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El burro, conocido científicamente como Equus africanus asinus, es un animal doméstico de la familia de los équidos, domesticado por primera vez en el VII milenio a.C. Su uso ha disminuido con la llegada de la maquinaria agrícola, aunque sigue siendo importante en países en desarrollo. Los burros son conocidos por su resistencia, longevidad y adaptabilidad a terrenos difíciles.

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El burro, conocido científicamente como Equus africanus asinus, es un animal doméstico de la familia de los équidos, domesticado por primera vez en el VII milenio a.C. Su uso ha disminuido con la llegada de la maquinaria agrícola, aunque sigue siendo importante en países en desarrollo. Los burros son conocidos por su resistencia, longevidad y adaptabilidad a terrenos difíciles.

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Equus africanus asinus

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«Burro» redirige aquí. Para otras acepciones,


véase Burro (desambiguación).
Burro

Estado de conservación
Domesticado
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Superclase: Tetrapoda
Clase: Mammalia
Orden: Perissodactyla
Familia: Equidae
Género: Equus
Especie: E. africanus
Subespecie: E. a. asinus
LINNAEUS, 1758
Sinonimia
 Equus asinus
[editar datos en Wikidata]

El burro, asno, jumento, borrico o pollino (Equ


us africanus asinus)[1][2] es un
animal doméstico de la familia de los équidos. Los
ancestros silvestres africanos de los burros fueron
domesticados por primera vez a principios
del VII milenio a. C., dos siglos antes que
los caballos de Eurasia, y desde entonces han sido
utilizados por el ser humano como animales de
carga y como cabalgadura. La aparición de la
maquinaria agrícola ha supuesto un descenso
considerable en sus poblaciones.

Etimología
[editar]

La palabra «asno» procede del término que


designa a este animal en latín: asinus, y que
también es la usada en su nombre científico para
designar a la subespecie doméstica. Los términos,
también latinos, que designan a su género y
especie, Equus africanus, significan literalmente
«caballo africano».

Las palabras «burro» o «borrico» son derivados del


latín tardío burricus, que significaba «caballo
pequeño», mientras que caballus era un caballo
castrado usado para tirar o cargar. Desde el siglo I,
aunque asinus seguía siendo el nombre de la
especie y del asno garañón para procrear, el asno
vulgar de trabajo recibía normalmente en latín el
nombre de asellus.[3]

Taxonomía
[editar]

Relieve de unos burros de


la Necrópolis de Guiza, tumba de Seshemnefer IV,
del Imperio Antiguo, Museo Egipcio de Berlín.

Los burros domésticos proceden


de los burros africanos.

En un principio los burros domésticos fueron


clasificados como una especie, Equus asinus, y se
mantuvo durante mucho tiempo esta clasificación.
Al demostrarse que los asnos domésticos y los
salvajes africanos, Equus africanus, pertenecían a
una misma especie, tenían que tener el mismo
nombre científico. Generalmente en casos como
este se aplicaría el principio de prioridad usado en
la nomenclatura científica, que establece que debe
permanecer como nombre específico el primero en
haber sido registrado, siendo asinus el más
antiguo. Pero la Comisión Internacional de
Nomenclatura Zoológica determinó en 2003 en
la Opinión 2027 que los asnos domésticos, al igual
que otras diecisiete especies domesticadas, debían
nombrarse como su variedad salvaje, Equus
africanus, y por lo tanto los burros domésticos
debían nombrarse como la subespecie Equus
africanus asinus.[2] Esta decisión se tomó para
evitar la paradoja de que linajes anteriores, los
silvestres, fueran nombrados como subespecies de
sus descendientes.

Los asnos se clasifican dentro del orden de


los perisodáctilos, perteneciendo a la familia de
los équidos, a la que también pertenecen el caballo
(Equus ferus caballus), el onagro o el kulán (Equus
hemionus), el kiang (Equus kiang) y las cebras, en
la que todos están estrechamente emparentados
al pertenecer en su totalidad al
único género superviviente, Equus.

