En el dictado de la cátedra se dio la diferenciación entre los conceptos de maduración,
desarrollo y crecimiento; el primero alude a la organización y transformación de las
estructuras somáticas hasta llegar/alcanzar la plenitud, el segundo hace referencia a
los cambios provocados por factores internos (como un despliegue de potencialidades
preexistentes) y el tercero indica el aumento cuantitativo de las estructuras corporales.
(estos conceptos van de la mano con aquellas personas que brindan el cuidado ya que
se van a encargar de satisfacer y cubrir las necesidades físicas y biológicas pero tmb el
niño necesita que lo asistan emocionalmente; la relación afectiva-psíquica con la
madre es esencial y determinante tanto para el crecimiento normal, desarrollo
psíquico del sujeto y para que se constituya la personalidad)
Decidí presentar mi tema en base al desarrollo afectivo dentro de la constitución
subjetiva del niño. Tomé principalmente la teoría de las “relaciones objetales”
propuesta por René Spitz, relacionándola con algunos autores vistos durante la
cátedra.
Spitz sostiene que no existe un yo al nacer y plantea que el progreso y desarrollo
psicológico están basados en el establecimiento de las relaciones objetales y
socioafectivas. Para este desarrollo propone 3 etapas del desarrollo libidinal, en las
que irán apareciendo organizadores de la psique.
1) La Etapa anobjetal (sin objeto) se caracteriza por ser una etapa de no
diferenciación, es decir que no hay diferenciación entre el bebé y la madre, el pequeño
no distingue una cosa externa de su propio cuerpo y se relaciona con el cuerpo de la
madre como si fuera una extensión del suyo. Los estímulos procedentes del exterior
solo se perciben cuando traspasan el umbral de percepción e irrumpen en la quietud
del recién nacido. El bebé no tiene registro de otro.
2) La Etapa del objeto precursor: En esta fase aparece la sonrisa social como
organizador y el bebé contestará con una sonrisa a una gestalt privilegiada que se
compone de la frente, ojos, nariz y boca, todo ello en movimiento. Debido a la
maduración somática y el desarrollo psíquico el niño activa sus medios físicos al
servicio de sus experiencias, en forma de respuestas psíquicas. Durante el 1° año la
madre es la que sirve de intérprete de toda percepción, quien cumpla la función
materna deberá ofrecer al niño una extensa gama de experiencias vitales coloreadas
de afectividad. En el tercer mes, en la coordinación de actos intencionales al servicio
de fines de defensa y dominio se puede ver en el niño la iniciación del Yo como
organización rectora (organizar al sujeto)
3) Etapa del objeto libidinal propiamente dicho: después de los 3 meses el niño puede
manifestar su desagrado cuando el compañero humano lo abandona. A los 6 meses las
respuestas de placer y desagrado se hacen más representativas. A los 8 meses el
displacer adopta la forma de angustia específica, cuando se acerca un desconocido por
el temor de haber perdido a su madre. Es decir que el niño ya experimenta a la madre
como un objeto libidinal total.
Luego se ve la aparición del tercer organizador que es el dominio del no (gesto y
palabra) presupone haber adquirido la capacidad de expresión de la negación y del
juicio. El niño se identifica con el agresor temido y por esto se apropia del gesto. Vive
activamente la experiencia que sufrió pasivamente (la frustración de sus deseos)
Con respecto a los conceptos complementarios a la teoría de Spitz, que personalmente
considero como tales, conforme a lo propuesto de la Etapa sin objeto, Winicott postula
que una madre lo suficientemente buena es aquella que se adapta a las necesidades
del bebe y disminuye esa adaptación de forma gradual según la creciente capacidad
del niño para hacer frente al fracaso y para tolerar los resultados de la frustración. La
madre debe ofrecer al niño suficientes oportunidades de ilusión de que su pecho es
parte de él. Este autor también plantea otros conceptos como el de objeto transicional
que es la primera posesión no-yo y el de fenómenos transicionales que son las
experiencias funcionales que van acompañadas por la formación de pensamientos o
fantasías y que durante el desarrollo de un niño aparece una tendencia a enlazar en la
trama personal estos objetos o fenómenos, situando al segundo organizador que
menciona Spitz, que es la angustia del 8vo mes, el objeto transicional le permite al niño
tolerar la angustia y ansiedad que le produce la separación con su madre.
Por otra parte, acerca de la importancia de la función materna en el desarrollo afectivo
del niño, el autor Erick Erikson plantea un primer estadio psicosocial que es el de
confianza versus desconfianza, en el cual dice que la confianza básica del niño pequeño
se estructura por la certeza interior y de la sensación de bienestar en lo físico y lo
psíquico, que nace de la uniformidad del abastecimiento de la alimentación, atención y
afecto proporcionados por la madre. (la confianza por parte del adulto que el niño lo
puede hacer).