lee los siguientes ensayos extraídos de las redes sociales:
Publicado el 31 mayo, 2017 por Miguel García-Castrillón
En el fondo, la rebeldía es un acto que proviene del amor, del amor a los demás y del amor a las cosas que valen la pena
vivir y hasta morir por ellas. Por eso resulta muy difícil definir la rebeldía. Le sucede como al amor, que lo matamos cuando
le ponemos palabras para llamarlo. El amor es indefinible y a veces hasta invisible; pero existe, claro que existe. Y la
rebeldía también existe de mil maneras. Es muy común escuchar a gente de nuestra generación acusando a los jóvenes de
que no tienen nada en la cabeza, de que la política no les importa, de que no son solidarios. Y yo digo, pero bueno, ¿por qué
esos acusadores no empiezan por autoacusarse? ¿Qué pasa con los partidos políticos, por ejemplo, que no son capaces de
atraer a esos jóvenes? Al fin y al cabo ¿qué es lo que proponen a los jóvenes? ¿Otra vez la obediencia? ¿Que sigan
ciegamente a un puñado de personas que mandan y deciden por los demás? Se criminaliza a la juventud, como si ser joven
fuera un delito… Pero yo creo que hay una linda energía que se manifiesta en la aparición de nuevos movimientos con
voluntad de que las cosas cambien. Se nota una insatisfacción, que me parece muy positiva porque es el signo de que todavía
se puede cambiar el mundo, de que esta realidad es un desafío, no un destino.
La rebeldía es algo que está vivo aunque no siempre se vea. Pero tampoco hay que confundir la grandeza con lo grandote.
Porque hay una multitud de fuerzas de cambio que no son espectaculares, que no ocupan los primeros planos en los medios
de comunicación, pero que están haciendo mucho para que el mundo cambie.
Eduardo Galeano
1- Define rebeldía. Da ejemplos de algunas formas der ser rebeldes.
2- Ya está marcada su estructura del texto, según la teoría, en la introducción se presenta el tema y la tesis. Identifícalos
y transcríbelos en la carpeta.
3- ¿Por qué el autor utiliza preguntas retóricas en el desarrollo? ¿Qué quiere lograr a partir de ellas?
4- Explica a qué conclusión llega el autor.
5- ¿Qué opinas acerca de la rebeldía? ¿Cuál es su antónimo?
El amor por Martina Gambier
La Nación
Con la intención de aumentar las ventas, el comercio ha decretado que febrero es el mes más romántico del año. La excusa
-importada y adoptada en casi todo el mundo occidental- es la leyenda de San Valentín, que lleva a las parejas más devotas
a exaltar sus sentimientos mediante regalos simbólicos, como chocolates, objetos en forma de corazón, flores, poemas o
tarjetas con mensajes que derriten a cualquiera. ¡Ah, el amor!
Sin embargo, esa materia tan universal y explorada por las disciplinas que indagan los sentires humanos sigue siendo una
experiencia misteriosa acerca de la cual sabemos menos de lo que suponemos. Cuando alguien nos pregunta cuánto abarca
en nuestras vidas, o qué significa amar en estos tiempos tan aciagos, solemos quedarnos unos segundos buscando alguna
idea que nos rescate; consecuentemente, podemos decir que no existe una definición que haga justicia al concepto "amor".
Es que, en la actualidad, los elementos del vínculo afectivo se combinan sin cesar, a la manera de las partículas de la física,
lo que deviene en miles de formas de querer, tal como sostiene el psiquiatra cubano Alberto Orlandini en su ensayo El
enamoramiento y el mal de amores. Atrás quedaron las ataduras sociales, las barreras que le impedían al sentimiento adoptar
el aspecto que quisiera o que pudiera. Esa democratización que los historiadores definen como un cambio civilizatorio se
traduce en la cantidad de uniones que a muchos asustan y a otros sorprenden por innovadoras: hay parejas que deciden no
tener hijos o vivir cada uno por su lado aunque se lleven bien, verse una vez por semana para mantener la independencia o
dormir en cuartos separados en la misma casa, compartir la vivienda por simples razones de apoyo mutuo o convenir de
entrada una amable separación de bienes antes de firmar el acta nupcial, por si acaso, como es moda entre las estrellas
pudientes de Hollywood (al estilo Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas).
Claro, ninguna de estas novedades garantiza que en el futuro seamos más felices. Los psicoanalistas reciben en sus
consultorios a cientos de hombres y mujeres que tienen problemas para adaptarse a las nuevas reglas que imperan en el
universo de las relaciones modernas. La organización familiar ha cambiado abruptamente desde que la revolución sexual
alteró aquel modelo de felicidad que pregonaban las abuelas, donde en el último capítulo sonaban los violines y los novios
se empachaban comiendo perdices. El afecto se ha convertido en la única prioridad a la hora de concretar -al contrario de
épocas pasadas, cuando las contrayentes admitían la unión por razones materiales o simplemente para no quedarse a vestir
santos-, pero hoy se tiene la certeza de que, si no se trabaja, el amor dura menos de lo que planeamos.
Un ejemplo clarísimo de que las perdices caen mal si no están bien cocidas lo ilustra la triste historia de la princesa de Gales,
lady Diana Spencer, mejor conocida como Lady Di cuya opípara vida hizo suspirar de envidia en su momento. A los
plebeyos se nos partió el corazón... ¿cómo ella que lo tenía todo podía ser tan infeliz?
"Existe una brecha profunda entre los ideales del amor romántico y las relaciones de amor informales y libres que vemos
en la actualidad -sostiene el psicoanalista Emiliano Galende, autor del libro Sexo y amor: anhelos e incertidumbres de la
intimidad actual. Por ahora, no están asegurando formas estables y placenteras de pareja. Pero está claro que tampoco lo
aseguraba la forma tradicional. El encuentro libre entre dos personas sin que medie la exigencia de un proyecto de futuro ni
un compromiso de continuidad, muestra valores contradictorios".
El ritmo frenético de esta sociedad ha contribuido a que los vínculos sean cada vez más inestables. Este fenómeno que todos
advertimos tiene su correlato en las estadísticas de las últimas décadas, donde las cifras acaban por sepultar viejos clichés:
un soltero ya no es un solterón, un divorciado no es un bicho raro y una mujer sin hijos está muy lejos de ser considerada
una fracasada. Según diversas encuestas, los hogares urbanos de la Argentina están integrados por un solo individuo. Por
otro lado, en los números se advierte una tendencia entre las nuevas generaciones a compartir el techo sin casarse y a la
unión entre personas con hijos de otros matrimonios. "La ventaja de estas nuevas formas es que son más auténticas: hoy se
está sólo con quien uno ama-sostiene Orlandini-. Pero en cierto modo es desventajoso para el ser humano. Fomenta una
especie de egoísmo, narcisismo e histeria y relaciones con menos compromiso. Los más propensos son por lo general los
muy jóvenes, que suelen no tener paciencia. En algunos casos, por su inmadurez, suelen terminar su relación cuando
desaparece la idealización y queda la realidad. Tienen dificultades para aceptar cómo es verdaderamente la persona que
eligieron".
Amar hoy es un desafío. Siempre lo fue, pero en mar picado se convierte en una aventura más exigente. No obstante, el
amor -dicen- tiene una resistencia medular. Lleva siglos probando que sin él no vivimos.
1- Señala la estructura del ensayo.
2- Describe brevemente el contexto en que se ubica el tema.
3- Marca la opción que represente mejor la cuestión o punto de vista que origina la argumentación:
 ¿Hay amor en las parejas de adolescentes?
 ¿Sabemos o podemos saber exactamente qué es el amor?
 ¿Dónde se encuentra el amor verdadero?
4- De acuerdo a la opción elegida, subraya la tesis en el texto.
5- Resume cinco argumentos que sostengan la tesis planteada por la autora.
6- Identifica y subraya los recursos argumentativos empleados.
Curso básico de injusticia
La publicidad manda consumir y la economía lo prohíbe. Las órdenes de consumo, obligatorias para todos pero imposibles
para la mayoría, se traducen en invitaciones al delito. Las páginas policiales de los diarios enseñan más sobre las
contradicciones de nuestro tiempo que las páginas de información política y económica.
Este mundo, que ofrece el banquete a todos y cierra la puerta en las narices de tantos es, al mismo tiempo, igualador y
desigual: igualador en las ideas y en las costumbres que impone, y desigual en las oportunidades que brinda.
La igualación y la desigualdad
La dictadura de la sociedad de consumo ejerce un totalitarismo simétrico al de su hermana gemela, la dictadura de la
organización desigual del mundo.
La maquinaria de la igualación compulsiva actúa contra la más linda energía del género humano, que se reconoce en sus
diferencias y desde ellas se vincula. Lo mejor que el mundo tiene está en los muchos mundos que el mundo contiene, las
distintas músicas de la vida, sus dolores y colores: las mil y una maneras de vivir y decir, creer y crear, comer, trabajar,
bailar, jugar, amar, sufrir y celebrar, que hemos ido descubriendo a lo largo de miles y miles de años.
La igualación, que nos uniformiza y nos emboba, no se puede medir. No hay computadora capaz de registrar los crímenes
cotidianos que la industria de la cultura de masas comete contra el arcoiris humano y el humano derecho a la identidad. Pero
sus demoledores progresos rompen los ojos. El tiempo se va vaciando de historia y el espacio ya no reconoce la asombrosa
diversidad de sus partes. A través de los medios masivos de comunicación, los dueños del mundo nos comunican la
obligación que todos tenemos de contemplarnos en un espejo único, que refleja los valores de la cultura de consumo.
Quien no tiene, no es: quien no tiene auto, quien no usa calzado de marca o perfumes importados, está simulando existir.
Economía de importación, cultura de impostación: en el reino de la tilinguería, estamos todos obligados a embarcarnos en
el crucero del consumo, que surca las agitadas aguas del mercado. La mayoría de los navegantes está condenada al naufragio,
pero la deuda externa paga, por cuenta de todos, los pasajes de los que pueden viajar. Los préstamos, que permiten atiborrar
con nuevas cosas inútiles a la minoría consumidora, actúan al servicio del purapintismo de nuestras clases medias y de la
copianditis de nuestras clases altas; y la televisión se encarga de convertir en necesidades reales, a los ojos de todos, las
demandas artificiales que el norte del mundo inventa sin descanso y, exitosamente, proyecta sobre el sur. (Norte y sur, dicho
sea de paso, son términos que en este libro designan el reparto de la torta mundial, y no siempre coinciden con la geografía.)
¿Qué pasa con los millones y millones de niños latinoamericanos que serán jóvenes condenados a la desocupación o a los
salarios de hambre? La publicidad, ¿estimula la demanda o, más bien, promueve la violencia? La televisión ofrece el servicio
completo: no sólo enseña a confundir la calidad de vida con la cantidad de cosas sino que, además, brinda cotidianos cursos
audiovisuales de violencia, que los videojuegos complementan. El crimen es el espectáculo más exitoso de la pantalla
chica. Golpea antes de que te golpeen, aconsejan los maestros electrónicos de los videojuegos. Estás solo, sólo cuentas
contigo.
Coches que vuelan, gente que estalla: Tú también puedes matar. Y, mientras tanto, crecen las ciudades, las ciudades
latinoamericanas ya están siendo las más grandes del mundo. Y con las ciudades, a ritmo de pánico, crece el delito.
La economía mundial exige mercados de consumo en perpetua expansión, para dar salida a su producción creciente y para
que no se derrumben sus tasas de ganancia, pero a la vez exige brazos y materias primas a precio irrisorio, para abatir sus
costos de producción. El mismo sistema que necesita vender cada vez más, necesita también pagar cada vez menos. Esta
paradoja es madre de otra paradoja: el norte del mundo dicta órdenes de consumo cada vez más imperiosas, dirigidas al sur
y al este, para multiplicar a los consumidores, pero en mucha mayor medida multiplica a los delincuentes. Al apoderarse de
los fetiches que brindan la existencia real a las personas, cada asaltante quiere tener lo que su víctima tiene, para ser lo que
su víctima es. Armaos los unos a los otros: hoy por hoy, en el manicomio de las calles, cualquiera puede morir de bala: el
que ha nacido para morir de hambre y también el que ha nacido para morir de indigestión. (…)
Eduardo Galeano
1- Busca el significado de las palabras que desconozcas.
2- Explica las siguientes expresiones:
Este mundo, que ofrece el banquete a todos y cierra la puerta en las narices de tantos es, al mismo tiempo, igualador
y desigual: igualador en las ideas y en las costumbres que impone, y desigual en las oportunidades que brinda.
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“… cada asaltante quiere tener lo que su víctima tiene, para ser lo que su víctima es”.
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-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------La
televisión ofrece el servicio completo: no sólo enseña a confundir la calidad de vida con la cantidad de cosas sino que,
además, brinda cotidianos cursos audiovisuales de violencia, que los videojuegos complementan.
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3- Completa la ficha
Autor:
Datos del autor:

Tema:
Tesis:
Argumentos:

4- ¿Qué tipo de publicidad consumes? ¿De qué manera influye en tu vida la publicidad?
5- Haz un listado de las películas que te han impactado – de manera positiva o negativa- y fundamenta.
6- Explica el binomio igualdad- desigualdad propuesta por Galeano.
7- Señala en el texto los recursos empleados por este autor.
8- Busca en internet, artículos o noticias referidas a este tema y tesis trabajados.
Propuesta de escritura
A partir de los temas abordados en los textos leídos elabora un ensayo en forma individual sobre cualquiera de estos
temas:
 El amor en tiempos actuales
 El amor romántico
 La influencia de las redes sociales en las formas de amar
 El estudio como acto de rebeldía
 Vestir a la moda o no salir
 La publicidad y su impacto en la pobreza
Luego busca artículos o textos informativos que aborden el tema y del que puedas extraer las citas de autoridad, las
definiciones, ejemplos y planteos de causa-consecuencia.
Realiza una lista de argumentos y contrargumentos a utilizar en el escrito.
Escribe el borrador, para ello respeta la estructura del texto argumentativo, utiliza las marcas lingüísticas y los
conectores apropiados.
Después de releer y corregir escribe la versión final en Word, A4, Calibri 11, márgenes justificados, interlineado 1,5.
Extensión: dos páginas (incluye la imagen y la bibliografía).
El informe académico
El informe es un texto expositivo- argumentativo que, en el ámbito académico, tiene como finalidad explicar el desarrollo
de un proceso de investigación o de lectura. Por esto suele ser considerado como un instrumento de evaluación, ya que su
elaboración supone la capacidad para seleccionar, jerarquizar, organizar, reformular y vincular un caudal importante de
información.
En cuanto a su estructura básica, los informes suelen organizar su contenido en las siguientes partes:
ESTRUCTURA

INRODUCCIÓN DESARROLLO CONCLUSIÓN BIBLIOGRAFÍA


Presenta al lector, el tema Se expone en forma clara y Se presenta una síntesis de Consiste en la lista
del trabajo y el aspecto bajo ordenada la información las ideas más relevantes, completa y por orden
el cual se desarrollará, recopilada. Se organizan en para luego explicar y alfabético de las fuentes
justificando el porqué de su apartados que abordan los fundamentar la opinión del utilizadas: documentos
elección y su importancia. distintos subtemas y están autor. Puede incluirse libros, diccionarios,
Además se anticipa en señalizados con subtítulos también interrogantes revistas , periódicos,
forma ordenada los orientadores. recomendaciones y publicaciones, sitios de
contenidos o subtemas que sugerencias sobre aspectos internet, etc. Todo informe
se expondrán en el Como el informe debe ser que serían de interés académico debe indicar las
desarrollo. comprensible para un lector profundizar en una fuentes de su información.
que no conozca los textos investigación futura.
fuente, se reformulan
conceptos, se incluyen
explicaciones causales y
otros recursos.

Características del informe


 Da prueba del conocimiento obtenido a partir de la consulta bibliográfica.
 Expone las ideas principales sobre un tema señalando las coincidencias y las diferencias entre las fuentes
consultadas.
 Ofrece la perspectiva del autor con relación a la inormación recopilada.
 Combina procedimientos para facilitar la transmisión de la información propios de la exposición (definiciones,
ejemplos, analogías) y recursos para fundamentar las opiniones (planteo de causa consecuencia, cita de autoridad)
propios de la argumentación.
 Incorpora diferentes paratextos (diagramas, fotografías, tablas) que justifican o ilustran la información presente en
el cuerpo del texto.
 Utiliza un registro formal y una cuidadosa selección del léxico (vocabulario especializado), evitando expresiones
imprecisas o vagas.
La objetividad del informe
En todo informe académico se debe generar el efecto de objetividad o distanciamiento respecto del objeto que se analiza,
es preciso:
 Adoptar un estilo impersonal. Esto implica utilizar la tercera persona gramatical.
 Utilizar adjetivos y adverbios de significados restringidos, evitando aquellos de carga valorativa.
 Remitir a la fuente consultada. Evitar el plagio.
Componentes del informe
En la presentación de un informe académico se distingue una serie de componentes que ofrecen al lector distintos tipos de
información.

Título, autor, institución, profesor asesor, fecha de


PORTADA presentación

Refleja los temas y subtemas del texto.


ÍNDICE Organiza los contenidos en forma de listado.
Brinda la visión del conjunto de los temas
desarrollados.
Introducción: presenta al lector, en una o dos páginas a
lo sumo, el recorrido del trabajo.
CUERPO Desarrollo: es la parte más extensa del informe. Incluye
DEL TEXTO subtítulos breves. También incluyen elementos
paratextuales.
Conclusión: por lo general responde en ½ o ¾ de página
al interrogante- problema planteado en la introducción.
COMPONENTES
ANEXO Reúne todos los documentos que amplían, ilustran o
certifican la investigación.

Presenta por orden alfabético las definiciones, de los


GLOSARIO
términos técnicos y de las siglas utilizadas.

BIBLIOGRAFÍA En orden alfabético se aportan los siguientes datos de


las fuentes consultadas: apellido y nombre del autor
(año de edición). Título de la obra, nombre de la
editorial.
Tipos de informe
De acuerdo con el tipo de investigación, los informes se dividen en dos grandes grupos: informes sobre investigación
documental e informes sobre investigación técnico- científica. Estos tipos de textos se diferencian porque los datos y
procedimientos utilizados son distintos.
EL INFORME DOCUMENTAL:
Este informe se elabora a partir de la investigación bibliográfica sobre un determinado tema. Se seleccionan los datos
extraídos de distintas fuentes y se los organiza de acuerdo con los objetivos generales del trabajo. La redacción del texto es
el resultado de la organización y del análisis de la información obtenida a través de la consulta del material impreso. La
organización del material dependerá de cada autor, así como también, de los objetivos y del tema planteado.
Los pasos para redactar este informe son:
1- Plantear el tema principal.
2- Establecer el objetivo general del informe.
3- Resumir la bibliografía consultada sobre el tema.
4- Comparar las ideas de los distintos autores.
5- Redactar las conclusiones del informe.
EL INFORME TÉCNICO- CIENTÍFICO.
Este informe es el resultado del trabajo de experimentación del investigador. Los datos obtenidos surgen de provocar
algún cambio en el ambiente y de verificar la reacción de una sustancia o de un ser vivo frente a esa alteración. Luego de
realizar la experimentación el informe debe incluir:
1- El objetivo general de la investigación y el objetivo particular de la experimentación.
2- El detalle de los materiales utilizados y las condiciones en que el experimento fue realizado.
3- La descripción, paso a paso, del procedimiento efectuado, con el detalle de los cambios que se hayan ido
produciendo.
4- Las conclusiones a las que se ha llegado luego de la experimentación.
Ambos tipos de informes tienen la finalidad de revelar los avances de la investigación sobre un
determinado tema. Pero se diferencian en el material, en los procedimientos utilizados y en las
conclusiones a las que se llega.

Actividades

A continuación, te presentamos estos informes para que leas y desarrolles las consignas propuestas.
INFORME A
Factores de riesgo del consumo de bebidas alcohólicas en escolares de educación secundaria
Yesenia Musayón Oblitasb, Clara Torres Dezac, Elvira Sánchez Díazc, Esther Chavéz Cachaye
1. INTRODUCCIÓN
El consumo de sustancias alcohólicas es un problema de enorme interés en la Salud Pública, dado que no sólo afecta la
salud del consumidor sino que además ocasiona problemas económicos, sociales y psicológicos de mayor envergadura a la
familia y la sociedad. Dentro de las drogas de mayor consumo en nuestro medio se encuentran el alcohol y el tabaco. Un
87,2% de la población peruana urbana ha consumido alcohol por lo menos alguna vez en la vida 1.
El desarrollo de la presente investigación nos permitió conocer y analizar los factores de riesgo del consumo de bebidas
alcohólicas en los escolares del nivel secundario del colegio “Mi Perú”, y dio aportes significativos para la implementación
de acciones preventivas de mayor impacto en la población escolar, la familia y la comunidad.
2. DESARROLLO
El aumento en el consumo de alcohol entre niños en edad escolar es una gran preocupación ya que hay claras evidencias de
que el consumo de drogas es acumulativo y secuencial. Es decir, el uso experimental de una droga a una edad temprana
puede conducir en el futuro al consumo de drogas más peligrosas7. La edad promedio de inicio del uso de drogas en el país
es de 8.8 años.
En el Perú, la educación secundaria se ofrece para la población adulta y para adolescentes de 12 a 16 años, según la
Constitución de 1993.
Existen muchos factores asociados al consumo de alcohol por un adolescente. La adolescencia es una etapa de desarrollo
en la que el individuo hace frente a un sinnúmero de situaciones difíciles y potenciales de estrés. Así, podemos clasificar
dichos eventos de la siguiente manera: grandes eventos vitales, riñas y discusiones cotidianas, tensiones vitales de larga
duración, y cambios físicos y psicológicos asociados al desarrollo. Entre los factores de riesgo identificados en la población
de alumnos de educación secundaria en el ámbito nacional, tenemos los de tipo individual, familiar y los sociales, entre
ellos: presión de grupo de parte de sus “pares”, no tener a quién recurrir en caso de crisis, ausencia de alguno de los padres,
disposición para obtener la bebida alcohólica, insatisfacción personal, inasistencia a clases de manera injustificada, etc. 10
Un marcador de riesgo no está directamente relacionado con el problema estudiado, sino más bien su condición involucra
factores más específicos. En otras palabras, la edad en sí misma sería un marcador de riesgo, en tanto es por el incremento
de la edad que el adolescente se expone a riesgos, por ejemplo: participa en más reuniones sociales, tiene mayores presiones,
situaciones de estrés, entre otros, los que sí serían en sí mismos factores de riesgo. Lo mismo puede suceder con el año de
estudio, dado que conforme incrementa el nivel educativo, va conociendo compañeros de mayor edad, debe tomar decisiones
más complejas, etc.
El presente estudio también encontró que existe diferencia entre varones y mujeres en relación al riesgo de consumo de
alcohol; es así que los escolares varones tienen 1,85 veces más la posibilidad de consumir alcohol que las mujeres, y
probablemente esto se encuentre asociado a la sociedad machista; es, en muchas ocasiones común escuchar a los padres
que, dado que el hijo está crecido “brindará su primera copa con él”. Aparentemente, costumbres como ésta podrían hacer
que el adolescente adopte esta conducta como natural, lógica y hasta necesaria para demostrar que “ya es un hombre”.
A las variables antes mencionadas se suma “el ofrecimiento de alcohol”; si a un adolescente le ofrecen bebidas alcohólicas
tiene 14 veces más la probabilidad de consumirlo que aquel a quien no le han ofrecido alcohol.
Ahora bien, ¿podría ser prevenible el consumo de alcohol si en nuestro medio es un rasgo cultural el consumo de bebidas
por el varón, y ahora se incrementa y acepta casi similarmente en la mujer? Sí es posible, empezando por el cambio de
percepción y el entendimiento de que el organismo del adolescente no está preparado para el consumo de ninguna bebida
alcohólica, que es posible encontrar la diversión y el entretenimiento en otras actividades y que, finalmente, el alcohol es
una sustancia depresiva que ocasionará más bien un estado opuesto a la aparente alegría y euforia buscada por el
consumidor; en suma, son necesarias la educación y orientación.
Los problemas de identidad personal, autoconcepto negativo, baja autoestima e incapacidad para hacer frente a la presión
del grupo son otros factores individuales muy importantes a tomar en cuenta en las estrategias de prevención. En el presente
estudio se encontró que si el adolescente se ha sentido triste con mucha frecuencia tiene 1,92 veces más la probabilidad de
consumir alcohol. Es muy probable que vea en la bebida alcohólica el refugio y la estrategia más cercana para salir de la
depresión que no puede manejar por no haber desarrollado estrategias personales apropiadas durante su evolución.
Las variables sociales representan un papel importante en los comportamientos adictivos. La permisividad social respecto
al alcohol y su amplia disponibilidad para todos los grupos poblacionales, incluyendo niños y adolescentes, hace que cada
vez más la edad de inicio sea menor. Si a ello le sumamos la disponibilidad de tiempo con que cuenta el adolescente,
probablemente no solamente tenga acceso o dinero sino también un tiempo ilimitado para intercambiar con amigos y con
mucha posibilidad, beber.
La inasistencia a la escuela puede resultar también un factor de riesgo para el consumo de bebidas alcohólicas. (…)
3. CONCLUSIONES
Hemos encontrado que el consumo de bebidas alcohólicas incrementa conforme incrementan los años de estudio y la edad;
más aún si el escolar es de sexo masculino.
Otros factores de riesgo son el ofrecimiento de una bebida alcohólica, si el escolar realiza algún trabajo por el cual le pagan,
el sentirse triste o tener ganas de llorar. Cuando los padres desconocen lo que le gusta o disgusta al escolar o desconocen el
lugar donde se encuentra su hijo, si tienen problemas entre ellos por el uso de alcohol o existe falta de claridad en las reglas
incrementa el riesgo de consumo de alcohol. En el ambiente social, escolar y amical, resulta un riesgo cuando el escolar
tiene amigos que consumen bebidas alcohólicas, cuando han tenido problemas con la policía o autoridades de colegio,
cuando abandona los estudios, cuando se ha aburrido en fiestas en donde no ha habido alcohol o no ha habido supervisión
de adultos. Finalmente, un escolar estará protegido de consumir una bebida alcohólica cuando siente que a sus padres o
tutores les gustan los amigos que tiene.
4. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Castro de la Mata R, Rojas M. Los jóvenes en el Perú, opciones, actitudes y valores 1997: Encuesta de hogares. Lima:
CEDRO; 1998. p. 171. (Monografía de Investigación N°16)
2. Rojas M, Castro de la Mata R. Epidemiología de drogas en la población urbana peruana 1997: Encuesta de hogares. Lima:
CEDRO; 1999. p. 79. (Monografía de Investigación N°17)

1- Señala en el texto las características propias del tipo textual.


2- En la introducción subraya el tema y el/ o los objetivos que abordan los autores ¿qué elementos le faltaría para estar
completa?
3- En el desarrollo subraya los factores de riesgo del consumo de bebidas alcohólicas en los jóvenes.
4- Analiza la conclusión, según la teoría ¿qué elementos le faltaría para estar completa?
5- Explica para qué nos sirve a nosotros como lectores/estudiantes las referencias bibliográficas. Ordena la bibliografía
consultada por los autores, según las normas establecidas.

INFORME B
Consecuencias de la obesidad en el niño y el adolescente: un problema que
requiere atención
Consequences of obesity in children and teenagers: a problem that requires attention
Reyna Liria*
1 Instituto de Investigación Nutricional. Lima, Perú
*Nutricionista

1. INTRODUCCIÓN
La obesidad, enfermedad que se puede iniciar desde la infancia, es considerada un problema de salud pública tanto en países
desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo. Desde 1997 un comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
hizo notar sobre la epidemia y advirtió que si no se hacía algo al respecto, millones de personas a nivel mundial estarían en riesgo de
sufrir enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, ateroesclerosis, enfermedad cardiovascular, etc.) y que esto traería un alto
impacto en la morbilidad y mortalidad.
Un estudio que comparó la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños menores de 5 años en Latinoamérica, encontró que Perú
tiene la mayor proporción de niños con sobrepeso (entre 1 a 2 desviaciones estándar de peso/talla); además, ocupa el sexto lugar en
obesidad (mayor o igual a 2 desviaciones estándar de peso/edad) y es uno de los tres primeros países con mayor incremento de la
obesidad en los últimos años en la región.
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2.1 NIÑEZ COMO PERIODO CRÍTICO PARA EL DESARROLLO DE OBESIDAD Y ENFERMEDADES CRÓNICAS
Las prácticas de alimentación infantil influyen en el peso del niño. La lactancia, en especial la exclusiva, se ha asociado con menor
riesgo de exceso de peso. Introducir alimentos diferentes a la leche materna antes de los cuatro meses de edad también se ha asociado
con mayor obesidad infantil. La alimentación en la primera infancia es importante porque las preferencias alimentarias pueden ser
innatas o aprendidas, por exposición ambiental repetida a alimentos no saludables: altos en grasa, azúcares y densamente energéticos.
Por otro lado, las golosinas y las entre-comidas altas en energía, y el incremento de las porciones han contribuido al incremento de la
obesidad. De igual manera, las bebidas azucaradas (gaseosas, jugos, refrescos) que, aunque no tienen alta densidad energética, provee
calorías que son asimiladas fácilmente por el organismo.
La actividad física es un componente importante en la regulación del gasto energético. El desarrollo tecnológico (horas viendo
televisión, computadora, video-juegos), y el ambiente escolar, se han asociado con menor gasto energético. Las horas viendo televisión
no solo podrían disminuir el tiempo de actividad física en el niño (24), sino que la alta exposición a comerciales televisivos induciría al
consumo de alimentos altamente energéticos (25,27).
2.2 CONSECUENCIAS A CORTO PLAZO DE LA OBESIDAD EN NIÑOS
En los últimos años, la obesidad infantil se ha asociado con la aparición de alteraciones metabólicas (dislipidemias, alteración del
metabolismo de la glucosa, diabetes, hipertensión, entre otras) a edades más tempranas (28). La Asociación Americana de Diabetes
informó que el 85% de los niños con diagnóstico de diabetes tipo 2 tienen sobrepeso u obesidad; además, 10% de niños con obesidad
podrían sufrir de tolerancia alterada a la glucosa. En adolescentes con obesidad, se encontró que el 25% presentan hipertensión, 39%
bajos niveles de HDL, y 46% altos niveles de triglicéridos (frente a 4, 18 y 17% en adolescentes con peso adecuado respectivamente).
Del mismo modo, se ha descrito que adolescentes con oligomenorrea y obesidad están en mayor riesgo de desarrollar síndrome
poliquístico ovárico. El 77% de niños obesos en China mostraron hígado graso y en [Link]. se encontró que casi todos o todos los niños
con esteatosis tenían obesidad (en un grupo reducido de niños). El apnea del sueño ha sido observada hasta en 50% de niños con
obesidad en [Link]. También se encontró dos veces mayor prevalencia de asma en niños con obesidad en Alemania, Israel y [Link].
Otro problema del exceso de peso es el estrés mecánico, haciendo susceptible al niño de anormalidades ortopédicas y fracturas.
Un niño obeso puede sufrir discriminación social, baja autoestima y depresión. Se ha asociado la obesidad en la infancia y adolescencia
con mayor probabilidad de presentar desórdenes de la alimentación (bulimia). Por otro lado, algunos estudios transversales han
asociado a la obesidad en este periodo con burlas, bullying, marginación y pobres resultados académicos. Asimismo, se ha descrito
que niños y adolescentes con obesidad informan mayores limitaciones funcionales, físicas y psicosociales lo que repercutiría en una
baja calidad de vida debido al estigma social y las consecuencias de la obesidad sobre la salud.
2.3 CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO DE OBESIDAD EN NIÑOS
Se estima que 40%, o más, de los niños, y 70% o más de los adolescentes con obesidad, llegarán a ser adultos obesos, con un impacto
negativo en la salud y en la carga de enfermedad. Niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad tienen mayor riesgo de presentar
enfermedades crónicas (enfermedad cardiovascular, ciertos tipos de cáncer, diabetes y asma) en la edad adulta, aunado a elevada
mortalidad por estos problemas de salud.
Las enfermedades agudas y crónicas asociadas con el exceso de peso no solo afectan la calidad de vida del individuo sino que también
incrementan el costo individual, de la sociedad, costos de salud y baja productividad. Se ha estimado que la obesidad representa entre
el 2 a 8% de los gastos en cuidados de salud (aunque se menciona que los datos son muy conservadores y podrían ser mayores).
Asimismo, en EE. UU. se ha estimado que el gasto de un paciente obeso frente a un paciente con peso normal es 46% mayor en
hospitalización, 27% mayor en consulta médica y 80% mayor en medicinas. Por otro lado, la obesidad igualmente trae como
consecuencia costos indirectos por disminución de años perdidos por discapacidad, incrementada mortalidad antes de la jubilación,
jubilación adelantada, pensiones por discapacidad y reducida productividad por ausentismo en el trabajo. Por todas las consecuencias
indirectas de la obesidad, se piensa que estos costos son incluso mayores que los costos médicos.
2.4 CARGA DE ENFERMEDAD
La carga de enfermedad es una medida de la brecha entre el estado de salud actual y una situación ideal en donde todos viven hasta
una edad avanzada libre de enfermedad y discapacidad. El sobrepeso y la obesidad causan la muerte de alrededor de 2,8 millones de
personas en el mundo en forma directa o indirecta, asociadas con enfermedades crónicas no transmisibles (2004) (1). Se estima que
44% de la carga de diabetes, 23% de enfermedad coronaria isquémica y entre 7 a 41% de ciertos tipos de cáncer son atribuidos a la
obesidad (21). Como consecuencia de la elevada carga de la enfermedad se ha mostrado que la obesidad aumenta la carga económica
en un país (6,31).
[Link]
La obesidad se ha convertido en los últimos años en una pandemia mundial que afecta a la población de todos los grupos de edad.
Este problema en la infancia y adolescencia se vuelve muy importante porque las prácticas de alimentación y actividad física en esta
edad repercuten en el estado de salud del niño y, posteriormente, en la salud del adulto y en la economía del país. Perú es un país
cuya economía ha mejorado en los últimos años, pero unido a esto también la prevalencia de sobrepeso y obesidad se ha
incrementado. Es necesario buscar estrategias que ayuden a prevenir y disminuir el problema y evitar las consecuencias en la salud y
economía para el individuo, familia, comunidad y país.
4. Referencias Bibliográficas
Organización Mundial de la Salud (OMS) (2011). Sobrepeso y obesidad.
[Link]

1. Señala el paratexto de este informe


2. Completa la introducción con los elementos que falten sobre la línea de puntos.
3. Subraya la idea central de cada apartado que conforma el desarrollo. Luego relee la conclusión y asegúrate de que
hayas identificado todas las ideas principales.
4. Encierra los conectores discursivos
5. ¿Para qué utiliza las estadísticas esta autora?
6. ¿Qué recomendaciones brinda la autora para revertir la situación (obesidad)?
Hacer un informe
1. Elegí un tema que te resulte interesante para realizar un informe de lectura.
2. Una vez que hayas leído suficiente información sobre el tema, arma un plan de texto que orientará tu tarea de
escritor para ello ten en cuenta los siguientes aspectos:
 El punto de vista desde el cual desarrollarás el tema.
 El orden en el que expondrás las ideas.
 Determinar los subtítulos o apartados que tendrá el trabajo.
 La inserción de alguna cita significativa.
3. Luego, escribe la introducción del informe presentando el tema, los objetivos del trabajo y los autores en los
que se basa la exposición. Antes de pasar al desarrollo fíjate si el escrito responde a estos interrogantes:
 ¿Plantea con claridad el tema? ¿Menciona el aspecto que investigará? ¿Justifica con claridad la relevancia del
tema y recortes elegidos?¿Aclara debidamente la finalidad de la investigación?¿Menciona fuentes?
4. Prosigue con el desarrollo exponiendo en oraciones breves y claras las ideas y conceptos necesarios para dar
cuenta del tema elegido.
5. Escribe la conclusión de la investigación realizada. Recuerda que en dos o tres párrafos debes retomar las ideas
más importantes del desarrollo y responder a la interrogante planteada en la introducción.
¿Retoma sintéticamente los datos y las posturas más importantes? ¿se vinculan entre sí?¿se explicita la conclusión a la
que ha llegado el autor? ¿La conclusión muestra una perspectiva personal con relación al problema?
6. Después de haber redactado el cuerpo del informe, escribe el título en forma de oración unimembre.
7. Luego consigna la bibliografía completa que utilizaste.
UNIDAD II
LA LITERATURA
La palabra “literatura” procede latino “littera”, que significa “letra”. Por su etimología, pues, la literatura está ligada a la
cultura, como manifestación de belleza a través de la palabra escrita, pero esta definición deja fuera la literatura de
transmisión oral, que es la primera manifestación literaria conocida, por lo que es mejor hablar, siguiendo a Aristóteles, de
“el arte de la palabra”: la literatura es un artey, por tanto, se relaciona con otras artes, y tiene una finalidad estética.
DEFINICIÓN DE “LITERATURA” SEGÚN AUTORES
La literatura es el arte primogénito de la palabra en que el hombre empezó a definir el mundo; los más conocidos han sido
los griegos y con ello, nos han legado obras como “El banquete”, “La odisea”, “La Ilíada”, entre otras.
Sin embargo, la definición se extiende por el mundo y en la historia literaria, ya que, entre todos los autores, no hay
definición alguna que satisfaga a todos. Este motivo conduce a que, haya tantas definiciones sobre la misma rama, algunas
de ellas desde puntos de vistas diferentes.
A pesar de los muchos intentos, a lo largo de la historia no ha habido consenso para alcanzar una definición universal de la
literatura. Algunas definiciones:
● Roman Jakobson. “El objeto de la literatura es la realidad, que es lo que hace de una obre determinada, una
obra literaria”.
● YzvetanTodorov. “La literatura es un medio de tomar posición frente a los valores de la sociedad; digamos de
una vez que es ideología. Toda literatura ha sido siempre ambos: arte e ideología”.
● Joaquín Xirau. La literatura, como el arte, es una de las formas más altas de conciencia, es una forma de
conocimiento y de autorreconocimiento”.
● J. DomínguezCaparrós. Se entiende por literatura, en el contexto de la crítica literaria, el conjunto de textos
que son producto del arte de la palabra.
● Thienemann. “La literatura es una forma del pensamiento. Ella afianza la expresión de la lengua, le asegura
permanencia objetiva para que persista y actúe en el tiempo… No es simple ni unívoca sino compleja, mutable
de individuo en individuo y de época en época. Y se acompaña de la socialización y compresión de la misma”.
● Charles Du Bos. La literatura es revelación e iluminación, es trascendencia, es ascensión de lo confuso a lo
consciente lúdico, de lo infuso a lo trascendental. Como arte de la palabra, la literatura apela a su poder
transfigurado, válido de la capacidad y valores de imaginación, de la implementación de estímulos emotivos.
La palabra literatura es sustituida de imágenes evocativas de la realidad.
● Samuel Johnson. La creencia literaria como arte de un placer y verdad por el llamado de la imaginación con
ayuda de la razón.
● María Moliner. “La literatura es el arte que emplea la palabra como medio de expresión, la palabra hablada o
escrita”
● Emerson. La literatura es una necesidad del hombre sea cual fuese su condición social, estado, cultura, sexo,
edad, cada circunstancia tiene su expresión literaria.
CARACTERÍSTICAS
1. Verosimilitud
Lo verosímil es una categoría clave para las obras literarias, en especial las narrativas. Todo lector, al inicia una lectura,
suscribe un pacto de suspensión temporal de la incredulidad (o pacto metaficcional), el cual le permite leer cosas que no
son reales como si estuvieran siéndolo, pero que al cerrar el libro habrán vuelto al reino de lo imaginario.
Un texto literario ha de ser verosímil en el sentido de que ha de convencer al lector de que ese mundo que le ofrece es
posible, incluso si se trata de un universo fantástico.
2. Función poética
Esta función se caracteriza por interesarse en el mensaje mismo, no sólo por lo que se dice sino por cómo se dice; esto
significa que el lenguaje pasa a ser el protagonista del texto a través de una cuidada selección y combinación de las palabras.
En el lenguaje literario todas las palabras obedecen a sentidos precisos: entre varias opciones se elige una palabra y no otra,
porque la seleccionada es la que mejor transmite la idea, es la expresión exacta que el autor quiere [Link] lenguaje en la
literatura cuida la forma y estética del texto para resaltar un relato, un poema, una imagen o sensación. Por lo tanto, la
función poética pretende influenciar al lector a través de la recreación de diversas situaciones o sensaciones, por lo cual se
apoya en ampliamente en el uso de las figuras literarias, por ejemplo: personificación, comparación, imágenes sensoriales,
onomatopeyas, metáforas, etc.
Lenguaje subjetivo, connotativo y polisémico
El uso y elección de ciertas palabras o frases en las obras literarias tiene como fin generar diversas interpretaciones de lo
que se expresa. El lenguaje connotativo conlleva a otros significados que son subjetivos y determinados según el contexto
y las experiencias del lector. Así, una obra literaria tiene tantos significados como lectores; cada uno la puede interpretar a
su manera. Incluso un mismo lector puede interpretar una obra de diferentes maneras si la lee en un momento diferente de
su vida (por haber tenido vivencias que lo acercan de forma diferente a esa misma obra).
3. Corrientes literarias
Se denomina como corrientes literarias al conjunto de obras que corresponden a un período determinado y que comparten
una serie de características como la temática, el estilo, la descripción de hechos históricos, las ideologías, las críticas, así
como, los procesos políticos, culturales y sociales de un momento en específico. Como ejemplo de las corrientes literarias
se pueden mencionar el romanticismo, el vanguardismo, el realismo, el surrealismo, entre otras.
4. Originalidad
Una obra literaria es un acto de creación consciente, único y original que derivan de la creatividad, las experiencias y la
interpretación de los hechos o sensaciones del autor. El escritor es libre para elegir la forma de expresión que desee, para
“jugar” con el lenguaje y para usar aquellos medios expresivos que considere necesarios. Por ello, existen tantas obras
literarias basadas en hechos reales o ficticios, que pueden tratar temas como el amor, la guerra, la ciencia ficción, lo surreal,
entre otros, pero todas son obras diferentes y únicas.
5. Emotividad
El objetivo de la literatura es generar emociones. La forma y los recursos que se muestran en un texto, apuntan a que el
lector se involucre de tal modo en la lectura que “viva” dentro del mundo creado por el autor y “sienta” lo que los personajes
involucrados experimentan a lo largo de la historia. También el lenguaje contribuye a esto porque abundan palabras
relacionadas con sensaciones y/o emociones humanas: calor, frío, vértigo, miedo, curiosidad, etc.
6. El canon literario
Para poder decidir qué se considera literatura y qué no, y por lo tanto qué será leído a futuro y qué será echado al olvido,
existe una figura imaginaria llamada el canon. Canon viene de la palabra griega (kanon) para “norma” o “vara de medir”,
de allí que se tenga como una guía de lo aceptado hasta el momento.
El canon opera en base a lo ya escrito; es decir, todo lo que hasta la fecha se considera parte de la literatura. Algunos
especialistas consideran que literatura es todo lo que en una época determinada es leído como literatura. Esta perspectiva
incluye al Lector. Pero, ¿qué lectores son los que deciden qué textos son literarios y cuáles no?
Habitualmente, la escuela o las instituciones académicas, por ejemplo, la universidad, son las que definen lo que se lee como
literatura. También las revistas especializadas y los suplementos culturales. Así, los textos señalados como prestigiosos por
esas instituciones forman lo que se denomina el canon Literario, esto es, el conjunto de textos que se consideran literarios.
Pero el canon no es fijo ni eterno: depende del gusto estético y de las ideas que se tengan en determinado momento sobre la
literatura. Y esto cambia con el tiempo. Por ejemplo, Roberto Arlt, un escritor de Buenos Aires que comenzó a escribir
hacia 1924 y miró la ciudad y sus personajes de un modo nuevo, hoy es leído como un escritor valioso, pero en su momento
era considerado un mal escritor porque hacía un uso agramatical del lenguaje y sus textos no tenían el estilo que se esperaba
de una obra literaria.
7. Crítica literaria
Se conoce con este nombre al ejercicio de valoración y ordenamiento de la producción literaria de un país durante una
época específica. Cumple con un rol divulgativo, a través de reseñas y artículos de lectura, así como de uno legitimador,
al separar las obras trascendentes de las innecesarias, considerar las herencias, filiaciones y ordenar el corpus literario
de una nación.
LA LITERATURA ES FICCIÓN
Se dice que la literatura es ficción porque sus textos presentan situaciones o acontecimientos imaginarios, inventados,
que no sucedieron, ya sean posibles (como en la literatura de género realista) o imposibles (como en la de género
fantástico, maravilloso, de ciencia ficción, etc.).
Estos hechos inventados pueden entremezclarse con otros que, en cambio, sí hayan ocurrido en realidad, como por
ejemplo sucede en las novelas históricas, en algunas autobiografías y biografías, en las novelas “non-fiction”, etc.
En definitiva, frente a la oposición FICCIÓN / REALIDAD, la literatura toma partido por la FICCIÓN, ya que plantea
por propia voluntad, la “re-presentación de una realidad” en la que alguno o todos sus elementos, (personajes, hechos,
tiempo, lugar, etc.) son inventados o imaginados.
Sin embargo, aunque la literatura, por ser invención, no hable directamente de hechos o situaciones realmente sucedidos,
siempre tiene como referencia al orden real porque de otra manera las historias que cuenta o las descripciones que
realiza, serían imposibles de pensar o de representar para el lector.
Ahora bien, a pesar de referirse indirectamente a la realidad, la literatura puede plantear problemas o situaciones
humanas, descripciones o explicaciones, con más profundidad y precisión de la que emplean los textos no ficcionales,
es decir, aquellos que se refieren directamente a la realidad. Por ejemplo, en la novela “El tambor de hojalata”, Gunter
Grass, describe y relata hechos de la época del nazismo, en Alemania, inventando un niño–narrador, que ve y cuenta
toda la tragedia de aquel momento histórico, con tanto rigor y expresividad, que consigue dar cuenta de lo vivido en
aquel momento, de manera más intensa y precisa que muchos testimonios directos o documentos de la época.
Fingir no es mentir:
Es importante señalar que la ficción no busca falsear la verdad, mentir, engañar, sino representar, simular, fingir una
realidad. Esto le permite poner en evidencia la complejidad del mundo, escapando a las interpretaciones que respetan
sólo “lo verificable en la realidad”. La ficción multiplica las posibilidades de tratamiento de “lo posible” y de “lo
imposible” porque no necesita dar pruebas de lo que dice, porque ese no es su objetivo.
Creer que “ficción” equivale a “mentira” provoca un modo de leer que desvaloriza la literatura por cuanto supone que
todo lo que ella diga está lejos de la verdad y la realidad y, por lo tanto, es tomado con escepticismo y desconfianza,
obstaculizando el “pacto ficcional” que el lector debe establecer con el texto.
FUNCIONES DE LA LITERATURA
Hay aspectos que son naturales dentro de toda obra literaria y funcionan para la identificación de lo que es considerado
como literatura y lo que no, por cada sociedad. Estos aspectos son los siguientes:
⮚ SINFRONISMO: Goethe la define como la capacidad que tiene un escritor para transmitir al lector de cualquier
época una emoción estética, capaz de conmover al lector sin importar la época. a esta teoría se opone el
SINCRONISMO expuesta por Sartre según la cual el lector habla a sus contemporáneos, a sus compatriotas, a sus
hermanos de raza o clases.
⮚ LÚDICA. La literatura desempeña una función lúdica del espíritu, o sea, un juego sosteniendo la idea que, así como
el niño crea y se divierte jugando, el escritor juega con el lenguaje y crea imágenes. La literatura no ha de servir
nada más que para el disfrute de lectores y oyentes.
⮚ EVASIÓN: la literatura así considerada se convierte en un refugio al que acude tanto el escritor como el lector para
huir del mundo circundante. El escritor acude a ella para dar rienda suelta a su imaginación, para proyectar anhelos
y sueños, para huir de un medio ambiente hostil y desde ese mundo de fantasía identificarse con héroes literarios
para buscar un mundo exquisito.
⮚ COMPROMISO. Toda obra escrita le proporciona un compromiso a su autor, ya sea con su contexto histórico,
social o con los valores o historias que desee transmitir. Debe ser consciente que puede tratar grandes problemáticas
y denunciarlos a través de sus obras para tratar de expresar su punto de vista y quizá influenciar a los lectores o a la
sociedad sobre un determinado hecho.
⮚ CATÁRSIS. Esta función de la literatura permite que las personas, a través de la tragedia que se presenta en una
obra, puedan verse reflejadas, ver su propio comportamiento y saber qué premio o qué castigo puede recibir si actúa
de una u otra forma. Los lectores se ven reflejados en algún personaje; esto debido a que los autores escriben sobre
los sentimientos humanos.
⮚ EL ARTE POR EL ARTE. Esta idea niega que la literatura tenga que ser útil o tener un fin práctico.
Actividades
1- Lee con atención el siguiente ensayo:
¿Si la literatura sirve? Por Graciela Montes
Que diga si la literatura sirve, eso me piden. Trato entonces de levantar algunos hilos de una tela vieja y de tejido
muy apretado. ¿Me servía a mí? ¿Y por qué? ¿Cuáles eran los aspectos del intercambio con la literatura que siempre me
parecieron infaltables? En primer lugar la ilusión. La ficción, cuyas reglas yo aceptaba. No sé exactamente de qué manera
me fui entrenando a aceptarla, tal vez como prolongación de los juegos de imaginación en que me embarcaba siempre, los
muñecos, los disfraces. Me deslumbraba entonces, y me sigue deslumbrando ahora, el simple hecho de la ficción, que se
pudiera construir ese artificio erigiéndolo en universo. Que se pudieran usar las palabras que usábamos para nombrar lo
cotidiano con otros fines, para construir otro tipo de cosa. De acuerdo con otro tipo de plan. Yo aceptaba ese plan, aceptaba
participar de la ilusión plenamente. Me agradaba, además, la gratuidad de la excursión al imaginario. El hecho de que los
cuentos estuvieran vinculados con mi tiempo libre, que nadie me pidiera cuentas ni tuviera que justificar yo el porqué del
viaje. Elegir la lectura, indicar que quería este cuento y no este otro, me parecía parte de esa gratuidad. Me acuerdo de
manosear mis libritos, de ordenarlos en fila, por colores, en forma de naipes, y después elegir el que leería o me leerían.
Disfrutaba ejerciendo cierto poderío en ese terreno. Otra sensación muy intensa era la del tiempo. Como si el acontecer de
la narración o de la lectura fuera de otra categoría, tiempo más denso o más lento o más hondo. Esa tensión entre los dos
tiempos, el externo, donde sucedía la lectura o la narración, y el tiempo interno de lo narrado —que era el que yo elegía
libremente— siempre estaba presente, pero se fue volviendo más aguda con el correr de los años, sobre todo cuando empecé
a leer novelas. Tener que abandonar el libro para cumplir con alguna función del otro tiempo (comer, bañarme, ir a la
escuela, dormirme) me producía una irritación muy grande, creo que semejante a la que me producía, en la primera infancia,
que me interrumpieran un juego. Y, a la inversa, era muchas veces un “blanco” en el acontecer diario, una especie de alto o
de suspensión en el tiempo cotidiano (la hora de la siesta, por ejemplo, que me parecía especialmente quieta, algún vacío,
incluso cierto aburrimiento), el que permitía o facilitaba el ingreso a ese otro tiempo. Pacto con la ficción, gratuidad (o
libertad, se podría decir también), paso de un tiempo a otro tiempo (o a un tiempo de otra índole) y también una sensación
igualmente intensa pero más difícil de definir, más inasible: la sensación de casa, de hueco. Podía estar o no vinculado con
una persona. A veces, cuando muy chica, era una persona, por lo general mi abuela. Pero otras veces era un sillón, un lugar
de la casa, una postura del cuerpo, una cierta hora del día, el olor del libro, las viñetas, las guardas, cierta sombra, cierta luz,
ciertos sonidos, y también situaciones o palabras del propio texto que me resultaban particularmente acogedoras: que
empezara con alguien mirando por la ventana o refugiado en alguna intimidad deseable, ciertos “interiores”; ciertos
nombres, la referencia a un héroe o a ciertas cosmogonías que, por la sola evocación, de inmediato me seducían. No es fácil
de explicar, pero tenía la sensación de estar en mi sitio, de estar donde tenía que estar en ese momento, de haber llegado a
casa. Supongo que esa sensación era la responsable de que fuera tan relectora, de que volviera una y otra vez a los mismos
pasajes. La literatura, sin duda, tenía un efecto poderoso en mí, aunque no podría asegurar que sea igual de poderoso en
otros (los escritores tendemos a pensar que la literatura es muy importante porque es nuestro el modo de colocarnos en el
mundo). ¿Si la literatura sirve? Creo que sí, a mí me sirvió en la vida. Pero no del mismo modo en que me sirvieron, por
ejemplo, las ideas. Las ideas me ayudaron a ordenar el mundo. La literatura me hace sentir que el mundo está siempre ahí,
ofreciéndose, no horadado y disponible, que siempre se puede empezar de nuevo.
La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético. Buenos Aires.1996. Fondo de Cultura
Económica. Página 61.

