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Civil

El documento aborda las condiciones generales de contratación, definiendo su concepto legal y doctrinal, así como su regulación y requisitos para su validez. Se discuten las cláusulas nulas y abusivas, las acciones legales disponibles y la importancia de la interpretación e integración del contrato según el Código Civil. También se menciona la revocación de donaciones, destacando las circunstancias bajo las cuales un donante puede recuperar lo donado.

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El documento aborda las condiciones generales de contratación, definiendo su concepto legal y doctrinal, así como su regulación y requisitos para su validez. Se discuten las cláusulas nulas y abusivas, las acciones legales disponibles y la importancia de la interpretación e integración del contrato según el Código Civil. También se menciona la revocación de donaciones, destacando las circunstancias bajo las cuales un donante puede recuperar lo donado.

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TEMA VI. EL PRECONTRATO.

CONDICIONES
GENERALES DE CONTRATACIÓN.
INTERPRETACION E INTEGRACION DEL
CONTRATO
CONDICIONES GENERALES DE CONTRATACIÓN
1. CONCEPTO
En relación al concepto de condiciones generales de contratación es importante analizarlo desde dos
perspectivas, desde un punto de vista legal según lo dispuesto en la Ley 7/1998, de 13 de abril y el TRLGDCU,
y por otro lado, desde un punto de vista doctrinal.

A. Legal
La Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre Condiciones Generales de la Contratación, en su artículo primero establece
que son condiciones generales de la contratación las cláusulas predispuestas cuya incorporación al contrato
sea impuesta por una de las partes, con independencia de la autoría material de las mismas, de su apariencia
externa, de su extensión y de cualesquiera otras circunstancias, habiendo sido redactadas con la finalidad de ser
incorporadas a una pluralidad de contratos.

En el segundo apartado de este mismo artículo se establece que en el caso de ciertos elementos de una cláusula
o que una o varias cláusulas aisladas se hayan negociado individualmente no excluirá la aplicación de esta Ley
al resto del contrato si la apreciación global lleva a la conclusión de que se trata de un contrato de adhesión.

Así pues, el contrato de adhesión puede definirse como aquel contrato en el que uno de los contratantes somete
la autonomía de la voluntad del otro a su querer y le impone unilateralmente el contenido de las cláusulas que
integran esa norma jurídica individualizada y tiene por finalidad la adquisición de un producto o un servicio.

B. Doctrinal
La perspectiva que toma el profesor Lasarte en su manal “Contratos” es similar a las dos caras de una misma
moneda, pues define las condiciones generales de la contratación como las cláusulas, estipulaciones o contenido
contractual seguido en los actos en masa por las grandes empresas y ponentes suministradores de bienes y
servicios. Sin embargo, desde la perspectiva del consumidor o contratante, la única salida que tiene es asentir el
contenido contractual predispuesto por la otra parte, adhiriéndose al mismo, definiendo así el contrato de
adhesión.

Por tanto, para Lasarte, cabe utilizar indistintamente ambas expresiones.

2. REGULACIÓN
A. Ámbito subjetivo (partes)
La Ley 7/1998 del 13 de abril, en su artículo 2 señala que será de aplicación a los contratos que contengan
condiciones generales celebrados entre un profesional (predisponente) y cualquier persona física o jurídica
(adherente). Se entiende por profesional a toda persona física o jurídica que actúe dentro del marco de su
actividad profesional o empresarial, ya sea pública o privada. El adherente podrá ser también un profesional,
sin necesidad de que actúe en el marco de su actividad.

Sin embargo, es importante mencionar que en función de a quién nos estemos refiriendo debemos consultar el
Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuario, en concreto a su artículo
tercero, pues es ahí donde se establecen las diferencias entre consumidor y usuario y persona consumidora
vulnerable.

