100% encontró este documento útil (1 voto)
123 vistas11 páginas

1 Los Tratos de Dios 2

El trato de Dios hacia sus hijos es único y personal, diseñado para prepararlos para cumplir sus propósitos. Cada individuo es tratado de manera específica según sus necesidades y características, ya que Dios los conoce profundamente. A través de ejemplos bíblicos como Pedro, Job y Pablo, se ilustra cómo las experiencias difíciles son parte del plan divino para el crecimiento y la transformación personal.

Cargado por

pepito
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
123 vistas11 páginas

1 Los Tratos de Dios 2

El trato de Dios hacia sus hijos es único y personal, diseñado para prepararlos para cumplir sus propósitos. Cada individuo es tratado de manera específica según sus necesidades y características, ya que Dios los conoce profundamente. A través de ejemplos bíblicos como Pedro, Job y Pablo, se ilustra cómo las experiencias difíciles son parte del plan divino para el crecimiento y la transformación personal.

Cargado por

pepito
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EL TRATO DE DIOS ES PARTICU

EL TRATO DE DIOS ES PARTICULAR

El trato de Dios hacia sus hijos.


En primer lugar, que el trato de Dios tiene un
objetivo claro: Prepararnos para cumplir los
propósitos de Dios mientras vivimos.
Es importante que tengamos presente que aun
cuando nuestras las circunstancias se vuelvan
difíciles o dolorosas, o trágicas o incomprensibles,
el trato de Dios hacia nosotros siempre es un
trato de amor
“EL TRATO DE DIOS ES PARTICULAR”
Particular: propio, exclusivo, específico, individual,
único, personal, privado.
¿Por qué el trato de Dios es particular?
1. Porque cada ser humano es único
Jesús lavó los pies de sus discípulos, el trato de
Jesús hacia Pedro fue muy distinto al trato que tuvo
con los otros once discípulos. Veamos:
Juan 13:5-8
5
Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar
los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla
con que estaba ceñido.
6
Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo:
Señor, ¿tú me lavas los pies?
7
Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo
comprendes ahora; mas lo entenderás después.
8
Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús
le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte
conmigo.
Esa conversación no pasó con ningún otro discípulo,
solo con Pedro.
¿Por qué con él? Porque Pedro… era Pedro.
¿Han notado que Pedro fue el único que protesto?
¿Por qué?
Porque así era él, extrovertido, áspero, enérgico,
impulsivo e imprudente.
Por eso Jesús trató con él de manera única, porque
Pedro era único entre los demás.
Así que cuando te preguntes
¿por qué a mí?,
respóndete también: Porque soy yo.
Porque esto es lo que necesito yo.
Porque yo soy único y porque lo que Dios quiere
hacer conmigo es único y debo estar preparado para
eso.
Cada ser humano es único, por esa razón necesita y
recibe un trato único de parte de Dios.
Dios no nos ve ni nos trata “a todos parejos,”
porque ningún ser humano es igual a otro.
Dios trata con cada uno de nosotros de acuerdo a la
manera específica en la que cada uno necesitamos
ser tratados, porque nos conoce bien.
Salmo 139:1-2
139 Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.
2
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme;
Has entendido desde lejos mis pensamientos.

Estas palabras nos describen a un Dios que


conoce nuestros pensamientos antes de que los
concibamos.
Dios sabe exactamente lo que voy a decir antes
de que eso suceda, no sólo porque él conoce el
futuro, sino porque él nos conoce profunda e
individualmente.
Salmo 139:3 “Has escudriñado mi andar y mi
reposo, y todos mis caminos te son conocidos”
¿Notaron que los tres pronombres están en primera
persona? Mi andar, mi reposo, mis caminos.
Dios conoce nuestra forma de vivir, conoce todas
nuestras obras, sabe cómo las hacemos y por qué, y
conoce todas nuestras capacidades y todas nuestras
limitaciones.
Conoce todo lo que contribuye a lo que somos
como individuos.
¿Cómo es esto posible? Porque fuimos
pensados, diseñados y formados por Dios de manera
única antes de ser llamado a existir.

Salmo 139:13-16
Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el
vientre de mi madre.
14. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son
tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy
bien.
15. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en
oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo
de la tierra.
16. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro
estaban escritas todas aquellas cosas que fueron
luego formadas, sin faltar una de ellas.
1. Tú me hiciste en el vientre de mi madre:
Entretejer como una malla, cubrir, proteger,
cercar
2. No fue encubierto de ti mi cuerpo: estructura
fuerte, esqueleto, prescribiendo densidad,
espesor y longitud de cada hueso
3. Fui formado y entretejido: bordado con
varios colores
4. Mi embrión vieron tus ojos: aprobar, gustar,
deleitarse, hallar placer. Foto
5. En tu libro estaban escritas todas aquellas
cosas que fueron luego formadas, sin faltar una
de ellas= moldeadas, determinadas, como hace
el alfarero
Veamos cómo lo describe Job…
Job 10:10-12 tla
”Tú, con tus propias manos,
me fuiste dando forma,
como quien hace una olla de barro,
como quien derrama crema
para hacer queso;
¿por qué quieres quitarme la vida
y hacerme volver al polvo?
11
Tú recubriste mis huesos
con carne y con piel;
12
tú me diste vida
y me trataste con bondad;
¡siempre cuidaste de mí!
Durante nueve meses, mientras se formaban
nuestros órganos, huesos, músculos, nervios y
cerebro, Dios entretejió un conjunto único de rasgos,
capacidades, intereses, emociones, destrezas y
actitudes que nos definirían y nos diferenciarían de
todas las otras personas.
No somos un tejido fetal que se puede extraer y
desechar como basura. Somos una obra de arte
divina, certificada y única.

