Electrolitos
Electrolitos
CAPÍTULO 2
L. Leighton Hill, MD *
El agua es el componente más abundante del cuerpo, y constituye cerca de 60% del peso
de un adulto y desde 70 hasta 80% que tienen el neonato y el lactante prematuro,
respectivamente. Se han empleado óxidos de deuterio y de tritio, formas isotrópicas del
agua, para medir el agua corporal total (mediante técnicas de dilución de indicador).18 Se
sabe que estas sustancias se distribuyen en el agua corporal total, y que una u otra se
pueden administrar para medir su concentración sérica hasta que se llega al equilibrio. En
equilibrio, el volumen de distribución se puede calcular como V = A - E/C, donde V es el
volumen de distribución, A la cantidad de sustancia administrada, E la cantidad de sustancia
excretada por la orina durante el equilibrio, y C la concentración sérica de estado sostenido
final después de alcanzar el equilibrio. Los compartimientos individuales de agua del cuerpo
pueden medirse también mediante técnicas de dilución de indicador con una sustancia que
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
se sabe se distribuye por el compartimiento particular de interés. El agua corporal total varía
en proporción inversa al contenido de grasa del cuerpo, porque la grasa no contiene agua.
Por tanto, los lactantes prematuros pequeños tienen un porcentaje de agua elevado, pues
su grasa corporal es escasa. A la inversa, las mujeres adultas tienen un porcentaje más bajo
de agua como componente del peso corporal total, en comparación con los varones adultos,
porque su contenido de grasa es más elevado en promedio. La obesidad reduce el
porcentaje de agua corporal y la delgadez lo incrementa, a cualquier edad y en ambos
sexos. El agua corporal total se distribuye en dos compartimientos principales: extracelular e
intracelular.
LIQUIDO EXTRACELULAR
El líquido extracelular (ECF) contiene cerca de la tercera parte del agua corporal total. Se ha
medido el volumen del espacio del ECF mediante técnicas de dilución con sustancias, como
insulina, iones sulfato, iones cloruro o iones bromuro que, como en su mayor parte, se
excluyen desde el interior de la célula. Para las finalidades prácticas, decir 25% del peso
corporal es una buena aproximación del ECF en lactantes, y 20% del peso corporal en niños
mayores y adultos. El ECF se subdivide a su vez en volumen plasmático (intravascular) y
líquido intersticial (extravascular). Estos dos compartimientos se encuentran separados
entre sí desde el punto de vista anatómico por el endotelio capilar. El plasma constituye 4 a
5% del peso corporal, y sirve como interface entre el ambiente exterior (por contacto con
piel, pulmones y células epiteliales del tubo digestivo y riñón) y los órganos y estructuras
principales del cuerpo. El volumen plasmático se ha medido más a menudo mediante
marcación de albúmina con yodo radiactivo (131I) y los eritrocitos mediante cromo radiactivo
(51 Cr), fósforo (32 P) o hierro (59 Fe). El término volumen sanguíneo circulante efectivo se
refiere al volumen sanguíneo que efectúa perfusión real de los tejidos del cuerpo, y que está
en contacto con los receptores de volumen y presores y los estimula. Bajo circunstancias
normales, el volumen sanguíneo circulante efectivo varía directamente con el volumen del
ECF, esto es, tanto se incrementa con la carga de sodio como disminuye con la pérdida
importante de sal. Sin embargo, diversas situaciones patológicas alteran esta relación. Por
ejemplo, en caso de hipoalbuminemia relacionada con síndrome nefrótico, la pérdida de
líquido intravascular hacia intersticio, pleura y peritoneo ocasiona reducción del volumen
sanguíneo efectivo y aumento del volumen total del ECF. En caso de insuficiencia cardiaca
congestiva puede ocurrir decremento del volumen sanguíneo circulante efectivo ante el
aumento del volumen circulante total. La sangre reacciona a la disminución del volumen
sanguíneo circulante efectivo mediante conservación del sodio.
45
MÓDULO DE PEDIATRÍA
El líquido intersticial, que constituye la mayor parte de ECF, se encuentra en parte dentro de
los intersticios de las células y en parte en la fase líquida del tejido conectivo. La linfa es una
parte del, líquido intersticial, y tiene importancia para conservar el equilibrio entre el plasma
y éste líquido. El líquido intersticial se puede estimar como la diferencia entre el ECF total y
el volumen plasmático. El sodio es el catión principal del ECF y los aniones principales son
cloruro y bicarbonato. Existen diferencias pequeñas en las concentraciones electrolíticas
entre el plasma y el líquido intersticial, a juzgar por el equilibrio de Gibbs-Donnan. Una parte
menor del ECF representativa de varios volúmenes pequeños se encuentra en líquidos
transcelulares, entre ellos los líquidos cefalorraquídeo, pleural, peritoneal y sinovial; líquidos
de las glándulas salivales; líquidos de páncreas, hígado y árbol biliar; líquidos oculares, y
líquido intraluminal del líquido gastrointestinal. En ciertos estados patológicos pueden
quedar en realidad secuestrados uno o más de estos volúmenes del ECF (es decir, el
líquido intraluminal del tubo digestivo en caso de obstrucción del intestino o en otros casos
de íleo intestinal puede no encontrarse ya en intercambio constante con los otros
compartimientos de líquidos, con lo que constituirá un “tercer espacio”.)
