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DDFF ASSOUSSI

El recurso de inconstitucionalidad es un mecanismo que permite controlar la conformidad de las leyes con la Constitución, asegurando su primacía y eliminando normas contrarias. Solo el Tribunal Constitucional puede interpretar la Constitución y decidir sobre la inconstitucionalidad de normas con fuerza de ley, que deben ser impugnadas dentro de un plazo de tres meses. La cuestión de inconstitucionalidad permite a jueces ordinarios plantear dudas sobre la constitucionalidad de normas en el contexto de un caso concreto, suspendiendo el proceso judicial hasta que el Tribunal Constitucional resuelva.

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DDFF ASSOUSSI

El recurso de inconstitucionalidad es un mecanismo que permite controlar la conformidad de las leyes con la Constitución, asegurando su primacía y eliminando normas contrarias. Solo el Tribunal Constitucional puede interpretar la Constitución y decidir sobre la inconstitucionalidad de normas con fuerza de ley, que deben ser impugnadas dentro de un plazo de tres meses. La cuestión de inconstitucionalidad permite a jueces ordinarios plantear dudas sobre la constitucionalidad de normas en el contexto de un caso concreto, suspendiendo el proceso judicial hasta que el Tribunal Constitucional resuelva.

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MÁSTER DE ACCESO A LA ABOGACIA Y PROCURA

LLAUHARA ASSOUSSI AHMED

APUNTES EXTRA RESUMIDOS ASIGNATURA DERECHOS


FUNDAMENTALES

RECURSO DE INCONSTITUCIONALIDAD

El recurso de inconstitucionalidad es un mecanismo jurídico que permite controlar que


las leyes y disposiciones normativas con fuerza de ley respeten la Constitución. Su
función principal es la defensa objetiva de la Constitución, asegurando su primacía sobre
el resto del ordenamiento jurídico. Este recurso permite eliminar del sistema legal
aquellas normas que sean contrarias a la Constitución.

El Tribunal Constitucional ha afirmado que únicamente a él le corresponde la


interpretación de la Constitución. Así, en la sentencia 76/1983, en relación con la Ley
Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA), dejó claro que el
legislador ordinario no puede dictar normas que interpreten exclusivamente la
Constitución, reduciendo sus posibles significados a uno solo. Esto sería invadir el
terreno del poder constituyente, que no corresponde al legislador, sino al propio Tribunal
Constitucional.

En cuanto al objeto del recurso de inconstitucionalidad, según el artículo 161.1.a de la


Constitución, solo pueden ser impugnadas las leyes y disposiciones normativas con
fuerza de ley, excluyendo los reglamentos administrativos. Dentro de estas normas
recurribles se incluyen los estatutos de autonomía, las leyes orgánicas, las leyes
ordinarias, los decretos legislativos y los decretos leyes. También se consideran
impugnables ciertos actos con fuerza de ley, como la convalidación de decretos leyes,
la autorización de tratados internacionales, la convocatoria de referéndums o la
declaración de estados excepcionales.

Los reglamentos parlamentarios, aunque no sean leyes en sentido estricto, tienen el


mismo rango a efectos del recurso. Igualmente, las normas que regulan el estatuto del
personal de las cámaras legislativas se han equiparado a estos reglamentos. Por último,
los tratados internacionales pueden ser objeto de recurso una vez que han sido
oficialmente publicados y forman parte del ordenamiento jurídico.

El parámetro de constitucionalidad, establecido en el artículo 28.1 de la Ley Orgánica


del Tribunal Constitucional (LOTC), está formado por la Constitución y las normas del
bloque de constitucionalidad. Estas sirven como referencia para determinar si la norma
impugnada vulnera el orden constitucional. Es necesario que exista una vulneración
real, no hipotética. Los vicios de inconstitucionalidad pueden ser materiales (contenido),
procedimentales (forma de aprobación) o competenciales (quién aprueba la norma).

Este parámetro puede variar durante el proceso, ya que el Tribunal Constitucional ha


admitido la posibilidad de que lo que hoy es constitucional mañana deje de serlo, y
viceversa, según evolucione la legislación. En ese caso, se aplica la normativa vigente
en el momento de dictar la sentencia, no la que regía al interponerse el recurso. Además,
si alguna norma utilizada como referencia para el juicio está afectada de
inconstitucionalidad, el Tribunal no puede anularla de oficio, salvo si existe conexión
directa con la norma impugnada, según el artículo 39.1 LOTC.

El recurso de inconstitucionalidad debe interponerse en un plazo de tres meses desde


la publicación oficial de la norma. Excepcionalmente, este plazo puede extenderse hasta
nueve meses si se abre una negociación entre el Gobierno central y una comunidad
autónoma a través de una comisión bilateral, siempre que se notifique al Tribunal y se
publique el acuerdo en los boletines oficiales correspondientes.

El procedimiento comienza con la presentación de una demanda, donde se especifica


quién recurre, qué norma se impugna, qué preceptos constitucionales se consideran
vulnerados y los motivos. La presentación del recurso no suspende la vigencia de la
norma, salvo en el caso de que sea una norma autonómica y el Gobierno central
interponga el recurso, en cuyo caso la norma queda automáticamente suspendida para
las partes desde la presentación de la demanda y para terceros desde la publicación de
la admisión en el Boletín Oficial del Estado. El Tribunal debe ratificar o levantar esta
suspensión en un plazo máximo de cinco meses.

Una vez admitido el recurso, se da traslado al Congreso, al Senado y al Gobierno, o al


parlamento y gobierno autonómicos si la norma es de origen autonómico, para que
presenten alegaciones en el plazo de quince días. El Tribunal debe dictar sentencia en
un plazo de diez días, prorrogable hasta treinta.

Las sentencias del recurso de inconstitucionalidad las dicta el pleno del Tribunal
Constitucional, salvo que el recurso sea de mera aplicación de doctrina, en cuyo caso
puede resolverse en una sala, siempre que el pleno haya fijado previamente esa
doctrina.

El contenido de la sentencia puede ser estimatorio o desestimatorio. Las sentencias


estimatorias declaran la inconstitucionalidad total o parcial de la norma. Existen también
sentencias especiales: las manipulativas, que modifican parcialmente el contenido de la
norma; las aditivas, que añaden contenido para ajustarla a la Constitución; y las
apelativas, que invitan al legislador a modificar la norma.

Los efectos de la sentencia son los siguientes: según el artículo 39 de la LOTC, la norma
declarada inconstitucional se considera nula desde su origen (efecto ex tunc), aunque
el Tribunal puede modular estos efectos, por ejemplo, limitando la nulidad en el tiempo
o el espacio. Además, las sentencias tienen efecto de cosa juzgada y vinculan tanto por
su fallo como por la razón jurídica principal (ratio decidendi). Finalmente, tienen efectos
generales, es decir, afectan a todos los ciudadanos y poderes públicos.

