jurisprudencia y laudos arbitrales
sobre competencia desleal
en la relacin contractual
carlos andrs perilla castro*
resumen
Este artículo analiza la legislación, la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia
y la doctrina expuesta en laudos arbitrales, para demostrar que en Colombia la
competencia desleal no puede ser definida como responsabilidad civil extracon-
tractual. De las cuatro áreas del derecho que han abordado la competencia desleal,
tres de ellas se basan en legislación positiva y ninguna excluye su aplicación a la
relación contractual. Las sentencias de casación proferidas bajo el Código de
Comercio y la Ley 256 resaltan el carácter preventivo de este régimen, que no
requiere daño para ser aplicado. Los laudos arbitrales demuestran que sí es posible
arbitrar conflictos de competencia desleal en relaciones contractuales, con base en
una cláusula compromisoria.
Palabras clave: competencia desleal; relación contractual; responsabilidad extra-
contractual; laudos; sentencias de casación.
*
Abogado y especialista en derecho financiero de la Universidad del Rosario. Master in
Laws - LLM in Economic Regulation, Queen Mary University of London. Es consultor
en derecho privado, derecho de la competencia, arbitraje y derecho financiero, y se ha
desempeñado como profesor de cátedra en estas materias. Bogotá, D. C. (Colombia).
Contacto: [email protected]. Fecha de recepción: 18 de junio de 2022. Fecha
de aceptación: 9 de octubre 2022. Para citar el artículo: Perilla Castro, Carlos Andrés.
“Jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia desleal en la relación contractual”,
en Revista La Propiedad Inmaterial n.° 34, Universidad Externado de Colombia, julio-
diciembre 2022, pp. 5-40. DOI: https://doi.org/10.18601/16571959.n34.01
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Carlos Andrés Perilla Castro
supreme court´s rulings and arbitration awards on unfair competition
in the contractual relationship
abstract
This article analyzes the legislation, the rulings of the Supreme Court of Justice and
the doctrine of arbitral awards, to demonstrate that in Colombia unfair competi-
tion may not be regarded as tort liability. From the four branches of law that have
addressed unfair competition, three of them are based on positive legislation, and
none exclude its application to the contractual relationship. The Supreme Court
rulings issued under the Commercial Code and Law 256 highlight the preventive
nature of this regime, which does not require damage to be applied. Arbitration
awards show that conflicts of unfair competition in contractual relationships may
be decided by arbitration based on an arbitration clause.
Keywords: Unfair Competition; Contractual Relationship; Tort Liability; Arbitra-
tion Awards; Judicial Rulings.
introducción
Múltiples actos de competencia desleal ocurren entre partes vinculadas por un
contrato. En las relaciones contractuales de colaboración se encuentran ejemplos
de estos actos, tal como ocurre cuando una parte intenta apropiarse de la clientela
desarrollada por la otra, o a explotarla después de terminado el contrato, o a son-
sacar empleados del contratante para luego copiar sus negocios.
Por influencia de una doctrina extranjera, en algunas de las sentencias proferidas
en Colombia por jueces civiles de primera y segunda instancia se ha mencionado
la idea de que la acción de competencia desleal es una acción de responsabilidad
civil extracontractual. Sin embargo, esta idea nunca ha estado soportada en la
múltiple legislación que se ha expedido en el país sobre esta materia, sino que es
contraria a ella.
Esta tesis ha creado limitaciones e impedimentos para el ejercicio de las acciones
de competencia desleal. Así, dado que en el caso concreto existe un contrato entre
los sujetos infractor y afectado por dicha conducta, y por otro lado se considera
que las acciones son de naturaleza extracontractual, el contratante afectado no
puede obtener como indemnización la utilidad que había sido establecida a su favor
en el contrato, pues es la indemnización propia de la acción de incumplimiento
contractual. De este modo, se niega el derecho del contratante afectado a obtener
la indemnización plena del daño sufrido.
También este entendimiento ha llevado a negar pretensiones de competencia
desleal, cuando esta conducta se vincula a un incumplimiento de contrato, ale-
gando que la competencia desleal y el incumplimiento de contrato son materias
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desleal en la relación contractual
incompatibles. Además, bajo esta idea se impide decidir una pretensión de de-
claración de competencia desleal mediante arbitraje basado en cláusula compro-
misoria, argumentando que bajo dicha cláusula solo se pueden decidir conflictos
contractuales.
A pesar de esta posición de los jueces de instancias, existen múltiples sentencias
de casación proferidas por la Corte Suprema de Justicia de Colombia que rechazan
la idea de reducir las acciones de competencia desleal a un asunto de responsabilidad
civil extracontractual y, por el contrario, permiten aplicarlas a conductas ocurridas
en una relación contractual, siempre que se reúnan los requisitos exigidos en la ley.
El propósito de este estudio es recopilar y presentar de forma organizada tales
sentencias de casación, así como los laudos arbitrales que deciden pretensiones de
declaración de competencia desleal.
Metodología:
El enfoque metodológico principal de esta investigación se centra en la natu-
raleza de la acción de competencia desleal. Por lo tanto, el análisis corresponde a
un estudio legal de acuerdo con los métodos estándares del estudio académico en
derecho conocidos como análisis doctrinal o Black Letter Approach. No obstante,
por tratarse sobre un estudio relacionado con el derecho de la competencia desleal,
la metodología va más allá del análisis legal agregando un estudio sistemático de
las diferentes decisiones en las instancias judiciales en Colombia que facilitan su
estudio.
Este artículo inicia con la presentación de las diferentes áreas del derecho
que han establecido la acción de competencia desleal, tres de las cuales son leyes
especiales, en las cuales se podrá observar que nunca se ha establecido legalmente
que la acción de competencia desleal es un asunto de responsabilidad civil extra-
contractual (RCE).
A continuación, se presentan y analizan las sentencias de casación proferidas
por la Corte Suprema de Justicia en la materia. De acuerdo con el artículo 365 del
Código General del Proceso, el fin primordial del recurso de casación es unificar
la jurisprudencia nacional. No obstante, en Colombia no existe un sistema que
recoja de forma ordenada y clasificada las sentencias de casación que se producen
a lo largo del tiempo, y que permita identificar las líneas jurisprudenciales en un
tema específico. Por ende, este artículo busca realizar dicha tarea en cuanto a la
naturaleza de la acción de competencia desleal.
Para el efecto, se buscaron todas las sentencias que han sido proferidas por la
sala Civil de la Corte Suprema de Justicia en casos de competencia desleal1, desde
el año 1996 hasta la fecha, en casos en los cuales la conducta desleal ocurrió entre
sujetos vinculados por una relación contractual.
1 Este estudio no incluye las sentencias proferidas por la Sala Laboral de la Corte
Suprema de Justicia que han estudiado la terminación del contrato de trabajo por los
actos de competencia desleal del trabajador en contra del empleador.
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Para cada sentencia, se menciona de forma breve el tipo de relación contractual
existente entre las partes de la controversia y las decisiones de instancias y de la
respectiva sentencia de casación, centrándose únicamente en definir si se consideró
que la acción de competencia desleal es de carácter extracontractual. Como fruto
de este estudio de las sentencias de casación se podrá ver que existe una posición
mayoritaria que considera que la competencia desleal sí puede ocurrir en una
relación contractual, por lo que no se puede reducir a un asunto extracontractual.
Posteriormente, se presentan los laudos arbitrales que deciden pretensiones de
competencia desleal. Este análisis es útil ya que el artículo 116 de la Constitución
Política reconoce que los conflictos se pueden resolver ante árbitros, quienes admi-
nistran justicia, y sus laudos se equiparan a una sentencia judicial. Para el efecto, se
buscaron los laudos arbitrales proferidos en el Centro de Arbitraje y Conciliación
de la Cámara de Comercio de Bogotá, con el propósito de determinar si los árbitros
consideraron que la acción de competencia desleal puede ejercerse en conflictos
en los que media una relación contractual entre las partes.
De este modo, la metodología utilizada se dirige a investigar el tema específico
bajo estudio en dos fuentes de decisiones judiciales: las sentencias de casación, cuyo
fin primordial es unificar la jurisprudencia nacional, y las decisiones arbitrales que
en Colombia tienen carácter judicial.
Este estudio no aborda la doctrina, esto es, los estudios académicos sobre com-
petencia desleal realizados en forma de libros y artículos en revistas especializadas
en derecho, y que puede corresponder a otro trabajo de investigación. Aun así, en
la exposición de la legislación, en notas al pie se citan los principales doctrinantes
en la materia, para quienes estén interesados en explorar este tema.
Esta investigación es útil para los jueces de primera y segunda instancia, para
que conozcan la existencia de la línea jurisprudencial en el tema objeto de inves-
tigación, y se pueda cumplir con la finalidad del recurso de casación de unificar
la jurisprudencia nacional. Igualmente es útil para las partes en conflictos de
competencia desleal, para la sustentación de sus actuaciones procesales, así como
para la elaboración de estudios académicos en la materia.
i. evolución normativa
La disciplina de la competencia desleal ha estado reglamentada en diversas áreas del
derecho, cada una de las cuales la ha abordado desde su propia técnica y objetivos,
cuyo alcance se presenta a continuación en orden cronológico2.
2 Esta evolución ha sido explicada por la doctrina con base en el sistema de “modelos”.
Aurelio Menéndez propone tres modelos: el paleoliberal, el profesional y el social (La
competencia desleal. Madrid: Civitas, pp. 60 y ss.). Por su parte, José Manuel Otero Lastres
define tres etapas en la evolución de la competencia desleal: 1) modelo jurisprudencial,
basado en la responsabilidad civil, que funciona como cláusula general prohibitiva; 2)
leyes de signos distintivos y la de publicidad, y 3) modelo moderno, basado en la ley,
de carácter general pues se aplica a todos los que participan en el mercado, en el que la
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jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
A. Propiedad industrial
La primera área del derecho que se refiere a la competencia desleal es la propie-
dad industrial. Esta área ha sido reglamentada por diversos cuerpos normativos,
y en la actualidad sus disposiciones se encuentran vigentes y se aplican de forma
complementaria con la ley especial de competencia desleal3. De la historia de esta
legislación se puede resaltar lo siguiente.
Durante el siglo XIX, Colombia expidió dos leyes sobre patentes de invención: la
Ley del 15 de mayo de 1848 y la Ley 35 de 1869. Luego, en relación con las marcas,
el Decreto 217 de 1900 fue la primera norma que abordó el tema, al establecer especí-
ficamente el proceso de registro de marcas de fábrica y de comercio. Ninguna de estas
normas se refería a la competencia desleal, sino que disponían que las infracciones
a estos derechos se juzgaban conforme a los delitos previstos en el Código Penal.
La Ley 110 de 1914 estableció las normas sustanciales sobre marcas de fábrica,
comercio y agricultura, y definió las consecuencias penales por su infracción. Tam-
bién introdujo normas sobre competencia desleal, con lo cual fue la primera ley en
reglamentar esta materia en el país. La Ley 110 define la competencia desleal como
el acto mala fe que tiende a producir confusión o descrédito; dispone, además,
que estos actos se juzgarán ante los jueces comunes, quienes pueden ordenar la
indemnización, así como las medidas necesarias para que cese dicha competencia
y se evite la confusión que ellos ocasionan.
Estas disposiciones fueron conservadas en la Ley 31 de 1925, la cual regula de
forma integral la propiedad industrial (marcas y patentes). A partir de esta Ley,
el estudio de la competencia desleal como parte de la propiedad industrial no
provendrá de leyes locales, sino de instrumentos supranacionales.
