Revista Digital 2024
Revista Digital 2024
Quinta Edición
2024
V Edición - 2024
II
Martín Álvarez ...................................................................................................... 156
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA: MTD EQUITY SDN. BHD. AND MTD CHILE S.A V.
REPUBLIC OF CHILE, CASE N° ARB/01/7
Juan Ignacio Goya & María Celina Ubellart ....................................................... 303
III
Bryan Daniel Tapia ........................................................................................... 309
ARGENTINA
Nicole Elizabeth Teren. ....................................................................................... 333
BOLIVIA
María Fernanda Rojas Sangüesa ........................................................................ 335
CHILE
Nicole Elizabeth Teren ........................................................................................ 337
COLOMBIA
Isabel López Pito & Sofia Ramírez ....................................................................... 339
ECUADOR
Martín Zambrano............................................................................................... 340
GUATEMALA
Marybi Caballero & Cristian Poroj ..................................................................... 342
MÉXICO
Steve Vasconez ................................................................................................... 344
PARAGUAY
Pedro Lacasa .................................................................................................... 346
PERÚ
Lisbeth Arauho & Renato Cjahua ....................................................................... 348
URUGUAY
Nicole Elizabeth Teren ........................................................................................ 351
IV
VENEZUELA
Gerardo Nieto Quintero ...................................................................................... 353
V
V Edición - 2024
Es un gusto presentar la quinta edición de nuestra revista jurídica. En esta ocasión, nos
complace compartir un compendio de artículos y contribuciones que reflejan la excelencia y la
dedicación de profesionales destacados en el ámbito jurídico del arbitraje.
En esta edición, hemos reunido una selección diversa de temas actuales y relevantes que
abarcan diversas ramas del arbitraje. Desde análisis de doctrina y jurisprudencia hasta
reflexiones sobre cuestiones legales emergentes, cada artículo ha sido cuidadosamente
seleccionado para ofrecer una perspectiva informativa y enriquecedora a nuestros lectores.
Celebramos que pudimos compartir de manera presencial con nuestros asociados, colegas y
amigos en el marco de la edición XVII de la Competencia Internacional de Arbitraje
celebrada en Quito, Ecuador y en los eventos que Arbitraje Alumni desarrolló a lo largo del
2024.
Por su parte, la Comisión de Eventos Sociales tuvo un papel activo durante todos los días de
la Competencia al organizar distintos espacios donde árbitros y participantes pudieron
interactuar de una forma más distendida después de las audiencias, generando así
oportunidades de networking.
Finalmente, deseamos distinguir el rol de la Comisión de Revista Digital que, una vez más,
gracias a su incansable dedicación nos trae un producto cuya altísima calidad la viene
consolidando como un referente en la región. En esta 5° Edición han logrado reunir a autores,
provenientes de múltiples jurisdicciones, con formaciones distintas e intereses diversos, pero
que encuentran como punto en común el aprecio por la investigación jurídica del arbitraje.
VI
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni VII
Se agregó una sección a la Revista que refleja la práctica del arbitraje en Latinoamérica de
manera comparativa, para acercar a todos los asociados la información de la práctica arbitral
de la mano de los practicantes de cada jurisdicción.
Queremos expresar nuestro agradecimiento a todos los autores que han colaborado en la
elaboración de esta edición, así como a nuestro equipo editorial que ha trabajado
incansablemente para garantizar la calidad y la coherencia de cada contribución. Especialmente
a la Coordinadora General de la Revista, Melisa Victoria Díaz y a la responsable de la
compilación de la nueva sección de la revista, Nicole Elizabeth Teren.
Los invitamos a bucear en las páginas de esta quinta edición, confiando en que encontrarán
perspectivas innovadoras, análisis e información que enriquecerán su actualización en materia
de arbitraje. Agradecemos su continua dedicación y apoyo a nuestra revista jurídica, y
esperamos que disfruten de la lectura de esta edición tanto como nosotros disfrutamos
preparándola.
EDITORIAL
Arbitraje Alumni presenta la Edición General N°5 de su Revista Digital. Esta nueva entrega contiene
tres secciones: la sección de artículos de doctrina, la sección de jurisprudencia y una tercera sección
que se agrega por primera vez en esta edición y que plasma la práctica comparada del arbitraje
latinoamericano, el resumen de un tema por edición.
La sección de artículos fue elaborada por jóvenes abogados de toda Latinoamérica, lo cual garantiza su
diversidad. Todos los artículos que hoy se presentan fueron precedidos por una instancia de
intercambio constructivo de ideas entre los miembros de la Comisión de Revista Digital y los autores
de dichos artículos. Todo lo cual va en línea con la horizontalidad y espíritu colaborativo que Arbitraje
Alumni busca promover en el ámbito del arbitraje internacional.
A raíz de un arduo trabajo por parte de los miembros de la Comisión de Revista Digital y nuestros
autores, ofrecemos en esta oportunidad 19 artículos de doctrina, 8 resúmenes de decisiones judiciales y
arbitrales, provenientes de diversas jurisdicciones y la sección de práctica comparada de 12 países
latinoamericanos. Esta publicación se enmarca perfectamente dentro de nuestro objetivo de garantizar a
todos y todas las estudiantes y profesionales de Derecho el libre acceso en condiciones de igualdad a
materiales vinculados con la práctica del arbitraje internacional.
Como parte de la Edición N°5, nuestros lectores podrán encontrar artículos novedosos y con títulos que
despiertan curiosidad: Encontraremos a Anshela Raquel Laupa Rodas con un agudo análisis de la
anulación del laudo arbitral y las diferentes aplicaciones y distorsiones en su interpretación. A
continuación, Camila Mendoza, analiza la posibilidad de la regulación legal del Third Party Funding
o Financiación por terceros en el arbitraje doméstico peruano. Daniel Heller Videla, presenta un
abordaje crítico acerca de los recursos constitucionales en el arbitraje latinoamericano. Farah Valdez,
presenta el análisis de la interacción entre el Estado y la iniciativa privada en el sector eléctrico de
Guatemala. Gabriel Morales, escribe a cerca de la coexistencia entre la jurisdicción arbitral y la
jurisdicción ordinaria, Gerardo Nieto Quintero, aborda el control difuso de la constitucionalidad en
los laudos arbitrales, Iván Tomasevich Castañeda, explora la relación entre el arbitraje y el derecho
corporativo, en específico el consentimiento para arbitrar bajo el estatuto de una sociedad anónima, la
Ley General de Sociedades y la Ley de Arbitraje del Perú, Jorge Giampieer Alarcón Paucar, busca
profundizar en el análisis de la naturaleza del periodo de reflexión “Cooling Off Period” en el Derecho
de Inversiones, así como la manera en la que este recurso es aplicado por las partes de un acuerdo de
inversión para solucionar pacíficamente sus controversias. José Arturo Choriego Ayala, analiza en un
caso concreto la falta de regulación del procedimiento de consulta previa del Convenio 169 de la OIT.
Mario Bariona, intentará responder las siguientes preguntas: ¿Si hay contradicción entre las partes y
una de ellas no aceptare la propuesta de nuevas demandas, o, peor aún, si se tratare de un arbitraje con
multiplicidad de partes, quien puede decidir si tales alegatos novedosos serán aceptados? O más
delicado aún: ¿Cómo tratar la materia probatoria relativa a las nuevas demandas? Martín Álvarez
analiza el uso que se le ha dado en el arbitraje internacional al perito designado por el tribunal arbitral,
Nataly Maraví Chipana y Joaquín Mendocilla Segura, buscan poner en vitrina las principales
características del arbitraje marítimo, así como del derecho marítimo que será aplicado, en atención al
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni IX
inminente cambio que representa el megapuerto de Chancay en Perú, Pedro Lacasa, compara algunas
de las principales leyes domésticas del arbitraje comercial internacional, para luego comparar también
algunos reglamentos institucionales, para revelar: la responsabilidad derivada del otorgamiento de
medidas cautelares por parte de un tribunal arbitral Rafael Gutierrez Castillo, realiza un análisis de las
cláusulas escalonadas desde un enfoque económico y busca proponer una solución al conflicto entre
estas y las medidas cautelares llevadas a cabo por un árbitro de emergencia. Rodrigo Hesse Martínez
y Santiago Adriazola Bayá, recogen el estándar aplicado en la práctica internacional para combatir la
falta de apariencia de imparcialidad en árbitros ocasionada por la duplicidad de roles (double-hatting,
role confusion y back scratching) y multiplicidad de designaciones, en la práctica comercial y de
inversiones. Sebastián Acevedo Iceda, Alex Ariza Felizzola y Carolina Castillo, estudian los
criterios empleados por los tribunales de inversión que han adoptado los tres laudos publicados hasta el
momento sobre las controversias relacionadas con la protección de los ecosistemas acuíferos. Thais
Arrollo Campos y Bernardeth Quijano Rodriguez, abordan los beneficios del arbitraje multicontrato
para posteriormente identificar los riesgos de no seguirlo en controversias vinculadas a múltiples
contratos. Victoria Vera, analiza el arbitraje comercial como una respuesta específica a uno de los
fallos de mercado: la provisión de bienes públicos, como definición aplicable a la provisión de justicia
por tribunales estatales.
En la elaboración del repositorio de jurisprudencia, participaron: David Sánchez Grey, Yarubith
Escobar Bastidas, Juan Ignacio Goya y María Celina Ubellart, Nicolás Eduardo Cabrera
Ramírez y Bianca Magalí Peralta Rojas, Rony Josue Linarez Campos, Diego Alonso Velásquez
Huaman, Alex Ariza Felizzola, David Sánchez Grey y Sofía Ramírez Correa, plasmando de
manera objetiva y sistematizada de laudos y fallos vinculados al arbitraje con relevancia internacional,
tornando accesible al lector el laudo original en el idioma original y un resumen del mismo en idioma
español.
Finalmente, contamos con el tercer sector incorporado en esta edición, referido a la comparación del
acuerdo arbitral en diferentes jurisdicciones latinoamericanas, un trabajo realizado por: Nicole
Elizabeth Teren, Maria Fernanda Rojas Sangüesa, Isabel López Pito, Sofía Ramírez, Martín
Zambrano, Marybi Caballero, Cristian Poroj, Steve Vasconez, Pedro Lacasa, Lisbeth Araujo,
Renato Cjahua y Gerardo Nieto Quintero.
Se trata, sin dudas, de un gran aporte a la comunidad académica que –esperamos– pueda ser de utilidad
para todos nuestros colegas y futuros colegas.
Por último, en mi carácter de directora de la Comisión de Revista Digital quisiera agradecer a todos y
cada uno de los miembros que la conforman, especialmente a Melisa Victoria Díaz, Coordinadora
General de la revista sin la cual esta edición no hubiera sido una realidad. Sus nombres se encuentran
en la primera página de esta edición y a todos ellos no tenemos más que decirles que muchas gracias
por todo el esfuerzo y compromiso entregado durante la fase de seguimiento, edición y publicación de
esta Edición General N°5.
Maria Eugenia Ferreyra
Directora
I
DOCTRINA
YO NO ME DOY POR VENCIDO, YO QUIERO UN LAUDO A MI
FAVOR
Anshela Raquel Laupa Rodas1
Resumen: La anulación tiene como objetivo realizar la revisión formal de los aspectos procesales
fundamentales del pronunciamiento de los árbitros contenido en el laudo arbitral. La vinculación de
la anulación y el laudo arbitral también manifiesta la anacrónica relación que puede existir entre la
jurisdicción ordinaria y el arbitraje. De ese modo, se advierte que el pronunciamiento arbitral
contenido en el laudo puede ser cuestionado en caso exista alguna configuración de vulneración de
derechos procesales como por ejemplo el debido proceso; sin embargo, caso contrario en el marco
legal peruano no existe la posibilidad que el laudo arbitral pueda ser cambiado. En ese sentido, de la
revisión de los diferentes marcos legales en el mundo, se verifica que en todos los países la
aplicación y uso de la anulación es diferente, y esto debido a que se entiende de forma distinta la
relación entre el arbitraje y la jurisdicción ordinaria. Por ende, existen diferentes tratamientos para
poder cuestionar que un laudo no ha cumplido con respetar las garantías procesales
correspondientes. Asimismo, en la revisión de los diferentes marcos legales también se advierte que
el mal llamado recurso de anulación tiene un origen y finalidad distinta por lo que ello puede
ocasionar considerar que la anulación puede apelar un pronunciamiento arbitral. En este contexto,
las garantías y los derechos procesales serán ponderadas de forma conjunta con la esencia de cosa
juzgada de los pronunciamientos arbitrales, con este resultado, se establecen recomendaciones para
subsanar estas situaciones y también controlar el surgimiento de otros “medios constitucionales”
que son usados como últimos recursos para cambiar el pronunciamiento de los árbitros.
Abstract: The purpose of the annulment is to carry out a formal review of the fundamental
procedural aspects of the arbitrators' pronouncement contained in the arbitration award. The link
between annulment and the arbitration award also manifests the anachronistic relationship that
may exist between ordinary jurisdiction and arbitration. In this way, it is noted that the arbitral
ruling contained in the award may be questioned in the event that there is some configuration of
violation of procedural rights such as due process; However, otherwise, in the Peruvian legal
framework, there is no possibility that the arbitration award can be changed. In that sense, from the
review of the different legal frameworks in the world, it is verified that in all countries the
application and use of annulment is different, and this is because of the relationship between
arbitration and ordinary jurisdiction. Therefore, there are different treatments to be able to question
that an award has not complied with respecting the corresponding procedural guarantees. Likewise,
in the review of the different legal frameworks it is also noted that the so-called annulment appeal
has a different origin and purpose, which may lead to considering that annulment can appeal an
arbitral ruling. In this context, the guarantees and procedural rights will be weighed together with
the essence of res judicata of the arbitral pronouncements, with this result, recommendations will be
1
Bachiller de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 12
established to remedy these situations and also control the emergence of other "constitutional
means" that are . used as last resorts to change the referees' ruling.
I. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………12
II. ESTADO SITUACIONAL DEL ARBITRAJE……………………………………………13
III. EL RECURSO DE ANULACIÓN QUE NO ES RECURSO DE APELACIÓN……....16
A. El control judicial…………………………………………………………………………16
B. La anulación de laudo arbitral………………………………………………………….. 19
IV. PROCEDIMIENTO EN OTROS MARCOS LEGALES, LA ANULACIÓN EN EL
DERECHO COMPARADO………………………………………………………………..…..21
A. España…………………………………………………………………………………......21
B. Chile…………………………………………………………………………………….....22
C. Colombia………………………………………………………………………………......23
D. Francia………………………………………………………………………………...…..23
E. Estados Unidos………………………………………………………………………..…...24
V. EL SURGIMIENTO DEL AMPARO ARBITRAL………………………………………..25
VI. PROPUESTAS…………………………………………………………………………..…. 27
VII. CONCLUSIONES……………………………………………………………………..…..29
I. INTRODUCCIÓN
El objetivo de esta investigación es conocer el alcance que la anulación de un laudo arbitral en sede
judicial ante su formulación por diferentes motivos por parte de algún sujeto del proceso de
arbitraje. En esa línea de ideas, la finalidad es la identificación de criterios para el cuestionamiento a
un laudo arbitral y la interpretación que podría expresarse en el procedimiento de la anulación
arbitral y lo desarrollado por los magistrados en la jurisdicción ordinaria. Asimismo, será
imprescindible revisar los diferentes marcos legales sobre los que se cimienta la anulación de laudo
arbitral en distintos países.
En ese sentido, cabe precisar que el laudo arbitral como resultado de un proceso arbitral tiene las
mismas características de una sentencia judicial, no obstante, esta característica no es de
conocimiento o de aceptación por los recurrentes, por lo tanto, ambos productos son luego de
emitidos tienen la condición de cosa juzgada, ello implica que no pueden ser cuestionadas.
Empero, no todas las personas conocen los alcances del arbitraje y tampoco conocen que el arbitraje
es una jurisdicción paralela a la jurisdiccional ordinaria, en nuestro país, el Poder Judicial, por lo
que ante el resultado negativo de un laudo arbitral después de finalizado el proceso arbitral,
solicitan ante sus abogados patrocinantes la apelación de dicho laudo arbitral. Sin embargo, no
existe la posibilidad de apelar o de formular siquiera una apelación contra el laudo arbitral, toda vez
que el arbitraje no determina la oportunidad de la apelación dentro de su proceso.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 13
Por consiguiente, pese que actualmente el arbitraje es una figura de solución bastante eficiente y
mucho más célere y que ha estado alrededor de la sociedad desde hace mucho tiempo como una
manifestación de la humanidad, esta idea anticuada de querer apelar cualquier decisión judicial ante
una decisión no favorable tiene diferentes nociones y orígenes, pero no tiene ningún sustento en los
cimientos del derecho arbitral sino más bien del derecho judicial.
En simples palabras podríamos señalar que, al llevar a cabo un arbitraje debido a su conocida
eficiencia y eficacia, los recurrentes consideran que esta vía es igual que llevar a cabo un proceso
judicial, con la diferencia que la primera es una vía privada y la segunda una pública. Pese que
desde hace 20 años se reconoce de forma constitucional al arbitraje como una forma de administrar
justicia excepcional a la jurisdicción ordinaria. En consecuencia, con el reconocimiento
constitucional del arbitraje surgió en 1996 la primera normativa que legisla los procesos arbitrales, y
por el acelerado ascenso que tuvo el arbitraje se emitió un decreto legislativo que norma el arbitraje.
Por todo lo señalado de forma previa, el presente artículo se encuentra esquematizado a través de un
análisis situacional del arbitraje, una base teórica inicial, revisión de marcos legales extranjeros y
finalmente las conclusiones correspondientes.
El arbitraje en el Perú tiene dos caras una historia de éxito y una historia de anonimato debido a que
el proceso arbitral ha tenido una evolución rápida tomando como indicador la cantidad de procesos
arbitrales que existen2 actualmente; sin embargo, el otro lado de la moneda es que el arbitraje es
totalmente desconocido para la mayoría de las personas en el territorio peruano. Sin perjuicio de lo
antes referido, si bien es cierto que el arbitraje no es realmente conocido por la sociedad civil y
teniendo en consideración que su naturaleza es esencialmente comercial, si es conocido en el
ámbito comercial, puesto que permite solucionar conflictos de forma más célere que los engorrosos
procesos judiciales.
Así pues, si bien el arbitraje busca sopesar la deficiencia del sistema judicial peruano, implica
resolver un juicio sin un magistrado, esto es mediante mecanismos alternativos de resolución de
conflictos, y por ello el arbitraje ha tomado relevancia como método opcional para resolver ciertas
controversias. En esa misma línea de ideas, el arbitraje para soluciones contiendas comerciales, y de
contrataciones estatales es la solución a un contexto judicial que no ha sido renovado, y que genera
que no haya mejoras en la resolución de controversias en el Poder Judicial3.
2
LIMAS CALDERÓN, Sherin, Los Fantasmas que nos Persiguen: Judicialización del Arbitraje: ¿Un Problema Latente o
Superado?, Derecho & Sociedad N° 46, pp. 485.
3
BLUME CILLONIZ, María C., El Amparo contra Laudo Arbitral, Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima,
sin fecha, disponible en [Link]
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Empero, por qué la calidad de los arbitrajes no es directamente proporcional con la cantidad de los
arbitrajes. En primer lugar, esto se debe a qué el arbitraje tiene una singular cualidad que atrae a
muchos sujetos esto es que tiene la misma calidad que una sentencia judicial, en consecuencia, este
atractivo ha generado que muchas personas recurren al arbitraje para poner fin a un conflicto de
forma rápida y segura. Por otro lado, en segundo lugar, la calidad de los laudos arbitrales ha
disminuido debido a que se evidencia una constante que contra ellos se formulan los mal llamados
recursos de anulación de laudo arbitral.
En esa línea de ideas, es interesante lo señalado por el Dr. Luis Bustamante Belaunde5 quien refiere
que “Todo arbitraje tiene como propósito central poner fin a una controversia sometida a su
decisión. Y todos los árbitros buscan que esa decisión no solo sea legal y justa, sino que quede
firme y permanente”. Por consiguiente, más allá de todas las bondades que ofrece el arbitraje, una
de las más trascendentales y que la asemeja con el proceso judicial es que el laudo arbitral, producto
del arbitraje, no admite apelaciones en su contra y tiene la calidad de cosa juzgada.
Por ende, el artículo 139 de la norma constitucional ratifica que la unidad y exclusividad de la
función jurisdiccional, refiere que el arbitraje es una jurisdicción, mientras que el artículo 62 del
mismo cuerpo normativo refiere que las controversias originadas de vinculaciones contractuales
pueden ser sometidos a sede judicial o arbitral, de conformidad a los instrumentos acordados por las
partes en el ejercicio del derecho a la libertad de contratar6. Así pues, mediante el arbitraje se podrá
obtener una decisión imparcial de derecho que ponga fin a la controversia, siempre en respeto a las
normas de derecho.
4
LIMAS CALDERÓN, “Los Fantasmas que nos Persiguen: Judicialización del Arbitraje: ¿Un Problema Latente o
Superado”, p. 485.
5
WONG ABAD, Julio M. Et al., Estudio de anulación de laudos 2022, Ed. Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio
de Lima, p. 7.
6
FEIJÓO CAMBIASO, Raúl - REGGIARDO SAAVEDRA, Mario, El amparo arbitral en la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional, Ed. Plaestra N° 1 pp. 12-13.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 15
Por consiguiente, en un mundo ideal finalizado el proceso arbitral con la emisión del laudo éste se
archiva y se dejaría constancia que una de las partes fue la ganadora del proceso. Empero, en alguna
circunstancia las partes podrían considerar la existencia de alguna infracción a la garantía procesal
del debido proceso en el arbitraje o en el fallo, por lo que podrían solicitar una examinación de este
ante la sede judicial mediante la anulación. Por lo tanto, el problema de investigación se
circunscribe en los posibles vicios procesales y cuestionamientos al debido proceso en el laudo
arbitral y su vinculación con la anulación como un control formal de parte del Poder Judicial.
En esa línea de ideas, un estudio efectuado el año 2023 determinó que las Salas Comerciales de
Lima son las instituciones que conocen el número aproximado de demandas de anulación de laudo
arbitral; por consiguiente, se establece que para el año 2022 se habían emitido 444 sentencias de
anulación de laudo emitida por las Salas Comerciales del distrito judicial de Lima7.
En ese sentido, el Caso Cantuarias fue un proceso de hábeas corpus donde los magistrados
determinaron la naturaleza del arbitraje. Por consiguiente, los magistrados establecieron que el
arbitraje tiene calidad de jurisdicción por lo que no es únicamente propia del derecho privado sino
que también es parte del derecho público. Los magistrados enfatizan que el poder que tienen los
árbitros para resolver una controversia se sustenta en el numeral 1 del artículo 139 de la Carta
Magna.
En el Caso María Julia los magistrados del Tribunal Constitucional hacen referencia al control
difuso en un arbitraje. Por lo tanto, refieren que el artículo 138 de la Constitución Política regula
que de existir incompatibilidad entre una norma constitucional y una norma legal los jueces deben
de preferir la primera en razón a la jerarquía de las normas. En consecuencia, el precedente
7
WONG ABAD, Et al., Estudio de anulación de laudos 2022, pp. 13-16.
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determina que la regulación del artículo 138 antes referido extiende sus efectos también a la
naturaleza jurisdiccional del arbitraje.
Sobre la cosa juzgada Sherin Limas señala que “la eficacia del arbitraje dentro de nuestro
ordenamiento jurídico se debe a que legislativamente se ha optado por otorgarle al laudo la
categoría jurídica de cosa juzgada”. Por otro lado, respecto a la eficacia del Laudo se debe señalar
que el laudo arbitral es definitivo, queda consentido y puede ser ejecutado cuando no medie sobre
este una anulación, toda vez que tiene el valor de cosa juzgada al igual que una sentencia judicial.
Empero, Bustamante señala que pese que el Laudo tiene la condición de cosa juzgada en la misma
ley se considera la posibilidad que “el laudo —ese mismo laudo que supuestamente había adquirido
la autoridad de cosa juzgada— pueda ser revisado por el Poder Judicial a través del recurso de
anulación”8. En relación a ello, el autor concluye que la característica de cosa juzgada que tenía el
Laudo arbitral no se configuraba con su notificación toda vez que, al ser pasible del recurso de
anulación, el laudo no tiene la característica de no revisable que se supone tiene la cosa juzgada.
En esa línea de ideas, el recurso de anulación de laudo arbitral es un recurso que no tiene como
finalidad impugnar un laudo arbitral, sino más bien tiene como finalidad efectuar un control judicial
en el arbitraje. Tal como se ha ido esbozando, la sede arbitral existe de forma paralela a la sede
judicial, empero, la sede judicial tiene prerrogativas adicionales toda vez que debe de ejecutar un
control del respeto de las garantías procesales. Así pues, en sede judicial se hace efectivo el control
formal en la revisión de pronunciamientos arbitrales. Sin perjuicio de que el pronunciamiento de los
árbitros tenga la calidad de res judicata y no quepa la posibilidad de presentar una apelación o
recurrir a una segunda instancia, el control judicial permite ratificar o invalidar el laudo arbitral, con
relación al respeto de las garantías procesales.
Por ende, es importante dejar constancia que existe una diferencia sobre el poder que tiene la
jurisdicción ordinaria y el arbitraje, debido a que el Poder Judicial tiene como características ser
imperativo y no encuentra fronteras sobre las controversias que pueden resolver; sin embargo, el
arbitraje si tiene límites claros toda vez que no se puede resolver sobre cualquier materia, y se
encuentra condicionada a la presencia de una cláusula arbitral9.
Por lo tanto, el arbitraje no encuentra sus límites en los convenios arbitrales, sino que sus límites se
encuentran circunscritos en los derechos humanos; por consiguiente, el control formal tiene como
intención proteger los propósitos de los sujetos, pero también proteger los derechos de los mismos.
En consecuencia, el arbitraje no se libra del control jurisdiccional debido a que cómo cualquier otra
figura jurídica tiene que someterse al respecto de los derechos constitucionales. En razón a ello, es
que los magistrados señalan que toda acción que condicione o recorte la práctica de derechos
constitucionales será nula y pasible de sanción, y esta es la finalidad de la anulación de laudo
arbitral en su calidad de recurso.
El mismo autor antes citado aporta una perspectiva mucho más realista respecto al proceso arbitral
toda vez que hace una acotación acerca del camino que recorre la anulación en el Poder Judicial.11
En ese marco, refiere que los particulares que hayan decidido ir por la vía de un arbitraje
lamentablemente siempre terminarán en un proceso judicial. El autor refiere que pese que los
particulares disponen llevar su controversia a un proceso arbitral, en razón a que es un proceso que
no permite apelación alguna, se ven inmersos en procesos judiciales que obstaculizan la eficacia del
pronunciamiento arbitral. En otras palabras, con la finalidad de eludir los yoyos procesales, los
amparos, y todas las injerencias que existen en una sede judicial para obstaculizar el proceso, a
consideración del autor los particulares escogen cursar su controversia en un arbitraje, mediante una
única instancia.
Por otro lado, teniendo en consideración que las partes designan los árbitros de parte que serán parte
del tribunal arbitral que verá su propia controversia, infiriendo que estos árbitros serán especialistas
en la materia, se reduce inmensamente la necesidad de buscar un control externo que avale que el
pronunciamiento arbitral se encuentre en armonía con el derecho. Empero, González De Cossío
reitera que la disminución del riesgo antes proyectada se disipa cuando las actuaciones y el
pronunciamiento arbitral son supeditadas al control judicial, en consecuencia, a pesar de todas las
10
GONZÁLEZ DE COSSÍO, Francisco, “El arbitraje y judicatura: un binomio necesario en la ecuación de procuración de
seguridad jurídica”, 2007, p. 4.
11
GONZÁLEZ DE COSSÍO, Francisco, “Procesos Constitucionales y procesos arbitrales: ¿Agua y aceite?” En Revista de
Arbitraje PUCP. N°5, Lima, 2015, p.79.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 18
previsiones determinadas en el arbitraje no existe más escapatoria que acabar en una sede judicial,
pese a haber decidido acudir a un arbitraje.
En ese sentido, otros autores también reiteran que existe una vinculación imprescindible entre el
arbitraje y la sede judicial en razón a los procedimientos de anulación, reconocimiento y ejecución
de un pronunciamiento arbitral tanto en instancias nacionales como internacionales; de ese modo, se
reitera que la parte que pierde el arbitraje y que se transforme de forma común en deudora de su
contraparte, se encuentra facultado, pero no obligado a formular una anulación del pronunciamiento
final de los árbitros12. En efecto, la anulación de laudo, visto en primera instancia como un control
formal residual del laudo arbitral, se va transformando poco a poco en una herramienta que usa la
parte perdedora del arbitraje para apelar o impugnar el laudo sin razón legal.
Desde esa perspectiva, Carmen Senes refiere que no hay duda de la existencia de vinculación de
cooperación entre el arbitraje y la jurisdicción en consecuencia el control judicial no es una
inspección autoritaria, sino que más bien es un control cooperativo con la finalidad de subsanar
ciertos vicios que puedan vulnerar alguna garantía procesal. En este ambiente de cooperación el
concurso la sede arbitral y judicial se expresa en la facultad de coerción del que necesita el arbitraje
y que es indispensable para ejecutar medios probatorios, cautelares, laudos arbitrales y la
supervisión del proceso arbitral13.
En esa medida, Carmen Senes tiene una posición diferente a la de otros autores al señalar que el
control judicial en la anulación del pronunciamiento de los árbitros es la concepción de que el
arbitraje es una instancia única, y que no acepta instancias posteriores ni revisiones externas acerca
de argumentos de fondo del laudo arbitral. La autora explica el control judicial debe concebirse
como algo beneficioso y no como algo perjudicial y negativo toda vez que existe una diferencia
clara entre la asistencia judicial (medidas cautelares, ejecución, medios probatorios) y el control
judicial, en consecuencia, se deben de finalizar los cuestionamientos al arbitraje en favor de la
menor participación de la jurisdicción ordinaria. Es interesante, la posición de la autora toda vez
que es totalmente contraria a la de González De Cossío que antes revisamos, la posición De Cossío
es pesimista toda vez que señala que no existirá ninguna otra alternativa más que el laudo arbitral
pase por sede judicial, empero, Carmen Senes tiene evidentemente una posición más optimista al
señalar que el control judicial es una cooperación beneficiosa dado que permitirá revisar de forma
asistencial que el laudo arbitral no contenga vicios procesales y pueda ser ejecutado de forma cierta
por la parte ganadora.
12
VILLARROEL SALVATIERRA, Diego A., Arbitraje, Control Judicial y Orden Público, Editorial El País, Bolivia, 2017, pp.
43.
13
SENES MOTILLA, Carmen, La Intervención Judicial en el Arbitraje, Editorial Aranzandi N° 1, Navarra, 2007, pp. 26.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 19
En otras palabras, a consideración del Tribunal Constitucional la anulación de laudo arbitral tiene
como finalidad únicamente defender los derechos constitucionales desde una perspectiva procesal y
como un proceso independiente del proceso arbitral. Por ende, se debe de tener claro que el control
formal manifestado mediante la anulación de laudo arbitral no forma parte del arbitraje, toda vez
que el proceso arbitral tiene una única instancia, y un único proceso. De ese modo, la figura antes
referida, no es bajo ninguna circunstancia parte integrante del proceso arbitral, sino más bien es un
mecanismo ajeno al proceso arbitral mediante el cual el Estado busca asegurar la protección de las
garantías procesales de las partes recurrentes.
En esa línea de ideas, tal como se ha ido esbozando de forma preliminar, la anulación del laudo
arbitral es un instrumento de control formal formulado por las partes en sede judicial para solicitar
la revisión de un pronunciamiento de los árbitros, alegando algunas vulneraciones de las garantías
procesales. En ese sentido, es relevante enfatizar que el laudo arbitral no tiene verdadera eficacia
con su notificación sino únicamente cuando ha pasado el plazo correspondiente para que alguna de
las partes formule una anulación, dado que se encuentra latente la formulación de alguna anulación.
Por consiguiente, la finalidad de la anulación como mecanismo de control formal, más allá de todo,
es mantener el orden dentro del ordenamiento jurídico peruano. Desde la perspectiva de mantener la
jerarquización del ordenamiento jurídico, se infiere que la anulación busca de forma precisa que el
arbitraje respete ciertos derechos más importantes, como los son los procesales.
En ese sentido, existen diferentes acepciones para la definición de laudo arbitral, primero que el
único medio impugnatorio contra el laudo; segundo que, no es un recurso sino un medio
extraordinario que busca impugnar el laudo; tercero que es una impugnación rescindente14.
Así pues, si se presenta una anulación contra un laudo arbitral, después que este haya pasado de
forma exitosa el camino de la anulación recién podría el pronunciamiento final de los árbitros tener
efectos jurídicos. Sin embargo, los autores sostienen que el arbitraje es una relación contractual con
efectos jurídicos y, en consecuencia, el único medio para refutar su validez es solicitar la anulación
del fallo arbitral aceptado por las mismas partes15. En esencia, Villarroel concluye que mediante la
anulación se busca efectuar una revisión formal y verificar si el pronunciamiento arbitral es válido o
no, debiendo la recurrente sustentar su solicitud únicamente en los supuestos de anulación reguladas
y determinadas en la norma16. Desde otra perspectiva Villarroel, refiere que la anulación arbitral no
se encuentra identificado como un recurso toda vez que no tiene como finalidad impugnar lo
resuelto en un laudo arbitral, y tampoco es una segunda instancia toda vez que no se revisa el fondo
de la controversia, bajo ninguna perspectiva fáctica ni jurídica.
14
CAMPOS GARCÍA, Héctor, “Apuntes respecto de la validez de los acuerdos procesales que condicionan el acceso a la
anulación de laudo a la Constitución de una garantía en el ordenamiento jurídico peruano”, Lima, THEMIS Revista de
Derecho Nº 76, pp. 336-337.
15
CANTUARIAS SALAVERRY, Fernando - REPETTO, José L., “La naturaleza jurídica del Arbitraje según el Tribunal
Constitucional peruano: Riesgos en el camino”. Forseti. Revista de Derecho N° 2, Lima, pp. 108.
16
VILLARROEL SALVATIERRA, Arbitraje, Control Judicial y Orden Público, pp. 78.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 20
Por su parte Julio Wong refiere que la anulación realiza un examen con el propósito de verificar si
en el pronunciamiento de los árbitros se configura alguna de los supuestos regulados como
infracciones a las garantías procesales en la Ley de Arbitraje, toda vez que resolver la anulación
únicamente puede verse sustentado en que alguno de estos supuestos se configure en el mismo17. En
ese sentido, el Decreto Legislativo N°1071 regula que la anulación se solicita cuando se pruebe: a)
que el convenio arbitral es inexistente, nulo, anulable, inválido o ineficaz, b) que una de las partes
no ha sido debidamente notificada del nombramiento de un árbitro o de las actuaciones arbitrales, o
no ha podido por cualquier otra razón, hacer valer sus derechos, c) que la composición del tribunal
arbitral o las actuaciones arbitrales no se han ajustado al acuerdo entre las partes o al reglamento
arbitral aplicable o al Decreto Legislativo, d) que el tribunal arbitral ha resuelto sobre materias no
sometidas a su decisión, e) que el tribunal arbitral ha resuelto sobre materias que, de acuerdo a ley,
son manifiestamente no susceptibles de arbitraje, tratándose de un arbitraje nacional, f) que según
las leyes de la República, el objeto de la controversia no es susceptible de arbitraje o el laudo es
contrario al orden público internacional, tratándose de un arbitraje internacional y, g) que la
controversia ha sido decidida fuera del plazo pactado por las partes.
Desde otra perspectiva, Fernando Vidal indica que la antigua Ley General de Arbitraje en su
apartado 161 regulaba la finalidad de la anulación señalando que versa en examinar si el
pronunciamiento arbitral es válido o no, pero nunca sobre la validez de los argumentos de fondo de
la materia, en consecuencia, el magistrado que revisaba el laudo debía resolver únicamente si esta
era válido o nulo18. Empero, cuando se declara la nulidad de un laudo arbitral, es decir cuando se
declara nulo un laudo arbitral, se priva de los resultados de la decisión en su condición cosa
juzgada, suspendiendo los efectos del laudo arbitral y afectando no solo al laudo arbitral sino
también a todo el proceso arbitral19. La restricción de la anulación de laudo arbitral se encuentra en
la proscripción de los magistrados de emitir un pronunciamiento sobre los argumentos de fondo o el
razonamiento de los árbitros de conformidad a la ley que norma el arbitraje; en consecuencia, esto
implica que los magistrados no cuestionen ni se pronuncien acerca del razonamiento, la valoración,
esquematización, decisión, y planteamiento de los árbitros.
De igual manera, desde la opinión de Caivano en la última etapa del arbitraje, se puede advertir la
aplicación de los elementos del control formal a través del reconocimiento de efectos al
pronunciamiento de los árbitros; caso contrario ante alguna evidencia de vulneración al orden
público se configurará un supuesto de anulación del fallo de los árbitros y en consecuencia, no se
reconocerá de los resultados del pronunciamiento arbitral20. Por consiguiente, desde la perspectiva
del autor argentino la anulación de laudo arbitral tiene un objetivo positivo, toda vez que permite
ratificar que el pronunciamiento de los árbitros no ha transgredido ningún derecho procesal.
Sin perjuicio de lo antes señalado, Sherin Limas refiere que lo más cuestionable respecto al control
judicial es que algunos magistrados que revisan la validez del laudo no conocen de forma cierta
17
WONG ABAD, Julio M, La motivación defectuosa como causal de nulidad del laudo, Jurista Editores, Lima, pp. 84.
18
VIDAL RAMÍREZ, Fernando, Manual de Derecho Arbitral, Gaceta Jurídica, Lima, pp.
19
WONG ABAD, La motivación defectuosa como causal de nulidad del laudo, pp. 86.
20
CAIVANO, Roque. Arbitrabilidad y Orden Público. Foro Jurídico, (12), 2013 pp. 62-78.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 21
cómo funciona el arbitraje y eso repercute en cómo se manifiesta el control judicial21. Sobre la
especialidad o el conocimiento del arbitraje Cantuarias y Repetto22 expresan que la mayoría de los
debates sobre las actuaciones arbitrales y la participación judicial se condicionan en cómo se
interpreta el arbitraje; de forma adicional, la respuesta a estos debates se encuentra vinculada al
origen sobre la naturaleza del arbitraje.
En ese sentido, tenemos que la anulación no es un recurso toda vez que los recursos tienen una
esencia impugnatoria, sin embargo, la anulación del laudo arbitral no tiene como finalidad impugnar
sino examinar. De ese modo, la anulación es una figura de control formal de la sede judicial que
tiene como propósito efectuar una verificación de aspectos formales más no sustanciales, acerca de
la no transgresión de los derechos procesales, o de la protección de las garantías procesales.
Con la finalidad de tener un panorama general respecto al control judicial que efecto la jurisdicción
ordinaria, se procederá a revisar el mecanismo jurídico que aplican diferentes países para examinar
la validez del pronunciamiento arbitral.
A. España
De ese modo, en España los procesos arbitrales han sido normados en la Ley de Arbitraje Ley
60/2003 donde se desarrollan todos los ámbitos correspondientes del procedimiento arbitral.
Respecto al laudo, la ley antes señalada enfatiza que no existe un recurso de apelación contra los
laudos arbitrales; sin embargo, tal y como lo regula la normativa los laudos arbitrales pueden ser
anulados o revisados. Por consiguiente, en la referida ley se regula la anulación con seis (6) causales
21
LIMAS CALDERÓN, “Los Fantasmas que nos Persiguen: Judicialización del Arbitraje: ¿Un Problema Latente o
Superado?”, pp. 490.
22
CANTUARIAS SALAVERRY - REPETTO, “La naturaleza jurídica del Arbitraje según el Tribunal Constitucional peruano:
Riesgos en el camino”. pp. 99.
23
WONG ABAD, Et al., Estudio de anulación de laudos 2022, pp. 13-16.
24
WONG ABAD, Et al., Estudio de anulación de laudos, 2022, pp. 13-16.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 22
Por otro lado, la misma normativa regula la revisión de laudo arbitral pese a tener la condición de
res judicata. Es imprescindible enfatizar que la normativa española regula que ante el laudo arbitral
únicamente cabe la posibilidad de interponer una acción de anulación, empero, también se puede
solicitar la revisión del pronunciamiento arbitral si se cumple alguno de los supuestos del artículo
510 de la Ley Enjuiciamiento Civil frente a sentencias que han obtenido la calidad de firmes.
Dicho artículo norma que cabe la probabilidad de revisar el pronunciamiento arbitral pese a tener la
condición de sentencia firme cuando surjan nuevas pruebas que no se hubiera podido disponer, que
la resolución haya sido fundamentada en medios probatorios declarados falsos con posterioridad,
que se hubiera configurado cohecho, violencia o maquinación fraudulenta.
Finalmente es relevante resaltar que la normativa española destaca que el arbitraje no tiene
instancias posteriores, por lo que no cabe la eventualidad de una instancia de apelación, y es en
razón a ello, que la anulación no es llamada recurso de anulación como lo es en otros países. No
obstante, cuando se hace referencia a la revisión de sentencias firmes si se hace referencia al recurso
de revisión de sentencias. Una apreciación adicional sobre ello es que, la magistrada Viera25 en la
conferencia denominada “Un centro de arbitraje para las américas” del Congreso de Arbitraje
Nacional e Internacional explica que el Tribunal de Madrid intenta garantizar el estado de derecho
en las personas que inician un arbitraje y es debido a ello que no solo se tramita la anulación del
pronunciamiento arbitral verificando la no vulneración de los derechos procesales y el orden
público sino que además estudian el fondo del pronunciamiento arbitral cuando advierten que la
sustentación del laudo es incongruente e inmotivado.
B. Chile
En Chile, la anulación de laudo se encuentra regulada en Ley N°19971 sobre la conocida Ley de
arbitraje comercial internacional en el Capítulo VII acerca de la impugnación de laudos arbitrales.
En esa línea dicha normativa en el artículo 34 establece que la solicitud de nulidad contra el
pronunciamiento arbitral es el único recurso que se puede formular.
De ese modo, las causales se dividen en dos situaciones causales donde el laudo arbitral únicamente
puede ser objeto de anulación cuando las partes prueben: que una de ellas tenía una incapacidad o
que el pacto arbitral no tiene validez, que ha existido una indebida notificación de las actividades
arbitrales o que no ha ejercido sus derechos, que se han pronunciado sobre materias fuera del
convenio de arbitraje, que las actividades no han seguido el convenio entre las partes. La segunda
situación para requerir la anulación del laudo es cuando los árbitros acrediten que la materia de
25
VIERA HULBERT, Andrea, Control Judicial de Laudos Arbitrajes en Otros Países. Una pincelada del Congreso del CAC
en Bogotá, 01/05/2017, disponible en
[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 23
controversia no se encuentra facultada a ser sometida a arbitraje, o que el laudo arbitral es opuesto a
derecho.
Sin perjuicio de lo desarrollado de forma previa, la Ley de arbitraje comercial internacional además
norma la potestad de poder denegar la ejecución de un pronunciamiento arbitral, que en otras
palabras es una forma indirecta para que un laudo arbitral no tenga efectos. Por consiguiente,
algunas de las causales pueden ser la incapacidad de alguna de las partes afectadas, indebida
notificación, arbitrabilidad de las materias. Es valioso revisar que la examinación del
pronunciamiento arbitral en el caso chileno es que se ejerce un doble control de parte de la
jurisdicción ordinaria hacia el laudo arbitral.
C. Colombia
Por otro lado, en el caso colombiano, dicho país ha regulado como extraordinario la anulación que
se pueda formular ante un pronunciamiento arbitral. Así pues, de conformidad con la Ley N°1563
sobre el Estatuto de Arbitraje Nacional e Internacional, se norma la anulación dándole la calidad de
un recurso extraordinario que debe de ser interpuesta ante los mismos árbitros para que estos
remitan la anulación a la sede judicial correspondiente.
Por consiguiente, los supuestos regulados en la Ley antes señalada son las siguientes: la no
presencia de una cláusula arbitral, caducidad del petitorio, falta de competencia de los árbitros, la
invalidez de la constitución del tribunal, indebida representación, indebida notificación, no haberse
actuado una prueba decretada sin razón, emitir el laudo después del plazo, haber emitido un laudo
de conciencia y no uno de derecho, fundamentos contradictores, errores u omisiones materiales,
resolver sobre materias no sometidas a su competencia.
Por lo cual, para el ex Magistrado de la Corte Constitucional de Colombia Dr. Carlos Henao26 en la
conferencia denominada “Un centro de arbitraje para las américas” del Congreso de Arbitraje
Nacional e Internacional refiere que durante la revisión de la anulación del pronunciamiento arbitral
se ha advertido que los límites de revisión de garantías procesales se han sobrepasado. Asimismo, el
magistrado agrega que en caso alguno de los recurrentes alegue la infracción de derechos
constitucionales en un recurso de anulación la Corte Constitucional también realiza un segundo
escrutinio del laudo arbitral verificando no sólo el procedimiento sino también de cuestiones de
fondo.
D. Francia
En el caso francés el Code de procédure civile en el Libro IV, y el Título Ier del artículo 1442 a
1503 regula el arbitraje interno, en el Capítulo VI, Sección primera regula sobre los remedios o
recursos se regula l'appel, esto es la figura de la apelación. De ese modo, el artículo 1489 refiere en
primer lugar que el pronunciamiento arbitral no es pasible de ser impugnado a excepción de algún
pacto contrario de las partes; de forma posterior se enfatiza que la apelación puede solicitarse la
modificación o anulación de laudo arbitral ante los mismos árbitros.
26
VIERA HULBERT, Control Judicial de Laudo Arbitrales en Otros Países.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 24
Por otro lado, de forma específica la misma normativa en su segunda sección regula los recursos de
anulación señalando que se puede interponer una anulación a excepción que se haya convenio
proceder con la apelación del pronunciamiento arbitral. En este punto es interesante la diferencia
que se hace respecto a la apelación y el recurso de anulación, siendo que este último hace referencia
a la examinación de materias de forma del procedimiento.
Una diferencia particular en el arbitraje, al igual que en otros marcos legales, es que el arbitraje en
los Estados Unidos de América tiene un derecho de apelación muy restringido. Otra diferencia es
que las normas legales en este país regulan el arbitraje en diversos cuerpos legales, debido a su
división política a grado estatal y federal.
En esa línea de ideas, se advierte que en la sección 20 del cuerpo legal, se regula los supuestos en el
que el árbitro podría modificar o corregir un laudo, entre algunos de los motivos se encuentran
errores aritméticos, o errores de descripciones o redacción, laudar sobre cuestiones no sometidas a
su competencia, temas formales. porque el laudo no es definitivo acerca de la controversias, para
interpretar o aclarar el laudo, Por otro lado, los supuestos para anular un laudo durante el
procedimiento de arbitraje se encuentran reguladas en la sección 23, señalando que existen indicios
de corrupción, fraude u otros indebidos, parcialidad evidente por parte de algún árbitro, mala
conducta o corrupción de los árbitros durante el arbitraje, un árbitro se excedió de sus poderes, no
hubo acuerdo para someter a arbitraje, falta de notificación para el inicio del arbitraje,
En esa línea de ideas, en la sección Nº 28 se regula las apelaciones estableciendo de forma taxativa
las situaciones en que correspondan, una orden que deniegue la ejecución de un arbitraje, una orden
que modifique o deniegue la confirmación del laudo, una sentencia que anula un laudo sin ordenar
una nueva audiencia, una
Asimismo, debido a que es aceptable arbitrar diferentes controversias, el arbitraje en dicho país
admite que diferentes controversias con sus correspondientes marcos legales sean resueltos por
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 25
tribunales arbitrales. En esa línea de ideas, es interesante señalar que en Nueva York se aplica el
artículo 75 de New York Civil Practice Law Rules, donde se regula que “Vacating or modifying
award”, esto es solicitar anular o modificar un laudo dentro de los noventa días después de su
notificación. En esa línea de ideas, se puede anular el laudo entre otros, cuando uno de los derechos
de algunas partes haya sido vulnerado, evidencia de corrupción o fraude, parcialidad de un árbitro
designado. Por otro lado, se puede modificar un laudo, cuando existan errores aritméticos, o
formales, laudos sobre temas fuera de su competencia, errores formales.
Por todo lo expuesto, se puede señalar que la norma arbitral de Estados Unidos de América regula
la apelación en una corte en situaciones muy determinadas y previamente reguladas en el mismo
cuerpo normativo. Sin embargo, siempre se deja constancia que no se podrá volver a resolver sobre
los argumentos de fondo con el objetivo de tener procedimientos de arbitraje eficientes garantizando
la tutela efectiva, y la validez de los laudos.
En ese sentido, el derecho de apelar una decisión o impugnar un pronunciamiento tal como se
encuentra establecido en la doctrina procesal no es un derecho en el arbitraje como en las cortes.
Salvo que alguna de las partes haya determinado este derecho dentro de sus acuerdos arbitrales, el
Centro de Arbitraje elegido tratará esta situación como un nuevo proceso, de conformidad con los
supuestos taxativos para apelar un laudo arbitral.
En esa línea de ideas, resulta importante comprender el panorama de todas las circunstancias que
existen alrededor de la procedencia o no de una anulación de laudo arbitral, puesto que está a
consideración de algunas partes sería la única forma y la última forma para poder impugnar la
decisión arbitral por temas formales relacionados con los derechos procesales.
En esa medida, sobre los efectos jurídicos obtenidos por la anulación sostienen que la prueba más
tangible de que pese que se considere que las aguas se han calmado pero que el problema podría
retornar es que alguno de los sujetos inicie alguna acción de amparo contra el fallo arbitral27. En ese
panorama, los derechos y garantías procesales serán examinadas de modo concurrente con la
27
CANTUARIAS SALAVERRY - REPETTO, “La naturaleza jurídica del Arbitraje según el Tribunal Constitucional peruano:
Riesgos en el camino”. pp. 108.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 26
característica de cosa juzgada de las resoluciones arbitrales, con esa solución, se determinan
sugerencias para levantar observaciones y también inspeccionar el nacimiento de otras formas
constitucionales que tengan como objetivo como impugnar en toda instancia los laudos arbitrales.
Cabe precisar que el amparo es un proceso cuyo objetivo es tutelar el contenido primordial de los
derechos humanos regulados en la norma constitucional y los adoptados mediante tratados
internacionales también. En ese sentido, la acción de amparo procede ante ciertas situaciones como
hechos u omisiones por parte de un sujeto respecto a la transgresión de los derechos
constitucionales, salvo el de la libertad.
En esa línea de ideas, bajo el principio de legalidad, no se determina de forma literal el amparo
frente a las resoluciones arbitrales, sin embargo, estas han surgido en razón al déficit de respuesta
por parte del Poder Judicial en diferentes controversias. De ese modo, “las discrepancias sobre las
obras que el Estado encargaba no podían esperar años a que el Poder Judicial emitiera una
resolución firme”28, por lo que los sujetos recurrían al arbitraje para poder resolver de forma eficaz
la controversia. Empero, luego de notificado el laudo arbitral la parte perdedora en el proceso
arbitral recurrió ante la anulación de laudo, y aún más la parte que perdía dicha anulación de laudo,
ha estado recurriendo al supuesto de amparo arbitral.
Por ende, “en la tesis constitucional, procede un amparo cuando se violan derechos
fundamentales”29 que no puedan ser reparados bajo ningún modo, así pues, las partes sometían a un
amparo un pronunciamiento arbitral bajo el entendido que en el proceso arbitral se había vulnerado
un derecho fundamental como el debido proceso, entendiendo que esta es una vía absolutamente
excepcional y así lo ha señalado el Tribunal Constitucional luego de un largo proceso de fallos
contradictorios.
En el año 2006, en el caso Cantuarias, el Tribunal Constitucional señaló claramente, que se puede
cuestionar los laudos arbitrales en la vía del amparo contra laudo, señalando que antes de formular
un amparo debe de agotarse la vía previa. De ese modo, la sentencia del caso Cantuarias señala que
el control judicial sobre los laudos arbitrales debe ser ejercido de forma posterior, es decir, después
de haberse emitido un laudo arbitral, mediante los recursos de anulación de laudo determinados en
la Ley de Arbitraje, de esa forma se evitaría que los jueces interfieran al arbitraje como
consecuencia del principio de inevitabilidad del arbitraje30.
En el año 2011 mediante el caso María Julia, el Tribunal Constitucional corrigió lo dispuesto en el
precedente antes señalado, determinado los supuestos en los que procede un amparo contra un laudo
arbitral, y, además, señaló enfáticamente que el recurso idóneo para cuestionar un laudo es la
28
BLUME CILLONIZ, “El Amparo contra Laudo Arbitral, Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima”.
29
BLUME CILLONIZ, “El Amparo contra Laudo Arbitral, Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima”.
30
FEIJÓO CAMBIASO – REGGIARDO SAAVEDRA, El amparo arbitral en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, pp. 16.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 27
En este precedente se fijan los criterios de procedibilidad de un amparo contra laudo arbitral, por tal
razón, son estos los contenidos aplicables actualmente; además distingue cuando se está ante una
vía previa o una vía igualmente satisfactoria respecto al proceso de amparo31. De ese modo, el
precedente vinculante regula los supuestos de procedencia y también los de improcedencia acerca
de formular un amparo arbitral contra un laudo. En consecuencia, el Expediente
Nº00142-2011-PA/TC caso sociedad Minera de Responsabilidad Limitada María Julia, en su
fundamento 20 determina entre otras reglas las siguientes: el recurso de anulación es una vía
procedimental específica igual de satisfactoria para la protección de derechos constitucionales como
lo es un amparo; no procede el amparo para la protección de derechos como el debido proceso o la
tutela procesal efectiva; cuando no exista un convenio arbitral entre las partes o se haya resuelto
sobre materia no arbitrable, toda vez que corresponde la formulación de una anulación. Por otro
lado, el expediente vinculante antes referido ha determinado que es procedente el amparo arbitral
cuando: se haya vulnerado algún precedente vinculante constitucional; se haya aplicado control
difuso sobre una norma constitucional; sea interpuesto por un tercero que no forma parte del
convenio arbitral.
En ese sentido, el precedente "María Julia" tiene como finalidad desmotivar la formulación
descontrolada del recurso de amparo contra los laudos arbitrales al determinar un catálogo taxativo
de supuestos de admisión para el amparo contra el laudo; empero, luego se han publicado algunas
resoluciones constitucionales que expanden la admisión del amparo arbitral, fijándose nuevos
supuestos que aperturaron la probabilidad de controversiales resoluciones diferentes al laudo
arbitral32. Por consiguiente, la solución del Tribunal Constitucional ha llevado a concebir a la
anulación de laudo como un medio específico igualmente satisfactoria respecto al proceso de
amparo para la tutela de derechos fundamentales vulnerados en un arbitraje; de ese modo, se deja de
lado la tesis inicial de la existencia del agotamiento de la vía previa como parte integrante del
procedimiento arbitral33.
VI. PROPUESTAS
31
FEIJÓO CAMBIASO – REGGIAARDO SAAVEDRA, El amparo arbitral en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, pp.
59.
32
FEIJÓO CAMBIASO -REGGIARDO SAAVEDRA, El amparo arbitral en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, pp. 29.
33
FEIJÓO CAMBIASO - REGGIARDO SAAVEDRA, El amparo arbitral en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, pp.
33-34.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 28
Es oportuno señalar que el pronunciamiento arbitral no puede ser modificado debido a que tiene la
calidad de cosa juzgada no hay instancias para impugnar y no hay apelaciones contra el mismo. En
ese sentido, los sujetos suelen usar en primer lugar la anulación, y en segundo lugar últimamente
suelen usar el amparo como una forma de impugnar el pronunciamiento arbitral, tergiversando su
finalidad. En consecuencia, el laudo arbitral está siendo atacado desde diferentes perspectivas con el
objetivo de tener un laudo a su favor, y dejando de lado que en un primer momento se aceptó la
condición de que el laudo no puede ser apelado.
Asimismo, es interesante verificar cómo cambian los intereses en los sujetos, y se apropia de este la
decisión de obtener bajo cualquier circunstancia un laudo a su favor, dejando de lado el
conocimiento del funcionamiento del arbitraje, la condición de cosa juzgada de un laudo arbitral, y
más aún el respeto a la contraparte para poder ejecutar un laudo arbitral que no le ha sido favorable.
En esa línea de ideas, resulta de vital importancia sugerir algunas propuestas para evitar que el
laudo arbitral pueda evitar ser trastocado durante mucho tiempo, y tenga casi una inmediata
ejecución. En esa medida, se puede establecer el escrutinio, como la confirmación exterior o ajena,
de que el Laudo es uniforme y respetuoso de las garantías procesales, un trabajo similar al que
hacen los magistrados de las Salas Comerciales al momento de evaluar la anulación de laudo
arbitral. Por consiguiente, mediante la obligación del escrutinio se reduciría la probabilidad de que
los sujetos puedan recurrir a una instancia judicial para revisar el laudo arbitral, dado que de forma
preliminar se podrían corregir ciertos errores formales y procesales con el objetivo de prever la
subsanación de los mismos de forma anticipada. Así pues, mediante la subsanación de estos errores
procesales por parte del tribunal arbitral, el laudo arbitral sería un pronunciamiento mucho más
pulcro, y podría sin dilación ser ejecutada.
Por otro lado, la determinación de las causales de anulación de laudo arbitral, como el
establecimiento de los supuestos de procedencia para el amparo “arbitral” permite que exista un
catálogo taxativo de situaciones que no pueden ser interpretadas. Así pues, se logrará disminuir la
formulación de anulaciones de laudo o amparos “arbitrales” que no cuenten con fundamentos
fuertes o correctos, que no tenga otra finalidad más que cambiar la decisión del pronunciamiento
arbitral. Sin perjuicio de lo antes referido, sería mucho oportuno ampliar las circunstancias donde se
aplican los supuestos para la anulación y el amparo para que se sepa de forma cierta cuándo procede
o no.
Asimismo, una medida que ha sido bastante cuestionada y contrapuesta en el arbitraje ha sido la
publicidad de laudos arbitrales, dado que choca con la confidencialidad de estos, siendo ambos dos
beneficios en el mundo arbitral que no pueden coexistir al mismo tiempo.
Respecto a la publicidad de laudos se debe señalar que permite definir y fijar los criterios tipo
precedentes vinculantes que ayude a los árbitros y magistrados para resolver de modo coherente y
congruente. Por lo tanto, la recomendación de establecer precedentes arbitrales mediante la
publicidad de laudos establecerá el camino para que se pueda solucionar de forma correcta una
controversia y como se pueda verificar de forma rápida alguna vulneración a las garantías
procesales. De forma adicional, algunos beneficios para esta medida son: el desarrollo del Derecho;
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 29
Por otro lado, la confidencialidad en el arbitraje ha sido definida como uno de los beneficios más
trascendentes para los usuarios, empero, dicha cualidad ha sido objeto de críticas en todo el ámbito
jurídico35, debido al secretismo que existe en la forma de resolver, el resultado al que se llega, y el
razonamiento que se aplica.
Por último, una medida para evitar que exista alguna parte del arbitraje que insista de forma ilógica
con la apelación del laudo, sería la aplicación de acuerdos en las reglas o en el convenio arbitral
para que proceda o no proceda una impugnación contra el laudo arbitral. Respecto a la aplicación de
esta medida, es preciso señalar que no es una novedad, sino que es un acuerdo que suele advertirse
en algunos procedimientos con partes sofisticadas e internacionales, toda vez que permite que el
pronunciamiento final del árbitro sea ejecutado y confirmado cuando este sea notificado a las
partes. Sobre ello, cabe señalar que “no se vulnera el derecho de acceso a la justicia, ni el derecho a
la impugnación, ni el principio de gratuidad de la administración de la justicia”36.
VII. CONCLUSIONES
La anulación de laudo es una expresión del control judicial establecido de forma constitucional en
las leyes de cada país donde exista el arbitraje, si bien existen diferentes formas de manifestación de
estas herramientas, todas mantienen similares cualidades, en razón a que el arbitraje de forma
internacional tiene las mismas cualidades en la mayoría de marcos legales. Es oportuno precisar que
la anulación de laudo tiene como finalidad revisar que no se haya transgredido las garantías
procesales, sin que se toque algún argumento de fondo o el razonamiento de los árbitros. Lo antes
señalado no tiene naturaleza impugnatoria sino más bien asistencial, puesto que permite verificar la
existencia de algún vicio procesal que pueda ser subsanado por los árbitros de forma posterior.
Si bien los sujetos tratan de encontrar todas las medidas posibles para poder apelar y cambiar la
decisión de los árbitros en el laudo, contradiciendo su inicial pacto de respetar la validez del laudo
arbitral, el ordenamiento jurídico, y la normativa arbitral, no cabe la posibilidad de que las partes
cuestionen lo resuelto en un laudo arbitral, toda vez que en esta vía no se encuentra regulada la
segunda instancia y mucho menos la apelación. El estándar del control judicial que ejercen los
magistrados de la Sala Comercial del Poder Judicial se encuentra delimitado en primer lugar bajo la
idea de revisar solo aspectos formales del laudo arbitral, y en segundo lugar la prohibición de
revisar aspectos sustanciales del laudo arbitral. En consecuencia, los magistrados se encuentran
restringidos de revisar, analizar, criticar, o cuestionar el razonamiento contenido en el laudo arbitral.
34
BERKEMETER OLAECHEA, Fernando, Publicidad de laudos arbitrales en el arbitraje comercial: ordenando la discusión,
THEMIS Revista de Derecho Nº76 1ra Ed., Lima, pp. 327.
35
BERKEMETER OLAECHEA, Publicidad de laudos arbitrales en el arbitraje comercial: ordenando la discusión, pp. 316.
36
CAMPOS GARCÍA, Héctor, Apuntes respecto de la validez de los acuerdos procesales que condicionan el acceso a la
anulación de laudo a la Constitución de una garantía en el ordenamiento jurídico peruano, THEMIS Revista de Derecho
Nº76, Lima, pp. 359.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 30
De alguna forma el recurso de anulación suspende la eficacia del laudo arbitral, toda vez que hasta
que la parte ganadora no se encuentre segura que su contraparte no ha formulado un recurso de
anulación, no se estará seguro de que pueda ejecutar se forma cierta el Laudo Arbitral. Asimismo,
se suspenden todos los efectos jurídicos que pueda tener un pronunciamiento arbitral hasta que él
haya terminado el plazo para presentar alguna anulación con él. Empero, de forma sucinta también
se ha explicado que aún cuando el plazo para presentar anulaciones ha vencido sin que se haya
formulado alguna, aún no existe calma en la tormenta, toda vez que existe la posibilidad de que
formulen amparos.
Resulta relevante la determinación de calidad de cosa juzgada que tiene el laudo arbitral, toda vez
que no funciona de la misma forma que la calidad de cosa juzgada de las sentencias judiciales; toda
vez que la primera admite de alguna forma la revisión en una segunda instancia, mientras que la
segunda bajo ningún caso la admite. De ese modo, la calidad de cosa juzgada se evidencia diferente
en un laudo y una sentencia.
¿ES NECESARIO REGULAR EL THIRD PARTY FUNDING EN
EL PERÚ?
Camila Mendoza1
Resumen - El presente artículo explora el debate sobre la regulación del Third Party Funding en el
arbitraje doméstico peruano. Para ello se analiza el rol que juegan factores como: las distintas
acepciones del término, su uso en el arbitraje peruano y la regulación de la figura en otras
jurisdicciones. De esta manera se concluye que, en el Perú, aún no se han dado las condiciones para
regular esta figura.
Abstract - This article delves into the debate surrounding the regulation of Third Party Funding in
Peruvian domestic arbitration. It examines the roles played by various factors, including the
differing definitions of the term, its application in Peruvian arbitration, and the regulatory
frameworks in other jurisdictions. The analysis concludes that, in Peru, the conditions necessary for
regulating this concept have not yet been met.
I. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………....32
II. ¿QUÉ ES EL TPF?.....................................................................................................................32
III. EL ROL DE LA DEFINICIÓN DEL TPF EN EL DEBATE SOBRE SU
REGULACIÓN…………………………………………………………………………………....33
IV. EL ROL DEL MERCADO DEL TPF EN EL DEBATE SOBRE SU REGULACIÓN…...34
V. LA REGULACIÓN DEL TPF…………………………………………………………………36
A. La regulación del TPF en otras jurisdicciones………………………………………………36
B. El estado actual de la regulación del TPF en el Perú………………………………………-37
C. Los motivos para regular el TPF……………………………………………………………-38
VI. CONCLUSIONES……………………………………………………………………………..39
1
Abogada por la Universidad de Lima. Asociada en el área de litigación y arbitraje del estudio Cuatrecasas (Perú).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 32
I. INTRODUCCIÓN
El Third Party Funding (“TPF”), también llamado litigation funding, dispute finance, third party
litigation funding o champetry, es, en sus términos más amplios, un mecanismo de financiamiento
por el cual un tercero (entiéndase por este término a quien no es parte en un proceso) asume los
gastos del litigio de una de las partes.
Estando a que hoy en día el TPF es un rasgo de la litigación moderna2, tenemos que su uso es cada
vez mayor en el arbitraje a nivel mundial. De esto se sigue algo inevitable: el debate en torno a la
necesidad de su regulación.
En el presente artículo buscamos aterrizar este debate en el contexto del arbitraje doméstico peruano
para lo cual exploraremos el rol que juegan diferentes factores en el debate respecto a la regulación
del TPF. De esta manera se analizará: (i) el impacto que tienen las distintas acepciones del término
TPF en las discusiones sobre la regulación de la figura; (ii) la existencia de un mercado para el TPF
en el arbitraje peruano; y finalmente, (iii) el estado del debate sobre la regulación del TPF en otras
jurisdicciones y en el derecho peruano.
La doctrina es pacífica en aceptar que no existe una definición estandarizada de esta figura. Si bien
se han realizado esfuerzos para definirla -entre los cuales vale la pena resaltar el del grupo de
trabajo de la Universidad Queen Mary y el Consejo Internacional de Arbitraje Comercial en el
reporte sobre TPF en arbitraje internacional del año 20183- el TPF cuenta con innumerables matices
que hacen de esta una tarea casi imposible. Por ejemplo, Blackaby y Wilbraham, citando a Parks y
Rogers, han identificado hasta 7 tipos de TPF4.
2
Court of Appeal of England and Wales, Civil Division, “Excalibur Ventures LLC v. Texas Keystone Inc & Ors” [2016]
EWCA Civ 1144, Case Nos A3/2015/0443 & A3/2015/0476, 18 noviembre de 2016, Public Source Materials, 1 – 31: 1.
“Third party funding is a feature of modern litigation.”.
3
International Council for Commercial Arbitration, Report of the ICCA-Queen Mary Task Force on Third Party
Funding in International Arbitration, The ICCA Reports Nº 4 (2018): 50.
4
BLACKABY, Nigel - WILBRAHAM, Alex, “Third-party Funding in Investment Treaty Arbitration”, en YANNACA-SMALL,
Katia. (ed), Arbitration Under International Investment Agreements: A Guide to the Key Issues (Second Edition)
(Oxford: Oxford University Press, 2018), 698 – 723: 704-706.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 33
No obstante lo anterior, al desglosar las mismas siglas del TPF encontramos dos elementos que
todas las variantes de TPF tienen en común. En primer lugar, tenemos que el TPF es un
financiamiento. Por lo tanto, es un mecanismo por medio del cual se proporcionan fondos con el
objeto de que se lleve a cabo una actividad. En segundo lugar, tenemos que este financiamiento lo
realiza un tercero, entiéndase este término de manera procesal como quien no es parte. En el marco
del derecho peruano, “parte constituye “la persona que propone la demanda, y la persona contra
quien se la propone”5.
De esta manera, en su acepción más básica tenemos que el TPF es un mecanismo por el cual un
tercero asume, de manera parcial o total, los gastos del arbitraje (tales como honorarios de los
árbitros, de abogados, del centro de arbitraje etc.) de una de las partes.
Existe un tercer elemento del TPF que está presente en muchas de las definiciones que da la
doctrina. Este elemento se refiere a que el financiamiento es sin recurso. Muchos artículos definen
al TPF como un mecanismo a través del cual un tercero financia los gastos del arbitraje de una parte
a cambio de un porcentaje de lo otorgado a dicha parte en un futuro laudo. De esta manera, el
acuerdo de TPF es una suerte de inversión en la que el financiador corre con el riesgo enteramente,
puesto que no se pacta ningún tipo de garantía. Si la posición de la parte financiada es amparada el
tercero recupera su inversión y genera una ganancia, de lo contrario no lo hace.
Yendo un paso más allá, en el TPF sin recurso el financiador suele ser una empresa que se dedica a
prestar el servicio de financiamiento de litigio de manera profesional, aunque nada impide que
pueda ser una persona natural o jurídica que haya identificado la oportunidad de inversión.
Existen diversos trabajos en los que se analiza y debate la necesidad de regular el TPF. En su
mayoría, estos empiezan reconociendo que no se cuenta con una definición uniforme de TPF, pero
adoptan una definición que encaja con la del TPF sin recurso, prestada por empresas dedicadas a la
prestación de este servicio.
En el caso del arbitraje de inversión es lógico que el TPF sin recurso y prestado por profesionales
sea el que se presente con más frecuencia. Esto debido a las cuantías en discusión -aunque cabe
señalar que existen casos emblemáticos en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias
Relativas a Inversiones -CIADI en donde se han realizado financiamientos parciales a cargo de
5
PRADO Bringas, R. - ZEGARRA Valencia, O. F. “Litisconsorcio e Intervención de Terceros en el Proceso Civil: Buscando
una Nueva Aproximación”, IUS ET VERITAS, 24(52), 2016, pp. 298-315. Recuperado a partir de
[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 34
En el arbitraje peruano el TPF sin recurso y prestado por profesionales no es ajeno. Incluso existe
una gestora de inversiones con sede en Perú y conformada por peruanos que ofrece los servicios de
financiamiento sin recurso, financiamiento por deuda e incluso compra del laudo arbitral7.
Sin embargo, existen otras modalidades de TPF que sospechamos se dan con mayor regularidad en
nuestro mercado:
i) El financiamiento por abogados: realizado a través del trabajo pro-bono, honorarios en
los que el pago depende del éxito, y/o honorarios en donde se ofrece un descuento que
posteriormente será reembolsado y aumentado en caso de éxito8;
ii) El financiamiento realizado a través del grupo de empresas: realizado cuando una
empresa, que no es parte del proceso, asume el pago de los gastos del arbitraje de otra
empresa que forma parte del mismo grupo empresarial.
De esta manera, en el marco del debate sobre la regulación del TPF es necesario arribar a un
consenso sobre la definición del TPF ya que de ello depende la inclusión o exclusión de
determinadas variantes de esta figura.
Antes de regular cualquier figura es necesario preguntarse si es que esta es utilizada de manera
suficiente para ameritar su regulación. Es lógico pensar que, si el TPF no se utiliza más que en unos
cuantos casos, no valdría la pena gastar esfuerzos en regularla.
En el Perú, no hemos podido encontrar datos sobre el tamaño del mercado del TPF. Sin embargo,
estos datos si se encuentran para otras jurisdicciones. Por ejemplo, en Estados Unidos tenemos que
el mercado del TPF alcanzó los 2.8 miles de millones en el año 20219 y en el Reino Unido se estima
6
Por ejemplo, véase el caso CIADI ARB/10/7 llevado ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas
a Inversiones -CIADI, en el marco del Tratado Bilateral de Inversión entre la República Oriental del Uruguay y la
Confederación Suiza. En este “Campaign for Tobaco Free Kids” apoyó en el financiamiento de la defensa de la
República Oriental del Uruguay en los seguidos por la empresa tabacalera Philip Morris.
7
Lex Finance, “Nosotros” disponible en:
[Link]
8
BLACKABY, Nigel - WILBRAHAM, Alex, “Third-party Funding in Investment Treaty Arbitration”, en YANNACA-SMALL,
Katia. (ed), Arbitration Under International Investment Agreements: A Guide to the Key Issues (Second Edition)
(Oxford: Oxford University Press, 2018), 698 – 723: 704-706.
9
STORM, Roy, “Big Law Warms Up to Litigation Finance as Deals Pot Hits $2.8B”, Bloomberg law, 23/03/22,
disponible en:
[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 35
que el mercado del TPF en el 2023 osciló entre 1.5 miles de millones y 4.5 miles de millones de
libras esterlinas10.
Estas cifras, vistas en conjunto con los múltiples artículos que se escriben sobre el TPF y el hecho
de que guías internacionalmente reconocidas como Chambers and Partners elaboran rankings sobre
empresas que ofrecen servicios de TPF específicamente para arbitrajes11, nos permite concluir que,
a nivel mundial, el TPF tiene un mercado de tamaño significativo en el arbitraje.
Si bien no tenemos datos sobre el mercado del TPF en el Perú, sí tenemos datos sobre el mercado de
arbitraje en Perú. En el Perú el arbitraje es “el método alternativo de solución de controversias de
mayor uso en el ámbito empresarial”12. En el 2023 el Centro de Análisis y Resolución de
Controversias de la Pontificia Universidad Católica del Perú, uno de los principales centros de
arbitraje del país, reportó 579 casos nuevos y la mayor cuantía en controversia fue de 89 millones
de soles, mientras que en el 2022 se reportaron 576 casos nuevos y la mayor cuantía fue de 360
millones de soles13. Adicionalmente, tenemos que el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio
de Lima, otro de los principales centros de arbitraje del país ha administrado más de 7,000 arbitrajes
a lo largo de su trayectoria14.
Uno de los factores que explican el tamaño del mercado del arbitraje en el Perú es que todas las
controversias derivadas de las contrataciones con el estado que se dan en el marco del Texto Único
Ordenado de la Ley Nº30225, deben resolverse vía conciliación o arbitraje15. Es decir, tenemos un
mandato legal que obliga a que estas controversias se resuelvan en arbitraje en lugar de en el poder
judicial. A esto se le suma que el poder judicial tiende a tardar varios años en resolver controversias
y que, según una encuesta llevada a cabo este año por Datum International, el 85% de peruanos
desconfía del poder judicial, en su mayoría porque sospechan corrupción16.
10
O’NEILL, Emily, “Litigation Funding Overview – United Kingdom”, Deminor, s.f disponible en:
[Link]
11
Litigation Funding: International Arbitration | Litigation Support, Chambers and Partners, disponible en:
[Link]
12
VENTURA, Marianella, “¿Qué sectores hacen más uso del arbitraje en el Perú?” s.f, disponible en:
[Link]
13
Consulta realizada en el foro de transparencia del CARC-PUCP disponible en:
[Link]
14
Consulta realizada en el foro de transparencia del Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima disponible
en: [Link]
15
Texto Único Ordenado de la Ley Nº30225, Ley de Contrataciones del Estado, art. 45 inciso 1.
“45.1 Las controversias que surjan entre las partes sobre la ejecución, interpretación, resolución, inexistencia,
ineficacia o invalidez del contrato se resuelven, mediante conciliación o arbitraje, según el acuerdo de las partes. En el
reglamento se definen los supuestos para recurrir al arbitraje Ad Hoc. Las controversias sobre la nulidad del contrato
solo pueden ser sometidas a arbitraje.”
16
ORTÍZ, Sebastián, “Encuesta de Datum: 85% de peruanos no confía en el Poder Judicial y el 73% en la fiscalía” Diario
El Comercio, 14/03/2024 disponible en:
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 36
Considerando entonces las circunstancias particulares que hacen que el Perú tenga un amplio
mercado de arbitraje, ello nos da un indicio positivo de que existiría también un mercado interesante
para el TPF. Esto sumado a que existen fondos de TPF en el Perú, tenemos indicios de que este sería
un mecanismo actualmente utilizado.
Parte indispensable del debate sobre la regulación del TPF en el Perú es observar el manejo de otras
jurisdicciones al respecto.
El Reino Unido es uno de los países en donde el mercado del TPF se encuentra más desarrollado.
De ser una práctica prohibida sobre la base de las doctrinas del maintenance, barretry, y champerty,
a tener un mercado de TPF en los miles de millones, el desarrollo de esta figura en el derecho
británico es de los más extensos. La industria del TPF en este país es una auto regulada, de manera
voluntaria, por organizaciones como la Association of Litigation Funders17. Esta asociación, que en
el contexto peruano podría asimilarse a un colegio profesional, tiene su propio reglamento,
sanciones y código de conducta.
La Unión Europea, si bien aún no cuenta con regulación al respecto, se inclina por regular el TPF.
En el año 2022 el parlamento de la Unión Europea solicitó a la comisión legislar de manera tal que
se asegure un TPF responsable. Ello en tanto que se discutió que, al no encontrarse regulado, se
podría utilizar el TPF para abusar del sistema por lo que se sugirió sentar estándares mínimos y la
inclusión de un sistema de autorización para terceros financiadores, estándares mínimos de
independencia, transparencia, un deber fiduciario de los financiadores respecto a las partes
financiadas, un tope en el porcentaje de la indemnización otorgada por el laudo que el financiador
puede obtener de 25-40%, entre otros18.
[Link]
-y-el-73-no-confia-en-la-fiscalia-noticia/
17
Association of Litigation Funders of England and Wales, “About Us”, disponible en:
[Link]
18
The Bar Council, “Keeping hold of the reins: The challenge of regulating third-party funding of litigation” 7/07/23
disponible en:
[Link]
[Link]#:~:text=In%20countries%20such%20as%20the,the%20Association%20of%20Litigation%20Funders.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 37
El inciso 6(b) de las mencionadas directrices, leído en conjunto con la explicación al estándar
general 6, nos da una definición del tercero financiador e indican que este debe ser revelado ante los
árbitros para la correspondiente declaración de imparcialidad e independencia19.
No obstante, al revisar los reglamentos de los principales centros de arbitraje del país podemos ver
que CCL21, CARCPUCP22 y el SNA23 no contienen disposición alguna sobre el TPF. Sin embargo,
el Centro Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Americana del Perú (“Amcham”) sí
contempla en su Reglamento de Arbitraje24, en vigor desde el 1 de julio de 2021, una disposición
sobre el TPF. El artículo 5 del mencionado reglamento se lee de la siguiente manera:
19
International Bar Association, IBA Guidelines on Conflicts of Interest in International Arbitration (Londres:
International Bar Association).
20
Constitución Política del Perú, art. 2.24(a):
“2. Derechos fundamentales de la persona
Toda persona tiene derecho:
(…)
24. A la libertad y a la seguridad personales. En consecuencia:
a. Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni impedido de hacer lo que ella no prohíbe.”
21
Reglamento de arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima, disponible en:
[Link]
22
Reglamento de arbitraje de la unidad de arbitraje del Centro de Análisis y Resolución de Conflictos de la Pontificia
Universidad Católica del Perú, disponible en:
[Link]
[Link]
23
Resolución Nº 016-2004-CONSUCODE/PRE, Texto Único Ordenado del Reglamento del Sistema Nacional de
Arbitraje Vigente desde el 16 de enero de 2004, disponible en:
[Link]
_del_Sistema_Nacional_de_Arbitraje.pdf?v=1603162762
24
Reglamento de arbitraje del Centro Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Americana del Perú,
disponible en: [Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 38
Con el fin de contribuir con el deber de revelación de los árbitros, cada parte, oportunamente, deberá
informar la identidad de sus abogados, así como sobre la existencia de sociedades del mismo grupo o
de cualquier persona que tenga control sobre la parte que puedan tener vinculación con los asuntos
controvertidos o interés en el resultado del arbitraje. Asimismo, la parte deberá informar,
oportunamente, sobre la existencia e identidad de cualquier tercero que la esté financiando, total o
parcialmente, para asumir los costos del arbitraje.
Del artículo en cuestión podemos ver que está regulado solamente el deber de revelar la existencia e
identidad del tercero financiador y que esto debe revelarse, aunque el financiamiento sea parcial.
Tal y como está regulado el artículo, podrían surgirles a las partes preguntas como las siguientes:
i) Si el abogado de una parte está trabajando con un pago sujeto al éxito ¿debe revelar
esto?
ii) Si la parte contara con un seguro de litigios ¿debe revelar esto?
iii) Si la empresa matriz asume el pago de los gastos del centro de arbitraje de su filial ¿debe
revelar esto?
Queda claro que si una parte está utilizando un TPF profesional debe revelarlo, pero los casos
mencionados en el párrafo anterior podrían generar dudas. Estas dudas no deben tomarse a la ligera
puesto que, al ser una disposición que forma parte del reglamento arbitral de Amcham, su
incumplimiento es causal de anulación de laudo bajo el derecho peruano. Esto de acuerdo con lo
dispuesto por el artículo 63 inciso c de la ley de arbitraje: “Que la composición del tribunal arbitral
o las actuaciones arbitrales no se han ajustado al acuerdo entre las partes o al reglamento arbitral
aplicable (…)”
Parte del debate sobre la regulación del TPF también debe incluir un análisis sobre los objetivos de
regular la figura. Estando a que las regulaciones existentes sobre TPF se limitan a ordenar la
revelación de la identidad y existencia de este, es necesario analizar si el marco jurídico peruano
actual permite superar este desafío.
Al respecto, si el tercero financiador es el abogado de la parte o una empresa del mismo grupo, los
árbitros conocen la existencia e identidad de ambos por lo que su revelación de independencia e
imparcialidad, de acuerdo con el marco regulatorio peruano25, debería incluirlos. Adicionalmente,
las partes tienen la posibilidad de pactar la inclusión de las directrices de la IBA dentro de las reglas
del arbitraje, las cuales contienen una disposición que obliga a revelar la existencia e identidad del
financiador. Inclusive también, los árbitros podrían proponer la inclusión de una regla en el arbitraje
relativa a revelar la existencia e identidad de un financiador.
De esta manera, tenemos que el marco regulatorio peruano actual permite afrontar un posible
conflicto de interés que se suscite por la existencia de un TPF.
VI. CONCLUSIONES
Es importante tener presente que el TPF no cuenta con una definición estandarizada al momento de
debatir su regulación. Existen diversos trabajos que han identificado las principales o más
frecuentes modalidades del TPF que pueden ser utilizadas como guía para entender todo lo que
puede ser considerado TPF. Antes de regular debemos cuestionarnos qué es lo que verdaderamente
estamos regulando.
Es necesario tener datos sobre el mercado del TPF en el peruano, tal como se tienen para otras
jurisdicciones, para así poder saber sí la figura se presenta con suficiente frecuencia para ameritar su
regulación. Si bien el tamaño del mercado de arbitraje peruano y las tendencias mundiales sobre el
TPF nos sirven como indicios de que esta figura es utilizada en el Perú, antes de regular es positivo
tener evidencia clara no solo de que se usa esta figura, sino que se presentan problemas con su uso
que solo pueden ser absueltos con una nueva regulación.
Hemos explicado que el actual marco regulatorio de arbitraje peruano puede hacer frente a la
preocupación a la afectación a la independencia e imparcialidad de los árbitros. Asimismo, hemos
también señalado que existen instrumentos de soft law que pueden aplicarse a los arbitrajes que
también configuran herramientas para hacer frente a los desafíos del TPF.
En ese sentido, culminamos con una respuesta a la pregunta materia del título del presente trabajo:
¿es necesario regular el TPF en el arbitraje peruano? En nuestra opinión no, o por lo menos aún no.
Consideramos que una regulación que no responde verdaderamente a las necesidades de la práctica
hace más daño que ninguna regulación.
25
Decreto Legislativo 1071, Decreto Legislativo que norma el arbitraje, art 28, inciso 1:
“28. Motivos de abstención y de recusación.
1. Todo árbitro debe ser y permanecer, durante el arbitraje, independiente e imparcial. La persona propuesta para
ser árbitro deberá revelar todas las circunstancias que puedan dar lugar a dudas justificadas sobre su
imparcialidad e independencia.”
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 40
Por el momento, son los centros de arbitraje a través de sus reglamentos lo que irán marcando la
pauta al respecto, siendo que si otros centros empiezan a incluir disposiciones acerca del TPF
podremos reevaluar la pregunta sobre si es necesario regular el TPF.
UNA MIRADA CRÍTICA A LA APLICACIÓN DE RECURSOS
CONSTITUCIONALES EN EL ARBITRAJE
Daniel Heller Videla1
However, the coercive power granted by laws or the constitution itself to established institutions can
lead to a purist interpretation of the norm being prioritized, which will not protect the
1
Abogado graduado con mención de excelencia por la Universidad Privada Boliviana. Ex mootie de la Competencia
Internacional de Arbitraje durante las gestiones 2019, 2020 y 2021. Sus áreas de especialidad son el derecho
constitucional, derecho administrativo y arbitraje comercial. Ha trabajado en organismos e instituciones dedicados a la
investigación jurídica y política. Actualmente es asociado jr. de firma Sánchez Peña & Asociados y parte del Centro de
Estudios Jurídicos de Libera Bolivia.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 42
aforementioned principles. In the case of arbitration, this could mean invalidating the autonomy of
the will of the parties, which is one of the foundations of arbitration, namely the contractual nature
of the arbitral agreement.
Currently, especially in Latin American countries, there is a high tendency for constitutional courts
to annul arbitral awards, making the mistake of addressing the substance of the awards. This results
in a lack of consideration for the criteria used by the arbitrators responsible for issuing these
decisions, and even less consideration for the willingness of individuals to submit their disputes to
arbitration.
This lack of consideration for the principle of pacta sunt servanda, and the prioritization of
ordinary justice not only represents a potential problem of competence for constitutional bodies but
also implies that states can take the necessary measures to make the autonomy and
self-determination of individuals in resorting to arbitration less and less guaranteed as a legitimate
means of dispute resolution. This leads to a conflict between the coercive power of the state, in
contrast to respect for and guarantee of the consent of the parties to resort to arbitration, where
principles of law or even constitutionalism can be embodied.
I. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………....42
II. CONCEPTO DE ARBITRAJE………………………………………………………………..43
A. Principio Kompetenz – Kompetenz, Competencia de los Tribunales Arbitrales y la garantía
al juez natural………………………………………………………………………………..….44
III. LOS ÁRBITROS, SU COMPETENCIA Y LA GARANTÍA AL JUEZ NATURAL COMO
NOCIÓN CONSTITUCIONAL…………………………………………………………………..46
IV. DERECHO CONSTITUCIONAL, RECURSOS CONSTITUCIONALES Y
ARBITRAJE……………………………………………………………………………………….49
V. RECONOCIMIENTO Y EJECUCIÓN DE LAUDOS………………………………………50
VI. RECURSOS PROPIOS DEL ARBITRAJE…………………………………………………51
VII. MENOSPRECIO DEL DERECHO INTERNACIONAL Y SU INCORPORACIÓN AL
DERECHO INTERNO……………………………………………………………………………52
VIII. ANÁLISIS……………………………………………………………………………………52
I. INTRODUCCIÓN
Non ex regula ius sumatur, sed ex iure quod est regula fiat es el principio del derecho que establece
que regla es la que expone brevemente la cosa, tal y como es. El Derecho no se toma de la regla,
sino que la regla se hace con arreglo al derecho que hay. 2
2
PAULUS Julius, jurista romano del siglo III d.C, en Digesto 50-17-1: «Lo justo no deriva de la norma, sino que es la
norma la que procede de lo que se considera justo.»
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 43
Al respecto, Friedrich Hayek menciona que, “se ha abierto al hombre un campo de posibilidades
totalmente nuevo y le ha dado un nuevo sentido de poder sobre el propio destino. La discusión
sobre quién debería ejercer este poder, sin embargo, ha dejado indebidamente en la sombra el
problema, mucho más fundamental, relativo a los límites y a la extensión de semejante poder”3.
Muchas veces, en el caso del arbitraje a pesar de la ya prolongada experiencia en su práctica, tanto a
nivel doméstico como internacional, nos encontramos ante una figura donde las personas deciden
dirimir sus controversias y la otorgación de justicia en un ámbito privado. Los resultados y la
eficacia obtenida muestran que es posible y constitucional que el Estado otorgue sus facultades o
competencia de impartir justicia.
Bajo de este supuesto, del ejercicio de libertad que tienen las personas, aplica a lo mencionado por
Hayek, debido a que en el arbitraje el ser humano ha encontrado lo relativo a la extensión del poder
de impartir justicia. Lo que, en muchos casos puede ser utilizado como excusa para pugnar la
facultad impartida, cuando una parte perdidosa así lo requiera, siendo el Estado a través de la
justicia ordinaria el primero en emplear los mecanismos legales para que esto suceda.
Lo que puede representar un problema en el arbitraje, porque en muchos casos se busca la nulidad o
anulación de un laudo arbitral que pudo haberse dictado conforme a derecho, y en base a todos los
principios legales y constitucionales. Lo que representa que se usen mecanismos legales
establecidos en la ley, lo que desde una perspectiva positivista sería correcto, pero incumpliendo
con la finalidad que implica la extensión de la facultad de impartir justicia, que puede entenderse
como un deber ser del derecho.
La consecuencia de todo lo mencionado es que se puede enfrentar a los recursos constitucionales
con el arbitraje. Los medios constitucionales deben ser utilizados para proteger ambos, y no
generar un posible Estado de indefensión del arbitraje y al efectivo reconocimiento de sus laudos.
El presente artículo pretende demostrar que no se deben utilizar los mecanismos procesales
constitucionales en perjuicio del arbitraje. Porque, para su correcto desarrollo y para poder
contemplar los beneficios que genera el mismo, es necesario que los mecanismos constitucionales
protejan su libre desarrollo, siempre que sea realizado conforme a derecho.
II. CONCEPTO DE ARBITRAJE
El doctor José Antonio Romero Rodríguez establece que el arbitraje es:
una institución por la cual un tercero, denominado árbitro que no es un juzgador estatal,
resuelve una diferencia que divide a dos o más partes, en ejercicio de la misión
jurisdiccional que le ha sido confiada por las mismas a través de un acuerdo de
voluntades. Dicho acuerdo de voluntades es comúnmente denominado acuerdo de
arbitraje o convenio arbitral4.
3
HAYEK Friedrich, Derecho legislación y libertad, Capítulo IV: Cambios en el Concepto de ley, Unión Editorial,
Argentina, 2006, p. 97-123.
4
MORENO RODRÍGUEZ, José A., “Capítulo XVIII Contrato de Arbitraje”, en MORENO RODRÍGUEZ, Curso de Contratos, Ed.
Intercontinental, 2da Edición, Asunción, 2017, pp. 535-554.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 44
Vale la pena analizar las partes más relevantes de la definición debido a la cantidad de elementos
que se puede diferir de ella, que son característicos del arbitraje. Los cuales ayudarán a ser el
fundamento de la presente investigación por el reconocimiento constitucional de las mismas.
La primera parte menciona la existencia de un tercero denominado árbitro que resuelve una
diferencia o controversia que no es un juzgador estatal. Lo que denota que una de las principales
características diferenciadoras del arbitraje es la extensión de la facultad de impartir justicia a un
tercero.
Para Roque Caivano, el arbitraje representa una suerte de justicia privada, porque se trata de una
actividad jurisdiccional ejercida por particulares que no integran los órganos del Poder Judicial del
Estado5. Para no ser susceptible de apelación, esta figura es reconocida por la constitución, leyes y
tratados internacionales ratificados por los Estados; de esta manera se asegura que es una figura
completamente constitucional.
Respecto a la segunda parte de la definición se encuentra el ejercicio de una misión jurisdiccional
conferida por las partes a través de un acuerdo de voluntades. Los árbitros designados para un
proceso arbitral van a tener la facultad de resolver una controversia, emitiendo un criterio jurídico,
tal y como lo hace un juez ordinario. Lo que significa que la resolución va a tener el valor de cosa
juzgada, cuyo criterio se adecua a los estándares y la legitimidad otorgada por la ley6, por lo que
todo lo dictaminado es reconocido por el Estado y conferido por el propio Estado en un sentido de
garantía del pleno ejercicio de la libertad.
Por último, la definición nos establece la existencia del acuerdo de voluntades o convenio arbitral.
La voluntad es la piedra angular del arbitraje, la cual de acuerdo a la teoría contractual se basa en
que las partes acuerdan resolver sus controversias a través del arbitraje en uso de la autonomía de su
voluntad a través de una cláusula arbitral.
Lo que significa que se somete la controversia a arbitraje y se la retira de la competencia natural del
poder jurisdiccional ordinario. Esta parte de la definición debe ser entendida en dos sentidos; el
primero implica que las personas tienen una facultad reconocida de decidir si someten sus
controversias a arbitraje como un elemento voluntarista de los interesados que así sea. El segundo
es la obligación del Estado de respetar esta decisión, con todos los límites que la misma implica.
La competencia jurisdiccional del arbitraje nace a partir de la voluntad de las partes que deciden
dirimir sus controversias a través del arbitraje. Por lo que es correcto afirmar que el arbitraje tiene
una naturaleza contractual, pero que posee elementos jurisdiccionales reconocidos por el marco
jurídico de cada Estado.
A. Principio Kompetenz – Kompetenz, Competencia de los Tribunales Arbitrales y la garantía
al juez natural
5
CAIVANO Roque J., “El Rol del Poder Judicial en el Arbitraje Comercial Internacional”, en MCLEAN - MORENO-VALLE
Coord. Arbitraje Comercial Internacional, pp. 96-115.
6
CAIVANO, El Rol del Poder Judicial en el Arbitraje Comercial Internacional, p. 97.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 45
La presente sección parte bajo el entendimiento que el arbitraje como medio de resolución de
controversias garantiza y respeta todas las garantías constitucionales, a través de distintos
mecanismos, como ser principios, leyes o tratados internacionales. Por lo que carece de sentido
argumentar que el arbitraje no tiene supuestos donde se protege este tipo de cuestiones.
El principio kompetenz-kompetenz establece que los árbitros designados a una posible controversia
arbitral tienen la atribución para decidir acerca de su propia competencia. Este principio surge con
la finalidad de impulsar y garantizar la autonomía del arbitraje frente a los tribunales domésticos, es
decir que es un medio de defensa propio para que la jurisdicción ordinaria no emplee su fuerza
coercitiva en contra del arbitraje7.
Se lo considera como un principio porque permea el derecho arbitral desde una perspectiva
sistémica, lo que deriva en un amplio desarrollo jurisprudencial, normativo y doctrinal. Este
principio va a ser el encargado de generar un equilibrio entre algunas instituciones del arbitraje,
como ser la autonomía de la voluntad o los actos propios, generando un incentivo en el comercio
internacional8.
Respecto a la autonomía de la voluntad, la función del principio es proteger a la voluntad de las
partes de someter un conflicto a través del arbitraje. Esta protección sirve para que solo sean
aplicables las matices dadas por los límites otorgados por el orden público9.
