teología
La cristología al servicio
del Evangelio
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El Jesús de los evangelios, y el Jesús que hoy
puede ser proclamado como una Buena Noticia,
es quien ha sido sensible al sufrimiento de la
humanidad.
J O R G E C O S TA D O AT S . J .
Centro Teológico Manuel Larraín
«Él nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano»
—Plegaria eucarística V/c
¿cómo puede cristo ser una buena noticia hoy? Esto era difícil de entender para el pensamiento
El Cristo del Nuevo Testamento lo fue para la gente griego. En contra de eso, Cirilo consiguió que el
de su tiempo. ¿Lo es para nosotros en la actualidad? concilio declarara que esta unión era tan profunda
En dos mil años de historia, la cristología ha procu- que Cristo constituía uno solo y el mismo sujeto. Un
rado explicar el misterio de Cristo precisamente para seguidor de Cirilo, Eutiques, llevó este pensamiento
favorecer esta posibilidad. Lo ha hecho con aciertos al extremo, en perjuicio de la humanidad de Cristo:
y errores; gracias a las claves culturales disponibles si Jesús era Dios, su divinidad habría debido anular
y, también, a pesar de ellas. Desde nuestro rincón su humanidad. Años después, Calcedonia condenó
geográfico-cultural, la cristología latinoamericana hace a Eutiques y, así, también condenó lo que a futuro
suyas las inculturaciones griega y latina que la preceden se llamaría «monofisismo» (la idea de la naturaleza
y, de la mano de la cristología del siglo XX, las corrige. divina como sujeto de la humanidad de Jesús). El gran
En las siguientes líneas, se describirá sucintamente concilio sostuvo que en la única persona del Verbo se
en qué consisten estas cristologías, poniendo especial unían sus dos naturalezas sin separarse ni mezclarse.
atención a las deshistorizaciones en que han incurrido Pero la cristología griega nunca logró zafarse del todo
y, así, han perjudicado la experiencia cristiana. de un tinte monofisista. Es decir, la inculturación
Este artículo quiere abrir el camino a una procla- del cristianismo en clave helénica no encontró los
mación actual de la bondad de Dios, quien a veces es términos exactos para hablar de una realidad que
cuestionado por una aparente insensibilidad ante el constituía un misterio, nada menos que el misterio
dolor humano. Esta bondad, sabemos, es acreditada central de la fe.
por la praxis compasiva de Cristo y de los cristianos
que toman en serio el sufrimiento.
«LO QUE NO ES ASUMIDO, NO ES SALVADO»
No obstante lo anterior, la cristología griega legó a la
LA INCULTURACIÓN GRIEGA Iglesia un principio decisivo. Los Padres griegos de-
Para la Iglesia, Jesús es el Hijo de Dios hecho hom- cían: «Lo que no ha sido asumido, no será salvado». A
bre. La Encarnación le hizo «igual a nosotros en saber, que la Encarnación de la Palabra –el Hijo de Dios
todo, excepto en el pecado» (Hb 4, 15). El Concilio de haciéndose verdaderamente hombre– es la condición
Calcedonia (año 451) lo declaró perfectamente Dios y exacta y la medida de la salvación de los seres huma-
perfectamente hombre y, para aclarar cómo podía ser la nos. Dicho en un sentido figurado, si Jesús no hubiera
unión de esta doble realidad de Cristo, usó términos necesitado tomar agua, nunca habría comprendido
de la filosofía griega. lo que es tener sed; si no hubiera existido en Jesús la
Antes, en el Concilio de Éfeso (año 431) el patriarca posibilidad de enamorarse, no habría tenido nada
Cirilo de Alejandría había hecho prevalecer su pensa- que enseñar sobre la sexualidad humana. La ley de la
miento sobre el patriarca de Constantinopla, Nestorio, Encarnación reza que, por haber sido Jesús humano
quien planteaba que en Jesús se unían «dos» sujetos: como María, José o cualquiera de nosotros, podemos
el Hijo de Dios y Jesús de Nazaret. considerarlo nuestro salvador. De no haber sido uno
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como nosotros –de haber sido un «súper hombre», con la naturaleza humana en Cristo. Jesús debió ser
por ejemplo–, tenerlo a él como modelo a seguir nos perfectamente hombre para satisfacer el honor del
sería sumamente dañino, pues hace daño tratar de ser Padre herido por los pecados, asumiendo la obligación
algo que por naturaleza supera nuestras posibilidades. humana de hacerse responsable de sus actos y, al mismo
El caso es que aquella recién señalada dificultad para tiempo, ser perfectamente Dios para que su muerte en
hablar de la unidad de Cristo se ha traducido hasta la cruz tuviera un valor infinito3. Pero la explicación
hoy en pensar que Jesús fue omnisciente (que lo sabía de la salvación por la vía de la satisfacción del santo
todo) y omnipotente (que lo podía todo), lo cual para benedictino no consideraba ni la importancia teológica
nosotros es imposible. de la dedicación terrena de Jesús al advenimiento del
En este sentido, la más problemática de las herejías reino de Dios, ni la de su resurrección. En vez, redujo
ha sido el afartodocetismo: el Hijo de Dios, desde el misterio salvífico de Cristo al sacrificio de la cruz
la Encarnación en adelante, ha sido «incorrupti- para el perdón de los pecados4 .