En materia de convenciones internacionales, la Ley 59 de 1936 aprueba la
Convención General Interamericana de Protección Marcaria y Comercial, fir-
mada en Washington en 1929, la cual contiene una definición de competencia
desleal acompañada de supuestos típicos. Luego se encuentra la Ley 178 de 1994,
aprobatoria del Convenio de París de 1883 para la Protección de la Propiedad In-
dustrial, que en su artículo 10 bis establece el compromiso de los países signatarios
de asegurar una protección eficaz contra la competencia desleal, la cual es definida
con base en el concepto de “usos honestos en materia industrial o comercial” y los
supuestos típicos de confusión, descrédito y engaño4.
institución de la competencia pasa a ser el objeto directo de protección (La competencia
desleal a través del uso de signos distintivos. Segundo Congreso Iberoamericano de Derecho
Empresarial, Cámara de Comercio de Bogotá, 1997).
3 Metke Méndez, Ricardo. Lecciones de propiedad industrial. Medellín: Diké, 2001;
Pachón, Manuel. “El nuevo régimen de propiedad industrial en Colombia”. Vniversitas,
Universidad Javeriana, 1971.
4 Este Convenio fue celebrado en París el 20 de marzo de 1883, revisado en Bruselas
el 14 de diciembre de 1900, en Washington el 2 de junio de 1911, en La Haya el 6
de noviembre de 1925, en Londres el 2 de junio de 1934, en Lisboa el 31 de octubre
de 1958, en Estocolmo el 14 de julio de 1967 y enmendado el 2 de octubre de 1979.
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Por otro lado, se encuentran las Decisiones de la Comunidad Andina que
establecen el régimen común de propiedad industrial. Aunque las cuatro primeras
Decisiones proferidas en esta temática (85 de 1974, 311 de 1991, 313 de 1992 y 344
de 1993) no se refieren a competencia desleal, la Decisión 486 de 2000 sí lo hace.
Esta última Decisión expone un campo de acción preciso, ya que se refiere
específicamente a la competencia desleal vinculada a la propiedad industrial, y
la define con base en el criterio de “usos y prácticas honestos”, refiriéndose a los
supuestos de confusión, descrédito y engaño, es decir, siguiendo los lineamientos
del Convenio de París de 1883. Además, reglamenta las acciones por infracción
de derechos de propiedad industrial5, con lo cual las distingue de las acciones por
competencia desleal.
Como una novedad, se encuentra que la Decisión 486 se refiere a la acción de
competencia desleal, y dispone que con ella se puede solicitar al juez que “se pro-
nuncie sobre la licitud de algún acto o práctica comercial”. Se trata de una acción
declarativa pura, en la cual el juez define si la conducta es o no de competencia
desleal, y sobre la cual se pueden formular las pretensiones consecuenciales que el
actor estime procedentes en el caso concreto, como podrían ser la indemnización
o la suspensión previstas en las normas antes citadas.
El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina ha indicado que la apli-
cación de las normas de competencia desleal de la Decisión 486 de 2000 exige
una relación de competencia entre los sujetos demandante y demandado, y su
valoración incorpora un criterio corporativo similar al del Convenio de París, al
referir a los usos y prácticas honestos, elementos que en la práctica corresponden
a la valoración que hace el juez en el caso concreto6. La Decisión 486 de 2000 se
encuentra vigente para Colombia, en la medida que establece el régimen común
de propiedad industrial y, con base en el principio de preeminencia, suspende las
normas locales sobre la materia.
B. Derecho comercial
La segunda área del derecho que ha abordado la competencia desleal es el derecho
comercial. Inicialmente, se expidió la Ley 155 de 1959 que trae normas sobre dos
temas cercanos, aunque diferentes: prácticas restrictivas de la competencia y com-
petencia desleal. Estas últimas fueron prontamente derogadas por la reglamentación
contenida en el Código de Comercio de 1971, el cual constituye un claro ejemplo
de la forma en la cual el derecho comercial se apropió de esta disciplina, para lo
5 Véase: Andrade Perafán, Felipe. “La acción por infracción de derechos para la pro-
tección de la propiedad industrial”. Revista La Propiedad Inmaterial, n.° 15, 2011, p. 99;
López Martínez, Adriana. La acción de competencia desleal como mecanismo de protección
de la propiedad industrial: y en especial del régimen de medidas cautelares. Bogotá: Uni-
versidad Externado de Colombia, 1997.
6 Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, Procesos 13-IP-2021, 90-IP-2021,
478-IP-2019, 302-IP-2019, 186-IP-2017, 217-IP-2015.
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desleal en la relación contractual
cual estableció como uno de los deberes de los comerciantes el de abstenerse de
ejecutar actos de competencia desleal y dispuso la inscripción en el registro mer-
cantil de las penas impuestas por incurrir en esta conducta. Asimismo, estableció
un capítulo específico dedicado a regular esta disciplina, mediante ocho supuestos
típicos y una prohibición general basada en el concepto de “sanas costumbres
mercantiles”. También estableció normas relativas a la propaganda comercial que
tienda a producir competencia desleal7.
Según el modelo del Código de Comercio, la consecuencia de la competencia
desleal es la acción judicial, a través de la cual se pueden tramitar dos pretensiones:
la indemnización de los perjuicios causados y la orden de abstenerse de repetir la
conducta desleal. Estas normas fueron en su momento estudiadas por la Corte
Suprema de Justicia al conocer recursos de casación, en los cuales desarrolló los
presupuestos básicos de la acción de competencia desleal8. El primero de ellos es que
los sujetos activo y pasivo del acto de competencia desleal deben ser comerciantes,
ya que estas normas se encuentran contenidas en el Código de Comercio, el cual
expresamente dispone que está llamado a regular los asuntos de los comerciantes.
El segundo es que entre esos sujetos debe existir una relación de competencia, pues
la disciplina se denomina así, de competencia desleal. No obstante, el análisis que
se hacía para determinar dicha relación de competencia era simple y se limitaba,
tratándose de sociedades, a verificar si el objeto social definido en los estatutos
de las sociedades involucradas en el litigio era el mismo. Además, en varias de las
sentencias proferidas por los tribunales superiores se acogió la tesis de la acción
de competencia desleal era una acción de responsabilidad civil extracontractual9.
Esta tesis de la competencia desleal como parte integrante del derecho co-
mercial ha sido denominada “modelo profesional”, pues se aplica a la profesión
7 Específicamente, el Código de Comercio dispuso como obligación de todo comer-
ciante la de abstenerse de ejecutar actos de competencia desleal (artículo 19, numeral 6),
agregando que en los casos en los que se dicte sentencia condenatoria por competencia
desleal se impondrá como pena accesoria la prohibición para ejercer el comercio de dos
a diez años (artículo 16), la cual debe ser inscrita en el registro mercantil (artículo 28,
numeral 3). El Código de Comercio definió ocho supuestos típicos de competencia desleal
y una prohibición general, estableció las pretensiones de la acción de competencia desleal
y las medidas cautelares procedentes, así como la prohibición de la propaganda comercial
desleal (artículos 75 a 77). Además, dispuso que el derecho a impedir la desviación de la
clientela y a la protección de la fama comercial es parte del establecimiento de comer-
cio (artículo 516). De este modo, la materia de la competencia desleal se consideraba
mercantil, puesto que estaba reglamentada en el Código de Comercio, el cual rige a los
comerciantes y a los asuntos mercantiles (artículo 1).
8 Véase: Sentencia del 12 de septiembre de 1995. Proceso de Frisby Ltda. contra
Alimentos Nacionales Pinky S. A., M. P. Nicolás Bechara Simancas.
9 Véase: Jaeckel Kovacs, Jorge. Apuntes sobre competencia desleal. Bogotá: Pontificia
Universidad Javeriana, Colección Seminarios No. 8, 1998. Este autor cita las siguientes
sentencias del Tribunal Superior de Bogotá: (i) Proceso Ordinario de Legislación Eco-
nómica contra Juan de Jesús Chamucero Jiménez, M. P.: Necty Gutiérrez, 25 de junio
de 1985; (ii) Proceso Ordinario de Baldosines Alfa Ltda. contra Baldosines Monserrate,
M. P.: Gloria Cuevas Fonseca, 21 de marzo de 1987; (iii) Proceso Ordinario de Pepe
(U.K.) Limited y Otros contra Grupo Pepe Limitada y Otros, M. P.: Edgar Sanabria, 11
de junio de 1993; (iv) Proceso ordinario de Epsilon Editores Ltda. contra Radio Cadena
Nacional de Colombia S. A. y Otros, M. P.: César Valencia, 23 de marzo de 1994.
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de comerciante y fue fruto de esa visión expansionista del derecho comercial del
siglo XX10.
C. Derecho de los mercados
Como reacción al modelo profesional surgió el “modelo social”, que considera
que el comerciante no es el único sujeto del mercado, por lo que la disciplina de
la competencia desleal también debe tutelar los intereses de los consumidores y el
interés general11. El modelo social busca proteger los beneficios que el sistema de
competencia otorga a cada una de estas tres categorías de intereses y fue acogido
por la Ley 256 de 1996, la cual expresamente dispone que se aplicará a todos los
partícipes del mercado, sean o no comerciantes, y sin exigir que entre los sujetos
activo y pasivo del acto de competencia desleal exista una relación de competencia.
De este modo, el régimen de la competencia desleal fue extraído del ámbito del
derecho comercial, motivo por el cual la Ley 256 de 1996 no fue una reforma del
Código de Comercio, sino una derogatoria de sus normas que reglamentaban la
materia.
Al reconocer que existe un interés público en reprimir los actos de competen-
cia desleal, que coexiste junto con los intereses particulares, en el modelo social
colombiano se establece la aplicación pública y privada de las normas de com-
petencia desleal. Durante el trámite legislativo del proyecto que culminó con la
expedición de la Ley 256 se propusieron varios artículos, que otorgaban funciones
a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) para aplicar las normas de
competencia desleal mediante actuación administrativa12. Sin embargo, estos
artículos fueron objetados por el Gobierno, por cuanto modificaban la estructura
de la rama ejecutiva y carecían de iniciativa gubernamental13. Pero dos años más
10 Sobre el modelo profesional de competencia desleal se puede ver: Ascarelli, Tulio.
Teoría de la concurrencia y de los bienes inmateriales. Barcelona: Bosch, 1960; Broseta
Pont, Manuel. Manual de derecho mercantil, 6a ed. Madrid: Tecnos, 1986; Frisch, Walter
y Mancebo, Gerardo. La competencia desleal. México: Trillás, 1975; Velázquez Restrepo,
Carlos Alberto. Instituciones de derecho comercial. Medellín: Biblioteca Jurídica Diké, 1996.
11 Sobre estas críticas, véase: Font Galán, Juan Ignacio. Constitución económica y
derecho de la competencia. Madrid: Tecnos, 1987; Girón Tena, J. Tendencias actuales y
reforma del derecho mercantil. Madrid: Cívitas, 1986; Paz-Ares Rodríguez, José Cándido.
“Constitución económica y competencia desleal”. Anuario de Derecho Civil, vol. 34,
n.º 4, 1981, pp. 927-958.
12 En 1990, el representante a la Cámara Armando Estrada Villa presentó un proyecto
de ley sobre competencia desleal que fue tramitado como Proyecto de ley 83 de 1992.
La ponencia para primer debate en Cámara fue presentada por la representante Viviane
Morales Hoyos, quien propuso asignarle funciones a la SIC en competencia desleal. Este
proyecto no fue aprobado, y en 1994 el senador Armando Estrada Villa presentó un
proyecto de ley similar, que tras el trámite legislativo fue aprobado como la Ley 256.
Durante su trámite, el senador ponente José Renán Trujillo García retomó la propuesta
de asignar funciones a la SIC en competencia desleal. Véase: Gaceta del Congreso 119
del 1 de junio de 1995.
13 Objeciones Presidenciales al Proyecto de Ley No. 67/94 Senado y 271/95 Cámara
de Representantes. Véase: Gaceta del Congreso 481 del 21 de diciembre de 1995.
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jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
tarde esas funciones de la SIC en competencia desleal fueron establecidas en los
artículos 143 y 144 de la Ley 446 de 1998.
