FLOREAMIENTO
Relatos de cultora: Adriana Puca Soza
MATERIAL EDUCATIVO OFICIOS ANCESTRALES
R E L ATO S A N D I N O S D EL D E S I E R TO D E ATA C A M A Y D E LO S A N D E S
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Créditos
Dirección del Proyecto y co-autora:
Daniela Díaz Mourgues
Investigación y entrevista cultores/as:
Daniela Díaz Mourgues
Co-autora y Cultora participante:
Adriana Puca Soza
Editora, aportes didácticos y poéticos:
Marcela Iglesias Mujica
Revisión de textos con pertinencia cultural
y coordinador en terreno:
Juan Carmelo Ramírez Rodríguez
Dirección de arte y diseño:
Catalina Risso Rodríguez
Ilustradora:
Catalina Hildebrandt San Martín
Fotógrafa Proyecto:
Andrea Vera Veloso
Otras fotografías:
archivos Fundación Caserta,
colaboradores y links respectivos
Imprenta:
Ograma Impresores
Santiago, 2021
ISBN:
978-956-09682-0-3
Todos los derechos reservados para Fundación Caserta.
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[Link]
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Carta Presidenta Ejecutiva,
FRANCISCA CORTÉS SOLARI
Honrando el saber de nuestros pueblos
Esta colección que hoy sale a la luz, ha sido fruto de un gran compro-
miso que he sentido por honrar la historia y memoria de los pueblos
originarios y la importancia de resguardar el origen.
Forma parte de un recorrido que inicié hace muchos años atrás, cuando
estando en San Pedro de Atacama, pude sentir la fuerza de su territorio,
del Lickanckabur y de la Quimal, que me llevaron a subir sus cumbres
y realizar oraciones, rezos, ceremonias personales, entre otros. Fue na-
ciendo así un camino de relación con el mundo andino, conociendo sus
símbolos, sus ritmos, además de ir comprendiendo e internalizando la
conexión con la naturaleza.
Ha habido, de alguna forma, una inspiración espiritual que me ha lle-
vado también a estar en este lugar poniendo el acento en el respeto al
agua, a los abuelos, abuelas y a sus enormes saberes, a sus cantos y di-
versas expresiones.
Resguardar el origen, tiene que ver con honrar ese pasado y sus diferen-
tes prácticas. Comprender que la agricultura fue un proceso de ensayo
y error que tomó mucho tiempo, que la ganadería, o la tradición de ali-
mento que ellos tienen, fue fruto de mucho observar los ciclos de las
estaciones, los ritmos del entorno y de la vida. Entender que, a través de
sus oficios, su cosmovisión, su cultura han podido sobrevivir en condi-
ciones o momentos de la humanidad que han sido distintos a los que hoy
conocemos. Y que eso tiene un valor en sí mismo que hay que conocer,
comprender y sobretodo salvaguardar.
La forma de conectarse con la naturaleza, de elevar la voz al cielo, de
trabajar con las estaciones, los ciclos de la luna, son sólo algunas de
las profundas enseñanzas de los pueblos originarios, que nos hablan de
una tradición sagrada que es importante conocer y transmitir.
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Mi interés por los pueblos originarios me ha llevado a trabajar
con diferentes culturas. No solamente Mapuche, Aymara, Que-
chua o Lickanantay, sino también con líderes de diversas partes
de América Latina principalmente de México, Ecuador, Perú, Gua-
temala. Todo este recorrido me ha permitido participar en varias
ceremonias, donde también he ido aprendiendo de la Rueda de la
Medicina, la famosa profecía de la unión del águila con el cóndor,
del norte con el sur. Hay de esta forma, todo un mundo muy mági-
co entremedio de la decisión del trabajo y de la importancia de los
pueblos originarios para el futuro del mundo.
Tenemos muchos ejemplos de trabajo. En el caso de San Pedro de
Atacama, durante el 2017 se realizó el disco “Lickanantay, el canto
vivo de nuestros abuelos y abuelas”, donde tras dos años de investi-
gación, preparación y ensayos el músico Felipe Echavarría, junto a
otros artistas, lideró y acompañó a los abuelos y abuelas en la reco-
pilación de cantos ancestrales. Fue muy importante dar ese paso,
porque entendíamos que se estaban perdiendo tradiciones, can-
ciones, la lengua o lenguaje. Ahí hubo un trabajo precioso como
para resguardar o salvaguardar la cultura tradicional.
Hoy, y en conjunto con la historiadora y periodista Daniela Díaz
Mourgues, queremos presentarles la colección “Oficios Ances-
trales: Relatos Andinos del Desierto de Atacama y de los Andes”.
