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Monografia Redes Sociales Salud Mental

El documento analiza el impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes, destacando tanto sus beneficios, como la expresión personal y el activismo, como sus riesgos, incluyendo la ansiedad, depresión y adicción digital. Se presentan estadísticas recientes que evidencian la relación entre el uso excesivo de estas plataformas y problemas de salud mental. Finalmente, se proponen medidas de mitigación, como educación digital y regulación de plataformas, para fomentar un uso saludable de las redes sociales.

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Monografia Redes Sociales Salud Mental

El documento analiza el impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes, destacando tanto sus beneficios, como la expresión personal y el activismo, como sus riesgos, incluyendo la ansiedad, depresión y adicción digital. Se presentan estadísticas recientes que evidencian la relación entre el uso excesivo de estas plataformas y problemas de salud mental. Finalmente, se proponen medidas de mitigación, como educación digital y regulación de plataformas, para fomentar un uso saludable de las redes sociales.

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El impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes

Introducción
En las últimas dos décadas, las redes sociales se han convertido en una parte esencial de la
vida cotidiana, especialmente entre los jóvenes. Plataformas como Instagram, TikTok,
Snapchat, y anteriormente Facebook, dominan el panorama digital y moldean la forma en
que las personas se comunican, se informan y se relacionan. Esta transformación ha traído
consigo múltiples beneficios, pero también ha generado una creciente preocupación por los
efectos que estos entornos digitales pueden tener sobre la salud mental, en particular en
adolescentes y jóvenes adultos. Esta monografía tiene como objetivo analizar el impacto de
las redes sociales en la salud mental juvenil, considerando tanto los aspectos positivos como
los negativos, y proponiendo posibles medidas de mitigación.

Desarrollo
Breve historia de las redes sociales

Las redes sociales surgieron en los primeros años del siglo XXI, con plataformas como
Friendster y MySpace. Posteriormente, el lanzamiento de Facebook en 2004 marcó un antes
y un después en la manera de interactuar en línea. Con la llegada de los smartphones y el
desarrollo de aplicaciones móviles, el uso de redes sociales se intensificó, dando paso a
plataformas como Instagram (2010), Snapchat (2011) y TikTok (2016). Estas redes no solo
permiten compartir contenido, sino que integran elementos de validación social (likes,
comentarios, seguidores), que han modificado profundamente las dinámicas sociales
juveniles.

Uso de redes sociales en adolescentes y jóvenes

Según datos del informe Digital 2024 de We Are Social, los jóvenes entre 13 y 24 años son
los mayores consumidores de redes sociales, con un promedio diario de uso que supera las
3 horas. Las funciones más utilizadas son la publicación de fotos y videos, el consumo de
contenido breve (reels, stories), y la mensajería instantánea. El teléfono móvil se ha
convertido en el medio preferido de acceso, permitiendo una conexión constante que puede
facilitar, pero también entorpecer, el desarrollo emocional y cognitivo.

Efectos positivos

Las redes sociales ofrecen oportunidades únicas para la expresión personal, el desarrollo de
comunidades de apoyo, y la adquisición de conocimientos. Muchos jóvenes encuentran en
ellas un espacio para compartir sus intereses, conectarse con personas afines y acceder a
información sobre salud mental, sexualidad, derechos humanos, y otros temas sensibles que
pueden ser difíciles de abordar en otros contextos. Además, para algunos adolescentes con
dificultades para socializar en entornos físicos, las redes ofrecen una vía alternativa para
establecer vínculos.

También es destacable el papel que juegan las redes en el activismo social. Movimientos
como #MeToo o #BlackLivesMatter han encontrado en estas plataformas un canal efectivo
para difundir mensajes, organizar protestas y generar conciencia a nivel global, lo que
refuerza en los jóvenes un sentimiento de agencia y participación.

Efectos negativos

No obstante, múltiples estudios alertan sobre los efectos perjudiciales que el uso excesivo o
inadecuado de las redes puede tener en la salud mental. Uno de los principales riesgos es el
aumento de la ansiedad y la depresión, muchas veces asociado a la comparación constante
con otros usuarios, la búsqueda de validación a través de "likes", y la exposición a
estándares de belleza irreales. Las plataformas que priorizan la imagen, como Instagram,
han sido especialmente señaladas en este sentido.

Otro aspecto preocupante es la adicción digital. El diseño de estas redes, basado en


recompensas variables (notificaciones, comentarios, contenido personalizado), puede
generar una dependencia similar a la del juego, afectando el rendimiento académico, el
sueño y las relaciones interpersonales. A ello se suma el fenómeno del ciberacoso, que ha
encontrado en el anonimato digital un caldo de cultivo fértil, y que puede generar profundas
heridas emocionales en quienes lo padecen.

Estudios y estadísticas recientes

Una investigación publicada en The Lancet Child & Adolescent Health en 2023 señaló que el
uso excesivo de redes sociales en adolescentes estaba asociado con un incremento del 18%
en los síntomas depresivos en mujeres jóvenes. Otro estudio de la Universidad de Stanford
encontró que los adolescentes que pasaban más de 4 horas diarias en redes tenían el doble
de riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad que aquellos con menos de 2 horas de uso.

Además, un informe de la UNICEF en 2022 destacó que, si bien las redes sociales pueden ser
herramientas positivas, su uso debe ir acompañado de una educación digital sólida y un
acompañamiento familiar que fomente la autorregulación emocional y el pensamiento
crítico.
Propuestas y medidas de mitigación

Ante este panorama, es fundamental implementar estrategias para minimizar los efectos
negativos sin renunciar a los beneficios de la vida digital. Algunas propuestas incluyen:

1. Educación digital en escuelas, que enseñe a los jóvenes a usar las redes con
responsabilidad, a identificar contenido perjudicial y a proteger su privacidad.

2. Límites de tiempo de uso, ya sea mediante apps de control parental o funciones


integradas en los dispositivos.

3. Fomento de espacios de diálogo familiar, donde se pueda conversar abiertamente sobre


lo que los jóvenes ven y hacen en línea.

4. Mayor regulación a las plataformas, exigiendo transparencia en sus algoritmos y medidas


eficaces contra el contenido nocivo y el ciberacoso.

5. Apoyo psicológico accesible, tanto presencial como digital, que pueda atender los
síntomas derivados del uso intensivo de redes.

Conclusión
Las redes sociales son, sin duda, una herramienta poderosa que ha transformado
radicalmente la forma en que los jóvenes se comunican, se expresan y se relacionan. No
obstante, su uso también conlleva riesgos importantes para la salud mental, especialmente
cuando se da de manera excesiva, sin guía ni límites. El desafío actual no es eliminar estas
plataformas, sino integrarlas de forma saludable en la vida de los adolescentes, combinando
educación, acompañamiento y políticas públicas que prioricen el bienestar emocional.
Comprender el impacto de estas herramientas es el primer paso para construir un entorno
digital más seguro, inclusivo y humano.

Bibliografía
- Anderson, M., & Jiang, J. (2022). Teens, Social Media & Technology 2022. Pew Research
Center.

- UNICEF. (2022). Growing up Online: Children’s rights in the digital age.

- Twenge, J. M. (2021). iGen: Why Today's Super-Connected Kids Are Growing Up Less
Rebellious, More Tolerant, Less Happy. Atria Books.

- Orben, A., & Przybylski, A. K. (2019). The association between adolescent well-being and
digital technology use. Nature Human Behaviour.

- The Lancet Child & Adolescent Health. (2023). Social media use and mental health in
adolescence: a review.

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