INFORME DE LA PRÁCTICA DE INMOVILIZACIÓN CERVICAL
NOMBRE:
Dilan Guachamin
Jhair Pilaguano
Daniel Morillo
PARALELO: 3ro “A”
GRUPO:
INTRODUCCIÓN:
La columna cervical, compuesta por siete vértebras delicadamente interconectadas, alberga
la médula espinal, una estructura vital para la transmisión de señales nerviosas entre el
cerebro y el resto del cuerpo. Dada su vulnerabilidad inherente a lesiones en escenarios de
trauma, la inmovilización cervical emerge como una intervención crucial en la atención
prehospitalaria y hospitalaria inicial. Esta práctica busca restringir el movimiento de la
cabeza y el cuello, previniendo así el daño secundario a la médula espinal que podría
resultar de movimientos incontrolados en presencia de una lesión inestable. La correcta
aplicación de técnicas de inmovilización cervical es fundamental para minimizar el riesgo de
complicaciones neurológicas a largo plazo y optimizar el pronóstico del paciente
traumatizado. La presente práctica se enfoca en la comprensión y aplicación de las técnicas
esenciales para lograr una inmovilización cervical efectiva y segura.
OBJETIVOS:
GENERAL:
* Comprender y aplicar de manera adecuada las técnicas de inmovilización cervical en un
escenario simulado de atención prehospitalaria.
ESPECÍFICOS:
* Identificar las indicaciones y contraindicaciones para la inmovilización cervical.
* Demostrar la correcta colocación de un collarín cervical rígido.
* Describir la técnica de alineación neutral de la columna cervical.
* Explicar el procedimiento para la inmovilización completa utilizando una tabla espinal
larga y dispositivos de sujeción.
* Reconocer la importancia de la comunicación y el trabajo en equipo durante el proceso de
inmovilización.
DESARROLLO DE LA PRÁCTICA:
Durante la sesión práctica, se abordaron las siguientes técnicas de inmovilización cervical
de forma secuencial y con énfasis en la precisión técnica:
* Evaluación Inicial y Alineación Neutral: El primer paso crucial consistió en la evaluación
del estado de conciencia y la vía aérea del paciente simulado. Se hizo hincapié en la
importancia de mantener la vía aérea permeable sin comprometer la columna cervical. A
continuación, se demostró la técnica para lograr una alineación neutral de la columna,
siempre y cuando no hubiera resistencia o dolor significativo. Esto implicó alinear la cabeza
con el torso, evitando la flexión, extensión o rotación innecesarias. Se destacó la
importancia de la estabilización manual de la cabeza y el cuello por un miembro del equipo
antes de cualquier otro movimiento.
* Colocación del Collarín Cervical Rígido: Se explicó detalladamente el proceso para
seleccionar el tamaño adecuado del collarín cervical, midiendo la distancia entre el trapecio
y la mandíbula del paciente. Posteriormente, se demostró la técnica de colocación,
asegurando que el collarín se ajuste correctamente alrededor del cuello, limitando la flexión,
extensión y rotación. Se enfatizó la necesidad de deslizar la parte posterior del collarín por
detrás del cuello, manteniendo la estabilización manual, y luego asegurar la parte frontal. Se
verificó que el collarín no estuviera demasiado apretado ni demasiado flojo, permitiendo la
respiración y la deglución sin dificultad, pero restringiendo el movimiento.
* Inmovilización Completa con Tabla Espinal Larga: Se procedió a demostrar la técnica de
colocación del paciente sobre una tabla espinal larga, manteniendo la alineación neutral de
la columna cervical en todo momento. Se utilizaron técnicas de rodamiento en bloque,
coordinando los movimientos de todo el equipo para evitar la torsión de la columna. Una vez
el paciente estuvo centrado en la tabla, se aplicaron dispositivos de sujeción, incluyendo
correas para el torso, la pelvis y las extremidades inferiores. Se explicó la importancia de
asegurar la cabeza a la tabla utilizando bloques laterales y cinta adhesiva, garantizando una
inmovilización completa y evitando movimientos laterales o rotacionales.