Con Daniela llevamos muchos años trabajando juntas, entendien-
do que para poder hacer un trabajo de esta forma, y con este nivel
de detalle, el cuidado y respeto a las comunidades es el primer
paso. A través de las voces de los propios cultoras y cultores Licka-
nantay y Quechua, podrán conocer en primera persona más sobre
su cultura, muy rica en saberes y en conexión y amor a la tierra.
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Introducción:
Legado Andino
En la gran Cordillera de los Andes y en el oasis de San Pedro de Atacama,
donde el sonido del viento pasa susurrando, entre añosos algarrobos y
chañares, donde el agua va fluyendo y regando pastos y arenales, donde
la Pacha Mama o Patta Hoyri va nutriendo y amamantando a sus di-
versos seres que cohabitan estos parajes desérticos, existen mujeres y
hombres, que en sintonía con la naturaleza y con su entorno, van trans-
mitiendo generosamente parte de su historia y sus saberes.
A través de sus conocimientos, transmiten símbolos y mensajes de sus
raíces y cosmovisión. Una forma de habitar la Tierra con historia y tra-
dición, reflejando un valor y cariño inimaginable a sus costumbres y al
medio ambiente.
Cultoras y cultores que a través de sus manos van plasmando arte, iden-
tidad y sentidos que se materializan en tejidos y colores, greda, arcilla,
música, sanación, danzas, contemplación del cosmos, tintes de la natu-
raleza, metal, molienda y siembra, entre otros.
A través de sus sentimientos van grabando parte de su alma, buscando
mantener esa conexión con los ancestros, educando a las futuras ge-
neraciones para que sus formas, valores y saberes sigan más vivo que
nunca.
Fue el año 2017, cuando la historiadora y periodista, Daniela Díaz Mour-
gues, fue escuchando relatos y voces de mujeres y hombres de estas
tierras, historias y saberes llenos de aprendizajes y experiencia, mira-
das y puntos de vista. De esta forma se fue entramando y tejiendo un
proyecto que fue plasmado en un libro y posteriormente en una colec-
ción.
Oficios Ancestrales: Relatos Andinos del Desierto de Atacama y de los
Andes, es una colección de 14 capítulos, donde a través de fotografías,
líneas de tiempo, ilustraciones y relatos de 9 cultores Lickanantay
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y Quechua, vamos aprendiendo de diversos oficios de la zona
andina: el oficio de la tejedora, la hilandera, teñidora, soguera,
pastora, partera, componedora de huesos, músico, alfarería, la
construcción de adobe, la danza tinku, el trabajo con metalurgia,
la agricultura, molienda y astronomía andina, entre otras prácti-
cas ancestrales.
Cada cultora y cultor, participó desde un comienzo en la elabora-
ción del texto, donde revisó y corrigió cada uno de los detalles de
éste, entendiendo que sin la fuerza de cada uno de sus relatos este
proyecto no habría sido posible.
Cada cual contó su experiencia desde sus vivencias, entendiendo
que cada habitante de esta y otras tierras, tiene sus propias histo-
rias personales, igualmente valiosas.
El proyecto no estuvo exento de dificultades -al estar ejecutándose
en plena pandemia, -pero supimos seguir adelante, por el compro-
miso y respeto a la historia y conocimiento de cada uno de las y los
cultores.
En este caminar, conocimos a Adriana Puca, artesana eximia, he-
redera de grandes tradiciones de Talabre, su pueblo. Hija de doña
Evangelista Sosa, también artesana y cultora de reconocimiento
internacional. De sus manos salen hermosos tejidos, así como en
los telares de la Pacha Mama, que tejen tradiciones y leyendas jun-
to al rugir de tanto en tanto, del volcán Láscar.
Trigidia Bautista Mollo, pastora, hilandera y tejedora del pueblo
de San Agustín en Bolivia. En las alturas de los Andes aprendió a
tejer también sogas, que después sirven para amarrar a sus tale-
gas y atar sus animales.
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Teresita Bautista, pastora y teñidora del poblado de Alota en Bolivia.
Con sus manos teje las creaciones que reflejan las tradiciones heredadas
de sus abuelos, usando fibras naturales que después son impregnadas
con hermosos colores que representan las tonalidades de la puna andi-
na.
Jordan Muñoz Colque, joven descendiente de grandes líderes atacame-
ños del pueblo de Machuca. Ama la naturaleza y disfruta de aprender
y enseñar a otros jóvenes sobre la agricultura, cómo cuidar la Tierra y
conservar las tradiciones de nuestros ancestros.
Juan Carmelo Ramírez Rodríguez, nacido en el ayllu de Catarpe, forma
parte de la agrupación Mallku Likan. Hombre sabio y templado, habla
con el viento en la zampoña. Cargado de modales de antaño, respeta y
agradece en cada gesto, y enseña los valores andinos a las nuevas gene-
raciones, para que cuiden la memoria del pueblo Lickanantay.
