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Investigación Documental

El documento analiza los factores físico-químicos que afectan la vida marina, centrándose en el fitoplancton, necton y bentos, y su importancia en los ecosistemas acuáticos. Se discuten aspectos como la luz, temperatura, turbidez, corrientes, sustrato, oxígeno, dióxido de carbono y pH, destacando su impacto en la biodiversidad y la salud de los ecosistemas. Además, se aborda la acidificación del océano en aguas mexicanas, sus consecuencias para la biodiversidad marina y la economía local, así como las iniciativas para mitigar estos efectos.
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El documento analiza los factores físico-químicos que afectan la vida marina, centrándose en el fitoplancton, necton y bentos, y su importancia en los ecosistemas acuáticos. Se discuten aspectos como la luz, temperatura, turbidez, corrientes, sustrato, oxígeno, dióxido de carbono y pH, destacando su impacto en la biodiversidad y la salud de los ecosistemas. Además, se aborda la acidificación del océano en aguas mexicanas, sus consecuencias para la biodiversidad marina y la economía local, así como las iniciativas para mitigar estos efectos.
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Tecnológico Nacional de México

Instituto Tecnológico de Boca del Río


Lic. en Biología

Mtra. María Cynthia Carmona Islas

Materia:
Oceanografía

Tarea:
Que factores fisicos/quimicos afectan a la vida marina y de
qué manera

Alumno:
Rogelio Antonio Ruiz Mora
Introducción

El fitoplancton representa una comunidad diversa de organismos


microscópicos con capacidad fotosintética que habita en medios acuáticos,
tanto marinos como dulceacuícolas. Estos organismos son planctónicos, es
decir, de vida libre, y no están anclados a ningún tipo de sustrato, lo que les
permite mantenerse en suspensión dentro de la columna de agua gracias a
su flotabilidad natural. Su distribución está estrechamente ligada a la
disponibilidad de luz solar y nutrientes inorgánicos, razón por la cual
predominan en las capas superficiales de los cuerpos de agua,
particularmente en la zona fótica.

Generalmente, el fitoplancton se encuentra entre los 10 y los 45 metros de


profundidad, donde la penetración de la luz permite la fotosíntesis. Sin
embargo, en sistemas acuáticos con alta turbidez —como ciertos embalses,
lagunas y arroyos— esta franja puede reducirse significativamente debido a la
limitada transparencia del agua. Su presencia y abundancia son
fundamentales para el equilibrio ecológico, ya que constituyen la base de las
cadenas tróficas acuáticas y desempeñan un papel clave en la producción
primaria y el ciclo global del carbono.
Influencia de los factores físico-químicos en el fitoplancton

