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Guerra Fría

La OTAN, establecida en 1949 como una alianza militar internacional, se basa en un sistema de defensa colectiva entre sus 32 Estados miembros, que incluyen a América del Norte y Europa. A lo largo de su historia, la organización ha evolucionado desde una asociación política a una estructura militar activa, participando en conflictos como la guerra de Afganistán y las guerras yugoslavas. Su relevancia se ha mantenido en el contexto de la seguridad global, adaptándose a nuevos desafíos como la influencia de China y la colaboración con la Unión Europea.
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Guerra Fría

La OTAN, establecida en 1949 como una alianza militar internacional, se basa en un sistema de defensa colectiva entre sus 32 Estados miembros, que incluyen a América del Norte y Europa. A lo largo de su historia, la organización ha evolucionado desde una asociación política a una estructura militar activa, participando en conflictos como la guerra de Afganistán y las guerras yugoslavas. Su relevancia se ha mantenido en el contexto de la seguridad global, adaptándose a nuevos desafíos como la influencia de China y la colaboración con la Unión Europea.
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LA ORGANIZACIÓN DEL TRATADO DEL ATLÁNTICO NORTE (OTAN,

en francés: Organisation du traité de l'Atlantique nord; en inglés: North Atlantic


Treaty Organization), también conocida como la Alianza Atlántica, es
una alianza militar internacional que se rige por el Tratado del Atlántico Norte o
Tratado de Washington, firmado el 4 de abril de 1949. La organización
constituye un sistema de defensa colectiva, en el cual los Estados integrantes
acordaron defender a cualquiera de sus miembros que sea atacado por
una potencia externa.[3]
La sede de la OTAN se encuentra en Bruselas (Bélgica) y sus 32 Estados
miembros abarcan la América del Norte y Europa. Además, veintiún Estados no
miembros colaboran con la OTAN dentro del programa Asociación para la Paz,
con otros quince involucrados en programas de diálogo y nueve como socios
globales. En 2017, el gasto militar combinado de los 30 países miembros fue el
52 % del gasto militar mundial.[4] A los partidarios de la existencia y
continuidad de este ente se les conoce coloquialmente como «otanistas» o
«atlantistas».
En sus primeros años, la OTAN no era mucho más que una asociación política.
Sin embargo, la guerra de Corea hizo que se planteara una coalición
permanente. Entonces se creó una estructura militar bajo la dirección de los
comandantes de los Estados Unidos. La Guerra Fría llevó a las naciones rivales
a crear el Pacto de Varsovia en 1955. No obstante, tras la caída del Muro de
Berlín en 1989, la organización transatlántica ha acogido numerosos nuevos
miembros, entre ellos varios que formaban parte del Pacto de Varsovia —las
incorporaciones más recientes son la de Finlandia en abril de 2023, y la
de Suecia en marzo de 2024 tras superar el veto húngaro–. [5]
La OTAN intervino dentro de las guerras yugoslavas, lo que se convirtió en su
primera intervención conjunta. La única ocasión en que un país miembro
invocó el artículo 5 del tratado reivindicando la ayuda en su defensa, fue
Estados Unidos en 2001.[6] Desde entonces, los miembros colaboraron con los
Estados Unidos en la guerra de Afganistán. El artículo 4 del tratado prevé
llamar a consulta a los miembros y ha sido convocado cuatro veces, tres de
ellas por Turquía, la primera por la guerra de Irak y las dos restantes por
ataques recibidos durante la guerra civil siria,[7] la cuarta fue invocada
por Polonia en 2014 durante la Primera fase de la guerra ruso-ucraniana,
debido a la movilización de tropas rusas en la frontera polaca
con Kaliningrado y las maniobras rusas en el mar Báltico.
En 2019, la OTAN celebró su 70.º aniversario con una cumbre en Londres, a
comienzos de diciembre, en donde firmó un documento conjunto que resaltaba
sus logros y que recogía por primera vez la influencia de China, con los retos
que ello supone para la organización. [8]
El Concepto Estratégico aprobado en 2022 por la OTAN describe a la Unión
Europea como un «socio único y esencial», y aboga por una asociación
estratégica mejorada y reforzada. Ambas organizaciones comparten 22

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Estados miembros que desempeñan funciones complementarias en apoyo la
seguridad internacionales. Para la OTAN, el refuerzo de las capacidades de
defensa de la Unión Europea debe ser complementario para evitar
duplicaciones y contribuir al reparto de cargas entre Europa y América del
Norte.
En 1949, en plena posguerra de la Segunda Guerra Mundial, en Occidente se
veía con preocupación la política expansionista que estaba siguiendo la Unión
Soviética. Era evidente que la Organización de las Naciones Unidas no podría
ser capaz por sí sola de mantener la estabilidad en el mundo, ya que las
propuestas de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad eran rechazadas por
los numerosos vetos soviéticos. La aparición de gobiernos comunistas
en Europa Central y Oriental por influencia soviética aumentaba la presión
en Europa Occidental. Entre 1947 y 1949, una serie de sucesos, más
dramáticos por el hecho de la reciente marcha de las tropas estadounidenses y
canadienses que aún se encontraban en Europa desde el fin de la Segunda
Guerra Mundial, marcaron el punto más alto en la tensión que se estaba
experimentando. Estos sucesos fueron amenazas a la soberanía
de Noruega, Grecia, Turquía y Checoslovaquia, entre otros, donde el golpe de
Praga de febrero de 1948, fue interpretado como un ataque directo a los
intereses europeos. Además, el bloqueo de Berlín, entre junio de 1948 y mayo
de 1949, empeoró la situación para los países antes mencionados. [10]
La necesidad de una asociación de países cada vez era más manifiesta, de
forma que en marzo de 1948, Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y
el Reino Unido firmaron el Tratado de Bruselas, con el que creaban una alianza
militar, la Unión Europea Occidental.