La Corte Constitucional, en la sentencia C-649 de 2001[14], estableció que tales
artículos le asignan funciones administrativas a la SIC en competencia desleal, para
lo cual ejercerá las mismas atribuciones señaladas en la ley para reprimir conductas
restrictivas de la competencia15. Años después, la Ley 1340 de 2009 dispuso que
la SIC conoce en forma privativa de las investigaciones administrativas e impone
multas por la vigilancia administrativa del cumplimiento de las disposiciones sobre
competencia desleal. Esta norma se encuentra actualmente vigente y, a su amparo,
la SIC ha conducido diversas actuaciones administrativas por actos de competencia
desleal que afectan el interés público.
Además, en la sentencia referida, la Corte Constitucional analizó el artículo
147 de la misma ley, y concluyó que en adición a las funciones administrativas la
ley asignó también a la SIC funciones jurisdiccionales para decidir la acción de
competencia desleal. Este es un caso en el cual, excepcionalmente, una autoridad
administrativa ejerce función judicial en una materia precisa, conforme a la auto-
rización prevista en el artículo 116 de la Constitución Política. En la actualidad,
el numeral 1 del artículo 24 del Código General del Proceso (Ley 1564 de 2012),
establece que la SIC ejercerá “funciones jurisdiccionales” en los procesos que versen
sobre la “violación a las normas relativas a la competencia desleal”.
Por su parte, las acciones judiciales de competencia desleal son el mecanismo a
través del cual se despliega la aplicación privada de este régimen. La Ley 256 define
de manera amplia los sujetos que gozan de legitimación para ejercer estas acciones,
incluyendo a los consumidores y sus asociaciones. Estas acciones son denominadas
“declarativa y de condena” y “preventiva o de prohibición”, y permiten formular
las siguientes pretensiones:
1. Declarar la ilegalidad de los actos realizados.
2. Condenar al infractor a remover los efectos producidos por los actos
desleales.
3. Condenar al infractor a indemnizar los perjuicios causados al demandante.
4. Evitar la realización de una conducta desleal que aún no se haya
perfeccionado.
5. Prohibir la conducta desleal, aunque aún no se haya producido daño alguno.
Este cúmulo de pretensiones permitidas por la ley de competencia desleal recoge
las facultades definidas en las legislaciones anteriores (leyes de propiedad industrial
y Código de Comercio) como son la declaración de ilegalidad de la conducta, su
14 Sentencia del 20 de junio de 2001, M. P.: Eduardo Montealegre, proferida frente
a la demanda de inconstitucionalidad presentada por Carlos Andrés Perilla Castro en
contra de los artículos 143 y 144 de la Ley 446 de 1998.
15 Sobre la actuación administrativa de la SIC para investigar y castigar conductas
anticompetitivas, véase: Perilla Castro, Carlos Andrés. “Procedural Aspects of Colombian
Competition Law”. Revista de Derecho de la Competencia – CEDEC XIV, Universidad
Javeriana, 2014.
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Carlos Andrés Perilla Castro
suspensión y la indemnización de los perjuicios. Pero añade otras que muestran el
interés de proteger a toda la colectividad, como la remoción de los efectos produ-
cidos por el acto desleal, y evitar la conducta aún no perfeccionada16.
Este listado de pretensiones confirma que la acción de competencia desleal no
puede ser catalogada como una simple forma de responsabilidad civil extracon-
tractual. Por un lado, la indemnización es solo una de las pretensiones admisibles,
pero no la única. Y por otro, la Ley expresamente señala su orientación preventiva,
al permitir la pretensión de prohibir la conducta desleal, aunque no se haya pro-
ducido daño alguno. Sin daño no hay responsabilidad civil.
D. Responsabilidad civil extracontractual
En Francia no existe una ley que reglamente la competencia desleal. En conse-
cuencia, este fenómeno ha sido reprimido a través de la norma general que impone
el deber de indemnizar los daños causados por el hecho ilícito, el otrora artículo
1382, ahora 1240, del Código Civil. Bajo esta tesis francesa, la competencia des-
leal es una forma de responsabilidad civil extracontractual y su análisis enfatiza su
carácter reparador o indemnizatorio17.
En el siglo XX, el derecho francés ejerció una importante influencia en Co-
lombia, particularmente en las áreas de derecho administrativo, derecho civil y
derecho comercial. A manera de ejemplo se puede citar el Tratado elemental de
derecho comercial, del autor francés Georges Ripert, el cual expone la tesis de la
competencia desleal como una forma de responsabilidad civil extracontractual, y
que fue estudiado y enseñado en diversas facultades de derecho18. Por esta vía, esta
tesis llegó a Colombia a pesar de que nuestro país sí ha contado con legislación
específica de competencia desleal. Esta tesis fue acogida en varias sentencias pro-
feridas por tribunales superiores, e incluso por un reducido número de sentencias
16 Sobre el modelo social de competencia desleal, véase: De la Cruz, Dionisio. La
competencia desleal en Colombia. Un estudio sustantivo de la ley. Bogotá: Universidad Ex-
ternado de Colombia, 2014; Jaeckel Kovács, Apuntes sobre competencia desleal, op. cit.;
Perilla Castro, Carlos Andrés. “Los intereses en la competencia desleal”, Revista Temas
Jurídicos, n.° 12, Universidad del Rosario, Bogotá, 1998; Barona Vilar, Silvia. Competen-
cia desleal. Tutela jurisdiccional –especialmente proceso civil– y extrajurisdiccional. Valencia:
Tirant lo Blanch, 2008; Menéndez, Aurelio. La competencia desleal, op. cit.; Massaguer
Fuentes, José. El nuevo derecho contra la competencia desleal. Navarra: Aranzadi. 2006.
17 Ripert, Georges. Tratado elemental de derecho comercial (trad. de Felipe de Solá
Cañizares). París: L. G. D. J., 1954. Para la aplicación de esta tesis por los jueces véase,
entre otras, las siguientes sentencias de casación proferidas por la Sala Comercial de la
Corte de Casación Francesa: 16 de febrero de 2022, No. 20-13.542; 17 de marzo de
2021, No. 19-10.414; 18 de septiembre de 2019, No. 17-23.253; 19 de enero de 1965,
No. 61-12.949. Consultadas en www.courdecassation.fr
18 En Italia, la represión de la competencia desleal se basó inicialmente en la norma
general de responsabilidad civil extracontractual. Después se adoptó un sistema basado
en legislación, ya que el Código Civil de 1942, artículos 2598 y siguientes, define las
conductas de competencia desleal. Auteri, Paolo. “Brief Report on Italian Unfair Com-
petition Law”. En: Hilty y Henning-Bodewig (eds.). Law Against Unfair Competition.
Berlín: Springer, 2007.
14 n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40
jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
de la Corte Suprema de Justicia, a pesar de que los modelos profesional y social,
antes reseñados, establecieron con claridad que la indemnización no es la única
pretensión derivada del acto de competencia desleal, y que en ninguna parte de
sus normas excluyeron su aplicación a relaciones contractuales.
Es más, el modelo social actualmente vigente por la Ley 256 de 1996 amplía las
pretensiones admisibles para reprimir conductas desleales en el mercado, las cuales
muestran una clara orientación preventiva, que no se limita a la indemnizatoria.
Con este resumen de la legislación pasada y presente, se puede concluir que
la disciplina de competencia desleal no se reduce a un asunto de responsabilidad
civil, pues ella tiene una clara orientación preventiva que no exige la configuración
de un daño para su aplicación. Además, en las diversas legislaciones y modelos que
han sido expuestos no se observa disposición alguna que limite su aplicación al
ámbito extracontractual, por lo que puede ser aplicada a situaciones en las cuales
los sujetos activo y pasivo del acto de competencia desleal se encuentran vinculados
por un contrato. Seguidamente se analiza el derecho vivo, las decisiones judiciales
proferidas en casos concretos sobre esta temática.
ii. sentencias de casación de la corte suprema de justicia
A través del recurso de casación, la Corte Suprema de Justicia ejerce la función
de unificar la jurisprudencia, la cual es considerada como criterio auxiliar de la
función judicial. En relación con el régimen de la competencia desleal, las sen-
tencias de casación han jugado un papel importante, al promover el avance de los
objetivos y criterios de aplicación de esta legislación. A continuación, se presentan
las sentencias de casación de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia sobre
competencia desleal en casos que envuelven una relación contractual.
A. Sentencias de casación proferidas bajo el Código de Comercio
Bajo las normas de competencia desleal contenidas en el Código de Comercio se
profirieron varias sentencias de casación. Esta tabla resume las que fueron proferi-
das en casos que envuelven una relación contractual, empezando con la sentencia
emitida en 1995, por su importancia en la materia.
Fecha Partes Tipo de contrato
1995/09/12 Frisby v. Pinky Licencia marca y suministro
1999/11/19 Salsamentaria v. Carnes Iberia Extracontractual
2002/04/09 Esso v. Distribuidora Cartagena Distribución exclusiva
2002/05/21 Béisbol v. Jacesco Laboral
2013/11/13 Inacolsa v. Inalac Licencia marca y distribución
n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40 15
Carlos Andrés Perilla Castro
1. Sentencia del 12 de septiembre de 1995. Proceso de Frisby Ltda. contra Alimentos
Nacionales Pinky S. A. M. P. Nicolás Bechara Simancas
Frisby creó la cadena de restaurantes que se identifican con el mismo nombre.
Luego, con la demandada celebraron contratos de licencia de marca, suministro
de ingredientes y uso de signos distintivos, por virtud de los cuales la demandada
estableció y operó esos restaurantes en otra ciudad. Tras diferencias, las partes
celebraron un acuerdo para la terminación de estos contratos, conforme a los
cuales la demandada no podía seguir usando la marca Frisby. No obstante, esta
publicó diversos avisos en medios de comunicación, informando al público que
sus restaurantes cambiaban de nombre (Pinky) pero seguían siendo el mismo
producto Frisby.
Frisby demandó, solicitando la declaración de conducta desleal de Pinky, la
orden de abstención bajo apremio de multa y la indemnización consistente en el
mayor gasto en publicidad en que incurrió para contrarrestar publicidad desleal
de la demandada.
La sentencia de primera instancia acogió la pretensión de declaración de com-
petencia desleal, así como la orden de abstención, pero negó el apremio de multa
y la indemnización. La sentencia de segunda instancia negó las pretensiones, al
sostener que la acción de competencia desleal es de responsabilidad civil extracon-
tractual, por lo que es indispensable el daño. Para fundar este argumento, acude
a una desatinada lectura de la sentencia proferida el 10 de julio de 1986 por la
Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia, en la cual se decidió la demanda de
inexequibilidad en contra de los artículos 75 a 77 del Código de Comercio, los
cuales reglamentan la competencia desleal.
En esta sentencia se declaró la exequibilidad de los citados artículos, salvo el
inciso final del artículo 77 del Código de Comercio, el cual facultaba a los alcaldes
para castigar con multas convertibles en arresto la propaganda comercial que tienda
a establecer competencia desleal. La Corte declaró inexequible esta disposición
porque es de carácter punitivo, y la norma no señala el procedimiento para san-
cionar al inculpado, y además porque establece una presunción de culpabilidad
inadmisible en derecho sancionatorio. La desacertada lectura de esta decisión llevó
al Tribunal Superior a considerar que la única pretensión admisible en procesos
de competencia desleal es la indemnización, por lo que se trata de una acción de
RCE. Debe advertirse que este error ocurrió a pesar de que la propia sentencia de
inexequibilidad de la CSJ explica que, como consecuencia del acto de competencia
desleal, surgen dos pretensiones: la indemnización y la prohibición de repetir el
acto desleal.
