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Trastornos Disociativos

El documento aborda los trastornos disociativos, incluyendo la amnesia disociativa y el trastorno de despersonalización/desrealización, analizando sus causas, síntomas y tratamientos. Se discuten factores biológicos, cognitivos y socioculturales que contribuyen a estos trastornos, así como la prevalencia y características específicas de cada tipo de amnesia disociativa. Además, se enfatiza la importancia de la psicoterapia en el tratamiento de estos trastornos, junto con el uso complementario de fármacos.

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Trastornos Disociativos

El documento aborda los trastornos disociativos, incluyendo la amnesia disociativa y el trastorno de despersonalización/desrealización, analizando sus causas, síntomas y tratamientos. Se discuten factores biológicos, cognitivos y socioculturales que contribuyen a estos trastornos, así como la prevalencia y características específicas de cada tipo de amnesia disociativa. Además, se enfatiza la importancia de la psicoterapia en el tratamiento de estos trastornos, junto con el uso complementario de fármacos.

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UNIVERSIDAD TANGAMANGA, PLANTEL SAUCITO

PSICOPATOLOGIA DE ADULTOS 1

TRASTORNOS DISOCIATIVOS

JAVIER OJEDA DELGADO

4 -A

SAN LUIS POTOSI, SLP. 07 DICIEMBRE 2024


CONTEXTO HISTÓRICO
Biológica
Si bien los estudios sobre la implicación de los fundamentos genéticos necesitan
investigación adicional, hay alguna sugerencia de que las tasas de heredabilidad para la
disociación furia de 50-60% (Pieper, Out, Bakermans-Kranenburg, Van Ijzendoorn, 2011).
Sin embargo, se sugiere que la combinación de factores genéticos y ambientales puede
jugar un papel más importante en el desarrollo de trastornos disociativos que la genética
sola (Pieper, Out, Bakermans-Kranenburg, Van Ijzendoorn, 2011).
Cognitivo
Una teoría cognitiva propuesta de los trastornos disociativos, particularmente la amnesia
disociativa, es un déficit de recuperación de memoria. Más específicamente, Kopelman
(2000) teoriza que la combinación de estrés psicológico y otras predisposiciones
biopsicosociales afecta la capacidad del sistema ejecutivo de lóbulos frontales para
recuperar memorias autobiográficas (Picard et al., 2013). Los estudios de neuroimagen
han apoyado esta teoría al mostrar déficits en varias regiones prefrontales, que es un área
responsable de la recuperación de la memoria (Picard et al., 2013). A pesar de estos
hallazgos, todavía hay cierto debate sobre qué regiones cerebrales específicas dentro del
sistema ejecutivo son responsables de las dificultades de recuperación, ya que estudios
de investigación han reportado hallazgos mixtos.
Específicos del trastorno de identidad disociativo, los estudios de neuroimagen han
mostrado diferencias en la activación del hipocampo entre subpersonalidades (Tsai,
Condie, Wu & Chang, 1999). Como recordarás, el hipocampo se encarga de almacenar
información desde la memoria a corto plazo hasta la memoria a largo plazo. Se plantea la
hipótesis de que esta región cerebral es responsable de la generación de estados
disociativos y amnesia (Staniloiu & Markowitsch, 2010).
Sociocultural
El modelo sociocultural de los trastornos disociativos ha sido influenciado principalmente
por Lilienfeld y sus colegas (1999) quienes argumentan que la influencia de los medios
masivos y sus publicaciones de trastornos disociativos, proporcionan un modelo para que
los individuos no solo aprendan sobre los trastornos disociativos sino que también se
involucren en comportamientos disociativos. Esta teoría ha sido apoyada por el aumento
significativo de casos de trastorno de identidad disociativo tras la publicación de Sybil, una
documentación de las 16 subpersonalidades de una mujer (Goff & Simms, 1993).
Estas producciones de medios masivos no solo son sugerentes para los pacientes. Se ha
sugerido que los medios de comunicación también influyen en la forma en que los
médicos recopilan información sobre los síntomas disociativos de los pacientes. Por
ejemplo, los terapeutas pueden usar inconscientemente preguntas o técnicas en sesión
que evocan tipos disociativos de problemas en su paciente después de la exposición a
una fuente de medios que discuten los trastornos disociativos.
Psicodinámica
La teoría psicodinámica de los trastornos disociativos asume que los trastornos
disociativos son causados por pensamientos y sentimientos reprimidos de un individuo
relacionados con un evento desagradable o traumático (Richardson, 1998). Al bloquear
estos pensamientos y sentimientos, el individuo se está protegiendo inconscientemente
de recuerdos dolorosos.
Si bien una sola incidencia de represión puede explicar la amnesia disociativa, los teóricos
psicodinámicos creen que el trastorno de identidad disociativo es el resultado de la
exposición repetida a experiencias traumáticas, como el abuso infantil, el abandono o el
abandono (Dalenberg et al., 2012). De acuerdo con la perspectiva psicodinámica, los
niños que experimentan eventos traumáticos repetidos como el abuso físico o el descuido
parental carecen del apoyo y los recursos para hacer frente a estas experiencias. Para
escapar de su situación actual, los niños desarrollan diferentes personalidades para huir
esencialmente de la peligrosa situación en la que se encuentran. Si bien hay evidencia
científica limitada para apoyar esta teoría, la naturaleza del trauma psicológico infantil
severo es consistente con esta teoría, ya que los individuos con trastorno de identidad
disociativo tienen la tasa más alta de trauma psicológico infantil en comparación con todos
