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Ficha de Catedra

El documento analiza la modernidad como un proceso de transformación social que se inicia en el siglo XVI, caracterizado por la secularización y la construcción de un orden social basado en principios racionales. Se argumenta que los sistemas educativos emergen como herramientas clave para crear consenso político, cualificar mano de obra y promover la integración social, consolidándose como instituciones hegemónicas a lo largo de la modernidad. Además, se plantea la tensión entre la escolarización como derecho y su función en la construcción de ciudadanía.

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Ficha de Catedra

El documento analiza la modernidad como un proceso de transformación social que se inicia en el siglo XVI, caracterizado por la secularización y la construcción de un orden social basado en principios racionales. Se argumenta que los sistemas educativos emergen como herramientas clave para crear consenso político, cualificar mano de obra y promover la integración social, consolidándose como instituciones hegemónicas a lo largo de la modernidad. Además, se plantea la tensión entre la escolarización como derecho y su función en la construcción de ciudadanía.

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FICHA DE CATEDRA – PEDAGOGIA I

Los Sistemas Educativos como Producto de la Modernidad

La especificación de lo que ha dado en llamarse modernidad, ha suscitado


ciertas diferencias entre los estudiosos. Hay quienes la ubican en el siglo XVI al
fin de la edad media y la asocian con la paulatina secularización de la vida social.
Hay otra posición que se refiere a la modernidad en términos del maquinismo y
la revolución industrial y por lo tanto la sitúa en los siglos XIX y XX. Y finalmente
están quienes consideran que son las modificaciones en el orden político que se
dan a posteriori de la revolución francesa las que inician la edad moderna.

A nuestro entender todos estos movimientos fueron portadores de los cambios


que en su conjunto reorganizaron la totalidad de la vida social transformando sus
rasgos esenciales y constituyendo una realidad inédita que justifica que sea
considerada como perteneciente a una edad histórica diferente a la precedente.

En el siglo XVI se inicia un proceso de desencantamiento de la organización


religiosa del mundo. La sociedad religiosa se caracterizaba por la interioridad y
alteridad absoluta de un principio divino como garantía inviolable del orden. La
modernidad consiste, desde este punto de vista, en la ruptura con la
fundamentación trascendente y la reivindicación de la realidad social como un
orden determinado por los hombres (Lechner, 1980).

La modernidad es el paso de un orden recibido a un orden construido


voluntariamente por los hombres, que se fundamenta y legitima a través de
principios racionales. La racionalidad pasa a ser el principio absoluto "que
permite liberarse del peso oprimente de la tradición y de todos los prejuicios, de
todos los residuos de la sacralidad. (Crespi, 1966). La secularización social
acompaña un proceso de unificación del poder social que permite la
conformación de los estados modernos. Esta unificación es el resultado de un
movimiento simultáneo de liberación y unificación: liberación frente a la autoridad
tendencialmente universal de la Iglesia, que por ser de orden espiritual se
proclama superior a todo poder civil; de unificación frente a las instituciones
menores, asociaciones, corporaciones y ciudades que detentaban en la edad
media cuotas de poder. A consecuencia de estos dos procesos, la formación del
estado moderno viene a coincidir con el reconocimiento y consolidación de la
supremacía absoluta del poder político sobre todo otro poder humano. (Bobbio,
1966).

De esta manera, la revolución francesa no se explica sin este previo proceso de


secularización del conjunto de representaciones colectivas y de unificación del
poder. Ella constituye la materialización o concreción de la aspiración de
producción de un orden social y político autodeterminado. Su legitimidad se
asienta justamente en la participación de la voluntad de los individuos en la
construcción del orden y en la aceptación posterior de las normas que se
establecen en el momento de la constitución del orden social y político. Mientras,
que la revolución industrial provocó cambios en el desarrollo de las ciencias y su
aplicación al mundo de la producción generó un acelerado progreso tecnológico.
Ambos procesos dieron origen al desarrollo de las especialidades asociadas al
conocimiento de alguna parcela del universo de saberes producidos, lo que
marca el inicio del desarrollo de las profesiones.

