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Unidad 2. El Aparato Psíquico

La Unidad 2 explora la teoría del aparato psíquico de Sigmund Freud, que se divide en tres instancias: inconsciente, preconsciente y consciente, y presenta dos modelos teóricos: el topográfico y el estructural. El inconsciente es un sistema dinámico que influye en pensamientos y comportamientos, mientras que el preconsciente actúa como un puente hacia el consciente, que se ocupa de la percepción del mundo exterior. Cada instancia tiene funciones específicas, con el Ello regido por el principio del placer, el Yo buscando adaptación a la realidad, y el Superyó representando la moralidad y normas sociales.

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Unidad 2. El Aparato Psíquico

La Unidad 2 explora la teoría del aparato psíquico de Sigmund Freud, que se divide en tres instancias: inconsciente, preconsciente y consciente, y presenta dos modelos teóricos: el topográfico y el estructural. El inconsciente es un sistema dinámico que influye en pensamientos y comportamientos, mientras que el preconsciente actúa como un puente hacia el consciente, que se ocupa de la percepción del mundo exterior. Cada instancia tiene funciones específicas, con el Ello regido por el principio del placer, el Yo buscando adaptación a la realidad, y el Superyó representando la moralidad y normas sociales.

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Unidad 2.

El aparato psíquico

En esta unidad se aborda la teoría del aparato psíquico según Sigmund


Freud, que se divide en tres instancias: el inconsciente, el preconsciente y
el consciente.

Freud desarrolló dos modelos teóricos: el modelo topográfico, que


describe el psiquismo en términos de estas tres partes, y el modelo
estructural, que introduce las instancias del Ello, Yo y Superyó.

El inconsciente es visto como un sistema dinámico que influye en


nuestros pensamientos y comportamientos, mientras que el
preconsciente actúa como un puente entre el inconsciente y el
consciente, permitiendo que ciertos contenidos se hagan conscientes. El
consciente, por su parte, es la parte de la mente que percibe y actúa en el
mundo exterior.

Cada instancia tiene funciones específicas: el Ello se rige por el principio


del placer, el Yo busca la adaptación a la realidad y el Superyó representa
la moralidad y las normas sociales internalizadas.
Para cada una de estas instancias se presenta la propuesta freudiana y se
incorporan otras conceptualizaciones de autores posteriores a Freud que
enriquecen la comprensión de estas instancias en lo referido a su
desarrollo y funcionamiento. La interacción entre estas instancias muestra
la complejidad del funcionamiento y conformación del psiquismo y la
estructuración de la personalidad.

¡Comencemos!

Primera tópica: preconsciente, inconsciente, consciente

Segunda tópica: el Ello

Segunda tópica: el Yo y los mecanismos de defensa

Segunda tópica: el superyó y el complejo de Edipo

Recurso gráfico

Cierre

Fuentes bibliográficas

Material descargable
Lección 1 de 8

Primera tópica: preconsciente, inconsciente,


consciente

Freud en el transcurso de su práctica clínica


y desarrollo de la teoría psicoanalítica realizó
revisiones y nuevas aportaciones a sus
hipótesis teóricas iniciales.

Estas hipótesis estaban basadas en dos supuestos acerca del


funcionamiento del psiquismo, que ya fueron abordadas
previamente: el determinismo psíquico y la proposición de
que la mayor parte del funcionamiento psíquico ocurre de
manera inconsciente (Brenner, 1958 & Gabbard 2002).

La metapsicología
Freud denominó a todo este cuerpo teórico en construcción

“Metapsicología”, término que se utiliza en psicoanálisis para

designar la parte de la doctrina freudiana más teórica y

especulativa, aquella que trata de explicar el funcionamiento

mental, la personalidad y la conducta en base a principios


generales, que se construyeron como hipótesis necesarias antes

que como sistematizaciones basadas en observaciones empíricas ​


(Tallaferro, 1991)​. La metapsicología representa la estructura teórica
de todo ese conjunto de hipótesis acerca del aparato mental,

definida como:

“Un término creado por Sigmund Freud en 1896 para

designar el conjunto de su concepción teórica, y distinguirla

de la psicología clásica (psicología de la conciencia). El


enfoque metapsicológico consiste en la elaboración de

modelos teóricos que no están directamente vinculados a

una experiencia práctica o a una observación clínica; se

define por la consideración simultánea de los puntos de

vista dinámico, tópico y económico”.

Roudinesco, E. (2008, p. 715).

Freud creó este esbozo auxiliar para hacer comprensible o

estructurar su teoría, y al mismo tiempo mantener un orden en la

investigación, esto le permitió ir colocando los distintos elementos

estructurales de su teoría en un conjunto coordinado de ideas

teóricas ​(Tallaferro, 1991)​.


Modelo topográfico y estructural
del psiquismo

Por regla general, se habla de la existencia de dos teorías


acerca del funcionamiento del aparato mental, las que
corresponden a desarrollos teóricos temporalmente distintos
en la obra de Freud.
Modelo topográfico

La primera de ellas corresponde al Modelo Topográfico, que es


presentado en su libro “La interpretación de los sueños” en donde
divide el psiquismo en tres partes:

Inconsciente (Ic).

Preconsciente (Pcs).

Consciente (Cc). (Brenner y Gabbard).

Este primer modelo o hipótesis del psiquismo fue elaborado desde


una perspectiva marcadamente descriptiva -de acuerdo con el
criterio de posesión, o no, de la cualidad psíquica de la
“consciencia”.

Freud describió dos tipos diferentes de contenidos inconscientes


(Brenner, 1958, Gabbard, 2002 & Cortés, 2007):

A los contenidos y procesos psíquicos que no eran posibles de


alcanzar la conciencia al ser censurados y reprimidos por
considerarse inaceptables los llamó Inconscientes.

A los que podían alcanzar la conciencia por un esfuerzo


atencional los llamó Preconscientes.

Todo lo que era accesible voluntariamente en la mente lo llamó


Consciente (Brenner, 1958 & Gabbard, 2002).
Modelo estructural

Al aumentar Freud su compresión acerca del Inconsciente observó


que había leyes y procesos propios de esta instancia psíquica que
no eran posible de explicarse solo a través de la posesión de la
cualidad de la conciencia.

Esto lo llevo a describir el Modelo Estructural que describe el


aparato psíquico como una organización interna compuesta por
tres instancias claramente diferenciadas entre sí:

El Ello.

El Yo.

El Superyó ​(Freud, El yo y el ello , 1923)​.

Tres instancias -término de significado a la vez tópico y dinámico


equivalente a sistema- en las que se puede apreciar un cierto
sentido evolutivo y en las que la cualidad de la consciencia no es
ya tan determinante ​(Brenner, 1958)​.

En términos generales, el Ello abarcaría las representaciones


inconscientes de los impulsos, el Yo estaría encargado de las
funciones que nos conectan con el ambiente y el Superyó
comprende los procesos morales de nuestra mente, así como
nuestras aspiraciones ideales ​(Brenner, 1958)​.

Este modelo estructural es considerado hoy un modelo virtual de


la estructura de la personalidad ​(Cortés, 2007)​, es decir, una
explicación hipotética y metafórica del funcionamiento del aparato
psíquico.
Relación entre los modelos

Con este segundo modelo de las instancias que componen el


aparato psíquico, Freud fusiona ambas propuestas, dejando atrás
la idea de “lugares” de la mente y pasando a una propuesta de
orden más funcional, en donde la idea de Inconsciente deja de ser
un espacio donde se alojan de forma pasiva algunos contenidos a
considerarse una “cualidad” del Ello y de los contenidos que
estarían presentes tanto en el Yo como en el Superyó.

Estas instancias deben ser consideradas como fuerzas, cargas


energéticas que se desplazan en cierta forma, que tienen un tipo
de vibración que es específico y que todas van a estructurar los
tres sistemas que Freud ha denominado y dividido
topográficamente (Inconsciente, Preconsciente y Consciente) y
cada uno de ellos con características determinadas.

Dentro de estos tres campos de límites imprecisos, se considera la


existencia de las tres instancias o localizaciones (Ello, Yo y Superyó)
que actúan en distintos planos y que adquieren las características
propias del nivel (Ic, Cc, Pc) de la actividad psíquica:

El Yo, tiene una parte dentro del consciente, pero llega al


preconsciente y al inconsciente. El Ello, en cambio, está totalmente
situado en el inconsciente y regido por las leyes de ese sistema, el
Superyó posee áreas inconscientes y conscientes (Tallaferro, 1991 &
Gabbard, 2002). Así, estas tres instancias funcionan en los tres
niveles de conciencia. ​(Cortés, 2007)​.
La comprensión estructural del psiquismo muestra que el

psicoanálisis concibe la vida psíquica como una evolución


incesante de fuerzas elementales, antagónicas, compuestas o
resultantes, con un concepto dinámico del psiquismo (Tallaferro,

1991).

Por esta razón, al momento de hablar de aparato psíquico,


Freud no se limita a una mera descripción topográfico-
espacial de compartimentos estancos. Al contrario,
prefiere referirse siempre a sistemas articulados e
interaccionados, que poseen su propia función, su
particular energía psíquica y sus contenidos
representativos (Tallaferro, 1991).
El inconsciente

"El inconsciente es una memoria que no se da el lujo de


olvidar".

