Cartilla 4°2023
Cartilla 4°2023
029 “EJÉRCITO
DEL NORTE”
Cartilla de
4°año
CICLO LECTIVO
2023
ESTA CARTILLA ES DE USO OBLIGATORIO
Colegio Secundario N°5029 “Ejército del Norte” El Carril
UNIDAD 1 El género ensayístico como espacio de reflexión sobre problemáticas juveniles de la sociedad
hispanoamericana. Procedimientos argumentativos. Conectores discursivos.
Informe académico. Función. Tipos. Estructura general. Presentación.
UNIDAD 3 La literatura del realismo. La inmigración de finales del siglo XIX y principios del XX. La
visión del otro. Novela: Lucía, no te tardes de Sandra Siemens. Historia y discurso.
El teatro realista. Características. Estructura interna y externa del género dramático. El teatro
argentino. El sainete y el grotesco.
CRITERIOS DE EVALUACIÓN:
Leer analíticamente obras literarias hispanoamericanas de diversos géneros con el fin de reconocer los
discursos que las atraviesan y las particularidades de los movimientos literarios: Literatura gauchesca y
realismo.
Leer y producir ensayos argumentativos coherentes y cohesivos con el fin de crear una postura crítica frente
las obras leídas.
Adquirir conocimientos sobre la producción de informes y técnicas de estudio con el fin de aplicarlas en su
formación académica.
Reconocer los elementos específicos del género dramático en clave de humor a partir del análisis de su
contexto de producción, los discursos que abordan, la realización de adaptaciones y puesta escena con el fin
de que el estudiante pueda apreciar y vivenciar el hecho teatral.
BIBLIOGRAFÍA:
Avendaño Fernando (2011). Literatura IV. Las cosmovisiones mítica, épica y la mirada trágica. Santillana. Avendaño
Fernando (2017). Literatura V. Las cosmovisiones realista y fantástica: ciencia ficción y visión del mundo. Santillana.
Delgado M, Ferrero de Ellena I, Peláez de Baillat A. (2010). La aventura de la palabra . Lengua y Literatura.
Hispanoamericana y Argentina. Polimodal. Comunicarte.
Villanueva D, Bobes, M.C., Garrido M.A. , et al. (1994).Curso de literatura. Taurus Ediciones. Santillana S.A.
UNIDAD I
[Link] ENSAYO
La palabra ensayo proviene del latín “exagium”, que significa “pesar algo”. De acuerdo con la etimología de la palabra, es
pesar, reconocer, examinar, probar o desarrollarse en algo.
El origen del ensayo se encuentra en el género epidíctico de la antigua oratoria griega. Se trataba de una exposición oral
realizada en público, quien juzgaba la capacidad del orador, referida a hechos propios de un tiempo presente o inmediato a
fin de elogiarlos, refutarlos o censurarlos. Michel de Montaigne (1.533-1592) es el escritor francés que introdujo por primera
vez el ensayo como forma literaria. En sus Ensayos, trata sobre las contradicciones e incoherencias propias de la naturaleza
y las conductas humanas. Con tal obra –y tal título- se inauguraba en la tradición occidental de este nuevo género.
En la actualidad, por derivación de este concepto original, llamamos ensayo a un texto escrito en prosa, generalmente breve,
que expone, analiza, o comenta un determinado tema (histórico, filosófico, político, literario, etc.) desde el punto de vista
personal y subjetivo del autor.
Es difícil caracterizar al ensayo, pues puede adoptar muchas formas y estilos. Pero hay características que la mayoría
comparte.
• Estructura libre y extensión relativamente breve.
• Composición en prosa.
• Variedad temática.
• Relativa profundidad en el tratamiento del tema, pues se dirige a un público amplio.
• Estilo cuidadoso y elegante, con inclusión de citas.
• Amenidad en la exposición del estilo coloquial, es decir busca un “estilo amistoso” en la redacción. (Usualmente,
se construye como una conversación imaginaria entre el autor y el lector).
La característica que si encontramos en todo ensayo es su cualidad polémica: al ser una expresión del punto de vista personal
de un autor, puede generar la adhesión de sus destinatarios, o, muy por el contrario, el rechazo hacia esa postura. Todo
ensayo contiene reflexiones, comentarios, experiencias y opiniones del autor, que entran en conflicto con otras posturas.
[Link] del ensayo
El ensayo busca:
• Despertar el interés del lector hacia determinados temas que son expuestos y discutidos por el autor.
• Exponer esos temas desde una visión personal y de manera creativa, para persuadir y convencer al lector.
[Link] del ensayo
Si bien el ensayo no posee una estructura fija, porque es considerado un género abierto debido a la variedad temática y
a la fuere carga subjetiva, podemos reconocer tres partes:
[Link]
ADITIVOS: Expresan suma de ideas.
NOCIÓN DE SUMA: y, además, también, asimismo, también, por añadidura, igualmente.
MATIZ INTENSIFICATIVO: encima, es más, más aún.
GRADO MÁXIMO: incluso, hasta, para colmo.
OPOSITIVOS: Expresan diferentes relaciones de contraste entre enunciados
CONCESIÓN: con todo, a pesar de todo, aun así, ahora bien, de cualquier modo, al mismotiempo.
RESTRICCIÓN: pero, sin embargo, no obstante, en cierto modo, en cierta medida, hastacierto punto, si bien, por
otra parte, empero.
EXCLUSIÓN: por el contrario, en cambio.
CAUSATIVOS-CONSECUTIVOS: Expresan relaciones de causa o consecuencia entre los enunciados
CONSECUTIVOS: por tanto, por ende, por consiguiente, de ahí que, en consecuencia, asípues, por consiguiente,
por lo tanto, por eso, por lo que sigue, por esta razón, entonces, entonces resulta que, de manera que.
CAUSALES: porque, pues, puesto que, ya que, a causa de, visto que, dado que, como, considerando que, a causa de, por
culpa de.
COMPARATIVOS: Subrayan algún tipo de semejanza entre los enunciados
Del mismo modo, igualmente, análogamente, de modo similar.
REFORMULATIVOS: Indican que un enunciado posterior reproduce total o parcialmente,bajo otra forma, lo expresado
en uno o más enunciados anteriores.
EXPLICACIÓN: es decir, o sea, esto es, a saber, en otras palabras, de hecho.
RECAPITULACIÓN: en resumen, en resumidas cuentas, en definitiva, en suma, total, en una palabra, en otras palabras,
dicho de otro modo, en breve, en síntesis, recapitulando, brevemente, en pocas palabras, globalmente, en conjunto,
recogiendo lo más importante, asípues, como se ha dicho
EJEMPLIFICACIÓN: por ejemplo, así, así como, verbigracia, por ejemplo, particularmente, en particular,
específicamente, incidentalmente, para ilustrar, en el caso de, vale la pena decir, hay que hacer notar, conviene destacar,
lo más importante, la idea central es, enefecto, efectivamente.
CORRECCIÓN: mejor dicho, o sea, bueno.
● ORDENADORES: Señalan las diferentes partes del texto
COMIENZO DE DISCURSO: bueno, bien (en un registro coloquial): ante todo, para comenzar,primeramente (en un
registro más formal), antes de nada, primero.
CIERRE DE DISCURSO: en fin, por último, en suma, finalmente, por fin, al final, terminando, para resumir, en
conclusión, para finalizar, así pues, en definitiva.
TRANSICIÓN: por otro lado, por otra parte, en otro orden de cosas, a continuación, después,luego, además, con respecto
a, en cuanto a, acerca de, otro punto es, por lo que se refiere a.
DIGRESIÓN: por cierto, a propósito, a todo esto.
TEMPORALES: después (de), después (que), luego, desde (que), desde (entonces), a partird antes de, antes que,
hasta que, en cuanto, al principio, en el comienzo, a continuación, inmediatamente, temporalmente, actualmente,
finalmente, por último, cuando, al mismotiempo, anteriormente, acto seguido, más adelante, más tarde.
Actividades
Lee los siguientes ensayos extraídos de las redes sociales:
Publicado el 31 mayo, 2017 por Miguel García-Castrillón
En el fondo, la rebeldía es un acto que proviene del amor, del amor a los demás y del amor a las cosas que valen la pena
vivir y hasta morir por ellas. Por eso resulta muy difícil definir la rebeldía. Le sucede como al amor, que lo matamos cuando
le ponemos palabras para llamarlo. El amor es indefinible y a veces hasta invisible; pero existe, claro que existe. Y la
rebeldía también existe de mil maneras. Es muy común escuchar a gente de nuestra generación acusando a los jóvenes de
que no tienen nada en la cabeza, de que la política no les importa, de que no son solidarios. Y yo digo, pero bueno, ¿por qué
esos acusadores no empiezan por autoacusarse? ¿Qué pasa con los partidos políticos, por ejemplo, que no son capaces de
atraer a esos jóvenes? Al fin y al cabo ¿qué es lo que proponen a los jóvenes? ¿Otra vez la obediencia? ¿Que sigan
ciegamente a un puñado de personas que mandan y deciden por los demás? Se criminaliza a la juventud, como si ser joven
fuera un delito… Pero yo creo que hay una linda energía que se manifiesta en la aparición de nuevos movimientos con
voluntad de que las cosas cambien. Se nota una insatisfacción, que me parece muy positiva porque es el signo de que todavía
se puede cambiar el mundo, de que esta realidad es un desafío, no un destino.
La rebeldía es algo que está vivo aunque no siempre se vea. Pero tampoco hay que confundir la grandeza con lo grandote.
Porque hay una multitud de fuerzas de cambio que no son espectaculares, que no ocupan los primeros planos en los medios
de comunicación, pero que están haciendo mucho para que el mundo cambie.
Eduardo Galeano
1- Define rebeldía. Da ejemplos de algunas formas der ser rebeldes.
2- Ya está marcada su estructura del texto, según la teoría, en la introducción se presenta el tema y la tesis. Identifícalos
y transcríbelos en la carpeta.
3- ¿Por qué el autor utiliza preguntas retóricas en el desarrollo? ¿Qué quiere lograr a partir de ellas?
4- Explica a qué conclusión llega el autor.
5- ¿Qué opinas acerca de la rebeldía? ¿Cuál es su antónimo?
El amor por Martina Gambier
La Nación
Con la intención de aumentar las ventas, el comercio ha decretado que febrero es el mes más romántico del año. La excusa
-importada y adoptada en casi todo el mundo occidental- es la leyenda de San Valentín, que lleva a las parejas más devotas
a exaltar sus sentimientos mediante regalos simbólicos, como chocolates, objetos en forma de corazón, flores, poemas o
tarjetas con mensajes que derriten a cualquiera. ¡Ah, el amor!
Sin embargo, esa materia tan universal y explorada por las disciplinas que indagan los sentires humanos sigue siendo una
experiencia misteriosa acerca de la cual sabemos menos de lo que suponemos. Cuando alguien nos pregunta cuánto abarca
en nuestras vidas, o qué significa amar en estos tiempos tan aciagos, solemos quedarnos unos segundos buscando alguna
idea que nos rescate; consecuentemente, podemos decir que no existe una definición que haga justicia al concepto "amor".
Es que, en la actualidad, los elementos del vínculo afectivo se combinan sin cesar, a la manera de las partículas de la física,
lo que deviene en miles de formas de querer, tal como sostiene el psiquiatra cubano Alberto Orlandini en su ensayo El
enamoramiento y el mal de amores. Atrás quedaron las ataduras sociales, las barreras que le impedían al sentimiento adoptar
el aspecto que quisiera o que pudiera. Esa democratización que los historiadores definen como un cambio civilizatorio se
traduce en la cantidad de uniones que a muchos asustan y a otros sorprenden por innovadoras: hay parejas que deciden no
tener hijos o vivir cada uno por su lado aunque se lleven bien, verse una vez por semana para mantener la independencia o
dormir en cuartos separados en la misma casa, compartir la vivienda por simples razones de apoyo mutuo o convenir de
entrada una amable separación de bienes antes de firmar el acta nupcial, por si acaso, como es moda entre las estrellas
pudientes de Hollywood (al estilo Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas).
Claro, ninguna de estas novedades garantiza que en el futuro seamos más felices. Los psicoanalistas reciben en sus
consultorios a cientos de hombres y mujeres que tienen problemas para adaptarse a las nuevas reglas que imperan en el
universo de las relaciones modernas. La organización familiar ha cambiado abruptamente desde que la revolución sexual
alteró aquel modelo de felicidad que pregonaban las abuelas, donde en el último capítulo sonaban los violines y los novios
se empachaban comiendo perdices. El afecto se ha convertido en la única prioridad a la hora de concretar -al contrario de
épocas pasadas, cuando las contrayentes admitían la unión por razones materiales o simplemente para no quedarse a vestir
santos-, pero hoy se tiene la certeza de que, si no se trabaja, el amor dura menos de lo que planeamos.
Un ejemplo clarísimo de que las perdices caen mal si no están bien cocidas lo ilustra la triste historia de la princesa de Gales,
lady Diana Spencer, mejor conocida como Lady Di cuya opípara vida hizo suspirar de envidia en su momento. A los
plebeyos se nos partió el corazón... ¿cómo ella que lo tenía todo podía ser tan infeliz?
"Existe una brecha profunda entre los ideales del amor romántico y las relaciones de amor informales y libres que vemos
en la actualidad -sostiene el psicoanalista Emiliano Galende, autor del libro Sexo y amor: anhelos e incertidumbres de la
intimidad actual. Por ahora, no están asegurando formas estables y placenteras de pareja. Pero está claro que tampoco lo
aseguraba la forma tradicional. El encuentro libre entre dos personas sin que medie la exigencia de un proyecto de futuro ni
un compromiso de continuidad, muestra valores contradictorios".
El ritmo frenético de esta sociedad ha contribuido a que los vínculos sean cada vez más inestables. Este fenómeno que todos
advertimos tiene su correlato en las estadísticas de las últimas décadas, donde las cifras acaban por sepultar viejos clichés:
un soltero ya no es un solterón, un divorciado no es un bicho raro y una mujer sin hijos está muy lejos de ser considerada
una fracasada. Según diversas encuestas, los hogares urbanos de la Argentina están integrados por un solo individuo. Por
otro lado, en los números se advierte una tendencia entre las nuevas generaciones a compartir el techo sin casarse y a la
unión entre personas con hijos de otros matrimonios. "La ventaja de estas nuevas formas es que son más auténticas: hoy se
está sólo con quien uno ama-sostiene Orlandini-. Pero en cierto modo es desventajoso para el ser humano. Fomenta una
especie de egoísmo, narcisismo e histeria y relaciones con menos compromiso. Los más propensos son por lo general los
muy jóvenes, que suelen no tener paciencia. En algunos casos, por su inmadurez, suelen terminar su relación cuando
desaparece la idealización y queda la realidad. Tienen dificultades para aceptar cómo es verdaderamente la persona que
eligieron".
Amar hoy es un desafío. Siempre lo fue, pero en mar picado se convierte en una aventura más exigente. No obstante, el
amor -dicen- tiene una resistencia medular. Lleva siglos probando que sin él no vivimos.
1- Señala la estructura del ensayo.
2- Describe brevemente el contexto en que se ubica el tema.
3- Marca la opción que represente mejor la cuestión o punto de vista que origina la argumentación:
¿Hay amor en las parejas de adolescentes?
¿Sabemos o podemos saber exactamente qué es el amor?
¿Dónde se encuentra el amor verdadero?
4- De acuerdo a la opción elegida, subraya la tesis en el texto.
5- Resume cinco argumentos que sostengan la tesis planteada por la autora.
6- Identifica y subraya los recursos argumentativos empleados.
Curso básico de injusticia
La publicidad manda consumir y la economía lo prohíbe. Las órdenes de consumo, obligatorias para todos pero imposibles
para la mayoría, se traducen en invitaciones al delito. Las páginas policiales de los diarios enseñan más sobre las
contradicciones de nuestro tiempo que las páginas de información política y económica.
Este mundo, que ofrece el banquete a todos y cierra la puerta en las narices de tantos es, al mismo tiempo, igualador y
desigual: igualador en las ideas y en las costumbres que impone, y desigual en las oportunidades que brinda.
La igualación y la desigualdad
La dictadura de la sociedad de consumo ejerce un totalitarismo simétrico al de su hermana gemela, la dictadura de la
organización desigual del mundo.
La maquinaria de la igualación compulsiva actúa contra la más linda energía del género humano, que se reconoce en sus
diferencias y desde ellas se vincula. Lo mejor que el mundo tiene está en los muchos mundos que el mundo contiene, las
distintas músicas de la vida, sus dolores y colores: las mil y una maneras de vivir y decir, creer y crear, comer, trabajar,
bailar, jugar, amar, sufrir y celebrar, que hemos ido descubriendo a lo largo de miles y miles de años.
La igualación, que nos uniformiza y nos emboba, no se puede medir. No hay computadora capaz de registrar los crímenes
cotidianos que la industria de la cultura de masas comete contra el arcoiris humano y el humano derecho a la identidad. Pero
sus demoledores progresos rompen los ojos. El tiempo se va vaciando de historia y el espacio ya no reconoce la asombrosa
diversidad de sus partes. A través de los medios masivos de comunicación, los dueños del mundo nos comunican la
obligación que todos tenemos de contemplarnos en un espejo único, que refleja los valores de la cultura de consumo.
Quien no tiene, no es: quien no tiene auto, quien no usa calzado de marca o perfumes importados, está simulando existir.
Economía de importación, cultura de impostación: en el reino de la tilinguería, estamos todos obligados a embarcarnos en
el crucero del consumo, que surca las agitadas aguas del mercado. La mayoría de los navegantes está condenada al naufragio,
pero la deuda externa paga, por cuenta de todos, los pasajes de los que pueden viajar. Los préstamos, que permiten atiborrar
con nuevas cosas inútiles a la minoría consumidora, actúan al servicio del purapintismo de nuestras clases medias y de la
copianditis de nuestras clases altas; y la televisión se encarga de convertir en necesidades reales, a los ojos de todos, las
demandas artificiales que el norte del mundo inventa sin descanso y, exitosamente, proyecta sobre el sur. (Norte y sur, dicho
sea de paso, son términos que en este libro designan el reparto de la torta mundial, y no siempre coinciden con la geografía.)
¿Qué pasa con los millones y millones de niños latinoamericanos que serán jóvenes condenados a la desocupación o a los
salarios de hambre? La publicidad, ¿estimula la demanda o, más bien, promueve la violencia? La televisión ofrece el servicio
completo: no sólo enseña a confundir la calidad de vida con la cantidad de cosas sino que, además, brinda cotidianos cursos
audiovisuales de violencia, que los videojuegos complementan. El crimen es el espectáculo más exitoso de la pantalla
chica. Golpea antes de que te golpeen, aconsejan los maestros electrónicos de los videojuegos. Estás solo, sólo cuentas
contigo.
Coches que vuelan, gente que estalla: Tú también puedes matar. Y, mientras tanto, crecen las ciudades, las ciudades
latinoamericanas ya están siendo las más grandes del mundo. Y con las ciudades, a ritmo de pánico, crece el delito.
La economía mundial exige mercados de consumo en perpetua expansión, para dar salida a su producción creciente y para
que no se derrumben sus tasas de ganancia, pero a la vez exige brazos y materias primas a precio irrisorio, para abatir sus
costos de producción. El mismo sistema que necesita vender cada vez más, necesita también pagar cada vez menos. Esta
paradoja es madre de otra paradoja: el norte del mundo dicta órdenes de consumo cada vez más imperiosas, dirigidas al sur
y al este, para multiplicar a los consumidores, pero en mucha mayor medida multiplica a los delincuentes. Al apoderarse de
los fetiches que brindan la existencia real a las personas, cada asaltante quiere tener lo que su víctima tiene, para ser lo que
su víctima es. Armaos los unos a los otros: hoy por hoy, en el manicomio de las calles, cualquiera puede morir de bala: el
que ha nacido para morir de hambre y también el que ha nacido para morir de indigestión. (…)
Eduardo Galeano
1- Busca el significado de las palabras que desconozcas.
2- Explica las siguientes expresiones:
Este mundo, que ofrece el banquete a todos y cierra la puerta en las narices de tantos es, al mismo tiempo, igualador
y desigual: igualador en las ideas y en las costumbres que impone, y desigual en las oportunidades que brinda.
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“… cada asaltante quiere tener lo que su víctima tiene, para ser lo que su víctima es”.
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-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------La
televisión ofrece el servicio completo: no sólo enseña a confundir la calidad de vida con la cantidad de cosas sino que,
además, brinda cotidianos cursos audiovisuales de violencia, que los videojuegos complementan.
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3- Completa la ficha
Autor:
Datos del autor:
Tema:
Tesis:
Argumentos:
4- ¿Qué tipo de publicidad consumes? ¿De qué manera influye en tu vida la publicidad?
5- Haz un listado de las películas que te han impactado – de manera positiva o negativa- y fundamenta.
6- Explica el binomio igualdad- desigualdad propuesta por Galeano.
7- Señala en el texto los recursos empleados por este autor.
8- Busca en internet, artículos o noticias referidas a este tema y tesis trabajados.
Propuesta de escritura
A partir de los temas abordados en los textos leídos elabora un ensayo en forma individual sobre cualquiera de estos
temas:
El amor en tiempos actuales
El amor romántico
La influencia de las redes sociales en las formas de amar
El estudio como acto de rebeldía
Vestir a la moda o no salir
La publicidad y su impacto en la pobreza
Luego busca artículos o textos informativos que aborden el tema y del que puedas extraer las citas de autoridad, las
definiciones, ejemplos y planteos de causa-consecuencia.
Realiza una lista de argumentos y contrargumentos a utilizar en el escrito.
Escribe el borrador, para ello respeta la estructura del texto argumentativo, utiliza las marcas lingüísticas y los
conectores apropiados.
Después de releer y corregir escribe la versión final en Word, A4, Calibri 11, márgenes justificados, interlineado 1,5.
Extensión: dos páginas (incluye la imagen y la bibliografía).
El informe académico
El informe es un texto expositivo- argumentativo que, en el ámbito académico, tiene como finalidad explicar el desarrollo
de un proceso de investigación o de lectura. Por esto suele ser considerado como un instrumento de evaluación, ya que su
elaboración supone la capacidad para seleccionar, jerarquizar, organizar, reformular y vincular un caudal importante de
información.
En cuanto a su estructura básica, los informes suelen organizar su contenido en las siguientes partes:
ESTRUCTURA
Actividades
A continuación, te presentamos estos informes para que leas y desarrolles las consignas propuestas.
INFORME A
Factores de riesgo del consumo de bebidas alcohólicas en escolares de educación secundaria
Yesenia Musayón Oblitasb, Clara Torres Dezac, Elvira Sánchez Díazc, Esther Chavéz Cachaye
1. INTRODUCCIÓN
El consumo de sustancias alcohólicas es un problema de enorme interés en la Salud Pública, dado que no sólo afecta la
salud del consumidor sino que además ocasiona problemas económicos, sociales y psicológicos de mayor envergadura a la
familia y la sociedad. Dentro de las drogas de mayor consumo en nuestro medio se encuentran el alcohol y el tabaco. Un
87,2% de la población peruana urbana ha consumido alcohol por lo menos alguna vez en la vida 1.
El desarrollo de la presente investigación nos permitió conocer y analizar los factores de riesgo del consumo de bebidas
alcohólicas en los escolares del nivel secundario del colegio “Mi Perú”, y dio aportes significativos para la implementación
de acciones preventivas de mayor impacto en la población escolar, la familia y la comunidad.
2. DESARROLLO
El aumento en el consumo de alcohol entre niños en edad escolar es una gran preocupación ya que hay claras evidencias de
que el consumo de drogas es acumulativo y secuencial. Es decir, el uso experimental de una droga a una edad temprana
puede conducir en el futuro al consumo de drogas más peligrosas7. La edad promedio de inicio del uso de drogas en el país
es de 8.8 años.
En el Perú, la educación secundaria se ofrece para la población adulta y para adolescentes de 12 a 16 años, según la
Constitución de 1993.
Existen muchos factores asociados al consumo de alcohol por un adolescente. La adolescencia es una etapa de desarrollo
en la que el individuo hace frente a un sinnúmero de situaciones difíciles y potenciales de estrés. Así, podemos clasificar
dichos eventos de la siguiente manera: grandes eventos vitales, riñas y discusiones cotidianas, tensiones vitales de larga
duración, y cambios físicos y psicológicos asociados al desarrollo. Entre los factores de riesgo identificados en la población
de alumnos de educación secundaria en el ámbito nacional, tenemos los de tipo individual, familiar y los sociales, entre
ellos: presión de grupo de parte de sus “pares”, no tener a quién recurrir en caso de crisis, ausencia de alguno de los padres,
disposición para obtener la bebida alcohólica, insatisfacción personal, inasistencia a clases de manera injustificada, etc. 10
Un marcador de riesgo no está directamente relacionado con el problema estudiado, sino más bien su condición involucra
factores más específicos. En otras palabras, la edad en sí misma sería un marcador de riesgo, en tanto es por el incremento
de la edad que el adolescente se expone a riesgos, por ejemplo: participa en más reuniones sociales, tiene mayores presiones,
situaciones de estrés, entre otros, los que sí serían en sí mismos factores de riesgo. Lo mismo puede suceder con el año de
estudio, dado que conforme incrementa el nivel educativo, va conociendo compañeros de mayor edad, debe tomar decisiones
más complejas, etc.
