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COMENTARIOS
Abdiel Rodríguez Reyes1
En esta ocasión nos corresponde comentar los aspectos
fundamentales y cimientos de una política de la liberación
latinoamericana en el marco de una serie de conferencias dictadas entre
1972 y 1973, para pensar es muy importante tener en cuenta el
contexto, y más en obra como la de Dussel que es una obra sistemática
y voluminosa, aún inacabado hasta donde tenemos entendido, eso
suponer un reto de lectura de una obra compleja y variada
editorialmente.
Llegando a un nivel de concreción se requiere entonces el análisis
de la erótica y la pedagógica de la liberación. Es una reflexión también
muy influenciada por Levinas, pero traída a nuestra realidad concreta e
histórica. Hay una imbricación entre la erótica, la pedagógica y la
política no pueden entenderse por separado. En la relación erótica las
mujeres son dominadas por el varón, es decir, las mujeres son oprimidas
en una sociedad machista. Incluso ya critica la ausencia de las mujeres
en una historia de la filosofía. Y además plantea que la mujer debe
pensar en su propia erótica, es decir, la relación de opresión una
sociedad machista, donde la mujer es la mujer del hombre, la madre del
hijo y la hermana del hermano….y, la mujer India es doblemente
dominada, en tanto la relación varón-mujer, y en cuanto a la relación
mujer-colonizadores (donde es violada). ese es un punto de partida del
filosofar de la mujer, reflexionar sobre su propia condición. Reflexionar
críticamente para liberarse y poder estar cara-a-cara, como Otro en
tanto Otro.
También se da otra relación de este tipo en el orden pedagógico la
cual Dussel ubica en la relación padre-hijo, el es alienado cuando se
educa en las dominación, y este tiene que liberarse luego en una
pedagógica de la liberación o del oprimido diría Freire, en sintonía con
este último en la pedagógica dominadora o de la dominación no se
quiere la liberación del hijo y por lo tanto recibe una educación común
“depósito bancario”, por eso, metafóricamente tiene que darse un
parricidio, el hijo tiene que matar al padre machista y también a la
familia dominadora. Si no mata al padre y se libera luego reproduce la
dominación totalizante del orden vigente.
Por lo tanto, en las erótica se ve la dominación de la mujer, en la
pedagógica la alienación del hijo, y en la política como lo veremos más
adelante los límites de la fraternidad, en ese sentido apuntaríamos y en
eso lo hace la filosofía de la liberación hacia un nosotros más allá de la
fraternidad.
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Universidad de Panamá, SNI-SENACyT.
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Ese largo camino de la filosofía política de la liberación. La cual va
a durar muchos años después, pero ya a inicios de la década de los
setenta se empezaba a dar los primeros pasos en ese hondo andar. Esta
política tendrá su punto de partida la superación de la fraternidad, en la
relación política entre hermanos. Ya que la fraternidad puede ser
incluyente o excluyente. Por ejemplo, incluyente en un “nosotros” y,
excluyente, siguiendo el siguiente ejemplo: cuando triunfa la Revolución
Francesa, en Haití también pensaron en que eran libres, iguales y que
esa fraternidad también les competía, sin embargo, no fue así y por eso
hicieron su propia revolución dentro de una revolución categorialmente
desde la exterioridad.
Uno de los conceptos retomados por el maestro es el de
benevolencia y es fundamental para entender al otro en la acepción
trabajada en el texto, incluso es una discusión a nivel ontológico, ya que
significa querer el bien del Otro en tanto otro, no como en las relaciones
donde haya adaptación cultural (aculturación), es decir, se le asemeja al
otro blanqueando su identidad. La benevolencia sería el verdadero
fundamento de nosotros, de una verdadera fraternidad incluyente. La
cual reconoce al Otro en tanto otro, en su diferencia entre semejantes
entre sí. Esto nos invita a pensar categorialmente desde la exterioridad y
no desde la totalidad.
Este nivel de reflexión de la política de la liberación es negatividad,
en cuanto lo que le ha sido negado al otro. Es decir, la justicia negada, el
bienestar negado por un sistema excluyente. Sistema que no es justo y
habrá que buscar ciertamente la justicia en nuestra historia antes de la
invasión española. En las relaciones de poder que se establecieran en el
período colonial, los indios, los negros y los zambos eran considerados
inferiores.