Asimismo, el desarrollo de un saber pedagógico y de profesionales de la


pedagogía, juntamente con la urbanización de la sociedad, creó las condiciones,
a semejanza de la antigüedad, para el surgimiento de instituciones escolares,
dedicadas exclusivamente a la tarea de transmisión de conocimientos. De esta
manera, la construcción de un sistema educativo, que internalizara en los
jóvenes un sentido y dirección de lo racional, estaba destinado a crear un núcleo
descriptivo de las creencias y conductas que neutralizara las tendencias a la
centrifugación del orden social. Asi, la cuestión de la educación y del
sostenimiento de un sistema educativo permitiero racionalizar la sociedad y
como dice Oszlak, desarrollar "la capacidad de internalizar una identidad
colectiva, mediante la emisión de símbolos que refuerzan sentimientos de
pertenencia y solidaridad social que posibilitan, en consecuencia, el control
ideológico como mecanismo de dominación" (Oslak, 1982). Además, la
socialización y cualificación de los jóvenes, para su ingreso en el mundo del
trabajo, constituye otra de las funciones asignadas socialmente al sistema
educativo.

El análisis realizado hasta ahora nos parece que prueba convincentemente la


tesis de la contingencia histórica de las acciones educativas y de la particular
asociación entre los sistemas educativos actuales y el desarrollo de lo que ha
dado en llamarse modernidad.

Nos parece también evidente la triple funcionalidad con que nacen los sistemas
educativos:

a- La función política de crear consenso alrededor de un orden social y


político dado y difundir los principios de legitimación del poder político.
b- La función económica de cualificar y disciplinar a la mano de obra.
c- Y la función de integración de la sociedad civil a través de la difusión de
la cultura ser compartida por el todo social.

La distinción entre una y otra función es puramente analítica y responde a una


exigencia académica en la realidad, una supone a la otra y no es posible sustraer
alguna de ellas del todo.

En síntesis, la escuela se convirtió en la agencia educativa por excelencia de la


modernidad, se transformó en una de las grandes construcciones
transcendiendo límites geográficos y nacionales. Ha sido, tan profundo el cambio
pedagógico y social, con la expansión de la escuela, como forma educativa, que
acompaña la metáfora de diferentes autores “la modernidad occidental avanzaba
y a su paso iba dejando escuelas”.

Ha sido tal la fortaleza de la institución escuela y de su formato pedagógico, que


supo sostener su hegemonía. Pese a la criticas y a las nuevas demandas. El
interrogante que se plantean algunos estudiosos -Pineau, Dussel y Caruso- es
porque históricamente los contextos cambiaron y el texto escolar se mantuvo
¿Qué fue lo que permitió su eficacia? Se sostiene como hipótesis que la
consolidación de la escuela como forma educativa hegemónica, se debe a que
esta fue capaz de hacerse cargo de la definición moderna de educación, lo cual
conduce a suponer que la escolarización es el punto cumbre de condensación
de la educación como fenómeno típico de la modernidad, se cree que la escuela
se gestó como una “máquina de educar”, como tecnología aplicable para
acultural a la población.

Pero tomando como ejemplo a nuestro país, se advierte que la escolarización se


movió en una permanente tensión y entre visiones contradictorias. Basada en la
concepción de la educación como derecho, político para construir soberanía y
ciudadanía.
Bibliografía

- Leal, M (s/f). Las vicisitudes de la escuela moderna en el siglo XXI.


Apuntes de catedra. Tucumán: Catedra Pedagogía 1/Problemática social
y educativa. Facultad de Filosofía y Letras, UNT.
- Tiramonti, G (1993). De la Historicidad de la Educacion, trabajo
desarrollado en el marco del curso de posgrado sobre gestión educativa.

Córdoba, Argentina: Universidad Nacional de Córdoba.

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