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TEMA 8: LA IMPLANTACIÓN DEL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN:

CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA

-​ LA IMPLANTACIÓN DEL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN


-​ CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA

​ Tras la caída de la Primera República y la proclamación de Alfonso XII como rey


de España, da comienzo la época de la Restauración, un período de estabilidad que
durará hasta finales del siglo XIX. Esta estabilidad estará propiciada por la Constitución
de 1876, el sistema bipartidista ideado por Cánovas del Castillo y una cierta
prosperidad económica. Pero estos logros no ocultan graves defectos del sistema:
fraude electoral y caciquismo, marginación de los partidos políticos que no están
dentro del sistema, etc… A la vez, afloran en las regiones periféricas los primeros
movimientos regionalistas y nacionalistas que aspiran a conseguir cierto grado de
autonomía en un estado fuertemente centralizado.

LA IMPLANTACIÓN DEL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN

EL RETORNO DE LA DINASTÍA BORBÓNICA

​ Tras el golpe del General Pavía el 3 de enero de 1874, el General Serrano


encabezó el gobierno y dedicó todos sus esfuerzos a poner término a la Tercera Guerra
Carlista. Sin embargo, el principal problema para el gobierno de Serrano estaba en el
Partido Alfonsino, liderado por Antonio Cánovas del Castillo, un historiador de
ideología conservadora que venía defendiendo la restauración de la monarquía
constitucional en la persona del hijo de Isabel II, Alfonso XII, por entonces cadete en la
academia militar de Sandhurst (Inglaterra) y sobre el que había abdicado en 1870.
​ Junto al Partido Alfonsino, otros elementos jugaban a favor del cambio. Así, la
burguesía catalana, los círculos ligados al negocio con las colonias (sobre todo con
Cuba), y los cuadros alfonsinos del Ejército estaban por la restauración de la dinastía
borbónica. Ciertamente, contra el parecer de Cánovas del Castillo de ir a la
restauración monárquica por la vía legal, el General Martínez Campos, el 29 de
diciembre de 1874, proclamó en Sagunto a Alfonso XII, acto que fue secundado por las
demás guarniciones del país. El 31 de diciembre se constituía el llamado
ministerio-regencia bajo la presidencia de Cánovas. El 9 de enero de 1875, era
confirmado este gobierno por Alfonso XII, recién desembarcado en Barcelona.
​ Alfonso XII, tras un primer matrimonio con su prima María de las Mercedes de
Orleans, que falleció a los pocos meses, volvió a casarse, ahora con María Cristina de
Habsburgo, con la que tuvo dos hijas, encontrándose embarazada en el momento de la
muerte del rey en 1885, estableciéndose por ello la Regencia de María Cristina
(1885-1902).

LAS PRIMERAS MEDIDAS DE CÁNOVAS DEL CASTILLO

​ Los primeros meses que median entre la formación del primer gobierno de
Cánovas y la aprobación de la Constitución de 1876 constituyeron una etapa clave en la
conformación del nuevo régimen. Cánovas buscaba asentar la monarquía; elaborar una
Constitución que permitiera gobernar a partidos políticos distintos y que acabara,
como medio para alcanzar el poder, con los pronunciamientos y las intervenciones
militares.
​ Hasta 1881, los conservadores, dirigidos por Cánovas, dominan la vida política.
Se habla, para esta época, de “Dictadura de Cánovas”, aunque ello no quiere decir que
Cánovas asumiera poderes excepcionales; simplemente durante esta etapa Cánovas
centra su atención en la consolidación del régimen dentro de sus esquemas políticos.
La política de reducción de libertades, de control y centralización caracteriza a
este momento y se plasma en las medidas que afectaban a la libertad de expresión; de
imprenta, de reunión y de cátedra. En cuanto al centralismo administrativo, se
determinó que en las poblaciones de más de 30.000 habitantes los alcaldes serían
nombrados por el rey. Además, por la ley electoral de 1878 se volvía al sufragio
restringido o censitario.
Durante esta etapa se logra poner fin a los conflictos bélicos legados por el
Sexenio:
​ ​ A) Sobre el conflicto carlista, el cansancio de la guerra y el prestigio del
nuevo régimen, muy pronto reconocido por todas las potencias, fueron fatales para el
Carlismo. A finales de febrero de 1876, Carlos VII cruzaba la frontera dando con ello fin
al enfrentamiento. La consecuencia inmediata de la derrota carlista fue la abolición
definitiva de los fueros vascos por ley de 21 de julio de 1876, un paso hacia la
unificación administrativa con el resto del Estado español al quedar sujetos al pago de
los impuestos y al servicio militar como se venía aplicando en todo el Estado.
​ ​ B) El final de la guerra carlista facilitó el envío de tropas a Cuba y acabar
con la insurrección cubana. Por la Paz de Zanjón (1878) se puso fin al conflicto. Se dio
una amnistía general, la libertad a los esclavos que lucharon con los insurrectos (la
esclavitud es abolida en la isla en 1886), y medidas como la de elegir diputados para
estar representada la isla en las Cortes españolas; otras reformas fueron más lentas en
su aplicación y al final no pudo evitarse el siguiente levantamiento.