Emiliana Mamani Quispe es de la localidad de Alota, Bolivia. Desde
niña aprendió el arte de sanar, mirando y escuchando las enseñanzas
de su madre y de sus abuelos en hermosas soledades de la Puna. Apren-
dió a conocer las hierbas que después usaría como medicina y también
ayuda a mujeres a parir.
Karenn Vera Tito, joven atacameña, nieta del reconocido Yatiri don Si-
món Tito. Su fe la lleva cada año a visitar el pueblo del gran líder Tomás
Paniri en Ayquina, donde baila junto a otros cientos de promesantes lle-
nando de colores el desierto atacameño.
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Emmanuel Rowe Fernández, nacido en la ciudad de Calama, aprendió a
conocer el metal que se funde al calor de los crisoles andinos, es aliado
del fuego y juntos, son capaces de fundir el aluminio para elaborar her-
mosas figuras inspirado en el arte andino y el reciclaje para el cuidado
del medio ambiente.
Tomás Vilca Vilca, educador Tradicional, cultor e investigador de la
Lengua ckunza de los Lickanantay. Nació en la zona ancestral de Tulor
de San Pedro de Atacama y con mucho orgullo comparte parte de sus
tradiciones y experiencia. Bajo la mirada de las estrellas y del cosmos,
nos invita a reflexionar sobre la vida y sus diferentes procesos.
Este proyecto busca honrar y poner en el lugar que corresponde los
saberes ancestrales de algunos de los muchos cultoras y cultores que
anónimamente trabajan para que sus conocimientos perduren y se
mantengan para las futuras generaciones.
También reconocer el enorme valor de todos los Pueblos Originarios de
nuestra Tierra Austral, entre estos al pueblo Aymara, Atacameño-Lic-
kanantay, Quechua, Kolla, Diaguita, Mapuche, Huilliche, Lafquenche,
Rapa Nui, Chango, Cacahué, Kawésqar, Yagán, Selk´nam. Junto a ellos,
honramos con respeto y agradecimiento a los Chiquillanes, Puelches,
Picunches, Cuncos, Poya, Chonos, Aónikenk, entre muchos otros de los
que muy poco se sabe, aunque hoy extintos en su mayoría, son parte
crucial de nuestra historia y nuestra identidad.
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Dentro de la
cultura andina,
todos son PERSONA
y todos tienen su día,
también los animales...
¡y ese es el día del
floreamiento!
CREENCIA ANDINA
Quiero agradecer a mi familia, a mi mamá Evangelista Soza, mi papá Teodoro Puca, mi abue-
lita Dominga por enseñarme a valorizar nuestra cultura y las tradiciones de nuestros ances-
tros. Esto tanto en la artesanía como en el cuidado de nuestros animales. Agradecer a todas
las personas que de alguna forma están transmitiendo estos saberes a nuestras generaciones.
Adriana Puca Soza
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I. Tradición del Floreamiento
En diferentes épocas del año, se puede ver que familiares y veci-
nos empiezan a celebrar junto a sus animalitos. Algunos lo hacen
con llamas, corderos u ovejas y cabras, los que serán “bendeci-
dos y honrados.”
En la cultura atacameña Lickanantay y en los pueblos originarios
indígenas que habitan los sectores altos andinos de América del
Sur, esto se conoce como floreamiento, donde se agradece al ga-
nado por su lana, carne, huesos, cuero y como animal de carga.
Se les honra y respeta por todo su aporte en la vida andina, ade-
más de ser grandes compañeros en una vivencia cotidiana donde
existe una permanente y verdadera interdependencia.1
En esta tradición ancestral de los pueblos originarios, los invi-
tados principales a la ceremonia son los animales. Se agradece
a los cerros o mallkus, a los campos, a las aguadas, vertientes y
vegas por la presencia de estos seres, quienes forman parte de la
historia de las comunidades andinas.
Adriana Puca Soza, cultora originaria de Talabre cuenta sobre
el floreamiento, afirmando que sus padres y abuelos se prepara-
ban mucho para ésta. “Empezaban como un mes antes a escoger
la lana, hilarla, teñirla. Las flores se hacían y se siguen hacien-
do con hilos de diferentes colores. Era y todavía sigue siendo un
momento muy importante en nuestra cultura.”
¿Tienes algún animal en casa, en el barrio o la escuela?
¿Hay algún día en que le celebren y agradezcan por su compañía?
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El Floreamiento es la antigua
tradición en que los pueblos
andinos marcan su ganado, para
distinguirlos de otro y además,
se les agradece por todo lo que
proveen al ser humano.