Firma del Tratado de Washington por el


presidente de Estados Unidos, Harry Truman, el 4 de abril de 1949.
Ante la creciente expansión soviética, se decidió crear una alianza defensiva
más amplia que la Unión Europea Occidental, por lo que se llevaron a cabo
negociaciones entre Estados Unidos, Canadá y los países de la Unión Europea
Occidental, a las que se decidió invitar
a Dinamarca, Islandia, Italia, Noruega y Portugal. Las negociaciones giraron en
torno a la creación de una alianza militar que tuviese una base en el artículo 51
de la Carta de las Naciones Unidas, y tuvieron como resultado la firma
del Tratado de Washington, el 4 de abril de 1949, por la que se establecían las
bases de la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
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Una de las dificultades surgidas durante las negociaciones estuvo relacionada
con la integración de Estados Unidos en la organización. Los países europeos,
devastados después de la guerra, estaban interesados en aliarse con Estados
Unidos para así asegurarse una defensa eficaz, pero en Estados Unidos no se
compartía este deseo. Sin embargo, el golpe de Praga y el bloqueo de Berlín
hicieron aumentar la reivindicación por parte de los europeos, especialmente
de Francia, de la creación de una alianza militar con Estados Unidos. En
secreto, en Reino Unido se firmó un acuerdo, llamado Pentagon Paper, con el
que se establecía un esbozo de cómo debía ser una alianza en el Atlántico
Norte.
El último elemento a tener en cuenta en el proceso de integración de Estados
Unidos pasó por la necesidad de sortear la dificultad que suponía la prohibición
por parte de la Constitución de los Estados Unidos de aliarse militarmente en
tiempos de paz. El senador Vandenberg promovió la votación en el Senado de
los Estados Unidos de la Resolución 239, que el 11 de junio de 1948 dio luz
verde a la unión de Estados Unidos a la Alianza Atlántica. Bajo petición del
Senado de Estados Unidos, se hizo constar en el tratado de constitución de la
alianza (artículo 5) que las medidas a tomar en caso de agresión a algún país
miembro fuesen resultado de la libre elección de cada país. El Senado quería
mantener así el poder de decisión del Congreso de los Estados Unidos en
materia militar.
Guerra Fría
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Artículos principales: Guerra Fría y Operación Gladio.

Miembros del Pacto de Varsovia (rojo), y de la


OTAN (azul).
En teoría, estaba destinada a ser una garantía de seguridad de los estados de
Europa Occidental ante la Unión Soviética y sus aliados. Como le era propio a la
coyuntura de la Guerra Fría, las fuerzas de la OTAN actuaron como fuerza
disuasoria.

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Después de la constitución de la OTAN, nuevos países fueron sumándose. En
1952, se unieron los dos primeros: Grecia y Turquía. En 1954, la Unión Soviética
propuso su unión a la OTAN, con el objetivo de mantener la paz en Europa, [11]
pero los aliados rechazaron la propuesta. Esto, junto con la incorporación
de Alemania Occidental a la organización el 9 de mayo de 1955 —descrita
como «un momento decisorio en la historia de nuestro continente» [12] por el
ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Halvard Lange— tuvo como
consecuencia inmediata la creación del Pacto de Varsovia, firmado el 14 de
mayo de 1955 por la Unión Soviética y sus aliados. Este pacto se considera la
respuesta formal a la OTAN, poniendo de manifiesto los dos bandos opuestos
de la Guerra Fría.
La unidad de la OTAN fue puesta en evidencia ya desde sus principios. En
1958, el presidente francés Charles de Gaulle protestó por el papel hegemónico
que tenían los Estados Unidos en la Organización y por lo que, a entendimiento
del presidente, era una relación especial entre Estados Unidos y Reino Unido.
En un memorándum enviado al presidente estadounidense Eisenhower y al
primer ministro británico Macmillan el 17 de septiembre de 1958, De Gaulle
argumentaba a favor de la creación de una dirección tripartida, que pusiese a
Francia en igualdad de condiciones con Estados Unidos y Reino Unido,
abogando también por la expansión de la OTAN en las áreas geográficas de
interés para Francia, como Argelia, donde Francia intentaba eliminar a las
fuerzas insurgentes y necesitaba la ayuda de la OTAN.
De Gaulle consideró las respuestas dadas como insatisfactorias, así que decidió
construir una defensa independiente para su país. El 11 de marzo de 1959,
retiró su flota en el Mediterráneo del comando de la OTAN; tres meses después,
en junio de 1959, De Gaulle prohibió la entrada de armas nucleares en
territorio francés. Esto provocó que Estados Unidos transfiriera doscientos
aviones a Francia y devolviera el control, entre 1950 y 1967, de las diez
mayores bases aéreas que habían operado en Francia. La última base devuelta
fue la de Toul-Rosières, base de la 26ª Ala de Reconocimiento, trasladada a
la base aérea de Ramstein, en Alemania Occidental.
Mientras tanto, Francia había iniciado su programa nuclear, Force de frappe.
Probó su primer arma nuclear, Gerboise Bleue, el 13 de febrero de 1960 en
el desierto del Sahara.
Aunque Francia mostró solidaridad respecto al resto de la OTAN durante
la crisis de los misiles en Cuba en 1962, De Gaulle continuó su propósito de
constituir una defensa independiente retirando del comando la flota francesa
del Atlántico y del canal de la Mancha. En 1966, las Fuerzas armadas
francesas fueron retiradas del comando integrado de la OTAN, y se ordenó que
todas las tropas no francesas abandonasen el territorio galo. Todo ello provocó
que el 16 de octubre de 1967 se trasladase el Cuartel General Supremo de las
Potencias Aliadas en Europa (SHAPE) de Rocquencourt, cerca de París,
a Casteau, al norte de Mons, en Bélgica. Francia continuó en la alianza y con su

