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Capacidad Incapacidad

El documento aborda el concepto de capacidad y sus divisiones en capacidad de goce y capacidad de ejercicio, así como la incapacidad en sus formas de goce y ejercicio. Se discuten las causas, tipos y efectos de la incapacidad, incluyendo incapacidades naturales y legales, temporales y permanentes, y absolutas y relativas. Además, se menciona la capacidad para reconocer a los hijos y el proceso de incapacidad por demencia, junto con la legitimación para disponer de derechos.
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Capacidad Incapacidad

El documento aborda el concepto de capacidad y sus divisiones en capacidad de goce y capacidad de ejercicio, así como la incapacidad en sus formas de goce y ejercicio. Se discuten las causas, tipos y efectos de la incapacidad, incluyendo incapacidades naturales y legales, temporales y permanentes, y absolutas y relativas. Además, se menciona la capacidad para reconocer a los hijos y el proceso de incapacidad por demencia, junto con la legitimación para disponer de derechos.
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CAPACIDAD

Y teoría
general de las
Incapacidades

Concepto de capacidad:

Se la define como la aptitud mental de una persona para la adquisición y el


ejercicio de los derechos civiles. Encierra dos elementos distintos y
prácticamente sucesivos:

a) ser sujeto de derechos


b) ejercer esos derechos

La capacidad solo se da en las personas, jamás en los bienes o cosas.


Únicamente las personas tienen idoneidad para ser sujetos de relaciones
jurídicas y para realizar hechos o actos de los cuales se deriven, para ellas,
consecuencias jurídicas.

División de la capacidad:

La capacidad es una sola, pero en ella hay “dos grados”. Se reconocen pues:

1)La capacidad de goce o capacidad de derecho o capacidad natural o


capacidad jurídica o capacidad adquisitiva

2)La capacidad de ejercicio o capacidad de obrar

Capacidad de goce: Es la aptitud, idoneidad, suficiencia, que tienen las


personas para que en su patrimonio repercutan, favorablemente, los efectos
de los actos jurídicos (posibilidad legal de ser titular de derechos civiles, de
ser sujeto de las relaciones de derecho, de ser destinatario de efectos
jurídicos). Es para De Castro y Bravo, La cualidad de la persona de ser titular
de las distintas relaciones jurídicas que la afectan. La capacidad de goce se
reconoce a todas las personas, físicas o jurídicas (Art. 21 del C. Civil). La
capacidad de goce es un atributo inseparable a la persona humana y es por
ello por lo que la capacidad de goce y la personalidad se confunden, ya que
todo individuo susceptible de ser sujeto de derecho es persona. La capacidad
de goce no supone la capacidad de ejercicio. Es más, la capacidad de
ejercicio postula la capacidad de goce, pues no tendría sentido hablar de que
una persona es incapaz de ejercer derechos, cuando ni siquiera es apta para
adquirirlos. La incapacidad de goce lleva consigo la incapacidad de ejercicio,
pero ésta no implica necesariamente la de aquella. No existen
incapacidades de goce generales; pero suelen darse incapacidades de goce
especiales, o sea, referentes a uno o más derechos determinados.

Capacidad de ejercicio: Es la aptitud legal de una persona para el ejercicio de


sus derechos, es la aptitud legal de ciertas personas de provocar
directamente los efectos, favorables o desfavorables, de los actos jurídicos.
Para De Castro y Bravo, es la cualidad de la persona que determina,
conforme a su estado, la eficacia de sus actos Presupone la capacidad de
goce, pues no es doble hablar de si una persona puede o no ejercer
derechos, cuando esta persona es incapaz de adquirirlos. La capacidad de
ejercicio depende, fundamentalmente, de la edad de la persona y de sus
facultades psíquicas.

La capacidad de ejercicio es la que da lugar a la distinción de las personas en


capaces e incapaces; y suele ser calificada de distintas maneras y
atendiendo a diversas consideraciones. La división fundamental es la que
distingue en la capacidad de ejercicio la capacidad general y la capacidad
especial. Se conoce por capacidad general a la aptitud legal que habilita a
realizar la generalidad de los actos jurídicos; y por capacidad especial a la
aptitud legal reconocida para actos jurídicos concretos y específicos.