Influencia de factores físico-químicos sobre el necton y el bentos

Necton

●​ Luz​
Aunque la luz no incide directamente sobre los procesos fisiológicos del necton,
regula comportamientos esenciales como las migraciones diarias o estacionales, la
reproducción, la búsqueda de alimento y la orientación espacial. Muchos peces y
otros vertebrados acuáticos poseen relojes biológicos que se ajustan al ciclo de luz y
oscuridad (fotoperiodo), determinando sus ritmos de actividad. En ambientes con
baja luminosidad, como aguas turbias o profundas, las especies que dependen de la
visión para cazar presentan menor eficiencia depredadora. En zonas abisales, la
ausencia de luz solar ha impulsado adaptaciones como la bioluminiscencia o una
mayor sensibilidad a determinadas longitudes de onda.
●​ Temperatura​
Este parámetro tiene una influencia significativa sobre la biología del necton, ya que
condiciona funciones como el metabolismo, el crecimiento, la respiración, la
alimentación, el comportamiento y la distribución geográfica. En peces, por ejemplo,
regula el desarrollo embrionario y la eficiencia en la absorción de oxígeno.
Variaciones prolongadas de temperatura, asociadas al cambio climático, pueden
inducir migraciones hacia zonas más frías, causar estrés térmico, alterar los ciclos
reproductivos y provocar extinciones locales, especialmente en especies con escasa
tolerancia térmica. Asimismo, estos cambios pueden afectar el equilibrio trófico del
ecosistema.
●​ Turbidez​
El aumento de partículas en suspensión limita la visibilidad bajo el agua, dificultando
la detección de presas y depredadores. Esto puede generar alteraciones en los
patrones de alimentación y aumentar los niveles de estrés en organismos
nectónicos. En condiciones de turbidez extrema y sostenida, pueden producirse
lesiones en estructuras sensibles como las branquias o los órganos sensoriales.
●​ Corrientes​
Las corrientes influyen en múltiples aspectos de la vida del necton: distribución
espacial, migraciones, desplazamiento larval y acceso a zonas alimenticias. Aunque
estas especies poseen capacidad natatoria para contrarrestarlas, las corrientes
intensas o artificialmente modificadas pueden obstaculizar sus desplazamientos,
fragmentar rutas migratorias, disminuir la conectividad entre hábitats y alterar la
distribución de nutrientes y oxígeno en la columna de agua.
●​ Sustrato​
Muchas especies nectónicas dependen de áreas bentónicas durante etapas
específicas de su ciclo vital, como la reproducción o la alimentación. Cambios en la
composición, estabilidad o calidad del sustrato —debido a procesos como la erosión,
la contaminación o el dragado— pueden afectar la disponibilidad de refugios, presas
bentónicas y áreas de desove, comprometiendo la supervivencia de juveniles.
●​ Concentración de oxígeno (O₂)​
La presencia de oxígeno disuelto en el agua es determinante para la actividad
metabólica y el comportamiento del necton. En zonas con hipoxia provocada por
descomposición de materia orgánica, los organismos acuáticos experimentan estrés,
reducción de su capacidad natatoria e incluso mortalidad masiva. Los peces, en
particular, reaccionan migrando hacia áreas con mayor disponibilidad de oxígeno, lo
cual genera desplazamientos que pueden alterar la estructura ecológica del
ecosistema. Solo las especies más tolerantes logran subsistir en ambientes pobres
en oxígeno.
●​ Concentración de dióxido de carbono (CO₂)​
Aunque no emplean el CO₂ como fuente energética, los niveles elevados de este
gas alteran el equilibrio ácido-base en los fluidos corporales, afectando funciones
fisiológicas, especialmente en fases juveniles. Investigaciones recientes han
evidenciado que el exceso de CO₂ puede interferir con la percepción olfativa, la toma
de decisiones y la conducta de los organismos jóvenes.
●​ pH​
El pH del agua actúa como regulador fisiológico. Valores fuera del rango óptimo
comprometen funciones como la respiración, la excreción y la reproducción.
Además, un pH inadecuado puede incrementar la toxicidad de metales pesados y
otros compuestos químicos. Con el tiempo, estos efectos pueden afectar el
desarrollo embrionario, dañar órganos sensoriales y debilitar el sistema
inmunológico de los organismos nectónicos.