Sigmund Freud

El concepto de inconsciente es, en su mayor parte, teórico, en el


sentido de que nunca ha sido observado directamente. Pero al

mismo tiempo es empírico, por el hecho de representar una


inferencia imprescindible para explicar, de una manera lógica y

sistemática, gran cantidad de observaciones clínicas​ (Tallaferro,


1991)​.
CON T E N IDOS Y
IN CON SCIE N T E SE G Ú N
FU N CION A M IE N T O DE L PROCE SO PRIM A RIO
FRE U D
IN CON SCIE N T E

El inconsciente, para el psicoanálisis, es psíquicamente positivo, es


un sistema en constante evolución y cargado de energía psíquica
(Tallaferro, 1991).

Según el concepto de Freud, el inconsciente no es lo contrario del


consciente, sino más bien es el grado preparatorio del consciente y
más exactamente aún “el verdadero, el real psiquismo” ​(Freud, El
yo y el ello , 1923)​.

Dotado de vida y acción influye en forma efectiva sobre nuestros


pensamientos y sentimientos, representando el sector más plástico
de nuestra existencia psíquica​(Tallaferro, 1991)​.

CON T E N IDOS Y
IN CON SCIE N T E SE G Ú N
FU N CION A M IE N T O DE L PROCE SO PRIM A RIO
FRE U D
IN CON SCIE N T E

La existencia del IC se puede establecer por el contenido y el modo


de actuar. Dentro de los contenidos se encuentran las emociones
entendidas como la traducción consciente de los elementos
instintivos que componen el IC ​(Tallaferro, 1991)​.

Freud (1911) describe dos modos de funcionamiento del aparato


psíquico que denominó Proceso Primario y Proceso Secundario.

Al modo de actuar del IC se le denomina “Proceso Primario” por ser


la primera forma de actuación, el modo original o primario en que
funciona el psiquismo (Tallaferro,1991 & Brenner, 1958), siendo
también el modo de funcionamiento del Ello y el proceso
secundario corresponde al modo de funcionamiento del Yo. Ambos
modos de funcionamiento coexisten y están presentes durante
toda la vida (Brenner, 1958 & Janin, 2014).

CON T E N IDOS Y
IN CON SCIE N T E SE G Ú N
FU N CION A M IE N T O DE L PROCE SO PRIM A RIO
FRE U D
IN CON SCIE N T E
Este modo de funcionamiento llamado proceso primario dota de
una serie de características al IC y aparece claramente en los
sueños: es atemporal o presenta ausencia de cronología, no existe
el principio de contradicción, es alógico, usa el lenguaje simbólico,
otorga igualdad de valor a la realidad interna y externa dando
supremacía a la realidad interna y se rige por el principio de placer
(Cortés, 2007, Tallaferro, 1991 & Brenner, 1958).

Carácter atemporal, ausencia de


contradicción y alógico del inconsciente
Característica del inconsciente

A continuación, se describen las tres principales características del


inconsciente.
1

La atemporalidad

En el inconsciente la cronología no existe, como tampoco rige en


los sueños. En la vivencia onírica pueden darse casos en que el
tiempo y el espacio estén totalmente ausentes.

Careciendo de sentido cronológico, el inconsciente no reconoce


pasado ni futuro y tan sólo un presente, estos tres momentos son
todo uno en proceso primario.

Todas las tendencias son vividas por el inconsciente en el tiempo


actual, incluso cuando se refieren al pasado o al futuro.

Los acontecimientos más lejanos siguen actuando en el


inconsciente de un modo invariable, con tanta actualidad, como si
acabaran de ocurrir. (Brenner, 1958 & Tallaferro, 1991) esto explica
la presencia siempre actual del conflicto a la base del síntoma.
2

Ausencia de contradicción

Así como no existe la cronología, no existe la contradicción.

El IC no opone reparo alguno a la coexistencia de sucesos o


términos antagónicos, los cuales pueden parecer unos en lugar de
los otros e ideas contradictorias entre sí pueden coexistir sin
conflicto ​(Brenner, 1958)​.

Sus elementos no están coordinados y las contradicciones se dan


simultáneamente, manteniendo su plena valencia, sin excluirse,
aun cuando sean de signo contrario.

Coexiste de forma simultánea sentimientos, emociones o deseos.


Inconscientemente se pueden vivir en forma simultánea
sentimientos de odio y amor, sin que uno de los dos desplace o
anule al otro ni siquiera en parte.

El inconsciente tampoco sabe decir que no, y cuando necesita dar


una negativa debe enunciarla recurriendo a otros elementos.
Quizás a una anestesia, si lo que quiere es no sentir; a una
parálisis, si lo que desea es: "no quiero"​(Tallaferro, 1991)​.
3

El carácter alógico

Es alógico, quiere decir que la representación por referencia o


analogía es frecuente y una parte de un objeto, recuerdo o idea
puede usarse en vez del conjunto, o viceversa (Brenner), más aún
varios pensamientos diferentes pueden estar representados por
un solo pensamiento o imagen.

Esto se relaciona también con el uso del leguaje simbólico como


característica del IC. Cuando el IC tiene que expresarse lo hace en
forma arcaica, utilizando símbolos, al igual que en los sueños ​
(Tallaferro, 1991)​.

Freud identificó recurrencias en los contenidos de los sueños y


relatos de sus pacientes, en donde algunos conceptos
representaban inconscientemente a otras ideas o personas, a
modo de símbolos, por ejemplo, el dinero podía presentar heces,
viaje por muerte u otras imágenes podían ser la expresión
simbólica de otros deseos ​(Brenner, 1958)​ o incluso ser
transculturales.
4

Equivalencia entre la realidad interna y externa

En el IC la realidad interna y la externa pueden llegar a tener el


mismo valor, en donde los procesos de realización de deseos que
ocurre en el trabajo del sueño. Por ejemplo, son experimentados
como “reales” por tanto permiten la gratificación alucinatoria de
impulsos ​(Brenner, 1958)​.

La realidad interna en los psicóticos toma el valor de verdad, así


como las alucinaciones febriles o algunas ensoñaciones o
fantasías.

Mecanismos del inconsciente

Los mecanismos que operan sobre los contenidos del IC y


que permiten el dinamismo interno de los mismos, así como
su expresión transformada en el CC son la condensación, el
desplazamiento, (también presentes en el trabajo del sueño),
la proyección y la identificación. (Tallaferro, 1991).
La condensación consiste en la unión de varios elementos separados
que tienen determinada afinidad entre sí, es decir que diferentes

rasgos o características de un objeto o persona se condensan en

una nueva y única unidad, es decir, un gran contenido o idea se


puede expresar “con poco” (Tallaferro,1991 & Brenner, 1958).

Esto es lo que ocurre en los sueños, donde es posible que se

presenten en una persona característica de varios personajes


distintos (Tallaferro, 1991).

Todo síntoma está multi-determinado por diversos


afectos que se expresan condensados a través de él.
Este mecanismo ocurre completamente en el IC y
está regido por el proceso primario. (Tallaferro, 1991).
El desplazamiento se refiere a la representación de una parte por el

conjunto, o viceversa, o a la sustitución de una idea o imagen por

otra conectada por asociación (Brenner, 1958).

Freud propuso que esto ocurría por la movilización y cambio de


lugar de una carga psíquica, un desplazamiento de la importancia

de una catexia de un objeto o idea a otro objeto o idea.


Este mecanismo está presente generalmente en fobias y neurosis

obsesiva (Tallferro, 1991).

La proyección y la identificación son modos del desplazamiento

que en el primer caso se hace de un objeto al sujeto, mientras que


en la proyección va del sujeto al objeto (Tallferro, 1991 & Brenner

1958).
Expresión del inconsciente

El acercamiento o conocimiento del Inconsciente de una persona


solo puede hacerse de forma indirecta, por esta razón la convicción

de Freud acerca de la existencia del IC provino de dos productos


observados en su práctica clínica: los sueños y los actos fallidos ​
(Gabbard, 2002)​.

El acercamiento o conocimiento del Inconsciente de una


persona solo puede hacerse de forma indirecta, por esta
razón la convicción de Freud acerca de la existencia del IC
provino de dos productos observados en su práctica clínica:
los sueños y los actos fallidos ​(Gabbard, 2002)​.

Para Tallafero (1991) también es posible


acercarse al IC de una persona a través
de las pruebas proyectivas (Rorschach,
Test de apercepción temática u otros) y
sobre todo por medio de la historia de
los síntomas neuróticos y psicóticos, en
conclusión, prácticamente se conoce el
inconsciente en su expresión
consciente.

Sueño, actos fallidos y comportamiento


no verbal

Con relación a los


productos que dan
cuenta de la presencia del
IC, el análisis de los
Sueños
1 of 3
sueños le mostró a Freud
que el deseo infantil
inconsciente era en
general la los fuerza
Por otra parte, actos
motivadora a laproductos
fallidos como base del
que revelan la presencia
del Ic se definen como
Actos fallidos actos de irrupción
involuntaria que expresan
y revelan disposiciones
inconscientes o deseos
reprimidos y que
consisten en lapsus del

2 of 3

Otra forma primaria en la


cual el IC se expresa es a
través del comportamiento
no verbal. Ciertos patrones
Comportamie de relación característicos
nto no verbal establecidos desde la
infancia, fueron
internalizados y son actuados
de forma automática e
inconsciente.

3 of 3
Estas formas de actuación están relacionadas con el
concepto de memoria procedimental ​(Gabbard, 2002)​,que
correspondería a un tipo de memoria implícita, la cual es
considerada inconsciente.