El compartimiento del líquido intracelular (ICF) está constituido por el líquido que hay dentro
de las células del cuerpo. Se ha estimado que este compartimiento contiene la diferencia
entre el agua corporal total y la contenida en el compartimiento del ECF. La barrera que
separa al ICF del ECF es la membrana celular. El catión principal en las células es el
potasio, y los aniones principales son los fosfatos y las proteínas. El líquido intracelular no
es una entidad homogénea, porque las células varían mucho en sus características
anatómicas, histológicas y funcionales. Es poco lo que se sabe sobre la distribución de agua
y electrólitos en las diferentes partes de la misma célula (p. ej., núcleo y mitocondrias) lo
mismo que sobre los grandes complejos de fosfato y proteinatos dentro de ellas. En la
actualidad se dispone de métodos más complejos para estudiar la composición corporal. Por
ejemplo, la grasa corporal y la masa libre de grasa se pueden estimar al medir la
conductividad eléctrica corporal total, y puede recurrirse a la espectroscopia de resonancia
magnética para estudiar el estado funcional, como, el estado termodinámico del músculo.
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
adolescencia. A causa del volumen más elevado del ECF en los lactantes, en éstos hay más
sodio y cloruro y menos potasio por kg de peso libre de grasa que en los adultos. En el
cuadro 2 se ilustra la composición electrolítica normal de los líquidos corporales. Los valores
para el líquido intracelular se basan sobre todo en estudios efectuados con músculo
esquelético. La figura 2 es un diagrama de Gamble creado originalmente por el Dr. James
Gamble, uno de los grandes iniciadores de la fisiología del agua y los electrólitos. Este
diagrama de Gamble se basa en las leyes de la electroneutralidad, la cual establece que
debe ser igual el número de cationes totales y el de aniones totales de un espacio líquido
particular. Considerar el equilibrio de cationes y aniones puede ser de utilidad para valorar
los problemas de agua y electrólitos, como los trastornos acido-básicos (acidosis metabólica
de brecha aniónica contra acidosis de intervalo no aniónico).
Como las membranas de la mayor parte de las células son muy permeables al agua, la
tonicidad o la osmolalidad en equilibrio sera siempre igual en los espacios del ECF y del
ICF. La composición química diferente por completo de los espacios del ECF y el ICF limita
en gran medida los movimientos catiónicos o amónicos como reacción a los cambios de
tonicidad en el ECF, de modo que es el propio paso de agua entre el ECF y el ICF el
encargado principal de que se logre el equilibrio osmótico. Este concepto tiene importancia
para comprender el metabolismo normal y anormal de líquidos y electrólitos, y se ilustra en
la figura 3, es una representación esquemática del agua corporal total. La añadidura de
solutos o agua o la extracción de solutos o agua de cualquier lado de la membrana
permeable da por resultado flujo rápido de agua a través de la membrana hasta que se
alcanza el equilibrio osmótico, que en los líquidos corporales se acerca a un nivel de 280 a
295 mosm por kg de agua.
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
Cuadro 1. Distribución del agua corporal entre los líquidos extracelular e intracelular como
porcentajes del peso corporal
Agua extracelular
Edad Agua total (%) Agua extracelular (%) Agua intracelular (%)
Agua intracelular
Cationes
Sodio 140 143 ±10
Potasio 4 4 160
Calcio 5 3.3
Magnesio 2 26
Cationes totales 151
Aniones
Cloruro 104 114 ±2
Bicarbonato 25 29 ±8
Fosfato 2 95
Sulfato 1 20
Acidos orgánicos 6
Proteínas 13 55
Aniones totales 151
Se llama mol (M) de una sustancia a su peso molecular expresado en gramos. Se llama
milimol (mM) a la milésima parte de un mol. El M o el mM son independientes de la valencia.
La glucosa tiene un peso molecular de 180 mg; por tanto, 180 g constituyen 1 mM, y 180
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
mg, 1 mM. Para estimar el número de milimoles de una sustancia por litro, se divide el peso
real por litro entre el peso molecular. Por ejemplo, la glucosa sanguínea de 90 mg por di
sería 900 mg pór litro divididos entre 180 (180 mg por 1 mM) lo que es igual a 5 mM por litro.
En el caso de las sustancias que no se disocian cuando se encuentran en solución (p. ej.,
glucosa y urea), 1 mM es igual a 1 mosm. En el caso de una sustancia como el NaCl, que sí
se disocia, 1 mM es igual a 2 mosm (1 de sodio y 1 de cloruro). La osmolalidad y la
osmolaridad son expresiones de la concentración total de soluto por kg de agua
(osmolalidad) o por litro de solución la una temperatura específica (osmolaridad). En los
líquidos corporales es poco importante la diferencia entre ambas mediciones (osmolalidad y
osmolaridad). Un miliosmol es independiente de la carga eléctrica o de la masa, y es una
medición del número de partículas en una solución. Miliosmoles por litro equivale a
miligramos por litro divididos entre el peso molecular de la sustancia y, a continuación,
multiplicado por el número de partes disociadas.
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
Fig. 3. Se ilustra de manera esquemática la distribución del agua corporal total en los
compartimientos líquidos individuales de un adulto de 80 kg de peso. Sobre el eje vertical se
ilustra la osmolalidad o tonicidad de los líquidos corporales, con demostración de
osmolalidad igual en los líquidos intracelular y extracelular. PV= volumen plasmático.