1. ¿Cuál es la función principal del recurso de inconstitucionalidad según el


Tribunal Constitucional?
a) Defender los derechos individuales frente a leyes injustas
b) Anular actos administrativos contrarios a la ley
c) Proteger la supremacía de la Constitución y eliminar normas contrarias a ella
d) Interpretar los tratados internacionales

2. ¿Qué tipo de normas pueden ser impugnadas mediante un recurso de


inconstitucionalidad?
a) Reglamentos del poder ejecutivo
b) Resoluciones judiciales firmes
c) Normas con fuerza de ley, como leyes orgánicas y decretos leyes
d) Instrucciones administrativas internas

3. ¿Cuál es el plazo general para interponer un recurso de inconstitucionalidad


desde la publicación de la norma?
a) 6 meses
b) 9 meses
c) 30 días
d) 3 meses

4. ¿Qué sucede si el Gobierno interpone un recurso contra una norma


autonómica y solicita su suspensión?
a) La norma queda suspendida automáticamente desde que se dicta sentencia
b) La suspensión debe ser aprobada por el Parlamento
c) La norma queda suspendida automáticamente desde la interposición del
recurso
d) El Tribunal Constitucional no puede suspender normas autonómicas

5. ¿Qué efecto tienen las sentencias estimatorias del Tribunal Constitucional en


los recursos de inconstitucionalidad?
a) Solo aplican a los recurrentes del proceso
b) Se limitan a corregir errores materiales de la norma
c) Expulsan del ordenamiento jurídico la norma impugnada desde su origen
d) Modifican la Constitución para adaptarla a la ley

CUESTIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD
La cuestión de inconstitucionalidad es un mecanismo jurídico mediante el cual un juez
o tribunal ordinario, que esté tramitando un caso, puede plantear ante el Tribunal
Constitucional una duda sobre la conformidad de una norma con rango de ley con la
Constitución. Se trata de una forma de control de constitucionalidad concentrado, es
decir, solo el Tribunal Constitucional puede declarar una ley inconstitucional. Este
control se hace a posteriori (una vez aprobada la norma) y tiene efectos generales, es
decir, afecta a todos los ciudadanos y poderes públicos.

La naturaleza de la cuestión de inconstitucionalidad es similar al recurso de


inconstitucionalidad, ya que ambos sirven para proteger la supremacía de la
Constitución. Sin embargo, mientras el recurso lo presentan ciertos órganos políticos
(Gobierno, diputados, senadores...), la cuestión la presenta un juez o tribunal ordinario
en el marco de un juicio concreto. A diferencia del recurso, que es un control abstracto
desde el principio, en la cuestión el control es concreto en origen (porque surge en un
caso real), pero el Tribunal Constitucional realiza igualmente un análisis abstracto de la
norma, es decir, sin tener en cuenta las circunstancias personales del caso.
Los únicos legitimados para plantear esta cuestión son los jueces y tribunales ordinarios,
en el ejercicio de su función jurisdiccional. Lo pueden hacer de oficio o a petición de las
partes, aunque no están obligados a aceptar esta petición. Antes de plantearla, el juez
debe comprobar que no es posible interpretar la norma conforme a la Constitución.
Luego, tiene que dar audiencia a las partes y al Ministerio Fiscal, que disponen de 10
días para formular alegaciones. Después, el juez decide en un auto, que no es recurrible.

Para que una norma pueda ser objeto de cuestión de inconstitucionalidad, deben
cumplirse tres requisitos:

El juez duda de su constitucionalidad (no necesita estar seguro).

La norma es aplicable al caso concreto.

El fallo del proceso depende de la validez de esa norma. Es decir, si la norma fuera
inconstitucional, afectaría directamente a la resolución del caso.

El procedimiento comienza cuando el juez comunica su intención de plantear la


cuestión, otorga los 10 días de audiencia y, tras valorar las alegaciones, dicta un auto
con todos los elementos necesarios: qué norma se impugna, qué preceptos
constitucionales se consideran vulnerados, y por qué el fallo del juicio depende de esa
norma. Este auto y la documentación del proceso se envían al Tribunal Constitucional,
que primero verifica si se cumplen los requisitos y si la cuestión no es claramente
infundada. En caso de admisión, el proceso judicial queda en suspenso hasta que se
dicte sentencia.

Una vez admitida la cuestión, se publica en el BOE, y en un plazo de 15 días pueden


personarse y alegar el Congreso, el Senado, el Gobierno, el Fiscal General del Estado,
y si es una ley autonómica, el parlamento y gobierno autonómicos. El Tribunal
Constitucional dicta sentencia en un plazo de 15 a 30 días.

La sentencia que resuelve una cuestión de inconstitucionalidad tiene el mismo valor y


efectos que la de un recurso: tiene efecto de cosa juzgada, vincula a todos los poderes
públicos, y su contenido se aplica con efectos generales desde su publicación en el
BOE. Si la norma es declarada inconstitucional, queda expulsada del ordenamiento
jurídico y es nula. El Tribunal puede también extender esa nulidad a otros preceptos
conectados.

El juez que planteó la cuestión recibe la sentencia y continúa el proceso judicial: si la


norma fue declarada constitucional, la aplica; si fue declarada inconstitucional, no la
aplica en el caso concreto.

1. ¿Quiénes están legitimados para plantear una cuestión de


inconstitucionalidad?
Los jueces y tribunales ordinarios en el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales.

2. ¿Qué efecto produce la admisión a trámite de una cuestión de


inconstitucionalidad sobre el proceso judicial de origen?
Suspende el proceso judicial hasta que el Tribunal Constitucional resuelva la cuestión.

3. ¿Qué requisitos debe cumplir una norma para ser objeto de una cuestión de
inconstitucionalidad?
Que el juez dude de su constitucionalidad, que sea aplicable al caso concreto y que del
juicio sobre su validez dependa el fallo del proceso.

4. ¿Qué tipo de control realiza el Tribunal Constitucional al resolver una cuestión


de inconstitucionalidad?
Un control abstracto de constitucionalidad, aunque el origen sea un caso concreto.

5. ¿Qué efectos tiene la sentencia del Tribunal Constitucional que declara la


inconstitucionalidad de una norma?
Tiene efectos generales, vincula a todos los poderes públicos y supone la nulidad de la
norma desde su publicación en el BOE.

PROCEDIMIENTO PREFERENTE Y SUMARIO

El procedimiento preferente y sumario forma parte de la llamada protección jurisdiccional


específica, que es la que el ordenamiento jurídico establece exclusivamente para la
defensa de uno o varios derechos constitucionales, ya sean fundamentales o no. Esta
protección puede clasificarse en dos momentos distintos: a priori, es decir, antes de que
se produzca la vulneración del derecho, como ocurre con la necesidad de resolución
judicial para disolver asociaciones (que protege el derecho de asociación del artículo 22
CE); y a posteriori, es decir, cuando ya se ha producido la vulneración, como sucede
con el habeas corpus, el procedimiento preferente y sumario ante los tribunales
ordinarios y el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

El artículo 53.2 de la Constitución Española establece que los derechos recogidos entre
los artículos 14 a 29 CE y la objeción de conciencia del artículo 30.2 CE deben estar
especialmente protegidos mediante un procedimiento basado en los principios de
preferencia y sumariedad.

El principio de preferencia implica que estos procedimientos deben tramitarse con


prioridad absoluta: es decir, deben ser atendidos de inmediato tras su presentación, sin
esperar el turno habitual ni los tiempos procesales ordinarios, tal y como confirmó el
Tribunal Constitucional en su sentencia 81/1992.