Los esquemas inconscientes referidos como relaciones de objeto


interno son hasta cierto punto patrones que han quedado

guardados en nuestra memoria procedimental y que se repiten


una y otra vez con distintas personas sin tener clara conciencia de
ello. (Gabbard, 2002).
Si bien la memoria procedimental ha sido definida como un
tipo de memoria de actos motrices automáticos la memoria
procedimental y asociativa (ambas implícitas) son las que
predominan en la primera infancia dejando
almacenados una serie de recuerdos a modo de
sensaciones o vivencias que no son posibles de expresar o
declarar, pero que están presentes en la interacción con
otros y determinan nuestro patrón de relaciones
(Gabbard,2002 & Matos 2017).

Inconsciente precoz y no reprimido

A propósito de aquello que conseguimos o no verbalizar


y sobre la relación entre memoria e inconsciente, M.
Mancia (2007) se refiere al inconsciente precoz y no
reprimido, por oposición al inconsciente dinámico
derivado de la represión.

Considera la memoria implícita correspondiente a las


primeras experiencias relacionales madre-hijo que “a
pesar de ser depositadas en el inconsciente condicionan
la vida mental del individuo en las dimensiones
afectivas, emocionales y cognitiva incluso en la vida
adulta” (p. 371).

A estas experiencias primitivas se añaden en algunas


ocasiones experiencias fuertemente traumáticas
constitutivas del inconsciente tardío no reprimido que se
archivan en la memoria implícita.

La memoria en el psicoanálisis

Para el psicoanálisis relacional la memoria excede aquello


que conseguimos recordar y se revela en el modo como los
acontecimientos pasados influyen en las acciones
posteriores.

1 La memoria implícita se engarza en la


complejidad de los sentimientos.

2 La memoria explícita se hace responsable de


la ordenación secuencial, temporal y espacial.

La memoria implícita, no consciente, se revela en el


“conocimiento relacional implícito”, como manera
inconsciente y espontánea de estar con el otro que
aprendemos desde la primera infancia. El saber implícito, “no
se puede pensar con palabras sin la participación de la
capacidad reflexiva”. Implícito y explícito deben ser bien
integrados porque de ellos depende la cohesión del
sentimiento de sí-mismo y la capacidad de lectura subjetiva
del otro y la vida social en general (Matos,​(Freud, La
interpretación de los sueños , 1900; 2017).

Diversidad de perspectivas sobre el


inconsciente

Así, desde distintas perspectivas del psicoanálisis y

neuropsicológicas encontramos más de una visión del


inconsciente, las que son complementarias y enriquecen la noción
de inconsciente descrita por Freud, que, por lo tanto, no solo

incluye lo reprimido. No existe un inconsciente, sino diferentes


tipos de inconscientes, y la principal característica del inconsciente

psicoanalítico es ser dinámico. ​(Matos, 2017)​


Sistemas mnémicos y su relación con el
inconsciente

Sistema de memoria

La comprensión de la relación del IC con los sistemas de memoria


viene sustentada también desde Freud, quien explica que las
primeras diferenciaciones que sufre el aparato psíquico en el
proceso de desarrollo está en relación con los llamados sistemas
mnémicos (lo que correspondería hoy con el concepto de
engramas de memoria), constituidos por las huellas de las
experiencias vividas y la recepción de percepciones​(Barbeta Viñas,
2015).

Como el sistema perceptivo carece de capacidad de


almacenamiento (debe quedar ‘libre’ para ejercer la función
perceptiva), estas huellas deben almacenarse, con el tiempo, en
dichos sistemas, generándose así la función de la memoria. Un
primer sistema conserva las huellas de las impresiones en bruto;
estas huellas. No obstante, no solo se corresponden con el
contenido positivo de las experiencias, sino que se entrelazan
mutuamente, de aquí que un segundo sistema conserva las
relaciones más sencillas entre percepciones, las asociaciones de
simultaneidad (por ejemplo, la sensación de hambre y el pecho de
la madre).

En sistemas sucesivos se conservan las relaciones más complejas


entre percepciones: de semejanza, de contraste, de relaciones
entre relaciones, causalidad, etc.

El conjunto de estos sistemas, cada vez de mayor complejidad, se


van constituyendo a lo largo de la biografía del sujeto, haciendo
más complejo el proceso de descarga energética. Esto incluye no
solo las asociaciones primitivas y la adquisición del lenguaje, sino
también todo el proceso de aprendizaje en sus distintas fases.

En la medida en que avanza el desarrollo, las excitaciones, los


estímulos recibidos por la percepción ya no recorren el camino
más corto hacia el extremo motor y su descarga, como en la
situación originaria, sino que el recorrido va siendo condicionado
por las huellas mnémicas. Los sistemas mnémicos forman la base
de las asociaciones psíquicas, lo que supone que las huellas y los
recuerdos se difunden en un orden.

Estas huellas se reactivan cuando son cargadas de excitación –con


la energía psíquica de las pulsiones-, pero sus relaciones
dependen de la forma en que fueron inscritas. Siendo los sistemas
mnémicos el resultado de la biografía del sujeto, constituyen la
base del carácter del mismo (Freud, 1900).

La función de la memoria supone la actualización de


determinadas huellas mnémicas, habiendo algunas que no es
posible actualizar, a esas Freud las sitúa en el inconsciente.

Se trata de aquellas huellas que nunca podrán ser conscientes,


especialmente aquellas inscritas tempranamente en la biografía
del sujeto. Las huellas actualizadas voluntariamente devienen, en
su conjunto, en el consciente; y entre los dos sistemas anteriores,
Freud sitúa al preconsciente, que ejerce de barrera ​(Barbeta Viñas,
2015)​.

Representaciones-cosa y
representaciones-palabra

Quedando conformado el IC por “representaciones-cosa”, es


decir por presentaciones preverbales, en donde la
representación verbal no se utiliza en la forma casi exclusiva
en que se usa en proceso secundario y que está presente en
un psiquismo maduro. Las impresiones visuales y también
otras sensoriales pueden aparecer en lugar de una palabra o
aun en vez de toda una narración. (Brenner).

Freud dice: “El sistema Inconsciente contiene las


investiduras de cosa de los objetos, que son las
investiduras de objeto primeras y genuinas; el sistema
Preconsciente nace cuando esa representación-cosa es
sobre-investida por el enlace con las representaciones-
palabra que le corresponden.” (Freud, 1915, pág. 198). La
representación-cosa inconsciente del objeto “se apoya
en incontables representaciones singulares (sus huellas
inconscientes)”. (Freud, 1917, pág. 253).

Las representaciones-palabra son representación-cosa más


resto de palabra oída ​(Janin, 2014)​.

“Los restos de palabras provienen, en lo esencial, de


percepciones acústicas, a través de los cuales dado un
particular origen sensorial, por así decir, para el sistema
Preconsciente”.

(Freud, 1923, págs. 22/23).


“Ahora bien, la palabra cobra su significado por su enlace
con la “representación-cosa. A su vez, la representación-
cosa es un complejo asociativo de las más diversas
representaciones visuales, acústicas, táctiles, kinestésicas y
otras”.

(Freud, 1915, pág. 211)

Freud sostiene a lo largo de su obra que la


prevalencia de estas representaciones es visual,
destacando la idea de complejo asociativo,
porque me parece importante pensar en la
cantidad de entramados que se van
desarrollando. En ambas representaciones lo
que se inscriben son marcas de vivencias ​
(Janin, 2014)​. Es decir, representaciones que se
corresponden con la investidura de una huella
mnémica o aquellas huellas alejadas, derivadas
de la representación-cosa.

Proceso primario y proceso secundario


Así, el proceso primario es una característica del pensamiento de la
primera infancia, en donde el niño representa sus ideas en
imágenes, correspondiendo con los estadios preverbales del

desarrollo del pensamiento (Brenner, 1958).

Finalmente, la descripción de los conceptos de huella mnémica y

representaciones cosa y palabra son imprescindibles para la


comprensión del funcionamiento del Ello y el Yo, y en la descripción
del desarrollo del aparato psíquico y su avance de proceso primario

a secundario.

Principio del placer e inconsciente


reprimido

PRE DOM IN IO DE L PRIN CIPIO DE L PL A CE R

Respecto del predominio del principio del placer, el hombre normal


aprende a esperar y a acomodarse para conseguir la satisfacción
instintiva.

En cambio el neurótico y psicótico, que se encuentran dominados


por el proceso primario, no pueden soportar el displacer, pues las
tendencias del inconsciente buscan su satisfacción, sin
preocuparse por las consecuencias que ésta pueda deparar. Tal
imperativo constituye lo que se denomina predominio del principio
del placer.

Existe en este plano del aparato psíquico un carácter perentorio


que es una cualidad general de los instintos y constituye la esencia
de los mismos.

Dentro del sistema inconsciente es necesario tener en cuenta una


porción, una parte del mismo, que se halla integrada por
elementos de una naturaleza tal que si llegaran a ser conscientes
presentarían notables diferencias con los demás. Estos elementos
diferentes, que no tienen un acceso libre al sistema consciente,
constituyen lo que se denomina inconsciente reprimido.