En dicho artículo se define como consumidor o usuario a las personas físicas que actúen con un propósito ajeno
a su actividad comercial, empresarial, oficio o profesión. En cambio, la persona consumidora vulnerable es
aquella persona física que, de forma individual o colectiva, por sus características, necesidades o circunstancias
personales, económicas, educativas o sociales, se encuentra, aunque sea territorial, sectorial o temporalmente,
en una especial situación de subordinación, indefensión o desprotección que le impide el ejercicio de sus
derechos como personas consumidoras en condiciones de igualdad.

3. REQUISITOS
Para poder incorporarse a un contrato por escrito, es imprescindible que las condiciones generales de
contratación cumplan con los siguientes requisitos:

• La aceptación del adherente de las condiciones


• La firma de todos los contratantes
• La referencia expresa a las condiciones generales de contratación

El prestador del servicio informará con carácter previo y de forma clara y expresa al usuario o consumidor de
las condiciones generales de contratación y le entregará copia escrita de las mismas.

En cambio, en aquellos contratos que no sea necesaria la formalización por escrito, el prestador del servicio
deberá informar al usuario o consumidor sobre las condiciones generales de contratación. Éstas deberán estar
en un lugar visible, incluido en el lugar donde se celebre el negocio, incluyéndolas en la documentación que se
envíe junto al contrato. También puede realizarse a través de cualquier otra forma que garantice que el usuario
o consumidor podrá acceder y conocer las condiciones generales de contratación en el momento de la
celebración del contrato

En el caso en el que el contrato se celebre por teléfono o por vía electrónica, el prestador del servicio deberá
facilitar al usuario o consumidor toda la información relativa a las cláusulas incluidas en las condiciones
generales de contratación y hacerlo como mínimo tres días naturales previos a la celebración del contrato. Podrá
enviar esta información por cualquier vía a distancia que resulte adecuada.

Por último, la redacción de las cláusulas generales deberá ajustarse a los criterios de transparencia, claridad,
concreción y sencillez. Cualquier cláusula que no cumpla con estos requisitos, se considerará abusiva y, por
tanto, nula.

4. CLÁUSULAS NULAS
Según se establece en el artículo 8 de la Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre Condiciones Generales de la
Contratación: “Serán nulas de pleno derecho las condiciones generales que contradigan en perjuicio del
adherente lo dispuesto en esta Ley o en cualquier otra norma imperativa o prohibitiva, salvo que en ellas se
establezca un efecto distinto para el caso de contravención”.
5. CLÁUSULAS NULAS POR ABUSIVAS
En cambio, en el mismo artículo en su apartado segundo, se hace mención a las cláusulas nulas por abusivas,
donde en este caso se establece que: “En particular, serán nulas las condiciones generales que sean abusivas,
cuando el contrato se haya celebrado con un consumidor, entendiendo por tales en todo caso las definidas en el
artículo 10 bis y disposición adicional primera de la Ley 26/1984, de 19 de julio, General para la Defensa de los
Consumidores y Usuarios.”

Por tanto, el Artículo 10 bis (mencionado anteriormente) y el artículo 82 del TRLGDCU, definen las cláusulas
abusivas como aquellas estipulaciones no negociadas individualmente y prácticas no consentidas
expresamente que, en contra de las exigencias de la buena fe causen, en perjuicio del consumidor, un
desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato.

Además, el hecho de que ciertos elementos de una cláusula o que una cláusula aislada se haya negociado
individualmente, no excluirá la aplicación de las normas sobre cláusulas abusivas al resto del contrato.

6. ACCIONES
Dentro de las acciones se pueden distinguir: acciones de cesación, retractación y declarativas, las cuales se
encuentran en el capítulo IV, art 12 de la ley 7/1998 del 13 de abril.

Así pues, el Art 12 establece que cuando las condiciones generales resulten contrarias a lo dispuesto en esta Ley,
o en otras leyes imperativas, podrán interponerse, acciones de cesación y retractación.