El principio de sumariedad hace referencia a que el procedimiento debe permitir una


resolución rápida, pero puede entenderse de tres formas distintas:

1. Como un procedimiento que limita el objeto del proceso, los medios de prueba y
otros elementos para acelerar su resolución. En este caso, no se genera cosa
juzgada material, por lo que la misma cuestión podría debatirse después en otro
procedimiento ordinario.
2. Como un procedimiento especial, centrado únicamente en ciertas materias
específicas.
3. Como un procedimiento que, sin perder garantías procesales, favorece una
tramitación más ágil, logrando una decisión rápida sin alterar la esencia del
proceso.
En la práctica, el ordenamiento jurídico español articula esta protección a través de
distintos procedimientos preferentes y sumarios en función del ámbito en que se
produce la vulneración del derecho:

En el ámbito civil, los procesos para la tutela de los derechos fundamentales como el
honor, la intimidad y la propia imagen se tramitan por juicio ordinario, según el artículo
249.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. En estos casos, siempre interviene el Ministerio
Fiscal y el procedimiento tiene carácter preferente.

En el ámbito penal, la Ley 38/2002 introdujo reformas que establecieron el


procedimiento abreviado para delitos que afecten a derechos fundamentales,
sustituyendo la antigua Ley 62/1978. Este procedimiento permite una respuesta más
rápida ante delitos que afecten derechos como la libertad, la igualdad o la integridad.

El procedimiento de habeas corpus, regulado por la Ley Orgánica 6/1984, permite que
cualquier persona detenida ilegalmente sea puesta inmediatamente a disposición del
juez para que se revise la legalidad de su detención.

En el ámbito laboral, se aplican los artículos 177 a 184 de la Ley 36/2011, de la


Jurisdicción Social, para proteger derechos fundamentales vulnerados en el contexto de
una relación laboral.

En el ámbito contencioso-administrativo, la Ley 29/1998 regula este tipo de


procedimiento en sus artículos 114 a 122. En este marco, se pueden impugnar
actuaciones administrativas que vulneren derechos fundamentales o el derecho a la
igualdad. Esta ley también establece un procedimiento especial para el derecho de
reunión (artículo 21 CE), en el cual, en caso de que la autoridad prohíba o modifique
una reunión sin el consentimiento de los promotores, estos pueden interponer recurso
contencioso-administrativo en un plazo de 48 horas, y el tribunal deberá resolverlo en
un plazo máximo de 4 días, con audiencia de las partes.

En el ámbito electoral, la Ley Orgánica 5/1985 (LOREG) regula los procedimientos para
proteger derechos fundamentales durante el proceso electoral, como los recursos contra
la proclamación de candidaturas (art. 49) o contra los acuerdos sobre elección y
proclamación de representantes electos (arts. 109 a 117).

En el ámbito militar, el artículo 453 de la Ley Orgánica 2/1989 regula el recurso


contencioso-disciplinario militar preferente y sumario, para casos en los que una sanción
disciplinaria pueda vulnerar derechos fundamentales de los militares.

En cuanto al derecho de rectificación, este no se incluye en el artículo 249.2 LEC, sino


que tiene su propio procedimiento según la Ley Orgánica 2/1984. Cualquier persona
tiene derecho a rectificar una información difundida en medios de comunicación si
considera que es inexacta y le causa perjuicio.

Por último, la suspensión o disolución de partidos políticos se regula en los artículos 10


y 11 de la Ley Orgánica 6/2002, que establecen el procedimiento judicial específico para
declarar la ilegalidad de un partido cuando su actividad vulnere los principios
democráticos.

En conclusión, el procedimiento preferente y sumario es un instrumento fundamental


para la protección eficaz de los derechos fundamentales en el ordenamiento jurídico
español. Su diseño busca garantizar que los ciudadanos cuenten con una respuesta
rápida, directa y efectiva cuando sus derechos sean vulnerados, y está respaldado por
un marco legal sólido que actúa en todos los ámbitos del Derecho.

Recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional

El recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional es una garantía jurisdiccional


específica prevista en el artículo 53.2 de la Constitución Española, cuyo objetivo es
proteger ciertos derechos fundamentales y libertades públicas cuando se han visto
vulnerados por actos de los poderes públicos. Su resolución corresponde al Tribunal
Constitucional, conforme al artículo 161.1.b) CE, y está regulado en la Ley Orgánica del
Tribunal Constitucional (LOTC), especialmente tras su reforma de 2007.

Este recurso tiene carácter subsidiario, lo que significa que solo puede interponerse una
vez agotadas todas las vías judiciales ordinarias. Su función es doble: subjetiva, porque
protege al ciudadano cuya situación ha sido afectada, y objetiva, porque garantiza el
respeto al orden constitucional, tal como se establece en la Sentencia del Tribunal
Constitucional 17/1981.

En cuanto a sus rasgos generales, el recurso de amparo es un mecanismo


extraordinario, reservado exclusivamente para la defensa de derechos recogidos en los
artículos 14 a 29 CE, el derecho a la objeción de conciencia (art. 30.2 CE) y el principio
de igualdad. Para que proceda, debe existir una lesión real y efectiva de uno de estos
derechos y que esta sea imputable a una actuación de los poderes públicos. El Tribunal
interpreta de manera restrictiva el ámbito de los derechos protegidos, por lo que no
caben recursos de amparo por derechos no incluidos expresamente en esa sección.

El recurso puede interponerse frente a actos, disposiciones, omisiones o simples vías


de hecho de cualquier poder público, ya sea del Estado, comunidades autónomas o
entidades territoriales, siempre que no tengan rango de ley. Si el acto impugnado se
basa en una ley que vulnera derechos fundamentales, el Tribunal Constitucional puede
plantear cuestión de inconstitucionalidad sobre esa norma. No procede el recurso de
amparo directamente contra actos de particulares, pero sí frente a resoluciones
judiciales que no hayan protegido adecuadamente los derechos vulnerados por un
particular.

Existen varios tipos de recurso de amparo según el origen de la vulneración:

1. Amparo parlamentario, frente a actos sin valor de ley de las Cortes Generales o
Parlamentos autonómicos.
2. Amparo gubernativo o administrativo, contra actuaciones del Gobierno u órganos
administrativos.
3. Amparo judicial, ante resoluciones u omisiones de órganos jurisdiccionales.
4. Amparo electoral, regulado por la LOREG, cuando se impugnan decisiones
sobre proclamaciones de candidaturas o candidatos electos, caracterizado por
su urgencia y plazos reducidos.

En cuanto a los legitimados para interponer el recurso, según el artículo 46 de la LOTC,


pueden hacerlo:

 Cualquier persona física o jurídica con interés legítimo.


 El Defensor del Pueblo y el Ministerio Fiscal, en todos los supuestos.
Además, podrán comparecer como coadyuvantes las personas favorecidas por
el acto o con interés legítimo. El Ministerio Fiscal interviene siempre para velar
por la legalidad, los derechos fundamentales y el interés general.

Respecto al procedimiento, este comienza con una demanda formal presentada por
abogado y procurador (salvo si el recurrente es licenciado en Derecho y actúa en
defensa propia). El recurso debe presentarse dentro de unos plazos que varían según
el acto impugnado:

 2 días en el caso de recursos electorales.


 20 días si se recurre contra actos administrativos o del Gobierno.
 30 días contra resoluciones judiciales.
 3 meses para actos sin valor de ley de parlamentos.

La admisión del recurso exige el cumplimiento estricto de requisitos formales. La


admisión se decide inicialmente por una sección del Tribunal, que debe acordarla por
unanimidad; si no hay unanimidad, decide la sala. En caso de inadmisión, debe
especificarse el defecto concreto, y solo el Ministerio Fiscal puede interponer recurso de
súplica.