El Tribunal Superior también basó su decisión de negar las pretensiones en la
consideración de que se trata de un conflicto postcontractual que debe decidirse
conforme al acuerdo de terminación, el cual permitió a la demandada usar la
marca Frisby a cambio de una contraprestación. Argumenta que la demandada
16 n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40
jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
no incurrió en competencia desleal, pues su conducta buscó conservar la clientela
adquirida, conforme a esos acuerdos.
Frisby interpuso recurso de casación y la Corte casó la sentencia de segunda
instancia por los siguientes motivos:
La CSJ niega que la acción de competencia desleal sea una acción de respon-
sabilidad civil extracontractual. La Corte expresa que en el acto de competencia
desleal se presentan tres etapas: (i) la ejecución de una conducta con aptitud para
causar confusión, (ii) la efectiva ocurrencia de esa confusión y (iii) la causación de
daño al afectado por esa confusión.
Desde la ocurrencia de la primera etapa se amerita la aplicación de las normas
de competencia desleal, a través de la pretensión de conminar al demandado para
que se abstenga de repetir los actos de competencia desleal (hoy corresponde a la
pretensión de prohibir la conducta).
Un segundo argumento corresponde a una interpretación gramatical de la
norma, la cual establece que el afectado por el acto desleal puede pedir la indem-
nización y la conminación al infractor. La conjunción “y” significa que el actor
puede escoger entre ellas, sin que exista una subordinación de la conminación
(prohibición) a la previa indemnización.
La Corte agrega que un acto de competencia desleal sí puede ocurrir entre
partes que estuvieron vinculadas por un contrato, como en el presente caso, en
el cual la conducta de la demandada ocurre durante la fase de terminación del
contrato. La Corte considera que la conducta demandada constituye un acto de
confusión sobre la marca que le había sido licenciada por la demandante. Dado
que el contrato entre las partes terminó, la Corte establece como indemnización los
mayores gastos de publicidad en los que incurrió la demandante para defenderse
del acto de confusión.
2. Sentencia del 19 de noviembre de 1999. Proceso de Henry Pulido y Danilo Melo
contra Simón Batle. M. P. José Fernando Ramírez Gómez
Los demandantes iniciaron el proceso para que se declare que el demandado
incurrió en competencia desleal al usar la enseña comercial Salsamentaria Iberia,
encaminada a crear confusión con el establecimiento de comercio Carnes Iberia
de su propiedad, para que los condene a la indemnización y abstenerse de repetir
los actos desleales.
Las sentencias de instancia negaron las pretensiones de la demanda y la sen-
tencia de casación decidió no casar. Empero, realizó una rectificación doctrinaria
importante, puesto que el Tribunal Superior considera que la competencia desleal
hunde sus raíces en la responsabilidad civil extracontractual, por lo que para con-
figurar el acto de competencia desleal se requiere la intención del demandante y
la efectiva causación de daño al demandado. La sentencia de casación rechaza este
argumento y reitera que para la existencia de un acto de competencia desleal no
n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40 17
Carlos Andrés Perilla Castro
se requiere causar daño al afectado, ya que la prohibición de la ley se aplica desde
el momento en que se ejecutan actos con aptitud para causar competencia desleal.
Entre las partes de este proceso no existía una relación contractual afectada por
el acto de competencia desleal. Sin embargo, esta es una sentencia relevante porque
reitera la doctrina expuesta en la sentencia Frisby Pinky, al rectificar la tesis expuesta
por el Tribunal Superior de que la acción de competencia desleal es del ámbito de
la RCE y, por el contrario, afirma que su carácter preventivo no requiere daño.
3. Sentencia del 9 de abril de 2002. Proceso de Esso Colombiana Limited contra
Distribuidora de Combustibles Cartagena Ltda. y Terpel del Norte S. A.
M. P. Manuel Ardila
Mediante un contrato de distribución, Distribuidora Cartagena se obliga a vender
al público y en sus instalaciones, de forma exclusiva y por tiempo definido, los
productos de Esso. No obstante, en vigencia del contrato Distribuidora inicia la
distribución de productos de Terpel, quien conocía la exclusividad. Para hacerlo,
Distribuidora fija en sus instalaciones avisos con las marcas de Terpel y por un
tiempo coexisten los dos avisos de Esso y Terpel.
Esso demanda pidiendo que se declare la ocurrencia de un acto de compe-
tencia desleal, que las demandadas son solidarias en la responsabilidad, y pide la
indemnización correspondiente a las ganancias que habría tenido durante toda la
ejecución del contrato.
Las sentencias de instancia niegan las pretensiones. El Tribunal Superior con-
sidera que lo ocurrido constituye incumplimiento contractual y no un acto de
competencia desleal. La Corte casa la sentencia al encontrar que Terpel sí incurrió
en competencia desleal por la coexistencia de las dos marcas. Afirma que la sola
declaración de deslealtad de la conducta es pretensión propia y suficiente de la ley
de competencia desleal, sin que la falta de cargos en casación en contra del rechazo
de la indemnización afecte la acción judicial.
4. Sentencia del 21 de mayo de 2002. Proceso de Corredor Mejía Productos Béisbol
S.C.A. contra Jacesco Ltda. M. P. Silvio Fernando Trejos Bueno
La demandante alega que un empleado suyo constituyó la sociedad demandada,
a través de la cual imita la presentación y signos distintivos de sus productos, así
como sus facturas. La actora pretende que se declare la ocurrencia de actos de
competencia desleal de confusión y desorganización, y se conmine a la demandada
a no repetirlos y a pagar indemnización.
Las sentencias de instancia niegan las pretensiones, por considerar que no están
probados los supuestos de los actos de competencia desleal alegados. La Corte no
casó la sentencia del Tribunal, al no encontrar los errores de hecho alegados. Sin
embargo, expresa que las conductas del empleado de la demandante no fueron
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jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
consideradas como actos de competencia desleal porque no se probaron los ele-
mentos que los configuran, lo cual confirma que esta disciplina sí se puede aplicar
al caso concreto que involucró en su origen un contrato laboral y sus deberes
contractuales y postcontractuales.
5. Sentencia del 13 de noviembre de 2013. Proceso de Inacolsa S.A. contra Inalac
S. A. M. P. Arturo Solarte Rodríguez
Entre las partes se celebraron contratos de licencia de uso de marca de propiedad
de la demandante y de suministro de empaques. La demandada fue acusada de
atender directamente la distribución de los productos de la demandante, de son-
sacarle sus empleados estratégicos, imitar sus facturas e informar a supermercados
que la demandante desaparecía del mercado. La demandante sostiene que salió
del mercado como consecuencia de estas conductas.
La demandante solicitó declarar que la demandada incurrió en actos de
competencia desleal y condenar a indemnizar todos los perjuicios causados. Las
sentencias de instancia niegan las pretensiones con el argumento de que según
relata la demandante ella salió del mercado, así que no se cumple el requisito del
Código de Comercio de que las partes deben ser competidores. La Corte acogió
este argumento y no casó la sentencia del Tribunal.
Esta sentencia es importante porque la ley aplicable es uno de los temas de
casación. La Corte confirma que a este asunto se le aplican las normas de com-
petencia desleal del Código de Comercio, a pesar de ser una relación contractual.
Debe anotarse que, en este caso, la equivocada aplicación del requisito de que
las partes deben ser competidores conllevó al fracaso de las pretensiones, aunque
dicho requisito sí se cumplía cuando ocurrió la conducta idónea para producir la
desviación de la clientela.
Esta exposición de las sentencias de casación proferidas bajo el modelo profe-
sional del Código de Comercio inicia con la emblemática sentencia del caso Frisby
Pinky, que se encargó de rebatir la noción del Tribunal Superior de considerar
la acción de competencia desleal como una forma de RCE. Al hacerlo, la Corte
enfatiza el carácter preventivo de la disciplina de la competencia desleal, la cual
juzga la idoneidad o aptitud de la conducta para producir el resultado prohibido
(v. g., confusión), aclarando que ese específico resultado desleal no es requerido y
menos la causación de un daño indemnizable.
La segunda creencia que esta sentencia destierra es la de que por ser RCE, la
acción de competencia desleal no procede cuando entre las partes existe un contrato.
Específicamente, la Corte advierte que esta acción sí se puede aplicar a una relación
contractual, tanto en la fase de ejecución del contrato como en la postcontractual.
Estas dos tesis fueron producto del debate procesal, ya que previamente los
tribunales en sus sentencias de segunda instancia habían sostenido lo contrario. Es
decir, no fueron meros dichos de paso (obiter dicta) sino verdadera jurisprudencia
n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40 19
Carlos Andrés Perilla Castro
vinculante, proferida por la corte de casación, que fue aplicada de forma consistente
en sus sentencias posteriores.
B. Sentencias de casación proferidas bajo la Ley 256 de 1996
Con la expedición de la Ley 256 de 1996 se derogaron las normas de competencia
desleal del Código de Comercio y se adoptó el nuevo modelo social de competencia
desleal, lo cual también trajo cambios procesales. Uno de los más notables fue que
en su versión original, la Ley 256 de 1996 dispuso que las acciones de competencia
desleal se tramitarían por el entonces denominado procedimiento abreviado, con
independencia de su cuantía, el cual no admitía el recurso de casación. Por esta vía,
la Corte Suprema de Justicia estuvo excluida durante años del estudio de los casos
de competencia desleal, lo cual permitió que su jurisprudencia fuera olvidada por
jueces y tribunales de instancia, permitiendo el retorno de la tesis de la acción de
competencia desleal como RCE.
La Ley 1564 de 2012, Código General del Proceso, eliminó esta disposición,
por lo que el procedimiento de los casos de competencia desleal se define según
sus normas generales sobre los factores de competencia judicial. Así, los procesos
por competencia desleal volvieron a ser objeto de casación y en un corto lapso se
han proferido múltiples sentencias. La minoría de ellas han retornado a la tesis de
competencia desleal como RCE, pero ya existe una mayoría que la rechaza, afir-
mando el carácter preventivo, que no indemnizatorio, del régimen de competencia
desleal. Estas sentencias son la siguientes.
¿Procede la
competencia
Fecha Partes Tipo de contrato
desleal en el
contrato?
2014/05/13 Marcar v. Philip Morris Distribución exclusiva SÍ
2021/09/01 Impulso v. Cencosud Suministro de personal NO
2021/09/08 Lucol v. Terpel Distribución NO
2021/10/13 * Griffith v. Viscofan Distribución y Laboral SÍ
2021/11/02 * Avantel v. Comcel Interconexión Acceso red SÍ
2021/12/16 * Inalambria v. Coltel Envió y recibo SMS SÍ
2022/04/04 * Autogermaco v. Autogermana Concesión comercial SÍ
* En estas sentencias de casación el magistrado ponente fue Aroldo Quiroz Monsalvo.
1. Sentencia SC 5851-2014. Proceso de Marcar Distribuciones Ltda. contra Philip
Morris Colombia S. A. M. P. Margarita Cabello Blanco
Entre las partes se celebró y ejecutó un contrato para la distribución de productos
por parte de la demandante, en un territorio y por un periodo determinado. La
20 n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40
jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
demandada terminó la relación contractual, informando a la actora su decisión de
no renovar el contrato el último día de su plazo de duración. La demandante pide
que se declare la ilegalidad de la terminación del contrato, así como la ocurrencia
de múltiples incumplimientos, incluyendo la ocurrencia de actos de competencia
desleal, y su respectiva indemnización. Las sentencias de instancia negaron las
pretensiones.
La sentencia de casación considera que las características principales del con-
trato de distribución son la colaboración y la duración, por lo que su terminación
fue contraria a la buena fe y lealtad. A continuación, la Corte analiza los cargos
formulados en relación con las pretensiones por los diversos incumplimientos del
contrato, dentro de los cuales se encuentran los relacionados con competencia
desleal.