1- Extrae los conceptos que la autora utiliza en el ensayo y están explicitados en la teoría leída.
2- ¿Qué función o funciones de la literatura se ponen de manifiesto en el texto de Graciela Montes?
3- Responde al título del ensayo y fundamenta.
4- Elabora un concepto de literatura teniendo en cuenta la teoría vista.
GÉNEROS DE LA LITERATURA
La literatura está compuesta por diferentes géneros o categorías que permiten clasificar las obras literarias según sus
contenidos y estructuras. Los principales géneros de la literatura son:
1- GÉNERO NARRATIVO: Las obras que conforman este género se caracterizan por la presencia de un narrador que
cuenta los hechos que les suceden a ciertos personajes en tiempos y espacios definidos. El narrador es la voz que el
autor crea para contar la historia, puede conocer todos los hechos y presentarlos de manera objetiva, haciendo un relato
en tercera persona, o bien, puede presentar una visión parcial de la historia, en cuyo caso suele narrar en primera persona,
aunque también puede hacerlo en tercera y, raramente, en segunda.
Pertenecen al género narrativo los cuentos, las novelas, las leyendas, las fábulas, las parábolas, los versos en prosa y
las epopeyas.
2- GÉNERO LÍRICO: Se caracteriza por la marcada presencia de la función emotiva o expresiva del lenguaje. Quien
expresa en el poema su subjetividad (emociones, sentimientos y modo particular de verse a sí mismo y el mundo que
los rodea) es el yo lírico. Los textos que corresponden a este género están escritos en versos donde el ritmo es el rasgo
esencial. Además, el uso connotativo del lenguaje, adquiere su máxima expresión. Se caracteriza por hacer un amplio
uso de los recursos literarios.
Conforman el género lírico: la oda, el himno, la égloga, la canción, los trabalenguas, la copla, elegía, entre otros.
3- GÉNERO DRAMÁTICO: Las obras pertenecientes a este género están destinadas a la representación escénica. En
estos textos, se desarrolla una historia que se conoce mediante los diálogos y las actuaciones de los personajes. Pero,
además contienen las indicaciones del autor que orientan acerca de la puesta en escena.
Los textos de las obras representativas del teatro son la tragedia, la comedia, la tragicomedia, la farsa entre otras.
4-GÉNERO ENSAYÍSTICO: Los ensayos son textos que ofrecen información, interpretación acerca de un asunto
sujeto a confirmación. Es un escrito en prosa, ágil, generalmente poco extenso, que expone una interpretación personal
y subjetiva de cualquier tema, sin profundizar en él, con una finalidad divulgativa. Como su propósito es persuadir al
lector, su función poética está subordinada a la función apelativa, ya que el ensayista desea que el lector adopte su modo
de pensar (o lo comprenda como un posible modo de pensar).
Actividades
1- Busca y escribe ejemplos (fragmentos breves) de cada género y señala en los mismos sus características (tipo
infografía).
TALLER LITERARIO: VISITA A LA BIBLIOTECA DEL COLEGIO
SECCIÓN: LENGUA Y LITERATURA
1- Explora los libros que la bibliotecaria puso a tu consideración en las distintas mesas.
2- ¿Por qué los libros de la biblioteca estarían dentro del canon literario? Averigua en qué época censuraron libros en la
Argentina ¿por qué?
3- En grupo de 4 personas selecciona obras literarias de acuerdo a un criterio establecido (Género, subgénero,
temáticas, literatura juvenil, infantil, ´regional, nacional, autor, etc…) Registra en tu carpeta.
4- Exploren los libros seleccionados, copien fragmentos (breves) representativos de las obras que más les haya gustado
en tarjetas e ilústralas. Luego colócalas en un frasco para que los compañeros
5- Si tuvieran que armar un stand con esos libros ¿Qué título le pondrían? ¿Cómo llamarían la atención del lector?
Realiza carteles para que el resto de los compañeros quieran visitar la biblioteca.
6- Expongan su stand y expliquen los criterios utilizados.
7- Realiza un registro fotográfico para presentar a tu profesora.
Literatura hispanoamericana
La imagen de América se va develando en su literatura. América, como dijo Alfonso Reyes, siempre fue tierra de asombro
y se forjó a partir del enfrentamiento de dos culturas: la aborigen y la europea.
Sin embargo, la primera, por el sentido que tiene la palabra conquista, quedó truncada. Recién en el siglo XX la cultura
americana, descuajada de su raíz primitiva, de la cultura precolombina, se reencuentra con ella debido al interés de
arqueólogos y etnólogos que sacan a la luz esta extraordinaria cultura. Descubrir y asumir esa raíz que había quedado
sepultada, determinó que desde el siglo XX se tendiera una alianza entre la cultura precolombina y la nueva cultura que se
impuso durante la conquista y la colonización. La literatura precolombina, que había quedado oculta, fue entonces
valorizada.
En Argentina no hubo una cultura aborigen muy desarrollada, pero importa destacar que el francés Michel de Montaigne
en 1562 recitaba algunos poemas guaraníes, sosteniendo que esos pequeños cantos se parecían a los de ciertos poetas
griegos. Los poemas mapuches también deleitan con sus infinitas variaciones onomatopéyicas y su realidad interna siempre
sólida porque está cimentada en su tradición. Borges sostuvo que los argentinos "somos europeos en el exilio", pero se debe
tomar conciencia de nuestras raíces americanas. Es el momento preciso para reafirmar y no negar que la cultura indígena,
sus cantos y tradiciones míticas forman parte de la realidad social. Respetar la lengua toba, guaraní o quechua implica el
respeto por el pasado y la integración del indígena, basada en la libertad y no en la mutilación de su sabiduría sencilla pero
profundamente humana.
Con la llegada de los conquistadores, la literatura hispanoamericana fue creándose en un proceso de hibridación entre lo
ajeno y lo propio. Desde el siglo XVI, con las Crónicas, expresión de la literatura del descubrimiento y la conquista, pasando
por la literatura de la colonia, hasta llegar a la época de la independencia, se incorporan temas como la naturaleza, el hombre,
las luchas por la independencia, pero sigue sujeta a los cánones estéticos heredados de Europa. Nuestra literatura fue, así,
un apéndice de la literatura europea.
Sin embargo, la dinámica de los conflictos propiamente americanos y su desenvolvimiento histórico fue generando en los
escritores una preocupación cada vez mayor por lograr una literatura original.
Casi a finales del siglo XIX, la búsqueda de los escritores para encontrar "un lenguaje propio" comienza a tomar forma. La
originalidad de la literatura hispanoamericana no estalla súbitamente sino que se va dando en un proceso en el que sufre
fenómenos comunes: caudillismos, mezcla de razas, influencia del paisaje, injusticias sociales, dictaduras, etc. Se puede
afirmar que actualmente existe una literatura hispanoamericana que expresa la problemática del hombre frente a una realidad
telúrica e histórica propia con sus variantes regionales. En el siglo XX el escritor contemporáneo recupera los mitos y
experimenta con el lenguaje logrando originalidad y ubicando a la literatura hispanoamericana en el mismo nivel de la
literatura europea.
Hispanoamérica soportó la enajenación de sus riquezas, su libertad y su destino político por mercaderes que veian sólo un
medio de enriquecimiento en este continente. Les corresponde a los pueblos de América superar la alienación y des-cubrir
su identidad. La literatura es un camino posible porque a través de ella el lector asume su tierra y sus conflictos y se siente
comprometido con el devenir histórico.
Literatura gauchesca
Nació en el Río de la Plata hacia fines del siglo XVIII; tuvo una impronta popular por cantar las costumbres del ámbito rural
tomando relevancia un personaje típico, el gaucho. Cantada por payadores, en sus inicios fue de carácter anónimo, para
pasar a ser la expresión escrita de hombres de ciudad que la difundieron a través de materiales impresos.
El género gauchesco reproduce un lenguaje típico de las zonas rurales; refiere el encuentro entre paisanos: el saludo, el
ofrecimiento de una bebida, los lamentos por la situación social y política que les tocaba vivir. Los textos literarios del siglo
XIX estuvieron relacionados con las luchas políticas de nuestro territorio porque para los escritores, la política ocupaba un
lugar importante. El gaucho, personaje típico del género, se caracteriza por la rebeldía, el amor por la libertad y una fuerte
idea de amistad. El gaucho concentró su actividad económica en campos fiscales o prestados, viviendo lejos de las estancias
y poblaciones. Para subsistir criaba rebaños y trabajaba de aparcero, pero nunca en relación de dependencia. Después de la
organización nacional, la Argentina adoptó un modelo económico liberal tendiente a la formación de los latifundios, que
implicó el uso de nuevos métodos de trabajo rural, se impuso el alambrado para delimitar nuevas propiedades y se consideró
prioritaria la incorporación de nuevas áreas de cultivo y cría de animales. Razones estas que llevaron a organizar la conquista
del desierto, reclutando al gaucho para formar parte de esa guerra contra el indio.
¿Héroe o antihéroe?
El gaucho
"Gaucho" es la denominación común que recibió el habitante de carácter seminómade de los campos de la Argentina,
Uruguay y la zona sur de Brasil entre fines del siglo XVIII y principios del siglo xx. Normalmente se atribuye su origen a
la descendencia mestiza de los habitantes nativos de América del Sur y los colonizadores españoles y portugueses que
llegaron a estas tierras. Sin embargo, no alcanza con estos datos para comprender su carácter y, sobre todo, la controversia
que suscitó durante el nacimiento de la identidad cultural argentina.
Mientras que muchos viajeros europeos al Río de la Plata, como Francis Bond Head o Charles Darwin, admiraron la
tenacidad, la destreza y la libertad de la vida del gaucho, la mayoría de los pensadores locales lo consideraron un obstáculo
para la organización nacional. Sarmiento, en "Vida de Facundo Quiroga", criticó duramente su carácter violento y su
dedicación a tareas de subsistencia, como la cría del ganado, en lugar del cultivo del suelo. En su célebre formulación de
"civilización o barbarie", Sarmiento encontró la raíz de la segunda en el tipo de vida que el gaucho llevaba, aislado de los
demás e incapaz de desarrollar ningún arte o estudio. Mientras tanto, otros poetas nacionales, como Hilario Ascasubi, fueron
fervientes defensores de su espíritu libre, su dignidad y su canto, que poco tenía que ver con la cultura letrada europea, sino
que encontraba su fundamento en un folclore originado en las reuniones en pulperías y las guitarreadas de fogón.
El gaucho y la organización nacional
En la Argentina del siglo XIX, el gaucho se encontraba diseminado a lo largo de la anchura de la pampa, vivía en ranchos
muy humildes construidos con barro y paja, y se dedicaba mayormente a la cría de ganado. Durante las invasiones inglesas
y las guerras de independencia, las filas del ejército patriota se nutrieron de gauchos (enlistados voluntaria o forzosamente)
que abandonaron los campos y combatieron a los enemigos de la Revolución de Mayo. Liderados por caudillos, como
Güemes o Artigas, e incluso por militares de formación europea, como San Martín, su conocimiento del territorio, su arrojo
y su dominio del facón los convirtieron en piezas fundamentales para sellar la victoria frente al ejército realista de España.
A pesar de esto, cuando las luchas por la independencia terminaron, el gau- cho fue marginado del proyecto de país. El
Gobierno centralista de la ciudad de Buenos Aires percibió a estas figuras como una amenaza al orden social que le convenía
a la élite porteña, ya que formaban el brazo armado de los caudillos federales.
La escritura del Martín Fierro
Con el objetivo de acabar con la amenaza que el gaucho representaba para algunos sectores, se hicieron más estrictas las
conscripciones forzosas mediante el uso de la Ley de Vagos y Malentretenidos , que dictaminaba que cualquier gaucho que
no tuviera un certificado de trabajo como peón (denominado libreta de conchabo y emitido por el patrón), podía ser detenido
por un juez de paz y enviado a servir como recluta en la frontera contra el indio (guerra interna) o en la guerra del Paraguay
(guerra externa). Según esa ley, quienes eran reclutados debían ser recompensados con un salario, pero este nunca llegaba,
se perdía en el camino o llegaba a su destinatario muy tarde, cuando ya había muerto en combate. En este contexto, en 1872,
el poeta José Hernández escribe la primera parte de su poema: El gaucho Martín Fierro, una denuncia a los abusos por parte
del Estado nacional, que oprimía y per- seguía a los gauchos.
Tras la "conquista del desierto" liderada por Julio Argentino Roca entre los años 1878 y 1885, el proyecto del nuevo
Gobierno liberal incluyó al gaucho a costa de amansar su carácter rebelde. La gran cantidad de tierras quitadas a los indios
y el modelo ganadero-agroexportador que se comenzaba a gestar necesitaban de mano de obra capacitada para el trabajo en
las estancias. Así, el gaucho se transformó en peón asalariado y su carácter original desapareció (aunque algunos rasgos
pervivieron en el malevo y el compadrito de la ciudad moderna). La voluntad de consumar esta pacificación resulta clara
en la segunda parte de la obra de Hernández, La vuelta de Martín Fierro, escrita en 1879, tras aliarse con Roca.
La obra
El poema Martín Fierro de José Hernández está dividido en dos partes -conocidas como la Ida y la Vuelta-En la Ida el
personaje revela su protesta social, la dura vida del campo, su vida como matrero, las luchas y el desamparo del desierto. El
tema de la segunda parte, la Vuelta, podría enunciarse como una intención del personaje de reinsertarse socialmente,
aceptando el inicio de un camino hacia la modernización del país.
Para la lectura seleccionamos los siguientes fragmentos:
PRIMERA PARTE: El gaucho Martín Fierro
En el inicio del texto, el gaucho Martín Fierro empieza a narrar la historia de su vida, pintando el ambiente esplendoroso de
la pampa donde el gaucho trabajaba satisfecho de su suerte y se lucía en las tareas rurales. Esta vida bucólica es interrumpida
cuando el gaucho es llevado a defender la frontera, entendida esta como una línea "precursora" de la civilización y
demarcatoria del territorio del indígena.
Fragmento 1
En estos versos Fierro cuenta su vida en el cantón, denunciando las arbitrariedades que sufre por parte de la autoridad,
como también los peligros de los malones. Después de tres años en la frontera, se convierte en un gaucho desertor y
pasa a ser perseguido por la justicia. En una ocasión mata a un moreno, situación que implica una huida constante.
Entabla amistad con Cruz, con quien comparte una historia de vida similar. Ambos parten al desierto.
Fragmento 2
SEGUNDA PARTE: La vuelta del Martín Fierro
Al regreso del desierto, el personaje, desde la madurez que le otorgan los años y las experiencias de vida, adquiere una
calma reveladora que le permite decir sus consejos, evitar la pelea con el moreno, buscar el anonimato.
Cuando el gaucho Martín Fierro paya con el Moreno se habla de la noche, del mar, del tiempo, del peso y de la eternidad,
temas universales que marcan una diferencia sustancial entre la primera y la segunda parte. Esta payada prefija un
escenario y dos cantores.
Fragmento 3
Hacia el final del poema, un narrador desconocido, que podríamos identificar con el autor, pronuncia las últimas
sentencias sobre el destino del gaucho y sus desdichas.
Fragmento 4
GENERO LÍRICO
Es la forma poética que expresa los sentimientos, la imaginación y los pensamientos del autor. Es lo que el poeta siente en
su mundo interior, inspirándose en su propia emoción y también en la de los demás. En el género lírico entra la poesía y
dentro de la poesía la prosa poética.
ELEMENTOS QUE CONFIGURAN EL MUNDO POÉTICO
1. Hablante lírico
El hablante lírico es un emisor ficticio, creado por el autor, que expresa su subjetividad, ya sea directamente o
indirectamente a través de la adopción de actitudes líricas:
2. Actitudes líricas
• De la Canción (o Carmínica, Expresiva o Monológica): Es la actitud lírica en la que el hablante expresa
directamente sus sentimientos. Empleando la primera persona gramatical (pronombres yo, me, mi, nosotros, nos). Por
lo tanto, se corresponde con la función expresiva o emotiva del lenguaje.
Ejemplo:

● “Cuando miro el azul horizonte


perderse a lo lejos
a través de una gasa de polvo
dorado e inquieto,
me parece posible arrancarme
del mísero suelo,
y flotar con la niebla dorada
en átomos leves cual ella deshecho.”
(Gustavo Adolfo Bécquer: RIMA VIII).

Es importante hacer notar que en un poema el hablante lírico puede adoptar varias actitudes líricas. No necesariamente
se presentan de manera pura.

• Apostrófica (o Apóstrofe Lírico): Es la actitud lírica con la que el hablante se dirige a un tú (receptor ficticio),
emplea la segunda persona gramatical (pronombres: tú, te, ti, vosotros, ustedes, os), por lo tanto corresponde a la función
apelativa del lenguaje.

Ejemplo:
● “Quieres que te quiera, ¿quieres?
¿Quieres que te quiera más?
Te quiero más que a mi vida.
¿Qué más quieres. ¿Quieres más?”
(Anónimo)

• Enunciativa (o de Enunciación Lírica): Es la actitud con que el hablante lírico muestra su subjetividad a través de
la descripción del paisaje, de personas, de animales o de la narración de hechos. Emplea, sobre todo, la tercera persona
gramatical (pronombres: él, ella, lo, ellos, ellas, los, se). Corresponde a la función referencial o representativa del
lenguaje.

Ejemplo:
● “La tarde más oscurece
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.”
(Antonio Machado)
3. Motivo lírico
Lo que motiva y da impulso al autor para escribir el poema recibe el nombre de objeto lírico, luego, al ponerlo en boca
del hablante lírico se denomina motivo lírico.

Ejemplos:
● Gabriela Mistral, en La Maestra Rural, ve el sepulcro de una maestra rural y pone en boca de un
labriego los sentimientos de tristeza y de reconocimiento hacia dicha maestra.
● En Los sonetos de la Muerte, el motivo lírico es el suicidio del hombre que Gabriela Mistral amaba.
● En el poema La madre, Neruda encuentra el motivo en la muerte de su madrastra.
● En el poema Tarde en el hospital, el poeta Carlos Pesoa Véliz toma el motivo de la angustia de
encontrarse solo en la pieza de un hospital, durante un día de lluvia.

4. Temple de ánimo
Es el estado de ánimo que se percibe en el poema a través de lo expresado por el hablante lírico. Puede ser, entre otros,
de alegría, tristeza, nostalgia, odio, esperanza, pesimismo, optimismo, pasión, amor, perdón, etc.
Ejemplos:
• “Estoy triste, pero siempre estoy triste.” (Pablo Neruda)
• “Si una espina me hiere yo me saco la espina, pero no la aborrezco.” (Amado Nervo)
• “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla.” (Antonio Machado)

5. VERSO: Unidad melódica mínima de un poema sujeta a leyes de métrica, ritmo y rima.

Ejemplo: Pablo Neruda.


● Puedo escribir los versos más tristes esta noche (Poema XX).
● Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca (Poema XIX).
● Me gustas cuando callas porque estás como ausente (Poema XV).

6. ESTROFA: Agrupación de versos dentro de un poema.


Ejemplo: Rima XXII de Gustavo Adolfo Bécquer.
● ¿Cómo vive esa rosa que has prendido junto a tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en la tierra.
Sobre el volcán la flor
7. RIMA: Es la igualdad o semejanza de sonidos finales entre dos o más versos, a partir de la última vocal acentuada.
Existen tres tipos de rimas y son las siguientes:

▪ RIMA CONSONANTE: Dos versos tienen rima consonante cuando sus palabras finales tienen iguales todas
las letras o sonidos, contando desde la última vocal acentuada.
Ejemplo:
● Yo vi sobre un tomillo
quejarse un pajarillo
viendo su nido amado
por un labrador robado

▪ RIMA ASONANTE: Dos versos tienen rima consonante cuando sus palabras finales tienen solamente las
vocales, a partir de la última vocal acentuada.
Ejemplo:
● Quieto el árbol, quieto el viento,
¡y en el silencio estupendo,
este fino llanto amargo
cayendo

▪ RIMA LIBRE O BLANCA: Cuando los versos no poseen ningun concordancia en sus terminaciones,
entonces el poema tiene rima libre.
Ejemplo:
● Estas rosas
deshojadas por el fuego
me impiden ver al rey rodeado de peces,
pero se ve la música
Se ve algo parecido a tu corazón
Devorado por el sol.
LAS FIGURAS LITERARIAS, O RETÓRICAS
Son procedimientos estilísticos que sirven para embellecer y dar riqueza al lenguaje, reforzar ideas, otorgar
un suplemento de significado a las palabras y hacer surgir sentidos nuevos en nuestra percepción y relación
con el mundo.
FIGURA DEFINICIÓN EJEMPLOS
Comparación Relaciona dos ideas u  “El río es como serpiente de plata.”
objetos en virtud de su  “Tus dientes son como blancos marfiles.” Término
semejanza, usando propio Término figurado
conectores comparativos: 1 2
igual que, cual, parecido a,
más que, menos que,
como,
etc.
Metáfora Sustituye una idea por  La serpiente de plata recorre la llanura. (Un
otra(s), en virtud de su elemento: “la serpiente de plata” reemplaza a
semejanza o agrega el “río”; el término propio)
sentido figurado del  El río, serpiente de plata, recorre la llanura.
término. Indica (La frase explicativa agrega el sentido figurado
identificación del término)
(asimilación) de un
elemento con el otro.
Suele recibir el nombre
de metáfora perfecta.
Personificación Es un tipo de animización  “El viento canta entre los álamos.”
que consiste en dar  “El gusano medita en su pequeñez.”
características humanas a  “La luna se viste de novia.”
animales o cosas.  “Las estrellas nos hacen guiños.”

Enumeración Acumulación seriada de  “Cuando Roma es cloaca, mazmorra, calabozo,


conjuntos (compleja) o de catacumba, cisterna, albañal, inmundicias, ventanas
elementos de un conjunto rotas, grietas,cornisas que se caen.” (Rafael Alberti)
(simple).
Puede utilizar asíndeton o
polisíndeton.
- Paralelismo Repetición de la misma Amigo, el que yo más quería, venid al alba del día.
estructura sintáctica Amigo, el que yo más amaba, venid a la luz del alba.
Anáfora Repetición de una o varias ¿Por qué fue desterrada la azucena,
palabras al principio de dos o por qué la alondra se quedó sin vuelo,
más versos u oraciones. por qué el aire de mayo se hizo pena bajo la dura
soledad del cielo?
Rafael Morales

Actividades
Ejercitación:
1. Teniendo en cuenta los elementos del Género Lírico (Ver teoría) analiza los fragmentos leídos del Martín Fierro.
2. Identifica en el poema las figuras retóricas.
Guía de lectura N°1
A continuación les proponemos una serie de consignas de lectura con el propósito de que puedan construir el sentido de los
fragmentos seleccionados. Sería conveniente que realicen algunas relecturas. Luego de realizar la actividad, reúnanse en
pequeños grupos para compartir las respuestas y elijan un compañero que los represente en el momento de la puesta en
común.
1. En el primer fragmento se relatan dos momentos de la vida del gaucho. El pasado significa una vida tranquila y en
armonía que no es la del presente.
• Elaboren un cuadro que refleje esas diferencias. Tengan en cuenta para referirse al pasado, costumbres, tareas, familia,
vivienda, vestimenta, comida, diversión, lugares, entre otros.
• ¿Cómo se define Martín Fierro y cómo considera ser visto por los demás?
• ¿Qué significa la presencia del alcalde y qué consecuencias trae para la vida de un gaucho?
2. En el segundo fragmento, Fierro es llevado a la frontera.
 ¿Qué actividades realiza el personaje y cómo es el trato que recibe de parte de la autoridad?
 ¿Qué visión presenta del indio?
3. En el tercer fragmento, el autor presenta la payada de Fierro el Moreno.
• Busquen material para informarse (revistas, libros de texto, páginas de Internet, etc.) acerca de qué es una payada y
cuál es su estructura.
• Saber popular y saber académico se contraponen en este momento. ¿Cuál de los dos prevalece y por qué?
• ¿Cuáles son los temas que plantea el Moreno y cómo los define Fierro?
4. En el cuarto fragmento reconociendo el mérito de su labor, una voz narradora concluye el texto a modo de confesión.
• Fierro, sus dos hijos y el hijo de Cruz parten hacia los cuatro puntos cardinales haciéndose una promesa. ¿Qué
justificación le pueden dar a este hecho?
• ¿Cómo se describe el destino del gaucho?
• ¿Cuál es el valor que le reconoce este narrador a la obra en su conjunto?

Guía de lectura N°3


1. Lee el siguiente ensayo:

El gaucho fronterizo
Por la definición del gaucho que da Mansilla, según la clase de trabajos a que se dedicaba, Martín Fierro y los que él
recuerda como compañeros de oficio, en la estancia, correspondían al gaucho andariego, renitente a la estabilidad en un
sitio y ocupación. Matrero o simplemente alejado de los centros de población y de las mismas estancias, integraba una
sociedad precaria, marginal, que si no era la tribu del indio, tampoco era la peonada. No podía radicar en campos de
propiedad reconocida, de modo que la frontera que sepa- raba dos mundos era su territorio residencial. Estaba ligado
por intereses y afinidades de raza con los blancos, pero su género de vida y sus costumbres se acercaban más a las de
los indios. Por eso la invitación de Cruz a la vida de matrero enumera cuáles eran los recursos de que habrían de valerse
-los mismos que las gentes en tal condición-, y a ello responde Fierro con un cuadro más completo de la vida del gaucho
en los toldos, es decir, en el lado del Desierto de la Frontera.
Entrar en relaciones con los indios para formar parte de las tribus o simplemente en contactos eventuales de individuos
sin vivienda ni modo regular de vida era cosa de poca importancia. En su postura frente a la civilización, sea por
injusticias recibidas o por sim- ple inadaptabilidad de su carácter con las exigencias de la disciplina y la moderación,
los nombres de proscripto, paria y otros que se les dio, encuadraban bien en tal condición. En este sentido quedaban en
un peldaño más bajo que los mismos indios, pues estos tenían su familia constituida, su hogar, su casa y obedecían
graduaciones de mando que iban desde el cacique hasta la chusma, a través de capitanejos, amanuenses y lenguaraces.
Namuncurá tenía secretarios y emisarios para pactar y apersonarse a las autoridades.
Más aún, su persecución por la policía y la necesidad de huir de la justicia, sin acercarse al poblado, los colocaba en pie
de guerra, como lo evidencia la vida de matrero de Martín Fierro y su pelea con la partida. Individualmente hacía la
misma guerra que el indio en masa, y el mismo recuerda a Cruz que muchos eran los cristianos que pasaron a vivir, con
mayor seguridad y bienestar, entre los indios.
Debemos considerar, pues, aparte la leyenda del gaucho y de la imagen que se obtiene de los poemas gauchescos, que
en realidad el gaucho no formaba parte de la sociedad constituida con arreglo a la ley, y aunque no se sometiera tampoco
a las leyes tribales de los indígenas, es- taba más cerca de estos, por un conglomerado de circunstancias temperamentales
y de situa- ción, que de los hombres de trabajo. Pues es imposible cerrar los ojos a la evidencia de que los gauchos a
cuya categoría pertenecían Fierro y Cruz eran los habitantes de esa tierra de nadie, y que esa tierra de nadie, entre ambos
mundos, era el país del gaucho matrero.
Ezequiel Martínez Estrada, Muerte y transfiguración de Martín Fierro,
México, Fondo de Cultura Económica, 1948.
b. ¿Cuál es el tema sobre el que opina Ezequiel Martínez Estrada?
c. A partir del texto leído imaginen y reconstruyan la definición que da Mansilla del gaucho (recuerden que las definiciones
suelen reconocerse por la utilización del verbo ser o estar, introducidas por: se llama, se denomina, etcétera).
d. ¿Qué aspecto, según Mansilla, determina los diferentes tipos de gauchos?
e. ¿Cómo clasifica Ezequiel Martínez Estrada al gaucho Martín Fierro según la definición que da Mansilla?
f. Según este texto, ¿qué vínculos se establecen entre el gaucho y los blancos? ¿Y entre el gaucho y los indios?
g. Identifiquen y subrayen en qué parte del texto aparece expresada más claramente la opinión del autor.
h. ¿A qué conclusión llega el autor acerca de la posición social del gaucho? Identifiquen en el texto cuál es el conector que
marca la conclusión.
i. Debatan entre ustedes y justifiquen sus respuestas acerca del destinatario de este texto: ¿está dirigido a un especialista en
literatura o a un lector del Martín Fierro?
Con respecto al género:
1. Señala en los fragmentos seleccionados características del género lírico.
2. Elige un cuento popular y transformarlo a un poema con la estructura (estrofa, métrica y rima) utilizada en Martín
Fierro.
3. Reescribe algún episodio de Martín Fierro pero en versión de letra de cumbia o de rap latino.
4. Busca en el texto metáforas, analogías y comparaciones y explicarlas (para esta actividad, se puede pedir ayuda a
padres, tíos y/o abuelos).

Otras propuestas…
a. Mira en YouTube la película animada, Martín Fierro, para comprender mejor la obra [Link]
b. Escucha el tema músical “Gaucho Power” de El Cuarteto de Nos en [Link]
¿Por qué los músicos crearon esta canción? ¿Cómo se caracteriza en la canción el ser gaucho? Elabora un texto
descriptivo.
¿Qué frase destaca del Martín Fierro? ¿Qué significado tiene la misma?
UNIDAD III

El realismo en la literatura
Marcos Aguinis, en uno de sus ensayos, define esta situación como un "capítulo sísmico de la historia argentina". Las
cifras hablan por sí mismas: hacia 1914 el país contaba ya con tres europeos por cada diez habitantes. La presencia del
componente inmigratorio dejó profundas huellas en la formación de nuestra identidad.
En aquel momento ello generó una notable tensión, un verdadero conflicto entre la manera de ser del nativo, dado a la
libertad y al individualismo, y la de los inmigrantes europeos mayoritariamente italianos y españoles que traían consigo el
ansia del progreso económico y la cultura del trabajo. Venían dispuestos a "hacerse la América". Sin embargo, no todos lo
consiguieron porque las mejores tierras ya habían sido distribuidas por los grupos dirigentes. El campo presentaba un diseño
de grandes latifundios mal aprovechados por una pequeña minoría de propietarios. Muchos inmigrantes se organizaron en
colonias, pero fueron numerosos los que se vieron obligados a hacinarse en conventillos.
El pueblo criollo fue siendo desplazado por el pueblo "gringo" especialmente en Buenos Aires y en el litoral. Si antes, como
se denunció en el Martín Fierro se sintió desvalorizado, desposeído, ahora se siente relegado de los puestos de trabajo para
los cuales se prefiere al extranjero debido a su disciplina laboral y su sumisión al patrón. Sin embargo, en el futuro, los
ideales de los "gringos", que aspiraban al ascenso social a través de la educación, se entremezclarían con las expectativas
de los criollos y contribuirían a la conformación de una importante clase media. Va construyéndose así la identidad del
argentino.
En tanto, en el terreno artístico, surgió un movimiento que aspiraba a proporcionar una visión objetiva de los conflictos
sociales, poniendo el acento en las preocupaciones, deseos y verdaderas condiciones de vida de las clases populares. Se
trataba del Realismo, entre cuyos representantes más destacados pueden citarse a Florencio Sánchez, Gregorio de Laferrère
y Roberto Payró. En la Argentina, este movimiento coincide con un momento histórico en el cual se logra la estabilidad
política durante la presidencia de Roca. Se pone en funcionamiento el modelo económico del liberalismo, gana espacio la
corrupción institucional y la sociedad se vuelve muy heterogénea y pluralista por la fuerte presencia de extranjeros, como
ya hemos señalado.
La nueva estética realista pone un dique a las explosiones del sentimiento romántico y busca reproducir exactamente la
realidad. Sus principales características son:
 Intenta superar el subjetivismo romántico con la observación directa y objetiva de la realidad, para lo cual el
escritor toma una posición impersonal, como un cronista omnisciente y minucioso que registra y analiza
ambientes, costumbres, personajes y conflictos.
 En la obra literaria aparece el mundo humano y material con sus lacras, bajezas e hipocresías. El escritor suele
mostrar su sentido ético, que cuestiona la sociedad en que vive.
 El lenguaje es usado con cuidado y el estilo resulta sobrio y eficaz.
El género narrativo
1- Elementos de la narrativa
Pertenecen al género narrativo todos aquellos textos en los que un narrador cuenta unos hechos que realizan o experimentan
unos personajes y que se desarrollan en un tiempo y un espacio determinados.
Son elementos imprescindibles de un texto narrativo, por tanto, los que vamos a analizar a continuación: la estructura, el
narrador, el espacio y el tiempo, los personajes y las técnicas narrativas.
En todo texto narrativo los hechos y las acciones se dan a conocer en un orden de- terminado. Ese orden es lo que llamamos
estructura narrativa, y puede ser externa o interna.
Estructura externa Estructura interna
la forma en que aparece dividida la narración (libros, partes, Se refiere al orden en que aparecen los hechos que forman
capítulos, episodios etc.). la historia. Existen muchas formas de organizar los sucesos
en una narración, pero la más básica suele ser una
estructura lineal que consta de tres partes: introducción,
nudo y desenlace.
Introducción. Es el inicio de la narración. Por lo general, se
presentan el tiempo y el lugar donde transcurren los
hechos, y los personajes que van a in- tervenir.
Nudo. Es la parte central de la narración. Con frecuencia es
la parte más exten- sa. Se plantea un conflicto y se
desarrollan los acontecimientos.
Desenlace. Es el final de la narración, donde se resuelve el
conflicto plantea- do. Puede ser de dos tipos:
Final cerrado. En él se soluciona el conflicto planteado en el nudo y se
concluye el relato, sin dejar lugar a interpretaciones.
Final abierto. La acción se interrumpe antes de llegar al desenlace. El
lector debe imaginarse el final, por tanto, habrá tantos finales
posibles como lectores.
El narrador
El narrador constituye el elemento central del texto narrativo, ya que su presencia es el rasgo diferenciador de este
género frente a la poesía y el teatro.
No hay que confundirlo con el autor, que es la persona que escribe la obra. El na- rrador es un elemento ficticio creado
por el autor para presentar los hechos, dar voz a los personajes y caracterizarlos, y seleccionar la información que quiere
dar en cada momento. El narrador es, por tanto, el elemento central que domina to- do el relato.
Tipos de narrador
Existen distintos criterios para clasificar el tipo de narrador de un relato: la persona gramatical utilizada, la cantidad de
información de que dispone sobre la historia y sus personajes, y el punto de vista que adopta respecto a la historia
Narrador en La persona gramatical desde la que Ahora mismo yo estoy casado y no hace ni un
primera persona está contada la historia es la primera año que regresé de mi viaje de bodas con
(yo). Luisa, mi mujer, a la que conozco desde hace
solo veintidós meses.
PERSONA Javier Marías, Corazón tan blanco, Anagrama.
GRAMATICAL Narrador en La persona gramatical desde la que Don Primitivo autorizó y bendijo la boda de
tercera persona está contada la historia es la tercera Ramiro con Rosa. Y nadie estuvo en ella más
(él/ella). alegre que lo estuvo Gertrudis. A tal punto,
que su alegría sorprendió a cuantos la
conocían, sin que faltara quien creyese que
tenía poco de natural.
Miguel de Unamuno, La tía Tula, Taurus.
Narrador en La persona que se utiliza para contar Tú cerrarás los ojos, consciente de que tus
segunda persona la historia es la segunda. Es la menos párpados no son opacos, de que a pesar de que
utilizada de las tres. los cierras la luz penetra hasta la retina.
Carlos Fuentes, La muerte de Artemio Cruz,
Alfaguara.
CANTIDAD DE Narrador Del latín omnis «todo» y sciens Antes de casarse, ella había creído estar
INFORMACIÓN omnisciente «que sabe». Su conocimiento de los enamorada, pero como la felicidad resultante
hechos, de los sentimientos y de los de este amor no había llegado, debía de
pensamientos de los personajes es haberse equivocado, pensaba.
absoluto. Gustave Flaubert, Madame Bovary, Cátedra.
Narrador Solo cuenta aquello que puede Tony hizo un gesto de fastidio. La vio cruzar
testigo observar de los personajes, pe- ro no la calle hacia donde estaba el director mirando
su intimidad. su reloj de bolsillo, y unirse al último grupo.
Acto seguido el director colocó una cadena
entre los orificios de la cerca, y le aplicó un
candado a la puerta.
Sindo Pacheco, Las raíces del Tamarindo,
edebé.
PUNTO DE Narrador Participa en el desarrollo de la Después los monjes nos trajeron vino, queso,
VISTA interno historia. Puede coincidir con el aceitunas y buena uva, y se retiraron para que
protagonista (como en el relato pudiéramos comer y beber. Lo hicimos con
autobiográfico de la lectura), o con gran deleite. Mi maestro no tenía los hábitos
un personaje secunda- rio que austeros de los benedictinos.
aparece como testigo de los hechos. Umberto Eco, El nombre de la rosa, Lumen.
Narrador Se sitúa fuera de la historia y no Fue su primera noche verdaderamente feliz. Se
externo participa en ningún acontecimiento. regodeaba de su primicia, de su auténtica
conquista. La había realizado solo, sin ayuda
de nadie, la había ganado por su propio
esfuerzo.
Max Aub, «La gabardina», Ciertos cuentos.

La ambientación
Toda narración se enmarca en un tiempo y un espacio determinados. Veamos a continuación las características de cada
uno de estos elementos.
El tiempo
A la hora de analizar el tiempo en una narración, conviene distinguir entre tiempo externo o histórico y tiempo interno.
El tiempo externo se refiere al momento histórico en que se sitúa la narración; por ejemplo, la Edad Media.
Puede aparecer explícitamente o deducirse por los datos sobre el ambiente, los personajes, etc. que el narrador va
dando a lo largo de la historia.
El tiempo interno hace referencia a dos aspectos: el orden y la duración.
 Orden. Está estrechamente relacionado con la estructura narrativa. Se refiere a la ordenación temporal de los
sucesos en la narración. Existen varias formas de presentar el desarrollo temporal de los acontecimientos en un
texto narrativo.
La narración lineal. Es aquella en la que los hechos siguen un orden cronológico. Este tipo de narraciones suelen iniciar
la historia desde el principio, es decir, presentan una estructura denominada ab initio.
La narración discontinua. La narración suele comenzar con algún momento de gran interés que puede estar en mitad de
la acción (in medias res) o al final (in extremas res). Se interrumpe la narración para presentar sucesos anteriores o
posteriores al acontecimiento narrado. Los personajes pueden «saltar» hacia el pasado, para recordar, y hacia el futuro,
para imaginar o proyectarse. El salto temporal hacia el pasado se denomina analepsis o flash- back, y hacia el futuro,
prolepsis o anticipación.
 Duración. Se refiere al tiempo que dura la historia contada (un día, un mes, un año…). Hay novelas cuya acción
solo dura unas horas, coincidiendo casi con el tiempo de su lectura. Por ejemplo, Cinco horas con Mario de
Miguel Deli- bes transcurre durante las cinco horas, a las que se refiere el título, que una viu- da pasa velando el
cuerpo de su marido.
El espacio
El espacio es el lugar donde transcurre la acción. Puede ser de dos tipos:
Real. Se corresponde con lugares auténticos e identificables. Por ejemplo el Madrid que muestra Pérez Galdós en
Fortunata y Jacinta.
Ficticio. No tiene ninguna relación con espacios reales. Por ejemplo, el colegio Hogwarts en Harry Potter.
Los personajes
Los personajes son seres de ficción que protagonizan la historia. Por ello, junto al narrador, constituyen los actores
principales de la narración.
Según la función que cumplen en la historia, en toda narración podemos distinguir dos tipos de personaje: protagonista y
antagonista.
— El protagonista o héroe. Es el personaje principal de una narración. Encarna los valores morales de la sociedad a la que
pertenece. Estos valores no son siempre los mismos, sino que evolucionan a la par que las sociedades humanas. En el caso
de que el protagonista represente un contraejemplo moral y un rechazo a los valores tradicionales se denomina antihéroe.
En la narrativa actual abunda la presencia del antihéroe de «carne y hueso» lle- no de vicios e imperfecciones.
— El antagonista o villano. Es el personaje que se opone al protagonista, impidien- do u obstaculizando sus fines.
Los personajes se pueden clasificar también según otros dos criterios: el grado de participación y la evolución

TIPOS DE PERSONAJES
Son imprescindibles para
Principales
GRADO desarrollar la historia.
DE Su presencia es menos importante
PARTICIPACIÓ Secundarios que la del protagonista, y solo
N influyen de alguna manera en lo
que quieren conseguir los
personajes principales.
Suelen ser estáticos, no cambian ni
Planos evolucionan a lo largo de la
EVOLUCIÓN historia. Encarnan o simbolizan
una sola idea (el avaro, el donjuán).
Actúan siempre de la misma
manera y nunca sorprenden.
Redondos Presentan una gran complejidad
psicológica y evolucionan a lo
largo de la historia.