El presente estudio también encontró que existe diferencia entre varones y mujeres en relación al riesgo de consumo de
alcohol; es así que los escolares varones tienen 1,85 veces más la posibilidad de consumir alcohol que las mujeres, y
probablemente esto se encuentre asociado a la sociedad machista; es, en muchas ocasiones común escuchar a los padres
que, dado que el hijo está crecido “brindará su primera copa con él”. Aparentemente, costumbres como ésta podrían hacer
que el adolescente adopte esta conducta como natural, lógica y hasta necesaria para demostrar que “ya es un hombre”.
A las variables antes mencionadas se suma “el ofrecimiento de alcohol”; si a un adolescente le ofrecen bebidas alcohólicas
tiene 14 veces más la probabilidad de consumirlo que aquel a quien no le han ofrecido alcohol.
Ahora bien, ¿podría ser prevenible el consumo de alcohol si en nuestro medio es un rasgo cultural el consumo de bebidas
por el varón, y ahora se incrementa y acepta casi similarmente en la mujer? Sí es posible, empezando por el cambio de
percepción y el entendimiento de que el organismo del adolescente no está preparado para el consumo de ninguna bebida
alcohólica, que es posible encontrar la diversión y el entretenimiento en otras actividades y que, finalmente, el alcohol es
una sustancia depresiva que ocasionará más bien un estado opuesto a la aparente alegría y euforia buscada por el
consumidor; en suma, son necesarias la educación y orientación.
Los problemas de identidad personal, autoconcepto negativo, baja autoestima e incapacidad para hacer frente a la presión
del grupo son otros factores individuales muy importantes a tomar en cuenta en las estrategias de prevención. En el presente
estudio se encontró que si el adolescente se ha sentido triste con mucha frecuencia tiene 1,92 veces más la probabilidad de
consumir alcohol. Es muy probable que vea en la bebida alcohólica el refugio y la estrategia más cercana para salir de la
depresión que no puede manejar por no haber desarrollado estrategias personales apropiadas durante su evolución.
Las variables sociales representan un papel importante en los comportamientos adictivos. La permisividad social respecto
al alcohol y su amplia disponibilidad para todos los grupos poblacionales, incluyendo niños y adolescentes, hace que cada
vez más la edad de inicio sea menor. Si a ello le sumamos la disponibilidad de tiempo con que cuenta el adolescente,
probablemente no solamente tenga acceso o dinero sino también un tiempo ilimitado para intercambiar con amigos y con
mucha posibilidad, beber.
La inasistencia a la escuela puede resultar también un factor de riesgo para el consumo de bebidas alcohólicas. (…)
3. CONCLUSIONES
Hemos encontrado que el consumo de bebidas alcohólicas incrementa conforme incrementan los años de estudio y la edad;
más aún si el escolar es de sexo masculino.
Otros factores de riesgo son el ofrecimiento de una bebida alcohólica, si el escolar realiza algún trabajo por el cual le pagan,
el sentirse triste o tener ganas de llorar. Cuando los padres desconocen lo que le gusta o disgusta al escolar o desconocen el
lugar donde se encuentra su hijo, si tienen problemas entre ellos por el uso de alcohol o existe falta de claridad en las reglas
incrementa el riesgo de consumo de alcohol. En el ambiente social, escolar y amical, resulta un riesgo cuando el escolar
tiene amigos que consumen bebidas alcohólicas, cuando han tenido problemas con la policía o autoridades de colegio,
cuando abandona los estudios, cuando se ha aburrido en fiestas en donde no ha habido alcohol o no ha habido supervisión
de adultos. Finalmente, un escolar estará protegido de consumir una bebida alcohólica cuando siente que a sus padres o
tutores les gustan los amigos que tiene.
4. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Castro de la Mata R, Rojas M. Los jóvenes en el Perú, opciones, actitudes y valores 1997: Encuesta de hogares. Lima:
CEDRO; 1998. p. 171. (Monografía de Investigación N°16)
2. Rojas M, Castro de la Mata R. Epidemiología de drogas en la población urbana peruana 1997: Encuesta de hogares. Lima:
CEDRO; 1999. p. 79. (Monografía de Investigación N°17)
INFORME B
Consecuencias de la obesidad en el niño y el adolescente: un problema que
requiere atención
Consequences of obesity in children and teenagers: a problem that requires attention
Reyna Liria*
1 Instituto de Investigación Nutricional. Lima, Perú
*Nutricionista
1. INTRODUCCIÓN
La obesidad, enfermedad que se puede iniciar desde la infancia, es considerada un problema de salud pública tanto en países
desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo. Desde 1997 un comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
hizo notar sobre la epidemia y advirtió que si no se hacía algo al respecto, millones de personas a nivel mundial estarían en riesgo de
sufrir enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, ateroesclerosis, enfermedad cardiovascular, etc.) y que esto traería un alto
impacto en la morbilidad y mortalidad.
Un estudio que comparó la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños menores de 5 años en Latinoamérica, encontró que Perú
tiene la mayor proporción de niños con sobrepeso (entre 1 a 2 desviaciones estándar de peso/talla); además, ocupa el sexto lugar en
obesidad (mayor o igual a 2 desviaciones estándar de peso/edad) y es uno de los tres primeros países con mayor incremento de la
obesidad en los últimos años en la región.
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2.1 NIÑEZ COMO PERIODO CRÍTICO PARA EL DESARROLLO DE OBESIDAD Y ENFERMEDADES CRÓNICAS
Las prácticas de alimentación infantil influyen en el peso del niño. La lactancia, en especial la exclusiva, se ha asociado con menor
riesgo de exceso de peso. Introducir alimentos diferentes a la leche materna antes de los cuatro meses de edad también se ha asociado
con mayor obesidad infantil. La alimentación en la primera infancia es importante porque las preferencias alimentarias pueden ser
innatas o aprendidas, por exposición ambiental repetida a alimentos no saludables: altos en grasa, azúcares y densamente energéticos.
Por otro lado, las golosinas y las entre-comidas altas en energía, y el incremento de las porciones han contribuido al incremento de la
obesidad. De igual manera, las bebidas azucaradas (gaseosas, jugos, refrescos) que, aunque no tienen alta densidad energética, provee
calorías que son asimiladas fácilmente por el organismo.
La actividad física es un componente importante en la regulación del gasto energético. El desarrollo tecnológico (horas viendo
televisión, computadora, video-juegos), y el ambiente escolar, se han asociado con menor gasto energético. Las horas viendo televisión
no solo podrían disminuir el tiempo de actividad física en el niño (24), sino que la alta exposición a comerciales televisivos induciría al
consumo de alimentos altamente energéticos (25,27).
2.2 CONSECUENCIAS A CORTO PLAZO DE LA OBESIDAD EN NIÑOS
En los últimos años, la obesidad infantil se ha asociado con la aparición de alteraciones metabólicas (dislipidemias, alteración del
metabolismo de la glucosa, diabetes, hipertensión, entre otras) a edades más tempranas (28). La Asociación Americana de Diabetes
informó que el 85% de los niños con diagnóstico de diabetes tipo 2 tienen sobrepeso u obesidad; además, 10% de niños con obesidad
podrían sufrir de tolerancia alterada a la glucosa. En adolescentes con obesidad, se encontró que el 25% presentan hipertensión, 39%
bajos niveles de HDL, y 46% altos niveles de triglicéridos (frente a 4, 18 y 17% en adolescentes con peso adecuado respectivamente).
Del mismo modo, se ha descrito que adolescentes con oligomenorrea y obesidad están en mayor riesgo de desarrollar síndrome
poliquístico ovárico. El 77% de niños obesos en China mostraron hígado graso y en [Link]. se encontró que casi todos o todos los niños
con esteatosis tenían obesidad (en un grupo reducido de niños). El apnea del sueño ha sido observada hasta en 50% de niños con
obesidad en [Link]. También se encontró dos veces mayor prevalencia de asma en niños con obesidad en Alemania, Israel y [Link].
Otro problema del exceso de peso es el estrés mecánico, haciendo susceptible al niño de anormalidades ortopédicas y fracturas.
Un niño obeso puede sufrir discriminación social, baja autoestima y depresión. Se ha asociado la obesidad en la infancia y adolescencia
con mayor probabilidad de presentar desórdenes de la alimentación (bulimia). Por otro lado, algunos estudios transversales han
asociado a la obesidad en este periodo con burlas, bullying, marginación y pobres resultados académicos. Asimismo, se ha descrito
que niños y adolescentes con obesidad informan mayores limitaciones funcionales, físicas y psicosociales lo que repercutiría en una
baja calidad de vida debido al estigma social y las consecuencias de la obesidad sobre la salud.
2.3 CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO DE OBESIDAD EN NIÑOS
Se estima que 40%, o más, de los niños, y 70% o más de los adolescentes con obesidad, llegarán a ser adultos obesos, con un impacto
negativo en la salud y en la carga de enfermedad. Niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad tienen mayor riesgo de presentar
enfermedades crónicas (enfermedad cardiovascular, ciertos tipos de cáncer, diabetes y asma) en la edad adulta, aunado a elevada
mortalidad por estos problemas de salud.
Las enfermedades agudas y crónicas asociadas con el exceso de peso no solo afectan la calidad de vida del individuo sino que también
incrementan el costo individual, de la sociedad, costos de salud y baja productividad. Se ha estimado que la obesidad representa entre
el 2 a 8% de los gastos en cuidados de salud (aunque se menciona que los datos son muy conservadores y podrían ser mayores).
Asimismo, en EE. UU. se ha estimado que el gasto de un paciente obeso frente a un paciente con peso normal es 46% mayor en
hospitalización, 27% mayor en consulta médica y 80% mayor en medicinas. Por otro lado, la obesidad igualmente trae como
consecuencia costos indirectos por disminución de años perdidos por discapacidad, incrementada mortalidad antes de la jubilación,
jubilación adelantada, pensiones por discapacidad y reducida productividad por ausentismo en el trabajo. Por todas las consecuencias
indirectas de la obesidad, se piensa que estos costos son incluso mayores que los costos médicos.
2.4 CARGA DE ENFERMEDAD
La carga de enfermedad es una medida de la brecha entre el estado de salud actual y una situación ideal en donde todos viven hasta
una edad avanzada libre de enfermedad y discapacidad. El sobrepeso y la obesidad causan la muerte de alrededor de 2,8 millones de
personas en el mundo en forma directa o indirecta, asociadas con enfermedades crónicas no transmisibles (2004) (1). Se estima que
44% de la carga de diabetes, 23% de enfermedad coronaria isquémica y entre 7 a 41% de ciertos tipos de cáncer son atribuidos a la
obesidad (21). Como consecuencia de la elevada carga de la enfermedad se ha mostrado que la obesidad aumenta la carga económica
en un país (6,31).
[Link]
La obesidad se ha convertido en los últimos años en una pandemia mundial que afecta a la población de todos los grupos de edad.
Este problema en la infancia y adolescencia se vuelve muy importante porque las prácticas de alimentación y actividad física en esta
edad repercuten en el estado de salud del niño y, posteriormente, en la salud del adulto y en la economía del país. Perú es un país
cuya economía ha mejorado en los últimos años, pero unido a esto también la prevalencia de sobrepeso y obesidad se ha
incrementado. Es necesario buscar estrategias que ayuden a prevenir y disminuir el problema y evitar las consecuencias en la salud y
economía para el individuo, familia, comunidad y país.
4. Referencias Bibliográficas
Organización Mundial de la Salud (OMS) (2011). Sobrepeso y obesidad.
[Link]
1- Extrae los conceptos que la autora utiliza en el ensayo y están explicitados en la teoría leída.
2- ¿Qué función o funciones de la literatura se ponen de manifiesto en el texto de Graciela Montes?
3- Responde al título del ensayo y fundamenta.
4- Elabora un concepto de literatura teniendo en cuenta la teoría vista.
GÉNEROS DE LA LITERATURA
La literatura está compuesta por diferentes géneros o categorías que permiten clasificar las obras literarias según sus
contenidos y estructuras. Los principales géneros de la literatura son:
1- GÉNERO NARRATIVO: Las obras que conforman este género se caracterizan por la presencia de un narrador que
cuenta los hechos que les suceden a ciertos personajes en tiempos y espacios definidos. El narrador es la voz que el
autor crea para contar la historia, puede conocer todos los hechos y presentarlos de manera objetiva, haciendo un relato
en tercera persona, o bien, puede presentar una visión parcial de la historia, en cuyo caso suele narrar en primera persona,
aunque también puede hacerlo en tercera y, raramente, en segunda.
Pertenecen al género narrativo los cuentos, las novelas, las leyendas, las fábulas, las parábolas, los versos en prosa y
las epopeyas.
2- GÉNERO LÍRICO: Se caracteriza por la marcada presencia de la función emotiva o expresiva del lenguaje. Quien
expresa en el poema su subjetividad (emociones, sentimientos y modo particular de verse a sí mismo y el mundo que
los rodea) es el yo lírico. Los textos que corresponden a este género están escritos en versos donde el ritmo es el rasgo
esencial. Además, el uso connotativo del lenguaje, adquiere su máxima expresión. Se caracteriza por hacer un amplio
uso de los recursos literarios.
Conforman el género lírico: la oda, el himno, la égloga, la canción, los trabalenguas, la copla, elegía, entre otros.
3- GÉNERO DRAMÁTICO: Las obras pertenecientes a este género están destinadas a la representación escénica. En
estos textos, se desarrolla una historia que se conoce mediante los diálogos y las actuaciones de los personajes. Pero,
además contienen las indicaciones del autor que orientan acerca de la puesta en escena.
Los textos de las obras representativas del teatro son la tragedia, la comedia, la tragicomedia, la farsa entre otras.
4-GÉNERO ENSAYÍSTICO: Los ensayos son textos que ofrecen información, interpretación acerca de un asunto
sujeto a confirmación. Es un escrito en prosa, ágil, generalmente poco extenso, que expone una interpretación personal
y subjetiva de cualquier tema, sin profundizar en él, con una finalidad divulgativa. Como su propósito es persuadir al
lector, su función poética está subordinada a la función apelativa, ya que el ensayista desea que el lector adopte su modo
de pensar (o lo comprenda como un posible modo de pensar).
Actividades
1- Busca y escribe ejemplos (fragmentos breves) de cada género y señala en los mismos sus características (tipo
infografía).
TALLER LITERARIO: VISITA A LA BIBLIOTECA DEL COLEGIO
SECCIÓN: LENGUA Y LITERATURA
1- Explora los libros que la bibliotecaria puso a tu consideración en las distintas mesas.
2- ¿Por qué los libros de la biblioteca estarían dentro del canon literario? Averigua en qué época censuraron libros en la
Argentina ¿por qué?
3- En grupo de 4 personas selecciona obras literarias de acuerdo a un criterio establecido (Género, subgénero,
temáticas, literatura juvenil, infantil, ´regional, nacional, autor, etc…) Registra en tu carpeta.
4- Exploren los libros seleccionados, copien fragmentos (breves) representativos de las obras que más les haya gustado
en tarjetas e ilústralas. Luego colócalas en un frasco para que los compañeros
5- Si tuvieran que armar un stand con esos libros ¿Qué título le pondrían? ¿Cómo llamarían la atención del lector?
Realiza carteles para que el resto de los compañeros quieran visitar la biblioteca.
6- Expongan su stand y expliquen los criterios utilizados.
7- Realiza un registro fotográfico para presentar a tu profesora.
Literatura hispanoamericana
La imagen de América se va develando en su literatura. América, como dijo Alfonso Reyes, siempre fue tierra de asombro
y se forjó a partir del enfrentamiento de dos culturas: la aborigen y la europea.
Sin embargo, la primera, por el sentido que tiene la palabra conquista, quedó truncada. Recién en el siglo XX la cultura
americana, descuajada de su raíz primitiva, de la cultura precolombina, se reencuentra con ella debido al interés de
arqueólogos y etnólogos que sacan a la luz esta extraordinaria cultura. Descubrir y asumir esa raíz que había quedado
sepultada, determinó que desde el siglo XX se tendiera una alianza entre la cultura precolombina y la nueva cultura que se
impuso durante la conquista y la colonización. La literatura precolombina, que había quedado oculta, fue entonces
valorizada.
En Argentina no hubo una cultura aborigen muy desarrollada, pero importa destacar que el francés Michel de Montaigne
en 1562 recitaba algunos poemas guaraníes, sosteniendo que esos pequeños cantos se parecían a los de ciertos poetas
griegos. Los poemas mapuches también deleitan con sus infinitas variaciones onomatopéyicas y su realidad interna siempre
sólida porque está cimentada en su tradición. Borges sostuvo que los argentinos "somos europeos en el exilio", pero se debe
tomar conciencia de nuestras raíces americanas. Es el momento preciso para reafirmar y no negar que la cultura indígena,
sus cantos y tradiciones míticas forman parte de la realidad social. Respetar la lengua toba, guaraní o quechua implica el
respeto por el pasado y la integración del indígena, basada en la libertad y no en la mutilación de su sabiduría sencilla pero
profundamente humana.
Con la llegada de los conquistadores, la literatura hispanoamericana fue creándose en un proceso de hibridación entre lo
ajeno y lo propio. Desde el siglo XVI, con las Crónicas, expresión de la literatura del descubrimiento y la conquista, pasando
por la literatura de la colonia, hasta llegar a la época de la independencia, se incorporan temas como la naturaleza, el hombre,
las luchas por la independencia, pero sigue sujeta a los cánones estéticos heredados de Europa. Nuestra literatura fue, así,
un apéndice de la literatura europea.
Sin embargo, la dinámica de los conflictos propiamente americanos y su desenvolvimiento histórico fue generando en los
escritores una preocupación cada vez mayor por lograr una literatura original.
Casi a finales del siglo XIX, la búsqueda de los escritores para encontrar "un lenguaje propio" comienza a tomar forma. La
originalidad de la literatura hispanoamericana no estalla súbitamente sino que se va dando en un proceso en el que sufre
fenómenos comunes: caudillismos, mezcla de razas, influencia del paisaje, injusticias sociales, dictaduras, etc. Se puede
afirmar que actualmente existe una literatura hispanoamericana que expresa la problemática del hombre frente a una realidad
telúrica e histórica propia con sus variantes regionales. En el siglo XX el escritor contemporáneo recupera los mitos y
experimenta con el lenguaje logrando originalidad y ubicando a la literatura hispanoamericana en el mismo nivel de la
literatura europea.
Hispanoamérica soportó la enajenación de sus riquezas, su libertad y su destino político por mercaderes que veian sólo un
medio de enriquecimiento en este continente. Les corresponde a los pueblos de América superar la alienación y des-cubrir
su identidad. La literatura es un camino posible porque a través de ella el lector asume su tierra y sus conflictos y se siente
comprometido con el devenir histórico.
Literatura gauchesca
Nació en el Río de la Plata hacia fines del siglo XVIII; tuvo una impronta popular por cantar las costumbres del ámbito rural
tomando relevancia un personaje típico, el gaucho. Cantada por payadores, en sus inicios fue de carácter anónimo, para
pasar a ser la expresión escrita de hombres de ciudad que la difundieron a través de materiales impresos.
El género gauchesco reproduce un lenguaje típico de las zonas rurales; refiere el encuentro entre paisanos: el saludo, el
ofrecimiento de una bebida, los lamentos por la situación social y política que les tocaba vivir. Los textos literarios del siglo
XIX estuvieron relacionados con las luchas políticas de nuestro territorio porque para los escritores, la política ocupaba un
lugar importante. El gaucho, personaje típico del género, se caracteriza por la rebeldía, el amor por la libertad y una fuerte
idea de amistad. El gaucho concentró su actividad económica en campos fiscales o prestados, viviendo lejos de las estancias
y poblaciones. Para subsistir criaba rebaños y trabajaba de aparcero, pero nunca en relación de dependencia. Después de la
organización nacional, la Argentina adoptó un modelo económico liberal tendiente a la formación de los latifundios, que
implicó el uso de nuevos métodos de trabajo rural, se impuso el alambrado para delimitar nuevas propiedades y se consideró
prioritaria la incorporación de nuevas áreas de cultivo y cría de animales. Razones estas que llevaron a organizar la conquista
del desierto, reclutando al gaucho para formar parte de esa guerra contra el indio.
¿Héroe o antihéroe?
El gaucho
"Gaucho" es la denominación común que recibió el habitante de carácter seminómade de los campos de la Argentina,
Uruguay y la zona sur de Brasil entre fines del siglo XVIII y principios del siglo xx. Normalmente se atribuye su origen a
la descendencia mestiza de los habitantes nativos de América del Sur y los colonizadores españoles y portugueses que
llegaron a estas tierras. Sin embargo, no alcanza con estos datos para comprender su carácter y, sobre todo, la controversia
que suscitó durante el nacimiento de la identidad cultural argentina.
Mientras que muchos viajeros europeos al Río de la Plata, como Francis Bond Head o Charles Darwin, admiraron la
tenacidad, la destreza y la libertad de la vida del gaucho, la mayoría de los pensadores locales lo consideraron un obstáculo
para la organización nacional. Sarmiento, en "Vida de Facundo Quiroga", criticó duramente su carácter violento y su
dedicación a tareas de subsistencia, como la cría del ganado, en lugar del cultivo del suelo. En su célebre formulación de
"civilización o barbarie", Sarmiento encontró la raíz de la segunda en el tipo de vida que el gaucho llevaba, aislado de los
demás e incapaz de desarrollar ningún arte o estudio. Mientras tanto, otros poetas nacionales, como Hilario Ascasubi, fueron
fervientes defensores de su espíritu libre, su dignidad y su canto, que poco tenía que ver con la cultura letrada europea, sino
que encontraba su fundamento en un folclore originado en las reuniones en pulperías y las guitarreadas de fogón.
El gaucho y la organización nacional
En la Argentina del siglo XIX, el gaucho se encontraba diseminado a lo largo de la anchura de la pampa, vivía en ranchos
muy humildes construidos con barro y paja, y se dedicaba mayormente a la cría de ganado. Durante las invasiones inglesas
y las guerras de independencia, las filas del ejército patriota se nutrieron de gauchos (enlistados voluntaria o forzosamente)
que abandonaron los campos y combatieron a los enemigos de la Revolución de Mayo. Liderados por caudillos, como
Güemes o Artigas, e incluso por militares de formación europea, como San Martín, su conocimiento del territorio, su arrojo
y su dominio del facón los convirtieron en piezas fundamentales para sellar la victoria frente al ejército realista de España.
A pesar de esto, cuando las luchas por la independencia terminaron, el gau- cho fue marginado del proyecto de país. El
Gobierno centralista de la ciudad de Buenos Aires percibió a estas figuras como una amenaza al orden social que le convenía
a la élite porteña, ya que formaban el brazo armado de los caudillos federales.
La escritura del Martín Fierro
Con el objetivo de acabar con la amenaza que el gaucho representaba para algunos sectores, se hicieron más estrictas las
conscripciones forzosas mediante el uso de la Ley de Vagos y Malentretenidos , que dictaminaba que cualquier gaucho que
no tuviera un certificado de trabajo como peón (denominado libreta de conchabo y emitido por el patrón), podía ser detenido
por un juez de paz y enviado a servir como recluta en la frontera contra el indio (guerra interna) o en la guerra del Paraguay
(guerra externa). Según esa ley, quienes eran reclutados debían ser recompensados con un salario, pero este nunca llegaba,
se perdía en el camino o llegaba a su destinatario muy tarde, cuando ya había muerto en combate. En este contexto, en 1872,
el poeta José Hernández escribe la primera parte de su poema: El gaucho Martín Fierro, una denuncia a los abusos por parte
del Estado nacional, que oprimía y per- seguía a los gauchos.
Tras la "conquista del desierto" liderada por Julio Argentino Roca entre los años 1878 y 1885, el proyecto del nuevo
Gobierno liberal incluyó al gaucho a costa de amansar su carácter rebelde. La gran cantidad de tierras quitadas a los indios
y el modelo ganadero-agroexportador que se comenzaba a gestar necesitaban de mano de obra capacitada para el trabajo en
las estancias. Así, el gaucho se transformó en peón asalariado y su carácter original desapareció (aunque algunos rasgos
pervivieron en el malevo y el compadrito de la ciudad moderna). La voluntad de consumar esta pacificación resulta clara
en la segunda parte de la obra de Hernández, La vuelta de Martín Fierro, escrita en 1879, tras aliarse con Roca.
La obra
El poema Martín Fierro de José Hernández está dividido en dos partes -conocidas como la Ida y la Vuelta-En la Ida el
personaje revela su protesta social, la dura vida del campo, su vida como matrero, las luchas y el desamparo del desierto. El
tema de la segunda parte, la Vuelta, podría enunciarse como una intención del personaje de reinsertarse socialmente,
aceptando el inicio de un camino hacia la modernización del país.
Para la lectura seleccionamos los siguientes fragmentos:
PRIMERA PARTE: El gaucho Martín Fierro
En el inicio del texto, el gaucho Martín Fierro empieza a narrar la historia de su vida, pintando el ambiente esplendoroso de
la pampa donde el gaucho trabajaba satisfecho de su suerte y se lucía en las tareas rurales. Esta vida bucólica es interrumpida
cuando el gaucho es llevado a defender la frontera, entendida esta como una línea "precursora" de la civilización y
demarcatoria del territorio del indígena.