LA CONSTITUCIÓN DE 1876

​ Por decreto de 31 diciembre de 1875 se convocan elecciones a Cortes


constituyentes, de acuerdo con la ley electoral de 1870 (por tanto, por sufragio
universal). Con ello, Cánovas, hábilmente, buscaba la aprobación de los progresistas a
la futura Constitución. Las elecciones tuvieron lugar en enero de 1876. Hubo una gran
abstención, pero el gobierno se aseguró el triunfo con un 81% de los diputados.
Elaborada por una Comisión, la Constitución fue aprobada por las Cortes en el mes de
mayo de 1876.
​ La Constitución de 1876 ofrece un cierto eclecticismo al reunir las influencias de
la Constitución moderada de 1845 (al mantener el principio de la soberanía
compartida, planteamiento que lleva a dar al monarca un gran protagonismo en el
sistema político) y de la democrática de 1869 (al incorporar bastantes de los derechos
individuales reconocidos por aquélla, aunque su desarrollo posterior en leyes orgánicas
permitía una visión, según el color del gobierno, más restrictiva o más avanzada).
​ Cánovas, por tanto, tuvo que transigir para conseguir la aceptación de la nueva
Constitución por otras fuerzas políticas. Así, la determinación del derecho de sufragio
quedó sin cerrar. Así, Cánovas, por una ley electoral de 1878 restableció el sufragio
restringido y, más tarde, Sagasta, en 1890, recuperó el sufragio universal. Otro punto
importante, que suscitó encendidas polémicas, fue la cuestión religiosa. El Congreso se
dividió entre defensores de la unidad católica y los de la tolerancia dentro de la línea
de la Constitución de 1869; al final se llegó a una fórmula intermedia: la Constitución
estableció un Estado confesional, aunque permitió el ejercicio privado de otras
religiones. En relación a la división de poderes, el rey ejerce el poder ejecutivo a través
del gobierno. Las Cortes eran bicamerales.
​ En resumen, aunque la Constitución es de carácter moderado, es lo
suficientemente elástica como para ser aceptada por los progresistas. Con ello se
trataba de evitar, para lo sucesivo, que cada partido pretendiese implantar “su” propia
Constitución tan pronto llegase al poder.

CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA

EL SISTEMA POLÍTICO OFICIAL: BIPARTIDISMO Y TURNISMO

​ El sistema político de la Restauración se basaba en la existencia de dos grandes


partidos, el conservador y el liberal, que coincidían ideológicamente en lo
fundamental: defendían la monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y
la consolidación del Estado liberal, unitario y centralista. Ambos partidos contaban con
periódicos, centros y comités distribuidos por el territorio español. La extracción social
de las fuerzas de ambos partidos era bastante homogénea y se nutría básicamente de
las élites económicas y de la clase media acomodada, aunque era mayor el número de
terratenientes entre los conservadores y el de profesionales entre los liberales.
​ El Partido Liberal-Conservador (Partido Conservador) se organizó alrededor de
su líder, Antonio Cánovas del Castillo, y aglutinó a los sectores más conservadores y
tradicionales de la sociedad (a excepción de los carlistas y los integristas más radicales).
​ El Partido Liberal-Fusionista (Partido Liberal) tenía como principal dirigente a
Práxedes Mateo Sagasta y reunió a antiguos progresistas, unionistas y algunos ex
republicanos moderados.
​ ​
Para el ejercicio del gobierno se contemplaba el turno pacífico o alternancia
regular en el poder entre las dos grandes opciones dinásticas, cuyo objeto era asegurar
la estabilidad institucional mediante la participación en el poder de las dos familias del
liberalismo. Cuando el partido en el gobierno sufría un proceso de desgaste político y
perdía la confianza de las Cortes, el monarca llamaba al jefe del partido de la oposición
a formar gobierno. Entonces, el nuevo jefe de gabinete obtenía también del monarca el
decreto de disolución de la Cámara y la convocatoria de elecciones, con el objetivo de
construirse una mayoría parlamentaria suficiente para ejercer el poder de manera
estable. El fraude en los resultados y los mecanismos caciquiles aseguraban que estas
elecciones fuesen siempre favorables al gobierno que las convocaba.

EL SISTEMA POLÍTICO REAL: CACIQUISMO Y FRAUDE ELECTORAL

​ La alternancia en el gobierno se llevó a cabo a través de un sistema electoral


corrupto y manipulador que no dudaba en comprar votos, falsificar actas y medidas de
presión sobre el electorado, valiéndose de la influencia y del poder económico de
determinados individuos sobre la sociedad (caciquismo). El control del proceso
electoral se ejercía a partir de varias instituciones: el ministro de la Gobernación, los
gobernadores civiles, los alcaldes y los caciques locales. Este ministro era, de hecho,
quien elaboraba la lista de los candidatos que deberían ser elegidos (encasillados). Los
gobernadores civiles transmitían la lista de los candidatos "ministeriales" a los alcaldes
y caciques y todo el aparato administrativo se ponía a su servicio para garantizar su
elección.
​ Si este proceso resultaba insuficiente y se ponía en peligro la elección del
candidato “ministerial”, todo un conjunto de trampas electorales ayudaba a conseguir
este objetivo: es lo que se conoce como el pucherazo, es decir, la sistemática
adulteración de los resultados electorales: manipular las actas electorales, ejercer la
compra de votos...
​ Pero en todo proceso electoral era fundamental la figura del cacique. Los
caciques eran individuos o familias que, por su poder económico o por sus influencias
políticas, controlaban una determinada circunscripción electoral. Cumplían el papel de
conectar el ámbito rural o local con el Estado y en su función de intermediarios los
caciques intercambian votos por favores.

.
​ El régimen de la Restauración funcionó, con sus problemas, durante el último
tercio del siglo XIX. Sin embargo, a raíz de la Guerra Colonial y la Crisis de 1898, las
circunstancias comenzaron a cambiar. A partir de 1902, con la mayoría de edad de
Alfonso XIII, la situación en el país se complicó de manera considerable, sucediéndose
episodios de violencia con cada vez más asiduidad, lo que desembocó, finalmente, en la
implantación de la Dictadura de Primo de Rivera en 1923.

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