Con la independencia de la colonia española se inicia un nuevo
proceso neocolonial. Por eso, en el proyecto de filosofía de la liberación
en general y, el de Dussel particular, la descolonización aún es una tarea
inacabada. Ya en esa condición neocolonial persiste la relación de
dependencia dónde se aprovechan de esa situación para sacar ventaja
apropiándose de nuestros metales preciosos, oro y plata, e
imposibilitando nuestro propio desarrollo industrial como en el siglo XVIII
europeo, particularmente en Inglaterra. En esta relación de dependencia
se fraguó mayor ventaja para los colonizadores. La acumulación que se
da en esta relación a gran escala produce el capital de los centros
industrializados. Como también la conversión y venta de la naturaleza
convertida en materia prima proveniente de la periferia para beneficio
del centro. Para que luego en los centros industrializados esa materia
prima se ha convertido en mercancías vendidas posteriormente a esa
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periferia que no tiene la capacidad de hacer lo mismo ya que está en
una relación de dependencia. Los centros industrializados tienen una
doble ganancia porque adquieren esas materias primas a costos muy
bajos y luego venden mercancías producidas con esas mismas materias
a precios especulativos.
Ya en este texto que estamos comentando, son conferencias que el
maestro dicto cuando ya había escrito su Para una ética de la liberación
latinoamericano, hay que leerla en un doble sentido: una como
conferencia cuyo carácter ha hablado es importante para comprenderla,
pero también como parte de una estructura sistemática de propuesta
filosófica.
Otra forma de expresarse la dependencia en el plano cultural es la
idea de los criollos en la época neocolonial de considerar al centro
europeo como la cuna de la civilización, para lo cual será importante
emular y aprender en ese centro civilizatorio para salir de la barbarie de
la periferia.
Para Dussel el sistema de la modernidad capitalista es amoral. Se
justifica el robo de la corona española hice hace lo mismo con la
piratería inglesa. Es con el robo y la piratería que el centro logra altos
niveles de desarrollo. Lo que se ve como si fuese natural, pero no lo es.
Esa acumulación a gran escala es producto de actividades inmorales,
repudiables, no se trató de un desarrollo industrial natural, si no en gran
medida producto del pillaje. Más allá de su inmoralidad tendríamos que
denunciar la injusticia implícita en ese tipo de actividades.
Al citar a Hobbes, trae a colación la convivencia entre las
personas, pero en este centro en Inglaterra desde donde está pensando
Hobbes, el más fuerte vence al débil como si fuese natural ese tipo de
“convivencia” y, cuando se da el pacto civil, el otro es entendido desde
un horizonte categorial desde la totalidad. El otro es incluido como
dominado dentro del sistema, “es lícito que el más fuerte domine al más
débil” (p.105), hay una suerte de superhombre en sentido nietzscheano
que sería el lobo de Hobbes.
Por ende, nuestro horizonte no es el de la totalidad del sistema
inmoral, es categorialmente la exterioridad. Para decirlo, en otros
términos, estaríamos en el otro extremo. Tanto Nietzsche como Hobbes
serían la continuidad de la justificación incluso natural y divino de la
dominación del más fuerte. Por eso las dificultades de salirse de este
molde, sería una especie de nihilismo ya que el proyecto del más fuerte
representa la civilización. El proyecto de la liberación consistiría en estar
afuera de ese molde, con un horizonte distinto donde haya una nueva
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relación con la naturaleza no en base únicamente a la explotación. El
sistema vigente es pura negatividad, en tanto niega la justicia y la vida.
Ahora bien, quién lidera, el proyecto de una política de la
liberación, vean ya desde este momento dulce le está enunciando una
política de la liberación qué serán ya expuestas mucho tiempo después
ya para el siglo XXI. Tú político de la liberación es el pueblo. El intelectual
debe ser discípulo de la colectividad del pueblo y tener un compromiso
con este, no al revés, donde la figura encumbrada del intelectual dirige
al pueblo, Lo más que podría el intelectual hacer dentro del partido (o
movimiento) político es trabajar para que el pueblo tome conciencia.
La filosofía está obligada en nuestra América Latina a pensar e
interpretar en cuáles son los modelos que se abren camino en nuestra
realidad dependiente. Ya que no podemos ser miradores pasivos de
cómo el sistema vigente en el que somos dependientes no por decisión
sino por dominación, se impone sin ninguna alternativa, cualquiera
opción supone un radical cambio estructural, no puede quedarse en la
superficie. Estos sistemas vigentes en nuestros países cuentan con sus
lacayos que son fieles a esa dependencia y protegen incluso con las
armas que dicho orden no se rompa, en muchos casos los ejércitos
jugaron ese papel. A diferencia de los ejércitos de liberación cuyo
objetivo es otro.
