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Los 8 Versos Del Entrenamiento Mental Gueshe Langri Tangpa

El documento presenta los 'Ocho Versos del Entrenamiento Mental' de Gueshe Langri Tangpa, un texto fundamental en la tradición budista Kadampa que enfatiza el desarrollo de la Bodhichitta. A través de estos versos, se enseña a cultivar la compasión y el aprecio hacia todos los seres, considerándolos como lo más precioso. El lojong, o entrenamiento mental, se centra en transformar las emociones negativas en positivas, utilizando las interacciones diarias como oportunidades para el crecimiento espiritual.
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Los 8 Versos Del Entrenamiento Mental Gueshe Langri Tangpa

El documento presenta los 'Ocho Versos del Entrenamiento Mental' de Gueshe Langri Tangpa, un texto fundamental en la tradición budista Kadampa que enfatiza el desarrollo de la Bodhichitta. A través de estos versos, se enseña a cultivar la compasión y el aprecio hacia todos los seres, considerándolos como lo más precioso. El lojong, o entrenamiento mental, se centra en transformar las emociones negativas en positivas, utilizando las interacciones diarias como oportunidades para el crecimiento espiritual.
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Lojong

Los ocho versos del entrenamiento mental


Gueshe Langri Tangpa
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Índice
- Biografía de Gueshe Langri Tangpa ------------------------------------------------------ 4
- Entrenamiento mental en ocho versos --------------------------------------------------- 6
- ¿Qué es el lojong? ----------------------------------------------------------------------------- 7
- Primer verso ------------------------------------------------------------------------------------ 8
- Segundo verso -------------------------------------------------------------------------------- 12
- Tercer verso ----------------------------------------------------------------------------------- 17
- Cuarto verso ---------------------------------------------------------------------------------- 21
- Quinto verso ---------------------------------------------------------------------------------- 26
- Sexto verso ------------------------------------------------------------------------------------ 29
- Séptimo verso --------------------------------------------------------------------------------- 33
- Octavo verso ---------------------------------------------------------------------------------- 37
Biografía de Gueshe Langri Tangpa
Gueshe Langri Tangpa fue uno de los primeros maestros más importantes de la
tradición Kadampa, y es conocido por su texto “Entrenamiento mental en ocho
versos”, un texto sobre el desarrollo del corazón dedicado a la Bodhichitta.
Estos ocho versos se hicieron ampliamente conocidos y apreciados en todo el
mundo budista tibetano.
Gueshe Langri Tangpa (1054 – 1123 d.C.), fue un maestro Kadampa también
conocido como Langtangpa Dorje Senge.
Nació en 1054 en la región Phenpo del Tíbet, en un área llamada Langtang.
Él y Gueshe Sharawa eran conocidos como los discípulos cual sol y cual luna de
Gueshe Potowa, uno de los tres discípulos principales de Dromtön (el gran
discípulo de Atisha). Por lo tanto, fue uno de los primeros maestros más
importantes de la tradición Kadampa.

Langri Tangpa fundó el Monasterio Langtang en su lugar de nacimiento y era


famoso por mantener de forma pura todos sus votos y preceptos.
Con el tiempo, se dice que tuvo más de 2.000 discípulos, entre ellos figuras tan
ilustres como Gueshe Chekawa (autor del “Entrenamiento mental en siete
puntos”) y Khyungpo Neljor (fundador de la escuela Shangpa Kagyu).

Gueshe Langri Tangpa es mejor conocido por su texto “Entrenamiento mental


en ocho versos”, un texto instructivo conciso sobre el desarrollo del corazón
dedicado de la Bodhichitta.
Estos ocho versos se hicieron ampliamente conocidos y apreciados en todo el
mundo budista tibetano.

Gueshe Langri Tangpa a veces es llamado el “Langri Tangpa de rostro agrio”,


porque rara vez se reía o sonreía, y pasaba mucho tiempo llorando, ya que
siempre estaba pensando en el sufrimiento y los problemas de los reinos
inferiores.
Una vez, un discípulo le pidió que no estuviera tan triste, y Gueshe Langri
Tangpa respondió: “Al pensar en todos los sufrimientos del Samsara y en que
no hay ni un ápice de felicidad en los tres reinos, ¿cómo podría sonreír?”.

Se dice que solo se rio tres veces durante su vida:


- Una vez fue cuando tres ratones lograron llevarse una preciada pieza de
turquesa, de un juego de ofrendas de mandalas, colocándola sobre el vientre de
uno de ellos y los otros dos arrastrándolo por los pies.

- En otra ocasión, oyó hablar de un hombre que iba a ser ejecutado y pasó la
última noche de su vida remendándose los zapatos.

- La tercera vez fue al ver a alguien tratando de sacar una roca enorme y pesada
que estaba incrustada en lo profundo de la tierra, que resultó ser la cabeza de
un ogro dormido.

Gueshe Langri Tangpa murió en 1123 a la edad de 69 años.


Entrenamiento mental en 8 versos
Los ocho versos del entrenamiento mental de Gueshe Langri Tangpa son:

1. Con la determinación de conseguir el más alto beneficio para todos los seres
sintientes, los cuales son mejores que la joya que colma los deseos, aprenderé a
considerarlos como lo más precioso.

2. Siempre que esté junto a otros, aprenderé a pensar que yo soy el más inferior
de todos, y respetuosamente, tendré a los otros como si fueran lo supremo,
desde lo profundo de mi corazón.

3. En todos los actos, aprenderé a mirar dentro de mi mente, y tan pronto como
una emoción aflictiva surja, poniéndome en peligro a mí mismo y a los demás,
la afrontaré firmemente y seré consciente de ella.

4. Amaré a los seres de naturaleza malvada, y a aquellos oprimidos por fuertes


negatividades y sufrimientos, como si hubiera encontrado un precioso tesoro
difícil de hallar.

5. Cuando otros, debido a los celos, me traten mal, con abusos, calumnias y
demás, aprenderé a tomar para mí la derrota, y ofrecerles la victoria a ellos.

6. Cuando alguien a quien he beneficiado confiando en él, sin ninguna razón,


me hiera gravemente, aprenderé a ver a esa persona como un excelso guía
espiritual.

7. En resumen, aprenderé a ofrecer a todo el mundo, sin excepción, toda la


ayuda y felicidad, directa e indirectamente, y en secreto tomaré para mi todas
las penas y sufrimientos de mis madres.

8. Aprenderé a realizar estas prácticas sin verme afectado por las manchas de
los ocho intereses mundanos, y comprendiendo que todos los fenómenos son
como una ilusión, estaré libre de la esclavitud del apego.

Estos ocho versos de Gueshe Langri Tangpa pertenecen a las enseñanzas del
lojong (entrenamiento mental), que nos dan herramientas y prácticas para
desarrollar la Bodhichitta, que es el camino que nos conduce a la iluminación.
¿Qué es el lojong?
La palabra tibetana “lojong” se traduce como “entrenamiento de la mente”.
- “lo” significa “mente”, “actitud”, “modo de pensar”, “estado mental”.
- “jong” significa “entrenar”, “adiestrar”, “trabajar”, “practicar”.
Por tanto, “lojong” significa “entrenar la mente”, “adiestrar la mente”, “trabajar
la mente”.
El lojong es el Entrenamiento mental. Es la esencia del budismo Mahayana.

El lojong se centra en el cultivo de la Bodhichitta.


La Bodhichitta es el tema más importante en el budismo Mahayana.
La Bodhichitta es la mente de la iluminación. Es la mente que despierta.
El lojong trata de despertar la verdadera naturaleza de nuestra mente
centrándose en la Bodhichitta.
Todas las prácticas de lojong ayudan a despertar la Bodhichitta, y se basan en
utilizar todo lo que nos sucede en la vida como camino hacia la iluminación.
Nos ayudan a transformar nuestra mente.
Es decir, la esencia del lojong consiste en transformar las circunstancias
adversas que la vida nos trae, por duras que sean, en materia prima para
construir nuestro propio camino espiritual.

La práctica de lojong no se basa en meditar horas y horas, y leer libros y libros,


sino que se basa en practicar las enseñanzas en el día a día, en las relaciones con
los demás, en las cosas que nos suceden.
Como puedo aplicar estas instrucciones en esta situación que estoy
experimentando para poder transformar mi mente.
Si aplico las enseñanzas de lojong ante esta situación determinada en este
momento, no solamente deja de ser negativa la situación, sino que lo utilizo
para mi progreso, para mi transformación.
Por tanto, el lojong no es una práctica intelectual, sino que es una práctica
personal, de las situaciones que experimentamos en nuestra vida con los demás.
El entrenamiento mental es acerca de cambiar nuestra actitud. Significa
transformar los estados mentales negativos en positivos.
Los demás seres son mucho más importantes que uno mismo.
En este sentido, es una enseñanza muy importante.

El lojong es el entrenamiento que se practica para salir del Samsara.


Es el entrenamiento que practican los Bodhisattvas.
Primer verso
1. “Con la determinación de conseguir el más alto beneficio para todos los seres
sintientes, los cuales son mejores que la joya que colma los deseos, aprenderé a
considerarlos como lo más precioso”.