Además, desde la reforma de la LOTC en 2007, no basta con que exista una vulneración
de un derecho fundamental: es necesario que el recurso tenga “especial trascendencia
constitucional”. Esto se considera acreditado, por ejemplo, cuando:

1. Se plantean cuestiones novedosas sin doctrina previa del TC.


2. Existe reiterado incumplimiento de la doctrina constitucional o resoluciones
judiciales contradictorias.
3. La vulneración deriva de una ley cuya constitucionalidad debe ser revisada.
4. El asunto tiene relevancia social, económica o política general, como sucede en
algunos amparos electorales o parlamentarios.

La interposición del recurso no suspende automáticamente los efectos del acto


recurrido, pero se puede solicitar la suspensión parcial o total si su ejecución causara
un perjuicio irreparable que hiciera perder al amparo su finalidad.

En cuanto a los efectos de la sentencia, si se concede el amparo, normalmente se


ordena la retroacción de actuaciones al momento anterior a la vulneración, para que el
órgano correspondiente dicte una nueva resolución respetando el derecho fundamental
afectado. En algunos casos, el Tribunal Constitucional puede resolver directamente el
fondo del asunto sin necesidad de retroacción.

La sentencia debe publicarse en el BOE en un plazo máximo de 30 días desde su


notificación. Las partes pueden solicitar aclaración, y si el proceso ha finalizado
mediante providencia o auto, puede caber recurso de súplica (solo por el Ministerio
Fiscal si es una inadmisión). No existe recurso interno contra las sentencias del TC, pero
sí puede acudirse al Tribunal Europeo de Derechos Humanos si el derecho vulnerado
está reconocido en el Convenio Europeo de Derechos Humanos, aunque ya no como
impugnación del fallo del TC, sino como una demanda contra el Estado español.

Garantías institucionales en el ámbito


interno: El Ministerio Fiscal
Una tercera forma de proteger los derechos fundamentales en España, además
de los tribunales y del Tribunal Constitucional, son las instituciones creadas o
dedicadas a esta tarea. Entre ellas destacan:

 El Parlamento,
 El Ministerio Fiscal,
 El Defensor del Pueblo.

Aquí nos centraremos en el Ministerio Fiscal

El Ministerio Fiscal es un órgano del Estado que tiene como misión principal:

 Defender la legalidad,
 Defender los derechos de los ciudadanos,
 Defender el interés público.

Actúa de oficio (por iniciativa propia) o a petición de los interesados. También


debe velar por la independencia de los tribunales y procurar la satisfacción del
interés social.

Se organiza siguiendo:

 El principio de unidad de actuación (todos los fiscales deben actuar de


forma coordinada),
 La dependencia jerárquica (hay una estructura de mando),
 Y siempre respetando la legalidad y la imparcialidad.

Tiene autonomía funcional, lo que significa que, aunque se relacione con el


Gobierno, no depende de él directamente. Además, el Fiscal General del Estado
es nombrado por el Rey a propuesta del Gobierno, pero debe ser un jurista de
reconocido prestigio y experiencia.

Naturaleza jurídica
Existen distintas opiniones sobre la naturaleza del Ministerio Fiscal:

 Para unos, es un órgano adscrito a los tribunales, que defiende la


legalidad, los intereses del Estado y los intereses particulares.
 Para otros, es un órgano del Estado que actúa dentro de la Administración
de Justicia, pero no toma decisiones como un juez (no tiene "imperium").
 También se le ha considerado un órgano administrativo vinculado a los
tribunales.
 Idealmente, debería ser un órgano de la Administración de Justicia con
funciones en el ámbito penal.

La Ley 50/1981 (Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal) establece que el


Ministerio Fiscal es un órgano de relevancia constitucional, con personalidad
jurídica propia, autonomía funcional y sometido a los principios de legalidad e
imparcialidad.

Órganos del Ministerio Fiscal


El Ministerio Fiscal está formado por diferentes órganos:

 Fiscal General del Estado,


 Consejo Fiscal,
 Junta de Fiscales de Sala,
 Junta de Fiscales Superiores de Comunidades Autónomas,
 Fiscalía ante el Tribunal Supremo,
 Fiscalía ante el Tribunal Constitucional,
 Fiscalía de la Audiencia Nacional,
 Fiscalías Especiales (por ejemplo, anticorrupción),
 Fiscalías Jurídico-Militares,
 Fiscalías de Comunidades Autónomas,
 Fiscalías Provinciales y de Área,
 Fiscalía del Tribunal de Cuentas,
 Unidad de Supervisión y Control de Protección de Datos.

Funciones del Ministerio Fiscal en defensa de los


derechos fundamentales
El Ministerio Fiscal tiene varias competencias importantes para proteger los
derechos fundamentales:

1. Interponer recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional en defensa


de los derechos fundamentales.
2. Intervenir en los procesos de amparo para defender la legalidad (aunque
no haya presentado el recurso).
3. Defender la legalidad en procesos contencioso-administrativos y otros
procedimientos judiciales.
Por lo tanto, el Ministerio Fiscal no solo acusa en procesos penales, como mucha
gente cree, sino que también protege los derechos fundamentales de los
ciudadanos de manera activa.

Defensor del Pueblo (art. 54 CE)

El Defensor del Pueblo es un Alto Comisionado de las Cortes Generales designado para
defender los derechos del Título I de la Constitución (arts. 10-55). Puede supervisar la
actividad de la Administración y rendir cuentas al Parlamento. Aunque es una figura
nueva en 1978, tiene antecedentes históricos como el Justicia Mayor de Aragón y se
inspira en el modelo escandinavo del Ombudsman.

El Defensor del Pueblo se regula en la Ley Orgánica 3/1981, de 6 de abril.

Designación:

 Lo eligen el Congreso y el Senado por mayoría de 3/5 de cada Cámara.


 Si no se alcanza mayoría, se permite la mayoría absoluta del Senado junto con
3/5 del Congreso.
 El nombramiento se publica en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
 Se elige por cinco años y es posible su reelección.
 Puede ser cualquier español mayor de edad y con plenos derechos civiles y
políticos.

Una vez nombrado, el Defensor del Pueblo propone el nombramiento de dos Adjuntos,
que necesitan el visto bueno de la Comisión Mixta Congreso-Senado.

Características especiales:

 Actúa con total autonomía, sin recibir instrucciones de ninguna autoridad.


 Tiene inviolabilidad por las opiniones y actos que realice en ejercicio de su cargo.
 Goza de inmunidad, solo pudiendo ser juzgado por la Sala de lo Penal del
Tribunal Supremo.

Causas de cese:

 Renuncia.
 Expiración del mandato.
 Muerte o incapacidad.
 Actuar con notoria negligencia.
 Condena por delito doloso.

En caso de vacante, actúan interinamente los Adjuntos hasta nuevo nombramiento.

Funciones principales:

 Supervisar y controlar el buen funcionamiento de la Administración Pública.


 Proponer medidas para corregir errores o anomalías en los servicios públicos.
 Defender los derechos fundamentales jurisdiccionalmente, pudiendo interponer:
o Recursos de inconstitucionalidad.
o Recursos de amparo.

BLOQUE II – PROTECCIÓN DE DERECHOS


FUNDAMENTALES EN EL ÁMBITO
EUROPEO
Desde el principio, Europa ha sido un actor principal en la defensa internacional de los
derechos humanos. Fue aquí donde surgió el primer gran sistema de protección de
derechos humanos: el sistema europeo, que arranca con la adopción del Convenio
Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales
(llamado también Convenio de Roma), impulsado por el Consejo de Europa. Este
sistema europeo se convirtió en el modelo para otros sistemas regionales, como el
interamericano.