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
Por tanto, en el caso de Mg+ +1 mM es igual a 1 mosm y a 2 meq. En el caso del sodio,
1mM es igual a 1 mosm y 1 meq. Sin embargo, 1 mM de cloruro de sodio es igual a 2 mosm
(1 de Na+ y 1 de Cl-) y 2meq (1 de Na+ y 1 de Cl-). Un milimol de glucosa es igual a 1
mosm, pero no hay carga eléctrica y, por tanto, no hay miliequivalente. A la inversa, 1 mM
de sulfato de sodio (Na2SO4) es igual a 4 meq (2 átomos de sodio con una valencia de 1 y 1
ion sulfato [SO4=] con una valencia de 2) y es igual a 3 mosm (2 iones sodio y 1 ion sulfato).
El agua, los solventes y el soluto que contiene pasan desde un compartimiento corporal
hacia el otro de diversas maneras. Una de ellas es la difusión de solutos por gradientes de
concentración desde el compartimiento que tiene la elevada de ese soluto en particular
hasta el que la tiene menor del mismo. El compartimiento con la concentración más elevada
experimentará más colisiones del soluto en cuestión con la membrana que separa ambos
compartimientos, que el que tiene la concentración más baja de este soluto en particular.
Esto depende, en grado considerable, de la permeabilidad de la membrana, es decir, que
pueda difundirse o no una molécula o un ion con libertad a través de la membrana
modificada sólo-por tiempo, su área de membrana, la orientación de su campo eléctrico si el
soluto tiene carga (es iónico) diferencia de concentraciones entre ambos lados.de la
membrana y diferencia de presión (hidrostática u osmótica). Parte de la difusión es facilitada
por portadores, esto es, existen estos elementos para moléculas particulares que las
transportan de un lado hacia el otro de la membrana y dan por resultado mejor penetración
de algunos solutos que de otros. Otro mecanismo de este desplazamiento que se .da de un
compartimiento hacia el otro es el flujo en masa, esto es, debido a las diferencias de presión
entre ambos lados de una membrana porosa, las moléculas de agua arrastran a otras y a
los solutos con ellas (arrastre de solventes).
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
hacia el exterior genera una diferencia potencial a través de la membrana celular, en el cual
el interior de la célula es negativo, en comparación con el exterior de la misma. Este
potencial negativo de la célula facilita el paso de potasio hacia su interior e inhibe el paso de
cloruro en la misma dirección. El transporte activo puede ser también secundario (p. ej., un
soluto se puede transportar al enlazarse con otro). Un buen ejemplo es la absorción de
glucosa por las células intestinales y tubulares renales en el cual las membranas celulares
luminales contienen portadores que fijan de manera simultánea tanto sodio como glucosa,
con lo que facilita la captación de ambos. En este ejemplo, la bomba dé sodio encargada del
gradiente electroquímico del sodio brinda de manera indirecta la energía necesaria para el
transporte de glucosa cuesta arriba. Esta es una breve y somera descripción de los
mecanismos de transporte, pero el transporte activo tiene importancia absoluta para el logro
y conservación del volumen y la composición normales de los compartimientos líquidos del
cuerpo. Los procesos de transporte son también vitales para el metabolismo celular normal.
Fuerzas importantes encargadas del paso de agua entre los compartimientos corporales son
presión hidrostática y presión osmótica. Los solutos se desplazan también por flujo masivo a
causa de estos movimientos de agua. Las contracciones del corazón brindan la presión
hidrostática. Aunque la presión media disminuye de manera impresionante conforme fluye la
sangre a través de las arterias principales hasta el lecho capilar, la presión hidrostática que
queda es suficiente para superar la presión osmótica (oncótica) en el lado arterial, del
capilar, lo cual explica la transferencia de cantidades netas pequeñas de líquidos y solutos
hacia los tejidos intersticiales
La presión osmótica depende del potencial químico o actividad de escape del agua en los
dos compartimentos líquidos. Si el potencial químico de las moléculas de agua es igual en
ambos lados de la membrana que separa dos compartimientos de líquidos, el paso de la
misma desde un lado hacia el otro (desde cualquiera de ellos) es igual y, por tanto, no
ocurre movimiento neto, y las osmolalidades en ambos compartimientos son equivalentes.
La añadidura de soluto a una solución reduce el potencial químico o actividad de escape del
agua. Si la membrana que separa los dos compartimientos líquidos es impermeable o
relativamente impermeable al soluto añadido, se producirá entre ambos lados un diferencial
en la actividad de escape del agua. De esta manera, el agua pasará desde la solución de
menor contenido de solutos hacia la solución de mayor contenido (con menor actividad de
las moléculas de agua) hasta que se alcanza el equilibrio. La diferencia en la presión
osmótica entre dos soluciones acuosas es la presión que tendría que imponerse a la
solución de mayor concentración de solutos (el menor potencial químico o tendencia al
escape de las moléculas de agua) para incrementar el potencial químico del agua en ese
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
lado para igualar al del otro. La presión osmótica es una fuerza importante en el intercambio
de agua entre los espacios líquidos extracelular e intracelular. La composición del ECF y del
ICF son por completo diferentes, lo cual se debe en gran medida a la bomba de intercambio
de Na+ y K+, que vuelve al sodio el principal catión en el ECF y al potasio el principal en el
ICF. Los aniones son además diferentes por completo, pues hay cloruro y bicarbonato en el
ECF, y proteínas y fosfatos en el ICF. Las células no tolerarán las concentraciones elevadas
de sodio, y de potasio en el ECF es mortal. Por tanto, para alcanzar el equilibrio osmótico, el
agua debe pasar desde un compartimiento hacia el otro. Si las concentraciones de sodio o
glucosa se incrementan en el ECF, el agua se desplazará como consecuencia hacia este
último desde el ICF. A la inversa, sí la concentración de sodio disminuye en el ECF, el agua
pasará desde el mismo hacia el ICF, hasta que se alcance el equilibrio osmótico.