* Consideraciones Adicionales: Durante la práctica, se discutieron aspectos importantes
como la monitorización continua del estado neurológico del paciente, la documentación
detallada de los hallazgos y los procedimientos realizados, y la importancia de una
comunicación clara y concisa entre los miembros del equipo. También se abordaron
posibles complicaciones y la necesidad de una reevaluación constante de la inmovilización.
IMÁGENES:
CONCLUSIONES:
La práctica de inmovilización cervical demostró ser un componente esencial en el manejo
inicial del paciente traumatizado con sospecha de lesión en la columna cervical. La
aplicación correcta de las técnicas aprendidas, incluyendo la alineación neutral, la
colocación adecuada del collarín cervical y la inmovilización completa en la tabla espinal, es
fundamental para prevenir lesiones secundarias de la médula espinal y mejorar el
pronóstico del paciente. Se destacó la importancia de la evaluación inicial exhaustiva, la
comunicación efectiva dentro del equipo y la monitorización continua del estado
neurológico. La práctica reforzó la necesidad de un enfoque metódico y preciso en cada
paso del proceso de inmovilización para garantizar la seguridad y el bienestar del paciente.
PREGUNTAS MOTIVADORAS:
* ¿Qué es la inmovilización cervical y cuál es su objetivo principal?
La inmovilización cervical es un conjunto de técnicas y procedimientos utilizados para
restringir el movimiento de la cabeza y el cuello de un paciente, con el fin de prevenir o
minimizar el daño a la médula espinal en casos de sospecha o confirmación de lesión en la
columna cervical. Su objetivo principal es estabilizar la columna vertebral en la región del
cuello para evitar movimientos que puedan desplazar fragmentos óseos, comprimir nervios
o agravar una lesión ya existente en la médula espinal. Al limitar la flexión, extensión,
rotación y traslación de la columna cervical, se busca reducir el riesgo de déficits
neurológicos secundarios, como la pérdida de función motora o sensitiva, que pueden tener
consecuencias devastadoras a largo plazo. La inmovilización cervical es un componente
crítico en el manejo inicial de pacientes con trauma, especialmente aquellos con
mecanismos de lesión de alto riesgo o con signos y síntomas que sugieren una posible
lesión cervical.
* ¿Cuál es el papel del collarín cervical en el proceso de inmovilización?
El collarín cervical es un dispositivo médico diseñado para limitar el movimiento de la
columna cervical. Su papel fundamental en el proceso de inmovilización es proporcionar
soporte y restricción de movimiento en la región del cuello. Actúa como una barrera física
que dificulta la flexión, extensión, rotación lateral y, en cierta medida, la traslación axial de la
cabeza y el cuello. Al mantener la columna cervical en una posición más o menos neutra y
alineada, el collarín ayuda a prevenir movimientos bruscos o excesivos que podrían agravar
una lesión vertebral o medular.
Es importante destacar que el collarín cervical, por sí solo, no proporciona una
inmovilización completa de la columna cervical. Generalmente, se utiliza como parte de un
sistema de inmovilización más amplio que incluye una tabla espinal larga y dispositivos de
sujeción para el tronco y la cabeza. El collarín cervical facilita la estabilización inicial y ayuda
a mantener la alineación durante la transferencia del paciente a la tabla espinal y durante el
transporte. Además, proporciona un recordatorio constante tanto para el paciente como
para el personal médico de la necesidad de evitar movimientos del cuello.
* ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de la inmovilización cervical prolongada?
Si bien la inmovilización cervical es crucial en el manejo inicial de lesiones sospechadas o
confirmadas, su uso prolongado puede acarrear diversos efectos secundarios que deben
ser considerados y gestionados:
* Lesiones cutáneas: La presión constante del collarín y de las correas de sujeción,
especialmente en pacientes inmovilizados durante largos periodos, puede provocar
irritación, ulceración y necrosis de la piel, especialmente en las prominencias óseas como el
occipucio, la mandíbula, las clavículas y el trapecio.
