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Investigacion Apego

Un trabajo a cerca del apego y sus tipos.

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INTRODUCCIÓN

La Teoría del Apego es una de las perspectivas teóricas más populares de entre las
que ejercen actualmente su influencia sobre la investigación sobre las relaciones
cercana.

La teoría del apego es un término utilizado para describir los vínculos emocionales.
Tienen un impacto significativo en el nacimiento y en el neurodesarrollo.

El apego es el vínculo emocional profundo, que se forma entre una persona y sus
figuras de apego primarias, generalmente los padres o cuidadores principales.

Desde el momento del nacimiento, el apego juega un papel crucial en el bienestar


y el desarrollo del recién nacido. Los bebés dependen de sus cuidadores para
satisfacer sus necesidades básicas, como la alimentación, la seguridad y el afecto.
La calidad de la relación de apego influirá en cómo los bebés experimentan y
responden al mundo que los rodea.

Cuando los cuidadores responden de manera sensible y consistente a las señales


y necesidades del bebé, se establece un apego seguro, lo que promueve un
desarrollo saludable y una base segura desde la cual podrán explorar su entorno y
desarrollar habilidades cognitivas y emocionales.
Apegos en la infancia y más adelante.

Los recientes intentos de entender las relaciones cercanas adultas desde el punto
de vista del apego están fuertemente influenciados por el trabajo fundacional de
Bowlby sobre el apego y la pérdida. Bowlby explora los procesos a través de los
cuales se establecen y se rompen los vínculos afectivos; describe especialmente
cómo los niños establecen un apego emocional con sus cuidadores primarios y la
ansiedad que sienten cuando son separados de ellos.
Bowlby está convencido de que los niños necesitan una relación cercana y
continuada con un cuidador primario para poder desarrollarse emocionalmente.
Cree que las teorías psicológicas existentes son inadecuadas para explicar el
intenso apego de los bebés y los niños con sus cuidadores y sus drásticas
respuestas ante la separación.
Bowlby (1973) define la conducta de apego como “cualquier forma de conducta que
tiene como resultado el que una persona obtenga o retenga la proximidad de otro
individuo diferenciado y preferido, que suele concebirse como más fuerte y/o más
sabio”
Las conductas infantiles como succionar, aferrarse, seguir, sonreír y llorar tienden a
felicitar respuestas protectoras de los cuidadores adultos y a establecer un vínculo
entre el niño y el cuidador.
Los rasgos básicos del sistema de apego se ilustran en la figura 1.1. El modelo
representado en la figura muestra cómo las conductas de apego y exploratorias
están influenciadas por la percepción que tiene el niño de la disponibilidad y
receptividad del cuidador. Cuando el niño se siente seguro y confiado con el
cuidador, es probable que se muestre más sociable y menos inhibido y que participe
más en juegos y exploraciones. Por otro lado, cuando el niño se siente inseguro y
no confía en el cuidador, es más probable que responda con miedo o ansiedad, o
de manera defensiva. Estas respuestas de miedo o ansiedad pueden manifestarse
en forma de llanto o conductas como la de aferrarse al cuidador, mientras que las
respuestas defensivas hacen evitar el contacto cercano con la figura de apego.
Los postulados principales de la teoría del apego
La necesidad de apego: Los seres humanos tienen una necesidad innata de
establecer vínculos emocionales y afectivos con figuras de apego, especialmente