Fragmento 1
En estos versos Fierro cuenta su vida en el cantón, denunciando las arbitrariedades que sufre por parte de la autoridad,
como también los peligros de los malones. Después de tres años en la frontera, se convierte en un gaucho desertor y
pasa a ser perseguido por la justicia. En una ocasión mata a un moreno, situación que implica una huida constante.
Entabla amistad con Cruz, con quien comparte una historia de vida similar. Ambos parten al desierto.
Fragmento 2
SEGUNDA PARTE: La vuelta del Martín Fierro
Al regreso del desierto, el personaje, desde la madurez que le otorgan los años y las experiencias de vida, adquiere una
calma reveladora que le permite decir sus consejos, evitar la pelea con el moreno, buscar el anonimato.
Cuando el gaucho Martín Fierro paya con el Moreno se habla de la noche, del mar, del tiempo, del peso y de la eternidad,
temas universales que marcan una diferencia sustancial entre la primera y la segunda parte. Esta payada prefija un
escenario y dos cantores.
Fragmento 3
Hacia el final del poema, un narrador desconocido, que podríamos identificar con el autor, pronuncia las últimas
sentencias sobre el destino del gaucho y sus desdichas.
Fragmento 4
GENERO LÍRICO
Es la forma poética que expresa los sentimientos, la imaginación y los pensamientos del autor. Es lo que el poeta siente en
su mundo interior, inspirándose en su propia emoción y también en la de los demás. En el género lírico entra la poesía y
dentro de la poesía la prosa poética.
ELEMENTOS QUE CONFIGURAN EL MUNDO POÉTICO
1. Hablante lírico
El hablante lírico es un emisor ficticio, creado por el autor, que expresa su subjetividad, ya sea directamente o
indirectamente a través de la adopción de actitudes líricas:
2. Actitudes líricas
• De la Canción (o Carmínica, Expresiva o Monológica): Es la actitud lírica en la que el hablante expresa
directamente sus sentimientos. Empleando la primera persona gramatical (pronombres yo, me, mi, nosotros, nos). Por
lo tanto, se corresponde con la función expresiva o emotiva del lenguaje.
Ejemplo:
Es importante hacer notar que en un poema el hablante lírico puede adoptar varias actitudes líricas. No necesariamente
se presentan de manera pura.
• Apostrófica (o Apóstrofe Lírico): Es la actitud lírica con la que el hablante se dirige a un tú (receptor ficticio),
emplea la segunda persona gramatical (pronombres: tú, te, ti, vosotros, ustedes, os), por lo tanto corresponde a la función
apelativa del lenguaje.
Ejemplo:
● “Quieres que te quiera, ¿quieres?
¿Quieres que te quiera más?
Te quiero más que a mi vida.
¿Qué más quieres. ¿Quieres más?”
(Anónimo)
• Enunciativa (o de Enunciación Lírica): Es la actitud con que el hablante lírico muestra su subjetividad a través de
la descripción del paisaje, de personas, de animales o de la narración de hechos. Emplea, sobre todo, la tercera persona
gramatical (pronombres: él, ella, lo, ellos, ellas, los, se). Corresponde a la función referencial o representativa del
lenguaje.
Ejemplo:
● “La tarde más oscurece
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.”
(Antonio Machado)
3. Motivo lírico
Lo que motiva y da impulso al autor para escribir el poema recibe el nombre de objeto lírico, luego, al ponerlo en boca
del hablante lírico se denomina motivo lírico.
Ejemplos:
● Gabriela Mistral, en La Maestra Rural, ve el sepulcro de una maestra rural y pone en boca de un
labriego los sentimientos de tristeza y de reconocimiento hacia dicha maestra.
● En Los sonetos de la Muerte, el motivo lírico es el suicidio del hombre que Gabriela Mistral amaba.
● En el poema La madre, Neruda encuentra el motivo en la muerte de su madrastra.
● En el poema Tarde en el hospital, el poeta Carlos Pesoa Véliz toma el motivo de la angustia de
encontrarse solo en la pieza de un hospital, durante un día de lluvia.
4. Temple de ánimo
Es el estado de ánimo que se percibe en el poema a través de lo expresado por el hablante lírico. Puede ser, entre otros,
de alegría, tristeza, nostalgia, odio, esperanza, pesimismo, optimismo, pasión, amor, perdón, etc.
Ejemplos:
• “Estoy triste, pero siempre estoy triste.” (Pablo Neruda)
• “Si una espina me hiere yo me saco la espina, pero no la aborrezco.” (Amado Nervo)
• “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla.” (Antonio Machado)
5. VERSO: Unidad melódica mínima de un poema sujeta a leyes de métrica, ritmo y rima.
▪ RIMA CONSONANTE: Dos versos tienen rima consonante cuando sus palabras finales tienen iguales todas
las letras o sonidos, contando desde la última vocal acentuada.
Ejemplo:
● Yo vi sobre un tomillo
quejarse un pajarillo
viendo su nido amado
por un labrador robado
▪ RIMA ASONANTE: Dos versos tienen rima consonante cuando sus palabras finales tienen solamente las
vocales, a partir de la última vocal acentuada.
Ejemplo:
● Quieto el árbol, quieto el viento,
¡y en el silencio estupendo,
este fino llanto amargo
cayendo
▪ RIMA LIBRE O BLANCA: Cuando los versos no poseen ningun concordancia en sus terminaciones,
entonces el poema tiene rima libre.
Ejemplo:
● Estas rosas
deshojadas por el fuego
me impiden ver al rey rodeado de peces,
pero se ve la música
Se ve algo parecido a tu corazón
Devorado por el sol.
LAS FIGURAS LITERARIAS, O RETÓRICAS
Son procedimientos estilísticos que sirven para embellecer y dar riqueza al lenguaje, reforzar ideas, otorgar
un suplemento de significado a las palabras y hacer surgir sentidos nuevos en nuestra percepción y relación
con el mundo.
FIGURA DEFINICIÓN EJEMPLOS
Comparación Relaciona dos ideas u “El río es como serpiente de plata.”
objetos en virtud de su “Tus dientes son como blancos marfiles.” Término
semejanza, usando propio Término figurado
conectores comparativos: 1 2
igual que, cual, parecido a,
más que, menos que,
como,
etc.
Metáfora Sustituye una idea por La serpiente de plata recorre la llanura. (Un
otra(s), en virtud de su elemento: “la serpiente de plata” reemplaza a
semejanza o agrega el “río”; el término propio)
sentido figurado del El río, serpiente de plata, recorre la llanura.
término. Indica (La frase explicativa agrega el sentido figurado
identificación del término)
(asimilación) de un
elemento con el otro.
Suele recibir el nombre
de metáfora perfecta.
Personificación Es un tipo de animización “El viento canta entre los álamos.”
que consiste en dar “El gusano medita en su pequeñez.”
características humanas a “La luna se viste de novia.”
animales o cosas. “Las estrellas nos hacen guiños.”
Actividades
Ejercitación:
1. Teniendo en cuenta los elementos del Género Lírico (Ver teoría) analiza los fragmentos leídos del Martín Fierro.
2. Identifica en el poema las figuras retóricas.
Guía de lectura N°1
A continuación les proponemos una serie de consignas de lectura con el propósito de que puedan construir el sentido de los
fragmentos seleccionados. Sería conveniente que realicen algunas relecturas. Luego de realizar la actividad, reúnanse en
pequeños grupos para compartir las respuestas y elijan un compañero que los represente en el momento de la puesta en
común.
1. En el primer fragmento se relatan dos momentos de la vida del gaucho. El pasado significa una vida tranquila y en
armonía que no es la del presente.
• Elaboren un cuadro que refleje esas diferencias. Tengan en cuenta para referirse al pasado, costumbres, tareas, familia,
vivienda, vestimenta, comida, diversión, lugares, entre otros.
• ¿Cómo se define Martín Fierro y cómo considera ser visto por los demás?
• ¿Qué significa la presencia del alcalde y qué consecuencias trae para la vida de un gaucho?
2. En el segundo fragmento, Fierro es llevado a la frontera.
¿Qué actividades realiza el personaje y cómo es el trato que recibe de parte de la autoridad?
¿Qué visión presenta del indio?
3. En el tercer fragmento, el autor presenta la payada de Fierro el Moreno.
• Busquen material para informarse (revistas, libros de texto, páginas de Internet, etc.) acerca de qué es una payada y
cuál es su estructura.
• Saber popular y saber académico se contraponen en este momento. ¿Cuál de los dos prevalece y por qué?
• ¿Cuáles son los temas que plantea el Moreno y cómo los define Fierro?
4. En el cuarto fragmento reconociendo el mérito de su labor, una voz narradora concluye el texto a modo de confesión.
• Fierro, sus dos hijos y el hijo de Cruz parten hacia los cuatro puntos cardinales haciéndose una promesa. ¿Qué
justificación le pueden dar a este hecho?
• ¿Cómo se describe el destino del gaucho?
• ¿Cuál es el valor que le reconoce este narrador a la obra en su conjunto?
El gaucho fronterizo
Por la definición del gaucho que da Mansilla, según la clase de trabajos a que se dedicaba, Martín Fierro y los que él
recuerda como compañeros de oficio, en la estancia, correspondían al gaucho andariego, renitente a la estabilidad en un
sitio y ocupación. Matrero o simplemente alejado de los centros de población y de las mismas estancias, integraba una
sociedad precaria, marginal, que si no era la tribu del indio, tampoco era la peonada. No podía radicar en campos de
propiedad reconocida, de modo que la frontera que sepa- raba dos mundos era su territorio residencial. Estaba ligado
por intereses y afinidades de raza con los blancos, pero su género de vida y sus costumbres se acercaban más a las de
los indios. Por eso la invitación de Cruz a la vida de matrero enumera cuáles eran los recursos de que habrían de valerse
-los mismos que las gentes en tal condición-, y a ello responde Fierro con un cuadro más completo de la vida del gaucho
en los toldos, es decir, en el lado del Desierto de la Frontera.
Entrar en relaciones con los indios para formar parte de las tribus o simplemente en contactos eventuales de individuos
sin vivienda ni modo regular de vida era cosa de poca importancia. En su postura frente a la civilización, sea por
injusticias recibidas o por sim- ple inadaptabilidad de su carácter con las exigencias de la disciplina y la moderación,
los nombres de proscripto, paria y otros que se les dio, encuadraban bien en tal condición. En este sentido quedaban en
un peldaño más bajo que los mismos indios, pues estos tenían su familia constituida, su hogar, su casa y obedecían
graduaciones de mando que iban desde el cacique hasta la chusma, a través de capitanejos, amanuenses y lenguaraces.
Namuncurá tenía secretarios y emisarios para pactar y apersonarse a las autoridades.
Más aún, su persecución por la policía y la necesidad de huir de la justicia, sin acercarse al poblado, los colocaba en pie
de guerra, como lo evidencia la vida de matrero de Martín Fierro y su pelea con la partida. Individualmente hacía la
misma guerra que el indio en masa, y el mismo recuerda a Cruz que muchos eran los cristianos que pasaron a vivir, con
mayor seguridad y bienestar, entre los indios.
Debemos considerar, pues, aparte la leyenda del gaucho y de la imagen que se obtiene de los poemas gauchescos, que
en realidad el gaucho no formaba parte de la sociedad constituida con arreglo a la ley, y aunque no se sometiera tampoco
a las leyes tribales de los indígenas, es- taba más cerca de estos, por un conglomerado de circunstancias temperamentales
y de situa- ción, que de los hombres de trabajo. Pues es imposible cerrar los ojos a la evidencia de que los gauchos a
cuya categoría pertenecían Fierro y Cruz eran los habitantes de esa tierra de nadie, y que esa tierra de nadie, entre ambos
mundos, era el país del gaucho matrero.
Ezequiel Martínez Estrada, Muerte y transfiguración de Martín Fierro,
México, Fondo de Cultura Económica, 1948.
b. ¿Cuál es el tema sobre el que opina Ezequiel Martínez Estrada?
c. A partir del texto leído imaginen y reconstruyan la definición que da Mansilla del gaucho (recuerden que las definiciones
suelen reconocerse por la utilización del verbo ser o estar, introducidas por: se llama, se denomina, etcétera).
d. ¿Qué aspecto, según Mansilla, determina los diferentes tipos de gauchos?
e. ¿Cómo clasifica Ezequiel Martínez Estrada al gaucho Martín Fierro según la definición que da Mansilla?
f. Según este texto, ¿qué vínculos se establecen entre el gaucho y los blancos? ¿Y entre el gaucho y los indios?
g. Identifiquen y subrayen en qué parte del texto aparece expresada más claramente la opinión del autor.
h. ¿A qué conclusión llega el autor acerca de la posición social del gaucho? Identifiquen en el texto cuál es el conector que
marca la conclusión.
i. Debatan entre ustedes y justifiquen sus respuestas acerca del destinatario de este texto: ¿está dirigido a un especialista en
literatura o a un lector del Martín Fierro?
Con respecto al género:
1. Señala en los fragmentos seleccionados características del género lírico.
2. Elige un cuento popular y transformarlo a un poema con la estructura (estrofa, métrica y rima) utilizada en Martín
Fierro.
3. Reescribe algún episodio de Martín Fierro pero en versión de letra de cumbia o de rap latino.
4. Busca en el texto metáforas, analogías y comparaciones y explicarlas (para esta actividad, se puede pedir ayuda a
padres, tíos y/o abuelos).
Otras propuestas…
a. Mira en YouTube la película animada, Martín Fierro, para comprender mejor la obra [Link]
b. Escucha el tema músical “Gaucho Power” de El Cuarteto de Nos en [Link]
¿Por qué los músicos crearon esta canción? ¿Cómo se caracteriza en la canción el ser gaucho? Elabora un texto
descriptivo.
¿Qué frase destaca del Martín Fierro? ¿Qué significado tiene la misma?
UNIDAD III
El realismo en la literatura
Marcos Aguinis, en uno de sus ensayos, define esta situación como un "capítulo sísmico de la historia argentina". Las
cifras hablan por sí mismas: hacia 1914 el país contaba ya con tres europeos por cada diez habitantes. La presencia del
componente inmigratorio dejó profundas huellas en la formación de nuestra identidad.
En aquel momento ello generó una notable tensión, un verdadero conflicto entre la manera de ser del nativo, dado a la
libertad y al individualismo, y la de los inmigrantes europeos mayoritariamente italianos y españoles que traían consigo el
ansia del progreso económico y la cultura del trabajo. Venían dispuestos a "hacerse la América". Sin embargo, no todos lo
consiguieron porque las mejores tierras ya habían sido distribuidas por los grupos dirigentes. El campo presentaba un diseño
de grandes latifundios mal aprovechados por una pequeña minoría de propietarios. Muchos inmigrantes se organizaron en
colonias, pero fueron numerosos los que se vieron obligados a hacinarse en conventillos.
El pueblo criollo fue siendo desplazado por el pueblo "gringo" especialmente en Buenos Aires y en el litoral. Si antes, como
se denunció en el Martín Fierro se sintió desvalorizado, desposeído, ahora se siente relegado de los puestos de trabajo para
los cuales se prefiere al extranjero debido a su disciplina laboral y su sumisión al patrón. Sin embargo, en el futuro, los
ideales de los "gringos", que aspiraban al ascenso social a través de la educación, se entremezclarían con las expectativas
de los criollos y contribuirían a la conformación de una importante clase media. Va construyéndose así la identidad del
argentino.
En tanto, en el terreno artístico, surgió un movimiento que aspiraba a proporcionar una visión objetiva de los conflictos
sociales, poniendo el acento en las preocupaciones, deseos y verdaderas condiciones de vida de las clases populares. Se
trataba del Realismo, entre cuyos representantes más destacados pueden citarse a Florencio Sánchez, Gregorio de Laferrère
y Roberto Payró. En la Argentina, este movimiento coincide con un momento histórico en el cual se logra la estabilidad
política durante la presidencia de Roca. Se pone en funcionamiento el modelo económico del liberalismo, gana espacio la
corrupción institucional y la sociedad se vuelve muy heterogénea y pluralista por la fuerte presencia de extranjeros, como
ya hemos señalado.
La nueva estética realista pone un dique a las explosiones del sentimiento romántico y busca reproducir exactamente la
realidad. Sus principales características son:
Intenta superar el subjetivismo romántico con la observación directa y objetiva de la realidad, para lo cual el
escritor toma una posición impersonal, como un cronista omnisciente y minucioso que registra y analiza
ambientes, costumbres, personajes y conflictos.
En la obra literaria aparece el mundo humano y material con sus lacras, bajezas e hipocresías. El escritor suele
mostrar su sentido ético, que cuestiona la sociedad en que vive.
El lenguaje es usado con cuidado y el estilo resulta sobrio y eficaz.
El género narrativo
1- Elementos de la narrativa
Pertenecen al género narrativo todos aquellos textos en los que un narrador cuenta unos hechos que realizan o experimentan
unos personajes y que se desarrollan en un tiempo y un espacio determinados.
Son elementos imprescindibles de un texto narrativo, por tanto, los que vamos a analizar a continuación: la estructura, el
narrador, el espacio y el tiempo, los personajes y las técnicas narrativas.
En todo texto narrativo los hechos y las acciones se dan a conocer en un orden de- terminado. Ese orden es lo que llamamos
estructura narrativa, y puede ser externa o interna.
Estructura externa Estructura interna
la forma en que aparece dividida la narración (libros, partes, Se refiere al orden en que aparecen los hechos que forman
capítulos, episodios etc.). la historia. Existen muchas formas de organizar los sucesos
en una narración, pero la más básica suele ser una
estructura lineal que consta de tres partes: introducción,
nudo y desenlace.
Introducción. Es el inicio de la narración. Por lo general, se
presentan el tiempo y el lugar donde transcurren los
hechos, y los personajes que van a in- tervenir.
Nudo. Es la parte central de la narración. Con frecuencia es
la parte más exten- sa. Se plantea un conflicto y se
desarrollan los acontecimientos.
Desenlace. Es el final de la narración, donde se resuelve el
conflicto plantea- do. Puede ser de dos tipos:
Final cerrado. En él se soluciona el conflicto planteado en el nudo y se
concluye el relato, sin dejar lugar a interpretaciones.
Final abierto. La acción se interrumpe antes de llegar al desenlace. El
lector debe imaginarse el final, por tanto, habrá tantos finales
posibles como lectores.
El narrador
El narrador constituye el elemento central del texto narrativo, ya que su presencia es el rasgo diferenciador de este
género frente a la poesía y el teatro.
No hay que confundirlo con el autor, que es la persona que escribe la obra. El na- rrador es un elemento ficticio creado
por el autor para presentar los hechos, dar voz a los personajes y caracterizarlos, y seleccionar la información que quiere
dar en cada momento. El narrador es, por tanto, el elemento central que domina to- do el relato.
Tipos de narrador
Existen distintos criterios para clasificar el tipo de narrador de un relato: la persona gramatical utilizada, la cantidad de
información de que dispone sobre la historia y sus personajes, y el punto de vista que adopta respecto a la historia
Narrador en La persona gramatical desde la que Ahora mismo yo estoy casado y no hace ni un
primera persona está contada la historia es la primera año que regresé de mi viaje de bodas con
(yo). Luisa, mi mujer, a la que conozco desde hace
solo veintidós meses.
PERSONA Javier Marías, Corazón tan blanco, Anagrama.
GRAMATICAL Narrador en La persona gramatical desde la que Don Primitivo autorizó y bendijo la boda de
tercera persona está contada la historia es la tercera Ramiro con Rosa. Y nadie estuvo en ella más
(él/ella). alegre que lo estuvo Gertrudis. A tal punto,
que su alegría sorprendió a cuantos la
conocían, sin que faltara quien creyese que
tenía poco de natural.
Miguel de Unamuno, La tía Tula, Taurus.
Narrador en La persona que se utiliza para contar Tú cerrarás los ojos, consciente de que tus
segunda persona la historia es la segunda. Es la menos párpados no son opacos, de que a pesar de que
utilizada de las tres. los cierras la luz penetra hasta la retina.
Carlos Fuentes, La muerte de Artemio Cruz,
Alfaguara.
CANTIDAD DE Narrador Del latín omnis «todo» y sciens Antes de casarse, ella había creído estar
INFORMACIÓN omnisciente «que sabe». Su conocimiento de los enamorada, pero como la felicidad resultante
hechos, de los sentimientos y de los de este amor no había llegado, debía de
pensamientos de los personajes es haberse equivocado, pensaba.
absoluto. Gustave Flaubert, Madame Bovary, Cátedra.
Narrador Solo cuenta aquello que puede Tony hizo un gesto de fastidio. La vio cruzar
testigo observar de los personajes, pe- ro no la calle hacia donde estaba el director mirando
su intimidad. su reloj de bolsillo, y unirse al último grupo.
Acto seguido el director colocó una cadena
entre los orificios de la cerca, y le aplicó un
candado a la puerta.
Sindo Pacheco, Las raíces del Tamarindo,
edebé.
PUNTO DE Narrador Participa en el desarrollo de la Después los monjes nos trajeron vino, queso,
VISTA interno historia. Puede coincidir con el aceitunas y buena uva, y se retiraron para que
protagonista (como en el relato pudiéramos comer y beber. Lo hicimos con
autobiográfico de la lectura), o con gran deleite. Mi maestro no tenía los hábitos
un personaje secunda- rio que austeros de los benedictinos.
aparece como testigo de los hechos. Umberto Eco, El nombre de la rosa, Lumen.
Narrador Se sitúa fuera de la historia y no Fue su primera noche verdaderamente feliz. Se
externo participa en ningún acontecimiento. regodeaba de su primicia, de su auténtica
conquista. La había realizado solo, sin ayuda
de nadie, la había ganado por su propio
esfuerzo.
Max Aub, «La gabardina», Ciertos cuentos.
La ambientación
Toda narración se enmarca en un tiempo y un espacio determinados. Veamos a continuación las características de cada
uno de estos elementos.
El tiempo
A la hora de analizar el tiempo en una narración, conviene distinguir entre tiempo externo o histórico y tiempo interno.
El tiempo externo se refiere al momento histórico en que se sitúa la narración; por ejemplo, la Edad Media.
Puede aparecer explícitamente o deducirse por los datos sobre el ambiente, los personajes, etc. que el narrador va
dando a lo largo de la historia.
El tiempo interno hace referencia a dos aspectos: el orden y la duración.
Orden. Está estrechamente relacionado con la estructura narrativa. Se refiere a la ordenación temporal de los
sucesos en la narración. Existen varias formas de presentar el desarrollo temporal de los acontecimientos en un
texto narrativo.
La narración lineal. Es aquella en la que los hechos siguen un orden cronológico. Este tipo de narraciones suelen iniciar
la historia desde el principio, es decir, presentan una estructura denominada ab initio.
La narración discontinua. La narración suele comenzar con algún momento de gran interés que puede estar en mitad de
la acción (in medias res) o al final (in extremas res). Se interrumpe la narración para presentar sucesos anteriores o
posteriores al acontecimiento narrado. Los personajes pueden «saltar» hacia el pasado, para recordar, y hacia el futuro,
para imaginar o proyectarse. El salto temporal hacia el pasado se denomina analepsis o flash- back, y hacia el futuro,
prolepsis o anticipación.
Duración. Se refiere al tiempo que dura la historia contada (un día, un mes, un año…). Hay novelas cuya acción
solo dura unas horas, coincidiendo casi con el tiempo de su lectura. Por ejemplo, Cinco horas con Mario de
Miguel Deli- bes transcurre durante las cinco horas, a las que se refiere el título, que una viu- da pasa velando el
cuerpo de su marido.
El espacio
El espacio es el lugar donde transcurre la acción. Puede ser de dos tipos:
Real. Se corresponde con lugares auténticos e identificables. Por ejemplo el Madrid que muestra Pérez Galdós en
Fortunata y Jacinta.
Ficticio. No tiene ninguna relación con espacios reales. Por ejemplo, el colegio Hogwarts en Harry Potter.
Los personajes
Los personajes son seres de ficción que protagonizan la historia. Por ello, junto al narrador, constituyen los actores
principales de la narración.
Según la función que cumplen en la historia, en toda narración podemos distinguir dos tipos de personaje: protagonista y
antagonista.
— El protagonista o héroe. Es el personaje principal de una narración. Encarna los valores morales de la sociedad a la que
pertenece. Estos valores no son siempre los mismos, sino que evolucionan a la par que las sociedades humanas. En el caso
de que el protagonista represente un contraejemplo moral y un rechazo a los valores tradicionales se denomina antihéroe.
En la narrativa actual abunda la presencia del antihéroe de «carne y hueso» lle- no de vicios e imperfecciones.
— El antagonista o villano. Es el personaje que se opone al protagonista, impidien- do u obstaculizando sus fines.
Los personajes se pueden clasificar también según otros dos criterios: el grado de participación y la evolución
TIPOS DE PERSONAJES
Son imprescindibles para
Principales
GRADO desarrollar la historia.
DE Su presencia es menos importante
PARTICIPACIÓ Secundarios que la del protagonista, y solo
N influyen de alguna manera en lo
que quieren conseguir los
personajes principales.
Suelen ser estáticos, no cambian ni
Planos evolucionan a lo largo de la
EVOLUCIÓN historia. Encarnan o simbolizan
una sola idea (el avaro, el donjuán).
Actúan siempre de la misma
manera y nunca sorprenden.
Redondos Presentan una gran complejidad
psicológica y evolucionan a lo
largo de la historia.