El arbitraje tiene una naturaleza dual, debido a que se pueden presentar características contractuales
como de orden público. Anteriormente se mencionó que la autonomía de la voluntad es la piedra
angular del arbitraje, y que, a partir de la misma, las partes pactan que se pueda dirimir las
controversias en arbitraje.
Por lo que el principio kompetenz-kompetenz se va a encargar de proteger a la autonomía de la
voluntad y consiguientemente al contrato en sí. Pero también se encarga de proteger cual es la
relación existente en la ley que protege al arbitraje y al arbitraje como institución jurídica10.
La naturaleza jurisdiccional de los árbitros no es la misma que la naturaleza jurídica de los
tribunales, cortes o jueces ordinarios. Este elemento es el que abre espacio a las personas a atacar la
competencia o decisiones que surjan del arbitraje, por lo que el principio kompetenz-kompetenz
debe proteger la naturaleza contractual y jurisdiccional del arbitraje11.
7
LUX ACUÑA, Cristina G. El Principio Kompetenz-Kompetenz en Chile. Su aplicación restrictiva como causal de
vulnerabilidad del arbitraje comercial internacional como forma de resolución de conflictos. Santiago de Chile, 2018.
pp. 17-43.
8
LUX ACUÑA, El Principio Kompetenz-Kompetenz en Chile. Su aplicación restrictiva como causal de vulnerabilidad del
arbitraje comercial internacional como forma de resolución de conflictos. pp. 17-43.
9
LUX ACUÑA, El Principio Kompetenz-Kompetenz en Chile. Su aplicación restrictiva como causal de vulnerabilidad del
arbitraje comercial internacional como forma de resolución de conflictos. pp. 17-43.
10
GUZMAN-BARRON Cesar, Arbitraje Comercial Nacional e Internacional, Pontificia Universidad Católica de Lima
Fondo Editorial, Lima, 2017, pp. 51-53.
11
LUX ACUÑA, El Principio Kompetenz-Kompetenz en Chile. Su aplicación restrictiva como causal de vulnerabilidad
del arbitraje comercial internacional como forma de resolución de conflictos pp. 17-43
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 46
Este principio es fundamental para la presente investigación, debido a que actualmente existe una
serie de recursos ordinarios que pueden atacar la competencia o las decisiones de los tribunales
arbitrales. Los cuales son utilizados con el fin de generar una nueva instancia de apelación de un
laudo arbitral, aplicando disposiciones de derecho interno que no necesariamente van a proteger al
contratante, y que contradice lo que las partes inicialmente pactaron, por lo que el arbitraje no es
necesariamente obligatorio en estos casos12.
Como se pudo demostrar en la presente sección, el arbitraje tiene mecanismos propios que le
generan una defensa a la voluntad de las partes respecto a cualquier arbitrariedad que pueda surgir
del derecho público o jurisdicción ordinaria. Al mismo tiempo que los Estados reconocen por varios
mecanismos la protección, obligatoriedad y recursos propios de apelación del arbitraje.
Ya que, al respecto del arbitraje se pueden observar tres cosas: primero, que el arbitraje nace del
acuerdo de voluntades que genera un efecto jurisdiccional en el que se genera una resolución de
controversias. Lo que demuestra un ejercicio efectivo del derecho a la libertad y al acceso a la
justicia efectiva.
Segundo, que todos los elementos que constituyen al arbitraje internacional están dotados de
elementos constitucionales. Entre los que están la garantía al debido proceso, al juez natural, e
incluso al cumplimiento de tratados internacionales que forman parte del ordenamiento interno de
los Estados13.
Tercero, que el arbitraje internacional es regulado por una ley especial interna, por lo que ya existen
mecanismos que van a regular la interposición de recursos propios del arbitraje, como ser el recurso
de nulidad. Por lo que el sometimiento y cumplimiento de una cláusula arbitral ya es de por sí un
tema reconocido dentro del marco jurídico y en la materia constitucional de cada Estado.
De acuerdo a lo mencionado anteriormente, existe la duda sí podría considerarse válida y legítima la
interposición de un recurso constitucional a un laudo arbitral. En caso de ser válido, legal y
legítimo, también debe tomarse en cuenta el momento procesal en el que se pueda interponer el
mencionado recurso. También se necesita esclarecer los recursos constitucionales necesarios o
posibles, en los cuales no se dudaría sobre la legitimación de su interposición.
Como se mencionó en la anterior sección, el arbitraje pone fin al conflicto a través de terceros
imparciales que no son jueces estatales, al que se llega a través de una cláusula compromisoria. Lo
que implica desplazar la jurisdicción del Poder Judicial y poner en su lugar a un tipo de “justicia
privada”.
12
CONEJERO ROOS, Cristián, “La constitución y el arbitraje internacional: ¿hacia un nuevo lenguaje?”, Revista Chilena de
Derecho Privado N° 7, 2006, pp. 235-260.
13
Se puede denotar un ejemplo al respecto en el caso de Bolivia. Que establece en el artículo 259 de la Constitución
Política del Estado Plurinacional que los tratados ratificados mediante los debidos estándares contemplados en la
constitución se elevan a rango de ley. Por lo que forman parte del bloque de constitucionalidad establecidos en el
artículo 401 de la carta magna.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 47
Sin embargo, surge la duda de que la garantía al juez natural no se vea vulnerada por no acudir a la
forma de justicia tradicional que emana de manera natural por la administración de justicia del
Estado. Al respecto, no hay que olvidar que el propio aparato estatal es el que reconoce y admite las
facultades jurisdiccionales de particulares en el arbitraje.
Existe una facultad jurisdiccional de los árbitros debido a una competencia que es otorgada por el
imperium de los Estados, a través de la ratificación de tratados, o a través de la redacción,
aprobación y promulgación de leyes internas, usando siempre los mecanismos constitucionalmente
establecidos para lograr estos objetivos14.
Al respecto es importante tomar el ejemplo de la Convención de Nueva York sobre Reconocimiento
y Ejecución de Sentencias Arbitrales Extranjeras en el año 1958, la cual establece en su artículo 1.3
que:
En el momento de firmar o de ratificar la presente Convención, de adherirse a ella o de
hacer la notificación de su extensión prevista en el artículo X, todo Estado podrá, a base
de reciprocidad, declarar que aplicará la presente Convención al reconocimiento y a la
ejecución de las sentencias arbitrales dictadas en el territorio de otro Estado Contratante
únicamente. Podrá también declarar que sólo aplicará la Convención a los litigios
surgidos de relaciones jurídicas, sean o no contractuales, consideradas comerciales por su
derecho interno15.
Lo que representa que de acuerdo a la Convención de Nueva York, los Estados tienen pautas y
parámetros que son empleados en uso de su soberanía para reconocer esta convención y ejecutar los
laudos arbitrales emitidos en el extranjero. Por lo que no existe una contradicción con los preceptos
constitucionales básicos, ni mucho menos con la separación de poderes, por lo que la aplicación de
estos criterios se termina convirtiendo de cumplimiento obligatorio.
Al respecto de la Convención de Nueva York, es importante mencionar que la ejecución de laudos
extranjeros está regulada por los propios Estados. Por lo que existe un criterio de cooperación entre
el tribunal doméstico y constitucional, en uso del marco jurídico propio de los Estados.
Las leyes nacionales también establecen el reconocimiento de la competencia de los árbitros. Como
es en el caso boliviano con el artículo [Link] de la Constitución Política del Estado, que: “Toda
competencia que no esté incluida en esta Constitución será atribuida al nivel central del Estado,
que podrá transferirla o delegarla por Ley”. Criterio que es reconocido por la Ley No. 708 de 25 de
junio de 2015, que en su marco de competencias estipulado en el artículo 2 se fundamenta en el
precepto constitucional mencionado.
Además, la Constitución Política del Estado de Bolivia, al igual que la de muchos Estados
latinoamericanos, reconoce a los tratados internacionales como parte de su marco jurídico. Así lo
establece la Constitución Política en su artículo [Link]:
La Constitución es la norma suprema del ordenamiento jurídico boliviano y goza de
primacía frente a cualquier otra disposición normativa. El bloque de constitucionalidad
14
CONEJERO ROOS, La constitución y el arbitraje internacional: ¿hacia un nuevo lenguaje?, pp. 235-260.
15
Convención de Nueva York sobre Reconocimiento y Ejecución de Sentencias Arbitrales Extranjeras de 1958, Art. 1.3.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 48
3. Las leyes nacionales, los estatutos autonómicos, las cartas orgánicas y el resto de
legislación departamental, municipal e indígena.
Por lo que se genera una obligatoriedad en el cumplimiento, o ejecución de sentencias en los casos
en los que se haya ratificado la Convención de Nueva York. Generando, de esta forma, que no tenga
cabida que ningún recurso interno que contradiga los preceptos establecidos en la constitución.
Todo lo mencionado en esta sección surge a partir de la facultad que es otorgada por el propio ius
imperium de los Estados; es decir que tiene un rango de reconocimiento constitucional. Pero para
aclarar este punto me referiré inicialmente al principio de legalidad, que es el fundamento principal
para el accionar del Estado en materia legislativa.
El principio de legalidad implica que todos los actos de la administración pública deben estar
sujetos a la ley. Este principio es aquel que controla la aplicación de normas adjetivas y sustantivas,
ya que el Estado moderno interviene de forma reiterada, intensa y generalmente contundente en
muchas áreas de la vida de los gobernados. Este accionar afecta sus derechos, incluso aquellos que
son básicos para su subsistencia, porque el Estado legisla, dicta y emite actos que trascienden el
estatus de cada uno, o que carecen de respaldo legal o del respaldo legal adecuado o suficiente17.
El Estado, a través del poder legislativo, es el encargado de redactar, aprobar y promulgar leyes.
Esta facultad genera que las personas tengan el derecho de solo obedecer las disposiciones que la
ley otorga, y no así los que la ley no disponga.
Es por este motivo que, cuando se aplica este principio y se respeta el Estado de derecho, no existe
mecanismo aplicable que no reconozca la validez y la obligación de respetar los arbitrajes. Ya que
los propios Estados a través de sus actos propios van a otorgar el reconocimiento que corresponde al
arbitraje, y va a generarse la obligación de respetar las leyes que de él emanen.
16
Constitución Política del Estado (Bolivia), Art. 410.
17
ISLAS MONTES, Roberto, “Sobre el Principio de Legalidad”, Anuario de derecho constitucional latinoamericano 97
año XV, Montevideo, 2009, p. 97 – 108.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 49
Por lo que el Derecho Constitucional se divide en tres partes principales: el derecho constitucional
sustantivo, que es el que debe de regular los derechos fundamentales de los ciudadanos. El derecho
constitucional orgánico es el encargado de la organización del Estado. Y en tercer lugar se tiene al
Derecho Procesal Constitucional, tiene que regular el procedimiento constitucional.
Profundizando un poco más en el tercero, al tratarse de un artículo que analiza los recursos
constitucionales internos, es importante considerar que la finalidad del Derecho Procesal
Constitucional es la protección de los derechos constitucionales materiales de manera efectiva. Lo
que implica que se enfoquen, en especial, en los derechos que pueden verse afectados en el campo
del proceso.
La tutela que otorgan los recursos constitucionales18 pueden ser un objeto de choque entre el
arbitraje y la jurisdicción ordinaria. Como el Derecho Procesal Constitucional es el encargado de
otorgar los recursos y mecanismos necesarios para que la jurisdicción constitucional se inmiscuya
en el arbitraje, es necesario describir cuales son los recursos a los que se puede recurrir para
solicitar la anulación de un arbitraje. Los cuales son tres en específico: la acción de amparo, el
recurso de queja y los recursos de nulidad en materia constitucional.
El recurso de amparo constitucional tiene la finalidad de garantizar los derechos de toda persona
natural o jurídica, contra actos ilegales u omisiones que amenacen, restrinjan o amenacen de
restringir derechos fundamentales. En muchos casos, esta acción tiene como primer requisito el
principio de subsidiariedad, lo que implica que las personas tienen la finalidad de proteger derechos
que se vean afectados o vulnerados por una acción equívoca dentro del proceso.
Por otro lado, el recurso de queja o solicitud inhibitoria son los recursos que se interponen ante una
falta o abuso grave por parte de un árbitro en un proceso. Pero lo que resulta curioso al respecto, es
que para interponer este tipo de recursos se debe considerar al árbitro como un juez o como parte
del proceso judicial.
El principio del juez natural es una parte fundamental del arbitraje, debido a que los árbitros tienen
la facultad de decidir sobre una controversia, y las personas tienen el derecho a acceder a un árbitro
como juzgador de un conflicto. Esto puede representar que el arbitraje se vea afectado, ya que al
incurrir en una falta así lo establece la jurisprudencia del caso Venezolana de televisión C.A
c/Electrónica industriales S.P.A19.
18
Un recurso constitucional es el recurso encargado de tutelar los derechos de las personas que se hayan visto
vulnerados dentro de cualquier proceso.
19
Venezolana de televisión C.A v. Electrónica industriales S.P.A, 05/04/2006, Resolución No. 00855.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 50
Respecto a la ejecución de laudos extranjeros se puede ver el caso Consorcio Barr CA c/ Four
Seasons20, en el cual se menciona que la existencia de un arbitraje en el extranjero no afectaba el
derecho de acceso a la justicia estatal. Por lo que se podría poner una objeción a la cláusula arbitral
por la vía constitucional.
Por último, el recurso de inconstitucionalidad puede afectar de manera negativa al desarrollo del
arbitraje, debido a que este recurso, en teoría volvería inconstitucional la norma con la que se regula
el arbitraje en un Estado. Sin embargo, al enfocarse más en los recursos que pueden afectar los
laudos específicos, no se intentará profundizar más en el tema.
La doctrina procesal constitucional establece que todas las declaraciones constitucionales son fútiles
si no existen remedios procesales que aseguren su funcionamiento real. Pero la pregunta que surge,
después de haber descrito los recursos constitucionales aplicables, es si son el único recurso
disponible, o si existen otros recursos disponibles.
Un ejemplo es el recurso del amparo de constitucionalidad. Que busca reparar daños que se podrían
haber ocasionado por una actuación incompetente.
Existen disposiciones en Tratados Internacionales que disponen esto, por ejemplo, el artículo V de
la Convención de Nueva York21 como el mismo artículo de la Convención de Panamá (o
Convención Interamericana sobre Arbitraje Internacional del año 1975)22 refuerzan esta
obligatoriedad ponderando una presunción de ejecutabilidad de las sentencias extranjeras al
disponer la inversión de la carga probatoria. Así, el actor que solicita no aplicar una sentencia debe
probar que a la misma le faltan requisitos para su reconocimiento y/o ejecución.
En primer lugar, la Convención de Nueva York establece lo siguiente en su artículo V:
1. Sólo se podrá denegar el reconocimiento y la ejecución de la sentencia, a instancia de
la parte contra la cual es invocada, si esta parte prueba ante la autoridad competente del
país en que se pide el reconocimiento y la ejecución:
a) Que las partes en el acuerdo a que se refiere el artículo II estaban sujetas a alguna
incapacidad en virtud de la ley que les es aplicable o que dicho acuerdo no es válido en
virtud de la ley a que las partes lo han sometido, o si nada se hubiera indicado a este
respecto, en virtud de la ley del país en que se haya dictado la sentencia; o
b) Que la parte contra la cual se invoca la sentencia arbitral no ha sido debidamente
notificada de la designación del árbitro o del procedimiento de arbitraje o no ha podido,
por cualquier otra razón, hacer valer sus medios de defensa; o
c) Que la sentencia se refiere a una diferencia no prevista en el compromiso o no
comprendida en las disposiciones de la cláusula compromisoria, o contiene decisiones
que exceden de los términos del compromiso o de la cláusula compromisoria; no
20
Consorcio Barr CA v. Four Seasons, 13/11/2008, Resolución. RC. 00760.
21
Convención de Nueva York, Art. 5.
22
Convención de Panamá, Art. 5.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 51
De lo mencionado por este artículo es importante tomar en cuenta que la Convención de Nueva York
ya fue reconocida por muchos Estados, a través de los procedimientos que sus constituciones exigen.
Por lo que ya son parte del marco jurídico de los mismos, y ya reconocen supuestos de ir contrario a
la ley o al orden público, además de contemplar vicios o elementos que comprometen a la cláusula
arbitral.
Esto implica que a pesar de que en el arbitraje se otorgue competencia jurisdiccional a los árbitros, el
poder judicial sigue reteniendo cierta jurisdicción. Por lo que, en un caso sometido a arbitraje, existe
una revisión y una cooperación entre las partes23.
La premisa de la presente sección es que carece de sentido aplicar algún recurso constitucional de
manera directa, si es que existen mecanismos propios del arbitraje que son aplicables, y reconocidos
por la norma.
El recurso encargado de impugnar los laudos arbitrales es el recurso de nulidad. Por ejemplo, en el
caso del Perú se tiene el artículo 62 del DL 1071 el cual establece que el recurso de nulidad
constituye la única vía de impugnación de un laudo24.
La ley boliviana también reconoce lo mismo; ya que se establece en el artículo 111 que: “Contra el
Laudo Arbitral dictado, sólo podrá interponerse recurso de nulidad del Laudo Arbitral. Este
recurso constituye la única vía de impugnación del Laudo Arbitral”25.
23
CAIVANO, El Rol del Poder Judicial en el Arbitraje Comercial Internacional, pp. 96-115.
24
Decreto Legislativo que norma el arbitraje 1071 (Perú), Art. 62.
25
Ley 708 de 25 de junio de 2015 (Bolivia), Art. 111.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 52
En la presente sección se analizará que existe una obligatoriedad del cumplimiento de las
disposiciones internacionales sobre arbitraje, por lo que los Estados no pueden excusarse en su
derecho interno para no acatar un tratado internacional.
Es importante mencionar que en muchos Estados latinoamericanos los tratados internacionales
debidamente ratificados son parte de su normativa interna. Tal como sucede en el caso boliviano,
por ejemplo, donde los tratados tienen rango de ley; la Constitución Política del Estado establece en
su artículo 256.I que “Los tratados internacionales ratificados forman parte del ordenamiento
jurídico interno con rango de ley”. Las constituciones de países como Chile, Ecuador, Colombia o
Argentina, entre muchos otros, reconocen los tratados internacionales como parte de la legislación
interna.
La Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (Convención de Viena), es un
instrumento de derecho internacional que se encarga de regular la aplicación de los tratados en los
Estados contratantes. Esta convención establece en el artículo 27 que las partes que la suscriben no
pueden invocar el derecho interno de los Estados para incumplir un tratado.
Existen ejemplos como en la jurisprudencia del caso Fibrara Constructora S.C.A c/ Comisión
técnica mixta de Salto Grande26 en el que el tribunal constitucional da preferencia mayor a un
tratado internacional antes de la propia constitución. Por lo que se insta al Estado a cumplir con el
Tratado Internacional para cumplir con el tratado de arbitraje.
A partir de lo establecido por la Convención de Viena se reconocen los principios de remisión
judicial, en aplicación de la Convención, y control de los laudos arbitrales. Actuar conforme a los
tratados internacionales implica respetar la legislación interna de los Estados. Por lo que, al cumplir
con lo determinado por un laudo arbitral, se están garantizando el cumplimiento armónico de la
constitución y de todos los aspectos legales de la legislación interna de los Estados, porque se
estaría buscando la legitimidad del ámbito interno.
VIII. ANÁLISIS
Para comenzar es necesario referirse a una jurisprudencia que sirva como ejemplo sobre cómo
deben fallar los tribunales o cortes constitucionales sobre arbitrajes, limitando su competencia de
acuerdo a lo referido a lo largo de este artículo. La cual es la Sentencia Constitucional No.
26
Corte Suprema de Justicia de la Nación, “Fibrara Constructora S.C.A c/ Comisión técnica mixta de Salto Grande”,
19/06/2010. Un perito contador interpuso recurso extraordinario federal contra la decisión del Tribunal Arbitral de Salto
Grande, el cual fue rechazado en razón de la inmunidad de jurisdicción que goza la organización intergubernamental.
Contra dicho pronunciamiento, el apelante dedujo recurso de hecho ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que
fue desestimado
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 53
1105/2017 – S3 del 20 de octubre de 201727 que falló respecto a la interposición de una acción de
amparo constitucional contra un laudo arbitral emitido por los miembros del tribunal arbitral del
Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Industria y Comercio “CAINCO”.
La parte accionante consideró que se le estaba vulnerando su derecho al debido proceso en su
elemento de valoración de la prueba, a la defensa y al “orden público”. Esto se debió a que el
tribunal arbitral declaró improbada su demanda de indemnización de riesgo de una compensación
de seguros del asegurado. El accionante consideró que la decisión era arbitraria, ya que no se
tomaron en cuenta los medios de prueba presentados, y pretendía que se cambie el fondo del laudo
en la instancia constitucional, volviendo nulo el laudo mencionado.
El tribunal constitucional denegó la tutela, fundamentando que la autonomía de la voluntad es el
poder de querer jurídicamente, y que el mismo debe ser protegido socialmente. Que ese querer
puede traducirse en un convenio, el cual surte efectos idénticos a la ley. Por lo que la potestad de los
árbitros de resolver controversias, encuentra su fundamento en la libertad y autonomía de la
voluntad de las partes traducidas en un convenio arbitral.
Además, estableció que el arbitraje ya tiene un propio recurso de nulidad. Por lo que menciona que
la autoridad puede anular un laudo por las causales establecidas en la propia ley específica de
arbitraje, pero que no puede modificar el fondo de un laudo arbitral.
Como se puede apreciar, la utilización de recursos constitucionales para determinar la nulidad de un
laudo puede considerarse como legal, razón por la cual se otorgó el derecho a la parte accionante a
acudir a una instancia constitucional. Pero el hecho que la legislación interna de los Estados permita
y garantice estos derechos, no significa que este recurso que deba aplicarse en todos los casos, y que
la tutela constitucional sea otorgada en su totalidad.
Por lo que el Tribunal Constitucional boliviano, comprendió de manera positiva la naturaleza del
arbitraje, y falló conforme a lo que se espera razonablemente. Por lo que respetó, en primer lugar, la
competencia del tribunal arbitral, la convencionalidad del arbitraje, y reconoció que existen medios
de impugnación propios de la materia arbitral que deberían haber sido tomados en cuenta. Lo que se
generó fue una decisión y un precedente constitucional que demuestra que la limitación del accionar
estatal en el arbitraje garantiza de mejor manera los derechos de las personas que recurren al
mismo.
Los Estados tienen el deber de buscar la legitimidad de sus actos, antes que realizar una aplicación
pura y dura del derecho positivo, y una evaluación donde se priorice la búsqueda de justicia. Por lo
que los mecanismos tienen que ser utilizados en respeto de la libertad de las personas de contratar,
27
Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia, Sala Tercera Especializada, SC. 1105/2017-S3, 20/10/2017,
“POPLAR CAPITAL Sociedad Anónima (S.A.) sucursal Bolivia v. J.G.N.”, Juez Público Civil y Comercial
Decimosegundo de la Capital del departamento de Santa Cruz; y miembros del Tribunal Arbitral del Centro de
Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Industria y Comercio (CAINCO). Jurisprudencia que versa sobre la
interposición de un amparo constitucional contra un laudo arbitral de fecha 27 de julio de 2017. A pesar de ser un
arbitraje de seguros, es importante tomar en cuenta como el Tribunal Constitucional boliviano pone límites a su
competencia para modificar materia de arbitraje.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 54
entendiéndose como un derecho que las mismas poseen, y reconocer el acceso efectivo a la justicia,
que es uno de los elementos que caracterizan al arbitraje.
Por lo que la aplicación de los recursos constitucionales debería realizarse en caso de que dentro del
proceso arbitral haya existido una verdadera vulneración que amerite la interposición de este tipo de
recursos. Pero en el caso que no se pueda determinar este supuesto de manera clara y consecuente,
un tribunal o corte no puede permitir esta aplicación en todos los casos. Lo que genera una correcta
aplicación e interpretación de las leyes, tratados y convenciones ratificados por los Estados que son
parte del marco jurídico de los mismos.
Por esta razón se inicia el presente artículo con la aplicación del principio de Non ex regula ius
sumatur, sed ex iure quod est regula fia. Debido a que el Derecho no se toma de la regla, sino que
la regla se hace con arreglo al derecho que hay, lo que representa que, en casos como los que se trae
a colación en el presente artículo, los Estados deben actuar conforme a justicia y en respeto de la
voluntad de las partes, de la legislación interna y de la competencia de los tribunales facultados a
fallar de una forma determinada.
Como lo afirma Hobbes, antes del Estado no se reconocía diferencia entre lo justo e injusto; en fin,
que en el pacto social en el que enajenamos todos los derechos para que el Estado, a través de la
dominación legal, nos garantizará la igualdad y libertad en el ejercicio, cierto o seguro de ellos. Por
lo que el actuar en justicia, en el caso del arbitraje, debe ir en búsqueda de la actuación en justicia,
siendo el Estado el principal autor en este fin.
ARBITRAJE DE INVERSIÓN EN EL SECTOR ELÉCTRICO DE
GUATEMALA: REFLEXIONES SOBRE EL CASO IBERDROLA
Farah Valdez1
Resumen- La prestación de servicios públicos, especialmente de energía, es crucial para el
desarrollo de Guatemala, facilitando la inversión extranjera y el crecimiento económico. La
interacción entre el Estado y la iniciativa privada puede generar tensiones y disputas, especialmente
cuando decisiones políticas afectan las expectativas de inversión. Es por eso por lo que el arbitraje
se presenta como un método eficaz para resolver conflictos entre inversores y Estados. En
Guatemala este servicio es de suma importancia y llega a ser fundamental para garantizar un
suministro eléctrico eficiente y sostenible. Por lo que el arbitraje de inversión se ha vuelto una
forma para dirimir conflictos y disputas relacionadas a este servicio. Es por eso, que se toma de
referencia el caso Iberdrola contra Guatemala, donde la empresa demandó al Estado por 672
millones de dólares tras decisiones regulatorias que afectaron sus expectativas de inversión. El
CIADI falló a favor de Guatemala, marcando un precedente en la relación entre inversores y el
Estado en el sector eléctrico.
Abstract- The provision of public services, particularly energy, is essential for Guatemala's
development, fostering foreign investment and economic growth. The interaction between the State
and private sector can lead to tensions and disputes, especially when political decisions influence
investment expectations. Arbitration thus emerges as an effective method for resolving conflicts
between investors and States. In Guatemala, this service is critical and becomes fundamental to
ensuring an efficient and sustainable electricity supply. Consequently, investment arbitration has
become a key avenue for settling conflicts and disputes related to this service. A prominent example
is the case of Iberdrola v. Guatemala, where the company sued the State for $672 million due to
regulatory decisions that impacted its investment expectations. ICSID ruled in favor of Guatemala,
establishing a precedent in investor-State relations within the energy sector.
1
Estudiante de la Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, con un
interés en particular por el arbitraje internacional y la resolución de disputas. Ha participado activamente en
competencias internacionales, como la Competencia de Arbitraje Internacional de Inversión (CAII) edición 2024.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 56
La prestación de servicios públicos es fundamental para que una nación funcione y pueda
desarrollarse en armonía. Los servicios públicos responden a las necesidades básicas de la
población, estos pueden adaptarse y evolucionar conforme el paso del tiempo. Habiendo dicho esto,
la prestación eficiente de estos servicios, particularmente el de energía o electricidad, se convierten
en una prioridad estratégica para el Estado abriendo puertas para la comercialización y la inversión
extranjera.
En Guatemala a través de los años, se ha visto la necesidad de impulsar el crecimiento económico y
social por medio de los servicios públicos y el de energía ha sido uno de gran importancia. Sin
embargo, la interacción entre el Estado y la iniciativa privada en la gestión de estos servicios puede
dar lugar a tensiones y disputas, especialmente cuando las decisiones políticas afectan las
expectativas de inversión. En este sentido la interacción entre el sector público y privado se ha
vuelto cada vez más relevante, abriendo a nuevas formas y mecanismos que promueven la equidad
y eficiencia en la distribución de estos.
La importancia del sector eléctrico es crucial para impulsar la industria, el comercio y la
conectividad en el mundo cada vez más industrializado. Sin una estructura eléctrica eficiente y
sostenible, las oportunidades de expansión y de productividad nacional se ven afectadas
drásticamente, lo que impacta directamente en la calidad de vida de la población. Por ello en este
sector se normaliza la adopción de inversión extranjera con una aportación de capital, una
expectativa de ganancia, un riesgo inminente a la misma para el inversionista, demostrado un
interés en cooperar con las obligaciones que debe de tener el Estado con los habitantes del país.
Es ahí donde surge el arbitraje como un método de resolución de conflictos en el ámbito de
servicios públicos, este mecanismo ofrece un enfoque alternativo para abordar disputas entre
inversionistas y Estados, promoviendo un ambiente de confianza y seguridad jurídica. A medida en
que la inversión extranjera se vuelve indispensable para el desarrollo de infraestructuras, el arbitraje
es el recurso para garantizar la estabilidad en las relaciones de las partes. En este contexto, en el
presente artículo se analizará como el arbitraje tiene la capacidad para dirimir disputas entre
inversores y Estados enfocado a la distribución de los servicios públicos, en especial en Guatemala
en el sector eléctrico.
Los servicios públicos nacen como respuesta a la evolución, adaptándose a las necesidades
cambiantes de la población y la necesidad de brindarlos. La forma en la que estos servicios deben
de ser proporcionados depende en gran medida de diversas corrientes o tendencias contemporáneas,
como la economía, que influye en la viabilidad financiera y la gestión de recursos por parte de la
administración pública, la innovación, que redefine la manera en la que se pueden dar o brindar
estos servicios para el consumo de los habitantes y la conectividad global que plantea nuevos
desafíos y oportunidades de acceso a la calidad de los servicios. Juntas estas dinámicas interactúan
para garantizar la efectividad de los servicios.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 57
Los servicios públicos se pueden definir como: “El conjunto de bienes y actividades básicos,
brindados directa o indirectamente por entes estatales o privados, para garantizarle a toda su
población un mejor nivel de vida, promoviendo la igualdad de oportunidades y los derechos de
ciudadanía”2. El objeto final o finalidad de un servicio público, es la actividad directa para
satisfacer una necesidad pública colectiva. El autor Gordillo señala que no solo la administración
pública puede brindar este servicio: “Cuando la ley crea un ente, o autoriza la constitución de un
ente, y le confiere el ejercicio de una parte de la función administrativa, tal función se ejerce
precisamente en forma indirecta, es decir, por órganos distintos de los directamente encargados por
la Constitución para realizarla”3. Brindando apoyo y coadyuvando a cumplir con la necesidad
pública.
Directamente, en Guatemala los servicios públicos se pueden prestar por el mismo Estado,
entidades privadas o entidades de carácter mixto. El Art. 118 de la Constitución Política de la
República de Guatemala regula: “Cuando fuere necesario, el Estado actuará complementando la
iniciativa y la actividad privada, para el logro de los fines expresados”4. Dichos fines versan en
lograr la utilización de los recursos naturales y el potencial humano, incrementar la riqueza y tratar
de lograr un pleno empleo de la mano de la equitativa distribución del ingreso nacional.
A. La importancia del Sector Eléctrico en Guatemala
2
GUIOTTO Luciana – MÜLLER Bettina, “Servicios Públicos en la mira: Los impactos del régimen de protección de
inversiones en el sector de servicios públicos en América Latina y el Caribe”, Internacional de Servicios Públicos (ISP),
Friedrich Ebert Stiftung y Transnational Institute (TNI), s.f/04/2023, disponible en:
[Link]
3
GORDILLO, Agustín A., Tratado de derecho administrativo y obras selectas: Teoría general del derecho administrativo,
1ª ed., Fundación de Derecho Administrativo, Buenos Aires, 2013, p. 403.
4
Constitución Política de la República. Asamblea Nacional Constituyente, 1986.
5
Constitución Política de la República. Asamblea Nacional Constituyente, 1986.
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Los conflictos siempre han sido constantes en el desarrollo de la humanidad, lo que ha llevado a la
necesidad de encontrar soluciones que ayuden a armonizar las relaciones sociales. Con el tiempo se
han ideado prácticas novedosas hasta dar origen a instituciones como el arbitraje y la conciliación.
El arbitraje, en particular, surge como un método alternativo de resolución de conflictos mediante el
cual las partes someten una controversia presente o futura a una tercera persona, llamada árbitro,
quien debe resolver el conflicto a través de un laudo arbitral el cual las partes se obligan a cumplir.
Nace de la necesidad de buscar prontas soluciones y eficaces para las partes involucradas, evitando
así el empleo de mecanismos agresivos para resolver controversias. De la misma forma el tratadista
Cabanellas define esta práctica como: “La solución justa de una controversia sin lesionar buenas
relaciones entre las partes”6. De los conflictos entre los estados e inversionistas extranjeros, se
persigue en la práctica el arbitraje de inversión como producto de la evolución del comercio
internacional y el proceso de globalización; ya que existe una inversión de por medio.
El autor Cabanellas igualmente define inversión como: "El acto mediante el cual se destina un
capital a una actividad económica determinada, con el fin de obtener ganancias, es el empleo de un
capital en algún tipo de actividad o negocio con el objetivo de incrementarlo"7. Al hablar de
inversión se debe de hacer referencia a los dos sujetos principales, el inversionista y el Estado
receptor de la inversión. Para el inversionista la inversión constituye en la forma de maximizar sus
ganancias, consolidar alianzas y expandir el mercado, en cambio, para el Estado constituye un
medio de desarrollo dentro del país. El arbitraje de inversión puede entenderse como aquel que se
lleva a cabo entre un inversionista extranjero y el Estado receptor de la inversión, en base a un
acuerdo internacional de inversión firmado entre el estado receptor de la inversión y el estado del
cual se origina el inversionista.
8
FERNÁNDEZ MASÍA, Enrique, El arbitraje Internacional como mecanismo de protección de las inversiones energéticas
en Latinoamérica. El caso de las inversiones provenientes de la república popular china, en Inversiones extranjeras en
el sector energético en Latinoamérica, C. Esplugues Mota (ed.), Ciudad de México, Tirant lo Blanch, 2016, p. 49.
9
HÉBRÉARD, Patrick – FORTIN Juliette, “Latin America, a fertile land for energy Arbitration”, Global Arbitration Review,
29/07/2022, disponible en:
[Link]
-energy-arbitration
10
RAMÍREZ MATUS, Lenin – JASSO RODRÍGUEZ, Arturo Enrique, “El Arbitraje de inversión en materia energética del ius
imperio al ius gestionis”, Revista Ciencia Jurídica y Política, Vol. IV, N°7, 2018, p. 54.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 60
El servicio eléctrico, siendo un pilar muy importante en la economía mundial, es el que más sufre.
Dado que este sector en particular es tan esencial y con un entorno cambiante e inestable, los
inversionistas que se ven involucrados no solo se enfrentan a los riesgos derivados a la inversión del
capital realizado en el país, sino también a la inestabilidad y contexto político que llega a tener un
impacto la normativa interna. Por lo que buscando su propia seguridad el inversionista busca el
arbitraje como un refugio imparcial que vele por sus intereses y reconozca sus derechos, sin
importar el peso que signifique brindar luz, electricidad y conectividad a todo un país.
11
ICSID Iberdrola Energía S.A. v. Republic of Guatemala Case [Link]/09/5.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 61
Se debe resaltar que antes de que la Corte de Constitucionalidad emitiera sentencia al respecto,
Iberdrola quien era socio mayoritario de EEGSA, interpuso una demanda arbitral contra el Estado
de Guatemala por 672 millones de dólares, alegando que las decisiones de la CNEE limitaron sus
expectativas en la inversión. Guatemala argumentó ante el CIADI que no había competencia para
conocer la disputa, porque Iberdrola no era nacional del DR-CAFTA. No obstante a lo anterior el
CIADI determinó que, por un tratado bilateral entre Guatemala y España, era competente para
conocer el caso.
En conclusión, el CIADI falló a favor del Estado de Guatemala el 18 de agosto de 2012, afirmando
que no hubo denegación de justicia y condenó a Iberdrola a pagar 5.3 millones de dólares en costos
legales. El laudo en concreto se convirtió en un precedente para Guatemala, ya que fue la primera
vez en que el CIADI falló a favor del país. Convirtiéndose en un hito en la relación entre el
inversionista y el Estado cuando se busca brindar servicios públicos que beneficien a la población.
La decisión más reciente en el caso de Iberdrola contra Guatemala fue emitida en septiembre de
2020, cuando el tribunal arbitral aplicó el principio de res judicata (cosa juzgada). Esto impidió que
Iberdrola procediera con un nuevo arbitraje bajo las reglas UNCITRAL, dado que ya había iniciado
un procedimiento similar previamente en el CIADI. El tribunal concluyó que el intento de iniciar un
segundo arbitraje abordando los mismos problemas jurídicos violaba el principio de res judicata,
cerrando así la puerta a una reconsideración del caso a través de otra vía arbitral12.
A. Impacto del Caso Iberdrola
El arbitraje de inversión es una vía estratégica y viable cuando existen temas relacionados a los
servicios públicos entre un Estado. En cuanto a Guatemala, este mecanismo ha sido usado y
12
BALLANTYNE Jack, “Iberdrola barred from bringing second claim against Guatemala”, Global Arbitration Review,
03/09/2020, disponible en:
[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 62
reconocido como una forma alterna, puede ser costosa, pero es un mecanismo que respeta la
imparcialidad de las situaciones.
Es innegable que el arbitraje en materia eléctrica supone diversos retos y que se encuentra aún en
una etapa de evolución. A pesar de ello, se tiene que reconocer que esta rama es un fenómeno que
cada día crece más en la esfera jurídica internacional. De esta forma, laudos como el expuesto con
anterioridad, reflejan una creciente tendencia de favorecer el arbitraje en materia de inversión y
energía sobre otros métodos de resolución de conflictos. Asimismo, este laudo refleja importancia
para Guatemala, tanto por su decisión como por sus efectos. Por lo que dicha materia merece
especial estudio y atención en cuanto a su constante evolución.
LA INVASIÓN DE LA JURISDICCIÓN ORDINARIA EN EL
ARBITRAJE. EL DOBLE GRADO DE JURISDICCIÓN COMO
ELEMENTO DIFERENCIADOR TÍPICO
Gabriel Morales1
Resumen - Las circunstancias a través del tiempo han generado un gran y por demás acertado auge
de la denominada jurisdicción arbitral. Sin embargo, su coexistencia con la jurisdicción ordinaria ha
traído una serie de discusiones acerca de lo inoportuno que resulta para el arbitraje la intervención
de la jurisdicción ordinaria a través de la anulación de los laudos. El principio del doble grado de
jurisdicción es un elemento nítido diferenciador entre el arbitraje y la jurisdicción ordinaria.
Abstract - Circumstances over time have generated a great and highly successful rise of the
so-called arbitral jurisdiction. However, its coexistence with the ordinary jurisdiction has led to a
series of discussions about the inopportune nature of the intervention of the ordinary jurisdiction
through, for example, the annulment of awards. The principle of dual jurisdiction is a clear
differentiating element between arbitration and ordinary jurisdiction.
1
Abogado venezolano egresado de la Universidad Católica Andrés Bello en el año 2010, especialista en Derecho
Mercantil y en Derecho Procesal.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 64
En la fase cognitiva del proceso, rige este principio como una de las garantías mínimas del derecho
a la defensa y al debido proceso, materializada en el ejercicio de medios de impugnación en poder
de las partes, lo que muchas veces ha sido visto como una pretensión y correlativo derecho optativo
en ejercer una actividad impugnativa de naturaleza sustitutiva.
Resulta oportuno hacer referencia a lo que la doctrina de más reciente y autorizada factura establece
sobre este modelo de disciplina que marca la gran diferencia existente entre la jurisdicción ordinaria
y la jurisdicción alternativa, ambas objeto de este estudio:
(…) Si bien el principio de doble instancia y doble grado de jurisdicción tienen marcadas
diferencias conceptuales, para efectos del presente trabajo, se les entenderá como sinónimos.
Sobre dicho particular, el profesor Alsina ha precisado que “es discutida en doctrina la
naturaleza jurídica de este recurso. ¿Importa un nuevo examen o constituye un nuevo juicio? El
distingo tiene importancia, porque, en el primer caso, el material sobre el cual debe trabajar el
tribunal de apelación es nada más que el acumulado en la primera instancia, en tanto que en el
segundo pueden aducirse nuevas defensas y ofrecerse nuevas pruebas. Para nosotros es nada
más que un doble examen, pues el tribunal de apelación solo puede fallar sobre lo que es
materia del recurso. Eso no quiere decir que el juez esté subordinado al tribunal, ni esté
vinculado al pronunciamiento del inferior, porque [...] el tribunal de apelación extiende su
examen a los hechos y al derecho, actuando respecto de ellos con plena jurisdicción. Tampoco
impide que excepcionalmente puedan proponerse nuevas defensas [...], hechos nuevos
(posteriores al auto de prueba de primera instancia, o anteriores, pero desconocidos), ni que se
produzca prueba respecto de hechos alegados en la primera instancia, cuya prueba no se realizó
sin culpa de las partes (…)2.
En tal virtud, el perfecto diseño de la fase cognitiva del proceso garantiza que una controversia debe
estar inexorablemente sometida en principio (decimos en principio por la naturaleza facultativa de
los recursos) a dos exámenes por parte de dos órganos jurisdiccionales distintos.
Entre estos dos órganos jurisdiccionales, existe una relación de dependencia jerárquica o
subordinación, pues el segundo examen (examen de segundo grado) realizado por el superior
jerárquico (segunda instancia o segundo grado), debe prevalecer siempre sobre el primero.
2
ALSINA, Hugo, Tratado teórico práctico de derecho procesal civil y comercial. Tomo IV. Buenos Aires: Ediar. 1961. p.
207.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 65
Este segundo examen, de acuerdo al ordenamiento jurídico del cual se trate, es realizado con apoyo
en determinadas competencias que por ley le son otorgadas a cada órgano de administración de
justicia, donde, por ejemplo, en el segundo grado no es admisible promover nuevas pruebas en un
ordenamiento jurídico específico, mientras que en otro se le otorgan facultades probatorias al
órgano superior en este un nuevo examen.
Oportuno destacar que los exámenes de instancia, bien sea de primero o segundo grado, se centran
en la valoración de las pruebas aportadas por las partes, por un cumplimiento de la carga alegatoria,
lo que conduce a establecer un hecho alegado como cierto o como falso.
Debemos tener cuidado al referirnos al reparto de competencias jerárquicas, pues a nuestro modo de
ver, ello no siempre implica mayor conocimiento, ni mayor experiencia de los juzgadores de
segundo grado, sino que conlleva a una prevalencia del segundo pronunciamiento sobre el primero.
Retomando los elementos definitorios del principio de doble grado de jurisdicción, es oportuno en
este estado referirnos por separado al juicio rescindente y rescisorio como elementos típicos de la
actividad jurisdiccional de segundo grado.
El juicio rescindente, no es más que la anulación y destrucción total del fallo recurrido, lo que nos
deja ver que el recurso de apelación no es un medio de control de la actividad del juez de primera
instancia, sino que su ejercicio es el acceso a un segundo examen obligatorio del fondo de la
controversia.
Luego, se presenta el juicio rescisorio, que es la sustitución del fallo recurrido por uno nuevo, en
donde se justifican las razones de hecho y de derecho por las que se revoca el examen realizado por
el juzgado de primer grado y se sustituye por uno nuevo.
No podemos pasar por alto que los efectos anteriormente referidos surgen única y exclusivamente
cuando las partes activan los mecanismos de impugnación con el ejercicio de la actividad recursiva
prevista en la Ley, lo que también debe examinarse con detenimiento a continuación.
B. La imposición normativa del Estado vs. la libre autonomía de la voluntad de las partes en
Arbitraje
Hablar de la imposición de medios recursivos por parte del Estado, responde a una necesidad
legislativa de reglar la actividad jurisdiccional proveyendo a las partes los recursos necesarios para
garantizar una tutela judicial efectiva, un debido proceso y asegurar la integridad de la Constitución.
Cuando señalamos de “imposición” a las normas adjetivas dispuestas por el legislador, nos
referimos a la existencia de un conjunto de normas en base a las cuales va a regir un proceso
jurisdiccional determinado, en caso de que las partes decidan efectivamente acudir a los órganos de
administración de justicia estatales.
Aquí, comenzamos a ver que las normas dispuestas para la jurisdicción ordinaria, tienen rasgos
optativos o voluntarios para las partes, en especial en materia recursiva.
Lo anterior, tiene una gran relación con la prohibición de no suplir el incumplimiento de las cargas
procesales de las partes intervinientes en un conflicto intersubjetivo, que es sometido a la resolución
de la jurisdicción ordinaria.
Entonces, delimitamos dos rasgos optativos de la jurisdicción ordinaria; el primero constituido por
la decisión de primer término que toman las partes de acudir a la jurisdicción ordinaria, es decir, es
sólo decisión de las partes resolver sus conflictos intersubjetivos en la jurisdicción ordinaria (salvo
excepciones en las que se le permite a los jueces actuar de oficio); y el segundo de los rasgos
constituido por la naturaleza optativa y voluntaria del ejercicio de los medios recursivos o de
impugnación previstos en la normativa adjetiva.
Debemos centrar nuestra atención en el segundo rasgo, pues conlleva a establecer que las partes no
se encuentran obligadas legalmente a ejercer los medios recursivos o de impugnación ordinarios,
situación que se convierte por el contrario en una simple carga procesal del litigante. Ahora bien, si
ello es así en el terreno de la jurisdicción ordinaria ¿por qué no aceptar mecanismos impugnativos
en Arbitraje cuando así lo deseen las partes?
Vemos con claridad que, así como las partes tienen la opción de acudir a la jurisdicción ordinaria en
el marco de un conflicto intersubjetivo, por voluntad expresa de ellas –consistente en la
interposición formal de una demanda ante tribunales ordinarios-, pueden pactar que ciertos
conflictos que surjan durante la vigencia de relaciones obligatorias, sean resueltos mediante
Arbitraje, como manifestación típica de la libre autonomía de la voluntad, por lo que en principio no
resultaría un problema que se pactaren medios de impugnación.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 67
Ha sido objeto de mucho debate la admisión o no de medios recursivos en materia arbitral, pues
como acertadamente lo sostiene gran parte de la doctrina, ello no está previsto en la Ley, además de
que, no se deberían utilizar medios ordinarios para resolver conflictos intersubjetivos sometidos a
Arbitraje, toda vez que a medida que se permita esta suerte de invasión de la jurisdicción ordinaria,
el Arbitraje podría dejar de ser un medio de resolución de conflictos verdaderamente alternativo.
No podemos perder de vista que ya tenemos supuestos en los que la jurisdicción ordinaria
interviene de forma negativa en la jurisdicción alternativa, a saber, la nulidad de los laudos dictada
por la Corte Suprema de Justicia.
Esta denominada “invasión de la jurisdicción ordinaria” debe verse a profundidad, pues pensamos
que ninguna postura que se asuma sobre este supuesto debe ser absoluta. Por ello, debemos analizar
de una forma incluso crítica, la implementación de figuras procesales análogas en los procesos
arbitrales, para así comenzar a proponer soluciones a tantas discusiones que se han presentado en
este ámbito.
Hemos acusado que sostener posiciones absolutas en el tema objeto de estudio, podría no ser del
todo acertado, pues nos alejaría de la expectativa plausible de instrumentar soluciones para alejar al
arbitraje toda intervención de la jurisdicción ordinaria, manteniendo incólume su naturaleza
alternativa y su efectividad.
Uno de los casos a los que le dedicamos análisis, fue la necesidad y constitucionalidad del control
difuso arbitral, pues representa un supuesto en el cual los árbitros a través de la aplicación del
control difuso, aseguran la integridad de la Constitución, lo que en consecuencia aleja y mitiga la
producción de un supuesto de nulidad por los motivos taxativamente establecidos en la Ley de
Arbitraje y Mediación del Paraguay.
Sin embargo, podría surgir una interrogante de ineludible y franca respuesta ¿Es el arbitraje un
proceso garantista del derecho a la defensa y tutela judicial efectiva a pesar de no regir el principio
de doble grado de jurisdicción? La respuesta es sin ápice de duda afirmativa.
Una de las grandes críticas que se le puede hacer a la jurisdicción ordinaria, es el escenario
potencial de abuso recursivo de las partes, supuesto en el cual, se ejerce de manera muy prolongada
todos y cada uno de los recursos previstos en las normas adjetivas, lo que desvía con creces la
materialización de la firmeza e inmutabilidad del fallo:
“(...) Al respecto, el profesor Priori ha señalado que “un tema muy relacionado con la
pluralidad de instancias es la demora de los procesos judiciales, lo que hace que la justicia
que tarda no sea justicia. Ello es meridianamente cierto desde que, en nuestro sistema, no
sólo existe la posibilidad de interponer recurso de apelación, sino poder recurrir a la Corte
Suprema en vía de casación. Con ello, lo sabemos todos, tenemos que la duración de un
proceso puede hacerle un muy flaco favor a la garantía de una mejor justicia. Ello puede
agravarse más aún, desde que el Tribunal Constitucional (TC) ha abierto la posibilidad –por
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 68
cierto excepcional, como lo dice el propio TC– de poder iniciar procesos de amparo contra
resoluciones judiciales no sólo por ser afectados los derechos fundamentales de naturaleza
procesal, sino cualquier otro derecho fundamental (derecho a la propiedad o al honor, por
ejemplo) (...)”3
En este estado, no cabe duda que podría existir la necesidad de flexibilizar un poco el uso de
determinadas figuras procesales de forma análoga, sobre todo cuando ello optimizaría y fortalecería
sin lugar a dudas a la jurisdicción alternativa.
Para mayor nitidez en nuestro análisis, nos permitimos transcribir lo que establece el artículo 77 del
Reglamento General del Centro de Arbitraje de la Cámara de Caracas de la República Bolivariana
de Venezuela:
La impugnación del laudo sólo podrá fundarse en una infracción manifiesta de las normas
aplicables al fondo de la controversia o en un error grosero en la apreciación de los hechos por
parte del tribunal arbitral, siempre que una u otro hayan sido determinantes para el laudo.
A partir del sometimiento a la impugnación del laudo, las partes se obligan a no instar la
ejecución en tanto su impugnación no se decida, dejando a salvo el derecho de las partes de
interponer el recurso de nulidad del laudo ante tribunales competentes una vez sea decidida la
impugnación4
3
PIORI POSADA, Giovanni. Reflexiones en torno al doble grado de jurisdicción. Advocatus, (009), 2003, pp. 405-422.
4
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 69
impugnación que, a pesar de poder ser establecido por las partes, sus causales precisas, lo hacen
extraordinario.
Debemos destacar que la impugnación del laudo tal y como está prevista en el Reglamento General
del Centro de Arbitraje de la Cámara de Caracas, es otra manifestación más de la libre autonomía de
la voluntad de las partes, toda vez que es por acuerdo expreso de las partes en la cláusula
compromisoria que puede efectivamente activarse este mecanismo de impugnación del laudo.
Como habíamos anotado anteriormente, existen dos motivos específicos en base a los cuales las
partes pueden pactar y acceder a la impugnación del laudo: a) Infracción manifiesta de las normas
aplicables al fondo de la controversia; b) Error grosero en la apreciación de los hechos por parte del
tribunal arbitral.
Salta a la vista que estos dos motivos por los que puede ser procedente la impugnación de un laudo,
son infracciones específicas sobre la aplicación normativa (falta y falsa aplicación normativa) y
sobre normas que regulan el establecimiento de los hechos.
Vemos pues, como el doble grado de jurisdicción como modelo de disciplina jurisdiccional no rige
al procedimiento arbitral, esto, por la especialidad de la impugnación de los laudos, lo que
correlativamente indica que dicha figura no es el acceso a un nuevo examen definitivo del fondo de
la controversia, pues por ejemplo, excepcionalmente el tribunal arbitral podrá ordenar se practiquen
ciertas pruebas, sin embargo, no es un medio recursivo extraordinario donde se va a renovar
automáticamente el examen del fondo de la controversia tal y como sucede con el ejercicio del
recurso ordinario de apelación.
Otro de los supuestos que deben ser objeto de consideración es lo establecido en el último aparte del
artículo 82 del Reglamento General del Centro de Arbitraje de la Cámara de Caracas, también
atinente a la impugnación del laudo, “(…) El tribunal arbitral de impugnación podrá confirmar o
modificar los términos del laudo, incluida su parte dispositiva, y asignará las costas del
procedimiento.”5
Es muy importante hilar con extrema prudencia lo que dice este último aparte, pues en nuestro
criterio no contempla revocatoria del laudo, es decir, no se contempla expresamente un juicio
rescindente –no permite al tribunal arbitral de impugnación destruir, anular ni casar el laudo- por lo
que sólo puede confirmar o modificar directamente los términos del laudo sin que se le otorgue la
posibilidad, repetimos, de destruir, anular ni casar el laudo.
Este último supuesto trae consigo un necesario análisis sobre lo que en realidad ocurre con las
facultades que le son otorgadas el tribunal arbitral de impugnación, toda vez que, bajo nuestra
óptica, no tiene facultades anulatorias como tiene un órgano jurisdiccional de segundo grado.
Estimamos que este postulado, debemos sustentarlo en una comparación con la apelación de la
jurisdicción ordinaria, para así delimitar las diferencias que existen en ambos supuestos.
5
Reglamento General del Centro de Arbitraje de la Cámara de Caracas.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 70
Con el ejercicio del recurso ordinario de apelación, se entiende que es voluntad del recurrente
someter la controversia a un segundo examen, por lo que el juzgado superior tiene la facultad plena
de emitir un nuevo juzgamiento sobre el fondo de la controversia, supuesto que le permite anular
totalmente el fallo para producir uno nuevo.
Un nuevo examen de la controversia supone volver a analizar todos y cada uno de los elementos de
convicción presentes en el juicio para determinar si en efecto el examen realizado por el órgano
jurisdiccional de primer grado es correcto, legal y justo.
Es clara la norma cuando establece que solamente puede activarse el arbitraje de impugnación
acordado por las partes, cuando existan infracciones relativas a una aplicación normativa o
infracciones sobre el establecimiento de los hechos, quedando excluidos de ello otros supuestos que
configuren una causal potencial de nulidad prevista en la Ley de Arbitraje y Mediación.
Lo anterior quiere decir que, el arbitraje de impugnación le otorga facultades tan individualizadas al
órgano encargado, que podría existir un motivo de nulidad y no ser objeto de impugnación por ser
sus causales restrictivas, por lo que no abarcan el resto de los elementos de manera tal que pueda
considerarse un nuevo examen.
Aunado a lo anterior, rescatamos el supuesto de reparto de competencias jerárquicas típico del doble
grado de jurisdicción, en donde el órgano de segundo grado guarda una relación de superioridad
respecto al de primer grado, no así sucede en el arbitraje de impugnación, donde no existe un
reparto de competencias jerárquicas entre el tribunal arbitral que dicta el laudo y el tribunal arbitral
de impugnación.
En tal virtud, el tribunal arbitral de impugnación no tiene competencia alguna para realizar un
segundo examen, pues su actividad se circunscribe única y exclusivamente a las denuncias que sean
efectivamente acusadas por las partes.
Esta aproximación que hemos propuesto, denota que existen posibilidades de evolucionar en
materia de jurisdicción alternativa, pues estimamos que es una muestra de que asumir posturas
absolutas podría truncar atractivas opciones.
Sin lugar a duda, no puede permitirse que la jurisdicción ordinaria invada a la jurisdicción
alternativa, pues ya representa un presupuesto perjudicial que esté en cabeza de la jurisdicción
ordinaria la posibilidad de anular los laudos arbitrales, por lo tanto, debe explorarse la conveniencia
de implementar instituciones procesales de forma análoga sin que ello implique que el Arbitraje
deje de ser una jurisdicción verdaderamente alternativa.
Evidentemente existen muchos otros elementos sobre los cuales puede realizarse aproximaciones
acerca de este tema, sin perjuicio de ello, vemos con una tamaña claridad que a pesar de que no
debe admitirse que el doble grado de jurisdicción como un modelo de disciplina arbitral, si pueden
adoptarse ciertos elementos pertenecientes a la jurisdicción ordinaria para fortalecer a la
jurisdicción alternativa.
Dejamos como última reflexión el hecho de que hemos reputado al arbitraje de impugnación como
un proceso arbitral autónomo, sin embargo, existe una situación práctica muy puntual que debe
llamar al debate.
En caso de que las partes en la cláusula compromisoria de arbitraje establezcan que las
controversias deben tramitarse de conformidad con un reglamento específico contempla el arbitraje
de impugnación ¿es suficiente con que se mencione el reglamento que contenga la figura de
impugnación o se debe hacer mención específica en la cláusula compromisoria?.
CONTROL DIFUSO DE LA CONSTITUCIONALIDAD EN LOS
LAUDOS ARBITRALES
Gerardo Nieto Quintero1
Resumen- El propósito de este artículo es analizar si en aplicación del poder jurisdiccional otorgado
a los árbitros, estos pueden aplicar el Control Difuso de la Constitucionalidad en los Laudos
Arbitrales. Siendo el arbitraje uno de los medios alternativos de solución de disputa no sólo tiene
como finalidad dirimir conflictos de una manera imparcial, autónoma e independiente, mediante un
proceso contradictorio, sino que a través de ellos se producen sentencias que se convierten en cosa
juzgada, -en el caso del arbitraje, el laudo arbitral- y, por tanto, es parte de la actividad
jurisdiccional y del sistema de justicia. En tal sentido, el arbitraje no puede ser considerado como
una institución ajena al logro de una tutela jurisdiccional verdaderamente eficaz, socialmente
concebida, constitucionalmente reconocida, que responde a la voluntariedad o autonomía de la
voluntad de las partes que deciden someterse a él para la resolución de controversias que puedan
surgir de una relación jurídica contractual. Teniendo como conclusión principal que existe la
obligación de la aplicación extensiva a los árbitros del deber de asegurar la integridad de la
Constitución en el ámbito de sus competencias y conforme a lo previsto en las Constituciones
Nacionales en la ley, mediante el ejercicio del control difuso siempre que consideren que una norma
jurídica de cualquier categoría (legal, sublegal), colidiere o es incompatible con alguna disposición
constitucional, debiendo aplicar ésta con preferencia.
Abstract - The purpose of this article is to analyze whether, in application of the jurisdictional
power granted to arbitrators, they can apply Diffuse Control of Constitutionality in Arbitration
Awards. Since arbitration is one of the alternative means of dispute resolution, its purpose is not
only to resolve conflicts in an impartial, autonomous and independent manner, through a
contradictory process, but through them sentences are produced that become res judicata, - in the
case of arbitration, the arbitral award - and, therefore, it is part of the jurisdictional activity and the
justice system. In this sense, arbitration cannot be considered as an institution unrelated to the
achievement of truly effective jurisdictional protection, socially conceived, constitutionally
recognized, which responds to the voluntariness or autonomy of the will of the parties who decide to
submit to it for resolution. of disputes that may arise from a contractual legal relationship. Having
as a main conclusion that there is the obligation of extensive application to the arbitrators of the
duty to ensure the integrity of the Constitution within the scope of their powers and in accordance
with the provisions of the National Constitutions in the law, through the exercise of diffuse control
1
Abogado Consultor, Litigante con 30 años de experiencia, Árbitro y Mediador Comercial Internacional. CEO del
Escritorio Jurídico Gerardo Nieto Quintero. Doctor en Derecho. Magíster en Derecho de Empresas. Profesor
Universitario de Pregrado, Postgrado y Maestría de varias Universidades de Venezuela. Profesor Universidad
Latinoamericana de Ciencias Jurídicas (Miami USA). Director Académico del Instituto de Altos Estudios Jurídicos y de
Capacitación Gerardo Nieto Quintero (IALJURCGNQ). Director Ejecutivo del Centro de Arbitraje y Mediación de San
Cristóbal DISPUTE BOARDS (CARCSAC). Director Académico de la Escuela de Altos Estudios en Medios
Alternativos de Solución de Conflictos de IALJURCGNQ. Maestrante de la Maestría en Derecho Internacional Público
de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Diplomado en Introducción al Arbitraje de la Universidad Latinoamericana
de Ciencias Jurídicas (Miami EEUU). Email nietoquinterogerardo@[Link].
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 73
always who consider that a legal norm of any category (legal, sublegal), conflicts or is
incompatible with any constitutional provision, and must apply it with preference
I. INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………………73
II LA POTESTAD JURISDICCIONAL DEL ÁRBITRO……………………………………...76
III. CONSTITUCIONALIZACIÓN DEL ARBITRAJE………………………………………..79
IV. MOTIVACIÓN ADECUADA DEL LAUDO………………………………………………...81
V. LOS ÁRBITROS Y EL CONTROL DIFUSO DE CONSTITUCIONALIDAD……………81
VI. CRITERIOS JURISPRUDENCIALES……………………………………………………...83
A. Venezuela……………………………………………………………………………………..83
B. Perú…………………………………………………………………………………………..84
VII. CONCLUSIONES……………………………………………………………………………86
I. INTRODUCCIÓN
Siendo el arbitraje un mecanismo alternativo de solución de conflictos donde las partes otorgan
transitoriamente la facultad a un tercero para que decida la controversia suscitada se han planteado
interrogantes en cuanto a la aplicación del control de constitucionalidad en materia arbitral, pues
este control y el arbitraje son instituciones de naturaleza distinta.
La tesis de que los derechos fundamentales sólo son exigibles frente al Estado dejó hace mucho
tiempo de ser proclamada en el derecho constitucional y la vinculación y eficacia de los derechos
fundamentales frente a particulares es un presupuesto esencial de su efectividad de todo estado de
derecho.
2
QUINCHE RAMÍREZ, Manuel F., “El control de convencionalidad”, Bogotá, Temis, 2014 en GARCÍA JARAMILLO. Boletín
Mexicano de Derecho Comparado 2014, XLVII (141), disponible en
[Link]
3
CASTRO, L. P. Control Difuso de la Constitucionalidad y de Convencionalidad por Tribunales Judiciales y Arbitrales.
Poder Judicial del Estado de México, Escuela Judicial del Estado de México, (5), 111-127. 2016.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 74
También podría definirse como una garantía de la Constitución, pero sobre todo de los derechos
fundamentales, ya que es un mecanismo contra mayoritario que pretende impedir que las libertades
de los individuos, y sobre todo de las minorías, queden al albur de la política de turno.4
En este sentido los órganos que pueden ejercer el control difuso de la constitucionalidad son todos
los jueces de la República, incluyendo todas las Salas del Tribunal Supremo de Justicia como lo
señala el artículo 334 de la Constitución política venezolana. En este sentido, el Constituyente le dio
rango constitucional al control difuso en el artículo 334 del Texto Fundamental indicando que:
Este artículo de la Constitución contiene los dos métodos para preservar la constitucionalidad, uno
que se denomina control difuso de la constitucionalidad que consiste en que cualquier juez debe,
incluso de oficio, desaplicar cualquier norma, que no sea compatible o que sea contraria a la
Constitución. El otro es el control directo o concentrado de la constitucionalidad que está reservado
a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (artículo 336), que consiste en declarar la
nulidad total o parcial de una norma, bien sea legal o administrativa que contradiga la Constitución.
Por ello y para explicar su naturaleza jurídica lo más preciso es acudir a la definición que sobre este
instituto jurídico dio el jurista italiano Mauro Cappelletti, quien señaló, en resumidos términos, que
4
BERNAL PULIDO, Carlos, El principio de proporcionalidad y los derechos fundamentales. Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales, 2005 (2 ed. ) . ISBN 978-84-259-1302-0.
5
LOVERA DE SOLA, Irma, Control difuso de la constitucionalidad y arbitraje en materia de arrendamiento comercial.
Anuario venezolano de arbitraje Nacional e Internacional N° 1 2020 disponible en:
[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 75
el control difuso es un poder-deber de todos los jueces de desaplicar normas inconstitucionales que
en principio son aplicables a casos concretos que les corresponde conocer y decidir, y aplicar
preferentemente la Constitución6.
A continuación, nos referiremos a las normas que pueden ser objeto del control difuso de la
constitucionalidad:
1. Leyes u otras normas jurídicas de rango legal Pueden ser objeto del control difuso de la
constitucionalidad todas las leyes y normas jurídicas de rango legal, tales como leyes
nacionales, decretos leyes, leyes estadales y ordenanzas municipales.
3. Leyes derogadas
5. Normas contractuales
6
CAPELLETTI, Mauro, El Control Judicial de la Constitucionalidad de las Leyes en el Derecho Comparado. Facultad de
Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1966, pp. 39.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 76
En este punto es necesario traer a colación el concepto de jurisdicción del maestro Couture (1981).
Para este autor, la jurisdicción es la función mediante la cual se determina el derecho de las partes
con acto de juicio, con el objeto de dirimir sus conflictos y controversias de relevancia jurídica,
mediante decisiones con autoridad de cosa juzgada, eventualmente factibles de ejecución.
Según las Estadísticas de la Carga de Casos de 2023, publicadas por el Centro Internacional de
Arreglo de Diferencias Relativas de Inversiones (CIADI), se registraron 57 casos en el año 2023 en
virtud de sus reglas. Esta representa la tercera cifra más alta de casos registrados en un solo año —y
representa un incremento significativo respecto de los 41 casos en el año 2022.
Los arbitrajes en virtud del Convenio del CIADI representaron la mayor parte de los nuevos casos
(53 casos), seguidos de los arbitrajes que aplicaron el Reglamento del Mecanismo Complementario
del CIADI (tres casos). El CIADI también registró un caso de conciliación en el año 2023.
Al 31 de diciembre de 2023, el CIADI había registrado un total de 967 casos en virtud del Convenio
del CIADI y del Reglamento del Mecanismo Complementario. Otros 20 casos fueron administrados
en virtud de otras reglas procesales distintas a las del CIADI. La mayoría de éstos (14 casos)
aplicaron el reglamento de arbitraje de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho
Mercantil Internacional (CNUDMI).7
[Link]
2023
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 77
El gráfico 2 muestra un desglose de todos los Casos CIADI registrados según las normas aplicables.
El gráfico 3 muestra el número total de casos CIADI registrados por año calendario.
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Finalmente, el Cuadro 4 muestra un desglose de los casos CIADI registrados por año calendario y
normas aplicables.
8
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 79
De estos casos que concluyeron en el año 2023, el 69% fueron decididos por un tribunal y
el 31% se resolvieron por avenimiento o se terminaron por otros medios. Esto es similar a
los resultados de casos de años anteriores.
Entre los casos decididos por tribunales en el año 2023, el 55% de los laudos acogieron
parcial o totalmente las reclamaciones del inversionista, el 31% de los laudos rechazaron
la totalidad de las reclamaciones del inversionista sobre el fondo, y el 14% de los laudos
declinaron jurisdicción. Estos resultados equilibrados también son típicos de las
tendencias a largo plazo del CIADI.9
Todo esto se debe entre otras razones a la naturaleza del arbitraje que es sui géneris, es decir, que no
se agota en la naturaleza contractual, que no solo marca el inicio del procedimiento, sino también
las reglas aplicables lex fori, y la competencia del Centro de Arbitraje en caso de que se trate de un
Arbitraje institucional; ni en la jurisdiccionalidad del mismo que no extingue la autonomía de la
voluntad sino por el contrario se reconoce hoy en día como una alternativa para la resolución de
conflictos, con una naturaleza autónoma, singular y distintiva, ya que le otorga a los árbitros el
poder jurisdiccional de decisión bien sea por mandamiento Constitucional o legal.
En ese sentido, el arbitraje, al poseer una función jurisdiccional, debe velar por la protección y
garantía de los derechos de los particulares que acceden a este medio para dirimir sus
controversias; si bien la fuente principal de protección de derechos se encuentra en las instituciones
del Estado, este mecanismo ha demostrado la alternatividad del derecho y de las instituciones
encargadas de administrar justicia, que al mismo tiempo debe coexistir y relacionarse con la
actividad propia del arquetipo estatal para cumplir su fin.
En la actualidad, la facultad de someter a arbitraje una disputa está protegida y garantizada por una
inmensa mayoría de textos constitucionales latinoamericanos, así tenemos los siguientes casos:
Artículo 253. (…) El sistema de justicia está constituido por el Tribunal Supremo de
Justicia, los demás tribunales que determine la ley, el Ministerio Público, la Defensoría
Pública, los órganos de investigación penal, los o las auxiliares y funcionarios o
funcionarias de justicia, el sistema penitenciario, los medios alternativos de justicia, los
ciudadanos o ciudadanas que participan en la administración de justicia conforme a la ley
y los abogados autorizados o abogadas autorizadas para el ejercicio.
Artículo 258. “La ley promoverá el arbitraje, la conciliación, la mediación y cualesquiera otros
medios alternativos para la solución de conflictos.”
La Constitución de la República del Ecuador en su artículo 190 consagra que: “Se reconoce el
arbitraje, la mediación y otros procedimientos alternativos para la solución de conflictos. Estos
[Link]
2023
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 80
procedimientos se aplicarán con sujeción a la ley, en materias en las que por su naturaleza se
pueda transigir”.
Artículo 62°.- La libertad de contratar garantiza que las partes pueden pactar válidamente
según las normas vigentes al tiempo del contrato. Los términos contractuales no pueden
ser modificados por leyes u otras disposiciones de cualquier clase. Los conflictos
derivados de la relación contractual sólo se solucionan en la vía arbitral o en la judicial,
según los mecanismos de protección previstos en el contrato o contemplados en la ley.
La constitucionalización del arbitraje constituye efectos jurídicos que impulsan la institución, pues
de este fenómeno nace la promoción del arbitraje, junto con los medios alternativos de resolución
de conflictos; y como consecuencia, el arbitraje toma una fuerza distinta y se posiciona como una
libertad que es difícil de negar, surgiendo así el principio pro-arbitraje, como tampoco resulta
extraño que sea tan característico que el arbitraje es exclusivo y excluyente de la jurisdicción
ordinaria10.
En ese sentido, el arbitraje se colocará como una figura de derecho que, al estar constitucionalizada,
implica que en el interés del Estado se encuentra el desarrollo y plena vigencia de esa institución.
Con el reconocimiento del arbitraje como un derecho autónomo que guarda una estrecha relación
con el libre desenvolvimiento de la personalidad individual se reconoce implícitamente la libertad
de disponer de los mismos. A tal efecto, se evidencia la interdependencia e interrelación del derecho
al arbitraje como derecho en sí mismo y como proceso en coordinación con la realización de una
amplia gama de derechos materiales y sustantivos, en conjunto con la justicia ordinaria.
Al reconocer que los derechos y garantías de los individuos están garantizados por el Estado y que
se cruzan con la justicia arbitral, estos hacen acto de presencia desde tres perspectivas distintas:
1. La realización de los derechos de los individuos dentro del proceso arbitral;
2. El deber del Estado de garantizar y respetar el derecho al arbitraje y, por tanto, de los
demás derechos que concurren en el proceso; y
3. La obligación de respeto y garantía de los derechos de los individuos que no acordaron ir
a arbitraje.
En vista de que el control difuso supone un silogismo lógico-jurídico que deriva en un juicio de
ponderación y considerando el resultado del control difuso no puede ser el producto de la mera
voluntad o querer de quien efectúa ese control, es decir, una simple consecuencia de su subjetividad
o de su particular apreciación del ordenamiento jurídico, pero tampoco puede ser el producto de un
razonamiento absurdo o defectuoso.
Por el contrario, el control difuso debe ser acompañado de un razonamiento correctamente expuesto
a través de una motivación muy bien fundamentada, es decir, de una motivación que no sea
aparente, defectuosa o inexistente, además de una argumentación que exponga en forma clara,
lógica y suficiente los fundamentos que justifican esa medida o decisión. Esto con el propósito de
que los destinatarios o interesados conozcan las razones y los intereses por las cuales se optó por tal
o cual decisión al efectuar el control y darle al laudo tal fortalezca que se valga por sí solo y supere
satisfactoriamente las revisiones jurisdiccionales a los que sea sometido.
Sin dudar de la importancia que ha ido obteniendo el arbitraje a lo largo de los últimos años, aún
existen diversos vacíos e insuficiencias según algunos autores que no permiten que esta figura
jurídica pueda desarrollarse plenamente. De manera especial, se han planteado diversas
interrogantes y cuestionamientos acerca de la legitimidad y la facultad que tienen los árbitros para
poder aplicar el Control Difuso de Constitucionalidad sobre los distintos conflictos que son
sometidos a su competencia11.
11
HARO GARCÍA, José V. “El control difuso de la constitucionalidad en Venezuela: el estado actual de la cuestión”,
Provincia, 2005, pp. 283-315.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 82
En este sentido, cabe mencionar las opiniones de autores como: Roca (1992), Gonzales (2006),
Rubio (1999), García (2013), Ledesma (2014) y Chirinos (2017), quienes cuestionan la llamada
“jurisdicción arbitral”. Esto se debe a que sostienen que única y exclusivamente son los jueces del
Poder Judicial quienes ejercen función jurisdiccional al momento de administrar justicia de acuerdo
a lo ordenamiento jurídico. Asimismo, conciben el arbitraje como una institución jurídica regida por
la voluntad de las partes y que cuenta con una competencia particular o privada, instituida como una
alternativa de solución de conflictos diferente al Poder Judicial; por lo que, no resulta viable la
postura que equipara a jueces y árbitros. Además, resulta importante considerar también la opinión
de Sar (2020), quien cuestiona la posibilidad de que los árbitros apliquen control difuso, ya que no
se ha establecido adecuadamente un procedimiento para su aplicación efectiva y válida. En este
sentido, surge la interrogativa de sí verdaderamente deben los árbitros ejercer el control difuso o no.
Las facultades que asisten a los árbitros constituidos como tribunal arbitral son ejercidas con la
misma circunspección y responsabilidad con que las ejercen los jueces, es decir, interpretar las
normas a ser aplicadas armonizándolas con el principio constitucional, considerándolas como
inconstitucionales cuando hubiese lugar a ello, siendo esta una facultad restringida y de carácter
excepcional, sin la cual no podría ser útil el pronunciamiento del laudo. Siendo así la aplicación del
control difuso de constitucionalidad no es una facultad de los árbitros, sino un deber, y que su no
aplicación implicaría la intervención de la justicia constitucional.
Una desventaja de los árbitros a diferencia de los jueces del Poder Judicial es que no se encuentran
integrados en una institución permanente tribunal arbitral, según criterios de jerarquía,
complementariedad y coordinación; situación que dificulta la generación de mecanismos que
procuren la uniformidad de las decisiones arbitrales o que permitan revisarlas, evitando soluciones
contradictorias ante casos sustancialmente idénticos.
Ante esta desventaja tenemos que recordar que todo laudo es recurrible y/o revisado por la
jurisdicción ordinaria mediante el Recurso de Nulidad de este produciendo una sentencia que puede
ser recurrida por las partes ante el Tribunal o Corte Suprema de Justicia que si emiten un criterio
vinculante según sea el caso.
El ejercicio del control difuso de constitucionalidad en sede arbitral sólo podrá ejercerse sobre una
norma aplicable al caso de la que dependa la validez del laudo arbitral, siempre que no sea posible
obtener de ella una interpretación conforme a la Constitución y además, se verifique la existencia de
un perjuicio claro y directo respecto al derecho de alguna de las partes.
A. Venezuela
La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (“TSJ”), ha seguido la tesis
de que el control difuso de la constitucionalidad es un poder-deber de los jueces. Entre las diversas
sentencias que se han pronunciado en este sentido cabe resaltar la número 620/2001 de fecha 2 de
mayo de 2001, recaída en el caso Industrias Lucky Plas, C.A.
Otra explicación útil por su claridad para describir cómo funciona el control difuso de la
constitucionalidad en Venezuela está contenida en la sentencia de la Sala Constitucional número
833/2001 de fecha 25 de mayo de 2001, recaída en el caso Instituto Autónomo Policía Municipal de
Chacao. En la referida sentencia esta Sala Constitucional señaló que el control difuso de la
constitucionalidad es ejercido por los jueces de la siguiente forma: cuando un juez en un caso
concreto que le corresponde conocer y decidir se percata de que una norma que en principio debe
aplicar a ese caso concreto colide con una norma o principio constitucional, debe desaplicar la
norma legal en referencia y aplicar, en su lugar, la norma o principio constitucional.
Con fundamento en lo anterior, puede acotarse que el control difuso de la constitucionalidad debe
ser ejercido por los jueces de la República luego de un análisis detenido de la norma legal objeto de
control y de las normas o principios constitucionales en relación con los cuáles se hace su examen12.
Ese análisis debe comprender un ejercicio de interpretación de la norma legal que pueda hacerla
compatible con la Constitución, pero, si es imposible hacer esa interpretación sin forzar el propio
contenido y sentido de la norma legal, debe procederse a su desaplicación por la vía del control
difuso. Por lo que, la decisión en que se ejerza el control difuso de la constitucionalidad debe ser
una decisión expresa y motivada en la que se haga un examen de la norma legal y de las razones por
las cuales se desaplica a un caso concreto.
1. En la sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (“T.S.J.”) No.
8833/2001 de fecha 25 de mayo de 2001 recaída en el caso Instituto Autónomo Policía Municipal
de Chacao, los tribunales arbitrales también pueden ejercer el control difuso de la
constitucionalidad.
GUTARRA MEDIANA, Mercedes J., “El control de fondo del laudo arbitral en el Estado Constitucional de Derecho”,
12
Continental, 2018.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 84
2. En la sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (“T.S.J.”) Nº 702,
de fecha 18 de octubre de 2018, Se admitió que los árbitros pueden realizar control difuso de la
constitucionalidad mediante la desaplicación de normas que consideren contrarias a la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).13
3. En la sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (“T.S.J.”) Nº 347,
de fecha 11 de mayo de 2018. En consulta sobre control difuso de constitucionalidad a que se
refiere el artículo 33 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, resulta aplicable también
a los laudos arbitrales definitivamente firmes en los que se realice dicha desaplicación.14
4. En la sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (“T.S.J.”) Nº
0971, de fecha 27 de julio de 2023. Sentenció conforme a derecho la desaplicación efectuada por el
Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Caracas, en el laudo arbitral dictado el 6 de
febrero de 2015, del artículo 55 del Decreto Legislativo 602 y del artículo 41 literal j del Decreto
con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Regulación del Arrendamiento Inmobiliario para el Uso
Comercial.15
B. Perú
Lo mismo fue ratificado por la sentencia número 1717/2002 de fecha 26 de julio de 2002 recaída en
el caso Importadora y Exportadora Chipendele C.A. Mediante sentencia número 1717/2002 de la
Sala Constitucional de la República del Perú ratificada por sentencia número 2975/2003 de fecha 4
de noviembre de 2003 recaída en el caso Pizza 400 C.A.
Este mismo criterio relativo al control difuso de la constitucionalidad de las leyes, es decir, con el
poder-deber de los jueces está contemplado en el artículo 138° de la Constitución de la República
del Perú, el cual atribuye a los jueces para no aplicar, al caso concreto, la norma legal que resulte
incompatible con la Constitución16.
13
[Link]
14
[Link]
15
[Link]
16
PRIORI POSADA, Giovanni F. “El control de constitucionalidad de laudos arbitrales en el Perú, a la luz de lo señalado en
el Precedente Vinculante 142-2011-PA/TC”, Arbitraje PUCP N° 2, 2012. pp. 26-33.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 85
Para tal efecto, además de instituir como precedente vinculante que el control difuso en sede arbitral
se rige por el artículo VI del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional peruano18, así
como por la jurisprudencia sobre este tipo de control dictada por aquel alto Tribunal (parámetro que
fue desarrollado en el punto anterior), seguidamente ha establecido, con el mismo carácter de
precedente vinculante, que.
(…) sólo podrá ejercerse el control difuso de constitucionalidad sobre una norma
aplicable al caso de la que dependa la validez del laudo arbitral, siempre que no sea
posible obtener de ella una interpretación conforme a la Constitución y además, se
verifique la existencia de un perjuicio claro y directo respecto al derecho de alguna de las
partes.
Sobre esa base, los parámetros constitucionales que, según la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional19, que rigen el ejercicio del control difuso en sede arbitral son los siguientes:
i. El control difuso debe realizarse en armonía con la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional.
ii. La norma objeto de control debe ser relevante para la solución del caso y suponer un
potencial perjuicio, claro y directo, para alguna de las partes.
iii. El control difuso es residual: se debe inaplicar la norma incompatible con la Constitución
solo si no es posible reconducirla a través de la interpretación constitucional.
iv. El control difuso requiere aplicar el test de ponderación.
v. La exigencia de una motivación adecuada.
vi. La revisión judicial de la decisión arbitral frente al ejercicio indebido del control difuso.
17
PRIORI POSADA, “El Control de Constitucionalidad de Laudos Arbitrales en el Perú, a la Luz de lo Señalado en el
Precedente Vinculante 142-2011-PA/TC”, pp. 26-33.
18
SANTISTEVAN DE NORIEGA, Jorge, “Tribunal Constitucional y arbitraje: improcedencia del amparo contra resoluciones y
laudos arbitrales, el control difuso en sede arbitral y el tratamiento de la recusación del tribunal arbitral “in
toto””. Revista Peruana de Arbitraje, (4), 27. 2007, p. 6.
19
BUSTAMANTE ALARCÓN, Reynaldo.” El control difuso en sede arbitral: Los parámetros constitucionales que se deben
seguir según la jurisprudencia del Tribunal Constitucional”, Forseti Revista de Derecho Volumen 7 N° 10, 2019.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 86
VII. CONCLUSIONES
Teniendo como conclusión principal que existe la obligación de la aplicación extensiva a los
árbitros del deber de asegurar la integridad de la Constitución en el ámbito de sus competencias y
conforme a lo previsto en las Constituciones Nacionales en la ley, mediante el ejercicio del control
difuso siempre que consideren que una norma jurídica de cualquier categoría (legal, sublegal),
colidiere o es incompatible con alguna disposición constitucional, debiendo aplicar ésta con
preferencia.
I. INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………………87
II. MARCO REGULATORIO DEL ARBITRAJE SOCIETARIO EN EL PERÚ……………88
A. Arbitrabilidad Objetiva dentro del Arbitraje Societario…………………………………….90
B. Arbitrabilidad Subjetiva dentro del Arbitraje Societario……………………………………92
III. EL PROBLEMA DEL CONSENTIMIENTO EN EL ARBITRAJE SOCIETARIO EN EL
PERÚ: ¿REALMENTE UN PROBLEMA?..................................................................................93
A. ¿Los accionistas primigenios y los posteriores deben estar incluidos en el convenio
arbitral?........................................................................................................................................94
B. ¿Los accionistas que votaron en contra de la inclusión del arbitraje societario deberían estar
vinculados al arbitraje?...............................................................................................................95
C. ¿Los gerentes, directores y representantes de la sociedad deben estar obligados a
arbitrar?.......................................................................................................................................99
IV. REFLEXIONES FINALES………………………………………………………………….101
I. INTRODUCCIÓN
La globalización implica un cambio de paradigma en el comercio internacional, específicamente en
lo referente a las transacciones y la resolución de conflictos. Ante este panorama, el Derecho no
puede ser una disciplina estática y esperar a que la realidad se adapte a las normas. Por el contrario,
debe ser una herramienta dinámica que se hace al andar y no debe quedarse estancada.
1
Abogado por la Universidad del Pacífico. Asociado del Estudio Fernández Gates (Perú).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 88
En virtud de ello, podemos encontrar que el derecho debe ser constantemente dinámico, pero aún
más en temas transaccionales, como el derecho societario, y en la forma de resolver los conflictos,
como el arbitraje. Así, el arbitraje termina siendo el mecanismo elegido por los empresarios para
solucionar sus conflictos, dado que necesitan una forma de resolver conflictos que se sustente en la
rapidez, especialización, costos y confidencialidad.
En este sentido, en el presente trabajo exploraremos uno de los problemas del arbitraje societario
actual y es quiénes deberían estar obligados a arbitrar en virtud de la cláusula arbitral establecida en
el estatuto de una sociedad. El propósito de ello es evaluar si en realidad se está haciendo camino al
andar; o, por el contrario, el arbitraje societario se encuentra estancado.
Para cumplir con dicho propósito, el presente trabajo estará dividido en dos secciones. En la
primera sección sostendremos el marco normativo del arbitraje societario en la Ley General de
Sociedades y la Ley General de Arbitraje con el fin de conocer cómo se regula dicha figura en el
ordenamiento jurídico peruano. Posteriormente, en la segunda sección del presente trabajo veremos
el problema del consentimiento en el arbitraje societario con el propósito que el arbitraje siga
haciendo camino al andar y ser una fuente confiable de resolución de conflictos para los
empresarios ante la globalización.
2
HUNDSKOPF EXEBIO, Oswaldo. Et al., “Mesa Redonda: Reforma de la Ley General de Sociedades en el Perú”. THEMIS
Revista de Derecho, N ° 72 .2017. p. 238.
3
URÍA, Rodrigo – MENÉNDEZ, Aurelio. “Curso de Derecho Mercantil Tomo I.: Concepto de Derecho Mercantil”,
Editorial Civitas. Madrid. 2006. p. 37.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 89
Ahora bien, de una comparación a lo expresado en ambos artículos, podemos encontrar las
siguientes diferencias:
a) La LGA hace mención a la “persona jurídica”, mientras que la LGS hace mención a la
“sociedad”. Esta distinción nos parece acertada, puesto que el concepto de persona jurídica
incluye al concepto de sociedad y sus tipos societarios. Pero, además, incluye aquellas formas de
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 90
organización reguladas por el Código Civil. Esto en tanto, que nuestra LGS sólo regula las
formas societarias con fines de lucro y nuestro Código Civil a las personas jurídicas sin fines de
lucro.
Al respecto, consideramos que hubiese sido conveniente incluir el término “persona jurídica” en
lugar de “sociedad”, pues como ya mencionamos es el modo de establecer tanto sociedades con
fines de lucro como aquellas sin fines de lucro.
En este sentido, el presente inconveniente podría llevar al error de considerar que el convenio
arbitral no alcanza a los administradores, asociados de las personas jurídicas que no tengan fin de
lucro y que en consecuencia quienes se incorporen luego de constituida la persona jurídica no serán
alcanzados por el convenio arbitral.
En efecto, un administrador nombrado luego de constituida la persona jurídica, puede cometer actos
en contra del patrimonio de la persona jurídica o apropiarse del patrimonio de la asociación. Esto
último produce que pueda esgrimirse el argumento que nuestra LGA no agrupa dentro de las
personas que menciona el convenio arbitral a los administradores que se incorporaron a la persona
jurídica luego de constituida.
b) La segunda diferencia entre lo regulado en la LGA y la LGS es la mención a que el convenio
arbitral no alcanza materias que requieran una autorización del Ministerio Público. Sin embargo,
por lo expresado anteriormente, consideramos que dicha autorización incluye a las sociedades,
pues el concepto de la LGA es más amplio que el establecido en la LGS.
Una vez establecidas estas diferencias, procederemos a explorar a qué se refiere el contenido similar
de ambas normativas que se encargan de regular el arbitraje societario en el Perú.
Así, procederemos a analizar sus alcances con el propósito de explorar el problema del
consentimiento. Para este fin, analizaremos la arbitrabilidad objetiva y arbitrabilidad subjetiva del
arbitraje societario.
De esta manera, nuestra LGA ha establecido que cualquier materia de libre disposición es arbitrable
en el contexto de un arbitraje societario. Al respecto, como bien sostiene Francisco González
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 91
Cossío: una materia de libre disposición implica si es que aquel derecho puede ser renunciable o es
un derecho sobre el cual las partes puedan transigir4.
A partir de la definición antes expuesta podemos encontrar que el primer limitante al arbitraje se
encuentra en la propia ley, pues en caso no nos encontremos ante derechos renunciables o de libre
disposición, entonces la controversia no podrá resolverse mediante un arbitraje. De este modo,
cuestiones relacionadas a delitos, faltas, capacidad civil de las personas, patentes, marcas,
reestructuración patrimonial no son posible de ser resueltas dentro de un arbitraje.
En la misma línea, dentro del ámbito del arbitraje societario, José Montoya Alberti ha establecido
diversas materias que podrían considerarse como arbitrables dentro del derecho societario, sin
considerarse un numerus clausus:
1. Los que surjan respecto al derecho de los accionistas, tales como los referentes a las
transferencias de acciones, el derecho a los dividendos, oposición a reorganizaciones
societarias, etc.
2. Los que surjan del cumplimiento de los estatutos o validez de acuerdos, societarios y
para societarios, así mismo lo relacionado a los actos ultra vires.
3. Las controversias que la sociedad pueda tener con sus socios o accionistas, como
aumentos de capital, exclusión del socio, así también es de aplicación a los conflictos
producidos sobre el derecho de suscripción preferente.
4. Los que surjan de las actividades de la sociedad, relacionadas con su objeto social5.
Así, existen multiplicidad de situaciones que son consideradas como de libre disposición; y, por
ende, arbitrables. Siempre y cuando, la sociedad haya pactado en su estatuto que la vía para resolver
cualquier controversia sea el arbitraje.
Por ejemplo, el convenio arbitral puede estipular que cualquier pretensión contra la validez de un
acuerdo social pueda ser llevado a un arbitraje, como lo sería la nulidad o la impugnación de un
acuerdo de reorganización societaria.
Del mismo modo, podrían existir conflictos societarios respecto al reparto de dividendos, pues el
monto a distribuir no siguió lo establecido en el estatuto, la propia normativa o no es el monto
adecuado pues no se han respetado los derechos de los accionistas. Incluso, podría discutirse la
exclusión de accionistas de la sociedad o el ejercicio del derecho de separación por parte de un
accionista.
Como podemos observar, las materias que se pueden desarrollar en un arbitraje societario son
amplias. Ante ello, las partes pueden dar solución a una inmensidad de disputas, dejando de lado al
sistema judicial. A su vez, es importante anotar que nada prohíbe que solo determinadas materias
sean arbitrables y otras no, puesto que las partes son libres de identificar qué materias quieren que
se disputen en un arbitraje.
4
GONZÁLEZ DE COSSÍO, Francisco, Arbitraje, Porrúa, México, 2011, pp. 205.
5
MONTOYA, José, “El Arbitraje Societario”, Revista Jurídica Docencia e Investigatio, Vol. 18. 2016. p. 40.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 92
Del mismo modo, como adelantamos previamente, la LGA también establece una limitación de
arbitrabilidad por parte de una sociedad, esto es que cuando se exija la intervención del Ministerio
Público, esto implica como bien mencionan Cecilia O’ Neill & Melissa del Pino lo siguiente:
En la doctrina nacional no existe mayor discusión sobre esta limitación. Al respecto Enrique Elías
precisa que:
De este modo, podemos ver que dentro del criterio de arbitrabilidad objetiva, la legislación peruana
establece un numerus apertus a las materias que pueden ser controvertidas en un arbitraje
societario.
Sin embargo, establece tres límites, siendo el primero con respecto a aquellas materias en que la ley
exija la autorización del Ministerio Público. En segundo lugar, el caso de las convocatorias a las
juntas, las cuales deben ser resueltas irremediablemente por el Poder Judicial. Finalmente, el
tercero, son aquellos casos en donde la ley establezca que es una materia no arbitrable.
De esta manera, podemos observar que tanto la LGS como la LGA se encargan de establecer un
amplio espectro de sujetos que se encuentran obligados a arbitrar cuando la sociedad tiene una
cláusula arbitral en su estatuto.
6
O´NEILL, Cecilia – DEL PINO, Melissa, “Arbitraje y terceros legitimados en la impugnación de acuerdos societarios en el
Perú”, THEMIS Revista de Derecho, N° 77. 2020. p. 195.
7
ELÍAS LAROZA, Elías. Derecho Societario Peruano: Tomo I. Gaceta Jurídica. 2015. p. 203.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 93
En ese sentido nuestra regulación establece una amplia lista de personas que se encuentran
vinculadas al arbitraje, como podemos ver de los artículos de la LGS y la LGA. En efecto, los
socios, directores, gerentes, representantes e incluso socios que hayan dejado de pertenecer a la
sociedad cuando la controversia hubiese tenido origen pueden verse obligados a arbitrar cuando la
sociedad adopte al arbitraje como un método de solución de conflictos en su estatuto.
A nuestra consideración es una lista amplia de sujetos que se ven obligados a arbitrar y sobre los
cuales existen dudas si deberían estarlo. Sobre dicho aspecto, nos referimos más adelante como el
problema actual del consentimiento en el arbitraje societario.
Sin embargo, sí debemos mencionar que nos encontramos de acuerdo con el listado, pues todos los
sujetos que se mencionan son aquellos que se encuentran vinculados al manejo cotidiano de la
sociedad. Por ejemplo, el apoderado, que puede realizar determinados contratos o representar a la
sociedad; el gerente, que puede realizar trámites bancarios; el accionista, que puede incumplir algún
aspecto del estatuto; o, el directorio, que puede tener algún grado de responsabilidad si es que va en
contra de sus deberes fiduciarios.
Así, dichos individuos terminan siendo como bien precisa Francisco González, “las personas que se
comprometen a ventilar sus controversias mediante un arbitraje”8. De este modo, veremos si en
efecto, las controversias de dichos individuos deben ser arbitrables o no deben ser incluidos en un
arbitraje societario.
Una vez realizado un análisis al marco normativo peruano sobre el arbitraje societario, debemos
evaluar si realmente existe un problema con el consentimiento arbitral en el ámbito societario.
De este modo, tanto nuestra LGA como LGS han establecido un amplio grupo de individuos que se
encuentran involucrados en un arbitraje. Sin embargo, en la actualidad se discute si determinadas
personas deben quedar obligadas a arbitrar.
8
GONZÁLEZ DE COSSÍO, Arbitraje, pp. 208.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 94
A. ¿Los accionistas primigenios y los posteriores deben estar incluidos en el convenio arbitral?
Como hemos mencionado anteriormente, existe un amplio margen de sujetos que se ven obligados a
arbitrar en virtud de una cláusula arbitral contenida en el estatuto de la sociedad. En ese sentido, en
el presente acápite analizaremos al primer grupo que establece tanto la LGA como la LGS: los
accionistas primigenios y los posteriores a la constitución de una sociedad que estableció un
convenio arbitral en su estatuto.
En otras palabras, estamos ante la situación en que los accionistas primigenios de la sociedad
suscribieron en el acto constitutivo de la sociedad que cualquier controversia interna sea resuelva
vía arbitraje.
Al respecto, sobre el grupo antes mencionado, José Tam & Gonzalo Chirinos establecen lo
siguiente:
Respecto de los socios, la primera impresión que uno obtiene al leer ambas disposiciones
es que el acuerdo no solamente alcanza a los socios y accionistas primigenios de la
sociedad, sino a toda aquella persona que se incorpore o retire posteriormente de la
misma. Esto se justifica en la affectio societatis común de todos los socios primigenios
que tomaron aquella decisión. Los demás, quienes entran después a la sociedad, se
deberán ajustar a las reglas de juego ya fijada9.