Por lo tanto, en el inconsciente pueden considerarse, en forma


hipotética, una parte compuesta por elementos que se hallan
temporalmente en él y están por consiguiente sometidos a sus
leyes; pero que en cualquier momento pueden hacerse
conscientes, y por otra, cuyos elementos no pueden aflorar al
consciente, pero aun así llegan a producir determinados efectos
por vías indirectas, alcanzando la conciencia en forma de síntomas
o sueños.​(Tallaferro, 1991)​.

El inconsciente reprimido y su relación


con el aparato psíquico
Todo lo reprimido tiene que permanecer inconsciente, pero no

forma por sí solo todo el contenido de este sistema. Lo reprimido


es, por lo tanto, una parte del inconsciente, el inconsciente

reprimido, ha dicho Freud.

De acuerdo con el sistema hipotético, el ello en su totalidad y parte


del yo y del superyó se encuentran dentro del sistema inconsciente

(Tallaferro, 1991). Cuando el inconsciente tiene que decir, lo expresa


en forma arcaica, utilizando símbolos.
Preconsciente

En la topografía hipotética del aparato psíquico, creada por Freud,


el sistema preconsciente corresponde a los contenidos latentes en

el sentido descriptivo y no dinámico (Freud, 1923). Se halla ubicado


entre el consciente y el inconsciente.

Su contenido está integrado, en parte, por elementos


procedentes del inconsciente, en paso hacia el consciente
y también del consciente hacia el inconsciente,
adoptando la forma de material preconsciente (Tallaferro,
1991). En la segunda tópica, el preconsciente queda
situado en una parte del Yo y del Superyó, y la carga
energética parte del Ello.

Formación y función del preconsciente

En su conformación también incluye impresiones del mundo


exterior derivados de la percepción y, además, la mediación
de la vida pulsional del inconsciente (Freud, 1915: 191)
Estos elementos están radicados en el preconsciente como

representaciones fonéticas o verbales llamadas representaciones-


palabra, que incluyen la conexión entre las huellas investidas
energéticamente y la representación verbal correspondiente.

Freud observa que ambos tipos de representaciones

(presentaciones-cosa y representaciones-palabra) provienen de la


percepción sensorial, lo que parece indicar que se inscriben en el

aparato psíquico desde su relación con el exterior, creando así la


posibilidad de entender la creación del preconsciente a través del
lenguaje (Barbeta Viñas, 2015).

La relación entre el preconsciente y las representaciones-


palabra
Freud (1915) describe que el sistema preconsciente nace
cuando una representación-cosa (venida desde el Ic) es
sobreinvestida por el enlace con las representaciones-
palabra que le corresponde. Se hipotetiza que tales
sobreinvestiduras, son las que producen una organización
psíquica más alta y posibilitan el relevo del proceso primario
al proceso secundario que gobierna en el interior del
preconsciente.

La vinculación entre representaciones-cosa y


palabra permiten a las representaciones-cosa
devenir conscientes, es decir, acceder a la
consciencia mediante la ligadura con las
huellas verbales que son las impresiones que
dejan las palabras al ser oídas (Barbeta Viñas,
2025).

Entonces, las tendencias y representaciones objetivas

inconscientes llegan a la conciencia pasando primero a través del


sistema preconsciente, asociándose para ello con los conceptos
que, en forma de representaciones verbales, han sido adquiridos de

la realidad (Tallaferro, 1991). Estas representaciones-palabra son


restos mnémicos que una vez fueron percepciones y, como todos
los restos mnémicos, pueden devenir de nuevo conscientes (Freud,

1923, página 21).


El preconsciente como regulador del acceso a la
conciencia

Preconsciente como regulador del acceso a la conciencia

El preconsciente está relacionado con la realidad externa y con el


inconsciente, y esta es la razón por la cual durante el trabajo
onírico se usan sucesos reales, una idea concebida en estado de
vigilia, para expresar un deseo inconsciente. Así como el sistema
inconsciente está regido por el proceso primario, el preconsciente
al igual que el consciente, se rige por el proceso secundario
(Tallaferro, 1991).

La hipótesis de Freud (1900) es que todo proceso psíquico –


incluyendo, obviamente, el sueño, del que afirma que es una
realización de deseos- parte de la excitación energética producida
en el inconsciente, y que, en su camino hacia la descarga en la
consciencia, se encuentra con el preconsciente actuando como
barrera que regula el acceso al extremo motor.

En ocasiones el preconsciente impide el paso de la excitación


hacia la consciencia y toma un camino de ‘reflujo’ propagándose
hacia la percepción; se trata de un proceso de regresión que
explicaría la figurabilidad de los sueños (Freud, 1900).

Preconsciente y la transformación del material inconsciente

Pero el preconsciente, como expone de ​(Barbeta Viñas, 2015)​, a


veces facilita el paso de lo inconsciente modificándolo,
imponiéndole unos requisitos para su manifestación en la
consciencia.

Se trata, en el caso del sueño, del paso del llamado contenido


latente al contenido manifiesto, que por el trabajo del sueño (con
las herramientas de condensación, desplazamiento y
figurabilidad), el preconsciente modificaría aquello que viene del
inconsciente de forma que pueda admitirse en la consciencia.
Aplicación de la función del preconsciente en la producción
verbalizada

Debemos subrayar que esto no solamente sería válido para los


sueños, sino como apuntan Laplanche y Pontalis (2004), para toda
producción verbalizada.

La actividad imaginaria consciente o preconsciente, orientada a la


búsqueda de experiencias satisfactorias anteriores marcadas en
las huellas, tiene que adaptarse a la realidad exterior y a los límites
que ésta le impone.

Consciente
El consciente es definido por Tallaferro (1991) como un “órgano” de
percepción para las impresiones que nos absorben por el momento
(aludiendo a la capacidad de prestar atención a los estímulos) y
debe ser considerado como un órgano sensorial situado en el límite
de lo interno y lo externo, con capacidad para percibir procesos de

una u otra procedencia. Es decir, es el encargado de recoger o


percibir las excitaciones y las informaciones provenientes tanto del
mundo exterior como del mundo interno de una persona.
De hecho, es el sistema que nos pone en contacto con la
realidad a través de todo lo que percibimos, ya sea afuera
nuestro (lo que vemos, escuchamos, hacemos, etc.) o en nuestro
interior (lo que deseamos, sentimos, recordamos, etc.). Aún más,
además de tutelar la función perceptiva, también se ocupa de
regular la motilidad o el paso a la acción, controlar los procesos
cognitivos e inhibir, siempre que sea posible, todos aquellos
impulsos susceptibles de generar displacer.

Para que un acto psíquico llegue a ser consciente, es necesario que


recorra todos los peldaños del sistema psíquico.

En el sueño, por ejemplo, las representaciones de objetos


pertenecientes al inconsciente deben asociarse, ante todo, a las
representaciones preconscientes correspondientes.

Solo entonces, y después de vencer la censura emplazada entre


ambos campos, entran en contacto con este sistema y llegan a
conocimiento del sujeto (Tallaferro, 1991).
Así como el IC está regido por el proceso primario, tanto el
preconsciente como el consciente se rigen por el Proceso
Secundario, que se caracteriza por: a) presencia de cronología
en las representaciones, b) la correlación lógica, c) la
repleción de lagunas existentes entre ideas aisladas y d)
relación causa - efecto.
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CO N T IN U AR
Lección 2 de 8

Segunda tópica: el Ello

Freud propuso una nueva hipótesis con respecto a los sistemas


mentales (Freud, 1925), esta se conoce como hipótesis o modelo

estructural, e intenta agrupar procesos y contenidos mentales que


están relacionados funcionalmente. Cada una de las estructuras
mentales (Ello, Yo, Superyó) que Freud propuso es un grupo de
procesos y contenidos mentales que están relacionados entre sí
funcionalmente (Brenner, 1958).

Ello

El Ello es una instancia psíquica completamente IC definida


como la fuente primordial de la energía psíquica y la sede de
las pulsiones.

Una gran porción de este está


constituida por elementos arcaicos en
parte de origen ontogenético y en
parte de naturaleza filogenética, es
decir, todo lo heredado, lo que ha traído
una persona desde el nacimiento
(Laplanche y Pontalys, 2004 & Tallaferro,
1991).

Relación del Ello con lo biológico y el


mundo exterior

Tiene íntimas conexiones con lo biológico, de donde extrae


las energías instintivas que por medio de esta instancia
adquieren su exteriorización psíquica.

(Tallaferro, 1991).

Se entiende entonces, que el Ello está en íntimo contacto


con el cuerpo y las necesidades que de allí emergen y
presenta un escaso contacto con el mundo exterior. Las
tendencias del Ello coexisten en forma independiente y no
están regidas por ninguna organización unitaria.

(Tallaferro, 1991)
Su energía está en estado móvil, de tal manera que se puede
descargar rápidamente o desplazar de un objeto a otro. Otra
de sus características es que no cambia con el transcurso del
tiempo, ya que no puede ser modificado por la experiencia
ya que no está en contacto con el mundo externo y recibe
nuevos contenidos a través de la represión, sin embargo,
puede ser controlado y regulado por el Yo, así como por el
Superyó.

(Gabbard, 2002).

El Ello y la teoría de las pulsiones

Para el psicoanálisis el término pulsión representa una


tentativa de unificar lo somático con lo psíquico. Freud trata
de colocar la psicología sobre una base biológica y abatir de
este modo la artificiosa separación entre psique y soma ​
(Tallaferro, 1991).
El Ello está integrado por la totalidad de las pulsiones o
impulsos instintivos, que confieren de energía a todo el
aparato psíquico (Laplanche y Pontalys, 2004).