los demás trastornos psiquiátricos (Sar, 2011).
AMNESIA DISOCIATIVA
La amnesia disociativa es un tipo de trastorno disociativo que aparece como tal en el DSM
(Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales). Solo es necesario un episodio de
amnesia para poder diagnosticarla (aunque pueden aparecer más).
Los trastornos disociativos engloban una serie de alteraciones psicológicas que implican
una desconexión o ruptura en los procesos de memoria, identidad, percepción y/o
conciencia. Es decir, implican una falta de continuidad en alguno (o entre algunos) de
estos aspectos o procesos de la persona.
Síntomas
El síntoma principal de la amnesia disociativa es una alteración importante en la
capacidad para recordar información personal importante. Se puede producir uno o más
episodios, aunque solo es necesario uno para poder diagnosticar la amnesia disociativa.
Generalmente la información que se olvida es de naturaleza traumática o estresante. Esta
incapacidad para recordar es demasiado amplia para ser explicada a partir de un olvido
ordinario o “normal”. Los síntomas causan un importante malestar en la persona o
interfieren en la vida y funcionamiento de ésta.
Además, para poder realizar el diagnóstico, esta alteración que se produce en la
capacidad de recordar, no se da de forma exclusiva dentro de otro trastorno mental, como
por ejemplo un trastorno de identidad disociativo, fugas disociativas, trastorno por estrés
postraumático (TEPT), trastorno de somatización, etc.
La amnesia tampoco se produce por los efectos directos de una sustancia psicoactiva
(droga) o de un fármaco, ni se explica por una enfermedad médica o neurológica.
Características
La información que se “pierde” u olvida en la amnesia disociativa, generalmente forma
parte de la conciencia consciente de la persona, es decir, es su memoria autobiográfica la
que está afectada. Sin embargo, aunque la persona no pueda acceder a dicha
información, ésta puede seguir influyendo en la conducta.
Por ejemplo, pensemos en una mujer con amnesia disociativa que ha sido violada en un
ascensor, y que no puede volver a subir en uno aunque sea incapaz de recordar el
suceso.
La prevalencia a 12 meses de la amnesia disociativa gira en torno al 1.8%; es más
frecuente en mujeres (2.6%) en comparación con los hombres (1%).
Causas
Generalmente los trastornos disociativos se originan como reacción a una situación
extremadamente estresante o traumática (un trauma); surgen como un mecanismo de
defensa para la persona (aunque desadaptativo), para “protegerla” de recuerdos
demasiado traumáticos o difíciles de procesar.
Se trata de respuestas reactivas a las situaciones externas, pero llevadas al extremo y
disfuncionales; así, cuando dichas respuestas se convierten en trastornos, lógicamente
pasan a ser respuestas desadaptativas.
De esta forma, la amnesia disociativa suele producirse por situaciones altamente
traumáticas que la persona vive y que es incapaz de procesar de forma funcional. Estas
experiencias traumáticas o estresantes se pueden sufrir directamente (por ejemplo abuso
sexual) o se pueden simplemente presenciar.
Tipos
La amnesia disociativa puede ser de cinco tipos: localizada, selectiva, generalizada,
sistematizada y continua.
1. Amnesia localizada
La amnesia localizada implica no poder recordar un evento específico o un período de
tiempo concreto. Son lagunas concretas en la memoria, y se relacionan con un trauma o
estresores. En este caso la amnesia puede durar horas, días o más tiempo.
Generalmente el período olvidado va de minutos hasta década, pero lo característico aquí
es que el período está claramente delimitado.
2. Amnesia selectiva
Este segundo tipo de amnesia disociativa conlleva el hecho de olvidar únicamente
algunos eventos (o partes concretas de ellos) durante un cierto período de tiempo. Puede
aparecer conjuntamente con la anterior.
3. Amnesia generalizada
Aquí la afectación de la memoria es mucho mayor, y los pacientes pueden llevar a olvidar
su propia identidad y su historia de vida. Algunos de ellos incluso no pueden acceder a las
habilidades aprendidas, e incluso pierden la información que tienen sobre el mundo. Su
inicio es repentino.
Es menos frecuente que las anteriores, y más común entre veteranos de guerra, personas
agredidas sexualmente y personas que han vivido un estrés o conflicto extremo.
4. Amnesia sistematizada
En este caso la persona olvida información de una categoría o naturaleza específica, por
ejemplo información sobre el sonido que rodea un suceso, acerca de una persona en
concreto, elementos visuales, olores, etc.
5. Amnesia continua
En la amnesia disociativa continua, las personas olvidan información desde un punto
temporal concreto hasta la actualidad (abarcando el presente). Es decir, se da una
amnesia retrógrada (del pasado) y anterógrada (del presente).
En este caso, la mayoría de los pacientes son conscientes (o en parte) de sus lagunas en
la memoria.
Tratamiento
El tratamiento de la amnesia disociativa incluye la psicoterapia y algunos tipos de
fármacos (antidepresivos, ansiolíticos), siendo éstos últimos complementarios a la
intervención psicológica (lo ideal será que se utilicen de este modo para facilitar el trabajo
psicoterapéutico, que el paciente esté más tranquilo poder acceder a él.
La terapia psicológica tendrá como uno de sus objetivos que la persona pueda procesar y
entender lo que vivió, por eso se deberá trabajar sobre el acontecimiento y las secuelas
psicológicas que éste está produciendo.
Las personas que presentan un cuadro de amnesia disociativa pueden aparecer
confundidas y angustiadas; otras, en cambio, pueden mostrarse indiferentes. Será
fundamental trabajar desde la empatía y la flexibilidad.