2- Técnicas narrativas
Es posible contar una misma historia utilizando distintas técnicas narrativas para desarrollar el relato. Los diversos
procedimientos estructurales y lingüísticos que un autor puede emplear para contar una historia es lo que se conoce como
técnicas narrativas. Ya hemos visto las diferentes formas de estructurar el orden de la na- rración. A continuación, nos
centraremos en las técnicas lingüísticas: las modalidades discursivas y el uso de los tiempos verbales.
Modalidades discursivas
Además de la narración, que sirve para relatar cómo suceden los acontecimien- tos, en los textos narrativos aparecen otras
dos modalidades discursivas, según la intención del autor en cada momento: descripción y diálogo.
Descripción. Ayuda a caracterizar a los personajes o los ambientes donde se va a desarrollar la acción.
Normalmente, son descripciones subjetivas, ya que in- cluyen sentimientos y opiniones del autor, expresadas a
través de recursos expresivos.
Diálogo. En el texto narrativo, además de la voz del narrador, pueden aparecer también las palabras y los
pensamientos de los personajes.

Uso de los tiempos verbales


El verbo es un elemento esencial en los textos narrativos, ya que expresa acciones, sucesos o estados de ánimo, y a diferencia
de otras palabras, indica tiempo. Por ello el género narrativo se caracteriza por el predominio del verbo.
Según las formas verbales que utilice el narrador, el texto adquiere distintos mati- ces. A continuación, te ofrecemos un
breve resumen de algunos de los tiempos ver- bales más usados en los textos narrativos y sus principales significados.
El pretérito perfecto simple. Es el tiempo clásico de la narración, y se utiliza para contar sucesos del pasado que se
consideran terminados. Su uso aporta agilidad al texto.
El pretérito imperfecto. Se utiliza para insertar descripciones de personas, co- sas, ambientes o acciones habituales en
pasado.
El presente. Se utiliza cuando la narración ocurre al mismo tiempo que los hechos.
El pretérito perfecto, el pretérito pluscuamperfecto y el pretérito anterior. Se uti- lizan en los flashback, para recordar
acciones anteriores a las narradas en pasado y para la indagación psicológica.

3-Subgénero narrativo: la novela


Es la forma narrativa de mayor variedad y difusión y la que resulta más difícil de definir.
Es una narración más extensa que el cuento. A diferencia de otras formas narrativas, se caracteriza por la complejidad en
aspectos como el argumento (además de la historia central, suele haber historias secundarias), los personajes y las técnicas
narrativas empleadas.

Novela: Las botas de Anselmo Soria de Pedro Orgambide


Guía de lectura
Capítulo I “El vigía del fortín”
1) A finales del siglo XIX, el hombre blanco usó estrategias defensivas y ofensivas en las luchas contra el indio en la
frontera:
a) Investiga en un libro de Historia argentina en qué consistió cada una de esas estrategias.
b) Busca en el primer capítulo de la novela los episodios en los que se ponen en práctica cada una de esas tácticas de guerra.
2) ¿De dónde viene la palabra “chabón”? Transcribe el fragmento en el que se explica la etimología de este término.
3) Anselmo cumplía funciones de “lenguaraz”:
a) Busca en el diccionario el significado de la palabra.
b) ¿Por qué estaba capacitado Anselmo para servir de mediador entre blancos e indios?
4) Completa la siguiente ficha del protagonista de la novela:
 Nombre y apellido:
 Apodo:
 Lugar de nacimiento:
 Edad:
 Datos de la madre:
 Datos del padre:
 Ocupación previa:
 Ocupación actual:
5) Caracteriza con cinco adjetivos la personalidad de Anselmo Soria. Narra un episodio del capítulo en el que se evidencie
una o más de esas características.
6) Arma un cuadro comparativo de las diversiones de los adolescentes de fines del siglo XIX (cuando Anselmo era
adolescente) y XXI.
Capítulo II “Cuando mandinga mete la cola”

1) Imagina que una mañana abres los ojos como Anselmo y te encuentras con el chico o la chica de tus sueños. Describe su
apariencia física y la impresión que te causa.
2) Busca en los dos primeros capítulos los fragmentos en los que se describen a Anselmo. ¿Qué cambios ha sufrido el
personaje?
3) El tema del demonio recorre todo el capítulo ¿de qué manera se llama al diablo en este capítulo? ¿Qué significan las
expresiones “cuando mandinga mete la cola” y “como si lo corriera el diablo”?
4) Investiga en un libro de Historia argentina el tema de la inmigración a fines del siglo XIX y principios del XX y respondan:
A. ¿Quiénes impulsaron la inmigración?
B. ¿De qué lugares del mundo provenía la mayoría de los inmigrantes?
C. ¿Dónde se instalaron y qué se dedicaron?
Capítulo III: “Los viajes con Mesié Pierre”
1) Relee el episodio del globo aerostático y responde las siguientes preguntas:
a) ¿Cuál es el marco en el que ocurre el suceso, es decir, dónde, cuándo y en qué circunstancias Anselmo y Pierre realizan
el vuelo en globo?
b) ¿Qué complicación se presenta en este suceso narrativo?
c) ¿Cómo se resuelve la complicación?
2) Representa en viñetas el encuentro con el ex soldado del fortín.
3) Mesié Pierre trae dos innovaciones tecnológicas: la linterna mágica y el globo aerostático. Busca información sobre
estos antecedentes del cine y la aviación.
4) ¿A qué se dedica Anselmo en Mendoza? ¿Qué acontecimiento de la historia argentina le viene a la memoria al recorrer
los Andes?
Capítulo IV: “Un tanguito para Anselmo Soria”
1) Describe San Pedro a través de una enumeración de los componentes del paisaje del modo en que se ven desde un medio
de transporte en movimiento. Por ejemplo, describan el campo o la ciudad vistos desde un auto, el colectivo, la moto o un
avión. ¿Qué música de fondo elegirías para filmar el paisaje descrito?
2) Busca una poesía o una canción que haga referencia a algún lugar (por ejemplo, Buenos Aires o tu provincia)
3) Refiérete a la relación entre Anselmo y Julieta. (Desde que se conocieron hasta su matrimonio)

Novela: Lucía, no tardes de Sandra Siemens


Género literario: Narrativo. Es una novela realista, una saga o un relato ficcional que abarca las vicisitudes de dos o más
generaciones de una o más familias.
El contexto ideológico, histórico y cultural: Se corresponde a la Primera y a la Segunda Guerra Mundial ya que es
determinante en la vida individual. La obra nos muestra la vida en los pueblos castigados por la guerra, pueblos de mujeres
solas, curtidas por el dolor y las pérdidas, aún sometidas a leyes culturales atávicas. En ese ámbito, los hombres son las
figuras ausentes: están en el frente o en campos de concentración, o salieron heridos de su participación en las batallas,
como Rocco Rosso, que está ciego, o Donato, que vive acompañado por el fantasma de su amigo Gero. En cambio, en las
imágenes que refieren a los hombres que emigraron a América, se los ve fuertes, dedicados al trabajo y a la familia en un
contexto que promete premiar el esfuerzo.
GUÍA DE LECTURA
Novela: Lucía, no tardes de Sandra Siemens

ACTIVIDADES
Antes de leer
1. Lean la tapa y la contratapa.

• ¿Qué muestra la imagen? ¿Quién será Lucía? ¿Dónde estará? ¿Quién


le pide que no tarde?

2. Con un compañero, imaginen un diálogo entre Lucía y el personaje que


la espera en el momento del reencuentro. Tengan en cuenta la
información contextual proporcionada en la contratapa.

•Lean los diálogos producidos a dos voces y compártanlos


con los demás compañeros.

3. Busquen y lean online la definición de saga de la Real Academia


Española, y amplíenla con otras informaciones sobre este género.

•La historia de este libro, ¿será una saga? Fundamenten.

Leer las páginas 7 a 85.

1- Resuman el argumento de cada capítulo siguiendo las indicaciones de las


tarjetas.

2- Agrupen a los personajes por familias. Luego:


a) Armen el árbol genealógico de cada familia, organizando a los personajes según sus lazos de parentesco.
AMELIA, ... ANNUNZIATA, ... ISA, SALVATORE, ...

b) Respondan las preguntas.

• ¿Qué personajes ponen en relación a las tres familias?


• ¿Cuál es el secreto que le ocultan a Lucía?
• ¿Qué personajes viven en Italia? y¿cuáles, en la Argentina?
• ¿Qué personajes pertenecen a la tercera generación en cada familia?

3- Describan el contexto geográfico e histórico en el que viven los personajes.

•Entre todos, comenten las referencias e informaciones que permiten ubicar la época y los lugares en que suceden
los hechos en la novela.

4- Elijan un personaje y cuenten su historia en primera persona.

BENICIO ROCCO ROSSO DONATO

•¿Qué tienen en común estos tres personajes?

Leer las páginas 87 a 90


1) Escriban un relato que refiera los sucesos de este capítulo leído, pero con un narrador en tercera persona no omnisciente
y con inclusión de un monólogo interior.
2) Conversen y fundamenten. ¿Conoce Lucía su grado de parentesco con Bruna?
3) Expliquen las siguientes citas textuales teniendo en cuenta el contexto.
• “Estoy acostada, con las frazadas hasta las orejas. Veo la casita de paja del primer cerdito y el lobo que quiere
entrar...”
•“Son tres camas iguales, una al lado de la otra, como en el cuento de I treporcellini e illupocattivo que me contaba
la abuela Amelia. [...] Soy el último porcellino en llegar”
4) Busquen los textos que Lucía escribe en su cuaderno que están incluidos en la novela. Léanlos y coméntenlos en función
de la situación en la que se encuentra la protagonista.
5) Escriban un capítulo final o epílogo para la novela.
a. Pónganle el siguiente título: “Lucía, Emilia y Juan, acá”
b. Utilicen un narrador en primera persona, Juan, e incluyan diálogos.
c. Luego, léanles a los demás compañeros lo que escribieron. Entre todos, lean y comenten las situaciones de la
historia que les hayan resultado interesantes.
6) Expliquen la siguiente cita textual: “Yo aprendo a mirar el mundo con un solo ojo”.
•Relacionen la expresión de Lucía con el conocimiento parcial que tiene de su origen.
7) La novela establece una relación intertextual con la fábula de Los tres cerditos.
•En pequeños grupos, comenten qué significados adquiere ese relato en relación con la historia de Lucía y los
diferentes lugares donde habita.
8) Conversen. ¿Qué narradores elige la autora para contar los hechos? ¿Qué capítulos narra cada uno?
a. Expliquen qué efectos produce en el lector el cambio de narrador de un capítulo a otro.
b. Luego, completen el cuadro.
Narrador en primera persona Narrador en tercera persona
Protagonista
9) Hagan una lista con las referencias al contexto histórico, social y cultural que aparecen en la novela.
•Referencias a la Primera Guerra Mundial.
•Referencias a la Segunda Guerra Mundial.
•Referencias a la emigración desde países involucrados en esas contiendas.
•Referencias a la vida de los inmigrantes en la provincia de Buenos Aires.
Lean las páginas 91 y 92
a. Comenten las relaciones entre el texto ficcional y la historia real.
b. Luego, cada uno averigüe si en su familia hubo antepasados inmigrantes.
• ¿En qué generación? ¿De dónde eran originarios?
• ¿Qué motivos los obligaron a marcharse de su país de origen?
El género dramático
La dramática constituye uno de los principales géneros literarios. Presenta, de manera directa, uno o varios conflictos a
través de uno o varios personajes que desarrollan sobre la escena el argumento gracias, fundamentalmente, al diálogo. El
teatro o dramática se presenta ante los posibles receptores de dos maneras: mediante la actuación de los actores sobre un
escenario delante del público o a través de la lectura de la obra como si se tratase, por ejemplo, de una novela. De todos
modos, las obras teatrales están concebidas para ser representadas, y cualquier lectura personal no es más que un ejercicio
incompleto, ya que hemos de prescindir de elementos tales como la música, la iluminación, el movimiento de los actores...
Características del género dramático:
Así, este género literario cuenta con las siguientes características básicas:
 Los autores dramáticos deben contar una historia en un lapso de tiempo bastante limitado, con lo que no se pueden
permitir demoras innecesarias.
 El hilo argumental debe captar la atención del público durante toda la representación. El recurso fundamental para
conseguirlo consiste en establecer, cada cierto tiempo, un momento culminante o clímax que vaya encaminando la
historia hacia el desenlace.
 El teatro es una mezcla de recursos lingüísticos y espectaculares, o lo que es lo mismo, el texto literario se suma,
como un elemento más, a los elementos escénicos pertinentes para conseguir un espectáculo completo.
 Aunque podamos leer una obra de teatro, los personajes que intervienen en ella han sido concebidos por el autor
para ser encarnados por actores sobre un escenario.
 La acción se ve determinada por el diálogo y, a través de él, se establece el conflicto central de la obra.
 El autor queda oculto detrás del argumento y los personajes. Si leemos una obra teatral, observaremos que de vez
en cuando aparecen indicaciones sobre cómo debe ser el escenario o cómo deben actuar los personajes. Estas
instrucciones se denominan acotaciones. Por lo demás, los sentimientos del autor, sus ideas y opiniones se
encuentran diluidos en la amalgama de personajes y ambientes que forman una obra de teatro.

A partir de estas características generales, los elementos que otorgan personalidad propia a este género son los siguientes:
Acción: Son todos los acontecimientos que suceden en escena durante la representación relacionados con la actuación y las
situaciones que afectan a los personajes. Dicho de otro modo, la acción es el argumento que se desarrolla ante nuestros ojos
cuando asistimos a una representación teatral. Este argumento suele estar dividido en actos o partes (también denominados
jornadas). La antigua tragedia griega no se dividía en actos, sino en episodios (de dos a seis) separados entre sí por las
intervenciones del coro. A partir del teatro romano se generalizó la división en cinco actos, hasta que Lope de Vega (1562-
1635) redujo la acción a tres actos, división que llega hasta hoy. Si dentro de un acto se produce un cambio de espacio,
entonces se ha producido un cambio de cuadro, con lo que dentro de un acto puede haber distintos cuadros según los espacios
que aparezcan. Por otra parte, cada vez que un personaje sale de la escena, o bien cuando se incorpora uno nuevo, se produce
una nueva escena. Un acto constará de tantas escenas como entradas y salidas de personajes haya.
Personajes: Son quienes llevan a cabo la acción dramática a través del diálogo. Debido a las limitaciones espacio-
temporales de una obra teatral, es difícil que podamos asistir a una caracterización psicológica profunda de todos los
personajes, por lo que sólo son analizados con detenimiento los protagonistas. Los personajes se suelen valer de la mímica
o los gestos como complemento al discurso. Estas expresiones fisonómicas o gestos suelen obedecer a las acotaciones del
autor, aunque en algunas representaciones es el director de escenografía el que dicta los movimientos de los actores, en
ocasiones, de manera distinta a las acotaciones.
Tensión dramática: Es la reacción que se produce en el espectador ante los acontecimientos que están ocurriendo en la
obra. Los autores buscan el interés del público mediante la inclusión de momentos culminantes al final de cada acto, lo cual
contribuye a que se mantenga la atención hasta el desenlace. La tensión dramática pone en juego recursos como el avance
rápido de la acción justo después de la presentación, de modo que se pone inmediatamente en marcha el conflicto; momentos
que van retardando el desenlace, con lo que el interés aumenta, y el denominado anticlímax, cuando el conflicto que presenta
la acción llega a un desenlace inesperado o no previsto.
Tiempo: No es fácil el tratamiento del tiempo en una obra dramática, ya que ésta se desarrolla ante los ojos del espectador
y las posibilidades que ofrece una novela, por ejemplo, son prácticamente infinitas en comparación con una obra teatral.
Hemos de tener en cuenta que, por un lado, está el tiempo de la representación, es decir, lo que dura la obra teatral (dos o
tres horas, habitualmente). En ese tiempo se debe desarrollar una acción determinada, que puede durar lo mismo que la
representación, o más, con lo que los personajes deberán hacer referencia al tiempo que transcurre (prolepsis), denominado
tiempo aludido. Así, hemos de diferenciar entre tiempo de la representación, tiempo de la acción y tiempo aludido.
Como hemos dicho arriba, las obras se suelen dividir en actos o jornadas. Normalmente, si se produce algún salto temporal,
éste estará situado entre dos actos, y serán los personajes los encargados de informar, mediante sus palabras, del tiempo que
ha transcurrido con respecto al acto anterior.
Diálogo: Las conversaciones que los personajes mantienen entre sí hacen que la acción avance. Estas conversaciones se
pueden producir entre dos o más personajes. En algún momento, un personaje, apartándose del resto o desviando su mirada,
puede hacer un comentario en voz alta, destinado al público, que no es oído por el resto de personajes. Este recurso se
denomina aparte. Mediante los apartes los personajes realizan reflexiones en voz alta, hacen comentarios malintencionados
o declaran un pensamiento que puede ser de utilidad para el desarrollo de la acción. La finalidad de los apartes es la de
informar al público. Por otra parte, uno de los recursos más característicos del teatro es el monólogo: discurso que un
personaje, normalmente solo sobre el escenario, pronuncia para sí mismo a modo de pensamiento o reflexión, aunque en
realidad el receptor último es el público. Suele tener un carácter lírico y reflexivo y una extensión considerable. El monólogo
más famoso de nuestra literatura es el que pronuncia Segismundo en La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca (1600-
1681). Hoy en día el término monólogo se ha puesto de moda gracias a las intervenciones que ciertos humoristas realizan
sobre un escenario ante el público.
Acotación: Se trata de aclaraciones que el autor de la obra teatral realiza sobre cómo debe ser el decorado, cómo se tienen
que mover los personajes, qué gestos deben hacer... Son orientaciones que intentan clarificar la comprensión de la obra, por
lo cual, aunque aparezcan ante nuestros ojos cuando leemos una obra dramática (normalmente entre paréntesis o con letra
cursiva), no pueden ser pronunciadas durante una representación.
Elementos caracterizadores: Para que el argumento de una obra sea creíble, los directores teatrales suelen recurrir a
recursos auxiliares que contribuyan al espectáculo: un vestuario acorde con la época en la que se sitúa la obra, música de
fondo o de acompañamiento (con la misma finalidad que la banda sonora de una película), iluminación adecuada a cada
momento y una escenografía adaptada a la obra en cuestión, que suele estar al cargo del director de escena. En el teatro
medieval estos recursos eran casi inexistentes, con lo que los espectadores debían utilizar más su imaginación para la
contemplación de una obra teatral. Durante el Siglo de Oro, con la representación en corrales de comedias, los autores se
debían valer de dos o tres puertas al fondo del escenario y un primer piso con ventanas y un balcón. Poco a poco el teatro
se fue desarrollando y fue precisamente Calderón de la Barca quien más contribuyó al desarrollo de los efectos más o menos
especiales y de la escenografía. Hoy en día la representación depende, en cuanto a su escenografía, del director de escena,
que puede concebir un escenario minimalista, es decir, con los mínimos recursos, o bien una representación clásica, esto es,
lo más realista posible.
El espectáculo: Ya en Egipto, en el año 3000 a. C., se representaba el nacimiento del monarca y su coronación, con claras
implicaciones simbólico-religiosas. Grecia y su teatro fueron el detonante del gran desarrollo que posteriormente alcanzaría.
Nació asociado al culto de Dionisos (Baco en la mitología latina) y tenía una finalidad laudatoria y formativa. Se trataba de
una mezcla de danza, canto y recitación protagonizada por pocos personajes sobre la escena, acompañados por un coro. Los
actores llevaban máscaras para amplificar la voz y coturnos, una especie de zapatos con grandes suelas para permitir que
los espectadores más alejados pudieran asistir con comodidad a la representación.
- Géneros dramáticos: Dentro de este teatro, los tres géneros mayores eran:
- La tragedia: protagonizada por personajes de alta categoría social que se ven arrastrados por la fatalidad a graves conflictos
entre sí, a través de un lenguaje esmerado y cuidado. La tragedia griega se caracteriza por el horror, la desgracia y la muerte.
El protagonista suele ser el héroe, que actúa con el decoro suficiente de acuerdo a las normas establecidas. Suele representar
un ideal de comportamiento humano. Contra este héroe se encuentra el antagonista, que puede ser un solo hombre o un
conjunto de circunstancias contrarias a la voluntad del protagonista. El conflicto suele desembocar en la catástrofe, en la
fatalidad. Las obras están regidas por las tres unidades (acción, lugar y tiempo). Los espectadores, ante la contemplación de
una tragedia, se solidarizan y sufren con el protagonista, con lo que llegan a la catarsis (liberación).
- El drama satírico o tragicomedia: suele tratar un tema legendario, aunque con efectos cómicos protagonizados,
fundamentalmente, por el coro. Los dioses no intervienen en la vida de los hombres y puede haber más de una acción al
mismo tiempo. Se encuentra a medio camino entre la tragedia y la comedia: no se evitan las situaciones cómicas, pero
tampoco el desenlace trágico.
- La comedia: se basa en la ridiculización y denuncia desenfadada de costumbres y problemas cotidianos. Los protagonistas
suelen ser personas normales que sufren en escena, aunque siempre desde un punto de vista cómico. Se busca la risa, por lo
que el desenlace es feliz, desenfadado y alegre, sin olvidar la ironía.
- Subgéneros dramáticos:
- Auto sacramental: obras de tema religioso que cuentan con un solo acto en verso. Los personajes son alegóricos (la
Muerte, el Pobre, el Rico, la Hermosura, el Mundo...). Este género vive su apogeo durante el siglo XVII, gracias, sobre
todo, a Calderón de la Barca. Se solían representar durante el día del Corpus.
- Sainete: pieza corta (uno o dos actos) de carácter cómico y costumbrista, que puede estar escrita en verso o prosa.
- Paso: obra breve con finalidad cómica concebida para ser representada en los entreactos de las obras mayores. Su creador
fue Lope de Rueda (s. XIV).
- Entremés: breve pieza teatral que se representaba en los entreactos de las obras mayores. Tiene un carácter cómico y
representa un ambiente popular. La acción y los personajes del entremés suelen ser más complejos que en el paso, de mayor
simplicidad técnica. Uno de los mejores autores de entremeses es Miguel de Cervantes (1547-1616).
- Farsa: obra cómica, breve, y sin otra finalidad que la de hacer reír. Suele tener un marcado carácter satírico y se caracteriza
por la exageración de las situaciones.

EL TEATRO EN LA ARGENTINA.
La sociedad argentina comenzó a cambiar a partir de las últimas décadas del siglo XIX y el resultado de esta metamorfosis
fue el crisol de nacionalidades y tradiciones que somos actualmente como país y que nos muestra distintos de esa anterior
sociedad colonial formada íntegramente por criollos y españoles. Uno de los factores determinantes de este cambio fue la
inmigración.
Argentina Moderna
Esta es una época clave ya que es a partir de 1880, con la capitalización de Buenos Aires y la presidencia de Julio Argentino
Roca (Partido Autonomista Nacional) comienza la llamada Argentina Moderna.
El P.A.N era una especie de alianza conservadora de los dirigentes de todo el país (llamada también oligarquía), la cual
constituyó una élite durante muchos años. Sus dirigentes, fueron llamados Generación del 80 y el nuevo modelo de país que
plasmaron fue el modelo agroexportador, liberal y positivista. Dentro de este modelo el sector terrateniente gozó de mayor
preponderancia política inaugurando, con el tiempo un nuevo recurso político: el del fraude electoral. Esta época estuvo
marcada por una estrecha relación de comercio y acuerdos con Inglaterra, a la que Argentina provee, principalmente, de
carne y trigo.
El progreso técnico también cambiaba la cara del país: la red de comunicaciones telegráficas y la implantación de la línea
de vapores, además de acercarnos más a Europa, nos permitía competir con Norteamérica en materia de inmigración.
Durante la activa década del 80 al 90, Buenos Aires se dinamiza, invierte capitales, cambia rápidamente costumbres viejas
por nuevas, construye puentes y caminos, inaugura los teléfonos y se da a todo tipo de empresas. Se juega a la Bolsa y las
clases altas comienzan a seguir, cada vez más, la moda europea.
Hacia 1890, todo ha cambiado en la Argentina. El progreso alcanzado, a costa de empréstitos de la banca inglesa, se ve
amenazado por la inflación, la corrupción pública y privada y la inestabilidad social, en tanto que los sindicatos y los partidos
políticos se enfrentan al gobierno de Juárez Celman. Se produce entonces la revolución del Parque, alentada por la Unión
Cívica de Leandro Alem y el presente debe renunciar.

Sainete argentino

La época del Realismo fue el período en el que el teatro adquirió sus rasgos más típicos en Hispanoamérica. El teatro
nacional se desarrolla paralelo al uruguayo, ya que si bien la actividad teatral se reflejaba más que nada en Buenos Aires,
también tenía su período de realimentación en Montevideo.
El teatro rioplatense de esta época muestra la unión entre los elementos cultos y populares, entre los que intervenían las
nuevas capas sociales en desarrollo que surgían en el país.
La fundación de la Casa de la Comedia o Teatro de Ranchería, en Buenos Aires, data de 1783. Desde su inicio, intervinieron
en nuestro teatro estas dos vertientes mencionadas anteriormente; si bien al principio predominaba la culta ya que, en las
primeras épocas de su fundación, fundamentalmente se representaban obras pertenecientes al teatro clásico español y a los
autores del siglo XVIII, mientras que la colaboración de los autores criollos se reducía a obras breves del tipo de entremeses.
Pero ya en esta época apunta un nuevo género teatral que, con el tiempo, sentará escuela en nuestro país: el sainete.
El Diccionario de la Real Academia Española lo define como “pieza dramática jocosa en un acto, de carácter popular con
música o sin ella, que se representaba como intermedio de una función o al final”. En la Argentina, a fines del siglo XIX,
surge este género debido a que los sectores populares, la clase media y los inmigrantes se sintieron representados por el
sainete porque interpretaba su drama. Por esto, el Diccionario del habla de los argentinos lo define como “variedad
rioplatense de sainete español, caracterizada por reflejar humorísticamente las costumbres de la vida en los conventillos”.
Alberto Vacarezza nos dio la receta de este subgénero teatral:

Un patio, un conventillo
un italiano encargao.
una yoyega rebotao,
una percanta, un vivillo,
un chamuyo, una pasión,
choque, celos, discusión,
desafío, puñalada,
aspamento, disparada.
Auxilio, cana … ¡telón!

Ante la necesidad de satisfacer la demanda del público y de empresarios teatrales, muchos sainetes criollos se quedaron en
la receta y resultaron mediocres, pero hubo otros, que si bien utilizaron los ingredientes, lograron valor artístico.
Este género popular (en su momento menospreciado por la literatura culta) es una neta expresión de la literatura realista y
comparte con autores como Florencio Sánchez y Gregorio de Laferrere la época de afianzamiento del teatro nacional.
Expresión del género dramático, el sainete evoca la época de fines del siglo XIX con su vida cotidiana, sus costumbres y la
heterogeneidad de su población. En él aparece la crítica política y se nuestra el espacio ciudadano desde la perspectiva de
las clases populares con su ida miserable (reducida a las posibilidades de los conventillos), sus esperanzas y desesperanzas.
Se presentan personajes “tipo” como los pícaros, los provincianos ingenuos, los gringos, los compadres y los malevos.
La lengua combina las voces lunfardas del orillero con el habla pintoresca del inmigrante que, en su intención de mimetizarse
con el criollo, genera una jerga, el “cocoliche”, mezcla de un español mal aprendido más términos orilleros y vocablos de
su lengua materna.
En el sainete, el guión teatral se acompaña con música ciudadana. Así, el tango cobra un decidido impulso ya que representa
lo más auténtico del sentir popular.
Grotesco criollo
Vinculado con el sainete, ocupa un lugar preponderante en el teatro argentino del siglo XX.
Si pensamos en Europa, Luigi Pirandello es uno de los mejores cultores del siglo en cuanto a este género se refiere. Si
pensamos en nuestro país, Armando Discépolo (1887-1971) es el más representativo, y él mismo lo define así: “el grotesco
es el arte de llegar a lo cómico a través de lo dramático.”
Palabras de L. Ordaz definen cabalmente el grotesco como penetrar y escarbar en las individuales que se esconden detrás
de las muecas risibles y poner al descubierto sus frustraciones, sus fracasos, sus angustias…”
Según la siguiente igualdad, el sainete puede compararse con el grotesco:
Sainete = Grotesco
Comedia superficial Tragedia que sufren algunas personas que llegaron
con la esperanza de “far l`América” y luego se anulan sus ilusiones cuando se enfrentan con otra realidad.

El grotesco de Discépolo muestra un clima de frustración de las clases sometidas en medio de la humillación y de la falta
de amor y de dinero. Entre sus títulos más importantes, encontramos: Mateo (1923), El organito (1925), Stéfano (1926).
Otro exponente argentino es Francisco Defilippis Novoa (1889-1931). Tal vez sea menos popular que Discépolo, pero más
profundo en la concepción de sus personajes. Su obra abarca desde 1913 hasta 1930. La temática por él utilizada oscila
entre el grotesco sentimental, con “María la tonta” (1927) y el hondo grotesco con “He visto a Dios” (1931).
Teatro independiente:
Entre 1930 y 1931 se presenta en Buenos Aires el primer teatro independiente y experimental, cuyas obras representadas
serán tanto argentinas como europeas, pero siempre dentro de un marco social. La intención era la de comunicar al teatro
con el pueblo. Es el Teatro del Pueblo que funcionó en un primer tiempo en el local de un cine de Villa Devoto con la
dirección de Leónidas Barletta, luego pasó a una sala de la calle Florida y más tarde se instala en su primer local propio de
la calle Corrientes. Allí, con palabras de J. Marial, alguien anunciaba las representaciones desde la vereda agitando una
campanilla para llamar la atención de los que por allí pasaban e invitaban de esta manera a presenciar la obra que se
representaba, por sólo 20 ctvs.
El Teatro del Pueblo es la única compañía que en la década del 40 fija el teatro estable. Pronto empiezan a surgir otras
compañías de teatro independiente: La Máscara, Teatro Libre Florencio Sánchez, Teatro IFT, y otras.
La estructura social de esas comunidades artísticas se formó con grupos de un número reducido de personas que en su vida
privada se desempeñaban, algunos como obreros y comerciantes, otros como intelectuales y profesionales. Es decir, que no
formaban una minoría culta, al contrario, el espíritu de los grupos era esencialmente popular.
El teatro independiente en la Argentina promueve un teatro renovador cuyo primer objetivo es difundir el buen teatro,
aislado del teatro comercial. Por tal razón, es necesaria la reducción del costo de entradas con el objeto de que todos los
niveles sociales tengan acceso a este nuevo teatro. Se suprimen las primeras figuras, los decorados realistas, el reparto de
programas y el saludo final que marca un exceso de modestia que no todos los directores comparten.
No obstante estos cambios, con el tiempo vuelven las primeras figuras y poco a poco se aumentan las localidades.
El puente, drama de Carlos Gorostiza, nace en el teatro independiente La máscara. Entre otros dramaturgos de este tiempo
encontramos nombres significativos como Roberto Cossa, Osvaldo Dragún, Agustín Cuzzani, Sergio de Cecco, Griselda
Gambaro, Juan Carlos Gené, Eduardo Pavlovsky y David Viñas.
El teatro independiente sale de Buenos Aires y se expande por el interior. Más tarde domina varios países de Latinoamérica,
especialmente los que limitan con la Argentina.
La mayoría de las compañías independientes se identificaron con un compromiso social en medio de la sencillez, la noble
tradición y lenta elevación espiritual.
Gracias al teatro independiente nacen escuelas y cursos dedicados a la enseñanza del teatro argentino.
Su caída y desaparición oscila hacia 1970 por varias causas:
 El auge de la televisión.
 El desánimo por parte de actores y directores porque después de mucha lucha nunca llegaron a ser profesionales,
salvo unos pocos.
Teatro abierto

Teatro Abierto existe en Buenos Aires desde 1981.


Es una manifestación puramente cultural y pretende recuperar al público en forma masiva.
Quienes de una u otra forma participaron en la tarea, se sentían despojados de sus individualismos y decidieron trabajar en
un verdadero equipo, simplemente por amor a la Argentina.
Fue un ciclo de teatro serio y de buena calidad. La gran demanda obligó a desbordar los límites geográficos del Teatro del
Picadero, lugar donde se llevó a cabo esta desinteresada actividad.
A la semana de intenso trabajo, un gran incendio destruyó las instalaciones y muchos empresarios ofrecieron sus salas;
únicamente de esa forma pudieron continuar sus funciones durante un mes más en el Teatro Tabarís bajo la representación
de Osvaldo Dragún quien prometió para 1982 la continuación de Teatro Abierto.
El mismo se llevó a cabo en horarios de la tarde en la Sala Margarita Xirgu y en el Teatro Odeón. También en 1983 estuvo
presente en Buenos Aires Teatro Abierto, esta vez sólo en el Margarita Xirgu.
La intención primera fue la de ejercer la libertad creadora, y obviamente para lograrla, hubo que formar grupos de trabajo
y luego, ayudarse mutuamente.
Es evidente que nuestro país cultural ya no es el mismo después de las experiencias de Teatro Abierto, porque la gran
propuesta de Teatro Abierto, como dice José Marial, es hacer una Argentina abierta a todos.
 El pan de la locura (1958), Carlos Gorostiza.
 El reñidero (1964), Sergio de Cecco.
 La nona (1977), Roberto Cossa.

GREGORIO DE LAFERRÈRE

Biografía: (1867-1913), escritor argentino, nacido en Buenos Aires, que encabeza la ‘época de oro’ de la escena nacional.
Hijo de padre francés y madre argentina, fue por sobre todas las cosas un político que supo mostrar al mundo la delicadeza
y el amor al arte de los criollos americanos. Lo demostró en cada uno de los lugares del mundo en los que le toco actuar.
En el año 1889 viajó a Europa y a su regreso fundó y dirigió varias instituciones políticas tales como el Partido Nacional
Independiente y la Acción Popular.
En el año 1893 es elegido Diputado Provincial y en 1898 Diputado Nacional, banca que ocupó hasta 1908. Además se
desempeño brillantemente como Intendente Municipal de la comuna de Morón.
Fundó un periódico en el que actuaba con el seudónimo de Abel Stewart Escalada; así se inició en las letras. Creó el
Conservatorio Lavardén para el fomento del teatro y de la formación de actores.
Su dramaturgia está dentro de la comedia humorística reidera y casi bufona, cuyo escenario es la sociedad porteña entre
1890 y 1910, principalmente la burguesía. Entre sus obras más importantes se pueden señalar: ¡Jettatore! (1905), Bajo la
garra (1906), Las de Barranco (1908) y Los invisibles (1911).
Su trágico deceso se produce en la ciudad de Buenos Aires.
Trabajo práctico individual
Jettatore de Gregorio Laferrére
1. Subraya la opción correcta.
 Jettatore es:
 Una novela cómica
 Un cuento chistoso
 Una obra de teatro cómica.
 Jettatore se divide en:
 Dos partes.
 Tres actos.
 Cuatro cuadros.
 La acción transcurre en:
 Una casa en Buenos Aires
 El campo uruguayo
 El campo de Buenos Aires.
 Lucía era la … de Don Rufo:
 Sobrina
 Protegida
 Ahijada
 Criada
 Pepito era de:
 Pontermoso
 Pontevedra
 PonteSara
 Mar del Plata
2. Coloca los números del 1 al 11 de acuerdo a la aparición de estos episodios en el texto.

_Llega don Rufo de visita. _Carlos se hace el desmayado frente a don


Lucas.
_Lucía se desmaya por tocar a don Lucas.
_Don Lucas pide la mano de Lucía.
_Carlos y Lucia planean engañar a todos.
_Pepito es llevado preso por jugar a la ruleta.
_Enrique se hace pasar por doctor.
_Don Juan comprueba que don Lucas es
_Se cae un albañil cerca de la casa de don
Jettatore.
Lucas.
_Benito se enferma de fiebres raras.
_Juan pierde el tren.

3. Completa el siguiente cuadro teniendo en cuenta la lectura realizada. Da alguna de sus características.

Nombres Características
Principales
Personajes

Secundarios
4. Señala si las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas. Justifica las que sean falsas.
 Doña Camila no puede mover el brazo.
 Enrique (el falso médico) era primo de Carlos.
 El apellido de Enrique era Salvatierra.
 Pedro Flores es un apodo que usa Pepito.
 Cuando Don Lucas tocó a Lucía ella sintió que sus manos estaban heladas y se desmayó.
 A una amiga de Don Lucas la atacó un perro rabioso.
 Pepito era el novio de Lucía.
5. Responde brevemente.
a. ¿Cómo son los jettatore según Carlos?
b. ¿Qué formas eran eficaces para evitar que la jettatura se “prenda”?
c. ¿Cuáles son las cábalas de Pepito? ¿Qué hace para sacarse la jettatura?
d. ¿Cómo engaña Enrique a Don Lucas para que este crea que es un telepático?
e. ¿Qué le pasa a Benito?
f. ¿Qué sucesos de mala suerte ocurren en la estancia? ¿Y en la casa? Enuméralos.
6. Cuenta brevemente de que se trata la obra.

CANILLITA de Florencio Sánchez


1- Busca datos del autor de la obra.
2- Describe el espacio y contexto donde se desarrolla la historia.
3- ¿Cómo recibe Claudia a Canillita? ¿Por qué?
4- ¿Qué es lo que le molesta a Canillita?
5- ¿Qué le propone Don Braulio a Claudio? ¿Cuáles son los argumentos que expone para convencerla?
6- ¿Cuál es el conflicto que presenta la obra? En el texto se observa que el accionar de la policía provoca un momento
de tensión. Explícalo.
7- Haz una lista de las expresiones que más te llamen la atención, deduce o investiga su significado.
8- ¿Qué opinas acerca de las decisiones que tomó Don Braulio? ¿Por qué crees que actuó de esa manera?
Trabajo Integrador
1- Acerca de las obras:
a- Actividad integradora: Completa el cuadro teniendo en cuenta estos datos (debes investigar lo que no sepas):
OBRA TIEMPO HISTÓRICO SECTORES SOCIALES IDIOMAS Y FORMAS Elementos exagerados
Y ESPACIO EN QUE QUE REPRESENTAN DEL LENGUAJE QUE (conductas, rasgos, etc)
SE DESARROLLA ,LOS PERSONAJES SE
PRESENTAN(Cocoliche,
lunfardo, dialectos del
español)
2- Acerca de los géneros literarios :
a- Completa el siguiente cuadro teniendo en cuenta las obras leídas
GÉNERO CARACTERÍSTICAS OBRA Y ARGUMENTO
AUTOR/A
ENSAYÍSTICO

NARRATIVO

LÍRICO

DRAMÁTICO

3- Propuesta artística:
a. Elige una de las obras –sin importar el género- y realiza una representación teatral.
LAS BOTAS DE ANSELMO SORIA
Pedro Orgambide

1
Estas no son las botas del Gato con Botas, I EL VIGÍA DEL FORTÍN
sino las botas de Anselmo Soria,
el abuelo de mi abuelo. DESDE lo alto del mangrullo, el vigía del fortín da la voz de
Las encontré en el altillo. alarma: - ¡Se viene el malón!
Es un joven de dieciséis años. Se llama Anselmo Soria. Desde
Ahora son mías, chico ha vivido en la frontera; es decir: entre los poblados y el
como la historia que les cuento. desierto, entre los blancos y los indios.
Tiene la rapidez, los movimientos ágiles de los indios pampa. Su
madre lo era. Uno de los suyos la mató porque se había casado
con un huinca, con un blanco. Su padre murió también: cayó en una
de esas míseras batallas del desierto, disparando su whinchester.
Le dijeron gaucho, gauchito, huérfano, antes de llamarlo por su
nombre. Como si la falta de padres fuera un pecado. Se acostumbró
a eso y a mirar de frente, a no bajar la vista ante los mandones. A
los doce años andaba de reserito, arriando el ganado, entre los
pajonales:
– ¡De vuelta ternero! -gritaba y mandaba al animal junto a su
madre.
Buen jinete, sí, decían los de más edad viéndolo hacer una
pechada al toro arisco o emprendiendo un galope corto para
enderezar la marcha del ganado.
Bueno para el lazo, también. Y para domar un potro, como ese
animal que ahora es su cabalgadura y al que le afloja la cincha para
cabalgar despacio, sin apuro, hasta que caiga el sol y los hombres
terminen la jornada. Entonces, alguien tocará la guitarra…
No, no ahora. Eso fue antes, cuando Anselmo era chico.
Ahora se oye al trompa que toca a combate y se oyen también
los gritos, las órdenes, ruido de sables y de espuelas de esos
gauchos transformados en soldados de ejército de línea. Como su
padre. Como el que murió peleando.

2
– Yo no nací para eso -solía decir Anselmo antes que lo llevaran
al fortín.
A él le gustaban los bailecitos en los patios de tierra, florearse
con las mozas, ya que era buen bailarín, jugar a la taba, divertirse
como se divertían entonces los muchachos. Si iba a la pulpería, en
vez de pedir una ginebra o una caña quemada
como los hombres grandes, él pedía su jugo de orchata "Muy
sano el mozo", decían los paisanos que tomaban su vino carlón y
oían el canto del payador, muy respetuosos y muy serios. Claro que
a veces, alguien que bebía de más decía un disparate y otro se
enojaba y entonces salían a relucir los cuchillos y podía ocurrir una
desgracia.
Una noche así, de batifondo, llegó a la pulpería el comandante,
el sargento y un grupo de soldados.
– ¿Así que les gusta pelear como los gallos? -preguntó el
comandante y fue tomando el nombre de cada uno y anotó las
papeletas y antes que alguien dijera pío, ya estaban enganchados
para ir al fortín y pelear en el desierto.
Pero el joven Anselmo se resistió, quiso hacer la "pata ancha"
frente a los soldados.

3
Le dijeron charabón, que era la manera de decirle que no se
portara como un tonto con ellos. Porque charabón es la cría del
avestruz, que es o parece muy torpe a los ojos humanos. Charabón,
que después se transformó en chabón o boncha en la ciudad.
Torpe. Y triste. Así se sentía Anselmo frente al comandante.
– Yo conocí a tu padre, muchacho. Un hombre valiente. Para él
era una honra y no un castigo la milicia. Yo lo conocí bien, muy
bien. Y es una lástima que su hijo no siga su huella, que ande de
perdulario por las pulperías.
– Sólo fui a pasar un rato, nomás -se defendió Anselmo.
– Mal hecho. Nada bueno vas a aprender allí. Aquí, en cambio,
tenés la oportunidad de hacerte hombre.
No le dio tiempo a responder. Al rato, Anselmo andaba con sus
pilchas, sus ropas de milico, caminando entre la tropa. Había
hombres de todas las edades, algunos demasiado viejos y otros
jovencitos, como él.
Muy pronto aprendió las rutinas del soldado y, entre todas, le
gustaba subir al mangrullo, otear la lejanía, adivinar el número de
lanceros que venían al galope.
– ¡Se viene el malón! -gritó otra vez, mientras sonaban los
primeros disparos.

4
5
"Ya está, ya pasó", se dice Anselmo, mientras mira la polvareda pañuelo y él se vuelve para mirarla, como en las películas del
del malón que ha terminado. Camina por el rancherío que rodea al Oeste, pero no es una película y esta historia ocurre en el Sur de la
fortín. Se oye el chiporroteo de algún rancho incendiado. También provincia de Buenos Aires, a fines del siglo XIX, cuando el abuelo
un lamento, un grito que hiela la sangre. Alguien llora a un difunto. de mi abuelo se enamoró por primera vez.
Otro, levanta sus puños al cielo, injuria los infieles. Se ven las
huellas del saqueo: algún mueble tirado en la tierra, un crucifijo, un – Soldado Benítez…
espejo roto. Salen, como fantasmas, los sobrevivientes de los – ¡Presente!
ranchos. Una muchacha llora. Él se acerca para consolarla. De – Soldado Maidana…
pronto tiene miedo de que la chica se asuste por su aspecto: la – Muerto en combate, mi sargento.
camisa hecha jirones, la cara manchada de barro y sangre. "Debo – Soldado Rufino…
dar miedo", piensa. Pero la chica, inexplicablemente, al verlo, se – ¡Presente!
echa a reír. Le da gracia el muchacho metido a guerrero, el mismo – Soldado Rivera…
muchacho que ella ha visto en la kermesse de la iglesia, el que le – Herido en combate, mi sargento.
compró una manzana azucarada. – Soldado Soria…
– ¿Sos vos, Anselmo? – ¡Presente! -dice Anselmo.
– El mismo. Ya es uno más entre los soldados de línea, los que viven en la
– Me escondí en un baúl. Estuve temblando todo el tiempo. No frontera, peleando al indio cada palmo de tierra. Es uno más. El
sabía que andabas de milico vos… comandante lo mira con orgullo, como a un hijo. Pero el joven no
– ¡Ni yo, mi prienda! Pero Anselmo propone y el comandante piensa en la guerra sino en Rosaura. Se dice que, cuando termine
dispone, como quien dice. el servicio, tal vez pueda casarse.
– ¿Y ahora no tenés que estar allí, en el fortín? Claro, es algo joven para eso. Pero cuando un muchacho sueña,
– Aquí se está más lindo. esos detalles no tienen importancia. "¡Ah, si fuera cantor!", piensa
– ¡Mira que sos loco vos! Anselmo, que solía quedarse boquiabierto oyendo el canto de los
Se quedan mirando el atardecer entre la humareda de los payadores. "Entonces", se dice, "haría versos y más versos para
ranchos. Se despiden con un beso. Rosaura, contando sus encantos. ¿Qué no?", se pregunta como si
¡Rosaura tiene novio! hubiera alguien que le llevara la contraria, "si yo fuera cantor no me
¡Rosaura tiene novio! cansaría nunca de cantar al amor, para que sepa". Por suerte, no
canturrean los chicos. dice los pensamientos en voz alta. Más de un gaucho se reiría.
Se llama Rosaura y tiene quince años. Ella quisiera seguir a Otro, le recordaría la sentencia de otro gaucho: "Es zonzo el
Anselmo hasta el fortín, como esas mujeres soldaderas que cristiano macho cuando el amor lo domina".
acompañan a sus hombres. Pero su padre es el boticario del
pueblo, un señor muy formal y, desde luego, no permitiría que eso Pero hay poco tiempo para el amor cuando se sirve en los
sucediera. Así que ve partir al muchacho y le dice adiós con el fortines. Apenas ha visto a Rosaura dos o tres veces, cuando recibe
6
la orden de ensillar y prepararse para una expedición. Van a salir
campo afuera, a la Tierra Adentro, en busca del indio. No esperarán
otro malón. Serán ellos los que ataquen. Es lo que le informa el
cabo Páez, un veterano del desierto.
– ¡No siempre los malos van a ser ellos! -se ríe el cabo Páez y
se le ven los pocos dientes amarillos bajo los bigotazos.- ¡Ja, ja, ja,
ja, ja! ¡Me gusta meterles baile a esos sinvergüenzas!
– No me gusta la guerra, mi cabo.
– ¡Pior es la muerte, che! -se ríe Páez.
En verdad, se ríe siempre. Dice que ya se olvidó del tiempo en
que era un gaucho manso. Hace mucho que dejó de serlo. Desde
que mataron a su mujer.
– Fue en un malón, por Salinas Grandes. En los tiempos de
Calfucurá y sus cincuenta mil guerreros… En esas tierras, ser
blanco, ya era desperdicio.
No ríe ahora. Levanta el brazo y revolea el rebenque corto sobre
la cabeza del caballo que sale al galope.
"No me gusta la guerra", piensa Anselmo.
Avanzaba la tropa hacia la toldería. Unos aguiluchos
revoloteaban cerca de los soldados.

