REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD POLITÉCNICA TERRITORIAL DE MÉRIDA
KLEVER RAMÍREZ
COMUNIDAD DE ESTUDIOS ABIERTOS “ANTONIO PINTO SALINAS”
SANTA CRUZ DE MORA
ESTADO BOLIVARIANO DE MERIDA
MODULO II
METODOLOGÍA PARA LA
CONSTRUCCIÓN DEL
CONOCIMIENTO
Participante:
Yorbelis Karina Castro Sosa
C. I.: V-19.848.351
Facilitador:
Lcdo. Jose Almeida
SANTA CRUZ DE MORA, NOVIEMBRE DEL 2023
RESUMEN
La construcción del conocimiento se ha convertido en un tema coyuntural en la
actualidad, porque se trata de llegar a través de la educación que el ser humano
consiga integrar el saber conocer, saber hacer, saber ser y el saber convivir; es
decir, lograr lo óptimo del conocimiento y que este le sirve en todos los ámbitos en
los cuales se tiene que desenvolver y contribuir a la sociedad crítica y
creativamente. El tema de la construcción del conocimiento, es un aspecto
complejo y diverso que se podría abarcar desde diversos ámbitos (biológico,
psicológico, pedagógico y educativo); por cuanto, es conveniente precisar que en
este documento se lo ha desarrollado desde el óptica que tiene el nuevo enfoque
de la educación, considerando como la teoría y la práctica educativa has sido y
son los motores para el cambio de concepción de los parámetros educativos, en
esta labor la filosofía de la educación se convierte en eje integrador para que la
teoría y la práctica educativa vayan a la par. Para comprender como la educación
ha cambiado de acuerdo a la teoría y práctica educativa que se ha dado teniendo
de referencia las exigencias y cambios de la sociedad es preciso tener una idea
del devenir de la educación durante su proceso evolutivo, teniendo en cuenta que
la sociedad le da parámetros a la educación para proponer el tipo de ser humano
que necesita para seguir desarrollándose. Es interesante verificar que un punto
central dentro de la reflexión teórica y práctica de la educación ha sido y es: tratar
de vincular la “teoría y la praxis educativa”, parece ser una cuestión constante de
problemática, ya que en ocasiones se tiene la apreciación de que la investigación
teórica avanza más que la práctica, entonces acortar esta brecha es el propósito
cada vez más firme de que se plasme el marco teórico en la realidad.
Se tendría que ser muy negativo para no percibir ni reconocer que en las últimas
décadas el sistema educativo ha mejorado perceptiblemente en múltiples
aspectos. Se ha repensado la educación en todos los niveles, por ejemplo
superando aquellos espacios que antes eran muy selectivos y no todos tenían
acceso, por las condiciones económicas, culturales o sociales. “La teorías de la
enseñanza son abundantes y de gran incidencia en los procesos de aprendizaje y
que han servido para la generación de modelos aplicados y que facilitan los
procesos formativos y han permitido mejorar las perspectivas y paradigmas
educativos” (Medina y Salvador, 2002: 44). Al menos en la letra, es verdad que los
diseños teóricos de los sistemas educativos actuales se han modernizado
significativamente, quizás han avanzado más rápido que la práctica educativa,
incluso en cuestiones terminológicas, ya no hablamos de la pedagogía tradicional
versus la nueva pedagogía, sino el tema de discusión es la calidad educativa que
permita en los estudiantes un aprendizaje significativo; esto supone una serie de
cambios que inmiscuyen al profesorado, la organización, el currículo y didácticas
especiales, las técnicas y tecnologías de aplicación educativa, la participación de
los padres de familia y la comunidad, un pensamiento y modo de actuar lógico,
critico y creativo. Es decir, se ha pasado del aprendizaje memorístico al
aprendizaje significativo.
Tenemos claro que la educación acaece en el ser humano para ayudarlos a
desarrollar en todos sus ámbitos a lo que se le ha dado el nombre de una
educación integral, en la cual se pongan en evidencia las destrezas, habilidades y
actitudes en el proceso de enseñanza-aprendizaje, con esto la educación actual
tiene: Como objetivo desarrollar la condición humana y preparar para la
comprensión, para lo cual el accionar educativo se orienta a la formación de
ciudadanos que practiquen valores que le permitan interactuar con la sociedad con
respeto, responsabilidad, honestidad y solidaridad, aplicando los principios del
Buen Vivir (Ministerio de Educación, 2010: 9). La educación actual apunta a que el
ser humano como parte de este nuevo sistema educativo contribuya al desarrollo
social teniendo en cuenta la interrelación con los otros, dejar de lado el
individualismo, consciente que tiene una responsabilidad consigo mismo, pero
también con los demás. Por esto, la educación meramente cognoscitiva ha
quedado de lado dando paso a una educación integral (el saber conocer, el saber
ser, el saber a hacer y el saber convivir).