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Simbología
Quechua
Aymara
Atacameño
Este mapa es referencial y no compromete de modo alguno,
los límites y fronteras establecidas por el Estado de Chile. Se
mencionan solo algunas culturas andinas desarrolladas en este
librillo. Esto no excluye a otras culturas del territorio andino y
tampoco de otras zonas de América Latina.
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II. Floreamiento y territorio
Esta costumbre está presente en muchos pueblos andinos, que
van aprendiendo unos de otros para compartir sus saberes y
prácticas y así mejorar su manera de vivir.
Hasta el día de hoy, florean sus animalitos los aymaras del Norte
Grande de Chile. También en las comunidades del altiplano de
la región de Antofagasta, como las atacameñas y quechuas y en
menor cantidad en comunidades collas en la región de Copiapó.
Además, en las áreas andinas del sur de Perú, áreas altiplánicas
de Bolivia y en el noroeste de Argentina.
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III. Los tiempos
del floreamiento
“Desde el 30 de diciembre a todo el mes de enero se florean a las
llamas y el 24 de junio se florean los cabritos y las ovejas. Tam-
bién si se tienen burros, se florean ese día. Los que participan en
esta fiesta, si hay poquito ganado, lo hace solamente la familia, y
si hay mucho ganado y de varias familias, ahí participan los in-
vitados. Los niños también para que vayan viendo y aprendiendo
de sus tradiciones y que continúen también haciéndolo. Hay que
incentivar a que los niños sigan. Si es poco el ganado, en uno o
dos días debiera hacerse. Antes si hay que preparar todo lo que se
va a necesitar y como costumbre, todos tienen que llevar su tinka
los que van a participar.”
¿Cuál es la fiesta o celebración que más te gusta? ¿Por qué?
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IV. Valores andinos
relacionados al floreamiento
“Desde la cosmovisión andina,
la crianza es recíproca.
Así como nosotros criamos a
los animales, ellos nos crían a
nosotros.”
RECIPROCIDAD AGRADECER
La reciprocidad es un valor fundamen- Adriana Puca, nos cuenta que en el flo-
tal para los pueblos andinos. Dar es reamiento “nosotros agradecemos y
recibir y esa relación es entre las perso- honramos al ganado por su lana, carne,
nas y también entre los seres humanos huesos, cuero y como animal de carga,
y todo lo que los rodea, los animales, las también su compañía, a lo largo de su
plantas, el agua, las montañas, entre vida. También se agradece a la Pattaho-
otros. yri, los Mallkus, las vegas y vertientes por
cuidar y alimentar a nuestro ganado.”
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Los invitados
“Quienes están presentes en el florea-
miento son los dueños de casa o las
personas más antiguas o sabias de
la familia, músicos o cantores loca-
les e invitados, ellos son encargados
de tocar la música dependiendo del
ganado que se va a florear y además
de la participación de los vecinos
y la comunidad.
Las crías más pequeñas de las llamas,
corderos y cabras se ponen en un corral
aparte donde los niños van floreando en
forma de juego, y también aprendiendo
de sus padres o abuelos como es el flo-
reamiento.” - comenta la cultora.
El floreamiento es una celebración, con
anfitriones e invitados. Es un momento de
reunión, de festejo, música y alegría. La
comunidad se reúne a compartir y en ese
compartir los invitados de honor... ¡Son los
animales!
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Jugando entre vegas y pajonales,
saltando y corriendo como niñito,
junto a su madre que pasta tranquila,
jugando está el cuchito.
Juan Carmelo Ramírez.
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V. Momentos en
el floreamiento
“Según la tradición, se adorna con flores de lana de color a los
animales, los que son diferentes cuando son machos y hembras.
Una vez que están en el corral, se sacrifica a uno de ellos y se
hace un wake o agradecimiento, donde se deposita la sangre del
animal sacrificado con hoja de coca.”
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1. PERMISO A LA Pattahoyri
“Cuando llega el día, los dueños de casa y de
los animales, tienen que madrugar. Me acuer-
do que iban al cerro, antes de que saliera el sol,
a las 5 o 6 de la mañana, y se iban caminando
a dar gracias y pedir permiso a los cerros, a la
Pattahoyri para poder hacer la ceremonia del
floreamiento y que esta saliera bien.
El hombre lleva los jarros y el trago y la mujer
lleva en su tikalliclla, las flores. Con mucho
respeto se hace el wake, el que se le tira a los ma-
llkus. No puede faltar la hoja de coca ni la aloja.”
2. CASAMIENTO DE LLAMOS
“En el caso de las llamas, antes de florear, se
iba al corral y se pesca a la hembra y al ma-
cho mayor, que en general es el que procrea.
Estos son los mayores y se les llama padrinos.
Luego, se toman a dos nuevos, que cum-
plen la función de ahijados y ahí se hace el
casamiento de las llamas. Se bendicen a
los animalitos y son los primeros que se les
florea. Se les canta y se les hace como un
arreglito y después se les suelta.