2- Técnicas narrativas
Es posible contar una misma historia utilizando distintas técnicas narrativas para desarrollar el relato. Los diversos
procedimientos estructurales y lingüísticos que un autor puede emplear para contar una historia es lo que se conoce como
técnicas narrativas. Ya hemos visto las diferentes formas de estructurar el orden de la na- rración. A continuación, nos
centraremos en las técnicas lingüísticas: las modalidades discursivas y el uso de los tiempos verbales.
Modalidades discursivas
Además de la narración, que sirve para relatar cómo suceden los acontecimien- tos, en los textos narrativos aparecen otras
dos modalidades discursivas, según la intención del autor en cada momento: descripción y diálogo.
Descripción. Ayuda a caracterizar a los personajes o los ambientes donde se va a desarrollar la acción.
Normalmente, son descripciones subjetivas, ya que in- cluyen sentimientos y opiniones del autor, expresadas a
través de recursos expresivos.
Diálogo. En el texto narrativo, además de la voz del narrador, pueden aparecer también las palabras y los
pensamientos de los personajes.
1) Imagina que una mañana abres los ojos como Anselmo y te encuentras con el chico o la chica de tus sueños. Describe su
apariencia física y la impresión que te causa.
2) Busca en los dos primeros capítulos los fragmentos en los que se describen a Anselmo. ¿Qué cambios ha sufrido el
personaje?
3) El tema del demonio recorre todo el capítulo ¿de qué manera se llama al diablo en este capítulo? ¿Qué significan las
expresiones “cuando mandinga mete la cola” y “como si lo corriera el diablo”?
4) Investiga en un libro de Historia argentina el tema de la inmigración a fines del siglo XIX y principios del XX y respondan:
A. ¿Quiénes impulsaron la inmigración?
B. ¿De qué lugares del mundo provenía la mayoría de los inmigrantes?
C. ¿Dónde se instalaron y qué se dedicaron?
Capítulo III: “Los viajes con Mesié Pierre”
1) Relee el episodio del globo aerostático y responde las siguientes preguntas:
a) ¿Cuál es el marco en el que ocurre el suceso, es decir, dónde, cuándo y en qué circunstancias Anselmo y Pierre realizan
el vuelo en globo?
b) ¿Qué complicación se presenta en este suceso narrativo?
c) ¿Cómo se resuelve la complicación?
2) Representa en viñetas el encuentro con el ex soldado del fortín.
3) Mesié Pierre trae dos innovaciones tecnológicas: la linterna mágica y el globo aerostático. Busca información sobre
estos antecedentes del cine y la aviación.
4) ¿A qué se dedica Anselmo en Mendoza? ¿Qué acontecimiento de la historia argentina le viene a la memoria al recorrer
los Andes?
Capítulo IV: “Un tanguito para Anselmo Soria”
1) Describe San Pedro a través de una enumeración de los componentes del paisaje del modo en que se ven desde un medio
de transporte en movimiento. Por ejemplo, describan el campo o la ciudad vistos desde un auto, el colectivo, la moto o un
avión. ¿Qué música de fondo elegirías para filmar el paisaje descrito?
2) Busca una poesía o una canción que haga referencia a algún lugar (por ejemplo, Buenos Aires o tu provincia)
3) Refiérete a la relación entre Anselmo y Julieta. (Desde que se conocieron hasta su matrimonio)
ACTIVIDADES
Antes de leer
1. Lean la tapa y la contratapa.
•Entre todos, comenten las referencias e informaciones que permiten ubicar la época y los lugares en que suceden
los hechos en la novela.
A partir de estas características generales, los elementos que otorgan personalidad propia a este género son los siguientes:
Acción: Son todos los acontecimientos que suceden en escena durante la representación relacionados con la actuación y las
situaciones que afectan a los personajes. Dicho de otro modo, la acción es el argumento que se desarrolla ante nuestros ojos
cuando asistimos a una representación teatral. Este argumento suele estar dividido en actos o partes (también denominados
jornadas). La antigua tragedia griega no se dividía en actos, sino en episodios (de dos a seis) separados entre sí por las
intervenciones del coro. A partir del teatro romano se generalizó la división en cinco actos, hasta que Lope de Vega (1562-
1635) redujo la acción a tres actos, división que llega hasta hoy. Si dentro de un acto se produce un cambio de espacio,
entonces se ha producido un cambio de cuadro, con lo que dentro de un acto puede haber distintos cuadros según los espacios
que aparezcan. Por otra parte, cada vez que un personaje sale de la escena, o bien cuando se incorpora uno nuevo, se produce
una nueva escena. Un acto constará de tantas escenas como entradas y salidas de personajes haya.
Personajes: Son quienes llevan a cabo la acción dramática a través del diálogo. Debido a las limitaciones espacio-
temporales de una obra teatral, es difícil que podamos asistir a una caracterización psicológica profunda de todos los
personajes, por lo que sólo son analizados con detenimiento los protagonistas. Los personajes se suelen valer de la mímica
o los gestos como complemento al discurso. Estas expresiones fisonómicas o gestos suelen obedecer a las acotaciones del
autor, aunque en algunas representaciones es el director de escenografía el que dicta los movimientos de los actores, en
ocasiones, de manera distinta a las acotaciones.
Tensión dramática: Es la reacción que se produce en el espectador ante los acontecimientos que están ocurriendo en la
obra. Los autores buscan el interés del público mediante la inclusión de momentos culminantes al final de cada acto, lo cual
contribuye a que se mantenga la atención hasta el desenlace. La tensión dramática pone en juego recursos como el avance
rápido de la acción justo después de la presentación, de modo que se pone inmediatamente en marcha el conflicto; momentos
que van retardando el desenlace, con lo que el interés aumenta, y el denominado anticlímax, cuando el conflicto que presenta
la acción llega a un desenlace inesperado o no previsto.
Tiempo: No es fácil el tratamiento del tiempo en una obra dramática, ya que ésta se desarrolla ante los ojos del espectador
y las posibilidades que ofrece una novela, por ejemplo, son prácticamente infinitas en comparación con una obra teatral.
Hemos de tener en cuenta que, por un lado, está el tiempo de la representación, es decir, lo que dura la obra teatral (dos o
tres horas, habitualmente). En ese tiempo se debe desarrollar una acción determinada, que puede durar lo mismo que la
representación, o más, con lo que los personajes deberán hacer referencia al tiempo que transcurre (prolepsis), denominado
tiempo aludido. Así, hemos de diferenciar entre tiempo de la representación, tiempo de la acción y tiempo aludido.
Como hemos dicho arriba, las obras se suelen dividir en actos o jornadas. Normalmente, si se produce algún salto temporal,
éste estará situado entre dos actos, y serán los personajes los encargados de informar, mediante sus palabras, del tiempo que
ha transcurrido con respecto al acto anterior.
Diálogo: Las conversaciones que los personajes mantienen entre sí hacen que la acción avance. Estas conversaciones se
pueden producir entre dos o más personajes. En algún momento, un personaje, apartándose del resto o desviando su mirada,
puede hacer un comentario en voz alta, destinado al público, que no es oído por el resto de personajes. Este recurso se
denomina aparte. Mediante los apartes los personajes realizan reflexiones en voz alta, hacen comentarios malintencionados
o declaran un pensamiento que puede ser de utilidad para el desarrollo de la acción. La finalidad de los apartes es la de
informar al público. Por otra parte, uno de los recursos más característicos del teatro es el monólogo: discurso que un
personaje, normalmente solo sobre el escenario, pronuncia para sí mismo a modo de pensamiento o reflexión, aunque en
realidad el receptor último es el público. Suele tener un carácter lírico y reflexivo y una extensión considerable. El monólogo
más famoso de nuestra literatura es el que pronuncia Segismundo en La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca (1600-
1681). Hoy en día el término monólogo se ha puesto de moda gracias a las intervenciones que ciertos humoristas realizan
sobre un escenario ante el público.
Acotación: Se trata de aclaraciones que el autor de la obra teatral realiza sobre cómo debe ser el decorado, cómo se tienen
que mover los personajes, qué gestos deben hacer... Son orientaciones que intentan clarificar la comprensión de la obra, por
lo cual, aunque aparezcan ante nuestros ojos cuando leemos una obra dramática (normalmente entre paréntesis o con letra
cursiva), no pueden ser pronunciadas durante una representación.
Elementos caracterizadores: Para que el argumento de una obra sea creíble, los directores teatrales suelen recurrir a
recursos auxiliares que contribuyan al espectáculo: un vestuario acorde con la época en la que se sitúa la obra, música de
fondo o de acompañamiento (con la misma finalidad que la banda sonora de una película), iluminación adecuada a cada
momento y una escenografía adaptada a la obra en cuestión, que suele estar al cargo del director de escena. En el teatro
medieval estos recursos eran casi inexistentes, con lo que los espectadores debían utilizar más su imaginación para la
contemplación de una obra teatral. Durante el Siglo de Oro, con la representación en corrales de comedias, los autores se
debían valer de dos o tres puertas al fondo del escenario y un primer piso con ventanas y un balcón. Poco a poco el teatro
se fue desarrollando y fue precisamente Calderón de la Barca quien más contribuyó al desarrollo de los efectos más o menos
especiales y de la escenografía. Hoy en día la representación depende, en cuanto a su escenografía, del director de escena,
que puede concebir un escenario minimalista, es decir, con los mínimos recursos, o bien una representación clásica, esto es,
lo más realista posible.
El espectáculo: Ya en Egipto, en el año 3000 a. C., se representaba el nacimiento del monarca y su coronación, con claras
implicaciones simbólico-religiosas. Grecia y su teatro fueron el detonante del gran desarrollo que posteriormente alcanzaría.
Nació asociado al culto de Dionisos (Baco en la mitología latina) y tenía una finalidad laudatoria y formativa. Se trataba de
una mezcla de danza, canto y recitación protagonizada por pocos personajes sobre la escena, acompañados por un coro. Los
actores llevaban máscaras para amplificar la voz y coturnos, una especie de zapatos con grandes suelas para permitir que
los espectadores más alejados pudieran asistir con comodidad a la representación.
- Géneros dramáticos: Dentro de este teatro, los tres géneros mayores eran:
- La tragedia: protagonizada por personajes de alta categoría social que se ven arrastrados por la fatalidad a graves conflictos
entre sí, a través de un lenguaje esmerado y cuidado. La tragedia griega se caracteriza por el horror, la desgracia y la muerte.
El protagonista suele ser el héroe, que actúa con el decoro suficiente de acuerdo a las normas establecidas. Suele representar
un ideal de comportamiento humano. Contra este héroe se encuentra el antagonista, que puede ser un solo hombre o un
conjunto de circunstancias contrarias a la voluntad del protagonista. El conflicto suele desembocar en la catástrofe, en la
fatalidad. Las obras están regidas por las tres unidades (acción, lugar y tiempo). Los espectadores, ante la contemplación de
una tragedia, se solidarizan y sufren con el protagonista, con lo que llegan a la catarsis (liberación).
- El drama satírico o tragicomedia: suele tratar un tema legendario, aunque con efectos cómicos protagonizados,
fundamentalmente, por el coro. Los dioses no intervienen en la vida de los hombres y puede haber más de una acción al
mismo tiempo. Se encuentra a medio camino entre la tragedia y la comedia: no se evitan las situaciones cómicas, pero
tampoco el desenlace trágico.
- La comedia: se basa en la ridiculización y denuncia desenfadada de costumbres y problemas cotidianos. Los protagonistas
suelen ser personas normales que sufren en escena, aunque siempre desde un punto de vista cómico. Se busca la risa, por lo
que el desenlace es feliz, desenfadado y alegre, sin olvidar la ironía.
- Subgéneros dramáticos:
- Auto sacramental: obras de tema religioso que cuentan con un solo acto en verso. Los personajes son alegóricos (la
Muerte, el Pobre, el Rico, la Hermosura, el Mundo...). Este género vive su apogeo durante el siglo XVII, gracias, sobre
todo, a Calderón de la Barca. Se solían representar durante el día del Corpus.
- Sainete: pieza corta (uno o dos actos) de carácter cómico y costumbrista, que puede estar escrita en verso o prosa.
- Paso: obra breve con finalidad cómica concebida para ser representada en los entreactos de las obras mayores. Su creador
fue Lope de Rueda (s. XIV).
- Entremés: breve pieza teatral que se representaba en los entreactos de las obras mayores. Tiene un carácter cómico y
representa un ambiente popular. La acción y los personajes del entremés suelen ser más complejos que en el paso, de mayor
simplicidad técnica. Uno de los mejores autores de entremeses es Miguel de Cervantes (1547-1616).
- Farsa: obra cómica, breve, y sin otra finalidad que la de hacer reír. Suele tener un marcado carácter satírico y se caracteriza
por la exageración de las situaciones.
EL TEATRO EN LA ARGENTINA.
La sociedad argentina comenzó a cambiar a partir de las últimas décadas del siglo XIX y el resultado de esta metamorfosis
fue el crisol de nacionalidades y tradiciones que somos actualmente como país y que nos muestra distintos de esa anterior
sociedad colonial formada íntegramente por criollos y españoles. Uno de los factores determinantes de este cambio fue la
inmigración.
Argentina Moderna
Esta es una época clave ya que es a partir de 1880, con la capitalización de Buenos Aires y la presidencia de Julio Argentino
Roca (Partido Autonomista Nacional) comienza la llamada Argentina Moderna.
El P.A.N era una especie de alianza conservadora de los dirigentes de todo el país (llamada también oligarquía), la cual
constituyó una élite durante muchos años. Sus dirigentes, fueron llamados Generación del 80 y el nuevo modelo de país que
plasmaron fue el modelo agroexportador, liberal y positivista. Dentro de este modelo el sector terrateniente gozó de mayor
preponderancia política inaugurando, con el tiempo un nuevo recurso político: el del fraude electoral. Esta época estuvo
marcada por una estrecha relación de comercio y acuerdos con Inglaterra, a la que Argentina provee, principalmente, de
carne y trigo.
El progreso técnico también cambiaba la cara del país: la red de comunicaciones telegráficas y la implantación de la línea
de vapores, además de acercarnos más a Europa, nos permitía competir con Norteamérica en materia de inmigración.
Durante la activa década del 80 al 90, Buenos Aires se dinamiza, invierte capitales, cambia rápidamente costumbres viejas
por nuevas, construye puentes y caminos, inaugura los teléfonos y se da a todo tipo de empresas. Se juega a la Bolsa y las
clases altas comienzan a seguir, cada vez más, la moda europea.
Hacia 1890, todo ha cambiado en la Argentina. El progreso alcanzado, a costa de empréstitos de la banca inglesa, se ve
amenazado por la inflación, la corrupción pública y privada y la inestabilidad social, en tanto que los sindicatos y los partidos
políticos se enfrentan al gobierno de Juárez Celman. Se produce entonces la revolución del Parque, alentada por la Unión
Cívica de Leandro Alem y el presente debe renunciar.
Sainete argentino
La época del Realismo fue el período en el que el teatro adquirió sus rasgos más típicos en Hispanoamérica. El teatro
nacional se desarrolla paralelo al uruguayo, ya que si bien la actividad teatral se reflejaba más que nada en Buenos Aires,
también tenía su período de realimentación en Montevideo.
El teatro rioplatense de esta época muestra la unión entre los elementos cultos y populares, entre los que intervenían las
nuevas capas sociales en desarrollo que surgían en el país.
La fundación de la Casa de la Comedia o Teatro de Ranchería, en Buenos Aires, data de 1783. Desde su inicio, intervinieron
en nuestro teatro estas dos vertientes mencionadas anteriormente; si bien al principio predominaba la culta ya que, en las
primeras épocas de su fundación, fundamentalmente se representaban obras pertenecientes al teatro clásico español y a los
autores del siglo XVIII, mientras que la colaboración de los autores criollos se reducía a obras breves del tipo de entremeses.
Pero ya en esta época apunta un nuevo género teatral que, con el tiempo, sentará escuela en nuestro país: el sainete.
El Diccionario de la Real Academia Española lo define como “pieza dramática jocosa en un acto, de carácter popular con
música o sin ella, que se representaba como intermedio de una función o al final”. En la Argentina, a fines del siglo XIX,
surge este género debido a que los sectores populares, la clase media y los inmigrantes se sintieron representados por el
sainete porque interpretaba su drama. Por esto, el Diccionario del habla de los argentinos lo define como “variedad
rioplatense de sainete español, caracterizada por reflejar humorísticamente las costumbres de la vida en los conventillos”.
Alberto Vacarezza nos dio la receta de este subgénero teatral:
Un patio, un conventillo
un italiano encargao.
una yoyega rebotao,
una percanta, un vivillo,
un chamuyo, una pasión,
choque, celos, discusión,
desafío, puñalada,
aspamento, disparada.
Auxilio, cana … ¡telón!
Ante la necesidad de satisfacer la demanda del público y de empresarios teatrales, muchos sainetes criollos se quedaron en
la receta y resultaron mediocres, pero hubo otros, que si bien utilizaron los ingredientes, lograron valor artístico.
Este género popular (en su momento menospreciado por la literatura culta) es una neta expresión de la literatura realista y
comparte con autores como Florencio Sánchez y Gregorio de Laferrere la época de afianzamiento del teatro nacional.
Expresión del género dramático, el sainete evoca la época de fines del siglo XIX con su vida cotidiana, sus costumbres y la
heterogeneidad de su población. En él aparece la crítica política y se nuestra el espacio ciudadano desde la perspectiva de
las clases populares con su ida miserable (reducida a las posibilidades de los conventillos), sus esperanzas y desesperanzas.
Se presentan personajes “tipo” como los pícaros, los provincianos ingenuos, los gringos, los compadres y los malevos.
La lengua combina las voces lunfardas del orillero con el habla pintoresca del inmigrante que, en su intención de mimetizarse
con el criollo, genera una jerga, el “cocoliche”, mezcla de un español mal aprendido más términos orilleros y vocablos de
su lengua materna.
En el sainete, el guión teatral se acompaña con música ciudadana. Así, el tango cobra un decidido impulso ya que representa
lo más auténtico del sentir popular.
Grotesco criollo
Vinculado con el sainete, ocupa un lugar preponderante en el teatro argentino del siglo XX.
Si pensamos en Europa, Luigi Pirandello es uno de los mejores cultores del siglo en cuanto a este género se refiere. Si
pensamos en nuestro país, Armando Discépolo (1887-1971) es el más representativo, y él mismo lo define así: “el grotesco
es el arte de llegar a lo cómico a través de lo dramático.”
Palabras de L. Ordaz definen cabalmente el grotesco como penetrar y escarbar en las individuales que se esconden detrás
de las muecas risibles y poner al descubierto sus frustraciones, sus fracasos, sus angustias…”
Según la siguiente igualdad, el sainete puede compararse con el grotesco:
Sainete = Grotesco
Comedia superficial Tragedia que sufren algunas personas que llegaron
con la esperanza de “far l`América” y luego se anulan sus ilusiones cuando se enfrentan con otra realidad.
El grotesco de Discépolo muestra un clima de frustración de las clases sometidas en medio de la humillación y de la falta
de amor y de dinero. Entre sus títulos más importantes, encontramos: Mateo (1923), El organito (1925), Stéfano (1926).
Otro exponente argentino es Francisco Defilippis Novoa (1889-1931). Tal vez sea menos popular que Discépolo, pero más
profundo en la concepción de sus personajes. Su obra abarca desde 1913 hasta 1930. La temática por él utilizada oscila
entre el grotesco sentimental, con “María la tonta” (1927) y el hondo grotesco con “He visto a Dios” (1931).
Teatro independiente:
Entre 1930 y 1931 se presenta en Buenos Aires el primer teatro independiente y experimental, cuyas obras representadas
serán tanto argentinas como europeas, pero siempre dentro de un marco social. La intención era la de comunicar al teatro
con el pueblo. Es el Teatro del Pueblo que funcionó en un primer tiempo en el local de un cine de Villa Devoto con la
dirección de Leónidas Barletta, luego pasó a una sala de la calle Florida y más tarde se instala en su primer local propio de
la calle Corrientes. Allí, con palabras de J. Marial, alguien anunciaba las representaciones desde la vereda agitando una
campanilla para llamar la atención de los que por allí pasaban e invitaban de esta manera a presenciar la obra que se
representaba, por sólo 20 ctvs.
El Teatro del Pueblo es la única compañía que en la década del 40 fija el teatro estable. Pronto empiezan a surgir otras
compañías de teatro independiente: La Máscara, Teatro Libre Florencio Sánchez, Teatro IFT, y otras.
La estructura social de esas comunidades artísticas se formó con grupos de un número reducido de personas que en su vida
privada se desempeñaban, algunos como obreros y comerciantes, otros como intelectuales y profesionales. Es decir, que no
formaban una minoría culta, al contrario, el espíritu de los grupos era esencialmente popular.
El teatro independiente en la Argentina promueve un teatro renovador cuyo primer objetivo es difundir el buen teatro,
aislado del teatro comercial. Por tal razón, es necesaria la reducción del costo de entradas con el objeto de que todos los
niveles sociales tengan acceso a este nuevo teatro. Se suprimen las primeras figuras, los decorados realistas, el reparto de
programas y el saludo final que marca un exceso de modestia que no todos los directores comparten.
No obstante estos cambios, con el tiempo vuelven las primeras figuras y poco a poco se aumentan las localidades.
El puente, drama de Carlos Gorostiza, nace en el teatro independiente La máscara. Entre otros dramaturgos de este tiempo
encontramos nombres significativos como Roberto Cossa, Osvaldo Dragún, Agustín Cuzzani, Sergio de Cecco, Griselda
Gambaro, Juan Carlos Gené, Eduardo Pavlovsky y David Viñas.
El teatro independiente sale de Buenos Aires y se expande por el interior. Más tarde domina varios países de Latinoamérica,
especialmente los que limitan con la Argentina.
La mayoría de las compañías independientes se identificaron con un compromiso social en medio de la sencillez, la noble
tradición y lenta elevación espiritual.
Gracias al teatro independiente nacen escuelas y cursos dedicados a la enseñanza del teatro argentino.
Su caída y desaparición oscila hacia 1970 por varias causas:
El auge de la televisión.
El desánimo por parte de actores y directores porque después de mucha lucha nunca llegaron a ser profesionales,
salvo unos pocos.
Teatro abierto
GREGORIO DE LAFERRÈRE
Biografía: (1867-1913), escritor argentino, nacido en Buenos Aires, que encabeza la ‘época de oro’ de la escena nacional.
Hijo de padre francés y madre argentina, fue por sobre todas las cosas un político que supo mostrar al mundo la delicadeza
y el amor al arte de los criollos americanos. Lo demostró en cada uno de los lugares del mundo en los que le toco actuar.
En el año 1889 viajó a Europa y a su regreso fundó y dirigió varias instituciones políticas tales como el Partido Nacional
Independiente y la Acción Popular.
En el año 1893 es elegido Diputado Provincial y en 1898 Diputado Nacional, banca que ocupó hasta 1908. Además se
desempeño brillantemente como Intendente Municipal de la comuna de Morón.
Fundó un periódico en el que actuaba con el seudónimo de Abel Stewart Escalada; así se inició en las letras. Creó el
Conservatorio Lavardén para el fomento del teatro y de la formación de actores.
Su dramaturgia está dentro de la comedia humorística reidera y casi bufona, cuyo escenario es la sociedad porteña entre
1890 y 1910, principalmente la burguesía. Entre sus obras más importantes se pueden señalar: ¡Jettatore! (1905), Bajo la
garra (1906), Las de Barranco (1908) y Los invisibles (1911).
Su trágico deceso se produce en la ciudad de Buenos Aires.
Trabajo práctico individual
Jettatore de Gregorio Laferrére
1. Subraya la opción correcta.
Jettatore es:
Una novela cómica
Un cuento chistoso
Una obra de teatro cómica.
Jettatore se divide en:
Dos partes.
Tres actos.
Cuatro cuadros.
La acción transcurre en:
Una casa en Buenos Aires
El campo uruguayo
El campo de Buenos Aires.
Lucía era la … de Don Rufo:
Sobrina
Protegida
Ahijada
Criada
Pepito era de:
Pontermoso
Pontevedra
PonteSara
Mar del Plata
2. Coloca los números del 1 al 11 de acuerdo a la aparición de estos episodios en el texto.
3. Completa el siguiente cuadro teniendo en cuenta la lectura realizada. Da alguna de sus características.
Nombres Características
Principales
Personajes
Secundarios
4. Señala si las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas. Justifica las que sean falsas.
Doña Camila no puede mover el brazo.
Enrique (el falso médico) era primo de Carlos.
El apellido de Enrique era Salvatierra.
Pedro Flores es un apodo que usa Pepito.
Cuando Don Lucas tocó a Lucía ella sintió que sus manos estaban heladas y se desmayó.
A una amiga de Don Lucas la atacó un perro rabioso.
Pepito era el novio de Lucía.
5. Responde brevemente.
a. ¿Cómo son los jettatore según Carlos?
b. ¿Qué formas eran eficaces para evitar que la jettatura se “prenda”?
c. ¿Cuáles son las cábalas de Pepito? ¿Qué hace para sacarse la jettatura?
d. ¿Cómo engaña Enrique a Don Lucas para que este crea que es un telepático?
e. ¿Qué le pasa a Benito?
f. ¿Qué sucesos de mala suerte ocurren en la estancia? ¿Y en la casa? Enuméralos.