La acción de cesación: tiene como objeto eliminar de sus condiciones generales las que se reputen nulas y
abstenerse de utilizarlas en lo sucesivo, determinando el contenido del contrato que ha de considerarse válido y
eficaz se le sumará, como accesoria, la devolución de cantidades que se hubiesen cobrado en virtud de las
condiciones no válidas y la de indemnización de daños y perjuicios que hubiere causado la aplicación de dichas
condiciones además remitiéndonos al Real Decreto que modifica dicha ley la acción podrá ejercerse para
prohibir la realización de una conducta cuando esta haya finalizado al tiempo de ejercitar la acción, si se valora
que se puede producir reiteración de modo inmediato además se considera conducta contraria a la ley la
recomendaciones de cláusulas abusivas

La acción de retracción: El objeto es la obtención de una sentencia que declare e imponga al demandado, el
deber de retractarse de la recomendación que haya efectuado al utilizar las cláusulas de condiciones generales
que se consideren nulas y de abstenerse de seguir recomendándolas en el futuro.

Acción declarativa: Su objetivo es la obtención de una sentencia que reconozca una cláusula como condición
general de la contratación y ordene su inscripción, esta ha de proceder conforme a lo previsto en el inciso final
del apartado 2 del artículo 11 de la presente Ley.

Cuando se ejerciten acciones individuales, en caso de duda sobre el sentido de una cláusula prevalecerá la
interpretación más favorable al consumidor.
7. REGISTRO CGC
En el capítulo III de la Ley 7/1998 se regula lo relativo al Registro de Condiciones Generales de la Contratación,
estableciéndose que su gestión corresponderá a un Registrador de la Propiedad y Mercantil, conforme a lo
dispuesto en la Ley Hipotecaria. Asimismo, en dicho Registro se podrán inscribir las cláusulas contractuales
que tengan la consideración de condiciones generales.

En el Registro podrán inscribirse las cláusulas contractuales que tengan el carácter de condiciones generales de
la contratación, presentándose para su depósito por duplicado los ejemplares, tipo o modelos, a instancia de
cualquier interesado, conforme a lo dispuesto en la Ley. Los formularios de préstamos y créditos hipotecarios,
según la Ley 5/2019, deberán depositarse obligatoriamente antes de su comercialización, y el Gobierno podrá
imponer la inscripción obligatoria en determinados sectores. Además, serán objeto de anotación preventiva las
demandas de nulidad o de no incorporación de cláusulas generales, así como acciones colectivas de cesación o
retractación, con una vigencia de cuatro años prorrogables por orden judicial. Las sentencias firmes que declaren
la nulidad o cesación de condiciones generales abusivas se inscribirán obligatoriamente en el Registro.

Además, el Registro será de carácter público, permitiendo a cualquier persona acceder a los asientos registrales,
cuya publicidad estará bajo la responsabilidad y control del Registrador. La inscripción de las condiciones
generales podrá ser solicitada por el predisponente, por el adherente y aquellos legitimados para ejercer la acción
colectiva, siempre que cuenten con la autorización del predisponente; en caso contrario, se atenderá al resultado
de la acción declarativa. Por otro lado, las inscripciones podrán realizarse en virtud de un mandamiento judicial
relacionado con la anotación de una demanda o resolución. El Registrador deberá extender el asiento solicitado,
previa verificación del cumplimiento de los requisitos establecidos. Contra las decisiones del Registrador,
podrán interponerse los recursos previstos en la legislación hipotecaria.
INTERPRETACIÓN E INTEGRACIÓN DEL CONTRATO
1. INTRODUCCIÓN

La interpretación de los contratos busca desentrañar el significado y alcance de las cláusulas contractuales
para asegurar su correcta ejecución. Este proceso es esencial en casos donde surgen problemas interpretativos
debido a la redacción ambigua o insuficiente de las cláusulas o incluso por contradicciones con normas de
derecho imperativo. La interpretación es especialmente relevante en contratos verbales o aquellos con un
clausulado impreciso.

La interpretación de los contratos se rige por los artículos 1281 a 1289 del Código Civil, que ofrecen directrices
para determinar tanto la intención real de las partes como el significado literal de las cláusulas. Por un lado, se
busca esclarecer qué querían las partes contratantes; por otro, se atiende a lo que expresa el contrato,
equilibrando las voluntades individuales con el texto acordado.

