Revista
Geográfica
número 161 • enero-diciembre 2020
INSTITUTO PANAMERICANO DE
GEOGRAFÍA E HISTORIA
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Guatemala Ing. Milton Nuñez Álvarez
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Honduras Sr. Alex Martinez
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Panamá Dr. Mario j. de León
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número 161 • enero-diciembre 2020
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Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH), organismo dependiente de la
Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo primer número fue editado en el año
1941. Constituye un espacio que ha permitido difundir investigaciones geográficas
originales e innovadoras centradas esencialmente en América por ya cerca de 80 años.
La Revista Geográfica constituye una vitrina en la cual es posible observar y desde la
cual es posible difundir las temáticas y principales preocupaciones que tienen
implicancias territoriales que afectan directamente a los países americanos, bajo
miradas disciplinarias, interdisciplinarias, transdisciplinarias e integradas de
la geografía.
Comité Editorial
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Texas State University, Estados Unidos
Dr. Jean Pierre Bergoeing
Universidad de Costa Rica, Costa Rica
Dr. Andrés Moreira Muñoz
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile
número 161 • 2020
ÍNDICE
Editorial 7
Artículos
Historia natural del ecosistema de sabana del Valle del Río
General, Costa Rica
Guillermo Artavia
Gerardo Ávalos 11
Oportunidades y amenazas que presenta el combate al COVID-19
para la geomática en Uruguay
Rosario Casanova
Miguel Gavirondo
Eduardo Vásquez 29
Desaparación forzada en Colombia: las territorialidades
construidas en el departamento de Antoquia entre la materialidad
y los significados
Elena Cifuentes Ortiz
Johan Andrés Avendaño 43
Ativação do patrimônio biocultural do cerrado e turismo
comunitário: notas metodológicas a partir do caso de Penedo
(São Desidério, Bahia, Brasil)
Paulo Roberto Baqueiro Brandão 83
Manejo del riesgo en calles Don Pedro y Alfonso, Santo Domingo
de Heredia, Costa Rica
Mario Fernández Arce
Cristian Aguilar Barboza
Oscar Sojo Alemán 101
Francisco José de Caldas y las transformaciones en la visión del
paisaje geográfico en Colombia
Andrés Fernando Castiblanco Roldán 113
Tecnologías de la Información Geográfica para todos los niveles
educativos y socioeconómicos, sig gratuitos vs sig no gratuitos,
aplicándolos al riesgo de procesos de remoción en masa, alcaldía
Álvaro Obregón, Ciudad de México, México
Oscar Daniel Rivera González 137
Instructivo para autores 163
Editorial
Durante el presente año 2020, la humanidad en general y nuestro continente en
particular, se ha visto afectado por la pandemia del coronavirus de 2019
(COVID-19), lo que ha alterado significativamente la situación de normalidad de
nuestras vidas, la rápida dispersión del virus y sus efectos, han dejado en
evidencia nuestra vulnerabilidad ante la amenaza de riesgos biológicos, los que
sumados a diversos acontecimientos, políticos, sociales, culturales, académicos,
tecnológicos y de distinta índole, han ido moldeando y transformando nuestra
sociedad, especialmente en el ámbito panamericano, en todos ellos la geografía
como ciencia madre ha estado y estará presente, como referente para el
desarrollo del paisaje natural y cultural en el que habitamos.
La Revista Geográfica ha continuado con su proceso de inserción en la nueva
actualidad, cumpliendo con los pasos trazados por nuestros predecesores al
generar los espacios para la publicación y difusión de distintas líneas del
conocimiento geográfico en nuestro continente, en el proceso editorial se ha
seguido las recomendaciones internacionales del Public Knowledge Project
asumiendo los protocolos del Open Journal System (OJS) como mecanismo de
diálogo entre los editores, autores, revisores, correctores y el departamento de
publicaciones del Instituto, lo que ha facilitado notablemente la transparencia y
eficacia en estos procesos.
Con todo ello, hoy podemos presentar un nuevo número de nuestra Revista
abordando una gran diversidad de temas, que como se dijo, son preocupación de
la geografía, desde el análisis territorial de la pandemia, revisando temas técnicos
del uso de herramientas actuales para el análisis de la información territorial, en
el ámbito de las infraestructuras de datos espaciales y los denominados sistemas
de información geográfica, pasando por análisis de la geografía en ámbitos tan
especializados de la visión del paisaje desde perspectivas bioculturales, políticas,
naturales, de gestión del riesgo y vulnerabilidad, aspectos educativos,
socioeconómicos y de empleo de las tecnologías de información geográfica
asociadas.
Así, la Revista Geográfica continúa con el legado de quienes hace más de 80
años la crearon, con una visión de constituir un mecanismo que facilite la difusión
del conocimiento geográfico en las Américas. Vaya para esos pioneros y para
quienes nos precedieron, como autores y equipo editorial un gran
reconocimiento, expresando al mismo tiempo el compromiso de continuar por
esa senda, de la mano las recomendaciones que emanen de la Comisión de
Geografía y en concordancia con el avance en los procedimientos editoriales.
Muchas gracias, con los mejores deseos de salud. ¡Buena lectura!
Rodrigo Barriga Vargas
Editor Invitado
Artículos
Historia natural del ecosistema de sabana del
Valle del Río General, Costa Rica
Natural history of the savannah scosystem of the
General River Valley, Costa Rica
Guillermo Artavia *
Gerardo Ávalos *
Fecha de recibido: 19 de febrero e 2020
Fecha de aceptado: 20 de noviembre de 2020
Resumen
El ecosistema de sabana ocupa una importante superficie a nivel mundial con
alrededor de 15 millones de km2, 43% del área continental. En Costa Rica, la mayor
extensión de sabana se encuentra en la cuenca del Río General en el sur del país.
En este artículo analizamos el contexto biofísico, la historia paleoecológica y
paleoclimática, el poblamiento humano pre-colombino, la exploración científica, y
el efecto del fuego en el ecosistema de sabana. Estos aspectos han sido poco
estudiados en las sabanas de Costa Rica, un ecosistema para el cual no se tiene
claro su origen y evolución. Se realizó una exhaustiva revisión y análisis de la
literatura sobre las sabanas del sur de Costa Rica. Se hizo una campaña de campo
para verificar la distribución del ecosistema y explorar su estado de conservación.
Las sabanas se desarrollan sobre una compleja heterogeneidad geológica y
geomorfológica. Este ecosistema se encuentra amenazado por diferentes factores,
principalmente la expansión agrícola, la fragmentación y la pérdida de hábitat. El
origen de las sabanas, si son naturales o antrópicas, continúa siendo controversial.
Lo que es claro es que es un ecosistema amenazado y con necesidad de integrar
más esfuerzos para su uso científico y de conservación.
Palabras claves: ecosistema de sabana, Valle del Río General, historia natural.
* Escuela de Geografía. Universidad de Costa Rica, Costa Rica, correo electrónico:
[Link]@[Link]
* Escuela de Biología, Universidad de Costa Rica, Costa Rica, correo electrónico:
[Link]@[Link]
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Abstract
The savanna ecosystem covers an important surface worldwide with around 15
million km2, or 43% of the continental area. In Costa Rica, the largest expanse of
savannas is found in the basin of Río General in southern Costa Rica. In this article
we analyze the biophysical context, the paleoecological and paleoclimatic history,
the pre-Columbian human settlement, the scientific exploration, and the effect of
fire on the savanna ecosystem. These aspects have been poorly explored in the
savannas of Costa Rica, an ecosystem whose origin and evolution is still not clear.
An exhaustive review and analysis of the literature on the savannas of southern
Costa Rica was carried out. A field campaign was carried out to verify the
distribution of the ecosystem and explore its conservation status. Savannas
develop over complex geological and geomorphological gradients. This ecosystem
is threatened by different factors, mainly agricultural expansion, habitat
fragmentation, and habitat loss. The origin of the savannas, whether they are
natural or anthropic, continues to be controversial. What is clear is that it is a
threatened ecosystem where more integrated efforts are necessary for its scientific
and conservation use.
Key words: Savanna ecosystem, General River Valley, Natural History.
Introducción
La sabana es una compleja asociación de especies que interactúan a través de
diferentes escalas espaciales y temporales (Lomolino et al., 2006). En sentido
estricto, las sabanas se definen como un ecosistema con un estrato casi continuo
de pastos, con árboles y arbustos dispersos, presentes en diferentes densidades, y
en donde los patrones de crecimiento de la vegetación se encuentran claramente
influidos por la estacionalidad climática, en particular la distribución de la
precipitación, así como por factores edáficos e interacciones ecológicas, como por
ejemplo la competencia por agua o nutrientes, así como por la influencia del fuego
(Harris, 1980; Calabrese et al., 2010).
El término sabana tiene un origen español, inicialmente fue utilizado para
referirse a praderas o llanuras, y posteriormente para describir diversos tipos de
vegetación, desde ambientes en los que predomina una cubierta vegetal leñosa y
áreas en las que se encuentran arbustos y árboles muy dispersos (Higgins et al.,
2007). Harris (1980) indica que el vocablo se deriva de la palabra zabana, el cual es
una adaptación al español del lenguaje de los indios arawak, nativos de las
Grandes Antillas justo a la llegada de Cristóbal Colón. Vargas (2005) apunta que la
palabra sabana fue empleada por primera vez por Gonzalo Fernández de Oviedo
en 1535 para referirse a grandes extensiones de pastos en los llanos venezolanos.
La sabana es el tipo de vegetación más común que encontramos en los trópicos
y subtrópicos. Cubren extensas áreas en América del Sur, África y Australia. Desde
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el punto de vista geográfico, las sabanas están ubicadas entre los 20° de latitud N y
S en la región tropical. Este ecosistema cubre alrededor del 43% de la superficie
terrestre, lo que equivale a unos 15 millones de km2 (Caylor y Shugart, 2006).
Las sabanas se originaron en el Eoceno, hace 55 millones de años, ya que los
primeros registros de granos de polen de gramíneas en el trópico datan de la mitad
de dicho periodo geológico (Van Der Hammen, 1993). Sin embargo, Beerling y
Osborne (2006) proponen que esta formación vegetal más bien data del Mioceno
tardío, hace unos 8 millones de años.
En Costa Rica, encontramos sabanas en la vertiente pacífica en la provincia de
Guanacaste (Vargas, 2005), y en el interior del Valle del Río General (Sandner, 1962),
y pequeñas áreas en el pacífico central, especialmente en el cantón de Turrubares,
donde se encuentran las sabanas Rayo también conocidas como sabanas
Turrubares (Figura 1). En el caso del Valle del General, se observan una serie de
fragmentos de sabana de diferente tamaño, con vegetación propia de este
ecosistema entre las localidades de Volcán y Boruca de Buenos Aires (Díaz, 2015).
La primera referencia a estas sabanas en el Valle del Río General se remonta al año
1563, cuando fueron mencionadas por el conquistador español Antonio Álvarez
Pereyra (Artavia, 2011). Otra evidencia histórica de la presencia de sabanas en el
sur de Costa Rica se encuentra en el relato del conquistador Juan Vázquez de
Coronado, quien en el año 1563 menciona la presencia de unas sabanas muy
extensas en las inmediaciones de lo que hoy es Puerto Cortés, en ese momento
conocido como El Pozo (Molina, 2005).
Figura 1. Mapa de distribución del ecosistema de sabana en el sur de Costa Rica.
Fuente: elaboración propia con base en una imagen satelital RapidEye de cinco
metros de resolución, 2013.
14 | Guillermo Artavia y Gerardo Ávalos Historia natural del ecosistema de sabana del Valle…
El ecosistema de sabana ha sido poco estudiado. Su existencia se ha
mencionado en una serie de documentos, pero sin profundizar en su análisis, y
sobre todo sin tratar de esclarecer su origen. Esta falta de interés quizás obedece a
la idea de que dicho ecosistema es de origen antropogénico, producto de un uso
continuo del espacio por el ser humano, posiblemente desde los últimos 4 mil años
(Haberland, 1961).
Sandner (1962) comparte la idea de Henri Pittier de que el área donde se ubican
las sabanas en el sur de Costa Rica estuvo ampliamente poblada por indígenas
desde tiempos remotos. Esta opinión sostiene que el ecosistema de sabana se
originó, y ha logrado permanecer hasta hoy, debido a la ocupación humana,
además de las condiciones climáticas y edáficas que favorecen su existencia.
En este artículo hacemos un análisis del ecosistema de sabana desde la óptica
de su historia natural, abordando aspectos como los contextos biofísico,
paleoclimático, paleoecológico, el poblamiento humano precolombino la
exploración científica de este ecosistema a través de la historia, y la discusión del
posible origen de la sabana.
El ambiente físico del ecosistema
En la zona sur de Costa Rica, el ecosistema de sabana se encuentra representado
cartográficamente en las hojas topográficas: Buenos Aires, Chánguena, Cabagra,
Coto Brus y General (Tabla 1). Sin embargo, algunas de las sabanas que fueron
cartografiadas en estas hojas hoy en día muestran diferentes grados de alteración,
o han desaparecido.
Tabla 1. Ubicación de las sabanas en las hojas topográficas, escala 1: 50 000
Hoja Sabana
Coto Brus Palacios, Vueltas, Tablas
Changuena Comején, Bujera, Cuij Cuij, Cuasan, Mamey
Cabagra Cola de Pato, Macho Montes, Térraba, Buril, Caracucha,
Helechales, Esperanza
General Buenos Aires, Tigre, San Antonio, Cola de Pato, Kamankaua,
La Tinta, Concepción, Dibujada, Térraba, Bruran, Barranco,
San Joaquín, Calienta Tigre
Buenos Aires Jakyaka, Bisuk, Oka, DitsiriSuk, Bekis, Palmital, Ujarras,
Santa María, Salitre, Sipar, Sebror, Achiote
Fuente: Instituto Geográfico Nacional, Costa Rica. 1975.
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Desde un punto de vista geológico, las sabanas se desarrollan sobre diferentes
tipos de materiales, principalmente sobre rocas sedimentarias e ígneas (Tabla 2).
Como se puede apreciar no existe una relación directa entre la presencia de las
sabanas y el tipo de material geológico.
Cabe resaltar las sabanas localizadas dentro de la cuenca del río Ceibo (Figura
2), las cuales cuentan con una considerable extensión territorial. Estas sabanas se
desarrollan sobre dos litologías, una compuesta por rocas intrusivas del Mioceno,
y otra de formación más reciente, constituidas por depósitos aluvionales del
Cuaternario. Las rocas intrusivas son dominantes dentro del área, y forman
afloramientos en algunas sabanas. En las sabanas Ditsiri Suk y Santa María se han
cartografiado las dos áreas más extensas de intrusiones graníticas identificadas
hasta ahora en el país (Obando y Kussmaul, 2009). Estos mismos autores
identificaron monzonitas y granito porfirítico con hormblenda, en las sabanas
Santa María; granito con biotita en sabana Ditsiri Suk; andesitas en sabana Oka;
mientras que en las sabanas Sipar y Salitre se han identificado basaltos y basaltos
alcalinos relacionados en ambos casos con flujos piroclásticos; cornubionitas han
sido localizadas en sabana Murur Bisuk, y finalmente, en la sabana del Cerro Cola
de Dragón se han encontrado micro-granito, y muy cerca de ahí, en la confluencia
entre el río Ceibo y el río Kuiyé, se ha identificado micro-monzodiorita cuarzosa con
biotita. Las edades de estos materiales oscilan entre 9.5 y 9.85 millones de años
(Ma) (Obando y Kussmaul, 2009).
Figura 2. Área de sabanas en la cuenca hidrográfica del río Ceibo.
Fuente: elaboración propia, con base en una imagen satelital Landsat, 2020.
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Tabla 2. Materiales geológicos sobre los que se desarrollan algunas de las sabanas
del sur de Costa Rica
Sabana Tipo de material
Concepción Sedimentos aluviales y coluviales. Conglomerados y
areniscas aluviales (Formación Valle El General)
Dibujada, La Tinta, San Antonio, Conglomerados y areniscas aluviales (Formación
Cola de Pato, El Tigre Valle El General)
Kamankaua, Térraba, Bruran, Lavas, brechas y cuerpos hipoabisales: 3.59 a 6.40
Barranco M.a. (Formación Grifo Alto). En el caso de la sabana
Térraba es probable que los materiales sean calco-
alcalinos relacionados con la Formación Paso Real
Comején Facies turbidíticas (areniscas) (Formación Térraba,
Unidad Lagarto). Conglomerados areniscas y lutitas.
Mioceno superior (Formación Curré)
San Joaquín, Calienta Tigre Facies turbidíticas (areniscas) (Formación Térraba,
Unidad Lagarto)
Oka, Jakyaka, Murur Bisuk, Cuerpos intrusivos (Grupo Granito-gabro talamanca)
Ditsiri Suk, Bekis, Santa María,
Sipar, Palmital
Ujarrás Cuerpos intrusivos (Grupo granito-gabro talamanca),
Grupo granito-gabro talamanca y abanicos, intrusivo
en bloques.
Achiote Abanicos aluviales antiguos y jóvenes (Formación
Valle El General)
Sebror, Buenos Aires Abanicos aluviales jóvenes (Formación Valle El
General)
Salitre Areniscas tobáceas con intercalación de
conglomerados, limolitas y ocasionalmente lutitas
(Formación Curré) (Mioceno medio)
Fuente: Obando y Kussmaul, 2009; Alvarado et al., 2009.
El contexto litológico es afectado por una serie de fallas, así como por
movimientos relativos de carácter horizontal. Una vez que el relieve se torna plano
u ondulado a partir de los 400 m, se encuentran principalmente materiales
sedimentarios, correspondientes a abanicos aluviales jóvenes, pertenecientes a la
Formación Valle del General (Obando y Kussmaul, 2009).
También es posible identificar diferentes escenarios topográficos, los cuales
van desde áreas planas y plano-onduladas, a zonas de laderas con fuertes
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pendientes (Figura 3). En el caso de las sabanas ubicadas dentro de la cuenca del
río Ceibo, estas se extienden hasta muy cerca de la división continental, cerca de
los cerros Brunka (3 030 metros sobre el nivel del mar (msnm)), Akata (3002 msnm),
Elí (3 097 msnm), Aka (3 225 msnm), Dúrika (3 280 msnm) y Akó (2 995 msnm) y hasta
aproximadamente los 400 msnm en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, donde
se observa una topografía plano-ondulada que desciende hasta el cauce del Río
General.
Figura 3. En primer plano: área de altas pendientes en Sabana Oka. A la derecha de la
imagen el cauce del Río Ceibo y un fragmento de Sabana Ujarrás.
Fuente: Godínez, 2017.
Sobre las áreas de mayor pendiente, se puede observar un relieve de facetas
triangulares y afloramiento de rocas de diferente magnitud. También, y producto
de una combinación entre las características geológicas, geomorfológicas y
climáticas, se observan una importante cantidad de desprendimientos en forma de
cuchara e incluso importantes deslizamientos.
El contexto geomorfológico resulta de las interacciones de los materiales con
factores tectónicos y climatológicos. El clima imperante en la región es tropical muy
húmedo, con precipitaciones de 3 450 mm y una temperatura promedio de 26° C
(Gómez, 1986). La estación seca se extiende de diciembre a abril, y es muy severa
pues los riachuelos de toda el área disminuyen significativamente el caudal, aunque
algunos no llegan a secarse del todo, ni siquiera durante el período más intenso de la
época seca. Estas condiciones, exponen a la vegetación a un importante estrés
18 | Guillermo Artavia y Gerardo Ávalos Historia natural del ecosistema de sabana del Valle…
hídrico. Este estrés, se combina con fuertes ráfagas de viento que azotan el área de
diciembre a febrero, y que están asociados a las masas de aire provenientes del norte
del continente. Estos vientos, sirven como medio de dispersión de los fuegos, que
anualmente afectan importantes extensiones de las sabanas.
A nivel edáfico, los suelos del área corresponden a entisoles y oxisoles, los
cuales se caracterizan, en el primer caso, por un grado de desarrollo muy
insipiente, y en el segundo caso, corresponden a suelos en un estadio de desarrollo
muy avanzado. Ambos tipos de suelos son muy poco fértiles, y tienen una presencia
variable de nutrientes. Estas características, no los hacen aptos para labores
agropecuarias, salvo agricultura de subsistencia. Los suelos de las grandes sabanas
de la cuenca del río Ceibo, quizás se podrían usar para el cultivo de piña a nivel
industrial. Sin embargo, las características topográficas con pendientes muy
pronunciadas hacen que el área no sea adecuada para este cultivo.
Figura 4. Sabana Buenos Aires en 1948. En el extremo derecho y al centro de la imagen se
puede observar el pueblo de Buenos Aires.
Fuente: Instituto Geográfico Nacional. Fotografía aérea Monocromática.
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Los cambios en el uso de la tierra, han causado la pérdida del ecosistema. Según
Gómez (1986) estos cambios son la causa de que este ecosistema esté sufriendo
una alteración similar a la del bosque tropical húmedo. Las sabanas, han sido
reemplazadas por actividades agropecuarias y urbanas ([Link]., las sabanas Buenos
Aires, El Tigre y Sebror). La sabana de Buenos Aires prácticamente ha desaparecido,
debido al desarrollo urbano del pueblo homónimo (Figura 4).
Además, el cultivo de piña ha tenido lugar en las sabanas desde 1960. Las
plantaciones de piña, han provocado la pérdida de áreas de sabana, e incluso la
pérdida total de algunas de estas, como por ejemplo la sabana El Tigre. El
reemplazo de la sabana por áreas cultivadas de piña, tiene como límite altitudinal
los 400 msnm, y está asociado a un cambio en la topografía, de área plana y plano-
onduladas a zonas con pendientes muy abruptas.
El contexto paleoclimático y paleoecológico
Al examinar a través del tiempo la permanencia del ecosistema de sabana en el sur
de Costa Rica, inicialmente Kesel (1983) sugiere que entre 17.050 y 8.810 Antes del
Presente (AP) hubo una mayor presencia de especies de bosque tropical seco, así
como especies propias de la sabana, tales como Byrsonima crassifolia en la cuenca
del Río General. Esta condición podría estar correlacionada, con el efecto de la
última glaciación pleistocénica, así como con una menor precipitación y
condiciones más áridas, las cuales se han reportado para la Cordillera de
Talamanca y la costa pacífica de Panamá en el lago La Yeguada y en Monte Oscuro,
un extinto volcán en la parte central de Panamá (Piperno y Jones, 2003).
Gómez (1982) menciona que las sabanas de la cuenca del Río General, podrían
ser remanentes de una mayor extensión de sabanas, que ocuparon la zona hace
algunos miles de años, específicamente durante la última Glaciación del
Pleistoceno. Protti (1996) analizó las evidencias de este fenómeno climático en el
Valle del General e identificó múltiples signos de erosión por morfo-glaciares, tales
como valles en forma de U, rocas con acanaladuras y estrías posiblemente
producto del desplazamiento del hielo glaciar en la cuenca del río San Pedro. Estas
observaciones están relacionadas con los hallazgos de fósiles, principalmente de
mamíferos, en la localidad de San Gerardo de Limoncito, Coto Brus, relativamente
cerca de las actuales sabanas. Los restos fósiles demuestran que el área fue
habitada por la megafauna, principalmente especies de caballos como Protohippus
gidlegi, Calippus hondurensis y Dinohippus mexicanus (Laurito y Valerio, 2016;
Valerio, 2010), el armadillo gigante Scirrotherium antelucanus (Laurito y Valerio, 2016;
Laurito y Valerio, 2011), y el proboscídeo Gomphotherium (Lucas y Alvarado, 2010).
Todas estas especies, según los paleontólogos, debieron compartir un territorio
semejante a un ambiente de sabana arbolada (Laurito y Valerio, 2010 y 2013; Valerio,
2010). De ser adecuada esta correlación, la existencia de las sabanas podría datar de
20 | Guillermo Artavia y Gerardo Ávalos Historia natural del ecosistema de sabana del Valle…
hace 6.57 Ma (Laurito y Valerio, 2016). Además, habría evidencia de la existencia de
sabanas naturales en la región sur de Costa Rica desde tiempos remotos.
Finalmente, si el poblamiento del área de sabana se remonta a 1500 años AC,
tal y como lo evidencian los restos arqueológicos, los primeros pobladores
debieron enfrentar un clima más seco que el presente. Según Islebe y
Hooghiemstra (2005), el análisis de la laguna La Chonta demuestran condiciones
más áridas alrededor del 1200 AP. Estos datos muestran un aumento de la sequía
que condujo al colapso de la civilización maya entre 1300 y 1100 AP. Ante este
panorama, los primeros pobladores de lo que hoy es el cantón de Buenos Aires
vivieron en un ambiente de sabana, quizás arbolada, de origen natural, y que
comenzó a ser alterada por el uso aborigen.
El poblamiento humano pre-colombino y el origen de la sabana
El poblamiento humano pre-colombino del territorio de lo que hoy se denomina la
sub-región del Diquís se remonta a 1500-300 antes de Cristo (a.C.) (Corrales, 2001).
Corrales (1985) indica que Curré es la ocupación alfarera más antigua
documentada en el sur de Costa Rica, e incluso la más antigua de la región del Gran
Chiriquí, y se ubica temporalmente entre el periodo Precerámico (4800-300 a.C.) y
la fase Agroalfarera Aguas Buenas y Bugaba (200-600 después de Cristo (d.C.)).
Rojas (2001) propone que el sitio Curré tiene más de 3000 años de evolución. Como
evidencias de estos primeros pobladores agro-alfareros, existen restos de
cerámica, piedras de moler y rayadores de sílex encontrados en el sitio Curré en la
parte media de la cuenca del Río Térraba (Murillo y Baldí, 2002).
Estos primeros pobladores, ya contaban con herramientas para talar el bosque
y para la agricultura. Entre las evidencias se encuentran hachas de piedra y cuñas
(Corrales, 1985). También se han encontrado herramientas fabricadas con
diferentes tipos de rocas y minerales, tales como andesitas y calcedonias
correspondientes a la Fase Talamanca (4600-2300 a.C.), así como herramientas de
cuarzo y obsidiana de la Fase Boquete (2300-1500 a.C.). Esto demuestra que los
primeros pobladores, tenían la capacidad tecnológica de alterar el ecosistema a
través de la tala del bosque, la agricultura, y el uso del fuego.
Otros sitios que también muestran evidencias claras de poblamiento, son el río
Ceibo y la desembocadura de los ríos Coto Brus, Cabagra y Limón. Haberland (1961)
reporta una serie de montículos alineados en las márgenes del Río Ceibo. Este
autor ubica el área dentro de la fase arqueológica Boruca, con una edad de entre
1000 a 1500 (d.C.). Robert Drolet (1983) identifica una serie de aldeas y cementerios
cercanos a la desembocadura de los ríos Coto Brus, Cabagra, y Limón, y que él
denomina “murciélago”, entre los años 1980 y 1981. Dentro de la misma región, se
han encontrado una serie de montículos de hasta 2 m de altura en el sitio Finca
Remolino (Coronado, 2006).
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Al momento de la conquista, y alrededor del año 1563 existían pueblos como
Couto, Burucac, Cía, Uriaba, Xariaxaba, Yabo, Cabara, Duyba, Barezto, Tabicte,
Arobara, Cabangara, Quecabangara, Cuacua, Quecura, Baricara, Curubi, Turuca y
Ucacara. Estos eran pequeños asentamientos que se localizaban en las sabanas
(Sánchez y Arrea, 2004). Por esto, los techos de los ranchos de estos poblados se
construían con pasto de la sabana, el cual se colocaba en pequeños rollos que se
amarraban a una armazón de madera que a su vez era colocada sobre soportes
más gruesos que evitaban la entrada de agua. Estos techos podían durar hasta 40
años. Se utilizaban tres tipos diferentes de pastos. El pasto denominado de sabana
o peludo (bshac), el de comején (shupshus) y finalmente el de palito (su). Para la
construcción de un rancho se utilizan hasta 2 700 rollos de pasto (Stone, 1949).
Estos grupos humanos, podrían haber colaborado en la creación de las sabanas
al talar el bosque con hachas de piedra, y luego usar el fuego para eliminar el resto
de la vegetación. Dentro de las leyendas transmitidas de generación en generación,
están las que hacen referencia no solamente a los primeros habitantes del área,
sino a cómo estos, por orden divina, crearon las sabanas y utilizaron estos espacios
inicialmente para agricultura.
Dentro de las narraciones Bribris se relata que: “Los sorbLu y los Kambra
hicieron las sabanas. Ellos eran de semilla indígena, como los bribris. Ellos
sembraban, y donde sembraban la tierra, allí se convertía todo en zacate, no
volvían a crecer árboles, ni el maíz, ni otras cosechas. Dios los mandó al mar”
(Bozzolli, 1977). “KábLa, Kámbra son los primeros cultivadores de la tierra, se dice
que crearon la sabana de Buenos Aires, que eran malos, que Dios los mandó al mar”
(Bozzolli, 1977).
Por su parte, los Cabécares también tienen un relato que describe el origen de
las sabanas:
Según ellos, antes todo era montaña, pero Sibü envió una pareja de Talamanca,
la que inició el poblamiento de lo que hoy es Ujarrás y también crearon las sabanas.
Estos seres eran Arabulö y Sorbulö. Ellos podían construir herramientas de piedra. Sin
embargo, Arabulö no obedecía a Sibü y trabajaba de día y de noche cortando el
bosque. Entonces Sibü pidió a Sorbulö que destruyera las herramientas, y les quitó
el conocimiento para hacerlas. Cuando Sibü detuvo la deforestación, maldijo la
tierra, y desde entonces por eso no se puede sembrar. Sibü se llevó sus especies a la
montaña G. Padilla (comunicación personal, 13 de abril, 2019).
El rol del fuego en las sabanas
En 1891, según un testimonio de José Sotero Carrera Ortiz, las sabanas se
extendían de forma continua desde Ujarrás hasta Helechales, y cuando se iniciaba
un fuego en estas duraba hasta 15 días en apagarse (Barrantes, 2015).
Contemporáneo a la fecha del testimonio anterior, Henri Pittier hizo una visita a
22 | Guillermo Artavia y Gerardo Ávalos Historia natural del ecosistema de sabana del Valle…
Buenos Aires. En este viaje, el científico destacó la acción del agente de Policía, José
Figueroa Rucavado, en la conservación del pasto natural que constituía las
sabanas al afirmar:
aquel prohibía con mucho tino las quemas de las sabanas, pero, como no obstante
los vecinos las justificaban diciendo que las cenizas servían de abono, Figueroa había
permitido quemar después de los 25 de marzo de cada año, para que las lluvias
cayeran pronto sobre el terreno y la ceniza se aprovechara y no correr el riesgo de que
el viento las llevara a otros sitios (Chacón, 1986).
Las dos referencias anteriores, demuestran que el uso del fuego ha sido parte
integral de la existencia de las sabanas de Buenos Aires (Figura 5). Haberland (1961)
sugiere que las sabanas de Buenos Aires no representen la vegetación natural del
área, y que más bien son el resultado de la acción humana a través del uso
combinado de la agricultura y el fuego de una manera intensiva. Este
comportamiento, de tala del bosque y desarrollo de áreas de cultivo está
documentado a través del análisis de yacimientos de carbón y polen en lagos y
humedales neotropicales.
Figura 5. Fuego avanzando por sabana Bekis, marzo de 2017.
Fuente: Godínez, 2017.
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Las sabanas de Buenos Aires, sufren los embates del fuego por lo menos una
vez al año, principalmente durante la época seca, en la que se da una combinación
de ausencia de precipitaciones, presencia de abundante materia vegetal muy seca,
y fuertes vientos. Estos factores facilitan la propagación de fuegos, que afectan
amplias áreas de sabanas. También tienen lugar incendios de menor magnitud
durante la época lluviosa, estos abarcan desde unos cuantos metros cuadrados
hasta unas cuantas hectáreas. Para que estos fuegos sucedan, deben combinarse
un par de días sin precipitaciones y temperatura elevadas, para que el material
herbáceo sea susceptible de combustión (J. Ortíz, comunicación personal, 28 de
junio, 2018).
La exploración científica de las sabanas
Las exploraciones científicas de las sabanas se inician con el trabajo de José María
Figueroa en 1871 (Vargas, 2011). Figueroa elabora una serie de bosquejos, en los
que representa el área de sabana, principalmente en Buenos Aires y Ujarrás.
Además, hace referencia al uso continuo del fuego por parte de los pobladores.
En 1891, el Instituto Geográfico Nacional financia la expedición de Henri Pittier
y Adolphe Tonduz a la zona sur, en donde se documenta la existencia de sabanas y
se realizan las primeras identificaciones botánicas que incluyen géneros como
Eragrostis, Paspalum, Digitaria, Cyperus y Rinchospora, típicamente sabaneros.
Entre las especies identificadas por estos naturalistas, está Paspalum pictum,
colectada en la sabana Boruca por Pittier. Tonduz colectó en los alrededores del
poblado de Boruca, e identificó a Cyperus chorisanthus y Eleocharis durandii, ambas
especies endémicas. Otro aporte de Tunduz, fue el descubrimiento de la especie
Eleocharis sulcata (Díaz, 2015).
Carlos Wercklé (1909) en su obra titulada La Subregión fitogeográfica
costarricense apunta:
En la región del Río General se encuentran, a una altura de 200 m-400 m, extensos
helechales en lugares sin ninguna vegetación arbórea, donde los helechos de rizoma
corredor subterráneo cubren el suelo con exclusión de toda otra vegetación
formando un charral densísimo de 2m a 3m de altura... Unas colinas y montañas
áridas están cubiertas de zacate (gramíneas) de hoja angosta y tenaces con unos
pocos nances Byrsonima crassifolia, y unos pocos arbustos de “lengua de vaca”,
Conostegia, varias especies.
Paul Standley (1938), en su compendio de Flora de Costa Rica, muestra que la
vegetación de sabana no se extiende al norte de Costa Rica, excepto en pequeñas
áreas, pero que se ha desarrollado bien en Guanacaste, y en la parte sureste
húmeda en Térraba y Boruca cerca del Golfo Dulce. El mismo autor indica que las
sabanas son características del pacífico en Panamá. Standley identifica
24 | Guillermo Artavia y Gerardo Ávalos Historia natural del ecosistema de sabana del Valle…
especímenes y corrobora las identificaciones realizadas por Pittier y Tonduz en
1891 (Tabla 3).
Tabla 3. Plantas identificadas por Pittier y Tonduz (1891) y Stanley (1937),
en las sabanas Buenos Aires y Boruca
Especie Localidad de colecta
Paspalum lineare Sin datos
Paspalum multicaule Sabanas Buenos Aires y Boruca
Paspalum pictum Sabana Boruca (Pittier)
Rottboellia aurita Sin datos
Sporobolus ciliatus Sin datos
Sporobolus inclius Sin datos
Trachypogon montufari Sin datos
Cyperus chorisanthus Bosques de Boruca. Endémica (Tonduz)
Eleocharis durandii Sin dato. Endémica. (Tonduz)
Eleocharis interstincta Sabana Buenos Aires
Eleocharis plicarhachis Sabana Buenos Aires
Eleocharis sulcata Sabana Boruca (Tonduz)
Rynchospora armerioides Sabana Buenos Aires
Rynchospora clarkei Sabana Buenos Aires
Rynchospora cyperoides Sabana Buenos Aires
Rynchospora eximia Sabana Boruca (Tonduz)
Rynchospora glauca Sabanas Boruca y Buenos Aires
Rynchospora hirsuta Sabana Buenos Aires
Rynchospora longispicata Sin datos
Scleria lithosperma Sabana Buenos Aires
Scleria macrophylla Sabana Buenos Aires
Fuente: Standley, 1938.