TRASTORNOS DE DESPERSONALIZACION Y DESREALIZACION


El trastorno generalmente se desencadena por un acontecimiento estresante grave, en
particular el maltrato emocional o la negligencia durante la infancia u otros
acontecimientos estresantes importantes (como experimentar o presenciar maltrato
físico).
Las sensaciones de desconexión de uno mismo o del entorno pueden aparecer de forma
periódica o continua.
Una vez realizadas las pruebas convenientes para descartar otras posibles causas, los
médicos diagnostican el trastorno en función de los síntomas.
La psicoterapia, en especial la terapia cognitivo-conductual, suele resultar útil.
Son frecuentes lo sentimientos temporales de despersonalización y/o desrealización.
Alrededor de la mitad de las personas afectadas se sienten en uno u otro momento
desconectadas de sí mismas (despersonalización) o de su entorno (desrealización). Este
sentimiento suele ocurrir después de que la persona en cuestión
Se exponga a un peligro potencialmente letal
Consuma ciertas drogas recreativas (como marihuana, alucinógenos, ketamina o
metilendioximetanfetamina [éxtasis]
Se canse mucho
Se vea privada de sueño o de estimulación sensorial (como puede ocurrir cuando se
encuentra en una unidad de cuidados intensivos)
La despersonalización o la desrealización también se pueden presentar como un síntoma
de muchos otros trastornos de salud mental, así como de trastornos físicos, como por
ejemplo los trastornos convulsivos.
Los sentimientos de despersonalización/desrealización se consideran un trastorno cuando
ocurre lo siguiente:
La despersonalización o la desrealización se produce por sí sola (es decir, no está
provocada por el consumo de drogas recreativas o por otro trastorno de salud mental) y
persiste o reaparece.
Los síntomas son muy angustiosos o hacen que a la persona le resulte difícil funcionar
con normalidad en el hogar o en el trabajo.
El trastorno de despersonalización/desrealización se presenta aproximadamente en el 2%
de la población y afecta a hombres y mujeres por igual.
Este trastorno puede comenzar durante la primera infancia o hacia la mitad de ésta. Es
muy poco frecuente que empiece después de los 40 años.
Causas del trastorno de despersonalización/desrealización
El trastorno de despersonalización/desrealización a menudo se desarrolla en personas
que han sufrido un acontecimiento estresante grave, como los siguientes:
Maltrato emocional o negligencia durante la infancia
Maltrato físico
Experimentar o presenciar violencia doméstica
Haber tenido un progenitor gravemente deteriorado o mentalmente enfermo
Muerte inesperada de un ser querido
Los síntomas se pueden desencadenar a causa de un acontecimiento estresante grave
(por ejemplo, debido a las relaciones personales, las finanzas o el trabajo), depresión,
ansiedad o consumo de drogas ilegales. Sin embargo, en el 25 al 50% de los casos, las
causas del estrés son relativamente menores o no se pueden identificar.
Síntomas del trastorno de despersonalización/desrealización
Los síntomas del trastorno de despersonalización/desrealización pueden empezar de
forma gradual o repentina. Los episodios pueden durar sólo unas horas o días, semanas,
meses o años. Pueden consistir en despersonalización, desrealización o ambos. La
intensidad de los síntomas a menudo aumenta y disminuye. Cuando la enfermedad es
grave, los síntomas pueden estar presentes y persistir con la misma intensidad durante
años o incluso décadas.
Los síntomas de despersonalización incluyen
Sentirse desconectado del propio cuerpo, de la mente, de los sentimientos y/o de las
sensaciones
Algunas personas lo describen diciendo que se sienten irreales o como autómatas, sin
control sobre lo que hacen o dicen. Pueden sentirse emocionalmente o físicamente
agarrotadas. Estas personas pueden describirse a sí mismas como si fueran
observadores externos de su propia vida o como "muertos vivientes".
Los síntomas de desrealización incluyen
Sentirse desconectado del entorno (personas, objetos, o todo en general), que parece
irreal.
La persona se puede sentir como si estuviera en un sueño o sumergido en la niebla o
como si una pared de vidrio o un velo le separara de su entorno. El mundo parece sin
vida, incoloro o artificial. El mundo le puede parecer distorsionado. Por ejemplo, los
objetos pueden aparecer borrosos o inusualmente claros o bien planos o más grandes o
más pequeños de lo que son en realidad. Los sonidos pueden parecer más fuertes o más
suaves de lo que son. El tiempo puede parecer que transcurre demasiado lentamente o
demasiado rápido.
Estos síntomas casi siempre provocan un gran malestar. Para algunas personas resultan
insoportables. La ansiedad y la depresión son frecuentes. Muchos tienen miedo de que
los síntomas sean consecuencia de un daño cerebral irreversible. A muchos les preocupa
su existencia real o comprueban repetidamente si sus percepciones son reales.
El estrés, un estado de depresión o de ansiedad que empeora, un entorno nuevo o sobre
estimulante y la falta de sueño pueden empeorar los síntomas.
Los síntomas son a menudo persistentes. Las personas afectadas pueden presentar
síntomas de forma permanente o de forma intermitente, con periodos de tiempo
asintomáticos.
A menudo las personas tienen grandes dificultades para describir sus síntomas y creen o
temen volverse locas. No obstante, siempre permanecen conscientes de que sus
experiencias de desconexión no son reales, sino que son solo reflejos de sus
sensaciones. Esta conciencia de enfermedad es lo que distingue a los trastornos de
despersonalización/desrealización del trastorno psicótico. Las personas afectadas por un
trastorno psicótico, como la esquizofrenia, tienen pensamientos que no son coherentes
con la realidad, pero no se dan cuenta de que son diferentes de los pensamientos
habituales.
Diagnóstico del trastorno de despersonalización/desrealización
Evaluación médica, basada en criterios diagnósticos específicos del Manual diagnóstico y
estadístico de los trastornos mentales, Quinta edición, Revisión de texto (DSM-5-TR, por
sus siglas en inglés). En algunas ocasiones, pruebas para descartar otras posibles causas
de estas alteraciones
Los médicos sospechan el trastorno basándose en los síntomas: Las personas afectadas
tienen episodios de despersonalización, de desrealización o de ambos tipos, que duran
mucho tiempo o se repiten, y saben que sus experiencias disociativas no son reales.