Por eso, cada vez que Dios trata con nosotros lo


hace de manera única, de acuerdo con nuestro
diseño, nuestra condición y nuestra necesidad.

Durante la última cena con sus discípulos, Jesús


trató con Pedro el asunto del servicio, porque en
pocos días,
Pedro tendría mucha influencia, mucha
responsabilidad y mucho poder con la iglesia
naciente; y él debería tener muy clara la relación
entre el servicio y la autoridad.
Tal como Jesús, quien era su autoridad, y le
estaba sirviendo en ese momento.
Jesús le estaba dando a Pedro una lección
específica sobre liderazgo que debería tener bien
clara y que debería grabar en su memoria para
siempre.
De igual forma, Dios trata con cada uno de
nosotros de manera especial y particular.
Porque en el futuro tendremos que estar
preparados para algo específico que Dios quiere
hacer a través de nosotros
¿Por qué el trato de Dios es particular?
2. Porque sus planes son personales
Así como nuestra relación con Dios es personal y
única, así también su plan para nosotros es personal
y único.
¿Han notado que de cada persona en la Biblia sólo
hay uno o una, y que a cada uno de ellos lo podemos
asociar inmediatamente con una misión específica?
Encontramos a un Noé…y un arca. Una Sara,
una mujer estéril de 90 años, que resultó
embarazada por causa de una promesa de Dios.
Tenemos a un Moisés, recibiendo los
mandamientos de Dios.
Un David… el autor de uno de los libros poético-
musicales más bellos que se han escrito.
Un Jonás, un profeta renegado y gruñón que fue
tragado por una ballena, (y que gracias a eso, salvó
a una nación de ser destruida a causa de sus
aterradores pecados).
También tenemos un Job, que experimentó un
nivel de sufrimiento extremo.
Cada una de estas personas nació para cumplir
una parte específica en el plan eterno de Dios.
Exactamente igual que tú y que yo.
Pero la clave para el cumplimiento del plan de
Dios en nuestra vida es nuestra respuesta a Dios y al
trato de Dios hacia nosotros.
Ahora les compartiré un poco acerca del trato
personal de Dios con dos de los ejemplos bíblicos
más conocidos acerca del dolor emocional, mental y
físico, y de las pérdidas que puede llegar sufrir un
hijo de Dios:
Echemos una mirada primero a Job. (Puedes leer
el capítulo 1 de su libro en casa)
En un solo día, Job perdió sus bueyes, sus asnos,
sus camellos, sus sirvientes, sus ovejas, sus
pastores…y a todos sus hijos e hijas. ¿Y qué fue lo
primero que hizo?
Job 1:20-22
20
Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y
rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró,
21
y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y
desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea
el nombre de Jehová bendito.
22
En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios
despropósito alguno.

Sí, Dios en su infinita sabiduría, permite que


experimentemos aflicciones, tribulaciones, o
sufrimientos, pero no sin propósito.
Antes de su enorme tragedia personal, Job no
tenía un conocimiento real de Dios, pero esa terrible
experiencia le produjo sanidad espiritual en su vida.
Veamos cómo lo dijo él mismo…
Job 42:5 De oídas te había oído, más ahora mis
ojos te ven
Es Dios quien controla los eventos, no las
pérdidas o el sufrimiento que experimentamos. En
los planes de Dios nada sucede por casualidad.
Romanos 8:28-29
28
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las
cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme
a su propósito son llamados.
29
Porque a los que antes conoció, también los
predestinó para que fuesen hechos conformes a la
imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito
entre muchos hermanos.
Es importante entender que el propósito de Dios
no es solucionar problemas.
Las pruebas no llegan para que las arreglemos,
sino para arreglarnos a nosotros…Y esto lo vamos a
vamos a ver el segundo ejemplo que trata del apóstol
Pablo.
Pablo tuvo un problema en su cuerpo, al que
llamó aguijón en la carne, y que era causado
directamente por Satanás.
Pablo hizo exactamente lo mismo que la mayoría de
nosotros: Desesperado, habló con Dios al respecto, y
le pidió que lo librara de su aflicción. Veamos…
2 Corintios 12:7-8 Y para que la grandeza de las
revelaciones no me exaltase
desmedidamente, me fue dado un aguijón
en mi carne, un mensajero de Satanás
que me abofetee, para que no me enaltezca
sobremanera; respecto lo cual, tres veces he rogado
al Señor que lo quite de mí…
¿Y Dios arregló el problema de Pablo??
No. (¡Pero él era el santo apóstol Pablo!)
¿El problema de Pablo era el aguijón?
No. El problema fue cómo respondió Pablo a la
aflicción que le causaba el aguijón.
¿Entonces cómo manejó Dios el problema de Pablo?
Dios conectó dos puntos: el dolor y el propósito del
dolor.
Veamos cómo respondió Dios…y cómo respondió
Pablo
2 Corintios 12:9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia;
porque mi poder se perfecciona en la debilidad…Por
tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis
debilidades, para que repose sobre mí el poder de
Cristo.
Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en
las debilidades, en afrentas, en necesidades,
en angustias; porque cuando soy débil, entonces
soy fuerte.
Pablo necesitaba dos cosas para enfrentar el
agujón: La gracia de Dios para el dolor y el
propósito del dolor, que era protegerlo de la
arrogancia.

También podría gustarte