Según León (1952), la sabana es la vegetación más típica del pacífico
costarricense. Este autor considera a la sabana como un tipo natural de vegetación,
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dominada por gramíneas y ciperáceas, y que ocupa espacios intermedios entre los
bosques deciduos. León ubica la presencia de sabanas en Térraba, Buenos Aires,
Ujarrás, Cabagra y Potrero Grande. Además, reporta que el principal uso de este
ecosistema es la ganadería, la cual fue muy importante entre los siglos XVIII y XIX
cuando eran administradas por misioneros franciscanos. Sin embargo, esta
actividad decayó debido a la disminución del área de sabana, como resultado de
las quemas repetidas las cuales convierten las sabanas en charrales poco aptos
para el pastoreo. Esta idea se contrapone, a la relación ecológica positiva que
parece existir entre el fugo y la vegetación de sabana. León también menciona el
uso del pasto de sabana para la construcción de los techos de ranchos. El uso del
pasto de sabana (Thrasya robusta) ha disminuido principalmente por la escasez de
este pasto nativo.
Sandner (1962) menciona que en las sabanas de Buenos Aires se criaba ganado
y que anualmente se enviaban alrededor de 1 500 a 1 600 reses al Valle Central.
También indica que alrededor de 1908, y según datos de Pedro Pérez Zeledón y
Elías Leiva, en Buenos Aires habían alrededor de 104 ranchos y 565 personas, y que
en la sabana que circundaba a esta población pastaban alrededor de 1 028 cabezas
de ganado, 300 caballos, y 721 cerdos.
Gómez (1986) apunta que fue Hellmuth Polakowsky el primer científico en
mencionar la presencia de sabanas en Costa Rica en 1879. L. Weibel y P. E. James
hacen los primeros mapas de distribución de sabanas en 1939 y 1942. Para 1943, el
Servicio Forestal de Estados Unidos publica “Forest types map of Costa Rica” e
incluye en esta cartografía a las sabanas. Para Gómez existieron sabanas
autóctonas en Costa Rica, en las cuales vivió la megafauna pleistocénica en un
ambiente abierto. Sin embrago, la extinción de la megafauna impactó la
permanencia natural del ecosistema, el cual se modificó aún más con la llegada de
la especie humana. Según Gómez (1986) la evidencia de la colonización humana se
refleja en la elevada abundancia de especies como el nance (Byrsonima crassifolia),
el jícaro (Crescentia alata), y el raspahuacal (Curatella americana) que aún
caracterizan a muchas de las sabanas.
Finalmente, en el 2006 el Instituto Nacional de Biodiversidad y The Nature
Conservancy exploraron la sabana La Esperanza, realizando un amplio trabajo de
identificación de especies botánicas. A la fecha, es la única sabana del sur del país
que cuenta con un inventario intensivo. Las demás sabanas presentan listas de
especies pero sin el registro geográfico de dónde fueron recolectadas las muestras.
Conclusiones
El ecosistema de sabana del sur de Costa Rica ha tenido la atención de prominentes
científicos, tanto nacionales como extranjeros, de diferentes campos. Sin embargo,
26 | Guillermo Artavia y Gerardo Ávalos Historia natural del ecosistema de sabana del Valle…
todavía falta por determinar su origen y evolución, y aclarar si tiene un origen
estrictamente antropogénico o son de origen natural.
La utilización del ecosistema de sabana en el sur de Costa Rica, es de larga data.
Así lo demuestran las evidencias arqueológicas. El uso habitacional, productivo e
incluso funerario, es bastante patente. En las sabanas localizadas en sitios de
mayor elevación, se pueden observar tumbas aborígenes, que fueron profanadas
décadas atrás.
El estudio de la flora de las sabanas, ha sido un tema importante desde el inicio
de la exploración científica. Sin embargo, es necesario profundizar el conocimiento
de la flora de la sabana, e incluir aspectos de su estructura y distribución espacial.
El efecto del fuego sobre dicho ecosistema, parece tener una muy amplia historia,
que se remonta incluso a antes de la conquista, y que se proyecta hasta nuestros
días. Se requiere implementar análisis temporales y espaciales, que monitoreen el
impacto del fuego sobre este ecosistema. Esto reviste especial importancia, pues
una parte considerable del área de las sabanas es sometida a fuegos provocados
cada año.
Finalmente, ante un escenario de cambio climático como el que se prevé, con
baja precipitación y altas temperaturas, podría afectar la distribución, estructura,
y composición de especies de estas sabanas. Se presume que el proceso de
calentamiento, podría extender el área de sabanas en el futuro cercano, por lo que
es de considerable importancia comprender la interacción entre comunidades con
Buenos Aires de Puntarenas y el ecosistema sabana presente es su territorio.
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Oportunidades y amenazas que presenta el
combate al COVID-19 para la geomática
en Uruguay
Opportunities and threats that the fight against
COVID-19 presents for geomatics in Uruguay
Rosario Casanova*
Miguel Gavirondo**
Eduardo Vásquez***
Fecha de recibido: 24 de julio de 2020
Fecha de aceptado: 30 de octubre de 2020
Resumen
La pandemia del COVID-19 permitió que, algunas herramientas geomáticas bien
establecidas en el ámbito profesional, pudieran ser apreciadas por el público y por
las autoridades de gobierno. Este nuevo posicionamiento se debe al uso de
la geomática como medio de comunicación y como instrumento para el apoyo a la
toma de decisiones. Hecho que es percibido como una gran oportunidad para la
geomática al generar una concientización del valor de sus métodos, tecnologías y
herramientas. Por otro lado, dicha exposición puede poner en evidencia ciertas
debilidades o limitaciones, en lo que refiere al despliegue y aprovechamiento de su
uso en todo su potencial. Tal es el caso de los análisis espaciales en los que se
necesita llegar a un nivel de detalle más alto o, cuando se pone en juego la
privacidad de los ciudadanos, como ocurre con las aplicaciones de seguimiento por
*
Facultad de Ingeniería, Universidad de la República, Uruguay, correo electrónico:
casanova@[Link]. ORCID: [Link]
**
Facultad de Ingeniería, Universidad de la República, Uruguay, correo electrónico:
miguelg@[Link]
***
Facultad de Ingeniería, Universidad de la República, Uruguay, correo electrónico:
evasquez@[Link]. ORCID: [Link]
Colaboradores: Carlos Chiale, correo electrónico: cchiale@[Link]; Paula Caram,
correo electrónico: pcaram@[Link]
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020: 29-41
30 | Rosario Casanova et al. Oportunidades y amenzas que presenta el combate al COVID-19…
cercanía o que integran la ubicación precisa de los lugares con personas
contagiadas.
En este artículo, se hace un breve análisis cualitativo de estos fenómenos,
enfocado al caso uruguayo, se enumeran las limitantes y riesgos que acarrea esta
exposición y se esbozan algunas oportunidades de mejora.
Palabras clave: herramientas geomáticas, tableros de control geográficos,
geolocalización, precisión de los geodatos, calidad de la información geográfica.
Abstract
The COVID-19 pandemic has allowed geomatic tools to be appreciated by the
public and by government, both as means of communication and as a relevant
instrument to support decision-making.
This is a great opportunity for geomatics, due to its visibility, highlighting the
value of its methods, technologies, and tools. On the other hand, this situation
exposes certain weaknesses or limitations of geospatial information regarding the
potentiality of its use. Some of these are related to the level of disaggregation of
the data or to the privacy of citizens, as what happens with the tools of proximity
monitoring and with studies about the mobility of people infected.
In this article, using the Uruguayan case, a brief qualitative analysis of these
phenomena is made, the advantages and limitations are listed and some
opportunities for improvement are outlined.
Key words: Geomatic tools, dashboards, geolocation, precision of geodata, quality of
geographic information.
Introducción
La pandemia del COVID-19 propició, en los medios masivos de comunicación, una
cobertura cuasi excluyente, desde el mes de marzo de 2020 y que se extiende a la
fecha. En dicho contexto, ha sido notoria la exposición que han cobrado algunas
herramientas geomáticas, como los tableros de control o de operaciones
(operations dashboards), siendo el más popular de ellos, el elaborado en la
Universidad Johns Hopkins, 1 aunque no el único. Estas herramientas, por lo pronto
bastante establecidas y aceptadas por la comunidad geomática, han cobrado una
alta visibilidad para el gran público, al ser presentadas diariamente en cualquier
informativo de televisión, portal de noticias web o red social con un alto número
de visitas (Tribollet, 2020).
1
Tablero de operaciones de la Universidad de John Hopkins. Recuperado de
[Link]
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En el contexto de Uruguay, el tablero 2 del SINAE (Sistema Nacional de
Emergencias), es sin duda, una de las metáforas ubicuas del estado de situación
diaria del COVID-19.
En el presente artículo se realiza en un primer apartado, una evaluación
cualitativa sobre la percepción general del valor de las herramientas geomáticas
para la comunicación, el conocimiento y la gestión. Luego, se analizan algunas
limitantes que restringen un mejor aprovechamiento de los datos geoespaciales.
Posteriormente, se consideran los riesgos que dicha exposición acarrea.
Finalmente, se reflexiona sobre algunas oportunidades de mejora que podrían
redundar en un mejor posicionamiento de la geomática y su relevancia social.
Evaluación cualitativa
A nivel general se aprecia por parte de la ciudadanía, una valoración muy positiva
del uso de las geo-herramientas en las tareas de comunicación y el conocimiento
general. Esto se percibe, por ejemplo, en el requerimiento de mayor detalle en el
espacio y en el tiempo de información georreferenciada (Rolnik, 2020), en la
permanencia de herramientas embebidas en portales diarios, en organismos de
gobierno, etc., y en su disponibilidad en múltiples plataformas (Tribollet, 2020).
En el caso particular del Uruguay, desde que los primeros casos de contagio
fueron detectados —13 de marzo del 2020—, la Presidencia de la República, a través
del Sistema Nacional de Emergencias (SINAE), emprendió una estrategia
comunicacional basada inicialmente, en una rueda de prensa diaria y en la emi-
sión de un informe de situación que incluye —a la fecha—, además de la
información descriptiva, un tablero operacional que presenta la distribución
geográfica, a nivel departamental, de los casos positivos de COVID-19, así como un
conjunto de indicadores sobre el estado de la pandemia en Uruguay.
Complementariamente, como estrategia masiva de comunicación se han utilizado
las redes sociales, particularmente, desde el SINAE y Comunicación de Presidencia
se publican permanentemente anuncios en Twitter referentes a las medidas,
acciones y políticas estatales adoptadas de los datos diarios vinculados a esta
pandemia, incluyendo la imagen del tablero operacional mencionado.
En este sentido, esta estrategia comunicacional del Estado uruguayo ha sido
objeto de múltiples análisis en fuentes periodísticas internacionales como la BBC
(BBC, 2020).
Dicho tablero operacional se ha convertido en la referencia nacional de
la población y los medios de comunicación para obtener información sobre la
2
Tablero del Sistema Nacional de Emergencias de Uruguay, [Link]
emergencias/pagina-embebida/visualizador-casos-coronavirus-covid-19-uruguay.
32 | Rosario Casanova et al. Oportunidades y amenzas que presenta el combate al COVID-19…
Figura 1. Tablero Operacional de Casos Oficiales de COVID-19 para la República Oriental
del Uruguay para el 15 de julio de 2020.
Fuente: SINAE, 2020.
cantidad de casos activos, recuperados y fallecidos de COVID-19 a nivel nacional y
departamental. Así como para consultar la cantidad de testeos realizados
diariamente,cantidad de pacientes positivos internados en cuidados intensivos,
personal de salud contagiado y los datos a nivel mundial y de diferentes países. De
acuerdo con la información suministrada por SINAE, dicha herramienta tiene del
orden de 200.000 visitas diarias y más de 18 millones y medio de visitas acumuladas
desde sus inicios (del 9 de abril al 15 de julio de 2020), tal como se presenta en la
gráfica de la Figura 2.
En lo que refiere al uso de los datos geoespaciales para la gestión de la
pandemia, se destaca su aplicación a nivel interno del SINAE como apoyo a la toma
de decisiones del gobierno nacional, mediante el Monitor Integral de Riesgos y
Afectaciones (MIRA). 3 Herramienta que es utilizada para el cruzamiento espacial de
datos demográficos, datos de salud (como ser disponibilidad de camas en CTI y
localización de los centros asistenciales), información sobre zonas vulnerables, con
los datos de localización de los casos positivos. Análisis que permite realizar un
seguimiento detallado de dichos casos e identificar posibles focos de contagio.
Todos ellos son aspectos altamente relevantes para enfrentar esta pandemia y
que posibilitan la toma de decisiones y formulación de acciones oportunas (VTV,
2020).
3
Recuperado de: [Link]
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 33
Figura 2. Estadísticas de acceso al Tablero Operacional de Casos de Coronavirus en el
Uruguay para el 15 de julio de 2020.
Fuente: SINAE, 2020.
Complementariamente, como herramienta de seguimiento de casos se ha
desarrollado una aplicación móvil, llamada “CoronavirusUY”, realizada bajo la
coordinación de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y
Conocimiento (AGESIC). 4 En su última actualización se incorpora la tecnología de
alerta de proximidad con personas contagiadas, desarrollada por Apple y Google
(Google, 2020).
Dicha aplicación ha cobrado gran interés por la población ya que cuenta con
más de 421 000 descargas hasta el 22 de julio de 2020, según información aportada
en medios de prensa nacionales (De Marco, 2020).
Para la población total del Uruguay, que es del orden de los 3.5 millones de
habitantes, los números presentados son elevados y muestran, de alguna manera,
una apertura de la ciudadanía a la utilización de herramientas y aplicaciones
geomáticas para combatir el COVID-19.
Limitantes técnicas y formales para un mejor aprovechamiento
Ahora bien, cuando se quiere profundizar en el uso de la geomática para tareas de
análisis espacial (como ser el cruce de variables geográficas para encontrar
eventuales causas o analizar escenarios posibles), que es su gran diferencial,
surgen algunas limitantes.
4
Recuperado de: [Link]
conocimiento/
34 | Rosario Casanova et al. Oportunidades y amenzas que presenta el combate al COVID-19…
Muchos de los datos (o geodatos) que se consideran útiles para profundizar en
los análisis de cara a una mejor gestión territorial, presentan calidades no del todo
adecuadas, ya sea por su exactitud geográfica, resolución temporal o linaje.
En el caso de Uruguay, en este aspecto sobresale la necesidad de contar con
datos sociodemográficos actualizados que, si bien están georreferenciados, fueron
relevados en el año 2011 en el Censo Nacional de Población y Vivienda realizado
por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Esta desactualización limita las
posibilidades del análisis geomático ya que la toma de decisiones y elaboración de
políticas basadas en estos pueden atentar contra la eficiencia de las acciones y
planes que se propongan. Asimismo, como el INE no publica dichos datos en
formato geo-amigable, se requiere la realización de procesos previos por parte de
los usuarios, para que puedan ser utilizados análisis espaciales.
Si bien existen algunos otros datos geoespaciales, como ser las redes de
infraestructura (agua potable, saneamiento, entre otros), los locales de enseñanza,
etc., que están disponibles al público, otros muchos no lo están. Lo que se agrava
con el hecho de que no todos estos datos son directamente integrables en un
proyecto de análisis espacio-temporal.
Por otro lado, la discusión académica sobre la utilización de datos privados, que
involucra la componente espacial, para la lucha contra el COVID-19 ya se está
dando en Uruguay. En un artículo publicado recientemente, Gustavo Betarte y
otros investigadores de la Universidad de la República analizan los desafíos de
seguridad y privacidad en la implementación de soluciones de rastreo de
proximidad. Dicha tecnología ya se encuentra en uso en el país a través de la última
actualización de la aplicación Coronavirus UY. 5 En este desarrollo se solicita a los
usuarios su autorización para realizar el uso de los datos capturados por sus
dispositivos móviles para el envío o recepción anónima 6 de códigos.
Adicionalmente, se preserva la privacidad e identidad tanto de quienes la usan
como de quienes autorizan la comunicación anónima de su contagio.
Dando cumplimiento con la normativa internacional y nacional vigente, el dato
de localización del individuo es información que debe ser protegida. El derecho a
la privacidad es reconocido en el mundo entero y a nivel global y está considerado
en diversos acuerdos internacionales como en la Declaratoria Universal de los
Derechos Humanos. 7 A nivel país, además de la aplicación de dichas normas
5 Aplicación CoronavirusUY: [Link]
coronavirus-aplicacion-alerta-de-exposicion
6 Anonimato que se maximiza con la generación de códigos aleatorios que cambian cada 15 minutos.
7 Acuerdos como ser: Reglamento Europeo N° 2016/679; Convenio N° 108 del Consejo de Europa y su
protocolo de noviembre de 2001; Estándares en Protección de Datos Personales para los Estados
Iberoamericanos emitidos por la Red Iberoamericana de Protección de Datos de junio de 2017;
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 35
internacionales se cuenta con normativas nacionales 8 que velan por la privacidad
de los datos. Protección que se alinea con la visión sostenida por el Estado
uruguayo, en el combate al COVID-19, de preservar la información personal
brindando solamente datos generales de los casos y con un nivel mínimo de
desagregación. En este sentido, en abril del 2020, y en virtud de la Emergencia
sanitaria, la Unidad Reguladora y de Control de los Datos Personales (URCDP)
elaboró un documento 9 que brinda recomendaciones para personas y entidades
públicas o privadas que trabajen con datos personales asociados al coronavirus
COVID-19. El documento contiene información sobre los requisitos para el
tratamiento de datos sensibles, quienes son los sujetos legitimados para
el tratamiento de datos de salud, consentimiento del titular, principios generales
de la Protección de Datos Personales y enlaces de interés sobre el marco jurídico
nacional vigente en la materia, entre otros. Asimismo, el texto recuerda que el
empleo de información personal se encuentra alcanzado por normas que
reconocen el derecho a la Protección de Datos Personales como un derecho
fundamental y fomenta el uso responsable de dicha información procurando
alcanzar su equilibrio con otros derechos.
Consecuentemente, estos principios ocasionan, en cierta medida, otra
limitante que refiere a la existencia de restricciones formales de acceso a los datos
primarios. A modo de ejemplo, el Ministerio de Salud Pública no especifica en qué
ciudades, barrios o manzanas se detectan los casos de las personas diagnosticadas
positivas de COVID-19, sino que la información pública llega solamente a nivel de
los departamentos (división administrativa mayor). Es decir, el nivel de desa-
gregación permitido es muy bajo para el caso de análisis territoriales de detalle.
Esto quedó en evidencia para el Departamento de Geomática del Instituto de
Agrimensura de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, cuando
se propuso replicar una investigación extranjera referida al estudio de factores
determinantes para la propagación del COVID-19 y requirió disponer de geodatos
nacionales que no estaban accesibles. Además, se enfrentó con la dificultad, no
menor, referida al escaso nivel de detalle y desactualización de la información. La
ausencia de accesibilidad a datos adecuados es una limitante que restringe el
Protocolo de Modernización del citado Convenio aprobado por el Comité de Ministros del Consejo
de Europa el 18 de mayo de 2018.
8 En Uruguay las siguientes normativas protegen los datos personales: Ley N°18.331 de 11 de agosto
de 2008; Ley N° 19.670 de 15 de octubre de 2018; Decreto N° 414/009 de 31 de agosto de 2009 (que
viene a reglamentar algunos aspectos de la ley 18.331); el Decreto N° 64/020 de 17 de febrero de
2020 (que viene a reglamentar varios artículos de la ley N° 19.670 y un artículo de la ley N° 18.331).
9
Recuperado de [Link]
noticias/recomendaciones-para-tratamiento-datos-personales-ante-situacion-emergencia
36 | Rosario Casanova et al. Oportunidades y amenzas que presenta el combate al COVID-19…
conocimiento y dimensionamiento real de la pandemia, así como la realización de
investigaciones relevantes y complementarias (Rolnik, 2020).
Riesgos de la “nueva” exposición de la información geoespacial
Esta “repentina” visibilidad que ha cobrado el uso de la información geoespacial
presenta ciertos riesgos, que se han identificado en una lista no exhaustiva ni
ordenada por importancia, la cual detalla a continuación:
• Abuso por parte de los propietarios de los datos geoespaciales. El uso de la
información geoespacial para gestionar la pandemia y su frágil límite con la
privacidad individual es objeto de intensos debates, a nivel ideológico y legal,
que podrían desembocar en una percepción negativa de la geomática al no
quedar claramente expuesto el límite entre los aspectos éticos y técnicos.
Muchos científicos manifiestan su preocupación sobre el hecho de que, a través
de la búsqueda de respuestas para gestionar situaciones de emergencia
sanitaria, puedan surgir solución+es que resulten en sistemas que permitan una
bio-vigilancia estricta de la sociedad en general. En el caso de algunos países
asiáticos, el énfasis, para la detección y el seguimiento de casos positivos de
COVID-19, está puesto en la detección individual mediante la vigilancia digital
constante y estricta de las personas contagiadas, a través de sus dispositivos
personales. El uso de los teléfonos móviles y las tarjetas de crédito pasarían a
ser instrumentos de control que permiten trazar los recorridos de sus
portadores.
La geomática podría interpretarse, entonces, como una tecnología que
“invade” la privacidad de las personas, publicando o dotando a los propietarios
de dichas herramientas de información privilegiada, como ser los domicilios,
datos la movilidad y costumbres de los individuos (Preciado, 2020).
• Desaprovechamiento de la oportunidad para cobrar relevancia más allá de lo
comunicativo. Sin dejar de apreciar el valor que tiene la geomática como
herramienta de comunicación, el riesgo de que su aporte se limite a ser “ese
mapita digital que aparece en la televisión” ahora devenido un tablero de
control geográfico, es evidente (Buzai, 2020).
La geomática y los sistemas de información geográfica permiten modelar,
mediante el uso de datos geoespaciales específicos, una situación particular del
territorio en estudio. Por ello, la calidad de la cartografía resultante de las
predicciones generadas y de los resultados obtenidos de las aplicaciones
realizadas sobre ellos, dependen de los datos ingresados y de la pertinencia de
los procesos desarrollados.
En este sentido, la comunidad geomática debe jugar un rol destacado para
promover y crear conciencia sobre la importancia de contar con datos
actualizados y de buena calidad, así como incentivar la formación de recursos
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 37
humanos en estas áreas. Sería un paso atrás en el futuro de la información
geográfica, que la mirada de los gobernantes y de la sociedad en general, quede
restringida a la comunicacional. En otras palabras, que sólo se aprecie el
potencial semiótico de las herramientas existentes, perdiéndose su capital
fundamental: la potencia de captura, procesamiento, análisis y simulación de
la información espacio-temporal (Dangermond et al., 2020).
• Sobrevaloración de la geomática como LA herramienta de combate al COVID-
19. Las herramientas geomáticas, para dar respuesta a situaciones de
emergencia, principalmente sanitarias, han sido ampliamente usadas durante
mucho tiempo. Aplicaciones que se han utilizado en la creación de mapas
basados en análisis espaciales, para la construcción de modelos para realizar
simulaciones y predicciones, así como para elaborar soluciones y guiar los
relevamientos de datos. (Dangermond et al., 2020).
Pero, es evidente que la geomática es “UNA” entre un conjunto de herramientas
para el combate al COVID-19. No es la única y tampoco es la más importante.
Por lo tanto, la tentación de pensar a la geomática como la mejor opción del
combate a la pandemia es un gran riesgo. Estas exageraciones son frecuentes
en los profesionales de cada rubro y, principalmente, en las empresas que
venden soluciones geoinformáticas, etc.
Oportunidades de mejora
Como puede apreciarse, la geomática ha cobrado inesperadamente una relevancia
general inusitada pero positiva. Este hecho presenta, dadas las limitaciones y los
riesgos descritos, grandes desafíos para la comunidad de profesionales y
académicos que la integran. En este sentido, se enumeran algunas oportunidades
de mejora de ciertos aspectos que pueden aportar a un salto de calidad en el
posicionamiento de la geomática, en sus métodos, tecnologías y herramientas así
como en su democratización y adopción por el público en general:
• Necesidad de generación y difusión de datos adecuados. Como ya se mencionó
tanto la captura, la actualización y el procesamiento básico de geodatos con
estándares de calidad suficientes, se vuelve crucial para que la geomática
pueda aportar, aún más en el análisis y conocimiento de situaciones con
componente territorial (Boulos y Geraghty, 2020).
Para ello, es necesario que las instituciones (privadas, pero sobre todo, las
públicas) entiendan que invertir en la obtención y actualización permanente de
bases de datos geográficas nunca puede ser considerado un gasto sin retorno.
Ejemplo de ello es el reciente “Proyecto para la generación de imágenes,
38 | Rosario Casanova et al. Oportunidades y amenzas que presenta el combate al COVID-19…
modelos digitales y cartografía”, 10 coordinado por el equipo técnico de la
Infraestructura de Datos Espaciales de Uruguay. 11 (IDE Uy). Proyecto que
permitió disponer de algunas bases cartográficas actualizadas y de imágenes
digitales a nivel nacional. Hecho que si bien ha significado un gran avance en lo
que refiere a disponer de datos nacionales actuales, requiere para mantener la
inversión, de la realización periódica de vuelos nacionales o regionales, de
similares características y no en el largo plazo. Aún mejor sería que el uso de
imágenes satelitales de alta resolución, que ya se están produciendo a gran
escala, fuera una política habitual de actualización de geodatos nacionales.
Otra muestra de periodicidad en la captura de datos refiere a los relevamientos
censales que lleva adelante el INE (institución que integra la IDE nacional) para
los que sería deseable que exista una política de actualización permanente. En
este sentido, el cometido de la IDE Uy de liderar la articulación y el
fortalecimiento de la producción cartográfica, así como que el acceso de la
información geográfica fiable y oportuna cobra un rol protagónico e
imprescindible.
• Accesibilidad a geodatos simplificada. Es necesario avanzar en la simplificación
del acceso a los geodatos, no alcanza con que los mismos estén capturados y
actualizados, sino que, su disponibilidad sea tan importante como lo anterior.
El país ha avanzado en este punto, pero aún falta mucho camino por recorrer.
En este sentido, se ve como uno de los puntos clave el desarrollo y avance de
geoservicios con los estándares que se establezcan.
Una de las ventajas o consecuencias directas de este modelo, es que el control
de calidad de los geodatos se hace de manera “cruzada” entre los diferentes
organismos que participan de la iniciativa. Cada uno de ellos es responsable de
la información que produce y, a su vez, puede controlar y ser controlado por los
demás, en cuanto a la calidad de la información geoespacial que produce y
publica. Este hecho, lejos de ser una amenaza, es en realidad, una gran
oportunidad para la comunidad de usuarios y la sociedad en general, ya que es
el sistema en su totalidad quien se ve favorecido por una mejora general en la
10
Recuperado de [Link]
presentacion-del-geoportal-ideuy
11
De acuerdo a la página oficial de la IDE: “ La Infraestructura de Datos Espaciales fue creada por los
Art. 35 y 36 de la Ley 19.149 de 2013 como un órgano desconcentrado de Presidencia de la
República, con autonomía técnica. Su cometido es liderar la articulación y el fortalecimiento de la
producción y el acceso de la información geográfica del Uruguay para que sea fiable, oportuna,
interoperable, de alta calidad, y brinde apoyo en la toma de decisiones para el desarrollo nacional;
esto incluye a organismos públicos, academia, empresas y ciudadanos. Se inspira en los principios
de cooperación y coordinación entre las administraciones, así como en la transparencia y el acceso
a la información pública.” Recuperado de [Link]
espaciales/institucional/creacion-evolucion-historica
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 39
calidad de la información geográfica y, en última instancia, por las decisiones
que se tomen a partir de dichos datos.
• Posicionamiento de la geomática como herramienta indispensable de gestión
para las autoridades. Parece notarse una mejora en la valoración que las
autoridades nacionales tienen sobre las herramientas geomáticas, pero este
hecho no debe sólo circunscribirse al aspecto de la comunicación. Hace falta
que los gobernantes entiendan y valoren además y, principalmente, las
capacidades de análisis que la geomática permite, a partir de buenos da-
tos, buena tecnología y buenas prácticas, todas bien combinadas con buenos
recursos humanos. (CEPAL, 2020). A la capacidad de análisis le podemos
agregar dos perspectivas nuevas: la capacidad de simulación a partir de da-
tos reales y la capacidad de analizar enormes volúmenes de datos geográficos,
esto último conocido como el “big data geográfico”.
El gran desafío, que aún persiste, es el reconocimiento de la geomática como
herramienta indispensable para el apoyo a la toma de decisiones de políticas,
tanto del sector público como privado, que va más allá de situaciones de riesgo
como es la pandemia del COVID-19. Incluso, algunos autores levantan la
bandera del derecho de todos los ciudadanos a ser geo-informados y que el
derecho a la geoinformación debe ser el principio directriz de las autoridades
geográficas (Ugeda, 2020).
Finalmente, es importante destacar que, si bien el uso de los datos y las tecnologías
geoespaciales han jugado un papel muy importante como respuesta a la pan-
demia, su aporte no ha finalizado, ya que cobrará un rol primordial a medida que
se vuelva a “abrir” el mundo (Data, 2020). Se debe seguir avanzando y pasar de la
respuesta a la recuperación y después a la reapertura, para lo cual la geomática
tiene mucho para aportar, ya sea representando tendencias, resiliencia
comunitaria o analizando diversos impactos y riesgos (Geraghty, 2020).
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Desaparación forzada en Colombia:
las territorialidades construidas en el
departamento de Antoquia entre la materialidad
y los significados
Forced disappearance in Colombia: the territorylities
built in the department of Antoquia between
materiality and meanings
Elena Cifuentes Ortiz*
Johan Andrés Avendaño**
Fecha de recibido: 1 de julio de 2020
Fecha de aceptado: 13 de noviembre de 2020
Resumen
La desaparición forzada es una violencia que en su materialidad configura,
construye y produce el espacio geográfico. Así, los análisis espaciales que se
hagan de esta, permiten evidenciar que su perpetración hacia el ser que la
padece, va más allá de un espacio meramente concebido desde las coordenadas
físicas de ubicación de los lugares donde sucede y de los lugares en que son
halladas las víctimas desaparecidas en sus restos mortales, su dimensión también
sobrepasa los momentos de estos acontecimientos. En este sentido, la
materialidad de esta violencia presentará una amplificación compleja en un
espacio no absoluto, pues este se relativiza por las relaciones vivenciales
experimentadas, mostrando la producción de territorialidades desde las
multiplicidades posibles dadas en los territorios.
Palabras clave: desaparición forzada, complejidad relacional, espacio relativo y
vivencial, territorialidad.
* Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Bogotá Colombia, correo electrónico:
elenacifuentes86@[Link]
** Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Bogotá, Colombia, correo electrónico:
jaavendanoa@[Link]
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020: 43-81
44 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
Abstract
Enforced disappearance is a violence that in its materiality configures, builds and
produces geographic space. Thus, the spatial analyzes that are made of this,
make it possible to show that its perpetration towards the being that suffers it,
goes beyond a space merely conceived from the physical coordinates of the
location of the places where it happens and the places where the victims
disappeared in their mortal remains, their dimension also exceeds the moments
of these events. In this sense, the materiality of this violence will present a
complex amplification in a non-absolute space, since it is relativized by the
experiential relations experienced, showing the production of territorialities from
the possible multiplicities given in the territories.
Key words: enforced disappearance, relational complexity, relative and experiential
space, territoriality.
Introducción
Intentar una aproximación geográfica de análisis sobre la desaparición forzada,
implica tener presente que este tipo de violencia está circunscrita por múltiples
particularidades, factores y dimensiones, dinamizadas por la configuración de
poderes en sus diferentes espacialidades (Cifuentes y Avendaño, 2020). De igual
manera, es importante partir de la intención en su materialidad, pues esta
violencia tiene un sentido lógico-sistemático, calculado y doloroso; pues plantea
desde una lectura implícita, que una persona es desaparecida para que nunca
aparezca, en el interés de impunidad que persigue quien la ejecuta (CNMH, 2016)
y es justo ese sentido el que hace que el acercamiento a conclusiones de verdad
represente complejos retos, los cuales no desdibujan la producción del espacio
que subyace de la complejidad relacional vivencial que propone su materialidad
en un espacio geográfico y que en este caso, será el departamento de Antioquia
en el noroccidente de Colombia. Considerado como el departamento más
victimizado del país, cualquiera que sea la modalidad de violencia con respecto a
otro departamento, Antioquia siempre se ubica en el primer lugar en una relación
casi de tres a uno (Giraldo, 2015). Esa es la razón principal que llevó a la selección
del área de estudio de la siguiente reflexión, sin desconocer que en otros ámbitos
es necesario ampliar a otras geografías.
De esta manera, se hablará inicialmente del contexto de 113 personas
desaparecidas, aparecidas muertas, 1 caracterizadas como población centro del
1
El concepto de “personas desaparecidas, aparecidas muertas” se propone a partir de la categoría,
“Estado de la desaparición” contenida en el Registro Nacional de Desaparecidos (RND), la cual
presenta tres variables de información: “Apareció Vivo”, “Apareció Muerto” y “Continúa
Desaparecido”. Así, la población delimitada objeto del análisis presentado, corresponde con
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 45
presente análisis, en un periodo entre 1993 y 2016. 2 Mencionando que la categoría
sobre la materialidad de la desaparición forzada se entenderá como aquella
condición dada por la concreción de esta violencia específicamente en dos
hechos: la desaparición de la persona y posterior hallazgo en sus restos mortales
(Cifuentes, 2020). Seguido al contexto, se abordarán los movimientos 3 de esta
materialidad en el espacio y en el tiempo desde un análisis multiescalar y
singular. Finalmente, se presenta un análisis sobre la configuración de
territorialidades a partir de la amplificación espacial de esta violencia desde el
espacio y tiempo. Mostrando que las territorialidades derivadas de esta
materialidad no se configuran en el espacio y tiempo absolutos, sino relativos a
una espacialidad vivida y de complejidad relacional. En suma, no queda la menor
duda que la desaparición forzada y todos los matices que las embarga, es un tema
de relevancia para la geografía con foco en Colombia, pero con perspectiva a
reanimar este tipo de reflexiones a nivel mundial.
Víctimas mortales de la desaparición forzada en Antioquia entre los
años 1993 y 2016. Comportamiento de los datos y características de
la población
De acuerdo con los datos históricos para el periodo 1938 a 2015, Colombia
presentó un total de 110 833 casos de personas desaparecidas (Segura y Ramírez,
2015). De este total, 16 516 casos correspondieron al departamento de Antioquia,
personas reportadas inicialmente como desaparecidas y que, a través de las diligencias de
búsqueda y recuperación de restos mortales en su mayoría exhumados, su estado final en el RND
data como apareció muerto.
2
Esta temporalidad se define a partir del tratamiento metodológico de la información disponible,
donde tuvo lugar una depuración de los datos con relación a aquellos que presentaban las
variables de interés para el análisis.