Esto se hace sólo con las llamas, y esto es por
tradición más que nada.”
3. ORDEN PARA FLOREAR LOS ANIMALES
“Lo primero que floreaban los dueños de
casa, eran los llamos, luego los corderos y fi-
nalmente los cabritos. Eran distintos tiempos
para cada uno.
Los primeros días de enero se hace los llamos,
y para San Juan, las cabras y las ovejas. Eso
es como lo ha hecho mi familia. Cada animal,
tiene su propio canto y cada floreamiento no
tiene que mezclarse, cada uno es distinto.”
4. COOPERACIÓN Y ENCUENTRO
“Se utiliza la coba, que es para sahumar el corral y los animales.
Esta es una planta aromática que crece cerca de los volcanes, en
la altura más que nada y no hay en todos los lugares.
El yatiri, tenía que hacer una bendición, como le llaman acá. Se
hacía el wake que se le tira a los mallkus, y después se pide per-
miso a los animales, dándole agradecimiento por la abundancia,
por todo lo que da el animalito y luego se empieza a brindar, eso
es por lo que he visto y he sabido yo.”
Se canta y baila de una manera para el floreamiento de llamas y
otra para las ovejas. Los cantos antiguamente eran en ckunza, la
lengua atacameña, pero pocos recuerdan ya su significado. 2
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5. SARCILLOS, CHIMPOS Y FLORES
“En el floreamiento, los hombres toman un animal y la mujer les
va poniendo el aro, la flor o el zarcillo en las orejas.
Las flores y pecheras se ponen a los machos y las flores y sarcillos
a las hembras. Los chimpos se les coloca a los dos, a la hembra en
la espalda y en el cogote o cuello al macho. También al macho, se
les pone un collar que se llama puyo o pechera.”
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Chimpos
Sarcillos
Flores
Puyo
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6. COMIDA
“Una vez que se floreaba, como desde las 8 hasta las
4 de la tarde, ahí se paraba, se almorzaba y se hacía
fiesta. Se hacía patasca, asado, de todo. Nunca faltaba
la carne en el floreamiento. Tenía que haber un llamo o
un cordero, y en la noche se asaba el cordero. Se comía
y se compartía con todos los que habían participado.”
¿Sabes qué ingredientes tiene la patasca?
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7. MARCACIÓN DEL ANIMAL 8. OBSEQUIOS A LOS QUE PARTICIPAN
“Cada una de las orejitas, tenían su mar- “Al finalizar el floreamiento, los dueños
ca, donde le cortaban de alguna forma. de casa y del ganado hacen un obsequio
Por ejemplo, la parte de arriba, de aba- a las personas que participaron. Rega-
jo, o al ladito, triángulo, media luna, lan un cuarto de pieza del animal. Por
pero tiene que haber una marca y de esa ejemplo, si van cuatro personas de tu
forma se diferenciaba de los otros. familia, te regalan un animal entero y
si vas solo, un cuarto de él.
Así nadie se confundía con el animal de
su vecino o pariente.” Ahora si vas cuatro años seguidos, ahí
tú puedes decidir si quieres que te re-
galen un animalito, o una pieza del
animal. Eso es como un obsequio que
tienen que dar los dueños de casa a los
que van a participar.”
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Tejido
Sahumerio del corral.
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9. VESTIMENTA Y UTENSILIOS
PARA FLOREAMIENTO
“Para ellos era muy especial toda esta celebración y
cuando llegaba el día de florear se iban con su ropa
nueva, con sus colores y todos bien bonitos.
El hombre iba con su poncho, donde si se le manchaba
tenía que hacer otro para el floreo.
La mujer igual, iba con la lliclla o los aguayos. Tam-
bién con la tikalliclla.”
10. “CANTOS TRADICIONALES”
Durante el floreamiento, había diversos cantos, di-
ferente si se floreaban llamas, ovejas o cabritos u
otros animales. En el caso de las llamas, se cantaba el
Llamacate y en el caso del resto de los animales, se lla-
maba Chururito.
Estos cantos se siguen practicando en el floreamiento
del ganado y en algunas muestras culturales que algu-
nas comunidades realizan.
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Cantos del Floreamiento
LLAMACATE
En la falda de aquel cerro señora
bajan mis llamitas,
unas trasquiladas señora, otras murunguitas.
Say culantro say paquito, menos quererte,
pero no tanto, niña de mis ojos.
Al ladito al lado señora, solito he andado
a mi guitarrero señora, le quisiera dar,
zapatito de oro, taquito de cristal.
Say culantro say paquito, menos quererte,
pero no tanto, niña de mis ojos.
Vamos vamos vamos señora, a la cordillera,
a recoger flores, señoras de la primavera.
