Flora en el área metropolitana
La flora en áreas urbanas y metropolitanas a menudo incluye una
combinación de plantas nativas, especies introducidas y especies
ornamentales utilizadas en paisajismo. Entre las principales
características de la flora en estas zonas se encuentran:
1. Árboles urbanos: Las ciudades suelen tener árboles
plantados en parques, avenidas y espacios públicos.
Dependiendo de la región, especies como el jacarandá, el
ficus, el álamo o el cedro son comunes. En zonas más
tropicales, pueden incluirse palmeras y otros árboles de sombra
como el caoba o el ceibo.
2. Áreas verdes: Parques y jardines públicos son áreas clave
donde la flora puede prosperar. Estos espacios suelen tener una
mezcla de césped, arbustos, flores ornamentales y árboles. En
muchas ciudades, se plantan especies resistentes a la
contaminación y a las condiciones de suelo urbano.
3. Plantas nativas y ornamentales: Aunque la vegetación en
las ciudades está compuesta en su mayoría por especies
introducidas, muchas ciudades están comenzando a promover
el uso de plantas nativas que requieren menos mantenimiento y
agua. En algunos casos, áreas protegidas dentro de la metrópoli
pueden albergar plantas autóctonas.
4. Vegetación en azoteas y muros: En los últimos años, ha
habido un aumento en la creación de jardines en azoteas y en la
plantación de vegetación vertical en los edificios para combatir
los efectos de la “isla de calor” urbana.
Fauna en el área metropolitana
La fauna urbana puede ser diversa, y muchas especies han
aprendido a coexistir con los humanos o incluso a beneficiarse de
la urbanización. Algunas de las especies más comunes en las áreas
metropolitanas incluyen:
1. Aves: Las ciudades son hábitat de una gran variedad de
aves, desde palomas y gorriones, que se han adaptado bien a
las zonas urbanas, hasta especies más silvestres como el
halcón peregrino, que puede aprovechar los altos edificios
para cazar. Otras aves comunes pueden incluir golondrinas,
cuervos y colibríes, dependiendo de la región.
2. Mamíferos pequeños: Algunas especies de mamíferos
también se han adaptado bien a las zonas metropolitanas. Entre
los más comunes están los roedores (ratones, ratas), ardillas,
y en algunos lugares zarigüeyas o mapaches. También se
pueden encontrar gatos y perros callejeros en muchas ciudades.
3. Insectos y arácnidos: Los insectos como las abejas,
mariposas, moscas, mosquitos y hormigas están presentes en
casi todas las áreas metropolitanas. Además, muchas ciudades
son hogar de una gran variedad de arácnidos como las arañas,
algunas de ellas beneficiosas para el control de plagas.
4. Reptiles y anfibios: En zonas más cálidas, es posible
encontrar lagartijas, geckos e incluso serpientes pequeñas
en algunas áreas metropolitanas, aunque suelen estar más
presentes en los parques y jardines. Los anfibios como las
ranas y los sapos también pueden habitar en áreas cercanas a
cuerpos de agua.
5. Especies acuáticas: En ciudades con ríos, lagos o
estanques, es posible observar especies de peces, tortugas de
agua dulce y aves acuáticas como los patos o garzas.
Desafíos para la flora y fauna
Las áreas metropolitanas representan varios desafíos para la flora
y la fauna debido a la expansión urbana, la contaminación, el
tráfico vehicular y el ruido. Sin embargo, muchas especies han
mostrado gran adaptabilidad. Los parques y reservas urbanas
desempeñan un papel clave para la conservación de estas
especies. Iniciativas de sostenibilidad como la creación de
corredores ecológicos, la reforestación y la protección de
humedales urbanos también han ayudado a mejorar el hábitat de
la vida silvestre.