La presión hidrostática supera la presión osmótica en el extremo arterial del capilar, con
pase neto de agua y solutos desde el interior del mismo y hacia los tejidos intersticiales
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
Fig. 4. Representación esquemática de un capilar, en la que se ¡lustran las fuerzas que participan en el equilibrio
de Starling. En el extremo arterial la presión hidrostática (H.P.) excede a la presión oncótica (O.P.), y hay salida
neta de líquido. En el extremo venoso, se reduce la presión hidrostática, y la presión oncótica produce en este
caso resorción neta de líquido. (Tomado de Maxwell MH: Postgrad Med 23:427, 1958; con autorización.)
Sin embargo, con la disipación ulterior de la presión hidrostática en el extremo venoso del
capilar, la presión oncótica es mayor que la hidrostática, y a continuación se produce un
paso retrógrado neto de agua y cristaloides hacia el capilar. Aunque la mayor parte de
cristaloides se realiza por difusión a través del endotelio capilar; las cantidades más
pequeñas que se desplazan por la interacción entre la presión hidrostática y la oncótica son
de importancia extrema para conservar el equilibrio entre, el volumen plasmático y el
intersticial. La presión oncótica tiene también importancia en el riñón para la filtración y la
resorción de agua y solutos.
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
líquidos corporales. Los cambios del volumen del ECF hacia arriba o hacia abajo se pueden
acompañar de reducción, aumento o estabilidad de la concentración sérica de sodio.
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
Activación de Activación de
los receptores los receptores
aferentes aferentes
intersticiales vasculares
Los últimos mecanismos efectores importantes para regular la excreción de sodio están
mediados por factores hormonales. Estos funcionan de manera primaria por medio de una
influencia sobre la resorción tubular de sodio. El mejor conocido es el sistema de renina,
angiotensina y aldosterona. Al activar a los sensores de volumen, presión y perfusión a que
se ha hecho referencia, la disminución de volumen del ECF estimula la descarga de renina,
que cataliza la transformación angiotensinógena en angiotensina I; esta última se convierte
de manera enzimática en angiotensina II, que ejerce efectos tubulares directos y es un
vasoconstrictor potente. La angiotensina II estimula de manera directa la corteza suprarrenal
para que secrete aldosterona. La secreción de aldosterona se ve estimulada también de
modo directo por la elevación del potasio y de la hormona adrenocorticotrópica del suero,
aunque el sistema de renina y angiotensina es el determinante clave de la secreción de
aldosterona. Esta hormona de modo concomitante con movimiento contrario de iones
potasio e hidrógeno, estimula la absorción neta de sodio a través del tubo colector cortical
medular. Otras hormonas que participan de manera directa o indirecta en la excreción
tubular del sodio son prostaglandinas renales, cininas y factor natriurético auricular (ANF).
Estas sustancias, en contraste con el sistema de angiotensina II y aldosterona, tienen un
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
efecto global sobre la excreción creciente de sodio por el riñón, aunque por mecanismos
diferentes. Existen interrelaciones complejas entre los factores hormonales que regulan la
excreción de sodio (p. ej., la angiotensina II estimula la síntesis de prostaglandina E2, las
cininas estimulan la producción de renina y prostaglandina, y el ANF inhibe la excreción de
renina y aldosterona). El destino renal del sodio es un mecanismo complejo, y aún falta
mucho por aclarar en cuanto a la función fisiológica del ANF y otros factores natriuréticos en
la regulación del volumen del ECF.
Adaptado de McKeown JW: Disorders of total body sodium. In Kokko JP, Tanner RJL (eds): Fluids and
Electrolytes. Philadelphia, WB Saunders, 1986.
Aunque el aspecto determinante de mayor importancia del volumen del ECF es la cantidad
total del sodio del cuerpo (y no la concentración del mismo), los aspectos determinantes que
tienen más importancia con relación a la osmolalidad o la tonicidad de los líquidos
corporales son la excreción o retención de agua por el riñón, la sed y la ingestión de agua.
La concentración sérica de sodio bajo la mayor parte de las circunstancias refleja de manera
precisa la osmolalidad de los líquidos corporales, porque se encuentran siempre en
equilibrio dos compartimientos líquidos (ECF e ICF) en cuanto a la tonicidad.
La osmolalidad normal de los líquidos corporales de un paciente a otro varían entre 280 y
295 mosm por litro, pero en una persona determinada se conserva dentro de límites
estrechos (1 a 2%) a causa del control preciso del balance de agua.
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
nitrógeno de urea sanguínea (mg por dl) + glucosa sanguínea (mg por dl)
Na plasmático x 2 +
2.8 18
Como glucosa y urea suelen contribuir a la osmolalidad con cerca de 5 mosm por litro cada
una, resulta claro que el doble de la concentración de sodio, más 10, constituirá un estimado
preciso de la osmolalidad, en la mayoría de las circunstancias. La brecha osmolar se puede
calcular mediante valoración directa de la osmolalidad (con un osmómetro) y cálculo
subsecuente de la osmolalidad de manera indirecta a partir de la fórmula anterior.