durante los primeros años de vida. Este vínculo proporciona seguridad, protección
y apoyo emocional.
La importancia de la figura de apego: El cuidador principal, generalmente la figura
materna, desempeña un papel crucial en el desarrollo del apego. Esta figura se
convierte en una base segura desde la cual el niño puede explorar el mundo y a la
que puede recurrir en momentos de estrés o peligro.
La sensibilidad y capacidad de respuesta del cuidador: La calidad del apego
depende en gran medida de la sensibilidad y capacidad de respuesta del cuidador
hacia las necesidades emocionales del niño. Los cuidadores que son sensibles,
cálidos y consistentes en sus respuestas fomentan un apego seguro y saludable.
Los modelos internos de trabajo: Las experiencias tempranas de apego forman
los modelos internos de trabajo en la mente del niño, que son representaciones
mentales de las relaciones y el mundo. Estos modelos internos influyen en la forma
en que el niño percibe y responde a las relaciones y pueden tener un impacto
duradero en su desarrollo emocional y social.
La influencia del apego en el desarrollo posterior: La calidad del apego
establecido en la infancia tiene implicaciones para el desarrollo posterior del niño.
Los niños con un apego seguro tienden a mostrar una mayor confianza, autoestima,
capacidad de regulación emocional y habilidades sociales, mientras que aquellos
con un apego inseguro pueden experimentar dificultades en estas áreas.
Su trabajo pionero sentó las bases de la teoría del apego, que ha influido de manera
significativa en nuestra comprensión del desarrollo emocional, las relaciones
interpersonales y la salud mental a lo largo de la vida.
Tipos de apego
Bowlby identificó cuatro tipos de apego: seguro, evitativo, ambivalente y
desorganizado. Estos patrones se manifestaban en las respuestas emocionales y
en los comportamientos de los niños cuando se encontraban con situaciones
nuevas, estresantes o amenazantes.
• Apego seguro: Los niños con un estilo de apego seguro muestran confianza
en sus cuidadores principales y se sienten seguros al explorar su entorno.
Estos niños buscan a sus cuidadores en momentos de estrés o ansiedad y
se sienten consolados por su presencia. Responden positivamente a la
cercanía y la intimidad emocional, y confían en que sus necesidades serán
satisfechas.
• Apego evitativo: Los niños con un estilo de apego evitativo tienden a evitar
la cercanía y la dependencia emocional. Pueden parecer independientes y
mostrarse poco afectuosos con sus cuidadores. Estos niños pueden
minimizar la importancia de las relaciones cercanas y pueden tener
dificultades para buscar apoyo emocional en momentos de estrés.
• Apego ambivalente: Los niños con un estilo de apego ambivalente
muestran una preocupación excesiva por la cercanía y la aprobación de sus
cuidadores. Pueden tener dificultades para explorar su entorno y pueden
mostrar ansiedad y resistencia cuando sus cuidadores intentan separarse de
ellos. Estos niños pueden tener dificultades para sentirse seguros en las
relaciones y pueden buscar constantemente la validación y la atención de los
demás.
• Apego desorganizado: El apego desorganizado se caracteriza por
respuestas contradictorias y confusas en los niños hacia sus cuidadores
principales. Pueden mostrar comportamientos contradictorios, como buscar
cercanía y al mismo tiempo mostrar miedo o evitación hacia sus cuidadores.
Estos niños pueden haber experimentado situaciones traumáticas o abuso,
lo que puede genera respuestas desorganizadas en el contexto de las
relaciones de apego.

¿Qué trastornos se pueden dar si no hay un apego seguro?