Teorías interpretativas

Se identifican dos enfoques principales:

1. Teoría subjetiva: Se centra en averiguar la intención común de las partes contratantes, priorizando su
voluntad real sobre el texto del contrato.

2. Teoría objetiva: Da prioridad al significado que el comercio jurídico atribuye a las estipulaciones del
contrato, atendiendo a su literalidad y a las prácticas habituales en el ámbito correspondiente.

Ambas teorías no son excluyentes y, en la práctica, se combinan para integrar el contrato en conformidad con
la buena fe, los usos del tráfico jurídico y las disposiciones legales aplicables. Además, cuando el contrato
presenta insuficiencias, puede ser necesario proceder a su calificación jurídica (determinar su naturaleza) y a
su integración con normas imperativas o principios generales del derecho para cubrir las lagunas contractuales
y asegurar su eficacia

2. (Ver apuntes o libro)

3. INTEGRACIÓN DEL CONTRATO

3.1 Medios de integración

El artículo 1258 señala como medios de integración la buena fe, el uso y la ley. Sin embargo, el escalonamiento
jerárquico debe de ser: en primer lugar, deberá integrarse la regulación contractual con lo dispuesto 1 ley
imperativa y, en su defecto, dispositiva; a continuación, deberán ser h I dos en cuenta los usos normativos, y
finalmente la buena fe.

A. LA LEY
La norma imperativa (recordando como aquella norma que se debe seguir obligatoriamente) aplicable a un
supuesto contractual determinado conformará e integrará el régimen del mismo con primacía incluso sobre el
acuerdo clausulado contractual (prórroga legal de arrendamientos rústicos; entrega en contratos reales, etc.).

Las normas dispositivas (la que permite pactar contenidos y en su defecto se procederá a la aplicación de la
ley), en cuanto son disponibles por las partes, solo integrarán el contrato cuando contemplen un elemento natural
del mismo que haya sido contemplado o regulado de forma diversa a la legalmente prevista (art. 1455: gastos
de escrituras, art. 1478: contenido típico del saneamiento por acción, art. 1760: gratuidad del depósito, etc.).

B. LOS USOS NORMATIVOS


Los usos a que se refiere el artículo 1258 y la segunda parte del artículo 1287, como ya se ha dicho, tienen
carácter normativo y, por tanto, integran el acuerdo contractual en cuanto costumbre.

Ahora bien, los usos normativos, al igual que la norma dispositiva en ca o de ser conocidos y no queridos por
las partes, pueden ser excluidos del acuerdo contractual. La razón de ello es fácil de expresar: como la costumbre
solo rige en defecto de ley aplicable (art. 1.3), la legitimación normativa o legal de la autonomía privada (arts.
1255 y concordantes) conlleva la posibilidad de excluir la aplicación de las normas consuetudinarias.

C. LA BUENA FE
La buena fe es un principio general del Derecho, por lo que debe estar presente en el contrato. Los efectos del
contrato deben estar adecuados a las reglas de conducta socialmente consideradas como dignas al respecto.

Se ha de presuponer.

En esta línea, la doctrina jurisprudencial, ha declarado que el principio de buena fe, como fuente de integración
normativa del contrato (art. 1258 CC) no solo sanciona, sino que también colma obligacionalmente las lagunas
que presente la reglamentación contractual de las partes; de forma que las obligaciones derivadas del principio
de buena fe integran el contrato y, por tanto, su cumplimiento puede ser reclamado por vía de acción.
REVOCACIÓN DE DONACIONES
Partiendo de la donación como la transmisión voluntaria de una cosa o de un conjunto de ellas que hace
una persona, donante, a favor de otra, donatario, sin recibir nada como contraprestación.

La donación es irrevocable, en el sentido de que no puede quedar sin efecto por la sola voluntad del donante,
una vez que haya tenido lugar la aceptación del donatario. Sin embargo, el Código Civil, teniendo en cuenta su
carácter de atribución patrimonial sin contraprestación, faculta al donante para recuperar lo donado en algunos
supuestos.