Descripción
[editar]

Semental de asno de raza


andaluza-cordobesa.

Varían considerablemente de tamaño. La mayoría


de los burros domésticos tienen una talla que
oscila entre 0,90 y 1,40 m hasta la cruz, aunque
hay variedades mayores como las razas andaluza-
cordobesa, y zamorano-leonesa (que puede
superar los 1,60 m), y el burro mamut (cuyo
individuo más grande llegó a medir 1,73 m)[4] o
el burro catalán (que llega a los 1,65 m). La
coloración y longitud de su pelo también es muy
variable. Su color más habitual es el gris en todos
sus tonos, llegando hasta el blanco y el negro, y
también son habituales las tonalidades pardas. A
menudo tienen el pelaje de tonos más claros o
blanco alrededor del morro, la zona periocular y el
vientre, y con frecuencia presentan dos franjas
oscuras en forma de cruz en su espalda. Sus crines
son más cortas que las de los caballos, por lo que
permanecen encrespadas en lugar de caer sobre el
cuello.

Pollino de tres semanas.

Son más longevos que los caballos, llegando a vivir


hasta los cuarenta años. Alcanzan la madurez
sexual entre los dos y los dos años y medio. El
apareamiento puede producirse en cualquier época
del año, aunque generalmente se produce durante
la primavera. La gestación dura entre doce y
catorce meses, y producirá normalmente una sola
cría, raramente dos, que será destetada cuando
tenga entre seis y nueve meses.
Los burros se adaptaron para vivir en los márgenes
de los desiertos, y como resultado de ello tienen
características únicas entre los équidos. Los asnos
salvajes viven separados unos de otros al contrario
que los caballos y cebras, que viven en manadas.
Los burros son capaces de emitir rebuznos a un
volumen muy alto que les permite mantenerse en
contacto a distancias de hasta tres kilómetros. Sus
largas orejas le sirven tanto para percibir mejor los
sonidos como para poder disipar mejor su calor
corporal.

Se defienden dando fuertes coces con sus patas


traseras, cosa que siguen haciendo los domésticos
cuando son importunados, y también pueden
golpear con las patas delanteras y dar mordiscos.

Alimentación
[editar]

Burro alimentándose.

Los burros tienen un sistema digestivo resistente,


menos propenso a los cólicos que el de los
caballos, lo que les permite consumir mayor
diversidad de plantas y extraer agua del alimento
de forma muy eficiente. En promedio los burros
necesitan menor cantidad de alimento que los
caballos de tamaño y peso equivalente; todo ello
les permite vivir en zonas inaccesibles para sus
parientes de nutrición más exigente.
Su dieta se compone de pastos, alfalfa, arbustos y
variedades de plantas desérticas. Esto representa
una alimentación herbívora muy rica en fibra.[5]

Historia
[editar]

Burro en una pintura


egipcia datada entre 1298-1235 a. C.

Los ancestros de los burros domésticos son las


subespecies de asnos salvajes
africanos nubia y somalí.[6][7] Los asnos salvajes
se domesticaron alrededor del 7000 a. C.[8] Los
burros se convirtieron en importantes animales de
carga para la gente que vivía en las regiones
de Egipto y Nubia, ya que son capaces de acarrear
entre el 20 % y el 30 % de su peso corporal, y
también se usaron para arar y para ser ordeñados.
Para 1800 a. C. los burros ya se habían extendido
a Oriente Medio y Próximo, donde la ciudad
comercial de Damasco es denominada la «ciudad
de los asnos» en textos cuneiformes.
Cílica griega con
un sátiro sobre un burro, datado alrededor del 510
a. C.

Los antiguos griegos asociaron los burros al


dios Dioniso. Los romanos también usaron los
burros como animal de carga en todo su imperio y
además estaba consagrado a Príapo, por las
dimensiones de su falo, a quien era ofrecido en
sacrificio, porque según la leyenda este dios había
matado uno en la expedición de Baco a las Indias
por haber tenido la insolencia de disputarle el
premio de la fuerza.