7
Lo que vio ese día Anselmo, no lo olvidaría jamás, aquellas
escenas de desolación y muerte que eran costumbre en nuestra
pampa. Vio a las mujeres y los indios huyendo, al cabo Páez que
quería estaquear a un guerrero vencido.
– ¡No puede hacer eso, cabo! No es de buen cristiano estaquear
a un indefenso…
– ¿Y desde cuando hablas sin permiso, sotreta? -gritó el cabo
Páez y se le fue encima.
– No me quiero desgraciar, no voy a pelear con usted, cabo -se
defendió el joven.
El otro, por toda respuesta, le tiró un rebencazo que Anselmo
esquivó, rápido como el tigre.
Por suerte, en ese momento apareció el comandante.
Necesitaba que Anselmo le sirviera de lenguaraz, es decir: de
traductor frente a los vencidos.
– ¡Ya te voy a agarrar! -murmuró Páez, rencoroso.
– El que busca, encuentra -se burló Anselmo.
Pero se sentía mal, muy mal. Sobre todo al volver a repetir las
palabras que le había enseñado su madre, la del idioma de los
vencidos. Ella también había sido una cautiva, pero de los
blancos…
¡Pobre abuelo de mi abuelo! Se sentía tironeado entre dos
mundos. Cuando traducía las palabras del comandante o las de los
capitanejos indios. ¿Qué hacía allí? Culpó a la fatalidad por su mala
suerte. Así durante horas y horas y horas. Porque como es sabido,
aquellas conversaciones en la pampa eran interminables. Y se
volvía una y otra vez sobre los que ya se había pactado.
"¡Son vuelteros los infieles!", comentaba el comandante. Y era
verdad: aquellos hombres, los parientes de la madre de Anselmo,
eran hábiles diplomáticos. Si perdían con las armas, todavía tenían
el recurso de sus argumentos, discursos, alabanzas, juramentos de
inocencia.
– Cada uno se defiende como puede -dice Anselmo.
8
– ¿Qué te pasa, che? – Sí, mejor para ellos.
– Nada, mi comandante. Pensaba en voz alta. El abuelo de mi abuelo está llorando por el amor perdido. Me da
No quiere mirar atrás. No quiere ver a los parientes de su madre, pena verlo así, a los dieciséis años, en un fortín de la pampa. Solo,
diezmados ahora en el desierto, obligados a marchar más al Sur, sin amor, sin perro que le ladre. Y no es cierto que los hombres no
donde la Tierra Adentro se hace páramo, pura piedra y viento frío. lloran. El llora porque no está Rosaura y va a ser muy difícil que la
No, él debe seguir. En su cabalgadura, medio dormido por horas y vuelva a encontrar. Llora como un chico, como un hombre, cuando
horas de cabildeos con los indios, abrumado también por las aparece el cabo Páez y comienza a burlarse de él.
imágenes atroces del malón blanco, cabecea la fatiga. – ¡Seguro que estás llorando de miedo, ja, ja, ja!… Te creías que
Alguien le pega en las costillas. Abre los ojos y ve a Páez, la milicia era un juego de chicos… Y no, mocoso… es para
riéndose, desafiante, salivando, de costado, en señal de desprecio. hombres, para machitos… no para gente como vos…
– ¡Te vas a acordar de mí! -lo amenaza. – No me moleste, cabo. No le voy a contestar.
Pero él no quiere pelear. Sólo quiere regresar al fortín y después, – ¿Qué no? ¡Vas a chillar como loro cuando te ponga la mano
bañado con agua de pozo, salir en busca de Rosaura. Hasta agua encima!
florida quiere ponerse, como cuando andaba de bailarín por los – ¡No lo haga, don! Se lo pido por lo que más quiera.
ranchos. Ya se ve la empalizada del fuerte y en lo alto el mangrullo Entonces, el cabo, de puro comedido, le da un rebencazo.
y más allá los ranchos del pueblito de frontera. Se enfurece Anselmo. Con el poncho recogido en el antebrazo
– ¿Cómo que no hay nadie? izquierdo y la mano derecha cerca del facón, resopla como un
– No, no hay nadie, mozo. Ayer noche, el boticario y su hija se puma.
fueron del pueblo. El hombre temía por su hija. Me lo dijo a mí, que El cabo saca el sable y le da dos o tres planazos que obligan a
fui su amigo durante muchos años. retroceder al chico. De todos modos, está dispuesto a defenderse.
– ¿No sabe adonde fueron? – ¡Ahora va en serio, infeliz! -le grita Páez y arroja, de filo, otro
– Pa mí que a Buenos Aires. sablazo.
– ¡Dios mío! Anselmo detiene el golpe con el poncho. Pero Páez vuelve al
– ¿Qué le pasa mozo, se siente mal? ataque, esta vez tirando a fondo, hacia el pecho. Salta hacia atrás
– Rosaura… Anselmo, arroja tierra con la bota, se agacha a lo indio y contrataca
– ¿La conocía? a su vez con el facón. En la embestida, hiere en la mano al cabo
– Sí… Páez, que deja caer el sable.
– Yo creo que se fueron a Buenos Aires o al Rosario… él era de Anselmo monta en su caballo y huye campo afuera. No sabe
Rosario ¿sabe?… Lo único que sé es que se asustó mucho adónde ir. Está solo en la pampa.
después del malón. No podía soportar la idea de que a su hija la
llevaran cautiva. Se hubiera muerto el hombre. Así que se fue.
– Se fue… se fue… -murmuró Anselmo atontado por la noticia.
– Más mejor para ellos ¿no? -comentó el hombre.
9
II CUANDO MANDINGA METE LA COLA La Ciudad. Anselmo trató de imaginarla. Casas de material,
algunas de dos pisos, calles empedradas, faroles en las esquinas.
Era muy difícil imaginar aquello. Pero se juró que llegaría allí alguna
HACÍA días que Anselmo andaba por la llanura sin rumbo cierto. vez, que encontraría a Rosaura… A veces se enojaba con él mismo
La noche lo encontraba en cualquier lugar: a orillas de un arroyo, porque empezaba a olvidar. El rostro de Rosaura se confundía con
en un claro del monte o en medio de la pampa, bajo la Cruz del Sur. el de otras muchachas de los bailes y él sentía que la estaba
Dormía a lo gaucho, sobre el apero, arropado en su poncho. traicionando.
Soñaba mucho: soñaba con su madre y con las escenas del malón – Es triste andar sin mujer, sin familia-continuó el matrero-,
y también con Rosaura. Indio y gaucho a la vez, era hábil para siempre con el Jesús en la boca.
conseguir su alimento. Tempranito, salía a bolear un animal. Hacía – Yo no tengo familia -comentó Anselmo.
un fueguito, asaba un pedazo de carne y seguía viaje, adonde Dios – Pero la podes hacer… ¡Sos tan joven!…
quisiera. Pasaron semanas, meses, quizá un año. Los rasgos del De pronto, el gaucho malo, el cimarrón, el matrero, se echó a
muchacho se habían endurecido, las facciones de un adolescente tierra y pegó la oreja al suelo. Anselmo no oía nada, pero el otro,
que ahora parecía -y era- definitivamente un hombre. buen baqueano y rastreador, oyó el lejano rumor de unos caballos
Alguna vez se topó con un gaucho cimarrón, un gaucho maló, un que se acercaban.
matrero. El hombre lo saludó, ceremonioso. Estaban solos en la – ¡La partida! -dijo y se levantó de un salto.
inmensidad de la llanura, perdidos y perseguidos, como tanta gente Montó en su caballo y partió como si lo corriera el Diablo.
que después fue a parar a los fortines, las cárceles, los cepos. "No hay que mentar a Mandinga porque sí", decía su madre. Lo
El gaucho maló, el matrero, relató: recordó ahora, al ver el cielo rojo, muy rojo, donde se recortó, contra
– Me persigue la partida. No me da tregua esa gente. Y estoy el horizonte, la sombra del gaucho perseguido y atrás las figuras de
cansado ¿sabe?, algo viejo para darles pelea a cada rato. Así que caballos y milicos de la partida. No, no hay que nombrar en vano al
me retiro. No quiero dar lástima. Me voy lejos donde nadie pregunte Diablo que siempre mete la cola en los asuntos de la gente. Eso es
por mí. Ya no quiero usar estos trabucos naranjeros con los que lo que pensó Anselmo aquel atardecer.
hice retroceder a la partida. Se acabó la pelea. Ahora voy a ser un
hombre de paz… ¿Por qué le digo esto?… Porque veo que es un Vio, en la lejanía, las carretas que navegaban la llanura, como
mozo perdido… Como yo cuando era joven… Pero ahora es barquitos en un mar verde, interminable.
distinto… se viene el Progreso, dicen… Y no hay lugar para los Anselmo Soria se dirigió hacia allí. Necesitaba ver gente,
gauchos… -Así dicen, ¿no? personas que recorrían la pampa e iban a una u otra ciudad, de
– Van a poner unos carros de fierro, el ferrocarril. provincia en provincia. Gente decente, gente de trabajo.
– Ahá. Pero el aspecto del joven debía ser lamentable, tanto que los
– Si yo fuera joven, me iba para la Ciudad y me olvidaba de esta carreteros, al verlo llegar, lo confundieron con un bandido. Uno,
vida… disparó un trabucazo de advertencia.
– ¡Ave María Purísima! -exclamó Anselmo.
10
Entonces los carreteros, al ver que se trataba de un jovencito, se Era verdad. Aquella mujer, muy bella, de pelo negro y largo y
echaron a reír. ojos hermosísimos, era una tonadillera española que iba a la
Lo invitaron a sumarse a la caravana. Ahora, otra vez, Anselmo Ciudad.
se sintió en casa. Hacía mucho que no oía las voces de la gente de – Voy a cantar y bailar en un teatro -dijo.
los poblados y eso era como música para él. – Ahá.
Llegó la noche. Hicieron un alto en el camino. Comieron un – Dicen que en la Ciudad hay un río que parece un mar, ¿es
asado y después, al pie de las carretas, los hombres comenzaron cierto?
a contar cuentos y sucedidos. – Yo nunca estuve allí -confesó Anselmo.
– Yo vi la cola del Diablo -dijo un viejo. – Extraño el mar -dijo la mujer.
– ¿La vio? – Yo no vi el mar… ¿cómo es?
– Como lo estoy viendo a usted. Mesmo. – Es como esto… pero se mueve.
– ¿Y cómo es? Entonces a él le pareció que la pampa era el mar y que esa mujer
– Larga. Como de aquí hasta Junín. era la más linda del mundo.
– ¡No diga!
– Le digo. Hace un ruidito como el de la víbora cascabel. Oiga: Paca, la tonadillera, trató de disuadir al muchacho… ¡Pero el
chist, chist… chist. abuelo de mi abuelo estaba enamorado otra vez!… Y cuando se
– ¡Cruz Diablo! enamoraba, nadie lo podía hacer entrar en razón. Paca le explicó
– De él hablamos ¿no? -dijo el viejo y siguió contando su historia. que había mucha diferencia de edad entre ellos, que, casi, casi,
– Y ahora, paisanos, vamos a dormir, que mañana seguimos podía ser su madre. Pero a él ese argumento no lo convenció. Paca
viaje. en nada se parecía a su mamá. O, mejor: ninguna mujer se parecía
Se oyó el aullido de un animal y los demás se quedaron a Paca, porque ella, sencillamente, era una diosa.
temblando de susto. Sí, el abuelo de mi abuelo era bastante exagerado.
– Será Mandinga, nomás. Es remolón para dormirse. – ¡Cálmate, cálmate, hijo! Yo soy una artista y tengo que ir de un
lado para otro.
Anselmo durmió sobresaltado, soñando con el que no se – La acompaño.
nombra. En el sueño, él andaba por los túneles del infierno de los – ¡Qué tío más cargoso! -se quejó la tonadillera -. Con razón que
indios, donde la gente sigue tomando vino y bailando. Pero él no los gauchos tienen mala fama…
tenía ganas de bailar porque buscaba a su madre y Rosaura. No,
no las pudo encontrar. Pero Anselmo no oía. En vano los otros carreteros le
Lo despertó la primera claridad del día, el canto de una calandria. aconsejaron que se olvidara de esa señora, a quien habían visto
Abrió los ojos y creyó ver la figura de una mujer hermosa, vestida acompañada de un señor mayor, un viejito que dormitaba en una
como una gitana. de las carretas: don Polidoro Maidana.
¿Sería verdad o estaría soñando? – Es un hombre muy rico…
11
– Y muy malo… – ¡Si serás gallina! -lo provocó Anselmo.
– ¡Y muy celoso, Anselmo! – No peleo con bambinos, con niños -explicó el organillero.
Anselmo no hizo caso. Siguió dando vueltas alrededor de la Celoso y humillado, Anselmo dijo una serie de malas palabras
tonadillera, como las moscas a la miel. que, desde luego, no vamos a escribir aquí.
Las carretas iban rumbo a Luján, luego hasta el Once. El oyó
esas palabras como uno oye el nombre de un país o una ciudad Dos días más tarde, los carreteros se pegaron el gran susto.
lejana. Dispuesto a seguir a la tonadillera hasta el fin del mundo Cuatro bandidos asaltaron las carretas. Tenían un aspecto fiero y
(para ella el fin del mundo era Argentina) Anselmo escuchó los al principio pareció que iban a cumplir su propósito, ya que
cuentos de la Ciudad, los entretenimientos de los paisanos que se desvalijaron a varios pasajeros. Paca, temblando, se puso detrás
quedaban alrededor da la plaza de las carretas apostando unos del organillero que temblaba también. Sin embargo, cuando uno de
pesos a las riñas de gallos o jugando al monte y a la taba. Ninguno ellos intentó quitarle el bolso, Giusseppe, con un ampuloso gesto
de ellos había pisado un teatro. Uno, sí, le habló de un circo en el de ópera, muy teatral, exclamó:
que se divirtió mucho. Las carretas siguieron atravesando la – ¡No se toca a la signorina).
llanura, pasaron por un pueblo y otro. En uno de ellos, cargaron a – ¡Si será trompeta! -dijo uno de los bandidos.
un italiano y su organito. – ¡Gringo maula! -dijo otro.
Anselmo se asombró frente a esa caja llena de música. Bastaba – ¡Salvaje! -dijo el que tenía aspecto más feroz.
dar vuelta la manija y el organito empezaba a sonar. – ¡Lo mato! -concluyó el que faltaba.
El organillero, al oír la música, a veces cantaba canciones de su Aunque estaba celoso por el asunto de la Paca, Anselmo no
tierra, del puerto de Nápoles. También él extrañaba el mar, como dudó en defender al italiano. Rápido sacó el cuchillo y se abalanzó
Paca. sobre los salteadores. El organillero, por su parte, se armó con la
picana que los carreteros usaban para azuzar a los bueyes y
Hasta entonces Anselmo no conocía ningún extranjero. Y ahora, embistió como un caballero armado en defensa de su dama. La
de pronto conocía a dos: a un italiano y una española. Él sabía que cotorra del organillero comenzó a chillar.
gente así había comenzado a llegar a la Argentina, que empezaban Los carreteros, al ver que Anselmo y Giusseppe habían tomado
a poblar el campo. Y aunque los indios atacaran los pueblos y la iniciativa, también se sumaron al combate. Al rato, todo era ruido
aunque cayera el granizo y arruinara los sembrados, ellos volvían y griterío.
a trabajar, reconstruían sus ranchos, volvían a cosechar. Así eran.
Gente de trabajo. Bueno, Paca no era del todo así, porque era Se fueron los bandidos. Maltrechos, jadeando, casi sin aire,
artista. Y Giusseppe… bueno, de él ni quería hablar Anselmo. Giusseppe y Anselmo quedaron al pie de una carreta.
Porque ahora -¡fíjense qué contratiempo!- el italiano andaba tras la – ¡Mis héroes! -exclamó la Paca y les dio un beso a cada uno.
tonadillera. Anselmo creyó que se moría. De los celos, quería En ese instante apareció Don Polidoro Maidana, el viejito
pelear a cuchillo con el del organito, pero éste se excusó diciéndole estanciero, amigo de Paca.
que de solo ver sangre podía desmayarse.
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– ¿Qué ven mis ojos? ¡Mi novia a los besos con dos – Un mozo joven, como usted, parece…
vagabundos!… ¡Y uno gringo, pa pior!… Anselmo se hizo el desentendido, pero abandonó la pulpería
– ¡Que no soy tu novia! -Aclaró Paca.- Y no llames vagabundos cuanto antes. Por las dudas.
a mis amigos. Y no te burles de Giusseppe… Al salir, vio el cielo, amenazante, con unos nubarrones grises y
– Entre gringos se entienden -carraspeó, molesto, Don Polidoro- relámpagos que anunciaban lluvia.
, ¡vienen a arruinar al país! Llovía como si nunca hubiera llovido en el mundo, un verdadero
Así pensaban algunos en ese tiempo. El abuelo de mi abuelo no. Diluvio. La huella se hizo borrosa y Anselmo rumbeó hacia un
Y aunque cada vez que se enamoraba, no entendía razones, esta monte que se veía, muy borroso, a lo lejos. Corrió por el campo de
vez, al menos, no se portó como un chico maleducado. Comprendió pastos achaparrados por la lluvia. Para colmo, una ráfaga de viento
que la Paca y el organillero se gustaban y que, seguramente, harían frío barrió la maleza y le pegó de frente. Casi ciego, dejándose
una buena pareja, como la de tantos gringos que venían al país. llevar por el caballo, llegó, por fin, al monte. Era bien tupido, de
Alguna vez, quizá, los vería en la Ciudad. ¡Quién sabe! Pero, por árboles grandes cuyas copas formaban un techo verde. Retumbó
ahora, había decidido partir. un trueno. Cayó un rayo bastante cerca de allí. Pero Anselmo dio
gracias por estar en el monte, al abrigo de la lluvia. Se restregó los
Esa misma tarde, ensilló su caballo y se fue al trotecito. ojos, para acostumbrarse a esa oscuridad.
A las horas, paró en una pulpería. Dejó el caballo arrimado al De pronto oyó el sonido de una flauta.
palenque y entró. Un payador, rodeado de los paisanos del lugar, "¡A ver si estoy en el Cielo!", exageró Anselmo.
cantaba las desdichas del gaucho solo: Pero no, apenas estaba en el monte. Y la música que oía no era
música de ángeles, sino la de un hombre de aspecto estrafalario
Él va como una alma en pena que apareció súbitamente.
por estos campos, señor… Llevaba galera alta, de felpa, algo desteñida. Vestía un frac
él quiere que alguien lo quiera. raído, botines y polainas. No llevaba camisa; sólo un chaleco
No llora porque es varón. almidonado. Usaba una corbata voladora, como la de los poetas y
artistas de antes. "¡Qué tipo más raro!", pensó Anselmo.
Pero al oír esos versos tan tristes, Anselmo lagrimeó. Él también El hombre era flaco y alto y usaba una barbita en punta.
era un gaucho solo, sin Rosaura, sin Paca, sin mamá. "¿No será el Diablo?", pensó el muchacho y llevó la mano hacia
Un rato después, se entretuvo jugando al truco con otros el cuchillo.
paisanos. – No tengas miedo -lo tranquilizó el hombre.
Así era Anselmo: de pronto estaba muy triste y al ratito se reía y
bromeaba. No hay que olvidarse que era joven y sano y con Se llamaba Monsieur o Mesié Pierre y venía de Francia. Por ese
muchas ganas de vivir libre, como los pájaros. entonces, eran muchos los viajeros que recorrían el país; viajeros
– Hace poco anduvo la partida por aquí. ingleses y franceses en su mayoría. Algunos decían que se trataba
– Buscaban a un desertor. de espías disfrazados de comerciantes. Pero Mesié Pierre, según
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dijo, no tenía interés en el comercio, en hacer plata y mucho menos III LOS VIAJES CON MESIÉ PIERRE
en mezclarse en política. Lo único que quería era viajar.
– Hace tres años que estoy recorriendo la América del Sur. Antes
estuve en China, en Japón, en muchísimos países. El mundo es MESIÉ PIERRE tenía muchas formas de ganarse la vida,
maravilloso. En todas partes hay cosas extraordinarias… ¿Has algunas muy graciosas, como vender espantapájaros.
viajado, muchacho? – Ninguna persona con buen sentido haría espantapájaros -
– Por estos pagos, nomás. razonaba Mesié Pierre-, a no ser que fuera un chacarero que acaba
– Un joven tiene que viajar, tiene que conocer el mundo. de sembrar… ¿Pero para qué esperar eso?… ¿Para qué dejar que
Caían goterones desde las copas de los árboles, una cortinita de ese hombre pierda el tiempo haciendo espantapájaros en vez de
lluvia que mojaba al viajero y a la que él no daba importancia. cuidar su chacra?… ¡Para eso estoy yo, Mesié Pierre, fabricante y
– ¿Y para dónde va, don? -preguntó Anselmo. vendedor de espantapájaros!…
– Adonde quiera la suerte -respondió, misterioso, mesié Pierre. Y así fue como Anselmo se convenció de que aquello podía ser
un oficio y se transformó en ayudante de Mesié Pierre.
Pueden verlo salir del monte detrás de su maestro. Los dos de a
caballo, aunque el caballo de Mesié Pierre más parece una muía.
Van de chacra en chacra, ofreciendo su mercancía:
espantapájaros de todos los tamaños y colores.
En una de las recorridas, Anselmo se encuentra con un ex-
soldado del fortín.
– ¡La pucha! -se ríe el ex-soldado. -¡Quién te ha visto y quién te
ve!… ¡De mercachifle, como un gringo!
Porque los gauchos menospreciaban a los comerciantes de la
campaña, sobre todo a los vendedores ambulantes, casi todos
extranjeros. Preferían otras habilidades: la destreza de un
domador, por ejemplo.
– No es vergüenza trabajar -se defendió Anselmo.
– ¡Lo único que te falta es que andes con una cotorra o un monito
sobre el hombro, che!
– No es mala idea -opinó Mesié Pierre.
– ¿Y este mamarracho? ¿De dónde salió?
Anselmo temió que los hombres empezaran a discutir y que una
palabra trajera la otra y que el ex-soldado sacara a relucir su

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cuchillo. Porque eran muy frecuentes las peleas de los vagos y mal y la luz de una vela, proyectaba en la pared del rancho diferentes
entrenidos, como se le llamaba entonces a la gente pendenciera y láminas, con historias muy impresionantes.
sin ocupación. – ¡Uy, uy, uy! -se asustaba un chico.
Pero no ocurrió así. Mesié Pierre consideró seriamente la – ¡Sálvelos, sálvelos! -gritaba una mujer al ver la imagen de un
posibilidad de llevar un monito o una cotorra sobre el hombro y naufragio.
también la de tener que enfrentar a un señor antipático. – ¡A ese maldito le rompería la cabeza! -exclamaba un señor
Para demostrar que no tenía miedo arrojó una botella al aire y muy pacífico al ver a uno de los villanos.
antes de que tocara el suelo le pegó un limpio puntapié y la partió La gente se transformaba, como cuando uno ve una película de
por la mitad. Luego, con el canto de la mano, partió una tabla como aventuras en el cine o en la tele. Y, en verdad, la linterna mágica
hacen ahora algunos karatekas. El hombre del fortín, que nunca es como la abuelita de esas invenciones. Y el primer asombrado
había visto hacer aquellas cosas, desistió de burlarse del francés. ¿saben quién era? Sí, adivinaron: el mismo Anselmo, el abuelo de
– ¡Muy habilidoso, don!… ¿Ves, Anselmo?… ¡Uno siempre mi abuelo.
aprende algo de la gente que sabe!
Siguieron viaje. No sólo cabalgaron de día sino también de Era un gaucho, sí. Pero ahora también un joven que conocía el
noche, cosa que el paisano casi siempre evita para no tener mundo a través de la linterna mágica y los cuentos de Mesié Pierre.
sorpresas. Mientras cabalgaban, Mesié Pierre le iba diciendo el A veces, a la noche, junto al fuego, miraba los libros del francés,
nombre de las estrellas, de las constelaciones. Y uno sentía que apiladitos como ladrillos. No se animaba a tocarlos. Intuía que allí
viajaba por el cielo también, cerca del lucero y la Cruz del Sur (que había muchas aventuras, negadas para los que sabían leer. Como
todos los paisanos conocen) pero también de otros astros, de otros Anselmo, como él, sin ir más lejos.
mundos desconocidos, a los que el hombre -decía Mesié Pierre- Mesié Pierre adivinó lo que pensaba el muchacho.
llegará tarde o temprano. – Es hora de que aprendas a leer, hijo.
"Hijo", dijo. Y a Anselmo se le llenaron los ojos de lágrimas.
Detrás de los fortines, desafiando al malón, muchos hombres y
mujeres llegados de otros países, construían sus ranchos. Más de
tres o cuatro, ya era una pequeña colonia. Y allí llegaba Mesié
Pierre y su ayudante. Al principio, con espantapájaros y luego con
toda clase de entretenimientos.
– Porque la gente necesita: primero, pan… ¡y después magia!
Por eso había construido un teatro de títeres, que hablaban en
diferentes idiomas (los que conocía Mesié Pierre, que eran
muchos) y también una linterna mágica, un cajoncito, aparato
anterior a la cámara fotográfica que, mediante un juego de espejos

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El episodio de la bicicleta, no lo desanimó. Lejos de eso, se puso
a leer cuanto libro había acerca de los inventos modernos y las
formas de realizarlos. De haber estado en Buenos Aires, es posible
que lo hubieran nombrado académico o rector de un colegio
nacional como a su compatriota Amadeo Jacques o bibliotecario de
la Biblioteca Nacional, como a ese otro ilustre compatriota: Paul
Groussac. Pero él estaba en medio del campo, en una tierra que
asolaban los malones, los matreros, aventureros y bandidos de
todas las especies. Era un gran maestro, pero con un solo alumno:
Anselmo, el abuelo de mi abuelo.
El seguía con sus costumbres de gaucho (pialar, domar, bolear
avestruces, jugar a la taba y la sortija) pero ya conocía los
rudimentos de varios idiomas, que conversaba con el francés.
– ¡Hablan el idioma del Diablo! -dijo un comisario a un juez de
paz, en un pueblo de frontera.
– Habrá que interrogarlos como Dios manda…
– Pa empezar, ¡me los voy a meter en el cepo!
Y por eso pasó lo que pasó.

"Para un criollo -decía años más tarde el abuelo de mi abuelo-


ser o parecer civilizado, es casi una herejía". Recordaba las
desventuras por las que había pasado junto a su maestro, Mesié
Pierre.
Porque una noche, Mesié Pierre y Anselmo fueron detenidos.
– ¿De qué se nos acusa? -preguntó el francés.
– ¡De practicar brujería, che! -le informó el comisario.
– No somos brujos, don, somos gente decente…
– ¡Vos te callas, mocoso!
– ¡Exijo ver al cónsul de mi país! -exclamó Mesié Pierre.
– ¡Aquí no tenemos de esas cosas, jua, jua, jua! -se rió el
comisario.
– ¡Un abogado, quiero ver a un abogado! -chillaba Mesié Pierre.
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Todo fue en vano. Anselmo y el francés fueron llevados a un – No tenemos dinero para el pasaje -recordó el francés.
calabozo. – ¡Después nos ocuparemos de ese detalle! -se impacientó el
Mesié Pierre pidió una pluma y un papel porque quería escribir abuelo de mi abuelo.
su defensa. Más modesto, Anselmo pidió un tazón de mate cocido. El postillón, el guía de la diligencia, estaba cambiando sus
– ¡Estos dos se creen que están en un hotel! -se rió, otra vez, el cabalgaduras.
comisario. – ¿Dónde estarán nuestros caballos? -suspiró Mesié Pierre.
Pasó una noche y otra. Mesié Pierre exigió que le devolvieran – ¡Olvídalos!
sus libros. Pero los había confiscado el juez de paz. Sonó la corneta del postillón y la diligencia se puso en marcha.
– ¡No tienen derecho a quitarme los libros! -se quejaba el Pierre echó a correr, abrió la puerta del carruaje y se metió junto a
francés. dos lindas pasajeras, mientras Anselmo se encaramaba a lo alto de
– ¡Es inútil! -pensó Anselmo en voz alta.- ¡Estos no entienden la diligencia y se sentaba en el pescante, junto al postillón.
razones! – ¡Métale, compañero! -ordenó, mientras sentía el aire que le
– ¡A un hombre no se le puede privar ni del pan ni de la lectura! golpeaba la cara, el aire del campo, el aire libre que lo llenaba de
-declamaba Pierre como si estuviera en las barricadas de la alegría.
Revolución Francesa. Las señoritas lo inspiraban a Mesié Pierre. Aunque estaba algo
Anselmo creyó que su amigo se había vuelto loco, así que no maltrecho después de su temporada en el calabozo, de pronto
hizo ningún comentario. recuperaba cierto aire elegante y negligente, de gran señor. Pierre
Se quedó silbando bajito, pensando en la manera de huir. (literalmente muerto de hambre) no se abalanzó sobre las presas
de pollo que comían las dos muchachas. Aceptó, sí, un trozo, que
Habían pasado varias semanas. El francés seguía recitando la comió muy delicadamente. Después, mientras cortaba pan, queso
declaración de los Derechos del Hombre ante la indiferencia de dos y saboreaba el vino, inició una charla muy amena acerca de sus
o tres milicos, que mateaban bajo el alero. Por fin el francés se viajes alrededor del mundo. Las dos jóvenes, que eran señoritas
cansó. Dejó de gritar y, al igual que Anselmo, adoptó la actitud de adineradas, habían estado en París junto a sus padres.
un perro sumiso y apaleado. Lo que Anselmo temía, es que alguien – Ellos estarán muy felices en conocerlo, Mesié Pierre. Adoran
lo reconociera como a un desertor y lo enviara de regreso al fortín. todo lo francés…
Prefería ser un preso de comisaría de pueblo. Más tranquilo. Una – ¡Magnífico, magnífico! -exclamó Mesié Pierre, que añoraba
mañana los hicieron formar junto a unos borrachos y los llevaron algo de la vida cómoda de las grandes ciudades.
hasta la plaza del pueblo para hacer algunos trabajitos. Era Entretanto, Anselmo tomaba las riendas de la diligencia y dejaba
costumbre entonces que los presos poco peligrosos trabajaran en que el postillón descansara un rato. Así, pagaban el viaje que iba a
cosas así, bajo la vigilancia de uno o dos guardias. ser muy largo, muy penoso, por grandes llanuras y después montes
A las dos horas, vieron llegar, por la Calle Mayor, a una diligencia y sierras. Es cierto: iban a parar en algunas postas, para reponer
que iba para Mendoza. fuerzas, cambiar las cabalgaduras, dormir y seguir viaje.
– ¡Hay que abordarla, Pierre! -propuso Anselmo.
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Una de las señoritas que viajaban, era muy bella, de aspecto Entretanto, en la ciudad de Mendoza, Mesié Pierre, entraba a la
distinguido; se llamaba Sofía. Al parecer, Mesié Pierre estaba muy casa de Liliana y Sofía. Como era costumbre entonces, antes de
interesado en ella. La otra, mucho más joven y muy bella también, comer, matearon un rato y las señoritas entretuvieron al francés
se llamaba Liliana. charlando en el idioma del visitante y tocando la guitarra. El papá
Anselmo la miró ¡y casi se enamora! de las señoritas se puso a disposición del "gentil caballero".
Pero tenía mucho trabajo y estaba muy cansado y sólo pensaba – Le agradezco mucho, señor-respondió Mesié Pierre-, tengo
en llegar a Mendoza. varias ideas que quisiera poner en práctica…
Cuando llegaron a Mendoza, Anselmo buscó trabajo como – Pues, veamos, veamos -dijo el señor.
tropero. Era un buen jinete, muy baqueano, aunque hombre de – Temo aburrir a las señoras -se disculpó el francés.
llanura nomás. Y allí era necesario trepar las sierras, atreverse a la – En ese caso, creo que será mejor que nos veamos mañana en
misma cordillera de los Andes. Al principio, Anselmo tuvo un poco mi despacho. ¿Qué le parece, señor?
de miedo. Se animó, de a poco, conduciendo mulas por el borde – D'accord -dijo el francés, que quiere decir "de acuerdo". Y sin
del abismo, por desfiladeros muy peligrosos. Recordó que años esperar más, continuó charlando con las señoras. Habló de las
antes, muchos hombres que veían la cordillera por primera vez, se tierras de París, de música, de teatro, de poesía. Hizo honor a una
animaran a cruzar, siguiendo al general San Martín. Claro que abundante cena y, a los postres, entretuvo a la pequeña
ahora no había guerra. Las recuas de mulas llevaban mercadería concurrencia con juegos de prestidigitación.
para Chile y otras las traían a Mendoza. A veces uno veía del otro Mesié Pierre, como muchos viajeros de ese tiempo, tenía ideas
lado del desfiladero a un grupo de hombres con sus mulas y se progresistas acerca de todo: el regadío de las chacras, como ganar
asustaba de la inmensidad de la piedra, de esas moles grises, tierras al desierto a través de acequias y cursos de agua y no le
veteadas de blanco -en las alturas, con grietas verdes y rojizas y faltaban ideas sobre construcción de puentes, caminos, plazas,
uno que otro ojo de agua, el comienzo de un manantial allí en lo bancos, estaciones de ferrocarril. En verdad, debía moderar su
alto. Cuando soplaba el viento, si los sorprendía en medio del viaje, imaginación y sus ímpetus, porque, de lo contrario, se transformaba
los arrieros iban bien pegaditos a la piedra, cubriéndose hasta la en sospechoso y cualquiera podía pensar que se trataba de un
mitad de la cara con sus ponchos. Sólo temían al viento blanco, ese charlatán.
viento de nevada que cala hasta los huesos y deja a los hombres y Tal vez lo fuera… pero para el abuelo de mi abuelo, era un
a los animales tirados, muertos, si es que no llegan antes a un maestro, un genio.
refugio, si no buscan amparo en las mismas grutas de las ¿O sería las dos cosas, quizá?
montañas. Pero todo eso Anselmo lo fue aprendiendo de a poco. Lo cierto es que convenció al papá de las lindas señoritas de que
Vio, en la altura, el vuelo del cóndor, las grandes alas extendidas… le otorgara un crédito para sus empresas e inventos y comenzó a
De pronto, tuvo una idea loca: ¡volar! Claro está: todavía no se frecuentar el Club Social, a vestir elegantemente y a cortejar a la
habían inventado los aviones… señorita Sofía, como serio pretendiente.

19
Pero no es de Mesié Pierre de quien debemos hablar ahora, sino
del abuelo de mi abuelo, de la chifladura de Anselmo por volar como
los cóndores.
– ¿Te parece una idea descabellada?
– De ningún modo -respondía el francés-. Me parece una de las
ideas más sensatas del mundo. Un día habrá carretas volando por
el aire… ¡qué digo carretas!… vehículos más largos que los trenes
recorriendo el mundo, sobre los océanos y los países más
lejanos…
– Yo soñé eso y creí que estaba loco -confesó el abuelo de mi
abuelo.
– Nunca estuviste más cuerdo -aprobó el francés.

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¡Y cayó, nomás! Si no hubiera sido por eso, Mesié Pierre y "¿Qué estoy haciendo aquí?", se preguntó. Aunque le tenía
Anselmo hoy serían dos héroes de la aviación y la navegación en mucho afecto a Liliana, no estaba enamorado de ella. Podían
globo. De todos modos, hicieron el intento, como muchos otros decirse adiós tranquilamente. Ella se casaría con uno de esos
pioneros. Al fin, no faltaban tantos años para que otros intrépidos oficiales o con uno de esos jovencitos que los padres mandaban a
se lanzaran al cruce de los Andes trepados a un globo. Tiritando, estudiar a Buenos Aires, para que volvieran recibidos de doctores,
muertos de frío, sin provisiones, cayeron en un valle. Por suerte, casi todos abogados y, con un poco de suerte, hasta diputados de
pasaban por allí unos arrieros. la provincia.
– ¡Miren quién está aquí! – ¿Por qué andas tan calladito, Anselmo? -le preguntó Liliana-.
– ¿Por dónde apareciste, che? ¿No te gusta la fiesta?
– ¿Desde cuándo sos pájaro? – Sí, claro que sí. Pero venía a despedirme ¿sabes?… Porque
Eran unos baqueanos, amigos de Anselmo. Se rieron mucho con para mí el viaje no terminó todavía…
la historia del cóndor. Liliana lo miró y lo siguió mirando, como si quisiera entrar en el
– Suerte que están aquí para contar el cuento… alma de su amigo. Tal vez adivinó lo que pensaba.
El francés, callado, taciturno, subió a una mula. Pensó que no Lo besó en la mejilla y le deseó buena suerte.
era una manera muy airosa de regresar a la ciudad. Pero en fin: El que puso el grito en el cielo fue el francés que lo llamó tonto y
¡cosas peores se habían visto en el mundo! retonto.
– ¿Adonde querés ir ahora?
Al regresar, Sofía se echó a los brazos del francés, como si éste – A Buenos Aires.
regresara de la guerra. El papá de la muchacha se alegró mucho – ¡No hay nada que hacer en Buenos Aires!
de verlo, pero le hizo prometer que sentaría cabeza (Mesié Pierre Pero se dio cuenta que su amigo no cambiaría de opinión. Para
no era un jovencito). Mesié Pierre le guiñó un ojo a su amigo. Tal Anselmo, como para mucha gente de la Tierra Adentro (como se
vez quería decirle que era eso lo que esperaba (casarse, tener una decía entonces) la Ciudad era como un gran desafío, una tierra a
linda finca en Mendoza, hacer fortuna) o quizá el guiño quería decir conquistar, un sueño interminable. Y hacia ella iba el abuelo de mi
que las aventuras nunca terminarían para Mesié Pierre. Anselmo abuelo esa noche. Cabalgando. Solo bajo las estrellas.
pensó averiguar eso esa misma noche, en el baile que ofrecía el – ¡Adiós, Mesié Pierre! ¡Gracias por todo!
papá de Sofía y Liliana. – ¡Adiós, querido amigo!
Se acercó a la casa, iluminada por las velas y lujosa de valses, Siguió galopando.
lindas muchachas y jóvenes oficiales que revoloteaban alrededor
de Liliana.
Anselmo se miró en el espejo.-Vio sus pilchas de gaucho pobre,
su cara de muchacho, las botas acostumbradas al baile de las
enramadas y patios de tierra.

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IV UN TANGUITO PARA ANSELMO SORIA trabajo y Anselmo contestó que no, que nada tenía, sólo la buena
voluntad.
– ¡Por algo se empieza! -se rió el parroquiano.
SE fue acercando a la Ciudad de a poco, dando vueltas por el
suburbio. Ató su parejero al palenque de una pulpería, como en el Ese hombre fue quien le indicó a Anselmo que había trabajo en
campo. Desde allí se abrían las calles de tierra que daban a los la curtiembre. Allí se presentó Anselmo apenas despuntó el día. El
Corrales Viejos. olor de los cueros, los tientos, algún recado junto a la pared, le
– Se ve que viene de las afueras -opinó un parroquiano. traían el recuerdo de otros días en el campo. Pero la manera de
– Ahá. llevar el cuchillo o de bajar el ala del chambergo sobre las cejas,
– ¿Y qué lo trae a la ciudad, amigo? delataban otra manera de vivir. También la manera de hablar, muy
– La curiosidad, será… compadre. Anselmo miraba todo y hablaba lo menos posible. Por
Al parroquiano le causó gracia la respuesta y lo convidó a tomar las conversaciones, supo que esos hombres se jactaban de sus
una copita en el mostrador. peleas. Y él lo menos que quería era tener un disgusto, recién
En ese instante entró un payador. Como en el campo. Pero éste llegado a la Ciudad.
no vestía bombachas o chiripá, ni usaba botas y espuelas. No. Era A la Ciudad, en verdad, la miraba de lejos. Sabía que detrás de
un señor vestido de pueblero. Llevaba poncho, eso sí; mejor dicho: esas barracas, al final del arroyo, empezaban las calles
un ponchito, una chalina sobre los hombros. empedradas y un poco más lejos los farolitos a gas y los carruajes.
Pero no se atrevía aún. Al terminar la semana y cobrar unos pesos,
Vengo de lejos y lejos Anselmo iba para los bailes y se lucía revoleando sus botas,
se va conmigo este canto; floreándose con las mudanzas del gato.
ya ni sé si voy o vengo Un día, en uno de esos bailongos del suburbio, un negro con una
de la tierra de los gauchos. trompeta empezó a tocar una música desconocida. Un guitarrista
ciego, al oírla, punteó sus cuerdas y siguió el ritmo. Algún compadre
Por la cara de Anselmo rodó un lagrimón. Tampoco él sabía por de la curtiembre sacó a bailar a una mujer.
qué estaba allí, tan lejos del fortín y las tolderías de los indios, de Anselmo, claro está, no sabía que estaba oyendo y viendo el
las carretas y la pampa. nacimiento del tango.
– Canta bien el hombre -opinó el parroquiano
y miró a los demás algo desafiante, por si alguien opinaba lo En los bailongos, Anselmo conoció a muchos peones y matarifes
contrario. de los Corrales Viejos. Algunos eran gente de campo, como él,
El payador siguió cantando desdichas y los hombres jugaron un paisanos de la Tierra Adentro que merodeaban por la Ciudad.
truco y el parroquiano del mostrador le preguntó si tenía rancho y Unos, trabajaban en los Corrales Viejos, en los Mataderos; otros,
llegaban, con las carretas, a Lujan. Entre gauchos y pueblerinos,
esos hombres gustaban de las carreras cuadreras, los juegos de
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naipes, las riñas de gallos, los bailes en los patios de tierra. Le iban En la Plaza Retiro, algunos soldados de franco y unos
tomando el gusto a la Ciudad. Un mozo bailarín, algo mayor que muchachos farristas, se divertían tirando bolas de cebo. Un
Anselmo, le comentó que trabajaba como mayoral de tranvía. vigilante los llamó al orden. Dos o tres comedidos quisieron
– Nunca vi un tranvía -dijo Anselmo. intervenir, con tan mala suerte, que recibieron un baldazo de agua.
– Es como un carretón con asientos, que va sobre las vías - Se armó la gresca. Anselmo, recién bajado del carro, trató de evitar
explicó el otro-, lleva un caballo o dos… ¡y más a veces! los golpes. Por suerte, un quinteto de guitarra, arpa, acordeón,
En cuanto a su trabajo, consistía en ayudar a repechar las violín y mandolín, inició la velada con unos lindos valses.
cuestas, jineteando un caballo brioso. En tramos más tranquilos, Anselmo miró a la concurrencia: jornaleros, planchadoras,
tocaba su cornetita de guampa, anunciando la llegada del tranvía. changarines, carreros de la Boca, Barracas y los Corrales Viejos,
– Son cosas del Progreso -dijo el mayoral. bailarinas, soldados, marineros que bailaban la habanera, un
Uno contaba un cuento y otro contaba otro y así Anselmo se tragafuegos, cirqueros, mujeres de paso, curiosos y, claro está, el
enteraba de lo que ocurría en la Ciudad. vigilante para cuidar el orden. Todo era una fiesta. Pasaban
Una tardecita, por fin, se animó a entrar a Buenos Aires. No lo vendedores de mazamorra y manzanas asadas, volatineros, un
hizo solo, sino con otros peones de los mataderos y las curtiembres. carro con muebles de mimbre, un farolero, señoras pintarrajeadas,
El mayoral y unos carreros, lo animaron a concurrir a los bailes del vendedores de pájaros. Sólo faltaba Mesié Pierre y los
Retiro. El aceptó. Ese día cambió las bombachas por un pantalón espantapájaros y los personajes de la linterna mágica. Pero algo
a rayas, se puso pañuelo blanco al cuello y en vez de botas se calzó parecido había en la Recova: unas maquinitas con imágenes que
unos botines. Parecía otro… o se sentía otro; contento y asustado se llamaban kinetoscopios. Uno hacía girar la manija y las figuras
a la vez. Entraron por el Sur, bordeando el Riachuelo. Algunos del kinetoscopio comenzaban a moverse. Como en el cine. Pero el
llevaban guitarras; uno, un flautín. Se entretuvieron tocando cine todavía no se había inventado. Todo era así como les digo (o
milongas y tanguitos arriba de los carros. como lo veía Anselmo, por lo menos) como una fiesta, como un
Vio casas altas, de dos y tres pisos; vio almacenes, galpones, el carnaval.
empedrado de las calles, las esquinas, los vigilantes, las Al abuelo de mi abuelo le fascinó Buenos Aires; esa parte de
lavanderas con sus fardos de ropa en la cabeza; un grupo de chicos Buenos Aires, cercana al río, donde, lo mismo que en los Corrales
que salía de la escuela con delantales blancos, vio al manisero, al Viejos, sonaban tangos y milongas.
afilador, a los vendedores ambulantes, a los organilleros y a los No fue raro entonces que Anselmo se mudara a la ciudad, para
hombres que bailaban tanguitos en la vereda. tentar suerte. Encontró trabajo en un corralón de Barracas. Por
Por la Recova, cerca del Retiro, se paseaban unas morenas y aquel tiempo, un buen carrero era como un buen jinete en la ciudad.
también unas muchachas que salían de la fábrica de cigarros, Se subía al pescante de esos carros altos, con ruedas enormes,
además de unas cantantes y actrices con abanicos de pluma. como las de las carretas. Silbaba (chiflaba, decían ellos) a unos
Anselmo vio todo eso y sintió que el corazón le saltaba en el pecho. caballos grandes, percherones, que arrastraban tierra negra,
La emoción era tan grande que casi se cae del carro al ver tanta verduras, bolsas, lo que fuera. Así como las carretas parecían
hermosura. navegar la pampa, los carros de la ciudad, hacia fines del siglo
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pasado, aprecian navegar las calles, muy despaciosos y casi – Gracias, caballero -dijo la señora mayor-, gracias por hablar en
siempre adornados con las pinturas y letras de los filiteros. Y allí iba nuestra lengua y hacernos sentir bien, como en casa. Usted no
Anselmo, con su pantalón y faja a la cintura y pañuelo bordado con sabe lo que es sentirse extraño en tierra ajena…
iniciales. Casi siempre de alpargatas. Pero a veces, cuando había – Lo sé. Yo también, de algún modo soy un forastero -pensó
que meterse en los fangales del suburbio o, para no ir muy lejos en Anselmo en voz alta.
el andurrial del arroyo Maldonado, Anselmo se calzaba las botas, Porque no podía olvidar a su madre, una extraña en su propia
las que había usado en el fortín y en la pampa y en la cordillera. Y tierra. Y otra vez rodó un lagrimón por la cara del abuelo de mi
se sentía gaucho otra vez, haciendo rodar el carro que estaba abuelo.
atascado en el lodo, repechando una lomita en lo que hoy es la Pero no duró mucho. Porque de pronto, distinguió, entre los
avenida Juan B. Justo. Es que la ciudad era otra entonces y el recién llegados, a la mujer más hermosa que se pudiera imaginar.
campo entraba a los fondos de las casas, donde siempre había una Bueno, era una chica todavía, una jovencita de quince años, con
higuera o una enredadera con perfume a jazmín del país. los ojos celestes y una larga trenza rubia.
El país era otro. Es lo que aprendió el abuelo de mi abuelo, el Se llamaba Julieta.
hijo de la india y el criollo, mientras andaba por Buenos Aires y veía Él se acercó, le habló en su idioma. La chica sonrió, se sonrojó
llegar gente de tantos países. Casi todos vivían en los conventillos. un poco y después le prometió que serían amigos. No dijo más
Como él, que había alquilado una piecita cerca del Corralón. porque su padre, don Pascual, la estaba mirando. Y don Pascual
Al oír las voces del conventillo, los diferentes idiomas de los no quería que se le acercaran los muchachos. Prudente, Anselmo
recién llegados, Anselmo recordó a Mesié Pierre. Porque gracias a se retiró.
él podía entender a los inmigrantes y servirles de traductor. Esto le En el barrio había un compadrito que se llamaba Machete. Tenía
trajo cierto prestigio en el barrio, donde lo llamaban el lenguaraz, la mala costumbre de molestar a lavanderas, costureras, a las
como se les decía a quienes entendían el lenguaje de los chicas que iban a la fábrica. Había echado fama de guapo y se
indígenas. Y fue así como Anselmo ganó la confianza de los recién reclinaba en el buzón de la esquina. Cada vez que pasaba
llegados y el respeto de los naturales del país: carreros, mayorales, Anselmo, por una razón u otra, Machete se le cruzaba o escupía
bailarines de tango, matarifes. provocándolo. Pero Anselmo no respondía a las provocaciones.
Cuando había bailes en el conventillo, allí estaba Anselmo, – Permiso -decía y seguía su camino.
bailando valsecitos criollos y, si las señoras no se ofendían, uno El otro se reía, creyendo que lo había atemorizado.
que otro tanguito. Pero Anselmo estaba ocupado en otras cosas. Siguiendo los
Un día, bajaron del carro unos italianos que venían a probar consejos de Mesié Pierre, el abuelo de mi abuelo leía libros y más
suerte en la Argentina. Buscaban las palabras para hacerse libros. En ese entonces había bibliotecas públicas y también de
entender. Entonces apareció Anselmo, muy comedido, y les fue algunas colectividades, como la española y la italiana. Y allí se
traduciendo cada cosa. metía Anselmo. Dicen que era el carrero más leído de Barracas.