En el trasfondo está la dominación por eso el horizonte político es
la liberación, la liberación de la mujer de su opresión, de igual forma la
liberación del hijo de la opresión. La opresión también se da en “las
relaciones fundamentales” (p.109), al nivel ya mencionado.
Dussel reflexiona sobre el ego cogito, asociado a la propuesta de
Descartes, pero realmente están vinculado al yo conquisto. El ego cogito
está precedido por el yo conquisto. En ambos casos el yo está en el
centro, el cual será neurálgico en el eurocentrismo porque le es natural
su contenido egocéntrico, del yo superior dominante. El Yo pienso,
posterior en la consumación del yo conquisto. El yo es la totalidad
fundante de la modernidad, divinizado – según Dussel – por Spinoza. En
Hegel, sería ese yo la subjetividad absoluta.
Siguiendo en esa línea, para Feuerbach dirá que, “el sistema
capitalista no es más que la divinización de un fetiche, del fetiche
dinero” (p.111). Volviendo al tema anterior si es algo divino entonces
cómo ir contra eso, así el sistema vigente se torna divino y natural, ir
contra ello es una tarea imposible. Yo creo que a ese es el punto de
reflexión que nos invita a Dussel, para lo cual requerimos creatividad y
consistencia para responder a esa determinación fundante.
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En términos categoriales, estaríamos divinizando es la totalidad.
Cuando se reivindica cierto ateísmo es a la no creencia de esa
divinización. Para Kant en esta interpretación se amerita alcanzar la
virtualidad y la felicidad para estar en plenitud, como esto no se
alcanzan en la vida terrenal, se requiere de la existencia de un dios, pero
ese dios está hecho a semejanza de la burguesía, es decir, del sistema,
por eso, el ateísmo es contra estos estas concepciones de dios y no es
contra el Dios creador.
Cuando se habla del ateísmo del sistema es el ateísmo contra “el
dios del sistema” (p.113). No puede confundirse con la negación del Dios
creador. Aunque éste en cuanto a símbolos y mitos también es
instrumentalizado por el orden vigente, convirtiéndose en mecanismos
de dominación. Toda absolutización del sistema requiere un “absoluto
exterior” (p.113) para su crítica, un “absoluto alterativo” (p.114), al
reconocer la justicia al otro ante la negación de la totalidad absoluta,
estoy asumiendo esa otra idea de absoluto alternativa, de lo contrario lo
asumo dentro de la totalidad como otro cosificado e interiorizado.
Dussel siempre tuvo esa veta crítica, de hacer una lectura e
interpretación crítica de los filósofos occidentales. Lo cual es muy
importante en el marco de las discusiones académicas para lo que se
conoce como la descolonización epistémica. uno de los pasos de este
proceso es hacer la lectura a contrapelo de los autores canónicos. Para
esa tarea hay que ser muy rigurosos y cuidadosos para no decir lo que
los autores no dijeron para que se ajuste a mi crítica. En la Academia
incluso crítica hay mucho de sensacionalismo.
En los textos comentados aquí hay una discusión profunda
categorial. Ante un Absoluto totalizador (categorialmente la totalidad)
surge un Absoluto alternativo (categorialmente la exterioridad) cuando
el otro es reconocido como Otro. La filosofía de Dussel en todo momento
ha sido propositiva (categorialmente hablando) no solo se queda a nivel
crítico de la totalidad. Es notable aquí la centralidad del reconocimiento
ya para estas fechas hay una discusión sobre el reconocimiento, por
ejemplo, Ch. Taylor, con su teoría del reconocimiento, lo peor es el falso
reconocimiento, como reconocer al Otro, como otro, inferior.
Con respecto a la divinización de los sistemas políticos para su
liberación primero tienen que negar la divinidad de aquel, porque como
todo producto o proceso histórico es sujeto a cambio inmanente, lo
divino da la sensación de que no es sujeto a cambio, es la eternización
en el poder como dominación. Hay que negar críticamente la
divinización del sistema político dominante. Ni es natural, ni es divino.
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Llegando al pensar latinoamericano, como ya hemos planteado en
otras ocasiones la propuesta de Dussel sistemática y, por lo tanto,
conduce a seguir un método, un saber caminar como diría el maestro, es
pensar en problemas y en ese sentido, tiene cierta aura marxista cuando
se planteó que la filosofía o el pensar, en este caso, es la capacidad de
los seres humanos para plantearnos problemas y su solución inmanente.