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ayuda a la defensa de Europa ante un posible ataque soviético con sus tropas
estacionadas en Alemania Occidental.
El 30 de mayo de 1982, España firmó el Tratado de Washington, convirtiéndose
en el miembro número dieciséis de la Alianza Atlántica. Sin embargo, tras
las elecciones generales de 1982 se suspendió la integración española en la
organización, celebrándose el 12 de marzo de 1986 un referéndum sobre la
permanencia de España en la OTAN que, con un 52,54 % de los votos, se
mostró a favor de permanecer en la alianza, pero sin participar en su
estructura militar integrada.[13]
Después de las revoluciones de 1989 y durante el proceso de disolución de la
Unión Soviética en 1990-1991, el Pacto de Varsovia quedó disuelto el 1 de julio
de 1991. La OTAN reformuló sus objetivos y actividades hasta apropiarse de la
seguridad de una parte del hemisferio norte.
En este marco, se desarrolló la primera operación de ataque por parte de la
OTAN de su historia, la incursión en 1995 en la República de Bosnia y
Herzegovina contra las fuerzas serbias en lo que se conoció como la Operación
Fuerza Deliberada. En 1999 se llevó a cabo la Operación Fuerza Aliada, el
ataque aéreo contra la República Federal de Yugoslavia, destinada a parar la
limpieza étnica en Kosovo, donde se cometían crímenes contra la población
civil.[14]
En 1996, con la autorización del Congreso de los Diputados, España negoció su
ingreso en la nueva estructura de mandos de la OTAN, aspirando a la «plena
participación» en la estructura militar integrada, entonces en periodo de
reforma. España culminaría su incorporación en la estructura militar integrada
el 1 de enero de 1999.[13]
La República Checa, Hungría y Polonia, antiguos miembros del Pacto de
Varsovia, se unieron a la Alianza Atlántica el 12 de marzo de 1999. [15]
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, se llevó a cabo la Operación
Libertad Duradera, la invasión de Afganistán por parte de Estados Unidos. La
OTAN activó por primera vez el mecanismo de defensa mutua que prevé el
artículo 5 del Tratado de Washington para apoyar los ataques de Estados
Unidos a Afganistán.[18]
En Afganistán, desde el 11 de agosto de 2003, la OTAN lideró una misión
encargada por la ONU llamada Fuerza Internacional de Asistencia para la
Seguridad (ISAF). El objetivo de la ISAF era ayudar al gobierno afgano a
proporcionar una seguridad efectiva en todo el país y a desarrollar unas fuerzas
de seguridad propias. Fue desplegada para proporcionar seguridad en torno
a Kabul, a medida que la presencia de la ISAF se expandió para cubrir todo el
territorio, sus tropas participaron en la lucha contra la insurgencia al tiempo
que intentaban ayudar a la reconstrucción del país. [19]
En Irak, la OTAN se ha limitado a entrenar a las fuerzas de seguridad. Las
negativas de numerosos países europeos a que la OTAN actuara en el conflicto
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iraquí, encabezados por Alemania, disuadió a este organismo de involucrarse
en una guerra iniciada por Estados Unidos y Reino Unido.
El 29 de marzo de 2004, Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Rumania y las ex
repúblicas soviéticas Estonia, Letonia y Lituania firmaron el Tratado de
[20]
Washington.
En febrero de 2005, Gerhard Schröder propuso crear una comisión para
reformar la OTAN ante el peso creciente de la Unión Europea. El canciller
alemán consideraba necesario reestructurar la Alianza Atlántica, dado que los
desafíos estratégicos estaban fuera de su ámbito defensivo y no requerían en
primera línea una respuesta militar, «ha habido malentendidos, malestares,
desconfianza y hasta tensiones», indicó el canciller, como quedó reflejado tras
la invasión de Irak de 2003 que dejó de manifiesto cuán profundas pueden ser
las discrepancias.
En septiembre de 2006, la OTAN puso en marcha la Operación Medusa sobre el
sur de Afganistán, con el objetivo de acabar con los
reductos talibán en Panjwai y Zhari, en Kandahar, donde los insurgentes
poseían una fuerte presencia. Se estima que en la operación fallecieron unos
quinientos talibanes.[21]
En 2008, la OTAN solicitó a Colombia tropas del Ejército y expertos antiminas y
antinarcóticos para participar en la labor que se desarrollaba en la región
afgana bajo la jurisdicción del Ejército español, debido a su experiencia en
estos temas, mayor a la del resto de países. [22] El 20 de febrero de 2009 fue
aprobada la participación de entre 120 y 150 miembros del Ejército colombiano
en la ISAF bajo bandera española. [23] El caso de Colombia resultó particular por
no pertenecer a la geografía del Atlántico Norte y, al mismo tiempo, no ser una
nación en la OTAN.
Croacia y Albania se adhirieron a la Alianza Atlántica el 1 de abril de 2009. [24]
El presidente Nicolas Sarkozy reintegró a Francia en el comando integrado
coincidiendo con la cumbre del 60.º aniversario de la Alianza del 3 y 4 de abril
de 2009, que se celebró entre Estrasburgo y Kehl, en la frontera franco-
alemana.
El 31 de diciembre de 2014 la Alianza Atlántica puso fin a la misión de la ISAF.
Desde 2015 la OTAN lleva a cabo en Afganistán la misión Apoyo Decidido, con
una presencia militar más reducida, para entrenar, asesorar y ayudar a
las fuerzas afganas.[25]
En 5 de junio de 2017 se adhirió Montenegro, el vigésimo noveno miembro de
la Alianza.[26]
Por su parte, Macedonia del Norte pasó a formar parte de la alianza desde el 27
de marzo de 2020.[27] Hasta entonces, el único obstáculo del país era superar
los problemas derivados del nombre de la república, ya que en
2008 Grecia hizo bloquear la invitación al país eslavo hasta que fuera resuelta

