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Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es crucial para comprender y gestionar las emociones, influyendo en el bienestar personal y el éxito en diversas áreas de la vida. Autores como Goleman destacan que representa un 80% del éxito, superando al coeficiente intelectual, y es fundamental para la adaptación, la toma de decisiones y las relaciones interpersonales. Además, se basa en estructuras cerebrales como el sistema límbico, lo que resalta la importancia de entrenar estas habilidades emocionales para mejorar la calidad de vida.

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Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es crucial para comprender y gestionar las emociones, influyendo en el bienestar personal y el éxito en diversas áreas de la vida. Autores como Goleman destacan que representa un 80% del éxito, superando al coeficiente intelectual, y es fundamental para la adaptación, la toma de decisiones y las relaciones interpersonales. Además, se basa en estructuras cerebrales como el sistema límbico, lo que resalta la importancia de entrenar estas habilidades emocionales para mejorar la calidad de vida.

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Universidad de Pamplona

Facultad de Salud
Departamento y Programa de Psicología
Inteligencia Emocional
Presentado por: Ps.f Samuel Balbuena Cardozo, Ps.f Leidy Granados
Código: 1053442978, 1094283478
Docente: Ps. Mg Manuel Gerardo Ruiz Becerra

Introducción

La inteligencia emocional ha surgido como un concepto fundamental para comprender el


papel de las emociones en la vida humana, más allá del simple razonamiento lógico o del
coeficiente intelectual tradicional. Lejos de ser un tema nuevo, la relación entre emoción y
conducta ha interesado a pensadores de distintas épocas, pero fue en las últimas décadas
cuando se consolidó una mirada más profunda sobre la importancia de reconocer,
comprender y gestionar las propias emociones y las de los demás.

A partir del trabajo de autores como Peter Salovey, John Mayer y especialmente Daniel
Goleman, la inteligencia emocional se consolidó como un área de estudio esencial para
explicar no solo el bienestar individual, sino también el éxito en las relaciones personales,
laborales y académicas. Este trabajo explora sus orígenes, las principales teorías y los aportes
más relevantes sobre la inteligencia emocional, resaltando su influencia en el desarrollo
personal y social.

Definición

La inteligencia emocional, según Mayer y Salovey (1997), comprende la capacidad de


percibir, valorar, expresar y regular las emociones, no solo para la comprensión personal,
sino también para facilitar el pensamiento y el desarrollo intelectual. A partir de esta
concepción, Daniel Goleman amplía el alcance de la inteligencia emocional, destacando
habilidades como la automotivación, la empatía, el manejo de las relaciones sociales y el
control de los impulsos como competencias esenciales para el éxito en la vida.
La inteligencia emocional rompe con el mito tradicional que asociaba el éxito exclusivamente
al coeficiente intelectual (IQ), mostrando que las habilidades emocionales son igualmente, o
incluso más, determinantes. Así, en contraposición al paradigma de la inteligencia única,
autores como Sternberg y Gardner (1985) postulan que la inteligencia es múltiple y modular,
y que la dimensión emocional constituye un componente indispensable en la adaptación,
resolución de problemas y logro del bienestar personal y social. En este sentido, la
inteligencia emocional no es solo una capacidad añadida, sino una facultad integradora que
permite al ser humano vincular emoción y razón para interactuar eficazmente con su entorno.

Importancia

La importancia del control y la regulación de las emociones surge, también, de la necesidad


que tiene el ser humano de no dejarse llevar por los impulsos emocionales, ya que de lo
contrario tendría consecuencias muy negativas tanto a nivel personal como social. Además,
todas las personas necesitan sentirse seguras emocionalmente, es decir, tener sentimientos de
bienestar y estabilidad emocional.

Por otro lado según (Goleman, 1995) sostiene que la inteligencia emocional es mucho más
determinante para el éxito personal y profesional que el coeficiente intelectual (IQ). Por otro
lado el IQ contribuye apenas en un 20% al éxito, la inteligencia emocional representa el 80%
restante, ya que abarca habilidades cruciales como la automotivación, la persistencia, el
control de los impulsos, la regulación del humor, la empatía y la esperanza. Estas
competencias permiten a las personas enfrentar desafíos, tomar decisiones acertadas,
mantener relaciones sanas y adaptarse a los cambios. Goleman enfatiza que el equilibrio entre
la mente racional y la emocional es esencial; las emociones fuertes pueden interferir en el
pensamiento, pero suprimirlas completamente puede generar malestar. Por ello, la meta es
encontrar un balance inteligente entre razón y emoción.