6. Cuenta brevemente de que se trata la obra.
NARRATIVO
LÍRICO
DRAMÁTICO
3- Propuesta artística:
a. Elige una de las obras –sin importar el género- y realiza una representación teatral.
LAS BOTAS DE ANSELMO SORIA
Pedro Orgambide
1
Estas no son las botas del Gato con Botas, I EL VIGÍA DEL FORTÍN
sino las botas de Anselmo Soria,
el abuelo de mi abuelo. DESDE lo alto del mangrullo, el vigía del fortín da la voz de
Las encontré en el altillo. alarma: - ¡Se viene el malón!
Es un joven de dieciséis años. Se llama Anselmo Soria. Desde
Ahora son mías, chico ha vivido en la frontera; es decir: entre los poblados y el
como la historia que les cuento. desierto, entre los blancos y los indios.
Tiene la rapidez, los movimientos ágiles de los indios pampa. Su
madre lo era. Uno de los suyos la mató porque se había casado
con un huinca, con un blanco. Su padre murió también: cayó en una
de esas míseras batallas del desierto, disparando su whinchester.
Le dijeron gaucho, gauchito, huérfano, antes de llamarlo por su
nombre. Como si la falta de padres fuera un pecado. Se acostumbró
a eso y a mirar de frente, a no bajar la vista ante los mandones. A
los doce años andaba de reserito, arriando el ganado, entre los
pajonales:
– ¡De vuelta ternero! -gritaba y mandaba al animal junto a su
madre.
Buen jinete, sí, decían los de más edad viéndolo hacer una
pechada al toro arisco o emprendiendo un galope corto para
enderezar la marcha del ganado.
Bueno para el lazo, también. Y para domar un potro, como ese
animal que ahora es su cabalgadura y al que le afloja la cincha para
cabalgar despacio, sin apuro, hasta que caiga el sol y los hombres
terminen la jornada. Entonces, alguien tocará la guitarra…
No, no ahora. Eso fue antes, cuando Anselmo era chico.
Ahora se oye al trompa que toca a combate y se oyen también
los gritos, las órdenes, ruido de sables y de espuelas de esos
gauchos transformados en soldados de ejército de línea. Como su
padre. Como el que murió peleando.
2
– Yo no nací para eso -solía decir Anselmo antes que lo llevaran
al fortín.
A él le gustaban los bailecitos en los patios de tierra, florearse
con las mozas, ya que era buen bailarín, jugar a la taba, divertirse
como se divertían entonces los muchachos. Si iba a la pulpería, en
vez de pedir una ginebra o una caña quemada
como los hombres grandes, él pedía su jugo de orchata "Muy
sano el mozo", decían los paisanos que tomaban su vino carlón y
oían el canto del payador, muy respetuosos y muy serios. Claro que
a veces, alguien que bebía de más decía un disparate y otro se
enojaba y entonces salían a relucir los cuchillos y podía ocurrir una
desgracia.
Una noche así, de batifondo, llegó a la pulpería el comandante,
el sargento y un grupo de soldados.
– ¿Así que les gusta pelear como los gallos? -preguntó el
comandante y fue tomando el nombre de cada uno y anotó las
papeletas y antes que alguien dijera pío, ya estaban enganchados
para ir al fortín y pelear en el desierto.
Pero el joven Anselmo se resistió, quiso hacer la "pata ancha"
frente a los soldados.
3
Le dijeron charabón, que era la manera de decirle que no se
portara como un tonto con ellos. Porque charabón es la cría del
avestruz, que es o parece muy torpe a los ojos humanos. Charabón,
que después se transformó en chabón o boncha en la ciudad.
Torpe. Y triste. Así se sentía Anselmo frente al comandante.
– Yo conocí a tu padre, muchacho. Un hombre valiente. Para él
era una honra y no un castigo la milicia. Yo lo conocí bien, muy
bien. Y es una lástima que su hijo no siga su huella, que ande de
perdulario por las pulperías.
– Sólo fui a pasar un rato, nomás -se defendió Anselmo.
– Mal hecho. Nada bueno vas a aprender allí. Aquí, en cambio,
tenés la oportunidad de hacerte hombre.
No le dio tiempo a responder. Al rato, Anselmo andaba con sus
pilchas, sus ropas de milico, caminando entre la tropa. Había
hombres de todas las edades, algunos demasiado viejos y otros
jovencitos, como él.
Muy pronto aprendió las rutinas del soldado y, entre todas, le
gustaba subir al mangrullo, otear la lejanía, adivinar el número de
lanceros que venían al galope.
– ¡Se viene el malón! -gritó otra vez, mientras sonaban los
primeros disparos.
4
5
"Ya está, ya pasó", se dice Anselmo, mientras mira la polvareda pañuelo y él se vuelve para mirarla, como en las películas del
del malón que ha terminado. Camina por el rancherío que rodea al Oeste, pero no es una película y esta historia ocurre en el Sur de la
fortín. Se oye el chiporroteo de algún rancho incendiado. También provincia de Buenos Aires, a fines del siglo XIX, cuando el abuelo
un lamento, un grito que hiela la sangre. Alguien llora a un difunto. de mi abuelo se enamoró por primera vez.
Otro, levanta sus puños al cielo, injuria los infieles. Se ven las
huellas del saqueo: algún mueble tirado en la tierra, un crucifijo, un – Soldado Benítez…
espejo roto. Salen, como fantasmas, los sobrevivientes de los – ¡Presente!
ranchos. Una muchacha llora. Él se acerca para consolarla. De – Soldado Maidana…
pronto tiene miedo de que la chica se asuste por su aspecto: la – Muerto en combate, mi sargento.
camisa hecha jirones, la cara manchada de barro y sangre. "Debo – Soldado Rufino…
dar miedo", piensa. Pero la chica, inexplicablemente, al verlo, se – ¡Presente!
echa a reír. Le da gracia el muchacho metido a guerrero, el mismo – Soldado Rivera…
muchacho que ella ha visto en la kermesse de la iglesia, el que le – Herido en combate, mi sargento.
compró una manzana azucarada. – Soldado Soria…
– ¿Sos vos, Anselmo? – ¡Presente! -dice Anselmo.
– El mismo. Ya es uno más entre los soldados de línea, los que viven en la
– Me escondí en un baúl. Estuve temblando todo el tiempo. No frontera, peleando al indio cada palmo de tierra. Es uno más. El
sabía que andabas de milico vos… comandante lo mira con orgullo, como a un hijo. Pero el joven no
– ¡Ni yo, mi prienda! Pero Anselmo propone y el comandante piensa en la guerra sino en Rosaura. Se dice que, cuando termine
dispone, como quien dice. el servicio, tal vez pueda casarse.
– ¿Y ahora no tenés que estar allí, en el fortín? Claro, es algo joven para eso. Pero cuando un muchacho sueña,
– Aquí se está más lindo. esos detalles no tienen importancia. "¡Ah, si fuera cantor!", piensa
– ¡Mira que sos loco vos! Anselmo, que solía quedarse boquiabierto oyendo el canto de los
Se quedan mirando el atardecer entre la humareda de los payadores. "Entonces", se dice, "haría versos y más versos para
ranchos. Se despiden con un beso. Rosaura, contando sus encantos. ¿Qué no?", se pregunta como si
¡Rosaura tiene novio! hubiera alguien que le llevara la contraria, "si yo fuera cantor no me
¡Rosaura tiene novio! cansaría nunca de cantar al amor, para que sepa". Por suerte, no
canturrean los chicos. dice los pensamientos en voz alta. Más de un gaucho se reiría.
Se llama Rosaura y tiene quince años. Ella quisiera seguir a Otro, le recordaría la sentencia de otro gaucho: "Es zonzo el
Anselmo hasta el fortín, como esas mujeres soldaderas que cristiano macho cuando el amor lo domina".
acompañan a sus hombres. Pero su padre es el boticario del
pueblo, un señor muy formal y, desde luego, no permitiría que eso Pero hay poco tiempo para el amor cuando se sirve en los
sucediera. Así que ve partir al muchacho y le dice adiós con el fortines. Apenas ha visto a Rosaura dos o tres veces, cuando recibe
6
la orden de ensillar y prepararse para una expedición. Van a salir
campo afuera, a la Tierra Adentro, en busca del indio. No esperarán
otro malón. Serán ellos los que ataquen. Es lo que le informa el
cabo Páez, un veterano del desierto.
– ¡No siempre los malos van a ser ellos! -se ríe el cabo Páez y
se le ven los pocos dientes amarillos bajo los bigotazos.- ¡Ja, ja, ja,
ja, ja! ¡Me gusta meterles baile a esos sinvergüenzas!
– No me gusta la guerra, mi cabo.
– ¡Pior es la muerte, che! -se ríe Páez.
En verdad, se ríe siempre. Dice que ya se olvidó del tiempo en
que era un gaucho manso. Hace mucho que dejó de serlo. Desde
que mataron a su mujer.
– Fue en un malón, por Salinas Grandes. En los tiempos de
Calfucurá y sus cincuenta mil guerreros… En esas tierras, ser
blanco, ya era desperdicio.
No ríe ahora. Levanta el brazo y revolea el rebenque corto sobre
la cabeza del caballo que sale al galope.
"No me gusta la guerra", piensa Anselmo.
Avanzaba la tropa hacia la toldería. Unos aguiluchos
revoloteaban cerca de los soldados.
7
Lo que vio ese día Anselmo, no lo olvidaría jamás, aquellas
escenas de desolación y muerte que eran costumbre en nuestra
pampa. Vio a las mujeres y los indios huyendo, al cabo Páez que
quería estaquear a un guerrero vencido.
– ¡No puede hacer eso, cabo! No es de buen cristiano estaquear
a un indefenso…
– ¿Y desde cuando hablas sin permiso, sotreta? -gritó el cabo
Páez y se le fue encima.
– No me quiero desgraciar, no voy a pelear con usted, cabo -se
defendió el joven.
El otro, por toda respuesta, le tiró un rebencazo que Anselmo
esquivó, rápido como el tigre.
Por suerte, en ese momento apareció el comandante.
Necesitaba que Anselmo le sirviera de lenguaraz, es decir: de
traductor frente a los vencidos.
– ¡Ya te voy a agarrar! -murmuró Páez, rencoroso.
– El que busca, encuentra -se burló Anselmo.
Pero se sentía mal, muy mal. Sobre todo al volver a repetir las
palabras que le había enseñado su madre, la del idioma de los
vencidos. Ella también había sido una cautiva, pero de los
blancos…
¡Pobre abuelo de mi abuelo! Se sentía tironeado entre dos
mundos. Cuando traducía las palabras del comandante o las de los
capitanejos indios. ¿Qué hacía allí? Culpó a la fatalidad por su mala
suerte. Así durante horas y horas y horas. Porque como es sabido,
aquellas conversaciones en la pampa eran interminables. Y se
volvía una y otra vez sobre los que ya se había pactado.
"¡Son vuelteros los infieles!", comentaba el comandante. Y era
verdad: aquellos hombres, los parientes de la madre de Anselmo,
eran hábiles diplomáticos. Si perdían con las armas, todavía tenían
el recurso de sus argumentos, discursos, alabanzas, juramentos de
inocencia.
– Cada uno se defiende como puede -dice Anselmo.
8
– ¿Qué te pasa, che? – Sí, mejor para ellos.
– Nada, mi comandante. Pensaba en voz alta. El abuelo de mi abuelo está llorando por el amor perdido. Me da
No quiere mirar atrás. No quiere ver a los parientes de su madre, pena verlo así, a los dieciséis años, en un fortín de la pampa. Solo,
diezmados ahora en el desierto, obligados a marchar más al Sur, sin amor, sin perro que le ladre. Y no es cierto que los hombres no
donde la Tierra Adentro se hace páramo, pura piedra y viento frío. lloran. El llora porque no está Rosaura y va a ser muy difícil que la
No, él debe seguir. En su cabalgadura, medio dormido por horas y vuelva a encontrar. Llora como un chico, como un hombre, cuando
horas de cabildeos con los indios, abrumado también por las aparece el cabo Páez y comienza a burlarse de él.
imágenes atroces del malón blanco, cabecea la fatiga. – ¡Seguro que estás llorando de miedo, ja, ja, ja!… Te creías que
Alguien le pega en las costillas. Abre los ojos y ve a Páez, la milicia era un juego de chicos… Y no, mocoso… es para
riéndose, desafiante, salivando, de costado, en señal de desprecio. hombres, para machitos… no para gente como vos…
– ¡Te vas a acordar de mí! -lo amenaza. – No me moleste, cabo. No le voy a contestar.
Pero él no quiere pelear. Sólo quiere regresar al fortín y después, – ¿Qué no? ¡Vas a chillar como loro cuando te ponga la mano
bañado con agua de pozo, salir en busca de Rosaura. Hasta agua encima!
florida quiere ponerse, como cuando andaba de bailarín por los – ¡No lo haga, don! Se lo pido por lo que más quiera.
ranchos. Ya se ve la empalizada del fuerte y en lo alto el mangrullo Entonces, el cabo, de puro comedido, le da un rebencazo.
y más allá los ranchos del pueblito de frontera. Se enfurece Anselmo. Con el poncho recogido en el antebrazo
– ¿Cómo que no hay nadie? izquierdo y la mano derecha cerca del facón, resopla como un
– No, no hay nadie, mozo. Ayer noche, el boticario y su hija se puma.
fueron del pueblo. El hombre temía por su hija. Me lo dijo a mí, que El cabo saca el sable y le da dos o tres planazos que obligan a
fui su amigo durante muchos años. retroceder al chico. De todos modos, está dispuesto a defenderse.
– ¿No sabe adonde fueron? – ¡Ahora va en serio, infeliz! -le grita Páez y arroja, de filo, otro
– Pa mí que a Buenos Aires. sablazo.
– ¡Dios mío! Anselmo detiene el golpe con el poncho. Pero Páez vuelve al
– ¿Qué le pasa mozo, se siente mal? ataque, esta vez tirando a fondo, hacia el pecho. Salta hacia atrás
– Rosaura… Anselmo, arroja tierra con la bota, se agacha a lo indio y contrataca
– ¿La conocía? a su vez con el facón. En la embestida, hiere en la mano al cabo
– Sí… Páez, que deja caer el sable.
– Yo creo que se fueron a Buenos Aires o al Rosario… él era de Anselmo monta en su caballo y huye campo afuera. No sabe
Rosario ¿sabe?… Lo único que sé es que se asustó mucho adónde ir. Está solo en la pampa.
después del malón. No podía soportar la idea de que a su hija la
llevaran cautiva. Se hubiera muerto el hombre. Así que se fue.
– Se fue… se fue… -murmuró Anselmo atontado por la noticia.
– Más mejor para ellos ¿no? -comentó el hombre.
9
II CUANDO MANDINGA METE LA COLA La Ciudad. Anselmo trató de imaginarla. Casas de material,
algunas de dos pisos, calles empedradas, faroles en las esquinas.
Era muy difícil imaginar aquello. Pero se juró que llegaría allí alguna
HACÍA días que Anselmo andaba por la llanura sin rumbo cierto. vez, que encontraría a Rosaura… A veces se enojaba con él mismo
La noche lo encontraba en cualquier lugar: a orillas de un arroyo, porque empezaba a olvidar. El rostro de Rosaura se confundía con
en un claro del monte o en medio de la pampa, bajo la Cruz del Sur. el de otras muchachas de los bailes y él sentía que la estaba
Dormía a lo gaucho, sobre el apero, arropado en su poncho. traicionando.
Soñaba mucho: soñaba con su madre y con las escenas del malón – Es triste andar sin mujer, sin familia-continuó el matrero-,
y también con Rosaura. Indio y gaucho a la vez, era hábil para siempre con el Jesús en la boca.
conseguir su alimento. Tempranito, salía a bolear un animal. Hacía – Yo no tengo familia -comentó Anselmo.
un fueguito, asaba un pedazo de carne y seguía viaje, adonde Dios – Pero la podes hacer… ¡Sos tan joven!…
quisiera. Pasaron semanas, meses, quizá un año. Los rasgos del De pronto, el gaucho malo, el cimarrón, el matrero, se echó a
muchacho se habían endurecido, las facciones de un adolescente tierra y pegó la oreja al suelo. Anselmo no oía nada, pero el otro,
que ahora parecía -y era- definitivamente un hombre. buen baqueano y rastreador, oyó el lejano rumor de unos caballos
Alguna vez se topó con un gaucho cimarrón, un gaucho maló, un que se acercaban.
matrero. El hombre lo saludó, ceremonioso. Estaban solos en la – ¡La partida! -dijo y se levantó de un salto.
inmensidad de la llanura, perdidos y perseguidos, como tanta gente Montó en su caballo y partió como si lo corriera el Diablo.
que después fue a parar a los fortines, las cárceles, los cepos. "No hay que mentar a Mandinga porque sí", decía su madre. Lo
El gaucho maló, el matrero, relató: recordó ahora, al ver el cielo rojo, muy rojo, donde se recortó, contra
– Me persigue la partida. No me da tregua esa gente. Y estoy el horizonte, la sombra del gaucho perseguido y atrás las figuras de
cansado ¿sabe?, algo viejo para darles pelea a cada rato. Así que caballos y milicos de la partida. No, no hay que nombrar en vano al
me retiro. No quiero dar lástima. Me voy lejos donde nadie pregunte Diablo que siempre mete la cola en los asuntos de la gente. Eso es
por mí. Ya no quiero usar estos trabucos naranjeros con los que lo que pensó Anselmo aquel atardecer.
hice retroceder a la partida. Se acabó la pelea. Ahora voy a ser un
hombre de paz… ¿Por qué le digo esto?… Porque veo que es un Vio, en la lejanía, las carretas que navegaban la llanura, como
mozo perdido… Como yo cuando era joven… Pero ahora es barquitos en un mar verde, interminable.
distinto… se viene el Progreso, dicen… Y no hay lugar para los Anselmo Soria se dirigió hacia allí. Necesitaba ver gente,
gauchos… -Así dicen, ¿no? personas que recorrían la pampa e iban a una u otra ciudad, de
– Van a poner unos carros de fierro, el ferrocarril. provincia en provincia. Gente decente, gente de trabajo.
– Ahá. Pero el aspecto del joven debía ser lamentable, tanto que los
– Si yo fuera joven, me iba para la Ciudad y me olvidaba de esta carreteros, al verlo llegar, lo confundieron con un bandido. Uno,
vida… disparó un trabucazo de advertencia.
– ¡Ave María Purísima! -exclamó Anselmo.
10
Entonces los carreteros, al ver que se trataba de un jovencito, se Era verdad. Aquella mujer, muy bella, de pelo negro y largo y
echaron a reír. ojos hermosísimos, era una tonadillera española que iba a la
Lo invitaron a sumarse a la caravana. Ahora, otra vez, Anselmo Ciudad.
se sintió en casa. Hacía mucho que no oía las voces de la gente de – Voy a cantar y bailar en un teatro -dijo.
los poblados y eso era como música para él. – Ahá.
Llegó la noche. Hicieron un alto en el camino. Comieron un – Dicen que en la Ciudad hay un río que parece un mar, ¿es
asado y después, al pie de las carretas, los hombres comenzaron cierto?
a contar cuentos y sucedidos. – Yo nunca estuve allí -confesó Anselmo.
– Yo vi la cola del Diablo -dijo un viejo. – Extraño el mar -dijo la mujer.
– ¿La vio? – Yo no vi el mar… ¿cómo es?
– Como lo estoy viendo a usted. Mesmo. – Es como esto… pero se mueve.
– ¿Y cómo es? Entonces a él le pareció que la pampa era el mar y que esa mujer
– Larga. Como de aquí hasta Junín. era la más linda del mundo.
– ¡No diga!
– Le digo. Hace un ruidito como el de la víbora cascabel. Oiga: Paca, la tonadillera, trató de disuadir al muchacho… ¡Pero el
chist, chist… chist. abuelo de mi abuelo estaba enamorado otra vez!… Y cuando se
– ¡Cruz Diablo! enamoraba, nadie lo podía hacer entrar en razón. Paca le explicó
– De él hablamos ¿no? -dijo el viejo y siguió contando su historia. que había mucha diferencia de edad entre ellos, que, casi, casi,
– Y ahora, paisanos, vamos a dormir, que mañana seguimos podía ser su madre. Pero a él ese argumento no lo convenció. Paca
viaje. en nada se parecía a su mamá. O, mejor: ninguna mujer se parecía
Se oyó el aullido de un animal y los demás se quedaron a Paca, porque ella, sencillamente, era una diosa.
temblando de susto. Sí, el abuelo de mi abuelo era bastante exagerado.
– Será Mandinga, nomás. Es remolón para dormirse. – ¡Cálmate, cálmate, hijo! Yo soy una artista y tengo que ir de un
lado para otro.
Anselmo durmió sobresaltado, soñando con el que no se – La acompaño.
nombra. En el sueño, él andaba por los túneles del infierno de los – ¡Qué tío más cargoso! -se quejó la tonadillera -. Con razón que
indios, donde la gente sigue tomando vino y bailando. Pero él no los gauchos tienen mala fama…
tenía ganas de bailar porque buscaba a su madre y Rosaura. No,
no las pudo encontrar. Pero Anselmo no oía. En vano los otros carreteros le
Lo despertó la primera claridad del día, el canto de una calandria. aconsejaron que se olvidara de esa señora, a quien habían visto
Abrió los ojos y creyó ver la figura de una mujer hermosa, vestida acompañada de un señor mayor, un viejito que dormitaba en una
como una gitana. de las carretas: don Polidoro Maidana.
¿Sería verdad o estaría soñando? – Es un hombre muy rico…
11
– Y muy malo… – ¡Si serás gallina! -lo provocó Anselmo.
– ¡Y muy celoso, Anselmo! – No peleo con bambinos, con niños -explicó el organillero.
Anselmo no hizo caso. Siguió dando vueltas alrededor de la Celoso y humillado, Anselmo dijo una serie de malas palabras
tonadillera, como las moscas a la miel. que, desde luego, no vamos a escribir aquí.
Las carretas iban rumbo a Luján, luego hasta el Once. El oyó
esas palabras como uno oye el nombre de un país o una ciudad Dos días más tarde, los carreteros se pegaron el gran susto.
lejana. Dispuesto a seguir a la tonadillera hasta el fin del mundo Cuatro bandidos asaltaron las carretas. Tenían un aspecto fiero y
(para ella el fin del mundo era Argentina) Anselmo escuchó los al principio pareció que iban a cumplir su propósito, ya que
cuentos de la Ciudad, los entretenimientos de los paisanos que se desvalijaron a varios pasajeros. Paca, temblando, se puso detrás
quedaban alrededor da la plaza de las carretas apostando unos del organillero que temblaba también. Sin embargo, cuando uno de
pesos a las riñas de gallos o jugando al monte y a la taba. Ninguno ellos intentó quitarle el bolso, Giusseppe, con un ampuloso gesto
de ellos había pisado un teatro. Uno, sí, le habló de un circo en el de ópera, muy teatral, exclamó:
que se divirtió mucho. Las carretas siguieron atravesando la – ¡No se toca a la signorina).
llanura, pasaron por un pueblo y otro. En uno de ellos, cargaron a – ¡Si será trompeta! -dijo uno de los bandidos.
un italiano y su organito. – ¡Gringo maula! -dijo otro.
Anselmo se asombró frente a esa caja llena de música. Bastaba – ¡Salvaje! -dijo el que tenía aspecto más feroz.
dar vuelta la manija y el organito empezaba a sonar. – ¡Lo mato! -concluyó el que faltaba.
El organillero, al oír la música, a veces cantaba canciones de su Aunque estaba celoso por el asunto de la Paca, Anselmo no
tierra, del puerto de Nápoles. También él extrañaba el mar, como dudó en defender al italiano. Rápido sacó el cuchillo y se abalanzó
Paca. sobre los salteadores. El organillero, por su parte, se armó con la
picana que los carreteros usaban para azuzar a los bueyes y
Hasta entonces Anselmo no conocía ningún extranjero. Y ahora, embistió como un caballero armado en defensa de su dama. La
de pronto conocía a dos: a un italiano y una española. Él sabía que cotorra del organillero comenzó a chillar.
gente así había comenzado a llegar a la Argentina, que empezaban Los carreteros, al ver que Anselmo y Giusseppe habían tomado
a poblar el campo. Y aunque los indios atacaran los pueblos y la iniciativa, también se sumaron al combate. Al rato, todo era ruido
aunque cayera el granizo y arruinara los sembrados, ellos volvían y griterío.
a trabajar, reconstruían sus ranchos, volvían a cosechar. Así eran.
Gente de trabajo. Bueno, Paca no era del todo así, porque era Se fueron los bandidos. Maltrechos, jadeando, casi sin aire,
artista. Y Giusseppe… bueno, de él ni quería hablar Anselmo. Giusseppe y Anselmo quedaron al pie de una carreta.
Porque ahora -¡fíjense qué contratiempo!- el italiano andaba tras la – ¡Mis héroes! -exclamó la Paca y les dio un beso a cada uno.
tonadillera. Anselmo creyó que se moría. De los celos, quería En ese instante apareció Don Polidoro Maidana, el viejito
pelear a cuchillo con el del organito, pero éste se excusó diciéndole estanciero, amigo de Paca.
que de solo ver sangre podía desmayarse.