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la disputa sobre su nombre, reclamado por Grecia como patrimonio helénico. [28]
Así, en junio de 2018, ambos países firmaron un acuerdo provisional por el cual
la Antigua República Yugoslava de Macedonia pasaría a llamarse Macedonia del
Norte, lo que fue ratificado por los parlamentos de ambos países en enero de
2019, lo que permitió continuar con el proceso de incorporación a la alianza, [29]
que culminaría un año después.
PACTO DE VARSOVIA
El Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua, más conocido
como Pacto de Varsovia por la ciudad en la que fue firmado, fue un acuerdo
de cooperación militar firmado el 14 de mayo de 1955 por los países del bloque
del Este durante el periodo conocido como Guerra Fría. Diseñado bajo el
liderazgo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), su objetivo
expreso era contrarrestar la amenaza de la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN, fundada en 1949) y, en especial, el rearme de
la República Federal Alemana, a la que el tratado fundacional de la Comunidad
Europea de Defensa permitía reorganizar sus fuerzas armadas.[3]
El Pacto de Varsovia se estableció como un equilibrio de poder y contraparte
ante la OTAN.[4][5] No hubo enfrentamiento militar directo entre las dos
organizaciones; en cambio, el conflicto se libró sobre una base ideológica y
mediante guerras subsidiarias. Tanto la OTAN como el Pacto de Varsovia
llevaron a la expansión de las fuerzas militares y su integración en los
respectivos bloques. Su mayor compromiso militar fue la invasión de
Checoslovaquia en agosto de 1968 (con la participación de todas las naciones
del Pacto excepto Albania y Rumania), lo que, en parte, provocó que Albania se
retirara del pacto menos de un mes después. El pacto comenzó a deshacerse
en su totalidad con la difusión de las revoluciones de 1989 a través del bloque
del Este, empezando por el movimiento Solidaridad liderado por Lech
Walesa en Polonia,[6] su éxito electoral en junio de 1989 y el pícnic
paneuropeo en agosto de 1989,[7] y entró ya en franco desmoronamiento con
la caída del Muro de Berlín.
Alemania Oriental se retiró del Pacto tras la reunificación alemana en 1990. El
25 de febrero de 1991, en una reunión en Hungría, los ministros de Defensa y
Relaciones Exteriores de los seis Estados miembros restantes declararon el fin
del Pacto, que se oficializó el 1 de julio de 1991. [3] La propia URSS se disolvió en
diciembre de 1991, aunque la mayoría de las ex repúblicas soviéticas formaron
la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) poco
después. En los siguientes 20 años, varios de los países del Pacto de Varsovia
fuera de la URSS se unieron a la OTAN (Alemania Oriental a través de su
reunificación con Alemania Occidental; y la República Checa y Eslovaquia como
países separados), al igual que las repúblicas bálticas que habían sido parte de
la Unión Soviética.
GUERRA FRIA

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La Guerra Fría fue un enfrentamiento político, económico, social, ideológico,
militar y propagandístico que tuvo lugar después de la Segunda Guerra
Mundial entre dos bloques principales: Occidental (capitalista)
y Oriental (comunista). Estos bloques estaban liderados por los Estados
Unidos y la Unión Soviética, respectivamente. El inicio de este periodo se
remonta a 1945. Después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos
temían la expansión del comunismo y buscaban frenar la influencia soviética
en Europa. En 1949 crearon la alianza militar conocida como la Organización
del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El objetivo principal de la OTAN era
contrarrestar la influencia soviética y garantizar la seguridad de los países
miembros. En respuesta a la creación de la OTAN la Unión Soviética estableció
el Pacto de Varsovia en 1955. Este pacto militar fue una respuesta directa al
bloque occidental y buscaba fortalecer la cooperación entre los países
comunistas. A lo largo de la Guerra Fría, se produjeron varias crisis que
aumentaron las tensiones entre ambos bloques. Algunas de las crisis más
destacadas incluyeron el bloqueo de Berlín de 1948-1949, la segunda fase de
la guerra civil china (1946-1949), la guerra de Corea (1950-1953), la crisis de
Suez de 1956, la insurrección húngara en el período del 23 de octubre al 10 de
noviembre de 1956, la crisis de Berlín de 1961 y la crisis de los misiles
cubanos de 1962.
Complementariamente al Pacto de Varsovia sus miembros constituyeron el
CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica) y un mercado común (COMECOM).
La Unión Soviética y Estados Unidos comenzaron a competir por la influencia
en América, Oriente Próximo y los estados recién descolonizados
de África y Asia, donde el comunismo tenía gran fuerza y donde se vivieron
conflictos como la Emergencia Malaya o la guerra de Indochina, también
conocida como guerra de Vietnam.
Después de la crisis de los misiles cubanos, comenzó una nueva fase que vio
cómo la ruptura sino-soviética —entre la República Popular China y la URSS—
complicaba las relaciones dentro de la esfera comunista, mientras que Francia,
aliado de los Estados Unidos, comenzó a exigir una mayor autonomía de
acción, llegando incluso a abandonar la estructura militar de la OTAN. [1][2] La
URSS invadió Checoslovaquia para reprimir la Primavera de Praga de 1968,
mientras que Estados Unidos experimentó una agitación interna del
movimiento de derechos civiles y oposición a la guerra de Vietnam. En las
décadas de 1960 y 1970, un movimiento internacional por la paz se arraigó
entre los ciudadanos de todo el mundo. Se produjeron movimientos contra las
pruebas de armas nucleares y por el desarme nuclear, con grandes protestas
contra la guerra. En la década de 1970 ambos comenzaron a hacer
concesiones para la paz y la seguridad, marcando el comienzo de un período
de distensión (o détente) que vio las conversaciones estratégicas de limitación
de armas y las relaciones de apertura de los Estados Unidos con la República
Popular China como un contrapeso estratégico para la URSS.

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Simultáneamente Estados Unidos desarrolló la Doctrina de la Seguridad
Nacional, para prevenir "la expansión del comunismo" y promover en América
Latina, a través del Plan Cóndor, la instalación de dictaduras militares que
reprimieran mediante el terrorismo de Estado, los movimientos políticos,
sociales, sindicales y estudiantiles de sus habitantes.
La fase de estabilidad se derrumbó a finales de la década con la guerra de
Afganistán de 1979. La década 1980 fue otro período de tensión elevada.
Estados Unidos aumentó las presiones diplomáticas, militares y económicas
contra la Unión Soviética, en un momento en que esta ya sufría
un estancamiento económico. A mediados de la década de 1980, el nuevo líder
soviético Mijaíl Gorbachov introdujo las reformas conocidas
como Glásnost (1985) y Perestroika (1987) y puso fin a la participación
soviética en Afganistán. Las presiones por la soberanía nacional se
fortalecieron en Europa del Este, y Gorbachov se negó a apoyar militarmente a
sus gobiernos por más tiempo en la llamada Doctrina Sinatra. El resultado en el
1989 fue una ola de revoluciones que (con excepción de Rumanía) derrocó
pacíficamente los gobiernos comunistas de Europa Central y Oriental. El
propio Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) perdió el control del
territorio y fue prohibido luego de un intento fallido de golpe de Estado en
agosto de 1991 contra el gobierno anticomunista de Borís Yeltsin en la RSFS de
Rusia. Esto a su vez condujo a la disolución formal de la URSS en diciembre del
año 1991, con la declaración de independencia de sus repúblicas
constituyentes y el colapso de los gobiernos comunistas en gran parte de África
y Asia.
PLAN MARSHALL
En Estados Unidos, se extendió la idea de que el equilibrio de poder en Europa
no se alcanzaría solo por la defensa militar del territorio, sino que también se
necesitaba atajar los problemas políticos y económicos para evitar la caída de
la Europa Occidental en manos comunistas. [31] Sobre la base de estas ideas, la
Doctrina Truman sería complementada en junio de 1947 con la creación
del Plan Marshall, un plan de ayudas económicas destinado a la reconstrucción
de los sistemas político-económicos de los países europeos y, mediante el
afianzamiento de las estructuras económicas capitalistas y el desarrollo de las
democracias parlamentarias, frenar el posible acceso al poder de partidos
comunistas en las democracias occidentales europeas (como en Francia o
Italia). Asimismo, el Plan Marshall contribuyó a la remodelación de numerosas
ciudades europeas que habían quedado destruidas por la Segunda Guerra
Mundial.[33]
Stalin vio en el Plan Marshall una táctica estadounidense para mermar el
control soviético sobre la Europa Oriental. Creyó que la integración económica
de ambos bloques permitiría a los países bajo órbita soviética escapar del
control de Moscú, y que el Plan no era más que una manera que tenían los
EE. UU. para «comprar» a los países europeos. [34] Por lo tanto, Stalin prohibió a
los países de la Europa Oriental participar en el Plan Marshall. A modo de