Este primer verso describe a los seres diciendo que son mejores que la joya que
concede los deseos. Y que debo tener la determinación de conseguir el beneficio
más alto para todos los seres y aprender a verlos como lo más precioso. Que
pueda sentir un aprecio y respeto muy grande por todos ellos.
¿Por qué todos los seres son mejores que la joya que colma los deseos?
¿Por qué tengo que aprender a verlos como lo más precioso?
Cuando nos observamos atenta y profundamente, podemos darnos cuenta de
que respetamos muy poco a los demás. Es algo que hacemos de manera
inconsciente porque hay un orgullo en nuestra mente que hace que nos
sintamos superiores a los demás. Solemos ver a los demás con desprecio. Y
cuando nos damos cuenta de este desprecio, debemos darle la vuelta y practicar
el aprecio hacia los demás.
¿Cómo podemos apreciar a los demás?
Una de las razones es que todos los seres tienen el potencial de Buda, igual que
nosotros, por tanto, son tan valiosos como nosotros. Cuando los consideramos
inferiores a nosotros, es nuestro orgullo el que lo ve así, por tanto, debemos
purificar nuestro orgullo.
Otra de las razones para apreciar a los demás es darnos cuenta de que no
podríamos vivir sin ellos. Dependemos de los demás para poder tener
alimentos (los agricultores, los transportistas y repartidores, los dependientes,
etc.), los necesitamos para poder tener todas nuestras necesidades cubiertas.
También necesitamos a los demás para poder estudiar y aprender (maestros,
escuelas, padres, etc.). También los necesitamos para poder ganarnos el sueldo
(clientes, compradores, jefes, directores, etc.) y también, si queremos tener éxito
en el camino espiritual, si realmente queremos florecer, madurar, hacer un salto
evolutivo, necesitamos guías, mentores, maestros, amigos espirituales que nos
acompañan y nos ayudan a dar esos pasos.
Sea cual sea el propósito de nuestra vida, los demás son indispensables.
Necesitamos a otros seres para avanzar, para mejorar, para evolucionar y
madurar. Por lo tanto, los demás son una joya que puede darnos el mayor de
los deseos.
Aquellas personas que no nos agradan y nos hacen sentir algún tipo de
emoción negativa, ellos nos ayudan a tomar consciencia de nuestras kleshas y
así poder trabajarlas.
No solamente necesitamos a los demás para poder vivir y tener nuestras
necesidades cubiertas o maestros que nos enseñan el camino espiritual, sino que
también necesitamos a los demás para que nos reflejen toda la parte oscura y
negativa de nuestra mente que debemos purificar.
Si queremos ser Bodhisattvas, todas estas cualidades que tenemos que
desarrollar, no las podremos desarrollar sin ellos.
Hay personas que nos sacan de quicio, y esto nos ayuda a desarrollar la
paciencia.
Cada persona que te hace sentir mal, que te afecta de alguna manera, son
maestros u oportunidades para poder desarrollar nuestras cualidades positivas
y purificar las negativas.
Sin ellos, no podríamos desarrollar buena conducta, ser generosos, ser
pacientes, ser compasivos, etc., por tanto, necesitamos a los demás, ellos son
nuestros maestros. Y cuando tenemos esta comprensión, entonces los
valoramos y los vemos como la joya más preciosa. Ellos nos ayudan a purificar
el velo de las emociones negativas y nuestro ego.
En lugar de ver sus defectos, debemos ver sus cualidades. Todos los seres
tienen cualidades, todos son capaces de amar. Todos tienen el potencial de
Buda, por tanto, todos son capaces de ser bondadosos, de tener amor, de
ayudarse unos a otros, de tener compasión.
Si queremos lograr la iluminación, ser un Buda, no lo podremos lograr sin la
compasión. Los demás nos dan la oportunidad de desarrollar compasión hacia
ellos.
El verdadero logro es liberarnos de estos velos y descubrir la verdad de quienes
somos.
Las enseñanzas del lojong están relacionadas con nuestra interacción y las
relaciones con los demás. Son los demás los que nos ayudan a avanzar en
nuestro camino. Los demás nos hacen de espejo, nos reflejan nuestras
negatividades, nuestro ego, y gracias a ellos podemos tomar consciencia de lo
que tenemos que trabajar y transformar en nosotros.
Este primer verso significa: que pueda apreciar a todos los seres, que pueda
verlos como la joya más preciosa que otorga los deseos, porque de esta manera
llegaré al bien más alto por el bien de todos.
La palabra principal en este verso es el aprecio. Cuando apreciamos a los
demás, les tenemos mucho cariño, los amamos. También debemos apreciar sus
cualidades.
Esta enseñanza nos dice que todos los seres son valiosos, porque nos ayudan a
crecer y a desarrollar lo más elevado: la Bodhichitta. Por eso los demás son lo
más precioso, son mejores que la joya que colma los deseos. Por este motivo los
apreciamos, porque sin ellos, no lograríamos el bien más alto.
La mayoría de los seres humanos sienten amor solo por sus seres queridos: su
familia, sus amigos, compañeros, etc. Pero los Bodhisattvas sienten amor y
compasión por todos los seres (incluidos animales, insectos, etc.), sin excluir a
ninguno.
El lojong se trata de un entrenamiento de la mente: ir cambiando los hábitos y
tendencias negativas a positivas.
Al principio cuesta un poco, pero con el paso del tiempo, de ir repitiéndolo
tantas veces, acabamos generando el hábito, la tendencia, y luego ya nos sale
automáticamente.
El aprecio hacia los demás te ayuda a desarrollar amor y compasión hacia todos
los seres. Y estas cualidades son indispensables para la iluminación.
Este amor y compasión te llevan a desarrollar la Bodhichitta.
Y aquél que empieza a desarrollar la Bodhichitta, es un Bodhisattva.
El Bodhisattva va superando obstáculos en el camino; va pasando por
diferentes niveles hasta llegar al estado de Buda.
Las personas que son bondadosas y hacen cosas buenas para los demás,
acumulan mérito. Y todo el mérito acumulado hace que la vida sea agradable.
Pero el Bodhisattva no solamente es bondadoso para acumular mérito y tener
una vida agradable, sino que para él el sentido de la vida es poder ayudar a los
demás a que se liberen del sufrimiento y puedan lograr el estado de Buda (la
iluminación).
Si no respetamos ni apreciamos a los demás, nuestra vida será difícil y, además,
esto no nos llevará a desarrollar la Bodhichitta.
Hemos de tratar a los demás con aprecio, con respeto, con cariño, no solo
porque ellos son dignos de ser apreciados, respetados y amados, sino también
porque ellos son los que nos ayudan en nuestra práctica, para que podamos
avanzar. Gracias a ellos podemos practicar la generosidad, la paciencia, la ética
y la moral, la compasión, el amor, la Bodhichitta. Sin ellos no podemos practicar
todas estas cualidades. Por tanto, ellos son más preciosos que la joya que colma
los deseos.
Comentario del primer verso según Gueshe Chekawa:

En general, para entrenarte en el hecho de ver a cada ser como una joya que
colma los deseos, uno debería de recordar dos aspectos importantes en los que
seres y una joya preciosa son similares. En primer lugar, si uno sumerge una
joya que otorga los deseos en una ciénaga, la gema no tiene la capacidad de
limpiarse ella misma del barro; sin embargo, si la lavas con agua perfumada en
un día de luna llena, adornas la pica de un estandarte de la victoria con ella y le
haces ofrendas, la gema puede convertirse en una fuente que colme todos los
deseos mundanos. Similarmente, los seres, los cuales están afligidos por los
diversos defectos de la existencia cíclica, son incapaces de liberarse por sí
mismos de la ciénaga que supone su estado no iluminado, ni tampoco pueden
lavar sus sufrimientos, ni los orígenes de esos sufrimientos. No obstante, con
nuestra ayuda, tanto los beneficios inmediatos como últimos pueden venir de
ellos. Sin los seres. ¿Cómo podríamos obtener los beneficios más inmediatos,
esos que cesan inmediatamente?; e incluso la felicidad última surge en relación
a los seres. Es dependiendo de la base de los seres por lo que uno alcanza el
estado insuperable de la budeidad.
Segundo verso:
2. “Siempre que esté junto a otros, aprenderé a pensar que yo soy el más inferior de
todos, y respetuosamente, tendré a los otros como si fueran lo supremo, desde lo
profundo de mi corazón”.

Este segundo verso habla del orgullo y de la humildad.