“La capacidad es general, cuando el sujeto está habilitado para realizar


todos los actos jurídicos sin especificaciones particulares; es especial la que
se refiere a actos jurídicos singulares o determinados, aun en ausencia de
capacidad general”

Entre nosotros la ausencia de la capacidad de goce no puede remediarse;


pero, en cambio, la ausencia de la capacidad de ejercicio, o de su presencia,
pero atenuada, puede ser subsanada, por la representación, en el primer
caso, y por la asistencia, en el segundo caso. (Arts. 8 y 3 C.N.A)

Capacidad y legitimación:

Nuestra ley no distingue entre capacidad y legitimación y a ésta última la


trata confundida con la primera. Es innegable que el concepto de
legitimación tiene, al presente, plena autonomía. La capacidad era un
presupuesto de muchos negocios jurídicos; un requisito de eficacia de estos,
y por excepción de validez. Gamarra señala que la idoneidad para producir
efectos jurídicos depende, en la capacidad, de un modo de ser del sujeto
(intrínseco), esto es, de las condiciones psíquicas y ausencia de enfermedad
mental; y que, en cambio, en la legitimación depende de una relación del
sujeto con el bien que es materia del negocio o con otros sujetos. Mientras
que la capacidad es un modo de ser de la persona, independientemente de
su posición en la sociedad, la legitimación depende de una relación de la
persona y las cosas o entre las personas. La capacidad se refiere a una
condición intrínseca de la persona, al modo de ser de la persona; y la
legitimación es una modalidad extrínseca de la persona, pues depende de
una relación del sujeto con los bienes o con otras personas.
Concepto de Incapacidad:

Así como los autores dividen la capacidad en capacidad de goce y ejercicio,


dividen la incapacidad, en incapacidad de goce y en incapacidad de ejercicio.

La incapacidad de goce es la inidoneidad para ser sujeto de derechos y


obligaciones, para adquirirlos y disfrutarlos, al paso que la incapacidad de
ejercicio presume la adquisición de un derecho por su titular, pero le niega la
aptitud precisa para hacerlo valer por sí mismo en la vida jurídica. Las
incapacidades de goce o de derecho son muy raras en nuestro régimen
jurídico. Nunca son generales, y entre nosotros, se señala como ejemplos de
4 ellas, a la imposibilidad de los padres y tutores de hacerse titulares, por
compraventa, de los bienes de sus hijos, o pupilos mientras estén sometidos
a su protección. (numeral 3º Art. 271 y numeral 1º Art. 412 del C. Civil).

Las incapacidades de ejercicio, generales o especiales son en cambio,


frecuentes en nuestro derecho. Se entiende por incapacidad de ejercicio o de
obrar a la ineptitud que tienen ciertas personas para hacer producir
directamente efectos a los actos jurídicos.

Los autores señalan, casi sin excepciones, que la incapacidad de ejercicio


reposa en la certidumbre de que quien la sufre no ha alcanzado un grado de
desarrollo físico y mental que le permita apreciar, cabalmente las
consecuencias que aparejarán sus actos.

La admisión de la tesis de que entre nosotros la capacidad es la regla y la


incapacidad la excepción, permite deducir de ella:

a) que en la duda corresponde presumir que el sujeto es capaz

b) que las incapacidades no se presumen, son de derecho estricto

c) que las capacidades son de interpretación amplia y las incapacidades son


de interpretación estricta

d)que solo al legislador corresponde establecer una incapacidad (Art.1278


del Código Civil).

Nuestro Código Civil ha establecido la presunción general de que los


mayores de 18 años tienen capacidad de ejercicio y que, en cambio, los
menores de 18 años carecen de dicha capacidad. Esta presunción se
desdobla en dos aspectos, uno positivo y uno negativo; el negativo es que la
presunción de que los menores de 18 carecen de capacidad de ejercicio no
admite prueba en contrario y positivo, que la presunción de que los mayores
de 18 años poseen capacidad de ejercicio si admite prueba en contrario.
Causas de la incapacidad de ejercicio: Se divide a los incapaces:

a) según su origen,

b) según su duración,

c) según sus efectos

incapacidades según su origen:

Naturales: Son las que el legislador encuentra en la naturaleza. Así, por


ejemplo, cuando el legislador dispone que son incapaces los menores de
edad y los dementes, no hace más que tomar en cuenta un hecho de la
naturaleza. La doctrina suele dividir este tipo de incapacidad en: a)
Normales: aquellas por las cuales fatal y necesariamente ha de pasar toda
persona (ejemplo la minoría de edad) y b) Patológicas: las que provienen de
hechos que solo afectan a algunas personas (ejemplo demencia).

Legales: Son las establecidas por el legislador, no ya debido a un hecho que


encuentre en la naturaleza, sin o en consideración a conveniencias de orden
general (ejemplo, la anterioridad incapacidad de la mujer casada).

Incapacidades según su duración:

Temporales: Son las que Del Campo llama transitorias, o sea, aquellas que
tienen una duración limitada. Ejemplo los menores de edad, pues ella
termina al cumplir los 18 años.

Permanentes: Son aquellas que por la causa que les da origen están
llamadas a afectar al sujeto durante toda su vida. Por ejemplo, la idiotez.