Por último,se sostiene que la inteligencia emocional influye directamente en nuestra salud
física y mental, el manejo adecuado del estrés, la hostilidad y la ansiedad ayuda a prevenir
enfermedades y a mantener un sistema inmunológico fuerte. En el ámbito social y laboral, la
empatía y las habilidades interpersonales son fundamentales para la cooperación, el liderazgo
y la resolución de conflictos. Finalmente en cuanto a las relaciones de pareja, la inteligencia
emocional contribuye a la comunicación efectiva y a la gestión de desacuerdos, mientras que
en el trabajo es clave para liderar equipos y motivar a otros.

Inteligencias Múltiples

La teoría de las Inteligencias Múltiples, desarrollada por Howard Gardner a fines de los años
70, plantea que la inteligencia no es una sola capacidad general, sino una variedad de
habilidades independientes. Esta idea surgió al observar que tener buenas calificaciones no
garantiza éxito en otras áreas de la vida, como las relaciones sociales o la creatividad.
Gardner sostiene que personas como Stephen Hawking y Lionel Messi son inteligentes, pero
en formas distintas.
Además, casos especiales como el de los savants, individuos con talentos extraordinarios en
un área pero con dificultades en otras, reforzaron esta visión más amplia de la inteligencia.
Gardner identificó ocho tipos de inteligencia, cada una con características propias:
1. Lingüística: Capacidad para comunicarse bien usando palabras, tanto habladas como
escritas. Es común en escritores, periodistas y oradores.
2. Lógico-matemática: Habilidad para razonar y resolver problemas numéricos o
lógicos. Se da en científicos, ingenieros y matemáticos.
3. Espacial: Facilidad para visualizar y manipular objetos en el espacio. Típica en
arquitectos, diseñadores y artistas visuales.
4. Musical: Sensibilidad para el ritmo, el tono y la melodía. Es esencial para músicos y
compositores.
5. La inteligencia corporal-cinestésica se refiere a la capacidad de usar el cuerpo de
manera controlada y precisa, ya sea para expresar emociones o manipular objetos.
Profesiones como el baile, el deporte, la actuación o la cirugía requieren esta
habilidad física bien desarrollada.
6. La inteligencia intrapersonal consiste en la habilidad de conocerse a sí mismo:
entender las propias emociones, pensamientos y comportamientos. Quienes la poseen
tienden a reflexionar sobre su vida y gestionar sus emociones con madurez.
7. La inteligencia interpersonal es la capacidad para comprender y relacionarse bien con
otras personas. Implica interpretar gestos, emociones y actitudes, lo que es útil en
trabajos que requieren empatía y comunicación, como la docencia, la psicología o el
derecho.
8. La inteligencia naturalista permite identificar y clasificar elementos del entorno
natural, como plantas, animales o fenómenos del clima. Gardner la incluyó más tarde
en su teoría, al reconocer su importancia en la adaptación y supervivencia humana.

Papel de la Inteligencia Emocional en el Sistema Límbico

La inteligencia emocional se sustenta en el funcionamiento de diversas áreas cerebrales,


especialmente aquellas vinculadas al procesamiento y regulación de las emociones. El
principal protagonista de este entramado es el sistema límbico, considerado la “parte
emocional” del cerebro, que ha evolucionado para permitir al ser humano responder de
manera rápida y eficaz a los estímulos emocionales del entorno.

De tal manera, el sistema límbico, núcleo emocional del cerebro, desempeña un papel
esencial en la inteligencia emocional al integrar estructuras clave como la amígdala, el
hipocampo y el hipotálamo. La amígdala permite detectar estímulos amenazantes y activar
respuestas emocionales inmediatas como el miedo o la ira; el hipocampo almacena recuerdos
emocionales y facilita el aprendizaje afectivo, mientras que el hipotálamo conecta las
emociones con respuestas fisiológicas automáticas, regulando funciones corporales como el
ritmo cardíaco y la presión arterial. Estas estructuras se interrelacionan estrechamente con la
corteza prefrontal, región que integra la emoción con el pensamiento racional, permitiendo la
autorregulación y una toma de decisiones más consciente. Además, se ha demostrado que el
hemisferio derecho tiene un rol predominante en el procesamiento emocional, favoreciendo la
interpretación de gestos, tonos de voz y expresiones faciales. La corteza prefrontal
ventromedial, en particular, ayuda a inhibir respuestas impulsivas y a evaluar de manera
equilibrada las consecuencias emocionales de nuestras acciones. Este entramado neurológico
confirma que la inteligencia emocional no solo depende de la voluntad, sino también de
procesos cerebrales complejos que, con entrenamiento adecuado, pueden fortalecerse para
lograr un manejo emocional más efectivo y adaptativo.