Al respecto, compartimos la opinión expresada por los autores antes citados. Sobre los accionistas
que establecen el arbitraje societario como modalidad para dirimir conflictos al momento de
constituirse la sociedad, es donde se puede observar con claridad el consentimiento prestado por las
partes para someterse a un arbitraje. Esto debido a que, la cláusula arbitral es impuesta al momento
de constitución de la sociedad y donde no podría existir discordia, porque si no la sociedad no se
constituiría o el accionista que no quiere aceptar dicha cláusula, se apartaría de la sociedad.
De igual modo, en el caso de los accionistas que se incorporen a la sociedad, cuando existe un
convenio arbitral en el estatuto, encontramos acertada la posición de los autores antes mencionados.
En efecto, los nuevos accionistas pudieron evaluar si existía un convenio arbitral a través de los
Registros Públicos y no aceptar incorporarse a la sociedad en caso no quisiese dirimir cualquier
clase de conflicto en un arbitraje.
En otras palabras, es la parte que adquiere la condición de socio que a través de la búsqueda de la
información de la sociedad puede reducir los costos de transacción, para que de este modo no siga
negociando o, en todo caso, considerarlo como un factor de riesgo.
9
TAM, José – CHIRNOS, Gonzalo, “La relación entre el arbitraje estatutario y el consentimiento”, Revista Peruana de
Derecho de la Empresa: Temas Actuales de Derecho Arbitral, N° 75, 2021, p. 29.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 95
En en el caso de los socios que se hubiesen retirado de la sociedad consideramos que aquí,
evidentemente, existe un límite sobre bajo qué circunstancias pueden ser llevados a un arbitraje,
puesto que esto solo podrán ir a arbitraje sobre materias que se hubiesen originado al momento que
estos fueran accionistas de la sociedad y no por conflictos que fuesen posteriores a su salida de la
sociedad, pues no tenían ningún vínculo con la sociedad.
En efecto, un accionista no podrá ser vinculado a un arbitraje sobre una materia que sucedió luego
que haya transferido sus acciones, haya sido excluido de la sociedad o hubiese ejercido su derecho
de separación, pues el no era accionista de la sociedad. Por ende, nosotros consideramos que en
dicha circunstancia existirá un límite para que el accionista pueda ser demandado, o pueda ejercer
realizar alguna reclamación.
Por el contrario, si un accionista vende sus acciones y tuviese un conflicto con otro socio o la
sociedad le reclama determinada prestación a la cual estuviese obligado y el vende sus acciones,
ejerce su derecho de separación o es excluido de la sociedad, sí consideramos que se encuentra
obligado a arbitrar, pues es un hecho anterior a la venta de las acciones, separación o exclusión.
B. ¿Los accionistas que votaron en contra de la inclusión del arbitraje societario deberían estar
vinculados al arbitraje?
La segunda posición que expresan los autores antes citados se refiere a la inclusión del arbitraje
societario vía la modificación del estatuto de una sociedad. La presente situación puede ser
resumida de la siguiente manera: se trata de una sociedad que en un primer momento no establece al
arbitraje como un mecanismo de solución de conflictos. Sin embargo, posteriormente mediante la
celebración de una Junta General de Accionistas, se decide la incorporación de la cláusula arbitral
mediante la modificación del estatuto.
Ahora bien, lo relevante para nuestro análisis, es cómo se tomó la decisión, pues si todos los
accionistas estaban de acuerdo con la decisión que exista una cláusula arbitral en el estatuto,
entonces no existirá mayor problema.
Sin embargo, los autores antes citados, se refieren al interesante caso que un grupo de accionistas
voten en contra de la implementación de la cláusula arbitral en el estatuto, pero aun así la
modificación se apruebe en la Junta General de Accionistas por mayoría de votos, en específico
establecen lo siguiente:
Pero, ¿qué pasa cuando los socios no incorporan el pacto del arbitraje estatutario al
momento de constituir la sociedad? Aquí surge una situación interesante, que puede poner
en entredicho el valor del consentimiento. Si una sociedad es constituida sin que su
estatuto prevea el arbitraje estatutario, naturalmente sus conflictos se solucionarán ante la
jurisdicción ordinaria: el Poder Judicial. Sin embargo, como los lectores saben, la Junta
General de Accionistas de una sociedad puede modificar el estatuto. Para la modificación
de un estatuto la LGS ha fijado reglas de quórum y mayorías especiales.
¿Qué ocurre si los socios modifican el estatuto incorporando al arbitraje estatutario como
forma de solucionar los conflictos sociales? Por imperio de la LGS, a diferencia de la
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 96
affectio societatis original, ahora ya no será necesario que todos estén de acuerdo. Podrán
existir socios que, a pesar de estar en contra, se vean obligados a recurrir al arbitraje.
¿Dónde quedó el consentimiento? Esto es particularmente problemático si se tiene en
cuenta que, frente a otras situaciones que ocasionan cambios estructurales en la sociedad,
en desmedro de un grupo reducido de accionistas, la Ley prevé mecanismos de protección
a su favor10.
Ante esta posible situación, los autores antes mencionados establecen que los accionistas que
votaron en contra de la modificación del estatuto no deben ser alcanzados por el convenio arbitral, o
en todo caso, los accionistas que votaron en contra deberían tener la posibilidad de separarse de la
sociedad:
Según la LGS, hay acuerdos societarios que son considerados de tal relevancia que
permiten que los accionistas se aparten de la sociedad, en caso dichas decisiones sean
adoptadas y ellos no presten su consentimiento. Casos como el cambio de objeto social y
la creación de limitaciones a la transmisibilidad de las acciones, permiten a los
accionistas el ejercicio de este derecho11.
Discrepamos respetuosamente de los argumentos expuestos por los autores antes citados. Desde
nuestra perspectiva, la inclusión de la cláusula arbitral vía modificación en el estatuto no debe dar la
posibilidad de separarse al accionista que votó en contra del acuerdo. Nuestra posición se sustenta
en que es diferente la situación de inclusión del arbitraje vía modificación del estatuto con las
situaciones de derecho de separación que se encuentran reguladas en el art. 200 de la LGS como
son: el caso de limitación de transferencia de acciones, cambio del objeto social y cambio de
domicilio al extranjero de la sociedad.
La solución de los conflictos en la vía arbitral suele ser más rápida que en la judicial, no
solo porque los plazos son más breves sino porque, además, los árbitros se dedican a
resolver pocos casos [...] Además, conviene tener presente que la institución del arbitraje
10
TAM – CHIRNOS, “La relación entre el arbitraje estatutario y el consentimiento”, p. 30.
11
TAM – CHIRNOS, “La relación entre el arbitraje estatutario y el consentimiento”, p. 31.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 97
permite que actúen como árbitros expertos en la materia en discusión, a diferencia del
proceso en el que al juez muchas veces se le obliga a ser un todista12.
Si bien podría considerarse que los costos de un arbitraje son elevados, consideramos que el tiempo
de duración de un juicio, la falta de confidencialidad existente en el Poder Judicial o la
inexperiencia en determinados temas que no tienen los jueces en determinados asuntos jurídicos,
termina por reducir este problema, pues si bien pueden ser honorarios mayores se obtendrá una
decisión más eficiente.
Así, consideramos que al no existir una afectación patrimonial al accionista y que los perjuicios de
incurrir en los gastos del Poder Judicial son mayores, no debe el existir derecho a separarse, pues
como bien menciona Enrique Elías lo que busca el derecho de separación es “La protección a los
minoritarios ante algunos acuerdos trascendentales de la mayoría, que modifican reglas básicas de
la sociedad, en forma tal que sea arbitrario obligarlos a permanecer como socios”13.
En ese sentido, el acuerdo que adopta la sociedad donde se establece el arbitraje societario no es ni
un acuerdo que vulnere los derechos de los minoritarios ni es un acuerdo trascendente que en gran
medida modifique las reglas básicas de la sociedad. Por el contrario, este cambio resulta beneficioso
para la sociedad al obtener decisiones más especializadas y en un menor tiempo.
Por otro lado, la modificación sustancial del objeto social da el derecho de separación en tanto que
esto involucra un nuevo riesgo para el empresario, por lo que hace que la sociedad sea diferente a lo
que antes significaba para el accionista14.
En efecto, si el accionista tenía en mente desarrollar el negocio de pastelería y luego mediante una
modificación del objeto social se establece que se desarrollará el negocio de minería, el accionista
puede o no tener interés en el negocio y verse obligado a invertir en algo en lo que no tiene
conocimiento y/o no utilizar su dinero en un negocio que le interese o para el cual sí tenga
conocimientos.
Desde nuestra perspectiva, el riesgo que corre el accionista ante un cambio sustancial en el objeto
social es que pierde el manejo de sus inversiones. Sin embargo, esto no ocurre en el supuesto de
inclusión de una cláusula arbitral en el estatuto de una sociedad.
Por ello, nosotros consideramos que una causal que dé el derecho de separación a un accionista
debe establecerse porque se considera como una medida de protección a los derechos de los
12
CANTUARIAS SALAVERRY, Fernando. Arbitraje Comercial y de Inversiones. Fondo Editorial de la Universidad Peruana de
Ciencias Aplicadas. Lima. 2007. pp. 8-9.
13
ELÍAS LAROZA, “Derecho Societario Peruano: Tomo I”, p. 609.
14
ELÍAS LAROZA, Derecho Societario Peruano: Tomo I, p. 691.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 98
minoritarios. Desde esa perspectiva, no consideramos que la inclusión de una cláusula que implique
resolver los conflictos mediante arbitraje sea de alguna forma un perjuicio.
Por otro lado, con respecto al traslado del domicilio al extranjero, esta es una modificación que
afecta el ejercicio de los derechos del accionista, pues hace sumamente complicado que el
accionista pueda ejercer sus derechos de concurrencia, participación y fiscalización, cuando la
sociedad se traslada al extranjero.
En efecto, si la sociedad tenía como domicilio Lima y se acuerda que su nuevo domicilio sea
Miami, evidentemente un accionista puede encontrar dificultades en seguir el rumbo de la sociedad.
En otras palabras, esto involucra un perjuicio para el accionista, quien no podrá seguir la gestión de
la empresa.
Por estos motivos consideramos que no es correcto dar el derecho de separación a los accionistas en
caso se incluya una cláusula arbitral en el estatuto de la sociedad, pues no encontramos un perjuicio
al patrimonio, inversiones y/o los derechos de los accionistas que votaron en contra.
Adicionalmente a ello, tampoco consideramos que el accionista que votó en contra del acuerdo no
deba ser afectado por la inclusión de la cláusula arbitral en el estatuto por dos factores adicionales:
el primero es el principio de mayorías y el segundo es el riesgo de procesos paralelos.
Por ello, si se acepta el arbitraje mediante una modificación del estatuto es porque la sociedad en
base al principio de mayorías toma un papel relevante, siendo que los accionistas se ven obligados a
seguirla, salvo que el acuerdo sea nulo. Así, el principio de mayorías es un mecanismo que permite
a la sociedad tomar acuerdos, incluso con votos en contra, si no fuese así nunca se adoptaría una
decisión dentro de una sociedad.
Por ello, si bien el consentimiento de los accionistas que votaron en contra no existe. De igual
forma queda en segundo grado cuando se habla del principio de mayorías, puesto que como sostiene
Galgano citado por José Antonio Payet:
15
PAYET, José A., “Empresa, Gobierno Corporativo y Derecho de Sociedades: Reflexiones sobre la Protección de
Minorías”, THEMIS Revista de Derecho, N° 82. 2003. p. 82.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 99
En base a ello, podemos ver como el consentimiento para arbitrar toma un segundo grado en el caso
del arbitraje societario y este es dado por el principio de las mayorías, en donde todos los
accionistas se ven afectados por la decisión de la sociedad.
En segundo lugar, establecer una cláusula que permita la separación de los accionistas ante la
inclusión de un convenio arbitral en sus estatutos, crearía un riesgo de procedimientos paralelos,
dado que un acuerdo impugnado por un socio puede irse a arbitraje, pero si el acuerdo es
impugnado por el accionista que votó en contra, tendrá que sustentar su demanda ante el Poder
Judicial. Por lo que, se termina generando una inseguridad jurídica sobre el manejo de conflictos, lo
cual es un fundamento que busca desarrollar el arbitraje. En efecto, la inseguridad jurídica se genera
cuando existe la posibilidad que ocurran fallos contradictorios ante una similitud de hechos.
C. ¿Los gerentes, directores y representantes de la sociedad deben estar obligados a arbitrar?
A parte de los socios la LGA y la LGS incluyen dentro de los sujetos obligados a arbitrar a los
gerentes, directores y representantes, quienes se ven obligados a arbitrar a pesar de que no dieron su
consentimiento.
Al respecto, Jose Tam & Gonzalo Chirinos precisan los siguientes interesantes argumentos:
16
TAM – CHIRNOS, “La relación entre el arbitraje estatutario y el consentimiento”, p. 32.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 100
Así, para los autores debe revisarse la capacidad para arbitrar de los directores, gerentes (distintos al
gerente general) y representantes que pertenecen a la sociedad, puesto que su relación con la
sociedad es de carácter civil y de ningún modo han brindado su consentimiento para arbitrar.
Al respecto, a nuestra consideración estos sí deben estar obligados a someterse a un arbitraje, puesto
que deben seguir las reglas establecidas por la sociedad al momento de aceptar dicho cargo.
En efecto, al igual que en el primer grupo, ellos pueden evaluar si desean incorporarse a la sociedad
a partir de lo establecido en los Registros Públicos. Bajo esa perspectiva, los potenciales
administradores, gerentes o apoderados pueden ingresar a las Partida Electrónica de la sociedad en
Registros Públicos y evaluar el estatuto de la sociedad, con el fin de observar si una sociedad
incluye en sus estatutos la cláusula arbitral y en base a ellos decidir pertenecer a la sociedad.
Ahora bien, qué sucede con los directores, gerentes, gerentes distintos al gerente general y
representantes de la sociedad cuando se modifica el estatuto y recién se incorpora la posibilidad de
ir a un arbitraje.
Sobre ello, consideramos que estos últimos se encuentran obligados al arbitraje, pues si bien ellos
no tomaron la decisión de modificación del estatuto, ya que quienes la adoptan son los accionistas,
no debemos olvidar que ellos forman parte de la vida cotidiana de la sociedad y en caso de no estar
de acuerdo, pueden renunciar a la sociedad. En efecto, como bien sostiene Miguel Ángel Pérez:
Así, el hecho que no vayan a arbitraje implicaría desconocer que de una u otra manera los
apoderados, que tienen facultades de representación, bancarias y/o comerciales; los gerentes, que
celebran contratos que obligan a la sociedad; o, los directores que tienen deberes fiduciarios con la
sociedad se encuentran vinculados a la vida cotidiana de la sociedad y al desarrollo de sus negocios.
De esta manera, la sociedad que toma la decisión de adoptar el arbitraje como mecanismo de
solución de controversias, lo hace con el propósito que los conflictos se resuelvan de un modo
rápido y especializado. Por ello, consideramos acertada la disposición de nuestra LGS y LGA al
incluir a este grupo de personas, dado que al final estos se encuentran vinculados a la toma de
decisiones de la sociedad. Por lo tanto, si el directorio, apoderado, representante y/o gerente actúan
en contra de los intereses de la sociedad, deben estar vinculados al arbitraje. Así este último se
hubiese pactado después de incorporados a la sociedad.
En consecuencia, por las razones antes mencionadas consideramos que los directores, gerentes y
representantes deben estar vinculados al arbitraje, no en razón de su consentimiento, sino porque
17
PÉREZ, Miguel A., “El convenio arbitral en el arbitraje societario y sus efectos en la sociedad”, Actualidad Mercantil
N° 299, 2018, p. 184.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 101
En efecto, tanto en la LGA como en la LGS se hace camino al andar al establecer una arbitrabilidad
objetiva que permite una amplia gama de situaciones donde se puede establecer un arbitraje
societario; y, a su vez, se establece una arbitrabilidad subjetiva, precisando un amplio espectro de
sujetos que pueden ir a arbitraje.
Ante ello, hemos expuesto cómo se hace camino al andar al establecer que los accionistas, tanto los
primigenios, los que entran luego de constituida de la sociedad y los que no sigan vinculada a la
sociedad son obligados a arbitrar. De igual manera, al precisar que los directores, gerentes y
representantes que, si bien no brindaron su consentimiento, deben arbitrar dada su labor en la
cotidianidad de la sociedad.
Así nosotros consideramos que la regulación actual en el Perú para el arbitraje societario es una
muestra que se hace camino al andar, y que el camino que está recorriendo el arbitraje societario en
el Perú es el correcto ante la globalización.
ACERCA DE LA INTERPRETACIÓN DEL “COOLING-OFF” EN
EL ARBITRAJE DE INVERSIONES
Jorge Giampieer Alarcon Paucar1
Se deben considerar las dos posturas existentes alrededor de esta figura: (i) como obligación de las
partes de cumplir el periodo de enfriamiento como una disposición contractual vinculante o, (ii)
como una facultad de las partes de cumplir o no la estipulación sin consecuencias legales.
Asimismo, trataremos de manifestar de una manera concisa una postura respecto del “cooling-off
period” en base a la experiencia arbitral y las opiniones de expertos, para finalmente brindar alguna
solución para esta problemática.
Abstract: Present article seeks to analyze about nature of cooling off period in the Investment
Arbitration and way in this resource is being applied for Parties` Investment Treat to solve
peacefully their issues.
It must consider two standpoints around cooling off: (i) as obligation of the parties to obey this
period like one binding contractual disposition or (ii) as faculty of complying – or not – the
stipulation of treat without legal consequences.
Likewise, it will try to show of concise manner one position around this figure considering
arbitration expertise and different opinions for finally give some solutions of this issue.
I.
INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………………103
II. UNA APROXIMACIÓN AL “COOLING OFF PERIOD” EN EL ARBITRAJE DE
INVERSIONES……………………………………………………………………………………10
3
III. DIVERGENCIAS EN RELACIÓN A LA APLICABILIDAD DEL PERIODO DE
REFLEXIÓN………………………………………………………………………………………10
5
A. El período de enfriamiento como opción para resolver amigablemente una disputa……...106
b. El período de enfriamiento como un requisito de admisibilidad o jurisdiccional………….107
IV. UN ENFRIAMIENTO OBLIGATORIO … ¿Y OTRAS NO?.............................................109
A. Cuando una palabra ¿modifica la naturaleza? Del período de enfriamiento……………...110
b. Cuando las circunstancias impiden “enfriar” una controversia…………………………...113
V. LA PENALIZACIÓN PECUNIARIA COMO REMEDIO ÓPTIMO ANTE EL
1
Bachiller en Derecho por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima, Perú). Correo:
giampieeralarcon@[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 103
I. INTRODUCCIÓN
Antes de enfrentar una disputa ante un tribunal de arbitraje, las partes del conflicto deben ser lo
suficientemente perspicaces y estratégicas para abordar una defensa fructífera, lo cual toma tiempo,
del cual muchas veces las partes disponen por un mandato contractual.
Este tiempo post conflicto y pre arbitraje es conocido como “trato directo” o en otras tierras como
“cooling off period” (periodo de enfriamiento), descrito como el lapso con que las partes cuentan
para ¿alistar sus armas a usar en el campo arbitral o para evitar que esto suceda?
Con una presencia cuasi obligatoria, los periodos de enfriamiento de disputas son pactados en los
Tratados Internacionales de Inversión o en los contratos de esta naturaleza2, en busca que los
Estados e Inversores encuentren una salida pacífica para resolver sus diferencias, sin enfrascarse en
una lucha sumamente onerosa, como lo es un arbitraje de inversión.
No obstante, el uso de este tiempo pre arbitraje ha sido centro de opiniones diversas que lo
catalogan como un periodo de obligatorio cumplimiento o un tiempo cuyo correcto empleo
dependerá de la intención del Estado e Inversor.
Definitivamente, una clara redacción de una cláusula que establece un periodo de enfriamiento es
vital, por lo que las consideraciones de los efectos ex post deben ser sumamente observados antes
de anotarlos.
No es un misterio que tan solo una palabra mal empleada en un documento puede alterar el sentido
que las partes quisieron darle. Como lo diría el refrán anglosajón “el diablo está en los detalles” o,
en los detalles podría estar la solución.
2
No se tiene certeza total respecto a la cantidad de tratados de inversiones incluyen esta cláusula, ya que el porcentaje
varía del 70% al 90%. KESSEDJIAN, Catherin, et al. “Mediation in Future Investor-State Dispute Settlement´. En: Foro
académico sobre el CIADI. POHL, Joachim. (2012). « Dispute Settlement Provisions in International Investment
Agreements: A large simple Survey» OECD International Investment Working Paper No. 2012/2.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 104
En el caso de los Tratados de Inversión, cada disposición responde a un fin justificado, uno
sustancial, considerando que se trata de un instrumento de relación internacional y soberano.
Como una disposición de esta naturaleza, el periodo de enfriamiento es el plazo estipulado que
establece que las partes, en caso de surgir un conflicto, no deben acudir directamente al foro
arbitral, sino que deben (o pueden) intentar resolverlos de manera amistosa4.
Sin ingresar a detalle en relación con la naturaleza obligatoria o facultativa de estos periodos, y
previo a adentrarse en el debate, este trato directo representa posibilidades para el Estado e Inversor
de arreglar sus desavenencias en un tiempo y gastos sumarísimos en comparación con los costos del
arbitraje de inversión5, por lo que debe ponderarse el resultado considerando estos puntos.
Desde una mirada psicológica, con el inicio del trato directo se forma una conciencia de reflexión
respecto a las ventajas y desventajas que representaría llegar a una solución de un conflicto a través
de conversaciones, en el que las partes son las únicas que tienen el poder de decidir su conflicto,
rehuyendo de someter sus intereses de un tercero imparcial como lo serían los árbitros.
Por supuesto, la intención del trato directo no es sólo que las partes esperan que se agote el periodo
de enfriamiento; además, se exige que las partes manifiesten verdaderas intenciones de conciliar
entre ellas6.
Las características más comunes que presentan estos periodos de enfriamiento son:
3
BORN, Gary - SYEKIY, “Requisitos procesales previos al arbitraje: Un pantano lúgubre” En: TRIANTAFILOU, Epaminontas
E. y COHEN, Abby. Practicing Virtue: Inside International Arbitration. Oxford, pp. 227-262.
4
FERNÁNDEZ PÉREZ, Ana, “Cláusulas escalonadas multifunción en el Arreglo de Controversias Comerciales
Internacionales”. Cuadernos de Derecho Transaccional, pp. 99-124.
5
Por ejemplo, la presentación de una solicitud de arbitraje ante el CIADI tiene una tarifa de USD 25,000, con un cargo
administrativo de USD 42,000. Asimismo, las partes deben costear los gastos de reuniones de los árbitros o el trabajo
durante el proceso arbitral que cuesta aproximadamente un USD 3,000. Lo anterior, claro está, varía de acuerdo a la
complejidad, cuantía y duración del procedimiento arbitral. Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Acuerdos
Relativos a Inversiones. Costo del Procedimiento CIADI.
[Link] [fecha de visita 19 de abril de 2024].
6
Las tratativas durante el periodo de enfriamiento pueden incluir la participación de un tercero. Tratado de Libre
Comercio Bilateral China-Nueva Zelanda, suscrito el 07 de abril de 2008 y vigente desde el 01 de octubre de 2008.
Articulo 152; Acuerdo de Libre Comercio Perú-Australia, suscrito el 12 de febrero de 2018 y vigente desde el 11 de
febrero de 2020. Artículo 18.9.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 105
(i) La duración oscila entre los 3, 6 y 9 meses, aunque existen algunos Tratados de
Inversión que han estipulado un plazo mayor a un año7;
(ii) La invocación del inicio del trato directo se materializa a través de una comunicación
remitida por la parte interesada (Estado o Inversor) que solicite la activación de la
cláusula y detalle las materias controvertidas que se buscan resolver8; y
(iii) Las partes deben mantener un contexto idóneo que permita emprender una dirección
correcta para llevar a cabo estas negociaciones pre-arbitrales.
Por último, y lo que ha sustentado las discusiones entorno a la naturaleza obligatoria u opcional de
estos periodos, es la redacción que se emplea en el documento de inversión, lo que hace depender
su aplicación en cada supuesto concreto.
Habiendo explorado de manera breve los aspectos básicos del cooling off period, es necesario
indicar que el mismo no está exento de polémicas que han ocasionado un mayor análisis de sus
principales aplicaciones, algunas que aún se encuentra en un debate doctrinario y hasta casuístico.
Una de las discusiones más rebatidas sobre los periodos de enfriamiento es la obligatoriedad de su
exhaustivo cumplimiento, el cual repercute en aquellos arbitrajes de inversiones que ya han
iniciado. Solamente si estimamos lo expuesto por la doctrina, encontramos posiciones divergentes
sobre la observancia de esta disposición:
(i) En primer lugar, existe la postura que el no cumplimiento de esta disposición no tendría
por qué afectar al arbitraje que ya ha sido iniciado por una de las partes.
7
Tratado sobre Promoción y Protección Reciprocas de Inversiones Alemania-Argentina. suscrito el 09 de abril de 1991
y vigente desde el 08 de noviembre de 2013. Artículo 10.2-3; Tratado sobre Promoción y Protección de Inversiones EE.
UU-Ecuador, suscrito el 27 de agosto de 1993 y vigente desde el 11 de mayo de 1997. Artículo VI.2; Tratado Bilateral
de Inversión Austria-Kazajistán; suscrito el 15 de diciembre de 2010 y vigente desde el 1 de febrero de 2012. Artículo
20.1, entre otros Tratados Bilaterales de Inversión.
8
Por ejemplo, en Goetz v Burundi, el Tribunal Arbitral, en observancia de los requisitos de admisibilidad del Acuerdo
de Inversión Belga-Burundi, resolvió que ciertas controversias solicitadas por los inversionistas que no fueron
notificados en la carta de iniciación del periodo de enfriamiento eran inadmisibles y solo resolvería sobre las
controversias que fueron detallas en la carta que dio inicio a dicho período anterior al arbitraje. CIADI N° ARB/95/3
“Antonie Goetz et consorts c. République du Burundi”, 1998, 90.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 106
(ii) En segundo lugar, existe una posición férrea que defiende la consecuencia perjudicial
frente a los incumplimientos de esta disposición contractual.
Por otro lado, en lo que respecta a la práctica arbitral, se pueden encontrar casos donde los
tribunales arbitrales de inversión han declinado su competencia por encontrar que no se cumplió el
paso previo de acuerdo con lo pactado9. Por su parte, algunos tribunales arbitrales, menos radicales,
declararon la inadmisibilidad de la demanda arbitral o suspendiendo el arbitraje para que las partes
cumplan con el paso previo arbitral10 y, consecuentemente, en caso de que las partes no hayan
resuelto la controversia, se retoma el arbitraje.
A continuación, analizaremos a fondo cada una de las posiciones expuestas en los párrafos
anteriores de este acápite.
A. El período de enfriamiento como opción para resolver amigablemente una disputa
Esta posición defiende que el periodo de enfriamiento que otorga el Tratado de Inversión a las
partes representa una facultad que posibilita negociar la disputa antes de derivarla a los tribunales
arbitrales de inversión, pero sin ninguna coerción para cumplir con este paso.
El incumplimiento del plazo de seis meses no impide que este Tribunal Arbitral proceda.
Si lo hiciera, la disposición tendría efectos curiosos, entre ellos: (i) impedir la tramitación
de una reclamación y obligar al reclamante a no hacer nada hasta que hayan transcurrido
seis meses, incluso cuando las negociaciones posteriores sean obviamente inútiles o el
arreglo sea obviamente imposible por cualquier motivo; y, (ii) obligar al demandante a
reiniciar un arbitraje iniciado demasiado pronto, incluso si el plazo de seis meses ha
transcurrido en el momento en que el Tribunal Arbitral considera el asunto.
9
CIADI N° ARB/13/31 “Antin Infraestructure Services Luxembourg and Antin Energia Termosoloar v. The Kingdom Of
Spain“, Laudo Final del 15 de junio de 2018, pp. 354-358.
10
CIADI N° ARB/01/13 “Antonie Goetz c. Burundi, pp. 90; SGS c. Pakistan”, Laudo de Jurisdicción del 6 de agosto de
2003. p. 184; CNUDMI “Ronald Lauder c. República Checa” Laudo Final del 3 de septiembre de 2001.
11
CIADI N° ARB/05/22 “Biwater Gauff Ltd Claimant v. República Unida de Tanzania”, Laudo Final del 24 de Julio del
2008, pp. 343-344.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 107
El criterio arbitral señalado ha sido ratificado en otros casos celebrados bajo las reglas de la
Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI); diversos
tribunales arbitrales han concluido que existen casos, dependiendo de los hechos concretos y el
Tratado de Inversión invocado, que no necesitan cumplir con el cooling off period, especialmente si
el Estado e Inversor infieren objetivamente que las tratativas para solucionar amistosamente sus
diferencias no traerían utilidad alguna12.
Hay argumentos válidos para tomar por lógica la postura descrita, exaltando la efectividad y
celeridad de la justicia mediante el acude inmediato al foro jurisdiccional como el arbitraje,
reduciendo el tiempo de la emisión de un laudo que resuelva definitivamente el conflicto.
Por lo tanto, si bien el requisito de conducirse de buena fe y bajo intenciones marcadas de encontrar
una eficiente solución no necesariamente deben concluir en un acuerdo total o parcial respecto de
las controversias que surjan, es pertinente que tanto el Estado como el Inversor consideren la
instrumentalización de este mecanismo y hagan uso de esta disposición con el objeto de aliviar su
diferencia, respetando la investidura que otorga este derecho.
Contraria a la flexible postura ventilada en el acápite anterior, el radicalismo de esta segunda indica,
grosso modo, que el incumplimiento del periodo de enfriamiento resulta en que el tribunal arbitral
de inversiones carezca de jurisdicción; aunque también se ha resuelto de manera menos rígida
disponiendo sólo la inadmisibilidad de la demanda arbitral13.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) se ha pronunciado sobre la naturaleza del cooling off
period, siendo de la resolución que este paso previo a la jurisdicción no puede ser omitido o
violentado por las partes14 debido a que esto podría dar pie a considerarlo como un incumplimiento
grave del Tratado de Inversión. En ese sentido, al tratarse de un documento de alcance
transfronterizo, cada estipulación ubicada en estos tratados debe ser cumplidos bajo diversos
12
CNUDMI “Ethyl Corporation v. Canada”, Laudo de Jurisdicción del 24 de junio de 1998. p. 85; CIADI N°
ARB/07/31 “Hochief c. Argentina”, Laudo de Jurisdicción del 24 de octubre del 2011, p. 51; CIADI N° ARB/09/21
“Teinver v. Argentina”, Laudo de Jurisdicción del 21 de diciembre de 2012, p. 126.
13
CRAWFORD, James. Brownlie's Principles of International Law, Oxford Vol 8, 2012, pp.693.
14
Corte Internacional de Justicia “Georgia v. Federación Rusa”, Sentencia sobre Excepciones Preliminares del 1 de
abril de 2011., pp. 123-141.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 108
principios, tales como la buena fe, la obligatoriedad de los tratados internacionales15 y la finalidad
internacional del Tratado16.
Asimismo, los tribunales arbitrales del CIADI han resuelto bajo un criterio similar al CIJ. En el
reconocido caso “Murphy vs Ecuador”, el tribunal arbitral en mayoría desestimó la demanda del
Inversor debido a que advirtió que la controversia no había sido sometida al periodo de
enfriamiento establecido en el Tratado Bilateral de Inversiones suscrito entre Estados Unidos y
Ecuador.
La decisión de la mayoría de los magistrados que conformaban el tribunal se basó en los hechos que
Murphy no había siquiera intentado conciliar con el Estado ecuatoriano, alegando que las
“negociaciones habrían sido inútiles” 17, ante lo cual se resolvió que “la obligación de negociar es
una obligación de medios, no de resultados (…) si hubieran tenido éxito o no, las partes debieron
iniciarlo primero (…)”18.
Si bien lo que muestra las decisiones en arbitraje de inversiones en ese sentido respecto del
cumplimiento del periodo de enfriamiento por las partes, es que la misma no se presenta como una
cláusula cualquiera sin fuerza imperativa, el denegar la participación de las partes en un arbitraje sin
haberse cumplido este plazo puede afectar el derecho al debido proceso, a la tutela jurisdiccional y
otros conexos.
No es pertinente que, en todos los casos, ante el incumplimiento de este periodo, los tribunales
arbitrales de inversiones nieguen su jurisdicción para decidir sobre una materia, o determinen la
inadmisión de una demanda a la vez que se exige que vuelva a presentarse la reclamación luego de
haberse cumplido con el periodo de enfriamiento, sino que es preciso que se valore la productividad
de esperar tal periodo para iniciar un arbitraje y las circunstancian que atañen esta inobservancia.
Aunque diversos autores han indicado que entre admisibilidad y jurisdicción se presenta una
ambigüedad que muchas veces puede confundir la decisión respecto a la impugnación de la
competencia del arbitraje, algunas decisiones emblemáticas han indicado que las objeciones
15
Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados de 1969.
16
Uno de los principios del Derecho Internacional es el “effet utile”, principio que determina que todo documento
internacional debe ser interpretado de acuerdo al objetivo y fin que sustentó su creación, buscando la real interpretación
de cada disposición. Arbitraje Ad Hoc “Eureko V.B. v. Polonia”, Laudo de Jurisdicción del 19 de agosto de 2015, p.
248; CIADI No. ARB/03/13 “Pan American Energy LLC and BP Argentina Exploration Company v. Argentina”,
Decisión sobre las Objeciones Preliminares del 27 de julio de 2006, p. 132.
17
CIADI No. ARB/08/4 “Murphy Exploration and Production Company International c. República del Ecuador”
Laudo de Jurisdicción del 13 de noviembre de 2013, pp. 132.
18
La decisión adoptada por el tribunal arbitral en mayoría fue criticada por el árbitro Grigera Naón por considerar que la
misma se catapultó como un “menoscabo al derecho de acceso a la justicia” de Murphy. ALLEN – OVERY, “Waiting
period enforced in Investment treaty dispute”, 2010.
[Link]
dispute [Fecha de visita el 18 de abril de 2024].
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 109
relativas a las condiciones previas del arbitraje son cuestiones solo de admisibilidad de la demanda,
mas no de jurisdicción19.
Hasta este punto, se ha explorado de manera breve aquellas dos (2) posiciones recurrentes que se
han seguido en la casuística de arbitrajes de inversiones con relación al cooling off period.
La primera postura se revela como una alternativa, quizás, demasiado flexible sobre la aplicación
del periodo de enfriamiento al conflicto inter-partes, restándole importancia al cumplimiento de esta
cláusula en los Tratados de Inversión.
Todo lo contrario, es la segunda perspectiva, la cual surge como una opción radical que, en su
intento por respetar cada término de los tratados, podría llegar a limitar el acceso a la justicia
internacional tanto para el Inversionista como el Estado.
Sin perjuicio de lo expuesto, podría decirse lo siguiente sobre la aplicación de los periodos de
enfriamiento: (i) la obligatoriedad de este periodo podría depender de la redacción de la disposición,
junto con (ii) las circunstancias de cada caso en particular.
Como se adelantó en algún pasaje, el periodo de enfriamiento es una inclusión casi total en los
Tratados de Inversión, pero no solamente debemos enfocarnos en lo que indica el papel, sino
también en la finalidad de las partes para agregar dicho contenido y de cómo esto podría afectar su
relación procesal y sustancial20.
19
WEHLAND, Hanno. “Jurisdicción y Admisibilidad en Procedimientos bajo el Convenio del CIADI y las Reglas del
Mecanismo Complementario del CIADI. Convenio del CIADI después de 50 años: Cuestiones pendientes. Kluwer Law
International, 2017, pp. 227-247.
20
En otros trabajos sobre el colling off period, algunos han sostenido que, a veces, el “plazo de enfriamiento” termina
siendo el óptimo y que esto puede considerarse como una disposición sin demasiada utilidad. Naciones Unidas,
“Investor-State Disputes: Prevention and Alternatives to Arbitration. United Nations Conference on Trade and
Development”, 2010. Disponible en [Link] [Fecha de
visita 20 de abril de 2022].
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 110
El lenguaje que se emplea en todo tipo de disposición es el paso más importante para materializar la
intención de la negociación entre las partes, ya que esto es la regirá la relación entre ellas y de cómo
actúan actuando bajo el cumplimiento de lo pactado21 (pacta sunt servanda).
Sólo la redacción del periodo de enfriamiento puede inclinar la balanza, ya sea para considerarla
como obligación procesal o paso previo al arbitraje22, o una facultad de las partes que podrían
ejercer si lo consideran conveniente.
Las opiniones sobre lo que comprende un periodo de enfriamiento y el objetivo que persigue de
finiquitar una disputa parcial o totalmente sin necesidad de un procedimiento es abundante, sobre
todo en decisiones arbitrales de los principales centros de arbitraje especializados en Derecho de
Inversiones, pero se puede ir incluso más atrás del inicio de este lapso, enfocando en la forma en la
que se encuentra redactada esta cláusula y de cómo podríamos hallar un factor diferenciador entre
un Tratado de Inversión y otro.
Para explicar lo anterior, tomemos en cuenta dos (2) ejemplos de redacción de las cláusulas de
periodos de enfriamiento en Tratados de Inversión:
Ejemplo 1
21
UÇARYILMAZ, Talia, “El Principio de Buena Fe en el Derecho Internacional Público” Revista de Estudios de Deusto,
Vol. 68 (N° 1), 2020, pp. 43-59.
22
En el Derecho Internacional Privado se ha precisado la diferencia entre los pasos previos del arbitraje internacional
respecto del periodo de reflexión, catalogando a la primera de ellas como reglas propias del Derecho Internacional y a
las segundas como “ideales” o “posibilidades” de aliviar la controversia a conocerse en sede arbitral. Casos:
“Elettronica Sicula S.P.A”., 1989, “United States of America v. Italy”; “The Finnish Ships Arbitration”, 1934; “Finland
v. United Kingdom"; “The Ambatielos Claim, ”Greece v. United Kingdom”, 1956, pp. 12-83. DODGES, W., « National
Courts and International Arbitration: Exhaustion of Remedies and Res Judicata under Chapter 11 of NAFTA. HI&CL”,
2000, pp. 357-361.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 111
El término “deberá” determina una obligación o deber de las partes a intentar negociar o conciliar
sus altercados. Denota un paso preliminar obligatorio para las partes antes del arbitraje. Si se
interpreta el inciso citado anteriormente, lo que busca una redacción imperativa es que las partes
asuman lo pactado en el Tratado de Inversión, desenvolviendo sus mayores esfuerzos durante el
plazo fijado, evitando cualquier conducta inactiva23.
Lo anterior tendría sentido si analizamos la disposición del periodo de enfriamiento como parte de
una cláusula escalonada de arbitraje24 que fija pasos anteriores al foro jurisdiccional.
Surge la duda de si existen supuestos donde el periodo de enfriamiento, constituido como un paso
previo, es o será eficaz, tomando en cuenta la relación entre las partes y la actitud con la que
asumen las negociaciones de buena fe. Aquí surge la pregunta de si el salto de esta disposición debe
colocar al arbitraje en una cuerda floja26.
Bajo la perspectiva de este artículo, no siempre la omisión de estos periodos de enfriamiento deriva
en la afectación del arbitraje de inversión ya iniciado, sino que el mismo debe ser estudiado
considerando las circunstancias especiales de cada relación Estado-Inversor y si será fructífero.
Ejemplo 2:
23
Por ejemplo, el Tribunal de Apelaciones de Suecia denegó una solicitud de anulación de laudo arbitral dictado por el
Centro de Arbitraje de Estocolmo planteada por el Estado de Kazajistán por no haberse cumplido las condiciones
previas del arbitraje, ante lo cual sostuvo el Tribunal de Apelaciones, el cumplimiento de las negociaciones activas se
habrían dado por parte de los demandantes, siendo que esto representó una oportunidad para el Estado de negociar la
disputa. Centro de Arbitraje de Estocolmo. Caso N° 116/2020, “Anatolie y Gabriel Stati v. Kazajistan” Laudo de
Jurisdicción del 19 de diciembre de 2013, p. 821.
24
FRIEL, S., “Chapter 3: Arbitration in Context” En: LEW, Julian et al. “Arbitration in England, with chapters on
Scotland and Ireland”, Kluwer Law International, 2013. pp. 31-50.
25
Acuerdo sobre la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones entre España y Etiopia, suscrito el 17 de marzo de
2009. Artículo 11(1); Acuerdo sobre la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones entre Suiza y Hungría,
suscrito el 22 de diciembre de 1998. Artículo 10(1); Tratado Bilateral de Inversiones entre India y Rumania, suscrito el
16 de febrero de 2009 y vigente desde el 21 de octubre de 2009. Artículo 9.
26
En el caso, “SGS c. Pakistán” el tribunal compuesto bajo las reglas del CIADI consideró que el incumplimiento del
requisito del periodo de enfriamiento no equivale a una suspensión de la jurisdicción. Decisión sobre las objeciones a la
jurisdicción del 6 de octubre de 2013. CIADI N° ARB/01/13 (SGS v. Pakistán).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 112
2. Si una controversia no puede ser resuelta dentro de tres meses desde
el inicio de la negociación, esta será sometida, a solicitud de cualquiera de las
partes contratantes, a un tribunal de arbitraje.
A diferencia del primer ejemplo, en este segundo se emplea una expresión menos ruda cuando se
refiere a la posibilidad de solucionar amistosamente un conflicto en el periodo de enfriamiento de la
disputa27.
Si tomamos en cuenta la naturaleza del término “debe” y “debería”, vemos que el primero indica
una obligación que debe ser cumplida por las partes de desempeñar actitudes que busquen una
resolución genuina al conflicto durante el plazo brindado como cooling off period, no pudiendo
transgredir esta cláusula.
Con respecto a la segunda expresión, la palabra “debería” no estima una obligación, más pareciera
que solo brinda la posibilidad que, en primer lugar, consideren resolver sus diferencias sin acudir
necesariamente al fuero arbitral. En este segundo supuesto, el desacato de esta posibilidad no traería
consigo algún efecto negativo para el arbitraje de inversión iniciado, ya que la instrumentalización
de este lapso dependería de las valoraciones de cada parte al momento de considerar un arreglo
amistoso28.
Sin embargo, el hecho que la redacción de un periodo de enfriamiento catapulte a las negociaciones
de buena fe solamente como una facultad u opción cuyo incumplimiento podría eludir al no existir
consecuencias negativas que deriven de ella no justifica su inobservancia.
A nuestro modo de ver, si tal disposición se encuentra dentro de un Tratado de Inversión, formando
parte de la cláusula de solución de disputas no puede estar exenta de efectos si se hace caso nulo a
su requerimiento29, puesto que de concluir esto se estaría menospreciando en cierto aspecto una
disposición internacional que, en algunos casos, podría desencadenar una interpretación antojadiza
cada vez que se retoce el cumplimiento del resto de cláusulas.
Por lo tanto, si bien la fuerza imperativa de un cooling off period depende también de la redacción
que se haya empleado al momento de consignarla, independientemente de este aspecto, la misma
27
Tratado sobre Fomento y Protección Recíproca de Inversiones entre Estados Unidos y Ruanda, suscrito el 19 de
febrero de 2008. Artículo 23, Sección B.
28
CIADI N° ARB/06/11 “Occidental Petroleum y Occidental Exploration c. Ecuador” Laudo de Jurisdicción del 17 de
agosto de 2007, el Tribunal Arbitral resolvió que la solicitud de arbitraje puede darse antes de la finalización del tiempo
de enfriamiento si de los hechos se deduce que no se hubiera arribado a una solución amigable entre las partes.
29
BALTAG, Crina, “Not Hot Enough: Cooling-Off Periods and the Recent Developments under the Energy Charter
Treaty”. Indian Journal of Arbitration Law Vol 6 (N° 1), 2017, pp. 190-196.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 113
debe ser aprovechada por los Estados y los Inversores con la finalidad de salvaguardar su propia
estabilidad.
Otro de los factores que podrían llegar a establecer cuando las negociaciones para remediar un
conflicto durante el periodo en enfriamiento deben ser estrictamente o pueden ser abandonadas es lo
fructífero que resultan las tratativas entre las partes durante este tiempo.
Pueden existir circunstancias en las que el incumplimiento del cooling off period podría justificarse
si su omisión responde a una situación objetiva que determina que no se logrará arribar a una
solución amistosa30.
Sin perjuicio de reafirmar nuestra idea de que cada estipulación de un Tratado de Inversión reviste
la misma importancia, incluida la del periodo de enfriamiento, no somos seguidore extremistas del
cumplimiento riguroso de este paso previo.
Algunos autores han indicado con anterioridad que un tribunal arbitral carecería de jurisdicción si
las partes no han cumplido lo dispuesto previo a un arbitraje31; no obstante, cabe preguntarse
también si un paso previo al arbitraje como un cooling off period siempre resultarán aprovechables
o si podrían ser vistas como escalones innecesarios antes de llegar al foro jurisdiccional.
Imaginemos un caso simple: Dos (2) Estados (República X – República Z) celebran un Tratado
Bilateral para la Protección de Inversiones. Algunos años posteriores a la entrada en vigencia de
este tratado, un Inversionista Y, nacional del Estado Z, comienza a realizar actividades de inversión
en territorio del Estado X.
Durante el desarrollo de las actividades del Inversionista Y, se emite una ley que altera el contexto
inicial en el cual se venía realizando la inversión, creando una serie de controversias. Consciente de
su situación actual, el Inversionista Y decide que iniciaría un arbitraje en CIADI contra el Estado X,
para lo cual revisa el artículo del tratado relativo a la solución de controversias que estipula lo
siguiente:
30
Sobre este punto, manifestamos nuestro desacuerdo con la postura asumida por el profesor Juan Pablo Hugues, el cual
expresa que el consentimiento a arbitrar nacido de una oferta contenida en un tratado de inversión no existiría si las
partes no cumplen con los pasos previos pactados, tales como el “cooling off”, ya que asumir dicha posición limitaría la
jurisdicción del arbitraje en materia de inversiones y limitaría el derecho a un pronunciamiento justo y final a favor del
Estado o el inversor al verse imposibilitados de acudir al foro arbitral para resolver las disputas que no habrían podido
ser resueltas en los pasos previos al arbitraje.
31
HUGUES ARTHUR, Juan P., “El valor legal de los pasos previos al arbitraje en el derecho internacional de la inversión
extranjera: dos enfoques (¿diferentes?), un resultado”, Anuario Mexicano de Derecho Internacional (N° 1), 2015, pp.
449-491.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 114
2. Si una controversia no puede ser resuelta dentro de ocho meses desde el inicio de la
negociación, esta será sometida a un tribunal de justicia del Estado sede de la Inversión.
3. Las partes sólo podrán acudir a un Tribunal Internacional para resolver sus diferencias
si perdura la controversia entre las partes aún después de emitida la sentencia del tribunal
de justicia del Estado sede de la Inversión.
A fin de resolver el conflicto de manera célere y eficaz, el Inversionista Y notifica al Estado X una
carta donde relata la naturaleza de las controversias que deben solucionarse de manera precisa; sin
embargo, el Estado contesta la comunicación indicando que, a su consideración, la emisión de la ley
no afecta en ningún aspecto la actividad de inversión que venía realizando el inversionista,
recalcando que su posición no se modificaría, ya que los principales expertos en materia de
inversiones del Estado llegaron a la conclusión que la actividad de inversión de Y se mantenía igual
a pesar de la emisión legislativa. Atendiendo a esto, el Inversor Y consideró que sería inútil dilatar
el tiempo en negociaciones que serían infructíferas.
Durante este mismo periodo, aparecieron múltiples noticias sobre la corrupción en los tribunales de
justicia del Estado X, lo que derivó en constantes revocaciones de magistrados que se vieron
empañados por esta onda corrupta. Lo mismo sucedió con el Poder Legislativo de dicho país y los
constantes conflictos que ocasionaba la promulgación de diversas normas y leyes con empresas
nacionales e internacionales que también desarrollaban actividades de inversión.
En primer lugar, el hecho de haber intentado un comienzo de negociación pacifica con el Estado
sobre las disputas resalta el ánimo del Inversor de cumplir con el periodo de enfriamiento; sin
embargo, fue el mismo Inversor que dio cuenta que su pretensión de negociar un acuerdo de buena
fe no podría haber llegado debido a buen puerto por la renuente posición estatal. En este caso,
esperar 12 meses para hallar una solución amistosa sería ineficaz; ya vistas la posición del Estado,
se puede inferir que la espera sería inútil.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 115
La interrogante que surge es por qué la espera de tantos meses para buscar un auxilio a la situación
controversial y no acudir a un mecanismo de resolución de conflictos sería necesaria32. No debe
olvidarse que la obligación de negociar la disputa corresponde tanto al Inversor como al Estado, por
lo que la renuencia a cumplirla por parte de una de ellas afectaría el cumplimiento de la otra.
De la misma manera, respecto al paso previo de acudir a un tribunal de justicia del Estado sede de la
inversión, desde nuestro punto de vista, esto puede ser evadido siempre que existan razones
justificables para ello.
En el ejemplo dado, el contexto legislativo y judicial del país no era el óptimo debido a los
constantes problemas de corrupción y pasados conflictos que afrontaba, lo cual, indudablemente,
crea un ambiente turbulento que puede generar una consciencia de poca o nula confianza en las
decisiones adoptadas por este Estado.
Si consideramos que todo pronunciamiento judicial debe sustentarse bajo derechos fundamentales
como el debido proceso o la correcta tutela jurisdiccional, entonces puede haber situaciones que
dichos principios se vean menoscabados de alguna manera, por ejemplo, situaciones de corrupción
o no idoneidad de los magistrados33.
Por lo tanto, si bien las partes de un Tratado de Inversión deben observar y cumplir cada detalle de
este instrumento internacional, lo cierto es que existen situaciones en que el cumplimiento del
periodo de reflexión se vuelve improductivo, y hasta estorboso34, cuya omisión justificada no puede
restringir el acceso a la jurisdicción arbitral.
Recalcamos con mayor énfasis que no se trata de omitir el cumplimiento de este periodo por meras
motivaciones personales sin asidero jurídico, ya que debe exigirse el cumplimiento de estas
disposiciones y requerir a todas las partes involucradas el máximo esfuerzo por seguir cada paso
establecido en un tratado; sin embargo, si dicha exigencia no es posible y cuyo cumplimiento solo
32
Contamos con 2 ejemplos sobre casos donde se declaró la imposibilidad de cumplir con los recursos previos al
acudimiento a un tribunal. Comunicación N° 8 de 1977 sobre decisiones del Comité de Derechos Humanos, pág. 48; y
Comunicación N° 44 del 1979 sobre decisiones seleccionadas del Comité de Derechos Humanos, págs. 77 y 79.
33
Otras de las circunstancias que podrían volver inútil el proceso judicial interno antes de acudir a un arbitraje
internacional podrían ser las crisis económicas en el país sede de la inversión o el tiempo que los tribunales internos
resuelven un caso. Una situación similar ocurrió en Argentina donde el Estado se vio forzado a suspender los procesos
judiciales contra el país debido a una crisis en la economía nacional, la cual también provocó diversos enfrentamientos
con los inversores extranjeros. Léase: ÁLVAREZ José - KHAMSI Kathrym, “La crisis argentina y los inversores
extranjeros”, Institute for International Law and Justice, 2008, Disponible en
[Link]
egime/ [Fecha de visita 21 de abril de 2023].
34
Para Jan Paulsson, los recursos internos antes de acudir a una resolución de disputa internacional no pueden ser
exigidos cuando dichos pasos no colaboran con la eficiencia del remedio jurídico. Véase: PAULSSON, Jan, “Denial of
Justice in International Law”, Cambridge University Press, 2005, pp. 100-103.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 116
Desde nuestra postura, una solución racional ante el incumplimiento injustificado del periodo de
enfriamiento debe estar dirigida a una penalización pecuniaria: la parte que incumple el cooling off
period debe ser penalizada económicamente manifestada en los costos y costas del arbitraje.
Un arbitraje de inversión no resulta poco oneroso para las partes, al contrario, debido a las materias
que se discuten y el estándar de las cuantías, es un mecanismo de solución de controversias
altamente caro, por eso mismo, si un arbitraje de inversión resulta ser un enfrentamiento que
afectará los bolsillos del Inversiones y las arcas del Estado, se infiere prima facie que ambas
procurarán evitarlo y desembolsarán sus máximos esfuerzos para negociar una solución no necesite
la decisión de un tribunal arbitral sino tan solo de los protagonistas.
¿A quién le resultaría positivo gastar demasiado dinero para que un tercero solucione su conflicto
en lugar de ahorrarse estos costos para arreglarlos amistosamente? Nadie en su sano juicio evitará
negociar un remedio a un conflicto cuando esta opción le representa mejores opciones de cuidar, no
solo su dinero, sino su prestigio y, en el caso del Estado, cuidar los fondos con los que cuenta y que
son constantemente un tema sensible para la población.
Por supuesto, dependiendo del resultado de las negociaciones durante el periodo de enfriamiento
otorgado, puede que las partes no consigan todo el monto que pretenden, pero es mejor tener un
poco de algo que todo de nada.
Incluso para la parte menos favorecida con el cooling off period, el hecho de tener que desenvolver
dinero para hacerle frente al acuerdo privado siempre será menor que el dinero a entregar en caso se
pierda un arbitraje de inversión, ya que en este tendrían que asumir los costos y costas arbitrales,
más los gastos legales.
Que un tribunal arbitral condene a una parte que incumplió con negociar la disputa de manera
previa al arbitraje podría estar permitido. Los árbitros podrían considerar la situación descrita como
uno de los hechos que formaron parte de la amplia gama de hechos que derivaron en el inicio del
arbitraje para discutir la controversia.
35
La demostración de inutilidad de los pasos previos al arbitraje debe ser demostrados, primeramente, por el
demandante, lo que no obsta que existan casos donde ambas partes tengan la carga de probar o el deber de mostrar
evidencias que conllevaron a concluir que estas exigencias preliminares eran innecesarias. Véase, AMERASINGHE,
Chittharanjan, “Evidencia en la Litigación Internacional”, Leiden Martinus Nijhoff, 2005, pp. 232-235. Así también:
CIADI N° ARB/94/2, “Tradex Hellas Sociedad Anónima v. Argentina” Decisión sobre jurisdicción del 24 de diciembre
de 1996, pp. 280.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 117
Por ejemplo, el artículo 52 de las Reglas de Arbitraje del CIADI36 indica lo siguiente sobre la
decisión relativo a los costos del arbitraje:
(…)
(2) Si el Tribunal emite un laudo en virtud de la Regla 41(3), otorgará a la parte que
prevalezca los costos razonables, a menos que el Tribunal decida que existen
circunstancias especiales que justifiquen una distribución de costos diferente.
(3) El Tribunal podrá adoptar una decisión provisional sobre costos en cualquier
momento, de oficio, o a solicitud de una de las partes.
De una interpretación de este artículo se puede arribar a la conclusión que un tribunal arbitral
tendría el poder de imponer los costos y costas arbitrales a una parte si considera que existen
“circunstancias especiales” que ameriten esta decisión37. Los incumplimientos de las negociaciones
durante el periodo de enfriamiento forman parte de aquellas situaciones que podrían considerarse
para decidir sobre los costos y costas.
Una decisión de esta naturaleza puede ser adoptada por el tribunal arbitral al momento de emitir el
laudo que resuelve la controversia o en un momento anterior, incluso al momento mismo de tomar
conocimiento del hecho, procurando que la evasión de este periodo de enfriamiento no quede
impune.
La penalización del incumplimiento del periodo de reflexión, desde nuestro modo de ver, se
posiciona como la opción más salomónica para sancionar a la parte renuente a cumplir con esta
disposición sin afectar el derecho de defensa y al debido proceso de la parte que busca una solución
eficaz a la controversia.
Esta medida es la menos complicada y más fácil de aplicar en los arbitrajes de inversión, puesto que
no comprende una dilatación del procedimiento ni un retroceso para las partes hasta el momento de
36
Las nuevas reglas de Arbitraje del CIADI fueron aprobadas el 21 de marzo de 2022 y entraron en vigencia el 01 de
julio de 2022. Léase: “El CIADI revisa y aprueba nuevos reglamentos y reglas que modernizan el arbitraje de
inversiones”, 2022, Disponible en
[Link]
1.1.10.202201191812 [Fecha de visita 27 de abril de 2023]
37
Artículo 42 inciso 1, Reglamento de Arbitraje de la CNUDMI: “Las costas del arbitraje serán a cargo de la parte
vencida o las partes vencidas. Sin embargo, el tribunal arbitral podrá prorratear cada uno de los elementos de estas
costas entre las partes si decide que el prorrateo es razonable, teniendo en cuenta las circunstancias del caso.”
Disponible en
[Link]
[Fecha de visita 27 de abril de 2022].
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 118
Claro que la determinación del monto que debe compensarse a favor de la parte que cumplió o
intentó cumplir con el periodo de enfriamiento es una situación compleja, aunque el mismo debe
estar sustentado, por ejemplo, en los gastos que asumieron las partes para abogados, peritos o
expertos, así como la cantidad de dinero que gastaron para llevar adelante el arbitraje de inversión.
Consideramos que la posición que defiende la incompetencia del tribunal arbitral para resolver una
disputa de inversiones al no cumplirse el enfriamiento de la disputa afecta el derecho al debido
proceso de la parte interesada en resolver su disputa, puesto que existen casos donde el
cumplimiento de este paso previo se torne imposible o sin alguna utilidad.
Negarle un foro de resolución de conflictos a una parte es un supuesto grave que, en lugar de
defender, atenta contra los derechos. No olvidemos que ambas partes han querido someter a
arbitraje sus diferencias, por lo que el consentimiento al mismo existe y no podría ser revocado o
menoscabado al no cumplirse un paso previo38, aunque importante, no es útil a efectos de solucionar
algún aspecto sustancial.
Igual de grave seria que se declare la inadmisibilidad de la demanda cuando se omite el periodo de
congelamiento. Si bien el demandante al ser la parte interesada debería, inicialmente, esforzarse por
cumplir con esta disposición, también es posible que durante la relación que haya mantenido con el
Estado haya arribado a una conclusión lógica que cualquier negociación para solucionar un
enfrentamiento no tendría productividad, por lo que decide directamente arbitrar la disputa sin
demorar sus requerimientos.
Pueden existir casos donde el demandante haya incumplido con el periodo de enfriamiento en los
que el tribunal suspenda el procedimiento arbitral y otorgue un tiempo a la parte interesada para
cumplir con esta disposición39, siempre que existan posibilidades efectivas de que la disputa sea
solucionada, considerando comportamientos de las partes durante el inicio del arbitraje que
38
SOLER REYES, Mario, “El consentimiento para recurrir al CIADI como base de la jurisdicción de los Tribunales
Arbitrales constituidos en conformidad al Convenio de Washington. Análisis de algunos de sus fallos”, Tesis para optar
al grado de Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad de Chile, 2005.
39
CIADI N° ARB/04/2002 “Western Enterprise Fund v. Estado de Ucrania”, Orden Procesal del 26 de marzo del 2006,
pp. 5-9.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 119
colaboren con esta conclusión. Sin embargo, esto no sería producente si la parte interesada intentó
iniciar negociar la disputa sin conseguir resultados alentadores.
Este segundo supuesto puede ser, quizás, menos flexible que el primero, pero si se ve el terreno
completo, puede que las materias que pretende resolver la demandante requieran un
pronunciamiento célere o una medida provisional para mantener el status quo, por lo tanto,
declararse inadmisible una demanda para que necesariamente se cumpla este periodo de
enfriamiento puede devenir en una alteración de la situación para la parte interesada que será
obligada a negociar una disputa ante una contraparte que no tendría interés en hacerlo.
El que una parte pretenda hacer caso omiso a lo dispuesto en un instrumento internacional como lo
es un tratado es merecedor de una sanción. En este caso, el desviar negociar una disputa durante un
periodo de enfriamiento podría ser tratado como un atentado contra el derecho de acceso a la
justicia de aquella contraparte que buscaba ser escuchada y exponer su posición con los medios
probatorios suficientes para otorgar veracidad a sus afirmaciones40.
Al ser un supuesto de daño, la parte infiel de esta disposición debe asumir las consecuencias del
daño generado contra este derecho, procurando posicionar a la parte que si cumplió – o tenía
intenciones de cumplir – con el periodo de enfriamiento en una situación en la que el daño no habría
sido generado y dicha parte habría podido negociar.
En base a todo lo expresado, concluimos que la mejor manera de hacerle frente a la omisión del
cooling off de la disputa es que aquella parte que incumplió asuma los costos del arbitraje en su
totalidad o en su mayoría, dependiendo de las circunstancias del caso en concreto, sin la necesidad
de dilatar el tiempo del arbitraje innecesariamente buscando forzosamente que las partes arreglen
sus diferencias de manera amistosa cuando esto no sea posible.
VI. CONCLUSIONES
Un periodo de reflexión tiene la utilidad que las partes le pretenden brindar. Así en simple. La
posibilidad de solucionar su controversia de una manera veloz y ahorrándose miles de dólares o
euros se encuentra materializada en este periodo de tiempo que las partes pueden utilizar para dejar
sus rencillas de lado y comportarse de acuerdos a estándares de buena fe y legalidad para negociar
40
CIADI. Laudo del 31 de mayo de 1990. Caso CIADI N° ARB/81/1 “Anco Asia Corporation, Pan American
Development Limited and P.T. Amco Indonesia v. Indonesia”, pp. 174.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 120
un acuerdo que sea de provecho para ambas. Este periodo no solo es una hoja de papel con palabras
vacías.
Una negociación durante el periodo de enfriamiento es una obligación de medios que no puede ser
violentado por las partes solo porque si, sino que debe brindarse una razón suficientemente válida
para evitar dicho pacto.
Claro que hay situaciones donde, a pesar de los esfuerzos, las partes se mantienen firmes en su
posición de no ceder los requerimientos de la contraparte – aunque estén equivocados- y, solamente
en estos casos, dicho periodo puede ser obviado para dejar la decisión en manos de un tribunal
arbitral.
Los tribunales arbitrales cuentan con el poder para ordenar que la parte que ha omitido cumplir con
este periodo asuma los costos y costas del arbitraje, todo como parte de mostrar que dicho paso
previo, si bien inobservado no impide el acceso a la justicia, trae consecuencias.
Lamentamos no poder abordar otros temas afines a la naturaleza y aplicación del cooling off, como,
por ejemplo, la aplicación de la cláusula de la Nación Más Favorecida o las obligaciones
internacionales de los Estados para cumplir los tratados internacionales, que nos tomarían otras
hojas adicionales; no obstante, consideramos que lo expuesto en este artículo resultará de gran
utilidad para seguir comprendiendo esta interesante figura.
ENERGÍA Y RENOVACIÓN HOLDING, S.A. V. GUATEMALA:
UNA REFLEXIÓN SOBRE LAS AFECTACIONES A LAS
LEGÍTIMAS EXPECTATIVAS DE LOS INVERSORES
PROVOCADA POR LA FALTA DE REGULACIÓN RESPECTO DE
LA CONSULTA POPULAR DEL CONVENIO 169 DE LA
ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO
José Arturo Choriego Ayala1
Resumen - El artículo examina la falta de regulación del procedimiento de consulta previa como un
elemento fundamental en materia de inversiones en Guatemala, tomando como punto de partida el
arbitraje de inversión promovido por Energía y Renovación Holding, S.A. en su contra. La falta de
regulación respecto a dicho procedimiento afecta la certeza de los inversores y sus legítimas
expectativas, lo que puede perjudicar las futuras inversiones en el país.
Abstract - The article examines the lack of regulation of the prior consultation procedure as a
fundamental element in investment matters in Guatemala, taking as a starting point the investment
arbitration promoted by Energía y Renovación Holding, S.A. against it. The lack of regulation with
respect to this procedure affects the certainty of investors and their legitimate expectations, which
may harm future investments in the country.
I. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………..122
II. ANTECEDENTES……………………………………………………………………………122
A. De los hechos relacionados al proyecto hidroeléctrico Pojom II…………………………..122
B. De los eventos y hechos violentos en las aldeas de Pojom e Ixquisis………………………123
C. De las acciones constitucionales relacionadas al proyecto hidroeléctrico………………...124
D. Del arbitraje de inversión promovido por Energía y Renovación…………………………124
III. SOBRE EL DERECHO DE CONSULTA………………………………………………….124
A. Fundamento legal y concepto………………………………………………………………124
a. Elementos……………………………………………………………………………….125
1. La consulta debe realizarse con carácter previo…………………………………….126
2. La consulta no se agota con la mera información…………………………………..126
3. La consulta debe ser de buena fe dentro de un proceso que genere confianza entre las
1
Estudiante de sexto año de la Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad Rafael Landívar de
Guatemala, con especial interés en el arbitraje internacional y la resolución de controversias. Ha participado en
competencias internacionales, como la Competencia de Arbitraje Internacional de Inversión (CAII) 2024, donde obtuvo
el premio al Mejor Orador de la Competencia, y la Contienda de Arbitraje CIACBLP-UDEP, alcanzando estar entre los
8 mejores equipos. Tiene experiencia como asistente legal en Litigios y Resolución de Controversias, donde ha
trabajado en áreas del derecho civil, mercantil, constitucional, administrativo y minería. Actualmente es asistente legal
en el área de derecho bancario y financiero.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 122
partes…………………………………………………………………………………..126
4. La consulta debe ser adecuada y a través de las instituciones representativas
indígenas……………………………………………………………………………….126
5. La consulta debe ser sistemática y transparente…………………………………….126
6. El alcance de la consulta busca el entendimiento mutuo y el consenso en la toma de
las decisiones…………………………………………………………………………..127
b. Estándar Interamericano………………………………………………………………...127
c. La susceptibilidad de afectación como un elemento fundamental en el derecho de
consulta…………………………………………………………………………………………….129
B. El derecho de consulta en Guatemala………………………………………………………130
a. Ausencia de regulación………………………………………………………………….130
b. Del procedimiento de consulta respecto a proyectos hidroeléctricos determinado por la
Corte de Constitucionalidad……………………………………………………………….131
1. La consulta debe ser previa…………………………………………………………132
2. La consulta debe ser informada…………………………………………………..…132
3. La consulta de buena fe……………………………………………………………..133
IV. DE LAS LEGÍTIMAS EXPECTATIVAS DE LOS INVERSORES EN MATERIA
HIDROELÉCTRICA EN GUATEMALA……………………………………………………...134
A. Concepto de legítimas expectativas………………………………………………………...134
B. De las violaciones a las legítimas expectativas de los inversores en materia hidroeléctrica en
Guatemala……………………………………………………………………………………..135
V. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES: SOBRE LA NECESIDAD LATENTE DE
REGULAR EL PROCESO DE CONSULTA EN
GUATEMALA……………………………………………………………………………………137
I. INTRODUCCIÓN
Las legítimas expectativas de los inversores son un concepto amplio debido a su vínculo intrínseco
con las inversiones y la protección de la cual estas están revestidas. Los Estados, al suscribir los
tratados de inversión, adquieren la obligación de velar por el cumplimiento de las expectativas que
sus acciones generan a los inversores extranjeros.
II. ANTECEDENTES
A. De los hechos relacionados al proyecto hidroeléctrico Pojom II
supuesta falta de consulta previa e informada a la población afectada, la cual fue rechazada por el
MARN. El 4 de mayo de 2011, el estudio de impacto ambiental presentado por San Mateo ante el
MARN fue aprobado por la Dirección General de Gestión Ambiental y Recursos Naturales, por
medio de la resolución 848-2011/DIGARN/ECM/hapc.
Consecuentemente, San Mateo solicitó a la Dirección General de Energía del MEM la autorización
definitiva para la utilización de bienes de dominio público durante 50 años para el desarrollo del
proyecto hidroeléctrico. Por medio del Acuerdo Ministerial 252-2011 de fecha 3 de diciembre de
2011, el MEM otorgó la autorización definitiva sobre la concesión para la utilización de bienes de
dominio público.
El descontento por el otorgamiento de la autorización para la concesión otorgada por el MEM por
algunos miembros de las comunidades provocó que, el 5 de mayo de 2014 una turba de más de 400
personas se presentara al lugar donde se construía la central hidroeléctrica y destruyera las
instalaciones y maquinaria del proyecto, iniciando una serie de actos violentos que impedirían el
avance de este. Derivado de estos hechos, el 24 de julio de 2014, el MEM emitió la resolución
2465-2014, por medio de la cual declaró la procedencia de las causas de Fuerza Mayor invocadas
por San Mateo en virtud de los eventos ocurridos en Pojom II.
No obstante, el 18 de noviembre del mismo año, volvieron a suceder hechos violentos en contra del
proyecto, que provocaron la muerte de 2 personas, además de múltiples heridos, lo que aumentó el
temor y la incertidumbre de los comunitarios del área. Debido a los múltiples obstáculos que
enfrentaba el proyecto, el MEM emitió el acuerdo Ministerial 113-2016, que modificaba el plazo
para completar la construcción de Pojom II. Los actos de violencia continuaron, ya que en 2016 una
organización denominada Fuerzas Armadas Campesinas (“FAC”), amenazó con tomar medidas en
contra del proyecto y sus trabajadores, además de difundir un video llamando a luchas contra las
empresas subsidiarias de Energía y Renovación. El 24 de marzo de ese mismo año fue colgada en el
parque central de San Mateo Ixtatán una manta con amenazas a los trabajadores del proyecto, la
cual se identificaba con el logotipo de FAC.
El 4 de abril de 2016 las comunidades indígenas de la región solicitaron apoyo a las autoridades
municipales para frenar los actos de violencia, la cual no fue respondida. Días después fue
publicado un video en el cual se ven personas utilizando máscaras y portando armas de fuego,
quienes, en nombre de FAC dirigieron amenazas contra los trabajadores de San Mateo y San
Andrés. Finalmente, el 17 de enero de 2017, un grupo de aproximadamente 200 personas se
manifestaron en contra del proyecto hidroeléctrico, dirigiéndose al área de balsa de este para
incendiar maquinaria y disparar contra las instalaciones de Pojom II, lo que provocó la reiteración
de la solicitud de apoyo por parte de los pobladores a las autoridades estatales. El proyecto se
encontró ante una imposibilidad material de continuar con su desarrollo debido a la creciente ola de
violencia a la que enfrentaban sus trabajadores y comunitarios.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 124
Dicha acción fue tramitada ante la Sala Primera del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, que
denegó la protección constitucional solicitada por considerar que no se configuraban las violaciones
alegadas.
Asimismo, San Mateo y San Andrés interpusieron acción de amparo en contra del Presidente de la
República de Guatemala, el Ministro de Gobernación y el Director General de la Policía Nacional
Civil por la actitud pasiva e indiferente en cuanto a los hechos violentos ocurridos en las aldeas de
Pojom e Ixquisis del municipio de San Mateo Ixtatán, Huehuetenango, en busca de salvaguardar sus
derechos, los de sus trabajadores y los de los comunitarios ante la incertidumbre y falta de orden
público en la zona.
En noviembre de 2022, y derivado de la inactividad e indiferencia del Estado de Guatemala ante los
múltiples hechos respecto del proyecto hidroeléctrico, Energía y Renovación promovió un arbitraje
de inversión ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones
invocando el Tratado de Libre Comercio Panamá – América Central de 2002. El tribunal arbitral
está conformado por los profesores Diego P. Fernández Arroyo, Guido Santiago Tawil y Raúl E.
Vinuesa. Dicho proceso aún se encuentra en trámite.
El artículo 6.1 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos
Indígenas y Tribales (“Convenio 169 OIT”), en su inciso a), establece que al momento de que los
gobiernos apliquen las disposiciones contenidas en dicho instrumento, deberán:
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 125
Dicha disposición impone una obligación clara a los estados, la de acudir mediante un
procedimiento a los pueblos en caso exista susceptibilidad de afectación, lo que constituye en un
elemento de vital importancia en alcanzar el propósito fundamental del Convenio 169 OIT, que es,
en palabras de López Vyhmeister y de Mohr Aros, el “reconocimiento de la diversidad cultural”3.
Y es que el derecho de consulta guarda una estrecha relación con los demás derechos que amparan a
los pueblos indígenas y tribales, tales como el consentimiento en aquellos casos en de traslado o
reubicación, las medidas tanto de reparación como aquellas que combaten la discriminación, la
protección de la niñez indígena ante la explotación, el derecho a la reparación, su consentimiento en
cuanto a la utilización de las tierras indígenas, la utilización de tierras para actividades militares, y,
respecto a su consentimiento libre, previo e informado así como a los proyectos que puedan afectar
las tierras y territorios, entre otros4.
El derecho de consulta es más que una facultad de hacer o exigir algo establecido a favor de los
pueblos tribales indígenas, sino que es un mecanismo de defensa de los derechos consagrados no
solo en el Convenio 169 OIT sino en los demás instrumentos en materia de derechos humanos que
les amparan. Este representa la vía por medio de la cual se defiende la democracia y la pluralidad
como un elemento fundamental de la unidad de una nación. Y es que no basta con reconocer la
existencia de la diversidad, sino que se debe dar a los pueblos las herramientas necesarias para
hacer valer sus derechos cuando existe un riesgo de afectación a los mismos. James Anaya hace
hincapié en la obligación estatal de celebrar consultas como un mecanismo de reconocimiento a la
diversidad cultural en el Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y
las libertades fundamentales de los indígenas, al establecer que:
El deber de los Estados de celebrar consultas con los pueblos indígenas, así como los
diversos componentes normativos de dicho deber, se basan en el reconocimiento
generalizado, como se manifiesta en la Declaración, de las características distintivas de
los pueblos indígenas y de la necesidad de medidas especiales que permitan corregir sus
condiciones desfavorecidas5.
a. Elementos
De acuerdo con el Diagnóstico sobre la situación de los Pueblos Indígenas en América Central,
elaborado por la Oficina Regional del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos
Humanos (“Diagnóstico ACNUDH América Central”), existen 6 elementos que permiten
2
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales, Art. 6.
3
LÓPEZ VYHMEISTER, Rodrigo – MOHR AROS, Tomás, “Susceptibilidad de afectación directa en la consulta previa del
Convenio 169. Análisis de Normas Previstas y de su trato en la Jurisprudencia. ¿Una cuestión de derecho?”, Revista de
Derecho (Valdivia), Vol. XXVII, No 1, 2014, pp. 105-126.
4
THOMPSON, José, “El derecho a la consulta previa, libre e informada: una mirada crítica desde los pueblos indígenas”,
Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José, 2016.
5
ANAYA, James, Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y libertades fundamentales de
los pueblos indígenas James Anaya, A/HRC,12/34, 2009.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 126
estandarizar el derecho de consulta para facilitar la vela del cumplimiento de las obligaciones
estatales frente a dicha responsabilidad6.
3. La consulta debe ser de buena fe dentro de un proceso que genere confianza entre las
partes
La consulta celebrada no debe ser visto ni utilizado como un prerrequisito formal previo
únicamente, sino que se debe buscar atender a las necesidades de cada comunidad, velando por sus
derechos y garantizando el reconocimiento de sus condiciones, respetando y reconociendo la
diversidad. Tal y como estableció el comité a cargo de examinar la reclamación presentada por el
Sindicato de Ingenieros del Distrito Federal respecto al incumplimiento del Estado de Brasil de las
obligaciones contenidas en el Convenio 169 OIT, la consulta popular debe ser un “verdadero
instrumento de participación”7.
4. La consulta debe ser adecuada y a través de las instituciones representativas indígenas
El objetivo del Convenio 169 OIT es velar por la defensa y promoción de la diversidad, y, conforme
a esto, se debe dar participación a los pueblos a través de sus representantes y autoridades, ya que
son ellos quienes pueden realmente defender los intereses de la comunidad, permitiendo que el
diálogo al que se sometan las decisiones sea objetivo y atienda a todas las necesidades comunitarias.
6
Instancia Consultiva Regional de Pueblos Indígenas de la Oficina Regional para América Central del Alto
Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos
de los pueblos indígenas de América Central, 2009.
7
Comité encargado de examinar la reclamación en la que se alega el incumplimiento por Brasil del Convenio sobre
Pueblos Indígenas y Tribales, 1989 (Num. 169), Informe presentado en virtud del artículo 24 de la Constitución de la
OIT por el Sindicato de Ingenieros del Distrito Federal (SENGE/DF), 2009.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 127
b. Estándar Interamericano
Tanto la Corte Interamericana de Derechos Humanos (“CoIDH”), como la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (“CIDH”) se han pronunciado en varias ocasiones respecto del derecho de
consulta que ampara a los pueblos indígenas, así como las condiciones y características que le
revisten.
En la sentencia del Caso del Pueblo Saramaka vs. Surinam (“Saramaka v. Surinam”), la CoIDH
estableció que:
Este deber requiere que el Estado acepte y brinde información, e implica una
comunicación constante entre las partes. Las consultas deben realizarse de buena fe, a
través de procedimientos culturalmente adecuados y deben tener como fin llegar a un
acuerdo. (…) Asimismo, la Corte considera que, cuando se trate de planes de desarrollo o
de inversión a gran escala que tendrían un mayor impacto dentro del territorio Saramaka,
el Estado tiene la obligación, no sólo de consultar a los Saramakas, sino también debe
obtener el consentimiento libre, informado y previo de éstos, según sus costumbres y
tradiciones. La Corte considera que la diferencia entre "consulta" y "consentimiento" en
este contexto requiere de mayor análisis9.
Dicho criterio fue reiterado en el caso Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador (“Pueblo
Kichwa v. Ecuador”), donde, además indicó que es evidente la obligación estatal de llevar a cabo
procesos de consulta diferenciados ante la futura afectación de los intereses de los pueblos, desde el
respeto del sistema particular de cada comunidad, “para que pueda entenderse como un
relacionamiento adecuado y efectivo con otras autoridades estatales, actores sociales o políticos y
terceros interesados”10. Asimismo, delimitó los parámetros a considerar al momento de analizar el
cumplimiento estatal de la garantía al derecho de consulta, siendo los siguientes: 1) el carácter
8
Instancia Consultiva Regional de Pueblos Indígenas de la Oficina Regional para América Central del Alto
Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos
de los pueblos indígenas de América Central, 2009.
9
Corte Interamericana de Derechos Humanos, “Caso del Pueblo Saramaka Vs. Surinam”, Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas, Sentencia de 28/11/2007, Serie C No. 172
10
Corte Interamericana de Derechos Humanos “Caso Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador”, Fondo y
reparaciones, Sentencia de 27/06/2012, Serie C No. 245.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 128
Sobre la consulta previa, este Tribunal ha señalado que el Estado debe garantizar la
misma, mediante la participación en todas las fases de planeación y desarrollo de un
proyecto que pueda afectar el territorio sobre el cual se asienta una comunidad indígena o
tribal, u otros derechos esenciales para su supervivencia como pueblo. En este sentido,
estos procesos de diálogo y búsqueda de acuerdos deben realizarse desde las primeras
etapas de la elaboración o planificación de la medida propuesta, a fin de que los pueblos
indígenas o tribales puedan verdaderamente participar e influir en el proceso de adopción
de decisiones, de conformidad con los estándares internacionales pertinentes12.
[…] la misma consulta de buena fe es incompatible con prácticas tales como los intentos
de desintegración de la cohesión social de las comunidades afectadas, sea a través de la
corrupción de los líderes comunales o del establecimiento de liderazgos paralelos, o por
medio de negociaciones con miembros individuales de las comunidades que son
contrarias a los estándares internacionales13.
11
Corte Interamericana de Derechos Humanos “Caso Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador”, Fondo y
reparaciones, Sentencia de 27/06/2012, Serie C No. 245.
12
Corte Interamericana de Derechos Humanos, “Caso Comunidad Garífuna de Punta Piedra y sus miembros Vs.
Honduras”, Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, sentencia de 08/10/2015, Serie C No. 304.
13
Corte Interamericana de Derechos Humanos “Caso Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador”, Fondo y
reparaciones, Sentencia de 27/06/2012, Serie C No. 245.
14
Corte Interamericana de Derechos Humanos “Caso Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador”, Fondo y
reparaciones, Sentencia de 27/06/2012, Serie C No. 245.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 129
haciendo hincapié en la transparencia que debe prevalecer y en la accesibilidad de este a todos los
comunitarios. Esto lo vuelve un estándar sumamente protector de los derechos de las comunidades,
que impone a los Estados la responsabilidad de velar por este derecho, y no a terceros interesados
en el desarrollo de los proyectos que pueden provocar afectaciones a los pueblos indígenas y
tribales.
El artículo 6.1 del Convenio 169 OIT contempla la susceptibilidad de afectación no solo como un
elemento del derecho de consulta, sino también como un límite a este, ya que refiere a los pueblos
al ejercicio de este cuando haya “medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles
directamente”15. Es decir, el ejercicio del derecho de consulta está estrechamente vinculado a la
posibilidad latente de que haya un impacto negativo en las comunidades.
Cuando nos referimos a megaproyectos, como lo son las hidroeléctricas, estos conllevan
implicaciones positivas y, en algunos casos, negativas para los pueblos indígenas y tribales de la
región donde se ejecutará el mismo, se debe consultar previa e informadamente a estos, si y solo si
existe un riesgo de afectación directa, ya que, de lo contrario, se estaría interpretando erróneamente
el artículo 6.1 del Convenio 169 OIT, desvirtuando el ejercicio de dicho derecho.
Es de vital importancia que los Estados hagan la diferenciación consciente entre consulta y
consentimiento, ya que estos, según los matices sociales y políticos de cada comunidad y cada
proyecto, pueden derivar en impedimentos innecesarios a la ejecución de los proyectos.
Ahora bien, es de vital importancia establecer cuál es el parámetro bajo el cual se debe medir la
susceptibilidad de afectación de los pueblos, ya que, de lo contrario, se está ante una situación de
incertidumbre respecto a cuándo se debe o no llevar a cabo un procedimiento de consulta. La
existencia de una referencia respecto a la susceptibilidad permite que los Estados y demás actores
involucrados identifiquen de mejor manera los riesgos y/o beneficios que un proyecto conlleva,
dándoles herramientas para el cumplimiento de sus obligaciones. James Anaya se refiere al respecto
dentro del Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y las libertades
fundamentales de los indígenas, al establecer que:
Sería irrealista decir que el deber de los Estados de celebrar consultas directamente con
los pueblos indígenas mediante procedimientos especiales y diferenciados se aplica
literalmente, en el sentido más amplio, siempre que una decisión del Estado pueda
afectarlos, ya que prácticamente toda decisión legislativa y administrativa que adopte un
Estado puede afectar de una u otra manera a los pueblos indígenas del Estado, al igual
que al resto de la población16.
Resulta, por tanto, de vital importancia hacer la diferenciación entre una afectación “común”, a la
cual es susceptible el resto de la población, de una afectación directa a los derechos de los pueblos
15
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales, Art. 6.
16
ANAYA, James, Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y libertades fundamentales de
los pueblos indígenas James Anaya, A/HRC,12/34, 2009.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 130
Esto presupone un límite notable al procedimiento de consulta ya que, de no existir una verdadera
susceptibilidad de afectación, el procedimiento de consulta resulta innecesario. López Vyhmeister y
Mohr Aros lo explican estableciendo que se debe atender a la capacidad de ser afectado, siendo ello
consecuente con:
Se puede concluir, por tanto, que el procedimiento de consulta es una herramienta que permite a los
Estados proteger la diversidad y los derechos de los pueblos indígenas y tribales desde mecanismos
que permitan fomentar el diálogo informado y de buena fe, a fin de preservar el entendimiento
mutuo por medio de un sistema transparente y libre de corrupción. El ejercicio del derecho
contenido en el Convenio 169 OIT está sujeto al carácter previo de la consulta, así como al
entendimiento mutuo por medio de una consulta informada, adecuada y de fácil acceso para las
comunidades, limitándose a una interpretación concreta respecto de la susceptibilidad de afectación,
que obedece a la posibilidad concreta y tangible de un menoscabo a los derechos comunitarios.
Guatemala está formada por diversos grupos étnicos entre los que figuran los grupos
indígenas de ascendencia maya. El Estado reconoce, respeta y promueve sus formas de
vida, costumbres, tradiciones, formas de organización social, el uso del traje indígena en
hombres y mujeres, idiomas y dialectos18.
17
LÓPEZ VYHMEISTER, Rodrigo – MOHR AROS, Tomás, “Susceptibilidad de afectación directa en la consulta previa del
Convenio 169. Análisis de Normas Previstas y de su trato en la Jurisprudencia. ¿Una cuestión de derecho?”, Revista de
Derecho (Valdivia), Vol. XXVII, No 1, 2014, pp. 105-126.
18
Constitución Política de la República de Guatemala, Art 66.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 131
Sin embargo, en Guatemala aún no existe un decreto o ley que regule el procedimiento de consulta
a realizarse al momento de la toma de decisiones que pueden afectar a las comunidades indígenas
del país. El desarrollo de megaproyectos en el interior del país requiere, en la mayoría de las
ocasiones, acudir al procedimiento de consulta debido a que Guatemala es un país multiétnico y
pluricultural, por lo que muchos de estos proyectos son susceptibles de causar afectaciones a los
pueblos indígenas de la región donde se pretende expandir el proyecto. Esto consolida la necesidad
de normar el procedimiento que se debe seguir, para garantizar el respeto a los derechos de todos, e
incentivar el crecimiento económico del país.
b. Del procedimiento de consulta respecto a proyectos hidroeléctricos determinado por la Corte
de Constitucionalidad
El 11 de diciembre de 2015, se interpuso ante la Corte Suprema de Justicia, una acción de amparo
en contra de las resoluciones emitidas por el Ministro de Energía y Minas por medio de las cuales
otorgó autorización para la concesión de bienes de dominio público sobre los ríos Oxec y Cahabón,
que permitirían la implementación de los proyectos hidroeléctricos Oxec y Oxec II, sin consultar a
la comunidad indígena q’eqchi por la alegada violación a los derechos a la vida, a la salud, al medio
ambiente y equilibrio ecológico, al agua y de consulta de los pueblos indígenas, así como ar
principio jurídico de legalidad.
Esta sentencia resulta de vital importancia para Guatemala, ya que sirve como la modalidad por
medio de la cual la CC se permite superar omisiones constitucionales a través de un fallo atípico,
una macro sentencia. Partiendo de estas omisiones en cuanto al derecho de consulta, la CC, en un
amplio pero correcto uso de sus facultades de ley establece las pautas para realizar toda consulta a
los pueblos indígenas de Guatemala, lo que ha permitido, desde entonces, tener una guía establecida
que garantice la transparencia y la vela de sus derechos. Dichas pautas, contienen acciones
específicas que deberá tomar el Estado de Guatemala respecto a su procedimiento de consulta,
siendo las siguientes:
Y para el efecto, la CC parte del estándar interamericano establecido en Saramaka v. Surinam, para
indicar que la consulta deberá llevarse a cabo durante la fase exploratoria o de planificación, con
suficiente tiempo mediando entre la consulta y el comienzo de las actividades de ejecución del
proyecto.
Para dar estricto cumplimiento a dicho criterio, el Estado de Guatemala deberá, según lo establecido
por la CC:
Atendiendo a lo establecido por la CoIDH y por el Relator Relator Especial sobre la situación de los
derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, la CC estableció, como mínimo,
que cumpla con todos los estándares y criterios en materia de consulta, que establezca un clima de
confianza mutua, sea transparente y se asegure que los pueblos indígenas den su consentimiento
libre e informado. Asimismo, resalta la importancia de evitar presiones o engaño, así como indicar
que se debe prevenir la desintegración de la cohesión social y la prohibición de negociaciones
secretas con líderes individuales22. Para garantizar esto, establece las siguientes pautas23:
21
Corte de Constitucionalidad (Guatemala), Expedientes Acumulados 90-2017, 91-2017 y 92-2017, 26/05/2017.
22
Corte de Constitucionalidad (Guatemala), Expedientes Acumulados 90-2017, 91-2017 y 92-2017, 26/05/2017.
23
Corte de Constitucionalidad (Guatemala), Expedientes Acumulados 90-2017, 91-2017 y 92-2017, 26/05/2017.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 134
7. El proceso de consulta propiamente dicho deberá iniciar en el plazo determinado, y, de ser
solicitado, el Procurador de los Derechos Humanos facilitará dicho procedimiento para
llegar a un consenso.
8. Las autoridades, para garantizar el cumplimiento, deberán definir y autorizar los
mecanismos que sean necesarios dentro de un plazo de 12 meses, para asegurar el diálogo
intercultural.
La sentencia dictada por la CC dentro de los expedientes acumulados 90-2017, 91-2017 y 92-2017,
relativa a los proyectos hidroeléctricos Oxec y Oxec II, representa un punto de referencia crucial en
el ejercicio del derecho de consulta de las comunidades indígenas de Guatemala, ya que no solo
establece una guía para las autoridades y actores sobre cómo proceder, sino que remarca la
importancia de llevar a cabo un procedimiento adecuado para que la consulta cumpla con su fin
legítimo. Asimismo, ordena a las autoridades gubernamentales a tomar las acciones necesarias para
la vela de los derechos de los pueblos indígenas en Guatemala.
Las legítimas expectativas son un concepto que, si bien ha sido ampliamente discutido por los
tribunales arbitrales en materia de inversiones, y parece haber un consenso general sobre a que se
refieren y lo que abarcan, varía mucho según el caso, el tratado aplicable, las acciones del Estado y
otras circunstancias que tienen injerencia directa en lo que el inversor puede o no esperar. Las
legítimas expectativas son consideradas como uno de los pilares del estándar de trato justo y
equitativo, definiéndose como las proyecciones o anticipaciones del inversionista que se generan a
partir de actos estatales consistentes, que los conducen a realizar y ejecutar la inversión a su
territorio. Las legítimas expectativas nacen de la suposición, derivada del trato que le da el Estado a
las inversiones, que estas gozarán de un trato consistente, apegado a ley, transparente y sobre todo,
claramente definido. Schreuer y Kriebaum explican que:
Las expectativas del inversor, sin embargo, deben ser legítimas y razonables para que este pueda
solicitar la protección que proporcionan los tratados de inversión. Es por esto por lo que no toda
expectativa forma parte del alcance del trato justo y equitativo de los tratados. En el caso Duke
Energy Electroquil Partners y Electroquil S.A. v. República de Ecuador (“Duke v. Ecuador”), el
24
SCHEUER, Christoph – KIEBAUM, Úrsula, “At what time must legitimate expectations exist”, A liber amicorum: Thomas
Wälde, CMP Publishing Ltd, Londres, 2009, p. 265.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 135
tribunal, reiterando los criterios sostenidos en Southern Pacific Properties (Middle East) y Southern
Pacific Properties Ltd. v. la República Árabe de Egipto y en LG&E c. la República Argentina,
estableció que:
Para evaluar esa razonabilidad o legitimidad, deben tenerse en cuenta todas las
circunstancias incluyendo no sólo los hechos que rodean a la inversión, sino también las
condiciones políticas, socioeconómicas, culturales e históricas imperantes en el Estado
receptor. Además, esas expectativas deben surgir de las condiciones que el Estado haya
ofrecido al inversionista y, este último, debe haberse basado en ellas al decidir la
realización de la inversión25.
Por tanto, pese a ser un concepto flexible y sujeto a las variantes específicas de cada caso, las
legítimas expectativas se pueden definir como aquellas expectativas derivadas de los actos del
Estado que ofrecen al inversor la idea de un retorno razonable, que lo conduce a materializar su
inversión. Para determinar la razonabilidad de dichas proyecciones se debe atender al contexto y
circunstancias propias del Estado y del caso, ya que las condiciones sociales, políticas y culturales
juegan un papel fundamental en estas.
B. De las violaciones a las legítimas expectativas de los inversores en materia hidroeléctrica
en Guatemala
Obedeciendo a lo establecido por el tribunal arbitral de Tecmed vs. México, que estableció que el
Estado no debe alterar las condiciones que condujeron al inversor a tener una expectativa de retorno
25
Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, Caso No. ARB/04/19, Duke Energy
Electroquil Partners y Electroquil S.A. v. República de Ecuador, Laudo, 18/08/2008.
26
Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, Caso No. ARB/07/22, AES Summit
Generation Limited and AES-Tisza Erömü Kft v. The Republic of Hungary, Laudo, 23/09/2009.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 136
Es fundamental para el correcto desarrollo de los proyectos hidroeléctricos en Guatemala, por tanto,
que el Estado ponga a disposición del inversor no sólo los cuerpos normativos que van a regir la
evolución de este, sino las prácticas y las directrices de los procedimientos que tienen injerencia en
su despliegue. El procedimiento de consulta no solo tiene un impacto directo en el desarrollo de los
proyectos, sino que, además, representa una de las aristas fundamentales para el éxito de estos. La
CC ha establecido claramente el interés legítimo de los titulares de los proyectos sobre estos, sino
que ha remarcado la participación y el rol que estos juegan en dicho procedimiento, el cual debe ser
conducido y establecido por el Estado para garantizar su éxito y la vela de los derechos
comunitarios.
27
Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, Caso No. ARB (AF)/00/2, Técnicas
Medioambientales Tecmed, S.A. v. The United Mexican States, Laudo, 29/05/2003.
28
ANAYA, James, Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y libertades fundamentales de
los pueblos indígenas James Anaya, A/HRC,12/34, 2009.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 137
violación a las obligaciones adquiridas por medio de los múltiples tratados de inversión y constituye
en una violación a las legítimas expectativas, lo que afecta el panorama de las inversiones en
Guatemala.
Las obligaciones adquiridas al ratificar el Convenio 169 OIT implican que el Estado de Guatemala
debe realizar las modificaciones que sean necesarias tanto en su legislación como
institucionalmente, para que se garantice un procedimiento de consulta previo, informado,
consensuado y sobre todo, transparente. Esto no solo representa un cumplimiento en materia de
derechos humanos, sino que además, promueve el crecimiento económico guatemalteco y fomentan
la inversión, al convertirse en un Estado amigable con el desarrollo de megaproyectos.
Las acciones del Estado de Guatemala invitan a los inversores a iniciar el desarrollo de proyectos
hidroeléctricos, presentando una fachada atractiva que puede representar una generación de
legítimas expectativa al momento de iniciar los procedimientos regulados en ley para la obtención
de autorizaciones, lo cual se ve gravemente obstaculizado por las consecuencias de no poder
ejecutar un procedimiento de consulta acorde a los parámetros generalmente aceptados
internacionalmente y a lo indicado por la CC. Es necesario que el MEM, en conjunto con el resto de
las entidades que participan en el proceso, atiendan a lo ordenado por la CC en la sentencia Oxec
para disponer de un instrumento legal completo, que atienda a las necesidades de todas las partes y
permita la vela y protección de los pueblos indígenas y de los elementos que configuran su
diversidad.