La brecha osmolar suele ser muy pequeña. La de gran tamaño sugiere que contribuye otra
sustancia distinta a urea o glucosa (p. ej., un veneno) a la osmolalidad del plasma. En la
mayor parte de los casos se emplea la concentración sérica de sodio para estimar la
tonicidad de los líquidos corporales.
La capacidad del riñón para diluir y concentrar la orina es crítica para la regulación del
equilibrio del agua y la conservación de la tonicidad de los líquidos corporales, y depende
directamente de la integridad del intercambiador a contracorriente y los mecanismos
multiplicadores, lo mismo que de otros aspectos de la función renal. También desempeña
una función clave la vasopresina de arginina (hormona antidiurética [ADH]). Esta hormona
se sintetiza en los núcleos paraventricular y supraóptico del hipotálamo y a continuación se
transporta por medio de axones hacia la hipófisis posterior para su almacenamiento hasta
que se necesita. La acción de la ADH consiste en incrementar la permeabilidad del túbulo
contorneado distal terminal y del túbulo colector al agua, lo que permite que se y absorba
agua libre y, por tanto, se concentra la orina. La ADH tiene otros diversos efectos sobre el
proceso de concentración y dilución, incluso aumento de la permeabilidad del conducto
colector papilar a la urea, lo que facilita su acumulación en los tejidos intersticiales
medulares y aumenta más aún la hipertonicidad medular. Los principales mecanismos
sensitivos que identifican la elevación de la osmolalidad del ECF son los osmorreceptores
localizados sobre todo en hipotálamo. Los osmorreceptores, cuando se estimulan como
consecuencia de aumento de la osmolalidad del ECF, inician la síntesis y la descarga de
ADH, que produce resorción de agua libre. Este sistema se encarga de la mayor parte de la
regulación diaria (fisiológica) de la osmolalidad. Los estimuladores no osmolares de la
secreción de vasopresina de arginina consisten en disminución del volumen sanguíneo,
decremento de la presión arterial, catecolaminas, angiotensinas, fármacos, náuseas,
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
El otro componente principal del balance del agua es el mecanismo corporal de la sed, que
regula el volumen de la ingestión de líquido. No toda la ingestión de líquido se relaciona con
la sed; quizá en la mayor parte se deba a la naturaleza de la dieta (p. ej., dieta líquida en el
lactante) o a la ingestión de líquidos con alimentos o por disfrute. El centro de la sed se
localiza también en el hipotálamo, y lo estimula el incremento de la tonicidad del ECF, que
produce enjutamiento de las células de dicho centro. Este cambio de la osmolalidad del ECF
es el encargado de estimular la sed bajo la mayor parte de las Condiciones normales. En la
situación patológica de una disminución importante del Volumen sanguíneo efectivo se
estimula también la sed, probablemente por activación de receptores de alta presión y
volumen (arterias carótidas), pero también como un efecto directo de la angiotensina II sobre
el centro de la sed.
METABOLISMO ACIDOBASICO
El contenido de esta sección será breve, puesto que se habla con mayores detalles del
metabolismo acidobásico en otras partes de este número. Aunque, la concentración entre
iones hidrógeno libres en los líquidos corporales es menor de una millonésima de la que
tienen los iones sodio, es esencial, en lo absoluto que se regule la concentración de iones
hidrógeno, libres -sea, el o pH- dentro de límites estrechos. Los procesos enzimáticos que
se encuentran en el interior de las células dependen de la preservación de un pH normal.
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
líquidos corporales; tiene características únicas, ya que el componente ácido del par
amortiguador, ácido carbónico, puede ser regulado por los pulmones y el componente
básico, bicarbonato, está regulado de manera estrecha por el riñón. Otros amortiguadores
importantes son la hemoglobina, proteínas (principalmente intracelulares) y fosfatos
(intracelulares y renales)
El cuadro 4 contiene las fuentes principales de iones hidrógeno. Desde luego, la de mayor
tamaño es la de dióxido de carbono por el metabolismo celular (CO2 + H2O = H2CO3). Los
pulmones son los encargados de eliminar este ácido volátil. Bajo circunstancias normales,
las pérdidas de dióxido de carbono como resultado de la ventilación alveolar son iguales a la
producción celular de este compuesto.
El componente ácido del sistema amortiguador se mide como presión parcial de dióxido de
carbono (PCO2) y puede convertirse a mM de H2CO3 al multiplicarlo por el factor de 0,03.
o bien
60
MÓDULO DE PEDIATRÍA
El riñón se encarga de los ácidos no volátiles (2 a 4). Bajo circunstancias ordinarias, la carga
diaria de ácido no volátil se deriva de la ingestión dietética, la oxidación de aminoácidos que
contienen azufre (lo que explica la mayor parte de la producción endógena de ácidos) y la
hidrólisis de ésteres de pirofosfato y ortofosfato. Bajo condiciones ordinarias, la catabolia
incompleta de los ácidos neutros y los carbohidratos no origina una carga importante de
ácido, pero bajo condiciones patológicas (como la acetoacidosis diabética y la acidosis
láctica) puede producirse una gran carga de ácido de este origen. Cistina y metionina son
ejemplos de aminoácidos que contienen azufre que se derivan de las proteínas de la dieta.
La oxidación de estos aminoácidos produce urea, dióxido de carbono, iones sulfato e
hidrógeno. De hecho, se produce ácido sulfúrico, que es un ácido fuerte, y los sistemas ,
amortiguadores del cuerpo lo convierten en uno débil.