Sobre este aspecto, la demandante alega que Philip Morris instruyó a varios
de los clientes de Marcar para que no le compraran productos a ella sino a otro
distribuidor diferente, lo cual condujo a la notoria reducción de su listado de clien-
tes y constituyó un acto de desviación de la clientela. Al formular la demanda de
casación, la actora acusó a la sentencia del Tribunal Superior de incurrir en errores
de hecho por no valorar las pruebas que acreditaron esta conducta. Entonces, la
sentencia de casación acometió el estudio del material probatorio frente a las dis-
posiciones de la Ley 256 de 1996, y concluyó que la conducta de la demandada
no fue idónea para estimular y lograr la desviación de la clientela, y menos para
afectar la libertad del consumidor o comprador.
El análisis realizado por esta sentencia de casación muestra que, en una relación
contractual, una parte sí puede incurrir en actos de competencia desleal que afectan
los derechos contractuales de la otra.
Se debe resaltar que este caso fue tramitado como un incumplimiento con-
tractual y no como un proceso basado en la acción de competencia desleal. Por ese
motivo, el caso llegó hasta el recurso de casación ante la CSJ, a pesar de que los
hechos ocurrieron durante esa época en la cual la acción de competencia desleal se
tramitaba por el procedimiento abreviado que no admitía el recurso de casación.
Las sentencias que se presentan a continuación fueron proferidas en procesos
en los cuales se ejerció la acción de competencia desleal después de la reforma in-
troducida por el CGP, que sí permite el recurso de casación, conforme a las reglas
generales de asignación de competencia y según la cuantía del proceso. Estas senten-
cias han sido proferidas en los años 2021 y 2022, lo cual resalta que durante varios
años la CSJ estuvo excluida del conocimiento de la acción de competencia desleal.
2. Sentencia SC3781-2021. Proceso de Impulso y Mercadeo S. A. contra Cencosud
Colombia S. A. M. P. Luis Armando Tolosa Villabona
La sociedad Impulso suministra personal para manejo de góndolas de productos
a Cencosud. Tras varios años de ejecución del contrato, esta le informa a aquella
n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40 21
Carlos Andrés Perilla Castro
que asumirá directamente esta operación logística. Seis meses después Cencosud
termina el contrato y vincula a los 697 empleados de Impulso que ejecutaban las
actividades del contrato de suministro de personal.
Impulso demanda por diversos actos de competencia desleal a Cencosud y
solicita condenar al pago de perjuicios. La sentencia de primera instancia declara el
acto desleal de inducción a la ruptura contractual y ordena indemnizar a Impulso
por los gastos que incurrió en el entrenamiento de sus trabajadores. La sentencia
de segunda instancia niega las pretensiones por considerar que la conducta de
Cencosud, de terminar el suministro y contratar los trabajadores de Impulso, ca-
rece de finalidad concurrencial, pues solo tuvo por objeto satisfacer una necesidad
suya. Además, considera que no se configura el acto de competencia desleal porque
las partes no son competidores, ya que son sociedades cuyos objetos sociales son
diferentes. De esta forma, el Tribunal Superior retorna a un antiguo criterio, que
fue expresamente eliminado por la Ley 256.
La CSJ no casa la sentencia. Le resta importancia al hecho de que el Tribunal
Superior siga exigiendo el ya derogado requisito de que las partes del proceso de-
ben ser competidores y reitera que el Tribunal Superior no encontró acreditado el
fin concurrencial, pero omite analizar de fondo el asunto. Es decir, este caso fue
decidido por la sentencia de segunda instancia, la cual niega que el requisito de
finalidad concurrencial se configure en esta relación contractual, aunque con los
actuales criterios usados para la definición del mercado relevante, este requisito
estaría satisfecho.
3. Sentencia SC3907-2021. Proceso de Inversiones Lucol S. A. contra la
Organización Terpel S. A. e Inversiones Ingeoil S.A.S. M. P. Luis Alonso Rico Puerta
Terpel designó a Lucol como distribuidor de sus productos en una zona determina-
da. Años después, Terpel asumió directamente la venta de los productos a los grandes
clientes generados por Lucol y redujo su zona de distribución. Posteriormente,
Terpel impuso una modificación del texto del contrato, que permitía terminarlo
de forma anticipada con un breve preaviso, y procedió a finalizarlo. Seguidamente,
le entregó la distribución que realizaba Lucol a la compañía Ingeoil, que era una
nueva sociedad constituida por dos empleados de Terpel.
Lucol demanda a Terpel e Ingeoil, pide declarar que incurrieron en competencia
desleal por desviación de la clientela y la indemnización consistente en las utilidades
netas contractuales perdidas hasta la finalización del contrato. La primera instancia
declara la desviación de clientela y condena a indemnizar. Pero la segunda instancia
revoca la indemnización, argumentando que los perjuicios otorgados corresponden
a la terminación anticipada del contrato, cuya legalidad no fue discutida pues lo
que se demandó fue competencia desleal.
En casación, la CSJ sostiene que el actor debe escoger una de dos alternativas:
(i) la acción contractual, bajo la cual debe discutir la legalidad de la terminación
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jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
anticipada del contrato, y que le permite reclamar la utilidad contractual perdida;
o (ii) la acción extracontractual de competencia desleal, que no le permite reclamar
dicha utilidad contractual perdida.
Según la CSJ, la indemnización consistente en la utilidad contractual perdida
no se puede obtener “a través del ejercicio de acciones de responsabilidad extra-
negocial, porque ello terminaría suprimiendo el vínculo obligacional existente
entre las partes”.
4. Sentencia SC4174-2021. Proceso de Griffith Colombia S.A.S. contra Viscofan
S. A. y otros. M. P. Aroldo Quiroz Monsalvo
Este caso se refiere a la terminación anticipada de un contrato de distribución y
agencia. Un empleado de la empresa afectada crea una nueva sociedad, a la cual
traslada los empleados de confianza y la actividad de distribución que desarrollaba
aquella. La demandante pide que se declare la deslealtad, se ordene cesar los actos
desleales, las medidas para evitar reiteración, y publicar la sentencia. La sentencia
de primera instancia niega las pretensiones. La segunda instancia emite condena
por desorganización y desviación de la clientela. Los demandados interpusieron
recursos de casación, por errores en la valoración de las pruebas que llevaron a
declarar la existencia del acto de competencia desleal, pero la Corte no casó por
considerar que las pruebas se deben valorar de forma conjunta y no aislada.
Esta sentencia marca un cambio frente a las dos anteriores, al establecer que sí
procede declarar la ocurrencia de actos desleales en relaciones contractuales y que
en este caso fueron de distribución, agencia y laboral. Un aspecto fundamental
es que se rechaza la tesis de que la competencia desleal es RCE, pues el actor no
solicitó indemnización de perjuicios y aun así se declaró la competencia desleal.
5. Sentencia SC3627-2021. Proceso de Avantel S.A.S. contra Comcel S. A.
M. P. Aroldo Quiroz Monsalvo
La Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) declaró a Comcel ope-
rador dominante en el mercado de voz saliente móvil. Como consecuencia de
esta declaración, la regulación de comunicaciones obliga a Comcel a permitir la
interconexión de sus redes y a abstenerse de ofrecer servicios mientras negocia la
interconexión con operadores entrantes. En este escenario, Avantel solicita inter-
conexión a Comcel, la cual no es lograda mediante negociación de las partes, por
lo cual es definida más tarde mediante acto administrativo de la CRC. Empero,
Comcel comercializa sus servicios de comunicaciones en la red 4G antes de permitir
la interconexión con Avantel.
La demandante pide que se declare que Comcel incurrió en competencia desleal
por violación de normas y que sea condenado a indemnizarla por el lucro cesante
por ingresos perdidos. La primera instancia niega las pretensiones, pero la segunda
n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40 23
Carlos Andrés Perilla Castro
las concede y condena a Comcel a indemnizar a Avantel en una suma de dinero
definida como ingresos dejados de percibir mientras se estableció la interconexión,
asignando el porcentaje correspondiente a la cuota de mercado de Comcel. Esta
interpuso recurso de casación, alegando errores en la interpretación de la norma
regulatoria que prohíbe al operador dominante comercializar servicios mientras
se permite la interconexión al operador entrante. La Corte no casó la sentencia.
En el pasado, la responsabilidad precontractual era catalogada como extra-
contractual, pero desde el 2014 las sentencias de la CSJ reconocen que tiene una
naturaleza especial que permite aplicar las reglas de responsabilidad contractual y el
reconocimiento del interés positivo19. En este caso, el acto de competencia ocurrió
en la etapa precontractual o de negociación de los contratos de interconexión y
de acceso y uso red. Esta es una etapa reglamentada en la regulación de comuni-
caciones, con plazos para la negociación directa, prohibiciones y un mecanismo
específico de resolución de conflictos. Bajo esta regulación, Comcel como operador
dominante se encuentra sometido a obligaciones previas y determinadas (permi-
tir interconexión y abstenerse de comercializar servicios) cuyo incumplimiento
constituye una lesión a los derechos de crédito de Avantel, y dados los hechos del
caso, se califica como un acto de competencia desleal por violación de normas.
El acto de competencia desleal ocurrió en la etapa precontractual, que es parte
integral del iter contractual, y por la infracción de obligaciones previas y deter-
minadas, pero no por el deber genérico de no dañar a otro. Este caso rechaza la
tesis de que la competencia desleal es RCE y la extiende a la etapa precontractual,
permitiendo indemnizar el interés positivo, lo cual evidencia que hace parte del
concepto de relación contractual.
6. Sentencia SC5473-2021. Proceso de Inalambria Internacional S. A. contra
Colombia Telecomunicaciones S. A. ESP. M. P. Aroldo Quiroz Monsalvo
Inalambria celebra un contrato con un banco, para difundir mensajes de texto
(SMS) a sus clientes. Luego celebra un contrato con la demandada Coltel, para
que esta le provea el servicio de difusión de mensajes de datos que requiere para
ejecutar el primer contrato. Pero Coltel le cobra a Inalambria un precio superior al
límite impuesto por la regulación de comunicaciones, lo cual impide a Inalambria
cumplir su contrato con el banco. Posteriormente, Coltel celebra un contrato con
el banco para proveerle directamente el mismo servicio.
Inalambria demanda a Coltel, para que se declare que esta incurrió en compe-
tencia desleal por violación de normas, por desobedecer la regulación de la Comisión
de Regulación de Comunicaciones que impone límite al precio de transmisión de
SMS y para que la condene a pagar la indemnización de los perjuicios consistentes
en la utilidad operacional dejada de percibir en el contrato con el banco.
19 Véase sentencia de casación SC 10103-2014 del 5 de agosto de 2014. M. P. Mar-
garita Cabello Blanco.
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jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
La sentencia de primera instancia acoge las pretensiones, pero la de segunda
instancia la revoca al considerar que no se configura el acto de competencia
desleal, pues uno de los requisitos de ley, la ventaja significativa, no aparece
probado.
En casación, la recurrente propone seguir la ley española de competencia
desleal, según la cual, cuando la conducta consiste en la violación de una norma
de regulación de mercado, la ventaja no requiere cumplir con el requisito de ser
significativa. La CSJ no casa la sentencia y rechaza este argumento, porque el
requisito de “ventaja significativa” es exigido por la Ley 256.
La CSJ estudió si en el caso concreto se configuraron o no los requisitos de la
ley de competencia desleal, lo cual confirma que la acción de competencia desleal
puede plantearse en un caso en el cual las partes se encuentran vinculadas por un
contrato, siempre y cuando el acto desleal lesione los intereses de una parte en esa
relación contractual.
7. Sentencia SC575-2022. Proceso de Automóviles Germanos de Colombia S.A. -
Autogermaco contra Autogermana S. A. y Bayerische Motoren Werke A.G.