Así tatasco, así mamasco, así pispirrunco.
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CHURURITO
Ovejero soy señores, gano plata por trabajo (bis),
pastoreando mis ovejas, filo arriba, filo abajo (bis).
Chururito, Chururito...
Topo semanta lorito,
más churo que un guairurito.
En la falda de aquel cerro,
juegan pajas con el viento (bis),
Así juegan mis amores, dentro de mis pensamientos (bis).
Chururito, Chururito...
Topo semanta lorito,
Más churo que un guairurito.
Gracias a Dios que me visto,
entre medio de estas flores,
para enflorearte entero,
escogiendo las mejores
Chururito, Chururito…
Estos cantos ancestrales fueron compartidos por la cultora Adriana Puca y son complemento
importante dentro de la tradición del floreamiento y forman parte del patrimonio cultural
inmaterial de la comunidad Atacameña Lickanantay.
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Pechera herencia de los abuelos. Consta de los sarcillos, las flores, los
cencerros, la chuspa . Esto se le colocaba al macho mayor (padrino de los
otros) cuando entraba al corral, y cuando ya se acaba el floreamiento se le
sacaba. El animal delantero, el que indicaba el camino para los trueques,
llevaba también este collar. Si había un peligro altiro se movía alertando
que había peligro con el cencerro— Adriana Puca Soza.
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“Las llamas llevan zarcillos, que son aros de lana con
3 colores en forma de flores. Para las hembras, se hace
con tres colores distintos y para los machos con uno solo.
Eso sí depende del dueño los colores que quieren poner.
Por ejemplo, algunos querían poner el rojo y el azul a sus
llamas, entonces se sabía que todas esas llamas, eran de él.
Otros, por ejemplo, de 3 colores, y así. Cada familia tenía
un color para florear y a veces los animales, como las
llamas, se juntaban en los cerros. Al ver a los animales,
y uno veía que tenía otro color, sabía que era del vecino.
El llamo macho, lleva, además, como un collarcito, para
diferenciarlo. Las flores se hacen con la lana y se van
armando en los dedos, envolviéndolos. Luego, se corta y
se arma la florcita. Se hace con botones y se van haciendo
diferentes hileras, hasta que se vaya formando”
—relata Adriana.
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Cuentan los abuelos y abuelas...
VI. Mitos, ritos,
cuentos y leyendas
LA LLAMA Y LAS FLORES
“Dicen que la llama estaba en el campo, en el desierto, comién-
dose todas las flores. Entonces las flores le dijeron, — Oye llama,
¿por qué nos comes?, —entonces la llama le dijo, es que tengo que
comer porque si no me alimento, me muero. Sí, pero tú te comes
todas las flores y queda feo el desierto— le dijeron las flores.
Entonces dice que estaban discutiendo y vieron un hombre ca-
minando en el desierto y dijeron, preguntémosle al hombre que
opina. Y dicen que se acercó la llama con las flores y le pregunta-
ron al hombre.
Él se sentó en una roca a pensar y dice que la flor le dijo que la
llama le comía, y ella no quería que le comiera porque ella em-
bellecía el campo. Se acercó a la flor y suavemente la sacó y se la
puso en la oreja de la llama. Listo, le dijo… ahora tú vas a embelle-
cer todos los años, en esta fecha, a la llama… y ahí dicen que nace el
floramiento de la llama.”3
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Historia de la festividad
dentro del territorio
En la actualidad, cada comunidad y ayllu tiene su propia forma de
hacer el floreamiento, y a su vez, cada grupo familiar lo realiza
según sus propias creencias e incorpora elementos según su tra-
dición.
Dentro del sincretismo católico-andino, piden a la Virgen y Jesús
que les dé una buena crianza de ganados, mientras que hay otros
que le piden a la Pacha Mama o a la Pattahoyri, como se dice en
ckunza.
“El floreamiento tiene diferencias con otras regiones, en los can-
tos, por ejemplo. Hay veces en que son más lentos, otros más
rápido. Hay veces también que tienen otro ritmo, otro canto.
Por ejemplo, el de Talabre es distinto al de Machuca o al de Río
Grande, sus formas de hacer la ceremonia. Al final, es diferente,
pero tiene el mismo sentido…”, comenta Adriana.
¿Conoces algún canto de floreamiento?
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La llama en el
mundo andino
La relación entre los animales y el ser humano es muy impor-
tante en el mundo andino. En las tumbas andinas, se pueden
encontrar camélidos enterrados junto a sus dueños, además
de las huacas. 4 Junto a esto, también se encuentran figuras de
camélidos de diversos metales ofrecidas como ofrendas en los
cerros tutelares. 5
“La llama cumple un rol muy importante en la cultura atacame-
ña, porque antes era como el animal de carga principal. El llamo
y el cordero te da la lana y carne. Los chivos la leche y su carne,
entonces cada uno tiene un rol y es importante. Al chivito tam-
bién le sacan los cueritos para hacer los bombos.