ble» (áfthartía), es decir, impasible, insensible y, en El Nuevo Testamento, sin embargo, nos dice otra
consecuencia, imperturbable e indiferente ante el cosa. Jesús en los evangelios aparece abocado a la libe-
sufrimiento humano. Solo habría podido sufrir en ración de los oprimidos, a la curación de los enfermos,
virtud del poder del Verbo divino. al exorcismo de los endemoniados, a la reanimación
Esta idea fue combatida por el teólogo Leoncio de de los muertos, a la rehabilitación de los inocentes
Bizancio (siglo VI), quien pensaba que el Verbo, dada descalificados por los fariseos. Asimismo, él surge
su naturaleza humana, debió sufrir igual que cualquier como el profeta que anuncia las bienaventuranzas
ser humano. Sin embargo, este pensamiento también a los pobres sin cerrarlas a los ricos. Es cierto que el
se lo ha debido considerar problemático. Mientras Jesús neotestamentario también declara el perdón a
sus contrincantes negaban a la naturaleza humana los pecadores, pero no puede afirmarse que esta haya
la corruptibilidad, Leoncio pensaba que esta podía sido la característica principal de su ministerio. Lo
sufrir las veces que el Verbo se lo concediera: el Hijo distintivo de Jesús a este respecto es su sensibilidad,
de Dios hecho hombre sufría, pero podía algunas su empatía, su capacidad de sufrir con el sufrimiento
veces no hacerlo, en razón de «alguna utilidad»1. Pero humano y alegrarse de su liberación. No puede decirse
¿qué es esto que un ser humano pueda sufrir cuando que le obsesionaba el perdón de los pecados. Menos
quiera? ¿Acaso los sufrimientos no se nos imponen aún, que haya querido inmolarse en holocausto por
contra nuestra voluntad? Y, en consecuencia, ¿cómo su expiación.
podríamos tratar de imitar a un Jesús afartodoceta así, A Anselmo no corresponde atribuírsele una ex-
sin hacernos daño, como se ha dicho anteriormente? plicación de este tipo. Él mismo deplora que alguien
Sufrir no es una imperfección, tampoco es un pecado. piense que se puede condenar a un inocente para salvar
Pedirnos que, al igual que un Jesús afartodoceta, los a un culpable. Pero, al descuidar la consideración de
cristianos no suframos, constituiría una crueldad. los hechos que condujeron al asesinato de Jesús, su
modo de entender la articulación entre misericordia
y justicia divinas pudo prestarse fácilmente para una
LA INCULTURACIÓN LATINA pérdida de la gratuidad de la Encarnación.
La cristología griega tuvo otra virtud. Subrayó la gra-
tuidad de una salvación que concibió como don de la
filiación divina a los seres humanos. En virtud de la
Encarnación, se decía, Dios había hecho de los seres
humanos hijos e hijas de Dios. Pero fue la cristología
latina por excelencia la que salvaguardó el valor de la
libertad de Jesús, destacando su entrega voluntaria en la
cruz2. Esta cristología, sin embargo, terminó por extra- Recién en la última centuria la teología
viar la gratuidad de la idea de salvación de los griegos.
