“El romance entre el hombre y el caballo, solo acabará, cuando desaparezcan de la faz de la tierra,
o el hombre o el caballo”.
El caballo, nadie lo puede negar, ha estado presente en todas las etapas de la evolución humana, y
Colombia desde la llegada de Cristóbal Colón a nuestras tierras, no ha sido la excepción
Esto se ilustra en “caballo criollo colombiano: patrimonio genético nacional”, el más reciente
documental publicado por fedequinas y el ministerio de agricultura, en el que se inicia una
búsqueda de las raíces y la transformación cultural de este linaje equino en torno a un estilo de vida.
En la pieza audiovisual explican que la mayoría de los ejemplares que llegaron al continente en la
expedición de colón eran de raza akhal, un linaje con alta resistencia para trabajos duros, con una
contextura compacta y baja alzada, junto a otros denominados comunes, con variada morfología.
La narrativa explica que este ingreso de caballos a Colombia se dio en 1509, por el Urabá
antioqueño, donde fue el primer asentamiento de los españoles. Mientras avanzaban las
expediciones de los europeos dentro de la geografía local, fue en 1525 que rodrigo de bastidas
fundó santa marta, y estableció el primer criadero equino con 25 yeguas.
“de los primeros caballos españoles y trotones descienden los de hoy en día y la raza que se adaptó
al ambiente que les tocó, un clima totalmente distinto, una topografía agreste difícil para el
equino. Entró la naturaleza misma que les dio corto tronco, talla menor, y permitió que
evolucionara durante muchos años para ir obteniendo lo que hoy es un patrimonio genético”,
explicó en el documental Angela Ochoa, jueza internacional y criadora.
Pero muchas de las personas consultadas en el documental llegan a un punto en común: sus abuelos
y generaciones anteriores siempre tuvieron afición al caballo por trabajo, para cargar elementos y
cosechas o algunos para cabalgatas. Eran otro tipo de caballistas.
Pero de ese legado nace toda una cultura e industria caballística que enaltece a estos ejemplares
únicos en el mundo. Aunque tiene el mismo orden genético, se puede desplazar en cuatro
diferentes modalidades: trote y galope; trote; paso fino; y trocha.
Ochoa explicó que “el trote es un movimiento en dos tiempos, un aire marchado, que siempre sigue
una de las diagonales apoyada en el piso, una garantía de suavidad, comodidad y que tiene una
sonoridad especial”.
A diferencia, el galope es un andar de tres tiempos, que inicia con un posterior, la diagonal opuesta
y termina con la mano opuesta de la que se inició.
La siguiente modalidad es el trote, un movimiento en dos tiempos, un aire marchado, que siempre
sigue una de las diagonales apoyada en el piso, y da garantía de suavidad, comodidad y que tiene
una sonoridad especial, según Ochoa.
Estas particularidades del caballo criollo colombiano encierran a toda una industria que genera más
de $6 billones anuales y que aporta 0,67% al pib agropecuario e impacta con 480.000 empleos
directos e indirectos, según las cifras de fedequinas, un gremio que organiza a 24 asociaciones
federativas.
“hay 24 asociaciones que tiene el país que están agremiados en la federación colombiana de
asociaciones equinas (fedequinas), que por disposición nacional lleva el libro genealógico de la
raza del caballo criollo colombiano de paso desde 1998. Estas federaciones están en 19
departamentos, y calendan 160 exposiciones equinas que se realizan de enero a diciembre”, dijo
Héctor José Vergara, presidente de la entidad.
Según lucas Londoño, director administrativo de la asociación de criadores de caballos criollos de
sillas (asdesilla), un solo caballo de alto rendimiento y performance puede tener alrededor de siete
personas con actividades en torno a él, desde el que lo alimenta, lo organiza, su entrenador, su
herrero, quien limpia su pesebrera, los médicos veterinarios, quien lo transporta, entre otros.
Es un motor económico y se demuestra en las ferias y exportaciones de los ejemplares, actividades
que van al ritmo de los andares del caballo.
OTRA HISTORIA
Situémonos en el siglo xv. En la península española terminaba la dominación de los moros,
denominados genéricamente árabes por su idioma, pero representados por grupos de mahometanos
que habitaban la berbería o costa sur del mediterráneo, formada por marruecos, Argelia, Túnez y
parte de Libia. Ellos, a partir del siglo vii, trasladaron a la península una parte muy considerable de
su cultura, que se manifestó claramente en el idioma, la arquitectura y en muchas de las costumbres
que aún continúan vigentes, no sólo en España sino en américa.
Dentro de este aporte, el caballo berberisco propio de la zona norte del África, que según escritores
muy calificados llevaron en número superior a 300 mil ejemplares, formó parte de tan valiosa cuota
y contribuyó en mayor grado al éxito del descubrimiento y la conquista del nuevo continente.