12
– ¿Qué ven mis ojos? ¡Mi novia a los besos con dos – Un mozo joven, como usted, parece…
vagabundos!… ¡Y uno gringo, pa pior!… Anselmo se hizo el desentendido, pero abandonó la pulpería
– ¡Que no soy tu novia! -Aclaró Paca.- Y no llames vagabundos cuanto antes. Por las dudas.
a mis amigos. Y no te burles de Giusseppe… Al salir, vio el cielo, amenazante, con unos nubarrones grises y
– Entre gringos se entienden -carraspeó, molesto, Don Polidoro- relámpagos que anunciaban lluvia.
, ¡vienen a arruinar al país! Llovía como si nunca hubiera llovido en el mundo, un verdadero
Así pensaban algunos en ese tiempo. El abuelo de mi abuelo no. Diluvio. La huella se hizo borrosa y Anselmo rumbeó hacia un
Y aunque cada vez que se enamoraba, no entendía razones, esta monte que se veía, muy borroso, a lo lejos. Corrió por el campo de
vez, al menos, no se portó como un chico maleducado. Comprendió pastos achaparrados por la lluvia. Para colmo, una ráfaga de viento
que la Paca y el organillero se gustaban y que, seguramente, harían frío barrió la maleza y le pegó de frente. Casi ciego, dejándose
una buena pareja, como la de tantos gringos que venían al país. llevar por el caballo, llegó, por fin, al monte. Era bien tupido, de
Alguna vez, quizá, los vería en la Ciudad. ¡Quién sabe! Pero, por árboles grandes cuyas copas formaban un techo verde. Retumbó
ahora, había decidido partir. un trueno. Cayó un rayo bastante cerca de allí. Pero Anselmo dio
gracias por estar en el monte, al abrigo de la lluvia. Se restregó los
Esa misma tarde, ensilló su caballo y se fue al trotecito. ojos, para acostumbrarse a esa oscuridad.
A las horas, paró en una pulpería. Dejó el caballo arrimado al De pronto oyó el sonido de una flauta.
palenque y entró. Un payador, rodeado de los paisanos del lugar, "¡A ver si estoy en el Cielo!", exageró Anselmo.
cantaba las desdichas del gaucho solo: Pero no, apenas estaba en el monte. Y la música que oía no era
música de ángeles, sino la de un hombre de aspecto estrafalario
Él va como una alma en pena que apareció súbitamente.
por estos campos, señor… Llevaba galera alta, de felpa, algo desteñida. Vestía un frac
él quiere que alguien lo quiera. raído, botines y polainas. No llevaba camisa; sólo un chaleco
No llora porque es varón. almidonado. Usaba una corbata voladora, como la de los poetas y
artistas de antes. "¡Qué tipo más raro!", pensó Anselmo.
Pero al oír esos versos tan tristes, Anselmo lagrimeó. Él también El hombre era flaco y alto y usaba una barbita en punta.
era un gaucho solo, sin Rosaura, sin Paca, sin mamá. "¿No será el Diablo?", pensó el muchacho y llevó la mano hacia
Un rato después, se entretuvo jugando al truco con otros el cuchillo.
paisanos. – No tengas miedo -lo tranquilizó el hombre.
Así era Anselmo: de pronto estaba muy triste y al ratito se reía y
bromeaba. No hay que olvidarse que era joven y sano y con Se llamaba Monsieur o Mesié Pierre y venía de Francia. Por ese
muchas ganas de vivir libre, como los pájaros. entonces, eran muchos los viajeros que recorrían el país; viajeros
– Hace poco anduvo la partida por aquí. ingleses y franceses en su mayoría. Algunos decían que se trataba
– Buscaban a un desertor. de espías disfrazados de comerciantes. Pero Mesié Pierre, según
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dijo, no tenía interés en el comercio, en hacer plata y mucho menos III LOS VIAJES CON MESIÉ PIERRE
en mezclarse en política. Lo único que quería era viajar.
– Hace tres años que estoy recorriendo la América del Sur. Antes
estuve en China, en Japón, en muchísimos países. El mundo es MESIÉ PIERRE tenía muchas formas de ganarse la vida,
maravilloso. En todas partes hay cosas extraordinarias… ¿Has algunas muy graciosas, como vender espantapájaros.
viajado, muchacho? – Ninguna persona con buen sentido haría espantapájaros -
– Por estos pagos, nomás. razonaba Mesié Pierre-, a no ser que fuera un chacarero que acaba
– Un joven tiene que viajar, tiene que conocer el mundo. de sembrar… ¿Pero para qué esperar eso?… ¿Para qué dejar que
Caían goterones desde las copas de los árboles, una cortinita de ese hombre pierda el tiempo haciendo espantapájaros en vez de
lluvia que mojaba al viajero y a la que él no daba importancia. cuidar su chacra?… ¡Para eso estoy yo, Mesié Pierre, fabricante y
– ¿Y para dónde va, don? -preguntó Anselmo. vendedor de espantapájaros!…
– Adonde quiera la suerte -respondió, misterioso, mesié Pierre. Y así fue como Anselmo se convenció de que aquello podía ser
un oficio y se transformó en ayudante de Mesié Pierre.
Pueden verlo salir del monte detrás de su maestro. Los dos de a
caballo, aunque el caballo de Mesié Pierre más parece una muía.
Van de chacra en chacra, ofreciendo su mercancía:
espantapájaros de todos los tamaños y colores.
En una de las recorridas, Anselmo se encuentra con un ex-
soldado del fortín.
– ¡La pucha! -se ríe el ex-soldado. -¡Quién te ha visto y quién te
ve!… ¡De mercachifle, como un gringo!
Porque los gauchos menospreciaban a los comerciantes de la
campaña, sobre todo a los vendedores ambulantes, casi todos
extranjeros. Preferían otras habilidades: la destreza de un
domador, por ejemplo.
– No es vergüenza trabajar -se defendió Anselmo.
– ¡Lo único que te falta es que andes con una cotorra o un monito
sobre el hombro, che!
– No es mala idea -opinó Mesié Pierre.
– ¿Y este mamarracho? ¿De dónde salió?
Anselmo temió que los hombres empezaran a discutir y que una
palabra trajera la otra y que el ex-soldado sacara a relucir su
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cuchillo. Porque eran muy frecuentes las peleas de los vagos y mal y la luz de una vela, proyectaba en la pared del rancho diferentes
entrenidos, como se le llamaba entonces a la gente pendenciera y láminas, con historias muy impresionantes.
sin ocupación. – ¡Uy, uy, uy! -se asustaba un chico.
Pero no ocurrió así. Mesié Pierre consideró seriamente la – ¡Sálvelos, sálvelos! -gritaba una mujer al ver la imagen de un
posibilidad de llevar un monito o una cotorra sobre el hombro y naufragio.
también la de tener que enfrentar a un señor antipático. – ¡A ese maldito le rompería la cabeza! -exclamaba un señor
Para demostrar que no tenía miedo arrojó una botella al aire y muy pacífico al ver a uno de los villanos.
antes de que tocara el suelo le pegó un limpio puntapié y la partió La gente se transformaba, como cuando uno ve una película de
por la mitad. Luego, con el canto de la mano, partió una tabla como aventuras en el cine o en la tele. Y, en verdad, la linterna mágica
hacen ahora algunos karatekas. El hombre del fortín, que nunca es como la abuelita de esas invenciones. Y el primer asombrado
había visto hacer aquellas cosas, desistió de burlarse del francés. ¿saben quién era? Sí, adivinaron: el mismo Anselmo, el abuelo de
– ¡Muy habilidoso, don!… ¿Ves, Anselmo?… ¡Uno siempre mi abuelo.
aprende algo de la gente que sabe!
Siguieron viaje. No sólo cabalgaron de día sino también de Era un gaucho, sí. Pero ahora también un joven que conocía el
noche, cosa que el paisano casi siempre evita para no tener mundo a través de la linterna mágica y los cuentos de Mesié Pierre.
sorpresas. Mientras cabalgaban, Mesié Pierre le iba diciendo el A veces, a la noche, junto al fuego, miraba los libros del francés,
nombre de las estrellas, de las constelaciones. Y uno sentía que apiladitos como ladrillos. No se animaba a tocarlos. Intuía que allí
viajaba por el cielo también, cerca del lucero y la Cruz del Sur (que había muchas aventuras, negadas para los que sabían leer. Como
todos los paisanos conocen) pero también de otros astros, de otros Anselmo, como él, sin ir más lejos.
mundos desconocidos, a los que el hombre -decía Mesié Pierre- Mesié Pierre adivinó lo que pensaba el muchacho.
llegará tarde o temprano. – Es hora de que aprendas a leer, hijo.
"Hijo", dijo. Y a Anselmo se le llenaron los ojos de lágrimas.
Detrás de los fortines, desafiando al malón, muchos hombres y
mujeres llegados de otros países, construían sus ranchos. Más de
tres o cuatro, ya era una pequeña colonia. Y allí llegaba Mesié
Pierre y su ayudante. Al principio, con espantapájaros y luego con
toda clase de entretenimientos.
– Porque la gente necesita: primero, pan… ¡y después magia!
Por eso había construido un teatro de títeres, que hablaban en
diferentes idiomas (los que conocía Mesié Pierre, que eran
muchos) y también una linterna mágica, un cajoncito, aparato
anterior a la cámara fotográfica que, mediante un juego de espejos
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El episodio de la bicicleta, no lo desanimó. Lejos de eso, se puso
a leer cuanto libro había acerca de los inventos modernos y las
formas de realizarlos. De haber estado en Buenos Aires, es posible
que lo hubieran nombrado académico o rector de un colegio
nacional como a su compatriota Amadeo Jacques o bibliotecario de
la Biblioteca Nacional, como a ese otro ilustre compatriota: Paul
Groussac. Pero él estaba en medio del campo, en una tierra que
asolaban los malones, los matreros, aventureros y bandidos de
todas las especies. Era un gran maestro, pero con un solo alumno:
Anselmo, el abuelo de mi abuelo.
El seguía con sus costumbres de gaucho (pialar, domar, bolear
avestruces, jugar a la taba y la sortija) pero ya conocía los
rudimentos de varios idiomas, que conversaba con el francés.
– ¡Hablan el idioma del Diablo! -dijo un comisario a un juez de
paz, en un pueblo de frontera.
– Habrá que interrogarlos como Dios manda…
– Pa empezar, ¡me los voy a meter en el cepo!
Y por eso pasó lo que pasó.
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Pero no es de Mesié Pierre de quien debemos hablar ahora, sino
del abuelo de mi abuelo, de la chifladura de Anselmo por volar como
los cóndores.
– ¿Te parece una idea descabellada?
– De ningún modo -respondía el francés-. Me parece una de las
ideas más sensatas del mundo. Un día habrá carretas volando por
el aire… ¡qué digo carretas!… vehículos más largos que los trenes
recorriendo el mundo, sobre los océanos y los países más
lejanos…
– Yo soñé eso y creí que estaba loco -confesó el abuelo de mi
abuelo.
– Nunca estuviste más cuerdo -aprobó el francés.
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¡Y cayó, nomás! Si no hubiera sido por eso, Mesié Pierre y "¿Qué estoy haciendo aquí?", se preguntó. Aunque le tenía
Anselmo hoy serían dos héroes de la aviación y la navegación en mucho afecto a Liliana, no estaba enamorado de ella. Podían
globo. De todos modos, hicieron el intento, como muchos otros decirse adiós tranquilamente. Ella se casaría con uno de esos
pioneros. Al fin, no faltaban tantos años para que otros intrépidos oficiales o con uno de esos jovencitos que los padres mandaban a
se lanzaran al cruce de los Andes trepados a un globo. Tiritando, estudiar a Buenos Aires, para que volvieran recibidos de doctores,
muertos de frío, sin provisiones, cayeron en un valle. Por suerte, casi todos abogados y, con un poco de suerte, hasta diputados de
pasaban por allí unos arrieros. la provincia.
– ¡Miren quién está aquí! – ¿Por qué andas tan calladito, Anselmo? -le preguntó Liliana-.
– ¿Por dónde apareciste, che? ¿No te gusta la fiesta?
– ¿Desde cuándo sos pájaro? – Sí, claro que sí. Pero venía a despedirme ¿sabes?… Porque
Eran unos baqueanos, amigos de Anselmo. Se rieron mucho con para mí el viaje no terminó todavía…
la historia del cóndor. Liliana lo miró y lo siguió mirando, como si quisiera entrar en el
– Suerte que están aquí para contar el cuento… alma de su amigo. Tal vez adivinó lo que pensaba.
El francés, callado, taciturno, subió a una mula. Pensó que no Lo besó en la mejilla y le deseó buena suerte.
era una manera muy airosa de regresar a la ciudad. Pero en fin: El que puso el grito en el cielo fue el francés que lo llamó tonto y
¡cosas peores se habían visto en el mundo! retonto.
– ¿Adonde querés ir ahora?
Al regresar, Sofía se echó a los brazos del francés, como si éste – A Buenos Aires.
regresara de la guerra. El papá de la muchacha se alegró mucho – ¡No hay nada que hacer en Buenos Aires!
de verlo, pero le hizo prometer que sentaría cabeza (Mesié Pierre Pero se dio cuenta que su amigo no cambiaría de opinión. Para
no era un jovencito). Mesié Pierre le guiñó un ojo a su amigo. Tal Anselmo, como para mucha gente de la Tierra Adentro (como se
vez quería decirle que era eso lo que esperaba (casarse, tener una decía entonces) la Ciudad era como un gran desafío, una tierra a
linda finca en Mendoza, hacer fortuna) o quizá el guiño quería decir conquistar, un sueño interminable. Y hacia ella iba el abuelo de mi
que las aventuras nunca terminarían para Mesié Pierre. Anselmo abuelo esa noche. Cabalgando. Solo bajo las estrellas.
pensó averiguar eso esa misma noche, en el baile que ofrecía el – ¡Adiós, Mesié Pierre! ¡Gracias por todo!
papá de Sofía y Liliana. – ¡Adiós, querido amigo!
Se acercó a la casa, iluminada por las velas y lujosa de valses, Siguió galopando.
lindas muchachas y jóvenes oficiales que revoloteaban alrededor
de Liliana.
Anselmo se miró en el espejo.-Vio sus pilchas de gaucho pobre,
su cara de muchacho, las botas acostumbradas al baile de las
enramadas y patios de tierra.
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IV UN TANGUITO PARA ANSELMO SORIA trabajo y Anselmo contestó que no, que nada tenía, sólo la buena
voluntad.
– ¡Por algo se empieza! -se rió el parroquiano.
SE fue acercando a la Ciudad de a poco, dando vueltas por el
suburbio. Ató su parejero al palenque de una pulpería, como en el Ese hombre fue quien le indicó a Anselmo que había trabajo en
campo. Desde allí se abrían las calles de tierra que daban a los la curtiembre. Allí se presentó Anselmo apenas despuntó el día. El
Corrales Viejos. olor de los cueros, los tientos, algún recado junto a la pared, le
– Se ve que viene de las afueras -opinó un parroquiano. traían el recuerdo de otros días en el campo. Pero la manera de
– Ahá. llevar el cuchillo o de bajar el ala del chambergo sobre las cejas,
– ¿Y qué lo trae a la ciudad, amigo? delataban otra manera de vivir. También la manera de hablar, muy
– La curiosidad, será… compadre. Anselmo miraba todo y hablaba lo menos posible. Por
Al parroquiano le causó gracia la respuesta y lo convidó a tomar las conversaciones, supo que esos hombres se jactaban de sus
una copita en el mostrador. peleas. Y él lo menos que quería era tener un disgusto, recién
En ese instante entró un payador. Como en el campo. Pero éste llegado a la Ciudad.
no vestía bombachas o chiripá, ni usaba botas y espuelas. No. Era A la Ciudad, en verdad, la miraba de lejos. Sabía que detrás de
un señor vestido de pueblero. Llevaba poncho, eso sí; mejor dicho: esas barracas, al final del arroyo, empezaban las calles
un ponchito, una chalina sobre los hombros. empedradas y un poco más lejos los farolitos a gas y los carruajes.
Pero no se atrevía aún. Al terminar la semana y cobrar unos pesos,
Vengo de lejos y lejos Anselmo iba para los bailes y se lucía revoleando sus botas,
se va conmigo este canto; floreándose con las mudanzas del gato.
ya ni sé si voy o vengo Un día, en uno de esos bailongos del suburbio, un negro con una
de la tierra de los gauchos. trompeta empezó a tocar una música desconocida. Un guitarrista
ciego, al oírla, punteó sus cuerdas y siguió el ritmo. Algún compadre
Por la cara de Anselmo rodó un lagrimón. Tampoco él sabía por de la curtiembre sacó a bailar a una mujer.
qué estaba allí, tan lejos del fortín y las tolderías de los indios, de Anselmo, claro está, no sabía que estaba oyendo y viendo el
las carretas y la pampa. nacimiento del tango.
– Canta bien el hombre -opinó el parroquiano
y miró a los demás algo desafiante, por si alguien opinaba lo En los bailongos, Anselmo conoció a muchos peones y matarifes
contrario. de los Corrales Viejos. Algunos eran gente de campo, como él,
El payador siguió cantando desdichas y los hombres jugaron un paisanos de la Tierra Adentro que merodeaban por la Ciudad.
truco y el parroquiano del mostrador le preguntó si tenía rancho y Unos, trabajaban en los Corrales Viejos, en los Mataderos; otros,
llegaban, con las carretas, a Lujan. Entre gauchos y pueblerinos,
esos hombres gustaban de las carreras cuadreras, los juegos de
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naipes, las riñas de gallos, los bailes en los patios de tierra. Le iban En la Plaza Retiro, algunos soldados de franco y unos
tomando el gusto a la Ciudad. Un mozo bailarín, algo mayor que muchachos farristas, se divertían tirando bolas de cebo. Un
Anselmo, le comentó que trabajaba como mayoral de tranvía. vigilante los llamó al orden. Dos o tres comedidos quisieron
– Nunca vi un tranvía -dijo Anselmo. intervenir, con tan mala suerte, que recibieron un baldazo de agua.
– Es como un carretón con asientos, que va sobre las vías - Se armó la gresca. Anselmo, recién bajado del carro, trató de evitar
explicó el otro-, lleva un caballo o dos… ¡y más a veces! los golpes. Por suerte, un quinteto de guitarra, arpa, acordeón,
En cuanto a su trabajo, consistía en ayudar a repechar las violín y mandolín, inició la velada con unos lindos valses.
cuestas, jineteando un caballo brioso. En tramos más tranquilos, Anselmo miró a la concurrencia: jornaleros, planchadoras,
tocaba su cornetita de guampa, anunciando la llegada del tranvía. changarines, carreros de la Boca, Barracas y los Corrales Viejos,
– Son cosas del Progreso -dijo el mayoral. bailarinas, soldados, marineros que bailaban la habanera, un
Uno contaba un cuento y otro contaba otro y así Anselmo se tragafuegos, cirqueros, mujeres de paso, curiosos y, claro está, el
enteraba de lo que ocurría en la Ciudad. vigilante para cuidar el orden. Todo era una fiesta. Pasaban
Una tardecita, por fin, se animó a entrar a Buenos Aires. No lo vendedores de mazamorra y manzanas asadas, volatineros, un
hizo solo, sino con otros peones de los mataderos y las curtiembres. carro con muebles de mimbre, un farolero, señoras pintarrajeadas,
El mayoral y unos carreros, lo animaron a concurrir a los bailes del vendedores de pájaros. Sólo faltaba Mesié Pierre y los
Retiro. El aceptó. Ese día cambió las bombachas por un pantalón espantapájaros y los personajes de la linterna mágica. Pero algo
a rayas, se puso pañuelo blanco al cuello y en vez de botas se calzó parecido había en la Recova: unas maquinitas con imágenes que
unos botines. Parecía otro… o se sentía otro; contento y asustado se llamaban kinetoscopios. Uno hacía girar la manija y las figuras
a la vez. Entraron por el Sur, bordeando el Riachuelo. Algunos del kinetoscopio comenzaban a moverse. Como en el cine. Pero el
llevaban guitarras; uno, un flautín. Se entretuvieron tocando cine todavía no se había inventado. Todo era así como les digo (o
milongas y tanguitos arriba de los carros. como lo veía Anselmo, por lo menos) como una fiesta, como un
Vio casas altas, de dos y tres pisos; vio almacenes, galpones, el carnaval.
empedrado de las calles, las esquinas, los vigilantes, las Al abuelo de mi abuelo le fascinó Buenos Aires; esa parte de
lavanderas con sus fardos de ropa en la cabeza; un grupo de chicos Buenos Aires, cercana al río, donde, lo mismo que en los Corrales
que salía de la escuela con delantales blancos, vio al manisero, al Viejos, sonaban tangos y milongas.
afilador, a los vendedores ambulantes, a los organilleros y a los No fue raro entonces que Anselmo se mudara a la ciudad, para
hombres que bailaban tanguitos en la vereda. tentar suerte. Encontró trabajo en un corralón de Barracas. Por
Por la Recova, cerca del Retiro, se paseaban unas morenas y aquel tiempo, un buen carrero era como un buen jinete en la ciudad.
también unas muchachas que salían de la fábrica de cigarros, Se subía al pescante de esos carros altos, con ruedas enormes,
además de unas cantantes y actrices con abanicos de pluma. como las de las carretas. Silbaba (chiflaba, decían ellos) a unos
Anselmo vio todo eso y sintió que el corazón le saltaba en el pecho. caballos grandes, percherones, que arrastraban tierra negra,
La emoción era tan grande que casi se cae del carro al ver tanta verduras, bolsas, lo que fuera. Así como las carretas parecían
hermosura. navegar la pampa, los carros de la ciudad, hacia fines del siglo
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pasado, aprecian navegar las calles, muy despaciosos y casi – Gracias, caballero -dijo la señora mayor-, gracias por hablar en
siempre adornados con las pinturas y letras de los filiteros. Y allí iba nuestra lengua y hacernos sentir bien, como en casa. Usted no
Anselmo, con su pantalón y faja a la cintura y pañuelo bordado con sabe lo que es sentirse extraño en tierra ajena…
iniciales. Casi siempre de alpargatas. Pero a veces, cuando había – Lo sé. Yo también, de algún modo soy un forastero -pensó
que meterse en los fangales del suburbio o, para no ir muy lejos en Anselmo en voz alta.
el andurrial del arroyo Maldonado, Anselmo se calzaba las botas, Porque no podía olvidar a su madre, una extraña en su propia
las que había usado en el fortín y en la pampa y en la cordillera. Y tierra. Y otra vez rodó un lagrimón por la cara del abuelo de mi
se sentía gaucho otra vez, haciendo rodar el carro que estaba abuelo.
atascado en el lodo, repechando una lomita en lo que hoy es la Pero no duró mucho. Porque de pronto, distinguió, entre los
avenida Juan B. Justo. Es que la ciudad era otra entonces y el recién llegados, a la mujer más hermosa que se pudiera imaginar.
campo entraba a los fondos de las casas, donde siempre había una Bueno, era una chica todavía, una jovencita de quince años, con
higuera o una enredadera con perfume a jazmín del país. los ojos celestes y una larga trenza rubia.
El país era otro. Es lo que aprendió el abuelo de mi abuelo, el Se llamaba Julieta.
hijo de la india y el criollo, mientras andaba por Buenos Aires y veía Él se acercó, le habló en su idioma. La chica sonrió, se sonrojó
llegar gente de tantos países. Casi todos vivían en los conventillos. un poco y después le prometió que serían amigos. No dijo más
Como él, que había alquilado una piecita cerca del Corralón. porque su padre, don Pascual, la estaba mirando. Y don Pascual
Al oír las voces del conventillo, los diferentes idiomas de los no quería que se le acercaran los muchachos. Prudente, Anselmo
recién llegados, Anselmo recordó a Mesié Pierre. Porque gracias a se retiró.
él podía entender a los inmigrantes y servirles de traductor. Esto le En el barrio había un compadrito que se llamaba Machete. Tenía
trajo cierto prestigio en el barrio, donde lo llamaban el lenguaraz, la mala costumbre de molestar a lavanderas, costureras, a las
como se les decía a quienes entendían el lenguaje de los chicas que iban a la fábrica. Había echado fama de guapo y se
indígenas. Y fue así como Anselmo ganó la confianza de los recién reclinaba en el buzón de la esquina. Cada vez que pasaba
llegados y el respeto de los naturales del país: carreros, mayorales, Anselmo, por una razón u otra, Machete se le cruzaba o escupía
bailarines de tango, matarifes. provocándolo. Pero Anselmo no respondía a las provocaciones.
Cuando había bailes en el conventillo, allí estaba Anselmo, – Permiso -decía y seguía su camino.
bailando valsecitos criollos y, si las señoras no se ofendían, uno El otro se reía, creyendo que lo había atemorizado.
que otro tanguito. Pero Anselmo estaba ocupado en otras cosas. Siguiendo los
Un día, bajaron del carro unos italianos que venían a probar consejos de Mesié Pierre, el abuelo de mi abuelo leía libros y más
suerte en la Argentina. Buscaban las palabras para hacerse libros. En ese entonces había bibliotecas públicas y también de
entender. Entonces apareció Anselmo, muy comedido, y les fue algunas colectividades, como la española y la italiana. Y allí se
traduciendo cada cosa. metía Anselmo. Dicen que era el carrero más leído de Barracas.