En el siglo XI, san Anselmo planteó una pregunta
ahondó en la interioridad de Jesús, en
que marcará la cristología por otro milenio: Cur Deus su fe en un Dios que él llamó Abbá y en
homo? Así tituló una obra notable. ¿Por qué Dios se hizo
hombre? La respuesta fue, en breve, para el perdón de comprender que su relación con su Padre se
los pecados. De este perdón dependía la reconstitución daba en términos espirituales, es decir, en
de aquel orden que Dios había dado al universo para
que los seres humanos fueran felices. A tal efecto, An- virtud del Espíritu Santo.
selmo aprovechó la conclusión de la cristología griega,
a saber, la concepción de la unidad del Verbo divino
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LA SATISFACCIÓN PENAL DE CRISTO La cristología latinoamericana ha concebido
En los siglos sucesivos, las teologías hicieron depen-
der totalmente la salvación del sacrificio de Jesús. La
la salvación trascendente como liberación
teología de la satisfacción penal de Cristo terminó intrahistórica para los oprimidos. Lo más
por corromper por completo la idea bíblica de la re-
dención. En este caso, se vio a Cristo cumpliendo una distintivo, seguramente, ha sido la atención
sustitución vicaria del castigo divino que merecían los que los cristólogos latinoamericanos han
seres humanos en conjunto, a causa de sus pecados.
Cito a Bossuet: puesto en los inocentes del mal del mundo.
«Figuraos, pues, cristianos, que todo cuanto habéis
escuchado no es más que un débil preparativo: era
menester que el gran golpe del sacrifico de Jesucris-
to, que derriba a esta víctima pública a los pies de la nimiento espiritual de la voluntad de su Padre. Este
justicia divina, cayera sobre la cruz y procediera de Cristo no representa a los inocentes que se preguntan
una fuerza mayor que la de las criaturas. En efecto, dónde está su Dios que no viene a liberarlos. Él es el
solo a Dios pertenece vengar las injurias; mientras hombre-Dios ofrecido en sacrifico a un Dios vengativo.
no intervenga en ello su mano, los pecados solo
serán castigados débilmente: solo a él pertenece INCULTURACIÓN LATINOAMERICANA:
hacer justicia a los pecadores como es debido, y LA REHISTORIZACIÓN DE CRISTO
solo él tiene el brazo suficientemente poderoso Recién en el siglo XX la cristología superará las con-
para tratarlos como se merecen. ‘¡A mí, dice, a mí cepciones ahistóricas de Cristo y del misterio de la
la venganza! Yo sabré pagar debidamente lo que se salvación. Lo hará gracias a los estudios críticos del
les debe: Mihi vindicta e ego retribuam’ (Rom 12, 19). Nuevo Testamento y del estudio del pensamiento de
Era pues preciso, hermanos míos, que él cayera con los Padres de la Iglesia. A lo largo de los dos mil años
todos sus rayos contra su Hijo; y puesto que había de cristianismo, siempre hubo autores que, como
puesto en él todos nuestros pecados, debía poner Ireneo, tuvieron una visión histórica de Cristo y de su
también allí toda su justa venganza» 5 . señorío escatológico. Pero recién en la última centu-
ria la teología ahondó en la interioridad de Jesús, en
Esta homilía no es un caso extraño entre los pre- su fe en un Dios que él llamó Abbá y en comprender
dicadores y los teólogos del siglo XVI y los siguientes. que su relación con su Padre se daba en términos
Conocemos discursos semejantes en Lutero, Calvino, espirituales, es decir, en virtud del Espíritu Santo. El
Grotius, Bourdaleou, de Maistre, Monsabré, d’Hulst,
Gay, Corne, Hugon. Pero ¿qué ha podido tener que
ver este Dios con el Abbá («papito») del Jesús de los 1 Di Bizanzio, Leonzio, «Dialogo contro gli afartodoceti», en Le opere (Intro-
duzione, traduzione e note a cura di Carlo Dell’Osso, Città Nuova, Roma,
evangelios? Ciertamente, nada. Este Dios no es mi- 2001),105-106.