El objetivo principal de este verso es disminuir nuestro orgullo. Porque el
orgullo nos causa muchos problemas.
Debemos ser respetuosos con todos; no importa con quién estemos ni donde
estemos.
En nuestro camino del Dharma hacia nuestro desarrollo espiritual, uno de los
principales obstáculos es el orgullo (la arrogancia, el creernos superiores).
El orgullo es un estado mental basado en una visión falsa y distorsionada, en la
cual, queremos creer que los demás son inferiores a nosotros. Y si nos sentimos
superiores a los demás, los trataremos de manera irrespetuosa, o agresiva, o
impaciente, o humillante.
El orgullo nos hace ver a los demás desde la separación; nos vemos separados
de los demás y nos comparamos con ellos. Y esta comparación hace que
constantemente consideremos que somos mejores y superiores que ellos. Y, por
tanto, inconscientemente competimos con ellos porque queremos ser mejores
que ellos.
El orgullo nos hace reforzar la separación con los demás. Es totalmente opuesto
al amor porque refuerza la separación, la dualidad.
De todas las negatividades que tenemos, el orgullo es el más difícil de
reconocer.
En el camino espiritual hay tres tipos de personas: los tontos, los inteligentes y
los genios. Y solo dos son exitosas: los tontos y los genios. Curiosamente los
inteligentes no. Porque los inteligentes piensan que ya lo saben todo, y no se
exponen a descubrir sus contradicciones. No se exponen a descubrir la verdad.
Los genios, aunque saben mucho y comprenden las enseñanzas y lo que está
pasando, siempre admiten ayuda.
Cuando los oídos estén prestos a escuchar, aparecen los labios que los llenan de
sabiduría. Y ¿qué significa presto a escuchar? Significa no tener orgullo.
Reconocer que no lo sabes todo, que no eres el mejor.
No nos consideramos superiores a los demás porque siempre pueden
enseñarnos algo.
Si nos vemos superiores a los demás, no aprendemos nada. En cambio, si nos
ponemos en una actitud humilde y escuchamos lo que los demás dicen, siempre
aprenderemos cosas.
El antídoto para el orgullo es la humildad.
Aquél que es humilde, tiene la actitud de estar siempre aprendiendo de los
demás. En cambio, el que es orgulloso piensa que ya lo sabe todo, y así no
aprende nada.
Para contrarrestar este obstáculo del orgullo, nos entrenamos en ver a los demás
como muy importantes, reconociendo sus cualidades y viendo nuestros
defectos que hemos de trabajar.
La humildad no es baja autoestima. El orgullo sí es baja autoestima, aunque no
lo parezca. La humildad es buena autoestima. Y es por este motivo de tener una
baja autoestima, que la persona orgullosa necesita destacar, ser el centro de
atención, ser escuchado, necesita proclamar sus cualidades y ver las demás
personas que no tienen esas cualidades, para sentirse bien. Y esto es
enfermedad.
Hemos de observar en nosotros mismos en qué momentos estamos siendo
arrogantes, orgullosos.
Cuando estamos proclamando nuestras cualidades para no sentirnos inferiores,
no estamos siendo humildes.
Si somos orgullosos y arrogantes, somos muy sensibles, y cualquier cosa que
nos digan nos puede hacer sentir muy mal. Nos hace enfadar, nos
derrumbamos, porque la poca autoestima que tiene el orgulloso se viene abajo.
Y tenemos muchos conflictos con las demás personas.
Si no somos capaces de ver las cualidades de los demás, no tendremos buena
relación con ellos, porque no se sentirán valorados, se sentirán mal con
nosotros. Si queremos que los demás se sientan bien con nosotros, hemos de ver
sus cualidades y ellos verán que los valoramos y apreciamos, entonces se
sentirán bien con nosotros.
Para los humildes, cualquier persona es una oportunidad para aprender.
Si nos entrenamos una y otra vez con la humildad, recibiremos todas las
cualidades.
El orgullo es estar cerrado. Si uno es arrogante y presuntuoso, se cierra a
escuchar a los demás. Se cierra a aprender, a avanzar, a evolucionar.
Cuando uno es humilde, está abierto, es flexible, tiene buena comunicación con
los demás, los escucha y aprende.
Los Bodhisattvas aprenden de los demás, y el aprendizaje no tiene fin porque el
número de seres es muy grande.

Este verso nos dice que aprendamos a pensar que somos el más inferior de
todos y a considerar a los demás como lo más supremo. Vernos inferiores a los
demás significa que debemos ser humildes y no creer que somos mejores que
los demás, porque esto fortalece nuestro orgullo y, por tanto, el sentido de
separación con los demás. Y esto también fortalece mucho nuestro ego.
Así que este verso nos dice tenemos que ser humildes y valorar a los demás,
porque de ellos podemos aprender mucho. Y cuando valoramos a los demás,
los apreciamos y sentimos amor y compasión hacia ellos.
Trata de cultivar esa sensación dentro de ti: donde sea que te encuentres, eleva
a los demás. No significa que tú te rebajes. Eleva a los demás con más respeto,
con más admiración, con más cariño. Y eso va a desarrollar un interés más
genuino por su bienestar. No por compromiso social, no por su situación
penosa, sino porque son valiosos.
Entrena para sentirte como un servidor hacia los demás. El servidor de todos.
Trata de cultivar esa sensación de que estamos al servicio de los demás. Esto
nos libera de pensar que nosotros somos más valiosos y más importantes.
No hay fuerza más poderosa en el universo que el amor y la compasión. No
solo para generar karma positivo, sino para acercarnos a la verdad.
Comentario del segundo verso según Gueshe Chekawa:

Tal como se afirma aquí, dondequiera que estemos, y con quienquiera que nos
relacionemos, deberíamos de entrenarnos para vernos a nosotros, de todas las
formas posibles, como los más inferiores, y respetar a los otros desde lo más
profundo de nuestros corazones.
“Otros” abarca a aquellos que tienen una posición superior a la nuestra, como
por ejemplo nuestros maestros espirituales; a aquellos que son iguales a
nosotros, tales como nuestros compañeros monjes; y a aquellos con una
posición inferior a la nuestra, tales como los mendigos.
“Respetuosamente” se refiere a nuestro linaje familiar, capacidad mental y cosas
similares. Deberíamos de reflexionar en nuestras deficiencias en relación a todas
estas cosas y evitar llegar a ser orgullosos. Pensando: “Todos ellos pertenecen a
la clase inferior de los carniceros,” nosotros generamos orgullo sobre la base de
nuestra existencia física. Con una piel del color del oro oxidado, ¡ni siquiera
somos dignos de la mirada de un ser!
Con respecto a nuestra capacidad intelectual, si nosotros nos sentimos
orgullosos a pesar de nuestra falta de discriminación, reflexionemos: “Soy un
ignorante en cada uno de los cinco campos del conocimiento. Incluso en
aquellos campos en los que he escuchado con cuidado y atención, yo no he
discernido acertadamente cuando mezclo ciertas palabras y sus explicaciones.
También, en mi comportamiento, aunque soy conocido como monje, hay
algunas acciones negativas que suponen una quiebra de mis votos. Incluso en
este mismo momento mis pensamientos son encarnación de los tres venenos, y
mis acciones de cuerpo, palabra y mente permanecen mayormente impuras. Por
consiguiente, en el futuro, será difícil conseguir un renacimiento en los reinos
superiores, y mucho menos la liberación.”

Shantideva, en su “Guía a la forma de vida del Bodhisattva”, afirma:


“Por este tipo de comportamiento,
incluso la forma humana no será obtenida.
Si yo no puedo conseguir una forma humana,
solo habrá mal y actos no virtuosos.”

De este modo, nosotros deberíamos de contemplar todos nuestros defectos y


reflexionar: “Nada cae debajo de mí, excepto este río,” disminuyendo así
nuestra vanidad y aprendiendo a respetar a los demás. Esto sugiere que
siempre que percibimos cualidades positivas en otros, o percibimos cualidades
pertenecientes al linaje familiar, apariencia física, recursos materiales, o
realizaciones espirituales tales como las seis perfecciones, deberíamos de
pensar: “Sin duda, ¡Qué maravilloso es que posean esas cualidades a pesar de
sus naturalezas defectuosas!”. A su vez, si ellos carecen de estas cualidades,
nosotros deberíamos de pensar: “¿Quién sabe qué cualidades superiores
pueden poseer realmente?”. Al respecto, aquí se cuenta la historia del
mendicante feo.

“Desde lo profundo de mi corazón” indica que nuestros pensamientos no deberían


de estar en nuestra boca como meras palabras, al contrario, si nosotros tenemos
la intención de: “Yo consideraré a todos los seres como familiares míos, sin
discriminarlos sobre la base de su pertenencia familiar,” incluso el Noble
Avalokiteshvara nos halagará diciendo: “¡Oh, hijo de noble linaje, esto es
excelente!”. Del mismo modo en que cuando la tierra es plana, los océanos se
forman sobre ella y dan lugar a las aguas, de la misma forma, las cualidades
supra mundanas florecen en aquellos en quienes no existe el orgullo.

Por tanto, en la “Perfección de la Sabiduría condensada”, dice:


“Permanece como si fueras el sirviente de todos los seres.”

En esencia, las tres colecciones de las escrituras son un medio para eliminar esa
presunción. Cuando somos vanidosos, nosotros somos incapaces de vivir en
armonía con los demás, incluso en esta vida. En cuanto a las consecuencias que
acarrea en la otra vida, se afirma:
“Algunos ignorantes, debido a la fuerza de su engreimiento
renacen en los reinos inferiores, y en lugares carentes de ocio.
Nacen como personas indigentes o entre las castas inferiores.
Y llegan a ser ciegos, débiles, o adoptar una conducta vil”

Debido al engreimiento, nuestra propensión hacia las aflicciones se hace más y


más marcada, y generaremos intenso sufrimiento a aquellos a quienes
consideramos inferiores a nosotros. Hay incluso una consecuencia más grave
que esto, y es que no nos es posible alcanzar la iluminación.
Por ello se ha escrito:
“El Bodhisattva que es presuntuoso,
permanece alejado de la iluminación”.