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Seguía frecuentando los bailes… pero menos. Buscaba
pretextos para quedarse en el conventillo. ¿Y por qué?… ¡Para ver
a Julieta!… Sí, señor, estaba enamorado otra vez.
A ella le causaba gracia que Anselmo la estuviese mirando a
cada rato.
– ¿Qué miras, mirón? -le preguntaba.
– A vos -se animaba a decir Anselmo y veía partir a Julieta hacia
la fábrica de cigarros.
Algunos compadritos, en la vereda, molestaban a las chicas que
a esa hora iban a la fábrica.
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Esa fue la oportunidad que tuvo Anselmo para ofrecerse como
acompañante de Julieta. La muchacha aceptó. Y, durante meses,
se vio a la parejita caminando por las veredas, muy entretenidos en
la conversación.
Un día, don Pascual, llamó a su hija. Estaba muy preocupado.
– Usted sabe, hija, que somos gente decente.
– Sí, papá.
– Y que yo espero para usted lo mejor.
– Sí, papá.
– Y no me gustaría verla casada con un compadrito, bailarín de
tangos…
"¡Ah!… Era eso…", pensó Julieta.
– … por eso pensé que podía comprometerse con Nicola, el hijo
de mi paisano, un muchacho que…
– ¿Por qué tanto apuro en casarme? -preguntó la muchacha. Y
salió corriendo, a punto de llorar.
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> ¡jettatore!...
PERSONAJES
CARLOS
LUCÍA
DOÑA CAMILA
ÁNGELA
DON LUCAS
ELVIRA
BENITO
ENRIQUE
DON JUAN
PEPITO
DON RUFO
LEONOR
LUIS
ACTO PRIMERO
ESCENA I
Carlos y Lucía.
CARLOS: ¡Pero no pienses en eso!... No es posible. Yo te aseguro que no Dª CAMILA: ¿Por qué te has levantado de la mesa sin tomar el café?
nos van a descubrir. ¿Por qué imaginarte siempre lo peor? ¿Quieres que te lo haga servir aquí?
Tengo todo preparado. Enrique está esperando en la CARLOS: No, tía, no. Me quita el sueño...
esquina...
Dª CAMILA: (Se sienta). De un tiempo a esta parte te encuentro algo raro.
LUCÍA: No me animo, Carlos... Tengo miedo… ¿Qué tienes? ¿Estás enfermo? Tú debías venirte a dormir
CARLOS: Bueno, lo que veo es que no te importa nada de mí. aquí. Estarías mejor cuidado...
LUCÍA: No digas eso. Bien sabes que no es cierto. CARLOS: No es para tanto. Me siento un poco nervioso y nada más. Es
CARLOS: Sin embargo, ahí está la prueba. que tengo una gran preocupación...
LUCÍA: Si no puedo querer a nadie que no seas tú. ¡Como si no lo Dª CAMILA: ¿Preocupaciones tú? Y ¿por qué?
supieras! CARLOS: ¡Vaya una pregunta! ¿Lo que le dije esta tarde le parece poco?
CARLOS: Y entonces, mujer, ¿a qué vienen esas vacilaciones? Resuélvete Dª CAMILA: ¡Cómo! Pero... ¿hablas en serio, muchacho?
rubia... Con un poco de valor estamos del otro lado. ¿No ves CARLOS: ¡Ya lo creo!
que esto no puede seguir así?
Dª CAMILA: Mira que voy a creer que has perdido el juicio...
LUCÍA: Siquiera se encontrase presente Leonor...
CARLOS: ¡Si lo que te digo es verdad! Don Lucas es jettatore...
CARLOS: Es que no hay tiempo que perder. A tía ya la he estado
Dª CAMILA: Pero... ¿qué es eso de jettatore? Porque hasta ahora a todo lo
preparando toda la tarde. Y ahora le daré el último toque,
que me has venido diciendo no le encuentro pies ni cabeza...
mientras llega Don Lucas...
CARLOS: ¡Y, sin embargo, es muy sencillo! Los jettatores son hombres
LUCÍA: ¡Esa otra! Y ¿si no viene Don Lucas?
como los demás, en apariencia; pero que hacen daño a la
CARLOS: Pero ¡qué cosas tienes! ¿Acaso falta alguna noche? gente que anda cerca de ellos... ¡Y no tiene vuelta! Si, por
LUCÍA: Pero, pudiera ser que hoy... casualidad, conversa usted con un jettatore, al ratito nomás le
CARLOS: Vamos, Lucía, no seas niña. Estás buscando pretextos para sucede una desgracia. ¿Recuerda usted cuando la sirvienta se
engañarte a ti misma. ¡Parece mentira, mujer! (Se sienten pasos). rompió una pierna, bajando la escalera del fondo? ¿Sabe usted
por qué fue? ¡Acababa de servirle un vaso de agua a Don
LUCÍA: Ahí viene mamá. Lucas!
Vase corriendo primera izquierda.
Dichos, Carlos; Elvira, Ángela y Benito. Carlos y Enrique; luego Ángela y Camila.
CARLOS: ¿Qué sucede? ¿Por qué gritan? ¡Lucía! ¿Qué tiene Lucía? ENRIQUE: Fíjate en lo que vamos a hacer. ¡Esto es una barbaridad!
Dª CAMILA: ¡Carlos, pronto un médico! Don Lucas, haga el favor, CARLOS: Silencio, pueden oírte...
vaya usted y avise a Juan en el club. ENRIQUE: Pero, ¿y las consecuencias? ¿Calculas las consecuencias?
DON LUCAS: Voy enseguida, señora (Mutis foro). CARLOS: ¿Y ahora me vienes con eso? Cállate... Alguien se acerca...
Entra Ángela.
CARLOS: ¡Empezaron las desgracias! ¡Esto tenía que suceder al fin!
Avísale a la señora que aquí está el médico.
Dª CAMILA: ¡Corre, Carlos!... ¡Apúrate, por Dios! ¡Pronto, por favor!
Mutis Ángela.
CARLOS: Allá voy, tía.
ENRIQUE: Contigo no se puede razonar... Todo lo haces
Mutis Carlos y Benito foro.
atropelladamente... ¡Mira que querer hacerme pasar por
ÁNGELA: Parece que vuelve en sí... Vea, ya abre los ojos... médico!...
Dª CAMILA: No la sofoquen, necesita aire. CARLOS: Enrique, es mi felicidad la que voy jugando en la partida,
LUCÍA: ¡Dónde estoy? ¿Qué quiere decir esto? Mamá... y ya no retrocedo ni miro para atrás...
Elvira... ¡Ah, sí! ¡esas manos! ¡esas manos! ¡parecían de ENRIQUE: Sí, pero si esta farsa...
fuego!
CARLOS: Silencio... siento pasos... Sí, doctor, tal cual se lo refiero a
ÁNGELA: Pobre niña... está delirando... usted... Ha sido una indisposición muy extraña.
Dª CAMILA: Tranquilízate... no es nada... No estén tan encima... ¡le Entra doña Camila.
quitan el aire! Vamos a llevarla... Ve y enciende luz. El señor es médico. Lo he encontrado casualmente en la
Ángela mutis. botica de la esquina...
LUCÍA: ¡Tengo el pecho oprimido!... Dª CAMILA: Pasemos por aquí, doctor. Ha recobrado el
Dª CAMILA: (Conduciéndola) Despacio, sin fatigarte... apóyate en mí... conocimiento y la dejé acostada... ¿Cree usted que
ELVIRA: ¿Estás más aliviada? puede ser algo grave?
LUCÍA: Siento una especie de angustia. ENRIQUE: Dentro de un momento se lo diré a usted, señora.
Dª CAMILA: ¡Que Dios nos ayude! Despacio, hija, sin fatigarte. Hacen mutis los tres.
Hacen mutis.
ESCENA X
ESCENA XI
Dicho y Ángela (entra).
Don Lucas y Don Juan (entra).
DON LUCAS: ¿Cómo sigue la señorita?
ÁNGELA: Está más aliviada, señor... DON JUAN: Un susto y nada más, amigo Don Lucas. Dice que es cuestión
del sistema nervioso y que no hay por qué alarmarse...
DON LUCAS: Pero, dime... ¿ha tenido otras veces ataques parecidos a éste?
DON LUCAS: ¡Vaya hombre! ¡Cuánto me alegro! Le confieso que estaba
ÁNGELA: Que yo sepa, no.... Por lo menos, es la primera vez que yo la
intranquilo. ¡Tan luego esta noche! Amigo Don Juan, su
veo así...
señora lo enterará de algo que hemos conversado respecto a
DON LUCAS: ¿No ha venido todavía el médico? Lucía.
ÁNGELA: Sí, señor. Está adentro uno que encontró el señor Carlos en DON JUAN: Sospecho de lo que se trata. Sabe usted que en esta casa se le
la calle. recibe siempre con gusto...
DON LUCAS: Y ¿qué dice? DON LUCAS: Muchas gracias. Me retiro; pero volveré más tarde en busca
ÁNGELA: Que no es de cuidado. (Pausa). de noticias. Hasta luego. (Medio mutis, por foro).
Se dan la mano.
DON LUCAS: Oye, muchacha; acércate... dame la mano,
DON JUAN: Hasta luego, Don Lucas.
ÁNGELA: ¿Mi mano?
DON JUAN: ¡Vaya una ocurrencia! (Mutis izquierda). Dª CAMILA: ¿Y cree usted, doctor, que puede repetirle?
ENRIQUE: No lo espero, señora.
CARLOS: Pues yo sí lo espero.
ESCENA XII
ENRIQUE: ¿Usted? ¿Es usted médico?
Carlos. CARLOS: No, señor, no soy médico... pero tengo mis razones especiales
CARLOS: (Saliendo por izquierda) Todo marcha a las mil maravillas. ¡Este para afirmar lo que digo.
Enrique, aunque no es médico, merecería serlo! ¡Ahí lo dejo DON JUAN: ¿Tú?
perorando como si supiera! Charla hasta por los codos y no
ENRIQUE: Y ¿se puede saber cuáles son esas razones?
se deja interrumpir por nadie.
CARLOS: Yo no debo callar, ¡sería un crimen dejar de decir lo que sé!
Voces dentro.
La responsabilidad de lo que pudiera ocurrir más tarde, caería
Ahí vienen... ¡Ahora hay que dar el gran golpe!... ¡Es necesario
por entero sobre mí...
reventar al jettatore! ¡El jettatore! ¡Y lo mejor es que hasta yo
mismo voy a concluir por creerlo! DON JUAN: ¿Qué estás diciendo?
CARLOS: ¡Ah!, esto no es sino el principio de muchas otras desgracias
que vendrán después... ¡Estamos perdidos, completamente
ESCENA XIII perdidos!
ENRIQUE: No comprendo... Pero, ante todo, cálmese usted, amigo mío.
Dicho, Don Juan, Doña Camila y Enrique.
DON JUAN: Explícate, muchacho. ¿Qué quieres decir?
ENRIQUE: Estos ataques son frecuentes en los temperamentos nerviosos. He CARLOS: Dígame, doctor, ¿cree usted en la jettatura? ¿Cree usted en los
tenido ocasión de observar en las clínicas europeas infinidad de jettatores?
casos parecidos, yo me he preocupado de estudiarlos
preferentemente en sus múltiples y variadas manifestaciones. ENRIQUE: ¿Por qué me hace usted esa pregunta?
Charcot, el gran Charcot, en su Traité sur les maladies nerveuses, ha CARLOS: Conteste usted,¡se lo suplico!Diga la verdad; ¿cree usted en la
hecho de ellos una clasificación minuciosa y en extremo jettatura?
interesante. Éste es de los más simples y el tratamiento indicado ENRIQUE: Yo...
PEPITO: ¿Dónde están tus patrones? CARLOS: Pues, amigo, lo que hay en plata, dejando rodeos a un lado,
CARLOS: Don Lucas. PEPITO: Conversábamos con Carlos de algo que es muy grave,
gravísimo...
PEPITO: ¿Don Lucas? ¡No diga! ¿Está usted seguro?
ELVIRA: ¿Gravísimo? Y ¿se puede saber de qué?
CARLOS: ¡Segurísimo!
PEPITO: ¿Por qué no? ¡Hablábamos del jettatore! (Cuernos). ¿Qué me
PEPITO: Pero ¡es claro! ¡Si debía habérmelo imaginado antes! ¡Cómo dice?
no! Así me explico muchas cosas, ¡es evidente! ¡El miércoles
me acompañó hasta la puerta del club y esa noche tuve un ELVIRA: ¿Cómo del jettatore? ¿Usted también?
metejón bárbaro! CARLOS: Es que Elvira no se da cuenta de lo que está pasando. Como
CARLOS: ¿Ah, sí? ¡No le digo! no entiende de estas cosas. Es bueno que usted la ponga al
corriente.
PEPITO: Fue un caso clavado de jettatura. A cuatro reyes, me ligaron
cuatro ases… y en un pozo que nadie abrió, pasé un royal de PEPITO: ¿De veras? Pues le prevengo, Elvira, que este es un asunto
mano por no mirar las cartas… mucho más serio de lo que puede usted imaginarse. ¡Es algo
terrible!
CARLOS: ¡Ya ve usted si tengo razón!
ELVIRA: ¡Me está usted asustando! ¡Explíquese!
PEPITO: (Caminando) ¡Pero si no hay duda! ¡Tiene usted razón que le
sobra! ¡Ese hombre es jettatore, sin vuelta! ¡Si desde entonces PEPITO: Pero ¿cómo? ¿Todavía necesita usted explicaciones? ¿No es
estoy con una racha negra que me tiene loco! bastante con lo ocurrido esta noche a su hermana? ¿Qué más
explicaciones quiere?
CARLOS: Vea lo que son las cosas, ¿eh? ¡Y usted sin sospecharlo!
CARLOS: Éstas se empeñan en no creerme a mí. Pero supongo que no
PEPITO: Y ahora recuerdo… Otra vez que me acompañó hasta mi vas a dudar también de lo que te diga Pepito...
casa, casi me mata el tranvía por el camino. ¡Qué barbaridad!
¡Y yo que estaba desprevenido! ELVIRA: ¡Es que a ti no se te puede tomar atadero! Entonces, ¿es cierto?
PEPITO: ¡Ciertísimo!
ELVIRA: ¿Don Lucas hace daño cuando mira?
CARLOS: ¿Pedro Flores, dice? ¡Cómo no! Es el nombre de guerra que CARLOS: ¿De dónde salen a estas horas, calaveras?
tiene Don Lucas para las aventuras amorosas. LEONOR: Venimos de hacer una visita donde nos hemos opiado en
Entra Elvira. grande. (Se sienta). Pero, cuénteme lo que ha sucedido, ¿qué
(Aparte) ¡Yo lo enredo a Don Lucas aunque sea inocente! dice el médico?
DON RUFO: ¡No digás! ¿De veras? Dª CAMILA: Si vieras, hija, qué mal rato hemos pasado...
CARLOS: ¡Palabra! (Aparte) Siempre será un refuerzo. DON RUFO: Y ¿qué se ha hecho Juan, que no lo he visto?
LEONOR: ¿Adónde va? PEPITO: ¡Cómo! ¿Usted no sabe? ¡Si es un santo remedio! ¡Y se lo
recomiendo! Con un baño eléctrico echa usted fuera toda
CARLOS: A espiar con Enrique, desde la esquina, la entrada del la jettatura que haya podido ir almacenando durante
jettatore. (Riendo camina hacia el foro).
mucho tiempo... y se queda después tranquila... hasta que
LEONOR: (Riendo) Bueno, yo quedo de guardia. Vaya no más. agarra otra nueva...
En este momento, aparece Benito, foro. LEONOR: (Riendo) ¡No diga! ¿Cierto?
PEPITO: ¡Oh! lo tengo muy probado... Pero, ¿dónde está Elvira?
LEONOR: Salió después del almuerzo y ya no vendrá hasta la hora LEONOR: (Conteniendo la risa) ¿Ah, sí? Tampoco sabía esto. ¡Qué
del té. bien queda! Y ¿es con cualquier tiza no más?
PEPITO: Es cierto... es demasiado temprano... Pero, ¡es que estoy PEPITO: Con cualquiera... Se hacen tres rayas y dos puntos. Esta
tan nervioso! cábula me la enseñó un calabrés y a mí me ha dado
siempre muy buen resultado...
LEONOR: ¿De veras?
Aparece Benito, foro.
DON LUCAS: Francamente, no comprendo… ELVIRA: (Desde la puerta izquierda) ¡Ah! ¿estaba usted aquí?
ENRIQUE: ¡Cómo! ¿qué no comprende? Un hombre ilustrado, un DON LUCAS: Sí, Elvirita... esperando al médico para tener noticias.
hombre inteligente como usted… He tenido el honor de ELVIRA: Pero, siéntese... no se incomode. Estoy muy nerviosa, ¿sabe?
manifestarle que soy un médico “te-le-pá-ti-co”… ¿Todavía No sé lo que tengo...
no comprende usted?
DON LUCAS: Me encuentro bien así.
DON LUCAS: ¡Sí! ¡Cómo no! (Aparte) ¡Pues ni una palabra entiendo!
ELVIRA: Dígame, ¿no ha visto a Pepito por acá?
ENRIQUE: ¡Acabáramos! Ya me extrañaba…
DON LUCAS: No: desde que yo estoy aquí, no ha venido.
ELVIRA: No sé... me dice Ángela que lo vio entrar...
ESCENA VI DON LUCAS: Pero, ¿qué le pasa?
ELVIRA: Nada... Don Lucas... nada... ¿No le digo que son los nervios?
Dichos y Leonor.
DON LUCAS: Bueno, Elvirita, bueno... la verdad es que no entiendo lo
LEONOR: (Desde la puerta derecha) Doctor, puede pasar. que...
ENRIQUE: Con su permiso. (Vase derecha).
DON LUCAS: (Solo) He aquí a lo que estamos expuestos los hombres que
hemos recibido una educación incompleta. Viene un ESCENA VIII
mozalbete y nos da una lección en cuatro palabras. Ahí tienen
ustedes... Parece que es una barbaridad no saber lo que es Dichos, Leonor, Enrique y Carlos.
telepatía... Pues, yo no lo sabía... más aún: ¡ahora mismo no LEONOR: ¿Esperará usted aquí, doctor?
lo sé!... Te-le-pa-tía. ¡Hágame usted el favor! Pero ¡mire que
ENRIQUE: Sí, señorita. Quiero observar nuevamente a la enferma dentro
querer saber hasta lo que yo pienso! ¡Se necesita audacia! Y lo
de un cuarto de hora.
peor es que como uno al fin no está seguro, tiene que callarse.
DON LUCAS: ¡Oh! ¡no vale la pena! Me lo explico muy bien. ¿Con que cura DON LUCAS: ¿Cómo hay que hacer?
usted por medio de la telepatía? ENRIQUE: Me bastará para mirarlo fijamente. Es por medio de la
ENRIQUE: No es eso, precisamente. La telepatía me permite ponerme en mirada como se produce el fenómeno… Vamos a ver…
contacto mental con el paciente. Curo por sugestión… el Yo voy a ordenarle a usted que piense un número
poder de la voluntad trasmitido por el pensamiento… comprendido entre uno y diez. Mientras yo no le
indique, usted no piense en nada. Cuando yo considere
DON LUCAS: ¡Ah!
que la sugestión se ha producido, le diré ¡ya! Entonces
ENRIQUE: Sí, señor; trasmito fluido al paciente y por ese medio lo usted piensa rápidamente. En seguida, digo yo el número
domino, me apodero de su voluntad, le ordeno que se cure… que le he ordenado pensar y usted me declara si es o no
y, tratándose de enfermedades nerviosas, el éxito es infalible. el que ha pensado. ¿Comprendido?
DON LUCAS: Entiendo… entiendo… La voluntad suya sobre la otra DON LUCAS: Completamente. Veamos…
voluntad… después la trasmisión del pensamiento… y el
ENRIQUE: Usted no piense en nada… entréguese por completo a mí.
enfermo se cura. ¡Es maravilloso! Y ese extraño poder ¡puede
¡Ya! ¡Cinco!
usted ejercitarlo sobre todas las personas?
DON LUCAS: ¡No señor!
ENRIQUE: Sobre la casi totalidad. Hasta ahora, sólo he encontrado seis
capaces de resistirme… y dos que resultaron con más fluidos ENRIQUE: ¿Cómo… que no?
que yo… DON LUCAS: He pensado en el número cuatro.
DON LUCAS: ¿Con más fluido que usted? ENRIQUE: ¡Es raro!... Otra vez… ¡Ya!... ¡Tres!
ENRIQUE: Sí, eran más fuertes, tenían más poder y me dominaban… DON LUCAS: ¡No señor!... ¡seis!
Un ruso y un inglés… Los dos han muerto… ENRIQUE: ¡No puede ser!
CARLOS: ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? DON LUCAS: (Por las dudas sería mejor dominarlo). Escuche… ¿Usted es
español, no?
DON LUCAS: Tranquilícese… Ha tenido usted un ligero desmayo.
BENITO: Sí, señor… de Pontevedra…
CARLOS: Pero… déjeme que recuerde… ¡Ah, sí! Estaba pensando el
número seis, y de pronto ya no supe lo que me pasaba. ¿Me DON LUCAS: ¡Ah! con que de Pontevedra, ¿eh? (Aparte) Sí… sin duda… es
desmayé, entonces? ¡qué raro! Es la primera vez que me lo mejor… (Alto) Venga para acá…
sucede… Benito se aproxima asustado.
Párese derecho, hombre. Míreme a los ojos… ¡Así no!... ¡sin
DON LUCAS: Bah, bah; no piense más. A mí me ha sucedido muchas
pestañear! Cuando yo le avise, piense en un número entre
veces… Son indisposiciones pasajeras.
uno y diez, ¿entiende?
CARLOS: Pero, no, ¡si ahora lo recuerdo! Bueno, de todos modos, ni
BENITO: Sí, señor… Ya está: once…¡pensé en el once!
una palabra de todo esto, ¿eh? Mis tíos podrían alarmarse.
DON LUCAS: ¡No, hombre, no! Tiene que esperar mi aviso… (Aparte) Estos
DON LUCAS: ¡Justo! Se lo iba a proponer a usted. Reserva completa… Es
organismos groseros deben ser refractarios a la sugestión…
lo mejor…
Medio mutis Benito.
CARLOS: Hasta luego, Don Lucas. (Le tiende la mano).
(Alto) Pero, ¿quiere estarse quieto?
DON LUCAS: Hasta luego… (No toma la mano de Carlos).
BENITO: Es que no puedo…
CARLOS: (Comprendiendo). Es verdad… tiene razón. (Mutis).
DON LUCAS: ¡Estire los brazos!
BENITO: (De rodillas y llorando) No señor, ¡a mí no! ¡soy un padre, un padre
ESCENA XI de familia que no ha hecho mal a nadie! ¡A mí no! ¡Señor!...
¡perdón! ¡Se lo pido por lo que más quiera en este mundo!
Don Lucas y Benito. (Asoma Benito por el foro). DON LUCAS: ¡Pero no grite, hombre! ¿Qué significa esto?... ¡Levántese!...
DON LUCAS: ¿Qué hacía usted ahí? ¡pronto!
BENITO: Nada, señor. BENITO: Es que conmigo no tiene motivos, señor, ¡no tiene motivos!
DON LUCAS: Acérquese. DON LUCAS: ¡Le repito que no grite! ¡No sea usted bruto!
DON LUCAS: ¡Caramba! Yo lamento que en este caso… LEONOR: ¡Si no me asusto! Yo no soy aprensiva… pero es muy raro…
LEONOR: ¡Ni una palabra más! Siéntese. Ya vienen la señora y Lucía. Dª CAMILA: Dóblalo, hija… Haz la prueba otra vez…
LEONOR: ¡Si no puedo!
DON LUCAS: No es nada, no es nada… No hay que alarmarse. (Le sopla el
ESCENA XIII
brazo). ¿No ve? Se acabó… Ya está lo mismo que antes…
Dichos; Doña Camila y Elvira. LEONOR: Es cierto… Pero ¿qué habrá sido?
Dª CAMILA: ¡Es muy extraño!
Dª CAMILA: ¿Cómo está Don Lucas? Discúlpeme si no he venido antes.
Lucía no me dejaba mover de su lado… DON LUCAS: Algún tendón… Son cosas que a cada rato suceden… Vaya,
no tiene por qué preocuparse… No vale la pena.
DON LUCAS: Bueno fuera, señora. Cuando hay enfermos…
LEONOR: ¡Si ya lo sé! ¡Qué ocurrencia! ¿Por qué quiere que me
Dª CAMILA: Es que la pobre tiene tantas manías. ¡Si usted viera! Yo
preocupe?
creo que está “histericada”. Ahora la dejo vistiéndose muy
contenta… y hace un momento estaba en un ¡ay! El DON LUCAS: Es frecuente… cualquier mal movimiento. (Aparte) ¡Estoy
mismo médico está sorprendido. tremendo!
DON RUFO: ¡Cómo no! ¡Ya lo creo! Yo siempre estoy pronto… LUCÍA: Y en la ópera ¿no ha estado?
DON LUCAS: ¡Qué bueno va a estar eso! DON RUFO: ¿En la ópera?... (Al contestar a Lucía se encuentra con la mirada de
Don Lucas). No, no he estado. (Aparte) ¿Por qué me estará
DON RUFO: Sí, ya sabemos que usted es aficionado “al canto”.
mirando de ese modo ese mamarracho?