La persona en cuestión está muy angustiada por sus síntomas, o bien éstos le impiden
desenvolverse adecuadamente en situaciones sociales o en el trabajo.
Con el fin de descartar la existencia de otros trastornos como causa de los síntomas,
incluyendo otros trastornos de salud mental, los trastornos convulsivos y el abuso de
sustancias, se realiza una exploración física y, en ocasiones, pruebas complementarias.
Estas pruebas pueden ser la resonancia magnética nuclear (RMN), la tomografía
computarizada (TC), la electroencefalografía (EEG) y el análisis de sangre y de orina
destinado a detectar la presencia de drogas.
Para establecer el diagnóstico también son útiles los test psicológicos, los cuestionarios y
las entrevistas estructuradas.
Tratamiento del trastorno de despersonalización/desrealización
Psicoterapia
En ocasiones ansiolíticos y antidepresivos
El trastorno de despersonalización/desrealización puede remitir sin tratamiento. El
tratamiento solo está indicado si la enfermedad es persistente, repetitiva o causa un
malestar grave.
Varios métodos de psicoterapia han sido eficaces para algunas personas. El trastorno de
despersonalización/desrealización a menudo aparece asociado o está desencadenado
por otros trastornos de la salud mental (como la ansiedad o la depresión), que sí
requieren tratamiento. También debe tratarse cualquier estado de tensión emocional que
actuara como desencadenante de los síntomas o que pudiera haber contribuido al
desarrollo del trastorno de despersonalización/desrealización.
Las siguientes técnicas pueden ser beneficiosas:
Las terapias cognitivas permiten bloquear el pensamiento obsesivo sobre el estado de
irrealidad.
Las técnicas conductuales pueden ayudar a la persona a interesarse por tareas que le
distraigan de la despersonalización.
Las técnicas de enraizamiento utilizan los cinco sentidos (oído, tacto, olfato, gusto y vista)
para ayudar a las personas a sentirse más conectadas consigo mismas y con el mundo.
Por ejemplo, mediante música a mucho volumen o un trozo de hielo colocado en la mano.
Estas sensaciones resultan difíciles de ignorar y hacen que las personas tomen
conciencia de sí mismas en el preciso momento en que las experimentan.
Las técnicas psicodinámicas ayudan a la persona a ocuparse de los conflictos que le
resultan insoportables, de los sentimientos negativos y de las experiencias de las que la
persona siente que debe desconectarse.
Mediante el seguimiento y etiquetado a cada momento de la disociación y el afecto (la
expresión externa de las emociones y los pensamientos) se enseña a las personas
afectadas a reconocer e identificar sus sentimientos de disociación. Tal reconocimiento
resulta útil a algunas personas. Esta técnica también ayuda a las personas afectadas a
centrarse en lo que está sucediendo en cada momento.
Se han utilizado varios fármacos para tratar el trastorno de
despersonalización/desrealización, pero ninguno ha demostrado ser eficaz. Los
ansiolíticos y los antidepresivos son útiles en algunos casos, fundamentalmente porque
alivian la ansiedad o la depresión, presentes en muchas de las personas con trastorno de
despersonalización/desrealización. No obstante, los ansiolíticos también pueden
incrementar los sentimientos de despersonalización/desrealización, por lo que los
médicos realizan un cuidadoso seguimiento del uso de tales fármacos.
Pronóstico del trastorno de despersonalización/desrealización
Muchas personas consiguen recuperarse por completo del trastorno de
despersonalización/desrealización, especialmente si los síntomas aparecen como
consecuencia de estados de tensión emocional abordables durante el tratamiento. Otras
personas no responden adecuadamente al tratamiento, y el trastorno se convierte en
crónico. En algunas personas, el trastorno de despersonalización/desrealización
desaparece por sí solo.
Los síntomas, incluso aquellos que persisten o se repiten, pueden provocar tan sólo
problemas menores si la persona afectada puede mantener su mente ocupada y
centrarse en otros pensamientos o actividades, en lugar de pensar en su percepción de sí
misma. Sin embargo, algunas personas se convierten en discapacitadas porque se
sienten muy desconectadas de sí mismas y de su entorno o porque también sufren
ansiedad o depresión.
FUGA DISOCIATIVA
La fuga disociativa es un trastorno psicológico poco común, caracterizado por periodos en
los que una persona experimenta amnesia y puede llegar a viajar lejos de su hogar,
olvidando por completo su identidad y asumiendo una nueva durante ese tiempo.
A continuación, se presentan los principales aspectos relacionados con la fuga disociativa:
Causas: La fuga disociativa puede estar desencadenada por situaciones de estrés
extremo, traumas pasados, abusos, conflictos internos no resueltos, entre otros factores.
Es importante abordar las causas subyacentes para un tratamiento efectivo.
Síntomas: Los síntomas de la fuga disociativa incluyen la pérdida de memoria de eventos
importantes, la adopción de una nueva identidad, confusión sobre la propia identidad,
ansiedad y angustia. Es fundamental reconocer estos signos para buscar ayuda
especializada.
Tratamientos: El tratamiento para la fuga disociativa suele incluir terapia psicológica,
apoyo emocional, técnicas de manejo del estrés y, en algunos casos, medicación para
tratar síntomas asociados como la ansiedad o la depresión. La terapia es fundamental
para abordar las causas subyacentes y promover la integración de la identidad.
En resumen, la fuga disociativa es un trastorno complejo que requiere atención
especializada. Si sospechas que tú o alguien que conoces podría estar experimentando
este trastorno, es importante buscar ayuda de profesionales de la salud mental para
recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