3
Según los resultados observados en la espacialización de la información, se establecieron las
siguientes categorías para analizarlos: -flujos interdepartamentales: definidos por los
acontecimientos de desaparición, sucedidos en diferentes municipios de Antioquia y de hallazgos
posteriores, dados en municipios de otros departamentos. -Flujos intermunicipales: definidos por
desapariciones dadas en unos municipios antioqueños y posteriores hallazgos en otros
municipios antioqueños. Singularidad espacial intramunicipal: esta categoría muestra
los comportamientos espaciales de la desaparición y hallazgo de los restos mortales, al interior de
los municipios; básicamente expresados en tres circunstancias: una relacionada con las
desapariciones y hallazgos dados en el mismo municipio, donde no fue posible profundizar más allá
de la escala espacial municipal. La segunda, tendrá que ver con los flujos interveredales: los cuales
se definieron con las desapariciones dadas en unas veredas, cuyos hallazgos de los cadáveres se
dieron en otras veredas y -Espacialidad puntual veredal: en esta categoría se ubicaron los casos
cuyas desapariciones y posteriores hallazgos de los cuerpos, se dieron en la misma vereda.
46 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
de los cuales 5 912 se clasificaron como desapariciones presuntamente forzadas y
488 con un estado de aparecidos muertos (RND, 2015). 4
El comportamiento de las cifras sobre desaparición forzada tanto para
Antioquia como para Colombia en general, puede estar en alguna medida,
influenciado por los vacíos y subregistro de la información, pues solo hasta el año
2000 con la Ley 589 de 2000, esta práctica fue tipificada como delito y apenas a
partir de ésta se empezaron a diseñar e implementar instrumentos para la
formulación de política pública, como la creación de la Comisión de Búsqueda de
Personas Desaparecidas (CBPD), el RND 5 y el Mecanismo de Búsqueda Urgente
(MBU) 6, esencialmente para dar cumplimiento a las disposiciones de ley, así como
para incluir esta práctica violenta con un sentido propio de delito dentro de la
operatividad de la justicia. Antes de la expedición de la norma, la desaparición
forzada era tratada tan sólo como un delito de secuestro o de homicidio
minimizando peligrosamente su complejidad.
Entender estos contextos en términos de tiempo y de desarrollo del conflicto
en el país, es reconocer que parte de las víctimas de desaparición forzada como
los hechos asociados, quedaron sin posibilidad de registrarse o sin posibilidad de
conocerse, pues a mayor tiempo, la posibilidad de recuperar información para la
alimentación de un sistema como lo es el Registro Nacional de Desaparecidos, se
hace más remota. Las personas que reconocen los hechos asociados a las
desapariciones, en su mayoría familiares, con el paso de los años pueden perder
detalles valiosos o pudieron haber estado o aún estar sometidos a amenazas que
les haya impedido denunciar su caso; haber sido sometidos a la misma u otro tipo
de violencias como persecuciones, desplazamiento forzado, asesinatos por
4
Datos extraídos del Registro Nacional de Desaparecidos (RND).
5
Registro Nacional de Desaparecidos (RND), reglamentado solo hasta el año 2005, por el Decreto
Nacional 4218. Es un sistema técnico, conformado por diferentes plataformas tecnológicas, las
cuales recogen, almacenan, administran, gestionan y presentan información sobre personas
desaparecidas y cadáveres en condición de no identificados. Este sistema es gestionado por
diferentes entidades estatales intervinientes como lo define la Ley 589 de 2000. Dentro del RND, se
encuentra el Sistema de Información Red de Desaparecidos y Cadáveres (SIRDEC), en el cual
se registran de manera permanente a partir del año 2007, reportes de personas desaparecidas e
información de cadáveres sometidos a necropsia médico legal; así mismo, los casos
retrospectivos a dicha fecha. Esta información se administra en módulos: módulo de
desaparecidos y módulo de cadáveres, los cuales permiten su comparación en lo que
se denomina “cruce técnico o referencial de información”. Cuando las coincidencias entre
características son altas, puede orientarse la identificación de un cuerpo; sin embargo, lograrlo es
un proceso complejo pues existe dependencia de la cantidad y del estado de la información
antemortem y postmortem contenida tanto en el módulo de desaparecidos como en el de
cadáveres.
6
Mecanismo de Búsqueda Urgente (MBU), reglamentado solo hasta 2005 por la ley 971.
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 47
atreverse a preguntar por lo sucedido; asesinato de otros familiares, o
simplemente haber muerto por razones diferentes al conflicto y con ello la
posibilidad de denuncia y registro de información.
Es fundamental reconocer que las cifras por si solas jamás permitirán un
acercamiento a la profundidad del fenómeno, entendida esta como todas las
multiplicidades que definen su drama en el tiempo y en el espacio. No obstante,
no se puede desconocer que para el investigador sí plantean un punto de partida
importante y potencial sobre el cual desglosar sus análisis y posteriormente
consolidar sus conclusiones, allí los análisis geográficos son fundamentales.
Particularmente, para los fines de la investigación en la que se suscribe el
presente artículo, la revisión de los datos significó reconocer diferentes
dificultades en ellos, evidenciando un vacío de información relevante; por esto
mismo, implicó hacer una exhaustiva verificación de la población objetivo.
Se partió de una población total inicial de 487 casos de personas desparecidas
aparecidas muertas, las registradas para el departamento de Antioquia, en una
temporalidad inicial entre 1980 y 2015. Dicha población tuvo una primera revisión
según el número de casos por municipio de desaparición, tomándose
metodológicamente aquellos municipios que presentaban por encima de los
cinco casos, con excepción del municipio antioqueño de Amalfi, cuyos cuatro
casos presentaron información suficiente para ser incluido en el estudio,
quedando un total de 327 casos (Tabla 1).
Definida esta población por municipio, se siguió con una revisión caso por
caso para verificar en estos, la información disponible y su estado según las
categorías de interés. Se observó que la mayoría de los casos no estaba asociada
con un cadáver directamente, pues solo 36 de estos contaban con esta
información necesaria para verificar el estado mortal del desparecido, así como
para determinar las variables temporales y espaciales del estado de la aparición.
Partiendo de este panorama se decidió indagar las variables de interés, revisando
los campos de información textual: “Breve descripción de los hechos” y
“Seguimiento del caso”, 7 en cada uno de los registros.
La información revisada en los campos mencionados, a su vez, mostró nuevas
situaciones que llevaron a delimitar aún más la población, por ejemplo, de los 327
registros revisados, en una gran parte no se encontró información sobre
momento y lugar de hallazgo de la persona desaparecida, por lo tanto, fueron
excluidos. En otros casos se pudo establecer que no se trataba de desapariciones,
sino de asesinatos directos mencionados en los relatos y que, para el contexto del
conflicto en ese momento, los familiares debían enterrar a sus seres queridos en
7
Las categorías: Breve descripción de los hechos y Seguimiento del caso, hacen parte de Los campos
del SIRDEC del RND.
48 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
Tabla 1. Desaparecidos aparecidos muertos por municipio.
Antioquia 1980-2015
Población de desaparecidos en Antioquia por encima de los cinco casos, por
municipio
Amalfi 4
Anorí 5
Argelia 7
Briceño 7
Campamento 6
Carepa 10
Chigorodó 6
Dabeiba 19
El Carmen De Viboral 11
Frontino 9
Granada 24
Ituango 34
La Ceja 5
Mutatá 9
Nariño 14
Necoclí 13
Puerto Berrío 6
San Carlos 34
San Luis 9
Sonsón 8
Sopetrán 8
Tarazá 8
Turbo 53
Urrao 6
Total general 327
Fuente: SIRDEC/RND. Elaboración propia a partir de Cifuentes, 2020.
las mismas fincas o en los cementerios locales, sin posibilidad de legalizar sus
muertes, estos casos también se excluyeron. Finalmente, a través de este proceso
se llegó a una población de 113 casos de personas desaparecidas aparecidas
muertas (Tabla 2). Plantear estas aclaraciones metodológicas es fundamental
para comprender la complejidad de este tipo de análisis en relación al uso
cuidadoso de sus fuentes para evitar conclusiones equívocas (Avendaño, 2011).
Llegar a esta población final, da cuenta de los retos que plantea la información
disponible, pues los vacíos no son pocos. Un ejemplo concreto se puede ver en la
proporción entre las cifras generales de personas desaparecidas en el
departamento de Antioquia entre los años 1980 y 2015 entregadas por las diversas
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 49
Tabla 2. Población desaparecidos aparecidos muertos.
Antioquia 1993-2016
Población desaparecidos aparecidos muertos por
Municipio de desaparición
1. Amalfi 4
2. Argelia 3
3. Briceño 3
4. Campamento 1
5. Chigorodó 3
6. Dabeiba 2
7. El Carmen de Viboral 6
8. Frontino 2
9. Granada 9
10. Ituango 11
11. La Ceja 5
12. Mutatá 4
13. Nariño 4
14. Puerto Berrío 2
15. San Carlos 21
16. San Luis 5
17. San Pedro de Urabá 2
18. Sonsón 3
19. Sopetrán 8
20. Turbo 11
21. Urrao 4
Total general 113
Fuente: SIRDEC/RND/INMLCF. Elaboración propia a partir de Cifuentes, 2020.
autoridades e informes, en relación con la cifra de población final depurada y
delimitada para el estudio (Figura 1).
De igual manera, esta revisión y depuración de los datos conllevó a una
delimitación temporal, pasando del periodo inicial mencionado (1980 a 2015) a
un periodo final, donde las desapariciones de las 113 personas caracterizadas en
los 21 municipios antioqueños, sucedieron desde 1993 y sus posteriores hallazgos
se dieron hasta 2016 (Figura 2). Esta fue la base para ratificar igualmente la
delimitación espacial, reiterando que es necesario realizar este tipo de estudios
en más áreas del país, acorde con las particularidades.
De las 113 personas desaparecidas aparecidas muertas el 87.6% correspondió
a población masculina y el 12.38% a población femenina (Figura 3). Ello mantiene
la concordancia tal como se ha expuesto en diferentes informes sobre derechos
humanos o relacionados con el conflicto armado colombiano, en los cuales se ha
indicado que las principales víctimas de la materialidad de la desaparición
50 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
Figura 1. Proporción en las cifras sobre personas desaparecidas en el departamento de
Antioquia vs la cifra de la población depurada objeto de análisis. Elaboración
propia a partir de Cifuentes (2020).
forzada son hombres (CNMH, 2016 y Observatorio de Derechos Humanos y
Derecho Humanitario, 2012). Esta proporción cambia directamente de manera
inversa cuando se analiza el carácter de continuidad de esta violencia. Por
ejemplo, al observar la desaparición una vez es ejecutada, se ve de manera clara
como las mujeres son mayoritariamente víctimas, pues son a ellas,
principalmente madres, esposas o compañeras sentimentales, hermanas e hijas a
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 51
Figura 2. Población de víctimas de desaparición forzada aparecidas muertas,
caracterizada en el departamento de Antioquia, entre 1993 y 2016. Elaboración
propia a partir de Cifuentes (2020).
quienes se desplaza esta violencia en sus impactos morales, económicos,
psicológicos, de seguridad y estabilidad, entre otros (Cifuentes y Ramírez, 2014).
En este sentido, se puede decir que las mujeres que sufren esta violencia, se
hacen acreedoras en una victimización en doble vía (Cifuentes y Ramírez, 2014).
Al revisar ambas poblaciones por rangos de edad (Figura 4 y Figura 5) al
momento de la desaparición, se observa que la mayoría de personas se ubican en
el rango de 25 a 29 años, tanto mujeres como hombres; seguido del rango entre
50 a 54 años para mujeres, mientras que para hombres el rango seguido está
52 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
Figura 3. Personas desaparecidas aparecidas muertas, de acuerdo al sexo. En el
departamento de Antioquia, entre 1993 y 2016. Elaboración propia a partir de
Cifuentes (2020).
entre los 40 y 44 años. Aunque la mayoría de las personas desaparecidas, tanto
hombres como mujeres, están concentrados en rangos de edad adulta, se
observa que este tipo de violencia en un escenario de conflicto también ha sido
perpetrado en niños, adolescentes, jóvenes y adultos mayores.
Es conocido que las víctimas distintivas en la práctica de la desaparición
forzada dentro del conflicto eran pobladores locales de los lugares en los cuales
se desarrolla el hecho (CNMH, 2016); aspecto que se corrobora en los datos, en
tanto las principales víctimas de esta acción, en las diferentes regiones de
Antioquia, fueron pobladores campesinos que habitaban en el área de influencia
en donde se notifica la desaparición (Figura 6).
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Figura 4. Rango de edad en mujeres desaparecidas aparecidas muertas. Antioquia 1993-
2016.
Fuente: SIRDEC/RND/INMLCF. Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
Figura 5. Rango de edad en hombres desaparecidos aparecidos muertos. Antioquia
1993-2016.
Fuente: SIRDEC/RND/INMLCF. Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
Figura 6. Categorías según ocupación de personas desaparecidas aparecidas muertas.
Antioquia 1993 a 2016.
Fuente: SIRDEC/RND/INMLCF. Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
54 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
Movimientos espaciales y temporalidades de la materialidad de la desaparición
forzada en Antioquia. Análisis multiescalar y singular
La población de personas desaparecidas aparecidas muertas del
departamento de Antioquia, caracterizada en función de su desaparición, y que se
distribuyó en los 21 municipios mencionados, se concentró en siete de sus nueve
subregiones: Magdalena Medio, Nordeste, Norte, Occidente, Oriente, Suroeste y
Urabá (Figura 7).
Figura 7. Personas desaparecidas aparecidas muertas por subregión de Antioquia. Entre
1993 y 2016. Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 55
Tabla 3. Desaparecidos según municipio y departamento de hallazgo
Departamentos de hallazgo
Municipio
de Total
Norte de
hallazgo Antioquia Caquetá Cesar Chocó Córdoba de
Santander
casos
Amalfi 4 - - - - - 4
Argelia 2 - - - - - 2
Belén de Los - 1 - - - - 1
Andaquíes
Briceño 4 - - - - - 4
Chigorodó 2 - - - - - 2
Cocorná 4 - - - - - 4
El Carmen 4 - - - - - 4
de Viboral
Granada 4 - - - - - 4
Ituango 10 - - - - - 10
La Ceja 5 - - - - - 5
La Unión 1 - - - - - 1
Nariño 4 - - - - - 4
Olaya 1 - - - - - 1
Pelaya - - 1 - - - 1
Rionegro 1 - - - - 1
Riosucio - - 4 - - 4
San Carlos 22 - - - - 22
San Luis 5 - - - - - 5
San Pedro 1 - - - - - 1
de Urabá
San Roque 1 - - - - - 1
Sonsón 5 - - - - - 5
Sopetrán 8 - - - - - 8
Tibú - - - - 1 1
Tierra Alta - - - - 1 - 1
Turbo 13 - - - - - 13
Urrao 4 - - - - - 4
Total de casos 105 1 1 4 1 1 113
Fuente: SIRDEC/RND/INMLCF. Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
56 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
Con excepción de la subregión del Bajo Cauca por falta de información y el
Valle de Aburra, excluida metodológicamente de la delimitación espacial por
tratarse del área metropolitana, cuyas dinámicas urbanas de conflicto y
criminalidad ameritan una investigación propia que las analice. En este sentido se
recomienda revisar el caso de otros centros urbanos en el país, por ejemplo, el
conglomerado urbano en el que se ubica Bogotá (Avendaño, 2011), en donde la
conurbación presentó hechos del mismo delito.
Al iniciar con la revisión de la población, pero esta vez en función del lugar
de hallazgo, se presentó una variación espacial de acuerdo con la distribución de
los cuerpos hallados en municipios por fuera del departamento de Antioquia
(Tabla 3), es decir, que vivos o muertos fueron transportados a lugares lejanos de
su familia, con el fin de ampliar la revictimización y exponenciar la dificultad de
hallazgo final. Esta fue la situación de ocho8 de los 113 casos analizados.
Con respecto a la temporalidad en la materialidad de la desaparición forzada,
se pueden diferenciar dos periodos: el primero en función del momento de la
desaparición dado entre 1993 y 2012; y uno segundo sin sucesos en los años 2006,
2007 y 2008 (Figura 8).
A su vez, en esta temporalidad se diferencian tres submomentos: el primero,
que evidencia un aumento del número de desapariciones caracterizadas a partir
de 1994, que desciende en 1998 (Figura 8). Espacialmente estos casos pertenecen
mayoritariamente a municipios de la subregión del Urabá (Turbo, San Pedro de
Urabá, Mutatá y Chigorodó), seguido por las subregiones del Occidente, Oriente y
un bajo número de la subregión Occidente.
Un segundo momento, entre 2000 y 2005 (Figura 8), en el que se concentró el
mayor número de desapariciones caracterizadas, las cuales correspondieron
espacialmente, en su mayoría, a la región del Oriente, siendo predominante las
desapariciones en el municipio de San Carlos. Es decir, en esta temporalidad se
evidencia el “desplazamiento” del fenómeno a otras regiones por su condición
geoestratégica y la intensificación del conflicto armado por parte de otros actores
(Cifuentes, 2020). Finalmente, un tercer momento marcado particularmente por
ocho desapariciones en el año 2011 (Figura 8), todas correspondientes al
municipio de Sopetrán del Occidente Antioqueño.
El Centro Nacional de Memoria Histórica (2016), dentro de su investigación
sobre la desaparición forzada, establece una cronología en la tendencia histórica
de esta violencia en el país, representado en el gráfico de la Figura 9.
Dentro de la explicación, allí se mencionan diferentes periodos y
categorizaciones:
• 1970 a 1981, en el cual la desaparición forzada registró bajos niveles de
ocurrencia, pero con un tránsito de la marginalidad —hasta 1977— a la
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 57
Figura 8. Temporalidad según el municipio de la desaparición. Entre 1993 y 2012.
Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
Figura 9. Tendencia de la desaparición forzada.
Fuente: CNMH (2016).
58 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
regularidad —hasta 1981—. Se pasa de un promedio de una desaparición por
mes —entre 1970 a 1977— a una cada cuatro días —entre 1978 a 1981—;
registrándose un total de 485 víctimas.
• 1982 a 1990, en este periodo se da una tendencia de tránsito de la regularidad
a la generalización. Observándose una prevalencia en el crecimiento continuo.
De 485 víctimas dadas en el periodo anterior, pasa a 6 528 registros en este
periodo. La tendencia de las desapariciones ya no es por días, sino por horas.
• 1991 a 1995, en este periodo, la tendencia se expresa en un decrecimiento
moderado con aparente estabilidad. No indica un aumento, ni presenta un
declive significativo, pasando de 6 528 casos a 6 155, mostrando más que una
disminución, una contención en la ocurrencia del fenómeno; sin embargo, se
muestra un punto crítico en 1995.
• 1996 a 2005, en este periodo, se muestra un tránsito de la contención a la
explosión, con una tendencia de crecimiento acelerada, pasando a 32 249
desapariciones, las que en promedio equivaldrían a una desaparición forzada
cada dos horas y media.
• 2006 a 2015, en este último periodo, se observa un tránsito de la explosión del
fenómeno al declive, con un pico de crecimiento en 2007.
De acuerdo con la anterior periodización del fenómeno y revisando la
temporalidad de las desapariciones caracterizada en el presente análisis (Figura
9), podría decirse que esta se ubica en una tendencia general dentro del rango de
crecimiento y declive histórico, específicamente entre el límite superior del
periodo entre 1991 y 1995 y el límite superior del periodo entre 1996 a 2005. Es
decir, se observa un incremento continuo de los casos a partir de 1995 hasta 1997
y de allí un decrecimiento que nuevamente aumenta en 2000, ubicándose
principalmente en la categoría de explosión y crecimiento acelerado de las
desapariciones históricas presentada por Memoria Histórica.
El segundo periodo que se puede reconocer en la materialidad de la desaparición
forzada está dado en función al momento de hallazgo, entre 2001 y 2016, sin hallazgos
caracterizados en 2002, 2004, 2006 y 2015 (Figura 10). Esta temporalidad muestra un
momento principal, comprendido entre 2007 y 2011, en el cual se concentra la
mayoría de hallazgos de los cuerpos de las personas desaparecidas caracterizadas,
tendencia principalmente marcada en 2007 (Figura 10).
Se observa que los hallazgos concentrados en el año 2007, se distribuyeron en
diferentes municipios, cubriendo casi todas las subregiones caracterizadas
(Urabá, Oriente, Norte, Nordeste y Occidente), mientras que los hallazgos
concentrados entre 2009 y 2011, se reflejan en su mayoría en los municipios del
Oriente antioqueño, seguido por el municipio de Ituango de la subregión Norte y
en el municipio de Turbo de la subregión de Urabá (Cifuentes, 2020). Lo anterior
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 59
Figura 10. Temporalidad según el municipio de hallazgo. Entre 2001 y 2016. Elaboración
propia a partir de Cifuentes (2020).
tiene que ver con las maneras victimizantes que unos y otros grupos armados
ejercían, su presencia y control territorial, dicho de otra manera, la concentración
o dispersión de cuerpos en fosas habla de las modalidades y el ejercicio de poder
en la región.
De igual manera, llama la atención la tendencia casi secuencial expresada
entre la temporalidad de las desapariciones y la temporalidad de los hallazgos; es
decir, se refleja cómo el número de las desapariciones caracterizadas empieza
adecrecer en 2005 y casi dos años después, en 2007, se refleja el mayor número
60 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
decuerpos hallados, tendencia que puede explicarse en la actividad que presentó
la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía General de la Nación, particularmente en
la operatividad en las diligencias de exhumación, que para 2007 fue notoria
(Figura 11).
Figura 11. Temporalidad de los hallazgos, de acuerdo con la autoridad que recupera los
cuerpos, entre 2001 y 2016.
Fuente: SIRDEC/RND/INMLCF. Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
La dinámica de las desapariciones forzadas sucedidas en estos 21 municipios y
los posteriores hallazgos de sus cuerpos, mostraron una espacialidad
multiescalar, dinamizada en parte por movimientos en flujos y trayectorias en los
que se evidenciaron flujos interdepartamentales, definidos a partir de las
desapariciones sucedidas en municipios de Antioquia hasta el hallazgo de los
cuerpos en municipios de otros departamentos. De igual manera, se observaron
flujos intermunicipales, establecidos por desapariciones dadas en unos
municipios, cuyos cuerpos fueron hallados en municipios diferentes, dentro del
departamento de Antioquia. Por otro lado, se presentó una marcada tendencia de
las desapariciones con cadáveres encontrados en el mismo municipio, dentro de
este grupo pueden verse en algunos casos, movimientos en flujo interveredales,
con desaparición y hallazgos en veredas diferentes; asimismo, en otros casos una
dinámica puntual a escala veredal, caracterizada por desapariciones y hallazgos
en las mismas veredas. Estas excepcionalidades geográficas abren una nueva
línea escalar de reflexión.
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 61
Flujos Interdepartamentales
Estos movimientos están dados por el 7% de los casos caracterizados; es decir,
ocho cuerpos de los 113 desaparecidos en diferentes municipios de Antioquia se
hallaron en municipios de otros departamentos. Es así como, de las dos
desapariciones caracterizadas en Puerto Berrio, uno de los cuerpos fue hallado en
el municipio de Pelaya, Cesar y el otro en Belén de los Andaquíes, en el
departamento del Caquetá. De igual manera, una de las once personas
desaparecidas en el municipio de Ituango, su cuerpo se encontró en Tibú,
Santander. Tres de las personas desparecidas en el municipio de Mutatá, sus
cuerpos fueron encontrados, uno en Tierra Alta, departamento de Córdoba y dos en
el municipio de Riosucio, Chocó; en este último, también fueron hallados dos
cuerpos, correspondientes con una persona desaparecida en el municipio
Chigorodó y con otra persona desaparecida en el municipio de Dabeiba (Figura 12).
Figura 12. Flujos interdepartamentales. Trayectos desde municipio de desaparición del
departamento de Antioquia hasta los municipios de hallazgo en otros
departamentos, entre 1993 y 2011. Elaboración propia a partir de Cifuentes
(2020).
62 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
Estos trayectos dibujados por estos ocho acontecimientos de desapariciones y
posteriores hallazgos de sus víctimas mortales, plantean situaciones diferenciales
y una compleja multiplicidad en el contexto espacial y temporal en la
materialidad de esta violencia. Por ejemplo, la persona desaparecida en el
municipio de Ituango, correspondió a una mujer de 22 años, quien fue
interceptada por miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), 8
cuando se desplazaba en transporte público, según su familiar reportante,
cuando se dirigió a este grupo a preguntar por el paradero de su hija, dijeron que
un comandante la requería, fue lo último que supo de ella, once años más tarde
(Tabla 4) su cuerpo fue hallado en el municipio de Tibú, Norte de Santander,
dejando vacíos en los flujos espaciales posibles desde el lugar de desaparición al
lugar donde su cuerpo fue encontrado inhumado a más 500 kilómetros de la
desaparición.
Quienes desaparecieron en el municipio de Mutatá, correspondieron con tres
hombres de edades adultas, entre los 50 y 84 años. Uno de ellos se encontraba en
su casa cuando llegaron hombres uniformados y armados, fue amarrado, su casa
incinerada y su cuerpo fue hallado trece años después (Tabla 4) en Riosucio,
Chocó. El segundo hombre corresponde a un líder reclamante de tierras, miembro
del Comité de Censo del Consejo Comunitario de Curvaradó, quien fue
interceptado con su hijo por paramilitares de las Autodefensas Gaitanistas de
Colombia (AGC) 9 en 2012, cuando se desplazaban en transporte público de Mutatá
a Curvaradó, previamente a la intercepción y rapto por los hombres de este
grupo, fueron retenidos y señalados como guerrilleros por miembros efectivos de
la policía; la desaparición de esta persona fue denunciada por la Comisión
Intereclecial de Justicia y Paz ante la Procuraduría General de la nación, donde a
pesar de las acciones por parte de organizaciones sociales y de derechos
humanos e instituciones como el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias
Forenses (INMLCF) y la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas, a
través de la activación del Mecanismo de Búsqueda Urgente.
Infortunadamente no se logró el hallazgo con vida de la persona
desaparecida, pues su cuerpo fue recuperado en Riosucio, Chocó en el mismo año
(Tabla 4), cinco días después de su desaparición, por diligencias entre el INMLCF y
miembros del Cuerpo Técnico Investigativo (CTI) de la Fiscalía General de la
Nación. El tercer hombre desaparecido en el municipio de Mutatá, corresponde
con un adulto mayor de 84 años, quien fue raptado de su finca en 2003, por
hombres del frente 5 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
8
Autodefensas Unidas de Colombia corresponde a estructura paramilitar que operaba allí
9
Autodefensas Gaitanistas de Colombia, corresponde con una estructura paramilitar que operaba
en la zona, en el escenario de reconfiguración de estos grupos en el rearme y control territorial
sucedida posterior a la ‘desmovilización’ en el año 2005 con la Ley de Justicia y Paz.
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(FARC-EP), 10 quien estuvo en cautiverio con una afección cardiaca, su cuerpo fue
hallado en Tierra Alta, Córdoba en el Nudo de Paramillo, trece años posterior a su
desaparición en el año 2016 (Tabla 4). El hallazgo de su cuerpo se da por la acción
del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en el marco de la aplicación de
acciones de búsqueda humanitaria planteadas en el Comunicado Conjunto No. 62
del 17 de octubre de 2015, expedido desde la “mesa de negociaciones para la
terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera en
Colombia”. Las dos personas desaparecidas en los municipios de Chigorodó y
Dabeiba, correspondieron con dos hombres quienes se desplazaban juntos en un
camión y que fueron interceptados por hombres armados, cuyos cuerpos fueron
hallados en una misma fosa en Riosucio, Chocó, once años después (Tabla 4), por
información del postulado alias “El ruso”, en los escenarios de verdad y justicia
territorial de Ley de Justicia y Paz.
Tabla 4. Municipios de desaparición y hallazgo, a partir de los cuales se construyen
los flujos interdepartamentales y sus temporalidades
Municipio de Municipio/ Año de Año de
desaparición Departamento de hallazgo desaparición hallazgo
Puerto Berrio Pelaya/César 2001 2008
Belén de los 2000 2011
Adaquíes/Caquetá
Ituango Tibú/Norte de Santander 2000 2011
Mutatá Tierra Alta/Córdoba 2003 2016
1996 2009
Riosucio/Chocó 2012 2012
Chigorodó 2000 2011
Dabeiba 2000 2011
Fuente: SIRDEC/RND/INMLCF. Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
Finalmente, las dos personas desaparecidas en el municipio de Puerto Berrio,
correspondieron con dos hombres uno de 26 años, quien según relato del
reportante, se encontraba desempleado y fue contratado para llevar un vehículo
10
En adelante, se tomará la sigla FARC-EP, para nombrar las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia-Ejército del Pueblo, de acuerdo a la denominación que, a partir de 1982, esta guerrilla
adoptó y que se mantuvo hasta el año 2016, año en que se firman los acuerdos de paz con este
grupo. Las menciones de este grupo en los años de contexto anteriores a 1982 en el presente
documento, se tomará la sigla FARC.
64 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
hasta Riohacha y no se supo más de su paradero, su cuerpo fue hallado siete años
después (Tabla 4) en el municipio de Pelaya, César. El otro hombre, se trató de un
joven de 20 años, quien fue llevado forzadamente junto con otros jóvenes a
trabajar al departamento de Caquetá y once años después (Tabla 4) su cuerpo fue
exhumado en una diligencia de exhumación en Belén de los Andaquíes de este
departamento, la identificación de este joven fue mencionada en el libro Textos
Corporales de la Crueldad (CNMH, 2014), donde describen algunas características
halladas desde el contexto forense, sus restos mortales evidenciaron destrucción
en cráneo, posiblemente por disparo, amputación del brazo derecho y disparo en
abdomen.
Flujos Intermunicipales
Cerca del 13% de los casos presentaron movimientos espaciales entre municipios
diferentes, dentro del mismo departamento de Antioquia. Específicamente 15
personas desparecidas en 12 municipios antioqueños, sus cuerpos fueron
encontrados en diez municipios diferentes del mismo departamento. Así, una de
las personas desaparecidas en el Carmen de Viboral y otra en el municipio de
Argelia, sus cuerpos fueron hallados en el municipio de Sonsón. De igual manera,
una de las personas desaparecidas en el municipio de Frontino y otra en el
municipio San Pedro de Urabá, sus cuerpos se encontraron en el municipio de
Turbo. Cuatro de los desaparecidos en el municipio de Granada, se hallaron
muertos en el municipio de Cocorná; la única persona desaparecida caracterizada
para el municipio de Campamento, su cuerpo fue hallado en el municipio de
Briceño. Para el caso de los municipios de Dabeiba, Frontino, Mutatá y Nariño,
una de las personas desaparecidas caracterizadas en cada uno de estos, sus
cuerpos fueron hallados en los municipios de San Roque, Olaya, Nariño y
Rionegro, respectivamente y finalmente, una de las personas desaparecidas en el
municipio de Carmen de Viboral y otra en el municipio de Granada, sus cuerpos se
encontraron en los municipios de La Unión y de San Carlos, respectivamente
(Figura 13).
Las dos personas desaparecidas en el municipio del Carmen de Viboral, cuyos
cuerpos fueron hallados en los municipios de Sonsón y la Unión, correspondieron
a los de un hombre menor de edad y una mujer de 30 años, desaparecidos en
2002 y 2003, y hallados siete y nueve años después (Tabla 5), respectivamente. El
menor de edad fue sacado de su casa por hombres armados y la mujer fue citada
por el bloque Central Bolívar, se trataba de una mujer victimizada por diferentes
violencias, fue desplazada cuando asesinaron a su esposo en el municipio de
Granada, su familia fue amenazada y obligada a desplazarse. La persona
desaparecida en el municipio de Argelia, se trató de una mujer mayor de edad,
desaparecida en 1999, reclutada por las FARC-EP y hallada once años más tarde
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(Tabla 5), mediante exhumación de una fosa común en la vereda La Soledad, del
municipio de Sonsón, entre personal de la Unidad de Justicia y Paz de Medellín y
de la Fiscalía Seccional 178.
Figura 13. Flujos intermunicipales, trayectos desde el municipio de desaparición hasta el
municipio de hallazgo, en el departamento de Antioquia entre 1993 y 2011.
Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
Dos personas desaparecidas en el municipio de Frontino, correspondieron a
hombres mayores de edad. Uno de ellos fue desaparecido cuando se desplazaba
hacia un lugar cercano del municipio Santafé de Antioquia, once años más tarde
66 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
(Tabla 5) su cuerpo fue exhumado en el municipio de Olaya. El segundo hombre,
se dirigía del corregimiento donde vivía, hacia una finca donde trabajaba, fue
interceptado y desaparecido por paramilitares, once años después su cuerpo fue
exhumado en el municipio de Turbo. En este municipio también fue hallada la
persona desaparecida en el municipio de San Pedro de Urabá, después de 15 años
(Tabla 5) de su desaparición, este hombre fue sacado de su casa por hombres
armados. Su desaparición se debió, según versiones del postulado José Efraín
Pérez Cardona alias “400”, a que desobedeció una orden dada por alias “00”
comandante de las AUC, que consistía en no poder desplazarse al sector Volcán
Cacahual, siendo señalado como informante de la guerrilla y asesinado. Mediante
diligencias de exhumación realizadas en el municipio de Briceño, por la Unidad de
Justicia y Paz de la Fiscalía, en 2007, se halló el cuerpo de un hombre,
correspondiente a la persona desparecida caracterizada para el municipio de
Campamento, quien fuera interceptado por grupos paramilitares y bajado del
vehículo en el que se transportaba.
Cinco de las personas desparecidas en el municipio de Granada,
correspondieron con un hombre mayor de edad, sacado a la fuerza de su casa por
hombres armados, cuyo cuerpo fue hallado cinco años después (Tabla 5) en el
municipio de San Carlos por la Unidad de Justicia y Paz. Las otras cuatro personas
desaparecidas, sus cuerpos fueron exhumados mediante diligencias de diferentes
bóvedas del cementerio del municipio de Cocorná, entre cinco y seis años
después (Tabla 5), las cuales correspondieron con una mujer de 15 años, cuya
desaparición se atribuye al Ejército Nacional; tres hombres mayores de edad, dos
de ellos hermanos que salieron a buscar agua y no regresaron y finalmente, un
hombre mayor de edad, que fue sacado de la finca donde trabajaba por hombres
de la guerrilla. Una de las dos personas desaparecidas caracterizadas en el
municipio de Dabeiba, correspondió con un hombre mayor de edad, quien salió a
caballo de su casa al mercado, una vecina encontró el caballo y lo llevó a sus
familiares, quienes al buscarlo encontraron una prenda que llevaba con él, con
orificios y huellas de sangre, nueve años después (Tabla 5) su cuerpo fue
exhumado en el municipio de San Roque.
Una de las cuatro personas desaparecidas, caracterizadas en el municipio de
Mutatá, correspondió con un menor de edad de doce años, quien después de irse
de su casa a trabajar a un lugar cerca del corregimiento de Belén de Bajirá, su
familia no tuvo más información de él, 20 años después (Tabla 5) su cuerpo fue
exhumado en el municipio de Nariño. Finalmente, de los desaparecidos
caracterizados en el municipio de Nariño, una persona correspondiente con un
hombre de 33 años, su cuerpo fue hallado en el Municipio de Rionegro, cuatro
años después (Tabla 5). Su desaparición se atribuye al frente 47 de las FARC-EP,
reclutado cuando salió al pueblo, después de la toma guerrillera al municipio de
Arboleda, Caldas.