2 Cf. Bernard Sesboüé, Jesucristo, el único mediador, vol. I (Salamanca: Secreta-
sericordioso, sino inmisericorde. Su justicia no es riado trinitario, 1988), 65-66. La cristología griega, aunque de un modo muy
expresión de su amor por los pecadores. Para la teoría abstracto, había recuperado el valor de la voluntad humana de Jesús —el prin-
cipio de su libertad—, condenando el monoteletismo (concilio de Constanti-
de la satisfacción penal, la inocencia de Cristo es mo- nopla III, año 680-681). Esta herejía consideraba que en Jesús había una sola
neda de cambio por la salvación de una humanidad voluntad, a saber, la divina, con lo cual se pensaba que quedaba asegurada su
impecancia.
toda ella pecadora. El Dios de estos teólogos necesita 3 Afirma Anselmo: «Jesús ha debido ser perfectamente Dios y perfectamente
hombre. La satisfacción «no podrá darla si no es verdadero Dios, ni estará
sangre inocente para hacer justicia. obligado a ella si no es verdadero hombre. Y como es necesario que exista un
Vistas las cosas con atención, en estos autores Cristo Dios hombre con las dos naturalezas bien distintas, también lo es que estas
dos naturalezas distintas y perfectas se reúnan en una sola persona» (Ansel-
sufre, pero no por los inocentes. En la óptica sacrifi- mo de Canterbury «Por qué Dios se hizo hombre», en Obras completas de San
cialista no hay inocentes. ¿Sufre por los culpables? Él, Anselmo, vol. I, BAC, Madrid 1952, 837).
4 El Dios de Anselmo es, al mismo tiempo, misericordioso y justo; su justicia es
en realidad, es solo un pedazo de carne cuya historia, expresión de su amor gratuito por el ser humano. Su argumentación opera de
la de su predicación de las bienaventuranzas y la de la siguiente manera: el pecado del ser humano ha ofendido el honor de Dios,
con lo cual se ha roto el orden del universo del cual depende la realización de
quienes lo asesinan, no cuenta. Cristo mismo es con- la humanidad; Dios, que quiere que el ser humano se salve, no lo puede hacer
directamente, sin respeto de la libertad de quien pecó y, en consecuencia, de
siderado un «pecado», síntesis del pecado del mundo, quien en justicia debe reparar el daño causado; dado que según el derecho
que Dios no puede tolerar. Las representaciones de romano se debía satisfacer en proporción a la dignidad del ofendido, esta
situación demanda que la satisfacción la realice el Hijo de Dios, pues solo él
su pasión son engañosas. No es así que sufre un ser es al mismo tiempo Dios y hombre; este, inocente y a la vez representante de
humano. El sacrificialismo también es una suerte de los culpables, satisface el honor divino con una entrega libre y extrema, muy
superior a la corresponde esperar de un ser humano cualquiera.
afartodocetismo. El Cristo de la mera cruz no tiene 5 J. Bossuet, Carëme des Minimes, pour le Vendredi Saint, 26 mars 1660, 3e
point. Oeuvres oratoires, ed. J. Lebarcq, D.D.B., Paris 1916, t. 3, 385.
interioridad, no es empático, no se aproblema con 6 Jon Sobrino, Jesucristo liberador: lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret
nada, no tiene fe, no ha hecho un camino de discer- (Madrid: Editorial Trotta, 1991). 322.
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Concilio Vaticano II registró esta novedad en términos La respuesta que la cristología de la
sucintos: «Trabajó con manos humanas, pensó con
inteligencia humana, obró con voluntad humana, amó
liberación ofrece a la interrogante sobre
con corazón humano. Nacido de la Virgen María, se la bondad de Dios proviene de la praxis
hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante
en todo a nosotros, excepto en el pecado» (GS 22). histórica misericordiosa y justa de Jesús de
La cristología latinoamericana de la liberación se Nazaret.