DON LUCAS: Es cierto, ¡me gusta mucho!... pero me lo dice usted de un
LEONOR: Pues debía ir a la ópera. ¡Allí sí que son buenas las coristas!
modo…
DON RUFO: (Aparte) ¡No hay más que me está provocando! (Alto) Es que
DON RUFO: Lo que tiene es que su gusto es cantar acompañao… ¡y
no me dejan. (Risas).
algunas veces suele quedarse cantando solo! (Aparte) ¡Hum!
¡Te voy a dar Pedro Flores! Dª CAMILA: ¿Qué está usted diciendo, Don Rufo?
DON LUCAS: No comprendo… DON RUFO: ¿Qué he dicho? Que no voy a la ópera porque no tengo
tiempo, y de ahí… (Aparte) ¡Si me sigue mirando de esa
DON RUFO: Con que no comprende, ¿eh? ¡Está bueno! Se creerá usted
manera, le rompo el alma!
amigo, que nos hemos criado boliando pajaritos…
LEONOR: Y usted, Don Lucas, ¿no va nunca al teatro?
DON LUCAS: Pero…
DON LUCAS: Hace tiempo, Leonor. Voy poco, muy poco. (Aparte) Qué
LEONOR: (A Rufo). Lo que usted no se queda atrás tampoco. Me dicen
lástima, se cortó la corriente… ¡Se conoce que es gran sujeto!
que tiene temporada en el Politeama y que no falta ninguna
noche. Dª CAMILA: ¡Qué raro! ¡Siendo tan amigo de la música como es usted!
DON RUFO: Sí, hijita… suelo ir algunas veces… ¡para dar lástima! DON LUCAS: Es que el invierno pasado tuve un ataque de reumatismo que
no me dejaba salir de noche… y este año…
DON LUCAS: (Aparte). Hay que domesticar a este guaso… ¿Si serán
susceptibles a la sugestión estas naturalezas medio salvajes? (Se DON RUFO: ¡Vaya! ¡Después de tanto lujo salimos con baile en el patio! Y si
levanta y clava la vista en Don Rufo). es enfermo, amigo, ¿a qué se las quiere tirar de pollo y de fuerte?
LEONOR: (A su espalda) Y, ¿qué le parece la compañía? ¿Es buena? DON LUCAS: ¿Yo?... No sé en qué…
DON RUFO: Bastante buena. ¡Sobre todo las coristas! ¡Qué bien cantan LEONOR: Cuéntenos algo, Don Rufo, de las óperas que ha visto,
esas mujeres! (Risas). DON RUFO: Si no las entiendo, hijita… ¡Como son en italiano!... (Risas).
Dª CAMILA: ¡Vaya una ocurrencia! ¡Tan luego las coristas llamarle la DON LUCAS: (Aparte) Mejor es que me retire… ¡No vaya a ser que así como
atención! así como al otro le dio por retroceder, le dé por atropellar al
DON RUFO: Es que me ha dicho una persona entendida que es muy difícil animalote este!
Dª CAMILA: ¿Qué es eso, niñas? ¡A ver si se están quietas! LEONOR: Jettatore es el que hace mal de ojo.
DON RUFO: ¡Ah! ¿Y Don Lucas?
LEONOR: Yo no sé; dicen que es así. (Mutis).
ESCENA XX
DON RUFO: (Aparte). ¡Acabáramos! ¡y yo que creía que no hacían daño
Dichos, Juan; y a poco, Carlos. sino a las viejas! ¡Qué julepe el de la gringa cuando se lo
cuente!
Se levantan todos.
DON JUAN: ¿Se fue Don Lucas? ¿Cómo te va Rufo? ¡Vaya! ¡Se acabó! Ahí CARLOS: ¿Qué sucede?
sale tu Pepito a quien por poco he tenido que darle una DON JUAN: Que inmediatamente te mandas a mudar de aquí.
lección. ¡Es un ridículo insoportable! Entran Leonor y Lucía gritando.
Dª CAMILA: Pero, Juan… ¡fíjate en lo que dices, por favor! LEONOR: ¡Elvira se ha desmayado! ¡Vengan ligero! (Mutis).
DON JUAN: Y ¿qué quieres que yo le haga? ¡Ella tiene la culpa por haber Dª CAMILA: (Corriendo a la habitación). ¡Dios mío!
puesto los ojos en un tilingo como es el tal Pepito! ¡Se necesita CARLOS: ¡Eso no impide que en esta casa haya entrado la jettatura!
ancheta! ¡Pretender que le cerrara las puertas de mi casa a
Don Juan alza una silla y Don Rufo lo contiene.
Don Lucas a título de que él tiene miedo! ¿Se ha visto nunca
cosa igual? ¡Si es de no creerse! (Se pasea).
Dª CAMILA: ¡Qué disgusto tan grande, Dios mío! TELÓN RÁPIDO
DON JUAN: ¡Pero Camila, Camila! LUCÍA: No, papá... perdóname. ¿Quieres que me lo saque? Mira, me
lo saco. No te disgustes por eso. No seas malo, papacito... (Lo
Dª CAMILA: Y ¿si resultara cierto? abraza).
DON JUAN: ¿Quieres hacerme el favor de callarte? ¡Voy a concluir por
DON JUAN: No, no, déjame... me voy. Tengo que hacer. (Va a salir y se
creer que has perdido la chaveta!
encuentra con Ángela que trae una herradura colgada de la cintura).
Dª CAMILA: ¡Chist! ¡Ahí viene Lucía!
ESCENA III
ESCENA II
Dichos y Ángela.
Dichos y Lucía.
DON JUAN: ¿Quiere decirme qué significa ese colgaje que lleva usted a la
LUCÍA: Buenas tardes, papá. (Tomándole las manos). cintura?
DON JUAN: Buenas tardes, dormilona. ¿Por qué no bajaste a almorzar? ÁNGELA: ¿Esto, señor? Es contra la jettatura.
LUCÍA: Tenía un poco de dolor de cabeza, y me quedé acompañando DON JUAN: ¿Usted también? Pero, dígame ¡so pedazo de adoquín!, ¿qué
a Elvira. se ha figurado usted? Ahora mismo se saca esa porquería,
Doña Camila y Lucía. LEONOR: Así es, señora. Y ¿de Don Rufo no se tiene noticias?
Dª CAMILA: Dª CAMILA: ¡Ésa es otra! Después de las palabras que tuvo con Juan… por
no sé qué indecencias de Don Lucas, que de puro comediado
Se sientan. Pausa.
vino a contarle creyendo hacer un bien, no hemos vuelto a
Estos malos ratos que pasa tu pobre padre me mortifican
saber nada de Don Rufo.
mucho.
LUCÍA: Hace cinco días que no se lo ve por acá. ¡Pobre Don Rufo,
LUCÍA: A mí también, mamá; y, sin embargo, no hay remedio. Es
tan bueno como es!
necesario defenderse contra la jettatura.
LEONOR: Pero, qué tipo tan odioso ha concluido por hacerse el tal Don
Dª CAMILA: Indudablemente, es necesario... (Pausa corta). ¿No ha venido
Lucas!... Ahora, cuando entré estaba de plantón en la esquina
Carlos?
el infeliz de Pepito. ¡Mire a lo que ha quedado reducido!
LUCÍA: Estuvo un momento con nosotros y se fue. Dijo que volvería.
LUCÍA: Se lo lleva el día entero rondando por aquí. ¡Pobre Pepito,
Como tiene que ocultarse de papá...
víctima inocente de Don Lucas!
Dª CAMILA: ¡Pobre Carlos! (Pausa corta).
Dª CAMILA: ¿Y Carlos? ¿Dónde me lo dejas a Carlos, obligado a venir a
escondidas a una casa que ha sido siempre como suya?
LUCÍA: ¿Por supuesto que el infeliz quedó muerto en el acto?... ¡Jesús! (Retiran las sillas).
LEONOR: Y, ¿cayó en el momento en que usted pasaba? DON LUCAS: Pero, señoras…
DON LUCAS: ¡Justo! ¡En ese mismo momento, como si me hubiera estado Dª CAMILA: Es la emoción, Don Lucas, la emoción. ¡Dios mío! Pero, ¡qué
esperando! cosas tan espantosas le ha tocado ver a usted!
Las tres retiran sus sillas. DON LUCAS: ¡Cierto! Fue muy desagradable, se lo aseguro a ustedes.
Dª CAMILA: ¡Jesús, María y José! (Persignándose). LEONOR: Y ¿no ha presenciado usted otras desgracias por el estilo?
DON LUCAS: Pero, ¿por qué se retiran ustedes? DON LUCAS: No recuerdo… no creo…
Dª CAMILA: Disculpe, Don Lucas, ¡la emoción! ¡Es tan horrible lo que LEONOR: Otros accidentes… aunque sean menos graves… Piense un
acaba usted de contarnos! poco…
DON LUCAS: Calculen ustedes lo que habrá sido para mí que lo he Dª CAMILA: Haga usted memoria, Don Lucas…
presenciado… DON LUCAS: ¡Psh! No recuerdo… Ha presenciado otros hechos, sí, pero
LUCÍA: Y diga usted, Don Lucas, ¿es la primera vez que le ha ocurrido vulgares, sin importancia… Caídas de caballo, choques de
una cosa así? carruajes… En fin, lo que todo el mundo ha visto…
DON LUCAS: ¿Al albañil? ¡Lo supongo! Dª CAMILA: ¡Qué ha de ver todo el mundo, Don Lucas, qué ha de ver!
LUCÍA: No, a usted. DON LUCAS: Pero…
DON LUCAS: ¡Ah! sí, la única… Y tengo bastante, ¡créamelo usted! LUCÍA: No importa… Cuente nomás, cuente…
LEONOR: Pero, recuerde usted bien Don Lucas… DON LUCAS: Pero ¡no tiene interés!
DON LUCAS: Lo recuerdo. Nunca he visto matarse a nadie en esa forma. LUCÍA: ¡Oh! Viniendo de usted, Don Lucas…
LEONOR: Pero en otra sí, entonces, ¿verdad? DON LUCAS: (Aparte) Bueno, ya que les entretiene hay que inventar algo
Dª CAMILA: ¡Haga usted memoria Don Lucas! interesante. (Alto) ¡Ah, sí! Ahora recuerdo… He presenciado
otra vez un hecho muy curioso… y en ése, crean ustedes, tuve
LUCÍA: ¡Sí, Don Lucas!
una participación activa, casi peligrosa. (Aparte) Ya que es
DON LUCAS: (Aparte) ¡Pero qué empeño original! (Alto) He visto… sí… cuestión de inventar, vamos a darnos un poco de
he visto, hace muchos años, morirse otro hombre importancia.
Dª CAMILA: Que vaya Ángela, y vea; pero sin decirle. La pobre no está
Dichos, Elvira; a poco,Carlos.
para sustos. (Mutis Ángela, por izquierda).
DON JUAN: El médico va a venir, ¿qué hacemos? ELVIRA: ¡La felicidad de tus dos hijas; eso es lo que harás, papá, porque
eres bueno y porque no puedes complacerte en vernos sufrir
LEONOR: Que se encargue Carlos de despedirlo desde la puerta.
así! (Lo abraza, llorando).
LUCÍA: Es lo mejor.
LUCÍA: (Lo abraza). Sí, papá. ¡Por un capricho! ¡No es posible,
DON JUAN: Ve pronto, pero con tino, ¿eh? papacito!
CARLOS: Pierda cuidado… (Vase por el foro). DON JUAN: ¡Pero hijitas de mi alma! ¿Qué más puedo querer yo que la
Dª CAMILA: ¡Ese hombre es jettatore, Juan! ¡Ahora estamos seguros! felicidad de ustedes? Pero no es eso. Calculen ustedes mi
DON JUAN: ¡Pero mujer, no volvamos a las andadas! situación. No se trata de caprichos. Yo...
CARLOS: (Por foro) El médico se fue; pero ahí sube Don Lucas...
LEONOR: Sí, señor, es cierto. ¡Don Lucas es jettatore!
Las señoras salen corriendo y gritando, por izquierda.
DON JUAN: ¡Leonor!, ¿tú también? ¡Pero hija, si es un disparate! ¡Si no
puede ser!
LUCÍA: Si lo hubieras oído hace un momento, no dirías eso, papá. ¡Yo ESCENA IX
no puedo casarme con un hombre así! Tú no puedes querer
mi desgracia. (Lo abraza). ¡Y yo sería muy desgraciada! Don Juan, Carlos y Don Lucas.
DON JUAN: Vamos, vamos. Sean razonables, ¡por Dios!
DON LUCAS: Me dice Carlos que la señora sigue bien.
Dª CAMILA: ¡Es un hombre funesto para nosotros! ¡Yo no sé lo que va a Al entrar Don Lucas, Carlos hace mutis, por izquierda.
ser de mí! ¡Ya no tengo fuerzas! ¡Ya no puedo!
DON JUAN: Regular no más. Se ha recostado un rato. Siéntese.
DON JUAN: Pero, no digas eso, Camila. ¡No tiene sentido común! ¡Qué
DON LUCAS: Felizmente son cosas que no tienen importancia.
ejemplo el que les das a tus hijas!
DON JUAN: No siempre, sin embargo. Estas mujeres del día, son un manojo
Dª CAMILA: Es que no puedo, Juan, es inútil, ¡no puedo!
de nervios, amigo Don Lucas, y con ellas no se gana para sustos.
DON LUCAS: Sí, señor. ¡Si ahora me doy cuenta! Se trata de una DON LUCAS: Y los ha habido tal vez más fuertes. Un ruso y un inglés… por
indiscreción de Carlos… ejemplo… Los dos han muerto…
DON JUAN: ¿Qué quiere usted decir? Explíquese. DON JUAN: Pero ¿es que pretende burlarse de mí, señor mío?
DON LUCAS: Carlos lo ha atribuido todo a una influencia determinada… DON LUCAS: ¿Burlarme? ¡Pues al diablo las reservas y al diablo los
juramentos! ¡Voy a darle a usted una prueba concluyente!
DON JUAN: Pero, usted, ¿cómo sabe?
DON JUAN: ¡No, no, señor! ¡Dios lo libre! ¡Ni se le ocurra!
DON LUCAS: ¡Vaya! Como no es para mí una novedad que poseo una
En ese momento aparece Carlos con un telegrama abierto.
influencia… Pero, todavía no puedo hablar, Don Juan… no Puerta izquierda.
puedo… (Aparte) ¡Maldito juramento!
DON JUAN: Pero, ¿qué galimatías es éste? De manera que no ignora usted
que se le supone… (Aparte) ¡Cómo pronunciar la palabra! ¡Si ESCENA X
es como una bofetada!
DON LUCAS: No sólo lo sé, sino que declaro que es cierto; pero, se lo repito, Dichos y Carlos.
no puedo hablar. No continuemos… me colocaría usted en CARLOS: Tío... acaba de llegar este telegrama de la estancia, con una
una situación violenta… mala noticia.
Carlos.
ESCENA XIII
CARLOS: (Por izquierda. Sale rengueando). ¡Maldito sea! ¡Parece de
intento! Quiero correr, me enredo en la alfombra y casi Dichos y Leonor.
me he roto una pierna... ¡Demonio y cómo duele! ¡Uff!
(Se sienta). Pero, casual, ¿eh? ¡Ni que fuese realmente LEONOR: ¿Qué es esto? ¡Muy bonito!
jettatore! (Ríe). ¡Es lo único que me faltaba ahora! (Ríe). CARLOS: Es que... me duele la pierna...
¡Que me entrase aprensión a mí también!
LUCÍA: De los de trencita, ¿sabes? CARLOS: No, Pepito, siga: no haga caso.
DON JUAN: Bueno, bueno... PEPITO: Bueno, voy y de entrada no más me encuentro con un
jettatore; es decir… hasta entonces yo sólo tenía sospechas de
Dª CAMILA: No andes a caballo, ¡acuérdate del año pasado! que fuese jettatore.
PEPITO: Sobre todo en caballo blanco, ¡mire que son como pararrayos ELVIRA: Y ¿en qué se le parecía?
para atraer la mala suerte!
Dª CAMILA: Es que encuentra usted la casa de fiesta, Don Rufo. Dª CAMILA: No... ¡que no entre aquí!
DON RUFO: Pues no lo parece. He llamado más de veinte veces y ÁNGELA: No, señora, si tampoco quiere entrar. Está en el escritorio.
nadie me ha sentido. Me preguntó por el señor, y cuando supo que no estaba pidió
hablar con usted.
Dª CAMILA: ¿Qué se habrá hecho Ángela? ¡Qué mujer ésta!
Dª CAMILA: ¿Conmigo? ¡No, no! ¡Conmigo no va a hablar! ¡Dios me libre!
LUCÍA: (Riendo) Debe de estar con hipo...
DON RUFO: Pero, comadre, ¿qué es esto?
LEONOR: ¡Entonces debe de estar en la azotea!
PEPITO: ¡Que lo echen los sirvientes! ¡Que lo maten, si es preciso!
Dª CAMILA: Cómo... ¿en la azotea? ¿Qué tiene que hacer ese miserable en esta casa? (Caminando
LEONOR: Sí, ese primo bombero que tiene le ha dicho que cuando de un lado para otro).
le venga el hipo, debe silbar contra el viento... ELVIRA: ¡Ay, mamá, por Dios!
PEPITO: Entonces, será bueno... CARLOS: Calma, Pepito, calma. No hay para qué agitarse. Óigame, tía.
LEONOR: Así parece. Con Don Rufo nos encargamos de despedirlo, ¿quiere Don
Rufo?
PEPITO: Pues, no lo sabía.
DON RUFO: ¡Pero si no entiendo jota de lo que está sucediendo!
DON RUFO: ¡Pero, si es natural, amigo! ¿A que no ha visto usted nunca
un avestruz con hipo? CARLOS: Ya le explicaré todo.
PEPITO: Yo no... Dª CAMILA: Hagan lo que quieran; pero lo que es yo no hablo con él.
PEPITO: ¡Tantos miramientos con un simple jettatore! ¿Qué sería
DON RUFO: Pues, por eso: porque se lo pasan silbando el día entero...
entonces con un hombre como los demás?
PEPITO: ¡Oh, no embrome, hombre! ¡Vea con lo que sale! Carlos saca un llavero.
DON RUFO: ¿Y Juan, comadre? CARLOS: Vamos, Don Rufo, toque, toque fierro...
Dª CAMILA: En la estancia... o, mejor dicho, en viaje para la estancia. DON RUFO: ¡No, mejor dame un garrote! Vamos... (Mutis con Carlos, por
Acaba de irse. izquierda).
ESCENA XXI
ESCENA XXII
PERSONAJES
CANILLITA
DOÑA CLAUDIA
VECINA 1ª
VECINA 2ª
DON BRAULIO
PICHÍN
ARTURO (NIÑO)
UN VECINO
TANO
UN PESQUISA
UN VIGILANTE
UN MASITERO
MUCHACHO 1º
MUCHACHO 2º
MUCHACHO 3º
BATISTA
PULGA
UN MERCERO
ACTO ÚNICO
CUADRO PRIMERO
con Martillo, Gorrita y nos fuimos a dormir a la fonda. D. BRAULIO: (Separándolos) ¡Señora, por Dios!... ¿Por qué le pega a esa
CLAUDIA: ¡A la fonda!... pobre criatura?
CANILLITA: Sí, a la fonda de los muchachos, allí en una obra de la CLAUDIA: ¡Es muy sinvergüenza!
calle Cangallo… con camas de piedras… CANILLITA: (Llorisqueando) ¡Sí!... ¡sinvergüenza!... ¡De vicio no más me
CLAUDIA: Donde van a jugarse la plata, ¿no?... ¿A que no traés ni pega! ¡Yo no le he hecho nada, don Braulio, por ésta!... Es
medio? que me tiene estrilo por culpa de ese compadrón que vive
CANILLITA: ¡Ni medio!... ¿Y a mí qué?... Pa eso lo gano y es mía, bien con ella.
mía, ¿sabe?... Si he de estar trabajando como un burro pa CLAUDIA: ¡Tu padre!
pagarle las copas a ese… atorrante, vale más que me lo CANILLITA: ¿Mi padre?... ¡Si se afeita!... ¡Mi padre, un atorrante que
CANILLITA: ¡Y cómo le va!... Cuando quiera. PICHÍN: ¿No responden?... ¿Quién ha andao con mis cosas?...
D. BRAULIO: (A Claudia) Hasta luego, doña… ¡Y haga lo que le he CLAUDIA: No sé… ¡Nadie!...
dicho!... Adiós, chiquito. Pórtese con juicio… ¿eh?... PICHÍN: (Muy alterado, tirando los objetos del baúl) ¡Cómo que
CANILLITA: Prieste un fósforo, don Braulio… y ahora un cigarro pa nadie!... ¿Quién me ha abierto el baúl?... he dicho…
encenderlo… ¡Zas! ¡Da veinte!... (Enciende un cigarro, ¡Cómo!... ¿Qué es esto? ¿No está?... (Se dirige a Claudia y la
arroja una humada y con cómica gravedad da el brazo a Don toma con violencia por un brazo) ¿Dónde está el
CANILLITA: ¡Soltame, gran perra!... ¿Cajetilla del diablo! ¿Por qué me PICHÍN: (Tomándolo por un brazo) ¡Marchá, no más!... ¡Ahora vas a
agarrás?... (Tironea). decir qué has hecho de mi prendedor!
CANILLITA: ¡Tu prendedor!... ¡Oh!... ¡Con que eras vos, canalla!
PESQUISA: (Impacientándose) ¡Eh, vamos, mocoso!...
(Consigue desasirse y se abalanza sobre Pichín, pegándole y
Salen algunos transeúntes y se detienen, presenciando la mordiéndolo) ¡Ladrón!... ¡Ladrón!...
escena.
PICHÍN: ¡Llevalo, no más, a la comisaría, que ahora voy a hacer la
exposición!...
Dichos, Agente, Vendedores.
CANILLITA: (Asombrado) ¡Oh!... ¿Y por qué me va a llevar?... ¿Yo qué
le he hecho?... ¿No puedo vender diarios, entonces?... AGENTE: (Llega de izquierda, corriendo) ¿Qué es eso?...
(Compungido) Vea, oficial… Yo no he faltao. PESQUISA: ¡Llevame a este muchacho a la comisaría!...
El agente lo hace violentamente. Canillita, forcejeando, cae
al suelo y se levanta desesperadamente.
Dichos, Pulga, un curioso. CANILLITA: ¡Ah! ¡Botón!... ¡Botón trompeta!... ¡No me pegués,
botón!... (Se incorpora).
PULGA: (Saliendo) ¡Diario cuarta!... ¡Zas!... ¡Canillita!...
El agente lo tirona, arrastrándolo hacia la izquierda.
(Interponiéndose) ¿Eh? ¿Por qué lo agarra?... ¿No tiene
¡Ay!... ¡Mamita querida!... ¡Yo, ladrón!... (Volviéndose hacia
vergüenza de meterse con un chiquilín? ¡Lárguelo!...
Pichín) ¡Canalla!... ¡Canalla!...
PESQUISA: Marchá; no más…
VENDEDORES: (A coro) ¡Lárguelo!... ¡Que lo larguen!...
UN CURIOSO: ¿Por qué lo lleva?... ¿Qué ha pasado?...
El agente lo va llevando de a poco.
CANILLITA: (Lloroso) ¡Vea, señor!... Yo no hice nada… ¡Pasaba CANILLITA: (A Pichín) ¡Canalla!... ¡Me la vas a pagar!... ¡Te voy a
vendiendo diarios y me agarra de vicio, no más! Dígale matar!... ¡A matar!... (Lo escupe)
que me suelte, ¿quiere?... ¡Le juro por esta!... ¡Que no he
Pichín va hacia él, amenazador.
dado motivo!...
PULGA: (Interponiéndose) ¡No le pegue!... ¿No tiene vergüenza?...
UN CURIOSO: ¡Suéltelo!... ¡Si es por eso, no más!... ¡Tamaño zanguango!... ¡Salga de ahí!... (Lo tironea del saco).
PESQUISA: Señor, yo sé lo que hago. ¡Es un ladroncito el
PICHÍN: (Volviéndose, amenazador) ¡Y a vos también!...
muchacho!...
PULGA: ¡A mí!... ¡Maní!... ¡Tomá!...
CANILLITA: (Irguiéndose, indignado) ¡Yo, ladrón!... ¡Una gran perra!...
Le arroja con la tabla que lleva en las manos y escapa por derecha.
Hablado
Vecina 1ª, Vecina 2ª, Don Braulio.
D. BRAULIO: Parece que la cosecha va a ser llovedora… ¡Este viento
VECINA 1ª: Diga: ¿no tiene más que hacer que poner su ropa encima
saca agua!...
de la mía?...
VECINA 1ª: Ya lo creo; ¡y biabas también!...
VECINA 2ª: ¡Jesús!... ¡No le vayan a manchar las enaguas a la hija de
VECINA 2ª: Diga, don Braulio: ¿el jarabe de pico es bueno para la tos?... Roca!... ¿Cuánto paga, doña, por el alquiler del alambre?
PICHÍN: (Reponiéndose) Diga, don. ¿Podría saber quién le ha dao D. BRAULIO: (Reponiéndose) ¡Preferible es que acabe yo mis días en un
vela en este entierro? presidio a que empecés los tuyos en una cárcel!...