Incapacidades según sus efectos:

Absolutas: Son aquellas incapacidades que obstan a la realización de


cualquier acto jurídico, las que alcanzan a todos los actos jurídicos. Están
enumeradas en el Art. 1279 del Código Civil, que dispone “Son
absolutamente incapaces, los impúberes, los dementes y los sordomudos
que no pueden darse a entender por escrito”. “Sus actos no producen ni aun
obligaciones naturales y no admiten caución”.
Relativas: Son aquellas que impiden realizar algunos actos o que solo
permiten realizarlos, pero limitando sus efectos. Es decir, son incapacidades
que no obstan a la realización de todos los actos jurídicos, puesto que
permiten realizar algunos, o que no permiten que el acto llevado a cabo
produzca alguno de los efectos que hubiere producido de haberse otorgado
por persona absolutamente capaz. Se refiere a ellas el Art. 1280 del Código
Civil, que dispone “Son también incapaces los menores adultos que se hallan
bajo patria potestad o que no han obtenido habilitación de edad con arreglo
a lo dispuesto en el Título III del Libro Primero, los comerciantes fallidos”

Incapacidades especiales:

La duda la plantea el artículo 1281 del Código Civil que habla de


incapacidades especiales, ya que dice: “Además de las incapacidades
declaradas por los artículos precedentes, hay otras especiales que consisten
en la prohibición que la ley ha impuesto a ciertas personas para ejecutar
ciertos actos”. No hay tales incapacidades especiales. Se trata de un veto
legal que pesa sobre ciertas personas y que les impide realizar determinados
actos. Los actos realizados a pesar de la prohibición legal son totalmente
nulos (Art. 8 y 1281 del Código Civil). Ejemplos: la prohibición de la
compraventa entre los cónyuges (Art. 1675), cuando, se les prohíbe a los
padres, tutores o curadores venderle o comprar bienes de las personas que
están bajo su guardia (Art. 271, 1676 y 1679).

Institutos de remedio de las incapacidades de obrar:

Es cosa admitida la de que la incapacidad de obrar es remediable, excepto


cuando se trata de actos personalísimos (por ejemplo, testar Art. 782 el C.
Civil) Nuestro derecho positivo reconoce remedios a la incapacidad de obrar.
Es decir, entre nosotros hay institutos que permiten al incapaz de obrar –que
conserva plena capacidad jurídica (de goce) no obstante su incapacidad de
ejercicio- ser titular de relaciones jurídicas. Estos institutos “remedios” son,
conforme a nuestro Código civil, la representación y la asistencia. Los actos
de los incapaces que no se ha faltado a las formalidades y requisitos
necesarios, son perfectamente válidos (Art.1564 del C. Civil) y además, los
efectos jurídicos de esos actos producen, en cuanto al incapaz, son iguales
que si hubiese actuado él mismo (Art. 1254 del C. Civil) Nuestra ley organiza
la representación legal de los incapaces dentro de los tres institutos
dispuestos para protegerlos y que son: la patria potestad, la tutela y la
cuartela; y agrega, con indudable acierto, que en la representación legal,
caso de representado incapaz, es la ley que fija el alcance de los poderes del
representante, siendo las disposiciones más importantes en cuanto a la
legitimación del representante, las contenidas en los Artículos 271, 395 y
412 del C. Civil.

CAPACIDAD PARA RECONOCER A LOS HIJOS:

Art. 30: El legislador en el inciso primero nos transmite que el progenitor


tiene derecho y deber (principio general) de reconocer a sus hijos. Ante el
incumplimiento se lo puede condenar en la justicia. Impone la
obligatoriedad, por el derecho a la identidad biológica.

Hay una diferenciación de edades de acuerdo con el sexo. Antes de


reconocerlo deben tener aprobación del juez de familia, previa vista del
Ministerio Público. Se puede reconocer, pero no podrá ejercer la patria
potestad hasta los 18 años.

Art. 31: Con la sola inscripción se genera reconocimiento.

Art. 32: A partir de los 13 años, el menor puede decidir si cambiar su


apellido, sin tener que cambiarlo con el reconocimiento. Esto parte de la
capacidad progresiva.

Proceso de incapacidad: la interdicción por demencia recae en los juicios por


incapacidad.

Etapas:

La demencia consiste en un déficit constitucional, que afecta en un grado


importante la aptitud de autoconducción y administración de los bienes.

Comienza con una denuncia en la que debe constar el diagnóstico y


pronóstico de esa enfermedad.

Oponerse al cambio de apellido (arts. 27 y 32 C.C)

Legitimación para disponer: se trata de un derecho conferido a un sujeto que


es titular de ese derecho y tiene facultades para realizar el acto de
disposición de este.

Se distingue la legitimación del representante. Esta resulta del poder que se


le confirió al representante, que emana de la ley, del estatuto o del mandato.
Cuando emana del mandato es una representación voluntaria.

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