Así, todos los estados de inferioridad, degeneración, y sufrimiento dentro de los


límites de la existencia mundana surgen del considerarnos a nosotros mismos
como lo más precioso.
Al contrario, todos los disfrutes mundanos y supra mundanos se originan
dependiendo de los seres. Por tanto, nosotros deberíamos de percibir a todos
los seres como la encarnación de las cualidades más excelentes, y deberíamos
de eliminar nuestro orgullo.
Tercer verso:
3. “En todos los actos, aprenderé a mirar dentro de mi mente, y tan pronto como una
emoción aflictiva surja, poniéndome en peligro a mí mismo y a los demás, la afrontaré
firmemente y seré consciente de ella”.

Este tercer verso habla de las emociones negativas, las kleshas.


Si queremos buscar el culpable de nuestra miseria, son las emociones negativas
(los estados aflictivos, las kleshas). Los culpables no son los demás, es nuestra
propia ira, nuestro apego, nuestro orgullo, etc., son nuestros estados mentales
negativos la causa de nuestra miseria.
Hay muchas estrategias para reducir nuestras emociones negativas, y este verso
nos aconseja prevención. Y ¿cómo prevenimos? Principalmente con atención
plena.
El problema principal es que no estamos conscientes de nuestro mundo interno.
Debemos tratar de cortar la mente discursiva. Porque cuando la mente empieza
a comentar incontrolablemente, perdemos el permanecer conscientes. Perdemos
todo el control, todo el discernimiento. Debemos estar atentos a nuestra actitud
interna.

Este tercer verso nos invita a vigilar nuestra mente, a ser conscientes y detectar
los pensamientos y las emociones perturbadoras, que perturban nuestra paz y
nuestra claridad mental.
Toda palabra y toda acción surgen de pensamientos y de emociones negativas.
Las emociones negativas surgen principalmente de los pensamientos, por tanto,
lo más importante es observar constantemente nuestra mente y no dejarnos
llevar por nuestros pensamientos. Debemos vigilar nuestros pensamientos, ser
conscientes de ellos.
Cuando vayamos a decir algo o a hacer algo, antes debemos preguntarnos:
“Esto que voy a decir, o esto que voy a hacer, ¿es necesario? ¿es importante?
¿beneficia a los demás o puede causarles sufrimiento?”

La práctica del lojong se trata de cambiar las tendencias de nuestra mente.


Las tendencias son los hábitos arraigados que tenemos en nuestra mente
inconsciente (en la consciencia Alaya) y que determinan nuestra manera de ser,
porque a lo largo de nuestra vida y de nuestras vidas anteriores hemos ido
repitiendo estas tendencias, alimentándolas y se han ido fortaleciendo, así se
han convertido en nuestro carácter.
Algunas de nuestras tendencias son muy difíciles de ver. Para nosotros son tan
normales que no nos damos cuenta, y realmente son un problema.
Cuando logramos verlas, por medio de la observación de nuestra mente,
entonces debemos cambiarlas por otras tendencias más positivas, más
saludables y más constructivas.
Las kleshas son destructivas, son muy negativas, por lo que hay que cambiarlas
por otras tendencias más positivas y constructivas. Nosotros debemos hacer el
esfuerzo de ir cambiando nuestras propias tendencias negativas. No debemos
dejarnos llevar por nuestro inconsciente, debemos tomar el control de nuestra
mente.
El Bodhisattva, por medio de la meditación, de la vigilancia mental, quiere
tomar el control de su mente y, por tanto, de su vida. No dejarse llevar por
tendencias que son negativas.
Las kleshas perturban nuestra mente, perturban las relaciones que tenemos con
otras personas, y son un velo que oscurece nuestra verdadera naturaleza.
Para poder percibir nuestra verdadera naturaleza tenemos que estar en un
estado neutro, positivo, con la mente clara, tranquila y relajada, y entonces, es
como poco a poco vamos percibiendo la verdad de lo que somos. Pero si
nuestra mente está perturbada por las kleshas, no podremos ver ni
experimentar lo que realmente somos.

Estos estados emocionales no existen de por sí. No tienen una existencia real.
Están vacíos de realidad. Son como nubes que pasan, y luego desaparecen.
Si aparecen y desaparecen es porque no tienen existencia real.
Esta comprensión nos ayuda a ver que nosotros no somos estas kleshas. Por
tanto, podemos soltarlas cuando aparecen.
Si estamos en el Samsara es porque hay kleshas en nuestra mente.
Las kleshas son nuestro enemigo, siempre nos están causando sufrimiento y
problemas. Hacen que actuemos de manera negativa, generando karma
negativo, y esto hace que sigamos renaciendo en el Samsara.
Si ahora experimentamos placer y felicidad, es debido al buen karma y a una
mente positiva que hemos cultivado en el pasado.
Si en el futuro queremos tener felicidad, tenemos que cultivar un estado mental
positivo ahora. Todas nuestras experiencias futuras dependen del estado
mental que tengamos ahora. Por tanto, hemos de proteger nuestra mente,
dirigiéndola hacia lo positivo, lo constructivo, hacia lo bueno, y alejándola de lo
negativo y destructivo.
Comentario del tercer verso según Gueshe Chekawa:

Entrenándonos en el examen de nuestro continuo mental, el estar vigilantes en


todas nuestras actividades y el darnos cuenta del surgir de las aflicciones según
aparecen es tal como sigue: en cualquiera de las cuatro actividades diarias
(caminar, permanecer de pie, sentarse, y acostarse) en las que nos involucremos,
mantendremos la atención mental y la vigilancia, de forma que podamos
analizar cuáles son los pensamientos que surgen en nuestra mente, como por
ejemplo los apegos.
Con el pensamiento de: “Yo los eliminaré en el momento en el que surjan,”
deberíamos de hacer que fueran planos gracias al observarlos de esta manera.
En vez de ello, si nosotros actuamos como una pareja de ancianos que está
siendo robada por un ladrón, nosotros lo postergamos, y entonces no sucede
nada. Si en nuestro continuo mental proliferan las aflicciones, las emociones
aflictivas tales como el enojo también se incrementarán exponencialmente.
En un Sutra se afirma:
“Similarmente, aquellos que ponen su fe en un sueño,
dejarán las cosas para después, y caen en el sopor.
Esto también es verdad para aquellos de mente lujuriosa
y para los adictos a los intoxicantes”.

Nuestra tendencia hacia las aflicciones se acentuará, y experimentaremos


emociones aflictivas hacia todos los que percibimos como inferiores.
Una consecuencia aún más grave es que nosotros experimentaremos un agudo
sufrimiento.
Si eliminamos las aflicciones, las propensiones también se irán haciendo más
tenues. Las tendencias del pasado también se debilitarán, y solo se crearán
propensiones sutiles hacia los objetos deseables. Puesto que la ley de causa y
efecto es sutil, los efectos serán experimentados de forma segura. Así que
nosotros deberíamos de ver a las aflicciones como nuestros enemigos, y utilizar
el poder de los antídotos.

Shantideva afirma:
“Yo puedo ser matado o quemado vivo,
puedo ser decapitado,
pero bajo ninguna circunstancia
me postraré ante mi enemigo, las aflicciones”.

Como se afirma aquí, el enemigo corriente solo puede hacernos daño en este
mundo, pero no en el otro; sin embargo, el enemigo de las aflicciones puede
hacernos daño en todas nuestras vidas.
Se ha afirmado:
“Las aflicciones, ese enemigo mío,
existe durante mucho tiempo, sin principio ni fin.
Ningún otro enemigo puede persistir
de esta manera durante tanto tiempo”.

Además, cuando nosotros llegamos a un arreglo con nuestros enemigos


corrientes, ellos no volverán a hacernos daño, e incluso pueden llegar a
beneficiarnos verdaderamente. Si nosotros mantenemos la misma actitud ante
las aflicciones, estas se hacen más y más destructivas.
Se ha afirmado:
“Si tú te relacionas con tus enemigos ofreciéndoles amistad y regalos,
éstos te traerán beneficios y felicidad.
Sin embargo, si tu das satisfacción a las aflicciones
esto te causa más sufrimiento y dolor”.

Además, los enemigos corrientes solo pueden causar daño a tu cuerpo, vida y
riqueza; mientras que las aflicciones crean una cantidad inmensurable de
sufrimiento en esta existencia cíclica.
Esto se afirma:
“Incluso aunque todos los dioses y semidioses
se levantaran contra mí como enemigos,
ellos son incapaces de arrastrarme y arrojarme
dentro de fuego abrasador del infierno eterno.
Sin embargo, este poderoso enemigo mío que son mis aflicciones,
pueden arrojarme instantáneamente
donde incluso el poderoso Monte Meru
sería reducido a polvo al entrar en contacto”.