Finalmente, es necesario que se regule el procedimiento para cumplir con las obligaciones
internacionales del país, tanto en materia de derechos humanos como en materia de inversiones. El
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 138
Convenio 169 OIT representa una serie de obligaciones para el Estado de Guatemala, que, además,
representa un refuerzo a la seguridad jurídica del país, lo que permite atraer y mantener las
inversiones, respetando las legítimas expectativas de los inversores y cumpliendo con las
obligaciones adquiridas por medio de los tratados bilaterales de inversión. El respeto a las
obligaciones contraídas y la correcta regulación en la materia permite un desarrollo prometedor para
el país, y, por tanto, mejores condiciones de vida para sus habitantes y un futuro mejor.
ÚLTIMA OPORTUNIDAD PARA FORMULAR NUEVAS
DEMANDAS EN ARBITRAJE INTERNACIONAL
Mario Bariona 1
Resumen: En el concepto tradicional del procedimiento contradictorio ante la justicia estatal, la
parte demandante tiene un límite muy preciso en cuanto al momento procesal en el cual puede
presentar nuevas alegaciones o formular nuevas demandas. Igual tratamiento recibe la parte
demandada, quien encuentra su última oportunidad en la contestación a la demanda.
En el arbitraje, el tratamiento de las nuevas alegaciones y demandas es radicalmente distinto,
permitiéndose la presentación de tales solicitudes hasta etapas avanzadas del proceso, inclusive, en
algunos casos, hasta la audiencia de conclusiones.
Prácticamente en todas las legislaciones y reglamentos de centros de arbitraje que analizaremos, la
aceptación de nuevas alegaciones y demandas se hace depender de la buena pro de los árbitros,
colocando de esta manera una inmensa responsabilidad en cabeza del tribunal arbitral.
El objetivo central de nuestro trabajo será un honesto y humilde intento de proporcionar al lector
ciertos parámetros confiables a la hora de enfrentar una situación procesal como la que acabamos de
analizar.
Trataremos de dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Si hay contradicción entre las partes y una
de ellas no aceptare la propuesta de nuevas demandas, o, peor aún, si se tratare de un arbitraje con
multiplicidad de partes, quien puede decidir si tales alegatos novedosos serán aceptados?
O más delicado aún: ¿Cómo tratar la materia probatoria relativa a las nuevas demandas?
La amplitud con que son redactadas las normas relativas al tema tratado en nuestro artículo obliga a
un análisis detallado de los principios del arbitraje que será el principal norte para los árbitros en la
toma de esta decisión, usualmente de gran dificultad.
Abstract: In the traditional concept of adversarial proceedings before the state courts, the plaintiff
has a very precise limit as to the procedural moment in which can be filed new allegations or
formulate new claims. The same treatment is given to the defendant, who finds his last opportunity
in the answer to the claim.
In arbitration, the treatment of new allegations and claims is radically different, allowing the
presentation of such requests until advanced stages of the process, including, in some cases, until
the hearing of conclusions.
In almost all of the arbitration laws and regulations of arbitration centers that we will analyze, the
acceptance of new allegations and claims is made dependent on the good will of the arbitrators,
thus placing an immense responsibility at the head of the arbitral tribunal. The center of our work
1
Abogado de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, 1984. Ex presidente de la Sociedad Venezolana de
Derecho Mercantil. Vicepresidente de la Asociación Venezolana de Arbitraje. Profesor de postgrado de la Universidad
Central de Venezuela y de la Universidad Católica Andrés Bello.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 140
will be constituted by the attempt to provide the reader with certain reliable parameters when
facing a procedural situation such as the one we have just analyzed.
We will try to answer the following questions: If there is a contradiction between the parties and
one of them does not accept the proposal of new claims, or, even worse, if it is an arbitration with
multiple parties, who can decide whether such novel allegations will be accepted?
Or even more delicate: How to deal with the evidentiary matter related to the new lawsuits? The
breadth with which the rules relating to the subject matter dealt with in our article are drafted
requires a detailed analysis of the principles of arbitration, which will be the only guide for
arbitrators in making this decision, which is usually of great difficulty.
2
Diccionario Panhispánico del Español Jurídico. Traba de la Litis Disponible en:
[Link]
3
CARNELUTTI, Francisco. Sistema de Derecho Procesal Civil, Tomo I (Buenos Aires: UTEHA Argentina, 1943), 44-45.
4
COUTURE, Eduardo. Fundamentos de Derecho Procesal Civil, Depalama Tercera edición, Buenos Aires, 1981, pp.
194-196.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 142
Se entenderá por principio del contradictorio la consagración de todos aquellos recursos procesales
que permitan a las partes, dentro de los límites del orden y etapas del proceso, refutar los hechos y
las pretensiones de la parte contraria.
No debe confundirse el principio del contradictorio con el equilibrio entre las partes. Aunque con
ciertas similitudes, pretenden amparar bienes jurídicos fundamentales diferentes siendo, en el caso
del equilibrio procesal, la protección de la igualdad de oportunidades en todos los momentos de
ataque o defensa, sin preponderancia o ventajas de una parte en desmedro de la otra.
Como parte inicial y esencial del presente trabajo, analizaremos de seguidas la regulación en
diversos países respecto a la oportunidad para reformar la demanda, es decir, la posibilidad de traer
nuevas alegaciones o peticiones al proceso, refiriéndonos siempre a la disputa ventilada ante el
poder judicial en contraposición al proceso arbitral.
A. Código Procesal Civil y Comercial de la Nación (Argentina)5
Art. 331. - El actor podrá modificar la demanda antes de que ésta sea notificada. Podrá,
asimismo, ampliar la cuantía de lo reclamado si antes de la sentencia vencieren nuevos
plazos o cuotas de la misma obligación. Se considerarán comunes a la ampliación los
trámites que la hayan precedido y se sustanciará únicamente con un traslado a la otra
parte.
Si la ampliación, expresa o implícitamente, se fundare en hechos nuevos, se aplicarán las
reglas establecidas en el artículo 365.
B. Código General del Proceso (Colombia)6
Artículo 93. Corrección, aclaración y reforma de la demanda.
El demandante podrá corregir, aclarar o reformar la demanda en cualquier momento,
desde su presentación y hasta antes del señalamiento de la audiencia inicial.
La reforma de la demanda procede por una sola vez, conforme a las siguientes reglas:
1. Solamente se considerará que existe reforma de la demanda cuando haya alteración de las
partes en el proceso, o de las pretensiones o de los hechos en que ellas se fundamenten, o
se pidan o alleguen nuevas pruebas.
2. No podrá sustituirse la totalidad de las personas demandantes o demandadas ni todas las
pretensiones formuladas en la demanda, pero sí prescindir de algunas o incluir nuevas.
3. Para reformar la demanda es necesario presentarla debidamente integrada en un solo
escrito.
4. En caso de reforma posterior a la notificación del demandado, el auto que la admita se
notificará por estado y en él se ordenará correr traslado al demandado o su apoderado por
la mitad del término inicial, que correrá pasados tres (3) días desde la notificación. Si se
incluyen nuevos demandados, a estos se les notificará personalmente y se les correrá
traslado en la forma y por el término señalados para la demanda inicial.
5. Dentro del nuevo traslado el demandado podrá ejercitar las mismas facultades que
durante el inicial.
5
Ley 17.454 Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. (Argentina).
6
Ley 1564 de 2012 Código General del Proceso. (Colombia).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 143
C. Código de Procedimiento Civil (Venezuela)7
Artículo 343: El demandante podrá reformar la demanda, por una sola vez, antes que el
demandado haya dado la contestación a la demanda, pero en este caso se concederán al
demandado otros veinte días para la contestación, sin necesidad de nueva citación.
Artículo 364: Terminada la contestación o precluido el plazo para realizarla, no podrá ya
admitirse la alegación de nuevos hechos, ni la contestación a la demanda, ni la
reconvención, ni las citas de terceros a la causa.
Cerramos este capítulo concluyendo que en el proceso civil que generalmente conocemos,
aplicable a nuestro sistema procesal, la demanda y la contestación no podrán ser reformadas una vez
trabada la litis.
Analizaremos de seguidas lo que ocurre en relación con el procedimiento arbitral, nuevamente
refiriéndonos a la mayoría de las regulaciones existentes al respecto, sin poder asegurar que nuestro
análisis sea perfecto ni omnicomprensivo siendo que lo basamos en leyes y reglamentos
comúnmente tratados por el autor, pero sin que tal proceso de investigación abarque la totalidad de
los cuerpos normativos.
Antes de comenzar el presente capítulo, queremos hacer algunas precisiones que, confiamos en ello,
ayudarán al lector a seguir nuestra modesta explicación.
Estableceremos, en primer lugar, algunas distinciones entre alegatos, demandas o peticiones y
prueba de las mismas.
Y la distinción toma sentido por cuanto un alegato, una petición o demanda y una prueba, cuando
sean presentados en un momento atípico del proceso arbitral, tendrán un tratamiento diferente.
Nos referimos como atípico a cualquier momento posterior al acta de misión o acta de términos de
referencia. No podemos llamarla presentación extemporánea por cuanto, lo veremos más adelante,
está dentro del lapso posible, aunque no sea lo normal.
También deberá tomarse en consideración si la presentación tardía de un argumento, prueba o
demanda se debe a estrategia procesal de una de las partes o al hecho que la parte efectivamente
ignoraba, hasta ese momento, el alegato o prueba y por ende su derecho a formular ciertas
peticiones.
Establecidas las precisiones anteriores, pasamos a reproducir los textos de las principales leyes y
reglamentos donde es normada la presentación de nuevas demandas8 en el arbitraje.
7
Gaceta Oficial No 4.209 Extraordinario del 18 de septiembre de 1990. (Venezuela).
8
Por ello hicimos la distinción entre nuevos alegatos, nuevas demandas o peticiones y nuevas pruebas. Es importante
precisar que nuestra modesta opinión está dirigida principalmente al tratamiento de nuevas demandas, postuladas en un
arbitraje con posterioridad a la solicitud de arbitraje y a la contestación de la misma.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 144
Nuevamente, nos atrevemos a detener la continuidad de la lectura para distinguir entre dos
momentos concretos a los cuales hacen referencia leyes y reglamentos que serán analizados de
seguidas.
El primero, quizás el más utilizado en las diversas normas relacionadas con el punto en estudio, es
el acta de misión o acta de términos de referencia.
Como señalamos anteriormente, al comparar la jurisdicción ordinaria con el arbitraje, encontramos
un elemento diferenciador en cuanto a la última oportunidad, dentro del proceso, para presentar
nuevas demandas.
Cuando ciertas leyes y reglamentos se refieren a que esta última oportunidad está limitada por la
suscripción por las partes del acta de misión o de términos de referencia, encontramos cierto alivio,
puesto que aún dentro de la sorpresa de recibir el planteamiento de nuevas demandas aún después
de la presentación de la solicitud de arbitraje y de la contestación a la misma, vemos esta
posibilidad contenida por un momento procesal de gran precisión cual es el acta de misión o de
términos de referencia.
Normalmente este momento procesal cierra el ciclo de alegaciones y respuestas y antecede la etapa
probatoria, que, necesariamente deberá estar vinculada a los hechos invocados por cada parte como
originadores de la contienda arbitral.
Es el principio de la pertinencia de la prueba que implica que la actividad probatoria deberá tener
conexión con lo alegado y el derecho que se pretende aplicar, puesto que, de lo contrario podría ser
calificada como una prueba impertinente, es decir que, aunque sea una prueba técnica y legalmente
válida no será útil para probar elementos propios de la contienda y por ende, no influirá en la
convicción de los árbitros para la adjudicación del derecho contendido.
De manera que, una primera determinación sobre el momento en el cual se pueden presentar nuevas
demandas consiste en limitar tal posibilidad a cualquier momento anterior a la suscripción del acta
de misión o términos de referencia.
Sin embargo, entran en este punto diversas normas contenidas en leyes y reglamentos que extienden
la oportunidad para presentar nuevas demandas, hasta la conclusión de la etapa de instrucción.
No entraremos en este momento del análisis a considerar los elementos que deben confluir para que
las nuevas demandas puedan ser admitidas en un procedimiento arbitral, en un momento posterior
al acta de misión. Más adelante podremos ver como la admisión de nuevas demandas o defensas en
cualquier momento posterior al acta de misión o de términos de referencia esta condicionada al
cumplimiento de ciertas condiciones y, finalmente a la decisión de los árbitros. Su estudio en esta
etapa del trabajo no haría sino confundir al lector.
Concluimos sin embargo anticipando que, este primer elemento de límite y contención de nuevas
demandas en el proceso arbitral se ve desdibujado por numerosas normas de rango legal y
reglamentos de centros de arbitrajes que permiten -aunque de manera condicionada- la postulación
de nuevas peticiones o defensas hasta la conclusión de la etapa de instrucción.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 145
2. Salvo acuerdo en contrario de las partes, en el curso de las actuaciones arbitrales
cualquiera de las partes podrá modificar o ampliar su demanda o contestación, a menos
que el tribunal arbitral considere improcedente esa alteración en razón de la demora con
que se ha hecho.
B. La Ley Argentina de Arbitraje Comercial Internacional10:
Continuamos el estudio del tema planteado mediante el análisis de la Ley Argentina de Arbitraje
Comercial Internacional.
Es de resaltar que, al igual que la Ley Modelo UNCITRAL, la Ley Argentina de Arbitraje posee
una regulación expresa sobre el tema objeto de nuestro estudio.
Es relevante señalar que la redacción es idéntica a la de la Ley Modelo UNCITRAL, por lo cual
daremos por aquí reproducidos los comentarios que aportamos a la regulación contenida en esta.
Quizás sea útil al lector que recordemos que los actos procesales contemplados en estas dos leyes
son la modificación o ampliación de la demanda o de la contestación.
Art. 70.- Dentro del plazo convenido por las partes o determinado por el tribunal arbitral,
el demandante deberá alegar los hechos en que se funda la demanda, los puntos
9
Ley Modelo de la CNUDMI sobre Arbitraje Comercial. Disponible en:
[Link]
10
Ley 27.449 de Arbitraje Comercial Internacional. (Argentina).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 146
2. Salvo acuerdo en contrario de las partes, cualquiera de ellas podrá modificar o ampliar su
demanda o contestación durante el curso de las actuaciones arbitrales, a menos que los
árbitros lo consideren improcedente por razón de la demora con que se hubiere hecho.
D.- Ley General de Arbitraje del Perú12:
Artículo 39.- Demanda y contestación.
1. Dentro del plazo convenido por las partes o determinado por el tribunal arbitral y a menos
que las partes hayan acordado algo distinto respecto del contenido de la demanda y de la
contestación, el demandante deberá alegar los hechos en que se funda, la naturaleza y las
circunstancias de la controversia y las pretensiones que formula y el demandado deberá
establecer su posición respecto a lo planteado en la demanda.
2. Las partes, al plantear su demanda y contestación, deberán aportar todos los documentos
que consideren pertinentes o hacer referencia a los documentos u otras pruebas que vayan
a presentar o proponer.
3. Salvo acuerdo en contrario, en el curso de las actuaciones, cualquiera de las partes podrá
modificar o ampliar su demanda o contestación, a menos que el tribunal arbitral considere
que no corresponde permitir esa modificación en razón de la demora con que se hubiere
hecho, el perjuicio que pudiera causar a la otra parte o cualesquiera otras circunstancias.
11
Ley 60/2003 de Arbitraje (España). BOE 309 del 26/12/2003. Disponible en:
[Link]
12
Ley 26572 General de Arbitraje (Perú). Disponible en:
[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 147
13
Ley 1563 de 2012. República de Colombia. Disponible en:
[Link]/senado/basedoc/ley_1563_2012.html
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 148
14
Reglamento de Arbitraje Cámara Internacional de Comercio. Disponible en:
[Link]
15
Reglamento de Arbitraje del Centro de Mediación y Arbitraje Comercial de la Cámara Argentina de Comercio y
Servicios. Disponible en:
[Link]
rbitraje%[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 149
2. Sin carácter exhaustivo, esta potestad de los árbitros comprende las siguientes facultades:
a) Decidir sobre la admisibilidad, pertinencia y utilidad de las pruebas, pudiendo excluir de
forma razonada las pruebas irrelevantes, inútiles, reiterativas o que por cualquier otro
motivo considere improcedentes.
b) Decidir sobre el momento y la forma en que las pruebas deben ser presentadas, así como
sobre su práctica.
c) Valorar las pruebas y distribuir las cargas probatorias, incluyendo la determinación de las
consecuencias para el caso de que una parte no presente las pruebas admitidas por los
árbitros.
d) Modificar motivadamente el calendario procesal y abreviar o extender cualquier plazo
establecido en el presente Reglamento, concertado por las partes o fijado por los árbitros,
incluso cuando el plazo haya expirado. Por lo que respecta al plazo para dictar el laudo se
estará a lo dispuesto en el artículo 48.
e) Decidir sobre la bifurcación del procedimiento.
f) Resolver, como cuestión previa y, a su criterio, mediante laudo, o bien mediante orden
procesal, tanto las objeciones a la competencia de los árbitros conforme al artículo 32.4
del presente Reglamento como aquellas pretensiones o excepciones que de forma
manifiesta sean jurídicamente infundadas, adoptando para ello las medidas
procedimentales que consideren apropiadas.
g) Dirigir las audiencias del modo que consideren apropiado.
h) Decidir sobre la admisibilidad del complemento, ampliación o modificación de las
alegaciones de fondo de las partes, teniendo en cuenta, entre otras circunstancias, el
momento procesal en que pretendan realizarse.
i) Determinar las normas aplicables al procedimiento, aunque no hayan sido alegadas por
las partes, siempre que se les conceda la oportunidad de pronunciarse sobre la
aplicabilidad de éstas.
j) Ordenar a cualquiera de las partes que aporte documentos o copias de los documentos que
obren en su poder y que tengan relación con la causa.
16
Reglamento de Arbitraje Internacional de la Cámara de Comercio Americana de Perú. Disponible en:
[Link]
17
Reglamento de Arbitraje del Centro Internacional de Arbitraje de Madrid. Producto de la integración del Centro
Internacional de Arbitraje de Madrid y del Centro Iberoamericano de Arbitraje. Disponible en:
[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 150
18
Reglamento del Centro Empresarial de Conciliación y Arbitraje adscrito a la Cámara Venezolano Americana de
Comercio. Disponible en:
[Link]
19
Reglamento del Centro de Arbitraje de la Camara de Comercio, Industria y Servicios de Caracas. Disponible en:
[Link]
[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 151
Sin embargo, estos pactos pueden ser claros y precisos como pueden ser vagos e insuficientes para
regular una situación futura desconocida. Deberán los árbitros en esos casos atender a la verdadera
voluntad de las partes e interpretar los acuerdos oscuros imprecisos o vagos.
La labor arbitral viene a complicarse en el momento que la noción de orden público asuma un rol
decisivo en el análisis del acuerdo de las partes. Si lo pactado contraviene en alguna manera el
orden público, deberán entonces los árbitros dar preponderancia a lo que una determinada
legislación o el ordenamiento internacional definen como insoslayable, como indisponible por las
partes.
La noción de orden público posee una gran variedad de acepciones que hacen imposible aproximar
un concepto único y unívoco. Tomemos pues la aproximación de orden público más cercana a
nuestro trabajo y será aquella que excluya los acuerdos entre las partes, tomados en contra de
alguna norma o principio inderogable por los privados.
No es difícil imaginar que si una de las partes, al limitar o excluir nuevas alegaciones en un
procedimiento arbitral, sea cual sea su naturaleza, pretende imposibilitar el derecho a la defensa o
al debido proceso de la otra en el futuro, estaría contraviniendo un principio de orden público
internacional.
Lo anterior se resume en una pregunta: Si las partes, en un determinado momento del recorrido
procedimental acuerdan que no se podrán promover ni evacuar nuevas pruebas, pero en un
momento posterior surge una prueba desconocida, cabe plantearse ¿Es válido impedir que la parte
promovente de la prueba la evacúe, en base al pacto previo de las partes? ¿Es legal, es procedente?
¿O será violatorio de la noción de debido proceso?
De esta manera llegamos a una ulterior conclusión de nuestro estudio: Es cierto que las
estipulaciones de las partes pueden ser una valiosa guía para los árbitros al admitir nuevas
demandas o defensas con posterioridad al acta de misión, dichas estipulaciones deben pasar por el
esencial tamiz del orden público y, nuevamente serán los árbitros quienes decidirán si tales
estipulaciones deben ser respetadas pies puntillas o, por el contrario deben ser morigeradas o
inclusive eliminadas por los árbitros al contravenir el orden público.
B. Atención a los criterios establecidos en leyes y reglamentos
Después de atender y analizar los acuerdos de las partes en lo que respecta a las reformas de la
demanda y contestación, el tribunal arbitral debe atender los parámetros fijados por la lex arbitri
aplicable y por el respectivo reglamento del caso.
C. Atención a los principios del arbitraje
a. Buena fe procesal
El tribunal arbitral en su deliberación sobre la admisión de reformas a la demanda o a la
contestación deberá dar especial atención a que detrás de la conducta de alguna de las partes no
haya mala fe procesal en el planteamiento de la reforma.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 154
Esta mala fe tomaría forma, a veces, en un intento de prologar el recorrido del arbitraje y retardar la
toma de una decisión; otras veces podría concretarse en la presentación de una prueba tardía y así
acortar los tiempos de análisis de tal prueba e impedir una acertada estrategia para su control.
b. Audiencia
Entendiendo tal principio21 como el derecho de cada parte de ser escuchada y la obligación del
tribunal arbitral de permitir que se efectúen alegaciones sin restricciones indebidas, pero siempre
dentro de los parámetros fijados en el calendario procesal y en la eventual orden procesal.
c. Contradicción
Naturalmente, ante el anuncio de una eventual reforma de la demanda o de la contestación, los
árbitros deberán asegurar a las partes el principio del contradictorio, dando oportunidad a cada una
de ellas de replicar los argumentos de la otra.
Este principio deberá siempre ser equilibrado por los principios de celeridad y economía procesal.
La repetición indefinida de alegaciones, réplicas y contrarréplicas atentará contra la celeridad que
las partes buscan en el arbitraje y obligará a la producción de escritos de las partes con el
consiguiente aumento en las cargas de honorarios de los abogados de cada parte.
d. Equilibrio Procesal
El permitir la reforma de la demanda o de la contestación después de la firma del acta de misión
puede alterar el equilibrio procesal y este es uno de los elementos que deben ser tomados en cuenta
por los árbitros para permitir o impedir tales reformas.
Pero tal principio no puede ser analizado tan solo desde el punto de vista de que ambas partes
tengan iguales oportunidades de alegar y probar. También debe abarcar, y esta quizás es la tarea más
difícil para los árbitros, el análisis de si la presentación tardía de la reforma implica una desmejora
en la posición de una de las partes.
Sin llegar a planteamientos absolutamente desleales, pensemos en una parte que, a sabiendas de la
desaparición de alguna prueba esencial para la otra parte, plantea una reforma de la demanda que,
hasta ese momento, no hubiera sido de fácil conquista por su parte, pero que en ausencia de dicha
prueba concluye que se ha allanado para ella el camino procedimental.
Deberán los árbitros atender a este principio, conjugándolo con el de buena fe, para que una
posibilidad tan extraordinaria como la de presentar reformas en cualquier estado y grado del
procedimiento arbitral no se convierta en una disminución injusta de la capacidad de defensa de una
de las partes.
e. Economía Procesal
Probablemente la reforma presentada después de la firma del acta de misión o acta de términos de
referencia altere los parámetros económicos del arbitraje, por lo cual los árbitros deberán prestar
especial atención a tales consecuencias.
21
VICTORIA-ANDREU, Francisco. “Libro Homenaje a Bernardo Cremades e Ives Derain”. Coordinadores SOTO COAGUILA,
Carlos - REVOREDO MARSANO DE MUR, Delia. Instituto Peruano de Arbitraje, Tomo II, Lima Perú, 2013, p. 903.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 155
Es claro el reglamento CIAM CIAR cuando advierte que en las decisiones de los árbitros debe estar
siempre presente el evitar retrasos o gastos innecesarios.
X. CONCLUSIONES
En la mayoría de las leyes de arbitraje y reglamentos de centros de arbitraje se acepta la reforma de
la demanda y de la contestación a la demanda hasta etapas avanzadas del procedimiento arbitral,
inclusive hasta las últimas actuaciones de la fase de instrucción.
Hay tres momentos emblemáticos que fijan la potestad de las partes de presentar sus alegaciones o
reformarlas: Un primer momento es aquel designado propiamente para la presentación del memorial
de demanda y el de contestación. El segundo momento es el lapso que transcurre entre la
presentación de la demanda y contestación y la firma del acta de misión o acta de términos de
referencia. El tercer momento es el periodo que transcurre entre la firma del acta de misión y el
cierre de la instrucción del procedimiento, habiendo éste último, tenido mayor preponderancia en
nuestro estudio.
Establecido como quedó, que las partes pueden aportar reformas a la demanda y contestación, aun
en el lapso que transcurre entre la suscripción del acta de misión o acta de términos de referencia,
analizamos si tal posibilidad es ilimitada y priva de restricciones, o si, por el contrario, al ser una
posibilidad excepcional debe pasar anteriormente por algún tamiz procesal.
Concluimos en nuestro trabajo que efectivamente hay algunas limitaciones a la presentación de
reformas de la demanda o contestación, si se hacen después de la suscripción del acta de términos
de referencia o acta de misión.
El principal foco de nuestro estudio fue establecer que, al no tener una regulación precisa y tajante
en cuanto a las limitaciones señaladas, se coloca en cabeza del tribunal arbitral una enorme
responsabilidad dado que, y así quedó establecido, los árbitros tendrán la última palabra sobre la
admisión o improcedencia de reformas a la demanda o a la contestación.
Establecimos igualmente que dichas limitaciones se pueden agrupar según los siguientes criterios:
Deberá atenderse en primer lugar a la limitación o prohibición que hayan establecido las partes para
presentar reformas; en segundo lugar, a las limitaciones establecidas por la propia ley de arbitraje
aplicable según la lex arbitri; en tercer lugar, si los árbitros no han encontrado respuesta en las
primeras dos fuentes de solución, deberán recurrir a los principios aplicables al procedimiento
arbitral.
Termina nuestro estudio con una breve reseña de los principios arbitrales aplicables y la razón por la
cual los consideramos aplicables al tema analizado.
Era nuestro deseo, y esperamos que el lector sea quien defina si el objetivo se logró o no,
proporcionar tanto a los abogados de parte como a los árbitros, una modesta guía de análisis para
cuando deban proponer o decidir, según sea el caso, reformas a la demanda o a la contestación.
EL PERITO DEL TRIBUNAL ARBITRAL EN EL ARBITRAJE
INTERNACIONAL – CONSAGRACIÓN EN LATINOAMÉRICA Y
DESAFÍOS PRÁCTICOS
Martín Álvarez1
Resumen: La necesidad de las partes de contar con asesoría técnica en sus disputas ha dado lugar a
dos grandes respuestas según la tradición jurídica que se siga: el perito designado por el tribunal y
el perito designado por las partes. Este artículo analiza el uso que se le ha dado en el arbitraje
internacional a la primera de ellas, especialmente enfocado desde la perspectiva latinoamericana, y
los desafíos prácticos que suscita. Con dicho fin, se analiza su consagración legal y reglamentaria
en diversas jurisdicciones latinoamericanas; el estándar de independencia e imparcialidad al cual se
encuentra sometido el perito nombrado por el tribunal; las ventajas y desventajas respecto del perito
de parte; y los criterios para determinar cuándo procede recurrir a esta particular figura.
Abstract: The need for technical input in disputes has led to two main responses, depending on the
legal tradition followed: the tribunal-appointed expert and the party-appointed expert. This article
focuses on how the former of these two has been used in international arbitration, especially from a
Latin American perspective, and the challenges it poses. To this end, this article analyses its
establishment in laws and arbitration rules in various Latin American jurisdictions; the standard of
independence and impartiality to which tribunal-appoint experts are subjected; its advantages and
disadvantages over party-appointed experts; and the criteria to determine when it is necessary to
resort to this particular figure.
I. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………157
II. EL PERITO DEL TRIBUNAL ARBITRAL EN LATINOAMÉRICA………………….157
III. EL PERITO DEL TRIBUNAL EN EL ARBITRAJE INTERNACIONAL……………159
IV. ¿ES EL ESTÁNDAR DE INDEPENDENCIA E IMPARCIALIDAD PARA EL
PERITO DE PARTE EL MISMO QUE PARA EL PERITO DEL TRIBUNAL?.................161
V. PREFERENCIA DE PERITO EN EL ARBITRAJE……………………………………...164
VI. CRITERIOS PARA DETERMINAR LA PROCEDENCIA DEL PERITO DEL
TRIBUNAL ……………………………………………………………………………………. 164
VII. CONCLUSIONES………………………………………………………………………... 166
1
Abogado y licenciado en derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Profesor del Departamento de
Derecho Internacional en la misma Universidad. Asociado del Estudio Jurídico Claro & Cía. Co-autor del capítulo
chileno sobre arbitraje en “The Guide to Arbitration in Latin America” (Global Arbitration Review – Latin Lawyer).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 157
I. INTRODUCCIÓN
La experiencia y capacitación de los árbitros suele postularse como una de las principales ventajas
del arbitraje como método de resolución de disputas. En virtud del principio de la autonomía de la
voluntad, las partes son libres para diseñar el tribunal arbitral que resolverá una eventual disputa, de
modo tal de adecuarlo a sus necesidades y seleccionar árbitros que destaquen en diversos campos o
industrias atingentes a la relación contractual subyacente. Adicionalmente, el constante desarrollo
de nuevas instituciones permite que las partes recurran a instancias incluso aún más especializadas,
como es el caso de los dispute boards.
Por lo mismo, teóricamente no sería necesario recurrir a peritos en la mayoría de los casos2. La
propia Cámara de Comercio Internacional recomienda “partir de la presunción de que la prueba
pericial no es requerida”, y que las partes deberían desviarse de esta presunción únicamente si la
prueba pericial es necesaria para informar al tribunal arbitral acerca de un aspecto clave en la
controversia3.
Sin embargo, con independencia del nivel de expertise de los árbitros, las materias sometidas a
arbitraje tienden a contemplar una multiplicidad de aristas técnicas subyacentes que requieren la
intervención de expertos4.
Esta mayor complejidad de las disputas no sólo es relevante desde el punto de vista de los árbitros.
Generalmente, serán las partes quienes tendrán que recurrir a la ayuda de expertos para el solo
efecto de preparar su caso5. A modo ejemplar, esto ocurre frecuentemente en las disputas de
construcción, con los análisis de retrasos y costos; o en disputas que requieren un análisis financiero
detallado para el cálculo de daños e indemnización.
La necesidad de contar con ayuda experta, por cierto, no es privativa del arbitraje. El mismo
problema puede divisarse en litigios ante tribunales ordinarios, e históricamente ha dado lugar a dos
grandes respuestas, dependiendo de la tradición jurídica que se siga: el perito designado por el
tribunal y el perito designado por las partes. Este artículo busca detenerse brevemente en el uso de
la primera de estas figuras en el arbitraje internacional, especialmente enfocado desde la práctica
latinoamericana.
2
DE BERTI, Giovanni, “The Arbitrator and the Arbitration Procedure – Experts and Expert Witnesses in International
Arbitration: Adviser, Advocate or Adjudicator?”, en PITKOWITZ et al (Eds.), Austrian Yearbook in International
Arbitration, 2011, p. 54.
3
Cámara de Comercio Internacional, “Informe - Control del tiempo y de los costos en arbitraje”, 2da ed., párr. 62.
4
DUSHYANT, Dave, “Should Experts be Neutrals or Advocates”, en VAN DEN BERG, ICCA Congress Series N° 15 (Rio
2010): Arbitration Advocacy in Changing Times, Vol. 15, ICAA & Kluwer Law International, 2011, p. 150.
5
HAUGANEDER, Florian, “The Arbitration Agreement and Arbitrability, Party-Appointed and Tribunal-Appointed Experts
in International Arbitration”, en KALUSEGGER et al (Eds.), Austrian Yearbook on International Arbitration, 2020, p. 178.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 158
La doctrina suele señalar que las tradiciones continentales enfatizan el control que ejerce el juez
sobre el proceso, con un rol inquisitorial respecto de la producción de la prueba6. En consecuencia,
el juez tiende a poseer mayores facultades investigativas, y la designación de un perito por el
tribunal pasa a ser la regla general7.
La figura del perito del tribunal se encuentra plenamente consagrada a nivel latinoamericano, por la
notoria influencia que tuvo el civil law en el desarrollo de las legislaciones de estos países. Así, se
puede encontrar en los códigos y leyes arbitrales de Argentina8, Brasil9, Colombia10, Ecuador11,
México12, Perú13 y Venezuela14, entre otros.
De forma aún más ejemplificadora, podemos ver las normas arbitrales de Chile, que únicamente
consagran –al menos de manera expresa– al perito del tribunal, sin mención a la posibilidad de que
las partes designen a su propio perito ya sea en el arbitraje doméstico15 o internacional16. Lo mismo
ocurre en el caso de Costa Rica, donde la Ley N° 7727 (aplicable a arbitrajes domésticos)17 y la Ley
N° 8937 (aplicable a arbitraje comercial internacional)18 únicamente se refieren a la posibilidad de
que el tribunal arbitral designe a un perito.
La respuesta del civil law a la necesidad de contar con ayuda experta contrasta con la aproximación
del common law a la misma problemática. Los sistemas del common law tradicionalmente enfatizan
el carácter adversarial del proceso19 y acentúan el deber de cada parte de presentar las pruebas
6
LIM, Jonathan, “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, en FERRARI, Franco – JAKOB, Friedrich
(Eds.), Handbook of Evidence in International Commercial Arbitration: Key Concepts and Issues, Kluwer Law
International, 2022, p. 208.
7
LIM, “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 208.
8
Ley N° 27.449 (Argentina) (aplicable a arbitraje comercial internacional), artículo 76; Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación (Argentina) (aplicable a arbitrajes domésticos), artículo 472.
9
Ley N° 13.129 (Brasil) (aplicable a arbitraje nacional e internacional), artículo 22.
10
Ley N° 1563 (Colombia) (aplicable a arbitraje nacional e internacional), artículos 31 y 99.
11
Ley de Arbitraje y Mediación (Ecuador) (aplicable a arbitraje nacional e internacional), artículo 23.
12
Código de Comercio (México) (aplicable a arbitraje nacional e internacional), artículo 1442.
13
Decreto N° 1071 de 2008 (Perú) (aplicable a arbitraje nacional e internacional), artículo 44(1).
14
GUERRERO-ROCA, Gilberto – GÓMEZ, Manuel, “National Report for Venezuela (2020 through 2023)”, en BOSMAN (Ed.),
ICCA International Handbook on Commercial Arbitration, Suplemento N°125, Kluwer Law International, 2023, p. 30.
15
El Código de Procedimiento Civil chileno, aplicable por regla general a arbitrajes locales (salvo en cuanto las partes
acuerden someterse a otro reglamento), señala en su artículo 412: “El reconocimiento de peritos podrá decretarse de
oficio en cualquier estado del juicio, pero las partes sólo podrán solicitarlo dentro del término probatorio.” Por regla
general, el peritaje solo procederá en aquellos casos en que la ley lo ordene; pero de conformidad con el artículo 411,
también podrá oírse el informe de peritos sobre (1) puntos de hecho para cuya apreciación se necesiten conocimientos
especiales de alguna ciencia o arte, o (2) puntos de derecho referentes a alguna legislación extranjera.
16
En Chile, la Ley N° 19.971 sobre Arbitraje Comercial Internacional regula la materia, y toma como base la ley
modelo de 1985 de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional. En particular, el
artículo 26 señala: “Nombramiento de peritos por el tribunal arbitral. 1) Salvo acuerdo en contrario de las partes, el
tribunal arbitral: a) Podrá nombrar uno o más peritos para que le informen sobre materias concretas que determinará el
tribunal arbitral. b) Podrá solicitar a cualquiera de las partes que suministre al perito toda la información pertinente o
que le presente para su inspección todos los documentos, mercancías u otros bienes pertinentes, o le proporcione acceso
a ellos.”
17
Ley N° 7727 (Costa Rica), artículo 53.
18
Ley N° 8937 (Costa Rica), artículo 26.
19
ABDEL, Mohammed, “Party-Appointed Experts in International Commercial Arbitration: A Necessity or a Nuisance?”,
en FERRARI, Franco – JAKOB, Friedrich (Eds.), Handbook of Evidence in International Commercial Arbitration: Key
Concepts and Issues, Kluwer Law International, 2022, p. 182.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 159
necesarias para sustentar su respectiva posición20. Así surge la figura del perito de parte o testigo
experto, designado por cada parte para informar sobre los aspectos técnicos que se le han encargado
y que luego será sometido a contrainterrogatorio21.
Con todo, no ha de pensarse que esta división entre tradiciones jurídicas es impermeable. Si bien las
jurisdicciones latinoamericanas siguen una tendencia civilista, la influencia del common law a nivel
global es evidente, y se refleja en el desarrollo de la institucionalidad jurídica de la región.
Por ejemplo, la Ley N°1563 de 2012 de Colombia –que regula tanto el arbitraje doméstico como el
arbitraje internacional– faculta a las partes en arbitrajes domésticos a acompañar informes de
expertos, o bien solicitar que el tribunal arbitral designe al perito22. Lo mismo ocurre en el Decreto
Ley N° 1071 de Perú, que contempla expresamente la procedencia de ambas figuras23. De manera
similar, la práctica de acompañar informes periciales de parte se encuentra plenamente aceptada en
jurisdicciones como Chile24, Venezuela25, Costa Rica26, Ecuador27, y México28.
El arbitraje internacional se caracteriza por su flexibilidad y por recoger las prácticas tanto de la
tradición continental como del common law29. Entre otras materias, esto se puede ver reflejado en la
consagración de la facultad del tribunal arbitral de designar a un perito directamente, reconocida en
diversos reglamentos internacionales.
20
DE BERTI, “The Arbitrator and the Arbitration Procedure – Experts and Expert Witnesses in International Arbitration:
Adviser, Advocate or Adjudicator?”, p. 54.
21
LIM, “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 207.
22
Ley 1563 de 2012 (Colombia), artículo 31: “El tribunal y las partes tendrán, respecto de las pruebas, las mismas
facultades y deberes previstos en el Código de Procedimiento Civil y las normas que lo modifiquen o complementen.”,
en relación con la Ley 1564 de 2012, que establece el Código General del Proceso, artículo 227: “Dictamen aportado
por una de las partes. La parte que pretenda valerse de un dictamen pericial deberá aportarlo en la respectiva
oportunidad para pedir pruebas. Cuando el término previsto sea insuficiente para aportar el dictamen, la parte interesada
podrá anunciarlo en el escrito respectivo y deberá aportarlo dentro del término que el juez conceda, que en ningún caso
podrá ser inferior a diez (10) días. En este evento el juez hará los requerimientos pertinentes a las partes y terceros que
deban colaborar con la práctica de la prueba. El dictamen deberá ser emitido por institución o profesional
especializado.” Ver también ZULETA, Eduardo, “National Report for Colombia (2020 through 2023)”, en BOSMAN (Ed.),
ICCA International Handbook on Commercial Arbitration, Suplemento N° 125, Kluwer Law International, 2020, p. 31.
23
Decreto Ley N° 1071 (Perú), artículo 44: “1. El tribunal arbitral podrá nombrar, por iniciativa propia o a solicitud de
alguna de las partes, uno o más peritos para que dictaminen sobre materias concretas. […] 3. Las partes pueden aportar
dictámenes periciales por peritos libremente designados, salvo acuerdo en contrario.”
24
JANA, Andrés, “National Report for Chile (2018 through 2022)”, en BOSMAN (Ed.), ICCA International Handbook on
Commercial Arbitration, Suplemento N° 121, Kluwer Law International, 2022, p. 42.
25
GUERRERO-ROCA – GÓMEZ, “National Report for Venezuela (2020 through 2023)”, p. 30.
26
FILLOY, Marcella, “National Report for Costa Rica (2018 through 2023)”, en BOSMAN (Ed.), ICCA International
Handbook on Commercial Arbitration, Suplemento N° 125 Kluwer Law International, 2023, p. 36.
27
En el caso de Ecuador, si bien la Ley de Arbitraje y Mediación no consagra la figura del perito de parte, las
disposiciones supletorias del Código Orgánico General del Proceso sí la contemplan (ROBALINO, et al, “National Report
for Ecuador (2019 through 2023)”, en BOSMAN (Ed.), ICCA International Handbook on Commercial Arbitration,
Suplemento N° 126, Kluwer Law International, 2023, p. 16.
28
GONZÁLEZ, Francisco, “National Report for Mexico”, en BOSMAN (Ed.), ICCA International Handbook on Commercial
Arbitration, Suplemento N° 125, Kluwer Law International, 2023, p. 23.
29
LIM, “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 209.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 160
El tribunal arbitral, previa consulta con las partes, podrá nombrar uno o varios peritos,
definir su misión y recibir sus dictámenes. A petición de cualquiera de ellas, las partes
tendrán la oportunidad de interrogar en audiencia a cualquier perito así nombrado.30
En el caso de la Ley Modelo de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil
Internacional sobre Arbitraje Comercial Internacional (la “Ley Modelo”)35, se optó derechamente en
favor del sistema civil y solo contempla (al menos expresamente) al perito del tribunal36. A pesar de
lo anterior, ha sido mayoritariamente adoptada en el mundo, incluyendo países del common law
como Irlanda, Australia, Nueva Zelandia, Escocia y algunos estados de Estados Unidos y Canadá37.
La Ley Modelo también ha sido adoptada en distintas jurisdicciones latinoamericanas, como es el
caso de Argentina (2018), Chile (2004), Costa Rica (2011), Guatemala (1995), Honduras (2000),
México (2008), Nicaragua (2005), Paraguay (2002), Perú (2008), República Dominicana (2008),
Uruguay (2018) y Venezuela (1998)38.
Con todo, cabe destacar que, si bien la Ley Modelo ha sido adoptada en diversas jurisdicciones
latinoamericanas, curiosamente en algunas de ellas los propios estados de la región la han
modificado para contemplar la procedencia del perito de parte39.
A nivel transnacional, la figura de perito del tribunal arbitral también se puede ver claramente
consagrada en las Reglas sobre Práctica de Prueba de la International Bar Association (las “Reglas
30
Reglamento de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional, vigente a partir del 1° de enero de 2021, artículo
25(3).
31
Reglamento de Arbitraje de la Corte de Arbitraje Internacional de Londres, vigente a partir del 1° de octubre de 2020,
artículo 21.1.
32
Reglamento de Arbitraje de la Corte Permanente de Arbitraje, artículo 29.
33
Reglamento de Arbitraje del Hong Kong International Arbitration Centre, artículo 25.
34
Reglas de Arbitraje del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, regla 39.
35
Ley Modelo de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional sobre Arbitraje
Comercial Internacional de 1985 con las enmiendas aprobadas en 2006, artículo 26: “1) Salvo acuerdo en contrario de
las partes, el tribunal arbitral a) podrá nombrar uno o más peritos para que le informen sobre materias concretas que
determinará el tribunal arbitral; b) podrá solicitar a cualquiera de las partes que suministre al perito toda la información
pertinente o que le presente para su inspección todos los documentos, mercancías u otros bienes pertinentes, o le
proporcione acceso a ellos. 2) Salvo acuerdo en contrario de las partes, cuando una parte lo solicite o cuando el tribunal
arbitral lo considere necesario, el perito, después de la presentación de su dictamen escrito u oral, deberá participar en
una audiencia en la que las partes tendrán oportunidad de hacerle preguntas y de presentar peritos para que informen
sobre los puntos controvertidos.”
36
DE BERTI, “The Arbitrator and the Arbitration Procedure – Experts and Expert Witnesses in International Arbitration:
Adviser, Advocate or Adjudicator?”, p. 55.
37
Ver “Situación actual Ley Modelo de la CNUDMI sobre Arbitraje Comercial Internacional, 1985, con enmiendas
adoptadas en 2006”, disponible en: [Link]
38
Ver “Situación actual Ley Modelo de la CNUDMI sobre Arbitraje Comercial Internacional, 1985, con enmiendas
adoptadas en 2006”, disponible en: [Link]
39
Tal es el caso de Perú, según se vio supra.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 161
de la IBA”)40, que reflejan las prácticas más frecuentes en arbitraje comercial internacional y buscan
conciliar las distintas culturas legales que pueden confluir en un mismo arbitraje internacional41. Sin
embargo, y a pesar de su intención de unir las dos principales tradiciones jurídicas, dichas reglas
han sido cuestionadas por, supuestamente, privilegiar prácticas y supuestos del common law en
relación con las diligencias probatorias que redundan en un aumento de costos y duración de los
arbitrajes42.
IV. ¿ES EL ESTÁNDAR DE INDEPENDENCIA E IMPARCIALIDAD PARA EL PERITO DE PARTE EL MISMO QUE
PARA EL PERITO DEL TRIBUNAL?
40
Reglas sobre Práctica de Prueba en Arbitraje Internacional de la International Bar Association, en vigor desde el 17 de
diciembre de 2020, artículo 6.
41
Reglas sobre Práctica de Prueba en Arbitraje Internacional de la International Bar Association, en vigor desde el 17
de diciembre de 2020, preámbulo.
42
RANGACHARI, Rekha – DUGGAL, Kabir, “One Size Fits All? Comparing Civil Law and Common Law Approaches to
Evidence and its Application in International Arbitration”, en KOCHANSKY (Ed.), Dispute Resolution Journal, Vol. 76,
N°1, Kluwer Law International, AAA-ICDR, 2022, p. 61; ROSEN, Howard, “How Useful Are Party-Appointed Experts
in International Arbitration?”, en VAN DEN BERG, ICCA Congress Series N° 18 (Miami 2014): Legitimacy, Myths,
Realities, Challenges, ICAA & Kluwer Law International, 2015, p. 382.
43
RANGACHARI– DUGGAL, “One Size Fits All? Comparing Civil Law and Common Law Approaches to Evidence and its
Application in International Arbitration”, p. 61.
44
Reglas sobre la tramitación eficiente de los procedimientos en el arbitraje internacional (Reglas de Praga), artículo 6.
45
ABDEL, “Party-Appointed Experts in International Commercial Arbitration: A Necessity or a Nuisance?”, p. 181;
HAUGANEDER, “The Arbitration Agreement and Arbitrability, Party-Appointed and Tribunal-Appointed Experts in
International Arbitration”, p. 177; ROSEN, “How Useful Are Party-Appointed Experts in International Arbitration?”, p.
381.
46
SMILEY, Antoine, “An Unwanted Intrusion: Challenging the Appointment of Experts in International Arbitration”, en
BREKOULAKIS (Ed.), The International Journal of Arbitration, Mediation and Dispute Management, Vol. 85, N° 4, p.
361.
47
LIM, JONATHAN W. “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 210.
48
SMILEY, “An Unwanted Intrusion: Challenging the Appointment of Experts in International Arbitration”, p. 365.
49
LIM, “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 212. Con todo, cabe destacar que el contenido del
deber de independencia e imparcialidad del perito del tribunal, y las causales que justifiquen su recusación, dependerán
en definitiva del reglamento arbitral aplicable.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 162
No ocurre lo mismo en el caso del perito de parte. Una de las principales críticas que se le ha
formulado a esta figura guarda relación justamente con el nivel de independencia que tiene el perito
de parte, en contraposición con el perito del tribunal50.
El perito de parte es remunerado directamente por la parte que lo contrata; se encuentra en constante
contacto con sus representantes y abogados; y su encargo, en los hechos, consiste en defender la
posición de una parte en desmedro de la otra. Y en ocasiones, el perito de parte accederá a la
información relevante por medio de los documentos que la parte le entregue, a diferencia del perito
del tribunal, que tendrá acceso a todos los antecedentes del arbitraje para elaborar su informe51.
Así, y a pesar de que es frecuente que los peritos de parte incluyan sendas declaraciones de
independencia e imparcialidad en sus dictámenes, la figura ha sido objeto de fuertes críticas que
describen a estos peritos como hired guns52. Por ejemplo, las Reglas de la IBA solo contemplan la
recusación del perito del tribunal53, mas no del perito de parte; omisión que, según algunos, no sería
casual54.
Las deficiencias aparentes del perito de parte en contraposición con el perito del tribunal han
llevado a que algunos autores cuestionen si, de hecho, siquiera se le puede exigir un deber de
independencia e imparcialidad56.
Sin embargo, dicha tesis tiene el riesgo de desvirtuar la institución del perito de parte. En efecto, si
se acepta, sin más, que el perito de parte no es independiente ni tiene el deber de serlo, un tribunal
arbitral tendría serias dificultades para apoyarse en sus dictámenes para arribar a tal o cual
conclusión.
50
ABDEL, “Party-Appointed Experts in International Commercial Arbitration: A Necessity or a Nuisance?”, p. 190; DE
BERTI, “The Arbitrator and the Arbitration Procedure – Experts and Expert Witnesses in International Arbitration:
Adviser, Advocate or Adjudicator?”, p. 55.
51
LIM, “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 212.
52
Ver JAGTIANI, Havin, “Party-Appointed Experts in International Arbitration: Possible Solutions to “Hired Guns”, Daily
Jus, 20/01/2022, disponible en:
[Link]
53
Reglas sobre Práctica de Prueba en Arbitraje Internacional de la International Bar Association, en vigor desde el 17
de diciembre de 2020, artículos 5 y 6.
54
ABDEL, “Party-Appointed Experts in International Commercial Arbitration: A Necessity or a Nuisance?”, p. 197.
55
HAUGANEDER, “The Arbitration Agreement and Arbitrability, Party-Appointed and Tribunal-Appointed Experts in
International Arbitration”, p. 191.
56
GAFFNEY, John – O’LEARY, Gillian, “Tilting at Windmills? The Quest for Independence of Party-Appointed Expert
Witnesses in International Arbitration”, Asian Dispute Review Vol. 13, N° 3, 2011, 82-85, p. 82; LIM,
“Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 213.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 163
La aproximación correcta debería ser que los peritos de parte deben cumplir con el mismo estándar
de independencia e imparcialidad que los peritos designados por el tribunal arbitral. Así lo
refrendan las mejores prácticas internacionales, reflejadas por ejemplo en las Reglas de la IBA57, el
protocolo del Chartered Institute of Arbitrators58, y el Código de Buenas Prácticas Arbitrales del
Club Español del Arbitraje59.
Con todo, esto no quita que el deber de independencia e imparcialidad del perito de parte pueda
“relativizarse” en relación con el perito del tribunal60. El perito de parte no se encuentra en la misma
posición que el perito del tribunal o los árbitros y, en consecuencia, sus circunstancias particulares
deben ser tomadas en consideración.
Por ejemplo, mientras que el perito del tribunal no debería sostener comunicaciones ex parte, el
perito de parte por definición se comunicará con una parte. De la misma manera, mientras que la
remuneración del perito del tribunal no depende de una sola parte, el caso del perito de parte será
justamente el opuesto.
Bajo este estándar ‘relativo’ –que no exime al experto de comportarse de manera independiente e
imparcial en su análisis–, la sanción en caso de que se infrinja este deber debería diferir del caso del
perito del tribunal. De esta manera, mientras el perito del tribunal podría ser recusado por falta de
independencia e imparcialidad, la sanción en el caso del perito de parte se traduciría en el menor o
nulo mérito probatorio que tendrá su dictamen61. Esta fue la forma en que se falló, por ejemplo, en
un arbitraje de inversión seguido en contra de Panamá62. Con todo, este análisis necesariamente
dependerá del caso concreto.
En definitiva, tanto el perito del tribunal como el perito de parte se deben, en última instancia, al
tribunal arbitral y su deber ético-profesional es asistirle de la mejor manera. Así se puede ver
reflejado en el Código de Buenas Prácticas Arbitrales del Club Español del Arbitraje, que dispone
que el perito debe “desempeñar su función ajustándose a la verdad y recogiendo en su informe
tanto los aspectos que favorecen como aquéllos que perjudican a la parte que lo designó”63.
57
Reglas sobre Práctica de Prueba en Arbitraje Internacional de la International Bar Association, en vigor desde el 17
de diciembre de 2020, artículo 5.
58
Chartered Institute of Arbitrators, “Protocol for the Use of Party-Appointed Expert Witnesses in International
Arbitration”, artículo 4.
59
Código de Buenas Prácticas Arbitrales del Club Español del Arbitraje (2019), sección V.
60
ABDEL, “Party-Appointed Experts in International Commercial Arbitration: A Necessity or a Nuisance?”, p. 193.
61
HOWELL, David, “Use of Experts in International Arbitration”, Asian Dispute Review, Vol. 7, N° 1, 2005, 29-31, p. 29;
LIM, “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 213.
62
Bridgestone Licensing Services Inc and Bridgestone Americas Inc v Republic of Panama, caso CIADI N° ARB/16/34,
Decisión del Tribunal Arbitral sobre la Solicitud del Demandante para Remover al Perito del Demandado conforme con
la Ley de Panamá, 13 de diciembre de 2018, párr. 16: “A party-appointed expert witness will normally be, and be
expected to be, independent of the party calling him. The best expert witnesses will also be impartial. They will give
their evidence honestly and objectively in accordance with their sincere beliefs and experience. Judges and arbitrators
are familiar, however, with the expert witness whose evidence manifestly lacks objectivity and favours the party paying
his fees. An appearance of partiality does not result in the disqualification of an expert witness. It detracts from the
weight that the Tribunal will accord to his evidence.”
63
Código de Buenas Prácticas Arbitrales del Club Español del Arbitraje (2019), sección V, párr. 134.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 164
Un problema al que frecuentemente se enfrentan los tribunales arbitrales se da cuando dos peritajes
de parte, igualmente creíbles, son perfectamente contradictorios. Esta problemática lleva a la
legítima pregunta de si, acaso, debería optarse en favor del uso del perito del tribunal, en reemplazo
del perito de parte64.
A priori, ciertamente existen ventajas derivadas del uso del perito del tribunal. Por ejemplo,
disminuiría la cantidad de peritos que participan del proceso; el perito del tribunal buscaría
presentar conclusiones respecto de cada punto en disputa con una mayor apariencia de
imparcialidad; los costos del arbitraje podrían ser menores; entre otras.
Sin embargo, estas ventajas en realidad son aparentes. De partida, una de las mayores críticas que se
le formula al perito del tribunal se refiere al riesgo de que el tribunal arbitral caiga en la tentación de
apoyarse demasiado en el dictamen pericial y, en los hechos, delegue su actividad jurisdiccional en
el perito (‘el cuarto árbitro’)65. Una forma de mitigar este riesgo consiste justamente en reservar la
designación de un perito por parte del tribunal para casos puntuales, con el fin de que se informe
sobre temas determinados (a contraposición de todas las diferencias técnicas entre las partes), y
permitiendo siempre que las partes pueden pronunciarse sobre el dictamen pericial66.
Por otro lado, por consideraciones de igualdad de armas las partes legítimamente deberían tener la
oportunidad de poder presentar toda la prueba que consideren necesaria, incluyendo por cierto la
prueba pericial, en la medida que se justifique por las circunstancias puntuales del caso. Es más,
según se dijo al comienzo de este artículo, en muchos casos las partes requerirán de apoyo experto
para el solo efecto de preparar sus presentaciones escritas. Luego, no parece ser procedente que,
como regla general, se excluya el peritaje de parte en pos del perito del tribunal.
Por último, determinar cuándo es necesario designar un perito puede ser una tarea compleja –según
se expondrá en la sección que sigue–. En muchos casos, para el tribunal arbitral no será posible
determinarlo sino hasta después de que las partes han concluido la fase de discusión. En
consecuencia, pareciera ser preferible dar a las partes la oportunidad de presentar sus propios
dictámenes periciales, con el fin de que el tribunal arbitral pueda evaluar, con toda la evidencia a su
disposición, si es necesario recurrir a un perito adicional67.
A lo largo de este breve artículo se ha señalado que la designación del perito del tribunal puede ser
un mecanismo útil para resolver una controversia, sin perjuicio de los problemas prácticos que
64
Ver CLARK, Victoria – MATLAK, Elena, “Walking the line: independence and the party-appointed expert”, Thomson
Reuters Arbitration Blog, 11/06/2020, disponible en:
[Link]/walking-the-line-independence-and-the-party-appointed-expert/; ver también,
Dushyant, “Should Experts be Neutrals or Advocates”, p. 157.
65
CLARK – MATLAK, “Walking the line: independence and the party-appointed expert”; HOWELL, “Use of Experts in
International Arbitration”, p. 30; DE BERTI, “The Arbitrator and the Arbitration Procedure – Experts and Expert
Witnesses in International Arbitration: Adviser, Advocate or Adjudicator?”, p. 61.
66
Así se puede ver reflejado en diversos reglamentos arbitrales. Ver DE BERTI, “The Arbitrator and the Arbitration
Procedure – Experts and Expert Witnesses in International Arbitration: Adviser, Advocate or Adjudicator?”, p. 61.
67
HAUGANEDER, “The Arbitration Agreement and Arbitrability, Party-Appointed and Tribunal-Appointed Experts in
International Arbitration”, p. 180.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 165
dicha figura también suscitar. Uno de esos problemas, y quizás el más evidente, consiste justamente
en determinar cuándo se hace necesaria la intervención de un experto. Para estos efectos, la doctrina
internacional ha dado ciertas directrices relevantes a considerar.
Sin perjuicio de lo anterior, es importante destacar que, a la hora de decidir si designar un perito o
no, el tribunal arbitral igualmente deberá tomar en consideración las normas sobre la carga de la
prueba: la designación de un perito del tribunal no debería suplir la deficiencia probatoria de una de
las partes, cuando ésta tenía la carga de acreditar determinado hecho71.
A su vez, en aquellos casos en que el tribunal arbitral opte por designar a un perito, existen ciertos
resguardos recomendables para privilegiar la correcta resolución de la disputa. Estos resguardos
pueden verse reflejados en la práctica y regulación arbitral latinoamericana, y van en línea con las
mejores prácticas internacionales72-73.
68
HAUGANEDER, “The Arbitration Agreement and Arbitrability, Party-Appointed and Tribunal-Appointed Experts in
International Arbitration”, p. 180 y ss.; LIM, “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 213 y ss.
69
LIM, “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 213.
70
Perenco c. Ecuador, caso CIADI N° ARB/08/6, Decisión Provisional sobre la Reconvención Ambiental, 12 de
septiembre de 2014, párrs. 586-587: “Concordantemente, el Tribunal ha concluido que se requiere una etapa adicional
para el esclarecimiento de los hechos a fin de arribar a una conclusión apropiada y justa. El Tribunal no se conforma
con emitir una determinación final sobre el grado de responsabilidad de Perenco sobre la base de los informes periciales
actuales. Como ya se ha dado a entender, el Tribunal pretende designar su propio perito ambiental independiente, quien
recibirá instrucciones para aplicar las determinaciones del Tribunal explicadas precedentemente y trabajará con el
Tribunal y las Partes para permitirle al Tribunal evaluar la extensión de la contaminación en los Bloques por la cual se
adeuda una indemnización”.
71
LIM, “Tribunal-Appointed Experts in International Arbitration”, p. 26.
72
DE BERTI, “The Arbitrator and the Arbitration Procedure – Experts and Expert Witnesses in International Arbitration:
Adviser, Advocate or Adjudicator?”, p. 61.
73
Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil, Notas sobre la organización del proceso arbitral (2016),
párrs. 102-103: “Antes de designar a un perito, el tribunal arbitral normal mente se cerciorará de que este tenga la
debida idoneidad y obtendrá una declaración de su imparcialidad e independencia. El tribunal arbitral brinda
habitualmente a las partes la oportunidad de formular observaciones sobre el mandato que se propone impartir al perito,
así como sobre su idoneidad, imparcialidad e independencia. Podría ser aconsejable que el tribunal arbitral consultara a
los peritos tras su designación para aclarar el alcance del dictamen y las cuestiones que han de tratarse en él. Asimismo,
el tribunal tal vez desee consultar con el perito antes de que finalice el dictamen, a fin de cerciorarse de que responde al
mandato propuesto.”
74
Ver, por ejemplo, reglamento general del Centro de Arbitraje de la Cámara de Caracas, artículo 63; reglas de arbitraje
del Centro de Arbitraje de México, artículo 26; reglamento de arbitraje del Centro de Conciliación y Arbitraje de la
Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay, artículo 30(1).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 166
En segundo lugar, y en línea con el punto anterior, es aconsejable que el tribunal arbitral consulte
con las partes respecto de la determinación del encargo al perito, lo cual permite controlar la
pertinencia del dictamen, como ocurre en la práctica de Argentina76, Brasil77, y Perú78.
De manera similar, en Chile80, México81, Perú82 y Uruguay83 se acostumbra a que las partes puedan
pronunciarse sobre el dictamen pericial; mientras que en Brasil84 y Argentina85 incluso se contempla
la posibilidad de que las partes designen a ‘asistentes técnicos’ que colaboren en la actividad del
perito del tribunal.
VII. CONCLUSIONES
La figura del perito del tribunal, derivada del civil law, se ha consagrado en la región
Latinoamericana, y ha permeado a su vez en el desarrollo del arbitraje internacional, tanto en
nuestra región como en el resto del mundo.
Esta figura ciertamente tiene ventajas, pero su uso igualmente representa diversos desafíos prácticos
que deben ser considerados por el tribunal arbitral; especialmente teniendo en cuenta el uso
75
Ver, por ejemplo, Ley 1563 de 2012 (Colombia); Decreto Ley N° 1071 (Perú); Ley N° 27.449 (Argentina); Ley N°
13.129 (Brasil), entre otras. Hace excepción a esto la Ley N° 19.971 sobre Arbitraje Comercial Internacional de Chile.
76
TAWIL, Guido – CAMPOLIETI, Federico, “National Report for Argentina (2019 through 2023)”, en BOSMAN (Ed.), ICCA
International Handbook on Commercial Arbitration, Suplemento N° 125, Kluwer Law International, 2023, p. 27.
77
NEHRING, Carlos “National Report for Brasil (2019 through 2023)”, en BOSMAN (Ed.), ICCA International Handbook
on Commercial Arbitration, Suplemento N° 125, Kluwer Law International, 2023, p. 32.
78
CANTUARIAS, Fernando, “National Report for Perú (2018 through 2023)”, en BOSMAN (Ed.), ICCA International
Handbook on Commercial Arbitration, Suplemento N° 125, Kluwer Law International, 2023, p. 19.
79
Ley 1563 de 2012 (Colombia), artículo 99(2).
80
Ver Ley N° 19.971 sobre Arbitraje Comercial Internacional (Chile), artículo 26(2): “Salvo acuerdo en contrario de las
partes, cuando una parte lo solicite o cuando el tribunal arbitral lo considere necesario, el perito, después de la
presentación de su dictamen escrito u oral, deberá participar en una audiencia en la que las partes tendrán oportunidad
de hacerle preguntas y de presentar peritos para que informen sobre los puntos controvertidos.”
81
GONZÁLEZ, “National Report for Mexico”, p. 23
82
CANTUARIAS, “National Report for Perú (2018 through 2023)”, p. 19.
83
Reglamento de arbitraje del Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay,
artículo 30(3) y (4).
84
NEHRING, “National Report for Brasil (2019 through 2023)”, p. 32.
85
TAWIL – CAMPOLIETI, “National Report for Argentina (2019 through 2023)”, p. 27.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 167
generalizado del perito de parte. Entre estos desafíos, destaca el mayor gravamen que representará
para el arbitraje, tanto en cuanto a su costo y su duración. Sin perjuicio de la importancia de analizar
cada caso en particular, pareciera ser aconsejable que se recurra esta institución solo cuando las
presentaciones de las partes no le entregan al tribunal arbitral todos los antecedentes necesarios para
fallar adecuadamente; en la medida que esto no signifique suplir la carga probatoria de una de las
partes.
Vemos que las jurisdicciones latinoamericanas han avanzado en la regulación del perito del tribunal
para incorporar las tendencias y usos globales, precisamente en respuesta a estos desafíos prácticos.
Así, los países latinoamericanos han aceptado la confluencia de tanto el perito del tribunal como el
perito de parte en el arbitraje tanto doméstico como internacional, ya sea a nivel regulatorio o en la
práctica arbitral; y han incorporado los mejores usos internacionales a la hora de designar a un
perito.
EL MEGAPUERTO DE CHANCAY Y SUS CONSECUENCIAS EN
EL ARBITRAJE Y EL DERECHO MARÍTIMO NACIONAL
Nataly Maraví Chipana1 & Joaquín Mendocilla Segura2
Abstract: The Megaport of Chancay in Peru is emerging as an ambitious project, whose economic
impact on international maritime trade is imminent. However, this impulse will not only be reflected
in maritime transport, but will also put into greater use and relevance a branch of law that is not
often talked about much, such as maritime law and maritime arbitration. This article aims to
showcase the main characteristics of maritime arbitration as well as the maritime law that will be
applied, in view of the imminent change represented by the megaport.
I. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………..169
II. EL ROL DEL PERÚ Y LA IMPORTANCIA DEL MEGA-PUERTO……………………169
III. ¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES CONTRATOS MARÍTIMOS?..............................170
A. Contratos de fletamento…………………………………………………………………….170
B. Contrato de fletamento a casco desnudo…………………………………………………...170
C. Contrato de fletamento por tiempo…………………………………………………………171
D. Contrato de fletamento por viaje…………………………………………………………...171
E. Contrato de seguro en el transporte marítimo……………………………………………...171
IV. EL ARBITRAJE MARÍTIMO………………………………………………………………172
V. EL ARBITRAJE MARÍTIMO Y SU REGULACIÓN……………………………………...173
A. Normativa internacional del arbitraje marítimo…………………………………………...173
B. Normativa nacional del arbitraje marítimo………………………………………………...176
VI. MODELOS INTERNACIONALES DE LOS CONTRATOS MARÍTIMOS……………177
VII. PRINCIPALES CENTROS DE ARBITRAJE MARÍTIMO…………………………….178
VIII. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES…………………………………………..178
1
Estudiante de 4to año de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Miembro principal
del Grupo de Estudios Sociedades. [Link]@[Link]
2
Estudiante de 5to año de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Miembro
Principal del Grupo de Estudios Sociedades. [Link]@[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 169
I. INTRODUCCIÓN
El derecho marítimo por la particularidad de sus instituciones se configura como un derecho
especial; identificándose principal y tradicionalmente con el transporte marítimo comercial. Sin
embargo, el ámbito de aplicación del derecho marítimo es más amplio, considerando a la
navegación marítima y los contratos que derivan de estos como los seguros y fletamentos, así como
las herramientas que facilitan estos contratos como los bill of lading o su mecanismo para
solucionar controversias.3
Pese a ello no se ha escrito mucho si se contrasta con otras ramas o campos de estudio en el
derecho. Por lo que, ya sea por un fin académico o práctico ante los últimos sucesos, resulta
necesario comenzar a adentrarnos en dicha materia, ya que el derecho marítimo va a tomar una
posición sumamente importante en las actividades de la región. Todo esto en atención a la próxima
inauguración del primer mega-puerto de Sudamérica en Chancay, Perú.
Este megapuerto constituye uno de los principales cambios a nivel nacional, regional y local; toda
vez que estimula la creación de nuevos empleos y negocios, lo que promueve un impacto positivo
en nuestra comunidad. Además, la economía peruana también se verá beneficiada debido al
aumento del turismo, pues recordemos que Chancay, de por sí, es un lugar turístico; y, por tanto,
con la construcción del megapuerto tendrá mayor acogida.
Pero sus bondades no solo se reducen al plano nacional, sino que también se reflejan a nivel
internacional considerando sus modernas e innovadoras instalaciones que recibirán a los barcos más
grandes del mundo, así como el gran impulso que generará a la inversión y al comercio
3
RUEDA LÓPEZ, Francisco C., “Concepto y caracteres del derecho marítimo”. Vol. N° 52. Vniversitas, 2005, 229-268, p.
233.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 170
En efecto, si bien en el Perú existe otro puerto que reviste especial relevancia a nivel internacional
como lo es el Puerto de Callao; debemos precisar que esté se encuentra congestionado, por lo que el
megapuerto busca descongestionar sus vías de acceso, incrementando la competitividad comercial.
4
“Puerto multipropósito de Chancay impulsará la economía y su construcción generará 7500 empleos directos e
indirectos”, Plataforma del Estado peruano, 10/09/2022, disponible en
[Link]
struccion-generara-7500-empleos-directos-e-indirectos
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 171
tiempo5. Bajo esta figura contractual, el arrendador o fletante debe recibir un pago en concepto de
alquiler del buque y no responderá por las mercancías o transacciones que se efectúen durante el
tiempo de contrato A nivel doctrinario, existe una comparación entre los fletamentos a casco
desnudo y los contratos de arrendamiento, puesto que poseen la misma naturaleza jurídica.
5
URDAY BERENGUEL, Percy, Manual de Derecho Marítimo, 1a ed, Fondo Editorial PUCP, Lima, 2017, p.67.
6
URDAY BERENGUEL, Percy, Manual de Derecho Marítimo, 1a ed, Fondo Editorial PUCP, Lima, 2017, p.67.
7
GABALDÓN GARCÍA, José Luis, Curso de Derecho Marítimo Internacional: derecho marítimo internacional público y
privado y contratos marítimos internacionales. Marcial Pons, Madrid, 2012, pp. 808
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 172
los que el tomador y el asegurado son la misma persona. Los beneficiarios son aquellos que poseen
el derecho a ser indemnizados, pese a que no se encuentran como asegurados en el contrato. Por su
parte, el objeto del contrato será la mercancía o carga, cuyo valor está establecido en la póliza con el
fin de que el asegurador pueda calcular el monto de la indemnización.
Es así que surge una disyuntiva meramente doctrinal entre acudir a la jurisdicción ordinaria o a la
arbitral para la resolución de estas disputas, toda vez que la práctica y la costumbre internacional
reconocen al arbitraje como el único medio idóneo para dirimir estas controversias. Ello en atención
a sus múltiples virtudes, entre las que se encuentran la especialización y la posibilidad que poseen
las partes para designar a los árbitros.
La celeridad es otra de las ventajas que posee la vía arbitral, la cual es más que necesaria en las
transacciones marítimas comerciales, toda vez que constituiría un grave perjuicio para la economía
el que las controversias marítimas y portuarias que derivan del intercambio comercial, tomen años
en resolverse. Tal como sucede con los procesos llevados al Poder Judicial, cuyos plazos se
prolongan por años, sumado a la excesiva carga procesal de los juzgados.
8
PEJOVÉS MACEDO, José A., El arbitraje marítimo y su desarrollo en el Perú, Advocatus, Vol. N° 33, 2016, 223-233, p.
230.
9
PEJOVÉS MACEDO, José A., El arbitraje marítimo y su desarrollo en el Perú, Advocatus, Vol. N° 33, 2016, 223-233, p.
230.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 173
Otros beneficios son la confidencialidad, la elección del derecho aplicable, entre otros. En razón de
lo expuesto es que el arbitraje se presenta como la vía idónea para atender los conflictos marítimos
y portuarios que se deriven a partir de las operaciones de transporte marítimo internacional,
surgiendo así lo que conocemos como arbitraje marítimo, y cuya regulación en el ámbito
internacional tendrá tratamiento más adelante.
Es innegable que el transporte marítimo es la actividad más relevante dentro de las comprendidas
por el derecho marítimo, por lo que es desde los contratos de transporte marítimo que se establece el
punto de partida para comprender cómo se resuelven sus controversias y para qué debemos estar
preparados los abogados de la región en el futuro. En esa línea, como primer peldaño es importante
conocer las normas internacionales relevantes, las cuales serán base para alegatos, defensas y
laudos.
Así también, es menester citar y revisar el Convenio de las Naciones Unidas para el Transporte
Marítimo de Mercancías de 1978, más conocido como Reglas de Hamburgo, que regulan al
transporte marítimo, sus procesos e instituciones. La nota explicativa de la secretaría de la Comisión
de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (“CNUDMI”) las define de la
siguiente manera: “Las Reglas de Hamburgo establecen un régimen jurídico uniforme que regula
los derechos y obligaciones de cargadores, porteadores y consignatarios en virtud de un contrato
de transporte marítimo”.
Las Reglas de Hamburgo son el cuerpo normativo para revisar a la hora de enfrentar un caso de
transporte marítimo o cuando se utilicen conocimientos de embarque o bill of lading, como se les
conoce internacionalmente; los cuales son títulos valores que sirven de herramienta a la hora de
realizar contratos de transporte marítimo.
Asimismo, la doctrina desarrolla tres funciones de los conocimientos de embarque: (i) como
constancia de la entrega de las mercancías o de que han sido cargadas; (ii) como prueba de la
existencia de un contrato de transporte marítimo;(iii) como título de crédito.
Por lo que volviendo al tema del presente artículo, ¿qué dicen las Reglas de Hamburgo respecto a la
solución de controversias en los contratos marítimos?
Para responder a esta pregunta hay que dirigirse a los artículos 21 y 22 del referido cuerpo
normativo, los cuales prevén tanto la solución de controversias en la vía judicial, así como la
posibilidad de pactar arbitraje.
“1. Con sujeción a lo dispuesto en este artículo, las partes podrán pactar por escrito que
toda controversia relativa al transporte de mercancías en virtud del presente Convenio sea
sometida a arbitraje.
10
SALGADO SALGADO, José E., El arbitraje y el conocimiento de embarque marítimo, en IMCE. - ADACI.- UNAM.
(Eds.). Panorama del arbitraje comercial internacional, México, 1983, pp. 1-2.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 175
6. Ninguna de las disposiciones del presente artículo afectará a la validez del compromiso
de arbitraje celebrado por las partes después de presentada la reclamación basada en el
contrato de transporte marítimo”.
Las Reglas de Hamburgo establecen las características de los arbitrajes que resuelvan controversias
marítimas: (i) se podrá arbitrar tanto transportes marítimos como conocimientos de embarque; (ii) el
lugar del arbitraje en atención al establecimiento principal del demandado, el lugar de la celebración
del contrato siempre y cuando haya un establecimiento del demandado ahí, o en los puertos que
contemple el contrato. Esto último, resulta muy interesante ya que se relaciona con una de las
características del arbitraje marítimo en la práctica: la preferencia por optar por arbitrajes ad hoc.
En palabras de la Dra. Eva Latina, la intención de las partes de preferir confidencialidad, eficiencia
y flexibilidad en la industria marítima las lleva a preferir el arbitraje ad hoc, sin tener que someterse
a la supervisión de una institución arbitral. Sin embargo, sí se someten a los reglamentos de
instituciones arbitrales para sus arbitrajes; siendo los principales en arbitraje marítimo: London
Maritime Arbitrators Association (“LMAA”), New York Society of Maritime Arbitrators (“SMA”) y
Singapore Chamber of Maritime Arbitration (“SCMA”)11.
Esta preferencia por arbitrar de manera ad hoc es uno de los motivos por los cuales es complicado
tener información precisa sobre la cantidad de arbitrajes marítimos, sin embargo, también evidencia
la forma en la que funciona la actividad comercial marítima. ya que no se tienen lugares fijos de
ejecución, por lo que la sede del arbitraje es toda una cuestión a tratar sobre todo al estar frente a
partes internacionales. Las partes podrán fijar en su convenio arbitral de forma previa cuál será la
sede, sin embargo, en ausencia de este pacto deberá definirse ya sea con el lugar de celebración del
contrato, en alguno de los puertos involucrados e incluso en caso de accidentes en el caso de
seguros podrá ser el lugar de ocurrencia del siniestro.
11
LATINA, Eva, Theory, Law and Practice of Maritime Arbitration: The Case of International Contracts for the Carriage
of Goods by Sea, Kluwer Law International, 2020, p.1.
12
“United Nations Convention on Contracts for the International Carriage of Goods Wholly or Partly by Sea (New
York, 2008) (the "Rotterdam Rules")”, United Nations Commission On International Trade Law, disponible en
[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 176
cuenta diversos cambios y novedades tecnológicas y comerciales que se han producido en los
transportes marítimos a lo largo de todo este tiempo. En efecto, quizás uno de los mayores aportes
de las Reglas de Rotterdam consiste en incorporar los documentos electrónicos, lo cual es un intento
por modernizar el derecho marítimo.
Pese a lo expuesto, debemos señalar que este cuerpo normativo ha generado numerosos debates,
puesto que cuenta con defensores que afirman que las Reglas de Rotterdam representan un avance
significativo en la modernización del derecho marítimo; así como, detractores, tales como aquel
grupo de abogados que publicó la Declaración de Montevideo.
En la actualidad, la mayoría de países, incluyendo al Perú, han ratificado las Reglas de Hamburgo,
sustituyendo las Reglas de La Haya. Y, respecto a las Reglas de Rotterdam, pese a ser la más actual,
estas no han sido ratificadas por ningún país latinoamericano o europeo (con excepción de España),
lo cual obedece a su excesiva extensión (93 artículos) y la oscuridad de algunas de sus normas.
Sobre el particular, el Código de Comercio peruano posee un apartado en el cual se establecen los
contratos especiales del comercio marítimo, tales como el contrato de fletamento, incluyendo las
obligaciones del fletador y fletante; el denominado contrato a la gruesa o préstamo a riesgo
marítimo, que no es muy conocido a nivel internacional; y el contrato de seguros marítimos, cuya
validez está condicionada a la formalidad escrita en póliza firmada por los contratantes y a los
requisitos consignados en su artículo 751.
En atención a lo expuesto y volviendo al tema del megapuerto, surge una situación sumamente
preocupante. Y es que si, tal como afirmamos en la primera parte de este artículo, se avecinan
numerosos contratos como producto de la construcción del megapuerto, ¿cómo se van a solucionar
los conflictos derivados de esos contratos cuando el arbitraje marítimo en Perú se regula por una
norma internacional que no es muy conocida por la comunidad jurídica (Reglas de Hamburgo) y por
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 177
un Código de Comercio vetusto?, ¿estamos preparados para afrontar ello? A nivel normativo,
definitivamente, no. Por lo cual, consideramos que la creación de una legislación nacional en cuanto
al arbitraje marítimo es lo más conveniente y, a su vez, una modificación del libro tercero del
Código de Comercio de 1902, en atención a las actuales necesidades que surgen con la instalación
del megapuerto.
Todos estos contratos funcionan mediante pólizas, las cuales pese a ser de libre disposición y
regulación por las partes, las mismas prefieren ceñirse a modelos internacionales como lo son los
contratos modelo BIMCO de la Baltic and International Maritime Conference (“BIMCO”).
A nivel internacional, dadas las particularidades de los contratos de fletamento y el uso habitual de
los mismos por sus múltiples virtudes, se han elaborado pólizas de fletamento tipo con el fin de
facilitar la contratación y otorgar una base a las partes sobre la cual guiar sus negociaciones.
BIMCO formuló las pólizas BARECON 2001, BALTIME y GENCON 2022, ello en atención a las
figuras del contrato de fletamento a casco desnudo, por tiempo y por viaje, respectivamente. Otros
modelos de contrato BIMCO son los SYNACOMEX para el fletamento por viaje;
CONVERSIONCOIN para los casos en que los buques requieren convertirse a un nuevo propósito
o el SHIPSALE 22. Por su parte, la Asociación de Corredores y Agentes de Buques de Estados
Unidos elaboró la póliza New York Produce Exchange respecto al fletamento por tiempo.
BIMCO pública formularios normalizados y cláusulas especiales que pueden ser incorporadas por
el parte en cualquier contrato marítimo. Una de las cláusulas tipo más importantes es la cláusula de
arbitraje, la cual se revisa y actualiza periódicamente14. En conclusión, los contratos de fletamento
internacionales optan por el arbitraje para la solución de controversias, considerando incluso
establecer cláusulas escalonadas, las cuales podrán elegir o no los contratantes.
Respecto a los contratos de seguros marítimos, también se ha optado por establecer una serie de
cláusulas modelos, que unifican los términos y condiciones de cobertura que se llevan a cabo en la
actualidad. Entre las cláusulas más conocidas se encuentran las Institute Cargo Clauses (“ICC”)
publicadas por el Institute of London Underwriters (“ILU”). Las ICC son tres cláusulas de cobertura
de aplicación multinacional que se clasifican de la A a la C, de mayor a menor cobertura, siendo la
primera la que cubre todo riesgo, mientras que la tercera cubre las pérdidas o demoras en la entrega
de mercancías.
13
URDAY BERENGUEL, Percy, Manual de Derecho Marítimo, 1a ed, Fondo Editorial PUCP, Lima, 2017, p. 63
14
LATINA, Eva, Theory, Law and Practice of Maritime Arbitration: The Case of International Contracts for the Carriage
of Goods by Sea,Kluwer Law International, 2020, p.1.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 178
Por su parte, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (“UNCTAD”), en
un intento de crear modelos que hicieran la contratación de seguros mucho más comprensible y
contribuir a la estandarización del mercado, publicó las MMCI. Sin embargo, estas cláusulas no
obtuvieron la aceptación de los armadores y, mucho menos, del mercado internacional de seguros
marítimos.
Cifras estadísticas estiman que el 80 % de los arbitrajes marítimos del mundo suceden en Londres,
mientras que Nueva York representa el segundo lugar, dejando como los terceros más relevantes a
Singapur y Hong Kong, como los centros de arbitraje predilectos para arbitrajes marítimos ya sea
para administrarlos o para someterse a sus reglamentos15 .
Es claro que la construcción del megapuerto trae consigo grandes oportunidades para la economía
peruana, pero también nuevos retos en el campo del derecho marítimo y el arbitraje marítimo. Es así
que proponemos la creación de una legislación nacional y la actualización del Código de Comercio
de 1902, de manera que se armonice con las Reglas de Hamburgo ya ratificadas por el Estado
peruano.
15
LATINA, Theory, Law and Practice of Maritime Arbitration: The Case of International Contracts for the Carriage of
Goods by Sea, p.2.
16
Petroperu S.A. v. Empresa Petrolera Transoceanica S.A. Centro de Arbitraje de la CCL. Caso Arbitral N°
2271-2012-CCL, Laudo Final, 15 de abril de 2013.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 179
Asimismo, litigantes y árbitros deben tener en cuenta que el derecho marítimo es una rama del
derecho especial ya que sus instituciones son muy particulares por lo que al ser el derecho de fondo
a la hora de resolver y atender casos relacionados con transporte marítimo, fletamentos o seguros
marítimos, resulta relevante que se le de una especial importancia y nuevos enfoques.
¿QUIÉN RESPONDE? MEDIDAS CAUTELARES EN EL
ARBITRAJE COMERCIAL INTERNACIONAL
Pedro Lacasa1
Resumen: Las medidas cautelares en un proceso arbitral levanta numerosos puntos grises. Hay un
tema que ha sido ignorado por demasiado tiempo por los esfuerzos internacionales (como lo es la
Convención de Nueva York de 1958) o regionales (como el Acuerdo sobre Arbitraje Comercial
Internacional del MERCOSUR) en materia legislativa acerca del arbitraje comercial internacional.
Las medidas cautelares han sido en parte reguladas en las leyes domésticas de cada Estado
Soberano (influenciadas en gran parte por la Ley Modelo CNUDMI) y en los reglamentos
institucionales de arbitraje comercial internacional, entre los cuales los principales son el de
CNUDMI, CCI, LCIA y SCC.
Sin embargo, lo que estas leyes domésticas o reglamentos institucionales no regulan en absoluto es
la responsabilidad que deriva del otorgamiento (injusto o indebido) de dichas medidas cautelares.
Este trabajo comparará algunas de las principales leyes domésticas del arbitraje comercial
internacional, para luego comparar también algunos reglamentos institucionales, para así revelar la
gran faltante en estas regulaciones: la responsabilidad derivada del otorgamiento de medidas
cautelares por parte de un tribunal arbitral.
Abstract: Interim measures in arbitration proceedings raise numerous issues. One has been ignored
for too long by international (such as the 1958 New York Convention) or even regional (such as the
MERCOSUR Agreement on International Commercial Arbitration) legislation on international
commercial arbitration.
Interim measures have been partially regulated in the domestic laws of each Sovereign State
(largely influenced by the UNCITRAL Model Law) and in the institutional rules of international
commercial arbitration, among which the main ones are those of UNCITRAL, ICC, LCIA and SCC.
However, what these domestic laws or institutional rules do not regulate at all is the liability arising
from granting (unfairly or irregularly) such interim measures.
1
Abogado (Universidad Nacional de Asunción, 2013) Máster en Derecho Internacional Privado (Université Paris II
Panthéon-Assas, 2016). Máster en Derecho de la Empresa (Universidad Católica, 2020). Summer school of Civl Law
(Fondation pour le droit continental, 2016). Diploma internacional en Derecho de la Energía e Inversiones
(CCI-Heidelberg, 2017). Pasantía en Project Finance y Estructuración de PPPs (Corporación Nacional de Desarrollo.
Montevideo, 2018). Especialización en Derivados Financieros de la Bolsa de Valores de Asunción (2019). Curso de
Futuros de Tipo de Cambio de la BVPASA (2019). Course on International Investment Law and Dispute Resolution
(British Institute of International and Comparative Law, 2020). Summer School en Derecho Internacional Privado
(Academia de Derecho Internacional de La Haya, 2021).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 181
This paper will compare some of the main domestic laws of international commercial arbitration,
and then also compare some institutional rules, in order to reveal what is missing in these
regulations: the liability arising from the granting of interim measures by an arbitral tribunal.
I. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………..181
II. LA PARADOJA DE LA UNIFORMIDAD EN EL ARBITRAJE INTERNACIONAL Y
LAS MEDIDAS CAUTELARES………………………………………………………………..182
III. LAS MEDIDAS CAUTELARES EN EL ARBITRAJE COMERCIAL
INTERNACIONAL: ¿UN ARMA DE DOBLE FILO?..............................................................183
IV. RESPONSABILIDAD CIVIL DEL JUEZ ESTATAL EN EL DICTADO DE MEDIDAS
CAUTELARES: ALGO NO DISCUTIDO. ¿LO MISMO APLICA A LOS ÁRBITROS
INTERNACIONALES?.................................................................................................................185
V. LA RESPONSABILIDAD DEL ÁRBITRO INTERNACIONAL EN EL DICTADO DE
MEDIDAS CAUTELARES……………………………………………………………………...186
A. Leyes estatales sobre arbitraje comercial internacional…………………………….…187
B. Las reglas de arbitraje comercial internacional………………………………………..188
VI. COLOFÓN…………………………………………………………………………………...189
I. INTRODUCCIÓN
La eficacia de los laudos arbitrales internacionales depende de la relación entre (i) la ley aplicable al
fondo y (ii) la competencia del adjudicador (árbitro único o tribunal arbitral) el cual deberá aplicar
dicha ley de fondo al litigio que le fue sometido.
Sin embargo, el dictado de medidas cautelares no constituye un laudo final. Por lo que la relación
binaria descrita supra no es exigida de forma unánime por la comunidad internacional para la
circulación de medidas cautelares dictadas en otra jurisdicción ajena a la de la lex arbitri.
Cada jurisdicción tiene su concepción propia de lo que es una medida cautelar. Estas concepciones
son, por supuesto, un tanto diferentes. Entonces, no es sorpresa que las concepciones de lo que es
una medida cautelar en el arbitraje comercial internacional varíe incluso más.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 182
Aunque el concepto general sea in abstracto coincidente, lo cierto es que las concepciones internas
reflejadas en la práctica arbitral pueden llevar a debates y diferencias. Como bien lo evidenció Julio
César Rivera, hasta en la nomenclatura (i.e. forma de denominar a lo que se conoce como medidas
cautelares o terminología) varía de jurisdicción en jurisdicción, y hasta genera un pequeño
desacuerdo entre comentaristas y doctrinarios2.
En derecho inglés y americano se conocen como Interim Measures o Provisional Measures. Estos
términos pueden ser traducidos directamente como el caso de las Medidas Provisionales o Medidas
Precautorias, pero también se conocen como Medidas Cautelares. En derecho francés, suizo y belga
(y parte del derecho canadiense) se conocen como Mesures Provisoires o Mesures Conservatoires.
El problema con varias de estas categorías de laudos es que las leyes de arbitraje difieren
acerca de la cuestión de cuál categoría puede o no ser usada. Además, los mismos
términos parecieran ser utilizados, pero con diferentes significados. Por ejemplo, lo que
es referido como un laudo parcial en algunos países de Derecho Civil es llamado Interim
Award en algunos países de Common Law. Pero la Ley Modelo de CNUDMI sobre
Arbitraje Comercial Internacional de 1985 (artículo 32 (1))3
2
RIVERA, Julio C., Arbitraje Comercial, Internacional y Doméstico, 2da Edición, Abeledo-Perrot, 2014, p. 546.
3
VAN DEN BERG, Albert J. "New York Convention of 1958: Refusals of Enforcement" (2007) 18 ICC International Court
of Arbitration Bulletin 25. Traducción libre.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 183
La Ley Modelo CNUDMI ha sido enmendada en el año 2006. Las enmiendas encararon dos temas
principales: (i) el requerimiento “por escrito” para los convenios arbitrales y (ii) las condiciones
para la emisión de medidas cautelares4.
Por esta razón, algunas leyes domésticas de arbitraje comercial internacional basadas en la Ley
Modelo CNUDMI antes de su enmienda del año 2006 son algo diferentes que las leyes sancionadas
después. Las leyes de Paraguay5, Brasil6, Chile7 y España8 (todas ellas basadas en la Ley Modelo)
fueron sancionadas antes; las leyes de Argentina9, Colombia10, Perú11 y Uruguay12, después.
III. LAS MEDIDAS CAUTELARES EN EL ARBITRAJE COMERCIAL INTERNACIONAL: ¿UN ARMA DE DOBLE FILO?
Sin perjuicio de todo lo anterior, lo cierto es que algunos consideran que, en la práctica, las medidas
cautelares en los procesos de arbitraje comercial internacional pues son utilizadas como una manera
“legal” de meter presión a la contraparte. Como bien lo expresa Astrid Westphalen en su
comentario:
Normalmente utilizadas como un medio para proteger los legítimos intereses de las partes
durante el procedimiento arbitral, las medidas cautelares se han ido desviando de su
propósito original y hasta son recurridas como una táctica procesal para que una parte
ejerza presión sobre la otra.13
A esta opinión cada vez más en aumento acerca del abuso del derecho en lo concerniente a las
medidas cautelares, se suma el “mercado negro” en el dictado de medidas cautelares en los
4
HOWARD M HOLTZMANN AND OTHERS, ‘Foreword’, A Guide to the 2006 Amendments to the UNCITRAL Model Law on
International Commercial Arbitration (Wolters Kluwer 2015).
5
Ley No. 1879 de 2002
6
La ley No. 9307 de 1996 se ha basado parcialmente en la Ley Modelo CNUDMI y en la ley 36/1998 de Arbitraje de
España. Ver MONTEIRO, Andre L., et al., ‘Is Brazil an Arbitration-Friendly Jurisdiction?’ (Kluwer Arbitration Blog, de
enero 2019).
7
Ley No. 19.971 de 2004.
8
Ley No. 60 de 2003.
9
Ley No. 27.449 de 2018.
10
Ley No. 1563 de 2012. Como bien lo ilustra autorizada doctrina de dicho país en virtud del art. 80 de dicha ley, el
cual está basado en el art. 17 de la Ley Modelo CNUDMI, el tribunal arbitral está autorizado para ordenar medidas
cautelares a menos que las partes hayan estipulado lo contrario. Pero el art. 89 de esa misma ley (también basado en el
art. 17 de la Ley Modelo CNUDMI) establece que una de las causales que pueden dar lugar a la negativa del juez
colombiano de la ejecución de una medida cautelar es que dicha medida sea contraria al orden público colombiano.
Ergo, una interpretación amplia de orden público podría llevar a los jueces a rechazar la ejecución de algunas medidas
cautelares dictadas por un tribunal arbitral. Ver JUAN ANTONIO GAVIRIA GIL, ‘Comentarios sobre las nuevas normas
colombianas en materia de arbitraje internacional’ [2013] Revista de Derecho Privado 259.
11
Decreto Legislativo No. 1071 de 2008. Se sostiene que, si bien la legislación peruana adoptó como modelo directo a
la ley de arbitraje española 60 de 2003, lo cual implica que adoptó como modelo indirecto a la Ley Modelo CNUDMI.
Ver MATHEUS LÓPEZ, Carlos A., ‘La nueva Ley de Arbitraje peruana’ [2009] Reforma Judicial. Revista Mexicana de
Justicia
[Link] accessed 25 March 2024.
12
Ley No. 19.636 de 2018.
13
WESTPHALEN, Astrid, ‘Les mésures provisoires et conservatoires en arbitrage international - Etat des lieux/ Provisional
and Conservatory Measures in International Arbitration - Overviwew’ [2018] Revue de Droit des Affaires
Internationales/ International Business Law Journal 19–20. Traducción libre.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 184
No se puede negar que existe un abuso en el uso de medidas cautelares en el arbitraje comercial
internacional. Pero dicho abuso no se configura solamente con la petición (abusiva) de la parte
solicitante de la medida; sino que se termina de configurar con el dictado (a veces imprudente) de
dicha medida solicitada (en abuso del derecho) por parte del tribunal arbitral.
Por supuesto, el poder adjudicador de la iurisdictio que poseen los árbitros implica una
discrecionalidad en el uso de dicho poder adjudicador15. Pero si dicha discrecionalidad se encuentra
con un abuso del derecho… ¿Se genera aquí una responsabilidad del decisor en el caso de medidas
cautelares concedidas a peticiones (manifiestamente) abusivas?16
Además, parte de la doctrina considera que el dictado de medidas cautelares como una decisión
anterior al laudo no sería (por razones obvias) luego modificada o “corregida” por el mismo
decisor que la dictó (i.e. el tribunal arbitral), como bien lo expresa un comentario sobre las Mareva
Injunctions, un tipo popular de medida cautelar en cortes inglesas que se ha expandido al arbitraje
comercial internacional, que si bien son dictadas en general por el juez de la sede, también son
susceptibles de dictado por el tribunal arbitral si así ha sido acordado por las partes en el convenio
arbitral17:
14
PRETELLI, Ilaria, ‘Provisional and Protective Measures in the European Civil Procedure of the Brussels I System’ in
Vesna Lazić and Steven Stuij (eds), Brussels Ibis Regulation (TMC Asser Press 2017)
[Link] accessed 26 March 2024. Traducción Libre
15
El ejercicio de la discrecionalidad en la actividad adjudicadora del árbitro internacional puede adoptar, mutati
mutandis, el contexto de la discrecionalidad judicial (que se torna como algo inevitable, debido a lagunas, antinomias,
textura abierta del lenguaje, etc.). Ver Juan B ETCHEVERRY, ‘Discrecionalidad judicial. Causas, naturaleza y límites’
[2014] Teoría & Derecho. Revista de pensamiento jurídico
[Link]
16
Sobre la discrecionalidad en el dictado de medidas cautelares, se ha manifestado que “[la equidad] está generalmente
aceptada en las cortes americanas e inglesas. La equidad está enraizada en la discrecionalidad. Sin embargo, la
discrecionalidad puede ser excesiva, creando situaciones injustas, rígidas o nocivas. Dicho poder discrecional debe
entonces ser ejercido con extrema cautela ante la posibilidad de lesionar el Estado de Derecho (Rule of Law). WILSON
Jeffrey, ‘Three If by Equity: Mareva Orders & the New British Invasion’ (2012) 19 Journal of Civil Rights and
Economic Development
[Link] Traducción libre.