4.1. Supervivencia o superveniencia de hijos

Establece con meridiana claridad el artículo 644 que «toda donación entre vivos, hecha por persona que no
tenga hijos ni descendientes, será revocable por el mero hecho de ocurrir cualquiera de los casos siguientes:

1º. Que el donante tenga, después de la donación, hijos, aunque sean póstumos.
2º. Que resulte vivo el hijo del donante que este reputaba muerto cuando hizo la donación».

En el primer caso, se habla de superveniencia para expresar la circunstancia sobrevenida de existencia de hijos,
mientras que en el segundo se trata de resaltar la existencia de un hijo superviviente. En cualquiera de tales
casos, la consecuencia es la misma: el donante podrá revocar la donación si desea hacerlo, pues la supervivencia
o superveniencia no acarrea de forma automática 1a ineficacia de la donación realizada. El donante, pues, habrá
de ejercitar la correspondiente acción de revocación (así la denomina el art. 646) en el plazo de cinco años,
«contados desde que se tuvo noticia del nacimiento del último hijo de la existencia del que se creía muerto».

El referido plazo quinquenal es de caducidad, aunque el precepto hable de 1a prescripción; si bien conviene
subrayar que, dentro de tal plazo, en caso del fallecimiento del donante la acción de revocación se transmite
a sus hijos y descendientes (art. 646.2), quienes, en consecuencia, podrán ejercitar por sí mismos la revocación
de la donación realizada por su ascendiente.

4.2. Incumplimiento de cargas

El supuesto de revocación por incumplimiento de las cargas impuestas por 1 donante se encuentra contemplado
en el artículo 64 7 .1: «la donación será revocada a instancia del donante cuando el donatario haya dejado de
cumplir alguna de las condiciones que aquel le impuso»

A diferencia de los otros supuestos de donación, en este caso no establece el Código la duración de la acción
por incumplimiento de cargas. Sin embargo,

4.3. Ingratitud del donatario

La denominada fundadamente «ingratitud del donatario», de acuerdo con el Código Civil, se producirá en los
supuestos en que el donatario cometiera algún delito contra la persona, el honor o los bienes del donante; le
impute algún delito de los que dan lugar a procedimiento de oficio o acusación pública, a menos que se hubiese
cometido contra el propio donatario, o le niegue indebidamente alimentos (cfr. art. 648).

En este caso, la acción de revocación tiene un plazo de prescripción mucho más corto: «un año, contado desde
que el donante tuvo conocimiento del hecho y posibilidad de ejercitar la acción» (art. 652), atendiendo -al
parecer- a la gravedad de los actos del donatario que constituyen causa de revocación.
De otra parte, como regla, la acción de revocación debe ser ejercitada por el propio donante, pues establece
el artículo 653 que «no se transmitirá esta acción a los herederos del donante si este, pudiendo, no la hubiese
ejercitado». Semejante opción legislativa se funda en considerar que la falta de ejercicio por parte del donante
puede equipararse al otorgamiento tácito de un perdón o de una remisión frente a la afrenta o ultraje llevado a
cabo por el donatario.

4.4. EFECTOS DE LA REVOCACIÓN

La revocación de la donación, con carácter general, en cuanto determinante de la ineficacia sobrevenida de la


donación, comporta la restitución al donan te de los bienes donados, o del valor que estos tenían al tiempo de la
donación si hubiesen sido enajenados, quedando a salvo los derechos de terceros adquirientes de buena fe.

El Código se refiere a tales cuestiones, diferenciando la causa de revocación, pero simultáneamente partiendo
de la base de que el objeto sea un bien Inmueble, en los artículos 645, 647, 649, 650 y 651. Su detenida
consideración, in embargo, es impropia de esta elemental exposición, pues además requeriría extendemos en
consideraciones de Derecho hipotecario que, en rigor, debemos remitir a los siguientes tomos de esta obra.

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