En términos de neurodesarrollo, la calidad del apego influye en la forma en que se
desarrollan los circuitos cerebrales y se establecen las conexiones neuronales.
Las regiones cerebrales involucradas son:
Amígdala: La amígdala desempeña un papel crucial en la respuesta emocional y la
regulación del miedo. En el contexto del apego seguro, una amígdala saludable y
bien regulada permite una respuesta apropiada a las situaciones estresantes y una
rápida recuperación después de la resolución del conflicto.
Hipocampo: El hipocampo es fundamental para la memoria y el aprendizaje. Un
apego seguro favorece el desarrollo adecuado del hipocampo, lo que facilita la
formación de recuerdos emocionales positivos y la capacidad de aprender de las
experiencias.
Corteza prefrontal: La corteza prefrontal desempeña un papel crucial en la
regulación emocional, la toma de decisiones y la planificación. En el contexto del
apego seguro, se promueve el desarrollo adecuado de la corteza prefrontal,
permitiendo una mejor autorregulación emocional y una toma de decisiones más
equilibrada.
Sistema de recompensa: El sistema de recompensa, que incluye regiones como
el núcleo accumbens y el córtex cingulado, está involucrado en la experiencia de
placer y gratificación. Un apego seguro favorece la activación saludable de este
sistema, permitiendo una mayor capacidad para experimentar y disfrutar de las
interacciones sociales y afectivas.
Los bebés que experimentan un apego seguro tienen un sistema de estrés más
equilibrado y una respuesta más eficiente a situaciones estresantes.
Por el contrario, los estilos de apego inseguros, pueden experimentar dificultades
en la regulación emocional y tener una menor capacidad para establecer relaciones
sociales saludables.
Algunos trastornos de apego que se pueden encontrar
• Ansiedad por separación: Algunos niños pueden experimentar ansiedad
intensa cuando se separan de sus padres o cuidadores. Pueden tener miedo
de que algo malo les suceda o de que sus seres queridos los abandonen.
Esto puede afectar su capacidad para separarse de forma tranquila y
participar en actividades diarias, como ir a la escuela o dormir solos.
• Dificultades en la regulación emocional: Los niños con un apego inseguro
pueden tener dificultades para manejar y regular sus emociones. Pueden
tener cambios de humor frecuentes, dificultades para calmarse cuando están
molestos o dificultad para expresar sus sentimientos de manera adecuada.
Esto puede manifestarse en rabietas frecuentes, comportamiento agresivo o
retraimiento emocional.
• Problemas de comportamiento: Los patrones de apego inseguro pueden
estar relacionados con problemas de comportamiento en los niños. Pueden
mostrar desafío hacia las figuras de autoridad, dificultades para seguir reglas,
impulsividad o comportamiento disruptivo. Estos problemas de
comportamiento pueden ser una forma de expresar la inseguridad emocional
y buscar atención o control en sus relaciones.
• Baja autoestima y dificultades en las relaciones: Los niños con
experiencias de apego inseguro pueden tener una baja autoestima y una
visión negativa de sí mismos. Pueden sentirse poco valorados o incapaces
de establecer relaciones saludables con los demás. También pueden tener
dificultades para confiar en los demás o para formar relaciones cercanas y
duraderas.
• Trastorno de apego reactivo: En casos más graves, algunos niños pueden
desarrollar un trastorno de apego reactivo. Esto ocurre cuando no han tenido
una figura de apego constante o han experimentado negligencia o abuso.
Estos niños pueden tener dificultades para establecer relaciones
significativas, mostrar falta de emociones positivas hacia los demás y tener
comportamientos inapropiados.
CONCLUSIONES

La teoría del apego ha ayudado en la comprensión del desarrollo infantil y ha


demostrado su relevancia en la práctica clínica y educativa. Numerosas
investigaciones y estudios realizados en este campo han afirmado que el apego
temprano es fundamental, ya que los patrones de apego establecidos en la infancia
pueden tener repercusiones a lo largo de la vida.

Un apego seguro en la infancia se asocia con un mejor bienestar emocional, mayor


resiliencia y mejores habilidades de afrontamiento en la edad adulta. Por el
contrario, un apego inseguro puede predisponer a problemas emocionales y
dificultades en las relaciones interpersonales en la vida adulta.

La identificación y abordaje de dificultades en el apego durante la infancia pueden


tener efectos positivos en el desarrollo emocional y relacional del niño. Cada niño y
situación son únicos, y es importante adaptar estas pautas a las necesidades
individuales de cada uno. La clave es mantener una relación amorosa, respetuosa
y receptiva con tu hijo, y buscar apoyo de un psicólogo infantil si tienes inquietudes
o dificultades en la crianza.

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