Las pulsiones constituyen un concepto límite entre lo


psicológico y lo biológico, considerados así constituyen un
fenómeno biológico con una representación psíquica,
entendidos como excitaciones, tendencias, deseos,
representaciones y fantasías que asociados afectivamente
llegan a la conciencia en forma de material pre-consciente e
incitan al Yo a actuar para ser descargado en el mundo
exterior y obtener de tal modo la satisfacción que esa misma
descarga produce (Tallaferro, 1991). El Ello contiene las
representaciones psíquicas (pulsiones) de los impulsos, lo
que se encuentran presentes desde el nacimiento. (Brenner,
1958).

Dualismo pulsional: pulsión de vida y


pulsión de muerte

La explicación del funcionamiento de las pulsiones o


impulsos instintivos fue descrita por Freud en la Teoría de
las Pulsiones, donde define que toda pulsión tiene un
origen, una intensidad, un objeto al que se liga la pulsión y
un fin (Tallaferro, 1991).
Freud adoptó una concepción dualista en relación a los
impulsos, la cual mantuvo en el transcurso de su obra
(Tallaferro, 1991 & Laplanche y Pontalys, 2004) describiendo
dos pulsiones primarias: vida y muerte.

La pulsión vital se caracteriza


por la tendencia a la reunión,
Pulsión vital integración, fusión,
conservación y creación de
nuevas vidas.
La pulsión de muerte motiva
el envejecimiento y la muerte
Pulsión de siendo su finalidad la
muerte destrucción, la
desintegración y el
aniquilamiento.

Dentro de los instintos de vida, la principal pulsión que


describió fue la libido, entendida como energía sexual ​
(Tallaferro, 1991)​.

Es frecuente encontrar que en el transcurso de su obra en


ocasiones use el concepto libido para referirse a pulsiones de
orden amoroso, por lo que se debe entender la libido en este
sentido amplio. Así, también identifica en el transcurso del
desarrollo al menos dos tipos de libido: objetal y narcisística
(Tallaferro, 1991), ambas identifican la ligazón amorosa a un
objeto o hacia el Yo respectivamente.
Funcionamiento del Ello

El Ello se rige por el proceso primario ya que es totalmente IC y por


el Principio del placer, este último entendido como la principal
función del Ello. Toda pulsión tiende a llegar a un fin, que es
restablecer un estado en el cual deja de subsistir una determinada

tensión interna, que es displacentera, para llegar al equilibrio


tensional, luego de haber obtenido un placer ​(Tallaferro, 1991)​.
Se puede concluir entonces que la finalidad del principio del
placer consiste en evitar la tensión que se produce en el
psiquismo de una persona o reducirla al nivel más bajo
posible, a través descarga pulsional, el alivio de la tensión es
experimentado como placentero.

Esta descarga puede ser total o parcial,


en la concepción de Freud las pulsiones
nunca se gratifican completamente,
quedando siempre un remanente de
tensión que hay que mantener en
equilibrio.

El desarrollo del Ello y la huella


mnémica

CRE A CIÓN DE L A H U E L L A M N É M ICA

Explica Freud que al nacer nuestro psiquismo es primordialmente


Ello (Brenner, 1958) y la descarga de las pulsiones se realiza
eminentemente a través de la conducta motora, la cual en la
medida que interactuamos con otros y con el medio deja de ser
rápidamente insuficiente para las necesidades del Ello.

Por tanto, las frustraciones y malestar producto de la no


satisfacción inmediata de necesidades estimulan el desarrollo del
Ello, el cual se encuentra bajo el modo de funcionamiento del
proceso primario durante toda la vida (Brenner, 1958).

Este tipo de pensamiento o funcionamiento psíquico, que también


es característico del IC, permite la creación de la huella mnémica,
que es más que un simple recuerdo de una situación, persona u
objeto, es el recuerdo de una representación que ha formado el
bebé o la persona de una experiencia de satisfacción de una
necesidad o pulsión.

Estas primeras huellas mnémicas son producidas por nuestro


procesamiento cognitivo en desarrollo y permiten al Ello la
alucinación de la satisfacción de una necesidad o descarga
pulsional, así el bebé crea una representación o huella mnémica de
la experiencia de ser alimentado, cuando el alimento no llega a
tiempo y el hambre lo consume puede alucinar y chupetear como
si el alimento ya estuviera presente y satisfacer el hambre
alucinatoriamente, al menos por un tiempo ​(Janin, 2014)​.

Para el Ello, gracias al funcionamiento del proceso primario, el


recuerdo del alimento es exactamente lo mismo que ingerir el
alimento ​(Hall, 1984)​.

El Ello no puede distinguir un recuerdo subjetivo y una percepción


objetiva del objeto real (la realidad interna y externa tienen igual
valor). Este mismo proceso es el que permite la realización de
deseos en el sueño.
Hay solo dos consecuencias para cualquier proceso del Ello
en proceso primario: a) descargar la tensión mediante la
acción o realización de deseos que permite la gratificación
inmediata característica del Ello y del Yo inmaduro y b)
sucumbir a la influencia del Yo, en este la energía queda
ligada a objetos en vez de ser descargada inmediatamente
(Brenner, 1958).

CO N T IN U AR
Lección 3 de 8

Segunda tópica: el Yo y los mecanismos de


defensa

Para Freud (Freud el yo y el ello) el Yo no es


más que una parte del Ello modificado por el
impacto o lo interacción de las pulsiones
internas y de los estímulos externos, así el Yo
no es más que Ello modificado (Tallaferro,
1991).

De acuerdo con esta hipótesis, formulada desde el punto de


vista psicológico, el Yo estaría constituido por una
modificación del propio Ello (Tallafero, 1991) que surge de la
necesidad de actuar o acomodarse al mundo exterior para
que el Ello obtenga lo que necesita y se considera como una
compleja organización de procesos psicológicos que actúa
como intermediaría entre el Ello y el mundo externo.

Se ubica entre el mundo interno y el externo, en


una posición tal que se comporta como
receptor de los impulsos que le llegan desde
ambos campos ​(Tallaferro, 1991)​

Una parte del Yo se encuentra asociada al inconsciente, otra


al preconsciente, y una tercera al consciente (Freud, el yo y el
ello). La descripción de la parte inconsciente del Yo fue
resultado del estudio más detallado del mismo, la que puso
en evidencia la extraordinaria importancia de esta instancia
psíquica. Se comprendió que la oposición no era entre lo
consciente y lo inconsciente, sino que existía una
contraposición real entre el Yo y los impulsos del Ello y que
los elementos represores eran fuerzas del Yo, al servicio del
Superyó, condicionados también por la función
homeostática del primero.

(Tallaferro, 1991).
Desarrollo del Yo
Desarrollo del Yo

A continuación, se describen las consideraciones dentro del


desarrollo del Yo.
1

El desarrollo del Yo en la infancia

Para Freud el Yo primario presente en la primera infancia es


completamente placentero, estructuralmente débil y se desarrolla
en el transcurso de la primera infancia, quedando ya instaurado
aproximadamente en el tercer o cuarto año de vida.

Freud sostiene que el Yo se desarrolla por introyección de objetos


(Tallaferro, 1991). Este Yo incipiente introyecta lo que es agradable
y proyecta fuera de él lo que es desagradable, ya que está unido
al Ello y se rige también (inicialmente) por el principio del placer
(Tallaferro, 1991).
2

Perspectiva de Melanie Klein sobre el desarrollo del Yo

Para Melanie Klein (1987) el Yo se encuentra presente en el


psiquismo del niño(a) desde el nacimiento, al igual que el Ello (a
diferencia de lo que plantea Freud), este Yo es ante todo corporal,
conectado con su cuerpo y casi sin relación con el mundo exterior.

En las primeras experiencias con el mundo externo, el Yo usa el


mecanismo de la Identificación Primaria, que se funda en la
capacidad del Yo de imitación e introyección para avanzar hacia
un desarrollo maduro e integrado.

En estas primeras fases del desarrollo del Yo, el niño considera


como pertenecientes a su propio cuerpo los objetos del mundo
externo, como por ejemplo el pecho de la madre, el cual ha
introyectado, ya que le proporciona la sensación placentera de
calmar el hambre y la vivencia amorosa del ser amantado.
3

Identificación primaria e introyección en el desarrollo


del Yo

La primera realidad que percibe el niño es la de las sensaciones


de su propio cuerpo y las primeras experiencias de contacto con
el mundo externo están en base a la alimentación, por esta razón
el mecanismo de Identificación primaria se representa como una
fantasía oral.

La identificación es siempre una introyección oral de objetos en el


mundo interno del bebé o de una persona.

La proyección por su parte, como fantasía de sacar fuera del


cuerpo o depositar una vivencia en un objeto (Interno o externo)
se representa de forma oral o anal.

Los mecanismos de introyección y proyección que se asocian a las


experiencias de gratificación y frustración contribuyen a la
formación y estructuración del Yo (Klein 1987, Tallaferro, 1991).
4

Funcionamiento desintegrado a la integración del Yo

Las experiencias de frustración producen ansiedad y aumentan la


proyección del Yo como un mecanismo para “sacar fuera” estos
contenidos desagradables.

Si aumenta la proyección, el Yo se ve debilitado y desintegrado, ya


que ha debido poner fuera muchas de sus partes o vivencias.