Bentos

●​ Luz​
En la mayoría de los organismos bentónicos, la luz tiene un papel indirecto debido a
que habitan regiones profundas o entornos turbios donde la radiación solar es
escasa o inexistente. No obstante, aquellos bentos fotosintéticos como ciertos
corales, sí dependen de la luz para realizar fotosíntesis. En estos casos, la
disminución de luz causada por turbidez, contaminación o cambios en la profundidad
impacta negativamente su capacidad energética, afectando a su vez a toda la
comunidad asociada.
●​ Temperatura​
El régimen térmico influye directamente sobre procesos metabólicos, reproductivos
y de crecimiento en los organismos bentónicos. Muchas especies están adaptadas a
condiciones térmicas constantes, por lo que las variaciones abruptas —como las
producidas por vertidos térmicos o el calentamiento global— pueden representar una
amenaza significativa para su supervivencia.
●​ Turbidez​
Este factor modifica tanto la cantidad de luz que llega al fondo como las
características del sustrato. Altos niveles de turbidez generan sedimentación
excesiva que puede enterrar organismos sésiles como esponjas, anémonas o
corales, obstruyendo sus estructuras vitales. También perjudica a los organismos
filtradores como los bivalvos, ya que requieren agua limpia para obtener alimento.
●​ Corrientes​
Las corrientes de baja intensidad favorecen la oxigenación, la llegada de nutrientes
y la dispersión de larvas. En cambio, flujos intensos pueden erosionar el sustrato,
desplazar organismos fijados o enterrar a otros. La mayoría de las especies
bentónicas están adaptadas a un régimen específico de corrientes, por lo que
cualquier alteración puede afectar su éxito reproductivo, distribución y desarrollo
larval.
●​ Sustrato​
El tipo y calidad del sustrato condiciona fuertemente la presencia de organismos
bentónicos, que lo utilizan como soporte, refugio, fuente de alimento y lugar de
reproducción. La composición (roca, arena, fango, coral) determina qué especies
pueden establecerse en una zona determinada. La degradación del sustrato reduce
la biodiversidad y altera la estructura del ecosistema. Además, muchas especies se
alimentan del contenido orgánico del sedimento, por lo que su valor nutricional es
clave para mantener la red trófica.
●​ Concentración de oxígeno (O₂)​
El oxígeno es esencial para la respiración celular de estos organismos. Sin
embargo, los fondos acuáticos son particularmente susceptibles a la hipoxia o
anoxia, sobre todo en cuerpos de agua eutrofizados. En estas condiciones, la
descomposición anaerobia de materia orgánica agota el oxígeno disponible y libera
compuestos tóxicos como el sulfuro de hidrógeno (H₂S), afectando gravemente a la
biota bentónica.
●​ Concentración de dióxido de carbono (CO₂)​
Un incremento en el CO₂ reduce el pH del agua y limita la disponibilidad de
carbonato, dificultando la formación de estructuras calcáreas. Esto genera
organismos con esqueletos más frágiles, menor crecimiento y mayor vulnerabilidad.
La acidificación del agua también afecta la reproducción, el comportamiento larval y
la capacidad de detectar depredadores o localizar hábitats adecuados.
●​ pH​
El pH actúa sobre la disponibilidad de nutrientes y la toxicidad de ciertos
compuestos. En ambientes acidificados, metales pesados como el aluminio o el
cadmio se vuelven más solubles, aumentando su toxicidad. Esto perjudica
especialmente a los organismos que filtran o ingieren sedimento, como los bivalvos y
depositívoros. En ecosistemas de agua dulce, fenómenos como la lluvia ácida
pueden provocar acidificaciones drásticas, causando declives significativos en la
biodiversidad bentónica.
La acidificación del océano: Situación en aguas mexicanas

La acidificación del océano es un proceso cada vez más relevante en el estudio de los
ecosistemas marinos y sus interacciones con el ciclo global del carbono. Se refiere a la
disminución del pH en los océanos, causada principalmente por el aumento de dióxido de
carbono (CO₂) en la atmósfera. Este gas, al ser absorbido por el agua de mar, se disuelve y
forma ácido carbónico, el cual se descompone en iones de hidrógeno, reduciendo el pH del
agua. Este fenómeno tiene consecuencias devastadoras en los ecosistemas marinos,
afectando no solo la biodiversidad, sino también las actividades humanas que dependen de
los recursos marinos, como la pesca y el [Link] aumento de la concentración de CO₂ en
la atmósfera, derivado de la actividad humana, es el principal impulsor de la acidificación del
océano. La quema de combustibles fósiles, la deforestación y otras actividades industriales
han aumentado de manera significativa la cantidad de gases de efecto invernadero en la
atmósfera, lo que a su vez incrementa la cantidad de CO₂ absorbido por los océanos. Se
estima que los océanos han absorbido alrededor de un 30% de las emisiones de CO₂
generadas por actividades humanas en los últimos 250 años.

Cuando el CO₂ se disuelve en el agua de mar, reacciona con el agua para formar ácido
carbónico, lo cual disminuye el pH y aumenta la acidez del agua. Este cambio en la química
del agua tiene importantes implicaciones para los organismos marinos, particularmente
aquellos que dependen de la formación de carbonato de calcio para construir sus
esqueletos y conchas, como los corales, mariscos y plancton calcáreo.

La acidificación del océano tiene un impacto negativo en una variedad de organismos


marinos, especialmente en los corales y los organismos marinos que forman conchas. Los
corales, que son fundamentales para los ecosistemas de arrecifes, son particularmente
vulnerables a los cambios en el pH, ya que el ácido carbónico disuelto dificulta la absorción
de calcio necesario para la formación de su estructura calcárea. La disminución de la
capacidad de los corales para construir sus esqueletos puede llevar a la degradación de los
arrecifes, que son hábitats esenciales para una gran cantidad de especies marinas.
Además, la pérdida de arrecifes de coral afectaría negativamente la biodiversidad y la
productividad pesquera en muchas regiones.