17
Mahasweta MUTHUSUBBARAYAN, ‘The Mareva Injunction and Its Story of Expanding Horizons’ (Kluwer Arbitration
Blog, 20 May 2019)
[Link]
accessed 27 March 2024.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 185
Algunos comentaristas han sostenido que “sin querer queriendo” el dictado de una medida cautelar
puede colocar al solicitante (de dicha medida) en mejor posición litigiosa que la del requerido y a
expensas de este último19.
IV. RESPONSABILIDAD CIVIL DEL JUEZ ESTATAL EN EL DICTADO DE MEDIDAS CAUTELARES: ALGO NO
DISCUTIDO. ¿LO MISMO APLICA A LOS ÁRBITROS INTERNACIONALES?
Ahora bien, ya se trate de un litigio puramente doméstico o de una disputa en medio de intereses
que pueden afectar el orden trasnacional, el juez doméstico generalmente asume una
responsabilidad civil en sus decisiones. Este reenvío a las reglas de la responsabilidad civil está
fundado en la doctrina o en ocasiones existe expresamente en un ordenamiento jurídico. Tal es el
caso de lo dispuesto en el artículo 16 del Código Procesal Civil de Paraguay20.
Pero esto parece no extenderse expressis verbis a los árbitros, ya sean en litigios puramente
domésticos o litigios que afecten al comercio internacional21. Sin embargo, el aforismo jurídico de
alterum non laedere es considerado un Principio General del Derecho compartido por casi toda la
comunidad internacional22.
18
WILSON (n 16). Traducción libre. El texto dentro de los [ ] pertenecen al autor.
19
“[…] Similarly, judges maintain that they have equitable discretion to gran injunctive relief that gives the plaintiff
more than the rightful position. Such use of equitable discretion enforces the plaintiff’s rights granted by the rules of
liability but takes away the defendant’s right to engage in perfectly legal conduct. As a result, the judge puts the plaintiff
in a better that rightful position and does so at the defendant’s expense”. Ver SCHOENBROD, David ‘The Measure of an
Injunction: A Principle to Replace Balancing the Equities and Tailoring the Remedy’ [1988] Minnesota Law Review
[Link]
20
“El incumplimiento de los deberes en el ejercicio irregular de las facultades que las leyes imponen u otorgan a los
jueces, los hará incurrir en responsabilidad civil”.
21
Ver por ejemplo el art. 1504 del Code de procédure civile francés; ver también el art. 62 de la ley 1563 de 2012 de
Colombia “Por medio de la cual se expide el Estatuto de Arbitraje Nacional e Internacional y se dictan otras
disposiciones”
22
Algunos ejemplos en la doctrina jurídica de Perú en ESTEBAN, Edilberto C. ‘El principio alterum non laedere:
Determinación del alterum en el artículo 142.2 de la Ley 28611 - Ley General del Ambiente’ (Pontificia Universidad
Católica del Perú 2019). En fallos judiciales de Argentina, ver CSJN en “Morea, Mariana Marcela c. E.N. – Min. De
Justicia y D.D.H.H. – SPF s/ daños y perjuicios”, sentencia del 30 de marzo de 2004. En desarrollos doctrinarios de
Ecuador en FLORES LARREA, Ana P. - IZQUIERDO IZQUIERDO Iván A. - GUZMÁN BURBANO Felipe N., ‘La vigencia del
alterum non laedere en el ordenamiento jurídico ecuatoriano, ¿un principio general o un deber jurídico?’ (2021) 8 USFQ
Law Review 147. En cuanto a España, ver PAPAYANNIS, Diego M., ‘LA PRÁCTICA DEL ALTERUM NON LAEDERE’
[2014] Isonomía - Revista de teoría y filosofía del derecho 19. Asimismo, el propio Diccionario panhispánico del
español jurídico de la Real Academia Española sostiene que “[…] la segunda regla, alterum non laedere, identificada
con la obligación de no dañar a otro, constituye un auténtico principio general del derecho en virtud del cual la
actuación tanto dolosa como culposa o negligente origina una obligación de reparar el daño causado”RAE, ‘Definición
de iuris praecepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere - Diccionario panhispánico del
español jurídico - RAE’ (Diccionario panhispánico del español jurídico - Real Academia Española)
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 186
Hay mucha doctrina en el Derecho Comparado acerca de la responsabilidad civil judicial23. Nadie
niega que los jueces estatales deben responder sobre sus decisiones en caso de que éstas generen un
daño injusto o ilícito que no esté previsto, contemplado o supuesto por la ley aplicable al fondo.
(…) es evidente que para lograr una adecuada administración de justicia se requiere que
el juzgador actúe con absoluta imparcialidad, evitando causar daño en la realización de su
actividad jurisdiccional. La reparación del daño injustamente causado ha sido una
preocupación presente en la mayoría de los sistemas jurídicos24.
Mucha tinta fue dedicada, también, a la responsabilidad (civil) de los árbitros25; pero no se ha
abordado con suficiente interés la responsabilidad en el otorgamiento de medidas cautelares.
Tal como fue adelantado por Jeffrey WILSON al comentar sobre las Mareva Injunctions (o freezing
orders): si una medida cautelar dictada por un tribunal arbitral previamente al laudo final será
difícilmente corregida o ajustada por el mismo tribunal que la dictó (pues eso forzosamente
equivaldría a confesar el dictado de una medida cautelar de forma manifiestamente injusta o
irregular) … ¿cómo se puede hablar de absoluta imparcialidad26 en la actividad jurisdiccional?
En este orden de ideas, en el caso del dictado (manifiestamente) incorrecto o injusto de una medida
cautelar por un tribunal arbitral… ¿Quién se hace cargo de las consecuencias? ¿Quién es el
responsable?
[Link] accessed
28 March 2024. En la Unión Europea, ver la sentencia del caso C-666/18 del 12 de septiembre de 2019 IT Development
SAS v Free Mobile SAS (originario de la Cour d’appel de Paris)
23
Ver, entre otros, Martín REBOLLO, Jueces y Responsabilidad Del Estado (El Artículo 121 de La Constitución) (Centro
de Estudios Políticos y Constitucionales 1983).; ARRARTE ARISNABARRETA, Ana M. ‘Aspectos procesales de la
responsabilidad civil de los jueces’ [1998] Advocatus 109.; Guido Santiago Tawil, La responsabilidad del Estado y de
los magistrados y funcionarios judiciales por el mal funcionamiento de la administración de justicia (Depalma 1989).;
LOVÓN SÁNCHEZ, José A. La responsabilidad civil de los jueces (Universidad Católica de Santa María, Adrus D&L
Editors 2015).; OLIVA BLÁZQUEZ, Francisco ‘Responsabilidad civil de los Jueces y Magistrados por ignorancia
inexcusable’ [2024] InDret.; MARTÍNEZ, Patricia F. ‘La responsabilidad civil de los jueces: Procedencia y régimen
aplicable’ [2016] Revista de Derecho de la UDD.
24
NAVA RODRÍGUEZ, María A., ‘La responsabilidad del Estado en la función judicial’ (2012) 1 Ciencia jurídica 143.
25
Ver, entre otros, MOREAU-CUCCHI, Matthieu ‘La responsabilité civile de l’arbitre’ (phdthesis, Université Paris-Saclay
2021) Commission Ad Hoc, ‘La Responsabilité de l’arbitre’ (Club des juristes 2017) ‘CIVIL LIABILITY OF
ARBITRATORS | EU and Comparative Law Issues and Challenges Series (ECLIC)’ McCarthy Tétrault LLP-Aidan L
CAMERON, ‘Understanding the Liability of Arbitrators’ (Lexology, 2 February 2017) Jus Mundi, ‘Wiki Note: Arbitrator
Responsibility’ ‘The Liability of International Arbitrators: When and Where to Sue?’
26
Se recuerda que el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española define a imparcialidad como
“falta de designio anticipado o de prevención en favor o en contra de alguien o algo, que permite juzgar o proceder con
rectitud” RAE- ASALE and RAE, ‘imparcialidad | Diccionario de la lengua española’ («Diccionario de la lengua
española» - Edición del Tricentenario) .
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 187
La solicitud de una medida cautelar en claro abuso de derecho por parte del solicitante no
transforma mágicamente ese pedido en una realidad material. Para ello, es necesario el dictado de
una decisión por parte del tribunal arbitral, otorgando o rechazando el pedido de medida cautelar.
Por ende, no tiene mucho sentido trasladar toda la culpa a la parte solicitante, que, si bien abusó del
sistema para lograr obtener un fin distinto al fin protegido por las reglas de derecho de ese mismo
sistema, la medida cautelar nunca pasó de una mera solicitud. Es la decisión del tribunal arbitral la
que concede autoridad suficiente a ese pedido de medida cautelar para llevarse a cabo y existir
materialmente.
Pero no hay regulación sobre este tema, salvo casos excepcionales que serán mencionados en esta
investigación. Esta falta de regulación en la responsabilidad de los árbitros al dictar medidas
cautelares se observa en el Derecho Comparado del arbitraje comercial internacional, tanto en las
leyes estatales sobre arbitraje comercial internacional (A) como en los principales reglamentos (B)
La default rule ha sido no regular expressis verbis este tema en las diferentes provisiones de las
leyes estatales de arbitraje internacional, salvo la excepción que se expone en la presente
investigación.
De esas leyes, se diferencian, por un lado, las que no fueron inspiradas por la Ley Modelo de la
Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (“CNUDMI”) (i.e. la ley
francesa, ley suiza, ley estadounidense y ley inglesa). Por otro lado, las leyes inspiradas en la Ley
Modelo CNUDMI se dividen a su vez en dos grupos: a) las leyes sancionadas antes de la reforma de
2006 (leyes española y paraguaya) y (b) las leyes sancionadas después (leyes argentina, peruana,
uruguaya y colombiana27).
De entre todas estas leyes nacionales, no se encuentra una sola disposición sobre la responsabilidad
del tribunal arbitral en el dictado de una medida cautelar. De hecho, el art. 17 G de la Ley Modelo
(después de la enmienda de 2006) traslada toda la responsabilidad de los daños generados por una
medida cautelar mal dictada a la parte solicitante, ignorando el hecho de que la persona que la dictó
mal fue efectivamente el tribunal arbitral. La parte solicitante se limitó a eso, a solicitar. Esto no
obsta a que la parte solicitante haya incurrido en un abuso del derecho; sino más bien, no es lógico
trasladar toda la responsabilidad sobre una medida cautelar dictada sobre quien no la ha dictado.
27
‘La Ley Modelo de UNCITRAL Sobre Arbitraje Internacional Como Guía y Referencia Del Capítulo Sobre Arbitraje
Internacional de La Ley 1563 de 2012’
[Link] accessed 29 March 2024.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 188
El iura novit curia reza “el tribunal conoce el derecho”28, no “las partes conocen el derecho”. El
iura novit curia fue traspolado al arbitraje internacional bajo el adagio iura novit arbiter. Es el
árbitro el que conoce, interpreta y dicta el derecho. No las partes. Por tanto, es cuestionable (por
decir lo menos) la postura de la Ley Modelo.
Además, es curioso que el art. 17 G de la Ley Modelo exprese sin lugar a dudas que “el solicitante
de una medida cautelar o el peticionario de una orden preliminar será responsable de las costas y de
los daños y perjuicios que dicha medida u orden ocasione a cualquier parte, siempre que el tribunal
arbitral determine ulteriormente que, en las circunstancias del caso, no debería haberse otorgado la
medida o la orden.”, así como textualmente lo imitaron las leyes peruana, argentina y uruguaya (la
ley paraguaya guarda silencio al respecto) mientras que la ley colombiana habla de que “[…] El
tribunal arbitral podrá condenar en cualquier momento al peticionario de una medida cautelar o
de una orden preliminar a pagar las costas e indemnizar los daños y perjuicios que por su culpa
hubiere sufrido cualquier otra parte” (art. 87 ley colombiana).
Esta disposición colombiana se aleja del estándar impuesto por la Ley Modelo en 2 puntos:
Sin embargo, la excepción a esta regla es sin dudas, el art. 21 de la ley española de arbitraje, que
aparte de disponer expresamente la responsabilidad de los árbitros en caso de mala fe, temeridad o
dolo.
No se ven motivos suficientes para que esta disposición no sea aplicable al dictado de medidas
cautelares; es más, el art. 23 habla de “cumplir fielmente el encargo”, lo que incluye, instrucciones
y medidas cautelares.
28
RAE, ‘Definición de principio iura novit curia - Diccionario panhispánico del español jurídico - RAE’ (Diccionario
panhispánico del español jurídico - Real Academia Española)
[Link] accessed 29 March 2024.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 189
Resulta relevante analizar los reglamentos de arbitraje comercial internacional en este respecto,
pues en el caso de que la lex arbitri guarde silencio sobre este tema, si las reglas de arbitraje
internacional aplicables al litigio disponen algo sobre el punto, será aplicable la solución proveída
por dichas reglas. Si el reglamento guarda silencio al igual que la lex arbitri (o incluso la lex
causae), se estaría a merced de lo que decida el tribunal arbitral, el que tal como dijo JEFFREY
WILSON, tendría que cambiar de opinión luego que su opinión ya fue dada.
Una situación práctica ejemplificadora de esto no es difícil de imaginar: una disputa sometida a
arbitraje comercial internacional entre una parte de derecho peruano y una parte de derecho
paraguayo. La sede del arbitraje está en Francia. El arbitraje se desarrollará bajo el reglamento de la
CNUDMI. La ley de fondo aplicable es la ley paraguaya. Ni la ley peruana, ni la paraguaya, ni la
francesa, contienen una disposición acerca de la responsabilidad en caso de mal otorgamiento de
medidas cautelares. Pero el reglamento de arbitraje de la CNUDMI sí lo tiene.
Como resultado de esto, y en virtud de la autonomía de la voluntad, las leyes nacionales y los
reglamentos de arbitraje (la mayoría, de instituciones privadas) se ponen en pie de igualdad. Sin
embargo, se entiende que las leyes nacionales de arbitraje internacional son el fruto de un debate
parlamentario y ulteriormente debatidas públicamente y sancionadas conforme a la constitución del
país en que se adoptan. Las reglas institucionales, en cambio, son provisiones creadas por una
institución privada. Este dato tal vez sea de relevancia para los arbitrajes comerciales
internacionales contra Estados Soberanos.
El solicitante de una medida cautelar será responsable de las costas y de los daños y perjuicios que
dicha medida ocasione a cualquier parte, siempre que el tribunal arbitral determine ulteriormente
que, a la vista de las circunstancias del caso, la medida no debió haberse otorgado. El tribunal
arbitral podrá condenarle en cualquier momento de las actuaciones al pago de las costas y de los
daños y perjuicios.
VI. COLOFÓN
Dado que no hay uniformidad en la materia de medidas cautelares en las diferentes leyes nacionales
o reglamentos de arbitraje (si son adoptadas como órdenes, instrucciones o laudos parciales,
condiciones para la ejecución de las medidas cautelares dictadas en un arbitraje internacional, etc.),
la jurisprudencia siempre va a variar, sea de las cortes estatales en tanto que sedes de arbitraje o de
las instituciones privadas de arbitraje internacional.
Pero queda sin responder una pregunta crucial: ¿cómo se va a pretender la efectividad de las
medidas cautelares en el arbitraje comercial internacional si ni las partes ni las autoridades
judiciales de la sede o del país de origen de una de las partes, sabe con precisión quién responde en
caso de que dichas medidas sean mal concedidas?
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 190
Un punto muy sensible es la validez de una medida cautelar dictada en contra de un Estado
Soberano. La jurisprudencia tampoco es pacífica en este respecto.
Existen disposiciones en algunas leyes nacionales para evitar solicitudes temerarias de medidas
cautelares, como es el caso del Perú, que en su Decreto de Urgencia 20/2020, dispuso que:
En los casos en los que el Estado peruano es la parte afectada con la medida cautelar, se
exige como contracautela la presentación de una fianza bancaria y/o patrimonial solidaria,
incondicionada y de realización automática en favor de la entidad pública afectada, por el
tiempo que dure el proceso arbitral. El monto de la contracautela lo establece el/la juez/a
o el tribunal arbitral ante quien se solicita la medida cautelar, dicho monto no debe ser
menor a la garantía de fiel cumplimiento. La ejecución de la carta fianza se establece
conforme a lo resuelto por el/la juez/a o el tribunal arbitral, según corresponda.
La autoridad judicial solo podrá denegar la ejecución de una medida cautelar en los
siguientes casos y por las siguientes causales:
Estas disposiciones apuntan a situaciones donde una parte en un arbitraje comercial internacional
busca el dictado de una medida cautelar contra la otra parte, que resulta ser un Estado Soberano. Si
bien no dicen nada expresamente sobre la responsabilidad del tribunal arbitral sobre las medidas
cautelares que dictó, en el caso peruano se exige una garantía apropiada cuando la medida afectaría
al Estado peruano y en el caso colombiano se podría denegar la ejecución judicial de toda medida
cautelar que contraríe disposiciones de orden público (internacional) colombiano y así
indirectamente trasladan de a poco la responsabilidad, que a inicio estaba enteramente sobre la parte
solicitante, al verdadero emisor de la decisión.
CLÁUSULAS ESCALONADAS: ANÁLISIS ECONÓMICO DE
SU FUNCIONAMIENTO Y CONFLICTOS CON EL ÁRBITRO DE
EMERGENCIA
Rafael Gutiérrez Castillo1
Resumen: En diversos casos las cláusulas escalonadas han servido como método eficiente para
resolver los conflictos, métodos tales como la negociación, mediación o conciliación, en muchos
casos logran que el conflicto se resuelva de una forma menos adversarial.
Este artículo busca realizar un análisis de las cláusulas escalonadas desde un enfoque económico.
Además, busca proponer una solución a un problema latente como es el conflicto entre estas y las
medidas cautelares llevadas a cabo por un árbitro de emergencia.
Abstract: In several cases, multi-tiered dispute resolution clauses have served as an efficient
method to resolve conflicts; methods such as negotiation, mediation or conciliation in many cases
ensure that the conflict is resolved in a less adversarial way.
This article seeks to carry out an analysis of multi-tiered dispute resolution clauses from a law and
economic approach. Furthermore, it seeks to propose a solution to a latent problem such as the
conflict between these and the interim measures carried out by an emergency arbitrator.
I. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………..192
II. CLÁUSULAS ESCALONADAS……………………………………………………………192
A. Criterios establecidos para su cumplimiento………………………………………………196
B. Análisis económico de las cláusulas escalonadas………………………………………….196
III. ÁRBITRO DE EMERGENCIA……………………………………………………………197
A. Naturaleza del árbitro de emergencia y de su decisión…………………………………….198
B. Medidas cautelares que puede adoptar el árbitro de emergencia………………………….199
C. Criterios para el dictado de medidas cautelares…………………………………………..200
IV. CONFLICTO ENTRE LAS CLÁUSULAS ESCALONADAS Y MEDIDAS
CAUTELARES…………………………………………………………………………………...200
A. Soluciones propuestas……………………………………………………………………...201
V. POSIBLES RESPUESTAS DESDE EL ANÁLISIS ECONÓMICO………………………203
VI. CONCLUSIONES……………………………………………………………………………204
1
Abogado por la Universidad ESAN. Curso de derecho de la construcción en la Universidad Austral.
rafaelgutierrez078@[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 192
I. INTRODUCCIÓN
El arbitraje se fundamenta en la autonomía privada, es decir que las partes deben ser libres para
poder organizar sus propios acuerdos siempre y cuando no vayan en contra de las leyes ni del orden
público2.
En ese sentido, el arbitraje forma parte de lo que se conoce como las instituciones informales, es
decir acuerdos que surgen de forma inconsciente y que resuelven problemas de coordinación3.
En ese sentido, algunas de las figuras o instituciones que surgieron de forma espontánea dentro del
arbitraje son las cláusulas escalonadas y el arbitraje de emergencia.
Las cláusulas escalonadas son mecanismos que han sido diseñados con la finalidad de que las partes
en una controversia lleguen a una solución sobre la misma sin que se dé lugar a un proceso
adversarial como es el arbitraje.
Por otra parte, el árbitro de emergencia es una figura que se estableció con la finalidad de otorgar
medidas cautelares de forma eficiente antes de la constitución de un tribunal arbitral con la finalidad
de proteger los intereses de la parte que la interpone.
Ahora bien, en muchos casos se produce un conflicto entre ambas figuras, específicamente al
momento de iniciar un arbitraje, debido a que existe la posibilidad de que la parte que desea
interponer una medida cautelar sufra inconvenientes al no haber cumplido con la fase previa al
arbitraje.
Este artículo busca realizar un análisis de ambas figuras, asimismo se busca detallar los posibles
conflictos que se suscitan para luego esbozar las posibles soluciones propuestas.
Las cláusulas escalonadas son un tipo de cláusula de solución de controversias que prevé la
solución de una disputa mediante diversas fases o niveles antes de llegar al arbitraje4.
Este mecanismo puede proponer diversas formas de resolver el conflicto tales como la negociación,
conciliación, sometimiento de la disputa ante un ingeniero, arquitecto, etc5.
2
PAULSSON, Jan. The idea of arbitration, Oxford, Oxford University Press, 2013, p. 2.
3
NORTH, Douglas, Instituciones, cambio institucional y desempeño económico, México D.F: Fondo de Cultura
Económica,1993, p. 59.
4
REDFERN, Alan - HUNTER, Martin, International arbitration, Oxford, Oxford University Press 2018, p. 99.
5
BORN, Gary, International commercial arbitration: Cases and materials, Kluwer Law International, 2021, p. 1191.
6
BORN, International commercial arbitration: Cases and materials, p. 1191.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 193
En esa misma línea, Redfern y Hunter señalan que algunas ventajas de las cláusulas escalonadas son
la búsqueda de que las partes resuelvan sus controversias de forma amigable, evitando
procedimientos más largos y costosos como el arbitraje. Sin embargo, las desventajas principales
radican en que en diversos casos las cláusulas en sí representan una obstrucción al proceso7.
En palabras de Gary Born, una de las mayores desventajas que suscitan las cláusulas escalonadas
son las disputas que generan diversos aspectos de las mismas tales como su obligatoriedad, las
consecuencias de su incumplimiento o su validez, dichas controversias han traído consigo una serie
de decisiones inconsistentes por parte de los tribunales arbitrales y judiciales, lo cual ha generado
mayor gasto de recursos tanto en tiempo como en dinero por parte de los litigantes lo cual resulta
paradójico respecto a la finalidad del arbitraje8.
Cada una de estas controversias ha sido desarrollada ampliamente por la doctrina y la
jurisprudencia. No obstante, para la finalidad de este trabajo es necesario hacer énfasis en las
distintas posturas respecto de las consecuencias del incumplimiento de las cláusulas escalonadas
para luego poder evaluar su relación con el árbitro de emergencia y las medidas cautelares.
En ese sentido, las principales posturas acerca de las consecuencias del incumplimiento de las
cláusulas escalonadas son la falta de competencia del tribunal arbitral, inadmisibilidad e
incumplimiento contractual, cada una de ellas con diversas consecuencias para el desarrollo del
arbitraje.
En el primer supuesto, en caso de que se determine que la falta de cumplimiento de una cláusula
escalonada genera la falta de competencia del tribunal arbitral se deberá poner fin a todo lo actuado
durante el procedimiento arbitral y se deberá iniciar un nuevo arbitraje, además, la decisión de
jurisdicción del tribunal podrá ser sometida a control posterior mediante el proceso de anulación de
laudo. Por otra parte, en caso se determine que el incumplimiento de una cláusula genera la
inadmisibilidad, el tribunal suspenderá el arbitraje hasta que las partes cumplan con el mecanismo
pactado9.
Por último, existe una postura que señala que el incumplimiento de una cláusula escalonada es un
incumplimiento contractual el cual genera una indemnización por daños y perjuicios10.
Algunas posiciones doctrinarias que podemos resaltar son la de los autores Born y Šćekić quienes
señalan que las consecuencias del incumplimiento de una cláusula escalonada dependen de la
naturaleza jurídica de la misma11.
7
REDFERN - HUNTER, International arbitration, p. 100.
8
BORN, International commercial arbitration: Cases and materials, p. 1192.
9
RODRÍGUEZ ARIAS ARANGUREN, Ana. “Análisis del tratamiento de las cláusulas multinivel ante un incumplimiento de
los escalones previos en el ámbito nacional e internacional”, Universidad Pontificia Comillas, 2022, p. 25-27.
10
RODRÍGUEZ ARIAS ARANGUREN, “Análisis del tratamiento de las cláusulas multinivel ante un incumplimiento de los
escalones previos en el ámbito nacional e internacional”, p. 28
11
BORN, Gary - ŠĆEKIĆ, Marija. “Pre- arbitration procedural requirements: ‘a dismal swamp’” En CARON, David D. et
al. Practicing virtue: Inside international arbitration, Oxford University Press, 2015, p. 242.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 194
Así, en caso la cláusula sea considerada como una cuestión previa al arbitraje su incumplimiento
puede traer como consecuencia la incompetencia o inadmisibilidad, el primer supuesto se producirá
en caso se considere que el tribunal arbitral carece de autoridad hasta que se cumpla con los
escalones previos. Por el contrario, se señalará que el incumplimiento genera inadmisibilidad en
caso se considere que el tribunal sí tiene jurisdicción, pero que es necesario el cumplimiento de la
fase previa para que se puedan revisar los méritos de la controversia.
Siguiendo con el planteamiento de los autores antes mencionados, en caso se considere que la
naturaleza jurídica de las cláusulas es contractual, la determinación de las consecuencias del
incumplimiento deberá hacerse en función de los términos acordados y solo se concluirá que el
tribunal carece de autoridad cuando las partes así lo indiquen de manera expresa12.
Por su parte, Roque Caivano señala que el incumplimiento de una cláusula escalonada no es un
cuestionamiento a la jurisdicción debido a que esta proviene del convenio arbitral celebrado entre
las partes, en consecuencia, el tribunal puede decidir acerca de su propia competencia y por ende
sobre el cumplimiento del escalón previo. Además, señala que en caso se determine que no se ha
cumplido la cláusula pactada, el tribunal deberá suspender el procedimiento, es decir declarar
inadmisible la demanda, dicha solución, que va en concordancia con el principio kompetenz -
kompetenz también tiene implicaciones prácticas respecto a los costos del procedimiento, pues en
caso se adopte la tesis jurisdiccional se plantean diversas interrogantes respecto a si se puede
nombrar a los mismos árbitros o si se puede replantear la demanda, adicionalmente el mecanismo
de las cláusulas escalonadas podría utilizarse de mala fe para obstaculizar el desarrollo del
procedimiento e incluso podría producirse la prescripción de la acción13.
En la jurisprudencia tampoco existe una opinión uniforme respecto a cuáles deben ser las
consecuencias del incumplimiento de las cláusulas escalonadas, algunos ejemplos que podemos dar
a conocer son los casos en donde se decidió que mientras las partes no cumplan con la cláusula
escalonada, estas no podrán iniciar el arbitraje debido a que el tribunal carece de jurisdicción14,
contrariamente, existen otros casos en donde se decidió que el cumplimiento de una cláusula
escalonada no es una condición para activar la jurisdicción arbitral sino que esta constituye un
mecanismo procedimental cuyo incumplimiento genera la suspensión del procedimiento15.
En ese orden de ideas, estamos de acuerdo con la posición que señala que el incumplimiento de una
cláusula escalonada genera que el tribunal no pueda decidir sobre el fondo de la controversia hasta
12
BORN – ŠĆEKIĆ, “Pre- arbitration procedural requirements: ‘a dismal swamp’” En CARON, et al. Practicing virtue:
Inside international arbitration, p. 245.
13
CAIVANO, Roque, “Las cláusulas ‘escalonadas’ de resolución de conflictos (Negociación, mediación o conciliación
previas al arbitraje)” En: SOTO COAGUILA, Carlos A. Tratado de derecho arbitral: El convenio arbitral Tomo I, Grupo
Editorial Ibáñez, Bogotá, 2011, pp. 82-84.
14
Judgment of the High Court of Justice of England and Wales, “Emirates Trading Agency LLC v. Prime Mineral
Exports Private Limited” 01/07/2014;United States Court of Appeals, Eleventh Circuit “Kemiron Atlantic Inc v.
Aguakem International Inc”, 08/05/2002; Court Appeal – Civil Appeal N° 12 “International Research Corp PLC v.
Lufthansa Systems Asia Pacific Pte Ltd and another ”, 18/10/2013.
15
English Commercial Court, “Republic of Sierra Leone v. SL Mining Ltd.”, 15/02/2021; American Arbitration
Association, “George Weis v. America 9 Construction”, 22/08/2022; Court of appeal of the Republic of Singapore -
Civil Appeal No 178, “BTN v. BTP”, 2022.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 195
que las partes cumplan con el mecanismo pactado, es decir que se produce un problema de
admisibilidad de la demanda y no uno de falta de jurisdicción ya que esta fue otorgada al tribunal al
momento en que las partes celebraron el convenio arbitral y decidieron someter sus controversias
por este medio.
Ahora bien, existe una postura que señala que en caso el arbitraje sea considerado de naturaleza
jurisdiccional, las cláusulas escalonadas carecerían de validez pues configurarían un límite al
debido proceso16, los autores señalan que dicha invalidez se fundamenta en que al tener el arbitraje
el carácter de jurisdicción, deberían aplicarse las mismas reglas que se aplican a la jurisdicción
natural.
Así las cosas, el derecho de acceso a la jurisdicción es definido como el derecho que tienen los
individuos de buscar protección ante los órganos jurisdiccionales en caso sus intereses se vean
lesionados. Asimismo, para lograr que dicho derecho se materialice es necesario que se eliminen
ciertos límites o barreras que impiden la consecución del mismo, límites que pueden ser
económicos (exceso de costos), sociológicos (cuestiones culturales) o jurídicos (formalismos
innecesarios17).
En ese sentido, una cláusula escalonada no calza dentro de ninguna de las tres limitaciones a la
tutela jurisdiccional que fueron descritas en el párrafo precedente. Sin embargo, podríamos decir
que una fase previa al arbitraje podría ser considerada por algunos como una barrera económica al
ser considerada un costo excesivo pues el valor de los bienes y el costo de oportunidad es subjetivo,
es decir que es inherente a la valorización que cada individuo le otorgue.
Aun así, consideramos que una cláusula escalonada no puede ser considerada como un límite al
debido proceso o a la tutela jurisdiccional debido a que el debido proceso, si bien es un derecho
fundamental a todos los mecanismos que brindan jurisdicción, tiene diversas formas de ser aplicado
y se caracteriza por tener un contenido distinto en función a las características y naturaleza de cada
proceso o procedimiento18, por esta razón, el debido proceso en sede arbitral no puede ir en contra
de las características del arbitraje tales como la flexibilidad y la autonomía que tienen las partes
para poder fijar las reglas del procedimiento que llevan a cabo.
En ese aspecto, una cláusula escalonada no constituye un impedimento a la jurisdicción ni una
vulneración al debido proceso arbitral debido a que esta se fundamenta en la flexibilidad que otorga
el arbitraje y en la autonomía de la voluntad que estas poseen para fijar los términos del convenio
arbitral y del procedimiento ante el tribunal arbitral.
16
SERVÁN, Nicolás - YANO, Nicolás, “El gran dilema: El problema de las cláusulas escalonadas en el Perú”, Revista
Themis N° 79, 2020, p. 103.
17
PRIORI POSADA, Giovanni, F. El proceso y la tutela de los derechos, Fondo editorial de la Pontificia Universidad
Católica del Perú, Lima, 2019, pp. 83-89.
18
SANTISTEVAN DE NORIEGA, Jorge, “Arbitraje y proceso civil ¿Vecinos distantes? El debido proceso en sede arbitral”,
IUS ET VERITAS, N° 37, p. 46.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 196
Aunado a ello, una cláusula escalonada de solución de controversias no solo no puede ser
considerada como una obstrucción a la jurisdicción, sino que es por sí misma un medio de
obtención de justicia que buscan los individuos mediante mecanismos autocompositivos19.
A. Criterios establecidos para su cumplimiento
Sobre el cumplimiento de las cláusulas escalonadas hemos visto cuáles son las consecuencias de
incumplirlas. Sin embargo, existen diversos criterios para determinar si estas deberán cumplirse o
no.
En primer lugar, se debe revisar el lenguaje que han establecido las partes en la cláusula y si estas
han decidido que la etapa previa al arbitraje será obligatoria o facultativa20.
Ahora, en caso la etapa previa sea obligatoria, esto significa que las partes deberán cumplirla en
función del principio de buena fe y respeto al pacto estipulado21. Sin embargo, surgen problemas
respecto al momento en que la etapa previa se ha cumplido, además de la forma de probar dicho
cumplimiento22.
En ese sentido, uno de los criterios establecidos para el cumplimiento de una cláusula escalonada es
el de definiteness, el cual señala que las cláusulas escalonadas deberán estar redactadas con criterios
precisos y objetivos23.
B. Análisis económico de las cláusulas escalonadas
Ahora bien, para poder entender el beneficio de las cláusulas escalonadas respecto al incentivo que
tienen las partes de evitar un litigio, es necesario explicar los conceptos de optimismo relativo y
pesimismo relativo.
En ese sentido, las partes generalmente tienen diferentes expectativas respecto a lo que sucederá en
un litigio por lo que se dice que estas pueden tener optimismo o pesimismo relativos. Se dice que
las partes son relativamente optimistas cuando el demandante espera una gran condena hacia el
demandado y este último espera no ser condenado o la obtención de una condena pequeña, por el
contrario, se dice que las partes son relativamente pesimistas cuando es el demandado quien
considera que deberá soportar una gran condena y el demandante piensa que no podrá ganar el
juicio o la condena será pequeña24.
19
RIVAS CASO, Gino, “El rol de la justicia en el procedimiento y conclusión de los MARCS y el proceso judicial”,
Revista Themis, N°71, 2017, pp. 101-103.
20
CAIVANO, “Las cláusulas ‘escalonadas’ de resolución de conflictos (Negociación, mediación o conciliación previas al
arbitraje)” En: SOTO COAGUILA, Tratado de derecho arbitral: El convenio arbitral Tomo I, p. 78.
21
CAIVANO, “Las cláusulas ‘escalonadas’ de resolución de conflictos (Negociación, mediación o conciliación previas al
arbitraje)” En: SOTO COAGUILA, Tratado de derecho arbitral: El convenio arbitral Tomo I, p. 79.
22
CAIVANO, “Las cláusulas ‘escalonadas’ de resolución de conflictos (Negociación, mediación o conciliación previas al
arbitraje)” En: SOTO COAGUILA, Tratado de derecho arbitral: El convenio arbitral Tomo I, p. 87.
23
FILE, Jason, “United States: Multistep Dispute Resolution Clauses” en IBA Legal Practice Division, Mediation
Committee Newsletter, London, 2007, p.3.
24
COOTER, Robert - ULEN, Thomas, Derecho y economía, Fondo de Cultura Económica, México, 2016, p. 457.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 197
Las cláusulas escalonadas son importantes desde un punto de vista de reducción de costos en la
medida que, debido a la naturaleza no adversarial de dicho mecanismo, las partes intercambian
información de forma voluntaria, lo cual ayuda a reducir su optimismo relativo y facilita que estas
lleguen a un acuerdo antes que se produzca el litigio. Por otra parte, cuando las partes son
relativamente pesimistas respecto al litigio estas buscarán ocultar información, lo cual también
promoverá los acuerdos25.
Este fenómeno también puede explicarse en términos de aversión al riesgo y aversión a la pérdida,
debido a que si una parte considera que tiene probabilidades de ganar el juicio, ésta preferirá la
seguridad que le otorga un arreglo extrajudicial. Por el contrario, en caso una parte considere que va
a perder, al tener aversión a las pérdidas, preferirá continuar con el litigio26.
Adicionalmente, la celebración de un arreglo previo al proceso reduce los costos sociales del
mismo, los cuales consisten en los costos administrativos y los costos de los errores, es decir el
costo social que conlleva un resultado equivocado al finalizar el proceso. Esto es así debido a que al
utilizar un método autocompositivo las partes no incurren en los costos que se deben utilizar para
hacer funcionar el aparato jurisdiccional. Además, se reducen los costos del error debido a que las
partes llegan a un acuerdo que satisface a ambos27.
25
COOTER, Robert - ULEN, Thomas, Derecho y economía, Fondo de Cultura Económica, México, 2016, p. 460.
26
COOTER, Robert - ULEN, Thomas, Derecho y economía, Fondo de Cultura Económica, México, 2016, p. 461.
27
COOTER, Robert - ULEN, Thomas, Derecho y economía, Fondo de Cultura Económica, México, 2016, p. 463.
28
MARKERT, Lars – RAWAL, Raeesa, “Emergency arbitration in investment and construction disputes: An uneasy fit?”,
Journal of international arbitration, Volumen N° 37, 2020, p. 132.
29
REDFERN - HUNTER, International arbitration, p. 313.
30
MARKERT, Lars – RAWAL, Raeesa, “Emergency arbitration in investment and construction disputes: An uneasy fit?”,
Journal of international arbitration, Volumen N° 37, 2020, p. 132.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 198
En este acápite haremos una breve descripción de las posturas adoptadas respecto a la naturaleza
jurídica del árbitro de emergencia y de la decisión que emite, cabe señalar que dicha discusión,
aunque parezca relevante sólo a nivel teórico, será de mucha importancia a nivel práctico tal como
veremos en los siguientes párrafos cuando abordemos la problemática de la ejecución de medidas
cautelares emitidas por los árbitros de emergencia.
Respecto a la naturaleza del árbitro de emergencia, existen ordenamientos jurídicos que han
decidido poner fin a esta discusión señalando que el árbitro de emergencia sí debe ser considerado
un árbitro, tal es el caso de la ley de arbitraje de Singapur.
Sobre el particular, la sección 2 de dicha norma señala qué es lo que se entiende por tribunal
arbitral, especificando que dentro de dicho término se considera al árbitro de emergencia.
Ahora bien, es preciso señalar que existen posturas que señalan las razones por las que el árbitro de
emergencia no podría ser considerado un Árbitro como tal.
En ese sentido Cárdenas31 señala los argumentos de quienes consideran dicho punto de vista, dichos
argumentos se resumen en que el árbitro de emergencia no es un verdadero árbitro pues no emite
una decisión final sobre la controversia, adicionalmente se señala que el árbitro de emergencia no
puede ser considerado un árbitro pues el tribunal aún no se ha constituido y su decisión cautelar
puede ser revisada por el mismo.
Siguiendo con lo anterior, el autor antes mencionado32 afirma que dicha postura carece de sustento
pues el hecho que el árbitro de emergencia no emita la decisión final sobre la controversia no hace
que este deje de ser un árbitro ya que de la misma forma existen jueces que solo se encargan de
decidir sobre medidas cautelares, además el hecho que la medida pueda ser revisada por el tribunal
tampoco desacredita al árbitro de emergencia pues lo mismo sucede con las decisiones de otros
tribunales arbitrales y judiciales.
Ahora, respecto a la naturaleza de la decisión que debe emitir el árbitro de emergencia, esta puede
ser emitida en forma de orden procesal o laudo.
En ese sentido, Born33 señala que las ventajas de que la medida sea emitida mediante una orden son
que dicha orden requiere de menor formalidad que un laudo y su contenido es menos extenso. Sin
embargo, la desventaja de este documento radica en la dificultad de su ejecución por los órganos
jurisdiccionales.
Ahora bien, algunos cuerpos normativos han decidido terminar con esta discusión señalando que las
medidas cautelares emitidas por un árbitro de emergencia son ejecutables, tal es el caso de la
sección 2 de la ley de arbitraje de Singapur y el literal b del artículo 22 de la ley de arbitraje de
Hong Kong.
31
CÁRDENAS, Juan P., “El árbitro de emergencia”, Revista ALARB, 2024, p. 160.
32
CÁRDENAS, Juan P., “El árbitro de emergencia”, Revista ALARB, 2024, p. 161.
33
BORN, International commercial arbitration: Cases and materials, pp. 3666-3667.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 199
Así las cosas, no existe una posición unánime en la jurisprudencia respecto a la naturaleza de la
decisión del árbitro de emergencia ya que mientras algunas decisiones sostienen que esta tiene
carácter de laudo (Giedo van der Garde B.V. & another v. Sauber Motorsport, Pacific Reinsurance
Management Corp. v. Ohio Reinsurance Corp)34 35 existen otros casos en donde se ha determinado
que dicha decisión no es final por lo que no puede ser considerada como un laudo (Al Raha Grp.
For Tech. Servs Servs. v. PKL Servs. Inc)36.
Sin embargo, un inconveniente presentado respecto a considerar la decisión del árbitro de
emergencia como un laudo es que este puede ser susceptible de control posterior mediante el
recurso de anulación de laudo arbitral, tal fue el caso en Yahoo Inc v Microsoft Corporation37 en
donde una de las partes solicitó la anulación de la decisión, no obstante, el juez decidió no aplicar
dicha medida.
Con una fundamentación distinta, en el caso Chinmax Medical Systems Inc. c. Alere San Diego,
Inc38, el juez decidió no anular la decisión del árbitro de emergencia bajo la premisa de que esta no
tiene carácter definitivo, en consecuencia, puede ser revisada por el tribunal arbitral.
Compartimos dicha postura debido a que el recurso de anulación de laudo arbitral se fundamenta en
el control posterior que tienen las cortes sobre ciertas cuestiones del laudo, las cuales están
establecidas de forma taxativa en función de la ley aplicable. Sin embargo, dicho control se produce
luego que se haya cuestionado dichas causales a través del tribunal arbitral en base al principio
kompetenz – kompetenz.
Por estos motivos, debido a que una vez se constituya el tribunal arbitral, éste podrá revisar la
medida cautelar y concluimos que el recurso de anulación no sería aplicable.
B. Medidas cautelares que puede adoptar el árbitro de emergencia
De acuerdo con Born39, las medidas cautelares que pueden adoptarse pueden clasificarse en órdenes
que preservan el status quo, órdenes que impidan el agravamiento de la disputa, órdenes que
requieren el cumplimiento de una obligación, órdenes que garanticen los costos procesales, órdenes
que busquen preservar activos, medidas antiproceso, entre otros.
En esa misma línea, cada una de las medidas antes mencionadas puede ser tomada por el tribunal
arbitral dependiendo del caso y de la conveniencia de la parte que lo solicita, dichas medidas
pueden clasificarse principalmente en medidas de no innovar, es decir aquellas que buscan
34
Supreme Court of Victoria, “Giedo Van Der Garde BV & Giedo Gijsbertus Gerrit Van Der Garde v. Sauber
Motorsport AG”, SCAI Case No. 300315ER, 2014.
35
U.S. Court of Appeals for the Ninth Circuit, “Pacific Reinsurance Management Corp. v. Ohio Reinsurance Corp.”,
1991.
36
ICDR, “Al Raha Group for Technical Services v. PKL Services INC. ”, Case No. 01-18-0003-0632.
37
United State District Court, S.D. New York, “Yahoo Inc v Microsoft Corporation”, 2013.
38
ICDR, “Chinmax Medical Systems Inc. c. Alere San Diego, Inc”, Award No. 657-10.
39
BORN, International commercial arbitration: Cases and materials, pp. 3650-3662.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 200
mantener el estatus quo y las medidas innovativas que buscan que se realice alguna acción con la
finalidad de impedir daños futuros40.
C. Criterios para el dictado de medidas cautelares
Siguiendo con este acápite, es preciso señalar los requisitos que debe tomar en cuenta un tribunal
para poder dictar medidas cautelares, tal como lo señala Born41, los requisitos que deben tomarse en
cuenta son los siguientes:
Riesgo de daño irreparable. La parte que solicita la medida cautelar deberá probar que en caso
aplique la medida cautelar sus intereses se verán perjudicados.
Ahora, lo que hará el tribunal en estos casos es hacer un balance entre el daño provocado a la
contraparte y el daño que se produciría a quien solicita la medida cautelar en caso esta no sea
aplicada.
Urgencia. Se refiere al perjuicio que puede provocar el paso del tiempo en caso no se lleve a cabo la
medida, es decir que se necesita que esta se produzca lo más rápido posible debido a que esperar a
la decisión final puede ser perjudicial.
Probabilidad de éxito. No se trata de que se decida sobre el fondo de la controversia al momento de
emitir la medida cautelar, sino que la evaluación debe realizarse en base a la fortaleza del reclamo
del demandante y las probabilidades de éxito que tiene.
Por otra parte, Richard Posner ha establecido una fórmula para poder decidir respecto al
otorgamiento de medidas cautelares la cual señala que estas deberán otorgarse sólo si el daño
sufrido por el que solicita la medida multiplicado por la probabilidad de éxito es mayor que el daño
de la contraparte multiplicado por la probabilidad de obtener una decisión a su favor42.
Hemos señalado líneas arriba que una de las finalidades del proceso es la reducción de los costos de
error los cuales pueden producirse en caso se decida de forma incorrecta frente a una medida
cautelar.
Una de las mayores problemáticas que existen frente a los arbitrajes de emergencia es cuando el
convenio arbitral celebrado contiene fases previas o escalonadas teniendo como escalón final al
arbitraje43, esta figura se produce principalmente en los contratos de construcción en donde se
producen fases previas tales como negociación o mediación y luego una fase vinculante tal como un
dispute board.
40
COLLANTES ROJAS, Christian, M., “No utilizar en caso de emergencia: 5 patologías latentes en el procedimiento de
árbitro de emergencia peruano”, Revista Themis, N° 77, 2020, p. 267.
41
BORN, International commercial arbitration: Cases and materials, pp. 3645.
42
POSNER, Richard, Economic analysis of law, Wolters Kluwer, New York, 2014, p. 880.
43
MARKERT, Lars – RAWAL, Raeesa, “Emergency arbitration in investment and construction disputes: An uneasy fit?”,
Journal of international arbitration, Volumen N° 37, 2020, p. 138.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 201
Claro ejemplo de ello se produce en los contratos estandarizados FIDIC en donde antes de iniciar el
arbitraje primero las partes deben someter su controversia a un ingeniero, posteriormente deberán
someterla ante el dispute board para luego al final poder acudir al arbitraje en caso ésta no sea
resuelta.
En ese sentido, Caivano44 afirma que sí es posible interponer medidas cautelares sin que se haya
cumplido con las fases previas al arbitraje. Sin embargo, la problemática surge debido a que los
plazos para iniciar el arbitraje o constituir el tribunal arbitral son demasiado cortos.
Así, el reglamento arbitral de la CCI del año 2021 establece en el inciso 6 del artículo 1 de su
apéndice para el arbitraje de emergencia que el procedimiento terminará en caso no se recibe la
solicitud de arbitraje en un plazo de 10 días.
Por otra parte, las reglas del centro de arbitraje SIAC establecen que la solicitud de una medida
cautelar deberá hacerse junto con la solicitud de arbitraje. Sin embargo, el borrador de las reglas de
dicho centro, emitidas en 2024 señalan que el procedimiento de árbitro de emergencia podrá
realizarse antes del inicio del procedimiento arbitral siempre y cuando la solicitud de arbitraje se
envíe en un plazo de 5 días.
El ordenamiento jurídico peruano no es ajeno a esta realidad ya que si bien en la ley de arbitraje no
se hace mención al árbitro de emergencia, el inciso 4 del artículo 47 establece que en caso se
interpongan medidas cautelares antes del arbitraje, la solicitud de arbitraje deberá interponerse en
un plazo de 10 días o en todo caso el tribunal deberá constituirse en un plazo de 90 días, señala
además que en caso no se cumplan dichos plazos la medida cautelar caduca de pleno derecho.
Otro problema que surge respecto del conflicto que estamos tratando es cuando tanto el árbitro de
emergencia como el mecanismo pre arbitral tienen la facultad de emitir medidas cautelares45, dicho
supuesto puede producirse cuando se pacta un dispute board el cual, de acuerdo con la ley aplicable
y lo estipulado por las partes, podrá emitir medidas cautelares, es decir que estamos frente a un
conflicto de competencia entre ambos mecanismos.
A. Soluciones propuestas
En la doctrina se han propuesto soluciones para poder lidiar con el conflicto existente entre los
medios escalonados y el árbitro de emergencia.
Una de estas propuestas consiste en que el árbitro de emergencia emita la medida cautelar y dicte
una orden para que el plazo se suspenda mientras las partes cumplen con el mecanismo previo.46
44
CAIVANO, “Las cláusulas ‘escalonadas’ de resolución de conflictos (Negociación, mediación o conciliación previas al
arbitraje)” En: SOTO COAGUILA, Tratado de derecho arbitral: El convenio arbitral Tomo I, p. 85.
45
CÁRDENAS, Juan P., “El árbitro de emergencia”, Revista ALARB, 2024, p. 182.
46
SCHEFFER, Gustavo, “El árbitro de emergencia y el dispute board coexistencia y compatibilidad”, Revista ALARB,
2024, p. 124.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 202
Otra alternativa consiste en que se emita la medida cautelar por el árbitro de emergencia y que en un
plazo de 10 días se envíe la solicitud de arbitraje además de una solicitud en donde se busque la
suspensión del arbitraje mientras las partes cumplen con la fase previa47).
Somos de la opinión que la medida idónea a aplicar debería ser esta última en vista que tal como
hemos visto líneas arriba, el incumplimiento de una fase previa genera la suspensión del
procedimiento arbitral. En ese sentido, solicitar la suspensión del arbitraje al mismo tiempo que se
interpone la demanda no solo es acorde con la teoría esbozada respecto del incumplimiento de
cláusulas escalonadas, sino que permite que las partes puedan cumplir con el mecanismo previo y
respetar los términos estipulados en su cláusula de solución de controversias además de respetar el
derecho a la tutela cautelar, el cual forma parte del derecho al debido proceso.
Ahora, respecto al segundo problema descrito el cual versa sobre el conflicto de competencia para
emitir medidas cautelares entre el árbitro de emergencia y un mecanismo previo tal como un dispute
board, es preciso señalar que el reglamento de arbitraje de la CCI del año 2012 en el literal c del
inciso 6 de su artículo 29 contempla que el árbitro de emergencia no será aplicable en caso las
partes hayan acordado otro procedimiento prearbitral, es decir que dicho reglamento tiene como
premisa la renuncia implícita al árbitro de emergencia cuando las partes escogen un mecanismo pre
arbitral que puede emitir medidas cautelares como podría ser un dispute board. Sin embargo, dicha
renuncia implícita ya no se encuentra en el reglamento del año 2021, lo cual dificulta en gran
medida la determinación de competencia entre ambos mecanismos.
Sobre el particular, el reporte sobre los procedimientos de arbitraje de emergencia publicado por la
secretaría de la CCI48 señala que en caso de conflicto de competencia entre un árbitro de emergencia
y un dispute board, será este último quien adopte la medida siempre y cuando se encuentre
constituido y que la protección cautelar que pueda ofrecer sea similar a la del árbitro de emergencia.
Aplicando esto al ordenamiento jurídico peruano, tenemos que los principales centros de arbitraje
del país han decidido no aplicar la figura del árbitro de emergencia en la contratación pública, tal es
el caso del reglamento de la Cámara de Comercio Americana (AMCHAM) que excluye la
posibilidad de utilizar dicho mecanismo cuando el estado sea parte o el reglamento del 2024 del
centro de arbitraje de la Pontificia Universidad Católica del Perú que eliminó dicha figura.
Respecto a los dispute boards, en el Perú se tiene la figura de la junta de resolución de disputas JRD
y en los contratos de obra que tienen financiamiento de entidades extranjeras o multilaterales
generalmente se aplican contratos estandarizados tales como FIDIC o NEC, cabe resaltar que la
nueva ley de contratación pública, que aún no entra en vigencia, contempla el uso de contratos
estandarizados a los proyectos de obra pública.
En ese orden de ideas, para poder determinar quién tendría la competencia para emitir medidas
cautelares habría que determinar cuál de los dos mecanismos genera mayor protección cautelar.
47
SCHEFFER, Gustavo, “El árbitro de emergencia y el dispute board coexistencia y compatibilidad”, Revista ALARB,
2024, p. 125.
48
ICC, Comission on emergency arbitration proceedings, 2019, p.13.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 203
En primer lugar, hay que destacar la naturaleza contractual de un dispute board, en palabras de
Beisteiner citada por Paredes49, el dispute board es de naturaleza contractual por lo que una decisión
emitida por este no puede calificar como una decisión arbitral por ende carece de jurisdicción, en
consecuencia, el incumplimiento de una medida cautelar dará lugar a un reclamo de incumplimiento
contractual.
Por otra parte, hemos visto que en el caso del arbitraje de emergencia este sí es considerado como
un árbitro por lo que la medida cautelar tiene mayor posibilidad de ser ejecutada en caso de
incumplimiento.
En conclusión, en el ámbito nacional un árbitro de emergencia otorgará mayor protección cautelar
que una JRD o un dispute board debido a que el primero es considerado como un árbitro y su
decisión tiene carácter jurisdiccional, lo cual facilita la asistencia judicial en caso dicha medida
necesite ser ejecutada forzosamente.
La problemática en la que estamos enfocados puede ser abordada desde el análisis económico del
derecho, específicamente desde lo que se conoce como incumplimiento eficiente.
Hemos visto que las cláusulas escalonadas tienen naturaleza contractual por lo que estas se
encuentran sujetas al principio de pacta sunt servanda y la buena fe, principios esenciales para el
derecho de los contratos. Sin embargo, existen casos en donde los sujetos se ven incentivados al
incumplimiento debido a que las ganancias del mismo exceden a las ganancias derivadas del
cumplimiento contractual50
Aplicado al caso en concreto, puede ser que el tribunal arbitral al percatarse que se ha interpuesto
una medida cautelar sin haberse cumplido con la fase previa al arbitraje decida no suspender las
actuaciones, sino que por el contrario decida pasar por alto dicho cumplimiento al considerar que el
incumplimiento generará un mayor beneficio para el procedimiento arbitral en su totalidad.
En ese sentido, puede existir un supuesto en donde el demandante tenga una alta probabilidad de
ganar y el tribunal decida que es ineficiente que las partes incurran en un procedimiento previo
innecesario incurriendo en mayores costos, de esta forma se reducen los costos administrativos del
procedimiento. Además, se reducen los costos de error en el sentido que el procedimiento arbitral se
vuelve más célere y eficiente, haciendo que la sociedad tenga mayor confianza en dicho medio.
Por último, en el supuesto de jurisdicciones en donde se considere que el incumplimiento de una
cláusula escalonada genera una cuestión de falta de jurisdicción, el tribunal puede decidir pasar por
alto la fase previa con la finalidad que este no pierda su jurisdicción y se produzca la caducidad de
la medida cautelar al no encontrarse constituido el tribunal.
49
PAREDES CARBAJAL, Gustavo, “Jugando a las vencidas: Dispute boards vs árbitro de emergencia”, Derecho &
sociedad, N° 55, 2020, p. 263.
50
POSNER, Richard, Economic analysis of law, Wolters Kluwer, New York, 2014, p. 168.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 204
VI. CONCLUSIONES
Las cláusulas escalonadas son mecanismos que tienen las partes para resolver sus controversias
mediante diversos pasos antes de llegar al arbitraje, dichas cláusulas se fundamentan en la
autonomía que tienen las partes y al igual que cualquier contrato éstas deberán ser cumplidas. Sin
embargo, existen algunos supuestos en donde es más eficiente el incumplimiento de dicho
mecanismo con la finalidad de que el procedimiento sea más célere.
En caso de que se interponga una medida cautelar antes de iniciar el procedimiento arbitral, la
mejor alternativa para evitar que esta caduque es presentar la solicitud de arbitraje dentro del plazo
junto con una solicitud para que se suspendan las actuaciones del tribunal mientras las partes
cumplen con la fase previa.
El árbitro de emergencia debe ser considerado como un árbitro y su decisión respecto de una
medida cautelar es ejecutable por lo que dicho mecanismo otorga mayor seguridad a la tutela
cautelar de quien lo solicita en comparación de otros mecanismos como un dispute board.
Resumen - Esta investigación recoge el estándar aplicado en la práctica internacional para combatir
la falta de apariencia de imparcialidad en árbitros ocasionada por la duplicidad de roles
(double-hatting, role confusion y back scratching) y multiplicidad de designaciones. Se demuestra
que la aversión del mercado en asumir riesgos por elegir nuevas opciones ha debilitado la
legitimidad del arbitraje y, como reacción, el estándar comenzó a mutar hacia uno basado en la
diversidad meritocrática antes que prestigio (capital simbólico hacia capital moral). En este
contexto, se propone un argumento económico para modular la intensidad del estándar de
recusación en mercados arbitrales pequeños como el de inversiones, en contraste con uno más
grande como el comercial. Para ello se utiliza un fuerte componente estadístico para medir el
tamaño de ambos mercados y establecer una relación directamente proporcional con su intensidad
(mientras más grande el mercado, más estricto el estándar).
Abstract - This research reflects the standard applied in international practice to combat the lack of
appearance of impartiality in arbitrators caused by the duplicity of roles (double-hatting, role
confusion and back scratching) and multiple designations. It is proven that the reluctance of the
market to assume risk for new options has weakened the legitimacy of arbitration and, as a
reaction, the standard started to shift towards one based on meritocratic diversity rather than
prestige (symbolic capital towards moral capital). In this context, an economic argument is argued
to modulate the intensity of the challenge standard in small arbitration markets such as the
investment market in contrast to a larger one such as the commercial one. To do so, a strong
statistical component is used to measure the size of both markets and establish a directly
proportional relationship with the intensity of the standard (the larger the market, the stricter the
standard).
1
Bachiller en Derecho (LL.B) por la Facultad de Derecho de la Universidad de Lima (Perú) con Diploma de
Especialidad en Soluciones de Controversias. Asistente Legal del Área de Arbitraje Internacional del Estudio Muñiz. Ex
pasante de la Secretaría Permanente de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional
(CNUDMI). Contacto: rhessem@[Link]; Linkedin: Rodrigo Hesse Martínez.
2
Licenciado en Derecho, Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, Regional La Paz “UCB”. Ex Orador del Equipo
de Arbitraje de Societatis Arbitrium. Asociado en el equipo de resolución de controversias del Estudio Jurídico Moreno
Baldivieso. Contacto: sadriazola@[Link]; Linkedin: Santiago Adriazola Baya.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 206
Este artículo demuestra que el estándar de recusación por falta de apariencia de imparcialidad,
duplicidad de roles y repetidas designaciones debe ser aplicado según el tamaño del mercado
relevante. En este sentido, será más estricto en mercados donde auténticamente hayan varias
opciones (como suele ser el caso en arbitrajes comerciales) y más leve en mercados pequeños como,
por ejemplo, el de inversiones o deportivo.
Lo especial de este trabajo es que propone un argumento económico para demostrar que la mayor o
menor intensidad elegida debe ser en función del tamaño del mercado arbitral donde se aplique. En
este sentido, este trabajo no teoriza sobre la conveniencia o validez de estas situaciones en el
arbitraje (tampoco si realmente afectan la imparcialidad). Este ha sido materia de múltiples
estudios. Cuando se aborde el estándar será de manera descriptiva y compilatoria.
Existen otras investigaciones que han estudiado estos fenómenos sin adoptar una postura sobre su
validez. Langofrd, Behn & Lie y Dezalay & Garth han medido estadísticamente el tamaño del
mercado arbitral, así como la frecuencia con la que estos fenómenos se han manifestado en el
tiempo (aunque en diferentes momentos y usando diferentes métricas)3. Puig adoptó una
metodología sociológica para explicar los criterios bajo los cuales un árbitro resultaba más valioso
que otro para ser designado4 (preferencias por género, clase social, educación, nacionalidad, edad,
entre otros). Los resultados de esta investigación sirvieron de base para que Langford, Behn & Lie
3
LANGFORD, Malcom, “The changing sociology of the investment arbitration market: The case of Double-Hatting”, en
BULL, Cavinde, et al., Arbitration’s Age of Enlightment?, ICCA Congress Series N° 21, 2022; DEZALAY, Yves. - GARTH,
Bryan G., “Dealing in Virtue: International Commercial Arbitration and the Construction of a Transnational Legal
Order”, Chicago University Press, 1996.
4
PUIG, Sergio, “Social Capital in the Arbitration Market”, European Journal of International Law, Volumen 25, 2014,
p. 387.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 207
expliquen los datos estadísticos que reunieron sobre el mercado arbitral y el grado de influencia que
tenían los llamados power brokers5.
El artículo utiliza los resultados de estas investigaciones para proponer una modulación razonable
del estándar de recusación vigente por duplicidad de roles y repetidas designaciones.
El arbitraje no se rige -formalmente- bajo un sistema de precedentes (stare decisis) y cada árbitro es
libre de ignorar la decisión de otro árbitro o juez, pero las leyes de arbitraje les permite integrar
silencios procedimentales con los principios y costumbres arbitrales.
Para integrar costumbres las partes argumentan la existencia de un estándar en cada caso concreto
tomando como referencia otros casos donde se hayan resuelto materias similares y, de esta forma, se
genera un efecto dominó en la práctica arbitral hasta que se crean tendencias sobre diversos temas6.
De hecho, como plantea Hamilton, uno de los principales dilemas del árbitro radica en cómo
balancear la teoría y práctica pues el rol del árbitro no solo es decidir una disputa legal sino
contribuir a la formación del derecho7.
Sin embargo, cuando no hay un estándar construido (por lo menos no uno uniforme) lo que queda
es acudir a los principios arbitrales y aspectos primales del derecho arbitral. En el mejor de los
casos, hay diferentes estándares propuestos por diferentes sectores y alguno de estos podría resultar
más apropiado para el caso concreto.
La duplicidad de roles y múltiples designaciones son práctica común para el abogado arbitral pues
lo común es tener algún tipo de experiencia antes de volverse árbitros. Los impactos de esta práctica
5
LANGFORD, Malcolm, et al. “The Revolving Door in International Investment Arbitration”, Journal of International
Economic Law, Volumen 20, Issue 2, 2017, p. 304. (“However, the extent of double hatting has never been measured. It
remains the subject of anecdote and casual observation. Furthermore, it is not uncommon to hear claims that the
practice is decreasing over time with the implication that the ethical concerns are less sharp today – but no evidence is
offered for such assertions”).
6
El artículo 19 de la Ley Modelo UNCITRAL permite al tribunal arbitral dirigir el procedimiento como considere
apropiado cuando la ley ni el pacto entre las partes regulen alguna actuación en específico. En el párrafo 35 de los
comentarios de la secretaria, se explica lo siguiente: “La facultad discrecional supletoria del tribunal arbitral es
igualmente importante pues permite que éste sustancie las actuaciones según las características especiales de cada
caso, sin las limitaciones impuestas por la legislación interna que suele aplicarse, incluso la que rige la práctica de la
prueba. Además, proporciona la base para dar muestras de iniciativa a fin de solucionar toda cuestión procesal no
contemplada en el acuerdo de arbitraje ni en la Ley Modelo”.
7
HAMILTON BYRNE, William, “The influence of legal scholars on the development of international investment law”,
Journal of International Economic Law, Vol 27, 2024, p. 279.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 208
en la imparcialidad de los árbitros son inciertos y ha sido duramente criticada en los últimos años8 y
hasta prohibida.
En algún punto, conforme una misma empresa o estudio de abogados tengan casos provenientes de
la misma industria o contrato, comenzará a repetir árbitros porque auténticamente los considera
como la mejor opción para resolver su caso. Del mismo modo, esos mismos abogados podrían ser
buscados por clientes como litigantes o expertos para representarlos en ese mismo tipo de casos
donde la discusión puede que sea similar.
Entrando a detalle, la duplicidad de roles o double hatting es una situación de hecho10 donde un
mismo profesional ocupa dos o más roles en procedimientos diferentes. Esta coincidencia puede ser
simultánea o pasada. Asimismo, puede que la coincidencia sea subjetiva (en razón de las partes o
sus abogados) u objetiva (en razón de la materia discutida).
En la práctica, esta coincidencia genera dudas sobre la imparcialidad e independencia de los árbitros
por ocupar otros cargos como árbitro, experto, litigante, in-house counsel, juez, miembro de un
consejo o corte de arbitraje, entre otros. Sin embargo, la respuesta de los centros de arbitraje,
8
SANDS, Phillipe, “Conflict and Conflicts in Investment Treaty Arbitration: Ethical Standards for Counsel”, en ROVINE,
Arthur (ed.), Contemporary Issues in International Arbitration and Mediation: The Fordham Papers (New York: Brill,
2012), pp. 28–49; SANDS, Phillipe, “Developments in Geopolitics – The End(s) of Judicialization?”, 2015 ESIL
Conference Closing Speech, 2015; LEVINE, Judith, “Dealing with Arbitrator “Issue Conflicts” in International
Arbitration”, Dispute Resolution Journal 60, 2006; MACKENZIE, Ruth - SANDS, Phillipe, “International Courts and
Tribunals and the Independence of the International Judge”, Harvard International Law Journal, Volumen 47, 2003, p.
271; BRUBAKER, Joseph, “The Judge Who Knew Too Much: Issue Conflicts in International Adjudication”, Berkeley
Journal of International Law, Vol 26, 2008, p. 111.
9
GIORGETTI, Chiara, “The Transformation of International Organizations-Specialization, New Iniatives, and Working
Methods-Some Observations on the Work of UNCITRAL Working Group III”, Journal of International Economic Law,
Vol. 26, 2023, p. 48.
10
Se destaca la expresión “situación de hecho” para acentuar la naturaleza fenomenológica de la duplicidad de roles.
Como es simplemente un hecho es un dato neutral sin un valor positivo o negativo inherente.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 209
comités de anulación y cortes estatales ha sido variada. El debate es igual de variado entre los
autores11, pero la postura mayoritaria reconoce que existen casos donde la duplicidad afecta la
imparcialidad del árbitro o, por lo menos, genera dudas razonables12.
Por un lado, llama la atención el posible conflicto de intereses generado por las repetidas
designaciones (árbitro hincha). En general, la sola existencia del “árbitro de parte” o “wing
arbitrator” ha planteado dudas sobre la real imparcialidad del árbitro por el interés económico que
podría tener en seguir siendo designado (especialmente si su práctica se limita a ser árbitro o
experto)13, con mayor razón hay dudas cuando se sigue designando a la misma persona.
Un tercero también podría pensar que está adoptando ciertas posturas en el laudo para alinearse a
cierto tipo de perfil buscado por un tipo de cliente (ejemplo: Estados, empresas o inversionistas14)
cuando el laudo será público. Conflicto similar tienen los expertos legales presentados por una parte
que deben balancear las necesidades de su “cliente” -o lo esperado por el mercado- con su real
opinión15.16
11
SUCHARITKUL, VANINA, “The Ban on Double Hatting in Investment Arbitration: A Double Edged Sword?”, National
Law School Business Law Review, Vol. 7, 2021.
12
FERNÁNDEZ ARROYO, Diego P., “Investment Arbitration in the New Era: Engine or Obstacle in the Fight Against
Climate Change”, Jus Mundi Arbitration Review, Vol 1, Issue 1, 2024, p. 73; BORN, Gary, “International Commercial
Arbitration”, tercera edición, 2024, Capítulo 12.5, Sección [k].
13
Pellet considera que uno podría pensar que repetidas designaciones podría contribuir a una mayor consistencia
jurisprudencial en el arbitraje de inversiones, pero la reputación y el interés por ser nuevamente designado (por la parte
o entidad) podría influir en la decisión del árbitro. En PELLET, Alain, “Seven Cardinal Sins of Investment Dispute
Settlement”, Jus Mundi Arbitration Review, Vol 1, Issue 1, 2024, p. 53. Por otro lado, el Comisionado de Comercio de
la Unión Europea ha expresado que el sistema de designación de árbitros no es apto para el siglo XXI, MUSAU,
Benjamin M, “Balancing Private Rights and Public Order in Investor-State Arbitration: the PCA Experience”, The
American Review of International Arbitration, Vol 30, No. 1, 2019, p. 51.
14
HAMILTON BYRNE, William, “The influence of legal scholars on the development of international investment law”,
Journal of International Economic Law, Vol 27, 2024, pp. 290-291. Para el autor, esto puede suceder para asegurar:
“…which raises the spectre of this form of ‘double hatting’ as a kind of normative enterprise conducted by the
arbitrator/academic to secure appointments. Further insight into this dynamic can be drawn taking a closer look at the
scholarship produced by arbitrators”.
15
PELLET, Alain, “Seven Cardinal Sins of Investment Dispute Settlement”, Jus Mundi Arbitration Review, Vol 1, Issue 1,
2024, p. 42: (“If they are off the record, this does not pose any particular problem: the client (generally the law frm of
the party requesting the opinion) may or may not use the opinion requested, produce it or not, quote it or not. Things
are more complicated when the report is intended to be annexed to the pleadings: in this case, it is often necessary to
‘negotiate’ foot by foot, or even comma by comma, to maintain one’s own point of view and not give in to pressure from
the client”). WARREN, Elizabeth, “no emplearía jueces independientes. En su lugar, abogados corporativos muy bien
remunerados pasarían de representar a corporaciones un día a tomar decisiones al día siguiente. Puede que eso tenga
sentido en un arbitraje entre dos corporaciones, pero no en casos entre corporaciones y gobiernos. Si eres un abogado
que busca mantener o atraer clientes corporativos bien remunerados, ¿qué tan probable es que decidas en contra de esas
corporaciones cuando te toque ocupar el asiento del juez?”
16
La senadora estadounidense y ex candidata presidencial Elizabeth Warren escribió en un artículo de opinión que el
sistema de solución de disputas de inversiones internacionales (ISDS)
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 210
En la práctica, también llaman la atención designaciones entre abogados como favores (back
scratching) o, una vez en el cargo, la posibilidad de que el árbitro adopte cierta postura en el laudo
para volverse famoso o citarse a sí mismo en otro caso donde es litigante (role confusion) 17.
Por el otro lado, existe preocupación por la influencia intelectual que un rol pueda tener sobre la
capacidad del árbitro de conocer la disputa con “mente abierta”. Esta influencia se conoce como
issue conflict y consiste en un sesgo académico que un árbitro pueda arrastrar por su experiencia
previa o simultánea como litigante, académico, experto o miembro de una corte de arbitraje (entre
otros roles).
Como precisa Menon, cuando un árbitro conoce un caso sobre una materia particular que también
conoce como litigante, cabe la duda razonable sobre la influencia que pueda tener una experiencia
sobre la otra18. Ziadé explica que el intellectual predilection cruza la línea cuando el árbitro se
vuelve incapaz de resolver un caso concreto únicamente en función de los hechos y la ley19.
Sin embargo, como en el arbitraje cada caso toma como referencia la “práctica internacional” para
crear derecho cuando la ley o la voluntad de las partes es silenciosa o imprecisa, los árbitros deben
tener alguna posición básica pre-definida sobre cuestiones abstractas que les permita resolver el
caso concreto20. Esto choca fuertemente con la idea de que un árbitro no puede tener conceptos
preconcebidos por ser una forma de sesgo21.
Ambos lados expresan preocupaciones válidas, especialmente porque la duplicidad de roles es
destacada como una experiencia valiosa y contribuye al perfil profesional de cualquier abogado;
pero, al mismo tiempo, el acaparamiento del mercado arbitral por la misma gente debilita la
legitimidad del arbitraje (con lo que ello implica para su imparcialidad).
17
PARK, William, “Arbitrator Integrity: The Transient and the Permanent”, San Diego Law Review, Vol 46 , p. 648.
18
MENON, Sundaresh, “A Tale of Two Systems: The Public and Private Faces of Investor-State Dispute Settlement”
ICSID Review, Vol 37, No. 3, 2022, p. 632. Ver también: PELLET, Alain, “Seven Cardinal Sins of Investment Dispute
Settlement”, Jus Mundi Arbitration Review, Vol 1, Issue 1, 2024, p. 54: (“Even if the same person were sufficiently
schizophrenic to be able to disregard his or her current cases as counsel when sitting as an arbitrator, the fact remains
that, if the legal problems posed (and, even more so, the facts) are similar, an impartial observer could have at least a
reasonable doubt about his or her objectivity. Moreover, the practice of double-hatting may encourage – or at least
allow – ‘back-channeling”). En contraste, ZARBIYEV reporta que algunos académicos occidentales han incluso adoptado
dos posturas teóricas opuestas al representar a inversionistas extranjeros en un caso y luego publicando papers
sosteniendo lo contrario. ZARBIYEV, Fuad, “These are my principles. If you don’t like them I have others. On
justifications of foreign investment protection under international law”, Journal of International Economic Law, Vol 26,
2026, p. 540.
19
ZIADÉ, Nassib G., “How Many Hats can a Player Wear: Arbitrator, Counsel and Expert? ”, ICSID Review, Vol 24,
Issue 1, 2009, p. 50.
20
HAMILTON BYRNE, “The influence of legal scholars on the development of international investment law”, p. 290.
21
Esto también podría involucrar el grado de influencia que tiene la formación jurídica de una persona (desde la
universidad hasta la tradición legal) en la existencia de un sesgo. Ver también: VAN HAERSOLTE-VAN HOF, JACOMIJN J.,
“Impartiality and independence: fundamental and fluid”, Arbitration International, Vol 37, 2021, p. 606.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 211
Si la ética del árbitro por sí sola es complicada, aplicarla para limitar una práctica comúnmente
aceptada por décadas es incluso más difícil. Langford, Behn & Lie advierten que “Double hatting
as an expert witness while at the same time acting as arbitrator or legal counsel in another case
may also be problematic, but that requires a more nuanced ethical discussion” 22.
La ética ha adquirido cada vez más atención en el debate académico conforme se ha perdido
confianza en el “sistema”, al ser percibida como un grupo de older white men23, con ausencia de
transparencia en la selección de árbitros24, third party funders25, law firm-driven litigation26,
excessive collegiality27 y un alto nivel de gastos arbitrales28. Esta percepción de que el arbitraje es
un círculo cerrado alimenta las críticas hacia el double hatting.
Como se puede advertir, estamos ante una discusión llena de grises que impactan directamente en el
funcionamiento del mercado de árbitros, expertos legales y litigantes. La ausencia de una solución
que satisfaga ambos intereses (imparcialidad y especialidad) hace muy difícil encontrar un estándar
uniforme para recusar a un árbitro por cualquiera de las situaciones antes descritas.
Existe una fuerte discusión sobre cuál es la mejor manera de abordar la duplicidad de roles y la falta
de consenso se ve reflejada en la diversidad de propuestas. Mientras un sector argumenta por
22
LANGFORD, “The Revolving Door in International Investment Arbitration”, p. 304, pie de página 20.
23
Ver también: GREENWOOD, Lucy - BAKER, C. Mark, “Getting a Better Balance on International Arbitration Tribunals”,
Arbitration International, Vol. 28, 2012, p. 653; FRANCK, Susan et al, “The Diversity Challenge: Exploring the
“Invisible College” of International Arbitration”, Columbia Journal of Transnational Law, Vol. 43, 2015, p. 429; VAN
HARTEN, Gus, “The (Lack of) Women Arbitrators in Investment Treaty Arbitration”, Columbia FDI Perspectives, No.
59, 2012.
24
Ver también, GIORGETTI, Chiara, “Who Decides Who in International Investment Arbitration”, University of
Pennsylvania Journal of International Law, Vol. 32, 2014, 431; PUIG, Sergio, “Blinding International Justice”, Virginia
Journal of International Law, Vol. 56, 2017.
25
Ver: ROGERS, Catherine, “Gamblers, Loan Sharks and Third-Party Funders”, en ROGERS, Catherine, “Ethics in
International Arbitration”, Oxford University Press, 2014.
26
Ver: EBERHARDT, Pia – OLIVET, Cecilia, “Profiting from Injustice: How Law Firms, Arbitrators, and Financiers are
Fueling an Investment Arbitration Boom”, Corporate Europe Observatory”, 2012.
27
Ver: PUIG, Sergio, “Blinding International Justice”, Virginia Journal of International Law, Vol. 56, 2017.
28
Ver: FRANCK, Susan, “Rationalizing Costs in Investment Treaty Arbitration”, Washington University Law Review, Vol.
88, 2011, p. 769.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 212
soluciones orgánicas (mediante recusaciones)29, la otra apuesta por adicionalmente dictar de códigos
de conducta30 o lineamientos que sugieran su revelación. Esta última opción toma especial
relevancia ante la ausencia de un estándar uniforme de recusación.
En este contexto, la ausencia de una real reforma progresiva desesperó a los actores del arbitraje y,
como precisa Verhoosel, la ausencia de consenso sobre la respuesta adecuada ante el double hatting
y designaciones de parte ha generado reformas invasivas (aquellas que prohíben de plano la
duplicidad de roles)31.
Una de las formas más eficientes de canalizar cualquiera de estas reacciones (progresiva o invasiva)
hacia la adopción de un capital moral como nuevo criterio asignador de valor es la promulgación de
códigos de conducta. Si bien Born, considera que la emisión de múltiples códigos sólo fragmentaría
el estándar32, Reed & Sim sostienen que existen diversas opiniones sobre los deberes éticos del
árbitro, incluyendo el double-hatting y un código de ética sería una necesidad básica33. El esfuerzo
mayoritario ha preferido la segunda opción.
Como primer gran ejemplo destaca el Código de Conducta para árbitros elaborado conjuntamente
por la secretaría de Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional
(CNUDMI o UNCITRAL en inglés) y del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas
a Inversiones (CIADI o ICSID en inglés) (en adelante, “Código de Conducta de la CNUDMI”)
aprobado a inicios del 2024 como respuesta a la inconformidad de los Estados involucrados en
arbitrajes de inversión ante la falta de diversidad y transparencia en la designación de árbitros
29
De Brabandore informa que se han propuesto ideas para una solución “orgánica” en lugar regulaciones para evitar la
prohibción del double hatting lo que podría ser una barrera para una mayor diversidad en: De BRABANDERE, Eric, “The
2019 Duth Model Bileteral Investment Treaty: Navigating the Turbulent Ocean of Investment Treaty Reform”, ICSID
Review, Vol 36, No. 2, 2021, P. 335. Ver también, GARCÍA DE CORTÁZAR, Elena, “Diversity and inclusion: the long road
ahead”, Leadership, Legitimacy, Legacy: A Tribute to Alexis Mourre, 24 de octubre de 2022, p. 9: (“Some argue this
measure will be good for diversity, as it is precisely the individuals that are already overrepresented in ISDS that
primarily benefit from double hatting. So, a ban in this respect will make them choose between acting as counsel and
acting as an arbitrator. As it is generally much more profitable to act as a counsel than to act as an arbitrator, there is
hope that this measure will leave space for others and make parties broaden the search for potential arbitrators”)
30
LAHLOU, Yasmine, “Will the controversy over double-hatting ruin arbitration”, Leadership, Legitimacy, Legacy: A
Tribute to Alexis Mourre, 24 de octubre de 2022, p. 11: (“the ISDS system as we know it has effective mechanisms of
addressing the risks flagged by the proponents of a partial or complete limits on double hatting. The system can always
be improved and ex ante prohibition rules on double hatting may seem easier to apply and enhance predictability as
well as efficiency (in those few cases in which arbitrators do not voluntarily resign after being challenged). Yet, there is
a broader complex ecosystem, in which the honest application of timeless principles to specific situations should remain
the rule”)
31
VERHOOSEL, Gaëtan, “Keynote Address-Uncanny: Investment Arbitration’s Three Tales of Trouble”, The American
Review of International Arbitration, Vol. 30, No. 3, 2019, p. 9.
32
BORN, International Commercial Arbitration, p. 101.
33
REED, Lucy - SIM Christine, “Potential Investment Treaty Appellate Bodies: Open Questions”, NUS Centre for
International Law Collection of Articles on an Appellate Body in ISDS”, ICSID Review, Vol 32, No. 3, 2017, p. 694.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 213
(donde se tomaron como insumos diversos tratados en materias de inversión que incluyeron como
anexo códigos de conducta34).
Los centros de arbitraje también han publicado códigos de ética36. El Singapore International
Arbitration Centre (SIAC) posee el Code of Ethics for Arbitrators donde destaca un reconocimiento
expreso al issue conflict como supuesto de parcialidad del árbitro. El Hong Kong International
Arbitration Centre (HKIAC) no posee una estipulación tan expresa, pero establece que el árbitro
deberá actuar libre de cualquier sesgo y deberá revelar cualquier interés o relación con las partes
que afecte su imparcialidad (o afecte su apariencia).
El literal c, apartado S18, del Código de Arbitraje Deportivo del Tribunal Arbitral del Deporte
(TAS) establece que “Los árbitros y mediadores/as del TAS no podrán actuar como abogados o
expertos de una parte ante el TAS”. Para Schiappa-Pietra & Mejía, esto demuestra que la regulación
de este fenómeno no acarrea consecuencias contra la especialidad del arbitraje y ejecutar esta
restricción no afecta la correcta y equitativa designación de árbitros37.
La China Maritime Arbitration Commission (CMAC) posee un Code of Conduct for Arbitrators
cuyo artículo II prohíbe al árbitro representar a una de las partes sin distinguir entre el caso concreto
o cualquier otro caso (aunque resulta obvio que aplica para ambos). El artículo III prohíbe que un
árbitro asuma un caso si ha discutido previamente sobre él con cualquier de las partes o haber
presentado opiniones técnicas como asesor anteriormente.
34
Ver Anexo B del Draft Code of Conduct for Adjudicators in Investor-State Dispute Settlement (NAFTA, Unión
Europea-Singapur IPA, Australia-Japon EPA, CETA, CTPP Unión Europea-Vietnam FTA e IPA; e Indonesia-Australia
CEPA)
35
Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional & Centro Internacional de Arreglo de
Diferencias relativas a Inversiones, “Código de Conducta de la CNUDMI para Árbitros en la Solución de Controversias
Relativas a Inversiones”, 2024.
36
Ver Tambien Código Ético para Árbitros Internacionales de la IBA de 1987; el Código Ético de la AAA de 2004; las
Directrices del Chartered Institute of Arbitrators (CIArb) sobre Entrevistas de Candidatos a Árbitros de 2007 y su
revisión de 2016; Nota orientativa sobre revelación que la Corte Internacional de Arbitraje de la CCI; Código de Buenas
Prácticas Arbitrales del Club Español del Arbitraje del 2019.
37
SCHIAPPA, Pietra, et al, Pasando el sombrero: una revisión del double-hatting desde la experiencia internacional y su
influencia en la concentración de funciones dentro del circuito arbitral peruano, Advocatus No. 43, 2023, p. 338.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 214
La International Bar Association (IBA) incorporó en 2014 diecinueve (19) situaciones donde
podrían existir conflictos derivados de la duplicidad de roles: siete (7) en Listado rojo renunciable;
doce (12) en el Listado Naranja y otros adicionales en el Listado Verde38. En su nueva versión del
2024, un (1) supuesto fue eliminado de la lista roja y uno (1) del Listado Naranja. En este último
Listado ocho (8) nuevos supuestos fueron agregados incluyendo duplicidad de roles entre la
asunción como árbitro y su participación como miembro del centro de arbitraje, así como en mock
trials relacionados al caso39.
A nivel de controversias de inversiones, existe una nueva generación de tratados que ha incorporado
regulaciones sobre la duplicidad de roles en la forma de códigos de conducta o provisiones
expresas40. El Código de Conducta del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica establece
expresamente que:
Igualmente, el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) entre Canadá y la Unión Europea
establece que: “una vez designados, se abstendrán de actuar como asesores o expertos o testigos
designados por las partes en cualquier controversia pendiente o nueva controversia sobre
inversiones en virtud de este o cualquier otro acuerdo internacional”. Esta prohibición se replica en
el Modelo de Tratado Bilateral de Inversiones de los Países Bajos. Ambos casos son la respuesta
más radical que ha tenido la comunidad frente a la pérdida de legitimidad (abandonar el arbitraje) y
otros ejemplos (como la prohibición al double hatting en procesos ante la Corte Internacional de
Justicia) son planteados como una respuesta sistémica al problema42. Lo particular es que no se
38
IBA Council, “IBA Guidelines on Conflicts of Interest in International Arbitration”, 23 de octubre de 2014.
39
IBA Council, “IBA Guidelines on Conflicts of Interest in International Arbitration” 25 de mayo de 2024.
40
THOMAS, Christopher J. - DHILLON, Harpreet, “The Foundations of Investment Treaty Arbitration: The ICSID
Convention, Investment Treaties and the Review of Arbitration Awards”, NUS Centre for International Law Collection
of Articles on an Apellate Body in ISDS, ICSID Review, Vol 32, No. 3, 2017, p. 467: “The Convention’s rather terse
treatment of arbitrator qualifications and conduct stands in sharp contrast to recent attempts to deal with such issues as
conflicts of interest, the unanticipated phenomenon of ‘double-hatting’ (a person acting simultaneously as counsel and
arbitrator in different investment treaty cases) and so on. These issues have been addressed by the inclusion of
provisions in treaties that either contemplate the State parties formulating codes of conduct after the treaty enters into
force, or actually setting out in detail in the treaty what additional duties arbitrators must comply with”)
41
Para mayor análisis, se recomienda CÁMARA CHUMBES, Angela - YANO TSUHA, Nicolas D., “¿Uno o dos sombreros?:
Lineamientos para una regulación del double-hatting en arbitrajes de inversión”, Forseti. Revista de Derecho, Volumen
9, No. 13, 2021, p. 73, pie de página 35.
42
Aunque no es arbitraje, es relevante apreciar de forma referencial la prohibición al double-hatting que existe en la
Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas (ICJ por sus siglas en inglés). Para mayor información ver
LAHLOU, Yasmine, “Will the controversy over double-hatting ruin arbitration”, Leadership, Legitimacy, Legacy: A
Tribute to Alexis Mourre, 24 de octubre de 2022, p. 11
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 215
tratan de tratados que regulen la designación de árbitros sino la creación de un tribunal permanente
de inversiones de dos niveles43.
Estas preocupaciones también se han visto reflejadas en la agenda del Grupo de Trabajo III de
UNCITRAL que exhibe como elementos de reforma del Investor-State Dispute Settlement (ISDS)
la promulgación de un código de conducta (cumplido), un tribunal permanente multilateral de
inversiones, y mecanismos de apelación (ver documentos de trabajo).
En la designación de árbitros, no todos los profesionales pueden ser designados, sea por
especialidad o imparcialidad. Ambas son cualidades para un arbitraje justo y eficaz44, pero la
cantidad de veces que una parte designa a una misma persona impacta cómo compite para ocupar
otros roles donde su perfil sea necesario. Como se anticipó, dado que el camino a volverse árbitro
comúnmente conlleva una experiencia previa como litigante por exigencia del mercado, separar
roles no es tan fácil como suena ni tampoco es común:
(...) many legal counsel seeking to become full time arbitrators cannot justify giving up their
counsel practice when there is no guarantee that arbitral appointments will come in the
future. Therefore, under this scenario, it is inevitable that some double hatting will occur
during the transitionary period between the time an individual acts primarily as counsel to
the time that they become a full-time arbitrator.45
Esta experiencia previa implica que la vasta mayoría de abogados deberá primero ocupar otros roles
antes de poder limitarse al de árbitro. En este sentido, la propia línea de carrera del abogado
especializado en arbitraje limita el pool de árbitros a un grupo selecto de personas.
Mankiw define la escasez como la existencia de recursos limitados y que, por tanto, no puede
producir todos los bienes y servicios que las personas desearían tener46. En el arbitraje, la
concentración de casos en pocas manos ocurre cuando, realmente, no hay suficiente gente con
capacidad y experiencia para la cantidad creciente de casos en mercados pequeños, o cuando
quienes distribuyen estos recursos crean escasez por no administrar los recursos eficientemente
43
CÁMARA CHUMBES - YANO TSUHA “¿Uno o dos sombreros?: Lineamientos para una regulación del double-hatting en
arbitrajes de inversión, p. 74.
44
BLACKABY, Nigel, et al, Redfern and Hunter on International Arbitration, Oxford University Press, 2015, p. 21
45
BUERGENTHAL, THOMAS, “The Proliferation of Disputes, Dispute Settlement Procedures and Respect for the Rule of
Law”, Transnational Dispute Management, 2006, disponible en :
[Link] .
46
MANKIW, Gregory, Principios de Economía, Harvard University, sexta edición, p. 4
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 216
Especialmente en mercados grandes, se asigna mayor valor a quienes exhiban la mayor capacidad o
especialidad posible sin que eso necesariamente implique ser el mejor. Es decir, el criterio de
designación se basa en la reputación por los altos costos de transacción involucrados en “encontrar
talentos ocultos” (sin información, el riesgo de designar a un outsider o desconocido es mayor).
Como consecuencia de un “sistema” regido por apariencias, habrá una escasez de árbitros porque
será muy caro identificar el pool total de opciones y será más responsable limitarse a los grandes
nombres o designaciones previas47.
En este sentido, la finitud del recurso principal del mercado arbitral (servicio de árbitro) es el límite
de veces o circunstancias donde un especialista puede asumir el rol de árbitro sin perjudicar su
apariencia de imparcialidad y, colateralmente, la legitimidad del arbitraje.
Promulgar un pool más diverso de árbitros no solo permitiría aprovechar talento infravalorado sino
revitalizar la confianza en el sistema. El auge del capital simbólico como moneda de cambio (donde
el valor de un sujeto recae en su reputación) permitió al mercado arbitral explotar los servicios de
quienes consideró ideales porque reunió a las partes litigantes con sus “árbitros ideales” sin asumir
47
Al respecto, es curioso lo que afirma Gaillard: “being an arbitrator has become a social professional category of its
own, the socio-professional category is broader in that it includes all the small world that interacts in international
arbitration litigation: arbitrators, of course, but also lawyers (and their associates) – and that is not necessarily
healthy”. GAILLARD, Emmanuel, Sociology of International Arbitration, Arbitration International, Vol. 31, 2015, pp.
1-17.
48
CÁMARA CHUMBES, Angela - YANO TSUHA, Nicolas D., “¿Uno o dos sombreros?: Lineamientos para una regulación del
double-hatting en arbitrajes de inversión”, p. 65.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 217
un alto costo de transacción para encontrarlo e incluso con expertos donde el argumento de
autoridad es más fuerte49.
Sin embargo, este modelo de negocio resultó insostenible porque la designación de las mismas
personas generó un acaparamiento del mercado que, además de limitar la competencia, ocasionó
graves problemas de legitimidad por conflictos de intereses e issue conflicts. Similar a un modelo
extractivo insostenible, el motor del mercado arbitral se sobrecalentó.
No fue hasta la evolución del mercado del Legaltech (buscadores de casos, doctrina y perfiles de
árbitros), publicación de laudos y la compilación estadística de los principales centros de arbitrajes
que el acceso a la información dejó de ser una brecha para expandir el pool de árbitros.
Precisamente, Moneyball nos enseña cómo el acceso a la información puede igualar las condiciones
de outsiders con insiders (en el arbitraje conocidos como power brokers) a pesar de la resistencia en
favor de una eficiencia descontrolada50, ignorando que el conflict check es parte de una designación
eficiente porque nada es más caro que un árbitro recusado o un laudo anulado por falta
imparcialidad o cualquier motivo51.
Estos elementos permitieron reducir los costos de transacción involucrados en investigar el perfil de
un árbitro. Así, el mercado comenzó el abandono de un sistema regido bajo un capital simbólico52
(donde una opción será mejor que otra en función de su reputación) hacia uno donde una
designación ética es igual de importante (capital moral).
49
LANGFORD, Malcolm, et al. “The Revolving Door in International Investment Arbitration”, p. 316: (“Our suspicion
was that parties were also using leading figures (often other arbitrators) as part of a symbolic strategy, something that
Dezalay and Garth also found in their interviews. To be sure, expert witnesses possess more than symbolic power,
particularly if they are the only expert witness on a particular point or they are providing valuations for the
damages/quantum phase of the arbitration. The material and legal power of these expert witnesses in the system should
not be undervalued”).
50
ROGERS, Catherine, “Moneyball for Arbitrators”, Kluwer Arbitration Blog, 02 de julio de 2018.
51
En la práctica es más probable que una corte anule un laudo por falta de apariencia de imparcialidad del árbitro antes
que falta de capacidades técnicas.
52
LANGFORD, Malcolm, et al, “The Revolving Door in International Investment Arbitration”, p. 303.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 218
Se ha repetido una y otra vez que hay escasez de árbitros para advertir que una postura muy estricta
contra la concentración del mercado podría matarlo. Sin embargo, bajo una filosofía similar a la de
Moneyball, invocamos la famosa frase del Dr. Edwards Deming: “In God we trust. All others must
bring data”.
A. Demanda
El sistema de protección de inversiones está constituido por más de 3500 tratados bilaterales de
inversión (“TBIs” o “BITs” en inglés), acuerdos regionales de libre comercio (“TLCs” o “FTAs” en
inglés) y un puñado de tratados plurilaterales. Este sistema se originó inmediatamente después de la
SEGUNDA GUERRA MUNDIAL PERO NO FUE HASTA LA DÉCADA DE 1990 QUE EL NÚMERO DE TRATADOS DE
53
INVERSIÓN explotó .
Si bien el campo del ISDS comprendía un nicho pequeño en la década de 1990, Langford informó
en 2017 que existían más de mil árbitros conocidos en arbitrajes de inversión (todos incorporados
en los últimos 15-20 años)54altamente prestigiosos que ejercen en el derecho internacional y/o
arbitraje comercial.
53
Para mayor información: LANGFORD, Malcolm, et al. “The Revolving Door in International Investment Arbitration”,
pp. 301–332. Esta última investigación también fue publicada en LANGFORD, Malcolm, et al. “The Revolving Door in
International Investment Arbitration”, en FOLLESDAL, Andreas - ULFSTEIN, Geir (eds), The Judicialization of
International Law: A Mixed Blessing? Oxford Academic, 24 de mayo de 2018.