Durante este proceso se consumen iones bicarbonato que deben ser restituidos por el riñón.
Este se encarga de retener el bicarbonato que se encuentra ya en la reserva corporal y que
se filtra por el glomérulo. El riñón se encarga además de la excreción final de iones
hidrógeno derivados de la dieta (y del metabolismo), y de producir nuevos iones bicarbonato
para sustituir a los que se emplean en el proceso de amortiguamiento. La carga normal de
iones hidrógeno provenientes de la dieta, que requiere excreción renal, es de cerca de 1 a 2
meq por día o 40 meq por metro cuadrado por día. Sin embargo, la orina que tiene pH de 5
contiene sólo 0.01 meq de iones hidrógeno libre por litro. Por tanto, para excretar 40 meq de
iones hidrógeno por día se requerirían 4 000 litros de orina (40 dividido entre 0.01). Es
manifiesto en consecuencia que la mayor parte del hidrógeno se excreta en los
amortiguadores urinarios, de modo que.es esencial la presencia de amortiguadores de
fosfato en el filtrado glomerular lo mismo que la capacidad de las células tubulares y el tubo
colector para producir amoniaco con objeto de ejercer amortiguamiento. Con una carga
grande de ácido, el amoniaco se vuelve el amortiguador más importante. Empero, persiste
como aspecto vital la capacidad de disminuir el pH urinario, porque los amortiguadores de la
orina no se pueden emplear de manera adecuada sin acidificación.
61
MÓDULO DE PEDIATRÍA
nuevo bicarbonato en el riñón durante horas a días para restablecer el bicarbonato que se
consumió en la primera etapa.
En personas normales, la excreción renal neta de ácido (es decir, el ion hidrógeno que se
excreta como ácido titulable y los iones amonio menos cualquier bicarbonato que haya en la
orina) es igual a la cantidad de ácidos que se añade a los líquidos extracelulares
provenientes de la dieta más el metabolismo y las pérdidas fecales de sustancias alcalinas.
La dieta estadounidense suele contener iones hidrógeno en exceso; sin embargo, algunas
personas ingieren la llamada dieta de cenizas alcalinas (es decir, la dieta produce
sustancias alcalinas en exceso). En esta situación, el cuerpo sé defiende contra la carga
alcalina, efectuando la amortiguación en dirección opuesta y excretando por vía renal los
álcalis en exceso.
RESUMEN
Como el ambiente interno del organismo es en gran medida como un medio líquido, es
esencialmente vital conservar el volumen y la composición de los líquidos corporales para el
buen estado .circulatorio y las funciones extraordinariamente complicadas del cuerpo
humano. Los compartimientos líquidos no existen como espacios fijos con composiciones
idénticas, sino que en realidad se encuentran en intercambio constante entre sí y tienen
composiciones muy diferentes. Los sistemas de desplazamiento de solutos y agua consisten
en difusión a lo largo de gradientes electroquímicos, por presión hidrostática, fuerzas
osmóticas, flujo masivo, transporte activo primario y secundario, flujo sanguíneo capilar y
presión oncótica.
62
MÓDULO DE PEDIATRÍA
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postglomerular colloid osmotic pressure in mediating glomérular tubular balance in
the rat. J Clin Invest 52:190-198. 1973
8. Burnett JC Jr, Knox FG: Renal lnterstítíal pressure and sodium excretion during renal
vein constrictioh. Am J Physiol 238:F279-F282, 1980
9. Davis JO: The control of renln release. Am J Med 55:333-350, 1973
10. DeBold A], Borenstein HB, -Veress AT, et al: A rapid and potent natriuretic respónse
to intravenous injection of atrial myocardial extract in ratj. Life Sci 28:89-94, 1981
11. Edelman IS, Leibman ]: Anatomy of the body fluids. Am J Med 27:256, 1959
63
MÓDULO DE PEDIATRÍA
CAPÍTULO 3
Los cambios de los compartimientos de agua se producen conforme crece el niño. Ocurre
una disminución rápida del agua corporal total como porcentaje del peso del cuerpo durante
el primer año de la vida: desde 75% al nacer, hasta cerca de 70% a los seis meses y de
60% al año de edad. A continuación, el porcentaje de agua corporal total disminuye de
manera gradual hasta que el niño llega a la pubertad, época que los adolescentes varones
tienen mayor porcentaje de este líquido, a causa de las diferencias entre el contenido de
grasa corporal entre varones y mujeres (cuadro 1).
El agua intracelular llega a una meseta de cerca de un (35% del peso corporal después que
el niño cumple tres años. Cuando ha pasado la pubertad se produce una diferencia de
género. El agua extracelular disminuye desde 45% del peso corporal al nacer hasta 35% a
los seis meses, y hasta 27% al año.
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
Cuadro 1. Cambios del agua corporal total (TBW) y de los compartimientos corporales durante el desarrollo
Neonato 70-75 45 35
1 ano 60 27 40-45
Adolescencia
Varones 60 20 40-45
Mujeres 55 18 40
Adoptado de Friis-Hansen B: Body water components in children: Changes during growth and related changes
in body composition. Pediatrics 28:107, 1963; Kooh SW, Mctcoff J: Physiological considerations in Huid and
electrolyte therapy with particular reference to diarrheal dehydration in children.