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Tabla 5. Municipios de desaparición y hallazgo, a partir de los cuales se
construyen los flujos intermunicipales y sus temporalidades
Municipio de Año de Municipio de Año de
desaparición desaparición hallazgo hallazgo
Mutatá 1993 Nariño 2013
Frontino 1996 Olaya 2007
1996 Turbo 2007
San Pedro de 1996 Turbo 2011
Urabá
Nariño 1997 Rionegro 2001
Argelia 1999 Sonsón 2010
Dabeiba 2000 San Roque 2009
El Carmen de 2002 Sonsón 2009
Viboral 2003 La Unión 2012
Campamento 2003 Briceño 2007
Granada 2002 San Carlos 2007
2004 Cocorná 2009
2004 Cocorná 2010
Fuente: SIRDEC/RND/INMLCF. Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
Singularidad espacial intramunicipal
Del total de personas desaparecidas aparecidas muertas caracterizadas, el 80%
de los casos (correspondiente a 90 casos concentrados en 16 municipios),
presentó tanto la desaparición de la persona como el hallazgo del cuerpo, en el
mismo municipio. Se observó que la totalidad de las personas desaparecidas
caracterizadas en los municipios de Amalfi, Briceño, La Ceja, San Carlos, San Luis,
Sonsón, Sopetrán, Turbo y Urrao, sus cuerpos fueron hallados en el mismo
municipio de desaparición y correspondieron con 64 casos (Tabla 6). Los 26 casos
(Tabla 7) restantes correspondieron con parte de los desaparecidos
caracterizados en los municipios de Argelia, Chigorodó, Carmen de Viboral,
Granada, Ituango, Nariño y San Pedro de Urabá. (Figura 14).
Las cuatro personas caracterizadas en el municipio de Amalfi,
correspondieron a una mujer y tres hombres, desaparecidas entre 1999 y 2000
(Tabla 6). De acuerdo con los relatos de los hechos y a la información consignada
en el seguimiento de los casos, estás personas fueron halladas alrededor de siete
años más tarde (Tabla 6), mediante la misma labor de exhumación en una fosa
común junto con otros cuerpos. Esta fosa fue localizada en la mina de Oro La
Viborita a 20 minutos de Amalfi en la vía hacía Medellín (El Tiempo, 2007). Estas
desapariciones consistieron en raptos forzados y según testimonio de uno de los
68 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
Figura 14. Singularidad espacial intramunicipal. Desapariciones y hallazgos en el mismo
municipio del departamento de Antioquia, entre 1995 y 2012. Elaboración
propia a partir de Cifuentes (2020).
fiscales relacionado en un reporte de prensa publicado pocos días posteriores a
la diligencia de exhumación adelantada por la Unidad de Justicia y Paz, Fiscalía
Medellín, mencionó que “[…] “La mayoría de los cuerpos estaban desmembrados
y algunos tenían orificios por disparos […]” (El Tiempo, 2007).
La materialidad de las desapariciones ocurridas en el municipio de Briceño,
muestra a tres hombres mayores de edad, dos de ellos desaparecidos en
circunstancias desconocidas y el tercero sacado de manera forzada por grupos
paramilitares, entre 2000 y 2004; quienes fueron hallados mediante diligencias de
exhumación (Tabla 6) realizadas en este municipio, por la Unidad de Justicia y
Paz de la Fiscalía, en el año 2007.
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Las personas desaparecidas, caracterizadas para el municipio de la Ceja,
correspondieron a cinco hombres cuyas edades al momento de la desaparición
oscilaron entre los 18 y los 48 años. De estos, dos eran hermanos quienes fueron
desaparecidos en circunstancias desconocidas pero atribuidas a grupos
paramilitares en 2000, sus cuerpos esqueletizados fueron exhumados siete años
después, por la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía. Un tercer hombre fue
sacado de su casa por paramilitares, en la vereda Romeral en 2003, su cuerpo fue
hallado mediante exhumación en la vereda La Miel en 2011. Por información
suministrada por un desmovilizado, los otros dos hombres fueron sacados del
casco urbano en 2005 y posteriormente exhumados en la vereda La Playa en 2009
(Tabla 6).
San Carlos fue el municipio con mayor número personas desaparecidas
aparecidas muertas, en total se caracterizaron 21 personas, 18 hombres y tres
mujeres, entre estos, dos menores de edad, pero en su mayoría adultos entre los
30 y 77 años. De acuerdo con los relatos proporcionados por los reportantes,
estas desapariciones se dieron entre los años 2000 a 2005, bajo modalidades de
interceptación cuando las personas se desplazaban de un lugar a otro, o posterior
a citaciones por jefes de grupos armados o por raptos en sus casas o en sus
lugares de trabajo, por grupos armados tanto paramilitares, como guerrilla. Los
cuerpos de estas 21 personas fueron hallados en un periodo entre 2007 a 2011
(Tabla 6), mediante exhumaciones realizadas por la Unidad de Justicia y Paz de la
Fiscalía.
En el municipio de San Luis se caracterizaron cinco hombres mayores de edad
desaparecidos aparecidos muertos, cuyas desapariciones ocurrieron entre los
años 2001 a 2004, enmarcadas en las modalidades similares a las descritas para el
municipio de San Carlos, sus cuerpos fueron hallados mediante diligencias de
exhumación entre 2009 y 2014 (Tabla 6). Para el municipio de Sonsón, se
caracterizaron tres hombres mayores de edad desaparecidos en 1997, 2003 y
2005. Estas desapariciones fueron atribuidas a grupos armados, entre ellos
guerrillas. Sus cuerpos fueron exhumados en 2009 y 2010 (Tabla 6).
Los casos de personas desaparecidas aparecidas muertas caracterizadas en el
municipio de Sopetrán muestran una tendencia diferencial, correspondiente con
una desaparición múltiple, en un solo evento, en el cual, siete hombres y una
mujer entre los 19 y 42 años fueron sacados de una finca en la vereda El Rodeo
por hombres armados en 2011. Un mes después sus cuerpos son exhumados de
tres fosas en la vereda El Pomar. Estos hechos fueron atribuidos a dinámicas
criminales y a modos de acción en el “ajuste de cuentas” entre bandas criminales
características del conflicto urbano expresado en el área metropolitana. Estas
ocho desapariciones se pueden leer por fuera de la tendencia temporal que
expresan las desapariciones forzadas en el escenario de conflicto armado rural,
pues se da posterior al descenso que esta violencia presentó hacia 2009 (Figura 8).
70 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
Tabla 6. Municipios cuya totalidad de desaparecidos caracterizados fueron hallados en el
mismo municipio. Espacialidad itramunicipal
Año de hallazgo
Municipio desaparición y
hallazgo/ Total de
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
Año de desaparición casos
Amalfi 4 - - - - - - - 4
1999 2 - - - - - - - 2
2000 2 - - - - - - - 2
Briceño 3 - - - - - - - 3
2000 1 - - - - - - - 1
2002 1 - - - - - - - 1
2004 1 - - - - - - - 1
La Ceja 2 - 2 - 1 - - - 5
2000 2 - - - - - - - 2
2003 - - - - 1 - - - 1
2005 - - 2 - - - - - 2
San Carlos 4 2 5 2 7 1 - - 21
2000 - - 1 - 3 - - - 4
2001 2 1 - 1 - - - - 4
2002 - 1 1 1 1 1 - - 5
2003 1 - 1 - - - - - 2
2004 1 - 1 - - - - - 2
2005 - - 1 - 3 - - - 4
San Luis - - 1 2 - - - 2 5
2001 - - 1 - - - - - 1
2002 - - - 1 - - - - 1
2003 - - - 1 - - - 1 2
2004 - - - - - - - 1 1
Sonsón - - 2 1 - - - - 3
1997 - - - 1 - - - - 1
2003 - - 1 - - - - - 1
2005 - - 1 - - - - - 1
Sopetrán - - - - 8 - - - 8
2011 - - - - 8 - - - 8
Turbo 4 3 - 2 - - 1 1 11
1995 2 - - - - - - - 2
1996 1 - - - - - - - 1
1997 - 2 - 1 - - 1 - 4
1998 - - - 1 - - - 1 2
2001 1 - - - - - - - 1
2003 - 1 - - - - - - 1
Urrao 3 - 1 - - - - - 4
1994 1 - - - - - - - 1
1995 1 - - - - - - - 1
1998 - - 1 - - - - - 1
2004 1 - - - - - - - 1
Total de casos 20 5 11 7 16 1 1 3 64
Fuente: SIRDEC/RND/INMLCF. Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
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La materialidad de la desaparición forzada en el municipio de Turbo, se
caracterizó en once víctimas, diez hombres y una mujer mayores de edad,
desaparecidas entre 1995 y 2003, cuyos cuerpos fueron exhumados entre 2007 y
2014 (Tabla 6), mediante diligencias de exhumación, algunas de ellas adelantadas
por la Unidad de Justicia y Paz. Cinco de las víctimas fueron sacadas de sus casas
por paramilitares, otra víctima fue interceptada y raptada por paramilitares
cuando se desplazaba a caballo hacia una vereda, quienes llevaban amarrada a
una de las víctimas que habían sacado de su casa; otra fue citada por un
integrante del bloque Bananeros que operaba en la zona. No hay claridad frente a
las circunstancias de desaparición de las otras cuatro personas, pero en dos de
los casos, los hechos fueron atribuidos al bloque Bananeros.
Las personas desaparecidas en el municipio de Urrao, correspondieron con
cuatro hombres mayores de edad, quienes desaparecieron entre 1994 y 2004 y
posteriormente sus cuerpos fueron hallados mediante diligencias de exhumación
realizadas en 2007 y 2009 (Tabla 6). En dos de los casos se desconocen las
circunstancias de desaparición; sin embargo, los hechos se atribuyen a
paramilitares y en uno de ellos, al bloque Cacique Nutibara vinculado a las
Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (AUUC). 11 Los hechos de los otros
dos casos fueron atribuidos a grupos armados.
Las dos personas desaparecidas en el municipio del Carmen de Viboral, cuyos
cuerpos fueron hallados en los municipios de Sonsón y la Unión, correspondieron
a los de un hombre menor de edad y una mujer de 30 años, desaparecidos en
2002 y 2003, y hallados siete y nueve años después (Tabla 5), respectivamente. El
menor de edad fue sacado de su casa por hombres armados y la mujer fue citada
por el bloque Central Bolívar, se trataba de una mujer victimizada por diferentes
violencias, fue desplazada cuando asesinaron a su esposo en el municipio de
Granada, su familia fue amenazada y obligada a desplazarse. La persona
desaparecida en el municipio de Argelia, se trató de una mujer mayor de edad,
desaparecida en 1999, reclutada por las FARC-EP y hallada once años más tarde
(Tabla 5), mediante exhumación de una fosa común en la vereda La Soledad, del
municipio de Sonsón, entre personal de la Unidad de Justicia y Paz de Medellín y
de la Fiscalía Seccional 178.
Las dos personas desaparecidas en el municipio de Argelia con espacialidad
intramunicipal, correspondieron con dos hombres mayores de edad,
desaparecidos en 1995 y 2004, uno en circunstancias desconocidas atribuidas a
paramilitares, hallado en exhumación realizada en la vereda El Tesoro, del
municipio de Argelia a orillas de una quebrada en 2008 y el segundo hombre,
raptado por el frente 47 de las FARC-EP, por órdenes de alias Karina, quien fue
11
Estos dos grupos (Bloque Cacique Nutibara y Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá),
corresponden con estructuras paramilitares que operaban en la zona.
72 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
hallado en una fosa común exhumada en la vereda Guayaquil del municipio de
Argelia, también en 2008 (Tabla 7) por la Unidad de Justicia y Paz.
Para el municipio de Chigorodó, se caracterizaron dos hombres mayores de
edad desaparecidos en circunstancias desconocidas en 1996 y 2002, en el último
de ellos, los hechos se atribuyen a paramilitares. Sus cuerpos fueron hallados en
2007 (Tabla 7) mediante diligencias de exhumación.
Del municipio de Carmen de Viboral, se caracterizaron cuatro hombres
mayores de edad, desaparecidos entre 2001 y 2003 (Tabla 7), dos de ellos fueron
interceptados cuando uno se dirigía a realizar un trabajo y el otro, camino del
trabajo a su casa. Los otros dos hombres fueron citados. Los hechos en tres de las
cuatro desapariciones, fueron atribuidas al frente 47 de las FARC-EP, cuyos
cuerpos fueron hallados en fosas comunes en la vereda Brazil en 2009. El cuerpo
del cuarto hombre fue exhumado en 2012 en la vereda Villajuelitos.
Las cuatro personas desaparecidas caracterizadas en el municipio de
Granada, correspondieron a dos mujeres y a dos hombres mayores de edad, una
de ellas fue bajada por paramilitares junto con su esposo del carro en el que se
transportaban, la otra mujer fue raptada por el frente noveno de las FARC-EP,
señalada de ser paramilitar. Uno de los hombres, fue bajado junto con otras
personas del transporte en el que se desplazaba. El otro hombre fue raptado por
paramilitares cuando salió de su casa a trabajar. Estas cuatro personas fueron
desaparecidas en la misma fecha del año 2003 y sus cuerpos fueron hallados en
diligencias de exhumación realizadas en diferentes fosas en 2007 (Tabla 7).
Las diez personas desaparecidas aparecidas muertas del municipio de Ituango
entre 2000 y 2010, sus cuerpos se hallaron mediante diferentes diligencias de
exhumación, entre 2007 y 2011 (Tabla 7). De los diez cuerpos encontrados, siete
pertenecían a cinco hombres y una mujer, quienes fueron exhumados en el
corregimiento de La Granja del municipio de Ituango, durante la misma diligencia,
realizada por la Unidad Nacional de Justicia y Paz en 2010, exceptuando el cuerpo
de la mujer, quien fue hallada en 2005 en una diligencia informada por la Unidad
Básica de Investigación Criminal del mismo municipio, quien según el relato de
los hechos fue reclutada por las FARC-EP en el corregimiento de Santa Rita.
Según nota periodística (El Colombiano, 2010), uno de los cinco hombres
exhumados, se trataba de un educador de 46 años, quien fue secuestrado por
integrantes del frente 18 de las FARC-EP, asesinado e inhumado por los
guerrilleros en la vereda Santa Lucía, alrededor de la fosa fueron sembradas
minas antipersonas para dificultar las labores de hallazgo. De igual manera, los
tres cuerpos restantes, pertenecían a una mujer y dos hombres; dos de ellos, una
mujer y un hombre desaparecidos en 2002 y 2005 respectivamente, fueron
exhumados también por la Unidad Nacional de Justicia y Paz en 2008 en el
corregimiento de Santa Rita. De acuerdo con el relato de los hechos, la mujer fue
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raptada de su casa y el hombre interceptado cuando se desplazaba en una
motocicleta, ambos hechos atribuidos al frente 18 de las FARC-EP. Así mismo, el
segundo hombre correspondía a una persona desplazada del corregimiento de
Santa Rita y al regresar después de varios años, fue desparecido, hecho atribuido
Tabla 7. Municipios con parte de desaparecidos caracterizados hallados en el mismo
municipio. Espacialidad Intramunicipal
Municipio de desaparición y Año de hallazgo
de hallazgo/Año de
2005
2007
2008
2009
2010
2011
2012
Total de
desaparición casos
Argelia - - 2 - - - - 2
1995 - - 1 - - - - 1
2004 - - 1 - - - - 1
Chigorodó - 2 - - - - - 2
1996 - 1 - - - - - 1
2002 - 1 - - - - - 1
El Carmen de Viboral - - - 3 - - 1 4
2001 - - - 1 - - - 1
2002 - - - 1 - - - 1
2003 - - - 1 - - 1 2
Granada - 4 - - - - - 4
2003 - 4 - - - - - 4
Ituango 1 - 2 - 6 1 - 10
2000 - - - - 2 - - 2
2002 - - 1 - 1 - - 2
2003 - - - - 1 - - 1
2004 - - - - 1 - - 1
2005 1 - 1 - - - - 2
2009 - - - - 1 - - 1
2010 - - - - - 1 - 1
Nariño - - 3 - - - - 3
2000 - - 1 - - - - 1
2002 - - 1 - - - - 1
2003 - - 1 - - - - 1
San Pedro De Urabá - - - - 1 - - 1
1997 - - - - 1 - - 1
Total de casos 1 6 7 3 7 1 1 26
Fuente: SIRDEC/RND/INMLCF. Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
74 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
a la guerrilla. Su cuerpo fue exhumado en 2011 en la vereda El Tinto del
corregimiento del Aro, por miembros de la Brigada Móvil 25 de la Fuerza Aérea
colombiana y por técnicos en criminalística del CTI de Medellín.
Se caracterizaron tres personas desaparecidas aparecidas muertas del
municipio de Nariño correspondientes a tres hombres mayores de edad,
desaparecidos en 2000, 2002 y 2003, cuyos cuerpos se hallaron en 2008 (Tabla 7)
mediante diligencias de exhumación realizadas por la Unidad de Justicia y Paz.
Los tres hechos de desaparición se atribuyeron al frente 47 de las FARC-EP, al
mando de Nelly Ávila Moreno alias “Karina”.
Finalmente, para el municipio de San Pedro de Urabá, se caracterizó un caso
con este tipo de espacialidad intramunicipal. Se trató de un hombre mayor de
edad, desaparecido en 1997 por hombres pertenecientes a las autodefensas y su
cuerpo hallado mediante diligencia de exhumación realizada por la Unidad de
Justicia y Paz en 2010 (Tabla 7).
Los vacíos de información hacen que indagar la espacialidad de la materialidad
de la desaparición forzada a escalas con mayor especificidad tenga dificultades
(Cifuentes, 2020). No obstante, a través de la información disponible, dentro de la
singularidad espacial intramunicipal caracterizada, se pudieron establecer
movimientos espaciales en flujo interveredales y espacialidades puntuales
intraveredales de la siguiente manera:
• Flujos Interveredales. Quince de los casos mencionados presentaron
movimientos espaciales de flujo interveredal (Figura 15); es decir, quince
personas fueron desaparecidas en veredas diferentes a las veredas en las que
fueron encontrados sus cuerpos.
• Espacialidad Puntual Veredal. En 21 casos, se puedo establecer que la
desaparición de las personas y el posterior hallazgo de los cuerpos, se dio en la
misma vereda, mostrando una espacialidad puntual (Figura 16) para esa
escala específica.
La singularidad espacial intramunicipal, en la que se evidenciaron
movimientos interveredales y puntualidades intraveredales, expresada por la
mayoría de los casos analizados; puede sugerir dos características, una primera
que se va a relacionar de alguna manera, con la eficiencia en la desaparición y
ocultamiento de los cuerpos por parte de los perpetradores, en tanto es más
eficiente para la dinámica del conflicto que la desaparición de la persona no
implique largos desplazamientos espaciales o temporales, favoreciendo la
impunidad perseguida (Cifuentes, 2020). De acuerdo con esto y como segunda
característica, podría pensarse entonces que el hallazgo de los cuerpos de las
personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado rural, pueda
orientarse hacia lugares cercanos al de la desaparición.
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Figura 15. Flujos Interveredales. Desapariciones y hallazgos en veredas diferentes, dentro
de la singularidad espacial intermunicipal, entre los años 2000 y 2011.
Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
76 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
Figura 16. Espacialidad puntual veredal. Desapariciones y hallazgos en la misma vereda,
dentro de la singularidad espacial intramunicipal, entre 1999 y 2009.
Elaboración propia a partir de Cifuentes (2020).
La materialidad de la desaparición forzada desde el espacio no
absoluto y relativo a la espacialidad vivida y complejidad relacional
del espacio
El concepto de espacio y tiempo como no absolutos, se propone desde su
evolución tipológica, partiendo desde la conceptualización misma de espacio
absoluto concomitante a un tiempo absoluto, de raíz newtoniana, vistos desde
una perspectiva matematizada del tiempo y una visión geométrica del espacio
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 77
(Silveira, 2013). Allí, los objetos tienen localizaciones exactas referidas a las tres
coordenadas que lo componen, cuyas distancias serán fijas y permanentes, al
mejor estilo de un espacio meramente contenedor. El cambio epistemológico en
estos conceptos lo plantearía la teoría de la relatividad desarrollada y propuesta
por Einstein, al plantear que no es posible disociar las coordenadas de un cuerpo
en el espacio de las coordenadas del mismo cuerpo en el tiempo; para esta teoría,
tampoco será posible ver el mundo como una multiplicidad de partículas en
movimiento, sino como una multiplicidad de acontecimientos sucedidos en n
dimensiones. No existen entonces localizaciones absolutas o estáticas, pues están
en continuo movimiento, en función de las características del objeto; así el
espacio relativo no será independiente de los objetos, este se definirá
permanentemente en función de los objetos que lo conforman; es decir, los
cambios dados en el objeto serán así en el espacio, con un carácter abstracto por
encima del absoluto (Luna, 2010).
Al asumir esta tipología de espacio relativo, por lo tanto, abstracto, su estudio
y entendimiento cambia, incluyendo las relaciones entre los objetos, por ejemplo,
relaciones en flujos y distribuciones (Avendaño, 2013, 2018). Se reconoce
entonces que, al tener n coordenadas asociadas a un objeto, se comprende de
igual manera, que este se compone por n variables, corriendo el riesgo que en
este espacio existan variables ocultas que quizá no formen parte de esos objetos,
pero sí del comportamiento de los mismos (Luna, 2010). Ello está en la línea de lo
que Avendaño (2018) ha tipificado como toporepresentaciones, o todo ese
conjunto y sistema de significados e imaginarios creados sobre y del espacio.
Para Santos (1986), entender el espacio y el tiempo como relativos, permite
ver entonces al espacio como un sistema de relaciones, donde el tiempo se
impone como una dimensión esencial. Bagú (1986), plantea el espacio como un
fragmento de la realidad social hecho de la misma materia que el tiempo. Lo
dicho por Santos sobre el sistema de relaciones y lo expresado por Bagú, sobre la
realidad social, implica incluir la experiencia humana en el carácter social de las
relaciones. Por su parte, para la fenomenología no es posible llegar a un
entendimiento de espacio y el tiempo, meramente desde la experiencia técnica y
racional, sin considerar la experiencia humana en la totalidad. Es así como el
espacio y el tiempo vividos, hayan sido para su momento, poco integradas en las
reflexiones fenomenológicas (Buttimer, 1979). Actualmente y para la ciencia
geográfica, estos elementos son esenciales, pues tanto la relatividad del espacio-
tiempo inmersos en una racionalidad histórica, van a estar dinamizados por una
acción humana y social vivida, dentro de un espacio geográfico multiescalar, en
una complejidad de redes, de acontecimientos y relacionamientos.
A partir de los planteamientos anteriores, es posible ver, no solo en la
caracterización descrita —soportada en parte, por los relatos de los reportantes
familiares de las víctimas y desde algunas de las versiones de responsabilidad por
78 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
parte de los postulados en los escenarios de verdad que se alcanzan en una
justicia transicional—, también en lo que muestra de alguna manera la acción
estatal —desde la operatividad en la normatividad y política pública diseñada—,
que la desaparición forzada —suscrita en este caso, en un escenario de conflicto
armado y en una espacialidad rural—, se materializa en un entramado relacional y
multiescalar complejo (Figura 17), marcado por circunstancias que explícitas o
no, dinamizan, configuran y construyen el espacio en diferentes territorialidades y
es precisamente esta complejidad la que establece que el espacio de la
desaparición forzada, no es absoluto sino relativo (Cifuentes, 2020). Así, estos
lugares y tiempos de desaparición y hallazgo, dibujan en el espacio flujos
multiescalares: interdepartamentales, intermunicipales, interveredales; al igual
que, puntualidades espaciales intramunicipales e intraveredales en
temporalidades heterogéneas, mostrando una relatividad espacio-temporal
dentro de un espacio relacional; pues estos flujos o trayectorias, no solo se
descifran en la plasticidad espacial y temporal, también lo hacen, desde las
singularidades entretejidas en las espacialidades vividas (Cifuentes, 2020).
Sobre esto último, es importante decir que el potencial violento de la
desaparición forzada expone un tránsito no homogéneo, desde un espacio
relativizado por las vivencias experimentadas. Inicialmente se podrá pensar en
una espacialidad indicada por las coordenadas físicas que marcan los lugares de
los acontecimientos de desaparición y por las coordenadas físicas de los lugares
donde posteriormente se hallaron los restos mortales de estas personas
desaparecidas, en un tiempo no absoluto definido por dos momentos, la
temporalidad inicial de la desaparición y la temporalidad posterior del hallazgo;
cuya dimensión espacial, se nutre y aumenta por las circunstancias que circundan
estos sucesos. Por ejemplo, como ocurre al evidenciar las vivencias entre unos
sujetos de acción y poder que deciden por qué y a quiénes desaparecer en el
espacio-tiempo —los cuales irrumpen, amenazan, atemorizan, raptan,
desaparecen y asesinan usando perversas modalidades de muerte—, infringidas a
otros sujetos sometidos y objetivados, quienes en su tránsito de la vida a la
muerte recrean otra multiplicidad de relaciones como las reacciones posibles de
resistencia, rechazo e intentos de defensa hacia el agresor, o reacciones de
súplica, sufrimiento, llanto, miedo, dolor, de angustia ante la posibilidad de no
volver a ver a sus familiares, y porque no, reacciones espirituales, oraciones y
encomendaciones desde sus creencias culturales o religiosas. Sujetos que, a su
vez, se configuran en la memoria histórica como desaparecidos de un plano
espacial y temporal, quienes al mismo tiempo permanecen en su forma no vital
en el espacio y en el tiempo y que al ser hallados posteriormente muertos,
plantearán nuevas relaciones a esa dimensionalidad espacial.
De igual manera, las espacialidades vividas se dinamizarán por las relaciones
derivadas de las acciones de quienes sobreviven, padecen y caminan la
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020 | 79
incertidumbre del acontecimiento, en las vivencias de dolor, denuncia, búsqueda
y exigencia de verdad y justicia para su ser querido desaparecido. Estas vivencias
espaciales, igualmente un tipo de toporepresentaciones (Avendaño, 2018),
también estarán dadas por quienes intervienen en la labor de ubicación de
lugares de exhumación (declaraciones de verdad de los perpetradores-postulados
y verdad desde los familiares); así como, por parte de quienes llevan a cabo la
recuperación de los restos mortales (personal técnico-institucional y/o ONG’s en
el marco de un contexto humanitario); las cuales se yuxtaponen estableciendo
una complejidad relacional de poder de unos sobre otros en el espacio, es decir,
dicha materialidad se amplifica en una producción inagotada del espacio por
acciones de poder, las que se traducirán en territorialidades.
Conclusiones
El texto elaborado, en torno a la desaparición forzada en el departamento de
Antioquia para el período 1993-2016, muestra la construcción de territorialidades,
a partir de las relaciones dadas en el curso de su materialidad, temporalidad y los
significados dados al fenómeno. De esta manera, se concluye que:
• La materialidad de la desaparición forzada sucedida en el departamento de
Antioquia se suscribió predominantemente en un contexto territorial-rural,
dentro de escenarios espaciales y temporales de la dinámica del conflicto
armado colombiano.
• La población caracterizada, se enmarcó en patrones generales descritos en
los diferentes análisis hechos sobre este conflicto; siendo principalmente los
hombres campesinos las víctimas mortales y las mujeres, las víctimas
sobrevivientes de esta violencia.
• La singularidad espacial intramunicipal, desde los movimientos interveredales
y las espacialidades puntuales intraveredales, expresada en la mayoría de los
casos caracterizados, presenta dos elementos en la lógica del conflicto
armado rural, el primero de ellos se relaciona con lo que podría denominarse,
eficiencia en la desaparición y ocultamiento de los cuerpos por parte de los
perpetradores, pues para la dinámica del conflicto, será mucho más eficiente
que la desaparición de la persona no implique largos desplazamientos
espaciales o temporales, garantizando la impunidad perseguida. En este
sentido y como segundo elemento, podría pensarse entonces que el hallazgo
de los cuerpos de las personas desaparecidas en dicho contexto, pueda
orientarse hacia lugares cercanos al de la desaparición.
• Tanto los flujos como las puntualidades espaciales que mostró la materialidad
de la desaparición forzada en el espacio geográfico antioqueño, evidencian
una complejidad relacional que amplifica la dimensión espacial en las
80 | Elena Cifuentes Ortiz y Johan A. Avendaño Desaparición forzada en Colombia: las territorialidades…
relaciones vivenciales experimentadas. Permitiendo ver que las territo-
rialidades derivadas sucederán en un espacio-tiempo no absoluto, pues este
será relativo en función de la multiplicidad de relaciones dadas, ocultas y por
darse en los territorios, como se sintetiza en el siguiente esquema (Figura 17).
Figura 17. Espacio relativo en la complejidad relacional de las vivencias espaciales,
expresado en territorialidades.
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Ativação do patrimônio biocultural do cerrado
e turismo comunitário: notas metodológicas a
partir do caso de Penedo
(São Desidério, Bahia, Brasil)
Activation of the biocultural heritage of the cerrado
and community tourism: methodological notes from the
case of Penedo (Sao Desidério, Bahia, Brazil)
Paulo Roberto Baqueiro Brandão*
Fecha de recibido: 27 de mayo de 2020
Fecha de aceptado: 28 de agosto de 2020
Resumo
Este texto parte de um questionamento: quais são os caminhos metodológicos
para o desenvolvimento de uma proposta de turismo comunitário em pequenas
localidades a partir da ativação do patrimônio biocultural e sob a inspiração do
Buen Vivir como filosofia de vida e práxis territorial? Diante dessa indagação,
pretende-se apresentar uma proposta metodológica para implantação de
iniciativa de turismo comunitário a partir da ativação do patrimônio biocultural do
cerrado, considerando a possibilidade da sua realização em Penedo, localidade do
município baiano de São Desidério (Brasil). Para tanto, o artigo segue um roteiro
que exprime a necessidade de (a) desenvolver um arcabouço teórico-conceitual
orientador do trabalho de investigação-intervenção a ser desenvolvido, (b)
caracterizar a localidade objeto dessa ação cooperativa e (c) apontar ferramentas
de pesquisa para a identificação das territorialidades e temporalidades locais, bem
como dos principais problemas e riscos que afetam o povoado de Penedo, suas
causas e efeitos.
Palavras-chaves: Buen Vivir; Práxis territorial; Patrimônio biocultural; Turismo
comunitário; Penedo (São Desidério, Brasil).
* Universidade Federal do Oeste da Bahia, Brasil; Grupo de Pesquisa Dinâmicas Espaciais e
Desenvolvimento Territorial (GRUDET/UFOB). Correo electrónico: [Link]@[Link].
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84 | Paulo Roberto Baqueiro Brandão Ativação do patrimônio biocultural do cerrado…
Abstract
This text comes from a questioning: What are the methodological paths towards
the development of a proposal of community tourism in small village coming from
the biocultural patrimony activation and under the inspiration of the Buen Vivir as
a life philosophy and territorial praxis? Upon this enquiry, it is aimed to present a
methodological proposal for the implementation of the community tourism
initiative as of the cerrado’s biocultural patrimony activation, regarding the
possibility of its execution in Penedo, a locality in the county of São Desidério
(Brazil). For this purpose, the article follows a guideline that conveys the need to (a)
develop a concept-theoretical framework which will orient the work of
investigation-intervention to be developed, (b) characterize the location which is
object of this cooperative action and (c) point out the research tools regarding the
identification of local territorialities and temporalities, as well as the identification of
main risks and problems that affect the village of Penedo, its main causes and effects.
Key words: Buen Vivir; Territorial Praxis; Biocultural patromony; Community tourism;
Penedo (São Desiderio, Brazil).
Resumen
Activación del patrimonio biocultural del cerrado y turismo comunitario: notas
metodológicas a partir del caso de Penedo (São Desidério, Bahia, Brasil)
Con este texto se busca contestar una pregunta: ¿cuáles son las trayectorias
metodológicas para el desarrollo de una propuesta de turismo comunitário en
pequeñas localidades apartir de la activación del patrimonio biocultural e bajo la
inspiración del Buen Vivir como filosofía de vida y praxis territorial? En este
contexto, la pretensión es presentar una propuesta metodológica para apoyar el
desarrollo del turismo comunitário apartir de la activación del patrimonio
biocultural del cerrado en el pueblo de Penedo, ubicado en el municipio bahiano
de São Desidério (Brasil). Para ello, el artículo está estructurado con las siguientes
secciones: (a) un examen teórico-conceptual de ese trabajo de investigación-
intervención, (b) la caracterización de la localidad objeto de esa acción cooperativa
y (c) hacer reflexiones acerca de las herramientas de investigación para la
identificación de las territorialidades y temporalidades locales, los principales
problemas y riesgos que afectan a la comunidad de Penedo, sus causas y efectos.
Palabras clave: Buen Vivir; Praxis territorial; Patrimonio biocultural; Turismo
comunitário; Penedo (São Desidério, Brasil).
Introdução
A natureza predatória do neoliberalismo tem produzido efeitos devastadores em
regiões onde tal paradigma político-econômico vem sendo experimentado. Do
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ponto de vista das sociedades, o que se vê é o aprofundamento da desigualdade,
com ampliação do quadro de pobreza e disjunção crescente dos grupos sociais
mais atingidos por tal desequilíbrio do direito à dignidade, a manipulação
midiática, entorpecedora e alienante, e o controle social policialesco massivo, para
evitar que a perversidade dessa pauta programática seja denunciada por grupos
dissidentes.
Na maioria dos países da América Latina, por exemplo, o breve período sob a
gestão de governos de ascendência popular tem sido sucedido por uma verdadeira
avalanche conservadora, que (re)introduz uma agenda político-econômica
baseada na privatização da economia – o que inclui bens e serviços públicos
essenciais – e plena abertura dos mercados ao capital estrangeiro. Assim, a
despeito do estrondoso fracasso já vivenciado em décadas passadas, a
reconstrução do Estado neoliberal (Harvey, 2005) é uma realidade em diversos
países latinoamericanos.
Contudo, a nova ofensiva conservadora não se dá sem reação. De um lado, os
movimentos contestatórios ganham substância com seus vigorosos protestos e
pautas reivindicatórias progressistas, ao tempo em que iniciativas emancipatórias
e coletivas – protagonizadas pelas gentes comuns do campo e da cidade – que
emergiram ou passaram a ser reconhecidas no período precedente ao atual
demonstram, de forma inequívoca, que é possível vislumbrar uma alternativa aos
infrutíferos modelos de desenvolvimento até então vigentes.
Dentre muitas dessas iniciativas que vicejam em toda a América Latina, o
turismo comunitário aparece como uma prática com capacidade suficiente para
potencializar relações localmente situadas, harmônicas e duradouras entre
comunidade e natureza, assentadas no reconhecimento do território por seu valor
de uso e com ênfase na ativação do patrimônio biocultural, o que incide na
valorização da cosmovisão e dos saberes-fazeres das gentes comuns.
No entanto, por ser o turismo uma prática ainda muito identificada com
perspectivas ostensivamente economicistas, segundo as quais o espaço deva ser
produzido e consumido sob lógicas de mercado (Brandão, 2014), há que se indagar:
quais são os caminhos metodológicos para o desenvolvimento de uma proposta
de turismo comunitário em pequenas localidades a partir da ativação do
patrimônio biocultural e sob a inspiração do Buen Vivir como filosofia de vida e
práxis territorial?
Diante de tal indagação, pretende-se, por meio deste escrito, apresentar uma
proposta metodológica para implantação de iniciativa de turismo comunitário a
partir da ativação do patrimônio biocultural do domínio de natureza do cerrado,
considerando a possibilidade da sua realização no povoado de Penedo, município
de São Desidério (Bahia, Brasil).