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Seguía frecuentando los bailes… pero menos. Buscaba
pretextos para quedarse en el conventillo. ¿Y por qué?… ¡Para ver
a Julieta!… Sí, señor, estaba enamorado otra vez.
A ella le causaba gracia que Anselmo la estuviese mirando a
cada rato.
– ¿Qué miras, mirón? -le preguntaba.
– A vos -se animaba a decir Anselmo y veía partir a Julieta hacia
la fábrica de cigarros.
Algunos compadritos, en la vereda, molestaban a las chicas que
a esa hora iban a la fábrica.

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Esa fue la oportunidad que tuvo Anselmo para ofrecerse como
acompañante de Julieta. La muchacha aceptó. Y, durante meses,
se vio a la parejita caminando por las veredas, muy entretenidos en
la conversación.
Un día, don Pascual, llamó a su hija. Estaba muy preocupado.
– Usted sabe, hija, que somos gente decente.
– Sí, papá.
– Y que yo espero para usted lo mejor.
– Sí, papá.
– Y no me gustaría verla casada con un compadrito, bailarín de
tangos…
"¡Ah!… Era eso…", pensó Julieta.
– … por eso pensé que podía comprometerse con Nicola, el hijo
de mi paisano, un muchacho que…
– ¿Por qué tanto apuro en casarme? -preguntó la muchacha. Y
salió corriendo, a punto de llorar.

Pero Anselmo ya no era un chico. Había dejado de serlo y ya


pensaba y hablaba como un hombre. Así que fue a conversar con
su amiga y a decirle que la quería. Y después, sin esperar más, se
presentó ante don Pascual. Y dijo, en español y en italiano:
– Don Pascual: vengo a pedir la mano de su hija. Sé que no
tengo otros méritos que el ser un hombre de trabajo, aficionado a
la lectura. No nací en cuna de oro, sino en un fortín y pude haber
nacido en una toldería. Pero aprendí a defenderme y a defender a
los demás, si es preciso. Yo podré cuidar de Julieta, si usted y su
señora lo permiten. Y haré que mis hijos honren la tierra de su
madre tanto como la mía, que ahora es la suya también, don
Pascual.
Estaba muy inspirado el abuelo de mi abuelo. Creía en lo que
decía. Intuía que el país, todavía muy joven entonces, iba a crecer
con los criollos y los inmigrantes, con gente como él y Julieta. No
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fue fácil convencer a don Pascual. Sin embargo, gracias a su mujer
y a los vecinos que se habían encariñado con Anselmo, accedió,
por fin.
Hubo un lindo casorio en el conventillo. Con farolitos de papel y
acordeones que tocaron polcas y tarantelas.
Y algún tanguito también -¿por qué no?- que acompañó la
guitarra del payador.
A su inspiración se deben estos versos:

Una calandria de Italia


y un jilguero del país
están cantando en el alma
de mucha gente de aquí.

Hoy somos todos la Patria


la cosa es saber vivir…
respetando al que trabaja
porque Dios lo quiere así.

Siguió cantando el payador, soñando el porvenir. Entretanto,


Julieta y Anselmo, se sacaban una foto de bodas.

Es la que encontré en el altillo junto a las botas de Anselmo


Soria, el abuelo de mi abuelo.

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> ¡jettatore!...

PERSONAJES

CARLOS
LUCÍA
DOÑA CAMILA
ÁNGELA
DON LUCAS
ELVIRA
BENITO
ENRIQUE
DON JUAN
PEPITO
DON RUFO
LEONOR
LUIS

ACTO PRIMERO

SALA ELEGANTE. UNA MESA AL CENTRO CON REVISTAS Y DIARIOS.


UNA CHIMENEA O PIANO SOBRE EL FORO IZQUIERDA. UN SOFÁ
SOBRE EL FORO DERECHA. ARAÑA ENCENDIDA.

ESCENA I

Carlos y Lucía.

CARLOS: Vamos Lucía... de una vez. ¿Sí o no?


LUCÍA: Es que no me resuelvo, Carlos. ¿Y si se me conoce?

antología de obras de teatro argentino 291


¡jettatore!...
CARLOS: No seas tonta... ¿En qué se te puede conocer? Todo es ESCENA II
cuestión de un momento.
LUCÍA: ¡Si llegaran a descubrirnos! Carlos y Doña Camila.

CARLOS: ¡Pero no pienses en eso!... No es posible. Yo te aseguro que no Dª CAMILA: ¿Por qué te has levantado de la mesa sin tomar el café?
nos van a descubrir. ¿Por qué imaginarte siempre lo peor? ¿Quieres que te lo haga servir aquí?
Tengo todo preparado. Enrique está esperando en la CARLOS: No, tía, no. Me quita el sueño...
esquina...
Dª CAMILA: (Se sienta). De un tiempo a esta parte te encuentro algo raro.
LUCÍA: No me animo, Carlos... Tengo miedo… ¿Qué tienes? ¿Estás enfermo? Tú debías venirte a dormir
CARLOS: Bueno, lo que veo es que no te importa nada de mí. aquí. Estarías mejor cuidado...
LUCÍA: No digas eso. Bien sabes que no es cierto. CARLOS: No es para tanto. Me siento un poco nervioso y nada más. Es
CARLOS: Sin embargo, ahí está la prueba. que tengo una gran preocupación...

LUCÍA: Si no puedo querer a nadie que no seas tú. ¡Como si no lo Dª CAMILA: ¿Preocupaciones tú? Y ¿por qué?
supieras! CARLOS: ¡Vaya una pregunta! ¿Lo que le dije esta tarde le parece poco?
CARLOS: Y entonces, mujer, ¿a qué vienen esas vacilaciones? Resuélvete Dª CAMILA: ¡Cómo! Pero... ¿hablas en serio, muchacho?
rubia... Con un poco de valor estamos del otro lado. ¿No ves CARLOS: ¡Ya lo creo!
que esto no puede seguir así?
Dª CAMILA: Mira que voy a creer que has perdido el juicio...
LUCÍA: Siquiera se encontrase presente Leonor...
CARLOS: ¡Si lo que te digo es verdad! Don Lucas es jettatore...
CARLOS: Es que no hay tiempo que perder. A tía ya la he estado
Dª CAMILA: Pero... ¿qué es eso de jettatore? Porque hasta ahora a todo lo
preparando toda la tarde. Y ahora le daré el último toque,
que me has venido diciendo no le encuentro pies ni cabeza...
mientras llega Don Lucas...
CARLOS: ¡Y, sin embargo, es muy sencillo! Los jettatores son hombres
LUCÍA: ¡Esa otra! Y ¿si no viene Don Lucas?
como los demás, en apariencia; pero que hacen daño a la
CARLOS: Pero ¡qué cosas tienes! ¿Acaso falta alguna noche? gente que anda cerca de ellos... ¡Y no tiene vuelta! Si, por
LUCÍA: Pero, pudiera ser que hoy... casualidad, conversa usted con un jettatore, al ratito nomás le
CARLOS: Vamos, Lucía, no seas niña. Estás buscando pretextos para sucede una desgracia. ¿Recuerda usted cuando la sirvienta se
engañarte a ti misma. ¡Parece mentira, mujer! (Se sienten pasos). rompió una pierna, bajando la escalera del fondo? ¿Sabe usted
por qué fue? ¡Acababa de servirle un vaso de agua a Don
LUCÍA: Ahí viene mamá. Lucas!
Vase corriendo primera izquierda.

292 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 293


¡jettatore!...
Dª CAMILA: ¡Vaya, tú te has propuesto divertirte conmigo! ¿Cómo vas a de cabeza que siente usted a cada rato, ¿a qué cree que se
hacerme creer en una barbaridad semejante? deben? ¡A las visitas de Don Lucas, pues! Viene, la mira, y,
CARLOS: ¿Barbaridad? ¡Cómo se conoce que usted no sospecha ¡zas! ¡dolor de cabeza a la fija!
siquiera hasta dónde llega el poder de esos hombres!... Vea... Doña Camila se ríe.
ahí andaba en las cajas de fósforos el retrato de un italiano que ¡No se ría! ¿No ha notado que el dolor se le produce siempre
dicen que es jettatore... Pues a todo el que se metía una caja en después de haber hablado con él? ¡Fíjese y verá!
el bolsillo.... ¡con seguridad lo atropellaba un tranvía o se lo Dª CAMILA: Lo que yo puedo decirte es que nunca me convencerás de que
llevaba un coche por delante! ¡Y eso que no era más que el por puro gusto va a causar daño Don Lucas, ¡tan bueno como
retrato! ¡Figúrese usted lo que será cuando se trate del es él!...
individuo en persona!
CARLOS: ¡Si es ahí, precisamente, donde está su confusión! Si no es por
Dª CAMILA: ¡Estás loco, loco de atar! su gusto que hacen daño los jettatores... Y la mayor parte de las
CARLOS: ¡Pero si todo el mundo lo sabe! ¿O usted cree que es una veces, ni siquiera se dan cuenta de lo que son; lo hacen
novedad? Pregúnteselo a quien quiera. Y le advierto que por porque sí, porque para eso nacieron y no lo pueden
el estilo los tiene usted a montones... Hay otro, un maestro remediar... Un escritor francés cuenta la historia de uno muy
de música, ¡que es una cosa bárbara! ¡Ese... con sólo mirar una famoso que tuvo que arrancarse los ojos porque estaba
vez, es capaz de cortar el dulce de leche! ¡Había de ver cómo matando a la novia a fuerza de mirarla. ¡Qué quiere, tía! Son
le dispara la gente! Los que lo conocen, desde lejos no más ya desgracias que manda Dios, y contra lo que Dios manda nada
empiezan a cuerpearle, y si lo encuentran de golpe y no tienen se puede hacer...
otra salida, ¡se bajan de la vereda como si pasara el presidente Dª CAMILA: ¡No seas borrico! Es una herejía lo que estás diciendo, ¡y Dios
de la República!... Vea... este mismo Don Lucas (Cuernos) sin te puede castigar!
ir más lejos...
CARLOS: ¡Pero si es más conocido que la ruda! Y lo único que hay aquí
Dª CAMILA: ¿Por qué haces así con los dedos? ¿Qué nueva ridiculez es ésa? de extraño es que todavía no nos haya alcanzado a todos la
CARLOS: Cuando se habla de jettatores, tía, hay que hacer así. Es la influencia dañina de ese hombre...
forma de contrarrestar el mal, de impedir que la jettatura
prenda. Eso, tocar fierro y decir "cus cus", es lo único eficaz
inventado hasta el presente... ESCENA III
Dª CAMILA: ¡Basta de majaderías! ¡Ya es demasiado!
Dichos, Ángela y Don Lucas.
CARLOS: Bueno, tía, yo no le digo más... Ya verá cómo con el tiempo
se convence. Mientras tanto vaya observando... Esos dolores ÁNGELA: (Por foro). Señora, está el señor Don Lucas. (Mutis).

294 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 295


¡jettatore!...
CARLOS: (Saca una llave). ¡Toque fierro, tía, toque fierro! mi vida; y podría agregar que mi felicidad depende en gran
DON LUCAS: Buenas noches, señora... parte del resultado de esta conversación.
En este momento, Carlos y Lucía se asoman segunda
Dª CAMILA: Adelante, Don Lucas. (Aparte). ¿Quieres callarte? izquierda.
CARLOS: (Aparte). ¡Por lo menos haga cuernos! Voy a tratar de ser lo más conciso posible. Usted sabe, señora,
DON LUCAS: ¡Qué milagro, tan solos!... a usted, buen mozo, ¿cómo le va? que soy soltero y que poseo medios de fortuna suficientes
Carlos mutis. para poder disfrutar de las ventajas de una posición
desahogada. Si hasta ahora he sido refractario a los halagos del
matrimonio... es porque no había encontrado en mi camino
ESCENA IV
a la mujer con que soñaba para compañera de mi vida...
CARLOS: (A Lucía) ¡Apareció aquello!
Doña Camila, Don Lucas; luego Lucía y Carlos. DON LUCAS: Esa mujer, creo haberla hallado al fin: es Lucía... Y he resuelto
DON LUCAS: (Con extrañeza) ¿Qué le pasa a este muchacho?
solicitar de usted su mano para hacerla mi esposa...
LUCÍA: (A Carlos) ¡Ahora sí que soy capaz de todo!
Dª CAMILA: No le haga caso, Don Lucas, el pobre no sabe lo que hace...
DON LUCAS: Pero es que yo... Dª CAMILA: Debo confesar, Don Lucas, que no me sorprende lo que
acabo de oírle. Hace tiempo que, tanto Juan como yo,
Dª CAMILA: Está enfermo... está contrariado... hay que disculparlo... Pero, habíamos comprendido sus intenciones respecto de nuestra
dejemos eso, no vale la pena... Siéntese. hija Lucía, considerándonos honrados con una elección que
Se sientan. satisface nuestras aspiraciones.
Juan lo ha estado esperando hasta hace un momento. Salió Siguen la conversación en voz baja.
para el club, prometiéndome volver enseguida... Como está CARLOS: Llegó el momento... ¿Estás resuelta?
tan cerquita... Entretanto, con su permiso, voy a hacer que
avisen a las muchachas. LUCÍA: ¡Completamente!
Se levantan. CARLOS: Entonces voy a prevenir a Enrique. No olvides nada de lo que
DON LUCAS: Un instante, señora. Necesito conversar a solas con usted y te tengo dicho. (Mutis foro).
ninguna ocasión más propicia... LUCÍA: Pierde cuidado. (Sigue escuchando).
Dª CAMILA: Con mucho gusto, Don Lucas... DON LUCAS: No sé cómo agradecer esos conceptos, señora...
Se sientan.
Dª CAMILA: Son merecidos, Don Lucas.
DON LUCAS: Lo que tengo que decir a usted, señora, es muy delicado; se
DON LUCAS: Muchas gracias... Debo advertirle que hasta ahora nada he
trata de algo que tendrá un influencia decisiva en el resto de

296 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 297


¡jettatore!...
dicho a Lucía... No me he atrevido... Es tan niña... tan DON LUCAS: Eso sí que no lo creo. (La mano). Buenas noches, Lucía...
ingenua... ¿No teme usted que podamos encontrar de parte LUCÍA: Mamá... mamá... no sé lo que tengo, siento un mareo muy
de ella alguna dificultad? raro.
Dª CAMILA: ¡Oh, no! En ese sentido puede usted estar tranquilo: Lucía no Dª CAMILA: ¿Qué dices?
opondrá nunca resistencia a una resolución de sus padres.
Don Lucas se acerca; Lucía, al verlo, da un grito.
Mutis Lucía.
LUCÍA: ¡No me toque, Don Lucas! ¿Qué tiene usted en las manos?
Nos quiere demasiado y sabe que no buscamos sino su bien... ¡Parecen de fuego! ¡Me ha quemado usted al tocarme!
Con su permiso, voy a llamarla. (Mutis).
DON LUCAS: ¡¡Yo!!
Dª CAMILA: Pero hija, ¿qué te pasa?
ESCENA V ELVIRA: ¿Qué sientes, Lucía?
LUCÍA: No sé... algo muy extraño... ¡Ay! ¡La habitación da vueltas a
Don Lucas
mi alrededor!... ¡Yo me muero!
DON LUCAS: La chica me conviene... Es buena, bonita, y mucho me Dª CAMILA: (Sosteniéndola) ¡Qué es esto, Dios mío! ¡Pronto, un médico! ¡Llame
sospecho que no debo de serle del todo indiferente... Y ¿por usted, Don Lucas! ¡Corre, Elvira! ¡Que traigan un médico!
qué no? ¡Vamos a ver! ¿Qué tendría de particular? No soy tan
Don Lucas toca un timbre que está sobre la mesa, el cual no
mal parecido que digamos... Por lo menos, siempre se me ha suena.
dicho que había en mi persona no sé qué de atrayente que DON LUCAS: ¡Se ha descompuesto!
gustaba a las mujeres... No seré un muchacho, convenido;
ELVIRA: ¡Ángela! ¡Ángela! ¡Benito!
pero tampoco se puede decir que sea un viejo, ¡qué diablos!
Dª CAMILA: ¡Se ha desmayado! ¡Alcánceme una silla! ¡Ligero! ¡No puedo
más!
ESCENA VI Elvira mutis.
DON LUCAS: (Acercando una silla) Siéntela aquí, señora...
Dicho, Doña Camila, Elvira y Lucía.
Dª CAMILA: No vuelve en sí, ¡tiene los dientes apretados!
ELVIRA: Buenas noches, Don Lucas. No habíamos venido antes por DON LUCAS: (Corre de un lado para el otro). Habría que darle agua. (En el foro).
no saber que estaba usted aquí. No viene nadie... ¡Benito! Espérese, voy a ver...
DON LUCAS: (Dándole la mano) Tanto gusto, Elvirita. ¿A que si se tratara de otra Dª CAMILA: ¡No se vayan!... ¡No me dejen sola!...Parece que no respira…
persona que yo conozco, lo hubiera adivinado usted? ¿A que sí?
DON LUCAS: No se aflija, señora.... Nada hace con afligirse... esto pasará...
ELVIRA: Se equivoca. Lo mismo sería.

298 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 299


¡jettatore!...
ESCENA VII ESCENA VIII

Dichos, Carlos; Elvira, Ángela y Benito. Carlos y Enrique; luego Ángela y Camila.

CARLOS: ¿Qué sucede? ¿Por qué gritan? ¡Lucía! ¿Qué tiene Lucía? ENRIQUE: Fíjate en lo que vamos a hacer. ¡Esto es una barbaridad!

Dª CAMILA: ¡Carlos, pronto un médico! Don Lucas, haga el favor, CARLOS: Silencio, pueden oírte...
vaya usted y avise a Juan en el club. ENRIQUE: Pero, ¿y las consecuencias? ¿Calculas las consecuencias?
DON LUCAS: Voy enseguida, señora (Mutis foro). CARLOS: ¿Y ahora me vienes con eso? Cállate... Alguien se acerca...
Entra Ángela.
CARLOS: ¡Empezaron las desgracias! ¡Esto tenía que suceder al fin!
Avísale a la señora que aquí está el médico.
Dª CAMILA: ¡Corre, Carlos!... ¡Apúrate, por Dios! ¡Pronto, por favor!
Mutis Ángela.
CARLOS: Allá voy, tía.
ENRIQUE: Contigo no se puede razonar... Todo lo haces
Mutis Carlos y Benito foro.
atropelladamente... ¡Mira que querer hacerme pasar por
ÁNGELA: Parece que vuelve en sí... Vea, ya abre los ojos... médico!...
Dª CAMILA: No la sofoquen, necesita aire. CARLOS: Enrique, es mi felicidad la que voy jugando en la partida,
LUCÍA: ¡Dónde estoy? ¿Qué quiere decir esto? Mamá... y ya no retrocedo ni miro para atrás...
Elvira... ¡Ah, sí! ¡esas manos! ¡esas manos! ¡parecían de ENRIQUE: Sí, pero si esta farsa...
fuego!
CARLOS: Silencio... siento pasos... Sí, doctor, tal cual se lo refiero a
ÁNGELA: Pobre niña... está delirando... usted... Ha sido una indisposición muy extraña.
Dª CAMILA: Tranquilízate... no es nada... No estén tan encima... ¡le Entra doña Camila.
quitan el aire! Vamos a llevarla... Ve y enciende luz. El señor es médico. Lo he encontrado casualmente en la
Ángela mutis. botica de la esquina...
LUCÍA: ¡Tengo el pecho oprimido!... Dª CAMILA: Pasemos por aquí, doctor. Ha recobrado el
Dª CAMILA: (Conduciéndola) Despacio, sin fatigarte... apóyate en mí... conocimiento y la dejé acostada... ¿Cree usted que
ELVIRA: ¿Estás más aliviada? puede ser algo grave?

LUCÍA: Siento una especie de angustia. ENRIQUE: Dentro de un momento se lo diré a usted, señora.
Dª CAMILA: ¡Que Dios nos ayude! Despacio, hija, sin fatigarte. Hacen mutis los tres.

Hacen mutis.

300 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 301


¡jettatore!...
ESCENA IX DON LUCAS: Sí, trae para acá... ¿Qué sientes?
ÁNGELA: Nada, señor...
Don Juan y Don Lucas (por foro).
DON LUCAS: ¿Tengo fría o caliente la mano?
DON JUAN: Entonces, ¿fue repentino? ÁNGELA: Yo no sé…
DON LUCAS: Repentino… Pero tranquilícese usted… DON LUCAS: ¿Cómo, que no sabes? ¿La encuentras caliente o fría?...
DON JUAN: ¡Esa chica es tan nerviosa!... Vuelvo enseguida... (Mutis). ÁNGELA: Más bien caliente...
DON LUCAS: Aquí espero... ¡Qué contratiempo! ¡Tan luego esta noche! DON LUCAS: ¿Muy caliente?
Pero ¡qué impresión tan rara le produjeron mis manos!
ÁNGELA: Bastante...
"Tiene usted las manos que parecen de fuego", me dijo. ¡Es
curioso el efecto! ¿A qué podrá responder? DON LUCAS: ¡Demonio, demonio! ¿Qué será esto? Puedes retirarte.
Vase Ángela.

ESCENA X
ESCENA XI
Dicho y Ángela (entra).
Don Lucas y Don Juan (entra).
DON LUCAS: ¿Cómo sigue la señorita?
ÁNGELA: Está más aliviada, señor... DON JUAN: Un susto y nada más, amigo Don Lucas. Dice que es cuestión
del sistema nervioso y que no hay por qué alarmarse...
DON LUCAS: Pero, dime... ¿ha tenido otras veces ataques parecidos a éste?
DON LUCAS: ¡Vaya hombre! ¡Cuánto me alegro! Le confieso que estaba
ÁNGELA: Que yo sepa, no.... Por lo menos, es la primera vez que yo la
intranquilo. ¡Tan luego esta noche! Amigo Don Juan, su
veo así...
señora lo enterará de algo que hemos conversado respecto a
DON LUCAS: ¿No ha venido todavía el médico? Lucía.
ÁNGELA: Sí, señor. Está adentro uno que encontró el señor Carlos en DON JUAN: Sospecho de lo que se trata. Sabe usted que en esta casa se le
la calle. recibe siempre con gusto...
DON LUCAS: Y ¿qué dice? DON LUCAS: Muchas gracias. Me retiro; pero volveré más tarde en busca
ÁNGELA: Que no es de cuidado. (Pausa). de noticias. Hasta luego. (Medio mutis, por foro).
Se dan la mano.
DON LUCAS: Oye, muchacha; acércate... dame la mano,
DON JUAN: Hasta luego, Don Lucas.
ÁNGELA: ¿Mi mano?

302 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 303


¡jettatore!...
DON LUCAS: (Volviendo) Diga, Don Juan, ¿no me ha notado algo de es el reposo absoluto. No puede ofrecer complicaciones de
extraño en las manos? ningún género, y después de algunas horas volverá la enferma a
DON JUAN: ¿En las manos?... No. ¿Por qué? su estado normal, desapareciendo la alteración nerviosa que
DON LUCAS: Nada... nada... preocupaciones mías, no más. (Mutis por foro). experimenta en estos instantes...

DON JUAN: ¡Vaya una ocurrencia! (Mutis izquierda). Dª CAMILA: ¿Y cree usted, doctor, que puede repetirle?
ENRIQUE: No lo espero, señora.
CARLOS: Pues yo sí lo espero.
ESCENA XII
ENRIQUE: ¿Usted? ¿Es usted médico?
Carlos. CARLOS: No, señor, no soy médico... pero tengo mis razones especiales
CARLOS: (Saliendo por izquierda) Todo marcha a las mil maravillas. ¡Este para afirmar lo que digo.
Enrique, aunque no es médico, merecería serlo! ¡Ahí lo dejo DON JUAN: ¿Tú?
perorando como si supiera! Charla hasta por los codos y no
ENRIQUE: Y ¿se puede saber cuáles son esas razones?
se deja interrumpir por nadie.
CARLOS: Yo no debo callar, ¡sería un crimen dejar de decir lo que sé!
Voces dentro.
La responsabilidad de lo que pudiera ocurrir más tarde, caería
Ahí vienen... ¡Ahora hay que dar el gran golpe!... ¡Es necesario
por entero sobre mí...
reventar al jettatore! ¡El jettatore! ¡Y lo mejor es que hasta yo
mismo voy a concluir por creerlo! DON JUAN: ¿Qué estás diciendo?
CARLOS: ¡Ah!, esto no es sino el principio de muchas otras desgracias
que vendrán después... ¡Estamos perdidos, completamente
ESCENA XIII perdidos!
ENRIQUE: No comprendo... Pero, ante todo, cálmese usted, amigo mío.
Dicho, Don Juan, Doña Camila y Enrique.
DON JUAN: Explícate, muchacho. ¿Qué quieres decir?
ENRIQUE: Estos ataques son frecuentes en los temperamentos nerviosos. He CARLOS: Dígame, doctor, ¿cree usted en la jettatura? ¿Cree usted en los
tenido ocasión de observar en las clínicas europeas infinidad de jettatores?
casos parecidos, yo me he preocupado de estudiarlos
preferentemente en sus múltiples y variadas manifestaciones. ENRIQUE: ¿Por qué me hace usted esa pregunta?
Charcot, el gran Charcot, en su Traité sur les maladies nerveuses, ha CARLOS: Conteste usted,¡se lo suplico!Diga la verdad; ¿cree usted en la
hecho de ellos una clasificación minuciosa y en extremo jettatura?
interesante. Éste es de los más simples y el tratamiento indicado ENRIQUE: Yo...

304 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 305


¡jettatore!...
DON JUAN: Pero, ¿qué significa esto? ¿Quieres decirme? CARLOS: Dígame usted, doctor, ¿acepta usted la posibilidad de que la
CARLOS: ¡Ah!... ¡Usted cree, doctor! Usted cree... ¡no lo niegue! presencia de un jettatore sea causa bastante para provocar un
ataque como el que ha experimentado mi prima Lucía?
DON JUAN: Pero, ¿te has vuelto loco?
ENRIQUE: Sí, señor... la acepto, más aún: afirmo el hecho como
ENRIQUE: Le diré a usted... Yo, un hombre de ciencia, debería temer el
perfectamente posible.
ridículo, confesando lo que bien puede ser considerado como
una simple debilidad de mi parte; pero, ya que me hace usted CARLOS: ¡Ahí está la prueba! ¡Es lo que yo decía! ¡Estamos perdidos!
esa pregunta en términos tan categóricos, voy a contestarle (Vuelve a pasear agitado).
con toda lealtad... Sí, señor... ¡creo en la jettatura! DON JUAN: ¿Te has propuesto exasperarme? ¿Me dirás al fin qué lío es
Dª CAMILA: ¿Es posible? éste? ¿Quién es ese jettatore que puede haber enfermado a
Lucía? ¿Por qué estamos perdidos?
ENRIQUE: (Con énfasis) Creo que existen ciertos hombres que poseen la
terrible propiedad de sembrar a su paso la desgracia. Creo en CARLOS: ¡Es verdad que usted no sabe! Ese jettatore es...
el poder maléfico de algunos seres que han nacido para Dª CAMILA: Cállate, Carlos... ¡no nombres a nadie!
ocasionar el mal y que lo producen contra su propia voluntad CARLOS: (Dándole una llave) Tome, tío... toque fierro. El jettatore es...
y contra sus propios impulsos, ejercitando esa influencia en
una forma inconsciente e irresponsable. Creo en una fuerza Dª CAMILA: Cállate, Carlos… ¡por favor!
misteriosa que la ciencia no explica y que sin embargo existe... DON JUAN: ¿Hablarás, por mil demonios?
y creo en ella, amigo mío, porque la he visto manifestarse, en CARLOS: ¡El jettatore es Don Lucas!
infinidad de circunstancias, de una manera tan evidente, tan
DON JUAN: ¿Qué? ¿Qué dices? ¿Has perdido el juicio?
indiscutible, que ha concluido por imponer en mi espíritu la
convicción profunda que hoy no tengo reparo en confesar. CARLOS: No, tío, no... es la verdad; yo tengo que decirlo para impedir
nuevas desgracias. ¡Don Lucas es jettatore!
DON JUAN: Pero, ¿estoy soñando? ¿Todo eso es serio?
DON JUAN: ¡Basta de disparates! Ni una palabra más, ¿entiendes? ¡Ni una
CARLOS: ¡Ahí tienen ustedes! ¡Ahí tiene usted, tía, lo que yo le venía
palabra!
diciendo sin ser creído! El señor, un hombre de ciencia,
probablemente un sabio. CARLOS: ¡Es verdad, tío, es la verdad!
Enrique se inclina. DON JUAN: Te ordeno que te calles, insensato, te prohíbo que…
¡Cree en la jettatura y ha visto jettatores! (Se pasea agitado). ENRIQUE: Disculpe, señor: yo me retiro. Sería indiscreto de mi parte
Dª CAMILA: No grites, Carlos, que vas a asustar a Lucía… penetrar en las intimidades de ustedes.
DON JUAN: Perdone, doctor, tan ridícula escena. Este atolondrado ha
DON JUAN: Pero, ¿me explicarás por qué vienen todas estas historias, que conseguido sacarme de quicio. Es una iniquidad lo que dice.
me están quemando la sangre?

306 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 307


¡jettatore!...
¡Tiene que estar loco! ÁNGELA: Deben de estar en el cuarto de la niña.
ENRIQUE: He tenido una satisfacción en haber podido prestar a ustedes PEPITO: ¿Y Elvira?
este pequeño servicio profesional. Soy el doctor... Salvatierra, ÁNGELA: La niña Elvira también. ¿Quiere que les avise que está usted?
y quedo a las órdenes de ustedes.
PEPITO: ¿Dónde anda Carlos?
DON JUAN: Le quedamos muy agradecidos, doctor, y desearía saber si
ÁNGELA: Hace un momento lo vi cruzar por las galerías. No sé si habrá
tendremos el gusto de volverlo a ver.
salido a la calle. Voy a ver.
ENRIQUE: Sí, señor; mañana visitaré nuevamente a la enferma al solo
Aparece Carlos.
efecto de dejar comprobado mi diagnóstico de esta noche.
Aquí está. (Mutis Ángela).
DON JUAN: Otra vez, muchas gracias y hasta mañana.
Mutis Enrique por foro.
(A Carlos). ¿Me explicarás ahora las enormidades que acabas ESCENA XV
de decir?
Pepito y Carlos.
CARLOS: ¡La jettatura! ¡Ha entrado en esta casa la jettatura! (Mutis).
PEPITO: Pero, ¿qué sucede?
DON JUAN: ¿Eso es todo lo que tienes que contestar? (A doña Camila) Pero,
¿me dirás, al fin, lo que hay, mujer? CARLOS: ¡La pobre Lucía!
Dª CAMILA: Yo no sé Juan... Cosas muy extrañas... Vamos a ver a Lucía y PEPITO: Y ¿qué es lo que tiene, al fin?
después conversaremos... CARLOS: Vea, Pepito... a usted lo considero como de la familia y no le
DON JUAN: Pero… voy a andar con tapujos... Pronto será usted el marido de
Elvira y tiene derecho a saber la verdad de lo que ocurre. El
Dª CAMILA: Vamos, Juan, vamos… (Mutis).
asunto es un poco delicado... pero... de todos modos cumplo
con un deber de conciencia...
ESCENA XIV PEPITO: Concluya usted: me tiene en ascuas: ¡mire que soy muy
nervioso! ¿Es tan grave lo que tiene que decirme?...
Pepito y Ángela, por Foro; a poco, Carlos. CARLOS: Para mí, sí lo es, y supongo que también lo será para usted…
PEPITO: ¿Fue enseguida de comer, entonces? En una palabra, ¿cree usted en la influencia de los jettatores?
Pepito hace cuernos.
ÁNGELA: Sí señor... al ratito de levantarse de la mesa. ¡Si viera usted qué
alboroto! PEPITO: Y ¿cómo no he de creer? ¡Bueno fuera!

PEPITO: ¿Dónde están tus patrones? CARLOS: Pues, amigo, lo que hay en plata, dejando rodeos a un lado,

308 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 309


¡jettatore!...
es que se nos ha metido un jettatore dentro de esta casa… ESCENA XVI
PEPITO: ¡Caracoles! ¿Qué es lo que usted dice?
Dichos y Elvira (por izquierda).
CARLOS: Lo que usted oye… Hay entre nosotros un jettatore que está
haciendo de las suyas y que se ha propuesto jugarnos a todos ELVIRA: ¡Muy bien lo ha hecho usted! ¿Por qué no encargó a la
una mala partida… sirvienta que avisara? Por casualidad he sabido que estaba
PEPITO: ¡Pronto, dígame usted, quién es!... ¡dígame! usted aquí.

CARLOS: Don Lucas. PEPITO: Conversábamos con Carlos de algo que es muy grave,
gravísimo...
PEPITO: ¿Don Lucas? ¡No diga! ¿Está usted seguro?
ELVIRA: ¿Gravísimo? Y ¿se puede saber de qué?
CARLOS: ¡Segurísimo!
PEPITO: ¿Por qué no? ¡Hablábamos del jettatore! (Cuernos). ¿Qué me
PEPITO: Pero ¡es claro! ¡Si debía habérmelo imaginado antes! ¡Cómo dice?
no! Así me explico muchas cosas, ¡es evidente! ¡El miércoles
me acompañó hasta la puerta del club y esa noche tuve un ELVIRA: ¿Cómo del jettatore? ¿Usted también?
metejón bárbaro! CARLOS: Es que Elvira no se da cuenta de lo que está pasando. Como
CARLOS: ¿Ah, sí? ¡No le digo! no entiende de estas cosas. Es bueno que usted la ponga al
corriente.
PEPITO: Fue un caso clavado de jettatura. A cuatro reyes, me ligaron
cuatro ases… y en un pozo que nadie abrió, pasé un royal de PEPITO: ¿De veras? Pues le prevengo, Elvira, que este es un asunto
mano por no mirar las cartas… mucho más serio de lo que puede usted imaginarse. ¡Es algo
terrible!
CARLOS: ¡Ya ve usted si tengo razón!
ELVIRA: ¡Me está usted asustando! ¡Explíquese!
PEPITO: (Caminando) ¡Pero si no hay duda! ¡Tiene usted razón que le
sobra! ¡Ese hombre es jettatore, sin vuelta! ¡Si desde entonces PEPITO: Pero ¿cómo? ¿Todavía necesita usted explicaciones? ¿No es
estoy con una racha negra que me tiene loco! bastante con lo ocurrido esta noche a su hermana? ¿Qué más
explicaciones quiere?
CARLOS: Vea lo que son las cosas, ¿eh? ¡Y usted sin sospecharlo!
CARLOS: Éstas se empeñan en no creerme a mí. Pero supongo que no
PEPITO: Y ahora recuerdo… Otra vez que me acompañó hasta mi vas a dudar también de lo que te diga Pepito...
casa, casi me mata el tranvía por el camino. ¡Qué barbaridad!
¡Y yo que estaba desprevenido! ELVIRA: ¡Es que a ti no se te puede tomar atadero! Entonces, ¿es cierto?
PEPITO: ¡Ciertísimo!
ELVIRA: ¿Don Lucas hace daño cuando mira?

310 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 311


¡jettatore!...
PEPITO: ¡Es jettatore!... Hace daño cuando mira, cuando habla, cuando CARLOS: (Aparte) ¡Este es un tipo impagable, un gran elemento! (Alto)
toca, cuando camina, ¡siempre! ¡Cuéntemelo usted a mí, Pepito!...
ELVIRA: ¡Qué cosa más rara! PEPITO: ¡Si me habrán perjudicado en esta vida los jettatores!
CARLOS: ¡Hay que emprender una campaña para impedir los estragos ¡También les tengo una tirria! ¡¡¡Uff!!!... ¡Es que es una
que puede causar ese hombre en el seno de esta familia! canallada, amigo, la que cometen esos hombres!
(Camina). Reventando a todo el mundo ¡y tan frescos! ¡Como si
hicieran una gracia!... El que es jettatore, no debía andar
PEPITO: ¡Ya lo creo! Cuente en todo y por todo conmigo. A un jettatore
entre gentes. ¿Cómo no comprende que no tiene el
no le doy la mano por nada de este mundo. (Dándole la mano
derecho de proceder así? Muchas veces he pensado que si
a Carlos).
algún día llegara a ser presidente de la República, les
CARLOS: En lo que hace usted muy bien. Siempre lo he dicho: ¡es una mandaba aplicar otra ley de residencia.
imprudencia, una verdadera botaratada! CARLOS: ¡Es claro! Por lo menos una patente fuerte; cien mil pesos, por
PEPITO: ¡Oh!, ¡es que a mí me cuestan caro! ¡Si usted viera! ¿Se acuerda ejemplo...
usted de aquella yegüita alazana que tenía yo en mi stud,
Alaska?... ¿una de patas blancas, hace tres años?
CARLOS: Sí, cómo no... ESCENA XVII

PEPITO: Era un animal sobresaliente. Llevaba ganadas seis carreras


Dichos y Don Rufo.
en dos meses, y tenía grandes probabilidades de ganar el
Premio Nacional. Un día, poco antes de salir a la pista y DON RUFO: (Por foro). ¡Buenas noches! ¿Qué quiere decir esta soledad? En
mientras estaba dando instrucciones al jockey, se me toda la casa no he encontrado un alma. Parece el atrio de mi
acerca en el paddok un jettatore muy conocido y pueblo en día de elecciones...
palmeándola me dice: "¡Qué linda está! ¡Por supuesto que
ELVIRA: Buenas noches, Don Rufo.
va a una fija!". ¡Tuve tentaciones de ahogarlo, amigo! ¡Un
momento después corre la yegua y a los quinientos CARLOS: ¡Hola, Don Rufo! ¿Qué acontecimiento es éste?
metros, rueda! ¡Hágame usted el favor! ELVIRA: ¿Sabe que Lucía está enferma?
CARLOS: ¡Natural, natural! DON RUFO: ¿Qué me contás? Y tan bien que la dejé la última vez. Pero,
ELVIRA: ¡Qué espanto! ¡Me da usted miedo! ¿Nada más que por ¿no será de cuidado, eh?
haberla tocado? CARLOS: Parece que no. Y a usted ¿cómo le va? Ya nos han dicho que
PEPITO: Así... apenas con la palma de la mano. ¡Si con cualquier cosa anda hecho un muchacho...
les basta! ELVIRA: Y haciendo conquistas en los teatros. ¡Muy bonito!...

312 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 313


¡jettatore!...
DON RUFO: Callate, hija. ¡Vaya un cuero pa’ que se prendan abrojos! que en el recodo, el jockey de Esperanza le estorbó el paso
ELVIRA: Sí, hágase el mosca muerta no más, ¡como si no lo a mi caballo, apretándolo contra los palos.
conociéramos! A una amiga mía la ha tenido mortificada DON RUFO: ¡Ah!, ¿el morenito? ¡Es claro! Si el negro ese no ha
las otras noches con los gemelos... estudiado pa' zonzo y siempre se pierde del lao de las
DON RUFO: Pues ahí tenés, ¡con seguridad que no la he visto! Todavía casas. ¿Le hizo alguna travesura, entonces?
no he podido acostumbrarme a mirar claro con los tales PEPITO: Me hizo una pillería al ver que "le iba" a ganar la carrera.
aparatos... ¡Y cuando tengo interés en ver, lo hago DON RUFO: ¡Puede que así sea, pero me está pareciendo, amigo, que
derecho viejo, a lo que te criaste! usted siempre se queda en "Leiva"! ¡Vaya, ahí viene mi
CARLOS: Y entonces ¿para qué los usa? comadre!
DON RUFO: ¡Qué sé yo! Cuando los enderezo para un lado, ahí me
quedo las horas muertas moviendo la ruedita y haciendo
ESCENA XVIII
fuerzas para ver, sin poder ver nada. Y usted, mocito, ¿qué
dice? (A Pepito).
Dichos, Doña Camila; a poco, Ángela.
PEPITO: (Aparte) ¡Me carga este viejo confianzudo! (Alto) Nada,
señor... Dª CAMILA: ¡Qué perdido, Don Rufo! ¡Dichosos los ojos que lo ven!
DON RUFO: ¡Cuidado! ¡Le puede hacer daño a la garganta! No hay que DON RUFO: De lo bueno, poco, comadre, para que no empalague.
abusar, amigo. ¿Conque ayer le hicieron comer cola otra ¿Cómo sigue Lucía? Supongo que no es nada serio,
vez? Me está pareciendo que ese famoso... ¿cómo es que ¿verdad?
se llama el tostao? Dª CAMILA: Está mejor, gracias. Se ha quedado dormida.
CARLOS: Alalí. DON RUFO: Más vale así.
DON RUFO: Pues que el Alalí ese va a concluir en algún carro de CARLOS: ¿Y hasta cuándo lo tendremos por aquí, Don Rufo?
aguatero... ¡Si había sido un sotreta, che! DON RUFO: Quince días más... hasta fin de mes...
PEPITO: Cuando eso dice, es porque no habrá visto cómo se PEPITO: (A doña Camila) Lo sé todo.
desarrolló la carrera.
Dª CAMILA: ¿Qué cosa?
DON RUFO: Y ¿cómo no he de verla? Me puse junto a la raya y tuve a
los mancarrones tan cerquita como lo tengo a usted. Si PEPITO: ¡Todo, señora! ¡Y hay que cortar por lo sano!
hasta el resuello les he sentido... Dª CAMILA: No le comprendo...
PEPITO: Sí… pero seguramente no pudo usted darse cuenta de PEPITO: Es que usted se empeña en no ver la luz, entonces.