Actualmente, no existe un único mecanismo de protección de derechos humanos en


Europa, sino varios:

 El sistema del Consejo de Europa (el más importante).


 La protección en la Unión Europea, a través del Tribunal de Justicia de la UE.
 La protección a través de la OSCE (Organización para la Seguridad y
Cooperación en Europa).
 La Convención de Minsk de 1995 (de la Comunidad de Estados Independientes,
CEI).

Aunque hay varios sistemas, el más completo y desarrollado sigue siendo el del Consejo
de Europa y también el de la Unión Europea.

2.1. Garantías normativas de los derechos en Europa

La protección de los derechos humanos en el Consejo de Europa

El Consejo de Europa nació con un objetivo central: proteger los derechos humanos y
la democracia. Por eso, ha creado un conjunto de instrumentos jurídicos que garantizan
estos derechos. Los más importantes son:

1. El Convenio Europeo de Derechos Humanos (Convenio de Roma)

 Fecha: Adoptado en 1950, entró en vigor en 1953.


 España: Lo ratificó en 1979.

Este Convenio fue el primer tratado internacional en materia de derechos humanos. Se


basa en los principios de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, pero
aquí los derechos no son solo una declaración, sino que obligan jurídicamente a los
Estados.
Además, este Convenio permite a cualquier persona presentar una denuncia individual
contra un Estado que haya violado sus derechos. Esto significa que los particulares
tienen verdaderos derechos exigibles internacionalmente.

Los derechos protegidos son principalmente derechos civiles y políticos, como:

 Derecho a la vida y la integridad personal.


 Libertad y seguridad.
 Derecho a un juicio justo.
 Derecho a la vida privada y familiar.
 Libertad de pensamiento, conciencia y religión.
 Libertad de expresión, manifestación y asociación.
 Derecho a contraer matrimonio y formar una familia.

También hay dos garantías generales:

 Prohibición de la discriminación.
 Derecho a un recurso efectivo ante las autoridades nacionales.

Protocolos adicionales al Convenio

El Convenio ha sido complementado por 14 Protocolos entre 1952 y 2004:

 Algunos han modificado el sistema de protección (Protocolos 2, 3, 5, 8, 9, 10, 11


y 14).
 Otros han ampliado el catálogo de derechos (Protocolos 1, 4, 6, 7, 12 y 13).

Por ejemplo:

 Se ha añadido el derecho a la propiedad privada, a la libre circulación, y el


derecho de no expulsión arbitraria.
 Se ha proclamado la abolición de la pena de muerte (totalmente abolida con el
Protocolo 13).

Los derechos del Convenio y sus Protocolos obligan automáticamente a los Estados, y
sólo se pueden limitar en los casos y formas que el propio Convenio autoriza.

2. La Carta Social Europea (Carta de Turín)

 Fecha: Adoptada en 1961, en vigor desde 1965.


 España: La ratificó en 1980.

La Carta Social Europea complementa el Convenio de Roma, protegiendo derechos


económicos, sociales y culturales (que el Convenio no protegía).

Los derechos de la Carta se agrupan en tres bloques:


1. Derechos laborales: Derecho al trabajo, condiciones de trabajo justas, igualdad
salarial, seguridad e higiene, libertad sindical y negociación colectiva.
2. Derechos sociales: Salud, seguridad social, asistencia social y médica,
protección de la familia, protección de niños y discapacitados.
3. Derechos de trabajadores migrantes.

Con el Protocolo adicional de 1988 (ratificado por España en 2000), se ampliaron los
derechos, incluyendo:

 Protección social en la vejez.


 Igualdad de oportunidades y no discriminación por sexo en el trabajo.
 Derecho de los trabajadores a ser informados y consultados en sus empresas.

Importante: A diferencia del Convenio de Roma, en la Carta Social los Estados pueden
elegir qué derechos ratifican, pero están obligados a aceptar unos mínimos (como el
derecho al trabajo, la negociación colectiva, la seguridad social, etc.).

Instrumentos sectoriales posteriores

Además del Convenio de Roma y la Carta Social Europea, en el seno del Consejo de
Europa se han adoptado otros tratados sectoriales. El más destacado es:

 Convenio Europeo para la Prevención de la Tortura (1987):


o Crea un Comité encargado de hacer visitas a cárceles y centros de
detención para verificar que no se cometan torturas ni malos tratos.
o Entró en vigor en España en 1989

Mecanismo de Protección del Convenio Europeo de Derechos


Humanos y Garantías en la Unión Europea

El mecanismo de protección del Convenio Europeo de Derechos Humanos ha cambiado


profundamente con el Protocolo nº 11 (vigente desde 1998). Antes existían tres órganos:
la Comisión Europea de Derechos Humanos, el Tribunal Europeo de Derechos
Humanos (TEDH) y el Comité de Ministros. El proceso era más complejo y el particular
no podía acudir directamente al Tribunal.
Tras la reforma:

 Desaparece la Comisión: todas las funciones pasan al TEDH.


 El Comité de Ministros solo supervisa la ejecución de sentencias, no decide.
 El Tribunal Europeo de Derechos Humanos es el único órgano judicial.
 Los particulares pueden acudir directamente al Tribunal.
 La competencia del Tribunal es automática, no hay que pedir permiso a los
Estados.

En cuanto a las garantías jurisdiccionales de los derechos y libertades en el ámbito de


la Unión Europea, se distinguen dos tipos de mecanismos:
 Jurisdiccionales: recursos ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea
(TJUE) y el Tribunal General.
 No jurisdiccionales: quejas ante el Defensor del Pueblo Europeo y peticiones al
Parlamento Europeo.

La protección de los derechos humanos en la Unión se centra en controlar las


actuaciones de las instituciones de la UE, no de los Estados miembros. El TJUE protege
los derechos interpretando el Convenio Europeo, la Carta de Derechos Fundamentales,
los tratados internacionales y las tradiciones constitucionales de los Estados.

Aunque no existe un recurso específico para proteger los derechos fundamentales, el


TJUE utiliza principalmente:

 El recurso de anulación.
 La cuestión prejudicial.
 El recurso por omisión.
 El control previo de tratados internacionales.

Además, el sistema europeo de protección de derechos coexiste con el control de los


tribunales constitucionales nacionales, que no intervienen si el TJUE ya garantiza
adecuadamente la protección.

Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE)

El TJUE garantiza el cumplimiento del Derecho de la Unión y protege los derechos


fundamentales principalmente a través de:

1. El recurso por incumplimiento (art. 258-259 TFUE)

Es un procedimiento mediante el cual se controla si un Estado miembro ha incumplido


el Derecho de la UE.
Puede iniciarlo:

 La Comisión (principalmente).
 Un Estado miembro (pero es raro porque prefieren que actúe la Comisión).

El procedimiento tiene dos fases:

 Fase precontenciosa: la Comisión negocia informalmente con el Estado. Si no


hay solución, envía una carta de puesta en mora y luego un dictamen motivado.
 Fase judicial: si el Estado no corrige la situación, la Comisión presenta una
demanda ante el TJUE.

La sentencia declara si existe o no incumplimiento. Si el Estado no cumple la sentencia,


el TJUE puede imponerle multas o pagos coercitivos.
2. El control de la legalidad de los actos (art. 263 TFUE)

El TJUE puede anular actos jurídicos de las instituciones europeas que sean contrarios
al Derecho de la Unión.
Los actos impugnables son aquellos de carácter obligatorio (no recomendaciones ni
dictámenes).