El pensar es una ruptura con la cotidianidad, añado, del sistema vigente
excluyente, cuando cuestionamos las injusticias que antes dábamos
como naturales. El pensar lo hacemos críticamente al denunciar las
injusticias y las patologías sociales del sistema vigente. Pensar es tener
criterio. Quien está inmerso en la cotidianidad le costará muchísimo
juzgar al sistema delante de sí. Entonces hay un salto de la cotidianidad
al pensar, ya que éste último tiende a lo nuevo. Por eso el pensar es la
“muerte a la cotidianidad” (p.118). El pensar con miradas largas es la
búsqueda del fundamento, por decirlo de otra forma, de nuestras raíces,
ya sea ontológicas, ya sea categoriales.
Nos tenemos que preguntar con Heidegger por el sentido
ontológico y con Marx sobre su concreción. Esto sería parte del método,
es decir las preguntas que guíen ese andar. “El método supone siempre
ir al fundamento de una época” (p.120), es decir, lo que es y cómo se
manifiesta. No solo se trata de indagar la cotidianidad y lo anecdótico de
una época, sino penetrar en sus propios cimientos.
Siguiendo la indagación sobre el método, para nuestro filósofo es
el ana-dialéctico, la dialéctica sin más si bien es un método importante
para la filosofía de la liberación aún estaría categorial mente dentro de
los márgenes de la totalidad, por eso se requería un método para la
filosofía de la liberación el cual es él ana-dialéctico, este “surge desde el
Otro” (p.128), Ese es el método de liberación.
La filosofía latinoamericana debe seguir esta pedagógica de la
liberación cuyo método sea el ana-dialéctico para ir más allá de la
totalidad. Porque se requiere de la función de enseñanza y criticidad de
los procesos de liberación y dominación de nuestros pueblos. El filósofo
latinoamericano es discípulo del pueblo, del pueblo oprimido del sistema
vigente. La tarea del maestro filósofo latinoamericano de la liberación es
estar con el pueblo en la calle. Y no necesariamente en el ejercicio del
poder. En esta etapa de la reflexión dusseleana la filosofía no
necesariamente es política pero sí tiene una función como tal.
En estas páginas que hemos comentado y revisado hay muchos de
los tópicos que se desarrollarán en la obra posterior de madurez del
maestro, como la Ética y Política de la liberación. No se tratará de una
ruptura sino de un proceso de engarce y de madurez de las ideas esa es
nuestra interpretación, por supuesto, sujeta a discusión. Por ejemplo, se
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plantea el principio de liberación. Lo cual será fundamental para el
núcleo ético de su ética de la liberación. Estamos ante una filosofía que
piensa categorialmente y piensa también en principios. Por lo tanto, no
es una propuesta superficial, se va al fundamento de la cuestión. En esta
etapa este principio es “la exterioridad del Otro”, desde allí surge la
interpelación al sistema vigente. El otro es el pobre que no tiene nada
que perder y tiene por venir. el otro es la mujer víctima del machismo, el
otro es el indígena víctima de la colonialidad del poder, estas
discusiones sobre la descolonialidad que serán posteriores tendrán su
fundamento ontológico en esta concepción del Otro.
El Otro será el fundamento para repensar en clave de la liberación
filosóficamente hablando, el Otro es el que da el contenido que me
permite pensar, el Otro, en ese sentido presupone una reflexión
ontológica y categorial, por eso la filosofía de la liberación es una
propuesta filosófica que agrieta los fundamentos de la modernidad. La
filosofía de la liberación no es una filosofía absoluta, Por lo tanto, no se
maneja con criterios de que sea verdadera o verdaderamente cierta o
verdad absoluto, es una filosofía como diría Leopoldo Zea sin más, esa
uno la filosofía de la exterioridad, es una filosofía en el marco de las
filosofías.
Para terminar, hay un texto en el apéndice cuyo título es La
función práctico -política de la filosofía. En esta etapa La filosofía de la
liberación no es política pero sí tiene una función política. Considero que
la filosofía de la liberación en su etapa de madurez sí es política, es
política de la liberación, es una filosofía política de la liberación. Esta
filosofía en sus cimientos incluso se parece a la propuesta socrática es
para hacer conciencia en los jóvenes que puedan pensar e indagar el
orden vigente en que viven esa cotidianidad de la que hablábamos en
líneas anteriores.