Características generales como dice el hipólogo argentino angel cabrera, fue éste ... Un caballo
jinete, o zenete, cuyo principal centro de producción fue lógicamente andalucía, por haber sido allí
más duradera la dominación musulmana. Caballo que tanta fama alcanzó en el mundo entero por
sus excepcionales condiciones, y en opinión de houel, jamás superadas por ninguna otra raza; era
el que predominaba en españa en la época de los descubrimientos y la conquista de américa.
A la jineta debemos suponer que éste fue también el tipo de equino que los españoles trajeron al
nuevo mundo, entre otras razones porque era el que se usaba para cabalgar a la jineta ; y todos los
historiadores, cuando hablaban de las fuerzas montadas que tomaban parte en aquellas empresas,
hacen constar que se componían, como las que trajo colón, de lanzas jinetas.
Testimonios ... Y continúa diciendo el investigador: ... En cuanto a la conformación del caballo
español de aquellos siglos, a juzgar por los testimonios y escritos de la época, era un animal más
bien chico que grande, de tipo perfectamente mesomorfo, generalmente un poco cerca de la tierra,
con caja amplia, pecho ancho, musculoso y algo corto, grupa redonda y en declive y cola inserta
bastante baja, rasgos estos dos últimos característicos de la raza berberisca.
La cabeza, corta, era de perfil tan pronto recto como algo convexo en la frente y hundido en la base
de los nasales pero nunca acarnerado... A lo anterior agregamos, por las afirmaciones del hipólogo
luis ascasubi y del mismo cabrera, que era un caballo que se caracterizaba por su magnífico brío
docilidad de temperamento, y resistencia inigualable para enfrentar las inclemencias del trópico y
soportar toda clase de sufrimientos y deficiencias en el régimen alimenticio.
Lo que dicen tratadistas y para completar la identificación de aquellos primeros equinos en américa,
los tratadistas puntualizan: sus movimiento se hacían ceñidos a la ambladura o andadura, que se
caracteriza por el desplazamiento sucesivo y alternado de dos miembros laterales en cada batida y
que producen un sonido de un solo golpe al asentar el bípedo lateral, para completar el paso en dos
golpes .
Coincidencia como puede observarse, estos rasgos fenotípicos coinciden notoriamente con los del
caballo colombiano anterior al año 1950 en todas sus manifestaciones. A través de posteriores
análisis veremos cómo la calidad de los movimientos de este equino, modificada por la educación
y el manejo de nuestros jinetes, tiene relación muy íntima con la ambladura, el brío y su agilidad.
Si los españoles en lugar del caballo berberisco hubieran traído otra raza de mayor tamaño y menor
valentía, quizás otra hubiera sido la suerte de la conquista del continente, o mayor el retraso en la
evolución y progreso que siguieron a la venida de colón.
*juez nacional de equinos
• Paso fino: se ajusta en cuatro tiempos, facilitados por sus cuatro triples soportes: dos
adyacentes, uno zurdo y uno derecho. Igualmente, dos transversales, uno izquierdo y uno derecho.
El eco propio de sus pisadas es taca, taca, taca, taca.
• Trocha: es un aire de cuatro lapsos por inclinados. Tiene una prominencia media y una
cadencia media. Su resonancia particular es tras, tras, tras.
• Trote: es un aire de dos tiempos por transversales. Tiene altura media alta y ritmo pausado.
Su sonido propio es tas, tas, tas, tas.
• Galope: es un aire de tres tiempos y su estruendo singular es catorce, catorce, catorce.
Lo más seguro es que llegaron procedentes del Perú entrando por el actual Ecuador: En 1526, un
grupo de exploradores españoles liderados por Francisco Pizarro y Diego de Almagro llegó a la
costa ecuatoriana en busca de nuevas tierras para explorar y colonizar. Sin embargo, esta
expedición no tuvo éxito y no se estableció ninguna colonia en ese momento.
Posteriormente, en 1532, Francisco Pizarro regresó a Ecuador y lideró la conquista del Imperio
Inca, que aparecieron partes del territorio ecuatoriano. La conquista de los incas llevó a la
colonización española de la región, y en 1533, la ciudad de Quito fue fundada por Sebastián de
Belalcázar, convirtiéndose en una importante ciudad colonial en el territorio que ahora es Ecuador.
Así que, los primeros españoles en llegar a lo que hoy es Ecuador fueron los exploradores dirigidos
por Francisco Pizarro y Diego de Almagro en 1526, pero la verdadera colonización y fundación de
ciudades se dio con la llegada de los conquistadores españoles en años posteriores.