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remiendo, Moscú creó una serie de subsidios y canales de comercio conocidos
primero como el Plan Molotov, que poco después se desarrollaría dentro
del COMECON.[10] Stalin también se mostró muy crítico con el Plan Marshall
porque temía que dichas ayudas provocaran un rearme de Alemania, que fue
una de sus mayores preocupaciones respecto al futuro de Alemania tras la
guerra. Y parte de su control hacia el la parte oriental.

BLOQUEO DE BERLIN
En 1948 como represalia por los esfuerzos de Estados Unidos por reconstruir la
economía alemana, Stalin, quien temía que la población del Sector Soviético de
Alemania se posicionase a favor del Bloque capitalista, cerró las vías terrestres
de acceso a Berlín Oeste, imposibilitando la llegada de materiales y otros
suministros a la ciudad.[35] Este hecho, conocido como el bloqueo de Berlín,
precipitó una de las mayores crisis de principios de la Guerra Fría.
El puente aéreo organizado por Estados Unidos y el Reino Unido, destinado a
proveer de suministros al bloqueado sector occidental de la ciudad, superó
todas las previsiones, desbaratando la suposición soviética de que el sector
occidental se rendiría ante el oriental por falta de suministros. Finalmente el
bloqueo se levantó pacíficamente. Ambos bandos usaron este bloqueo con
fines propagandísticos: los soviéticos para denunciar el supuesto rearme de
Alemania favorecido por Estados Unidos, y los estadounidenses para explotar
su imagen de benefactores. El mejor ejemplo de esto fue la llamada Operación
Little Vittles, donde los aviones que contrarrestaban el bloqueo de Berlín
lanzaron dulces entre los niños berlineses.
En julio, el presidente Truman anula el Plan Morgenthau, una serie de
proposiciones acordadas con los soviéticos tras el fin de la guerra, que imponía
severas condiciones a la reconstrucción alemana (entre ellas, la prohibición
explícita de que los EE. UU. facilitaran ayudas a la reconstrucción del sistema
económico alemán). Este plan fue sustituido por una nueva directiva (llamada
JSC 1779) mucho más benévola con la reconstrucción alemana, y que
enfatizaba la necesidad de crear una Alemania económicamente fuerte y
estable para conseguir la prosperidad en toda Europa.
GUERRA CIVIL CHINA
En 1949, el Ejército Rojo de Mao Zedong se proclama vencedor de la guerra
civil china tras derrotar a los nacionalistas del Kuomintang, que contaban con
el respaldo de Estados Unidos. Inmediatamente, la Unión Soviética establece
una alianza con los vencedores, que habían creado un nuevo Estado comunista
con la denominación de República Popular China.[42] Al coincidir en el tiempo
la Revolución China con la pérdida del monopolio atómico de Estados Unidos
(tras el inesperado éxito del RDS-1), la administración del presidente Truman
trató de generalizar la Teoría de la Contención.[10] En un documento secreto
fechado en 1950 (conocido como el NSC-68)[43] la administración de Truman

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proponía reforzar los sistemas de alianzas prooccidentales y cuadruplicar los
gastos en Defensa
GUERRA DE COREA
Uno de los ejemplos más significativos de la implementación de la contención
fue la intervención estadounidense en la guerra de Corea. En junio de 1950,
después de años de hostilidades mutuas, Corea del Norte, gobernada por Kim
Il-sung invadió Corea del Sur a través del Paralelo 38. Stalin había sido reacio a
apoyar la invasión, pero finalmente envió asesores y pilotos. [44] Para sorpresa
de Stalin, las Resoluciones 82 y 83 del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas respaldaron la defensa de Corea del Sur, aunque los soviéticos estaban
boicoteando reuniones en protesta por el hecho de que la República de
China (Taiwán), no la República Popular de China, tenía un asiento permanente
en el consejo.[45] Una fuerza de la ONU de dieciséis países [46] se enfrentó a
Corea del Norte, aunque el 40 % de las tropas eran surcoreanas, y alrededor
del 50 % eran de los Estados Unidos.[47]
Estados Unidos inicialmente parecía seguir la contención cuando entró por
primera vez en la guerra. Esto dirigió la acción de los EE. UU. Para hacer
retroceder a Corea del Norte a través del paralelo 38 y restaurar la soberanía
de Corea del Sur, permitiendo la supervivencia de Corea del Norte como
estado. Sin embargo, el éxito del desembarco de Inchon inspiró a los Estados
Unidos y las Naciones Unidas a adoptar una estrategia de reversión y derrocar
a Corea del Norte comunista, lo que permitió elecciones a nivel nacional bajo
los auspicios de la ONU.[48] El general Douglas MacArthur avanzó a través del
paralelo 38 hasta Corea del Norte. Los chinos, temerosos de una posible
presencia estadounidense en su frontera o incluso de una invasión de ellos,
enviaron al Ejército Popular de Liberación y derrotaron a las fuerzas de la ONU,
empujándolos nuevamente por debajo del paralelo 38. Truman insinuó
públicamente que podría usar la bomba atómica, pero Mao no se conmovió. El
episodio se usó para apoyar la sabiduría de la doctrina de la contención en
oposición al retroceso. Los comunistas fueron empujados más tarde alrededor
de la frontera original, con cambios mínimos. Entre otros efectos, la guerra de
Corea impulsó a la OTAN a desarrollar una estructura militar unificada
DOCTRINA DE LA SEGURIDD NACIONAL
La Doctrina de la Seguridad Nacional es un concepto utilizado por varios
historiadores lationamericanos para definir ciertas acciones de política exterior,
tendientes a que las fuerzas armadas de los
países latinoamericanos modificaran su misión para dedicarse con exclusividad
a garantizar el orden interno, con el fin de combatir aquellas ideologías,
organizaciones o movimientos que, dentro de cada país, pudieran favorecer o
apoyar al comunismo en el contexto de la Guerra Fría, legitimando la toma del
poder por parte de las fuerzas armadas y la violación sistemática de
los derechos humanos, mediante políticas de terrorismo de Estado.
CHILE