54
LANGFORD, Malcom, “The changing sociology of the investment arbitration market: The case of Double-Hatting”, en
CAVINDER Bull et al. (eds), ICCA Congress Series N° 21: Arbitration’s Age of Enlightment? 2022, p. 594.
55
LANGFORD, Malcolm, et al.“The Revolving Door in International Investment Arbitration”, p. 307.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 219
Figura 1. Fuente: Langford, Malcolm; Behn, Daniel; Hilleren Lie, Runar, “The Revolving Door in International Investment
Arbitration”, Journal of International Economic Law, Volume 20, Issue 2, Junio 2017, P. 307
De acuerdo con Langford, Behn & Lie, antes del 2000 solo había un pequeño número de ITAs
registrado que pasaban desapercibidos por la comunidad internacional. Sin embargo, a inicios del
2000s, se reportaron 40 casos registrados anualmente y luego 50 en la década del 2010. De los 831
ITAs registrados hasta el 2020, 111 Estados han actuado como demandados y sólo 67 como
demandantes56.
De acuerdo con la última actualización del Investment Dispute Settlement Navigator de la United
Nations Conferences on Trade and Development (UNCTAD) existen un total de 1332 arbitrajes de
inversiones al 31 de diciembre de 2023 desde 1987. Esto incluye 354 casos pendientes, 958
concluidos y otros 20 con resultado desconocido administrado por las siguientes instituciones: 835
ante el CIADI; 247 ante la Corte Permanente de Arbitraje (CPA o PCA en inglés), 56 ante la
Stockholm Chamber of Commerce (SCC) y 40 en otras instituciones. Asimismo, se han registrado
154 arbitrajes ad-hoc57.
B. Oferta
Por otro lado, la oferta del mercado arbitral de inversiones consiste en aquellos especialistas que
participan de alguna manera (sustantiva y no-sustantiva) en la solución de la controversia. Existen
más de 600 árbitros y casi 4000 litigantes, expertos y secretarios disponibles para atender los más
de 1000 arbitrajes. Sin embargo, de acuerdo con Langford, la realidad demuestra una asimetría y
división por género, nacionalidad, edad y geografía.
56
LANGFORD, Malcolm, et al.“The Revolving Door in International Investment Arbitration”, p. 308.
57
United Nations Trade and Development Commission. “Investor Dispute Settlement Navigator”. Investment Policy
Hub. Actualizado al 31 de diciembre de 2023.
58
Como dato adicional, el primer arbitraje CIADI registrado fue Holiday Inns SA and others v Kingdom of Morocco,
Caso CIADI No ARB/72/1 en 1987. Asimismo, el número de arbitrajes CIADI iniciados por contratos de inversión
(contract-based arbitration o FDI) era 118 en total con una tasa de registro anual de 5 casos desde 1972. A pesar de ello,
estos casos solo representan menos del 10% de la carga administrada por el CIADI y solo ha habido 90 casos de
anulación registrados durante los últimos 20 años.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 220
designen a diferentes actores para participar en cada uno de los 1342 arbitrajes (litigantes, árbitros,
expertos, e instituciones).
Esta repetición de individuos fue detectada por la PluriCourts Investment Treaty Database
(PITAD)60 en enero 2017 e identificó que un grupo pequeño de 25 “powerbrokers” dominaban
designaciones a nivel global (en este grupo se encuentran los cinco especialistas antes
mencionados). Los resultados de esta investigación no sólo revelaron la concentración de casos sino
la baja tasa de árbitros que eran designados por primera vez (5%).
Asimismo, décadas antes, Dezalay & Grant condujeron una serie de entrevistas para estudiar este
fenómeno e informaron que el arbitraje internacional estaba dominado por un grupo pequeño de
hombres, cercanos y mayoritariamente europeos que incluso se referían a sí mismos como un
“club” o “mafia” (coterie de “grand old men”61 )62. Esta situación no ha cambiado mucho pues el
PITAD identificó que solo un 11% de tribunales están conformados por mujeres63 y Langford
reporta un “generational warfare” que se ha juntado y complementado con tecnócratas
angloamericanos y estudios de derecho.
Otro aspecto relevante es la nacionalidad de los árbitros. Solo un 26% provenían del hemisferio sur
a pesar de que la mayoría de los casos eran iniciados contra países sureños (como Sudamérica y
África)64.
59
United Nations Comission for Trade and Development. “Investment Dispute Settlement Navigator”. Investment
Policy Hub. Resultados al 31 de diciembre de 2023.
60
BEHN, Daniel, et. al. “PITAD Investment Law and Arbitration Database: Version 1.0”, Pluricourts Centre of
Excellence, University of Oslo, 31 de enero de 2019. El PITAD es una base de datos elaborada por investigadores de la
Universidad de Oslo (Noruega) que ofrece una “compresiva y regularmente actualizada red interconectada de casos de
arbitrajes de inversión” que registra, entre otros elementos, múltiples datos relacionados con la designación de árbitros,
expertos, secretarios y litigantes.
61
De acuerdo con el diccionario de la Universidad de Cambridge, esta expresión hace referencia a un hombre
involucrado en una actividad particular por un largo tiempo, donde es conocido y respetado por bastante gente.
[Link]
62
Ver también: DEZALAY, Yvez - GARTH, Bryant, Dealing in virtue: International Commercial Arbitration and the
Construction of a Transnational legal order, Chicago University Press, 1996.
63
LANGFORD, Malcom, et al, “The Revolving Door in International Investment Arbitration”, p. 301.
64
Ver también: ST JOHN, Taylor, et al. “Glass Ceilings and Arbitral Dealings: Gender and Investment Arbitration”,
Pluricourts research paper, 2018; y, LANGFORD Malcom - BEHN Daniel - USYNIN Maksim , “Does Nationality Matter?
Arbitrator Background and Arbitral Outcomes” en BEHN Daniel - FAUCHALD Ole K. – LANGFORD Malcom eds, The
Legitimacy of Investment Arbitration: Empirical Perspectives, Cambridge University Press, 2021, p. 285.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 221
Por otro lado, el mundo del abogado litigante, aunque más numeroso, revela una absorción de casos
en pocas manos. Langford, Behn & Lie describen esta situación como una paradoja por dos
motivos. Los autores identificaron 2699 abogados distintos que han patrocinado reclamos y
defensas (lo que aparenta diversidad). Sin embargo, solo el 14% (382 abogados) han litigado más
de dos casos y solo el 1% (los top 25) han litigado más de 13 casos65. Incluso, los autores resaltan
que uno de los abogados de este 1% ha aparecido en más de la mitad de los casos analizados bajo
diferentes roles (530 de 1039).
De acuerdo con Langford, los cinco abogados con más casos de arbitraje de inversión como
litigante al 2017 (pertenecientes a ese 1%) son: Alexandrov con 31 casos (quien al mismo tiempo es
el segundo árbitro más designado del mundo con 76 casos66); Blackaby con 30; Guglielmino con 25
(quien sirve de árbitro en 2 casos); Gaillard con 21 casos (quien sirvió como árbitro en su momento
un total de 18 veces); y, Weiler con 20 casos (quien ha servido de árbitro en dos ocasiones).
En materia de expertos, Langford, Behn & Lie67 reportan que la diversidad en la oferta de expertos
legales no ha sido un enfoque en otros estudios que analizan la comunidad internacional de arbitraje
de inversión. Sin embargo, al elaborar la base de datos del PITAD, advierten la apariencia regular
de “nombres familiares” entre los expertos.
Los autores congregaron los resultados de su investigación en una tabla de top 25 expertos legales
según el número de apariciones en casos. Los resultados revelaron que solo cinco expertos habían
aparecido más de 5 veces y que este grupo acumula 82 casos (11% del total de apariciones
conocidas de expertos y más de la mitad del top 25).
Dentro de este grupo de cinco expertos, dos son industry experts (Kaczmarek y Abdala) y los otros
tres son académicos de derecho internacional (pero también árbitros: Reisman, Dolzer y Shreuer).
Estos últimos tres también han aparecido regularmente como litigantes de la parte demandante y
demandada.
El rol del secretario arbitral es uno comúnmente asociado a labores no-sustantivas en la elaboración
del laudo y la administración del procedimiento. Sin embargo, Langford, Behn & Lie sostienen que,
65
LANGFORD, Malcom, et al, “The Revolving Door in International Investment Arbitration”, p. 314.
66
Este número considera todos los arbitrajes de inversión conocidos por el UNCTAD al 31 de diciembre de 2023 (no
solo aquellos administrados por el CIADI).
67
DRAHOZAL Christopher hace una observación similar en Empirical Findings on International Arbitration: An
Overview" publicado en SCHULTZ Thomas - ORTINO Federico (eds), Oxford Handbook on International Arbitration (OUP
2017).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 222
si bien son usualmente “invisibles” para el mundo exterior, su influencia en el litigio internacional
ha capturado la atención política y académica68.
Mientras estudios anteriores confirmaban la naturaleza no-sustantiva de sus labores, otros más
recientes revelan que son mucho más influyentes. En particular, los autores revelaron que el top 25
de secretarios concentran la administración del 68% de casos69.
Sin embargo, no se ha identificado una duplicidad de roles en sus funciones (secretarios que al
mismo tiempo sean árbitros, miembros de consejos superiores, litigantes, o expertos en otros casos
vinculados).
VI. EL EFECTO NEGATIVO DEL CAPITAL SIMBÓLICO EN MERCADOS ARBITRALES GRANDES: CUANDO EL
“SIMBOLISMO” CREA ESCASEZ ARTIFICIAL
La diferencia de tamaño existe en ambas caras de la moneda: (i) el pool de casos del mercado es
mucho más grande por la cantidad de instrumentos contractuales existentes (número de contratos vs
tratados)72; y, (ii) el pool de especialistas disponibles es más grande para satisfacer la demanda de
casos.
La práctica demuestra un umbral más alto de exigencia en los árbitros de inversiones frente a los
comerciales (menos exigencia, más opciones). Este último punto no exhibe una jerarquía objetiva
sino una descripción de la conducta del mercado. Así, Brown & Koumadoraki explican que el ISDS
68
LANGFORD, Malcom, et al, “The Revolving Door in International Investment Arbitration”, p. 318.
69
LANGFORD, Malcom, et al, “The Revolving Door in International Investment Arbitration”, p. 319.
70
BLACKABY, Nigel - PARTASIDES, Constantine - REDFERN, Alan, Redfern and Hunter on International Arbitration,
séptima edición, Oxford University Press, 2023, pie de página 243 (“International investment law applied as the
substantive law in these arbitrations is largely focused on specific legal concepts of expropriation, fair and equitable
treatment, and unreasonable or discriminatory measures”). También hay normas de aplicación generalizada como la
CISG, Convención de Nueva York o códigos civiles; cláusulas contractuales estandarizadas (FIDIC, NEC o Incoterms),
soft law (Reglas IBA, Reglas Praga, o UNIDROIT) o normas relacionadas al funcionamiento del arbitraje (ley aplicable
al arbitraje, , y cualquier reglamento arbitral), incluyendo la Ley Modelo UNCITRAL.
71
BLACKABY – PARTASIDES - REDFERN, Redfern and Hunter on International Arbitration, párr. 4.151.
72
Solo tomando en cuenta los arbitrajes administrados por la Cámara de Comercio Internacional, se han registrado
28,000 casos hasta el 2023 en 100 años. Si bien este número responde al triple de años que han pasado entre el primer
caso de arbitraje de inversión registrado (1987) hasta hoy, lo cierto es que la CCI administra más arbitrajes en dos años
que el número total de arbitrajes de inversión que han existido en la historia.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 223
es diferente al arbitraje comercial porque los Estados exigen requisitos adicionales para garantizar
independencia e imparcialidad73.
En este sentido, cabe preguntarse, ¿qué daño hace el capital simbólico en este caso? Anteriormente
se estableció que la escasez de especialistas no es en función de cuántas personas literalmente
pueden ser árbitros sino en cuantos son, razonablemente, una opción para las partes en función de
las cualidades que uno generalmente espera de un adjudicador (principalmente experiencia y
especialidad).
Esto incluye cualidades creadas por el mercado o, mejor dicho, por los estudios de abogados que
buscan designar al mejor árbitro de parte posible para su cliente. Como se expuso anteriormente, la
práctica demuestra una preferencia por profesionales reconocidos y principalmente con experiencia
previa (además de otros datos). Este punto será explorado con mayor detalle a continuación.
Por otro lado, es relevante anotar que la confidencialidad del arbitraje y la abundancia de casos
impide llevar un registro detallado como el que existe en materia de inversiones. Este hecho implica
que la comunidad arbitral sólo puede conocer casos cuando las partes consientan su publicación o
los centros de arbitraje lo compartan de forma anónima.
73
BROWN, Colin M. - KOUMADORAKI, Niki, “Ethical Concerns in Investor-State Dispute Settlement: Seeking a Permanent
Solution”, BCDR International Arbitration Review, Volume 7, Issue 2, 2020, pp. 429 – 452. (“However, ISDS is
different from commercial arbitration and the nature of one party as a state vests it with additional requirements to
guarantee independence and impartiality”).
MÁS ALLÁ DEL SOMBRERO,
¿CÓMO RECUSAR A UN ÁRBITRO POR MULTIPLICIDAD DE
ROLES Y REPETIDAS DESIGNACIONES?
ESTÁNDAR INTERNACIONAL EN LA PRÁCTICA COMERCIAL
Y DE INVERSIONES
PARTE II
Rodrigo Hesse Martínez & Santiago Adriazola Bayá
A. Demanda
La muestra principal de casos comerciales es aquella publicada por los centros de arbitrajes a través
de reportes estadísticos anuales donde se exhibe la cantidad de casos registrados y, en algunos
casos, la cantidad global de casos administrados desde su creación.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 225
De acuerdo con el 2021 International Arbitration Survey, los centros más preferidos son la Cámara
de Comercio de Internacional (CCI) (57%), SIAC (49%), HKIAC (44%), London International
Court of Arbitration (LCIA) (39%) y China International Economic and Trade European
Arbitration Centre (CIETAC) (17%)1.
Solo en 2023, los primeros cuatro2 centros acumularon un total de 2211 nuevos arbitrajes según los
reportes anuales publicados por cada uno de ellos: 890 (CCI) 3, 663 (SIAC) 4, 377 (LCIA) 5 y 281
(HKIAC) 6. Entre otros 8 centros con estadísticas públicas sobre el 2023, encontramos otros 12,183
arbitrajes:
Centro N°
American Arbitration Association conjuntamente con el International Centre for Dispute 11,5537
Resolution (AAA-ICDR)
1
White & Case; & Queen Mary University of London, “2021 International Arbitration Survey: Adapting arbitration to a
changing world”.
2
En el caso de la European Arbitration Centre de la CIETAC, este reportó un total de 3333 casos aceptados en su
historia hasta el 2019. No se han publicado estadísticas anuales ni globales posteriores a este año.
3
International Chamber of Commerce Dispute Resolution Services, “ICC Dispute Resolution 2023 Statistics”, p. 4,
párr. 2.
4
Singapore International Arbitration Centre, “Annual Report 2023”, p.4, parr. 1
5
London Court of International Arbitration, “Annual Casework Report 2023”, p. 5.
6
Hong Kong International Arbitration Centre, “2023 Statistics”, publicado en su página web institucional.
7
American Arbitration Association & International Centre for Dispute Resolution, “2023 B2B Dispute Resolution
Infographic”. La sorprendente estadística suma casos domésticos e internacionales. Del total, 848 son casos
internacionales administrados por el ICDR.
8
Asian International Arbitration Centre, “Annual Report 2023”, p. 13.
9
Stockholm Chamber of Commerce Arbitration Institute, “Statistics 2023”, publicado en su página web institucional.
10
Corte de Arbitraje de Madrid, “Resultados 2023”, infografía publicada en su página web institucional.
11
Permanent Court of Arbitration, “Annual Report 2023”, p. 24. Estos son casos comerciales contra entidades
gubernamentales (110 de un total de 246 incluyendo aquellos de inversiones).
12
Mumbai Centre for International Arbitration, “Annual Report 2023”, p. 2, párr 1.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 226
Total: 12,183
Fuente: elaboración propia.
Por otro lado, se identificaron otras tres instituciones relevantes cuya última actualización
estadísticas fue en 2022. Estas acumularon 255 casos: 131 de la Milan Chamber of Arbitration
(MCA); 83 del Cairo Regional Centre for International Commercial Arbitration (CRCICA); y, 41
del Vienna International Arbitration Centre (VIAC).
Sumando los casos admitidos en el lapso de un año antes citados (2022 y 2023) obtenemos que
14,649 arbitrajes comerciales nuevos se han registrado en el lapso de un año. Este número no toma
en consideración todos los casos comerciales pendientes de resolución (registrados en periodos
anteriores) o cuyo método de solución de controversias fue distinto al arbitraje, como la mediación,
dispute board o conciliación.
Asimismo, no todas las instituciones consignan en su reporte el número total de casos registrados en
su historia. De considerarlo, el número antes descrito sería mayor. Por ejemplo, tomando los 3333
casos administrados por el CIETAC hasta el 201915, los 1618 del CRCICA hasta el 202216, y los
-por lo menos- 7000 del Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) hasta el
202217 estaríamos ante un pool de arbitrajes comerciales ascendente a 26,600 (sumando el conteo
acumulado de los cuadros anteriores).
Solo tomando en cuenta el ritmo anual de los centros citados, el mercado comercial es casi 20 veces
más grande al de inversiones en función de la cantidad acumulada de casos en toda su historia (36
años). La data exhibe una abismal diferencia de tamaño entre ambos (14, 649 en un año vs 1342 en
36).
B. Oferta
La confidencialidad de los arbitrajes comerciales impide conocer quiénes fueron sus árbitros, partes
litigantes, expertos, testigos, y representantes de los centros involucrados.
13
Cámara de Comercio Americana en Perú, “Memoria Anual 2022”, p. 30, sección 5, párr 1.
14
The Japan Commercial Arbitration Association, “Statistics” publicado en su página web institucional.
15
CIETAC European Arbitration Centre, “Statistics”, publicado en su página web institucional. Actualizado con datos
recogidos hasta el periodo 2019.
16
Cairo Regional Centre for International Commercial Arbitration, “2022 CRCICA Annual Caseload Report”,
publicado en su página web institucional.
17
Cámara de Comercio de Lima, “Memoria Institucional 2023-2024”, p. 70, párr 2.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 227
Sin embargo, algunos de los reportes anuales antes citados comparten el número de designaciones
de árbitro y sus nacionalidades. Dichos reportes brindan una muestra relevante, aunque pequeña,
sobre la cantidad de árbitros disponibles para atender la demanda. Si bien esto impide cruzar
información para identificar casos notorios de duplicidad de roles, por lo menos permite identificar
si el tamaño de la oferta satisface a la demanda (es decir, si hay escasez).
Conocer el tamaño real del mercado arbitral de inversiones y comercial permite derivar importantes
conclusiones. Comenzando por lo obvio, el mercado del arbitraje comercial es mucho más grande
que el de inversiones según la cantidad de casos y de especialistas disponibles para asumir roles
neutrales como árbitro o experto.
No solo eso, sino que los números apuntan a que solamente el mercado de inversiones enfrenta una
escasez real de árbitros calificados y disponibles. Por el contrario, la demanda parece estar
satisfecha en el ámbito de los arbitrajes comerciales. La ausencia de especialistas no debería ser un
argumento que se traslada en el contexto de un arbitraje especial (léase, inversiones, deportivo,
marítimo o cualquier otro que comparta el pool restringido de árbitros) hacia uno comercial regular.
En este sentido, se concluye que es más razonable observar duplicidad de roles y múltiples
designaciones en mercados pequeños. Estos fenómenos no se producen naturalmente en el mercado
comercial donde realmente hay muchos más casos, pero también muchos más árbitros. Es decir, los
mercados arbitrales pequeños demuestran una escasez real y el comercial (grande) no lo presenta.
De existir, sería uno artificial.
Las reacciones del mercado (o sus “autoridades”) refleja una insatisfacción contra la concentración
de casos en pocas personas. Vimos que los códigos de conducta tienden a prohibirlo y la IBA
sugiere revelarlo. En este sentido, hay un rechazo hacia la asignación de valor de acuerdo con la
18
International Chamber of Commerce, “ICC Dispute Resolution 2023 Statistics”, p. 6, párr. 10
19
Singapore International Arbitration Centre, “Annual Report 2023”, p.41.
20
London Court of International Arbitration, “Annual Casework Report 2023”, p. 18.
21
Hong Kong International Arbiration Centre, “2023 Statistics”, publicado en su página web institucional.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 228
reputación o mera habilidad (capital simbólico). Este criterio resulta especialmente útil en mercados
pequeños donde, como indica la estadística, hay menos casos y especialistas.
Los usos y costumbres revelan una preferencia hacia un capital moral donde prima, con especial
atención, la designación ética. A continuación, se detallan algunos instrumentos que podrían
potenciar este tipo de designaciones.
El conflict check es el acto de investigar que un árbitro o experto no tenga conflictos de intereses o
issue conflict en un caso concreto para cumplir con el estándar de apariencia de imparcialidad e
independencia requerido para conocer el caso.
Una vez que ser “hábil” dejó de ser suficiente para adoptar roles “neutrales”, el conflict check se
volvió una práctica común. No solo para verificar posibles conflictos por duplicidad de roles y
repetidas designaciones, sino también por conflictos en general. Recientemente, esta práctica no
solo se limitó a revisiones personales, sino que existen programas hechos especialmente para ello.
Por ejemplo, Jus Connect es un programa diseñado para identificar las “relaciones entre individuos
de estudios de abogados y Estados” que puedan o no significar un problema de imparcialidad. Lo
particular de este sistema es que identifica relaciones directas o indirectas en función de los casos
vinculados donde un abogado ha participado actual o previamente como árbitro, experto o
litigante22.
Igualmente, el programa Arbitrator Intelligence (AI) tiene como objeto identificar la habilidad de
un árbitro de dirigir un procedimiento y la tendencia de resolver en cierta manera. Incluso ha sido
reconocido por UNCITRAL como una herramienta importante para promover transparencia y
accountability en la designación de árbitros.
Otro ejemplo es el servicio que brinda la ICDR al plantear una lista de potenciales árbitros para un
caso concreto. En general, el rol de los centros de arbitraje ha resultado vital para diversificar el
pool de árbitros, pues son quienes poseen la mayor cantidad de información sobre el pool de casos
donde participen abogados, aunque está limitado a aquellos que estén administrados bajo el mismo
techo.
22
Conflict Checker de Jus Connect, [Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 229
El siguiente cuadro expresa el porcentaje de designaciones según quién lo realiza. Es decir, cuando
las mujeres son designadas ¿quién suele hacerlo?:
Estos resultados expresan una tendencia del mercado a elegir hombres como árbitros en la mayoría
de los casos y, cuando mujeres son elegidas, lo son principalmente por iniciativa de las Cortes de
arbitraje en su calidad de entidad nominadora. El único centro donde esta tendencia no se repite es
la CCI, con un 37% de designaciones en manos de la corte y un 47% en manos de las partes.
Asimismo, en la MCC la variación se da con un 41.4% y en la LCIA con un 39% en manos de los
co-árbitros.
En materia de edad, no hay un repertorio tan extenso de datos que revelen cuál es la preferencia del
mercado, salvo por una muestra pequeña del CRCICA donde solo 15 de 163 árbitros designados en
23
International Chamber of Commerce Dispute Resolution Services, “ICC Dispute Resolution 2023 Statistics”, p. 25,
Tabla 7. La tendencia ha tenido un aumento considerable comparándolo con el 9% del 2013.
24
Singapore International Arbitration Centre, “Annual Report 2023”, p.42, párr. 1
25
Milan Chamber of Arbitration, “Annual Report, Arbitration 2023”, p. 13.
26
London Court of International Arbitration, “Annual Casework Report 2023”, p. 4.
27
Vienna International Arbitration Centre, “VIAC Statistics 2022 (as per 31 December 2022”, publicado en su página
web institucional.
28
Stockholm Chamber of Commerce Arbitration Institute, “Statistics 2023”, publicado en su página web institucional.
29
Asian International Arbitration Centre, “Annual Report 2023”, p. 27.
30
Cairo Regional Centre for International Commercial Arbitration, “2022 CRCICA Annual Caseload Report”,
publicado en su página web institucional.
31
International Chamber of Commerce Dispute Resolution Services, “ICC Dispute Resolution 2023 Statistics”, p.9.
32
Milan Chamber of Arbitration, “Annual Report, Arbitration 2023”, p. 13.
33
London Court of International Arbitration, “Annual Casework Report 2023”, p. 4.
34
Vienna International Arbitration Centre, “VIAC Statistics 2022 (as per 31 December 2022”, publicado en su página
web institucional.
35
Stockholm Chamber of Commerce Arbitration Institute, “Statistics 2023”, publicado en su página web institucional.
36
Corte de Arbitraje de Madrid, “Resultados 2023”, infografía publicada en su página web institucional.
37
Este porcentaje ha sido calculado por deducción por los autores en función de la estadística disponible.
38
Este porcentaje ha sido calculado por deducción por los autores en función de la estadística disponible.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 230
el 2023 tenían menos de 40 años de edad39. Asimismo, la CCI reportó que en 2023 la edad
promedio de los árbitros designados fue de 55 años y solo el 38% tuvieron menos de 5040.
En la edición 2018 del International Arbitration Survey, se reportó que un sector de los
entrevistados sostuvo que la diversidad por edad no siempre mejora la calidad de las decisiones.
Este grupo estuvo conformado por litigantes y árbitros quienes consideraron que la naturaleza de la
disputa (especialmente en arbitrajes de inversión) requiere árbitros con un bagaje de experiencia
relevante que no siempre es encontrado en la generación de árbitros jóvenes. Así, agregaron que el
problema no es la edad, sino específicamente la experiencia relevante que solo puede ser adquirida
luego de un periodo largo de tiempo41.
En efecto, el pool de especialistas es mucho más grande y diverso. Como precisan, Fry &
Stampalija, el pool de árbitros internacionales es “mucho más pequeño en el reino del arbitraje
internacional de inversiones en comparación al arbitraje comercial internacional, lo que hace más
probable la ocurrencia de conflictos de interés especialmente cuando concierne a las situaciones de
‘double-hat”42 .
39
Cairo Regional Centre for International Commercial Arbitration, “2022 CRCICA Annual Caseload Report”,
publicado en su página web institucional.
40
International Chamber of Commerce Dispute Resolution Services, “ICC Dispute Resolution 2023 Statistics”, p.10
41
White & Case; & Queen Mary University of London, “2018 International Arbitration Survey: The evolution of
international arbitration”.
42
FRY, James D. - STAMPALIJA, Juan I., “Forged Independence and Impartiality: Conflicts of Interest of International
Arbitrators in Investment Disputes”, Arbitration International, Volume 30, Issue 2, junio 2014, pp. 189–264.
(“Moreover, the pool of international arbitrators and practitioner is far smaller in the realm of international investment
arbitration, compared to international commercial arbitration, which makes some potential conflicts of interest more
likely to occur, especially when it comes to 'double-hat' situations”)
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 231
Del primer grupo, el SIAC reporta que el 35% de árbitros extranjeros fueron designados por el
centro, 25% nominados por las partes, y 10% por co-árbitros. Asimismo, 10% de árbitros
singapurenses fueron designados por el SIAC, 16% por las partes y 4% por los co-árbitros. Del pool
de árbitros extranjeros, advertimos que estas corresponden a sistemas principalmente del Common
Law con especial incidencia en el Reino Unido43. La LCIA reporta que el 42% de los árbitros fueron
de nacionalidades distintas a la británica a pesar de que el 82% se regían bajo ley inglesa44.
Dentro del segundo grupo encontramos al HKIAC donde el 29.7% de árbitros eran nacionales de
china (Hong Kong), 16.9% tenían doble nacionalidad, 15.1% eran de Australia, 12.8% del Reino
Unido y 6.4% del resto de mainland china45. En el caso de la CCI, poco más de la mitad provinieron
del norte y oeste de Europa (53.8%) y el resto se reparte principalmente entre Latinoamérica
(13.3%) y Norteamérica (10.6%)46.
Por otro lado, en materia de número de designaciones, la CCI reportó que la designación de árbitros
en manos de la Corte generalmente no se repite por los siguientes 12 meses y se promueve la
designación de candidatos con menos experiencia como árbitro y/o árbitros jóvenes para casos
menos complejos o de menor cuantía para permitir el crecimiento del pool de árbitros47.
De esta manera, de 935 individuos 70% son considerados “single confirmation” y el otro 30%
fueron designados de forma repetida. En años anteriores se mantuvo una distribución similar: (i)
2022 (1274 individuos): 29% repetidos48; (ii) 2021 (1060 individuos): 30% repetidos49; y, (iii) 2020:
34% repetidos50.
Acomb & Jones, recalcan la labor del centro en desconcentrar el poder de designación y recusación
entre un número más grande personas e incluso prohibir que dicha persona pueda simultáneamente
43
Singapore International Arbitration Centre, “Annual Report 2023”, p.41. Las top nacionalidades fueron de Singapur
(34.54%), Reino Unido (25.63%), Australia (6.69%), India (6.69%) EEUU (6.41%), Francia (5.29%), Irlanda, Malasia,
Nueva Zelanda y Austria
44
London Court of International Arbitration, “Annual Casework Report 2023”, p. 18. Las top tres nacionalidades con
mayores designaciones fueron la inglesa (258), francesa (12), y alemana (11).
45
Hong Kong International Arbitration Centre, “2023 Statistics”, publicado en su página web institucional.
46
International Chamber of Commerce Dispute Resolution Services, “ICC Dispute Resolution 2023 Statistics”, p. 8.
47
International Chamber of Commerce, “ICC Dispute Resolution 2023 Statistics”, p. 10, párr. 6.
48
International Chamber of Commerce, “ICC Dispute Resolution 2022 Statistics”, p. 10, párr. 7.
49
International Chamber of Commerce, “ICC Dispute Resolution 2021 Statistics”, p. 10, párr. 6.
50
International Chamber of Commerce, “ICC Dispute Resolution 2020 Statistics”, p. 10, párr. 6.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 232
cumplir el rol de árbitro y miembro del consejo51. Este podría marcar un estándar de apariencia de
imparcialidad relevante al momento de cuestionar este tipo de duplicidad de roles (habría que
preguntarse por qué la CCI prohíbe este tipo de duplicidad).
Asimismo, Hascher informa que la práctica de la Corte de Arbitraje de la CCI demuestra renuencia
a confirmar la designación de co-árbitros que hayan brindado opiniones o asesoría en conexión con
la disputa o las partes52.
Por otro lado, en el caso de la LCIA, solo el 18% de los árbitros fueron designados dos veces en el
mismo año y el 6% tres veces en 2023. En 2022 la distribución fue 18% y 4% respectivamente.
Asimismo, el 13% fue designado por primera vez en 2023 y 17% en 202253. En el caso de la
HKIAC, el 15% de los designados en 2023 no habían sido previamente designados en los últimos 3
años54.
Cuando se debate sobre duplicidad de roles, no debe faltar SGS c. Pakistán55 y SGS c. Filipinas56.
En estos casos, el Prof. Gaillard argumentó como litigante que las cláusulas paraguas elevaban las
discusiones contractuales a incumplimiento del tratado. Este argumento fue rechazado en ambos
casos. Bajo el gorro de académico, Gaillard publicó un artículo criticando fuertemente estas
decisiones.
Luego, en Conzorcio c. Algeria, adoptó nuevamente su posición bajo el gorro de árbitro. Para
Khalid, su convicción viajó desde un memorial presentado como litigante, hacia un paper como
51
ACOMB, Frederick A. - JONES, Nicholas J., “The Insider Adversary in International Arbitration”, The American Review
of International Arbitration, Vol 27, No. 1, 2016, p. 65: (“However, an underdeveloped system of ethical regulation
represents an Achilles heel that threatens to undermine the very properties that have contributed to the popularity of
international arbitration. In particular, the weak regulation of counsel and the generally non-existent regulation of
institutional conflicts have created opportunities for double-hatting by institutional officials who possess unilateral or
substantial control over future appointments, thereby creating the appearance that one party's counsel has
inappropriately placed their finger on the scales of justice. Additionally, absent explicit regulation, the lack of advance
notice that a potentially biased tribunal can be created simply by a party's choice of counsel can blindside parties
agreeing to and entering institutional arbitration”).
52
HASCHER, Dominique T., “ICC Practice in Relation to the Appointment, Confirmation, Challenge and Replacement of
Arbitrators”, Boletín de la CCI, Vol. 6 No. 2, p. 4.
53
London Court of International Arbitration, “Annual Casework Report 2023”, p. 19.
54
Hong Kong International Arbiration Centre, “2023 Statistics”, publicado en su página web institucional.
55
SGS Société Générale de Surveillance S.A. v. Islamic Republic of Pakistan. Caso CIADI N°ARB/01/13.
56
SGS Société Générale de Surveillance S.A. v. Republic of the Philippines. Caso CIADI N°ARB/02/06.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 233
académico y luego aterrizó en un laudo como árbitro. A lo que agrega, “This illustrates the
possibility of an arbitrator getting influenced by his counsel role in other cases”57.
En, Cánepa c. España, existieron dos solicitudes de recusación contra uno de los árbitros generada
por la duplicidad de roles. La primera de ellas se deduce, entre otros puntos, porque el árbitro fue
asesor de un third party funder que financió otro arbitraje donde la discusión jurisdiccional era
idéntica58. Sostuvo que la decisión de financiar ese caso implicó que el árbitro, en su rol de asesor,
no consideró que la objeción jurisdiccional de dicho caso sería exitosa. En este sentido, no podría
resolver con imparcialidad la misma objeción jurisdiccional en este caso. El tribunal rechazó la
recusación porque consideró que solo podría existir dudas razonables sobre la imparcialidad del
árbitro si es que hubiese aconsejado financiar un arbitraje donde él mismo participe como árbitro59.
La segunda recusación se presentó debido a que el árbitro también fue árbitro en otro caso donde la
discusión versaba sobre la misma materia. El Tribunal se limitó a sustraer la materia porque había
renunciado con anterioridad al cargo en el otro procedimiento60.
En Participaciones Inversiones Portuarias v. Gabón se intentó recusar a un árbitro porque presidió
otro tribunal en un caso también relacionado con Gabón donde había adoptado una posición sobre
cuestiones legales que debían resolverse en el presente caso (concepto de expropiación). Sin
embargo, se consideró que la exposición a circunstancias conectadas no fue ni probada ni constituye
motivo de recusación, pues la expropiación suele ser un concepto recurrentemente debatido en el
arbitraje de inversión61.
Esta idea fue explorada más a fondo por otro tribunal que razonó que el arbitraje de inversiones e
incluso el comercial: “se volverían inviables si un árbitro fuera automáticamente descalificado
únicamente por haber estado expuesto a cuestiones legales o fácticas similares en arbitrajes
concurrentes o consecutivos”62.
En Eiser v. España, la Demandada solicitó la anulación del laudo arbitral tras conocer que el Dr.
Stanimir Alexandrov, como litigante, trabajaba con Brattle Group (los mismos expertos que
57
KHALID, Khan .A “The Double Hatting Paradox in Investment Arbitration: Justification for Abolition?”, Kluwer
Arbitration Blog, 29/12/2023.
58
Rockhopper Italia S.p.A., Rockhopper Mediterranean Ltd, and Rockhopper Exploration Plc v. Italian Republic, Caso
CIADI N°ARB/17/14
59
Canepa Green Energy Opportunities I, S.á r.l. y Canepa Green Energy Opportunities II, S.á r.l. v. Reino de España,
Caso CIADI N° ARB/19/4, Decisión sobre la Recusación del Árbitro Peter Rees, 19 de noviembre de 2019.
60
Canepa Green Energy Opportunities I, S.á r.l. y Canepa Green Energy Opportunities II, S.á r.l. v. Reino de España,
Caso CIADI N° ARB/19/4, Decisión sobre la Recusación del Árbitro Peter Rees, 10 de febrero de 2020.
61
Participaciones Inversiones Portuarias SARL v. Gabonese Republic, ICSID Case No. ARB/08/17, Decisión sobre la
Recusación del Árbitro Ibrahim Fadlallah, 12 de noviembre de 2009.
62
Decisión no publicada, citada en ZIADE, Nassib G., “How Many Hats can a Player Wear: Arbitrator, Counsel and
Expert?” ICSID Review, Vol 24, Issue 1, 2009, p. 55.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 234
presentó Eiser). Existían ocho casos en los que Alexandrov fue contratado como abogado por la
parte que contrató a Brattle Group como su experto. Dos de estos casos se solapaba con el arbitraje
de Eiser y en uno de estos dos casos, el experto testigo del Brattle Group era el Sr. Lapuerta, quien
también era el experto en el arbitraje de Eiser63. En otras palabras, el Dr. Alexandrov estaba
evaluando el informe presentado por el Sr. Lapuerta de Brattle Group en Eiser v España mientras
simultáneamente trabajaba con el Brattle Group como abogado en otras disputas.
El Comité de Anulación discutió dos decisiones anteriores en las que los Estados habían intentado
descalificar al Dr. Alexandrov debido a sus asociaciones con el Brattle Group64. Aunque estas dos
decisiones sobre descalificación no están disponibles públicamente, parece que fueron
proporcionadas al Comité por las partes en disputa. El Comité sostuvo que los hechos en los otros
casos eran distintos en el arbitraje de Eiser, ya que no estaba actuando simultáneamente, como
abogado, con el Sr. Lapuerta, como experto en daños.
En Telekom Malaysia c. Ghana, se intentó recusar al árbitro Gaillard por su participación como
litigante en otro arbitraje de inversión (Consortium RFCC c. Marruecos65). En este caso, el
demandado se basaba en el laudo de RFCC y Gaillard, como abogado de RFCC, pretendía anular
ese laudo. Es decir, con el gorro de árbitro apoyó el razonamiento del laudo y luego, con el gorro de
litigante, lo buscó anular66.
Se solicitó que Gaillard dimitiera como abogado en RFCC o árbitro en Telekom Malaysia porque
era incompatible cumplir con ambos roles. La recusación fue rechazada porque la duplicidad de
roles es práctica común en arbitrajes internacionales y, por ende, podría fácilmente suceder que se
deba defender posturas contradictorias. Así, salvo excepciones, no hay motivos para pensar que un
árbitro resolvería un caso con una mente menos abierta por haber llevado previamente un caso
donde defendió lo contrario como litigante67.
63
Eiser Infrastructure Limited and Energía Solar Luxembourg S.à r.l. v. Reino de España, Caso CIADI N° ARB/13/36,
Decisión sobre la Solicitud de Anulación presentada por el Reino de España, 11 de junio de 2020.
64
Tethyan Copper Company Pty Limited v. Islamic Republic of Pakistan, Caso CIADI N° ARB/12/1; y, SolEs Badajoz
GmbH v. Kingdom of Spain, Caso CIADI N° ARB/15/38. En otra recusación contra Alenxadrov por duplicidad de roles,
se estableció que (“There must be an additional—significant—overlap of facts that are specific to the merits and the
parties involved”) Raiffeisen Bank Int’l AG v. Croatia, Caso CIADI N° ARB/17/34, Decisión sobre la propuesta para
descalificar al árbitro Stanimir Alexandrov, 17 de mayo de 2018, párr. 91.
65
Consortium R.F.C.C. v. Kingdom of Morocco, Caso CIADI N° ARB/00/6, Laudo, 22 de diciembre de 2003.
66
Telekom Malaysia Berhad v. Republic of Ghana, Caso CPA N° 20023-03, Decisión sobre la Propuesta de la
Demandante para Descalificar al Árbitro, 18 de octubre de 2004.
67
District Court of The Hague, “The Republic of Ghana v. Telekom Malaysia Berhad”, Recusación contra el Prof. E.
Gaillard, 5/11/2004, Sentencia N° 17/2004.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 235
En Exeteco International v Perú,68 se recusó con éxito al árbitro Mario Castillo Freyre, porque
asesoraba a entidades públicas peruanas en una serie de asuntos no relacionados. El Tribunal
consideró que, aunque el árbitro aún no había adquirido ningún conocimiento fáctico a través de su
papel como asesor que pudiera influir en su juicio como árbitro, era imposible predecir todas las
ramificaciones futuras en esa fase del procedimiento. Concluyó que las circunstancias no daban
lugar a dudas justificadas respecto a su independencia, pero sí respecto a su imparcialidad.
Los casos antes comentados son tan solo una muestra de la práctica arbitral en el mercado de
inversiones (también llamado control orgánico), existen otros casos que también reflejan esta
práctica y demuestran la diversidad de decisiones. Por ejemplo, en RSE Holdings AG c. Latvia II,
un árbitro fue recusado por haber pertenecido a otros trece tribunales donde se discutían materias
derivadas del Energy Charter Treaty (ETC)69. En tres casos, la República de Argentina solicitó la
recusación de un árbitro (sin éxito)70 porque laudó en su contra semanas antes. Asimismo, existen
otros casos donde hubo duplicidad árbitro-litigante71; árbitro en dos procedimientos72;
68
Exeteco International Company S.L. v. República de Perú, Caso CPA N° AA535, Decisión sobre la Recusación del
Dr. Mario Castillo Freyre, 28 de octubre de 2014.
69
RSE Holdings AG v. Latvia II, Caso CPA N° 2922-41 Decisión sobre la Recusación del árbitro Amy Frey, 24 de junio
de 2022, párr. 41-9.
70
Suez, Sociedad General de Aguas de Barcelona S.A., and InterAguas Servicios Integrales del Agua S.A. v. The
Argentine Republic, Caso CIADI N° ARB/03/17, Decisión sobre la propuesta de Descalificación de un miembro del
tribunal; Suez, Sociedad General de Aguas de Barcelona S.A., and Vivendi Universal S.A. v. The Argentine Republic,
Caso CIADI N° ARB/03/19, Decisión sobre la propuesta de Descalificación de un miembro del tribunal; y, AWG Group
Limited v. The Argentine Republic (UNCITRAL), Decisión sobre la propuesta de Descalificación de un miembro del
tribunal, 22 de octubre de 2007.
71
ICS Inspection & Control Servs. Ltd v. Argentina, Caso CPA N° 2010-9, Decisión sobre recusación, 17 de diciembre
de 2009, párr. 22.1-7; Caso SCC 2014/169, citado en IPP.A & BUROVA.E “SCC Practice Note: SCC Board Decisions on
Challenges to Arbitrators 2013-2015”, 9, 2016; Saint-Gobain Performances Plastics Euro. v. Venezuela, Decisión sobre
la Propuesta para Descalificar al árbitro Gabriel Bottiniin, Caso CIADI N° ARB/12/13, 27 de febrero 2013; y, Klöckner
v. Cameroon, Caso CIADI N° ARB/81/2, Decisión sobre Anulación, 17 de mayo de 1990, párr. 6.45-53: (“no violation
of secrecy of deliberations of first tribunal; party had not gained advantage from information available to its counsel as
former arbitrator that was not available to other side”, párr.167-168).
72
KS Invest GmbH v. Spain, Caso CIADI N° ARB/15/25 Decisión sobre la Propuesta para Descalificar al Prof. Kaj
Hobér, 15 de mayo de 2020, párr. 86-94; Sumrain v. Kuwait, Caso CIADI N° ARB/19/20 Decisión sobre la Propuesta
para Descalificar al Prof. Zachary Douglas y Mr. V. V. Veeder, 2 de enero de 2020, párr. 112-22; Vattenfall AB v.
Germany, Caso CIADI N° ARB/12/12, Recomendación solicitada por el CIADI sobre la propuesta de descalificacion de
todo el Tribunal, 8 de mayo de 2020, párr. 101-18; Compare Liberty Seguros v. Venezuela (II), Caso CPA N° 2021-35,
Decisión a solicitud de recusación contra el árbitro Stephen Drymer, 1 de julio de 2021, párr. 45; Caso SCC 060/2017,
citado en MAGNUSSON & HEDBERG “SCC Decisions on Challenges”, 6 BCDR International Arbitration Review, Vol 175,
2019.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 236
En un caso administrado por la LCIA, la Corte rechazó una recusación porque consideró que la
producción de material académico no siempre conduce a la remoción del árbitro76. En los casos
SCC N° 2018/112 y 2018/113, se consideró que haber tomado decisiones en otros arbitrajes en
materias similares a las discutidas no afectaba la imparcialidad ni independencia de los árbitros77.
En el caso SCC N° 2016/159 se rechazó un pedido de recusación donde un árbitro había sido
designado en otro arbitraje entre las mismas partes y el mismo contrato78. Igualmente, en el caso
SCC N°148/2003 se rechazó una solicitud de recusación por haber actuado como árbitro en
procedimientos pasados donde se discutieron materias vinculadas79, pero el caso SCC N°
046/200780, se recusó a un árbitro que habría sido experto legal en otro caso argumentando una
posición contraria a la del demandado. Lo que demuestra una respuesta distinta cuando el issue
conflict es directo.
Aunque menos común, Acomb & Jones informan de un caso no reportado donde se intentó
cuestionar sin éxito la pertenencia de una litigante al consejo de un centro81 donde se administraba
el arbitraje (lo mismo puede suceder cuando un árbitro sirve de miembro del consejo).
73
CC/Devas (Mauritius) Ltd v. India, Caso CPA N° 2013/09, Decisión sobre la Propuesta para Descalificar a dos
árbitros, 30 de septiembre de 2013. En este caso, los árbitros habían expresado opiniones en textos académicos (y
laudos) que, para los solicitantes, generaría in issue conflict.
74
Merck Sharpe & Dohme (IA) Corp. v. Ecuador, Caso CPA N° 2012-10, Decisión sobre recusación contra el Juez
Stephen M. Schwebel, 8 de Agosto de 2012, párr. 85.
75
EDF Int’l SA v. Argentina, Caso CIADI N° ARB/03/23, Decisión sobre Anulación, 5 de febrero de 2016, párr.167-8.
(Se estableció que las dudas razonables sobre la imparcialidad solo ocurre ante arbitrajes paralelos).
76
Caso LCIA No. 5660, Decisión sobre Recusación, 05 de agosto de 2005, Arbitration International, Vol. 44, Issue 2,
2011.
77
BORN, International Commercial Arbitration, pie de página 1512.
78
BORN, International Commercial Arbitration”, pie de página 1517.
79
BORN, International Commercial Arbitration”, pie de página 1518.
80
BORN, International Commercial Arbitration”, pie de página 1461.
81
ACOMB - JONES, “The Insider Adversary in International Arbitration”, p. 65: (“However, an underdeveloped system of
ethical regulation represents an Achilles heel that threatens to undermine the very properties that have contributed to
the popularity of international arbitration. In particular, the weak regulation of counsel and the generally non-existent
regulation of institutional conflicts have created opportunities for double-hatting by institutional officials who possess
unilateral or substantial control over future appointments, thereby creating the appearance that one party's counsel has
inappropriately placed their finger on the scales of justice. Additionally, absent explicit regulation, the lack of advance
notice that a potentially biased tribunal can be created simply by a party's choice of counsel can blindside parties
agreeing to and entering institutional arbitration”).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 237
Los jueces han adoptado una postura diversa sobre la duplicidad de roles en el arbitraje como
generador de dudas razonables sobre la imparcialidad del árbitro.
En Francia, la Corte de Casación confirmó el rechazo al reconocimiento de un laudo porque
consideró que la participación paralela de un mismo árbitro en dos procedimientos afectó el orden
público porque había filtrado información errónea de un procedimiento al otro (contaminando a uno
de los tribunales) y probablemente haya influenciado su decisión jurisdiccional82. En otra
oportunidad, un árbitro fue designado en tres arbitrajes conexos y la Corte consideró que nada
prohíbe que un árbitro laude sobre una materia relacionada a otros procedimientos pues su
conocimiento de los otros casos no afecta su imparcialidad salvo que se pronuncie sobre la
responsabilidad de un tercero83. Igualmente, la Corte de Apelación de París consideró que la
participación en dos procedimientos como árbitro no afecta el debido proceso salvo que un
procedimiento afecte al otro84.
En Estados Unidos, se destaca Scandinavian Reins. Co. v. St. Paul Fire & Marine Ins. Co donde la
Corte de Apelaciones del Segundo Circuito confirmó un laudo donde el árbitro no reveló que había
participado en otro arbitraje que involucró hechos similares, partes vinculadas y donde se
presentaron testigos que también participaron del último procedimiento85.
En Reino Unido, la Corte de Apelación de Inglaterra y Gales estableció que un árbitro puede
aceptar designaciones en procedimientos similares donde se discuta la misma materia86. En otro
caso, la Corte Superior consideró que la designación de un árbitro en arbitrajes vinculados no
justifica su recusación87.
En Suiza, el Tribunal Federal confirmó un laudo porque consideró que la participación de uno de
los árbitros en otro arbitraje entre las mismas partes no generaba dudas razonables sobre su
imparcialidad porque no había conexión entre las materias discutidas88. Igualmente, consideró que
la participación de un juez en otro caso solo es justificada siempre que no adopte posición
previamente frente a ciertas materias sobre las cuales ya no parece estar libre de sesgo. Para definir
esta situación, estableció que debe considerarse la materia, hechos, particularidades
82
Corte de Casación (Francia) “Société Excelsior Film v. société UGC-PH”, 24 de marzo de 1998, Revue de
l’Arbitrage, Vol 1999, Issue 2.
83
Corte de Casación (Francia) “Etat du Qatar v. société Creighton Ltd”, 16 de marzo de 1999, Revue de l’Arbitrage,
Vol 1999, Issue 2.
84
Corte de Apelación de Paris (Francia) “Ben Nasser et autre v. BNP et Crédit Lyonnais”, 14 de octubre de 1993,
Revue de l’Arbitrage, Vol 1994, Issue 2.
85
Corte de Apelación del Segundo Circuito (Estados Unidos) “Scandinavian Reins. Co. v. St. Paul Fire & Marine Ins.
Co”, Caso 10-0910-cv, Sentencia, 28 de junio de 2011
86
EWHC 1373, “B v. J”, 28/05/2020.
87
EWHC 140, “Sierra Fishing Co. & Ors v. Farran & Ors”, 30/01/2015.
88
Tribunal Federal (Suiza) “Mutu v. Chelsea Football Club Ltd”, Sentencia, 10/06/2010, ASA Bulletin, Vol 28, Issue 3.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 238
procedimentales y las materias específicas invocadas en las diferentes etapas del proceso. A lo que
agregó: “The same applies to the field of arbitration” 89.
En Alemania, una corte rechazó una solicitud de recusación contra dos co-árbitros que
simultáneamente actuaron como testigos a favor de un árbitro recusado en un proceso judicial
iniciado para la devolución de honorarios. Otra corte recusó a un árbitro porque previamente había
actuado como experto legal (designado por una corte) en la toma de evidencia entre las partes
relacionada al proyecto de construcción objeto del arbitraje. En otro caso, una corte recusó a un
árbitro porque había brindado una opinión experta a una de las partes sobre materias que fueron
ventiladas en el arbitraje90.
En Singapur ocurrió un caso bastante peculiar. La Corte de Apelación anuló parcialmente un laudo
y les permitió a las partes constituir un nuevo tribunal para que vuelva a resolver, siendo posible
designar nuevamente a los miembros del tribunal original si así lo pactan. Ante la ausencia de este
pacto, consideró posible que una de las partes se oponga a esta re-designación por dudas razonables
sobre la imparcialidad de los árbitros por su previo involucramiento con la materia91.
En Egipto, la Corte de Casación anuló un laudo porque un árbitro había brindado opinión legal
sobre la disputa92. En China, la Corte de Apelación de Hong Kong reconoció un laudo donde el
árbitro también había actuado previamente como mediador en la misma disputa93.
En otro caso similar, la Corte Superior de Ontario recusó a un árbitro porque se le pedía decidir
sobre efectos colaterales de un laudo elaborado por un colega para un arbitraje vinculado (socio del
estudio de abogados donde trabajaba)95.
89
BORN, International Commercial Arbitration, pie de página 1520.
90
BORN, International Commercial Arbitration, pie de página 1520.
91
SGCA 63, “AKN v. ALC”, 27 de septiembre de 2015.
92
Corte de Casación (Egipto) Caso N° 18116/88, Sentencia, 11/06/2019.
93
HKCA 459, “Gao v. Keeneye Holdings Ltd”, 02 de diciembre de 2011.
94
Deutsche Lufthansa Ag c. La República Bolivariana de Venezuela, Caso CPA N° 2022-03, Decisión sobre la
recusación del Dr. Wolfgang, 10 de octubre de 2022, párr 40.
95
Corte de Apelación de Ontario (Canadá) “Telesat Canada v. Boeing Satellite Sys. Int’l, Inc”, ONSC 4023, Sentencia,
16/07/2010.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 239
Adicionalmente, la duplicidad podría permitir problemas de enemistad creadas como litigantes que
luego pudiesen trasladarse como árbitros. En los casos LCIA N° 101689 y 101691 (consolidados),
se recusó a uno de los árbitros porque actuó como litigante en otro procedimiento donde se enfrentó
al abogado que ahora defendía a la contraparte. El punto determinante fue que, en el otro caso, este
abogado acusó al otro de cometer actos fraudulentos y por ende existían dudas sobre su
imparcialidad96.
En el caso SCC 014/2004, se recusó a un árbitro que había sido designado ocho veces en el lapso de
5 años por el mismo estudio de abogados97. En Cofely Ltd c. Bingham, la Corte Superior de
Inglaterra y Gales recusó a un árbitro porque el 18% de sus designaciones y el 25% de sus ingresos
como árbitro o adjudicador durante los últimos tres años provenía de casos que involucraron a una
de las partes98.
En otra oportunidad, la Corte de Casación Francesa confirmó la anulación de un laudo porque un
árbitro había sido designado un total de 51 veces99. La Corte de Apelación de París rechazó una
recusación cuando el árbitro había sido designado 3 veces por la misma parte100.
La Corte Distrital de Estocolmo rechazó una recusación donde el árbitro había sido designado 10
veces en 10 años (con 5 de esos arbitrajes todavía en marcha)101. En otro caso, la Corte de
Apelación de California anuló un laudo porque el “árbitro neutral” (presidente) había omitido
revelar que había sido designado cinco veces por una de las partes102.
Aunque el issue conflict es un argumento menos utilizado que el conflicto de intereses, existen
algunas decisiones que reflejan su uso.
En los casos SCC 2017/012 y 2017/06 se rechazó una recusación donde el árbitro había sido
designado en otros cinco casos donde se discutieron materias superpuestas o idénticas103. En
OPIC Karimum Corp. v. Venezuela, se intentó recusar al árbitro Phillipe Sands por: ser árbitro en
tres casos donde fue designado por el estudio de abogados de una de las partes; haber sido árbitro en
96
CÁMARA CHUMBES - YANO TSUHA, “¿Uno o dos sombreros?: Lineamientos para una regulación del double-hatting en
arbitrajes de inversión p. 71.
97
BORN, International Commercial Arbitration, pie de página 1507.
98
EWHC, “Cofely Limited v. Mr Anthony Bingham, Knowles Limited”, 17/02/2016.
99
Corte de Casación (Francia), Caso N° 09-68997, Casación, 20 de octubre de 2010.
100
Corte de Apelación de París (Francia) “SA Fretal v. SA ITM Enterprises”, 28/10/99, Revue de l’Arbitrage, París, pp.
299-312.
101
Corte Distrital de Estocolmo (Suecia), Caso N° A 7145-04, Sentencia, 21 de junio de 2004.
102
Corte de Apelación de California (Estados Unidos) “Neaman v. Kaiser Found. Hosp” 11 [Link].2d 879, 22 de
septiembre de 1992.
103
BORN, GARY, International Commercial Arbitration, pie de página 1517.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 240
otros ocho casos en los últimos tres años donde cinco designaciones fue hecha por el mismo
estudio; y, de los nueve arbitrajes revelados, fue designado en cinco por el estudio. Además de
rechazar la solicitud, se consideraron los siguientes cuatro elementos: (i) proximity; (ii) intensity;
(iii) dependence; y, (iv) materiality104.
En Sathianathan v. Smith Barney, la Corte de Apelación de California consideró que, cuando las
partes pactan arbitrar ante personas desinteresadas con experiencia en un negocio o problema
especializado, es probable que los mismos árbitros se comiencen a repetir:
When the parties agree to arbitration before disinterested persons who have experience in
a specialized business or type of problem, the relatively small number of qualified
arbitrators may make it common, if not inevitable, that parties will nominate the same
arbitrators repeatedly105.
En Bélgica, una corte de primera instancia recusó a un árbitro porque había sido designado once
veces en arbitrajes similares donde todos fallaron contra el demandado. En este caso, la corte
consideró que había serias dudas sobre la ausencia de sesgo y capacidad de conocer una nueva
disputa contra el banco sin estar afectado por sus opiniones previas106.
Existen dos maneras de “controlar” los issue e interests conflicts derivados de la duplicidad de roles
y repetidas designaciones: control orgánico (recusaciones) y normativamente (códigos de conducta).
Del mismo modo que prohibir de plano estas prácticas destruiría a largo plazo mercados arbitrales
pequeños, el mismo efecto tendría un estándar de recusación o revelación demasiado estricto.
En este sentido, el tamaño del mercado debe tener un impacto directo en el estándar de recusación y
revelación. Pero ¿cuál?
104
OPIC Karimum Corp. v. Venezuela, Caso CIADI N° ARB/10/14, Decisión sobre pedido de recusación contra Prof.
Philippe Sands, 5 de mayo de 2011, párr. 21.
105
Corte de Apelación de California (Estados Unidos) 2009 WL 537158, 11 de junio de 2010.
106
BORN, “International Commercial Arbitration”, pie de página 1520.
107
LEGUM, Barton - MOTIN, Clara, “The Essential Qualities for an Arbitrator”, ICSID Review, Vol 38, No. 2, 2023, p.
448.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 241
En mercados pequeños el estándar de revelación y recusación debe ser flexible (umbral alto para
tolerar la duplicidad o repetidas designaciones salvo casos excepcionales). Es decir, revelar cuando
la confidencialidad lo permita y recusar cuando el tamaño del mercado no sea suficiente para evitar
dudas razonables sobre la imparcialidad.
Bajo una posición que compartimos, el consejo de la IBA consideró que, cuando el pool de árbitros
es pequeño o especializado, la nominación frecuente del mismo árbitro en diferentes casos no es
una materia que requiera revelación porque es un uso y costumbre arbitral con los que las partes
deben estar familiarizadas108. Igualmente, en el contexto de un pool especializado o lista
obligatoria, es probable que esos mismos especialistas dupliquen roles.
Bajo un estándar de aparente imparcialidad, no puede haber duda razonable cuando algo es
explicado directamente por una costumbre del mercado. Igualmente, el estándar de revelación debe
consistir en revelar aquello que no pueda explicarse por dicha costumbre o que, pudiendo ser
explicada, revele dudas razonables por la incompatibilidad entre roles.
Al revelar, deberá considerarse qué tan amplia puede ser la revelación del árbitro sin que incumpla
su deber de confidencialidad. Si bien podría revelarse la materia académica discutida en otros
procedimientos, compartir la identidad de las partes y hechos es problemático porque entra en
conflicto con su naturaleza confidencial. Puede que esto no sea tan grave en arbitrajes de inversión
donde el nivel de transparencia es mayor, pero sí en arbitrajes donde la discusión sea reservada.
En suma, en mercados pequeños la “regla” es no revelar salvo que la duplicidad de roles o repetidas
designaciones no se explique con el tamaño del mercado. Salvo que la transparencia del tipo de
arbitraje permita entrar a detalle, la identidad de las partes y los hechos de otros casos no deben ser
revelados. El incumplimiento de este deber no debe derivar en una recusación salvo que se
demuestre role confusión, back scratching o multiplicidad de designaciones.
Por otro lado, mientras no se viole la confidencialidad de otros arbitrajes, revelar es regla en
arbitrajes comerciales porque se presume que el mercado es diverso. Para romper esta presunción,
108
IBA Council, “IBA Guidelines on Conflicts of Interest in International Arbitration”, 23 de octubre de 2014, pie de
página 5: (“It may be the practice in certain types of arbitration, such as maritime, sports or commodities arbitration, to
draw arbitrators from a smaller or specialized pool of individuals. If in such fields it is the custom and practice for
parties to frequently appoint the same arbitrator in different cases, no disclosure of this fact is required, where all
parties in the arbitration should be familiar with such custom and practice”). Así, en la versión 2024 de los
lineamientos para conflictos de intereses, se estableció que en ciertos tipos de arbitraje -como el marítimo, deportivo,
commodities- los árbitros suelen provenir de un pool especializado o incluso de una lista obligatoria.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 242
se debe acreditar escasez por materia109o industria110 (submercados comerciales pequeños). Es decir,
se debe revelar cuando la costumbre no explique por qué se elige al mismo árbitro a pesar de un
pool tan grande. Como señaló una corte estadounidense al pronunciarse sobre la designación de un
árbitro comercial: “the relatively small number of qualified arbitrators may make it common, if not
inevitable, that parties will nominate the same arbitrators repeatedly” 111. Es en este contexto que
debe entenderse la siguiente cita del tribunal en SGS c. Pakistán analizó sobre la imparcialidad del
Prof. Christopher Thomas:
En el resto casos, debe acreditarse una duda razonable sobre sesgo, pero la incompatibilidad entre
roles no debe ser ni manifiesta ni grave porque no hay una pequeñez del mercado que amerite
atenuar el estándar. No revelar un caso vinculado o conexo en un contexto donde se presume la
diversidad genera dudas razonables y, por ende, el incumplimiento al deber de revelación genera
recusación salvo que la omisión se explique por la confidencialidad (cuando la confidencialidad
recaiga sobre detalles necesarios para detectar issue conflict o de intereses).
Una vez conocida la información, el estándar de recusación debe ser leve o estricto (umbral bajo
para no tolerar la duplicidad salvo casos excepcionales): recusar cuando los roles sean
incompatibles (issue conflict) o no garanticen imparcialidad (sospechas de role confusion o back
scracthing).
VII. CONCLUSIONES
(i) La legitimidad del arbitraje descansa en dos grandes rasgos que lo hacen atractivo para
quienes deseen pactarlo como método de solución de controversias: especialidad e
imparcialidad del árbitro. Sin embargo, las necesidades de cada industria han requerido
109
Por ejemplo, derecho arbitral, derecho médico, derecho genético, análisis económico o derecho internacional.
Cuando se deben resolver controversias técnicas y el árbitro no es abogado, el tamaño de mercado debe analizarse
según, por ejemplo, la rareza de cierta especialidad dentro del mercado de ingenieros.
110
Por ejemplo, minería, petróleo, gas, energías renovables, construcción, corporativo, entre otros arbitrajes donde la
discusión no es meramente sobre derecho civil patrimonial.
111
Corte de Apelación de California (Estados Unidos) 2009 WL 537158, 11 de junio de 2010.
112
SGS Société Générale de Surveillance S.A. v. Islamic Republic of Pakistan. Caso CIADI N°ARB/01/13, Decisión
sobre la propuesta del demandante de descalificar al árbitro Thomas, 19 de diciembre de 2002, párr 25.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 243
árbitros cada vez más especializados y, en esa búsqueda, muchas veces la opción más
capacitada era la misma que litigaba en otros casos o se había designado antes. Este
fenómeno se manifiesta principalmente en mercados arbitrales pequeños como el de
inversiones.
(ii) Se ha demostrado que el criterio de asignación de valor vigente es el capital simbólico.
Sin embargo, conforme la reputación o capacidad comprobada no ha sido suficiente para
cumplir los estándares éticos necesarios para mantener la apariencia de imparcialidad, la
asignación de valor está comenzando a ser el capital moral. Este cambio se refleja en la
práctica internacional
(iii) Se demostró que se han emitido códigos de conducta e incluso simplemente han
renunciado al arbitraje como método de solución de disputas como reacción a la falta de
control orgánico sobre estos fenómenos.
(iv) En la práctica, las cortes han mostrado cierta flexibilidad al momento de evaluar la
validez de los laudos y determinar si existió una apariencia razonable de imparcialidad
en casos donde el árbitro servía otros roles previa o simultáneamente, así como repetidas
designaciones. Igualmente, los centros han mantenido una reacción similar en materia de
inversiones y comercial.
(v) El tamaño del mercado arbitral comercial no presenta signos de escasez real y, por ende,
la duplicidad de roles no debería ser común ni tolerada con facilidad. En contraste con
mercados más pequeños, un árbitro comercial designado deberá revelar su participación
en otros arbitrajes bajo cualquier rol (miembro de la corte de arbitraje, experto, litigante,
entre otros) y anteriores designaciones cuando las materias estén vinculadas jurídica o
fácticamente.
(vi) El estándar de revelación y recusación son distintos, pero en ambos casos necesita
aplicarse de forma flexible para evitar serios daños al mercado arbitral donde se aplique.
Si la duplicidad y repetidas designaciones afecta la imparcialidad del árbitro, un estándar
muy estricto en circuitos pequeños impedirá la selección de árbitros especializados.
(vii) En el mercado comercial, por el contrario, la regla debería ser limitarlo fuertemente y
permitirlo como excepción. Por ejemplo, cuando existan pocos especialistas de la
industria (corporativo, minero, agrario, entre otros) o, en la materia (derecho arbitral o
internacional). Asimismo, existen materias que podrían repetirse entre arbitrajes como
contratos estandarizados, leyes modelo, o hard-law.
LA PROTECCIÓN DE LOS ECOSISTEMAS ACUÍFEROS EN
LOS ARBITRAJES DE INVERSIÓN CONTRA COLOMBIA
Sebastián Acevedo Iceda1, Alex Ariza Felizzola2 & Carolina Castillo3
Resumen - En la segunda década del 2000 Colombia adoptó diferentes regulaciones para prohibir y
delimitar las actividades mineras cerca de los páramos, ecosistemas acuíferos únicos en el mundo
de los cuales la mayoría está en el país andino. De dicha regulación surgieron controversias
principalmente entre mineras canadienses y el Estado colombiano alrededor de las concesiones
mineras adyacentes al Páramo de Santurbán, en el departamento de Santander.
Este artículo estudia los criterios empleados por los tribunales de inversión que han adoptado los
tres laudos publicados hasta el momento sobre las controversias de Santurban: Eco Oro Minerals
Corp. vs. República de Colombia, Red Eagle Exploration Limited vs. República de Colombia y
Montauk Minerals vs. República de Colombia. A través de este análisis se busca examinar la forma
en que los tribunales de inversión han ponderado los derechos de los inversionistas extranjeros con
los deberes de los Estados de proteger el medioambiente, así como identificar los retos futuros en
materia de litigiosidad de inversionistas contra la regulación ambiental de los Estados.
Abstract - In the 2010’s Colombia adopted different regulations aiming towards the prohibition and
delimitation of mining activities near the páramos, unique watery ecosystems in the world, many of
which are located in this andine country. Such regulations gave place to many controversies
between canadian mining companies and the Colombian State relating to mining concessions
granted in the Páramo de Santurbán, in the department of Santander.
This article studies the criteria used by the investment tribunals which adjudicated the first two
cases of the Santurbán saga: Eco Oro v. Colombia, and Red Eagle v. Colombia. This analysis seeks
to examine the way the Tribunals have pondered the investors rights with the States’ duties
regarding environmental protection, as well as identifying the future challenges in the
controversies relating environmental measures adopted by the States.
1
Abogado de la Universidad de los Andes (Colombia). Tiene experiencia en arbitraje internacional y resolución de
conflictos. Es miembro fundador del Semillero de Arbitraje y MASC de la Universidad de los Andes (SAMASC).
Actualmente se desempeña como asociado de la firma de abogados Ibarra Rimon en Bogotá en las áreas de litigios y
Derecho de la Competencia.
2
Estudiante de la Universidad de Antioquia (Colombia), miembro del Semillero de Investigación en Arbitraje de la
misma institución.
3
Abogada de la Universidad de las Américas (Ecuador) con habilidades destacadas en resolución de disputas y litigio,
particularmente en arbitraje comercial local e internacional. Provee asesoría legal a compañías nacionales y extranjeras
en cumplimiento corporativo, regulatorio, políticas internacionales de trabajo e incorporación de capital extranjero.
Especialista en derecho corporativo, mercantil y laboral.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 245
A. La expropiación indirecta…………………………………………………………………..248
B. El trato justo y equitativo…………………………………………………………………...249
a. La buena fe en la adopción de regulaciones…………………………………………….250
b. Las expectativas legítimas………………………………………………………………251
C. ¿Excepciones ambientales?...................................................................................................251
IV. CONCLUSIONES……………………………………………………………………………253
En la década anterior, Colombia adoptó una serie de regulaciones tendientes a delimitar las áreas de
páramos y excluir las actividades mineras de ellas. Con ocasión de ellas, Eco Oro, Red Eagle
Limited y Galway Gold (hoy Montauk Minerals), tres compañías mineras que operaban en el
Páramo de Santurbán demandaron la responsabilidad internacional de Colombia por violar el
Acuerdo de Libre Comercio Colombia-Canadá (el “Tratado”). Dos de estas controversias, Red
Eagle v. Colombia y Montauk Minerals v. Colombia, concluyeron con la exoneración de
responsabilidad de Colombia6; en otra, Eco Oro v. Colombia, si bien se declaró que el Estado no
había expropiado a la inversionista, se concluyó que si había incumplido su obligación de brindarle
un trato justo y equitativo7.
Este artículo parte de una caracterización de los páramos y las medidas adoptadas por el Estado
colombiano para su protección para luego estudiar los criterios adoptados por los tribunales
arbitrales que resolvieron las controversias surgidas con las mineras que operaban en el área del
Páramo de Santurbán.
4
TIENHAARA, Kyla et al., “Investor-state disputes threaten the global green energy transition”, Science, Vol. 376, N°
6594, 2022, p. 701.
5
BOYD, David R., Paying pollutioners: the catastrophic consequences of investor-State dispute settlement for climate
and environment action and human rights, Naciones Unidas, 2023.
6
Red Eagle Exploration Limited v. República de Colombia, ICSID ARB/18/12, Laudo, 28 de febrero de 2024; Montauk
Metals Inc. (anteriormente Galway Gold Inc.) v. República de Colombia, ICSID ARB/18/13, Laudo, 7 de junio de
2024.
7
Eco Oro Minerals Corp. v. República de Colombia, ICSID ARB/16/41, Decision on Jurisdiction, Liability and
Directions on Quantum, 9 de septiembre de 2021.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 246
Los páramos son ecosistemas fríos, húmedos y únicos en el mundo, ubicados a partir de los 3.000
msnm desde el norte del Perú hasta la Sierra Nevada de Santa Marta en el noroccidente colombiano
y, aisladamente, en Panamá y Costa Rica8. En Colombia los páramos se encuentran repartidos por
las tres cordilleras andinas y el macizo de la Sierra Nevada de Santa Marta, son la fuente de
aproximadamente el 70% de los recursos hídricos del país.
Los asentamientos humanos en Santurbán datan del año 1.000 a.C., en él se asentaron culturas
precolombinas como los guanes, chitareros, yariguíes y laches, quienes consideraron los páramos
como sitios sagrados, dándole un uso preminentemente ritual11. Durante la conquista Santurbán ya
era designado como páramo, en el siglo XVI es mencionado en la Recopilación Historial de Fray
Pedro Aguado, apareciendo nuevamente como “páramo de San Turbán” en una cédula real de
178112.
Desde la era colonial la zona de páramo ha sido epicentro del desarrollo regional con el
asentamiento de comunidades dedicadas a la minería y la agricultura. En el caso de la minería, esta
ha atravesado diversos ciclos de actividad, teniendo por hitos el establecimiento de la Colombian
Mining Association a inicios de la República13, paralelo a la promulgación de la primera regulación
minera nacional con el Decreto del Libertador de 182914.
A finales del siglo XIX se reunifica el territorio nacional que había estado federado por varias
décadas y se adopta como Código Minero nacional el del antes Estado de Antioquia15. El Código
8
VAN DER HAMMEN, Thomas, “Los páramos: archipiélagos terrestres en el norte de los Andes”, en VAN DER
HAMMEN, Thomas et al., Atlas de páramos de Colombia, Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander
von Humboldt, Bogotá, D. C., 2007, pp. 24 y ss.
9
VAN DER HAMMEN et al., Atlas de páramos de Colombia.
10
VAN DER HAMMEN et al., Atlas de páramos de Colombia.
11
VAN DER HAMMEN et al., Atlas de páramos de Colombia, p. 31; UNGAR, Paula et al., ”Consideraciones generales para
la delimitación”, en SARMIENTO, Carlos – UNGAR, Paula (Eds.), Aportes a la delimitación del páramo mediante la
identificación de los límites inferiores del ecosistema a escala 1:25.000 y análisis del sistema social asociado al
territorio: Complejo de Páramos Jurisdicciones – Santurbán – Berlín Departamentos de Santander y Norte de
Santander, Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Bogotá, 2014, p. 18.
12
BERMÚDEZ LIÉVANO, Andrés, “El tal páramo de Santurbán sí existe”, La Silla Vacía, 08/09/2014, disponible en
[Link]
13
UNGAR,et al. "Consideraciones generales para la delimitación”, p. 19.
14
RETTBERG, Angelika – ORTIZ, Juan – YAÑEZ QUINTERO, Sandra. Legislando minas. Breve recuento de la legislación
minera en Colombia (1829 - 2001). Universidad de los Andes – Facultad de Economía – CEDE, Bogotá D. C., 2014, p.
13.
15
Ley 38 de 1887 por la cual se adopta el Código de Minas del extinguido Estado de Antioquia (Colombia), Art. 1.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 247
En el 2001 se adoptó el nuevo Código Minero que simplificó el régimen de títulos y concesiones en
el país, integrando la licencia ambiental vigente desde 199319. Con la expedición del Nuevo Código
Minero, Greystar Resources Limited (después Eco Oro) se hizo concesionaria de 250 hectáreas de
títulos que había adquirido desde los años 9020. Al tiempo, en 2009 se estableció Galway Resources
Ltd. (Montauk Minerals) quien inició la adquisición de los proyectos auríferos Vetas y Californias21.
En febrero de 2010 la Ley 1382 subrogó el artículo 34 del Nuevo Código Minero prohibiendo el
desarrollo de minería en áreas de páramo22. Fue después de la promulgación de esta ley que Red
Eagle Exploration Limited inició la adquisición de títulos mineros en el área del proyecto aurífero
Vetas23. Con la promulgación de la Ley 1382 sería el inicio de un complejo de regulaciones
tendientes a prohibir la actividad minera en los páramos.
En el 2011 la Corte Constitucional declararía inconstitucional la Ley 1382, difiriendo los efectos de
su sentencia a dos años para que el Congreso adoptara la regulación correspondiente24. En mayo de
ese mismo año el Ministerio de Ambiente adoptaría la Resolución 937 por la cual se delimitaban las
áreas de páramo conforme al Atlas de Páramos de Colombia del Instituto Von Humboldt25. El 16 de
junio de 2011 entra en vigor la Ley 1450 que prohibió las actividades mineras y agropecuarias en
los páramos, se fijaron los criterios para su delimitación y se adoptó en forma transitoria la
delimitación del Atlas de Páramos26. El 19 de diciembre de 2014 el Ministerio de Ambiente adoptó
la regulación definitiva requerida en la Ley 1450 a través de la Resolución 209027.
16
RETTBERG – ORTIZ – YAÑEZ QUINTERO, Legislando minas. Breve recuento de la legislación minera en Colombia
(1829-2001), pp. 16-18.
17
UNGAR, "Consideraciones generales para la delimitación”, p. 19.
18
UNGAR, "Consideraciones generales para la delimitación”, pp. 19-20.
19
RETTBERG – ORTIZ – YAÑEZ QUINTERO, Legislando minas. Breve recuento de la legislación minera en Colombia
(1829-2001), pp. 29-31.
20
Eco Oro, Decision on Jurisdiction, Liability and Directions on Quantum, párrs. 96-104. 21 Montauk, Laudo, párrs.
150-162.
21
Montauk, Laudo, párrs. 150-162.
22
Ley 1382 de 2010 por el cual se modifica la Ley 685 de 2001 Código de Minas (Colombia), Art. 3.
23
Red Eagle, Laudo, párr. 63.
24
Corte Constitucional (Colombia), sentencia C-366, 13/05/2011.
25
Eco Oro, Decision on Jurisdiction, Liability and Directions on Quantum, párr. 126.
26
Ley 1450 de 2011 por la cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo, 2010-2014 (Colombia), Art. 202.
27
Resolución 2090 de 2014 por medio de la cual se delimita el Páramo Jurisdicciones – Santurbán – Berlín, y se
adoptan otras determinaciones (Colombia), Art. 1.
28
Ley 1753 de 2010 por la cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 “Todos por un nuevo país”
(Colombia), Art. 20.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 248
introduciendo una cláusula de transitoriedad por la cual se protegían los derechos adquiridos
otorgados por concesiones anteriores al 2010, en el caso de actividades mineras, y 2011, en el caso
de hidrocarburos29. Esta disposición fue declarada inconstitucional por la Corte Constitucional30.
Para la Corte no resultaba proporcional la relación entre los eventuales perjuicios al páramo y los
réditos de permitir la continuación de concesiones garantizadas a privados31.
Estas medidas son el origen de las controversias de la saga de Santurbán. Cada caso, con sus
matices, termina retornado a estas regulaciones que el Estado colombiano adoptó para la protección
de estos frágiles ecosistemas andinos.
A. La expropiación indirecta
(c) con compensación pronta, adecuada y efectiva de acuerdo con los párrafos 2 a 4; y
(d) de conformidad con el debido proceso legal33.
Entendiendo por expropiación indirecta aquella que: “resulta de una medida o de una serie de
medidas de una Parte que tienen un efecto equivalente a una expropiación directa sin que medie
29
Ley 1753 de 2010 por la cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 “Todos por un nuevo país”
(Colombia), Art. 173.
30
Corte Constitucional, sentencia C-035, 08/02/2016.
31
Corte Constitucional, sentencia C-035, 08/02/2016, párrs. 174-175.
32
LÓPEZ ESCÁRCENA,Sebastián, “La expropiación condicionada en los tratados de inversión”, en ÁLVAREZ ZÁRATE, José
M. – ZENKIEWICS, Maciej. (Eds.), El derecho internacional de las inversiones: desarrollo actual de normas y principios,
Primera Edición, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2021, p. 375.
33
Acuerdo de libre comercio entre la República de Colombia y Canadá, Art. 811.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 249
una transferencia formal del título o derecho de dominio”34. En los tres casos estudiados se han
desestimado las pretensiones de indemnización por expropiación indirecta conforme al Tratado.
Primero, en Eco Oro el tribunal sostuvo que, si bien el inversionista había sufrido una privación
sustancial del valor de su inversión, su protección era un fin legítimo del Estado por el indudable el
valor ambiental de los páramos y que las medidas adoptadas para ello no eran discriminatorias toda
vez que estas no impactaban únicamente a la demandante sino a todas las compañías cuyos
proyectos mineros pudieran afectar al páramo35.
En Red Eagle el tribunal consideró que el inversionista no tenía derechos adquiridos conforme al
derecho interno que fueran susceptibles de expropiación por parte del Estado36. En todo caso,
afirmó que Colombia había actuado en el marco de sus poderes de policía y que no se evidenciaban
circunstancias extraordinarias como la violación de compromisos asumidos directamente con el
inversionista37.
Un criterio similar fue adoptado por el tribunal del caso Montauk al señalar que al demandante le
corresponde satisfacer un estándar muy alto para probar la existencia de circunstancias
extraordinarias, debiendo acreditar objetivos ocultos del Estado con su regulación38, que las
medidas sean excesivamente desproporcionadas o que solo un Estado que no actué de buena fe
habría adoptado medidas similares39. El demandante no acreditó tales requisitos y, por tanto, sus
pretensiones fueron desestimadas.
En las tres decisiones se afirmó que Colombia actuó de buena fe en el marco de sus poderes de
policía al adoptar regulaciones para alcanzar un fin legítimo, no discriminatorias y proporcionales,
criterios aplicables a las políticas que se adopten para alcanzar la neutralidad de emisiones y la
transición energética.
El estándar de Trato Justo y Equitativo (“TJE”) es aquel que obliga a un Estado a otorgar un cierto
trato a las inversiones extranjeras. La obligación de brindar un “trato justo y equitativo” ha sido
replicada en casi todos los Tratados Bilaterales de Inversión y es una de las más discutidas en las
disputas entre inversionistas y Estados40.
En lo que respecta a estas disputas, el artículo que regula el estándar del TJE es el 805 del Tratado
de Libre Comercio entre Canadá y Colombia que dispone lo siguiente:
34
Acuerdo de libre comercio entre la República de Colombia y Canadá, Anexo 811.
35
Eco Oro, Decision on Jurisdiction, Liability and Directions on Quantum, párrs. 634-642.
36
Red Eagle, Laudo, párr. 399.
37
Red Eagle, Laudo, párr. 400-401.
38
Montauk, Laudo, párr. 793.
39
Montauk, Laudo, párr. 795.
40
XAVIER JUNIOR, Ely C, “El estándar de Trato justo y Equitativo”, en ÁLVAREZ ZÁRATE, José M. – ZENKIEWICS, Maciej.
(Eds.), El derecho internacional de las inversiones: desarrollo actual de normas y principios, Primera Edición,
Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2021, pp. 417-421.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 250
1. Cada Parte otorgará a las inversiones cubiertas un trato de acuerdo con el estándar mínimo de trato a
extranjeros bajo el derecho internacional consuetudinario, incluyendo trato justo y equitativo, y plena
protección y seguridad. Los conceptos de “trato justo y equitativo” y “plena protección y seguridad” no
requieren un trato adicional o más allá de lo que exige el estándar mínimo de trato a extranjeros bajo el
derecho internacional consuetudinario.
2. La obligación en el párrafo 1 de proporcionar “trato justo y equitativo” incluye la obligación de no
negar justicia en procedimientos judiciales penales, civiles o administrativos, de acuerdo con el
principio del debido proceso.
3. Una determinación de que ha habido una violación de otra disposición de este Acuerdo, o de un
acuerdo internacional separado, no establece que ha habido una violación de este Artículo41.
La anterior corresponde a una cláusula de estándar de TJE calificado por el Nivel Mínimo de Trato
(NMT) pues se vincula expresamente el estándar mínimo internacional de protección a los
extranjeros, consagrado por la costumbre internacional. El propósito de esta vinculación es limitar
su interpretación a: “aquello que –de acuerdo con la costumbre internacional o con el derecho
internacional– constituye el estándar mínimo internacional de protección a los extranjeros, eliminando el
carácter de estándar autónomo del estándar de TJE”42.
Esto quiere decir que, para efectos de determinar si hubo una violación de las obligaciones del
Tratado, debe entenderse que el estándar de TJE no difiere del NMT. En ese sentido, el tribunal del
caso S.D Myers estableció que se incumple el NMT cuando “se demuestra que un inversor fue
tratado de manera tan injusta o arbitraria que este trato alcanzó un nivel inaceptable desde la
perspectiva internacional”43.
Frente a las pretensiones fundadas en la violación al NMT contenido en el artículo 805 del Tratado
los tribunales han llegado a conclusiones diferentes. Mientras en Red Eagle y Montauk estas fueron
desestimadas, en Eco Oro el tribunal consideró que Colombia efectivamente había incumplido sus
obligaciones frente al inversionista. Este análisis puede dividirse en el relativo a las expectativas
legítimas y el relativo a la buena fe en la adopción de las regulaciones.
Primero, en Eco Oro el tribunal encontró que la desidia del Estado en la adopción de una
delimitación definitiva del páramo de Santurbán y el incumplimiento de sus propias obligaciones
ambientales conforme a la Constitución, los tratados internacionales y la ley interna violaban el
NMT44. Para el tribunal, Colombia no dio razones de peso para justificar dicha conducta con lo que
su actuar se tornaba arbitrario, sin que el derecho internacional exigiese probar que actuó de mala
fe.
41
Acuerdo de libre comercio entre la República de Colombia y Canadá, Art. 805.
42
XAVIER JUNIOR, “El estándar de Trato justo y Equitativo”, p. 424.
43
S.D Myers Inc, c. Canadá, UNCITRAL, Laudo parcial, 13 de noviembre de 2000, párr. 263.
44
Eco Oro, Decision on Jurisdiction, Liability and Directions on Quantum, párrs. 743-821.
45
Red Eagle, Laudo, párr. 304.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 251
constitucionalidad y tutela de la Corte Constitucional sobre las leyes y resoluciones que delimitaron
el páramo de Santurbán al sostener que “se trata de sentencias a disposición del público que sirven
para confirmar la transparencia del ordenamiento jurídico”46. En opinión del Tribunal, al inversor
de sectores complejos de la economía le asiste una alta carga de cuidado y diligencia en el estudio
de la regulación vigente al colocar su inversión47.
En Montauk el tribunal decidió apartarse explícitamente del razonamiento de Eco Oro y acoger los
motivos de la opinión disidente del profesor Philippe Sands entendiendo que la poca eficiencia en la
adopción de regulaciones no compromete la responsabilidad del Estado, salvo que se pruebe no
actuó de buena fe, lo que la demandante no pudo acreditar48.
Respecto a las expectativas legítimas, el razonamiento de Red Eagle criticó abiertamente tutelas
amplias dadas en casos como Tecmed49. Para el tribunal el demandante no logró acreditar una
relación cuasicontractual con compromisos específicos del Estado50. Un razonamiento similar fue el
del tribunal de Red Eagle que requirió del demandante probar un compromiso particular del Estado
y una repudiación posterior51. En el análisis del tribunal, Montauk no consiguió acreditar una
declaración clara y específica del Estado en el sentido de permitirle desarrollar actividades mineras
en páramos sin imponer otras limitaciones52.
La tercera cuestión propuesta en las controversias de Santurbán era si podía aplicarse la excepción
ambiental contenida en el artículo 2201(3) a una eventual violación al Tratado por parte de
Colombia. El artículo en cuestión establece:
Artículo 2201:
(...)
3. Para efectos del Capítulo Ocho (Inversión); sujeto al requisito de que tales medidas no
sean aplicadas de una manera que constituya discriminación arbitraria o injustificada entre
inversiones o entre inversionistas, o sea una restricción encubierta al comercio internacional
o la inversión, nada en este Acuerdo se interpretará de manera que impida a una Parte
adoptar o aplicar medidas necesarias:
(b) para asegurar el cumplimiento de leyes y reglamentos que no sean incompatibles con
este Acuerdo;
46
Red Eagle, Laudo, párr. 304.
47
Red Eagle, Laudo, párr. 304.
48
Montauk, Laudo, párrs. 937-940.
49
Red Eagle, Laudo, párr. 293-295.
50
Red Eagle, Laudo, párr. 297-301.
51
Montauk, Laudo, párr. 924.
52
Montauk, Laudo, párr. 928.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 252
Esta cláusula corresponde a una tendencia de recalibración de los tratados de inversión que han
incorporado excepciones para blindar el poder de policía de los Estados contra interpretaciones
amplias de los tribunales de las garantías contenidas en ellos54. Sin embargo, la interpretación de los
tribunales no ha sido la más consistente con esa finalidad.
En el caso de otros tratados suscritos por Canadá, cuatro años antes de Eco Oro, un tribunal había
resuelto las controversias entre Bear Creek, una minera de plata, y Perú55. La disputa surgió con la
adopción del Decreto Supremo 032-2011-EM, por el cual se revocaba el Decreto 083-2007 que
había otorgado el estatus de "interés nacional” a un proyecto minero y se había autorizado a Bear
Creek adquirirla y operarla, conforme exigían la Constitución y las leyes56.
Al momento de examinar el ejercicio de poderes de policía por el Perú, el tribunal consideró que el
Estado nunca invocó motivos de interés público al momento de adoptar el Decreto 032 sino que
hizo alusión a “nuevas circunstancias” que no eran suficientes para revocar los derechos de la
demandante57. Para el tribunal, el Estado tampoco logró justificar por qué un objetivo de utilidad
pública habría permitido ignorar el debido proceso de la demandante, ni por qué esto excluía el
pago de compensación al inversionista que no estaba excluido por la redacción del tratado58.
Un razonamiento similar fue el seguido por el tribunal del caso Eco Oro. Para la mayoría del
tribunal, el derecho internacional de las inversiones y el derecho internacional ambiental debían
coexistir sin subordinarse el uno al otro59. En tal sentido, el artículo 2201(3) del Tratado permitía
adoptar medidas para la consecución de los fines legítimos enunciados en él, excluyendo las
medidas de restitución de la propiedad del artículo 834(2)(b), pero no la de pagar compensación al
inversionista60.
Apoyándose en el laudo Bear Creek, el tribunal de Eco Oro echó de menos una justificación del
porqué pagar compensación al inversionista y perseguir un fin de utilidad pública eran
excluyentes61. A diferencia del tribunal del caso Bear Creek, el laudo Eco Oro sí recurrió a otras
fuentes relevantes del derecho internacional para interpretar el artículo 2201, concluyendo que la
obligación de pagar compensación no era excluida por las circunstancias excluyentes de
responsabilidad del Proyecto de Artículos sobre Responsabilidad del Estado por Hechos
53
Acuerdo de libre comercio entre la República de Colombia y Canadá, Art. 2201.
54
LORENZONI ESCOBAR, Lina, "Protección del medio ambiente y derecho internacional de las inversiones” en ÁLVAREZ
ZARATE, José M - ZENKIEWICZ, Maciej (Eds.) El derecho internacional de las inversiones. Desarrollo actual de normas y
principios, Universidad Externado de Colombia, Bogotá D. C. 2021, p. 651.
55
Bear Creek Mining Corporation v. Perú, Caso CIADI No. ARB/14/21, Laudo, 30 de noviembre de 2017.
56
Bear Creek, Laudo, párrs. 124, 149 y 202.
57
Bear Creek v. Perú, Laudo, párr. 475.
58
Bear Creek, Laudo, párr. 477.
59
Eco Oro, Decision on Jurisdiction, Liability and Directions on Quantum, párr. 828.
60
Eco Oro, Decision on Jurisdiction, Liability and Directions on Quantum, párr. 829.
61
Eco Oro, Decision on Jurisdiction, Liability and Directions on Quantum, párrs. 832-834.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 253
Internacionalmente Ilícitos62.
Finalmente, el tribunal señaló que la interpretación de Canadá en su memorial como parte del
Tratado no Contendiente no podía ir en contra de la interpretación ordinaria de las palabras del
Tratado63. Para el tribunal, si la voluntad de las partes hubiese sido la de excluir el pago de
compensación, habrían redactado el artículo 2201 en forma similar al Anexo 811(2)(b) sobre
expropiación indirecta, haciendo explícito que tales medidas no constituyen violación del Tratado y
no dan derecho a compensación64.
El análisis del tribunal del caso Eco Oro atrajo un criticismo no menor y justificado. Primero, el
tribunal realizó una interpretación del Tratado que raya en lo arbitrario. Al invocar una
interpretación literal del Tratado conforme a la Convención de Viena sobre del Derecho de los
Tratados, el tribunal dejó de lado la posición común de Colombia y Canadá sobre el significado y
alcance del artículo 2201, interpretación que es parte integral del contexto del Tratado65.
El otro punto de controversia ha sido la interpretación poco razonable del artículo 2201. Al margen
de la anotada contradicción con la voluntad de los Estados, la posición del tribunal sobre el pago de
compensación “ha dejado más dudas que respuestas”66. En efecto, el sentido dado a la disposición
contraría el que se da a disposiciones similares, como el artículo XX del Acuerdo General sobre
Aranceles Aduaneros y Comercio67. Esto ha llevado a considerar la posibilidad de incluir
redacciones más agresivas de cláusulas de excepción e interpretaciones vinculantes que sean
explícitas en que dichas excepciones excluyen el pago de compensación68.
Toda vez que en Red Eagle y Montauk los tribunales no hallaron a Colombia responsable, ninguno
de ellos abordó la aplicabilidad de la excepción ambiental del Tratado, por lo que Eco Oro es la
única decisión que se refiere a la materia. Ello deja un halo de incertidumbre que se esperaba fuera
despejado por estos dos casos que referían a un contexto y tratado similar al de Eco Oro69.
IV. CONCLUSIONES
La saga de Santurbán culminó con un resultado general favorable para Colombia reconociendo, en
la mayoría de los casos, la legitimidad de las acciones tomadas por el Estado para la protección de
los páramos y librándolo del pago de indemnizaciones. Sin embargo, leer la letra menuda de los
laudos deja inquietudes importantes para el futuro.
62
Eco Oro, Decision on Jurisdiction, Liability and Directions on Quantum, párrs. 835. En contra, Bear Creek, Laudo,
párrs. 473-474.
63
Eco Oro, Decision on Jurisdiction, Liability and Directions on Quantum, párrs. 836.
64
Eco Oro, Decision on Jurisdiction, Liability and Directions on Quantum, párrs. 829.
65
MATHEWS, Roopa – DEVITRE, Dilver, "New generation investment treaties and environmental exceptions: a case study
of treaty interpretation in Eco Oro Minerals Corp. v. Colombia”, Kluwer Arbitration Blog, 11/04/2022; GARDEN,
Robert, ”Eco Oro v. Colombia: the brave new world of environmental exceptions”, ICSID Review, Vol. 38, No. 1,
17-24, p. 22.
66
GARDEN, "Eco Oro v. Colombia...”, p. 23.
67
MATHEW – DEVITRE, "New generation investment treaties and environmental exceptions”.
68
MATHEW – DEVITRE, "New generation investment treaties and environmental exceptions”; GARDEN, "Eco Oro v.
Colombia...”, pp. 23-24.
69
GARDEN, "Eco Oro v. Colombia...”, p. 24.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 254
Frente al TJE, además de la clara contradicción entre los casos Eco Oro, Red Eagle y Montauk,
surge la incógnita de hasta qué punto debe el inversionista soportar el actuar ineficiente del Estado
Receptor. Desde el punto de vista del tribunal de Eco Oro, claramente un actuar permeado por la
incompetencia que, además, perjudique al inversionista es configurador de una responsabilidad
internacional en cabeza del Estado, aun cuando este busque un fin de interés público como la
protección del medioambiente.
Muy diferente sucede con los otros dos tribunales. Bajo esta visión, la mala fe es indispensable para
concluir que existió una violación al TJE. Los tribunales consideraron que los demandantes
pudieron intervenir en los procedimientos que dieron origen a las regulaciones que originaron sus
reclamaciones. Especialmente Red Eagle se mostró deferente a la complejidad que supone el Estado
que justifica cierta ineficiencia en la adopción de regulaciones en asuntos complejos como los
ambientales.
Esta es una visión claramente favorable al Estado, pues probar la mala fe puede ser un ejercicio
retador, más aún cuando existe un interés legítimo como la protección de los ecosistemas y,
específicamente, de aquellos que contribuyen al suministro de agua potable, pues involucra no solo
los intereses de las entidades estatales sino también de otros grupos de interés como las
comunidades locales u organizaciones sin ánimo de lucro que ejercen el activismo ambiental.