314 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 315


¡jettatore!...
Dª CAMILA: ¡Cómo! ¿Usted también cree? ESCENA XIX
PEPITO: ¡Pero es claro, señora! ¡Lo inconcebible es que usted dude!
Dichos, Leonor, Luis y Ángela.
Continúan hablando en voz baja.
DON RUFO: No... Se me cumplen los tres meses de ciudad que son de LEONOR: ¿Qué es lo que me dice Ángela? ¿Lucía está enferma?
reglamento. No me quedo más. Si ya me llevo gastao un platal. Ángela hace mutis foro.
ÁNGELA: (Entrando) Niña Elvira. (Mutis derecha). CARLOS: ¡Hola!... Buenas noches...
ELVIRA: Voy. ELVIRA: ¡Qué suerte! ¡Leonor!
DON RUFO: (A Carlos) ¡Una barbaridad che! Me he comido más de cien LEONOR: ¿Qué tiene Lucía? (Se quita el abrigo y el sombrero).
novillos gordos. ¡Figurate! CARLOS: No se alarme, no es nada...
CARLOS: ¡Es claro! Si ya sé lo de la gringa... ELVIRA: ¡Qué tarde llegan! Ya creíamos que no venían.
DON RUFO: ¿Sabés? ¿Qué es lo que sabés? Vamos a ver... Dª CAMILA: Te estábamos extrañando.
CARLOS: Lo de la corista de Politeama, ¿qué se viene haciendo el LEONOR: Me quitan ustedes un gran peso de encima. ¡Qué susto tan
desentendido? grande me he dado! (A Don Rufo) ¡Hola!
DON RUFO: Y ¿a vos quién te cuenta esas cosas? ¡La gran flauta! ¡Si parecen DON RUFO: Se compuso el baile... ¡ya está "bulle-bulle"!
peludos por lo hurguetes! y ¿qué te parece? LEONOR: Sí, bonita estoy yo con usted. Ya sé lo que ha andado
CARLOS: Muy buena... Vale la pena... Medio de tiro pesado no más... diciendo, ¡so atrevido!
Entra Ángela por derecha y sale por foro. DON RUFO: No ha de ser nada malo si es de usted.
DON RUFO: Como de pasto fuerte, ¿eh? A propósito, decime... Ahí anda LUIS: ¡Conque ésas tenemos! ¿Qué le ha hecho usted a mi
fregando un tal Pedro Flores... dele cartas y dele ramitos. hermana?
P’cha digo. Me tiene ardiendo y no puedo saber quién es...
Me dicen que es un viejo... ¿Lo conocés vos? DON RUFO: La verdad es que no sé...

CARLOS: ¿Pedro Flores, dice? ¡Cómo no! Es el nombre de guerra que CARLOS: ¿De dónde salen a estas horas, calaveras?
tiene Don Lucas para las aventuras amorosas. LEONOR: Venimos de hacer una visita donde nos hemos opiado en
Entra Elvira. grande. (Se sienta). Pero, cuénteme lo que ha sucedido, ¿qué
(Aparte) ¡Yo lo enredo a Don Lucas aunque sea inocente! dice el médico?

DON RUFO: ¡No digás! ¿De veras? Dª CAMILA: Si vieras, hija, qué mal rato hemos pasado...

CARLOS: ¡Palabra! (Aparte) Siempre será un refuerzo. DON RUFO: Y ¿qué se ha hecho Juan, que no lo he visto?

316 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 317


¡jettatore!...
ELVIRA: Papá debe estar en su cuarto: voy a hacer que le avisen. (Medio mutis). Dª CAMILA: Déjenlas. Se entienden tan bien entre ellas. Cuando están
CARLOS: Déjalo tranquilo; creo que se ha acostado. juntas no se oyen sino sus risas... porque, ya se sabe,
encontrándose Leonor en casa, todo es alegría...
LUIS: Sí, Elvira, no le moleste usted a Don Juan, que es tan
estremoso con Lucía. Debe de haberle hecho mucho efecto lo CARLOS: Y como eso sucede un día sí y otro también...
ocurrido. Dª CAMILA: Felizmente para todos.
PEPITO: ¡No es para menos! (Da una vuelta). DON RUFO: Es que esta Leonor es tan cuhete. Yo con sólo verla ya me
pongo contento: ¡qué muchacha!
DON RUFO: ¿Se ha hecho pruebista, amigo?
ELVIRA: (A Pepito).
CARLOS: ¿Qué es eso, Pepito?
Han seguido la conversación en voz baja.
PEPITO: (Aparte a Carlos) ¡Cállese!... Es una cábula. (Alto) Pero ¿saben
¡Pero eso es un horror! ¡Yo me confundo! La vida sería
que de veras hace frío?
imposible en esa forma...
LUIS: Cuando llegamos estaba helando...
PEPITO: Pues es así, sin embargo...
LEONOR: (Se levanta). Voy a ver si está despierta.
ELVIRA: Bueno, voy a pedirle una cosa, únicamente: prométame que
Dª CAMILA: Prométeme que si duerme no la despertarás. esta noche no le dirá nada a papá.
LEONOR: Pierda usted cuidado. Entraré en puntas de pie. PEPITO: Pero, ¿por qué?
Dª CAMILA: Sobre todo, si te siente no le converses mucho. ELVIRA: Le ha irritado mucho Carlos... y temo que el momento no sea
DON RUFO: Pídale al arroyo que no corra o al perro que no se rasque... oportuno.
LEONOR: No les haga caso, señora, y esté tranquila. (Mutis). PEPITO: Como usted quiera... pero tenga en cuenta que hay que
Don Rufo se sienta al lado de Camila. apurarse, ¡nos va a jettar a todos!
ELVIRA: (A Pepito).
Ambos están sentados.
ESCENA XX
Me ha dejado usted nerviosa. Necesito que me explique lo de
Don Lucas. A pesar de todo, no comprendo cómo puede ser eso...
Dichos y Leonor.
PEPITO: Es lo que deseo. Cuanto antes mejor...
LEONOR: Lucía quiere una taza de té.
CARLOS: Leonor no vuelve; seguramente la ha encontrado despierta a Lucía.
Dª CAMILA: ¿No le hará daño?
LUIS: Y si se agarran las dos pico a pico...
LEONOR: ¡Qué de ha de hacerle! Si ya está buena... Lo que tiene es una
DON RUFO: ¡Ya lo creo! ¡Mirá quiénes! gran debilidad.

318 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 319


¡jettatore!...
LUIS: ¡Es claro! Después de tanta charla… DON RUFO: La mía con poca azúcar, ¿eh?
LEONOR: Si apenas hemos conversado un ratito… PEPITO: ¡No ponga así la cuchara, Leonor! (Va y le toma la cuchara).
CARLOS: Apostaría a que usted se lo ha conversado todo. LEONOR: ¿Por qué? ¿Qué tiene?
LEONOR: Se equivoca. Es Lucía la que ha hablado: yo no he hecho sino PEPITO: Porque trae desgracia...
escuchar... escuchar y reírme.
LEONOR: No sabía. (Da una taza a Ángela, quien se va por la derecha).
DON RUFO: ¿Reírse? Y, ¿cuándo no son pascuas?
CARLOS: Pues me alegra equivocarme, entonces.
ESCENA XXII
LEONOR: Y, ¿van a mandarle el té o no? Miren que es capaz de venirse...
Dª CAMILA: Voy a ver qué capricho es ése. (Mutis). Dichos y Don Juan.
LUIS: De todos modos, es un buen síntoma, ¿no es verdad, Don Rufo? DON JUAN: Buenas noches.
Siguen conversando. Los hombres se levantan y Carlos mutis.
LEONOR: ¿No andaba por aquí el último número de Caras y Caretas? Dª CAMILA: ¿Quieres una taza de té, Juan?
CARLOS: Espere, yo se lo voy a buscar. LEONOR: Yo voy a servírsela.
LEONOR: (Aparte a Carlos) Me lo ha referido todo Lucía y pueden DON JUAN: No, hija, no te incomodes. No voy a tomar té. (Se sienta). Y a
ustedes contar conmigo. ti Rufo, ¿cómo te va? Hace días que no te veíamos. ¿Qué te
CARLOS: (Idem a Leonor) Muchas gracias... no esperaba menos de usted. has hecho?
LEONOR: Aquí está... gracias. (Sigue hojeando revistas). DON RUFO: (Sentándose) ¿Yo? Como siempre... como un ocho en la baraja.
Carlos se acerca a Don Rufo. ¡Ya no servimos para nada, Juan!
LEONOR: (Sirviendo) El señor se ha hecho crítico, se ha dedicado a
comentar los defectos de las personas, hablando más de lo
ESCENA XXI que debe.
DON RUFO: Ahora caigo en el enojo. ¡Vaya! Y ¿por qué se ha enfadado?
Dichos, Doña Camila, por la derecha, y Ángela, por el foro (con
una bandeja y servicio de té).
Porque dije que un día viéndola subir a un coche me fijé
que...
Dª CAMILA: Vengan a tomar el té. (Leonor y Elvira sirven). Espérate, Ángela,
LEONOR: Nadie le pregunta nada, ¿entiende? ¡Viejo zafado!
con eso le llevas una taza a Lucía.
DON RUFO: ¡Ja, ja! Y eso ¿qué importa? ¡Mejor! ¡Quiere decir que será

320 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 321


¡jettatore!...
usted de la condición del tordo, pues! ¿Qué más quiere? DON JUAN: Y esto ¿qué quiere decir?
(Risas). DON RUFO: ¡Debe de haber sido algún dolor muy fuerte! ¡Suele suceder!
DON JUAN: Rufo, te estás pasando... (Risas).
LEONOR: Y usted... Pero, no quiero decir una barbaridad.
TELÓN RÁPIDO
DON RUFO: Bueno, hagamos las paces, y le prometo que aunque vea lo
que vea, no vuelvo a contarlo...
LEONOR: Cuente lo que quiera, ¡a mí qué me importa!
ACTO SEGUNDO
DON JUAN: Y ¿qué tal el stud, Pepito?
PEPITO: (Tomando el té) ¡No me hable, Don Juan! Este mes pensaba
LA ESCENA REPRESENTA EL MISMO SALÓN DEL ACTO ANTERIOR. ES
ganar tres o cuatro carreras. Eran casi fijas y estaba DE DÍA. AL LEVANTARSE EL TELÓN APARECE CARLOS PASEÁNDOSE
encantado... Pero, después de lo que he sabido esta noche, ¡ya CON CIERTA NERVIOSIDAD Y ALGUNOS SEGUNDOS DESPUÉS, SALE
no tengo ninguna esperanza! LEONOR, POR LA DERECHA, MIRANDO CON RECELO HACIA UNO Y
OTRO LADO.
DON JUAN: ¿Por qué no tiene esperanzas?
PEPITO: Y ¿cómo quiere que gane? Ahora las cosas cambian y es
ESCENA I
seguro que...
Elvira hace señas a Pepito.
Leonor y Carlos.
DON JUAN: Acabe usted ¿qué es lo seguro?
CARLOS: (Va a su encuentro). ¿Y?...
PEPITO: Nada... es que...
Aparece Benito, foro. LEONOR: (Sonriendo) Dice Lucía que esté tranquilo, que cuando llegue
el momento ella se encargará de la señora y Elvira.
CARLOS: ¿Y de Ángela y de Benito?
ESCENA XXIII LEONOR: Yo podría tenerlos alejados un rato... pero... un rato no más...
No sé qué tiempo necesitarán ustedes.
Dichos, Benito y Don Lucas.
CARLOS: Media hora... Conque queden solos Don Lucas y Enrique
BENITO: (Anunciando) El señor Don Lucas Rodríguez. durante media hora, estamos del otro lado.
Aparece Don Lucas. LEONOR: Pero ¿qué piensan ustedes hacer?
PEPITO: (Deja caer la taza al suelo). ¡Buenas noches! (Mutis foro). CARLOS: (Riendo) Ya lo verá.

322 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 323


¡jettatore!...
LEONOR: ¿Y si no viene Don Lucas? PEPITO: Y ¿cómo no? En toda la noche no he podido pegar los
CARLOS: ¡Oh!, sí... lo conozco como a mis manos; estoy seguro de ojos... y ahora vengo de tomar un baño eléctrico. (Se
que ya viene en camino. (Riendo) Tan es así... que me voy. sienta).
(Hace ademán de irse).
LEONOR: ¿Un baño eléctrico? Y ¿para qué?

LEONOR: ¿Adónde va? PEPITO: ¡Cómo! ¿Usted no sabe? ¡Si es un santo remedio! ¡Y se lo
recomiendo! Con un baño eléctrico echa usted fuera toda
CARLOS: A espiar con Enrique, desde la esquina, la entrada del la jettatura que haya podido ir almacenando durante
jettatore. (Riendo camina hacia el foro).
mucho tiempo... y se queda después tranquila... hasta que
LEONOR: (Riendo) Bueno, yo quedo de guardia. Vaya no más. agarra otra nueva...
En este momento, aparece Benito, foro. LEONOR: (Riendo) ¡No diga! ¿Cierto?
PEPITO: ¡Oh! lo tengo muy probado... Pero, ¿dónde está Elvira?

ESCENA II LEONOR: Con la señora, acompañando a Lucía. Lucía no está bien.


PEPITO: ¡Como que la pobrecita está jettada! (Se levanta). ¡Es que es
Dichos, Benito; y a poco Pepito. una cosa terrible! ¡Usted no sabe! (Se pasea). Pero, ¡hoy
mismo hay que poner remedio al mal! Se lo diré a Don
BENITO: (Desde la puerta). El señor Castro y Obes. Juan. Para eso he venido.
CARLOS: Este estúpido puede echarnos todo a perder. (A Leonor) LEONOR: (Conteniendo la risa) A ver, Pepito, ¿qué nudo de corbata
Hay que despedirlo. (Vase izquierda). tan raro se ha hecho usted?
LEONOR: Que pase. PEPITO: Es por cábula. Esta manera de atarse la corbata trae
Vase Benito. suerte, lo mismo que la tiza en la suela de los botines.
PEPITO: Buenas tarde, Leonor. ¿Conque no está Don Juan? (Le da ¿No ve? (Levanta un pie y en la suela tiene tres rayas y dos
la mano). puntos).

LEONOR: Salió después del almuerzo y ya no vendrá hasta la hora LEONOR: (Conteniendo la risa) ¿Ah, sí? Tampoco sabía esto. ¡Qué
del té. bien queda! Y ¿es con cualquier tiza no más?
PEPITO: Es cierto... es demasiado temprano... Pero, ¡es que estoy PEPITO: Con cualquiera... Se hacen tres rayas y dos puntos. Esta
tan nervioso! cábula me la enseñó un calabrés y a mí me ha dado
siempre muy buen resultado...
LEONOR: ¿De veras?
Aparece Benito, foro.

324 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 325


¡jettatore!...
ESCENA III ENRIQUE: Muy buenas tardes. (Saluda con gravedad).
LEONOR: (Sonriendo) Lo estábamos esperando, doctor.
Dichos y Benito.
ENRIQUE: ¿Puedo pasar? (Señala hacia la derecha).
BENITO: (Anunciando) El señor Don Lucas... LEONOR: Con su permiso, voy a ver. (Vase derecha).
PEPITO: (Con agitación) ¡Pero esto es una infamia! ¡No puede ser! ¡Este DON LUCAS: (Vacilando) Dígame… doctor… estas enfermedades ¿son
hombre ha dado en perseguirme! (Corre de un lado a otro). ¡Yo peligrosas?
voy a hacer una barbaridad! ¿Por dónde salgo?
ENRIQUE: (Mirándolo por lo alto y con tono sentencioso) Mi estimado señor…
LEONOR: (Riendo) Salga por ahí. (Señala la izquierda). todas las enfermedades tienen sus peligros: por eso son
PEPITO: ¡Volveré más tarde para hablar con Don Juan! (Vase). enfermedades.
DON LUCAS: (Desconcertado). Indudablemente… pero… las unas más que
las otras…
ESCENA IV
ENRIQUE: ¡Es claro!
Leonor y Don Lucas. DON LUCAS: (Aparte) ¡Vea con la perogrullada con que me sale! (Alto)
Como ha sido una indisposición tan inexplicable la de
DON LUCAS: ¿Cómo sigue Lucía?
Lucía…
LEONOR: Regular no más...
ENRIQUE: Inexplicable puede parecerle a usted, que es un profano.
DON LUCAS: ¡Caramba! ¿Qué me dice usted?
DON LUCAS: Indudablemente… pero…
LEONOR: Todavía no se ha repuesto del todo.
ENRIQUE: Pero no a mí, que soy especialista en estas dolencias y que las
DON LUCAS: ¡Qué contratiempo! conozco en todas sus manifestaciones.
Aparece por el foro Benito, seguido de Enrique.
DON LUCAS: (Aparte) ¡Botarate! (Alto) ¡Ah! ¿es usted especialista?
ENRIQUE: Soy médico “telepático”.
ESCENA V DON LUCAS: Telepático, ¿eh?... (Aparte) Debe ser algo de homeopatía.
(Alto). Conozco… conozco…
Dichos, Enrique y Benito. ENRIQUE: ¡Bueno fuera que no lo supiera!...
BENITO: (Anuncia) El doctor Salvatierra. (Vase). DON LUCAS: Es claro, ¿cómo no he de saberlo? Y, a propósito, estaba
pensando…
LEONOR: Ahí está el médico.

326 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 327


¡jettatore!...
ENRIQUE: Sé en lo que usted piensa… Pero, le prevengo que está Todos los días se descubren cosas nuevas, y ¡vaya uno a
equivocado. discutir! El que discute y se ensarta sienta plaza de ignorante.
DON LUCAS: ¡Cómo! Por eso, lo mejor es no sorprenderse de nada...

ENRIQUE: ¡Naturalmente! De algo han de servirme mis conocimientos.


DON LUCAS: ¡Ah! ¿de veras? Con que sus conocimientos le permiten… ESCENA VII
ENRIQUE: Conocer aproximadamente lo que piensa usted. Pero, señor
mío, ¿se da cuenta usted de lo que dice? Don Lucas y Elvira.

DON LUCAS: Francamente, no comprendo… ELVIRA: (Desde la puerta izquierda) ¡Ah! ¿estaba usted aquí?
ENRIQUE: ¡Cómo! ¿qué no comprende? Un hombre ilustrado, un DON LUCAS: Sí, Elvirita... esperando al médico para tener noticias.
hombre inteligente como usted… He tenido el honor de ELVIRA: Pero, siéntese... no se incomode. Estoy muy nerviosa, ¿sabe?
manifestarle que soy un médico “te-le-pá-ti-co”… ¿Todavía No sé lo que tengo...
no comprende usted?
DON LUCAS: Me encuentro bien así.
DON LUCAS: ¡Sí! ¡Cómo no! (Aparte) ¡Pues ni una palabra entiendo!
ELVIRA: Dígame, ¿no ha visto a Pepito por acá?
ENRIQUE: ¡Acabáramos! Ya me extrañaba…
DON LUCAS: No: desde que yo estoy aquí, no ha venido.
ELVIRA: No sé... me dice Ángela que lo vio entrar...
ESCENA VI DON LUCAS: Pero, ¿qué le pasa?
ELVIRA: Nada... Don Lucas... nada... ¿No le digo que son los nervios?
Dichos y Leonor.
DON LUCAS: Bueno, Elvirita, bueno... la verdad es que no entiendo lo
LEONOR: (Desde la puerta derecha) Doctor, puede pasar. que...
ENRIQUE: Con su permiso. (Vase derecha).
DON LUCAS: (Solo) He aquí a lo que estamos expuestos los hombres que
hemos recibido una educación incompleta. Viene un ESCENA VIII
mozalbete y nos da una lección en cuatro palabras. Ahí tienen
ustedes... Parece que es una barbaridad no saber lo que es Dichos, Leonor, Enrique y Carlos.
telepatía... Pues, yo no lo sabía... más aún: ¡ahora mismo no LEONOR: ¿Esperará usted aquí, doctor?
lo sé!... Te-le-pa-tía. ¡Hágame usted el favor! Pero ¡mire que
ENRIQUE: Sí, señorita. Quiero observar nuevamente a la enferma dentro
querer saber hasta lo que yo pienso! ¡Se necesita audacia! Y lo
de un cuarto de hora.
peor es que como uno al fin no está seguro, tiene que callarse.

328 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 329


¡jettatore!...
LEONOR: Lo dejo a usted entonces con el señor Rodríguez, un amigo DON LUCAS: ¡Demonio, demonio! ¡Es original! Y ¿si no se trata de enfermos?
de la casa que nos hará el favor de hacerle compañía ENRIQUE: Es exactamente lo mismo… la sugestión siempre.
Mutis de Leonor y Elvira.
DON LUCAS: Entonces ¡usted podría… por ejemplo… sugestionarme a
DON LUCAS: Siéntese usted... doctor. mí… trasmitirme su pensamiento?
ENRIQUE: Gracias. A propósito… hace un momento he estado con ENRIQUE: Sin duda alguna.
usted un poco brusco. Discúlpeme. Las preocupaciones de
DON LUCAS: (Aparte) Pero… ¿será cierto? (Alto) ¿Quiere usted que hagamos
nuestra ingrata profesión nos hacen incurrir a menudo en
la prueba?
aparentes faltas de cortesía. Confío en este caso en la claridad
de su criterio para no abundar en mayores excusas. ENRIQUE: Si usted quiere…

DON LUCAS: ¡Oh! ¡no vale la pena! Me lo explico muy bien. ¿Con que cura DON LUCAS: ¿Cómo hay que hacer?
usted por medio de la telepatía? ENRIQUE: Me bastará para mirarlo fijamente. Es por medio de la
ENRIQUE: No es eso, precisamente. La telepatía me permite ponerme en mirada como se produce el fenómeno… Vamos a ver…
contacto mental con el paciente. Curo por sugestión… el Yo voy a ordenarle a usted que piense un número
poder de la voluntad trasmitido por el pensamiento… comprendido entre uno y diez. Mientras yo no le
indique, usted no piense en nada. Cuando yo considere
DON LUCAS: ¡Ah!
que la sugestión se ha producido, le diré ¡ya! Entonces
ENRIQUE: Sí, señor; trasmito fluido al paciente y por ese medio lo usted piensa rápidamente. En seguida, digo yo el número
domino, me apodero de su voluntad, le ordeno que se cure… que le he ordenado pensar y usted me declara si es o no
y, tratándose de enfermedades nerviosas, el éxito es infalible. el que ha pensado. ¿Comprendido?
DON LUCAS: Entiendo… entiendo… La voluntad suya sobre la otra DON LUCAS: Completamente. Veamos…
voluntad… después la trasmisión del pensamiento… y el
ENRIQUE: Usted no piense en nada… entréguese por completo a mí.
enfermo se cura. ¡Es maravilloso! Y ese extraño poder ¡puede
¡Ya! ¡Cinco!
usted ejercitarlo sobre todas las personas?
DON LUCAS: ¡No señor!
ENRIQUE: Sobre la casi totalidad. Hasta ahora, sólo he encontrado seis
capaces de resistirme… y dos que resultaron con más fluidos ENRIQUE: ¿Cómo… que no?
que yo… DON LUCAS: He pensado en el número cuatro.
DON LUCAS: ¿Con más fluido que usted? ENRIQUE: ¡Es raro!... Otra vez… ¡Ya!... ¡Tres!
ENRIQUE: Sí, eran más fuertes, tenían más poder y me dominaban… DON LUCAS: ¡No señor!... ¡seis!
Un ruso y un inglés… Los dos han muerto… ENRIQUE: ¡No puede ser!

330 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 331


¡jettatore!...
DON LUCAS: ¡Le digo a usted que sí! DON LUCAS: ¿Le parece? No… no podré… es imposible que yo…
ENRIQUE: ¡No me explico! ¿Me da usted su palabra de honor de que ENRIQUE: Vamos, hombre, no perdamos tiempo.
dice la verdad? DON LUCAS: Si usted se empeña… ¡Ya! ¡Nueve!
DON LUCAS: ¡Palabra de honor! ¿Por qué quiere usted que lo engañe? ENRIQUE: Sí, señor: ¡nueve!
ENRIQUE: ¡Es sorprendente! A ver, otra vez… ¡Ya! ¡Dos! DON LUCAS: ¿De veras?
DON LUCAS: Dos, sí señor… ENRIQUE: ¡Ya lo creo que es de veras! ¡Esto sólo me faltaba! ¡Maldición!
ENRIQUE: Ahí tiene usted… ha pensado en el número que yo le ordené. DON LUCAS: A ver… otra vez, ¿quiere? ¡Ya! ¡Ocho!
DON LUCAS: ¡Vaya una gracia! Se ha equivocado usted dos veces y ha ENRIQUE: ¡Ocho! ¡Es prodigioso! ¡No puede ser!
acertado una… ¡Al fin tenía que acertar! ¡Así yo también! DON LUCAS: ¡Cómo que no puede ser! Me parece que usted lo ha visto. No
ENRIQUE: Es que en las dos primeras veces no se ha efectuado bien la sé qué más quiere. ¡Qué no puede ser!...
transmisión. No me explico la causa, ¡y me extraña! ENRIQUE: Bueno, señor, ¡perfectamente! ¿Está, usted contento?
DON LUCAS: ¿A que no lo hace usted otra vez? Ahora… ¡déjeme en paz!
ENRIQUE: Veamos…Pero déjeme tomarle las manos. Es más seguro… DON LUCAS: ¡Cómo! ¿Es posible? ¿Rivalidades? ¿Celos? Pero, amigo mío…
Pero ¿qué es esto? ¡Tiene usted las manos que queman! ¡El Si yo no he de hacerle competencia. No tengo para qué
síntoma característico de las personas que tienen fluido, en los ejercer…
momentos de crisis! ENRIQUE: Basta, señor, basta. ¡Hemos concluido!
DON LUCAS: ¿Qué? ¿Qué dice usted? DON LUCAS: Pero, óigame… tranquilícese usted… Le aseguro que por mi
ENRIQUE: Pero, ¡este hombre es hipnotizador! ¡Ahora me explico! ¿Y no parte…
me decía usted nada? ¡Se estaba usted burlando de mí! LEONOR: (Desde la puerta) ¿Viene usted, doctor?
DON LUCAS: ¿Hipnotizador… yo? ENRIQUE: Voy, señorita, voy.
ENRIQUE: ¡Pero… cómo! ¿No lo sabía usted, de veras? ¿No lo sabía? A Vanse.
ver… deme la mano… ¡Ya lo creo! ¡Es evidente! ¡La misma DON LUCAS: (Solo) ¿Qué quiere decir esto? ¡Ja, ja, ja! ¡Telepático e
mano del inglés! ¡Qué fatalidad! hipnotizador yo! Pero, no, hombre, no… ¡no puede ser! (Se
DON LUCAS: ¿Del inglés? Pero… ¿qué me cuenta usted? ¡Y yo que no lo ríe). Lo que siento es el mal rato que he dado a este infeliz
sabía! ¡Se lo juro! ¿No será un error suyo? muchacho. Pero… Ahí está ¿ve? Ahora ya no le tengo rabia:
ENRIQUE: A ver… mándeme pensar un número a mí… ¡me da lástima! Pero… no, hombre, no, ¡no es posible! ¡Éstos
son disparates!

332 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 333


¡jettatore!...
ESCENA IX digo. No se apresure ¿eh? Mientras yo no digo, ¡ya!, no piense
en nada. Entréguese por completo a mí.
Don Lucas, Carlos, Leonor. CARLOS: Bueno.
CARLOS: Una palabra, Don Lucas. DON LUCAS: ¡Ya! Uno.
DON LUCAS: ¡Carlos! CARLOS: Sí, señor: uno… pensé en el uno. Y usted… ¿cómo lo sabe?
CARLOS: Le debo una explicación, y a dársela vengo. DON LUCAS: ¡Es muy sencillo! ¿Usted cree que piensa en el número que
quiere? ¡Ja, ja! ¡Qué esperanza! No, señor… Soy yo quien le
DON LUCAS: ¿Por qué? ¿Por lo de anoche? ¡Vaya, hombre! No se preocupe
ordena que piense en el uno. Usted simplemente obedece…
de esas zonceras. Ya ve… yo ni siquiera me acordaba…
¡Es la transmisión del pensamiento, amigo! ¡La telepatía!
CARLOS: No importa. He sido un grosero con usted y no me lo
CARLOS: ¡Vaya! Eso es una broma…
perdono. Pero, ¡qué quiere! Estaba ofuscado…
DON LUCAS: ¡Qué ha de ser broma, hombre! Es tal como se lo digo. ¡Si yo
DON LUCAS: ¡Pues no hablemos más del asunto!
mismo estoy asombrado! ¡Parece que tengo un fluido
CARLOS: Entonces, ¿no me guarda usted rencor? tremendo!
DON LUCAS: ¡Pero no, Carlos, absolutamente, no faltaba más! CARLOS: ¿Usted?
CARLOS: Tiene usted un noble corazón. Deme la mano. DON LUCAS: Sí, señor ¡yo!... ¿Quiere que lo hagamos otra vez?
Se la da. Carlos retira la suya bruscamente.
CARLOS: Bueno.
DON LUCAS: ¿Qué? ¿Qué es eso?
DON LUCAS: (Le toma los brazos). ¡Ya! Seis… Es seis el número que ha
pensado. (Pausa). ¿Por qué no contesta?
CARLOS: Nada… no sé… He experimentado una sensación extraña…
Parece que tuviera fiebre… Le arde la mano… Carlos está inmóvil, con la mirada fija en Don Lucas.
¡Si habré hecho una barbaridad, demonio! ¿Si se habrá
DON LUCAS: No, amigo mío: no es fiebre… Es otra cosa…
enfermado? ¿Qué quiere decir esto? ¡Adiós mi plata! ¡Ya he
CARLOS: ¿Ah, sí?... ¿Qué cosa? hecho una barbaridad! Pero… ¿qué hago yo ahora con este
DON LUCAS: A ver: permítame… Párese aquí… fíjese bien en lo que voy a hombre?...
decirle. Cuando yo diga ¡ya! piense en un número entre uno Carlos da pequeños saltos.
y diez. En seguida yo le diré cuál es el número que ha Quieto, amigo, estese quieto. ¡Quieto le digo! ¿Qué baile le
pensado. ha entrado? Pero, ¡que hable! le digo… ¿Por qué no habla?
CARLOS: No comprendo bien… Aparece Enrique.
DON LUCAS: ¡No le hace! Ya lo comprenderá después… Haga como le

334 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 335


¡jettatore!...
ESCENA X DON LUCAS: ¡Oh!, en cuanto a eso esté tranquilo.
ENRIQUE: Me es indiferente que haga usted todas las experiencias que
Dichos, Enrique y Benito. quiera. Lo que le exijo es que durante el término de un mes
DON LUCAS: ¡Gracias a Dios! ¡Vea lo que me pasa! ¿Qué quiere decir esto? no dé usted explicaciones. Pasado ese tiempo me habré
ausentado de Buenos Aires… y poco me significará lo que
ENRIQUE: Un cataléptico.
suceda después…
DON LUCAS: ¿Un qué? ¿Es algo grave?
DON LUCAS: Convenido, sí, señor…
ENRIQUE: No, hombre, no… Exceso de fluido… Ha cargado usted un
ENRIQUE: No, júrelo usted en una forma solemne.
poco la mano y se trata, seguramente, de algún gran sujeto.
DON LUCAS: ¡Bah! Puesto que se lo aseguro a usted…
DON LUCAS: ¿Gran sujeto? No, es un buen muchacho y nada más.
ENRIQUE: ¡Se niega usted! Perfectamente: me retiro y lo dejo solo con
ENRIQUE: Se les llama así a las personas que son muy sensibles a la
ese hombre… No sabrá despertarlo… y se morirá. Aténgase
influencia hipnótica, y éste debe de ser una de ellas. Venga
a las consecuencias.
para acá. Póngale un dedo delante de los ojos.
Lo hace. DON LUCAS: ¡Oh, no, doctor! ¡usted no hará eso!
DON LUCAS: Y ahora, ¿qué hago? ENRIQUE: ¿Que no lo haré? ¡Lo veremos! (Medio mutis).
ENRIQUE: Camine retrocediendo. DON LUCAS: ¡No, por favor! ¡Espérese! (Tendiendo la mano) ¡Se lo juro
Don Lucas lo hace, Carlos lo sigue saltando. solemnemente!
DON LUCAS: ¡Es extraordinario! ¿Cómo dice usted que se llama esto? ¿No ENRIQUE: Muy bien. No olvide usted este juramento. Ahora, óigame…
le hará daño? Cuando yo me retire, le sopla usted a ese hombre en la cara.
ENRIQUE: No, señor. Soplándole se despertará… Y antes de irme, un consejo: no
abuse usted de su fluido extraordinario con que lo ha dotado
DON LUCAS: Nadie lo creería, ¿eh? ¡Qué curioso! Y él ¿no se da cuenta de
la naturaleza… Adiós…(Medio mutis).
nada?
DON LUCAS: ¿No me da usted la mano?
ENRIQUE: Absolutamente de nada… Bueno, ahora baje la mano con
rapidez… así… Déjelo no más, y conversemos… ENRIQUE: No, señor… Que Dios lo ayude… y le perdone el mal que
ha hecho (Vase).
Carlos permanece rígido.
Antes de retirarme necesito estar seguro de su discreción, DON LUCAS: ¡Pobre muchacho!... Pero… ¿qué culpa tengo yo? ¡Vamos a
tener el convencimiento de que nadie sabrá, por ahora, que ver! Cualquiera diría que he cometido algún crimen. ¡Si es
ha obligados usted al doctor “Salvatierra” a someterse al cierto que tengo fluido, será porque así lo ha dispuesto quien
poder de su voluntad. puede disponer estas cosas!... Y, ¿qué le digo yo a este otro?

336 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 337


¡jettatore!...
¿Cómo le explico? ¡Infeliz! De veras que da pena… ¡obligado BENITO: Como me pareció que llamaban…
a hacer lo que uno quiera! ¡Vea usted esto! (Lo hace caminar). DON LUCAS: (Aparte). ¡Hum!... ¿si habrá visto algo este cernícalo?... (Alto)
En ese momento aparece Benito por el foro, y al contemplar la ¿No ha vuelto todavía Don Juan?
escena huye asustado.
¡Basta! ¡Basta! ¡Es demasiado triste! (Le sopla a la cara). BENITO: No, señor. No ha vuelto.

CARLOS: ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? DON LUCAS: (Por las dudas sería mejor dominarlo). Escuche… ¿Usted es
español, no?
DON LUCAS: Tranquilícese… Ha tenido usted un ligero desmayo.
BENITO: Sí, señor… de Pontevedra…
CARLOS: Pero… déjeme que recuerde… ¡Ah, sí! Estaba pensando el
número seis, y de pronto ya no supe lo que me pasaba. ¿Me DON LUCAS: ¡Ah! con que de Pontevedra, ¿eh? (Aparte) Sí… sin duda… es
desmayé, entonces? ¡qué raro! Es la primera vez que me lo mejor… (Alto) Venga para acá…
sucede… Benito se aproxima asustado.
Párese derecho, hombre. Míreme a los ojos… ¡Así no!... ¡sin
DON LUCAS: Bah, bah; no piense más. A mí me ha sucedido muchas
pestañear! Cuando yo le avise, piense en un número entre
veces… Son indisposiciones pasajeras.
uno y diez, ¿entiende?
CARLOS: Pero, no, ¡si ahora lo recuerdo! Bueno, de todos modos, ni
BENITO: Sí, señor… Ya está: once…¡pensé en el once!
una palabra de todo esto, ¿eh? Mis tíos podrían alarmarse.
DON LUCAS: ¡No, hombre, no! Tiene que esperar mi aviso… (Aparte) Estos
DON LUCAS: ¡Justo! Se lo iba a proponer a usted. Reserva completa… Es
organismos groseros deben ser refractarios a la sugestión…
lo mejor…
Medio mutis Benito.
CARLOS: Hasta luego, Don Lucas. (Le tiende la mano).
(Alto) Pero, ¿quiere estarse quieto?
DON LUCAS: Hasta luego… (No toma la mano de Carlos).
BENITO: Es que no puedo…
CARLOS: (Comprendiendo). Es verdad… tiene razón. (Mutis).
DON LUCAS: ¡Estire los brazos!
BENITO: (De rodillas y llorando) No señor, ¡a mí no! ¡soy un padre, un padre
ESCENA XI de familia que no ha hecho mal a nadie! ¡A mí no! ¡Señor!...
¡perdón! ¡Se lo pido por lo que más quiera en este mundo!
Don Lucas y Benito. (Asoma Benito por el foro). DON LUCAS: ¡Pero no grite, hombre! ¿Qué significa esto?... ¡Levántese!...
DON LUCAS: ¿Qué hacía usted ahí? ¡pronto!
BENITO: Nada, señor. BENITO: Es que conmigo no tiene motivos, señor, ¡no tiene motivos!
DON LUCAS: Acérquese. DON LUCAS: ¡Le repito que no grite! ¡No sea usted bruto!

338 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 339


¡jettatore!...
ESCENA XII DON LUCAS: Y ¿le recetó algo?
Leonor toma una receta que al salir dejó sobre la chimenea.
Dichos y Leonor.
Dª CAMILA: Sí, no sé qué… A ver la receta, Leonor.
LEONOR: ¿Qué sucede? LEONOR: Es un apunte, no más… No necesita receta. Me parece que
DON LUCAS: ¿No ve usted? es un tónico. (Se la entrega a Don Lucas).
LEONOR: Alguna torpeza de Benito, seguramente. Vaya para adentro, DON LUCAS: (Leyendo la receta) ¡Lo de siempre!
Benito. ELVIRA: Ya viene Lucía.
Mutis de Benito.
LEONOR: Pero… ¿qué es esto? (Al entregar la receta queda con el brazo
DON LUCAS: Efectivamente, este hombre es un torpe. ¿Creerá usted extendido).
que no sé por qué llora?... De pronto, sin razón ni
DON LUCAS: ¿Qué? ¿Qué tiene?
motivo…
LEONOR: Esto, ¿no ve? ¡No puedo doblar el brazo!
LEONOR: Sí, sí… no me sorprende. Si es así… ¡Ya no se le puede
aguantar! DON LUCAS: Vamos, vamos, no se asuste… No es nada… A ver…

DON LUCAS: ¡Caramba! Yo lamento que en este caso… LEONOR: ¡Si no me asusto! Yo no soy aprensiva… pero es muy raro…

LEONOR: ¡Ni una palabra más! Siéntese. Ya vienen la señora y Lucía. Dª CAMILA: Dóblalo, hija… Haz la prueba otra vez…
LEONOR: ¡Si no puedo!
DON LUCAS: No es nada, no es nada… No hay que alarmarse. (Le sopla el
ESCENA XIII
brazo). ¿No ve? Se acabó… Ya está lo mismo que antes…

Dichos; Doña Camila y Elvira. LEONOR: Es cierto… Pero ¿qué habrá sido?
Dª CAMILA: ¡Es muy extraño!
Dª CAMILA: ¿Cómo está Don Lucas? Discúlpeme si no he venido antes.
Lucía no me dejaba mover de su lado… DON LUCAS: Algún tendón… Son cosas que a cada rato suceden… Vaya,
no tiene por qué preocuparse… No vale la pena.
DON LUCAS: Bueno fuera, señora. Cuando hay enfermos…
LEONOR: ¡Si ya lo sé! ¡Qué ocurrencia! ¿Por qué quiere que me
Dª CAMILA: Es que la pobre tiene tantas manías. ¡Si usted viera! Yo
preocupe?
creo que está “histericada”. Ahora la dejo vistiéndose muy
contenta… y hace un momento estaba en un ¡ay! El DON LUCAS: Es frecuente… cualquier mal movimiento. (Aparte) ¡Estoy
mismo médico está sorprendido. tremendo!

340 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 341


¡jettatore!...
ESCENA XIV Dª CAMILA: ¿Enfermo? Y ¿desde cuándo?
ÁNGELA: Desde hace un rato. Le hemos puesto paños de agua fría en
Dichos y Lucía.
la frente, porque se quejaba de dolor de cabeza.
LUCÍA: Buenas tardes, Don Lucas. Dª CAMILA: ¿Paños de agua fría? ¡Qué barbaridad! ¡Con fiebre y sin saber
DON LUCAS: Buenas tardes, Lucía. ¿Sigue usted bien? lo que tiene! ¿A qué se meten ustedes? ¡Vaya que le haga daño!
LUCÍA: Sigo mejor, gracias. LUCÍA: ¡Pobre Benito!
Se sientan. Pausa. ÁNGELA: Al contrario señora... si lo hemos aliviado.
Dª CAMILA: ¡Qué milagro Juan! ¡Cómo tarda! DON LUCAS: (Aparte) ¡Vaya que cuente ahora! (Alto) Y ¿qué dice?
LUCÍA: Si todavía es temprano… ÁNGELA: No dice nada: se maneja por señas…
LEONOR: Deben ser más de las cuatro. ELVIRA: (Aparte) ¡Otra desgracia! ¡Qué iniquidad!
LUCÍA: ¡Qué esperanza! Dª CAMILA: Bueno, más tarde me avisas cómo sigue. Vete nomás.
DON LUCAS: Son las cuatro y cuarto. Ángela mutis, por derecha.
LUCÍA: ¡Cómo se ha pasado el tiempo! DON LUCAS: Si ese hombre está enfermo, debe mandarlo al hospital,
LEONOR: ¿Te parece? ¡Pues a mi se me ha hecho largo! Se conoce que señora. Es peligroso un enfermo así en una casa de familia.
lo has visto correr desde la cama. ELVIRA: (Aparte) ¡Muy cómodo!... ¡Enferma a la gente y la manda al
En ese momento sale Ángela por izquierda. hospital a que se cure!
Dª CAMILA: No, si el pobre es casado y con hijos. Si se trata de algo serio
se irá a la casa de su mujer, supongo…
ESCENA XV DON LUCAS: Mire que anda mucha viruela…
Leonor se ríe.
Dichos y Ángela.
Dª CAMILA: Pero ¿de qué te ríes muchacha?...
Dª CAMILA: ¿No sabe si ha llegado Juan?
LEONOR: ¡Benito con viruela! ¡Es lo único que le faltaba!
ÁNGELA: No sé, señora.
Dª CAMILA: No tendría nada de extraordinario… y no veo motivo de risa.
Dª CAMILA: Fíjate a ver si está en el escritorio y avísale que Don Lucas está
LEONOR: No, señora… es que no ha de ser nada; por eso me río.
aquí.
¿Cómo quiere usted que tenga viruela Benito?
ÁNGELA: Bueno, señora. (Medio mutis). ¡Ah! Benito se encuentra enfermo. Sale Ángela por derecha.
Se ha encerrado en su pieza y parece que tiene fiebre.

342 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 343


¡jettatore!...
ÁNGELA: Ahí está el señor, y dice que haga el favor de pasar al ÁNGELA: La cocinera sabe.
escritorio. (Mutis por foro). LEONOR: ¡Pobre Benito!
DON LUCAS: Con el permiso de ustedes. (Mutis por la derecha). LUCÍA: Y ¿qué es lo que hace?
Dª CAMILA: Usted lo tiene, Don Lucas. ÁNGELA: Parece que se la ha dado con el señor Don Lucas, y a gritos le
ELVIRA: ¡Pero, por Dios! ¿Qué piensan hacer ustedes? pide que no lo mire, que le perdone y no sé cuántos disparates
más.
Dª CAMILA: ¿A propósito de qué hija?
Elvira, Leonor y Lucía, de pie, dan gritos de asombro.
ELVIRA: ¡Con ese hombre, mamá! ¡Con ese hombre que es el que tiene
Dª CAMILA: Pero ¿qué estás diciendo, mujer?
la culpa de todo lo que sucede!
Dª CAMILA: Elvira, ¿estás loca? ÁNGELA: Así me lo acaba de decir Petrona, señora; yo no lo he visto.
ELVIRA: Pero ¿no lo ves acaso? ¡Si es un jettatore, mamá! ¡Está patente! Dª CAMILA: ¡La verdad que es extraño! ¡Pronto, que le avisen a la familia!
¡No pierdan tiempo!
Dª CAMILA: Ya te han contagiado sus ridiculeces Carlos y Pepito. Ángela mutis por foro.

LUCÍA: Es que Elvira está en lo cierto, mamá. Yo también empiezo a


convencerme…
ESCENA XVII
LEONOR: ¡Como que no tiene duda!
Dª CAMILA: ¡Pero Jesús, hijitas! ¡Parece mentira! Dichos, Don Juan y Don Lucas.
ELVIRA: Si continúa aquí, yo no sé qué va a pasar. ¡Es espantoso! DON JUAN: Buenas tardes.
TODAS: Buenas tardes.
ESCENA XVI DON JUAN: (A Lucía) Hija mía… Don Lucas nos hace el honor de
pedirme tu mano, y en mi nombre y el de tu madre se la
Dichos y Ángela. concedo. Supongo que nada tienes que observar a esta
decisión nuestra. (Pausa corta).
ÁNGELA: Señora, dice la cocinera que Benito sigue mal. Ahora está
delirando. DON LUCAS: (Aparte) ¡Si pudiera contestar con un número entre uno y diez!
ELVIRA: ¡No te digo, mamá, no te digo! (Llora). ELVIRA: (Observando a Don Lucas, el cual tiene clavada la vista en Lucía.
Aparte). ¡Cómo la mira! ¡Parece que se la quiere comer! ¡Qué
Dª CAMILA: ¡Pero, Elvira, ten juicio, por Dios! Que le avisen a la mujer en
canalla!
seguida. ¿Sabes dónde vive?

344 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 345


¡jettatore!...
DON JUAN: ¿Por qué no contestas? Vamos a ver… Bueno, espéreme en el escritorio. Voy en seguida.
LUCÍA: Papá… Haré lo que ustedes quieran. PEPITO: Perfectamente. (Mutis derecha, caminando de espaldas a la puerta).
DON LUCAS: Muchas gracias, Lucía, yo le prometo que… DON JUAN: Confieso que no lo entiendo a tu Pepito. El día menos
Lucía rompe a llorar; todos la rodean. pensado te lo van a encerrar en el manicomio, en el patio de
DON JUAN: ¿Qué es eso, Lucía? ¿A qué vienen ahora esos lloriqueos?... (A los pavos.
Don Lucas). Es la emoción, amigo. ELVIRA: ¡Pero papá! (Llora).
DON LUCAS: ¡Sí, lo comprendo! (Aparte). Es el fluido: ¡cargué demasiado! DON JUAN: ¡Eso es! ¡Es lo único que nos faltaba! (Mutis derecha).
LEONOR: ¡Pero, Lucía!
DON LUCAS: (Aparte) Debe ser una nueva forma de sugestión que no me
Lucía y Elvira lloran. han enseñado… Mientras que unos avanzan… otros
LUCÍA: Perdóname, papá. Ya estoy tranquila. retroceden. Cuestión de temperamento, sin duda…

ESCENA XVIII ESCENA XIX

Dichos y Pepito. Dichos, Ángela y Don Rufo.


PEPITO: ¡Qué! ¿Alguna catástrofe? (Avanza hacia el centro, y al ver a Don DON RUFO: (Entra acompañado por Ángela, la cual hace mutis enseguida).
Lucas, retrocede hasta la puerta del foro). Buenas tardes. ¡Qué! ¿Alguna otra novedad? ¿Qué caras de
DON JUAN: ¡Hola, Pepito! ¡Al contrario, hombre, adelante! ¿Qué es eso? Viernes Santo son ésas?
¿Qué le sucede? Dª CAMILA: Pase adelante, Don Rufo. No hay nada.
PEPITO: Venía en busca suya. Tengo que hablar con usted… (Sin DON RUFO: Por lo menos, lo que es la enferma de anoche ya no se muere.
perder de vista a Don Lucas). ¿Ya estás bien, hijita?
DON JUAN: Pero acérquese, entonces. Aquí me tiene, ¿qué hace ahí LUCÍA: En cuanto supe que usted había venido, sané. Así que ya sabe
parado? el remedio para otra vez.
PEPITO: ¡No puede ser! Le ruego que me escuche, pero fuera de aquí. DON RUFO: Y este pimpollo ¿qué tiene? Parece que ha llorado…
DON JUAN: Pero ¿por qué no entra? ELVIRA: Nada, Don Rufo, no tengo nada.
PEPITO: ¡Porque no puede ser! (Durante esta escena hace los cuernos). DON RUFO: ¡Hum! No me gustan las mujeres que lloran por nada.
DON JUAN: ¡Vaya un hombre original éste!... ¡Se necesita tener paciencia! ¿Cómo le va amigo? (A doña Camila) ¿Y Juan?