Para tanto, este texto segue um roteiro que exprime a necessidade de (a)
desenvolver um arcabouço teórico-conceitual orientador do trabalho de
86 | Paulo Roberto Baqueiro Brandão Ativação do patrimônio biocultural do cerrado…
investigação-intervenção a ser desenvolvido, (b) caracterizar a localidade objeto
dessa ação cooperativa e (c) apontar ferramentas de pesquisa para a identificação
das territorialidades e temporalidades locais, bem como dos principais problemas
e riscos que afetam o povoado de Penedo, suas causas e efeitos.
Os elementos teórico-conceituais de apoio à metodologia
Em uma perspectiva teórico-metodológica, este projeto está vinculado a
abordagens da Teoria Crítica, em especial àquelas produzidas no seio da Geografia
(Pignante, Dansero e Loda, 2015; Santos, 2002, 2008; Saquet, 2015, 2019), e dos
Métodos Participativos (Diez, 2014, 2018a, 2018b; Freire, 1982, 2013), com ênfase
na Pesquisa-Ação Participativa (Fals, 1999). Além disso, ao estabelecer uma
aproximação com iniciativas baseadas na cosmovisão e experiências de
comunidades, busca-se uma filiação epistemológica com o chamado Buen Vivir
(Schavelzon, 2015; Acosta, 2016).
Destarte, como horizonte utópico para o modelo de transformação pelo qual se
pretende propugnar, esta proposta de investigação-intervenção está afiliada à
concepção de Buen Vivir, buscando, assim, adotar uma perspectiva decolonial de
reflexão crítica, mas, principalmente, assumir uma forma de atuação propositiva
que emparelha, “ombro a ombro”, comunidade e universidade em “uma interface-
interação mais intensa entre intelectualidade-ciência e cotidianidade-saber-arte,
numa práxis de transformação territorial em favor das necessidades e anseios do
povo” (Saquet, 2015: 126).
Importante salientar que não se trata de uma tentativa de transplante puro e
simples de uma filosofia de vida surgida em um contexto geográfico-histórico
singular (regiões andinas) e de tradição multissecular para uma realidade
absolutamente distinta, como a do povoado de Penedo. Ao contrário, o que se
pretende é buscar inspiração para mobilizar e articular conhecimentos locais,
direcionando-os e confrontando-os para/com uma epistême que propõe um
modelo substantivado nas horizontalidades, na prevalência dos desígnios de uma
ordem local (Santos, 2002) e que está posicionada em absoluta oposição à opção
neoliberal de desenvolvimento, para, a partir daí, extrair como síntese um
irreversível movimento rumo à construção de sujeitos eco-sócio-políticos
localmente situados.
Embora o chamado Buen Vivir 1 (ou sumak kawsay, em língua quéchua) tenha
sido construído como práxis a partir das tradições multisseculares dos povos
originários andinos, a centralidade atual que ocupa nos debates sobre alternativas
aos atuais modelos de desenvolvimento é fruto das recentes iniciativas de
1
Ao longo deste escrito, opta-se pelo uso do termo em espanhol, evitando-se, assim, todos os
possíveis prejuízos que uma tradução livre do termo para o português possa causar quanto à
compreensão do seu sentido original.
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enfretamento ao neoliberalismo em regiões periféricas da atual economia-mundo
capitalista e da sua incorporação como paradigma para a definição de políticas
públicas, tendo sido incorporado, nos casos do Equador e Bolívia, como elemento
medular das constituições dos respectivos países.
O Buen Vivir é uma filosofia de vida em construção e, ainda que, como tal, não
tenha sedimentado uma “trilha predeterminada” (Acosta, 2016: 49), é possível
assim concebê-lo:
Com sua proposta de harmonia com a Natureza, reciprocidade, relacionalidade,
complementaridade e solidariedade entre os indivíduos e comunidades, com sua
oposição ao conceito de acumulação perpétua, com seu regresso a valores de uso, o
Bem Viver, uma ideia em construção, livre de preconceitos, abre as portas para a
formulação de visões alternativas de vida (p. 41).
(...)
O Bem Viver [...] se nutre da imperiosa necessidade de impulsionar uma vida
harmônica entre os seres humanos e deles com a Natureza: uma vida centrada na
autossuficiência e na autogestão dos seres humanos vivendo em comunidade (p. 47).
Trata-se, portanto, de um paradigma baseado nos Direitos Humanos e da
Natureza e na evocação de saberes ancestrais como elementos fundantes na
construção de uma outra realidade, com ênfase na emancipação e autogestão,
pós-desenvolvimentista e, portanto, livre das amarras epistemológicas e
ontológicas da dicotomia Capitalismo-Socialismo.
No Brasil, o debate sobre Buen Vivir ainda repercute pouco. Entre os intelectuais
de maior expressão no país, apenas Boff (2012: 61) faz algumas referências àquilo
que chamou de “ética da suficiência para toda a comunidade e não apenas para o
indivíduo”, pressupondo “uma visão holística e integradora do ser humano
inserido na grande comunidade terrenal que inclui, além do ser humano, o ar,
água, os solos, as montanhas, as árvores e os animais, o Sol, a Lua e as estrelas”.
De igual modo, nas políticas públicas brasileiras, a concepção de Buen Vivir foi
e ainda é quase que sumariamente ignorada, não tendo qualquer expressividade.
As exceções ficam por conta de alguns documentos produzidos por órgãos
governamentais ou em parceria com universidades que versam sobre as temáticas
da soberania e segurança alimentares e agroecologia (Sabourin e Niederle, 2017),
além, por exemplo, de tímidas e implícitas citações contidas na Política Nacional
de Desenvolvimento Sustentável dos Povos e Comunidades Tradicionais (Brasil,
2007) e nas duas versões do Plano Nacional de Agroecologia e Produção Orgânica
(Brasil, 2013, 2016).
Para o desenvolvimento da metodologia ora explicitada, pretende-se atuar a
partir de um roteiro que contemple, por um lado, um enfoque sobre os problemas
e soluções locais e regionais e, por outro lado, que requeiram, na construção das
respostas, o reconhecimento de processos políticos, educativos e culturais
88 | Paulo Roberto Baqueiro Brandão Ativação do patrimônio biocultural do cerrado…
emancipatórios, prestando atenção ao conhecimento das gentes comuns,
conforme propõe Fals (1999). Neste sentido, A Pesquisa-Ação Participante emerge
como o paradigma investigativo a ser empregado, seja por ser base para a
produção de uma ciência cidadã ou mesmo por “combinar la praxis con la ética, el
conocimiento académico con la sabiduría popular, lo racional con lo existencial, lo
sistemático con lo fractal” (Idem., p. 83).
As metodologias participativas servem, antes de tudo, para produzir
conhecimento desde dentro das comunidades, a partir dos saberes que estas
possuem de si mesmas e dos problemas que as envolvem (Bisio e Noboa, 2019).
Mas esse conhecimento deve ser mobilizado para induzir transformações
qualitativas duradouras e irredutíveis.
Segundo Fals (1999: 80) a Pesquisa-Ação Participativa é “una vivencia necesaria
para progresar en democracia, como un complejo de actitudes y valores, y como
un método de trabajo que dan sentido a la praxis en el terreno”, sendo, pois, um
modelo que pode alinhar comunidade e universidade na busca por transformação
social.
Para a adequada realização da Pesquisa-Ação Participativa a partir do caso da
comunidade que vive no povoado de Penedo, é imprescindível a adoção de
procedimentos e ferramentas de pesquisa que convirjam com o caráter
participativo e emancipatório da proposta, em especial na etapa de identificação
e reconhecimento das idiossincrasias que caracterizam coletivamente os sujeitos
e seus problemas. Neste caso, propõe-se o emprego do Mapeamento Participativo
Comunitário, com ênfase no Mapeamento de Atores (Tapella, 2007; Algranati,
Bruno e Iotti, 2012) e na Cartografia Social (Arias, 2015; Diez, 2018a; 2018b).
Conforme assinalam Algranati, Bruno e Iotti (2012: 4), o mapeamento de atores
é “[...] una herramienta de indagación que permite identificar y caracterizar una
diversidad de actores sociales existentes en el escenario de investigación”.
Também conhecido como sociograma (Tapella, 2007), o mapeamento de atores é
uma ferramenta que permite ao investigador compreender uma dada realidade
social, tratando não apenas de conhecer os sujeitos envolvidos na construção
continuada de um território, mas também suas práticas, objetivos e estratégias de
territorialização.
Nesse processo, é fundamental contar com a participação desses ditos atores
na produção e sistematização dos dados, bem como considerar tal participação a
partir da multiplicidade de sujeitos envolvidos na construção do território, o que
implica em auscultar a comunidade, os representantes de entidades públicas e
empresas privadas, além dos beneficiários e usuários diretos do território.
Por outro lado, há que se ter em conta que o mapeamento de atores se faz a
partir de diferentes abordagens, variando segundo aquilo que se deseja colocar em
relevo (Algranati, Bruno e Iotti, 2012). Assim, considera-se que, para o caso em
evidência (o povoado de Penedo), a forma mais adequada de mapeamento é por
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meio da Cartografia Social, permitindo o alcance horizontal (uma quantidade
maior de sujeitos) e vertical (coleta de uma maior amplitude de dados) de modo
mais proeminente.
Uma premissa essencial para a compreensão da cartografia social é ter em
conta que “Mapear es una práctica, una acción, un modo de abordar territorios
sociales, subjetivos, geográficos y el mapa es una herramienta que se cristaliza en
diversos formatos y se abre a la participación” (Ares e Risler, 2013: 72). Neste
sentido, a produção de uma cartografia social evoca uma ação coletiva e
participativa, na qual os atores-construtores do território representam-no e
interpretam-no segundo suas lógicas e visões de mundo.
Segundo Arias (2015), diferentemente do mapeamento técnico, a cartografia
social é produzida a partir de uma perspectiva coletiva, participativa e consensual
e sua elaboração depende de uma relação articulada entre a experiência
comunitária e o saber científico.
Quanto à base conceitual mais elementar da pesquisa-cooperação, nesta
proposta, o território assume centralidade como conceito geográfico, posto que se
pretenda enfatizar os enlaces entre a comunidade e a terra, que, aqui, não deve ser
considerada apenas como substrato para a produção agrícola, mas também como
suporte à vida. Desta forma, é fundamental compreender tal relação, tanto no que
se refere às formas de apropriação material, abordando os processos históricos de
reprodução social e econômica, quanto no que tange à apropriação simbólica e à
construção da identidade em âmbito comunitário.
Ademais, vale frisar, conforme apontado por Pignante, Dansero e Lorda (2015),
que a Geografia tem aportado um considerável arcabouço de contribuições ao
debate sobre cooperação para o desenvolvimento, principalmente, por meio da
abordagem territorial.
O território é um elemento geográfico cujo significado epistemológico e
ontológico está no fato de ser, ao mesmo tempo, uma instância espacial de poder,
um produto social historicamente definido, relacional, multiescalar e
multidimensional. Essas relações se configuram por meio de dominação e
influência exercidas por um determinado indivíduo, grupo ou entidade sobre os
demais. A esses se lhe denominam atores ou agentes.
Como instância espacial de poder, o território é o locus de relações sociais que
tem na tentativa ou na efetivação da dominação e/ou apropriação do espaço a sua
principal razão de ser. Conforme explica Montañez (2001: 20):
[...] cuando designamos un territorio siempre estamos asumiendo, aun de manera
implícita, la existencia de un espacio geográfico y de un sujeto que ejerce sobre él
cierto dominio, una relación de poder, una calidad de poseedor o una facultad de
apropriación. La relación de pertenencia o apropriación no se refiere sólo a vinculos
de propiedad sino también a aquellos lazos subjetivos de identidad y afecto
90 | Paulo Roberto Baqueiro Brandão Ativação do patrimônio biocultural do cerrado…
existentes entre el sujeto y su territorio. Ese sujeto individual o colectivo continen
generalmente una porción de poder suficiente para incidir en la transformación de
ese territorio. El territorio es, pues, el espacio geográfico revestido de las dimensiones
política, identitaria o afectiva, o de todas ellas.
Assim, importa frisar que, ao assumir uma abordagem a partir da apreensão do
conceito de território como elemento norteador do porvir rumo ao Buen Vivir, este
projeto alinha-se à perspectiva da práxis territorial, conforme preconiza Saquet
(2015, 2019). Para o autor, o território configura-se como um espaço “de
(in)formação, partilha, reciprocidade, mobilização, luta, resistência político-
cultural-ambiental, descolonização, conquista da autonomia decisória e de
melhores condições de vida para e com o povo” (2015: 8, itálico no original). É,
portanto, no/a partir do/pelo território que se consolida uma práxis da cooperação
e solidariedade entre os sujeitos próximos geográfica e socialmente.
Nesta investigação-intervenção, a empiricização do território é feita a partir de
uma abordagem que busca equacionar saberes populares e conhecimentos
técnico-científicos com vistas à construção de uma proposta de turismo
comunitário a partir do caso do povoado de Penedo, no município de São
Desidério, cuja caracterização será apresentada a seguir.
Breve caracterização de Penedo
O povoado de Penedo está localizado no município de São Desidério, este que, por
sua vez, compõe o Território de Identidade da Bacia do Rio Grande, no estado da
Bahia (Figura 1). Com 15.157 km2 (área um pouco maior que a de Timor-Leste), São
Desidério é o segundo maior município baiano em extensão territorial, onde vivem
cerca de 33 mil habitantes, conforme estimativa do Instituto Brasileiro de Geografia
e Estatística (IBGE), o que resulta em uma densidade demográfica de 2,22 hab/km2.
Vale mencionar que, além dos cerca de 19 mil habitantes que residem na
cidade, uma parcela considerável da população são-desideriana vive nas demais
159 nucleações urbanas e aglomerações rurais existentes, entre vilas e povoados,
algumas das quais distantes mais de 150 quilômetros da sede municipal.
Inserido no domínio dos cerrados e graças à relativamente abundante
disponibilidade hídrica e à predominância de relevo planáltico bastante aplainado
na zona regionalmente conhecida como Gerais, São Desidédio possui forte aptidão
para o desenvolvimento da agricultura mecanizada de alto rendimento.
Com efeito, devido aos fatores físico-ambientais anteriormente mencionados e
aos investimentos estatais e privados, nos últimos quarenta anos, o município de
São Desidério vivenciou vertiginosas transformações resultantes da formação de
um espaço agrário altamente tecnicizado, processo similar ao que ocorreu nos
demais municípios cuja parte do território é composta pelos Gerais.
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Figura 1. Localização do povoado de Penedo, município de São Desidério (Bahia, Brasil).
Fonte: elaboração de Ueliton Basílio de Souza (equipe GRUDET/UFOB).
Neste sentido, atualmente, São Desidério é um dos municípios do país mais
bem ranqueados quanto à contribuição do setor primário da economia na
formação do Produto Interno Bruto, o que, no caso em tela, se dá pela
predominância da produção de commodities agrícolas, tais como soja, algodão e
milho e madeira, entre outros.
Contudo, esse modelo de desenvolvimento capitalista é a base para algumas
contradições socioterritoriais que perduram há décadas em São Desidério, seja
quanto ao relativo isolamento sociocultural, político e econômico das
comunidades rurais, tradicionais e quilombolas, ou mesmo quanto aos conflitos
socioambientais, principalmente aqueles ligados à apropriação da terra e aos usos
da água, o que, no caso do Povoado de Penedo, diz respeito às implicações que
afetam o Rio das Fêmeas, decorrentes da irrigação de grandes propriedades rurais
92 | Paulo Roberto Baqueiro Brandão Ativação do patrimônio biocultural do cerrado…
e do barramento para funcionamento de uma pequena central hidrelétrica, com
efeito na sensível redução da vazão do curso d’água nos períodos de estiagem.
No que tange a Penedo, esse povoado está localizado em ambas as margens do
Rio das Fêmeas, em seu baixo curso, a oeste da cidade de São Desidério, cuja
ligação é feita pela rodovia estadual BA-463 (pavimentada) e estrada rural (não
pavimentada), estando distantes entre si por pouco mais de 25 quilômetros.
Composto por algo em torno de 75 imóveis residenciais e uma edificação pública
(a antiga Escola Municipal Florêncio José de Lima, atualmente desativada), o
povoado possui uma população de cerca de 220 habitantes, segundo dados
obtidos junto à Secretaria de Saúde local.
Quanto ao processo de formação territorial, não existem fontes escritas sobre
Penedo. Desta forma, a estruturação de uma história territorial da localidade só é
possível recorrendo-se aos relatos dos moradores locais, em especial, dos mais
antigos, considerados guardiões da memória coletiva de Penedo. Destarte,
segundo relatos coletados em auscutas nos momentos de formação de grupos
focais com os residentes mais longevos, a localidade surgiu em meados de década
de 1940, a partir da atração populacional exercida por um suposto eremita – que
seria um clérigo alemão – fixado, não se sabe por qual motivo, em uma gruta de
uma escarpa próxima cujo topônimo é justamente Boqueirão do Padre.
Esses primeiros moradores viviam em condições precárias, considerando o
relativo isolamento ao qual estavam submetidos pela falta de via com leito
carrocável e meios de transportes regulares que os ligassem à Barreiras, então sede
municipal, ou São Desidério, que, à época, era uma própera vila barreirense. As
formas de reprodução social estavam submetidas, portanto, a uma forte relação
intracomunitária, ao tempo em que as formas de reprodução econômica eram
realizadas a partir da venda do pequeno excedente da produção agrícola e de
alguns subprodutos da cana-de-açúcar plantada nas pequenas propriedades,
como a rapadura e aguardente, cuja comercialização, por sua vez, era feita na sede
municipal e na vila, a partir da distribuição realizada em lombos de muares e
equinos.
Exceto pelos sistemas de engenharia que foram introduzidos na/para a
localidade ao longo das décadas precedentes, para oferta de energia eletrica e
abertura de via de transporte, e pelo acesso – ainda que precário – às tecnologias
de comunicação (sinal de televisão, telefonia móvel e internet), a comunidade
segue vivendo sob os desígnios desse longo processo de inércia territorial, ao
tempo em que a carência de serviços públicos vige desde à fundação até os dias
hodiernos, como se verá a seguir.
À exceção das visitas das equipes do Programa Saúde da Família, os demais
atendimentos são realizados, a depender da gravidade, no posto de saúde
localizado no povoado vizinho do Sítio Grande, nas instalações hospitalares da
sede municipal ou em Barreiras, município contíguo, cuja cidade é a principal da
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rede urbana regional e que conta, portanto, com serviços médico-hospitalares
para necessidades de maior complexidade. No que tange aos serviços
educacionais, de igual modo, os estudantes precisam realizar deslocamentos,
sendo a maciça maioria encaminhada para o Sítio Grande, onde há escola
municipal de Ensino Fundamental, ou para São Desidério, que atende àqueles
matriculados no Ensino Médio.
A localidade é servida por energia elétrica, mas não possui fornecimento de
água. Para atendimento dessa necessidade, a água é retirada diretamente do rio,
seja para o consumo humano, uso doméstico, dessedentação animal e irrigação de
pequenas propriedades rurais.
Mais recentemente, como desdobramento da realização da Comitiva dos
Matutos (uma cavalgada festiva) e da formação de um Grupo de Jovens, vem sendo
gestado um processo embrionário de organização comunitária, com enfoque na
preservação das nascentes de pequenos cursos d’água próximos, das áreas
remancescentes de cerrado e no enfrentamento ao controle do acesso à água do
Rio das Fêmeas exercido pela gestão da pequena central hidrelétrica localizada à
montante.
Como já mencionado, o povoado de Penedo está inserido no grande domínio
de savana do interior brasileiro, denominado cerrado, e que, segundo Ab’Saber
(2003), em sua visão integrada da natureza, pode ser genericamente assim
caracterizado:
Quando se atingem as áreas interiores (....), depara-se com o arranjo clássico,
homogêneo e monótono da paisagem peculiar às áreas de savana. As formações
vegetais talvez não sejam tipicamente de savanas, mas o arranjo e a estrutura de
paisagens constituem uma amostra perfeita dos quadros paisagísticos zonais, que
caracterizam essa unidade tão frequente do cinturão intertropical do globo.
Nos interflúvios elevados dos “chapadões”, onde predominam formas topográficas
planas e maciças e solos pobres (latossolo e lateritas), aparecem cerrados, cerradões
e campestres, os quais, via de regra, descem até a base das vertentes, cedendo lugar
ao fundo aluvial dos vales às florestas-galeria, em geral largas e contínuas (p. 30).
(...)
A drenagem superficial da área do cerrado é composta por duas nervuras
hidrográficas apenas totalmente integradas durante a estação chuvosa. Há uma
drenagem perene, ao fundo dos vales, que responde pela alimentação das florestas-
galeria nos intervalos secos. E existe uma trama fina e mal definida de caminhos
d’água intermitentes nos interflúvios largos, a qual, associada com a pobreza relativa
dos solos, responde pela ecologia do cerrado (p. 30-31).
(...)
A vegetação dos cerrados, tendo se desenvolvido e se adaptado, em algum momento
do Quaternário (ou mesmo dos fins do Terciário), a essa estrutura de paisagens, de
planaltos tropicais interiorizados dotados de solos lateríticos, é certamente um dos
quadros de vegetação mais arcaicos do país (p. 31).
94 | Paulo Roberto Baqueiro Brandão Ativação do patrimônio biocultural do cerrado…
Contudo, em se tratando do município de São Desidério e, em uma escala ainda
mais localizada, de Penedo e seu entorno, o cerrado possui feições particulares, o
que, sob alguns aspectos, influencia no modo de vida daquela população, dada a sua
estreita relação com os ritmos da natureza, em especial quanto às práticas
produtivas.
É a partir da constatação da existência dessa idiossincrasia estabelecida na
relação sociedade-natureza que se pretende desenvolver uma proposta de turismo
comunitário a partir da ativação do patrimônio biocultural do cerrado no Povoado
de Penedo.
A concepção de patrimônio biocultural surge da compreensão quanto à
existência de processos de apropriação e uso dos conhecimentos e dos recursos
naturais, fundamentada em princípios de equacionamento do desenvolvimento e
conservação ambiental (Córdova, 2013). Desde um ponto de vista conceitual, se
pode afirmar, concordando com Boege (2001: 1), que patrimônio biocultural diz
respeito aos
[...] recursos naturales bióticos intervenidos en distintos gradientes de intensidad por
el manejo diferenciado y el uso de los recursos naturales según patrones culturales,
los agroecosistemas tradicionales, la diversidad biológica domesticada con sus
respectivos recursos fi togenéticos desarrollados y/o adaptados localmente. Estas
actividades se desarrollan alrededor de prácticas productivas (praxis) organizadas
bajo un repertorio de conocimientos tradicionales (corpus) y relacionando la
interpretación de la naturaleza con ese quehacer, el sistema simbólico en relación
con el sistema de creencias (cosmos) ligados a los rituales y mitos de origen.
Desta forma, considera-se os patrimônios natural e cultural como fontes
potenciais de transformação para comunidades locais, tanto no âmbito simbólico-
identitário e psicossocial, quanto em uma perspectiva material (Ávila, 2013). A
ativação do patrimônio biocultural evoca, pois, uma práxis territorial, conforme o
sentido que é dado por Marcus Saquet, já mencionado alhures.
Por princípio, o turismo comunitário se faz a partir do reconhecimento e
valorização da relação harmônica que uma dada comunidade receptora possui
com a natureza ao seu redor e de como tal relação, por um lado, é manifestada por
meio de uma cosmovisão própria e, por outra parte, é materializada em saberes e
fazeres que integram as formas de reprodução social e econômica a uma longa
tradição de uso não predatório dos bens naturais. Aos visitantes interessa,
portanto, vivenciar e compreender essa práxis territorial.
Uma análise perfunctória feita na localidade em estudo permitiu levantar
alguns elementos que compõem o patrimônio biocultural local como potenciais
para dinamizar a prática do turismo comunitário em Penedo, entre os quais, vale
destacar: manifestações culturais associadas ao Rio das Fêmeas e ao cerrado, além
de práticas agroprodutivas tradicionais ligadas ao cultivo da mandioca e coco e
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manufatura de respectivos subprodutos, coleta de frutos endêmicos do cerrado
para produção de doces e sucos e produção artesanal de queijo. Um mapeamento
mais profundado certamente fará assomar outros elementos.
No entanto, não se pode romantizar o turismo comunitário como se fora um
contato intercultural ingênuo e livre de contradições. Decorre, pois, de toda uma
atenção que deva ser dada aos riscos de transformar as comunidades em objeto e
não em sujeitos da realização do turismo a necessidade de planejar e gerir tal
prática na perspectiva do protagonismo, autonomia e autogestão, conforme é a
pretensão dos moradores de Penedo.
O desenho da metodologia
Por princípio, a metodologia com a qual se pretende desenvolver o trabalho de
investigação-intervenção de base cooperativa deve ser construída no transcorrer
da sua execução, em etapas subsequentes, em convergência com o
aprofundamento das relações de confiança e solidariedade entre comunidade e
universidade, primando pela autonomia e saberes populares da primeira e
expertise técnico-científica da segunda. Assim, nem todas as etapas estão, desde
já, definidas, afinal, como apontado por Acosta (2016: 41), o Buen Vivir é uma “ideia
em construção”.
Contudo, o início do trabalho, que é uma etapa caracterizada por um maior
envolvimento com a pesquisa, requer a observância de planejamento e rigor técnico,
permitindo, por um lado, que se tenha disponível um considerável escopo de
conhecimentos sobre o povoado de Penedo e sua gente quando da realização das
ações da etapa de cooperação, e evitando, por outro lado, que a investigação-
intervenção seja confundida com mera apropriação de conhecimento popular pela
academia. Neste sentido, as etapas iniciais de trabalho – que envolvem basicamente
o (re)conhecimento e acolhimento mútuos das partes envolvidas e o levantamento
de dados sobre a localidade – foram previamente planejadas, como se verá a seguir.
De passagem, vale mencionar, ainda, que este projeto foi concebido a partir da
perspectiva de indissociabilidade entre Ensino, Pesquisa e Extensão (Forproex,
2013), de tal modo que, além das ações que são próprias da investigação científica
e da interação dialógica de saberes, pretende-se promover, de forma transversal,
processos formativos por meio das Oficinas de Formação Comunitária, nas quais
serão debatidos temas como Economia solidária e popular, Conservação do
cerrado, Associativismo e cooperativismo, Organização comunitária, soberania
popular e autonomia, Desenvolvimento Territorial e Turismo comunitário. 2
2
Importa salientar que esses temas são apenas proposições, cuja decisão final por acrescentar,
suprimir, alterar, redefinir e até da não realização dessa atividade será sempre dos moradores
locais.
96 | Paulo Roberto Baqueiro Brandão Ativação do patrimônio biocultural do cerrado…
Isto posto, retoma-se a explicitação da metodologia, expondo, a seguir, as
etapas de trabalho e os procedimentos e ferramentas metodológicos. Contudo,
conforme já mencionado em outro trecho deste escrito, todo o trabalho aqui
proposto está em construção – sob os desígnios da comunidade envolvida – e as
etapas – doravante chamadas de “tempos” – aqui evidenciadas serão elaboradas
de forma cooperativa e colocadas sob avaliação e validação dos moradores de
Penedo antes de serem executadas.
O primeiro tempo, denominado de “(Re)conhecimento e Acolhimento”,
consiste na criação de um processo de aproximação mútua entre comunidade e
universidade, a partir da mediação da Secretaria de Meio Ambiente e Turismo de
São Desidério, com o intuito de promover uma convergência de interesses e
estabelecer uma relação de confiança e um ambiente de criatividade entre os
envolvidos ou, nos termos de Alberich et alli (2009), uma negociação do tema e dos
objetivos. Para tanto, faz-se necessária a realização de uma dinâmica de grupo – a
Roda de Conversa –, a partir da qual os membros da comunidade e da universidade
possam fazer relatos, reflexões e apresentação de seus interesses e demandas.
Uma possibilidade a ser considerada quando da realização da Roda de
Conversa é estabelecer distintos momentos nos quais se pode desenvolver tal
dinâmica, primeiro, com um grupo maior, formado por todos os membros da
comunidade que demonstrem interesse em participar, e, em seguida, com grupos
focais, formados por jovens, mulheres, idosos e outros segmentos que venham a
ser identificados. Isso pode permitir a identificação de diferentes interesses e/ou
conflitos de gênero ou de foro geracional, por exemplo.
Ainda nesse tempo, em um segundo momento, deve-se fazer a apresentação da
ideia geral de investigação-intervenção aos membros da comunidade, mas com a
devida abertura para o acolhimento de sugestões ou mesmo o rechaço (e o
consequente reordenamento de procedimentos) de etapas do trabalho
investigativo-cooperativo proposto.
O tempo seguinte, denominado “Sistematização de Conhecimentos”, diz
respeito à realização do conjunto de atividades investigativas sobre a relação
comunidade e natureza a partir do desvelamento de suas territorialidades e
temporalidades e tem como objetivo sistematizar e retroalimentar o
conhecimento que a comunidade tem de si e do seu território.
Nesse tempo, cabe realizar, por um lado, o chamado “trabalho de gabinete”, a
partir do qual é possível fazer a identificação, coleta e análise de fontes primárias
(documentos pessoais, iconografia, relatórios técnicos, etc.) e secundárias (livros,
coletâneas, artigos, etc.) sobre a comunidade, o território e o tema da investigação-
intervenção, além do “trabalho de campo”, de onde é possível obter dados
localmente situados por meio do emprego combinado e complementar de técnicas
como a observação, mapeamento participativo (mapa de atores e cartografia
social), ausculta (storytelling, entrevistas, questionários). Ademais, é o momento
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ideal para obtenção de relatos circunstanciados (árvore de problemas), registros
de imagens (fotografias e filmagens) e levantamento de dados geoespaciais (GPS).
Uma vez obtido todo esse conjunto de dados, procede-se a sua transformação
em informações relevantes para o êxito do tempo seguinte da investigação-
intervenção, que consiste na cooperação entre comunidade e universidade para a
implantação do turismo comunitário em Penedo. Para tanto, as ditas informações
passam a compor três eixos de conhecimento, quais sejam, (a) a delimitação do
povoado de Penedo, segundo o reconhecimento da comunidade quanto à sua
dimensão territorial, (b) a caracterização geográfico-histórica da localidade, pondo
em relevo os aspectos relativos às territorialidades e temporalidades
protagonizadas por seus moradores e (c) a caracterização dos saberes-fazeres
locais, tratando de compreender os vínculos entre comunidade e o cerrado, ou
seja, a práxis territorial, de modo a induzir processos que levem à ativação do
patrimônio biocultural local.
O tempo denominado “Cooperação Comunidade-Universidade” corresponde à
fase na qual serão desenvolvidas as atividades cooperativas entre comunidade e
universidade, com o intuito de executar a proposta de turismo comunitário em
Penedo. Porém, esse tempo não é objeto de análise deste escrito, uma vez que a
metodologia a ser empregada será construída e validada pelos moradores de
Penedo – com a mediação dos membros da universidade envolvidos na proposta –
, tão logo os tempos de (Re)conhecimento e Acolhimento e de Sistematização de
Conhecimentos tenham sido concluídos.
Indispensável salientar que, em cada tempo da investigação-intervenção, deve-
se promover um encontro entre os envolvidos para a realização de uma devolutiva,
bem como da avaliação coletiva dos resultados alcançados, por meio da análise
crítico-reflexiva dos êxitos e óbices identificados no transcorrer da execução das
atividades.
Considerações finais
A proposta metodológica aqui apresentada busca estabelecer vínculos duradouros
entre comunidade e universidade com o intuito de realizar uma construção
coletiva com base na cooperação para a ativação do patrimônio biocultural e este,
por sua vez, será o elemento basilar para o desenvolvimento de uma proposta de
turismo comunitário no povoado de Penedo, localizado em pleno cerrado baiano.
Como é sobejamente sabido, pensar e agir a partir de uma metodologia é
essencial para reduzir substancialmente as possibilidades de erros em todo esforço
técnico, científico ou mesmo de planejamento e gestão. Isso é ainda mais
importante quando envolve comunidades motivadas a transformarem suas vidas
por meio de uma ação solidária, autônoma e cidadã.
98 | Paulo Roberto Baqueiro Brandão Ativação do patrimônio biocultural do cerrado…
Neste sentido, acredita-se que esta proposta, inspirada na multissecular
filosofia de vida do Buen Vivir, contenha potência suficiente para induzir um
movimento transformador a partir dos desejos e aspirações de uma comunidade
que historicamente constrói sua cultura simbólica e material em íntima relação
com os elementos bióticos e abióticos do cerrado, mobilizando todo esse
conhecimento acumulado para gerar experiências enriquecedoras para quem
venha a visita-los.
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Manejo del riesgo en calles Don Pedro y
Alfonso, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica
Risk management in Don Pedro y Alfonso streets,
Santo Domingo de Heredia, Costa Rica
Mario Fernández Arce*
Cristian Aguilar Barboza**
Oscar Sojo Alemán***
Fecha de recibido: 21 de noviembre de 2019
Fecha de aceptado: 10 de septiembre de 2020
Resumen
El Canal Natural Calle Don Pedro (CNCDP) ha generado erosión lateral e
inundaciones. Por lo anterior, ha sido necesario proteger el fondo y las paredes del
mismo y transportar más eficientemente sus aguas. Este trabajo resume las obras
de mitigación realizadas, lo que incluye la identificación y descripción de las
mismas. Estos valiosos aportes a la gestión local de riesgos rara vez son divulgados
y valorados por lo que se considera de suma importancia difundirlos. La
publicación pretende no solo dar a conocer contribuciones a la gestión de riesgos
sino generar datos que alimenten una futura plataforma local de información para
gestión de riesgos. La investigación requirió revisión bibliográfica, trabajo de
campo y cartografía de las estructuras realizadas. Lo implementado incluye
canales de concreto y muros de gaviones.
Palabras clave: canal, erosión, protección, inundación, gaviones, muros.
* Escuela de Geografía, Universidad de Costa Rica, Costa Rica. Correo electrónico:
[Link]@[Link].
** Escuela de Geografía, Universidad de Costa Rica.
*** Sociedad civil.
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Abstract
The Canal Natural Calle Don Pedro (CNCDP) has generated lateral erosion and
floods. Therefore, it has been necessary to protect its bottom and walls and
transport its waters more efficiently. This work summarizes the mitigation
structures built which includes their identification and description. These valuable
contributions to local risk management are rarely disclosed and valued for what is
considered very important to publish them. The publication aims not only to
announce the contributions to risk management but to generate information that
feeds a future local information platform for risk management. The research
required bibliographic review, fieldwork and mapping of the structures performed.
Such structures include channels of concrete and gabion walls.
Key words: channel, erosion, protection, floods, gabions, walls.
Introducción
Según Fernández et al. (2013), las inundaciones son el segundo peligro más grave
en el cantón Santo Domingo de Heredia, Costa Rica. Han causado un importante
grado destrucción en los últimos años. En el oficio DSOT-DA-013-10 se muestran los
efectos del desbordamiento del canal natural (cual llamaremos Canal Natural Calle
Don Pedro —CNCDP) que corre paralelo a las calles Don Pedro (CDP) y Alfonso (CA)
(Figura 1), lo que incluye la acumulación de escombros en la urbanización
Quizarco.
Figura 1. Área de estudio.