Puede recurrir:

 Demandantes privilegiados (Estados miembros, Comisión, Consejo,


Parlamento): no necesitan demostrar interés.
 Demandantes semi-privilegiados (Tribunal de Cuentas, BCE, Comité de las
Regiones): solo si afecta a sus competencias.
 Demandantes no privilegiados (personas físicas o jurídicas): si son destinatarios
del acto o les afecta directa e individualmente.

Motivos de anulación:

 Incompetencia.
 Vicios sustanciales de forma.
 Violación de tratados o normas.
 Desviación de poder.

Si el recurso prospera, el acto impugnado queda anulado con efectos retroactivos,


aunque el Tribunal puede decidir que algunos efectos del acto anulado sigan siendo
válidos hasta que se adopte una nueva norma.

Recursos y Procedimientos ante el Tribunal de Justicia de la


Unión Europea (TJUE)

1. El Recurso por Omisión

La finalidad de este procedimiento es obtener una sentencia en la que el TJUE declare


contraria al Derecho la inactividad de una institución de la Unión. Se pretende que el
TJUE reconozca la ilegalidad de la abstención de una institución en adoptar un acto
comunitario o una decisión que debía haber tomado.

El recurso solo será admisible si previamente se ha requerido a la institución para que


actúe, por lo que el procedimiento tiene dos fases:

 Fase precontenciosa: Se inicia con una carta de puesta en mora, en la que se


exige a la institución que actúe en un plazo de dos meses. Si no lo hace, hay
que esperar otros dos meses para iniciar la fase contenciosa. Si la institución
rechaza el requerimiento, solo cabe interponer recurso de anulación.
 Fase jurisdiccional (contenciosa): El mismo reclamante presenta recurso ante el
TJUE, alegando la violación del artículo 265 del TFUE. Se puede también invocar
desviación de poder. El recurso se refiere a la falta de adopción de un acto que
debía producir efectos jurídicos.
Efectos de la sentencia: El TJUE solo reconoce si ha existido omisión ilegal, pero no
puede sustituir a la institución: esta conserva la competencia exclusiva para adoptar el
acto.

2. La Excepción de Ilegalidad

Prevista en el artículo 277 TFUE, es una vía incidental que se utiliza en el marco de otro
procedimiento (anulación, omisión, incumplimiento o responsabilidad extracontractual).
No está sujeta a plazo.

Permite alegar la inaplicabilidad de un acto de alcance general (como un reglamento)


por los siguientes motivos: incompetencia, vicios de forma, violación del Derecho de la
Unión o desviación de poder.

Esta excepción es especialmente útil para particulares que no pueden recurrir


directamente actos generales.
Debe existir un vínculo jurídico entre el acto que se impugna en el litigio principal y el
acto general cuya ilegalidad se invoca.

Efectos: No se anula el acto general, simplemente se declara inaplicable en el litigio


concreto. El efecto de cosa juzgada solo alcanza a las partes implicadas.

3. La Cuestión Prejudicial

Se regula en el artículo 267 TFUE. A diferencia de otros procedimientos, no es un


recurso contra un acto, sino una consulta sobre la interpretación o validez del Derecho
de la Unión que realizan los jueces nacionales al TJUE.

El objetivo es garantizar la aplicación uniforme del Derecho de la Unión en todos los


Estados miembros.

Legitimación: Solo los jueces nacionales pueden plantear la cuestión. Los órganos de
última instancia tienen la obligación de hacerlo salvo que exista jurisprudencia
consolidada o el precepto sea claro (acte clair).

Procedimiento:

 El juez nacional suspende el proceso interno hasta que el TJUE resuelva.


 Las partes del litigio, los Estados miembros y la Comisión pueden presentar
observaciones.
 El TJUE debe resolver asegurando la efectividad del Derecho de la Unión.

Efectos de la sentencia:

 La interpretación del TJUE vincula a todos los tribunales nacionales de los


Estados miembros.
 Si se declara la invalidez de un acto europeo, este será inaplicable erga omnes
(para todos).

4. El Recurso por Responsabilidad Extracontractual


Regulado en los artículos 268 y 340 TFUE, permite reclamar daños y perjuicios
causados por actos ilícitos de las instituciones o sus agentes en el ejercicio de sus
funciones.

Requisitos:

 Infracción de una norma que confiera derechos a los particulares.


 Violación suficientemente caracterizada.
 Nexo causal directo entre la infracción y el daño.
 El daño puede incluir perjuicio futuro o lucro cesante.

Procedimiento:

 Cualquier persona física o jurídica puede interponerlo.


 El plazo de prescripción es de cinco años.
 Si se acredita responsabilidad, el TJUE declara la existencia del daño y deja que
las partes fijen la indemnización. Si no hay acuerdo, el Tribunal interviene para
determinarla.

5. El Control Preventivo de los Tratados Internacionales

El artículo 218.11 TFUE permite que un Estado miembro, el Parlamento Europeo, el


Consejo o la Comisión soliciten un dictamen al TJUE para comprobar si un acuerdo
internacional es compatible con los Tratados de la Unión.

Características:

 Se puede controlar tanto el contenido del acuerdo como la competencia de la


Unión para firmarlo.
 La solicitud debe hacerse antes de que el acuerdo sea firmado.
 Si el dictamen es negativo, el acuerdo no podrá entrar en vigor salvo que se
modifique o se revisen los Tratados de la UE.

El Recurso de Casación ante el Tribunal de Justicia de la Unión


Europea (TJUE)

El recurso de casación permite que el TJUE revise las sentencias dictadas por el
Tribunal General (TG) y por los Tribunales Especializados, pero únicamente respecto a
cuestiones de Derecho, no sobre los hechos. También se pueden recurrir resoluciones
que resuelvan de manera parcial el fondo del asunto o que finalicen un incidente
procesal, como una excepción de inadmisibilidad. Si así lo establece la norma de
creación de un Tribunal Especializado, puede ocurrir que sea el propio Tribunal General
quien actúe como tribunal de apelación (y no de casación), analizando tanto los hechos
como el Derecho.

El recurso debe interponerse en el plazo de dos meses desde la notificación de la


resolución impugnada. Existe un procedimiento abreviado en ciertos casos.

La legitimación activa corresponde a las partes que hayan visto desestimadas total o
parcialmente sus pretensiones en primera instancia. Los coadyuvantes no pueden
recurrir salvo que la resolución les afecte directamente. También pueden interponer
recurso los Estados miembros y las instituciones de la Unión Europea aunque no hayan
participado en el litigio inicial.

Los motivos de casación están limitados a: incompetencia del Tribunal General,


irregularidades procesales que afecten a los intereses del recurrente y violación del
Derecho de la Unión por parte del Tribunal General. Los hechos fijados por el Tribunal
General o por los Tribunales Especializados no pueden ser revisados.

En cuanto a los efectos de la sentencia, el recurso de casación no suspende


automáticamente la ejecución de la resolución recurrida, salvo que el TJUE lo disponga.
Si el TJUE desestima el recurso, la resolución del Tribunal General deviene firme. Si
estima el recurso, puede anular la sentencia impugnada y resolver definitivamente el
asunto o devolverlo al Tribunal General para que resuelva conforme a lo que haya
decidido el TJUE sobre cuestiones de Derecho.