Así pues, nosotros deberíamos de ver a las aflicciones como enemigos nuestros,
y destruirlas. Mientras que los enemigos corrientes pueden volver y causarnos
daño, incluso después de haber sido desterrados, el enemigo de las aflicciones
no puede reaparecer una vez que han sido erradicadas. Sucede como con las
semillas tostadas. El método para eliminarlas es a través de la conducta ética, la
meditación y la visión.
Los principiantes, dada la debilidad de sus antídotos y su dificultad para
contrarrestar las aflicciones que ya han surgido, deben de eliminarlas primero a
través de su conducta ética. En cuanto a la meditación, se dice que cada una de
las aflicciones tiene su correspondiente antídoto. Puesto que todas las prácticas
meditativas que emprendemos de entre las tres capacidades se llegan a
convertir en un remedio contra todas las aflicciones, es apropiado involucrarse
en esta práctica. Conforme avanza nuestro nivel mental, puesto que las
aflicciones carecen de objetos, es suficiente simplemente reconocer que esto es
así. Entonces no queda nada que eliminar.
Cuarto verso:
4. “Amaré a los seres de naturaleza malvada, y a aquellos oprimidos por fuertes
negatividades y sufrimientos, como si hubiera encontrado un precioso tesoro difícil de
hallar”.

Este verso nos habla de tres tipos de personas con las que nos cuesta
relacionarnos, y son como un reto para nosotros para mantenernos positivos:
a) Personas con un carácter desagradable.
b) Personas que han hecho acciones muy negativas.
c) Personas abrumadas por un gran sufrimiento.

En este verso se habla de la comprensión, la paciencia y la compasión.


Estos tres tipos de personas son una oportunidad para adiestrar nuestra mente
en la comprensión, la paciencia y la compasión.

a) Personas con un carácter desagradable:


Personas con mal humor, personas controladas por emociones negativas,
personas que tienen poco control de sí mismas, personas estúpidas (que no se
dan cuenta de lo que hacen), personas muy sensibles (que cualquier cosa que se
les diga les sienta mal), personas muy orgullosas (cuesta de tratarlas), personas
que son muy autoritarias, personas muy celosas, personas malvadas, personas
desagradables, etc.
Todas estas personas nos ayudan a practicar la paciencia.
Si todo el mundo fuera muy agradable siempre con nosotros, no podríamos
practicar la paciencia.
También nos ayudan a practicar el respeto, el aprecio, la comprensión, la
gratitud, el amor.

b) Personas que han hecho acciones muy negativas:


Asesinos, violadores, maltratadores, terroristas, personas que han causado un
gran sufrimiento.
Este tipo de personas son las que solemos ver como las más malas. Todo lo
negativo que no queremos ver en nosotros lo proyectamos en este tipo de
personas.
Es muy importante darnos cuenta de que estas personas están dominadas por
sus negatividades, están llenos de emociones destructivas: de odio, de ira, de
violencia, de resentimiento, de rencor, de maldad. Muchos de ellos tienen
problemas mentales.
Estas personas también tienen la esencia de Buda, pero están totalmente
dominadas por sus emociones negativas. Esto hace que generen un karma muy
negativo y, por tanto, van a tener que experimentar situaciones infernales en el
futuro.
Ante este tipo de personas, debemos desarrollar comprensión y compasión. Si
no comprendemos que este tipo de personas actúan de manera tan destructiva
porque están completamente dominados por sus emociones negativas y sus
pensamientos negativos, no podremos tener compasión hacia ellos. La
compasión surge cuando comprendemos.
Debemos comprender que estas personas también tienen el potencial de Buda,
pero están totalmente dominadas por energías negativas, por tanto, debemos
enviarles buenas vibraciones para que se den cuenta y puedan cambiarse a sí
mismos. Si enfocamos nuestro odio hacia estas personas, se incrementará aún
más el odio en ellas.

c) Personas abrumadas por un gran sufrimiento:


Enfermedades terminales, guerras, hambruna, víctimas de abusos, de
violaciones, etc.
Ante este tipo de personas con un gran sufrimiento, no sabemos cómo gestionar
esto y evitamos pensar en ello, porque nos duele demasiado. No sabemos cómo
actuar ante ellos debido a su difícil situación.

Si queremos ser Bodhisattvas, en la vida nos vamos a encontrar con muchas


personas de estos tres tipos.
La compasión es algo que los Bodhisattvas desarrollan, y no se desarrolla
evitando las situaciones dolorosas, sino enfrentándolas. Enfrentando nuestro
sufrimiento y el sufrimiento de los demás.

El verso dice “amaré a los seres de naturaleza malvada y a aquellos oprimidos por
fuertes sufrimientos como si hubiera encontrado un tesoro precioso”.
Esto significa que solamente podemos desarrollar verdadera compasión
(compasión genuina) cuando comprendemos a las personas que llamamos
malvadas, a los de carácter desagradable y a los que están experimentando un
gran sufrimiento. Estas personas son las que nos ayudan a sentir compasión
cuando logramos comprender que están totalmente dominadas por sus estados
mentales y emocionales negativos.
Por tanto, tenemos que hacer un esfuerzo para acercarnos a los que son pobres,
los que están marginados, a los enfermos, comprender a los que son agresivos y
violentos. Sin ellos, no hay compasión.
Un mendigo no es un obstáculo a tu generosidad, es la persona que lo
posibilita. Si no hubiera personas necesitadas, no podríamos tener la
oportunidad de desarrollar generosidad. Y sin generosidad no podemos
progresar en el camino espiritual. La generosidad neutraliza los apegos y
genera mucho karma positivo.
Las personas malvadas, no son malvadas, no existe la malvad, tan solo existe la
falta de consciencia. Una persona malvada es alguien que está sufriendo por
dentro y manifiesta su ira y su agresividad. Es una expresión de la falta de estar
conectado con su verdadera naturaleza. Pero estas personas también tienen el
potencial de Buda. Comprendiendo esto, podemos amarlos.
Comentario del cuarto verso según Gueshe Chekawa:

Los “seres de naturaleza malvada”, se refiere a aquellos como el rey Asanga, quien
no habiendo acumulado mérito en el pasado, experimentó el surgir de las
aflicciones sin una pizca de control. También se refiere a seres tal como aquella
persona de mal temperamento, al cual, mientras estaba cruzando un paso de
montaña, le fue dado un plato de carne guisada. Pero cuando la comida quemó
sus labios, el tiró lejos todo el plato junto con el pan, y entonces rugió: “¡Te
atreviste a quemarme!”.
“Oprimidos por fuertes negatividades” se refiere a los cinco actos negativos atroces
(matar a la madre, al padre, a un Arhat, hacer sangre a un Buda, y causar
división en la Sangha), la degeneración de los votos, y el apropiarse de las
propiedades de las Tres Joyas.
Los “oprimidos por fuertes sufrimientos” se refiere a aquellos que están afligidos
por la lepra, y por otras enfermedades graves.
No deberíamos de tratarlos como enemigos, diciendo: “No queremos ni verlos,
y nunca deberíamos de permitir que estén cerca de nosotros.” Al contrario,
deberíamos de sentir compasión hacia ellos como si estuvieran siendo llevados
por los verdugos del rey. Incluso si entre ellos alguno es degenerado
moralmente, nosotros deberíamos de sentir: “¿Qué puedo hacer para
ayudarlo?”, hasta que nuestras lágrimas corran libremente. Esto significa que
primero deberíamos de consolarlos con palabras, y si esto prueba ser ineficaz,
deberíamos de ocuparnos de satisfacer sus necesidades materiales y ayudarlos
para procurar cura a sus enfermedades. Si tampoco esto tiene éxito, deberíamos
de tenerlos presentes en nuestros pensamientos, y deberíamos de actuar
protegiéndolos incluso dándoles refugio.
Algunas personas, pensando: “Esto no beneficiará a otros, pero puede hacerme
daño a mí,” cubren sus narices y se apartan de aquellos que están oprimidos
por un sufrimiento agudo. Incluso así, no tenemos la certeza de que ese
sufrimiento no pueda llegar a afectarnos a nosotros. Por tanto, en cuanto a
nuestras acciones, deberíamos de proporcionar a otros, comida, medicinas y
cosas semejantes; y mentalmente deberíamos de contemplar lo siguiente, y
entrenar la mente:
“Que todos los sufrimientos de los seres puedan madurar sobre mí”.

La línea que dice: “Amaré…como si hubiera encontrado un precioso tesoro difícil de


hallar,” es explicada tal como sigue.
Puesto que es raro encontrar una gema preciosa, nosotros no la dejamos de
lado, sino que la guardamos y queremos. Del mismo modo, los seres de carácter
desagradable no son fáciles de encontrar; sin embargo, la compasión surge
dependiendo de ellos, y dependiendo de ellos surge la mente de la iluminación
(Bodhichitta). Sin hacer esfuerzos deliberados resulta raro encontrar unos
objetos como estos que nos permitan desarrollar los senderos Mahayana (los
senderos de la acumulación, preparación, visión, meditación, y no más
aprendizaje). ¿Por qué? Porque la compasión no surge hacia los Seres Nobles, y
hacia aquellos que están dotados con todas las excelencias mundanas, de forma
que ellos no pueden ayudarnos a potenciar la mente de la iluminación. Por lo
tanto, ellos son incapaces de llevarnos hacia el logro de la budeidad. Esto está
expuesto en lo siguiente:
“Los Budas dijeron que aparte de la mente de la iluminación,
ellos no vieron otros medios”.
Quinto verso:
5. “Cuando otros, debido a los celos, me traten mal, con abusos, calumnias y demás,
aprenderé a tomar para mí la derrota y ofrecerles la victoria a ellos".