* Dificultad respiratoria: En algunos pacientes, especialmente aquellos con obesidad,
enfermedad pulmonar preexistente o lesiones torácicas asociadas, el collarín puede
restringir la expansión torácica y dificultar la respiración.
* Aumento de la presión intracraneal: Se ha sugerido que el uso de collarines cervicales
rígidos puede aumentar la presión venosa y, por lo tanto, la presión intracraneal en
pacientes con traumatismo craneoencefálico. Esto debe tenerse en cuenta en el manejo de
estos pacientes.
* Dolor y molestias: La inmovilización prolongada puede causar dolor muscular, rigidez y
molestias en el cuello, la espalda y los hombros.
* Dificultad para la deglución y la higiene oral: El collarín puede dificultar la deglución y el
mantenimiento de una adecuada higiene oral, aumentando el riesgo de aspiración y
neumonía.
* Complicaciones psicológicas: La inmovilización prolongada puede generar ansiedad,
claustrofobia y sensación de aislamiento en algunos pacientes.
* Compresión nerviosa: Aunque el objetivo de la inmovilización es prevenir la compresión
nerviosa, en casos raros, un collarín mal ajustado o la presión prolongada pueden ejercer
presión sobre los nervios periféricos.
Debido a estos posibles efectos secundarios, es fundamental reevaluar periódicamente la
necesidad de la inmovilización cervical y retirarla tan pronto como sea médicamente seguro,
siguiendo protocolos establecidos y bajo supervisión médica.
* ¿Qué lesiones pueden justificar la inmovilización cervical en una escena de trauma?
La inmovilización cervical está indicada en una amplia variedad de escenarios de trauma
donde existe una sospecha razonable de lesión en la columna cervical. Algunas de las
lesiones y mecanismos de lesión que pueden justificar la inmovilización incluyen:
* Mecanismos de alto impacto:
* Accidentes automovilísticos, especialmente con vuelcos, colisiones frontales a alta
velocidad o eyección del vehículo.
* Caídas desde alturas significativas (generalmente más del doble de la altura del
paciente).
* Lesiones deportivas de alto impacto, como zambullidas en aguas poco profundas o
colisiones en deportes de contacto.
* Lesiones por aplastamiento.
* Heridas penetrantes en la cabeza, el cuello o la parte superior del tronco.
* Lesiones por explosión.
* Atropellos por vehículos de motor.
* Hallazgos en la evaluación inicial:
* Dolor o sensibilidad a la palpación en la columna cervical.
* Deformidad visible de la columna cervical.
* Signos o síntomas neurológicos, como debilidad, entumecimiento, hormigueo o
parálisis en las extremidades.
* Pérdida de conciencia (incluso transitoria).
* Alteración del estado mental o intoxicación que impida una evaluación confiable.
* Lesiones asociadas que distraigan al paciente del dolor cervical.
* Limitación del rango de movimiento del cuello debido al dolor.
* Espasmo muscular en el cuello.
Es importante recordar que la decisión de inmovilizar la columna cervical debe basarse en
una evaluación clínica integral del paciente y en la consideración del mecanismo de lesión.
En algunos protocolos actuales, se utilizan criterios clínicos para decidir selectivamente
cuándo inmovilizar, buscando evitar la inmovilización innecesaria en pacientes de bajo
riesgo.
* ¿Cuáles son los signos y síntomas que sugieren una lesión cervical en un paciente
traumatizado?
La presencia de ciertos signos y síntomas en un paciente traumatizado debe alertar al
personal médico sobre la posibilidad de una lesión en la columna cervical y justificar la
inmovilización hasta que se pueda descartar la lesión mediante estudios de imagen. Estos
signos y síntomas incluyen:
* Dolor en el cuello: Puede variar desde una molestia leve hasta un dolor intenso y
localizado, que a menudo se agrava con el movimiento o la palpación.
* Sensibilidad a la palpación de la columna cervical: La presencia de dolor al presionar
suavemente las vértebras cervicales es un signo importante.