Otro grupo de organismos impactado por la acidificación del océano son los mariscos, como
mejillones, almejas y ostras. Estos animales dependen del calcio presente en el agua para
construir sus conchas. A medida que el pH disminuye, la cantidad de calcio disponible
también se reduce, lo que dificulta el desarrollo de sus conchas y aumenta su vulnerabilidad
a depredadores y enfermedades.

La acidificación también afecta al plancton, que es la base de la cadena alimentaria marina.


Al alterar la formación de conchas en el plancton, se pueden ver alterados los ecosistemas
marinos completos, afectando a las especies que se alimentan de él, como los peces y las
ballenas. Esta alteración de la cadena alimentaria tiene implicaciones para la pesca, una
actividad que es vital para millones de personas alrededor del mundo.

La acidificación del océano también afecta la biodiversidad, creando un desequilibrio en los


ecosistemas marinos. Muchas especies que dependen de la salud de los corales y otros
organismos calcáreos para su supervivencia, como algunos tipos de peces y moluscos,
pueden verse amenazadas. La reducción de la biodiversidad afecta no solo al medio
ambiente, sino también a las economías locales que dependen de los recursos marinos. La
pesca, que es una fuente crucial de alimentos y empleos en muchas regiones, se ve
directamente afectada por la reducción de las poblaciones de peces y mariscos.

En particular, en México, la pesca representa una actividad económica de gran importancia.


Los océanos del país son ricos en biodiversidad, pero la acidificación pone en riesgo tanto
la salud de los ecosistemas marinos como la de las comunidades que dependen de ellos.
La pérdida de arrecifes de coral y la disminución de la producción de mariscos puede
generar importantes pérdidas económicas, afectando a miles de pescadores y a las
industrias relacionadas con el turismo [Link] enfrentar este desafío global, el
Programa Mexicano del Carbono (PMC) y otras organizaciones internacionales están
implementando iniciativas para estudiar y mitigar los efectos de la acidificación del océano.
México participa activamente en redes internacionales como el Global Ocean Acidification
Network (GOA-ON) y la Red Latinoamericana de Acidificación del Océano (LAOCA), que
promueven el monitoreo de las variables relacionadas con el carbono y la acidificación en
los océanos.

Además de las acciones de monitoreo, es fundamental reducir las emisiones de gases de


efecto invernadero para frenar el aumento de la acidificación del océano. Esto implica
adoptar políticas públicas y prácticas sostenibles que minimicen la huella de carbono, como
la transición hacia fuentes de energía renovables, la mejora de la eficiencia energética y la
reforestación.

Asimismo, se están realizando investigaciones sobre la adaptación de los ecosistemas


marinos a la acidificación. Las soluciones incluyen el cultivo de especies marinas más
resistentes al cambio de pH, la restauración de arrecifes de coral y el desarrollo de técnicas
para proteger a los organismos marinos vulnerables a los efectos de la acidificación.

Aquí tienes el texto completo unificado, reescrito en un estilo técnico-divulgativo y con


referencias actualizadas:
Referencias

●​ Paerl, H. W., & Paul, V. J. (2012). Climate change: Links to global expansion of
harmful cyanobacteria. Water Research, 46(5), 1349–1363.
[Link]

●​ Reynolds, C. S. (2006). The ecology of phytoplankton. Cambridge University Press.​

●​ Smayda, T. J. (1997). Harmful algal blooms: Their ecophysiology and general


relevance to phytoplankton blooms in the sea. Limnology and Oceanography, 42(5),
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●​ Telesh, I. V., Schubert, H., & Skarlato, S. O. (2013). Life in the salinity gradient:
Discovering mechanisms behind a new biodiversity pattern. Estuarine, Coastal and
Shelf Science, 135, 317–327. [Link]

●​ Diaz, R. J., & Rosenberg, R. (2008). Spreading dead zones and consequences for
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●​ Hansen, B. W., Bjørnsen, P. K., & Hansen, P. J. (1997). Zooplankton grazing and
growth: Scaling within the size spectrum. ICES Journal of Marine Science, 54(3),
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●​ Pörtner, H. O., & Farrell, A. P. (2008). Physiology and climate change. Science,
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●​ Reynolds, C. S. (2006). The Ecology of Phytoplankton. Cambridge University Press.​

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