ha beneficiado de este giro historizante de la teología
y lo ha llevado más lejos. Ha concebido la salvación
trascendente como liberación intrahistórica para los
oprimidos. Lo más distintivo, seguramente, ha sido
la atención que los cristólogos latinoamericanos han
puesto en los inocentes del mal del mundo. Ella no que Dios es bueno. La Iglesia, los cristianos en general,
olvida la redención de los pecadores, pero entiende como seguidores del Cristo resucitado acreditan que
su salvación a modo de reconciliación con sus vícti- Dios es creíble. Lo hacen en virtud del Espíritu del
mas. En la historia de la humanidad ha habido y hay hombre que creyó que Dios lo amaba como a un hijo
inocentes, gentes, pueblos explotados y martirizados y que los ama a ellos de la misma manera.
sin muchas veces saber siquiera por qué. Jon Sobrino, Todavía más, los cristólogos latinoamericanos,
bajo el influjo de Ignacio Ellacuría, sostiene: inspirados en el Siervo sufriente de Isaías, creen que
Dios salva a través de las víctimas. El mismo Sobrino
«Morir crucificado no significa simplemente morir, afirma:
sino ser dado muerte. Cruz significa, entonces, que
hay víctimas y que hay verdugos, que los pueblos «Pero ese pueblo crucificado, en forma más di-
crucificados no caen del cielo (si se siguiera la inercia ferenciada en su concreta realidad histórica por
de la metáfora, habría que decir más bien que surgen ser pueblo y no un individuo, se asemeja a Cristo
del infierno). Y por mucho que se quiera dulcificar crucificado y lo hace presente en la historia. Lo
el hecho y complejizar sus causas, es verdad que la hace presente, ante todo, por el hecho nudo de es-
cruz de los pueblos del Tercer Mundo es una cruz tar masivamente en la cruz, pero lo hace presente
que muy fundamentalmente les es infligida por los también porque, como el cordero de Dios, carga
diversos poderes que se adueñan del continente en con el pecado del mundo, y cargando con él ofrece
connivencia con los poderes locales»6. a todos luz y salvación»7.
No puede decirse que Cristo haya muerto para CONCLUSIÓN
salvar a estos pueblos de sus pecados. Es un horror La deshistorización de la cristología ha podido tener
endosar a inocentes el pecado de los demás (como se consecuencias negativas en su servicio al anuncio
lo ha hecho, por ejemplo, con los pobres, las mujeres del Evangelio. La cristología griega no logró zafarse
y los abusados sexualmente, cuyos victimarios les han del monofisismo que implicaba su pensar a Cristo
hacen sentir vergüenza de condiciones o de actos que, en términos excesivamente abstractos. La cristología
en realidad, han sido suyos). Tampoco puede decirse latina dio a este concepto abstracto de Cristo una nueva
que Dios haya necesitado el asesinato del inocente vuelta de tuerca. Centró la salvación en el sacrificio
Jesús para salvar a los pecadores, sin propagar una para el perdón de los pecados, arruinando la gratuidad
idea completamente perversa del cristianismo. del amor de Dios.
Más bien, la cruz es el lugar en el cual Cristo padece A diferencia de estas, la cristología contemporánea
la inhumanidad de un pecado que Dios cancela al re- ha recuperado la índole histórica de Cristo. La cris-
sucitarlo. En la óptica de la cristología de la liberación, tología de la liberación, en particular, ha recordado
se puede afirmar que Jesús muere para liberar a las que, antes que para los pecadores, la Encarnación tuvo
víctimas inocentes y también para redimir a los peca- lugar para liberar a las víctimas de la opresión y la
dores. Pero es demencial no establecer una diferencia humanidad de sus múltiples padecimientos. La Iglesia
entre ellos y estos. Nada debiera suprimir, por cierto, que hoy supera su afartodocetismo, que quiere ser
el derecho de las víctimas a preguntar por la respon- «una Iglesia pobre y para los pobres» (Papa Francisco),
sabilidad que cabe a Dios en el fracaso de su creación. prueba que Dios verdaderamente ama al ser humano
La respuesta que la cristología de la liberación ofrece y proclama otra vez el Evangelio.
a la interrogante sobre la bondad de Dios proviene de
la praxis histórica misericordiosa y justa de Jesús de
Nazaret. Jesús, amando a todos y sin límite, prueba 7 Sobrino. 333.
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