Todo sobre la fuga disociativa: síntomas, tipos, causas y tratamiento


La fuga disociativa es un trastorno poco común pero significativo que merece ser
entendido y atendido adecuadamente. En este artículo, exploraremos los diferentes
aspectos de este trastorno para brindarte una visión más clara y completa.
Síntomas de la fuga disociativa:
Amnesia de identidad o información personal importante.
Confusión acerca de la propia identidad o asumir una nueva identidad.
Desorientación acerca de quién es uno mismo o sobre su pasado.
Comportamiento inesperado, como viajar lejos de casa sin saber por qué.
Tipos de fuga disociativa:
Existen diferentes tipos de fuga disociativa, desde episodios únicos hasta casos
recurrentes. Cada individuo puede experimentar este trastorno de manera particular, por
lo que es importante identificar el tipo específico para un tratamiento adecuado.
Causas de la fuga disociativa:
Experiencias traumáticas en la infancia o en la vida adulta.
Estrés extremo o situaciones de peligro percibido.
Falta de habilidades para afrontar situaciones difíciles.
Tratamiento de la fuga disociativa:
El tratamiento para la fuga disociativa suele incluir terapia psicológica, terapia cognitivo-
conductual, terapia de la identidad y técnicas de relajación. Es fundamental buscar ayuda
profesional para abordar este trastorno de manera efectiva y recuperar el bienestar
emocional.
Es importante recordar que este artículo tiene un propósito puramente informativo y
educativo. Si crees que puedes estar experimentando síntomas de fuga disociativa, te
recomendamos que consultes a un profesional de la salud mental para recibir un
diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVA
El trastorno de identidad disociativo (TID) es una condición poco frecuente en la que dos o
más identidades distintas, o estados de personalidad, están presentes en un individuo y,
alternativamente, toman el control de él. Algunas personas describen esto como una
experiencia de posesión. La persona también experimenta una pérdida de memoria que
es demasiado extensa para ser explicada por un olvido ordinario.
El TID se denominó trastorno de personalidad múltiple hasta 1994, cuando se cambió el
nombre para reflejar una mejor comprensión de la condición, es decir, que se caracteriza
por la fragmentación de la identidad, en lugar de por la proliferación o el desarrollo de
personalidades separadas. Los síntomas del TID no pueden explicarse como los efectos
psicológicos directos de una sustancia o de una afección médica general.
El TID refleja una falla en la integración de varios aspectos de la identidad, la memoria y
la conciencia en un solo ser multidimensional. Por lo general, una identidad primaria lleva
el nombre de pila del individuo y es pasiva, dependiente, se siente culpable y está
deprimida. Cuando está en control, cada estado de personalidad, o alteración, puede
experimentarse como si tuviera una historia, una autoimagen y una identidad distintas.
Las características de los alters, incluido el nombre, la edad y el género informados, el
vocabulario, el conocimiento general y el estado de ánimo predominante, contrastan con
las de la identidad primaria. Ciertas circunstancias o factores estresantes pueden hacer
que surja un cambio particular. Las diversas identidades pueden negar conocerse
mutuamente, ser críticas entre sí o parecer estar en conflicto abierto.
Síntomas
De acuerdo con el DSM-5, se deben cumplir los siguientes criterios para que un individuo
sea diagnosticado con trastorno de identidad disociativo:
El individuo experimenta dos o más identidades o estados de personalidad distintos (cada
uno con su propio patrón duradero de percibir, relacionarse y pensar sobre el medio
ambiente y el yo). Algunas culturas describen esto como una experiencia de posesión.
La alteración de la identidad implica un cambio en el sentido del yo, el sentido de agencia
y cambios en el comportamiento, la conciencia, la memoria, la percepción, la cognición y
la función motora.
Se encuentran lagunas frecuentes en los recuerdos de la historia personal del individuo,
incluidas personas, lugares y eventos, tanto para el pasado distante como para el
reciente. Estas brechas recurrentes no son consistentes con el olvido ordinario.
Los síntomas causan malestar o deterioro clínicamente significativo en áreas sociales,
ocupacionales u otras áreas importantes de funcionamiento.
Identidades particulares pueden surgir en circunstancias específicas. Las transiciones de
una identidad a otra a menudo son provocadas por el estrés emocional. En la forma de
posesión del trastorno de identidad disociativo, las identidades alternativas son
visiblemente obvias para las personas que rodean al individuo. En los casos sin formulario
de posesión, la mayoría de las personas no muestran abiertamente su cambio de
identidad durante largos períodos de tiempo.
Las personas con TID pueden describir la sensación de que de repente se han convertido
en observadores despersonalizados de su propio discurso y acciones. Pueden informar
que escuchan voces (la voz de un niño o la voz de un poder espiritual) y, en algunos
casos, las voces acompañan múltiples corrientes de pensamiento sobre las que el
individuo no tiene control. El individuo también puede experimentar impulsos repentinos o
emociones fuertes sobre las que no siente control o sentido de propiedad. Las personas
también pueden informar que sus cuerpos se sienten repentinamente diferentes (como el
de un niño pequeño o alguien enorme y musculoso) o que experimentan un cambio
repentino en las actitudes o preferencias personales antes de volver a cambiar.
A veces, las personas con TID experimentan una fuga disociativa en la que descubren,
por ejemplo, que han viajado, pero no recuerdan la experiencia. Varían en su conciencia
de su amnesia, y es común que las personas con TID minimicen sus síntomas amnésicos,
incluso cuando los lapsos de memoria son obvios y angustiantes para los demás.
¿Los estados disociativos se ven de manera diferente en otras culturas?
En muchas partes del mundo, los estados de posesión son una parte normal de la
práctica cultural o espiritual. Las identidades similares a la posesión a menudo se
manifiestan como comportamientos bajo el control de un espíritu u otro ser sobrenatural.
Los estados de posesión se convierten en un trastorno solo cuando no son deseados,
causan angustia o deterioro, y no se aceptan como parte de la práctica cultural o religiosa.
¿Son comunes los pensamientos suicidas en el trastorno de identidad disociativo?