El procedimiento ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH)

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos tiene competencia para conocer de todos


los asuntos relativos a la interpretación y aplicación del Convenio Europeo de Derechos
Humanos y de sus Protocolos. Puede conocer de:

 Asuntos entre Estados (art. 33 CEDH), cuando un Estado acusa a otro de violar
el Convenio.
 Demandas individuales (art. 34 CEDH), que pueden ser interpuestas por
personas físicas, organizaciones no gubernamentales o grupos de particulares
víctimas de violaciones de derechos reconocidos en el Convenio.
 Opiniones consultivas (arts. 47-49 CEDH), que emite a solicitud del Comité de
Ministros del Consejo de Europa, sobre cuestiones jurídicas relativas al
Convenio.

La legitimación activa corresponde a los Estados Parte y a los particulares que


consideren violados sus derechos. La legitimación pasiva corresponde al Estado
acusado de vulnerar el Convenio, ya sea por acción o por omisión (por no haber
protegido adecuadamente los derechos). También pueden intervenir terceros Estados
u otras partes interesadas con autorización, en defensa de sus intereses (art. 36 CEDH).

En cuanto a la postulación, los Estados son representados por Agentes, mientras que
los particulares pueden presentar demandas por sí mismos, aunque deberán actuar
representados por abogado una vez admitida la demanda.

El procedimiento comienza con la presentación de una demanda por escrito en inglés o


francés, en la que deben constar los datos del demandante, del demandado, los hechos,
las violaciones alegadas, el cumplimiento del requisito de agotamiento de recursos
internos y el objeto de la pretensión. Para ser admitida, la demanda debe presentarse
tras agotar las vías internas y dentro del plazo de seis meses desde la resolución interna
definitiva (art. 35 CEDH).
La demanda es examinada por un Comité o una Sala, que puede declararla inadmisible
por razones como no haber agotado los recursos internos, ser anónima, reiterativa,
incompatible con el Convenio o manifiestamente infundada. La inadmisión es definitiva.
Si se admite, se notifica al Estado demandado y a terceros interesados, iniciándose un
procedimiento contradictorio que puede incluir un intento de arreglo amistoso. Si no se
alcanza acuerdo, se celebra vista pública y finalmente se dicta sentencia.

La sentencia del TEDH declara si ha existido o no una violación del Convenio. Además,
puede otorgar una satisfacción equitativa a la parte perjudicada si el derecho interno no
repara adecuadamente la violación.

Existe la posibilidad de solicitar la remisión a la Gran Sala en el plazo de tres meses si


se plantea una cuestión grave de interpretación o de aplicación del Convenio. La
sentencia de la Gran Sala es definitiva.

Efectos de las sentencias del TEDH:


Las sentencias del TEDH son de obligado cumplimiento para el Estado condenado,
afectándole directamente. Además, tienen un efecto más amplio en cuanto a la
interpretación del Convenio, sirviendo de referencia para todos los Estados Parte. Así,
se habla de cosa juzgada respecto al caso concreto y de cosa interpretada respecto a
la influencia general sobre el Derecho Europeo de los Derechos Humanos.

Eficacia de la sentencia respecto al Estado demandado: ejecución

El artículo 46 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH) establece que:

 Las Altas Partes Contratantes se comprometen a acatar las sentencias


definitivas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en los litigios en
que sean parte.
 La sentencia definitiva será transmitida al Comité de Ministros, que velará por su
ejecución.

Esto significa que, una vez el Tribunal de Estrasburgo declare que un Estado ha violado
el Convenio, dicho Estado tiene la obligación de cumplir la sentencia.
Sin embargo, el Convenio no detalla cómo debe cumplirse, sino que cada Estado debe
adaptarlo a su propio Derecho interno, adoptando las medidas necesarias.

El control del cumplimiento de las sentencias corresponde al Comité de Ministros del


Consejo de Europa, que puede:

1. Pedir información al Estado sobre las medidas adoptadas.


2. Repetir la petición y mantener el asunto en el orden del día.
3. Ejercer presión política para que se cumpla.

Además, debe comprobar si el Estado ha:

 Ejecutado correctamente la sentencia.


 Pagado, si corresponde, una satisfacción equitativa (indemnización).
Peculiaridades de la ejecución:

 No la lleva a cabo el TEDH (no puede imponer medidas como un tribunal


nacional).
 La sentencia suele ser declarativa: declara que hubo violación, pero no anula
leyes ni sentencias nacionales.
 Solo en caso de no ser posible reparar la violación, el Tribunal puede conceder
indemnización.

El Estado, para ejecutar la sentencia, debe:

 Adoptar cambios legales o administrativos necesarios.


 Modificar su ordenamiento jurídico si es necesario.
 Cumplir con el pago de indemnizaciones si procede.

La posición del Tribunal Constitucional español (caso Barberá, Messegué y Jabardo):

El Tribunal Constitucional (TC) español, en su Sentencia 245/1991, dijo:

1. Aunque el TEDH no tiene fuerza ejecutoria directa en España, sus sentencias


son vinculantes porque:
o El CEDH forma parte del Derecho interno (art. 96 CE).
o Los derechos fundamentales deben interpretarse conforme a los tratados
(art. 10.2 CE).
2. Todos los poderes públicos deben respetar y aplicar estas sentencias.
3. Es necesario crear un procedimiento adecuado para ejecutar las sentencias del
TEDH.

Mientras no exista ese procedimiento, el recurso de amparo podría ser un medio para
ejecutar sentencias del TEDH, excepto cuando la violación proceda del propio Tribunal
Constitucional (pues no puede revisar sus propias decisiones).

Eficacia "erga omnes" (respecto a todos los Estados Parte):

Las sentencias del TEDH no solo afectan al Estado condenado.


La interpretación que haga el Tribunal sobre los derechos del Convenio influye en todos
los Estados Parte, incluso si no fueron parte en ese caso.

¿Por qué?

 Porque aceptaron el Convenio y sus mecanismos de control.


 Y en el caso de España, el art. 10.2 CE obliga a interpretar los derechos
fundamentales conforme al CEDH.

Así, se va formando un "ius commune" europeo de los derechos humanos.


La jurisprudencia del TEDH tiene valor interpretativo directo en España (incluso respecto
a la Constitución).
El Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional españoles aplican con normalidad la
doctrina del TEDH.
Además, a veces la influencia del TEDH impulsa cambios legislativos (ejemplo: Ley
Orgánica 7/1988 sobre los Juzgados de lo Penal).

Control de convencionalidad y opiniones consultivas

Control de convencionalidad:

Los órganos jurisdiccionales nacionales deben interpretar y aplicar el Derecho interno


de forma compatible con el CEDH, siguiendo la jurisprudencia del TEDH.

Función consultiva del Tribunal Europeo:

Hasta el Protocolo 16, el único que podía solicitar opiniones al TEDH era el Comité de
Ministros (art. 47 CEDH).
Estas opiniones no son vinculantes y no pueden referirse directamente a derechos
individuales.

Con el Protocolo 16, se amplió esta posibilidad:


Ahora los tribunales nacionales de máximo rango también pueden pedir opiniones
consultivas al TEDH sobre la interpretación o aplicación del Convenio en casos
concretos que estén tramitando.

Características de estas opiniones:

 El tribunal debe explicar por qué consulta y dar información del caso.
 Cinco jueces de la Gran Sala deciden si admiten la consulta.
 La Gran Sala emite la opinión.
 No es vinculante, pero orienta fuertemente al tribunal nacional.

Cada Estado debe designar qué órganos judiciales pueden solicitar estas consultas.