* Deformidad visible del cuello: Una angulación anormal o una posición inusual de la
cabeza y el cuello pueden indicar una fractura o luxación.
* Limitación del movimiento del cuello: Incapacidad o renuencia a mover el cuello debido
al dolor o la rigidez.
* Signos y síntomas neurológicos: Estos son los más preocupantes e indican una posible
afectación de la médula espinal o las raíces nerviosas:
* Debilidad muscular: Dificultad para mover las extremidades.
* Entumecimiento o pérdida de sensibilidad: Sensación anormal o ausencia de sensación
en los brazos, las piernas o el tronco.
* Hormigueo o parestesias: Sensación de "alfileres y agujas" en las extremidades.
* Parálisis: Incapacidad para mover una o más extremidades.
* Incontinencia urinaria o fecal: Pérdida del control de la vejiga o el intestino.
* Priapismo: Erección persistente e involuntaria del pene.
* Alteraciones de los reflejos: Reflejos ausentes, disminuidos o exagerados.
* Postura anormal de la cabeza: El paciente puede mantener la cabeza en una posición
inusual para aliviar el dolor o la presión.
* Hematoma o equimosis en la parte posterior del cuello: Puede indicar una fractura o una
lesión de los tejidos blandos.
Es crucial recordar que la ausencia de estos signos y síntomas no descarta por completo
una lesión cervical, especialmente en pacientes con alteración del estado mental o lesiones
distractoras. Por lo tanto, la evaluación del mecanismo de lesión sigue siendo un
componente importante en la decisión de inmovilizar.
* ¿Cuándo está indicada la retirada de la inmovilización cervical en un paciente con
trauma?
La retirada de la inmovilización cervical debe realizarse de manera protocolizada y bajo
criterios clínicos y, generalmente, radiológicos para garantizar la seguridad del paciente. Las
indicaciones para retirar la inmovilización cervical incluyen:
* Descarte radiológico de lesión cervical: La principal indicación para retirar la
inmovilización es la confirmación mediante estudios de imagen (radiografías, tomografía
computarizada o resonancia magnética) de que no existe fractura, luxación o inestabilidad
de la columna cervical.
* Evaluación clínica negativa: En pacientes despiertos, alertas y colaboradores, y en
ausencia de factores de alto riesgo en el mecanismo de lesión, algunos protocolos permiten
la retirada de la inmovilización si la evaluación clínica detallada de la columna cervical es
normal. Esto incluye la ausencia de dolor a la palpación, rango de movimiento cervical
completo y sin dolor, y ausencia de signos o síntomas neurológicos. Sin embargo, este
enfoque selectivo requiere una evaluación rigurosa y el cumplimiento de criterios
específicos.
* Resolución de lesiones distractoras: En algunos casos, lesiones significativas en otras
partes del cuerpo pueden haber impedido una evaluación adecuada de la columna cervical
inicialmente. Una vez que estas lesiones se han estabilizado y el paciente puede ser
evaluado de manera confiable, se puede considerar la retirada de la inmovilización si la
evaluación clínica y, en algunos casos, los estudios de imagen son negativos.
* Decisión médica basada en la evolución del paciente: En situaciones complejas, la
decisión de retirar la inmovilización puede requerir la valoración por un especialista
(neurocirujano u ortopedista de columna) y basarse en la evolución clínica del paciente a lo
largo del tiempo.
Es fundamental que la retirada de la inmovilización cervical se realice de forma gradual y
bajo supervisión médica. Después de retirar el collarín, se debe observar al paciente para
detectar cualquier signo o síntoma nuevo que sugiera una lesión tardía o no detectada
previamente. Se pueden recomendar restricciones de actividad y seguimiento médico según
el caso individual.
BIBLIOGRAFÍA:
* Haut ER, Kalish J, Efron DT, Gittelman MA, Gottschalk A, Johnson J, Stevens KA,
Tisherman SA. Spine immobilization in the trauma patient and the risk of aspiration. J
Trauma. 2010 Jun;68(6):1169-75; discussion 1175-6.