Por el contrario, cuando las experiencias agradables y


gratificantes aumentan, el Yo introyecta objetos del mundo
externo benignos que le producen satisfacción, frente a esto el Yo
no necesita poner fuera objetos dañinos disminuyendo la
proyección, el desarrollo de un Yo maduro e integrado, así como el
avance del psiquismo desde un funcionamiento desintegrado -
Posición Esquizoparanoide- hacia un funcionamiento integrado –
Posición Depresiva. (Klein, 1987).

Los pasos hacia la integración y la síntesis son el resultado de una


capacidad creciente del Yo para conocer la realidad (Tallaferro,
1991).
Principales funciones del Yo

El Yo como órgano ejecutor del aparato


psíquico
El Yo, en sus aspectos conscientes, es el órgano ejecutor del
funcionamiento psíquico, responsable del funcionamiento
ejecutivo y de la integración de datos perceptuales. El aspecto

inconsciente del Yo opera los mecanismos de defensa y es el


aspecto inconsciente del Yo el que controla al Ello (Gabbard, 2002).

Percibir, adaptarse a la realidad y actuar son las


funciones más elevadas del Yo (Tallaferro, 1991). El
principal papel del Yo es coordinar funciones e impulsos
internos, y tratar de que los mismos puedan expresarse en
el mundo exterior sin conflictos. Una actuación adecuada
a la realidad implica modificar el ambiente de manera tal
que las realizaciones del Yo y las tendencias del Ello
puedan llegar a concordar (Tallaferro, 1991).

El Yo no solo es capaz de actuar sobre el mundo exterior y


modificarlo, sino que también puede actuar sobre el
organismo. (Tallaferro, 1991).

Cuando una persona quiere satisfacer un impulso del Ello, el


Yo realiza modificaciones en el mundo exterior a través de
sus conocimientos, técnica, experiencia, etc. Logrando una
modificación que pueda llevar a cabo la satisfacción de la
pulsión, esto se denomina modificación Aloplástica, cuando
por el contrario, la modificación ocurre en el Yo se le
denomina modificación Autoplástica. Los síntomas o cambios
en las creencias son ejemplos de modificaciones
autoplásticas (Bleichmar & Lieberman, 2013)​.

Otra de sus funciones es integrar el acceso a la conciencia,


dominando el acceso a la motilidad, es decir, la descarga de las
excitaciones en el mundo exterior, siendo la instancia que fiscaliza

todos sus procesos parciales. Aún adormecido durante la noche, el


Yo ejerce la censura onírica.
Del Yo parten también las represiones,
por medio de las cuales han de quedar
excluidas, no solo de la conciencia, sino
también de las demás formas de
eficiencia y actividad, ciertas tendencias
anímicas (Freud, 1923). Siendo el Yo la
instancia integradora de la
personalidad (Tallaferro, 1991).

El principio de realidad y el control del Ello


Además, se empeña en hacer valer sobre el Ello el influjo del
mundo exterior, así como sus propósitos propios; se afana por
remplazar el principio de placer, que rige irrestrictamente en el Ello,
por el principio de realidad. Para el Yo, la percepción cumple el
papel que en el Ello corresponde a la pulsión. (Freud, 1923, página
27)

Según González de Rivera (1992), muchos psicoanalistas como


Hartmann, Bellak, Beres, Arlow, Brenner y el mismo Freud, han
enumerado y discutido las distintas funciones del Yo.

Bellak identificó, describió y sistematizó en un procedimiento de


entrevista clínica 12 funciones del Yo:
Funciones del
Factores componentes
YO

Contacto con la Capacidad de distinción entre estímulos


realidad internos y externos, grado de exactitud en
la percepción de los acontecimientos
externos (incluyendo orientación temporo-
espacial), grado de exactitud en la
percepción de los acontecimientos
internos (mentalidad psicológica, capacidad
de introspección y reflexión sobre la
realidad interior).

Anticipación de las posibles consecuencias


de un hecho (previsión de peligros
probables, problemas legales, censura
social, desaprobación, inadecuación, daño
físico); manifestación de esta anticipación
en el comportamiento (grado en el cual la
conducta manifiesta refleja la conciencia de
Juicio crítico las probables consecuencias.
También grado de repetición de conductas
que expresan juicios erróneos); reacción
emocional apropiada a esta anticipación
(adecuación de la conducta al contexto
social dependiendo del grado de sintonía
emocional con los aspectos importantes de
la realidad externa).

Sentido de la A) Grado de realización, que se refiere a


realidad del cómo los acontecimientos externos se
mundo y del sí perciben como reales y familiares.
mismo B) Grado de personalización, que implica la
familiaridad y comodidad con el propio
cuerpo y conducta.
C) Identidad y autoestima, que abarca el
desarrollo de la individualidad y una imagen
corporal estable.
D) Claridad de límites, que se refiere a la
delimitación entre el yo y el mundo
externo.

Se compone de dos factores:


A) Grado de expresión directa del impulso,
que abarca desde el "acting out" primitivo y
psicopático hasta formas más indirectas de
La regulación y expresión conductual, incluyendo la
control de actividad impulsiva y el "acting out"
pulsiones, neurótico.
afectos e B) Efectividad de los mecanismos de
impulsos control y demora, que se refiere a la
tolerancia, a la frustración y cómo los
impulsos se canalizan a través de la
ideación, expresión afectiva y conducta
manifiesta.

Las relaciones Se componen de 4 factores clave:


objetales o A) Se considera el grado y la calidad de las
interpersonales relaciones con los demás, incluyendo
aspectos como el narcisismo, la simbiosis, la
separación-individuación, y la empatía.
También se evalúa la intimidad y la
flexibilidad en el mantenimiento de estas
relaciones.
B) Se analiza la primitividad o madurez de
las relaciones, es decir, cómo las
experiencias pasadas influyen en las
relaciones actuales.
C) Toma en cuenta la capacidad del
individuo para ver a los demás como
entidades independientes, en lugar de
meras extensiones de sí mismo.
D) Considera la habilidad del sujeto para
mantener una constancia objetiva, lo que
implica poder tolerar la ausencia de otros y
manejar la frustración o ansiedad que esto
pueda generar.

Se componen de tres factores clave.


Primero, el grado de adaptación en
memoria, concentración y atención.
Segundo, la capacidad de
Procesos conceptualización, que se refiere a cuán
cognitivos bien se utilizan el pensamiento abstracto y
concreto según la situación. Y tercero,
cómo el lenguaje y la comunicación reflejan
los procesos de pensamiento, ya sean
primarios o secundarios

Regresión Se compone de dos factores principales. El


adaptativa primero se refiere al grado en que se relajan
las agudezas perceptivas y conceptuales, lo
que permite una mayor conciencia de
contenidos preconscientes e inconscientes,
y cómo estas regresiones pueden
desorganizar la adaptación o volverse
incontroladas.
Este es el primer paso del proceso oscilante.
El segundo factor implica el uso controlado
del pensamiento primario para inducir
nuevas configuraciones, lo que aumenta el
potencial adaptativo a través de
integraciones creativas que se gestionan
desde el proceso secundario,
constituyendo la segunda fase del proceso
oscilante.

Se componen de dos factores principales:


A) El impacto que tienen en la ideación,
conducta y otras funciones del Yo,
especialmente cuando afectan de manera
Mecanismos de negativa.
defensa B) La efectividad de estas defensas, es decir,
si logran proteger a la persona de
emociones como la ansiedad o la depresión,
o si, por el contrario, fracasan y permiten
que surjan estos sentimientos negativos.

Filtro de Se compone de varios factores. Primero,


estímulos está el "dintel", que se refiere a la
sensibilidad y la capacidad de registrar
estímulos tanto internos como externos a
través de diferentes sentidos, lo que se
relaciona con la función receptiva.
Luego, tenemos el grado de adaptación,
que implica cómo organizamos e
integramos nuestras respuestas ante
diferentes niveles de estimulación sensorial.
Esto afecta la eficacia de nuestros
mecanismos de adaptación, que se reflejan
en nuestra conducta motora, nuestras
respuestas emocionales y nuestra
cognición.

Se refiere a cómo se integran diferentes


aspectos de la persona, como actitudes,
valores, emociones y autoimagen, que
pueden ser contradictorios.
Sus dos componentes principales son:
1. El grado en que estas diferentes partes se
Funcionamiento
reconcilian entre sí.
sintético-
2. El nivel de conexión activa entre los
integrativo
pensamientos internos y las conductas,
que pueden estar o no relacionados con
conflictos.
En resumen, se trata de cómo se armonizan
y relacionan los diversos elementos de la
experiencia personal.

Funcionamiento Se compone de dos grupos de factores:


autónomo 1. El primero incluye los mecanismos
primarios, que abarcan habilidades como la
atención, concentración, memoria,
aprendizaje, perfección, función motora e
intención.
2. El segundo grupo se refiere a los
mecanismos secundarios, que involucran la
presencia de perturbaciones en hábitos,
habilidades complejas, rutinas de trabajo,
así como hobbies e intereses.

Se componen de tres factores clave:


A) La habilidad del individuo para
interactuar y ejercer control sobre su
entorno.
B) La percepción personal de competencia
Competencia y y control, que incluye las expectativas de
Dominio éxito y cómo se siente al respecto.
C) La diferencia entre la competencia real y
la sensación subjetiva de esa competencia.
En resumen, se trata de cómo una persona
se siente y actúa en relación con su
capacidad para manejar su entorno.

