TEMA: ECHA MANO DE LA VIDA ETERNA
03/Diciembre/2023
1 Ti. 6,12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual
asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos
testigos.
Desde el génesis la escritura presenta al diablo iniciando una batalla con el hombre con
el fin de arrebatarle su fe y confianza en Dios. La carrera de la fe había iniciado para el
hombre, y esa carrera también se convertiría en un gran combate sostenido a través de
muchas generaciones.
La fe en Dios y en su palabra es la victoria del hombre en medio del mundo caído, esa fe
es la que ha mantenido de pie a los que han decidido seguir a Cristo aunque estén
desfallecidos en medio de la tragedia. Job 19,25-27
De verdad que mantener la fe es toda una competencia, toda una batalla. Estamos
rodeados de infinidad de cosas y voces que intentan robarnos esa confianza en Dios. Las
estrategias del mundo son sutiles para debilitar poco a poco la fe y apartarnos de la
verdad de Cristo.
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:3)
Todo lo que proviene de Dios tiene victoria sobre el sistema de las tinieblas que el
enemigo ha establecido en este mundo. Ese sistema por medio del cual procura
cegarnos y apartarnos de la verdad de Dios.
Si todo lo que proviene de Dios vence al enemigo y sus planes, hay un elemento que es
la gran clave de todo, y esa es la fe. La fe verdadera, aquella que confía en Dios de todo
corazón, nos da victoria sobre los sistemas y las mentiras que el enemigo ha puesto en
marcha aquí sobre la tierra.
De hecho, uno de los grandes objetivos del enemigo es que nos limitemos solo a lo que
somos capaces de ver, oír y sentir, y que desconfiemos de todo lo demás. Trata de
ponernos vendas de incredulidad, para que no creamos realmente en milagros, ni en
revelaciones, ni en nada por el estilo, más allá de lo que podemos ver y comprender.
El enemigo procura que nuestra lógica y razón sean los motores de nuestra vida. Sin
embargo, si bien ambas son herramientas preciosas que Dios nos da para que podamos
usarlas en el día a día y que podamos caminar en la sabiduría de Dios, la lógica y la
razón no son llamados a ser por sí mismas los elementos principales de la vida cristiana.
¿Qué lógica o qué razón empujaron a Jesús a caminar sobre las aguas? ¿Qué
razonamiento humano inspiró a Moisés a tocar el mar con su vara para abrir el Mar Rojo?
¿Qué lógica empujó a Abraham a salir de su casa a buscar una tierra de la que no
conocía ni el nombre, o qué razón llevó al Apóstol Pedro a decir al cojo de la Puerta de la
Hermosa: “¡levántate y anda!”?
La fe es lo que les inspiró a ellos y al resto de hijos e hijas de Dios a lo largo de la historia
a hacer cosas increíbles. La fe es la que nos empuja a obedecer a Dios aun cuando no
entendemos bien lo que nos pide hacer, y es solamente nuestra confianza absoluta en Él
la que puede llevarnos a ver las obras de Dios donde el sistema de este mundo dice que
no es posible.
El ap. Pablo fue un hombre que tenía autoridad moral y espiritual para escribirle a
Timoteo y pedirle que echara mano de la vida eterna, es decir, que se aferrara a la
verdad del evangelio, a la persona de Cristo, a las promesas, a lo espiritual.
El debió haber hecho eso muchas veces cuando estuvo en grandes tribulaciones por
causa de la predicación. Sabía que mantener en alto la fe en Jesús era su victoria, y no
hubo prueba o aflicción que lograra apagarle esa llama de fe a lo largo de su vida de
convertido.
El ap. Pablo experimento el salmo Sal. 84:6-8 Atravesando el valle de lágrimas lo
cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; Verán a
Dios en Sion.
Cuando tuvo tiempo de llorar logró cambiarlo en fuente de vida por la palabra y las
promesas que tenía guardadas en su corazón, echo mano de la vida eterna fue de poder
en poder, mantuvo en alto la fe.
Es por la fe que Dios opera en la vida del hombre. Si una vida está firme y prospera en la
salvación es por la fe. El diablo sabe que si daña la fe del hijo de Dios empezará a tener
victoria para desanimarlo. Si logra que el hombre pierda la fe en Cristo lo apartara del
Padre.
Pelar la buena batalla de la fe requiere fuerza, determinación, carácter firme. La batalla
no es para pusilánimes: Que muestra poco ánimo y falta de valor para emprender
acciones, enfrentarse a peligros o dificultades o soportar desgracias.
Varón: 1 Cor. 16,13 Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Job
40.7 Ciñete como varon valiente, amarrate los pantalones como hombre…..para entrar
en la batalla de la fe.
El joven David tenía fe, fuerza y determinación en Dios, mientras todo un ejército estaba
mirando a Goliat con ojos naturales y le tenían gran miedo, David solo miraba a Dios
obrando en su vida: Jehová me ha librado de las garras del león y el oso….1 Sam. 17,37
Por otro lado Saúl era un rey que ya no tenía la unción para reinar y menos para entrar
en batalla. Ni él ni su ejército se acordaron de lo espiritual y lo eterno cuando veían y
oían las palabras insultantes de Goliat.
La voz desafiante de ese gigante era tan fuerte que eliminaba la fe del ejército, con
amenazas había ganado la batalla de la fe.
Dice la biblia Ro 10,17 que la fe viene por oir la palabra de Dios pero en ese
campamento solo se oia la voz de Goliat. El creó una atmosfera de terror y miedo en ese
lugar, David cuando llegó empezó a destruirla declarando las cosas espirituales, aunque
al principio solo él tenía fe, cuando cayó el gigante todo los demás se animaron a
luchar. Fue un hombre que echo mano de la vida eterna cada dia de su vida, cada
batalla.
Aplicación:
-De que atmosfera estas rodeado, de temor por lo que estas viviendo?
-Cierra este año con determinación y fuerza en la batalla por tu fe porque es con lo que
Dios te va a dar la victoria. Sin fe no puedes agradar al Dios que te salvó.