De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Quinta
Edición, más del 70 por ciento de las personas con TID han intentado suicidarse al menos
una vez, y el comportamiento autolesivo es común entre este grupo. El tratamiento es
crucial para mejorar la calidad de vida y prevenir los intentos de suicidio de las personas
con TID.
Causas
No se comprende completamente por qué algunas personas desarrollan un trastorno de
identidad disociativo, pero con frecuencia informan haber experimentado abuso físico y
sexual severo durante la infancia.
El trastorno puede manifestarse por primera vez a cualquier edad. Las personas con TID
pueden tener síntomas postraumáticos (pesadillas, flashbacks o respuestas de
sobresalto) o trastorno de estrés postraumático. Varios estudios sugieren que el TID es
más común entre los parientes biológicos cercanos de personas que también tienen el
trastorno que en la población general.
Si alguna vez se trató de un trastorno poco frecuente, el diagnóstico se ha vuelto más
común y controvertido. Algunos expertos sostienen que debido a que los pacientes con
TID son altamente sugestionables, sus síntomas son al menos parcialmente iatrogénicos,
es decir, provocados por el sondeo de sus psicólogos. Sin embargo, los estudios de
imágenes cerebrales han corroborado las transiciones de identidad.
¿Qué otros trastornos disociativos existen?
Hay otros trastornos disociativos, todos los cuales se refieren a la desconexión de un
individuo con la realidad. La persona que sufre amnesia disociativa, por ejemplo, tiene
dificultades para recordar quién es, dónde vive y otra información personal importante. Y
la persona que sufre un trastorno de despersonalización o desrealización se separa de
sus acciones.
Tratamiento
El tratamiento primario para el trastorno de identidad disociativo es la psicoterapia a largo
plazo con el objetivo de deconstruir las diferentes personalidades e integrarlas en una
sola. Otros tratamientos incluyen terapias cognitivas y creativas. Aunque no existen
medicamentos que traten específicamente este trastorno, se pueden recetar
antidepresivos, ansiolíticos o tranquilizantes para ayudar a controlar los síntomas
psicológicos asociados con él. Con el tratamiento adecuado, muchas personas afectadas
por el TID experimentan una mejora en su capacidad para funcionar en su vida laboral y
personal.
LO QUE CONOCÍA DEL TEMA ANTES DE LEER ESTOS CAPÍTULOS TITULOS
Aunque hay alguna evidencia de un componente genético para los trastornos disociativos,
se cree que una combinación de genes y medio ambiente juega un papel más importante.
Una explicación cognitiva supone un déficit de recuperación de memoria, particularmente
relacionado con la amnesia disociativa, y la activación diferencial del hipocampo entre
subpersonalidades en el trastorno de identidad disociativo.
También se pretende que los medios masivos hayan provocado un aumento de los
trastornos disociativos debido a la atención que le dan a estos trastornos en sus
publicaciones y películas como Sybil.
Finalmente, se piensa que los pensamientos y sentimientos reprimidos son la causa de
los trastornos disociativos en la teoría psicodinámica.
En resumen, comprender los trastornos disociativos es esencial para promover una mayor
conciencia sobre la salud mental y facilitar la detección temprana de posibles problemas
en este ámbito. Recuerda que esta información es meramente educativa y que ante
cualquier indicio de dificultades psicológicas, es fundamental buscar ayuda especializada.
Tu bienestar emocional es primordial
LOS PRINCIPALES APRENDIZAJES Y CONCEPTOS DESARROLLADOS EN LOS
CAPITULOS REVISADOS
Los trastornos disociativos son como un laberinto misterioso en la mente humana, donde
la identidad y la conciencia se entrelazan de maneras sorprendentes. Imagina un
rompecabezas donde las piezas no encajan perfectamente, donde la memoria se
desvanece en la niebla y la percepción de la realidad se torna difusa. Tratamientos para el
insomnio
En este laberinto psicológico, la mente encuentra su propia forma de protegerse ante
experiencias traumáticas abrumadoras. La disociación se convierte en un mecanismo de
defensa donde la persona puede desconectarse de su identidad, recuerdos o incluso de
su cuerpo, creando fragmentos de sí mismo que parecen existir de forma independiente.
¿Qué son los trastornos disociativos?
Los trastornos disociativos son condiciones mentales complejas en las cuales la persona
experimenta una desconexión involuntaria entre pensamientos, identidad, conciencia y
memoria. Incluyen el trastorno de identidad disociativo (anteriormente conocido como
trastorno de personalidad múltiple), la despersonalización y la amnesia disociativa.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas varían ampliamente, desde lagunas en la memoria, cambios en la identidad
o en la percepción de uno mismo, hasta sentirse desconectado de la realidad o incluso
experimentar la presencia de voces o entidades internas.
¿Cuál es su causa?
Los trastornos disociativos suelen estar asociados a experiencias traumáticas,
especialmente durante la infancia. El cerebro fragmenta la experiencia traumática para
proteger al individuo del dolor abrumador, dando lugar a la disociación como mecanismo
de defensa.
¿Cómo se tratan?
El tratamiento suele incluir terapia psicológica, especialmente terapias que aborden el
trauma subyacente y ayuden a integrar las partes desconectadas de la identidad. El
apoyo emocional y el trabajo terapéutico son fundamentales en el proceso de sanación.
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La identificación de estos trastornos puede resultar desafiante, ya que su sintomatología
puede solaparse con otras condiciones mentales. Algunos signos que podrían indicar la
presencia de un trastorno de identidad incluyen cambios bruscos en la memoria, pérdida
de tiempo inexplicada, voces internas distintas o sensación de estar observando desde
fuera el propio cuerpo.
En caso de sospechar la presencia de un trastorno de identidad, es fundamental buscar
ayuda profesional. Un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado pueden marcar la
diferencia en la vida de quienes experimentan estas complejas realidades internas.
En definitiva, los trastornos disociativos nos invitan a adentrarnos en los rincones más
profundos de la mente humana, recordándonos que, incluso en medio del laberinto, hay
esperanza y posibilidad de reintegrar las piezas dispersas en un todo coherente.
Los trastornos disociativos son condiciones mentales que afectan la percepción, identidad
y conciencia de una persona. Estos trastornos pueden manifestarse de diversas formas y