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La utilidad práctica del trabajo es informar acerca de lo que está haciendo el
Sistema Nacional de Gestión de Riesgos, y en particular el gobierno local de Santo
Domingo, para enfrentar la amenaza por desbordamientos e inundación. Esto no
solo contribuye a conocer el grado de gestión del riesgo, sino que puede ayudar y
estimular a otras entidades a realizar lo mismo u otras medidas de mitigación.
Además, los resultados quedan prácticamente listos para ser incorporados en
plataformas de información para el manejo de los riesgos.
Para lograr el objetivo, fue necesario en primera instancia, indagar sobre la
situación que ha venido generando el CNCDP, lo que implicó revisar las
publicaciones hechas al respecto, así como informes y otros documentos escritos.
Posteriormente se visitaron las obras para conocerlas, documentarlas y describir
sus características. Dichas visitas fueron aprovechadas para determinar las
dimensiones de las obras, mediante mediciones simples con una cinta métrica y
fotografías.
Los resultados indican que en el territorio de Santo Domingo, prácticamente
todo el canal ha sido intervenido a lo largo de las calles Don Pedro y Alfonso. En la
primera predominan los muros de gaviones (caja o cesta de forma prismática
rectangular, rellena de fragmentos de roca, de mallas metálicas de acero
inoxidable o hierro galvanizado con bajo contenido de carbono) hechos para
protegerla de la erosión lateral y en la segunda un canal abierto de forma
trapezoidal cuyo fin es transportar las aguas sin causar inundaciones.
Metodología
El primer paso realizado fue una revisión bibliográfica para conocer en detalle las
características del CNCDP, los eventos más importantes generados por él y su
potencial para generar inundaciones. Esto implicó la búsqueda de artículos
científicos, informes técnicos y de situación de la Comisión Nacional de Prevención
de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE), la Municipalidad de Santo Domingo,
el Ministerio de Salud e instituciones de primera respuesta como bomberos, policía
y Cruz Roja.
Posteriormente se hizo una serie de visitas al campo. Se aclara que esto incluyó
inspecciones hechas años atrás, lo cual resultó muy valioso porque permitió ver la
evolución de los trabajos a través del tiempo, lo que indefectiblemente habla de la
problemática ocasionada por el canal. Las primeras visitas fueron para simple
observación pero conforme se detectó el incremento de las obras, se estimó
adecuado cuantificarlas y cartografiarlas. Esto demandó medir las dimensiones de
los canales de concreto y de los muros de gaviones, lo cual se hizo con cinta
métrica. También se aprovechó para determinar las dimensiones de las obras,
algunas de las cuales estaban en plena construcción al momento del trabajo de
campo del equipo investigador.
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El último paso fue la cartografía. Se recurrió a la base de datos del Sistema
Nacional de Información Territorial (SNIT), y se obtuvo información sobre la
extensión del canal, de las calles de interés y de los límites cantonales. En esta fase
fue esencial medir la extensión de las estructuras emplazadas y los sitios entre ellas
que aún no tienen protección. Cada obra identificada fue georreferenciada en el
sistema de proyección CRTM05 y cartografiadas (Figura 2). Tanto los segmentos
protegidos como los desprotegidos fueron identificados con puntos (P0-P10) y
descritos de la manera más precisa posible.
Figura 2. Ubicación de puntos que limitan segmentos del canal, con y sin protección.
Resultados
La amenaza por inundaciones en el cantón Santo Domingo de Heredia ha sido
abordada previamente por Reyes (2012), Fernández et al. (2013), Reyes et al.
(2014a) y Reyes et al. (2014b). Como se indica en los anteriores trabajos, el canal
natural ha tenido crecidas importantes y repentinas que han dañado una
importante vía de comunicación terrestre así como viviendas cercanas. Para evitar
estos impactos negativos de los desbordamientos de ríos en general, el Marco de
Sendai para la reducción del riesgo de desastres 2015-2030 (instrumento mundial
para el manejo de los riesgos) ha establecido como prioridad 3 “Invertir en la
reducción del riesgo de desastres para la resiliencia”, considerando que las
inversiones públicas y privadas para la prevención y reducción del riesgo de
desastres, mediante medidas estructurales, son esenciales para aumentar la
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resiliencia económica, social, sanitaria y cultural de las personas, las comunidades,
los países y sus bienes, así como del medio ambiente (UNISDR, 2015). La Política y
el Plan Nacional de Gestión de Riesgos de Costa Rica tienen como uno de sus ejes
la inversión financiera sostenible, infraestructura y servicios (CNE, 2015;
CNE, 2016).
En apego a las prioridades del Marco de Sendai y a los ejes de la Política y el Plan
Nacional de Gestión de Riesgos de Costa Rica, la Municipalidad de Santo Domingo
ha reforzado y consolidado los márgenes inestables del CNCDP mediante acciones
localizadas, específicamente, mediante obras de defensa ribereña que tienen
como objetivo reducir el impacto de los torrentes e impedir la erosión por la
excesiva velocidad del agua. Para ello se ha revestido con concreto el canal natural
en unos tramos y se han instalado muros de gaviones en otros. Los revestimientos
de concreto en canales abiertos permiten reducir el impacto del flujo de agua sobre
el fondo y paredes de los canales; son abiertos porque la parte superior está
expuesta a la atmósfera. Los muros de gaviones son obras longitudinales con la
misión principal de soportar el empuje activo del terreno. También desvían los
flujos de agua y defienden la estabilidad de los márgenes de quebradas y ríos
sujetos a erosión. El agua puede pasar por ellos pero no debe acumularse en su
parte trasera porque ello aumentaría las fuerzas de empuje.
Obras en calle Don Pedro (CDP)
Para proteger esta calle de la erosión lateral causada por torrentes de agua se ha
construido un conducto cerrado frente al Colegio Yurusty (Reyes, 2012; Fernández
et al., 2020 en revisión) y muros de gaviones. El primero consistió en un
revestimiento del desagüe con block y concreto. Los gaviones son elementos de
forma prismática rectangular, fabricados con malla hexagonal hecha con alambre
resistente, rellenos de fragmentos de roca que se colocan frente a suelos inestables
para evitar deslizamientos o erosión. Son de fácil instalación y muy adecuados
porque se integran armoniosamente al entorno, son permeables y no desarrollan
presiones hidrostáticas.
En calle Don Pedro, se usaron gaviones tipo caja confeccionados con malla
hexagonal de doble torsión, tipo 8x10 (ASTM A 975-97) a partir de alambre de acero
(bajo contenido de carbono), galvanizado, con diámetro 2.40 mm+PVC. El
recubrimiento de PVC es de 0.4 mm de espesor, color gris, para alcanzar un
diámetro total de 3.2 mm. Los diafragmas o paños divisorios se colocaron a un
metro de distancia entre uno y otro. Para realizar amarres y elaborar tensoras se
utilizó alambre adicional con las mismas características de la malla, diámetro de
2.20 mm+PVC. La cantidad del mismo será de 8% sobre el peso de los gaviones de
un metro de la altura y de 6% para los de 0.50 m de altura.
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También se usaron gaviones tipo colchón de Reno PVC confeccionados en malla
hexagonal de doble torsión, tipo 6x8 (ASTM 975-97), a partir de alambre de acero
(bajo contenido de carbono), galvanizado + PVC, con diámetro 2.00 mm, de espesor
mínimo de 0.40 mm (ASTM 975-97). Los colchones reno deben ser de diafragmas de
pared doble, moldeados de metro en metro durante el proceso de fabricación a
partir del paño base, formando un único elemento. El alambre del mismo tipo, para
las operaciones de amarre y atirantado, con diámetro de 2.2 mm y en la proporción
de 5% sobre su peso.
En lo que concierne a colocación y montaje, primero se desdobla el material
sobre una superficie rígida y se levantan los laterales y los diafragmas para formar
una caja. Luego se juntan los cantos superiores de los paneles con los alambres
gruesos que salen de la red. Se fija el alambre de amarre en el canto inferior de las
aristas y se amarran alternando vueltas simples y dobles en cada malla. Es preciso
sujetar varias cajas en grupos, llevarlas junto a los ya colocados y amarrarlas a lo
largo de todas las aristas en contacto. Antes del llenado, hay que tensar después
de colocar y amarrar varios gaviones. El llenado se hace en tres etapas: 1) Primero
hasta un tercio de la capacidad total, 2) colocar los tirantes y llenar hasta dos
tercios de la capacidad total y, 3) colocar nuevamente los tirantes y finalizar el
llenado hasta 3 o 5 cm, por arriba de la altura del gavión. No llenar una caja sin que
la caja de al lado este parcialmente llena. Finalmente, se doblan las tapas y se
amarran con el mismo tipo de costura. El trabajo deberá realizarse de forma
continua y de conformidad con la metodología de trabajo.
Los fragmentos de rocas empleados son en su mayoría de origen volcánico,
principalmente andesíticos. Son de roca quebrada o de canto rodado, de buena
calidad. Su tamaño varía de 10 a 30 cm con un porcentaje de fragmentos de mayor
a menor tamaño máximo del 20%. Los trozos de menor diámetro pueden utilizarse
para rellenar los espacios vacíos entre clastos más grandes.
En algunos sitios se requirió realizar rellenos laterales, en los cuales se solicitó
las siguiente especificaciones: 1) Compactación en capas de máximo 25 cm y que
alcanzara el 95% del proctor modificado; 2) el tamaño mínimo de los fragmentos
del material de relleno debió ser por lo menos 30 mm mayor que las aberturas de
la malla de la canasta y el tamaño máximo de 250 mm; 3) el desgaste del material
al ser sometido a ensayo en la máquina de los Ángeles, según norma AASTHO T-96,
debió ser inferior al 50%; 4) Su capacidad de absorción de agua debió ser inferior al
2% por peso, para su determinación de la gravedad específica se fragmentó una
muestra representativa de las rocas y se ensayó de acuerdo con la norma
AASTHO T-85.
A continuación se describen los segmentos protegidos y desprotegidos del
CNCDP en la zona de estudio.
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• Segmento P0–P1. Este tramo del CNCDP está revestido con concreto, obra que se
denomina Canal Cerrado (CC). En abril del 2012 el CC estaba en plena
construcción y se pudo ver que el fondo fue revestido de concreto y sus paredes
fueron reforzadas con una hilera de block de 2.4 m de altura con respecto al
lecho de la quebrada.
La obra tiene una longitud de 113.6 m; inicia al norte de la entrada al Colegio
Yurusty y termina al sur de la misma. El ancho de esta es 1.9 m y un pequeño
muro de 60 cm evita que el suelo lateral se erosiones y se desplome sobre el
techo del canal.
Es probable que la inestabilidad de la calle provocada por los veloces flujos de
agua afectara de manera indirecta a la población del colegio, razón por la cual
se requería una solución al problema. Se le colocó techo quizá por protección,
probablemente para evitar que alguien pueda caer en el canal, lo cual podría
resultar mortal. Un aspecto a destacar de esta obra es que redujo la fricción del
agua con el suelo por lo que la misma puede fluir con mayor velocidad, lo cual
puede influir en la erosión de las paredes laterales en otros sitios sin protección.
Un comentario adicional es que el gran espacio que ha quedado frente a la obra
es usado como estacionamiento eventualmente.
• Segmento P1-P2. Después del CC, entre los puntos P1 y P2, hay un corto tramo de
15.20 m sin protección. No se conoce la razón por la que ese sector está
desprotegido pero se asume que probablemente la erosión ha sido
insignificante allí quizá porque el canal natural es recto.
• Segmento P2-P3. A continuación, un segmento de 8 m (P2-P3) en el que la ribera
del canal está protegido con un muro de concreto y un gavión. Este último es de
un metro de ancho y fue hecho para proteger la base de un poste del tendido
eléctrico.
• Segmento P3-P4. El segmento P3-P4 tiene 24 metros y no está reforzado por lo
que no cuenta con protección.
• Segmento P4-P5. Este tramo del canal es de 107.4 m y comienza con un puente
de concreto de 7.3 m a partir del cual inicia un muro de gavión que se extiende
hasta P5. La pared vertical es de 1 metro de ancho y 1.85 metros de altura con
respecto al lecho. Es una estructura rectangular hecha con malla de alambre
rellenada con fragmento de roca.
• Segmento P5-P6. El siguiente sector, el que se extiende de P5-P6, es de 101.3 m y
corresponde con una franja de viviendas que fueron construidas a la par del y
frente al canal. Por tanto, todo ese tramo está cubierto por estructuras de
concreto que comunican las casas con la calle. Se desconoce si en este
segmento se reforzaron las paredes del canal natural antes de hacer las obras
de concreto pero es probable que si porque tales obras aparentan ser pesadas.
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• Segmento P6-P7. Este sector es de 74.8 m y no cuenta con protección. En él hay
pocas evidencias de erosión y está reforzado de manera natural con vegetación
muy tupida, básicamente pasto y algunas plantas de mediano tamaño.
• Segmento P7-P8. En P7 comienza un segmento de gaviones construidos en
diferentes momentos, siendo el más reciente del 2019. Al igual que el tramo
anterior, es una pared vertical de malla rellena con fragmentos de roca y malla
con canasta en el fondo (Figura 3). Las dimensiones de la pared son 150 m de
largo, un metro de ancho y 1.9 m la altura de la pared vertical. El ancho de la
malla basal es de 2.10 m. El eje longitudinal de los clastos varía entre 10 a 12 cm
pero en otros sectores el rango fluctúa entre 16 a 22 cm. La serie termina en P8
donde hay un para de alcantarillas que permiten el paso del agua por debajo de
la calle Don Pedro (sector P8-P9) y la desvían hacia calle Alfonso.
Figura 3. Construcción del último gavión en 2019. La foto fue tomada el 1 de mayo de
2019 cuando la construcción estaba en pleno apogeo. La vista es hacia el sur.
El Canal Abierto de Calle Alfonso (CA)
La calle Alfonso comunica a calle Don Pedro con la calle Barro de Olla (CBO), la cual
limita con la urbanización Quizarco. CA se inundaba por completo cuando el
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torrente de agua que bajaba por el canal natural adyacente a CDP era considerable
y extraordinario.
Reyes et al. (2014) indican que esta calle es afectada por pequeñas
inundaciones que se deben a desbordamiento del agua del canal por falta de
capacidad del mismo. Para subsanar esa anómala situación, se hizo un canal
abierto de forma trapezoidal, en el que el agua fluye por la acción de la gravedad,
rodeada por un contorno sólido. Se construyó en concreto de 210 kg/cm2 (con
batidora), con malla electrosoldada no. 2, sobre una cama de concreto de pobre
resistencia 105 kg/cm2 de 10 cm de espesor. El espesor del canal es de 15 cm y sus
dimensiones son variables, con una altura promedio de 1.4 m, base promedio de
1.2 m, para un área de caudal de entre 1.7m2-2m2. No se utilizó ningún aditivo.
Se realizó por etapas, la última de las cuales se ejecutó en el primer semestre
del 2012. El inicio de la obra se ubica cerca de la intersección entre CDP y CA (P9) y
el fin cerca del cruce entre CA y CBO, que corresponden con el P10. En esencia, la
obra consiste en el revestimiento del fondo y paredes del canal natural con
concreto. Aunque las dimensiones se reducen, hay dos orificios que favorecen el
paso del agua y evitan la acumulación de la misma al pasar a conductos cerrados.
La obra es robusta por lo que ha logrado evitar la inundación de la calle. Quizá
sea recomendable colocar rejas en su parte superior porque el canal es muy ancho
y si una persona cae dentro de él en el momento de un gran torrente podría perecer
ahogado, máxime que no cuenta con rugosidades o algún otro detalle que le
permita a la víctima sostenerse.
Tanto para los gaviones como para el canal trapezoidal se realiza
mantenimiento anual antes de invierno, lo que implica normalmente una limpieza
manual y mecanizada de todo el canal y hacer auscultación visual de algún posible
daño o deterioro para ver si es necesario ejecutar alguna mejora.
Las obras realizadas han logrado contener la erosión lateral en la calle Don
Pedro y con ello, ha sido posible mantener la comunicación terrestre entre los
cantones Santo Domingo y San Isidro. Esto es relevante porque el alto tráfico
vehicular de hoy día requiere muchas rutas activas y en buen estado. El canal
trapezoidal de concreto permite que el agua discurra por el canal natural sin
fricción, evitando la formación de embalses, los desbordamientos que inundaban
la calle Alfonso y los daños a viviendas cercanas al CNCDP. La construcción de
dichas obras ha confirmado las estimaciones del Marco de Sendai acerca de su
utilidad para reducir el riesgo y aumentar la resiliencia.
El levantamiento y descripción de las obras antes mencionadas serán parte de
la plataforma de información para el manejo de los riesgos del cantón, de la cual
ya hay una versión que debe ser mejorada primero y luego implementada. Este
artículo podrá quedar insertado a dicha plataforma mediante un vínculo.
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Conclusiones
Las obras de mitigación de tipo estructural construidas para evitar la erosión
lateral del canal natural a lo largo de la calle Don Pedro incluyen un canal de
concreto cerrado y muros de gaviones de caja y de colchón. La longitud del primero
es 113.6 m y la sumatoria de la longitud de los gaviones es 250 m
aproximadamente. Estos últimos son mallas hexagonales de doble torsión, hechas
con alambre de acero galvanizado, con diámetro 240mm+PVC. Dichas mallas
fueron llenadas con fragmentos de roca quebrada o de cantos rodado, de tamaño
variable entre 10 y 30 cm.
En la calle Alfonso se hizo un canal trapezoidal de concreto, con malla
electrosoldada no.2, sobre una cama de concreto de 10 cm de espesor. Sus
dimensiones son variables, con una altura promedio de 1.4m, base promedio de
1.2 m, para un área de caudal de entre 1.7m2-2m2. Esta estructura es de 600 metros
de longitud aproximadamente.
El impacto del pequeño canal natural paralelo a las calles Don Pedro y Alfonso,
que incluye importantes inundaciones y severos daños a dichas calles, ha sido
contrarrestado con las obras antes mencionadas. Con ellas, la Municipalidad de
Santo Domingo de Heredia ha demostrado que está realizando gestión de riesgo
en su territorio y ha logrado reducir el impacto de los torrentes de agua que fluyen
por el canal natural. Además, lo hecho se apega a las prioridades del Marco de
Sendai y tanto a la Política como al Plan Nacional de Gestión del Riesgo de Costa
Rica.
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40 pp.
Francisco José de Caldas y las transformaciones
en la visión del paisaje geográfico en Colombia
Francisco José de Caldas and the transformations
in the vision of the geographical landscape in Colombia
Andrés Fernando Castiblanco Roldán*
Fecha de recibido: 13 de noviembre de 2019
Fecha de aceptado: 5 de junio de 2020
Resumen
El paisaje ha servido en los estudios geográficos como unidad de análisis territorial
a través de elementos brindados por la Geografía cultural para integrar las
geomorfologías del mundo físico y las morfologías culturales desarrolladas por el
ingenio humano. El presente artículo es un resultado del proyecto de investigación:
Marcas Territoriales y Paisaje, el cual apuesta por caracterizar el análisis de los
territorios y sus comunidades en función de los conflictos con las transformaciones
del modelo de producción global en Latinoamérica a través de una apuesta
metodológica trayectiva nutrida por autores claves como: A. Berque (2009),
Cosgrove (2008) y Nogue (2010). Como resultado se presenta una aproximación
genealógica de la visión paisajística en Colombia que posiciona desde una
perspectiva geográfica poco visitada el papel de Francisco José de Caldas como
pensador bisagra en la transformación de las visiones del paisaje colonial al paisaje
republicano en Colombia y quizá en Latinoamérica.
Palabras clave: paisaje, Mundo Colonial, cronistas, viajeros y territorios.
Abstract
The landscape has served in geographical studies as a unit of territorial analysis
through elements provided by cultural geography to integrate the
* Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Colombia, correo electrónico:
afcastiblancor@[Link]
Revista Geográfica 161 | ISSN (impresa) 0031-0581 | ISSN (en línea) 2663-399X 2020: 113-135
114 | Andrés Fernando Castiblanco Roldán Francisco José de Celdas y las transformaciones…
geomorphologies of the physical world and the cultural morphologies developed
by human ingenuity. This article is a result of the research project: Territorial Marks
and Landscape, which is committed to characterize the analysis of territories and
their communities based on conflicts with the transformations of the global
production model in Latin America through a methodological commitment
trajectory nurtured by key authors such as: A. Berque (2009), Cosgrove (2008) and
Nogue (2010). As a result, a genealogical approach to the landscape vision in
Colombia is presented, which positions Francisco José de Caldas’s role as a hinge
thinker in the transformation of visions of the colonial landscape to the republican
landscape in Colombia and perhaps in Latin America from a little-visited
geographical perspective.
Key words: landscape, Colonial World, chroniclers, travelers and territories.
Apuntes de pensamiento geográfico y paisaje
En principio, el paisaje a pesar de no ser denominado como tal sino hasta la
modernidad (Maderuelo, 2006), se constituyó como forma principal de
reconocimiento del territorio. Cuando se revisan los textos de viajeros y científicos,
incluso si se partiera antes de la era cristiana desde los viajes de Heródoto de
Halicarnaso transcritos en su Logoi, podría decirse que el paisaje como unidad de
percepción del mundo se configuró en un recurso retórico de primera mano para
leer el espacio y por lo tanto se instituye como técnica de descripción de los
lugares, las morfologías y las gentes.
En su primera investigación (Lacarrieré, 1973) sobre “los bordes de la tierra”,
Heródoto propone una ecúmene y una anecúmene, para dar cuenta de la tierra
poblada y la ignota o sin habitar, a través de sus itinerarios de batallas, sitios y
reinos, la descripción de los pueblos, sus mitos y sus lugares configuran la noción
del paisaje como instrumento de encuentro con el territorio. No obstante, las
nociones espaciales del arte plástico en el Renacimiento (Maderuelo, 2006;
Cosgrove, 2008) y las expediciones de reconocimiento, inventario nacional-
soberano de las nacientes naciones modernas en los siglos XVIII y XIX se valen del
paisaje para medir y cuantificar las posesiones y gentes de las regiones en estos
escenarios donde las disciplinas entre ellas la Geografía encuentra su nicho,
pensadores como Humboldt, Ritter y en adelante una serie de viajeros y científicos
hijos del iluminismo y posteriormente del romanticismo, consolidarían sobre el
paisaje una noción que derivó en su interpretación en direcciones independientes
como la artística, o la arquitectónica entre otras ramificaciones que fragmentaron
una integralidad dialógica entre estéticas, técnicas y territorios.
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Más tarde en el inicio del siglo XX, Carl Sauer en 1925 propone la importancia del
estudio del paisaje para comprender el sentido de una Geografía cultural y sus
confines tanto disciplinares como epistemológicos, para este geógrafo
norteamericano:
[…] el lugar de una ciencia que encuentra su campo entero en el paisaje, sobre la
base de la realidad significante de relación corológica. Los fenómenos que
constituyen no son simplemente clasificados, sino que están asociados, o son
interdependientes. Descubrir esta “conexión de los fenómenos y su orden” real es una
tarea científica, la única a la cual —de acuerdo a nuestra posición— debería dedicar
sus energías la geografía (Sauer, 2006).
Para Sauer, el paisaje es una generalización derivada de la observación de
escenarios individuales (Sauer, 2006) en la cual cada investigador define de
acuerdo a unas variables que pretende analizar la visión sobre el mismo. Esta visión
de preminencia perceptual enriquecería sus potencialidades a fines del mismo
siglo que podría situarse como una disminución de la incertidumbre de la Guerra
fría y por lo tanto la posibilidad de un intercambio sobre los estudios del territorio
desde la geografía y su apertura a otras disciplinas de las ciencias sociales, tan
recordada por las nociones del sistema mundo de Wallerstein a mediados de la
década de los ochenta con su Abrir las Ciencias Sociales (1996), que propondrían
enfoques y acercamientos en función de comprender las dinámicas espaciales en
sus diferentes escalas como estrategia de resistencia y de construir sistemas de
pensamiento espacial renovadores para un mundo de posguerra que como lo
señaló en su momento Yves Lacoste (1976) eran formas del pensamiento que
mostraban a la Geografía como una disciplina de control territorial para los
instrumentos de poder de los estados pero a su vez manipulable políticamente
para la conciencia de los ciudadanos.
En este contexto de excitación intelectual por el papel del espacio frente al
tiempo y como ruptura de muchas de las lógicas del neopositivismo fortaleció el
papel de la Geografía humana en tanto que los estudios sobre el paisaje siguieron
enfocados en la asociación: selección-percepción, dinamismo que viene a
completarse como triada con el aporte de Denis Cosgrove (2008), cuando alude a
una definición desde la experiencia de quienes referencian o sitúan su percepción,
la cual es atravesada, por el lugar que ocupan en la producción de tales espacios.
Una evidencia de estos enfoques es la lectura del Paisaje como emergencia en el
arte renacentista, propio de las burguesías italianas desde el modelo de las
Ciudades-Estado y su relación con el territorio (Cosgrove, 2008).
Una triada en principio subjetivo-sensorial, posiciona al intérprete como lector
territorial, en ella se ubica la sensibilidad como forma de lectura/sentida del
paisaje entre la selección-la forma y la experiencia, Figura 1.
116 | Andrés Fernando Castiblanco Roldán Francisco José de Celdas y las transformaciones…
Formas de
percepción
Espacio
Selección
Experiencia
del lugar
Figura 1. Triada subjetivo-sensorial de análisis del paisaje.
Fuente: elaboración propia.
Tales enfoques trazan sus epistemes del paisaje de Norteamérica a Europa. En
el caso de la academia francesa, se posicionan vertientes que establecen la
percepción desde un materialismo dialéctico que se divide entre las nociones del
paisaje construido como objeto estético y dinamizador de las identidades y las
comunidades (Cosgrove, 2008; Nogué, 2010) y del pensamiento paisajero y las
relaciones con lo originario y lo sagrado (Berque, 1990; 2009) y lo experiencial de lo
colectivo en Norteamérica (Tuan, 2009). En la visión de corte mesológico francés se
plantea un cisma estético espacial de los pueblos paisajeros y los pueblos sin
paisaje, pero explotadores del mismo. Un debate que Augustin Berque sitúa en
consideración a la hegemonía del Pensamiento Occidental Moderno Clásico
(POMC), frente al orientalismo entre otras manifestaciones no coloniales de la
apropiación social del espacio.
Agustín Berque (1990) pone de relieve la existencia de un conjunto de
sentimientos, imaginaciones o dinámicas que configuran la energética del espacio.
En su examen del Fudosei japonés, propone la fluctuación natural a través de la
medianza, donde plantea la mirada al espacio como el conjunto de dinámicas que
van de la naturaleza al hombre y del hombre hacia la naturaleza. Una serie de
órdenes y relaciones que se hallan en desequilibrio en ocasiones pero que
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desembocan en la definición clara de un escenario urbano. De allí que es posible
aludir a la relación directa que teje la experiencia con el espacio como evolución en
la ciudad como mediación, en este caso sensorialmente perceptible en el paisaje.
Para Berque, la invención del paisaje tiene que ver con la relación que se
establece entre la humanidad y la naturaleza en una convergencia del Mundo
Ambiente que lleva la cosmofanía como forma de percepción del mudo propio
(Berque, 2014) estas formas dialogan con las mutaciones en el lenguaje de las
técnicas de relación con el territorio.
Por ejemplo, el mismo concepto de paisaje, como se dijo anteriormente, ve su
origen en el marco de la modernidad renacentista, en las tecnologías del lenguaje
en expresiones como el Landschaft alemán o el Landscape inglés que remiten a la
región, a la tierra (Maderuelo, 2006) que se concibe como forma sensorial a lo
humano, para el caso de la raíz latina que sería el énfasis para el español, remite al
Pagus latino que referencia la aldea, en la tierra, la integración de lo humano a lo
natural en un vocablo que da origen a la expresión Pago como conjunto de lo rural,
el cual mutaría a la ideología de la región en país y en la visión de los elementos
(artificiales y naturales) en conjunto en el paisano en últimas el actante del paisaje.
El paisaje se presenta como expresión de la relación entre la forma y la función,
entre las figuras que se perciben y se aglomeran a primera vista, pero que encarnan
otro tipo de circulaciones, de flujos y que en su devenir son oscilantes, latentes,
siempre dinámicas, son las contracciones que el medio deja abundar o suprime en
la coacción de lo natural y lo diseñado, entre la amalgama terrestre y por lo tanto,
hija de los elementos y las fluctuaciones humanas provistas de encantos y
desencantos, ensueños y tejidos cargados por bazas de historia social.
En el plano latinoamericano, con respecto al tema se visibilizan algunos
programas de trabajo sobre las dinámicas del espacio habitado como las de Milton
Santos cuyo producto Por una Geografía nueva de 1979, desemboca en una serie
de trabajos que van con la Metamorfosis del espacio habitado (1996), pasando por
La naturaleza del espacio (2000), hasta Por otra globalización (2001) al analizar el
marco de una Geografía humana que en sus perspectivas desplegó en sus hallazgos
y reflexiones el papel del paisaje.
Para Santos el punto de partida se ubica en “[…] el dominio de lo visible, lo que
la vista abarca” (Santos, 1996: 59) para consolidar desde una postura materialista
de la producción social del espacio, una serie de ejemplos en los cuales hacen juego
la artificialidad de la técnica humana y sus modos de subsistencia frente a la
naturaleza.
Una visión que dialoga con la triada anterior al estar ubicado en el campo de la
relación selección-percepción. En Colombia en la misma época de transiciones
territoriales y jurídicas con la constitución de 1991, se elaboraron estudios y
análisis de los elementos del paisaje, se sugieren sus organizaciones y una serie de
aplicaciones que involucran lo cultural, lo económico y lo sociológico como ejes de
118 | Andrés Fernando Castiblanco Roldán Francisco José de Celdas y las transformaciones…
diálogo con el saber geográfico, en este sentido los estudios sobre el paisaje como
herramienta u objeto van de grupos de estudio organizados en torno al tema
(Cortes, Rincón y Sarmiento, 1998; Peña, Gómez y Riveros, 1998) a análisis que
involucran su papel y su interpretación en contextos de problemas culturales-
territoriales (Molano, 1995; Rozo, 2010; Orozco y Salcedo, 2011; Giraldo, 2019) y,
finalmente, apuestas colectivas que buscan posicionar el lugar del Paisaje como
campo de trabajo en las disciplinas tanto geográficas como ambientales (Barrera y
Monroy, 2014).
En Colombia como en otros escenarios latinoamericanos, desde el informe o
relación de mando virreinal pasando por los diarios de viaje, o de las crónicas hasta
el artículo de corte crítico publicado en el periódico matutino y otros repertorios
íntimos, se involucran una serie de aspectos que se pueden analizar a partir del
contexto del observador/creador y lo qué describe y busca con su relato. En este
sentido, se realiza una trayección de los paisajes con algunos autores, narraciones
y documentos, en un recorrido sobre estas visiones para llegar al aporte directo
realizado por Francisco José de Caldas como científico, al tiempo que como
personaje político de la revolución de Independencia colombiana de la que fue
pionero junto a su maestro José Celestino Mutis, de una valoración sensible del
mundo natural a partir de las descripciones y estudios de los paisajes andinos.
Estos informes publicados en la mayoría en su semanario, entre otras
publicaciones, contribuyeron a la construcción de un imaginario paisajístico con el
cual se desarrolló buena parte de la historia de la cultura colombiana como su
geografía.
Para poder abordar tal concepto, es necesario mencionar que Fernand Braudel
(1989) aunque no alude de forma directa a la noción como tal, construye desde su
método histórico una visión reconstructiva que recoge en una apuesta total los
elementos biofísicos y humanos de los escenarios. En su texto El Mediterráneo
basta con echar un vistazo al primer párrafo que muestra esa forma de ver:
En este libro, los barcos navegan; las olas repiten su canción; los viñadores
descienden por las colinas repiten su canción; los viñadores descienden por las
colinas de Cinque Terre, en la rivera genovesa; se varean los olivos en Provenza y en
Grecia; los pescadores arrojan sus redes sobre la laguna inmóvil de Venecia o en los
canales de Djerba; los carpinteros construyen barcas parecidas a las de ayer… Y una
vez más, al contemplarlos, nos salimos del tiempo (p. 9).
De tal manera que el presente artículo presenta una dimensión desde la
geografía histórica de la posibilidad de desarrollar en términos de una trayección
(Berque, 2009), una aproximación a la genealogía del paisaje en Colombia a través
de los ojos de Caldas en la cual al contrario de fraccionar, se establece una apuesta
de la integralidad de los elementos territoriales en paisajes propios del mundo
latinoamericano.
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Los cronistas del siglo XVI y XVII y la Palabra Oro,
configurando el paisaje
Desde la llegada de Colón al continente, hacen su aparición los cronistas como
personajes cuya importancia es bien vista en Europa, por ser en últimas, la
principal audiencia donde se despertó la expectativa por los escritos que dibujaban
la apariencia, vida y costumbres del hombre americano y su mundo natural.
Además de la exhaustiva tarea de transmitir una imagen del nuevo mundo los
cronistas se encargaban a su vez de narrar las peripecias de los expedicionarios
peninsulares que exploraban el territorio recién descubierto, en busca de la riqueza
que no tenían en sus lugares de origen o en otros casos por el ansia de la aventura
y el protagonismo que les daba una importancia ante sus conocidos del otro lado
del mar.
América era el escenario perfecto para realizar lo imposible y respirar lejos de
la decadencia del viejo mundo. Un territorio donde las naciones europeas
encontraban un modo de fortalecer sus intereses económicos y ampliar sus
posesiones. A pesar de la renovación intelectual del renacimiento, era parte de la
cotidianidad y el discurso circulante, la mixtura feudal de la tenencia de la tierra
como fuente de supremacía sobre los otros, sumado a este ejercicio de propiedad
privada, el auge del valor de cambio y la consolidación de la mercancía y la
moneda, complejizaron al máximo los utillajes y prácticas sociales de los europeos.
Instituidos en este contexto ideológico y social llegaban los conquistadores a
chocar con un medio geográfico que no conocían, y cuando se habla de geográfico
implica por extensión la unión de la naturaleza y pobladores. Elaboraciones
intelectuales, formas de producción e intercambio económico dentro de criterios
diferentes; en resumen, una cultura ajena a lo que se vivía al otro lado del Océano
Atlántico.
En el siglo XVI las expediciones ubican sus respectivos puntos estratégicos en
donde se organizaban las rutas en la búsqueda de nuevos territorios y riquezas.
Para las dos primeras décadas de este siglo ya existía entre los conquistadores
el rumor de El Dorado, el mito que llevaría a la frenética pesquisa de los templos
adoratorios, viviendas, tumbas y hasta fuentes de agua vecinas a los
asentamientos indígenas.
Parte de la consolidación de estas leyendas viene de textos y relatos, de los
cuales son conocidas las obras de dos cronistas como son: Fray Pedro Simón y
Lucas Fernández de Piedrahita. Del primer personaje nacido en 1574 en San
Lorenzo de la Parrilla, se puede decir que fue un religioso cuya elaboración
erudita le permitió hacer una serie de descripciones y reflexiones sobre las
expediciones en tierra firme durante sus oficios en el Nuevo Reino. Su llegada a
Santafé es registrada hacia 1604, donde el historiador Juan Friede resalta que no
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era el deseo de Simón el de venir a tan lejanas tierras sino por convencimiento de
Fray Luis de Mejorada para trabajar en oficios administrativos (Friede, 1981).