Tomar la derrota y ofrecer la victoria es algo muy típico del lojong.


Cuando nos atacan, nos insultan, nos desprecian o nos señalan algo de nosotros
que está mal, nos es difícil asumirlo, nos cuesta mucho aceptarlo, y rápidamente
nos defendemos diciendo que ha sido otro. Decimos que no es culpa nuestra y
culpamos a otro. Así intentamos sacarnos el problema de encima culpando a los
demás.
Cuando el ego se siente atacado y abrumado emocionalmente, rápidamente
reacciona para defenderse. No podemos mirar hacia dentro, el ego tiene miedo
de mirar hacia dentro porque no quiere sentirse culpable, por tanto, culpamos a
otro de allá fuera. Esto es un mecanismo de supervivencia del ego. Cuando
alguien te ataca, te defiendes.
Aquí hay que trabajar estas reacciones del egocentrismo. El ego se siente mal
porque se siente atacado y, por tanto, reacciona en contra de algo.

Este verso de asumir la derrota y ofrecer la victoria al otro se puede interpretar


de manera errónea: si por ejemplo tenemos un juicio, no debemos dejar que el
otro gane el juicio, debemos hacer todo lo posible para que se haga justicia.
Otra manera de interpretarlo erróneamente es, por ejemplo, si queremos ser un
Bodhisattva y en cada ocasión tenemos que dejar que nos venzan, y así seremos
un buen Bodhisattva. Esto también es una mala interpretación.
En este verso hay un propósito más profundo: cuando se nos culpa de algo, en
lugar de culpar a alguien de fuera y dar explicaciones, hay que parar y mirar
hacia dentro.
Mirar hacia dentro significa sentirte a ti mismo. Tenemos que centrarnos en
nosotros, observarnos, y tenemos que relajarnos. Miramos hacia dentro en lugar
de enfadarnos rápidamente y culpar a otro. Y desde esta situación de mirar
hacia dentro, estando centrados en nosotros mismos y relajados, entonces,
reaccionamos si es que tenemos que reaccionar.
En este verso se nos anima a no reaccionar. Porque muchas veces reaccionamos
de una manera muy fuerte ante cosas insignificantes.
El ego es muy infantil, es como un niño inmaduro; cada vez que se siente
ofendido y atacado por otra persona, rápidamente se siente herido y se defiende
atacando. Si le hacen sentir culpable, rápidamente echará la culpa a otro (no he
sido yo, ha sido el otro). Por tanto, este verso nos está diciendo que, ante estas
situaciones, no reaccionemos desde el egocentrismo y demos la razón a la
persona que nos está atacando. No nos defendemos, no entramos en su juego,
simplemente le damos la razón y nos quedamos en paz. Puede ser que la otra
persona tenga la razón o no, pero al decirle que sí, que tiene razón, él se queda
contento y nosotros nos quedamos en paz. Es una buena manera de no entrar
en una discusión, un conflicto, y de no inflar nuestro ego.

Para un Bodhisattva es muy importante experimentar este tipo de situaciones y


mantenerse calmado, paciente y en paz.
El hecho de darle la razón al otro para no entrar en un conflicto, el hecho de no
importarme lo que los demás piensan o digan de mí, esto no es debilidad o
sentirse oprimido, sino todo lo contrario, esto nos da fortaleza, porque podemos
mantener nuestra calma en este tipo de situaciones que nos podrían haber
generado mucha ira, mucha culpa, mucho sufrimiento.
El Bodhisattva no es alguien débil, oprimido y tonto, sino que es alguien que es
fuerte: tiene paciencia, está calmado y sabe cómo contrarrestar los problemas de
la vida con sabiduría.
Este verso se refiere a cuando el ego se siente atacado. No se refiere a cosas
importantes que hay que solucionar.
Este verso está hablando principalmente de desarrollar la paciencia. Es una de
las seis paramitas o virtudes esenciales.
Paciencia no es dejar que otros caminen encima de ti (se aprovechen de ti),
paciencia es sabiduría.
Comentario del quinto verso según Gueshe Chekawa:

Este verso habla de entrenarnos para aceptar la derrota sin albergar ningún tipo
de resentimiento, incluso cuando es preciso afrontar el infortunio, tales como el
ser difamado y demás.
Independientemente de que seamos culpables, si otros nos difaman o hablan
mal de nosotros debido a los celos u a otros motivos, en vez de albergar
resentimiento, deberíamos de responder con una mente tierna. Libres de
resentimiento, deberíamos de evitar decir, por ejemplo: “Soy inocente. Son otros
los que han de ser culpados.” Lo mismo que Langri Tangpa, deberíamos de
coger para nosotros la derrota. Se dice que cuando el infortunio está afectando a
otro, nosotros deberíamos de pensar: “Yo también estoy en él”.
Cuando nos involucramos en la práctica de la generosidad y de la conducta
ética, lo hacemos para purificar nuestro karma negativo y para acumular
mérito. Si reconocemos a aquellos que nos difaman como fuentes de
amabilidad, aunque realmente esto es un sustitutivo para las dos actividades
mencionadas anteriormente, sin embargo, nos limpia del resentimiento y
purifica nuestro karma negativo, tal como dijo el maestro. Tomar la derrota
para nosotros impide que sigamos acumulando más karma negativo.

Langri Tangpa afirma: “Con respecto a la purificación de karma negativo y la


acumulación de mérito, es más efectivo reconocer a aquellos que nos difaman como si
fueran fuentes de amabilidad que ofrecer delicias fritas en mantequilla a cada monje de
la región de Phen”.

En la “Guía a la forma de vida del Bodhisattva” se afirma:


“Puesto que es en dependencia de aquellos
de intención maligna como surge la paciencia,
son realmente quienes son la causa de la paciencia.
Como el sagrado Dharma, son dignos de veneración”.

Para substanciar esta aserción, él afirma en la siguiente estrofa que la paciencia


es más poderosa que la conducta ética:
“No hay negatividad como el enfado,
ni ascesis como la paciencia”.

Esto enseña la paciencia de permanecer imperturbable ante el daño recibido.


Sexto verso:
6. “Cuando alguien a quien he beneficiado confiando en él, sin ninguna razón, me hiera
gravemente, aprenderé a ver a esa persona como un excelso guía espiritual".

Este verso es un paso más. Cuando alguien en quien has confiado y has
beneficiado, te hiere sin ninguna razón, aprenderé a ver a esa persona como un
guía espiritual.
Tú has confiado en una persona y la has ayudado y te has preocupado mucho,
él es un amigo de confianza y acaba traicionándote, causándote sufrimiento.
No solamente no te da las gracias por haberlo ayudado, sino que te causa
mucho daño (te critica, te lleva a juicio, te quita la herencia, te maltrata, se
enfada contigo y deja de hablarte, etc.).
Este verso habla de las expectativas: cuando tú ayudas a alguien, tienes las
expectativas de que esa persona haga lo mismo, pero un Bodhisattva no puede
tener expectativas. Un Bodhisattva ayuda a los demás sin esperar nada a
cambio. Ayuda y sirve a todos los seres desde su amor, su bondad y su
compasión.
Por tanto, este verso nos ayuda a comprender que cuando alguien a quien
apreciábamos mucho nos traiciona, entonces debemos elevar nuestra
consciencia y verlo como una enseñanza espiritual: la capacidad de perdonarlo.
Y ¿cómo podemos perdonarlo? Solamente podemos perdonarlo cuando
comprendemos el por qué ha hecho lo que ha hecho.
Haya hecho lo que haya hecho, nos ha causado sufrimiento, y esto es debido a
que esa persona también estaba sufriendo, y su manera de intentar aliviar su
dolor ha sido haciéndonos daño.

Este verso nos está invitando a perdonar a todos. Las personas que más te
quieren, sin darse cuenta te van a hacer daño. Porque no son perfectas.
Entonces, tenemos que perdonarlos a pesar de que nos hagan daño. Y eso solo
es posible si puedes comprenderlos.
Para perdonar a los demás, debes primero perdonarte a ti mismo: descubrir en
qué te estás dañando. Si tú puedes dañarte a ti mismo, los demás también
pueden dañarte. Debemos desarrollar un perdón muy puro.

Este verso también tiene que ver con el karma. Si comprendemos la ley del
karma, vemos que de alguna manera yo soy responsable de lo que me está
ocurriendo.
Cuando hay karma, es que hay algo que tengo que aprender.
Una de las prácticas principales de los Bodhisattvas son las seis paramitas. Pero
para que sean paramitas, el Bodhisattva debe tener la intención de la
Bodhichitta.
Paramita significa “llegar a la otra orilla”. Es decir, llegar a la iluminación.
La práctica de las seis paramitas no nos llevará a lograr la iluminación si no está
impregnada por el altruismo de la Bodhichitta.
La Bodhichitta es querer lograr la iluminación para poder ayudar a todos los
seres a que logren la iluminación.
Comentario del sexto verso según Gueshe Chekawa:

Es la paciencia de aceptar voluntariamente el sufrimiento.