Ahora bien, cabe resaltar que existe una diferencia entre el caso Eco Oro con Red Eagle y Montauk.
Eco Oro era titular del Contrato de Concesión 3452, mientras que los otros dos inversionistas
carecían de uno. Esto influyó de manera importante pues a raíz del contrato el tribunal definió que
se habían frustrado unas legítimas expectativas de explotar la concesión y, en consecuencia, se
había violado el TJE. Por el contrario, frente a los otros dos casos, el tribunal consideró que no
había una frustración de legítimas expectativas ya que no existió una relación ni siquiera
cuasicontractual con el Estado y, por tal razón, no podía declararse un incumplimiento del TJE bajo
el derecho internacional consuetudinario.
En cuanto a las excepciones ambientales, Eco Oro, sin duda derrota o, en el mejor de los casos,
cuestiona la eficacia de los esfuerzos de los Estados por adoptar tratados compatibles con un poder
de policía fuerte para cumplir sus obligaciones ambientales. No haber podido convertir esta decisión
en una indemnización70 no puede hacer perder de vista este problema. A futuro los Estados se
enfrentan a deber adoptar interpretaciones vinculantes en los tratados que permitan esta solución y,
en los que se adopten posteriormente, el implementar redacciones más inequívocas en el sentido de
proteger el poder de policía de los Estados.
70
Eco Oro, Award on damages, 15 de julio de 2024.
MÁS DE UN CONTRATO, UN SOLO ARBITRAJE: CRITERIOS
PARA LA APLICACIÓN DEL ARBITRAJE MULTICONTRATO
Thais Arroyo Campos1 & Bernardeth Quijano Rodríguez2
Resumen - Ante el significativo crecimiento de los arbitrajes que involucran a múltiples contratos,
resulta más eficiente que un mismo tribunal sea competente para pronunciarse sobre los múltiples
contratos. En el presente artículo, se abordarán los beneficios del arbitraje multicontrato para
posteriormente identificar los riesgos de no seguirlo en controversias vinculadas a múltiples
contratos. Asimismo, se detalla la regulación del arbitraje multicontrato. Finalmente, se analizan los
requisitos comúnmente exigidos para admitir a trámite un arbitraje multicontrato con el objetivo de
establecer recomendaciones prácticas para su aplicación.
Abstract - With the significant growth of arbitrations involving multiple contracts, it is more
efficient for a single tribunal to have jurisdiction over multiple contracts. This article discusses the
benefits of multi-contract arbitration and then identifies the risks of not following it in disputes
involving multiple contracts. It also details the regulation of multi-contract arbitration. Finally, the
requirements commonly required to admit a multi-contract arbitration are analyzed in order to
establish practical recommendations for its application.
I. INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………………….256
II. EL ARBITRAJE MULTICONTRATO Y SUS BENEFICIOS……………………………257
III. LOS PELIGROS DE NO SEGUIR UN ARBITRAJE MULTICONTRATO EN
CONTROVERSIAS DE CONTRATOS INTERRELACIONADOS…………………………259
A. Existencia de laudos contradictorios……………………………………………………….259
B. Pretensiones contradictorias y conducta estratégica………………………………………261
C. Mayores costos y duplicidad de pruebas, argumentos y audiencias……………………….262
IV. REGULACIÓN DEL ARBITRAJE MULTICONTRATO………………………………..264
A. Ley aplicable al arbitraje…………………………………………………………………...264
B. Reglamentos de Arbitraje…………………………………………………………………...265
V. APLICACIÓN DE LOS REQUISITOS DE ADMISIBILIDAD DEL ARBITRAJE
MULTICONTRATO……………………………………………………………………………..268
A. Primer requisito: Consentimiento para arbitrar…………………………………………...268
B. Segundo requisito: Cláusulas compatibles…………………………………………………270
C. Tercer requisito: Contratos referidos a una misma relación económica…………………...272
VI. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES PRÁCTICAS PARA EL TRÁMITE DEL
ARBITRAJE MULTICONTRATO……………………………………………………………..273
1
Asociada del área de Solución de Controversias del Estudio Bullard Falla Ezcurra +. Contacto:
tarroyo@[Link]
2
Asistente legal del área de Solución de Controversias del Estudio Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados. Contacto:
bqr@[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 256
I. INTRODUCCIÓN
Debido a ello, el arbitraje aparece como la alternativa idónea para solucionar disputas vinculadas a
múltiples contratos por tratarse de un mecanismo de resolución de controversias que se caracteriza
por ser flexible. En efecto, la flexibilidad del procedimiento arbitral permite que en un solo arbitraje
se discutan dos o más contratos, lo que se denomina como “arbitraje multicontrato”.
Por esa razón, las instituciones arbitrales han venido implementando en sus reglas procesales la
posibilidad del trámite de un arbitraje multicontrato. Así, el arbitraje multicontrato ha probado ser
sumamente beneficioso; ya que principalmente permite: (i) reducir costos y tiempos, lo que permite
alcanzar eficiencia en el arbitraje3; y, (ii) evitar decisiones contradictorias, pues acumula en un solo
proceso arbitral discusiones sobre contratos interrelacionados.4
En ese sentido, el Informe Anual de la Corte de Arbitraje Internacional de Londres (“LCIA”) del
2023 reportó que tras la introducción de disposiciones en el Reglamento de Arbitraje de la LCIA de
2020 que permiten las solicitudes compuestas de arbitraje (i.e. arbitrajes multicontrato) y facultades
más amplias de la Corte y los tribunales de la LCIA para consolidar arbitrajes ha habido un
incremento de ese tipo de arbitrajes.5
Lo anterior, sin duda, ilustra los esfuerzos de los centros arbitrales para promover una resolución
más eficiente de las controversias que incluyen a múltiples contratos y, por ende, múltiples acuerdos
3
International Consultants Inc. (Islas Caimán) v. Reynolds Construction Company (Nigeria) Limited, Caso CCI No.
15612/FM/JEM/MLK, Laudo, 24 de junio de 2010, párr. 97.
4
Voestalpine Texas LLC v. PHB Weserhütte S.A., Bilfinger Westcon Inc. (Additional Party 1) and Performance Energy
Services, LLC (A Quanta Services Company) (Additional Party 2), Caso CCI No. 21950/RD/MK, Laudo Parcial, párr.
13.75.
5
Informe Anual de 2023 de la Corte de Arbitraje Internacional de Londres (LCIA). Disponible en
[Link] (“In 2023, 2% of LCIA arbitrations involved disputes arising
out of more than one agreement, compared with 7% in 2022. This percentage continues to decrease following the
introduction of provisions in the 2020 LCIA Rules allowing composite requests for arbitration and broader powers for
the LCIA Court and tribunals to consolidate arbitrations. In 2023, 24% of LCIA arbitrations involved more than two
parties, and 2% of arbitrations involved ten or more parties. In 2022, 20% of LCIA arbitrations involved more than two
parties and less than one percent involved ten or more parties.”).
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 257
arbitrales. Sin embargo, en la práctica arbitral internacional existe falta de certeza sobre la
aplicación de sus requisitos y/o criterios que deben tomarse en cuenta al analizar una solicitud para
el trámite de un arbitraje multicontrato bajo las reglas que resulten aplicables.
Así, la ausencia de claridad sobre el análisis idóneo para determinar la admisión de un arbitraje
multicontrato puede dar lugar al rechazo injustificado de su trámite, convirtiendo al arbitraje en un
medio menos eficiente y eficaz para la solución de controversias. Principalmente, esta crea un
espacio para (i) la emisión de decisiones de tribunales arbitrales contradictorias e inejecutables, lo
que evita la solución más justa de la disputa; (ii) una conducta estratégica de mala fe de la parte que
se opone al arbitraje multicontrato; y (iii) mayores costos.
En este contexto, el presente artículo tiene como objetivo identificar los aspectos claves que deben
tomarse en cuenta para la admisión de un arbitraje multicontrato. Esto se abordará en base a un
análisis de la figura del arbitraje multicontrato en la jurisprudencia arbitral, a fin de proponer
criterios interpretativos de los requisitos asociados tradicionalmente al arbitraje multicontrato, que
respondan a las necesidades de los agentes económicos y, permitan la resolución eficiente de las
disputas complejas asociadas a operaciones comerciales sofisticadas.
A continuación, se abordará (i) el concepto de arbitraje multicontrato y sus beneficios, (ii) los
peligros de no seguir un arbitraje multicontrato en controversias de contratos interrelacionados que
lo requieran, (iii) la regulación del arbitraje multicontrato, (iv) la aplicación de los requisitos de
admisibilidad del arbitraje multicontrato. Todo ello permitirá finalmente concluir sobre la
interpretación correcta de los requisitos del arbitraje multicontrato e identificar recomendaciones
prácticas para su trámite.
La figura del arbitraje multicontrato tiene lugar cuando dos o más partes han suscrito una serie de
contratos, los cuales se encuentran vinculados por su objeto, y las controversias derivadas de estos
múltiples contratos son resueltas bajo un mismo procedimiento6. Es decir, el arbitraje multicontrato
consiste en las reclamaciones que surjan de dos o más contratos, que pueden presentarse en un solo
arbitraje, incluso si contienen dos o más cláusulas arbitrales separadas7.
En efecto, la doctrina define esta figura bajo la premisa de una situación de múltiples contratos,
cuyas controversias se basan en los mismos hechos, por lo que es conveniente que se resuelvan en
un solo procedimiento de arbitraje. En particular, a fin de ilustrar la figura, algunos autores
proponen como ejemplo la situación contractual típica en el sector de construcción e ingeniería. En
efecto, en las operaciones asociadas a proyectos de construcción e ingeniería, usualmente existen
contratos diferentes e independientes entre (i) el empleador y el contratista principal, (ii) el
contratista principal y el subcontratista, (iii) el empleador y el proveedor, y, (ii) el proveedor y el
6
LEBOULANGER, P. “Multi-Contract Arbitration”, Journal of International Arbitration, Vol. 13, 1996, No. 13, 43-97, p.
43.
7
SECOMB, Mark, “Capítulo 31: Reglas multipartidistas y multicontractuales y el papel de los árbitros en la obtención del
consentimiento”, en SHAUGHNESSY Peter L.- TUNG Simon (Eds.), Los poderes y deberes de un árbitro: Liber Amicorum
Pierre A. Karrer, Kluwer Law International, 2017, pp. 327-338.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 258
Ahora bien, para comprender la función del arbitraje multicontrato, es necesario conocer su origen.
El arbitraje multicontrato surge como respuesta a las necesidades de las partes de resolver las
controversias de forma más eficiente9. De hecho, antes de 1990, las reglas de arbitraje no eran muy
flexibles desde el punto de vista procesal a la hora de identificar las partes y los contratos que
podrían ser objeto de un arbitraje determinado. Recién, a partir de inicios del año 2000, los centros
de arbitraje empezaron a incluir en sus reglamentos disposiciones referidas a la posibilidad de
arbitrajes multipartes y multicontratos, con un matiz conservador10.
Entonces, si bien los empresarios o personas que realizan las operaciones económicas no prevén
expresamente cómo resolver las disputas en una situación de múltiples contratos, en el acuerdo que
celebran sí es clara la transacción que intentan crear12. En base a ello, el sistema de resolución de
disputas que elijan debe respetar y hacer cumplir su acuerdo.
Por ende, fue principalmente el deseo de cumplir con las intenciones de las partes, lo que motivó a
los centros de arbitraje a incluir disposiciones de multicontrato13. Así, la importancia de que existan
reglas del arbitraje que respeten el acuerdo de las partes y la naturaleza de la transacción queda
ilustrada a través del siguiente ejemplo clásico propuesto por la doctrina14: una operación de
fusiones y adquisiciones implementada mediante un acuerdo de venta de acciones y un acuerdo de
accionistas, y ambos celebrados entre las mismas partes e incluyen cláusulas arbitrales idénticas.
8
LEW, Julian - MISTELIS, Loukas - KROLL, Stefan, “Chapter 16: Multiparty and multicontract arbitration”, en LEW, Julian
- MISTELIS, Loukas - KROLL, Stefan (Eds.), Comparative International Commercial Arbitration, Kluwer Law
International, Boston, 2003, 377-409, p. 388.
9
SECOMB, Mark, “Capítulo 31: Reglas multipartidistas y multicontractuales y el papel de los árbitros en la obtención del
consentimiento”, p. 329.
10
SECOMB, Mark, “Capítulo 31: Reglas multipartidistas y multicontractuales y el papel de los árbitros en la obtención del
consentimiento”, pp. 330-331.
11
HANOTIAU, Bernard, “Problems raised by complex arbitrations involving multiple contracts-parties-issues - An
analysis”, Journal of International Arbitration, 2001/18, N° 3, 253-360, p. 260.
12
HANOTIAU, Bernard, “Problems raised by complex arbitrations involving multiple contracts-parties-issues - An
analysis”, p. 265.
13
SECOMB, Mark, “Capítulo 31: Reglas multipartidistas y multicontractuales y el papel de los árbitros en la obtención del
consentimiento”, p. 328.
14
SECOMB, Mark, “Capítulo 31: Reglas multipartidistas y multicontractuales y el papel de los árbitros en la obtención del
consentimiento”, pp. 328-329.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 259
acuerdo de accionistas. Si bien es poco probable que los contratos aborden expresamente esas
situaciones, parece obvio que las partes hubieran querido que cualquier disputa derivada de los dos
acuerdos se resolviera en un único foro. En consecuencia, si un conjunto de reglas no permitiera,
por ejemplo, que el vendedor presentara una reconvención en virtud del acuerdo de accionistas, esto
podría frustrar las intenciones de las partes15.
Como desarrollaremos a continuación, conducir arbitrajes distintos para resolver una controversia
que involucra necesariamente dos o más contratos coligados da lugar a: (i) la existencia de laudos
contradictorias, (ii) pretensiones contradictorias y conducta estratégica, y, (iii) mayores costos y
duplicidad de pruebas, argumentos y audiencias.
Al analizar solo un contrato, los tribunales arbitrales solo podrían evaluar una parte de la historia, lo
que genera el riesgo de decisiones contradictorias e inejecutables.16 En un caso en el que las partes
celebren dos contratos para desarrollar una obra, si las controversias derivadas de dichos contratos
se resuelven en arbitrajes desagregados, se podría dar lugar a laudos contradictorios.17
15
SECOMB, Mark, “Capítulo 31: Reglas multipartidistas y multicontractuales y el papel de los árbitros en la obtención del
consentimiento””, pp. 328-329.
16
BLANCO, Andrés, Árbitro y partes: los peligros y entresijos de la práctica del arbitraje, Tirant lo Blanch, Valencia,
2020, p. 159.
17
DE LA FLOR, Nicolás, "Consolidación y suspensión: mecanismos procesales ante los arbitrajes de partes y contratos
múltiples", THEMIS Revista De Derecho, N° 71, 2017, 47-56, pp. 49-50.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 260
el tribunal arbitral podría determinar que los defectos imputados por el propietario de la obra al
contratista no son de su responsabilidad, porque son defectos de diseño.
Como se observa, en este ejemplo los tribunales arbitrales han emitido decisiones que se
contraponen, en un laudo se le imputa responsabilidad al contratista y en el otro no. En ese sentido,
no existe una decisión unívoca que pueda traducir a la realidad lo resuelto en el proceso. Estas
decisiones contradictorias no se obtendría la fuerza necesaria de una decisión con calidad de cosa
juzgada, ya que en las partes no podrían ejecutar los laudos, ya que su controversia no se encuentra
resuelta. Los laudos emitidos por los tribunales arbitrales son impracticables en la realidad.
Sobre este respecto, en la experiencia peruana, la Primera Sala Civil Subespecialidad Comercial de
la Corte Superior de Justicia de Lima en 2019 atendió un caso en el que el recurrente solicitaba la
inejecutabilidad de un laudo, aduciendo la existencia de dos laudos arbitrales contradictorios. La
Sala razonó que los laudos versaban sobre materias distintas, por lo que era posible su ejecución.18
Ello, bajo una interpretación a contrario sensu, sugiere que la existencia de laudos contradictorios
puede ser una razón para que un juez declare inejecutables determinados laudos.
Las consecuencias de ello son sumamente graves, pues genera una falta de seguridad jurídica y una
vulneración al derecho de las partes a una tutela jurisdiccional efectiva, el cual comprende el
derecho a obtener una resolución fundada en derecho que ponga fin al proceso19.
Es por ello por lo que la figura del arbitraje multicontrato toma gran relevancia. De hecho, no solo
la figura del arbitraje multicontrato es una herramienta que busca evitar la existencia de decisiones
contradictorias, también está la figura de la “consolidación”. Dicha figura se encuentra
expresamente regulada en reglamentos arbitrales de centros nacionales e internacionales. Por
ejemplo, en los siguientes reglamentos de arbitraje:20
Artículo 9
Consolidación
a) Cuando todas las reclamaciones en los distintos arbitrajes hayan sido formuladas bajo
el mismo convenio arbitral, o; […].
Artículo 10
18
Primera Sala Civil Subespecialidad Comercial de la Corte Superior de Justicia de Lima (Perú), “Instituto Nacional
Penitenciario INPE c. Consorcio B&G y otro”, 15/08/2019, Exp. 02050-2015-36-1817-JR-CO-13.
19
LOZA, Juan Manuel, “La motivación de la prueba en el arbitraje local: Énfasis en arbitrajes de construcción y la
aplicación del artículo 1332 del Código Civil”, Forseti Revista de Derecho, 2020/8, N° 12, 20-43, p. 28.
20
Reglamento de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima, Art. 9; Reglamento de Arbitraje de la Cámara de
Comercio Internacional, Art. 10.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 261
Consolidación de arbitrajes
La Corte podrá, a solicitud de una parte, consolidar dos o más arbitrajes pendientes bajo
el Reglamento en un solo arbitraje, cuando: a) las partes hayan acordado la consolidación;
o b) todas las demandas en los arbitrajes sean formuladas bajo el mismo o los mismos
acuerdos de arbitraje; o, […].
La controversia derivada del Caso CCI No. 21950/RD/MK es una prueba del riesgo de la existencia
de laudos contradictorios. Este caso estuvo referido a la construcción de una instalación industrial
en Corpus Christi, Texas; un proyecto que fue dividido en varios paquetes de trabajo adjudicados a
diferentes contratistas principales, y para los cuales se firmaron distintos contratos22.
La demandante voestalpine Texas LLC ("voest"), propietaria del proyecto solicitó al tribunal
arbitral que se declare competente para resolver las controversias sobre distintos contratos. Al
respecto, el tribunal arbitral estableció que las controversias debían resolverse en un único arbitraje
por tratarse de un mismo proyecto, lo que aumentaría la eficiencia procedimental y evitaría
decisiones diferentes e incompatibles23.
La conducción de arbitrajes distintos podría ser utilizado por la parte que presenta la objeción al
arbitraje multicontrato de forma estratégica para presentar pretensiones contradictorias, para evitar
que los tribunales arbitrales resuelvan controversias analizando ambos contratos en su conjunto, y
de tal forma, existan laudos inejecutables24.
En efecto, al mantener los arbitrajes separados, una parte podría presentar argumentos o
reclamaciones que sean inconsistentes entre los diferentes procedimientos. Asimismo, al evitar que
los tribunales arbitrales analicen los contratos en su conjunto, una parte podría intentar limitar el
21
PAIR, Lara. - FRANKENSTEIN, Paul, “The New ICC Rule on Consolidation: Progress or Change”, Emory International
Law Review, N° 25, 2011, p. 1062.
22
Voestalpine Texas LLC v. PHB Weserhütte S.A., Bilfinger Westcon Inc. (Additional Party 1) and Performance Energy
Services, LLC (A Quanta Services Company) (Additional Party 2), Caso CCI No. 21950/RD/MK, Laudo Parcial, 19 de
agosto de 2017.
23
Voestalpine Texas LLC v. PHB Weserhütte S.A., Bilfinger Westcon Inc. (Additional Party 1) and Performance Energy
Services, LLC (A Quanta Services Company) (Additional Party 2), Caso CCI No. 21950/RD/MK, Laudo Parcial, 19 de
agosto de 2017.
24
LEW, Julian - MISTELIS, Loukas - KROLL, Stefan, “Chapter 16: Multiparty and multicontract arbitration”, p. 388.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 262
contexto y los hechos que cada tribunal puede considerar, esto podría llevar a decisiones que no
tengan en cuenta todas las interrelaciones y matices de los contratos involucrados25. Como
consecuencia, la parte quien solicitó la admisión del arbitraje multicontrato (y se le denegó) se
encuentre en un estado de indefensión.
Por ejemplo, puede que la empresa A esté reclamando pagos en base al Contrato 1 y Contrato 2,
pues los incumplimientos de la empresa B fueron en base a las obligaciones de ambos contratos y
no sea posible separar los montos. Al estar estrechamente relacionados, no se pueden cuantificar los
montos de dicho incumplimiento de forma independiente. En específico, la fragmentación de los
arbitrajes puede dificultar la presentación de pruebas relevantes que abarquen todos los contratos y
las circunstancias asociadas. También, rechazar el arbitraje multicontrato vulneraría la igualdad de
trato y la oportunidad razonable de presentar el caso de la parte demandante.
En ese sentido, la práctica arbitral identifica como un criterio de evaluación al momento de decidir
sobre el arbitraje multicontrato al riesgo de decisiones contradictorias, las cuales eventualmente
podrían generar la conducta estratégica de la parte que se opone al arbitraje multicontrato.26 Ello, a
su vez, pondría en una situación de desventaja significativa a la contraparte y, por ende, en
indefensión.
Llevar a trámite dos o más arbitrajes para resolver controversias relacionadas se traduce en mayores
costos para las partes, pues implicarían que las partes incurran en mayores costos por gastos
administrativos del centro de arbitraje, honorarios del tribunal arbitral, gastos logísticos de
audiencias, gastos de representación legal, costos de participación de testigos, costos de
participación de expertos técnicos y legales, entre otros.27
Esto ha sido reconocido por múltiples tribunales arbitrales. En el caso CCI No.
15612/FM/JEM/MLK, la empresa International Consultants Inc., domiciliada en las Islas Caimán
reclamó a Reynolds Construction Company Limited, empresa constructora con sede en Nigeria,
unas comisiones sobre la base de cuatro contratos de servicios celebrados en los años noventa, por
los que se había comprometido a ayudarle a obtener la adjudicación de las obras de sistemas de
abastecimiento de agua y de una autopista en Nigeria.28
25
HANOTIAU, Bernard, “Problems raised by complex arbitrations involving multiple contracts-parties-issues - An
analysis”, pp. 286-290.
26
Canfor Corporation, Terminal Forest Products Ltd., Tembec et al. v. United States of America, UNCITRAL, Orden
del Tribunal de Consolidación, 7 de septiembre de 2005, párr. 126. Disponible en Jus Mundi.
27
GREENBERG, Simon - FERIS, José Ricardo - ALBANESI, Christian, “Consolidation, joinder, cross-claims, multiparty and
multicontract arbitrations: Recent ICC experience”, en HANOTIAU - SCHWARTZ (Eds.), ICC Dossier No. 7: Multiparty
Arbitration, Dossiers of the ICC Institute of World Business Law, Kluwer Law International, 2010, p. 165.
28
International Consultants Inc. v. Reynolds Construction Company (Nigeria) Limited, Caso CCI No.
15612/FM/JEM/MLK, Laudo, 10 de mayo de 2018.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 263
Asimismo, estableció que, desde el punto de vista fáctico y económico, las partes habrían
pretendido que sus controversias fueran examinadas por un mismo tribunal en un único arbitraje.
Esto pues sería mucho más costoso para ambas partes que la demandante se viera obligada a
presentar distintas demandas ante distintos paneles arbitrales.30
Por otro lado, cabe destacar que las tarifas de un arbitraje institucional se verían incrementadas ante
la ausencia del arbitraje multicontrato. Esto puede verificarse a través de la calculadora de costos de
los centros de arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima (“CCL”), la Cámara de Comercio
Americana del Perú (“AmCham Perú”), y la Cámara de Comercio Internacional (“CCI”).
Para efectos del cálculo correspondiente, se considera el supuesto de dos contratos relacionados, en
el que una de las partes ha solicitado que se resuelvan en un solo arbitraje. Respecto al primer
contrato, la cuantía de la pretensión asciende a USD 100,000; y, respecto al segundo contrato, a
USD 100,000 igualmente.
En este ejemplo, en caso se admita a trámite el arbitraje multicontrato, un solo tribunal resolvería
las controversias derivadas de los dos contratos, y la cuantía de la pretensión total sería de USD
200,000. Por otro lado, en caso no se admita a trámite el arbitraje multicontrato, serían dos procesos
arbitrales los que se tendrían que pagar con una cuantía de USD 100,000 cada uno.
Como refleja el siguiente cuadro, en tanto los gastos administrativos del centro arbitral y los
honorarios del tribunal arbitral se cuantifican en base a la cuantía de la pretensión de la
controversia, las partes tendrían que incurrir en mayores costos por estos conceptos si es que
llevasen a trámite dos arbitrajes distintos, en lugar de un solo proceso arbitral.
29
International Consultants Inc. v. Reynolds Construction Company (Nigeria) Limited, Caso CCI N°
15612/FM/JEM/MLK, Laudo, 10 de mayo de 2018, párr. 97.
30
International Consultants Inc. v. Reynolds Construction Company (Nigeria) Limited, Caso CCI N°
15612/FM/JEM/MLK, Laudo, 10 de mayo de 2018, párr. 97.
31
CCL, Calculadora de Gastos Arbitrales, disponible en [Link]
32
AmCham Perú, Tarifas, disponible en [Link]
33
CCI, Calculadora de Costos, disponible en
[Link]
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 264
Gastos
$ 4,728.66 $ 4,000 $8,485
Administrativos
Honorarios del
$ 13,122.03 $ 12,000 $43,854
Tribunal
De lo anterior se desprende que el costo de un arbitraje, por más que la cuantía de la pretensión sea
mayor (porque sería la suma de las pretensiones de ambos contratos), es menor que el costo de dos
arbitrajes independiente, solo considerando los gastos administrativos del centro de arbitraje y
honorarios del tribunal arbitral. No obstante, las partes incurrirán también mayores costos en los
gastos logísticos de audiencias, gastos de representación legal, costos de participación de testigos,
costos de participación de expertos técnicos y legales, entre otros.
Por lo expuesto, el arbitraje multicontrato optimiza el proceso arbitral al reducir costos y tiempos, y
también asegura una resolución más justa y coherente de las disputas, promoviendo así la confianza
en el sistema arbitral como un método efectivo para resolver conflictos comerciales complejos. Por
lo tanto, es de suma relevancia tener certeza y claridad de los criterios que deben ser tomados en
cuenta para su aplicación.
La ley aplicable al arbitraje no suele contener una disposición especial para regular el arbitraje
multicontrato. no contemplan una disposición particular para regular esta figura. Sin embargo, sí
suelen hacer referencia a la facultad de los árbitros de aplicar los principios, usos y costumbres en
materia arbitral.34 Precisamente uno de los “usos y costumbres en materia arbitral” más
ampliamente difundido es el trámite de arbitraje multicontrato.
Por ejemplo, la ley de arbitraje peruana no contempla una regulación específica para arbitrajes
multicontrato, ni cuenta con disposiciones sobre consolidación de arbitrajes. En ese sentido la ley de
arbitraje peruana no ha regulado el supuesto de arbitrajes multicontrato. Sin embargo, de esta falta
de regulación no se podría entender que la ley de arbitraje peruana no permite arbitrajes
multicontrato. Por el contrario, esta falta de regulación solo significa que para que se pueda iniciar
un arbitraje multicontrato bajo la ley peruana se deberá atender al pacto de las partes y al
reglamento de la institución que administra el arbitraje, en caso sea un arbitraje institucional.
34
Decreto Legislativo 1071 que norma el arbitraje (Perú), Art. 57(4).
35
LEBOULANGER, P. “Multi-Contract Arbitration”, Journal of International Arbitration, Vol. 13, 1996, No. 13, 43-97, p.
43.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 265
Los reglamentos de los centros de arbitraje contienen una regulación similar respecto al arbitraje
multicontrato. En la siguiente tabla, se consolidan las disposiciones de instituciones arbitrales que
permiten evidenciar el estado actual de la regulación de esta cuestión:
Centro
de Reglas aplicables al arbitraje multicontrato
Arbitraje
Artículo 7
ii) la posible existencia de un acuerdo entre las partes del arbitraje para
que las reclamaciones derivadas de distintos convenios arbitrales puedan
ser resueltas conjuntamente en un solo arbitraje, o si dicho acuerdo
puede inferirse por el hecho de que los distintos convenios arbitrales
guardan relación con una misma relación jurídica.
36
Reglamento de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 266
(…)
ARTÍCULO 9
Multiplicidad de contratos
ARTÍCULO 6
37
Reglamento de Arbitraje de la Cámara de Comercio Americana del Perú.
38
Reglamento de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 267
(…)
(…)
De esta revisión se desprende que los requisitos que comúnmente se utilizan para un arbitraje
multicontrato son los siguientes:
(i) Debe existir consentimiento para arbitrar. Las partes deben haber expresado su
consentimiento para arbitrar las disputas que se originen en cada uno de los contratos sobre
los que se pretende aplicar un arbitraje multicontrato.
(ii) Las cláusulas arbitrales deben ser compatibles. Es decir, no deben haber conflictos entre los
elementos del convenio arbitral (distintas sedes arbitrales, leyes aplicables, administración por
distintos centros, entre otros).
(iii)Los contratos deben estar referidos a la misma relación económica. Para que proceda un caso
multicontrato es fundamental que los contratos estén relacionados entre sí. En la práctica se
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 268
ha considerado que los contratos están relacionados cuando se refieren a una misma relación
económica.
Lo cierto es que ningún reglamento expresamente reseña lo que implica cada uno de estos
requisitos. En especial, considerando el carácter privado y/o confidencial de la mayoría de los
arbitrajes comerciales y de las decisiones prima facie de las cortes o consejos de los centros
arbitrales, resulta difícil a los operadores y agentes del arbitraje conocer las particularidades que
debe cumplir su controversia vinculada a múltiples contratos para que se admita un solo arbitraje.
En ese sentido, si bien la práctica refleja que el trámite de un arbitraje multicontrato requiere un
análisis caso a caso, surge la necesidad de más información o guía sobre la aplicación de sus reglas.
Por tanto, la revisión de la jurisprudencia arbitral que se detalla en la siguiente sección permite
constatar la forma en que han sido definidos cada uno de los criterios o requisitos para admitir el
trámite de un arbitraje multicontrato.
El consentimiento para arbitrar es un pilar fundamental en los arbitrajes multicontrato, siendo una
manifestación directa de la autonomía de la voluntad de las partes. En ese sentido, el
consentimiento se convierte uno de los ejes centrales del análisis sobre la posibilidad de vincular
múltiples contratos a un mismo arbitraje.
En arbitrajes administrados por la CCI, la Corte de Arbitraje debe efectuar un análisis preliminar
(prima facie), con el fin de determinar si existe una base razonable para presumir el consentimiento
de todas las partes en someter sus controversias a un mismo procedimiento arbitral40.
De acuerdo con la práctica de la Corte de la ICC, para exista consentimiento para arbitrar todos los
contratos deben estar firmados por las mismas partes41. Sin embargo, la Corte ha admitido, de forma
excepcional, admitir arbitrajes multicontratos sobre la base de contratos múltiples no firmados por
todas las partes cuando: (i) las partes firmantes pertenecen al mismo grupo de empresas; o (i) al
menos uno de los acuerdos de arbitraje ha sido firmado por todas las partes.
La primera de estas excepciones se cumple cuando queda claro que las partes firmantes pertenecen
al mismo grupo de empresas. Una situación clásica normalmente cubierta por esta excepción sería
39
GREENBERG - FERIS - ALBANESI, “Consolidation, joinder, cross-claims, multiparty and multicontract arbitrations: Recent
ICC experience ”, pp. 166-172.
40
Reglamento de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional, Art. 6.
41
GREENBERG - FERIS - ALBANESI, “Consolidation, joinder, cross-claims, multiparty and multicontract arbitrations: Recent
ICC experience ”, p. 167.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 269
una transacción en la que una empresa matriz firma un contrato marco y sus filiales firman
contratos de implementación adicionales42.
La segunda excepción resulta aplicable cuando, al menos, uno de los contratos que contienen una
cláusula arbitral ha sido firmado por todas las partes. Por ejemplo, en un caso de la CCI, el
demandante había iniciado un arbitraje contra tres demandados sobre la base de dos contratos, el
primero firmado por todas las partes y el segundo firmado únicamente por el demandante y uno de
los demandados. La Corte de Arbitraje decidió admitir el arbitraje multicontrato, pues consideró
que el resultado de las reclamaciones planteadas en virtud del segundo contrato dependería del
resultado de las reclamaciones planteadas en virtud del primero43.
Además de estos criterios, consideramos que el análisis del consentimiento para arbitrar debe incluir
una evaluación de las conductas de las partes, las cuales pueden demostrar su consentimiento
implícito para someter las controversias en un solo procedimiento arbitral.
Un ejemplo típico de tal consentimiento implícito puede ser que todas las partes en la disputa
pendiente hayan firmado un acuerdo de arbitraje idéntico en múltiples contratos que vinculan a las
mismas partes.
Otro aspecto relevante que evidencia el consentimiento de las partes es la conducta y acciones que
estas han realizado en la etapa de negociaciones o trato directo, es decir, en la etapa previa al inicio
del arbitraje.
El hecho de que las partes hayan decidido negociar las disputas surgidas de dos o más contratos
distintos en un solo proceso demuestra su intención de tratar los conflictos como si fueran un solo
asunto, buscando una solución más eficiente y económica.
Por ejemplo, si dos empresas tienen contratos separados para construir en terrenos distintos y, al
surgir disputas, deciden negociar ambas en un solo proceso de trato directo, esta conducta refleja
que las controversias se encuentran íntimamente relacionadas por lo que se decidió llevar sus
negociaciones de una sola vez para ahorrar costos. Esta misma lógica tiene el arbitraje
multicontrato.
42
GREENBERG - FERIS - ALBANESI, “Consolidation, joinder, cross-claims, multiparty and multicontract arbitrations: Recent
ICC experience ”, p. 168.
43
GREENBERG - FERIS - ALBANESI, “Consolidation, joinder, cross-claims, multiparty and multicontract arbitrations: Recent
ICC experience ”, p. 168.
44
Surpass Commercial Corp. Ltd. v. Bariven S.A., Tribunal de Apelación de la Haya, Sentencia, 2 de marzo de 2021,
párrafo 2.5; Surpass Commercial Corp. Ltd. v. Bariven S.A., Caso CCI No. 22423/FS, Laudo, 27 de mayo de 2019,
Sección XI. Disponible en Jus Mundi.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 270
En ese sentido, la conducta de las partes constituye un criterio para determinar su consentimiento
implícito de someter múltiples controversias en un solo proceso arbitral.
Estas pueden demostrar, al negociar de manera conjunta las disputas surgidas de distintos contratos
su intención de: (i) tratar las controversias como un todo, pues las partes demuestran que perciben
una conexión intrínseca entre los diferentes conflictos, lo que justifica su resolución en un único
procedimiento; y, (ii) buscar la eficiencia y economía, porque al concentrar las negociaciones en un
solo proceso, las partes buscan optimizar recursos y agilizar la resolución de las disputas.
Esta conducta y similares, lejos de ser un mero detalle, constituye un factor que consideramos debe
ser tomada en cuenta por el tribunal arbitral o la Corte de Arbitraje para admitir un arbitraje
multicontrato.
En caso las cláusulas arbitrales de todos los contratos no contengan una cláusula arbitral idéntica,
surgen problemas para determinar la compatibilidad de las cláusulas45. En específico, pueden tener
lugar las siguientes cuestiones:
Como vemos, podemos estar ante contratos, cuyas cláusulas arbitrales se diferencien en varios de
sus elementos (idioma, ley aplicable, sede, número de árbitros, etc.). Esta heterogeneidad puede
dificultar la compatibilización de las cláusulas arbitrales y requerir una evaluación particular para
cada caso.
Sin perjuicio de ello, consideramos que es posible clasificar los elementos del convenio arbitral en
dos categorías. Una primera categoría de los elementos, cuyas diferencias no representan un
conflicto, y una segunda categoría de elementos, cuyas diferencias generan una incompatibilidad,
que es difícil de conciliar.
La primera categoría englobaría elementos tales como el idioma, el número diferente de árbitros y
reglas arbitrales. Estos elementos tienen una naturaleza más procedimental, por lo que influyen en
la eficiencia y la economía del arbitraje.
La segunda categoría estaría conformada por la sede del arbitraje y la ley aplicable al fondo de la
controversia. A diferencia del primer grupo, estos elementos tienen una naturaleza más sustantiva, y
pueden tener un impacto significativo en el fondo de la disputa.
45
HECKEL, Peter – SESSLER, Anke, “Multi-Contract Arbitration, Multi-Party Arbitration, Joinder, Article 17:
Multi-Contract Arbitration”, en FLECKE-GIAMMARCO, Gustav – BOOG, Christopher – et al. (eds), The DIS Arbitration
Rules – An Article-by-Article Commentary, Kluwer Law International, 2020, 271-279, pp. 276 – 277.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 271
Así, resulta más viable compatibilizar las cláusulas arbitrales, cuyos elementos en los que se
distinguen se encuentran en la primera categoría. Por ejemplo, consideremos dos contratos con
cláusulas arbitrales casi idénticas, excepto por el idioma, uno establece que el idioma del arbitraje
será el inglés y el otro el español. Intentar compatibilizar ambos para que sean admitidos en un
arbitraje multicontrato, nos llevaría a requerir que los escritos, pruebas, pericias, audiencias sean
llevados a cabo en ambos idiomas, lo cual incrementaría los costos de traducción.
Sin embargo, desde una perspectiva económica, esta opción resulta menos costosa que llevar a cabo
dos arbitrajes independientes en paralelo, donde las partes tendrán que incurrir en un doble gasto de
honorarios de los árbitros, pruebas, pericias, etc. En ese sentido, si bien es necesario realizar un
análisis caso por caso, consideramos que los costos asociados a la traducción resultan ser inferiores
a los costos de llevar dichos contratos en dos arbitrajes independientes.
Un ejemplo claro de ello es el caso resuelto por la Corte de Apelaciones de París el 11 de abril de
200246. En este caso, las partes firmaron un acuerdo marco y tres adendas. La cláusula arbitral del
acuerdo marco estipulaba que cualquier disputa se resolvería mediante arbitraje ad-hoc bajo las
Reglas UNCITRAL, en francés, con un tribunal de tres árbitros. Posteriormente, firmaron una
cuarta adenda para aclarar las condiciones de la licencia, la cual incluía una cláusula arbitral ad-hoc
también bajo las Reglas UNCITRAL, con un tribunal de uno o tres árbitros, con sede en París y en
inglés.
El tribunal arbitral emitió un laudo preliminar de jurisdicción, determinando que el idioma del
arbitraje sería francés para el acuerdo marco y las tres primeras adendas, e inglés para la cuarta
adenda.
Ante ello, las demandadas presentaron la anulación del laudo arbitral argumentando que los árbitros
habían excedido sus poderes al determinar el idioma del arbitraje de manera específica en el laudo
parcial. Sin embargo, la Corte de Apelaciones de París dictaminó que los árbitros no habían
sobrepasado sus poderes, ya que, aunque el francés se estableció como idioma para el acuerdo
marco y las tres primeras adendas, y el inglés para la cuarta adenda, las partes aún tenían la libertad
de presentar sus argumentos en cualquiera de estos idiomas. Por lo que, no existía una
incompatibilidad de cláusulas arbitrales, únicamente por la diferencia del lenguaje del arbitraje
establecida en estas.
Ahora bien, consideremos dos contratos con cláusulas arbitrales que se diferencia por la sede o la
ley aplicable al fondo de la controversia.
En el primer supuesto, la sede del arbitraje constituye un elemento de naturaleza sustancial que
incide directamente en el fondo de la controversia. La sede determina, por un lado, la competencia
46
GREENBERG - FERIS - ALBANESI, “Consolidation, joinder, cross-claims, multiparty and multicontract arbitrations: Recent
ICC experience”, pp. 169-170
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 272
de los tribunales estatales llamados a ejercer funciones de control o apoyo sobre el arbitraje
(anulación de laudo, ejecución de medidas cautelares, etc.) y, por otro, la lex arbitri47. Intentar
compatibilizar las cláusulas arbitrales, imponiendo una sede sobre la otra, impactaría en temas
fundamentales, y signicaría ir en contra de lo establecido por las partes. En consecuencia, la
compatibilización de cláusulas arbitrales que establecen sedes diferentes resulta una tarea compleja
y, en muchos casos, inviable.
Asimismo, en el caso que las cláusulas arbitrales prevean la aplicación de leyes sustantivas
diferentes resulta sumamente complejo compatibilizar dichas cláusulas. Imponer una ley sobre otra
sería desnaturalizar el pacto de las partes, e incluso, podría constituir una causal de anulación del
laudo arbitral.
Asimismo, se pueden distinguir varios tipos de conjuntos contractuales49. En primer lugar, están
aquellos que comprenden (i) un acuerdo marco y los contratos destinados a implementarlo; (ii) un
contrato principal y otro accesorio que financia la transacción principal; y (iii) un conjunto de
contratos de igual jerarquía que, juntos, persiguen un objetivo común. En segundo lugar, se
encuentran (i) grupos de contratos que están vinculados por una relación de sustitución, o (ii) dos
contratos sucesivos entre las mismas partes, donde el segundo contrato afecta al primero,
modificándolo o terminándolo.
Por ejemplo, en el caso Consultants v. Reynolds se determinó que el requisito de requisito de una
misma transacción económica se cumplía porque si bien eran diferentes contratos de consultoría
para diferentes proyectos de construcción, estos formaban parte del mismo tipo de servicios de
consultoría prestados por las mismas partes.50
47
HOEK, Glen, “Practical Insights on Defining the Seat of Arbitration”, en NASIR, Kiran, et al. (Eds.), Practical Insights
on Arbitral Procedure, Kluwer Law International, 2023, p. 1.
48
LEBOULANGER, P. “Multi-Contract Arbitration”, pp. 49-50.
49
HANOTIAU, Bernard, “Problems raised by complex arbitrations involving multiple contracts-parties-issues - An
analysis”, pp. 299-304.
50
International Consultants Inc. (Islas Caimán) v. Reynolds Construction Company (Nigeria) Limited, Caso CCI No.
15612/FM/JEM/MLK, Laudo, 24 de junio de 2010, párr. 95.
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 273
Como vemos, la doctrina y jurisprudencia han desarrollado diversos criterios para determinar
cuándo un conjunto de contratos debe considerarse como una unidad económica. Estos criterios
permiten abarcar desde situaciones simples, como contratos sucesivos, hasta configuraciones más
complejas, como acuerdos marco y contratos de implementación. La relevancia de esta cuestión
radica en la necesidad de garantizar una resolución coherente y eficiente de las disputas que surjan
en el marco de estos contratos, evitando así, decisiones contradictorias y mayores costos por llevar
dos arbitrajes en paralelo.
Como ha sido detallado, en el arbitraje, la gestión de múltiples contratos presenta desafíos que
requieren una interpretación y aplicación meticulosa de los requisitos para el trámite del arbitraje
multicontrato. En ese sentido, la propuesta que se presenta a continuación busca establecer un
marco claro y coherente para el arbitraje multicontrato, abordando la necesidad de una metodología
uniforme que garantice la eficiencia en la resolución de disputas, en base a lo expuesto a lo largo de
este artículo.
Dentro de las directrices de interpretación de los requisitos para la aplicación del arbitraje
multicontrato, debe tomarse en consideración lo siguiente:
(i) Sobre la aplicación del primer requisito: El análisis de la conducta de las partes durante la
etapa de negociación y en el proceso de trato directo constituye un elemento esencial para
determinar la existencia de un consentimiento implícito en someter múltiples controversias a
un solo proceso arbitral.
La decisión de las partes de negociar de manera conjunta las disputas surgidas de distintos
contratos, buscando una solución eficiente, evidencia una clara intención de tratar los
conflictos como un todo. Esta conducta refleja una percepción de conexión intrínseca entre las
controversias, lo que justifica su resolución en un único procedimiento arbitral.
En consecuencia, la conducta de las partes debe ser valorada por el tribunal arbitral o la Corte
de Arbitraje, según corresponda, como un factor relevante para admitir un arbitraje
multicontrato. Al considerar las acciones concretas de las partes, los tribunales arbitrales
pueden determinar de manera más precisa si existe el consentimiento necesario para someter
múltiples controversias a un solo proceso, garantizando así la eficacia del arbitraje
multicontrato.
Aunque la compatibilidad no siempre será posible, es necesario explorar todas las alternativas
para alcanzar una solución que satisfaga los intereses de las partes y permita resolver las
controversias de manera eficiente. En este sentido, los tribunales arbitrales deben desempeñar
un papel activo en la búsqueda de puntos en común entre las cláusulas arbitrales y en la
adopción de medidas que permitan superar las diferencias.
(iii)Sobre la aplicación del tercer requisito: El análisis de los vínculos económicos entre los
contratos debe ser realizada de manera exhaustiva, considerando los elementos específicos de
cada caso, tales como la naturaleza de las prestaciones, la finalidad de los contratos y la
relación entre las partes.
Junto a estas pautas interpretativas, las siguientes recomendaciones prácticas permitirán una
aplicación consistente del arbitraje multicontrato:
● Evaluación prima facie por parte de centros arbitrales: Las reglas procedimentales de ciertos
centros arbitrales establecen que la decisión sobre el trámite de un arbitraje multicontrato es
llevada a cabo prima facie por el órgano superior del centro de arbitraje (corte, consejo, etc.).
En estos casos, el órgano superior del centro de arbitraje encargado de resolver la solicitud
para el trámite de un arbitraje multicontrato, debe recordar que su evaluación es prima facie;
por lo que, si identifica en apariencia la existencia de convenios arbitrales compatibles, deberá
optar por dejar la resolución de esta discusión al tribunal arbitral en caso de duda razonable.
El tribunal arbitral designado para conocer del fondo del asunto tendrá una cceso más amplio
a la información y a los argumentos de las partes para confirmar o refutar la decisión inicial.
Al disponer de un conocimiento más profundo de las particularidades del caso, el tribunal
arbitral estará en mejores condiciones para emitir una resolución de admisibilidad que refleje
de manera más precisa la realidad del caso.
● Mayor transparencia en las decisiones sobre el trámite del arbitraje multicontrato: Es crucial
que las instituciones arbitrales implementen mecanismos de mayor transparencia en sus
decisiones respecto a la procedencia o no de un arbitraje multicontrato. Esto puede lograrse
mediante el desarrollo de una base de decisiones, que permita a las partes involucradas
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 275
consultar y entender con precisión los criterios y precedentes que guían las resoluciones del
centro arbitral. Además, la elaboración de una guía de aplicación detallada y alineada con
estas recomendaciones proporcionaría un marco coherente y predecible, fortaleciendo la
confianza de las partes en la resolución eficiente de disputas y consistencia en la
administración de los casos.
EL ARBITRAJE COMO RESPUESTA A UNA DE LAS FALLAS DE
MERCADO
Resumen - El presente trabajo analiza el arbitraje comercial como una respuesta específica a uno de
los fallos de mercado: la provisión de bienes públicos, definición aplicable a la provisión de justicia
por tribunales estatales. Los bienes públicos, debido a su naturaleza no excluible y no rival,
representan una falla de mercado, ya que el mercado no los provee de manera eficiente por su
proclive desfinanciamiento y consecuente deterioro. A través de un análisis teórico, se examina
cómo esta falla afecta la eficiencia del sistema judicial tradicional. El arbitraje comercial se presenta
como una alternativa clave que, al ofrecer un proceso más ágil y menos costoso, aborda las
deficiencias del sistema judicial estatal, mejorando tanto la provisión de justicia como la eficiencia
en el ámbito comercial. El estudio concluye que el arbitraje no sólo mitiga las limitaciones del
sistema judicial en la provisión de este bien público, sino que también refuerza la confianza en la
resolución de disputas comerciales.
Abstract - This paper analyzes commercial arbitration as a specific response to one of the market
failures: the provision of public goods, a definition applicable to the provision of justice by state
courts. Public goods, due to their non-excludable and non-rival nature, represent a market failure,
since the market does not provide them efficiently due to their prone definancing and consequent
deterioration. Through a theoretical analysis, it examines how this failure affects the efficiency of
the traditional judicial system. Commercial arbitration is presented as a key alternative that, by
offering a more agile and less expensive process, addresses the deficiencies of the state judicial
system, improving both the provision of justice and efficiency in the commercial sphere. The study
concludes that arbitration not only mitigates the limitations of the judicial system in the provision of
this public good, but also reinforces confidence in the resolution of commercial disputes.
I. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………..277
II. EL ARBITRAJE COMO RESPUESTA A UNA DE LAS FALLAS DE MERCADO…...277
A. Fallos de Mercado………………………………………………………………………….278
B. Bienes públicos……………………………………………………………………………..279
C. Justicia como bien público…………………………………………………………………281
D. El arbitraje: Un método alternativo de solución de controversias………………………...282
E. Análisis costo-beneficio del arbitraje comercial…………………………………………...282
1
Abogada graduada con honores por la Universidad Privada Boliviana, ex mootie de la Competencia Internacional de
Arbitraje y cursó la diplomatura en Arbitraje Comercial Internacional y de Inversiones en la Universidad Austral con
Roque Caivano. Ha trabajado en organismos internacionales e instituciones dedicados a la investigación en ciencias
económicas, como el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) y el Instituto de Investigaciones Socioeconómicas
(IISEC).
Actualmente, cursa la maestría en Law & Economics de la Universidad Torcuato Di Tella de Buenos Aires y trabaja
como técnico legal en la Gerencia de Asuntos Legales en el Departamento de Banca Central e Investigación del Banco
Central de Bolivia.
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III. CONCLUSIONES…………………………………………………………………………285
I. INTRODUCCIÓN
Los mercados, según la teoría económica, deberían operar de manera eficiente, asignando recursos
de forma óptima y promoviendo el bienestar general. No obstante, en la práctica, los mercados a
menudo experimentan fallos que distorsionan esta eficiencia, provocando asignaciones subóptimas
y perjudicando el bienestar social. Estos fallos de mercado, que incluyen el poder monopólico, las
externalidades negativas y la información asimétrica, tienen un impacto particularmente perjudicial
en la provisión de bienes públicos, como la justicia, cuyo carácter no excluible y no rival los hace
vulnerables a problemas de financiación y calidad.
Dentro de este contexto, el arbitraje comercial ha emergido como una respuesta significativa a las
limitaciones del sistema judicial tradicional. Este mecanismo ofrece un enfoque más ágil y menos
costoso para la resolución de disputas, posicionándose como una solución adaptativa que aborda las
ineficiencias estructurales del sistema judicial estatal. El arbitraje no solo mejora la eficiencia en la
resolución de conflictos comerciales, sino que también contribuye a corregir los fallos de mercado
asociados con la provisión de justicia, reafirmando su papel crucial en la evolución de los
mecanismos de resolución de disputas y en la promoción de la eficiencia en los mercados.
Adam Smith, en su obra "La riqueza de las naciones", propone que los mercados, cuando funcionan
sin interferencias, se regulan a través de la "mano invisible"2. Esta metáfora sugiere que, al buscar
su propio interés, los individuos contribuyen al bienestar general, logrando eficiencia asignativa de
los recursos.
Sin embargo, en la práctica, los mercados no siempre funcionan de manera perfecta y pueden surgir
fallos que impiden un funcionamiento correcto en la competitividad, en la productividad y, por lo
tanto, también en encontrar un equilibrio óptimo para los tres principales agentes de una economía
cerrada 3.
El concepto de fallo de mercado se refiere a una situación en la cual el mercado no logra asignar los
recursos de manera eficiente, resultando en un detrimento del bienestar colectivo, según Samuelson
y Nordhaus un fallo de mercado se manifiesta cuando "la mano invisible no logra asignar los
recursos eficientemente, lo cual puede resultar en la producción de demasiados o muy pocos bienes
y servicios comparados con el nivel socialmente óptimo"4.
2
SMITH, Adam. La riqueza de las naciones. Fondo de Cultura Económica, vol. 1, 1958, pp. 400.
3
Es decir, las familias, el Estado y las firmas, mismos integrantes del flujo circular de la economía.
4
SAMUELSON, Paul A., - WILLIAM, Nordhaus. Economía. McGraw-Hill, 2005, pp. 100.
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Estos fallos no solo afectan la distribución de recursos, sino que también tienen un impacto
significativo en el bienestar siendo que, ciertas necesidades esenciales pueden quedar insatisfechas,
mientras que otros recursos se utilizan en exceso, generando desequilibrios económicos y sociales.
Como resultado, la eficiencia económica se ve comprometida, y el bienestar general de la sociedad
se reduce. Esto también se debe a que los mecanismos del mercado, que en teoría deberían
optimizar la asignación de recursos, fallan en considerar los costos de transacción y beneficios que
no se reflejan en las transacciones del mercado.
A. Fallos de Mercado
En un mercado ideal, los precios y la competencia deberían llevar a una asignación óptima de los
recursos, maximizando el bienestar colectivo. Sin embargo, cuando ocurren fallos de mercado, esta
asignación ideal no se materializa, por la no internalización de aquellos fallos resultando en una
serie de desequilibrios causados por desperdicio de recursos o en la distribución desigual de bienes
y servicios.
Cuando el mercado no refleja todos los costos y beneficios de las transacciones, ciertos bienes y
servicios pueden ser sobreproducidos o subproducidos en comparación con lo que sería socialmente
óptimo. Esto implica que algunos recursos se desvían hacia usos que no maximizan el bienestar
general, mientras que otros recursos esenciales pueden no estar disponibles en la cantidad necesaria.
Esta descoordinación entre la oferta y la demanda crea un desequilibrio que puede perjudicar a la
sociedad en su conjunto.
En consecuencia, los fallos de mercado no solo comprometen la eficiencia económica, sino que
también generan un impacto adverso en la calidad de vida de las personas. La falta de equilibrio en
la provisión de bienes y servicios puede afectar la capacidad de la sociedad para satisfacer
necesidades básicas y para promover un desarrollo equitativo y sostenible.
La intervención gubernamental mediante la regulación puede ser necesaria para corregir estas fallas
y mejorar la asignación de recursos, buscando así un equilibrio que maximice el bienestar y reduzca
las ineficiencias inherentes al mercado, pero ello será sujeto de otro estudio.
En primer lugar, el poder de mercado se expresa en situaciones en las que una sola empresa
(monopolio) o un pequeño grupo de empresas (oligopolio) controlan el mercado, pudiendo fijar
precios y limitar la competencia, llevando a precios más altos y menor cantidad de bienes
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Es así como llegamos a los bienes públicos, El gobierno dentro del papel de soberano juega un
importante rol como el de mantener importantes instituciones como el de la propiedad privada y la
provisión de bienes públicos, redistribuyendo el ingreso para promover una mejor equidad y una
regulación al comportamiento de los individuos y de las firmas8. Los bienes públicos son aquellos
que son no excluibles y no rivales, es decir, que una vez provistos, no se puede impedir que otros
los usen y el uso por una persona no reduce su disponibilidad para otros. Debido a estas
características, los bienes públicos no son provistos eficientemente por el mercado, ya que los
individuos tienen incentivos para no pagar por ellos (problema del "free rider"9) y la consecuente
desfinanciación causa el deterioro de estos bienes10.
De manera preliminar a dar una solución a los bienes públicos, debemos ahondar en su definición,
como en sus características y cuál es el problema que hacen que ellos sean expresión de ineficiencia
en el mercado, o cómo se denominan en la doctrina clásica, fallo de mercado.
5
Ronald Coase es una figura fundamental en el análisis económico del derecho, una disciplina que aplica principios
económicos al estudio de las leyes y las instituciones legales. Coase es particularmente conocido por dos conceptos
clave que han tenido un impacto significativo en este campo: El Teorema de Coase y el análisis de los costos de
transacción.
6
COASE, Ronald H., The Firm, the Market, and the Law, The University of Chicago Press, Chicago, 1988, pp. 95.
7
KRUGMAN, Paul R., Economics, 4th ed., Worth Publishers, New York, 2015, pp. 332 Subóptima: una situación se
describe como "subóptima" cuando los recursos no se están utilizando de la manera más eficiente posible, resultando
en un resultado que es peor que el óptimo o ideal.
8
London school of economics and political science. Introduction to Economics,University of London, 2016, p. 100.
9
Definición: Debido a la no excluibilidad, las personas pueden beneficiarse de un bien público sin contribuir a su costo.
Esto crea un incentivo para que los individuos no paguen por el bien, esperando que otros lo financien. Consecuencia:
Si todos adoptan esta actitud, el bien no será financiado ni provisto adecuadamente por el mercado privado, resultando
en una subprovisión o ausencia total del bien.
10
STIGLITZ, Joseph E. (2000). Economics of the Public Sector (3rd ed.). W.W. Norton & Company.
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Aquellos bienes o servicios que comprenden dos características, que son (inoperancia del principio
de exclusión11 e imposibilidad de elegir la cantidad que ha de consumirse (no rivalidad en el
consumo)12 definen los “bienes públicos”. El carácter de “públicos” no deriva de que estén
destinados a ser usados por muchas personas, sino de que se cumplan en ellos las dos condiciones
mencionadas13.
El deterioro de los bienes públicos tiene un impacto significativo en la economía. Cuando estos
bienes no reciben el financiamiento adecuado, la calidad de vida de la población disminuye15. Esto
afecta desproporcionadamente a los sectores más vulnerables de la sociedad, que dependen en gran
medida de los servicios públicos. A largo plazo, la desfinanciación de estos bienes puede llevar a un
ciclo de declive económico, donde la falta de inversión reduce la competitividad y frena el
desarrollo económico general del país16; en otras palabras, esta desfinanciación no solo genera un
deterioro significativo de los mismos recursos, sino que también tiene un impacto negativo en la
economía y la cohesión social17.
Frente a esta situación, los agentes económicos tienden a buscar alternativas para satisfacer sus
necesidades de manera más eficiente. Un ejemplo claro de esto se observa en el ámbito de la salud.
En muchos países, el sistema de salud pública puede enfrentar problemas significativos como falta
de recursos, infraestructura inadecuada y largas listas de espera. Estos problemas pueden afectar la
calidad y la disponibilidad de la atención médica, llevando a que las personas busquen opciones
fuera del sistema público.
11
El principio de exclusión en economía suele referirse a la idea de que un bien o recurso puede ser excluido de su
uso por personas que no pagan por él, lo que se relaciona con el concepto de bienes públicos. En el contexto que
mencionas, la inoperancia de este principio podría significar que el mecanismo para excluir a los consumidores que no
pagan no está funcionando como se esperaba. En otras palabras, no se puede garantizar que solo aquellos que paguen
tengan acceso al recurso o bien.
12
De la mano con la no característica esencial de los bienes públicos, el concepto de no rivalidad en los bienes públicos
implica que no puedes decidir consumir una cantidad específica del bien sin afectar a los demás, y el principio de
exclusión no se aplica como en los bienes privados.
13
ROJAS, Ricardo M. – SCHENONE, Osvaldo – STORDEUR, Eduardo, Nociones de análisis económico del derecho privado,
1ª Ed, Universidad Francisco Marroquín, Guatemala, 2012, p. 39.
14
DECKER, Christopher. Modern Economic Regulation. Cambridge University Press., 2024.
15
STIGLITZ, Joseph E. Freefall: America, Free Markets, and the Sinking of the World Economy, W. W. Norton &
Company, New York, 2010.
16
VARIAN, Hal R. Intermediate Microeconomics: A Modern Approach, 8th ed. W.W. Norton & Company, 2010.
17
MUSGRAVE, Richard A. The Theory of Public Finance: A Study in Public Economy, McGraw-Hill, New York, 1959.
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En este contexto, es común que los individuos recurran a clínicas privadas a pesar de los costos
adicionales que ello implique. La preferencia por las clínicas privadas surge como una respuesta a
las deficiencias del sistema público, ya que estas ofrecen servicios más rápidos, de mejor calidad y
con menores tiempos de espera. Así, aunque el acceso a la atención médica privada puede
representar una carga económica considerable, muchos optan por esta alternativa para garantizar
una atención más adecuada y oportuna.
Este fenómeno ilustra cómo el deterioro de los bienes públicos impulsa a los agentes económicos a
buscar soluciones alternativas, aun cuando estas impliquen un mayor costo a nivel personal.
C. Justicia como bien público
Dado que hemos explorado y explicado previamente el concepto de bienes públicos, podemos
calificar a la justicia y el servicio que brindan los tribunales estatales, también conocida como
justicia ordinaria, como un bien público esencial.
Los bienes públicos, como ya se pudo detallar anteriormente, son aquellos que no son excluibles ni
rivales en su consumo; es decir, su acceso no puede ser restringido, y su uso por parte de un
individuo no disminuye la disponibilidad para otros. Aplicando este concepto a la justicia, podemos
ver que toda persona tiene derecho a la misma18 y que, su uso teóricamente no disminuye la opción
a que otros puedan acceder a ella, de manera que la justicia como un bien cumple con estos
criterios.
En este sentido, la justicia estatal se erige como un pilar fundamental en la estructura de un Estado
de derecho, asegurando la equidad, el orden social y la protección de los derechos fundamentales de
todos los miembros de la sociedad. Su naturaleza como bien público resalta su importancia y la
necesidad de un adecuado financiamiento y provisión, temas que se abordarán en profundidad en el
desarrollo de este artículo.
Cuando la justicia ordinaria se percibe como ineficaz, lenta o corrupta, surge una necesidad
imperiosa de buscar alternativas que, sin vulnerar la garantía constitucional del juez natural19,
permitan a los ciudadanos acceder a una justicia más pronta y efectiva.
La búsqueda de alternativas surge no como una negación del sistema judicial estatal, sino como un
medio para preservar y fortalecer el derecho de acceso a la justicia, cuando este se ve amenazado
por las deficiencias estructurales del sistema, muchas veces causadas por la desfinanciación.
18
Declaración De Los Derechos Del Hombre Y Del Ciudadano, 1789.
19
La garantía del juez natural, consagrada en muchas constituciones, asegura que toda persona tiene derecho a ser
juzgada por un tribunal competente, imparcial y preestablecido por la ley, lo que constituye un pilar fundamental del
debido proceso. Sin embargo, esta garantía no debe interpretarse como un obstáculo para la búsqueda de soluciones que
complementen el sistema judicial tradicional.
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En este sentido, la justicia, para ser tal, debe ser accesible y eficiente20, pero también debe respetar
las garantías procesales fundamentales que protegen a los individuos frente al poder estatal, es así
que, la creación de mecanismos alternativos no debe suponer una renuncia a los derechos
constitucionales, sino una adaptación del sistema de justicia para responder a las demandas sociales
de manera más efectiva.
20
FERRAJOLI, L. Derecho y razón: Teoría del garantismo penal. Trotta. pp.154, 2001.
21
SAMUELSON, Paul. A. The Pure Theory of Public Expenditure, Review of Economics and Statistics, 1954, pp.387-389.
22
REDFERN, Alan. - HUNTER, Martin. Law and Practice of International Commercial Arbitration, Sweet & Maxwell,
2009 pp.32-35.
23
Un análisis de costo-beneficio es una herramienta evaluativa que compara costos y beneficios para tomar una
decisión.
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24
Este modelo será un Probit, un modelo econométrico no lineal que se utiliza cuando la variable dependiente es binaria
o dummy, es decir que sólo puede tomar dos valores, en este caso si conviene o no, que se traducirá en un análisis de
costo – beneficio.
25
Elaboración propia con asesoría de PhD. Peter Larrea.
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Relación esperada (β6): Depende. Si las empresas valoran la capacidad de impugnación como una
forma de salvaguarda, la relación sería positiva. Si prefieren un proceso final y rápido, podría ser
negativa.
7. TiempoEjecución i: Es el tiempo necesario para hacer cumplir una decisión arbitral versus
una sentencia judicial.
Relación esperada (β7): Negativa. Un tiempo de ejecución más largo reduce el beneficio neto, ya
que retrasa la implementación de la decisión.
8. Especialización i: Se traduce en el nivel de conocimiento y experiencia de los árbitros en
comparación con los jueces estatales.
Relación esperada (β8): Positiva. A mayor especialización de los árbitros, se espera que el resultado
sea más favorable, lo que incrementa el beneficio neto.
9. Confidencialidad i): Grado de privacidad y confidencialidad en el proceso de arbitraje
versus litigio.
Relación esperada (β9): Positiva. La confidencialidad es valorada por muchas empresas,
especialmente en disputas comerciales, por lo que un mayor grado de confidencialidad aumentaría
el beneficio neto.
Para estimar los coeficientes (β1,β2, …,β9), se necesitarían datos históricos sobre el uso de arbitraje
y litigio por parte de diversas empresas, incluyendo los costos, tiempos, y otros factores
mencionados. Por otro lado, la estimación del modelo se podrá realizar una vez que se tienen los
datos, se puede usar software estadístico para realizar una regresión lineal múltiple, lo que permitirá
estimar los coeficientes β y evaluar su significancia estadística.
El modelo propuesto es una ecuación de regresión lineal que se puede utilizar para evaluar el
análisis de costo-beneficio (CBA) del arbitraje comercial para las empresas, este modelo permite
cuantificar cómo diferentes factores asociados con el arbitraje comercial afectan el resultado neto
para una empresa, ayudando a tomar decisiones más informadas sobre si optar por el arbitraje o por
el litigio en tribunales estatales.
El arbitraje comercial, en este contexto, actúa como una alternativa eficaz para corregir estas
deficiencias del sistema judicial. A través del análisis de costo-beneficio, podemos demostrar cómo
el arbitraje ofrece ventajas significativas, como la reducción de los tiempos de resolución, la
disminución de los costos, y la garantía de confidencialidad y especialización en la resolución de
conflictos. Estas características no solo mejoran el valor neto para las empresas, sino que también
alivian la carga sobre los tribunales estatales, contribuyendo a la restauración de la eficiencia y la
confianza en el sistema de justicia. De este modo, el arbitraje comercial no solo se consolida como
una alternativa al litigio, sino que también actúa como una herramienta clave para corregir el fallo
de mercado en la provisión de justicia como un bien público.
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El análisis econométrico realizado confirma que el arbitraje comercial surge como una solución
altamente eficiente frente al deterioro del sistema judicial estatal. A través de la regresión lineal y el
análisis de costo-beneficio, se evidencian claramente las ventajas del arbitraje: no solo se reduce
significativamente el costo y el tiempo de resolución de conflictos, sino que también se incrementa
la satisfacción general de las empresas involucradas. De este modo, el arbitraje comercial no solo
enfrenta con eficacia los desafíos derivados de la desfinanciación de la justicia, sino que se
consolida como una alternativa indispensable en el ámbito de la resolución de conflictos
comerciales.
III. CONCLUSIONES
COSTA RICA
Tribunal: Tribunal Arbitral constituido bajo las Reglas de Arbitraje de la Comisión de las Naciones
Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI), revisadas en 2010, conforme al
artículo 10.16 del Tratado de Libre Comercio entre la República Dominicana, Centroamérica y los
Estados Unidos de América (DR-CAFTA). Estuvo compuesto por Eduardo Siqueiros T. (México,
Árbitro Presidente), C. Mark Baker (Estados Unidos, Árbitro designado por los Demandantes), y
Pedro Nikken (Venezuela, Árbitro designado por la República de Costa Rica), y fue administrado
por el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones del Grupo Banco
Mundial (CIADI).
Hechos: David R. Aven, junto con un grupo de inversionistas estadounidenses, adquirieron terrenos
ubicados cerca de la costa del Pacífico de la provincia de Puntarenas, Costa Rica, en la región de
Esterillos Oeste, a principios de los años 2000. Estas adquisiciones se llevaron a cabo a través de
varias sociedades mercantiles, como Las Olas Development Group, S.R.L. y otras entidades
relacionadas. El objetivo de la inversión era desarrollar un proyecto turístico y residencial
denominado “Las Olas”, que incluiría lotes residenciales, instalaciones recreativas y otras
infraestructuras destinadas a atraer tanto a turistas como a residentes permanentes.
Los terrenos adquiridos eran atractivos para el desarrollo inmobiliario por su belleza natural y
potencial turístico. No obstante, incluían áreas ambientalmente sensibles como humedales y hábitats
de especies protegidas.
A pesar de estas restricciones, los inversionistas comenzaron a diseñar el proyecto “Las Olas”.
Entre las actividades iniciales se incluyeron la delimitación de los terrenos, la planificación de lotes
residenciales y la presentación de solicitudes a las autoridades correspondientes para obtener los
permisos necesarios. Estas acciones marcaron el inicio de un proyecto que buscaba integrar
desarrollo turístico y respeto por el entorno.
Costa Rica cuenta con un marco normativo para la protección ambiental que incluye leyes como la
Ley Orgánica del Ambiente y la Ley Forestal, además de tratados internacionales enfocados en la
conservación de ecosistemas sensibles.
1
Estudiante de Bachillerato y Licenciatura en Derecho en la Universidad de Costa Rica. Contacto:
[Link]@[Link]
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El cumplimiento de estas regulaciones requería que cualquier proyecto de desarrollo obtuviera una
evaluación de impacto ambiental favorable, aprobada por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental
(SETENA). Esta evaluación debía incluir información detallada sobre los posibles impactos del
proyecto en el medio ambiente y establecer medidas de mitigación para proteger los recursos
naturales. Las autoridades también contaban con la facultad de realizar inspecciones técnicas y
revisar la validez de los permisos otorgados en caso de denuncias o irregularidades.
Estas regulaciones crearon un entorno normativo relativamente exigente para el desarrollo del
proyecto “Las Olas”, ya que dependía de la obtención de varios permisos y autorizaciones emitidos
por autoridades locales y nacionales en Costa Rica, en cumplimiento de las regulaciones
ambientales del país.
Aunque los inversores lograron inicialmente obtener los permisos necesarios, las características
ambientales del área atrajeron la atención de grupos ambientalistas y residentes locales, lo que
posteriormente desencadenó conflictos y revisiones por parte de las autoridades. Desde 2010, se
denunciaron posibles daños ambientales atribuidos al proyecto, alegando afectaciones a humedales
y hábitats de especies protegidas. Estas denuncias llevaron a las autoridades costarricenses,
encabezadas por la SETENA y el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones
(MINAET), a iniciar investigaciones para evaluar la legalidad de las obras y el cumplimiento de las
normativas ambientales.
Además de las medidas administrativas, las autoridades iniciaron procedimientos penales contra los
inversionistas, acusándolos de falsificar documentos para obtener permisos y de causar daño
ambiental en áreas protegidas. Los inversionistas negaron las acusaciones y argumentaron que las
acciones de las autoridades eran arbitrarias y desproporcionadas.
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Los inversionistas afirmaron haber actuado de buena fe al cumplir con los procedimientos legales
costarricenses y obtener los permisos necesarios. También negaron haber cometido falsificaciones o
haber proporcionado información incorrecta. Según ellos, las acciones penales y administrativas en
su contra eran arbitrarias y carecían de fundamento legal, reflejando más bien una respuesta política
a la presión de grupos ambientalistas y opositores locales.
A pesar de las defensas presentadas por los inversionistas, las autoridades judiciales prosiguieron
con el proceso penal. Dichos procedimientos no solo resultaron en la paralización total del proyecto,
sino que también tuvieron, según alegaron los inversionistas, un impacto significativo en su
reputación, pues las medidas adoptadas eran desproporcionadas y contrarias a los derechos que les
garantizaba el DR-CAFTA.
Los inversores alegaron que las acciones tomadas por Costa Rica violaron sus derechos como
inversionistas extranjeros protegidos bajo el DR-CAFTA. Argumentaron que habían actuado de
buena fe al realizar sus inversiones, confiando en los permisos y aprobaciones emitidos por las
autoridades costarricenses, en particular la Viabilidad Ambiental otorgada por la SETENA en 2008.
Según los Demandantes, este permiso establecía expectativas legítimas de que el proyecto “Las
Olas” cumplía con todas las normativas locales y que podían continuar con su desarrollo sin
obstáculos.
Los Actores sostuvieron que las medidas adoptadas por Costa Rica, como la revocación de
permisos, las sanciones administrativas y las acusaciones penales, eran arbitrarias y
discriminatorias. Alegaron que las autoridades actuaron bajo la presión de grupos ambientalistas y
que no se les brindó un trato justo y equitativo, como lo exige el DR-CAFTA. También señalaron
que el proceso de revocación de permisos careció de transparencia y violó los principios de debido
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 290
proceso, ya que no se les permitió defenderse adecuadamente antes de que se tomaran las
decisiones.
Además, los Demandantes argumentaron que las acciones del Estado no estaban justificadas por
razones legítimas de protección ambiental, ya que el proyecto “Las Olas” había cumplido con los
estándares exigidos por la normativa local al momento de su aprobación. Indicaron que la
revocación de los permisos y las medidas punitivas adoptadas en su contra fueron
desproporcionadas y carecieron de justificación técnica.
En el arbitraje internacional, los inversores solicitaron una compensación total por las pérdidas
sufridas, así como el reconocimiento de que Costa Rica había incumplido sus obligaciones bajo el
DR-CAFTA.
Los Accionantes buscaron una compensación económica que no solo incluyera las pérdidas directas
ocasionadas por la paralización del proyecto, sino también el lucro cesante derivado de las
ganancias proyectadas del desarrollo de “Las Olas”. Argumentaron que el monto total de sus
pérdidas superaba con creces las medidas tomadas por el Estado, configurando lo que consideraban
una expropiación indirecta en violación de sus derechos bajo el DR-CAFTA. Inicialmente, los
Demandantes reclamaron la suma de US$66,500,000 por las pérdidas sufridas. Posteriormente,
ajustaron esta cifra, elevando el reclamo a un total de US$95,400,000 al 7 de febrero de 2017.
El Tribunal Arbitral se enfrentó al desafío de interpretar las disposiciones del DR-CAFTA y evaluar
si las acciones de Costa Rica constituían violaciones al tratado o si estaban justificadas como un
ejercicio legítimo de su soberanía regulatoria. Este análisis se convirtió en un aspecto central del
arbitraje, dado que determinaba si los Demandantes tenían derecho a compensación y bajo qué
términos.
Durante el arbitraje, ambas partes presentaron una gran cantidad de pruebas para respaldar sus
posiciones. Estas pruebas incluyeron informes técnicos, documentos administrativos, testimonios de
expertos y declaraciones de testigos, los cuales jugaron un papel central en la evaluación de los
hechos y en la determinación del caso por parte del Tribunal Arbitral.
Pretensión: Los inversionistas reclamaron que Costa Rica había violado sus derechos como
inversionistas extranjeros protegidos bajo el DR-CAFTA. Alegaron que las acciones del Estado,
como la revocación de permisos, la imposición de sanciones administrativas y los procesos penales,
resultaron en la paralización total del proyecto “Las Olas”, ocasionando pérdidas económicas
significativas.
Los Actores solicitaron una compensación integral que incluyera las pérdidas directas sufridas, el
lucro cesante por las ganancias proyectadas y los costos legales asociados al caso. También pidieron
que el Tribunal Arbitral reconociera que Costa Rica había incumplido el tratado al actuar de manera
arbitraria, discriminatoria y sin transparencia, violando el estándar de trato justo y equitativo.
Además, señalaron que la revocación de permisos y las medidas adoptadas constituían una
expropiación indirecta, al impedir el desarrollo del proyecto sin compensación adecuada.
Adicionalmente, los inversionistas argumentaron que las acciones penales y las sanciones
administrativas afectaron negativamente su reputación internacional, limitando su capacidad para
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participar en proyectos similares en otros países. Según ellos, las medidas tomadas por Costa Rica
no solo carecieron de fundamento legal, sino que también reflejaron presiones políticas y sociales
en lugar de un cumplimiento legítimo de sus obligaciones soberanas.
En conjunto, las pretensiones de los Demandantes buscaban una compensación integral por las
pérdidas sufridas, así como el reconocimiento de que las medidas adoptadas por Costa Rica
violaron sus derechos protegidos bajo el DR-CAFTA.
Contestación: Costa Rica argumentó que las medidas tomadas en relación con el proyecto “Las
Olas” estaban plenamente justificadas y eran necesarias para cumplir con su marco legal y sus
compromisos internacionales en materia de protección ambiental. Según el Estado, estas acciones
no violaron las disposiciones del DR-CAFTA, sino que representaron un ejercicio legítimo de su
soberanía regulatoria para proteger el medio ambiente y el bienestar público.
El Estado sostuvo que los permisos iniciales otorgados al proyecto fueron obtenidos mediante
información falsa o incompleta proporcionada por los inversionistas, quienes no revelaron
adecuadamente la existencia de humedales y áreas protegidas dentro de los terrenos adquiridos.
Además, indicó que los estudios técnicos presentados no cumplían con los requisitos de la
normativa ambiental costarricense, lo que invalidaba la legitimidad de los permisos y justificaba su
posterior revocación.
Por último, Costa Rica cuestionó la atribución de las pérdidas económicas reclamadas por los
Demandantes, sosteniendo que estas no eran consecuencia de las medidas estatales, sino de
decisiones de negocio adoptadas por los inversionistas al desarrollar un proyecto en un área
ambientalmente sensible sin garantizar el cumplimiento adecuado de las normativas aplicables. En
este sentido, el Estado rechazó cualquier responsabilidad por los daños alegados y solicitó al
Tribunal que desestimara las pretensiones de los Accionantes.
Decisión: La decisión final del Tribunal Arbitral se estructuró en cinco puntos clave: I. jurisdicción,
donde se determinó la competencia parcial del tribunal; II. trato justo y equitativo, evaluando si las
medidas del Estado violaron las expectativas legítimas de los Demandantes; III. expropiación
indirecta, analizando si las acciones regulatorias de Costa Rica constituyeron una privación del
valor de las inversiones; IV. evaluación de daños y compensación, considerando la validez y
sustento de las reclamaciones económicas; y, V. costas del arbitraje, resolviendo la distribución de
los costos entre las partes. Véase:
I. JURISDICCIÓN
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El Tribunal Arbitral inició su análisis confirmando si tenía jurisdicción para conocer del caso
conforme a las disposiciones del DR-CAFTA y las reglas de arbitraje de la CNUDMI. Este análisis
incluyó cuatro dimensiones:
El tribunal concluyó que los Actores habían manifestado su consentimiento al arbitraje bajo el
DR-CAFTA al presentar la Notificación de Arbitraje en enero de 2014. Este consentimiento fue
acompañado por las renuncias exigidas por los artículos 10.16 y 10.18 del tratado, en las que los
Demandantes se comprometían a no buscar compensaciones por las mismas reclamaciones en otros
foros.
Los Demandantes afirmaron que eran ciudadanos estadounidenses y, por tanto, calificaban como
“inversionistas de una Parte” bajo el artículo 10.28 del DR-CAFTA. No obstante, Costa Rica
cuestionó la ciudadanía efectiva de los inversionistas. El Tribunal analizó la documentación
presentada, incluyendo pasaportes y pruebas de residencia, para determinar si los inversores
cumplían con los requisitos de nacionalidad del DR-CAFTA.
Los Actores alegaron que las inversiones realizadas en Costa Rica calificaban como inversiones
protegidas bajo el artículo 10.28(h) del DR-CAFTA. Estas inversiones incluían derechos de
propiedad sobre terrenos y desarrollos del Proyecto “Las Olas”. Además, argumentaron que las
medidas adoptadas por Costa Rica afectaron directamente estas inversiones, por lo que estaban
dentro del ámbito del arbitraje. Costa Rica, por su parte, cuestionó la validez de ciertas inversiones,
señalando que algunas propiedades del proyecto no eran de propiedad directa de los Demandantes.
El Tribunal evaluó si las reclamaciones presentadas por los Accionantes cumplían con el requisito
temporal del DR-CAFTA. Según éstos, todas las inversiones realizadas y las medidas cuestionadas
ocurrieron después de la entrada en vigor del tratado entre Estados Unidos y Costa Rica. Asimismo,
sostuvieron que el arbitraje se inició dentro del plazo en el artículo 10.16(3) del DR-CAFTA, al
presentar la reclamación en 2014.
Costa Rica planteó diversas objeciones a la jurisdicción del Tribunal, entre las que destacaron: i)
David R. Aven no calificaba como inversionista protegido debido a su ciudadanía predominante
italiana; ii) dos de los Demandantes no realizaron una inversión válida según el DR-CAFTA; iii)
algunas propiedades vinculadas al Proyecto “Las Olas” no eran de propiedad de los Accionantes y,
por tanto, no estaban protegidas por el tratado; y, que, iv) el sitio de la concesión conocida como
"La Canícula" no estaba cubierto por la jurisdicción del Tribunal.
El Tribunal concluyó que tenía jurisdicción parcial sobre las reclamaciones presentadas. Determinó
que los Demandantes cumplían con los requisitos ratione voluntatis y ratione temporis. Sin
embargo, desestimó algunas reclamaciones específicas relacionadas con propiedades o inversiones
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 293
El Tribunal Arbitral abordó la obligación de trato justo y equitativo (TJE) establecida en el artículo
10.5 del DR-CAFTA, que exige que las inversiones cubiertas sean tratadas de acuerdo con los
principios del derecho internacional consuetudinario. Este estándar, según los árbitros, no
constituye una garantía contra toda medida desfavorable, sino una protección frente a acciones que
sean arbitrarias, discriminatorias, carentes de transparencia o que violen las expectativas legítimas
de los inversionistas. Los Actores argumentaron que sus expectativas legítimas se basaban en los
permisos ambientales otorgados, particularmente la Viabilidad Ambiental emitida por la SETENA
en 2008. Según ellos, esta autorización representaba una garantía de que el proyecto “Las Olas”
cumplía con todos los requisitos legales y podía ejecutarse sin impedimentos. Sin embargo, el
Tribunal subrayó que tales expectativas debían ser razonables y estar fundamentadas en un
entendimiento claro y completo de las leyes y regulaciones locales.
Los árbitros también examinaron si las medidas adoptadas por Costa Rica, como la revocación de
permisos y las sanciones administrativas, eran arbitrarias o discriminatorias. Estas medidas, según
el análisis del Tribunal, respondieron a preocupaciones legítimas de protección ambiental. No
obstante, los Demandantes sostuvieron que las acciones del Estado fueron desproporcionadas y no
transparentes, ya que las decisiones de revocar permisos y suspender el proyecto no se justificaron
de manera adecuada ni comunicadas de forma clara. Asimismo, alegaron que no se les brindó la
oportunidad de defenderse antes de que se adoptaran dichas decisiones, lo que, a su juicio, violaba
los principios básicos del debido proceso.
En su análisis, los árbitros determinaron que Costa Rica actuó dentro de su derecho soberano al
adoptar medidas para proteger el medio ambiente. Sin embargo, también señaló que estas medidas
deben ser consistentes con las obligaciones internacionales del Estado. El Tribunal concluyó que
algunas medidas de Costa Rica no cumplieron plenamente con los estándares del TJE y que los
demandantes también tenían cierta responsabilidad en el desarrollo del conflicto. Los Inversionistas,
según el Tribunal, no actuaron con la diligencia debida al abordar las preocupaciones ambientales
identificadas por las autoridades costarricenses.
Finalmente, el Tribunal concluyó que Costa Rica había violado parcialmente la obligación de TJE
bajo el DR-CAFTA. Aunque reconoció que las acciones del Estado tuvieron bases legítimas,
también resaltó que la implementación de ciertas medidas careció de la claridad y proporcionalidad
requeridas por los estándares internacionales aplicables.
Asimismo, el Tribunal analizó las expectativas razonables de los inversionistas, señalando que estas
debían basarse en un entendimiento objetivo del marco regulatorio vigente al momento de la
inversión. Se indicó que, en sectores altamente regulados, como el ambiental, es razonable prever
que las regulaciones puedan ampliarse para responder a nuevas necesidades. En este contexto, los
árbitros concluyeron que los inversionistas no pudieron demostrar que sus expectativas fueran
razonables, dadas las características regulatorias y ambientales del terreno adquirido para el
proyecto “Las Olas”.
El Tribunal también evaluó la naturaleza y el carácter de las medidas adoptadas por Costa Rica,
diferenciando entre medidas regulatorias y actos que implican una expropiación. En este caso,
determinó que las acciones del gobierno costarricense, incluidas la revocación de permisos y la
imposición de sanciones administrativas, eran de carácter regulatorio y buscaban promover
objetivos legítimos de bienestar público, en particular la protección ambiental. Estas medidas no
constituyeron una privación sustancial del control o valor de la inversión.
En conclusión, respecto a este tema, el Tribunal afirmó que las medidas de Costa Rica no
constituían una expropiación indirecta bajo el DR-CAFTA. Estas acciones se consideraron como un
ejercicio legítimo de la soberanía regulatoria del Estado para proteger el medio ambiente y no se
probaron circunstancias excepcionales que justificaran lo contrario.
El Tribunal Arbitral analizó las reclamaciones de compensación de los Actores, quienes solicitaron
un monto final de US$95,400,000 en concepto de daños, incluyendo pérdidas directas, lucro cesante
y costos relacionados con el proyecto “Las Olas”.
Los Demandantes argumentaron que el monto solicitado reflejaba el valor justo de mercado del
proyecto al momento de la supuesta expropiación indirecta. Respaldaron su reclamo con un informe
pericial que utilizaba un modelo híbrido basado en proyecciones de flujo de caja descontado (DCF)
y una valoración de mercado comparativa. Sin embargo, Costa Rica cuestionó tanto las bases
fácticas como las metodologías empleadas en el cálculo de los daños. El Estado argumentó que el
proyecto “Las Olas” nunca había estado operativo ni había generado ingresos, lo que hacía
inaplicable el modelo de DCF. Además, destacó la falta de documentación adecuada y la naturaleza
especulativa de las proyecciones presentadas por los Demandantes.
El Tribunal concluyó que el proyecto no podía ser considerado una empresa en funcionamiento
(“going concern”), ya que no existían ventas significativas ni datos históricos que sustentaran las
proyecciones de ingresos. En su lugar, aceptó el enfoque alternativo propuesto por el experto de
Costa Rica, quien utilizó un método basado en costos históricos ajustados para reflejar la realidad
del mercado en 2011, fecha clave para la valoración. Este método identificó un valor total de
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 295
En cuanto a los intereses, el Tribunal evaluó las tasas propuestas por ambas partes y concluyó que
los intereses previos al laudo debían calcularse utilizando tasas comerciales razonables. Sin
embargo, dado que las reclamaciones de los Demandantes se desestimaron, esta cuestión no tuvo
impacto práctico.
Finalmente, el Tribunal rechazó la reclamación total de daños presentada por los Accionantes.
Determinó que estos no lograron demostrar de manera suficiente el vínculo directo entre las
medidas adoptadas por Costa Rica y las pérdidas alegadas. Además, destacó la falta de evidencia
sólida para sustentar las cifras reclamadas, señalando que las proyecciones eran en gran medida
especulativas y carecían de respaldo en la realidad del mercado.
El Tribunal resolvió que no había base para otorgar la compensación económica solicitada por los
Demandantes, justificándose en que las medidas adoptadas por Costa Rica constituían un ejercicio
legítimo de su soberanía regulatoria y no resultaron en un daño compensable bajo el DR-CAFTA.
El Tribunal Arbitral, al resolver sobre las costas del procedimiento, aplicó las disposiciones
relevantes del artículo 10.26 del DR-CAFTA y las Reglas de Arbitraje de la CNUDMI.
Los Demandantes solicitaron que Costa Rica asumiera la totalidad de las costas y honorarios legales
del procedimiento arbitral. Argumentaron que las acciones de Costa Rica, al destruir su inversión,
los obligaron a iniciar el arbitraje bajo el DR-CAFTA para recuperar sus pérdidas. En su
argumentación, este costo debía ser asumido por Costa Rica, ya que había incumplido sus
obligaciones bajo el tratado.
Por su parte, Costa Rica sostuvo que los Accionantes debían asumir todas las costas del
procedimiento, incluidos los honorarios legales del Estado. El argumento principal fue que los
demandantes presentaron un caso infundado, lo que incrementó innecesariamente la complejidad y
duración del arbitraje.
El Tribunal reconoció que, según las Reglas de Arbitraje de la CNUDMI, el principio general es
que la parte perdedora debe asumir las costas del arbitraje. Sin embargo, estas reglas también
otorgan discreción al tribunal para asignar las costas de manera diferente si las circunstancias lo
justifican. En este caso, los árbitros consideraron varios factores: 1. complejidad del caso: aunque el
caso presentaba ciertos elementos técnicos, el Tribunal observó que gran parte de la complejidad se
debía a las acciones y omisiones de ambas partes, incluidas las inconsistencias en los documentos y
las contradicciones en las posiciones de las autoridades costarricenses. 2. conducta de los
Demandantes: los árbitros señalaron que los Actores actuaron con falta de transparencia durante el
desarrollo del proyecto “Las Olas”. Omitieron divulgar información clave, como el informe Protti, y
fragmentaron las propiedades para eludir requisitos regulatorios. Y, 3. capacidad
económica: considerando que los Demandantes no eran grandes inversionistas institucionales, el
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 296
Tribunal evaluó la equidad de imponerles la carga total de las costas, dado que ya habían arriesgado
una parte significativa de su patrimonio en el proyecto.
Con base en este análisis, el Tribunal resolvió que cada parte debía asumir sus propios costos
legales y de representación, y que los Demandantes debían asumir su parte y la parte
correspondiente de Costa Rica en los honorarios y gastos del Tribunal Arbitral, así como los costos
administrativos del procedimiento.
Conclusión: El Tribunal concluyó que las medidas adoptadas por Costa Rica para proteger el medio
ambiente eran un ejercicio legítimo de su soberanía regulatoria. Si bien reconoció que algunas
acciones no cumplieron plenamente con los estándares internacionales de trato justo y equitativo
bajo el DR-CAFTA, determinó que estas no configuraban una expropiación indirecta. Asimismo,
rechazó las reclamaciones de compensación económica de los Demandantes al considerar que no
lograron probar un vínculo directo entre las medidas del Estado y las pérdidas alegadas.
[Link]
Consultado el 15/12/2024.
VOCES: EXPROPIACIÓN – TRATO JUSTO Y EQUITATIVO – DENUNCIA DEL CONVENIO CIADI –
ARBITRAJE INTERNACIONAL DE INVERSIONES
Hechos: Fábrica de Vidrios Los Andes, C.A. (Favianca) y Owens-Illinois de Venezuela, C.A.
(OIdV) (en adelante las Demandantes) son dos sociedades constituidas en Venezuela, pero
controladas por la empresa OI European Group B.V. (OIEG), una persona jurídica establecida en el
Reino de los Países Bajos, la cual poseía más del 70% de las acciones de las Demandantes.
1
Cursante del LL.M en Resolución de Disputas en la University of Missouri-Columbia. MBA (International Business)
por la San Ignacio University de Miami, mención Cum Laude. Certificada por el Programa Avanzado de Estudios en
Arbitraje de la Universidad Monteávila. Abogada y Licenciada en Estudios Internacionales por la Universidad Central
de Venezuela.
2
GONZÁLEZ, Elvins H., “Favianca: creada como motor económico e industrial para el fortalecimiento y desarrollo de
Valera”. Diario de Los Andes. 2019.
[Link]
de-valera/
3
El concepto de “utilidad pública y social” fue muy esgrimido durante el gobierno de Hugo Chávez como cimiento para
justificar políticas de expropiación masivas en numerosos sectores de la economía venezolana. Aunque el término tiene
base jurídica en el marco constitucional y legal venezolano, su aplicación durante esta etapa se desvió de sus propósitos
originales, llevándolo a ser objeto de abuso político y económico.
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 298
En otras palabras, este caso se produjo como consecuencia de una expropiación realizada por parte
del Estado venezolano, que incluyó la toma de la fábrica de vidrios por parte del antiguo Instituto
para la Defensa de las Personas en la Adquisición de Bienes y Servicios (INDEPABIS)4.
En este orden de ideas, las Demandantes iniciaron un arbitraje ante el CIADI contra la República
Bolivariana de Venezuela (en adelante la Demandada) basándose en las estipulaciones del Tratado
Bilateral de Inversiones (TBI) suscrito entre Venezuela y los Países Bajos5.
En casos de medidas expropiatorias, tanto el derecho internacional como el propio TBI invocado en
este caso, estipulaban que las Demandantes recibieran de manera adecuada e inmediata una justa
compensación, lo cual no ocurrió.
En este sentido, las Demandantes argumentaron que la expropiación fue ejecutada de manera ilegal,
sin previo aviso y sin la debida indemnización. Además, señalaron que el comportamiento general
de la Demandada con respecto a las inversiones de las Demandantes en territorio venezolano
violaba múltiples obligaciones estipuladas en el TBI.
La controversia fue presentada ante el CIADI el 20 de julio de 2012 y fue registrada por la
secretaría general el 10 de agosto de 2012.
Otro hecho importante a la luz de este caso, es que el 24 de enero de 2012, Venezuela denunció el
Convenio CIADI, y dicha denuncia se hizo efectiva 6 meses después, es decir, el 25 de julio de
2012, de conformidad con el artículo 71 del Convenio CIADI6.
Del mismo modo, se hace necesario mencionar que el 30 de abril de 2008, la Demandada
proporcionó a los Países Bajos el aviso de terminación del TBI. Dicha terminación tuvo efecto una
vez transcurridos 6 meses desde la fecha del aviso, por lo que el TBI concluyó efectivamente el 1 de
noviembre de 2008.
Otro dato importante para este caso, es que el accionista mayoritario de las Demandantes, OIEG,
inició un procedimiento de arbitraje paralelo, cuyas partes eran OI European Group B.V. contra la
República Bolivariana de Venezuela (Caso CIADI No. ARB/11/25), en virtud de este TBI (entre
Venezuela y Países Bajos). El Tribunal de este arbitraje paralelo dictó su laudo el 10 de marzo de
2015 mediante el cual se otorgó por unanimidad una indemnización por daños y perjuicios a OIEG.
Este caso representa no solamente un conflicto económico, sino que también plantea grandes
interrogantes sobre hasta dónde llega el alcance y los límites de las políticas expropiatorias en el
marco del derecho internacional. Asimismo, cuestiona la efectividad de los TBI para proteger las
inversiones extranjeras contra medidas unilaterales de los Estados, y examina las restricciones de
los derechos de los inversionistas tras la denuncia del Convenio CIADI, entre otros asuntos.