El papel de este cronista fue importante por cuanto sus descripciones de la
tradición indígena han permitido la evocación de aspectos tan importantes como
la tradición oral. Hay que tener en cuenta que su juicio se adecúa al pensamiento
del momento, las afirmaciones sobre las culturas que habitaban los territorios y la
cotidianidad en su relato pueden ser analizadas desde muchas perspectivas.
Siguiente texto, es el relato de la traición al cacique Guatavita:
Sucedió pues en aquella edad que entre las mujeres que tenía estaba una de tan
buenas partes en sangre y hermosura que así como en esto excedía a las demás
también las excedía la estimación que hacia ella tomó el Guatavita. Lo cual, no
advirtiendo la cacica como debiera, hízole traición con un caballero de los de la corte
y no en tan secreto que no llegara a los oídos del marido. El cual puso tan buenas
diligencias en haber a las manos al adultero, que presto le cayó en ellas, y desde ellas
en aquel cruel tormento de muerte que usaban en tales casos, como era empalarlos,
habiéndole primero hecho cortar las partes de la punidad, con las cuales quiso
castigar a la mujer sin darle otro castigo que dárselas a comer guisadas en los
comestrajes que ellos usaban en sus fiestas, que se hizo por ventura sólo para el
propósito en público, por serlo ya tanto el delito (Simón 1627/1981: 324).
Junto a estos relatos fantásticos, los cronistas describieron el camino de los
expedicionarios que atravesaban la maraña y cuanto obstáculo se imponía a su
necesidad de llegar a los caseríos y lugares que ofrecían, comida, oro y una buena
estadía.
Cuando se repasan las páginas donde los cronistas de indias cuentan la historia de
nuestra conquista, se observa que las notas dominantes de esa grandiosa epopeya
fueron el valor, la codicia, la desorganización y el hambre.
Y así iban errando de aquí para allá y de allá para acá, siempre con la esperanza de
hallar mucho oro para salir de pobrezas, pero teniendo que amansar mucho el
estómago y sustentarse con lo que encontraban (Lemaitre, 1998: 14).
La llegada a la Sabana de Bogotá no fue fácil. En su paso, la ruta de Quezada
dejaba sucesos llenos de heroísmo y otros de infamia, situación que no sólo ocurría
con Jiménez sino con otras expediciones relatadas por los cronistas, donde era el
medio y la excentricidad de sus pobladores los que influían en el difícil acceso a los
territorios del interior:
[...] para los españoles del renacimiento [...] que se vinieron a este Nuevo Mundo, la
conquista, con todas sus brutalidades, era un hecho natural, casi una misión que Dios
les había encomendado, y todo aquel ruido de armas, todo aquel torrente de sangre,
todo aquel saqueo implacable, no les parecía sino el choque lógico entre los
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paladines de la buena causa de Dios y de la civilización, con los que, dejados de la
mano de Él por alguna causa ignota, pertenecían al imperio de Satanás (Lemaitre,
1998: 25).
Esta serie de percepciones sobre los indígenas y su entorno, contribuyeron a
que los cronistas reprodujeran una idea de paisaje macabro y salvaje,
representación que se manejó sobre el nuevo mundo en Europa. Sólo hasta la
descripción y reflexión de Humboldt, su visión romántica y su trabajo geográfico se
comenzó a transformar la visión que afirmaba al poblador americano y su entorno
como lo bestial e indómito.
A través de sus escritos, los cronistas hicieron la descripción de los lugares que
se descubrían, otorgándoles la importancia según las experiencias de los
expedicionarios en su encuentro con ellos. Los ríos, montañas, lagunas y pasos
entre otros fenómenos del espacio ya se comenzaban a jerarquizar y a cobrar
importancia.
[...] todas las aguas que entran por una parte y otra de las serranías que no son pocas
en este valle de Bogotá, no tienen más que una salida por lo último de la parte del sur
oeste, donde se junta de todas un copioso río que llaman Bunza.
Este halla una estrechura, ya al desembocar al valle que llaman de Tequendama, por
entre dos piedras tajadas y otra que está en medio de ellas, con que hace dos canales
tan estrechos que muchas veces, no bastando a dar salida a las muchas aguas que
por allí van a embocar (en especial en tiempo de invierno), rebalsan atrás, con que se
anegan grandes pedazos de la sabana en especial cerca de los pueblos de Bosa,
Hontibon y Bogotá [refiere el ultimo al cercado indígena] con que quedan por todo
lo más del año grandes anegadizos. (Simón, 1627/1981: 379).
Uno de los ejemplos más claros de la jerarquización, es el desarrollo de la
cartografía, donde se tiene como senda de referencia el río Magdalena, ruta
principal desde la primera incursión en el interior, sin contar las cartas que tenían
su fundamentación en la organización estratégica y militar de los poblados de la
corona. La circulación de los capitales extraídos y la movilidad de las mercancías y
pertrechos para las expediciones, fueron configurando la representación de los
lugares: desde las minas de esmeralda de los muzos y somondocos hasta las de sal
en la sabana pasaron de las leyendas a los relatos y la cartografía.
La herencia recibida por Caldas: recopilaciones y diccionarios
geográficos, relatos que retoman otros relatos de paisaje
Lo que Caldas encuentra como acervo para preparar sus análisis y mediciones es
un repertorio de transcripciones. Característica de esta época, es la tendencia a
transmitir varias veces el mismo cuadro de la crónica. Uno de los casos
encontrados es el de Fray Pedro Aguado (nacido en Valdemoro, 1513), monje
122 | Andrés Fernando Castiblanco Roldán Francisco José de Celdas y las transformaciones…
franciscano, que llega a América hacia 1561 a ejercer el trabajo como doctrinero
hasta 1575, cuando abandona el Nuevo Reino en calidad de procurador de su
orden (Friede, 1956).
Por medio de diversos documentos el religioso pide su traslado a Santafé pero
en ese momento no logra su objetivo, quedándose en España donde redacta y
ordena los apuntes del fraile Antonio Medrano dejados por éste último en la
provincia, cuyo contenido refieren la historia y descripción del Nuevo Reino de
Granada. Esta serie de escritos fueron completados y preparados para su
publicación en la Recopilación Historial hacia 1582:
[...] la obra que dejó Medrano estaba en estado muy avanzado, casi para ser
publicada. Esto no excluye que Aguado hiciera en ella correcciones, omitiera algunos
párrafos o añadiera otros, ni que ordenase lo compuesto a su gusto y que completase
aquellos trozos que así lo exigían. Pero todos estos trabajos eran esencialmente
de redacción, forma, y esto lo confirma tácitamente el propio Aguado cuando
teme que su aportación personal no sea bastante apreciada por el futuro lector
(Friede, 1956: 9).
Medrano y Aguado plantearon el ejercicio de trabajar sobre el relato del otro
mostrando en su descripción del paisaje hechos y lugares a través de instantáneas
muy particulares:
[...] verdaderamente tuvieron esta vez puestos en grande riesgo los indios a los
españoles porque además de ser ellos en mucha cantidad favorecíalos el sitio en que
se recogían, que eran unos lagos y pantanos hechos de las inundaciones del río de
Bogotá, en medio de los cuales había ciertos isleos donde los indios se recogían, y
desde allí salían a acometer a los españoles [...] en estos lagos que demás de ser algo
hondables, porque daba el agua de ellos a los pechos, eran muy cenagosos y llenos
de medaño y tierra [...] (Aguado, 1582/1956: 300).
La visión del mundo en las crónicas era una mezcla del afán de una fidelidad a
los hechos en dialéctica con el discurso de las comunidades religiosas, además de
las órdenes evangelizadoras a las cuales servían estos sabios aventureros que
terminaban involucrados en las exploraciones a territorios indómitos.
Lucas Fernández de Piedrahita nació en Santafé en 1624 y su vida de religioso
lo llevó a terminar sus días como obispo en Panamá por el año de 1688. Sobre él,
afirma Guillermo Hernández Rodríguez, que su obra Historia general del Nuevo
Reino de Granada, producida en España hacia 1678, se basó en gran parte en los
escritos circulantes de Jiménez de Quesada y de los trabajos de Fray Pedro Aguado,
Antonio Medrano y Juan de Castellanos (Hernández, 1949). “[Bogotá indígena] yace
fundada en el centro de un llano que tiene de latitud diez leguas y más de veinte de
longitud. Cércala en contorno lagunas, diques y brazos del río Funzha que hazen
sus territorios anegadizos” (Fernández de Piedrahita, 1678/1986: 25).
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Esta saga de cronistas utilizaba la trascripción de relatos, acontecimientos y
memorias como medio eficaz para reproducir las ideas y las visiones que se
imponían, la importancia de esta serie de crónicas es que armaron el panorama del
mundo americano y consolidaban en su conjunto todo un sistema de símbolos
sobre los cuales se apoyaron aquellos que intervenían de un modo u otro en la
cotidianidad colonial. La significación de dichas versiones de la historia
fortalecieron las narrativas de habitantes y visitantes del Nuevo Reino.
Aunque como lo han señalado historiadores como Roger Chartier (2008), el
analfabetismo hacía de la posesión de los libros un privilegio de algunos grupos
que se recreaban en las artes de la edición y publicación de los textos. El novedoso
invento de Gutemberg vendría a ser fructuoso con la revolución en el siglo XVIII que
hizo del impreso el principal medio de difusión de las ideas abolicionistas y
antimonárquicas.
La conquista y varios años del siglo XVII son reseñados por Juan Rodríguez Freile
en su obra El Carnero. Una pieza literaria representante de la literatura
hispanoamericana inmersa en la cotidianidad de la sociedad santafereña, la cual
ha sido tomada por los historiadores como una de las referencias irremplazables
cuando se habla de la colonia.
Estaba el río Bogotá tan crecido con las muchas lluvias de aquellos días que allegaba
hasta una hacienda que está bastante distante llamada Techo, junto a lo que agora
tiene Juan de Aranda por estancia. Era de tal manera la creciente, que no había
camino descubierto por donde pasar y para ir de esta ciudad a techo había tantos
pantanos y tanta agua, que no se veía por donde iba (Rodríguez Fraile, 1638/1997:
137).
En este escrito el paisaje es visto desde los ojos de un habitante de la ciudad
que de una u otra forma se involucra en el contexto y lo describe procurando ser
fiel a los sucesos e ideas que se presentaron en la época.
Más de un siglo después, el oficial Antonio de Alcedo permite evidenciar cómo
se llegaron a consolidar las representaciones del medio americano en Europa. Su
Diccionario Geográfico Histórico de las Indias Occidentales o América publicado
hacia 1752 fue realizado con base en los relatos que el escuchaba o leía de los
expedicionarios una vez que retornaban a la península. En el mismo texto se resalta
que el autor nunca viajó o conoció los territorios descritos e inventariados en su
obra.
Una tradición de referencias que se puede ver tiempo después en Ibáñez o
Cordovez Moure en el siglo XIX, donde el escritor se centraba en su versión de los
hechos y su descripción de los lugares estuvo sujeta además de los eventos que
ocurrían en ellos, a sus concepciones y dictámenes sobre los asuntos. Notas al
margen que pasaban a ser el centro de los relatos y descripciones.
124 | Andrés Fernando Castiblanco Roldán Francisco José de Celdas y las transformaciones…
Gracias a narraciones como la llegada de Quesada al territorio o los amores del
comendador Auncibay con doña Jerónima (texto que relata la historia del primer
puente que se construyeron sobre el Río Bogotá) se pudo extraer una versión de los
paisajes, donde estas historias llegaban a suceder y sin querer la representación de
los momentos llevó a concretar las subjetivaciones y las representaciones del
espacio de la época.
La aparición de las descripciones de Francisco José de Caldas:
el paso de lo colonial a lo republicano
El alma del hombre suramericano está ligada al paisaje, mencionó hacia los años
cuarenta, Eduardo Caballero Calderón, del mismo modo frente a la vida de Caldas
podría decirse que estuvo atada al paisaje natural que tanto le emocionó como
científico, pero a su vez a la ficción que este oficio tejió alrededor de sí mismo, al
permitirle a Francisco convertirse en “el Sabio” (mote con el que se le identifico) lo
que implicaba una doble agencia sobre su persona: por un lado el compromiso de
su prestigio y fama científica y por otro lado la virtud de un hombre íntegro y
consagrado a su profesión.
Este doblez en la personalidad de Caldas nos habla de su ser sujeto,
caracterizado por unas pasiones que por la densa descripción de biografías e
incluso su propio testimonio epistolar, fueron más tenues en los intereses de la
carnalidad y la banalidad humanas que en el cultivo de una especie de sacerdocio
del conocimiento.
El escritor Luis Eduardo Nieto Caballero escribe hacia 1938:
Caldas era un sacerdote de la ciencia y hubiera sido ejemplar como sacerdote de la
religión. […] Consiguió esposa como quien consigue un telescopio, una manta, un
caballo, encargándola a un amigo, para quererla sin conocerla, para tenerla quizá
como ama de llaves, como enfermera, sin el arrebato del amor que entra por los ojos
y que desencadena la más sublime tempestad del espíritu (Nieto, 1984: 32).
Esta imagen crítica del científico permite ver la permanencia simbólica de un
ascetismo del intelectual escolástico que influyó en los imaginarios criollos
andinos, quizá por esa mezcla de la moral cristiana con la devoción por la ciencia y
sus quehaceres. En definitiva, la creación de una ficción que rodeó el aura de
nuestros pioneros científicos colombianos.
Es vox populi que Caldas ya estaba trabajando en las exploraciones de
reconocimiento, biofísico y astronómico de los territorios nacionales incluso antes
de la intervención de Mutis y Humboldt. Podría decirse que el trabajo fue solitario
y con resultados que fueron consignados en los informes publicados en principio
en el Correo Curioso, el semanario del Nuevo Reino de Granada, fundado y bajo su
dirección, fue espacio de confluencia intelectual de los criollos intelectuales de la
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época. En este escenario la preocupación por el territorio y el paisaje llenaron
páginas enteras de observaciones sobre la geografía y el clima de las regiones.
La Nueva Granada era cuna de cronistas, políticos y científicos, que en cierta
medida reunían las tres visiones y se consideraban finalmente sabios. Tal
capacidad para pensar holísticamente la sociedad les facultaba para explorarla
simbólicamente y hacer de ella un ejercicio de interpretación de sus
acontecimientos y actores. De tal manera que cuando José Celestino Mutis
aparece en escena, hay toda una comunidad de aficionados y letrados al mismo
tiempo al conocimiento, ese que detentaban los textos científicos y que en
ocasiones terminaban en censura por parte de la iglesia, máxima autoridad moral
e intelectual en la época.
Por eso no es de extrañar que, ante una predominante formación religiosa,
Caldas construiría un repertorio moral y ético fundado sobre las verdades que el
dogma y La Biblia había formado en su persona. La aparición de Mutis para Caldas
se presentó como una revelación y una oportunidad para crecer como científico,
desde 1782, Mutis dirigía la Real Expedición Botánica y administraba los recursos
del Virreinato correspondientes para la exploración y clasificación de especies.
Atraído por los hallazgos precedentes de Caldas como el hipsómetro y las
observaciones astronómicas, Mutis encontró en el joven Payanes a un aliado
científico que permitiría agilizar la revisión de la naturaleza neogranadina de allí el
encargo de tomar y analizar la diversidad de la vegetación de Quito, escenario en
donde Caldas se cruzaría con el científico prusiano Alexander von Humboldt de
quien sostenía muchas expectativas pero que dejaría en Caldas vastas
decepciones desde lo personal y lo científico. 1
Entre las reflexiones sobre el paisaje, en primer lugar se reflexiona largamente
sobre las vicisitudes de desarrollar un proyecto científico en el territorio, en sus
cartas a Mutis, Caldas narra que ha tenido que recurrir a mercadear para proveerse
de recursos y lograr conseguir instrumentos y otros menesteres, en esta misiva
agradece el obsequio de instrumentos que Mutis hace llegar pero lamenta el
soslayo de la nobleza virreinal y santafereña que inspiran en él un sentimiento
político de discrepancia con la marginalización del sabio español por cuenta del
cambio educativo y la supresión de la filosofía natural, que Caldas llama Filosofía
Botánica la cual se impartía en el Colegio Mayor de nuestra Señora del Rosario (hoy
Universidad del Rosario), es un reclamo académico a las cegueras de la época, a la
escasez de recursos y al poco interés de quienes administran, por estas tareas de
la ciencia, desde Quito el 6 de abril de 1802 dice:
1
Al respecto hay trabajos que toman el conflicto Caldas-Humboldt desde la competencia científica
tanto como la disyuntiva sobre las prácticas homosexuales del segundo que para la sociedad
recatada santafereña y la formación conservadora del payanes era una afrenta a las buenas
costumbres (Arías de Greiff, 2001, 1968 y 1967).
126 | Andrés Fernando Castiblanco Roldán Francisco José de Celdas y las transformaciones…
¿cuál es el hombre que derrama el oro y la plata a manos llenas para que un joven
viaje, se instruya y vuelva a ser útil al común? ¡Ah! ¡Que raros son estos genios
bienhechores! ¡Que ingratos hemos sido con este ángel tutelar de la nueva Granada!
¡Cuantos años ha que trabaja en ilustrarnos en hacernos felices! Ignorantes hasta no
percibir vuestro merito, vuestra sabiduría, una sabiduría que ha resonado en los
ángulos más retirados de la Europa (1975: 90).
Parte de la protesta, por presupuesto y espacios científicos representaba
también el cambio en las visiones sobre el territorio como respuesta a una
trayectoria de informes de explotación. Fuentes como las “Relaciones de Mando”,
informes de obras públicas y actas de la Real Audiencia, contienen una serie de
datos que permiten leer esta clave de lecturas extractivas del paisaje.
En una relación de Mando de un Virrey se puede encontrar desde el dinero
recogido por concepto de aduanas, hasta el descubrimiento de plantas valiosas
para determinados usos. Presupuestos, resultados, impuestos entre otros
asuntos son tratados en esta clase de materiales. Por ejemplo en Caballero y
Góngora se lee: “[...] en mi concepto lo que hace el principal ornamento y gloria
de la Expedición Botánica es la invención del té de Bogotá, preciosísima planta de
tanto uso en Asia y Europa, y no poco en América, y que hasta ahora se había creído
producción exclusiva de la China” (Caballero y Góngora, 1789 en Giraldo, 1954:
112).
Con relación al análisis espacial, en estos documentos se develan las funciones
que determinaron históricamente la distribución de las formas de explotación y
los centros que permitieron el desarrollo de las fuerzas productivas del país
históricamente. La motivación de esta clase de informes fue fortalecer la base
de datos de la corona española sobre los movimientos socioeconómicos de
las colonias. Un total control que beneficia directamente en cuanto a las
exportaciones y la acumulación debida de la riqueza de los habitantes. Desde una
lectura más simbólica, la necesidad de ostentar un poder legítimo requería
responder con obras, una demagogia política que aún se utiliza, de allí que
hay relaciones de Mando que son más homenajes al mandatario y sus acciones,
que un informe de traspaso de poder entre funcionarios.
Mientras los virreinatos dibujaban para inventariar, Caldas era parte de un
movimiento diferente, la influencia de la ilustración francesa y la autonomía de
científicos realistas como Mutis permitieron el desarrollo de actividades científicas
como la Botánica, la Astronomía y la Geología entre otras razones de coyuntura
socio política en el viejo continente, movieron a los viajeros a aventurarse en el
territorio americano:
A partir de la revolución Francesa el mundo occidental fue muy entusiasta con las
ciencias. Napoleón dio impulso definitivo a su promoción fundamentalmente con su
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inusitado viaje a Egipto. El mundo de la ilustración política que había provocado la
revolución burguesa estaba absorto y pendiente de los secretos de la fauna, de la
flora, de la furia de los volcanes, de las insospechadas expediciones (Piedrahita,
1997: 67).
Entre los más reconocidos expedicionarios se encuentra Alejandro von
Humboldt, un aristócrata prusiano, que junto al botánico francés Amadeo
Bondpland, hicieron una serie de viajes al continente americano con el fin de
estudiar el contexto natural de los territorios y dar testimonio de la vida y
costumbres de estas regiones. Escribe Humboldt sobre el Salto de Tequendama:
[...] el aspecto del Salto es infinitamente bello. Yo lo vi primero de lado cuando me
coloqué estirado sobre el banco de arenisca que el río deja en parte seco.
Posteriormente lo observé por delante a alguna distancia [...] las aguas están
mermadas —y es así como las he visto— el espectáculo tiene más movimiento. El
peñascal presenta dos tajos o salientes, uno de 30 pies, otro de 180, que producen
sucesivas caídas al termino de las cuales todo se deshace en espumas y vapores. [...]
la conformación del sitio dificulta sobre manera una medida exacta de la altura del
“Salto”. No basta dejar caer verticalmente una piedra: para que ella no dé en las
salientes de la roca, hay que imprimirle una determinada fuerza de impulsión que a
mi parecer falsea el experimento (Humboldt, 1808 en Villegas Ed, 1994: 92).
Según varios historiadores, la visión humanista del alemán contribuyó a
cambiar la mentalidad que se tenía en Europa con relación al hombre americano,
donde el buen salvaje (término acuñado de la corriente francesa del siglo XVIII) pasó
a representar un individuo social de un contexto diferente. Cabe aclarar que la
tendencia del pensamiento científico determinista estaba en todo su auge y que
la influencia de esta corriente se proyectaba en todos los estudios sociales o
filosóficos que trabajaban en referencia al mundo americano. Ahora, frente a ese
humanismo proclamado por la ciencia eurocéntrica vale la pena apartarse un
poco, pues las lecturas de Humboldt sólo son parte del inmenso estilo y repertorio
de autores como Linneo, no hay tal innovación en la descripción micrométrica.
Aquí es donde radica una reinvención de la visión científica del paisaje, la
manera en que Caldas logra recoger en su descripción la exactitud de lo medible
con la calidez de lo sensible, es el payanés quien de forma visionaria recogería lo
que al principio de este texto se ha esbozado desde Fernand Braudel, Milton Santos
y Agustín Berque, a saber, la capacidad de leer el espacio/paisaje en toda su
extensión reconociendo junto a sus valores físicos, sus valores simbólicos.
Pero él, cegado por el mismo eurocentrismo que aún nos arrebata la seguridad
epistemológica se inclina a referenciar las exploraciones de los europeos. En el
marco de la Expedición Botánica evalúa el Salto del Tequendama uno de los
paisajes vistos con asombro por el prusiano Von Humboldt.
128 | Andrés Fernando Castiblanco Roldán Francisco José de Celdas y las transformaciones…
[sobre el Salto del Tequendama] En 1807, quise yo también hacer mis tentativas con
esta celebre catarata. Usé, como Humboldt, el descenso de los graves y hallé
constantemente que estos gastaban 6 instantes en bajar (Uribe White, 1981: 166). De
aquí deduje que la cascada tenía 219,9 varas de altura. [...] A más de esto, en
Tequendama no se puede asegurar el observador del momento preciso en que el
grave toca la parte inferior de la cascada… la altura perpendicular de esta cascada
es de 78 toesas (183.60 varas) termino suficiente para algunas nuevas producciones
(Caldas, 1942: 213).
Pero dejando a un lado la descripción biofísica, posteriormente Caldas no
escatima prosa para referenciar el paisaje:
Se agolpan majestuosamente las aguas al borde del precipicio; de allí se descubre un
abismo, una profundidad prodigiosa que inspira a quien la observa un secreto
asombro, y si podemos hablar de esta manera, cierto horror deleitable. La caída del
río es muy pintoresca, o más bien la pintura es incapaz de representarla: una taza
de piedra recibe el primer ímpetu de las aguas, que se resuelven al a vista en una
especie de rocío, bajando luego con el mayor ímpetu al extremo de la cascada
(Caldas, 1942: 214).
El interés de Francisco José de Caldas era el de cultivar los conocimientos y
lograr una base de datos sobre la vegetación, en una Geografía de las plantas que
implica una mirada distinta del medio natural a la extractiva imperante:
[sobre la necesidad de cambiar la mirada de la ciencia] Pero el hombre, sensible a
las obras de la imaginación, se complace en hermanar la Geografía de las plantas con
las producciones de la fantasía. La contemplación de la naturaleza, la vista de los
campos y de los bosques causa una dulce sensación, muy diferente de la impresión
que hace el estudio particular de un ente organizado. En este, el por menor es el que
interesa y alimenta nuestra curiosidad; y en aquella, son las grandes masas las
que agitan nuestra imaginación (Caldas, 1942: 41).
Esta lectura del paisaje se vería tenuemente materializada por Humboldt, quien
reconoce tibiamente los aportes de Caldas en compensación de su marginalización
del viaje a las exploraciones de Perú y México. Esta Geografía de las plantas vestida
con los aportes de los americanos pero maquillada con el rotulo europeo, sería
traducida por Jorge Tadeo Lozano en el Semanario del Nuevo Reino de Granada,
pero la soberanía sobre el documento y sus descubrimientos estuvo en el ojo del
huracán de la opinión en el siglo XIX:
Caldas fue desgraciado. Igual desengaño sufrió con su Geografía de las plantas,
sistema de que fue único y exclusivo inventor, y de que igualmente se aprovechó
Humboldt. Parece, según estoy informado que un distinguido botánico español, el
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señor Villanova, reivindica para Caldas la gloria de esta invención muy anterior a la
época en que el Barón escribió su obra que lleva el mismo título (Caicedo 1950: 101).
Con esta falta de apropiación sumada a las masacres de la independencia
implicaron un atraso y un desconocimiento del humanismo y el naturalismo donde
el positivismo se impone como visión hegemónica de todos los fenómenos. El
paisaje es medido, cuantificado y registrado minuciosamente a fin de mirar causas,
efectos y procesos que lleven a la comprensión de los territorios en sus unidades
naturales. La descripción de Caldas del Salto de Tequendama es solo una muestra
de la vasta obra del Semanario y de otras producciones donde reúne las visiones
cuantitativas y cualitativas del paisaje, en ellas se desarrolla desde la medición de
la anchura de ríos, valles y montañas, el inventario de las especies y los astros en
un dialogo natural con la poética de los lugares, fruto de las sensaciones más
íntimas.
La herencia de Caldas y su tiempo en las visiones del
paisaje colombiano
Los avatares de la política (1810-1820) lograrán robar el sueño de la configuración
de la cartografía natural, una obra que hubiese contribuido a tiempo al desarrollo
del país después de la independencia. Un paso decisivo para el movimiento de la
libertad criolla, pero un retroceso para la ciencia por cuanto el interés de España
hizo sacar del país la obra de la expedición, dejando nuevamente en incertidumbre
la geografía del territorio: “En 1816 en ciento cuatro fúnebres cajas, se ocultó para
la ciencia universal la obra múltiple de Mutis y de sus discípulos neogranadinos.
Depositada como en un panteón, en el gabinete del Jardín Botánico de Madrid [...]”
(Hernández de Alba 1968: XXI).
En este sentido comienza el juego literario sobre el espacio del mundo
romántico, la vida del aventurero empieza a llevarse celosamente en los diarios
de viaje, un estilo de escritura que permitió la narración subjetiva a través de
elementos evocativos. En Colombia vivieron juntas las miradas de los viajeros
extranjeros y los nacionales que influenciados por su época se dieron a la tarea
de escribir: en este sentido se puede hablar del texto titulado: Colombia: being a
Geographical, Statistical, Agricultural, Comercial and Political account of that
country (Londres, 1822), publicado por Baldwin, Cradock y Joy como uno de los
textos pioneros de esta modalidad literaria. Entre otros que siguieron la influencia
se puede presentar el de Salvador Camacho Roldán llamado Notas de Viaje
(Colombia y Estados Unidos) (Bogotá, 1890), obras que combinaron la descripción
de los lugares con la historia y la descripción del contexto en que ocurrieron estos
viajes. Algunos se caracterizan por ser más específicos como la obra de Alfred
Hettner en 1882 con su estudio La Cordillera de Bogotá.
130 | Andrés Fernando Castiblanco Roldán Francisco José de Celdas y las transformaciones…
Finalmente, Caldas estratégicamente ubicado en las postrimerías del siglo XVIII
y principios del XIX es prueba del interés científico, que heredero de la tradición
científica de Linneo y Mutis y la tradición extractiva del modelo colonial, se centró
en las observaciones y cálculos directos desde ciencias como la Botánica,
Astronomía, Hidrología, Geología y otras disciplinas puras, pero que desde la
experiencia sensible fue complementándose. La intención es la construcción
unificada del paisaje tanto en su dinámica natural como en su contexto social; solo
es a través de esta serie de trabajos, descriptivos e informativos realizados que se
comienza a dar forma a la imagen de la sabana de Bogotá, entre otros territorios.
Hacia la tercera década del siglo XIX se da una fuerte tendencia a la generación
de una serie de escritos anecdóticos donde se combinan la cotidianidad, con los
elementos del paisaje; es decir, se consolida una descripción pintoresca de las
regiones del territorio.
[...] me adelanté y durante la bajada fui recompensado con el paisaje que de vez en
cuando se observa sobre el río Bogotá, que buscó su camino a través de espesos
bosques y era visible de vez en cuando. En el vado del río me di cuenta de que éste
apenas tenía una profundidad de dos a tres pies (Cochrane, 1824/1994: 232).
De diferente procedencia, aunque en su mayoría francesa, estos exploradores
hicieron de los paisajes, relatos vivos llenos de observaciones que iban desde el
más estricto rigor científico hasta la más subjetiva nota de sensibilidad, hacia
el medio y las situaciones. La lista de los viajeros extranjeros es larga, sin embargo,
existen condiciones comunes que los convocaron a venir a la Nueva Granada, por
ejemplo, el doctor Le Moyne, vino al país en función diplomática, al igual que el
coronel Hamilton Potter, entre otros. A estos expedicionarios, la importancia de
describir lo que vivían en estos viajes les servía como tema de reuniones y artículos
en periódicos de Europa o como relatos asombrosos en reuniones sociales. La
moda era ser viajero, pero para ello se necesitaba dinero y empeño en soportar los
problemas del camino.
El caso de Stuart Cochrane resulta curioso, pues cuando venía del camino de
Honda hacia Bogotá su guía siempre iba ebrio, situación que lo envolvía en
problemas durante el viaje, lo irónico es que nunca lo despidió pues este mismo lo
acompañó al salto del Tequendama y en el camino de regreso al Magdalena. De allí
que en sus descripciones hace referencia a la negligencia de su ayudante a quien
era difícil encontrar en sano juicio.
A las 11 de la mañana paramos en una fonda para desayunar, me di cuenta que
nuestras mulas estaban extenuadas y de que no estaban en condición de soportar el
viaje, por lo que pregunté si era posible conseguir unas que estuviesen descansadas;
el peón, que ya para ese momento estaba más sobrio, contestó afirmativamente,
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pero olvidó mencionar la distancia que tendríamos que recorrer para obtenerlas
(Cochrane, 1824/1994; Villegas Ed, 1994: 94).
La visión del paisaje de estos viajeros y sus observaciones no era muy diferente
a la de los intelectuales sabaneros; editoriales como la del Banco Popular se han
encargado de publicar obras como Museo de cuadros y costumbres, donde se
ubican descripciones como las de José María Salazar y Eugenio Díaz, entre otros.
El viajero tomaba nota de los paisajes y las gentes, gran parte de ellos
contribuyen notablemente en la narración de la historia política colombiana, a la
cual le dedican buena parte de sus memorias y sus apuntes de viaje. Esta clase de
escritos demuestran cómo la situación que atraviesa el país influye en la mirada
del visitante, además de ser parte de su cotidianidad cuando entra a hacer
contacto con el medio social en que es recibido.
Hacia 1839, el congreso bajo iniciativa de Tomás Cipriano de Mosquera, mira la
posibilidad de realizar Una obra geográfica sobre la Nueva Granada (Schumacher,
1988: 127), con base en los mapas y planos referentes al antiguo Virreinato de
Santafé, procedentes de la familia del ingeniero Bauzá, y del Depósito Hidrográfico
Español. Delegó la recopilación de los materiales a Agustín Codazzi, quien antes de
finalizar el gobierno de Mosquera en 1849, entregó un informe donde su postura se
puede concretar en la siguiente forma:
Codazzi [...] no pudo conceder valor alguno a tan heterogénea combinación de
materiales cartográficos. Pensaba como Caldas que lo valioso se desmejora si se
junta con lo anodino. Resultaba, así mismo, prácticamente imposible integrar mapas
especiales de Caldas y Roulin con mapas generales de Restrepo y Acosta, y mapas
marinos de Fidalgo y Bauzá (Schumacher, 1988: 128).
Mosquera recalcaba en la descripción de las 36 provincias con su cartografía,
así que al asumir el poder José Hilario López, Codazzi continuó con el apoyo del
proyecto de elaborar la geografía general. Al coronel italiano se le asignó un sueldo
de 3 321 pesos, además de algunos instrumentos y libros, posteriormente se llegó
a un acuerdo con Manuel Ancizar para que fuera el estadístico y relator del viaje
(Schumacher, 1988), de esta forma se conformó la Comisión Corográfica cuyas
cartas carto-geográficas constituyeron la principal base de datos sobre el territorio,
que solo se renovó con la ortofotografía y la tecnología a mediados del siglo XX.
La Comisión Corográfica trabajó bajo las siguientes labores estipuladas en el
contrato firmado con él secretario del interior:
Las descripciones de las provincias y de sus cantones serán la explicación detallada
de todo lo concerniente a la geografía física y política de la respectiva provincia y de
sus cantones, con minuciosa expresión de los limites, configuración, extensión,
ventajas locales, serranías, ríos, etc.; y con inclusión de noticias tan cabales como sea
132 | Andrés Fernando Castiblanco Roldán Francisco José de Celdas y las transformaciones…
posible adquirirlas, acerca de las producciones naturales y manufacturadas de cada
localidad, su población, y estadística militar; comercio, ganadería, plantas
apreciables, terrenos baldíos y su calidad; animales silvestres, minería, climas,
estaciones, y demás particularidades que sean dignas de anotarse (Restrepo, 1999:
33).
Con esta serie de recomendaciones sobre lo que requería el gobierno del
trabajo de Codazzi, se consolida la visión del paisaje que duraría hasta entrado el
siglo XX. El coronel italiano había aceptado dirigir la comisión a la edad de 57 años,
razón por la cual tuvo la colaboración total de sus estudiantes quienes dependían
únicamente de su maestro (Schumacher, 1988). La intención del geógrafo fue de
formar ingenieros civiles y militares que dieran cuenta del país y que desde su
educación colaboraran con los pobladores a mejorar las condiciones de vida.
Los resultados de la Comisión Corográfica que comienza en 1850 y finaliza en
1859 son consignados en las cartas oficiales de la República y sus descripciones
publicadas en varios compendios de Geografía física y política, que a lo largo de las
décadas siguientes realizaron políticos como Felipe Pérez, Manuel María Paz e
ingenieros como Manuel Ponce de León e Indalecio Lievano (Restrepo, 1999: 35).
En cuanto a la Geografía humana y su crónica o la descripción que hizo
referencia a las costumbres, relatos de viaje y hechos durante la Comisión, se
pueden encontrar en la Peregrinación de Alpha, texto publicado por Manuel Ancizar
primero en forma de folletín y posteriormente en la década de 1880 es editado
como libro. El trabajo de Ancizar es reconocido por la buena descripción de los
paisajes y el trasegar de los caminos en medio de los cuentos de los pobladores y
las reflexiones que hace el autor sobre lo que observa en los lugares que visita.