Sin duda, todo este contexto nos empuja a tener otra idea en lo que se refiere a la
construcción del conocimiento y que ha llevado a repensar el quehacer educativo
tanto en lo teórico como en la praxis. La visión posracionalista –enfoque particular
desde finales de la década de los 80–, apoyada en Maturana y en Guidano,
plantea que “conocer es la construcción y reconstrucción continuas de una
realidad capaz de dar coherencia al curso de la experiencia del individuo
ordenador”; en consecuencia, el conocimiento pasa por la vivencia. La perspectiva
post racionalista señala que el éste no sólo es cognitivo, sino también perceptual,
motor, emocional, intuitivo, procesual, sistémico, complejo, coevolutivo,
significado, significante e identitario. Toda esta nueva manera de abordar el
conocimiento ha hecho que se den movimientos profundos en el sistema
educativo. En la nueva propuesta curricular ecuatoriana, se plantea claramente
que el proceso de la construcción del conocimiento está encaminado al desarrollo
del pensamiento de modo lógico, crítico y creativo, no solamente es cognoscitivo,
sino que se acompaña de análisis y del actuar, es decir, considera lo conceptual,
procedimental y actitudinal. El currículo propone la ejecución de actividades
extraídas de situaciones y problemas de la vida y el empleo de métodos
participativos de aprendizaje, para ayudar al estudiantado a alcanzar los logros de
desempeño supuestos en el perfil de salida de los estudiantes de los diferentes
niveles educativos.
Este proceso epistemológico de la construcción del conocimiento, no está
disociado del contexto en el que se desenvuelve el ser humano donde adquiere
una serie de experiencias que necesitan ser conceptualizadas, reflexionadas,
valoradas y críticas, empleando métodos y estrategias para desarrollar las
destrezas y habilidades pertinentes para la formación humana y cognitiva. El
estudiante se convierte en el protagonista del proceso enseñanza-aprendizaje y
participa activamente en la trasformación de la sociedad. En la construcción del
conocimiento se puede comparar al docente como el arquitecto en obra de
construcción que la diseña, mientras el ingeniero que ejecuta y calcula las
estructuras es el estudiante; solamente juntos, con una participación equilibrada,
se impulsa el devenir de enseñanza-aprendizaje.
Resumen
La educación ha cambiado tratando de buscar cada vez más que el ser humano
llegue a su máxima expresión como tal. Es allí donde toma sentido la educación
en la formación de seres humanos que sean cada vez más humanos. El devenir
histórico de la educación está marcado por un proceso de transformación de la
sociedad. La relación e influencia que tiene la sociedad sobre la educación y
viceversa determinada por la presencia del ser humano y constante búsqueda de
desarrollo. Es claro que la concepción de educación ha cambiado notoriamente y
que esto les atribuye a sus miembros una nueva manera de funcionar y actuar. Se
habla constantemente de una educación integral que además de lo cognitivo los
estudiantes desarrollen destrezas, habilidades, competencias, que le permitan
enfrentarse a la vida con criterios lógicos, críticos y creativos; a nivel educativo el
proceso de la construcción del conocimiento está basado en lo antes mencionado.
La filosofía de la educación tiene una ardua tarea al tratar de analizar y
comprender la educación, teniendo en cuanta que se la considera tan ambigua
como al ser humano, esto precisamente por la complejidad de este tanto lo
psíquico, biológico, social, cultural y antropológico. Esto explica la existencia de
las diversas teorías pedagógicas, tratado de integrar los diferentes ámbitos del ser
humano, pero en realidad ninguna ha llegado a llenar todos los espacios. No
podemos decir que en el quehacer educativo se utilice una teoría pura, sino que
en realidad se integra varios elementos de las teorías para lograr cubrir los
requerimientos de la educación actual en una sociedad cambiante y preocupada
por lograr un desarrollo integral del ser humano. Los planos teórico y práctico de la
educación durante mucho tiempo se han hecho las preguntas clásicas del ¿qué?
¿cómo? ¿para qué? ¿para quienes? Está dirigido el proceso de enseñanza-
aprendizaje. Actualmente, la reflexión educativa ha sobrepasado estos límites,
porque los objetivos que se busca cubrir son en otros campos como por ejemplo
concretar perfiles de salida de los niveles de educación y procesos de
construcción del conocimiento. ¿Se aprende o no se aprende?, ¿cuáles son los
estándares de calidad que se ajustan a la realidad educativa?, ¿qué tipo de
docentes, estudiantes, directivos, instituciones tenemos y queremos?, para lograr
los objetivos trazados en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La revolución en
la educación actual ha delimitado parámetros epistemológicos concretos para la
construcción del conocimiento, concibiendo que es un “proceso” en cual se tendrá
que lograr los objetivos planteados por la reforma curricular.