346 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 347


¡jettatore!...
Dª CAMILA: Ahora no más viene. Está con gente, en el escritorio. Siéntese. llevar el compás juntas y cantar así en montón. La que canta sola
LEONOR: Uno de estos días tenemos que cantar con la guitarra. no tiene que preocuparse más allá de que ella… ¡Mire que gracia!

DON RUFO: ¡Cómo no! ¡Ya lo creo! Yo siempre estoy pronto… LUCÍA: Y en la ópera ¿no ha estado?

DON LUCAS: ¡Qué bueno va a estar eso! DON RUFO: ¿En la ópera?... (Al contestar a Lucía se encuentra con la mirada de
Don Lucas). No, no he estado. (Aparte) ¿Por qué me estará
DON RUFO: Sí, ya sabemos que usted es aficionado “al canto”.
mirando de ese modo ese mamarracho?
DON LUCAS: Es cierto, ¡me gusta mucho!... pero me lo dice usted de un
LEONOR: Pues debía ir a la ópera. ¡Allí sí que son buenas las coristas!
modo…
DON RUFO: (Aparte) ¡No hay más que me está provocando! (Alto) Es que
DON RUFO: Lo que tiene es que su gusto es cantar acompañao… ¡y
no me dejan. (Risas).
algunas veces suele quedarse cantando solo! (Aparte) ¡Hum!
¡Te voy a dar Pedro Flores! Dª CAMILA: ¿Qué está usted diciendo, Don Rufo?

DON LUCAS: No comprendo… DON RUFO: ¿Qué he dicho? Que no voy a la ópera porque no tengo
tiempo, y de ahí… (Aparte) ¡Si me sigue mirando de esa
DON RUFO: Con que no comprende, ¿eh? ¡Está bueno! Se creerá usted
manera, le rompo el alma!
amigo, que nos hemos criado boliando pajaritos…
LEONOR: Y usted, Don Lucas, ¿no va nunca al teatro?
DON LUCAS: Pero…
DON LUCAS: Hace tiempo, Leonor. Voy poco, muy poco. (Aparte) Qué
LEONOR: (A Rufo). Lo que usted no se queda atrás tampoco. Me dicen
lástima, se cortó la corriente… ¡Se conoce que es gran sujeto!
que tiene temporada en el Politeama y que no falta ninguna
noche. Dª CAMILA: ¡Qué raro! ¡Siendo tan amigo de la música como es usted!

DON RUFO: Sí, hijita… suelo ir algunas veces… ¡para dar lástima! DON LUCAS: Es que el invierno pasado tuve un ataque de reumatismo que
no me dejaba salir de noche… y este año…
DON LUCAS: (Aparte). Hay que domesticar a este guaso… ¿Si serán
susceptibles a la sugestión estas naturalezas medio salvajes? (Se DON RUFO: ¡Vaya! ¡Después de tanto lujo salimos con baile en el patio! Y si
levanta y clava la vista en Don Rufo). es enfermo, amigo, ¿a qué se las quiere tirar de pollo y de fuerte?

LEONOR: (A su espalda) Y, ¿qué le parece la compañía? ¿Es buena? DON LUCAS: ¿Yo?... No sé en qué…

DON RUFO: Bastante buena. ¡Sobre todo las coristas! ¡Qué bien cantan LEONOR: Cuéntenos algo, Don Rufo, de las óperas que ha visto,
esas mujeres! (Risas). DON RUFO: Si no las entiendo, hijita… ¡Como son en italiano!... (Risas).
Dª CAMILA: ¡Vaya una ocurrencia! ¡Tan luego las coristas llamarle la DON LUCAS: (Aparte) Mejor es que me retire… ¡No vaya a ser que así como
atención! así como al otro le dio por retroceder, le dé por atropellar al
DON RUFO: Es que me ha dicho una persona entendida que es muy difícil animalote este!

348 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 349


¡jettatore!...
Dª CAMILA: ¿Y no entiende el italiano, entonces? DON JUAN: ¡Pero qué imbécil, señor, qué imbécil! ¡Parece mentira! Cuando
DON RUFO: No, comadre, pero lo estoy aprendiendo y puede que con el le contesté que no sólo continuaría Don Lucas siendo recibido
tiempo… si me dejan… (Por Don Lucas). en esta casa, sino que lo destinaba para marido de mi hija, tuvo
la insolencia de decirme: “¡Pues yo renuncio a pertenecer a una
LUCÍA: ¿Y está muy adelantado?
familia que está condenada a convertirse en un semillero de
DON RUFO: Regular no más… Como hay algunos que pretenden jettatorcitos! Te aseguro que no sé cómo me contuve y no le tiré
estorbarme. una silla por la cabeza. (Pausa).
DON LUCAS: Me voy… A los pies de ustedes, señoras: hasta luego, Lucía; Lucía hace mutis y Leonor medio mutis.
buenas tardes, Don Rufo… (Le tiende la mano). ¡Oh! En todo esto veo patente la mano de Carlos y hará bien
DON RUFO: (Sin tomar la mano). Que le vaya bien, amigo… ese tarambana en no ponerse más en mi presencia.
Entra Carlos.
TODAS: Hasta luego, Don Lucas. (Vase).
Leonor y Lucía se ríen. DON RUFO: (a Leonor). ¿Qué quiere decir eso?

Dª CAMILA: ¿Qué es eso, niñas? ¡A ver si se están quietas! LEONOR: Jettatore es el que hace mal de ojo.
DON RUFO: ¡Ah! ¿Y Don Lucas?
LEONOR: Yo no sé; dicen que es así. (Mutis).
ESCENA XX
DON RUFO: (Aparte). ¡Acabáramos! ¡y yo que creía que no hacían daño
Dichos, Juan; y a poco, Carlos. sino a las viejas! ¡Qué julepe el de la gringa cuando se lo
cuente!
Se levantan todos.
DON JUAN: ¿Se fue Don Lucas? ¿Cómo te va Rufo? ¡Vaya! ¡Se acabó! Ahí CARLOS: ¿Qué sucede?
sale tu Pepito a quien por poco he tenido que darle una DON JUAN: Que inmediatamente te mandas a mudar de aquí.
lección. ¡Es un ridículo insoportable! Entran Leonor y Lucía gritando.
Dª CAMILA: Pero, Juan… ¡fíjate en lo que dices, por favor! LEONOR: ¡Elvira se ha desmayado! ¡Vengan ligero! (Mutis).
DON JUAN: Y ¿qué quieres que yo le haga? ¡Ella tiene la culpa por haber Dª CAMILA: (Corriendo a la habitación). ¡Dios mío!
puesto los ojos en un tilingo como es el tal Pepito! ¡Se necesita CARLOS: ¡Eso no impide que en esta casa haya entrado la jettatura!
ancheta! ¡Pretender que le cerrara las puertas de mi casa a
Don Juan alza una silla y Don Rufo lo contiene.
Don Lucas a título de que él tiene miedo! ¿Se ha visto nunca
cosa igual? ¡Si es de no creerse! (Se pasea).
Dª CAMILA: ¡Qué disgusto tan grande, Dios mío! TELÓN RÁPIDO

350 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 351


¡jettatore!...
ACTO TERCERO que es lo que menos importa, pero que al fin es algo que
nunca te había sucedido… y hasta la infeliz cocinera hace
LA MISMA DECORACIÓN QUE EL 1° Y 2° ACTO. SOBRE UNA SILLA ocho días que no viene porque un dolor de muelas la tiene
ESTÁN EL SOMBRERO, EL BASTÓN Y EL SOBRETODO DE DON JUAN.
medio loca…
DON JUAN: ¡Basta, mujer, basta! ¡Si de cualquier zoncera haces un
ESCENA I mundo! ¡Vaya una letanía de desgracias imaginarias! En esa
forma ¡ya lo creo!, somos la gente más infeliz de la tierra...
Don Juan y Doña Camila Dª CAMILA: Vamos a ver, Juan, ¿cuántos días hace que no ves a Elvira?
Dª CAMILA: (Sentada). Yo no sé, Juan, pero de un tiempo a esta parte todo DON JUAN: Eso es lo único que me preocupa. Comprendo que la pobre
nos sale mal; puros disgustos y malas noticias. No tenemos sufre, pero, ¡bien sabes que no es por culpa mía! ¡Si no fuera
un solo momento de tranquilidad. por ese imbécil!
DON JUAN: Pero, ¿qué estás diciendo, mujer? ¿Dónde están esos disgustos Dª CAMILA: ¡Si ya sé que no es por culpa tuya! ¡Demasiado que lo sé! Y eso
y esas malas noticias? Francamente, no las veo, por lo menos es lo que más me desespera, Juan, porque estoy convencida
en una proporción que alarme. de que nada hemos hecho para merecer lo que nos sucede...
Dª CAMILA: ¡Caramba! ¿Te parece poco? Las noticias que nos llegan de la DON JUAN: ¡Pero no exageres, mujer! ¡No es para tanto!
estancia no pueden ser peores. La seca está haciendo estragos, Dª CAMILA: Si no exagero, Juan. Y eso sin contar con una infinidad de
el pobre Don Felipe se ha roto un tobillo y, como si no fuera detalles que no parecen nada, pero que contribuyen a tenerla
bastante, a las dos chicas menores les ha dado escarlatina. a una en continuo sobresalto. En esta semana son tres los
¡Quién sabe si a estas horas ya no se han muerto! cuadros que se han desprendido de las paredes sin saber por
DON JUAN: Y bueno, ¿qué vamos a hacerle? ¿Acaso está en nuestras qué. Ayer amaneció rota la luna del espejo de mi tocador y
manos remediarlo? ¡Al fin no tiene nada de extraordinario! cuatro cuerdas del piano se han cortado en el intervalo de dos
Dª CAMILA: Aquí, no digamos. Yo, cada día más mortificada con mis días. ¿Qué significa todo esto, Juan? ¿Qué significa? ¿Por qué
dolores de cabeza que no me dejan ni a sol ni a sombra; Lucía, antes no pasaban estas cosas y ahora pasan? ¡Eso es lo que yo
pálida y triste, que de sólo verla da pena; Elvira ¿para qué quisiera saber!
hablar?, llorando en su cuarto desde que amanece hasta que DON JUAN: (Se levanta). Pero, Camila, ¿es posible que hables de ese modo?
anochece; el desgraciado Benito, en su pocilga de conventillo ¡Una mujer razonable y sensata como siempre has sido,
con esa fiebre cerebral que lo ha tenido entre la vida y la preocupada de semejantes ridiculeces! Que si se caen los
muerte; a ti mismo se te ha perdido plata del bolsillo… cuadros o se cortan las cuerdas del piano... Pero... ¿adónde
Don Juan intenta hablar. vamos a parar? ¿Qué quieres decir con eso?

352 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 353


¡jettatore!...
Dª CAMILA: (Se levanta). Hace una semana que concedimos a Don Lucas DON JUAN: Lo que tú necesitas, hijita, es una temporada de estancia. Ya
(Cuernos) la mano de Lucía y desde entonces... vas a ver qué bien te pones este verano. ¿Qué anillo es éste?
DON JUAN: ¿Qué? ¿Vas a salirme también con la pretendida jettatura de LUCÍA: Es un clavo de herradura doblado, es contra los jettatores,
Don Lucas? ¿Será posible? Pero no, Camila, ¡por favor! No papá... (Le suelta la mano).
digas más, no quiero perder en un momento la buena DON JUAN: ¿Contra los jettatores? Pero ¿aquí todo el mundo se ha vuelto
opinión que de ti tengo... loco? ¿Tú también, hija, con semejantes pamplinas? ¿Qué
Dª CAMILA: Lo único que yo digo, Juan… (Saca del bolsillo un fierrito). virtud le atribuyes a este anillo? ¿Quieres decirme?
DON JUAN: Pero ¿qué tienes en la mano? LUCÍA: Contrarresta los efectos de la jettatura, papá... ¡Si es muy
bueno!
Dª CAMILA: Nada, Juan: un fierrito...
DON JUAN: Mira... mejor es que no continuemos. ¡Esto se va haciendo
DON JUAN: ¿Qué quiere decir esto? ¿Para qué tienes eso?
insoportable! (Toma el bastón y el sombrero).
Dª CAMILA: ¡Qué quieres, Juan! Es que ya me va entrando miedo a mí
también... Con eso no hago daño a nadie. De todos modos... Dª CAMILA: No te vayas enojado, Juan. Tras tantos disgustos como
por las dudas... ¿qué tiene de malo? tenemos, no los aumentes todavía...

DON JUAN: ¡Pero Camila, Camila! LUCÍA: No, papá... perdóname. ¿Quieres que me lo saque? Mira, me
lo saco. No te disgustes por eso. No seas malo, papacito... (Lo
Dª CAMILA: Y ¿si resultara cierto? abraza).
DON JUAN: ¿Quieres hacerme el favor de callarte? ¡Voy a concluir por
DON JUAN: No, no, déjame... me voy. Tengo que hacer. (Va a salir y se
creer que has perdido la chaveta!
encuentra con Ángela que trae una herradura colgada de la cintura).
Dª CAMILA: ¡Chist! ¡Ahí viene Lucía!

ESCENA III
ESCENA II
Dichos y Ángela.
Dichos y Lucía.
DON JUAN: ¿Quiere decirme qué significa ese colgaje que lleva usted a la
LUCÍA: Buenas tardes, papá. (Tomándole las manos). cintura?
DON JUAN: Buenas tardes, dormilona. ¿Por qué no bajaste a almorzar? ÁNGELA: ¿Esto, señor? Es contra la jettatura.
LUCÍA: Tenía un poco de dolor de cabeza, y me quedé acompañando DON JUAN: ¿Usted también? Pero, dígame ¡so pedazo de adoquín!, ¿qué
a Elvira. se ha figurado usted? Ahora mismo se saca esa porquería,

354 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 355


¡jettatore!...
¿entiende? Y le prohibo que vuelva a andar de mojiganga, LUCÍA: Lo de siempre, un disgusto con papá…
¿entiende?Y si llego a verle algo por el estilo, la pongo de Dª CAMILA: ¡Esta ya no es vida, hija, no es posible vivir así!
patitas en la calle.
LEONOR: (Se sienta). Vamos, señora, ánimo. No hay que dejarse abatir.
Ángela mutis foro, llorando.
El buen tiempo volverá. Tenga confianza.
¡Pero señor! ¡Señor! ¡Esta casa se ha convertido en un
Dª CAMILA: No lleva miras, sin embargo. Con ese hombre funesto han
manicomio! (Vase rápido por foro).
entrado en esta casa los sinsabores y las lágrimas, que antes no
se conocían. Ya no hay tranquilidad para nadie… ¡Todo el
mundo contrariado por su causa! ¡Cantos trastornos, cuántas
ESCENA IV
agitaciones por su sola culpa!

Doña Camila y Lucía. LEONOR: Así es, señora. Y ¿de Don Rufo no se tiene noticias?

Dª CAMILA: Dª CAMILA: ¡Ésa es otra! Después de las palabras que tuvo con Juan… por
no sé qué indecencias de Don Lucas, que de puro comediado
Se sientan. Pausa.
vino a contarle creyendo hacer un bien, no hemos vuelto a
Estos malos ratos que pasa tu pobre padre me mortifican
saber nada de Don Rufo.
mucho.
LUCÍA: Hace cinco días que no se lo ve por acá. ¡Pobre Don Rufo,
LUCÍA: A mí también, mamá; y, sin embargo, no hay remedio. Es
tan bueno como es!
necesario defenderse contra la jettatura.
LEONOR: Pero, qué tipo tan odioso ha concluido por hacerse el tal Don
Dª CAMILA: Indudablemente, es necesario... (Pausa corta). ¿No ha venido
Lucas!... Ahora, cuando entré estaba de plantón en la esquina
Carlos?
el infeliz de Pepito. ¡Mire a lo que ha quedado reducido!
LUCÍA: Estuvo un momento con nosotros y se fue. Dijo que volvería.
LUCÍA: Se lo lleva el día entero rondando por aquí. ¡Pobre Pepito,
Como tiene que ocultarse de papá...
víctima inocente de Don Lucas!
Dª CAMILA: ¡Pobre Carlos! (Pausa corta).
Dª CAMILA: ¿Y Carlos? ¿Dónde me lo dejas a Carlos, obligado a venir a
escondidas a una casa que ha sido siempre como suya?

ESCENA V LEONOR: ¡Maldito Don Lucas! (Cuernos) Y ¿han visto la manera de


mirar que ha tomado ahora? ¡Clava los ojos de un modo que
da miedo!
Dichos y Leonor.
Dª CAMILA: Cállate, hijita… ¡Si de sólo acordarme no sé lo que me pasa!
LEONOR: (Por foro). ¡Buenas tardes! (Besos). ¿Qué quiere decir ese aire tan
Yo creo que sabe el daño que causa, y que lo hace adrede…
triste? (Se saca el sombrero).

356 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 357


¡jettatore!...
LUCÍA: ¡Oh, es muy capaz! Ese desagrado que dicen que tuvo el otro LEONOR: Sin Don Lucas… ¡vea qué delicia! En este momento
día en la Rotisserie, parece que fue por eso… estaríamos reunidos en este mismo sitio… Allí Elvira y
LEONOR: ¿Cuándo? Pepito… acá Don Rufo… por todos lados Carlos… Don
Juan entretenido en poner en apuros a Pepito… nosotras
LUCÍA: ¡Ah! ¿no saben? Había una persona comiendo en una mesa
tirando la lengua a Don Rufo. ¡Todos alegres y felices!
frente a la suya, y durante mucho rato lo estuvo mirando con
insistencia. Por fin, el hombre, nervioso, se tragó una espina, LAS TRES: ¡Maldito Don Lucas! (Cuernos).
y entonces, de rabia, le tiró con un plato…
LEONOR: Y ¿cómo no me habías dicho eso? (Ríe). ESCENA VI
LUCÍA: Creí que estabas presente cuando Carlos lo contó. (Ríe).
Dichos, Don Lucas y Ángela.
LEONOR: ¡No sabía nada! (Ríe).
LUCÍA: A Ángela la tiene enferma: no le quita los ojos de encima. Y ÁNGELA: (Foro). ¡El señor Don Lucas!
a la pobre, cada vez que la mira, le da hipo… DON LUCAS: Muy buenas tardes.
Dª CAMILA: ¡Si clama al cielo lo que está sucediendo! Y esto de tener que Dª CAMILA: Adelante.
poner una buena cara cuando otra cosa se siente por dentro, no LUCÍA Y LEONOR:
se ha hecho para mí. El día menos pensado, me vendo. ¡Cuando Buenas tardes.
pienso que a él y sólo a él se le deben nuestras desgracias!
DON LUCAS: ¿Cómo se encuentran ustedes? ¿Cómo sigue Elvirita?
LEONOR: ¡Ya lo creo! Como que si ese hombre no existiera, no
Dª CAMILA: Está mejor, gracias. ¿Y usted?
existirían tampoco los motivos que tienen afligida a tanta
gente. Imaginémonos por un momento que Don Lucas no DON LUCAS: Regular, señora, nada más que regular. Acabo de recibir una
hubiera pisado nunca los umbrales de esta casa… ¡qué impresión espantosa.
diferencia! Ni esta infeliz estaría amenazada de semejante Se sientan.
calamidad de marido, ni Elvira enferma, ni Pepito huyendo, Imagínense ustedes que venía a pie por la calle de Maipú, con
ni Carlos ocultándose, ni Don Rufo resentido, ni Don Juan intención de ver una casa desalquilada que allí tengo. Poco
agriado, ni usted, señora, llorando como llora ahora, ni yo antes de llegar a mi casa están haciendo una obra, un antiguo
teniendo que participar de las contrariedades y disgustos que caserón que reedifican y al que le han echado altos. Cuando
les veo pasar a ustedes. ¡Y siendo el causante de tanto desastre, yo pasé, estaban unos cuantos albañiles tratando de asegurar
ha de haber todavía quien te diga que ese viejo de un balcón que forma parte del nuevo edificio… y,
morondanga no es un jettatore! precisamente, en ese instante, uno de ellos pisa mal y, ¡zas! se
Dª CAMILA: Así es, hija, así es. (Llora). estrella de cabeza contra la vereda…

358 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 359


¡jettatore!...
Dª CAMILA: ¡Jesús! destrozado por un tren…
LUCÍA: ¡Qué horror! Dª CAMILA: ¡Qué horror!
LEONOR: ¡Qué atrocidad! (Pausa). LEONOR Y LUCÍA:

LUCÍA: ¿Por supuesto que el infeliz quedó muerto en el acto?... ¡Jesús! (Retiran las sillas).

LEONOR: Y, ¿cayó en el momento en que usted pasaba? DON LUCAS: Pero, señoras…

DON LUCAS: ¡Justo! ¡En ese mismo momento, como si me hubiera estado Dª CAMILA: Es la emoción, Don Lucas, la emoción. ¡Dios mío! Pero, ¡qué
esperando! cosas tan espantosas le ha tocado ver a usted!
Las tres retiran sus sillas. DON LUCAS: ¡Cierto! Fue muy desagradable, se lo aseguro a ustedes.
Dª CAMILA: ¡Jesús, María y José! (Persignándose). LEONOR: Y ¿no ha presenciado usted otras desgracias por el estilo?
DON LUCAS: Pero, ¿por qué se retiran ustedes? DON LUCAS: No recuerdo… no creo…
Dª CAMILA: Disculpe, Don Lucas, ¡la emoción! ¡Es tan horrible lo que LEONOR: Otros accidentes… aunque sean menos graves… Piense un
acaba usted de contarnos! poco…
DON LUCAS: Calculen ustedes lo que habrá sido para mí que lo he Dª CAMILA: Haga usted memoria, Don Lucas…
presenciado… DON LUCAS: ¡Psh! No recuerdo… Ha presenciado otros hechos, sí, pero
LUCÍA: Y diga usted, Don Lucas, ¿es la primera vez que le ha ocurrido vulgares, sin importancia… Caídas de caballo, choques de
una cosa así? carruajes… En fin, lo que todo el mundo ha visto…
DON LUCAS: ¿Al albañil? ¡Lo supongo! Dª CAMILA: ¡Qué ha de ver todo el mundo, Don Lucas, qué ha de ver!
LUCÍA: No, a usted. DON LUCAS: Pero…
DON LUCAS: ¡Ah! sí, la única… Y tengo bastante, ¡créamelo usted! LUCÍA: No importa… Cuente nomás, cuente…
LEONOR: Pero, recuerde usted bien Don Lucas… DON LUCAS: Pero ¡no tiene interés!
DON LUCAS: Lo recuerdo. Nunca he visto matarse a nadie en esa forma. LUCÍA: ¡Oh! Viniendo de usted, Don Lucas…
LEONOR: Pero en otra sí, entonces, ¿verdad? DON LUCAS: (Aparte) Bueno, ya que les entretiene hay que inventar algo
Dª CAMILA: ¡Haga usted memoria Don Lucas! interesante. (Alto) ¡Ah, sí! Ahora recuerdo… He presenciado
otra vez un hecho muy curioso… y en ése, crean ustedes, tuve
LUCÍA: ¡Sí, Don Lucas!
una participación activa, casi peligrosa. (Aparte) Ya que es
DON LUCAS: (Aparte) ¡Pero qué empeño original! (Alto) He visto… sí… cuestión de inventar, vamos a darnos un poco de
he visto, hace muchos años, morirse otro hombre importancia.

360 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 361


¡jettatore!...
LEONOR: A ver, a ver… ESCENA VII
DON LUCAS: Era en un paseo campestre al que concurrían señoras.
Después del almuerzo, nos habíamos dispersado Dichos, Ángela, Juan y Carlos.

formando grupos. Yo acompañaba a una niña, entonces CARLOS: ¿Qué ocurre?


buena amiga mía, nada más que amiga, pero cuyo
LUCÍA: ¡Mamá se sofoca! ¡Es este Don Lucas!
nombre me permitirán ustedes que reserve: hoy es casada
y madre de familia. Sentados sobre el césped, DON JUAN: (Saliendo por derecha) ¿Qué es esto? ¿Qué es lo que hay?
conversábamos, cuando vino a echarse a nuestro lado un CARLOS: ¡Es el jettatore! ¡El jettatore, que ha enfermado a tía!
perro. Era un perrazo enorme, y al parecer en extremo DON JUAN: ¿Qué tienes, Camila?
manso. ¡De pronto, al acariciarlo, aquel animal dio un
Dª CAMILA: Ya va pasando… no es nada… no te asustes… (A Ángela).
gruñido y levantándose
Traeme un frasco de agua de Colonia que hay encima de mi
Se paran todas asustadas.
lavatorio.
con los pelos erizados y la boca abierta, lanzase sobre mi
Mutis Ángela por izquierda.
compañera! Rápido como el rayo, dio con ella en tierra.
DON JUAN: ¿Desde cuándo está así? ¿Han llamado al médico?
Yo vi gotas de sangre en la blanca garganta de mi amiga
y, ciego de coraje, ¡me lancé sobre la fiera! La lucha no LUCÍA: Don Lucas ha ido en busca de uno, acaba de salir.
pudo ser más terrible. Ambos rodamos cien veces por el CARLOS: ¡No! ¡Médico traído por el jettatore, no! ¡Que no lo dejen entrar!
suelo. Hubo un instante en que me creí perdido. Hice un
DON JUAN: ¿Quieres callarte? ¿Vas a empezar otra vez?
esfuerzo supremo, llamé en mi auxilio mi fuerza toda, e
introduciendo el brazo dentro de la bocaza del Dª CAMILA: (De pie). ¡No, Juan, por Dios! ¡El médico de Don Lucas, no!
monstruo… ¡tiré con rabia, con verdadera desesperación, ¡Tengo miedo!
arrancando un montón informe de carne sangrienta!... DON JUAN: Bueno, mujer, bueno, tranquilízate.
¡Era la lengua de aquella furia, que no tardó en caer CARLOS: ¡Qué no venga el médico del jettatore, que no venga!
agonizante a mis pies!
Entra Ángela con un frasco.
LEONOR: ¡Mentira! ¡Mentira! DON JUAN: Hazme el favor de no gritar. No somos sordos. ¡Caramba con
LUCÍA: ¡Sinvergüenza! el loco éste!
Dª CAMILA: ¡Agua, agua! ¡Me ahogo! Dª CAMILA: Es que tiene razón. Yo también te lo suplico. ¡Ya es bastante!
LEONOR: Ahí tiene usted lo que ha sacado, ¡mentiroso! DON JUAN: ¡Pues que no venga! ¡Que sea como ustedes quieran! Al fin
Mutis por foro. Entran Leonor y Ángela por el foro con una copa van a concluir por enloquecerme a mí también. (Caminando
de agua. hasta que se encuentra con Carlos).

362 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 363


¡jettatore!...
Dª CAMILA: Gracias, Juan… DON JUAN: Sobre todo, no es este el momento de tratar el asunto.
CARLOS: Gracias, tío, muchas gracias. Cálmense. Mañana conversaremos. ¿Qué quieren que haga
ahora?
DON JUAN: ¡Déjame, hombre, déjame! (A Camila). ¿Cómo te encuentras?
Dª CAMILA: Ya estoy bien, ¿no ves? (Camina). Si no ha sido nada…
LEONOR: Y nadie se ha acordado de Elvira. ESCENA VIII

Dª CAMILA: Que vaya Ángela, y vea; pero sin decirle. La pobre no está
Dichos, Elvira; a poco,Carlos.
para sustos. (Mutis Ángela, por izquierda).
DON JUAN: El médico va a venir, ¿qué hacemos? ELVIRA: ¡La felicidad de tus dos hijas; eso es lo que harás, papá, porque
eres bueno y porque no puedes complacerte en vernos sufrir
LEONOR: Que se encargue Carlos de despedirlo desde la puerta.
así! (Lo abraza, llorando).
LUCÍA: Es lo mejor.
LUCÍA: (Lo abraza). Sí, papá. ¡Por un capricho! ¡No es posible,
DON JUAN: Ve pronto, pero con tino, ¿eh? papacito!
CARLOS: Pierda cuidado… (Vase por el foro). DON JUAN: ¡Pero hijitas de mi alma! ¿Qué más puedo querer yo que la
Dª CAMILA: ¡Ese hombre es jettatore, Juan! ¡Ahora estamos seguros! felicidad de ustedes? Pero no es eso. Calculen ustedes mi
DON JUAN: ¡Pero mujer, no volvamos a las andadas! situación. No se trata de caprichos. Yo...
CARLOS: (Por foro) El médico se fue; pero ahí sube Don Lucas...
LEONOR: Sí, señor, es cierto. ¡Don Lucas es jettatore!
Las señoras salen corriendo y gritando, por izquierda.
DON JUAN: ¡Leonor!, ¿tú también? ¡Pero hija, si es un disparate! ¡Si no
puede ser!
LUCÍA: Si lo hubieras oído hace un momento, no dirías eso, papá. ¡Yo ESCENA IX
no puedo casarme con un hombre así! Tú no puedes querer
mi desgracia. (Lo abraza). ¡Y yo sería muy desgraciada! Don Juan, Carlos y Don Lucas.
DON JUAN: Vamos, vamos. Sean razonables, ¡por Dios!
DON LUCAS: Me dice Carlos que la señora sigue bien.
Dª CAMILA: ¡Es un hombre funesto para nosotros! ¡Yo no sé lo que va a Al entrar Don Lucas, Carlos hace mutis, por izquierda.
ser de mí! ¡Ya no tengo fuerzas! ¡Ya no puedo!
DON JUAN: Regular no más. Se ha recostado un rato. Siéntese.
DON JUAN: Pero, no digas eso, Camila. ¡No tiene sentido común! ¡Qué
DON LUCAS: Felizmente son cosas que no tienen importancia.
ejemplo el que les das a tus hijas!
DON JUAN: No siempre, sin embargo. Estas mujeres del día, son un manojo
Dª CAMILA: Es que no puedo, Juan, es inútil, ¡no puedo!
de nervios, amigo Don Lucas, y con ellas no se gana para sustos.

364 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 365


¡jettatore!...
DON LUCAS: ¡Oh! pero, en este caso… DON JUAN: ¡Ha perdido usted el juicio o hay aquí una confusión
DON JUAN: Y, ¡qué coincidencia!, a usted le ha tocado presenciar dos lamentable! ¿Quiere decir que usted mismo se atribuye un
hechos análogos en mi casa: el ataque de Lucía, y ahora éste. poder desastroso?
No deja de ser casual, ¿eh? DON LUCAS: ¡Desastroso! Es un poco fuerte la palabra. Considero que si
DON LUCAS: Es cierto. (Aparte) Sospechará algo del fluido… bien puede tener sus inconvenientes, tiene también sus
grandes ventajas.
DON JUAN: (Aparte) Y ¿cómo le digo? ¡Pobre hombre… me da pena! (Alto)
De un tiempo a esta parte, tanto mi mujer como mis hijas se DON JUAN: ¡Esto es demasiado! ¡Es el colmo!
han vuelto excesivamente impresionables… DON LUCAS: ¿Cómo demasiado?
DON LUCAS: (Aparte) ¡No hay duda!... ¡sospecha! DON JUAN: Pero, ¿quiere decirme, entonces, qué es lo que usted se
DON JUAN: El tarambana de Carlos tiene en mucho la culpa de lo que propone?
sucede. Les llena la cabeza de ideas ridículas, las aterroriza, DON LUCAS: Yo no me propongo nada… Lo que no veo es el motivo para
manteniéndolas en una excitación constante. tanto aspaviento. Al fin no soy el único… hay otros como
DON LUCAS: ¡Ah! ¿Entonces Carlos ha hablado? yo…

DON JUAN: ¿Cómo? ¿Hablado? DON JUAN: ¿Cómo?

DON LUCAS: Sí, señor. ¡Si ahora me doy cuenta! Se trata de una DON LUCAS: Y los ha habido tal vez más fuertes. Un ruso y un inglés… por
indiscreción de Carlos… ejemplo… Los dos han muerto…

DON JUAN: ¿Qué quiere usted decir? Explíquese. DON JUAN: Pero ¿es que pretende burlarse de mí, señor mío?

DON LUCAS: Carlos lo ha atribuido todo a una influencia determinada… DON LUCAS: ¿Burlarme? ¡Pues al diablo las reservas y al diablo los
juramentos! ¡Voy a darle a usted una prueba concluyente!
DON JUAN: Pero, usted, ¿cómo sabe?
DON JUAN: ¡No, no, señor! ¡Dios lo libre! ¡Ni se le ocurra!
DON LUCAS: ¡Vaya! Como no es para mí una novedad que poseo una
En ese momento aparece Carlos con un telegrama abierto.
influencia… Pero, todavía no puedo hablar, Don Juan… no Puerta izquierda.
puedo… (Aparte) ¡Maldito juramento!
DON JUAN: Pero, ¿qué galimatías es éste? De manera que no ignora usted
que se le supone… (Aparte) ¡Cómo pronunciar la palabra! ¡Si ESCENA X
es como una bofetada!
DON LUCAS: No sólo lo sé, sino que declaro que es cierto; pero, se lo repito, Dichos y Carlos.
no puedo hablar. No continuemos… me colocaría usted en CARLOS: Tío... acaba de llegar este telegrama de la estancia, con una
una situación violenta… mala noticia.

366 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 367


¡jettatore!...
DON JUAN: A ver... ¿qué sucede? (Lee el telegrama). ESCENA XII

CARLOS: Se ha incendiado el galpón nuevo, quemándose seis carneros.


Carlos y Lucía.
DON JUAN: Pero... entonces...
LUCÍA: Papá se va a la estancia para dejarnos en libertad de despedir
DON LUCAS: ¡Ya me lo esperaba!
a Don Lucas. ¡Está furioso!
CARLOS: ¡Cómo! ¿Se lo esperaba? ¡Oiga lo que está diciendo!
CARLOS: ¿De veras?
DON JUAN: Con que se lo esperaba, ¿eh? ¿Ésta sería la prueba
LUCÍA: ¡La casa es un alboroto! ¡Todo el mundo salta de alegría!
concluyente? Pues a mí ¡maldita la gracia que me hace!
¿entiende? Con su permiso. (Mutis izquierda). CARLOS: (Tomándola de las manos). ¡Ahora, rubia... no me negarás un
beso!
DON LUCAS: ¡Es claro! Los galpones para animales finos deben ser de
material. Desde el primer momento se lo dije. Pero, con LUCÍA: Te he dicho que beso no. ¡A ver! ¡Sal! ¡Mira que me enojo!
todo, no veo razón para estos arranques de mal humor tan... CARLOS: ¡Uno solo, rubia! ¿Qué tiene? Nada más que uno...
tan... LUCÍA: ¡No, Carlos, no! ¡Déjame! ¡Me haces daño! Me voy y te dejo.
CARLOS: ¡Con su permiso! (Mutis izquierda). ¡Te digo que no quiero!
DON LUCAS: Qué efecto extraordinario les ha causado la noticia... Pero, CARLOS: ¡Si no es más que uno, mi vida! Después no volveré a pedirte,
¿qué piñuflería es ésta? ¡Vaya una rareza de gente! Y ¿pensarán ¡te lo juro!Uno ahora y nunca más...
dejarme solo? ¡Ah, no! (Toma su sombrero y su bastón, saludando LUCÍA: Si yo sé, Carlos, lo que quiere decir ese uno. ¡No! ¡Por Dios,
a la puerta por donde hicieron mutis Carlos y Don Juan). ¡Buenas por lo que más quieras... déjame!
tardes! (Mutis foro).
CARLOS: ¡Sí, rubia, sí! (La besa).
Aparece Leonor.

ESCENA XI LUCÍA: ¡Basta, Carlos, basta, por favor!

Carlos.
ESCENA XIII
CARLOS: (Por izquierda. Sale rengueando). ¡Maldito sea! ¡Parece de
intento! Quiero correr, me enredo en la alfombra y casi Dichos y Leonor.
me he roto una pierna... ¡Demonio y cómo duele! ¡Uff!
(Se sienta). Pero, casual, ¿eh? ¡Ni que fuese realmente LEONOR: ¿Qué es esto? ¡Muy bonito!
jettatore! (Ríe). ¡Es lo único que me faltaba ahora! (Ríe). CARLOS: Es que... me duele la pierna...
¡Que me entrase aprensión a mí también!

368 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 369


¡jettatore!...
LEONOR: Me parece muy mal. ESCENA XIV
LUCÍA: ¡Leonor!
Dichos y Doña Camila.
Se besan ambas.
LEONOR: Bueno, tonta, se acabó. Pueden felicitarse de que haya Dª CAMILA: (A Lucía) Ven para acá, hija, déjame que te abrace. ¡Qué
sido yo la que ha entrado. ¡Es una verdadera felicidad tan grande! ¡Si parece imposible!
imprudencia! CARLOS: ¡Al fin estamos libres, tía! No ha costado poco trabajo...
LUCÍA: ¡Carlos tiene la culpa! Dª CAMILA: Sí, hijo, sí. (Lo abraza). Sólo faltan las campanas para repicar.
CARLOS: ¡La culpa la tiene el "jettatore"! (Se ríe). ¡Que jubileo! Pero, déjenme que me siente... no puedo más.
LEONOR: Sí, ríase no más de la jettatura de Don Lucas, que ahora LEONOR: ¿Dónde está Elvira?
resulta cierta. ¡Lindo chasco nos ha dado usted! Dª CAMILA: Con Juan y Pepito. Ya van a venir.
LUCÍA: ¡Ya lo creo! Y nosotras tan tranquilas, creyendo que se CARLOS: ¿Con Pepito? Y ¿de dónde ha salido?
trataba de una farsa tuya... ¡Ahora me da miedo! Dª CAMILA: Fue Ángela a buscarlo y lo trajo de la esquina...
CARLOS: ¡Cómo! ¿Cierta? LUCÍA: ¿Qué dice?
LUCÍA: ¡Pero, es claro! ¡Si le hubieras oído lo que le pasó con un Dª CAMILA: ¡Qué sé yo, ni se le entiende! Dice que anoche soñó con un
perro!... Un perro manso que se enfureció de pronto elefante... y que soñar con elefantes anuncia cambios
porque él lo acariciaba... favorables. (Risas).
CARLOS: Eso es broma...
LEONOR: ¡Qué bueno sería avisar a Don Rufo!
LEONOR: No, Carlos... ¡Don Lucas tiene que ser jettatore de
Dª CAMILA: Ahí está el bombero, primo de Ángela. Ahora le diré que vaya.
verdad! Se desprende claramente de lo que nos ha
contado, aun rebajando las mentiras con que adornó
el cuento...
ESCENA XV
LUCÍA: Las proezas que él hizo serán mentiras, pero lo de la
furia del perro tiene que ser cierto, ¡ya lo creo que es Dichos, Don Juan, Elvira, Pepito y Ángela (con una valija).
cierto!
DON JUAN: (A Ángela). Lléveme las valijas al coche. (Mutis por foro).
CARLOS: Pero ¿qué estás diciendo? ¡Diablo! Si me habré limitado a
Ángela, con valija.
descubrirlo, mientras creía inventarlo... Vaya, vaya...
(Cuernos). Pero ¡qué disparate! PEPITO: ¡Lucía! ¡Leonor! ¡Carlos! ¿Cómo están? ¿Cómo les va? ¡Si me
parece que hacía un siglo que no los veía!

370 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 371


¡jettatore!...
CARLOS: Apareció y dijo... DON JUAN: No hay cuidado, ¡adiós! (Mutis Don Juan y Doña Camila).
LEONOR Y LUCÍA: TODOS: (Acompañándolos hasta el foro). ¡Buen viaje! ¡Adiós!
¡Tanto gusto, Pepito! ¿Cómo le va? ¿Qué dice? ¿Sabe que está
más delgado?
ESCENA XVI
PEPITO: Así es: he perdido dos kilos; pero es mejor. Dicen que la
gordura es guiñuda...
Dichos, menos Don Juan y Doña Camila
DON JUAN: Bueno, ya es hora de que me vaya.
LUCÍA: Te acompañamos hasta abajo. LEONOR: Y a usted, Pepito, ¿cómo le ha ido estos días?
Se sientan todos.
LEONOR Y ELVIRA:
PEPITO: ¿A mí? ¡Muy mal! ¡Con una guiña bárbara!
Sí, sí, vamos.
LUCÍA: ¿Le ha ocurrido alguna cosa desagradable?
DON JUAN: No, chicas, quédense ustedes con Carlos y Pepito... tenemos
que conversar. Oye, Carlos, ¿por qué dijo el imbécil ese que PEPITO: ¡Pero, muchísimas! He estado preso… Con eso les digo todo.
esperaba lo del incendio? ELVIRA: Preso, y ¿por qué?
CARLOS: Dijo que por pálpito... CARLOS: A ver… cuente…
DON JUAN: ¡Qué animal! Mucho juicio, ¿eh? ¡Veremos cómo se portan! PEPITO: Ahora que no está la señora, se puede decir… Hace pocas
Abrazos, etc, etc. noches, me llevó un amigo a una ruleta muy buena que había
LUCÍA: ¡Cuídate mucho y escribe pronto! en la calle de Venezuela.
LEONOR: Recuerdos a Don Felipe y a las muchachas. LUCÍA: ¡Qué escándalo!
PEPITO: Buen viaje y hasta la vuelta. PEPITO: Y ¿qué tiene? Vaya, si empiezan a escandalizarse por tan
ELVIRA: Tráeme helechos de la sierra. poco… no les cuento nada…

LUCÍA: De los de trencita, ¿sabes? CARLOS: No, Pepito, siga: no haga caso.

Dª CAMILA: Y a mí hierba de la piedra. LEONOR: Continúe, Pepito.

DON JUAN: Bueno, bueno... PEPITO: Bueno, voy y de entrada no más me encuentro con un
jettatore; es decir… hasta entonces yo sólo tenía sospechas de
Dª CAMILA: No andes a caballo, ¡acuérdate del año pasado! que fuese jettatore.
PEPITO: Sobre todo en caballo blanco, ¡mire que son como pararrayos ELVIRA: Y ¿en qué se le parecía?
para atraer la mala suerte!

372 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 373


¡jettatore!...
PEPITO: En los ojos, en el pelo lustroso, en lo amable, ¡qué se yo! En LUCÍA: Y ¿lo llevaron?
lo que se conoce a los jettatore… PEPITO: ¡Ya lo creo que me llevaron! Y eso no fue lo peor. ¡El hombre
LEONOR: No le interrumpan. Continúe, Pepito… y ¿qué más? no quería después soltarme, ni aun pagando la multa!
PEPITO: Empiezo a jugar y enseguida me convenzo. Durante dos CARLOS: ¿Por qué?
horas no acerté una sola postura. De balde hacía todo género PEPITO: Porque aseguraba que yo debía de ser socio de la casa, que me
de combinaciones, ¡nada!, cada vez más negro, y el jettatore había estado viendo jugar y que no era posible que nadie
firme como un poste delante de mí… Varias veces estuve por jugara así… ¡Pretextos y nada más! ¡De pura rabia que me
interpelarlo, pero de miedo al escándalo, me callé. ¡Esos tienen los jettatores!
malditos suelen tener mal genio! Ya no sabía qué hacer. De ELVIRA: Y entonces, ¿qué hizo?
pronto, se me ocurre una idea. Pongo cincuenta pesos a
Se siente la voz de doña Camila.
colorado y cincuenta pesos a negro. (A Carlos) ¿Usted conoce
LEONOR: ¡Silencio! ¡Ahí viene la señora!
la ruleta? ¡Es claro!, en esa forma no ganaba nunca nada; pero,
Se levantan todos.
por lo menos, cobrando de un lado, tenía la esperanza de
quebrar la jettatura. Largan la bola… y rumrum. ¡Cero! ¡Sale Dª CAMILA: Ya va en viaje el pobre Juan. ¡Quién sabe qué noche le hará,
el cero, amigo, y pierdo todo! ¿Qué le parece? (Risas). Para con tanto frío!...
mejor, había creído verle una sonrisita burlona al jettatore, PEPITO: La noche no es nada… lo malo es el día…
cuando hice mi parada. ¡Y me dio mucha rabia! Entonces,
CARLOS: ¿Cómo… el día?
desesperado y resuelto a recibir fichas de la caja de cualquier
modo, pongo cincuenta pesos a colorado, cincuenta al negro PEPITO: ¡Martes, pues!
y diez al cero. De esa manera no podía dejar de acertar LEONOR: ¡Ay, es verdad! No nos habíamos fijado.
alguna, ¿no es cierto? Pues miro de reojo al jettatore… ¡y el LUCÍA: Es cierto.
muy trompeta se estaba riendo! Ya le iba a decir una
ELVIRA: ¡Cállese, hombre! ¡Vaya un placer en venir a darnos miedo!
barbaridad, cuando sueltan la bola… y… rum… rum ¡la
policía! ¡Cae la policía, amigo, y se apodera de todo! ¡Era la PEPITO: Yo… digo, no más.
única forma posible de no cobrar nada! Dª CAMILA: Basta. No me hagan entrar en aprensión a mí también.
Todos sueltan una carcajada.
LEONOR: Y el jettatore, ¿qué hizo?
ESCENA XVII
PEPITO: Resultó que era oficial de policía… Entró a proceder en
seguida… y al primero que agarró fui yo…
Dichos, Don Rufo; luego Ángela.
Risas.

374 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 375


¡jettatore!...
DON RUFO: ¡Ladrones! (Desde el interior). ESCENA XVIII

TODOS: ¿Cómo está? ¿Qué es de su vida? ¡Tan perdido! ¡Si está


Dichos y Ángela.
más joven! ¡Qué bien, Don Rufo!
DON RUFO: Vaya, al fin caras alegres... ¡Ya era tiempo! ÁNGELA: (Por foro) ¡Ahí está el señor Don Lucas! (Hipo).