A poco llegamos a un arroyuelo claro y purísimo que baja de las peñas del Fusca y
atraviesa el camino en demanda del río Funza para precipitarse con él hacia el abismo
del Tequendama. La agreste belleza del sitio y murmullo de las límpidas aguas que
bajan camino por entre rocas sombreadas de floridos arbustos, nos obligaron a
detener el paso y beber en aquella fuente solitaria, no enturbiada hasta allí por la
mano del hombre, sometida a cauce artificial más adelante, turbia y revuelta con
otras aguas después, hasta caer tributaria en el vecino río y lanzarse con él en las
profundidades del Salto. (Ancizar, 1880/1970: 34).
Para muchos de los viajeros y científicos las condiciones del país daban cuenta
de los niveles de atraso e ignorancia de los pobladores de estas tierras, ya que
consideraban que el ambiente de trópico y la topografía del territorio colombiano
retardaban los adelantos que surgían en otros lugares del planeta, especialmente
de Europa.
La naturaleza nos ha rodeado de inmensos obstáculos para el desarrollo rápido de
las fuerzas sociales, enclavando nuestro pueblo en el seno de una complicada red de
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cordilleras, levantadas donde quiera como jigantescas murallas para impedir por
mucho tiempo a lo menos, el cambio de las ideas, la liberación de los valores
circundantes-el movimiento de la sociedad en todos los sentidos.
Todo está aquí por explorar: el comercio languidece o se mantiene estacionario; la
navegación mejora poco; la minería solo progresa en Antioquia; la agricultura avanza
lentamente; las vías de comunicación faltan; i los recursos que la industria humana a
creado para disminuir el trabajo del hombre i centuplicar su fuerza con la de los
ajentes (sic) naturales apenas son conocidos entre nosotros bajo la forma de teoría.
(Samper, 1857: 3).
En este punto, las fuentes se entrelazan y se transcriben como en las crónicas
coloniales, las descripciones que son réplica del trabajo de la comisión corográfica
con las memorias de personas influyentes que se dieron a la tarea de viajar por el
territorio sin compromiso alguno, como es el caso de Ibáñez y su obra Bogotá y sus
inmediaciones, además de Cordovez Moure con sus Crónicas de viajes sobre
Colombia y Europa.
La memoria o diario, cuyos datos hablaban de las características físicas del
paisaje (alturas, tipos de suelo, etc.) se combinaban con las anécdotas de viaje y la
tradición oral que se registraba en los lugares, de esta forma se describía el país.
Esta tendencia permaneció entre 1820 y 1920 cuando se renuevan las nociones
sociales del poblador americano y principalmente con la masificación de la
fotografía y los medios visuales, a partir de los cuales emergen nuevas formas de
narrar el espacio.
Caldas contribuyó en esta escuela de la lectura del paisaje. Sus aportes hoy se
han amalgamado en diferentes espacios de la ciencia, soslayando sus llamados al
orden, esas cartas extensas a Mutis donde desde un siglo XIX con sus atrasos y
miedos ya se exigía al mundo científico ser más humano, al sistema colombiano ser
menos miserable con los saberes en progreso y con la necesidad de comprender
que la ciencia es hecha por humanos y en ese caso es tan importante lo medible
como lo sensible.
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alcaldía Álvaro Obregón, Ciudad de México,
México
Geographic Information Technologies for all
educational and socioeconomic levels, free GIS vs.
non-free GIS, applying them to the risk of mass
removal processes, Álvaro Obregón, Mexico City, Mexico
Oscar Daniel Rivera González*
Fecha de recibido: 11 de noviembre de 2019
Fecha de aceptado: 03 de junio de 2020
Resumen
El motivo de realizar el siguiente trabajo de investigación, es demostrar que las
personas de distintos niveles educativos y socioeconómicos, puede aprender y
utilizar diversas Tecnologías de la Información Geográfica, así mismo poder utilizar
este material didáctico-digital para la enseñanza de la geografía y cartografía en
general en el mundo, como ejemplo de utilización real de estas tecnologías, se
estudiarán los riesgos y amenazas en la alcaldía Álvaro Obregón de la Ciudad de
* Maestro en Urbanismo, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México, correo
electrónico: oscardanieldanyboy@[Link]
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México, logrando este aprendizaje en educación media, superior y posgrado para
compartirlo como caso de éxito, con base en la aplicación real de Sistemas de
Información Geográfica (SIG) gratuitos, así como demostrar que tienen la misma
efectividad en el trabajo de campo que los SIG no gratuitos, y que además, hasta
cierto punto estos últimos limitan el aprender y conocer de tecnologías útiles para
los estudiantes universitarios de cualquier parte del mundo y estrato social, como
en el caso personal con la oportunidad de utilizar ambos, de allí, mi evaluación y
crítica.
México cuenta con poca información, atención, gestión y coordinación, por
parte de las autoridades de la alcaldía, estatales o federales, sobre la presencia de
asentamientos humanos irregulares en zonas urbanas, y en los parámetros del
sector norte de la alcaldía Álvaro Obregón, se observa un alto grado de
vulnerabilidad física y nivel de marginación de sus habitantes, situados en laderas,
cauces de ríos o barrancas, derivados de la geomorfología del lugar; expuestos a
un peligro constante por su pronunciado grado de inclinación, por lo que al ocurrir
algún deslizamiento, arrastra o acarrea la cimentación de las construcciones y lo
que tenga a su paso, más aún en temporada de lluvias y en movimientos telúricos,
lo que ocasiona pérdidas humanas, ambientales y económicas.
Por otra parte, esto da como resultado un deterioro medioambiental en torno
al ecosistema que originalmente había, y que arbitrariamente se ha modificado
con el paso de los años, con una desarticulada urbanización, ya que al realizarse
este tipo de construcciones y edificaciones en zonas no aptas para su
habitabilidad, por las problemáticas antes mencionadas, elimina o reemplaza la
cobertura vegetal del suelo, viéndose modificado por el grado de cimentación que
promueve la nula filtración del agua pluvial y por la compactación del mismo
debido a la utilización de materiales para construcción.
Algo de suma importancia es, que las personas que habitan estas zonas rellenan
o rellenaron pequeñas cavidades o minas con material de cascajo, residuos sólidos
o basura para la nivelación del suelo, lo cual solo incrementa y trae graves
consecuencias, haciéndolo aún más inestable.
Por lo anterior, los SIG gratuitos ayudan evidentemente a la gestión,
coordinación, evaluación y toma de decisiones de la problemática, evitando
pérdidas humanas por este tipo de acontecimientos geomorfológicos, queda claro
que su uso puede ser hecho por cualquier persona, sin excusa ni pretexto de
limitación.
Palabras clave: SIG (Sistemas de Información Geográfica), Tecnologías de la Información
Geográfica, didáctico-digital, niveles educativos, niveles socioeconómicos, gratuitos, no
gratuitos, vulnerabilidad y remoción en masa.
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Abstract
The reason for carrying out the following research work is to demonstrate that
people of different educational and socioeconomic levels can learn and use
different Geographic Information Technologies, as well as to be able to use this
didactic-digital material for the teaching of cartography in general. The world, as
an example of real use of these technologies, will be studied in this work, the risks
and threats in the alcaldía Álvaro Obregón in Mexico City, achieving this learning in
Middle, Higher and Postgraduate Education in the Mexican case and take it as an
example to Latin America, based on the actual application of Free Geographic
Information Systems (GIS), as well as demonstrating that they have the same
effectiveness in fieldwork as non-free GIS, and that, to a certain extent, these The
latter limit the learning and knowledge of useful technologies for university
students anywhere in The world and social stratum, as a server, which has had the
opportunity to use both, free and not free, hence my evaluation and criticism.
Mexico has little information, attention, management and coordination, by the
authorities of the Mayor's Office, State or Federal, on the presence of irregular
human settlements in urban areas, in the parameters of the northern area of the
Álvaro Obregón town hall, in where there is some degree of physical vulnerability
and high level of marginalization by the families that inhabit these areas, located
on slopes, river beds and / or ravines, derived from the geomorphology of the place;
and that they are a constant danger due to their pronounced degree of inclination,
so that when this landslide occurs, it drags or carries the foundations of the
constructions and what is in its way, especially in the rainy season and / or
earthquakes, which causes human, environmental and economic losses.
On the other hand, this results in an environmental deterioration around the
ecosystem that was originally found, and that was arbitrarily modified over the
years, with this disjointed urbanization, since when these types of constructions
and buildings are carried out in areas not suitable for habitability, for the
aforementioned problems, it eliminates or replaces the vegetal cover of the soil,
seeing itself modified by the grade of foundations, which promotes the null
filtration of rainwater by the compaction of it, due to the use of materials for
building.
Something of utmost importance is that people who inhabit these areas with
some degree of vulnerability, fill or fill in some way small cavities or mines with
gravel material, solid waste or garbage for leveling the soil, which only increases
and brings serious consequences, making it even more unstable.
Therefore, the free GIS obviously help the management, coordination,
evaluation and decision making of the problem, avoiding human losses due to this
type of geomorphological events, it is clear that the use of GIS can be used by any
person, without excuse or pretext of limitation.
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Key words: GIS (Geographic Information Systems), Geographic Information Technologies,
didactic-digital, educational levels, socio-economic levels, free, not free, vulnerability and
mass removal.
Resumo
A razão para a realização da presente pesquisa é demonstrar que pessoas de
diferentes níveis educacionais e socioeconômicos, pode aprender e usar várias
tecnologias de Informação Geográfica, a usar também este digital de ensino para
cartografia de ensino em material em geral o mundo como um exemplo de uso real
dessas tecnologias serão estudados neste trabalho, riscos e ameaças do prefeito
Alvaro Obregon na Cidade do México, México, atingir essa aprendizagem no Media
Education, Superior e Pós-Graduação, no caso mexicano e tomar como exemplo
para a América Latina, com base na aplicação real de Sistemas de Informação livre
geográfica (SIG) e demonstrar que possuem a mesma eficácia que o GIS não é livre
trabalho de campo, e também, em certa medida, estes último limite aprender e
conhecer de tecnologias úteis para estudantes universitários em qualquer lugar l
mundo e estratos sociais, como um servidor, que teve a oportunidade de usar tanto
o, portanto, a minha avaliação e crítica livre e não livre.
O México tem pouca informação, atenção, gestão e coordenação por parte das
autoridades do Mayor, estadual ou federal, com a presença de assentamentos
humanos irregulares em áreas urbanas, os parâmetros do norte de prefeito Alvaro
Obregon em onde algum grau de vulnerabilidade física e marginalização alto nível
observado por famílias que vivem nessas áreas localizadas em encostas, leitos de
rios e / ou canyons, derivados lugar geomorfologia; e são um perigo constante para
o seu grau pronunciado de inclinação, para que ocorra esse deslizamento, arrasta
ou transporta as fundações de edifícios e que tem o seu caminho, especialmente
na época e / ou terremotos chuvoso, causando perdas humanas, ambientais e
econômicos.
Além disso, isso resulta em degradação ambiental em todo o ecossistema que
era originalmente, e arbitrariamente mudou ao longo dos anos, com esta
urbanização desarticulada, e que tais construções e edifícios realizadas em áreas
não adequado para a habitação, para o problema acima, remover ou substituir a
tampa de solo, vendo esta modificada pelo grau de fundação, o que promove a
água da chuva filtração nula através da compressão dos resíduos, devido ao uso de
materiais construção.
Algo de suma importância é que as pessoas que habitam nessas áreas com
algum grau de vulnerabilidade preenchem ou preenchem de alguma forma
pequenas cavidades ou minas com material de cascalho, resíduos sólidos ou lixo
para nivelar o solo, o que só aumenta e traz sérios consequências, tornando ainda
mais instável.
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Portanto, o SIG livre obviamente ajuda a gestão, coordenação, avaliação e
tomada de decisão do problema, evitando perdas humanas devido a este tipo de
eventos geomorfológicos, é claro que o uso do SIG pode ser utilizado por qualquer
pessoa, sem desculpa ou pretexto de limitação.
Palavras-chave: SIG (Sistemas de Informação Geográfica), Tecnologias de Informação
Geográfica, didático-digital, níveis educacionais, níveis socioeconômicos, livre, não livre,
vulnerabilidade e remoção de massa.
Objetivo general
Analizar y evidenciar que la aplicabilidad de los SIG gratuitos vs SIG no gratuitos en
modelos y mapas vectoriales, pueden alcanzar diversos objetivos de enseñanza y
aplicabilidad en distintos niveles escolares y socioeconómicos.
Objetivos particulares
1. Estudiar y demostrar la aplicabilidad de los SIG gratuitos vs SIG no gratuitos,
demostrando la efectividad de las herramientas que se tienen en la aplicación
real de procesos de prevención, atención, corrección o reparación del daño, en
cuanto a problemáticas y vulnerabilidad de asentamientos humanos
marginados en zonas de peligro, derivadas de procesos de remoción en masa
y su afectación a la infraestructura urbana, así como en sus viviendas.
2. Encontrar y demostrar que la aplicabilidad de modelos 3D con extensiones de
archivos tipo raster (TIFF, GEOTIFF, BIL, BMP, etc.), y modelos 2D con
visualización 3D para un mejor entendimiento de SIG gratuitos, pueden
aminorar o desaparecer las problemáticas ambientales que se relacionen con
procesos de prevención, corrección o reparación del daño, y la vulnerabilidad
de asentamientos humanos, en zonas de peligro derivadas de procesos de
remoción en masa y afectación a viviendas en zonas urbanas marginadas.
3. Comprender y revelar que la utilización de SIG no gratuitos, es solo apostar a
un gasto mayor, perdiendo recursos económicos con el pago de licencias de
los mismos, los cuales podrían ser destinados a otras causas con la utilización
de SIG gratuitos, a los cuales se les deben dar una mayor difusión.
Hipótesis
Los SIG de código gratuito dan la misma información de calidad que los SIG no
gratuitos en el aprendizaje escolar de cualquier estrato social y nivel escolar. En
cuanto a la posible gestión del riesgos y evitar la pérdida de vidas humanas
originadas por acontecimientos naturales, y en cuanto a procesos de remoción en
142 | Oscar Daniel Rivera González Tecnologías de la Información Geográfica…
masa con posibles soluciones a las autoridades encargadas para la evaluación del
daño y riesgo, como es el caso de la alcaldía Álvaro Obregón, en cuanto a
protección civil, así como los que generan las instancias gubernamentales como la
Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal (PAOT,
2010), la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI, 2011), el Centro
Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) y el Servicio Geológico Mexicano
(SGM), entre otras, para implementar procesos de gestión del riesgo y la prevención
y atención en caso de corrección o reparación del daño relacionado a
problemáticas y vulnerabilidad de asentamientos humanos sobre zonas
inundables, así como al peligro de procesos de remoción en masa a lo largo de toda
la demarcación, que dan como resultado serias afectaciones a la infraestructura
urbana y de vivienda en colonias altamente marginadas e inclusive posibles
muertes de los habitantes.
Por otra parte, afectaciones a lo largo de la demarcación al permitir la
construcción en zonas altamente vulnerables y de reserva natural; así como el
incremento en el número de niveles en las construcciones ya existentes, agravan
esta problemática especialmente en temporada de lluvias o en episodios de
movimientos sísmicos.
Metodología del estudio con variables cualitativas y/o
cuantitativas utilizadas
El trabajo de investigación consistió en la ubicación, análisis, recopilación,
búsqueda bibliográfica, hemerográfica, periodística y cartográfica del área de
estudio; además del trabajo de campo cualitativo y cuantitativo, imágenes
satelitales, sobrexposición de mapas vectoriales en 2D y 3D, herramientas de
geoprocesamiento, así como trabajar con bases de datos geográficos (espaciales)
y no geográficos (atributos), elaboración de nueva cartografía; todo esto evaluado
y procesado con Software QGIS y GvSIG, SIG gratuitos, mismos que se pueden
descargar en línea sin costo, y generación de información nueva con base en
entrevistas, encuestas y puntos levantados con Sistema de Posicionamiento Global
(GPS).
Además de lo anterior, la aplicación de procesamiento de imágenes raster,
análisis de información geográfica vectorial, fotointerpretación, obtención de
datos de las principales instituciones proveedoras de dicha información en México,
como La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad
(CONABIO), Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Centro Nacional de
Prevención de Desastres (CENAPRED), Comisión Nacional de Áreas Naturales
Protegidas (CONANP), Secretaría de Medio Ambiente (SEDEMA), Secretaría de
Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI), Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento
Territorial del Distrito Federal (PAOT), Servicio Geológico Mexicano (SGM) y
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Protección Civil de la alcaldía Álvaro Obregón, realizando el procesamiento de
información y análisis con SIG QGIS y GvSIG.
Entrevistas con autoridades a nivel alcaldía, estatal y federal, algunas
encargadas de la gestión urbana; permisos de construcción y edificación, atención,
corrección o reparación del daño en caso de procesos de remoción en masa o
inundación, llevándolos a mapas de riesgo para situaciones reales.
También se realizó búsqueda de información y noticias periodísticas de manera
electrónica, para identificar y cartografiar zonas de vulnerabilidad que pudieran
presentar procesos de remoción en masa, con mayor intensidad en temporada de
lluvias o en momentos de sismicidad, y la relación que existe con la marginación y
nivel socioeconómico de las personas afectadas o posibles de ser afectadas.
A continuación, se presentan los datos obtenidos en campo, y la diferencia que
existe entre la efectividad del trabajo real cartografiado, evaluado, analizado,
supervisado y proyectado en mapas, entre el sistema de información geográfica no
gratuito llamado “X” (se tomó esta denominación de “X”, para mantener en el
anonimato el nombre de este software por respeto al mismo); y los sistemas de
información geográfica gratuitos llamados QGIS y GvSIG, cuya diferencia al parecer
de un servidor, es nula, teniendo la misma efectividad, incluso en algunos casos es
mejor la de los SIG gratuitos.
Cartografía zona de estudio, con ayuda de
Sistemas de Información Geográfica (SIG) gratuitos,
QGIS y GvSIG Sistema de Información Geográfica
no gratuito “X”, demostrando la misma efectividad
1. Mapas de crecimiento de la mancha urbana de 1824-2000, Ciudad de México
2. Mapas y cartografía Geomorfológica, Ciudad de México
3. Mapas de población que carece de acceso a servicios básicos por alcaldía,
Álvaro Obregón, Ciudad de México
4. Mapas zona de estudio y colonias afectadas por procesos de remoción en masa
5. Mapas de cartografía topográfica (curvas de nivel)
6. Mapas cartografía hidrográfica
7. Mapas zona de riesgo muy alto, zona de estudio
8. Mapas de sombras (Hillshade)
9. Mapas de orientación del terreno
10. Mapas zona urbana vista 3D en plano 2D
11. Imágenes raster y vectores zona de estudio
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Mapas de crecimiento de la mancha urbana de 1824-2000,
Ciudad de México
Mapa 1. Elaboración propia con base en censos Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI).
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
Mapa 2. Elaboración propia con base en censos Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI).
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
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Mapa 3. Elaboración propia con base en censos Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI).
Elaborado con Software GvSIG, Sistema de información Geográfica gratuito.
Mapas y cartografía geomorfológica, Ciudad de México, México
Mapa 4. Elaboración propia con base en datos Raster del Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI).
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
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Mapa 5. Elaboración propia con base en datos Raster del Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI).
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
Mapa 6. Elaboración propia con base en datos Raster del Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI).
Elaborado con Software GvSIG, Sistema de información Geográfica gratuito.
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Mapas de población que carece de acceso a servicios básicos
por alcaldía, Álvaro Obregón, Ciudad de México
Mapa 7. Elaboración propia con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI).
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
Mapa 8. Elaboración propia con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI).
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
148 | Oscar Daniel Rivera González Tecnologías de la Información Geográfica…
Mapa 9. Elaboración propia con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI).
Elaborado con Software GvSIG, Sistema de información Geográfica gratuito.
Mapas zona de estudio y colonias afectadas por procesos de
remoción en masa
Mapa 10. Elaboración propia con base en datos obtenidos de visitas a campo y noticias
periodísticas.
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
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Mapa 11. Elaboración propia con base en datos obtenidos de visitas a campo y noticias
periodísticas.
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
Mapa 12. Elaboración propia con base en datos obtenidos de visitas a campo y noticias
periodísticas.
Elaborado con Software GvSIG, Sistema de información Geográfica gratuito.
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Mapas de cartografía topográfica (curvas de nivel)
Mapa 13. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
Mapa 14. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
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Mapa 15. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software GvSIG, Sistema de información Geográfica gratuito.
Mapas cartografía hidrográfica
Mapa 16. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
152 | Oscar Daniel Rivera González Tecnologías de la Información Geográfica…
Mapa 17. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
Mapa 18. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software GvSIG, Sistema de información Geográfica gratuito.
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Mapas zona de riesgo muy alto, zona de estudio
Mapa 19. Elaboración propia con base en datos obtenidos del Centro Nacional de
Prevención de Desastres (CENAPRED).
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
Mapa 20. Elaboración propia con base en datos obtenidos del Centro Nacional de
Prevención de Desastres (CENAPRED).
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
154 | Oscar Daniel Rivera González Tecnologías de la Información Geográfica…
Mapa 21. Elaboración propia con base en datos obtenidos del Centro Nacional de
Prevención de Desastres (CENAPRED).
Elaborado con Software GvSIG, Sistema de información Geográfica gratuito.
Mapas de sombras (Hillshade)
Mapa 22. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
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Mapa 23. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
Mapa 24. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software GvSIG, Sistema de información Geográfica gratuito.
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Mapas de orientación del terreno
Mapa 25. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
Mapa 26. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
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Mapa 27. Elaboración propia con base en datos obtenidos de Modelos de Elevación
(MDE) archivos tipo Raster.
Elaborado con Software GvSIG, Sistema de información Geográfica gratuito.
Mapas zona urbana vista 3D en plano 2D
Mapa 28. Elaboración propia con base en datos obtenidos de visitas en campo a la zona
de estudio.
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
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Mapa 29. Elaboración propia con base en datos obtenidos de visitas en campo a la zona
de estudio.
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
Imágenes raster y vectores zona de estudio
Imagen 1. Elaboración propia, Modelo digital de elevación vista 3D, zona de estudio.
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
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Imagen 2. Elaboración propia, Modelo digital de elevación vista 3D, zona de estudio.
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
Imagen 3. Elaboración propia, Modelo digital de elevación vista 3D, zona de estudio.
Elaborado con Software “X”, Sistema de información Geográfica no gratuito.
Imagen 4. Elaboración propia, Modelo digital de elevación vista 3D, zona de estudio.
Elaborado con Software QGIS, Sistema de información Geográfica gratuito.
160 | Oscar Daniel Rivera González Tecnologías de la Información Geográfica…
Conclusiones
La elaboración de cartografía nueva, reciente, actual, innovadora y original,
demuestra que los softwares gratuitos en general y poniendo como ejemplo a QGIS
y GvSIG, con respecto de los SIG no gratuitos, sin duda tienen la misma efectividad
y nivel de detalle, el uso de softwares de SIG gratuitos, tienen la misma efectividad
pues compiten entre ellos, por lo que pudiéramos mencionar que son
complementarios, es de esperar a que en un futuro su auge sea mayor, para que
todo tipo de estudiante independientemente del nivel educativo y estrato
socioeconómico que se encuentre, lo pueda utilizar, inclusive en la actualidad,
algunas escuelas y empresas en México privadas y de gobierno utilizan SIG no
gratuitos, las cuales seguramente cambiarán a la utilización de SIG gratuitos y así
no pagar lujos innecesarios.
Una recomendación particular es que se migre a los SIG gratuitos, ya que su
utilidad es muy confiable hablando de mapas vectoriales, modelos raster,
elaboración de nueva cartografía, archivos KML y KMZ, análisis del terreno,
reproyecciones, mediciones reales en el terreno, pluglins nuevos y sin costo,
herramientas de geoprosesamiento, QuickMap Services, perfiles de terreno,
topología, geomorfometría, análisis del relieve, en pocas palabras, los SIG gratuitos
tienen todo lo que un estudiante de nivel básico, medio o superior de todos los
estratos socioeconómicos, profesionista o investigador, buscan para resolver
muchas problemáticas dadas en el planeta Tierra y llevarlas a cabo en la enseñanza
o en la aplicación en la vida real y proyectarlas en la cartografía.
Agradecimientos
A la Universidad Nacional Autónoma de México, a Valeria Liliana González
Gallegos, a Cecilia San Agustín Cristóbal y al doctor Eduardo Reinoso Angulo.
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ración, 21 de julio de 1993, texto vigente, última reforma publicada DOF 30-11-2010.
Ley General de Protección Civil, 2000; Ley General de Asentamientos Humanos, Ley General
del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, Ley de Aguas Nacionales, Ley
Forestal, Ley General de Salud, Reglamentos de Construcción.
Prevención y atención de desastres en México, Ma. Lorena Alpízar Marín.
Softwares utilizados
SIG QGIS.
GvSIG.
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correcciones, tanto formales como de contenido. Los autores deberán enviar, junto con el
artículo corregido, un mensaje dirigido al editor justificando cada corrección solicitada u
omitida, adjuntando una tabla con el siguiente formato sugerido:
Corregido
Corrección solicitada Justificación
Si No
En caso de que los autores prescindan de las indicaciones realizadas por los evaluadores y/o
no justifiquen adecuadamente la no incorporación de los cambios sugeridos, el artículo
podría ser rechazado.
Tras finalizar la evaluación de los revisores, el Equipo Editorial decidirá sobre su
aprobación final.
Instrucciones para el texto
Los archivos de texto de Artículos o Reseñas, deberán presentarse en formato Word
tamaño carta con 2.5 centímetros de margen en todos los sentidos y con letra Arial
12 puntos.
Los Artículos y Reseñas podrán ser publicados en cualquiera de los idiomas oficiales del
IPGH: Castellano, inglés, portugués o francés.
Los envíos deben cumplir con los criterios de uso idiomático y ortografía comúnmente
aceptados para trabajos científicos.
Los Artículos deberán tener una extensión máxima de 20 páginas, incluyendo figuras,
mapas, gráficos, tablas, citas y bibliografía.
La Revista Geográfica se adscribe, en lo posible, a la normativa APA para la publicación de
artículos científicos (APA Journal Article Reporting Standards – JARS)
([Link]
Estructura de los Artículos, en lo posible deberían tener la siguiente estructura:
• Título del trabajo en el idioma original, debe ser conciso y sencillo indicando con
claridad el respectivo contenido.
• Título del trabajo en el segundo idioma (en inglés para artículos en español, portugués
o francés). Para artículos en inglés se indicará el título en castellano.
• Resumen (100-300 palabras). El cual debería incluir de manera sucinta el estado del
problema que se está presentando, objetivos, método de estudio, participantes, el
área territorial de estudio, hallazgos y las conclusiones.
• Palabras clave (se recomiendan 5 de ellas) en el idioma en que esté redactado el
artículo: Para la adecuada selección de las palabras claves se recomienda emplear el
Tesauro de la UNESCO - Ciencias de la Tierra.
• Resumen en el segundo idioma, en inglés para artículos en español, portugués o
francés (100-300 palabras). Para artículos en inglés se incluirá el resumen en español.
• Palabras claves en el segundo idioma (en inglés para artículos en español, portugués o
francés).
• Texto del artículo, con las tablas, figuras, mapas u otros.
• El cuerpo del texto seguirá preferentemente la siguiente estructura:
− Introducción, donde se debe considerar la descripción del problema, revisión de
la bibliografía relevante, hipótesis o supuestos, metas y objetivos.
− Metodología (datos y métodos).
− Resultados.
− Discusión.
− Bibliografía en formato APA.
• Las figuras, fotografías, mapas, gráficas, cuadros y tablas deberán ubicarse dentro del
texto.
• Las imágenes, fotografías y mapas se deben enviar también, por separado en formato
JPG, PNG o TIFF, con una resolución mínima de 300 dpi/ppp (o superior de acuerdo con
el tamaño de la figura) sin compresión y preferentemente a color (a menos que se trate
de una representación que originalmente sea en blanco y negro o escala de grises).
• Para la publicación de la versión digital se mantendrán las imágenes a color.
• Para la versión impresa podrían modificarse a escala de grises, siempre que no afecte
la correcta comunicación de la información, en particular los mapas.
• Las citas y referencias bibliográficas se harán según las Normas APA. Se debe incluir
enlace DOI o enlace web en todos los casos que sea posible.
• Se recomienda el uso de gestores de referencias bibliográficas, como Zotero o
Mendeley.
Las Reseñas tendrán una extensión máxima de 8 000 caracteres con espacios incluidos, y
deben incluir la siguiente información:
Título de la obra.
Nombre y apellidos de los autores del libro (dirección o coordinación, en su caso).
Año, ciudad y editorial.
Cantidad de páginas.
ISBN edición impresa o ISBN edición digital, según corresponda.
Nombre del autor de la reseña e institución.
Texto de la reseña
Derechos de autor
En relación con los Derechos de autor, la Revista Geográfica se rige por los Estatutos del IPGH
y según lo que se establece en el Capítulo V “Derechos de autor y reconocimiento de autoría”
del Reglamento de Publicaciones del Instituto.
En lo específico, sobre la publicación de artículos originales en las revistas del IPGH no se
reconocerá compensación económica alguna por derechos de autor.
Asimismo, el autor reconoce que al ser aceptado su artículo para ser incluido en cualquier
publicación periódica que edita el Instituto, cede los derechos patrimoniales de autor a favor
del IPGH y lo autoriza para realizar la publicación de acuerdo con los criterios editoriales
y características de impresión vigentes en ese momento
La Revista Geográfica se adhiere al licenciamiento Creative Commons en la modalidad
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional, lo que implica que los
usuarios pueden compartir — copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato
y adaptar — remezclar, transformar y crear a partir del material.
El IPGH, como licenciador no puede revocar estas libertades mientras se cumpla con los
términos de la licencia.
En este sentido, los usuarios, deben cumplir las condiciones siguientes:
− Reconocimiento — Debe reconocer adecuadamente la autoría, proporcionar un enlace
a la licencia e indicar si se han realizado cambios. Puede hacerlo de cualquier manera
razonable, pero no de una manera que sugiera que tiene el apoyo del licenciador o lo
recibe por el uso que hace.
− NoComercial — No puede utilizar el material para una finalidad comercial.
− CompartirIgual — Si remezcla, transforma o crea a partir del material, deberá difundir
sus contribuciones bajo la misma licencia que el original.
− No hay restricciones adicionales — No puede aplicar términos legales o medidas
tecnológicas que legalmente restrinjan realizar aquello que la licencia permite.
El envío de una propuesta para publicación significa que los autores conocen y se adhieren
a las condiciones de la Revista Geográfica expresados en estas directrices.
Dudas comentarios, favor de dirigirse a:
Rodrigo Barriga Vargas
Editor Invitado
Universidad Bernardo O’Higgins
correos electrónicos:
[Link]áfica@[Link] o publicaciones@[Link]
[Link]
Función editorial del Instituto Panamericano de Geografía e Historia
El IPGH publica seis revistas, impresas y distribuidas desde México. Estas son: Revista
Cartográfica, Revista Geográfica, Revista de Historia de América, Antropología Americana,
Revista de Arqueología Americana y Revista Geofísica.
Se invita a todos los estudiosos y profesionales de las áreas de interés del IPGH: cartografía,
geografía, historia, geofísica y ciencias afines, a que presenten trabajos de investigación
para publicarlos en nuestras revistas periódicas.
Portal de Revistas científicas del IPGH:
[Link]
Mayor información, favor de comunicarse a:
Departamento de Publicaciones
Secretaría General del IPGH
Ex-Arzobispado 29 / Colonia Observatorio / 11860 Ciudad de México, México
Tels.: (+52-55) 5277-5888 / 5277-5791 / 5515-1910
Correo electrónico: publicaciones@[Link]
Edición del
Instituto Panamericano de
Geografía e Historia realizada en su
Departamento de Publicaciones
Ex Arzobispado 29, Colonia Observatorio
11860, Ciudad de México, México.
Teléfono 5277-5791 5277-5888
publicaciones@[Link]
2020
ESTADOS MIEMBROS
DEL
INSTITUTO PANAMERICANO DE GEOGRAFÍA E HISTORIA
Argentina
EL IPGH, SUS FUNCIONES Y SU ORGANIZACIÓN
Belice
El Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) fue fundado el 7 de febrero 1928
Bolivia por resolcuión aprobada en la Sexta Conferencia Internacional Americana que se llevó
a efecto en La Habana, Cuba. En 1930, el Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos
Brasil construyó para el uso del IPGH, el edificio de la calle Ex Arzobispado 29, Tacubaya, en la
Ciudad de México.
Chile
En 1949, se firmó un convenio entre el Insituto y el Consejo de la Organización de los
Colombia Estados Americanos y se constituyó en el primer organismo especializado de ella.
Costa Rica El Estatuto del IPGH cita en su artículo 1o. sus fines:
Ecuador 1) Fomentar, coordinar y difundir los estudios cartográficos, geofísicos, geográficos e
históricos, y los relativos a las ciencias de interés para América.
El Salvador
2) Promover y realizar estudios, trabajos y capacitaciones en esas disciplinas.
Estados
Unidos 3) Promover la cooperación entre los Institutos de sus disciplinas en América y con las
de América organizaciones internacionales afines.
Guatemala Solamente los Estados Americanos pueden ser miembros del IPGH. Existe también la
categoría de Observador Permanente, actualmente se encuentran bajo esta condición:
Haití España, Francia, Israel y Jamaica.
Honduras El IPGH se compone de los siguientes órganos panamericanos:
México 1) Asamblea General
2) Consejo Directivo
Nicaragua 3) Comisión de : Cartografía (Costa Rica)
Geografía (Estados Unidos de América)
Panamá Historia (México)
Geofísica (Ecuador)
Paraguay
4) Reunión de Autoridades
Perú 5) Secretaría General (Ciudad de México, México)
República Además, en cada Estado Miembros funciona una Sección Nacional cuyos componentes
Dominicana son nombrados por cada gobierno. Cuentan con su Presidente, Vicepresidente, Miembros
Nacionales de Cartografía, Geografía, Historia y Geofísica.
Uruguay
Venezuela
Historia natural del ecosistema de sabana del
Valle del Río General, Costa Rica
Guillermo Artavia y Gerardo Ávalos
Oportunidades y amenazas que presenta el combate al
COVID-19 para la geomática en Uruguay
Rosario Casanova, Miguel Gavirondo y Eduardo Vásquez
Desaparación forzada en Colombia: las territorialidades
construidas en el departamento de Antoquia entre la
materialidad y los significados
Elena Cifuentes Ortiz y Johan Andrés Avendaño
Ativação do patrimônio biocultural do cerrado e turismo
comunitário: notas metodológicas a partir do caso de Penedo
(São Desidério, Bahia, Brasil)
Paulo Roberto Baqueiro Brandão
Manejo del riesgo en calles Don Pedro y Alfonso, Santo
Domingo de Heredia, Costa Rica
Mario Fernández Arce, Cristian Aguilar Barboza y
Oscar Sojo Alemán
Evaluación de la susceptibilidad de deslizamientos en el río El
Estado, Puebla-Veracruz, México
Víctor Manuel Gómez Piña, Gabiel Legorreta Paulín y José
Fernando Aceves Quesada
Tecnologías de la Información Geográfica para todos los niveles
educativos y socioeconómicos, sig gratuitos vs sig no gratuitos,
aplicándolos al riesgo de procesos de remoción en masa, alcaldía
Álvaro Obregón, Ciudad de México, México
Oscar Daniel Rivera González