4
TORREALBA, José G. “Una aproximación a los criterios jurisprudenciales sobre los efectos de la denuncia de la
Convención CIADI: Con especial referencia al caso Favianca”, Revista MARC, 1era Edición, 2018.
5
Tratado de fecha 22 de octubre de 1991, que entró en vigor el 1 de noviembre de 1993.
6
Artículo 71 del Convenio CIADI: Todo Estado Contratante podrá denunciar este Convenio mediante notificación
escrita dirigida al depositario del mismo. La denuncia producirá efecto seis meses después del recibo de dicha
notificación.
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 299
Pretensión: En términos generales, las Demandantes solicitaron que el Tribunal declarara que
Venezuela había violado el TBI al decretar y ejecutar expropiaciones ilegales, así como al no
cumplir con su obligación de otorgarles un trato justo y equitativo7. Adicionalmente, incluyeron
entre sus alegaciones que no se efectuó un procedimiento transparente para establecer el valor de las
dos plantas expropiadas.
En esencia, lo que se buscaba era el reconocimiento de las violaciones cometidas por el Estado
receptor de la inversión y el otorgamiento de una indemnización sustancial que reflejara el valor
real de los activos de los cuales habían sido despojados de manera forzosa, sumado a las pérdidas
económicas generadas por dicha medida.
1. Ordenar a la República Bolivariana de Venezuela pagar daños y perjuicios por un monto no
inferior a USD [Link],00.
2. Estipular el pago de intereses compuestos sobre la indemnización, calculados a una tasa de
LIBOR + 4% desde la fecha de la expropiación hasta el momento del pago8.
3. Cubrir los costos del arbitraje, incluyendo los honorarios legales.
Contestación: La Demandada objetó la jurisdicción del Tribunal Arbitral bajo el CIADI y sostuvo
que no hubo incumplimiento del TBI por parte de la República Bolivariana de Venezuela.
Asimismo, la Demandada alegó que la expropiación fue decretada y ejecutada en concordancia con
Ley de Expropiación por Causa de Utilidad Pública o Social9, lo que de acuerdo con su criterio
revestía la medida de legalidad de conformidad con la normativa interna.
Venezuela negó cualquier violación al TBI y sostuvo que el procedimiento expropiatorio respetó
todas las garantías plasmadas en dicho instrumento jurídico.
7
En violación de los Artículos 3(1), 3(2), 3(4) y 6 del TBI entre Venezuela y los Países Bajos.
8
LIBOR + 4% es una fórmula para calcular una tasa de interés que combina la LIBOR (London Interbank
Offered Rate), una referencia global del costo de préstamos entre bancos, con un margen adicional del 4%.
En el mundo del arbitraje, esta fórmula se utiliza para determinar los intereses aplicables a la indemnización,
asegurando que las Demandantes sean compensadas por la pérdida del valor del dinero durante el tiempo
transcurrido entre la expropiación y el pago efectivo.
9
Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nro. 37.475 de fecha 1 de Julio de 2002.
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 300
La Demandada alegó que la jurisdicción del CIADI dependía de la existencia del consentimiento
mutuo del Estado receptor y del inversionista, y para que los derechos y obligaciones de las partes
que surgen del consentimiento a la jurisdicción del CIADI pudieran hacerse efectivos, dicho
consentimiento mutuo debía establecerse previamente a la denuncia del Convenio CIADI.
Lo interesante del presente caso, es que la Demandada ya se había retirado del Convenio CIADI (24
de enero de 2012) cuando las Demandantes dieron su consentimiento de iniciar un arbitraje ante
dicho Centro en fecha 20 de julio de 2012 (pero durante los 6 meses). Por lo que Venezuela alegó
que el Tribunal Arbitral no tenía jurisdicción para entrar a conocer los méritos de esta disputa.
Decisión: Las decisiones tomadas por el Tribunal Arbitral se centraron en los temas de jurisdicción,
costos y en las implicaciones y el alcance de la denuncia del Convenio CIADI, y se leen de la
siguiente forma en el laudo:
I. JURISDICCIÓN
El Tribunal llegó a la conclusión que no poseía jurisdicción para entrar a analizar el fondo de la
disputa, en virtud de lo que, dado que Venezuela denunció el Convenio CIADI en fecha 24 de enero
de 2012, aunado a la interpretación realizada del artículo 72 de dicho Convenio10, el consentimiento
necesario para iniciar el arbitraje no estaba vigente al momento en que las Demandantes presentaron
la solicitud del arbitraje.
En cuanto a los costos del arbitraje, el Tribunal ordenó que cada parte asumiera sus propios costos
legales y que las Demandantes asumieran las costas del arbitraje.
10
Artículo 72 del Convenio CIADI: Las notificaciones de un Estado Contratante hechas al amparo de los Artículos 70
y 71 no afectarán a los derechos y obligaciones, conforme a este Convenio, de dicho Estado, sus subdivisiones políticas
u organismos públicos, o de los nacionales de dicho Estado nacidos del consentimiento a la jurisdicción del Centro
dado por alguno de ellos con anterioridad al recibo de dicha notificación por el depositario.
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 301
El tema de la denuncia del Convenio CIADI realizada por Venezuela el 24 de enero de 2012 fue un
tema medular dentro del análisis del Tribunal para determinar la jurisdicción sobre el caso. En este
orden de ideas, el Tribunal analizó las implicaciones legales de la denuncia y el impacto de esta en
el consentimiento para arbitrar bajo el TBI.
El Tribunal observó el consentimiento dentro del CIADI tiene un carácter jurídico distinto al
consentimiento que se otorga para otras formas de arbitraje, debido a que el arbitraje CIADI está
normado mediante un tratado multilateral, es decir; el Convenio CIADI tiene una existencia jurídica
separada del TBI, y además posee sus propias disposiciones sobre cómo y cuándo un Estado
contratante puede retirarse de dicho tratado y ya no estaría vinculado por los deberes y obligaciones
allí estipulados.
Este artículo establece que la denuncia del Convenio CIADI entra en vigor 6 meses después de la
notificación oficial al Centro, y en el caso de marras esto ocurrió el 25 de julio de 2012 (y 5 días
antes de que se cumplieran estos 6 meses, las Demandantes presentaron su solicitud de arbitraje).
Sobre esto, el Tribunal se pronunció enfatizando que el período de 6 meses cuenta para la
membresía de Venezuela en el CIADI, mas no garantiza el consentimiento para arbitrajes
presentados durante ese tiempo.
Este artículo estipula que los derechos y obligaciones que fueron adquiridos en un momento previo
a la denuncia se mantienen válidos, si y solo si, el consentimiento para arbitrar estaba ya
materializado con anterioridad a la denuncia. Concretamente sobre este punto, el Tribunal concluyó
que en el presente caso no se había perfeccionado el consentimiento necesario y requerido entre las
partes antes de la fecha de la denuncia, es decir antes del 24 de enero de 2012, esto en virtud que la
solicitud de arbitraje no había sido presentada ante el Centro antes de ese momento. En otras
palabras, el Tribunal decidió que no había base legal para que este caso avanzara bajo el marco del
CIADI.
El Tribunal concluyó que con la denuncia, Venezuela retiró su consentimiento para arbitrar ante el
CIADI, salvo para aquellas disputas cuyo consentimiento hubiese sido consolidado con
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 302
anterioridad. En este sentido, el Tribunal hizo una interpretación restrictiva del ya mencionado
artículo 72, limitando los derechos de los inversionistas si estos no han iniciado el procedimiento
antes de la denuncia.
Este laudo resalta la importancia de que los inversionistas extranjeros actúen con prontitud a la hora
de presentar sus disputas, sobre todo cuando un Estado receptor de la inversión anuncia su intención
de denunciar el Convenio CIADI. Por otro lado, este laudo refuerza la premisa de que el
consentimiento para arbitrar no es automático. En este orden de ideas, se puede decir que el
Tribunal Arbitral hizo un análisis restrictivo sobre los derechos de los inversionistas frente a los
Estados, creando un quiebre en cuanto a criterios anteriores sostenidos por otros tribunales
arbitrales en casos de Venezuela12.
Sin embargo, hay que recordar que Bolivia fue el primer país que denunció el Convenio CIADI, y
desde entonces el criterio doctrinal había sido que los inversionistas aprovecharan los 6 meses que
otorga el artículo 71 para presentar sus solicitudes de arbitraje, basados en las ofertas unilaterales de
los TBI. Este criterio fue el sostenido por los tribunales de Blue Bank y Venoklim, más el caso
Favianca rompe con dicho criterio y abre una línea de interpretación completamente diferente que
podría constituir una vía de escape para los Estados. Algunos autores consideran que el laudo de
Favianca creó una fisura en el sistema arbitral13.
11
De la autora.
12
Blue Bank y Venoklim.
13
TORREALBA, “Una aproximación a los criterios jurisprudenciales”.
VOCES: TRATO JUSTO Y EQUITATIVO – EXPROPIACIÓN – CLÁUSULA DE NACIÓN MÁS
FAVORECIDA
Tribunal: Andrés Rigo Sureda (Presidente), Marc Lalonde y Rodrigo Oreamuno Blanco.
Hechos: En 1997, MTD Equity Sdn. Bhd. y MTD Chile S.A. (“las Demandantes” o “los
Inversores”), luego de que sus representantes participen de una serie de reuniones organizadas por
el Gobierno de Chile para atraer inversiones extranjeras, decidieron embarcarse en un proyecto
inmobiliario denominado "El Principal" en Pirque, Chile. Este proyecto consistía en construir, a
escasos kilómetros de Santiago de Chile, una ciudad satélite autónoma con viviendas, servicios y
comercios en un terreno originalmente zonificado para uso agrícola (el “Proyecto”). Es así que, la
ejecución del proyecto dependía de un cambio en la normativa de uso de suelo.
La inversión fue “aprobada” por la Comisión de Inversiones Extranjeras de Chile (“la Comisión”),
mediante una serie de contratos que autorizaban el ingreso de capital extranjero y formalizaban una
serie de beneficios fiscales y cambiarios a favor de las Demandantes para su inversión en el
proyecto inmobiliario en Chile. De estos contratos surgía explícitamente de que las Demandantes
iba a desarrollar “un proyecto inmobiliario en el terreno El Principal de Pirque. Dicho proyecto
consiste en la construcción de una ciudad satélite autosuficiente, con casas, departamentos,
colegios, hospitales, comercio, servicios, etc.” (§54, traducción propia). Sin embargo, los contratos
de inversión también aclaraban que no sustituían a los permisos de zonificación específicos ni otras
autorizaciones necesarias.
Los Inversores confiaron en este apoyo formal de la Comisión y creyeron que existía una actitud
favorable al Proyecto en todo el gobierno. Sin embargo, los Inversores desconocían que había otras
autoridades gubernamentales chilenas que estaban en contra del Proyecto.
1
Asociado en el área de Derecho Tributario en Marval O’Farrel Mairal. Abogado egresado con honores en la
Universidad de Buenos Aires, con especialización en Derecho Tributario. Entrenador de la Universidad de Buenos
Aires en la Competencia Internacional de Arbitraje de Inversión (CAII).
2
Asociada en las áreas de Litigios y Arbitrajes en Brons y Salas. Abogada egresada con honores de la Universidad de
Buenos Aires, con especialización en Derecho Privado. Docente de la materia de CPO “Arbitraje Comercial” en la
cátedra de Roque J. Caivano. Entrenadora de la Universidad de Buenos Aires en la Competencia Internacional de
Arbitraje de Inversión (CAII). Miembro del Comité Organizador de la Competencia Internacional de Arbitraje (CIA).
3
Convenio entre el Gobierno de Malasia y el Gobierno de la República de Chile sobre la promoción y protección de las
inversiones. Disponible en: [Link]
N°5 Revista Arbitraje Alumni 304
A medida que avanzaron los trámites, las autoridades chilenas contrarias al proyecto empezaron a
mostrar resistencia. El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (“el Ministerio”) indicó que la
ubicación del Proyecto en Pirque no se alineaba con las políticas de desarrollo urbanístico del país,
las cuales priorizaban la expansión hacia el norte de Santiago, no hacia el sur. Las solicitudes de
modificación de zonificación, que en un principio parecía que iban a ser aprobadas, fueron
rechazadas sistemáticamente, con fundamento en estudios y planes regulatorios que impedían la
rezonificación.
Ante esta situación, las Demandantes alegaron que Chile (“la Demandada”) había violado el TBI al
generar expectativas legítimas y razonables sobre la viabilidad del Proyecto y luego frustrarlas
mediante medidas regulatorias.
En respuesta, la Demandada sostuvo que las decisiones tomadas estaban dentro de su soberanía
regulatoria y que la Comisión solo estaba autorizada para aprobar la importación de fondos al país
y, por el contrario, no tenía autoridad real para aprobar inversiones.
Decisión:
El Tribunal Arbitral confirmó su jurisdicción bajo el Convenio CIADI y el TBI Chile-Malasia. Los
demandantes demostraron que su inversión cumplía con los requisitos establecidos por el TBI y que
era un "inversor" según el artículo 1(c)(ii). También se acreditó el cumplimiento de las
disposiciones procesales, incluido el período de negociación previa, durante el cual intentaron
resolver la disputa de manera amistosa antes de recurrir al arbitraje. La Demandada no presentó
objeciones a la jurisdicción, lo que facilitó la aceptación de la competencia del tribunal.
II. MÉRITOS
N°5 Revista Arbitraje Alumni 305
El Tribunal concluyó que la Demandada había violado su obligación de otorgar TJE a los
inversores, consagrada en el artículo 2(2) del TBI Chile-Malasia. En su análisis, el Tribunal adoptó
una visión proactiva del TJE, exigiendo al Estado no solo evitar acciones perjudiciales, sino
también garantizar la coherencia y transparencia, de sus distintas reparticiones gubernamentales,
frente a un mismo inversor. Este enfoque se deriva de precedentes como Tecmed v. México4, en los
que se establece que el TJE incluye proteger las expectativas legítimas de los inversores y actuar sin
ambigüedades ni contradicciones.
En este sentido, lo decisivo para el Tribunal y el holding de este caso fue que:
Chile también tiene la obligación de actuar de forma coherente y aplicar sus políticas de
forma consistente, independientemente de lo diligente que sea el inversor. En virtud del
derecho internacional (el derecho que este Tribunal debe aplicar a una controversia en virtud
del TBI), el Estado de Chile debe ser considerado por el Tribunal como una unidad. El
Tribunal está convencido, basándose en las pruebas que se le han presentado, de que la
aprobación de una inversión por parte del FIC para un proyecto que va en contra de la
política urbanística del Gobierno constituye un incumplimiento de la obligación de tratar a
un inversor de forma justa y equitativa. (§§165, 166, traducción propia).
Consideramos que es importante destacar que el Tribunal dejó en claro que la sola aprobación de la
Comisión no le otorgaba a las Demandantes el derecho a desarrollar el proyecto, sino que, el
incumplimiento surgía el actuar incoherente de las distintas ramas del mismo gobierno. Asimismo,
el Tribunal, como se explicará en mayor profundidad en el apartado de daños de esta ficha, tomó en
cuenta la conducta poco diligente del inversor:
La conclusión del Tribunal no significa que Chile sea responsable de las consecuencias de
decisiones empresariales imprudentes o de la falta de diligencia del inversor. Su
responsabilidad se limita a las consecuencias de sus propias acciones en la medida en que
violaron la obligación de tratar a los Demandantes de manera justa y equitativa. (§167,
traducción propia).
En conclusión, la falta de coordinación entre las autoridades estatales fue incompatible con el
estándar de TJE.
Esta decisión, introdujo como elemento novedoso que para la evaluación de las expectativas
legítimas, en palabras de López Escarcena, existe un estándar exigente para los estados, al
reconocer que el TJE implica no solo un comportamiento pasivo, sino un compromiso activo con la
promoción y facilitación de la inversión5. En la misma línea, autoras como Alexandra Diehl,
consideran que la decisión apoya la opinión de que incluso si las garantías del Gobierno son
4
Técnicas Medioambientales Tecmed SA c. Estados Unidos Mexicanos, CIADI ARB/00/2, 29/05/2003, Laudo §122.;.
Disponible en: [Link]
5
LÓPEZ ESCARENA, Sebastián, “La aplicación de la cláusula de la nación más favorecida y del trato justo y equitativo en
la jurisprudencia internacional en materia de inversión extranjera. El caso MTD”, Revista Chilena de Derecho, Vol. 2,
Nro. 1, 2005, pp. 79-88.
N°5 Revista Arbitraje Alumni 306
ambiguas, y un inversor diligente y cuidadoso se hubiera dado cuenta de esta ambigüedad, el estado
sigue teniendo un deber de coherencia y protección de las expectativas legítimas del inversor6. Sin
perjuicio de que esto luego impacte en la cuantificación del daño.
Es así como este deber “activo” se materializa en garantizar que no se engaña a los inversores y que
se les pone en situación de darse cuenta de cuáles son las verdaderas direcciones y motivos de la
política gubernamental para el asunto en cuestión.
El Tribunal subrayó que una expropiación indirecta requiere que haya una privación sustancial de
los derechos o del valor económico de la inversión, lo que no ocurrió en este caso. La Demandada
no se apropió del valor del proyecto ni transfirió beneficios económicos a terceros. En lugar de ello,
las dificultades enfrentadas por MTD se derivaron de la imposibilidad de adaptar el uso del suelo
del área destinada al proyecto inmobiliario, una decisión basada en políticas públicas legítimas y no
en la intención de expropiar.
Asimismo, el Tribunal destacó el derecho soberano de los Estados a establecer y modificar políticas
públicas, en este caso, políticas urbanas que priorizaban el desarrollo hacia el norte de Santiago y no
hacia el sur, donde se encontraba el terreno en cuestión. Este tipo de decisiones se consideran una
expresión de la potestad regulatoria del Estado y no constituyen una expropiación, salvo que se
demuestre que las medidas son arbitrarias, discriminatorias o desproporcionadas, lo cual no fue el
caso aquí.
Por otro lado, el Tribunal sostuvo que los obstáculos enfrentados por las Demandantes formaban
parte de los riesgos comerciales asumidos por los inversores. La política urbana de la Demandada,
así como las restricciones, eran conocidas o podrían haber sido anticipadas por los Demandantes
durante la etapa de due diligence previa a la inversión. Además, el Tribunal señaló que los contratos
de inversión suscritos con el Comité no garantizaban la aprobación automática de todos los
permisos necesarios, lo que era un riesgo inherente al proyecto.
Por último, el Tribunal también analizó casos previos como Tecmed v. México, donde se establecen
parámetros sobre expropiación indirecta. En ambos precedentes, se enfatiza la necesidad de
demostrar un impacto grave y sustancial sobre los derechos económicos del inversor. En el caso de
MTD, si bien la negativa de la Demandada afectó la viabilidad del proyecto, no alcanzó el nivel de
privación sustancial necesario para constituir una expropiación bajo el estándar internacional.
El Tribunal reconoció que la Cláusula de Nación Más Favorecida (“CNMF”), podía ser invocada
por los inversionistas para ampliar las protecciones obtenidas bajo el TBI Chile-Malasia. En el
presente caso, las Demandantes utilizaron esta cláusula para invocar disposiciones más favorables
contenidas en los tratados de la Demandada con Dinamarca y Croacia, que ofrecían términos más
6
DIEHL, Alexandra, The Core Standard of International Investment Protection, International Arbitration Law Library,
Vol. 26, Alphen aan den Rijn, Kluwer Law International, 2012, pp. 374-375.
N°5 Revista Arbitraje Alumni 307
beneficiosos para los inversionistas, especialmente en aspectos clave como la emisión de permisos y
el cumplimiento de las obligaciones contractuales.
La CNMF establece que cualquier tratamiento favorable otorgado a los inversionistas de un tercer
Estado debe ser extendido a los inversionistas de otro Estado contratante, en este caso, Malasia.
Esto permitió a los demandantes comparar las protecciones previstas en el TBI Chile-Malasia con
las disposiciones más favorables contenidas en los tratados de la Demandada con Dinamarca y
Croacia.
En este contexto, las Demandantes argumentaron que el incumplimiento por parte de la Demandada
en relación con la emisión de permisos y el incumplimiento de sus obligaciones contractuales no
solo constituía una violación del TJE bajo el TBI Chile-Malasia, sino que también debía evaluarse a
la luz de los términos más favorables de los tratados con Dinamarca y Croacia, que contenían
normas de protección favorables para los inversionistas.
El Tribunal concluyó que la CNMF permitía extender las protecciones ofrecidas en el TBI
Chile-Dinamarca y el TBI Chile-Croacia a los inversionistas malayos. Esto implicaba que, de
conformidad con estos tratados, la Demandada no sólo estaba obligada a garantizar la protección
básica de las inversiones, sino también a cumplir con las expectativas razonables de los
inversionistas, incluyendo la obligación de proporcionar los permisos necesarios para llevar a cabo
las inversiones aprobadas.
No obstante, el Tribunal también reconoció los límites inherentes a la CNMF. Aunque esta cláusula
permite a los inversionistas de un Estado reclamar el beneficio de disposiciones más favorables de
otros tratados, su aplicación no es absoluta. En particular, cuando un tratado establece mecanismos
de resolución de disputas más restrictivos o dispone que se debe recurrir a un sistema judicial
nacional en lugar del arbitraje internacional, la CNMF no puede prevalecer para permitir el uso de
un sistema de arbitraje distinto.
D. Compensación
El Tribunal determinó que la compensación debía reflejar el monto invertido por los demandantes
en la adquisición del terreno y en otros costos directamente relacionados con el proyecto fallido.
Esto incluyó los costos financieros y administrativos, así como otros gastos necesarios para ejecutar
la inversión.
Sin embargo, a la hora de cuantificar el daño, el Tribunal consideró que “El TBI no es una póliza de
seguro en contra del riesgo empresarial, y el tribunal considera que los Demandantes deben asumir
las consecuencias de sus propias acciones como empresarios experimentados. Su elección de socio,
la aceptación de la valoración del terreno basada en supuestos futuros sin protegerse
contractualmente en caso de que los supuestos no se materializaran, incluida la emisión de los
permisos de desarrollo requeridos, son riesgos que las Demandantes asumieron
independientemente de las acciones de Chile” (§§178, traducción propia). En este sentido resolvió
que debía reducir los daños en un 50% en concepto de “riesgo empresario”. Asimismo, las
Demandantes incluyeron en sus pretensiones la compensación del valor de las ganancias futuras que
N°5 Revista Arbitraje Alumni 308
habrían obtenido si el proyecto se hubiera completado. Sin embargo, el Tribunal rechazó esta
solicitud al considerar que tales proyecciones eran demasiado especulativas. Señaló que el proyecto
no había alcanzado un punto de avance significativo y que las ganancias dependían de una serie de
factores demasiado inciertos, como la aprobación de permisos y la demanda del mercado
inmobiliario.
El Tribunal otorgó intereses sobre el monto de la compensación desde la fecha de la violación (es
decir, cuando se bloqueó el proyecto) hasta el momento del pago efectivo. Esto se hizo para
garantizar que los demandantes fueran completamente indemnizados por el tiempo transcurrido.
Los intereses se calcularon utilizando una tasa razonable, alineada con precedentes internacionales.
El monto final otorgado a las Demandantes fue de USD 5.871.322,42, más intereses. Este total
reflejaba una estimación de los costos en los que incurrieron los demandantes debido a la conducta
de la Demandada que violó el TJE, junto con los intereses acumulados.
VOCES: ACUERDO ARBITRAL – COSA JUZGADA – CONTRATO DE CONCESIÓN – TRATO JUSTO Y
EQUITATIVO
La parte Demandante es Telefónica S.A. (en adelante "Telefónica"), una sociedad constituida
conforme a la legislación del Reino de España, la parte Demandada es la República de Colombia
(en adelante "Colombia").
La disputa surge a partir de una serie de medidas de Colombia que, según Telefónica, habrían
afectado sus inversiones en el sector de telecomunicaciones, estas medidas están relacionadas con la
aplicación e interpretación del régimen jurídico de los Contratos de Concesión No. 000001, 000002
y 000003, suscritos el 28 de marzo de 1994, para la prestación de servicios de telefonía móvil
celular.
Con el objetivo de atraer inversiones en este sector, Colombia impulsó la modificación de normas
para que al término de la concesión solo el espectro radioeléctrico revertiría al Estado, de este modo
la Ley 422 de 1998 y la Ley 1341 de 2009 limitaron la reversión exclusivamente al espectro
radioeléctrico para los contratos celebrados tras su entrada en vigencia, sin embargo, la Contraloría
General de la Nación cuestionó la constitucionalidad de los artículos 4 de la Ley 422 y 68(4) de la
Ley 1341, este cuestionamiento dio lugar a la Sentencia C-555 del 2013, que anuló la aplicación de
la disposición de reversión establecida en los Contratos de Concesión, dejando sin efecto la
Aclaración Legal de Reversión prevista en tales disposiciones.
1
Estudiante de sexto año de la carrera de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, ha participado en
la XVI Competencia Internacional de Arbitraje – Moot UBA y la XVI edición del Moot Madrid. Asistente legal en Dac
Beachcroft LLP, oficina de Lima.
N°5 Revista Arbitraje Alumni 310
Pretensión: El Tribunal debe determinar si las medidas adoptadas por el Estado, la anulación de la
aplicación de los artículos 4 de la Ley 422 de 1998 y 68(4) de la Ley 1341 de 2009 respecto a los
Contratos de Concesión luego de que se realizó la inversión, vulneraron las expectativas legítimas
de Telefónica y, en consecuencia, si constituyen una violación del Tratado.
Decisión:
Telefónica cuestiona las acciones del Estado colombiano, argumentando que las medidas adoptadas
en torno a esa interpretación configuran violaciones al Tratado, siendo este el aspecto que el
Tribunal analizó, y sin que la cosa juzgada del arbitraje doméstico pueda afectar las decisiones del
tribunal arbitral.
Telefónica no podía anticipar que, pese a la inclusión de los equipos en la reversión según la
Cláusula 33 del Contrato de Concesión, no se le aplicarían las disposiciones de las nuevas leyes,
dado que el contrato de concesión es a largo plazo, la empresa esperaba que pudiera adaptarse o
modificarse conforme a un marco legal más favorable, como el establecido para los nuevos
inversionistas en el mercado de telecomunicaciones en Colombia.
El Tribunal Arbitral concluye que Telefónica fue tratada de manera inequitativa por el Estado en
comparación con otros operadores en una situación similar, además, determina que la cuestión
planteada ante la Corte Constitucional estaba fundada y no ponía en riesgo lo dispuesto por el
N°5 Revista Arbitraje Alumni 311
Artículo 75 de la Constitución en relación con el uso del espectro radioeléctrico. Colombia ignora
que, como resultado de la decisión de la Corte Constitucional, el trato desigual efectivamente causó
daño a Telefónica.
Telefónica tenía razones sólidas para concebir que la reversión se limitaría al espectro radioeléctrico
y, por tanto, que la Sentencia C-555 operó una drástica modificación del marco normativo que
razonablemente debía entenderse aplicable y, que al no ser así, hizo que Telefónica viese frustradas
sus expectativas las cuales el Tribunal Arbitral considera razonables, justificadas y legítimas bajo el
Trato Justo y Equitativo previsto en el Tratado.
Además, el tribunal arbitral señala que las expectativas legítimas comprenden la obligación del
Estado de abstenerse de actos que impliquen alteración drástica del marco regulatorio que
contribuyó a que el inversor hiciera su inversión, en este caso, el efecto aclaratorio de la reversión
de las Leyes 422 y 1341 era parte relevante y fundamental del marco normativo existente al
momento en el cual Telefónica hizo sus inversiones.
Al no tratarse de una expropiación y tampoco del pago pronto y efectivo en caso de expropiación, el
Tribunal Arbitral entiende que debe aplicarse el estándar de reparación integral, lo que se ve
confirmado por el texto del Artículo 10 (4) del Tratado, que define perjuicio como “todo daño,
tanto material como moral”.
Telefónica planteó el reembolso del monto de la condena impuesta en el arbitraje doméstico, que
ascendió a COP [Link].000, o aproximadamente US$546 millones, de los cuales Telefónica
debió sufragar la parte correspondiente a su tenencia accionaria en ColTel (67,5%), equivalente a
US$379.804.275,55.
Hasta que la Corte Constitucional dictó la Sentencia C-555, tanto Telefónica como las autoridades
del Ejecutivo y del Legislativo de Colombia estaban convencidas de que el efecto aclaratorio de la
reversión de las Leyes 422 y 1341 había modificado los Contratos de Concesión para limitarla al
espectro radioeléctrico, y así transcurrieron 15 años sin que nadie hubiese propuesto entendimiento
distinto al mantenimiento de la reversión ilimitada.
- El Tribunal Arbitral decidió aplicar los intereses a una tasa del 5%, basada en la rentabilidad
media de los bonos soberanos emitidos por Colombia en dólares americanos en el período
2017-2019, con madurez de 8-30 años.
- Los intereses deberán ser calculados y capitalizados anualmente a partir de la fecha en que se
efectuó el pago de la condena impuesta en el arbitraje doméstico –es decir, a partir del 29 de agosto
del 2017– fecha en que se materializa el daño sufrido por Telefónica, y hasta la fecha en el que el
monto de la compensación otorgada a Telefónica en el presente Laudo haya sido pagada en su
totalidad.
N°5 Revista Arbitraje Alumni 312
[Link] .
VOCES: RECURSO DE NULIDAD TOTAL Y PARCIAL, ORDEN PÚBLICO, ANATOCISMO, VALIDEZ
DEL LAUDO ARBITRAL EN ETAPA DE EJECUCIÓN DEL LAUDO
PARAGUAY
Hechos: Mota Engil Ingeniería y Construcción S.A. (“Mota Engil”) es una empresa multinacional
con actividad centrada en la construcción y gestión de infraestructuras. En 2016, fue adjudicado de
una licitación pública para que se encargará de construir en la República del Paraguay la
infraestructura de un sistema de transporte que conectaría las ciudades de Asunción, Fernando de la
Mora y San Lorenzo denominado “Metrobús”.
Eventualmente esto conllevó a una demanda por parte de Mota Engil contra el Estado Paraguayo -
MOPC en sede arbitral. En el cual demandó al MOPC por los perjuicios generados en concepto de
daño emergente, lucro cesante, daño a la imagen y reputación, entre otros conceptos.
Finalmente, el Tribunal Arbitral resolvió mediante Laudo Final del 08 de diciembre de 2023
(“Laudo”) las pretensiones realizadas por ambas partes. Ordenado al resarcimiento de diversos
conceptos, a favor tanto del demandado como la demandante, más intereses e intereses compuestos.
Aunque, si bien a ambas partes se les hizo lugar de mayor o menor medida sus pretensiones, Mota
Engil tuvo un mayor premio que el MOPC en el decisorio del Laudo.
Dentro de este contexto, el Estado Paraguayo, en representación del Ministerio de Obras Públicas,
interpuso recurso de nulidad (tanto parcial como total) en contra del citado Laudo.
1
Recurso de Nulidad c/ El Laudo Arbitral del 08 de diciembre de 2023.
2
Relator del Tribunal de Apelación en lo Civil y Comercial de la Capital, Sexta Sala; Asunción, Paraguay. Abogado en
proceso de titulación por la Universidad Nacional de Asunción.
3
Relatora del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Capital; Décimo Turno; Asunción, Paraguay.
Estudiante de cuarto año de la carrera de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción.
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 314
Pretensión: El Estado Paraguayo recurre mediante la interposición del recurso de nulidad el Laudo.
Con esto pretenden:
Debido a que el mismo se dictó fuera del plazo acordado por las partes, que fuera de 9 meses,
siendo dictado el Laudo 1 año, 2 meses y 20 días después. Señalaron que la inobservancia de los
plazos perjudica la seguridad jurídica del arbitraje y coloca a las partes en una situación de grave
incertidumbre y debido a esto, afectó la tutela de los derechos del Estado Paraguayo. Con ello, se
afecta el orden público, el cual, es una causal de nulidad del laudo, de conformidad a la Ley de
Arbitraje. Así también la extemporaneidad del dictado perjudicó al nulidicente al abultar
considerablemente el rubro de los intereses moratorios, existiendo así un perjuicio certero con la
extemporaneidad citada.
El procedimiento arbitral se ha ajustado a los acuerdos celebrados entre las partes, debido a que no
existía un plazo concreto y absoluto para que el Tribunal Arbitral emitiera el Laudo. Y que el plazo
de 9 meses señalado por el Estado Paraguayo era meramente orientativo ni se condicionó la validez
de este Laudo al cumplimiento de dicho plazo. Así tampoco el Estado Paraguayo no realizó ningún
reclamo respecto al plazo ante el Tribunal Arbitral en su momento, renunciando de esta forma al
derecho a objetar este supuesto; y,
Señalaron que no hubo un perjuicio para el Estado Paraguayo, ya que incluso se ejecutaron las
garantías en controversia a diversas órdenes procesales dictadas por el Tribunal Arbitral. Así
también, que los intereses constituyen una consecuencia asociada a la demora del Estado
Paraguayo. Y que, al igual que la condena accesoria de intereses como también la condena
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 315
indemnizatoria se encuentra conforme al acuerdo entre las partes y respeta el orden público.
Indicaron que tampoco se pueden analizar los criterios jurídicos adoptados por los árbitros, puesto
que esto no es acorde a la finalidad del recurso de nulidad. Acotaron que el daño emergente fue
probado y que este rubro se encuentra previsto en el ordenamiento positivo paraguayo, y que la
distribución de las costas del arbitraje fueron determinadas conforme al acuerdo entre las partes.
Así, el artículo 42 del Reglamento de la CNUDMI, refiere a una potestad del Tribunal Arbitral y
conlleva una ponderación que han caracterizado al procedimiento arbitral. En este sentido, el
Tribunal Arbitral tomó en cuenta la conducta del MOPC a la hora de la distribución de las costas
Decisión:
En segundo lugar, el preopinante señaló que bien es posible que surja la perentoriedad del laudo
dependiendo del acuerdo de las partes. Sin embargo, en el presente caso, dado a su extensa
complejidad, tanto documental, probatoria y alegatoria e incluso por las reglas del procedimiento
acordado por las mismas partes y el Tribunal Arbitral, en donde no tuvieron objeciones a las
mismas, no se puede concluir que el plazo en el que se dictó finalmente el Laudo sea una causal de
nulidad total de aquel. E incluso, dentro del Acta de Constitución Arbitral, donde se estableció
expresamente el procedimiento que debía seguirse en caso de retardos del Tribunal Arbitral en el
dictado del Laudo Final. En el cual, la solución no era la sanción de nulidad del Laudo, sino que
únicamente establecía que las Partes podrían solicitar actualizaciones, a las cuales el Tribunal
Arbitral debería de comunicarlas.
Dentro de este contexto, no se visualizaron de las constancias del proceso arbitral que el Estado
Paraguayo siquiera haya activado este mecanismo. Tampoco se vió, que las Partes dentro del
proceso hayan objetado estas reglas, con lo cual, las disposiciones establecidas en el Acta de
Constitución Arbitral tienen plena fuerza y eficacia y las partes se ven indefectiblemente impedidas
de ir en contra de sus propios actos. Por lo cual, el Tribunal no dió cabida a la nulidad total
reclamada por el Estado Paraguayo.
El Tribunal analizó los agravios señalados por el Estado Paraguayo, agrupándolos en los siguientes
tópicos:
Este punto contiene una condena de resarcimiento de la suma de EUR 4.905.260,57 por la ejecución
indebida de la garantía de incumplimiento y de EUR 121.000 en concepto de gastos incurridos por
Mota Engil.
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 316
Así el Tribunal afirma que este punto condenatorio del Laudo, admite de manera confiesa, que se
está indemnizando el daño a un sujeto tercero, que no fue el que sufrió el daño, y que, por lo mismo,
se está obligando al pago de una suma de dinero en concepto de reembolso de la Garantía de
Cumplimiento, al mismo tiempo que se afirma, en forma abierta y declarada, que la reclamante no
fue la que pagó dicha suma.
Así también que, frente a cualquier lesión de un derecho de crédito, el sujeto frente a quien se podrá
obtener la tutela resarcitoria es, naturalmente, el sujeto pasivo de dicho crédito.
Va dicho con ello que, en vía normal, el incumplimiento es impugnable solamente al deudor, porque
solamente él está obligado a prestar al acreedor la propia cooperación para satisfacer la expectativa
de éste mientras que los terceros extraños no están obligados a desarrollar una actividad positiva
para satisfacer tal expectativa.
Lo cual, no es coherente a lo dispuesto a lo largo y ancho del Código Civil Paraguayo, ya que se
aduce de la lectura de varios artículos de dicho código normativo que, en línea con la tutela típica
de los intereses se encuentra la tipicidad en las conductas que pueden ser causantes de daños
antijurídicos, donde se sigue que la definición de daño en nuestro ordenamiento jurídico, así como
la definición de los sujetos tutelados y legitimados a reclamarlos, conforman la esencia misma de
nuestro sistema de responsabilidad civil. Y que, por estos motivos, componen el orden público
nacional. Entonces, queda claro que el régimen de responsabilidad en nuestro derecho se basa en
que el deudor queda obligado solo frente a su acreedor, por cualquiera de las circunstancias
previstas en la ley.
En efecto, el Tribunal señaló que aunque el pago haya sido hecho por una empresa relacionada con
Mota Engil, en toda probabilidad dicha empresa relacionada tendría derecho a reclamar a Mota
Engil dichos montos. Para posteriormente concluir que (a pesar de que el pago a la reaseguradora
Swiss Re fue realizado por una empresa relacionada, el Tribunal reconoce el daño sufrido por
Mota-Engil bajo este concepto.
Establece que, de forma palmaria, que, si bien el Tribunal Arbitral reconoció el daño en un sujeto,
mismo que no formó parte del proceso arbitral, terminó, de alguna forma, reconociendo el mismo
daño en favor de la demandante, Mota-Engil, por lo que, expresamente atribuyó a la demandante un
supuesto perjuicio que, confesamente, concluyó fue sufrido por un tercero.
Por lo que, en el presente caso se enmarca dentro de los estándares aceptados por la doctrina y
jurisprudencia jurídica como causal de nulidad por violación del orden público. Conforme a lo
mismo, se impone la nulidad del literal “e”. Asimismo, puesto que el literal “f” es accesorio al “e”,
corresponde también su consecuente nulidad conforme el axioma accesorium sequitur principales;
y, asimismo, sin perjuicio de que los demás apartados que se ocupen específicamente de la condena
de intereses se encuentren, también, afectados por vicios autónomos que enfrentan contra el orden
público.
El Tribunal sostiene que, las consecuencias de este Laudo, y su razonamiento, son contrarios al
orden público, pues permiten la condena al pago de una suma de dinero que no ha sido probada en
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 317
juicio, simplemente alegada, y que tal extremo choca contra los valores e ideas fundamentales del
derecho paraguayo, contra su orden público, por lo que, en estas condiciones, el literal “i” configura
plenamente las causales previstas en el art. 40 inc. b), por los efectos y consecuencias que ello tiene
para el orden público, desde que permiten entender que el derecho paraguayo admite un fallo que se
basa en las afirmaciones unilaterales de una de las partes, en su “metodología”, prescindiendo
completamente de la obligación de probar y, de hecho, del concepto mismo de prueba, que es una
idea o noción fundamental de justicia del sistema. La nulidad del literal “i” implica, nuevamente en
aplicación de que lo accesorio sigue a lo principal, automáticamente la nulidad del apartado “j” por
que es accesoria a éste, sin perjuicio de que, como se verá más abajo, estas condenas también son
nulas en sí mismas, por ser contrarias al orden público la forma de condena de intereses que ha
utilizado el Laudo.
El laudo impugnado contiene apartados que imponen intereses sobre condenas sustanciales y de
costas.
Por lo que en estos se establece que, los intereses compuestos, al calcularse sobre intereses
devengados, constituye anatocismo, lo que se encuentra expresamente prohibido en el derecho
paraguayo.
Conforme con lo expuesto, es claro que la condena a abonar intereses compuestos deviene nula, por
expresa disposición legal, por lo que corresponde declarar la nulidad de estos puntos. En cuanto a
los demás apartados que condenaron a abonar intereses compuestos su nulidad ya se estableció
como lógica consecuencia de la nulidad del decisorio principal, pero devienen igualmente nulos por
los motivos expuestos recientemente.
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 318
En el fallo se señaló que el Tribunal Arbitral, no analizó la proporcionalidad de las costas y omitió
completamente la parte que corresponde abonar al Estado por la proporción de su ganancia. Es claro
que el laudo transgrede el principio de congruencia y causa indefensión a la parte. Con lo cual
declaró la nulidad sobre este punto.
Disidencia: Solo hubo disidencia sobre la condena por el daño emergente. En el que un miembro
del Tribunal señaló sobre este punto que, la condena por la ejecución indebida de la garantía de
cumplimiento no contraviene el orden público del Estado Paraguayo. ni altera el sistema de
responsabilidad contractual previsto en su ordenamiento. En efecto, el tratamiento de este punto fue
debidamente fundado y motivado por el Tribunal Arbitral, al considerar que fue reclamado y
cuantificado en el escrito post audiencia de Mota Engil y haber sido objetado por el Estado
paraguayo, en su momento respectivo. Entonces al ser propuesto y discutido por las partes, no hubo
afectación de sus derechos de defensa.
[Link]
Consultado el 11/12/2024
VOCES: RECONOCIMIENTO DE LAUDO ARBITRAL - LAUDO PARCIAL - ORDEN PÚBLICO
INTERNACIONAL - CONVENCIÓN DE NUEVA YORK DE 1958 - DISOLUCIÓN SOCIETARIA -
PRINCIPIO DE MÁXIMA EFICACIA - MEDIDA DE EJECUCIÓN
PERÚ
PLUSPETROL NORTE S.A. EN LIQUIDACIÓN VS.
PERUPETRO S.A. RESOLUCIÓN N° 10 – EXPEDIENTE N°
00415-2023-0-1817-SP-CO-02
Rony Josue Linarez Campos1
Hechos: PlusPetrol Norte S.A. en Liquidación (en adelante, “PPN” y anteriormente, “PlusPetrol
Norte S.A”) es una empresa petrolera con sede en Holanda que ha operado en lotes petroleros en
territorio peruano (Amazonía, específicamente en el departamento de Loreto) desde mediados de
los años noventa; suscribiendo esta con PERUPETRO S.A. (en adelante, “PERUPETRO”) el
Contrato de Licencia del Lote 8 (1996).
Así pues, en el marco de la legislación peruana, según el artículo 15° de la Ley Orgánica de
Hidrocarburos de 1993 (en adelante LOH) se exige a las empresas extranjeras que establezcan
sucursales o constituyan sociedades conforme a la Ley General de Sociedades (1997) para celebrar
contratos al amparo de dicha norma. En ese contexto, el 09 de junio de 1996, PERUPETRO
certificó que Pluspetrol Perú Corporation poseía la capacidad para asumir el 60% de la participación
en el Contrato de Licencia del Lote 8, a través de su sucursal Pluspetrol Perú Corporation Sucursal
del Perú. El 28 de enero de 2001 se le comunicó a PERUPETRO que Pluspetrol Perú Corporation
(la matriz) había trasladado su domicilio a Lima (Perú), convirtiéndose en una sociedad anónima:
Pluspetrol Perú Corporation S.A. En tal sentido, se le indicó a Perupetro que, no habiendo un
cambio de personalidad jurídica, todas las obligaciones y derechos que contrajo la (antigua)
sucursal continuaban en plena vigencia, y que Pluspetrol Perú Corporation S.A. continuaría con las
actividades de la sucursal. Esta, posteriormente, segregó un bloque patrimonial correspondiente a
los activos, pasivos y cuentas patrimoniales vinculadas a las actividades de exploración y
explotación de hidrocarburos en los Contratos de Licencia para transferirlo a la nueva sociedad
Pluspetrol Norte S.A.
1
Bachiller en Derecho por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM – Perú). Sub Encargado del Área
de Cobranzas de Sociedad Anónima FAUSTO PIAGGIO y Asistente de Cátedra del curso de Derecho Procesal Civil en
la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNMSM (desde 2017).
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 320
En el concurso se calificó a Pluspetrol Perú Corporation (matriz) para que asuma el 60% de la
participación en el Contrato de Licencia del Lote 8, a través de su Sucursal Pluspetrol Perú
Corporation Sucursal del Perú. En tal sentido, la primera era solidariamente responsable con la
segunda, para efectos del artículo 15° de la LOH. Con el cambio de domicilio de Pluspetrol Perú
Corporation de Islas Cayman a Lima, la sucursal desapareció y la primera se convirtió en Pluspetrol
Perú Corporation S.A.
Así pues, se emitió el Laudo Parcial de 02 de febrero de 2023 (notificado a las partes con fecha 07
de febrero de 2023), complementado por el Laudo Parcial Adicional y Addendum de 20 de abril de
2023 (notificado a las partes con fecha 26 de abril de 2023) [expedidos en el procedimiento arbitral2
administrado por la Cámara de Comercio Internacional (CCI), bajo el Caso CCI 26197/JPA/AJP].
Al ser un procedimiento bifurcado el arbitraje, el Tribunal arbitral (en adelante, “TA”) primero se
pronunció sobre la validez del acuerdo de disolución y liquidación adoptado por PPN y sus efectos
resolutorios sobre el Contrato. Pronunciándose también en el primer laudo, sobre el levantamiento
de la medida cautelar (que había ordenado la suspensión del procedimiento de liquidación). Y como
segundo punto, el TA se pronunció sobre la pretensión de indemnización de daños y perjuicios
ocasionados a PPN (por parte de Perupetro) debido a las consecuencias de la referida medida
cautelar judicial.
2
Procedimiento que estaba constituido por el Tribunal arbitral conformado por Deva VILLANÚA (presidenta), Franz
X. STIRNIMANN FUENTES y Andrés Jana LINETZKY (estos dos, en su calidad de coárbitros),
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 321
Con tales pronunciamientos, PPN es que inicia su proceso (no contencioso) de reconocimiento
laudo arbitral, indicando que para tal efecto es aplicable la Convención de Nueva York (1958) y la
Ley de Arbitraje Peruana (DL 1071, 2008) en lo que sea más favorable, por el principio de máxima
eficacia.
Solicitan a la Sala Superior que reconozca el Laudo Parcial de 02 de febrero de 2023 (notificado a
las partes con fecha 07 de febrero de 2023), complementado por el Laudo Parcial Adicional y
Addendum de 20 de abril de 2023 (notificado a las partes con fecha 26 de abril de 2023).
Conforme a lo establecido en el artículo 762° del Código Procesal Civil, solicitan que, declarado el
reconocimiento del Laudo Parcial, se cursen los partes respectivos para que sea inscrito en la
Partida Registral No. 11396308, del Registro de Personas Jurídicas de Lima.
El fin de estos cambios, según PERUPETRO, se advierte cuando PPN: (i) se disuelve, señalando
también de que no existiría obligación legal de que sus accionistas realicen aportes de capital; y, (ii)
en la forma es una empresa independiente de Pluspetrol Perú Corporation, a diferencia de los otros
miembros que son sucursales y, por tanto, responden sus matrices; del cual la mala fe de PPN es
evidente. Con ello, Pluspetrol Perú Corporation ha buscado eximirse por completo de las
obligaciones oportunamente asumidas en el Contrato de Licencia (Lote 8), así como las previstas en
la normatividad aplicable en materia ambiental.
Siendo que PPN no habría sido forzada a disolverse por factores externos a ella, sino que su
descapitalización se debió a los propios pasivos que se dedicó a acumular y al reparto de dividendos
entre sus accionistas, sin tener ninguna previsión para afrontar las obligaciones relativas al último
tramo del Contrato de Licencia y Plan de Abandono del Lote 8, la política de distribución de
dividendos de PPN ha permitido a sus accionistas recibir beneficios muy sustanciales, en los
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 322
periodos más altos e inclusive en los más bajos (no previéndose la alta volatilidad de los precios del
crudo).
Además, señala que la pretensión accesoria, de cursar partes para la inscripción del laudo parcial
obedecen a una medida de ejecución, lo cual no es objeto en un proceso de reconocimiento.
Decisión: La Segunda Sala Comercial de la Corte de Lima (Perú) reconoció el Laudo Parcial
extranjero, de fecha 02 de febrero de 2023 [así como también el Laudo parcial adicional y adendum,
de fecha 20 de abril de 2023], que fuera solicitado por PLUS PETROL NORTE S.A. en
Liquidación (en adelante, PPN), dirigiéndola contra PERU PETRO S.A. (en adelante, Perupetro)
[tales pronunciamientos fueron expedidos en el procedimiento arbitral3 administrado por la Cámara
de Comercio Internacional (CCI), bajo el Caso CCI 26197/JPA/AJP].
Si bien la Sala declara fundada el reconocimiento, declaro improcedente el extremo que solicitaba
de PPN de cursar partes a Registros públicos para la inscripción del laudo parcial. Su razonamiento
se basó en los siguientes argumentos:
Inicia que de la dinámica de las relaciones jurídicas y económicas, ello en pleno reconocimiento de
la soberanía y jurisdicción de los Estados, conlleva a una adecuada regulación de las sentencias y
laudos arbitrales expedidos en el extranjero, mediante el exequatur, con el finde que aquellos sean
reconocidos para su validez y eficacia (conforme a los establecido en el art. 2104° del Código
Civil), teniendo tales resoluciones la misma fuerza ejecutoria que las sentencias nacionales (arts.
2106° y 2108° del Código Civil). Precisándose que, según el art. 2111° del Código Civil, el
reconocimiento de laudos arbitrales extranjeros es aplicable el artículo 74° y siguientes del Decreto
Legislativo N°1071 (también llamada, “Ley de Arbitraje”).
Del cual, concluye preliminarmente que el reconocimiento es paso previo para la ejecución del
laudo extranjero, como se desprende del artículo 77 de la Ley de Arbitraje. Asimismo, no habría
controversia en la aplicación de la Convención sobre Reconocimiento y Ejecución de Sentencias
Arbitrales Extranjeras Nueva York (conforme al art. 55° de la Constitución peruana), ello también
conforme al principio de máxima eficacia (art. VII.15 de dicho instrumento internacional)..
Así pues, aplicando el art. I de la Convención de Nueva York y teniendo en cuenta el estándar de la
cosa juzgada (requisito mínimo que se exige para efectos de reconocer un laudo extranjero), es que
Perupetro no ha alegado ni probado que los referidos laudos hayan sido suspendidos o anulados.
3
Procedimiento que estaba constituido por el Tribunal arbitral conformado por Deva VILLANÚA (presidenta), Franz
X. STIRNIMANN FUENTES y Andrés Jana LINETZKY (estos dos, en su calidad de coárbitros)
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 323
Frente a las causales de denegación planteadas por Perupetro (orden público nacional y orden
público internacional; causal de denegación prevista en el literal b) del numeral V de la Convención
de Nueva York, y lo dispuesto en el literal b) del artículo 75 de la Ley de Arbitraje;
respectivamente).
Del cual la Sala señala que el orden público internacional es un subconjunto del grupo de normas
que conforman el orden público interno, existiendo entre ambas una relación de género-especie, en
virtud de la cual el orden público internacional cumple una función diferente específicamente
limitada al ámbito conflictual, de la aplicación de la ley extranjera en el ámbito doméstico.
Agregando (tomando lo acordado en la Resolución 2/20024, Dehi) que son tres las categorías que lo
conforman: (1) los principios fundamentales relativos a la justicia y moralidad que el Estado desea
proteger aun cuando no se vincule directamente (y que puedan ser tanto a nivel sustantivo y
procesal); (2) las normas diseñadas para servir a los intereses políticos, sociales o económicos
fundamentales del Estado [que comprenden las leyes de policía, tales como las leyes de protección
ambiental, antimonopolio, entre otras]; y (3), las obligaciones internacionales contraídas por el
Estado donde se solicita el reconocimiento del laudo5.
Complementado también sobre la institución del orden público internacional sustantivo, el cual se
vincula a que el laudo internacional no contenga declaraciones que vulneren principios
fundamentales del ordenamiento jurídico sustantivo (no procesal) del Estado donde se solicita el
reconocimiento6; así como también del orden público internacional procesal, vinculado a las
garantías fundamentales procesales que aseguren una razonable posibilidad de defensa y un juicio
imparcial7.
Finalizando en este punto que la Sala refiere que serán las Cortes Nacionales que definirán el orden
público internacional, apreciando los principios de excepcionalidad [por el cual debe respetarse el
principio de cosa juzgada de los laudos dictados en el contexto del arbitraje comercial internacional,
a menos que exista una circunstancia muy excepcional que lo impida8, no siendo una de ellas que el
4
Resolución adoptada por la LXX Conferencia Bienal de la Asociación de Derecho Internacional (Nueva Delhi, abril
2002).
5
Con relación a las normas que prohíben la corrupción, la Sala tomando el informe citado por MEZGRAVIS,
pertenecerían a más de una categoría.
6
En él se incluyen los principios del no abuso de los derechos, de la buena fe, de la fuerza obligatoria del contrato y de
la prohibición de discriminación y expropiación sin indemnización, así como la prohibición de actividades contrarias a
las buenas costumbres, como la proscripción de la piratería, el terrorismo, entre otros.
7
Relacionado a los principios fundamentales de la justicia natural, que incluye el derecho a recibir una notificación
debida y adecuada, una oportunidad razonable de defensa, de igualdad entre las partes y un juicio justo ante un tribunal
imparcial; asimismo, el respeto a la cosa juzgada en la jurisdicción de ejecución
8
Y es que, si uno de los principales objetivos del arbitraje es la mayor celeridad posible de la resolución de
controversias, la emisión de una resolución que ponga fin de forma definitiva a una disputa entre las partes, desemboca
por un lado en la cosa juzgada, y por el otro, en el principio de irrevisabilidad judicial, es lógico y es fundamental que
la causal de nulidad por violación del orden público, sea utilizada, por los tribunales, únicamente en situaciones
excepcionales.
N° 5 Revista Arbitraje Alumni 324
juzgador se encuentra en desacuerdo con la decisión sustantiva del tribunal arbitral], interpretación
extensiva [por el cual se busca enervar los riesgos del concepto de orden público, que, como
categoría jurídica indeterminada, invita a los juzgadores a ampliar el alcance de esta causal de
denegatoria de reconocimiento, que atentaría contra la finalidad misma del arbitraje internacional y
constituirá un incentivo negativo para quienes buscan sustraerse al cumplimiento de sus
obligaciones, derivadas de la contratación internacional] y carácter evidente [refiriéndose al nivel
de revisión del laudo, que es necesario para determinar que éste es contrario al orden público, el
cual por parte del juzgador debe ser mínimo].
Del cual la Sala señala que en lo que realidad ha planteado Perupetro es su disconformidad con el
criterio del TA, puesto que no ha evidenciado la vulneración del orden público por los laudos
(objeto de reconocimiento).
Son cuestiones que deberán ser resueltas por el próximo laudo en el seno del referido arbitraje en
curso ante la CCI (tal como se acordó en el proceso de bifurcación).
V. CON RELACIÓN A SU PEDIDO DE CURSAR PARA QUE SEA INSCRITO EN LA PARTIDA REGISTRAL NO.
11396308, DEL REGISTRO DE PERSONAS JURÍDICAS DE LIMA
La Sala declara que tal pedido es improcedente, ya que, si el objeto del proceso de reconocimiento
es que se otorgue eficacia a las decisiones arbitrales, puesto que el acto solicitado, obedece a una
medida de ejecución, debiendo tramitarse en la vía correspondiente (esto es, en la vía de ejecución
de laudo arbitral, conforme al art. 77° del DL 1071).
Siendo que por tales razones se declara fundado la pretensión de reconocimiento de ambos laudos e
improcedente la pretensión accesoria, relacionada a la petición de que cursen los partes respectivos
para que sea inscrito en la Partida Registral No. 11396308 del Registro de Personas Jurídicas de
Lima (PlusPetrol Norte S.A. en liquidación), dejando a salvo su derecho de hacerlo valer conforme
a ley.
PERÚ
Tribunal: Primera Sala Civil con Subespecialidad Comercial de la Corte Superior de Justicia de
Lima
Hechos: El 25 de enero de 2020, el Árbitro Único Iván F. Morantes Vince (“Árbitro Único”) emitió
un Laudo Arbitral en el que declaraba fundada la Demanda de Desalojo presentada por la señora
Ana Jacqueline Rojas Rodríguez contra Eduardo Guillermo Gómez Herrera (“Demanda”); cabe
precisar, que en este proceso arbitral se integró como tercero no signatario a Rodrigo Alonso Luna
Guerrero.
El desalojo solicitado por la Señora Rojas Rodríguez se sustentó en la causal de falta de pago de
renta, dispuesto en inciso 1) del artículo 1697° del Código Civil Peruano; sin embargo, la cuestión
surge debido que el Árbitro Único centró su decisión en un análisis diferente. Este análisis se basó
en la valoración de la conducta de las partes y la aplicación del artículo 1700° del Código Civil, que
regula la continuación tácita del contrato de arrendamiento una vez vencido el plazo contractual.
En ese sentido, el señor Rodrigo Alonso Luna Guerrero interpuso un recurso de anulación de laudo
arbitral, en el cual sostuvo que el Árbitro Único había resuelto el caso fuera del marco jurídico
establecido por la demanda inicial, incurriendo en un pronunciamiento extra petita y violando el
principio de congruencia procesal. Asimismo, cuestionó el uso indebido del principio iura novit
curia, señalando que este no autoriza modificar o exceder la pretensión de las partes.
Pretensión: El señor Rodrigo Alonso Luna Guerrero solicitó la anulación del laudo arbitral emitido
el 25 de enero de 2020 por el Árbitro Único, en el extremo que declara fundada la demanda de
desalojo y la consecuencia accesoria de desocupación del inmueble, bajo apercibimiento de
desalojo. El Recurso de Anulación se basó en las causales establecidas en el inciso d) del artículo
63.1 de la Ley de Arbitraje, y en la Duodécima Disposición Complementaria del mismo cuerpo
normativo.
1
Estudiante de 5to año de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Coordinador de
Imagen Institucional del Taller de Análisis del Derecho Civil-TADECI, y comisionado de ARBITRI, Asociación
Académica de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
N°5 Revista Arbitraje Alumni 326
Por su lado, la codemandada Ana Jacqueline Rojas Rodríguez sostuvo que el principio iura novit
curia permitía al árbitro fundamentar su decisión en una causal diferente a la invocada en la
demanda si surgían pruebas que justificaran su aplicación.
En ese sentido, la codemandada sostuvo que en la Demanda se señaló que la falta de pago de la
renta no constituía la pretensión principal, sino una causal sustentadora de dicha demanda, por lo
que, si durante el proceso arbitral se llegaba a configurar otra causal para declarar fundado el
desalojo, resultaba válido que el Árbitro Único resuelva en base a esa nueva causal, siempre y
cuando estuviera sustentada en los hechos probados y las pruebas actuadas.
En esa línea, expuso que árbitro había actuado correctamente al aplicar el principio iura novit curia,
basándose en el artículo VII del Título Preliminar del Código Procesal Civil, que autoriza a los
juzgadores a aplicar de oficio las normas jurídicas pertinentes para resolver el caso, incluso si no
han sido expresamente invocadas por las partes. Según su interpretación, esta norma podía
extenderse de manera análoga al ámbito arbitral.
La Sala señaló que esto era una evidente desvió del debate suscitado entre las partes y de la causa
petendi de la Demanda al resolver la controversia aplicando una norma no invocada por las Partes.
Es decir, que esta decisión no sólo prescindió de lo alegado por la parte demandante, sino que
también adoptó un enfoque jurídico distinto al planteado, sin una justificación adecuada, por lo que
dicho desvío resulta en una motivación incongruente, que afecta gravemente el derecho de defensa.
En cuanto al principio iura novit curia invocado por la codemandada, se tiene que mediante este se
permite a los jueces y árbitros a aplicar el derecho independientemente de la invocación realizada
por las partes; no obstante, esta no es una prerrogativa ilimitada.
Ahora bien, en el caso concreto, la controversia se centraba en una demanda de desalojo sustentada
en la falta de pago de la renta, conforme el inciso 1 del artículo 1697° del Código Civil. Sin
embargo, el árbitro resolvió el caso aplicando el artículo 1700° del mismo Código, un supuesto
normativo no alegado ni debatido durante el proceso arbitral.
En esa línea, la Sala advirtió que este principio no resultaba aplicable al presente caso, ya que el
árbitro o tribunal arbitral no se encuentra facultado para modificar a causa petendi de la demanda y
resolver sobre un aspecto distinto al que las partes han planteado.
N°5 Revista Arbitraje Alumni 327
Por estas razones, la Sala declaró fundado el Recurso de Anulación y determinó la nulidad del
Laudo Arbitral por adolecer de vicio de motivación sustancialmente incongruente que lesiona la
garantía constitucional del debido proceso, ordenando el reenvío de la causa a sede arbitral para que
se emita un nuevo pronunciamiento que respete los principios procesales y las pretensiones
planteadas originalmente.
Consultado el 13/12/2024.
VOCES: PROCEDIMIENTO PREJUDICIAL – TRATADO BILATERAL DE INVERSIÓN – DERECHO
DE LA UNIÓN EUROPEA – AUTONOMÍA DEL DERECHO
Hechos: En 1991, el Reino de los Países Bajos y la República Federal Checa y Eslovaca
firmaron un Tratado Bilateral de Inversión (TBI) con el propósito de fomentar y proteger las
inversiones entre ambas partes contratantes. Tras la disolución de Checoslovaquia en 1993, la
República Eslovaca heredó los derechos y obligaciones del TBI, incluyendo el acuerdo
arbitral.
Eslovaquia impugnó el laudo ante los tribunales alemanes, argumentando que la cláusula
arbitral del TBI es incompatible con los principios fundamentales del Derecho de la Unión
Europea, especialmente los establecidos en los artículos 18, 267 y 344 del Tratado de
Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). La controversia escaló hasta el Tribunal de
Justicia de la Unión Europea (TJUE) mediante una petición de decisión prejudicial.
Pretensión: La República Eslovaca impugnó el laudo arbitral dictado a favor de Achmea BV,
con los siguientes argumentos principales:
1
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2
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3
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N°5 Revista Arbitraje Alumni 329
Segundo, que el TBI, al ser un tratado bilateral entre Estados miembros de la Unión, debe
estar subordinado a las disposiciones del Derecho de la Unión. Según Eslovaquia, el
mecanismo de arbitraje previsto en el TBI vulnera la obligación de los Estados miembros de
respetar las competencias exclusivas del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en la
interpretación y aplicación de los Tratados.
Según Achmea BV, el tribunal arbitral respetó las disposiciones del Derecho de la Unión en su
interpretación del TBI, garantizando así la primacía y los principios generales de este
ordenamiento jurídico. Además, Achmea BV destacó que el mecanismo de arbitraje es
esencial para brindar una vía neutral y efectiva de resolución de controversias entre inversores
y Estados, especialmente en contextos donde los inversores necesitan protección frente a
posibles acciones arbitrarias de los Estados contratantes.
También subrayó que el arbitraje internacional opera como un sistema independiente, ajeno al
marco jurisdiccional de los Estados miembros, por lo que no compromete la autonomía del
Derecho de la Unión. Achmea BV solicitó que se mantuviera el laudo arbitral dictado a su
favor y que se desestimaran los argumentos planteados por la República Eslovaca en su
impugnación.
Decisión:
I. INCOMPATIBILIDAD DE LAS DISPOSICIONES DEL TBI CON EL DERECHO DE LA UNIÓN EUROPEA
El TJUE destacó que el artículo 344 del TFUE impone a los Estados miembros la obligación
de no someter las controversias relativas a la interpretación o aplicación de los Tratados a
mecanismos distintos de los previstos en el marco de la Unión. En este contexto, el tribunal
arbitral establecido en el TBI opera fuera del sistema jurisdiccional de la Unión Europea, lo
que compromete la primacía y aplicación uniforme del Derecho de la Unión. El tribunal
también enfatizó que la existencia de dicho tribunal puede poner en peligro el principio de
confianza mutua entre los Estados miembros.
El TJUE también se pronunció sobre la falta de compatibilidad del tribunal arbitral con el
artículo 267 del TFUE. Este artículo establece el procedimiento prejudicial como un
instrumento esencial para garantizar la interpretación uniforme del Derecho de la Unión. Sin
embargo, el tribunal arbitral previsto en el TBI no puede ser considerado un "órgano
jurisdiccional" en el sentido del artículo 267 del TFUE, ya que no forma parte del sistema
jurisdiccional de ninguno de los Estados miembros. Como resultado, dicho tribunal no tiene la
capacidad de plantear cuestiones prejudiciales al TJUE, socavando así la coherencia del
ordenamiento jurídico de la Unión.
El TJUE reconoció que el tribunal arbitral, al aplicar el artículo 8 del TBI, puede estar
obligado a interpretar y aplicar el Derecho de la Unión, en particular las disposiciones
relacionadas con las libertades fundamentales, como la libre circulación de capitales. Sin
embargo, el TJUE determinó que la creación de un mecanismo de resolución de controversias
independiente, ajeno al sistema jurisdiccional de la Unión, vulnera la autonomía del Derecho
de la Unión y no garantiza su plena eficacia.
El TJUE señaló que los laudos emitidos por el Tribunal Arbitral no están sujetos al control
efectivo de los órganos jurisdiccionales nacionales en relación con la interpretación del
Derecho de la Unión. Aunque algunos aspectos del arbitraje comercial pueden ser
supervisados por tribunales nacionales, el TJUE estableció que un tribunal arbitral establecido
en virtud de un tratado internacional entre Estados miembros no puede operar de manera
independiente respecto al sistema jurisdiccional de la Unión.
Conclusión: El TJUE concluyó que las disposiciones del artículo 8 del TBI resultan
incompatibles con el Derecho de la Unión. En consecuencia, los artículos 267 y 344 del TFUE
deben interpretarse en el sentido de que se oponen a la aplicación de cláusulas arbitrales en
N°5 Revista Arbitraje Alumni 331
[Link]
1&doclang=ES
Consultado el 12/12/2024.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 333
ARGENTINA1
SISTEMA ANTECEDENTES NORMATIVA COMENTARIOS
1
Nicole Elizabeth Teren. Estudiante de Derecho Universidad Nacional de Córdoba. Correo electrónico: nicoleteren94@[Link].
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 334
2
AGUILAR, Facundo, “Arbitraje y el nuevo Código Civil y Comercial argentino”, Revista del Notariado 918, Buenos Aires, 2015, p. 37,
disponible en [Link]
Código Civil y Comercial de la Nación, (Argentina), 1 de agosto de 2015, Art. 1650.
HERMIDA, Roberto C. El contrato de arbitraje en el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación Argentina: Ley 26.994.
[Link] 2015, p. 766.
Ley 27.944, Ley de Arbitraje Comercial Internacional, (Argentina), del 26 de julio de 2018, Art. 14.
RIVERA, Julio C. “La Ley Argentina de Arbitraje Comercial Internacional”, Derecho & Sociedad Asociación Civil, 18/04/2019.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 335
BOLIVIA1
SISTEMA ANTECEDENTES NORMATIVA COMENTARIOS
1
María Fernanda Rojas Sangüesa. Árbitro internacional especializada en derecho comercial, civil y deportivo. Brinda asesoramiento a
distintas empresas y cuenta con su propia marca digital denominada Warmi Attorney|MFRS. Actual secretaria arbitral del Centro de
Arbitraje de la Cámara Nacional de Comercio de Bolivia y fundadora de Warmi Arbitration Bolivia.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 336
2
Constitución Política del Estado, 7 de febrero de 2019, Gaceta Oficial de Bolivia. La Paz, Bolivia. Recuperada en 15 de septiembre de
2017 de [Link]
Ley de Conciliación y Arbitraje, 25 de junio de 2025, Gaceta Oficial de Bolivia. La Paz, Bolivia. Disponible en
[Link]
Ley Modelo de la CNUDMI sobre Arbitraje Comercial Internacional. Comisión de las Naciones Unidas para el derecho mercantil
internacional de 985 con enmiendas de 2006 disponible en [Link]
87001_Ebook.pdf
VUCSANOVICH, Igor (2017). La importancia de la voluntad de las partes en el nuevo régimen Arbitral Boliviano. La Paz, Bolivia: Omikron.
Sentencia Constitucional Plurinacional, 2472/2012, 28/11/2012, disponible en
[Link]
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 337
CHILE1
1
Nicole Elizabeth Teren. Estudiante de Derecho Universidad Nacional de Córdoba. Correo electrónico: nicoleteren94@[Link].
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 338
2
Corte Suprema, “Caso Kreditanstait fur Wiederaufbau”, 15/12/2009, Rol N° 5228-2008.
Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, "Historia de la Ley N° 19.971 sobre Arbitraje Comercial Internacional", 29 de septiembre
de 2004.
Ley 19.971 sobre Arbitraje Comercial Internacional (Chile), 29 de septiembre de 2004, Art. 7.
VÁZQUEZ PALMA, María F., "Ley chilena de arbitraje comercial internacional: Análisis de las doctrinas jurisprudenciales, a diez años de
su vigencia", Ius et Praxis, vol. 21 no. 2, 2015.
VÁZQUEZ PALMA, María F., "La nueva ley de arbitraje internacional de Chile y su análisis comparativo con la ley española", Revista de
Derecho de la Pontifica Universidad Católica de Valparaíso, Chile, 2005, pp. 533 - 558.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 339
COLOMBIA1
El Decreto 2279 de 1989, por LEY 1563 DE 2012 La Ley 1563 de 2012,
medio del cual se ARTÍCULO 3 Pacto arbitral conocida como Estatuto de
Dualista
implementaron sistemas de El pacto arbitral es un negocio Arbitraje Nacional e
solución de conflictos entre jurídico por virtud del cual las partes Internacional, se basa en gran
particulares, fue el primer someten o se obligan a someter a parte en la Ley Modelo
paso importante hacia la arbitraje controversias que hayan UNCITRAL de 1985.
modernización del sistema surgido o puedan surgir entre ellas. Adicionalmente, Colombia es
arbitral en Colombia. El pacto arbitral implica la renuncia Estado Parte del Convenio de
En otros antecedentes se de las partes a hacer valer sus Nueva York de 1958.
pueden mencionar: las pretensiones ante los jueces. El Arbitraje Nacional e
constituciones de Popayán pacto arbitral puede consistir en un Internacional: La Ley 1563 de
de 1814; de Cundinamarca compromiso o en una cláusula 2012, establece un sistema
de 1815; de Antioquia de compromisoria. dualista, ya que distingue
1815; la Constitución de la En el pacto arbitral las partes entre el arbitraje nacional y el
República de Colombia de indicarán la naturaleza del laudo. Si arbitraje internacional,
1830; y la Constitución de la nada se estipula al respecto, éste se estableciendo diferentes
Nueva Granada de 1832. proferirá en derecho. reglas para cada uno de ellos.
Todas estas consagraron la Parágrafo. Si en el término de Autonomía de las Partes: La
posibilidad de acudir al traslado de la demanda, o de su ley colombiana destaca la
arbitraje. También contestación, o de las excepciones autonomía de la voluntad de
encontramos la Ley 315 de previas, una parte invoca la las partes para definir aspectos
1996, por medio de la cual se existencia de pacto arbitral y la otra como el procedimiento, el
reguló el arbitraje no la niega expresamente, ante los derecho aplicable, la
internacional, y el Decreto jueces o el tribunal de arbitraje, se designación de árbitros y la
1818 de 1998, conocido entiende válidamente probada la sede del arbitraje.
como el Estatuto de los existencia de pacto arbitral.” Forma del Convenio: el pacto
mecanismos alternativos de arbitral también podrá formar
solución de conflictos. parte de un contrato o constar
en un documento separado
siempre que inequívocamente
se refiera a él.2
1
Isabel López Pito. abogada de la Universidad del Cauca, Colombia, y actualmente se desempeña como asociada junior en Botero, Salazar,
Tobón & Abogados. Su práctica profesional se centra en la resolución de disputas a través de mecanismos alternativos y litigios; cuenta
con conocimiento de los procedimientos legales nacionales y las normativas comerciales que rigen las transacciones y disputas
internacionales. Además de su labor en el ámbito práctico, Isabel es investigadora y coautora de artículos académicos. Su trabajo se enfoca
en analizar y proponer soluciones a problemáticas emergentes en este ámbito, así como en explorar la regulación y las mejores prácticas en
el comercio internacional.
Sofia Ramírez. Estudiante de Derecho en la Universidad de Antioquia. Contacto: [Link]@[Link]
2
Ley 1563/2012, de 12 de julio de 2012, Estatuto de Arbitraje Nacional e Internacional (Colombia).
Convención de Nueva York. Convención sobre el Reconocimiento y la Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras, 1958.
CNUDMI, Ley Modelo de Arbitraje Comercial Internacional, 1985.
CÁRDENAS, Juan P., Módulo de arbitraje nacional e internacional, 2019, pp. 34, 143.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 340
ECUADOR1
SISTEMA ANTECEDENTES NORMATIVA COMENTARIOS
1
Martín Zambrano. Profesional en Libre Ejercicio, Abogado por la Universidad Hemisferios (Ecuador), Maestrante del LL.M. en
Arbitraje, Litigios y Contratos Internacionales con concentración en Propiedad Intelectual por la Universidad Austral (Argentina).
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 341
2
Ley de Arbitraje y Mediación, Registro Oficial No. 417 (Ecuador), 14 de diciembre de 2006.
Ley Orgánica de Defensa del Consumidor, Registro Oficial No. 116 (Ecuador), 10 de julio de 2000. Código de Trabajo, Suplemento
Registro Oficial No. 167 (Ecuador), 16 de diciembre de 2005.
Código Orgánico General de Procesos, Suplemento Registro Oficial No. 506 (Ecuador) 22 de mayo de 2015.
REINA VANEGAS, Gabriel., “Breves notas sobre la interpretación del convenio arbitral”, Instituto Ecuatoriano de Arbitraje, 31/07/2023.
JARA VÁSQUEZ, María E., Tutela arbitral efectiva en Ecuador, Universidad Andina Simón Bolívar, Serie, Derecho y Sociedad, 2017, pp.
23 – 30.
CARMIGIANI, Eduardo - CEPEDA, Carla, Implementación (parcial) en Ecuador de principios de la Ley Modelo CNUDMI, “Sobre arbitraje
comercial retrospectiva histórica y necesidades”, Revista Ecuatoriana de Arbitraje, no. 8, 2016.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 342
GUATEMALA1
SISTEMA ANTECEDENTES NORMATIVA COMENTARIOS
1
Marybi Caballero. Estudiante de la carrera de Derecho y ha destacado en el ámbito del arbitraje, su rama favorita dentro de la profesión.
Ha participado en múltiples Moot Courts tanto nacionales como internacionales, obteniendo reconocimientos en categorías como mejor
oradora y excelencia en redacción de memoriales. Además, ha perfeccionado su habilidad en la escritura, lo que le ha permitido
desarrollar proyectos fuera del ámbito académico, como la creación de libros de poesía en formato digital y físico.
Cristian Poroj. Futuro abogado guatemalteco amante del café y con pasión por el Derecho Internacional, tanto en el ámbito privado
como el público. Trabajó durante seis meses en la Dirección de Tratados Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de
Guatemala. Actualmente, se desempeña como asesor administrativo en el Centro de Arbitraje IBT. Ha participado en el Willem C. Vis
Moot desde la 30ª edición como Mootie y en las ediciones 31ª y 32ª como coach del equipo de la Universidad Rafael Landívar.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 343
2
Decreto Número 67-95, Ley de Arbitraje, (Guatemala). El Arbitraje en Guatemala, Apoyo a la Justicia.
SÁNDOVAL CALDERÓN, María J., “Estudio Jurídico y Doctrinario del Arbitraje y su Función en la Aplicación de los Principios sobre los
Contratos Comerciales Internacionales”, Universidad de San Carlos de Guatemala, 2010.
MILIAN, Arnoldo, Análisis Comparativo de la Normativa Arbitral en el Proceso Arbitral Guatemalteco, Estadounidense e Inglés.
Universidad Rafael Landívar, 2016.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 344
MÉXICO1
SISTEMA ANTECEDENTES NORMATIVA COMENTARIOS
El arbitraje en México ARTÍCULO 1416.- Para los efectos del Es importante que
data de la época de la presente título se entenderá por: cuando se elabore
MONISTA conquista en donde el I.- Acuerdo de arbitraje, el acuerdo por el que las un acuerdo arbitral
Tribunal del Consulado partes deciden someter a arbitraje todas o ciertas se debe ver a futuro
Español es el antecedente controversias que hayan surgido o puedan surgir en donde se piensa
directo del arbitraje entre ellas respecto de una determinada relación ejecutar el eventual
comercial internacional jurídica, contractual o no contractual. El acuerdo laudo que se dicte
en este país. Pues los de arbitraje podrá adoptar la forma de una para que el acuerdo
propios comerciantes cláusula compromisoria incluida en un contrato se ajuste a la ley
eran los encargados de o la forma de un acuerdo independiente; donde el laudo se
dirimir las controversias. II.- Arbitraje, cualquier procedimiento arbitral llegue a dictar y
Así la Constitución de de carácter comercial, con independencia de que evitar posibles
Cádiz, establecía que no sea o no una institución arbitral permanente ante nulidades.
se podría prohibir a los la que se lleve a cabo; El Código de
españoles usar el arbitraje III.- Arbitraje internacional, aquél en el que: Comercio establece
como método de a) Las partes al momento de la celebración del un sistema dualista
resolución de acuerdo de arbitraje, tengan sus ya que se distingue
controversias. establecimientos en países diferentes; o entre las normas
Luego del proceso de b) El lugar de arbitraje, determinado en el aplicables al
independencia y la acuerdo de arbitraje o con arreglo al misma, arbitraje
expedición de ciertas el lugar del cumplimiento de una parte internacional y el
normas, el arbitraje quedó sustancial de las obligaciones de la relación arbitraje nacional.
reglado por una norma comercial o el lugar con el cual el objeto del Se toma casi en su
federal. Esto es el Código litigio tenga una relación más estrecha, esté totalidad a la Ley
de Comercio del 1 de situado fuera del país en el que las partes Modelo como
enero de 1890. tienen su establecimiento. Para los efectos de norma que regula al
Sin embargo, no fue hasta esta fracción, si alguna de las partes tiene arbitraje.
las reformas de 1989 y más de un establecimiento, el Respecto de la
1993 que en verdad se establecimiento será el que guarde una voluntad de las
reglamentó al arbitraje de relación más estrecha con el acuerdo de partes, esta puede
manera íntegra. Así se arbitraje; y si una parte no tiene ningún ser dada por
tomó casi en su totalidad establecimiento, se tomará en cuenta su simultaneo a
las disposiciones de la residencia habitual. […] someterse a
Ley Modelo CNUDMI en CAPITULO II ACUERDO DE ARBITRAJE arbitraje o puede
conjunto con la ARTÍCULO 1423.- El acuerdo de arbitraje nacer por la oferta
Convención de Nueva deberá constar por escrito, y consignarse en de una de ellas.
York adaptándola a la documento firmado por las partes o en un Respecto del
realidad mexicana. Entre intercambio de cartas, télex, telegramas, facsímil requisito a que
otros antecedentes, el u otros medios de telecomunicación que dejen conste por escrito el
proyecto de Convención constancia del acuerdo, o en un intercambio de acuerdo arbitral,
1
Steven Vásconez. Asociado de la firma ECIJA GPA. Abogado graduado con honores por la Universidad San Francisco de Quito.
Subespecialización en Derecho Empresarial. Certificaciones en el campo del arbitraje internacional y de inversiones. Correo
electrónico: smvasconez@[Link].
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 345
2
GARZA MAGDALENO, Fernanda, “El arbitraje en México”, documentos de trabajo del Centro de Derecho Económico Internacional,
06/06/2009.
CNUDMI, Ley Modelo de Arbitraje Comercial Internacional, 1985.
Código de Comercio Última Reforma publicada DOF, de 28 de marzo de 2023 (México). Ley 60/2003, de 23 de diciembre, de Arbitraje
(México).
SILVA, Jorge A., “Arbitraje Comercial Internacional Mexicano”, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, junio de 2025.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 346
PARAGUAY1
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1
Pedro Lacasa. Abogado (Universidad Nacional de Asunción, 2013) Master en Derecho Internacional Privado (Université Paris II
Panthéon-Assas, 2016). Master en Derecho de la Empresa (Universidad Católica, 2020). Summer school of Civl Law (Fondation pour le
droit continental, 2016). Diploma internacional en Derecho de la Energía e Inversiones (CCI-Heidelberg, 2017). Pasantía en Project Finance
y Estructuración de PPPs (Corporación Nacional de Desarrollo. Montevideo, 2018). Especialización en Derivados Financieros de la Bolsa
de Valores de Asunción (2019). Curso de Futuros de Tipo de Cambio de la BVPASA (2019). Course on International Investment Law and
Dispute Resolution (British Institute of International and Comparative Law, 2020). Summer School en Derecho Internacional Privado
(Academia de Derecho Internacional de La Haya, 2021).
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 347
2
Ley 1879 de 24 de abril de 2002, De arbitraje y mediación (Paraguay).
BOGARIN AZUAGA, Jorge, Compendio Jurisprudencial Nacional en materia de arbitraje, 2023, pp. 1 -71.
MORENO RODRIGUEZ, José A., Arbitraje Comercial y de Inversiones. Marco normativo paraguayo y precedentes jurisprudenciales, ed.
Intercontinental, 2019, pp. 11 – 15.
LACASA, Pedro, “State Contracts y el Convenio Arbitral”, Revista Jurídica La Ley Paraguaya, Año 2019, pp. 9 – 15.
PEREIRA FLEURY, Raúl; Estándar de revisión de cláusulas arbitrales. La experiencia paraguaya, Revista Jurídica UC, Año 2019, p. 1.
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PERÚ1
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1
Lisbeth Verónica Araujo Muñoa. Ha sido secretaria arbitral ad hoc y pasante en el área de arbitraje internacional de ECIJA. Cuenta con
una especialización en Derecho de la Construcción por la UPC y otra en Infraestructura, APP’s y Arbitraje por la PUCP. Actualmente, se
desempeña en Zegarra & Schipper Abogados y es entrenadora del Equipo de Arbitraje de la UNFV.
Renato Cjahua. Asistente legal del Área de Arbitraje de la Procuraduría Pública de la Autoridad Nacional de Infraestructura. Bachiller por
la UNMSM, con experiencia en Contrataciones con el Estado, Arbitraje Nacional e Internacional y en Asociaciones Público Privadas.
Primer puesto en Derecho del Segundo CEU de Proinversion y con estudios en Arbitraje Comercial por la Universidad del Rosario de
Colombia. Miembro de CIAC Jóvenes, Arbitraje Alumni, Taller de Derecho Empresarial y Financiero - TADEF UNMSM y CAE.
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documento que contiene una cláusula ejecución de ciertos actos de disputas. Este tipo de
compromisoria constituye acuerdo de o por cualquier otro dificultades motivaron,
arbitraje siempre que el contrato conste medio. más adelante, reformas
por escrito y la referencia implique que Se entenderá que el legales en el Perú que
esa cláusula forma parte del contrato. convenio arbitral consta simplificaron y
Posteriormente entró en vigencia la Ley por escrito cuando se fortalecieron la
General 26572 cursa una comunicación autonomía del arbitraje,
Artículo 9.- Definición de convenio electrónica y la eliminando la necesidad
arbitral.- El convenio arbitral es el información en ella de un compromiso
acuerdo por el que las partes deciden consignada es accesible arbitral cuando ya existía
someter a arbitraje las controversias que para su ulterior consulta. una cláusula
hayan surgido o puedan surgir entre ellas Por “comunicación compromisoria.
respecto de una determinada relación electrónica” se entenderá Por otro lado, respecto a
jurídica contractual o no contractual, sean toda comunicación que la Ley de Arbitraje
o no materia de un proceso judicial. las partes hagan por actual,
El convenio arbitral obliga a las partes y medio de mensajes de Bullard nos comenta que
a sus sucesores a la realización de cuantos datos. Por “mensaje de la redacción de la Ley
actos sean necesarios para que el arbitraje datos” se entenderá la anterior a la nueva ley se
se desarrolle, pueda tener plenitud de información generada, refiere expresamente a la
efectos y sea cumplido el laudo arbitral. enviada, recibida o ineficacia del convenio
El convenio arbitral puede estipular archivada por medios como una forma de
sanciones para la parte que incumpla electrónicos, oponerse al arbitraje, al
cualquier acto indispensable para la magnéticos, ópticos o decir que “El tribunal
eficacia del mismo, establecer garantías similares, como pudieran arbitral es el único
para asegurar el cumplimiento del laudo ser, entre otros, el competente para decidir
arbitral, así como otorgar facultades intercambio electrónico sobre su propia
especiales a los árbitros para la ejecución de datos, el correo competencia, incluso
del laudo en rebeldía de la parte obligada. electrónico, el telegrama, sobre las excepciones u
Independientemente de lo dispuesto en el el télex o el telefax. objeciones al arbitraje
párrafo anterior, los árbitros se 4. Se entenderá además relativas a la
encuentran facultados para imponer que el convenio arbitral inexistencia, nulidad,
multas hasta por un máximo de dos (2) es escrito cuando esté anulabilidad, invalidez o
Unidades Impositivas Tributarias a la consignado en un ineficacia del convenio
parte que no cumpla sus mandatos. Estas intercambio de escritos arbitral”.
multas que serán en favor de la otra parte, de demanda y En síntesis, el Convenio
constarán en el laudo arbitral y se contestación en los que la Arbitral en el
ejecutarán conjuntamente con este existencia de un acuerdo Ordenamiento Jurídico
último. sea afirmada, por una Peruano actualmente
Artículo 10.- Forma del convenio arbitral. parte, sin ser negada por recoge el consentimiento
- El convenio arbitral se celebra por la otra. de las partes, su alcance
escrito, bajo sanción de nulidad. Podrá 5. La referencia hecha en material y temporal, así
adoptar la forma de una cláusula incluida un contrato a un como una formalidad ad
en un contrato o la forma de un acuerdo documento que contenga probationem, derivando
independiente. una cláusula de arbitraje en un efecto positivo y
Se entiende que el convenio arbitral se ha constituye un convenio negativo que faculta a los
formalizado por escrito no solamente arbitral por escrito, árbitros a conocer la
cuando está contenido en documento siempre que dicha controversia y excluye a
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único suscrito por las partes, sino también referencia implique que jueces de ello,
cuando resulta del intercambio de cartas esa cláusula forma parte respectivamente.2
o de cualquier otro medio de del contrato.
comunicación o Cuando el arbitraje fuere
correspondencia que inequívocamente internacional, el convenio
deje constancia documental de la arbitral será válido y la
voluntad de las partes de someterse a controversia será
arbitraje. susceptible de arbitraje, si
Se entiende además que el convenio cumplen los requisitos
arbitral se ha formalizado por escrito establecidos por las
cuando a pesar de no existir acuerdo normas jurídicas elegidas
previo, por iniciativa de una de las partes por las partes para regir el
involucradas se somete una controversia convenio arbitral, o por
a la decisión de uno o más árbitros que las normas jurídicas
aceptan resolver el conflicto, mediando aplicables al fondo de la
asentimiento posterior de la otra u otras controversia, o por el
partes a dicho sometimiento. derecho peruano.
Se entenderá que hay asentimiento
cuando, notificada la parte contraria de la
iniciativa de quien promovió la
intervención de el o los árbitros, se
apersona al procedimiento arbitral sin
objetar dicha intervención.
2
Código de Procedimientos Civiles de 1912 (Perú), Art. 556. Código Civil
de 1984 (Perú), Arts. 1906 y 1909.
Decreto Legislativo 1071, Ley de Arbitraje de Perú. Ley
Modelo UNCITRAL 1985.
Ley General 26572, Ley General de Arbitraje.
BULLARD, Alfredo, Comentarios a la Ley Peruana de Arbitraje IPA, Instituto Peruano de Arbitraje, t. I, 2011, p.110.
CANTUARIAS SALAVERRY, Fernando, Arbitraje comercial y de las inversiones. Lima: UPC, 2007.
GUZMÁN BARRÓN SOBREVILLA, César, Arbitraje comercial nacional e internacional (Vol. 16). Fondo Editorial de la PUCP, 2019.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 351
URUGUAY1
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1
Nicole Elizabeth Teren. Estudiante de Derecho Universidad Nacional de Córdoba. Correo electrónico: nicoleteren94@[Link].
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2
Código General del Proceso, aprobada por Ley N° 15.982 del 18 de octubre de 1988.
Ley 19.636, Ley sobre Arbitraje Comercial Internacional, Publicada el 26 de julio de 2018.
RIVERO, Juan M., "Situación del Arbitraje en Uruguay a raíz de la nueva ley de arbitraje comercial internacional. Análisis a la luz de los
modelos de UNCITRAL y otras instituciones", Revista Misión Jurídica, 2019.
VERDÍAS MEZZERA, Mateo - GARINO PODESTÁ, Joaquín, "Ley 19.636: la nueva ley de arbitraje comercial internacional en Uruguay.
Diferencias respecto a la ley modelo UNCITRAL", 2018, p. 71.
N°5 Revista Digital Arbitraje Alumni 353
VENEZUELA1
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1
Abogado Consultor. Litigante con 30 años de experiencia. Árbitro y Mediador Comercial Internacional. CEO del Escritorio Jurídico
Gerardo Nieto Quintero. Doctor en Derecho. Magíster en Derecho de Empresas. Profesor Universitario de Pregrado, Postgrado y Maestría
de varias Universidades de Venezuela. Profesor Universidad Latinoamericana de Ciencias Jurídicas (Miami USA). Director Académico
del Instituto de Altos Estudios Jurídicos y de Capacitación Gerardo Nieto Quintero (IALJURCGNQ). Director Ejecutivo del Centro de
Arbitraje y Mediación de San Cristóbal DISPUTE BOARDS (CARCSAC). Director Académico de la Escuela de Altos Estudios en Medios
Alternativos de Solución de Conflictos de IALJURCGNQ. Maestrante de la Maestría en Derecho Internacional Público de la Universidad
Bolivariana de Venezuela. Diplomado en Introducción al Arbitraje de la Universidad Latinoamericana de Ciencias Jurídicas (Miami,
EEUU). Email: nietoquinterogerardo@[Link].
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2
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, 24 de marzo de 1999
Nº 5.453 Ext.
Ley de Arbitraje Comercial de 7 de abril de 1998. Publicada en Gaceta Oficial Extraordinaria No. 36.430 (Venezuela).
COLLANTES GONZÁLES, Jorge, “Enciclopedia del Arbitraje, Spain Arbitration Review”, Revista del Club Español de Arbitraje, Lima Perú,
junio 2018.
JORDAN PROCOPIO, Caterina – SANQUÍRICO PITTEVIL, Fernando, Comentarios a la Ley de Arbitraje Comercial Venezolana, 2022, pp.404-
405
Sentencia Nro. 00003 del 30/01/2019, Expediente Nro. 2018-0405.
Constitución de la República de Venezuela, 1830.
CASTAGNINO, Diego, T., “El acuerdo de arbitraje societario”, Anavi, Nro. 2, 2022.
CASTAGNINO, Diego, T., “Arbitraje societario: Aprendizajes del derecho comparado y formulación de propuestas para su aplicación en el
foro venezolano”, 2022.
CRUZ SUÁREZ, Andrea – SIRA SANTANA, Gabriel, “El arbitraje según la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia”, 5/12/2020.
Ley 60/2003, de 23 de diciembre de 2003, de Arbitraje (Venezuela).
FERNÁNDEZ LÓPEZ, María., “La Ley Aplicable al Arbitraje Internacional: Convenio Arbitral, Controversia, y Procedimiento”, Universidad
Pontificia Comillas, 2020, pág. 2.
MAGNA ALONSO, María, T., “Pasado, presente y futuro del arbitraje estatutario”, Revista Internacional de Estudios de Derecho Procesal y
Arbitraje, N° 3, 2013, pp. 14-18.
CERVANTES-BRAVO, Irina G., “Comentarios a la ley de arbitraje española (Ley 60/2003, 23 de diciembre)”, Revistas Científicas Pontificia
Universidad Javeriana, Universitas, núm. 115, enero-junio 2008, pp. 21, 28.
IV
NUESTROS ASOCIADOS
NUESTROS ASOCIADOS 2024
María Eugenia Piacquadio
Solana Beserman
Carolina Galindez
Jazmin Casandra Escalante
Luis Tamborini
Fernando Ayala
Clara Leban Vazquez
Facundo Marcone
Magdalena Bulit Goñi
Ignacio Arroyo
Miguel Colquicocha
Facundo Martín Gimenez
Milena Rocío Combina
Maria Vicari
Brian Burstein
Valentina Celesti
Juan Ignacio Amado Aranda
Luz Atala
Tomas Geuna
Maria Lourdes Lecich Basualdo
María Antonella Savina Lo Castro
Matias Agustin Molina
Ignacio González Padin
María Eugenia Ferreyra
Alfredo Leonardo Eube Madussi
Milagros Velazco
Camila Segura
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Marcos Maciel
María Cecilia Azar
Sofia Phileas
Melissa Victoria Diaz
Nicole Teren
Florencia Luz Marquez Bonino
Benjamin Valdez
Paula Florencia Alvarez Sanchez
Emiliano Cernaz
Mauricio Ariel Ventre
Mauro Cesar Malnatti
Ismael Franco
Javier Loza Vargas
Mauricio Zárate Gonzálvez
Miriam Sofia Sanjines Jorge
Pablo Arrien Oporto
Boris Farfan Lastra
María Victoria Rosales Pelleschi
Fernanda Veremeenco
Scarlett Jacqueline Loayza Orellana
Christian Gabriel Angles Salazar
Raquel Molina Arraya
Francisco F. Zenteno Santivañez
Maria Fernanda Rojas Sangüesa
Philipp Gabriel Schmidt Gonzalez
Luisa Quintao
Sebastian Coulon
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Dione Meruane
Paloma Silva
Ramon Andres Rojas
Victoria Elgueta
Vicente Hernán Guíñez Reyes
Josefina Silva
Francisco Sepulveda
Luis Francisco Rodriguez Rebolledo
Salvador Smith Lagos
Camilo Duarte Duran
Felipe Ignacio Montero Rafols
Antonia Ananias Salas
Alexander Herrera Cerda
Julian Avila
Daniela Palma
Alvaro Ramirez
German Florez
Nicolas Rosero
Jimmy Antony Perez Solano
Carlos Miranda
Nicolas Hernandez
Maria Alejandra Piedrahita Gutierrez
Andrea Aragon Salcedo
Camilo E. Fernandez
Alejandro Sandino Lalinde
Valentina Salazar de Greiff
Daniela Ayala Estupiñan
N° 5 Revista Digital Arbitraje Alumni 360