Dª CAMILA: Es que encuentra usted la casa de fiesta, Don Rufo. Dª CAMILA: No... ¡que no entre aquí!
DON RUFO: Pues no lo parece. He llamado más de veinte veces y ÁNGELA: No, señora, si tampoco quiere entrar. Está en el escritorio.
nadie me ha sentido. Me preguntó por el señor, y cuando supo que no estaba pidió
hablar con usted.
Dª CAMILA: ¿Qué se habrá hecho Ángela? ¡Qué mujer ésta!
Dª CAMILA: ¿Conmigo? ¡No, no! ¡Conmigo no va a hablar! ¡Dios me libre!
LUCÍA: (Riendo) Debe de estar con hipo...
DON RUFO: Pero, comadre, ¿qué es esto?
LEONOR: ¡Entonces debe de estar en la azotea!
PEPITO: ¡Que lo echen los sirvientes! ¡Que lo maten, si es preciso!
Dª CAMILA: Cómo... ¿en la azotea? ¿Qué tiene que hacer ese miserable en esta casa? (Caminando
LEONOR: Sí, ese primo bombero que tiene le ha dicho que cuando de un lado para otro).
le venga el hipo, debe silbar contra el viento... ELVIRA: ¡Ay, mamá, por Dios!
PEPITO: Entonces, será bueno... CARLOS: Calma, Pepito, calma. No hay para qué agitarse. Óigame, tía.
LEONOR: Así parece. Con Don Rufo nos encargamos de despedirlo, ¿quiere Don
Rufo?
PEPITO: Pues, no lo sabía.
DON RUFO: ¡Pero si no entiendo jota de lo que está sucediendo!
DON RUFO: ¡Pero, si es natural, amigo! ¿A que no ha visto usted nunca
un avestruz con hipo? CARLOS: Ya le explicaré todo.

PEPITO: Yo no... Dª CAMILA: Hagan lo que quieran; pero lo que es yo no hablo con él.
PEPITO: ¡Tantos miramientos con un simple jettatore! ¿Qué sería
DON RUFO: Pues, por eso: porque se lo pasan silbando el día entero...
entonces con un hombre como los demás?
PEPITO: ¡Oh, no embrome, hombre! ¡Vea con lo que sale! Carlos saca un llavero.
DON RUFO: ¿Y Juan, comadre? CARLOS: Vamos, Don Rufo, toque, toque fierro...
Dª CAMILA: En la estancia... o, mejor dicho, en viaje para la estancia. DON RUFO: ¡No, mejor dame un garrote! Vamos... (Mutis con Carlos, por
Acaba de irse. izquierda).

376 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 377


¡jettatore!...
PEPITO: ¡No debe perderse tiempo! Enseguida que salga, hay que ESCENA XIX
quemar benjuí para que desaparezca la jettatura que haya
podido quedar en la casa. Entra Elvira por la derecha, con un paquete en las manos y
sale por el foro. Entra Leonor por la derecha, con una toalla
ELVIRA: Yo tengo... voy a traer. (Vase por derecha). y sale por la izquierda. Entra Lucía por el foro y sale por la
derecha. Entra doña Camila por la derecha llevando varios
PEPITO: Usted prepare un brasero con carbones encendidos, ¡pronto! paquetes y sale por el foro. Entran simultáneamente Lucía,
por la derecha y Leonor por la izquierda.
Mutis Ángela, por foro.
Dª CAMILA: ¡Con tal de que no les pase nada a Carlos y a Don Rufo! LEONOR Y LUCÍA:
(Al mismo tiempo). ¿Dónde están?
LUCÍA: ¡Eso es lo que yo digo!
Entra Ángela por foro y sale por derecha.
PEPITO: ¡Necesitaría una toalla!
ÁNGELA: (Al pasar) ¡Están en el fondo!
LEONOR: ¡Yo voy! (Vase por derecha). Salen Leonor y Lucía por el foro. Entra Ángela y desaparece
por el foro, llevando un montón de objetos en los brazos.
PEPITO: (A Leonor, antes de que salga) ¡Empápela en agua caliente! (A Elvira se deja ver en el mismo sitio reclamando que se
Lucía) ¡Es preciso que alguien se encargue de echar dos baldes apure y desaparece con ella.
de agua en el zaguán, para que se borren los pasos de la salida
del jettatore!...
ESCENA XX
LUCÍA: ¡Le diré a la cocinera! (Mutis por foro).
Dª CAMILA: ¿Qué más necesita? Carlos y Don Rufo.
PEPITO: ¿Tiene tiza en polvo? CARLOS: (Por izquierda) ¡Se acabó! ¡Ya se fue! ¡No hay nadie!
Dª CAMILA: No sé... DON RUFO: ¿Dónde se habrán metido?
PEPITO: ¿Y nuez moscada? CARLOS: (Riendo) Deben estar adentro encerradas. Vamos a
Dª CAMILA: Voy a ver. (Vase por derecha). avisarles.
DON RUFO: (Se sienta). Pero, decime... che, ¿era jettatore, de verdad?
PEPITO: Nuez moscada... tiza en polvo... ¡Caramba!, y me olvidaba de
¿Estás bien seguro?
lo principal. (Vase corriendo por foro).
Carlos se sienta.
CARLOS: ¡No sé, Don Rufo! Lo único que le puedo afirmar es que,
si antes no lo era, ahora está condenado fatalmente a
serlo.

378 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 379


¡jettatore!...
DON RUFO: ¿Cómo es eso? DON JUAN: ¡Perdí el tren!
CARLOS: Es muy fácil hacer un jettatore, Don Rufo; pero, una vez CARLOS: (Encaramado en una silla) ¡El último colazo del jettatore!
hecho, la rehabilitación es imposible... ¡Ahora podemos vivir tranquilos!
DON RUFO: ¡Sabe que está lindo!
Carlos se cae de espaldas con la silla donde está sentado.
CARLOS: (Cuernos). ¡Y vaya usted a saber después si es o no jettatore TELÓN RÁPIDO
Don Lucas!
FIN

ESCENA XXI

Entra Pepito por el foro con delantal, llevando, ayudado por


Ángela, un brasero humeante. Los siguen Camila, Leonor,
Lucía y Elvira.

Dª CAMILA: ¡Ya está toda la casa libre de jettatura!


PEPITO: ¡Lo que es con esto, yo garantizo el resultado!
DON RUFO: ¡Aquí vamos a morir como ratones!
Aparece Don Juan, con la valija, por el foro.

ESCENA XXII

Dichos y Don Juan.

DON JUAN: ¡Aquí estoy yo!


TODOS: ¿Eh?

380 GREGORIO DE LAFERRÈRE antología de obras de teatro argentino 381


> canillita

PERSONAJES

CANILLITA
DOÑA CLAUDIA
VECINA 1ª
VECINA 2ª
DON BRAULIO
PICHÍN
ARTURO (NIÑO)
UN VECINO
TANO
UN PESQUISA
UN VIGILANTE
UN MASITERO
MUCHACHO 1º
MUCHACHO 2º
MUCHACHO 3º
BATISTA
PULGA
UN MERCERO

ACTO ÚNICO

CUADRO PRIMERO

UNA HABITACIÓN DE POBRÍSIMO ASPECTO CON UNA CAMA


GRANDE DE HIERRO, UNA CÓMODA DESVENCIJADA, DOS SILLAS,
BRASEROS Y OLLAS EN UN RINCÓN. DEBAJO DE LA CAMA UN
BAÚL. HACIA EL CENTRO UNA MÁQUINA DE COSER Y CERCA DE
ELLA UN CATRECITO DONDE YACE ARTURO, EL NIÑO ENFERMO.

antología de obras de teatro argentino 51


canillita
Arturo, Claudia. soy embustero, A mí no hay quién me corra
CLAUDIA: (Sentada, cosiendo en la máquina) Ahora no más viene soy vivaracho, yo le garanto.
Canillita… ¡Sí, hijo!... ¡Es un pícaro, un bandido! ¡Miren y aunque cuentero
que no venir pronto a jugar con su hermanito! ¡Cuando no mal muchacho. Deshago una camorra
vuelva le voy a sacudir unos coscorrones! ¡Pero estése con tres sopapos
quieto, no se destape, que eso le hace nana!... ¡Qué Son mis amigos y al más manate
demontres de criatura! (Se levanta y va hacia la cama, Pulga y Gorrita, le dejo las narices
arreglando cuidadosamente las cobijas) Así, así… ¡Ajá!… ¡Bien Panchito Pugos, como un tomate.
tapadito el nene!... Si se está quietito, sudará bien y Chumbo y Bolita
mañana podrá salir al patio a jugar con los muchachos… y con ellos y con otros varios Muy mal considerado
Sí; muchos juguetes le voy a comprar. ¡Y un trompo mañana y tarde por mucha gente,
también!… Pero no se mueva, ¿eh?... ¿Un beso? ¡Veinte, pregonando los diarios soy bueno, soy honrado,
hijito!... Bueno; ¿me promete que va a ser buenito? ¿Que cruzo la calle no soy pillete
se va a estar quietito? (Lo besa y vuelve a coser afanosamente). y en cafés y bares y para un diario
Óyese la voz de Canillita que se acerca cantando un aire le encajo a los marchantes soy un elemento
criollo conocido. diarios a mares. muy necesario.
¡Ahí está ese pícaro!...
Pero, ¡la pucha que hace frío!... ¡Brr!... ¡Brrr!... ¡Zas!
¡Arturito! ¿Todavía estás enfermo?... ¡Que sos pavo!... ¡Te
Dichos, Canillita. hubieras ganado cincuenta centavos hoy!... ¡Se vendían
como agua los diarios!... (Va hacia la cómoda y revuelve
CANILLITA: Buenos días. afanosamente). Y… ¿no hay nada hoy?
Música
CLAUDIA: ¿Qué buscás?
Soy Canillita, Me tienen gran estrilo
CANILLITA: ¿Que no hay nada pa bullonear?...
gran personaje, los naranjeros,
con poca guita, pues en cuanto los filo CLAUDIA: ¡Sí, cómo no! ¡Por bien que te has portado! ¡Hemos de
y muy mal traje; los caloteo; estar a las órdenes del señorito!... ¡No faltaba más!... ¿Por
sigo travieso, y a los botones qué no viniste anoche? ¿Qué has andado haciendo?
desfachatado, les doy yo más trabajo CANILLITA: ¡Zamba!... ¡Menos mal! (Se vuelve mordiendo un trozo de
chusco y travieso, que los ladrones. pan). ¿Qué decía, doña?
gran descarado;
CLAUDIA: ¿Dónde has pasado la noche?

52 FLORENCIO SÁNCHEZ antología de obras de teatro argentino 53


canillita
CANILLITA: ¿Que dónde estuve anoche?... ¡Farreando! ¡Fío!... ¡Qué juegue… Lo mismo me han de maltratar trayendo que
farra!... ¡Como era domingo y no había diario, nos no trayendo un centavo a casa.
juntamos con Chumbo, el Pulga, la Pelada, Gorrita y una CLAUDIA: ¡Estás muy gallito!... ¡Me parece que te anda queriendo el
punta más!... Güeno, ahí nos juntamos con otra patota y cuerpo!...
agarramos pa los diques que se iba un vapor pa Uropa… CANILLITA: ¡Ja, ja, ja!... ¡No crea, rubio! ¡Macana que le han contao!
¡Qué lindo, che!... El tanaje así, amontonao, mujeres,
CLAUDIA: ¡Muchacho!
pebetes, gringos, viejos… ingleses, baúles, loros… ¡qué se
yo! ¡Vieras qué risa!... El Poroto, que es un desalmao, CANILLITA: ¡Yo he dicho que a mí no me van a poner más la mano
empezó a titear a un tano viejo que se llevaba como veinte encima!... ¡Ni usted ni el tipo ése!...
cotorras pa la familia en una jaula ¡y el gringo a estrilar!… CLAUDIA: (Irritada) ¿Que no? ¡Vas a ver!... (Se levanta y va hacia
¡Un derrepente el vapor toca pito y los emigrantes se Canillita, que huye alrededor de los muebles golpeándose la boca
atropellan por los tablones tirando los baúles, colchones, y haciéndole burla. Lo alcanza y empieza a golpearlo) ¡Tomá!
sillas de paja!... “¡No se apuren, no se apuren!”… gritaban ¡Sinvergüenza!... ¡Perdido!...
los empleados… ¡Y los gringos nada!... Como locos ARTURO: (Incorporándose suplicante) ¡No!... ¡No!... ¡Mamá!... ¡No le
ganaban el vapor… ¡Y quién te dice que al viejo se le pegue a Canillita!...
quedan las cotorras olvidadas!... Y no se animaba a bajar
CLAUDIA: (Estrujándole con violencia) ¡Bandido!... ¡Trompeta!... ¡Yo te
del buque. “Si me da un cinco se la alcanzo”, le gritó el
voy a enseñar!...
Poroto… El viejo le tiró el níquel, y cuando le iba a
alcanzar la jaula, el loro le clava el pico en un dedo;
Poroto da un grito y… ¡zás!... la jaula al agua con todas
las cotorritas… ¡Qué cosa! Güeno, dispués nos juntamos Dichos, Don Braulio.

con Martillo, Gorrita y nos fuimos a dormir a la fonda. D. BRAULIO: (Separándolos) ¡Señora, por Dios!... ¿Por qué le pega a esa
CLAUDIA: ¡A la fonda!... pobre criatura?
CANILLITA: Sí, a la fonda de los muchachos, allí en una obra de la CLAUDIA: ¡Es muy sinvergüenza!
calle Cangallo… con camas de piedras… CANILLITA: (Llorisqueando) ¡Sí!... ¡sinvergüenza!... ¡De vicio no más me
CLAUDIA: Donde van a jugarse la plata, ¿no?... ¿A que no traés ni pega! ¡Yo no le he hecho nada, don Braulio, por ésta!... Es
medio? que me tiene estrilo por culpa de ese compadrón que vive
CANILLITA: ¡Ni medio!... ¿Y a mí qué?... Pa eso lo gano y es mía, bien con ella.
mía, ¿sabe?... Si he de estar trabajando como un burro pa CLAUDIA: ¡Tu padre!
pagarle las copas a ese… atorrante, vale más que me lo CANILLITA: ¿Mi padre?... ¡Si se afeita!... ¡Mi padre, un atorrante que

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canillita
vive de la ufa!... ¡Mi padre un sinvergüenza que se hace Canillita se le acerca y conversa en voz baja.
mantener por mí y por ella y hasta por esa criatura que D. BRAULIO: ¿Ha visto, doña Claudia?... ¡Lo que yo decía! ¿Qué
apenas camina! (Ve a Arturito, que continúa de pie sobre la empeño tiene usted en seguir viviendo con ese hombre?...
cama, y va hacia él). ¡Ese no es mi padre, no puede ser padre Cualquier día va a suceder una desgracia, porque ese
de nadie!... Ese… ¡es un canalla!... (Se enjuga las lágrimas) . muchacho está hecho un hombrecito y anda alzao…
¡Sí, señor don Braulio! ¡Yo no me he quejado nunca; pero ¡Sepárese de una vez de Pichín!...
en esta casa, por culpa de ese sarnoso, me tienen como CLAUDIA: Tiene razón. Hoy, después que lo he conocido a fondo,
pan que no se vende! ¡Canillita, refilá el vento!... más bien que quererlo, le tengo odio… ¡Pero es capaz de
¡Canillita, vos me estás robando! ¡Canillita, que te jugás la hacerme cualquier cosa, hasta de matarme!...
plata! ¡Canillita, sos un bandido!... ¡Y pim, pam, pum!...
D. BRAULIO: ¡Qué ha de matar ese sotreta!...
¡trompadas! ¡patadas! y ¡pellizcones!... (Con rabia) ¡Gran
perra! ¡Con eso me pagan, con pedazos de pan duro y con CANILLITA: (A Arturo) ¡No; no te lo doy ni te lo muestro porque te has
sopapos; que me reviente de trabajar por traerles todos los estado destapando!...
días peso y medio de ganancia!... (Llora). ARTURO: ¡Sí!... ¡Dámelo!... ¡A ver!... ¡No seas malo!... ¡Traé!...
D. BRAULIO: (Muy conmovido, acariciándolo) ¡Vamos, muchacho!... CANILLITA: Bueno; si adivinás lo que es, te lo doy…, empieza con t…
¡Pobrecito!... ¡No llorés, que no es para tanto!... ARTURO: ¡Bah!... Ya sé… ¡Un trompo!...
CANILLITA: (Secándose las lágrimas con la punta del saco) ¡No, don CANILLITA: (Sacando un trompo del bolsillo) ¡Y fijate qué punta!...
Braulio; si yo no lloro!... ¡Es que me da un estrilo!...
D. BRAULIO: ¡Parece mentira, doña!... No sé cómo hay gente en el
¡Cualquier día me mando mudar y no me ven más la
mundo que se resigne a vivir una vida tan arrastrada…
cara!... ¡Gran perra!...
¡Largue de una vez a ese individuo!... (Indeciso) Después
D. BRAULIO: ¡Vamos, vamos, botarate! ¡Dejate de macanas! Andá y de todo… no le faltaría el apoyo de un hombre honrao…
dale un beso a tu madre, que no tiene la culpa. ¡qué diablos!... ¡Es lo que le conviene!... ¡Un buen padre
Canillita abraza a Claudia, que lo estrecha sollozante). para esas pobres criaturas!... Yo… Yo… por ejemplo.
CLAUDIA: ¡Pobre, pobre hijito mío!... CLAUDIA: Es que…
CANILLITA: (Deshaciéndose, conmovido) ¡Ya lo sé que no tiene la culpa! D. BRAULIO: ¿Entuavía le tiene cariño?...
Antes no era así, no me pegaba ni nada. ¡Pero desde que
CLAUDIA: ¡Cariño no!... Pero…
vive con el tipo ese!... (Mordiéndose con rabia los puños)
¡Una gran perra!... ¡Cualquier día le encajo la navaja en la D. BRAULIO: ¡Bah!... ¡Bah!... ¡Lárguelo por un cañuto!...
barriga!... ARTURO: ¿Y el gigante qué le hizo?
ARTURO: ¡Canillita! ¡Vení!... ¡Mirá! CANILLITA: Como estaba muy flaco lo empezó a engordar en una jaula

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canillita
y todos los días lo iba a ver… Cuando lo tuvo bien gordito, Braulio y hace mutis).
convidó a todos los otros gigantes a un banquete y… Claudia, Arturo
D. BRAULIO: Sí, señora; aquí están los remedios. De esta botella le da CLAUDIA: (Destapando la botella del remedio) ¡Aquí está el remedio para
una cucharada cada dos horas, y de las obleas, una cada curar al nene!... (Llena una cucharita y se acerca a la cama)
tres horas… Dice el doctor que hay que alimentarlo bien, Vamos a ver, Arturito. ¡Con esto se va a mejorar
porque está muy débil. pronto!...
CLAUDIA: ¿Cuánto le dieron por el prendedor?... ARTURO: No, eso es feo. ¡Yo no quiero!
D. BRAULIO: ¡Treinta no más! Descontado cuatro de los remedios, le CLAUDIA: ¡Qué ha de ser feo!... ¡Es dulce, muy rico!... ¡Vea cómo yo
quedan veintiséis. ¡Aquí tiene la papeleta! lo tomo!... ¡Vamos, no sea así!... ¡Caramba, con el niño!...
CLAUDIA: ¡Oh, gracias!... ¡Me ha hecho usted un gran servicio!... Casi lo has volcado… Vea, tapándose las narices…
D. BRAULIO: No crea que me ha costado poco. Con la cuestión del ¡Vaya!... ¡No seas malo!... ¡Que no se diga que tamaño
robo de la joyería, no ha dejado de causarme desconfianza hombre!... ¿A ver?... Así; a la una, a las dos… y a las
el tal prendedorcito… ¡Pero lo que es a mí!... Hice poner tres… ¡Ajá!... ¡Y ahora bien tapadito!... (Vuelve a la
la papeleta a nombre de Pichín. máquina de coser y se pone a coser).

CLAUDIA: Muy bien; gracias. Y diga, ¿lo ha visto a ése?...


D. BRAULIO: ¿A Pichín?... Cosa mala se encuentra siempre. Lo vi en el Dichos, PichÍn.
almacén de la esquina. Creo que ha estado en la jugada y
ha perdido una punta de pesos. Seguro que ahora no más PICHÍN: (Entra sin saludar, arrastra el baúl de debajo de la cama y
cae por aquí a pedir plata. comienza a buscar afanosamente).
Claudia le observa inquieta
CLAUDIA: ¡Es claro!... ¡Ay, Dios mío!... ¡Y se encuentra con
Canillita!… Llévelo, don Braulio; por favor. ¡Eh!... ¿Quién me ha andado revolviendo el baúl?
D. BRAULIO: ¡Cómo no!... ¡Eh, joven!... ¿Nos vamos? CLAUDIA: (Afligida) ¡Ay, Dios mío!... Busca el prendedor…

CANILLITA: ¡Y cómo le va!... Cuando quiera. PICHÍN: ¿No responden?... ¿Quién ha andao con mis cosas?...
D. BRAULIO: (A Claudia) Hasta luego, doña… ¡Y haga lo que le he CLAUDIA: No sé… ¡Nadie!...
dicho!... Adiós, chiquito. Pórtese con juicio… ¿eh?... PICHÍN: (Muy alterado, tirando los objetos del baúl) ¡Cómo que
CANILLITA: Prieste un fósforo, don Braulio… y ahora un cigarro pa nadie!... ¿Quién me ha abierto el baúl?... he dicho…
encenderlo… ¡Zas! ¡Da veinte!... (Enciende un cigarro, ¡Cómo!... ¿Qué es esto? ¿No está?... (Se dirige a Claudia y la
arroja una humada y con cómica gravedad da el brazo a Don toma con violencia por un brazo) ¿Dónde está el

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canillita
prendedor?... ¿Dónde está el prendedor?... ¡Pronto! La Nación, La Prensa,
CLAUDIA: (Sumisa) ¡No sé! ¡te digo que no sé nada!... ¡Yo no lo he tocado!... Patria y Standard,
PICHÍN: ¡Hablá de una vez o te la doy!... ¿Qué lo has hecho?... se venden lo mismo
Decí… Decí… Decí, ¡te digo!... que si fuera pan.

CLAUDIA: ¡Nada!... No me pegués; te juro que…


Llevamos nosotros
PICHÍN: ¡Decí la verdad o te reviento!... la curiosidad
ARTURO: (Incorporándose, asustado) ¡Mamita!... ¡Mamita querida!... por los 10 centavos
¡No le pegue!... que el público da.
Claudia llora.
Así como en las comparsas
PICHÍN: ¿Dónde está el prendedor?... ¡Respondé!... ¿Te callás?...
con masacallas y plumero
¡Ah, ya lo sé!... ¡He visto salir al Canillita!... ¡Seguro que
metemos baile con corte
ese bandido me lo ha robado y ustedes quieren
en un tanguito fulero.
ocultarlo!... ¡Ah, pillete!... ¡Le voy a enseñar!... ¡Ya
verán!... (Vase).
Y si el gobierno llama
CLAUDIA: (Corriendo detrás) ¡No!... ¡No!... Él no ha sido. ¡Canillita no las clases a formar,
ha sido!... ¡Pancho! ¡Pancho!... ¡Yo lo saqué, Pancho!... de igual manera “viva”
ARTURO: ¡Mamá!... ¡Mamita!... el partido Nacional.
Claudia se vuelve a Arturo y se deja caer sobre la cama Canillita, con el grupo de muchachos, avanza jugando a la
sollozando convulsivamente. Mutación. chantada con cobres. Tira pegando en el cobre del contrario
y recoge ambos.
PULGA: ¡No juegues más!... ¡Me has espiantao toda la guita!...
CUADRO SEGUNDO CANILLITA: ¡Siás otario!... ¡Si tenés más ahí!...
PULGA: ¡Sí, pero no quiero jugar más!...
TELÓN CORTO DE CALLE.
UNO: Campaniá el botón entonces y jugamos al siete y
medio…
Música
Vendemos los diarios CANILLITA: ¿Tenés libro?... ¡Ya está!... ¡Traé, yo doy!...
en esta ciudad UNO: Y ¿por qué… ¡Siás zonzo!... ¡Doy yo!
por calles y plazas, CANILLITA: ¡Güeno!...
boliches y bars.

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canillita
Se sientan en el suelo formando rueda. robao una punta de cosas. ¿Te acordás de aquel anillo que
UNO: ¿Carta? me dejó la gringa cuando la metieron presa?... Pues
CANILLITA: Planto. bueno; me lo calotió una noche y lo vendió en un
cambalache de la calle Libertad.
UNO: ¡Desen vuelta!... ¡A seis y medio pago!...
PESQUISA: ¡Salí de ahí!... ¡No me vengas con cuentos, porque vos lo
CANILLITA: ¡Siete! (Recoge los cobres y aparece el tano vendedor de naranjas).
dejastes empeñao una noche en lo de Gardella!...
¡Zas!... ¡Cocoliche! ¿Cómo te va?
PICHÍN: (Confundido) Bueno… Sí… es cierto, pero lo robó cuando
TANO: ¡Canillita!... ¿Cosa fate?... ¿Cuándo me pagás los veinte
lo saqué. ¿No te acordás que lo saqué a los pocos días?...
que me debés?
PESQUISA: ¡Bueno… bueno!... ¡Está bien!... Yo viá proceder, pero no
CANILLITA: ¡A ver, muchachos!... ¡Al bullón!...
me hagas hacer una plancha después, ¿eh?...
Los muchachos rodean al tano, que se desespera
conteniendo los manotones que le dan al canasto PICHÍN: ¡Salí de ahí!... ¡Ya sabés, hermano, que yo!...
¡No te asustes, gringo!... Si no te vamos a calotiar… (A los PESQUISA: ¡Sí, hombre!... Lo decía por las dudas, no más… ¿Y ánde
muchachos) ¡A ver… a formar aquí… la guita!... ¡Pronto!... lo agarramos, ahora?...
Todos meten las manos en los bolsillos y en ese mismo PICHÍN: ¡Por alguna imprenta!...
instante aparece el Pulga a toda carrera, gritando.
Se oyen varias voces.
¡Canillita!... ¡Diario!... ¡Cuarta!...
VOCES: (De adentro) ¡Diario cuarta!... ¡Revolución en Montevideo!...
Todos se echan a correr en tropel.
TODOS: (Gritando) ¡Diario cuarta!... ¡Diario cuarta!... PICHÍN: ¡Che… ahí está!... ¡Es ése más ligero que viene adelante!...

TANO: (Desesperado) ¡Eh… Canillita!... ¡Eh!... ¡Marona de lo


Gármino!... ¡Mi han galotiado!...
Dichos, Canillita.

CANILLITA: (Corriendo) ¡Diario cuarta!... ¡Revolución en


PichÍn, Pesquisa. Montevideo!... (Acercándose a Pichín) ¿Diario?... (Al
reconocerlo hace un gesto de desagrado, retrocede un paso, escupe
PESQUISA: ¿Cuál era, che? despreciativamente en el suelo y echa a correr). ¡Diario cuarta!...
PICHÍN: El que iba adelante, de chambergo gris… ¡Revolución en Montevideo!...
PESQUISA: ¿Y estás seguro, vos, de que él te robó el prendedor?... PESQUISA: (Deteniéndolo por un brazo) ¡Che!... ¡Vení pacá!...
PICHÍN: ¡Cómo no!... ¡Cuando yo te lo digo!... ¡Procedé no más CANILLITA: (Ofreciéndole un ejemplar) ¿Diario, señor?... ¿Eh?... ¿Por qué
por mi cuenta!... ¡Es un ratero el muchacho!... Ya me ha me agarra?... ¡Compre, si quiere, y déjese de embromar!

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canillita
¡Qué también!... (Forcejea por desasirse). ¡Yo, ladrón!... ¡Ah, trompeta!... ¡Ahora sí que no me
PICHÍN: ¡No lo dejés ir, che!... llevan!... (Rabioso) ¡Largame, hij’una madre!...

CANILLITA: ¡Soltame, gran perra!... ¿Cajetilla del diablo! ¿Por qué me PICHÍN: (Tomándolo por un brazo) ¡Marchá, no más!... ¡Ahora vas a
agarrás?... (Tironea). decir qué has hecho de mi prendedor!
CANILLITA: ¡Tu prendedor!... ¡Oh!... ¡Con que eras vos, canalla!
PESQUISA: (Impacientándose) ¡Eh, vamos, mocoso!...
(Consigue desasirse y se abalanza sobre Pichín, pegándole y
Salen algunos transeúntes y se detienen, presenciando la mordiéndolo) ¡Ladrón!... ¡Ladrón!...
escena.
PICHÍN: ¡Llevalo, no más, a la comisaría, que ahora voy a hacer la
exposición!...
Dichos, Agente, Vendedores.
CANILLITA: (Asombrado) ¡Oh!... ¿Y por qué me va a llevar?... ¿Yo qué
le he hecho?... ¿No puedo vender diarios, entonces?... AGENTE: (Llega de izquierda, corriendo) ¿Qué es eso?...
(Compungido) Vea, oficial… Yo no he faltao. PESQUISA: ¡Llevame a este muchacho a la comisaría!...
El agente lo hace violentamente. Canillita, forcejeando, cae
al suelo y se levanta desesperadamente.
Dichos, Pulga, un curioso. CANILLITA: ¡Ah! ¡Botón!... ¡Botón trompeta!... ¡No me pegués,
botón!... (Se incorpora).
PULGA: (Saliendo) ¡Diario cuarta!... ¡Zas!... ¡Canillita!...
El agente lo tirona, arrastrándolo hacia la izquierda.
(Interponiéndose) ¿Eh? ¿Por qué lo agarra?... ¿No tiene
¡Ay!... ¡Mamita querida!... ¡Yo, ladrón!... (Volviéndose hacia
vergüenza de meterse con un chiquilín? ¡Lárguelo!...
Pichín) ¡Canalla!... ¡Canalla!...
PESQUISA: Marchá; no más…
VENDEDORES: (A coro) ¡Lárguelo!... ¡Que lo larguen!...
UN CURIOSO: ¿Por qué lo lleva?... ¿Qué ha pasado?...
El agente lo va llevando de a poco.
CANILLITA: (Lloroso) ¡Vea, señor!... Yo no hice nada… ¡Pasaba CANILLITA: (A Pichín) ¡Canalla!... ¡Me la vas a pagar!... ¡Te voy a
vendiendo diarios y me agarra de vicio, no más! Dígale matar!... ¡A matar!... (Lo escupe)
que me suelte, ¿quiere?... ¡Le juro por esta!... ¡Que no he
Pichín va hacia él, amenazador.
dado motivo!...
PULGA: (Interponiéndose) ¡No le pegue!... ¿No tiene vergüenza?...
UN CURIOSO: ¡Suéltelo!... ¡Si es por eso, no más!... ¡Tamaño zanguango!... ¡Salga de ahí!... (Lo tironea del saco).
PESQUISA: Señor, yo sé lo que hago. ¡Es un ladroncito el
PICHÍN: (Volviéndose, amenazador) ¡Y a vos también!...
muchacho!...
PULGA: ¡A mí!... ¡Maní!... ¡Tomá!...
CANILLITA: (Irguiéndose, indignado) ¡Yo, ladrón!... ¡Una gran perra!...
Le arroja con la tabla que lleva en las manos y escapa por derecha.

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canillita
Los demás muchachos lo rodean burlándolo, y tirándole el saco, MUCHACHO 1º: ¡Es que me hacen trampa!...
huyen en todas direcciones. Los curiosos también se alejan.
MUCHACHOS 2º Y 3º:
(Se vuelve y grita) ¡La vida del canfli!... ¡A cinco centavos!... ¡Mentira, don Braulio!...
Pichín, enfurecido, lo corre. MUCHACHO 1º: Se la voy a dar.
Mutación. BATISTA: (Saliendo) ¿Quién mete bochinche?
VECINA 1ª: ¿Quién ha de meter?...
¡Sino esos pilletes!...
CUADRO TERCERO
MUCHACHOS: (Burlones) El cuco. ¡Qué miedo!...
Disparen, muchachos,
EL PATIO DE UN CONVENTILLO CON LOS ACCESORIOS NECESARIOS,
SIN OLVIDAR EL CONSABIDO ALAMBRE CON ROPA BLANCA COLGADA. nos va a comer. (Huyen).
EN LA PUERTA DEL PRIMER TÉRMINO DERECHA, DON BRAULIO UN VENDEDOR:
PONIENDO PAJA A UNA SILLA. EN LA DEL FRENTE, VECINA 1ª
(Dentro) ¡Pra papas, marchante!...
PREPARANDO COMIDA EN UN BRASERO. JUNTO A LA DEL SEGUNDO
TÉRMINO DERECHA, QUE SE SUPONE LA HABITACIÓN DE CLAUDIA, D. BRAULIO: (Sujetando a Batista) ¡El genio sujete!...
UNA TINA DE LAVAR, UNA PORCIÓN DE ROPA MOJADA; Y EN LA
VECINA 1ª: ¿Y a usted quién lo mete?
PUERTA DE ENFRENTE, VECINA 2ª, SENTADA TOMANDO MATE. AL
CENTRO, MUCHACHOS JUGANDO A LA RAYUELA. D. BRAULIO: ¡Señora, más calma!
Atienda el puchero.
Don Braulio, Vecinas 1ª y 2ª, Muchachos 1º, 2º y 3º, BATISTA: ¡Cuidado, sillero,
después Batista y un Vecino.
que le rompo el alma!...
Música D. BRAULIO: (Burlón) ¡Está bien, no se enoje;
MUCHACHO 1º: (Tira el tejo) ¡Infierno!... sabemos que es malo!...
MUCHACHO 2º: ¡Cayó sobre la raya!... VECINA 1ª: ¡Andate pa dentro;
MUCHACHO 1º: ¡Mentira! ¡Mal haya!... Batista, dejalo!
MUCHACHO 2º: ¡Perdiste! ¡Pavote!... VECINA 2ª: (Cruza la escena y empieza a torcer la ropa en la tina).
MUCHACHO 3º: ¡No puedes hablar!... Qué gente tan mala,
MUCHACHO 1º: ¡No juego, eso es trampa!... Vidalitá,
MUCHACHO 2º: ¡Perdistes, perdistes!... hay en esta casa;
MUCHACHO 3º: ¡No puedes hablar! Batista y su mina,
VECINA 1ª: ¡Canallas! ¡Trompetas! Vidalitá,
¡Les voy a enseñar! (Se abalanza y riñen). se llevan la palma.
D. BRAULIO: ¡A ver, mocozuelos, silencio, a callar!

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canillita
D. BRAULIO: Ahora sí que se arma D. BRAULIO: Sí, y los parches porosos.
la farra de veras.
BATISTA: Ché, Basilia. Me viá a dormir,
aprontá el bullón y no te metás. Dichos, un Mercero.
(Hace mutis).
MERCERO: (Con acento catalán) ¡Toallas, peinetas, jabones, cinta de
Con esa ladiada. No quiero batifondo.
hilera, agujas, camisetas, botones de hueso, carreteles de
VECINA 2ª: El miedo no es zonzo. hilo, madapolán, pañueletas!
VECINA 1ª: ¡No seas tan mala! D. BRAULIO: ¡No!...
VECINA 2ª: No seré tan mala, MERCERO: Pañueletas, calzoncillos, alfileres, festones, sombreros de
Vidalitá, paja, servilletas, libros de misa.
con mis vecinas;
D. BRAULIO: ¡Nooo!...
pero no me corren,
Vidalitá, MERCERO: Libros de misa, esponjas, corbatas, cortes de vestido,
como a las gallinas. tarjetas postales, jabón… ¿Precisa, marchante?...
(Dirigiéndose a la Vecina 1ª).
VECINA 1ª: Delen un hueso a ese perro,
porque está ladrando de hambre. VECINA 2ª: No le ofrezca… Lo que le sobra a la señora es eso…
“Jabón”… (Se pone a colgar ropa).
[Link]: A que no se arañan,
Vidalitá, D. BRAULIO: ¡Sigue tronando!... (Se frota las manos).
hago dos apuestas; VECINA 1ª: Diga, marchante…, ¿el Bufach es bueno para espantar las
son pura parada, moscas?...
Vidalitá, D. BRAULIO: ¡Qué nubarrones!...
las comadres éstas.
Se va el Mercero.

Hablado
Vecina 1ª, Vecina 2ª, Don Braulio.
D. BRAULIO: Parece que la cosecha va a ser llovedora… ¡Este viento
VECINA 1ª: Diga: ¿no tiene más que hacer que poner su ropa encima
saca agua!...
de la mía?...
VECINA 1ª: Ya lo creo; ¡y biabas también!...
VECINA 2ª: ¡Jesús!... ¡No le vayan a manchar las enaguas a la hija de
VECINA 2ª: Diga, don Braulio: ¿el jarabe de pico es bueno para la tos?... Roca!... ¿Cuánto paga, doña, por el alquiler del alambre?

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canillita
D. BRAULIO: ¡Se viene el agua! paz a uno!... ¿Qué es lo que ha pasao?...
VECINA 1ª: Lo que a usted no se le importa, ¡so madre! ¡Y haga el VECINA 1ª: ¡Que le he arrancao el moño a esa ladiada!...
favor de sacar esos trapos sucios de ahí!... BATISTA: ¿Y pa eso me llamás?... ¡Siempre has de ser vos la
VECINA 2ª: ¡Trapos sucios!... ¡Trapos sucios!... ¡Qué más te quisieras bochinchera!... ¿No te dije que no quería batifondos?...
para un día de fiesta!... ¡Caminate pa dentro!... ¡Ya!...
D. BRAULIO: ¡Qué relámpagos! ¡Eh! ¡Más calma, madamas! ¡No hay VECINA 1ª: ¡Sí, dale la razón, no más!... ¡Ya sé que le andás
que enojarse!... arrastrando el ala a ese escracho!...
VECINA 2ª: Déjela, don Braulio. ¡El estrilo es libre!... VECINA 2ª: ¡Qué más se quisiera!... ¡No me echo aceite en el pelo!...
VECINA 1ª: ¡Es que si no la saca, se la saco yo!... VECINA 1ª: ¡Cuando no podés, desgraciada!...
VECINA 2ª: ¡Con lo que pican las avispas!... (Apartándose) ¡Ahí la tiene! BATISTA: ¡Caminá pa dentro, te he dicho!... ¡Andá o te doy! (La
¡Sáquela!... empuja y vanse disputando).
D. BRAULIO: ¡El chaparrón!... ¡Con piedras!...
La Vecina 1ª empieza a tirar la ropa al suelo, la otra se
abalanza y riñen. Don Braulio se interpone, tironeando a la Don Braulio, Pulga.
primera. Salen chicos y algunos vecinos.
¡Caramba… señoras!... ¿Cuándo acabarán de meter D. BRAULIO: ¡Qué gente ésta!... Siempre lo mismo estos inquilinos…
bochinche?... Bueno, en todas partes es igual. A ratos me parece que el
mundo es un conventillo grande y todos sus habitantes,
VECINA 1ª: ¿Y a usted quién lo mete? ¡Viejo calzonudo… (Volviéndose)
Batistas, Pichines, Claudias y Basilios… La verdad es
¡Te viá enseñar, arrastrada!... ¡Ladrona!... ¡Escracho!...
que… (Sigue silbando y tejiendo).
D. BRAULIO: ¡Eh, más despacio!... ¡Mire que si sigue así la vamos a tener
PULGA: (Corriendo) ¡Don Braulio… a Canillita lo han metido en
que llevar al Jardín Zoológico entre las fieras!... (Risas).
cana!...
VECINA 1ª: ¡A mí!... ¡A mí!... ¡Viejo chancleta!... (Se abalanza a pegarle).
D. BRAULIO: (Alarmado) ¡Qué!... ¿Cómo?...
D. BRAULIO: (Sujetándola) ¡Demonio con la bruja esta!
PULGA: Lo agarró un pesquisa que iba con don Pichín.
VECINA 1ª: (Vencida) ¡Ay!...¡Viejo achacoso!... ¡Batista! ¡Batista!
D. BRAULIO: ¿Por qué?... ¿Qué ha hecho?...
PULGA: ¡Nada!... Iba vendiendo diarios y me lo cacharon, pero
dijo Pichín que le ha robao un prendedor.
Dichos, Batista.
D. BRAULIO: ¡Oh!... ¡Qué infamia!... ¡Ya comprendo!... ¡Pobre
BATISTA: (Lentamente bostezando) ¿Qué hay?... ¡No dejan dormir en muchachito!... ¡Vamos a sacarlo en seguida!... (Entra en la

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canillita
pieza y vuelve con el sombrero puesto, dirigiéndose con Pulga a la Dichos, Pichín.
calle). PICHÍN: ¿Ande vas?...
Varios chicos quedan jugando a la rayuela.
CLAUDIA: ¡Donde a usted no le importa! (Avanza).
PICHÍN: (Atajándola) ¡Eh! ¡Pará el carro!... ¡Qué retobada estás,
vieja!...
Claudia, Un chico, Vecina 2ª.
CLAUDIA: Dejame salir…
CLAUDIA: (Sale con un montón de ropa y se pone a lavar) Buenas
PICHÍN: ¡Che!... ¡Che no te pasés!... (La toma de un brazo). ¿Qué
tardes, vecina.
andás queriendo?
VECINA 2ª: Muy buenas tardes, doña Claudia… ¿Cómo sigue CLAUDIA: ¿Qué ando queriendo?... ¡Qué ando queriendo!...
Arturito?... (Resuelta) ¡Decí, ladrón! ¿Qué has hecho con Canillita?...
CLAUDIA: No lo hallo bien… Está con mucha fatiga… No quiere PICHÍN: ¡Meterlo en cana, por ratero!... ¡Ya verás cómo aparece
tomar nada… en fin, que me tiene con cuidado. Estoy pronto el prendedor!...
esperando a Canillita, para mandarlo a ver otra vez al
CLAUDIA: ¡No!... ¡No!... ¡No ha de aparecer tan pronto, infame!...
doctor. ¿No lo han visto, chicos, a mi hijo?
¡El prendedor lo he sacado yo!... para comprar el pan a
UN CHICO: ¿Sabe, doña Claudia? Canillita está en cana… esas pobres criaturas que por culpa tuya viven
CLAUDIA: ¡Canillita!... ¿Por qué?... hambrientas. Porque necesitaba ropa para ellos y para mí,
pues lo que ganamos no alcanza más que para abrigarte a
CHICO: ¡Por nada!... (Seña de robo) ¡Le ha espiantado un
ti, miserable… ¡Sí, yo lo he sacado!... ¡Yo!... ¡Yo!...
prendedor a don Pichín!...
¿Entiendes?... Y lo he empeñado en treinta pesos para
CLAUDIA: ¡Qué!... ¿Qué decís?... ¡Un prendedor!... ¡Ay, Dios mío!... asegurar la salud de mi hijo, y quince días de reposo y
¡Virgen santa!... ¡Yo tengo la culpa!... ¡Yo tengo la culpa!... bienestar desconocidos en esta casa; ¡desde el momento
¡Pobre hijito mío!... ¡Yo… yo… yo soy la culpable!... ¡Oh, maldito en que tuve la idea de poner los ojos en un
ese hombre… ese hombre!... ¡No haberme muerto antes canalla, en un borracho, en un ladrón como vos!...
de conocerlo!... Pero esto no va a quedar así. (Al chico)
PICHÍN: ¿Has acabado?...
Decime: ¿dónde lo llevaron?...
CLAUDIA: Sí… ¡Y hemos acabado!...
CHICO: Aquí a la vuelta, a la primera.
PICHÍN: ¡Bueno!... ¡Caminá pa dentro!...
CLAUDIA: Vení… vamos allá… ¡Qué infamia!... (Toma al chico
de la mano y va a salir cuando aparece Pichín por el CLAUDIA: (Irónica) ¡No!... ¿Para qué?... ¡Si me vas a castigar, pegame
foro) ¡Él! aquí!... ¡No tengas vergüenza!... ¡Si no es la primera vez que lo
hacés delante de todo el mundo!... ¡No tengas miedo!... ¡Ya

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canillita
sabés que nunca me he defendido!... ¡Andá, pues! ¿O estás ¿entiende? ¡En su casa!... Le cuide la puerta pa que no
hoy menos cobarde que de costumbre?... ¡Pegame!... dentren intrusos…
(Ofreciéndole la cara) ¡Aquí… aquí en la cara!... PICHÍN: ¡Ah!... ¡Sí! ¡está bueno!... ¿Dónde vive la señora?... Porque
PICHÍN: (Sombrío) ¡Caminá pa dentro, te he dicho!... hasta ahora ha vivido en la mía y en mi casa no se precisan
CLAUDIA: ¡Ah!... ya sé… ¿Querés sacarme la plata?... ¿Qué te porteros… (Alterado) Y menos porteros como vos… ¡Viejo
entregue los treinta pesos?... Primero… taquera!... ¿Entendés?... ¡Viejo taquera!... (Con un movimiento
brusco lo toma por el brazo derecho. Ansiedad).
PICHÍN: ¡Andá pa dentro!...
D. BRAULIO: ¡Está bien!... ¡No se enoje!... Yo no quiero pelear con usted.
CLAUDIA: ¡Qué notable!... ¡Pero será inútil, hijito! Esa plata es
PICHÍN: (Soltándolo) ¡Lo ve, pues!...
sagrada; no la verás… ¡De modo que podés ir pegando!
D. BRAULIO: (Apartándose) Tenía razón, compañero… Pero es que la
PICHÍN: ¡Eh!... ¡No aguanto más!... ¡Ya!... ¡Pa dentro!... (La toma
señora se ha mudado… ¿Verdad, doña Claudia, que se ha
por un brazo y la tironea violentamente hacia el cuarto).
mudado usted a mi casa?... ¡Y en mi casa no entran
CLAUDIA: ¡Al fin!... ¡Pegá!... ¡Pegá!... ¡Valiente!... ladrones por la noche!...
PICHÍN: ¡Tomá!... (Le pega en el rostro). PICHÍN: ¿Qué decís?
D. BRAULIO: ¡Ladrones!
PICHÍN: ¡A’hijuna!... (Se abalanza sobre don Braulio, éste esquiva el
Dichos, Canillita, Don Braulio.
encuentro y le asesta una puñalada).
CANILLITA: ¡Una gran perra!... ¡Asesino!... (Saca rápidamente un
cuchillo y va hacia Pichín. Cuando va a darle el golpe, don
Braulio le detiene el brazo) ¡Lárgueme!... ¡Lárgueme!... Dichos, Batista.
¡Que lo mato a ese perro!...
BATISTA: (Saliendo) ¿Otro bochinche?... (Queda estupefacto).
Claudia lo sujeta también. Pichín retrocede espantado.
D. BRAULIO: Dejalo, que ya ha de encontrar quien le dé su merecido. CANILLITA: ¡Ah! ¡Don Braulio!... Me hubiera dejado a mí!

PICHÍN: (Reponiéndose) Diga, don. ¿Podría saber quién le ha dao D. BRAULIO: (Reponiéndose) ¡Preferible es que acabe yo mis días en un
vela en este entierro? presidio a que empecés los tuyos en una cárcel!...

D. BRAULIO: ¡La señora!... ¡Pa que le alumbre el suyo!...


TELÓN
Canillita tienta arrebatarle el cuchillo
¡Eh, mocoso!... ¡Quédese quieto!... (A Pichín) Pues la FIN
señora me ha dicho que… como va a vivir sola en su casa

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