con distintos niveles de intensidad. Uno de los interrogantes más comunes es:
Duración de un trastorno disociativo:
La duración de un trastorno disociativo puede variar ampliamente de una persona a otra.
Algunas personas experimentan episodios disociativos que duran solo unos minutos,
mientras que en otros casos, estos pueden prolongarse durante semanas o incluso
meses.
La duración del trastorno puede depender de factores como la gravedad del trauma
subyacente, el apoyo social disponible, el acceso al tratamiento y la capacidad de la
persona para manejar el estrés.
Manejo efectivo de un trastorno disociativo:
El tratamiento de los trastornos disociativos generalmente implica terapia psicológica,
enfoques de tratamiento centrados en el trauma y, en algunos casos, medicación para
abordar síntomas específicos.
La terapia cognitivo-conductual, la terapia basada en la mentalización y la terapia
centrada en el trauma han demostrado ser efectivas en el manejo de los trastornos
disociativos.
El apoyo de familiares y amigos, así como la participación en grupos de apoyo, también
pueden ser beneficiosos para aquellas personas que enfrentan un trastorno disociativo.
En resumen, la duración de un trastorno disociativo puede ser variable y depende de
diversos factores. El manejo efectivo de este tipo de trastornos involucra un enfoque
integral que combine terapias especializadas, apoyo social y, en algunos casos,
medicación. Si sospechas que estás experimentando síntomas de un trastorno
disociativo, es fundamental buscar ayuda profesional para recibir un diagnóstico preciso y
un plan de tratamiento adecuado.
PRESENTACIÓN DE UN CASO O EJEMPLO
En la unidad de hospitalización breve del Hospital Dr. Rodríguez Lafora de Madrid ingresa
de forma voluntaria un paciente de 19 años de nacionalidad dominicana refiriendo tener
un estado de ánimo bajo.
El paciente acude a las entrevistas con un aspecto cuidado, aseado y adecuado a la
situación social en la que se encuentra. Permanece orientado en las tres esferas durante
todas las sesiones y mantiene un discurso coherente y fluido, refiriendo su biografía sin
titubeos ni distracciones. Mantiene contacto visual sin dificultad y se relaciona de forma
habilidosa.
El paciente refiere que los síntomas que le preocupan aparecen por vez primera cuando
llega a España, con 18 años de edad. Estos comienzan con un estado de ánimo
deprimido. Cuando el estado de ánimo es más bajo, explica, se le aparece como figura
externa un hombre alto y vestido de negro, al que solo se le ven los ojos. Con él puede
hablar de cosas para olvidarse de su estado de ánimo. Tiempo después de la irrupción de
la entidad Noob en la vida del paciente empieza a haber ocasiones en las que se siente
como una mujer, adopta posturas femeninas, se pinta las uñas y hace cosas que, como él
mismo dice, “pertenecen a las mujeres”. Cuando adopta este papel femenino –nótese que
el paciente indica “cuando ella aparece” y que no habla en momento alguno de
“posesión”– se siente protegido, se aleja de peleas y sabe qué cosas tiene que hacer para
sentirse bien. Hasta este momento, el paciente no refiere episodios de consumo de
drogas.
Posteriormente, empieza a consumir marihuana y al poco tiempo empieza a adoptar –el
término para referirse a esta adopción, nunca posesión, vuelve a ser “aparecer”– la que
considera como “peor” de las personalidades: es muy violenta, mostrándose como la más
fuerte y dominante de todas. Cuando aparece, en ocasiones el paciente pierde la noción
del tiempo, puede hacer cosas de las que luego no guarda recuerdos y experimenta temor
ante su aparición (amnesia y fuga disociativa). Esta personalidad se llama “Cruza o
muere”. Su llegada está vinculada a un hecho especialmente traumático para el sujeto: su
padrastro, que traficaba con droga, le obliga a ayudarle ejerciendo como mulero y
llevando de este modo la mercancía introducida en su cuerpo por vía rectal desde España
hasta Alemania. Durante el viaje el paciente refiere notar esa presencia oscura. En un
primer momento “Cruza o muere” se muestra dialogante e intenta persuadirle a través del
pensamiento. Le dice que mate a su padrastro ya que le está haciendo la vida imposible,
a la par que le insulta. De manera progresiva esta personalidad pasa del diálogo interior al
dominio de sus actos, involucrándolo en peleas graves e incitándole a beber.
Al revisar su biografía, durante el proceso de elaboración de la anamnesis, el paciente
refiere que desde que era muy pequeño tenía un amigo invisible llamado “Jack”, lo cual
muestra que estos episodios disociativos ahondan en una infancia muy traumática y
compleja. El paciente refiere que “Jack” y él pasaron muchos años juntos, hasta que a los
15 años éste se despidió de él y se marchó, diciéndole que ya era lo bastante mayor
como para estar solo. Cuando se le pregunta por los detalles de su niñez, la recuerda en
general con tristeza, como un niño maltratado por su padre, abandonado en las calles de
Santo Domingo y que tuvo que sobrevivir entre las peleas y los tiroteos. El hecho es que
su padre le echó de casa a los 11 años y, de manera accidental, le dispararon a los 13
años. Posteriormente, cuando llegó a España, vivió con su madre por un tiempo, pero
luego ésta le abandonó al marcharse sola al extranjero, concretamente a Holanda.
El paciente refiere que en ese momento intentó suicidarse tirándose desde un noveno
piso, ya que creía que no pintaba nada en este mundo y que estaba muy solo. Explica
que se trató de un acto impulsivo y no planeado que finalmente no llevó a término al no
sentirse con valor para ello y ser una persona religiosa, lo cual le indujo a considerar que
esa conducta sería pecaminosa. Tras un tiempo él se va a Holanda, donde vive con su
madre y su padrastro, el cual les maltrata a ambos. Un día después de regresar de una
excursión del colegio no encuentra a su madre en el hogar y le informan de que ésta ha
apuñalado y quemado a su padrastro por lo cual está en la cárcel. La noticia le
sorprendió. El paciente refiere que le da miedo poder dañar a alguien, ya que “Cruza o
muere” no le va a hacer daño a él pero si puede dañar a otros.
Evaluación y resultados
Se plantea la evaluación del paciente a partir de diferentes instrumentos:
Anamnesis psicológica anteriormente referida, cuyo resumen encontramos en la tabla 1.
Tabla 1
Temporalización de eventos estresantes referidos en la anamnesis
Suceso Traumático Edad Personalidad
Maltrato infantil
Madre se va a España 8-15 años
10 años Jack
Cambio de residencia a España 18 años Noob