Los équidos se habían extinguido en el continente


americano al final de la última glaciación. Los
caballos y los burros fueron introducidos en
América por los conquistadores españoles. La
primera aparición del burro en el Nuevo Mundo se
produjo en 1495, cuando Colón llevó en su
expedición cuatro machos y dos hembras.
Posteriormente los colonos europeos fueron
importando burros de diversas variedades tanto de
España como de Francia, principalmente con el
cometido de ser usados para producir mulas.
Además de su uso tradicional en la agricultura y el
transporte, los burros fueron usados a partir del
siglo XIX en la minería.
Con la aparición de la maquinaria agrícola y los
medios de transporte modernos los burros
empezaron a usarse cada vez menos desde
comienzos del siglo XX en los países ricos, aunque
empezaron a usarse para el turismo y como
mascotas, y siguen siendo usados como animales
de trabajo en los países en desarrollo. Las razas
miniatura son las más apreciadas como mascotas.

Mitología y simbología
[editar]

Burros en la
localidad argentina de Tilcara.

El asno fue un animal consagrado a Príapo y que se


le ofrecía en sacrificio desde que este dios mató a
uno en la expedición de Baco a las Indias por haber
tenido la audacia de disputarle el premio de la
fuerza. Fue admitido en los misterios de Vesta en
recompensa por haber descubierto a esta diosa
con sus rebuznos la violencia que intentaba
hacerle Príapo mientras dormía.

Los egipcios consideraban en el asno un símbolo


de Tifón y trazaban su figura sobre las tortas que
ofrecían a este dios del mal. El asno era muy mal
tratado en Coptos. Los habitantes de Busiris,
de Abidos y Licópolis tocaban la trompeta imitando
el rebuzno del asno. Entre los egipcios se
representaba a la ignorancia con una cabeza de
este animal. Cuando querían designar una obra de
poca duración, figuraban un asno a gran galope a
causa de que cuando galopa, no es más que por un
instante, volviendo a tomar muy pronto su paso
natural.

Los romanos conservaron mucha parte de esta


aversión contra el asno y encontrarse con uno se
consideraba como mal presagio. Se ha conservado
una fábula singular donde el asno hace un papel
de bastante importancia. Luego de
que Júpiter hubo tomado posesión del imperio del
mundo y los mortales concurrieron en tropel a
ofrecer incienso en sus altares, movido el dios de
su piedad les prometió atender al deseo que ellos
formasen. Los hombres pidieron el don de una
eterna juventud sin pasar jamás al triste estado de
la vejez. Júpiter encargó al asno llevar este don
inestimable, pero sintiéndose fatigado se acercó a
una fuente para refrescarse. La serpiente que la
guardaba dio a entender al asno que para beber,
era necesario que le cediese antes el tesoro que
llevaba. El estúpido animal no tuvo dificultad en
cambiar por algunos sorbos de agua un licor más
precioso que el néctar. Desde entonces tienen las
serpientes el privilegio de cambiar de piel y de
volver a tomar toda la frescura y vigor de la
juventud, al tiempo que los mortales están sujetos
como antes a la vejez y la muerte.[9]

Aprovechamiento económico
[editar]
Burro con serón

transportado rocas de yeso.


Burro usado como animal de tiro, Marruecos.

Burro usado como animal de


carga, México.

Según relación de Galeno, Mecenas fue el primero


que puso en uso la carne de este animal entre los
romanos. Los persas han comido esta carne
prefiriéndola a la de la gacela, gusto que era
también el de sus antepasados. Oleario dice que
en un gran festín dado en 1656 por Cha-Abbas a
los embajadores, se mataron treinta y dos asnos
salvajes, que su carne era exquisita y
ordinariamente se reservaba para la mesa del
monarca; y añade también que el rey de Persia se
complacía en esta caza y que enviaba los asnos
que había muerto a Isfahán a la cocina de su
corte. Hipócrates y Galeno miraban esta carne
como indigesta y aun peligrosa, lo que no impidió
que Plinio y otros preconizasen su eficacia contra
la tisis, las enfermedades cutáneas, etc.; al menos
parece que es dura e insípida. Con todo, ha servido
con frecuencia en tiempo de carestía y también se
dice que algunas veces ha sustituido a la
de ternera en ciertas localidades de Francia; por
último, fue la base de los salchichones de Bolonia,
buscados por los golosos; la del borriquillo, sobre
todo salvaje, se asegura que es mucho mejor.