Garantías institucionales en el ámbito europeo

Defensor del Pueblo Europeo

Dentro de la Unión Europea, también existen mecanismos de protección no


jurisdiccionales, como el Defensor del Pueblo Europeo.

 Es elegido por el Parlamento Europeo.


 Actúa de forma independiente.
 Cualquier ciudadano o residente en la UE puede presentar quejas.
 Solo puede investigar casos de mala administración de instituciones u órganos
de la UE (excepto el Tribunal de Justicia en funciones judiciales).
 No puede anular actos, dar órdenes ni dictar sentencias.
 Sus recomendaciones no son vinculantes.
 Su función es proteger los derechos de los ciudadanos, promover la buena
administración, la democracia y el Estado de Derecho.

Derecho de Petición:

Además, cualquier ciudadano o residente de la UE puede presentar peticiones al


Parlamento Europeo sobre actos de las instituciones comunitarias que le afecten
directamente.

Elección y duración del mandato del Defensor del Pueblo Europeo

Según el artículo 228.1 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE):

 El Defensor es elegido por el Parlamento Europeo.


 Su mandato dura lo mismo que el de los eurodiputados.

Common questions

Con tecnología de IA

El recurso de inconstitucionalidad puede ser iniciado por órganos políticos como el Gobierno, diputados, y senadores, y es un control abstracto desde su inicio ya que se interpone directamente contra una norma sin contexto de aplicación a un caso concreto . Por otro lado, la cuestión de inconstitucionalidad es planteada por jueces o tribunales ordinarios en el marco de un proceso judicial concreto. Surge cuando un juez tiene dudas sobre la constitucionalidad de una norma que debe aplicar a un caso, haciendo que el control sea concreto inicialmente, aunque el Tribunal Constitucional lo realice de manera abstracta .

En la Unión Europea, la protección de derechos fundamentales se realiza principalmente a través de los tribunales de justicia, con el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) utilizando recursos como el de anulación, la cuestión prejudicial, y el recurso por omisión . Al mismo tiempo, el mecanismo del Convenio Europeo de Derechos Humanos complementa este sistema permitiendo a individuos interponer demandas ante el TEDH . Este doble nivel de protección, europeo y de la UE, asegura una cobertura amplia y detallada de los derechos fundamentales, con la UE interpretando y aplicando en consonancia el Convenio y su jurisprudencia, promoviendo una armonización en la protección de derechos humanos entre ambos sistemas .

La supremacía de la Constitución se evidencia en estos procedimientos a través del control concentrado ejercido por el Tribunal Constitucional, el cual es el único habilitado para declarar la inconstitucionalidad de una norma. En el recurso de inconstitucionalidad, órganos políticos pueden presentar impugnaciones contra normas que consideren contrarias a la Constitución, protegiéndola directamente . En la cuestión de inconstitucionalidad, los jueces plantean al Tribunal dudas sobre la constitucionalidad de normas aplicables a casos concretos, y si se considera inconstitucional, la norma es expulsada del ordenamiento jurídico . Ambas acciones demuestran cómo estos mecanismos aseguran que ninguna norma contravenga los preceptos constitucionales, destacando su supremacía .

En España, el recurso de inconstitucionalidad se interpone presentando una demanda que debe especificar quién recurre, la norma impugnada, los preceptos constitucionales vulnerados y los motivos. Se debe presentar en un plazo general de tres meses desde la publicación oficial de la norma. Sin embargo, puede extenderse a nueve meses si hay negociaciones entre el Gobierno central y una comunidad autónoma . Al presentar el recurso, la vigencia de la norma no se suspende automáticamente, a menos que sea una norma autonómica impugnada por el Gobierno central, en cuyo caso queda suspendida desde la presentación del recurso y el Tribunal Constitucional debe ratificar o levantar la suspensión en un máximo de cinco meses . Las sentencias pueden declarar la inconstitucionalidad total o parcial de la norma, y los efectos incluyen la nulidad desde su origen (efecto ex tunc) gracias al artículo 39 de la LOTC .

La diferencia principal radica en el tipo de norma impugnada y quién interpone el recurso. Para normas autonómicas impugnadas por el Gobierno central, la suspensión es inmediata desde la presentación del recurso, afectando a las partes, y se extiende a terceros a partir de la publicación oficial. El Tribunal Constitucional debe decidir sobre la ratificación o el levantamiento de dicha suspensión dentro de un plazo de cinco meses . En cambio, para normas estatales impugnadas, no se realiza una suspensión automática; el Tribunal debe decidirlo expresamente si se considera necesario .

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos garantiza el cumplimiento del Convenio al conocer asuntos entre Estados, demandas individuales y emitir opiniones consultivas . Su legitimación activa incluye a Estados como demandantes y a las personas o grupos que creen que sus derechos han sido violados . Las decisiones del TEDH, al declarar la violación del Convenio, obligan al Estado condenado a cumplirlas y sirven como un referente interpretativo del Convenio para todos los Estados Parte . Así, las sentencias tienen una influencia amplia sobre el Derecho Europeo de los Derechos Humanos al determinar estándares que guían a los Estados en la protección de los derechos humanos .

Las sentencias del Tribunal Constitucional que declaran una norma inconstitucional provocan su expulsión del orden jurídico desde su origen, mediante el efecto ex tunc, lo que significa que se considera nula desde que fue promulgada . Sin embargo, el Tribunal tiene la capacidad de modular estos efectos, limitando, por ejemplo, la nulidad en el tiempo o el espacio, dependiendo de las circunstancias . Este poder destaca la facultad del Tribunal de considerar el impacto social y jurídico de sus decisiones, brindando así un grado de flexibilidad para gestionar la seguridad jurídica y evitar posibles perjuicios colaterales excesivos .

Las sentencias manipulativas permiten ajustes parciales en las normas declaradas inconstitucionales para alinearlas con la Constitución. Estas pueden modificar cierto contenido, evitando la nulidad completa . Asimismo, las sentencias aditivas añaden disposiciones necesarias para cerrar lagunas de inconstitucionalidad y garantizar que la norma opere dentro de los marcos constitucionales . Este enfoque proactivo permite al tribunal ofrecer soluciones adaptativas que preservan la operatividad de una norma en lugar de proceder directamente a su anulación total, favoreciendo así una respuesta legal que equilibre entre preservación legislativa y constitucionalidad .

El control abstracto ejercido por el Tribunal Constitucional implica revisar una norma desde una perspectiva general, separada de los detalles específicos del caso del que surge la cuestión de inconstitucionalidad . Este tipo de control es relevante porque asegura que la constitucionalidad de una norma se evalúa en relación a su alineación global con los principios y preceptos constitucionales, evitando una mirada limitada o sesgada por circunstancias específicas del caso. Este enfoque previene que interpretaciones particulares condicionen el alcance de la revisión constitucional y garantiza que las normas en cuestión sean analizadas bajo su impacto amplio y general en el ordenamiento jurídico .

Los protocolos adicionales enriquecen el Convenio Europeo de Derechos Humanos ampliando el catálogo de derechos protegidos y adaptando el sistema de protección a nuevas realidades. Por ejemplo, se han adicionado derechos como la propiedad, libre circulación, y la protección contra la pena de muerte con el Protocolo 13, entre otros . Estos protocolos permiten reforzar las garantías de derechos humanos, asegurando que los Estados Parte continúan obligados jurídicamente y deben respetar estas disposiciones, dando flexibilidad y actualización al mecanismo de protección europeo conforme evoluciona el contexto social y político .

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