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En Chile, el candidato del Partido Socialista de Chile Salvador Allende ganó las
elecciones presidenciales de 1970, convirtiéndose en el primer marxista
elegido democráticamente. La CIA apuntó a Allende para que lo expulsara y
actuó para socavar su apoyo a nivel nacional, lo que contribuyó a un período
de disturbios que culminó con el golpe de Estado del general Augusto
Pinochet el 11 de septiembre de 1973 iniciando un periodo de dictadura militar.
Debido a la crisis económica que atravesaba el país las reformas de la
economía de Allende se pusieron en marcha atrás. La dictadura militar
combatió a grupos armados de extrema izquierda como el MIR o la VOP y al
mismo tiempo militantes de la oposición democrática izquierdista fueron
asesinados o detenidos en campos de internamiento bajo la Dirección de
Inteligencia Nacional (DINA). Los estados socialistas —con la excepción de
China y Rumanía— rompieron relaciones con Chile. [100] El régimen de Pinochet
se convertiría en uno de los principales participantes en la Operación Cóndor,
una campaña internacional de asesinatos políticos y terrorismo de Estado
organizada por dictaduras militares de derecha en el Cono Sur de América del
Sur que fue encubiertamente respaldada por el gobierno de los Estados Unidos
OPERACIÓN CONDOR
El terrorismo de Estado en América Latina fue parte de una operación
continental. La Operación o Plan Cóndor fue el nombre con el que se designó el
plan de inteligencia y coordinación entre los servicios de seguridad de los
regímenes militares del Cono
Sur (Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia), con conexiones con
las fuerzas militares de Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, y cooperación y
apoyo operativo de los Estados Unidos. La Operación Cóndor constituyó una
organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de
Estado a escala continental.
La Operación Cóndor ha podido ser descubierta básicamente a partir de los
documentos secretos del gobierno estadounidense desclasificados en época
del presidente Bill Clinton.
Fue concebida y diseñada por el entonces coronel chileno Manuel
Contreras quien en 1975, redactó un extenso documento con las proposiciones
para su funcionamiento. El primer paso hacia la organización se produjo a
mediados de 1975 cuando el coronel chileno Mario Jahn, viajó a Paraguay y
entregó al coronel paraguayo Benito Guanes, el documento de organización del
mecanismo y lo invitó a participar en la Primera Reunión de Trabajo de
Inteligencia Nacional, realizada en Santiago de Chile entre el 25 de noviembre
y el 1 de diciembre de 1975. En esa reunión se decidió organizar la Operación
Cóndor entre los seis países del Cono Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile,
Paraguay y Uruguay). Luego se sumarían, con distintos grados de compromiso,
Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Tuvo su centro de operaciones en
Santiago de Chile y su principal coordinador fue Manuel Contreras, quien era
conocido como "Cóndor Uno".
DOCTRINA REAGAN
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En enero de 1977, cuatro años antes de convertirse en presidente, Ronald
Reagan reveló claramente en una entrevista su postura en relación con la
Guerra Fría: «Mi idea de lo que debe ser la política estadounidense en lo que
respecta a la Unión Soviética, es simple, y algunos dirán que simplista», dijo.
«Es esta: nosotros ganamos y ellos pierden, ¿qué te parece?». [145] En 1980,
Reagan ganó las elecciones, con la promesa de incrementar el gasto militar y
enfrentarse a los soviéticos en cualquier lugar que fuera necesario. [146] Tanto
Reagan, como la recién elegida primera ministra británica Margaret Thatcher,
denunciaron tanto a la Unión Soviética como a la ideología comunista. Reagan
calificó a la Unión Soviética como el «Imperio del mal» y señaló que el
comunismo acabaría en «el montón de cenizas de la Historia». [147]
A principios de 1985, el anticomunismo visceral de Reagan se desarrolló en una
postura conocida como la Doctrina Reagan en la que, además de
la Contención, abogaba por el derecho de los EE. UU. de subvertir y derrocar
los gobiernos comunistas existentes.[148] Además de continuar con la política de
la administración Carter de apoyar a los opositores islamistas de la Unión
Soviética y del gobierno prosoviético del PDPA. La CIA también buscaba
debilitar a la Unión Soviética promoviendo la aparición de un Islam político en
aquellas Repúblicas Soviéticas de Asia Central de mayoría musulmana.[149]
Además, la CIA alentó a la ISI pakistaní, de ideología anticomunista, a entrenar
a musulmanes de todo el mundo para que participaran en la yihad contra la
Unión Soviética.