Cuando alguien a quien hemos prestado ayuda en el pasado, o en quien hemos
puesto grandes esperanzas, nos traiciona o nos difama, deberíamos de
considerarlos como nuestros maestros, generando un sentimiento de gratitud.
Con respecto al mantener expectativas, Dromtömpa comentó una vez: “En
Kham, yo fui a visitar al maestro Sherapbar, un amigo íntimo. Fui, sabiendo que
él no me había invitado, y el consideró esto como una ofensa, y me hizo
marchar. Ordenó a otros que sacaran todas mis pertenencias, y él mismo me
encerró en una habitación a oscuras. Así fue como llegó a estar claro si yo había
entrenado mi mente en el amor benevolente y la compasión, y si las siguientes
líneas habían permanecido siendo solo una mentira para mí:
“¡Qué puedan esos sufrimientos madurar en mí!,
¡Qué pueda toda mi felicidad maduran en ellos!”

Así pues, nunca deberíamos de responder con resentimiento.

Además, vinculando esto a nuestra situación personal, de no ser por la


existencia de karma negativo, esos eventos no llegarían a afectarnos.
Pues al respecto se ha afirmado:
“En el pasado yo cause daños
similares a ese a otros seres,
por tanto, ahora es normal que tales sufrimientos caigan sobre mí,
recibiendo el daño que causé a otros”.

Deberíamos de pensar que nosotros somos los culpables de lo que recae sobre
nosotros, y de este modo, manteniendo un corazón afectuoso, permanecemos
felices. Y puesto que no culpamos a los demás, ellos también son felices.
Deberíamos de reflexionar: “Esto es fruto de mi propio karma. Está establecido
que nadie puede hacer daño a los Seres Nobles (Aryas), quienes han eliminado
su karma negativo.”
Incluso desde la perspectiva de otros, es nuestro propio karma el causante de
que ellos nos hagan daño. Reflexiona: “Por mi culpa, el tendrá que ir a los
reinos inferiores. Yo soy el culpable de esto”.
Se afirma:
“Impulsados por mi propio karma
aparecen aquellos que me dañan.
A causa de ello, caerán en el fuego del infierno.
Siendo así, ¿No soy yo quien los ha destruido?”
Así pues, es apropiado proteger a esos seres de su sufrimiento.
También se ha dicho:
“Aquellos que me acusen falsamente,
y aquellos que me hagan daño,
y similarmente aquellos que me insulten,
que puedan todos ellos participar en la iluminación”.

También:
“Incluso si otros devuelven con daño la amabilidad recibida,
yo practicaré respondiendo con gran compasión.
Los seres más excelentes de este mundo
responden al daño con la benevolencia”.

“Ver a esa persona como un excelso guía espiritual” se refiere a lo siguiente:


nuestros maestros espirituales son las encarnaciones de la gran amabilidad,
pues ellos nos dan los votos, nos ofrecen los métodos para la práctica de la
meditación, y nos revelan el sendero a la liberación. Naturalmente, si no
contemplamos esto, y si no practicamos esta contemplación, no transitaremos el
sendero. Así que reflexiona: “Este ser me ha ayudado a purificar mi karma
negativo y para realizar mis acumulaciones. Por lo tanto, él me ha beneficiado.
Así que yo debo de verlo como mi maestro espiritual, no diferente de quien me
ha dado la transmisión oral de las prácticas de meditación.”
Respecto a esto “La canción de felicidad” de Atisha, dice:
“Tanto que alguien sea amigo o enemigo,
esos objetos que dan lugar a la aflicción,
quien los vea como maestros espirituales
será dichoso dondequiera que resida.”

Cuando dichos pensamientos surgen espontáneamente, nuestra mente está


entrenada; entonces, incluso aunque no llevemos a cabo otra práctica, cualquier
actividad en la que nos involucremos se convierte en aspectos del sendero hacia
la iluminación. Esto es como el dicho: “Uno no puede encontrar excrementos en
un país de oro”.

“Dharma” se refiere a la transformación de nuestra mente y no a la


transformación del entorno externo. Para una persona entrenada, incluso
aunque los tres mundos de los humanos, dioses, y semidioses se levantaran
como enemigos suyos, su mente no se vería afligida por lo no virtuoso y el
sufrimiento. Puesto que nadie puede vencerlo, es llamado un héroe.
Séptimo verso:
7. “En resumen, aprenderé a ofrecer a todo el mundo, sin excepción, toda la ayuda y
felicidad, directa e indirectamente, y en secreto tomaré para mí todas las penas y
sufrimiento de mis madres".

“Mis madres” significa que, hemos vivido muchas vidas, desde tiempos sin
principio, por tanto, hemos tenido muchas madres. Todos los seres
eventualmente en otras vidas han sido mis madres, mis padres, mis hermanos,
etc.
Este verso trata del tema del tonglen, la práctica del tomar y dar.
El tonglen es una práctica muy importante dentro del budismo Mahayana. Esta
práctica consiste en el tomar y dar: primero tomar el sufrimiento de los demás
seres y luego dar todo lo bueno que tengo en mí.

Esta enseñanza es la enseñanza del intercambio, que une el amor bondadoso y


la compasión en una sola práctica.
Antiguamente se llamaba “El Secreto Sagrado”.
“Sagrado” porque es la fuerza, la práctica espiritual más transformadora.
“Secreto” porque si no estamos preparados, si no comprendemos bien esta
enseñanza, nos asusta.
Si hay algo bueno en mí, que eso inspire el amor bondadoso (el deseo que otros
sean felices). Deseo compartir todo lo bueno que tengo (recursos, experiencias,
conocimiento), ojalá otros tengan lo mismo. Ojalá pueda ayudar y beneficiar a
los demás. Y después, con compasión, si hay penas, si hay algún problema o
dolor en el mundo, que eso pueda entrar en mí y se liberen ellos. Ojalá ellos se
puedan liberar de ese problema y ese sufrimiento.

La práctica del tonglen es precisamente lo opuesto de lo que hacemos siempre:


nos preocupamos por nosotros mismos, deseamos estar bien, sanar nuestras
enfermedades, tener dinero para cubrir nuestras necesidades, deseamos estar
rodeados de seres queridos, etc., pero nos da miedo cuando vemos a alguien
que está enfermo o en una situación difícil. Nos da miedo que nos suceda a
nosotros.
Esta práctica del tonglen se trata de tomar el sufrimiento del otro y darle
nuestro amor. Pero nos da miedo tomar el sufrimiento de los demás. Así que
solo nos preocupamos por nosotros mismos, y vemos que todavía seguimos
aquí en el Samsara. Así que pensar solo en nosotros mismos no es lo que nos
conduce a estar mejor.
Los Budas y Bodhisattvas que se han liberado del Samsara han practicado
tonglen. Han considerado a los demás como más importantes que a sí mismos,
con una gran compasión y amor.
La actitud del egocentrismo es lo contrario al tonglen. El ego dice: “Si hay algo
bueno, para mí. Lo malo, para los demás”. Para corregir esta actitud del
egocentrismo, debemos hacer lo contrario.
Si hay un problema, si me duele algo, en ese momento pienso en todos aquellos
que tienen ese problema, y que ese dolor y karma negativo venga sobre mí. Si
hay alguien que tenga que sufrir que sea yo; que ellos se liberen. Y esta actitud
de tomar el dolor, el sufrimiento y el karma negativo de los demás, elimina la
necesidad de manifestar este karma en nosotros. La compasión genuina hacia
los demás, nos ayuda a purificar nuestro karma negativo.

La práctica del tonglen, antiguamente se llamaba el “Secreto Sagrado”.


“Secreto” significa que cuánto más anónima sea la actitud de ayudar a los
demás, sin hacerlo público, más efectivo es el resultado, el karma positivo.
Ayudar a los demás sin publicarlo, sin contarlo es una manera muy humilde y
transparente, porque no hay ego ahí.

La práctica del tonglen es secreta por dos razones:


1. Es secreta porque es una práctica muy difícil de comprender, y solamente se
explicaba a personas que estaban preparadas para comprenderla.
2. Hoy en día esta práctica no es secreta porque está en muchos libros, pero en
este caso, secreta se refiere a que no se debe enterar nadie mientras la
practicamos. Uno lo hace mentalmente, en secreto, y nadie lo sabe. De esta
manera, el ego no se infla, no se genera arrogancia ni orgullo.

Esta práctica del tonglen hace que desarrollemos mucha compasión y amor. Es
un método que nos va ayudar a salir del Samsara. Es una práctica para el
Bodhisattva.

¿Cómo se practica el tonglen?


La práctica del tonglen es sencilla, se hace por medio de la respiración.
Imaginas a otra persona que está pasando un mal momento, una situación
dolorosa, entonces, sientes un sentimiento de amor y compasión y piensas: “yo
me quedo el sufrimiento de esta persona”. Mientras piensas así, inspiras
profundamente y te imaginas que estás inhalando un humo negro que sale de la
otra persona. Este humo negro entra en ti, y luego exhalas dándole paz,
felicidad, luz y amor.