M. P. Aroldo Quiroz Monsalvo
Autogermana y Autogermaco celebraron un contrato de concesión para que la
segunda realice la venta y servicios postventa de una marca de vehículos en una
ciudad determinada. Después de años de ejecución del contrato, Autogermana
lo finaliza de forma unilateral alegando incumplimientos del concesionario. Pero
Autogermaco considera que la terminación del contrato fue realizada por la conce-
dente para apropiarse del mercado desarrollado, y la demanda para que se declare
que incurrió en actos de competencia desleal y se condene a indemnizarla. Las
sentencias de instancia niegan las pretensiones. El Tribunal Superior considera que
en la acción no se configura el requisito de finalidad concurrencial. La demanda
de casación gira en torno a este requisito.
La Corte establece que la terminación unilateral de un contrato de concesión
puede obedecer a la intención del concedente de asumir directamente la venta
de los productos y que esta conducta puede ser calificada como de competencia
desleal en caso de que se cumplan los requisitos de la Ley 256. Para decidir este
asunto, la CSJ analiza las pruebas del expediente y considera que en este caso la
terminación del contrato de concesión estuvo sustentada en los incumplimientos
contractuales del actor, excluyendo la configuración del acto de competencia
desleal.
En esta sentencia se analiza el requisito de finalidad concurrencial, que es
uno de los requisitos generales exigidos por la Ley 256 para configurar el acto de
competencia desleal. La CSJ afirma que esta ley sí puede aplicarse a la relación
contractual, incluyendo a su fase de terminación, siempre que se cumplan los
requisitos de ley, incluyendo la finalidad concurrencial.
n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40 25
Carlos Andrés Perilla Castro
C. Observaciones sobre las sentencias de casación
El recuento de sentencias antes presentado permite ver dos tesis en la jurisprudencia
de la Corte Suprema de Justicia, una mayoritaria y otra minoritaria.
1. Tesis mayoritaria
Existe una tesis claramente mayoritaria, que considera que la disciplina de la com-
petencia desleal es de carácter preventivo, que se centra en un juicio de idoneidad
de la conducta y su aptitud para generar la deslealtad analizada, por ejemplo, la
confusión, denigración, engaño, o cualquiera que sea el supuesto específico del
caso concreto, pero sin que este último resultado sea indispensable para el éxito de
la pretensión, porque la sola idoneidad para causarlo es suficiente.
Este carácter preventivo fue expuesto en la sentencia de la CSJ de 1995 del
proceso Frisby Pinky, por actos ocurridos en la fase postcontractual, y también
en la sentencia de 1999 del proceso de Salsamentaria y Carnes Iberia, en un caso
extracontractual; en ambos casos para rebatir la idea de los Tribunales Superiores,
de que la competencia desleal es RCE.
El carácter preventivo implica que no se requiere la efectiva causación de daño
al actor. De este modo se elimina el requisito del daño, que es la constante de la
responsabilidad civil. Esta naturaleza de la disciplina de competencia desleal se
refuerza con el modelo social de la Ley 256, pues la mayoría de sus supuestos típi-
cos son descritos con la fórmula de “objeto o efecto”, que permite aplicarla desde
que la conducta sea objetivamente idónea para producir el acto desleal (esto es el
“objeto”) así el resultado mismo (el “efecto”) no se produzca, y por ello es que los
términos “objeto” y “efecto” están separados por la proposición disyuntiva “o”.
Acudiendo a una expresión originada en el derecho penal, es un ilícito de peligro.
De forma consecuente, la indemnización es tan solo una de las cinco pretensio-
nes admisibles, aunque no la única, según la definición de las acciones prohibitiva y
de condena, y preventiva o de prohibición. Expresamente la ley permite tramitar la
acción preventiva cuando aún no se haya causado daño, y esto ha sido confirmado
por casos que llegaron al conocimiento de la CSJ en los cuales las pretensiones del
actor no incluyen indemnización.
Un acto de competencia desleal puede ocurrir entre sujetos vinculados por un
contrato y vulnerar los derechos de crédito e intereses de las partes derivados de
ese contrato, evento en el cual se permite que la indemnización corresponda a la
utilidad contractual perdida.
2. Tesis minoritaria
Se observa una tesis minoritaria, de dos sentencias proferidas después de ese lapso
durante el cual la CSJ estuvo excluida de la acción de competencia desleal. Afirman
26 n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40
jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
que la competencia desleal genera una acción de RCE, diferente a la acción con-
tractual, que no permite analizar incumplimientos contractuales ni obtener como
indemnización la utilidad contractual perdida.
En estas sentencias no se analizan los conceptos de “responsabilidad contractual”
y “responsabilidad extracontractual”, y menos los cambios que han experimentado
en las últimas décadas. No se explica el motivo por el cual se afirma que la acción de
competencia desleal es extracontractual, simplemente se sostiene que es así, como
si se tratara de un axioma, de una verdad evidente que no requiere argumentación
o demostración, y que desconoce la jurisprudencia del caso Frisby Pinky.
iii. consecuencia de la tesis de rce
La tesis que considera la competencia desleal como un asunto RCE sigue aparecien-
do de tiempo en tiempo en las sentencias de los jueces de instancia y ha permitido
una equivocada doctrina en contra del arbitraje, expuesta por la Delegatura para
Funciones Jurisdiccionales de la SIC.
A. Tesis de RCE en jueces de instancia
La tesis de que la competencia desleal es una forma de RCE es usada con frecuencia
por la Delegatura para Funciones Jurisdiccionales de la SIC, actuando como juez de
primera instancia, y por el Tribunal Superior de Bogotá, en segunda instancia. Pero
no existe uniformidad, pues una y otro exhiben frecuentes cambios de postura, ya
que en algunos casos rechazan la posibilidad de ejercer las acciones de competencia
desleal en el ámbito contractual y en otros lo permiten. Las sentencias de casación
antes expuestas así lo demuestran, pues en algunas de ellas fue la Delegatura para
Funciones Jurisdiccionales de la SIC quien admitió la acción de competencia desleal
en el ámbito contractual y en otras fue el Tribunal Superior.
En algunas sentencias, el Tribunal Superior de Bogotá ha presentado una ex-
plicación a su afirmación de la naturaleza de RCE, al sostener que la competencia
desleal proviene del hecho ilícito y por ello es extracontractual, noción que excluye
analizar el incumplimiento de la relación contractual20. Sin embargo, esta postura
no advierte que, si bien la competencia desleal es una conducta prohibida por
ley y, por ende, un hecho ilícito, se trata de una conducta sobre la cual recae un
régimen especial que reglamenta los requisitos generales y particulares para con-
siderar que exista el hecho prohibido, define los legitimados y las consecuencias
de dicha conducta.
Este régimen especial no se basa en la antigua distinción entre responsabili-
dad contractual versus extracontractual, sino en que es un régimen protector del
20 Serrano Pinilla, Felipe. La naturaleza jurídica de la acción de competencia desleal
y sus efectos sobre el proceso. XLII Congreso Colombiano de Derecho Procesal, Instituto
Colombiano de Derecho Procesal, 2021.
n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40 27
Carlos Andrés Perilla Castro
mercado, cuyo concepto básico es el de “finalidad concurrencial”. Este es el criterio
inicial que abre la puerta para su aplicación y, si se encuentra satisfecho, permite
aplicar este régimen al caso concreto, sin excluir situaciones en las cuales las partes
se encuentra vinculadas por un contrato.
En esta línea de argumentación, es procedente citar dos decisiones proferidas por
la Corte Constitucional al definir cuál es el juez competente para conocer sendas
acciones de competencia desleal en contra de entidades públicas. En estos casos, las
demandas fueron presentadas ante la Delegatura para Funciones Jurisdiccionales
de la SIC, que, actuando como juez de primera instancia, consideró que se trata
de reclamos de indemnizaciones por responsabilidad extracontractual del Estado,
los cuales se tramitan mediante la denominada acción de reparación directa, que
debían ser conocida por la jurisdicción de la contencioso administrativo. Por
ende, procedió a remitir los casos a los jueces administrativos, quienes a su turno
rechazaron ser competentes, por considerar que la acción de competencia desleal
es distinta a una acción indemnizatoria.
La Corte Constitucional, al decidir los conflictos negativos de competencia entre
estas dos jurisdicciones (ordinaria y contencioso administrativa), ha resaltado que
la acción de competencia desleal es de naturaleza especial, dirigida la protección
del mercado y la competencia, que permite diversas pretensiones, siendo tan solo
una de ellas la indemnizatoria, por lo que válidamente se puede ejercer sin incluir
una pretensión de indemnización. Por este motivo, ha decidido que la Delegatura
para Funciones Jurisdiccionales de la SIC (como juez ordinario) es la competente
para conocer demandas de competencia desleal en contra de entidades públicas,
negando así que la acción de competencia desleal pueda reducirse a una de respon-
sabilidad extracontractual y expresando en sus consideraciones que esta disciplina
pertenece al derecho de los mercados21.
B. Consecuencia en arbitraje
La Delegatura para Funciones Jurisdiccionales de la SIC, como juez de competencia
desleal de primera instancia, ha proferido diversos autos en los que ha rechazado la
excepción de cláusula compromisoria, afirmando que dicha cláusula solo permite
decidir mediante arbitraje conflictos de carácter contractual, por lo que excluye
los de competencia desleal por ser extracontractuales. En otros casos, esta decisión
de rechazar la excepción de cláusula compromisoria ha estado sustentada en la
primera oración de la Ley 256, la cual dispone que la ley de competencia desleal
se aplica “sin perjuicio de otras formas de protección”22.
21 Véase: Auto 1001 del 21 de julio de 2022, expediente CJU-549; y Auto 1036 de
27 de julio de 2022, expediente CJU-491, ambos proferidos por la Corte Constitucional.
22 Al respecto, véase: Resolución 11907 del 25 de mayo de 2005; Sentencia 05 del
11 de febrero de 2011; Sentencia 5132 del 31 de agosto de 2012; Auto de decisión de
excepciones previas del proceso 14-133492; Auto 28217 del 10 junio de 2014; Auto
91408 del 2 de agosto de 2021.
28 n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40
jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
La citada Delegatura de la SIC ha admitido la excepción de cláusula compromi-
soria: (i) cuando se trata de acuerdos de conciliación o de contratos de transacción
por los cuales se definen conflictos específicamente referidos a controversias de
competencia desleal23, y (ii) cuando los hechos de la demanda configuran solo un
incumplimiento del contrato que contiene la cláusula compromisoria, pero no un
conflicto de competencia desleal24.
Esta posición de la Delegatura para Funciones Jurisdiccionales de la SIC no es
de recibo, ya que, si en gracia de discusión se admite que la competencia desleal
es RCE, para definir si un determinado conflicto se encuentra cobijado por una
cláusula compromisoria no es suficiente establecer si la pretensión debatida es
“extracontractual”, pues bien puede ocurrir que una pretensión que detente esa
naturaleza se encuentre incluida en una cláusula compromisoria.
La doctrina especializada en arbitraje25 ha propuesto tres criterios para definir
si una pretensión no contractual es arbitrable con sustento en una cláusula com-
promisoria: (i) si el régimen del arbitraje prohíbe o no arbitrar dicha pretensión,
(ii) si la redacción de la cláusula compromisoria tiene la suficiente amplitud para
cobijar ese conflicto y (iii) la relación que la pretensión no contractual tiene con
el contrato26. Es más, en instrumentos sobre arbitraje internacional, que sirven
para liderar el desarrollo de esta materia, ya se ha expresado que el arbitraje basado
en cláusula compromisoria puede referirse a controversias extracontractuales27.
Siguiendo la Ley Modelo de Uncitral, el artículo 112 de la ley colombiana de
arbitraje (Ley 1563 de 2012) define que, en arbitraje internacional, el “acuerdo
de arbitraje” es aquel por el cual las partes deciden someter a arbitraje todas o
23 Véase Auto 94534 del 12 de septiembre de 2019.
24 Véase Auto 8119 del 26 enero de 2022. En esta decisión la Delegatura para Funcio-
nes Jurisdiccionales de la SIC declaró probada la excepción de clausula compromisoria, al
considerar que las pretensiones de la demanda buscan que se declare el incumplimiento
del acuerdo de confidencialidad entre las partes, lo cual es de competencia del tribunal
arbitral, y excluye un acto de competencia desleal. No obstante, en Auto 109135 del
13 de septiembre de 2022, radicado 20-445415, dicha Delegatura confirmó la admisión
de una demanda que pretende la declaratoria de actos de competencia desleal en el de-
sarrollo de una relación contractual entre las partes. Resta por ver si esta decisión inicia
el cambio de postura de esta entidad.