CAIDA MURO BERLIN


En de noviembre de 1989, de manera pacífica y sin derramar sangre o disparar
un arma de fuego, la población alemana derribó el Muro de Berlín. Esta
estructura dividió la capital alemana por casi tres décadas. Su demolición
posibilitó la reunificación de Alemania y simbolizó, con ello, el fin de la Guerra
Fría y la construcción de un nuevo orden mundial, cuyas consecuencias aún
acontecen.
Tras la II Guerra Mundial, Alemania y su capital, Berlín, quedaron divididas en
cuatro zonas controladas cada una por una de las potencias ganadoras de la
contienda: la URSS, Reino Unido, Francia y Estados Unidos.
La ciudad de Berlín quedó enclavada dentro del territorio soviético, por lo que
también fue dividida en las zonas este y oeste, quedando como una célula
capitalista en el recién formado estado socialista, lo cual generó las primeras
inconformidades del gobierno de la RDA y sentó las bases de la Guerra Fría.
Con ello, se aceleró la división de dos bloques en el mundo: el occidental-
capitalista y el oriental-comunista.
La vida resultó muy diferente en ambos lados. La diferencia en el desarrollo,
del lado capitalista con la ayuda económica de los EEUU era superior al de la
RDA2[2]. Mientras en el resto de la RDA estaba prohibido el libre tránsito hacia
la RFA, en Berlín, debido a los acuerdos de Potsdam, el paso era prácticamente
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libre: era una frontera abierta dentro de la llamada Cortina de Hierro. El paso
llevaba una gran cantidad de trabajadores obreros y profesionistas de la RDA al
lado occidental, de tal manera que las dos Alemanias decidieron la
construcción de un muro material: la RFA para detener la caída de capital
humano; y la RDA para evitar que los alemanes orientales fueran en búsqueda
del “progreso”. El 13 de agosto de 1961, ambas Alemanias ordenaron a la
policía y al ejército levantar una cerca de alambre de púas. En los siguientes
días inició la construcción de barricadas de concreto a lo largo de los 45
kilómetros que dividían en dos partes a Berlín y los 115 kilómetros que
rodeaban la parte oeste que la separaba de la RFA. Se prohibió a los berlineses
occidentales ingresar al Berlín oriental, salvo con permiso especial. Entre 1961
y 1988 más de cien mil ciudadanos de la RDA intentaron saltar el muro para
escapar al sector occidental. Según la página web oficial de la ciudad de Berlín,
alrededor de unas ciento cuarenta personas fallecieron al intentar huir a causa
de los disparos de la policía[1].
El 9 de octubre de 1989, una multitud de alrededor de setenta mil personas se
manifiesto pacíficamente en el centro de Leipzig exigiendo libertad de paso.
Estas personas se atrevieron a pasar por primera vez por la temida sede de la
Stasi, la policía secreta de la República Democrática Alemana. "Wir sind das
Volk!", cantaban: "¡Somos el pueblo!". Una semana después, más de cien mil
personas abarrotaron de nuevo el centro de Leipzig. Las protestas pronto se
extendieron por toda Alemania oriental. El 4 de noviembre, otros cientos de
miles de personas se manifestaron en Alexanderplatz, Berlín oriental, pidiendo
una reforma democrática: esta fue una de las movilizaciones más importantes
en la RDA por su capacidad de congregación. Finalmente, cinco días después,
el 9 de noviembre, un militar de alta graduación anunció que se darían pases
para cruzar hacia la república Federal de Alemania. “La gente puede ir, no hay
problema”, declaró. Un periodista le preguntó: “¿A partir de cuándo, señor?”,
cuya respuesta fue: “A partir de ahora”. En poco menos de dos horas, una
multitud se volcó hacia el muro. Los guardias se vieron superados por el
entusiasmo, por lo que simplemente no hicieron nada[3].
Un año más tarde, el 12 de septiembre de 1990 se firmó en Moscú el Tratado
Dos más Cuatro, llamado así por los grupos de países firmantes. El 1º de
octubre de 1990, las cuatro potencias vencedoras de la Segunda Guerra
Mundial renunciaron en una declaración conjunta en Nueva York a sus derechos
en relación con Alemania, devolviéndole así a Alemania su plena soberanía. El
Tratado Dos más Cuatro entró en vigor el 15 de marzo de 1991. Fue el
equivalente de derecho internacional al Tratado de Unificación entre la
República Federal y la RDA[4].
La Caída del Muro de Berlín es uno de los principales sucesos del siglo XX y de
los últimos tiempos. Marcó el fin de una era tanto en la historia alemana como
en la historia europea y mundial. Tras sus escombros, una nueva Europa
surgiría y tras ella, un nuevo orden mundial de consecuencias insospechadas
DESINTEGRACION URSS

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La disolución de la Unión Soviética o la disolución de la
URSS (en ruso: распа́д Сове́тского Сою́ за, romanización raspád Sovétskogo
Soyúza)[1] fue la desintegración de las estructuras políticas federales y el
Gobierno central de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que
culminó con la independencia de las quince repúblicas de la Unión
Soviética entre el 11 de marzo de 1990 y el 26 de diciembre de 1991.
El Tratado de Belavezha (en ruso: Беловежские соглашения,
en bielorruso: Белавежскія пагадненні, en ucraniano: Біловезькі угоди) fue
un acuerdo firmado el 8 de diciembre de 1991 principalmente por los
presidentes de la RSFS de Rusia, de la RSS de Ucrania y del Sóviet Supremo de
la RSS de Bielorrusia (Borís Yeltsin, Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkévich,
respectivamente) en la reserva natural de Belovézhskaya Puscha.[2] La firma del
Tratado fue comunicada por teléfono al presidente de la Unión Soviética Mijaíl
Gorbachov por Shushkévich.[3][4][5] Estos acuerdos declararon la disolución oficial
de la URSS —al poner fin a la vigencia del Tratado de Creación de la
URSS (1922)— y el establecimiento de Estados en las antiguas Repúblicas de la
Unión Soviética. La disolución del Estado comunista más grande del mundo
también marcó el fin de la Guerra Fría.[6][7]
En resumen, en 1991 la Unión Soviética, que era la superpotencia del bloque
socialista, se derrumbó económica y territorialmente debido a las reformas
llevadas a cabo por Mijaíl Gorbachov en vista del colapso económico de la
Unión Soviética. Conocidas como la perestroika, consistían en pasar
rápidamente de una economía planificada socialista a una economía
de capitalismo de Estado similar a China; a ellas se oponía, sin embargo, la
parte más conservadora del Partido Comunista. Este rápido intento de
transición provocó la dislocación del entramado industrial y agrícola de la
URSS: el país virtualmente se paralizó, la inflación se disparó y aumentó la
pobreza y las consiguientes protestas sociales se canalizaron a través
del nacionalismo.[6]
La desintegración de la Unión Soviética está claramente relacionada con el
contexto surgido tras el fin de la Guerra Fría y la disolución de otros países del
bloque oriental, como la disolución de Yugoslavia y la disolución de
Checoslovaquia.[8] A diferencia de Checoslovaquia, no fue una disolución
totalmente pacífica y prueba de ello es la existencia todavía de conflictos
latentes, como los de Abjasia, Osetia del Sur, Nagorno
Karabaj, Transnistria, Chechenia o Crimea. Pero, a diferencia de Yugoslavia,
tampoco degeneró en una guerra abierta, como fueron las guerras yugoslavas.
[8][9]