J. Pediatr 62:107,1963.
Adoptado
En de Friis-Hansen
la figura B: Body
1 se ilustran water components
de manera in children:
esquemática Changes duringrelativas
las proporciones growth and
derelated
aguachanges
corporal
in body composition. Pediatrics 28:107, 1963; Kooh SW, Mctcoff J: Physiological considerations in Huid and
electrolyte
total y detherapy with extracelular
líquidos particular reference to diarrheal dehydration
e intracelular en 1 kg de in children.
masa corporal, con el paso de la
J. Pediatr 62:107,1963.
edad. El agua intracelular está representada por la diferencia entre las líneas que señalan el
agua corporal total y el volumen de agua extracelular. $e produce una reducción rápida del
agua corporal total y del agua extracelular durante el primer año de la vida; la disminución es
más aguda durante el periodo neonatal. Se ha demostrado que con el incremento de la
edad, las cantidades de agua y solutos del cuerpo se acumulan a un ritmo constante con
respecto al crecimiento global del cuerpo.
El líquido de sostén es la cantidad que necesita el cuerpo para restituir las pérdidas diarias
ordinarias a causa de las funciones normales de aparato respiratorio, piel y vías urinarias y
digestivas.
65
MÓDULO DE PEDIATRÍA
insensibles diarias de agua del lactante ocurren por la piel, y la tercera parte ocurre por el
aparato respiratorio.
Fig. 1. Cambios en el volumen corporal al paso de la edad. Las curvas se aproximaron a partir de los datos
publicados. El agua intracelular está representada por la diferencia entre el agua corporal total y el agua
extracelülar. (Tomado de Kooh SW, Metcoff J: J Pediatr 62:107,1963; con autorización.)
La pérdida insensible de agua es afectada por diversos factores, entre ellos humedad
ambiental, ropa, temperatura corporal, frecuencia y profundidad de respiraciones, y
temperatura ambiental. Se requiere atención especial para la pérdida insensible de agua del
neonato, puesto que en este caso tienen importancia especial los factores mencionados.
Los que influyen en la pérdida insensible de agua, en el neonato consisten en edad
gestacional, método empleado para controlar la temperatura corporal y empleo de
fototerapia.
El riñón es la vía final que regula el equilibrio de líquidos y electrólitos del cuerpo. El
volumen urinario depende de la carga de solutos que presenta el riñón que requieren
excretarse y por la osmolalidad urinaria.
Cuadro 2. Componentes del sostén para los pérdidas de agua, según e! peso corporal*
Insensible 40 30 20 10
Urinaria 60 60 50 40
Fecal 20 10 — —
Total 120 100 70 50
La carga de solutos depende del metabolismo del cuerpo; reflejado por la añadidura de
solutos para el crecimiento y la producción de orina y por la ingestión de éstos. La
osmolalidad urinaria final refleja la carga de solutos final de partículas osmóticamente
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
activas» lo mismo que la absorción o la excreción renal de sal y agua. La excreción osmolar
promedio en el neonato que recibe una fórmula típica para lactantes es de 16 a 20 mosm
por kg de peso corporal por día. La excreción urinaria de solutos durante el tratamiento
parenteral con líquidos se aproxima a 20 mosm por kg de peso corporal por día. Si la carga
de solutos es más elevada, debe ser mayor la asignación de agua para la excreción. Una
estimación promedio para la excreción de agua es de 50 a 60 ml por kg de peso corporal por
día. La figura 2 ilustra la relación entre la excreción de solutos, osmolalidad urinaria y
magnitud de la excreción urinaria. Si el riñón no elabora una orina que tenga una
concentración mayor de 100 mosm por litro, la excreción de 20 mosm por kg de peso
corporal por día obligaría a que ocurriera una pérdida de 200 ml de orina por kg de peso
corporal por día. Si la osmolalidad urinaria
se incrementara 300 mosm por litro, se requerirían cerca de 66 ml de orina por kg de peso
corporal por día para excretar la misma carga osmolar con conservación de 134 ml de agua
corporal por kg por día. La concentración urinaria ulterior a 1000 mosm por litro reduciría el
volumen de la pérdida urinaria a 20 ml por kg de peso corporal por día, lo que rendiría una
conservación adicional de 50 ml de agua por kg por día. Es manifiesto que la mayor
conservación de agua corporal se logra al cambiar desde la elaboración de orina diluida a la
de orina isosmótica. El lactante pequeño puede concentrar la orina a cerca de 800 mosm
por litro. Cuando se administra tratamiento parenteral, lo mejor es no sobrecargar al riñón
para que concentre al máximo, sino más bien ofrecer líquido suficiente para lograr una
osmolalidad urinaria de 300 a 400 mosm por litro.
68
MÓDULO DE PEDIATRÍA
Fig. 3. Volumen urinario como función de la concentración urinaria según diversas cargas de
solutos, que varía entre elevada (40 mosm/100 CaI) y Baja (10 mosm/100 cal). (Tomado de
Winters RW: Principles of Pediatric Fluid Therapy. Boston, Little, Brown & Co., 1982; p 70;
con autorización.)
69
MÓDULO DE PEDIATRÍA
La mejor guía para estimar la cantidad de líquido necesario con la finalidad de restituir las
pérdidas urinarias en el lactante que experimenta disfunción renal es el registro de la
excreción urinaria y de la osmolalidad o la densidad de la orina. El lactante anúrico se
sobrecargaría con rapidez y de manera notable con líquidos si se prosiguiera con la
restitución de las pérdidas urinarias después de haberse confirmado la existencia de anuria
o de oliguria grave. En estas condiciones, como sucede con las pérdidas insensibles de
agua, la pérdida urinaria promedio es una cifra mítica, y debe considerarse a cada paciente
de modo individual.