25 Zuleta Jaramillo, Eduardo. “El arbitraje en razón de la materia. El arbitraje y la
responsabilidad civil extracontractual”. En: F. Mantilla Espinosa (ed.). El contrato de
arbitraje. Bogotá: Legis Editores, 2005.
26 Al respecto, Zuleta señala: “cuando de no haber existido el contrato o de no ha-
berse ejecutado el contrato no habría surgido el hecho o la omisión que da origen a la
responsabilidad extracontractual”. Op. cit.
27 La Convención sobre el Reconocimiento y la Ejecución de las Sentencias Arbitrales
Extranjeras (Nueva York, 1958) dispone en su Artículo II: “1.Cada uno de los Estados
Contratantes reconocerá el acuerdo por escrito conforme al cual las partes se obliguen a
someter a arbitraje todas las diferencias o ciertas diferencias que hayan surgido o puedan
surgir entre ellas respecto a una determinada relación jurídica, contractual o no contrac-
tual, concerniente a un asunto que pueda ser resuelto por arbitraje”.
La Ley Modelo de Arbitraje Comercial Internacional de Uncitral define el acuerdo de
arbitraje en su artículo 7 como “el acuerdo de las partes para someter a arbitraje todas
o algunas disputas que hayan surgido o puedan surgir entre ellas con respecto a una
determinada relación jurídica, contractual o no”.
n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40 29
Carlos Andrés Perilla Castro
algunas controversias que hayan surgido o puedan surgir entre ellas respecto de
una determinada relación jurídica, contractual o no.
De particular importancia es la redacción que las partes hayan empleado al
pactar la cláusula compromisoria, puesto que si es una cláusula taxativa, que se
limita a específicos tipos de conflictos (por ejemplo, la validez e incumplimiento
del contrato), la competencia del árbitro podría estar limitada solo a esos eventos.
Pero si se trata de una cláusula compromisoria general o universal que somete a
arbitraje todos los conflictos “relacionados con” o “surgidos del” contrato, se debe
dar primacía a esa intención de las partes y los tildados de extracontractuales estarán
cobijados por ella si hacen parte de la relación contractual, que es un concepto am-
plio que abarca múltiples aspectos (existencia, validez, ejecución, incumplimiento,
liquidación) y etapas del contrato (precontractual, contractual y postcontractual).
Un segundo aspecto cuestionable de la postura de la Delegatura para Funciones
Jurisdiccionales de la SIC recae en que el tribunal arbitral tiene primacía temporal
para definir su propia competencia, lo cual implica definir la arbitrabilidad del
conflicto y el alcance de la habilitación contenida en el pacto arbitral. Este es el
principio “Kompetenz-Kompetenz”, establecido en el artículo 29 de la Ley 1563
de 2012[28], que dispone:
El tribunal de arbitraje es competente para resolver sobre su propia competencia y
su decisión prevalece sobre cualquier otra proferida en sentido contrario por un juez
ordinario o contencioso administrativo. Lo anterior, sin perjuicio de lo previsto en el
recurso de anulación”.
En consecuencia, al tramitar la excepción previa de pacto arbitral29, el juez estatal
debe realizar una revisión mínima, limitada a comprobar que existe un pacto arbitral
previsto para la relación contractual que se alega ha sido afectada por el acto de
competencia desleal, ante lo cual debe declarar probada la excepción. No le corres-
ponde al juez estatal entrar en mayores consideraciones, tales como la redacción
y el alcance de la cláusula compromisoria, o la arbitrabilidad de la competencia
desleal, o su naturaleza contractual o extracontractual, o si el caso corresponde a
un incumplimiento contractual, pues esos aspectos hacen parte de la definición de
la competencia del tribunal arbitral, tarea que corresponde de forma prevalente al
mismo tribunal. El juez estatal debe ser prudente al decidir la excepción de pacto
arbitral pues su decisión es final, ya que carece de apelación30.
28 El principio del arbitraje Kompetenz Kompetenz ha sido estudiado en diversas
sentencias de la Corte Constitucional. Véase: Sentencia T-1224/08; Sentencia SU500/15;
Auto 588/16; Sentencia SU656/17, Sentencia SU033/18. También véase: Londoño Aran-
go, Maximiliano. “La declaración de competencia: acto jurídico complejo”. En: Arbitraje
360º, tomo II, vol. I. Bogotá: Editorial Ibáñez, 2017.
29 Numeral 2, artículo 100 del Código General del Proceso.
30 Artículo 321 del Código General del Proceso.
30 n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40
jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
Esta revisión mínima es la forma en la cual el juez cumple con los mandatos
legales aquí involucrados: (i) proferir decisión fundada en pruebas sobre la excepción
alegada, (ii) hacer efectivo el artículo 29 de la Ley 1563 que le otorga prevalencia
a la decisión del árbitro sobre su propia competencia y (iii) respetar el reparto de
funciones establecido por la ley de arbitraje, según la cual es el juez de anulación
quien se encuentra autorizado para juzgar esa decisión del árbitro.
De no aplicar esta revisión mínima, y negar la excepción de pacto arbitral con
un examen de fondo de la competencia del árbitro, el juez estatal impide de facto
la integración del tribunal arbitral y, como corolario, imposibilita su decisión sobre
su propia competencia, con lo cual frustra el artículo 29 de la Ley 1563 que le
otorga prevalencia a esta decisión.
iv. laudos arbitrales en competencia desleal
Contrario a lo sostenido por la Delegatura para Funciones Jurisdiccionales de la
SIC, la práctica muestra que sí se pueden arbitrar conflictos de competencia desleal
con base en una cláusula compromisoria, por lo que se han conducido múltiples
procedimientos arbitrales y proferido laudos en los cuales se define si ocurrieron
conductas de competencia desleal en relaciones contractuales.
A. Caracterización de los laudos
En el periodo 1992 a 2021, se han proferido 16 laudos arbitrales que deciden
pretensiones de competencia desleal en el Centro de Arbitraje y Conciliación de
la Cámara de Comercio de Bogotá. La distribución de estos casos es:
– En 13 casos, los tribunales arbitrales asumen competencia con base en una
cláusula compromisoria.
– En 1 caso, el tribunal arbitral asume competencia con base en un
compromiso.
– En 1 caso, el tribunal arbitral niega su competencia, al considerar que la
acción de competencia desleal es extracontractual.
– En 1 caso, el tribunal arbitral niega su competencia porque el conflicto cae
fuera de la cláusula compromisoria.
Estos casos se refieren a contratos de larga duración, como sociedad, acuerdos
de socios, consorcio comercial, licencia de uso de marca, suministro para la distri-
bución, concesión comercial, agencia, suministro y fabricación.
B. Reseña de los principales laudos arbitrales
Seguidamente se mencionan algunos de estos laudos arbitrales y las lecciones que
dejan.
n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40 31
Carlos Andrés Perilla Castro
– En primer lugar, se debe mencionar el laudo arbitral de 1992, de Suárez Ca-
velier v. La Alquería31, por ser el primero que decide pretensiones de competencia
desleal. En este caso, los demandantes son socios de la sociedad demandada y
demandan a dicha sociedad y a otros accionistas, incluido el gerente, por incurrir
en competencia con la sociedad. Como pretensión se pidió declarar que el gerente
permitió actos de competencia desleal que violan la ley y los estatutos. El Tribunal
Arbitral asumió competencia con base en la cláusula compromisoria contenida en
los estatutos sociales, analizó la conducta y decidió que no es desleal, por lo que
negó la pretensión. Se debe resaltar que esta decisión fue proferida en un momento
en el cual tanto el arbitraje como la disciplina de competencia desleal tenían escaso
desarrollo y, aun así, no se acogió la tesis de competencia desleal como RCE.
– El laudo arbitral de 1997, de Prebel contra L´Oreal 32, surgió porque después
de décadas de ejecución, L´Oreal terminó el contrato de licencia de uso de marca
que había celebrado con Prebel. Esta la demandó, pidiendo que se declare que el
contrato es de agencia, que la terminación es sin justa causa y que se condene a
las prestaciones del artículo 1324 del Código de Comercio. También se formulan
varias pretensiones subsidiarias, siendo la última que se declare que el demandado
incurrió en competencia desleal y lo condene a indemnizar porque después de
terminado el contrato la distribución de los productos fue asumida por una nueva
sociedad llamada Probelleza, nombre confundible con Prebel. El Tribunal Arbitral
niega que exista un acto de competencia desleal con base en las pruebas del caso.
Este laudo es relevante porque el Tribunal Arbitral estudió una pretensión
declarativa de competencia desleal con base en una cláusula compromisoria y
porque se pronunció sobre una conducta ocurrida después de la terminación del
contrato, es decir, en la fase postcontractual.
– En 1999 se profiere el laudo del caso Icollantas contra Auto Mundial33, originado
en un compromiso que fue suscrito por las partes con el fin de resolver mediante
arbitraje la demanda y la demanda de reconvención entabladas entre las partes, y
que cursaban ante un juzgado.
Auto Mundial es distribuidor de Icollantas, y publica avisos de prensa sobre
unas nuevas llantas que importaría al país y que superaban en duración a las demás.
Ante estos avisos, Icollantas termina de inmediato el contrato y demanda a Auto
Mundial para que se declare que incumplió el contrato y que incurrió en un acto
de competencia desleal. El Tribunal Arbitral niega la pretensión de declarar el acto
31 Laudo proferido el 18 de mayo de 1992, en el arbitraje de Luis Suárez Cavelier,
Jorge Suárez Cavelier y Cristina Suárez Cavelier contra Pasteurizadora La Alquería S. A.,
Jorge Cavelier Gaviria, Enrique Cavelier Gaviria y Beatriz Cavelier de Suárez. Árbitros:
José Alejandro Bonivento Fernández, César Gómez Estrada y Germán Giraldo Zuluaga.
32 Laudo proferido el 23 de mayo de 1997 en el arbitraje de Preparaciones de Belleza
S.A. – Prebel contra L´Oreal. Árbitros: Hernando Tapias Rocha, William Salazar Luján
y Francisco Zuleta Holguín.
33 Laudo proferido el 26 de febrero de 1999, en el arbitraje de Icollantas S.A. contra
Auto Mundial Limitada y otras. Árbitros: José Ignacio Narváez García, Sergio Rodríguez
Azuero y Ramón Madriñán.
32 n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40
jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
de competencia desleal por comparación, por falta de prueba de la deslealtad de los
avisos. Pero el Tribunal Arbitral considera que la conducta sí es contraria a la buena
fe contractual, la cual es diferente a la buena fe comercial de la competencia desleal.
De este laudo se debe resaltar que el Tribunal Arbitral, si analiza el caso de
competencia desleal, encuentra que la conducta, en la forma en la cual fue alega-
da, era idónea para ser calificada como competencia desleal, pero no fue probada.
Además, el Tribunal Arbitral analiza las consecuencias de la competencia desleal
en el régimen de derechos y obligaciones del contrato.
– En este recuento también se encuentran varios laudos, proferidos en diversos
casos en los cuales la terminación de contratos, o conductas posteriores, fueron
tildadas de competencia desleal, pero la demanda no se acompañó de sustenta-
ción ni prueba suficiente de la acusación de deslealtad, causando el fracaso de las
pretensiones34.