Se calcula que tras la disolución de la Unión Soviética se produjeron alrededor


de 4 millones de muertes prematuras en Rusia.[10] Rusia experimentó el mayor
descenso de la esperanza de vida en tiempos de paz de la historia. [11] La
pobreza se disparó: a finales de los años 90, el número de personas que vivían
por debajo del umbral internacional de pobreza pasó del 3% en 1987-88 al
20%, es decir, unos 88 millones de personas. Sólo el 4% de la región vivía con
4 dólares al día o menos, pero en 1994 esta cifra se disparó hasta el 32%. La
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delincuencia, el consumo de alcohol y drogas y los suicidios se dispararon tras
la caída de la URSS
Las principales causas de la desintegración de la Unión Soviética fueron los
planes de gobierno impuestos por el entonces presidente de la URSS Mijaíl
Gorbachov el cual impuso la perestroika y el glásnost los cuales influyeron en
la economía y en la sociedad de aquella república
MIJAIL GORVACHOV
Se desempeñó como secretario general del Comité Central del Partido
Comunista de la Unión Soviética desde 1985 hasta 1991 y Presidente de la
Unión Soviética de 1988 a 1991. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1990.
Tras el colapso soviético el líder de la Unión de Socialdemócratas,[4] un partido
formado después de la disolución oficial del Partido Socialdemócrata de Rusia
en 2007.
PERESTROIKA
La perestroika (en ruso перестройкаⓘ, 'reestructuración') fue la reforma
política y económica destinada a desarrollar una nueva estructura interna de
la Unión Soviética, llevada a la práctica por el secretario general Mijaíl
Gorbachov desde 23 de abril de 1985, un mes después de que tomara el poder.
[1]

La visión que Mijaíl Gorbachov tenía para el futuro era reorganizar el


sistema socialista para poder conservarlo. Dentro de sus planes de cambio
estaba que la sociedad soviética pudiera transformarse para crear un nuevo
sistema económico —aún dentro del socialismo— en la Unión Soviética. Este
proceso estuvo lleno de conversiones hacia la democracia —como se entendía
en Occidente, en la política y en los miembros del Kremlin— y trajo consigo una
enorme cantidad de consecuencias en la economía y en la sociedad. No
obstante, el país fue incapaz de enfrentar este proceso y la perestroika acabó
con el cese forzoso de Gorbachov por las oposiciones internas y la
consecuente disolución de la URSS como Estado soberano.
GLASNOST
Se conoce como glásnost (en ruso гласностьⓘ , «apertura», «transparencia» o
«franqueza») a la política que se llevó a cabo a la par que la perestroika en
la Unión Soviética por Mijaíl Gorbachov, desde 1985 hasta 1991.[1] En
comparación con la perestroika, que se ocupaba de la reestructuración
económica de la Unión Soviética, la glásnost se concentraba en liberalizar el
sistema político. En esta se estipulaban libertades para que los medios de
comunicación tuvieran mayor confianza para criticar al Gobierno.
Gorbachov también autorizó la liberación de presos —políticos para
la oposición interna y externa— y la emigración de algunos refúseniks. El
objetivo más expreso de la glásnost era crear un debate interno entre los
ciudadanos soviéticos y alentar una actitud positiva y entusiasmo hacia las

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reformas que se encaraban. Sin embargo, esta política de apertura se volvió en
contra de Gorbachov al incrementarse los problemas económicos y sociales por
efecto de las mismas reformas y al incrementarse la crítica de la población
soviética contra la dirección política del Partido Comunista de la Unión
Soviética (PCUS).
Durante la glásnost se dieron a conocer al público, entre otras cosas, hechos
de la violenta represión política de la época estalinista que hasta entonces
permanecían secretos por cuestiones de Estado. Con este fin, fueron
modificadas las reglas para el acceso a los archivos estatales cuyos
documentos secretos, a principios de 1987, representaban más del 50 % del
total.[2]
La meta de Gorbachov con la glásnost era, en parte, ejercer presión sobre los
conservadores del Partido Comunista que se oponían a la perestroika. En
agosto de 1991, la «línea dura» del Partido y del KGB realizó un fallido golpe de
Estado contra la firma del Nuevo Tratado de la Unión negociado por Gorbachov,
buscando revertir el plan de reformas que consideraban dispersaría demasiado
el poder del gobierno central en favor de las repúblicas de la Unión Soviética y
que destruiría el Estado socialista.
Al fracasar dicha revuelta, aumentó considerablemente la impopularidad de los
líderes conservadores que habían apoyado el golpe del grupo de miembros del
Gobierno y del KGB contra Gorbachov, siendo que, como reacción, los
elementos más derechistas del PCUS asumieron el mando en medio de la
acelerada descomposición del aparato político soviético. Las repúblicas de la
Unión Soviética empezaron a proclamarse como independientes en forma
sucesiva, sin que desde Moscú se pudiera impedir dicho proceso.
Tras la firma del Tratado de Belavezha por los presidentes de la RSFS de Rusia,
de la RSS de Ucrania y del Sóviet Supremo de la RSS de Bielorrusia - Borís
Yeltsin, Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkévich, respectivamente - el 8 de
diciembre de 1991, fue proclamada la disolución de la Unión Soviética. A
continuación, el 25 de diciembre, la Unión Soviética fue disuelta oficialmente.
Como consecuencia de la negativa de los presidentes de las repúblicas de
la Comunidad de Estados Independientes (CEI) de reconocer los órganos de
poder central, Gorbachov optó por dimitir de su cargo de presidente de la
URSS pronunciando un discurso televisado. [3][4]Borís Yeltsin, opositor por
la derecha de Gorbachov y uno de los artífices del contragolpe, se convirtió
entonces en presidente de la Federación de Rusia.

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