Por último, las pérdidas de agua por el excremento son por lo general pequeñas y como en
la ausencia de diarrea, se acercan a 10 ml por kg de peso corporal por día en lactantes y
niños de corta edad. La pérdida de agua por el excremento en niños mayores es pequeña y
puede ignorarse.
Las pérdidas urinarias de sodio promedian de 2 a 3 meq por kg de peso corporal por día y
las de potasio de 1 a 2 meq por kg por peso corporal por día. Los aniones urinarios suelen
encontrarse en forma de sales de cloruro y aniones orgánicos. Las pérdidas de electrólitos
por el excremento son mínimas y se puede ignorarlas en ausencia de diarrea. Suele bastar
con 3 meq por kg por día de sodio y 2 meq por kg por día de potasio con 5 meq por día de
cloruro. Si se sospecha enfermedad renal o, de manera semejante, la concentración de
electrólitos no cambia en la dirección esperada, debe medirse la excreción urinaria de
electrólitos. En el cuadro 4 se presentan las cantidades de sostén y las pérdidas urinarias de
electrólitos.
Las necesidades de electrólitos de sostén son parte del tratamiento parenteral necesarias
para conservar la homeostasia de los líquidos corporales. La ingestión electrolítica de los
lactantes normales puede expresarse en términos de ingestión o gasto de calorías. La leche
humana ofrece de 1.0 a 1.5 meq por 100 calorías de sodio y potasio, en tanto que la leche
de vaca contiene dos o tres veces esta cantidad.2 Una estimación generosa para el
tratamiento de sostén de electrólitos es de 2.5 meq de sodio y potasio por 100 calorías
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
consumidas, empleando la sal de cloruro. Las excepciones son las pérdidas sostenidas de
electrólitos poco comunes por sudor, vómitos y diarrea, sondas de drenaje quirúrgico,
quemaduras, tratamiento con diuréticos y trastornos renales que hacen perder electrólitos.
Es necesario estimar la composición electrolítica de las pérdidas anormales de líquidos para
llegar al tratamiento parenteral apropiado. Se pueden valorar las necesidades diarias de
sostén de agua, electrólitos y nutrición si se calcula el gasto calórico. Esto se ilustra en el
cuadro 3 con la suposición de gastos metabólicos basales incrementados sólo ligeramente
durante el reposo en cama. La actividad metabólica, y por tanto las necesidades calóricas,
cambian con el estrés, de modo que es necesario considerar estos factores (p. ej., fiebre,
intervenciones quirúrgicas, ejercicio, quemaduras y diabetes insípida), lo mismo que los
factores que incrementan las pérdidas por tubo digestivo o por el sudor, con ajustes
correspondientes en las necesidades de agua.
Una solución apropiada para el tratamiento de sostén promedio contiene 30 a 35 meq por
litro de sodio y 20 meq por litro de potasio en forma de sales de cloruro en solución
glucosada al 5%. La solución se puede modificar para que satisfaga las necesidades poco
comunes de agua y electrólitos según se requiera.
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
Caso 1
Lactante de 12 meses de edad, qus pesaba 10 kg, necesitó tratamiento de sostén con
líquidos después de un procedimiento quirúrgico menor. El lactante era normal antes de la
operación y perdió líquidos en cantidad mínima durante la misma. A continuación requirió
líquidos y electrólitos de sostén durante 24 horas. Se encontraba afebril y su función renal
era normal antes de operarse. En el cuadro 5 se ilustran las estimaciones de las
necesidades de líquidos y electrólitos para 24 horas. La solución apropiada para
administrarle sería solución glucosada al 5% que contuviera 33 meq por litro de cloruro de
sodio y 22 meq de cloruro de potasio por litro. En el cuadro 5 se han calculado las
necesidades de líquidos y electrólitos según el peso corporal y la edad. Nunca debe
administrarse potasio por vía intravenosa a menos que se haya confirmado que la función
renal es suficiente para excretarlo.
Necesidades (le sostén Agua (mi) Sodio (meq) Potasio (meq) Cloruro (meq)
Caso 2
Lactante de cinco meses de edad y 6 kg de peso requirió líquidos y electrólitos por vía
intravenosa por 24 horas, lo mismo que restitución durante el mismo plazo a causa de las
pérdidas experimentadas por aspiración nasográstrica. En el cuadro 6 se dan las
estimaciones de líquidos y electrólitos durante 24 horas. El líquido de sostén debe darse en
forma de solución glucosada al 5% que contiene 25 meq de cloruro de sodio por litro y 17
meq de cloruro de potasio por litro. Debe medirse el volumen del líquido aspirado por vía
nasogástrica cada cuatro a seis horas, y restituirse con un volumen igual de solución
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MÓDULO DE PEDIATRÍA
glucosada al 5% que contenga 75 meq de cloruro de sodio por litro y 15 meq de cloruro de
potasio por litro. El jugo gástrico suele contener 50 meq de sodio por litro, 5 a 15 meq de
potasio por litro y 110 meq de cloruro por litro.9 Es necesario reemplazar las pérdidas de
cloruró con sodio adicional como catión para prevenir el déficit corporal de cloruro que
puede producir alcalosis metabólica.
BIBLIOGRAFIA
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