La madre se va a vivir a Holanda 19 años Mujer
Tráfico de drogas “mulero” 19 años Cruza o muere
Inventario Semiestructurado de Simulación de Síntomas (SIMS; Widows y Smith, 2005 ;
traducción española de González Ordi y Santamaría Fernández, 2009 ). Se compone de
75 ítems de verdadero y falso que evalúan cinco escalas: psicosis, deterioro neurológico,
trastornos amnésicos, baja inteligencia y trastornos afectivos. Es una prueba de aplicación
breve y de sencilla interpretación. Permite observar, por la vía del despistaje, qué
sintomatología aparece de forma atípica o si el sujeto pretende simular un trastorno
concreto, existiendo un punto de corte a partir del cual se puede considerar sospecha de
simulación.
Se parte de la hipótesis de que cada una de las personalidades referidas por el paciente
surgen en momentos de fuerte estrés que no sabe cómo afrontar al carecer de las
herramientas necesarias para ello, así como del adecuado entorno compensatorio que le
ayude a vencer estas adversidades.
La primera de ellas, “Jack”, no cabría ser calificada propiamente como personalidad, en la
medida que aparece durante la infancia en la forma de un amigo invisible que le ayuda y
le apoya, seguramente para poder enfrentarse al maltrato sufrido por su padre y a una
situación socioambiental en absoluto propicia, en lo que sería un episodio tópico de
defensa psicológica mediante huída o refugio en la fantasía.
Más adelante, sin embargo, una vez instalado en España, aparece una nueva alucinación
llamada Noob, con la que puede hablar cuando se siente deprimido reduciendo su
malestar. Cuando su madre le abandona marchándose a Holanda aparecería la primera
de las personalidades disociadas, en la medida que ya no estamos ante una alucinación o
personaje externos al individuo sino a una figura interna, además femenina, lo cual nos
permite hipotetizar con el afrontamiento del abandono materno. Esta personalidad le
ayuda a alejarse de las peleas y a no consumir drogas para mantener el apego de la
figura materna perdida ( Freyd, 1997 ). Es muy relevante que esta personalidad aparezca
justo ahora y particularmente asociada a un intento de suicidio, pues la literatura
establece la alta prevalencia de trastornos afectivos y altas tasas de intentos de suicidio
asociados a los trastornos disociativos.
La obligación impuesta por el padrastro de traficar con drogas, hecho que además se
sucede de una manera especialmente traumática al tener que usar su propio cuerpo como
recipiente, suscita la llegada de “Cruza o muere”, una personalidad completamente
opuesta a la suya que se presenta ante situaciones en las que es necesario un
afrontamiento físico de situaciones de riesgo ante las que no se siente capacitado. Todo
ello encajaría con la literatura sobre trastornos disociativos, en tanto que, como venimos
indicando, refiere que aparece en situaciones especialmente traumáticas, arraigadas en la
infancia, y posteriormente va evolucionando hacia nuevas formas más complejas. Se
debe indicar que, frente a los tópicos habituales difundidos por cine y literatura con
respecto a la forma en que el sujeto vive el TID, la realidad es que las personas afectadas
suelen vivirlo como un cambio en su personalidad o como si otra persona dentro de ellos
tomara el control, de tal forma que pueden darse una o varias identidades. Generalmente
la persona afectada no recuerda los episodios de las alteraciones, pero ello no es
necesario ni imprescindible para el diagnóstico formal del TID –ya hemos referido antes
los criterios– por cuanto la despersonalización que vive el sujeto también puede
caracterizarse por sensaciones de irrealidad, percepción del self alterada y una sensación
persistente y recurrente de distanciamiento de los procesos del propio cuerpo, a la par
que el sentido de la realidad permanece intacto. Es muy sintomático que los pacientes
informen de una “sensación de irrealidad”, aun siendo conscientes de que es su propia
percepción la que se encuentra alterada (Oberst, 1987), elemento que lo diferenciaría de
trastornos más psicóticos.
Los resultados arrojados por el MCMI-II no se consideran concluyentes de cara al
diagnóstico de TID ya que, como se muestra en la tabla 2, el paciente puntúa de manera
significativa en demasiadas escalas. Esto puede deberse a múltiples factores: desde la
simulación de síntomas a la interferencia de las diferentes personalidades en conflicto, ya
que el paciente, al contestar el cuestionario, expresa que prefiere hacerlo teniendo en
cuenta no sólo sus propios actos y criterios sino también los de sus personalidades,
problema, por cierto, habitual en el diagnóstico de los trastornos disociativos, al no existir
herramientas apropiadas.
Por otro lado, y a pesar de los resultados obtenidos en la prueba SIMS, si analizamos los
ítems que podrían significar simulación de psicosis, vemos que muchos de ellos podrían
encajar como síntomas del TID desde el punto de vista clínico, ya que el SIMS no es una
herramienta de diagnóstico propiamente dicha, ni una prueba de personalidad y, por
consiguiente, tampoco ha sido diseñada con el fin de discriminar de manera fehaciente
este tipo de elementos. No obstante, sí es utilizada como prueba de screening.
Aun así, a pesar de que la clínica del caso pueda concordar con un posible diagnóstico de
TID, la falta de una evaluación más exhaustiva, las puntuaciones superiores al punto de
corte del SIMS y el perfil encontrado en personalidad (histriónico, narcisista, antisocial)
pueden poner en duda la hipótesis de la presencia de un trastorno disociativo. Existen
muchas similitudes entre el trastorno y la simulación en relación al reconocimiento de las
otras personalidades. Otros proponen que las personas que simulan suelen ser
indistinguibles de las personas diagnosticadas con el trastorno, ya que hay una influencia
social en la etiología del trastorno.
En este caso, dado que el paciente se encontraba ingresado en la unidad de agudos,
mostrándose estable, fue dado de alta y no se dispuso del tiempo suficiente para
profundizar adecuadamente en el caso. Además, la falta de instrumentos para el
diagnóstico de este trastorno en el momento del ingreso también supuso una dificultad
añadida a la hora de evaluar y realizar un diagnóstico diferencial. En esta línea, sería
importante poder contar con más estudios sobre este trastorno poco conocido y que a
veces puede ser infradiagnosticado, cuando no simplemente mal diagnosticado, de cara a
la realización de intervenciones y seguimientos adecuados.

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