– El laudo del caso Comilsa contra Polar del 2007 [35] surge de un litigio relativo
a la terminación de un contrato de distribución, en el que Comilsa se obliga a
distribuir productos fabricados por Polar. El Tribunal Arbitral encontró que Polar
infringió el contrato al incumplir solicitudes de producto formuladas por Comilsa
y por haber designado otros distribuidores en el territorio establecido para esta. El
Tribunal Arbitral establece que la acción declarativa y de condena de la Ley 256
de 1996 es de carácter extracontractual y, por ende, no se puede acumular con la
acción contractual, por lo que rechaza la pretensión de declarar la ocurrencia de
actos de competencia desleal. Pero aclara que sí puede existir una pretensión con-
tractual de incumplimiento del contrato por incurrir en conductas de competencia
desleal, puesto que la observancia de esta ley es un elemento de la naturaleza del
contrato y se deriva del deber de buena fe (artículos 1501y 1603 del Código Civil).
– El laudo de 2018, del caso de Jequier contra Symtek36, se origina en que el señor
Jequier es socio de la sociedad Symtek, la cual era representante exclusiva de los
productos de un fabricante. Jequier ofreció esos productos, durante un periodo
determinado, por intermedio de otra sociedad de la cual también era socio. En los
estatutos de esta sociedad se encuentra pactada una cláusula compromisoria con
base en la cual Symtek demanda en reconvención para que se declaren los actos
de competencia desleal cometidos por Jequier, junto con la orden de remover
los efectos e indemnizar. Esta conducta es considerada por el Tribunal Arbitral
como contraria a la buena fe con la que deben obrar los partícipes en el mercado,
34 Laudo proferido en 2003/02/28. Arbitraje de Rayo v. Sonolux; Laudo proferido
en 2003/06/13. Arbitraje de Higuera v. Casa Luker; Laudo proferido en 2017/08/17.
Arbitraje de Seipro v. Automás.
35 Laudo proferido el 6 de junio de 2007, en el arbitraje de Compañía Comercial
Nuevo Milenium S.A. Comilsa en Liquidación contra Cervecería Polar Colombia S.A.
en Liquidación. Árbitros: Carlos Esteban Jaramillo, Juan Pablo Cárdenas Mejía y Juan
Carlos Varón.
36 Laudo proferido el 7 de noviembre de 2018 en el arbitraje de Bertrand Jequier contra
Industria y Tecnología Simtek SAS y otros. Árbitro único: Alfonso Miranda Londoño.
n.º 34 - julio-diciembre de 2022 - pp. 5-40 33
Carlos Andrés Perilla Castro
particularmente exigible por su calidad de socio de la demandante afectada, y
declara la ocurrencia de los actos desleales de confusión y engaño.
El Tribunal Arbitral fundamenta su competencia en la cláusula compromiso-
ria y en que el estudio de las pretensiones de competencia desleal se hará bajo el
concepto de incumplimiento de los deberes de lealtad y buena fe que emanan de
la relación societaria.
– Laudo del 2021, del caso Termomechero contra Equión37. Este proceso se
origina en un contrato de suministro de gas, de Equión a Termomechero, en el
cual esta demanda alegando incumplimiento de precios y cantidades, conforme
a las reglas fijadas en el contrato. Así mismo, se alega que la demandada incurrió
en abuso de posición dominante y en actos de competencia desleal. El actor pide
indemnización con base en una, varias o todas las infracciones al contrato o a las
leyes de competencia.
El Tribunal Arbitral considera que la demanda plantea una acumulación ob-
jetiva de pretensiones, bajo la modalidad de acumulación alternativa, en la cual
cualquiera de las causales alegadas permite justificar la condena de indemnización.
Por ello, una vez encuentra acreditado el incumplimiento del contrato, se abstiene
de pronunciarse frente a las alegadas infracciones de las normas de competencia
porque ellas llevarían a la misma conclusión, consistente en servir de fuente de
la obligación de indemnización. Es necesario subrayar que, con esta decisión, el
Tribunal Arbitral considera que la indemnización correspondiente a la utilidad
contractual es procedente bajo cualquiera de las causales alegadas, lo cual equipara
el incumplimiento contractual con la infracción de las normas de competencia
desleal y se abstiene de diferenciarlas bajo el antiguo criterio de contractual versus
extracontractual.
C. Observaciones sobre los laudos arbitrales
En los laudos proferidos en competencia desleal se observan dos formas de plan-
tear la pretensión. En algunos casos la pretensión se esgrime como una infracción
contractual, ocurrida porque la parte demandada incurrió en una conducta de
competencia desleal. En otros casos, se pide directamente declarar la ocurrencia del
acto de competencia desleal. Como se vio, algunos tribunales arbitrales confinaron
su competencia a la primera forma y se nota el esfuerzo del árbitro por limitar su
decisión a un típico conflicto de incumplimiento de contrato, mientras que en
los otros casos el árbitro no reparó en este tema y de frente declaró si existe o no
un acto de competencia desleal.
Pero de una y otra forma, los árbitros realizaron el mismo tipo de análisis, cen-
trado en estudiar si la conducta alegada es un acto de competencia desleal conforme
37 Laudo proferido el 28 de septiembre de 2021 en el arbitraje de Termomechero
Morro S. A. contra Equión Energía Limited. Árbitros: Carlos Esteban Jaramillo, Fernando
Silva y Ernesto Rengifo García.
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jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
a los requisitos de la ley. En otras palabras, esas dos formas de plantear la pretensión
de competencia desleal no obedecen a una diferencia sustancial, sino adjetiva.
En múltiples laudos se encontró que la parte demandante incumplió la carga
de la prueba, o que la conducta a pesar de estar probada no es susceptible de ca-
lificarse como de competencia desleal. Los laudos son enfáticos en que no basta
con alegar un desacuerdo con la terminación del contrato, o una disconformidad
con la conducta de la contraparte en el manejo de la clientela, para lograr una
condena por competencia desleal, sino que es indispensable cumplir con los re-
quisitos de la Ley 256 (generales y específicos) para el éxito de la pretensión. Es
más, en algunos casos el carácter contractual del conflicto fue considerado como
un refuerzo de los deberes de lealtad y buena fe que de ordinario recaen sobre los
partícipes del mercado.
Se puede observar que las diferenciaciones que se hacían entre asuntos con-
tractuales y extracontractuales son abandonadas de forma paulatina, hasta llegar
en el 2021 al laudo de Termomechero contra Equión, en el cual esa distinción se
elimina, ya que el Tribunal Arbitral se declaró competente para conocer tanto de
incumplimientos contractuales como de declaraciones de actos de competencia
desleal y estimó que cualquiera de ellos es factor suficiente para condenar a la
indemnización consistente en la utilidad contractual perdida.
Lo anterior permite concluir que los árbitros sí pueden conocer y aplicar la
ley de competencia desleal a un conflicto entre partes vinculadas por un contrato,
cuando el acto desleal afecta los derechos surgidos de ese contrato.
Finalmente, algunos tribunales conocieron conflictos poscontractuales, mien-
tras que en un caso específico el árbitro consideró que carecía de competencia
porque en dicha etapa ya había expirado la habilitación otorgada por la cláusula
compromisoria.
v. conclusiones
En este artículo he presentado la evolución de la legislación, jurisprudencia y laudos
arbitrales de la disciplina de la competencia desleal en Colombia, en un punto
específico: si la naturaleza de la acción de competencia desleal es de responsabilidad
civil extracontractual y por ende no puede aplicarse a las relaciones contractuales.
La legislación de competencia desleal ha sido de variada naturaleza, dado que
cuatro diferentes áreas del derecho han abordado esta materia, cada una a través
de definiciones y objetivos específicos. Tres de esas áreas del derecho se basan en
legislación y comparten una característica común: sus textos no excluyen la apli-
cación de la acción de competencia desleal a relaciones contractuales.
La tesis de RCE ha sido expresada minoritariamente en sentencias judiciales
y arbitrales, pero esta tesis no proviene de legislación positiva sino de doctrina
extranjera originada en un país que carece de ley específica sobre competencia
desleal.
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Carlos Andrés Perilla Castro
La evolución de la legislación sobre competencia desleal permite concluir que
esta es una conducta prohibida por un régimen especial. A medida que se han ido
expidiendo las diferentes leyes que regulan la competencia desleal, este régimen
especial se ha vuelto más completo, hasta el punto de que hoy en día consiste en
una legislación que regula integralmente la materia previendo su aplicación tanto
pública como privada. Este régimen especial tiene una marcada connotación
preventiva, que no requiere daño para su aplicación y que por ende no se basa en
la antigua distinción de responsabilidad contractual versus extracontractual, de
modo que el acto de competencia desleal puede ocurrir en cualquiera de esos dos
escenarios y en ambos se aplican los remedios de ley.
Esta afirmación fue expresamente expuesta por la jurisprudencia de la Corte
Suprema de Justicia desde el año 1995, con la emblemática sentencia de casación
del asunto Frisby Pinky. En el año 2021 la CSJ expidió la sentencia del caso Lucol
Terpel, que menciona la naturaleza de RCE de la competencia desleal, pero es una
decisión aislada, dado que sentencias posteriores claramente aplican esta disciplina
a la relación contractual, e incluso a la denominada etapa precontractual, y hacen
énfasis en que el criterio para decidir la aplicación de esta disciplina es el de fina-
lidad concurrencial, tal como expresamente lo dispone la Ley 256.
Por supuesto, las consecuencias del acto de competencia desleal ocurrido en
un escenario extracontractual pueden ser diferentes al de un escenario contrac-
tual, pero la diferencia radica en el tipo de relación que vincula a las partes y sus
particularidades y no en que exista esa tal exclusión de la competencia desleal de
la relación contractual.
En los laudos arbitrales existe un evidente consenso en que las normas de
competencia desleal pueden aplicarse en arbitrajes iniciados bajo una cláusula
compromisoria. Las decisiones arbitrales expuestas exhiben una clara evolución
en la forma en la cual se presentan las pretensiones de competencia desleal, ya
que en algunos pocos casos se sostuvo que el árbitro no puede declarar la ocu-
rrencia de un acto de competencia desleal, sino el incumplimiento contractual
ocasionado por dicha conducta. Esta tesis fue expresamente abandonada en el
2021 con el laudo Termomechero Equión, en el cual ambos tipos de pretensiones
fueron presentadas en la demanda y admitidas al trámite arbitral. Adicionalmente,
en este caso, tanto el incumplimiento del contrato como la infracción de la ley
de competencia desleal fueron consideradas como causales que en igualdad de
condiciones justifican la indemnización consistente en la utilidad contractual
perdida.
Ante este panorama, para definir si la ley de competencia desleal se aplica a
una determinada relación contractual debe responderse: ¿En qué medida el acto de
competencia desleal lesiona los derechos e intereses de la parte en el contrato?
El juez o el árbitro no puede negar la realidad de que las partes están vinculadas
por un contrato que les sirvió para definir sus derechos y obligaciones y prever
su responsabilidad. Por ello, cuando ocurre un acto de competencia desleal en
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jurisprudencia y laudos arbitrales sobre competencia
desleal en la relación contractual
una relación contractual es procedente la indemnización propia del contrato: la
utilidad perdida.
Esa utilidad es el objetivo principal de cada parte que celebra un contrato y
constituye un derecho de crédito que surge como fruto de un proceso de negocia-
ción contractual que culminó con la aceptación de la contraparte. Así que un hecho
de esa contraparte que frustre la obtención de esa utilidad justifica su reparación
integral, bien sea que se trate de un hecho catalogable como incumplimiento
de una obligación expresa del contrato, originada en la autonomía de las partes,
o de la inobservancia de una norma que regula el mercado en el cual se ejecuta
ese contrato, expedida por una autoridad pública. Negar esa indemnización en
la segunda hipótesis supone discriminar en contra del contratante afectado por
el acto de competencia desleal y llevarlo a una situación desigual frente a la que
tendría otro contratante que sea afectado por el incumplimiento de una obligación
pactada por las partes.
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