Antiguamente se usaban en terapéutica la sangre,


la hiel, la grasa, el bazo, los riñones, los testículos,
los pelos, los cascos y hasta la orina y los
excrementos de asno contra un sinnúmero de
enfermedades, tales como las calenturas,
la ictericia, la parálisis y la epilepsia. En cuanto a
las Tablillas de hokiak, que los chinos llaman Ngo-
kiaeo o Hoki-hao, que preparan según se dice, con
la piel de asno, no son otra cosa que gelatina muy
aromatizada. Con esta piel se hacen tambores. El
ejercicio del asno o aselación ofrece, con un poco
menos de actividad, las mismas ventajas que
la equitación.[10]

Desde comienzos de la historia, los burros han sido


utilizados en Europa, Asia y África para transportar
cargas, tirar de carros y trasladar personas. A
pesar de no ser tan rápidos y fuertes como los
caballos, su mantenimiento es menos costoso,
tienen una gran resistencia y una larga vida, y son
más ágiles en terrenos abruptos e irregulares que
los caballos. Continúan siendo de crucial
importancia económica en muchos países en vías
de desarrollo.

Los burros tienen una larga reputación por su


terquedad, pero esto se debe a la mala
interpretación de algunas personas de su instinto
de conservación altamente desarrollado. Es difícil
forzar a un burro a hacer algo que contradiga sus
propios intereses. Son animales inteligentes,
cautelosos, amistosos, juguetones e interesados en
aprender. Una vez que se haya ganado su
confianza pueden ser buenos compañeros en
trabajo y recreación; por esta razón ahora son
comúnmente conservados como mascotas en
algunos países, en donde su uso como animales de
carga ha desaparecido. También son populares por
pasear niños en algunos lugares turísticos y de
recreo.

En países prósperos el bienestar de los burros,


tanto en su casa como en el exterior, se ha vuelto
recientemente una preocupación y se han
instalado algunos refugios para burros veteranos.
[11]

Otra aplicación recuperada del asno es su uso


como animal vigía frente a lobos y cimarrones.[12]
El burro, capaz de detectar la presencia de
depredadores con mayor facilidad que el ganado,
alerta con rebuznos de su presencia sirviendo de
aviso tanto a ganaderos como a los propios
animales con los que convive; tal es el caso de
las vacas, las cuales protegerán mejor a sus
terneros.
Los burros también son criados para consumir su
carne, que forma parte de la gastronomía de
algunas regiones de España y países como China.

Situación actual
[editar]

Población mundial del burro


doméstico en 2003, expresada como porcentaje de
su mayor población nacional (China, con 8 499 000

ejemplares). Burro majorero,


raza española

Actualmente hay unos 44 000 000 (cuarenta y


cuatro millones) de burros. La población de estos
animales ha crecido desde mediados del siglo XX:
de 1961 a 1980 pasó de 37 000 000 (treinta y siete
millones) a 40 000 000 (cuarenta millones),
manteniéndose estable hasta un rápido
crecimiento en la segunda mitad de la década de
los 80.

En África la población de esta especie creció de


8 500 000 a 13 700 000 entre 1949 y 1997.
Actualmente, hay 5 000 000 (cinco millones) de
asnos en Etiopía, 1 690 000 (un millón seiscientos
noventa mil) en Egipto, 1 000 000 (un millón)
en Nigeria, 678 000 en Sudán, 611 000 en Malí,
455 000 en Burkina Faso, 450 000 en Níger y
300 000 en

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