Tabla 1. 12 funciones del Yo.


Fuente: González de Rivera. (1992).

Funciones fundamentales del Yo según


Tallaferro
Para Tallaferro (1991) el Yo posee dos funciones
fundamentales para nuestra adaptación a la realidad: el
examen de realidad y el trabajo síntesis.
El examen de realidad permite que El Yo a través de los
procesos cognitivos realicé una prueba de comprobación
contante respecto de si lo que percibe como realidad es
tal y no es una alucinación o una fantasía, encontrándose
lo percibido en el mundo externo y no en el mundo
interno, concordando esto con el funcionamiento del
proceso secundario.

La función sintética corresponde la capacidad de


unificar los impulsos del Ello que no poseen ninguna
organización unitaria, condensándolos en sentimientos,
emociones o acciones. Además de unificar los impulsos
del Ello, debe luego hacerlos concordar con las
exigencias de la realidad y los requerimientos del
Superyó. (Tallaferro, 1991)

El área del Yo libre de conflictos según


Heinz Hartmann
La importancia del Yo para nuestro funcionamiento psíquico
no está limitado a las operaciones defensivas (despliegue de
mecanismos de defensa).

Heinz Hartmann, psicoanalista y continuador de la obra


de Freud, se ocupó de describir los aspectos no
defensivos del Yo. Describió lo que denominó el “área del
Yo libre de conflictos”, que se desarrolla en forma
independiente del conflicto entre el Ello y el Yo, en su
tarea de lidiar entre las pulsiones y la adaptación a la
realidad (Bleichmar, 2013; Gabbard, 2002).

Dado un “ambiente esperable promedio” ciertas funciones


autónomas del Yo presentes al nacer pueden expresarse fuera del
conflicto.

Estas son el pensamiento, la memoria, el control motor, el


aprendizaje, la percepción y el lenguaje; en definitiva, todas las
funciones cognitivas con las cuales nacemos (Bleichmar, 2013 &
Gabbard, 2002).

La visión adaptativa del Yo de Hartmann es una consecuencia


de su concepto de la existencia de un área del Yo, autónoma
y libre conflicto. Hartmann creía que, a través de la
neutralización de las energías sexuales y agresivas, incluso
algunas defensas podían perder su conexión con las
pulsiones del Ello desde la cual y convertirse
secundariamente en autónomas y adaptativas
constituyéndose en rasgos de personalidad (Bleichmar, 2013
& Gabbard, 2002).

Características del funcionamiento del


Yo

E L PROCE SO SE CU N DA RIO Y IM PA CT O DE L PRIN CIPIO DE


E L Y O Y E L PRIN CIPIO DE
SU FU N CIÓN E N E L RE A L IDA D E N E L
RE A L IDA D
PRIN CIPIO DE RE A L IDA D DE SA RROL L O PSICOL ÓG ICO

El Yo se rige por el principio de realidad, cuya finalidad es demorar


la descarga de energía hasta que haya sido descubierto o
presentado el objeto real que satisfará tal necesidad.
Llega el impulso al Yo, este lo diferencia según su tipo, realiza una
ordenación y síntesis de los impulsos, realiza una elección objetal
para la descarga de los impulsos y trata de descargar en un solo
movimiento económico y dinámico más de un impulso a la vez, de
tal manera de usar la energía del Ello de forma eficiente (Tallaferro,
1991).

Para esto, una vez que el impulso del Ello llega al Yo, este debe
demorar la acción, lo que significa que el Yo debe ser capaz de
tolerar la tensión hasta que pueda ser descargada por una forma
apropiada de comportamiento.

E L PROCE SO SE CU N DA RIO Y IM PA CT O DE L PRIN CIPIO DE


E L Y O Y E L PRIN CIPIO DE
SU FU N CIÓN E N E L RE A L IDA D E N E L
RE A L IDA D
PRIN CIPIO DE RE A L IDA D DE SA RROL L O PSICOL ÓG ICO

El principio de realidad tiene a su servicio el proceso secundario, el


que también rige para el funcionamiento del Preconsciente y
Consciente.

Este tipo de funcionamiento psíquico consiste en producir la


realidad mediante un plan de acción que se ha desarrollado por el
pensamiento y la razón. Permite separar el mundo subjetivo de la
mente del mundo objetivo de la realidad física ​(Janin, 2014)​.
E L PROCE SO SE CU N DA RIO Y IM PA CT O DE L PRIN CIPIO DE
E L Y O Y E L PRIN CIPIO DE
SU FU N CIÓN E N E L RE A L IDA D E N E L
RE A L IDA D
PRIN CIPIO DE RE A L IDA D DE SA RROL L O PSICOL ÓG ICO

La inauguración del principio de realidad, el funcionamiento del


proceso secundario y el papel más significativo que el mundo
externo viene a desempeñar en la vida de una persona, estimulan
el desarrollo y elaboración de los procesos psicológicos de la
percepción, memoria, el pensar y la acción ​(Janin, 2014)​.

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CO N T IN U AR
Lección 4 de 8

Segunda tópica: el superyó y el complejo de


Edipo

Superyó

El Superyó es la tercera de las instancias


que conforman el aparato psíquico en
la hipotética topografía de Freud
(Tallaferro, 1991).
Esta instancia surge como resultado de la incorporación
(introyección) dentro del Yo de los mandatos prohibitivos de las
figuras significativas de cuidado (Tallaferro, 1991).

En su mayor parte el Superyó es inconsciente, pero hay aspectos


que son conscientes (Gabbard, 2002).

Metafóricamente el Superyó, “ve” y “oye” interiormente,


adquiriendo una invencible autoridad sobre el Yo, el cual a
su vez tiene el poder de realizar o no el acto prohibido,
según sea su capacidad de resistencia. (Tallaferro, 2002).
Así se constituye como la rama moral de la personalidad,
representando el ideal más que lo real y pugna por la
perfección antes que por el placer (Ello) o la realidad (Yo).

Configuración del Superyó

En sus primeros estados el Superyó pertenece al Yo, pero


gradualmente se va diferenciando de este (Tallaferro, 1991).

El núcleo del Superyó se configura tempranamente y se va


desarrollando a lo largo de la primera infancia, existiendo algunos
hitos claves para su conformación: el aprendizaje del control de

esfínter y enfrentar la crisis del complejo de Edipo a la edad de 4 o


5 años. Para algunos autores seguirá conformándose inclusive
hasta la adolescencia.
Ya se explicó en el desarrollo del Yo que los mecanismos de
proyección e introyección permiten la conformación e
integración de este.

Intoyección del mundo objetal y self en


el Superyó
Las introyecciones que de este proceso constituyan el mundo
objetal y el self de una persona pasarán también a conformar el

Superyó. La noción Kleiniana de “pecho bueno y pecho malo”


describen la conformación de una imagen interna o representación
de aspectos agradables y desagradables, la representación del
pecho materno en sus aspectos frustrantes y gratificantes serán
también prototipos que conformarán el núcleo incipiente del
Superyó y se transformarán el origen de todo lo bueno y todo lo
malo (Klein, 1987 & Tallaferro, 1991).

Complejo de Edipo

Melanie Klein (1989) describió un estado temprano del Complejo de


Edipo que se iniciaría aproximadamente en el sexto mes hasta el

tercer o cuarto año de vida y se iniciaría con las primeras


experiencias de odio hacia el falo de su padre.

Con la resolución del Complejo de Edipo el Superyó queda

configurado como una introyección de la figura paterna en el


aparato psíquico, es decir, en ese momento el Superyó toma el
lugar de la función paterna (que puede no ser solo ejercida por el
padre o por una figura masculina) y desde entonces se constituye
en una especie de juez (en sentido figurado), que no solo obliga a la

persona a abandonar los impulsos de naturaleza sensual y


agresivos, sino que también observa, guía, censura y amenaza al
Yo, de la misma manera que lo hacían antes los padres (Tallaferro,
1991).
Introyección de la figura paterna

Las imágenes parentales introyectadas originarán el núcleo del

Superyó, el cual seguirá desarrollándose después del Edipo, así


también quedará conformado por la incorporación de exigencias

interpersonales y generales del ambiente social. (Tallaferro, 1991).

Esta instancia así constituida toma sobre si aquellas funciones de

crítica de la conducta del Yo, que transforma al ser individual en


social. (Tallaferro, 1991).
Frente a necesidades de orden social, el
Superyó es capaz de modificarse y admitir
hechos que de otra forma no aceptaría, como,
por ejemplo, aceptar matar a alguien en el
contexto de una guerra (Tallaferro, 1991)
En la constitución del Superyó no solo hay introyectado un
núcleo severo, que en general corresponde a la figura
paterna o a sustitutos de este, sino también otro núcleo
materno más tolerante. De ahí que la represión exigida de los
impulsos y las tendencias sea aceptada, no solo por temor
sino también por amor, pues en compensación el Yo recibe
una satisfacción narcisista a cada vez que actúa de forma
correcta y es recompensado con palabras de aliento o
satisfacción por el Superyó (Tallaferro, 1991).

Subsistemas del Superyó


El Superyó está compuesto por dos subsistemas: el Ideal del
yo y la Conciencia moral (Hall 1984 y Gabbard, 2002).
El ideal del yo corresponde a los conceptos
del niño(a) acerca de lo que sus padres
consideran moralmente bueno. Los padres le
transmiten sus normas de virtud al
recompensarlo(la) por su conducta si está de
acuerdo con esas normas.