Lo más importante de esta práctica es el sentimiento con el que se hace. Por eso,
antes de practicar tonglen, debemos generar un sentimiento de bondad.
El tonglen es una práctica mental: creamos una actitud. Y esta actitud aumenta
la fortaleza de nuestra mente, la fortaleza de nuestro corazón.
En lugar de evadirnos de los problemas de los demás, los afrontamos, lo
queremos tomar. Esto incrementa nuestra compasión, nuestra fuerza, nuestra
Bodhichitta.

Esta práctica nos hace desarrollar muchas cualidades, porque es la práctica que
hace que disminuya nuestro ego.
Cuando hay mucho “yo”, hay mucha negatividad. Pero cuando el ego
disminuye, entonces afloran nuestras virtudes que estaban escondidas y
veladas por el egocentrismo.
El “yo” va con el miedo, por tanto, cuando va disminuyendo el “yo”, hay
menos miedo.
Cuando más piensas en los demás, menos negatividad tienes, más karma
negativo purificas, más luz hay en ti. Cuando más das, más tienes. Esto es una
ley.
Es muy importante practicar tonglen en el momento de nuestra muerte.

Todas las enseñanzas que hemos visto hasta ahora, nos preparaban para llegar
a este punto de la práctica del tonglen.
Comentario del séptimo verso según Gueshe Chekawa:

Uno debe de entrenarse para ofrecer tanto directa como indirectamente todos
los beneficios y felicidad a nuestras queridas madres, los seres; y tomar para
nosotros todos sus sufrimientos y penas en lo más hondo de nuestros
corazones.

“En resumen”, se refiere a la condensación de todos los puntos precedentes.


“En secreto” significa que llevamos todo esto a lo profundo de nuestros
corazones mientras estamos contemplando la amabilidad de nuestras madres.
En otras palabras, deberíamos de practicar el tomar y dar, no meramente de
palabra, sino desde lo profundo de nuestro corazón.
En el aspecto práctico, cuando estamos dando cosas que proporcionan
bienestar, tales como comida, medicina, etc., mientras tomamos para nosotros
todos los sufrimientos y dolores de los seres, ello supone una causa para
conseguir un nacimiento en los reinos superiores y para alcanzar el bien
definitivo (la liberación del renacer continuamente en la existencia cíclica.). Sin
embargo, si nosotros en la actualidad somos incapaces de hacer esto ahora,
nosotros deberíamos de practicar el tomar mentalmente involucrándonos en la
meditación de tomar y dar, y dedicando toda la felicidad de esta vida.
Cuando hagamos oraciones de aspiración, desde lo más profundo de nuestro
corazón deberíamos de recitar las siguientes líneas de la “Guía a la forma de
vida del Bodhisatva”:
“Si yo no cambio completamente
mi felicidad por los sufrimientos de los demás,
yo no llegaré a estar completamente iluminado,
y tampoco obtendré felicidad en la existencia cíclica”.

Los primeros siete versos se enfocan en desarrollar mérito. El último verso, el


octavo, se enfoca principalmente en sabiduría.
Octavo verso:
8. “Aprenderé a realizar estas prácticas sin verme afectado por las manchas de los ocho
intereses mundanos, y comprendiendo que todos los fenómenos son como una ilusión,
estaré libre de la esclavitud del apego".

La primera parte habla de las “ocho preocupaciones mundanas”.


La segunda parte habla de verlo todo como ilusiones, por tanto, trata del tema
de la vacuidad.

Las “ocho preocupaciones mundanas” es lo que mueve al mundo:


- Ganancia - pérdida.
- Placer - dolor.
- Elogio - crítica.
- Buena fama - desgracia.
El ego es el que busca la ganancia y evita la pérdida; el que busca el placer y
huye del dolor; el que busca el elogio y huye de la crítica; el que busca la buena
fama y huye de la desgracia.

En todas nuestras vidas nos hemos movido por estos ocho dharmas mundanos.
Cuando practicamos el camino del Bodhisattva, aplicamos lo mismo al camino,
y entonces practicamos el “materialismo espiritual”.
Si estamos practicando el camino y buscamos algún tipo de elogio, de
recompensa o de gratitud, o si nos molestamos por algún tipo de crítica,
entonces estamos dentro de los ocho dharmas mundanos. Y esto es
materialismo espiritual.
Cuando estamos meditando y tenemos muchos pensamientos, rechazamos
estos pensamientos, no queremos tenerlos. Queremos tener una buena
meditación. Esto entra dentro de la ganancia y la pérdida de los ocho dharmas
mundanos.
El Bodhisattva no puede caer atrapado en estos ocho dharmas mundanos.
Cuando nos sentamos a meditar, nos sentamos sin expectativas, sin esperar
nada, nos sentamos simplemente a meditar, simplemente ser natural.

Maneras para poder trabajar el ego:


- Cuando hagamos algo bueno, no decirle a nadie lo que hemos hecho.
Y, además, dedicamos el mérito de lo que hemos hecho a todos los seres.

- Cuando alguien nos elogia, sentimos que nuestro ego se infla. Al darnos
cuenta enseguida de que se infla nuestro ego, compartimos este elogio y este
mérito con los demás y enseguida nos olvidamos.
La segunda parte del verso: “Y comprendiendo que todos los fenómenos son como
una ilusión, estaré libre de la esclavitud del apego”. habla de la vacuidad.
Los ocho dharmas mundanos nos afectan tanto porque nos los tomamos en
serio, estamos demasiado identificados y apegados a la vida, a todo. Debemos
reconocer que todas las cosas son ilusiones, como un sueño, todo es mental,
todo es impermanente, todo es perecedero, las cosas no son reales.
La naturaleza de nuestra mente es vacuidad, pero está llena de pensamientos
densos, negativos. Para poder reconocer la vacuidad, debemos vaciar nuestra
mente o darnos cuenta de que todo lo que aparece y desaparece no es la
realidad.
La vacuidad es la naturaleza de nuestra mente y de todas las cosas. Pero la
vacuidad no es la nada; es el espacio básico que es la fuente de todo.
La naturaleza de la mente está vacía de todo el contenido que aparece y
desaparece en ella.
La naturaleza de la mente es la fuente de todas las cosas.
Comprender la vacuidad nos ayuda a soltar y a volver a la verdadera
naturaleza de la mente (la base de todo).
Comentario del octavo verso según Gueshe Chekawa:

Puesto que en todas estas prácticas es posible que lleguemos a mancharnos,


deberíamos de estar seguros de que permanecemos sin estar manchados incluso
por los más leves pensamientos mundanos, y con la consciencia que reconoce
todos los fenómenos como ilusorios, deberíamos de entrenarnos en estar
completamente libres de apego.
Así que el remedio, el método, es este. Cuando estamos manchados por los
intereses mundanos, tales como el deseo de ser percibido por otros como dignos
de alabanza, caemos bajo la influencia de los ocho intereses mundanos, y lo que
nosotros perseguimos es el interés personal. Cuando ocurre esto, las enseñanzas
sagradas se han tornado en demonios. Si comprendemos que estos intereses
mundanos son como una ilusión, más tarde los abandonaremos. No hay nada
en todo lo que experimentamos que posea una realidad substancial.
Se ha dicho:
“Entre esos fenómenos vacíos,
¿qué hay que ganar o perder?
¿quién te va a respetar y servir?
¿y quién va insultarte?”

“¿De dónde surgen placer y dolor?


¿qué hay aquí por lo que entristecerse o alegrarse?”

Además:
“Todas las cosas son como el espacio.
Que los seres como yo lo acepten”.
Como súplica a todos los objetos de refugio, y recitando esto como aspiración,
es tal como sigue: deberíamos hacer ofrendas de mandalas a los maestros y a las
Tres Joyas, y hacer la siguiente súplica:
“Si vosotros (mis maestros, los Budas de los tres tiempos y todos los Bodhisattvas)
poseéis compasión y las bendiciones; si vosotros (las diez deidades airadas masculinas y
las femeninas) poseéis poder y fuerza; si vosotras (las dakinis de sabiduría) poseéis
fuerzas y habilidades, bendecidme de forma que el significado de estas ocho estrofas
pueda ser realizado en mí. Bendecidme de forma que todo el sufrimiento y el origen del
sufrimiento de los seres madure sobre mí, y que todos los frutos de mi mente de la
iluminación maduren sobre todos los seres.”

Deberíamos de vincular esto del mismo modo a todas las Cuatro Verdades, y
entrenar nuestra mente.
Tras cualesquiera acciones virtuosas que hayamos realizado, como por ejemplo
estas prácticas de entrenamiento de la mente, deberíamos de realizar esta
oración de aspiración de las ocho estrofas. El hacer esta oración de aspiración
crea tendencias hacia la mente de la iluminación (Bodhichitta).
La oración de aspiración que deberíamos de realizar es la siguiente:
“Yo dedicaré todo mi tiempo (todos mis meses y todos mis años) a realizar todas estas
actividades virtuosas. También en el futuro me aseguraré de encontrar maestros
espirituales y de asociarme con compañeros virtuosos”.

Deberíamos de recitar repetidamente estas oraciones de aspiración.


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