Me acuerdo que mis padres y abuelos me contaban que anti-
guamente hacían zapatos, las ojotas. Lo hacían con el cuero del
cuello de la llama y del cordero también.
Recuerdo que lo trasquilaban no más y si estaba muy larga la
lana lo usaban como colchón. “Colchones con cola” le decíamos
nosotros, jajja. Así que eso hacíamos.”
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La llama en la tierra,
la llama en el cielo
Placas grabadas por cazadores en las canteras talleres de Tulán. 6
Camélidos grabados estilo Kalina-Puripica, río Caspana. 7
Durante miles de años, los andinos han hecho ofrendas a los dioses para la fertilidad
de la tierra y de los animales, vinculándolos al desarrollo de la ganadería. En Bolivia,
los aymaras le hacen a sus llamas apachetas y santuarios. También en Perú. En San
Pedro de Atacama se encuentran varios petroglifos donde se le rinde honor por su
gran aporte y valor.
El culto a la fertilidad de animales, en especial de llamas y alpacas, eran la mayor
preocupación de la gente antigua, idea que se mantiene hasta el día de hoy. 8
Las llamas están presentes en la cotidianidad de la vida andina, pero también en
ambientes de ritualidad y espiritualidad, la que también se refleja en el cielo, al ver
justamente a la yakana en la vía láctea, que tiene la forma completa de la llama o de
un camélido. 9
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El Mito de La Yacana 10
En las zonas andinas del Perú, principalmente para los que-
chuas, la constelación que llamamos Yacana, es el cámac, osea su
fuerza vital, el alma que la hace vivir.
Yacana camina por un gran río (la Vía Láctea). En su recorrido se
pone cada vez más negra. Tiene dos ojos y un cuello muy largo.
Se cuenta que Yacana acostumbraba beber agua de cualquier ma-
nantial, y si se posaba encima de alguien le transmitía mucha
suerte. Había algunos que quedaban aplastados por la enor-
me cantidad de lana de Yacana, mientras que otros hombres le
arrancaban la fibra. Todo esto ocurría siempre de noche.
Al amanecer del día siguiente se veía la lana que habían arranca-
do la noche anterior. Era de color azul, blanca, negra, parda, las
había de toda clase, todas mezcladas. Si el hombre afortunado
no tenía llamas, rápidamente compraba algunas y luego adoraba
la lana de la Yacana en el lugar donde la habían arrancado. Tenía
que comprar una llama hembra y otra llama macho, y sólo a par-
tir de estas dos podía llegar a tener dos mil o tres mil. Esta era la
suerte que la Yacana confería a quienes se les posaba encima de
ellos.
Se cuenta que en tiempos muy antiguos, esto le ocurrió a muchas
personas en muchos lugares. Todas las noches la Yacana baja a
beber el agua del mar, porque de no hacerlo, éste inundaría al
mundo entero.
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Cuento El Floreo 11
Por María Alegría Bello.
Hace mucho tiempo atrás, los abuelos contaban que se floreaba
a los animales, poniéndoles lanas de colores para recibir la pri-
mavera. Cada color representaba algo diferente; siembra, flores
o abundancia de agua.
Se cuenta en reuniones familiares que un año los animales no
fueron floreados, y que entonces hubo sequía y hambruna. Los
Apus, es decir, los cerros sagrados, estaban tristes y enojados
porque el floreo no había sido hecho y la gente estaba desespera-
da al no poder alimentar a sus familias.
Una pequeña niña apareció con la solución; guardaba un saquito
con semillas de todos los colores y tamaños. Les contó a los de su
pueblo, pero no le creyeron. Fue entonces que empezó a sembrar.
Crecieron semillas de toda clase, maíz, papa y quínoa de diversos
colores y tamaños. Los cerros vieron los colores y creyeron que
era el floreo, de modo que dieron fin a la sequía y la hambruna.
De esta manera, la pequeña niña salvó a su pueblo.
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“Esta tradición para que se mantenga, va a
depender de las personas y de las familias.
Yo creo que, si uno comparte con sus hijos
lo de nuestra tierra y raíces, eso va a seguir
y así. Yo lo veo más como una cosa familiar
y ojalá que se mantenga.”
ADRIANA PUCA SOZA
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Algunas preguntas para
conversar y reflexionar
en grupo
1) ¿Qué otros detalles conoces sobre el floreamiento?
2) ¿Qué otras cosas sabes sobre la relación con los
animales, para los pueblos andinos?
3) ¿Qué te gustaría que siguiera vivo en la tradición?
¿Hay algo que te gustaría que cambiara? ¿Por qué?