La conciencia moral corresponde a los


conceptos respecto de los que los padres
consideran moralmente malo e incorrecto y
que se han internalizado mediante
experiencias de castigo (Hall, 1984).

La conciencia moral proscribe, es decir, dicta lo que una persona no

debiera hacer de acuerdo con los valores parentales y sociales


internalizados y el ideal del Yo dicta lo que una persona debiese ser
o hacer con concordancia con los valores morales internalizados

(Gabbard, 2002).

Funciones del Superyó

Las funciones del Superyó son: la


autoobservación, la conciencia moral, la
censura onírica, la influencia principal
en la represión y el enaltecimiento de
los ideales.

En virtud de ser la conciencia moral y ejercer la


autoobservación, el Superyó percibe claramente muchas
tendencias del Ello que son desconocidas por el Yo. Debido a
esto es que, en ciertos casos, se suele originar un fuerte
sentido de culpabilidad y una necesidad de castigo, que es
una forma especial de absolución (Tallaferro, 1991).

Para que el Superyó tenga sobre una persona el mismo control que

los padres, es necesario que posea el poder de hacer cumplir sus


reglas morales.

Como los padres el Superyó pone en vigencia sus recompensas y

castigos, estas se otorgan al Yo, porque es esta instancia la que está​

(Hall, 1984)​ a cargo del control de las acciones de la persona, por lo


que es considerado responsable de los actos morales e inmorales.
Si la acción está de acuerdo con las normas morales, el Yo recibirá
una recompensa. Sin embargo, estas recompensas o castigos se

entregan no solo en base a acciones reales, sino también en base a

pensamientos o fantasías.

Un pensamiento vale tanto como una acción frente al Superyó.

El Superyó representa todas las restricciones morales y todos


los impulsos hacia la perfección. El conocimiento de esta
instancia y las formas de actuación constituyen un aspecto
fundamental para la comprensión de síntomas, de la
conducta social y de agudos problemas sociales (Tallaferro,
1991).

CO N T IN U AR
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Recurso gráfico
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CO N T IN U AR
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Cierre

La teoría freudiana del aparato psíquico


ofrece un marco comprensivo para entender
la complejidad de la mente humana.

Al considerar el Ello, el Yo y el Superyó como componentes


interrelacionados, se puede apreciar cómo las pulsiones
instintivas, la realidad externa y las normas sociales influyen
en nuestro comportamiento y en la formación de la
personalidad.
Esta perspectiva no solo enriquece la
comprensión del individuo, sino que
también resalta la importancia de la
socialización y la cultura en la
configuración de nuestra psique. La
dinámica entre estas instancias es clave
para abordar problemas psicológicos y
promover un desarrollo personal
saludable.
Si se considera al Ello como el producto de la evolución y el

representante psicológico de la constitución bilógica de una


persona, el Yo como el resultado de la interacción con la realidad

objetiva y los procesos cognitivos, el Superyó podría considerarse el


producto de la socialización y el vehículo de la tradición cultural

(Hall).

CO N T IN U AR
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Fuentes bibliográficas

Bibliografía obligatoria

Freud, S. (1920). Obras completas. Amorrortu.

Gabbard, G.O. (2002). Psiquiatría


psicodinámica en la práctica clínica.
Panamericana.

García de la Hoz, A. (2010). Teoría


psicoanalítica. Biblioteca Nueva.

Mitchell, S. A. y Black, M. (2004). Más allá de


Freud: Una historia del pensamiento
psicoanalítico moderno. Herder.

Bibliografía de consulta
​Barbeta Viñas, M. (2015). Sociología y
preconsciente freudiano: El nivel latente en
el análisis del discurso ideológico. Empiria,
97-129.

​Bleichmar, N., & Lieberman, S. (2013). El


psicoanálisis después de Freud. Ediciones
culturales Paidós.

​Brenner, C. (1958). Elementos fundamentales


del psicoanálisis. Buenos Aires: Libros
básicos.

​Cortés, J. (2007). Psicodiagnóstico y


Psicoterapia Infanto Juvenil. Chile: Ril
Editores.

​Freud, S. (1900). La interpretación de los


sueños. Buenos Aires: Amorrortu.

​Freud, S. (1911). Los dos principios del suceder


psíquico. Buenos Aires: Amorrortu.

​Freud, S. (1915). La represión. En obras


Completas. Buenos Aires: Amorrortu.

​Freud, S. (1917). Duelo y Melancolía. En obras


Completas. Buenos Aires: Amorrortu.
​Freud, S. (1923). El yo y el ello. Buenos Aires:
Amorrortu.

​Gabbard, G. (2002). Psiquiatría psicodinámica


en la práctica clínica. Madrid: Panaméricana.

​González de Rivera, J. L. (1992). La evaluación


psicodinámica de las funciones del Yo.
Psiquis , 287-324.

​Hall, C. (1984). Compendio de psicología


freudiana. Ciudad de México: Paidós
Mexicana.

​Janin, B. (2014). El sufrimiento psíquico en los


niños. Psicopatología infantil y constitución
subjetiva. Buenos Aires : Noveduc.

​Klein, M. (1987). El psicoanálisis del niño. En


obras completas . Barcelona: Paidós.

​Klein, M. (1989). Estadios tempranos del


Complejo de Edipo. Barcelona: Paidós.

​Laplanche, J., & Pontalys, J. (2004).


Diccionario de psicoanálisis. Buenos Aires:
Paidós.
​Matos, M. (2017). Memoria implícita y
experiencia traumática. Clínica a
investigación relacional , 369-379.

​Roudinezo, E., & Plon, M. (2008). Diccionario


de psicoanálisis (2a. ed. rev. y actualizada.).
Buenos Aires : Paidós.

Tallaferro, A. (2008). Curso básico de


psicoanálisis. México: Paidos.

Bibliografía complementaria

Bleichmar, N. M., & Leiberman de Bleichmar,


C. (1989). El psicoanálisis después de Freud.
Paidós.

Para saber más...

"El psicoanálisis después de Freud" es un libro escrito por Norberto


M. Bleichmar y Celia Leiberman de Bleichmar que describe las
principales corrientes psicoanalíticas desarrolladas tras la muerte
de Sigmund Freud. Se estructura en varias secciones, cada una
dedicada a una escuela o autor influyente en el ámbito
psicoanalítico. Este libro resulta fundamental para conocer cómo
se desarrolló el psicoanálisis después de Freud ya que proporciona
una visión general de las principales teorías y corrientes,
explicando sus fundamentos, contexto histórico, puntos
controvertidos y aplicaciones técnicas. También ofrece una
discusión crítica dirigida a lectores con conocimientos previos,
analizando los problemas que cada teoría intenta resolver, sus
innovaciones, superposiciones, divergencias y posibles
deficiencias. Es una buena base para iniciar y proseguir luego con
el estudio individual de cada autor o corriente teórica.

Gabbard, G. O. (2014). Psiquiatría


psicodinámica en la práctica clínica (5ª ed.).
Panamericana.

Para saber más...

Es un libro del Dr. Glen O. Gabbard que integra la teoría


psicodinámica con la práctica psiquiátrica contemporánea. Este
texto es una buena y completa base para un profesional que desea
trabajar bajo esta línea teórica, ya que aborda de forma muy breve
pero amplia los fundamentos teóricos de la perspectiva
psicodinámica y sus aplicaciones terapéuticas, además de dedicar
gran parte de su obra al abordaje psicodinámico de un amplio
espectro de trastornos. Resulta una referencia esencial para
profesionales de la salud mental que buscan profundizar en la
aplicación práctica de la psiquiatría psicodinámica, combinando
teoría y práctica de manera efectiva.
Kernberg, O. (2016). Teoría de las relaciones
objetales y psicoanálisis clínico. Editorial
Hélice.

Para saber más...

En este libro Otto Kernberg expone y profundiza sobre la teoría de


las relaciones objetales y logra una articulación teórica de varios
autores para explorar el desarrollo psíquico. Este libro permite
entender la propuesta teórica del autor y los posteriores
desarrollos teóricos dirigidos a la descripción de la personalidad
borderline.

Klein, M. (1957). Envidia y gratitud y otros


trabajos (1946-1963). Paidós.

Para saber más...

Es un libro de Melanie Klein, que profundiza en las emociones de


envidia y gratitud desde una perspectiva psicoanalítica. En este
libro Klein describe las bases de su propuesta teórica con relación
al desarrollo del psiquismo y las posiciones esquizo-paranoide y
depresiva. Si bien su desarrollo teórico es complejo, la autora lo
describe de una forma sencilla, por lo que se recomienda leerla
directamente y no a sus traductores.

Tallaferro, A. (2005). Curso básico de


psicoanálisis. Ediciones B.

Para saber más...

Es un libro de Alberto Tallaferro que ofrece una introducción clara


y accesible a los fundamentos del psicoanálisis. El libro aborda los
conceptos esenciales descritos en la obra de Sigmund Freud por lo
que es un buen inicio para quién aún no se dirige directamente a
los textos freudianos ya que muestra un buen resumen de estos.
Además, introduce algunos conceptos de Melanie Klein para
complementar los desarrollos freudianos. Si bien ya es una obra
que contiene algunos capítulos desactualizados el contenido
general muestra la base de lo que un profesional que trabaja
desde esta teoría debiese saber.

CO N T IN U AR
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