Por último, según Daniel Goleman (1995) nos explica cómo el cerebro humano funciona
como un sistema dual, compuesto por una mente racional y una mente emocional, en la que
se sostiene que ambas trabajan en armonía; sin embargo, en situaciones de alta carga
emocional, la amígdala puede secuestrar temporalmente el control de la respuesta, anulando
el pensamiento lógico. Esta interacción entre emoción y razón es crucial para entender por
qué la autoconciencia y la autorregulación son competencias tan centrales en la inteligencia
emocional.

El conocimiento de estas bases neurobiológicas subraya que gestionar las emociones no es


solo una cuestión de voluntad, sino también de entender cómo funciona nuestro cerebro, a
través del entrenamiento emocional y la práctica consciente, podemos fortalecer las
conexiones entre el sistema límbico y la corteza prefrontal, favoreciendo una respuesta
emocional más equilibrada y adaptativa.

Autores

● Daniel Goleman es uno de los principales responsables de popularizar el concepto de


inteligencia emocional en la cultura general a través de su libro Emotional
Intelligence (1995). Para Goleman, la inteligencia emocional abarca cinco habilidades
esenciales: conciencia emocional, autorregulación, motivación, empatía y habilidades
sociales. Estas competencias no solo favorecen la autorrealización personal, sino
también mejoran las relaciones interpersonales y el desempeño en el trabajo. Goleman
sostiene que una educación basada únicamente en habilidades cognitivas es
insuficiente y aboga por un modelo educativo que fomente también el desarrollo
emocional.

● Peter Salovey y John Mayer, quienes introdujeron originalmente el término


"inteligencia emocional" en 1990, ofrecen una definición más técnica y estructurada.
Según ellos, la inteligencia emocional implica la habilidad de percibir las emociones
con precisión, integrarlas para facilitar el pensamiento, comprender su significado y
regularlas de manera reflexiva para promover el crecimiento emocional e intelectual.
Su enfoque se basa en un modelo de procesamiento emocional similar a los procesos
cognitivos clásicos, dándole a la IE un lugar legítimo dentro de las capacidades
mentales humanas.

● Howard Gardner, aunque no se enfocó directamente en la inteligencia emocional,


contribuyó indirectamente mediante su teoría de las inteligencias múltiples. Gardner
propuso que la inteligencia no es un concepto unitario, sino un conjunto de
habilidades independientes. Identificó dos tipos de inteligencia particularmente
relevantes para la emocional: la inteligencia interpersonal (capacidad de entender a
los demás) y la inteligencia intrapersonal (capacidad de entenderse a uno mismo).
Estas dos dimensiones se consideran pilares esenciales en la conceptualización
moderna de la inteligencia emocional.

● Cooper y Sawaf profundizaron en la dimensión aplicada de la inteligencia emocional,


especialmente en el ámbito empresarial. Definieron la IE como la aptitud para captar,
comprender y aplicar eficazmente la fuerza y la información que proviene de las
emociones, usándola como una fuente estratégica de energía y liderazgo. Su modelo
introduce conceptos como la "alfabetización emocional", la "agilidad emocional", la
"profundidad emocional" y la "alquimia emocional", términos que destacan la
importancia de utilizar las emociones no solo para el autoconocimiento sino también
para la innovación, la creatividad y la adaptación en entornos cambiantes.

● Linda Shapiro también hizo valiosas contribuciones al campo, especialmente en el


ámbito de la infancia. Para Shapiro, la inteligencia emocional engloba cualidades
como la empatía, la expresión emocional, el control del genio, la independencia, la
adaptabilidad, la simpatía, la resolución interpersonal de conflictos, la persistencia, la
amabilidad y el respeto. Su visión subraya la importancia de cultivar desde pequeños
estas habilidades para lograr adultos emocionalmente competentes y socialmente
adaptados.
En conjunto, todos estos autores coinciden en que la inteligencia emocional no es
simplemente un adorno o una extensión del intelecto, sino una capacidad fundamental que
puede y debe ser educada y entrenada, con profundas implicaciones para el bienestar
individual y colectivo.

Conclusión

La inteligencia emocional representa un conjunto de habilidades esenciales para la vida


moderna, superando en importancia al coeficiente intelectual en la mayoría de los ámbitos.
No solo facilita la adaptación y el bienestar personal, sino que también potencia el
rendimiento profesional, la calidad de las relaciones interpersonales y la salud integral.
Aunque el temperamento tiene una base genética, la inteligencia emocional puede
desarrollarse y perfeccionarse a lo largo de la vida, especialmente a través del aprendizaje
social y familiar. En definitiva, cultivar la inteligencia emocional es clave para alcanzar el
éxito, la satisfacción y el equilibrio en todos los aspectos de la vida.

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