4) Después de conocer más sobre la tradición antigua del
floreamiento, ¿qué descubriste sobre la relación entre los
animales y el ser humano, que antes no sabías?
5) ¿Qué te llamó más la atención y por qué?
6) Si tú quisieras que esta tradición se mantenga
¿cómo podrías contribuir a ese propósito?
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GLOSARIO
Aguayo: manta de tejido indígena que, dependiendo de la comunidad, tiene dife-
rentes colores. Se usa en las ceremonias indígenas para colocar sobre ella utensilios
ceremoniales. También las mujeres indígenas lo usan para cargar sus wawas a la
espalda y también es usado por algunos hombres para llevar ciertas cosas, reempla-
zando bolsas o mochilas.
Aloja: bebida fermentada o chicha hecha con algarrobo muy usada en ceremonias
ancestrales y fiestas tradicionales.
Chururito: canto ceremonial de agradecimiento dedicado a los corderos y las cabras,
se va cantando mientras se va floreando con lanas de colores.
Huacas: lugares sagrados ya sea cerros, cementerios indígenas o algún lugar donde
se hacen ceremonias.
Llamacate: canto ceremonial dedicada a las llamas. En el día cuando se les florea
se canta mientras se va colocando los adornos en diferentes partes del cuerpo de la
llama.
Murunguitas: Se refiere a las llamas sin orejitas.
Patasca: grano de maíz pelado con ceniza y comida tradicional atacameña que se
come en fiestas tradicionales, en los velorios, 1 de noviembre, carnavales, limpia ca-
nales, siembras, etc.
Tikalliclla: mantita pequeña que va en la mesa del floreamiento. Sobre ella se colo-
can los elementos con que se va florear los animales: flores, chimpus, zarcillos, los
que están todos hechos de lana.
Tinka: bebida o licores que se llevan como cooperación cuando una persona es invi-
tada a una fiesta o ceremonia.
Wake: de la palabra quechua huaca que significa (sagrado). Acción de rendir culto o
pago a todo lo sagrado y/o a las deidades indígenas ancestrales o a los difuntos.
Yatiri: hombre sabio de gran conocimiento en la lectura de la hoja de coca, hierbas
medicinales, ceremonias ancestrales y quien, además actúa como consejero de las
comunidades.
Lliclla: manta similar al aguayo que algunas mujeres usan para cubrirse los hom-
bros, además de cargas a sus bebés.
Yakana: figura que se forma en la Vía Láctea, con las sombras de las estrellas y que
tiene forma de una llama o un camélido andino y que es de mucha importancia en
las culturas andinas.
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Referencias bibliográficas y
fotográficas
1 Mamani, Manuel. Patrimonio cultural de K´illpha: Rito de marcaje, música y floreo de ganados en alta
cordillera del norte chileno. Chile: Ediciones Universidad de Tarapacá, 2017, p. 105
2 Núñez, Lautaro. Vida y Cultura en el Oasis de San Pedro de Atacama. Santiago, Chile: Editorial Universita-
ria, 2007, p.247
3 Cuento atacameño sin autor conocido
4 Eeckhout, Peter. Relatos míticos y prácticas rituales en Pachacamac. Bulletin de l’Institut français d’études
andines ,2004, p. 18. [Link] ; DOI : 10.4000/bifea.5786,
5 Museo Nacional de Historia Natural. Las figuras femenina y masculina del cerro El Plomo. 2018. https://
[Link]/613/[Link]?_noredirect=1
6 Núñez, Lautaro. Vida y Cultura en el Oasis de San Pedro de Atacama. Santiago, Chile: Editorial Universita-
ria, 2007,p.22
7 Gallardo, Francisco. Estilos de arte rupestre e interacción social en el Desierto de Atacama, MUNDO DE
ANTES, Volumen 12, 2018, p. 20
8 Mamani, Manuel. Patrimonio cultural de K´illpha: Rito de marcaje, música y floreo de ganados en alta
cordillera del norte chileno. Chile: Ediciones Universidad de Tarapacá, 2017, p.27
9 Berenguer, José y Martínez, José Luis. El río Loa, el arte rupestre de Taira y el mito de la Yacana. Boletín
de Museo Chileno de Arte Precolombino, Santiago de Chile, 1986, p. 88.
10 Ídem.
11 Bello, Sota María Alegría, 6° Básico, Escuela Básica E 26, Segundo Lugar Regional, San Pedro de Ata-
cama, Región de Antofagasta, Concurso Historias de Nuestra Tierra. Me lo contó mi abuelito, 21 años.
De Fundación FUCOA, p. 36.
Foto Portada: Archivos Fundación Caserta
*Fotografías Andrea Vera Veloso: páginas 1, 10, 17, 26, 36, 37, 41 y 48.
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